Google
This is a digital copy of a book that was prcscrvod for gcncrations on library shclvcs bcforc it was carcfully scannod by Google as parí of a projcct
to make the world's books discoverablc onlinc.
It has survived long enough for the copyright to expire and the book to enter the public domain. A public domain book is one that was never subject
to copyright or whose legal copyright term has expired. Whether a book is in the public domain may vary country to country. Public domain books
are our gateways to the past, representing a wealth of history, culture and knowledge that's often difficult to discover.
Marks, notations and other maiginalia present in the original volume will appear in this file - a reminder of this book's long journcy from the
publisher to a library and finally to you.
Usage guidelines
Google is proud to partner with libraries to digitize public domain materials and make them widely accessible. Public domain books belong to the
public and we are merely their custodians. Nevertheless, this work is expensive, so in order to keep providing this resource, we have taken steps to
prcvcnt abuse by commercial parties, including placing lechnical restrictions on automated querying.
We also ask that you:
+ Make non-commercial use of the files We designed Google Book Search for use by individuáis, and we request that you use these files for
personal, non-commercial purposes.
+ Refrainfivm automated querying Do nol send automated queries of any sort to Google's system: If you are conducting research on machine
translation, optical character recognition or other áreas where access to a laige amount of text is helpful, picase contact us. We encouragc the
use of public domain materials for these purposes and may be able to help.
+ Maintain attributionTht GoogXt "watermark" you see on each file is essential for informingpcoplcabout this projcct and hclping them find
additional materials through Google Book Search. Please do not remove it.
+ Keep it legal Whatever your use, remember that you are lesponsible for ensuring that what you are doing is legal. Do not assume that just
because we believe a book is in the public domain for users in the United States, that the work is also in the public domain for users in other
countries. Whether a book is still in copyright varies from country to country, and we can'l offer guidance on whether any specific use of
any specific book is allowed. Please do not assume that a book's appearance in Google Book Search means it can be used in any manner
anywhere in the world. Copyright infringement liabili^ can be quite severe.
About Google Book Search
Google's mission is to organizc the world's information and to make it univcrsally accessible and uscful. Google Book Search hclps rcadcrs
discover the world's books while hclping authors and publishers rcach ncw audicnccs. You can search through the full icxi of this book on the web
at|http: //books. google .com/l
Google
Acerca de este libro
Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido
cscancarlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo.
Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de
dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es
posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embaigo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras
puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir.
Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como
tesümonio del laigo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted.
Normas de uso
Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas.
Asimismo, le pedimos que:
+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares:
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales.
+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos
propósitos y seguro que podremos ayudarle.
+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine.
+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La l^islación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de
autor puede ser muy grave.
Acerca de la Búsqueda de libros de Google
El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página|http : / /books . google . com|
, Google
Ué&Étjof
VBTEE SCItNTIA VERI TAS
igle
, Google
, Google
, Google
, Google
PRIMER
DI ;oiii i
DE LA
LENGUA ESP^
POE
D. ROQUE BAF
TOMO TERCERO.
UAI>Kn>
■nABLHnmNTO titoobáfico db íltaui i
eall* de SanPed^ó, 16, bajo.
, Google
n
^
^
, Google
I
'*P°í,J,„tff""9i eptre.lfü yocalep. Se
foorí^jfi^o lu.demla, sliierta, U bQot^
n^nps que'páraU 'J?, j t,üége.ado más
U^J^^ñif V palkd&rfafa estf-echar el
rí^ con que Be forma. , D^á sú lugur
It. / i.lfl. I' cuando BÍrv^ de conÍ>"
eióa copiUKti'v*; ; adí .se escrlb» 7i
taj á loa x^miiroár^aqos^. representa.
la anidad nen^ira. Ast, pues, IV v^e
cna^; IX vafe ntúve, | Antiguamen-
te ^aUa cien. | J^ica «iii|oZii/tc*r,I.áÍ^
eñ él sÍj^o.de,laa,p^E^siei^ne8"ptir7-^
ticjilaj^, j, lafi^^tiVa^ i^úé entraban'
iiy^^ qua raertija keuQ^jias ^u ¡¿tT
miüv^xactitua en coaas da poco mo-
I. popm^oa^ j)gu^ frecuentementn
an ^1^ cui^J^ ae pu^^' ^^^^ ^^ über,
'"^i 5K^> 0?iV« ''v^^ !>>■;*<'*• 'f'"'
fw, mg^]Mairt,^Uí«fk, itfcp, etc.
Co^l^t^á.eh^ poiel ^: cii|(t7£^'
^0, eMM;o, 0;9, pttU^o, fueron dujrante
algun^ tiuqpo t^hlúff^, cmiaí, pío,
ftít^j,SÍt., ; en }/> ei) M'fi'l** ««Ilt,
wtnfVtHfj ^v^e'iaiea fueron ¿o/OM,
SMM, «MrfvfMj'et^.
it»t0j¡,^e&!f^^ fttlti¡'f4us, wuíU, mthwk,
nntü, ate.
Bnprimídft eu 4^ft>, «tWf «/ «fe, «o-
JftU^Wwífc «ífri >ífí¿, d|í,l«tin
»Sii^,'fmi6, ^^t moHli, nebili, pé-
rieit, tw. (MOMLÁD.) .. . , i ,1
la mas rápida de las yocales, ¿eapues
de la/, j aj^rrede sonido de unión en
las pplabraa compuestas, pom? «i^fxA-
g^fü diCQÍones úil^giias ge halla sus^
titiiida, por.la K, i:omo: putüms, por
■W^^a; ^ícil«rHí«M, por jnlcAm^ma,
Otras veces representa la o, como en
oí/t, por i(ti. Es^A letra es. consonante
cuándo racae sobre una vocal, forman-
do süaba con ella, conio: iimia, ffcar,
eoñiSro; pero en dicciones grectf-látinBS.
ea^iempre vocal, como: loaiiw, latpit.
En las diccionea hebrea^, unas veces
es vocal, como ti\Jneob*t¡ otras, con-
sonante, como en indtnu, porque loa
antíffuos latinos no conocieron el cam-
bió déla » en y, introducido posterior
mente p^ra distinguir aus ;«spcctÍTOB
oficios de Vocal j de conspnaj^te. Corio
abreviatura, tiene v».rí»B significacio-
nes: ñt, vt/r», ipte, Itit, fon, ittvic-
Ai<, I%Íía, lymo, imñ, twtf (que des-
pués ae escribieron JovÍ, /«(la, Jumo,
jMiri, ^mtíi: idq — «HÍñifw; i. s. 7.
C~tptÍ%t Urt* fMCtSndMM ctipéñti
iK-fTi^MHtaw; íiOf.^ii^ieríUH, im-
periür'. ^
^ ETÍu(w.Q9Ca. Latip, I, i: griego I, t
(Wta, i5U}s alfabetos semíticos j len-
siderada como signo jeroglífico, es el
hebreo iod, qué signinca mano; ¿rabe,
iW;. morisco, htM; alemán é ÍQgl¿>>
**,JI«(^.— 1. QramilieAgtunl.Xik i
« It noreos letra del álfitoeto latinojr
U tereera rocal da la misma lengua,
381S38
asi como también ide todos los alfaba-
toa. ¿ idÍQüiM neo-Utinos j germini-
cps, qi no 9» cuenta cómo letra simpls
la ai^culacion ch,
uiBcríto tiene una i breve;
y p»: . „
latinos s<SIo tenían usa i,
sí cal; pero que unas T«CM se
P >a aparte, y otraí, at con-
n la vocal siguiente.
4. Cuando la i latina se confundía
con la vocal inmediata, acostumbra-
ban los copistas dé. la Edad Media í
terminar la letra con un trazo prolon-
gado.
5. ,H¿eia el siglo xn, ; esto repr»-
senta en cierto modo un progreso en
la ortografía, se príncipiíí ¿expresar
por medio de la ; toda i que hacía re-
cea de consonante; y por medio de la
I, la que era vocal.
6. Bn el Utin primitivo se escribie-
ron con % muchas palabras que lujgú
tuvieron i, j se dijo deamiu por (íw»>
por sitatmw; Jmltt por Übet, según
queda dicho.
7. Algunos autores del siglo de oro
de la latinidad eonserraron esta orto-
grafía arciica.
8. Los latinos conmutaban en i el
diptongo ei (tt) de los griegoa: así,
por ejemplo, de tISúU'iov (ttávüum),
formaron idifUtitm, idilio; de tisinSpia
(niitírí*), uitm», las fiestas isite-
*as, etc.
9. Por esa razón, los nominativoa
da plural contractos de la tercera de-
clinación, que terminaban en griego
en ii; (til), terminaron en el latm pri-
mitivo «n w, Á bien algunos eacribi»-
ron ti$.
10. D{«ha -terminación íaé po■t^^
Digitizedby VjOOQIC
4 lACH
rionnenta tt; pero, por arcaiamo, sub-
flistieroiilu otns formia en laa ins--
cripcioneB j en las obras de ciertos
eseri torea.
11, La misma terminación subsis-
tid en las palabras cuyo origen do en
griego: asf se baila em»it j omimt,
por oauta; eitú y eivtú, por etcft.
13. En la trascripción del grie^ al
latín, j de &ite í las lenguas roman-
cea, la 1 se ha convertido a veces en *:
de T(yu (Hgd), se formó Uaue, jq toco;
de hloM, se formd, en el latín cor-
rompido, baUKtlB, la balanza.
13, .También suele equivaler i la
en el latín de la Bdaa Uedia, j as!
vemos que el latín pkeitnm ae toma
iaplautMm; j luego, enpkat.
14. En las inscrí^iones latinas j
en antiguos manuscritos, la i, prolon-
gada por su parta auperioi, represen-
ta la contracción de dos üi en una:
dlt signiflcs diü; oti, otü, j aa( en
otras muchas palabras.
16. En manuscritos 6 inscripciones,
es abreviatura de nombres que la tie-
nen por inicial, como /ms*, iUnm,
i%ttit, mmortalit, inftrü, imter, immñt,
«meftu, etc.
16. En laa tablillas que loa tribn-
nos usaban para auapenaer los decr»-
tos del Senado, sigTiificaba wtWCAÍÍ»,
es decir, me opongo.
17. En la numeración romana sig-
nifica uno 6 el primero, j su valor
varía adieioniudola, anteponiéndola ¿
posponiéndola & otras letras nume-
rales.
18. En los últímoB tiempos de Bo-
ma fué cuando se imagin<5 variar sv
valor numeral, según precediera 6 si-
Biliera & la t iS a la z, reforma que
han sofi^ido loa modernos.
19. En las letraa numerales de la
Edad Uedia, deapuee de Usher, sig^
nificiS 100 7 1.000, £uando estaba atra-
vesada, en su parte superior, por una
nvita horizontal.
20. Los latinos Uúnaron & la i Ut~
ttra Umga, letra larga: «To haré de mí
una'letra larga ecb&ndome una cuer-
da al cuello,* dice uno de los persona-
jes de la AmWUirU, de Plauto, en vez
de decir: «yo me ahorcaré.»
21. Parece ser que el punto sobre
la I no se invenbí nasta la escritura
ffiítica, en la que la » se distinguía
aiffcilmente de las m no puntua-
das.
1. la. Femenino. J^ífolojfa. Mnjer
que cubrid con lana i. Aquilea, cuan-
do estAba e^irando, j que ñié con-
vertida en violeta,
SmioLoeÍA. Ori^o fov (ím), vio-
leta.
2. ts. líitologié. Nombre que los
kalmucos y loa mongoles dan al Ser
Supremo.
Iac«r. Neutro anticuado. Tacbs.
Iteo. UascuUno. Zool^ia.Qicáoa
de piamffeiros qns comprende varias
eapeciea de monos.
lácbageso. Uasenlino. ÁntígUda-
itigrúgtí. Cada uno de los que lleva-
Imui la estatua d« Baco en las fiestas
«Isusinaa.
ETiMOLoaÍA. Griego Xteivp^
lASP
(iaieiofiyít); de laxxof (ItleXoi), Ba-
co, j agigdi, el que conduce.
laecboi. Masoulino. MitologUt.
Nombre místico de Baco en las fiestas
que en honor suyo se celebraban en
¿tenas j Eleúsis, donde era adorado
como niño-dios, hijo de Cérea j de
Júpiter, hermano de Proserpina. £1
mismo nombre de Iacchos &e daba «I
canto que se entonaba en dichas fies-
tas v al personaje que le representaba
en las ceremonias de la iniciación en
los misterios del paganismo. Se dié &
Baco ese nombre, por los gritos que
las bacantes proferían en sus fiestas.
EriuOLoaÍA. GrieCT) "l"^ (í»k-
eht), de lax]¡bii {üieUS), gntar i mo-
' de las '
bacantea; no de tfHKffa (Uí-
eJÜSJ, como afirma Landais.
lago. Uasculino anticuado. Sui-
TUQO. Nombro propio de varón.
laiunar. Neutro anticuado. Am-
Nab.
Mamo. Masculino. Canto de la-
mentaciones que estilaban loa anti<
guos griegos,
BnuoLOofA. Griego ISXew; (ÜU-
moi), verso fdnebn; de UXam (tdl¡9),
emitir: francés, mIMw. (LaHDÁiB.)
laliaiano. Masculino. MitoUgU.
Nombro de un pueblo &bulwo con-
vertido en rocas por Júpiter. (Laif-
OAI8.)
laliao. Masculino. MitoUgU, Biio
de Cercáfo, que fundd en la isla de
Rudas una ciudad í que dié su nom-
bre. Por esto los t«Iquinoa, muy res-
petados en dicha isla, fueron llamados
%áiitiaxot,
„ Masculino. MitolooUt. Uno
de los ocho Vapout en la religión de
Brahma, dios de la noche, de los
muertos j de los infiernos, juez de las
almas después de la muerte terrestro,
que habita en el lamaloia, higar te-
nebroso, dividido en 21 infiernos. Se
le representa con semblante airado y
con un azote ó una espada.
lamáa. Adverbio de'tíempo anti-
cuado. Jamás, sibiifrb.
BrtHOLoaÍA.. la-mdt, forma etimo-
lógica de /«fli4f .
lámico, ca. Adjetivo. Trinco.
I¿midea. Masculino plural. Mifo-
iogla. -Descendientes de ttnnot, hijo de
Apolo jr Evadne, que prodeetan el
porvenir, en Olimpia. | Familia desti-
nada, entre los antiguos griegoa, i
las ñinciones de auguros.
lamologia. Femenino. Taholosía.
lamológíco, ca. Adjetivo. Tauo-
L¿<»00.
lanero y lanetro. Uasculino an-
ticuado. Enkko.
lar. Palabra que en ruso ügnifica
río T que entra en la composición de
muchos nombres geográficos: iaroiii/,
río de ka eslavos; Kmnoünl, ciudad
del río rojo, etc.
larbaa. Masculino. Rey de los gé-
tulos, que vendió & Dido el suelo don-
de edincd é Gartago, pero que no la
pudo persuadir i. ser su esposa, pues
prefirió dañe muerte. Virgilio supone
que filé vencido por Bneas, su nval.
(Véase Ono).
IiipÍl.Femen)nosi)ticmulo.JAin.
iBiat
latralapta. Masculino. Yatulíf-
TICA.
lasdan. Masculino. MitoU/U.
Nombre que los magos daban al buen
principio, é sea al principio del bien.
Ibaairaba. Masculino. Sttámiu.
Árbol mirtéceo del Brasil, de hojas
opuestas r ñnito carnoso polispermo
y coronado por el limbo del e¿liz,
ErnioLOOiA. Vocablo i*dlgt%a.
Ibametera. Femenino. Saíámet.
Acata, árbol del Brasil.
EriMOLoafA. VeeAbtoimáU0M.
Iban. Masculino, Nombre propio .
anticuado de Juan. (Uomlau.)
Ibanó. Masculino. ^<miM». El
escribano.
Ibafiet. Masculino. Nombre patro-
nímico. £1 hijo de Iban. Después paeó
í ser apellido de familia,
Ibaaai (Mamdkl). Lego exclaus*
trado de la Compafifa de Jesús, nota-
ble por Stts talentos arquitectdnicoa.
De 1844 i 1845 ejecuta la difidl j
arriesgada obra de reparar el arco cor-
tado Stil puente de Almaraz, en Ex-
tremadura, en premio de lo cual reñ-
bi¿ el título de arquitecto.
Ibarra (JoAijmM). Celebra impre-
sor mafiol, que nació en Zaragoia
en 1734 y murió en 1786. Organisi
en Madnd un establecimiento típcH
grifico, cuyas producciones son cada
dia mes estimadas por los bibliófilos,
y elevó la perfección de su arte' í un
grado no conocido hasta entonces, ha-
ciendo de su imprenta quizé la pri-
mera de Europa. Inventó una tinta
de superior calidad, cuvo secreto con-
servó, así como el modo de alisar el
papel improso para quitarle las des-
igualdades producidas por la impre-
uon. Ibahba no debió á nadie sus in-
venciones, pues nunca salió de su
país. Entre las obras que salieron de
sus pronsas, se citan especialmente
hermosas ediciones de la Biblia, del
Aíital mwcáraie, de la Hiiíoria d* St-
p»M, de Mariana, del %Ujot4, y una
magnífica del Sabutio enaüol, tradu-
cida por el infiint« Don Gabriel.
Ibas. Herosiarca nestori&no del sÍ-
•lo Vj originario de la Siria. Aousado
A haber querido propagar los errores
Je Teodoro de Mepsueate, fué ^rim»-
ra absuelto por los Concilios de Tiro
Beijte {M6) y condenado dei^uea
por el de Éf^ (449), por lo que se
vio despojado da su silla episcopal y
rodncido i prisión, Restableciao en
sus antiguas dignidades por el Con-
cilio de Calcedonia, en 451, muriú
siendo obispo de Edeaa, en Mesopota-
mia, el año de 457. De sus obras sólo
se conservan algunos fragmentos de
una carta en que da ooenta de los de-
bates suscitados enfare Nestorio y san
Cirilo.
.Iberia. Nombro antiguo y actual-
mente poético de la nación espafiola.
EnKOLOOÍA, 1. Vascuence iicj/t
' espumoso; latin, iifrb.
2. La ettmologís del griego kmn-
re, de lUwfwrw, occidental, qua Mon-
lanpropinia, no «s admiaíbw. Inau
^ Sttpmé repreaentan Toeablos di**
fin toe.
..'igitized by
L.oogle
IBIS
Ibérico, ca. AdjetÍTo. Ibxbo,
EnuOLOofA. Iberia: latín, iÜt^teui;
cfttaluí, ii¿rick, m; nucís, ibMq%*;
italiano, ñtrieo,
Ibérida. Femenino. BoUkiía. Gé-
nero de plantas cruciferas, antiescor-
búticas j comestibles en ensalada.
BnifOLoaÍA. Iberia: latín, ibsrica
lierha; latín técnico, ibb&is %mbellaU¡
francéa, iUride.
Iberio, ri«. Adjetivo. Ihkko,
Iberis. Femenino. Botémtt, Qénd-
ro de plantas cruciferas,
EnuoLOaÍA. IbMd»,
Ibérita. Femenino. BotáiM*, Uno
de los nombres de la seolita.
ErDCOLOSÍA. Ibérúbf.
Ibero, ra. Adjetivo. Bl nataml
Iberia j lo pertonociente i ella.
ErnioLoofA. lieri»: latin, «$«r, t^
m; catalán, iberi.
Ibi. Hasenlino. Ibis, ave,
Ibiaro. Uasculino. Zoologi». 8ei^
piento pequefla j muj peligrosa, de
América.
EnuoLoofa. Vocablo intdiceiM.
Ibiboca. Femenino. ZoougÍA. Es-
pecie de culebra del Brasil, notable
por la belleza de eos escamas,
EriuoLoaíi.. Yeealloim^eiui.
íbice. Uasculino. Especie de cabra
con grandes cuernos, que crecen de
afio en afio hasta que llegfan á t«ner
veinte nudos: ll&mase también rupi-
eapra,
BnuoLOofA. Latín ibio), cujo abla-
tivo es iMee, la gamuza, especie de
cabra montes. (Plinio.)
IbiceBCO, c«. Adjetívo. El natu-
ral de Ibiza 6 lo que pertenece i — ^-
isla.
Ibício. Adjetívo. ¡íétriea. Pertene-
ciente al verso ibioio dáctilo, como el
. siguiente:
Sidtn pálida ái^giuM f»M terriU haninvm.
Ibico. Uasculino. fbico, poeta lí-
rico griego, que se cree inventé el
verso ibicio.
Ibidem. Adverbio de lugar lati-
no. En castellano BÍgnifica también,
allf mismo, en el mismo lugar. I IV
labn latina que se usa para indicar
que Lo que se cita se encuentra men-
Clonado en la cito precedente.
BmiOLoaÍA. Latín iblde»; de iü,
allf, é iJtm, lo propio: ibideu diiew-
biüruiU, allf mismo se acostaron: fran-
cés, ibÚen.
ñúden. Adverbio de lugar. Ibi-
nm.
tbjjo. Uasculino. Omiloloffia. Ave
del Brasil, de la hmilia de los gorrio-
nes.
IbiocAfUo, la. Historia mImtíI.
Que tiene cabeza de ibis.
BTiiioi.oofA. Hit ^ el griego l^i»-
Ü, cabeza; franca, tbiwmiúU.
Ibiracoa.Masesliao. Zoologia. Ser-
piente del Brasil muv peligrosa.
BmioLoofa. VoeaSloiml^eaa!
firan-
«. (Lami _ ..,
IbirasM. Masculino. £oolo^. SeN
piante del Brañl mav grande.
BrofOLoafa. Voctiloimdiffm*: uta-
tés, {Ñrwma, {IiUdais.)
Sri*. Vemenino. Are iad^gnu de
IBN
^ipto, de dos pies de altura, a
pico^uy largo ; algo encorvado. Las
najr enteramente blancas, v otras que
tienen el cuerpo blanco, fas alas ne-
gras y la cabeza mezclada de encar-
nado j amarillo.
ETiifOLoaía. Griego tSic (tbii); la-
tin, ibii; francés j catalán, Uit.
Ileteíüí.—\. Se ba dicho que la íbis
se alimentaba exclusivamente de cu-
lebras, lo cual no es exacto. Se ali-
menta de serpientes, de moluscos 7
de plantas nuviales, cuando están
tiernas, (LiTmí.)
2. También se ha dicho que rom-
pía los huevos de los cocodrilos, como
si intentase extinguir la raza de di-
chos animales, cu;a especie es tam-
bién &bnlosa.
3. Esta ave tiene un pico muj' ar-
queado V las piernas altas como la
grulla. Haj dos especies. (HiséDO-
TO.)
4. En la orilla del Nilo nacen pá-
jaros muy semejantes á las cigüeñas,
llanladoB ibit. íSauMSTO Latini.)
5. OnútolofM. — ^Bs el íbis reu^ioto
de Cuvier.
6. ffitiorié éttigM. — ^Ave sagrada
ilBgñpto.
7. íthhfi». — La forma etimoldgí-
ca es el griego ^ISk (pübii), del egip-
eiopAib (Jtb).
Ibítino. Uasculino. Zooleai». Sei^
píente grande de las islas Filipí
ETiifOtoafA. Vocablo üidigeM.
Ibison. Uasculino anticuado. Ju-
MBNTO.
Ibn. Uascnlino. Esta voz, lo mismo
que be» 6 ebu, significa en árabe hijo,
' frecuentemente forma parte de nom-
res propios. Los musulmanes la re-
servan orai nanamente para ellos solos.
El plural benon, btai, antepuesto á un
nombre propio, sirve para designar
los miembros de una misma tribu 6
de una misma ñunilia entre los be-
duinos.
Ibn-al-Abbar (Abu-Asdallab-Uo-
HAioiBD-BBN-AHiiEn). BiiSgrafo j posta
árabe nacido en Valencia en época in-
cierta y muerto en Túnez en 1260.
Después de la toma de Valencia por
Don Jaime el Cof^Mitíador, pasó á Tú-
nez, donde obtuvo un empleo del sul-
tán; pero como hubiera satirizado en
BUS versos al emir Uostanser, fué que-
mado con sus obras. Las mis notables
que dejé son: SI iítmio de teda, colec-
ción de los escritos de los príncipes j
nobles de Añica v España, que se de-
dicaron á la poeeia, v un Diceioiuño
de iot auíoret átabu de Btpaña,
Ibn-al-Khatib ( Uohai£hbi>-bbn-
Ahubd}. Historiador v biógrafo his-
pano-árebe, llamado Laieam Bddj!», 6
tenrua de la relinon, que nació en
1313 7 murió en 1374. Sus principa-
les obras son: Siitoria de Iot rtye* d*
Qraaada, j Biografía de Iot etcriíoreí
deBtpaéa.
Ibn-al-Eootiah (Aboubxkb^Uo-
nAUHEs). Lexicégrafi), gramátíco j
•seritor árabe-hisrano, que murié en
Córdoba «n 976. Dqd mía Eittoria de
¡» eoafmta de Siftít» por Iot inhti,
qae, anaqnfl ludia de Impardalidad,
ICAB 5
encierra algunos datos por extremo
Um-Hayan (Aju-Uekwan). His-
toriador árabe-hispano, que nacié 6n
Cérdoba en 987 j murié en 1076. E»-
cribié más de cincuenta tratados j
comentarios filosóficos j teológicos j
varías obras históricas, entre las qna
deben citarae con preferencia las si-
guientes: Libro del q%e detre noticia»
di la Mitoria de Stpi^, é Hittoria da
¡otjw^iteontultoi de Cardaba.
Ibn-Thofeil (ABU-BsEft 6 Abv-
Djafab-Uohajoibd). Filósofo árabe-
hispano, que nacid en Porchena, em-
ca de Almería, j murió en Marruecos
en 1188. Fué médico j secretario del
gobernador de Granada, 7 después, del
sultán Abd-al-UnmÍD. Era versado en
ñsicai astronomía, matemáticas 7 filo-
sofía¡v Buprincipal obra es la titula-
da: Sai Ib» ToAdia», novela filosó-
fica, cu^o héroe, abandonado al nacer
en una isla desierta 7 criado por una
cabra, se eleva por abados al conocí—
miento de las mas altas verdadea„ain
otro medio que la refiexion 7 la con-
templación de s( mismo 7 de la nata-
raleza.
Ibn-Zeidnn (Abüi/-Wblii>-Ahiiid).
Poeta árabe-híspano, que nació en
Córdoba en 1007 7 murió en Sevilla
en 1071. Se distingoió por su t&lentoa
poéticos 7 brilló en la cort« del califii
ommiada de Córdoba, .Uohamed III
Uostakfí, cuya hija Welladet se ensr
moró del poeta; 7 como después de la
muerte de su padre manifestara sin
rebozo eu pasión, uno de sys preten-
dientes, el visir Ibn-Abdus, hizo en-
cerrar á Ibi^Zbuiün en una prisión, de
la que logró escaparse, refugiándose:
primero, en Valencia, 7 después, en
Sevilla, desde donde mantuvo correa
pendencia con su amada 7 escribió i
su nombre un poema contra Ibn-Ab-
dus, que ha sido traducido 7 comenta-
do repetidas veces.
Ibón. Uasculino. Provincial Ara-
ron. Cada uno de los lagos qne se
rorman de las vertientes del Piri-
neo.
Ibnm. Masculino. Uatrimonio do
una viuda con su cufiado, entre los ju-
díos.
Icaco. Masculino. Botánica. Géne-
ro de ciruelo pequeño que se cría en
las Antillas en forma de zarza. Su fru-
to es del tamafio de una ciruela da>
mascena 7 mu7 dulce.
BnwoLOQÍA. Vocablo m^oaa: fran*
oes, Íeaq%e; catalan,iÍMeo. — «Cierto gé-
nero de ciruelo pequeño, que se cría
en las AutíUas en forma de zarza. Sos
ramas todo el año están cubiertas de
hojas pequeñas 7 prolongadas, 7 dan
dos veces al año mías florea hermosas,
blancas 7 azules, á laa cuales se sigue
un fruto del tamafio de una oiruela
damascena, el caal, en estando ma-
duro, se vuelve de loa colores de ta
flor. Es mu7 dulcs 7 se trahe mnoho
de las Indias en conserva, 7 la pepita
del tiene dentro ana como almendra
muy Babro8a.> (AcAi^aUi Diteioa*'
ri«de17Í6.)
fXtíSí&gle
9 ICAR
lUtt. Fiestas que cal«bmbtui h» epi-
cúreos en honor de Bpicuro.
EnnOLOoÍA.. Oriegó úaMítUái): !>•
ti4t, Híttm; fnn«éB, üaAr; cabüan,
Utih».
Billvñ». — Br» el di« -ñgkñiua de
0td»lw>i4 timifiduion do u. toi del
- leiniok vk^élcmio. tíjl Adjeti-
TO. Loperteneeiente álcaro.
BracoLOaÍA. /oere: latín, mMm;
cftteluí, ieónt.
UMm. Fetaeaine, 0mfr*f^m*ir-
fm> Pe^o^a tila' del nar Bgeo.
- BrpnúooÍA. ^ewv, alndieudoA^e
taAáftit en dond» Icuo oajó: latan,
Aifrfa. (Pumo.)
IcMuaoSi MaBOiHii» ploral; Sí»-
■im* mUiftMi Jnego» «élofandw en
A^ast m he»MK' de Itarío y dem
1iHk> Bri^ft, ipiti ceaaitlíaff phaci'
■¿■Wtiteen eolnapiarto en mu cuer-
da «diñada d» dOT^Mxda».
IcunUimí Femenina. MiUloft*.
8ék«enod)faB» de Bnélopa, hija- de
fitf^Mk Paike óm Pen61op«, ntñjar da
Ulfsw, j hermano de Tíudaro^ rej
ds'BBparta,' qtw oblí^ i loa pnten-
dianbéB<dB an aijjp^dnmitá]^ enlos
jmoinos que les Inicfcelétitar. El padre
a»S*en«(ipe wa un laoedismonio noble
^'pbdeMao^ q«e habitaba en Eeparta
cuando Ulbes le pidié su hija, ^qne,
no pudieoda deeidirsa á separarae de
ril«( ittdÍ6i-Ulf8eB<fijasa:en Esparta'
stt reaidaBeia, peio ÍBÚtilBiente. Mar-.
ohiS Ulísaa.con su: mnjar é Ioabio le
boacrf para que. re^presaal» i -Esparta.
Entdoeaa Uuses ds¡6 á:sü mujer en
libertad part lead-mr.ijr Penélojpe nada
rsMiimdió; nno que bt^losojos^ se
twriá con su Telo. Icasto no-insistió
máK dejé partár ¿ su hija é hizo eri-
pr' em aquel sitio un altar >I pudor;
2. leMí». UasaoHnb. SHempot At-
rüeo*. Bijo de CEbal», padre de Bñ-
ra, contempDiineo de Paudioo, rej
Atenas, que aprendió de Baco el
oulüro: de la' Tid 7 el arte de hacer
vino. Uurid i manos de algunos que'
OBTeron. quahábía. enrenenado &sua
vaoiBaCí! T- amiooBi o» dkho licor;
pero los oioses le colocaron entre los
BStrea, dond» fbnnai la constelación
BtoU». Bs de adrertír que las mujo-
veS'de los qufi bebieron Tino se mu-
tieeon poaeid«8<de un gran furor, que
no cesA hasta que leí oráculo ordenó
Íne se celebrasen fiestas en honor de
UMOí Estas fiestas, que fueron los
Uanadoa juegok'MBnaaiu, conaistian
en ba^eeaESO::en una cnerda 6 co-
lumpñ-qM'SB aujetabai dos árboles,
Metfa^'UJí* parra de ieíaio, descubrid
i £TÍgsna'el<lugar«n quB'estabaae^
S litado; j.'Btdgona se ahorod de un
b(d.- Júpiter connrtió á Icakio en la
' conatalteioft 'Booteá ¿ Bolero; i Brif
gona^' ok^constBlatíon Virgo, j á la
pena ünt^ en la Canícula,
Iqario', riai.AdjettTo. leía».
. leftTOiJtaamlin». Mitalogi», Hijt»
d« DááA, .que ditf nombí» A mar
Eg«o por uber caldo éa Sí, bajendo
daCrmeon ttnu da* pagacbu con
ICNE
cera, la cual se derritíú, (CaBALLXBO.,
EnxOLOaía. Griego 'Luipo^ (Iki-
m); latin, leinu; francés, latrt; ca-
talán, ^tart.
Atnla.— Hijo de Dédalo que, que-
riendo escapar del laberinto de Creta,
donde estaba cautiTO, se mnoDtd i los
aires Taliéndose de ^a» formadas con
Slumas unidas con cera; pero habién-
ooe eleTado demasiado, d calor del
sol la derritió j c»y6 en aquella PmM
del mar Bgeo que después ae Uamd
•Mr Manaw. Según otros, loaso pudo
ser cierto nsTogante, que pereció por
querer serTirse de la Tela, inTOntada
poco antes por Dédalo. (Véase D<-
nato.)
leéatieo, o*. Adjetivo. Natural,
sin disfraz. rCABALLsao.)
ErufOLOoL. Qrie^fO iUi&* (tHOm),
'efigie, simulacro^ imagen: frattcés,
itmiifM.
JbMIa. 1.— Aplicase á la {«oasía
qne forma imagen, en cnjo sentido se
dice: fot^ icisnca.
2. £1 gTÍe|go ñla» no significa so-
lamente la- imagen exterior; sino la
imátfen concebida en la mente; esto
ea, U imioén psieel<$gica.
ícelo. Masculino. Mitol^U. Uno
de los SoeflOB, hijo de-Morfeo, el mis-
mo que Fobet«r.
ícenos. Masculino plural. Ant^
ios habitantes de un territorio de la
EtiuolooU. Latín leHi. (Tícito.)
Iciar (Jnuf). Oramátíco j calígra-
fo español, que nació en Durango
en 1550. Era pr^ésor de idiomas y un
buen dibnjantej duendo una obra ti-
tulada: OrtafraJU ffúelü» ó mrtt di
turüir.
leica. Femsaíno. QnAm». Besina
que se extrae del icicariba.
EraiOLoofA. Lenguaje técnico, ici-
Icicariba. Masculino. Botámie*.
Árbol resinoso del Brasil.
BnifOLoafa. Vocablo imí^fM.
loipo. Masculino. Botamen, Árbol
trepador del Brasil.
: Itíqnaro. Masctüintf. BiOéáe*. Ár-
bol de la Guyana.
Etimología. Francés ieig*iir.
lomadófilo, 1«. Adjetivo. Bot¿mi~
M. Epíteto de las plantas que crecen
en lugares húmedos.
BTiHOLOaí*.. Griego \rnfM, ^jíCo?,
(ikmÁt, ihmidot); humor, v^ñr, y
palos, amante.
lenaato, t«. Adjetivo. Boliñiu.
^iteto de las plantas cujas'ñores son
estriadas,
BniioLOQÍa. Griega'f¡(«ftt ficAiM^,
huella, y inUíet, flor. ■
Icnea. Femenino; MkoityUi, So-
brenombre de Témis'; de Muneeis.
BiiMOLOQÍA. Oriegal¥'<tiW>{'úA«MnííJ,
yópersigo: francés, lehnm».
Icoettmógeno, na. Adjetivo, Que
engendra icneumones, | Que es pro-
ducido por el icneumón.
EnuoLOOfa, lau^um y ¡inot, pro-
le: I]f»td|uav yévoc.
IcneuHoganitl*. Fminiii». Mt-
ídld iHWdaflidapor la
ineolMetotí de !«• bnMm del lenen-
ICCN
mon, depositados en los tejidos Teg»-
tales ó animi^ps.
BmroLooÍA., ImtfmSgtM.
Icneomologia. Femenino. Hiitf-
m ««Atf«j. Tratado sobre los icneu-
mones.
BmioLoofa. lauimm y %«w, tra-
tado: I)(wd|um Xjyoí.
Icnamum. Masculino. XooUgU.
Mamífero carnicero del género gato,
rarecido i una marta. | MiomougU,
Género de insectos himenéptaroe, que
agujerean el cuerpo de la oruga, para
deponer sus huevos.
BTiHOLoaíA, Griego tekuimSñ
fI)[vcd|uuY); de iehmtí9, (Ij^vtütt), segfnir
la pista, forma verbal de idmM, traza:
francés, újliMHMe»; catalán, ÜKfrfMM,
lenemonlABÓ. Adjetivo, Vnmo-
KÓKIDO.
Icaenmónido, da. Adjetivo. SU-
toríú n*twr»l. Parecido al ieneiOnao.
EmioLoofa. lemímo» y oiáu, for-
ma.
Icnenaonio, nía. AdjetíTo. Itnmp' {
uÓNino.
Icni^;nfo, Icróoíluo. La fbrma
ieiti^tjo, que aparece es algunos
Bieaonmio, es bárbara,
leño. Prefijo técnico, del griego
f][vt>( (íeiiua), traza, figura, represen-
tación, apariencia.
Icnojgnffla. Femenino. Áraiiltetu^
rá. Deiineacion de la planta de algvo
edificio.
EriifOLOofA. Griego teiiut, traza,
y gnpkñ», describir: francés, iíhá»^
graphit; catalán, icwgrafla.
Icno^iflco, ca. Adjetivo. Loque
pertenece á la icnografía, 6 eetá he^
cho según ella, en cuyo sentido se
dice : pUiu iCKoaaiTioo; iüeio ICM0>
GRÁFICO,
Etimología, Francés, ie^mografM^
¡ik: catalán, ienegráicA, ce,
Icnógrafo, f«. Masculino 7 feme-
nino. BidácHea. Autor cuyas obras
consisten únicamente en figuras.
Etimología, I<mogref'\»: Tyvo( ypí^
fícAiuv crápiat); francés, icMograpke.
Icnoiogfa. Femebiso. Pintvm y
ttcttUwnt. Representadon de las virtu-
des. Tirios ú otras cosas morrfes ú nt
turales, con la fignra' <S apariencia de
personas.
BriMOLOofA. Griego iekiut, traza,
y lógot, discurso: fx^x XAyot.
Icnozoario. Masculino. Zoojógi*.
Ser que sólo tiene rudimentos de ani-
malidad.
ErnioLoaÍA. Griego kknoi, ixtiü,'
y (SiMm, aoimaldo, diminutiVb'de
tüM, animal: Xf^ot, (wipio^i.
Icoslan. Masculino. Paje del sertt-
11o.
EriMOLOQfA; Tilico TíeA, inteHor,- y
oghU», paje: Vek-ogkla,* («j^^ ^)t
«paje interior;» francés, icagU».
Icánleo, », AdjetíTO. Á*fíg*td»-
át* gri^u. Estatua lOÚtnOA. Esta-
tua que se erigía t\ que había sido
vencedor tres Teces en los jueffos **-
grados, I Didietm. Conformb al mo-
Btikolooía. /mm; gtíego <I«vtaé¡;
(efiMÜAH baaeéB, imüm. ,
LigitizeTbiXjOOgle
ICÓN
AntÑíl «fHM^tiw. — LluntSae mM-
Amí icómCA, porque ere de tamafio
natnnl; esto es, semefante tJ modelo.
Iconismo. ÚasctuiíiD. Sidáeíit*.
Bepresenteoion figurada 6 simbiílica
d^rpensamiento.
BrtUOLOOfA. ítOM.
looBO. Uasculino. Imáíen, retrato.
ErmoLoaiÁ. Qrie^ ibtúv (éHOn),
ímigen : I&tin, tem, «cAiti; catalán an-
I. Uasculino. Doctrisa
de Io« íconoclafitas.
BmiOLoaU. Iconeelatia : francéa,
IconocUctt. i^djetiTo. XiUiü.
tektiáitÚM. Hereje- que rúen otoulto
debido & las sag^radas i^niíjreaes. Se'
osa como susta^IiTji?.
BmcpLoaÍÁ. Oríem i}K9w04nn¡<:
(<tfg»4AMg'J. díMpM(>a*d<w de imá-
genes; de tus», figura, y kiü, 70
n^i^: francés, itM»eÍMUi catalán,
JBf«fls.— 1. Loa ipoKoquaiA0:> &
initaeion de los sampWW> ^cu^^n
iloijcris^aaosdei^c^átría, (Boaamr,
¿tf)»H-(^ /,' i i.)
2, EBta1temí(^ñl¿coadenvI«r.e^«l
C^pcUio de 7^, aaoad« el,{i^ejaTÍ<S
■nslendoa.
3. SI' iconoolasmo apareció en el si-
glo TUi j tai seguramente .una de Its
aei^ mía ternoles d» los , tieo^ws
medios. La liistori* uos coBserra el
nombre de : jurMCMÚ» iconoolasxa.
4^' Lo^ bugonotas-se hicieron nota^
bloQ por BU fuibr conba- tas imagen'
diTinas.
5. Los rusos, eran poK^mfloOKqHe
lOQHOCLA^AS, en tufa) 4»e Jo'' ino^
covitaa exageraron el ¡c^lb} dq.^ san-
tas imágenes-, hfptKtconvettiEla en
idolatría. (Comaj^í 8B(Bm» Hitt> áe
Ai».; V^M
6j, Gpnfimuji l«ih,npticiss aoteiio-
rw lo^^Uiii^.sjfiii^Dte;,; Boc^ cujto
oi^S^fe Sa^i^ontufUfiA 48&> en
tíamfl^ dfl^.eiQ[wra4or Zftnon, Consi-
dctb^fan, cono una. idolatría:.el culto
délas ímigenes, 7 doitnneKitt un sin-
' BÚqterg de estatuas^ 8p do«tnina, que
el'empera^r.L^n tl.Jtmñtm^ liizo.
wrobar éa un Concilio habido en
Constwtinopla el año 73Q, fiis conde-
nada por otros Coi^cilios,, en 787 j
«n 842,' y no tardij en desaparece. Su.
lierqia ei^far&flt}, pOT decirlo así, la in-
«fimt^qií^ de Itali^ contra L^oa. <í
tltmmf, 1« fbmiawon ¿4 podet .tem-
poral a^,l<»„papss. j-, poct^tOrUcesr
taniwicm del imperio ropuuo en Occi-
dente. Es U misma, en sum^orpai^
te, que reprodujeron lo^..viw[mi
los albigen^, ,108 iu^aij^íft, j \o^ pro-
testsiAtes del siglo zti«
Iconódnlo, I«'. M^finlij», lomitr
UTAA.
Amante de las un&genes y pinturas, ||
Conocedor ea cuadros.
'SimK(\íiQÍÁ.. Griego eUS», imigen,
^pnUAj amante; Anfir», f C\oc: ir^^oéa.
ICOR
BmiOLOOÜ.. Griega «Us», únigeB,
figure, jjnpiA», describir; cataUn,
ícMKwre/Mi; lancee, Koso^rspAw; la-
tin, íeimegTbtUU.
Iconográflcamonte. Adverbio de
modo. Según los preceptos iconográ-
ficos.
BnuoLoaÍÁ. Icoa^rijieé y ú sufijo
adverbial wimU.
Iconogrifico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente i la iconografía.
EmioLooÍA. I«omfrafté: francés,
ietmegrdieh, e».
IcMlogriifo, Ci. Uasoulino y feme-
nino. Versado en iconografis.
StimolobU. lem^/Uí oriego,
eljK&v ifAw; francés^ MKwómpM.
Iconólatra. Masculino y lemenino*
Adorador de im&geoM.
BriHOwaí*. Griego tiviiv (tii*»},
imagen, y Xa»t(a (U^^), adonoion:
francas, %eaw>ktrti catalán, ttiiHffafM.
Icooolatri*. Femenino. Adomcion
rendida k las im&genes.
EtimolooU. leottóktms francast mo-
noUUrii.
loonologia. Bemsoino. Árjimh-
gi». Qencu que- tiene por. objeto el
eonocimieato de las ímigenes, pintU:*
ras, emblemas, etc.
ÉnHOLoaU.^ Qrie^ ílxevoiwy'* f**"
Jumolojú); de tita», uaifoo, v lígM,
tratfttu»; catalán, MOM^f*; fruúáiy
IcoB(^¿ffiouuat«; Advwbio de
modo. Cooiorme i laictmoli^a.
BrwoLooU.. Xemilógkéy Ava^a
adverbial swatf.:
loaaxAijáooi, ciu Adjetnoi Ooo"
cerniente ¿aa-iconelegía.
ETiHOLoaU. /MwAyfc: francés,
I«ww>g^ lp^..IlaReu1ÍMk.7'4inBe-
nine. veteiía»e&' icoosiliMrt»' '
EnuoLooti. I«m«io$Ut fruicélf
icOP^mvCO. A4}^tÍT»i lOUlBAi*-
T*.
BtiholoqU.. Gq^o mIM, imagen,
j »»thK combate: *hj>tiu^ií/>»i francés,'
tCMUiMf «4' catalán, iemmMs,
IconomaDÍa. Femenino. Haníftpor,
las.imigejies^
Ecofüooí,!^ Otdego ñiim, laápx,
y MMÍo, fuior;.franc¿s, «6W«smw^
IcoaomaaiaoQ, ca^ AdjeÜv&i Qiu
tiene iconomtuijA.,
Iconóatno* B^ Adjetivo. Iooif»n
mvuaQ.
IcommUsU. Femenino. IgltiU
yrM^.iGran.reitMilo.de;Sftnkw.^
ETJUQioefA... Giiejpo tb^MWTtivti
C»iAK>tí4fÚJ;,d4.^*<iAH im&gBA,.; ttir~
til, sitiu<»oa: francés, íommMWv
IcoDiAitrofQ. Masoulino. .PMm.
Instrumento.' ¿ptice. que sirv» i ios
grebadoEOB MCh .copiar, loe modelos.
EcuioloqU. Griego Áiifa, imigen,
j tl^itim.infbftuU girar. franoÓB,
teoMUtropiu.
Icor. Uascnlino. i/a¿HtHM..L«aBar
gí» agaanose, mezclada con púa «ere
y fétido, prodacto.de una infiamacion.
de mal car&cter. I J/Ütoiwfs. Liquido-
qoe.oo^ por la«.«Qius de lof 4i««e>,
l«^,4ll9{ta}9f . (BxftqWfc )
ICTE 7
BrmouwfA. Griego X-fw^ (ieUf):
francés, ieicr.
Icoróides. Adjetivo. loosoeo.
Icorolo, m. Adjetivo. MtáiciH».
Lo que participa de la naturaleza del
ícor ó se refiere ¿ él, en cujo sentido
se dice: f«t HXMUWO.
EnHouraíi.; latr: francés* iekoNm.'
Icosaedro. Uasculino. CféMutiita.
Cuerpo regular, terminado p^ ^nlv
tri&iguloB eqniliteros.
EtiuolosÍa. Griego tbtMéi^e<
(eiioiitám); de tttun (Mtm), ««tMe,
y Eipoi (íin,), owa; frúcée, ifuMrñ
IccMSdfM. FeoneaÍBo. BuStím.
Cliee de {düata» qii« comywde liV
que tienen veinteestanbnwsdlwtídoft
£ la psved interna del céüst
BrOHAsaU. Oo^o tUtótii -véa/Uít
y ««fr, macho, estanunv: franoéd} im
Icosándrieo, oai Ax\i«ti<i>si Oan-
cerniente i U ieoeandria.
ErntoLoaU.. Imtndmi frldibés,
Icpsaádroj igm. Aidjetivw AMM-
M. PlajtM. I00BAKOB4. IltAtá^ fAé-'
tiene veinte 6 más^eStüibies-üUénM
sobre el c&üe, ¿diferencia dd pdi^
dro, que los tí«ie insertoÉ«olm<M-re-
itéoslo.
>u>oU. yeg»MAi«; francés, ico-
laNTotia. Femenino, ^ttotit
i> Digiüdad del ico&a]^tt.'
lOUXFÍA. Griego fXiwn {Hiiti},
veinte, y «puto^ (prüot), ptiMteí6j
Icoaaproto. Uascvóino.- íkañífé
de cada uso da les veiAte-pt^'b^
ciudadanos de^uut^poblacitntgrM^
bajo la dominación latina.'
maiMoaíá^ laotmivihi'
IcwigOQO, na. Ádjbtivo, BUÍíti^
tá^ Que tiene veinte iagolosi -
' BinioiJoofA.. Griego Hioti, veiAfe»;'
7yAM(,ÍBguloirikMtYfiw{: £AutMB,
Icotea. FemeninoL' Zlmlt§Uti iS^
drdpedo B«a«)&Ate'4-la'tortagti de
piernas ceffta»^ fiéü'^iftaeadds, qjle
vive naturalmente en-Ioé'-bc^ues,
maateañéadMe de las hojas de los-ír-
bolee; pero después de cogido setietf^'
tieoe *iB difieuitad en «staiqüeif^
lotírapo, pa.: Adjetivo. ZookM^:
». tifo» aoarilltt 1«B- *' ' " ' '
patas.
QuB- tifo» aoarilltt Itt-pi^RUá^d'ktf '
1. Ifitaria. Femmiso. OfMtoft-
g^. Género de péJKWS uhnuitfB dtPhMI*'
Estadoe-Uudofl;
ErmoLOob. Ztíiríat.
2. lotoria^' Femenino. KedtW^A-
ciom amarilla;' que dioen' ser 1>w&M?
contre la ieterieia. (Fumo.)' '
Btiii«x>o(a.' lettn: griego, brttftEttc
(Httriai); latín, ietMai; catidan, iett^'
ri*.
Ictericia. Femenino. JtfUKflÍM: Bá-^
fsimedad causada por la Mta de* bz-
crecion de la bflis, 6 deen librü-eorto
por el duodeno, 7 euya sdtol 4xtbrí(ir
más psFO^ttíbls ss'ls'UMrilleí de la
piel de las oonjnMíMei
BrnioLooÍA. 1. Griego rxMpoífUfc-
pqrilas,iiwus-de. mt), colot-amaHttft: orfgte -igUOMdo.
(LlTTNft)' '
yL.oogle
8
ICTI
2. Tiím$_ Bt denra de ütü, cterta
•omadreja que tieno los ojos amui-
Uos, i5 de {Ittm, oropéndola, ave que
tiene el plumaje en gnu parte ama-
rillo. (MOHLAU.)
3. Iltit é ÍMtro$ son el mismo vo-
cablo de origen i catalán, ietérkU;
francés, ietirt, tetmcü.
Ictericiado, da. Adjetivo. if*diet-
M. Él que padece ioterícia.
ETWOLoafi.. lettrieüne: catalán,
ietmciat,dé.
IctaridarM. Be^proco. Contraer
la ictericia. (Caballbro.J
Ictérico, ca. ift^em*. Adjetíyo
que se aplica al que padece ictericia
y lo perteneciente i eUa.
EtiiiolooÍa. JeterieU: griego, Ixm-
paii^ ¡Htn-iidí); latín, iderfau; inn-
ejs, Kfrin^w; catalán, ictíríck, ca.
lotarioóidu. Adjetivo. MetUat».
Epíteto de la calentara complicada con
ictericia.
ErmoLoaÍÁ. Itítrodt.
leteríno, na. Adjetivo. J/«¿ú»m.
Epíteto de la calentara complicada
con ictericia.
lotero. Prefijo técnico, del griego
Ampof (tlunt), amarillo. '
Icterocitalo, la. Adjetivo. Hitto-
m ««Mraf. Be cabeza amarillenta,
ErniOLoaÍA.. Griego iittni, color
amarillo, t iépimti, cabeza: francés,
ieUneépiáU.
loterode & leteródea. Adjetivo.
¡ítdieina. loTíBico 6 lorxBino.lNom-
bre que dan algunos médicos i la fie-
bre amarilla,
BruoLoaÍÁ. Griego Unp(¿$i¡t (ikte-
rSdh); do iiUm, color amarillo: fran-
cés, ieUndt.
Icteróide 6 ictaróides. Adjetivo,
Icmbuoo, lomiND.
Icteroidw, d«a. Adjetivo. Iotb-
Bim.
Ict^rómelo, la. Adjetivo. Sutoria
NcArof. Que presenta una mezcla de
amarillo j negro.
BnuOLOflÍÁ. Griwo llttnt, amari-
llo, j nilai, negro: mipoc (liXáf .
Ictar¿podo.ioT£aAPO.
BnuOLOOfa. Ictírtfo: francés, ttíf
rtpod».
Icterop», sa. Adjetivo. BUtom
ntím'al. Cutos cijos son amarillos, 6
eetán rodeados de una &ja amarilla.
BmiOLOoU. Griego ÍAltret, amari-
llo, j ^lit, vista: fimpoc E<|<i(,
leterópterp, ra. Axljetivo. Onito-
íagia. De alta amariUsa.
EmioLOOfA.. Griego UUtm, amari-
llo, y pkrfit, ala: fxrepo; mtfit.
letárotp, ta. Adjetivo. Sutoria
Mtwal. De orejas amarillas, 6 cerca-
das de una zona amarilla.
EtiiiO):.oqía,. leterú y oÍt, itói (o&c,
«K¿t), oido.
Ictiaeo, ca. Adjetivo. Concernien-
te i loa pwcados.
BnuoLcoÍA. letio: griego, t^^SuXxit
(iektJigtJt^); francés, Í6Miyiq%t.
íctico, ca. Adjetivo. Icruco.
Ictidia. Femenino. Zaologia, Gé-
nero de mamíferos carniceros.
BrtHOLoaÍA.. Ictio.
lotidino, na. Adjetivo. Zoohgia.
Concernirte é análogo al ictidion.
icn
Ictidion. Masculino. ZooJagia. Gé-
nero de gusanos infusorios.
ETU10I.0QÍA. Ictidia,
Ictido , da. Adjetivo. Zeóh^ia.
Análogo 6 concerniente á la ictidia. U
Masciuino. Ictisu.
Ictidon. Mascnlino. Ictidiom.
Ictinia. Femenino. Omitologia, Es-
pecie de ave de presa de la Gu^jrana,
Etiuolooíi.. Ictio.
Ictio, Prefijo técnico, del griego
\-fi^ (icktkyt), pescado.
Ictiocentáoro. Masculino. Mitoh-
gia. Nombre que solía darse i los tri-
■ nee.
BruiOLoeía. letíoy emtawn.
Ictiocola. Fememno. Cola de pes-
cado.
BnuoLoaÍA. Griego IxOooxéUa (ie^
tkyoiílla); da icktAvt, pescado, y til-
la, cota: francés, ÍMtij/oeoÜe,
Ictiódu. Adjetivo, ffittvria *ai»-
raí. Parecido í un pescado.
BraioLoaÍA. lelte y Odos, forma;
francés, iekthjfOáé.
Ictiodonte. Masculino, Jetíolegia.
Sinónimo de glosopetro.
EnvoLoeÍA. Gnego icitij/t, pesca-
do, y odotí, diente: francés, icktAjfo-
^ ato.
IctiodorUito, Masculino.. /címIi»-
fia. Gntesa espina huesoea fésil, qae
parece haber pertenecido ala aleta de
varios peecadoB.
EniioLoaÍA. Griego iciíkj/t, pesca-
do; d^, lanza, y Ulioi, piedn; Ijfiií
tifv Xléóc: ína<¡&,icÍtÍ^odor]/litAe.
lotiofegia. Femenino. Costumbre
de aumentarse de pescados.
BnM0i.0QÍA, Griego ieilh/t, pescv
do, y piagtlñ, comer; franoM, «eíUijr».
•'z
letióUKO, ga. Adjetivo. El que Be
mantiene de pecss, | Sustantivo plr*
ral, LoB lOTiorAQoe.
ÉTiyoLoaÍA. Jctiofagia: grieg
lyOoofáTOí ( icktifephigat ) : frana
uAthyefiofi; catalán, tetií/aei.
Áit^opoíoyia. — ^Aplícase i los pue-
blos 6 razas que se alimentan de pes-
cados, en cujo sentido se dÍce:;)ii«íJM
lOTnSpAOOs.
JBM«At AúftIWcc. — Nombre qne los
antigüe» dieron i algunos pueblos,
soco conocidos, de las costas de mar.
Contábanse cinco clases, á saber: 1.'
etiepet, que Ptolomeo coloca en el ex-
tremo Oriente, en el país de Sines, en
Isa coatas del Gran Golfo (golfo de
Martaban 6 de Siam); 2.* gurotiaaot,
que habitaban la costa de íá Gedrosia,
en el mar Eritreo; 3.* irabet, en la
costa Norte de la Arabia Feliz, i lo
largo del golfo Pérsico, desde la en-
trada de este golfo hasta el promonto-
rio del Sol {cabo Ba&ol-Lima); 4.* tro-
jloditu, en la costa Oeste del mar Bbjo,
á lo la^ del río del alto Egipto jr
de la Etiopía, hasta el estrecho de Diré
(Bab-el-Mandeb); 7 5,* oeadtataUi,
que Ptolomeo coloca en la costa Oeste
del África, en una posición que parece
referirse sí moderno paía del Sene-
gat.
lotiófllo, la. Masculino y femeni-
no. Aficionado al pescado.
ErntOLoaÍA.. Gnego iektkjf$, pesea-
icrn
do, Tpkí¡o$, amante: francés, *fti%m
Ictiopafia. Femenino. Zoólogt*.
D^cripcion de los pescados.
EtiuolosU. Jeito ygrapJMm, des-
cribir,
Icti&graHa, U. Maseulino y feme-
nino. Versado en ictio^grafía.
STiHOLoaÍA. Gnego WAik tpV»
(iehtJ^tgripkÓ). * . ""-r-
Ictioutea, Masculino plural. Ictio-
logia. Peces petrificados, 6 piedras en
que se hallan impresas figuras de pe-
8.
EnMOLoaU. letio y Utkoi, piedra:
IxUc X»ot (iektigí UtSet.)
Ictidito. Mascnlino. letiologia. .
Peacado fósil,
ErmoLoaU. letiolittt.
Ictifditolojria, Femenino. leiiolo-
ría. Estudio obistoria de los pescados
tósiles.
BmioLoafa. leíioUío y ¡dtoi, tntr-
tado. J "T .
Ictiología. Femenino. Ciencia que
trata de loa peaeadoB.
BnuoLOOu. Ictio y Ugoi, discurso,
doctrina: lyfl>tcaíoyta{ieht¡fyo¡ogia);ínO'
cés, iektij/olcgia; catalán, icttolégSa.
Ictiólogo, ga. Mascnlino j feme-
nino. Yeraado en ictiología.
ETiuoLoaíi.. Iciieugta: francés,
ieitijtokfitto,
Ictiomancia. Femenino. Áiu^t»-
dadet. Adivinación por el examen de
las entrañas de un pescado.
EriHOLoefA. letw y mauMa, adivi-
nación: catalán, ieiumdneié; francés,
ietifomaiuiio.
Ictiomórfico, ca. Adjetivo. Sieto-
ria aattiral. Que tiene forma de pesca-
do. (Cáballbeo.)
EnuoLooÍA, letiomorjó.
Ictiomorib, fa. Adjetivo. DÍdáelÍ~
ca. Que tiene forma de pescado.
BrnioLoafA.. letio y morpAS, forma;
Vjffíiz \u>p<f^T francés, tchtAyomorpié.
Ictiopufósia. Femenino, Ietio¡)h
gia. Ruidos que el pescado produce,
atribuidos á los mliscnloe de la vejiga
pneumática.
BnuoLoofA. Ictio y piíphoi, ruido;
tySiSt ífifDt, «raido de pescado;» fran-
cés, ieitiyepu^hoM.
Ictioaarcouta. Femenino. Co^qw-
Uologia. Cunero de concha fésil ; mnl-
tilocular,
EmiOLOoÍA. Ictio, pescado; tir»,
carne, y Utkot, jiiedra: I^Bic v^E XCAo;.
lotiosaariano, aa. Adjetivo.
Zoología. Parecido á un ictiosauro,
EtikolooÍá. leíiotaaro: francés,
iehtAj/onurita.
Ictiosauro. Masculino, Zoología.
Género de reptiles escamosos.
EnuoLOQÍA.. letio y taSirot, lagarto:
francés, icitlyota»rt.
Beteia. — Los iCTioaADROS (I^W?
raüpoc] pertenecen i las épocas anti-
diluvianas.
IctíAsis. Femenino. Mtdieiaa, En-
fermedad cutánea que conaiste en la
erupción de escamas. '
BrnioLoafA, letio: francés, ieMAgei».
Iotio*p6iidilo. Masculino. Ietiolo~
gia. Vértebra fi5ail de pescado.
BriHOLoaÍA. Griego ieitkgt, pesca-
Digitized by
Cjoogle
IDAC
do, j tpMjfloi; ly*lc witivSwloí: fran-
cés, ieAthvo$pimd^Xe.
Ictis. Masculino. Zoología. Especie
de marta de la isla de Cerdeña.
BrofOLOGÍA. Griego hnk (ikiit): la-
tín ietis, ieddit, la comadreja. (Pli-
NIO.)
lotita. Femenino. Mwtnlefta.
Piedra que tiene una cavidad pareci-
da i un pescado.
BTUfOLoaÍA,. letio j el sufijo de his-
toria natural ita, formación.
Ichal. Masculino. El campo 6 ter-
reno cubierto de icbo.
IcIiava-moQU. Masculino. Espe-
de de raíz con que los orientales sue-
len curar las mordeduras de sei>
píente .
Icho. Masculino. Ichu.
Ichn. Masculino. Especie de heno
que se cría espontáneamente en las
partes altas del Perú, t sirve de ali-
mento é, las llamas j demás cuadrú-
pedos de su especie y de combustible
para las minas.
EnuoLoaiA. Veeailopenuaio.
i. Ida. Femenino. Bl acto de ir de
un lugar á otro. || Metáfora. ímpetu,
prontitud 6 acción inconsiderada é
impensada; j así se dice: tiene Fulano
unas IDAS not&bles, | ffi^rina. Aco-
metimiento que hace el uno de loa
competidores al otro después de pre-
sentar la espada. | Mo»terÍA. Sefial <5
rastro que hace la caza en el suelo con
los pies. \ T TENIDA. Locucion. Parti-
do o convenio en el juego de los cien-
toe, en que se fenece el jueg« en cada
mano sin acabar de contar el ciento,
pagando los tantos según las calida-
des de él. I Bk dos idas t vsNiDAa.
Locución nuniliar. Brevemente, con
prontitud. | La ida dbl ntiuo. Locu-
ción con que al irse alguno se da i
entender el deseo de que no vuelva, 6
el juicio que se hace de que no volve-
rá. I No SAR ó ttO DEJAS LA IDA POK LA
VENIDA. Frase qne explica la eficacia
y viveta con que alguno pretende &
8oIicit« alguna cosa. \ Ida t venida
POB CASA DS MI TÍA. Refrán en que se
reprenden las fiílsas razones con que
algunos cohonestan sus extravies par-
ticulares,
Etiuoloeiía. Latía iUu, t'Mi, forma
de itwM, supino de irt, ir.
3. Ida. Femenino. Geografía ímH-
giM. Monte &mosD de la Troade. |¡Otro,
de Frigia. ) Nombre de mujer; ma-
dre de Hiso. (YiRoiLio.)
EnMOLOGÍA. Griego 'ISi) (Idí); la-
tín, Id», Ide.
3. Ida. Masculino. J/«ta{[iyigy^«>-
grafiA. Cadena de montañas que atra-
vesaba á Creta en toda su longitud.
Según la fiíbula, allí fué Júpiter ro-
bado por los dáctilos, y equivale al
moderno Psiloríti. El monte Ida es
&moso también por el célebre juicio
de Pirís, ; estuvo consagrado i Cibe-
les. I Nombre de una hija de Darda-
no, rev de los escitas.
1. tdacio. Prelado español, ape-
llidado el lUalre, ^ue nacid en la pri-
mera mitad del siglo iTV muriií por
los años dé 392. Siendo obispo de Mé-
rida, Bs señala por el ardor con que
IDEA
persiguid, en unión de Itacio, obispo
de Ossobona, al heresiarca Ptiscilia-
no j á sus sectarios, contra los cuales
escribió con el título de Apohgeticw
una obra, hay perdida.
2. Idacio. Cronista español, obis-
po de Chaves, en Portugal, que mn-
rid hacia el año de 468. Fué enviado,
en 431, cerca del general Meció, para
reclamar socorros contra loa suevos,
que en 461 le privaron de su arzobis-
pado. Dej<5 una Crónica que empieza
en el año 379 ; acaba en el 468.
Idade. Femenino anticuado. Edad.
Idalia. Adjetivo femenino. MitelO'
gU. Sobrenombre de Venus.
ETuiOLoaÍA. Latín Iddíía. (Ovidio.)
Jtetfíta. — Llamee Idalia, aludien-
do á que el monte Idalioh, de la isla
de Chipre, le estaba consagrado, así
como la ciudad de Idalia, en la pro-
pia isla.
Idaliano, na. Sustantivo y adjeti-
vo. Natural v propio de Idalta, anti-
gua ciudad de Chipre.
EruiOLoaÍA. Latín iááÜia, (Yibqi-
LIO.l
Idalio, lia. Idaliamo.
Idalio. Masculino. Mitología g geo-
grafía. Monte de la isla de Chipre,
consagrado á Venus,
Idalion. Masculino. Mitología y
geografía. Ciudad de la isla de Chi-
Ere, consagrada á Venus, £1 oráculo
abía ordenado á Calcenor levantar
una ciudad en el punto donde viera
ponerse el sol: y habiéndolo visto uno
de los que le acompañaban, desde la
falda de una alta montaña, fundó una
ciudad que llamó Idalion, de dos pa-
labras griegas que significan: yo he
viito el »ol. El monte se UamÓ Idalia,
/dalo y también Idalion, como la ciu-
dad.
Idano, na. Sustantivo y adjetivo.
Natural o propio del monte Ida.
Idas. Masculino. Uno de los argo-
nautas, (VinoiLio.)
ErmOLoafA. Latín Idat,
Idat. Femenino anticuado. Edad.
Idbaro. Masculino. Ictiología. Pes-
cado del género ciprino, que se en-
cuentra en casi todos los lagos se-
tentrionales de Europa.
Idea. Femenino. Pticologia y lógi-
ca. La primera ; más obvia operación
del entendimiento, que se Umita al
simple conocimiento de alguna cosa.
Llámase también percepción. Q Ima-
gen 6 representación que en el alma
3ueda del objeto percibido. J Plan y
isposicion que se concibe en la fan-
tasía para la formación de alguna
obra; como la idea de un sermón, la
IDEA de un palacio, ete. \ Intención ó
ániíño de hacer alguna cosa; v asi se
dice: tener idea, llevar idea de casar-
se, robar, ete. | Ingenio, talento para
disponer, inventar y trazar alguna
cosa. Q Modelo, ejemplar, \ Famüiar.
Manía 6 imaginación extravagante.
Se usa más comunmente eu plural. ||
Opinión ó concepto de alguna cosa,||
Plural, de Platón. Según este filóso-
fo, eran los ejemplaros perpetuos é
inmutables que había en la mente di-
vina de todas las cusas criadas. Q fla-
IBBA 9
TÓNICAS. Sutilezas singulares 6 sin
sólido fundamento, y por eso difíciles
de practicar.
ÉTiuoLoaÍA. Griego ISía (idea): la-
tín, idia; italiano y catalán, idea;
francés, idee.
Sentido etimológico. 1.— El griego
idea representa oúMt, como el verbo
etSeiv (Hdein), idear, representa vídei»,
equivalente al latin xñdUre, ver.
2. Esta gran serie del lenguaje se
deriva del sánscrito vid, que tíene la
misma significación.
3. Ateniéndonos al espíritu de la
raíz, inEA vale tanto como meta del al-
ma, y difícilmente podría imaginarse
n'na definición más sabia v más be-
lla.
4. La palabra idea suele tomarse
en el sentido de discurso, como cuan-
do decimos: se me ha puesto en la
IDEA TAL 6 CUAL COSA, fraso oquivs^
lente á sí dijéramos: se he ha puesto
TAL COSA EN EL JUICIO, EN BL SNTBH-
DIUIENTO, EN LA UBNTE.
5,. También se emplea en diferen-
tes locuciones, verdaderos modismos
de familia, como cuando se dice; [qdA
IDEA I (VALIENTE IDEa! (VATA UNA
ideaI para dar á entender que cual-
quiera ha tenido una ocurrencia ex-
travagante.
6. Nada más común que oir decir:
DBJAB L CADA UNO CON SU IDEA, para
significar que cada hombre tíene su
tema ó su capricho, y que no convie-
ne contrariarle en tales propósitos.
7. Más pubdk una inga ftua üka
POLKA. Dicho sentencioso.
SiNONiuu. Idea, nodo». La uedon
es una idea imperfecta y vaga; es el
rudimento de la idea. La noeion Be con-
vierte en idea por medio de la aten-
ción. La lectura rápida de una obra
no da más qne nociones sobre eu con-
tenido. No es este el modo de adqui-
rir üín». (Mora.)
Ideado, da. Participio pasivo de
idear.
EniiOLOOÍA. /«¿fOf: catalán, ideat,
da.
IdeaL Adjetivo. Lo que es propio
de la idea ó perteneciente i ella. Q Xo
que no es físico, real j verdadero, sino
que está puramente en la fantasía. H
Belleza ideal. Pintura, eseulüira y
poesía. La que no está copiada de nin-
gún ser real, sino de la reunión imaí-
gínaria de las perfecciones parciales
de varios,
Etiuolooía. Idea: latin, ideSUs; ita-
liano, idéale; francés, id¿al; catalán,
ideal.
Metáfora. — 1. El ideal ó el bello
ideal; el bien supremo que uno se
propone realizar en este mundo.
2. El dechado ó modelo de una doc-
trina, de un partido, de una agrupar
cion, de una escuela; en cujo sentido
se dice: «la perfectibilidad del ser hu-
mano es el magnífico ideal de la es-
cuela cristiana.»
Idealidad. Femenino. Cualidad j
estado de las cosas ideales. O Filotff-
fía. Término contrario de realidad. []
Meiafíñca. Disposición del espíritu
humano, que tiende á ver las cosas en
""«u,cj,t,zedb,LfOOgle'
1«
IDEA
el terreno de la abstracción, conside-
rindolas bajo un carácter pununsate
ideal. La idealidad es el resultado
del arbitrio que tiene el alma de ge-
ceraliiar sus conceptoa por medio de
la reflexión. Q Plural. Idealidaobs;
sinónimo de imaginaciones.
BtimolooIl. Ideal: italiano, ideai^
ti; francés, idtnUU; catalán, idtaUlal.
Idealismo. Masculino. Fiiotopa.
Sistema que pone en la razón del
hombre el origen de las ideas. Q Bellé*
«rtet. Aptitud del artista, orador, poe-
ta 6 cualquiera iiersona, para- elevar
sobre la realidaa sensible las cosas
que describe 6 representa.
BtuioloqIa.. laeal; italiano, ideaUí-
mo; francés, idéaUnu; catalán, ideaüt-
me. — Bl desarrollo de la voz del ar-
ticulo exi^ que ampliemos la defini-
ción de la Academia.
1. Ztí«raíwa.— Inrestigacion de lo
ideal; tendencia hacia las cosas idea-
les.
2. Sentido de ete%eta. — Por idzalis-
110 se entiende ho^ el nombre común
& todas las doctrinas filosóficas que
Ten en las ideas el principio del co-
nocimiento.
3. Llevado este sentido & su expre-
sión última, significa también el prin-
cipio del conocimiento j del aér, re-
sumiendo todos los estudios metafísi-
coB j teológicos.
4. El iDKALiBUO siguid al sistema
de la sensación, porque la sensación
diií i conocer la necesidad de ensan-
char los limites del alma.
5. Ideálisuo objetm, aatela d«
KMtt; iDKALisiro en que se eateblece
3ne el conocimiento de la esencia y
e la razón última de las cosas no se
Suede llevar i, cabo, sino por medió
e las ideas.
6. Idsálisuo abtohlo, eteaela dt
FichU; IDBAL13U0 que considera las
realidades como otras tentas
nes del ye.
7. Idbaubuo aitohtto, eietula de
Ssgel; idealisuo en que se admite la
identidad entre el sujeto y el ob-
jeto.
8. Idealisuú ilimitado, eteuela de
Swne; especie de escepticismo que se
funda en la negación de los efectos
exteriores j hasta en la negación de
la causa.
9. latkL\miod«Stríley;ivaujsiU)
que, no considerando como ciertas
más que las ideas del yo, mira la exis-
tencia del mundo corpóreo como una
apariencia de -los sentidos,
10. La melancolía fué una especie
de IDEALISUO que, convirtiéndose en
religión, exaltd el alma sin dirigirla,
sin fortalecerla; sin consolarla, (Vil-
LBMAIN.J
Idealista. Masculino y femenino.
La persona que profesa la doctrina
del idealismo 6 propende á represen-
tarse las cosas de una manera ideal.
Etiwoloqía. Idealitwto: francés,
idiaUíU.
' FilotofÍA idealista; la profesada
por loa flli5sofbs que no admiten más
criterio de ciencia y de verdad que la
existencia d« ellos mismos y de las |
IDHM
que se verifican en si
tenor.
Idealistico, ca. Adjetivo. ■A'fafO'
fia. Concerniente al idealismo.
" ^LOOÍA. IdtaUtta: francés.
efecto de idealizar. (Caballbbo.)
ETiwoLoafA.. Idealitar: francés,
id^alitatiott.
Idealizar. Activo. Hacer una cosa
ideal. I Discurrir conforme í la ideo-
logía.
BTiiioi.oaÍA. Ideal: fritncés, uUali-
ttr.
Idealízane. Recíproco. Convertir-
se en un ideal.
&ruioLOQÍA. Forma reflexiva de
ideaUtar: francés, i'id^aUítr.
Idealmente. Adverbio de modo.
En la idea 6 discurso.
ErtuoLoaÍA. Ideal y el sufijo adver-
bial mmtí: italiano, tdealmein*; fran-
cés, idiaUatt%t.
Idear. Activo. Formar idea de al-
guna cosa. I Recíproco. Forjarse las
ideas.
EruioLoaÍA. Idea: f^tsto tXltn (ei-
dein); italiano, idearn, reflexivo; catar
lan, iJoar.
SiNONiuiA. Ideat, ideatiur. Como
que la idea es la sustancia del pensa-
miento, el utensilio de toda tarea in-
telectual, idear equivale i pensar 6
discurrir.
Así decimos de un muchacho que
está siempre ideando diabluras. Tanto
valdría decir que está siempre diietir-
riendo diablnras, 6 bien que siempre
está ^«MOM^ sobre la manera de ha-
cer diabluras. Nada más absurdo que
decir que esté ideaütando diabluras.
Idealiiw es hacer las cosas ideales,
elevarlas á la esfera del gusto y de la
poesía.
Idew toca al entendimiento: es 16-
f'cí3\Íd«alÍMr toca al sentimiento y
la imaginación : es estético.
Idea el muchacho : ideaUam el pin-
tor, el músico, el poeta.
Ambos verbos vienen del nombre
griego idea, ideai, eidt, voces equiva-
fóntes al notio, Mtitia, e^niiio, firma,
imago y tpeúiet de los latinos. Signi-
fica, asi en griego como en latin, no-
ción, especie, forma, imagen, conoci-
miento, idea. Esta palabra significaba
antea mucho menos que hoy. Hoy una
idea es la primera de las revoluciones
humanas, la heredera histórica y so-
cial de la fuerza, de la conquiste y de
la casta.
ídem. Palabra latina, que significa
el mismo ó lo mismo, y se suele usar
para repetir las citas de un mismo au-
tor, y en las cuentas t listas para de-
notar diferentes partidas de una mis-
ma especie. | per Ídeu . Locución lati-
na que significa ello por ello, 6 lo
mismo es lo uno que lo otro.
Etiuoloqía, Latin Ídem, compuesto
de id, esto, forma neutra de m, este, y
el elemento den, que representa diem,
acusativo de diet, dia, como se Te~en
priden, pri-dem, la víspera, el dia pre-
cedente; tándem, tam-iem, finalmente; i
esto es, al fin de tantos dias; ibidem,
IDEN
ibi-dem, allí, en aquel tiempo, en
aquel punto y hora (CoBfiSBN, Lrr-
r&í): francés, idem; catalán, iátmper
Ídem.
Idemista. Adjetivo. Epíteto del
que se adhiere siempre al parecer de
otros. (Caballkbo.)
ETiuoLoaÍA. ídem: francés, idí-
mitU.
Idénticamente. Adverbio de modo
con que se explica que dos cosas son
enteramente iguales en la esencia.
EruioLOaÍA. IdMica j el sufijo ad-
verbial mente: italiano, identicamMH;
francés, id^ntiquemeni; catalán, idémp-
Idintico, ca. Adjetivo. Lo que en
la sustancia 6 reabdad es lo mismo
que otra cosa. \ Ecuaoioh idéntica.
SíataHitieai. Aquella en que es per^
fecta la igualdad de ambos miem-
bros. \ Masculino. SÍ$tt$Mt /ilStojScot.
El idéntico, il prineipio de los idéh-
Tioos; el principio que consiste en
saber que A "- A es el fundamento de
la léinca, aegun ciertos sistemas da
filoSOfia. (LlTTRÉ.)
BnuOLoaÍA. Identidad: italiano,
idéntico; francés, identi^Mt; catalán,
idénstick, ca.
identidad. Femenino. La cualidad
de ser idéntica una cosa con otra. ||ds
PEB80NA. Forente. Ficción de derecho
por la cual el heredero se tiene por
una misma pencna con el testador en
cuanto á las acciones activas y pasi- .
vas. I PaOBAB LA IDBimDAD DB ON
PBBso, DB OK ACUBADO. Probar la per-
sonalidad del sujeto en cuestión, ora
Sor documentos, ora por testigos 6
eclaraciones. | Medicina legal. Peb-
euNTAS DB identidad; preguntas que
tienen por objeto determinar y definir
loB puntos siguientes: 1.*, si un indi-
viduo es lo que dice; 2.*, si es el mis-
mo que se presóme reconocer; 3.*, si
el cadáver i! el esqueleto, sometido al
examen facultativo por mandato de la
justicia, es el de tal ó cual sujeto, que
se supone haber sido víctima de un
envenenamiento ú de un asesinato.
IjRblacionbs DB identidad. Sramáti-
ea general. Las de dos 6 más nombres
que significan el mismo ser, conaide-
nidas como el fundamento de la con-
cordancia de los vocablos. En esta
oración: cDios es bueno,> hay bela-
oiON DB identidad, pucsto. quo las
tres voces expresan un ser con su cua-
lidad propia. I .¿Í;«¿r4. Especie de
ecuación cutos dos miembros son
exactamente los miemos. | Ptieología.
Conciencia que una persona tiene de
s( misma, j| Identidad pbkbonal. Per-
sistencia del convencimiento que un
individuo tiene de que existe, f Iden-
tidad ABSOLUTA. ¡{lia/Uiea. Doctrina
filosófica que confunde todas las exis-
tencias en una sola; el sujeto y el ob-
jeto.
Etiholociía. Latin identttat, de
idem, el mismo, t «tu, entit, ente; <el
mismo ente:» italianí), identití; fran-
cés, identití; catolan, idempUlat, for-
ma abusiva.
Betei*. 1. — Locke fué él primero
que demoatrd que ningún bombre co-
üigitized by
L.oogle
IDEO
BociiS el axioma, ¿utos de conocer las
verdades individuales, fuente de la
miNTiDAii ptricmal.
2. La memoria extiende el eenti-
miento de la ípsimDAC á todoa loa
instantes de la existencia del indivi-
duo. (BousssAU, BmiUo, II.)
3. La iDSKTiDÁD de número ea cor-
relativa de la iDXNTiDAQ de mataría ;
de la IDENTIDAD de tiempo.
Id«ntiflcacion. Femenino. Acción
6 efí9cto de identificar. J TtotofU, La
tercera persona de la Santíaima Trí-
DÍdad{elBspírítu Santo): ae deriva por
infoaioa, por iDBNTincA,ctOH ó por es<
piracion.
BriHOLOafÁ. Idmtijiear: fnncés,
itUntiJíeatíon,'
Identificado, da. Participio pasi-
vo de identificar,
BnuoLoaíi.. IdMíi/ear: catalán,
idmíijSeal, d»; francés, Íd0»íiJU: ita-
liano, idmíifieato.
Identificar. Activo. Hacer que dos
6 mis cosas, que en la realidad aon
distintas, aparezcan y se consideren
como una misma. Se usa mis comun-
mente como reciproco. | Fvrtntt. Re-
conocer si una persona es la mienta
que se supone 6 se busca. | Recipro-
co. FUotoJUí. Se dice de aquellas co-
sas que la razón aprende como dife-
rentes, aunque en la realidad sean
ana misma; j asf se dice que el en-
tendimiento, la memoria y la volun-
. tad se mstmnoAH entre' sí y con el
alma.
BrtHOLOOfÁ. Idintko j el sufijo ver-
bal/Idrv, tema frecuentativo áb/aeí-
rt, nacer; chacer, producir la identi-
dad de las coeas;* catalán, tdtmptifi-
ett; francas, idmUifitr; italiano, iáttt-
tificur4.
Identificarse. Recíproco. Confun-
dirse la naturaleza t propiedades de
un ser ú objeto con las de otro.
Ideogenia. Femenino. PÍlo$ofUt.
Ciencia que trato del origen de las
ideas.
BmiOLOaÍA. Griego idea y ¡oMáS,
JO produzca; francés, idée^añt.
UeMénico, ca. Adjetivo, Concer-
niente a la ideogenia.
BriHOLOaÍÁ. litogná»: francés,
Ueograila. Femenino. Filenfi».
If aníAstacíon de las ideas por medio
de la pintura & escultura; y en gene-
tal, por medio de signos que son la
imé¿en figurada del objeto.
EnuoLoaÍA.. Griego idea y grtr
pÁAn, describir: francés, idéogre^kU.
Idewráfico, ca. Adjetivo. Concei-
niente a la ideografía.
BrtMOLoaü.. I^egnfié: francés,
iddMrapii^.
Ideograma. Masculino. Signo con-
siderado, Qo con relación i las letras
ni i los sonidos, sino con relacioi
las im&gsnee y á las ideas, como las
escritoras jeroglíficas 6 los guarís-
mo«,
EtdiolooÍi.. Griego id^ j srém-
■w, letra: francés, iMB^nmmé.
Ideología. Femenino. Cisnciaenjo
objeto es tratar de las ideas.
IDIO
tratado: italiano y catalán, idwlogía;
francés, id^ohgie.
Ideológico, ca. Adjetivo. Lo que
pertenece á la ideología.
EriMOLOof A. Ideología: catalán, ideo-
l^ick, ea; francés, idéologiqM; italia^
no, ideológico.
Ideólogo, ga. Adjetivo, fil profe-
sor de ideolo^a.
Etuiolooía. Ideología: francés, id¿o-
logitli,idéo¡og*e. ■
Idílico, ca. Adjetivo. Concernien-
te al idilio.
ErmoLOGÍA. Idilio: francés, idilH-
¡e.
Idilio. Masculino. Poética. Poema
corto que snele tener por objeto asun-
tos pastoriles.
BtimoujqÍa.. Griego «tSúUiov (eíAfl-
tío»); latín, idylñnm; italiano, tdillte;
francés, id^lle; catolau, idili.
1. Sentido etimeUgieo. — El griego
eidglUo» es un diminutivo de Adot,
forma. Por consiguiente, significa for-
ma pequeña; esto es, un poema corto.
2. Icettña. — Ha; muchos idilios
fiunosos, como los do Teécríto, Bion,
Moschue, Gesner.
Idio. Prefijo técnico, del griego
fSiix (idioi), propio, especial, caracta-
ristíco,
Idiocrasia. Femenino. Idiosih-
CBAStA.
Idioelectricidad. Femenino. Ft-
u. CuaÜdad y estado de lo idioeléc-
trico.
Etiuolosía, IdioeUtítieo: francés,
idio-eUctriátí.
Idioeléctrico, ca. Adjetivo. Fin-
ca. Que aeelectrizaj)or el frotamiento.
STiyoLoaÍA.' Idw y eUetrieo: fran-
cés, idioéleelri^.
jteseia.—ho» enerjm iDiOLícrfiícos
Q malos conductores de la electrici-
>d.
Idiófido, da. Adjetivo. Zoología.
Parecido é una aerpiente.
ErufOLOoÍA., Imo y íphii, serpien-
te: fiíof 8f K.
Idioginia. Femenino. ^oAfstca. Es-
tado de una planto de estambres idio-
ginios.
EtimolooU. Idiogifoo: francés, Ídio-
gy%i4.
Idioginio, nía. Adjetivo. Botámca.
Pum-AS iDioeiNiAS. Plantas cuyos
estambres no eston colocados en la
misma flor que el pistilo.
EruiOLOaÍA. Idio y gyiiS, hembra,
pistíl'o: níio{ Yo^n¡; francés, idiogyne.
Idiógrafo, fa. Masculino y »metii-
no. El que escribe con su propia ma-
no las ideas que concibe mejor que
dictándolas k otro.
EtiuolooIa. I^ j grapha», des-
cribir: rSioí Yp^pw.
Idiólatra. Femenino. El que sdlo
se ama i sí mismo.
Etimología. Idiolaíria.
Idiolatria. Femenino. Culto tri-
butado á sí mismo.
Etuioloqía., Idio y latreia, acción
de adorar: fSio; XonotCt,
Idioma. Mascolino. La lengua de
cualquiera nseion.- 1 Uodo particular
de liablir de algtmos ó en algunas
ocasioassi 7 »í §• dice; en u>ioiu de
IDIO
11
la corte, en iDioiu. de palacio, t Teo-
logía. Carácter propio de una de las
naturalezas del divino Mesías, encujo
sentido ee dice: «comunicación de iDio
HAS en Jesucristo. >
Btimología. Griego I8twi«íf»<í(5««j;
de idioe, propio, -particular: «lengua
particular de un pueblo:> latin, wtJ^-
«4; italiano j catalán, idioma; fran-
cés, idione.
Sentido *tímolágieo.—T¡n idioma no
es otra cosa que un idiotismo nacio-
nal.
Idiomático, ca. Adjetivo. Concer-
niente al idioma.
ETi¥Oi.oaÍA. Idioma: francés, idto-
matigue. ,
Idiometálico, ca. Adjetivo. Fiít^
ea. Epíteto de los fenómenos eléctri-
cos producidos por el contacto de di-
ferentes metale».
Btiholoqía. Idio y meiáUeo: fran-
cés, idio-m/tttlligMe.
Idiomografia. Femenino. Ciencia
le tiene por objeto la clasificación
I idiomas.
BrufOLOQÍA. Idioma y grafihéia, des-
cribir: ñitocéa,' idiomographte.
Idíomográflco, ca. Adjetivo. Con-
cerniente a la idiomograSa.
Etuioloqía. IdiomogrtJ'ia: francés,
idiomographiqne.
Idiomografo, fti. Masculino j fe-
enino. 'Versado en idiomografía,
Etimolooía. Griego tStwtxa yp^fo
(idídma grdphS).
Idiomonos. Masculino plural. Sii-
toña natural. Nombre genérico de los
cuerpos féailes, procedentes de anima-
les ó de vegetales.
Btiuolooía. Idio y morpií, forma:
francés, idiomorpia.
Idiontologia. Femenina. Ontolo-
gfa idioscépica,
ETiiiOLoaÍA. Idio J antología.
Idiopatia. Femenino. Mediana.
Enfermedad primitiva de carácter es-
pecial. I Moral. Propensión especial
i una cosa.
BTUfOLoaÍA. Idio y pithoe, padeci-
miento: francés, idwpatkio; catalán,
idiopatía.
Beitiía. — Las enfermtdadet u>iop¿-
TiCAS son las que existen por sí mis-^
mas; esto es, que no se derivan ni
relacionan con ninguna otra afección,
Idiopático, ca. Adjetivo, Concer-
niente a la idiopatía; j así so dice que
ciertas emicráneas no son idiofXticas;
sino un nuevo síntoma de la mala dis-
posición del estomago.
Etimología. Idiqpatía: francés,
idiopaíhi^ue.
Idioscopia. Femenino. Biología..
Conocimiento de las propiedades paiy
tículares de una clase de seres.
ETiMOLoaÍA. Idio y tiapH», exami-
nar: rSlOí muntEÍv.
Idíosimboloscopia. FemeniDO.
Conocimiento de los signos pertene-
cientes á tales 6 cuales acciones.
Etimolooía. Idio, tín^oío y ikopé9,
JO 'camino.
Átíiosinerana. Femenino. Jíeáiei'
na. Temperamento individul, com«
plexion peculiar de cadaindividao.
HTntóLOQÍA.. Griego idiet, propio,
Digitized by
Cjobgle
12
IDIO
j tifgirátit '(«(TxpáffK), mezcla de hn-
morea, temperamento; de ty», con, y
irátit, mezcl&i forma de ktráó, jo
mezclo: catalán, idvamerattia; fran-
cés, idioiyncratü.
Sentido técnico. — 1. Se entiende por
iDIOSincbasia: «la disposición parti-
cular en cuya virtud cada individuo
recibe á bu modo la influencia de los
diverooB agentes.» Por ejemplo: ve-
mos bostezar j bostezamos. Nuestro
bostezo es un fenómeno de idiosincra-
sia. Vemos caer nieve v sentimos es-
calofríos, sin embargo de estar cerca
de la lumbre. Nuestros escalofríos son
otro fenámeno de iniOSiNCiustA. Uno
re dar una sangría t se desmaya, sin
embargo de que naoie ba tocado i sus
venas. Kse desmajo es otro fenómeno
de IDIOSINCRASIA.
2. Pero esta admirable disposición
de las complexiones, esta profunda
filosofía del. temperamento, va m¿s
adelante. Un hombre come un pan, se
lo lia comido casi iodo, j entonces re-
para que haj en la corteza muchas
señales excrementicias de algún insec-
to; ó como dice el vulgo, lepara que
baj en la corteza ctgaáat dt moica.
Aquel hombre vomita, enferma y
muere. Esta muerte es el resultado de
la IDIOSINCRASIA de aquel hombre.
3. Esto pone de manifiesto que la
IDI091NCBA3U 68 tan patológica como
fisiológica, puesto que no debe consi-
derarse como un simple resorte de la
complexión; sino como un principio
de padecimiento j de muerte. No pa-
rece sino que el temperamento de cada
cual está dotado de su imaginación,
como nuestra alma está dotada de fan-
tasía. Si así fuera, podríamos decir
^ue la IDIOSINCRASIA es la terrible
iman nación del temperamento.
IdiosiDcrásico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente á la idiosincrasia.
Etuiolooía. Idioñnentiá: francés,
idionnertui^.
loiostenia. Femenino. MedidM».
Enfermedad por excitación.
Etuiolooía. Idio y stAtMÜ, fuerza:
Idiostéoioo, oa. Adjetivo. Concer-
niente á la idiostenia.
Idiota. Adjetivo común. La perso-
na rústica, negada y muy ignorante,
¡¡MidíeiMa. Iubécil,
_ BtimolooIl. Idio: griego, ESi¿ti]í
(idiítU), el que vive de un modo es-
fecial; latin, fdiBta; italiano y cata-
ui, idiota; fhincés, idiot,
JííMiia.— 1. .«Primeramente signi-
ficó el hombre que vive apartado de
los negocios, que lleva como una vida
propia y particnlar para s!; v como el
que vive aislado suele adquirir pocos
conocimientos, idiota paso á signifi-
car rítlico, negado, muy ignorante.»
(MOHLAU.)
2. Diógenes fué un gran idiota de
su siglo.
Idiotálamo, ma. Adjetivo. Sotáxi-
ea. Calificación de los liqúenes que
tienen conceptáculoe diferentes del
tallo.
ETiHOLoaÍA, Idio y tálaac: tito%
móL
Idioteo, tea. Adjetivo. Propio, pri-
vativa, singular.
Etimología. Idiota. — «Viene del
griego idioíitoi, que significa propie-
dad, 6 la naturaleza propia de cada
cosa. Es voz de poco uso. (Acadeuia,
Dieeionario dt 1726.)
lOon Francisco, con I^eda
tiene pendeiieiai á ralos
■obro si es forma idiotéa,
en coDcreto 6 en abstracto.»
(El Condece RnoLLCDo, Ocio», pig. SIS.
Idiotei. Femenino. Falta total de
entendimiento, incapacidad. | Mtdid-
%a. Cualidad y estada de idiota,
ETUioLoaÍA. Idiota: francés, idiotie.
Idiotice, ca. Adjetivo. Peculiar de
una cosa. || Mtdidna. Concerniente á
la idiotez, en cujo sentido se dice: a-
tédo IDIÓTICO.
ETUiOLoaÍA. Griego tS(ii>Tix¿t (idü-
tii4t): latin, idÍoíifí¿$; francés, idio-
tijve.
Idiotismo. Masculino, Ignorancia,
falta da letras é instraccion. | Gramá-
tica, üfodo de hablar contra laa reglas
ordinarias de la gramática, pero pro-
pio y peculiar da alguna lengua. ||
Aíedtciña. Falta congenital da intelf
gencia, resultado casi constante de u
defecto de desarrollo cerebral. ] Esb
do del idiota.
Etimolooía. Idiota: griego (Eiurta-
¡x¿c (idiotitmás); latin, ufíSíumu; ita-
liano, idiolitno; francés y catalán,
idiotiime.
Con la definición de la voz del ar-
tículo está conforme el siguiente -epi-
grama de uno de los máe ilustres au-
tores de nuestro Parnaso:
Hablando de cierta historiA
-jTeai
ÍK
T Y respondió:
—Esperen que higa memoria.
Mi Inés, viendo su idiottsho,
la al momento:
bien eateodimienlo,
tari lo mivno.
Idiotiíador, ra. Adjetivo. Que
idiotiza.
Idiotizar. Activo. Hacer á une
idiota. I Neutro. Cometer idiotismos.
Etiwolooía. Griego ISiutECtni (idiS-
íitei»),
Idiotizarae. Recíproco. Eubrdtb-
CBB8B.
Idiotrofla. Femenino, Mtdievut.
Constitución peculiar de cada indi-
viduo.
Btuiolooía, Idio y tropii, alimen-
to; íBiOi; Tpo^íJ.
Idiotrofo, fa. Adjetivo. Zoolo^.
Que se mantiene de animales de bu
misma especie.
Etiuolooía. IdiotroJSa.
Idiotrofospermo, ma. Adjetivo.
Botánica. Calificación de las plantas
que tienen una placenta ó receptáculo
lateral monospermo, d muchos recep-
táculos parciales dispuestos sin orden.
Etuioloqía. Ideo y tm/oijwrmo:
fr ancas, idiotrof áspeme.
Idólatra. Adjetivo. El que adora
ídolos ó alguna falsa deidad. | Metá-
fora. El que ama excesivamente i al-
guna persona ó cosa,
Etiuolosía. Griego dSuXoXátpi);
(tidShIiírH): latan, iaülatrá i i^üf-
IDOL
latret; italiano, idolatra; ftancée, ido-
litre (del antiguo idolaittt, siglo xiii);
catalán, idólatra .
Idolatradamente. Adverbio de
modo. Con idolatría.
Etuioloqía. Idolatrada y el sufijo
adverbial wunte: francés, idolitrtment.
Idolatrado, da. Participio pasivo
de idolatrar.
EriHOLOafA, Idolatrar: catalán, ida-
lalrat, da; fruicée, idoUUrd; italiano,
idolatraUt.
Idolatrar. Activo. Adorar ídoloe
ó alguna &lsa deidad. | Metáfora.
Amar excesivamente á alguna perso-
na ó cosa.
Btiholoo£a. Idolatra: italiano, ida-
lasare; francés, idolá^er; provenzal y
catalán, idolahtr.
Idolatría. Femenino, Adoración
3ue se da á los ídolos y falsas divini-
ades, I Metáfora. Amor excesivo y
vehemente á alguna persona ó cosa.
Etikolooía. Griego ilSuXoXenpsEc
(eidBlolatreía); de tCStülov (eiddlon), di-
minutivo da tídot, forma, imagen,
ídolo, j ¿t(r«ía, la acción de adorar:
latin, idótílatika; italiano y catalán,
idolatría; francés, idolátríe; provenzal,
ydolatrie, que es la forma francesa del
siglo zii : tf ^ alUl ii fnd en Betket,
t la TDOLATRiB 0M JeToboom wU foHe:
«el altar que hubo en Bethel, y la ido-
latría i que se entregó Jeroboam.»
(Roit, 4S8.)
Idolátrico, ca. Adjetivo anticua-
do. Lo perteneciente á la idolatría.
Idókco, ca. Adjetivo. Concernien-
te á los ídolos y ím idolatría.
Idolíllo, ito. Masculino diminu-
tivo de ídolo.
BtuioloqÍa. ídolo: catalán antiguo,
idoleta; moderno, idelet. — «Estatua pe-
queña de algún dios falso.» (Aoads-
MiA, Diccionario de 1726).— Khoseanr-
tro llevaban en las manos idoüllet, los
otros cuatro sonajas, con que iban ha-
ciendo fiesta á los ídolos.» (Coluxna-
RBS, Mittori» de Seyona, e^tulo 40,
párra/o 16.)
Idolismo. Masculino. Idolatría,
adoración de los ídolos. — «La adora-
ción 6 culto de los ídolos y dioses fal-
sos.>{ACASKiiLA,i>»eMMrw¿ 1726.)
(Eres de squelloi altares
que hacen que el idolisma
£ ser ofrencM w baie.i
■ (8oLÍ8, El Alcátea- iM mckIo, *eto t.*)
ídolo. Masculino. Figura de nl^-
na falsa deidad á ijue se da adoración.
II Metáfora. Objeto excesivamente
amado.
EtiuolcoÍa, Griego «í'Staiov (eideU
Ion), diminutivo de eidos, forma: la-
tín, idclwn; italiano, Ídolo; francés an-
tiguo, idle; moderno, idele; proven-'
zal, idola; catalán antiguo, ídola, fe-
menino; moderno, ídol, masculino.
Sentido etimológico. — 1. Ídolo sig^
nifica literalmente jBíí«fti/(»r««,,/Sir'
milla. Por consiguiente; la idolatría
no es más que la adoración de la forma,
la cual tomó diferent«8 nombres, se-
gún los objetos á que se aplicaba. La
adoración de la materia ruda m llamií
ftíieümoi U de la materia elemental/
Digitized by
Cjoogle
IDEO
tabñtno; la de laa figuras poéticas,
2. La adoración de la forma repre-
senta el término contrarío de la ado-
ración de la esencia, q^tie es el ^^an
principio de la revelación cristiana:
«adorar & un Dios de espíritu j tot-
dad,> á difereacia del fectichismo, del
■abeiamo j del politeísmo griego j
romano, que adoraban dioses de for-
ma T de mentira.
laolotisia. Femenino. Yíctima que
se o&ecB en sacrificio á nn ídolo.
Idomenea . Femenino, ZaoUgit.
Especie de mariposa de América,
Idomeneo. Ifasculino. TiiMpot he-
ríieoi. Rey de Creta, hijo de un Deu-
calion T nieto da Hinos II, que pre-
tendió la mano de Helena. Se unió con
60 navios i los Riegos que sitiaban á
Troja, distinguiéndose por sn valor.
Tomé parte en la lucha habida junto
al cadáver de Patroclo: y en los jue-
gos fdnebres verificados en honor de
este héroe, tuvo una cuestión con
Ayax, hijo de Oileo. A su regreso,
sorprendido por una tempestad, hizo
voto, si salía incélume, de sacrificar
á Neptnno el primer aér viviente
se le presentase al arribar i Cretat y
los hados diepueieron que ñiese su
hijo. Odioso ¿loa ojos de sus parien-
tes por haber consumado el sacrificio,
6 tal vez arrojado por la peete, buyéá
Italia, donde fundé i Saiento.
Id¿Deam,ente. Adverbio de modo.
De una manera idénea; con idoneidad.
EnuoLOofA. liMua y el aufijo ad-
verbial menU: catalán, idátuAmmt.
Idoneidad. Femenino, Buena dia-
posicion y suficiencia para alguna
. cosa. I Forauí. Aptitud legal de los
testigos.
BnMOLoaÍA, Idáneo: latín, XdSnitUu
{sux Aa jstin); italiano, idoHtitÁ; fran-
cés, idenéité; catalán, idontiUit.
Id&neo, Dea. Adjetivo. Lo que tie-
ne buena disposición ó suficiencia para
alguna cosa. | Tnrioo inómo. Fo-
rmut. El que reúne todas las eircuns-
tancias de la ley.
EmioLOOÍA. Latín I^MWf; italiano,
itbmeo; catalán, iddmea, »; idantit, a.
Idoic¿pioo, ca. Adjetivo. ZoologU.
8e da el nombre de ojoi idoscópicob í
loa que presentan imágenes, como los
de los invertebrados, por contraposi-
eion íloBoioi fotoie^neot. (Joubdain.)
HriMOLoaÍÁ. Griego tbUM, forma, y
liop^i, yo examino: francés, idoteejn-
' Idotoa. Femenino. ZookyU. Qéao-
10 de erust&eeos isópodos,
EmioLoeíi.. Idw.
Idotcid«o, dea. Adjetivo. Bitioria
natwvl. Análogo á ana idotea.
' ' Idoteideo, dea. Idotiádbo.
Idoteiforme. Adjetivo. Sittorié
métwal. Que tiene lafonna de una
idotea.
Idrialina. Femenino. QnJtitM. Es-
pecie de carbaro de hidrégeno.
BmioLoaU. liña (minas de): fnuí'
e^ iárííttmt.
Idrópioo. Uaecolíno antíoiado.
Cinta piedra preciosa.
BrmoioaU. Sidr^tieo.
IGLE
Idnliam. Nombre de la víctima
que se sacrificaba & Júpiter entre los
anticiioB romanos.
láamea. Femenino, Otegrajia. Ee-
S'on de Palestina, que raya con la
alilea.
BriuoLoafA., Latin Idüme é IdSnuM.
(LUOAMO.)
Idiuneo, mea. Uasculino y feme-
nino. Natural é propio de Idumea, an-
tigua región de la Palestina,
EriMOLOofA. Latin idmusi. (BihUa.)
Idas. Masculino plural. Una de las
tres partes en que los romanos divi-
dían el mes.
BriuoLoafA. Latin de las antiguas
inscripciones, ñdm; clásico, í^, del
etrusco iduan, dividir; catalán, Ulnii
francés, idet.
Idus, iddüu , idibus. Del verbo etrus-
co iduart, dividir, partir. en dos. Los
romanos llamaban idut, 6 dia dt Un
id%t, el 13 de cada mes en los de
días, y el 15 en tos demás. T como tal
día dwUnba 6 dividía el mes como
dos partes igpialee, de ahí llamarse el
dia de los idut: (Momlac.)
Ríteüa ercmologiea. Una de las di-
visiones del a3o entre los antiguos ro-
manos. Eran el 15 en los. meses de 31
días, excepto Enero, Agosto y Di-
ciembre, que cafan en el 13, lo mismo
que en los otros meses. Esteban con-
sagrados á Júpiter, al que ofrecían en
ese dia sacrificios. £1 Senado romano
tenía una de sus sesiones ordinarias
en la época de los jnns. El dia subsi-
guiente era tenido por funesto.
leinnio. Masculino anticuado.
AVUNO.
leitumar. Neutro anticuado. Avti-
NAR.
leinno, na. Adjetivo anticuado.
Hambriento.
lelada. Femenino antícaado. Hela-
da, frfo.
lelo. Recíproco anticuado. Silo.
leñero. Masculino anticuado, Enb-
BO.
leni. Palabra que en turco signi-
fica nuevo, y que entra en la composi-
ción de muchos nombres : ímsneht-
ehtr (Larissa), nueva ciudad; IshiiÍo-
Uh, nuevo castillo.
lenoio. Maeculino anticuado. Ro-
dilla.
ErtHOLOQÍA, ffinojoM.
lente. Femenino anticuado, Qss-
TB,
Ifloa. Femenino. Químie», Princi-
pio venenoso de la iva.
Stuiolooía. Francés, i/hu; de^f,
a.
Iftirino. Masculino. Mitohgí*. El
infierno de los antiguos galos.
Igantrato. Masculino. QubHiat.
Combinación del ácido igazúrico con
uñábase.
BnuOLOofA, If atarte».
Igazáríco, ca. Adjetivo. QirfMtM.
Epíteto de nn ácido que se halla en
algiinos vegetales. .
ErniOLoaÍA. Malayo *fMWr haba
de san Ignacio : fnneéa, igatwiqve,
X^eía. Femenino anticuado. lovBf
k.
I^Unrio. Uasenliso, Las tierna
IGLE
lá
que pertenecían i las fábricas de las
iglesias, 6 en que el cura llevaba los
diezmos privativos.
Iglesia. Femenino. Congregación
de los fieles, regida por Cristo y el
papa, su vicario en la tierra. ¡ Con-
junto de todos los cabildos, personas
eclesiásticas y gobierno eclesiástico
de algún reino, 6 sujetos de un pa-
triarcado; como loLRSiA latina, Ioia-
aiA griega. | SI estado eclesiástico,
que comprende á todos los ordena-
dos. I El gobierno eclesiástico general
del sumo pontífice, concilios v prela-
dos. I Cabildo de las catedrales & co-
legiales; y así se divide en metropoli-
tana, sufragánea, exente y parro-
quial. \ Diócesi, territorio y lugares
de la jurisdicción de los prelados, y el
conjunto de sus subditos. | Llámase
así, aunque impropiamente, cada una
de las Juntas particulares de herejes;
y así dicen : la Iqlbsu. reformada, et-
cétera, y Templo. | Inmunidad que
goza quien se vals de su sagrado. \ aa
ESTATUTO. Aquella en que ha de hacer
pruebas de limpieza el que ha de ser
admitido en ella. \ fría. Derecho que
conserva el que, extraído de sagrado,
no ha sido repuesto en él, para alegar-
lo si le vuelven á prender. | mayor.
La principal de cada pueblo. Q mili-
tarte. La congregación de los fieles
que viven en este mundo en la fe ca-
télica. Jj ORIENTAL. Se llamaba late-
mente la lOLBSu incluida en el impe*
rio del Oriento, distinguiéndola de la
incluida en el imperio occidental. .
Llámase menos extensamente Iolesu
oriental la comprendida sélo en el
patriarcado de Antioquía, que en el
imperio romano se llamaba diócesi
OBiENTAi.. Hoy dia se entiende por la
lOLRSiA orientel toda la que sigue el
rito griego. [¡ PAPAL. Aquella en que
el prelado provee todas las prebendas.
Htriunfante. La congregación de los
fieles que están ya en la gloria. | Aco-
sbrsb i. LA loLESiA. Frase familiar.
Entrar en religión, hacerse eclesiásti-
co 6 adquirir mero de tal. \ A uso db
IQLBBlA CATEURAL, CDALB9 FUERON LOS
PADRRS LOS mjos serXn. Bcíran que
enseña el influjo que tienen los ejem-
plos, y en especial los de los padres
Eara con loa níjos, J| Cumplir con la
3LEBIA. Frase. Confesar y comulgar
los fieles por Pascua fiorida en su pro-
pia parroquia. | Extrabr dr la iolb-
3U. Frase. Sacar de ella, en virtud de
orden judicial, i algún reo que esta-
ba retraido 6 refugiado. D me llako.
Frase de que usan los aelincuentes
cuando no quieren decir su nombre,
y con que dan á entender que tienen
lOLXSiA ó que gozan de su inmuni-
dad. \ Frase metaférica y ^miliar de
que se usa cuando alguno está asegu-
ndo de las persecuciones y tiros que
otros le pueden ocasionar. I ó mab 6
OASA RRAL. Rcfrau según el cual los
tres medios de hacer fortuna son el de
las dignidades eclesiásticas, el co<
mercio y el servicio del rey en su
casa, I Bbcomciuaubi ooh la Iolisu.
Frase, Volver al gremio de ella el
apóstata ó her^e que abjui¿ de mi
Digitized by
Laoogle ■
u
IGNA
error 7 berejí». | Gimar lausu. Lo
cucíoD proverbiKl. Acogerse á una
IQLBSU pan gozar de sus ínmunida-
dei, como lugar de asilo. J Estar co-
no xn la lOLBBu. Frase familiar.
Ouardar silencio. I Anticuado. Dese-
CBO DB lOLfisu,. Derecho de inmuni-
dad.
BnuoLOofií. Griego hoAnala (ikklS-
*U}, congregación: Utin, weJirís; itv
liano, ehiesa {¡itia»)¡ francés del si-
glo XI, ¡ffflüe; XII, efUu; moderno,
/^Ult; provenial, flm», gUtysa, gU-
CM; catalán, t^Uiú; portugués, *^«;'a.
Sentido ttimológieo. — Bl griego
»kklüia representa una forma de «i-
k^ltin (ixxoXtTv), convocar. Por «on-
aiguiente, significa: «gente convoca-
da, reunión, asamblea.»
IglÍBÍa. Femenino anticuado. lau-
8IA.
Ignacia. Femenino. Sotáiñea. A>
busto mu^ ramoso que se cría en las
Indias onentales. (Cabiu,kbo.)
firufOLoeU. Latín técnico, iokatu
swora, de Linneo, hijo: francés, ifM-
ti4.
BaifU. l.^Llámase igmaeia, por-
que dicho arbusto produce el haba de
tian.IaNAOio.
2. Pertenece i. la familia de las lo-
ganiiceas.
Ignacio de Loyola (bah). Funda-
dor de la Compafiía de Jesús ú ¿rden
de los Jesuitas, que nació en el casti-
llo de Lojola (Guipúzcoa}, en 1491 y
murid en Boma en 1556. Hijo de una
noble femilia, ñié en sus primeros
años paje de Femando el Catalice;
y habiendo abrazado más tarde la
carrera de las armas, en la cual se
distinguid por su valor y pericia mi-
litar en diversas ocasiones, concnrrid
en 1521 al sitio de Pamplona, donde
sufrió una herida que le dejó cojo j le
obligó i abandonar la noble profesión
que había escogido. La lectura de
libros ascéticos, á que se entregó du-
ranto Hu larga y penosa convSecen-
cia, inflamó de talmanera su imagi-
nación, que desde aquel punto se ore-
jó llamada ¿propagar el cristianismo
por todo el universo, preparándose á
ello con las más rigurosas austerida-
des y ajunos. Las costumbres de su
época, la reaccíoit producida por el
tránsito de una vida de placeres á otra
de eutnsiasmo religioso y de exal-
. tada fe, dieron á sus primeros actos
tm prestigio inconcebible. Apenas re-
puesto, hizo una peregrinación al san-
tuario de Montserrat, ante cuya patra-
ña hizo voto de ceiitidad perpetua,
jurando coiisagrar bu vida al engran-
decimiento del catolicismo. Una grave
dolsncia, efecto de sus mortificacio-
nes, le retuvo nuevamente en un hos-
pital de Uanresa; pero ni aun durante
ella consiguieron los médicos separar-
le de sUs austeridades. Cuando pudo
dejar el lecho, salió de allí extenuado
j macilento y, por humildad, corrió
de puerta en puerta, cubierto de re-
pugnantea harapos, pidiendo i la carí>
nad el sustento cuobdianoí pero como
! ;iie8e que empezaba á descubrirse
>'. -»odicioB, &é á oculteiM i una
IGNA
caverna, de donde salió para embsN
carse^ con rumbo á Tierra Santa. En
1523 llegó á Jerusalen ; se apresuró
á comunicar á los franciscanos el pro-
yecto de crear una asociación que, ra-
mificada por todo el universo, tendie-
ra á contrarrestar la impiedad y la
herejía. Observando que los francisca-
nos le oían con inequívocas muestras
de frialdad, volvió a Esp,aña, y á pe-
sar de los 32 años que ya contaba,
tomó asiento en los bancoe de laa au-
las de Barcelona, de Salamanca y Al-
calá, yendo ¿ terminar bub estudios
de filosofía y teología escolástica á la
universidad de Paris, donde recibió
el título de licenciado en 1534. Aque-
lla fuerte é indomable voluntad, que
no reconocía obstáculos, debió, sin
embargo, sentirse más de una vez
quebrantada ante el espectáculo de los
peligros que amenazaban la antigua
unidad católica. £n aquel momento,
mientras que el poder del islamismo,
que había amenazado á Europa enle-
n, se refugiaba en los desiertos de
África y en el Oriente, el prot«stan-
tismo se levantaba terrible y amena-
zador en el Norte, rompiendo la anti-
gua disciplina de la Iglesia quebran-
tando los ñindamentos de la fe, que
había sido el alma de la Edad Media,
y proclamando. la libertad de concien-
cia y el libre examen. Frente á freiste
de aquel peligro, Ionacio ds Lotola
debió considerarse como el apóstol del
catolicismo rígido é inflexible de los
siglos pasados, y como el llamado á
oponer un dique infranqueable al tor>
rente del espíritu moderno. Sin em-
bargo, hasta el fin debía encontrar
obstáculos capaces de desalentar á un
alma menos enérgica, y sólo logró,
después de perseverantes esfuerzos,
llegar á raunir en tomo suyo unos
cuantos compañeros, que formaron el
núcleo de la asociación con que desde
hacía mucho tiempo soñaba. Aquellos
primeros neófitos eran: Pedro Lepore,
sacerdote saboyano; Francisco Javier,
profesor entonces de filosofía, j los
estudiantes Lainez,' Salmerón, Boba-
dilla y Bodriguez de Acebedo. Todos
se reunieron el 15 de Agosto de 1534
en una capilla subterránea de la aba-
día de Montmartre, en las cercanías
de Paris y después de oir una misa,
se unieron por medio de un solemne
juramento, dando así i la fundación
de una orden religi<»a las formas de
una verdadera conjuración. Dos años
después, se encontraban en'Yenecia,
dispuestos á hacer una peregrinación
á Tierra Santa, con objeto de iniciar
de este modo la obra que emprendían;
pero la guerra con los turcos no les
permitió realizar su proyecto. Iqnacio
dispersó entonces á sus compañeros,
cuyo número se había aumentado
considerablemente en las ciudades de
Italia, y fué él mismo á solicitar de
Boma la aprabagon de la nueva aso-
ciación roUgiosa. Aquella aprobación,
TÍvamente combatida en el colegio de
cardenales, no fué concedida definiti-
vamente hasta 1640, por el papaPau-
IGNA
embargo de en adhesión i la Santa
Sede, se constitufa en una regla ind^
pendiente, la cual podía comprometer
el poder y el prestigio del pontificado,
desde el momento en que el jefe de la
Compafiía se abrogaba, no sólo el do-
recho de emplear á eus miembros
como juzgara conveniente, sino el de
hacer los reglamentos que juzgara
necesarios, sin tener necesidad ia la
aprobación del sumo pontífice. Procla-
mado genera] de la orden en 1541,
Iqnacio redacta las Constituciones,
buscando como colaborador á Lainez,
cuyo genio organizador le sirvió de
mucho; obtuvo nuevas concesionea de
la Santa Sede; envió á todas partes
loe soldados de su nueva milicia para
trabajar en la conversión de infieles,
comprendiendo bajo est« nombre, no
sólo á los idólatras y los musulmanes,
sino á todos los que se separaban del
catolicismo; triunfó de la oposición de
los príncipes y de los pueblos; hizo
que Lainez, Salmeron y Le Jay de-
fendieran en el Concilio de Trente al
papado, atacado por la Reforma; envió
misioneros á la China, al Japón, -las
Indias, al Paraguay y trabajó, en fin,
con todas sus fuerzas en la restaura-
ción del edificio del cristianismo, al
mismo tiempo que robustecía el^>oder
de la congregación militante que ha-
bía fundado. Fué beatificado en 1607,
Por Paulo V, y canonizado en 1622,
por Gregorio XV. Sam Ignacio dejó
escritas las CoiutiíiuÜHUt de lé Om^
pMU de Jem, que fueron traducidas
al latin (Roma, 1558], y al francés,
por el reverendo padre Clemente; unos
jSjtrcieioi upirihialet, igualmente tra-
ducidos al latín por jesuítas, y al fran-
cés, por Drouet de Maupertins, y una
colección de Máteimat, que vertió al
último de estoa idiomas el padre Bou-
bours, así como algunos otros opúscu-
los de menor importancia. El pera»
n^e de esta biografía nos presenta el
siguiente rarísimo carácter: tempera-
mento extraordinario, genio audaz,
perogrino incansable, apóstol impasi-
ble, mnático ardiente, convencido, de
fe podercea, de extensa inspiración,
hasta rayar en alucinaciones y éxta-
sis. Un solo hombre, hijo de sí propio,
afirma la tiara en las sienes de loa
pontífices, hace temblar los tronos, se
enseñorea de los royes, triunfa de la»
escuelas, domina los Concilios, impera
en el mundo, inunda el universo. Si
esto fué 6 no fué conveniente á la r^
ligion, cada escuela dirá lo que con-
venga í su criterio: si esto rué Ó no
fué prodigioso, nos parece que nadie
se decidirá por la negativa. La Socio-
dad Ó Compañía de san Iqnacio na
Lotola se llamó de Jesús, porque
bajo la advocación de Jesús estaba
consagrada la iglesia que se le dio en
Roma.
Ignaro, n. Adjetivo. IohokantIi
EruiOLOofA. Latin ignltnu, de t,
eir M, negación, ygwtnu, conocedor*
rma de gneeeíre, conocer; italiano^
ignaro; francés, ig^art.
Ignavia, Femenino anticuado, Do*
lo III. La orden de u» jeauitu, tan jad«, dMCUÍdo, pere».
Digitizedby VjOOQIC
IGNl
BmfOLOofA. Latín imSoío, el hom-
bre perezoBo j cobarae. (¿olo Gb-
Lio. y— *Bb toz puTamente latina.»
(AoADnnA, JDieeuHuria de 17i6.) —
«Tal era bu descuido v igiuoiá, y con
todo eeto le snateutd Dios eu el impe-
rio, eupremio de au religión. > (Síati-
DRA, (Unrna gótica, tomo i.')
ígneo, ea. Adjetivo. Lo que ea de
fuego 6 tiene alfií^ma de sus calida-
dea, I Lo que es de color de fueap].
SriMOLOofA. Sánscrito tgtiit, íuego:
latía, iffñi, ig^ sentido; ^mm, íg-
neo; ea^vo, ogn; italiano, igmo; fran-
cés, Íf»¿; provenzal, iyn»; catalán,
igiuo, «.
Icnesoencia. Femenino. Bidáeti-
ea. Estado de lo ignescente,
BtimolosIa. Ignuenti! francés,
íffmtiUKCe.
Ignescente, Adjetivo. DitUetin.
Que arde, que se inflama, ea cu^o
aentido ae dice: maítriét iQMfesoBtms.
BtuolooO.. Latín igntietiu, iftut-
eÍHtii, participio de presente de t^a«r>
eltr*, fonna verbal de ignú, niego;
francés, igneuurí.
^paicion. Femenino, Qsíwmw. La
acción j efbcto del fuego: dícese regu-
larmente de los cuerpos enrojecidos
por él.
BiDiOLGOÍA. Ifnea: francés, igni-
lüm.
IgniooU. SoatantiTo. Adorador del
fiie«>.
wniOLoati.. Latín ^mü, fíiego, 7
eoBfri, adorar: francés, ig»ieoU.
Igñicolor, Adjetivo. HUtori* «•<•-
ral. Que tiene color de fuego.
' ErñiOLoaÍA. ígiteo y color;
Ignífero, ra. Adjetivo. Poética. Lo
qna contiene en si o arroja fuego.
EmiOLOaíi.. Latin ijfiuftr; de iffñit,
fuego, y /«Tí, llevar.
Qfniflnente Adjetivo. Que echa
fuego.
ErncOLOofi. Latín iga^^. (Cu,d-
mo).
Ignigena. Masculino. Mitoíogi»,
Sobrenombre de Baco.
EmioLOoU. Ignigmu; latís, i^^i-
M. (Ovidio.)
Ignigeno, na. Adjetivo. Nacido del
>of4. Latín igt^ÍKiu; de
ig*ii, fuego, y del anticuado gñlkt,
engendrar.
^nipotente. Adjetivo, Pailita. El
que es poderoso en el tasao.
BmiOLOofA.. Latín ignXpStau, (Yib*
eiuo.)
Ignupicia. Femenino. Ái^iffüida-
im. Adivinación por msdío del mego,
BnuoLoafA. lÁtin ignü^tétmm; de
ipat, fuego, j ^HeSht, examinar.
I|^to, ta. Adjetivo anticuado. Lo
que tiene fuego ó est¿ encendido.
BnMOLOQÍA. Latín ignU*t, enceu-
dido, participio pasivo de igi^», po-
ner fuego.
Ignívomo, ma. Adjetivo. Poética.
Lo que vomita fuego.
BTn«»x>stá. Latín if»io¡Sm%t; de
igaa, fuego, y tdmír*, vomitar ; frü-
cas, igimoMt.
Ignfroro, ra. Adjetivo. Que traga
fuego.
IGNO
ErnioLosÍÁ. Latin ^Mf> fuego, 7
tSrSre, comer: francés, tgnivor».
Igao. Masculino anticuado. HiWNO.
IgnibU. Adjetivo anticuado. Inho-
BLS.
Ignobilidad. Femenino anticuado.
Calidad de innoble.
Ignoble. Adjetivo. Imnoblb.
Ignografía. Femenino. ICNOoaA-
FÍA.
Ignominia. Femenino. Afrenta pú-
blica que alguno padece con causa 6
sin eUa.
EmiOLoaÍA. Latin ig^St^t*, de i,
por M, contra, v nSmea, aféresis de
gitSme», nombre: francés, Íg*onÍñt*¡ car
talan, igmmtata.
Sentido ttimolígieo. — La lONowimA
es la ofensa contra nuestro nomlr*,
como la infama es la que se hace con-
tra nuestra J^ma, como la iajnria es
la que se infiere contra nuestro dere-
cho, _;«t en latin. Son ideas absoluta-
mente distintas.
Ignominiosamente. Adverbio de
modo. Con ignominia.
BmiOLoaü.. IgaomÍMOta j el sufijo
adverbial «Mife.* catalán, ijmomvúot»-
meat; francés, tfwoMÚUMMMMí; latin,
igMomtniM.
IgnominioiIaimOj ma. Adjetivo
superlativo de ignominioso.
Ignominioso , sa. Adjetivo. Lo
que es ocasión 6 causa de ignominia.
BmiOLOaÍA. Ignowtiaia: latin, ignd-
míaidsiu; catalán, ignomaiSi, a; fran-
cés, ignoMÍnitua.
Ignorable. Adjetivo. Que puede
ignorarse,
EnuoLoeU. Ignorar: latin, igmdri-
Hlit; francés, igñerablt.
Ignoracion. Femenino antícaado.
laNOKANCIA.
Ignorado, da. Participio puivo de
ignorar. \ Adjetivo. Osctúo, sin nom-
bre ¿ fama.
EmoLOofA. Ignorar: latín, ignSr3~
tai; italiano, ignorato; francés, ignoré;
catelan, ignorat, da.
Ignorancia. Femenino, Falta de
ciencia, de letras j notíciaa, 6 general
ó particular. \ crasa. La que no tiene
disculpa. [I SUPINA. La que procede de
negligencia en aprender ó inquirir lo
que puede y debe saberee. \ ns dbsb-
CHO. Forau». La que tiene el que ig^
ñora el derecho. I db hecho. Portnu.
La que se tiene de algún hecho. | MO
QUITA PkCADO. Expresión con que se
explica que la ignorancia de las cosas
que se deben saber, no exime de cul-
la'. \ No PBCAB DE lONORANOiA. Frase.
[acer alguna cosa con conocimiento
de que no ea razón el hacerla, lí des-
pués de advertido de que no se debía
hacer. \ Prbtsnsbr lattoaANOiA. Fra-
se. Alegarla.
Bnifoi/MifA. Ignorantt: latin, igf^
raníía; italiano, ignoramia; francés,
ignorante; provenzal, ignarania, igno-
rontia; catalán, ianorineia.
RettHa. — 1. Bl muy erudito Don
Ramón Cabrera asegura en aua étimo-
logiaa que nuestro idioma tomó eata
palabra en el siglo xiv; pero es una
afirmación errdnea, pues en el Fnero
Jmgo se lee (lej- 19,' título 1.*, U-
IGNO
15
bro 2,*) : ce si el iuei iudgi5 por ign»-
raneia;* y en otro lugar |lej 3.*, tí-
tulo 1.*, libro 2.*): «toda sciencia...
desama ignoniaicia.»
2. Moral dt la famiUa. — Pregunta-
ron é un sabio : «t cuál es la criatura
más responsable de este mundo, por
los males que á todos ocasiona?» Bl
sabio cont«atiS: la lOHoaANciA. Estft
voz ae debe borrar de los Dieeionariot
y escribir en bu puesto : el infierno del
mundo.
BiNONmu. Ignoranda, tontería, tw-
■cedad. La ignorancia ea fklta de cultu-
ra del entendimiento; la tontería, falta
de cultura de la razón; la necedad es
ignorancia 6 tontería acompo&ada de
presunción.
^ El ignorante y«na por falta de prin-
cipios adquiridos; el tonto, por UXta de
luces naturales; el neao, por (atíx, de
tuces 6 principios, y sobra de amor
premio.
El amor propio oculta muchas ve-
ces la ignorancia; descubre siempre la
necedad, y no tiene infiujo alguno en
la tontería, (Hu^rta.J
Ignorante. Participio activo de
ignorar. El que ig^iora. | Adjetivo, El
que no tiene noticia de las cosas.
ErmoLoaÍA. Latín ignoraette, abla-
tívo deyeAwM, antie, forma adjetíva
de ignorSre, ignorar: catalán, igno-
rant; francés, tgnorant, ante; italiano,
inorante.
Ignorantemente. Adverbio de
modo. Con ignorancia.
BTiuoLoaiA. Ignorante y el sufijo
adverbial nunte: catalán, ignorant-
ment; francés, ignoramnent; italiano,
ignorantemente; latin, igitíSrantir,
Ignorantinos. Masculino plural.
Nombre con que se desfgnaron por
humildad loa individuos de una orden
religiosa, fundada á fines del siglo xv
por san Juan de Dios, portugués.
BriHOLoafA. Ignorante: italiano, ig^-
wanti, plural; francés, ignmmti».
Rt$¿ía. — 1. «Los hermanoi lam»-
KAHTiNOS son muT sabios eu punto á
remedioB para toda suerte de enfer-
medades, V se llaman así por espfri-
tu de modestia y de maiiaedumbre.»
(Palma Catst, Chron,, leptimo amo,
1604.)
2. María de Méflicia introdujo en
Francia la orden de los lanOBANTiKOS.
3. Fundóse dicha orden en 1495.
Ignorantbimo, ma. Adjetivo su-
perfttívo de ignorante.
Btiuoloqía, Ignorante: catalán, ig-
noranlíetim, a; ínaeéa, ignoramtiuime,
familiar.
Ignorantismo. Masculino. Estado
de Ignorancia. P Sistema que tíeae
por objeto ^vorecer la ignorancia.
ErmoLOofA. Ignorante: francés, ig-
norantinte.
Ignorantista. Masculino ^ ftm^
niño. Partidario del ignorantismo.
Ignorantón, na. Adjetivo aumen-
tativo de ignorajite.
Ignoranaa. Femenino anticuado.
lONOEANCIA.
Ignorar. Activo. No saber una 6
mucnaa cosas, 6 no tener noticia de
ellas.
Digitized by
Cjoogle
16
IGDA
Btiuoloqíi.. Latiti t^nor^í; do i.
Sor «», negación, y del radic&l inuBita-
ofnSnu, eimétñco deffninu, conoce-
dor; catalán, ignorar; fraacéa, ignorer;
italiano, ignor»e. El oftt&lan antiguo
tiene igM/oTAt.
Ignotiá, ta. Adjetivo. Lo que no
es conocido ni daecubierto.
Etimolosía, Latin ig^itfu, partici-
pio de igiuittílr$; de **, por M, nega-
ción, j gnoieUr», conocer: laNOsCBKS
deUcta oncm, perdonar ¿ uno sus de-
litos; esto es, deficoaocerlos, oItí-
dvlos.
SiMONiMiA.. Ignoto, dtiamoeido, igno-
rach. Ignoto se refiere i cosas. Mares
^notot. No pueda decirse: humanidad
tgnotá; ignoto talento.
Deteonoeide se aplica i cosas j per-
sonas. Tierras dsiconoadu, Itomores
áeieonoddot.
ignorado expresa la idea de olvido,
de injusticia, de abandono. Talento
ignorado. Al decir talento ignorado, no
queremos significar que sea un hecho
tgnoto; no queremos dar á entender
que sea una cosa dtieonoeid*. Quere-
mos decir que es una cosa olvidada,
porque no saben su valor.
Quizi habrá en el mundo tierraa
ignotat, en donde se agite una huma-
nidAd dtieenoeida, entre mil bellezas
ignoradat.
Igoal. Adjetiva anticuado. Iqdai..
Igrtga. Femenino anticuado. laLB-
su.
Igakl. Adjetivo. Lo que es de la
misma naturaleza, cantidad 6 calidad
que otra cosa, fl Lo que no tiene cues-
tas ni profundidades; ; asi se dice:
terreno iqdíl. | líuj parecido ó se-
mejante; j ^n este sentido se dice: no
be visto cosa ioual, 6 ser una cosa
sin iQDU.; esto es, no tener semejan-
te, B Constante en el modo de obrar;
y así se dice: Fulano es lon^i. en todas
sus acciones. ¡ Al iqval. Modo adver-
bial. Con igualdad. || Bm lauu db.
Modo adverbial. Bn vez de, 6 en lu-
gar de, 7 as! se dice: mt iodal db dar-
me el dinero, me lo pides. Q Por iqu^l
ó POK DN iQVÁi., Modo adverbial
laUÁLtUHTB. I QOEDAB TODOS lODÁ-
LBS, ó SBJÁS L TODOS laoÁLBS. Frasc
de que suele usarse cuando varios su-
jetos solicitan una cosa, j ninguno la
consigue.
ETiuoLoaÍA. Latin, mqn&lit; de
«^Mu, justo, unido, simátríco, armo-
moso; italiano, egnalo; &anc^ anti-
guo, tw, WMJ, Mol, gao», egnal¡ mo-
derno, ^al; provenzal, tgnal; catalán,
igiial.
6iN0Hiin&. Ignal, idéntico. Exami-
nemos el varío sentido dp estas dos
ñases: hombres ignaleí, hombres idAt-
tieot.
Hombres ignaUi quiere decir que
tienen la misma estatura, el mismo
aire, las mismas facciones; es decir,
la misma presencia.
Hombres idénticot quiere decir que
son de tal manera yvaUi en todo,
Íue coristituven un mismo hombre.
.a identidad no consiste , como la
inaldad, en que tengan una misma
p>rmai una misma manifestación ex-
IGUA.
tenor, sino en que sean perfectamen-
te ignaU», así en los accidentes del
cuerpo como en las propiedades del
alma. Han de ser idituiSiewunte igm-
Ut, asf moviéndose, como hablando,
como pensando, como escribiendo,
como en todo lo que pueda caracteri-
zarlos.
Las cosas ÍgMalo$ existen separadas.
Dos 6 mis naranjas del mismo tama-
fio, peso 7 colocj son dos cosas ignaUi,
!' sin embargo, ca^ una ocupa su
ligar.-
Las cosas idéntica» no pueden sepa-
rarse, porque no pueden dividirse,
porque no puede dividirse un todo sin
que el todo desaparezca. Las dos ideas
que el alma necesita para hacer una
comparación, por ejemplo, son dos
hechos idé»titM del alma, puesto que
sin ellos la comparación es imposible.
Aquellas dos ideas eon idéntieat, por-
que concurren simultáneamente á foi^
mar una unidad de nuestro espíritu,
que se llama comparación. Propia-
mente hablando, no son dos hechos,
dos funciones, sino una, porque son
dos funciones identijíeadai.
La razón de este uso consiste en
3ue lo ignal se aplica á la forma; es
ecir, & la manifestación sensible de
los hechos en todos los órdenes po-
sibles.
Lo idéntico, por el contrario, no se
refiere i las manifestaciones exterío-
á las propiedades, á lo sus-
tancial de las cosas.
Lo igual es distinto: lo idéntico es
10.
Sí una cosa no pudiera distinguirse
de otra, no seria igmal, sino útóniea.
Si un hecho cualquiera pudiera dis-
tinguirse de otro, no seria ideático,
sino igwt.
Lo ignaí, pues, consiste en las par-
tes, en los acddentes, en las aparien-
cias.
Lo idéntico consiste en el todo, en
la razón originaria del hecho , en su
principio.
Ignala. Femenino. La acción de
igualar. | Composición, ajuste ó pacto
en los tratos. También se llama as!
el estipendio 6 la cosa que se da en
virtud de ajuste! \ Entre albaüiles,
listón de madera con que se reconoce la
llanura de las tapias ó suelos. | A la.
IOUÁI.Á. Modo adverbial. Ai. iqual, J
Modo adverbial anticuado, Igualmc
te, con igualdad.
Igaaladoo. Femenino. La acción
y emcto de igualar. | Metáfora. Ajus-
te, convenio 6 concordia. \ Álgebra.
Anticuado, Ecuación,
ErniOLoaÍA. Ignahr: catalán; igna-
¡adé; francés, égaUtatioñ,
Igualado, da. Adjetivo que se apli-
ca i algunas aves que ya. han arro-
jado el plumón j tienen igual la
pluma,
EtimoloqU. Igualar: latin, «;«»-
tm; catalán, ignaut, da; francés, ^a-
lité; italiano, ngnalato.
Igualador, ra. Masculino y feme-
nino. El que iguala.
EtiholooÍ^. Igualar: catalán, igua-
lador, a.
IGUL
Igualamiento. Masculino. La ac-
ción y efecto de igualar,
BtuiolosÍa. Ignaladon: catalán an-
inio, i^nalamenl; francés, ^alemmt.
IgoaUote. Participio activo antá-
lado de igualar. El que iguala.
Igoalanta. Femenino anticuado.
Iaiiuj>AD. I Anticuado. Iodála.
Igualar. Activo. Poner al igual
una cosa con otra. | Metáfora. Juzgar
sin diferencia, ó estimar á alguno y
tenerle en la misma opinión que &
otro. I Allanar, y en este sentido b«
dice: igualar los canunoa 6 los terre-
nos. I Hacor ajuste 6 convenirse con
facto sobre alguna cosa. Se usa tam-
ien como recíproco. | Neutro. Ser
igual una cosa a otra. Se usa también
como recíproco. | Recíproco. Ponerse
al igual de otro.
Etiholooía. Ignal: latín, mgvdn;
catalán, ig*aiar; firanoés, ^aUior; ita-
liano, MMÍStV.
Igíialarae. Recíproco anticuado.
Subirse i. hatorbs.
Igualdad. Femenino. Conformi-
dad de una cosa con otra en naturale-
za, calidad y cantidad. { Correspon-
dencia y proporción que resulta de
muchas partea que unifonúemente
componen un todo, [ de Lvqio. Cons-
tancia y serenidad en los sucesos pnis-
ferosé adversos. | áhti la lit. Igual-
lad de derechos y obligaciones, dog-
ma del derecho político moderno.
ErniOLOQÍA, ignal: latin, m^n^tai;
catalán, ignaltat; provenzal, ngiAtat;
ñrancés, wUté; italiano, ugnahti.
Ignaldade. Femenino anticuado,
laUALDAD.
Igualdftt. Femenino anticuado.
Gracia, &vor,
BTnfOLOoÍA. Forma lemotiaa.
Igualen. Femenino anticuada.
lODALDAD, OONFORHIDAD.
Ignalico, ca, lio, lia, to, ta. Ad-
jetiva diminutivo de igual.
Igualmente. Adverbio de modo.
Con igualdad.' | También, asimismo.
ETiHOLoaÍA, Ignal y el sufijo adver-
bial mente: catalán, ionalmont; proven-
zal , egnabnon , egame» , engnalmtn;
francés, égaUment; italiano, «fKOJMM-
te; latin, egnüHter.
Iguana. Femenino. Zoología. Rep-
til con el cuerpo semejanto al del la-
garto, é indígena de la América me-
ridional. En toda la longitud de la
cola y del lomo tiene una línea de
púas, la cabeza chata, ; debajo da la
mandíbula inferior, una bolsa dpapo,
fue tiene también en medio una linea
e pi!as,
Etuioloqía. Dialecto de los cari-
bes, fiMNA, ywMM; francés, ignant,
(Cita de OviBDO, en 1525.)
Iguánido, da. Adjetivo. Propio da
la iguana.
Iguanodon. Masculino, ZoolMÍa,
Género de reptiles sauñanos fúsiles.
Ignar. Activo anticnado, Iqualar.
Iguamcu. Masculino. Zoología.
Animal anfibio del Brasil, de la mag^
nitud de un buev.
EriuoLoaÍA. Vocablo ind^ena.
Iguldia. Femenino anticuado.
I laUALDAD.
Digitized by
Ljoogle
ILEA.
^ada. Fememno. Cualquiera de Iss
doB CftTÍdadeB que ba; entre las cos-
tillaa &lsaa y el vientre inferior del
CUNpo animal. D Dolor 6 mal que se
padece en aquella parte. | Tener bd
LIADA. Frase metafórica que Be dice de
las cosas que, entre lo que tienen de
bueno, se halla algo que no lo es tanto.
BTiMOLoaÍA. Latín iUs, Ice ijares;
catalán, ilkda.
litdear. Neutro. Henear muclio j
aceleradamente las ijadas, lo que co-
mumnente se dice del caballo.
Ijal. masculino americano. Ijada.
Qar. Masculino. Ijada.
Uacerable. ¿djetÍTo. Que no pue-
de lacerarse.
SriHOUialA. Latin illKcHriüUt, de
(7, por i», negación, 7 lüe/frUSiUt, la-
cerable: francés, illae&abU.
Ilacerado, da. Adjetivo. No lace-
rado.
ETiuoLOafA. JkeeraiU: francés,
iliaeári.
Ilación. Femenino. La acción de
inferir 6 deducir una cosa de otra.
Llámase también así la misma cons&-
ErufOLoafA. Latin illSÜo, la accioa
de Uevar, forma sustantiva abstracta
de itlSña, participio pasivo de infem,
llevar adentro; de «, en, y ferré, lle-
var: iLiATio itwpri, el acto ae deshon-
rar í una mujer, en el Difetto ; cata-
lán, iUUxtí; mncés, illattiM. •
Dapso. Üasculino. Caída suave. ||
Influjo. I Especie de éxtasis contem*
plativo.
EmcoLDOÍA. Latin ilÜ^tut, partici-
pio pasivo de ilübi; de it, por ñ, en,
7 ZSm', caer; ccaer dentro de alguna
cosa:* iLLAFSUB (MMwi, que ha pene-
trado en las almas. (Cicerón.^— «Cal-
da de lo alto con suavidad, desliz
apacible, influjo celestial. Es voz de
raro uso j viene del latino Jllaptiu.»
(AcADnoA, J>ieeúmaria it 1726.}—
«Y con uu iUpio divino y dulcísimo,
las trasfúrma ensimismo.» (M.Aoss-
DA, Ahm 1.', número 178.)
XlatÍTo, va. Adjetivo. Lo que se
infiere ó puede inferirse.
Btimolooía. Ilacüm: latin, i7£Mm»;
catalan, il-¡alm, va; francés, ilUuif.
Ildefonso (bait). Arzobispo de To-
ledo, que nació en 607 y muñó en 663.
Era BODrino de Eugenio III, arzobispo
de Toledo, 7 tuvo por maestro i san
Indoro, de Sevilla. Entró en el mo-
nasterio Agállense, donde le ordenó
de presbítero san Eladio v dond<
fué noveno abad. Asistió al novem
Concilio de Toledo en 653, en que hizo
BU profesión de fe el rej Recesvinto, y
sucedió en el arzobispado í su tío Bu-
genio III, en 658, viviendo todavía
nueve años. Dejó, entre otras, las
, obras siguientes: Ue la virginidad dt ¡a
Jítdrt de Diet; Cartai; Opitatlo tobre
el pan enearíeticc; Ánoiaeümet al bautis-
mo, y De lot eeeritoret eeletiásíitxi.
Óeadelfia. Femenino. Teratolegia.
' Deformidad producida por la duplica-
ción de un ser.
ErufOLoaÍA. IleadeUs.
Ueadélfico, oa. Adjetivo. Ttrtito-
¡ogia. Propio de la ileadelfia. '
ILEÍ
Deadelfo. Masculino. Tentehgia.
Monstruo por ileadelfia. (Caballero.)
Etuiolooía. Griego eIXeTv (ñUiít),
enroscar, y aáelphít, hermano : fran-
's, iUetdelphe.
Jieieia. — l. Los ilsadslfob son
monstruos dobles en la parte inferior;
esto es, de intestinos abajo.
2. Llámanse ileadelfos (de eilAñ,
enroscar), aludiendo á las tortuosida-
des de los intestinos: slXen ¿SeXfi;
(eilein adelphtSe.)
Dacebra. Femenino. Ilbcebro. ||
Halago, atractivo, engaño. Es poco
usado en este sentido.
BmiOLOsfA. Latín illlcíbra, cebo,
añagaza, hablándose de pájaros (Jub-
TiKO); encanto, hechizo (Apulevo];
estímulo, seducción, caricias (Cicb-
ron).
Ilecebro. Masculino. Sot4niea. Gé-
nero de plantas amarantáceas.
ErtuOLOOÍA. Latin ilUfcübra, espe>
cié de sieaupreviva 6 verdolc^. (Pli-
NIO.)
Sentido etvmoiágico. — El latin ilUeí'
bra es una forma de ilVScübrSre, encan-
tar, frecuentativo de iHtcüre, tender
lazos, porque se hubo de creer que el
ILECEBRO era hierba á propósito para
los encantos.
Ilegal. Adjetivo. Lo que es contra
'ErniOLoaÍA. Latin posterior illigS-
Ut, de il, por m, negación, y tegúie,
Iwal: catalán, ü-l^al; francés, ill¿-
gai.
Decalidad. Femenino. Falta de
legalidad.
BrniOLoaÍA. Ilegal: latin, illeg&lü-
tat; catalán, H-legaUtat; francés, iH¿-
galit^.
Uegalmeote. Adverbio de modo.
Sin legalidad.
EriMOLoaÍA. Ilegal y el sufijo ad-
verbial MMte: catalán, il-legaime»í;
francés, ilUgalenunt.
Hegible. Adjetiva. Lo que no pue-
de leprse.
EnuoLOofA. //, por m, en, y legi-
ble: catalán, i^legiole.
Ilegitimamente. Adverbio de mo-
do. Sin legitimidad.
EriuoLoalA. Ilegítima y el sufijo
adverbial mente: catalán, H-legitiita-
ment; francés, ilUgitimemtnt; latin,
illymn».
ilegitimar. Activo. JPrivar á algu-
no de la legitimidad, y hacer que se
tenga por ilegítimo al que realmente
era legitimo o creía serlo.
'B/TiuauMilk.. Ilegitimo; catalán, «/-
legitimar.
D^gitimidad. Femenino. Falta de
alg-ona circunstancia ó requisito para
ser una cosa legítima.
BriuoLoaÍA. Ilegítimo: cataluí, iU
legitinilat; francés, ilUgitimité.
Ilegitimo, ma. Adjetivo. Lo que
DO es legítimo.
EriuOLOaÍA. Prefijo t, por », nega-
ción, y legítimo: catalán, iUlegítim, a^
francés, tlUgilme.
Ileitioo, ca. Adjetivo. Mediana.
Concerniente á la ileftís.
Ileiti*. Femenino. Mediana. Infla-
mación del íleon.
njA
17
Etiholosía. íkon y el sufijo médi-
itii, inflamación : francés, iUite.
íleo. Yoz que entra en la composi-
ción de varías palabras anatómicas
para designar el íleon, como: íUo-
eecal, concerniente al íleon y al intes-
tino ciego.
ErtuoLOofA. Latín ilía, los ijares,
loa intestinos, del gríego eiiei*, enros>
carse, aludiendo i la, loima de aque-
llas visceras.
íleo-cecal. Adjetivo. Anatomía.
Perteneciente al íleon y al intestino
TUfOLOciÍA. íleo y eeeah francés,
iUo-eeeal.
Heo-cólico, ca. Adjetivo. Anato-
mía. Beferento á los intestinoB íleon y
colon.
Etiuoloqía. íleo y eóUeo: francés,
il¿o-eoUq%e.
Ileo-diclidita. Femenino. Medid-
na. Inflamación del íleon y de la vál-
vula íleo-cecal.
BtuolosIa. Griego eilein, enros-
car, y dyklU (SuxXíí), doble puerta,
válvula: francés, iUo-dieiidito.
Ileografía. Femenino. Anatomía.
Descrípcion de los intestinos.
ETUOLoaÍA. .íleo y graphtín, des-
cribir.
neologia. Femenino. Medicina.
Tratado sobre los intestinos.
Etimoloqía. ±leoy lógot, tratado,
HeoD. Masculino. Anatonia. El
tercer intestino, que empieza donde
acaba el yeyuno y termina en el ciego.
ETUfOLoaÍA. íleo: francé», i^in,
ilétm.
Sentido etimoligieo. — El íleon se
llamó así, porque está situado en las
partes iliacas, 6 aludiendo á la multi-
tud de revoluciones que opera entre
los demás intestinos. (Pareo, /, iS.)
Héosla. Femenino. Ilbósis.
Ileóais. Femenino. Medicina. En-
fermedad nerviosa que consiste en
convulsiones del íleon. -
EtiuologIa. íleon.
Uercaones. Masculino plural. Qit-
grafía oMtigna. Habitantes de la Espa*
ña terraconense, que habitaban la
parte comprendida entre el Ebro, el
Tuna y el mar.
BTUioLoaÍA. Latin ilereaone», en
Plinio; ilercaonensee, en Tito Livio,
pueblos de la Tarraconense.
Ilergetas. Masculino plural. Cfeo-
grafia anltgna. Habitantes de laEspa^
ña tarraconense que habitaban el ter-
ritorio de Lérida.
Etwoloqí A. Latin ilergetet, en Tito
Livio; ilergetm, en las inscripciones,
pueblo de la Tarraconense.
Ilergetes. iLERaBTAS.
Ileso, SB. Adjetiva. Lo que no ha
recibido lesión ó daño.
Etiuocqoía. Latin ilUeint; de il.
Sor M, negativo, y lana, dañado; cno
añado;» bancés, ilUté; catalán, il-
lés,a.
Iletrado, da. Adjetivo, Que care-
ce de conocimientos en letras; lego en
alguna materia.
llex. Masculino. Ilicio.
Ilia-Srlvia. Femenino. Mitología.
Madre de Rómulo.
Digitized by
L.óogíe
18
ILlB
IliBcaB {tablas}. Ar^neelMÍs.
Fragmento d« un bajo reliere hallado
en Fratochio, quo repreBenta loB su-
cesos de la guerra de Troya, j que
tiene las figuras acompañadas de su
nombre propio.
1. l\i*.co, cti. Á-ájeHva, 'Atutomí»,
Lo referente al íleon en los ijares; y
as¡ ee dice; rtffio» iliaca. Í Hueso
1UAC0, COXAL INNOMINADO. Nombre
de no hueso par que ocupa las partes
laterales y extenores del bacinete, "
MÚSCULO iLUCO. IfiSsculo que sir..
de resorte al movimiento del hueso
del muslo sobre el bacinete || Fosas
lUACAS; CRESTA ILIACA. Las fosas 7 la
cresta de los huesos iliacos. || Abtb-
BiAS ILIACAS. Arterias que se forman
Sor la bifurcftcion de la aorta deseen-
ente.
Etiuolooía IUo: francés, iiiú-
^w.— (Usado de los médicos para
nombrar al dolor cdUco; j le llaman
enfermedad ó pasión iliaca. Es toz
r'e^ formada de íUo», que significa
tnpa 6 intestino ei51oQ, en donde
se causa esta enfermedad.» [Acadb-
HU, Diceumario d« lliS.)
2. Hmco, ca. Adjetivo poético. Lo
referente á flion, Trojra.
Btuioloqía. Jlúm: griego, Uteotí;
(iUail^}; latin, ilüíau; trojano, fran-
cés, tüá^Mt.
Iliacos (loo). Ziterafwn. Poema de
Juan Tzeties, que tiene tres partes,
CUTOS títulos son: Autihomérica, Ho-
mérica j Postlioméríca.
IlfaM. Femenino. SnuUcio», Títu-
lo da un poema de Homero.
ETiuoLoalA. Griego IXiá^ (Íli4t),
cosa de flion: Uiá; x*"?* (*l*^ chira),
los campos de Troja; tXiái; ttoCTim; (íU¿m
poütU), el poema da Ilion, la lUada;
latín, IUSmi; francés, ÍUade; catalán,
lUada.
JZM«At. — Uaravilla el hecho de
que la calera de un héroe baja dado
asunto al primer poema de la huma-
nidad. En efecto, la Ilíada no es otra
cosa que la epopeya en que Homero
canta la cdlera de Aquiles. El poema
griego, después de la Biblia, es el
Ebro que ha causado en el mundo on
rumor mis grande, pareciendo eutra-
fiar la civilización suprema del arte
fentil. La moralidad ae tan admíra-
le epopeya se contiene en esto verso
del gran preceptista latino:
Quidquiddelirinl tege» plectunlur oeAM;
los aqueoB, es decir, los pueblos llo-
ran cuanto deliran sus rejea,
lUades. Masculino plural. Titnpot
keróieoi. Nombre con que se designa
i, RiJmuIo 7 Remo, hijos dellúí.
nial. Adjetivo. Iliaco.
BriMOLoaÍA. lUaeo 1.
Diberal. Adjetivo. El que no es
liberal.
ntbari. Femenino. Qoegraft» Mti-
gva. Ciudad de la Narvonense al pié
de los Pirineos; boj, Elna. (Plinio.)
J Ciudad de la Bétíca; hoj, GTana-
a. (Tito Livio.)
Etiuolooía. Latín ílUhüm, la ciu-
dad de la Narvonense; ílUbtrí, la mU'
dad de la Bétíca.
ILIM
niberítano, na. Adjetivo que se
aplica al natural de la antigua Ilíberi
¿ á lo perteneciento & aqueUa ciudad;
j así se dice: concilio lUBunTAHO.
Hiceo, cea. Adjetivo. Que es de
encina 6 roble.
Etivolosía. Latin Hice, ablativo de
ilex, ittcis, la encina 6 roble.
Ilicet. Expresión usada en los fu-
nerales de los antiguos, para advertir
que había terminado la ceremonia.
ETUfOLOQÍA. Contracción de las pa-
labras latinas ir» Uetl.
Ilicina. Femenino. QuÍMÍea. Priu-
cipio amargo que
e estrae de las ho-
del iUx aautfolium, de Linneo.
BTncoLooÍA. lUeto: francés, tUeim.
nicineas. Femeníuo plural. BoU-
«tea. Nombre de la familia de las
aquifoliáceas.
ETiuoLoaÍA. Ilicina: francés, iUei-
%éa.
nieineo, nea. Adjetivo. BotáMea.
Concerniente ó análogo al ilicio.
nicio. Masculino. Botímcá. Género
de plantas magnoliáceas.
BTnioLOdÍA. Itíeeo.
Dintamente. Adverbio de modo.
Contra razón 6 derecho.
Etuioloqía, lUdta j el sufijo ad-
verbial wunU: catalán i¡-Iíeitámení;
francés, ilUdUnunt; latín, ilíl^ti.
Hioito, ta. Adjetivo. JjO que no
es lícito.
ETiMOLOofA. Latin ilKtUtiu; de 41,
por *«, negativo, y liAtm, lícito: ca-
talán, il-tícic, a; francés, iüieitt.
SiMONiuu. lUdío, prohibido. Lo
prohibido comprende las acciones j
las cosas; lo iUdío, solamente las ac-
ciones. Se dice: es ilícito leer libros
prokibidot. El tabaco es un género
prohiüdo, J por esto es litóte su im-
portación. El comercio iUeito es el
que se hace con generes proUhidoi.
(VORA.)
Ili«iiM. Masculino y femenina. El
.atural de la antigua Troya.
Etdiolooía. Ilvm.
Uimitacioo. Femenino. Acción 6
fecto de ilimitar. | Lo que no tiene
límites.
BmiOLOOÍA. limitan francés, illi-
miíatio».
IlimitadamentA. Adverbio modal.
De un modo ilimitado.
BTWOLOofA. Ilimitada y el sufijo
adverbial ncñte.
Üiinitado, da. Adjetávo. Lo que no
tíene límiteB. | Participio pasivo de
ilimitar.
BrtuoLoafA. lUmitar: latin, illfmi
íStuo; catalán, ü-Umitat, da; francés,
itlmití.
SlMONÜflA. lÜMitado, i»Jí»ito,— Lo
ilimitado no tiene fin ni término, pero
Suede concebirse con la imaginación
el hombre; lo injínito no tuvo princi-
pio ni fin, y no puede comprenderlo
nuestra intoligencia. Ilimitado filé el
poder de Napoleón: ilimitada fué la
ambición de Alejandro el Grande: m-
Jí»iio es Dios, ittfinito ea el cielo. Lo
iUmitado se aplica la mayor partA de
las Veces í la dimensión; lo iakiiito, al
niimero y al origen. Ejemplos: tlU-
miíado es el mar.»
UJR
€lnfmüo ea el número de las •»-
trellas.»
Lo iUmitado se aplica siempre i, co-
sas mundanas. Lo wfañte, í las sobre-
naturales. (Lopsz Pblborin.)
nimitar. Activo. No sefialar lími-
tes.
EtivologÍa. Prefijo i, por m nega-
tivo, y Imitar. .
Uio. Toz que entra en la compon-
cion de varias palabras de anatomía,
refiriéndose al íleon, eomo: iU(H.uii-
BAB, ilio-ciXtico, etc.
BriuoLooÍA. ÍUo.
nio-abdominal. Adjetivo. Auato-
mía. Músculo iLio-ABDomNAL. Nom-
bre dado al pequeño músculo oblicuo
del abdomen.
Etiuolooía. Ilio y abdomimal: fran-
cés, iUo-abdomiaal.
Úio-femoral. Adjetivo. Anatomía.
Músculo tLio-TsuoaAL. Nombre dado
í uno de los músculos anteriores del
muslo.
Etiuolooía. IUo y /moral: francés,
ilio-fémoral.
lUo-lambar. Adjetivo. Anatomía,
Perteneciente al músculo iliaco y & loa
lomos.
ETiuoLOaÍA. lUoy hmbae: francés,
iUo-lombairt.
nion. Masculino. Ilbon.
Los griegos llamaron así £ la ciu-
dadela de Troya, levantada por lio,
cuarto rey de aquella ciudad. Beta
ciudadela contenía el PalladimH. Los
eolios, algnn tiempo despnes de la
destrucción de Troya; levantaron cerca
de sus ruinas hacia el Norte, una ciu-.
dad que también llamaron Ílioh. Los
latinos decían lUim.
Satüa kittMea. — 1. Nombro de
Troya, tomado del de uno de los reyes,
lio, hijo de Tros.
2, Ciudad del Asia menor, funda-
da por Alejandro, cerca de la antigua
Troya, arruinada por Sila, reoonstarni-
da por César y destruida otra vez, de
la cual hay algunas ruinas junto í
Tchiblak.
Biona. Femenino. Tittmu htr^i-
eot. La mavor de las hijas de Príamo,
muier de Polimnestor, rey de Tracia.
Uíone. Véase Iliona.
nitmeB. Masculino, TieHaet hor^i-
eot. Hijo de Anfión y de Niole. | Hijo
de Fdrbas de Lésbos, que muni5 de-
lante de Troya, y que no debe con-
fundirse con el compañero de Eneas
que tenía el mismo nombre. J Otro, de
Trova, que fué muerto por Diiímedes.
' IlionM. Masculino. Mitología. Ca-
piten trovano, hijo de FtJrbas, que si-
guió é aneas, quien le confié varias
embajadas, por distinguirse mucho en
la elocuencia,
üiquido, da. Adjetivo que se apli-
ca & la cuente, deuda, ete., que est£
por liquidar.
BriHOLOofA. In, no, y liquida: ca-
talán, il4iqitit, a,
Uiría. Femenino. Qtografía amti-
gna. La Bpdii'ninia. (Ciob&oh,)
Etiuolooía. 7/;^^ {Peophrcio):
catalán, H-Uria.
Hinco, oa. Adjetivo. Perteneoien-
te á la nina. (Viaoiuo.) | Golfo a(-
Digitized by
L.oogle
ILOT
JUCO. El golfo de Tenecift. (Ibidbu.)
BnuoLOof A. Latiu iH^rioa: illtbi-
ous fútw, el msr Adriático, el golfo de
Yenecia,
Hirió, lia. Adjetivo. El natiir&l de
niría ;r lo perteneciente k ella.
Hirió. Ilíhicd.
EtiholoqÍa. lUrico: latín, U¡yrlu$;
catalán, il-liri, ».
lunadas. Femenino plural. Mito~^
legUí. Nombre de tas ninfas de Hito,
tía del Ática, consagrado & las mu-
saa, cerca de Atenas, que tenían un
altar en laa riberas de ese río. \ Tam-
bién se llamaba así á las musas, por
estarles consagrado diclio río.
nisidas. Femenino plural. Ifitolc-
¡U, Nombre que se solía dar i las
musas.
EnMOLoaÍA. Latin I^na, lugar del
Ática, que es el griego IXivm; (lUi-
tút.)
ñinon. Maecnlino, ZooloffU, Q&-
nero de reptiles ofidianos.
DÍHO. Geo^r^fía. ArroTO que baja
del monté Himeto, corre al Sudeste ae
Atenas y desagua en el golfo de
Egina.
Étimo
ETmoLoaÍA. Qriego 'Ii.laaix:(IUtsoi.)
Iliterato, ta. Adjetivo. Ignorante
j no versado en ciencias y letras bu-
nitia. Femenino. Mitología. Hija
de Juno, diosa que, entre tos griegos,
E residía i los pastos. Es la misma que
ucina 6 Diana. Algunos la cDnBÍd&-
rsn como una de las parcas.
BroiOLOofi.. Onego EUtftuta (mi
Ih/í»); latin, ZUthyw, con el mismo
sigmJScado, en (Mdio; irancés, lU-
tino.
Do. Masculino. Titnpoi ktróicoi.
Hijo de Tros j de Caliroe, hija de
Escanaandro, fundador de Ilion. Ha^
biendo bailado fAPatUdiwK (véase esta
palabra], que cajó delante de su tien-
da drade el cielo, le hizo levantar un
templo, que toé después presa de las
llamas; pero Ilo salvo él aunulacro di-
vino, SI bien, per mirarle irento á
frente, perdió la vista, que Minerva le
volvió. Se dice que vivió en el si-
glo XIV íntes de Jesucristo,
Hógicamento. Adverbio de modo.
Sin lógica,
BruiOLoaÍA. Il^iea j el sufijo ad-
verbial mente: francés, iU^igneMott.
Hógico, ca. Adjetivo. Fi¡oú}fU. Lo
que carece de lógica.
Etuioloqía.. II, por M, no, j l^Í-
to: francés, \llogi^%e.
Dóaia. Femenino. Estrabismo.
Hota. Coman de dos. Nombre que'
se daba i ciertos esclavos en Esparta."
lietáfora. El que se baila ó se consi
dant desposeído de los goces j dere-
chos de ciudadano. J Metáfora. Perso-
na abyecta, estúpida, envilecida, en
en;o sentido se dice: aa um ilota.
ETiMOLoaÍA. Griego itXtuní; ó ttXiiK
SñlSlit ó ktilit): latin, USt», forma
rbara; francés, Ílote>
SentUo ttmolégite. — 1. /£>Meigni.
flca ^zeao, cautivo, esdavoipuesto que
•1 gnago ieiidi «s el participio de li¿t6
(Iah), j9 Mjo, ja pisado, jo moI*-
yizo.
ILÜM
2. La forma etimológica es hilottt,
puesto que la h representa el espíritu
áspero del vocablo griego. Es de de-
sear que la Academia adopte la forma
de origen,
3. Seitfla hittáriea. — Nombre gené-
rico de los esclavos en la república de
Esparta, los cuales eran los primiti-
vos habitantes dal país, subyugados
Eor los dorios, conquistadores de la
laconia. Estos esclavos cultivaban las
tierras da sus señores; les entregaban
parte del producto v los acompañaban
a la guerra en calidad de siervos.
4. Confirman lo expuesto las. ai-
guiantes noticias; fCautivos origina-
rios de Meaenia ; de Helos llevaos á
Esparta como esclavos. Unos lo eran
del Estado, y se dedicaban & servicios
{lúblicos; 7 otros, se distribuían entre
os particulares para cultivar las tier-
ras, guardar los rebaños v servir en
las casas. Iban también á los comba-
tes, armados á la ligera, teniendo va-
rios cada espartano en el campo de
batalla. No podían ser vendidos fuera
del territorio, ni manumitidos por sus
dueños. Para la agricultura, su con-
dición era casi igual á la de Iosjm-
%atu. En BU estado individual, nada
había mis despreciable, ni desprecia-
do: se les obligaba á cubrirse con una
especie de bonete de piel de perro 3 ¿
vestirse con los despojos de las bes-
tias. Anualmente se fes daba cierto
número de golpes, sin que hnbii
cometido falte alguna, para recordar-
les que eran esclavos, ; se les embru-
tecía con la embriaguez, para que Ioe
jóvenes espartanos odiasen la mtem-
Serancia, La población de Esparte era
e 31.400 hombres; 3 la de los hilo-
TAB, de 230.600: por esto se empleaba
el terror para mantenerlos en la sumi-
sión, lo que no impidió que se Buble-
vasen muchas veces. En algunas cir-
cunstancias, los más sumisos eran de-
clarados libres por el Estedo, único
que tenía este derecho, pero nunca se
les concedían los derecoos de ciuda-
danos. (Véase M. H. Wallom, Eit-
toirt de eticioMge da»i farntiquiU.)
Hotismo. Masculino. La condición
abj-ecta de ilota.
ifriMOLoaÍA. Ilota: griego, itXimEta
(ieHoteM; francés, ilottnu, ilotie,
HAcido, da. Adjetivo. Opaco.
Uodir. Activo anticuado. Bublab,
ErtHOLoaÍA. JBlwlir.
UamÍDacion. Femenino . La acción
jr efecto de iluminar. \ Adorno y dis-
posición de muchas ; ordenadas lu-
ces, I Especie de pintura al temple,
que de ordinario se ejecuta en vitela ó
papel terso.
iÍTIMOLOQfA. IJumiMT: latín, illS-
nÍMitíi, forma sustantiva abstracta de
illimiidtia, iluminado: catalán, ii4it-
wiinaeiií; provenzal, tnhminatío; fran-
cés, Ubmiiution.
Ilniíiiiiaciones. Femenino plural,
Siiíori». Símbolo de alegría j rego-
cijo en las fiestas públicas, costeadas
por al gobierno y por particulares.
Seuñ» kitt¿nca.-ri- Las ilumima-
Oíoin» proceden de la mis remota an-
tíjAedad, y en ciertas fleatu de Qre-
ILUM
19
cia y Roma eran poco más 6 menos
como las modernas. (Véanse nuestros
artículos LAMFADOFOBUB, LAMPTBKIAS
y JDSOOS SECULABB3.
2. Los griegos y los romanos usa-
ban antorchas de maderos, costum-
bre que subsistió en la Edad Media.
3. Posteriormente se usaron vasos
de tierra, llanos de giasa, con una
mecha gruesa de estepa; y después,
los vasos de color, con aceite ; nna
mecha flétente. Este procedimiento
fué mis perfecto, pues con la ajnda
y combinación de los colores se for-
maron dibujos caprichosos y se imite-
ron monumentos del mejor gusto.
4. El liltímo perfeccionamiento de
las iLUMiNACiOHBS iucoloras ha sido
el uso del gas, que principió hicia el
año 1830. La regularidad de los agu-
jeros ó de los mecheros, su duración
constante, i no haber fuerte viento, y
la blancura y diafanidad de la luz,
dan á este iluminación cierto aspec-
to mágico, que no tienen las demás.
Es el procedimiento adoptado hoj pa-
ra los monumentos públicos y gran
número de establecimientos y edifi-
cios particulares, donde, merced á la
luz del gas, se ven hasta los mis
pequeños detallas arquitectónicos.
o. Entre las iliui naciones más no-
tables se citan en Paris la del H6tel-
de- VilU, de las arcadas de la calle de
Rfvoli, del jardín de las Tullerías, de
la plaza de la Concordia y de los Cam-
pos Elíseos. Son célebres las de las
bodas de Napoleón I con la archidu-
quesa María Luisa de Austria, pues
se iluminaron hasta los puentes, cn-
{'os arcos se dibujaban en semicfrcu-
os luminosos , reSejados en las aguas
del Sena-
6. La mis notable en cuanto i otras
naciones es la de la basílica de San
Pedro, en Boma, que se verifica
anualmente en la noche del dia de
aquel santo, y también al adveni-
nuento de un papa : se compone de
4.400 linternas de color, que marcan
las principales líneas arquitectónicas
del monumento.
Uiuninado, da. Participio pasivo
de iluminar.
ETWOLoaÍA. Latin illSminStm, par-
ticipio pasivo de iUm^^iare; catalán,
«T-IimtMt, da; provenial, ei^lvmetuU;
f^ncés, ilhmwé; italiano, illuminato.
Rtieüa. — Soetor Iluminado era el
sobrenombre de Raimundo Lulio,
numinador, ra. Masculino 7 fe-
menino. El que ilumina, | El que ador-
na los libros, estampas, etc., con co-
lores.
EriMOLoaÍA. JWamar: latin, illBml-
nStor; catalán, t/-ÍMKt«a¿or, a; proven-
zal, elhminajfrí, ilhtmiiudor; francés,
ilhmiitatew; italiano, ilhminalort.
Ilaminados. Masculino plural.
HUtoria ecUtiáeüca. Sectarios del si-
glo XVI, que sostenían la posibilidad
de llegar al estado perfecto de santi-
dad con sólo la oración. | Sectarios
de nna sociedad fundada en al si-
glo xvui para protegerse mutuamente.
Btuña üiftWc».— 1. La primer»
filé completamente mística, y apare*
Digitized by
Laoogle
'20
ILÜM
ciij á fines del siglo zti, con los sue-
ños 6 delirios de Jacobo Bcelime, cu-
yos discípulos reprodujeron sus eiírv
flas explicaciones sobre las lejes de la
natuTaleza.
2. En el siglo tvín, los principios
de esta secta, que descansaban en par-
te enla teosofía revelada, fueron pro-
pagados por Paequalis y 8aÍnt-Mar-
tin, al mismo tiempo que Manuel
Svedbnborg establecía en Saecia la
sociedad de loa Vitionarüa que, Ta-
liéndose del magnetismo, propagaba
las máa groseras imposturas! entre
ellas, la evocación de loa muertos.
3. Esta nueva secta se eztendió por
toda Europa, y el éxito que obtuvo
decidió i uno de sus adeptos á enca-
minarla á &nes más trascendentales;
es decir, á una completa reforma so-
- cial. Nos referimos á Adam Weiss-
hanpt.
4. Este profesor de derecho, en In-
golstadt, fué el primer jefe de losau-
tiiNADOS poUHeot, asociación cuyo ob-
jeto aparente era unir, por medio de
un interés común, á los nombres hon-
rados de todos los países, j llevarlos 4
la investigación ae la verdad j i la
Sráctica de la virtud. Los miembros
B esta sociedad estaban divididos
un drden jerárquico de ocho grados,
siendo el superior el de n«^o ú iom-
5. Pero, después de haber reunido
nomerosoB miembros v de estar afilia-
do en las logias masónicas, el ütmi-
MÍtmo vio descubierta su exiatencia y
sns secretos; y el elector de Bavíera,
enterado de los fines poUtícos de la
asociación, ordenó bu disolución en
1785.
6. Poco tiempo después, esta secta,
cuyo jefa estaba proscrito en Alema-
nia, intentó establecerse en Francia j
se mezcló en el primer movimiento de
la revolución; pero sólo llegó á reunir
un escaso número de prosélitos.
7. El nombre de ILUMINADOS procede
de la Iglesia primitiva y se daba á los
que habían recibido el bautismo, ora
porque se les ihtpmtaba sobre las ver-
dades de la fe, ora porque se daba á
los neófitos nn ciño encendido, sím-
bolo de la fe y de la gracia que reci-
bían en el sacramento.
Uaminur, Activo. Alumbrar, dar
luz 6 resplandor. | Adornar los libros,
estampas ó cosa semejante con pintu-
ras ó colores'. | Adornar con mucho
número de luces los templos, cadas ú
otros sitios. ¡I Ttologia. Ilustrar inte-
riormente Dios á la criatura. | Teñir
con los colores correspondientes las
carnea, ropas y demás de una estam-
pa. I Poner por detrás de las estampas
tafetán ó papel de color, después de
cortados loa blancos. | Metáfora. Ilus-
trar el entendimiento con ciencias 6
estudios.
EtiuologÍa. Latín fVAtaWr*, de ii,
por til, prefijo intensivo, y l9mXnea-e,
forma verbal de l^nm, luz: catalán,
Íl~lwitÍM^r; provenzal, enlamenar, iliv-
miñar, illumenar, tihmenar; francés,
ülvmmer; italiano, iUuminare.
SiNOMtuiA, liumiMr, ahmbr».
ILUS
Se Hmuhta para ver: se iUmitM para
la claridad, para la comodidad, pan
el adorno: de modo que ilwninar su-
pone siempre más luz de U que se
necesita para ver.
Las luces que diariamente ponen en
las calles para que la gente pueda an-
dar con seguridad, se llaman aícMÍnt-
áo: las que se ponen en las fiestas pú-
blicas, se llaman iluniíuuwm. Se alwm-
hra una antesala; se ihmwa un salón
de baile 6 de tertulia. El sol que nos
ttUiiBihra, WimtM la tierra, 'porque la
llena de luz.
Las cartaa geográficas y las estam-
pas no se aJMKÍrM, porque sin esto se
ve bien el objeto; pero se iTiimüm»,
para que ae perciba todo con mayoi
claridad y mas gusto. (Jonajka.)
Uiuninarsfl. Reciproco. Instruirse
ó tomar noticias acerca de alguna
cosa, y Inspirarse en la gracia divina.
UtUBinatÍTO, T». Adjetivo. Lo
que es capaz de iluminar.
Etiuolosía. /AniMdr: catalán,
%l-l»mÍM»ti%, va; provenzal, íUmiúm-
ti%\ francés, ilkmmétif; italiano, iütr
minaUvo.
Ilmninismo. Masculino. Doctrina
délos iluminados,
Umniniíta. Partidario del ilumi-
nismo.
Uuion. Femenino. Concepto su-
gerido por nuestra propia imaginar-
ciou sin verdadera realidad; y así de-
cimos: LA iLcsioK de un sueño, la
ILUSIÓN del deleito, las ilusiones de
esto mundo, alimentamos de ilosio-
NBS. \ Setárica. Ironía viva y pican-
to. I DB ÓPTICA. Error de la visión
acerca de la situación y estado de loa
cuerpos. Q natural. La del fenómeno
de la refracción que nos presenta dos
imágenes diferentes. || artipcial. La
que producen casi todos los instru-
mentos ópticos. I PATOLÓaiCA. Medici-
na. Se da esto nombre i la turbación
de Jas sensaciones, en que tenemos
Cor punto de partida impresiones rea-
is, pero cuya trasmisión ó percepción
se verifica de una manera irregular.
Be lo que otros autores denominan
ILUSIÓN mA^biáa. I BtllatarUt. Estado
medio entre la observación y el entu-
siasmo, entre la conciencia y la ma-
en que njiestro espíritu atri-
buye á tas invenciones del arte cierta
apariencia de misto ri osa realidad,
como si la belleza del fingimiento,
tomándose en un ser efectivo, diese
verdad á la mentira. En esto sentido
solemos hablar de la ilusión de una
pintura, de uua estatua, de la músi-
ca, del teatro, como cuando se dice:
«sin verosimilitud, no haj ilusión;
de la propia suerte que, sm ilusión,
no ha^ interés.» Para encontraren los
principios de la estetica el fiíndamen-
to de esta ilusión, fuera menester re-
montamos á la metafísica del arte,
puesto que aquella especie de embele*
so no es otra cosa que os ente de ra»
zon. \ Aitnlojía jnáietana. Falsa
apariencia que ae atribuía á los pro-
cedimientos mágicos, en cuvo sentido
solfli decirse: la ilusión del demonio;
esto OT, la ILUSIÓN que el demonio
ILUS
engendraba en nuestros sentidos 6 en
nuestra fantasía.
ExiMOLoaÍA. Latin illbUó, forma
sustantiva abstracta de illitvwi, supi-
no de illsdir*, compuesto de m, en,
dentro, y ¡idifrt, jugar, forma verbal
de ISdiu, juego: catalán, íí-Umí; pro-
venzal, dimito; ^ucés, t'Uwúti; ite-
liano, ilUtio*e. — La iluaion es el jue-
go de la fantasía, el remedio casero
más usual, el expediento más socorri-
do. ¿Qué sería el mundo sin la ilu-
sión, esa mentira dulce de amargos
Uuionar. Activo. Causar ilusión.
H Fascinar.
Btihología. Ibuiom: francés, iU^
ñoftner.
Iloiionarío, ría. Adjetivo. £1 que
ae foija ilusiones. | Ildsobio.
nosioBane. Recíproco. Llenarse
de ilusiones; &scinarae á sí propio,
mentirse de un modo desagradable.
Etuioloqía. Forma reflexiva de ilu-
aionar: francés, i'iÜanoMMr.
naaivo, va. Adjetivo. Falso, en-
gañoso, aparento.
ExiMOLoaÍA. lUaieiK catalán, il-if^-
n«,M.
ñtuo, sa. Adjetivo. Engañado, se-
ducido, preocupado.
Etuiolooía. Latín illinu, partici-
pio paaivo de ilüdéri, burlarse; cata^
tan, U-iút, a.
nuorianent*. Adverbio de mo-
do. Con ilusión.
Etimología. Iliuma y el sufijo ad-
verbial aunU: francés, ilUuoiñmMt.
Duiorio, ría. Adjetivo. Lo que es
capaz de engañar. | Forentt. Lo que
es de ningún valor ó efecto, nulo.
Etimología. lUao: catalán, tj-Au»-
ri, a; francés, ilbaoire; italiano, iiW-
terie; latín, tiñílSrIfw (en Qoiorbbat,
AddMda}, de ilJStor, el que se buria,
forma agento de illürío, ilusión.
Jiaeña. — El sentido de la vista es el
más ilusobio. Muchas veces vemos
cosas distintas de las que nos parece
ver. Por consiguiento, la eentoncia
de santo Tomás, ver y creer, no es
completamente segura, Más segura
sería la siguiente: tentír y creer.
Iliutracioii. Femenino. El acto y
efecto de ilustrar.
Etimología. Iliutrar: latin ilhi-
iñth, forma sustantiva abstracta de
illtaíralMt, ilustrador catalán, Í¡-hu-
traciá; francés, iliustratitm.
Doatradaineiite. Adverbio modal.
e un modo ilustrado.
Etimología. Ihutraáa y el sufijo
adverbial Ktate,
Ilnstradiaimo, ma. Adjetivo sn-
perlativo de ilustrado.
Ilastrado, da. Adjetivo. La per-
sona de entendimiento é instnio-
ETOCOLoaÍA. Latin iHmtr^tu, par-
ticipio pasivo de ilbatrSre; catalán, i^
httrai, da; fhmcés, üitaM.
SiHOMOiíA. Ihutrado, ibutre. El
hombre puede iluutren; 6 su entendi-
miento, ó 6U persona. Ea el primer
caso, se llamará ilitttrado; en el se-
gundo, ihtMtre.
Cicerón fué nn hombre Umlradü ^
Digitized by
Laoogle
ILUS
SUS conocimientos: ihttre, por sus
obras.
Loe entendimÍBiitoB más ihutradot
Be coD^ndirin cuando lean las ilia~
QIÁG
21
ira proezas de Napoleón. (Jonaua..)
DoBtrador, r«. Hasculin
niño. £1 qne ilustra.
BriiioLOotA. Latin Íl¡vtlralor, el que
alumbra, en Lactancio; el que ilustra,
ilumina, aclara, en las inecripcioués;
forma agente de illiulratio, ilustra-
ción : catalán, il-hu(rador, a; ñ-ancés,
iliutiratev, en Cotgrave, siglo zTi.
IliutraDte. Participio activo anti-
cuado de ilustrar. £1 que ilustra.
Ünstrar. Actiyo. Dar luz al enten-
dimiento. I Aclarar un punto 6 mate-
ria, g Ttoiogia. Alumbrar Dios ÍDt«-
riormente a la criatura coa la luz so-
brenatural. I Metáfora. Hacer ilustre
i, alguna persona i5 cosa. | Instruir,
civilizar. || Adornar una obra con lámi-
nas.
BruKHXtaÍA. Latin iUuitrSre, forma
verbal de Üluslra, ilustre: cataÜn, il-
hiirúT; francés, ilhutrer,
SraoNDiu.' Ilmírar, aelarar. Estas
voces son en el sentido metafórico lo
que en el sentido recto élumirÉr, iüt-
8e *e¡ar* una proposición oscura
{Mra que se entienda; se tintín
^empfos ó con notas lo que se quiere
presentar con major claridad, para
q^iie se perciban sin trabajo todas sus
circunstancias j relaciones. Se aclaran
las verdades : se ihiitram los hombres
c(m BUS hechos. Un entendimiento
claró es el que ve lo bastante
tendimiento ilutrado es el que está
adornado de conocimientos. lia clari-
dad de aquél sa llama ha natural : la
ihutraeúm de éste se llama luett; siem-
pre consiguiente en qne ihutrar, lo
mismo que su propio iliminar, supone
major luz de la que se necesita para
ver. (JoHAiu.)
HoBtrarBB. Recíproco. Adquirir
conocimientos; hacerse ilustre.
Ilustre. Adjetivo. £1 que es dedis-
. tiognida prosapia, j también se apli-
ca a la casa, origen, ete. U Insigne,
célebre, | Titulo de dignidad; t asi se
dice : al ilustbs sefior. | Plural. Cfer-
mm(«. Las botas.
finMOLOGÍA, I. Forma de A». (MoM-
LAU.)
2. Bsta etimología no tiene en su
abono ningún ^emplo de la lengua,
ni en griego, m en latín, ni en el ro>
manee. Ilustbb, como luttrty huiro,
repres&nta positívamento el griego
¡0*o; latin, ^, JO baño, positivo de
látiro, ¡tatrSrt, purificar con sacrifi-
cios y aspersiones; de donde viene el
significado de resplandeciente, escla-
recido, &moBO, noble, insigne.
jPertMeÚM.— Griego XoiSu (loúS); la-
tin, &iA'#y/wtrir«, bañar vpurificar;
lut»wm, lustro; iimtrit, ilustre : ita-
liano j £rancée, ilhutn; catalán, %l-
htlrt.
Sueña líiUdriea.'-El título de iltia-
trit ftié hmorifico en el último siglo
del imperio romano. £n Francia se uB<i
en tiempos de las dos primeras razae,
ieniéodole loa attoa dignatorioe d^P»-
ILUS
lacio, los condes, los grandes señores
T algunos reyes. A conter desde Cario
Magno, que le renuncié después de
ser proclamado emperador, los rejes
no le volvieron í usar. El título de
ilutlrítimo filé llevado de Italia é Fran-
cia por el cardenal Duperron j reser-
vado ¿ los obispos, cuyo tratamiento
Bubsiste aun en nuestro país.
SiNOMiuiA. Ilvttr», etclarecido, i%tig-
M, célebre. Estos cuatro epítetos con-
vienen al hombre distinguido entre los
demás en fortuna, poder, talentos, ete.
lÍMtre pertenece especialmente al
que esté en una esfera más elevada; y
sobre todo, al que nacié en ella. Es
timbre que da la opinión, y que por
consiguiente se halla expuesto á todos
sus caprichos.
£sclareetdo conviene mejor al que
ha sabido adquirir gloria con sus ha-
zañas, colocándose en una esferasu-
Eerior 6 realzando el lustre de la suya.
.08 que quieren hablar latín en cas-
tellano, dicen claro» varones en lugar
de varones etciareeidot; pero el uso co-
mún (que no es tan caprichoso como
se cree) no permito aquella- expresión
sino á los qne confunden hembra
mujer, y traslado con traducción,
Zntigne, que en su origen quiere de-
cir señalado, indica con más propie-
dad el estado de un hombre raro, por
sus grandes vicios 6 por sus grandes
virtudes. Un hecho muy pequeño,
pero cafiualmente poco común, puede
dar i un hombre el carácter de intig-
w; y al contrario, no se lo darán las
acciones más ibutrit, si son de las que
estamos viendo frecuentemente.
C¿lebrt es aquel cuyos hechos son
conocidos y relatados por la &ina. El
ihuire Cervantes, etciareddo por su
iiUMne Quijote, no ha tenido celebri-
¿iuThasta muchos años después de su
muerte.
Si tuviese que citar hombres ilut-
^et, los buscaría, por ejemplo, en las
casas soberanas de Europa. Si tuviese
que señalar los ttclvedSot, no me ol-
vidaría de los Alejandros, Césares,
Corteses, Pizarroa, TurenM y Bona-
partos; ni tampoco de loa 'Virgilios,
Bacines, Lockes y Newtones. Entre
los iiuignet, cenaría los Diégenes,
los Zenones, los Alcibiádes, loa Yi-
riatos, los Colones, las Zenobias, Ibb
Lucrecias, y una infinidad de roma-
nos de todos tiempos. Todos loa que
van citados, son personas célebre»; pero
debe notarse que la celebridad suele
no estar en proporción con las demás
cualidades: la fama es como la som-
bra, que aumenta y disminuye los ob-
jetos según las distancias; por otra
parte, no todos los hechos se llegan á
saber, ni todas las circunstancias son
iguales para que ellos ba^n siem-
pre la impresión que debieran, por
cuyas razones mnchos hombrea úu^-
nei, ihaireí y aelareeido» quedan sin
la celebridad merecida. (Jonaua.)
Ilastremente. Adverbio modal.
De un modo ilustoe.
ETiuoLoaÍA. //w/r# y el íufijo ad- __ _. __ __ _ _
rerbíal mnte: catatan, iUUaU-ement; I del sentimiento, la idealidad de la
tmavie, ilhitrment, en Lacume, I mente, la trnscendencia del espíritu .
Duatreía. Femenino anticuado.
Nobleza esclarecida.
Uaatrfsiaia. Femenino. Trata-
mieiTto qu^ se da á las personas cons-
tituidas en dignidad, i quienes com-
peto. J Mascuuno. La persona i quien
se da este tratamiento. | Su ildstbísi-
HA. £1 señor obispo.
Etimología. íhatritimo: catalán,
il-lu»ÍrUtima,
Etiuoloqía. lUtttre: catalán, *í-
íwMniM, a; latin, iUmtrittimtu.
Dntacion. Femenino. Acción de
cubrir con lodo una parte del cuerpo.
II Medicina y Detentaría. La acción de
untar con lodo una parte del cuerpo,
ora del hombre, ora del animal, me-
dio empleado como agento torapéatí-
co; es decir, para producir un efecto
beneficioso á la salud.
Etiuolooía, Latin (UÍMm, partici-
pio pasivo del antiguo ilisílre, de il,
por i%, negativo, y hürt, bañar, puri-
ficar; «no purificMo, BUGÍo:> francés,
ilhilaíioit.
nía (Saltadok). Escultor español,
que nacié en Cataluña en la segunda
mitad del siglo xvii y murió en 1730.
Tomé el hábito de religioso lego en
la cartuja de Scala Sei el año 1d84 y
trabajó en aquel monasterio las co-
lumnas del retablo mayor y otroB
adornos, los que están en el sagrario,
y las estatuas de los profetas meno-
res, que ocupan los ángulos de la nave
principal.
Ulan. Masculino. Nombre propio
anticuado. Julun. Después paso i ser
apellido de &milia, como se ve en
Pero Illan.
Diana. Femenino. Nombre propio
anticuado. Juliana.
Etuioloqía. Ilüm.
niapa. Masculino. Mitobgia. Uno
de loB dioees de los peruanos.
maquen. Masculino. Especie de
salmón.
Ima. Femenino. Ocre encamado y
ferruginoso que sirve para la pintura.
Imada. Femenino. Cada ana de
las explanadas que se forman á los la-
dos de la quilla de un buque, cuando
se bote éste &1 agua.
Imagen, Femenino. Figura, repre-
Bontecion, semejanza y apariencia de
alguna cosa. | Status, efigie ó pintu-
ra de Jesucristo, de la santísima Vír»
gen 6 de algún santo. | Retiriea, Re-
presentación 6 semejanza viva y ex-
presiva de alguna cosa. I QUKDAftPARA
VBSTiK luÁasNBS. Frasc que ae dice
de las mujeres cnando llegan & cierta
edad y no se han casado.
Etiholooía. Latin iiwgo, contrac-
ción de imítS§o, forma de mitSri, imi-
tar; catalán antiguo, image; moderno,
itnatge; burguifion, t*M»jr«; portugués,
MMfifm; francés, image; italiano, meid-
gine.
Sentido ttimoUaieo. — Iuíosr es uno
de los más grandes y bellos vocabloe
de la lengua humana. Tiene el encan-
to de la fantasía, la contemplación
yLaOOgle
22 IMAG
basta el éxtasis de U fe. Los l&tiaoB
dieron i U Toz.del artículo tod&sa
significación eapiñtusl v poética. Es
verdaderamente encantadora la armo-
nía del verso en quo Ovidio dice:
«cuando se me representa la diíobn
tristísima de aquella noche. ..> (La
Qodie en que salió de Boma para el
destierro):
Oim luHI illiu* trmnim* noetU nuso.
Zmigen (dbbecho de). El j*t iiu-
omis era) entre losantifi^os romanos,
el derecho de todo cintudano magis-
trado curul í hacerse representar por
medio de un busto de cera de color,
con las vestiduras é insignias de su
magistratura. Esta ih¿gbh se coloca-
ba najo los pórticos del atrinm, en un
nicho ú hornacina. Loa descendientes
la conservaban j tenían derecho de
hacerla llevar, como testimonio de
distinción 6 nobleza, en los entierros
de loe miembros de su &mitia. Di-
chas uiiaBNBS eran numerosas en las
familias nobles. Al principio, sola-
mente los patricios podían desempe-
ñar la magistratura curul y tener el
itrecho i» iuIqbn; pero después le ob-
tuvieron los plebeyos, cuando pudie-
ron solicitar y desempeñar aquella
magistratura.^
Imagencica, Uk, ta. Femenino
dioünutivo de imigen.
Ide. Adjetiv
e imaginar.
Inu^nable. Adjetivo. Lo que se
ETiMOLoaíi. Imaginar: latín, imS-
fUaHUt (QtnCHi&AT, Addmda); italia-
no, imvuginihilt; francés, iwwginahle;
provenzal,yM«7ÍMJÍ«; portugués, hm-
gímaetl; catalán, iauuimabU.
Imaginabondo. Masculino, El que
imagina mucho.
Imaginacioii. Femenino. Ptieoh-
gÍA. Facultad del alma que le repre-
senta las im&genes de las cosas. | Li-
Uratmn y btilat artei. Facultad de inr
ventar, puesta en relación con el sen-
timiento de lo bello j de lo sublime,
en CUTO sentido decimos, hablando de
una oDra artística, que le sobra 6 le
fttlta uuaiNi.CiOH, lo cual quiere de-
cir que le sobra 6 le <« inTentiva.||
Aprensión falsa 6 juicio j discurso de
alguna cosa que no baj en realidad,
6 que no tiene fundamento alguno. [|
CAKOUt LA. uiAQiNACioN. Ffase. Cab-
QAB LA OONSIDERACIOH. \ DlVAOAB LA
iiuaiHACioH. Frase. Distraerse á ob-
jetos diferentes de aquel en que esta-
ba ocupada. | No paras la uiaqiha-
OIOM. Frase. No dejar de pensar en
algún asunte. j| Ovuscabse la iuaqi-
MAOiOM. Locución familiar. Turbarse
6 confundirse el pensamiento, | La
uiAaiHACiON HO nuEBifE. Locucion i&-
miliar con que significamos que el es-
píritu no reposa.
EnuoLOGiiA. Iwttfvur: provenzal,
imagútalio, nuginoitio; catalán, two-
giitaaó¡ francés, iwiaginatioit; ítaJiano,
mtiugüuuioiu; del latin mSgínSflo, re-
presentación, en PlÍDÍo¡ pensamiento,
en T^ito; ilusión, en Amaldo; forma
sustantiva abstracta de tmSgUSint,
imaginado.
jSixofiuiu. Jaugmaem, fimttiíé.
IMAG
La MMfftiMeim es la facultad por me-
dio de la-cual combinamos los hechos
naturales en un <5rden distinto de la
realidad. La /trnUtia es eata misma
facultad aplicada & objetos que no
existen en la naturaleza. El enfermo
ÍMMMWno es el que se figura padecer
maTes que no siente; el poeta /MAfifí-
co es el que crea monstruos, ginntes,
seres puramente ideales. Virgulo, en
loa amores y en la muert« de Dido, y
Cerrantes, en la pintura del carácter
de BU héroe, hicieron uso de la imt^i-
— xm; pftro el primero, en la descnp-
cion del averno, y el segundo, en la
de la cueva de Montesinos, ostentaron
gran vigor de/oMMHi. (Moba.) .
Imaginado, da. Participio pasivo
de imaginar.
EnuoLOofA. Latin imSgUUiu, par
ticipio pasivo de viOglnin, imaginar:
italiano, mmagi*»to; frascíSs, imtgM;
provenzal, imaginiU; catalán, mtgi-
nat, da.
tmasinamiento. Masculino anti-
cuado. Idea 6 pensamiento de ejecu-
tar alguna cosa.
Imaginante. Participio activo an-
ticuado de imaginar. £1 que ima-
gina.
Imaginar. Neutro. Formar con-
cepto ,£ alguna cosa. | Activo anti-
cuado. Adornar con imágenes algnn
sitio. I Anticuado. IiiIPSEsiohab.
EmiOLOCiÍA. Latín tmigUSñ, for-
mar especies ó representaciones en la
fantasía; forma verbal de iwiSgo, ima-
gen: italiano, immaginart; francés del
siglo XIV, ywiagifur; moderno, imagi-
ner; provenzal, imaginar, imaginar;
valon, imágiiur; catalán, imagimar.
Sinonimia. Imaginar, imaginarte.
Imaginar es formar alguna cosa en la
mente; en algún modo es crear una
idea, ser inwntor de ella.
Imaginaria es representarse en la
mente alguna cosa, 6 bien creerla 6
persuadirse de ella.
laiaginar necesita tener un objeto
por complemento y que sea nombre;
imaginartt puede ir con nombre, con
verbo, etc.
El que imaginí loa primeros carac-
teres ¿el alfabeto, hizo un gran bene-
ficio al género humano.
Loa espíritus inquietos se imagüu»
comunmente las cosas mu; diferente-
mente de lo que ellas son.
La mayor parte de los escritores
polfticoa se tM^iMii haber humillado
a sus advérsanos cuando les han di-
cho muchas injurias; mas se engañan
en ello, pues lo que hacen ea envile-
cerse. Se imagina uno que siempre ha-
brá tiempo para pensar en la muerte,
7 así es que se- pasa -la vida sin pen-
sar en morir. (Makch.)
Imaginaría. Femenino, MiUña,
Guardia que no presta efectivamente
el servicio de tal, pero que ha sido
nombrada para el caso de haber de
salir del cuartel la que está guardán-
dolo. I La misma piictíca se sigue en
varias dependencias del Estado, como
en la Administración de colrreos.
BtiholooÍa. Imaginarioi catalán,
IMÁN
Imannaríamente. Adverbio da
modo. Por aprensión, sin realidad.
ErnioLoaÍA. Imaginaria j el sufijo
adverbial mente: latín, ñtó^Mrb; ita-
liano, imaginariamenU; catalán, imagi-
ImagÍBario, ría. Adjetivo. Loque
sólo tiene existencia en la imagina-
ción. I Metáfora. Estataario 6 pintor
de imágenes.
Btiholooía. Imagvur: latin ün^í-
«aritu; italiano, MWfHUrw; provenzal,
imaginari; catalán, vmaginari, a; ima-
ginario; iwtagvtagn, el que hace imá-
genea.
Imaginarse. Becfproco. Fraguarse
i la imaginacian; creer una cosa.
ImaginatÍTa. Femenino. Potencia
6 facultad de imaginar,
Btiholooía, Imagi*atim>: latin,
imSgiaiüaa; francés, imaginativa; cata-
lán, imaginativa.
ImaginatÍTo, Ta. Adjetivo que se
aplica Z[ que continuamente imagina
6 piensa,
EtivologÍa. Imaginar: latin, ms^
gínitSnt; italiano, imaginativo; fran-
cés, imaginéíif; provenzal, gmaginé~
ti%; catalán, tmagauíim, va.
Imaginaria. Femenino. Bordado,
por lo regular de seda, cu^o dibujo es
de aves, flores y figuras, imitando en
lo posible la pintura. | Arte de bordar
de imagineria.
BmiOLoafA. Imagen, porque dicho
bordado figuraba umí^mm; catalán,
iwuginería, bordado, tmaginatmv, es-
cultura y pintura; esto es, obra de la
imaginación.
Imaginero. Masculino anticuado.
Imaoinakio, por estatuario, etc.
Imam. Masculino. Título de losje-
fes de varios estados independientes
del Yemen, como el uuu de Máscate.
EnMOLoaÍA. Árabe imSm (f^)f
jefe: francés, WMSi 6 ima», cuja última
forma es incorrecta.
Seufia hitt&ica. — El que en las
mezquitas, y durante la oración j>ú-
blica, se pone á la cabeza da la leumon,
pronuncia las ralabraa y hace los mo-
vimientos que loe concurrentes deben
repetir. Hasean, hijo de Al!, despoja-
do del califato por Moawiah, conservé
este título, que también llevaron los
califas y sultanes otomanos. Entre los
musnlmanea aunnitas se da á los. doc-
tores ortodoxos más célebres. Ixs chv-
tas le aplican i un personaje dotado
de virtudes divinas y que posee los
poderes espiritual ^ temporal, Baco-
nocen doce, el último de loa cuales
volverá al mundo para que impere la
justicia.
Imanado. Masculino, Dignidad
del imam.
EriHOLOOfA, Imam: francés, imamat.
Imán. Masculino. Mineral de hierro
de color regularmente gris oscuro,
que tiene la propiedad de dirigirse de
suyo hacia el Norte, y de atraer el
hierro. Se da el mismo nombre al que
sa hace artificialmente, que' es el que
ae usa en las agujas de marear, | M»-
láfora. ATaACTiTO.
Btihoukiía. Ufiego iSJtun (aáémái))
Digitized by Vj OOQ [C
MAS,
latín, tftflCwM; frasea anillo, dai-
MM/; moderno, «twaNí/prorenzal, a¡/~
wu», OMNOii; cafalmn, UM«. — Iiun 7
¿MMMtt son la misma palabra de
orfffOQ.
DuH. Del gríef^ addmét, compues-
to de la a prÍTatÍTa, j damaO, domar:
es decir, el indomable, por comparar-
se la duresa del Mtwt k la del dtama*-
U; así es que á los dos cuerpos ee di¿
el nombre de aáámat, adama»tU, por
Considersrlos irualmante duros, ig^ial-
mente indomables, (Üom^n.)
Imu. Mascnlino. Palabra turca
que significa la fe, j que m> debe con-
nuidirse con tsum, doctor.
Imanar. Activo. FUiea. C!omuni-
car al acero 6 al hierro dulce la virtud
magnética d las propiedades del imán.
También el níquel y el cobalto son
snsceptíbles de ser imanados, aunque
mis débilmente.
StuiolooIa. /ms*.
RtteüA. — ^EI raro tiene la propie-
dad de iiuNia. Por consiguiente, si
un ra^o toca una barra de hierro,
aquella barra queda imanada.
JmanUcion. Femenino. Fin».
Acción 6 efecto de imantar.
EriuoLoafA. iMonHr: francés,
SetHíé. — La utAi(Ti.cioit no añade
peso al^no al cuerpo que ae imanta.
Así sucede que una lunina de acero
imantada pesa lo mismo que intes de
imaatar. (La. Plací, Smp. IV, 16.)
Imantadamente. Adverbio de mo-
do. Por medio del imán.
BmiOLoaU. ImMítJa j el sufijo
adverbial mtnlt.
Imantado, da. Participio pasivo
de imantar. | Adjetivo. Epíteto de
todo cuerpo que na sido objeto de
imantación; 7 as! se dice: húrro iuam-
TADO; *^» IlUMTADl..
Etuiolooía.. /flhwAH*.- franc&i,
éima»ti; catalán, iaunütt, da.
Imantador, ra. Sustantivo 7 ad-
jetivo. Que imanta.
Imantar. Iuakab.
BnuoLoaÍA. /mmuh*.- catalán, mm-
ntr, ñumttH'; &ancís, OMMtt/er.
Imantópedo. IiuHTÓPono. La for-
ma tma»l^«d», que aparece en algrn-
nos J>icciontriú$, es barban.
Imantópodo, da. Adjetivo. Omi-
tohfí». Cuiflcacion de las aves que
tienen las patas Ui^;afl 7 casi desnu-
BrmOLooÍA, Griego ^iá^, t[i¿iTO(
(ümdt, Amáitíoi), correa, J peit, pié,
por semejanza de forma.— Ia iorma
■ directa es AmmmKo,
Imaret. Masculino. Especie de hos-
tería turca, en donde comen los alum-
nos de las diferentes escuelas. El
mismo establecimiento suministra i
los pobres comida gratuita.
ÉeatauoaÍA. Pronunciación turca
delirabe niara (V^^), edificio pú-
blico, fundación piadosa: francés, üao-
rti. (Dkvic.)
Lnarmena. Femenino. Mitohgia.
Divinidad qne se cree fuera la misma
que el Destino. Algunos escriben Hi'
IMBK
buatidía. Femenino. SttUmolegU.
Género de insectos coleépteros at la
América meridional. (Cabaij.bho.]
BTDiOLoatA,. Griego IfKÍTwv (him¿-
Ho»), toga, por semeíanza de figura.
La forma directa es iÜMÜdia.
Imbeato, ta. Adjetivo anticuado.
Desgraciado, infeliz.
EriuoLOofi.. /», no, y beato.
Imbécil. Adjetivo. Alelado, escaso
de razón.
BTiifoi.DQÍA. Catalán imimil-h, a;
francés, imMeiU; italiano, imheeilU,
del latín imiiallü é imdeallut, débil,
sin vigor, sin apojo, en Cicerón; en-
fermo, en Columela; pusilánime, co-
barde, apocado, eu Séneca; compuesto
de i* privativo j Ae Mcllbu, bastón
pequeño , forma diminutiva de dodí-
wai j isdUtu, bastón, a^ojo, ajuda.
1. Imbécil significa: «sin apoyo, sin
fuerza, sin vigor corporal;» j exten-
sivamente, sin fuerza interior, idiota.
2. Littré considera esta voz de orí-
San dudoso, lo cual es un error del
ustre etimologista. Kl origen del la-
tín imbialbtt está perfectamente de-
mostrado.
Imbflcilidad. Femenino. Flaque-
za, debilidad. { Alelamiento, escasez
de razón, perturbación del sentida.
BmioLOafi.. Imbécil: latín, tmbleíl-
Ut(U, flaqueza de cuerpo, poquedad de
ánimo; italiano; imbeeilhit&; francés,
imb¿eiltit¿; catalán, imhecil-liiat.
Medicina. — La iiíoecilidij) es -el
primer grado del idiotismo.
Imbécilmente. Adverbio de modo.
Con imbecilidad.
BriuoLoafA. Imbécil v el sufijo ad-
verbial mtnte: latín, imiScillíter; ita-
liano, imbedlmMtf; francés, imbéeiU-
me*t; catatan, imbéeH-lamatt.
Imbele. Adjetívo. Débil,- flaco, sin
berzas ni resistencia. Tiene uso en
poesía.
BTUioi.oc>fA., Latín imbílUí, inepto
rara la guerra, tímido, cobarde, sin
río, afeminado, voluptuoso; de m, no,
y bellum, guerra. ( Horacio.)
Imberbe. Adjetivo. El muchacho
que no tiene barba.
ExmoLoofA. Latín imbtrbit éimber-
but, cuja últíma forma es más usada;
de tW, sin, 7 baria, barbí^ fr^jicés 6
italiano, imberbe.
Imbibición. Femenino. Fmmaeis.
El acte ó efecto de embeber,
EriMOLoefA. .^beber: francés, úpi-
bibition, forma sustantiva abstracta
del latín imbíbíttm, embebido, supino
' 1 imbtbíre, embeber.
Imbornal. Masculino. Ewbobhal.
ETniOLCOÍA. Prefijo m, en, v bor-
nal, forma de borne, extremo, limitej
catalán, iniomal.
Imborrable. Adjetívo, Iin>Bi.BBLB.
SnuoLoafi. /e privativo, 7 borra-
bU.
Imbrasia. Femenino. Mitología.
^brenombre de Juno, por creer que
había nacido en las riberas del Imira-
to, río de la isla de Sámos.
Imbrásidaa. Masculino. Mitología.
Asfo, l)Íja de Imbrato, compañero de
Eneas.
Imbraao. Mascnlino. Tiempo* ho-
IMER
23
fifffl», Trojano, padre de Glaucov de
Ládis. I Padre del tracio Piro. I MU»'
logia. Dios-río de Sámos, psore de
A!éeo, llamado Imbritidat.
Imbrioable. Adjetivo. Botámiea.
Que tiende á sobreponerse por esca-
mas, hablando de las hojas de una
planta.
EmioLoofA. Imbrieaeio».
Imbricación. Femenino. Didicti-
ea. Superpoaicion de cuerpos i modo
de escamas 6 tejas.
Etdioloqía. Imbricado: francés, wi-
bricalio».
Imbricado, da. Adjetivo. Conqui-
liología. Que se aplica á la concha
cuja figura es ondeada.
Etuioloqía. Francés imbrignd, del
latín em'bríedtu, hecho á modo da teja,
encorvado 7 revuelto eu forma de cu-
curucho; participio pasivo de mMcS-
re, cubrir con tejado, tema verbal de
tmbrex, imbrície, la toja, derivado ^e
imber, imbrie, tiempo lluvioeo, porque
la teja resguarda de Is lluvia.
Imbrífero, ra. Adjetívo. Poética.
Lluvioso.
ErtuoLoofA. Latín imbrtftr, lluvio-
so, en Virgilio; todo lo que inunda,
en Horacio; de imber, imbru, lluvia, 7
ferré, llevar 6 producir.
Imbrio. Masculino. Tiempo» keréi-
eot. Nombre de un faifo de Mentor,
que reiné en parte de la Caria. Casó
con una hija natural de Príamo, fué
lansocorro de su suegro 7 perecid de_
en to de Trova.
Imbso. Masculino. Tiende herói-
eoM. Hijo de Egipto 7 de Caüanda.
Imbuido, da. Participio pasivo de
imbuir.
EnuoLOOÍA.. Latía ímhütni, hume-
decido, empapado; participio pasivo
de imbnüra, imbuir: catalán, imbnkit,
da; francés del siglo xiii, «nírii; mo-
derno, imb%.
Imbuimiento. Masculino. Acción
de imbuir.
Imbuir. Activo. Infundir, persua-
dir. Se suele tomar en mala parte.
EnMOLOOÍA. 1. Latín imSuXre, re-
gar, empapar en humedad, en Colu-
mela; y figuradamente, enseñar, in-
fundir la primera noción, practicar el
Srímer ensayo, do m, en, dentro, 7
el antiguo ono, bt¿ít, butut, bañar, si-
métrico ae Hbo, btbUre, bíHtum, beber;
italiano, imbnire, en relación con el
francés imboire; catalán, mbnAir.
2. El participio pasivo b1U%t, baña-
do, se encuentra en las glosas de san
Isidoro.
Imbuirse. Recíproco. Aprender,
preocuparse, empaparse de alguna
idea.
Imbnrsacion. Femenino. Provin-
cial Aragón. La acción 7 efecto de im-
hursar oinsacnlar.
Imbnraar. Actívo. Provincial Ara-
gón. Insacdlar.
EriuoLOafi. 1%, en, 7 bolea.
Imboacable. Adjetivo. Que no pus-
de buscarse.
Imera. Masculino. Antünedádet.
Sombrero de flores que llevaba el que
pretendía iniciarse en los mistónos
eleusinos.
Digitized by
Laoogle
24
lAOT
ImUla. Femeniao americano. L&
mozft q^ue c&da ranchería de indios
envía Bemanalmeato i su cura para el
servicio doméstico.
Imisperio. Masculino anticuado,
Hehispbrio.
Imitable. Adjetivo. Lo que se pue-
de imitar ó es capaz 6 digno de -
tacion.
BTiMOLoafA. iMiíar: latín, mítiUii-
Ut; italiano, miiabile; francés y cata-
lán, imitaib.
Iinitacion. Femenino. La acción j
efecto de imitar, | Jnduitn». Produc-
to imitado que puede ser penable,
como la ¿alsificacion, cuando se prac-
tica con dolo. I OSRÍ DE IIUTaCIOH.
Jjiteratura. Obra en que Be imita, ora
el estilo ; la escuela de algún autor,
ora loB modelos de cualquier género
de ciencia 6 arte, lo onal supone cier-
to fondo da creación propia en el ^ue
imita. Cuando la uiitacion consiste
en una copia del original, se llama
plagio; no iwitaciom, porque la lui-
TÁCioM no copia otra cosa que la ima-
gen, el color, la figura. H Étcdios db
IMITACIÓN. Stlliit artet. Tomados en
su acepción mea lata, expresan la idea
colectiva de las artes que imitan las
bellezas naturales, en toda la esfera
de BUS modelos y perfecciones. \ La
Iiotaoion; dícese por antonomasia de
la luiTACiON de Jeiitentlo, libro céle-
bre de piedad, que Corneille puso en
Tsrso. En est« sentido solemos decir;
se han hecho tantas ediciones de la
lulTAOION. I A IMITACIÓN DB. I.OCU-
cion adverbial. A guisa 6 modo de. |j
A iuitaoion tuta, no he salido de
caqa.
ETlMOLOofA, Imitar: latin, tmfíStfo,
semejanza, ferma suatantiva abstracta
de mliStvs, imitado: catalán, initaci^;
francés, imittttüm; italiano, miíañtrne.
Imitadunenté. Adverbio de modo .
Por imitación.
Etiuología. Ittilada j el sufijo ad-
verbial mente.
Imitado, da. Adjetivo. Lo que imi-
ta <Í es imitado.
ETiuoLOaÍA. Latin imttiliu, parti-
cipio pasivo de imitSre, imitar: cata-
lán, tmitat, da; francés, imit¿; italia-
no, imitato.
Imitador, ra. Masculino j feme-
nino. El que imita.
BTDiOLOsfA. Imilar: latin, imiStor;
italiano, mitatore; francés, mtWeir;
catalan, imitador, «.
Imitante. Participio activo de imi-
tar. GI que imita.
Imitar. Activo. Ejecutar alguna
cosa á ejemplo 6 semejanza de otra. ||
Literatwa. Llevar á cabo una inven-
non propia, ajustándose é los mode-
.os de algún autor 6 de alguna es-
suela, en cuanto al estilo, á la fbrma,
il contorno. | Bellat artel. Crear con
irreglo & los originales de la natura-
eza, considerados como tipos de lo
•ello y de lo sublime. | Bemedar; y
sí se dice: Fulano iuita á Zutano,
; ara significar que lo remeda en sus
; 'sturas, ea sus ademanes, en su voz,
■-. m gesto.
' "«OLOOÍA. Latin tmiííárt, copiar.
IMMU
seguir el ejemplo, ser parecido, fin-
gir, simular, contrahacer; italiano,
imitare; francés, imiter; catalán, mh-
lar. — limitar, tmitari: verbo formado
de la raíz ím j la desinencia frecuen-
tativa itari. Express la tentativa, el
esfuerzo para producir algo semejante
á otra cosa.» (Uonlau.)
Sinonimia. Imitar, remedar, copiar.
Estas palabras designan en general la
acción de hacer una cosa parecida í
otra.
El que copia, se propone un oí
nal, y traduce exactamente sus b
zas V BUS defectos.
El que imita, se propone un mode-
lo, y trata de traducir el objete prin-
cipal; pero presentándole con mejores
formas que en el original, y embelle-
ciéndole con adornos hijos más bien
de la imaginación que del arto.
Se remeda i las personas para po-
nerlas en ridículo y exagerar bus d^
feotes.
La acción de eojñar es una opera-
ción servil; la de tmiUtr, una op — '
cion de juicio v de guste; la de reme-
dar, denigra u siyeto. (Lopbz Pblb-
Imitarae. Becfproco. Ser objete de
imitación, 7 así se dice: la naturaleza
SE IMITA en muchas creaciones.
ImitatiTO, Ta. Adjetivo. literata'
ra. AsTES uiiTATirAS. Las que se pro-
ponen la imitación de la naturaleza
universal, 6 sea las bellas artes, | Ate-
MOHÍA IMITATIVA. Setíriea. Disposi-
ción particular de las letras, de las
sílabas V de los vocablos, con el fin de
imitar el sonido de algún objeto de la
naturaleza, como Inteno, howa, relám-
pago, gárgara, gárralo. Esta armonía
no esté, únicamente en los sonidos
artificiales y exteriores; sino que se
halla en la constitución del lenguaje
humano, como un gran resorte de idio-
ma y como un gran principio de filo-
sofía. Así vemos que las palabras
eerpiente g tilbar Corresponden i. la
misma serie etimológica, porque cor-
responden á la misma serie de modu-
laciones, de articulaciones y de ideas.
Así vemos también que los sonidos
tok% hoka tienen en tas lenguas pri-
mitivas la significación de lobreguea,
de sombra, de trasterno, de caos. Y es
que la armonía de la imitación signi-
fica k la vei el rumor de la letra y el
rumor del alma. ¡ Variedad imitati-
va, Miaeralogia. Nombre dado á una
variedad, en que una nueva lej de
decrecimiento produce una forma se-
mejante á la de otra variedad más
simple, y Lo que tiene la ñicultad de
imitar; y así se dice que el ruido de
la catarata es imitativo del trueno. ||
Lo perteneciente i. la imitación.
Etimoloqía. Imitar: latin, imXtadr
t, cosa de imitación; italiano, imita-
tivo; francés, ímitatif; provenzal, Mlt-
Uti».
Imitatorio, ría. Adjetivo. Lo per-
teneciente é la imitación.
Immtmis. Masculino. Áií^lteda-
det. Nombre que se daba en Boma i
los seis primeros cofrades 6 colegas
del gran colegio del dios Silvano.
IMPA
Imno. Masculino anticuado. Him-
no,
ImoBcapo. Masculino. Ar^uiteetit-
ra. Diámetro inferior de una columna.
Etimolooía. Lstin lm%i, inferior,
y eXpat, cabeza.
Impaooion. Eemenino. Cintjia.
Fractura de un hueso en diversaa pie-
zas que forman bultee.
Etiuolooía. Latin impacíio, cho-
que, forma sustantiva abstracta det«-
paclae, impelido, participio pasivo de
impiagíre, arrojar; de w, en, jpmtfÜ-
re, clavar, hundir: francés, ür»m{w».
Impaciencia. Femenino. Falta de
paciencia.
Etimolooía. Impacúate: provenzal,
M^MOMíM, «k^wcwmm; Catalán, w»-
paciencia; francés, impatietiee; italiano,
mmommim; latín, ñaplUieníla.
ímpMtimtmáo, da. Participio pa-
sivo de impacienta. | Adjetivo. Impa-
'BnntoLOQÍí. Impaeientar: catalán,
impaeienUt, da; francés, impaeientJ;
italiano, impaatiatato.
Impacáentar. Activo. Hacer que
alguno pierda la paciencia. 8b usa
también como recíproco.
Btiuolocía. Impadeate: catalán,
impacientar; frunces, impattenter; ita-
liuio, impatieatare.
Impacieatane. Recíproco. Per-
der la padenoia. | Estar impaciente.
Etimolooía. Forma reflexiva de
impacientar: catalán, impaeieatane;
francés, t'Uapatieater; italiano, «Mp»-
ttMÍH-fi.
Impaciento. Adjetivo que se apli-
ca al que no tiene paciencia.
EriMOLoaÍA. /« privativo y pacien-
te: latin impÜtiem, vmp&titntit; italia-
no, impaiiente; francés, impaíient; pra-
reiizal,impaaent;c&ial&a,impaeiení,a.
Impacientemukte. Adverbio de
modo. Con impaciencia.
Etimología. Impaciente y el sufijo
adverbial menU: catalán, tmpadent-
ment; francés, impatiematent; italiano,
lanentemente; latin, impiiiénter.
[mpacientiáimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de impaciente,
Etimolooía. Impadenie: catalán,
impacientütim, a; latin, impüíentie-
Impacto. Masculino , Bttáíica. Pun-
te donde la fuerza proyectil obra so-
bre la péndola.
Etimolgoía. Impacción: latín, mi-
paclui, partícipio pasivo de impüigire,
chocar.
Impalpabiiidad. Femenino. Cua-
lidad de lo imp^able.
Etiuolooía. Impalpable: italiano,
impalpoHUti; francés, impalpabilitá.
Impalpable. Adjetivo. Lo que por
ligado y sutíl apenas es perceptiDle
al tacto. Q Formada. Bemolido sobre
el pórfido.
Btimolosía. In Tpñv&ti\o y palpa-
ble: latin, impalpaiílit (en Quiche-
BAT, Addenda); italiano, impalpUbile;
francés y catalán, impalpable.
Impanacion. Femenino. Tecnide-
teóíogos para designar la opinión de
los luteranos, que creían que Jesu-
Digitizedby VjOOQIC
ttfPA
«neto dewáflnde e% tipa» de la Euca-
carÍBÍfa, j coexiste con las especies,
sin qae haya traflustanciacion.
Etiholooía.. In, en, y pan: francés,
—En el sentido de la escue-
la Interana, se entiende por ihpana-
OIOH la coexistencia del pan con el
cuerpo de nuestro Señor Jesucristo
después de laconaag^cion. Esto quie-
re aecir que, mediante el sacramento
de U Eucarietía, se yerifíca la iicpa-
HAClOM, como si tuviese lug^ar el mis-
terio de la Encarnación en las entra-
fias de la Santa Yírgen. (Bosbubt.)
Impaoador, ra. Masculino ; fe-
menino. Partidario de la impana-
cion.
Iin|»ar. Adjetívo. Lo que no tiene
par 6 Igual. | Añtmétie». So dice del
Qiimero cuya mitad contiene algún
quebrado.
EtuiolooIl. /»prÍTatÍ70 Jjiar: la-
tín, ÑN^or, implíru; franca, mp4ir;
«atalan, w^ar,
Imparcial. Adjetivo. El c^ue no
toma partido ¿ no se aplica i ninguna
parcialidad.
ErnioLooÍA. I» prírativo y parcial:
italiano, impartíale; francés, impar ítal:
catalán, imparcial.
Sntia. —Nombre dado en la Con-
vención i loa miembros de la llanura,
6 sea & loa moderados.— Esta palabra
tiene en el mundo una historia terri-
ble. Casi siempre nos denoininamos
TiiPASciAuts , para^ser parciales con
impunidad.
Imparcialidad. Desinterés, falta
de prevención entre dos partidos, per-
sonas ú objetos.
Etiuoloqí A. Impardél! italiano,
VMortiaHti; francés, inpt»tialití; ca-
talán, ia^arciaUtat.
Imparcialmeate. Adverbio de mo-
do, mn parcialidad, sin prevención
por una ni otra parto.
BmiOLOQÍi.. Imparcial y el sufijo
adverbial rntatt: italiano, in^panial-
MMb; francés, imptfftÍAlmmt,
Impardáctilo, la. Adietivo.' Omv-
toUtgía. Calificación de las aves que
tienen los dedos de cada pata en nú-
mero impar.
ErmoLOGÍA. /mpiu- y ddelilo.
Imparidad. Femenino. Cualidad
de lo impar.
EmiOLoaÍA. Impar: latín, impMtt-
tai, forma sustantiva abstracta de tffi-
^biUt, deaigual; itadiano, imparicá;
francés, impariU.
Imparlamcotariamente. Adver-
bio modal. De un modo imparlamen-
tario.
Imparlamentario, ria. Adjetivo,
Contrario & las prácticas parlamenta-
ñas.
ImpannaQte. Adverbio de modo.
De una manera impar.
EriHOLoaÍA. Impar y el sufijo ad-
verbial me»t«: francés, ia^irtmmt;
latín, vt^&riter.
Imparsilabo, ba. Adjetivo. Epíte-
to dado en algnnoB idiomas á los nom-
bres CUTO genitivo tiene una sola sí-
laba mas que el nominativo. (Caba-
LLBBO.)
IMPÁ
BmíOLOOÍA. Impar y Hlaba: fran-
cés, vntpso'tyllah.
Chtmitiea griega y latina. — Propia-
mente hablando, iupassÍlabo es el
nombre que tiene en nominativo una
sílaba menos que en los casos oblicuos
del singular.
Deeluáaeitm ihpabsílaba. — ^Declina-
ción de un nombre iupabsílabo, como
tSror (nominativo) que hace, en los
casos oblicuos del singular, tSrdris
fgenitivo); tSrdri (dativo); tUrSrem
/acusativo); sSrdre (ablativo); en don-
de vemos que los caaos oblicuos del
singular tienen una silaba más que el
nominativo ó caso recto.
Impartibilidad. Femenino. Cuali-
dad de lo impartible. (Gaballbbo.)
ETiuoLoafA. Impartiile: francés,
impartiUUté.
Feadalitmo. Condición de dos feudos
reunidos de tal suerte, que no podían
constituir más que una posesión, aun
cuando dependieran en su fundación
de dos señores diferentes.
Impartible. Adjetivo. Lo que no
puede partirse.
EruioLoofA. I» privativo j partí-
ble: italiano, imparhbile; francés, isi-
partable, imparíageaile; catalán, im-
partihle.
FeftdaUtmo. — ^Nombre quo se daba
á los feudos de dignidad, los cuales
no podían dividirse en una sucesión
6 descendencia. A esta clase de feudos
correspondían los ducadbs, condados,
marquesados, baronías; j en general,
todas las propiedades que envolvían
título jerárquico.
Impartir. Activo. Repartir, comu-
nicar. J Forense. Pedir. Se le sigue de
ordinario la voz auxilio.
Impasibilidad. Femenino. Inca-
pacidad de padecer.
Etiuolooia. ImpañbU: latín, impat-
rtbí^Uu; catalán, impatíibiUtat; fran-
cés, impauibilití; italiano, tmpauibi-
lit&.
Impasible. Adjetívo. Incapaz de
padecer.
Etdioloqía. In privativo y pasible:
latín, impattiaiis; italiano, tmpasiibi-
le; francés, impatsible; catalán, impai-
sihle, impatible, cuya última forma es
el latin %mpilttliilis.
Impasiblemente. Adverbio de mo-
do. Con impasibilidad.
Etiuolooía. Impasible y el sufijo
adverbial mente: italiano, impassUtl-
mente; francés, impasiiblment.
Impastación. Femenino. Acción
de impastar. [| Argamasa é sustancia
pastada. \ Metáfora. Putre&ccion de
la materia.
ETUfOLoaÍA. Impastar: francés, ÚS-
pattation; italiano, impatiamento.
Seseña. — El estuco es una dipasta-
OlOK. (LlTTEÉ.)
Impastar. Activo. Reducir á pasta.
Etuioloqía. Prefijo in, en, dentro,
sobre, y pastar, forma verbal fictícia
de pasta: italiano, impastare.
Impávidamente. Adverbio de mo-
do. Sin temor ni pavor.
EriuoLoaÍA. Impávida y el sufijo
adverbial mente: italiano, impavida-
«HiiM; latía, impi^ídi.
IMPE
26
Impavidez. Femenino. Denuedo,
valor y serenidad de ánimo.
Etiuoloqía. Impávido: catalán, im-
pavideía.
Impávido, da. Adjetívo. El que
no tiene temor 6 pavor.
ErtiiiOLoofA. Latin impStídiás, que
no teme, de in, no, y pividns, fonna
adjetiva de sátoof, pavor: italiano, m-
p&viáo; catalán, impávit, da.
Inipecabilidad. Femenino. Teolo-
gía, Incapacidad ó imposibilidad de
pecar.
Etiuolooía. ImpeeahU: catalán, im-
Í>ecabililat; francés, ímpteeabilité; ita-
iano, impeccabiUti.
Impecable. Adjetivo. Teología. In-
capaz de pecar.
BtiiioloqIa. In privativo y pteahU:
latin, impeecáiaiis; italiano, tmpeccaH-
le; francés, vmpeeeabU; catalán, úk^»-
cable.
Impecables. Masculino plural.
Misiona religiosa. Anabaptistas que
sostenían que, después de estar re-
generados por la fe en Jesucristo, no
se podía caer de nuevo en el peca-
do.
Impecancia. Femenino. Impecabi-
Udad.
ErniOLoaÍA. Latin de san Jeréni-
mo, impeecanfía; francés, impeeautce.
Impedido, da. Adjetivo. El que no
puede usar de sus miembros ni mane-
jarse para andar.
ErmOLOofA. Impedir: catalán, »M-
pedit, d»; francés, empiché; italiano,
impedito; latin, impímlvs, participio
pasivo de impide, impedir.
Impedidor, ra. Masculino y feme-
nino. El que impide.
Impediente. Participio activo de
impedir. Lo que impide.
EriHOLoafA. Latín impídíeni, mp¡t-
díentis; participio de presento de im-
pídire, impedir: francés, empíciant;
italiano, tmpedibile; catalán, impe-
dient.
Impedimento. Masculino. Obs<
táculo, embarazo, estorbo para alguna
cosa. II Cánones, Cualquiera de las cir-
cunstancias que hacen ilícito 6 nulo
el matrimonio. J dibuiehtb. El que
estorba que se contraiga matrimonio
entre ciertas personas, y lo anula, si
se contrae. | utPBDisNTB. El que es-
torba que se- contraiga matrimonio
eníre ciertas personas, naciéndolo ile-
gitimo, si se contrae; pero no nulo.
- Etiuolooía. Impedir: latin, impídi-
mentvm; italiano, mpedimente; francés
del siglo X, empedemmt; moderno, iw-
pichement; catalán, mpidiment.
Impedir. Activo. Embarazar que
se ejecute alguna cosa. | Poética. Sus-
pender, embargar.
Etiuolooía, Latín implídíre é impí-
díeare, de in, ypes, ^tdts, pié: itaüa-
no, impediré; francés del siglo xiii,
emptschier, empeeier; iiv, empeechcr;
XY, empescher, empeeier; moderno, em-
picher; provenzal, empedegar; burgui-
fion, empaché, xmpígé; walon, iptchi;
catalán, impedir, impedirse.
SiNONiuiA. Artiatlo primero.— hi-
PBDiB, ESTOBBAB. Impedir supone un
obstáculo directo. Estorbar supone con
•*°°D,g,t,zedb,L.dOgle
26
IMPE
mia propiedad un obstáculo indirecto,
j DO pocas veces una mera dificultad
o embarazo.
El padre impide con su autoridad
que BU hijo salga de casa. La compa-
ñía de UD amigue suele alorbar í veces
que hagamos nuestra voluntad.
Muchas son las lejes que se han
promulgado en todas partea para iM-
pedir los desafíos; pero la loca presun-
ción del amor propio, á que damos
impropiamente el nombre de honor,
ha ettorbado en todos tiempos el logro
de las prudentes ideas* de los legis-
ladores.
ün cuerpo opaco, interpuesto entre
loe ojos v el objeto, impide el verle;
una niebla no lo impide, pero estorba
para verle bien. Los grillos no impi-
de* el [andar, pero ettorian. (Hdeb-
TA.J
Ártíeulo legwtdo. — Iupbdik, estob-
BAB. Se impide antes de empezar la
acción; se eitorbün su consumación j
su progreso. La falta de recursos
impide viajar. Ettorbam, para viajar,
las dificultades del camino. Las mis-
mas causas que impidierim por espacio
de tantos siglos el renacimiento oe las
letras bn Europa, siguieron después
tttoriando sü» progresos. (Uoba.)
Impedirse. Reciproco. Baldarse 6
tullirse. I Het¿fbra. Anularse para
ciertos actos.
ImpedÜtÍTO, va. Adjetivo. Lo que
puede estorbar 6 embarazar.
EnuoLooU.. Impedir: italiano, m-
pediHüo,
Impelests. Participio activo de im-
peler. Lo que impele,
EniioLoafA. Latin imptlleiu, impel-
iíñíú, participio de presente de ím-
pelUre, impeler: italiano, impeliente.
Impeler. Activo. Dar ó comunicar
impulso i alguna cosa para que
mueva, I Metifors, Incitar, estimu-
lar.
BrnioLoofA. Latin impellírt, empu-
jar, mover, inducir; de M, en, dentro,
{' pellire, del griego itáÜtiv (pállein),
anzar: catalán, impel-Ur; italiano,
impeliere.
Impelido, da. Participio pasivo de
impeler,
' ' BriuOLoaÍA. Impeler: ca.ta\ín,impel-
Ui, da.
Impenado, da. Adjetivo. Omitoh-
gi». Epíteto da las aves que no tieúen
cuchillos en las alas.
Btiuolooía. /» privativo y penado,-
forma ficticia del latin peiuu, pluma,
ala. — El latin impeiutiíus, que se ha-
lla en Festo, significa sin lana ó ve-
llón, hablándose de las ovejas.
Impenetrabilidad. Femenino. ^í-
Mica. Cualidad j estado de lo impene-
trable; y así se dice : la iupbnbtkabi-
LiDÁD es la propiedad más esencial de
la materia. | uolacülab. IVopíedad
elementalísima de la naturaleza, en
cu^a virtud no pueden dos moléculas
ocupar simultáneamente el mismo es*
pació. Q tiuTUA. Propiedad de la ma-
teria que impide que un cueroo esté
en el lu»r que ocupa otro. | Metáfo-
ra, Con£cion de aquello que el pen-
samiento uo^uede comprender; 7 asi
IMPE
se dice: la iwpenstbabiudiii del es-
píritu; la IHFBNBTRABILIDiS ds DioS.
EriuOLOofA. Impenetrable: catalán,
impenetrahilitat; francés, impMtrahi-
Uté; italiano, impenelrabiliiÁ.
Seteia. — Los atomistas fueron los
únicos, entre todos los filósofos de la
antigua Grecia, que creían en la ui-
PENn-RABiLiDAD de lo9 cuorpos.
Impenetrable. Adjetivo. Lo que
no se puede penetrar, p Metáfora. Se
dice de las sentencias, opiniones ó es-
critos que no se pueden comprender
absolutamente 6 sin mucha dificultad,
j también de los secretos, misterios,
designios, ete., que no se alcanzan ni
se descifran. ¡¡ ^ica. Lo que tiene la
propiedad de la impenetrabilidad; y
asi se dice: la materia es ihpbnbtba-
BLB.
Etimología. In privativo y pene-
trable: latin, impünetraülit; italiano,
impenetribile ; mnces , impinétraile;
catalán, impenetrable.
Impenetrablemente., Adverbio
modal. De un modo impenetrable.
EruioLoofA. Impenetraiie ^ el sufi-
jo adverbial mente: catalán, tmpenetra-
ilement; francés, impMírabumeníe;
italiano, impenetraülmeníe.
Impenitencia, Femenino. Obsti-
nación en el pecado, dureza de cora-
zón para arrepentdrse de él. jj final.
Perseverancia en la impenitencia has-
ta la muerto.
Etiuoloqía. Impenitente: latin de
san Jerónimo, impefnittnl^, forma sus-
tantiva abstracta de impmUent, im-
penitente; italiano, iapeniienza; fran-
cés, impinitenee; catalán, impeniténaa.
bnpenitente. Adjetivo. El obsti-
nado en la culpa. | Dícese también de
las cosas, como en el magnífico ejem-
plo de Bossuet: ¡Oh penitencia iufb-
mitrntbI ¡Oh penitencia criminal ^
infestada del amor mundano! (Sermo-
nes, Impenitencia final, 1.)
ETiuot.oofA. In privativo, y peni-
tente: latin de san Jerónimo, tmpctaV
teñe, impmUtentit; italiano, impeniten-
te; francés, impÁílent; cateltin, tmpe-
nilent.
Impensadamente. Adverbio de
modo. Sin pensar en ello, sin esperar-
lo, sin advertirlo.
EriuoLoafA, Imjientada y el sufijo
adverbial mente: iteliano, impentata-
mente; catalán, in^entadamení.
Impensado, da. Adjetivo que se
aplica á las cosas que suceden sin
pensar en ellas ó sin esperarlas.
EriiioLoaiA. In privativo, y ^mra-
do: italiano, impentato; catalán, unjwN-
lat, da.
Imperado, da. Participio pasivo
de imperar,
BrufOLOdÍA. Latin impíratiu, parti-
cipio pasivo de imperare: catalán^ m-
perat, da; italiano, imperato.
Imperante. Participio activo de
lUPKRAR. El que impera. J Adjetivo,
Astroloffía. Se decía del signo que se
suponía dominar en el aSo, por ester
en casa superior.
Btuiolooía. Latin imp¿ram, impi-
rantie, participio de presente de impi-
rSre; catalán, imptrant.
IMPE
Imperar. Neutro. Ejercerla dígoi-
dad imperial. \ Mandar, dominar.
Etuiolooía. Latin impirare, dar dr-
denes con autoridad, de m, en, den-
tro, sobre, y plírare, disponer, preve-
nir, ordenar, de^w*,^»*, igiial, si-
métrico: italiano, imperareí catalán,
imperar.
Imperata. Femenino. Botánica. Gé-
nero de pluitas gramíneas.
Imperativa. Femenino, Tono ó
ademan de mando.
EruaoLoofA. Imperativo.
Imperativamente. Adverbio de
modo. Con imperio, 7 así se dice: la
le; ordena lUPaRATiVAHENTB.
ETDtoLoaÍA. Imperativa y el sufijo
adverbial M«»f<.- latín, imperaCivi; ita-
liano, imperativamente; francés, imp¿-
raiivement; catalán, imperativament.
Imperativo, va. Adjetivo. Lo que
impera 6 manda. j¡ Ormilica. Uno de
loa cuatro modos del T8BB0,-así lla-
mado, porque sirve para mandar, aun-
que también exhorte, disuade, ruega
y anima. | Se usa también como sus-
tantivo masculino.
ETiuoLOOfA. Imperar: latin, impü-
raOnu; italiano, imperativo; francés,
impératif; provenzal, imperaíin; cata-
lán, imperatiu, va.
bnperatoria. Femenino, Boténiea.
Planta indígena de España, de más de
un pié de alto; echa las hojas duras,
compuestas de otras, divididas en tres
Ejoe y recortadas por su margen, y
1 flores pequeñas, blancas y dispues-
tas en forma de p&rasol,
EtuioloqÍa. Latin técnico, ihpbra-
TORiuu ottratkitm, de Linneo.
Sentido etimol^ico. — Este plante se
llam¿ mpBBATOBiA , aludiendo á las
grandes virtudes que se atribuían i
sus raíces. Así vemos que algunos
médicos recomendaban que se masca-
se de vez en cuando la ñíz de la lu-
PBBATOBIA.
Imperatorio, ria. Adjetivo. Lo
perteneciente al emperador i5 á la po-
testad 6 majestad imperial. | Anti-
cuado. luPBBlOfiO,
BTiMOLOofA. Imperar: latin, imptfra-
&rini; italiano, imperatorio; francés,
impératoire; catalán, imptratori, a.
Imperatrina. Femenino. Química.
Sustencia que se extrae de la raíz da
la imperatoria.
Imperceptibilidad. Femenino.
Cualidad de lo imperceptible.
BriiiOLoafA. Imperceptible: italiano,
impercettibilitÁ; francés, impercepiibi-
UU.
Imperceptible. Adjetivo. Lo que
no se puede percibir.
ETiiiOLOaÍA. In ^úytMya, 3 perc^
tibie: italiano, imperceítibile; &uicés j
catelan, imperceptible.
Imperceptiblemente. Adverbio
ds modo. De un modo imperceptible.
EriuoLoaÍA. Imperceptible y el sufi-
jo adverbial mente: ¡tábano, impereet-
íibilmente; francés y catalán, impere^
tiblement.
. ImpercoBO, sa. Adjetivo. Que tao
tiene percusión ó marCa.
EruioLoaÍA, Latin impereuieni, no
herido, de m privativo, ; perenutu,
Digitizedby VjOOQIC
IMPE
sacudido, golpeado, participio paaivo
depire»ílíre, golpear.
Imperdible. Adjetivo. Lo que uo
puede perderse.
Etimolcoía. In privatiTo, j perdi-
bU: francés, ñuerdabU.
Imperdonable. Adjetivo. Lo que
no ae debe 6 puede perdonar.
BriuoLOCtíl. I* prívativo, yptrdo'
mAU: italiano, imperdonibile; francés,
ñmwdouiable; catalán, imperdonable.
Imperecedero, ra. Adjetivo. Que
no puede parecer.
EnuoLOofA. In privativo, y ptreee-
dtro: francés, mjiéwabU; italiano,
mptríturo.
Imperfeccioii. Femenino. Falta de
perfección. | Falta 6 defecto ligero en
lo moral.
BnHOLoaÍÁ. In privativo, j pir-
feeeioit: latin de san Agustín, ímper-
ftetio; italiano, mperfetione; francés,
imperfKttM; catalán, tmper/ecM; por-
tugués, imperfeefáo.
IraperfeccioDable. Adjetivo. Que
no admite perfección.
Imperfectamente. Adverbio
modo. Con imperfección.
Etuioloqía. ImptrftcU j el sufijo
adverbial menU: latin, imperfecü; ita-
liano, imptrftttame*U; francés, iv^r-
/tiUnarí; catalán, imperfectame»t.
Imperfectisimo, ma. Adjetivo su-
perlabvo de impsrfscto.
Imperfectq, 4a. Adjetivo. Lo que
no es perfecto. \ Lo que, habiéndose
' principiado, no ae ha'concluido ó pe^-
leccionado.
RriiiouaU, Latin mperfeetu, no
acabado, de « privativo, yptr/ecíui,
perfecto: italiano, imperfetto; francés,
iMpar/ait; catalán, itmptrfttí, a.
Imperfoliado, da. Adjetivo. Boti-
nica. Que no tiene las hojas perfoliadas ,
Imperforacion. Femenino. JUedi-
tima. Vicio de conformación dé algu-
nos órganos del cuerpo que están cer-
rados, debiendo catar abiertos.
BrniOLoaÍA.. In privativo, j ftffo-
fueúm: francés, imper/oratioH.
Imperforado. da. Adjetivo. Ifidi-
eúw. Que no tiene abertura, debiendo
tenerla, en cuyo sentido se dice: amo
DOiE&FOKAIX); bOM lUPERFOBADA.
fimiOLooíÁ. /* privativo, y perfo-
rado: franc«s> iwujer/wí,'
Imperia. Célebre cortesana roma-
na .que, nacida en 1485 j muerta en
1511, pnede decirse que fué la Aspa-
sia dalsigío de León S. Cuantos lite-
ratos 7 artistas disting^dos contaba
la ciudad papal, visitaban bu casa,
adornada con la más exquisita mag*
nificencia. Beroaldo, Sadolet, Compa-
ra y Colicci, que se contaban en el nú-
mero de sus amigos, la celebraron en
BUS obras. Murió j<5vui j fiíé enterrada
en la iglesia de 3an Gregorio, sobre el
monte Cali%t, grabindoee en su tum-
baesto singular epitafio: Iwpbbu, cor-
titán* rosMM, ^m digna tanto nomine,
rarm iníer imtnetform^ eipecmen de-
dit. La existmcia de Iuphku, la espe-
cie de dignidad de cortesana con que
aparece investída, son uno de los ras>
gos más distintivos del carácter de pa-
yuismo impreso i la literatura del
IMPE
Renacimiento. Por lo demás, Iupbbia.
1 un espíritu tan cultivado que,
frecuencia, al lado de su laúd y
de sus cuadernos de música, se veían
diversas obras latinas y escritas en
aguas vulgares.
ñiperial. Adjetivo. Lo pertene-
ciente al emperador 6 al imperio. ( Se
aplica á una mpecie de ciruelas, cas-
Oabbliixos. H Femenino. El tejadillo
d cobertura de las carrozas. Q Lugar
en los carruajes llamados diligencias,
al nivel de la vaca, 6 sobre ella, con
asientos para los viajeros. | Nombre
patronímico.
EtimolooLl. Imperio: latin, ia^ír^
Ím; italiano, -iffi^ma/e; francés, iv^é-
rial; catalán, imperial.
Imperial. (Feakcibco). Poeta es-
pañol, que vivía á principios del si-
glo XV. Nació accidentalmente en Ge-
nova j fué á residir á Sevilla; donde
figuró de un modo brillante entre los
primeros ingenios de su époi
Íirincipal obra es un poema en que ce-
abra el nacimiento del rey Don Juan,
en 1405; las demás obras son de cir-
cunstencias y de poco interés, si se
exceptúa una, cuyo asunto es el des-
tino de una mujer de Oriente, cautiva
de Tamerian y enviada por éste á En-
rique III de Castilla.
Imperialismo. Masculino. Partido
dff los imperialistas.
Etdiolooü.. Imperio: italiano,
periaUtmo; francés, imperiaUtme.
Imperialista. Masculino. Partida-
rio del gobierno imperial,
Btiuolooía.. Imperialitmo: italiano,
immeriaUtta; francés, imperiaUtte.
Imperialmente. Adverbio de mo-
do. Con imperio.
BriuOLoafA. Imperial y el sufiji
adverbial mente: italiano, tmperiiUme»-
te; francés,' impériaUment.
Imperiar. Neutro anticuado, lu-
PBBAB.
Impericia. Femenino. Falta de pe-
ricia.
BiiHOiAOÍA. /f> privativo y ^imeta;
latin, impírttVi; italiano, mperiña;
francés, tn^éritie; catalán, impericia.
Imperio. Masculino. El acto de im-
perar ó de mandar con autoridad. || Loe
estados sujetos al emperador. Tam-
bién se da esto nombre á cualquier
potencia de alguna extensión é impor-
tancia, aunque su jefe no se titule em-
perador, g El espacio de tiempo que
dura el mando y gobierno de un em-
perador. B AJtanena, orgullo. || Espe-
cie de lienio, llamado así porque ve-
nia de Alemania. | oriental. Se llamó
así el do Constentinopla con relacioi
al de Roma. Hoy llamamos así á todo
el imperio del Gran Turco. 1| Mbro
iitPEBiO. La potestad que reside en el
soberano, y por su disposición ea
ciertos magistrados, para imponer pe-
nas i loa delincuentes con conocimien-
to de causa, ¡| MtxTO iupebio. La fa-
cultad que compete á los jueces para
decidir las causaa civiles, j llevar á
efecto, sus sentonciaa.
EnüoLoaU. Imperar: latín, impí-
rium; italiano, imperio; francéSj empi-
rt; provenzal, «ii;w»; catalán, tmperí.
IMPE
27
MeteHa hiit^rica.—'Sl nfPBBio era el
poder militar que, entre loa antiguos
romanos, daba derecho de vida y muer-
te sobre los soldados ; sobre todos
los subordinados. Los cónsules y los
Srocónsules le tenían por el solo hecho
e sn elección: los pretores, los pro-
pretores y el jefe de la caballería no
podían tenerle sino por voto especial
de los comicios reunidos en curias.
Imperiosamente. Adverbio de mo-
do. Con imperio y altanería.
EriMOLoafA. Imperiosa y el sufijo
adverbial nenie: latin, imperiosi; ita-
liano, imperiotamente; francés, imp¿-
rieueement; catalán, imperiotamente.
Imperiosidad. Femenino, Furor
por mandar.
ExiifOLoofA. Imperio: italiano, im-
perioñti; francés, impérioñté.
Imperioso, ea. Adjetivo. El que
manda con imperio, ó lo que se haca
con imperio.
Etiuoloqía. 7«pmo: latín, i«^(W9-
nu; italiano, imperioso; francés, tmpi-
rienx; provenzal, imperios; catalán,
imperios, a.
Imperitamente. Adverbio dé mo-
do. Con impericia.
Etiuolooía. Imperita y el sufijo
adverbial mente: latin, imptriü; italia*
no, imperitamente; catalán, imperíta-
ment.
Imperito, ta. Adjetivo. El que ca-
ece de pericia.
EriKOLoeÍA. i<i privativo yperita:
latin, imperitut, el que carece de noti-
cia de los artes y ciencias; italiano,
imperito; catalán, impirit, a.
Impermanencia. Femenino. Falta
Etiuología. Impervuaunte: francés,
impermoMena.
Impermanente. Adjetivo, Que no
ea permanente.
Ktimolooía. In privativo j perma-
nente: francés, impermament.
Impermeabilidad. Femenino. Pi-
sica. Cualidad de lo impermeable.
BriuOLoaÍA. Impermeable: italiano,
mpermeabiUtíí; francés, imperm¿ahi-
Uté.
Impermeable, Adjetivo. Impene-
trable por el agua; y así decimos: (¡al-
tado mpERHBABLB. \ Mssculino. ÜM
uiraatfRABLB; sobretodo de uso gene-
ral en la estecion lluviosa.
BruioLoaÍA. In privativo ypertMOr
ble; latin,, impermeSi^Ut (en QuiCH»-
KAT, Addenda) ;itaIiano, impermeibile;
francés, impermeable.
Impermatabilidad. Femenino.
Circunstancia de ser una cosa imper-
mutable. I Metafieiea. uno de los atri-
butos de la esencia.
■ EnuoLoaÍA. Impermntable: italia-
no, impermníabiUtil; fiwifeáa, úii^«nKS-
ta6iiit¿.
Impermutable. Adjetivo. Lo que
no puede permutarse.
EriuoLoaÍA. I* privativo y Bímit-
table: italiano, impermntabilo; francés
y catalán, impermntable.
Imperpetuidad. Femenino. Garen'<
cia de perpetuidad.
Imperpetuo. Adjetívoi Que no w
perpetuo I .
Digitized by VJ OOQ IC
28
lUPB
Etuolooía. i» prÍTatÍTO y perpe-
tuo: latín, imj>erpít&us. (Síhbca.)
Imperplejtdád. Femenino. Beso-
lucion en las accioneB.
Imperplqo, ja. Adjetivo. Que no
eetá perplejo.
Imperscmtabilidad. Femenino.
ImSCRUTABlLIDAD.
InperacmtablB. AdjetiTO. Inbs-
crdtablb.
ETiuoLoaÍA. Latín mperterviii/ilii
(Qqichbrat, Addenda); de m, no;;itfr,
sentido intensivo, y tcrütSÜlu, que se
puede investigar, forma adjetiva de
teríltari, escudriñar, reconocer: in-per-
ter*íaíílit, «que no puede reconocerse
de ningún modo:* francés jr catalán,
ÍMperier*tabU,
ImpeneTOrancia. Femenino. Fal-
ta de perseverancia.
BtucoloqíA'. ImperieverMU: italia-
no, inperieeeramia; francés, mpertfyé-
ranee.
Imperseverante. Adjetivo. Que
carece de perseverancia.
ürnioLooÍA. /• privativo y ;>«■««-
rante: italiano, imperteveranie.
ImperaeTerantemente. Adverbio
de modo. Sin perseverancia.
EriuoLoaÍA. Imperteverante y el
fijo adverbial nenie.
Impeneverar. Nuetro. No perse-
verar.
Imperustencia. Femenino. Falta
de perBÍ8t«nGÍa.
BriMOLoaÍA. I» privativo jpenete-
rar: italiano, injierteverare,
ImpersiBtente. Participio pasivo
de impersLBtír, Que no persiste.
Impersistír. Neutro. Dejar de per-
sistir.
Impersonal. Adjetivo. FilotofUt.
Que no pertenece i una persona en
Srticular; síae á entidades universa-
I que tienen su asiento en nuestro
discurso. En este sentido se dice: las
decisiones de la razón que se fundan
sobre verdades ^nerales, son iupeb-
SOHALKS. I Yebbo impersonal, Oto-
«átiea. Se aplica al tratamiento
que no se da al sujeto ninguno de los
comunes de ií, vos, vterud, teñoría,
etcétera. P En iupbrbonal, ó por iu-
PERSONAL. Modo adverbiiú. Iupbbso-
HALUKNTB.
BnuoLOOÍA. /» privativo y perso-
nal: latín, impertdnalie; italiano, m-
ptrtimale;íniicés, impertonnel; proven*
zal y catalán, mpenonal; portugués,
imputoal,
Imperaooalidad. Femenino. FilO'
lojia. Circunstancia de lo impersonal;
T as! se dice : la iuprbsonalidad del
derecho; la iuprbsonalidad de las
Causas 6 de los principios, {| dk la
BSSNOiA. Mttafüica. Abstracción pro-
pia de los hechos espirituales. Q tíra-
mática. Circunstancia del verbo imper-
sonal.
firiHOLoafA. Impersonal: nances,
inpersormaiití.
Impersonalizar. Activo. GervtO'
nía. Usar como impersonales alanos
verbos, que en otros casos no tienen
esta condición; como: hace calor; ss
OUBNTA de un marino, etc.
Impersooalmente. Adverbio de
IMPE
modo. Fihtofia. Con caríctor imperso-
nal, en cuyo sentido se dice: «la razón
decide, el espíritu juzga iupersonal-
ifBNTB.s ¡I Cfnmdliai. Usase para sig-
nificar que el verbo está en una ora-
ción sin persona, como en los ejemplos
siguientes: «llueve, truena, grani-
za.» D Con tratamiento impersonal, 6
modo de tratar á un sujetó usando
del artículo el y la tercera. persona del
verbo, como cuando decimos: *el que
habla, el que arguye, el que va, el que
viene. >
Etuíoloqía. Jnpertonal j el sufijo
adverbial tnente: latín, imptrtdniUUr;
italiano, mpersonalmeníe; francés, ún-
pertonnelleinent; catalán, mpersonal-
ment,
Imparsoadible. Adjetivo. lupia-
aUASIBLE.
Impersoadido, da. Adjetivo. No
persuadido.
Etiuoloqía. /f> privativo y^íTfM-
dido: francés, impersnatU,
ImpersuMÍble. Adjetivo. Lo que
no es persuasible.
ETiuoLoaÍA. Jn privativo jpert
siile: italiano, impersuatibile: fran<
impersuasible; catslan, impemadiHe,
impersuasible.
Impersoasion. Femenino. Falta
de persuasión.
mpertérritameste. Adverbiomo-
dal. De un modo impertérrito.
BtiuoloqÍa. Impertérrita j el sufi-
jo adverbial mente. •
Impertérrito, ta. Adjetivo. Aquel
& quien no se ínñmde ncilmente tei^
ror, que por nada se intimida.
ÉTiMOLOaÍA. Latin imperfárrítut, va-
leroso; de in, no; per, insistencia, v
ierrlíMS, aterrado, participio pasivo de
terrire, atorrar: i»per-terntus, «que no
se aterra nunca:» catalán, impertér-
rit, a. — La diferencia entre tmper-
térrito y acérrimo no puede ser mis
clara. ._
Bl Impertérrito no teme, no se ater-
ra: el acérrimo no declina.
El impertérrito es temerario: el«e^
rimo es duro, acre, pertinaz.
Es impertérrito el que ama: «eAri-
mo, el que odia.
Impertinencia. Femenino. Dicho
6 hecho fuera de propósito. | La ni
mía delicadeza nacida de un humoi
desazonado y displicente, como regU'
larmente lo suelen tener los enfer
mos, I Importunidad molesta y enia-
dosa.lj Curiosidad, prolijidad, nimio
cuidaao en alguna cosa, y así se dice:
que tal cosa está hecha con dipbrti-
Etiuolooía. Impertinente: italiano,
impertinenta; francés, impertinente; ca-
' lían, impertinencia.
Impertinente. Adjetivo. Lo que
novienealcaeo. ¡| El nimiamente deli-
cado que se desagrada de todo, y pide
d hace cosas que son fuera de propósito.
ETUiOLoafA. In privativo y perti-
nente: latin, impertinens, imperíhuniie;
italiano, impertinente; ñ^nc^, imper-
tinent, ente; catalán, impertinent, a. i
Impertinentemente. Adver'bio de
modo. Con impertinencia.
ETiwoLoafA. Impertinente y úñ\i.ñÍQ\
IMPE
adverbial mente: italiano, impertinmU-
mmfo; francés, imperíinímment; cata-
lán, impertinentment.
Impertinentisimo, ma. Adjetivo
superlativo de impertinente.
Impertir. Activo. Iupastis.
Imperturbabilidad. Femenina.
Cualidad de lo impertnrbable.
EnHOLOQÍA. Impertmrbaile: itália^
no, imperturbabiUíd; francés, impertur-
hoHUtí.
Imperturbable. Adjetivo. Lo que
no puede pertorbarse,
EmioLoofA, In privativo y pertur-
iéhle: latin, tmperíuriibtlis; italiano,
imperturbábile; francés y catalán, im-
perturhahle.
Imperturbablemente. Adverbio
de mono. Sin perturbación.
ErniOLOofA. Impertwrhahle j el su-
fijo adverbial mente: italiano, it^ier-
turhabihteníe; francés, ñi^erturbaile'
ment.
Impervio, vía. A^'etivo. Inacce-
sible. I Anticuado, dontínno, cons-
tante.
EnHOLOOÍA. Latín impert4u*, qna-
no se puede pasar, impracticable; da
m, no; per, a través, y vñu, forma da
vía, camino.
Impetigenes. Femenino plural.
Medicina. Orden de enfermedades al
cual pertenecen la sífilis, el escorbu-
to, la lepra y otras análogas.
BmiOLoatA. Impétifo: francas, ÜN-
petüine.
DnpetiginoMi, aa. Adjetivo. Me-
dicina. Propio de las impetigenes.
Etiuolooía. Impétigo: latín, ím^
Raiñsva; italiano, impetigvMso; ¿ron-
era, vnpétigüteua.
!bnpetige. Masculino. Mediem*.
Denominación, de la sama canina 6 de
una especie de herpe,
Etiuoloqía, Latín inpifigo, impttí-
g'init, ardor de la sangre que ocasiona
multitud de granos, lorma de impetí-
re, atacar: francés, impelido.
Impetigoso, sa. Adjetivo. Medici-
na, (^e presenta los caradores del
impétigo.
Impetra. Femenino, Facultad, li-
cencia, permiso. | Forense. Bula en
que se coacede algún beneficio dudo-
so, con obligación de aclararlo de su
cuenta y ríesffo el que lo consigue.—
«Término cuñal quase usa hablando
de determinadas bulas que se llaman
así; porque en ellas se conceden bene-
ficios dudosos, con la carga de acla-
rarlos por 8U cuenta y riesgo quien los
consigne. Es voz tomada del verbo im-
petrar.» (AoADElíiA, Diecionario da
ins.)
Impetrabilidad. Femenino. Coa»
lídad de lo ímpetrable,
BTiHOLoaÍA. Impétrenle: francés,
mpetrahiUté.
ímpetrable. Adjetivo. Ferente/ho
ue puede impetrarse ú obtenerse. ||
ÍENBPICIO IMPVTRABLE. CénOnt*. BeQO-
ficio vacante por muerta, ó que puede
obtenerse por trasferencía.
BruiOLOofA. Impetrar: latin, mpe-
ír^lis; italiano, impelrabiie; ñimces,
Ímpetrable; catalán, Ímpetrable.
impetración. Femenino, La a«>
Digitized by
Cjoogle
IMPE
eioD T efecto de impetrar, Q Teohgia.
Sacrificio de alabanza que glorifica á
Dios con el homenaje más perfecto. [|
CáMfUt, Obtención de alg^un benefi-
cio. \ Zegitlacvm antigua. Obtención
de cartaa del príncipe.
EtiuoloqU. Impetrar: mpetrátío,
consecución de alguna gracia por rue-
gos; italiano, impetragioiu, impetratüh
*e; francée, mpetralion; catalán, impt-
traeié.
Impetrado, da. Participio pasiro
de impetrar.
EtuioloqU. Latin impeírStvs, par-
ticipio pasivo de mpe^are, impetrar:
catalán, impetrai, da; &ancéa, m,p¿tr¿;
italiano, impeírato.
Impetraaor, ra. Masculino j fe-
menino. £1 que impetra..
BniiOLOau, Impetrar: latín, tflwf-
irtíor, en el Código teodosiano; itaua>
no, impt^atore: catalán, impetrador, a;
impetrant.
mpetrante. Participio activo de
impetrar. El que impetra.
Impetrar. Activo. Conseguir algu-
na .gracia que Be ha solicitado j pedi-
do ccfn ruegos. \ Solicitar una gracia
con encarecimiento y ahinco.
BTiuOLoaÍA. Provenzal, impetrar,
impetrar; francés del siglo xiii, empe'
trer; moderno, imp/tí-ir; catalán, impe-
trar; italiano, impetrare, del latin —
pelrare, obtener por ruego; da w,
ypatrSre, ejecutar con solicitud, for-
ma verbal ae paier,plitrie, padre.
Impetñflcable. Adjetivo. Qu<
puede petrificarse.
ImpetD. Masculino. Movimiento
acelerado y violento, 6 la misma fuer-
za ó violencia.
BtuiolooÍa. hítia Ímpl(tiu,TL
miento furioso, forma de impetlre, aco-
meter; de i», en, dentro, sobre, y pe-
tire, asaltar; italiano, impeto; catalán,
ímpetu.
Impetaosameote. Adverbio de
modo. Con ímpetu. .
Etimología.. Impetuota ^ tii su&-
jo adverbial mente: italiano, wpetwtth
mente; franc&, imp^tñememtnt; cata^
lan, impitw*«m**t.
bnpetaoaidad. Femenino. Íuivtu.
Etimolociía. In^etwao: italiano,
imipeHutita; francés, impélvoñt4; cata-
ItD moderno, iv^efmsttat; antiguo,
impet*t.
lmp«tao8ÍBÍnuuneilte. Adverbio
da modo superlativo de impetuosa-
mente.
EriuoLoafi.. Impetuoiitima y el su-
fijo adverbial mente: catalán, mpetvo-
Impetaosisimo, bu. Adjetivo su-
perlativo de iifPETnoso.
Impetnoao, aa. Adjetivo. Violen-
to, precipitado:
ErmoLoofA., /«pete: latin, impíítd-
fM (en QuíCHSRA,T, Addenda); italiano,
iw^hueo; francés, impéivea: catalán,
viMttMÓe, a.
StHOHiuiA. ImpeíMto, vehemente,
tioUmb), fogoio. El hombre impetnoto
lo es en ens acciones; el vehemente, en
aua sentimientos ; en su conducta; el
' piolento, en sus pasiones; tH/ogoio, en
su imaginación. As! es que el imjiet»
mpL
está en los movimientos; \&vehímansia,
en el lenguaje; la violencia, en la exas-
peración; la fogoñdad, en los deseos,
m que obra impremeditadamente, con
arrebato y sin reflexionar en las con-
secuencias, es impetwuo; el que exige,
pide, incita ú ordena con insistencia y
con energía, es vehemente; el que atro-
pella toda consideración, y quiere que
■todo ceda i su voluntad, es violento; el
que se exalta con &cilidad, exagera
cuanto piensa y cuanto siente, y be
entusiasma con los más leves motivos,
tsjogoto. (MoHA.)
Impla. Femenino. Hierba parecida
al romero,
Impiamente. Adverbio de modo.
Con impiedad, sin religión.
ETuioLoofA. Impía y el sufijo ad-
verbial matte: catalán, impüment; la-
tín, imptí.
¿npiedad. Femenino. Falta de pie-
dad o de religión.
ErmoLOOfA. Impío: latin, impiülat,
falta de respeta] y veneración contra
Dios, la patria, los padres y superio-
res; italiano, empietá, impieti; francés,
impieté; catalán, impietat; portugués,
impiedade.
inpigero, ra. Adjetivo anticuado.
Activo, pronto, vivo.
BtuiolocÍa. Latiu impíger, pronto,
diligente; de w privativo yp^er, pere-
zoso. (GlCEBON.)
Impiísimo, ma. Adjetivo superla-
tivo de impío.
Impingar. Activo anticuado. Lar-
dear alguna cosa.
Impío, pia. Adjetivo. Falto de pi
dad. j Metáfora. Irbklioioso.
Etimología. /« privativo y pío: la-
tín, impivs, perverso, sin clemencia
ni religión; italiano, empio; francas,
impit; catalán, impio, a.
Impireo, rea. Adjetivo anticuado.
Empíbko.
Impla. Femenino anticuado. Yelo
(5 toca de la cabeza. 8e usa también por
la tela de que se hacían estos velos.
Implacabilidad. Femenino. Cua-
lidad de lo implacable.
Etimolooia. Implacable: latin,
implacaHUtat; italiano, implaeo^Ut^i
francés, impíaeahiUté.
Implacable. Adjetivo. Lo que no
se puede aplacar 6 templar.
ETiMOLOofA. Latin tmplaei^lit, de
M, negación, y plieabtti*, simétrico de
plS^Amt, plácido; italiano, implaeáüU;
trances y catalán, implacaile.
Implacablemente. Adverbio de
modo. Con enojo implacable,
ETiMOLOofA. Implacable y el sufijo
adverbial mente: francés y catalán,
impiacailement; italiano, implacabit'
mente.
Implantación. Femenino. Acción
6 efecto de implantar.
Etimolooia. Implantar: francés,
impUmtation.
Implantar. Activo. Ingerir una
cosa en otra,
EriMOLOflÍA, In, en, dentro, sobre,
y plantof: italiano, iv^Umtart; fran-
cés, implanter.
!bnplatical)le. Adjetivo. Lo que no
admite plática ó conversación.
líipi.
29
Etimología. In privativo y plaíi' ■
eabU: catalán, implaticable.
Implexo, xa. Adjetivo. ZUeratnra.
Epíteto de los poemas épicos que pre-
sentan vicisitudes en la fortuna de los
héroes. I También se dice de obiaa
dramáticas, hablándose de la variedad
de episodios, ligados convenientemen-
te al argumento. En este sentido se
dice que una acción puede ser ni-
PLKXA, sin dejar de ser una.
Btimolooía. Latin inmltans, enre-
dado, participio pasivo de impleetíre,
enredar; de m, dentro, yplectere, pl^
gar, hacer dobleces: crocodilo hinuSnet
aentiitit implectuutus; al cocodrilo se '
le enredan muchas sanguijuelas eu
los dientes: francés, impkae.
Implicación. Femenino, Teentcú'
mo de eieiula. Oposición de los térmi-
nos entre sí, como cuando ha; contra-
dicción entre dos 6 mis proposiciones.
- EriMOLOofA. ImpUtío': latin, impíí-
eSíío, embrollo, confusión; italiano,
impticanone; francés, impUeatíon; ea^
talan, impUcadá, implicancia, '
Implicado, da. Participio pasivo
de implicar.
Etimología. Latin implitíUiu, en-
redado, mezclado, envuelto; participio
pasivo de impUcére, envolver; italia-
no, impUcaío; francés, imptíqiU; cata-
lán, inplicat, da.
bnplicancía. Femenino. Impuoa-
cío».
Implicante. Participio activo de
implicar. Lo que implica.
Étimoloqía. Latin impíícam, «¡^H-
cantil, participio de presente de impli-
care: catalalan, implieant, participio
activo de impUcar.
Implicar. Activo, Envolver, enre-
dar, 00 usa también como recíproco. Q
Neutro. Obstar, impedir, envolver
contradicción. Se usa más con adveí*
bioB de negar,
Btqiolooía, Latin impScare, enre-
dar, envolver; de in, en, y pUeSre,
plegar: portugués y cat&lan, impUear; '
trances, tmphgtur; italiano, impUeare.
balneatorio, ría. Adjetivo. Lo
que envuelve 6 contiene en sí contm-
dicción 6 implicación.
Etimología. Implicar: catalán, »»-
pUeaíori, a.
Implícitamente. Adverbio modal.
De un modo implícito.
Etimología. ImpUeita y el sufijo
adverbial menU: latín, impütOÜ; ita^
liano, mpUcitamentt; francés, impiici-
temtnt.
Implícito, ta. Adjetivo, Lo que se
entiende incluido en otra cosa sin ex-
presarlo. I VOLUMTAD implícita. i*r«-
tologia. La voluntad que no se mani-
fiesta tanto con palabras como con ac-
ciones y hábitos. Q Fb imhícita, Dog-
matitmo. La creencia de un punto de
doctrina, fundada en la autoridad de
testigo, I Fa implícita. Moral.
Confianza absoluta en la autoridad d
palabra de alguno, sin explicación 6
criterio que persuada al ánimo. I.Pbo-
POSicioN t oración implícita. Wramá-
tica V U^iea. La que contiene sujeto,
ciSpuía y atributo, ó sea nominativo
verbo ; acusativo; aunque no ae ev
üigitizedby VjOOQIC
3o lUPO
presen todos lo3 términoa, en cuyo
caso hay que sobrentenderlos lógica 6
^remsti cálmente. Marehíid, por ejem-
plo, es una prúposicion implícita,
puesto que eqoívale á: «ejecutad vos-
0^08 la acción de marchar,» en donde
tenemos que sobrentender los térmi-
nos que no se expresan; pero que están
implicitamente contenidos en la pro-
posición.
ETiMOLoaÍA. iMpUear: latín, implt-
cbiu; italiano, implícito; francés, *«-
pUeitr, catalán, impUñt, a.
J2««la.— 1. Acerca de la^ lUPLÍci-
TA se disputiS mucho en los tiempos
del dMiDfttiemo eecolástico.
2. ^ han provisto de .una ft fan-
tástica, que llaman iuplícita o encu-
bierta. (Calvwo, I%tt. 418.)
3. Bl ap<5stol cree que no basta la
/» iiOLÍciTA. (Ibidbu.)
Implormble. Adjetivo. Que puede
inaplorarse.
BrnioLoaÍA. /«iplm»-.- latín implo-
riHílit; francés, Í^¡onÍle,
Imploración. Femenino. La acción
j efecto de implorar. J Suero encare-
cido. J (^Mcnet. Si recurso de la justi-
cia eclesiástica ante la justicia secular.
BrufOLOsfA. Jnploñr: latín, impío-
rStío; italiano, imploratiau; nancea,
impioraíio»; catalán , implerameití.
Imploradamente, Adverbio
de modo. Implorando.
Btiuoloeiía. Implorada y el sufijo
advetbial »e»te.
Implorado, da. Participio pasivo
de implorar.
finHOLOSÍA. Impitnw: latín, ia^Uf-
rituí; catalán, implorat, d»; francés,
implora; italiano, inplorato.
Implorador, ra. Sustantíro j ad-
jetivo. Que implora.
BnnoLOsfA. Implorar: francés, úm-
pltrptr; implonUew; catalán, impiora-
dor, a.
¿Biplorar. Activo. Pedir con rue-
gos ó lágrimas alguna cosa. | Céfta-
net. Pedir auxilio al brazo seculu:;
esto es, i la justicia ordinaria.
EriHOLOaÍA. Latín impblritt; de úi,
en, dentro, j ptorSrt, lioraí: catalán,
. ÍMplortr; francés, implortr; italiano,
implortrt. £1 primero que implora, eu-
plic<5 llorando.
ImpliUM. Adjetivo que se aplica &
las aves cuando no tienes pluma,
BnuoLOOÍA. Latia itupISmü, de
no, 7 piXima, pluma; «sin pluma.>
Impoéticamente. Adverbio de mo-
do. Sin poesía,
Btuiolooía. Impo^tiM j el sufijo
adverbial huhU.
Impoético, ca. Adjetivo. Que no
. tiene poesía.
Impolítica. Femenino. Dbbcortb-
BÍA.
ETiuoLOafA. ImpoUtico: catalán,
impoUticé.
Impolíticamente. Adverbio de mo-
do. Con impolítica. Q Contra las re-
glas de buen gobierno,
Btuiolooía, Impolítica ¡f el safiji
adverbial menU: francés, tmpoliti^itt-
ment, contra las reglas de la política,
ciencia de los Eetadosi italiano, m-
poUtieúmmU.
IMPO
Imjiwlttíco, ca. Adjetivo. Falto de
política 6 contrario á ella.
EnwoLOQÍA. /«privativo jj)oU/tco.'
catalán, inpoUiicA, ca; francés, impo-
litxqut; italiano, impoUíico. — Bl fran-
cés ÍMpelitiq%e no tiene el sentido de
inurbano.
SiHOHiwiA. ImpoUtieo, groiero, rit-
Heo. Es mayor defecto ser grottro que
símplemento impoUtieo, y lo es más
— '- el serrtifttco.
I impoUtieo es por <a de buenos
modos y á nadie agrada; el grottro,
por tener modos desasTadables, j á
todos es insoportable; el riitiee los tie-
ne chocantes y nadie puede snlrirle.
La impoUttea es el defecto de gentes
de una mediana educación: layrMfria
lo es de los que la han tenido mala, y
la natieidad, de los que no han tenido
En el trato del mundo se sufre al
impoUtieo, 8B huye A»\ grottro y no se
quiere trato con el ritltco. (Makcb.)
Impolato, ta. Adjetivo. Limpio,
n mancha.
BnwoLoefA. Latín impoltstiu, libre
de mancha, en Tácito; de i», no, y
polUtíMt, manchado , profanado, per-
vertido, participio pasivo de poU*íre,
mojar manchando, corromper, sedu-
cir: francés anticuado, impoll*, que se
halla en textos del siglo xvi; catalán,
im,pol-l%t, e.
Imponderabilidad. Femenino. .P(-
tiea. Cualidad de lo imponderable,
ETiuoLoaÍA. Impoiuíer«íbli: francés,
imptind^ra bilité.
imponderable. Adjetivo metafóri-
co. Lo que excede á toda ponderación,
tomado en buena y en mala parte,
como cuando decimos: maldad iupom-
dbrablb; uipondsbablb Amor. || Fliji-
Dos lUPONDBaABLKS. Fitica y Jitiolo-
gia. Sustancias sutilísimas, verdade-
ros arcanos de la materia, cuyo peso
no puede averiguarse con los instru-
mentos de hoy, sin embargo de su-
ponerse que estén dotadas de cierta
corporalidad. No ejerciendo tales sus-
tancias acción alguna en la balanza
más sensible, su existencia, como
entidades materiales, no pasa de ser
una simple hip<5te8Ís ; sin embar-
go, esta hipótesis, aconsejada por la
ciencia, no renuncia ¿ la demostra-
ción de las experiencias futuras. Los
Jl^idot lUPOHDKBABLBS (la luX, el Csllí-
rico, la electricidad, el magnetismo,
el fluido ■ '
, son Itis grande
misterios de la física; y, aun más que
de la física, de la fisiología, Bl dia en
S[UB tales fluidos se ponderen, la fisio-
ogía será indudablemente la primera
de todas las ciencia^; esto es, la gran
filosofía del porvenir. Así lo anuncia en
la humanidad el espíritu de la profecía,
lengua sagrada de iodos los siglos.
EriuoLoatA. 7« privativo y ponde-
rabie: francés, impo»d¿r(^lt; catalán,
impondtrabU.
Imponderacion. Femenino. Falta
de ponderación.
impondarado, da. Adjetivo. Fiti-
ca. Que no ha sido pesado, que no
puede pesarse, como la claridad. Por
consiguiente, podemos decir que la
IMPO
claridad es una nuAuteú nfPOHnz&A-
DA, Un,;%W^)l«MIIUI>ONDSRAI>0.
EriuoLoafA, I» fnva.ti.YO j ponde-
rado: francés, impender i.
Imponedor, ra. Maecnlino j feme-
nino. La persona que impone.
BfriHOLoaÍA. Impotitor: italiano,
aonitore.
Imponente. Participio activo de
impK>ner. El que impone. | Masculi-
no, ün imponente; los imponentes.
ETiuoLOofA. Latin im^nem, impl^
ntntit, participio de presente de nx-
pSnifre, imponer: italiano, impontntt;
francés, impotant.
Imponer. Activo. Poner carga,
obligación ú otra cosa. \ Impntar,
atribuir falsamente á otro alguna
cosa. I Instruir á alguno en alguna
cosa, enseñársela. | Infundir respeto,
miedo. Se usa también como recipro-
co. I Imprenta. Llenar con cuadrados
d otra cosa el espacio que separa las
planas entre sf, para que impresas
aparezcan con márgenes proporciona-
das. I Poner dinero á réditos, | Poner
dinero en el giro mutuo, parft remi-
tirlo á los interesados.
Etuiolooía. Latin impin^, poner
encima; y figuradamente, en^Qar;
de w, en, j pSnírt poner: catalán, »»•
potar; francés, impoter; italiano, úk-
pontre.
Impopular. Adjetivo. Lo que no
es grato á la multitud, ora se trate de
lersonas, como hombre iupofdlar, ora
,e cosas, como ditpottdonei iupopula-
ETiMOtooÍA. /« privativo y p ,
francés, impepnlaire; italiano, impopif
íart.
Impopularidad. Femenino, Des-
afecto, mal concepto en el público; con-
dición de lo impopular.
Btiuoloqía. ImpopKlar : italiano,
impopnlariti; francés, i»pop*larÍté; ca-
talán ficticio, impopuloritat.
ImportaÚe. -Adjetivo anticuado.
Insoportable. [ Comercio. Capaz de
ser importado.
BnifOLOsÍA. Importar; latín, impor-
iSiXHt; italiano, importáHlt; francés y
catalán, importablt.
Importación. Comercio. La intro-
ducción da géneros extranjeros, | In-
troducción de animales y plantas con
el objeto de aclimatarlos en nuestro
país. I Invasión de una enfermedad
contagiosa , procedente de naciones
extrañas. || Metáfora. Aplícase tam-
bién á cosas é intereses no materiales,
como cuando decimos: «niPORTACro»
de las ideas; importación de ciencias,
de industrias, de artes.»
BTUioLoaíÁ. Importar: catalán, wi-
portaáé; protugués, importa¡Ao; fran-
cés, importation; italiano, importanone.
Importado, da. Partícipio pasivo
de importar.
Etimolooía. Latín import&Ht, par-
ticipio pasivo de importe: catalán,
importat, da; francés, importé; italiar
no, impoTtato.
Importador, ra. Masculino y fe-
menino. Comercio. El que importa.
ETiuoLoaÍA, Importar: francés, im*
portatewr.
Digitized by Vj OOQ IC
IMPO
Importancia. Femenino. ConTe>
niencia j utilidad de alguna cosa. ||
Representación de aleona persona por
aa di^idad ó calidades; y así se dice:
hombre de importajvoia..
StiuolooIa.. Importante: iteliano,
ÜKportmua; ñrancés, importamee; cata-
lán, átporlámciú.
Importante. Participio activo de
importar.llHoiiBBE iupobtahtb. Hom-
bro de Talimiento. ) Hacehse bl iif-
POBTANTB. Frase ümiliar. Echárselas
de grande hombre; hacerse de ro-
gar.
ExmoLoafA. Importar; itabano, im-
partamíe; francés, m^ortant, Mtle; ca-
talán, ÍMportíMt.
Importantemente. Adverbio de
modo. Con importancia.
EtiuolooU. ImportanU j el sul
adverbial mente.
Importante* (cabalas db los).
Matoria. Partido político que momen-
táneamente, ei así puede decirse, ob-
tuvo el poder al advenimiento de
Luis XIv , bajo la regencia de Ana de
Austria (1643). Se compuso de señores
que habían sido perseruidos por Ri-
cheliea, algunos- de eTlos, por su ad-
hesión i la reina. Uno de los jefes del
partido, Foti», obispo de Beauvais,
filé nombrado ministro principal , ob-
teniendo los primeros destinos los du-
ques de Venddme, de Beaufort, de
MerccBur y de Guisa. Pero sus humos
de supenoridad j protección,— 7 de
aquí su nombre,— flu incapacidad, j
soore todo, los daños que caus<5 esta
reacción aristocrática, inquietaron á
la reina madre que, siguiendo los con-
sejos de Mazarino, desterró á unos, é
hizo prender á otros. Su poder duré
tres meses, de Mayo á Setiembre. Pos-
teriormente tomaron parte algunos en
las revueltas de la Fronda, r se adhi-
rieron al príncipe de Conde. (Véase
Setena, artículo Pbtiketbbs.)
Importantísimo, ma. Adjetivo ai^
perlativo de importante.
Importar. Neutro. Convenir, ser
útil algiiua cosa. ] Activo. Hablando
del precio de las cosas, significa vatei
6 llegar á tal cantidad la cosa com-
prada 6 ajustada. | Comereic. Introdu-
cir géneros extranjeros. || Anticuado,
Contener, ocasionar 6 causar, ¡ Llevaí
consigo; como iupobtab necesidad,
violencia, en cura acepción viene á
ser sinónimo de implicar. H ¿Quá ui-
poBf A? Locución proverbial de que
nos valemos para dar á entender la
resolución en que estamos de persis-
tir en nuestro propósito.
BTiMOLoaÍA. Latin ímporlart, acar<
rear, conducir, suscitar, atraer; y figu-
radamente, convenir; de in, en, den-
tro, hacia, sobre, j portare, jiortear;
catalán, importar; francés, tmporíer;
italiano, importare.
Importe. Masculino. Bl número 6
cantidad ¿ que llega lo que se com-
pra ó ajusta.
BrnfOLoeÍA, Importar: catalán, m-
port.
Importunación. Femenino. Ins-
tancia porfiada y molesta.
BitmouoaÍÁ.. Importunar: ¿ranees
IMPO
antiguo, tmporiuumee; catalán, impoT'
tunacüf,
Importnnadamoate. Adverbio de
modo. Con importunación.
Etiuolooía, Importimaáayol sufijo
adverbial mente: italiano, importiuaía-
mMte; catalán, importunadammt.
Importunado, da. Participio pa-
sivo de imjMirtunar,
ETutOLoaÍA. Jmportvtar: catalán,
impor^Híat, da; francés, importuna.
Importanador, ra. Masculino y
femenino. La persona que importuna.
Importanamante . Adverbio de
modo. Con importunidad 7 porfía. |
Fuera- de tiempo ó de propraito.
EriyoLOQÍA. Importvña y el sufijo
adverbial mmI^.- latin, mhwíSní; fran-
cés, imporínnAtent; catalán, mport»-
nament.
Importonar. Activo, Incomodar Ó
molestar con alguna pretensión 6 so-
licitud.
ETiicOLOofA. Importuno: catalán,
importunar; francés, importuner.
Importanarse. Recíproco anticua-
do. Enfadarse, incomodarse.
ImpoTtonidad. Femenino. Inco-
modidad á molestia causada por algu-
na solicitud ó pretensión, entablada
fuera de lugar y de tiunpo, | Condi-
ción de las cosas importunas.
EriMOLoeÍA. Importuno: ktiu, wt-
portiMtMi, situación deaventajosa de
un lugar; italiano, importunatetu;
francés, import»nité; catalán, impor~
tunitat.
Moral de la familia. — La ihpobtu-
NiDAD es la desheredada del mundo.
Todo alcanza perdón, menos ella.-
Importanisimo, ma. Adjetivo sn-
perlativo de importuno.
ETucOLoaf A . Importuno : catalán,
imporíuniuim, a; latin, imporHlnitrí-
mut.
Impórtnno, na. Adjetivo. Lo que
es fuera de tiempo 6 ae propósito. ]|
Molesto, enfadoso.
Etiuolooía. Latín imporíimut, lu-
gar áspero, desventajoso, de út, no,
j portwnut, forma ficticia de porttu,
puerto, lugar accesible, &T0rable:
italiano, importuno; firancés,- importun;
catalán, importú, na.
Moral de la/amiUa. — tBw pairé ly-
poBTUNo equivale & ser pobre cien
veces.» Nadie es pobre en la tierra, ni
el propio mendigo, si tiene un art«
que se llama opor^midad. Haj un san-
to á cuya gracia debemos todos enco-
mendamos con especial fervor: san
Opobtuno.
SiNONiifiA. Importuno, impertinente.
Trátaas aquí del sentido recto de estas
dos voces, y no del secundario, aun-
que más común y conocido, en que
ordinariamente se usan, llamando %m-
porítmo al molesto y enfadoso por la
instancia ó continuación con que pide
alguna cosa; é impertinente, al displi-
cente 6 desagradable, por su mal hu-
mor, melancolía ú otras causas. -
Lo que es fuera de tiempo, es tsipfr-
tuno; lo que es fuera de propósito, es
impertinente. La disonancia que causa
lo importuno no consiste en la calidad
de la cosa en sí misma, sino en la oca-
mpo
31
BÍon en que se emplea, en la <a de
oportunidad. La disonancia C[ue causa
lo impertinentt está ea la misma oali-
dad de la cosa que no conviene, no
pertenece á lo que se dice 6 se hace.
Las chanzas no son de modo algu-
no impertinente» en una comedia, pero
pueden ser imporhmat.
El adjetivo inoportuno sólo está au-
torizado por el uso, v parece por su
misma formación m& conforme que
importuno á^te sentido. (Hobbta.)
imposibilidad. Femenino. La fel
ta de posibilidad para existii alguna
cosa ó para hacerla, ¡ física. La ab-
soluta repugnancia que ha; para eziih
tir ó verincarse alguna cosa en el or-
den natural. \ hbtafísioa. La qne
dice ó incluye contradicción. | mobal.
La inverisimilitud de que puede ser 6
suceder alguna cosa.
EriHOLoatA. Impoñbie: latín, impó$~
étm^tat; italiano, impottibiUlÁ; min-
ees, impatiibilitá; catalán, iwmomiili- ■
lat; portugués, impottibiUdaae.
Seseñé. — 1. Ejemplo de ihpobibilI'
DAD fUiea, — Es imposible da todo
punto que un círculo sea cuadrado;
que lo leve baje, y que lo grave suba.
2. luposjBiLiDAD meíafítica, — Es
imposible que una misma cosa sea y
no sea, 6 que una materia se tome en
espíritu.
3. IiiPoeiBiLiDAD moral, — ^Es impo-
sible que un hombre religioso blas»-
me de Dios, 6 que un hombre amante
de la verdad se envilezca í sabiendas
con la meiitira.
Imposibilitado, da. Partioipiopap
sivo de imposibilitar. | Adjetivo. Im-
pedido ó baldado.
BnuoLoaÍA. Impotibilitar: catalán,
impoiñüiitat, da; italiano, impottibi-
Hiato.
Imnoaibilitar. Activo. Quitar la
posilidad ds ejecutar ó conseguir al-
guna cosa.
EnuoLoafA. Impoiible: italiano, ú»-
pottibilitare: catalán, impottiHUtar.
Imposible. Adjetivo. Lo que no es
poBible. I Lo que es sumamente difí-
cil, I Se usa también como nombre
masculino: por ejemplo: pedir eso, ee
pedir DK lllPOSIBLB. í luPOBIBLK DB TO-
DA ufPOBiBiLiDAD, Expresión familiar
con que se pondera la imposibilidad
6 suma dificultad de alguna eosa.
Etimología. /• privativo y potible:
latín, impieñli^; italiano, MuiMftM-
le; francés y catalán, wipomifo; por-
tugués, MUtOMtMÍ.
Impesiblemente. Adverbio de mo-
do. Con imposibilidad.
Etiuoloqía. Impoñbie y el sufijo
adverbial mente: italiano, impotñbiU
mente; ^ncés, impotñhlement.
Imposición. Femenino. La acción
y e&cto de imponer ú imponerse. | La
carga, tributo ii obligación que se
impone. | Imprenta. Composición de
cuadrados que separa las planas entre
sí, para que impresas aparezcan con
las márgenes correspondientea. H db
LAS HAMOS. Cañonee. Ceremonia ecle-
siástica de que usan los obispos con
los que ordenan.
ÜTUiOLoaia. /«^wmt; latin, inpWh
yL.oog[e
32
IMPR
ño, el aeto d« imponer, cargar 6 a^li-
ear; forma sostantiva abstracta de m-
pStitiu, impuesto: italiano, impoiñio-
ne; francés, iM^otitíe*; provenzal, ewt-
potieio, átpotiite; catalán, mpotiad.
Impotitício, <áa. AdjetiTO. Lo que
ee impone 6 aplica.
ImpoBÍtor. HsBcnlino. El que im-
pone.
EriHOUHjfji. Imponer: latín, mpítí-
tor, el qas pone nombre i una cosa,
en Yarron; italiano, mpotitore; &aQ-
céa, imptunr.
Imposta. Femenino. ÁrguiUetwn.
Bspecie de comisa sobre que Mtriba
el arco 6 b<Jveda.
EruiOLOofi.. Latín m/Kiffw, sínco-
pa de impJMW, impuesto, sobrepues-
to; p&rtícipio pasiTO de impinlre, im-
poner, de M, en, sobre, j pSnJfre, po-
ner: italiano j catalán, imposta; fran-
cés, vmpottt.
únpoBtor, ra. Masculino ; feme-
nino. DtrtcJiá Tomvu. El que atribule
falsamente á otro alguna cosa, 6 el
que finge 6 engaña con apariencia de
verdad.
BrUfOLogÍA. Latín mpottor, impot-
tSrit, en Ulpiano; engallador, simétri-
co de mpottim, síncopa de imptitUvm,
supino de mpUnJ/r», imponer, en^-
fiar: italiano, impottori; francas, UN-
pottew; catalán, tmpottor, a.
Moral de ¡a /tuúHa.—LA peste no
mata ibis que el cuerpo; pero el im-
postor envenena las almas. (Bub-
Liis, ff»r., I, 45.)
Impostora. Femenino. Dírteio ro-
mano. Imputación falsa y maliciosa,
li Fingimiento 6 engafio con aparien-
cia de verdad.
EraiOLoofA. In^otior: latín, impu-
tara; italiano j catalán, impoitwra;
francés, impostare.
Impotabilisar. Activo. Hacer im-
potable un Ifquido. (Caballb&o.)
Impotable. Adjetívo. Que no pue-
de beberse.
STiuoi.OQfA. Iñ privativo y potaile:
francés, impotaile.
Impotacion. Femenino. Acción de
beber. (Cásallbbo.)
Impotencia. Femenino. Falta de
pod« para hacer alguna cosa. | Mtdi'
CÚM. La incapacidad de engendrar á
concebir.
BriuoLoofi.. /» privativo y poten-
cia: latin, impSttntta; italiano, im^
tema; francés, impottnee; catalán, m-
pot¿»eia.
Impotente, Adjetivo. El que no
tiene potencia. ¡ Medicina. La perso-
pa incapaz de engendrar 6 concebir.
Etimoloqü,. Latín impSient , impS-
tenlit; italiano, impotente; francés y
catalán, impotenl.
Impracticable. Adjetivo. Lo qv
no se puede practicar. J Se dice de 1(
caminos y parajes por donde no se
Suedé caminar,. ó por donde no se pue-
e pasar sin mucha incomodidad.
EriuoLoaÍA.. A jlrivativo y practi-
eable: italiano, impratieabite; francés
j catalán, impraetuabU.
Imprecación. Femenino. Retorica.
Cualquiera expresión con que se pide 6
aa mauifieeta deseo de que vengamid
quien s
IMPH
i. alguno, ^a sea la persona de quien
hablamos, va la misma persona con
ibla. I Ant^teaadee ffriefOM
Maldición pública y so-
_ con que se infamaba á un ene-
migo del Estado, ora desterrándole,
ora condenándole á pena de muerte
en rebeldía,
ETiMOLoaÍA. Imprecar: latín, imjtri-
tíUío, maldición, execración, ^ticioi
6 deseo de que venga un mal; italia-
no, imprecatione; francés, impr^ation,
Jle$e»a Siebfriea.—l. E
entre loe griegos las iicpbbcacionbs
da los sacerdotes contra Alcibiádea,
así como, entre los latinos, laa del
tribuno Ateio contra Crasso, en el mo-
mento en que el último personaje sa-
lía por una de las puertas de Roma.
2. La fórmula dejla iia>aBCACiOM sa-
lía consistir en las circunstancias ge-
nerales sig^entes: se encendía un
brasero; se echaban en él aromas y
perfumes; se hacían libaciones ; se
pronunciaba la imposoacion.
SiNOKiKU. In^eeaeion, maldición,
eaeeraeion. La impreeaeion es la expre-
sión vehemente del mal que se invoca
contra alguno. La maldÍc%on es la in-
vocatHon del poder divino en daño de
otro. La eaxeraeion es la manifestación
del horror que inspira alguna perso-
de justicia 6 de venganza; la execra-
ción, uu sentimiento profundo de ren-
cor 6 de antipatía. (Morí..)
ImprecacionesjLAS). Femenino
plunf. Mitologia. Bran tres, hijas de
Aqueronte y de la Noche. Colocadas
cerca del trono de Júpiter, recibían
sus drdenes para ir á turbar el .reposo
de los malvados. El mismo nombre
se daba á los votos dirigidos á las di-
vinidades infernales, y sobre todo, á
las furias, para excitar su c^era con-
tra un tirano, un impío, é contra todo
un pueblo.
Imprecador, ra. Sustantivo y ad-
jetivo. Que impreca.
BruiOLOofA. íenpreear: francés, m-
pricatewr.
Imprecar. Activo. Manifestar con
ciertas palabras el deseo de que á al-
guno le venga mal ú daño.
BriMOLOaU. Latin impríeari; de i*,
contra, y prüeSri, rogar; forma verbal
dapríeet, súplicas: cataJan, imprecar.
Sentido etimoiógico. — El latín imprí-
cSri se tomaba también en buen sen-
tido; y así vemos que significaba pe-
dir con súplicas, ¿acer votos: %t totm
mihi popnUu iene iupkbcktub; «para
que todo el pueblo haga votos por mi
felicidad> (PsTBomo): Dens pater eet
luPBscAHDOS »t... (Débenos pedirá
Dios, nuestro padre, que...» (sah Jb-
SÓNIUO.)
Imprecativameste. Adverbio de
modo. Con imprecación.
EruioLOQÍA. Imprecativa y el sufijo
adverbial mente.
Imprecativo, va. Adjetivo. Iupbs-
OATOBIO.
BTiifOLoaÍA. Impree»: italiauo,
precaíwo.
IMPR
Imprecatorio, ria. Adjetívo. Con-
cerniente á la imprecación; que se hace
con ella.
BriHOLOofA. ImpreeatÍM : francés,
impreeatoire; catalán, imprecatori, a.
Jtaeña. ~ En el convento de la Mi-
nerva (Boma} leimoa un antiguo tra-
tado de cánones, en que se hablaba de
cierta cláusula, llamada niPBBCA.TO-
Ku, , como en el ejemplo siguiente:
;las excomuniones que contienen eU*-
enlat iupbbcatobias contra la forma
prescrita por los Concilios, no deben
tenerse por auténticas.) Habiendo con-
sultado sobre este asunto al muv doc-
to Don León Carbonero y Sol, nemos
sido bvorecidos por la siguiente carta,
modelo perfecto de cortesía, de buena
voluntad y de erudición, á la cual no
podemos pagar ni aun con el home-
naje de nuestra gratitud y afectuosa
correspondencia. «No podiendo yo de-
terminar y fijar el significado propio
y caniínico de \a.fdnmUi in^rtcatoria,
consulté con mi amigo el nustrísimo
Señor. Don Manuel de Jesús Bodri-
;, antiguo fiscal de la Nunciatura
apostólica y hov auditor asesor de la
Nunciatura y de la Rota y varón in-
signe por sus profundos conocimien-
en las ciencias eclesiásticas. Ni ;o,
> no es de extrafiar, ni mi amigo,
hemos podido fijar el sentido propia
de dicha /(frm«¿t, porque como usted
verá en todos los Düxtonariot latinos,
la palabra imprecar lo mismo se apli-
ca y refiere á desear un bien que á
conminar ó fulminar una maldición.
Puede haber, por consiguiente,/(fhi(»-
¡a imprecatoria de invocación de la
gracia en los Concilios, como el Veni
Creator ú otras preces con que se
inauguran las sesiones, y /Amula iif-
PRBCATORU. de maldición, como en los
anatemas y condenación de Aerejet y d*
docírinat.>
Imprecaución. Femenino. Falta
da precaución.
Impregnable. Adjetivo. Suscepti-
ble de impregnarse.
Impregnación. Femenino. El acto
y efecto de impregnarse.
EriifOLOof A.. /ffi^iríyiMr: francés,
imprégnation; italiano, impregnamento;
impregnatvra, preñez; catalán, impreg-
nado.
Impregnar. Activo. Hacer que un
cuerpo reciba en sus poros las partí-
culas de otro. I Empapar.
ErniOLoafA. 1. Latín impragnSre,
de in, en, y pragnant, -por pra^hent;
y mejor, pra-gtgnent, compuesto del
prefijo »■«, antes, y genUre, forma an-
tigua a^güjnire, engi^ndrur.
2. El hitin impragnSre representa,
para la etimología, tm^»-genHre 6 m-
pris^ignire; «engendrar antee en tX-
guna cosa.>
3. immyíMrsigiiifica empapar, ha-
cer que los poros de uu cuerpo reci-
ban las partículas de otro, como la
hembra está impregnada de la sustan-
cia que ha recibido.
4. Lo dicho demuestra qua impreg-
nación f prefiet son el mismo Tocablo
■.TtíS^'í^
IMPR
talan, ñ^ignane; frunces, imprtgiur;
italÚDO, impregnúre (imprtiaré).
Impregnarse. Recíproco. Recibir
nn cuerpo en sus poros las partes ó
corpúflcolos de otro j la virtud de ellos.
uapremeditacion. Femenino. Fal-
ta de preyision.
EroiOLOofA.. /« privataTO jj>rein§-
áüadM: francas, ttipré^AUtatum.
Impremeditadainente. Adrerbio
de mwlo. Sin premeditación.
ErnioLoafL. ImprMuditadáj el su-
fijo adverbial mmM.
Impremeditado, da. Adjetivo. No
premeditado.
EmioLoaU. I» privativo j pmu-
£tado: francés, in^ré^idití.
Imprenta. Femenino. El arte de
imprimir libros. | La oficina ¿ lugar
donde se imprime. | haaxsKts, por
calidad 6 forma de letra.
BmcoLOGÍÁ. It^rimvr: francés, tsi-
prwtmt; catalán, ia^nmpta, forma
abusiva.
SueüA hittírie*, 1. — ^El descubri-
miento de la IMPRENTA., k pesar de su
importancia j trascendencia, pudo re-
velarse al hombre desde la mas remo-
ta antífi'^edad; esto es, desde que
pudo observar en la tierra la mprt-
tio» 6 linella de sus piopias plantas.
2. Diferentes usos j objetos de la
aati^edad pudieron sugerir el proce-
dimiento ds ístprñtM-, talas nimp el
grabado eu relieve y en hueco; prin-
cipalmente, en los anillos j en los se-
llos, en las monedas j en las me-
dallas.
3. N<5tese que la antigüedad inpr^
tlidea la carne de los esclavos, como
hoy en la de las bestias, el hierro 6
marca de su duefio.
4. Los mbados, llamados de Sm
CWiftfía/; los libros de im&genes, he-
chos en Alemania y en Holanda hacia
1410, tales como la SiéUa PaMptnm j
tlArUtU morir; y las ediciones xilo-
gráficas, 6 hechas con planchas fijas
de madera, de la Chwxtíita de Dona-
to, parecen ser loe modelos que sirvie-
roD á los tres primeros inventores de
la imprenta: Outteaberg, Fust y
BchoSbr.
5. La impresión xilogr&fica había
existido entre los chinos 200 años in-
tes de Jesucristo.
6. Después de las planchas xilo-
gráficas, se llegií al descubrimiento
de los caracteres movibles, que al
principio fueron ^e madera, sut los
cuales apenas podría ser útil la ni-
nuun-i..
7. El secreto de los carad^lreB mo-
vibles pudo revelarse mucho antes,
según un texto que recordamos. Dice
tw autor ilustre que tan imposible es
ver en el mundo la obra ael acaso,
como arrojar al alto todas las letras
del al&beto y que, al caer, formen pa-
labras, periodos j discursos. Esa ima-
gen pudo ser la revelación ds los ca-
racteres movibles.
8. Schcefier inventd los ponzoñes
Sara abrir las matrices, y la infusión
el metal de los caractñ^ tipográ-
ficos.
9. Siete ciudades han contendido
QIFB
sobre ser cuna de la ufPRB9(TÁ, como
otras siete contendieron sobre ser cuna
de Homero; pero la opinión más ad-
mitida hov entre los eruditos es la de
haberlo sido Maguncia, no Harlem, ni
Strasburgo, como se ha venido sos-
teniendo.
10. Los monumentos más antiguos
del arte tipográfico, los dos primeros
«tewuditfi, según el tecnicismo debi-
bliderafos V bibli<5fil(Mi, son: las Car-
Uu de ñiduífmda del papa Nícoldi V,
y la edición de la BioUa en 6^ hojas,
impresas en Uaguncia, en 1453 y
1455, con los cajractéres inventados
por Schcefifor.
11. El primer libro que llev¿ lo
q ne hoj llamamos pi¿ de ihprenta., ei
decir, la fecha, el lugar de la impre-
sión y el nombre del impresor, fuá eL
Ptahwnm eodem, hecho en Múmncía
en 1457.
12. Gutteikberg, después de realizar
tan maravilloso descubrimiento, mu-
ríií sin dejar su nombre á ninguna de
las obras que diií á luz.
13. Losbibliiígrafos han convenido
en denominar iftetmahUí, es decir, for-
mados e» la efcM de la imprenta, á las
obras publicadas hasta acabar el si-
glo XV, 6 lo que es lo mismo, á las
impresas desde el afio 1453 al 1600.
14. El primer carácter empleado en
las impresiones fué el gótico, nombre
en que se comprenden las llamadas
letras de forma, de san Pedro, alema-
nas, etc.
15. Aldo Manucio adopta, en 1513,
el carácter itálico, que tuvo su origen
en las letras cursivas empleadas por
la cancillería romana.
16. Friborger, Roberto Estienne y
VasGosan contribuyeron en Francia á
la abolición del carácter gótico.
17. Nicolás Jenson fue uno de los
primeros tipógrafos que determinaron
la forma y las proporciones de los car-
ractéres romanos.
18. La niPBBHTA. apareció en Bam-
berg, en 1462; en Colonia y Subiaco,
eu 1466; en Strasburgo, en 1466; en
Roma, en 1467; en Milán, en Yenecia
y en Paria, en 1469; en Lucerna,
en 1470; en Bolonia, Ferrara, Pavía,
Florencia y Ñápeles, en 1471; en
Anvers, en 1472; en Brajas, ütrecht,
Parma, Mesina, Lvon y Buda (Hun-
gría), en 1473; en Bale, Bruselas, Bar-
celona, Zaragoza, Genova, Turin ;
Westminster, en 1474; en Angers v
Sevilla, en 1476; en Leyde jStockoI-
mo, en 1483; en Cracovia, en I49I; en
Copenhague, en 1493: en Avignon,
1497; en Madrid, en 1499; y en
limburgo V Francfort sobre el Mein,
en 1507; en Lieja, en 1566; en Berlin,
en 1578; en Pekin, en 1603; en Tlas-
cala (Méjico), en 1650; en Ghristianía,
enlo56;enSanPeterBbuT^, en 1711;
en Constantinopla, en 1727; en Bue-
e-Aires, en 1789; v en Río-Janeiro,
1 1813.
19. La lUPRBNTA fué llevada á Fran<
cía por ties alemanes: Ulñco Oering,
Martin Erantz y Miguel Friburger,
La primera obra que publicaron vio
la lus en 1470.
IMFR
33
20. No obstante lo dicho en nues-
tro número 18, haremos constar que
algunos eruditos bibliógrafos de nues-
tra nación creen que Valencia fué la
población de España en que primero
apareció la iupsenta, y la primera
obra impresa allí fué la titulada Lía
yoKi d$ la Virgtn (Iiotgotot da la Ver-
3*)-
Impresciencia. Femenino. Falta
de presciencia.
'tftMKfiñQi^. I* privativo y prtt-
OMcia: francés, iuipretcience.
Impresciente. Adjetivo. Exento
de presciencia.
Imprescindible. Adjetivo. Aque-
llo de que no se puede prescindir.
ETiuoLoaÍA. In privativo y^retcim-
diile: catalán, impreseüidible.
ImpresciQdiblemeDte. Adverbio
modal. De un modo imprescindible.
EniioLoofA. Impreteindible y el su-
fijo adverbial ntrnto.
Imprescriptibilidad. Femenino.
Dereeio político. Cualidad de lo im-
prescriptible; j así se dice: «la iupres-
CBipTiBiLiDAD de las prerrogativas in-
herentes al ser humano. >
EritiOLOaÍA. ImpracripHile: italia-
no, mf>ramitíbiha; francés, impreg-
eriptibiUté; catalán, inpríieripíihtilat.
Imprescriptible. Adjetivo. Loque
no puede ó no debe prescribir 6 pres-
cribirse.
Etiiiolooía. i» privativo y ^m-
eriptihle: italiano, mpretcntíiiiU;
francés y catalán, impretcrñíible.
SmIÍoo etimológico. — 1. Lo imprbs-
ORiPTiBLB se refiere á los derechos deri-
vados de la ley natural, lol cuales,
habiendo sido legislados por Dios, no
pueden ser prescritos por el hombro.
2. La ley de la naturaleza, esa ley
simple, niKtA8CBi?TiBLR, que habla al
corazón de la humanidad. (BoasuET,
Pelogne, 6.)
3. Han sostenido constantemente
que la libertad es un derecho iuprbs-
CRiPTiBLR del cristiano. (Chatrau-
BRiAND, &Mw del Crittianitno, IV, 7.)
• 4. También se aplica la voz del
artículo á las instituciones secutaros,
procedentes del derecho divino ó pres-
tigio histórico, consideradas como an-
teriores V superiores á la voluntad de
los pueblos y á la lucha de las asam-
bleas; en cuyo sentido se dice: «los
derechos del trono son enajenables é
IHPRRSCRIFTIBLBS . >
Imprescripto, ta. Adjetivo. Que
no se na prescrito.
Impresión. La acción 6 efecto de
imprimir. | La marca ó señal que al-
guna cosa deja en otra apretándola;
como la que deja la huella de los ani-
males, el sello que se estampa en un
papel, etc. | La calidad ó forma de le-
tra con que está impresa una obra. ||
La misma obra impresa. I El efecto o
alteración que causa en algún cuerpo
otro extraño; y así se dice: el aire frío
me ha hecho mucha iuprxsiom. || Pti-
cología. El movimiento que hacen las
cosas espirituales en el ánimo. | Plu-
ral. PERBOBiNAS. Las mutaciones 6
accidentes fueri de lo natural y ex-
trañas al sujeto á quien suceden: i
Digitized by
(Joogle
34
IMFB •
Wtfricimente ee llaman agí laa wpe-
áes que accidentalmente aobreTÍenen
en el ánimo j le inmutan y alteran. ||
Db ia pbihbra iupkbsion. Locución
que se aplica al que es príiicipiante ó
BUSTO en alguna cosa. | Hacbriupue-
8I0N. Frase. Fijarse en la imagina-
ción 6 en el ánimo alguna cosa con-
moviendo eficazmente. | Primera im-
PBBSioir. Uetáfora. Aquel concepto lí
noticia con que uno se satislace inme-
diatamente sin detenerse á liacer re-
flexión j examen de su bondad 6 cer-
tidumbre. Se usa como nota de lige-
reza del que se deja llevar de ella sin
reflexión.
Etiuolooíi.. Jnprmir: latin, wi-
pratío, acción de apretar, marca, cho-
que , ataque ; forma sustantiva abs-
tracta dé vKprttnt, impreso: proven-
sai, tmpresño; catalán, intpriuuí; fran-
cés, tMprííñon; italiano, impraiicne.
bnpresíonabUidad. Femenino.
Cudidad de lo impresionable.
EnHOLoafÁ. Impretionaiie: francés,
imprntiennabitité.
ImpreBÍonabld. Adjetivo. Suscep-
tible de impresionarse.
ÉTiuoLoafA. Jmpretvm: &ancés, im-
pretiionmahU.
Impreúonadunenta. Adverbio de
modo. Con impresión, en sentido figu-
rado.
EriiiOLoaU. Imfrttioiuáé j el sufi-
jo adverbial auȒ*.
Impresionado, da. Participio pa-
sivo ie impresionar.
Étuiolosíi.. ImpreiiíHur: catalán,
mprttñonai, da; &ancés, mprettiomé;
italiano, Sv^iuvmatQ.
Impresionar. Activo. Fijar por
medio de la persuasión en el ánimo de
otro alguna especie, 6 bacer que la
conciba con fuerza j viveza. Se usa
también como recíproco.
EnuoLoaÍA., Impretúm: catalán, iM-
prettümar; &ancés, tmjmuümntr; ita-
liano, mpratiimare,
impreflionane. Recíproco. Afec-
tarse; recibir impresiones en el ánimo.
Impreso, sa. Participio pasivo ir-
regular de imprimir, | Masculino. La
obra impresa de poca extensión.
GTiuOLOofA. Latín mprei$*t, apre-
tado, esculpido, participio pasivo de
imprÍMÜrí, imprimir: italiano, imprtt-
K; francés, imprimé; catalán, tispr<Sr, a.
Impresor. Masculino. £1 artífice
que imprime j el dueño de alguna
imprenta.
ÉTiuoLOaÍA.. /ispivM: italiano, ñs-
pratore; francéS) tmprímew; catalán,
WKW-MWf.
Impreaora. Femenino. La mujer
del impresor 6 la que es propietaria
de alguna imprenta.
Imprestable. Adjetivo. Lo que no
se puede prestar.
ExiMOLoaí*.. In privativo j prata-
í j(; catalán, impretUiiU.
Imprerer. Activo. No prever.
Imprevisible. Adjetivo. Que no
puede preverse.
Imprevisioii. Femenino. Falta de
previsión, inadvertencia, irreflexión.
ETiMOLoaÍA. In privativo, j preñ-
úo»: francés, imprniíio».
mPB
Impnrifto, ta. A^jetíTo. Lo qua
no ha sido previsto.
EtuolooIa. ImproT: italiano, mn-
proMd»lo; francés, impr/im; catalán,
imprnitt, a.
Impriinacion. Femenino. Piuivn.
La accion^efecto de imprimar. { Í'w-
Atra. £1 conjunto de ingredientes con
que se impnman los liemos.
ETiMOLoofA. Imprimar: catalán, m-
prmaei^.
Imprimadera. Femenino. Pintura.
Instrumento de hierro 6 de madera en
figura de cuchilla 6 media luna, con
elcual se imprimanlos lienzos.
Imprimador. Masculino. J'iUmv.
El que imprima.
Iqiprimar. Activo. Pintmra. Dis-
poner con el baño 6 primeros colores
los lienzos para pintu.
EnuoLoofA. Imprimir,
Imprimible. Adjetivo. Que puede
imprimirse.
firiuoLoafA. la^mmir: francés, íw-
priwMÜ*.
Imprímidor. Masculino anticuado.
bfPRiBOa.
Imprimir, Activo. Señalar es el
papel ú otra mat«ría las letras li otros
caracteres de las formas, apretándolas
en la prensa. \ Estampar algún sello
ú otra cosa en papel, tela 6 masa por
medio de la presión- | Metáfora. Fijar
en el ánimo algún afecto 6 en>ecie.
EriuoLoaÍA, Latin impríwüh't, apre-
tar por encima, sellar, grabar, marcar
sobro alguna cosa; de m, en, dentro,
sobre, y prewfrt, oprimir: proveuzal,
emprimar; catalán, imprimir, imprimp-
tar; francés antiguo, emprttmdrt; mo-
derno, imprimtr; ¡t^ano , imprimtre.
Improbabilidad. Femenino. Falta
de probabilidad.
Etiholooía. 7M;»v&i¿b; catalán.
improUbiliUt; francés, improb*biÍit/;
italiano, improiébilití.
Improbable. Adjetivo. Lo que no
es probable.
BtiholooÍa. I» privativo j proi»-
6¡e: latin, imprübsUUt; italiano, «w-
probúbiie; Cnúcéa ; catalán, imprt-
baiU.
improbablemente. Adverbio de
modo. Con improbabilidad.
Etiuolooía, ImpralmiU j el sufiji
adverbial M**tt: italiano, tmprobabtl-
mmté; francés, improiú6km«iit; latin,
imprismíliur.
Improbador, ra. Masculino 7 fe-
menino. La persona que desaprueba.
Etiuolosía. ImproMr: latin, tmprS-
bStor, el que reprueba, forma agente
de impriiatio, desaprobación; francés,
imprÜAttiw,
Improbar. Activo. Desaprobar, re-
probar, reprender alguna cosa.
Etiuolooía. Latía imprSbirt, repro-
bar, de w, no, y prSbSrt, aprobar; ca-
talán, improbar.
Improbidad. Femenino. Falta de
probidad.
BTUOLoofA. I* privativo j probi-
dad: latin, imprSbttat; italiano, tt^ro-
biíÁ; francés, improbiU.
Improbo, ba. Adjetivo que se apli-
ca á la persona 6 cosa mala. | Se apli.
ca al trabajo excesivo j continuado.
IMFR
BnHOLoaía. Latía imprUta; da is,
_ jgacion, j prShu, forma adjetiva de
proba, prueba. Lo ü»pr«bo es lo que no
se puáde probar, intentar ó hacar:
frmncés, Ímpr»bt; catalán, JMproie, a.
Improcedencia. Femenino. Fmvt-
u. Falta de origen conocido, de fun-
damento 6 de derecho, en cujo senti-
do se dice: la lUpaocsniKCiA de tal é
cual acción, de tal 6 cual procedi-
miento, de tales ó cuales actuaciones,
ETtMOLOOÍA. Improtédtmtt.
Improcedente. Adjetivo. Famu*.
Lo que no es conforme á derecho.
ErtuoLOofA. la privativo j preet-
dmt*.
Improdnecion. Femenino. Falta
de producción.
Unprodnctibilidad. Femenino.
Cualidad de lo improduetible.
Xmprodnctible. Adjetivo, Que no
puede producir.
BmioLoafA. I» nq^ativo j prodmt
HbU: francés, improdaetibU.
ImproductiUemente. Adverbio
de modo. Con improductibilidad.
EriMOLoaÍA. ImprtdkttibU y el su-
fijo adverbial rntat*.
ImprodnctiramentA. Adverbio
modal. De un modo improductivo.
BiTMOLOofA. /«^mxJwfMs y el sn-
r" adverbial mtaU: francés, ia^ra-
tMSMSt.
ImprodactÍTO, Ta. AdjetiTo. Lo
que no produce, así en lo tísico como
en lo moral.
EriuoLoeÍA. /• privativo y produc-
tivo: italiano, ñiprodatU»; francés, •»•
produttif.
Improfanado, da. Adjetivo. Que
no ha sido profanado.
ImproUnco, ca. Adjetivo. Que no
es prolífico.
Im^omtdgado, da. Adjetivo. Iit~
fitlaeum. Que no ha sido promulgado.
BnHOLoeÍA. /» privativo ypnmal
gado: francés, vápnm*lg%é.
Impronto, Masenlino. Compoñ-
cion poética á modo de madrigal d
epigrama, que se hace con prontitud.
uapropenao, sa. Adjetivo. Que no
es propenso.
Improperado, da. Participio pasi-
vo de improperar,
ETUiOLoof A. Latin mwW^^Mím,
participio pasivo de iaiprS^írin; *
lanÑN '-
Improperar. Activo. Injuriar auno
de palabn, echándole en cara alguna
cosa.
Etiuolooía. Latin impi^Spir^*,
afrentar á uno d&ndole en rostro con
alc^n mal hecho; de i*, en, dentro,
hacia, contra, y prSpÜrin, acrierar;
compuesto de pro, delante, y pMrIr»,
disponer, prevenir: catalán, iaipro-
P*rar.
Improperio. Hasculiao. La inju-
ria de palabra que se hace í nao
echándole en cara alguna cosa.
BruioLOofA. Improptrar: latin, ún-
— irtim; italiano, tmpnptrio;. cata-
. improptri,
Stattdo ttimo¡^ieo.~'El primer tu-
PROPBBio no fué un insulto; sino una
amonestación: vhpr^ptrin, «pon er
ddante de alguno, repnsaatarlt la
lan, ú
Digitized by
Laoogle
MPR
verdad del caso, advertirle, repreees-
tarle; en fin, amonestarle.» JBI- uso
abnaiS de la reprenden j el iupropí-
Bio se tomi5 en injuria.
Improperio. Masculino. Litwrgia.
Kombre áe ciertos Tersfculos que con-
tenían loe reproches de Jesucristo &
los fñtiaeoBj que se cantaban el Vier-
nes Santo. ¡ Gapiixas dki. iiipbopsrio.
Una de las varías capillas de la igle-
sia del Santo SepiDcro, en Jemsa-
len.
Impropiamente. Adverbio de mo-
do. Con impropiedad.
BriuoLoaU. Itnpropi» y el sufijo
adverbial nemU: provenzal, mpropia-
MM, eKptvpÜHHott; catalán, mpr^rí»-
tunt; francés, ñ/^e^emeñi; italiano,
mprcfrümaríe; latin^ imjjSprti.
Impropiar. Activo anticuado. Usar
de Isa palabras en sentido impropio.
Impropiedad, Femenino. Falta de
propiedad.
KnuoLOQÍA. 2»propio: latín, impro-
frvIUu; italiano, mpnprietó; francés,
mpnpriéU; provenzal, improprietat.
Impropio, pia. Adjetivo. Lo que
está falto de las cualidades qne le con-
vendrían, seg^un sns circunstancias. [I
Ajeno 6 extrafio de la persona, cosa ú
eirciiBstancias,
BmoLOeÍA. Th prívativo j propio:
- latÍQ «mproprín$, lo que no es propio
ni eonveniente; mproprímn, Mta de
|»iipiedad, vicio de la oración; italia-
no, improprio; francés, impropri; pro-
venial, impropri; catalán, impropt, a.
Impropisimamente. Adverbio de
modo superlativo de ímpropiaTaente.
Impropísimo, ma. Adjetivo super-
lativo de impropio, impropia.
boproporcion. Femenino. Falta
de proporción.
ItriuoLoofA.. üt negativo jpropor-
ao»; catalán, inproporciá.
Improporcionaaamente. Adyer-
bio de modo. Con improporcion.
BniioLoaíi.. Impropordonad» j el
mifijo adverbial matte: francés, dt^ro-
fortümnément.
Improporcionado, da. Adjetivo,
Lo aue carece de proporción.
ImpToporcioDal. Adjetivo. Que
está fuefa de toda proporción.
ErnioLoafA. Improporeüm: italiano,
mpnportioMla; francés , ditpropor-
tiomul.
Impropordonalidad. Femenina.
Impioporcioit.
Improporcionalmente. Adverbio
de modo. UfPaOPOBCIONADAMENTB.
EnifOLoofA.. Impropordonal j el su-
fijo adverbial mmU: italiano, impro~
porñemmimMU; francés, di$propofíúm~
fmfrropriamflnte. Adverbio de mo-
do anticuado. Iupbopiaubntb,
. Impropriedad. Femenino anticua-
do. luPBOnSDAD.
Improprio, ia. Adjetivo anticua-
do. Iifpaono.
Improrrogable. Adjetivo. Lo que
no se paede prorrogar.
BtiholoqIa. /« privativo j prero-
gthU: catalán, ÍMprorogubU.
Imprólpero, ra. Adjetivo. Lo que
no es pnf^etD.
IMPB
ImprMdamente.Adverbiode mo-
do. Sin previsión.
EtmoloqCa. Intprítida j el sufijo
adverbial meittí: latin, impróvídi; ita-
liano, Ímpnhidame%te.
Improvidencia. Femenino anti-
cuado. Falta de providencia.
Etiuoloqía. In negativo - v prvM-
dtnda: latin, impriíflamfía; ituiano,
■-tpronidaua.
Impróvido, da. Adjetivo. Dbspre-
VBNIDO.
ETnioLoaÍA. 1% negativo y prende:
latin ÚK^drffñu, <a de prevención j
prudencia; italiano, inprdmido.
Improvisación, Femenino. El ac-
to 7 efecto de improvisar. Dase tam-
bién esta nombre í los versos 6 dis-
cursos improvisados.
EtuioloqEa. Improñtan catalán,
improntttcúí; francés, impmitatio»; ita-
liano, improeitatioñe.
Improvisadamente. Adverbio de
modo. Con improvisación.
Etiuolooía,. Improvitada j el sufi-
jo adverbial mmU: catalán, improvita-
' Mtñt.
Improvisado, da. Participio pasi-
vo de improvisar.
BriuoLoaÍA.. Impnmt»: catalán,
improoisat; francés, impronta; italia-
no, ivtpronita^e.
Improvisador, ra. Masculino j
femenino. El que improvisa.
EriuOLoaÍA. Improvitar: catalán,
improvitador, <i; francés, improñtatewr;
italiano, impromitalori.
Improvisamente. Adverbio de
modo. De repente, sin prevención ni
previsión,
ErmoLoafA. Impronta j el sufijo
adverbial aunte: catalán, improviio-
MMt; italiano, impromittanatte; latin,
imprSiüti.
Improvisar. Activo. Hacer una
cosa de pronto sin estudio ni prepara-
ción alguna. Aplicase especialmente
& los discuraos j composiciones poéti-
cas hechas de ^te modo.
EriMOLoaÍA. Improvito: italiano,
tMpromitare; francés, improviitr; cata-
lauf improntar, improrntartt.
bnproráo, sa. Adjetivo. Lo que
no se prevé o previene. | dk ihpbo-
viso. Modo adverbial. Impbovisa-
llENTS.
ETuiOLoaÍA. Italiano, mpromito,
del latin m, no, y prWUta, previsto,
participio pasivo ae0rMi^#, prevenii
lo futuro, dejíM, delante, j viaín, ver;
catalán, ñiwtwít, sustantivo, casuali-
dad.
Improvisto, ta. Adjetivo. Despro-
visto. I A LA uiPBovisTA. Modo ad-
verbial. IWPBOVISAIIKNTB.
Etiuolooía. Impromitlo, de in, en;
pro, delante, j vuto: francés, i^pro-
vitU; h IHmprovittí, forma italiana de
la antigua forma francesa Íl'ÍMpnrv%,
inopinadamente, de improviso.
Improyectado, da. Adjetivo. Que
00 se na projectado.
Imprudencia. Femenino. Falta de
prudencia.
KTiMOLOofA. TmprtuímU: latin, tm-
prUdtntía; italia&o, inpndauA; fran-
céfl, mpnuUuer, catalán, tnpnúUiui».
IMPÚ
35
Impradente. Adjetivo, El que no
tiene prudencia.
Etimolosía, /« privativo jpmde»-
le: latin, tmpridau, imprítdentit; ita-
liano, imprMde»U; francés, impr%de»t,
ente; catalán, i»pr%de»t, a.
Imprudentemente. Adverbio de
modo. Con imprudencia.
EtiuolooIa, Imprtideníe j el sufijo
adverbial mente: italiano, impntdtnie-
menle; francés, imprudenment; catalán,
■~tpr%dentment; latin, intprUdenier.
ImprudentiBimamente. Adverbio
de modo superlativo de imprudente-
mente.
ETiHOLoafA. iMpmdeniín»» y el
sufijo adverbial mente: latin, wifirff-
dcntiiiími.
ImprndentÍBimo , ma. Adjetivo
superlativo de imprudente.
ÜTiwOLOaÍA. Jmpndenle: latin, úw-
prideníitiimm:
Impúber. Masculino. IiiPlÍBEfio.
Impúbero. Masculino. El que no
ha llegado aún & la pubertad. TJaase
también como adjetivo de dos termi-
naciones.
Etuiolooía. Latin Ímpü6et, imj^il!-
ris, que no tiene bozo; de in privativo
jpaber, púbero: italiano, impnbe, in-
pnhero; francés, impnbire; catalán, im-
púber, a.
Derecho nmitao.— 1. El iupiíbbbo no
tenía el deiecho de testar, cu^a le-
gislación pasó i, loa pueblos roma-
2. Si el ladrón era uipóbbbo, no
podía recibir otra pena que la de azo-
tea, los cuales se daban con vergas,
3. Esta costumbre de azotar con
vergtu vino & E&pafla, según lo de-
muestra la palabra terdngo, llamado
aa!, porque su oficio consistié anti-
guamente en azotar con tergae.
Impublicable, Adjetivo. Que no
puede publicarse.
ETiMOLoofA. In privativo y v^hUctt-
ble: francés, impnbliable.
Impadencia, Femenino. Descaro,
desvergüenza.
Etiuolooía. Impudente: latin, tm-
piideníU; italiano, tmpndenta; francés.
impudente; catalán, impudencia.
Impadencia. Femenino. Mitolo-
gía. Diosa alegéríca que loa atenien-
ses invocaban, probablemente para
pres'ervarse de au cólera, y i la que
típiménides levantó un templo.
Impudente. Adjetivo. Desvergon-
zado, sin pudor.
ETIUOI.0OÍA. Latin impident, impi^
dentií; de m privativo y püdent; pu-
doroso: italiano, impnOente; frasees,
provenzal y catalán, impndent.
Impúdicamente. Adverbio de mo-
do. Deshonestamente,
ETiMOLOofA, Impúdica y el sufijo
adverbial mente: latin, impSd?»ter; ita-
liano, impudentemente; francés, imp»-
demment; catalán, impüdiaimeni.
Impudicicia. Femenino. DasHO-
HB8T1DAO.
Etiwolooía. Impudencia: latin, ús- •
piUlidtia; catatan, impudicicia; italia-
no, impudicifia.
Impúdico, ca. Adjetivo. PaahosM'
to, &Ito de pudor. / .^.^nlí^
35
fflPU
ErmoLoaÍA. 1% prívatiTO y pttdieo;
latÍD, imjtiidleiu; itEkUano, w^idito;
fntncéB, tap%diq%e; catalán, impUdiei,
e».
Impnesto, t«. Participio pasivo
irregnilar de imponer. \ Msaculino.
Tributo, carga.
Etiuoloqu. Latín mpUrituí, partí'
eipio pastTO de mpSnlfre, imponer: ca-
taUn, mpoMaC, aa; francés, impoU;
italiano, itnpotto.
Sentido tíiwtoldgieo.~-l. BU latín im-
fónire tiene el significado de imponer
gabelas á pechos, como se ve en Cé-
sar: uiPONBRs itiptndiwit victU; hacer
pagar contribución á loa yenoidos : iii-
PONERX triHtwM in eapiia $i*g»la, ha
cer una derrama por cabeza.
2. Bs curioso notar que el w capita
tiitg%U de César es exactamente nues-
tra eapitacio».
SiNONiuu. Imjmato, amtribucióit,
carga, gratóme», easaeeíon, derrama, ca-
pitacitHí, t%btidio, ü^iuto, pteha, '
ku. Imptutío viene de impotitum, par-
ticipio pasivo del verbo tmponere, que
quiere decir imponer, como la pala-
bra lo indica. Imponer supone la idea
de superioridad, de dominio, de man-
do, porque equivale á poner una cosa
sobre otra. Así decimos que el ven-
cedor impone condiciones al vencido,
6 qne el fuerte se impone al débil,
cuja locución es propia y eficaz, por-
que significa que el débil está abatí"
do por el fuerte, debajo de él, j que
el fuerte está sobre el débil, que se le
btpitetío encima. Kate modo de hablar
es una imagen viva, natural, lógica,
hasta bella, digan lo que quieran cier-
. tos nimios críticos.
Esta significación etimolégica del
verbo imponer, explica satístactoria-
mente el sentído actual de la palabra
que nos ocupa. Toda orden, toda ley
que se mandaba guardar j cumplir,
era una obligación impnesta; j siendo
ia primera ooligacion de loa pueblos
la aa pagar, esta paga pública vino &
ser necesariamente la primera de las
impoeieümet. Hé aquí explicada la voz
yKP%etto.
Impuesto ee el vocablo con que se
designa cualquier subsidio que se
impone á un pafa. Pero este im^ueito
sería una quimera, ei sólo consistiese
en el mandato; es decir, en el hecho
de la impotiñon. Esta impoñdon debía
realizarse, j esta realización no podía
tener lugar sin que cada individuo
del país amíribnyae con su parte,
según BUS haberes, ó lo que es lo mis-
mo, según los goces que te proporcio-
naba j lo garantía la sociedad, por-
2ue cuando eontribuimot al Estado, no
acemoB otra cosa que pagar la 'custo-
dia ú la garantía que de la sociedad
recibimos. Si la sociedad me guarda
j me defiende muchas propiedades,
natural es que jo pague mucho, por
esa especie de guardería; como natu-
ral es que la pague poco, cuando es
poco lo que me guarda. Este impuesto
proporcional, equitativo, organizado,
convertido en sistema, es lo que ee
llama centribiicÜM,
J^a diferencia entro lu dos palabras |
IMPÜ
de que hemos hablado hasfA aquí, no
puede ofrecer la menor duda.
El impnesto dice relación al que go-
bierna, al que impone.
la eonírihieion dice relación al que
contribuye, al que obedece.
En el impnesht no ha j mis que man-
dato.
En la eontrOneicñ entra la idea de
justicia.
El impnetto es un señorío.
La eonüribndon es un reamen. Así
sucede qne bajuna Dirección de Con-
tribueiones, mientras que no haj ofici-
na alguna de in^nestos.
Esto eontribneton tomd Inégo el nom-
bre de eetrgA, bien porque servía para
atender a las cargas públicas, bien
porque cárgala i los coQtribujentes
coala obligación de pagar.
Pero amén de las cargas de costum-
bre, solían j suelen decretarse eargat
extraordinarias, doblemente onerosas
al pueblo. Esta carga, que el pueblo
no podía soportar, se llamó grawime*.
De modo que se denomina j^-m^mm
todo impuesto que no es de plantilla,
por decirlo asíj toda contribución que,
saliendo del régimen establecido, vie-
ne ígravar los interese^ generales. El
uso de la lengua nos ofrecerá un ejem-
plo evidente. «Parece que el Gobierno
se propone modificar las cargas públi-
cas.» No puede decirse que se propo-
ne modificar los públicos gravamenei,
¿Por qué? Porque el gratime» no es la
carga social, ordinaria, eetablecida,
elevada á régimen administrativo,
sino una carga contingente, arbitra-
ria, violenta, injusta, que no puede
entrar en la organización del sistema,
en la ciencia económica, en la lej del
Estado. Y no siendo una lej del Es-
tado, claro es que el Estado no puede
intentar modificarla. Lo qne el Estado
puede hacer con los gravámenes, es
abolirlos, no modificarlos, porque
quien dice modificar, dice regimen-
tar; j no pueden regimentarse la ar-
bitrariedad, la violencia vía injusticia.
Este ejemplo nos hará ver la dife-
rencia con que el uso distingue las
dos voces de que nos ocupamos.
La cairga es un sistema: sin cargas
no haj nación.
El groioime» es una ruina:
vámenes no haj nación rica j -prÓBr-
pera.
La palabra eaaeeion no se refiere á
la idea de dominio, como el impnetto,
i. la idea de pa^ pública, como
eontrilmeion, ni á la idea de sacrificio,
como carga, ni á la de abuso, como
gravamen, ni á la de recaudación 6 em-
traeeion, como se ha creído equivoca^
damenté;
El nombre de qne hablamos, no ex-
presa más que un accidente, una cu-
riosidad histórica. Eicacdon viene de
acto, derivado del latín agílre, hacer,
obrar, j que equivalía al gri^ agi,
agei», que en sentido propio significa
arrear, cujo sentido expresa bien la
idea de acción, de movimiento, que
atribuimos al verbo iaeer. Del propio
origen vienen earigencia j swaeíitnd, vo-
cea que Bon casi sinónimas d« - —
IMPD
Lo qne antígnaraenta se llamaba
exaedon, no ara otra cosa que la mm-
tünd ó la eeigenei* con que loe cobra-
dores de impuestos públicos ibas, de
puerta en puerta, pidiendo las cuotas
que tocaban i cada vecino. Dichos
cobradores eran mnj tmaetas, lo cual
vale tanto como decir que se movían
6 que obraban con mucha taaeácn.
Nos parece que todo lo que sea aendír
i otra parte para explica esta palabra,
será estar fuera déla etímol(^a jdel
buen sentído. Hacer venir tMtúim de
extracáf, ee desconocer abeolntameo-
te el origen de unbos vocablos, por-
qns va hemos dicho qne cmkmm vie-
ne de tgírt, mientras que eatrteeün
viene de Iratíre, que significa traer,
acarrear; llamar hacia sí. Bmtrur no
es más que ñwr d$ dentro pantfntr»,
conducir da aquí pan allá. Jmrw
don, pues, equivale á exportación,
mientras que eaaeeion equivale á <«w
titnd. Por analogía, significa después
carga ó impuesto.
£ nombra ds derrama no se aplicó
nunca á las contribuciones del Estado,
á los impuestos generales; sino á nna
exacción partícuiar, ora exigida por
el enemigo en tíempo de guerra, ora
acordada por el cabildo de la locali-
dad, para atender á caicas concilles.
Así se dice hoj: derramas vecinales 6
municipales, para designar la contri- .
bucion partícuiar de cada municipio.
Con la voz talla ha sucedido poco
más 6 menos lo que con la palabra
taacdon. Aquella voz no signinoó pñ-
mitivamente ni^una idea de carga 6
de impuesto. Hé aquí su historia.
Talla se deriva de talea, lélUa, por
corrupción, qne significa lámina 6
plancha de madera, porque los agen-
tés ó recaudadores de aquel impuesto
llevaban unas tanas, en las que mar-
caban la cantidad con que mda veci-
no contribuía.
Covarrubias la hace venir del verbo
toscano íagUar, porque el impueeto
Súblico tallai* o tonaba una parte
e la hacienda de caaa vasallo; pero
esta etímblogfa es más ingeniosa que
verdadera. La qne primeramente he-
mos expuesto es la que merece, en
nuestro juicio, ser admitida.
Existían dos clases de taUa; una,
general, que se aplicaba á toda clase
de riqusza j de haberes; j otra, per-
sonal, que se repartía por eabesa de
vecino. Esta última fué la que se lla-
mó capitación, término derivado da
', e^tis, que en latín aignifica
I. Este modo de hablar, tan cas-
tizo j tan filosófico, se conserva aún
en nuestro idioma, J no debien an-
ticuarse nunca, ja que— ¡gracias á
Diosl— no ha tenido ningún saltim-
banqui^ la ocurrencia de Uevarse esta
joja de Kuestra lengua, dejándonos
en cambioona ¿WKÜfnfa. Así decimos:
tantas cabetasae ganado; tocamos á
tanto por caie»i>Mo Mtará entendi-
miento alambicado ^ue diga que Mto
huele á pafio burdo; \pero nosotros la
contestónos quo él n'^ huole á nos-
otros á pafio hrdo, ¿Quá imagen máa
propia, máa viva, máa oü^reta, j «1
uigitized by VjC
6t«,J«J
aiPD
mismo tiempo mia profunda, que de-
mrii4r al hombre por la eaheta, esa
oaoeía que es la casa de bu penaa-
miento, el asiento de bu juicio y da
Bn raion, la estatua de aquel pedes-
tal; el remate del gnu mOQumento?
¿Qué es la cabeza sino el di&cuiso, el
radocinio, el alma? jY qué es el alma
Bino el hombre) ¿Qué imá^n más
bella j m¿8 Babia que designar al
hombre por esa cabeza que pone en
BUS manoB el eeñorío de la obra de
DÍob9 ¿Por qué no hemos de designai
al hombre por la cabeza, cuando desig»
namofl al re; por la corona, j al pon-
tífice, por la tiara, j por la toga, al
magÍBtradoy ¿Qué mayor loga que
nuestra frente, una frente que es la
gian diadema que puso Dios sobre
nuestro cuerpo? A {a»to tocamot por
mím*. Aconseiamoe á la juventud que
no ponga en aesuBo una locación tan
castellana y t&n elocuente.
Suhtiáio viet^e de sit&iidiim, palabra
latina que quiere decir socorro, auxi-
liOt ajuda, j por extensión se dio este
nomwe í la exacción extraordinaria
Gon que los vasalloB ayudaba* al r&y.
Cuando por guerra 6 calamidades no
bastaban loa impuestoa establecidos,
el señor acudia a un nitídio, que es
como ai dijéramos á un toeorro; pero
solfa acontecer á menudo que la peste
y la guerra se iban, y el tubtidio que-
daba. Y de tal manera quedó, que
ian 1«nemos nosotros el luhñdio in-
dustrial y de comercio. Hot se llama
m-bitrio i lo que ae llamaba $%6tidio
intea.
La TOz tributo vine de Iriin, porque
el tríbulo wa el impuesto que paga-
ban las íriiui del pueblo romano. Y
como el impuesto que se pagaba en-
ttlncee era una eapecie de raconoci-
. miento polftioo, como un homenaje
^ue se rendía al señor, la idea de ob-
sequio personal 6 de Eumision entró
naturalmente en la voz tributo. De
este modo se explica que esta voz ten-
ga doB sentidos: uno, qne equivale &
contribución, j aaf decimoe: litlema
tributario, que es como ai dijéramos: tu-
tomadteoutTÍiueio»et;yoiro, que equi-
vale á riudimituto 6 pleito-homena-
je, j así decimos: la India es tributa-
ria del Reino-Unido; el tributo de las
cien doncellas. Por lo tanto, tributo se
distingue de las otras palabras de
este artículo, en que tiene una tras-
cendencia social, cierto sabor político
de que carecen Us demás voces.
Pteio fué el nombre primitivo de
lo qne hoy se llama multa. Con elpe-
eAo ae castigaban loa delitos que las
leyes no juzgaban merecedores de pe-
na aflictiva. As! es que en la antigua
lcf;Í8lacion hallamos ejemplos repetí-
disimos en que ae dice: el que come-
tiere tal 6 cual delito, que^U6Í« tanto
6 cnanto.
Después pasó i significar el censo
6 cinon que el siervo pagaba á bu se-
fior por razón de au hacienda, j como
-BB lefial da acatamiento 6 de vasa-
Uaie.
Bl que pagaba el p4eio se llamaba
pekm, i^ue «r» lo watniio de noble,
IMPÜ
y el registro en que se anotaba lo
que pagaba cada pechero, se denomi-
naba ptehorla.
ChtótU ea toda carga que se hace
insoportable. Así se dice: el pueblo no
puede con tantas yaí«¿w. EsU palabra
añade algo á la voz gravóme», como
la voz yraoáme* añade algo i la vos
auya.
La relación característica de cada
una de las voces de este laigo artícu-
lo es la siguiente:
Impuetto significa autoridad, do-
Coutrihueiva, sistema.
Carga», atenciones,
Gra*ime»f arbitrariedad.
BcBoeeio*, apremio.
Dírríuna, Tecindario.
Capitaeio», casa.
Swtidio, ayuda.
Tributo, vasallaje.
Peeiot, censo 6 canon feudal.
Gabela, sobrecarga insufrible,
Impognabilidad. Femenino. Cua^
lidad délo imjpugnable.
ImpDgnable. Adjetivo. Lo que se
puede impugnar. Q Anticuado, Itox-
PUONiBLB.
Impagnacion. Femenino. La ac<
cion y eKcto de impugnar,
BtuiolooIa. iMpuauar: latín, im-
pugnatio, ataque, asalto, cerco; forma
sustantiva abstracta de iwtpúgiiituí,
impugnado: provenzal, iwtpuguaeio»;
catalán, iwtpuguaeüS; francéa, impug*»-
tiou; italiano, impu^mmono,
ImpBgnadament*. Adverbio de
modo. Cm impugnucion,
BtiuolooLl. Apugnada y el sufijo
adverbial miult.
Impugnado, da. Participio pasivo
de impugnar.
EtiiioloqCl. Latin inpugtítut; ca-
talán, MMjnyiMí, ia; &ancw, impugna;
italiano, impu/uato.
Iinpngiuidlor, ra, Ifascnlino y fe-
£1 que impugna 6 hace opo-
BrwoLoaía, Iwipugutr: latin, hm-
JtíUor¡ italiano, vnpugutíort; cata-
, impugnador, a.
linpngiuuiU, Participio activo de
impugnar. £1 que impugna.
Impngiiar. Activo. Combatir, re-
futar lo que otro dice ó hace.
BrmoLOOÍa. Latin impugnare, aco-
meter, contradecir; de m, en, ypuguA-
re, pugnar: provenzal, iatpugitar, eat-
pugnar, ewtpwtkar (empeñar); catelan,
impugnar; francés, impugnar; italiano,
impugnare.
ImpognatiTO, va. Adjetivo. Lo
que impugna 6 ea capaz de impug-
ar,
ETiHOLOGÍa. Impugnar: catalán, «h-
ugnatiu, M.
Impnltador, ra. Adjetivo, Que
npuua.
KTWOLoaíi. Impuüar: latin, ím^kA
ior, impuitSrit, el que impele 6 sacu-
de; instigador, consejero.
Impnliar. Activo. Impeler, dar
impulso.
¡TiuoLoaía. Tmpuüo! catalán, ÍM-
puüar; francés, mpulter,
Stutido itimoUgtea.—Ü^kti' w la
IMPU
37
^nl
forma intensivtL de impeler, por ct^
razón significa un orden interior de
hechos y de ideas.
Se impele un mármol: se impuha un
pensamiento.
Impeler es mover el cnerpo: impul-
lar es mover el alma.
Muchos impelen: pocos impuhm,
¡Qué historia tan tristol
Impnlaion. Femenino. Iiifulso,
ETiiiOLOofi.. Latin impuleto, la ac-
ción de impeler; forma sustantiva abs-
tracta de tmputnt, impulsado: pro-
venzal, impultio; catalán, impuUi¿;
firancés, impulsión; italiano, »^Mww,
ImpnbiTanenU, Adverbio de mo-
do. Con impulso,
BtiholoqU. ImpuUiva y el sufijo
adverbial mente.
ImpoIaÍTo, Ta, Adjetivo. Lo qn«
impele 6 puede impeler,
- EriKOLOaf A. Impnleion: italiano,
impultVBo; francés, mpuUif; proven-
zal, impultiu; catalán, iv^ínu, va.
Jíwria.— Aumentar la irritabilidad
del corazón, vale tanto como aumen-
tar BU /iMrU IMPULSIVA. (BOSSDBT,
Obras, lomo 8.', página 17.)
Impulso. Masculino. La acdoa
j efecto de impeler, I Adelanto, me-
jora, progreso; y asf decimos: dar im-
pulso á las ciencias y artes. 1 nati^
ral; propensión, estimulo, exhorta-
ción casi instintiva con que nuestra
propia naturaleza nos inclina á obcar
en ciertos casos; y así decimoa: <el
hombre que se hiela, busca el fnego
por UQ lUFULSo natural.* Eatoa lypoL-
soB nalwalee son siempre el reaultado
del sentimiento de la conservación. M
Fítica. La acción de todo agento, el
movimiento de toda actividad, ó sea
la impresión extrínseca que . produce
necesariamente la potencia de un cuer-
po. I Moral. Kl efecto que causan las
afeccionea del eapfritu en cualquier
materia; y así se dice: «el updlso de
las ideas, el iupulso de las pasiones;
la esperanza, el pensamiento y el amor
son los grandes iupulsos de la vida
humana.* | bbcbbto. Teología. Emo-
ción íntima de la fe, en cuyo sentido
se dice: «no parece sino que Dios lia
dado i nuestra alma un wpuuo (»-
(reto quelallamaásí.» \ MoBBftABLOS
IMPULSOS. Frase. Moderar las inclina- '
cienes y los apetitos.
EriMOLoaÍA. Latin imwhuí, imput-
ttt, choque, Ímpetu, estímulo, insti-
gación, consejo; simétrico de únpaiiw,
impelido, participio pasivo á^impelli-
r$, impeler: italiano, impulso; catalán,
impuls.
Impulsor, ra. Masculino y feme-
nino. £1 que impele. | Aparato oí-
pulsos. Fisita. Aparato que imprima
fuerzas para lograr algún efecto.
Etuioloqía, Impulsa: latin, «npaf-
sor; francéa, impuaewf; catalán, «a^mt
Wf.
Imponar, Activo anticuado, hh-
POSMAS.
Impone. Adjetivo. Lo que queda
sin castigo. | Delito dipunb. Forentt.
Delito que no sufre la pena de la ley.
Btimoloqía. Latin vmpinis; italia-
no T — *"' — "'
Digitized by
Cjoogle
88 IMPU
Smttido «tmtUfiea.—iSl latín ÍMpS-
Mi se compone de m prív&tivo, sin, y
fOfM, pana: iwi-pceiu, im-p&iú, án h
pena debida.
Impunenientd. Adverbio ds modo.
Con impunidad.
ETiMOLoaÍA. ImpiMt y el sufijo ad-
verbial wimtt: latiii, imjAni; catalán,
impwuwunt; franca, imptitémmt; ita-
' liano, mptaummUe.
Impunidad. Femenino. Falta de
caatí^.
AriMOLoaía.. Impmu: latín, impbti-
iat; italiano, impañiti; francés, tn^*-
*ité; catalán, mprnütét.
Impnnido, da. AdjetiYO anticna-
do. Ihpuhb.
BnHOLoaÍA, 1% priyatávo y piutido:
latin, ÚnpfoiÍM; italiano, imuMÍfá;
francea, mm/imí; catalán, mpéiii, a.
Impnrunente. Adverbio de modo.
Con impureza.
BtimoloqIa. Impmra j el snfijo ad-
verbial MMÍt: latín, impVri; italiano,
impunmMU; franca, iMpvnmentj ca-
talán, mp%nmt»C
ImporeB*. Femenino. La mezcla
de partículas groseras 6 extraSas á un
cuerpo 6 mat«ría, I Uettíbra. Falta
de pureza 6 castídad. | ps sanqbb.
Haofora. La mancha da una fiunilia
por la mezcla de mala raza.
fimfOLoafA. Impuro: latín intptirí-
ta$ é iv^^rtüa; italiano, impwilá;
francés, tmpureU; catalán, impwriíAt;
ñipuren.
Jtaeñ9 Aitt^rie». — 1. Ley dé Moitéi.
Estado & condición de la persona, la
cual necesitaba de rehabilitación ma>
nd. El menstruo da la mujer se. tenía
en concapto de ihpdbsza., de la cual
había de purificarse & beneficio da
cierto número de baños. El hombre
no podia tener c<ipula con la mujer
hasta haberse purificado, so pena de
caer en la nota de inmundo. La impv
Biza da Ta le; de Moisés venía í ser
una especia de culpa pasiva,
2. jCfífiílaeÜM oMíiyaa. — lüTnaKzj
l^al. lincha que caía sobre, el indi-
viduo que ejecataba ciertas acciones
vedadas por la le;, de las cuales tenfa
que puribcarse con las expiaciones es-
tablecidas. Se llamó niPUHBZA Ifgal,
porque las acciones prohibidas se de-
nominaron impwat.
3, La lUPUszzA (como sindnimo de
impudicidad) ea el pecado más opues-
to á la comunión. (Bodbdaloo, /m-
tneeionet tobre la cmiimhm, egfúr., te-
ta 2.*, pé^vM 453.)
Impnndad. Femenino anticuado.
IlIPORBZa.
ImpnrisiBO, ma^ Adjetivo supeí^
latívo de impuro.
Impuro, ra. At^etivp. Lo que
es puro. I Corrompido, lascivo, des-
ErnfOLOQÍi.. /fiprivativo;^)«ro.* la-
tín impSnt, sucio, deshonesto, mal-
vadla italiano, impuro; francés; impar,
urá; catalán, imp%r, a.
bapatabÚidad. Femenino. Cnidi-
id de lo imputable. J Foretae, lupu-
TAm-iDAD de MI Keeho; reBp<mBabili-
dad
dad hipotética del hecho imputable
anta la lej. | Tiologi*. Iupotuiubad
IMPU
de los méritos de Nuestro Señor Jesu-
cristo.
Etiholooía. Imputable: catalán,
immtíabUilat; francés, imjmtabilití.
Impotabia. Adjetivo. Fortiui. Lo
que se puede imputar en vfas de de-
recho. I Moral. Lo que pueda impu-
tarse en el érden de la conciencia, en
cuja sentido se dice que los vicios
son iiiPUTABLRS eu el fuero interno. ||
Teología. Todo lo que puede tornarse
en abono de la rehabilitación moral
del hombro, como los méritos de la
pasión y muerto del Divino Mesías.
ETiMOLOofi.. Imp%iar: italiano, m-
ptttabiU; francés y catalán, imputable.
SeeeíU.—lA acción que no depende
de nuestra voluntad 6 de nuestro ar-
bitrio, no es libre; y no siendo Ubre,
no es lUPUTABLR. Por consistente, lo
lUPOTABLE no se concibe, sino dentro
de la libertad del albedrio, lo cual
quiere decir en liltimo término que la
libertad es la sanción etoma contra el
libertinaje.
Impatacicm. Femenino. La acción
y efecto ds imputar. | Teologia. Apli-
cación de, los méritos de Nuestro Se-
ñor Jesucristo á la rehabilitación mo-
ral del género humano. | Dtrecho ro-
mano. Compensación de una suma con
otra.
EnvoLOoli.. Imputar: latin imptltS-
t\o, partida de una cuenta, en e\ Di-
getto; acción de imputar, en san Isi-
doro; italiano, vi^tame»to; impntano-
m; francés, imputatio»; catalán, m^K-
UÚi^.
Imputado, da. Participio pasivo
de imputar,
EtuioloqÍa. Latin mpitUlMt, par-
ticipio pasivo de impUlare: catalán,
imjmtat, da; francés, iB^t¿; italiano,
imputaío.
Impntador, ra. Masculino y feme-
nino. El que imputa.
EriuoLoaÍA. Imputar: latin impitíS'
tor, el que pona en cuenta; italiano,
imputaíore, acusador; catalán, imputa-
dar, a.
bnpntar. Activo. Atribuir & otro
alguna culpa, delito ó acción, i Teo-
logía. A_plicar á la salud del hombre
los méntos del Salvador, quien sufrió
voluntariamente la pena da nuestro
pecado en el martirio de la cruz.
Etiholoqía. Latin impiíSre, de
en, dentro, jpütare, pensar: catatan,
imputar ; francés, imputtr; italiano,
ÜRsafore.
ImpatatÍTO, Ta. Adjetivo. Que
imputa. I Teología. Concerniente ¿ la
apncacion de los méritos de Nuestro
Señor Jesucristo, p Justicia imputa-
tiva. Reforma religiota. Adición de la
Gracia, en cuya virtud se nos aplican
los méritos del Redentor, para com-
pensar la iinputaeion del primer pe-
cado.
BriMOLOOfA, Imputar: latin, impii-
tSlíVMt; francés, imputatif; provenzal,
m0«.'a(w.
Keeeia hitíMca. 1.— Calvino, tanto
6 mis que Lutoro, se raMó de la Jue-
tificadou para pasar í la/at/ÚM lupu-
TATivA, considerándola como el ñm-
damenfa) comas de' toda la nuera r»>
IN
forma. (Bossübt, Var. IX, pim-
/bi.'l
3. Ni los padres, ni Juan ds Hun,
ni Wiclef, su maestro, ni los orto-'
doxos, ni los herejes, ni loa albigao*
ses, habían pausado antes que él en la
juttieia IMPUTATIVA. (iBi&m, /J, pé^
rajo i79.)
Imaak. Masculino. lUUgiom «mA»-
metm». Comida que los mosubDasM
hacen &utea iti alba, dunmto «a ra-i
madan.
Ib. PTepoaicio& latina, que ea oaa-
tallano sélo se usa en composición, y
por lo común es negativa haciendo
que la voz A que se antepone signifl-
que lo oontrarto de lo que significaba
sin ella; como imoaPaz, no capaz; ix-
KÁsiL, no hibil, eto. (AcADKiiiA).||La
a de M desaparece en todos los casos
en que el latin la oonvirtíé en ¡ por
asimilación, oomo en ilUeituí, ¿-Hé»>
ío. \ Se toma en m ante las labiales t
y p, como en imürbe, impedir. \ Se
convierte an r, por asimilación, en to*
' los caaos an que procede í otra r,
lo an ir-regular, ir-religio»o, *r-n**
potuahU. I La a de iM se conserva
siempre antes de vocal, oorao en tmo-
tiw), inepto, nmrgáuiea; así como éntM
de h, como en inhibir, inhábil, aiu-
mano, mkumar. | Literatura Utiua. Co-
mo partícula componente, tiene dos
sentados principales: primero, signi-
fica superposición, aplicación, movi-
miento, quietud, permanencia: segun-
do, designa tendencia, dirección. |j
Otras veces es privativa, corao en cas-
tellano, y equivale & no ó IM. | Con-
siderada como preposición, correspon-
de al número ae las llamadas «oria-
blet, porque rige, ;a acusativo, yu
ablativo, sagun las circunstancias. Un
cuilnto í su sentido, están vario como
la multitud de relaciones que signifi-
ca: eu, entre, hada, á, centra, miát-
trae, durante, reipeeio i, m ,rMM dr,
eegu», bajo.
1. ETuiOLOofA. Sánscrito fti, recop-
ter; 4m, menos; au, a, sin; esto es,
nada; griego, dbv Iv tí; (a«, eu, eít); la-
tín, iu; godo, un; alemán, wi-,i)-; in-
glés, wt; gaélfco, ao, ei; kimr;, a*.
2. £1 ruso utuie es el sanscnto iua,
menos; griego, fiwi {áueu, Atey), sin;
godo, imoh, nana; alemán, oh», ivahu,
Setena.— Eb tan curioso como prác-
tico y verdadero el siguiente resá-
men que hace Monlau.
In, Df, IB, i, BN, ENB, xu. Del latín
m, que es á un tíempo (lo mismo que
eu castellano) partícula inseparable
negativa ó privativa, y prefijo de con-
notación varia. El i» negatívo contri-
buye í la composición lo mismo qus
el ta prefiio legítímo, y por lo tanto,
aunque el uno tenga diversa etimolo-
gía que el otro, aunque sean homóni-
mos ; no sinónimos, no ha; inconve-
niente en juntarlos aqui, ; tratar de
ellos á la vez, bajo nuestro especial
punto de vista, que es el da la com-
posición de las voces.
In expresa la negación, correspon-
diendo al un ó á la a privativa de los
gries^OB, en cu;o caso destruye el Va-
lor &l simple o
Digitized by
Laoogle
INAB
cútot iiummiU, íM'ViwmIo, iWÍMt»,
ion tundo con fírecuencia algún» íáea
«cceaoria desfayorable , 6 toma ana
eonsotacion depraTativa, eomo en m-
difito, Ht-/Mme, m~iuiiU, i»-ítil, etc.
BÓcordemoB ^ora que hav, ademis
deút, otroB prefijos, como <u», dü, es,
M, M, qae también connotan ¿ su mo-
do la privación ¿ la negación; de don-
de resaltan Taríaa voces compuestas
BtniínimaB, cnyaa diferencias de sig-
nifieado, & veces ma; delicadas, pero
siempre reales, se han de determinar
Sor medio del anUisia etimológico 7
el estudio de los buenos babustas.
Analizando, pues, j estudiando, se
logrará encontrar la diferencia que
Iwji.por ejemplo, entre m-par j dit-
far, entre ühOñimado j ganíitiiiu, en-
tn inñfamáo j 4u-/tutdo, entra üt-^bme
y d^onu, entre üna»ia y w-amta, en-
tn*it-/am*r y dit-Jamar, etc.
In, prefijo legítimo, expresa rela-
ciones de superposición, o de di^e(^-
don bácia un ponto, de agresión, de
«ita«da li de ¡ngreev: eñ-uider, imrjio-
Már, tM^nt^Mor, «i-ct&ir, vt-dnár, m-
grtiof, m-mteiaru, in-mmiar, im^ic-
tor, üt-tMlíar, w-ñño», etc. Otras ve-
ees el M es M-tMMtw, amnenta la fuer-
za del simple y equivale á in%eho,
*Mgr, etc.: t»-UMar, .i»<Uto (muj glo-
rioso), iHymU (extraoidinariamentfl
grande), v^-Unsidad, itt-tauiím. Otras
veces, en fin, expresa un movimiento
de reversión, 6 que un objeto vuelve
hicia sí mismo, teniendo entonces el
sentido del griego ana (bicia atrás, de
noevo), y baciendose sinónimo de r«,
eomo tn-firint^ir, in-tla*rvr, úttuttír,
In se convierte en m ántfis de b 6p,
tegua habrá podido notarse en varios
de los ejemplos que dejamos pnestAs,
T segun 86 ve en ím-bécil, ttit-berbí,
«m-fToiable, Ímr-pntdent«, im-piber; en
«r, eoando le sigue r, como en ir-r«g%-
Ur, if^ewudMie, ir-reprauibU: excep-
túase el atitácuado i»-rtfmaurado; y en
», antee de I, como en i-UgihU, i-U-
gél, i-Ueíto, i-Uteraío, etc.
is tema moebas veces la forma po-
pular M{yt* pronuncia igualmente
el francés el ñt prefijo de casi todos
eos compnestos), como se ve en m-
tffnar, t^^üardar, M-Mc/er, m-mt-
rat, t»-gol/«r, en^aeof, etc.
Sn (forma de 1») se convierto á ve-
ees en tnt, 6 toma una t eufónica, en
wi<-<har, ttn-oMcKar, etc.; y se con-
vierte en «)» antes de í 6p, como en
tm^tremf, sn^b«r, emrparejof, an-prat-
ier, OH-fvfar, etc.
"Suy, por ^timo, algunos compues-
tos qae toman indistintamente la for-
ma m ó la m: as! M-cnuerJ, m-/wtir,
M-iütto, n-wnier, etc., valen tanto
eomo ñt-erttar, v»rfiirHr, in-kütto, tw-
' wmer. Sin embarg^, por regla gen»-
fal, la forma primitiva 7 regular i*
es más culta que la popautr m. (Mon-
LAD.)
laaJbaTcaltle. Adjetivo. Que no
puede abarcarse.
Inaliaatocido, da. Adjetivo. Que
BO ha sido abastecido.
~ , Adjetivo. Lo que no
INAD
se puede abdicar por ser inseparable
del algún cai^, (Ggnidad, etc.
Inabolido, da. Adjetivo. Que no
está abolido.
Inabrogable. Adjetivo. Que no
puede abrogarse.
Inabrogado, da. Adjetivo, Qae no
ha sido abrogado.
Inabatínencia. Femenino. Falta
de abstinencia.
Inacabable. Adjetivo. Lo qae no
se puede acabar.
EmioLoofA. /• privativo y Mcíit-
ile: catalán, tnoeaSailt.
InaecesibUidad. Femenino, La
cualidad de lo inaccesible.
EmiOLOofA. Inaceeñlk: latin, hhh-
caAbiÜiat; francés, üuuemibiliU; ca-
talán, íiwccettibiUtat.
Inaccesible. Adjetivo. Lo que no
es accesible. \ Aquello adonde ^polu-
tamente no se puede llegar, 6 donde
no se puede llegar sino con mucha di-
ficultad. ¡ Metubra. Be aplica á la
persona de diñcil acceso.
ExiMOLoaÍA. I* negativo y aeeeñ-
ble: francés y catalán, inaecetibU; ita-
liano, inaeeetibiU; latin, MwefffÚIJú.
Inaccesiblemente. Adverbio mo-
dal. De un modo inaccesible.
EriuoLOofi.. Iitaceetible y el sufijo
adverbial »t»U.
Inacceso, sa. Adjetivo. In&ccssi-
BLB.
Inaocion. Femenino Ffclta de ac-
ción, ociosidad, inercia.
ETmoLoaÍA. 7e privativo y «etM.-
catalán, úucd^; francés, vuetü»; ita-
liano, ñuuione, ^
Moral dt la familia. — La ihacoion
engendra el hastio. Este hastío es la
pena terrible con que Dios castiva
nuestra ociosidad. De aquí resulta
que, para castigar nuestras faltas, se
vale de la disciplina de nuestros pro-
pios vicios. ¿Y habrá quien diga que
no hay Dios? Hl ocio y el abummien-
to son una misma cosa. A tal padre,
tal hijo: í tal &milia, tal azote. Pro-
piamente hablando, la ihaccion es el
presidio de los que andan sueltos.
Inaco. Masculino. Mitologia. El
más antiguo rey de Argos, padre de
lo, á quien amó Júpiter. Dio su nom-
bre al río Inaoo, que baña la ciudad
de Argos, y i todo el Peloponeso. ||
Hittona »atwal. Género de crustáceos
decápodos.
InactÍTamente. Adverbio de mo-
do. Sin actividad.
BrnioLoafA. Inaetic* y el snfijoad-
verbial «MÍ;; francés, i»aetiwm«Kt.
InactÍTÍdad. li'emenino. Falta de
aotividad.
Btimoloqía. Juactim: italiano, m-
aítiviti; francés, inactimU,
InacÜTO, va. Adjetivo. Que no es
activo, en lo físico y en lo moral.
EfncoLoaÍA. 1% privativo y uíivo:
italiano, imUHM; francés, ÍMU¡tif.
InacDOBO, aa. Adjetivo. Que no es
acuoso.
Btiuoloqía. i* privativo y www;
latin, ^tJE^HSfw, seco, árido, sin agua;
italiano, úwenMO.
Inadaptable. Adjetivo. Lo que no
es adaptable.
INAD
39
BmioLOQÍA.. I* privativo y adapta
hU: italiano, au(dattibile; catalán, w»-
adMlabíe.
Inadecuable. Adjetivo. Que iio
puede adecuarse.
Inadecuablemente. Adverbio mo-
dal. De modo inadecuado,
EriuOLOofA. InadeatabU y el sufijo
adverbial wuhU: italiano, Ínadegiiéía~
mentí.
Inadecuado, da. Adjetivo. Lo que
no es adecuado.
ETiuoLoafA. I» privativo y adecua-
do: francés, inaá/¡¡uat; italiano, inade-
guato; catalán, imadeq*at, da.
Setena. — ^Bn algunos sistemas filo-
B<5fíco&, idea inadscuajda vele tanto
como idea oscura: una idea concreta
es iNADECDAnA i! oscura, si todas lais
ideas que la componen no están pre-
sentes en el alma. IBomnst, Biuayot
analiticot, alma, e. iS.)
Inadicto, ta. Adjetivo. Dbsafboto.
Inadmiaibilidao, Femenino. Cua-
lidad de lo inadmisible.
ETUfOLOQÍA. InadmitibU: italiano,
inamittibiUu, iaammiitUiliíi: francés,
ioamietibiUti.
Inadmisible. Adjetivo, Lo que no
es admisible.
BTiMOi,oofA. /«privativo y admisi-
ble: francés, inadmutible; italiano, m-
amitiibile, immmiitibiU: catalán, üi-
admittible.
Inadmíaioti. Femenino, Falta de
admisión,
ETWOLOofA. I* privativo y admi~
tiott: francés, inadmtttúm.
Inadvertencia. Femenino. Falta -
de advertencia.
ETniOLoaÍA. /• privativo y adver-,
tencia: catalán, inadoertfiícia; francés,
inadvertenee; italiano, wuimertttaa.
SiKONUiiA. Inadvertencia, detenido.
La inadvertencia puede ser nn defecto
diacupable causado por una tarda per-
cepción del ánimo, 6 de una distrac-
ción involuntaria.
Bl detenido es siempre un defecto
repransible causado por una negli-
gencia indisculpable 6 una distrac-
ción voluntaria. Aquélla falta á la pre^
caución conveniente; éste felta á 1&
obHgacion debida.
Dn general que se halla sorpíendi-
do por falta de pracauciones, no pue-
de excusar su detenido con el titulo de
inadvertencia, porque en aquellas cir-
cunstancias no hay falta disculpable.
Los recíprocos cumplidos que ha
establecido el uso entre los amigos y
familias, producen á menudo disen-
siones.y quejas, por las tnadvertendaí
de los amos y los detatidot de los cria-
dos. (Huerta.)
Inadvertidamente. Adverbio de
modo. Con inadvertencia.
EruioLOaÍA. Inadvertida y el sufijo
adverbial mente: francés, inadvertam-
ment; italiano, inamerlitamenle.
Inadvertido, da. Adjetivo que se
aplica al que no advierto 6 repara en
las cosas que debiera. \ Lo que no ha
sido advertido.
EtimoloqÍa. /» privativo y adverti-
do: catalán, inimrHt, da; italiano, M-
aneriiío. .-
Digitized by
Cjoogle
40
INAL
InaCabilidad. Femonino. Falta da
a&bilidad.
Inafable. AdjetÍTO. Que no es a&-
Ue.
Ina&blementa. Adverbio de mo-
do. Sin ft&bilidad.
EriuoLoaíi., Inafahte j el Bufijo ad-
verbial mettU.
Inafectado, da. AdjetÍTO. Lo que
no es afectado.
Inagenable. Inajbnablb.
Inagitable. Ajetivo. Que no puede
agitarse.
Btuiolooía. i* príTatívo y agitable:
latín, imHgital/iUt.
Inagitacion. Femenino. Falta de
agitación.
InagitadaBiente. Adverbio de
modo. Hin agitación.
BrniOLoau. Inagitada j el sufijo
adverbial mMte.
Inagne. Adjetivo anticuado. Iná-
MB.
In agone (b^tis). Frase latina usv
da en castellano j aplicada al que
está a^nizando. (Cabalucro.)
BtuiolooU. El latín i» agone sig^
nifica en competencia, porque es el
ablativo de ago, agSttit, certamen, lu-
cha. Estar in aqoni es un barbaríe-
mo, que no puede pasar sino como
frase burlesca.
Inaffotable. Adjetivo. Lo que no
se purae agotar.
Étiuolooü.. i» negativo / tgataile:
catalán, iaaaotaiU.
Inagotado, da. Adjetivo. Que no
se ha agotado.
Inagnantable. Adjetivo. Lo que
no se puede aguantar 6 sufrir.
BtuiolooU. /» privativo j agmim-
tghU: catalán, iiu>g*a%teiU.
Inagaantablemente. Adverbio de
modo, eiu poderse aguantar.
ETmoLoaÍA. iMaguauíaiU j el sufijo
adverbial mente.
Inwenable.Adjetivo.Iiui.ixiTABi.B.
Inalado, da. AdjetÍTo. Que no tie-
ne alas, n Ornitología. Sección del or-
den de los pojaros nadadores, com-
prensiva de los que no están provistos.
de alas, propiamente dichas; sino de
una especie de muflones que sirven
para la natación.
Inalegable. Adjetivo. Que no pue-
de alegarse.
Inuegado, da. Adjetivo. Que no
ha sido alegado.
Inalegórico, ca. Adjetivo. Que no
es alegórico.
Inuentado, da. Adjetivo. Que no
tiene resolución.
BTiiiOLoaÍA. In privativo 3 alen-
tado.
Inalienable. Adjetivo. Im que no
se puede enajenar, jj Tiene uso en el
draen político; y asi se dice: <los de-
rechos de la nación son utalibna-
BLBS.» H Se emplea también eti el or-
den moral, como cuando decimos : «el
honor es un bien inalibhablb, de que
cada cual debe responderse á sí mis-
mo;» <Ia viri^d tiene un derecho im-
AI.IENAB1.B sobre el corazón.» Q ffitlO'
ría ronuuia. Titulo del dominio de ios
antiguos emperadores, ' que éralo que
se llamaba el taero dominio. .
INAM
BnuOLOQÍA. In privativo t aliena^
ble, forma adjetiva ficticia del latín
aH^SnSre, enajsnar: italiano, vnaUenÁb^
U; francés, uuU/nable; catalán, inalie-
nable.
Inalterabilidad. Femenino. La
cualidad de lo inalterable. | Metajiti-
ea, X>)ndicion y estado de las sustan-
cias espirituales 6 incorpóreas.
ETiwoLoaÍA. Inalterable: italiano,
inalterabiliti; francés, inaltírabiütá;
catalán, inalterabiUtat.
Reteia. — 1. una de las tres propie-
dades del oro j de la plata, conside-
rados como loB linicoa metales perfec-
tos, es la IHALTBBABIUDAD respecto
del aire y del agua. Las dos propieds'
des restantes son la ductilidad y la
fijeza respecto del fuego, (Bupfon,
Mineralogía, tomo S.*, pinina 6.')
2. La mAi.THa43u.iDAi> de los mo-
vimientos celestes está demostrada
por la observación de todos sus fenó-
menos; cuyo principioparece concordar
con la opinión de los que no admit«n
la posibilidad del vacio en la natura-
leza. (Extracto de La. Placb, Swpoii'
tion III, S.)
Inalterable. Adjetivo. Lo que no
se, puede alterar, en cayo senfído se
dice que la esencia es iNAi.TBKASLa. |j
Por extensión, se aplica á los objetos
menos expuestos í sufrir modificacio-
oea que pudieran descomponerlos ó
degenerarlos, como cuando decimos
que el oro es mlis inaltbrablb que la
plata, sin embargo de que no puede
conaidaráraele como mAi.TBaABl.B en
absoluto. I Se aplica í los hechos del
orden moral; j así se dice: virtud,
amor, verdad, principio iMALTsaa-
*■
ETiiioi.oafA. In privativo y atiene
ble: italiano, inalterahile ; francés, úi~
alterable; catalán, inalterable.
Inalterablemente. Adverbio de
modo. Sin alteración.
Etimoloqía. Inalterable y el sufijo
adverbial mente: italiano, tnatteraitl-
menle.
Inalterado, da. Adjetivo. Lo que
no tiene alteración.
Inamisíbilidad. Femenino. Teolo-
gía. Cualidad de lo inamisible. Q Se-
/orma religiosa. La Reforma sacó de
este principio el dogma llamado IH-
AMJsnni.iDAi} de la jvtticia, encujavir-
tud la justicia, una vez recibida, no
puede perderse jamás. Tal es el argu-
mento con que los reformados pre-
tenden dem<»trar que los elendos no
pueden nunca convertirse en reprobos,
cuja doctrina condbna, como absur-
da, el sabio V virtuosísimo fiossuet.
~ lamisible. Adjetivo. Teología. Lo
que no se puede perder, en cuyo sen-
tido dicen loa teólogos que la perfec-
ción evangélica llegú á tomarse en un
amor inamisiblb.
EtiuolooÍa. In privativo y amitible:
latin, t«t¿múriíl/ú; francés, inamittible.
Jteseña. — 1. Haría, en virtud de la
concepción, tenía una gracia inaltera-
ble r, según el lenguaje de la teolo-
gía, INAUISISLB. (BouBDALOtr, Mytti'
ret Cono, de h Vierge, tomo 2.', pi-
gina if.)
DíAP
2. La tt ntÁHisiBLí no Mhallantis
que en los elegidos. (Fenslon: lomei*.
Pig. a.)
inamoTÜidad. Femenino. Cuali-
dad de lo inamovible, en cuto senti-
do se dice: la ikauovilidas de la ma-
gistratura ¡ la ufauoTiUDÁS de loa
empleos.
ÉTiMOLoof A. Inamoñile: italiano,
inamonbiUti; francés, átamovibilii/.
Inamovible. Adjetivo. Lo que no
se puede mover. Aplicase á los empleos
y cargos peipetuos.
ETUáOLOoiÁ. /• privativo y amon-
ble: italiano, inamombile; francés y ca-
talán, inamoñble.
Inane. Adjetivo. Vano, fiitil, in-
útil.
Etivoloqía. Griego tvtív (man),
vaciar: tvSv (inin}, vacío; latin, inanít,
desocupado, frivolo.
Inanición. Femenino. Medicina.
Notable debilidad por <a de alimen-
to ó por otras causas.
Btimolooía. Inane: latín de san
Isidoro, inSnXfío, vacuidad; francés,
inatiition; provenzal, inanido; cátalas,
imanieúf.
Inanidad. Femenino. Vacío de una
cosa. I Futilidad. | Taotrofi de ihami-
DAD. Onmoloaía. Épocas anteriores á la
ley de Hois&, por considerarse como
tiempos vacíos para la historia.
Btuiolooía. Inane: latin, Mtetfu;
italiano, áuniti; francés, inatütí; ca-
talán, inanitat.
Inanimación. Femenino. Falta da
animación.
EnuoLoofA. In privativo y «msm-
dqn: francés, inanimatio».
Inanimado, da. Adjetivo. Lo que
no tiene alma. | Lo que no está dota- .
do de animación, 6 que ha dejado da
tenerla.
EriifoLOofA. In privativo y anima-
do: latin, iniínimatiu; italiano, inani-
maío; francés, inánime catalán, tttoa»-
mat, da: que no está dotado de animar
don, 6 que ha dejado de tenerla.
Inánime. Adjetivo. Eximia.
EruioLoaÍA. Latin tn&Kinit, sin
aliento; de in, no, y anXma, alma, vida;
catalán, inémime.
Inantáreo, rea. Adjetivo. Botáni-
ca. Desprovisto de anteras.
Etuiolooía. In privativo y anléreo.
francés, tnanthéré.
Inapagable. Adjetivo. Lo que no
puede apagarse.
BTiuoLoaÍA. In privativo y apagO'
ble; c&talan, inapagable.
Inapeable. Adjetivo. Lo que 00 se
puede apear. J Metáfora. Lo que no se
Siuede comprender 6 conocer. ¡ Met¿-
ora. Se aplica al que tenazmente se
aferra eu su dictamen u opinión.
BriHOLOaÍA. In privativo ; o^woííc
catalau, inapeable.
Inapelable. Forente. Adjetivo que
se apbcs á la sentencia de que no se
puede apelar.
ETiHOLOOf A. /)id^«&KÚ»i: catalán,
apel-labte.
Inapelación. Femenino. Falta d»
apelación.
InapendicnUdo, da. Adjetivo.
Ihaheadizu».
Digiti'zed by
L.oogle
INAR
Inapendisulo, da. A4JetíT0. 2íoo¡o-
gUi. Enffaito de los enuticeoB que ca-
nean ae apéndices.
Inaperdbídunente. jidverbio de
modo. Sin spercibímiento.
BmcoLoaL.. Inaptreibida y el sufijo
adverbi&l vu%U.
Inapercibido, da. AdjetÍTo. Que
no ba sido percibido.
EriuoLoaü.. /« priTitiTo j apera-
ndo: fnnééa, imaperp».
Inapetencia. Temenino. Afedieina.
Falte de apetito d de gana de comer.
Etiuolosía. /» priTativo j apiím'
eia: catalán, itmpitíncia; francés, Mo^
p/itnee; íteliano; inapptíeiua.
Inapetente. Adjetiro. El que no
tiene apetencia.
EnwoLOofA. InapttMeia: italiano,
iiumpeteñU; catelan, imapeUtU, a.
Inapetitosamente. Adverbio de
modo. Sin apetencia.
BrwoLOau.. Ifupetitota j el sufijo
adverbial mmU.
Inapetitoio, sa. AdjetiTO. Que no
es apetitoso. I Falto de apetito.
Inaplacalue. Adjetivo. Iuk.aoa.-
SLB.
ErniDLoaÍA. /• privativo / iliaca-
^U: catelan, iiuíp¡Ma6U.
Inaplicable. Adjetivo. Lo que no
se puede aplicar 6 acomodar a otra
EmiOLoafA. I» j apUcabU: cata-
lán, iuapUeabU; francés, inapplteahU;
italiano, imt^UtahiU.
InapUcacion. Femenino, Bxs^pli-
oaciOH.
BmiOLOofA.. I» j tpUeaeÍM: cata-
lán, HtapUeaáí; francés, inapplieatvm.
Inaplieado, da. Adjetivo. Dsa-
APLIOADO.
ETiuoLOofA. InapUeaeioñ: cata-
lán, üu^Utat, d*.
bapreciable. Adjetivo. Lo que no
se pnede apreciar por su mucbo valor
6 mérito.
BnuoLOofA. /« privativo j aprteia-
ile: catelan, inapnaaile; francés, ütap-
príááblt.
Inaptitud. Femenino. Defecto
de aptitud.
Etikolooí&I In privativo ^ aptitud:
catalán, oaptiM; francés, imaptitudt;
italiano, inailidiiu.
Inaqnia. Femenino. Mitología, lo,
bija de Inueo, 6 Íbís.
inárcolo. Masculino. Mitología.
Rama de granado en forma de corona,
que llevaM en la cabeza la sacerdoti-
sa romana que dirija los sacrificios.
BnuoLOGÍA.. Latín m árenlo.
Inarticnlacion. Femenino. Falte
de articulación. || JStttona natwral. Au-
eencia de miembros articulados. | Cha-
mitíiea. Imposibilidad de artícnlar las
palabras.
BrnioLOafA.. 1% privativo j artitndor
eÍM.* italiano, inortitMlaaone; francés,
imartieitlatio».
Inarticnladanants. Adverbio da
•modo. Sin articulación.
firtHOLooU. Inartitiiilad& j t¡\ sufijo
adverbial maite.
Inarticnlado, da. Adjetivo. Lo no
articulado. | Sitiaría natural. Que no
presente articulación de ninguna es-
INAU
peoie. I SoRiDOS inabtioduoos. Ora-
mática general. Los sonidos que se ar-
ticulan imperfectamente, o que no
pueden articularse, como al silbido
con qua imitamOB á las culebras, 6 el
rumor espacial con que sé arrea á una
caballería.
BrutoLoafA. /« privativa y artitm-
lado: latín, inarílcillat**, dicho con os-
curidad, con poca expresión; italiano,
inartieolato; francés, inartieuU; cate-
lan, ñurtieulat, da.
Setena. — 61 león, el.osoy lazorra
nacen informes, casi iMASTiCULAnos.
(AaisrÓTKLBS.)
Inarticolam. Masculina. Eittoria
antigna. Ramo de granado con que se
coronaba i. la reina de los sacrificios,
antes de verificarse éstos.
Inasegoibilidad, Imposibilidad de
consecución.
Inaaecrnibla. Adjetivo. Lo qne no
es asequiole.
Inasimilable, Adjetivo. Didieti^.
No suBceptibla de asimilación.
BrniOLoaÍA. /« privativo j uimila-
hle: francés, inattimlablt.
Inasimilación, Femenino. Falta
da asimilación.
Inasimiladamente, Adverbio de
modo. Sin asimilación.
BrnfOUMjfA. Inatimilada j el sufijo
adverbial mente,
InaaimilatiTO, va. Adjetivo. Que
no es asimilativo.
Inasociable. Adjetivo. Qua no pue-
de asociarse.
BTuioLoaÍA.. /«privativo jioCMÍb:
francés, inatiodabie.
Inatacable. Adjetivo. Iixxxmaví-
BLB, porque no puede ser atacado.
Inauditamente, Adverbio de mo-
do. Da'ima manera inaudite.
EnMOLoaU. Inaudita j el sufijo ad-
verbial monte,
Inandito, ta. Adjetivo. Lo que
nunca se ha oído.
ErmoLoefi.. Latín inandlliu; italta*
no, inaudito; catelan, imaudit, a.
Inangarable. Adjetivo. Que se
puede inaugurar.
Inangoraeion. Femenino. El acto
da inaugurar. | Exaltación de un so-
berano u trono.
ErnioLoaU. Inaugurar: latín, (M»-
g^Siio; italiano, inatuurtuiont; fran-
cés, inaiig«ration; catalán, inaugurada;
portugués, inauourapáo.
Sentido etimológico. — 1. El latín in-
angürStio significa eomiefuo, porque,
al acometer una empresa, al eomentar-
la, tomaban 6 consultaban los ag&eroa.
2. La iMAvocaAoiON es enteramen-
te gentíl.
uiangorado, da. Participio pasivo
de inaugurar.
BTiMOLOofA.. Latín inang^itut, par-
ticipio pasivo de inang^h^e, inaugu-
'rar: italiano, inaugura; francés, i*-
angwé; catalán, inangurat, da.
Sentido eíimeUgieo. — El latin inau-
gürStut significa: «practícado 6 elegi-
do después de tomar los agfleros [Ci-
oshon]: id WÁ.TioonÁ.TO XmnUu/ect-
rat; «esto hizo Bómulo después de
haber consultado los agQero8.> (Tito
Livio.)
INCA
41
Inatunral, Adjetivo. Lo qi^e pe^
tenace ala inauguración, como solem-
nidad inaüOural, ceremonia inauqu-
BÁL. n ObaCion ó diboubso inauou-
BAL. El discurso con que se solemniza
la apertura de un esteolecimiento pú-
blico; las mis veces, de enseñanza.
También se dice da la oración que el
cat«dr&tíco pronuncia al tomar pose-
sión del magisterio. Extensivamente,
se aplica i todo discurso con qu^ sa
celebra la erección de algún monu-
mento 6 de cualquier festejo litera-
rio.
ErnioLOofA. Inangwfañon: francés,
imangwal, U; catalán, inaugural.
Inan^ralmente. Adverbio de mo-
do. Por inauguración.
ErofOLoeÍA. Inaugural j el sufijo
adverbial menít,
Inangnrar. Activo. PoUteitmo.
Adivinar supera ticiosamante por el
vuelo, canto 6 movimiento de las
aves. J Dar principio á alguna cosa
con ciarte pompa. | Abrir solemne-
manta algún esteblacimianto públi-
co. I CalaDrar el estreno de alguna
obra, edificio & monumento de públi-
ca utílidad.
EroiOLOsfA. Latín itumg^are, con-
jeturar por al vuelo é canto de las
aves; tomar los agüeros; dedicar, con-
sagrar, adivinar; de *r, en, j augltri-
re, augurar: italiano, inaugurare; fn.a-
cés, inawurer; latin, inaugurm:
SenÜM etimológico. — 1. El latin Mt-
augürUre significa consagrar un parar-
je, un t«mplo, una ciudad, an sacer-
dota. (Vabson.)
2. También se tomaba en mala
parto: cana et poeuUt magnit inausu-
BATUB dna latronum; «en medio del
banqueta y de grandes brindis, se la
proclama jefa de los ladronas.» (Afu-
iñanricnlado, da. Adjetivo. Boté-
nica. Desprovisto de orejas 6 da aurí-
culas.
InaTerígoable- Adjetivo. Lo que
no se puede averiguar.
Etuolosía. In privativo j owrí-
guahU: catelan, itta/Beriguable.
InÍTÍdo, da. Adjetívo. Exento de
avidez.
Inca, Masculino. Nombre de los
antiguos monarcas del Perú.
ETiHOLoeÍA. Reteüa hitUfrica, 1. —
Voz peruviana, aplicada primeramen-
te á Manco-Capac 7 á su mujer Man-
ca Ocello, fundadores del antiguo ija-
pario del Perú.
2. Créese que cuando ae veriflcé la
conquiste da los espafiolas, el tunoso
imperio de los meas contaba ja sobre
cuatro ei^loB.
3. Es indudable que dicho imperio
debió alcanzar cierto período de civi-
lización, puesto que se han hallado
loa inmensos restos de las fortalezas
con que los incas se parapetaban con-
tra las excursiones da loa salvajes.
Incalar. Activo anticuado. Toca»
6 FKRTBNBCaB.
BTiMOLoeÍA. I», en, y el antiguo
caler, importar, convenir.
Incalcinacion. Femenino. Falta
de calcinación.
jigitized by
L.óogle
42
INCA
Inoalcinado, da. Adjetivo. Qne no
ha ááo calcinado.
Incalculable. ¿djetÍTo. Lo que
pueda calcularse.
BruiOLOofA. /* negatÍTo j »fc«ifl-
bU: &anc^ j cataUn, MCakulaüíi
italiano, tneatcolahiU.
Incftlcalablemente. Adverbio mo-
dal. De un modo incalculable,
Etiuoloqía. Incalculable j el sufijo
adverbial mente: francés, inealeulabíe-
ma*í; italiano, iiicatcolaH¡me»lt
Iscalcolado, da. Adjetivo, Que no
ha BÍdo calculado. | Impensado, im-
previsto.
Incalieeo, cea. Adjetivo. BoUni-
ea. Calificación de las plantas que ca-
recen de cáliz.
Iscalumniable. Adjetivo, Inca-
paz de ser calumnisdo.
EtuiolooIa. /» privativo y ealMn-
maile: francés, tMeaitmitíabU.
IncambiaÚe. Adjetivo. Que no
puede cambiarse.
Incametacion. Femenino. Caitei-
llería rcmami. Uoion de alguna tierra
k la cimara eclesiástica.
BruioLoaÍA. IneoMerar. italiano,
ineamer^üme; francés, ineamératio».
Incamerar. Activo. Ctmeilkría ro-
nana. Incorporar alg^una cosa al do-
minio ecleeiástico.
BrmoLoaiA. Francés ineam&er, del
italiano ineanurare; de m, en, dentro,
sobre, y camerare, forma verbal ficti-
cia de camera, cámara.
IncandeBcencia. Femenino. Esta-
do de un cuerpo calentado hasta el
grado de hacerse luminoso.
Btiuoloqía. Incandescente: italiano,
inealaeenta; francés, ineandeieenee.
locandeBcente. Adjetivo. Que se
halla en estado de incandescencia.
Etuioloqía.. Latiu incandescent, i»-
emáeseeittii, que se inflama, partici-
pio de presente de átcandetcire, infla-
marse; de M, en, j eandacíri, forma
verbal de candidta, blanco: francés,
ineandcícml; italiano, incandeteenie.
Incanonlzable. Adjetivo. Que i
puede ser canonizado.
Incanonizacion. Femenino. Falta
bicanoiiizado, da. Adjetivo. No
canonizado.
Incansable. Adjetivo. Lo que es
incapaz 6 mnj diñcil de cansarse.
EriifOLooÍÁ. In privativo y cmuar-
ti: catalán, inaauabU.
Incansablemente. Adverbio mo-
dal. De un modo incansable.
ETivoLoaÍA. Incantable y el suñjo
adverbial nenU: catalán, ineantabíé-
VtMl.
Incantable. Adjetivo. Minea. Lo
que no se puede cantar, por no alcan-
zar la voz á la distancia que ha^ entre
tono 7 semitono.
Incantacion. Femenino anticua-
do. Encanto.
Incapacidad. Femenino. Falta de
capacidad para hacer, recibir 6 apren-
der alguna cosa. || Metáfora. Hudeza,
falta de entendimiento.
Etuiolooía.. Incapat: italiano, mc*-
paeiti; francés, ineapaeií^; catalán, tff-
INCA
Incapacitar. Activo, bsuiuru.
Incapai. Adjetivo. Lo que no tie-
ne capacidad ü aptitud para alguna
cosa. I Metáfora. Falto de talento.!!
Incapaz db oacrauentob. Locución
familiar. Negado del todo. | Ha esta-
do INCAPAZ. Locución familiar. Ha es-
tado fatal, ha estado cruel, aludiendo
i cualquiera que lo ha hecho pésima-
mente.
Etiuoloqía. In privativo y cajiat:
latin posterior, Ut^p&x, inepto; ita-
liano, tneapace; francés, ñtcapabú; c&-
tilKa,incapái,a.
Incapazmente. Adverbio de mo-
do. Con incapacidad.
Etimoloqía. Incapát y el sufijo ad-
verbial tnente.
Inc»rdinacion. Femenino. Admi-
nistración de una iglesia ó jurisdic-
ción.
Etiuolooía. Prefijo ttt, en, dentro,
y cardinacitm, forma sustantiva abs-
tracta ficticia de eardínSltu, ajustado;
de cardo, eard'init, quicio, ajuste,
punto principal, lo esencial de i
Incasable. Adjetivo. El que
puede casarse. Dícese también del que
tiene gran repugnancia al matrímo-
EtiuoloqIa. In negativo y catable:
catalán, incasable.
Incastamente. Adverbio de modo.
Sin castidad.
BtimoloqÍa. Ineoíta y el sufijo ad-
verbial mente: latín, incaeti, en Séne-
ca, simétrico de incetti, lo cual prueba
que incestut representa i*-ca4tiu, «no
casto.»
Incastidad. Femenino. Falta de
castidad, lujuria.
Etuoloqu.. Incasto: francés, te-
ckatUté.
Incasto, ta. Adjetivo anticuado.
ExmoLoaÍA. I» privativo y catlo:
latiu hipotético, incattiu, paralelo de
ineeítiu.
Incat¿lico, ca. Sustantivo y adji
tivo. El que no profesa la religión ci
tólica.
Incantacion. Femenino. La acción
y efecto da incautarse.
Etihología, Ineautarte: catalán, m-
ewtacid.
Incastamente. Adverbio de modo.
Sin cautela, sin previsión.
Btiholoqía. ínaMtA y el sufijo ad-
verbial mente: latín, inca%t¿; italiano,
i»ca*íamente; catalán, ineantament.
Incautarse. Reciproco. Fortnte.
Ret«ner alguna cantídad de dinero ú
otra cosa por vía de fianza hasta la
conclusión de un litigio.
EtiuoloqÍa. Prefijo », dentro, y
caxtarie, tema verbal ficticio de cauto:
catalán, incautarse. Incautarse es reci-
bir alguna cosa por cautela 6 caución.
Incantela. Femenino. Falta de
cautela.
ETUfOLOOfA, In privativo y cautela:
latín posterior, incaútela; italiano, m-
eauteut.
Incauto, ta. Adjetivo. El que no
tiene cautela. J Inocente, inofensivo.
Btim{ilooU. In negativo y autto:
INCE
latín, inerntut; italiano, imeamto, cata-
lán, ineaut, «.
Incendiadamente. Adverbio mor
dal. De un modo incendiado.
Incendiar. Activo. Poner <5 pegar
fuego á alguna cosa, usase también
como recíproco.
SriHOLoeÍA. Latin ineifndere, poner
brillante, quemar; de M, en, y candi-
ré, resplandecer, tener una blancura
luminosa: italiano, incendiare; fran-
cés, encendier; catatan, incendiar.
Ijicendiaria. Femenino. Siiíoria
natural. Ave desconocida, cuya apari-
ción, según los antiguos, presagiaba
un incendio.
Incendiario, ría. Masculino y fe-
menino. Forense. El qne maliciosa-
mente incendia algún edificio, mie-
ses, etc. Q Adjetivo, Lo que está des-
tinado para incendiar 6 puede causar
incendio. | Metáfora. Escandaloso,
subversivo. En este sentido se dice:
artículo, discurso, libro ikokniha-
RIO.
BtiuolooÍA. Incendiar: latin, incen-
diSriui, lo que pone fuego 6 lo lleva
consigo, en Suetonio; un incendia-
rio, en Tertuliano y Tácito; italiano,
incendiario; francés, incen£aire; cata-
lán, incsndiari, a.
Incendio. Masculino. Fuego gran-
de que abrasa edificios, mieses, ete. ||
Metefora. Se aplica á loa afectos que
acaloran y agitan vehementemente el
ánimo, como el amor, la ira.
BrmoLOQÍA. Incendiar: latín, ineen-
dívm; italiano, incendio; fiancés, eneei^
die; catelan, incendi.
Incendioso, sa. Adjetivo. Encen-
dido.
Incensación. Femenino, La ac-
ción y efecto de incensar.
ETiuoLoofA.,/iK«U(»-.- italiano, M-
eentamento; francés, eneensement.
Incensadamente. Adverbio de mo-
do. Con' incensación.
BriuOLOofA. Incensada y el sufijo
adverbial mente.
Incensar. Actívo. Dirigir con el
incensario el humo del incienso hacia
alguna persona 6 cosa. J Metáfora, Li-
sonjear.
Etuioloqía, Incienso: italiano, in-
censare; francés, eneemer; catalán, m-
censar, incensar.
Incensario. Masculino. El brase-
rillo con cadenillas y tapa que sirve
censiere; francés; encensoir.
Incensiyo, va. Adjetivo anticua-
do. Lo que enciende 6 tiene virtud de
encender."
Incensó. Masculino anticuado, Im-
CIBN30.
Incensor, ra. Masculino y femeni-
) anticuado. Incbndiabio.
loceoBurable. Adjetivo. Lo que
no se puede censurar.
Etiuolooía. In privativo y censurar
ble: catalán, incensurable; italiano, ís--
eensurabile.
Incensurablemente. Adverbio
modal. De un modo incensurable.
Etimología, Incensurable y el sufi- ,
jo adverbial mmM.
Digitized by
Laoogle
INCE
Inceasoradanente. Adverbio de
modo. Sin censura.
EruioLoofA. Incenturada j el aufijo
adverbial me*íó.
Incensorado, da. Adjetivo. No
cenBurado.
locentivo, Masculino. Lo que mue-
Te ó excita á alguna cosa.
Etiuolooíá. Latín i»ee»avut; cata-
lán, iitcentw.
Sentido ettMoldjteo. — 1. £1 latín »»-
eeníiviu sigTiifica lo que pertenece ó
sirve al cántico, forma adjetiva de ín-
eHtor, el que dirige el canto, 6 de í»-
eenño, concierto de voces; canción má-
gica.
2. Todos estoa vocablos son simé-
tríeos de inéínert , cantar frecuente-'
mente; de i», en, dentro, j ean¿re,
cantar. I*~ci%íre representa iti-tanere.
3. El primar inckktivo fué la ar-
monía del canto. ¡Qué lástima que se
hayan perdido esas inocencias de la
palabra y del sentimiento, esa^ her-
mosuras de k sencillez j del candor,
esas dulces memorias de la lengua j
del alma!
4. Hay autor que confunde las vo-
ces iNCKNTÍTO j aUoieníe. ¿Qué tiene
que ver el aUcienU, que viene de lano,
COD el iNCKNTivo, que viene de om-
eion? Confundir esos dos vocablos va-
le tanto como si confundiéramos, en
Iiiatoria natural, la tórtola j el bui-
tre.
Inceptor. Masculino anticuado. El
que empieza.
ETiiiOLoafa. Latín vweptor, el que
Srincipia algima cosa, forma agente
e ineíptSre, comenzar. (Tsrbncio.)
Sentido ttwulégico. — 1, Inieptáre
es la forma de in^Hu, participio pa-
sivo de iné^üre; de «, en, dentro,
eapin, tomar.
2. Inspire significó primeramente
tomar en la mano; j extensivamente,
dar príncipio á una obra, lo cual ex-
plica el significado de inceftob.
Incerteza. Femenino anticuado.
Imobtuiuubbr.
lacertidoiobre. Femenino. Falta
de certidumbre, duda.
KtimolooU. i* y eertidvmbre.
Moral de ¡a/amtda. Hay que tener
sumo cuidado en no atknitir á un
huésped tan molesto. Si se convirtió-
se en carcoma, sería positivamente la
carcoma del alma. La duda turba el
entendimiento: la iNCERTinuuBas tur-
ba el corazón; j tanto lo puede turbar,
Sae lo mate. ¡ Cuántos j cuántos no
an sido víctimas de una terrible in-
CBBTiDnHBRB I | Qué sabío es el refrán
que dice: «cuentas claras; aunque no
parezca dinero! >
SiMONiifiA. Incertidimbre, duda. La
vieertidwnire proviene de la &]ta ó es-
casez de conocimientos. La duda, de la
escaseí 6 insuficiencia de las razone
iS pruebas en que se funda una opinión
6 nn hecho. Virgilio dice : ineerti qyu>
fataftrant; estoj incierto, no sé dónde
me llevará el destino. Lo ditdo, res-
pondemos, cuando se nos da una no-
ticia inverosímil. La ineertidffibre ex-
cluye la creencia; la duda excluye el
convencimiento, (Mou.)
INCE
Incertinidad. Femenino anticua-
do. Incertidumbkb.
Incertísimo, ma. Adjetivo super-
lativo do incierta.
Incertitud. Femenino anticuado.
Incbbtiduubbb.
Incesable. Adjetivo. Lo que no
cesa 6 no puede cesar.
Incesablemente. Adverbio de mo-
do. tMCES&HTBWBNTB.
Incesante. Adjetivo. Lo que no
cesa.
RriHOLOota. In negativo j eetante,
«no cesante:» latin, incatam, ituxt-
tantit{eii Quicherat, Addwda); italittr
no, incestante; franca, inceaant, ante;
catalán, inetuable, incessant.
Incesantemente. Adverbio de
modo, Sin cesar.
EriuoLoaÍA. Ineetante y el sufijo
adverbial mente: latín, ineetiabi^ter,
Jerónimo; inceetanter, en Sido-
iliano, itKe»sahilme»te; francés,
inceuamment; catalán, tneetsablemMt.
Incestar. Neutro anticuado, Co-
etoT incesto.
Incesto. Masculino. Derecho can^
nͣC y civil. El pecado carnal cometido
laríentes de los grados probibí-
_ BaPiKiTDAL. Cánonei. Union ilí-
cita entre personas ligadas por afini-
dad espiritual, como el padrino j la
ahijada. Q Ayuntamiento carnal entre
el confesor y su penitenta. [¡ Condi-
ción del beneficiado que posee dos
beneficios , dependiente el uno del
otro. ] A Iqnitnta. Union de materias
á que se atribuía una afinidad imagi-
naria,
EtuiolúqÍa. Latin ine&tnt; de m,
negativo, y eesins, forma frecuentati-
va de eathii, casto. IncSítut quiere áo-
cít incattuí, «no catto,» lascivo, luju-
rioso: italiano, incetto; francés, inceste;
catalán, ímvjí.— «Cópula de acceso
camal con parienta por consanguini-
dad 6 afinidad.» {Diccionario de AuíO'
ridada, 1726.)— *Que el emperador
Octaviano cometiese incetto con su
hija Julia, decláralo mui bien Sueto-
nio Tranquilo, > (Comendador, tabre
¡at 300, copla 4i .)
Setena Aittífriea. — 1. Antes de la
ley escrita, los patriarcas más santos
buscaban estas alianzas (las del ma-
trimonio) dentro de sus mismas iami-
lias, porque entonces eran en corto
número los adoradores del verdadero
Dios, y temían contraer semejantes
enlaces con familias iddlatras.
2. El INCB3T0 entre kt hebreot.
(Ningún hombre se llegará á la que
le sea cercana por sangre, para des-
cubrir sus vergüenzas. No descubri-
rás las vergüenzas de tu padre, ni las
vergüenzas de tu madre. No descubri-
rás las vergüenzas de la mujer de tu
padre, porque vergüenzas de tu padre
son. No descubrirás las vergüenzas de
tu hermana de padre 6 de madre, que
haya nacido dentro 6 fuera de casa.
No descubrirás las vergüenzas de la
hija de tu hijo, 6 de la nieta por par-
te de hija, porque tus vergüenzas son.
No descubrirás las vergüenzas de la
hija de la mujer de tu padre, á la que
parió para tu padre, y que es Berma-
INCE
43
na tiiya. No descubrirás las vergüen-
zas de la hermana de tu padre, por-
que es carne de tu padre. No descu-
brirás las vergüenzas de la hermana
de tu madre, por cuanto es carne de
tu madre. No descubrirás las vergüen-
zas de tu tío paterno, ni te llegarás á
stt mujer, porque tiene contigo paren-
tesco de afiniaad. No descubrirás las
vergüenzas de tu nuera, porque es mu-
jer de tu hijo, ni descubrirás su igno-
minia. No aescubrirás las vergüenzas
de la mujer de tu hermano, porque
vergüenzas son de tu hermano. No
descubrirás las vergüenzas de tu mu-
jer ni de su hija (tomando por muje-
res á la madre y a la Ima á un mismo
tiempo). No tomarás la hija de su hijo,
la bija de su hija, para descubrir
vergüenzas, porque son carne de
él, y tal coito es incesto. No tomarás
por concubina de ella á la hermana de
tu mujer (no partirás tu lecho con la
hermana de tu mujer^, ni descubrirás
sus vergüenzas, viviendo aun ella.
{Zeríticc, capítulo XVIII, vertieniot
detde el 6 al 18.) El que durmiere con
su madrastra, y descubriere las ver-
güenzas de su padre, mueran entram-
bos de muerte: su sangre sea sobre
ellos. Si alguno durmiere con su nuo-
an entrambosj porque come-
tieron un crimen: su sangre sea sobre
ellos. El que además de la hija se ca-
sare también con la madre de ella,
cometió un crimen: arderá vivo con
eUas, y no permanecerá en medio de
vosoti-oa tan grande abominación. (Ibi-
dem; capitulo X, terticnlot 11, 12y li.)
No tomará un- hombre la mujer de su
padre, ni descubrirá la cobertura de
él. ¡DenteronoMio, XXII, 30.)>
3. «El hebreo no podía casarse con
cuñada, sino en el caso de que su
hermano hubiese muerto sin dejar hi-
jos. Cuando esto se verificaba, la ley
(Deateronanio, XXV, 5) obligaba al
hermano á tomar la mujer de su her-
mano, que había muerto sin dejar su-
cesión, para que los hijos que nacie-
ran fueran considerados como hijos
del hermano difunto. T esta misma
ley prohibía al par que el hermano
tomara por mujer á la que había sido
repudiada por su hermano. » (San
AausTiH, in Levitice, Quatiio LXI.)
4. Sntrepertaiy egipcict. — Parece
ser que el ikcbsto hubo de principiar
fior el casamiento de los hermanos con
as hermanas, el cuaf empezó á efec-
tuarse entre los sucesores de Cambises.
Teodoreto afirma (Q,naitio XXIV, w
Leñtico) que entre los peraas se veían
estas abominables alianzas.
5. Sntre lot primitivo! eritíianot. —
jPor cosa cierta se dice que hay entre
vosotros fornicación, y tal fornicación,
que ni «un entre los gentiles: tanto,
que alguno abusa de la mujer de su
padre. ¥ andáis aun hinchados: y ní
menos habéis mostrado pena, para que
fuese quitado de entre vosotros el que
hizo tal maldad. Yo en verdad, aun-
que ausente con el cuerpo, mas pre-
sente con el espíritu, ya he juzf^o
como presente á aquel que asi se por>
tó. EnelnonxbreaesuestrofiefiorJ»* .
igtizedby Google
44
mci
BucrÍBb)| congregados vosotros y mi
espíñtu, COD la potestad de nueetro
Señor Jeaua, sea el tal entregada á
Satanás para mortificación de la car-
ne, j que BU alma sea salva en el dia
de nuestro Señor JeBucristo.>(SANPA-
BLo, Epístola primera á los eortntiot, ea-
j)ií%¡0 V, teriievhí i á 5.)
6. Calíala decía públicamente que-
su madre había sido fnxto del ihcbbto
de Augusto con su hija Julia. (Subto-
Nio, fula de CalíffiUa.)
7. La antigua legislación castiga-
ba el INCESTO con pena de muerto.
Incestaosaménte. Adverbio
modal. De un modo incestuoso.
EtuiolooU. /mmíhom y el sufijo
adverbial mente: catalán, iiueiíMOta-
MM(; francés, ineettueutemeüt; italia-
no, áteetiuotameiite.
IncestooK), sa. Adjetivo. El que
comete incesto, j lo que pertenece i
este pecado. ¡ Sitiería teUtiáttiea.
Epíteto de unot herejes del siglo xi,
los cuales creían que el casamiento era
permitido entre parientes de cuarto
grado, sin embargo de la terminante
prohibición de la Iglesia. P Metáfora.
Se emplea en sentido moral , como
cuando se dice: jnmük ihcbstuosa, de-
leo INCESTUOSO.
BTiifOLOQÍA. Ineeiio: latin, incei-
tuotiu (en QuiCHSRAT, Áádendá); ita-
liano, ineaíMoto; francés, íneeítuevi
provenzal , eneettwt ; catean , incet-
tude, a.
Indcatrizable, Adjetivo, Que no
puede cicatrizarse.
Incidencia, Femenino, Lo que so-
breviene en el discurso de algún asun-
to 6 negocio; y así se dice: el suceso
se hftbna venficádo, á no mediar tal
6 cual INCIDENCIA. \ FoTeiue. La ocur>
rencia de un hecho legal accesorio i
la materia de que se trata. | Fitiea.
Caida, sobre una superficie cualquie-
ra, de todo cuerpo susceptible de ser
reflejado, en cujo sentido se dice que
los rajos se parten en el punto de eu
INCIDKNCIA.. y AnSÜLO SB INCIDENCIA.
Ángulo bajo el cual un-m6vil6un
rajo de luz encuentra el plano en que
se debe reflejar; j así se dice que el
ángulo de reflexión es igual al ángu-
lo de INCIDENCIA. O También se llama
así el ángulo comprendido entre el ra-
jo que cae sobre un plano, j la per^
■ pendicular tirada sobre el plano en el
punto de INCIDENCIA. B Geometría. La
caida de una línea, de un radio 6 de
un cuerpo sobre otro; esto es, inter-
sección ae una línea con otra 6 con
una superficie. | Fiitaofia. Proposi-
ción 'accesoria combinada con otra
cosa principal. \ Gramática, Natura-
leía de una oración incidental. | JViíii-
tiea. Inmersión,
ETiMOLOaÍA. Ineidmtt: catalán, m-
ddéncia; firancés, ineidenee; italiano,
inddema.
Inndental. Adjetivo. iNCtDEtfTs.
II Accesorio, propio de la incidencia.
ETUioLoaiA. Incidente: francés, itt-
cidentel.
Incidentalmente. Adverbio de mo-
do. iNOIDSNTBÍtBHTB.
^DiouiciÍA. Ineidenttt j el sufijo
mci
adverbial tiunte: catalán, áteidenOHení.
Incidantuio, ría. Adjetivo, Que
produce incidencia.
EtiuoloqÍa, Incidente: francés, M-
eidentairt.
Incidente. Adjetivo. Lo que sobre-
viene en el discurso de algún asunto
6 negocio. Se usa más comunmente
como sustantivo. | Masculino. Zitera-
twra. El suceso accesorio que sobre-
viene en el curso de la acción princi-
pal de una obra dramática i5 de un
poema. \ Forenti. Cuestión que se pre-
senta duranto la instrucción de tua
causa 6 proceso, la cual se trata en
pieza apEirte, 6 se resuelve con la ac-
ción pnncipal, según su importancia
j trascendencia.
EtiuoloqÍa. Inddir:\a,tí.Q,in¿ídent,
wuíídentit; italiano, incidente; francés
j catalán, inddent.'
Incidentemente. Adverbio de mo-
do. Por incidencia.
STivoLOaÍA. Incidente y el sufijo
adverbial w^nte.
Incidido, da. Participio pasivo de
incidir.
BriiioLOaÍA. Incidir: catalán, i»ñ-
dit, da.
Incidir. Neutro. Caer 6 incurríren
alguna <a, error, extremo, etc.
ErmoLoaÍA. Latin indtdíre, caer en,
acaecer, sobrevenir; de i», en, dentro,
sobre, j eadíre, caer: estelan, incidir.
La i breve de inéíde es la a breve de
e&do.
Incienso. Masculino. Sustancia
que se extrae de varias especies de
enebro, siendo la mejor la que crece
en las plajas del mar Rojo. Es tras-
parente j de color amarillo, j cuando
se quema, despide un olor fuerte j
agradable. Se llama incienso icacho
ef que el árbol arroja de sujo, é in-
cienso HEUBaA, el que se extrae de él
artificialmento, el cual es menos esti-
mado. I Metáfora. Lisonja.
EtiholooÍa. Provenzal encene, en-
um, eneet, eeet; francés j catalán, en-
cent; portugués é italiano, intenso, del
latin ae san Jerónimo int^nnm, toda
matoña quemada en sacrificio; holo-
causto; el incienso; forma simétrica
detncítWM, quemado, participio pasi
vo de i*eendere, quemar,
Indente. Adjetivo anticuado. El
que no sabe,
ETiuoLoaÍA. In privativo j aeiente.
Inciertamente. Adverbio de mo-
do. Con incertidumbre.
EtiuoloqÍa. Incierta j el sufijo ad-
verbial mente: catalán, ineertamenti
francés, incertdinenent; italiano, ineer-
tómente; latin, intíríi, en Ennio.
Incierto, ta. Adjetivo. Lo que no
es cierto 6 verdadero. ]¡ Inconstante,
no seguro, no fijo. J Desconocido, no
sabido , ignorado.
Etdíoloqía. i» privativo j cierto:
latín, ineertiu; litaliano, incerto; fran-
cés, ineertai»; catalán, ineert, a.
SlHOKluiA. Incierto , dndoto. — Lo
ideto supone en el ánimo indeciso
razones, motivos 6 antecedentes, que
inclinándole igualmente i opiniones
6 acciones diversas, suspenden su re-
solucíba, Lo vtwrio supone falta de
INCI
aquellas mismas razones, motívos 6
antocedentea que constítujen lo dudo-
so, la cual deja el ánimo sin facultad
6 luí euficiento para fijar su resolu-
ción 6 su persuasión.
Es dudoso el partido que se deba
tomar en una guerra civil. Es incierta
la hore de nuestra muerte. (Htm-
TA.)
Incindente. Adjetivo. Incisiva 6
cortante.
Etoiología. Indniir: latín, mA-
dens, in¿ide*tis, cortante, patticipio
de presente de iníSdiSre, incindir.
Incindir. Activo. Cortar.
EnuoLoaÍA. Latin incidiré, acor-
tar, de in, en, dentro, j emdire, cor-
tar, dividir.
Incinerable. Adjetivo. Que no
puede reducirse á ceniza.
Incineración. Feinenino. La ao-
cion j efecto de reducir una cosa á
cenizas. | Antiglteda^. Ceremonia en
que se reducía á ceniza el cuerpo del
difunte, honor que se le tributeoa, en
cajo sentido se dice: la incineracioh
de lu eadáoere». \ (^wUca. Operación
que consiste en quemar una materia
orgánica que contiene pai-tes minera-
les precisas, á fin de obtenerlas separa-
das oajo la forma de cenizas. (Littrí.)
II Obtienese gran cantidad de ese álcali
mineral, llamado sosa, porlacorobas-
tíon j la IHCIHEEACION de las plantas
que nacen á orillas del mar, las cua^
les, como es consiguiente, están im-
Sregnadas de eÜ marina. (Buffon,
fineralo^ía, tomo S.", página S37,)
Etiwolooía. Incinerar: provenzal,
ineinentlio, catalán, incineraeiif; fnu'
cés, indn/raíion; italiano, tiwMMni-
done.
Incinerar. Activo. Química, Sedu-
cir una cosa i cenizas, en cnjo senti-
do se dice: inoinerab las plantas ma-
rinas.
ErtwoL&af A. In, en, dentro, j el Ui-
tin tínis, einíris, ceniza: italiano, m-
cinerare; francés, incimA-sr; provenzal,
encendrar, íncMiertr.
Incipiente. Adjetivo. Lo que em-
pieza. I ENFSaUBDAD INCIPIENTE. Afo-
aicina. Enfermedad que aun no ha
desarrollado todos sus síntomas, par
cuja razón no puede fundarse dÍBg>-
nóstico.
EtiuoloqÍa. Latin meij^tens, «leí-
pientit, participio de presente de inci-
ffrí, principiar: italiana, incipiente.—
NciPiBNTE é inceptor son la misma pa-
labra de origeu.
Incípit. Masculino. Paleograff*.
Aplícase á los vocablos con que prin-
cipia un manuscrito.
ETtuoLoofA. Latin indpíre, comea-
r; francés, incipit.
Jteteña.-—litciPiT es la tercera per-
sona, número singular, del presente
de indicatívo de dicho verbo. Quiere
decir litoralmento tM-üíeüiM.
Incircnncidabilidad. Femenino.
Cualidad de lo incircuncidable. (Ca-
1J.EB0.]
Incircuncidable. Adjetivo. Inca-
paz de ser circuncidado.
Incirconcidado, da. Adjetivo, No
circoncidado, , ,
'uigitizedbyLlOOgle
mci
Incirconcision. Femenino. Falta
de cirmuciaion.
Etiuouioía. Incireifíteito: francéB,
vteireonciño»; catalán, ineircMKiñó.
Incircnnciso, u. AdjeÜTo. No
circuncidado.
EraioLoofA.. /» negativo j ñrenneí-
to: latín, HMirctmdnM; catalán, ütctr-
«weíf , «; francés, incireoncit; italiano,
iteir amato.
Incirciinscribilale. Adjetivo. Qne
no puede circunscribirse.
IJTivoLOOÜ.. I%ciranuerito: italia-
no, ineircotcrillibile ; francés, áuir-
eomteñ^tibU.
Incirconscrípto, U. Adjetivo. Lo
que no está comprendido dentro de de-
terminados límites.
firníOLooÍA. /« privativo y emmu-
eripto: latín, \%arouucrip^ (en Qoi-
OHBBA.T, Áddemda); italiano, weireoi-
eñtto; francés, inrírcoiuml; catalán,
i»eireomcrit, a.
Ortografía.— 1,^ ortografía de cia-
CONSCBDTO es la etimológica; pero
conviene uniformar nuestra manera
de escribir: ó so escribe eirautserito,
por ciBCUNSCRiFTO, 6 acfipto, por íí-
eriio. No cabe en el sistema de un
idioma adoptar dos ortografías reape&
to de un mismo vocablo etimológico.
Eb de esperar que la ilustre Academia
Sroveerft & estas dificultades, fijando
e una vez nuestra dudosa ortocrafia.
Incisión. Femenino. Cortadura 6
abertura que ae hace con instrumento
cortante en algunos cuerpos. Q Ciru-
gía. División metódica de partes blan-
das con instrumento cortante. Q Anti-
cuado. Poítica. CasDBA.
, ETiiiou>aLL. Incito: ktin, vuüA),
cortadura, forma sustantiva abstracta
de Mtüt»!, cortado; provenzal, mcmo;
catalau, MicinV; francés, indtion; ita-
liano, MCmONf.
Incisivo, TS, Adjetivo. Lo que es
Sito para abrir (S cortar. [ A%ato»la.
ISMTBS iKClStvos. Los Cuatro dientes
que nacen en la parte anterior de cada
mandíbula, así llamados, porque son
loa instrumentes cortantes de la boca.
\Mtdic\iui. Mkdicaubntos incisivos.
Medicamentos que se consideran i,
propósito para atenuar los huAiores. [|
Masculino plural. Los incisivos foiv
man un orden de atenuantes más ac-
tivos que los simples aperitivos; pero
menos que ios fundentes. (Littr6.)||
Uetífora. Agresivo, mordaz, en Cu/o
sentido se dice: palabru incisivas;
' düaurio incisivo.
BmioLoaÍA. laeito: catalán, Mcwit,
m; francés, imeitif; italiano, incitivo.
JÍMAI*.— La Uedicina antigua ha-
bla de doe series de medicamentos:
Mlféttivot é incisivos. [Sitíoria de
¡ítndmlle.foUo Sí, tigh zvi.)
Inciso. Hasculino. Ortografía. Co-
lU. I Qramática. El sentido parcial de
UD período que se anuncia en pocas
palabras. | Adjetivo. Cortado,
BniioLOofA.. Latín ineitmn, coma,
la menor parte del período simétrico,
de imSinu, cortado, participio pasivo
de imOdire, dividir; de i%, en, dentro,
jesdíre, cortar: italiano, imeito; fran-
mci
Incisorio, .rís. Adjetivo. Lo que
corta ó puede cortar. Se dice comun-
mente ae los instrumentos de cirugía.
EriHOLOaíi.. Incito.
IncÍBnra. Femenino. Cortadura en
un hueso. (Cabaij.bbo.] J Mittoria nOr
twal. Nombre dado á los resortes de
ciertos órganos, ora sean regulares,
ora irreguíeres.
ErniOLOdÍÁ. Incito: latín inátwra,
cortadura, en Columela; poda de los
árboles; líneas 6 rojos que se seSalai
en la palma de la mano; rasgos, tra-
zos, mvisiones, en Plinio: italiano,
ÍMcitura; francés, ineitwr*.
Incitabilidad. Femenino. Cuali-
dad j estado de las cosas incitables. [.
Fitiologla. Facultad que tienen los
cuerpos vivos de sentir la acción de
los estimulantes,
ETUfOLoafa, Incitable: francés, ind-
tabiUté.
Incitable. Adjetivo, Fitiologla.
Que puede incitar ó ser incitado,
BriuoLoafi.. Incitar: latín de las
glosas, int^t&HUt; iteliano, incitabik;
francés, incitable.
Incitación. Femenino. Acción 6
efecto de incitar. | uotriz. Fitialogia.
La acción nerviosa que produce la
contracción de los músculos por la
mediación de los nervios de movi-
miento. [ Medicina. La acción de au-
mentar la vitalidad j el resultada de
aquella acción. (Litteé.)
JBtiuolooÍá. Incitar: latín indttUXo
é inéíSmentvm, vehemencia, (mpetUí
movimiento pronto; italiano, \nntaiÍ4h
ne, incitamento; francés, ineitation, in-
ciCement; catalán, indtament.
Incitadamante. Adverbio modal.
De un modo incitado.
ErniOLOofA. Incitada j el sufijo ad-
verbial atente.
Incitado, da. Participio pasivo de
incitar.
Etiholosía. Latin in¿ítStnt, parti-
cipio pasivo de in^Bre; catalán, ineí-
iat, da; francés, incité; italiano, útct-
tato.
Incitador, ra. Sustantivo j adje-
tivo. Que incita.
EnuOLOoÍA. Inatar: latin incítStor,
intUtatris; italiano, incitalore; francés,
incitatew; catalán, incitador.
Incitamento. Masculino. Lo qne
incita á alguna cosa.
Incitamiento. Masculino. Instiga-
cion ó excitación.
Incitar. Activo. Mover ó estimular
i alguno para que ejecuto algui
cosa.
BtiuolooU. Latin ciere, mover; ¿t-
tare, mover frecuentemente; intíSrt,
(instare), apresurar, mover con ímpe-
tu: italiano, meitart; francés, ineiter;
catalán, incitar.
Sentido etinolágiat. — El verbo del
artículo se tema en mala parte las
más de las veces, y esto Mentido des-
pectivo viene de su origen, porque
quien incita, atrepella. La virtud nos
exhorta, la fe nos alienta, el amor nos
impulsa, la pasión nos incita. iGuin-
tos no han sido los escogidos, por ha>
her sido los incitadotl
Incitativa. Femenino. F^vtae, La
iNca.
45
provisión que despacha el tribunal su-
perior para que los jueces ordinarios
hagan justicia 7 no agrovio & las
partes.
EtucolooÍa .^ Indtatieo,
Incitativo, va. Adjetivo. Lo que
incita ó tiene virtud de incitar. Se usa
también como sustantivo. | Forente.
AaUUATOBlO.
EniiOLOOÍA. Incitar: italiano, ma-
tati-Bo; provenzal, indlatin; catalán,
incitati*, va.
Incivil. Adjetivo. Falto de civili-
dad j cultura.
ErnioLooÍA. In privativo j dvil: la-
tín ÍMMilit, soberbio, arrogante, cruel,
en Gello; injuete, en el l)igeito; ita-
liano, indvile; francés y catalán, i»h
civil.
Incivilidad. Femenino. Falta de
urbanidad, p Hecho 6 dicho grosero.
ETuiOLoaÍA. Incivil: latín, ineiñSt-
tat, crueldad, insolencia, rustiquez;
italiana, incivilitá; francés, incivtUté;.
catalán, incivilitat.
Inciviliza cion. Femenino. Falta
de civilización.
Incivilizado, da. Adjetivo. Falto
de civilización.
Incivilizador, ra. Sustantivo 7
adjetivo. Que inciviliza. (Caballbbo.)
Incivilizar. Activo. Hacer perder
la civilización. (Caballbro.)
Incivilmente. Adverbio de modo.
De una manera incivil.
IfriHOLOQfA. Incimly el sufijo ad-
verbial mente: italiano, incivilmente;
francés, inciviiement; latin, inéiviUtcr,
violentamente, en Suetonio; con orgu-
llo, en Horacio; injustamente, en el
DiúetU,
inci
icivismo. Masculino. Falta de ci-
vismo.
ETniOLOQÍA. Incivil: francés, MCt-
vitme.
Inclan (Jitan Miqdbl DB}^Arqui-,
tecto espafiol, que nacid en 1774. ous
obras más notables son: la fachada de
So» Jnam de Burgos; Santa María,
de Sigüenza; cárcel y cementerio da
Antoquera, j retablo mayor, meta y
taiernácnlo de la catedral de Badajoz.
Además de esto escribió unos Apvntet
para la hitíoria de laarqniteetwa.
Inclañflcado, d«. Adjetivo, No
clarificado.
Inclasificable. Adjetivo. Que no
puede clasificarse.
Etdiolooía. In privativo j elatif-
cable: francés, inelaiiahU.
Inolasifloado, da. Adjetivo. Sin
clasificar.
Inclemencia. Femenino. Falta de
clemencia. | Metáfora. Rigor de la es-
tación, especialmente en el invierno. ||
A LA iNCLBUBNoiA. Modo adverbial,
Al descubierto, sin abrigo,
Etiuoloqía, Inclemente: latin, ineU-
mentía, rigor, crueldad; italiano, in~
elementa; francés, incUmenee; catalán,
inclméncia.
Inclemente. Adjetivo. Falto de
clemencia.
Etcholouía.. /» privativo y elemen-
te: latin, wcíAham, inclémenttt; italia-
no, incúmente; provenzal, catalán y
francw, imeltmtnt.
Digitized by
Laoogle
46
INCL
InoJiBaoion. Femenino. Fitioh-
gia. Instinto propio del natural de
.cada uno, resultado inmediato del
temperamento, modificado por la edu-
cación, por el trato, por laa costum-
bres. En eate sentido se dice: tFulano
tiene buenas 6 malas inclín acionbs:»
(los padres deben estudiar con eumo
cuidado las inclináciohks de sus hi-
jos.» I La acción j efecto de inclinar
é inclinarse. I La reverencia que se
hace con la caDcia 6 cuerpo, en testi-
monio de veneración 6 de cortesía, j
Metáfora. Afecto, amor, propensión a
alguna cosa; en cu jo sentido se dice:
«nuestra inclinación por el teatro,
por la pintura, por tal o cual mujer. >
\\&am*Ma. I^ relación de oblicui-
dad; j ast Be dice: ÍMg%lo de incu-
náoion, 6 la iNCLittAciON dt dos pla-
MOf, dispuestos el uno sobre el otro.j|
Attmtimía. Angelo que forma con la
eclíptica el plano de la órbita de un
planeta, en cuyo sentido se dice: la
INCLINACIÓN del eje de la tierra sobre
la eclíptica. \ Inclinación de la acu-
lA imantada. FUica. Ángulo que for-
ma con el horizonte una aguja que
puede moverse libremente nX rededor
de BU centro de gravedad en el plano
vertical del meridiano magnético. ¡¡
Brújula db inclinación; instrumento
3ae sirve para medir la incunacion
e la aguja imantada. La brújula ho-
rizontal indica la dirección con sus de-
clinaciones; mientras que la brújula
vertical pone de manifiesto la incli-
nación de la aguja, ^ta inclinación
cambia frecuentemente mis que la de-
clinación, según los lugares; pero es
mis constante en cuanto se refiere ¿
los tiempos. (BuirFON, MtMralogia, to-
mo 9.', página 25 7. JH Inclinación del
BACINETE. AnatoMÍa. Kl ángulo que
esta caja huesosa forma con el plano
horiiontal en que se le sitúa. | Incli-
nación DB LA lasx&Á..- Minterahgía.
Ángulo que forma con el horizonte
huDdiéndToBe en el foco.
Etivolooía. Inclwar: latín, incti-
*St\o, mutación, conversión; forma
sustantiva abstracta de inctinatm, in-
clinado; italiano, incUnatioite; francés,
imeUnaiioit; catalán, inelinacuf.
Sinonimia. Articulo primero. — In-
clinación, PROPENSIÓN. La inelinacÜM
nos arrastra: la^^rti^nuMm nos expone.
Aquélla es puramente moral: ésta es
moral j ñsica. Bn la vieítMcio» tiene
mucha parta la voluntad: no así en la
propauto», que es toda de la naturale-
za, j por esta razón se dice, que debe-
mos corregir nuestras malat útcUtiMio'
»et, j no nuestras malas propauiotut.
Ün muchacho sale mal ineiinaáo j
no mtlpropmto. Por el contrario, de-
cimos: soy xaujproptnso al llanto, al
temor, í la colera.— Fulano es mujr
fropeiuo i constiparse, á la tos, á la
jaqueca. Bn estos ejemplos se nota in-
mediatamente que la voluntad no tie-
ne pacte alguna.
La inclModo» supone cierto gusto,
cierta preferencia, j por eso se em-
plea esta palabra para denotar el pri-
mer gAido de amor, tí como aÍBÓnimo
Se afecto. (Coxdi di lá. Costiha.)
INCL
Artioih ugiMdo. — Incuhacion,
PROPENSIÓN, VOCACIÓN, OOSTO. /«í¿-
iucion. Decimos: Juan ama á Matilde.
Tiene esa inetinaeion. Antonio se íkcí»-
Na á la jurisprudencia, á la milicia, á
las artes, al comercio, á las matemá-
ticas.
No puede decirse: Juan tiene la pn^
pemio», la vocAcion 6 el ¡futío de amar
í Matilde. Ni diríamos con igual pro-
Riedad: Antonio tiene la proptntio»,
L vocteio» 6 el g*tto del comercio, de
la jurisprudencia, de las matemáticas.
La incliMCio» consista en afectos.
Propetuüm. De una persona que pa-
dece irecuentemente ae erisipela, de
calenturas, ó que se vuelve tísica, so-
lemos decir que es propenta á la erisi-
pela, i las calenturas, á la tisis.
No podría decirse que tiene la inell-
%aeüm, la tocación 6 el gMto de pade-
cer la tisis, las calenturas lí la erisi-
pela.
Un júven tiene la costumbre de hur-
tar. Su madre dice que desde niño tie-
I esa proptmio».
No sena tan propia la palabra m-
eUtiaeio», porque no se trata de uii
sentimiento, sino de un vicio, j fue-
idmisible el empleo de ús pala-
bras tocado» j gMío,
De modo, que cuando la üteUnacüm
es viciosa, cuando consiste en una de-
bilidad de temperamento 6 de carác-
ter, se \l&mú propentioH.
Voeado». Ka esta palabra ha; un
espíritu religioso que no conviene á
ninguna de las otras palabras de este
artículo. Se distingue además en que
DO se refiere nunca á la persona, sino
al estado, por cuya razan no tiene
verbo ni adjetivo, mientras que los
nombres restantes tienen adjetivo 6
participio y verbo.
Inelmaeum tiene inclinar, incli-
nado.
Propmio», propender, propenso.
Giuto, gustar, gustoso.
Vocación de fraile, de cura, de mon-
ja, de cenobita. No tiene votación de
casado. Esto quiere decir que ha; en
el individuo cierta conceutracion de
sentimiento, cierto espíritu religioso,
que lo aleja déla vida matrimonial.
Chulo. Knystft) entra la fantasía, la
belleza, «Tiene ungtuto exquisito ei
vestir, en elegir colores; tiene un eX'
célente 0wía crítico.» cEl arte ha eS'
tablecido las reglas del buen yMfo..
Nada más contrario al sentido de
nuestra lengua que decir: tiene una
exquisita voeado*, inclinación óproptn-
tion critica.
De lo dicho puede deducirse que la
ineUnado» se refiere & las emociones.
La pn^ntñon, al organismo j á la
conciencia.
La vocación, al estado religioso.
BlyMto, á la imaginación.
Por lo tanto, la incUnadon es afec-
tiva.
La propintion, orgánica j moral,
La voeadon, ascética.
El f Mito, artístico.
Dicho de otro modo: la mcIhmmm
nos lleva.
Ia proptiuion nos vence.
mcL
La voeaden nos llama.
Bl yiuú> nos atrae.
Inclioadunente. Adverbio do mo-
do. Con inclinación.
EruioLoaÍA. Inclinada j el sufijo
adverbial tunU: catalán, ineütuaof
Bunt; italiano, McUnanlemtnt*.
Inclinsdisimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de inclinado.
GrucoLoaÍA. Inclinado: catalán, tn-
cUnaditd», a.
Inclinado, da. Participio pasivo
de inclinar. | Adjetivo. Afecto, pro-
penso. 1 Bien 6 mal inclinaso. De
buena o mala índole.
Btimolooía. Latin inctt^tnt, par-
ticipio pasivo de imc^nárt, inclinar:
catalán, incUnat, da; nances, incliné;
italiano, inclinaío.
Inclinador, ra. Masculino j feme-
nino. El que inclina.
ETiMOLoalA. IncUtt»-: italiano, m-
cUnatort.
Inclinante. Participio activo de in-
clinar. El ó lo que indina 6 se in-
clina.
Inclinar, Activo. Torcer un poco
hacia abajo alguna cosa. Se usa tam-
bién como recíproco. \ Declinar 6
apartar hacia un lado. I Metáfora.
Persuadir á alguno á que naga lí diga
lo que dudaba hacer ó decir. | Neu-
tro. Parecerse 6 asemejarse algún
tanto un objeto i otro. Se usa también
como recíproco. || Reciproco. Tener
propensión natural á alguna cosa.
Btiuolgoía. Latin incUnSre, doblar^
se; de w, en, j cÜnSrt, inclinarse: ca-
talán, incUnar, tnclinarit; francés, m-
eii%er; italiano, mc/hm». Bl latin eH-
nSre tiene varias formas en las lenguas
romanas: ginebrino, eUn¿r; provenzal,
clinar; francés, eligner; i^Iiano, chi-
nare.
Indinarse. Recíproco, Tomar la
posición oblicua. I Bajar la cabezal
el cuerpo hada abajo. | Desviarse i
un lado.
Inclinativo, tb. Adjetiva. Lo qu*
inclina 6 puede inclinar.
Etucolooía. Inclinar; latín, «KÍídS-
Rvut; it»liano, inclinativo; catalán, m-
cívmA'h, ta.
ínclito, ta. Adjetivo, Ilustre, es-
clarecido, afamada.
BriuoLoaÍA. Latin incUtve, forma
incorrecta, é inchftm, del prefijo in-
tensivo tft y del griego xXutj^ (Úyl^),
excelso, Mnoso, ilustre: italiano, w-
eUto; catalán, íncHl, a.
¿Sentido etimol<Sgíco.-~\. El griego
k^tát representa una forma de íwS
(xAúiii], oír, de donde nace el latin
chtire, oirse nombrar, tener fama.
2. Por consiguiente, la significa-
ción etimológica de ínclito, es famo-
so; de cu;o sentido debemos partir
Eira no confundirlo con las vocee anfir
gas.
incdniíniento. Masculino. Inclu-
Inclnir. Activo, Poner una cosa
dentro de otra 6 dentro de sus lími-
tes, ¡ Contener una cosa á otra. | Com-
prender un número menor en efoo
mavor, 6 una jparte en sn tod».
Btiholooia, Latín cÜMi, llar»
Digitized by
L.oogle
meo
eUmdifé, ceir&c; imlidíre (iit-elandi/re,
eerrar en), contener: catal&a, üic/iAi-
rgr; francés, i*eiwe; italíuio, inchÍM-
áere. La % larga de ineUidere ee la a
larffa de eláñt, cuya identidad de pro-
so£a prueba la identidad de origen;
aunque no altará quien se asoniOTe,
viendo que damos al acento una cien-
cia tan grande.
Inclusa. Femenino. La casa en
donde se recogen j crian los niños
exp<ÍBÍtos. I Anticuado. Esclusa..
ETiHOLOaÍA.. No obstante la apalea-
te etimología de incitar 6 del latín
eUnuiera, esta Toz no es más que una
corrupción de S»kM%tte%, ciudad de
Holanda, de la cual trajo un soldado
español una imagen de Nuestra Seño-
ra, que se colocti j se venera todavía
en la capilla de la casa de niños espiS-
sitos de Madrid. De esta corrupción
salid, j lia quedado, el nombre vulgar
de Incl%$a. (Honlau.)
iBclasero, ra. Adjetivo que se
aplica 6, los que se criaron en la in-
clusa.
IncluBÜIa. Femenino anticuado di-
minutivo de inclusa.
Inclasion. Femenino. La acción y
efÍBcta de incluir, j Conexión <5 anÚB-
tad de una persona con otra.
Etiuoloqú.. Latín i»cl&tío, la ac-
ción de encerrar; forma sustantiva
abstracta de incisñ», incluso: catalán,
wütuuS; francés, incUuiort; italiano,
imehaiófu,
laclusiTamente. Adverbio de mo-
do. Con inclusión.
Btiuoloqía. Ineitaioa y el sufijo
adverbial mmU: catalán, inchuíva-
MMí; francés, inchmvemeñt; italiano,
Mteliuñanuñíe,
Inclusive. Adverbio de modo pu-
ramente latino. iNCLUSlVAUaNTK.
firiifOLooU. Ineiiuivo: latín, i*e¡v-
ñvi; catalán, incl*twe.
lúclonvo, va. Adjetivo. Lo que
incluye 6 tiene virtud y capacidad
para incluir alguna cosa.
EriuOLOafA.. Jnchúr: catalán, («cí»-
tta, m; francés, ineltMf; italiano, út-
ehüivo.
IncloBO, aa. Participio pasivo irre-
gular de incluir. Sólo tiene uso como
adjetivo.
Etiiiolooía. Latin incUim, conte-
nido, encerrado; participio pasivo de
»w/l¿^«, incluir; francés y proveu-
zal, úteliu; italiano, tncluio.
Inclnfente. Participio activo de
incluir. Lo que incluye.
Incoación. Femenino. Acción de
incoar.
Etikolooía. Incoar: latió, incioátio,
forma sustantiva abstracta de inchoS-
tHt, incoado.
Incoado, da. Participio pasivo de
incoar.
BnuoLoaÍA.. Latin wkAoóAu, empe-
zado, no concluido, imperfecto; parti-
cipio pasivo de imchoare, principiar:
italiano, weoato.
Incoagnlablp. Adjetivo, Lo que
no puede ser coagulado.
BTiuoLoaÍA. 7m privativo y coagn-
iáhU: francés, ineoagnlahU.
Incoar. Aetivo. Comenzar alguna
meo
cosa. \ QH KZFBDIBNTB, AdoMMitrar-
Principiar áinstruirlo, \ uypRO-
CBSO, uní. acción, Forentt, Entablar
los procedimientos oportunos.
BTiiíOLoaÍA. Griego ^í*'" (cMein),
hacer un hoyo, ahondar: latin anti-
guo, ehcSrt, pisar la tierra, afirmarla,
para levantar una construcción; latin
cínico, inchoSre.
SmUdo etimoli^ieo.—l. El latin t*-
choare significa: techar en el molde
el metal hindido para hacer una esta-
tua;> y por extensión: techar los ci-
mientos, poner las bases de una cosa,
comenzar.»
2. Los eruditos De Uiguel -f Mo-
rante dicen que el verbo latino se com-
pone de in j eo%w», caos, lo cual es
uu error claro y patente, bajo el da-
ble concepto de forma y de sentido.
El latin tncAoSre es el antiguo eheSre,
forma literal del griego choein.
Incoativo, va. Adjetivo. Lo que
explica 6 denota el principio de al-
guna cosa, 6 la acción de principiar.
II Vbrbos INCOATIVOS. ffrflt»iíííca. Vor-
bos que designan el principio de al-
fuua acción, 6 el pasaje de un estado
otro, como marchar, morir. || Los
verbos llamados auxiliares (ttr, atar,
haber) no pueden ser incoativos, pues
to que expresan la existencia y la si-
tuación de un modo absoluto. | El ca
rácter del verbo incoativo consiste en
que ha de derivarse de un adjetivo,
como resplandecer, principiar á ser
rupiandemtnte; agrandar, pnncipiar á
seryrONt^; enrojeceré, principiar i ser
royo; blanquear, principiar áserí^co.
ETiuoLoaÍA. Latin, inchoallma, una
de las especies de verloos que significa
el principio de una acción, forma ad-
jetiva de hkAoiCv, principiar (Capkla):
catalán, íncoatw, va; francés, vuohá-
t\f; it^iano, incohatño. ,
Incobrable. Adjetivo. Lo que no
se puede cobrar 6 es muy difícil de
cobrarse.
ETiMOLoaÍA. /« privativo j eobra~
hU: catalán, mcohrable.
Incoercibilidad. Fetnenino. Fiti~
ca. Faltada coercibilidad. | Condición
y estado de lo incoercible.
ETiMOLoaÍA. IneoereiiU: francés,
ineoercibiUtá; italiana, ineoireibiUíi.
Incoercible. Adjetivo. FUica, No
coercible. Q FLUiDosiNCOEBOiBi.BS.Las
causas del calor, de la luz, de la elec-
tricidad, del magnetismo, las cuales
no pueden contenerse en un espacio
dado, sea el que fuere. \ Metáfora. Se
aplica á los techos de la vida interior,
aludiendo i que no pueden retenerse,
ni sujetarse. En este sentido decimos
que el pensamiento es incobbciblb. ||
También empleamos la voz del articu-
lo para dar idea de ciertas caracteres
inddmitoB, como cuando decimos: a
wt npíritn inoobbciblk, para signifi-
car que ee un hombre que no admite
término ni valla.
ETiiioLoaÍA. In privativo y cm
bit: francés, \ncoembU.
Incogitado, da. Adjetivo anticua-
do. luPBNSABO.
Stiuoloqía. /m privativo y cogita-
do: catalán, incogital, da.
INCO
47
Incógnita. Femenino. Sfatmiti-
cai. El término desconocido de una
ecuación iS problema, | Metáfoía. La
causa 6 razón de algún hecho que se.
examina. Asf se dice: despejarla iN-
cóoNiTA de la conducta de IHilano, de
la pretensión, de la tristeza 6 de los
actos de Zutano.
EniioLoaÍA. Ineágnilo.
Incógnito, ta. Adjetivo. Lo que
no es conocido. || Db inc6onito. Modo
adverbial de que se usa para signifi-
car q^ue alguna persona constituida en
dignidad quiere tenerse por descono-
cida, y que no ee la trate con las ce-
remonias y etiqueta que corresponden
i su dignidad: asf se dice que el em-
perador José II vi&jd de INCÓGNITO por
Italia.
Etiuolooía. Latín wtíigiiUia, no
averiguado, en Cicerón; no visto, en
Virgilio; de in privativo y cog*it%t,
participio pasivo de copioteíre, cono-
cer: italiano y francés, ince^ito; cata-
lán, titcd^atí, a.
IncognoBCÍble. Adjetivo anticua-
do. Lo que no se puede conocer 6 es
muy diñcil de conocerse.
EToioLosfA. Latín vteoffnotciHlU
{en QuicHBRAT, Áddtnda}, forma de
ut privativo y cooMícfrí, conocer: fran-
cés, ineognoteibie.
Incoherencia. Femenino. Inco-
nexión, despropésito. ¡ Desconformi-
dad, falla de conveniencia 6 relación
entredós cosas. ||Incohbbkncia bn las
iDBAS. Medicina. Estado mental sinto-
mático de algunas envenenamientos y
de ciertas embriag^ieces, en que el en-
fermo dice lo que cree ver j oir. Este
estado tiene por causa la excesiva mo-
vilidad de las ideas j alucinaciones,
la cual hace que las figuras que se
ofrecen á la imaginación del enfermo
cambien sin cesar de una manera ver-
timnosa.
BtuíolooÍa. Ineokgrenío: italiano,
ineo^enta; francés, incoÁA-ence.
Incoherente. Adjetivo. Inconexo,
\]FÍ$Íca. Que no tiene coherencia, en
cuvo sentido se dice que las partes
del agua son ikcohbrbntbs, dedonda
resulta su fluidez, porque, si fueran
coherentes , constituirían una masa
sólida. I Capas iNconBBSNTES. Cfeolo-
gia. Capas cuyas sustancias constitu-
tivas no tienen cohesión alguna entre
sí. I MbTjÍFOKAS INCOHBaENTBS. Ret¿~
rica. Metáforas en que hay dos imá^
nes que se contradicen, como si dijé-
ramos, hablando de Homero, que era
wnutro qvt te dttboriaba, lo cual eS'
tan absurdo como decir que tra a» tor-
rente qnite encendía. Ni el torrente se
enciende, ni e! astro se desborda, y
ambos easos pueden servir de ejem-
plos en punto i metáforas incohb-
BBNTBS.
Etiuoloqía. In privativo y eohorm^
te: latín, imcoherent, incoherentit; ita-
liano, incoerentt; francés, ineoAértnt.
Incohesión. Femenino. Fítica. Ca-
rencia de cohesión.
KriMOLoaÍA. In privativo y coi»-
tion; francés, incoh/tien.
íncola. Masculino. El morador d
habitante de algún pnebk) 6 lugar.
Digitized by
Cj00g[e
48
moo
BrtuoLoaÍÁ. Latín wulfla, habitan-
te, en Cicerón; indígena, en Horacio
T Plioio; fbnna de ÜKOÜre, habitar;
t«, en, T eoVíre, estar de asiento.
Incoloro, ra. Adjetivo. 8e aplica
al agua pura, al cristal j á las otras
Buitauciaa que carecen de color.
BtuioloqÍ^. Latin vuStor, (Cflotai
de FiLOXBNo): francés, vuxilorá.
AMeAa.— La sangre del pollo ea al
principio un licor incoloro; después
se -pone blanquecina; luego, amari-
llenta; últimamente, roja. (Bonmkt,
Lett. div.. tomo XII, 16.)
Inc¿Iiim«. Adjetivo. Saludable, sin
lesión ni menoscabo.
BrtiiOLOOÍA.. Latin ÍMeSlimít, sano,
salvo, entero; de m, en, j ^lünit,
salvo, libre, en Planto; forma adjetiva
.de eHHímtit, el techo de un edificio:
italiano, inedhine.
Iscolomidad. Femenino. Salud,
conservación de alguna cosa. Se em-
plea en sentido moral, como cuando
sa dice: la incoluuidás de la virtud.
ETiuoLOofA. IneiUmt: latin, íntíSIA-
wÜUu, conservación, sanidad, buen es-
tado, forma sustantiva abstracta de
ituSVimU, inci51ume.
Incombinable. Adjetivo. Que no
se puede combinar.
IncomfanatibUidad. Femenino.
Cualidad de lo incombustible, como
el amianto.
EriMOLoafA.. J»eemhmtibU: catalán,
iiteomhmtibiliUU;^ francés, wetmbtati-
biiitá; italiano, tmamhiUtiUtíí.
Incombastihle. Adjetivo. Lo que
no se puede quemar. í HombbbS in-
oomtiSTiBLKs. ÁntigiUmdti. Nombre
que se daba i ciertos farsantes que
recorrían la Buropa, durante la Edad
Media, los cuales hacían pruebas de
incombustibilidad por medio de enga-
&0S j trapacerías. Estas trapacenas
dieron origen i lan voces emhult, em'
iiutera.
BriuoLoaÍA.. 1% privativo j eonbiu-
Hhle: e&taiAa, itteombvstible; francés,
tmcoMOtutibU; italiano, ineombuttWlt.
Incombosto, ta. Adjetivo anti-
cuado. Lo que no se ha q^uemado.
STuioLoaÍA, InambiuttiU.
Incomerciable. Adjetivo. Aquello
con lo cual no se puede comercial.
Incómodamente. Adverbio de mo-
do. Con incomodidad.
ErniOLOofi.. Inc^medA j el sufijo
adverbial menU: catalán, i»e<ímod<i-
tuttt; francés, vteo9modé»e»t; italiano,
MComoda»u»te.
Incomodado, da. Participio pasi-
vo de incomodar,
EnuOLOat^. Ineonudar: catalán, tV
eimodat, da; francés, ineommodé; ita-
liano, i*e(mnwdtUo, inamodaío.
Incomodar. Activo. Causar inco-
modidad, I Becfproco. Alterarse, de-
sazonarse.
ETiuoLoaU. Inefmode: latin, ineom-
wtSdSri; italiano, incomodarg; francés,
iuommoder; catalán, inamodar. ■
Incomodarse. Recíproco. Sentir
incomodidad.
Incomodidad. Femenino, Moles-
tia, daño, falta de comodidad.
EmioLoofi.. Imeinodo: latín, mmm-
moo
i^^Ottl, dafio, trabajo, pena:
A'Atf temporil, ínfelicidadea de loe
tiempos; italiano, incommoditÁ; fran-
cés, uKommodiU; provensal, eneommo-
díial, üteommodittí; catalán, ineomo-
ditat.
Smtide etmoIt^ieo.~-LK ikoohodi-
DAD significa al pié de la letra: «pri-
vación de nuestro modo de vivir.»
Todo lo que turba ese modo de vida,
incomoda.
Incomodisimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de iucémodo.
Incómodo, da. Adjetivo. Lo que
incomoda 6 lo que carece de comodi-
dad. I Masculino anticuado. Imcomo-
DlDAn.
ETDioLoaÍA. In privativo y camodo:
latin, ineomm^us, en mal estado: M-
leí»di»e iiKommodd eae, ser de una sa-
lud quebrantada; y extensivamente,
enfadoso, importuno, intempestivo;
italiano, incómodo, inammode; francés,
VKommode; catalán, incómodo, a.
Forma. — El latin incomm&líttao com-
pone de M, no; dtm, coa, j mSdui,
modo: in-etim-mlldut, <no con modo, no
aegun la manera habitual, no con ar-
reglo & la costumbre. >
SiNOHoiiA. Incdmodo, moktto. Lotti-
cómodo estorba 6 disminuye el goce; lo
moíetío produce malestar j pena. El
asiento en que no haj bastante hol-
gura para que todos los miembros ten-
gan sus movimientos libres, es inaf-
wiodo. El asiento duro, con prominen-
cias j desigualdades que obligan á
tomar una posición violenta, es molei-
to. El sentido metaférico de estas vo-
ces observa la misma graduación. Uaa
visita demasiado larga incomoda; una
reconvención agria moletía. (Mora.)
IncompaTalue. Adjetivo. Lo que
no tiene ono admite comparación.
EriMOLOafi.. /» privativo j compa-
rable: latin, tHCOmpdrSilíii; italiano,
i*eomparabi¡e; francés y catalán, m-
eomparabU,
Incomparablemente. Adverbio de
modo. Sin comparación.
ErmoLoofA*. Incoa^arabh y el sufi-
jo adverbial mente: latin de san Agus-
tin, incompiíriliiltter; italiano, íkcm»-
parabilmeñte; fn.ncéa, provenzal y ca-
talán, ineomparabletiunt.
Incomparado. Adjetivo. Inoohpa-
ErntOLOSÍA.. In negativo y compa-
rado: francés, incomparé.
Incompartible. Adjetivo. Lo que
no se puedo compartir.
ETiuoLoaÍA. 7» privativo y eempar-
tible; italiano, imcompartibile; catalán,
incompartible.
IncompaBÍbilidad. Femenino.
Cualidad de lo incompasible.
IncompaBible. Adjetivo. Inooupa'
sivo. B Feolo^ia. Impasible de un mo-
do simultáneo; en cujo sentido se
dice: las personas dé la Santísima
Trinidad son incoiifasiblbs.
firmoLOsfA. In negativo j compa-
tible: francés, incompaetible.
IncompaÚTamente. Adverbio de
modo. Sin compasión.
EToioLosfA. Incompañva y el sufijo
adverbial mente.
INOO
IncompasÍTo, rn. Adjetiro. S q««
carece de compasión.
BnuoLosÍA. In privativo j eompa-
tivo: francés, ineompatitia»t.
Incompatibilidad. Femnüno. La
repugnancia que tiene una cosa paca
unirse con otra, en cujo sentido se
dice: la iNOOUPATisiLinAi) de caracte-
res, de geniales, de condiciones. | lb-
SAL. Legitlaeion. Imposibilidad moral
de que un frincionano deeempefie ai-
mnltineamenta dos fimcionea, 6 de
que una función esté desempeñada al
mismo tiempo por Áa& funcionarioe.
II JUDICIAL imposibilidad legal da
que dos hermanos 6 un padre j un
hijo, hagan al propio tiempo los ofi-
cios de juez en un tribunal. \ Farma-
cia. Oposición química coa que se ex-
clujen ciertos ingredientes en sus
mezclas, de tal suerte que no cabe
asociarlos, j Metáfora. Tiene grande
uso en el sentido figurado, como cuan-
do se dice: la iNcoupATiBiLinAD de las
opiniones, de las escuelas, de loe par-
tidos, de las rivalidades,
EtiuolooLa. Incompatible: catalán,
ineompatibilitat; francés, ineompatibiU-
té; italiano, incompatibiliti.
IncomjMtible. Adjetivo. Lo que
no es compatible con otra cosa. I Pe-
rente. Se aplica á las funciones o dig-
nidades que no ee pueden reunir si-
multáneamento en un mismo sujeto. J
Oficios ó oaboos dícoupatiblbs. CU-
nonei. Cargos ú oficios que ana mis-
ma persona no puede poseer al mismo
tiempo. { La voz del artículo se aplica
á cosas m&toñales, como cuando deci-
mos; «el agua y el fuego son ihcoupa-
TiBLKS.» Se aphca también á personas,
como cuando dice Bossuet: «los lu-
teranos jf los calvinistas son dos na-
ciones irreconciliables é inooupati-
BLBS.a Se aplica, por último, á seres
morales, en cuvo sentido tiene gran
trascendencia e inmensa extensión;
<la gloria V el deleite son incompati-
bles en el santuario del alma:» «la
caridad, que nos identifica con el Ser
Supremo, es ihcohfatiblb con la con-
dición del pecado:> «lo incoupatiblb
está en todas partes, menos en los
grandes corazones que saben conver-
parecen más conciliables suelen serlas
más iNOOUFATiBLKS. Así acontecs que
las dos cosas más incompatiblbs del
mundo moral son dos tontos.
ETiHOLOofA. In negativo y compati-
ble: francés y catalán, inamipalible;
iteliano, ineompatibile.
. Incompetencia. Femenino. Falta
de competencia 6 jurisdicción. | uatb-
RiA',, lÁ de un juez que conoce en una
materia sometida á otro juez. | pebso-
MaL. La de un juez que &lla entre
personas que no Bon realmente las
justiciables en aquel ksunto. | asui-
maTRATiVA, La imposibilidad legal
en que se halla un funcionario de eje-
cutúr actos que no están dentro de sus
atribuciones. | Metáfora. Incapacidad
evidente para hablar y entender en
ciertos asuntos, ora por falta de cono-
cimientos, ora por falta de experien-
cia. Así decimos que un tewtgo es
Digitized by
L,oogle
INC»
wdoiowiWT» pan tratar de patolo-
gía, 6 qne us mMico es itraoifPBTSN-
npara tratar de teología.
STOiouMÍx. IneompgíMie: catalán,
i»eompetéiteÍ9 ; franca, iteomp^ttnce;
italiano, tmamprírnta.
Incompetente. Adjetívo. Jwi^rn-
(hneié. Lo ^ne no es competente, como
cuando deoimos: juet ihcoiípstbntb,
IniWM/ INOOUPKTHNTB. | PlBTB IN-
CO»«TBNTB. La parte no idi5nea para
contestar en vías de derecho. { Lo que
no 86 liace con oportunidad j al tiem-
po debido. | Hetefora. El ^ue no re-
nne la ínebruccion necesana para ser
Toto en una materia; j así decimos
que nn paleto es inoomfstknts en
taria de literatura.
BmiOLoaÍA. I» prirativo y eompf-
laUt: latin, tHeompíUm, ineompUUntis;
italiano, ineompttmle; francés, i»am~
fítmt, tute; catalán, tHcompítatt.
de modo,
tencia.
EtwoloqU. I*eemp4tt*U y el sufijo
adverbial vu»te: catalán, wteopettnt-
mnt; frasees, tueow^^temmeitt; italia-
no, i»eet^ett»Uate»te; latin, tHComplf-
Onttr, en el Ciidig;o teodosíano.
Incomplfiío, ja. Adjetivo. No com-
plejo. I NOHINÁTITO ó ASENTE IHOOM-
VLEJO. GrauUtiai. El nominativo de la
oración expresado por un solo nombre,
como IXot ama al bueno, & diferencia
del nominativo complejo, que sería:
eí Dúu de todo lo eriaao ama al bueno.
II PlOPOSICION mCOMPLKIA. Proposí-
cion cuvoB sujeto j atributo son sim-
ples. I OUJOOWáO IMCOlffLEIO. X^tca,
Silogismo cajas proposiciones no son
compuestas. I Kúkeso incomplejo.
Aritmátiat. Niímero concreto 6 abe-
tracto que no comprende Bubdivisio-
aes de especies distintas. | Cantidu)
INCDUPLBJA.. Algibr». Cantidad expre-
sada por un solo término.
BriwoLOQfiL. /« privativo j eompU-
jo: latín poste/ior, *ñeomplew*t; italiar
no; Mtompleuo; francés, ituompletet.
Incompletamente. Adverbio de
modo. De un modo incompleto.
BriMOLOofi.. Incompleta j el sufijo
adverbial tunie: francés, wwonpléte-
me»ti italiano, úteempleUme%te ; tneom-
piuUmetite.
Incompleto, ta. Adjetivo. Lo que
no esti completo. | Idbas incouplb-
Tas. Püotofia. Las que no significan
mis que una parte del objeto, como
euando decimos: Dios es clemente,
puesto que la clemencia no es más que
una parte de los atributos de Dios.
KiWA INCOMPLETA. B*UmologÍa. La
que est& provista de alas v de patas,
pero que no se mueve. | laoB ikcom-
PLBTA. Botémea. La flor ijue carece de
un iSi^no, ora sea el cáliz, ora la co-
rola, ora los estambres, ora el pistilo.
|Lo0 INCOMPLETOS. Masculino plural.
Liirtrí». Exposición colectiva de las
publicaciones que no se han complc*
tado. \ Metáfora. La voz del artículo
se emplea también en el lenguaje figu-
rado, como euando decimos: «el hom-
bre á quien <a la fe, es un alma
nOOHPLBTÁ.»
DÍOO
BrmoLoaÍÁ,. 1% privativo j empU-
to: latín posterior, vuompUtiu; italia-
no, ÍKíeonpUto, úuempiuto; francés, m-
complet, ineompÜte; catalán, ineom-
plerl, a; ñuomplet, a.
Incomplexo, xa. Adjetivo. Des-
unido j sin trabazón ni adherencia.
Etimología. Incomplejo.
Incomponible. Adjetivo. Lo que
no es componible.
ETTuoLoaÍA. In negativo j campo-
mSle: francés, ineompeuible; catalán,
inoomponible.
Incomportable. Adjetívo. Lo que
no es comportable.
BnMOLOQÍA. /» privativo j e/mpof'
table: italiano, in&)mportí,hile; catiilan
antiguo, incomporUme.
IncompoBÍbiltdad. Femenino. La
imposibilidad 6 dificultad de. compo-
nerse una cosa con otra.
Etimología. Ineompotibk: catalán,
iiteompottibilitat.
Incomposible. Adjetivo. Incobipq-
NIBLE.
Incomposición. Femenino. Falta
de composición ó debida proporción
en las partes qne componen un todo.
¡(Anticuado. Descohpostdu. 6 des-
lEO.
finiroLOOÍA. T» privativo y compon-
don: catalán, incompotici4.
Incomprensibibdad. Femenino.
La imposibilidad 6 la suma dificultad
de comprender alguna cosa, en cujo
sentida se dice: «la Trinidad de las
personaa divinas w el gran misterio
de la iNCOMPEENsiBiUDAD de Dios:»
la misma iNOOHnENSiBiLi&AD está
contenida dentro de la razón formal
de lo infinito.»
EnuoLOQfA. Incomprensiile: cata-
lán, «Kompreientibilitat; francés, in-
eompréhennhiUtá: italiano, ineomBren-
tihaitit.
Incomprensible. Adjetívo. Lo ^ue
_j se puede comprender. \ Expresión
neutra. Lo incoupbehsíblb; idea co-
lectiva de las cosas que no pueden ser
comprensivas; en Cujo sentido se dice:
«lo iNOOMPBKNsiBLB uos rodea por to-
das partes.» Q ¡Es incompbensibls I
Exclamación de que nos valemos para
significar las circunstancias extnior-
dinarias de alguna persona d de algún
meo
49
Ettmología. /« privativo v eompratr
tihU: latin, ineomprÜenílUlUí itiilia-
no, ineompremiÜle; francés, incompré-
Aentiile; catalán, incompr eAenñbh.
IncomprensUtlemente. Adverbio
modal. De un modo inconiprensible.
Etimología. Incomprtmible j el su-
fijo adverbial mente: francés, i»ant-
pr_¿hemihlement; italiano, ineonprensi-
bilmente; latín, vuow^üAentUüííter, en
san Jerónimo.
Incompreniion. Femenino. Falta
de comprensión.
Btimolosía. In privatívoyMM^>re»-
tion: catalán, incompreMentié.
Incomprimible. Adjetivo. Finca.
Incapaz de comprimirse, expresión de
los cuerpos cuyo volumen no puede
reducirse por ía compresión, en cuyo
sentido decimos que los líquidos son
IKOOM?BUIIBLSS.
BTOiMXHíÉá,. I» privativo y « _^ .
mble: calAlan, ineomprmiik; francés,
auomprettible; italiano, íneempreesiU-
le.—a\ francés y el italiano tienen la
forma sustantiva abstracta: incompren-
tibilití; Mcompressibiliti.
Resefia. — La propiedad característi-
ca de los fluidos, ora sean elásticos,
ora iHCOMpBiHiBLES, es la extremada
fecilidad con que cada una de sus mo-
léculas cede i la presión. (La Place,
Samtitwn III. i.)
locompnestamente. Adverbio da
modo anticuado. Sin asSo, con desali-
ño, y Uetáfora antigua. Sin compos-
tura, desordenadamente.
Incompaeato, ta. Adjetivo anti-
cuado. Que está sin componer 6 sin
formar.
Incomunicabilidad. Femenino.
La calidad de lo incomunicable. || Tto-
logia. Uno de los atributos de la divi-
na eqpncia.
EtiulogÍa. IneomtMieabU: francés,
ineomMnieahiUté.
IncomnniciAle. Adjetivo. Lo que
no es comunicable. | Meta,fi*ica. Atri<
buto de la sustancia espiritual, en cu-
yo sentído se dice que el alma es in-
comunicable.
Etimología. In negatívo y cowMí-
eable: latín de san Jerónimo, ineommi-
nXeSlülie; italiano, átcommitnicabile:
frunces, incommuMcable; catalán, vuo-
rntutÚMile.
Incomunicación. Femenino. La
acción y efecto de incomunicar 6 in-
comunioarse. Q Foreme. Estado del
preso í quien no se permite tratar con
nadie de palabra, ni por escrito.
Etimología. IncomiMiear: catalán,
ineomunieaciá.
Incomunicadamente. Adverbio
de modo. Sin comunicación.
Etimología. Incommeada j el sufi-
jo adverbial mente.
Incomonicado, da. Adjetivo. El
que no tiene comunicación. ( Forense,
Dicese de los presos, cuando no se les
permite tratar con nadie de palabra,
ni por escrito, á fin de evitar un con-
cierto doloso. La incomunicación no
tiene lugar sino en el término de la
prueba; esto es, cuando la causa está
en sumario. { Participio pasivo de in-
comunicar.
Etimología. Incomiutiear: francés,
útcMtMwttjK/; latin, tHeommmXtíUiu
(en QuiCHBRAT, Addenda.)
Incomunicar. Activo. Privar de
comunicación á personas 6 (sosaa.\\Fj>-
rente. Reducir á un preso al estado de
incomunicación. [¡Recíproco. Aislarse,
negarse al trato con otras personas,
por temor, por melanco'ía á otra
tusa.
Etimología. In privativo y eemv^ir
w.
Inconcebible. Adjetívo. Lo que no
puede comprenderse ni concebirse. ||
Metáfora. &:traordinario.
Etimología. /• privativo y coneebi'
bit: francés, ineoncemtble; italiano, w-
ecneepiWe,
Inconcemiente. Adjetivo. No con-
cerniente.
inconciliabilidad.Femenino'.Cua.
Digitized by
Laóogle
so
INCO
lidad de lo inconciliable. (Cj
InooocUiable. Adjetivo. Lo que
no puede conciliarse.
ETiyOLOQÍl.. I* priTKtiTOTCOlKtÍM-
iU: francés, Uttíme\iÍabU; itui&no, M-
amdUabiU.
• Inconcino, na. Adjetávo. Dwoi^
denado, dascompueeto, desarreglado.
ETUfOLOdU. Latin mcomíMm», des-
compuesto, desalifiado. (Cicerón:)
Inconcnsamenta. Adverbio de
modo. Seguramente, sin oposición ni
disputa,
Étimolooía. Inetmema j el sufijo
adverbial ffintfe: latin,
. llano, tHconautammte.
Inconcuso, sa. Adjetivo. Lo que
es firme, sin duda ni oontradicoion.
ETiMOLoaÍA. Latin inamautiu, es-
table, firme, inmoble; de m prívati-
To j eonetuiM, sacudido violentamen-
te, perturbado, participio pasivo de
amc&tUre, sacudir, conmover, agitar:
italiano, mconauío; catalán, imcom-
oít,a.
Incondicional. Adjetivo. Filotofta
y gnmdtiea. Lo que no es condicional.
Etimolooíá. i* privativo j eoitdi-
donal: Mncés, inamdilioiuul.
Incondicionalmente, Adverbio de
modo. Sin condiciones.
ETiHOLOofi.. Inamdieienal ; el sufi-
jo adverbial laente: francés, i»condi~
tümnellemmt.
Inconditipedo, da. Adjetivo. Zoo-
logia. Epíteto de los animales (^ne no
pueden ocultar sus patas debajo del
fuso, y pet,pUÍt, ,
Inconducente. Adjetivo. Lo que
no es conducente para algún fin.
BriuoLOQÍA. I» privativo 7 amárn-
emte; catalán, inamdtktftt.
Inconexamente. Adverbio de mo-
do. Sin conexión.
Etiholosía. Ineoiumt j el sufijo ad-
verbial mmu. '
Inconexión. Femenino. Falta de
conexión 6 unión de ana
otra. Aplícase á objetos del <}rden mo-
ral, por cu;ya razón no se dice: IMCO-
NBXiOH de talas, de caballos, de
lias, de frutos; sino inconexión de
t'uicios, de ideas, de noticias, de pala-
iras, de métodos.
Etiholoqía. Jueoneieo: catalán, m-
eoTMeeió; francés, iiuoinuaüm.
Inconexo, xa. Adjetivo. Lo que
no tiene conexión con otra cosa,
EriHOLoaÍA. In privativo j eotueo:
catalán, itieonnexo; francés, vtcoMum.
Inconfeso, sa. Adjetivo. Foretut.
Aplícase al reo que no confiesa enjui-
cio el delito de que se le pregunta.
ETlMOLOsfA. 1% privativo j am/ut;
latin, inamfettnt, en Ovidio, que no
ha confesado; francés antiguo, mcm-
fh; moderno, ÍHe»»feu¿; catalán, tit-
eonfü, a.
tnconfid^Kia, FomMiino. Ha^
CONFIANZA.
Inconfidente. Masculino. Nombra
que se dio, durante la guerra de suoe-
sion, á loe españoles da quionea se
Bospecliaba que sostenían ralkewnes
. con la casa <u Anatzia,
INíX)
InoongnuiiMate. Adverbio de
modo. 8ÍD conveniencia ni oportuni-
dad.
EtiholociU. IwMfftia j el sufijo
adverbial MtnU: latín ineeiunti, an
Macrobio; imeo»grme*ttr, en Terencio;
italiuio, i»eoKgnte*t«mtfiU; francés del
siglo XIV, ituxmgnuwiMt; moderno, iV
tott^rímunt; catalán, imeongrvtiUmmt.
incoogntencia. Femenino. Falta
de congruencia.
BniiOLOofa.. Ineongnutíe: latin t»-
evngnmtÍA, iiutmgr%\tai , deaproper^
cion; italiano, M£«yrw«fa; ¿ancas,
inco»gryát¿; catalán, ineo»^f%íicia.
Incongruente. Adjetivo. Lo que
no es conveniente.
Etiuoloqía. /« privativo j wa-
gr%MU: latin, itMM^nwu, iueon^ntrn-
tit, desproporcionado, impropio, no
conforme, en Plinio; italiano, tMW-
gr%e»U; catalán, wieongmeitt.
Incongruentemente. Adverbio de
modo. Con incongruencia.
Etiholooía. liKongruente y el sufi-
jo adverbial wukU.
Incongruidad. Femenino anticua-
do. Incokobitbncia.
Incongrao, gma. Adjetivo. Lo
que no es conveniente ni oportuno. |[
Cá«o*et, Se aplica á las piezas ecle-
siásticas que no lleean áls congrua
señalada por el sínodo. Llimansa tam-
bién iNCONOHUOs los eclcsiásticoB que
no tienen congrua.
Etucolooía. /n privativo y eoagruo:
latin, iMCongritu; italiano, iiuimfnu;
francés, ytetmgnt; catalán, MeAumo, «,
lacoiúnrajile. Adjetivo. Que no
puede conjurarse.
Inconmensurabilidad. Femeni-
no. La calidad de lo que no es mensu-
rable, en cuyo sentido se dice: la in-
CONUBNSURABILIDAD del espacio. I &40-
KéírUt y aritmética. Carácter de lo que
es inconmensurable, en oujo futido
se dice: la iNCONUKNSUBABiLinAO déla
diagonal del cuadrado con el lado ex-
plica la dificultad da la cuadratuiu
del círculo.
Etucolooía. Tnammemurabk: cata-
lán, ÍH»nMeiuimbiiitaí; francés, m-
eomn*nMraHtil¿; italiano, intomMm-
nrabititi.
Inconmensurable. Adjetivo. Lo
que no se puede conmensurar, en cu jo
sentido se dice: <el ser de las cosas es
1NC0NUBNBÜKABLB. R Áriímétie^y geé-
mtb^. Epíteto de dos cantidades que
no tienen medida común; v así deci-
mos que la raíz cuadrada osl 2 es in-
coNUBNSti BABLE con la Unidad, puesto
que no hay número, entero ni que-
brado, que pueda expresarla exacta-
mente. I Metáfora. Aplícase i todo lo
que sale de- su medida propia, como
cuando se dice: virtud, talento, saber,
paciencia, wooNifXMsuKABLa.
Etiuolooía. i» privativo ya¡nmen~
tvable: francés, ineotuMemitraile; ita-
liano, intommáunn^ile; oatalan, in~
emméiuiiraik.
Inconmntabilidad. Femenino an-
ticuado. Inmutabilidad, calidad délo
inmutable. | Melafüica, Condición
esencial de las cosas espirituales.
BrmoLOofA. Inetimutaiki Utin, inr
meo
emuMÜtUtn; italiano, ¡mtpmmuUi*~
¡íii; francés, imeommmUiiiití.
Inconmutable. Adjetivo. Inmuta-
BLS. H Lo que no es oonmuUUe. |[ñto-
pusnAD iHoomioTABLB. Jimtjmdíuci*.
La prouiedad de que no puade despo-
seerse a BU dueño legítimo. I Edicto
INCONMDT.AK.E. Si*toria dt M Sdtd
M»&*. Ciertos edictos que no podian
ser revocados ni alterados en modo
alguno, referentes con especialidad i
la proolamaoiún de los prlncipea 7 al
iuramento 4e fidelidad que les baófan
loa pueblos. El aigle xvi ofrece aún
ejemplos de tdietot utooMion'ULCs.
ErufoLoeÍA. lnvmt^^ojmiüatU:
latin, ineemmili^ÍH*; italiano, imoúm-
Mutáiíít; francés, ÍMOMaHiteíí*;. cata-
lán, ÍMeoiim*l*iít.
JtMtíU. — «Quería que los Estados de
Francia j Hilan lejurasen, yqueeste
juramento se publicara por medio de
edielo ufOOHvtTTABLa: > cil volait qu'
les Bátate de Franca et de Milán Is ju-
rassent, et que cela fust publié par
tdiet iHOomuTABLB.* (M. DE Bbllat,
2SÍ, tiglo XVI.)
láoenmataU«mente.AdT^i»ode
modo. De una manera inconmutable.
ETmoLOaÍA. I»tenm*t»hU y el sufi-
jo adverbial memte: latin ineomu^iiUVt-
ttr; italiano, ineommut* iUmmtt; fran-
Inconocido, da. Adjetivo antiena-
do. loMOTO.
EriuoLoaü,. /• privativo j comw-
da: francés, ÚMMxa,
Inoonqnistable. Adjetivo, Lo qn»
no se puede & es muy diñcil oonqnis-
tar á nierea de armas. \ Metáfora. Bl
que no se deja vencer con ruegos ni
dádivas.
firiHOLOofA. /k privativo je(mqM~
t»bU; catalán, ñwmqmitiahU.
Inconmiistado, da. Adjetivo. No
conquistado.
BmiOLOofa. 1» privativo 7 mn^m*-
tid^; francés, ñumn^kú.
iBConaciencia. Femenino. Ptko-
togi». Falta de percepción, tratándose
de ciertos actos intelectuales j mora-
les. I Es lo que se llama generalmente
blte de conciencia.
RminAMiÍA. Iiu¡oiucÍMt4: latin, m
comcieníta, en las glosas de Filoxe-
no; francés, iiuoiuet*ne«.
Inconsciente. Adjetivo. Ptieolo-
gía. £1 que no tiene conciencia de tí
mismo, 7 así se dice que loe locos,
por ejemplo, son criaturas incons-^
ciBNTES. I También se aplica á cosas,
como cuando decimos: «las acciones
de un hombre, bajo la influencia do
la alucinación 6 áSl frenesí, son he-
chos iNOONBGisNTES. | El Carácter de
las acciones inconscientes lleva apa-
rejado el no ser justiciables, puesto
que; no existiendo el libre albedrfo,
nilte el motivo de la responsabilidad.
ErnioLÓaf*. Latin twoMciíiu, igno-
rante; de w privativo j cmícíEm, que
sabe que conoce; compuesto ds «m,
con, jitírs, saber: franoéa, imemteittu.
Inctmaecnencia. Femenino. Falim
ds consecaencia en lo que se diee 6
hace.
BmiOLoaU. /m
Digitized by
oogle
INCO
tciufyiit*fía, falta de tiñion j corres-
pondencia en tma frasb: ituiano, i*-
cont^Hfus; francés, i»coiuíq%e%ee; oa^
taluí, Meontef***eia.
InooBstaaente. Adjetívo. ImiON-
BlGUtSNTB. 5 El que proceda con ift-
consecuencia, ein formalidad.
EtukhxxiÚ. In priTatiTo J eotut-
eurnté: latín, ñeontefMMt, vuoiaíqitek-
tú; italiano, ineomeg%e%te ; ftvacéB,
weoMtéfMoit; catalán, ineonie^ttut.
InóOBfecnantfimente. Adverbio
de modo. Con inconsecuencia.
BrmoLOQÍA.. IneMteelUnte y el ira-
fijo Ulrerbial MmAt; francés, Muonté-
gi»e»ÉUlKt; italitmo, ÍKei>niM%e*tmuiHí .
lB««BW)r*»bUidsd. Femenino.
CnalilABd de lo ínconserrable.
Inconserrable. Adjetíro. No con-
irnTable.
IneoUbiaénUe. Adjetivo. Que no
pnedte considentve.
EmiOLo«f&. /« prívatiTD j eimtiét-
nbU: eatalan, i*etmtidei^U; italiano,
ÍMiimidenbiU.
Inconnderableraente. Adverbio
de modo. Con inconsideración.
Btiholooía. Ine(MtÍdérabk j tíl9n-
fijo adverbial MMfí.* latín, HKermáé-
líMtri iwtmuidíríttf; francés, mmui-
dMmMt.
Iticoiniderli(tioh. 'Pemeníno. Fal-
ta de consideración y reSe^on.
BTiiiou)sfA. Latía, -üiemikiltráktía
(SurroNio) é ÍMe<Maáíraíto; catalán,
tHamMiUrMÜ!; franca, ineoMÍdA^tia»;
italiano, ineoimderútíeitt, i>teMiidira-
ÍlM)dDiade»dammte. ASvfnHib
de modo. Sin ebnlsídÍMdün ni 'K-
flexiifti.
BtnÉotoék. .At«B«Wd^<tt&t 7 el flb-
fljo advdirbita mmu: hixD^inéóiUfdfrA-
ti; italiano, iiieMHdetitUméitU; Hit»-
lan, iiieániidi»uhiitiMt.
bicoiind«nido, da. Adjuro. lA)
qne no se ha cons¡dei^3&^i rflflwiio-
mulo. I El inadvertido qnfe no tiobsi-
dera ni reñe^ona.
■ BmiOLOQU. A privatrW j eóitíide-
raáo: latín, iltAM¡»atM, enOitserón;
-itaHtno, huMíkkrata; francfti, úwwm-
i&lM; catalán, inem^lfAt, A.
«ütdb. üteoinsibUueidH.
IneltiDMi^ento. Adjetivo. Lo que
no es feónMÍetñítite.
IttbMMliCénbhi. 'I^WHtinb. FíMa
de edtftbtétUh.
BrafMtfEtf^. TMcoriMflHíH-'&rilMés,
tM»^bnN»; MEHand, ^MAMKbíflt».
lacdntistélHtM. AdfétíVb. WiiL-
ble.jYriieiaélto. Ilnüom^bld, Wpli-
BMilót^ÍA. Ik li^tívo y etfWf-
Mr»: ftitíeés, inedHitímt; íeüfano,
UbbnMlldflA. 'Adjetivo. Bl qtie se
eiMbnelá'cón dñKUhad 6 nb'^lDJI
bataSn. "
hU: ifrkncfe
'.6a V
itaUánó, ^cNÜtc
nm.
UcMUUUtlte^eiite. Adverbio de
modo. Sin ensílelo.
- EnMOLObÍA. Júm^Uhk y e\ sufijo
'tNCO
adverbial fáenU: italiano, inex^uoiabil-
francéa / catalán, ineontolahU-
Inconstancia. Femenino. La <a
de estabilidad j permanencia de al-
guna cosa, y La demasiada facilidad
j li^reza con que alguno muda de
opinión, de pensamieotí», de amigos,
de conducta. En las mujeres, puede
Uamar&e coquetería ó liviandad: en
los hombres, es la completa degrada-
ción del ser humano.
^TUioLOQÍA. IneautMíe: catalán,
¡eotutáneU; francés, úuxmtlaneg; ita-
liano, iwoibHKa,
Inconstante. Adjetivo, Lo que no
estable ni permanente, j £¡1 que
muda con demasiada ^ilidad j lige-
reza de pensamientos, opiniones, con-
ducta, amistades, amores, afectos. ||
Masculina. El iNCONsrAKTs, los m-
C0N9TAHTBS, en cu^o seutído se dice:
«LOd iHOONSTANTBs debieran servir
p&Ta Teletas de los campanarios.»
EnuoLoafA. In prívatíTo y eontítm-
tt: cataUn, imontítmC; fmnow, mcmi-
«xte; italiano, mec^Mfv; latín,
úuAutm*, -incSiUímitü.
SiRomuu.. Artíanto primero. — In-
00S8TANTB, VotVBLB. El primer adje-
tíVo se refiere i los afectos; el segun-
do, á la imaginación j á la conducta.
Es imcomUtte el que cambia con fre-
cuencia los objetos de su afecto. Ga
w)lt$bh tA qne no se fija en ninguna
Dcu^moion, en ningona empresa, en
ningún estudio. (Mo&a.J
Artie%lo teg%Mo. — iHcoNSTAT^rB,
TDLUBDB. La tfKMuAMWM proviene del
corazón: la mUtbiUdad, del alma. Es
imtoNtmit* aquel que varía de efectos
i. cada paso, pero fijándose en tanto
que dura esto afecto. Es teUAk la
persona que no se fija en nada, j' que
varía continuamente de objetos. Un
niño es -vaMle; un amante es ineont-
mcáélttnU varía; «1 wdk^fa now
fija. (LopftZ'PstüOBlN.)
Inconstantemente. A3;verbio
modo. Con inconttanoia.
ETwo&OGfa. Iit&mttmae y «1 sufijo
adverbifü nimt*: latín, taetmifSHtn-;
catalán , Í»eoiutantt»ent , AtMMñM^
tie»t; francés, iticoittfiMtMmt; italiano,
InoMlUftttslttm , nn. Adjetive
ÁperlatÍTo de inconstante.
JÍTiuoLOdÍA. \jAikai»MmtailUñ-
Irieonstitncional. Adje'tÍTo. No
eonstítucional.
ETmoLooÍA. I» privativo y «MH-
MímHU/; franoéa, v»coiutiMÍOKMl; itsr
liano, incotUtmmnAk.
Ineonstitneionalldad.'FemeniDO.
Cualidad de lo Ineonstitu^onal.
BmfOLOdfA. iHeatutUmmal: fran-
cés, ineoHititutionaiití; italiano, ineM~
iitMÍo*aiÜ&.
InconséifbeionaliBmo. Muéulí-
no. Oposición i los precintos codstí-
tucionales; esto es, la incOnMitUcio-
nalidsd elevada & sistema.
laeonstítacionahnente. Adve
bio da modo. De nna manera ineoss-
títucional.
INCO
51
EriuoLoofA. IneoHitiltieüm&ly el su-
fijo adverbial moiU; francés, ineotuli-'
(niioínullmeni; italiano, itKottitiuiónaU
mente.
Inconstitnible. Adjetivo. Que no
se puede constituir.
Inconstitoído, da. Adjetivo. Que
no ha sido constituido.
Inconatmible. Adjetivo. Lo que
no se puede construir.
Etiholooía. /«privativo y ftwiífwt-
hU: catalán, iiteoiuínthibU.
Inconsnlto, ta. Adjetivo anticua-
do. Lo (jue se hace sin consideración
ni consejo.
Btiuología. Latín ineaiMltia, in- .
considerado, temerario; de m privati-
vo y CMuSítM, aoonsB^ado.
uiconsútil. Adjetivo. Lo que no
tiene costura. Se usa comunmente ha-
blando de la túnica de Jesucristo,
EnwoLOofA. Latín i*amtUliiú, que-
no tiene costura; de in privativo y
cmUtilit, cosido juntamente, forma
adjetiva de comiere, coser con; de con,
por e«M, en compañía, v tvíre, coser:
italiano, tMMfKti/«; catalán, incomútil.
Incontable. Adjetivo. Lo que no
se puede contar 6 es muy 'difícil de
contarse.
ETuoLoaf A . In privativo y cmlcik:
francés, ineoníaiU.
Incontaminable. Adjetivo común
de dos. Que no es susceptible de con-
taminación 6 de mancha, así en sen-
tido ñsico como en moral. Por consi-
guiente, con igual corrección podre-
mos decir que el fuego y el espíritu
son incóntaminables.
Etikolooía. In privativo j w«í«m¿
nahU: latín, incontamimülit, en Ter~
tuliano; italiano, incOHlaminaiik; ca-
talán, inconlaminabU.
Incontaminado, da. Adjetivo. Lo
leno está contaminado.
BriuoLoaÍA. In privativo y contít-
minado: catalán, inconiaminai, aa; fran-
cés, tnamlamin/; italiano, incon(am^»<^■
to; latín, imsontamífMliu.'
Incontestable. Adjetivo. Lo que
no se pueda impugnar ni dudar con
fundamento,
Btiholoqía. In negativo y contettár-
il«: ffancés y catalán, incoiítettalik;
italiano, tHeontettábile.
Incontestablemente. Adverbio da
moda. Indudablemente, sin contro-
versia.
BTuioLoaÍA. IneonUslable y el sufi-
jo adverbial mente: provenzal y fran-
eés, incontettablement; italiano, meon-
teltabilmente.
Incontinencia. Femenino. Vicio
opuesto i la coatinencia, especialmen-
te en el refrenamiento de las pasiones
de la carne. || db orina. Medicina. En-
fermedad que consiste en no poder
retener la orina.
ETiu<H.oafA. Iiteontiiiente: latín, ín-
eon(inent^a ; italiano , inneonttnena;
ñ«ncée, ineorKinence; catalán, inconti-
nencia.
Jíwflia.— >La iNCONTiMBNCiA fué el
único motivo que separa é Enri-
que YIII de la Iglesia católica. (Maü'
osotx, Schimt, livre I.)
Incontinente. Adjetivo. El dea
uigitizecl by ^
Ijetivo. El deseof
bytjoogle
52
INCO
frenado en las pasiones de la ca me.
El que DO se contiene, \ Adyerbio de
tiempo. Incontinbnti.
Etikolooíá. /* ne^tÍTo j eentine»-
te: latin, me<Mt\»etu, tncMÜHMtü, que
no se detiene, en Plinio; impetuoso,
violento, en Séneca; voluptuoso, en
Horacio; italiano, ineMtinentt; firan-
céa, ifumliiunt, mCt; catalán, inamtt-
ntnl; provenzal, inconltnen.
Incontinentemente. Adverbio de
tiempo anticuado. Incontinbíjti 6
dilación. | Con incontinencia.
EtiuoloqU. Inconfineníe y el sufijo
adverbial ntmte: latin, ineonííñeHíér.
Incontinenti. Adverbio de tiem-
po. Prontamente, al instante, al puntal.
Btiuolooía. Inamti*e*te; muicés,
weoníinmti; catalán, inctmlinenii.
IncontraBtable. Adjetivo. Lo que
no se puede T%ncer 6 conquistar. ¡| Lo
que no puede impugnarse con argu-
mentos ni razones sólidas. | Metáfo-
ra. El que no se d^a reducir lí con-
vencer.
EriuoLoaÍA. In privativo j amtrai-
tahU: italiano, incmtmíábilé; catalán,
üteoHiratiabU.
SntidS «íWk)¿^M».— Incoktrasta-
BLS quiere decir: «que no admite —
traste; esto es, vanacion.»
Incontrastablemente. Adverbio
de modo. Firmemente, de un modo
incontrastable.
ErmoLOafA. InCMínutaile y el su-
fijo adverbial rntnte.
Incontratable. Adjetivo. Intra-
TABLE.
IncontroTertible. Adjetivo. Lo
que no admite duda ni disputa, como
cuando decimos: «fywnoiA) ikcontiio-
TEKTIBLB,
EriuoLoaÍA, I» privativo j eontr«-
vertible: italiano, iHewíroMrtiiile; ca-
talán, iiKMtroveríible. — El francés tie-
ne vuontrowrtéj como sí dijéramos
inámtrovertido.
iDconvencible. Adjetivo anticua-
do. Invencible, | El que no se deja
convencer con razones.
EriKOLOofA. /nnegativoyi
ble: catalán, incomencible, que no fatj
medio de convencerle.
Inconvenible. Adjetivo anticua^
do. Lo que no es conveniente 6 con-
venible.
Inconveniblemente. Adverbio de
modo anticuado. Sin conveniencia,
EiDiOLOCifA. Z«eome»i6h j el su-
fijo adverbial mente.
Inconveniencia. Femenino. Inco-
modidad, desconveniencia. ( Descon-'
formidad, despropósito é inverosimi-
litud de alguna cosa.
EtivoloqÍx, iHoonvenititle: latín,
ínamvíñientta, forma sustantiva absr
tracta de itieonvinient, inconTSniente;
italiano, inconveniema; francés, tMVH-
taumee; catalán, incoitte»UkcÍa.
Inconveniente. Adjetivo. Lo que
no es conveniente. J Masculino. £1 im-
Sedimento ú obstáculo que ha^ para
acet alguna cosa, 6 el daño j per-
juicio que resulta de ejecutarla. Q Me-
táfora. Aplícase á todas las acciones
que no se ajustan ¿las reglas de! buen
trato de gentes; y así decimos: <Fn-
moo
laño «stuvó iNOONTKnBHTB en tal re-
unión.»
ETiuoLoaÍA. /«I privativo 7 Amw»tM-
te: iatin, inconeíMeiít, incontmítittü,
discordante, en Cicerón; desemejante,
en Fedro; indecoroso, indecente, en
Apulejo; provenzal, inconvexien, iu-
e(mve%tenl; catalán, ineoiwenient; fran-
cés, inco»v¿%imt é inamvenable; italia-
no, inceuDMiente é inceneenevote.
Inconvenientemente. Adverbio
de modo. Con inconveniencia.
EriHOLoafA. Ineo»oe*ie»íe y el su-
fijo adverbial wieitle: latin, ÚMMoAttM-
ter; italiano, inconvenientemente; fran-
cés, ineonventblement.
Inconveraable. Adjetivo. El in-
tratable por su genio, retiro y aspe-
Isconvertible. Adjetivo. Lo que
no os convertible.
EnHOLoaiA. In privativo y eoneer-
tible: latín, vuonertíHUt, inmutable;
italiano, ineonveríibile; francés y calA-
lan, inconvertible.
Inconviniente. Masculino anti-
cuado. Disgusto, suceso desagradable.'
Incordio. Masculino. Meaidna,
tumor que se forma en las ingles, y
procede del mal gálico. | Metáfora.
\QuÉ iHOOKDio! Exclamación familiar
con que ponderamos la molestia que
alguno nos causa.
Etiuolodía. /• negativo y eerdio,
forma de eordinl, como si dijáramos
inrOrrdUi, tno coidial, no ingenuo, no
benévolo, no afectuoso, maui, cruel:»
catalán, tucordi.
Incordioao, sa. Adjetivo &miliar.
Que es pesado v fastidioso.
Incorpórame. Adjetivo anticua-
do. Imcorpóeeo.
Incorporación. Femenino. La ao-
cion y efecto de incorporar lí incorpo-
rarse.
EnHOLoaÍA. Incorporar: latín, i»-
eorpdriíío; italiano, útcorporauone; fran-
cés, ineorportíion; provenzal, vicorj>e-
ralio; cat«lan, incorporad; portugués,
incorporofiSo.
IncorporadameDte. Adverbio mo-
'dal. De un modo incorporado.
EruiOLoaÍA. Inwrponia j el sufijo
adverbial mente,
Incorporadero. Masculino. En las
minas, el patio 6 lugar donde se in-
corpora el azogue con el metal.
Incorporado, da. Participio pasi-
vo de incorporar.
Etimoloq{a. Latin incorpSritnt, par-
ticipio pasivo de ineorpírSre; catatan,
incorporat, da; francés, incorfori; ita-
liano, ineorportto.
Incorporal. Adjetivo anticuado.
Inookpóbbo. i Se aplica i las cosas
tie no se pueden tocar. | Teología.
iue no eAá dotado de cuerpo, en cujo
sentido se dice: tneíanciai inoorpora-
s,
Etiholooía. In privativo y corpo-
ral: latin, incorpSr&Ut; italiano, incor-
pórale; francés, incorpore!; provenzal
y catalán, incorporal,
Incorporaliaad. Femenino. Feolo-
'ía. Cnafidad de los seres incorpora-
os.
EriuoLOofA. Incorporal: latín, in-
INOO
eorpiriUta», carencia de cuerpo, m *
Macrobio; italiano, ÍncorporaUta;tna-
cés, incorporaÜti; provenzal, imeorpa~
raUtat.
Incorporalmaate. Adverbio de
modo. Sm cuerpo.
BmioLO^fA, Incorporal y el sufijo-
adverbial mente: latin, ineorpSriñíer;
italiano, incorporalmente; catalán, m-
corvoralmení.
lacorporamiento. Incobporaoioh.
Incorporar. Activo. Agregar, unir
dos Ó más cosas para que bagan un
todo y un cnerpo entre sí. I Sentar 6
reclinar el cuerpo que estaba echado
y tendido. Se usa también como recí-
proco. I Recíproco. Agregarse ana á
más personas á otras para formar un
cuerpo.
Etimología. Latin incorpírare, unir,
agregar en un solo cuerpo; de in, en,
y corporire, forma verral ficticia ds
eorpnt, eorpirit, cuerpo; catalán, incor-
porar; francés, ineorportr; provenzal,
eneorpor», incorporar; italiano, mmt-
porare.
Incorporarse. Recíproco. Levan-
tarse sentado cuando se está tendido.
II Entrar á ser parte de una corpora-
ción, y así se dice: inoospoiarse en
el colegia de abogados.
Incorporeidad. Femenino. La ca-
lidad délo incon»5reo.
EriuoLOofA. IncorpA^to: provensal,
incorporeitaí; francés, ineorporéilé; ita-
liano, ineotporeitá.
Incorpóreo, rea. Adjetivo. Lo qna
no es coqxSreo & material. | Sustan-
cias iNCOSFÓitSAS. iíetaJUica. Sindní-
mo de sustancias espirituales, como
cuando se dice: *el alma es una raaan
iNCOBPÓBXA que el hombre no puede
concebir, sino por medio del 8«itído
íntimo ¿ conciencia refleja.»
BnuoLOoÍA. In privativo^ eerpdreo:
latin, incorpSrim; italiano, vuorpírto;
cataluí, incorpóreo f a.
Incorporo. Masculino. Inooupoba-
ClON.
Incorreociott. Femenino. Falta de
corrección, ¡| Abuso de estilo.
ETiuoLoaÍA; 7* privativo y «rr»-
eion: latin posterior, incorrecto, forma
sustantiva abstracta de úuorrtetnt, in-
correcto: italiano, teorrenone; francés,
ineorrection; catalán, incomeeitS,
Incorrecto, ta. Adjetivo. Sin cor-
rección, desarreglado, defectu(»a,
ErnioLoaÍA. iii privativo y correcta:
latin, ineorrectm, no enmendado; ita-
liano, incorreíio; francés, incorrect,
forma provenzal; catalán, incorrecto, a.
Incorregíbilidad. Femenino. La
obstinación y dureza que H^ce impo-
sible 6 mu; dificultosa la corrección
de alguno & de alguna cosa. | Estado
y canicter de lo incorregible,
ExiuoLOofA. Incorregible: catalán,
incorregibihíat, incorretgibiUtat ; fran-
cés, incorrigibiUti; italiano, iacorreg~
gibiUti, ineorrúgibiliti.
Incorregible. Adjetivo, Lo que n»
es corregible. Dicese del que, por su
dureza y terquedad, no se quiere en-
mendar ni ceder á los buenos conse-
jos. Be aplica igualmente á las CQsas,
ciundo deeímcf: wrfwc/i n-
yL-oogle
INOR
' oeiBseiBLB, cfcoaKKQiBLB pettiitaeia.
- Btiuoi/xjLl. f% privativo jr eorre^i-
bU: Istin, iita>rrígil>ílit; italiaao, t»
eorrt^^aU, ineorrig^ibiU; francéB, f»-
9»rrwhU; catalán, itKorregibU, incor-
rtUlwit.
.uicoiTegibIein«nt«. Adverbio de
modo. Obetinadamente, ain admitir
eorreceioQ.
EriHOLoaÍA. IncorregibU j el sufijo
mdvarbial mmU.
Incorrupción. Femenino, Estado
de una cosa qua no se cfirrompe 6 no
deja de ser lo que era. Q Metáfora. La
pureza de vida j la santidad de cos-
tumbres, Dícese particularmente ha-
blando de la justicia y la castidad.
StimolooíÁ. /» pnvativo j cormp-
eio%: latín, incorrupta}, forma sustan-
tiva abstracta de incomjitm, incor-
rupto: catalán, útcorm^eiá; francés,
imeomptüm: italiano, ituomuiau,
Iscormptunente. Adverbio de
' modo. Sin corrupción.
BnuoLoaU. Incomtpta y el sufijo
adverbial menU: latín, ineorrSpti; '-
talan, tMeorrufUaunt.
Incomptibílidad. Femenino. La
imposibilidad de corromperse nna co-
as. Se aplica á objetos materiales, como
cuando decimos: la incokeiiptibilidád
de ia ¡m: i seres morales, como cuan-
do decimos: la iNcoEaupriBiLiDAJí es
un carácter más necesario de la lejr
natoral que de la \m escrita; á per-
sonas, en cu^o sentido se dice: la in-
ooRanpnsiLiDAD del magistrado.^l J/i»-
taJUiat. Uno de loe atributos esencia-
les del espíritu,
ErmOLoaU. IneomplihU: latín, úi-
eerrvpüV(Rtai; italiano, incorroítiiili-
tí, inatrruttiHUíd; francés, ineomtpíi-
hiUU; provenzal v catalán, ineorrvpti-
aiiut. '^
Incorrnptibla. Adjetivo. Lo que
no es corruptible. || Metáfora, Lo que
no se puede pervertir 6 es muy difícil
que Be pervierta. ¡ Sutoria eelenáttí-
ta. Nombre de una secta entiquiaua,
cuja doctrina consistía en enseñar que
el cuerpo de Jesús era imcobruftiblx.
SriMOLoaÍA. I» neeatívo y eomi^
tíilt: latín, iiuorrimíiHlit; francés j
eatalan, Muomwítiíc; italiano, ineor-
nttiiiU.
IncorraptibIement«. Adverbio de
modo. De una manera incorruptible.
BrmoLOoÍA, Inearrvjjtiile y el sufi-
jo adverbial mmtt: latín, incomiptil^
Sltir; italiano, imeort%tiiHÍmtnU; &an-
eéSr iiuom^tihieauttt.
btcormptisimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de incorrupto.
Incorropto, ta. Adjetivo. Lo que
eatá sin corromperse, | Metáfora. Lo
que no está dañado ni pervertido. ||
Be aplica á la mujer que no ba perdi-
do le pureza virginal.
ÜTiHOLogÍA, 1% privativo y am^-
U: latín, incomptiu; italiano, incor-
retío; frúicés, ineorremp*; catalán an-
tigiio, intorrenpntj da; moderno, m-
t»mpte,a.
Incraiacion. Femenino. Medicina.
Amon 6 efecto de incrasar.
IncriMinte. Participio actívo de
Íaenur.> JOdimé. Lo que incrts».
INCR
•n cuyo sentido se dice: remedios in-
CBASANTBS. ] MaBculiuo, üu inc»-
sante, los incrasantee.
BTDiOLoaíi. Ineratar: francés, t'»-
crattaní.
Reseña hitbfriea.—l. Iios humoris-
tas atribuían á los incusantbs la
propiedad de calmar la sangre y ~
humores.
2. Los iNOUSANTBS representan el
término contrario de los utcitivoe,
Incrasar. Activo. Medicina.
ORjLSAB.
BtimolosU. Latín ávattare, en-
grasar; de in, en, dentro, sobre, y
crauSre, forma verbal de eraisa, gra-
sa: iNCKASSATUS est oladivs; el hacha
del sacrificador esta ya embotada d
sangre (san JebónimoJ: catalán, »
erattar.
Incr«able. kdieüvo. Sittetna de
D'A Utahert. Lo que no se puede crear.
Según dicho sistema, la materia es in-
CRBABLs; por consiguiente, inereadai
por consiguiente, eterna. (D'Alem-
BEBT, Carta al rey de Prviia, SO de No-
vieMbre de 1770.)
ETiMOLoaÍA, /* privativo j crear:
francés, inerrable.
Reseña. — Este sistema de D'Alem-
bert está muy lejos de tener el mérito
de la originalidad, puesto que hace
muchos siglos que los chinos enseñan
la propia doctñna. Según ellos, da
materia es eterna, infinita, increada,»
(Du>BBOT, Opiniones de los Mtig*os filó-
sofos, maitbrtaiánisau.)
Increado, da. Adjetivo. Lo que no
ha sido creado, en cuyo sentido se
dice: el tér wcubaim} (Dios); el Verlo
INCREADO ; la Trinidad inchbada. [|
Teología. La saüdvría inobraha: ex-
Íresion con que se designa el Hijo de
ios, 6 sea el Divino Verbo.
Etiuolooía. In negativo y creado:
catalán, íncreat, da; francés, fneráó,
masculino; Íticr¿¿e, femenino; italiano,
increalo; latin, inereSUta (en Qoiche-
&AT, Áddenda.)
Reseña. — 1. Aunque Dios constara
de partes, estas partea noseriau jamás
hechuras de mano, puesto que el Crea-
dor, el ser iNCRBADO, no puede com-
ponerse da creaturas, (Bossuet, ffis-
toire, II, i.)
2. lOh muertel |0h destino! ¡Oh
Dios de la luz. Creador increado de
la naturaleza entera! (Voltairb,
Quihres, III, 5.)
Sinonimia, Increado, infinito, inmen-
so, eterno. Dios no tuvo principio.
Esto quiere decir que no tuvo origen,
que nadie le cre<i: né aquí lo increado,
No tiene fin: hé aquf lo infinito.
Nadie le ha medido,, porque el es-
píritu no admite medida: he aquí lo
tnwunso.
No puede destruirse, porque el es-
píritu no puede acabarse: hé aquí lo
eterno.
Increado dice relación al principio.
Infinito, al fin.
Inmenso, al espacio.
Stemo, al tiempo,
Incredibilidad. Femenino. Impo-
sibilidad 6 dificultad de ser creida una
mcR
S8
EnifOLOaÍA, Inereible: latín, wwrT-
dlUliías; italiano, ineredibilitá; fran-
cés, -inor/dibilité ; catalán, incredibi-
Utat.
Incredulidad. Femenino. Oposi-
ción á creer una cosa. || Falta de it en
religión.
EruiotoofA. Incrédnlo: latín, üwrT*
düíiuu; italiano, áuredtUitá; fiñmcáa,
mcrédnlité; catalán, inerednlitat.
Incrédnlo, la. Adjetiva. El que no
cree lo que debe : se dice especialmen-
te de los que no creen loa míetenos de
nuestra santa religión. [ El que Jio
cree con facilidad y de ligero. ¡Usase
como sustantivo; y así decimos: un
lNCBdDUI,0, los INCRfiDDLOB.
Etiholooía. In privativo y cródnlo:
latin, incredilus; italiano, tHcridvlo;
francés, incrednU; catalán, inerédul, a.
Reseña hittórtca. — En el lenguaje de
algunas escuelas, incrédulo es siné-
nimo da filósofo.
Increibilidad. Femanino. Ihcri-
DIBILIDAD.
Increíble. Adjetivo. Imposible 6
difícil de creerse, j ¡Eb incbbible! Ex-
presión hi^erbélica con que pondera-
mos lo extraordinario de a^^ su-
ceso.
ETniot-QOÍA, /« privativo y creíble:
latín, incrSdtlftlis; italiano, incredibiU;
francés antiguo, ineredibíe; moderno,
iitcroyable; catalán, inereible.
Increiblemente. Adverbio de mo-
do. De una manera increíble.
BTIM0I.OOÍA,, Increíble y el sufijo ad-
verbial mente: catakn, tncreiblenent; ■
francés, incroyablemenl; italiano, inere-
dibilnente; latín, incredibíliler.
Increíbles (tos). Historia. Nombre
Sua se dié en tiempos del Directorio,
acia 1796, á cierta clase de jóvenes
que afectaban un gran esmero en su
traje j en su modo de hablar. Lleva-
ban el cabello largo y empolvado de
blanco, en dos largas trenzas llama-
das orejas de perro, que -caían hasta
los hombros. £1 vestido consistía, en-
tre otras prendas, en nn pantalón cor-
to, collante — ^ya que esta palabra, to-
mada de nuestros vecinos, está san-
cionada por el uso — verde 6 negro,
abotonado hasta la rodilla; cuerpo sin
mangas, de pana, con' botones de ná-
car, redingote, ete. El sombrero era de
los llamados á elagve, y da una gren
altura. Llevaban además medallón,
collar y otrOs objetos, notables por su
exageración. El buen tono de los
increíbles consistía en hablar de un
modo afectado y ridículo, suprimien-
do la r en cuantas palabras la tenían;
y así decían: «a paoU d'honne», ma
petiíe paole panaea/e, y sobre todo,
cuando algo les admiraba: en veiU,
c'est incoyable, exclamación de que
tomaron su nombre. Eran por decen-
tado los héroes de bailes y salones, y
representeban el partido de las gentes
montadas á la antigua, sin tener ja-
más verdadera importancia. El pue*
blo los llamaba mnicadins.
Incremento. Masculino. Aumbn-
.j. y J/afnuííÚMt MíM>MU. Nombre
del cálculo de las flux&nes, 6 cálculo
diferencial. \ Siitema nmto»Ía»e. Cut-
Digitized by
Laoogle
S4
IKCR
tádad inflnitñment« pequefis, de donde
sa formft nsft cantidad capaz de cier>
tas combinacioneB. El sistema newto-
niano ha demostrado que el incbb-
HBNTO , producto de una cantidad
matem&tica, ea menor que la más pe-
queña parte asignable.
ETIMOLOOfA. Latin MCrñKMÍMM,
crecimiento, desarrollo; de w, en, j
una forma de crtteÜrt, crecer: italiano,
inertmenio; &aneés, vtcréwettt; proven-
zal j calñlan, ineretntut. Bl catalán
incrtnuHtet, incremento pequeño, es
u)f diminutivo, como el latín inere-
MMitJííVM, que se halla en Apuleyo.
Increpación. Femenino. Acción 6
efecto de increpar.
£riMOLoa(A. Iner^r; latín, inerí-
jaíto, manifestación de la culpa con
Siie se reprenda 6 castiga, en Tertu-
ano¡ exorcismo, en san Isidoro; for-
ma sustantiva abstracta deíncrípStHt,
increpado: e&talan, intrtftíii; itúVii-
no, imertpañime.
Increpado, d«. Participio pasivo
de increpar.
ErUáOLoaÍA, Latin inerípSdá, pat-
ticipio pasivo de ittcrípSre, increjiar:
catalán, increpAt, tta; italiana, iitcfe-
JMiO.
Incrspadol-, rk. Adjetivo. Que in-.
crepa.
Étiiiolooía.. Inerep^: tatin, itérí-'
pitor, en las glosas; forma agente de
vurepiño, increpación : catakn, t'Ker«-
pador, «.
Increpante. Partiúi{)Ío activo de
increpar. Que increpa.
BrtiioLoaÍA. Latin iHerTpaiü, tiíérif-
poHtit, participio de frésente de ÍHcií-
pSrt, increpar.
Increpar. Bepfénder con düré!£tk.
Etiuolosía. Latín ilurAtáf*, sb-
nat, hacer ruido; j extehsivanlente,
reñir con bulla, reprender, a'ciúai^;'d'e
i», en, y erlpSrt, Stmétridb de ^ípi(&-
Tt, crepitar: catál&n, Mcre^at-.
Sentido etvmoUg^.-^. Crecía*; é
«•efípür representan el mismo 'vb'dalílo
de origen.
2. iHCkfeFAB Bi'gAieót. lifefaiaíeAl:^:
«reprender i gritos, temblando Se c4-
lera.» El primer individuo bué íÍJtíHB-
PÓ, temblaba de furia: Ébío éh, ¿rtií-
In^mp«Iádt>, da. Adjetivo, atítí-
ouado &miliar. Lleno Se perifollos,
mu^ estudiado. . ' _
ucrístáUzabíIi&tid. Fénrahih'b.
Imposibilidad de ¿ristalizli^i^. (OaBa-
LLXBO.)
locristalizalilé. Adjeti'íb. JWfiü.
Que no se puede driataliiar.
BTiMOLoafA. /» privativo j-'críftaíí-
tahU: &ancés, incrutálüaSle.
Incristalízacion. FeüíBninb. 'Ptti
ea. Estado de loa cuerpos bo criBÍáli-
zados.
Incriticable. Adjetivo. Qué no
puede criticarse.
EtiuolooLl. /•'j'ir»7«!iiíií;fran*fe,
tturitiquaiU; itelititio, iitérit^HU.
Incraento, fa. Adjetivó, Ifo cruen-
to. I Sacrificio iNCRiíaiÍTO. Teología.
La sagrada hostia eucarístiCa.
BriiioLOaÍA, I» privativo j enunlo:
latin, HKntñiÍM, no sangriento; ita-
mcü
liano, ñwfKMÍff; catalán, incnunt.'
Incnutacion. Femenino. Acción
6 efecto de incrustar. | ía misma cosa
incrustada. | Metáfora. Lo que cubre
6 cohonesta. | Costra salina que suele
formarse en algunas sustancias mine-
rales. I Patología. Depóaito calizo que
se forma á veces en loa tejidos óigam-
eos, ó en su superficie.
EmiOLOSÍA. iMemlar: francés, w-
enataíúm; italiano, meroiíatwa; latin,
íMcnafítt'ío, ornamento que se hace en
la piedra dura j pulida; forma sus-
tantiva abstracta oe ñenutStut, in-
crustado.
Incraatado, da. Adjetivo. Sotími-
I. Epíteto de las semillas adheridas
al pericarpio.
Etiuolooía. Latin vwnutitvi, par-
ticipio pasivo de ñunutin, incrustar:
italiano, wcnttato; francés, vtenaté.
Incroatador, ra. Maaciüino y fe-
lilenino. El quo incmsta.
Incrustante. Adjetivo. Epíteto de
las aguas saturadas de salee calizas,'
Incmtltar. Activo. Embutir. ||Cha-
pear. Adherir una cosa á otra. I Ejer^
cer ciertas aguas su acción sobre los
cuerpos sumergidos en días, cubrién-
dolos de una ca^a salina.
ErniOLOOÍA. Latin iwnaíSft, adür^
ir un edificio de marmolea T otras
Siedrak brillantes en las entalladtitvs
e las paredes; de i%, en, dentro, so-
bre, j enuíare, fijrtna verbal de enAto,
costra: ítaliHaO, inerottani'tníicéa, %»-
lúctfartácion. Femenino. Septtfa-
cion del ato j de ht. plata al dlto^eAb
en ácido nítrico.
Inctiartar. AlHifí». ^áOfrphlfa til
oro para COpelarlb.
EruoLOQfA. Prefijo Ai.tJn, dentro,
y iuai-tar, Ibrma verbhl fictída db
eUñ-ft), Uudíendb á que se atlddfi hi
iMriA part^ de pUta.
Incubación. Femenino. Ont'túb-
yto. Acto de c&^lhtr lá^ ^IVés sue
ttítíhiS, y W tibMiib dh qu6 Ib Veri
"Bfciín. 1 Aecitín de échaf^e Sobre el la-
db dét%'chb. I MtdicMa. 9b eiitiendb
pot ihcubaciOn el tienipb ^ue tra^
curre entre la acción de una causa
morbf&Aa Sdbre la economía animal,
yeltietUpb eh ^ue la enférinedadae
préaédta con sos síiítonias propios ^
caracteristicos. En este í^tido se di-
'6é: Til mctiBÁCiON db la rdcutab, de la
^líaélA, de la 'péSte. .||'pBHfoDo na ín-
tJúPAiJióif. El período que tratícnfre,
'desde el ttlombUto en que sb ^cibe lél
germen de unb énfenned^, hasta
^uel en qiie la enfermedad comienza
de un modo efectivo j caracterizado.
BTiuoLoaÍA. Latín ixc^bálto, el tacto
de empollar las 4ves loa huoVOs; fórmt
gustantiva abstracta de iiKiibStm, pri-
mitivo de «ciíiííiw, participio pasivo
de ineüiare, acosterse, empollar los
huevos, en Varron; de in, en, y «Síá-
ri, echarse: francés, inaibatúm; italia-
no, WKHÍaMMW,
Reteña.— Sutoria áñtigiia. Costum-
bre adoptada en los templos de las di-
vinidades de Medicina, donde iban los
ÍNCD
enfermos á consultar i Etctúapio. A
la derecha de este dios, había un le-
cho, ensu templo, cercado Titorea.Ea
Babilonia, las mujeres iban á pasar la
noche al templo de Hylitta, a fin de
tener euefioe é interpretarlos después.
Los magistrados de Esparta, antes de
tomar alguna decisión importante,
iban á dormir á un templo de Pasi&e,
cerca de la ciudad, para interpretar
su sueño tembien. La costumbre de la
INCUBACIÓN se seguía en Epdauro en
tiempo de san Jerónimo. (Véase, en-
tre otras obras, la de A. Gaothier,
Reehercha kütonqiuttiir Vtmtnkeit U
Medióme data ktUmplet, Parifi.lSil.}
Incúbito, ta. Adjetivo. &fPO-
LLADO.
BmiOLoafA. TfunhaeuM.
lUcobo, ba. Adjetivo que M aplica
al demonio, que, Segtm la creencia
vulgar, tiene comercio Carnal con al-
guna mujer bajo la apariencia de va-
rón. I Pbsaiíilla. MMieina. Q Eepfri-
tu malhechor que se suponía sofocar '
las personas dormidas.
^iHOLOQÍA. Latín fuSÍM, acciden-
te qne da en sueltos, con que m com-
prime el corazón; sltaétrico de áuSio,
tMdiíAiú, pesaditlB, de tiseUSn, acos-
tarse: francés, inctíhe¡ italiano, úumhe;
catalati, ine%bo.
Satlfa kittMu. 1,— EspeciiB de do-
monlo t[ub ^b creía tomar fbrma de
hombre, para gozar de loa pla<!eres del
amor conmuferee dormidas, ótraspor-
tkdas al dJa del aíbado. Íncubo repre-
senta el término contrario de Mcwo.
Roberto el JHablo, segnn la tradición,
que ha segoido ScríEb, era hijb de un
íncubo y db IH ítiuje* del dubue de
NtfníiHndía. iKan existido realmento
los íNCüíosp'los tMíeilbeá Tbdos nues-
tros sabios jurisconsnltos demonégra-
fbs admitían igUalmbnte la existencia
db l<*'unm y de los otrob. (VtítTAiaB,
2. Llámanse íhcuMs unM dettfo-
niob que -se trasfbrmau á guisa de
hdtdbre^, y tienen aiidéfió & crfpuh.
camal con hfi hediieei^, fADImt lor-
cierit. fPiteo, SIX, 29.)
3. Lc^ médictís entíéndeni que el ín-
ÓUBO (útftnb pesadilla) e^ un inal, ea
que la persona se siente oprimida y
comb 's'omcada por un cuerpo que peai
sobK ella, cuyo fsTidm'eno se verifica
generalmente durante la noche. Bl
vül&o ere» que leb un* Yíéji, la cual,
"echandoao Sobre los cuerpos, tos com-
prime, j la llama éMieAa^otb. (Idbm,
krx,sh
4. Excusadb jtaréce decir gUe el an-
tiguo ÍNCUBO, Sindnirab de dtíende 6
cbsa sem-ejante, nb eS dtra cosa qne el
la'titi fitctítu, acérdent* que da soflan-
tio alguna coSatriáte, fle donde la ima-
ginación de las gentss báctf la historia
romancesca del mouBo trasnochador j
aventurero, fin cuanto á nuestros dias,
si hay algún fiíóuso, nocturno y diur-
no, Cadi pudiéramos áflrln'B^, sin dar
nuestra alma al diablo, qu6 lio es un
demonio que tom'a la guisa de hom-
bre, sino un hoaibre '^iia tddlB ta ^-
sadedemonib.
5. Debe-notarse jqtíe él latín é
.■igitized by
jqtíe él latín áM#*
Google
INCU
hu M «Bcoentra por primera vez en
BUi Agustín, forma endenté de Mcit-
io, imSUfnü, el que flsti ochado «obre
lua cosa, para guardarla, como se ie
eo Petfonio, i cajo vo^aÜQ 4íiS Tertu-
liano el sentido de. pesadilla,
lacnbones. Hasoulio^ |dui^. ^k-
tiftíáatÜM. Genios «odarg^adoQ d» ci^
todíar los tesoros ocultos.
BnMOLoaÍA. Incubo.
I iBcnloaoion. Acción á e£*Qtft de
inculcar. | Sutoria 4* ¡a füoVffia. La
IMOULOACION era una de lat nuBaiías
de argüir de la esQuela estáios,
. SriMOLoaÍA. Ineuicar: latín, intuid-
ílaplt acción de repetir una cosa; for*
ma suatantín abstracta de tneulcaím,
inculcado; catalán, Mcvíawúf; fr^icés,
mchAnUmm; italiano, iiieukanone.
I lacnlcadamenta. Adverbio if^al-
De un'modo inculcado.
EioiOLoaÍA.. Inwkaá» y el aufijo
adverbial mente.
laevloiidQi 4*- Pvrtíoipio pfuñvo
de inculcar.
ErniOLOafA. Latín tncukStut, partí-
3ÍD pasÍTo de itieukSre, inculqar: cv
an, üíctácAt, da; fiancéa, inculqM^;
italiano, MCttínto.
Incnlcador, ra. SustaoÜTo y: «d-
jatívo. Que inculca.
SnuoLooÍA., Inatletr: latín wcifíea-
íor, el que pisa ó acalca con loa fiéa,
«I Tertuliano, forma agente de meuí-
titía, iuculcsoion.
Incsleant». Participio activo de
isculear.
lacolsar. Activo. Apretar unacosa
eoDtea otra. Hállase usado también
como recíproco. | Repetir con empefio
muchas veces una cosa i alguno. ||
Imbuir, infundir eon ahinco en d
i inimo de alguno una idea, un con-
I eepto, etc. tlMprenta. Juntar dema-
nado unas letras con otras. \ Recípro-
co. Afinnanie, ob&tioarae alguno en lo
que siente 6 profiere.
EmiOLOofA.. 1.— El latín tiene atla,
eski*, el talón, cnjro vocablo produjo
caltíbiihm, el carcañal.
2. diícSnJW produjo e«¿!3r«, pisar.
3, Cal^e prmujo vualcare (tft-cal-
ttn), «alear arecuentemieiite sobre al-
gnaf ww. iMOtletr no ea máa que
ai/iaif!»d>re una idea, eobre nu senti-
iai<nli9, 9obn un prop^to: catalán,
metida; ií»ac4s, t»c»lq^ttr; itaUam>,
Incidcan*. Becfproco. Inñmdirse
«1 el ánimo, grabaies en la mente, en
el eentimieato. en las costumbres,
como cuando decimost loa recuerdos
de' la niñez ss iitoulcan para siempre
eñ la memoria; los consejos de un pa-
dre SI wcnLCAN hondamente en el
eoniEon; laa sencillas miximas de la
virtud «B ofcULGaM con facilidad en
nn ^ma inocente.
IncnlpiiMlidad; Femenino. Falt»
d« culpabilidad
EriuOLoaía. InmiptAle: italiano, út-
eo^tUUta.
UcnlpaUe. Adjetiva. No culpa-
ble.
- BmiOLOofA. I* negativo y eulpaile:
latin, inenlfaSíUt; italiano, ñtúlpctbi-
Uy mtlfipolt; IraDcés 7 catalán, í»-
INCü
at^aile. El francés tiene también m~
eovpahle, forma incorrecta.
Inonlpahlsmenle . Adveiit^ de
modo. Sin culpa. .
Etimoloqía.. Inoi^a^U j el sufijo
adverbial mentí: latín, inatlpxtim, en,
el Di^ttto; catalán, iw!*lp<ikimeñi, w-
aUfadament.
Inculpación. La acción 7 efectft
de inculpar.
BpivOLOoU. I»atlp»ri latín, ímcal-
pat'i't (an Quigbbbat, Adé(en4a), forma
sustantiva abetncta de útctUpSíni, in-
culpado.- catalán, incnlpad^; ñ^aoo^a)
inculpatim; italiano , ineolpamenlo.
Inculpado, d«. Adjetivo. El que
no tiene culpa.
Btiuoloou.. Ineu^utr: &ancé?, úi-
Incnlpfur. Activo. Echar á uuq la
culpa.
BrnfOLoaÍA.. Ajnivatívo 7 Otlpv:
latin, iiK%¡pir$; italiano, mcolpar»;
irancás, tueulper,
Incnipatisimo, ma. Adjetivo su-
perlativo anticuado. Que no tiene la
menoF aulpa 6 tacha.
Inculpe. Adjetivo. Sin culpa.
Incultamente. Adverbio de nodo.
De una manera inculta.
Btiholosía. Jnenlta j el sufijo ad-
verbial menW italiajia, imettltminte^
Inmutar. Activo anticuado. Ocol-
TAB, BNLAZAB.
Incoltirimo, nu. Adjetivo super-
lativo de inculto.
InooItÍTftble. Adjetivo. Que no se
puede cultívar.
ETuioLOaÍA. 1% privativo 7 eultioa-
hle: ^ncés j catalán, waUttvable.
localtÍTUO, da. Adjetivo. No cul-
tivado,
EriifOLOofA, In privativo jr CKÚim-
do: francés, inc*ltÍM,
Incnlto, ta. Adjetivo. No cultiva-
do. B Metáfora. Grosero, tosco,
BruioLoaÍA. In negativo y atltQ:
latin, ineuUia, desierto, despoblado,
erial; francés y provenzal, tneulte; ita-
liano, ineolía; catalán, inettlt, «.
Incnltura. Femenino. Falta de cul-
tivo 6 de cultura.
Etiuolosía. Inculto: latin, ineultia,
inenlíit, descuido, grosería, falta de
cultura; catalán, inatUivament; {ra.a-
CBs, ineultwe; italiano, ineoltura, im-
dt/íara.
lacnnbencia. Femenino. La obli-
gación j cargo de hacer alguna cosa,
Etiuolooia. Incumbir: italiano, m-
etanbenta; catalán, incumbencia.
SmoNiuiA. Incumbencia, compete»^
da. La incwatieneia es privada.
La competencia es judicial.
Un padre dice: á mí no me iwimbt
reprender j educar al que np es mi
hijo.
Un juez dice: á mí no me ampete
conocer en asuntos extraños i mi ju-
risdicción.
Competencia se distingue además de
iMcnmíenda en que significa U idea de
discordanciaj de disputa, por lo cual
dice nuestro Cervantes que Don Qui-
jote tuvo machas veces competencia*
con el cura de bu lugar (que era hom-
bre docto, graduado en Sigúenza), so-
INCU
5»
bre cnál había sido m^jor caballwo,
Palmerin de Inglaterra 6 Añadís da
Gaula.
Nada más eístrMlo qu^^ffi^ ^ne
tuvo wummhencv^ con el mttt^
InBniabMLtí». P^nticiptv viAm. de
incumbir. <^ ÍMU^be.
Etiholoqía. Latin y^fHK^btnt, m-
ewi^mti*, pi;ctí(íip¡q 4« WWWte de
inewnhilre, inciHnbfc
Incumbir, Neutro. Eatai í, 0M.^gQ
de uno alguna cosa.
BTttfOLOoÍA. 1. El latín oüiw, cu-
ba, fbrrn^ t^^*t, eodo, pon^e «1
codo tenía la ei,tw{Ú9n de im cubo,
medida gwnaétráca,
3. Cmtut; codo, «B refirió i eSftt-
fiM, cama, porque los ^ff», se i^uestan
juntos, se dan eodo ctns. codo.
3. íSiWíiw, gaisfc prodgjo ^hS/rt,
acostarse.
4. Cebare produjo imAbire, recos-
tarse sobre alguna ea^, á mem/tblbre,
que qw<S ea desuso.
5. i«cw)|iSr< produjo HMMNÍJí^ que
quiere d^l^: <e4t«r a^c^tetado al pie da
uno, twtU'U. impoiterl^, p^p^n^oer-
1e:* ofttalap, wuim^,- £cano^. »-
eomber.
Incunable. Adjetivo. /Mpr«tfi|. Ss
aplica í las ftdieiooea hechas en los
primeros años de la imprenta. (Véase
nuestro artículo Iuprbnta.)
EnuoLooÍA. In, en, dentco, ;«fiM;
latin, iMc^mibiílmn é ñdM^M» «ina
de un niíio: francé«k i»ci(nail^.
Incurabilidad. FWienijaD, Cuali-
dad de lo incurable.
Stimoloqía. Ineuiraile: frMc4h w-
ettraUtitd; italiano, tncwait^'td.
Incurable, Adjetivo. ¡íediw». Lo
que no se puede cu^ar ^ 8Wuf, $ es
muj difícil de eurar^^. |j ^^tá&ra, Lo
que no tiene enmienda i^ rwnedíp. U
Usase también cam9 tiuatantivgj en
cujo sentido a», dice : impiíai 4f 1900-
RABLB8.
latin de las glosas, üf^rilftlu; italia-
no, ineurÁbiu; francés v catalUOi w««-
rabie.
IncnrablflBMBte. Advar^ift de
modo. Con imposibilidad d^«
Etiuolosía. Incurable j «
adverbial mente: francés, int
ntent.
Incqrádo, da. Adjetivo. Qn^wl^a
quedado sin curación.
STiuoLoofA. In privativo ^ eucado:
latin «MCrSÍM, en Horacio; italiano,
incv/rate,
Incnrla, Femenino. Poco coidado,
negligencia.
Btuioloqía. Latín wtMrla, desaseo,
negligencia, descuido; de in privativo
V eSra, cuidado; italiano, iuKria;
francés, iacurie; catalán, ittcMfi.
Incnriosamente, Adverbio de mo-
do. Con incuria.
BriHOLoaÍA. Inewriaia y el sufijo
adverbial mente: latin intílridsi, des-
cuidada , negligent^nento ; francés,
incurieutement.
Incnriosidad. Femenino. Descui-
do reprensible en aprender lo que ss
i^e^le
56
DÍCU
ñor, inenrídittat, negUMOCÍt; italís-
no, incwioñíi; francM, incurmiU;
provenz&l, ineuriositat.
Incorioso, sa. ¿djetÍTo. £1 que es
doBcuid&do su BUS cosu.
BTIH0I.0OÍA.. In priv»tÍTo j ettricto:
Utin, iaeSrídtKt, descuidado; italiano,
imevvao; francés, inctmtitsi.
Inonrrimiento. Masculino. La &&■
cien j efecto do incurrir.
BmiOLoaÍA. Incwrir: catalán, »-
Incarrír. Neutro.. Junto con sus-
tantÍTOS que eigoiflcan delito, i<a,
error, etc., es cometer alguna acción
ÍBcaminOsa, errada 6 defectuosa. ||
unto con sustanÜTOs que eignifican
odio, indignación, pena, castigo, etc.,
es hacerse merecedor de estas cosas,
6 cometer una acción i que está im-
puesta y aneja cierta j determinada
pena.
BTDfOLOOÍA. Latin ineurr^e, correr
h&cia un punto, caer en i«lta; sobre-
venir; acontecer; de m, en, dentro,
hacia, sobre, y ewrifre, correr: pro-
venzaJ, encorre, oKorrer; catalán, í»-
«urtr, y mejor, ineámr; francés del
siglo xiit, etuxmrre; moderno, tnconrir;
italiano, inedrrere.
Incnrnon. Femenino anticuado.
La acción de incurrir. [ áíiUcia. Cok-
]^iHOLoaÍA.. /fKWfo: latin, tnewtifo,
correría, invasión en país enemigo,
simétrico de M«wrfw, íwwrt», asalto;
de ñeurtim, supino de inenrr^e, cor-
rer contra dh&cia: catalán, incwsi^;
francés, iitcitrtvm; italiano, incwtümí.
IncursÍTO, va. Adjetivo. Que tien-
de & la incursión.
iDcnrso, «a. Participio pasivo irre-
gular de incurrir. Q Masculino anti-
cuado. AOOUBTIUIKNTO, tJ^OTtlUe. Se
aplica al individuo que na caido eu
Alta, como iNCUBSO en taltf cualjiena.
EriHOLoafA.. Latin incurnt, incur-
rido, caido en hita, participio pasivo
de átoHTirt, incurrir; italiano, ineor-
io; catalán inewt, a,
Xaeurvabilidad. Femenino. Facul-
tad de encorvarse. | Curvatura.
Incnrrable. Adjetivo. Que puede
encorvarse. .
BTDioLosf:^. Xatin íncwvare, de i»,
en, y cwtSre, torcer, doblar. El latin-
«leiavSmit eaÜ constmido con la par-
tícula privativa in, aigniñcando lo que
no se puede encorvar o torcer : frunces,
tucurvable.
Inonrracion. Femenino. Didáeti-
». La acción j efecto de encorvar j
encorvarse, en cuvo sentido se dice:
Ul iNctiRVACioN de la eohimiM verUiral.
Btiuoloqía. Latín ineunatio, la ac-
eion de doblar, forma sustantiva abs-
tracta de tHomatiu, encorvado : fran-
cés, incwtiatiM; italiano, i*cw«atitra.
bicarvifoliado, da. Adjetivo. De
hojas encorvadas hicia dentro. .
Btimoloqíá. Latin inamut, torcido,
j fSUat**; de /Slivm, hoja: francés,
uuurvifoti^.
IncBsaoion. Femenino anticuado.
AcTnS ACIÓN.
IncoBar. Activo anticuado. Acu-
8AB.
INDE
Inobaeion. Femenino antícaado.
HlMOBAZON.
bichante. Adjetivo anticuado. Le-
vantado, creeido.
Inchar. Activo anticuado. Henchir,
llenar.
Inchiman. Hasculino. Navio in-
glés del comercia de la India, armado
en corso.
Indagación. Femenino. La acción
j efecto de indagar. | jporentt. Proce-
dimientos j diligencias que se practi-
can en averiguación de un hecho jus-
ticiable.
BrniOLoaÍA. Indagar: latin, indSgS-
ño, pesquisa, forma sustantiva abs-
tracta de indS<f¡U*t, indagado; catalán,
iñdt^aeüf; italiano, indafotiona.
Indagado, da. Participio pasivo
de indagar.
Etuiolooía. Latin tndSffatvt, parti-
cipio pasivo de indicare, indagar: ca-
talán, indaifuí, da; italiano, tndagato.
Indagador, ra. Masculino y feme-
nino. Bi queindaga,
BriMOLoafA.. Inaagwr: latin, indSgSr
tor; italiano, indagatort; catalán, in-
dagador, a.
indagar. Activo. Averiguar, inqui-
rir alguna cosa, discurriendopor con-
jeturas 7 señales. J Foreiue. Iracticar
indagaciones en términos legales.
EmiOLoafA. Latín indagSrt, perse-
guir las fieras, buscar, descubr;r: ita-
liano, tiH%ar«; catalán, indagar.
Indagatoriamente. Adverbio mo-
dal, Fortnti. De un modo indagato-
rio.
ETiifOLooÍA. I*dagatma j el sufijo
adverbial mnU.
Indagatorio, ría. Adjetivo. Forin-
se. Lo que conduce i la averiguación
de un hecho, como declaración inda-
BtimoloqU. Indagtw.
Indar. Masculino. Especie de aza-
da que sirve para extirror las matas.
Indayo. Masculino. Especie degar
vilan.
Indebidamente. Adverbio de mo-
do. Sin deberse, ilícitamente.
Etiuolocía.. Indebida y el sufijo ad-
.verbial mtntt: catalán, tndegndammt;
francés del siglo xiv, indnanent, en
Oresme; moderno, indúment; italiano,
indebittmente; latin, indSUttiéindgHUd,
en ülpiano.
Indebido, da. Adjetivo. Lo que no
se debe hacer. | Lo que no es lícito ni
permitido.
BTiHOLOofi.. In negativo j dtüdo:
latín, indeSíini ; lo que no se debe;
italiano, indebito; francés del siglo xiv,
indeu; moderno, indn; catalán, indi-
gvt, da.
Indecencia. Femenino, Falta de
decencia á modestia.
Btiuoloqü.. IndecnU: latin, «u^
ctntia; italiano, indecenta; francés, in-
lUcmce; catalán, indecencia.
Indecente. Adjetivo. Lo que no es
decente y decoroso.
ErDioLoaÍA, In privativo v decente:
latín, indXceni, indíeentit; italiano, in-
decente; francés, indéeent, ente; cata-
lán, indecent.
Indecentemente. Adverbio mo-
INDE
dal. De nn modo ¡adecente, con inda-
ceneia.
ErnioLoaÍA. Indecente j el sufijo
adverbial Mmto: catalán, indtetnMent;
francés, índÁemment; italiano; indeee»-
tenunte; latin, Índ¿eenter.
Indecentidrao, ma. Adjetivo an-
perlativo de indecente,
Btiiioloq£a, Indecente: catalán, M-
decenlitñnt, a.
Indecible. Adjetivo. Lo que no se
puede decir 6 explicar.
Indeciblemente. Adverbio modal.
De un modo indecible.
ErtuoLoafA. /n^Ktíí» y el sufijo ad-
verbial tnente. *
Indecisamente. Adverbio de mo-
do. Con indecisión.
BraiOLoafjL. Indeeiía y el sufijo ad-
verbial mente
Indecisión. Femenino. La irreso-
lución 6 dificultad de alguno en deci-
dirse.
ETDiOLoafA. 7« privativo ^ ¿wÜM»:
catalán, indedeüf; francés, tmdéeiiioK,
Indectsivmmente. Adverbio de
modo. Sin indecisión.
EnuoLoaÍA. Indeñtita y el sufijo
adverbial mente,
IndecisÍTO, va. Adjetivo. No de-
Btiuolooía. In privativo y dedii-
vo: francés, iuUditf; catalán, tndeei-
dit,da.
Indeciso, sa. Adjetivo. Lo que no
está decidido 6 resuelto. | Dudoso 6
indetorminado.
BruioLoaÍA. Latin MMÍftifw (en Qoi-
CBBKAT, Addenda), no cortado, no re-
suelto; del prefijo negativo m y áSiü-
MU, partícipio pasivo de dícidén, de-
cidir: «no decidido;» catalán, m^
di, «; francés, ind^eit, italiano, inae-
eieo.
SmoMiwiA. Indecito, trreaehto. De-
cimos propiamente: Fulano «t hombre
irretolnto. ¿Puede decirse: Fulano et
un hombre indedeofSo. ¿Cémo lo, de-
bemos decir para expresamos con pro-
piedad? Debemos decir que Fulano e*t¿
¿En qué razón se funda esta práctí-
ca del lenguaje? Mis claro: ¿por qué
puede decirse: Fulano et hombre irr*-
tolntof Porque la voz irretolnto signi-
fica que la trretoUteion está en nuestra
conciencia, que forma parte de nues-
tra voluntad, como la cualidad forma
parte de la sustancia i. que conviene,
como el elemento forma parte de la
combinación en que entra. Esti allí
elemen talmente; es una propiedad in-
alterable ,de nuestro ánimo. Puede de-
cirse : Fulano et hombre irretolnto,
como puede decirse et un ente moral,
et un ser libre; de la misma nujiera
que se puede decir: Fulano «( un hom-
bre. La irretolneion es una parte de su
conciencia, como el ser hombre e* un
carácter de su vida, como el ser libra
et una cualidad de su albedrío, como
el ser moral ra un privilegio de su ra-
zón. Aquello existe en el individuo;
et una ley de su naturaleza; una con-
dición de su s¿r', y por esto puede de-
cirse que M úrraoMo.
moE
Iwamt un hombre iníUcüof Porque la
ímUeino» no está en su alma, no for-
ma parte de au conciencia, no es un
atributo neneial, no et cualidad suja,
j no teniendo la cualidad de str inae-
tito, no timdo indeeito, do puede dfr-
cirae que lo tt.
Y ^por quí se puede decir que etti
iiuteeuo^ Puede decirse que $tti mdtct-
to, porqué la tndecitüm no expresa cua-
lidad, sino aeeúm; no es ánimo, Btno
moTimiento; mejor dicho, no es ter,
. tino llar, t expresando $t(9do, nada
mis natural j lógico que el valemos
de la expresión: »ti mdeeito.
La üretolucion toca al albedrío; está
dentro; es esencia en el hombre.
La rntUettio» se refiere al acto; está
fuera; no entra en el lér moral, en el
ser Itfgieo, en el ti" humano.
El vritohto no delibera,
Bl imUoiio no obra.
£1 irraoluíó no sabe qué determi-
nar.
El i%dtcUo no sabe qué hacer. Cree-
mos, pues, que todo -cuanto se ha opi-
nado sobre las palabras de este artícu-
lo, es aTenturado j volandero, y que
la diferencia fundúnental consiste en
que lo irretoluto expresa cualidad,
mientras qus lo imueito expiesa es-
Udo.
h^ irresolución tt.
La indecisión ttti,
SomoB irruobriot.
Estamos indtdtas.
IndscliBabilidad. Femenino. Cuv
lidad de lo indeclinable. ( &rúmática.
Carácter do loB nombres que no se de-
clinan. I Teoh^ia. Cualidad y estado
de lo que es inevitable, en cujo sen-
tido se dice: la indbcuni3ILIDU> de la
i gracia.
BnnoLOSÍÁ. ludteUnéiU: italiano,
«táte¡iii»Hliii ; francés , ituUcUnahi-
I Utí.
lodeclinable. Adjetivo. Lo quede
necesidad tiene que hacerse 6 cum-
plirse. I fframáiica. Aplícase á las par-
' tes de la oración que no se declinan,
I por cuva razón llevan el nombre d(
I invariables, como la conjunción, la
preposición, inteijeccion, adverbio j
partículas expletivas. ( Gramática la-
lina. Epíteto de los nombres que no
varían de terminación en ninguno de
los casos oblicuos, como eom», que
' sirve para todos los casos del singu-
lar, j el antiguo pondc, que servía
¡ para todos loe casos del plural. \ P^'
raua. Aplícase á la jurisdicción que
no se puede declinar. 1 Juicio indecli-
HABLK DK LA. KAZON. CahmitMO. El li-
bre albedrío, considerado como con-
sentimiento de la libertad de querer,
el cual no puede en ningún caso per-
derse, ni evitarse.
ErniOLoaÍA. In privativo y átelina-
hle: catalán, indícUnable; francés, tx-
áAli»able; italiuio, indeelinabik ; del
I latín ind?ctbaií¡it.
I Indecorado, da. Adietivo. Despo-
I jado de decoraciones 6 de adorno.
Indecoro. Masculino. Falta de de-
coro. I Adjetivo anticuado. Ihdeco-
' soso.
BnKOLoaÍA. /• negativo j deeon:
DÍDE
latín, iiuS!ellfi$, sn Tácito; indíeor, en
Prisciano; ¿atalan, indecoro:
Indecorosamento. Adverbio de
modo. Sin decoro.
BriHOLoafA. Indecorosa j el sufijo
adverbial tuaíe: italiano, indecoramen-
te; catalán , indeeorotetment; latin, út-
díi^i, ind&lirmiíter.
Indecoroso, M. Adjetivo. Lo que
carece de decoro.
EriMOLoaÍA. Indecoro: latín, indieo-
na; italiano, indecoro, indecente; ca-
talán, indecoras, a.
kidefaotibilidad. Femenino. Gua-
liáad de lo indefectible.
Etiholosía, Indefectible: catalán,
indefectibiliiat; francés, indéfeetihitité;
-■'iliano, indefettibilith.
Indefectible. Adjetivo. Lo qus no
puede dejar de ser,
BriMOLOCifA, In privativo y de/ecti-
hle: catalán, i*de/ectiile; francés, inde-
fectible; italiano, indefettibiU.
Indefectiblemente. Adverbio mo-
dal. De un modo indefectible.
ErtHOLoaÍA. Indefectible y el sufiío
adverbial «fltíe; catalán, indefectihle-
nenl.
Indefendible. Adjetivo. Indbfbn-
filBLS.
Indefensable. Adjetivo. Lo que no
se puede defender. (AcAnRuiA.)
Indefensibie. Adjetivo. Que no
fiuede ser - defendido. | Indbtenso.
Caballbbo.)
ETiiiOLOalA. /• privativo y defemi-
ble: catalán, índeftntabU; francés del
siglo XVI, wdéfenñhk; anticuado, m-
d^entable; moderno, indéfendable.
Indefensión. Femenino. Incapaci-
dad 6 ^Ita de defensa.
Indefenso, sa. Adjetivo. Lo que
no tiene defensa.
BriMOLOeÍA. Latin indifentut; de
I negativo y défentiu, de^ndido: ca-
talán, indeftnt, a; indi/entat, da; indi-
fit, a; francés, iñdéfenin.
Indefeso, sa. Adjetivo anticuado,
In&tigable, incansable, continuo.
ETiuOLoaÍA, Latín indifSttni, infa-'
tigable; de «t privativo, no, y de/lt-
Mt, fatíeado. (Vibqilio.)
Indeficiente. Adjetívo. Indspbc-
SnuoLoaÍA.. h&üaindifliíteni, enlit,
qne no puede faltar; de im negatívo y
defíctent, deflciento: italiano, inde^
dente.
Indefinible. Adjetivo. Lo que no
se puede definir.
ETiMOLoaÍA, In privativo y defini-
ble: catalán, indejlntble; francés, tnd¿-
^ittable; italiana, indefenibile.
Indefiniblemente. Adverbio' mo-
dal. De un modo indeñnible.
EriuOLoaÍA. Indefinible y el sufijo
adverbial mente.
Indefinidamente. Adverbio mo-
dal. De un modo indefinido.
EriHOLOaÍA. Indefinida j el sufíjt
adverbial mente: latín, indlfinlti; ita-
liano, indefinitamenie; francés, indifi-
niment; catalán, indejSnidament.
Indefinido, da. Adjetivo. Lo que
no está definido. || Lógica. La propo-
sición que no tiene signos que la de-
torminen. \ Lo que fio tiene término
INDE
67
íefialado 6 cononido. J Pilotofía. Tér-
mino opuesto de infinito, porque lo
INDEFINIDO supone que no vemos el l[-
mito de las cosas, mientras que lo m-
finiio supone que afirmamos en abso-
luto la imposibilidad de la limitación.
En este sentido se dice: etpacio indb-
FiKiDO, mientras que no puede decirse
espado infinito, pues convertiríamos el
espacio en un espíritu universal, i\o-
cion suprema que sélo conviene al
Criador de todos los cosas. | Qram&ti-
ca. Epíteto de lo que expresa ideas no
aplicadas á un objeto determinado, en
cuyo sentido se dice que ww (un hom-
bre) es un pronombre indkfinido. En
el mismo caso se hallan alguno, cnal-
fniertt, tal, enal, tanto, cuanh. En esta
tras»: <yo to daré tanto, aianto sea lo
lue tú me des,» no expresamos, no
efinmos, las cosas que nos vamos i.
dar: cmi conducta será para ti, tal
íMdísea la tuya para mí.* Las pala-
bras tal at&l no definen qué clase de
conducta será la que adoptemos mu-
tuamente, por cuya razón las denomi-
namos nombra indefinidos, p Modos
indefinidos; modos de los verbos que
no tienen pereonas, tales como el in-
finitivo (amar) y el participio (aman-
to, amado). I Combinaciones indefi-
nidas. Química. Las combinaciones
que se practican en proporciones ili-
mitadas. II Partes indefinidas, tetá-
nica. Partos cuyo número no se puede
fijar, en cuya acepción suele decirse;
estambres indefinidos, y Tallos ó ba-
U03 INDEFINIDOS Ó CENTRÍPETOS; Iss
ramas y los tallos cuyo boton tormi-
nal se prolonga indebidamente. ||In-
FLORBSCENCiA INDEFINIDA; inflorescen-
cia en que las flores nacen de la axila
de las Eojas florales, ó de las bráctoas,
de tal suerte que, siendo todas latera-
les, el eje puede desarrollarse de una
manera ii
ETwoLoaÍA. In privativo y dejíni-
do, indéfinUnt: italiano, indejínito;
francés, indáfini; catalán, indefinit, da.
Indefinito, ta. Adjetivo. írmEFiNi
I. I Que no tiene término sefialado.
Indehiscencia. Femenino. Botáni-
ca. Privación de la &cultad de abrir-
se espontáneamente.
Etiuoloqía. Inde^iteente: francés,
'\nd¿hitcaue,
Indebiscente, Adjetívo. Satánica.
Que no se abre espontáneamente en
la época de la madurez, en cuyo sen-
tido se dice:^«rt.'»>r;)Ki indebiscente,
BmiOLoeÍA. Ik privativo y dehit-
cents: francés, Índ¿hueent.
Indelebilidad. Femenino, Cuali-
dad y estado de lo indeleble, como
cuando se dice: la indelebilidad del
carácter sacerdotal.
Etimoloqía. Indeleble: francés, <«-
ddUbilité; italiano, indelebilili.
Indeleble. Adjetivo. Lo que no se
puede borrar 6 quitar. Se aplica entre
otros usos, al carácter que algún sa-
cramento imprime en el alma, como
la comunión, la extremaunción, el
bautismo,
Etiuolooía. Latín indíleMlis, que
no puede borrarsej do in, negación, y
détibílit, forma adjetiva de aleo, bor-
uigitized by
L.oogle
S8 INDB
' rsr firMaeotamente, duivulo del an-
tiguo lia, borrar; it&li&no, indéÜbiU;
fnncés, mdéUbiíe; c&tal&n, ituUUiU.
BiNONiuiA. Indeleble, ífíextvM%ibU.
Bn el sentido recto, lo indeleble es lo
que no ee borra; inextinguible, lo que
no se apega. Bl sentido fignrado guar-
da una perfecta analogía con estas dos
significaciones, ponjue lo tndeleéle per-
tenece al enteniñmiento, j lo inextin-
g%ible, ¿ la voluntad. Cuando la ima-
gen de una mujer llega i ser indeleble
en el corazón de un enamorado, su
Íasion puede llegar í ser inextingui-
U. (MOBA.)
Indeleblsmente. Adverbio modal,
Da un modo indeleble, sin poderse
borrar.
BriifOLoaÍA. Indeleble y el sufijo
adverbial mente: italiano, imdelebü-
mnie; catalán, útdeleblement.
Indelegable. Adjetivo. Qi
puede delegarBe, como cuando deci-
mos: poderes indblbgablbs.
Btuiolcoía.. /» prÍTatiyo y diUgi
ile: francés, indelegable.
Indeliberable. Adjetivo. Que no
admite deliberación.
Indeliberación. Femenino. Falta
de deliberación d reflexión.
Etuiolooía. Jn privativo y deíibe~
radon: catalán, indéUheraci¿; francés,
U^éUbér&iion ; italiano , iauleUbtra-
none.
Indeliberadamente. Adverbio de
modo. Sin deliberación.
BnuOLoafá., IndeUierada j el sufi-
jo adverbial mente: catalán, tndeUiera-
dtmení; francés, ind^übérAnent.
Indeliberado, da. Adjetivo. liO
Jue se ha hecho sin deliberación n¡ te-
exion. I Moni. Bpiteto de todas las
acciones no dependientes del libre al-
bedrío, como el movimiento del cora-
zón, por ejemplo. El carácter de las ao-
cíones iNDKLiBEBADAS consíste en que
son inocentes, como el primer ímpetu
del dolor. | Teologia. Atbaotivo in-
DELiBiRADO. El atractivo del placer
sensible, el cual ejerce bu influencia
sobre todos los actos de la voluntad,
y que se considera como el cambio
más esencial que el pecado operó en
nuestra alma, p Filotofí* del erietüt-
nitmo. La salud que infunde en nues-
tro espíritu la gracia del Divino Ver-
bo, no es el resultado pasivo de la vo-
luntad; sino un placer indklibbrado,
II PratohgÍ9. XjS irresponsabilidad de
las acciones inobli fabadas comien-
za en donde acuba la fuerza motriz,
que reside en la voluntad, fuente ne-
cesaria del libre albedrío; t, por con-
siguiente, de todos los hecnos respon-
sables.
BTiuOLoaÍA. J% privativo y delibe-
rada: latin, in^Ubüritxt; italiano, in-
deüberato; ñ-ancés, ind^libér/; catalán,
indeliberat, da.
Indemne. Adjetivo. Dtreeio roma~
no. Libre ú exento de algún daño.
Btiuología. Latin, indemnií; dem,
no, y damnut: in-dammu, libre de da-
ño; italiano, indenne; francés y cata-
lán, indemne,
Ind«nnemente. Adverbio de mo-
do. Con indemnidad.
INDE
BmiOLOCiÍA. Ináetmty el snfljo ad-
verbial mente.
Indemnidad. Femenino. J)treeio
rtmoM. La seguridad que se da á al-
guno de que no padecerá daño 6 per:
juicio. I Pendalinno. Derecho que de-
bía pagarse al señor, cuando un feu-
lio cafa en manos muertas. Tal era
el derecho que la Iglesia estaba obli-
gada í pagar por todos los feudos que
adquiría. [| Derecho que el señor feu-
dal debía percibir, cuando un feudo
adquiría algún título,en cuya virtud
dependía del rey. Tal era el derecho
que se pagaba siempre que el prínci-
pe expedía cartas de franquicia á fa-
vor de un vasallo feudal. ¡ Bilí de m-
DfcuNiDAD. J^arlamenio ingle'e. Dispo-
sición solemne con que la Cámara de
Inglaterra exime á ios ministros de
responsabilidad por la adopción de
medidas extralegales. | Jtetttn^aeion
franceta. Buma votada para indemni-
zar i loe emigrados, cuyos bienes se
confiscaron y se vendieron durante la
revolución. | Contüíncion lanceta del
(Dio ///. Sueldo que percibían los in-
dividuos del Congreso y los del Di
recto rio.
BrnioLoafA. Indemne: latín, indem-
nitat; italiano, indeitnili; francés, in-
demnít/; catalán, indemniiat.
Indenmicable. Adjetivo. Que pue-
de indemnizarse.
IndemnÍEacion. Femenino. Besar»
cimiento de los d&fios causados.
ETiuOLOofA. /iu/flM»f«r.- catalán,
indemnittaí; francés, indennitatüm;
italiano, indemniaotione.
Indemnioadamente. Adverbio
modal. De un modo indemnizado.
EtiuolooÍa. Indemmtaduj oí sufijo
adverbial mente.
Indemnizado, dft. Participio pasi-
vo de indemnizar.
ErafOLoaÍA. Indemnitar: catalán,
indemnitat, da; francés, indemnit/; ita-
liano, indemniaato.
Indemnisar. Activo. Resarcir dt
algún daño 6 perjuicio. Se usa tam'
bien como recíproco.
EtiuolooÍa. Indemne: francés, ín-
demniter; italiano, indemniaare; cata-
lán, indemnitar.
Indemnizarse. Recíproco. Librar-
se, zafarse de un cargo ó responsabi-
lidad. } Darse una compensación á sí
mismo, cuya acepción es de grande
uso en el lenguaje figurado, como
cuando se dice: «tomando el fresco de
la noche, wb inobunizo del calor del
dia.t
Indemostrable. Adjetivo. Imposi-
ble de demostrar.
BrtuoLoaÍA. In privativo y demos-
trable: latin, indenumitr&IUlit; francés,
indémontrable,
Indentacion. Femenino. Diddeti-
. Escotadura semejante á la señal
que deja la mordedura de un diente;
en CUTO sentido so dice: la indznta-
cioN hmíneta en el disco de un astro.
BriuoLoaÍA. In, en, y diente: fran-
cés, indentaiion.
Indentado, d«. Adjetivo. Botáni-
ca. Hojas indbmtaqas; hojas despio- 1
vistas de dientes y de deoteUoaea. ]
INDB
SrofOLoati. /• prÍTatiToyi<iiiM^.'
fhmc¿s, indentd.
Independencia. Femenino. Falta
de dependencia, | Librktad, y espe-
cialmente, la de una nación que no es
tributaria ni depende de otra. \ Ente-
reza, firmeza de carácter,
ETiHOLoaÍA. Independíenle: catalán,
independencia; francés, ind/pendenee;
italiano, independema.
Independente. Adjetivo anticua-
Independentemente. Adverbio de ■
modo anticuado. Indspkndikntbiibntb
Independiente. Adjetivo. I,o que
no depende de otra cosa. | Metáfora.
La persona que sostiene sub derechos
y opiniones, sin que la doblen hala-
gos ni amenazas. I Adverbio de modo,
rNDBPBNDiBNTSUENTs; y asf ^ dics:
INDBPBNDIBNTZ de eSO.
Btuiolooía. In privativo y depe»-
diente: francés, indépendent; italiano,
independente; catalán, indépendent.
Independientemente. Adverbio
de modo. Con independencia.
Etimología. Independiente y el su-
fijo adverbial mente: catalán, indepen-
luntment; francés, indépendamment; ita-
liano, independentemente.
Independientes (los). Eittoria,
Secta que se formó, entre los presbi-
terianos de Inglaterra, en tiempo de
Carlos I. En religión, no admitía sí-
nodos, ni jerarquía, ni sacerdotes, ni
símbolo, ni disciplina, ni ceremonias.
En política, reclamaba la abolición
del poder real, de la Cámara de loe
lores, de las clases y de los títulos, y
llevaba la democracia hasta sus últi-
mos límites.
Indesci^vble. Adjetivo. Qiie no
puede descifrarse. | Indbpiniblb, ha-
blando de personas. | Oscuro, intrin-
cado, relativamente al pasaje de un
libro.
EtiuolooÍa. In privativo y detti-
frnbU: francés, ind¿ehif roble.
Indeacifrablemeate. Adverbio de
modo. De un modo indescifrable.
EtiuolooÍa. Indfteifrable y el sufijo
adverbial mente: francés, ind^kifra-
blemeni,
Indescif^ado , da. Adjetivo. Que
no se ha descifrado.
EtiuoloqÍa. i» privativo y detñfrtr
do: francés, indickxffri.
IndeBcomponioIe. Adjetivo. Lo
que no se puede descomponer; espe-
cialmente, en materia de física; y así
decimos: «cada uno de los intervalos
del espectro solar contiene colores IM-
DBSC0UPONIBLB3 por el prisma, cuya
circunstancia ha sido parte para que
se les diese el nombre ae colores pri-
mitivos.»
Etiuoloo'ía. In negativo y detcem-
punible: catalán, indeicon^ontiU; fran-
cés, indécompoíaile.
Indescribible. Adjetivo. Imposi-
ble 6 diñcil de describirse.
EtiuolooÍa./» privativo j deieri-
bible: italiano, indescrivibile.
Indescriptible. Adjetivo. Lo que
no se puede describir ó definir.
EtiuolooÍa. In privativo y detcrip-
íible: francés, indateriptibU.
Digitized by
Cjoogle
INCE
Indésoriptifalemente. Adverbio
de modo. De ub modo indescriptible.
ETiwoLoaU. Indttctiptible j el sufi-
jo adyerbi&l mMte: francés, mdetcrip-
Indesignable. Adjetivo. Lo que es
impoeible á muy difícil de señalar.
indestrnctibilidad. Femeniao.
Cualidad de lo indestructible.
BntfOLOoíi.. IndatrMctibk: francés,
i»dt$lf*etihiHté; italiano, indeMtrutUH-
Uti.
Indeitractible. Adjetivo. Loque
no puede destruirse por estar muj mn-
dado y defendido.
ErufOLOGÍA. Tn privativo y detínw
tule: francés j catalán, ináetlrvctible;
italiano, iȇatr%(ti6iU,
Indetenninsble. Adjetivo. Loque
no se puede detenninar. H El que no
se determina 6 está indeciso.
BriüOLOofA.. Jn privativo j dtUmi-
»aiU: latín, üidiltmimSíiis; francés,
itd¿UrminaÍU; catalán, indeíermiua-
lU.
lBdet«nnín«cioa. Femenino. Fal-
ta dedeterminacionyreaolucion. I Fi-
lotofía. Ausencia de datos y relacio-
nes que dan i una cuestión su sentido
concreto; j así se dice: la indetrriII-
NACiON de un. juicio, de una materia,
de una condición. R Algebra, Situa-
ción ; calcetar de lo que na está de-
terminado, como cuando decimos: la
INDETBHMINACIOM de uoa fi5rmula ó de
un problema.
btjmoujqíjl. Jn negativo y d$ltmi-
imcwn; catalán, üuUttrmúuieiá; fran-
cés, imdttermñalio»; italiano, indtter-
IndetermÍDadamente. Adverbio
de modo' Sin determinación.
EtimoloqIa.. Ináeierminada j el su-
fijo adverbial mente: catalán, indeter-
mmáommí; francés, ind¿teTiHÍ»éMe»t;
italiano, iitdelermvtatMiUKte.
IndetenninadOj da. Adjetivo. Lo
Siie no está determinado ni resuelto. ||
1 que no aa resuelve á una cosa. [|
&ramátiea, A)>licado á los nombres,.
verbos, preposiciones, etc., lo que uo
está determinado ni contraido a cosa
cierta. I Pboblkmas indbtbrminados.
Matemátieat. Problemas que admiten
un número indeterminado de solucio-
nes; en cujo sentido se dice; <uh pro-
blema que admite cien soluciones, es
más iNDBTKitiuNADO quo el que admi-
te diez, por ejemplo.» jj Gahtidabbs
INDBTXRM11NADA3. Cantidades que se
introducen en el cálculo, sin asignar-
las presentemente un valor definido.
EruiOLoafA. /« negativo y áetermi-
Hédo: latía, indílermnáiiu ; italiano,
imJtttrmÚMto; francés, indéttrminé; ca-
talán, imUUrKmat, da,
Indetonninativo , va. Adjetivo.
JPilotofía, Qufrno determina.
IndevOcioD. Femenino. Falta de
devoción. | Dtrteho romano. Falta de
obediencia y respeto i la voluntad del
que testa, {Código teodotiano.)
BriMOLoofA. J» privativo y devoción:
latín, inditSüo; italiano, indecotúme;
francés, indAotio»; catalán, indevoció,
IndcTOtameoté. Adverbio de mo-
fle. Con indevoción, | Dereeio rowwu.
mni
La fidte derespeto á la voluntad del
testador. (C<Sdigo de Jiutiíaano,)
ETiuoLoaÍÁ. Indevota y el sufijo ad-
verbial mente: latin, indeedíi; catalán,
indevotamenl; francés, indévotenenl.
Indevoto, ta. Adjetivo. £1 que está
felto de devoción. El que no es afecto,
á alguna cosa,<í persona. \ Derecho ro-
mano. Falto de obediencia y respeto á
las lejes. (Digesto.)
Etimología. I» privativo j devoto:
latin, indévotnt; catalán, inaevot, a;
francés, indévot, ote,
Index. Masculino. Ihdicb.I|Nokio.
Etimología, índice: catalán, ix-
dea.—i'Lo mismo que Índice. Usase
de esta voz con especialidad hablando
del de los relozes, £s voz puramente
latina v poco iisada. Congregación
del Imux, Se llama en Boma aquella
i cu;yo cuidado está el examinar los
libros que no se permiten correr, hasta
estar expurgados y corregidos por la
misma.* (Academia, Diccionario de
me,)
Indexoelo. Masculino diminutivo
de indio.
India. Feinenino. Geografia.~\, Di-
vieion del territorio. — La iMniA ofre-
ce, perfectamente marcadas, dos gran-
des divisiones geográficas: la oriental
6 de allende el Ganges, trasgangéti-
ca 6 Indo-China, y la occidental 6 de
aquende el Ganges, císgangética ó In-
dostan propio. Las describiremos se-
paradamente para más cabal inteli-
gencia de nuestros ilustrados lectores.
I.
INDIA TBASaAKQfiTlCA ó INDO-CHUTA.
2. Situado* y Umita.— Esta, di-
latada península se encuentra entre
los 90°-107° de longitud oriental y
l'-27° de latitud setentrional del me-
ridiano de París, confinando: al Nor-
te, con el imperio chino; al Este, con
el mar del mismo nombre; al Sur, con
el estrecho da Malaka, v al Oeste, con
el golfo de Bengala j el Indostan.
3. Sxtentityn y población. — El -ter-
ríterio tiene 3.900 kilómetros de lar-
go, de Norte á Mediodía; 1,700 de an-
cho, de Oriente á Occidente, y so-
bre 2.294.000 cuadrados de superficie,
lie pueblan , aproximadamente, de 35
40.000.000 de habitantes.
4. Montaüat, riot y golfoe.^Atrar-
viesan esta comarca, apenas conocida
en el interior, varias cordilleras ele-
vadísimas, prolongación de las del
Asia oriental, las cuales descienden
del Norte y se diiigen paralelamente
bácia el Mediodía, siguiendo las cos-
tas V determinando el curso de sus
caudalosos ríos, que se desbordan pe-
riíJdicamento. Entre éstos, se distin-
guen el Arakan, el Irauaddj, e] Zit-
tang, el Brahmaputra, el Cambod^a,
el Menam, el Tavag, el Tenassenm,
el Thsan-Luen, el Saug-koi j elMs-
nam-kong. El golfo 'de Siam se inter-
na por la parte del Sur de este país,
separándole de la península de Ma-
laka,
5. CUma y prodKccionei,—~'íoim\»x
circunstancias, anteriormente expues-
tas, contribujen & que el olüna ~"
INDI
59
vario, en general; ardiente, al Medio-
día j en las coatas, y templado, en el
interior. Las producciones son análo-
gas á las del Indostan: sus magnífícoa
bosques producen en abundancia el
teck, el sándalo, el ébano, el sicómo-
ro y el bambú; las llanuras cultiva-
das, el arroz, principal alimento de
los naturales, algodón, seda, aceite,
añil, caña de azúcar, tabaco, goma
laca, pimienta, ananas 6 pinas ; na-
ranjas: muchas de sus corrientes ar-
rastran arenas de oro, y algunas de sus
montañas contienen ricas minas ds
plata, rubíes, záfiros, ágatas y otras
piedras preciosas^: el reino animal
ofrece, entre las especies carniceras,
' elefante, el rinoceronte, la pantera
el mono blanco; diversas clases de
pájaros de vistosas plumas y la go-
londrina íalanganat, notable y rar^i-
ma por sus nidos gelatinosos.
6, Indnetria y comercio.— Loñ pro-
ductos industriédes, si no tan adelan-
tados, se parecen bastante á tos de la
China. Las relaciones mercantiles con
uropeos serian mucho más acti-
.. , si a ello no se opusieran las cos-
tumbres salvajes de sus moradores.
Este no obstante, la plaza comercial
de Singapoore es de las más ricas del
mundo, y los franceses y los ingleses
han conseguido al fin establecer rela-
ciones con Siam, cu^o comercio ha
venido siendo, por espacio de ochenta
años, privilegio exclusivo de la China,
7. Divition foUtica,-—3a,}o el punto
de vista político, la mayor parte ds
los geógrafos dividen esta península
en las seis grandes regiones siguían-
y.
i ,* Imperio Siman: situado al Nor-
deste de la Indo-China, en el ^pacio
que dejan los ríos Saluen é Irauaddj:
comprende los Estados de Birma y
Laos-Birman, distinguiéndose, entre
- "s poblaciones, MandaU, capitel del
Ssrio; Saigaing, sobre la orilla de-.
a del Irauaddj, con hermosos
templos; v Ava (Ratnapura), ciudad
grande, plaza fuerte y antigua capi-
tal de Birma, con magníficos edificios
y hermosos jardines. El gobierno do
este Estado es absoluto; el emperador
tiene derecho de viáa y muerte so-
bre sus vasallos, á quienes inspira
cierta especie de veneración: él mismo
designa cuál do sus hijos ba de suce-
derle en el trono; pero la proclama-
ción de un nuevo príncipe suele pro- *
vocar enconadas guerras civiles: co-
bra el diezmo sobre todos los produc-
tos del país j de las mercancías im-
portadas; ejerce el monopolio de va-
rios artículos industriales y es dueño
único de todos los elefantes del impe-
rio. La organización política de la In-
do-China se parece mucho al sistema
feudal. Los habitantes son idólatras,
pero humanos y muy amantes de la
poesía, de la música ; de las diver-
¿.* Reino dt Siam 6 Thai: se halla
entre los imperios de Birman y de
Annam j ee divide en las cuatro prcn
vincias de Siam propio. Loo Siomét,
eo
INDI
lata, entre cujas mejores poblaciones
firuran: BMfkok, capital del reino,
ecuficada en pstte sobre balsas amai^
radas á lo l^rgo de las márgenes del
río Meinam, con g^ran palacio, buen
arsenal, excelente puerto, uns
pagoda, numerosas jr colosales
tuH^j mucho comercio) fiim, anti^a
capital, con puerto de regular tráfico
J gran número de notables templos
en su recinto j en las cercanías, que
recuerdan su espléndido pasado; j
Anior, celebre por sus minas. Bl go-
bierno de este Estado es una monar-
quía absoluta: el nombre del vej uo
puede ser pronunciado; imaginar la
posibilidad de su muerte, constituye
un crimen capital: se lleva un regis-
tro de toda la población malaca, la
cual se destina, durante seis m
al servicio militar; el soldado no
be pa^ jiinguna j eati obligado i
suministrurse cuanto ha menester. Ca-
da distrito tiene un jefe militar, nom-
brado pof el soberano; no hay ejército
pwmanento, á excepción de la guar-
dia real, compuesta de mongoles y de
ua cuerpo de indios, que se jactan de
4escender de sangre real: un batallón
ooinpueeto do 4(>0 mujeres, elegidas
con gran esmero entre las iÓTcnes mis
bellas y robustas del país, forma la
guardia particular del rey; reciben
un buen sueldo t están perfectamen-
te organizadas; i la edad de 13 años
entran á formar parte de aquel privi-
legiado cuerpo; a los 25, pasan k la
reserva, y cuando abandonan el servi-
■ qío personal de! soberano, se ks
ga a la guardia délos castillos n
Al ingresar ep el ejército, hacen voto
formal de castidad; sin embargo, al-
gunas veces las distingue el monarca
concediéndoles plaza entre sus muje-
res legítimas. £ste batallón, sin el
cual no asiste el rey á ninguna expe-
dición militar, admira y encanta al
mismo tiempo por la riqueza de
^estuario, su marcial continente, .
destreza en el manejo de las armas y
excelonta disciplina. Los habitantes
de esto reino son cobardes, idólatras y
supersticiosos: sos sacerdotes se lla-
man talaponet, ,
S.' Malain independiente: la parte
independiento de esta península no
contiena más que pueblos salvajes, co-
nocidos con el nombre de «a/ayo»; viven
librea «1 abrigo de las montañas del
interior ó en la costa meridional, cons-
tituyendo los cinco pequeños reinos
de PerAk, SaUatgore, Djohore, Pahmy
y Svmbo; son negros, feroces y muy
diestros en el manejo del puüal; se
visten con un pedazo de tela, que se
rodean á la cintura, y habitan en ca-
banas, que cubren con hojas de bam-
bú.— Mfflaia, puerto de mar, sobre el
estrecho de su nombre, y en la cual
conservan los ingleses una fiíerte
guarnición ; Tj'qXor j Tmüanon,
puertos también de considerable co-
mercio en cera,, especería y piedras
preciosas, son sus principales pobla-
ciones,
4.* imperio de Aitnem. — Hs el ma-
yor de los Estados que forman la /»-
INDI
día tratí»»ff¿tia: abraza toda su parte
oriental, confinando: al Norto, con la
China; al Este y Sur, con el mar de
igual nombre, y al Oeste, con el reino
de Siam : comprende los Estados de
Ton^ui* (Ánnam setentrionall , Co-
tkÍHckin4 (Ánntm meridional), Cam-
hodje y algunos territorios feudatarios,
Los naturales son valientes y buenos
soldados; pero idálatras. — ^Entre sus
poblaciones más inipoTtontes se cuen-
tan : Phw-ChncM 6 Éue, capital de la
Cochinchina y de todo el imperio,
plaza de las más fuertes del Asia, con
un buen puerto fortificado á la euro-
pea, vasto arsenal, astilleros, hermo-
sos edificios j un gran palacio, que
ocupa el emperador; Tonq%in y^ Btc-
kini, su capital, ciudades considera-
bles y de muchísimo comercio; £et-
cha , capital de Tonquin , asentada
junto ala embocadura del Sang-koi,
con anchas calles, inmensos jardines
Í mezquinas chozas; Sat^non, capital
9 Cambodje, ciudad bien fortificada
y primera plaza mercantil del imp»
río, con palacio real vastísimo, que
ocupa el centro de la población, y un
arsenal marítimo que podria competir
con los mejores de Europa: los reinos
de Tnampa y Laetho son poco exten-
sos; carecen de poblaciones notables,
y sus moradores, casi salvajes é idóla-
tras, pasan una vida eri-ante, entre-
gados á la caía. — Bl soberano de At^^
nam lleva el título de dovai; su poder
es despótico ; el mandarinato es la
única dignidad que confiere á la no-
bleza; la dirección del ejército está
confiada á cuatro mandarines mili-
5.* Potetúmee ÍngUt<u: se extien-
den de Norte á Mediodía por la costa
occidental de la Indo-China y se divi-
den en dos partes: una, al Norte, que
comprende los Estados de Attam,
Aracen, Pegi y Tenatierin, depen-
dientes de Calcut«, y otra, al Sur,
que forma el gobierno de loe Ettrechot,
compuesto de una parte de la Malaka
j de las islas de Singapoore y P%lo-
Pinang. Como poblaciones notables
deben citarse las siguientes: Ahijah,
capital de la Birmania inglesa, con
puerto de gran comercio; 7)jorhat y
Jtangpw, ciudades famosas por sus
fábricas do tejidos, tráfico en espece-
ría V mines do carbón; Arakan, capi-
tal del antiguo reino de su nombre y
punto de peregrinación; Joree-Tonn,
ciudad lindísima, en la isla del Prín-
cipe de Qales, bien construida, me^or
fortificada y con floreciente comercio;
Mnlmein, población nueva y cabeza de
los establecimientos ingleses de esta
parte; Amhersl-Towfi, plaza importan-
tísima, bajo el aspecto millar y mer-
cantil; y Singapoore, en la isla así lla-
mada, escala de los buques que van á
los mares de la Cbina y puerto franco
de los más concurrídos del Asia, con
espaciosos astilleros y vasto arsenal.
Estas posesiones ven cada dia en aú-
llente con las conquistas de nuevos
territorios.
6,' Itlu: forman una ertenst cor-
dillera, que se extiende de Norte &
INDI
Mediodía, en el golfo de Bengala, en-
tre el cabo Negro y la isla de Suma-
tra, constituvendo los dos archipiél»-
gos de Nihobar y Anámaem , coa
algunos pequeños establecimientes
dinamarqueses, y este último, con dos
célebres puertos: el de CormetUí y eA.
Chüíéu.
n.
mOU ClflOANOÍTlOi 6 INDOSTAM.
8. Pormt.^hí dilatada peafniult
del Indoita» presenta la forma de un
inmenso triángulo, cuya base está en
el Norte, y el vértice, en el Sur,
9. Situaeio* uíronifmicn. — Hállase
ésta entre los 9' 51'-36*45' de latitud
setentríonal y loe 65*-9* de longitud
oriental del meridiano de Paris.
10. UvUtei. — Bste vasto terrítoño,
confina: al Norte, con loe montos del
Himalaya, que la separan AA Tíbet;
al Esto, con la Indo-China y el golfo
de Bengala; al Sur, con el Octano in-
dico, y al Oeste, con la región ptoi-
ca, Belutohistan y Af^hanistan.
11. AfM.— Mide 3.000 kilómetros
de largo, de Norte á Mediodía; 2.600
de ancho, de Oriento á Oceidento,
y 3.160.000 cuadradas do superficie.
12. Divitionet naímralei. — L«b de
esta región pueden reducirse á las
siguientes: 1. , las cadenas del Bina-
taya y BUS valles; 2.*, la llanura del
Ganges, poco ¿levada sobra al nivel
del mar, y expuesta, por lo tanto, á
las inundaciones periódicas de aquel
rio; 3.*, la llanura superior del mis-
mo Ganges, hasta el pié del Hima-
laya, limitada, al Sur, por los moates
Vindhyah, r al Oeste, por el Otan
Desieri»; 4.**, la parte Norte de la
gran meseta central hasta ri Nerbud-
da, que la divide en dos mitades dis-
tinta^; 5.', la segunda parto d* eeta
meseta, situada al Sur del expMMdo
rio, mis elevada que la anteriory que
termina en la unión de las cadenas de
los Qhattes; 6.*, el llano qae M ex-
tiende desde Coimbatore hasta d «abo
Comorin; 7.*, la lengua de tierrfc que
ciñen el mar y loa Ghattes del Oes-
tei 8.', el terreno oompruidido entre
el golfo de Bengala y loa Ohattea
orientales; y 9. , la peníneula da
Oudjerate. Todas estas regtonee son
completamente distintas las unas de
las otras, tanto por su aspecto físico,
su clima, BU formación geológica, su
flora y su fauna, como por loe carto-
téres etnográficos de las naeienes y
de las tríbos que las habitan.
13. Cosíae. — Las del InáotBtn, pre-
sentan: al Noroeste, la peníneala d»
Oudjerate; al Oeste, los golfoi de
Cuten y de Caimbodje, j \tm bahías
de Bombay y de Goa; al feto, la em-
bocadura del Cavery, en el tfolfo de
Bengala. Sus cabos más notables SoR
los de Camorín y Din.
14. Orografía. — En la misma bBM
del triángulo que, como ya hemos
dicho, forma esta comarca, se extívB*
den tres grandes cordilleras, separa-»
daB por a1t4>s valles, las cuales vbit
eleTandose á medidaiqae
i:jitizecl by VJi
OT^R
INDI
díraccion al Norte. La del Himalara
corre por esta parte, marcando el lí-
mite entre la India, j la China, en
d(Hide descuellan los montes más cul-
minantea del globo, y envía numero-
sas ramificaciones al Mediodía; entre
otras, la de OAattet, que se bifurcan
en dos cadenas, la oriental j la acci-
denta), paralelas respectivament« i
las costas del g^lfo ae Bengala j de
Ornan. £n la isla de Geilan se dis-
tingue el monte Hamazel 6 Pico de
Adun,
15. Hidngrafia. — La multitud de
cordilleras que dejamos mencionadas,
dan orfg;en á una infinidad de cauda-
losas corrientes, i^ue cruzan 7 bañan
el país en todas direcciones. El Gan-
ga, río sagrado de los indios, nace
en la falda meridional del Hímalajra,
recibe k la izquierdn las ^uas del
Rtmigang», Chtntty, ffoidak j FitUAi
i la derecha, las del J}JMMUt\ y Stme¡
Í desemboca, dividido en innumera-
les brazos, en el g«l& de Bengala,
después de 2.200 kilómetros de curso:
el ludo 6 Sind se forma al Norte del
mismo Himalaya, recoge i la derecha
el Ktb%l j Sakir; i. la izquierda, el
Pmu^nad con bus cinco rios: el Djkt-
Um, Teienai, Jtavei, S%tleje j Bed-
j»M, j desagua en el golfo de Ornan.
Al Oriente t al Occidente, be ven dos
vastísimasalbníeras, denominadas res-
pectivamente Ctíihi y Xin.
18. CÜMBtolofia.—Lt. temperatura
t^MK se experimenta en esta extensa
región, viría según la altara j latitud
que ocupan los pueblos. En el Norte;
el clima es genernlmonte dulce y sano:
en el Mediodía j en las costas, los
calores del estío llegan i hacerse in-
soportables. La temperatura media
amnal raras veces excede del 27*: en
realidad, no se conocen mis qne dos
estaciones; la seca y la lluviosa, oca-
nonadas por los monzones, que son
los vientos dominantes en las comar-
cad de la India.
17. &mli^.-^hta rocas, de for-
nncibn primitiva, son las únicas que
W encuentran en los macizos mis ele-
vadtts: en ellos predomina el gneis,
nezclado con el granito, la pizarra, el
esqiiisto, la piedra caliza y d mir-
mol. En los macizos mis hacia el Me-
diodía y menos elevados, el sílice cons-
tituye BU base, la cual termina en la
llannA del Qangea. Atravesando ésta
en diftccion al Norte, se ve correr, de
Oriente í Occidente, por el centro del
Sukttm, ia cadena de los Montes
Vindhyali, cuya fi»rmacion consista
piinbi^lfflente ed gneis, excepto en
«n basB. Los Ghattes occidontales y 61
etfb^bo que termina on el cabo Como-
rin, descansan BobteiücaS glranítícaa:
el gneis, el talco y el granito, que
tomponenlabasede Iss codaiias orién-
telos, HpMéten frécnentéiflente cu-
biertoh de cteta y de diferentes mSr-
aoheb ptñnltÍToB de Vtfrios colores. En
•1 distrito de Midnapore y en algunos
othtt -parajes del ludottít* a% encuen-
tra ImA 6B^ie da cal ^rbonatada,
comocidli coa «1 nbmbrs de imiaf,
piOpU da la geologíft de la Inbu; y al
INDI
Norte, sobre las dos riberas del Da-
moda, ee extiende un gran valle hu-
llero, de 90 kilómetros de largo por 18
de ancho. Desde el mencionado rio
Damoda hasta Be&aris, las formacio-
nes graníticas son las que más domi-
nan; pero, al aproximarse í Soans, el
sílice viene i ser la roca de la superfi-
cie del saelo, extendiéndose, en direc-
ción Norte, hasta Agrá, por el S8° de
latitud. El basalto cubre el territorio
de Hyderabad, rodea la costa de Ma-
labar y forma las márgenes del Con-
can: las grandes llanuras del Ganges,
del Indo y de loe caudalosos ríos del
lüdctta», se hallan compuestas de ter-
renos de aluvión.
18. MintT^togi», — En todas las co-
marcas de este país se encuentran es-
pareidoe con profusión el hierro, el
cobre, plomo, est&ño, cinc, imau, sí-
lice, arcilla, basalto, pórfidos, bórax,
gres, hulla, sal, azufre y tierra de
porcelana; así como amatistas, záfiros,
rubíes y otras piedras preciosas, Bn
el intenor se hallan muchos y henmo-
sos diamanta; particularmente, en
Bengala y fiundelkand, que son lof
más ricos del mundo; en las costas,
bellísimas perlas, y entre las arenu
que arrastran las corrientes de los
ríos, los dos minerales más codiciados
de la humanidad: el oro j la plata.
19. iTooJ^ta.—Bntre las numerosas
especies de animales que s« crían en
los espesos bosques y rieusaos valles
del IndotUm y de sus islas, se distin-
guen: el el^nte, el rinoceronte, el
tigre, el leopardo, el bú&lo, el oran-
futan, el oso, el vainpiro, -el drome-
ario, la ardilla, la marmota, el gato
de algalia, el camello, la gaoela, el
o, el- chacal, el jabalí, el íaico y
gran variedad de monos. En e?
S'ntoresco valle de Cachemira, abun-
in las cabras, eon cuja finísima lana
se fiíbrican los famosos chales que lle-
van aquel nombre: las ballenas fre-
cuentan las costas, mi^tras que las
anguilsB hormiguean en el fondo <le
los ríos. Las serpientes son taonMruo-
ssa y terribles; especialmente, lasque
se encuentran en las márgenes del
Ganges: la boa alcanza hasta 7 v 8
metros de largo. Entre las aves, des-
cuellan el buitre real, el casobar, el
cisne, vi pelícano y más de cuarenta
especies «e papagayos. Los insectos
son numerosísimos; pero el gusano de
seda está considerado eomo el más no-
table y precioso de todes.
20. Ayriotkitrti. — El suelo de esta
región es "aiio de los más feraoss 'áel
flobo, debido principalmente á la in-
ottliclft dQ sn elttna tropie&l. Lft ve-
Mteetttn «stenta per Isedas partes tm.
iomiiíft ptopift de Itta feerras vívgQaes,
y es, por le general, «aü ttotiva, «(««
en muchos parijee da dos cesMfaas «1
año: una, <en Setieinbre y Octubre, y
otra, en Úar» y Abril. -Bn «I Dritáa,
el térrcns de tdúvion ttíde ttiAs ét&Ob
metros d« profundidad, y el valle del
Gangeft «S, sobre todos, de ana ferti-
lidad extraordinaria. 8n«asi todas lafc
comarcas se ven crecer plantas d« bri-
llantes flores lie Tiatcwts hojas ó de
INDI
61
útíles aplicaciones fabriles y medici-
nales, como la adormidera, la zarza-
parrilla, el ruibarbo, el jengibre, la
"'upa, el betel, el s^amo ó ajonjolí,
alcanfor, la rosa y el jazmin; y ár-
jalapa, el betel, el s^amo ó ajonjolí,
el alcanfor, la rosa y el jazmin; y ár-
boles gigantescos, de espeso follaje,
de olorosa madera y de preciosos pro-
ductos, como la palmera, el teck, el
plátano, el guayabo, el bambú, el co-
cotero, el ébano, el moral, el sándalo,
la goma laca, el famoso árbol del in-
cienso y la inmensa higuera nopal.
Entre los demás cultivos figuran: él
arroz, alimenta preferente de los in-
dios; trigo, cebada, maíz, avena, mi-
jo, café, azúcar, añil, tabaco, aeda,
cáñamo, algodón, coral, marfil, agrios,
frutas deliciosas, e^ecias y aromas
muy estimados, maderas finas y de
constmccion, legumbres de Europa y
todaa las demás producciones de loa
tn^icofi.
21. InimiirU. — La induetña agrí-
cola del Indettím se halla muy atnMk
da, 00 obstante la asombrosa fecundi-
dad de su suelo. La baratura de lo*
géneros alimenticios y la pereza pe-
culiar del pueblo indio, le hacen des-
cuidar el cultivo de loa «ampos hasta
tal punto, que algunas veees llega &
hacer el hambre verdaderos estragos
en la península. No eueede lo mismo
con la industria manu&cturera: las
objetos de fabricación india han sido
siempre notabilisimos y muy solicita-
dos en los mercados de Europa por su
elegancia, solidez y exquisito gusta.
Las telas, llamadas iMfMMU, vienen
sosteniendo brillantem«ite, desde los
tiempos más remotos, la reputación ds
los fabricantes indígenas: y no «8 me-
noría celebridad que gozan «os «xoe-
lentes paños y pañuelos; ni las pi^
ciosas sederías recamadas de «r« y
plata de Murchidabal, Bengala v Sñ'
rata; ni los ricos chales de Cacnemi*
ra, ni loe magníficos tapices de Patna,
ni las ciento veinticuatro clases de te-
jidos de algodón, que se tralmjan en
Madras, ^hilacata, Masulipatun y
otros juntos. Los indios se dieting<tiMi
también en las obras de filigruaa yeto
la fabricación de armas blancas; y la
ciudad de Qolconde, por su eéMm
depósito de diamantes, adnírablMiM»-
te pulidos y tallados.
22. Comercio. — Bl del int«ri«l>, M
halla en poder de los buiianos ó in-
dios, y ee tan aetlTO con* iu^MMi*
te. Consiste princlpalnea4»«n el cam- •
bio de 1^ productos del pftf ü y di»tri-
buei«a áe laft mercanoÍM -t/aiapnm,
que desembarcan -en les puertos de la
península. Bl calMtaje es también bM-
tante extenso^ y ftus pequeñas embar-
caciones llegan fteeuentMbente haMa
la isla deCeilan. SI comercio exterior
está explotado easl exolusivunente
por ia Inglaterra y otras naciones de
l9un>pa, que h»A «trasemdo flus esta-
bltocimí«&to8 en el IndoHm. Los ^n*
eipales artícolbs de exportaeioD son;
madera, azúcar, «Igoden, especias, sa-
litre, goma laca, bórax, «ardamonio,
tejidos de seda y ^ algodón y chales
de Cachemira: loft ilep&ites «««ealaR
más considerable*, üalouta, Mutria, ,
gtzedby Google
K
«2 INÍtl
Bomba;, Surat», Mangalose; Pondi-
1^. JPohkeitm. — El número total de
habitantes que ocupan las diferentes
comarcas del Znátutm, uciende. Be-
-un cilculos aproximados, i 193 mi-
Iones, entre indios 6 indianas, ma-
lajoa, moneóles, chinos, g^ebros ó
parsis, Ikr&Des, turcos j europeos;
principalmente, ingleses.
24. Monedat, paos y mtdidat.^Lta
monedas de oro de la Ikdiá son: la rK>
/M (40 pesetas próximjjnente) j los
diversos pagoda* (2 pesetas 56 cunti-
mos}: las de plata, la n^ia (2 pese-
tas), el/MM, el medio /i»wM j el ONOt:
las de cobre, el dudon j el fWM. Em-
please además como moneda una ea~
pecie de concha, el eavrü de las Lake-
dÍTas.— Í>«j«; el lUndi (230 kilóffca-
mos aproximadamente}, el tetr, ef^o-
ÍM, el íar j el ma*. — Medidat itüura-
riat: la Ugua india 6 eetr (3,084 me-
tros}, el ycK j el Nori, De tíñgitvd j dt
nptrfiae; el gu (30 centímetros], el
■mAw, la p%k¡M~bifga y la euteio'
%':
.,_. Diviiüm guyrá/íea. — Bajo el
punto de vista geogj^co, las divisio-
nes territoriales de la India, han ex-
perimentado frecuentes cambios. Bal-
bi la divide en las cuatro regiones si-
guientes: I." Indotía* ítie»trumal, <i}it
emuprende las comarcas montuosas,
al Oriente, del Setledje hasta Butan 6
Bhotan, incluso el valle de Cachemi-
ra. 2.* Indotíoñ neridional, ^ue abar-
ca la ma;or parte del impeno mogol
antiguo. 3.* SíiMt se:tntriovíl, des-
de el Nerbudda, al Norte, hasta el
Tumbeara y el Kñclina, al Sur. 4,°
Dtiim wuríáional, en que termina la
genínsula, al Mediodía, basta el cabo
omoríu.— Estas regiones se subdivi-
den del modo siguiente: IndosUm tt-
Untrional: Kashimir 6 Cachemira;
Oherowd, Nepal, Anda, Allahabad,
Behar j Bengala. Indostan vttridio-
m»l: Labora, Multan, Sind, Katcb,
Ouzzerát, Mal^^ra Adjemir, Selhi y
Agrah. J)«Ít* uientrúmal: Kandeich,
Aurengabad, Bedjapur, Haiderabad,
Bider, Berar, Ganduana, Orissa v Bir-
fca» del Norte. Deia» wuridional:
Kanara, Malabar, Eotchín, Travan-
kora, £oimbetur, Eamatic, Salem 6
Barramahal, Maissnr j Balaghat. —
La isla de Ceilan j los archipiélagos
de las Maldivas y Lakedi vas están uni-
dos al Dekan meridional.
,36. Ditiíüm politica. — Bajo el con-
cepto político, el I*dotí<M se divide ei
esta forma: Ettadot indípendienUt: Ne
pal y Butan 6 Bhotan. Ettadot alia-
doi ¿ tribuíariot de Inglaterra: Sin-
dhj, Nizam, M^sore, etc. Estadot
twopeot: Imcia inglesa, holandesa,
irancesa y portuguesa.
Incu. tmgleta. — Se da este nombre i
los numerosos teiritorioB que la Gran
Bretaña posee en la India, cu^a ex-
tenúen es igual á la que ocupa toda
Ja EuroiM continental, sin compren-
der la Rusia. — Tiene de superficie
2.430.S69 kiliSmetros cuadrados, qne
pueblan sobre 283.000.000 de habi-
)antw, d« Iw euales, 196.000.000 son
INDI
subditos directos, v 87.000.000 va-
salloB feudatarios. Esta dilatada re-
gión, en la cualja Corona de Ingla-
terra sólo poseía en 1818 la isla de
Ceilan, perteneció á la célebre Com-
pañía de iat Inditi orientaUi, la más
rica j poderosa corporación del mun-
do. Para la India eitgamgétiea se dis-
tinguen, en los territorios ingleses,
\axpMetiona i*iiudUUai y las potetüh
'' ' "' " 'laían
r.- aquéllas, se dividían en
siete gobiernos 6 presidencias: Be*g^
la, Matbrit, Bombay, Pendjab, laapro-
vindat del NoroetU, las provineiat ce%-
traUt y el üdei. El primero era el asien-
to de un gobernador general, de un
Consejo supremo y de un subgobema-
dor: los dos siguientes, contaban, cada
uno, un gobernador, un subgobema-
dor y un Consejo: el Pendjab, las pro-
vincias del Noroeste, las provincias
centrales y el Uda, estaban adminis-
tradas por un subgobernador.— Las
poiaúmet medUtai se hallan goberna-
das por príncipes indígenas, vasallos
d aliados de la Gran Bretaña, la cual
puede toner sus guarniciones en las
plazas fuertes. Estas posesiones, son:
Adjemir, que comprende los Estados
de Bikanir, Bundi, Djesseimira, Diej-
pur, Djudpur 6 Marwar, Kotah, Odej-
giir T Tonk: Eatch, los de Eatch ;
hudj: Malma, los de Holkar, Bopal
ÍDavra: Ghuteral, los de Bausvaira,
herad. Turrad, Duboi, Noangar,
Gundal; Kajob&y^: Allaíabad, loe de
Rewah, Tehri y Pannah: Agrá, los
de Earoli, Bburtpora, Dbolpur 7 Mat-
cherrv: ¿tlhi, el de Sirhind: Sedja-
ptw, M do CoimviT'. Jffaiderai, Bider ^
Awrtngahad, elreinodeDekkan: J/áu-
r»r. Malabar , con los Estados de Tra-
vancor j Eotehin. Itlat Laiediwu,
compuestas, en su major parto, de is-
lotes inhabitados.— En la India írat-
ga^gética pueden dividirse en dos gru-
5 os los Estados sobre los cuales tiene
Qglaterra un dominio real 6 simple-
mente nominal.-— .ZVrrttorio al óttte
del Iranaddy y del Sahun: reino de
Assam; países de los moitaj 7 de los
karrows (tributarios); de Djintiah,
de Eatchar, de Arakan y de Pegd.-—
Paita al Stte de 'iSa/vM .-provincias
de Martaban, de le, de Tavay y de
Tenasserim; isla del Príncipe de Ga^
les, la de Singapoorej el torntoríode
Malaka. Todas las posesiones de ia
Indo-China, hasta el Arakan, depen-
dían de la Presidencia de Oalcute: el
resto formaba la Presidencia de \\Bir-
moHia Iñtánica. — El gobierno de las
Indias e» Inglaterra sufrió un cambio
radical en 1858: la célebre Ctmpañía,
después que hubo perdido el monopo-
lio del comercio de las Indias, abierto
en 1805 á todos los ingleses, y en 1833,
Sara todas las naciones, sólo conservd
i administración política del país,
bajo la soberanía de la Corona: sus
poderes debían ser renovados cada
veinte aBos por una acta especial del
Parlamento, v esta renovación se llevó
á cabo en 1854. Por esta época, el go-
bierno do la India en Inglaterra se
componía de tres autoridades: 1.* La
Cort$ <U iet fropieíarífit, reunión de los
INM
poseedores de :%.000 francos en afr-
ciones, los cuales tonían el derecho de
elegir parto de la Corte 6 Conteio de
lot directora. 2.* Contejg de lo» airee-
tora , compuesto de los poseedores
de 50.000 francos en acciones, basta
el niimero de 18: 12, nombrados por
el Consejo de los propietarios, y 6, por
la Corona, quienes constituían un Con-
sejo encargado de dirigir todos loa
asuntos de la Compafiía, el cual nom-
braba, bajo la aprobación de la Coro-
na, el gobernador general y altos fun-
cionarios de la India. 3.' Una o^»a-
regiitro, cuyo presidente era miembro
del Gabinete y vigilaba, en nombre de
la Corona, los actos de los directo-
res.— La rebelión de los indios hizo
sentir la necesidad de simplificar esta
administración múltiple: en 1858, la
Compañía fué disuelta, y su activo
quedó á cargo del Estado, mediante
una rente perpetua de 10 por lOÚ del
capital social; el Consejo de directores
y las oficinas quedaron abolidas, pa-
sando directamento á la Corona el go-
bierno de la India, el cual quedó cons-
tituido, en 1865, de esto modo: un
ministi-o teeretario de Sitado para lot
Indias, á quien auxiliaba en sus fun-
ciones un Consejo eonsnliito de 15
miembros; 8, de nombramiento del
Gobierno y 7, de elección de sus tale-
gas.— Las Indias estaban divididas
en 8 gobiernos; y la administración
general de cada uno de ellos, confia-
da, bajo la presidencia suprema del
gobernador, á una especie de minis-
terio, dividido en departamentos del
Interior, de Hacienda, del Exterior,
de Asuntos militares v de Justicia.
Cada gobierno se hallaba subdividido
en distritos, administrados por un co-
lector 6 reeeaidador, en cuyas atribu-
ciones entraban los impuestos, la jos-
ticia , la poItcÍB y las obras públi-
cas.-—El presupuesto de la India era,
en 1856-57, cíe 825.000.000 de pe-
setas próximamento ; la deuda , de
1.600.000.000. La insurrección de
1857 elevó aquélU ¿ más de 3.384
millones; y el presupuesto de 1875-76
sa evaluó en 1.361.000.000 los gas-
tos, y en 1.295.000.000 los ingresos.
Ocasionaron principalmente este au-
mento los gastos da la guerra: el ejér-
'cito de las Indias se componía, en
1857, de 320.000 hombres, en esta
forma: 240.000, de tropas indígenas,
llamadas dpayos; 30.000, dé contin-
gentes indígenas, suministrados por
los Estados confederados y dirigidos
por oficiales ingleses; 20.000, europeo»
de tropasde la Compañía, y 30. 000, eu-
ropeos, de tropas reales. La revolución
trajo el licénciamiento de la mayor
fiarte da los cipayos y el aumento da
os soldados europeos, mucho más
costcs<M que los indígenas, en cercs
de 70.000 nombres: el ejército indí-
gena , reorganizado , no excede dd
123.000 soldados, dividos en 156 re-
gimientos.
India /reMeaa.--~'LA constituye un
gobierno, cuya capital es Pondicnáry,
comprondiendo además i Baricu,
Yaaaon, Chaudemagor j Tͻk6^ j Tft<
Digitized by VjOOQIC '
INDI
rita logiu en Masnlipatcm. C&lícut j
Saratn: U pobl&cion total asciende
k 2»5.0:S habitantes, y la superficie,
á 49.622 heotíreas cuadradas.
India **erlattdew. — (Véase Sola»^
da, eoloKÜu).
India port*gMett. — Se compone de
Goa, Pandjim, Damaun t Diu, cuja
Bupei^cie, de 3.922 kilómetn» cua-
drados, pueblan 447.617 habitantes.
27. HUtoria. — Loe pueblos de la
antigüedad clásica no han debido co-
nocer la India hasta una época rekti-
Tamente cercana i la nuestra. Las ex-
pediciones de Semiramis j de Sesos-
tris no aparecen del todo demostradas,
j las narraciones de los indios do ofre-
cen más que legendas poéticas, en las
Íiie sdlo se mencionan algunos hechos
istdricos, desproTÍstos de cronología.
I>as lejes de Manú, (^uq nos presentan
el cuadro de las antiguas institucio-
nes de la India, permiten conjeturar
qué los indios no formaban una sola
raía; que estaban unidos, más que por
la identidad de origen, por la comu-
nidad de religión, j que los brahma-
nes, procedentes Bin duda de la Ajia-
Da, impusieron su vugo á las difereit-
tes razas que poblaban aquel vasto
país. La India parece no naber foi^
mado, en un pnnoipio, mis que
solo imperio, hasta que algunas di-
nastías se repartieron más tarde el
territorio. En el poema del Jtimáyam
aparece uno de loa soberanos del Es-
tado de Ajfodiya (Uda), apellidado
Báma, reuniendo bajo su cetro á toda
la India; y otra epopeja, el Maiáii-
rata, presenta el país dividido en di-
fe/entes Estados independientes j des-
garrado por las discordias de dos fa-
milias poderosas, los pmtÜKU j los
iMtrtvat. Distintos imperios, denomi-
nados Haatinapura, Mathura, Uagha-
da, Mitila, Easi, existieron más ade-
lante , ja simnltioea , ja sucesiva-
mente. La historia de la India empieza
á adquirir algún grado de certeza en
el siglo XI ¿ntes de Jesucristo. Darío I,
rej de los persas, sujetó el país situa-
da entre el Paropanuso y el Indo, for-
mando la 20.* satrapia ae su imperio,
é hizo explorar las orillas del Indo,
por Sejlax. Henidoto, que es quien
refiere estos hechos, sólo llega i co-
nocer la parte oriental de la India; j
de la setentrional, el pequeño Tibet,
adonde iban tos indios todos los afios
i proporcionarse el oro que necesita-
ban para pagar su tributo & los per-
aas. La expedición del Gran Alejan-
dro, llevada á cabo antes de la venida
de Jesucristo, abriá á los occidentales
el camino de la Indu. Los maoedo-
niea encoatraron sobre la corriente su-
perior del Indo un gran número de
príncipes independientes , mientras
qna el Mediodía se hallaba dividido
en repúblicas aristocráticas. Alejan-
dro quiso llegar hasta el Ganges j
penetrar en la ciudad de Palibothra
(Patna), capital del poderoso imperio
de los ^0*», situada en la confluen-
cia de a^uel río j el Djumnah; pero
Ru «rjército le obligd á detenerse sobre
laa margues delHjphase. Después
INDI
de su muert«, un indio oscuro, i quien
los griegos llaman Sandrocottus (el
Tehandra^npta de los historiadores),
sublevé el país, sometido á loe maee-
donios, se hizo el libertador de su pa-
tria ^ arrojé del trono i la raza de los
prasti, ocupando su lugar. Las expe-
diciones de Alejandro j de Seleuco;
las narraciones de Aristóbulo, de One-
sicrites, de Nearco j de Megástenes,
embajador del rej de Siria, habían
dado á conocer los países del Indo j
los del Ganges, j revelado á los grie-
rla forma triangular de la India j
existencia de la isla Taprobana
(Ceilan). La fundación de los puertos
de Bereniee j de Mjos-Hormos sobre
el mar Kojo, así como el descubri-
miento, hecho porHippalo, de losmon-
zones 6 brisas del mar de las Indias,
establecieron un comercio regula^ en-
tre la India y el Egipto; loe griegos
conocieron enténces las especias, los
vinos de arroz j de palma,' el azúcar
de caña, las telas de seda, la goma
laca, el aceite de rosa y de otras esen-
cias, j, finalmente, los animales de la
India y las plantas de los trépicos.
Estas relaciona continuaron cuando
la dominación romana hubo reempla-
zado á la de los macedonioa: dos n
indios enviaron sus comisiones á
fusto; Claudio recifaié una embajada
el radjah de Ceilan. Plinio menciona
una multitud de pueblos de la India,
entre los cuales, los pruü aparecen
aún como los más poderosos; pero se
detiene poco más allá de la emboca-
dura del Ganges. En Ptolomeo, los
conocimientos de los antiguos se re-
montan más hacia el Oriente; la India
está dividida en India de allende el
SaageM, é India de aqvettde el &im^m,
comprendiendo los paüei del «ra y di
la plata j la península de oro (impe-
rio birmano). Kn la península cisgan-
gética, el imperio de losproíit se pre-
senta limitado, en tiempos de Ptolo-
meo, j parece haber cedido la prima-
cía al de los eaipi/reai (Cachemira)i)
5ue se extiende en el valle del Indo
asta Gagasmira (Adjemir). La obra
de Ptolomeo es la última que da notÍ ■
cías ciertas de la IniJia antigua, cuja
kUíoria aparece de nuevo envuelta en
la oscuridad más absoluta, hast& la
invasión musulmana, época en que
puede decirse que empieza á ser real-
mente conocida. Por los aíios 707 de
la era cristiana, Eotalbab, lugar-
teniente del calíia Abdul-Melek, ae
hizo dueño de las orillas del Indo; y
en los comienzos del siglo xi, Mah-
mud, sultán de Ghiznee, en Affgha-
nistiui, atravesé este rio, diezmé la
población india j destruye los ídolos,
A fines del siglo xii, lograron los
a^hant arrojar del territorio á los de
Qñiinte; penetraron en el Indostan,
bajo las érdenes de Mobamed Gurí y
Suedé el país completamente someti-
0 al manometismo. Muerto Moha-
med, su general Cootub se declaró in-
dependiente, estableciéndose en Del-
hi, en 1193. Desde esta época hasta
1526, vinieron sucediéndose hasta 26
príncipes ¡iffghtga en el reino lindado
WDi ■ 8á
por Oootnb. Háoía 1450, loa toig, go-
bemadores de Labora, se habían apo-
derado de Delhi y de oirás vuías pro-
vincias; pero en 1518, Saber, biznieto
de Tamerlan, invadié la India, al
frente de los tártaros mongoles, arrojd
del trono al último soberano de la
raza de Cootub, y formó un poderosí-
simo imperio, el cual alcanzo el más
alto grado de esplendor, bajo el rei-
nado de Aurengzejb, cujos dominios
llegaron á extenderse por casi toda la
península. Desde la muerte de esto
monarca, acaecida en 1707, su dilata-
do imperio va decayendo sensiblemen-
te, por la debilidad de sus príncipes j
desmembrándose rápidamente con las
conquistas de Nadir-Schad, en 1739,
j las intrigas de los ingleses, hasta
quedar el país dividido en numerosos
Estados independientes, regidos por
los naiaht y ntéabt mongoles, á curo
frente se hallaban los seikÁt y los
nairatíet. Los portugueses j holánde^
ses explotaron, en loaaiglos xvi j xviij
las costas de la India, cujo camino
quedó abierto á los europeos, con el
descubrimiento del cabo de Buena
Esperanza, Mis adelante, los france-
ses V los ingleses, mezclándose en los
asuntos de los indígenas y aprove-
chándose de sus discordias, fueron en-
Kndeciendo sus respectivos Estados. '
. guerras entre Francia é Inglater-
ra, en el siglo xyiii, se extendieron
hasta la India, en cnja época, lord
Clive, general inglés, emprendió se-
riamente su conquisto; empezé apode-
rándose de Bengala, en 1769; sometió
é hizo tributarios de la Gran Bretona
á los jefes de las tribus de Uda y de
los ciscars del Norte, de cujo modo,
fué engrandeciéndose poco á poco la
colonia j tomando el imperio indo-
británico las colosales proporciones
qile actualmente tiene. Tipoo-Saib
quiso oponerse enérgicamente á la do-
minación de los ingleses y muri¿
en 1799, con las armas en la mano.
Las últimas conquistas de Inglater-
ra fueron las del reino de Labora
j del Sjndhj, en 1849, y la de üda,
en 1856, que provocó al año siguiente
la formidable insurrección de la In-
dia. La anexión violenta del último
de estos Estados, cujo soberano había
sido injustamente depuesto por el go-
bernador general, lord Dalhouaie, en
1856, calmé la irritecion de los indí-
genas, entre quienes circulaba una
tradición, igualmente popular entre
los musulmanes y los indios, la cual
fijaba para el centesimo año la ruina
de la dominación inglesa, que databa
de 1757, Desde fines de 1856 y co-
mienzos del siguiente, una vastísima
conspiración militar, que ocultaba un
pensamiento de independencia nacio-
nal, filé fraguándose entre los eipojfet
6 tropas indígenas del ejército de fien-
gata, por m^io de símbolos misterio-
sos que pasaban de mano en mano en
toda la Presidencia. Una preocupa-
ción religiosa hizo estallar la revolti-
cíon: el tercer regimiento de caballe-
ría, que se hallaba acantonado en
Ueerut, se resistió tenazmente i rooi-
..'igitized by V
uentá i rooi- ,
, Google
«4
INDI
lúr 1UM otrtuelios qne, según áe ]>£•
blico se decía, habían eído coufeccío-
nadoa oon manteca de puerco, sustAo*
cia impura í loa ojoa de los indios j
CMyo Bolo contacto les hacía per-
der su casta: se reunid un consejo
de guerra en 9 da Majo de 1857, j
como fueran sentAnciados i diei a&os
de prisión 85 de sus individuos, sa
subleva Ú siguiente día todo el re^~
nüantO) puso en libertad á los prisio-
ncTOS, arraetrd i la inJantería iadig^e-
U» eu BU rebelión j «sefiin<í i cuan-
to« oicialea j funcionanos europeos
cajarou en su poder. El dia 12, en-
traron loa revoítoaos en Pelhi, y se-
cundados por la guarnición indiana,
que se había adherido al movimiento,
BB apoderaron de los aatabtecimientoB
ingleees, de la caja militar, del ^^
lenal y de las fortificaciones; conti-
auaron los asesinatos da europeos; sa-
caros del palacio, en donde le tenía
Sraso la Gompaflia, al desoendiante
e loB mogoles ; le proclamaron rej
da la India, con el objeto de unir aj
moTimianto la población musulmana.
El general Beed, i la cabeza de algu-
nas tropas europeas, q^ua bnbía logra-
do raunir, se dirígi<í apresuradamei
te contra Delhi; pero llegó casi si
artillería ; tuvo que ocupar solamente
las alturas que dominan la ciudad, en
donde quedó muj luego sitiado por
loB insurrectos. Al recibir la noticia
de lo ocurrido en Meerut y Dalbi, li
vantirouse los cipajos en todas li
provincias del Noroeste. BI ejército
acampado delante da Delhi. que en
dos meses había librado 23 combates
á les insurgentes, se reanimó con la
llegada de ^unoa refiíerzoB. Bl go*
bemadorde I^ndjab, sir John Lawen-
ce, había conseguido mantener 4 su
Srovinoia en la ^>ediencia, desannan-
0 ¿ las tropas indígenas sospechosas
y aproveohándose h&bilmento del odie
que i los seikha del Pendjab, celosos
musulmanas, animaba contra tos in-
dios, y envid al general Nicholaon
contra Delhi, al &ente de 14.000 hom-
bres , oou CUYO auxilio pudo aquel
ejército salir de la defensiva. £1 sitio
empetiS el 19 de Agosto t la ciudad
Ht-yó, al fin, en poder da los ingleses,
después de Beis diaa de repetidos y
terribles asaltos. Preso el rey, taé
condenado á prisión perpetua, v bub
hijps, degollados en la plaza pública.
I^a toma de esta y otras doe ciudades
ímportanteB, que se. hallaban en po-
dar de loa revoltosos, hirió de muerte
i aquella insurrección formidable,
que no contaba ja con otro centro df
reBÍstencia, v onjos manten edoree
eran derrotaaos en todas partea por
los generales Grant, Laaton, Outram,
Inglis, "Whitíock y Boea, qus los per-
seguían sin descanso, auxiliados de
Jung-Bahadur, monarca de Nepal.
Desde Octubre i Diciembre de 1858,
hubo necesidad da sostener una se-
gunda eampaílft en el Uda, en donde
la Btftm, esposa del último soberano,
y tres jeiés indígenas, Nana-Sahib,
Bení-Uadho y Tantia^Topia, habían
' intaotadq una auava guerra' Una pro-
INDI
clama Bolemne ds la reinft Yioteña,
publicada en 1,' da Octubre, anun-
ciando que el gobierno de la Indu
pasaba h la Carona, y prometiendo,
con una amplia amnistía, para los qua
se sometieran ¿utea del 1. de Bnero,
el respeto da las propiedades particu-
lares y de la religión, fuá muy bien
recibida y ayudó efioazmente las ope-
raciones militares. Se recogieron inis
da 1.420.000 armas da tedas clases;
se tomaron 1.569 fuertes óciudadelaa,
de las oualee se destruyeron 1.525,
quedando las 44 restantes para el ser-
vicio del Gobierno, y la autoridad
británica quedó, por último, comple-
tamente resteblecida en el üda, en el
mea de Enero da 1859. Tantia-Topia
fué preso y ahorcado en 7 de Abril;
Beni-Uadho, muerto poco después, y
Nsna-Sahib desapareció. La insurrec-
eion de los cipayoe, que estuvo i pun-
to de acabar con la dominación ingle-
sa, duró dos años; aumentó la deuda
da la India en mis de mil millonea;
guBO fin i la existencia de la famosa
ompaflía, la cual, según ya hemos in-
dicado, fué abolida, como poder polí-
tico, por una acte dal Parlamento, pa-
sando directamente i la Corona el go-
bierno de la líiDiÁ.; el Gabinete de
Londres creó, en 2 de Setiembre de
1858, un ministerio especial para las
Indias, en tanto que, en la península,
se reorganizaba el ejército bajo una
Sroporcion mucho lois considerable
B tropas europeas, y el territorio
quedó mejor repartido entre siete go-
biernos, con la creación del de Pend-
jab, <d da las prdVineias del Noromto,
el da las provincias eentralea y el de
la Birmania britinica para loa terri-
torios de la Indo-China. Después de
esta época, todavía fueron soregados
de la Presidencia de Calcuta loa go-
biernos del üda y de Assam, admi-
nistrados cada uno por un comisario
en jefe. En 1871-73, se hizo un empa-
dronamiento general de la Inma, de
numerosos documentos estadísticos
publicados; y en la actualidad, las di-
visiones políticas y administrativas'
de aquellas posesiones inglesas, bas-
tante distintas de las dirisionea his-
toñcas y geográficas ¿ntes citadas,
son las siguientes:
La Pkbsidbncia db Esmoala, la m£s
extensa é importante de las tres en
que se halla repartido el territorio in-
do-británico, %stá bajo la dirección su-
Srema del gobernador general, y se
ivide en 10 gobiernos inmediatos y
2 regiones tributarías: I.'Las J^Voom-
da* BajoM ó Bengala inferior, rerida
por un gobernador, comprende 10 di-
visiones (Bhagalpur, Burdwan, Chit-
tarong, Chota-Nsgpur, Daka, Kuch-
Behar, Oríssa, Ih^idencia ó Cidcuta,
Patnáy Rajshabi), administradas eada
una por un subdelegado ó eomieario,
ysubdivididas en 48 distritos. 2." Las
pnmiiciat itl NorouU, laajo el nui-
dodeunsubgobemador, abrazan7d><
visiones (Agrá, Allahabad, Bmar&s,
Ihanii, E«nMa, Meemt y Bohil-
kund), y «riH. 34 diatntM. 3.* U
ftamm it U¿a» g«btmada por kq
INDI
üomiBtño enlaflB, consta de 4 dÍTÍtio-
nea (Feyzabad, Laolcnow, BarciUj y
Sitapur), y ^tas, de 12 distritos:
4.°, prováteta de Ptudjah, mandada por
un subgobernador, cuenta 10 divisio-
nes (Ambala, Amreteir, Dellii, Dera-
jah, Hiasar, DjaUandar, Labora, Mul-
tan, Peaebawer y Rawaipindi), sab-
di vididas en 30 di stritos . Este gobiem»
está encargado de la vigilancia políti-
ca de un número bástente considera-
ble de principados indígenas, reparti-
dos en trea grupos: priiuiptaoi á<
aiUndt el SutUdjt, de loa cuales, #1
principal es Cachemira; prñ^fédo» it
af%tiut* el S*tUdje y lUmwr» ¿el Sw-
h*itd, á caya cabeza está Ehavalpur.
5.* Las pronmeias ee»tr*lei, gobwna-
das por un oomisarío en jete, com-
renden 4 divisionea (Chattisrarb,
tjubbulpnr, Nagpur y Nerbuddah),
con 18 distritos, y el partjcal&r del
Gkktavsry superior, administrado par
un diputado comisario: de este gobier-
no dependen igualmente algunos prin-
cipados indígenas, entare ellos, d de
Bastar. 6.*, Á$iam, bajo la inspec-
ción de un comisario en jefe, fiíe es-
tablecido aisladamente en 1873, y
repartido en distritos y principados
tributarios, cuyas divisiones deacono-
oemoB todavía. 7.* Birmemi^ bñtimi-
M, gobernada por un comisario an ja-
fb; se eompone da 3 divisiones ^Añ-
kan, Pegu y Tenassetín), eubdividi-
das en 15 distritos. 8." El Sfdjep»-
Umeih, comprendiendo el distrito in-
mediato de Adjemir y Maivrara, está
administrado por un comisarioen je-
fe (1871), y 7 ofMoiu, que vigilan á
los principes indígenas de Meivrar ú
Odypur, de Djejjmr, da Uarwar, de
Harasti, de los Estados oriéntelas, de
Alwar y da Sirohi. 9.* Bl .SAw, m
el centro de la Ihdia, está dividido en
Bérar oriental y Bérar oeeidontal..
con 3 distritos calda uno, y gobernado
por un comisario en
jete.
que
es -al
mismo tiempo enviado político owca
del Estado de Nizam ó de Haydera-
bad. 10. BI Ckfq, distrito inmediato
de la coate del Iblabar, se hiUla tam-
bién bajo al gobierno de un oomisario
en jefe, con al carácter de enviado po-
lítico, cerca del soberano de Uysora.
Las otras dos regiones, en las cuales
el gobierno general ds la India con-
serva agentes políticos, sin al carác-
ter de administradoras de distritos ter-
ritoriales, son: I.*, la India eerntrul,
dividida en nueve agencias (Indora,
Gualior, Bhapal, Bundelkund, Bka-
galkun, Halwa oeoidentel, Bhopa-
wur, Úaunpur y Ghina); y 2.', el
Uanipur, situado en las fronteraa do
Assam.
^La Prbsii»ncia dkBombat, la más
occidental y menos extensa del Indos-
ten, está regida por un gobernador y
comprende § división es' aoministiada»
cada una por un comisario: 1.*, la>A*-
tmo» del Norte (da Bombay), subdivi-
dída en 10 recaudaciones; 2.*, la dt-
9ÍiÍo*delMediadU, en 9; 3.', laÜM-
tien del 8im¿, en 6. De este gobismo
do]MDd«n |1Í agsncias, contándoaB,
•omp prineipalea, las de E«^, S^feti-
Digitizedby VjOOQIC
INDI
TU, BwocU., Eol^Kur, SstUnh y
Eku^w, «n el Suid.
hí PucsiDBHOU DB "Síaouíb, que »•
ti Montada en 1& parte meridional de
lkpenúiflulKÍiido8¿£iuca, se encuentra
Mimismo bajo el mando de un gober-
nador; abnza 20 distritos , no repar-
tidos en dÍTÍsionas, j tiene á bu car-
Si la vigilancia de 6 prinoípadoe ia-
geaas; entre «Uos, los de Cochin ;
TnTaneora.
Los oapitales respectÍTas de estas
trea presiaencin aon: Céleut», que lo
es taanbies de toda la Ini>ii. inc:lesa,
mttifedft sobre la willa izquierda del
Heo^il;, uno de los braioe del G«n-
gta, ciudad magnifica, residencia de
n autoridad superior, oon buena ciur-
dadela, aoberbioa edificios, muobo eo-
mcmio, establecimientos científieos,
gnA moTÍnúento literario j puerto de
Sxt BÍ8 eoacnrridos del mundo.—
Jt»siAt||r, en la extremidad de la pe-
qnefl* úla de su nombre, cerca de la
Msta de Coacana, ciudad grande,
•entra [viiieipal del comercio inglés,
punte franco j escala además de los
TSpores que Tan i Suez, por Eoratcbi
y Aden, j ponen la India en eomuni-
eaeion con Londres, por el Cairo, Ale-
jandría j el Uediterrineo. — Afadrii,
pablseion hermosa, aswitwla en la
costa de Coronandel, en el golfo d«
Bengala, con excelente» «stableeí-
mientos «ientífleos t literarios, puerto
¿9 araeUaimo tráfico, manufcotaras
d« tejidos 7 una de las BMJores forta-
leaw da la binu.— 4i & los gobierno*
que dejamos ligeramente desmtos, s»
afiíden abor» el de U isla de CÁlmt,
una de las mis grandes é importantes
dd Asia, así pop su sitaaciiHi como
Gr los productos de su suelo, el de
I eistabiMimientos del Gstreobo (8in-
gapeere, Malaka-;' Pulo-Pinang:) y la
sonisHifa, BUbdelegaeion 6 eonsufado
ds las idas Andamiui j Nioobar, for-
mado sn 1872; gobiernos que, aunque
no depsndea de la admimstraeion de
la Imsu, completan este país al Orien-
te 7 al Oceidente, tendrá el lector i la
Tistft el enorme conjonto áe las pose-
sioneB ingesas en ías Ihuás orienta-
les.
28. StHognfU. — Bajo el nombre
reral de mtuoi se comprende i todos
pueblos qne habitan la península
indostiniea, excepción becna de los
eoloH<» europeos, aaiitioos, america-
noB'7 malayos, que se bailan estable-
ádee en el país. En la actualidad se
conocen sobre 25 dialectos 6 lenguas
diatintasi que indican otras tantas na-
áones diferentes, pudiendo elevarte
hasta 60, si se inclujen las tribus sal-
Tajes j birbaras de las montañas.
Bntoe los pueblos, pueden dtarse,
como principales, los bengalios 6 ben-
galeses, los origas, los maratas, los
gudjeratanos, Iw tilingas, los cama-
tes 7 los indios, propiamenta dichoái
«atn las tribus birbaras, lea goudos,
los eatiss, los nepalinos 7 otros.-^I
imáio es alto y bien fomado: tiene la
cara oral, lee labios fmiesDSt la mira-
d» .triste 7 linciiida,^a8 «e^ Hquea.
imy. I«B vk\>éSaB flám 7 o^imB) W
INDI
BUHOS 7 loa pi^ péqnefiosr paAt las
rodillas disformes 7 las piernas delga-
das; el eolor, negro en la parto meri-
dional, 7 amarillento, en la setenio-
nal. IJu mujeres son delicadas y de
buenas formas; las da las clases infe-
riores, tienen el cutis de un morMio
muT oscura; las de las clases eleva-
vadas, casi tan torso y trasparente
como el da los europeos. El indio es
sobrio, paciente, cortés, de costumbres
sencillas, de genio títo, indus^oso
y muy hospitalario; pero afeminado,
seusnal, perezoso, ^itioo; 7 como
oree en la predestinación, se somete á
todo con bajeza. Se alimenta especial-
meuto de legumbres, se abstiene de la
oame de animales 7 pasa el día fil-
mando tabaco 7 mascando betel. Las
familias dtstinffuidaa han adoptado
un traje parecido al de los mahometa-
nos; peroel pueblo conserva el vestido
nacional, compuesto de pedazos de
tela con que se cubren los riflones.
Loa ricos llevan zapatos bordados de
ero 7 plata: los pobres caminan con
los pies desnudos. Lra indüa habitan
generalmente en chozas, cuyos techos
son jpendientas; las paredes de tierra,
en afgunae partes, 7 en otras, de peda-
zos iM bambú entrelazados, cubiertos
de jpaja 6 de hierba; las habitaciones
ds la gente acomodada timen dos pi-
sos 7 estin eonstiuidas de ladrillo, con
teehos planos 7 .elevados. Lo que ea-
rsoteriza los pueblos indios 7 su ci-
vilisaoion, es la diferencia invariable
de castas: euéntasise cuatro principa-
les, Bubdivididas en 84 clases. Segim
los brahmanes, el sabio legisladctf
Manú dijo que, pam la propagacitMi
de la raza Eumana, Mr»im* [codujo
de su booa al inJima», es decir, al sa-
cerdote; de Su brase saliií el eíatrU 6
el re;; de su muslo naoi<$ el wiuiak 6
batiUmo, esto es, el mercader 7 el cul-
tivador, casta la mis estimada entre
los indígenas; de su pié, en fin, sacd
al i%dm, 6 sea al artesano, que es el
servidor, el esclavo de las otras cas-
tas. A los brahmanes se les confi<5 la
ens^ansa de los Védat & Bseritura
Sagrada, el cumplimiento de los sa-
crificios, de la vigilancia de los reyes,
del cultivo de la literatura, de las
ciencias, de las artes, de la instruc-
ción publica, del ejercicio de los car-
ros piiblicoB 7 la observancia de las
leyes: el ohatria 6 nu^»h tuyo el deber
de gobernar, según la ley de Dios, con
el apo70 de los sacerdotes, yel da pro-
teger al pueblo: el vettiéh 6 intytií
fue obligado i trabajar la tierra, cui-
dar de los animales, tejer las telas, fo-
brioar todos los objetos necesarios
para la vida, practicar el cambio, ha-
cer el comercio y pagar el impuesto:
el «Wm, creado el ultimo, tuvo que
resignarse i la obediencia 7 i la es-
clavitud. A este seguía el «otm, con-
siderado como la escoria de la socie-
dad, que no constituía casta, 7 i quien
una antiquísima preocupación recha-
za del trato civil, comp sucedió en Eu-
ropa con los gitanos. Todas estas c^:*
togorístr ns pueden mezelarH entre sí,
paesto que los hijos wtáa obligados í
INDI
«5
seguir laprofadon dolos padres. El
matrimonio se halla autorizado entre
los indios, desde la edad de 7 i 9' años,
para las muchachas, y de 12 i 14, en
los jóvenes. La poligamia esti permi-
tida. Los naturales de este país son
supersticiosos y ponen fioilmento tér-
mino i su existoncia para probar la
sinceridad de su fo. Todo el mvndo
sabe que las viudas acostumbran í
quemarse sobre los cuerpos de sus es-
posos. Algunos de sus alfaqofes 6
djogii viven hasta 40 aflos en jau-
las de hierro; otros, permanecen pen-
dientes de los árboles hasta que sus
brazos se anquilosan y extenúan, 7
otios, en fin, conservan cerradas las-
manos hasta que las ufias, en su i»«ci-
miento natural, atraviesan _ la oame
de parto i parto. Los imiiot tienen una
infinidad de lagares sagrados adonde
concurren en peregrinación: en algu-
nas de sus fiestas religiosas reina el
desérden mis completo, la licencia
mis escandalosa, basta el punto de que
las mujeres impúdicas se pasean en
triunfo i la vista ds la multitud pros-
temada. Lavan en el rio y en los es-
tanques consagrados las imágenes de
la cQvinídad a quien celebran, y el
fuego deeempeaa un papel importante
en Ms ceremonias de sus sacrificios.
Las dn«áMiü 6 vavéátru son ciertas
cantantes y bailanoas que, iatesde
la edad nubil, se destinan al servicio
de loe templos y de sus ministros, pa-
sando luego al del público, ^ cual
venden sus gracias y &vores en bene-
ficio exclusivo de los brahmanes.
2t>. Sélht artel. —l.ArgwiUeHm.—
Los monumentos religiosos de la Ih-
Du pueden dividirte en . tres dases:
loa templos subterráneos, las rocas ta-
lladas y esculpidas y las pagodas edi-
ficadas con materiales ordenados. Es-
tas tres clases representan otros tres
períodos distintos y suceaivoiS d^l arto
arquiteetúnico; pero ninguna de las
construcciones actuales parece remon-
tarse más allá del siglo viii de nues-
tra era. Los templos subterráneos se
manifiestan debajo de las montañas do
pérfido, en una extensión de algunos
Kilómetros: loe más célebres, se en-
cuentran en las cercanías de Bombáy
7 en la isla de Ceilan; los más curio-
sos, en la pequefia villa de Bllora 6
inora, en los Estados de Nizam. En
la costa de Coromandel, cerca de Ma-
dras; en la antigua ciudad de Maha-
balipur; en la isla Elefanta; en la de
Salsette 6 Salset; en Karli (entreBom-
bay y Punah), se ve todavía multitud
de grutas 6 cavernas consagradas.
Estas cavernas á grutas, orcunaría-
mente cuadradas, descansan sobre un-
merosos pilares 7 so abren en un pe-
ristilo 6 galería, sostopida por colom'
ñas. ^ el fondo 4 independientemen-
te, se encuentra el santuario, dispues-
to en una especie de nichq. Los pila-
res son geneíalmeato cuadrangulares
7 torminan en forma de columnas es-
triadas, que sirven de apoyo á un ca-
pitel, sobre el cual descausa un cima-
cio cfibico con cartelas. El trabajo que
ofrecm los templos tallad en las ro-
"^"oigitized by VjCJOQIC
66 INDI
CM, no es mínoB awmbroM. Lm for-
telezu, como en las demás comarcu
del Asia, encierran el palacio de los
rej'es ^ el templo de los dioBee, t ocu-
¡wn un efipacio coneiderable. Él pala-
cio de Haaouréh, que no tendrá ménoa
de una milla de circunferencia, con-
tiene en su recinto bosques , eetan-
quBB, jardines, galerías, edificios j
una magnífica pagoda, CU70 basamen-
to es de piedra de talla, j ta parte su-
perior, de ladrillo barnizado: tiene 37
metros de ancho en su base, 7 50 de
altura. La construcción de las pago-
das 6 templos, elevados al aire libre,
es puramente caprichosa : terminan en
una cúpula 6 media naranja de forma
aplastada; presentan los cielos rasos
. abovedados; las fachadas cerradas, ^
descansando sobre las espaldas de gi-
gantescos ele&ntes. — Los palacios se
componen ordinariamente de peque-
fios patios, cercados de edificios; al-
gunas veces, al descubierto; pero con
mis frecuencia, adornados de árboles;
cada imo de aquéllos, se halla rodeado
deunacolumnata en forma de claustro.
La construcción de loa edificios es só-
lida; los techos, planos con azoteas,
sobre los cuales se pueden levantar
siempre con regularidad algunos pi-
sos: las escaleras son estrechas y mu;
empinadas. Las casas partdcnlares
están edificadas coñ arreglo á los mis-
mos principios: algunas tienen las
paredes estucadas de blanco; otras,
pintadas da un color rojo oscuro; en ej
interior, se ven cubiertas de pintu-
ras, representando árboles 6 asuntos
mitoliígicoa, La costumbre de levan-
tar torree en las puertas de las ciuda-
des 6 de los grandes templos ea tan
general en la India, como en el anti-
guo Egipto, salva una pequefia dife-
rencia, j ea, que las incGos no elevan
más que una sobre la puerta, en tanto
que los egipcios colocan dos; una, en
cada lado. Las obras más grandes de
los indios son quizás sus vastos estan-
![ue8: parte de ellos, abiertos en el sue-
0, cerca de las ciudades, sirven para
los bafios 7 el riego; loa otros están
fomados por los valles, cuj^s salidas
ciegan diques - inmensos, Aparte de
estM grandes depósitos de agua, exís-
t»n igualmente una especie de pozos
redondos 6 cuadrados, de una anchura
Í profundidad considerables, rodeados
s galerías hasta el nivel del agua, á
las que se desciende por anchas esca-
leras. Entre los monumentos de la ar-
auitectura india se cuentan también
i8i!oliunnas v arcos de triunfo, de
forma cuadrada, elevados en honor de
los héroes victoriosos; y los puentes,
cnjOB machos 6 pilares, compuestoB
de enormes pedruscos, están unidos
los unos á los otros por piedras de
talla de una sola pieza. En Affghanis-
tan se encuentran monumentos sepul-
crales de una construcción particular,
denominados tupes 6 ttupas: los dtijfo-
hai de la isla de Ceilan afectan una
forma un tanto diferente: son una espe-
cié de túmulos que terminan en pirá-
mides. Determinar las bases de la ar-
quitectura india, sería punto meaos
INDI
que impoaible, n m atiend« i qn« lu
reglas impuestas i los arquitectos por
los principios religiosos, más bien que
el estila de eacue», eran las que indi-
caban á aquéllos la disposición é im-
rirtancia de los edificios. En cuanto
la ornamentación, debía ser exclu-
sivamente i orática (especie de escri-
tura saceraot^ repreaentada por figu-
ras 6 signos abreviados] ^ nerir cons-
tantemente la imaginación ardiente
; desordenada de aquellos pueblos,
que habían quedado eatacionarios en
BU civilización. Los musulmanes fue-
ron - en la Edad Hedia á imponer ¿
estas naciones su religión, sus coa-
tumbrea y su gusto artístico, viéndose
entonces reemplazar las mezquitas y
los minaretes a los templos antiguos
de la India, Los principes deldjonki-
des, mogoles y persas elevaron nu-
merosas mezquitas y palacios de un
esplendor sin igual. Has tarde, loa
dominadores cristianos edificaron sus
mezquinos v endebles monumentos
del gusto clasico, que forman extraño
contraste con las colosales construc-
ciones de los tiempoB anteriores. Ma-
dras, Bombaj, CaJcuta y Chandema-
gor se parecen i otras tantas ciudades
griegas.
II. Sienltwta. — Las reglas de la
arquitectura india se hallaban deter-
minadas en los libros sagradas, v loa
arquitectos, revestidos de un caricter
semisacerdotal, no podían separarse
de ellas. Los escultores eran dueños
de ejecutar sus obras dentro de
esfera mucho más lata : su arte tenía
también sus reglas y sus principios,
BUS tipos, para las divinidades; pero
gozaban de una libertad absoluta para
inspirar respeto y espanto á los pue-
blos, dando á las partos arquitectóni-
cas ; á los ornamentos las formas más
extravagantes y caprichosas. Los in-
dioB encontraban en su mitología
asuntos verdaderamente inagotablea;
pero el simbolismo arbitrario que re-
presentaba imágenes d ideas popula-
res, hacía muj difícil la ejecución
artística. El escultor, condenado i
repreaentar las divinidades con tres
ibezas, j con cuatro j hasta con doce
brazoe, no podía llemir nunca á pro-
ducir obras ordenadas. Los artistas
indios se han ejercitado también en el
bajo relieve y en la estatuaria; aun-
3ue algunas de bus figuras no carecen
e expresión, todas, sin embargo, re-
velan una falta absoluta de habilidad
en la ejecución y una ignorancia com-
pleta de la anatomía j de las propor-
ciones. En lo que más se distinguie-
ron, filé en las labores y adornos ara-
bescos.
in. i>w/»rB.— Bl arte pictórico se
halla todavía en la in&ncia entre los
indios. Las paredes de los palacios y
de las casas ofrecen diferentes asuntos
pintados al fresco, y algunas veces, al
oleo, los cuales representan escenas
mitológicas, batallas, procesiones, lu-
chas y animales, bajo la forma más
fosera. Las miniaturas de la L«dia,
conservadas en los manuscritos, no
carecen de gracia cuando representan
INDI
asesnu de 1« vida ¿atinu, 7, per Ift
&cilidad del dibujo j la expreñoDi
están consideradas como superiores ¿
las chinescas. En la biblioteca impo-
ríal de Paria existe ana bellfaima co-
lección de obras del siglo xvi, y el
manuscrito de una Sittori* d» ¡ei rad-
}€Ai del I%dMta», escrita por el coro-
nel Gentil, en ,1772, y adornada de
curiosísimas miniatuias que el autor
encargó á un artista indio.
IV. Jfiínes.— La de los indios cuen-
ta 84 tonos; pero ordinariamente sólo
se emplean 36. Cada uno de éstoa ti»-
ne una expresión particular, destina-
da i producir BU erecto sobre detMini"
nado gnsto 6 afección. Estos tonos
toman sus nombres de las estaciones
del año, de las horas del dia j de la
noche, V debe tener cada uno alguna
cualidad apropiada al tiempo del cual
tómala denominación. Los aires in-
dios se parecen entre sí y son nota-
blemente dulces y melancólicos: la
ejecución más agradable es la de una
sola voz, acompañada por la vím* ó
lira indiana; pero la más frecuente es
la que se efectiia con instrumentos de
cuerda y con tambores, cujo estruen-
do consiguen dominar los cantoras
dando gntos dolientes j demasiado
penetrant«s para oídos europeos. El
diapasón de los indios procede por oc-
tavas, como el nuestro; -^ro ellos no
conocen nuestra armonía. Entre los
instrumentos que les son peculiares,
se deben citar: el tonjf, bocina en la
que los brahmanes soplan con todas
sus fuerzas para llamar al pueblo; el
¡ftmtia, pequeña campana de bronce,
adornada de una cabeza y dos alas,
ue aquéllos tocan, en los vestíbulos
'.e los templos antes de empezar los
sacrificios; el apU» 6 ¿i«, oompoesto
de dos calabazas de desigual iusafia,
unidas por un largo tubo de madera,
sobre el cual se extienden dos cuerdas
de acero y varias de algodón engoma-
do; el ÍMmbMV, cuyo cuerpo esw for-
mado de una especie de calabacín con
un largo mango, montado por tres
cuerdas que se hieren con un plectro;
el laranani, instrumento parecido al
violoncello, aunque más pequeño, y
montado por ma^or número de cuer-
das; el tanUda, violón grosera, con
cuerdas de algodón; el <murH, especie
de timbal, formado de ana nuez de
coco, cubierta de una piel finísima,
sobre la que se extienden algunas
cuerdas; elMnu, instrumento del mis -
mo género, pero de una sola cuerda;
el heatk, tainbor enorme, adornado de
plumas V de crin, del cual sólo se hace
uso en determinadas festividades, pre-
vio permiso de la autoridad y median-
te el pago de cierta suma; el Aaísi
tambor más pequeño, el cual se toc&
con la mano; éloiinúng 6 kloU, tam-
bor de barro cocido; el domp, gran
tambor de figura octógona; el ¡¡ubia^
compuesto de dos tamborea; uno, de
barro cocido; y otro, de madera; el
ti/un, formado también de dos tam-
bores; pero de tamaño desigual; el
djufo 6 djumtM, cilindro de barro co-
cido, sobre w que ae extiende una piel,
Digitized by
Laoogle
H coal prodace, con el frat&miento de
un arco, una especie de zumbido 6 bu-
aurro sordo j continuado; el iw-mm-
C', constnudo de largáis trozos de
bd, unidos por pequeñas cnerdas
que los atraviesan; el rarntinga, gran
trompeta, formada de cuatro tubos de
metal muj delgados, que entran los
• unos en los otros; el ¿bÍmí, que puede
compararse á nuestra trompeta por la
fiírma t por el sonido; el muirán, es-
pecie de clarinete; el tairi, muy pare-
cido k la zampona 6 gaita; el baiuy,
flauta de figura de pico; j el erúhma,
especie de laatin que se sopla coa la
nañz.
^ 30. ZeHffimi. — La lengua que se de-
signa con el nombre de it»terÍío, j
que los brahmanes importaron en la
ufBia en una ¿poca no areríguada,
fué la dominante en esta región, du-
rante algunos siglos, como lo prueban
las huelMs qna ha dejado en casi todos
loa dialectos pbBteríores. Aleónos sa-
bios han pretendido que el tamterito
no UegiS jamis i hablarse; que era nna
lengua puramente artificial, creada
por loa ministroe de la religión para
su uso particular; pero autores distio-
guidísimos se resisten á admitir el
absurdo de que' un idioma, del cual se
encuentran señales en todas las len-
gtias conocidas con las denominacio-
nes de añmuu 6 ñido-tmropett , haja
podido "Mr una creación arbitraria j
caprichosa de algunos sabios. El
tmterito há sido hablado en tiempos
mu; remotos, eb las orillas del Gan-
ges, por los adoradores de Srahma.
Esto no quiere decir ^que haja tenido
allí su origen; pero rué introducido
Kr aquella raza poderosa que habita-
la antigua Asia, sobre las riberas
- de Hindon-Eho, j que tantas testimo-
nios irrecusables ha dejado de sus le-
janas emigraciones en una infinidad
de idiomas. Esta lengua, importada
por hombres mis civilizados que los
prímitiTos habitantes de la India, rei-
nó all{ del mismo modo que imperó
mis tarde el latin en los pafses donde
lo impuso la conquista romana. En
cnanto i la época en que dejó de em-
plearse, como lengua Tulgar, no ha
podido precisarse aiin; pero se sabe
que, reemplsjcada por los idiomas que
nacieron de ella, quedó reducida i
lengua de la religión, de las lejes j
de la buena literatura. — ^El sámenlo
eati considerado como la lengua mis
perfecta j acabada qne se conoce, la
![ne mejor satisface las exigencias del
enguaje j la que mis recursos ofrece
para la emisión de los sonidos j la ex-
presión del pensamiento. Su gramití-
ca, eompliiia al parecer, es rmlmente
de una sencillez admirable, que deja
mxty atris la del latin, la del griego
j la del germinico. Sintético por
celencia, el iatuerito expresa con i
Swilidad j claridad pernetas las ideas
mia abstractas y los argumentos mis
sntiles: es la verdadera lengua filosó-
fica de los hombres j una de las mis
poéticas por su flexibilidad en la com-
poñeton de las palabras j lo pinto-
resco de sus expresionefl. Al g«nio
mci
eminentemente sintético de la raza
anana se atribujen, con fundamento
sobrado, no tan sólo la facilidad que
ha comunicado i su lengua de signifi-
car en una misma frase y por simples
cambios, en la terminación ó prin-
cipio de las palabras, un consídera-
bljé numero día ideas con sus relacio-
nes; sino también el poderoso taJento
que revelad sus grandiosas epopeyas,
&n admirables por el coi^unto y uni-
dad de acción, como por la variedad
y riqueza do los episodios. A este
mismo genio sintético de loe arijos
de la India debe igualmente atribuir-
se, con el caricter altamente filosófico
de su lengua, la grandeza de compo-
sición que resalta en sus concepciones
religiosas y filosóficas. T es de notar
que los anauos no han tomado nada
de nadie, y que, separados, desda su
origen, del tronco común, hallaron el
arte de dar i su lengua y á sus con-
cepciones toda la perfección que en
ellas admiramos. — ^Las raíces del tani-
eriio son monosilábicas. El número de
las radicales se eleva i 1.700¡ pero de
las voces simples puede formarse otro
número indefinido de palabras com-
puestas. La analogía de («ta lengua
con las indo-europeas no consiste sólo
en la identidad de las radicales, sino
en la semejanza que existe en la estruc-
tura gramatical. Por ejemplo: el taia-
orttopresenta la a privativa, loe aumen-
tos y duplicaciones del griego, los in-
crementos del latin; tiene, como estos
idiomas, tres géneros gramaticales,
y tres números, como el griego. Su
declinación ofrece ocho casos (dos mis
que el latín, . el local j el instrumen-
tal); sin embargo, en número dual,
los casos se reducen i tres. Los adje-
tivos tienen, como los sustantivos,
inflexiones de casos. Como en el latin
; el griego, la tempnacion del nomi-
nativo singular es ordinariamente la
vocal s, para el femenino, y una na-
sal, para el neutro; la < es, por lo co-
mún, la flnal del genitivo. La conju-
gación del sánscrito cuenta seis tiem-
pos, seis modos^tres voces; el indica-
tivo, tres presentes j dos futuros; los
modos subjuntivo ú optativo, impera-
tivo, precatívo, condicional é infini-
tivo, un solo tiempo, que es el presen-
te. Bn el activo, los verbos, regulares
presentan, según diferent«a gramáti-
cos, de siete a catorce conjugaciones,
£1 pasivo sólo tiene una forma; pero
ha; que añadir los verbos causitivos,
desiderativos y frecuentativos que de
él se derivan. La conjugación no ad-
mite, sino excepcionalmente, e) em-
pleo de un auxiliar, que es el verbo
sustantivo controido, El tvucrito es
mu; libre en la construcción gnuna-
tical; su prosa ofrece una extraordina-
ria variedad de giros, j su poesía,
una gran riqueza de metros. Se escri-
be con un anabeto que le es propio, y
cu;a forma actual no es muv anti-
gua: el «¿rcM^orf (escritura de los dio-
ses), comprende catorce vocales ; dip-
tongos, dos caracteres que expresan
la nasalidad y la aspiración finales, ;
treinta ; cinco consonantes: no ha;
INDI
67
ni puntuación en las ñases, ni separa-
ción entre las palabras; sólo el -cono-
cimiento de la lengua permite distin-
guir dónde empieza ; termina cada
vocablo. La ortografía eati siempre en
C'ecto acuerdo con la pronunciación,
lingüistas reconocen en el lauteri-
ío dos estados diferentes, que correa-
Sonden i los dos períodos principales
e su historia. Los Vtíai, monumen-
to el mis antiguo de la literatura
india, se hallan mu; distantes de laa
obras posteriores, que se atribu;en á
la edad clisica de esta literatura. Su
estilo es irregular, casi informe; laa
Salabras carecen frecuentemente de
esiuencia gramatical; laa &ases son
cortas; la construcción, sencilUsima:
no se encuentra ese esmero en la eufo-
nía, ni esa precisión de formas, que
distinguen elsanMeriio literario; ciertas
voces en los Vídat no tienen el mismo
sentido que en la lengua clisica, ; las
partículas separables son menos ñre-
cuentes. Hioa el siglo iii intes de la
era cristiana, el lantcrito (de una pa-
labra compuesta que significa tuébtuie,
per/telo) tuvo que ceder su puesto,
como lengua vulgar, al prainío (voz
india que quiera decir derivado, i*/t^
ñor, ÍMptrJeeto), Algunos críticos han
Sensado que era esta lengua un reato
e los idiomas que.se hablaron en la
península, intes de la llegada de loa
orahmanes; pero la opinión general la
considera como un mueñto alterado ;
corrompido en la boca de las castas in-
feriores. En los dramas indios, los per-
sonajes distinguidos, principes ; brah-
manes, hablaban el JOMcrtío; el pueblo
; las mujeres, elpraiñ^o, E6t« ha deja-
do i su vez de ser vulgar; pero ha que-
dado como lengua r^igiosa éntrelos
djianai, dando origen i varios dialectos
modernos, como elpMfacii, el mmÍo-
di, el Kaíratlí, el msi/j y otros. Cier-
tas compoaiciones literanas de la India
aparecen escritas en diferentes idio-
mas: loa dioses hablan el santerüo; loa
genios benéficos, el pr^iHto; loa d»-
monioa, el Mfpúií; los genios mis
inferiores, etnághúdi. Esto, no obstan-
te, existen también algunos poemas
compuestos únicamente en prakrito,
como el S*tn BandAa. La medida de
los versos ; de las estancias es en és-
tos mis variada que en la poesía sáns-
crita. De un dialecto prakrito nació,
hacia el siglo vi de nuestra era. el
paU ó haU, que los budhistas emplea-
ron para la redacción de sus libros
sagrados. Este> antiguo idioma de la
India pasó al estado de lengua muer-
ta; pero subsiste en Ceilan ; la Indo-
china, como lengua de la religión ;
de la ciencia, sirviendo de vinculo
entre loa pueblos budhistas, cu;os
idiomas vulgares son con frecuencia
mu; distintos los unos de los otros.
Bumouf ; Lassen creen que fslpcU
nació en el Indostan, de donde salió
con las doctrinas de Budha, de las
cuales era intérprate; que, como deri-
vado del tomento, ofrece el grado de
deformación que esta lengua sufrió en
el siglo T de nuestra en; que sus alta-
raciones mismas dieron origen al vnH
;,cj,t,zedb,tllOOgle
«8
INDI
r
Irito, j que las modíflcacionee Bucest-
TAS del tamcrito antí^o huí sido el
resultado de un trabajo interior, no de
la inflaencia de ningún idioma ex-
tranjero. El ftU abrevia las Tocalee
largue del láuuerile, y tiende, por una
especie ds compensación, i duplicar
laa consonantee. Opera también fre-
cuentes contracciones; coneerraloa car
sos dal tmuetito j no altara las termi-
nacioaes da la deolinacion j ds la con
jugacioB, si&o cuando ofreoen reuaift-
nes de letras, que una pronunciación
debilitada no puede ja articular. Ha
deeachado el número du^ j coBserra'
da los tras gJBSros, asf oomo el sistema
casi ennpletods loa pronombres. El «m-
[ileo da la TOS pasÍTa se ha hacho rara;
a Toz media ha desaparecido ; como
iffualment« loe modos precativo j con-
dicional. Para escrilñrel^^fi, wieten
varios alfabetos; los birmanoa sa sirvea
de ana ftrma «aadradaj loe siamesea
tianen el carácter tJiaÁmt», c(raip«e«tq
de pequeflaa líneas, dispuestas an^-
laraente «ntre sí, j oteo allabeto mis
cuiWTs. Estaa divevss^ asentutas para-
o«B derivarse da uu anfigae alfabeto de
los budhistas, formado por al mod^o
del ifwNWi<yar< biahminiea, d^ «ual
h^ desaparaoido algunos Cementos,
mi^tras qaa «Iras lebas han sido
oaiigadas de acentDs pasa rej^eseatar
lea gradaeiones da la prouuieiaciQn
empleada en la Indochina. Biisten
Tsnos libros escritos aa asta idioma;
loa anrepeos han leído y explioado, de
una manera mié é minos completa,
diverBoa poemas deeig^iadoe Mj« «1
nombre da ttluñUu¡ el Buamikim,
colecoion de leyendas; una cníiiica in-
titulada J/sMmNiis; el Strmtí, trata-
do de teolwfa 7 de filosofía; <¿ Div-
JXHU» y el JiUWislweswM, obras his-
tóricas en Tsrso; «í Kammtaa, oidigo
de las oerMnonias que hay que obeer-
Tar para eletwr 6. un sacerdote de Bu-
dha á laa órdenes superíoree; el Kmt-
SMws^s, ritual del oulto de tos bu-
dhistas, y el PKétmtkiiM, cuerpo da
las regias que se deben se^r para
conserrar la salud. — MtOTÍormente al
siglo K, otra lengua, la AatétH», derí-
TKda del tanuerüo j saoríta aomo jete
con el alhbeto iñmiigaTi, se exten-
dió en todo el Norte de U India, j
iun hoy se la encuentra bajo el nom-
bre de 6rajbi»ÍÍM, en el país de Braj
(BuDdelkund). El Aimdia*, aunque al-
terado por los miamos iadios, c«iser>
vȒ por lo regular, todos los elemen-
tos *1 éttuttftHt y »e eonoos aetual-
mante ewi rf nombra de kínái. el eual
obtiene la praferenoía respecto de la
*^^ «» .1 '* J*?»*- E"t« « «1 ¡dio-
**n»u1man„emp£l *"' i»" >idios
*--«*»■ J en ej eua? * *"<'*" «rabea y
« Drin*i™l_.** dietÍBÉT''^» dos
' ' (]en,
INDI
todas las ciudades importantes, ha
permanecido, bajo la dominación in-
glesa, como lengua de la diplomacia,
de la administración t del comercio.
La gramática del himdmtU»ÍQ% mucho
más sencilla que la del t»mteriü: sólo
cuenta dos géneros, dos números y
sñs casos para los nombres, los adje-
tivos j los pronombres. En algunos
de loo tiempos de la eonjugaciou, se
hace uso de dos auxiliares, de los
cuslet, el uno, que se emplea coa la
voi neutra j m voi activa, sigiüfica
Mr ó Utgmr i ur; y *L otro, que scom-
pafla la voz pasiva, significa «*. Oada
T»z se coBJttga oon tía solo paradig-
ma; paro los verbos compuestos pue>
dea, según la finma particular qna lea
dea ciertas modifloasiones traídas al
sentido primitivo, dividirse en diez
clases: n<nnÍBalse ó adverbiales, tn-
tenaivoa, potanojales, completivos, in>
coativos, permisivas, adquisitivos, ds-
siderativos, fraensotativos y csntíana-
tívoa. Loa viajnoa dan al nombre de
sMorf i una forma OMrompida del kim-
duttmi, patu¿ plagad* de t^miaos
tomados da todas las naciones, ean las
cuales la pobladoa de laa costas ae
oomunioa; principalmente, de los por-
uaaes. — Su la Imia exiatea ade-
I, entre otros mónoo importantes,
los aigaientea dialectos provinciales,
derivados del $^mseriít>: e) íwwsA, len-
gua qae se habla en Bengala, deno-
minada también faMr, del nombre de
la antigua capital da las comarcas on
donde aquálla está aa uae. Ea la lan>
gua de la enseñanca y de la pellica
titararia; d« la oonvarsacion, de la
eorreapendencift v de los negooios; y
el Qflbiemo ingles está obligad» áem-
pirula an sus relaciones con los in-
dios. Aparte da algunos tármines de
origen oesosBOcido, al ¿Mi^slf ae Gom>
pone, en mis de U mitad, da palabras
procedentes del u^terito sin altera-
ción; y el teste, de las tomadas al
persa y ^ araba, con algunas voces
BUla*rBS, portuguesas é in^i
han ido introduciéndose coa
cuente trato oomepci^. La gramática
del iiM*H, en lo que bo r^ere á las co-
sas OKUnarias de la vida, as sencillísi-
ma; laa construecioaes aa hacen con
una T^mlarídad 7 claridad notables;
alpanráotro orden de ideas más
élev«do, t«ma sus expresiones 7 sus
giros ée\ tammu, participuido, por
coBsiguiente, del sabio aitifieio de esta
lengua sagrada. Lea sastantivos pro*
santan los tns géneros; el masoutino
y «1 femenino tianan, pan los dos
números, terminaaionea especiales;
pero el neutra carece da forma parti-
cular en plural. Cuenta ueta casos de
declinación, ordenados de esta modo:
nominativa, acusativo, instrumental,
dativo, ablativo, genitivo 7 locativo.
Loa adjetivos se h^lan desprovistos de
números y cases; sólo tiauen una ter-
minaron especial para componer el
femenino. Los grados de comparación
se forman, bien oon afijos, oomo end
INDI
bo, la rafz constituye el imperativoí
los modos son el indicativo, el optati-
vo 6 subjuntivo, el inceptivo y el &»-
cuentativo. Todos loa tiempos del in-
dicativo, á excepción da un praseate,
de un pretérito 7 de un futuro, se for-
man de! participio presente combina-
do coa el verbo ter ¿ utmr. Uso de los
medios de componer la voz paaiTa,
¡r el nombre del agM
eiaod
verbo en la forma activa. Ha7 1
consista an
te en caso mstmmental, dejando d
verbos irregulares, que «orrasponden
á nuestros verbos tr, annr y «w. S
participio es saseeptíble de tres tiara*
pos: el gerundio tiene una declinaeíoD
complete. En la pronunciación del
UngtU, es de notar la intarcalacisn da
una 9 breve, como la s breve en al
tmteñiú, entre las consansnts* que bo
se hallan separadas por «tra vocal.
La escritara as una modiflcacioB dal
inmAfmi: las fimnas, más tedsBdat
7 cursivas. — Bl ¡itmi, íídiona «ati^wi
de la isla de ifava, es aaa corrupción
del «nMcrita, en la «nal ha sido ¿sta
despojado da sas inflexionca, tomaade
en cambio las prapoáeionea 7 los ver-
bos anxiliarea del javanáa valgar. El
kam, que sa hablalM ignalmanta en
Madura 7 ra Sali, íxm da eetar «b
uso SB el siglo xtv de nuestra «a:
sánscrito por su nomeBclatusa, tíena
generalmenta la gramática dd java-
nés 7 de ateos idiomas maU70s. H07
hace las vaces de la lengaa liteíaiia 7
sagrada. Bu literatura es rica; pero, en
BU ma7«r psrta, una imitación de la da
la Iia>u. nutre laa obras que abrasa,
merecen fitarsat el Samia, posma, oayo
original sa cree perdida, 7 del oáal aa
eonaerva una traducción an Javanáa,
en la qua se representa la locha da las
divinidades indias oon las indinas;
el Srétm YtMm (la gaarra santa^i la
gseira de la deadicha), posma ds 719
estancias ds diforeates rimas, cuto
asunto está tomado de la epopc^ in-
dia del ifaiUiUrste; el Maui-Mag*
Íel hombre), poema s> fne se expcme
a cosmogonía de los javaneses, bobub
el dogma de los budhistas, 7 el Niti-
lattn, tratado de mmJ del sigla xii
ó xiii.— El eiiMíMi 6 ekmfmtíi ea un
idioma derivado del tmutñto, rila,
sn^gioo 7 armonioso, dominaste an
la isla de Ceilan. Su construcción,
aunque mu7 complicada, es si«Bpn
FMfuiar; los sustantivos tienen tres
graeros, dos números 7 sch casos; los
adjetivos soa indeclinables; al «napa-
ratívo y el Baperiativo se forman con
el auxilio de partículas. La conjuga-
ción es bastante completa. Bl aimbeto
sa compone de 48 letras, 7 tiwia ada-
máa 480 eignoa para expresar otns
tantas abreviatnras da silabas. — Bl
awintfff, idioma indio que sa emplas
en el Conoan, en el Gnndvana y una
parte de las provincias ds Malvrah, ds
Kandeiscb, de Auran|^bad, de Bed-
japur, de Oudjarata y de Bsrar. Bajo
el punto de vista lexicográfico y gra-
matical, el SMAra/te no es más qas ana
saueril», bien con partículas, como eiíl mutilación del Muaertía 7 paeda con-
nuestras lenguas modernas. Los pro- piderársele como hennano del it^aU.
nombres no tienen géneros. En el ver- 1 fit^ ál ae enenoitr» nn dfltermí&ade
dbyLaOOgle
INDI
número de aiutantÍTos persas, iiita^>-
ducido por la eonquiata musulmana;
pero los adjetivos y los verbos son
purtmeate senseritos. Como en el 4m-
dtt», laa inflexiones Gramaticales pue-
de dacir&e que han desapareeido para
dftT luga'' ai sistema analítico de las
putícnlas j de los auxiliares. La conB-
bu^eion se parece i la del UnJtuíaiñi
pwro el wtékréíU es mis lógico que
Aquella lengua por la composición
y derivación de las palabras. Tiene
'VArioB dialectos, como el huopwri j el
wuüt^va se hablan «n el Madwah; el
JDni, en el Nordeste de Pnnah; el
■Á»Ími, en el Eokunt, j otros. La pro-
noneiacion es sorda, lánguida 7 pesa-
•iñ. Voa Méiratiit emplean dos aÚabe-
^toa diferentes: para los asuntos reli-
0wpa 6 de carácter eloTado, el b»lbodÍ
o Mah^Kíli, que no es otro que el de-
miI^ihI de los libros sánscritos; para
-1m ral«oioo«s ordinarias, la corres-
]MHtd«ilcia 7 los aegocioB, el mod 6
mtdi, ^e se compone de 4d letras, di-
ÜcíIm ae leer bajo su fonna cursiva.
B« eooocan nñaa crdnicas, composi-
eiww» morales y cautos de guerra es-
critos en tata lengua: 1k basa de la
Teraificacion es, ja la medita da las
Jalabas, y% la rúu&.— £l/««ntí« óya^
jtrat$, dilecto indio qne se nsa en la
penCnsuU de igual nombre y en algU'
ñas provincias bañadas por el NeS'
.badiUia, entra los pañis que profesan
la r^igion de Zoroastro, áe aproxima
mnebo al (iúuAHteNt,- tiene la misma
flwciUei de declinación y de conju-
{^on;. las reglas de la sintaxis son
casi idénticas también en ambos idio-
jnas. El fmunU auinti una grande
modificación duraste la invaaion mu-
sulmana. Su escritura se distingue
por la ausencia á separación de la lí-
JMft horiiontal que, en las otras escri-
tuns de la Indu, une la parte supe-
TÍor da loa c&raotéres. — El pe»^a,hi,
dialecto indio, derivado del tanueriU},
qiM se habla en al Pendjftb, y en el
cual estin escritos los libros santos de
los B^khs. Se conservan da esta len-
gua ws QnmétJM* da Care^ y de
Leaeh t un DitciattmA^T gtarkev.
El timéhi , dialecto indio , derÍThao
rímente dal ttuuerita, que ee em-
en las comarcas del Sind ó Indus
inieríw. Se tienen una 6framáíiea pu-
-blieada per Wathen, y nn DieeiMario,
por 8tack. — £1 opúm es uno de los
-dialectos ds la India moderna, nacido
del tmutñto. Se tienen de él una 0r»-
wtática á» Sntton y un Siecúmañ» de
Kattak.^Indapendientemente de los
idioiMs de origen brahmiuico, se ha-
blan en el Dekan distintos dialectos,
como el Umnl 6 rntUdar, el Amut» 6
ittmitM, el mUí^AIs yotroe.
. 31. Zittnhm. — La Indu. es, con
la Clrecia y la Italia, la oiunarca del
aotigoo mundo que mayor número de
obrw literarias Ka producido. — Su fe-
eondidad en todoa los géneros ha sido
liunMiaa. Europa se halla muy lejos
de poeaer todos los libros oompuestos
ea la Imdu antigua j moderna; y, sin
•nb^^, los nauBSCritos d texitosim-
-{IIMoa «a Oriente que ja conoce y los
INDI
que lleva publicados, forman ana
grandísima biblioteca. Estas obras,
algunas de las cuales están muj ex-
tendidas, no han llegado á nuestras
manos hasta fines del siglo último.
£n BU mayor parte, no han sido aún
traducidas á las lenguas de Europa;
y un gran número de las traduccio-
nes corresponde á la Alemania 7 i la
Inglaterra Francia ha entrado hace
poco en esta misma senda 7 puede 7a
adquirir conocimiento del Unente sin
necesidad de recurrir á sus vecinos.
En cuanto & Espafla, posee también,
aunque pocas, algunos versiones y
extractos de loe libros de algunos fa-
mosos orientalistas. Las obras que
oonatituyen la literatura de la India,
no han sido producidas en un corto
número de años, ni aun de siglos: sus
poesías más antiguas son anteriores 4
todo lo que queda de los monumastos
más antigaos también de la raza ana-
na, y no puede deciise qne la litera-
tura sánscrita haya terminado, puesto
?;Ue, si bien es cierto que la antigua
engua brahmjjúca es nna lengua
muerta, no lo es menos qne algunos
brahmanes de nuestros tiempos escri-
ben todavía en sánscrito 7 lo conside-
ran como el verdadero idioma litera-
rio. Así, pues, la ¡¿í¿ratu-a de la India
es tan grande por su antigüedad como
por la variedad de sua admirables mo-
numentos. Pero la parte clásica de
esta literatura se encuentra limitada,
en cuanto al territorio en dondis les
obras han sido compuestas, á un esp»-
cío bastante reducida. —En tlacto, si
se exc^tua el Vida, que es el libre
primitivo de toda nuestra raía, sin
excepción, el cual no pertenece exclu-
sivamente á la India; y algunas otras
producciones búdhicas que pueden
asimismo haber sido escritas por los
indios en un país extranjero, la in-
mensa mayoría de las obras sánscritas
ha sido compuesta á orillas del Gan-
ges y del lamuná, 7, muy particular-
mente, á corta distancia de la confluen-
cia sagrada de estos dos ríos. Se sabe,
especialmente por el primer libro de
las leyes de Mauú, que la casta de los
brahmanes, que era casi la única que
cultivaba las letras, tenia el deber de
no franquear cierto límite territorial,
comprendiendo el valle medio 7 supe-
rior del Ganges con sus afluentes.
Allí filé donde se álevaron las ciada-
des de Anda, de Delbi, de Bénares y
otras, no menos célebres por la gran-
deza da su civilización moral y litera-
ria, que por la riqueea y bienestar
de sus habitantes. A partir de la época
védica, se hallaba la India en pose-
sión de una idea que no apareció sino
muy tarde entre los griegos, y aún en
los escritos de algunos ¿Idsofos: la
idea de la unidad de Dios. Dios filé
concebido, desde aquellos tiempos re-
motos, no solamente como causa crea-
dora, en lo que pueda haber en él de
activo, sino como principio neutral é
indivisible , en su absb^ccion más
elevada. La noción panteística de
Brahma animó toda lauteraturadela
Indu hasta el momento en qne él bu-
indi
69
dhismo, rama desprendida del I»ah-
manismo, la hizo entrar en otro nuevo
drden de ideas y de doctrinas. De la
concepción primera de la anidad ds
Dios y de la unidad sustancial de to-
dos los seres, nacii! una moral austera,
cuyos priiu^pios'esencialea quedaron
establecidos desde 1« tiempos más
remotos, £1 panteísmo vino á ser si-
multáneamente como el regulador de
la vida práctica y del peosamiento; y
así sucede qne se le eacnentra oons-
tautemente en las obras, cuyo con-
junto forma la literatura india, como
se encuentra el políteismo en t«das las
Eroduccionee del genio griego. Pero
1 moral que entraüa el panteismo
aventaja con mncho á la del politeis-
mo de los helenos, lo cual consista en
qne la es&ra tfi que se muevan lais
personas y en que Mcriben los autores
de loa libros indios, es muy superior
á la que tenía la antigua Grecia. Este
mismo sistema pantsista ha úoImkIo
á los indios, frente á irente de la na-
turaleza, en una situación espiritual
completamente distinta de la de los
griegos. Aquéllos no han visto en «1
sistema de la creación más que un teatit)
de la actividad humana; en las cosas
inauimadaa y en la vida vegetativa,
un conjunto de materiales útiles; en
los animales, unos enemivos 6 auxi-
liares á quienes importaba dMnar á
toda costa: lo que tos modernos llaman
el smímitiM de ¡a natunUtu, que ne
es otra cosa que la concepción de la
vida universal en lo que ésta tiene de
poética y de simpática, no exmst* en-
tre los griegos, y se encuentra en
todas partes y en todas las épocaa en
los escritos de los brahmanes. Se ha
dicho que en las obras de los indios,
ú hombre se anonada 7 desaparece
ante la naturaleza omnipotente; y es
un error que la lectura de un poema
cualquiera de la India puede fácil-
mente desvanecer: al contrario, en
ningona literatura antigua se mani-
fiesta la ñierza moral del hombre con
tanto vigor y grandeza; nadis ha dado
tanta importancia, ni exagerado tanto
el poder y la supremacía de la ciencia
j de la virtud, como los indios en
ciertas doctrinas religiosas; v algunas
veces, en BUSpoemas.-s-El conoci-
miento de la literatura de la India es
de grandísimo int«ré6 para la Europa.
Se lia pretendido— dice un notable
orientalista— que Atenas inspiró el
genio indio; pero hoy se sabe ya po-
sitivamente que, en la época heléni-
ca, llevaban más de dosmilaflosde
existencia loe grandes monnmentda
de filosofía, moral, litoratura t legis-
lación del Asia, Los Víd*t esun con-
siderados como el más antiguo mb*
nnmento de los pueblos indo-europeoÉ;
algunos autores hacen remontar su
origen á los primeros periodos dd úl-
timo gran cataclismo geoliigico. Bn al
concepto de los brahmanes, fué re-
velado en el erüU-yw* (primera edad)
de la creación. Este libro, que verd^
deramente anuncia un estado social,
al que sólo pudo llegar el hombro
después de una elaboración d« mO'
uigitized by
Cjoogle
•ío
iNDi
cbísímoa siglos, encierra las formas
mis completas j aigniftcatiyas de su
lengua coman j debe ser considerado
como la clave fundamental de bus
idiomas particulares. No es posible,
por lo tauto, hacer ningún progreso
real en el estudio de* estas lenguas sin
nn conocimiento previo del idioma
védico, al cual sólo puede Uegarae por
el del sanscnto. Además, los libros de
la Indu; principalmeute, los Véiiat,
contienen loa mitos primitivos que
han servido después de punto de pai>
tida i todas las mitologías occidenta-
les, desde la Persia, el Asia menor y
la Grecia antigua, hasta la Irlanda j
^rtugal; si bien los misioneros del
badhismo propagaron después en una
gran parte del mundo antiguo sus doc-
trinas, eujo eco resonó hasta en la
misma Grecia civilizada. Bn tiempos
de loa re;^es macedonios en Egipto, el
mnndo griego, cuja civilización se
hallaba concentrada en Alejandría,
oyó predicar ; profesar en el Uuseo
las doctñnas de la India y se las asi-
miló; de donde se ha conjeturado i^ue
dichas doctrinas ñierou las que facili-
taron en Oriente la difusión del cris-
tianismo j que ejercieron alguna iu'
fluencia en la teología de Alejandría.
En otras apocas dnerentes, las ideas
de la Inhu. invadieron la China, el
Tíbet, Ceilan, la península de allende
el Ganges y un considerable número
de islas de los archipiélagos del Orien-
tfi. Así es que nuestras relaciones con
estas comarcas, que la ciencia, la in-
dustria v el comercio estrechan mis y
m&s cada dia, dan un poderoso atrac-
tivo y í\m hacen necesario el estudio
de los libros originales, en donde es-
tán depositados los tesoros de su sabi-
duría maravillosa. Bl estudio de la
India, en su literatura, ofrece grandes
dificultades, tanto por la ñdte de cro-
nología, como por la casi imposibi-
lidad de determinar la fecha de las
Íriucipales obras sánscritas. Sin em-
argo, los trabajos de los últimos
orientalistas, particularmente los de
Lasaen y Eugenio Sumouf, han de-
mostrado que el examen critico
comparativo de las doctrinas que
cierran, permite alcanzar algunas fe-
«luu; al menos, relativas para un de-
terminado número de obras esenciales.
Por otra parte, el budhismo ha empe>
xado en la India el período histérico;
tiene nna cronología, conservada en
algunas partes del mundo oriental, y
que ofrece con los viajes y las histo-
nas de 1"" "tí— ~»" ■'.3 los chinos y de
ÍNlJI
civilización de la India, y se produje*
ron las obras admirables en que aqué-
llas se manifiestan. Tres movimientos
lUgiosos se distinguen en esta lite-
ratura, á los cuales corresponden otias
tres categorías de obras: la religión
primitiva, contenida en los Vídu; el
brahmanismo, que inspiró la literatu-
ra clásica de la India, y el budhismo,
cujas doctrinas dieron origen i un
sinnúmero de producciones compues-
tas, ja en sánscrito, ja en los idiomas
que de úl se derivan.
Ptrioáo tédicQ. — i. Lo* Ammmm di
lo* Vida*. Los orígenes del período
literario k que corresponden los Vida*,
se encuentran en el Indoetan, sino
la región de los Cinco-Rios ó Pen-
j&b: así al manos lo indica la lectura
de los hinmos de aquel libro, en don-
de estos ríos, afiuentes del Indo, apa-
recen designados con los midmos
nombres que los griegos han reprodu-
cido en su lengua, desfiguTÚudolos. Ba
de creer que algunos de estos cantos
sean anteriores a la época antiquísima
que los arianoa fueron & establecer-
en la Pentapotamia. Pero -sea de
esto lo que fuere, lo que importe ha-
cer constar es que la forma primitiva,
bajo la cual apareció el pensamiento,
fue el verso; el primer género poético,
el himno; la oda, poesía lírica por ex-
celencia, constituje otro género de
fecha posterior. Todos los himnos
comprendidos en loe cuatro Vtdat,
forman por sí solos un período litera-
rio de larga duración; porque, si los
mis antiguos se compusieron fuera
del Feujáb, los últimoB lo han sido
seguramente en los valles del Ganges,
Por consiguiente, no es dudoso que
los arianoa, antes de descender i, eatos
valles, descansaran largo tiempo en
los Cinco-Ríos; fundasen estableci-
mientos; rechazaran i los primitivos
habitantes hacia las montafias circuu-
lospueb> ■■■
. lia del Asia, sin-
cronism'--
Por último, la
naturalf
. )gmas védicos j
loacarai L.-,.
. lengua permiten
también '■
1 muchos de loa
himnos
' aon anteriores i
lo qne ' ■■
' nos presenta de
misant -:
i lismo género; es
decir, & '
. jroastro. Sin lie-
g»r, put
actas j precisas,
jito, determinar
se pued".
aproxinii' -
artas épocas, en
las cua
desenvo)» . -.
- las ideas 7 déla
donde se les ve todavía, y
compusiesen, durante su estancia en
estos deliciosos parajes, la ma^or par-
to de sus cantos sagrados. Tal es la
época primitiva que coustituje el ver-
dadero período vedico, Hé aquí ahora
los nomores j la naturaleza de estas
obras: Vid»t: este palabra, que aig-
nifica ctmcM, desigua un conjunto de
obras poéticas que forman la Sagrada
Escritura de los indios. Si i estas
composiciones primitivas se añaden
los desenvolvimientoa j progresos que
han experimentado bajo el nombre
de BrAfmMu y de Stttra*, ae ten-
drá el cuerpo completo de esos li-
bros dogmáticos^ &i la actualidad,
los Vtdit BOU en número de cuatro:
el Sig, el SOaut, el Tajtify el Atkar-
va. iJae tres primeras de estas cuatro
colecciones, están reconocidas, no so-
lamente como auténticas, sino como
canónicas, por todos loa sabios de la
India. Bl Átkarva- Vid* goza de me-
nos autoridad, sia duda por pertene-
cer á una época posterior i las otras.
£1 Rtg-Véda, ó simplemente Vtd»,
como se le nombra con frecuencia, es
el más antiguo, v d mismo tiempo,
el másTsnendo de iMlíbros; como d
rirtsí
StmM, DO contiene mis que versos
(ril); pero este último, que fi>rma en
cierto modo el ritual de las ceremo-
nias sagradas, se compone de versos
tomados del Sig-Véd», arreglado*
conforme á las necesidades del culto;
de snerto que el Sémé no es otra cosa
que una reproducción del S^- Ved»,
con algunas variantes de mis 6 mi-
nos importancia. Bl Tajir- Vid» está
escrito en verso j en prosa: los versos
pertenecen generalmente al Rtf- Vtd»;
la prosa consiste en fórmulas 6 reglas
correspondientes á escuelas distintas
Í señalan una época mis avanxada de
k teología india. Forma el Jk/fr dos
colecciones (uttiitA), denominadas
FajUr bUmeo y Ttj'ir tugro, cujos
asuntos son idénticos; pero que no
ofrecen la misma coordinación. Bn la
Srimera, se encuentran las fórmalas
el sacrificio; en la segunda, al con-
trario, las fórmulas van aegoidas ordi-
nariamente de explicaciones dogmá-
ticas j de todo lo que concierne al ce-
remonial.En cuanto 9\AtMan»-Vid*,
estácompnestoexclusivamentede him-
nos en verso, como el Sig- Vid», cujo
número pasa de setecientos; prestos
— '— tienen por objetos principal-
las fuerzas destructoras de la
naturaleza, los animales dañinos, las
enfermedades, los enemigos públicos
j privados; j marcan una época en
que las doctñnas cosmológicas de loa
tiempos antoriorea, al caer bajo el do-
minio de la plebe, habían ido adulte-
rándose con sosgroseras j ridiculas
supersticiones. Bl J^- VMi no es la
obra de un solo genio, como lo de-
muestra el hecho evidente de que cada
himno de la colección va acompañado
de los nombres de más de treMñentoa
vyátát, que así se llaman en sansóito
los compiladores de la India, cujos
tyitét pertenecen á épocas, &milias j
parajes distintos del Saptasindhu,
Esto induce i creer que la duración
del período de los himnos no baja
ciertamente de trescientos años; pero
debe notarse que este periodo fué pre-
cedido de otra edad poética, durante
la cual se mezclaron las tradiciones in-
dias con las de tos persas, así como con
laa de todas las regiones europeas ocu-
padas á la sazón por pueblos añanos.
En cuanto i la época en que se compu-
sieron loe himnos, no lutj monumen-
tos qaela detorminen fijamente; sí bien
«xisten ciertos indicios que pueden
servir de criterio para calcularla de un
modo aproximado. En efecto, Budha
murió en el año 544 6 543 ánt«s de Je-
sucristo; su reforma, do unamoral irre-
prensible, supone una antigua civili-
zación, que no pudo ser otra que la
brahminicaf la cual, como toda época
de cultura, tiene su período origfina—
rio, su elaboraciou sucesiva j su edad
media. Fundados en esta considera-
ción, no faltan eruditos que atribu'
jen i la cultura de los brahmanes
mil años de anterioridad reepecto de
la predicación de Budha, oujo cálcu-
lo implica que tos bimnoa del Stg
fueron compuestos hacia el nglo xv
ó xn intes del Salvador. Conndo-
Digitized by
Cjoogle
INDI
ndofl sqtullM cantos oomo obru li-
teruÍH, poeds afirmUM ^ue oons-
tita^en el monameato caai 'único de
wts ^nero pertenaciente í nuestra
nza, pueato qae loe himnos de la an-
ti^a Qreoia se kan perdido, sentedas
raras excepcionee. Los del Stg- Veda
■on olisieoB, así en el fondo co,mo en
1m forma. Be distinguen en qne su
poesU se inspira siempre en la natu-
raleza exterior, 6 en la vida normal
de las poblaciones ananas. Los fesó-
menoe físicos, como el dia qne se
anuncia, el ravo que fulmina, los
Tientos qne soplan, elfiíego sacro que
se enciende, qne se propaga j que se
extingue; la mardia de los arias por
entre los pueblos enemigos y b&rbaros;
la sgricultura, la vida pastoril, el na>
cimiento, el matrimonio 7 la muerte:
-talos son los asuntos ordinarios de
aquellos himnos, asuntos que apare-
cen tratados generalmente con gran
sencillez j exactitud. Al lado de estos
hechos reales, aquellos &masoa cantos
ofrecen todo un mundo de concepcio-
nes ñmlxSlicas, presentando la mis
perfecta analiza con las divinidades
de la mitoli^^ griega. — Cada ¿rden
de fenómenos naturales se atribuye k
nn poder rÍTÍ«nte, al cual presta la
ima^ñnacion una forma humana, ha-
ciéndole influir después en la manera
de obrar de los hombres de aquellos
tiempos. Bxiate, pues, on im«ím» e^
dieo, compuesto de seres ideales, pre-
sidiendo a la naturaleta entera 7 re-
produciéndola de un modo clésico y
poétieo bajo infinitas formas. En el
yécU no se encuentran esos seres
monstruosos que tanto abundan en el
panteón brahmánieo de las épocas pos-
teriores; en los ideales védicos se ob-
■wran, por el contrario, la misma
medida j proporción que los artistas
gñwoB Ean saDÍdo dar í las pintores-
cas uTlnidades ds su país. Si sstado
de la sociedad en que fueron compues-
tos los himnos, se halla Tigoroeameo-
te descrito en toda la colección del
iMf- Vida. Las familias se unen estre-
chamente por su origen i sus ascen-
dientes casi divinos, los cuales son
considerados como los autores de los
dioses, es decir, de los símbolos. En
la doctrina mística de aquellos tiem-
E«, un mismo principio ígneo y sa-
0 anima & todos los seres vivientes;
M trasmite i las generaciones j se
nuuúflesta sobre el altar en donde arde
el fdego. De aquí resulta que los pa>
dies son para loe hijos, no solamente
los autores de sus fórmas corporales,
sino también el principio esencial de
donde les ha sido trasmitida la exis-
tencia. T este grau principio de vida,
qne no se puede destruir porque es
eterno, une las generaoioneB las unas
i las otras ds una manera indisoluble
j Tiene i ser el fundamento de la fa-
milia.
i. Am/ú.— El primitivo estado
del ¿rden doméstico se halla indicado
por los nombres de parentela, on^a
originaria á^niflcaoion da el idioma
▼é£co, manifestando con toda clari-
dad las tinciones j relaciones de sos
INDI
diversos miembros entre sí. El padre
es el jefo de la &milia; la madre, la
que gobierna la casa; la bija, la que
ordefia las vacss; el hijo, el defensor.
Los vocablos védicos que expresan
estas relaciones, son los mismos que
en latín, en griego, en alemán y otros
idiomas; pero su significación no se
explica fácilmente, sino en la lengua
de los himnos,
S. Condieü» de ís mmV.— A propósi-
to del £t^ Vida, ss hallan 7a ejemplos
de poligamia, aunque la monogamia
filé y es todavía la institución común
de todos los arias de la India. La mo-
ral de aquellas generaciones venía i
ser una especie de metafísica severa,
donde la libertad de la mujer filé com-
pleta en todos los casos de la vida; de
tal suerte, que su autonomía ee con-
servó incólume iun en medio de la
poligamia. Tampoco hubo james com-
pras toleradas por la ley, cuya prácti-
ca parece pertenecer casi exclusiva-
mente á las sociedades semíticas.
4. Ettadc Mcial. — La división en
castas de la sociedad india no existía
aún en tiempos del Jtí^-Véda. Hayan
en él brahmanes, rijai y el pueblo de-
signado bajo el nombre de vif; pero
se podía ser rSj'a y brahmán & la ves,
como lo prueban numerosos ejemplos.
El derecho absoluto de sucesión en las
funciones no aparece allí establecido,
puesto que los brahmanes ejecutan
actos que se reservaron después á las
gentra del pueblo y aun á los mismos
ftdrat. El brahmán del Jltg- Vida es
el padre de femilia en el ejercicio de
las funciones sagradas, como lo ea el
rey mandando el ejército ó gobernan-
do su territorio en tiempo de paz,
como el vif representa en absoluto el
pueblo de loa ar¿w. Pero, á medida
que el establecimiento de éatos se
nacía antiguo y se consolidaba en la
India, fueron formándose Emilias sa-
cerdotales, encargadas de la custodia
del himno y de la enseñanza religio-
sa, y familias feudales, -cuy*, autori-
dad, fundada al principio en la rique-
za, fué luego coimrmada por la cere-
monia de la consagración. Ultima-
ment«, llegó un tiempo en que la
riqueza y el poder de los señores die-
ron á éstos cierta superioridad sobre
los sacerdotes, los cualea sólo conser-
varon desde entonces el poder espiri-
tual, ñindado en la tradición y en la
ciencia. La jerarquía de las castas que-
dó definitivamente constituida cuando
estos dos poderse pasaron á manoade
una sola familia; la del gran poeta vó-
dico Vicwftmitra. Está profunda revo-
lución, que se llevó á cabo entre el pe-
ríodo del JRSg y el del Tajür, no en
laa comarcaa del Ganges, sino en loe
vallee del Saptasindhu, marca la épo-
ca fomosa en que dié principio en la
India la sociedad brahmánica, cuya
conatítueion anana ofrece una rrande
semejanza con el sistema fonoal de
nuestra Edad Uedia. A partir de los
últimos himnos del At^- Vida, la socie-
dad tiende á constítoirse heroicamente
Krel estilo de la sociedad griega de
I tiempos de Homero; esto es, á di'
INDI
11
vidirsé en un ndmero ooninderable de
pequefios reinos ó sefioríoe.
5. C*Uo «pfanw.— En cuanto al cul-
to, los Védoi suministran loa deta^
lies más curiosos y circunstanciados
de todas sus ceremonias. Sin embar-
go, pora restablecerlas bajo su forma
más antigua, es necesario buscarlas
en el Sig y demostrar después sus
desenvolvimientos en las otras compi-
laciones, como en los BrAhmamu y los
Sttrat. El culto del Rtg es sencillísi-
mo. No hay templo; todo se reduce í
un altar de tierra, erigido en un para-
je descubierto, con un círculo sagra-
do, en donde los sacerdotes, en nume-
ro de cuatro, después, de siete, van á
colocarse para desempeñar cada uno '
su función respectiva. Se enciende el
fuego sacro por medio del frotamien-
to de dos pedazos de madera; la pri-
mera chispa se alimenta con manteca
clarificada; se inflama la pira; los sa-
cerdotes llevan allí la ofrenda de las
tortas V el licor fermentado y alcoba
lico del iSma, que, por medio del fue-
go, se ofrece i los dioses. Éstos pre-
sencian la ceremonia, sentados sobre
el césped sagrado, esparcido al rede-
dor del altar. Durante esto tiempo,
los sacerdotes cantan el himno en ho-
nor del numen. Tal es el conjunto de
una ceremonia védica, la cual se repi-
to tres vocea al dia; al despuntar la
aurora, al medio dia y á la puesta del
sol. En circunstancias extraordinarias,
se' ofrwif on también sacrificios de san-
gre, para lo cual ae inmolaba un ca-
ballo, precedido de un macho cabrio,
y la carne de la víctima, asada al niego
sagrado, se repartía entre los asisten-
tes que querían comerla; pero este sa-
crificio era muy costoso y quedó como
ceremonia real, conocida con el nom-
bre de acKoaudha. Todos los detalles
del culto védico se hallan estrecha-
mente unidos é una metafísica pro-
funda, expuesta en todoe los cantos
délos Védat.
G. MttafUiea di lot miloi. — ^Bl fon-
do de esta doctrina consiste en la teo-
ría de los at%rat 6 principios de vida
(ant). Estos principios de la creación,
esencias vivificadoras del univerao,
son los siguientee: Áf»i 6 si fuego es,
en su revelación sustancial y prima-
ria, la llama qne arde en el combus-
tible, alimentada en el altar con los
cuerpos de las ofrendas. Aquel fuego
se extingue; peroen realidad no hace
más que ocultarse aparentemente para
renacer en cada ceremonia, sin consu-
mirse nunca. Afiti es también el fiíé-
go de la vida que se condensa en los
vegetales y los animales; el friego del
rayo que se acumula en la nube y
que, descendiendo con la lluvia, nu-
ü% las plantas v sirve de pábulo á la
existencia; es el mismo pnncipio que
reside en la manteca conaasrada, ex-
traída de la leche, primer alimento de
todos los animales. Considerado como
Srincipio de vida, es también el autor
e las formas y llena las funciones de
Prometeo y de Vulcano; y como las
cosas no tienen utilidad práctica sino
por BUS formas sensibles, resulta que
Digitized by Vj OOQ IC
72
INDI
Áf*Í Viflne i sar tunbím el prodoeter I
de todos los bienes. Conúaendo tax
los ajiimales, se trasmito de uno k¡
otro COR la semillft j llevtt el nombre |
de iWwiia d priacipio mascolino, j i
en esto concepto, esti mirado como
ti orf^n de las ^eneracionaa; j como
oaosa primera de la lux ; pradactor de
las formas es, por liltimo, el autor de
la intoti^ncia que las concibe, fisto
padre tinirersal de los vivientes resi-
de, por lo tonto, en todas Iss cosas: tal
es el Afni dsl SSg'Vtda. Loa «twM
del tñelo le están (ntimmmento nnidos;
los luoa r^reaentan las diversas m#p-
üiéi eiUrttt del día j de la noche, bajo
los nombres de iVtAw, VarMmajAryt^
M4»; los otros, los del sol, con la de-
nominaeion de Sítrié, que quiere decir
brillanto. Como viajero celesto, Surta
es on mano, el coal crece, j en breve
espacio recorre por completo el firma-
mento. Su sn punto culniinanto, toma
el nombre de VUhmm, que significa:
«el que penetra.» Bajo la denomina-
ción de SMatri, esto Mwn está desig^
nado como productor deformas, jcoa
la de PlitkM, como mantonedor 6 pro-
vidento, Bn fin, VioatwMt es la pala-
bra por la cual se quiere si^ificar
que penetra y habito en todos los se-
res; j bajo esto punto de visto, su mi-
nistorio en la creación se aproxima al
de ApU. Bn efecto, la muw* átmu/^
rtM stl ni se halla simbolizada en la
pWsona de Indn, dios de los aires,
3ue aparece ^ amanecer en un carro
e oro, tirado por caballos amarillos,
frecedido d« un cortojo celesto j de la
.UTora, escoltado por loe Mamtt, que
son los céfiros suaves j sonoros de
Levanto, /n^ es un jete de ^erra j
llega para librar batalla contra los
genios que retienen las aguas en la
nubs 7 producen la estonlidad. El
Vi<U esto lleno de himnos en que se
describa el combato de Indra, armado
del rajo j auxiliado de los vientos,
contra aquellos genios de la tempes-
tad aniquiladora. Con su victoria, hace
brotar las plantas, nutre á los anima-
les 7 á los nombres, mereciendo el tí-
tulo de Atwfa; esto es, genio de la
vida. Considerado como símbolo, su
ngni&oaoion jerárquica es distinto,
puesto que representa el dios de los
guerreros. Vivaimñt es el autor de, la
rasa humana j padre de Máni, primi-
tivo ñir pensanto, y también de Y»m9,
dios de los muertos y de la justicia,
cuyos dos personajes son el Minos 7
el Rhadamanto de loa cretonssa. To-
dos los pormenores de la mitología
védicE se agrupan en tomo de estas
dos concepciones: el fuego Affm j el
Sol. — Los Védat dan í conocer del
mismo modo el origen del poder espi-
ritual entre los arias de la India,
Esto poder se confundid primitiva-
mente con la autoridad paternal, por-
que, siendo público el culto, trasmi-
^éndoae con el himno la doctrina á
las familias, el padre era el preceptor
de suB propios hijos, de quien recibían
por la enseñanza sas^rada esto segun-
do nacimiento, qne les daba el nom-
bre de dmiju, entre los brahmanes.
INDI
L» perpatnidad de tttá «asefiann 7
sa trasiiüsíon ds padres i hijos cons-
tituían la codiciada herencia iti sa-
cerdocio. Además, el sacerdote estaba
considerada, por su ciencia tooldgica,
como el linico hombre capaz de com-
prender los símbolos, de aplicar las
Itualidades, de ofrecer en debida fbr-
la el sacrificio, de evoear á los diosee
de pedirles gracia 7 a7ud&, en eam-
io de la ofrenda de que disponían,
para sí 7 para los asistentes. Después,
en tiempos del AíAirta- Vida, el poder
de la isvoeacion alcanad tal importan-
cia, qua, par a! solo, podía dsjr la vic-
toria, curar las dolencias, procurar
toda suerte de bienes matonusa, re-
animar i los moribundos 7 resucitar
á los muertos; para lo cual lutbfan
compuesto loa sacerdotes on gran nú-
mero de fiSrmulas en verso, quese ha-
lUn en la líltáina colección de los Vé-
ácu; es decir, en el Atian»- Ftda. Pi-
nalmanto, cuando la sociedad de los
arias se eonstifeuvó en castas 7 hubo
tomado á loa pSarat como siervos he-
reditarios, estando las ñinciones le>
galmento distriboidas, la de estudiar
7 enaefiar la ciencia sagrada pertons-
cía exclusivamente á loa brahmanes
descendientes do los antiguos autores
de loa ritoa 7 de los cantos del Vtáa.
Su indapendeneia recíproca les pro-
porcional» una completa libertad de
pensar; se engolfaron «1 los proble-
mas más arduos 7 oscuros de la meta-
física 7 llegaron i ese inmenso des-
arrollo del panteísmo, que caractoriía
el Oriente indio; peroqueno ha lognulo
nunca atraer á ningún brahmán. Bl
himno guarda el dep^ito de la fe anti-
gua 7 de las ciendaa tradicionales; es
el ñindamento único de la religión, de
la leyjdsla moral pública; de tal suer-
to, que la sociedad toda descanaa en
el Vida. Siendo la conservación de los
cultos de funilia la salvaguardia de
la nuama, se tonfa un grande intorés
en conservar los himnos, en los cuales
hallaban todos los símbolos de la
fe. Así se ve que los nifioa los apren-
dían 07éndolas cantar á los padres al
rededor del altar, 7 estudiándolos lue-
go bajo la autoridad paterna. Así es
como los himnos han venido conser-
vándose durante el trascurso de algu-
nos siglos; de modo que el dia en que
se sintid la necesidad de compilarlas,
no hubo más que dirigirse á loa des-
cendientes de los antiguos sacerdotes,-
que los habían conservado 7 que los
cantaban cada dia en los altores. No
hay el menor motivo para dudar de
su autenticidad, perfectamento de-
mostrada por toda la literatura e
crito de loa tiempos posteriores basta
el dia de ho7. Bn la India, el Veda es
el fundamento da toda la,conatitucíon
religiosa, como lo as el mosaismo en-
tre los hebreos; el Bva^tli», entre
los cristianos, 7 el C!mM, entre los
musulnumee, aman de ser la base de
toda la constitución civil 7 política,
así como del estado social de las cas-
tas.
7. N*$cotipiñt%dtUniutafUiear^
¡ifiou. — Puede afirmarse ton toda
mst
esttiditmbrc qne no haj ni U. bma
ingun libro tut venerado como A
'tía, sin smbaigo da qus las esena-
l«s disidentes sambraroa en ál grirse-
naa manifiestos, paaeto que iay do»-
trinas heterodoxas, seAaUdas esí al
mismo St^, en donda 7* se indiea
cierto espíritu erítiea, desarrollado
luego en Iss opiniones da Kapils j ii
Patanjali, elevado después I dogmtf
en las predicaciones biídhicsa. Lo di-
cho demueakra qne ao es posible se-
guir las aorrientes de las idsas que sa
propagan da siglo en siglo, i través
de loo tres mil años de la civilisaoion
india, sino rsmontándose ai orígon,
qne s« halla en el Fída; 7 principal- ^
mante, sn el JUy. Bwo otro pnato da
Tíata, el primaro de oicboa moniOMO-
toa, annqne parteneciendo á loa arias
d,al Indo, arroba vivísima luz aobre los
tiempos primitiv«« y Im antiguas
creencias é instituciones de los otros
£uebloB ariuios. Los más oercaooa í
í India, anm los del Irán moderno,
oompreodiesdo sobre todo i loe nodos
7 persas.
8, Bl Avttta.—^joB paeblos anti-
guos de estas oomaroas nos hao lega-
do un libro sagrado, si AtitU, el cual
ofrece respecto dal FMa las más gran-
des analogías. Pon contiena un vio-
lento antagonismo por lo qne toca á
la dootrina in£a de los ittai, qsa
reemplai¿ á la ds los aiwai, lo qne
prueba que pertaneoe á nna apoca pes-
torior á la ae loe himnos védicos, fia
efecto, en el Vtía no se nota el menor
indicio de samsjante rivalidad. Ade-
más, la grande omcepeion metáfisiea
del A^nta,- Ormutd, lleva en Eond'^
nombre de Áiiwré, 'que no es otro que
el de Aiwa, lo que acerca más toda^
víf la doctrina de los pueblos de Iraa
á la que oontiencn losnimnos del S^
j del Sima. Los cultos iranianoir,
idénticos á loe de) Vtda en su ritiíali-
dad 7 en sa dogmatismo, les sos i&-
feriores en su oellesa literaria, así
como en su espíritu filosófico; de modo
q^ue, en el estadio de los antiguos
tiempos del Asia occidental, no es po-
sible alcanzar grandes progresos «n
el conocimiento de los himnos )n£o8.
£>. I*Jtiua»adtUílvnii.M lorariát
d» Swnpa.-^ÍM propio puede decirse,
con ma7or motivo aun, de los ansa
europeos, comprendiendo : al ICedis-
día, los griegos é itolianos; 7 al Nerto,
la ma7or parto de los pueblos de nues-
tro continente, que forman hoT las
nación» modernas. Pero el estudio de
las tradiciones 7 de los orígenes grie-
gos es mucho más difícilque el de las
sntigfledades indias, porque los grie-
gos no nos han dejado on hbro como
A Vida, 7 porque gaa orígenes sen
múltiples 7 no exdusivamento aria-
nos. Sin embargo, la mayor partQ de
las antiguas rmigiones griegas, así
como las inatituciones civilea y polífci-
caa del n)undo helénico, pertoneeiendo
á la raza de los arias, encuentran sa
explicación en las del Vtda; no por-
que se originen ds estas últianuit ni
porque sean de fecha más reéfsQte,
sino porque la antigAcdad dall'Mfe j
Digitized by Vj ^*^S ^^
INDI
la clsrídul de sus doctrinas, cujs ex-
plicadon natural se encuentra casi
eiampre al lado del símbolo, permiten
al critico buscar en él las luces que la
Grecia no le puede suministrar. Añá-
dase que las palabras que entre los
griegos desiguabau á los dioses, los
objetos del culto', los grados de paren-
tesco, las funciones sociales y otros
hechos análogos, carecen casi siempre
de eeotido en la lengua griega, tan
apartada de su origen, mientras que
aquellos mismos términos, empleados
en el idioma del Vfda, tienen, gene-
ralmeDt« hablando, un significado evi-
dente j clarísimo. Cuando se procede
á la comparación de ambas literaturas,
dice un critico insigne, ndtase desde
luego el hecho de que las creencias é
instituciones que trajeron las antiguas
poblaciones griegas, llamadas pelas-
gas, se aproximan á las del Veda mu-
cho más que las de los helenos; de
manera que el periodo de los tiíanet
parece equivaler al de los luurat, que
es muy anterior á los Veda» j que
subsistía aún en tiempos del Síc, en
tanto que los dioses nuevos ú olímpi-
cos corresponden exactísimamente al
panteón brahmánico, posterior al Ve-
da, &. partir de esta fecha, es cuando
se puMen comparar, punto por punto,
Siquellafi antiguas tradiciones y com-
prender las de Grecia con la facilidad
que no pudo obtenerse antes del des-
cubrimiento de los himnos. Este des-
enbriiiiient« es muy reciente, pues el
primer impreso apareció en 1S33; la
traducciou francesa del Rig' Vida data
de 1851: el texto completo es todavía
posterior; j sin embargo, á pesar de
lo poco que se sabe aún sobre el Tajir
j el AiSarta, laa antiguas tradiciones
de los arias europeos del Norte han
ncibido ja numerosas explicaciones.
Pero, si se exceptúa el Édda de Sofr-
mund, en donde se halla consignada
la mitología escandinava j cuja fecha
ao se remonta más allá del siglo xi de
nuestra era, apenas se encuentra otro
guía que las' tradiciones esparcidas en
kkU Europa, las cuales han sido co-
leccionadas, en su mayor parte, en los
últimos tiempos. Porque es notable la
perfecta analogía que existe entre las
creencias antiguas de nuestras comar-
cas y las que se hallan extensamente
consignadas en la literatura del gran
pueblo que d^cribimos. BxteniCdas
entre nosotros, separadas de todo een-
tro y completamente extraflas á las
docmnas del cristianismo, que las
ha reemplazado, se manifiestan oscu-
ras V frecuentemente extravagantes;
anidas i sus análogas del Veda, vie-
nen á hacerse naturales é inteligibles,
dejándonos entrever en el pensamien-
to de nuestros antepasados un mundo
mitológico y metafisico que, sin aquel
libro, jamás habría podido concebirse.
10. Cuetlion. — Por último, la apa-
rición del texto del Vfda en Europa
ha resuelto, en términos definitivos,
una cuestión desde largo tiempo con-
trovertida; la del origen de nuestras
laoguas j de sus respecti.vas afinida-
des. Se las-hacía derivar del- sánscrito
INDI
y se atribuía al griega una antigüe-
dad más remota que \i del latin y que
la de las lenguas del Norte; pero
cuando se ha viste que el Vtda no es-
tá en sánscrito, sino en una lengua,
de la cual dicho idioma se deriva, y
que se aproxima mucho á la del Ave»-
ta, la critica no ha vacilado en dar á
nuestros idiomas un origen védico.
Continuando luego la comparacio'n de
las lengua^ del Occidente cou las del
Oriente, se ha visto con toda eviden-
cia que el griego y el latin no proce-
den el uno del otro; que et celta es
probablemente anterior al antiguo ale-
mán y al gdtico, del mismo modo que
á las lenguas eslavas y escandinavas;
Sus todos estos idiomas del Norte pue-
en igualmente rivalizar en antigüe-
dad con los greco-latinos: y por ulti-
mo, que los idiomas de Suropa son
extraños al sánscrito y toman direc-
tamente BU caudal de la lengua pri-
mitiva, que se habld antiguamente i
orillas del Oxus. De este modo queda
restablecida en sus elementos la uni-
dad de la familia anana, denominada
erróneamente indo -germánica. Entre
todas las lenguas que la familia ana-
na ha hablado, 6 que habla todavía,
no hay ninguna, cuyo estudio sea de
tanto provecho como la del ÍViA», pues-
to que, á fiftr de original, sirve de
explicación á todas las otras, lo
INDI
73
cual no sucede en el mismo grado ni
aun respecto del propio sánscrito,
atendiendo a que representa un idio-
ma derivado. Antes de abandonar el
punte central de su raza, los arias
pudieron estar, por lo que toca a)
Norte, en contacto con las poblacio-
nes turanianas, las cuales habitan en-
tre el mar Caspio y el mar del Japón,
' entre la cadena del Tíbet y las
.arenas del Océano. En cuanto al Su-
doeste, puede afirmarse que no estu-
vieron en comunicación con los semi-
tas, sino por su raza iraniana; j así
sucede que la literatura védica no ofre-
ce el ejemplo de una sola tradición
hebraica ó caldea, sino que, al contra-
rio, el texto y el espíritu de la men-
cionada literatura está en complete
_^iOBÍcion con el dogmatismo y la le-
^slaciün de Moisés. Más aun; los pri-
meros indicios de relaciones entre los
hebreos y los arias, que se advierten
en Ja Biolia, no son anteriores al rei-
nado de Salomón y ee refieren al co-
mercio marítimo. De aquí ha podido
inferirse, fundadamente que, en tiem-
pos de aquel rey. los primitivos arias
habían llegado á la orilla del mar, lo
que diú origen, en las épocas heroi-
cas posteriores, al' período de los him-
nos del Síjf. Las razas amarillas que
encontraron los arias á su llegada en
la cuenca del ladtt, eran salvajes, y
no pudieron ejercer inñuencia sensi-
ble sobre la cultura de los conquista-
dores de raza blanca; de donde se in-
fiere que es indispensable admitir la
existencia de los himnos védicos y de
cuanto contienen, como creación es-
pontánea y absolutemente original de
la familia aríana, de donde saca este
gran familia el carácter fundamental
que la distingue de todas laa genera'
Clones de la tierra. T si atendemos á
su remote antigüedad, la civilización
de los arias indios debe considerarse
como el documento primitivo y monu-
mental de nuestra raza.
11. Lot Brákmanoí j loi Sülrat,—
Los BráAmanai sirven de complemento
y de explicación á los Védat, pues fue-
ron compuestos durante el período que
separa los himnos de la epopeya brab-
mánica, y contienen colecciones de
notas aclaratorias, trasmitidas á las
familias de sacerdotes, las cuales di-
n entre sí, Según las ideas filosó-
ficas de estas femiliasy según el Vfda,
al cual se refieren. Sus comentarios
preciosos para la interpretecion de
aquellos libros. — Los Süíras contienen
los Sríhmanaiy son también comen-
tarios de los Vida»; pero .sucede que
BUS explicaciones parecen resumirse á
medida que se multiplican, y este
concisión aumente más y más su oscu-
ridad, por cuyo motivo suelen ser me-
nos claros que el mismo Vida. En su
mayoría, pertenecen á una época en
que la sociedad brahmánica existía
con su división regular en cuatro cas-
tas. El texto de los himnos se fijó de-
finitivamente y para siempre en laa
escuelas de los brahmanes, durante la
edad media heroica, sin que desde en-
tonces haya sufrido ninguna altera-
ción. La gramática, la pronunciación,
la métrica y la cantinela de los him-
nos quedaran esteblecidas en los tra-
tados que han llegado á nuestros dios
que se remontan á aquella época.
os numerosos trabajos relativos á la
gramática y el cuidado de fijar el sen-
tido de las voces védicas, prueban que
este idioma no estaba ya en vigor y
que era reemplazado por la lengua
sánscrita, cuyas reglas consignó r&- .
nini.
1i. £ot Upatttikadt. Lot Upaitúiadt
corresponden sin duda ¿ épocas muy
distintas, y son igualmente comple-
mentos dogmáticos del Vida, La ma-
yor parte de ellos figuran entre los
BrákMawu; pero algunos tienen tem- ■
bien una existencia y valor indepen-
dientes. Estos últimos no son, gene-
ralmente hablando, más que el eco de
especulaciones filosóficas propias de
tal ó cual escuela brahmánica. Por lo
demás, los sabios no los han clasifica-
do todavía bajo este punto de vista
historico.
Periodo hrahmánico. — 1. Este perío-
do, famosísimo sobre todo encareci-
miento, constituye lo que se llama épo-
ca »a»terita, no porque la lengua, en
la cual se escribieron sus libros, sea
esencialmente distinte déla del Vida,
sino porque esta última viene á ser
como el fondo común de todos los
pueblos de lengua ariana, mientras
3ue el sánscrito es el idioma clásico
e la India.. £1 género épico abraza
las primeras edades del período sáns-
crito; los otros géneros vinieron des-
pués, lo mismo que en Grecia; y como
en dicho país, el género épico no cesó
de cultivarse mientras que los otros
se desarrollaban, y tomó «i los perío-
jigitized by
L.(3ogle
71
INDI
dos de decadencia nuevo impulso j
mayor energía; de suerte que, si las
dos grandes epopeyas indias se refis'
ren, como la IlioM y la OJüea, á loe
antiguos tiempos de la literatura clá-
sica, las P%r&nat, lo mismo que los
.argOMmlas, son de una fecha muj pos-
terior j aun reciento. Entre estas épo-
cas extremas del período clásico, sf
colocan los demás géneros litorarios;
entre otros, el dramático, el lírico y la
poesía ligera.
i. SlUak&bk&rala. El MnUlhári-
U; esto es, el Gran hariito {palabra
moderna que traduce con cierta exac-
titud el Tocablo que encabeza esta di-
visión} parece ser, en sudarte esen-
cial, la más antigua de las epopeyas
indias: dábase, desde los tiempos más
remotos de la India, el nombre de hhSr
raC* i los poetas que componían ver-
sos T relaciones heroicas.' Los aetíet 6
barcloB indios venían ya, desde largo
tiempo, relatando en verso, al son de
la tína, las hazañas de los dioses y de
los héroes, cuando la guerra formida-
ble de dos Familias ananas, en el Nor-
te de la India, se hizo como el tema
principal de loa cantos épicos. El
JÍAiáSilíraía no llegó á ser conocido
en Europa en toda su integridad, sino
por la edición publicada en Calcuta
en 1839: se tenia ima idea del suma-
ño y se poseían varios fragmentos que
habían sido impresos con su traduc-
ción, ya latina, ya en alguna de las
lenguas modernas, como la Bhagvat
Qeeia { BhAgavad-Git&) de Wilícins
(1785):el JVaíwf-WíiBjdc Bopp{1819)
y el Diluvio, con alg^unos episodios
diversos (1829). Este poema épico de
los indios no contiene, en su totali-
dad, mellos de 260.000 versos, gene-
ralmente divididos en dísticos 6 clokag
de 32 síUbas cada uno: estas 32 síla-
bas forman dos versos de á 16, divi-
didoS* á su vez en dos hemistiqi
de 8. Este es el verso épico de la j
sí a sánscrita ó clásica de los iud
pero algunas veces también, cuando
el giro del pensamiento lo exige, se
alarga 6 acorte el verso y toma una
forma mis 6 menos lírica: esto es lo
que se nota principalmente en las par-
tos del poema, que se consideran rela-
tivamente modernas. La epopeya se
compone de 18 cantos ó parva* y con-
tiene, como complemento, el poema
llamado ffarieatua [cuyo título quiere
decir genealogía de Sari, esto es, de
Vishnu), traducido al francés por mon-
sieur Lauglois (1835). El asunto fun-
damental del poema, como ya liemos
indicado, es la guerra de los Cv,rM y
de los Pand%i en Pantehaias, con mo-
tivo de la supremacía real de la India.
Los adversarios son los hijos de dos
hermanos, Pánduy S&rilarOshtra, des-
cendientes del dios de la Luna. JJiri-
tarithtra tenía cien hijos, de los cua-
lesj el primogénito, Burgddiana, era
el más furioso contra sus cinco pri-
mos. Tres de estos tenían por ma-
dre á Priíhá o Kunlt y eran encarna-
ciones divinas en esta forma: Indki»-
tkira representaba la encarnación de
Dliarma á la justicia; Bhrimá, de Va-
INDI
yes 6 el viento; Arjuna, de Idra, dios
del cielo. Los dos restantes, que com-
pletaban el número de cinco, llamados
Naiula y Sakadtoat eran las encarna-
ciones de dos Caballé roa, celes tes, ape-
llidados jáprúu (A.zuinos), que son
los Dioscuros del panteón brahmáni-
co, y coataban por madre á Mádrt,
hija del rey de Madra. DhritarStlhra
reinaba en Hastiníkpura (Delhi), no
obstente ser su hermano I^du (elpi-
lido) el primogénito; pero el color de
la tez de este último le había excluido
de la sucesión al trono, por cuyo mo-
tivo hubo de retirarse al Himalaya,
•n donde murió. Huér&nas las cria-
turas, fueron conducidas al lado de su
tío, el cual las educa y asiste como si
fueran sus hijos propios. El MaAábAS-
raUt presente respecto de las epopeyas
de otras naciones ; particularmente,
respecte de la Jliada, notables seme-
Bste poema, tomado en su to-
_ contiene una multitud de le-
yendas: las unas, de un carácter pu-
ramente faistorico , se refieren á loe
tiempos más antiguos de los arias;
las otras, evidentemente simbólicas,
sirven de complemento 6 de explica-
ción á las que se encuentran ya men-
cionadas en el Vfda. Casi todos loa
símbolos helénicos son orjginales del
Asia; pero trasformados por el genio
Eoético de los griegos y localizados
ábilmento por ellos en su propio
país. No admito duda que la mayor
Jarte de este poema es de épocas muy
iversas y relativamente recientos, y
Sue su caudal primitivo apenas tema
L quinte parte de la extensión que
tiene en la actualidad. Los textos su-
dol MaiSbkáraíah&nidoM^na-
áindaíe cada vez más y han hecho de
él una obra sin unidad de lengua,
de doctrina, que pertenece i civili;
clones y á creencias sensiblemente
distintes las unas de las otras. Todo
induce á creer que, en la escritura
mitiva, los héroes humanos no se
liaban aun revestidos del carácter mís-
tico que presenten en el gran poema;
que eran reyes arianos j iio encarna-
ciones divinas, y que los dioses no se
nteresaban en los acontecimientos,
sino en la medida en que se interesan
en Homero. Reducido á sus primeras
dimensiones, el Mahábiiraía puede
clasificarse con alguna razón ezitre las
obras más antiguas de lengua sáns-
crita y remontarse á los tiempos he-
roicos del pueblo indio. En cuanto á
las adiciones sucesivas que ha recibi-
do el AfaAábkSraia primitivo, no es
posible, en el estado actual de la cien-
cia, fijar con exactitud las épocas do
aquellas adiciones. Lo único que pue-
de decirse es que en él se encuentra el
eco de las diversas «doctrinas religio-
6 filosóficas que ha producido la
Inoia.
3. ZaBiágavadSilá.Rtiy una. par-
te de aquella obra que forma por sí
sola un verdadero poema, j cuya
unión con la grande epopeya es pura-
mente artificial: tal es la Bkágavad-
Gíiá, nombre que significa canto exce-
lente, considerado ea la India como al I
INDI
Último del MahAbhirala. El poeta sir-
pone que antes de la gran batalla épi-
ca de Knrnxftra, le faltó el valor al
héroe Arjuna, á la presencia de aque-
llos ejércitos fratricidas dispuestos
al combate: su escudero Krishna, que
no es otro que Vishnu encarnado, le
infundió ánimos, exponiéndole la ley
de la trasmigración y el destino de
los buenos y de los malos. Sea. cual
fuese la escuela .filosófica á que se atri-
buya la SASffmad-GíiA, la docb-ina
que ensetla es esencialmente brahmá-
nica, fundada en las leyes de Hanú j
en los Vidat, cuya autoridad se invo-
ca en más de una ocasión. La creencia
en los dioses antiguos de la India, el
sistema fundamental de las castas, los
deberes de cada una de ellas, se reco-
miendan allí como los principios con-
servadores de la sociedad y las condi-
ciones indispensables de la salud eter-
na. Siendo el alma inmortal — según
sus doctrinas — la muerte ea indiferen-
te, y el discreto y comedido siguen
impasibles las leyes de su caste, sin
desear ninguna recompensa, entrega-
dos en absoluto á la contemplación
3ue conduce á la nniflcacion con' la
ivinidad. Cumplir su deber pensan-
do en el Hacedor; tal es la doctrina
enseñada en los tiempos anteriores á
Manú. La inacción no ea una virtud
por sí misma; la acción vale mucho
más que aquélla, si tiene por prínci-
Eal objeto, por término final, unirse á
>ios por la contemplación, es decir,
por la sumisión de los sentidos y el
sacrificio de los deseos, Jpor el cono-
cimiento de la esencia divina: tal es el
soberano bien y el punto supremo de
todos los esfuerzos del prudente. Los
hombres que posponen la práctica á la
contemplación y que creen la obra sq-
^erior á la inteligencia, no sólo se en-
ga&an, sino que no pueden identifi-
carse con Dios por el pensamiento,
condenándose á volver á la vida por
la ley de la trasmigración.^ — El único
medio de sustraerse á esta condición
del renacimiento, es el de conocer la
naturaleza divina y tener sin cesar el
espíritu fijo en ella. Por este camino,
las acciones de la vida, realizándose
según la ley y con todo desinterés, en
vez de encadenar el alma á los senti-
dos y á las cosas materiales, la dejan
esa santa libertad qUe le permite
[fundirse en la esencia divina y ase-
gurarla vidaeterna. — La doctrina mo-
ral, contenida en la Bihgavad-Giti, »3
una elevación inconmensurable y
una filosofía más trascendente y es-
piritual que la del apóstol de los grie-
gos, el gran Platon. Y téngase pre-
sente que estas doctrinas no son una
serie de prescripciones dirigidas á los
solitarios y á los ascetas; sino que ea
I de hombres que viven en el
mundo, para quienes el pensamiento
de la divinidad es un principio, capaz
por si solo, de convertir en hechos
virtuosos las acciones más ordinarias
de la vida. El lector que desee cono-
cer todas las doctrinas contenidas en
la Bh&gavad-GU&i puede ver la tra-
ducción inglesa, por 'Wilkins (Lón-
Digitized by Vj OOQ IC
INDI
drea, 1785); h alemann, por (Peiper,
Leipii^, 1834); la latina, por ScWe-
gel, edición de Lassen (en 8.°, fionn,
1846); Tiiá, traducción griega de Ga-
lanos (Atenas, 1848) j G. da Hum-
boldt, Soére $1 epüodtp del MíAdiiaraía
CMoctdú ton el nomirt de Shégavad-
Qm (Bsrlin, 1827).
4. SI R^t&ya*A 6 sea historia de
Rama. SlSám&yma, de menos exten-
sión, ofrece esa unidad de lengua y
de doctrina que caracteriza la obra de
an solo hombre. Además,. Fyása es
en la India un personaje casi fabulo-
so, mientras que á VdhKtki se le ha
tenido siempre por un hombre que
realmente ha existido. Este solo he-
cho, unido á la perfección literaria
del poema, demostraría que el Rámá-
yama es posterior al Mah&bMrala. £1
asunto ael poema se refiere á la con-
quista ariana del Indostan en su últi-
mo período, puesto que la conduce
hasta la isla ae Ceilan. Y por último,
el carácter alegórico de los personajes
indica una época más avanzada en el
desarrollo panteista del pueblo indio.
Sin erabar^, la crítica no encuentra
modo de admitir que la referida epo-
peya descanse sobre un fondo de tra-
aicioaea realmente hist^Sricas, j que
R&ma haya sido en efecto el conquis-
tador y civilizador del Mediodía. Vol-
viendo 4 la época en que el poema de
V&lmíki fué escnto, debe suponerse
que ya existia cuando los antiguos
navegantes griegos, anteriores á Ale~
■andró, recorrieron las costas del mar
Krytreo v conocieron las Indias saus-
critas. El S&'m&yaMa, podría, pues, co-
locarse eiktre esta época y la de Ho-
mero; puesto que no deja, ni aun sos-
pechar siquiera, la existencia de la re-
ligión búdhica. Aparte de esto, los
críticos Buropeos tienen que examinar
relativunente 4 est« poema, así como
para la grande epopeya, las partes
realmente antiguas y originales; por-
que es evidente que algunos fragmen-
tos y todo lo que concierne á la en-
camación deYíshnu enR&ma, son in-
terpolaciones.
5. Zati*Mftiidf.— Las i'wdfuu, pala-
bra que podría traducirse con bastante
exactitud por mutigüedadet, y que de-
signa ciertos poemas indios que con-
tienen varias leyendas humanas á
divinas, recogidas por sus autores en
las tradiciones nacionales y en los es-
critos antiguos de loa brahmanes, per-
tenecen al género épico, con algunos
otros poemas de menor importancia.
En tiempos remotos, existían varias
obras poéticas, llamadas Pur&iuu, las
cuales, & se han perdido, & sus textos
DO han llegado hasta nosotros. Estas
obras, que quizás- se remontan á la
época de las grandes epopeyas, han
servido de punto de partida á las Pv-
r^uu actuales. Lasdosque sepost
las cuales se tienen por las más
portantes , ofrecen la forma de
epopeyas; la naturaleza de las doctri-
nas que en ellas se desarrollan, prue-
ba la edad moderna de su composi-
cioQ, puesto que se refieren al culto
j i Iss en^msciones de Viebnuy A»
INDI
^iva, esto es, á las dos religiones más
recientes de la India.
6. Leyei de Manú. — k. la antigua
literatura india corresponden las Uya
de Manú.
7. Código de TáJHttvaliya. — Este
cddigo es más moderno, puesto que
data del siglo ti de nuestra era.
S. Varios géneros deervdicion. — Las
obras relativas á la legislación, lla-
madas Diarmacdslrat, son numerosas
en la literatura sánscrita y correspon-
den á todas las épocas, desde los di-
versos cádigos que llevan el nombre
de Manú, hasta nuestros dias. A estas
composiciones, de una extensión ge-
neral, hay que aüadir los tratados
especiales en que están contenidas las
prescripciones y las reglas propias á
cada práctica, á cada ejercicio, a cada
función. El número de estos tratados
considera,ble. — De la danza india
naci6 el drama (en prftkrito, naia);
como de las fiestas de Baco salió el
Coro, el cual constituía casi por sí boM
primeros dramas de la Grecia. La
danza misma parece descender de las
monias védicas, lo que explica el
por qué los indios atribuyen al drama
un origen divino y suponen un poeta
dramático y una compañía de actores
celestes, dando reprentaciones en la
corte de Indra. Sin embargo, el drama
llegó á conocerse en la India .hasta
después d^ secularizada la danza: sus
asuntos- están á veces tomados de la
vida ordinaria; frecuentemente apare-
inspirados en la tradición épica
del MaAAÓMrata 6 del Bánáyana; al-
gunos, en el Vída mismo; otros, en la
;oyenda de Eiishna. Las composicio-
nes dramáticas antiguas son, 6 mito-
.dgicaa, como Vikrama y Úrvaci,- ó
de intriga y carácter, como el C<irro
de arcilla ó el Mvdrá RUaata (el anillo
del ministro). En la India no había
teatro público; éste se componía déla
corto y de los invitados; los actores,
S[ue pertenecían á los dos sexos, no
ormaban una clase menospreciada.
Una representación escénica, hábil y
variada, figuraba los objetos íantásti-
grande espectáculo para
recreo exclusivo de la vista. La regla
de las tres unidades se reducía sim-
§lement« á la unidad de acción : el
rama era de suyo romántico, sin
tocar en el materialismo, y sin exce-
derse de los limites de la verdad, del
buen sentido y del decoro. Una curio-
sidad singularísima nos ofrece el tea-
tro indio, y es: la composición de unas
piezas enteramente metafísicas, cuyos
personajes eran ideas ó im^enes : á
esto genero pertenece el PrahSdha-
FchMdrSdaya (salida de luna de la
inteligencia). Este hecho supone un
público como no se ha conocido otro
Igual en ningún teatro de Europa,
antiguo ni moderno, al par que carac-
teriza la sociedad culta de aquel país.
La poesía lírica y los géneros ligeros
cuentan en la India numerosos escri-
tos : entre éstos debemos citar, Vomo
más notables : Ln Nttbe puntajera 6
Mfghadúta, qne se fttríbnye í KUídít-
indi
75
sa, el poeta más célebre de la India,
cuya composición ha servido de mo-
delo á muchas obras parecidas, y el
GUa-Q6ñnd¿ [canto del pastor), de
JavadSva. El estilo de esta poesía ro-
mántica (excepción hecha de su últi-
mo poema, que es una especie de canto
de amor místico y simbdlico) es fre-
cuentemente afectado, y algunas ve-
ces toma cierto carácter sensualista
y hasta libertino. Este género data,
por lo general, de los tiempos en que
se hallaban en todo su vigor los cultos
de Civa y de Krishna, y se extendií}
en los comienzos de la era cristiana,
coiiservándose durante la dominación
de los árabes. •
9. Zafálntlay elf%enlo — Lalabula
y el cuento se hallan igualmente re-
presentados en la literatura india por .
varias composiciones importantes, cu-
ya existencia está ligada á la histo-
ria de los mismos géneros, en Occi-
dente. El libro más antiguo de fábu-
las es el Pantchat&ntTA, cuya fecha no
se puede fijar; pero seguramente no es
1 primer libro de fábulas que había
sido escrito en aquel país, á juzgar
porsuperiéccion. La naturaleza délas
creencias religiosas de la India ponía
al ser inteligente en relación con los
irracionales, hasta el punto de vivir
en común, lo cual hizo que el hombre
sacase las reglas de su conducta prác-
tica de los hábitos instintivos del ani-
mal. No hay, pues, motivo para con-
jeturar que los indios hayan imitado
las fábulas griegas, cuyo género pudo
desarrollarse del mismo modo sin la
nfluencia de la India; pero es punto
lerfectamente averiguado que la fa-
lula vino del Asia con Esopo el Fri-
gio, cuyo personaje, casi mitoldgico,
pudo inventarla 6 tomarla de los
orientales. Supuesto cualquiera de loa
dos casos, resulta que lalabula es una
creación de Oriente. El SÍt9padTca
(instrucción saluñable), es un compen-
dio del PantchaltMtra, y ambas obras
se atribuyen al brahmán Vishnucaí^
ma. Schlegel y Lassen han dado una
traducción latina, que fué publicada
en 1831; Johnson, una inglesa, en
1848; M. Lancereau, otra francesa,
en 1855; pero la versión alemana,
lor M. Benfey, está considerada como
a más fiel y perfecta. Esta última
obra, de origen brahmánico, no con-
tiene ninguna aventura, hecho ni pa-
saje que recuerde el budhismo, y pa-
rece, si no anterior á esta religión,
contemporánea al menos de sus pri-
meros desarrollos.
10. Filosofía. — No nos es posible
tratar aquí en detalle de la literatura
científica que, por sí sola, forma en
sánscrito toda una biblioteca. Entre
las obras que la componen, aparece
en primer término la nlosofía, ya por
su importencia absoluta, ya jior su
antigüedad y largo desarrollo históri-
co. El período vedico había ya discu-
tido á aoordado la mayor parte de las
cuestiones de metafísica y de cosmo-
logía, antes que estos mismos proble-
mas ñiesen tratados en lengua sana-
crita: no ha habido intorruprion en
Digitized by
Laoogle
le
INM
este movimiento de ideas, ni en el
liso de las dos lenguas, puesto que
ambas han coexistido durante algu-
nos siglos. Kn el Veda j en los más
antiguos íráiuwíia* es donde hay que
buscar las fuentes de toda ta literatu-
ra' fiiostifica de la India. Bn cuanto
i los escritos de este género que se
{loseen, la existencia de antiguas es-
cuelas, que han perpetuado su cele-
bridad, prueba que fueron precedidos
de otros muchos, algunos de los cua-
les existen aún indudablemente. Los
-tratados de filosofia llevan el nombre
de Sitrat, hilo, encadenamiento de
ideas. Los más antiguos se atribuyen
á.K^jfila, personaje que fué diviniza
dp luego, j- á quien se considera comí
el fundador del sistema t&nkhya. Li
- metafísica del budhismo se halla es
trechamente ligada á la de aquel sis
tema, cuyas legendas lo presenta!
como muy
antenor al budha. En efec-
to, todo induce & conjeturar qi
pila debe corresponder al primer pe-
ríodo de la lengua sánscrita. Patanja-
U, y después Y&lnaralkya, fundaron
y aplicaron á la vida práctica la doc-
trina del Ydqa. Estos autores apare-
cen como budhistas, d al menos como
au^uliares de los ascetas de
gion, «
mente
como un sistema de filosoña moral.
Hay, por lo tanto, una relación ínti-
ma entre los libros que tratan del sis-
tema tÓMkhya y los que exponen el
y'Sga ó doctrina de la «km» mutua.
Entre estos últimos debe contarse,
además del XII libro del AfaiáiiAra-
ta, la Bk&gMad-GUd., que aproxima
la doctrina del Yóga al culto popular
de Krishna. Este hecho parece indicar
que aquel poema no debe sor de une
fecha muy antigua, amén de que al-
gunos de sus pasajes hacen sospechar
que sea contemporápea de la predica-
ción budhiata en la India, la cual
comprende por sí sola una larga serie
de años. En esta época colocan algu-
nos , críticos el mayor desarrollo de
•sta parte de la literatura filoséfica
entre los indios. Al lado de esta es-
cuela, florecía, poco tiempo después,
la filosofia que entrañan los Mtm&iuS,'
Sútras. El autor del más antiguo de
estos libros, que se da como el revela-
dor,del Sima- Veda, es Jaimini. El S^
ira de Bádardvana representa el se-
gundo desarrollo de la misna doctri-
na; y sin embargo, la autenticidad de
estos dos escritos no está probada
todavía. Merece citarse también el
Sráhma-SUra, el cual establece que
los diferentes sistemas filosóficos son
más 6 menos erróneos; que el mundo
no tiene realidad sustancial, y que
sólo Dios existe en su unidad absolu-
ta. Esta obra, aunque antigua, es de
fecha posterior á las precedentes.
H. Lígiea. — La lógica está represen-
tada en sánscrita por una larga sene de
producciones denominadas también
ü&irai, que so enlazan á los diferentes
sistemas de filosofía y de metañsica.
LoB tratados más antiguos se han pei^
dído 6 DO han llegadoliasta ataatTOa;
INDI
los más recientes han sido coleccionar
dos bajo los nombres de Ktm&da y de
Qdlawta, autores de época incierta.
Í2. Oramálica, dicctonario, retórica,
poétUa, wéíriea.—l^a. gramática ocupa
un puesto honroso en la prodigiosa
aglomeración de la literatura que des-
cribimos. Pánini, considerado como el
legislador de la lengua sánscrita, per-
tenece á una época muy remota: su
GranÁtiea es estimada como un libro
de inmenso valor, que los indios han
enriquecido coa multitud de comen-
tarios. Merece mencionarse el vocabu-
lario de Amarasinha, autor contempo-
ráneo de K&lidtea, según algunos crí-
ticos. Bn cuanto á los tratados de re-
tórica, poética y métrica, compuestos
en diversos periodos, deben referirse,
por lo lejano de su origen, á la edad
antigua de los Vldat.
13. AstroHontia, *imtrot dteivMltt,
aritmética, álgebra. — La astronomía ha
Íiroducido en la India un número bas-
ante considerable de obras, algui
de las cuales de una importancia r
para la historia de esta ciencia. Los
indios han sido también los inventores
de los números decimales, de la arit
mética j del álgebra, trasmitidas al
Occident« por medio de los árabes,
quienes la tomaron nuevamente de los
indios con la astronomía.
i4. Medicina. — La India posee mu-
chos tratados, que son preciosos, ya
considerados en sí mismos, ya bajo el
punto de vista de la historia de mchi
ciencia.
15. Otrot ramot. — La literatura in-
dia abunda en tratados relativos á la
pintura, escultura, arquitectura y ar-
te militar.
1S. Literatura hidhÍea.—^Vi.&htiXf^-
reció en el siglo vi antes de la era
cristiana y predicó sin escribir una
sola letra. Sus predicaciones se diri-
gían, ora & los brahmanes, ora al. pue-
blo, debiendo notarse que, bajo el
concepto metañsico, se asimilan al
sistema s&nkkya y no contienen nada
de nuevo; pero tsndían á reformar las
costumbres y las prácticas religiosas,
y provocaron, por el principio de. la
Igualdad de los hombres ante la ley,
la abolición de las castas, y por con-
secuencia, una inmensa revolución
política. Esta tendencia democrática
de la reforma se hizo sentir en toda
la literatura búdhica, porque al diri-
girse á las masas populares, los nue-
vos predicadores y los moralistas se
vieron obligados á emplear sus expre-
siones, su lenguaje y sus figuras de
estilo, y á separarse, no tan sólo de
las reglas de Wninj, sino también de
las hábitos gramaticales de la socie-
dad culta de su tiempo. En la litera-
tura brahmánica, el pr&krito no apa-
rece sino accidentalmente en los dra-
mas; en la literatura búdhica, por el
contrario, se le encuentra en todas
partes. Además, las necesidades de la
enseñanza popular forzaron al maes-
tro á desenvtjlver extensamente sus
ideas, á presentarlas bajo diversas
formas y á apoyarlas con ejemplos é
imigeaea, de donde naco la difit»Íon
rara
que reina en muchas de la£ obras
búdhicas, 8U8 repeticiones y .sus re-
dundancias. Este hecho explica tam- '
bien el interés vivísimo de sus nar-
y la impresión profunda que
hicieron sus parábolas, líl eentimien-
tt/moral, la caridad, constituye ordi-
nariamente el fondo de los escritos
búdhicos, al menos de los antiguos,
pues las doctrinas metañsicas y las
reglas jerárquicas no fueron expues-
tas basta mucho después en obras es-
leciales. Sin embargo, según la tra*
lición, el primer concilio, que se
reunió en el Maghada inmediatamen-
te después de la muerte de ^ikya-mu-
ni, dividió ya los escritos sagrados en
tres series comprendidas bajo el nom>
bre de Tripitaka 6 las Tret eettat; esto
es, las tres compilaciones: la primera,
contenía la doctrina de Budha con el
nombre de SStroM; la segunda, las re-
glas do disciplina 6 e) Vimaya; la ter-
cera, la metafísica ó Ábhidhama. Es-
ta división primordial ha quedado
permanente en los países budhistas
del Norte y del Mediodía. Los Sitra»
sánscritos del Nepal, como ha demos-
trado Eugenio Bumouf, son dos épo-
cas diferentes y se dividen en doscate-
f arias: los SUrat limfUt y los ynMt/»
dtrat; éstos, postenoreS por "la len-
gua, la forma y la doctnna, no son
más que el desarrollo de los primeros
y presentan al maestro en medio, de
una corte de dioses y de personajes
fantásticos, que no se encuentran en
los S&trat timpltt, cuya anterioridad
está demostrada por su sencillez rela-
tiva. Los Sütrai búdbiooB más anti-
guos, los que se remontan al último
concilio, ofrecen el cuadro de ana so-
ciedad moral y materialmente decaí-
da por el exceso mismo de su civiliza-
ción, lo que explica claramente el ex-
traordinario éxito que alcanzara la
predicación de Budha, asi en el pue-
blo bajo como en todas las castas de
la India, Las numerosas obras cono-
cidas con el nombre de Tantrat, título
que designaba ya los escritos brah-
mánicos de un periodo literario más
antiguo, deben considerarse como pos-
teriores & la colección del Tripitaka.
Plagado de fórmulas de superstición
y de magia, los Tantrat búdhicos pa-
recen ser el producto de una aliania
entre el culto de Budha y el de Civa;
de modo que éste último, que se halla
en vigor en la India, se encuentra,
for el solo hecho de su unión con el
udhismo, colocado entre los últimos
desenvolvimientos de las ideas brali-
mánicas. El eximen atento de los li-
bros búdhicos servirá grandemente
Sara resolver importantes cuestiones
e cronología en el campo inmenso de
la literatura indiana. Parece nos que
aquel examen hará posible la compa-
ración de las adiciones del Mediodía
y del Norte con los datos que sumi-
nistran los chinos y los griegos, lo-
grándose fijar el enlace de las doctri-
nas filosóficas y religiosas de cada
época, así como el carácter de su esta-
do social, político, moral y literario.
F^r fortuna, los estudios sánscritos
Digitized by
L.oogle
INDI
han heclio notables progresos en Eu<
ropa, de nignn tiempo á estaparte;
sus cODOCim lentos van extendiéndose
más cada dia; y todo induce ¿ creer
que, aciec Botándose, como se acre-
cientan , nuestras relaciones con el
Oriente, el interés har¿ lo que no ha
podido hacer el amor de la ciencia y
el deseo ilustrado de preparar el por-
venir.
32. AnsloaUu sorprendente*. — Sin
poner nada ae nuestro juicio, sin con-
sultar en modo alg^uuo nuea,tras creen-
cias y nuestros sentimientos, vamos á
exponer el prodigioso cuadro de la
teología india, ja según eí contexto
de sus libros, ya también según la
opinión de los eruditos más consuma-
dos. Las concordancias, que ae echan
de ver respecto de otras religiones,
son tan sorprendentes, que hay un
instante en que se apoderan del racio-
cinio más severo, de la conciencia máe
. persuadida, del espíritu más profun-
do. Dejemos ahora que hablen sin ro-
deos los libros y los sabios. sBosque-
jado el cuadro que precede; dados loí
antecedentes que dejamos expuestos,
bien se puede afirmar que la especie
de maternidad que á la Iddia se- atri-
buye, es de todo punto irrefutable, y
que Egipto, Judea, Grecia, Ro
toda la autigaedad, en fin, nó ha
cho otra cosa qne copiar la sociedad
brahmánica en sus castas, sus teorías,
sus reli^ones, y adoptar susBrahmas
6 divinidades, sus sacerdotes y sus le-
vitas, como va anteriormente había
adoptado la lengua, la legislación y
la filosofía de la primitiva sociedad de
los Vidta. — Del sánscrito se han for-
mado todas las lenguas antiguas, de
las cuales se derivan las modernas, y
tomado sus nombres la mitología de
los pueblos primitivos; y as! se ve que
el Olimpo griego nació seguramente
del Olimpo indio. En cuanto á la
JUada, está calcada en e\ Rámáyana,
así como las fábulas de Esopo son las
mismas del indio Pilpay y del brah-
mán Ramasamgayer. La historia de
la filosofía de la India, si hemos de
creer lo que dice Coüssin, es el cqm-
fendio de la historia filosófica de k
umanidad. El. Vida, considerado e
sos himnos más antiguos, no ofre(
fll menor indicio de otra -filosofía ni
doctrina religiosa anteriores á las
suyas. El desenvolvimiento de la fi-
losofía de los indios ha sido origi-
nal durante el largo periodo de su
duración: no hay, pues, ni asomo de
motivo para suponer que los' grie-
gos hayan ejercido sobre ella influen-
cia sensible; antes bien está demos-
trado que en la época en que los an-
tiguos fil^fos de Ift Grecia trajeron
sus conocimientos de lejanas expedi-
ciones por el Oriente, ya la India
había visto aparecer sus primeros
rr&ndes sistemas de filosofía védica,
la reacción liberal que produjo la
tentativa de Kilpila y la pronmda
fermentación de ideas, de donde salió
•1 bndhismo; doctrina reformadora que
vino á cambiar las costumbres y loa
bábitOB de Oriente, j i modiflou
INDI
estado social, completamente pertur-
bado por los sacerdotes brahmanes,
predicando la igualdad de los hombres
e instituyendo una ley común, un
culto universal, en oposición con los
cultos naturalistas á que se hallaba
entregada por completo el Asia. El
budhismo fuá la postrera revolución
religiosa que sufrió la India; la últi-
ma que puso término á la lucha gi-
Íantesca y á la emigración en masa
e los pueblos indios', que iban en
busca de países en donde no tes al-
canzara la venganza de los brahma-
nes. La India, pues, no llegó á ver el
bndhismo sino durante un corto espa-
de tiempo, relativamente á la lar-
ga duración de su historia, debiéndo-
sela considerar como la tierra clásica
del brahmaoismo; religión é institu-
ción social que han resistido á las in-
vasiones sucesivas de los mongoles,
de los árabes y de los pueblos de Oc-
cidente. No es en el Vida ni en sus
apéndices, donde hay que ir á buscar
los elementos de esta doctrina, puesto
que el Vida es de fecha anterior, y la
mayor parte de sus manifestaciones y
comentarios son concepciones indivi-
duales y no libros canónicos. Tres es-
critos contienen principalmente el
braímattitmo ortodoxo : los Uyet de
Manú, el Jiámáyana y el MaAiiAárata:
el primero, bajo la forma de código;
los restantes, en dos grandes acciones
épicas. Pero el brahmanismo no ha
dejado, en ningún tiempo, de fundar-
se en la autoridad del Veda, qne es el
libro revelado, la escritura sagrada
de los indios, mientras que los him-
nos del Jit^- Veda son, en su mayoría,
anteriores á la creación del brahma-
nismo, si bien contienen en germen
casi toda su doctrina religiosa y parte
de sus instituciones sociales. La reli-
gión de los brahmanes es panteista,
en su doctrina abstracta; politeísta,
en su culto; espiritualista, en su mo-
ral. La anión del panteísmo con un
culto y tendencias politeístas tiene
por efecto el simbolismo que caracte-
riza esta religión, y la asimila á la de
los antiguos griegos. Tres concepcio-
nes constituyen sobre todo su esencia;
Brahma, el alma, del mundo y la je-
rarquía de los seres. Por encima de
todo ser individual, se ve aparecer,
hacia el fin del período védico, y des-
E Tenderse por grados de toda forma
umana, al Ser absoluto é invariable,
despojado de todo atributo especial,
de todo carácter de personalidad; su
nombre es neutral como él mismo; no
ejecute ninguna acción determiuada,
ni entra en relaciones de ningún gé-
nero con los seres individuales ; na
9ÓI0 difiere de ellos absolutamente,
sino que es infinitamente superior.
Ué aquí, en efecto, la naturaleza del
panteísmo: sin admitir la doctrina oc-
cidental y semítica de. la creación,
conserva entre el Ser absoluto y los
demás seres una distancia iniranquea-
ble. Decir que en el brahmanismo
todo es Dios, es confiíndir esta reli-
gión, profundamente concebida y lle-
nado g^tadesa, con loa cultos feti-
INDI
V
chistas de los salvajes. La sustancia
infinite, que es Bralma, tiene por de-
bajo á los grandes dioses, de los cuales,
el más elevado, Brahmá, (nombre mas-
culino), se llama el gr&n creador de
los mundos. ¿Cómo este primer prin-
cipio activo y masculino ha podido
salii' de la sustencia infinita de Brah-
ma? Los indios, para responder á esta
pregunte, han concebido i Miy&, cu-
yo nombre significa magia, ilusión, v
cuya significación met^sica es la <íe
materia (medida y límite, tiempo y
espacio]. Jfay&ao es un personaje, si-
no en un sentido mistenoso y simbó-
lico; en sí mismo no es absolutemente
nada, y corresponde á lo que Platon
llama el topo», la madre universal, la
^ra y eíptple poiibiUdad de m¿* y de
méwt. Brahmft no es, pues, eterno
como Brahma, sino que existe en la
duración infinite, pero divisible, del
tiempo: tas leyet del Maná dan, para
fijar el dogma á los ojos de la multi-
tud, la duración del día de Brahmá y
de sus subdivisiones. El alma del
mundo, Paramái«á, es, respecto del
universo, el principio único de la vi-
da, que procede de Brahma: tomada
en su unidad, no tiene conciencia de
sí misma y no constituye una divini-
dad; pero, en virtud del principio in-
telectual, JÜanat, que es el minoe de
los griegos y el tutu de la latinos, de
ella nace AAamiarA, cuyo genio re-
presente el yo; esto es, la personalidad
necesaria de los seres inteligentes de
todo orden. De aquí resulte que la in-
teligencia es la causa de Ta individua-
lidad y de la personalidad de los se-
res; y comoelJ/iuuu proviene del alma
del mundo, de la cual es una forma
determinada, y el alma misma trae su
origen dñ-BraAntá, se ve que todos los
seres tienen su principio en este gran
creador, del cual se alejan tento mé- -
nos, cuanto más desarrollado y mejor
dirigido se halla en ellos el principio
intectual; esto es, la razón.— Tales son
los principios metañsicos que condu-
jeron á los brahmanes á su gran teoría
de la jerarquía de los seres. En efec-
to, la dignidad de cada uno de ellos
crece ó disminuye con su inteligen-
cia, y sólo por el predominio de la
razón pueden aproximarse á su orí-
gen, que es Brainá. Todo lo que sir-
va de obstáculo á la inteligencia; todo
cuanto puede oscurecerla ó aminorar-
la, tiende á alejarlos y hacerles deseen-
jerarquía en que se hallan
clasificados
por
i propí
1 naturaleza
ipiritual. Por la inteligencia de qne
están dotados, se elevan los seres ha-
cia «1 Creador y se unen á él mentel-
mento; por la pasión, son arrastrados
hacia los objetos materiales, cuya
magia y encanto tos envuelve, los se-
riay
eylí
los sepulte en las tinieblas de
la ignorancia: y una vez privados de
la inteligencia y de toda conciencia de
sí mismos, descienden ¿ los últimos
peldaños de la escala de los seres,
cuya cima ocupa el Dios del univer-
so.— Toda la legislación de la India
se encuentra igualmente en Boma,
legataría de Egipto y de precia: su^
L.'igitized by
le
78
INDI
e las leyes indias, codiGcadas
miles de «Sos antes de la venida de
Cristo; véanse los librea 8,° y 9.° del
famoso código de Manil, que tratan
de las leyes flivil j criminal, del pro-
cedimiento, de la conciencia pública,
de los testigos ; del testimonio, j de
las lejes penales para loa crímenes j
delitrá, j se verá que el juramento, la
propiedad, la prueba, el testamento,
el interés, la caución, la multa, la
prenda, la fianza, el arriendo, el at-
quilor, la hipoteca, el matrimonio, en
una palabra, todos loa derechos y to-
das las acciones de los hombrea, han
pasado sucesivamente de la India á
nuestra legislación. El código de Ma-
nú, ¡íiiuta-dAarmii-Caslra, se halla
dividido en 12 libros, comprendien-
do 5.370 versos en la edición publi-
cada en París, en 1830, en los cua-
les ae exponen, como ensefianza re-
Telada, los preceptos de la ley. Manú
es el nombre de un ser superior, fre-
cuentemente citado en la lit«ratura
india: su primera mención ae en-
cuentra en el Rif- Vida, monumento
el más antiguo del pensamiento hu-
mano, en donde aparece como el padi
común de los hombres; los poetas le
atribuían la institución del sacriñcio;
los arias del Indo le consideraban
como su primitivo legislador, desde
antes que descendieran, hacia el Sud-
este, á los valles dal Yamuni y del
Ganges. Este famoso sabio de la In-
dia., llamado comunmente «el hijo de
Steajf anb Ama,* es deáT,ie «aquel que
existe por sí mismo,» no es un perso-
naje exclusivunente indio , puesto
3ue su origen se pierde en la noche
e las edades an ten istd ricas; las tra-
diciones le hacen remontar á los tiem-
pos en que au raza vivía, en su unidad
Srimordial, á lo largo de las orillas
el Ozus. Toda su legislación está
fundada en el Vida: el espíritu gene-
ral que anima sus lejes puede resu-
T¿irse en estas dos frases : pwetaji$iea
y moral; t%hordi*acio* de lot hoMbret
entre tt. Los elementos. que componen
esta sabia legislación, se hallan tan
estrechamente unidos, que es muj di-
fícil determinar si las castas han sido
creadas para conservar el espíritu re-
ligioso, ó si la doctrina religiosa fué
concebida en vista de la conservación
de las castas. No es posible suprimir
ni modificar ninguna de las partes
esenciales que constituyen este gran-
dioso monumento de la legislación in-
dia, sin que se venga abajo toda la
obra. — No menos notables que las an-
teriores,son también las analogías que
se echan de ver entre las religiones bu-
dhista y cristiana. El budhiamo, se-
gún H. Dufar, es el cristianismo de las
razas amarillas. La profunda diferen-
cia que existe entre las dos religio-
nes, es con'elatÍTa á la diferencia de
las razas que han practicado el origi-
nal védico-brahmánico. En efecto, las
religiones, como las demás institucio-
nes sociales, sOn producto peculiar
del genio de cada raza; y aparte del
elemento tradicional que conservan,
llegan al nivel moral é intelectual de
INDI
los pueblos que las adoptan. Budka
hubiera sido Jesús en el Occidente,
mientras que Jesús habría sido Budha
en el fondo de la India. Ambos refor-
madores tuvieron un mi&mo modelo,
£ritAMa, el hijo de la Virgen Devana-
guy, la encarnación más alta de Vish*
nu, sobre la cual está basado el sq*
blime dogma del Redentor cristiano.
Jk^ki KrüAna, como Bhnda t como
■Jetvt Critto, vino á cumplir la pala-
bra de Dios y rescatar i, la humanidad
délos pecados cometidos por sus ante-
cesores. El nacimiento de aquel Re-
dentor está anunciado en la profecías
del Oituñi indio, el cual explica la
creación del mundo, la rebelión de los
dtvet 6 ángeles , el nacimiento de
AdAima -y de ffma, el diluvio joue la
cronología india señala al fin del twa-
parayuga, es decir, tercer» edad de la
existencia del mundo (más de cuatro
mil años antes de nuestra era], t de
cuyo cataclismo sólo se salvaron Wai-
¡Batvata, su familia, las semillas de
las plantas y una pareja de todos los
animales, que aquél encerrara en el
buque, construido por consejo del Se-
ñor. Las obras de teología más autén-
ticas relatan igualmente la vida de
Sevanafvy , la Virgen María, el naci-
miento de Krithna, las persecuciones
del tirano de Madura, la degollación
de los inocentes, la infancia del Re-
dentor, BU vida militante, sus máxi-
mas, sus parábolas, su enseñanza filo-
sófica y religiosa, y, por último, su
muerte en las orillas del Ganges, ca-
lificada de «verdadero asesinato sacer-
dotal » Krishna, como Budha después,
como Jesús más tarde, se había ro-
deado de algunos discípulos, los cua-
les continuaron luego en su prístina
pureza la predicación del maestro, dis-
tinguiéndose, entre todos ellos, un jo-
ven llamado A.rd^%na, descendiente de
una de las principales familias de Ma-
dura, el cual, abandonándolo todo, se
unió á su.maestro, jurando consagrar-
le toda su existencia, y ayudándole
en la propagación de sus salvadoras
doctñnas. El bautismo cñstiano no es
otra cosa que el bautismo indio: tos
partidarias de Krishna tienen un río
sagrado, el Oange^ como los sectarios
de Juan Bautista tienen el suyo, el
Jordán, sirviendo ambos igualmente
para lavar la mancha de origen. Pero
esta costumbre nació en el extreme
Oriente, en el país clásico, digámoslo
así, de las abluciones religiosas. Cuan-
do se lee la historia legendaria de
Budha ga^yamuni, dice un erudito,
no parece sino que la vista recorre las
páinnasde San !£o.t/eo,capit%iotl, II,
IV y XIVII. Según la leyenda,
Sakyamuni nació de une virgen de
estirpe real, cuando reinaba la paz ¿n
toda la tierra; se profetizó su naci-
miento; fué en su cuna adorado por
reyes; presentado al gran sacerdote
del templo, quien le vaticinó que lle-
garía a realizar grandes empresas;
niño aun, asombró con su sabiauría á
los doctores; se retiró al desierto, don-
de hizo penitencia dnraat« diez años;
ñié tentado por el demonio; escogió
INDI
discípulos para la predicación; final-
mente, fué conducido al suplicio por
tos enemigos de sus doctrinas, y, al
espirar, tembló la tierra y se cubrió
el cielo de sombras. Semín Jacolliot,
la opinión científica de la India anti-
gua, sobre la creación universal, filé:
que el principio material y el prínei-
[lio de vida se unieron en el agua bajo
% influencia del calor, y que el ser
animado ha ido progresando por las
solas fuerzas de la naturaleza, eleván-
dose gradualmente, de un tipo inferior
á un tipo superior, desde la mónad»
primera hasta la prodigiosa creación
del hombre. La leyenda sacerdotal dio
origen á las antiguas legislaciones y
creó en elmundo el derecho divino
del sacerdote y del rey, las castasyla
esclavitud. La leyenda poética inven-
tó las fábulas que después produjeron
todos los úiiutu, acomodándolas á las
épocas y á los pueblos á que ae desti-
naron. El caos, el espíritu divino na-
dando sobre las aguas, la separación
de la luz y las tinieblas, la creación
del cielo y de la tierra en seis dias, el
séptimo, en que el Señor descansó,
después de ver que era buena su obra;
la rebelión de los ángeles, que eran
arrojados á los infiernos, todo, en fin,
se halla en los antiguaos libros de la
India, incluso el pecado original. R¿
aquí con qué sencillez y delicadeza s«
da cuenta.de la caida del primer
hombre,— «Distinguió. al hombre por
la fuerza, la estatura y la majestad, y
le llamó AdAima [en sánscrito, el pri-
mer hombre): dio á la mujer en dote
la gracia, la dulzura, la belleza, y
la llamó Seva («n sánscrito, lo que
completa la vida). Entonces Adhima,
volviéndose hacia su mujer, la mi-
ró, y su corazón latió fuertemente en
su pecho á la vista de tan perfecta
hermosura. Ella permanecía en pié
delante de él, sonriéndose con virgi-
nal candor y turbándose por descono-
cidos deseos; sus largos cabellos, ex-
tendidos en derredor de su talle, se
entretejían en caprichosos rizos, sir-
viendo de velo á su púdico rostro y á
BU desnudo seno, que la emoción co-
menzaba i agitar, Adhima ae aproxi-
mó á ella; pero temblando. £1 sol iba
á desaparecer en el Océano; Adhima
se aventuró entonces á pasar la mano
por la cabellera perfumada de su com-
pañera; sintió como si un escalofrío
invadiese el cuerpo de Heva, y este
escalofrío se apoderó de él también.
Tomóla entonces en sus brazos y la
dio el primer beso, pronunciando muy
bajo el nombre de Meva, que se le
acababa de dar. «¡Adhimaí» murmuró
suavemente la mujer al recibirle. Y
vacilante, desvanecida, se desplomó
en los brazos de Su esposo.— La noche
había llegado con sus misterios; loa
pájaros apagaban sus cantos en los
bosques; la voluntad del Todopode-
roso estaba cumplida, porque había
nacido el amor, previa la unión de
los dos sexos. Asi lo había querido
Brahma, para enseñar á aus cnaturas
^ue la comjmfiía del hombre y la mu-
jer, sin el incentivo del amor, serí*
uigitizedby VjOOQIC
INDI
nns monstruosidul contraría í la na-
turaleza J ^ BU le;. Este hecho t«DÍa
lagar en 1& isla de Ceilan, á sea en el
paraíso de la India.
33. Todavía tomot erittMHOt. — No
parece sino que el origen tiene un es-
píritu universal que se trasmite á los
organismos de la vida, daudo su alien-
to ^ su inspiración í todas las formas
derívadas del principio común. Así
acontece que, al leer el Rdmáyona, se
Qoa figura que leemos la Iliada, ó al
leer la Iliada, se nos figura que lee-
mos el Sámdyana. Pero hecha abstrac-
ción de esta metañsica incomprensi-
ble, casi dogmática, de los hechos or^
ginanos, ápodr& decirse que la Iliada
está baf^a sobre un poema indio,
que el a.utor del poema griego no oyó
nombrar tal vez? Agunos filúlogoí
llevan tan adelante su orÍMitalismo,
que ven en los poemas de la Qrecia
ñeros plagioa de los poemas de la
India, cuijras ridiculas exageraciones
no merecen una sería recitación.
ffjáiao se plagia la guerra de Troya?
f'Cómo se plagian las divinidades j
oe héroes? ¿Como se plagian los rui-
doe armoniosos del iitmortal ciego de
Bamirna? Gn fin, ¿cdmo se plagia el
alma del poeta Homero? Quien fuera
capaz de plagiar ese espíritu, sería
capaz de crear el mundo de la nada.
Euasto que seria capaz de plagiar á
ios. Grande y onginal es el JednA-
«MF*; grande y original es también la
loada. Si vale expresar nuestro pare-
cer respecto de la epopeya última,
afirmamos que no es ciertamente más
original; pero que es más grande
Ahora decimos acerca do la religión,
lo que acabamos de manifestar acerca
de la poesía. Así como la Iliada no
tiene explicación posible fuera de Ho-
mero, asi la historia V la legislación
del moeaismo no pueden tener expli-
cación posible fuera del gran legista-
dor israelita, en armonía con su pre~
destinación religiosa ; con los secre-
tos del Altísimo. Se copia una expre-
sión; ee copia una idea, se copia una
imagen; pero no se copia la inmensa
creación do un Moisés; más claro, no
M copian los genios. Y ei esto no ad-
mite duda respecto de Moisés, menos
duda debe admitir respecto de Jesús,
complemento final de la ley y dé la
profecía. ¡Se habla de copias!' ¿Ctfmo
Be copia la sencillez del Bvangelio?
¿Cómo se copia la sublimidad? ¿Cdmo
se copia el llanto de la Virgen María?
¿Cómo se copia aquella lagrima, la-
mentación profunda de todas las ge-
neraciones, suspiro de la tierra, últi-
mo modelo de la moral, último mode-
lo del arte? Hablando del conjunto de
nuestras Sagradas Bscríturae, pregun-
tamos también: ¿cómo se copian esas
milagrosas genealogías, que han ve-
nido perpetuándose y cumpliéndose
desde el fondo de los tiempos bíblicos
hasta el dia postrero de la Revelación;
es decir, desde el Paraíso hasta Patmos,
desde Adam hasta el evangelista, des-
de el &¿*etü hasta el ApocaUpti de
san Juan? ¿Cómo se copian tantos ar-
cano», tabtoe portentos, tantas belle-
INDI
zas, tantas maravillas? ¡Ah! Un Dios
ae concibe, se siente, se ama, se ado-
ra; no se dibuja: un Dios se reve-
la; no se plagia. Las concordancias
de la teología de los indios respecto
de otras religiones, no quieren decir
3ue sean meros plagios las creencias
e los demás pueblos. Lo que prue-
ban, es que la India sirvió de cuna
al pensamiento del género humano,
lo cual explica naturalmente él que
allí encontremos las tradiciones re-
ligiosas de los tiempos vírgenes, ini-
ciaciones venerandas del vaticinio y
de la fe, plegarías solemnes de los
Srímeros hombres, memorias divinas
e augustos misteríos; 6, lo que es lo
mismo, memorías divinas de todas las
memorías humanas. Tampoco admiti-
mos, porque no lo creemos, que el
evangelista crístiano copiara de la In-
dia, cuando tenía delante su original,
sin hacer mención de que un san Ma-
teo tiene bastante con un Crísto; como
no admitimos de la propia manera que
los jurisconsultos romanos copiasen
sus códigos de tal 6 cual libro de Ma-
nú, que no conocieron probablemente.
Lo que admitimos, es que las gran-
des necesidades de la vida, del enten-
dimiento y de la conciencia son comu-
nes á todos los hombres; lo que cree-
mos y profesamos, es que el tiempo
comprende por iguales partes á todos
los siglos, por cuya razón es el cristal
de la Providencia en donde vienen á
reflejarse todas las historias, todas las
emociones, todas las esperanzas, todas
las leyes, todos los principios, todos
los dogmas, todos los mundos. Por
consecuencia, considerándonos á nos-
otros mismos como generación huma-
na y raza política, admiramos las
grandes cosas del extremo Oriente;
pero continuamos apellidándonos hi-
jos de Grecia y Boma. Como seres ca-
paces de convencimiento religioso, no
desconocemos las excelencias del bu-
dhismo; pero continuamos apellidán-
donos hijos del Nazareno, hijos do Ma-
ría, hijos del Calvario, engendrados
en los santos dolores de la Cruz. Nues-
tra Sibüa, en su período hebreo y
cristiano, está considerada por todos
los sabios como el primer libro de la
tierra, enunciación la más portentosa
de la esencia divina y de lu mente hu>
mana. ¡Se habla de copiar! ¿Cúmo se
copia eso? Si el copiar bastase á pro-
pósito de las Escrituras Sagradas, es
evidente que pudieran existir muchas
copias. Pues ¿cómo acontece que en el
trascurso de más de dos mil quinien-
tos años no se ha escrito más que una
Biblia? ¿Cómo acontece que la numa-
nidad congregada no sería capaz de
añadir una letra al milagro de nues-
tros dogmas? En fin, lo repetimos: fá-
davla sowot eritlianot.
34. CoHchaion. — Hemos llegado al
último término del presente artículo,
al cual hemos dado toda la extensión
que de nosotros reclamaban la impor-
tancia y trascendencia- de las materias
que en él se tocan, cuyo conocimien-
to, siquiera sea superficial, considera-
mos d^ ma;^or interés para la erudi-
INDÍ
79
es remontarse á los primitivos oríge-
nes del linaje humano: su pasado y su
porvenir, como afirma De Jancigny,
interesan en el más alto grado álá
humanidad entera, porque el pasado
de la India encierra en sus profundi-
dades algunas de las príncipales reve-
laciones de la historia del mundo, y
su porvenir se liga de una manera
cada vez más íntima á la suerte de las
grandes naciones europeas. Por otra
parte, bajo el punto de vista científi-
co y bajo el del complemento intelec-
tual de la especie humana, el «studio
de los tiempss antiguos de la India ó
del mundo brahmanico, forma esen-
cialmente parte integrante del pro-
greso de toda la tierra, al mismo tiem-
po que, mirado como dogma del por-
venir, pertenece sin duda á los gran-
des arcanos del espirítu. Tal es la
India, vastísima región del Asia me-
rídional, considerada como la más ci-
vilizada del mundo antiguo, cuna del
saber v de las creencias religiosas de
todos los pueblos, teatro de las revo-
luciones más formidables, de las ha-
zañas más heroicas, de los sucesos más
inesperados, más grandes y maravi-
llosos que registran los fastos del
mundo; tierra feracísima, vegetación
incomparable, historia llamada á des-
correr el velo que nos oculta cien civi-
lizaciones perdidas, pueblo que han
visitado los filósofos más profundos,
los más grandes historiadores , los
hombres más ávidos de ciencia, los
especuladores más atrevidos, y cuya
conquista llevaron á cabo los héroes
más ñimosos de todas las edades.
Etiuolooía. Sánscrito SittdAui,
nombre del Ituh, río: latín, India; ita-
liano, India; catalán, India; francés,
Indt.
Indiana. Femenino. Tela de lino
ó algodón, ó de mezcla de uno y otro,-
pintada por un solo lado. * •
Etimolooía. India, de donde proce-
de: catalán, indiana.
Indianero, ra. Masculino y feme-
nino. El que trabaja en fábricas de in-
diana.
Indianista. Masculino. La persona
conocedora de la lengua de los indios.
Indiano, na. Adjetivo. El natural,
fero no originario, de la India ó las
ndias, y lo que pertenece á las mis-
mas. I Llámase también así al que
vuelve rico de ellas. | db hilo meqbo.
Avaro, miserable, mezquino.
Etiuolooía. India: latin delasins-
Indias. Femenino plural metafóri-
co. Riquezas, preciosidades. Q Tsnbk
UN TÍO KN IxDiAS. Locuciou proverbial
con que hacemos burla de quien se
promete villas y Castillas, sin más
ayuda que la de un deseo casquivano,
despertador de necios caprichos.
HriuoLoaÍA. Indias occidentales.
Indibil. Jefe de los ilergetes de
España, que vivía en el siglo iii antes
de nuestra era. Hizo alianza con los
cartagineses, y ganó con su auxilio
Digitized by
L.oogle
80
INDI
ans completa victoría i EBcipion, en
el afio 211. Después se uni<Í á los n>-
macos, eeperando que le dejarían su
reino; pero encañado por éstos, se re-
beló contra ellos j los derrotó en Ta-
nas ocasiones, muriendo, por fin, en
una batalla dada en el afio 205 antes
de Jesucristo.
Indicación. Femenino. La acción
ó efecto de indicar. [| Medicina. Noción
suministrada por el examen del en-
fermó, de la cual puede deducirse el
tratamiento que debe emplearse.
EriHOLOafA. Indicar: latin, imíka-
(Ka, precio, tasa, estimación material
de las «osas, en Ulpiano; señal, en
Plinio: catalán, indiáciiS; francés, i'»-
dieatioH.
SiNONiHU. Indicado», imimuciM,
édutrífítíM, preceHCÚm', obtenaeion. La
imdi(MÍon no dice nada, no da & cono-
cer nada de un modo formulado.
Indicar es, propiamente hablando,
hacer una señal, en cu^a virtud poda-
mos venir, por deducción, en conoci-
miento de la cosa. £1 canto de ku «ws
nu indica gw amanee». Esto quiere de-
cir: TO se que las aves cantan todos
los 4i"& &1 amanecer; es así que ;o
o¡^ el primer canto de las aves, lue-
go debo creer que amanece. Tml ^
Imhüt»; te indiqnépor medio de vna te-
lia qne callara; y, #M e/eeto, callS.
La persona i quien ee indica que
callara por medio de señaa, no com-
prendía acaso su situación; pero laiK-
dicacion le obligó í deducir que iba i
cometer una imprudencia, yee redujo
6, guardar silencio. No sabía de qué se
trataba, no conocía la cosa de un modo
terminante, el motivo de la indicación
era un secreto para él; ain embargo,
infirió que debía callar.
La indicación, pues, no es otra coaa
que un amago, un llamamiento &
nuestra razón.
La intinitacúm se diferencia del an-
terior vocablo en que puede ser, y es
frecuentemente maliciosa, aguda, epi-
gramática. El pasaje del padre Cobos
es un buen ejemplo de iminnacion.
«Hermano, quien quiera chocolate,
que va^a i tomarlo á su celda.* El
padre Cobos se tMMKtf admirablemen-
te i au compañero con esa indirecta.
I)iaa pasaaos oí decir á una señora
la siguiente frase: «Siempre que Fu-
lano viene á mi casa, se iminúa que-
dándose á comer.» Este es otro ejem-
plo que explica may bien la signifi-
cación picareBca, el chiste agresivo y
burlón de la palabra que nos ocupa.
Siempre que se usa con intención sa-
tirica, nos deja algo picante en el
oído.
La advertencia esti en relación con
las ideas de bien y de mal, de vicio y
de virtud, de premio y castigo. Siem-
5 re expresa un hecho de conciencia,
e moralidad. El padre advierte al hi-
jo que no salga de noche, que no se
case con tal ó cual mujer, que no em-
prenda esta ó laotra negociación, Ád-
vertánot para que la persona advertida
no caiga en un lazo, para que evite
algún peligT^, para que no le venga
mal. Advtrtir es cumplir nn deber.
INDI
\jt. prevención supone mando, auto-
ridad. El \ehprtvtene k sna soldados
que estén alerta.
La observación supone juicio, análi-
sis, razonamiento. Para llejgar al co-
nocimiento de la verdad, ha^ varios
sistemas que se llaman crítenos. Uno
de ellos es el criterio de ebeervacion.
Así se dice: la prudencia aconseja no
desatender las obtervacienet del sabio.
La observación, pues, pertenece á la
filosofía del entendimiento; es una de
las grandes aptitudes de nuestro es-
píritu.
El amante índica su amor con una
mirada.
El satírico se iminia con una in-
vectiva.
El amigo advierte.
■ El superior /ifíctow.
El sabio ebterva.
De modo que la indicación se oje.
La intinnacion hace reir.
La advertencia debe oirse.
La prevención debe obedecerse.
La observación debe estudiarse.
Indicado, da. Participio pasivo de
indicar, j] Masculino. Medicina. El me-
dio que emplea el médico para com-
batir la enfermedad, cuja indicación
le ha suministrado el estado actual
de] enfermo.
BTiMOLoaf*. Latin ináttíUnt, parti-
cipio pasivo de indiñre, indicar: cata-
lán, Mdicat, da; francés, ináiqné; ita-
liano, indicalo.
Indicador, ra. Masculino y feme-
nino. El que indica. |] Adjetivo. Pro-
pio del índice. | Que inaica. ] Mas-
culino. Pieza móvil de un telégrafo
que representa los signos. | Omtíolo-
jia. Oenero de aves. ¡ Índice.
Etuiolooía. Indicar: francés, indi-
catevr; italiano, indicatore.
Indicante. Participio activo de in-
dicar. Lo que indica. Se usa también
como sustantivo.
EriiiOLoaf A. Latin indican», indícM-
tit, participio de presente de úfcífeSr;,
indicar; catalán, tndicant.
Indicar. Activo. Dar ¿ entender Ó
significar alguna cosa con indicios 7
señales. \ Dibuja. Representar un olí-
jeto sin formas detalladas, en cujo
sentido se dice: indicas las masas de
un cuadro.
EtiuolooÍa. Latin indítíSre, de »,
en, dentro, sobre, y dScÜre, dedicar,
destinar, ofrecer; forma frecuentativa
de indlcire, declarar, descubrir, mos-
trar brevemente; de ¿11, en, y lücíre,
decir: italiano, indicar»; francés, ütdi-
¡ner; catalán, indicar.
Indicativo, va. Adjetivo. Lo que
indica 6 sirve para indicar. |¡ GramÁ-
tica. El primer modo de cada verbo,
que indica 6 demuestra sencillamente
las cosas; como: ;o sor, til auas. || El
carácter del modo indicativo consiete
en afirmar las cosas de un modo ab-
soluto. Comprende este modo todos los
tiempos que tiene el verbo hasta lle-
gar al modo imper^vo. Por consi-
guiente, corresponden al modo indi-
cativo el presente, el pretérito imper-
fecto, el perfecto, el pluscuamperfecto
y el futuro. J L^iea. Cosa afirmativa.
Indi
(San Ibidoro.) | Fórmula indicativa.
Teologia. Fórmula absoluta del sacra-
mento. \ SiONOS indicativos db una
BNPBRUEDAD. Medicina. Señales que,
por su propia naturaleza, por sí mis-
mas, enseñan al médico lo que debe
hacer.
EriMOLOofA. Indicar: latin, vaHcaO-
vus, que designa ó señala; indicativos
uodns, modo indicativo de los verbos,
en Prisciano; italiano, indicativo; fran-
cés, indieatif; provenzalj ñuftM^ti; ca-
talán, índicatin, va.
Indicción. Femenino. Convocación
ó llamamiento para alguna junta ó
concurrencia sinodal 6 conciliar. \\Cro-
nolotia. El periodo que se forma, con-
tando de quince en quince años, de
cujo cómputo se usa en las bulas pon-
tificias. La INDICCIÓN ee uno de los
tres ciclos que entran en el periodo
juliano, jl Cánones. Prescripción im-
puesta á todo el cuerpo de los fieles,
en cujo sentido se dice: indicción de
un avuno obligatorio para toda la cris-
tiandad católica.
EtiuolooÍa. Latin indict'ío, convo*
cacion, emplazo para concilio 6 junta,
en el Código teodosiano; forma sus-
tantiva abstracta de indictnt, declara-
da, notorio, participio pasivo de indi-
eíre, hacer saber; de ih, én, y dicíre,
decir: italiano, indiñone; francés, m-
diction; catalán, indicié.
Reseiía.~~\, Cuando se quiere ha-
blar del año primero, segundo ó ter-
cero de una indicción, se dice: indic-
ción primera, indicción segunda, in-
dicción tercera, y asi sucesivamente
haeta llegar al numero de quince.
2. ¿füíomiiNfi^iM. Tributo en gra-
no, impuesto por los antiguos roma-
nos á Sicilia y Cerdefla, para las ne-
cesidades de la amuHM ae Roma. El
Senado la decretaba j fijaba el precio
á que debía ser pagado el grano.
3. Indicción thibutaua. Tributo
anual, impuesto a las provincias ro-
manas, para la provisión de los alma-
cenes militares.
4. Indicción cronolóqica. Ciclo de
quince años judíos, fijado, según se
cree, para la revisión catastral que
servía de norma en el reparto del nue-
vo impuesto. Se conjetura que fué in-
ventada en tiempo de Const&ntíno, Ó
de Constancio, lo más tarde. Cuando
Cario Magno hizo al papa soberano
temporal, la corte de Roma principió
á contar por indicciones, siendo la
primera la del 1." de Enero de 813.
Entonces se distinguía la indicción
imperial 6 eesariana, cuya verdadera
fecha era el 24 de Setiembre, época en
que la recolección está terminada, y el
pueblo, en disposición de pagar los
impuestos; y la romana 6 papal. Antes
de Cario Magno, los papas contaban
ror loa años de los emperadores; y á
nes de) siglo x, por los años de su .
pontificado.
índice. Masculino. Indicio ó señal
de alguna cosa, | Lista ó enumeración
breve, y por orden, de libros, capítulos
6 cosas notables. || Catálogo contenido
en uno 6 muchos volúmenes, en el
cual, por orden al&bético ó cronológi-
Digttized by
Laoogle
muí
co, etriáa escritos los autores 6 mate-
rias de tas obras que se conservas en
una biblioteca, j sirre para bailarlos
eon facilidad j rraaquearlos con pron-
titud í cuantc» loB buscan S piden, ü
La pieza á departamento donde eat¿
el cátalo^, etc., en las bibliotecas
Sdblicsa. I La manecilla <5 mostrador
e los relojes. | Ikdhx 6 (nsics. Gatá-
loro de los libros eoepecboeos de he-
rejía, caja lectura prohibe la Santa
Sede; annque no bajan sido condena^-
doe á la sazón de un modo jurídico. ||
■zfdioatorio. Catalogo de loa libros
«nya publicación j Tenia se prohiben,
durante el tiempo en que se les expur-
n oon las correcciones impuestas. |¡
CoNassoaciON dkl Indicb. La que
. existe en Boma para examinar los li-
bros nuevos, proaibiendo su lectura j
sn venta en caso oportuno. ^ Poner
viT UBRO HN SL ÍNDtCB. Locucion pro-
verbial. Incluirlo en el catálogo de la
prohibición. | Ponsb wí oosk sn xl
Indick. Frase metafiSrica. Prohibir-
la. J Véase Dbm.
BmiOLOafi.. Indicar: latín, vtátí),
MtflEíM (cuvo ablativo es imdtet); itar
li'ano, Índice; francés j 'provenzal,
Mem; catalán, indiet. '
Sutüa hi$tíriea. — ^Nombre con que
se desi^a el Ináea Ubnnm proitbi-
tmm, o sea el catálogo de los libros
prohibidos por la Iglesia romana, por
contener errorres 6 herejfas. Desde
los tiempos más antiguos han sido
prúflcritas por la antoridad eclesiástica
UM obras reputadas como peligrosas
para la fe / para las costumbres,
eomoi por ejemplo, las obras de Arrio
7 de los autores Mu^os condenados
«n los Concilios de Nioea j Constanti-
Bopla,' en 325 y 400. Estas prohibi-
ciones se renovaron durante toda la
Bdad Media, pero fueron más name-
tosas al principiar la moderna, cuan-
do, merced al descubrimiento de la
imprenta j al movimiento de la Re-
fenUa, se multiplicaron los libros v
lo* ataques contra la Iglesia, En 1545,
la nniversidad dsLovaina formd, por
6rSen de Carlos T, una lista délas
otaras qaa jnsgaba peligrosas; j este
ejemplo ful seeuido por los principa-
les &tados déla cristiandad; j pnn-
dpalmento, por Boma, donde el papa
Paulo IV, en 1669, confia á la Con-
g^rSgacion del Santo Oficio la redac-
ción del primer índex publicado por
la Santa Sede. El Concilio de Trento
aprobd eeta institución, que regulari-
zó el t)apa Pío V, institiíjendo, en
1666,- bajo el nombre de Congregación
M Indi», un Consejo encargado de
eonlinnar la lista de las obras prohi-
bidas. Desde aqueUa época se ha con-
tinnado en Roma la publicación del
JmáaB, j la pena por las infracciones
«6 la de excomunión major; pero la
«ereridad de las prohibiciones está
compensMb por los indnUot, 6 sean
lieenciaa eoncedidss á los sabios j á
los religiosos para leer las obras in-
dñidas en el Ihdicx.
ladiciado, da. Adjetivo. Fortnu.
S qa« Meofi contra si la sospecha de
lahw wmetido.an delito. 1 Indicio,
INDI
Indiciador, ra. Uascu^o 7 fema-
nino. £1 qae indicia.
ErtHOLoaÍÁ. Indicia»^: catalán, indi-
eiador, a.
Indiciar. Activo. Ftnnte. Descu-
brir algún reo por indicios. D Indicas.
Etiuoloqía. Indicio: catalán, indi-
ciar.—tD&i ú ocasionar indiciot de
alguna cosa, por donde se venga en
conocimiento de ella.» (Aoadbuu,
Diccionario de 1716.)
Indicio. Masculino. Cualquier ac-
ción 6 señal que da á conocer lo que
está oculto, f Indicios 6 sospechas
VKHBMENTOS. FoTOue. Aqucllos que
mueren de tal modo á creer que algu-
no es reo, que ellos solos equivalen á
semiplena probanza.
BriuoLoafA.. Indicar: latín, inH-
éUm, señal, argumento, acusación;
tema sustantivo de indícSre, indicar:
italiano, inditio; francés, Índice; cata-
tan, indiei. La i breve de indiiíhm ea
la í de in^tí^t. Si viniera de üu^cüre,
anunciar, ja t seria larga: indiéíim.
SeieHa.^l. El indioio es una voz
de derecho romano, j significaba: cel
premio de la delación,» pu^to que la
le^ concedía cierto beneficio al que tu-
duaba algo en materia de crímenes.
" Cuando el que presenteba el in-
dicio era reo, alcanzaba la impuni-
dad, como recompensa de la delación:
CTüu projlteri A ojferre; delatora
loa cómpUces para librar la impuni-
dad de su delito. (Cicbbon.)
SiNONiuu.. Indicio, teüal. Indicio,
V uíial, cuando se usa como sinéuimo
de indicio, son las circunstancias que
ueden contribuir al descubrimiento
_e un hecho oculto; pero la teSal ea
mis patento, 7 depende más directo-
mento del hecho que el indicio. Una
puerto descerrajada es teMal, j no in-
dicio, de violencia. La ocultación de
la persona i quien se atribuye aquel
acto, no es eeital, sino indicio de su
culpa. El humo es leial, no indino,
de niego; las huellas correspondientes
á las umensiones de los pies de una
persona, son indiciot de su tránsi-
to por el sitio en que se descubren.
(IfclUL.)
Indico. Masculino. Ihdioo. — <Lo
Qiismo que añil.» (Academia, Diccio-
nario de mS.) — tHácrae del gasto el
indico, que es como flor de pastel, del
cual usan los pintores para dar el azul
oscuro.» (Laouka, Sobre Dioteéridei,
libro II, eapituio 176.)
indico, ea. Adjetivo. Lo que pe:^
tonece á la India o es natural de ella.
EmiOLOCÍA. Latin indtcnt.
Indicto, ta. Adjetivo anticuado.
Señalado, convocado.
BnuoLosÍA. Indicción. ,
Indicólo. Masculino. Índice.
IndiiBSUv, tra. Adjetivo anticua-
do. El que no es diestro ni hábil para
alguna cosa.
Indiferencia Femenino. Estado
del áninio en que no se siente incli-
nación ni repugnancia á un objeto 6
negocio determinado, como cuando
decimos: indipbrxncia reUgioia.. \ Fi-
lotofia. Libertad que 'permite la iNDi-
raBBNCU en posto á opiniones, | Me-
INDI
81
tifbra; Suefio del alma, en que do
sentimos el estímulo de las pasiones;
especialmente, del amor. | Qsfei»».
Estado de una sustoncia que no tien-
de de ningún modo á comoinarse con
otros elementos, por estar combinada
ja con aquellos cuerpos que le son
químicamente afines.
ETiMOLoaÍA. Indiferente: latín, m-
diflíreníia; italiano, indiferenaa; fran-
cés, indifírenee; catalán, i»uUferéncia.
Indílerente. Adjetivo. Lo que por
sí no está determinado á una cosa
más que á otra. \ Lo que no importa
S^ue sea 6 se haga de una 6 de otra
orma. | Lo que es tan frivolo de su-
{'o, que no merece decidir nuestra voi
untad, coino en esto ejemplo: ¿quie-
res el pañuelo de lista blanca, 6 de
lista azul? El interrogado contesta: es
HíDiTEaENTB.J Qsfmtcd. Cuerpos in-
diferentes. Cuerpos compuestos que
no ejercen ja reacciones electrico-
qufmicas, Qi se combinan con otros
cuerpos,
Etiuolooía. Latin indej^eni, tV
diffifrentit, de Í» privativo j di_0rent,
diferente; «no diferente, igual id ma-
ror número de las cosas, común, ni
>ueno nimalo:» italiano, indiferente;
trtiacéB,ind^é-e»t¡ catalán, indife-
rent, «.
SeteSa. — Cuenta la historia que un
filiSeofo griego, Anaxarco, maestro da
Pjrron, se cajó en un hojo & presen-
cia de su discípulo. Pjrron pasa cerca
del hojo, en donde estaba su maestro,
sin dignarse siquiera volver la vista..
Se comprende que no le alar^ra una
mane, porque la escuela podía desabrir-
se; pero parece natural que le pregun-.
tase: <¿se ha desnucado usted, señor
maestro!» Sale Anaxarco de su hoyo
con los huesos acribillados j los pelos
de punta, mientras que Pjrron le con-
templaba de hito en nito. El maestro,
no Holamento no le eché en cara su
desdeñosa crueldad, sino que le jurcí
que había estado Terdoderamente su-
blime. La sublimidad de Anaxarco
era la extraña sublimidad de no amar,
á nadie; ni i su maestro; ni al padre
de su alma.
Moral dé la familia. — jQué es peor,
ser iHDiíKRHNTB 6 salvaje? La huma-
nidad contesta: ser indiferente; j la
humanidad tiene razoi}. El salvaje es
algo; el inditbrente no es nada.
Indiferentemento. Adverbio de
modo. Indistintamento , sin diferen-
a.
BriuoLoafA, Indiferente y el sufijo
adverbial mente: catalán, Í*diferent-
ment; francés, indij'^emment; italiano,
^ijferentetúnte;'\9.%m., indiffhenter.
Indiferentismo. Uasculuna. Esta-
do del ánimo que hace ver oon indife-
rencia loa sucesos , 6 no adoptar ni
combatir doctrina alguna. Aplicase
principalmente A las creencias j prác-
ticas religiosas,
BmiOLoaÍA. Indiferente: italiano,
indij'erentitmo; francés, indij'érentit-
me; catalán, indefertntitme.
Indiferentista. Adietiyo. FA>pio
del iadiferentisn'.o. í Partidtíio del
indif^rentiamo. . ,
"""■ igitizedbyUíOOgle
83 mrn
ErmoLoaÍA. IndifrrMtimo: ítalís-
ao, imdifemtitt*: francés, wdifétm^
tute; catal&a, ind{/tre%tiit«», secta.
Indiffana. Adjetivo. El que es nft-
tnral ^1 país, proYÍnci« 6 lugar de
que se trata.
SriHOLoafA.. Latín tn^lfiu, natívo
de un país, hablándose de hombres 7
de dioses; de úul%, antigua forma de
in, en, dentro, j deymfrtf, engendrar;
«engendrado dentro, en el pa(a;* ca-
talán, indígena; francés, iwSgint; ita-
liano, indigtno.
Sentido etimológico. — Lo contrarío
d^ latín int^itn era adviSna, advene-
dizo, venido de tierras extrañas. (Hon-
LAU.)
Indigencia. Femenino. Falta de
medios para alimentarse, vestirse, etc.
'BriuoLOofA.. Indigente; latín, itidí-
yMíJCa, fbrma sustantiva abstracta de
iit^ent, indigente: catalán, indigán-
ei»; francés, tnáigenee; italiano, Mdi-
geMM.
Indi^eneidad. Femenino. Cuali-
dad de indígena.
' Indigente. Adjetivo. El que est¿
falto de medios para pasar la vida.
Etiuolooía.. Latin tnifígent, indígen-
tít, participio de presente de ittdigere,
formado de ind%, arcaísmo de ttt, en,
dentro, v egere, estar necesitedo: ca-
talán y francés, iitdigaH; italiano, t»-
digmte.
Indigentemente. Adverbio de mo-
do. Con indigencia.
Etiuoloqu. Indigente y el sufijo
adverbial vunít.
Indigerible. Indiqbstiblb.
Indigerído, d«. Adjetivo anticua-
do. iNDiaEBTO.
Indigeatar. Activo. Impedir la di-
gestión.
Etiuolosía, indigttto.
Indigestarse, líecíproco No veri-
ficarse U digestión,
Indígeetioilidad. Femenino. Cua-
lidad de to indigesto. | Condición ás-
pera; genio duro.
Indigestible. Adjetivo. Lo que no
se puede digerir 6 es de muj difíei'
digestión.
ETiuoLoaíi. Indigeilar: latin, indt-
gettXSíiit; italiano, tndigettibiU; fran-
cés, indigettible. ^
bidigestion. Femenino. Mediana.
Falta' de digestión; 6 sea turbación
momentánea del tubo intestinal, du-
rante la cual permanece la digestión
como detenida. | Hetáfora. Usada esta
palabra en sentido moral, cu^o uso es
nrecnente, resulta una porción de iir-
oioBBTiONBS, tales como la indioestion
de las ideas, de las palabras, de los
dichos, de las miradas, de los amoi
II De la Toí del articulo nos valer
para significar figuradamente que
tamos hartos de cosas que fatigan, 6
que repugnan por su pesadez j falta
de sentido. En este concepto, baj
DiQBSTiON hasta de personas, com(
ve por el siguiente ejemplo. Uno ha-
blaba á otro de una tal Mariquita,
siempre que acertaba á encontrarle,
basta que el sujeto invadido tuvo que
decirle: «hombre, haga usted el favor
de callar, porque ha da saber que ja
IKDI
tengotmstNDunHTiOH de Mariquitas.»
muoLOofi.. /* privativo 7 digi»'
tion: latín, ittdtgeeíío; italiano, indtget-
tione; francés, indigestión; provenzal,
indigetíio, endegeetio; catalán, tWt;«i(Mf.
Setena. — 1. La historia refiere in-
nioBSTiONES curiosísimas; pero la más
curiosa es la de Di<5geneá, quien se
comió un pié de buej, sin aliño ni
condimento, puesto que estaba crudo,
cuja iNDiiOBSTiON Ic cost¿ pasaT á mb-
jor vida.
2. La gota, el mal de piedra 7 la
INDIOESTION son los terribles huéspe-
des de la vejez. (Montbsqdiko.)
Indigesto, t«. Adjetívo. I.0 que no
se digiere, 6 se digiere con dificultad.
yUetefora. Lo que está confuso, sin
el <5rden y distinción que le correspon-
de, [ Duro, áspero en «1 trato. O Can-
sado, enfadoso, en cayo sentido se
dice: «no sea usted indiobsto:» «¡Qué
iNDiSBSTO eres!»
SriMOLOofA.. Provenzal ; catalán,
indige*t; francés, indigette; italiano,
indigna; del latía indlgít^, desorde-
nado, confuso, felto de método, en
Plinio; sin digestión, en Macrobio; el
que no ha digerido, en san Isidoro;
de I» negativo viñ^áíiM, digeato.
Indigetas. Masculino plural. Cfeo-
grafía antigna. Antiguos habitantes
de la España tarraconense que lindar
ban con el mar, desde el cabo de Tosa
al do Creui.
ETiuoLoofi.. Latín inUgítei, fiioseé
tutelares. (ViaaiLio, AuLO Gm-io.)
Riteíía hietériea. Antigüeiadtt.
Nombre que los antiguos romanos da-
ban á los héroes diviníiados j adora-
dos como protectores de un sitío par-
ticular: Panno, Eneas, RiJmulo, etc.,
eran diotet iNDlaBTAfl.
Indigitamento. Masculino. AnH-
gtiiadet romanas. Inscripción que ha-
cían en un libro los romanos de los
dioses y de las ceremonias que i cada
uno correspondía.
BTiitOLoafA. Latin indlgítSm^ta,
los libros de los pontífices, en que es-
taban escritos los nombres délos dio-
ses y sus ceremonias. (pRsro): fraa-
c^, indigitament.
Indignación. Femenino. Enojo,
ira, ennido contra alguno.
ÉTQiOLOafA. Ind^nar: provenzal,
indignado, endignaeio; catalán, indig-
naetíS; francés, int^nátitn; italiano,
indtgnationt, indignatümej ind^namm-
to; del latin inaignSíío, enojo, forma
sustantiva abstracta de indignStiU, in-
dignado.
Indignadamente. Adverbio de
modo. Con indignación.
Btiholoqíjl. Indignada y el dttfijo
adverbial inenle: latín, indign^rí^r; ct,-
talan, indignadameni.
Indignadísimo, ma. Adjetivo su-
periativo de indignado.
ETiMOLoaÍA. Indignado: catalán, m-
áignadittim, a.
Indignado, d«. Participio pasivo
de indignar.
'Enuoi-oafA. Latin indigndtnt, par-
ticipio pasivo de indignSn, indignar;
italiano, indignato; fnuicés, inaignií;
catalán, ind^naí, da.
WDI
ladlnuBeat*. Admbie déttMe.
Con incUgnidad.
BtiMolooIa. Indigna r d oufijo »S-
verbial mente: latín, indigni, in£gitA-
ter; italiano, indegnamente; francés, «•-
dignement; catalán, indignamMt.
Indignante. Participio activo d«
indignar. El que indigna 6 se in-
digna.
Indignar. Activo. Irritar, enfadar
á alguno. Se usa también como recí-
proco.
BTiuoLOofA. Latin indignSñ, lleinr
á mal, no poder sufrir, forma verbal
de indignia, indigno: íWlian», indi-
nan; francés, i»£gn€r; provennl, in-
dignar, en£gnar; catatan, indünar.
Sentido etHwiógieo. — La inMgnawm
es el enojo que causa en nuestro íta-
mo lo indigno.
Indignarse, Reef^oco. Llenarse
de indignación.
Etimología. Forma reflexiva de in-
dicar: catalán, in^nartt; frtnefc,
sUndigntr; italiano, indegnarti.
Indignidad. Femenino. Falta de
mérito y do disposición para alguna
cosa. D Cualquiera acción impropia de
las circunstancias del sujeto qa« la
ejecuta, 6 inferior á la calidad del sb-
jeto con quien se trata. | Anticuado.
iNniG^JACION.
Indignlsimainente. Advmbio de
modo superlativo de indi^aiáwte.
SmiOLoaÍA. Indigno: Istm, imáign^
tai, forma sustantiva abstracta de lís-
^N«f, indigno; italiano, m%m(A;
francés, indigniU; catalán, i»dignit*t.
Indignisimo, na. Adjetivo supeN
lativo de indigno.
Btiuolooía. Indigno: oatalan, liih%-
nU$i», a.
Indigno, na. Adjetivo. El qué no
tí^ne mérito ni dispoeieion jWa algu-
na cc»a. [| Lo que no corresponde alas
circunstancias de algún stijéto, 6 es
inferior á la calidad y mente de la
persona con quien se trata.
BtiuoloqEa. In privativo y digna:
latín, indignni; italiano, indegno ftMb-
*o); francés, indigno; catalán, m^-
ne,,a,
índigo. Masculino. Afro..
BnuoLOdí A. Latín muAcsm, la tinta
de Chiba, simétrico de indiau, india-
no, porque el ÍNDieo vino do la India:
francés, ind^o.
Reieüa. 1.— 'Hay muchas especies
de ÍNoiao, pertenecientes todas al gé-
nero ináigafira, familia de las legu-
minosas.
2. Lo i|ue se llama fimiiio iattatdo
es el nombre vulgar de la Oinotfh*
frutienlenie de los botánicos franoBsés.
3. «Hav en esta provincia de Ga.
zurat mucho pimiento, jengibre é fS'
Dioo.» (MIboob Polo, 000, *^¡o tm.)
Indigocámúna. Femenino. Qftí-
nica. Sustancia purpiirea de qos se
extrae el índigo impuro.
ETiuoLoeÍA. índigo y aw^^is: fran-
cés, indigoeamine.
Indiguero, ra. Adjetívo. Uotéfi-
cav ¡nmiiia. Que produce índ^.
Etimología. Francés in^ojSre, del
latín MiAeaM, índigo, y fih't, U*-
_.'igitized by
L.oogle
IwdigOtuto. Uasculmo. Qxtewc.
CombinacioQ del ácido Índig<ític9 coa
un» b*s«.
STIMOLDOÍ4. 1%di¡átie«: fnficég. ^
IniUgotsre. HasculÍDO. Botá*ica.
El ubusto que produce el índigo,
Indisáticfl, cft. Adjetivo. Qi^fw-
<■. Epíteto de un ácido producido por
Ift ucioq di)) áfiido nítrico sobre el ín-
disfo.
HfiHKOMiU.. litdigottro: fraaoéa, in-
lagj^tina. FemeniíiQ. Q/ifymf*.
Sustancia axtmda del íudiso,
Brna^afA. Ittdi§4lica: &uicép, í»t
Iiu^jado, dm. Adjetivo anticvsdo.
Lo que está adornado con dijes.
Indil>f«DCÍa. Feoienipo. Faltft de
dilig«D(u^ j de cuidado.
udiOj eua. Adjetivo. £) oatiual j
ariginano de las Indiu. | Lo quq ^
da color azul. | ds cabqa. El que «n
Ua Indias conducía de una parte á
titn, W cargas, supliendo de esta suer-
t« la. <a de muías ^ caballos. | ^So-
Mos iMDios? Expresión familiar con
que se reconviene á alguno cuando
quiere ^gaftar ó cree que no le en-
tienden lo que dice. ¡ Es uk indio.
Expresión hiperbólica de que nos va-
lemos, eq ^oivalenci^. de: es un sal-
^Ttii0L0SÍ4. 1%^: catalap, «»•
. Í9.á¡tectaxfa, Femenino. Falta de
direccioQ.
EtWpLOaLL. If pnvativo j dirte-
eU»: nances, i»dvrtetüm.
Ukdirecta. Femenino. Cualquiec
medio & proposición de que sp uw
pan hacer 6 decir alguna cosa distin-
ta de Iq que á primera vista ae mani-
. flesU. I OSL PAD9B Co^s. Familiar.
El píx^o 6 proposición con que clára-
mete Sff pide B^gun^ cqsa, ¿ ae dice
^ otrq lo que le es desagradable. ,
Brt^oiiO^U. IiulirMto: catalán, út-
Inctir«ct«inente. Adverbio damo-
dp. Pf nn modo indirecto.
&íu(QLqGfi.. Indirecüf j el sufijo
^^arhlf^ mfMU: catalán v provenzu,
ttflUreef^imiitt; firancés, tMtfírtttmMt;
itiui^p, imdireíiaauxU.
ladifecto, ta. Adjetivo. Lo que no
va rectamente i algún &á, aunque se
eue^mine á él.
6Ti|(Oit09U., /« {iriy^vo j dv^eta:
'Utin, iitdirécmi; italiano, vtdmtia;
provenzal y francés, tmdirwt; catalán,
tndi/^eU, a.
tffdúrijfible. Adjetivo. Que no ad-
ipíte dirección.
Indisa. Femenino. Medida de lon-
gitud usad* en Esmima.
Indúcentible. Adjetivo. Imposi-
ble de discernir. ||.P(ía|o/fa deLñmitt.
pRUfClPlp IUDISCSBNIBLB. Principio en
enjra yirtud qo pueden existir dos co-
SH <;xactaqient« iguales en cantidad
V fm é^li^ad, miradas bajo el punto
' d^ T^^t^ de sus diferentes relaciones,
porgue tal semejanza equivaldría, k la
idenl^t^.
EtiuÓló^íi.. /« prÍTativD j ditetmi-
INPI
He: italiano, ináitetmiHU; francés,
imiüeerMabk.
Indiscípliiia. Femenino. Falta d^
disciplina.
Btuiolooíi.. 7« privativo 7 düemU-
%a: Utin de tas glosas, iiíditcipwia;
italiano, indúeiphmí^su; francés, iu-
ditciplúu; catalán, indUciplvn.
Indisciplinable. Adjetivo. Lo que
08 imposible 6 muj diífcil de ser cor-
regido ó enseñado.
ExiuoLoaÍA. IndÍMc^¡inar: italiano,
imditcipUnitbiU; frunces ; catalán, m-
dUcipti)uibl4.
iñáiaciplinadaBiaiite. Adverbíq
de modo. Sin disciplina.
EtiholooU,. IndUcipUiiada j p\ su-
fijo adverbial nKfí«.' latín, Uuiitcip&-
%Sti, en Commodiano.
Iñdíscipliiiado, da. Adjetivo. K
que carece de ense&anza 6 corrección.
WJiíÜieia, El que ^ vuelve contra lit
disciplina.
Erqfpf^ÍA., I%di4íiig^»ttr: latín, m-
dÍKÍptin¿tifi; italiano, inditcipUnato;
francés, tndücipUná; catalán, indiiei-
plinat, da.
Inilú)ct^nar- Activo. Causar, in-
troducir la indisciplina.
ETiiioLoaíÁ.. Indúe^Una: francéa,
indücipüntr.
IndiscipUnarae. Recíproca. Obrar
contra la oisciplina.
ETLuoLoaÍA.. Forma reflexiva de úi-
ditdpUnar: francés, ¡"inditcipUner .
Indiscreción. Femenino. Falta de
discreción j prudencia.
EtiholoqU, /» privativo -j ditere-
do»: latín, inditereita (Quichbrat, Ád-
denda), fonoa austantiva abstracta de
indUcritm, indiscreto; catalán, ñáit-
areció; provenzal, inducretia; francéa,
Í»ditcr«íioH; italiano, inducreñime, tn-
diteriUaa.
Indiicretamenta. Adverbio de mo-
do. Sin discreción ni prudencia.
ETiMOLoaÍA. índúcreía j el sufijo
adverbial mente: catalán, ittditcreta-
«MKí,. francés, indiícritemettl; italiano,
inditcre lamente; Utin, inditcreti, Utdit-
cretm, sin distinción, confusamente.
Indiscreto, ta. Adjetivo. £1 im-
prudente, que obra sin discreción. [I
Lo que se hace sin discreción.
EtuiolooÍa. /« privativo v dUcreto:
latín, iuditeretM, no dividido 6 sepa-
rado, no distinguible; italiano, iñdit-
érelo; francés, tndiscret; catalán, indii-
p-et, «.
Indiscnlpable. Adjetivo. Lo que
no se puede é no es fácil disct)lpar.
Etimología, /r privativo j diteul-
pahie: catalán, imduettlpabit.
Indiscnlpablemente. Adverbio de
modo. Sin (üsculpa.
ETiuoLoafi,, Indüeulpahle y el su-
fijo adverbial menie.
Indiscutible. Adjetivo. Que no
puede discutirse.
Etimología. I% privativo y diitmti-
iU: Irancés, inditeulable.
IndisolnJailidad. Femenino,
imposibilidad de aer disuelta 6 des-
unida alguna coaa de otra. | Qitimica.
Propiedad de la auatancia que no se
puede disolver en tal <5 cual menstruo,
en cu,fo sentido se dice; la indisolu-
INDI 83
HLIDAD del oro en el ácido nítrico.
(LiTTsiJ Q Cañonee. Imposibilidad de
romper los vínculos que imprimen
carácter religioso, como cuando deci-
la INDISOLUBILIDAD del Casa-
miento.
Etimolooía. IndUahik: italiano,
i»diuo¡mbiliti; francés, indiuoMiUté;
catalán, indwalnhUilat.
Indisoluble. Adjetivo. Lo qne no
sq puede disolver 6 desatar. \ El lazo
INDISOLUBLE. Expresiou proverbial. El
matrimonio.
ETiMOLoafA. Latín inditiSliVlU*,
que no puede desataree 6 romperse; de
t» privativo y dit^l&Ulit, disoluble:
italiano, indieeoUthiU; francés, inditto-
Mle; catalán, tndistoUble.
Indisoloblemeate. Adverbio mof
dal. De un modo indisoluble.
Btimolooía. IndiiohibU y el sufijo
adverbial meute: catalán, iñdiuoUhU'
me»t; francéa, ütdtitolnbUaunt; italia-
no, vidmolubilmenle; latín, indUtÜÜ-
MÚler, sin poderse romper ni deaatar.
Indisolvente. Adjetivo. Que no
tíena virtud disolvente.
Indispensable. Adjetivo. Lo que
no se puede dispensar. | Lo que es ne-
cesario 6 mny regular que suceda. ||
Hacbbsb el iNDisPBNSAiLB. Frsse fa-
miliar. Exonerar bu valimiento; obrar
con ínfulas de gran aeüor.
Etimolooía- I» negativo y ditpe»-
table: frapcés y catalán, indí^auaÜe;
italiano, indUpentaHle.
Indispensablemente. Adverbio de
modo. IBVirzosa 7 precisamente.
Etimolooía. IndüpemabU y el sufi-
jo adverbial me»te: francés, wditpaaar
%lime*l; it^íano, inditpemabiluuitle.
Indisponer. Actívo. Privar de la
disposición conveniente, 6 quitar la
preparación necesaria para alguna
cosa. Se usa también como recíproco.
II Malquistak. Se usa más comun-
mente como recíproco, y así se dioe:
iNDispoNBBSB cou alguno. I Gausar
alguna indisposición O falta de salud.
Se usa más comunmente como recí-
proco por experimentar alguna indis-
posición.
Etimolooía. /a privativo v <ümo-
r: catatan, ^úpofor; francés, imdit-
potar; italiano, vtuKtporrt.
^disponible. Adjetivo. Foraue.
Aquello que no se puede diaponer.
Indisposición. Femenino. Falta de
disposición y de preparación para al-
guna cosa. I La desazón 6 falta no
muv grave de salud.
Btiuoloqí A. JnditpcMer: catalán, i»-
ditpoticid; firancés, tnditpotitio»; itar
liano, iadüpotiaone.
Indisposicioncilla. Femenino di-
minutivo de indisposición.
Indispuesto, ta. Participio pasivo
irregular de indisponer. ¡ Adjetivo.
El que se siente algo mato 6 con algu<
na novedad ó alteración en la salud.
ETiuoLOofA. IiiditpotÍeüm:liúa, tn-
áitpítUiu, desordenado, mal compues-
to, de tn, no, y ditpMtuí, distribuido
con érden; catatan, wdi^otat, da; firan-
cés, inditpeti; italiano, tnditpotto.
IjQdisputiÁle. Adjetivo. Lo que
no admite disputa^
Digitized by
Laoogle
84
mpi
Bniiotx>cfÁ. I* prív&tiTo y dúputA-
hU: italiano, HM^tnwíaíti^; francésr ca-
talán, indi^taSie; latin, ináüpuiaM-
lit.
. Adverbio
Indispotablementi
modo. Sin disputa,
EriMOLoaÍA. Jndüpulaile j él aufljo
adverbial mente: francés, ÍKditp%íabU-
iKtnt; itelitno, inditpttUbtImeHíe.
iDdiatingoible, Adjetivo. Lo que
no se puede distinguir ó es mu; diíí-
cil que se distinea.
BStkolociÍi. i» privativo t dútí»-
g%iiU: italiano, i%aÍ*tmg%\mU; fran-
cés, indittifuíñhU.
Áadistinumente. Adverbio de mo-
do. Sin distinción.
EnuoLOofÁ, IndiitiiHa j el sufijo
adverbial maite: latin, induíineÜ; ita-
liano, ifUUttiHttme»U; francés, wtdit-
tínciement; catalán, i»dütiiteíament,
Indiitinto, ta. Adjetivo. Lo qne
no se distingue de otra cosa. \ Lo que
no se percibe clara j distiiitamente.
ETiiioLoaÍÁ. In negativo y dUtinto:
latín, («¿úíincíM,- catalán, ÍMÚÍÍnct,tt;
francés, ndiitiwt; italiano, mditiinto.
Indistribaído, da. Adjetivo. Que
estí sin distribuir, — «Atfietivo que
regulannente aplican los lógicos al
medio en el silogismo, cuando no está
afecta con el si^no universal, 6 no se
puede bacer el descenso por partí cula-
ires.» (AcADRuu, JJiceioitario de i7S6.)
' IndÍTÍt. Femenino. AcmcoBU..
EnuoLoaíi.. Endifña. La forma w-
dñia, que aparece en algunos Dieeio-
narioi, es barbara.
InuTÍdna. Femenino bmiliar. Ca-
liñcativo de la mujer que no se
ce, 6 que no se quiere nombrar, to-
mado siempre en mala parte, [ ¡Qui
1NDIVIDUA.I ¡VA,TA CNA INDITIDÜaI El'
clamacioues familiares con que signi-
ficamos que se trata de una mujer de
historia.
'EriiiOLoafi.. Individw,
IndÍTÍdiiacion. Femenino. Indivi-
dualidad. I Filtao^. Conjunto de
las cualidades particulares qne cons-
tituyen al individuo, considerado
como el término contrario de especie.
ETiuoLoaÍA. Individuo: catalán, m-
dmditacúf; francés, individwtion.
bdividaal. Adjetiva. Didictiea.
Lo que es propio del individuo 6 lo
que le pertenece. \ Lo más particular,
propio } característico de alguna cosa,
ÉriyoLOof A. Individuo : italiano,
' indiciduaU; francés, vtdiviávtl; cata-
lán, indtvidnul.
Indlvidnalidad. Femenino. Cali-
dad particular de alguna cosa, por la
que se da á conocer 6 se señala sin-
gularmente. I Personalidad, conside-
rada como sujeto; en cujro sentido se
dice: «acudieron á la reunión todas
las INDIVIDUALIDADES más importantes
del partido.*j[i^»(«m4 de 0aíl y Sjmr-
tiei». Conocimiento disjinto de los
cuerpos exteriores.
ErmoLOofA. Indiñdval: latin, in^
tíduiíM; italiano, indiñdwtUtit; ftvn-
céa, individualit/; catalán, iiidUidiia~
Utat.
Indindoalísmo. Masculino. Fih-
Kifia. étBtema de aialamiento de cada
mal
cual, en los afectos, en los intereses,
en. los estudios, término contrario del
espíritu de asociación^ | PoUtica. Teo-
ría que hace prevalecer los derechos
del individuo sobre los derechos de la
sociedad, porque considera que los in-
tereses sociales no son otra cosa que
una consecuencia da los intereses hu-
manos. La prictíca del individualisuo
político, tal como lo entienden las es-
cuelas modernas, consiste en la con-
sagración de los derechos primordia-
les j necesarios, inherentes á la na-
turaleza humana. En este acepción,
puramente política, el iNDiriDUALiaiiO
es lo contrario del socialismo.
ErmOLoaÍA. índividm): francés, ñ»-
dttidMáUtnu; italiano, vidimdiuliimo.
Individnaliflta. Masculino. Parti-
dario del individualismo.
Etiuolosía. Indindnalítwio: italia-
no, individiMUita! francés, indivídiuh
Jitte.
IndÍTidoalisacioB. Femenino. Ac-
ción 6 efecto de indiriduatizar. I Fi-
lotofia. Situación y carácter del objeto
individualizado; j así se dice: «du-
rante las épocas trascurridas desde el
período terciario, ningún tipo nuevo
ha aparecido en la supemcie del
globo; pero, en cambio, los seres exis-
tentes han adquirido un carácter más
general j más proñmdo de individua-
lización; esto es, han adquirido for-
mas más definidas ; determinadas.
(Extracto di Fouvikllb, Prute teit^ti-
fi^%e, i863, tomo 1.',^iiu 458.)
ETDioLoaÍA. IitdimdMalitat: iúlia-
no, individtuaoitt; francés, individua-
litatúm.
IndÍTÍdn«lis«dov da. Participio
pasivo da individualizar. -
EraioutaÍÁ.. Jndwiditéiiur: catalán,
i»diñd*tt, da; francés, indvñtMité;
italiano, individMto,
IndiTidnaliiar. Activo.' Indi-
viduas. I FilotofU, Hacer individual;
ravestir del carácter de individuo, co-
mo cuando se dice: inditiddalizar las
ideas.
ErmoLoaf A. Individuo: italiano, (V
dividnare; francés, imdividuaUter; catar-
ían, individnilitar.
IndÍTÍdaaIjneiit«. Adverbio de mo-
do. Diddelica. Con individualidad.!
Can unión estrecha é inseparable.
EriuOLOaÍA. Individual j el sufijo
adverbial mtntt: italiano, individual-
nunU; francés, individuelievunl; cata-
lán, individuahnmt, individuament,
IndÍTÍdnamenta. Adverbio de mo-
do. Inssparaslbhsnts.
IndÍTÍdnar. Activo. Especificar al-
pina cosa, tratar de ella con particu-
laridad y por menor. | Filotofia. Dar
la forma individual, constituir el in-
dividuo.
Etiuoloqía. Individuo: francés, tN-
dividuer^ catalán, individuar.
Rettña. — 1. La Real Academia Es-
pañola refiera individuaUtar á indivi-
duar, considerando dichos verbos como
voces idénticas, lo cual ofrece cicrtes
dificultades.
3. IndividuaUtar quiere decir: enu-
merar individualmente; estoes, enun-
ciar las cosas con sus señas iadividoa-
moi
lea, como ñ presentara individuo por
individuo.
3. Individuar quiere deñr: dar 1»
forma individual, constítoir la fuerxa
ó el agent» que se llama individuo.
El verbo uditiduaUut lo especifica:
el verbo individuar lo hace.
■ IndividuaUaar enuncia: itdíMaar
compone.
IndividuaUíar croa el detalle: iadi^
vid»ar crea el ente.
IndividuaUaar representa una ac-
ción: imtUtiduar representa un método.
Supongamos que haeemos la pintu-
ra de un hombre, expresando todas
las circunstancias y señales que des-
criben exactamente su persona. Pod»-
mos docir que lo hemos indiñdnaUuh
do: eso es tndividmatítar.
Supongamos ahora qne lo c(Hnpan-
mos a otros hombres, que lo distin-
guimos de los demás, que le damos so
forma propia, su propia expresión, su
concepto característico, como si creára-
mos una sustancia metafisica, nn su-
jeto légico, un ente de raxon. Dado
este supuesto, podemos decir que he-
mos creado un individuo: eso es Mi-
vistor.
IndÍTidnidad. Femenino anticua-
do. Individualidad..
Indívidno. Masculino. Ciraaat.
Todo cuerpo considerado con un ser
distinto de la especie á qne pertene-
ce, J Zdjiea. El particular de cada es-
pecie, como: Pedro y Joan son indi-
viduos de la especie humana. | Qat-
atiea. Todo cuerpo simple 6 compn'e»
to, cristalizable 6 volátil, sin descom-
posición, I Zoología jr ioténiea. Todo
cuerpo organizado, qne vive 6 ha
vivido con existencia propia, | Dert-
eko pttUtieo. Bl eér personal, consi-
derado como término opuesto de so-
ciedad 6 Estado; y así decimos: drrt-
ekot INDIVIDUALES, \ Pbbsona. Ya con
referencia á tal é cual clase ó corpora-
cios, como: individuo del ^nsejo de
Estado; individuo de la Real Acado-
mia Española; ja denotando un suje-
to, cujrd nombra ; condición se igno-
ran ¿ no se quieren decir, como en '«)
ejemplo siguiente: tallf encontré i
varios individuos.» | Familiar. La
iropia persona ^ otra, con abstracciou
le las demás, como: «Fulana cuida
bien de su individuo; me he propues-
to conservar el individuo. >||VAao. S
indeterminado é incierto. | Mi indi-
viduo. Mi peraona, en estilo familiar.
Etikoloqía. Individuo i: francés,'
individu; catalán, indvtldMO.
Individao, daa. Adjetivo, Inditi-
DUAJL. I Lo que do se puede separar,
ni dividir, en cuja acepción es siní-
nimo de indiviso.
ErnioLoofA. Indioito: latín; huJM-
^i/u»; INDIVIDUA eorpora, átomos; esto
es, cuerpos indivisibles,
Seiíña Ai»t4friea. — 1. El latín esco-
lástico tiene individua 6 indiviiiiitia,
que significaba los seras partícolares
en que Se dividen las especies, pro-
ductos á su vez de la división de los
géneros.
". También tenía la expresión Of
DWM fwid, para mpiiAcar la idea
Digitized by Vj OOQ IC
mno
de nombres individiiKles, de nombres
SropioB, como Pedro, Sócrates; de don-
B TÍsaa Iti costumbre de entender por
iKDiviDDO todo ser tomcLdo de un modo
nngulsr de cualquiera especie. (Sa-
tTMcto ílrCa. dk Ráuusá.T.)
IndÍTÍsameiite. Adverbio de mo-
do. Sin diviaion.
BmioLoaíA.. Indmiay el sufijo ad-
TWbial «Mí*.- latin, immiii; francés,
iiidmtAu»t.
bdivisilúlidad. Femenino. La in-
capacidad de separarse una cosa de
otra 6 de dividirse en partes. | Finca.
Cualidad ^ estado de lo que no puede
ser dividido, como cuando se dice:
la n)DiTistBn.n>AD de un átomo. | ¿fe-
la/ltit». Atributo de las sustancias
eapiíitualee, consideradas como sus-
tancias simples. I Ttologí4. Atributo
de la esencia divina,
BmiOLoafx. Inditüibler catalán,
ináñitibiUlat; francés, imUrntiHUtí;
italiano, i»dimsiiilití.
Indivisible. Adjetivo. FUitA. Lo
que no se puede dividir. \ Meta/inca.
Cualidad del espíritu j de los seres
espirituales, ] TtologUt. Cualidad j
ambuto de la divina esencia. [ FiJÜ-
«q/l4. UmoAD- iia>iTi3iBLE. La unidad
del juicio, que es la unidad del alma;
también la unidad de la verdad, infi-
nitamente más segura que la percep-
ción de los sentidos. \ Jurispnidtnaa.
Obuqaoion iNtitYisiBL&. Obligación
en que las partes tienen los mismos
deberes que cumplir; por consiguien-
te, la misma responsabilidad.
BtiholoqÍa. Jn privativo j dititi-
ih: latín, máMtíbÍM; italiano, indi-
vit^h; francés j catalán, tuJimñiU.
lodÍTisiMeniente. Adverbio de
modo. Sin división.
BimoLOoff. InditüiHt j el sufijo
adverbial mente: catalán, %%iiviñb¡t~
mmU; frsncés, V»dÍmtiblenunt; italiano,
vídi¿itihilmt»U; latin, i%diñttbiíltir.
IndÍTÍBO, sa. Adjetivo. Lo que bo
está separado 6 dividido en partes, ||
Psontomso. Modo adverbiaT. .Potm-
M. Qne se dice de las herencias cuan-
iá no están hedías las particiones.
SmoLOOÍA. Latin «luAcIfM; de m
negatiTO j i^tütii», dividido: catalán,
iMi'sfa, ff; francés, indimM; italiano,
MtMfO.
ladiVttlgable. Adjetivo. Qne no
debe divulfarse.
bidifiuucable. Adjetivo anticua-
do. Lo que no se puedo d no se debe
juagar.
uidodbilidad. Femenino. Falta
de docilidad.
Indócil. Adjetivo, El ó lo que no
tíene docilidad.
BmiouiQÍiL. 1% privativo j dial:
latín elásioo, indS^Ut; italiano, ñtdb~
tiU; francés, ináoak; catalán, i»dieit.
Indocilidad. Femenino. La falta
d» docilidad.
BnHOLOaU. l»d¿eih latin w<¿¡wtM-
iUSf, en Apnlevo; italiano, indociUtíi;
- bvaaía, mdociíiU; catalán, imdodUtKt.
bdócilmente. Adverbio de modo.
Con indoeilidad; eo términos ind^
tiles.
Brnro&o^jk. IniMl j el fofljo ad-
INDO
verbial lítente: catalán, vtd(ñ¡Ílmeñt;'
francés, indoeilevtent,
Indctctamente. Adverbio de modo.
Sin instrucción.
BniioLoafA,. Indocta j el sufijo ad-
verbial mente: latin, inaBcti; itMiano,
aidotlaMente; francés, indoeíement; ca-
talán, indoctament.
Indoctísimo, ma. Adjetivo super-
lativo de indocto.
EtuiolooÍa.. Latín indoetmímut.
Indocto, ta. Adjetivo, El que no
es docto é instruido.
EtiholoqÍa.. In privativo j docto:
latin, indSelns; italiano, Motto; fran-
cés, imdocte; catalán, indocte, a.
adoctrinado, da. Adjetivo anti-
cuado. El que carece de doctrina 6 en-
señanza.
índole. Femenino. L& inclinación
natural propia de cada uno.
ErmoLoaU, Latin indSltt; italiano,
m^íí; catalán, índole.
Sentido ttmoU^iea. — El latin im^Ui
se compone de vtd», arcaismo de m,
en, dentro, y de olétc^e, crecer. Por
consecuencia, la &«dolb es el genial
que crece con el individuo, que cons-
tituye el fondo de su carácter, de su
incbnacion, de su modo de ser, pues-
to que equivale á un reflejo de su na-
turaleza,
SiHONmu. índole, temple, ^enio, «-
rácter. La tndole es la mayor 6 mqnor
aptitud del hombre ala benignidad, á
la esperanza, y i las otras cualidades
que lo hacen más 6 menos amable. Bt
temple es la disposición á esasmismas
cualidades en un momento determina-
do, y as! decimos que un hombre de
buena Mole puede est«r de mal fem-
ple. Genio es U inclinación natural á
cierto modo de obrar en ocasiones e»-
Seciales, como á la precipitación en la
uda, i la ira en la ofensa, á la exas-
peración en las dificultades. Carácter
es el conjunto de todas las cualidades
y hábitos del hombre, tanto los natu-
rales, como los adquiridos en el trato
con los otros individuos de su espe-
cie. La ütdole y el temple excitan amor
ú odio; el gemo y el earéeter, U esti-
mación 6 el desprecio. (Hora.)
Indolencia. Femenino. Insensibi-
lidad á los objetos que mueven res:u-
larmente á ob«8 personas. 1 Floje<ud,
pereza,
Btoioloqíi.. Indolente: latín, Índl^
lenfta; italiano, indokma; francés, m-
dólenee; catalán, indolénaa.
Indolente. Adjetivo. Insensible á
los objetos que mueven regularmente
& otras personas. Q Flojo, perezoso. ||
Mediana. Que no causa dolor, como
cuando se diceiyoto INDOLENTE, j Tam-
bién se usa como sustantivo, en cuyo
sentido suele decirse: cel mondo está
lleno de indolentes,»
EiDioLoaU. Latin indSlent, imdSUn-
tit; de M, no, y dSlem, doliente; út-
doUente, que no siento dolor; catalán
y francés, indolent; italiano, indolente.
Indoleotsmente. Adverbio de mo-
do. Con4ndolencia.
EnuOLOOf A. IndoUnte y el sufijo ad-
rerbial wunte: francés, indoltmmtnt;
jtaliaoo, indolonímente.
INDR
d5
Indoleta 6 Indoletes. Masculino
plural, iíitoloaia. Sobrenombre de Sa-
co, vencedor de la India.
Indomabilidad. Femenino, Cuali-
dad de lo indomable,
EtiiiolooU. Indomaile: francés, m-
doi^laiiUti.
bdómable. Adjetivo, El 6 lo qne
no se puede domar, I Metáfora. In-
flexible, coa relación i seres morales,
como furia ikdoiublb, caráctoi' 6 ge-
nio IHnOIUBLB.
BmfOLOQÍjk, In privativo j doma~
hle: latin, indSmSHue; italiano, imb-
mábile; francés del siglo xvi, índonía-
ble; moderno, indomptabU; catalán,
indomable.
Indomado, da. Adjetivo. Lo qns
está sin domar 6 reprimir,
Indomefiable. Adjetivo. Indoma-
ble.
Indomestícable. Adjetivo. Loque
no se puede domesticar,
Btiuoloqía. /» privativo y dometíi'
cable: catalán, indometíieable.
Indomesticado, da. Participio pa-
sivo de indomesticar.
ETiuoLoaÍA. /«privativo y domeiti-
cado: catalán, indomettieaí, aa.
Indoméstico, ca. Adjetivo. Lo qUe
está sin domesticar.
Indómitamente. Adverbio modal.
De un modo indémito.
Etuioloqía. Indómita y el sufijo
adverbial mente.
Indómito, ta. Adjetivo. Aplícase
al animal que no se puede domar y al
que no esta domado. ¡ Metáfora. Lo
que es diñcil de sujetar 6 reprimir. ■
ErmoLoof A. Latín ind^^ttu, feroz;
de in privativo y £}mltnt, domada,
participio pasivo de dSmare, domar:
italiano, indómito; catalán, indiSmit, a.
Indómito é indoméetico representan el
mismo vocablo de origen.
Indostes. Caudillo español, jefe ds
una de las tribus celtíberas, situa-
das en las inmediaciones del Ebro.
Después de la derrota de Istolacio,
por Amílcar Barca, le reemplazó In-
DOSTES en el mando de los celtíberos;
fué atacado por el general cartaginés,
que le hizo prisioner» y le inanoo cru-
cificar,
Indostan <5 Hindostán. Voz com-
puesta de hvulom, AWw, «uJoiu, m-
d*t, indio, y del persa <te« 6 están,
p^: esto es, palt a« ¡oi indita. — Stan,
tetan, tan (persaj son voces desinen-
cialss que significan paíi, y se en-
cuentran en muchos nombres geográ-
ficos, como Áqnitania (país de los
aquitanos] Sdetania, Mauritania (país
de los moros), etc. (Moklau.) B Indu.
Indotacion, Femenino, Ftrenie.
Falta de dotación..
EtiuoloqÍa, In privativo y dota^
eion: catalán, indotaeiá.
Indotado, da. Adjetivo, El d lo
que BsÜ sin dotar. | Metáfora, Sin
prendas que le hagan recomendabls.
Etuiolooía. In negativo v dotado:
latin, indeiatnt; catalán, indotat, da.
Indra. Masculino. Mitología indi*.
El primero de loe ocho , Vofom en lA
religión de Brahma, Es el dios* del
aire, conductor de Iw nubes, no*.4ü-, i ^
igitizedby VjOOyit
86 INDÜ
los ^ardianea del mundo j regente
del Oriente, En las pinturas se le repre-
senttL montado en el elefante Iravat,
con cuatro brazos y los ojos vendados.
Sus atributos son el loto y el ra;o.
BtiuolooU. Sánscrito Indrat, dios
del cielo: griego, ilOijp (tUíA/r); latín,
mtitr, el fuego elemental, la esfera
del fuego, la región más alta del aire,
la part« más sutil de él, el aire, el
cielo, la luz, Júpiter, cQos j padre
del aire. ^Cicebon.)
Indabitable. AdjetÍTo. Lo que
M puede dudar.
ÜTiMOLOoLt.. Latiu tnd&H^Htiit; de
, w, no, y diUa^tit, dubitable: italia-
ao, inditbitabile; francés y catalán, in-
dubüaile.
Indabítablemente. Adverbio de
modo. Ciertamente, sin poderse du-
dar.
EnuoLOaÍA. Ind%bitAÍU j el sufiji
adverbial mentt: latin, indtiHCiMlUer,
indmati, vtdiiíitS*ter; francés y ca-
talán, i*d%bitAbl»ue%t.
Indubitadamente. Adverbio de
modo, Ciertamente, sin duda.
EnuoLoaí*.. Indubitada y el sufijo
adverbial mtnte; catalán. --'-»-■'--'-
Inánbitado, da. Adjetivo anticua-
do. Lo i^ue es cierto y no admite du-
da. I Fornti. FiHM*. indubitada.
EtuioloqU. i» privativo y ditdado:
latín, indilifíSttu; catalán, indubiUU,
d*.
lodnccion. Femenino. Instiga-
ción, persuasión, Q FilotoJUi. Argu-
mento que se forma observando el
ma;or número posible de hecboB 6
casos, para venir á establecer como
regla & verdad general lo que en todos
el^B se verifica uniformemente. Esto
demuestra que la inducción es un pro-
cedimiento analítico en que vamos de
los efectos á las causas; de lo particu-
lar, á lo general^ de las consecuen-
cias, al principio. Por consiguiente;
basta conocer lo que es verdad en al-
gunos hombres, para saber por induc-
ción lo que es verdad en el género
humano; 6 lo que es verdad eu algu-
nos países, para saber lo que es ver
dad en toda la tierra , supuesta la
igualdad perfecta de circunstancias. |]
SitSriea. Argumento eu que, por la
enumencion de los particulares, se
infieren las proposiciones generales
que el orador intenta probar. La in-
DucciOH retórica, como la inducción
lógica, consiste en una peroepL , __
que el análisis nos lleva á la sinte-
81S, Jj CoRfilBNTK DK INDUCCIÓN, fíttCa,
Acción por cujo medio se hace pasar
la corriente eláctijca desarrollada por
una pila, ó por un imán, al través
de nn hilo de cobre de cierta longi-
tud, aislada por uji hilo de seda que
lo cubre, enrollado en una canilla.
EraioLoaÍA, Inducir: latin, indite-
(U, introducción, argumento oratorio;
forma sustantiva abstracta de indtio-
fw, inducido: proven zal, induelio; car
talan, itulMceié; francés, tnduetúm; ita-
liano, indueioae.
Ipdacia. Femenino anticuado. Tre-
gua ¿ dilación,
INDU
Etikoloqü.. Latín, w(At^,treg:ua8,
descanso; de w, no, y dSeirt, condu-
cir; <no conducir las tropas, no li-
diar, >
Inducidamente. Adverbio do mo-
do. Por inducción,
ETnioLoaÍA. Inducida j el sufijo
adverbial nunU: latin, inAcliei.
Indocido, da. Participio pasivo de
inducir,
ETutoLOofA. Latin itiductut, parti-
cipio pasivo de in^ín: catalán, t»-
duAií, da; francés, induit.
Inducidor, ra. Masculino y feme-
nino, Bl que induce á alguna cosa.
ETUiOLOaÍA. Inducir: latín de las
glosas, instar, forma agenta de m-
duetio, inducción: francés, inducUw;
italiano, indnttort; catalán, induki-
dor, a.
■ Inducimiento. Masculino. Iin>uo-
CION Ó PBR3UASIOH,
Inducir. Activo. Instigar, persua-
dir, mover i alguno, | Anticuado.
Ocasionar, causar,
Btiuolooía. Provenzal en^m,
endwrs; catalán, imduAir; francés, »-
duire; italiano, inducere, indwrt, del
latín induciré, Hacer entrar; de tft, en¡
dentro, sobre, y d^círe, conducir.
Indúctil, Adjetivo. Fltiea. Que no
tiene ductilidad.
Etimología. In privativo y dicHl:
francés, vndwtile.
Inductivo, va. Adjetivo; FíIqxí-
fía. Que procede por inducción, en
cu JO sentído se dice; v^loia inddcii-
vo. 1 Capacidad ibductiva. Fitica.
Facilidad, mis 6 ménoe grande, con
que la electricidad neutra se descom-
pone jaa recompone en el interior de
una misma molécula; término contea-
rio de conductibilidad, la cual consiste
eu la facilidad, más 6 menos grande,
con que la electricidad de una molé^
cula se comunica á las moléculas
guieutes. (LiTTBí.j
ExiUOLoaÍA, Latín, indueíiwt; ita-
liano, vtduttivo; francés, induclif; ca-
talán, indwtiu, va.
Inductor. Adjetívo. Füiea. Cfeco-
I inductor; círculo que efectúa la
inducciou. I MÚSCULO iNDUpros, Ána-
iomia. Músculo que produce una con-
tracción inducida.
EruioLoafA. Inducir: francés, w-
duetew.
Indadable. Indubitable.
Indudablemente. Adverbio de mo-
do. De un modo indudable,
ErmoLoctÍA. IndubitablcmenU.
Indulgencia. Femenino. Facilidad
en perdonar <5 disimular las culpas 6
en conceder gracias. | Remisión que
hace la Iglesia de las penas debidas
por los pecados, || pascial. Aquella
'" " perdona parte de la pe-
A. Aquella '
íojia toda la
na. jj PLBNAKiA. Aquella por la que se
perdojia toda la pena.
ETuiOLoaÍA, Inditiftníe: provenzal,
indulgencia, endnlgencia; catalán, m-
dulcénda; francés, indul^enpe; italiano,
indulgenta; del latin indul^mHa, ibrma
sustantiva abstracta de xnduJgtnf, in-
dulgente.-
Meteña iitiMea. — Remisión de pe-r
ñas temporales, concedida por lalgli
IKDÜ
aia á los pecadores penitentes, á con-
dición de ajunos, oracionfp, actpa ds
religión , obras piadosas , liiiuNmaq,
peregrinaciones, donacion^a pan epna-
truir iglesias ú hospitales, ebt. S«gnn
la pena, se remite en todo ¿ e> parta;
aíin plenariat óptrciaUt, no pumeado
conceder las primeras más que el
sumo pontífice. La distribuiaon da
las iNDULaBNCiAS en Alemania por el
monje Tetzel, en nombre del p^apa
León Z, en fovor de loe que contriba-
jeron i la construcción de San Pedni
en Boma, fué la oauaa ocasional da laa
gredicaciones de Lutero, en 1517. Bl
oncilio de Trento reprimid el abiuq:
pero mantuvo el derecho.
Indulgente. Adjetivo, E3 qne es
fácil en perdonar y disimular Mfi Jar-
ros Ú en conceder gradas.
Etiuoloqía. Latin indtffw, t^fir,
participio de presente de iñdnlffre,
conceder, permitir, Mrdonar; italia-
no, induigtntt; francM, indmlgent, mtHí
catalán, áuUÍftnt.
Indulgentemente. Adverbio d«
modo. Con indulgencia.
EriHOLOaÍA. fndulgtnU y el sufijo
adverbial wunt4: catalán, indulgent-
nunt; francés, indulfemmtnt; latin, *a-
dukiuítr.
Indultado t ^- Participio pasivQ
de indultar.
BtuiolooU. Induliar: oat^lan, it-.
duUat, da.
Indultar. Activo. Perdonar i nat^
la pena que tenía merecida; excep-
tuarle 6 eximirle de alguna lej ú obli-
gación.
Btuiolooía. Indulto: e^taUn, ié-
dultar.
Indnltario. Masculino. El sujeto'
que, en virtud de indulto 6 gxaeÍA
pontificia, podía conceder benefitúos
eclesiásticos.
ETiMOLOofA. Indulto: italiano, w-
dultario; francés, indulíaire; enüitfa,
indultar*.
Indulto. Masculinq, Gracia 6 fñ-.
vilegio-concedido á alguno para q«^
pueda hacer lo que sin él no podría, |
Gracia por la cual el superior r^ÍBitA
la pena, 6 exceptúa y exime á alguno
de la ley 6 de otra cualquier obliga^
cion. U CandlUría romana. Privilegio
otorgado, en virtud de bulas del aumq
pontífice, á cualquiera corpofacion 6
particular, de poder proveer oiertoa
beneficios, 6 de conservarlos en au po-
der mal grado las disposiciones del
derecho común, j{ db los bsvxs. Facul-
tad de hacer nombramientos en los'
beneficios consistoriales. | dbloboaki
dónales. Facultad de conservar loa be-
neficios, así'regulares como seculaios,
H Anticuado, Derecho que se adeuda-
ba al re; de España por lo que veoíf
de las Indias occidentales en I04 antit
guos galeones.
EtiuoloqIa. Catalán y francés, iocf
dult; italiano, indulta, del latin iñdui^
1, El latin indultuí signifipi, wA
acoidada. (LittM-)
2.' Esto es un error,«l ca«), pro,vie-
ne de que se ha confundido el nifua
de «mMM, indulto, con al ulttu da
Digitized by
Laoogle
INDU
mutütí, partiápio piaÍTO de eonéilt-
rt, commltu.
3. Esos doe tunas no tienen rélft-
«on klguna, puesto que el %Uut de
imdhUñu representa una fomiK paralela
de %¡íÍOi Tenganza; mientras que el
KÍÑii de eefu%U»u representa una for-
iHft de amMírt, tema verbal de em-
nl, cMutfJtt, cdssnl, magistrado, con-
■sj«o páblico.
4, tftdaUo significa, no cosa con-
mlteda, no cob& decidida, sino per-
don, concesión, indulgencia, como for-
ma simétrica de ñá*Uut, participio
pasito de imMfSrt, ser indulgente.
5. La forma etimoli5gica de ÍmíuI-
(w es w, negación; ifenídnica j *lfío,
Tengauía: t»-d-mitío, <no venganza,
perdón, olvido.»
6, Lhd del vocablo latino tiene por
objeto distinguirlo de i»%lhu, no ven-
gidO) qne es lá misma palabra radi-
cal: in-mtait, no vengado; út-d-mltiu,
concedido.
Indnmentaris. Femenino. Arq%tt-
hfi*. Tratado acerca de los bajes, y,
por extensión, de los muebles j ador-
nos de la antigüedad.
BniKH.OQÍA. Latin HuAMñifwii, el
vestido, en Cicerón, forma de iitdtío,
<^ue es «1 griego IvSw» (mÍÜ), ves-
tir.
Indonsnto. Masculino anticiiado.
VsBTiinnji.
IftdnrftMd. Adjetivo. Que no pue-
de dorar.
iBdsvscion. Femenino anticuado.
BifSDsacilfifeNTO. D MétUemé. AecioD
y efetto de endurecerse, como cuando
Éa dios: iMDOhACioii del tejido celular;
uíDOkÁOiOKBa del vientre,
EmtoLoflil. Latin tkArifínt, endu-
recido, participio pasivo de útdíMn,
Miduecer; italiano, iudunrt, imdmri-
rtí fnacém, imdiiftr; de i», en, j ArS-
n, forma verbal de á/ltna, duro: fran-
ca, ñuñu'sfÍMt.
ladniia. Femenino. Botámiat. Es-
pecie de túnica membranosa en que
Mbtn mcerrados los cuerpos reproduc-
tores de los heléchos. [ Jlíiittralogia.
Nombre que di¿ Bosc i unos cuerpos
fósiles, que presentan la forma de un
tabo de o á 10 milímetros de. di&me-
tro, jr de 6 & 8 centímetros de lonc^i-
tud, id)isrtoe por un lado j cerrados
por el lado opuesto. Parece ser que
dichos mierpos fósiles proceden de un
insecto, perteneciente al orden de los
Beocdpteros. (LBQOAaufT.)
^niOLOOU. Indiuio: francés, »>
éañ*.
Iñdnaiado, da. Adjetivo. Hitt^ria
mataral. Que esti cubiwto por una in*
Aisia.
Indnnano, na. Adjetivo. Gwh-
/ia. Epíteto de las capas de terreno
que sirVan de cubierta a los restos de
otras capas.
ErmOLoeÍA. 2ndiuio.
ladvaio. Masonlino. Añtifft$d*áti.
B^Mcie de tánica que las mujeres ro-
manas llevaban int«riormenta i modo
de camisa.
SriMOLoafá.. Latin át^itíun, oami-
n de mnjer; forma de tmdnllrt, v«tiT.
1. Bl Mis «uMW ert& fiínnado da
INDU
ikA, dentro, r tm radical %ere, que
no se conoce. (Littbí.)
2. Estamos seguros de que el sabio
autor no llegó & ver las anteriores lí-
neas, porque, si las hubiera visto, ha-
bría discurrido en el acto que el ver-
bo irtdwíre, vestir, es literalment« '
griego ivSío) (endis), yo me visto.
Industria. Femenino. Idafía j des-
treza ó artificio para hacer ai^na co-
sa. I La ocupación, el trabajo que se
emplea en la agricultura, fabricas, co-
mercio v artos mecánicas. ¡J Db indus-
tria. Uodo adverbial. De intento, de
propósito.
EriuoLOofi.. Latin imhutrU, habi-
lidad, destreza en cualquier arte; ita-
liano, útAufria; francés, wdutti-Ü! ca-
talán, M^iífírM.
Sentido etimoUgieo. — 1. El latín t»-
diulria se compone de mdu, forma an-
tigua de in, en, dentro, j límíre, cons-
truir, ftbricar.
2. Las ideas que significa el voca-
blo latino son las siguientes: idea de
rapidez: insustrul iímurü; rapidez en
el viaje (SüBTONio): de esfuerzo y vi-
gor; tamñá iHDUSTKtis; con esfuerzos
inanditoB (Pladto): de dilig^encia, de
cuidado, de esmero : in tenbendo tan-
t%m iNDDSTBLS ^MO»; pondré tanto
cuidado en escnbir... ^Cicrbon): da
ejercicio 7 hábito: infftnam industria
Álitvr; el tolento se alimenta co
ejercicio. (Ibidbic.]
3. El modo adverbial de industria,
¿propósito, es enteramente latino, se-
gún vemos en Cicerón.
4. La INDUSTRIA, ateniéndonos i. su
siffnifioado etimológico, representa la
f&brica interior de cada hombre, la
particular manu:hctñra de cada casa.
IndnBtxial. Adjetivo. Lo que per-
tenece i. la indostna. | Bl que vive de
ella.
BTiMOLoaÍA. Ind»atrÍA: italiano, m-
dmtíriale: francés, indiutritl; catalán,
iñduttrial.
IndnBtrtalismo. Masculino. Siste-
ma que consieta en óoneiderar la in-
dustria como el más importante obje-
to de un Estado. I Preponderancia de
la industria.
ErufOLOaÍA. Induitríai francés, wi-
dnttrialitMt.
InduatrialÍBta. Masculino. Palu-
dario del industrialismo. \ Adjetivo.
Concerniente al industrialismo.
ETiuOLOofA. Jnduttritlitno : fran-
cés, iüdiutTialitte.
Indmtrialmente. Adverbio de mo-
do. Con industria.
ETiuoLoaÍA. Indvth-ial v el sufijo
adverbial nunte: latin, inaiutr'li; ita-
liano, induttriahunte; francés, indm-
íri*llen«*t.
Industriar.' Activo. Instruir, en-
señar, amaestrar á alguno. Se osa
también como reciproco.
EtuiolooÍa. Indmíriá: italiano, ú-
dnilriart; francés, indnitrirr; catalán,
induitriar.
Indnstriarse. Recíproco. Adies-
trarse. II Manejarse bien para vivir.
BTUiOLOaÍA. Forma reflexiva de in-
dustiiar: italiano, indiutriarti; fran-
oés, i'imáMitritr; oataluí, indutriartt.
mEF
87
ladattrioumeat*. Adverbio de
modo. Con industria y mafia. \ Anti-
cuado. De industria ó de proposito.
Btimoloqía. Inátutrioia y el sufijo
adverbial nenie: latin, MtJufrKM,- it^
liano, inánttriosamentt; francés, uuím-
trieiuement; catalán, indnttriotnmtnt.
Industrioso, b«. Adjetivo. El que
obra con industria. [ Lo que se hace
con industria. P Hacendoso. Q Hábil
en agenciarse lo necesano para vivir
bien.
BnuoLoaÍA. Indmtria: latin, indmt-
tttotiu; italiano, Í*dmttriotc; francés,
indmtria^; catalán, indwtrtót,
Indnvia. Femenino. Sotátiies. La
parte accesoria de una flor que cubre '
el fruto.
BrtMOLOOÍA. Latín tndÜvi^, vestido:
iNsnvis arborit, corteza da un ^bol
(I^iNio): francés, indmie.
Indaviado, ds. Adjetivo. Botém-
M. Cubierto pOr una induvia.
IndnTÍal. Adjetívo. BotátUe*. Que
cubre el fruto.
EtuiolooÍa. Indmm»: francés, indn-
vial.
Inebriar. Activo antícuado: Eh-
BBIAQAR 6 BUBOBRACHAR. J Metáfora
antigua. Turbar la razón ciertos afec-
tos violentOH y pasiones, como la ira,
el amor, etc.
BtiuolooIa. Latín inibríSre, em-
borrachar; de M, en, 7 ebrían, forma
verbal de iMni, ebrio.
InebristÍTO, T«. Adjetívo anticua-
do. Lo que embriaga ó tiene virtud
de embriagar.
Ineconomía. Femenino. Falta de
economía.
In«con¿micament«, Adverbio de
modo. Sin economía.
In«íionómico, ca.. Adjetívo. Ifo
económico.
Inedia. Femenino. Ifedieiita. Esta-
do de una persona que permanece sin
comer ni beber por más tiempo del 1^ -
guiar.
Etiiioloo£a. Latin wft^; d« «1
privativo, no, y ido, yo cómo.
Inédito, ta. Adjetivo. Aplícate á
lo que está escrito y no se ha publica-
do aún.
BTiHOLoaÍA. Sáitor: latin, MJIíflAu,
no publicado; de in, negación, y tdt-
í%t, foAna de tdlfre, sacar á luí; ita-
liana, inidiU; francés, m^tff; oatalut,
imédit, a.
Inefabilidad. Femenino. Imposi-
bilidad ó grave dificultad de ser ex-
plicada algiuna cosa con palabras,
como cuando decimos: la insfasiluui)
de Dios.
Btiholooía. IntfahU: latín, ituffl-
VtUtai; italiano, ineJFkbÜilil; franca,
inefahilité; catalán, ine/ahilitat.
Inefable. Adjetivo. Lo que con
palabras no se puede explicar, en cuyo
sentido se dice: yoto ihbfablb, miste-
ño INBFABLB, IMBFABLB Sabiduría, INB-
vablb felicidad. R Cuando decimos: la
INBFABLB boudad, la inbfablb clemen-
cia, se entiende qne hablamos de la
clemencia y bondad dé Dibs.
ExiuoLoaÍA. Latín i»f0m{i, ^n*
Digitized by\jOOQ [C
68
INEP
no pueda «xpliosrse ni iva deeine; da
M, 90; ef, por ea, Mera, j fSütlit,
forma adietÍTa ficticia de yin, hablar;
üt-t/-/Si(lit, «palabra que no puede
«alir fuera:» itoliano, ineffihiU; &ait-
cJs, ütefttñlí; catalán, ine/thie.
Ineníblenisiite. Adverbio de mo-
do. Sin poderse explicar.
BriuOLOaÍA. IntfahU y el sufijo ad-
Torbial mmte: latin, vu^iíUter; ita-
liano, tnefaühimtU; francés, i*^abh-
mtnt; catalán, wj»b¡me«t.
Inefleacift. Femenino. Falta de
«ficacia j actividad.
Etiiioloo{a.. Int/kas: italiano, úk/-
Jíeacia; francés, iiuj^eaeití; catalán,
ñuñcáci».
fneScax. Adjetivo. Lo qne no es
«ficai.
BruioLoafA. Latín, tntfíaa, i»tf~
/ttíícít, inútil; de m, no, tJ/Tcax, efi-
caz; italiano y francés, i%e0catí; ca-
talán, imeficát; provenzal, inejicax.
Ineficamsnta. Adverbio de modo.
Sin eficacia.
ETiHOLoaÍA. I*efic(u j el sufijo ad-
verbial ettute: francés, imeJíaMiite»t;
latín, iittJftS^iter, sin efecto.
Inegnaldad. Femenino anticuado.
Desioualdád.
In^ecacion. Femenino. Falta de
ejecución.
Ernioiloaü,. J» privativo y í;e«i-
mm; catalán, ÚMwnMÚJ; francés, «k-
Inejecatable. Adjetivo. Que no
pnsde ejecutarse.
EriwoLOaÍA.. 1% privativo y tjeeut»-
bh: francés, inex/attahU.
In^ecntado, da. Adjetivo. Que
se ha ejecutado.
In^jercido, da. Adjetivo. Que no
m ha ejercido.
Inelegancia. Femenino. Falta de
eleeancia.
delegante. Adjetivo. Lo que no
ee elenntfl.
Indegantemente. Adverbio de
modo. Sin elegancia.
EtiholooIa, I*el^a»U y el sufijo
adverbial mtitU.
laeloonencia. Femenino. Falta de
docuencia.
Inelocaente. Adjetivo. No elo-
cuente.
Inelndihle. Adjetivo. Lo que no se
puede eludir.
Inembrionado, da. Adjetivo. So-
témiea. Calificación de las plantas cuyo
modo de germinación no esté descu-
bierto.
ETiHOLoaÍA, /• privativo jr «n-
britm,
Inenuenabilidad. Femenino. Cua-
lidad de lo inenajenable.
Inenaíenable. Adjetivo. Imposible
& difícil de enajenarse.
In enajenado, da. Adjetivo. No
enajenado.
uenarrable. Adjetivo. Inbfablb.
Inepcia. Femenino. Necedad.
EruioLoaÍA. Inepto: latin, in*p(ta,
necedades, beberías; italiano, tnttia;
francés, úupiie; catalán, iw^eta.
Ineptamente. Adverbio de modo.
Sin aptitud ni proporción, necia-
mente.
INER
BriHOLoaU. Itupbt 7 el mifiio ad-
verbial mente: latin, íñ^ti; italiano,
i»ettaine»te; francés, ütepteMft; catar
lan, Mptanení,
Ineptíiimo, ma. Adjetivo superla-
tivo de inepto.
Ineptitad. Femenino. Inhabilidad,
falta de aptitud 6 de capacidad.
BriuoLoofi.. Inepto: italiano; inetti-
tíidine; catalán, ineptitut.
Inepto, ta. Adjetivo. Lo que no es
apto 6 i propósito para alguna cosa.
La persona necia 6 incapaz.
BTI1101.0QÍA. Latin tníptia; de m,
no> y aptut, apto; «no apto:» italiano,
inetío; francés, provenúil y catalán,
inepte.
Ineqoiangular. Adjetivo. Geome-
tría. De ángiüos desiguales.
Ineqaidad. Iniquidad.
Ineqailitero, ra. Adjetivo. J/t««-
ralogia y botiniea. De lados desigua-
les, en cayo sentida se dice que las
hojas del olmo son imbquilíterjls.
OTiuOLOQfA. In privativo y equilá-
tero: francés, in¿q%tlalire.
Ineqoipedo, da. Adjetivo. Zoolo-
gia. De piéa deBiguales.
EtixoloqÍa. Si privativo y eq»tpe-
do: francés, inéq%ipide.
■ IneauitatiTameate. Adverbio de
modo. Sin equidad.
Etuioloq^. Inequitativa^ el sufijo
adverbial me%te: francés, tn/quitabíe-
ment.
. Ine^tatÍTO, va. Adjetivo. Falte
de equidad.
BráiOLOofA. I» privativo y equiía-
tm: friincéa, im¿q*ttab¡e.
IneqoÍTaÍTado, da. Adjetivo. Sit-
toria natural. De valvas desiguales.
EnHOLoaÍA.. I» privativo y equival-
vado: francés, ttUqnivaloe.
IneqnÍTalTO, va. Adjetivo, In-
SQDIVALVADO.
IneqtlÍToeo, ca. Adjetivo. Loque
no admite duda ó equivocación, j Far-
tente, eficaz, como cuando se dice:
pruebas inequívocas de cariño.
Inercia. Femenino. Flojedad, desi-
dia, inacción. \ Falta de energía. |j
Cieneiat. Estado y carácter de lo que
es inerte, 6 sea nlta de aptitud para
cambiar espontáneamente de situa-
ción. J Fit%ca. Propiedad elemental de
la materia, en cuya virtud no pueden
los cuerpos modificar, por su propia
fuerza, el estado de movimiento o de
reposo en que se hallan. P Inercia db
LA UATUz. Medicina. Estado de este
drgano, que no se rehace ni estrecha
sos paredes después de la expulsión
del feto.
EtiuolosÍa. Inerte: latin, vterHa;
italiano, imerña; francés, tneríie; cata-
lán, inÁ-da.
Sama. 1.— Todo cuerpo, indiferen-
te por sí mismo al reposo y al movi-
miento, sigue infaliblemente la mis-
ma línea en que se le ha movido. Esta
propensión natural i no mudar de es-
tado, sollama ihxbcia.
2. Por consiguiente, laiNsnciA iio
es mes que la tendencia de los cuer-
pos i permanecer indefinidamente en
su estado de movimiento 6 de reposo.
\ Debe sotarse-que la resistencia
un»
de loe cuerpos i moverse, esti «a re^
lacíon íntima con su masa, de donde
se infiere que es proporcional, como
el peso, & la cantidad de materia que
les es propia,
4. Por último, en la uraacu. no de-
bemos ver otra cosa que un resultado
necesario de la gravedad. Quien ex-,
plica la ley de la gravitación, explica
sin duda las leyes déla ihkhcia.
Inerme. Adjetivo. El lí lo que esti
sin armas. | Metáfora. Inofensivo,
como cuando se dice: earíeter inbrmb,
persona ikebub; esto es, incapas de
hacer daño. J SoiáMtca. Que no tiene
espinas, en cayo sentida dicen los bo-
tánicos: tallo iNxauE, I Sooloffíñ. Epí-
teto de los animales que no tienen
cuerno ni defensa.
EtiuolooÍa. Latín ininiit; de w,
negación, y trmit, por amit, tema da
OTMA, armm, arma; «sid armas:» ita-
liano, francés y catalán, inerme.
Inerrable. Adjetivo. Lo que no se
puede errar,
BruioLoaÍA. /» privativo y errable:
catalán, i»emb¡e: latin, tuerrütlit.
. Inerraate. Adjetivo. Ajtronoatia.
Lo que está fijo y sin movimiento.
Inerte. Ai^ettvo. Flojo, desidioso.
Se aplica en sentido nutérial, como
en cuerpo uisarx, y en sentido moraL
como cuando decimos: ofaie inbetb, \\
Fitica. Lo qne no tiene actividad pro-
pia, en cuya acepción se suele decir
que los minerales son cuerpee xstxna,
Suesto que aparecen como desp^'ados
e toda rapecie de actividad. | Snn.o
INERTE. Geología. Parte de la tierra
que se halla entre el suelo activo y el
subsuelo, la cual es siempre de la
misma naturaleía que la del suelo
activo.
EmioLOofA. Latin fNfriú; de m,
negación, y ertit, por artti, tema de
are, artit, articulación, movimiento,
inertit representa in-artit, como imir~
mit representa ía armü: italiano y
francés, imerte; catalán, kurt, a.
Inerudición. Femenino. Caraneia
de erudición,
Etqiolosía. Latín taA-ti^Ub (san
JsaÓNiMo); francés, imérudition.
Inerudito, ta. Sustantivo y adje-
tivo. Falto de erudición.
EruioLoalA. Latin inérüUtrni. (Ci-
cerón, QniNTlLIAHO.)
Inerracion, Femenino, Acción in-
ferior de los nervios.
EnuOLOofA. /por *», en, dentro, y
forma sustantiva del latin
nervui, nemo.
Inés. Femenino. Nombre propio de
mujer: santa Ixéb.
Stiuolooía, Latín Ágnet, simétri-
co de agnm, cordero: griego, ^vi; -
(atatíe); francés y catatan, Amü.
Inés. Primera mujer de Alfonso VX-
de León, hija de Guido, duque de
Aquitania. Se casé con Alfonso en
1073 y contribuye eficasmente i la
mutación de las ceremonias en la misa
y el rezo. Murié sin sucesión en 1075
y fué enterrada en el monasterio de
Sahagim,
Inesoaoioo. Femenino. ÁmtígieitiF'
dm. Práctica supsntioiosa que oooiia*^
Digitized by
Laoogle
INÉS
Utva carta i un enfermo, haciendo
aue un Knimft] tragase una figura de
L prte afectada.
B-nuoLoafA. Latín WieSíIo, el acto
de eomfiar, ferma sustantiva abstrac-
ta át%useSl*t, atraído, paiticipio pa-
sivo de UíteSrt, cazar 6 pescar con
comida 6 cebo, atraer, eeducir, enga-
llar; de M, en, dentro, aobrs, j ttcSrt,
comer; de »M, comida. (SahÁoostin.)
Ine8cmta]>ilid«d. Femenino. Cua-
lidad j carict«r de lo inescrutable.
BriHOLoofA. I»aer%ta,lU: catalán,
úuiefUbiUtAt.
In««aiit«hle. AdjetÍTO..Loqueno
86 puede saber ni averignar, como
cuando se dice: los iNsscRnTABLRS
designios de la Providencia, los inbs-
CRDTABLSS arcanos de la creación, la
eiancia insscbotablr de la vida.
BTiMOLoaÍA. In n^fatÍTo 7 aentla-
Me: Italiano, tnucmwiie; catalán, m-
etermí»b¡e.
Inetcrntablemente. Adverbio
modal. De un modo inaveriguable.
Btiholoqía. Inttenttaile j el sufijo
adverbial Me*ie.
laescadrífiable. Adjetivo. Ines~
CRUTABLK. — «Adjetivo de una termi-
nación. Lo que no se puede averiguar
é escudrifiar.> (Aciubuia , Oieevma-
m dé 17S8.)
Inasendal. Adjetivo. No esencial.
Inasendalmeats. Adverbio ds
jnodo. Sin ser esencial.
BnHOLOQÍA. Inaeneial y el sufijo
adverbial mmU.
InupeciflcaUe. Adjetivo. Que no
poade especificarse,
Inespeciflcacion. Femenino. Fal-
ta de especificación.
Inespacíácftdamente. Adverbio
de modo. Sin eepeeificaoion.
EriHOLoafA.. Iiutjmijíeaáa j el sn-
fijo adverbial au»U.
Inetpacificado, da. Adjetivo. Que
no está especificado.
InenieradameQte. Adverbio de
modo. Sin esperarse.
EtimolcoU. Tiutpendti y_ el sufijo
adverbial mente: italiano, inetperata-
Hunte; francés, tnap/r/méñt; catalán,
iitttper*d§auni.
uieiperado, dm. Adjetivo. Lo que
sucede sin esperarse.
BtiuoLOOÍA. /* privativo j apera-
do: italiano, ínaperato; francés, áut-
p&¿; catalán, itutptrat, d».
SiMOMiifu. Inetperado, impmitto.
ImrMrado supone conocimiento de la
posibilidad de una cosa que no se es-
pera en ims ocasión 6 circunstancia
detorminada. Tmprevitto supone igno-
rancia de la posibilidad de la coea.
La muerto de un bltioo qne se qu&-
da hablando, puede ser intrperada, se-
gún las circunstancias; pero nunca
puede ser imprevitta,
ün btien general prevé en la guer-
ra loa lances que parecen mis remo-
tos, j eeti siempre dispuesto & las sor-
{««Baa que parecen menos posibles,
porque estos accidentes, aunque inet-
jMrtdoi, nunca deben para él ser tM-
prímslot. (Hdrrta.]
laMpirltnal, Adjetivo. No espirí-
tnal.
INEV
lae^lrltuaUdMl. Femenino. Fal-
ta de espiritualidad.
Inespíritnalmente. Adverbio de
modo. Sin espiritualidad.
Etiuoloou. J»etpÍrit%Al j el sufijo
adverbial nenU,
Inestable, Adjetivo, Instable.
Ineftambrado, da. Adjetivo. So-
tiniea. Que carece de estambres.
loestaacable. Adjetivo. Se dice
ds los géneros 6 productos que es im-
posible 6 mu; diñcil estancar.
In estato cno. Expresión latina.
Im statu-quo.
Inestimabilidad. Femenino. Ca-
lidad de lo inestimable.
BroioLoafA. InettivtahU: catalán,
inatíwibiUtat.
Inestimable. Adjetivo. Lo que es
incapaz de ser estimado como corres-
ponde.
ETiuoLoaÍA. 1% privatÍTO 7 titiiM-
lU; latín, wuttíímSnlit; italiano, inet-
tmabile: francés j catalán, in^iiauh'
blt.
Inestimablemente. Adverbio de
modo. Con inestimabilidad.
BnuOLOofA. Intttimablt j el sufijo
adverbial mente: francés, i*ettima6le-
nent; italiano, inettimabilmente; latín,
iiíattiva^UUT.
Inestimadamente. Adverbio de
modo. Sin ser estimado,
ETUiOLOofA. Inttíimada j el sufijo
adverbial vuȒt.
Inestimado, da. Adjetivo. Forett-
u. Lo que est¿ sin apreciar ni tasar.
Inetemo, na. Adjetivo. No eterno.
Ineufonia. Femenino. Oramática.
Palabra inventada por C&rlos Nodíer
para significar la falte de eufonía.
Esto voz, aunque gráfica, es en nues-
tro juicio innecesaria, pues es lo mis-
mo que eaeo^onU.
Ineofónico, ca. Adjetivo. Filólo-
gí*. Que carece de eufonía, como cuan-
do se dice: voeailo inbupónico; artic»'
keio» iNRurtSmcA.
IneTalnaáo, da. Adjetivo. Sin ova*
luar.
InerangiUco, ca. Adjetivo. No
evangélico.
Inevidencia.. Femenino. Falta de
evidencia.
EnwoLOQÍA. Inmdmte: francés, tx-
Aidenu.
Inevidente. Adjetivo. No evidente.
BriMOLÓafA. 7» privativo ¡f emden-
te: francés, ütéñdent; latin, tiHtüáetu,
ÍHivídeiitit,' {QmcBTtiíT, Addenda.)
IneritabiÜdad. Femenino. FiUuiy
fia. Cualidad de lo inevitoble, en cuto
sentido se dice : uirtitabii.idad ael
juicio, como resultado necesario de la
percepción.
BtuíoloqÍa. ínMÜaile: francés, ta-
étiubilití,
Ineritable. Adjetivo. Lo que
pnede eviter.
EnwoLOQÍA. /fiprivativo^m/aífa:
latín, iniíiííSiílü; italiano, mevitibiU;
francés, iii¿ñtaiU; catolan, inmtable.
Inevitablemente. Adverbio de
modo. Sin poderse eviter.
EriuoLoaÍA. Inevitable j el sufijo
adverbial mente: catelan, iiuwUbtí-
menti francés, inétitabkáunt; itelia-
INEX
89
no, tnmiaüímenU; latin, inMial/tlltir.
Inexactamente. AdverNo de mo-
do. En torminos inexactos, con in-
exactitud.
BTiuoLoaÍA. Inexacta j el sufijo ad-
verbial mente: italiano, inesattamente;
francés, wteitaciemmt,
Inexactitad. Femenino. Falte de
exactitud.
EriuoLoaÍA. Ineaacto: italiano, m-
etattezta; ñitncés, inewaetitnde; catalán,
Ínexaetit%t.
Inexacto, ta. Adjetivo. Lo que ca-
rece de exactitud:
EriHOLoaÍA. I* privativo 7 ea>aeto:
iteliano, tneiatto; francés, inettOCt; ca-
telan, ÍMeiracte, a.
Inexcusable, Adjetivo. Lo que no
se puede excusar. || Indispensable.
SriuoLOofA. /n privativo 7 exetua-
ble: latin, ineacStSbtÜt; iteliano, inei-
etaitbile; francés, átewauabk; catalán,
inetetuable.
Inexoosablemente. Adverbio de
modo. Sin excusa. { Indispensable-
mente. '
ETiuoLoaÍA, Inejecutable 7 el sufijo
adverbial mente: iteliano, metcntabtl-
menle; francés, tnexcutablemenl; catar
lan, inetetuablemmt.
Inexhansto, ta. Adjetivo. Lo que
por* su abundancia 6 plenitud no se
agote ni se acaba.
Inexigible. Adjetivo. Que no pue-
de exigirse.
EtiuolosÍa. In privativo 7 eaif^
ble: iteliano, inetigñile; francés, m-
ex^ible.
Inexistencia. Femenino antícasr
do. Existencia de una cosa en otra. H
F^te de existencia.
ErnioLoafA. Inexitttnte: francés,
inexittence.
Inexistente. Adjetivo anticuado.
Lo que existe en otro. | Lo qne care-
ce de existencia.
Etucoloqía. i» privativo j emeteii-
te: latin, inexielent, inexittentit (Qui-
CHKRAT, Addenda); fTKncé&, inextttant.
Inexorabilidad. Femenino. Cuali-
dad de lo inexorable.
EnHOLOofA. Inemtrable: iteliano,
inéiorabiUti.
Inexorable. Adjetivo. El gue no se
ja vencer de los megos, ni condes-
ciende fácilmente con las súplicas que
le hacen.
EtivoloqÍa. Latin ineadrSKtlii; de
in, negación, 7 ea^SHlít, exorable;
«no exorable;> italiano, ineeorabile;
francés 7 catelan, inexorable.
Inexorablemente. Adverbio mo-
dal. De un modo inexorable.
ETiuoLoaÍA. Inexorable 7 el sufijo
adverbial mente: iteliano, ttteiorabtl-
mente; francés, ¡nexorablement.
Inexperiencia. Femenino. Falte
de experiencia.
ETiMQLoaÍA. In privativo 7 experien-
cia: latin, inexpürtentía, en Tertulia-
no; italiano, inetperienta; francés, inex-
périence; catelan, inexperiencia.
Inexperimentadamente. Adveí^
bio de modo. Sin ser experimentado á
sin experiencia.
BruioLoofA. Inexperímentada '7 el
sufijo adverbial mente.
^«"■" _ igitized by VjOOQ le
90
INEX
InexparimniUdo, da. Adjetívo.
No experimentado.
EmiOLOofA. I* prÍTfttiTo j txptri-
m*ittado: franca, «uapérimeittí! cata-
lán, tmMperimMíat, dé.
Inexptrtamente. Adverbio de mo>
do. Sía experiencia.
BTuiOLoaÍÁ. Ine^MTlaj el sufijo ad-
verbial mmit.
laexperto, ta. Adjetiro. El que
eet¿ lalto de experiencia.
EtivolooÍa, /» prÍ¥atÍTO j txperto.
latin, iiuxpSrtm; italiano, wetperto^
Snnoés, proveuial y catalán, uug-
ptrt.
Inexpiable. Adjetivo. Ijo que no
ee puede expiar.
EituoLoafA. /» privativo j eifpia-
b¡t: latín, iiuxpiinlü, lo que no se
Suede perdonar 6 satisfacer con sacri-
cíob; italiano, tMipiÁbiU; ¿ranees y
catalán, mexjMbie. — tLo que no pue-
de Bor perdonado ú satiefeclio con sa-
crificios d otras ceremonias satis&cto-
In espiadamente. Adverbio de mo
do. Sin expiación.
ExmOLoaÍA. Jnfí^ñtda 3 el sufijt
adverbial au»lt.
Inexplicabilidad. Femenino. Cua-
lidad de lo inexplicable.
■ Inexplicable. Adjetivo. Lo que
se puede explicar.
BtiuolooIa. /* nec|ativo j explica-
hU: latín, iiuttpfítíílftíit; italiano, MMt-
fUcahiU; francés j catalán, wuajpUc»-
U.
Inexplicablemente. Adverbio de
modo. De una manera inexplicable,
ErucoLoaÍÁ. IiugpUnhU j el sufijo
adverbial wunte: italiano, útetplietíhl-
meñU; francés, vK^Uatihmmt; latín,
iMxpRcaülller.
láexplícacíoo. Femenino, Falta
de explicación.
Inexplicadamente. Adverbio de
modo, ^n explicación.
Btiuolooía.. lattsepUeadA y el sufiji
adverbial mmíe.
InexpUcado, da. Adjetivo. Que
no ha sido explicado.
BtiholooIa. Latin úu^pücaíiu; de
m privativo j «^Jteaítu, explicado;
francés, i»exptiq*é.
Inexplicitameate. Adverbio mo-
dal. De un modo inexplfcito.
EiuioLoaÍA. InexpUcita y el sufij<
adverbial nenU.
laexplicito, ta. Adjetivo. No ex-
plícito.
EroiOLOaU. /» privativo 3 e^Uci-
to: latin, MftrpíVcltw, difícil de enten-
der, enigmático, oscuro; francés, ÚW2-
plieitt,
Isexplorable. Adjetivo. Que no se
puede explorar.
EruiOLoaíi.. /«privativo y taphr*-
hU: francés, ituwpíorabU,
iDexpIoradamente, Adverbio de
modo. Sin exploración.
ErmoiiOGÍA.. Int^IoraJa y el sufijo
adverbial natlt: latin, wuwpiSrati, ca-
sualmente, por descuido.
Inexplorado, da. Adjetivo. Qu«
no lia sido explorado.
ETiuOLoaÍA. /«privativo j eslora-
do: francés, inéwpur^; del latín mmi-
INEX
ptSrUu, n« deBcabierto, noTeeonoá-
do, no experimentado.
Inexplofible. Adjetivo, Fitiea.
Qne no produce explosión, en cujo
sentido se dice: la mezcla del oxígeno
y del hidrégeno en volúmenes conve-
nientemente desiguales es inexflosi-
Ji.
BmiOLOofA.. 7« privativo y tapian-
ble: francés, vuaptotibU.
Inexposicion. Femenino. Falta de
exposición.
Inexpnesto, ta, Adjetívo. No ex-
puesto.
Inexpngnabilidad. Femenino.
Cualidad de lo inexpusiiable.
Inexpugnable. Adjetivo. Lo que
no se puede tomar ó conquistar á fuer-
za de armas. 1 Metáfora. El que no se
de^ vencer ni persuadir fácilmente.
BTUiOLOof*. /• privativo 3 expugna-
hit: latín,. úu^pugnóHlü , que no pue-
de rendirse ó conquistarse; italiano,
i»etpiu*abiU; francés y catalán, inet)-
pugnábie.
Inexpugnablemente. Adverbio de
modo. De una manera inexpugnable.
ETtMOLOoÍA. Ineap^gfMhU y el su-
fijo adverbial nettU.
Inextenaamente. Adverbio de mo-
do. Sin suficiente extensión.
BTiuOLoaÍÁ. Imstitua y el sufijo
adverbial vunU.
InextenaibUidad. Femenino. Fi-
ne». Imposibilidad de extensión.
EtuiolooLl. IntsWuible: francés,.
ituBUntimiti.
Inextensible. Adjetivo. Fltiu. Im-
posible 6 difícil de extenderse.
EnuoLoaÍA.. /» privativo 3 *»taui-
ble: francés, üumíentible.
Inaxtenao, aa. Adjetívo. No ex-
tenso.
ETivoLDaÍA. /« privativo 3 txtttuo:
latín, wtwtfntfu; catalán, ituateiu, «.
Isexterminaiile. Adjetivo. Impo-
sible de exterminar.
ErmoLoofA. /« privativo j ««(«rm-
iwbU¡ latín de san Jerdnimo, vuater'
«iímtíAU», inmortal; francés, intater-
mmiile.
Inextenninado, da. Adjetivo.
Que no ha sido exterminado.
Inextinguible. Adjetívo, Lo que
no es extínguible. ¡ Metáfora. Lo que
es de perpetua «5 larga duración.
EnuoLoaÍA. /« privatívo y exti%~
gnibU; latín, vuxíinfuiblUt; italiano,
vuttingiübih; francés, inextvtguiiU;
c&ia.\iia,iiU£liiKÍble.
Inextirpable. Adjetívo. No sus-
ceptible de extírpacion.
EtiuolooÍa. i» privatívo 3 eatirp^
6U: latin^ wuatifpabüUt; francés, üua-
tirpablt; italiano, -intitirpibih.
Inextirpado, da. Adjetivo. Que no
ha sido extirpado.
Inextricabilidad. Femenino. Cua-
lidad de lo inextricable.
EruOLOolA. I*tatrieahU: francés,
imextrieabiUtá.
Inextricable. Adjetívo. Lo que no
es ^il de desenredar, & lo muy in-
trincado y confuso.
BTUOLoaÍA, Latin intatñíxiSílU, de
donde no se puede salir 6 desembara-
zarse; de M, DO, y MiricütUt, forma
INPA
attjetiva da tttñeln, intmn\<nlt'.
frúieés 3 catalán, imesIriMiU; it^ia-
no, inetü'itéiiU.
InJhcfltiaimo , ana. Adjetivo au-
perlatívo de inheeto.
Infaceto, ta. Adjetívo. Ineulso.
EtuiolooIa, /«privativo 3 fauU:
latín, inJUtMha, frío, insípido, sin
chiste ni gracia; italiano, ií^imeto.
Inlkctü)le. Adjetivo. Que no pue-
de hacerse.
BnuoLoafA. /« privativo 3/MCibte:
catalán, ñ^fkctíbl*.
Infacundo, da. Adjetívo. El que
no es facundo 6 el que es de pocas par
labras 3 de tosca explicación.
StiuoloqÍa. 7« privativo 3 faeiM-
do: latín, wfietMdia; italiano, i»fa-
eondo.
Infalibilidad. Femenino. Imposi-
bilidad de engaflar 6 engañarse. H
Ortodoañs. Imposibilidad de errar en
materia de fe, la cual corresponde á
la Iglesia, i los Concilios 3 al sumo
pontífice. \ IifPALiBiUDAD PAPAL. La
que se ha proclamado come dogma
en el último Concilio ecuménico,
EiiuoLoeÍA. Infalible: catalán,
inftti-UbiliUt; ^nces, infaiUibiliU;
italiano, utfalUbiUti, tmftüUbiUtu.
JÍMnIa.— La infalibilidad de los
Concilios universales está demostrada
por las Escrituras^ pOr la tradición de
la antigua Iglesia. (Boasoar, Vae.,
XV, m.)
InfUibilista, Masculino. Partida-
rio de la infalibilidad d^ papa.
Infalible. Adjetívo. Lo que no pue-
da engañar ni engañarse. Seguro,
cierto, indefectible.
Btiholooía. Latín M^«IAMlM(Qm*
CBBBAT, Áddond»); de w privatívo 3
/mIRMUs, falible: catalán, i^jFki-UhU;
frmneésj MÍailUble; italiano, í*félli~
biU.
Infkliblemente. Adverbio de mo-
do. Con infalibilidad.
EtuiolooÍa. In/aUile 3 el sufijo
adverbial wunU: catalán, infát-UbCt-
nunt; francés, m/MlUbUmtnt; italiano,
im/tlUHlmenU. El italiuio tiene t»-
fílUrntomenti; de in, no, ; el latín fál-
linter, oon falacia.
InfJJaiflcable. Adjetivó. Imposi-
ble de blsificarse.
BnuoLOQÍA. /« privativo j /obi;^
ea.hU: francés, tnfkuiJUbU.
Infamable. Adjetiva. Susceptible
de iu&mia.
Infamación. Femenino. Ia acción
3 efecto de infamar.
ErmoLoaÍA. Infamar: latín, m^
vaüo; italiano, tN/ÓMawiHi^; fhincáa,
infatutio»; catalán, infamaos.
Infamadamente. Adverbio modal.
De un modo infamado.
ETuioLoaÍA. /«/aaMi¿* ; el sufijo
adverbial mente.
Infamado, da. Participio pasivo
de infamar.
Etimología. Infamar: catalán, m-
ftmat, da; francés, infamé; italiano,
infamato.
Infamador, ra. Masculino ; feme-
nino. El qne infama.
EriuouxkA. I*fammr: latin, inf9r
mStor, forma agente de in/imUlb; ib-
Digitized by
Cjoogle
INFA
ftmftcicHi; italiano, tnfmatore; cata-
lán, i»/amáilor, «,
Infuunte. Participio activo de
in&mar. Foraiue. £1 & lo qae in&ma.
BriuoLOGfA. Latia i»fima»t, in/S-
■t«Uú, participio de presente de tn-
fiimSic4, infamar: italiano, imfaaumte;
francés, i*fama»t.
InfkiDar. Recíproco. Quitar la fa-
ma, tionra j estimación í alguna per*
sona. Se usa también como reciproco.
II Desacreditar, minorar la estimación
en que se tiene algnina cosa.
í&iMOLOsfA. líbame: latín, Hi/^«a-
rt; italiano, m/mutí; francés, m/o-
mtr; catalán, infamar.
SntONiHU.. iW/Midr-, detaeredítar.
Estoa dos palabras se diferencian en
Jue m/omm* es quitar la honra ¿ esta
aquella persona, j detaertditar es
desconceptuarla para evitar que con-
siga el objeto que se propone . El que
ib^MM, lleva la peor intención, ; cau-
sa on mal directo: el que detaertdila,
rebaja i la persona de la opinión qiie
tienen mucnos formado de ella, y lle-
va el deseo de la venganza ó de la
envidia. £1 que «tfiama, deja una
mancba difícil de borrar en el indi-
viduo á quien le quita la bonra: el
que dttacrediía, trata únicamente de
inutilizar el mérito i5. bondad de ét.
La imfamia tarde ae borrá. £1 det-
crédito cae con m&s fuena sobre el
que desacredita que sobre el desacre-
ditado. (Lopzz Pblbokin. }
Infjimarns. Recíproco. Deseon-
BAXSK, .[ Ser infamado. | Anticuado.
X>BmiIOIUBSB.
InfiuiutiTO, va. Adjetivo. Foreí^
04, Lo que innma 6 puede infamar.
Infamatorio, ria. Adjetivo. Form-
u. Lo que infama.
ErtHOLOOÍA. Infamativo: italiano,
i»ftmttorú>; catalán, infamaíori, a.
Inlkme. Adjetivo, Lo que carece
de honra, crédito y estimación. | Lo
qaeesmalojdespreciable. | Foraue,
Nota que imprimen ciertas sentencias
de la justicia,
BTUfOLOOÍA.. Latin ñfamit, sin cré-
dito; de Mt, no, y fSma, fama: italiar
no j catalán , w/ímm; francés del si-
glo xiT, iñfimt; moderno, infame,
StMOMluu.. Inftmt, inieno. JnfatM
m el hombre que por bu conducta pú-
blica se hace acreedor al odio de los
demás; pero que obra en virtud de
deseo vehemente de su interés propio,
sin cnidarse del mal ajeno, y contra
las reglas de la moral y de la justicia,
establecidas en la sociedad. Infam» en
su sentido propio quiere decir (m
fuma; pero coma la iJuna, también en
sentido propio, s¿lo se aplica k loa que
hacen bien, i, los que ílustrau i, sus
semejantes, resulta de aquí, que el
que no sdlo no ilnstra, ni hace bien,
■uio lo contrario, es un Mame. Inicuo
es el hombre desmoralizaao, y que se
complace en el mal ajeno bollanao las
lejes divinas j humanas, que goza en
sus maleficios, y caja, idea dominante,
aijo pensamiento continuo, único y
exclusivo, es el de dafiar.Es inftm* un
ladrón; es ñieM un aoeiino. (Loprz
■ INFA
lofamemeate. Adverbio de modo.
Con infamia.
BtuiolooU. Infinu y el sufijo ad-
verbial vuhU: italiano, infameatente;
francés, infámenatí; catalán, infamt-
lofamia. Femenino. Descrédito,
deshonra, | Maldad, vileza en cual-
(yawT línea. | Pukoah Ul infamia.
FortnM, Frase que se decía del reo
cómplice en nn delito, que habiendo
declarado contra su compañero, no se
tenía por testigo idóneo, j)or estar in-
famado del delito, y poniéndole en el
tormento y ratificando allí su declara-
ción, se decía que pubqaba la infa-
mia, y quedaba válida la declara-
ción, y Refundib iNFAUíA. Fraso me-
tafBrica. Infamar, deshonrar.
Btimolooía. /«/amtf: latin, M/^rnto;
íteliano, infamia; fraqcés, infamie; si-
glo xTi, v^amtlé; catalán, infamia,
Infamidad, Femenino anticuado.
Imfauia.
Infamiaimo, ma. Adjetivo super-
lativo de infame.
InfamoBO, aa. Adjetivo anticuado,
Infamatorio.
Infancia. Femenino. La edad del
niño desde que nace hasta los siete
años. I MetáTora. El primer estado de
una cosa, después de su nacimiento 6
erección; como la infancia del mundo,
de un reino, de una institución.
BtihologÍa. Infante: latiff, út/oN-
Ua; italiano, in/aníia, infantiUtá; fran-
cés, enfítnee; provenzal, n^fanu, efa
M,- estelan, infancia.
Sentido etimolóaieo. — Se llamé úi/ati-
áa, porque es la edad en que no se
habla con expedición. Esto explica el
significado del latin infanfía, en Lu-
crecio: (ignorancia en el hablar, fal-
ta de expncacion»
Sinonimia. Infatuia, %Íáez,—Infan
eia es la primera edad del hombre, y
por exteusion la primera edad de una
sa cualquiera.
IfUtet es la infancia considerada con
respecto á la ignorancia y debilidad
que la acompaña.
Decimos la infancia del mundo, la
infancia de 1& sociedad, porque consi-
deramos aquella edad en s! misma, ó
con relación á sus buenas cualidades;
un fildsofo podrá decir que el mundo
es todavía niño, si medite sobre la pe-
quenez dtf los hombres y la ignoran-
cia de sus verdaderos intereees. La
infancia del hombre es la edad da las
gracias, de la inocencia y del candor:
la niHe* es la edad de la ignorancia, de
la debilidad y de los males. Cuando
acariciamos á un nifío, le llamamos mi-
faniito: cuando queremos excuaar sus
faltas, decimos que es todavía muj
sin».
Privar de la existencia á una cria-
tura racional se llama infanticidio', del
hombre que por su inexperiencia 6
poco espíritu se deja gobernar por loe
demás, decimos que es un niüo. Las
acciones que suponen pequenez de es-
Sfritu, se llaman niáadat; los objetos
e aquellas acciones, se llaman niiú-
riat.
De lo'dicho proviene que^ en un es.
INPA
91
tilo algo elevado, decimos' infmte en
lugar de Mtifo; y el llamar idfuttes i
los hijos de prínci^, creo que no
tenga otro origen. (Jünama.)
ufuioino. Masculino anticuado.
Aceito que se extrae de los olivos ver-
des.
ErratOLoaÍÁ..- Infancia, aludiendo í
su poco tiempo.
ufando, da. Adjetivo. Lo que ea
torpe é indigno de que se hable da
ello.
Etimología. Latín infSbtdue, que
no puede 6 no debe decirse; de m, noi,
y íandnt, participio futuro de firi,
haolar: itauano, tnfmido; catalán, M-
fando, a.
Infanta. Femenino. La nifia que
aun no ha llegado á los siete años de
edad. ¡Cualquiera de las hijas legí-
timas del loy, ó la mujer de algún in-
íaste,
EtimoloqÍa. Infante: catalán anti-
guo, imfanteit»; modenio, infanta,
Infantadgo. Masculino, Infan-
tado.
Infantado. Masculina. Territorio
destinado para la manutención de un
infante re^. J Dignidad de infante.
KriMOLoaÍA. infante: catalán, iit^
faniat.
Infantado (duque del). Hombre de
Bstado español, teniente general y
grande de España, nacido en 1773" y
muerto en 1845. Hizo la cunpaña de
Cataluña contra la república mincesa,
en 1793, con un regimiento levantado
á BUS expensas. Estuvo complicado en
la célebre conspiración del iJ.BCorial, y
aunque acompañó i Femando VII i
Bajona, de vuelte á España sirvió en
clase de coronel en el ejército de José
Bonaparte, haste que después de U
batella de Bailen dejó el servicio y
abrazó la causa de la independencia.
En 1814, Femando Vil íe nombré
presidente del Consejo de Castilla,
puesto que ocupó haste que la ravolu-
cion de 1820 le desterró i Mallorca.
Fué presidente de la regencia nom-
brada en Madrid por el duque de An-
gulema, en 1823, j reemplazó en 1825
á Cea>Bermndoz en la presidencia del
Ministerio, haste que las intrigas del
partido apostolico le derribaron. Des-
pués de la muerte de Femando VII,
pasó á Francia; y aun cuando luéM
volvió á España, permanecié comple-
tamente alejado de los negocias públi-
cos haste BU muerte.
Infantariano, na. Masculino y ib-
menino. Nombre que daban loa genti-
les ¿ los cristianos, porque creían que
éstos inmolaban niños.
BtimoloqIa. Latin infemtaríme, el
que ama i los niflos; matadores de
niños, usado en plural. (Testüliamo.)
Infantaigo. Masculino anticuado.
Infantaik).
Infante. Masculino. El niño que
aun no ha llegado á la edad da siete
años. I Cualquiera de los hijos varo-
nes ; legítimos del re;, nacidos des-
pués del primogénito. J El soldado
que sirve á pié. \ Anticuado, Hasta
ios tiempos de Don Juan I se llamó
también asi el hyo primogénito del
igitizedb, Google
93
INFA
INFA
INÍ*£
re;. Se solía añadir keredtro 6
génito kirtdtro. \ Anticuado. Bl des-
cendiente de caaa j gangre real; como
los INFANTES deLara. IFemenioo an-
ticuado. La hija del rej, | ó infante
BE COBO. En alonas catedrales, el
muchaclici que sirre en el coro y en
ranos ministerios de la iglesia.-con
manto ^roquete.
Etiiioloo(a.. Prorenzal m/íw, e_^a%,
*jti*; catalán, iii/imí; burguiñon, //m;
picardo, affan, tJ^Mit; ^ncés anti-
guo, enfe, tñfet; moderno, e%f<mt; ita-
liano, ufante, del latín injam, que
no habla, que está en la niñez; de in
privativo Y ^OM, yirníú, participio de
presente de fa^, hablar. El francés
tñfant, infante, está tomado del voca-
blo ef -•
espafiol.
Satiia kUt^rita.-
to de tti, no, j/ani,/akíü, participio
de presente de /or, Jarit, Jari, que
significa hablar: m-wu, non-fau, el
quejio habla. El niño que no habla,
el que está en la infancia, edad que se
extiende hasta los siete aüos. — El hijo
primogénito del rej se llama^rí»ei^«,-
ÍloB demás, infantes. El primer lujo
el rey que en Castilla se llamó ik-
FANTB ¡dice Covamibias) fué el pri-
mogénito del rej Don Fernando H de
León, dicho Don Sancho, j que por
usarse en Inglaterra este título, le in-
trodujo acá su madre doña Leonor,
infanta de Inglaterra. El mismo tftn-
. lo de iHFAMTB dieron i, su hermano
Don Fernando, que está enterrado en
las Huelgas de Burgos. (MoNLAn.)
Infantería. Femenino. Afilia. La
tropa que sirve i pié, || db línea. La
que, formada en dívisionee, batallo-
nes 6 trozos menores, combate siem-
pre unida y constituye en las accio-
nes el principal cuerpo de la batalla. ||
LiOBRA. La que, fuera de las líneas,
hace el servicio de avanzadas, escu-
chas j descubiertas, combate en par-
tidas sueltas, j en las acciones se ocu-
pa principalmente en distraer al ene-
migo, acosarle los flancos, fatigarle y
perseguirle en sus retiradas, observar
sus movimientos y cubrir los del pro-
pio ejército. | Ir Ó quedar de infah-
TERÍA. Frase familiar. Andar ¿ pié el
ijue iba á caballo 6 cuando otros van
a caballo.
BTUfOLOOÍA. InfíutU: catalán, in/an-
ttría; ¿ranees, infantíri*; italiano, út-
fanteri**
Infonticida. Común dedos. Fortn-
le. El matador de niíios 6 infiíntes.
ETiyoLoaÍA. Latín it^fanfíttía; de
in/ant, antit, niño, y eidlSre, matar:
italiano y catalán, tn/antidda; fran-
cés, infanlicüi».
Sentido ttmol¿gÍa. — Entre los lati-
nos, se denominaba infanticida el
que daba muerte i un hijo suya. (Ter-
tuliano.)
Infonticidio. Masculino. Fortnte.
La muert« dada violentamente á al-
gún niño é ÍDfant«.
ETiuoLoaÍA. Infamiieidd: latín, m-
/anfídblbm; italiano, injiíniicidio; fran-
cés, in/antieidt; catalán, infanliei-
iH.
Inbotíco, ca, lio, lia, tó, U.
Hasculino y femenino diminutivo de fatuo, engreírle. Se usa también como
in&nte é infanta. i
Infantil. Adjetivo. Lo que perte-
i la infancia.
Etiuolooía. Imfant*: latín, tnfanií-
Ut; italiano, in/a*tile; catalán, wt/o*-
til.
InfuitiUo, Ua, to, ta. Adjetivo di-
minutivo de infante.
EriuoLoaÍA. Infante: catalán, i^fm-
t¿; latín, infí^tUba.
Infanton. Masculino. El hijodalgo
libre de todo género de servicio, que
en sus tierras j heredamientos no ejer-
cía otra potestad ni sefiorfo mis que
el que le permitían sus privilegios y
donaciones.
EriuoLoaÍA. Infante.
Infansonado, aa. Adjetivo. Loque
■In/ant: compues- es propio del infanzón 6 pertenece ¿ él.
uifanxonasgo. Masculino. Bl ter-
ritorio y solar del infanson.
Infonionia. Femenino. La calidad
de infanzón.
InCartacion. Femenino. Cirngia.
Acción 6 efecto de infartar 6 infar-
tarse.
Infartar. Activo. Cimgta. Produ-
cir un infarto,
BtukA^kjía. Infurta: latín, m/ot-
eirtf, rellenar.
Infartarse. Recíproco. Sobrevenir
un infarto.
Infarto. Masculino. Cv^ia. Tu-
mor. •
ETiwoLoaÍA. Latín tufanlni; de w-
fafiüre, rellenar; compuesto de in, en,
yfar^re, embutir; francés, infantnt.
Sentidla etitiolágieo. — Se llamó in-
farto, porque parece que la gUndula
está como rellena 6 embutida.
InfatigabUidad. Femenino. Im-
posibilidad 6 dificultad de fatigarse.
ETiuoLoaÍA./if/!i^aí!«: francés,
tfatigabililé.
Infatigable. Adjetivo. Incan-
sable.
Etimología. I* privativo j /«/^a-
ble: latín, Ínf4lig<ÍnUt\ italiano, infa-
tiaídiU; francés y catalán, infatigable.
Infatigablemente. Adverbio de
modo. Sin fatigarse.
BnuoLocÍA. Infatifable y el sufijo
adverbial aunU: francés y catalán, m-
fatúeblement; italiano, wfaticabilmen-
U; fatín^ infiOgiSíítter,
Inbtaacioo. Femenino. Acción 6
efecto de infatuar 6 infatuarse. | Fa-
tuidad. I Vanidad, orgullo, presun-
-:._ g Preocupación nicia alguna
I. Adjetivo super-
ETiuoLoaÍA. Infa
fataaáó; francés, tnfatnatianí italiana,
'•/ílñfOtÚMM.
Infatnadunente. Adverbio de mo-
do. Con ibtuidad.
EtuiolooÍa. InfiitnadA y el sufijo
adverbial mente.
Indinado, da. Partidpio pasivo
de infatuar.
Etiuolocía. Catalán infatnat, da;
francés, infatné; italiano, infalnato,
del latin infSlnatnt, participio pasivo
de infíitnSrt, infatuar.
Inntnador, ra. Sustantivo y ad-
jetivo. Que inratÚB.
reciproco.
EriMOLoafA. Latin infitnSn, embo-
tar el entendimiento; de t«, en, v /5f-
ttiare, forma verbal fictícia áe fsiiiv,
fatuo: catalán, infatnat; fi^ne& infn-
Iner; italiano, ú^atnart.
Infotnarse. Recíproco. Enorgulle-
cerse. J Volverse &tuo.
Infonatameote. Adverbio de mo-
do. Con desgracia 6 infelicidad.
EriHOLoalA. Imfiuta y el sufijo ad-
verbial mente: catalán, infanttament;
italiano, infauítamente.
Infíinatfiinio, n
lativo de infausto.
Etiholoqía. Latin infanitittinm;
catean, in/itntliuim, a.
Infanato, ta. Adjetivo. Desgracia-
do, infeliz.
BTiuoLOofA. Jn privativo y/nula:
latin, infanttnt; italiano, infanelo; ca-
talán, infantt, a.
Infección, Femenina. La aeci<Hi y
efecto de inficionar, lifídieina. Ac-
ción que ejercen en la economía los
miasmas pútridos i5 los líquidos vira-
lentes. I Sistema de Medicina que se
vale de la infección, como de un me-
dio terapéutico.
Etiholoqía. Infectar! provenía!,
infeclio, infeccio; catalán, infecev!;
fñncés, M^feetioñ; italiano, infetione,
del latín infeedo, forma sustantiva
abstracta de inftclni, infecto.
lafeccionadainente. Adverbio de
modo. Por infección.
Infeccionado, da. Participio pa-
sivo de infeccionar.
ExiuOLoaÍA. Infeceiamar: eatalan,
infeceionat, d».
Infeocionar. Activo. iNFiaonAR.
llCausar hedor, corromper.
Btiwolosía. Infeeaon-, catalán, m-
feeeionar.
Infeccioniíta. Ifasonlino. El mé-
dico partidario de la infección.
Infecir. Activo anticuado. Infi-
cionar.
Infbotacion. Femenino anticuado.
Infección.
Infectadamente. Adverbio modal.
De un modo infectado.
EtiuolocÍa. Infectada y el sufijo
adverbial mente.
Infectado, da. Inpbcto, ta.
Infectador, ra. Sustantivo y adje-
tivo. Que infecta.
ETiHOLoaÍA. Infeciar: latin, »>/««•
tor, imfee&rit, el tintorero; italiano,
*fíttat«rt.
Infectante. Participio activo de
infectar. Didáctica'. Que infbcta, en
cuyo sentido se dice: mtmáa imfbc-
tante; miatma infectautb.
Etuiolocía. Infectíff: francés, m-
fecUtnt.
Infectar. Activo. lHPici<WAa, en
las dos acepciones de esta voi.
Btiholoqía. Latin M/Ieñ*«, teñir;
italiano, infettare; francés, inftcter;
catalán, vnjttíar.
Stnttdo ttimol^ico.—tióteBt la ad-
mirable filosoña de la lengua. El la-
tin infteíri (in, en, y f adre, hacer)
significa teñir, variar de colores, j
Inbtaar. Activo. Volver & alguno] exiensiramente, viciar, corromporj
Digitized by Vj OOQ [C
INFE
ponqué se adñrtí<S que laa sustauciae
corrom^idiu mudaban de color. Así
scoateciií que la c^uímica de la It
g^a descompuso la idea de desteñir
u idea de iMi'ICtab, aludiendo á que
lo infectado se desteñía.-
Infectivo, va. Adjetivo. Lo m
inficiona á pueda inficionar. | S£iMÍ-
«M. Lo que ocasiona enfermedades pú-
tridas. \ Bkfbruedaobs infectivas.
Enfermedadee producidas por la in-
fluencia, ora Tirulenta, ora miasm¿ti-
oft) de los líquidos ó de los tejidos im-
FRCTIT08.
BnuotoolA.. It\fMto: latin, vtfeeH-
v%t, en VitruTÍo, propio pan teñir;
italiano, w/efíño; francés, infeetitux.
Infecto, ta. Participio pasivo irre-
gnUr de infecir. ¡ Adjetivo. Inficio-
nado, contagiado, pestilente, corrom-
pido.
BnuOLOofA. Infectar: latin, infie-
tiu, participio pasivo de infieSre, in-
fectar; provenzal j firancés, inftct;
italiano, fufetto; catalán, inftctt, a.
Infecnnaameate. Adverbio de mo-
do. De una manera infecunda.
Btiholoqía. Infiomda y el sufijo
adverbial vu%U: latin, ittfiewidi.
InfecoBdar. Activo. Privar de la
feoandidad.
lafecnndarM. Becfprooo anticua-
do. Hacerse infecundo.
Infecnndidad. Femenino. Falta
de fecundidad.
Btwolooía. Infeeiaulo: latin, mfé'
eundítat; italiano, in/teonditi; francés,
in/ieondit^; catalán, infeamditat.
Infecoado, da. Adjetivo. Lo que
no ee fecnndo,
BTiuOLoaÍA. I* privativo j f^gv*-
áo: latin, i»fte9»diu; italiano, tnfecon-
do; francés, ñfécond; catalán , i»fe-
timdo.
Infelice. Adjetivo. Ikpelii,
Infelicemente. Adverbio de modo.
Ihfrlizhbntb.
Infelicidad, Femenino. Desgracia,
desdicha.
BnuoLoeÍÁ. Ii^fHn latin, in/lñ^
téi; italiano, mfeUciti; francés, m/^
Hatí, si^lo xvi; catalán, infíUciM.
Infelicísimo, ma. Adjetivo super-
lativo de infeliz.
EtiiioloqÍa, 1%/eiw: catalán, itifeU-
eUtirn, a; latin, i*^eiicittim%i.
IbMíb, Adjetivo. Desgraciado. K
Familiar. El sujeto bondadoso j apo-
Mdo.
BmiOLOofA. /» privativo 7 /eíia;
latin, mfiUa, infecundo; italiano, m-
feUee: catalán, wftUt.
InfaUímente.- Adverbio de modo.
Con infelicidad.
BnuoLOOÍA. Infeüf j el sufijo ad-
verbial flMafle; latín, infííiimer; ita-
liano, inftlicemenU; catalán, üt/tlit-
wunt.
Infaraxílar. Adjetivo. Situada en
el sobaco.
Etimolqoía. Latín i»fft%t, bajo, j
M*i¡ár,
InUtrancia. Femenino, Ilación. ||
Acto db infskenoia. LégUa. Acción
del iaicio en que, apreciando algunas
dé UM propiedades de un objeto, le
Mñbnje tMw las demis propieda-J
des, en cu^a virtud corresponde & una
clase particular.
Etiuolooía. I*feñr: francés, iñfi-
rence; catalán, in/er¿ncia.
IÑÍ*E.
9d
Induce
SiNouiuiA. Inducción, inferencia.
Por la inducción, lo particular nos sir-
ve de criterio para llegar i las propo-
siciones generales: por la inferencia,
la parte nos sirve de criterio para lle-
gar i un todo..
La indnccionca el método de la uní
versálidad: la inferencia, el método de
la clasificación.
Induciendo, se comprende un aisto-
ma: infiriendo, se comprende un dr-
den, una serie.
Inferidad. Femenino. Estado 6 ca-
rácter de lo infero.
Inferior. Adjetivo. Lo que está de-
bajo de otra cosa 6 más abajo que
ella. \ Lo que es menos que otra cosa
en BU calidad é en su cantídad. | El
que está sujeto á otro.
ETiuoLoaÍA. Latin infíríor, com-
parativo de infÍTiu, infero; italiano,
íi\feridre; francés, w^feriew; catalán,
inferior.
Inferioridad, Femenino, La cali-
dad de lo inferior. | La situación de
alguna cosa que esti más baja que
otra 6 debajo de ella.
Etuioloqía. /ii^tfrwr.-e&talan, infe
riorüat; francés, tnferiorii/; italiano.
inferioriti.
Inferiormente. Adverbio de modo.
Con inferioridad.
' EnuoLoaÍA. Inferior j el sufijo ad-
verbial eunU: catalán, inferionnení;
francés, inférinrettenf; itauano, infe~
riomeníe.
Inferipedo, da. Adjetivo. Zoolo-
fia. Que tiene los pies inferiores.
Etucolooía. Latin «yfríor, inferior,
ypet,plldit.
Inferir, Activo. Sacar consecuen-
cia 6 inducir una cosa de otra. | An-
ticuado. Incluís, J Ocasionar.
BriMOLOofA. Francés, inféetr; ita-
liano, inferiré; del latin inferre, sacar
consecuencia, argüir; de m, en, j
ferré, llevar.
SiNONiifiA. Infervr, dtdnñr, eeleffir.
Se infiere v se deduce de las pruebas j
de los hecuos; se colige de los indicios
j de las analogías. El que infere j el
que dednce, sacan consecuencias; el
que eoUae, aventura un juicio. El ló-
gico j él matemático deduce» ó infiere*
consecuencias j corolarios; los inteli-
Entes en minería coUgen por el color
la tierra la presencia de los meta-
les. Sin embargo, no es perfecta la
sinonimia entre inferir j dedMCir. De-
ducir supone un trabajo más compli-
cado j major número de anteceden-
tes que injerir. Sé infiere de un becho,
de una proposición, de un principio;
se dednce de muchos hechos, de mu-
chas proposiciones, de muchos princi-
pios. Descartes ha dicjio .'' pienso, lue-
S existo. Esto es inferir, nó dtdneif.
OKA.)-
Infermentado, da. Adjetivo. Que
no ha fermentado.
EruiOLoaÍA. /» privativo y fenne»-
tado: latín, infermetHaint.
Inferaiciilo, Masculino. Especie
de juego de muchachos que consiste
en trazar en el suelo vanas ra^as en
cierta disposición que dejen casillas,
por las cuales se hace pasar una pie-
dra «5 tejo, empujándolo á saltos con.
un pié, teniendo el otro alzado.
Etimolooía. Forma diminutiva del
latin inferna, los infiernos.
Infernal. Adjetivo. Lo que es de)
infierno 6 lo que pertenece a él, | Me-
táfora. Muv malo, dañoso ó perjudi-
cial en su Unea.
BTiuoLoafA. Infierno: latin, itfer-
naUt; italiano, ü^emale; francés, ñi-
femal, ale; provenzal, infernal, yfer^
nal; catalán, infernal.
Infernar. Activo. Ocasionar & al-
guno la pena del infierno lí su conde-
nación. \ Metáfora. Inquietar, pertur-
bar, irritar,
BtuiolosÍa, Infierno,
Infocno, li*. Adjetivo. Poética. In-
vernal.
infero, ra. Adjetivo. Intbkmaí.. ||
Botánica. Calificación délas parteado
una planta, con relación á otras que
están encima de aquéllas,
BriMOLOaÍA. Latín infimt, infüri,
el infierno, en san Jerónimo; simétri-
co de infínu, infira, infiriun, bajo,
profundo,
. 1, Sánscrito adiat, bajo; adi»»,
inferior; adhanu, ínfimo, puesto que
la líA del sánscrito se convierte ep/.
(BoppJ
2. Forma simétrica de inftríni,
comparativo de infra, bajo. (Etiholo-
QISTAS LATINOS.)
3. El latin infírm, bajo, representa
una forma paralela de infín, yo llevo
adentro, ^o introduzco, ^o entierro;
de ÍJ», en, y ferré, llevar.
Inferobrani^io, qnia. Adjetivo.
Zoologia. Que tiene las branquias co-
lócate bajo el borde saliente de la
cubierta, refiriéndose á moluscos.
Etiuolooía. Inferir y branjimi.
Inferovaríado, da. Adjehvo. ,90-
tánica. Que tiene infero el ovario.
Infértil. Adjetivo. N'o fértil.
Btucolooía. Latin infertíUt, esté-
ril; de i% privativo y ferlUts, fértil:
italiano, u^ertiU; frAncéé, i^fertile.
Infertilidad. Femenino. Esterili-
dad.
BmcoLoafA. InfMiU latín, infer-
tiUtoi; italiano, infertiUti; francés,
■nferíilití; catelan, infertiUtat.
Infertilizable. Adjetivo. Que no
puede fertilizarse. *
Infertilizacion. Femenino. Falta
de fertilización.
Infesta. Femenino. Cuesta que
desciende á una hondonada. En Gali-
a.
Infestación. Femenino. La acción
y efecte de infestar,
Etimología, Infettar: latin, »■/«»-
tatío; italiano, infettagione, infettaño-
ne; francés, i^ettation; catalán, tnftt-
taei^.
Infestadamente. Adverbio modal.
De un modo infestado.
BtiuoloqÍa, Infettada y el sufijo
adverbial mente.
infestado, da. Participio pasivo d«
infester.
Digitized by
Laoogle
u
mn
BnuOLOOÍA. Infatar: latín, ñ/a-
tSími catalán, injettat, da; f!r&nc¿s,
iimfttU; italiano, wtfettalo.
iQfeitador, ra. SustanÜTo y adje-
tÍTO. Que infesta.
BtiuolooIa. Infetlt^: catalán, t«-
Infestar. Activo. Inficionar, apes-
tar. I Cansar daños ; estragos coa
hostilidades j correrías. Úsase tam-
bién con referencia á los estragos y
molestias que ocasionan los animales
j las plantas advenedizas en los cam-
pos cultivadoe, j aun en las casas.
ETluoLOaÍA. Catalán wt/ettar; fraii-
céa, út/etter; italiano, wfetttrt; del
latín iítfatSrt, hacer daSoa, estragos,
correrías.
1. El latín w/icfíw, pernicioso, ene-
migo, representa una forma paralela
do tw/flUKf, participio pasivo de in-
fendih-e, atacar. (Pbiscuno.)
2. JnftttMs se compone de mi, nega-
ción, y fettm, alegre, felii. (Otrot
BroioLoaisTls latinos.)
3. Esta áltíma etimología no admi-
t« discusión. Fttt*i, dichoso, es un
tema simétrico áe¡fett%m, dia de fies-
ta, dia dedicado á la religión, dia sa-
grado. ConstrujramoB ese vocablo con
el prefijo privativo i%, no, j significa-
r& no feliz, no festivo, no religioso,
no moral, no bueno; v extensivamen-
te, impío, adverso, odioso, dañino, t»-
ftítado.
InfBBtiiimo, flut. Adjetivo super-
lativo de infesto.
Infesto, ta. Adjetivo. Poítiett. Da-
fioBD, perjudiciai, inoímodo.
BriiioLúaÍA. I»fttíar: latín, infa-
tut; italiano, üt/ato.
InfestoBO, sa. Adjetívo, Que pue-
de infestar.
InfeadaciÓQ. Femenino. Bnfxuda-
CIOH.
EmiOLOQÍA. Sufndaeioin catalán,
at/ndaeúf.
Infendar. Actívo. Bnfbudir.
' BTmoLOdÍA. ^/tuáar: catalán, m-
f0itdar.
loflable. Adjetiva, Que no puede
fiarse.
Inflbnlacioa. Femenino. Opera-
ción que consiste en colocar una ar-
golla li otro obstáculo en las partes
genitales, para evitar ciertas conse-
cuencias.
EriMOLoafA. I»/i&»¡ar; francés, »i-
Jibuhtioit; italiano, i»/¡i%latü>iu.
Setenad — 1. La infibulacion se prac-
tica del modo siguiente: se tíra del
prepucio hacia adelante; se le atravie-
sa con un hilo grueso, el cual queda
ensartado hasta que se hajan cicatri-
zado los agujeros, en cn^a sazón si
sustítuje el lulo por un anillo, argo-
lla ú otro obstáculo, que permanece
en su lugar.
3. Por consiguiente, la inpibdi^-
ctON no es otra cosa que ta reunión,
por medio de un anillo ó cosa seme-
jante, de los órganos cuja libertad es
necesaria al acto de la generación.
Infibnlar. Actívo. mcer la infibu-
lacion.
BituOLoafA. Latín imJiHlSre, aju»-
tar, apretar con hebilla; de m, en, j
ÍNfí
fibilSre, fono» verbal de Jtbíla, fí-
Dula.
Inflcieiita. Partícipio actívo antí-
cuado de infecir. Lo que inficiona.
Etuiolo<3Ía« 2*fiaoit: latín, inft-
diflu, fltíü, partícipio de presente de
infieire, inficionar.
Inflcion. Femenino antícuado. Ih-
PBceíON. I Antícuado. Ficción.
Inficionado, da. Partícipio pasivo
de inficionar.
ErnioLoofA. Infiaonar: catalán, m-
Jleümaí, da.
Inflcionamiento. Masculino. Ac-
ción ó efecto de inficionar.
Inficionar. Activo. Corromper,
contagiar. | Ifetáfora. Corromper con
malas docmnas 6 ejemplos. Usase
también como recíproco.
BmiOLOofA, In/teioñ: catalán, injl-
cümar.
Infidel. Adjetivo antícuado. Infiel,
por el que no tiene la fe católica.
Infidelidad. Femenino. Falta de
fidelidad, deslealtad. | Carencia de la
fe católica. | El conjunto y universi-
dad de los infieles que no conocen la
fe católica.
ErmoLoaÍA. In^l: catalán, i»Jlde-
litat; francés, tnfiUUU; italiano, mi/E-
deUa, infedeliiá, in/edllla; del latín
in/idiattu, perfidia, falta de fe, en Ci-
cerón; el error de los infieles, el paga-
nismo, en san Jerónimo: ¡qiuMta m/í-
dtUtatei i» amidt/ <¡Quó de traiciones
en la amistadU
SiNONUiiA. InfidtUdad, detlealtad.
La infidelidad se refiere i la falta de
cumolimiento de los deberes que el
homore tiene en sociedad pora con su
familia ; con sus amigos; deberes
que nacen de la moral bien entendida
y aplicada i las necesidades huma-
nas. La dalealtaá es esta misma i»/i-
dtUdad de los inferiores respecto á los
superiores, pero en el orden político.
Es Mt/fíí un nombre, j una mujerque
foltan á su vez & los deberes del ma-
trimonio. Es Mjíel un amigo que pu-
blica un secreto que se le ha confiado
por otro.
Es detkaí UD guenvro, un magÍB~
trado, ó cualquiera otro funcionario
público que ftlta á sus deberes como
tal, con inimo decidido depeijudicar
i sus superiores. (Lofzz FauaBiN.J
Infldefirimo, ma. Adjetivo super-
lativo de infiel.
Infidencia. Femenino. Falta á la
confianza ; fe debida á otro.
Etiuolooía. ínjido.
Infidente. Adjetivo. El que come-
te infidencia. * . ''
EiDíOLoaÍA. Injídtneia: catalán, út-
Jídtnt
Infido, da. Adjetívo anticuado.
Infibl, dbslbal.
ErniOLOafA. Latín m/Wm, infiel;
italiano, M^tfe.
Infiel, ASjetívo. Falto de fidelidad,
d^leal. I Oentíl, pagano.
EnuoLOofA. /« pnvativo yjfoi: la-
tín, útfidiíit; italiano, ñfecUlt; fran-
cés, inJídiU; proTonzal, im/íul, M/í§fi;
catalán antiguo, w/mÍ* moderno, w-
Jít¡. i»JüUl.
SiNOMuuA. I%fi4l, pérfido, trvider,
/aUo, doiU. El imjUl <a & la fideli-
dad 6 ¿ la fe: el j»^;^ oculta sus in-
fidelidadea j aparenta 6 finge fide-
lidad.
La ptr/ídta se aplica solamente i
las personas: la ÍK/üü¡idad se aplica
algunas veces í los animales en sen-
tido figurado.— Por esto dice Bufibn
con mucha propiedad j elegancia:
<Bl gato es un criado iñjUl, i quien
mantenemos por necesidad.» — 5e elo-
gia la nobleza del caballo y l9.JÍde¡Í-
dad del perro; pero cuando no tienen
estas propiedades, se dice que el ca-
ballo es traidor, y el ^rro imjitl.
Una esposa seri wJUi si <a i la
fe prometída; más si procura parecer
fiel, no siéndolo, taptrjida.
• Él traidor falta a ]a Jideiidaí t^ae
prometió ó juró á su patria, i su prínci-
pe, á su amigo, ó á loe hombres en ge-
neral. Así es que su falta infiuje inis
en el orden social que la del iMjttU es
más pública y, por decirlo así, perte-
nece más al común de los demás hom-
bres, y por lo mismo constituye uno
de los delitos que castígtm las leyes
sociales en todo país civilizado. Ke
aquí la razón por qué llamamos trai-
dor í mu homore que nos ataca de
improviso, ; con*ventajas indebidas,
ó al que descubre nuestro secreto 6
nuestros designios cuando se los h»-
mos confiado, aunque ni uno ni otro
nos hayan hecho promesa ni juramen-
to alguno, porque existen ciertos pro-
mesas y convenciones tácitas entre
loa hombres, dictadas por la razón
natural, y necesarias para la conser- '
vacien d^ orden social, que obligan
á todos, aunque carezcan ellos de loa
mismos materiales.
Se dice que un hombre es faüo,
cuando no obra coníbrme á la verdad
y se esfuerza por parecer cual no es,
para engañamos. Este adjetívo bb
aplica indistintamente en sentido rec-
to y en figurado á las personas, á toa
animales y i Las cosas, siempre que
hay ocultación de la verdad para en-
gallar. «Este hombre es fatn como
muía de alquiler.» cBs/aJio como mo-
neen de plomo.» <Un amigo /«ím.*
«Una forma falta.* «Una noticia
Jaita.»
Doble, en su sentido recto, es lo
que contiene ó vale dos veces la mis-
ma cosa sencilla, y este adjetívo.
aplicado á las personas, parecena sinó-
nimo perfecto de falto, si el buen uso
no hubiese establecido una diferencia
notable entre ambas palabras. Esta
diferencia consiste en que el adjetivo
doilt se aplica únicamente al corazón
del hombre; esto es, á sus intencio-
nes, á su alma, al pasó que ^oíio in-
dica, no solamente los designios, sino
las acciones. Dohle pertenece al carao-
ter; /aín), á la conducta. As! decimos;
dobíet de corazón; doble intención; da—
bit objeto.
En todos estos casos indica el adjo'
tivo doble el fin, designio, intención
ó disposición del alma, £1 hombre
doble es acaso menos peijodicial que
el /alto, porque aquél no baoe más
que ocultar su segunda intención, f
Digitized by
Laoogle
INFI
(ate no Bolamente U oculta, aino que
fliig«<)Qeno lo hace. FinslmQnte, para
eonoeer bien la difersncia que h&j en-
ti^eatudoB |>alabrafl, basta atender
al Bigniflcado de aua contrarias: /alto
M contrario de ttrdadero: doble es con-
trario de tMcilló.
La imfideUiilad puede ser efecto de
debilidad 6 de irreflexión; pero la;ur-
fdia, la traievm, la faltedad y el do-
MU, suponen premeditación, estudio
T aprobación de medios. (Cokdb dk li.
COKTINA..)
Inflelmente. Adverbio de modo.
Con infidelidad.
ErnfotooU. Infiel y el enflio ad-
verbial mente: it^iano, i»fedeme»te;
fnaeÍB, i»Jíd¿leme»t; catalán, Í»Jíel-
aunt, i»/ídelme»t.
Inflemo. Uascolino. El lu^r des.
tinado por la divina justicia para eter>
no castigo de loe maJos. Se usa tam-
bién en plural en el mismo sentido. |j
Sí tormento y castigo de los condena-
dos. I El lugar adonde creían los pa-
nnos que iban loe almas después de
la muerte. Se usa en plural en el mis-
mo sentido. ) Limbo 6 seno de Abra-
liam, donde estaban detenidas las al-
nas de los justos esperando la reden-
eion. I El lugar en que bar mucbo
alboroto y discordia, y la inisma dis-
cordia; y as{ se dice: un mal matri-
monio es un tNFiXRHo: {qné ihpikhno
de gentel Q Bn algnnas ¿rdenes reli-
rias que deben por instituto comer
viernes, el hwipioio 6 refectorio
donde se come de eame. | En la taho-
na, el lugar 6 cóncavo debajo de la
tierra en que sienta la meda y artifl-
eio con que se mueve esta m&quina. i|
Provineial Navarra y An^a. Pilón
idonde van las aguas que se han em-
pleado en escaldar la pasta de la acei-
tuna para apurar todo el aceite que
contiene, en el cual, reposadas aqué-
llas, se recoge uno de inferior cali-
dad, llamado aceite de iH?iKBin>. | Ds
BRSAO&ADBOIDOS B9TÁ KL IHFIKRMO
LLBNO. Be&an con que se denota que
la insratitad as el m¿s aborrecible y
el mía común de todos los vieios. H
Sbk uut dslicado PAsa. n. inpibrno.
Frase femiliar con que se moteja al
que se queja con leve 6 ningún moti-
ve. I iVrra ÁL INPIIBHO, QUE SSTATA
AL nmEBNO, ASÍ SB 7ÜSKAN ¿ LOS HT-
nERNosl Locuciones familiares con
Sie significamos nuestra mala dispo-
eion y voluntad respecto de algu-
no.
• BiTMOLOatA. Latín útfími, los in-
fiéraos, en Propercio; vifíma, en Tá-
cito; infir%*i, latín de san Jerónimo;
variante de injínu, inferior, lugar
profundo: provenzal, infer%, yfer, m-
Jent, ejfer%; catatan, inftr»; francés,
e»f«r: pieardo, vnftr; bnrguiflon, en-
fír: italiano, úiftnio.
Inflesto. Mascolino. El terreno si-
toado al pié de alguna altura. 6 mon-
tafia.
BtmoLoaÍA. 1%/eeta.
JnñgüxM: Adjetivo. Lo que no
pa«d6 tener figura corporal ni repre-
8eDt«rw con ella.
BmiOLOofA. In privativo y jC^w*:
hh: italiano, iñfyMriüU; catalán, w-
JgwrahUi
Inflfforado, da. Adjetivo. Que no
tiene figure.
EniioLoofA. 7« privativo j^^wd-
do; latin, ittf^Sf&tv, &anoés, M^
Infllema. Femenino, Cavidad qne
deja un instrumento puníante eu el
cráneo, al hacer alguna operación.
Infllotóflco, ca. Adjetivo. Que ca-
rece de filosoña.
Infiltración, Femenino. Hl acto y
efecto de filtrarse los líquidos en cuei^
pos sólidos. \ Afediema. Obstrucción
blanda, producida por la presencia de
un líquido derramado en los tejidos,
entre sus elementos anatómicos, que
tiene como separados, eu cuja sentido
se dice: la infiltbacion de la serosi-
dad en el tejido celular. | Hetifora.
Se aplica eu sentido moral, como
cuando decimos: «tales ideas 6 tales
costumbres son el resultado de la in-
FILT&ACIOH de ciertas doctrinas.»
Btiuolooía. Injiltrar: catalán, t«-
Jtltraeiá; francés, tnfiltratüm; italiano,
inJiUrañone.
Inflltrado, da. Particü>ia p^ivo
de infiltrar. | Medicina. Epíteto del
érgano, miembro 6 tejido, cuando ha
penetrado en alguno de ellos cierto lí-
quido 6 serosidad, en cuyo sentido se
dice: tejido etiular infiltrado.
ErmoLoaÍA. Infiltrar: francés, m-
filír¿.
Infiltrar. Neutro. Introducir un lí-
quido eu los poros de un cuerpo. | Me-
táfora. Empapar á otro en las doctri-
nas que uno profesa. ¡ Medicina^ Pe-
netrar algún líquido & serosidad en
alguu tejido, órgano ó miembro, como
cuando se dice: «la serosidad inpil-
T&A las piernas del enfermo.»
Btiholooía. Prefijo M, en, dentro;
sobre, y^ltrar: francés, infiürer; ca-
talán, infiltrar.
Inflltrarae. Recíproco. Filtrarse.
ínfimo, ma. Adjetivo. Lo que en
su situación est¿ muv bajo. || En el
6rden y graduación de las cosas, lo
último 7 lo que es menos que las de-
más. I Lo mas vil y despreciable en
cualquier línea, y así decimos: la ts-
FiiiA pkhe.
EiúioLoafA. Latin inflmra, lo m&s
bajo, superlativo de infínt, bajo, in-
ferior: catalán. Mino, a; francés, tn-
fime; italiano, ta/mo.
Inflngido, da. Adjetivo anticuado.
Pino IDO.
Inflnffidor, ra. Hasoulino y feme-
nino anticuado. El que finge.
Infinible. Adjetivo anticuado. Lo
Sue no se acaba 6 no puede tener
Infinidad. Femenino. La calidad
de lo que no tiene fin. | Gran número
y muchedumbre de cosas & personas,
como cuando decimos: «infinIdad de
gante; infinidad de pájaros.» | Jdet»-
fítita. Necesidad inexplicable que el
alma del hombre tiene de lo infinito,
V así se dice: «el espíritu goía y se
dilata ea la idea de la infinidad.»
Htimolooía. InfiniU: latin, infílií-
ta$; italiano, injtnití; francés, injíni'
INFI
95
tf'; provenzal, imfinitat, mfenitat; cata*
lan, infiniiat.
Infinitamente. Adverbio modal.
De un modo infinito.
ErnioLOofA. Tujíniia y A sufijo ad-
verbial tiente: catalán, injhiiíammt;
francés, i*J!*ÍMe*t; italiano, infinita-
tnte; latin, infinlñ.
Infinitésimo, ma. Adjetivo. Mat*-,
itieat. Infinitamente pequefio.
ETiiioLoalA. Latín infWi^, infini-
to, y el sufijo ?riM«f, que expresa ní-
mero ortiinal, como tífeüauu, vigési-
mo: francés, inJhiiAine; catalán, m-
finitóttim, a,
Inflniteñmal. Adjetívo. Matemiti-
eoi. Cálculo que comprende al inte-
gral j al' diferencial, \ Que tiene «I
car&cter de una cantidad sumamente
Cuefia. I Por extensión, se aplica i,
partea mu; sutiles 6 diminutas,
como en el ejemplo siguiente: «si una
firogreaion armónica reina entre todos
os seres terrestres; si una misma ca-
dena los abraza todos, es muj proba-
ble que esa cadena misma se prolon-
gue & todos los mundos planetarios,
que los una á todos y que no sean
otra cosa que partos constitutivas é
iNFiNiTESoiALBS de la misma serie.*
(BossuBT, PaUnguuiia, S.)
ErnioLoafA. InfimiÚtimo: catalán,
infimtetñvul; francés, mfinitétimal;
italiano. inJaütetvnaU.
Inflnitisimo, ma. Adjetivo fami-
liar superlativo de infinito.
Infinitivo. Masculino, Oramilteá.
TTno de loa modos del verl)o qne no
denota tiempo determinado, ni núme-
ro, ni persona; como avab, lbbb. Por
consiguiente, onar y leer son respec-
tivamente elmodo infinitivo de dichos
verbos. | ansTAuriVADO. El infinitivo
empleado como sustantivo común, y
así se dice: eel amar y el eaear penden
del azar:» ttl leer malos libros es ma-
cho peor que no leer.» | El infinitivo
Sdstantivado se forma siempre ante-
poniéndole el artículo el en singular.
BTiMOLOOfA. Infinito: latin, inpiki-
Tivus Modiu, modo infinitivo, así lla-
mado porque no se expresa 6 define
número, ni persona; italiano, infiniti-
vo; francés, tnfinittf; fToy6íiiA\,infini-
tí», enjíititi*; catalán, infinitiu.
Sentido etimel^ieo. — Se le denomi-
né INFINITIVO, aludiendo ¿ qne no de-
termina nada, como lo infinito. Por
decirlo así, es el infinito gramatical.
Infinito, ta. Adjetívo. Lo qne no
tíené fin ni termino. \ Lo que es muv
numeroso, grande y excesivo en cual-
quiera línea. | Adverbio de modo. Ex-
cedvamento, muchísimo. | Met&fUi-
ea. Idea de las cosas infinitas, cuyo
concepto es Dios. | hatkhátioo, Gféo-
me^ía. Nombre dado á las cantídades
mayores que toda otra cantidad asig-
nable, cuya idea se descubrió en el
primer período de la geometría. Así
sucede qne H agramo matemdtieo, si
no se formulé, se presintió por todos
los antiguos geómetras. | CIlcdlo de
LO infinito; OBOlfBTHÍA SB LO INFINI-
TO. Nombre dado primeramente á lo
que hoy se llama cilcalo diforencial é
integral. Segnn BoUíD)
Sl:^(8'Sftí3glC
96
INFL
LO iNFiKiTO, que dicho autor denomi-
na manTÍlloso, fué debido al gran
Newton.
Btiuologíi.. i» prívatiTo ^Jmíío:
Utin, H^tKUM; italiano, M^tfo; fran-
cés, wfltñ; pTovental, i*jtnit t%Jt%it;
burgui&on, mfigni; catalán, tnfinit, a;
iñfinit, da.
JtntiU.— SI céloulo diferencial T el
integral se llamaban aúa el eileuw dt
LO INFINITO en tiempos de Voltaire:
«Newton inventd el cálculo que se
llama de lo infinito, demostrando un
Snncipio nuevo que hace mover á toda
L naturaleza.» ( Diceienario filotí-
Jico.)
lafloitobisU. Uasculino. Sutoria
de Ufiñologia. Partidario de una doc-
trina, serun la cual todos los cuerpos
organiíaaos Saa resultado del desar-
rollo de gérmenes que van saliendo
unos de otros hasta el infinito.
ETiHOLoaÍA.. /N^ntVo 7 el griego
hiot, vida.
Infinitoriita. Infihitobist^. La
forma iiiññiUmtUí, que se halla en al-
gunos JJíccÚHuríu, es bárbara, puesto
que el elemento vitta no representa
el griego ptoí (bíot), vida.
uflnta. Femenino anticuado. Fin-
QIUIBNTO.
InflntOMiuente. Adverbio de mo-
do anticuado. Fingidamente, cou en-
gaño.
Inflntoao, sa. Adjetivo anticuado.
Fingido, disimulado, engañoso.
InfintDOMmeute. At^erbio de mo-
do anticuado. Fingidamente, con en-
gaño.
Inflrífln te. Participio activoirregu-
lar de inferir.
Infirmación. Femenino. Acción 6
efecto de infirmar, y Fornue. luvtdi-
dacion.
ETiwoi.oQfA.. Infirmar: latin, úi^
MStío, la acción ae quitar la faerza,-
forma sustantiva abs&BCt«de mjírtii-
htt, participio pasivo de imJirmSrt, in-
firmar: nances, infimAttm,
.Infirmar. Activo anticuado. Dis-
minuir, minorar el valor ; eficacia de
alonina cosa. | Fortfue. Invalidar.
EruiOLOafA.. Latin injin^s, debi-
litar; de w, privativo j jfnnd«-«, forma
verbal Atfinua, firme: provenzal, «■-
/¡rtMT mftrmar; francés, infirmer; ita-
liano, iñfenurt; catalán, infirmar.
Inflación. Femenino. La acción v
efecto de inflar. ¡ Metáfora. Engrei-
miento j vanidad.
BtiuoloqU. Injlar: Utin, injlstío,
ventosidad, forma sustantiva abstrac-
ta de injliha, inflado: proveuzal, i*-
fiaaOj nfiMon; catalán, injlaeió; fn-a-
oés, tn/tatitm; italiano, ütfia^ioiie.
bflamabUidad. Femenino. Fin-
e». Cualidad de lo inflamable.
BTUioLoafi.. Injíamable: francés, ífi-
fiaKaiiUtí; italiano, in^mmaUUth.
Jttseña. — Todas laa materias ani-
males ; vegetales contienen ana gran
cantidad de aire fijo, en lo cual con-
siste uno de los principios de su in-
FLAUABILinAD.
Inflamable. Adjetivo. Lo que es
fácil de infiamarsfl 6 levantar llaraa.
|SUSTAHOIAS INFLAVABLBS. QuÍMÚ».
INFL
Sustancias simples, no metálicas, que
prenden fuego licilmente j arden con
llama. I AiBE INFLAUABLB. Nombre
que se dio antiguamente al gas faidní-
geno. H Uetáfora. Se emplea también
con relación al 6rden moral, como
cuando se dice: earácíer inflauablb,
genio inflahablk, para dar idea de
un hombre fogoso, 6 que se apasiona
fácilmente.
BTiHOLOofA. Infamar: italiano, in-
ñammaHU; francés, út/famamííe; cata-
lán. i*JlamahU.
Rettia. — Haj artes que debían tras-
formarlo todo en el mundo, como el
de la pélvora in?l&mablr. (Yoltairi,
Coitwnhra, VIH.)
Los raros fenómenos que presenta
el aire ihplauablb, llamaban par en-
tonces U atención de los físicos. (Ck>N-
DORCET, Swqwt.)
Inflamación. Femenino. La acción
7 efecto de inflamar é inflamarse. \ Fi-
nca. Fenómeno de un cuerpo que ar-
de, levantando llama. | Meaieina. Ar-
dor preternatural en el cuerpo animal,
estado caracterizado por cuatro cir-
cunstancias: tumor, color rojizo, ca-
lor j dolor en la parto afecta. La in-
FLAiiACiON se origina siempre de una
afluencia anormal de sangre en los
vasos capilares. | Metáfora. Enardeci-
miento de las pasiones y afectos de
ánimo.
BruioLoaÍA. Injlamar: latin, injía-
niüó; italiano, m^moiíom; francés,
in^mmatíon; provenzal, injammacio,
enjlamaeio, eJUmaeio; catean, infia-
«oeúf; ginebrino, m^wowíím.
Inflamado, da. Participio pasivo
de inflamar.
ETUiOLoaÍA, In,/amwr: latin, m-
fiamaSínt: catalán, imfimat, da; fran-
cés, tnflammé; italiaao, m^wMnía.
Ipflamador, ra. Adjetivo. Que in-
flama,
BtuiolooÍa. Injlamar: italiano, í*-
fianmafárt.
Inflamamiento. Masculino anti-
cuado. Inflauacion.
Inflamanto, Participio activo de
inflamar. \ Adjetivo. Que inflama.
Inflamar. Activo. Encender algu-
na cosa levantando llama. Se usa tam-
bién como recíproco. | Metáfora. Aca-
lorar, enardecer las pasiones j afectos
del ánimo. Se usa también como re-
cíproco. I Recíproco. Ponerse alguna
cosa de color bermejo parecido ^ de
la llama. || Medicina. Enardecerse al-
guna parte del cuerpo del animal to-
mando un color encendido.
Etimolobía. Latin inJlammSre; de
», en, dentro, sobre, jJíamnSre, tema
verbal de ,^«mfltii, llama: italiano, tw-
fiam/Bwre; francés, enjlammer; proven*
lal, enJloMOr; picardo, enJlanSer; ca-
talán, injfamar.
Inflamarse. Recíproco. Encender-
se produciendo llama. | Enardecerse,
"^icr atacado de inflamación,
Inflamatorio, ria. Adjetivo, i^níi-
eina. Lo que causa inflamación 6 pro-
ella, en cujo sentido se £ce:
calentura iNFLAUATOEiA;/«n<fmM0J in-
vlahatobios. Q Sansrb imflauato-
Ku; sangre evacuada en una sangría.
INFL
la cual, una vex coagulada, presenta
una especie de corteza.
Etiholoqía. Injlamar: catalán, m-
^wtatori, a; francés, injíammateire;
italiano, inÁammaíorit.
Inflar. Activo. Hinchar alguna co-
sa cou aire, gas ú otra sustancia aeñ-
forma. J Metáfora. Ensoberbecer, en-
greír. Se usa más comunmente eomO
recíproco.
BruioLoafA. Latin inJtSr», hinchar
con el viento; de m, en, dentro, eobre,
jjlare, soplar; catalán, injlar.
InflatiTO, va. Adjetivo. Lo que in-
fla 6 tiene virtud de inflar.
BtuiolooÍa. InJU/r: catalán, imfioi-
ti%.
Inflexibilidad, Femenino. La ca-
lidad de inflexible. \ Metáfora. Cons-
tancia j firmeza de ánimo para no
conmoverse ni doblegarse.
BtuiolooÍa. Injleiiile: italiano, m-
fietñMita; francés, injleísiiiUtí; cata-
lán, inJUxibiUtat.
Inflexible. Adjetivo. Lo que es in-
capaz de torcerse ó de doblarse. | Me-
táfora. El que por su firmeza j cons-
tancia de ánimo no se conmueve ni se
doblega, ni desiste de su propósito.
ETiMOLOaÍA. In privativo j Cesible:
latin, inJlesUAli*; italiano, injíeuibile;
francés y catelan, injíeenble.
Inflexiblemente. Adverbio de mo-
do. Con inflexibilidad.
Btiuolooía. In^ficmile j el sufijo
adverbial nunte: italiano, injteuthtl'
nente; francés v catalán, infiemhlement.
Inflexión. Femenino. El torcimien-
to 6 comba de una cosa que estaba de-
recha. I Mitieay deeloMaeion. Hablan-
do deia voz, es la elevación ó depre-
sión que se hace con ella, quebrándo-
la ó pasando de un tono á otro. \ Gra~
tnátiea. La variación del nombre por
sus casos j números, y la del verbo
por sus modos, personas j tiempos.
Btii[Oloo£a. Latin m/m^, dobla-
dura, sinuosidad, rodeo de un cami-
no, forma sustantiva abstracta de m-
fiiK»t, doblado, participio pasivo de
it^/teetíre, encorvar; de «, en, j fsc^
re, doblar; iteliano^ tft^í(«r«; catalán,
injlexid; francés, tnjüxion; italiano,
injleetione.
1. El latin^dHCo significa también
la idea de injuxion gramatical, como
lo demuestra Quickbbat en va Ad-
denda.
2, Hay lenguas cu^os verbos tie-
nen muj pocas inflexiones, como la
hebrea.
Inflexióscopo. Masculino. Attro- .
nomia. Instrumento para medir la des-
viacicm de los rajos luminosos.
BrmoLOQÍA. Latin ínJíiaMi, dobla-
do, desviado, y el griego ekopA», exa-
minar; vocablo híbrido.
Inflexipedo, da. Adjetivo. ZooIó~
gia. Que puede doblar con facilidad
laspatas anteriores.
EriuoLOaÍA. Latin vafeara, dobla-
do, participio paaivo de injleetire, do—
blar, y pe», pídie, pié; francés, «yíe»»-
piie.
Inflicción. Femenino anticuado.
Castigo corporal.
BTUioLoaÍA. Infiigvr.
üigitized by
L.oogle
INFL
laflietiTO, ra. Adjetivo. Forente.
Que inflige, g Propio de U inflicción.
_ SnuoLoaÍÁ. Infligir: catalán, infli-
ti», va; francés, inJlteUf, en Cot^are
(aifflo xvi); italiano, injlitUvo.
laflictp, ta. Participio paaivo irre-
inüar anticuado de infligir. J Foretue.
Decíase del castigo que se imponía á
alguno.
Btuiolosía. Injligir: latin, injíie-
liu, golpeado, hendo; participio pasi-
vo de infilgírt; catalán, iñJíieU; tma-
téa, imfiigé; italiano, wfiitto.
bifligente. Participio activo de in-
fliiñr. Que inflige.
Infligir. Activo. Forenit. Hablan-
do de eastigoBy penas corporales, im-
ponerlas, condenar í ellas.
ETluOLoaÍA. Provenzal infiigir;
francés, injíiger; italiano, i*Jttggere;
del latín iitj^iíre, dar, herir.
' "I latín imJti^ISre se compone de
«, en, j,flSgiír», golpear, como lo de-
muesira jdg-ntn, ^ág-
(LlTTBÍ . '
2. Esta etímología es errdnea. £1
latin i*J^ire representa literalmente
la preposición m, en, dentro^ j Jtigí-
rt, chocar.
Infloresosncia. Femenino. Bolí-
tiied. Orden 6 forma con que aparecen
colocadas las flores al brotar en las
plantas; j así so dice: inflorbscen-
cijl en parasol, en espiga, racimo, ra-
millete, ete.
Btuiolooí^. Prefijo », en, dentro,
sobre, j Jhreteeiteia: francés, vifiora~
eenee.
Inflación. Femenino anticuado.
Inpldjo.
Influencia. Femenino. La acción
y efecto de influir. J Metáfora. La in-
tervención que alguno tiene en un
negocio por su autoridad, valimiento
y persuasión. | Metifora. La gracia é
inspiración que Dios envía interior-
mente & las almas. ^ Füica. Acción
que un cuerpo electrizado ejerce i
cierta distancia sobre otro cuerpo en
su estado nonnal. | FUka oñtigiM.
límanacion 6 fusión material que se
suponía provenir del cielo y de los
Hstros, ejerciendo su influjo en las
personas y en las cosas.
EriHOLoaÍA. Intuir: latin inMeti-
iU, forma sustantiva abstracta ae in-
j&i/tni, i»JÍÍ0ntí», influTonte: italiano,
infitu»ta; francés, wfiuenct; catalán,
SiKOmiiiA. Injlveif.'a, injlvjo. — /k-
jftMUM tiene una aplicación general,
de las más generales que conocen los
idiomas. RJliteneittt políticas, socia-
les, científicas, filoeóficas, administra-
tivas, religiosas, morales, físicas, at-
mosféricas. Todo tiene iofluencia en
el mundo; desdo el aire que nos mece
el cabello, hasta la historia que lios
educa la inteligencia; desdo- la estre-
lla hasta el arbusto.
No puede decirse: itt,JMat atmosfé-
ricos, nsicos, mótales, religiosos.
I»f.'<^ii se refiere especiaOnente á la
opinión, 6 las personas.
«Sapíico á usted que interponga su
Esto es más eficaz que si se dijese:
INFL
suplico á usted que interponga su m-
Hablándose ds una persona de va-
limiento, solemos decir: «su injíujo
me mata.> La palabra i*Jlueitcut no
expresaría esta iHea con el mismo vi-
gor.
Al hablar de Dios, no deberíamos
Talemos de infidencia, sino de injlujo,
porque Dios es la persona en sumo
grado. ¿Quién so resiste al infiujo de
ios?
Pongamos dos ejemplos; uno,
relación á cosa, y otro, con relación í
persona, y seguramente no habrá un
entendimiento tan poco versado en ca-
sos de lengua, que no eche de veT el
distinto sentido do las dos palabras.
Bjemplo de cosa: nadie desconoce
la infiíieneia de la poesía del Dante en
la literatura de lafidad Media.
Ejemplo de persona: el ministro
cedid por fin al i%fi%jo del rey.
Pongamos i%Jl%^o en lugar de m-
Jíitenda, 6 v^fluetteta en lugar de ii^u-
jo, y notaremos seguramente cuánto
pierden las frases anteriores en pro-
piedad y ñierza.
La M^vmm es un injlujo univer-
sal.
\Jíi^'o es una infiítewia perso-
nal.
Influente. Participio activo de in-
fluir. Lo que influjo.
tnflnentemcnte. Adverbio de mo-
do. Con influencia.
EtucoloqÍa. Jnfiumte y el sufijo ad-
verbial fitmte.
Infinidamente. Adverbio de modo.
Por influencia.
BmcoLoeÍA.. Infinida y el sufijo ad-
verbial mente.
Infinido, da. Participio pasivo do
EtiuolooU. Infivir: latín it^naiu,
participio pasivo de injMre, influir:
francés, atfiné; catelan, injlnit, da.
Influir. Activo. Causarciertoa efec-
tos unos cuerpos en otros, como el sol
sobre latíerra. y Se aplica igualmente
á causas morales; j así se dice que
INFLUYEN el ejemplo, las leyes, las
costumbres, ete. I Metáfora. Contri-
buir con más 6 menos eficacia al éxito
de un negocio. Q Metáfora. Inspirar 6
comunicar Dios algún efecto 6 áóa de
gracia, como cuando se dice: Dios
por sí mismo, el bien esencial que
INFLUYE el bien en cuanto hace. (Bos-
SUBT, Libre albtdrio, 2.) | Fitiea anti-
gna. Comunicar el fluido desconocido
que se suponía proceder del cielo y de
los astros, obrando simultáneamente
sobre los hombres y las cosas. | Medi-
cina antigna. Virtualidad propia de la
materia sobre la economía animal, en
cuyo sentido se decía: «toda la diferen-
cia de los tumores proviene sin duda
de la naturaleza de la materia, la
cual INFLUYE y hace el tumor.» {Pa-
RBO, V.S.)
EÍrnfOLOoU. Latin imfiníre, inun-
dar; de *», on, yñnire, fluir: iteliano,
infi^nire, infinere; francés, en^ver; cata-
lán, Ín/l*\r.
Inflqjo. Masculino. Influbncia. II
Metáfora. El vijimiento y poder de
WPO
97
unt penosa para con otra, 6 la inter-
vención y parte que tiene en algon
negocio.
Etucolooía. /ii/ÍKtr; catalán, Ñ(jAu^
inflnwo; francés, tnfiví, flujo.
Influyente. Participio activo de in-
fluir. Influente.
Etdiolooía. InJMr: latin, inJIAeni,
infitMtie; iteliano, injlnente; francés,
-'■tfinent.
Influyentemente. Adverbio de mo-
do. Infldbnteubntb.
Infbliado, da. Adjetivo. Botánie».
Que no tiene hojas.
EnuoLOQÍjk. In privativo y fSltír-
tut, áeJUfínm, hoja.
Inforciado. Masculino. La segan-
da parto del Digetlo 6 PandeeUu de
Justíniano.
Información. Femenino. La acción
y efecto de informar 6 informarse. ||
Forente. Averiguación jurídica j legal
de algún hecho 6 delite. | Pruebas
que se hacen de la calidad y circuns-
tancias necesarias en un sujete para
algún empleo ií honor. Hoy tiene más
uso en plural. | Metáfora antigua.-
BnUCAClON, 1N3TBUCC10N. | AS PESPB-
TUAU, ó AD PEaPKTUAU £BI UBUORIAll.
Forente. La quosehacejudicialmento
y á prevención pera que conste en lo
sucesivo alguna cdsa; como cuando los
testigos son viejos á se han de ausen-
tar. I DE DERECHO 6 BK DERECHO. Bl
escrito que hace el abogado en favor
de su parte. Hoy es lo mismo que pa-
,, EN D^EBCHO. Q DE POBRE Ó DE FO-
[ZA. La que se nace de que alguno
tiene bienes, para que no le exijan
los derechos que se ongiuan en el se-
guimiento de algún pleito 6 recurso.
I DB VITA BT uoBiBUB. La que se hace
de la vida y costumbres de aquel que
ha de ser admitido en alguna comu-
nidad 6 antes de obtener alguna dig-
nidad 6 cargo. ¡ suuaru. La que por
la naturaleza y calidad del negocio se
hace por el juez brevemente y sin las
solemnidades que se observan regu-
larmente en las demás informaciones
jurídicas, y Filotofía. La acción de
revestir de forma, como cuando se di-
ce: «el hombre es la información bu-
Srema y como la síntesis viva de les
lerzas creadoras del globo.»
KtimoiooÍa. Infomuvr: latin, vtfor-
«aílo, el primer borrón, traza 6 aise-
Bo de una cosa; y Sguradamente, ima-
gen, idea, representación que se forma
en el entendimiento: infobmatio wrii,
etimología de una palabra, en Cice-
rón: provenzal, infontaeio, enforwueio;
portugués, infomui^; francés, infor~
matim; Iteliano, injoratañone; catalán,
informaeió.
Informadamente. Adverbio de
modo. Con información.
EnuoLOOÍA. Informada j el sufijo
adverbial mente.
Informado, da. Participio pasivo
de informar.
EriHOLoatA. Latín in/ormSlnt, par-
ticipio pasivo de i^formSre, informar:
iteliano, infórmalo; francés, informa;
catelan, in/ormat, da.
Informador, ra. Masculino y fe-
Bl que informa,
"" Digitized by Vj OOQ IC
98 INFO
BriuOLOOfA. Informar: latín, Mi/or-,
'miior, fomu sffento do mformUio, ÍD<
formscioa: italujio, m/ormatorí; fnn'
cée , m/%npwí«tr ; catalán , informa-
dor, a.
Infemul. ¿.djetivo. Lo que no
^arda las reglas j circunstancias
prevenidas. } Be aplica también & las
personas qne en su porte ; conducta
no observan la conveniente gravedad
j puntualidad.
lofomuUdad. Femenino. L& cali-
dad que constituje informal á una
persona 6 cosa.
ErmoLOofÁ. Informal: catalán, m-
formaUtat.
lafornulBUite. Adverbio de mo-
do. Coa informalidad. \ Ihfoshbuin-
Tl.
BTiMOLOofa. In/orwiat j el sufijo
adverbial smuM.
lafomiamieilto. Hasonlino anti-
cuado. Ikpobiucion, por la acción j
efecto de informar 6 dar noticia de al-
gfuna cosa.
Informante. Participio activo de
informar. El que informa. J Masculi-
no. El que tiene encargo j comisión
de hacer laa informaciones de limpie»
j calidad de alguno.
Informar. Activo. Enterar, dar no-
ticia de alguna cosa. Se usa también
como reciproco. J Fortntt. Hablar en
estrados los fiscales j los abogados en
cumplimiento de su empleo. 1 Piloto-
fi». Ser la forma sustancial de algún
cuerpo. Q Uetífora antigua. Formar,
perfeccionar & alguno por medio de la
instrucción v buena cnanza.
EnuoLOOfa. Latín w/onOro, dar la
primera forma , diseñar , imaginar,
instruir; de m, en, dentro, yf^mSr»,
formar: eatalan, in/ormar; firancM,
i^firmer; italiano, informare; proven-
zal, inform», m/enMf , tf armar.
informarse. Recíproco. Enterarse
de algo; tomar infbrmes.
Informativo, ra. Adjetivo. Lo que
informa 6 sirve para dar noticia de
alguna cosa. I Anticuado. Fiktofia.
Lo que da forma j ser á alguna
coaa.
BniiOLOoU. Informvr: catalán, m-
/orm^H%, va,
1. Informa. Mascalino. La noticia
6 instrucción que se da de algún ne-
gocio 6 suceso 6 acerca de slguna per-
sona. I Foraut. La expoeicion que
bace el letrado 6 el fiscal ante ^ tri-
bunal que ba de fallar el proceso.
SruiOLoafa. Infbrmar: catalán, in-
forme.
SiNOMiHu.. Informe, infermaeion,
Inform* es el simple relato de loe an-
tecedentes que se piden sobrs la cues-
tión de qne se trata.
Inforvtaeion expresa la idea de
serie de informet distantos, hecha — ^
el objeto do poder comparar diferentes
datos, j adquirir una cabal noticia
del asunto, según juicio prudente.
De la información que acabo de ha-
cer, resulta que son falsos todos los
informet que me dieron.
£1 in/brau se da.
La i^ormaeÚM se hace.
£1 informe relata.
INPO
La información busca, observag pre-
gunta, se esconde, averigua.
El informe puede ser ingenuo.
La información es siempre astuta y
maliciosa.
Se piden informet L loa particulares
y é los jefes.
Se entablan informadonet ante la
justicia.
Ambas palabras vienen de /(KTaa,
voz derivada del griego morplu, que
significa molde, hechura 6 modelo.
Informamoi de una cosa no es mis
que procurar saber en qué forma ocvi-
ná el suceso de que se trata; parece
2ue informándonos; damos fisonomía
^ura & los hechos.
2. Informe. Adjetivo. Lo que no
tiene la forma, figura y perfección
que le corresponde. [ Estrellas in-
FORHKS. Ailrtmomía antigua. Las que
no entraban en ninguna constelación,
llamadas también eeparñlet. \ Jnrít-
prudencia. Lo que ee presenta sin la
forma prescrita en derecho.
Btuolcoía. Latín ütfirmit; de m
privativo 7 /enM;(8Ín iorma:» italia-
no, &ances, catalán y portugués, m-
Informemenle. Adverbiade modo.
De nna manera informe.
firutOLoaÍA. Inforwu 2 j el sufijo
adverbial mente: latan, iMformitar.
Informidad. Femenino anticuado.
La calidad de informe.
BmiouMifA. Informe 2: latín, w-
f^rwHte*; italiano, imformiU; francés,
wformiü; catalán, veformittí.
InrortifleaU*. Adjetívo. Lo que no
se puado fortificar.
BTiiioLooía. /» privativo y /oríyí-
eabU: francés, infirtifiahU; catalán,
Í%fortificahk.
Infortificado, da. Adjetivo. No
fortificado,
Infortnna. Femenino. Se^yn loa
astrólogos, el influjo adverso e infaus-
to de los astros.
BtucolooU. Infortimo: eatalan,
infortwaa.
lafortonadamente. Adverbio de
modo. Sin fortuna, con desgracia,
ETnioLosÍA. Ii^ortñutada y el sufijo
adverbial nunte: íatin, infortfbiiti, en
Planto; italiano, infortvnakmente; ca-
talán, infortimadament.
Infortunado, da. Adjetivo. Des-
AFOBTUITADO.
ErmOLoaÍA. Latin m/oríftiafat,
feliz, miserable; de in privativo yfor-
tVnitnt, dichoso: italiano, infortwuíto;
nances, infortwn^; provenzal, üf^ív-
nat; catalán, infortunio, da.
Infortunio. Masculino. Desgracia,
desventura.
ErufOLOofA. Latín w/VflMttM; de
in privativo T^wíSiw: italiano, vi/or-
fKHM; &anc&, infortmte; catalán, m-
fortvmi.
Infortuno, na. Adjetivo anticua-
do. DSSAPOBTUKADO.
Infosnra. Femenino. Veteriiuria.
AauADuu. — cLo mismo que ahito en
las beetias.» (Acadbuia, IHeeionario
de i726.}—<InJMrt en nuestra len-
gua caetollana, es lo mismo que de-
cir replexion; causase por haber oo-
INFR
mido el animal mis mantanimíento da
lo necesario.* (Amuedondo, Secepiía-
eionde Álheiíeriá, eapitulo S2.)
Infhí. Voi que entra en la compo-
sición de varias palabras, afladiendo
una idea de infenoridad 6 posteriori-
dad en cuanto i drden.
BTmoLoefA. Latin infra, sincopado
infíra, simétrico de m/Trw, bajo, de
«aferré, llevar adentro.
LfrtÁ. Del latín infra, derivido de
M, pasando por el adjetivo imfemt,
como quien dice: i^ftn parte. Deno-
ta que una cosa esta puesta debajo
de otra, según se ve en i*fraruenta
(abajo fimudo); i5 que la c<»a es mé-
nos principal 6 notable que la sig-
nificada por el simple: por esto mo-
tivo, siendo el día primero y el últi-
mo de una octe»a los más solemnes da
ella, se da el nombre de wfra-octana &
los seis intarmedios.— Apenas se usa
el infra en otras voces que las dos qae
acabamos de citar. (Motnjiu.)
Infkwccion. Femenino. Traagre-
sion, quebrantamiento de alguna lej,
pacto 6 tratado.
EriHOLOQfA. Infringir: latín, «•-
fracfíe, rotura, quiebra de alguna co-
sa, forma sustantiva abstracta de im-
fraetnt, in&acto: italiano, infraeione;
üanoés, infraetion; catalán, Uifrac-
eúf. es
Infkmcto, ta. Adjetivo. El que
constante 7 no se conmueve fiíeil-
mente.
SrntoLoaÍA. Infringir: latin, infria-
tnt, quebrado, roto; participio pasivo
de inMngire, infringir.
Infractor, ra. Masculino ; ftmo-
nino. TiABOKBSoa.
EtuiolooÍa. Infringir: latín, m-
frictor, forma agenta de infraefío, in-
fracción; francés, infratíemr; catalán,
infractor.
Infraeseripto, ta. Adjetivo anti-
cuado. iHTKAXaOaiTO,
InftaescritO, ta. Adjetivo qne se
aplica á las personas que ee nombran
6 firman al fin de algún escrito.
BmfOLOOÍA. Latin «t/Va, por imjí-
ra, abajo, y atrito! catalán, v^frat-
erit, a.
InfHíganti. Adverbio de modo. Eh
FUOAMTK.
Infk«lapsarío, ría. Adjetivo. Epí-
teto de los teólogos que soetienen que
Dios dio el ser á cierto número de
hombree únicamente para condenar-
los.
BruioLoaÍA. Latín infra, debajo,
después, y ¡aptnt, caída; catalán, «»-
fraíamutrta; minc^, infralaptaire.
Infrangibie. Adfetivo. Lo que no
se puede quebrar. | Hetafíiríco anti-
cuado. Lo que no se puede quebrantar
6 violar,
BtiiioloqÍa. Latín infrU^Ue; de m
privativo, y frigiUt, frigil: francés,
infrangibie.
Intranqneable. Adjetivo. Imposi-
ble 6 difícil de franquear.
EtuiolooÍa. I% privativo y fran-
queable; francés, infranekiuabU.
InfHíoctaTa. Femenino. LUmrgia.
Los seis días comprendidos en la 00-
tava de alguna festividad de la Igle-
yCjOogle
INFÜ
sis, no contando el primero 7 el líl-
timo,
SnuOLoafA. Latin t«Aa, debajo, y
ocAmc- catalán, Mfraoctaoa.
InfraoctBTO, va. Adjetivo. Aplí-
case i cnalqnien de los oías de la id-
fraoctara.
EtuiolooÍa. Infrwctaiva : catalán,
vnfraoettm.
InfrMoripto, U. AdjetÍTO. Itmu-
■SCUTO,
Infruflorito. Adjetivo. ImnuBS-
CUTO.
Infratemal. Adjetivo. Qne no es
fraternal.
ErmoLoaÍA. 1% prívatÍTO j frater-
»él: francés, at/raltnet.
Infireenentuile. Adjetivo. Que no
puede frecuentarse.
Infrecuentado, áa. Adjetivo. Que
no es frecuentado.
BtimolooÍa.. In T^tivtÜYo j /rttvtn-
taáo: francés, Vtfrfá%t»li.
InfreonMite, Adjetivo. Qne carece
de frecuenria.
KriuoLoaÍA. 2* privativo jfretuM»-
U: francés, Vifr¿q%e»t, catalán, i*fre-
Infkvcnentemente. Adverbio de
modo. Sin frecuencia.
fimioLoaÍA. InfrtOKKtt j el sufij<
adverbial mmU: francés, infr¿¡uem-
wieiU; catalán, t*/reqttntwu*t. •
Iiiiirin^dKmente. Adverbio de mo-
do. Con infracción.
Etuiolooíi., Infrinj/id* j el sufijo
Adverbial «utito.
Infrincir. Activo. Quebrantar. Se
aplica i las leyes, ¿rdenes, et«.
BfnuoLoQÍA.. Latín v^rmglre, <;iue-
brantar con frecuencia, nacer pedazos;
de «, en, yfmtgirtj romper: catalán,
Infringine. Recíproco. Ser infrin-
gido.
Infracción, Femenino. Cierta ren-
ta qne se pamba astíguamente al
duefio de una heredad.
Intmctiferameote. Adverbio de
modo. iNFKDCTDOSAllKim.
Infructífero, n. Adjetivo, Lo que
no produce fr^to. | Metáfora. Lo que
DO es de utilidad ni provecho para
ningun fin.
lumctaotamente. Adverbio de
modo. Sin fruto, sin utilidad.
ErufOLoofi, I»/ruet*ota j el sufijo
adverbial mmtt: catalán, tM/rw/wfa-
mtmt; francés, i%/nuUiaement; italia-
no, mfmttwuaiHatU.
Infrnctnosidad. Femenino. La ca-
lidad de lo infructuoso.
BmiOLOSÍi.. Infnutnoto: francés,
im/rtetiuñtí; catalán, ta/racñutiAi/.
Infrnetaoao, ta. Adjetivo. Lo que
es inútil para ale^n fin.
EmioLoaÍA. A privativo yfmctwh
te: latía, m/ruehidim»; italiano, infr%t-
tmo$o; francés, imfnetueiB; prorenEal,
M|/VwrvM,- catalán, m/wMw, a.
InfrngiBaro, ra. Adjetívo. Inprdo-
Tfrato.
Infolado, da. Adjetívo. Que tiene
ínfulas.
infolafl. Femenino plural. Adorno
de Una blanca i manera de venda
qua M ponía sobre U cabesa de los
INFU
sacerdotes de loa ffentílea j sobro las
de las víctimas. Ueábaolo también en
la antigüedad algunos reyes. | Metá-
fora. Iresnncion á vanidad de alguno
en portarse de un modo superior á su
clase 6 facultades; así se dice: N. tie-
ne ÍNFni.AS de marqués ,
ErufOLoaÍA. Latin ütflíUt, banda,
&ja, mitra, adorno de cabeza de que
usaban loa sacerdotes y las vírgenes
vestales, con el cual cubrían también
las victímaa; y figuradamenta, man-
do, gobierno, autoridad: catalán, fa-
fkk*.
Reuü». — ÁHtigttdtuUt. Adorno que
llevaban en la cabeza los sacerdotes,
y más generalmente, las bestias des-
tinadas al sacrificio, entre los grie-
ry los romanos. Bra una especie
banda 6 diadema, que terminaba
en doa cordasea eu forma de olivas
6 aceitunas, hecha de lana, j de to-
lor verde en los sacrificios fúnebres.
Los vencidos ae las ponían también
para indicar aumiBien i los roma-
ne.
Infundadamente . Adverbio de
modo. Sin fundamento.
BnifOLoaÍA. /n/wu£h¿i y el sufijo
adverbial rntnU,
Infundado, da. Adjetivo. Lo que
carece de fundamento racional.
ETuiOLOaÍA.. 1% privativo y /wKÍ>-
da: catalán, vt^wiidat, da,
Inftandibilidad. Femenino. Intd-
StBlLIDAD
Infundible. Adjetívo. Inpdsibui,
ExDiOLOaÍA. J%fmtihU: catalán, »-
fmdihk.
Inftandibaliforo, ra. Adjetivo.
Rittorü nattnl. Terminado por un
disco en forma de veatoaa.
EriHOLOofA. InJmuUbaU y el latín
/err0, llevar,
- Inftandibulífbrma. Adjetivo, Di-
dietiea, Qne tiene figura oe embudo.
Etimolooía., Latin tnfwMñbúbim,
embndo,^/onM, fi)rma;'francé8, 1»-
/mulib%l\/brwi4; catalán, in/madibuU-
tnfondlbnlo. Masculino. Anatih-
ia. Nombre de ciertas cavidades del
cuerpo que tienen forma de embudo.
II Rutón* »tíwr»l. Nombre de las par-
tes que tienen dicha forma,
ErniOLoafA. Italiano in^tmdiHU:
francés, infmidiHIlkm; del latín w-
/iM^lMUwM, embudo; de imfiuuUrt,
echar dentro un licor, infaiuur,
Inftindido, da. Participio pasivo
de infundir.
EmKtLoafA. Infnulir: catalán, •»-
fnidii, da; francés, infmtí.
Infundir. Activo. Eofaar algún li-
cor en alguna vasija li otra cosa. |[
Anticuado. Poner algún simple 6 mé-
dicamente en nn licor por ciarte tiem-
po. I Metáfora. Comunicar Dios al
alma algnn don 6 gracia. I Causar en
el ánimo algún impulso moral 6 afec-
tivo; como iKPUTniíH miedo, fa, cari-
ño, etc.
BraiOLOQfA. Latin M/«i¿fr«; de tu,
dentro, y fwmUrty ñindir: catalán, m-
f\mdir; francés, mfmtr.
Infórcion. Femenino, Tribute que
se pagaba al sefior de .un lugar en
INFU
9^
dinero é especie por razón del solar ■
de las casas.
Infurcioniego, ga. Adjetivo. Lo
?ue estaba sujeto al tributo de in-
arcion.
Inftirtír, Activo. Entubtib.
Infuscar. Activo anticuado. Oscu-
recer, ofuscar.
Infusibilidad. Femenino. Cuali-
dad de lo infusible. | FUiea. Resis-
tencia á la acción del fiíego, reaulta-
do de la pureza 6 simplicidad de la
materia. Toda materia impura 6 com-
puesta tiende naturalmente á la ñisi-
DÍlidad.
EnuoLoafA. I»f%iihU: francés, w-
fMtihiUU.
Infusible, Adjetívo. Lo que no
puede fundirse 6 derretirse, como el
cuarzo é et jaspe, por ejemplo.
EtimolooU. /«privativo jfmihlt:
italiano, infiulbiU; francés, ülfwbU.
InfosioQ. Femenino, La acción y
efecto de infundir. \ Farmacia. La per-
manencia de un simple á medicamen-
to en cualquier licor. Llimase tam-
bién así el licor en que han estado por
algún tiempo los aunplea y medica-
mentos. I Hablando del sacramento
del bautismo, la acción de echar el
agua sobre el que se bautiza. | Estak -
EN INFUSIÓN PARA ALOUNAOOSA. FraSO
metafórica y famiUar. Hallarse en an-
titud y disposiciou para conseguirla
en breve. | MelafUiea, La acción da
derramar en nuestra alma, como cuan-
do se dice: «el Espíritu Santo es un
maestro invisible y secreto que se co-
munica con el alma por la infusión
de la verdad.»
ErniOLOQfA. Latin inftíto, la ac-
an de infundir ¿echar dentro un li-
r, forma sustantiva de ínfitíu, in-
faudido: jirovenzal, átfviú, mfimo;
catalán, iti/Wúf; francés, M/«itm; ita-
liano, tn/Miiont.
Jíwriia. — El bautismo se practioí
primeramente por inmersión, la cual
tomi5 después la forma de ikfusiom,
(BoBSDET, F*r,, 15.)
Infuso, sa. Participio pasivo irre-
gular de inñindir. | Claro conocimien-
to de DioB y amor profundo con que
nuestro espíritu se eleva al primero da
todos loa seres, en cuyo sentido se
dioe: «la conciencia de una verdad di-
vina parece ser una idea ufrnsA en d
alma del hombre.» | Teolagía. CiSM-
CÍA infusa; ciencia de Adam P|*''li'
naturaleza que tenía de Dios. | Tixnb
6 CEES TKNXB LA CIENCIA INFUSA. Lo-
cucion familiar con que nos burlamos
de los sabiondos presumidos,
ExuiOLoaÍA. Latin ñ^fSna, derra-
mado, participio pasivo de ñ^f^mdirt,
infundir; esto es, echar dentro algún
licor: catalán, Í*fAi, a; francés, in^u;
italiano, infuto.
InfnsonoB. Masculino plural. Sis-
loria natural. Clase que comprende los
animalillos que se desarrollan en las
infusiones vegetales y animales. Es-
tán dotados de epidermis y de pesta-
fias, babiéndose advertido que, cuan-
do carecen de pestaflas, tienen órga-
nos de una forma determinada, los
cuales les sirven como. de resorte»,
..'igitized by
Cjoogle
100
INGE
fara el movimiento. | P»Uo*t4>U>gÍA.
'<59iles microscdpicoe de carapachos
ailicoBOB 6 calcáreos, que ee hallan en
las aguas dulces j en los depósitos
marínoB. | Adjetivo. Epíteto de cual-
quier gfusano que se desarrolla en laa
infusiones, como cuando se diceryo-
MMM INFUSORIOS, anVBwUliot INFUSO-
RIOS. \ Masculino. AnAUmU. Instru-
mento propio para introducir un lí-
quido en las venas de algún cadáver.
BTUiOLoad.. InftMiir: latín de san
Jerónimo, iftfitMwM, cañón que con-
tiene el aceite de las lámparas; italia-
no, infmorio; francés, t«/watf-M.
Ing*. Femenino, Botánica. Especie
de planta leguminosa de la America.
UrniOLoaU. Kt francés Utga quiere
decir: «nombre de una corcha 6 corte-
za de América, astringente j tdnica.
Inganable. Adjetivo. Imposible 6
difícil de ganar.
BTitiOLodÍA. /«privativo 7 fOMÍÍf:
francés, wagna&ie.
Innnado, da. Adjetivo. Que no
ha sido gaqado.
Ingarantibilidad. Femenino. Cua-
lidad de lo ingarantible. (Caballe-
ao.J
Ingarantible. Adjetivo. Que no se
. puede garantir,
Ingarantiblemente. Adverbio de
modo. Sin garantía.
Etiholooíá. IngarmlibUj el sufijo
adverbial wunít.
Ingarantido, da. Adjetivo. No ga-
rantido.
Etiuoloqía. 2n privativo j garmti-
dt: francés, ittgarimti.
Ingarantizado, da. Adjetivo. Ih-
OABANTIDO.
Incen. Masculino, iíitologia. Divi-
nidad moderna de los j apon Cíies,
IngenerabUidad. Filoiofia. Cua-
lidad de lo iugenerable, como cuando
se dice: la iNOENSEABiLinAD del alma.
SriiiOLOstL. IngenertbU: francés,
ingenerabiUU.
Satlla. — La teoría de la inoenkrA'
BiLtiMD se encuentra ja como bosque-
jada en Aristóteles.
Ingenerable. Adjetivo. Metafüi-
ea. Lo que no puede ser engendrado,
Siendo Dios tNOBiiERABLS, es eterno;
y siendo eterno, es inalterable. (Teó-
filo DE Antioquía.) i Afela/ítieM a»ti-
J«. Atributo del espíritu, considera-
do como INQENERADLB é incorruptible,
Suesto que se veía en él una porción
B la misma divinidad. [BoseuBT,
Avtrtiitenunt tw le reproeié ¿'iáok-
trU, 26.)
ETitioLoafi.. 7» pnvatívo jfftntra-
hU: catalán, ingaurahU; nances, Mgé-
néraile.
Ingenarativo, va. Adjetivo. Que
DO engendra.
Ingeniador, ra. Masculino j feme-
nino. La persona que ingenia 6 in-
venta.
Etiholosíá. Ingeniar: pfovenzal,
engi*iairi, engi»Mdvr; francés anti-
guo, engignere, engifiteor, engignew;
moderno, ingéñieur, ingeniero; italia-
no, Utgtgmre; del bajo latín ingHüt-
lor, forma agente da in^íniSri, inge-
niar,
INGE
Ingeniar. Activo. Trazar ó
tar i nge Diosamente.
EriuoLoaÍA. Ingenio: bajo latín, íit-
gíniSri; catalán, engingar, ingeniar;
francés, ing^nier.
Injgeniarse. Recíproco. Discurrir
con ingenio trazas 7 modo para -~-
seguir alguna cosa, 6 ejecutarla.
BriHOLOaÍA.. Forma reflevva de in-
geniar: catalán, enginj/artt, i»genÍ4ru;
&ancés, ingikier; italiano, i^eg-
narti.
Ingeniatura. Femenino famili
La industria j arte con que alguno se
ingenia j procura su bien.
Ingeníenlo, la. Adjetivo. Botáni-
ca. Calificación de las plantas que no
tien«i nudos,
BriuoLOofA.. In privativo v el latíi
ginUAhim, nudo de un tallo ó sar-
miento; ythKcA/M, el nudo que echan
lafi varas de las plantas. (Varboh.)
Ingeniería. Femenino anticuado.
Bl arte que enseña á hacer j usar las
máquinas j trazas de guerra.
Ingeniero. Masculino antícuado.
El que discurre con ingenio las tiaias
7 modos de conseguir ó ejecutar algu-
na cosa. I Milicia. El que sirve en el
cuerpo de inoenieros, el cual tiene á
su cargo la disposición, traza j ma-
nejo de las máquinas de guerra coi
todo lo relativo a las obras de fortifi-
cación 7 ataque j defensa de las pla-
zas fuertes. | na cauinos, canales t
purrtos. El que traza j dirige estas
obras. ^ HE uarina. Bl oficial militar
que dirige j vigila la construcción y
compostura de los bajeles de la arma-
da j sirve en la disposición, traza y
manejo de las máquinas y edificios
propios de este cuerpo. | de inNAS, El
que dirige el laboreo de éstas.
Etiholooía. Ingeniador: ea,\A[m,
enginyer, imgenier.
ingenio. Masculino. Facultad en
el hombre para discurrir é inventar
con prontitud V facilidad. || El sujeto
ingenioso 6 dotado de habilidad j
agudeza. | La'industría, mafia y ar-
tificio de alguno para conseguir lo que
desea. | Menina ó artificio mecánico.
¡I Cualquiera máquina ó artificio de
guerra para ofender y defenderse. "
Instrumento con que los encuaderna-
dores recortan el papel y los libros
que se han de enCuademar, y se com-
pone de nna tuerca que pasa por dos
maderilloB llamados mesas, y de una
lengüeta de acero fija en una de ellas,
la cual al movimiento de la tuerca se
acerca hacia la otra mesa, y va cor-
tando el papel. | de azúcar. El con-
junto de aparatos para exprimir la
caña y obtener el azúcar. Llámase
también inoknio á la finca que contie-
ne el cañaveral y las oficinas de bene-
ficio. H El escritor dramático. | Api-
lar EL iNOENio. Frase metafórica. Po-
ner algún esfiíerxo extraordinario de
ingenio para salir de alguna -dificul-
tad ó satisfacer í ella. ] Aguzar el
iNOBNío, Frase metafórica. Aplicarlo
atentamente í la inteligencia ó cono-
cimiento de alguna cosa ó para salir
de una dificultad.
StimolooU. Latín ñfhUm, indo*
INOB
te, propiedad, virtud nativa de las cor-
sas, disposición con que el hombre
discurre; forma sustantiva de ingíní-
re, inculcar desde el nacimiento; de
in, en, y el antiguo y Aicr«, engendrar:
provenzal, engen, engeim, engtenk, en'
gin; normanao, engtm; francés del si-
glo XII, enting; moderno, engin; portu-
gués, ingenAo; italiana, imgegno; cata-
,Ian, ingeni.
Bl ingenie es un genio de forma, de
detalles, de pormenores; un genio in-
dustrioso, casi mecánico; la maña del
genio.
El genio crea: el imgenio combina.
E[ genio hace: el ingenio dispone.
Ingeniosamente. Adverbio de mo-
do. Con ingenio.
ETiifOLoaÍA. Ingenióla y el sufijo
adverbial mente: catalán, m^müim-
MMÍ; flanees, ingéninument; italia-
no, ingegnoittmente; latin, inginiSti.
Ingeniosidad. Femenino. La cali-
dad del ingenioso.
Ingeniraisimo; ma. Adjetivo an-
perlativo de ingenioso.
Ingenioso, sa. Adjetivo. £1 que
tíene ingenio é lo que se hsce con in-
genio.
Btqiolooía. Ingenio: latin, imginH-
eni; italiano, ingegn^»; francas, Í»g¿'
niewi; provenzal, «lyHiAof; catalán,
ingeniít, a.
Ingénito, ta; Adjetivo. Lo que no
ha sido engendrado. \ Lo que es con-
natural y como nacido con alguno.
BriuOLOofA. Latin ingínwu, con-
natural, innato, de m, en, y ginitn»,
engendrado, participio pasivo de gi-
nírt, componente de gigmére, engen-
drar; italiano, ingHila; catalán, wtg^
nií, a.
Ingente. Adjetivo. Lo que ea mny
grande.
EinfOLoaÍA. Latin ín^ent, m^mAx,
grande con exceso; de w, prefijo so-,
mentativo, y gealSre, engendrar; ita-
liano, ingente.
Ingennaniente.Adverbiodemodo.
Con ingenuidad ó sinceridad.
ETiuoLoafx. Ingénwi y el sufijo ad-
verbial nunté: catalán, ingénnament;
francés, ingénwment; italiano, ingentta-
mente; latin, ingínti, con cortesanía j
nobleza.
Ingenuidad. Femenino. Sinceri-
dad, buena fe, candor, realidad en lo
3ue se hace 6 se dice. { ^oraue. Bsta-
o ó condición del que ha nacido li-
bre. Llámase así en contraposición al
estado ^ condición del que ha conse-
guido BU libertad por ahorro ó manu-
BTiuoLOofA. Ingenifo: latin, wy/-
nuííat; italiano, ingtntáíá; francés, in-
gén%H¿; catalán, ÍMge»\Átat.
SiNONiuiA. Ingenuidad, ñneeridaJ,
franq%tt&. La ingennidaá es una cuali-
dad permanente del carácter: la tinee-
ridaa es accidental y pasajera. Un
hombre que no es ingeniu, puede ha-
llarse en el caso de hablar con táueri-
dad. El M^Mtio dice todo lo que aabe
; siente: el tineero, lo que le conviene
decir. La /nmfw** obra con más am-
putad, 7 no se limita i expresar la
verdad, tino qne pide, exige y naada,
Digitizedby VjOOQIC
INGÉ
Está mis en la conducta 7 en las ac-
ciones que en las palabras. Hav hom-
bres tan M^Mveí, que no pueden di-
mmular sus defectos. Mi amigo me
contd con twu4ridad aaa apuros, y
turo la JirM^nna de pedirme dinero
prestado. (Moba.)
Ingenno, nna. Adjetivo, Real,
sincero, candoroso, sin doblez. Q Fa-
rtiae. El que naciij libre j no ba peiv
dido su libertad.
B/ratOLoeÍA. Latín wf JMÍM, nativo,
honrado, noble, forma adjetiva de ín-
Íhvirt, inculcar desde la niñez: cata-
m, vi^éiMO, «,- francés, i*gé»m; italia-
no, ingoMO.
Ortocrafitt etmol^ica, — La Acade-
mia debe adoptar la ortoffraña latina
i»g/niu>, puesto qae la de ingemo es
barbara.
StMfüa Aúídriea. — Tnosnoo se lla-
maba el ciudadano romano nacido d<
padres libres, 6 solamente de padre 5
madre libre. En la época de los empe-
radores, desde el tiempo de Aug^to,
los libertos podían llegar i ser mas-
NOOS por merced del príncipe, que lea
confería todos los derechos de ciuda-
dana romanos. Se les llamaba ikob-
Nnos dtl Citar.
' IngSDDO (Diíciiio LsLio). Uno de
loB usurpadores romanos conocidos con
el nombre de los treinta ttroMi. Era
gobernador de la Panonia cuando el
emperador Valeriano partid pan su
expedición i la Persia, dejando el go-
bierno á BU hijo Oalieno. Por no obe-
decer & este príncipe, se vistió la púi^
pura j se proclamó emperador; pero
Qalieno, al saberlo, atravesó la Ilina
j derrotó al uaurtnidor cerca de Mur-
sa en el a&o de 260, desapareciendo
ésto sin que pndiera saberse cómo
murió.
InfferidoiaeDtd. Adverbio de mo-
do. ^tremetid&ment«.
BTtMOLOofA., Ingerida y el sufijo ad-
verbial mente.
In^ridor. Uasciilino. Abbidob,
navaja de ingertar.
Ingerídnra. Femenino. La parte
por donde se ha ingertado el árbol.
Ingerir. Activo. Introducir una
cofta en otra, incorporándola con ella.
11 Metáfora. Incluir nna cosa en otra
naciendo mención de ella. Q Recípro-
co. Entrometerse, introducirse en al-
guna dependencia ó negocio.
BnuOLOeÍA. Latin, ingeriré, llevar
dentro; de m, en, denfaxi, sobre, y
gtríre, llevar: italiano, ingeriré; fiím-
eés, ingértr; catalán, ingeriru.
Illg«rt«cion. Femenino. Acción ó
efecto de ingertar. | Época en que se
ingerta.
Xngertador, ra. Masculino y fe-
menino. La persona que ingerto. ||
Adjetivo. Que sirve para ingertar.
Ingertar. Activo. Introancir una
piia verde de un árbol en el tronco ó
nuna de otro árbol. Haj diferentes
modos de ingertar, y, según la di-
versidad de ellos, tienen varios nom-
bres; 7 así se dice: iNoutTAa de ca-
nntillo, de coronilla, de cortoza, de
ewiidcto, de mesa, de pié de oiú)ra,
INGL
BriMOLOofi.. Forma aumentativa de
ingerir.
Ingerto, ta. Participio pasivo irre-
gular de ingerir. | Masculino. Árbol
injertado.
Ingesta. Femenino, ffijfúne. Hom-
bre que se da á las materias introdu-
cidas por las v(aB digestivas, como los
alimentos, los inojedientos, las bebi-
das necesarias á Ya digestión.
ErutOLOGÍA. Latin ingetta, termi-
nación femenina de ingitlnt, itroduci-
do, participio pasivo de ingeriré, in-
gerir: francés, wuetta.
Ingeation. !&usculino. Fitiologís.
Absorción de un medicamento ó ali-
mento por la vía digestiva.
ETiMOLoaÍA. Ingeito: latin, ingetta,
forma sustontiva abstracto de ingettnt,
llevado adentro: francés, ingatton.
Ingina. Femenino. Quijada.
Inglaterra. Femenino, (geografía.
Uno de los tres Estados diferentes de
que se compone en Europa el Reino-
Unido de la Qran Bretaña.
1. Noíiciat j>r«ÍÍMÚMrM.— Este di-
latado país insular parece haber sido
separado del continente j' dividido
perlas irrupciones del Océano polar,
cujas aguas barrieron algunas veces
su superficie y trastornaron sus sel-
vas, convirtiéndolas en minas de hu-
lla y abundantes hornagueros. Estas
islas, que ton distinguido lugar ocu-
pan en la historia moderna, permane-
cieron ignoradas de los pueblos de la
antigüedad. Tomadas por los roma-
nos, fueron luego invadidas sucesiva^
mente por los sajones en 447, por los
daneses en 879 y 1012, y por los nor-
mandos en lOw. Esta tierra fría y
brumosa, conquistada siete veces por
loa bárbaros; esclavizada por las lejes
romanas, sajonas,, danesas j norman-
das; devastada durante siete largos
siglos por guerras feudales, dinásti-
cas, extranjeras, civiles y religiosas;
Kbemada por cincuenta zeyea, de
I cuales ninguno llegó á merecer el
nombre áejntto, estaba «in duda des-
tinada por la Providencia á ser un dia
la patna de uno de los más grandes
pueblos modernos, cuna de la^ liber-
tades civiles de Europa, modelo de
los gobiernos parlamentarios, funda-
dor del juicio por el jurado, y de cu jos
famosos puertos partieron los atrevi-
dos navegantes que han fundado sobre
las orillas del Ganges un impeño tan
poderoso y extenso como el de los Cé-
sares romünoa. Sus legisladores, sus
comerciantes é industriales han cons-
tituido el poder industrial, mercantil
y marítimo más grande de la tierra;
BUS filósofos y sus inventores han
dado á la civilización europea los des-
cubrimientos más maravilloBDS. Los
pueblos contemporáneos le deben el
conocimiento de la gran fuerza motriz
que dirige la mecánica celeste, la in-
vención de la vacuna, del alumbrado
por el gas, los caminos de hierro y la
aplicación del vapor á las manufac-
turas, á los trasportes j á la nave-
gación. Patria de Bacon, de Newton,
de Jenner y de James Watt, Inola-
TBBB& ha adijuirido legitimameato
INGL
101
por el pOrtontoso genio de estos hom-
bres ¡lustres, títiUos indisputables al
reconocimiento eterno de todas las
naciones. Su libertad política; su in-
dustria, que han multiplicado las ri-
quezas de su suelo; su culto, que debe
BU principal fuerza al aislamiento de
toda influencia extranjera, han inspi-
rado á BUS habitantes, según expre-
sión de Malte-Brun, ideas excluaivis-
tas, principios de egoísmo, que se
ha convenido en llamar entrim nacio-
nal, los cuales han dado a la política
inglesa una dirección oblicua, que
hasta sus mismos aliados observan
con recelo. ¡Extraño y admirable
país, cuja fuerza, puramente artifi-
cial, como la de las máquinas que
centuplican los productos de su in-
dnstna, ha llegado á extonderse de
tal modo, que no se puede contom-
plar sin asombro el espectáculo de su
poder formidable, que tanto influen-
cia ejerce en la balanza del mundo!
¡Región sin igual, en donde el lujo y •
y el boato corren parejas con la mise-
ria; en donde la buena fe del indivi-
duo se encuentra en contradicción
flagrante con el sistema gubernamen-
tal, basado en laa máximas de Ma-
quiavelo, j en donde el amor á la pa-
tria se ve afeado por la ruindad del
exclusivismo!
2. ffeograJU finca. — Líviitet. La
iNaLATBRRA, propiamBoto dicha, está
limitada: al Norte, por la Escocia, de
la cual la separan una parte de la
corriento del TTfted, los montes Che-
viot j el Liddel; al Ebte, por el mar
del Norte; al Sur, por la Mancha, y
al Oeste, por el canal de San Jorge y
el mar de Irlanda.
3. Silnacion atlrondaiica. — ^El terri-
torio comprendido en los expresados
limites, ocupa la parte meridional de
la isla denominada la Gran Bretaña,
y se extiende, con el de la Escocia,
en forma de' triángulo, entre los
49' &T~5b' 49' de latitud setentrional
y los 0° SS'-"?" 58' de longitud orien-
tal del meridiano de Paris.
4. Estentien. — Los geógrafos la
evalúan en 408 kilómetros ae largo,
400 de ancho y 1.080 de circunfe-
rencia.
5. Mmret, ielat y farot. — Los maree
que rodean laa islas britanicas son:
el del Norte, la Mancha, el canal de
Irlanda y el Océano AÚántico, que
las ciñe por el Occidente.— Las ittat
situadas cerca de las costas de Insla-
TBHKA, la de Wigbt, al Mediodía; laa
Sorlingues, en número de 145, al
Sudoeste, y la de Man, al Occidente,
en el mar de Irlanda. — Entre la mul-
titud de faro$ principales que se ha-
lian en las costas, se distinguen, el
de Eddjstone, colocado en la entrada
de la bahía de Pljmuth; el de Tus-,
car, sobre la costa de Wexford, en
Irlanda, cujas luces rojas j blancas
se distinguen desde m¿s de 30 kiló-
metros de distancia; el de Bell-Rock,
cerca de Berwick, en Escocia, cujos
movimientos rotatorios se perciben á
los 36 Idldmetros, j el de la isla de
Lundj, en la embocadura del canal
üigitized by
Cjoogle
102
IN6L
Bristol, cu^os TivfaimoB respluidores
se alcan^aD desde los 40.
6. CmUu, eaiot, golfas, haklat j ot-
imUi. — Loa túilM orieat&les j meri-
dionales H presentan menos cortadas
qu« tas occidentales, j miden sobre
2.000 millas, compren<Ldae las sinuo-
sidades.— Éstas otreceu algunos tabot,
que vienen i ser para la marina na-
cional como otros tantos puntos de re-
conocimiento: írent« por frente de las
islas Sorlingues, avanza el de Land's-
£ud 6 Finisterre, el BoUriv/m Promonr
torxvm de los géiSgrafos antiguos; al
Norte del Paso de Calés, se encuentran
loe dos de Suth-f oreland j Nort-Fo-
relaud, este último, eu la entrada del
golfo donde desagua el Timesis; el d<
>'lamborugli, fonnado de rocas blau'
cas de 150 ¿ 180 metros de elevación,
j el de San David 6 DavidVHead, el
cual termina al Oeste el país de Gal-
les.—Entre loe golfot m&s considera-
bles deben citarse, al Oriente, el de
Wasb, en el mar del Norte; que apa-
rece cubierto de agua en las altas ma-
reas, casi seco, en las bajas, y qne es
muj peligroso ¿ causa de las arenas
movibles; al Uediodia, el de Ezeter;
en la costa oriental, los de Ifurr^ y
Dornocfa, j en la opuesta, los de Cl;-
de j Solwaj.— Las bahías más impor-
tantes llevan los nombres deC&emar-
von j Cardigan.— Los canales, el de
San Jorge, cuj'as aguas lamen el litoral
del condado de su nombre, al Oeste
del país de Galles, y el de Bristol, si-
tuado al Oriente, en el mar de Irlan-
da, que baila el litoral Sur del conda-
do de Monmuth, la parte oriental del
de Üloceater j las costas seteptriona-
. les de loa de iSommerset j Devon.
7. Mornt^Ut, ríoi y ¡áfot. — Las
montañas que ocupan el centro de In-
aLATBBEA, son numerosas, aunque
poco elevadas; 160 de éstas han sido
medidas por Jameson,Plajfair, Smith
j Conjbeare, y su altura varía de 500
á l.OÜO metros: todas ellas forman
una cadena de colinas con muchos pi
eos ó erratas, la cual se extiende des-
de el cabo Fiuisterre hasta los montes
Cheviots, en una longitud de 720
kilómetros, elevindoss y ramificéndo-
ae en Escocia, en donde uno de sus ra-
malea toma el nombre de montes
Qrampianos. — Casi todos los rUt de
luaLATmRRA. descienden de las monta-
fias que atraviesan el país en su par-
te occidental; su número asciende í
335, j entre los más caudalosos, se
cuentan: el Támeais (Tiama), que
tiene su origen en los montea Cam-
bríea; el Trent, que nace en el monte
Stone; el Tay, que parte de Ben-Lho-
mond, y Sevem, que arranea del mon-
te Plynlimmon; este último, desem-
boca en el canal de Bristol; los tres
primerea, en el mar del Norte. Casi
todos se hallan unidos por numerosos
canales navegables, que ofrecen al
país un vasto sistema de comunica-
ción; las embocaduras de los más im-
portantes de aquellos ríos, se encuen-
tran en las entradas de mar, forman-
do excelentes puertos. — Sntre los U-
goñ de nwjror unportancia, fiaran el
INGL
de Derwent, que mide cerca de 4 ki-
lómetros de largo por 1 '/i de an-
cho; el Winandermere, situado sobre
el limite de los condados de Lancas-
ter y de Westmoreland; el Ullivatflr,
el Bohammere y el Bamsavmere.
8. Clmatologi». —^n. ívai^TsaMA
no se conocen esos calores y fríos ex-
tremados que se experimentan en los
países del continente, situados en la
misma latitud: atemperadas las esta-
ciones más opuestas por las constan-
tes brisas del mar, la temperatura
que se disfruta es, por lo general, dul-
ce, templada, casi tibia. Xa excesiva
humedad del aire y de la tierra con-
aerva en la vegetación una frescora y
lozanía que no se encuentran en nin-
guna de- las otras comarcas. jBl fenó-
meno de la lluvia tiene lugar en In-
aLATERKA. bajo la influencia de todos
loa vientos, y así debe naturalmente
suceder, puesto que la incesante eva-
poración del mar es trasportada allí
por cada ñuctuacion del aire, sea cual
tuere au dirección. Ahora bien; la can-
tidad de agua que anualmente des-
ciende, está calculada por los liklrÓ-
grafos en 1.000 milímetros: €00 de
estos, corresponden á las estaciones de
otofio y del estío; pero como no se ne-
cesitan más que 541 para el riego de
loa campos, resulta un sobrante de
59 milímetros que retardan la madu-
rez de los vegetales, y principalmente,
de los frutos. El viento Oeste distri-
buye las lluvias de una manera muy
desigual entre las dos costas opuestas
de la Gran Bretaña: en la oriental, se
cuentan sobre doscientos treinta dias
buenos; en la occidental, ciento sesen-
ta solamente; en los parajes combati-
dos por los vientos borrascosos del
Atlántico, la ezceaiTa humedad del
clima, favoreciendo la v^fetacion, vie-
ne á ser para sus moradores causa pe-
renne de numerosas enfermedades.
Los médicos atribuyen á aquella hu-
medad la frecuencia de la consunción,
la cual produce la cuarta parte de la
mortandad de Londres.
9. VtiHai<u y denfittajai dt U litMé-
áo» topogrifiea del ttmtoño hritím*-
eo. — Una situación insular, que con-
tribuye á la seguridad del país y man-
tiene su independencia; la gran proxi-
midad de las regiones occidentales de
Europa, foco de la civilización mo-
derna; un clima templado por la in-
fluencia que ejerce el Océano sobre li
atmósfera; un suelo que hace fecundo
la tibia humedad del aire; un desar-
rollo de costas de más de 24.000 kiló-
metros, que facilita las comunicacio-
nes comerciales y favorece la pesca;
grandes ríos que permiten á los bu-
tues internarse en el país; la multitud
e puertos que ofrecen las costas en
toda la circunferencia de la Gran Bre-
taña y de Irlanda; la ausencia abaolu-
mo los temblores de tierra, las sequías
y las inundaciones de insectos: tales
son, según M. Moreau de Jonnés, las
ventajas del territorio británico. Hé
aquí khor», en opinioo del mistno tn-
INGL
sus principales desventajaa: una
posición que somete las provincias se-
tentrionales á la influencia atmoaferica
de las regiones boreales, y que priva
al país de los hermosos cultivos de Eu-
ropa; particularmente, del viñedo;
una inmensa extensión de tierras es-
tériles, como los arenales de iMOLar
TURA, propiamente dioha, los panta-
nos de Irlanda, los matorrales de Ea-
cocia y los terrenos cascajosos del
wá% de Galles; la <a de bosques y
de selvas que, no obstante, la abun-
dancia de las minas de bulla, ejerce
una influencia perniciosa en el estado
físico y social del país, y las copiosas
T frecuentas lluvias ocasionadas. por
la evaporación continna de los maros
que le circuyen. El clima, empero, si
bien húmedo, ea bastante saludable;
especialmente en las comarcas del in-
terior, menos expuestas que las marí-
timas á las constantes brumas que in-
vaden la atmósfera desde los primeros
dias del mes de Noviembre, y la esta-
dística demuestra que hay en Ingla-
TsaKA. gentes tan robustas y de edad
tan avansada como en loa demás países
europeos.
10, Siqvíit y eiati/lcatio* di Ui («r-
niut. — Hay tres modos de ppswr el
suelo de Inqlatkbsa: bajo el ncHubre
A^fru-itoid (feudo ñ«ncoJ , se designa
toda propiedad que pertenece por com-
pleto al que la ocupa, aunque lo sea
mediante una renta anual; el upy-keid
(arriendo temporal) es la propiedad
dependiente de alguna tierra feudal,
y sujeta i contribuciones en caso ds
fallecimiento 6 trasferencia; se da,
por último, la denominación de ímm-
luild (arriendo por contrato), á la pro-
piedad, cuando el enfit4uta, tepáte-
ni^ite 6 propietario no la posee más
que por vida, 6 por «n término que
puede extenderse á algunos siglos. Or-
oínariameute, el vet^adero propieta-
rio otorga el derecho de enajenación
mediante una renta. Según recientes
estadísticas, las dos séptimas wtea
de los agricultores de la Gran Breta-
ña poseen el suelo que cultivan. El nú-
mero de éstos en Inol&tkbu. y el
país de Galles, se evalúa en míJá de
200.000: las rentas anuales de aque-
llas propiedades vanan desde 40 schel-
lines (48 pesetas próximamente), 4
100.000 libras esterlinas (2.425.000
pesetas). En el Oeste, la propiedad se
halla mis dividida que en el Este, en
donde el suelo ha mdo acaparado por
los grandes arrendatarioe.—-La Ihola-
TBBXA, propiamente dicha, y la Irlan-
da, apenas cuentan 2.572 kilómetros
cuadrados de bosques y de selvas, ó
sea, sobre poco más ó menos, la vigé-
aimaquinta parte de au superficie; es,
sin disputa, el país menos poblado ds
Europa. En cambio, las praderas y
aprovechamiento de hierbas ocupan
más de una tercera parte del suelo,
esto es, 24,288 kili^etroa cuadrados;
las tierras cultivadas, 22.736, la ter-
cera parte de su superficie total. H&
aquí la ultima estadística de Inola-
Txuu, que nosotros conocemos, tal
ouál aparece en loe documentoi pn-
Digitized by
Cjoogle
INGL
hlloados, no hace mucho tiempo, t
el Gobierno británieo: tierras lal
rtblea y i&rdines, 10.352.800 ao
^160 percnu cada uno); praderas,
pastos ; BgTiazales, 15.379.200; bos-
ques jr Tarios pastos susceptibles de
coltiTO, 3.354.000; terrenos comple-
tamente eetéri les, 3.356.000.— La cul-
tura del trífft) ocupa anualmente so-
bre 1.500.000 hectireas (3.040 ki-
Idmetros cuadrados, casi la undéci-
ma parte de la superficie total); la del
«enteno, 100.000 bect^raas; la de la
cebada, 900.000; las del trébol, coles
j otras verduras, 1.200.000; la del lú-
pulo, 19.000; huertas, 20.000; semi-
lleros, 6.600. Los principales bosques
son el de Windsor, cantado por Pope
j Dryden, y los de Dean Snerwood.
11. JPnditcdeiut. — I. A^rieultura.
EL suelo, montuoso y arenisco, en Es-
cocia, y pantanoso, en Iholatbkba,
B¿lo se muestra fecundo en las llanu-
ras y en los valles; pero el g«nio emi-
nentemente laborioso y activo de los
ing-leses ha logrado vencer los obstácu-
los naturales, y le hace producir toda
dase de sustancias alimenticias, en
mayor cantidad de la que permiten
las condiciones del terreno, merced
también i los proveeos, cada vez mis
notables, que eu este país alcanza
aquel importante ramo de las rique-
zas de los pueblos. Las haciendas mis
dfrtiles son las de los condados de
Eíorthumberland, Norfolk, Sussex y
Bssex: el mejortrivo se cosecha en les
de Rent, Suífolk, Butland, Hertfbrd,
Essex, Henford, Berks y Hamp. La
cebada constituía antiraamente la ba-
se del alimento de los campesinos:
hoy, 8¿lo se la emplea en el principa-
do de Galles, en Gumberland y en
Westmoreland. I«s mayores cosechas
de ^tatas se hacen en los condados
de Chester, de Lancaster, de Tork, de
Gumberland, de Essex y de Cor-
nouailles: la cidra abunda en los del
Uediodiáy del Sudeste: las cerezas
son excelentes en si de Kent. Las prín-
ápales producciones agrícolas con-
sisten en granos, patatas, legumbres,
frutas, azt^nu, lino, cáñamo y lúpu-
lo, con el cual se fibrica la cerveza.
n. Ganadería. — La mitad de las tier-
ras cultivables están reservadas para
pastos que se destinan á la cría de ga-
nadosy mejora ds las razas, que cons-
tituyen la nqneza territorial delNOLA-
TSKBA. Los caballos ingleses, especial-
mente los ds caza y carrera, son los
más estimados de toda Europa: de las
demás especies se saca todo el partido
posible, así de la eame, como de la
manteca, sebo, queso y cueros que
proporcionan. 'Los cameros permane-
cen en el campo de dia y ae noche,
dnnnte casi 't4)do el año, lo que au-
menta notablemente la finura de la
lana. Los estadistas ingleses no han
hecho todavía, que nosotros sepamos,
un recuento exacto del ganado vacu-
no; pero todo induce & creer que pasan
de 6.000.000 de cabezas: el número de
loe cameros de Tnolatkhba y del país
de Galles está calculadoen 36.000.000.
Bl peso medio de un buey es de 800
INGL
libras inglesas; el de im becerro, de
140; el de un carnero, de 80; el de un
cordero, de 40 á 50. Los cultivadores
y especuladores de Ldndres y de sus
cercanías sostienen sobre 12.000 va-
cas, cuya leche produce 800.000 libras
esterlinas (19.400.000 pesetas pr(S-
ximamente): en algunos condados ae
ciía una ipagnífica raza de cerdos,
cuyos jamones son objeto de un con-
siderable tráfico, m. MineraloffU.—
El granito constituye la base de todas
las montafias que cruzan el territorio.
Los terrenos que las rodean, son todos
ricos en minas de hierro, estaño, co-
bre, plomo V carbón de piedra. La pi-
zarra y la hulla son las dos produc-
ciones minerales de inayor importan-
cia de la Gran Bretafia. Las principa-
les hornagueras se hallan, al Norte, en
Hancbester, líewcastley Sunderland;
al Norte T al Noroeste , en Birmingham;
Chesterfield, Newcsstle-under-Tine y
Wednesbury;alOeste, enCaermathen,
Deanforeat, Swansea y Tenby: loe ds-
p<ísitoB de hierro, al Norte, en Brad-
ford, Dalton, Newcastle, Rotherham
y ShefSeld; al Noroeste, en Bir-
mingham, Coalbrookdale y Wolver-
hampton; al Oeste, en Abergavenny,
Deanforeat, TydwjU y Neath. Las mi-
nas de plomo, al Norte, en Bakewell,
AUondale, Darlington, Richmond y
Stoctton; al Norte y al Oeste, en Bris-
tol, Holywoll,MoIdyWolverhampton;
al Sur, en Helston: las da sstaflo, al
Mediodía, en Bedruth, Anstel, Tavis-
tock, Helston, Truro y en las monta-
ñas de granito y do esquisto del Cor-
nouaillflB y del Devonshire (estas mi-
nas vienen explotándose desde hace
más de dos mil afios). Las de cobre,
se encuentran, al Sur, en Hawk's-
Head, Newcastle-under-Tíne; al Sud-
oeste, en Aber-Ctenwav, en la isla de
Anglway j Holywell; al Oeste, en
Helston, SentrAnstfll, Sent-Just, Ta-
vistock, en el Devonshire y Cor-
nouailles. En ciertos parajes se en-
cuentran también algunas nunas de
oro, plata, zinc y antimonio. Los es-
tadistiis evaldan en 240.000.000 de
lesetas la riqueza mineral de la Gran
Jretaüa y de Irlanda. Las salinas más
abundantes están, al Norte, en Spa,
1uxton,'Weterby,Horio-wgate, Leam-
igton yMathoek; al Esta, en "Witham;
al Oeste, en Bath, Cheltenham, Glo-
cester y Hotwels; al Sur, en Tun-
bridge, — rV. Cata y pttea. El ciervo,
el gamo y el corzo búIo se encuentran
en los parques; los lobos y los osos
han sido casi por completo extermi-
nados: las aves acuáticas, la d¡gjiefia
y varías classs de rapiña, particular-
mente el águila, son bastante nume-
rosas. La pesca es abundante, varia-
da y exquisita, especialmente las tru-
chas y los salmones que se crían en loe
lagos de Escocia, los cuales constitu-
yen la riqueza más importante del
país.
12. Tndutíría. — Por todas las cir-
cunstancias que dejamos expuestas, y
por diferentes razones puramente his-
téricas, la iNQLATKsaA deba ser con-
siderada como el pueblo más indus-
INGL
103
trial del mundo. Sin embargo, la au-
perioridad de su industria sólo data
de ochenta afios á esta parte. La es-
tadística de los principales inventos ,
industriales, hechos 6 introducidos en
aquel país, demostrará lo que pueden
la energía y la actividad de un pue-
blo. La primera manubctura de vi-
drio fué establecidad cerca de Lan-
dres, en 1457, bajo el reinado de En-
rique TI; la hulla viene empleándose
como combustible desde el año 1307;
en 1588, se publicd-en Ldndres el
primer diario inglés: las primeras ma-
nufacturas de seda datan de 1600;
en 1670, un francés importd en Inola-
TBBRÁ el arte de estampar los tejidos
de algodón; en 1725, estableció New-
Comen la primera gran máquina de
vapor, llamada atmotférica; en 1738,
inventó Jhon Wvat, de Birmingham,
otra para hilar el algodoa, la cual no
Íuedd realmente establecida hasta
770; ocho aiJOB más tards, did á co-
nocer Crompton la M*il-Jeimy, má-
quina con la que se obtenía el núme-
ro 315 en la filatura del algodón:
James Watt, que eu 1769 había ya
montado las primeras máquinas de
doble efecto, aplicó esta poderosa fuer-
za á la mecánica de las hilanderías;
en 1801, estableció Trvithick las de
vapor de alta presión y locomotrices,
y en 1803, invcnbj Radeliffe otra me-
cánica con la cual se obtenía á un
mismo tiempo el encadenamiento 6
ligadura y la trama de los tejidos.
Finalmente, en 1809, concedió el Par-
lamento á Cartiwright una recompensa
de 250.000 francos para el perfeccio-
namiento de un tetar movido por el
vapor; y en 1812, James Watt cons- •
truyó sobre el río Clyde el primer bu-
que de vapor que ha surcado las aguas
de la Gran Bretaña. No entra en nues-
tros propósitos hacer la historia de la
industria inglesa; sólo hemos querido
indicar estos grandes descubrimien-
tos, porque ellos han sido otros tantos
manantiales de la riqueza de un país,
cuya actividad comercial ha venido
igualmente desarrollándose hasta el
más alto grado.—- La industria britá-
abraza toda clase de manufactu-
, sobresaliendo singularmento en
las de algodón, quinctulerfa, maqui-
naria, paños y otros tejidos, que se
trasportan á las Indias orientales, á
Persia, á las Escalas de Levante, á los
países del Norte, áEspafia y Portugal
para las Américas,
13. Comtrdo. — Como quiera que la
industria y el comercio de un país
marchan siempre en perfecto parale-
lismo, por la variedad y riqueza de la
industna inglesa , podrá fácilmen-
te deducírsela actividad y extensión
de su comercio. Este puede dividirse
en cuatro categorías bien distintas:
1.', mercancías importadas que se in .
vierten en el consumo de las ftbricas
ó de la población; 2.*, mercancías im-
portadas que quedan en deposite para
ser luego trasportadas í otros para-
jes; 3.*, mercancías exvOTttdax, pro-
veniuites de las manufacturas ó de la
agricultura del país; 4.', mercancías ,
u,cj,t,zedb,tjOOgle
104
INGt
exportadu procedentes de lu coloniu
6 del extnujero. — Ls« operacionea
mereantiles de Ihglatbbra están eva-
luadas en mis de 3.000.000.000 de
S saetas anuales, no comprendidas las
el trifico exterior. Esté extraordina-
rio moTimiento está representado,
ron M. Morean de Jonn¿s, por el flete
de más de 26.000 buques, slorados en
3.000.000 de toneladas; los salarios de
200.000 marineros y de 7.000.000 de
induetriales; los glastos de construc-
ción de 1.300 buques por año; el cré-
dito necesario para sostener una deudí
fue ascendía no hace machos años á
9.000.000.000; j, por áltimo, el sos-
tenimiento, para asegurar este comer-
cio inmenso, de una flota de 500 i 600
bnqaesde gfuerra; annada de 81.000
hombres, que, en tiempos de paz,
cuestan á la nación sobre 300.000.000.
Las importación j exportaciones con-
sisten principalmente en caballos, ga-
nados ae todas especies, manteca, que-
so, esperma, carne, pescados salados,
cerveza, ron, tejidos de todas clases,
manufacturas de sombreros, zapatas,
curtidos, paños, armas, instrumentos
de todo genero, relojes, quincalla, io-
jería, papel, colores, vinos j artículos
coloniales.
14. Viat di eoHimicMeüm. — Contrí-
buven también poderosamente á la en-
vidiable prosperidad del comercio in-
glés, la inmejorable posición geográ-
fica que el país ocupa, y la &cilidad
y expedición de las comunicaciones,
así terrestres como marítimafl.— ^ns-
tituve las primeras una inmensa red
de ferrocarriles (raibvajft), que tiene
por centro á Londres; son éstas la del
- NorU, la del Noroate,_ la del OetU, la
del S%doatt, la de Bñghíon, la 'de los
eaukdot del Oriatie v la de Cambrid-
ge, de tas cuales se desprenden multi-
tud de ramales de consideración qne
cruzan el territorio en todas direccio-
iies. Favorecen las segundas infinidad
de canales, como el de Fortk, el de
Cl^de, el CsUdofíio, el gran Trtmco, el
Íue va de Leeds á Liverpool y otros;
w magníficos puertos de Jjíndret,
Briitol, Liverpool y So*thamplo*, y
una numerosa marina mercante, pro-
tegida por otra de guerra que es, sin
disputa, la más formidable del m.undo
T solo tiene por rival la de los Esta-
dos-Unidos en tiempo de guerra.
15. Arqiñteelnra. — Los monumen-
tos más antiguos de la arquitectura
inglesa son las piedras dniídicas 6
célticas, de formas variadas: se lla-
man ntñkirt ( del céltico mm , pie-
dra, é Mr, larga), 6 peuhatu (de pe»l,
f litar, j nw, piedra) , ciertos mono-
itos de forma protongada, planta-
dos verticalmente en la tierra á una
profundidad bastante considerable, j
cu;a altura sobre el nivel del suelo
varía, por lo general, de 2 á 10 me-
tros. Batas construcciones, elevadas
por los pueblos célticos, principal-
mente, en la Galia y en la Gran
Bretafia, en una época que no se ha
podido precisar, han recibido en esta
ultima comarca el nombre de memao
(piedras derechas), y o^oen cierto
INGL
interdi sí no bajo el punto de vista
del arte, al menos como testimonio de
una civilización todavía naciente. Va-
rios aroueélogos hacen remontar has-
ta la época de los bretones algunas
pequeras fortalezas que se encuentran
en diferentes puntos del ^ís y que se
cree hajan servido de residencia i sus
caudillos. Las primitivas .edificacio-
nes civiles, en iNaLATBRRA, fueron de
madera, de arcilla, de callas 6 de pie-
dras irregulares: las casas eran circu-
lares; los techos, de bálago 6 paja, se
elevaban en figura de pirámide j pre-
sentaban una abertura, que servía de
chimenea, por donde penetraba la cla-
ridad. Los romanos no llegaron á
construir más que malecones y muros
fortificados, destinados á atajar las
correrías de los caledonios. Desde la
conquista romana hasta la de los nor-
mandos, los anglo-sajones emplearon
frecuentemente á los artistas france-
ses para la construcción de sns igle-
sias y monasterios: el convento de
Weremuth y la catedral de Hexham
fueron levantándose en elsígtoviipor
obreros del continente. La ornamen-
tación ofrecía por enbSnces una mezcla
confusa V fantástica de figuras de ani-
males. LÍis anglo-sajones no han teni-
do nunca arquitectura propia, por
más que se £a;a introducido en la
lengua de las artes ta denominación
de titih tajo». — Los normandos im-
portaron el estilo grosero de la arqui-
tectura romano-bizantina, que toda-
vía se observa en las catedrales de
Qlocester, de Durham, de Eieter, de
Peterborugh, de Santa Cruz, cerca de
Winchester, jdel Priorato de Botholp,
pertenecientes á la misma época. Como
obra de arquitectura militar, puede
citarse el Torreo» b¡a»eo de la Torre
de Léndres. La «tm 6 arco diagonal
en la béveda gótica, vino, como en
Occidente, aunque un poco más tarde,
á reemplazar ta cimbra, siendo intro-
ducido por el obispo de Winchester,
Enrique de Btois, hermano del rov
Esteban. Bajo el mando de Enrique IT,
el estilo ojival quedé definitivamente
establecido, pasando de la forma más
sencilla á la más complicada en el si-
{^lo XIV. El número de loa edificios re-
igiosos levantados desde el siglo xiii
al XV es considerable: sólo bajo el
reinado de Enrique III se han con-
tado hasta 157. entre los más nota-
bles, figuran ta catedral de York, la
de Gantorberj, la de Salisbuir, la
de Liifcotn, la deLichfield, de Wells,
de Winchester , de Chichester j et
monasterio de Westminster. La ar-
quitectura militar sigue las mismas
faces : la civil ofrece el palacio de
Windsor v el gran salón del palacio
de Eduardo III, en Westminster, con-
siderados como dos notabilísimos mo-
delos. El estilo ojival inglés presen-
ta dos caracteres que le son propios:
1.*, los cruceros de las ventanas, que
suben rectos hasta ta béveda prin-
cipal, de donde tomé et nombre di
perjiñidicuUr, que te han dado atgu
nos arqueélogos; 2.°, las bóvedas
cuadrad» que se hallan en cierto nú-
INGL
mero de iglesias. En general, el eatilo
giítico se ha bastardeado oa Imcil&-
tmímí: tos edificios son más groseros
y se hallan más recargados de ador-
nOB que en el continente: en lugar dé
las elegantes capillas abovedadas, que
se encuentran en los templos frince-
ses, seto se ve en el fondo de ta nave
una capilla alumbrada por una venta-
na enorme: las naves son largas y ba-
jas; las torres, cuadradas t guarneci-
das de almenas, que le dan todo el
aspecto de las torres almenadas de
los castítlos feudales. La decadencia
se anuncia por el estilo amanerado y
exuberante que se llama di lot T»-
dore, et cual consiste en una mezcla
singular de los caracteres del estilo
gótico con las formas del Renacimien-
to, La desaparición del género gético
se ha atribuido sin fundamento al
cambio de religión de los ingleses,
siendo así que fué ocasionada por la
reforma que, en et arte arquitecténi-
co, se produjo en Italia y que penetré
en Jnqlatbrha más tarde que en los
otros países. Los monumentos más
curiosos del estilo de los Tudors, son
el palacio de Richmond, construido
EjT Enrique VII; et de Hamptors-
urt, y, en et monasterio de West-
minster, antes citado, ta capilla lla-
mada de Enrique VIII. El estilo clá-
sico acabé por generalizarse en Inql^-
TRSRA, V los colonos greco-romanos
presciniueron en absoluto de loe ador-
nos flamígeros de la ojiva. Jaime I
hizo edificar por Ifiigo ^ones et pala-
cio de White-Halle; el mismo arqui-
tecto levanté la galería de Sommereet-
Huse, la iglesia de San Pablo en Co-
vent-Oardeu, y la casa real de Green-
wich; hoy, hospital de los inválidos
de la marina. La ar^niíeeínra, alian-
donada bajo toe gobiernos respectivos
de Carlos I y la república, no volvié
á remontar su vuelo hasta después de
ta restauración de los Bsbiardos.
Cristóbal Wren, á consecuencia del
incendio de Léndres, en 1666, propu-
so un plan general de reconstrucción,
conservando el estilo francés en la
mavor parte de sus edificaciones. Bajo
la dirección de este artista se levanta-
ron la iglesia de San Pablo, bajo el
modelo de la de San Pedro, en Roma,
la de San Esteban, el TAeatnm de
Oxford j el hospital de Ohelsea. En-
tre tos arquitectos contemporáneos de
Wren, ae citan á James Gibbs, que
construye los templos de San Martin
j de Santa Maria, en Léndres; á Ni-
colás Hanksmoor, que trabajé en tos
caatitlos de Bteníieim y de Howard;
á Tomás 4rcher, á quien se debe ta
iglesia de San Juan, en Westminster:
á Juan James , que edificé la de Oreen-
wich y la de San Luc, 6n Uiddlesex;
á Fliteroft y í Taiman, arquitectos
respectivamente de Wobnm-ibbey jr
del palacio dé Cbatsworth. John Van-
brugh, pintor v arquitecto á ta vez,
empleé el estilo del Renacimiento,
descargándole de toa adornos capri-
chosos que te distinguen en otros
países: sus construcciones civiles son
< groseras y prueban que no comipren-
Digitized by Vj OOQ [C
IN6L
día 1* beltezft de lu proporcionos j
áfi loB defallda, así como la dÍBtríbu-
moa de la luz j de la sombra. Los
grandes seftaree del bívIo xtiii hicie-
ron restaurar sus castillos feudales, j
los arquitectos se vieron eatduces
-obligaos ¿ estudiar el estilo, con el.
objeto de imprimir i aquellas cons-
trucciones el carácter propio de la
¿pocs; pero reeultií una escuela de es-
tilos díterentes, que da & la arquitec--
tura inglesa cierto tíso de singulari-
dad extravagante. Por esta misma
¿poca Be opero una revolución,- provo*
cada por la publicación de la obra de
Revett y James Bstuart, sobre los
monumentos de la antig^ua Grecia, en
Tirtud de lo cual desapareció casi det
todo el estilo del Renacimiento, sin
que fuera reemplazado por otro origi-
nal. La imitación de la arquitectura
griega prevalecid por fin después de
este tiempo; loe ingeses se apresura-
ron á reunir los dibujos de todas las
construcciones de aquella proceden-
cia; y hoj poseen las mejores colec-
eiones qne existen de las obras anti-
guas, las cuales reproducen en bus
espléndidas publicaciones. El descu-
brimiento de las ruinas de Pompeja
y de Herculano In venido á aumenter
esta pasión de loB ins'leseB por lo
tíguo. Algunas sociedades sabias I _
ron igualmente su atención en el arte
gótico: John Cárter, Bntton, Pucin
j otros artistas ban publicado al erec-
to TarioB trabaioe muy importantes,
j en la actualiaad, no adío se restau-
ran los antiguos monumentos, eino
!|ne se imitan con perfección. Entre
os grandes trabaioe modernos, se ci-
tan el puente de Waterloo, uno de los
m&s notables del mundo, y el fÉunoso
tiinel que pasa por debajo del Táme-
8Ís, construido por el arquitecto fran-
cés Bmnel. Los ingleses se distin-
guen por la valentía de sus obras de
ñindicion, de las cuales han dado una
brillante prueba en la erección del
palacio de la Exposición universal de
liendres en 1851, denominado Crüíal
Palace, trasportado después á Sy-
denfaam. — Pueden verse Anlusologút
INGL
adornos de diferentes géneros en sus
carros de guerra. Los romanos lleva-
ron á Inqlatkrra las estatuas de sus
dioses y de sus sondes hombres; pero
fueron destruidas por los cristianos,
los Celedonios v los daneses. Sdlo un
modelo de escultura resta de los an-
glo-saiones: el entrno dá Ülphíu, con-
servado en York. Después de la con-
quista normanda, las obras más nota-
bles fueron ejecutadas por artistas
extranjeros: tales son, entre otras, la
urna ae Eduardo el Cm/uot, del es-
cultor romano Pedro Cavalini, coloca-
da en la iglesia de Westminster; las
esculturas de los templos de Canter-
bery, de Crovland, de York, de Wear^
mouthydeEly. Hasta el siglo xiii no
empezó la escultura inglesa & produ-
cir obras estimables; pero súlo como
auxiliar de la arquitectura, cuyos mo-
numentos decoraba. Los trastornos
provocados por la herejía de Wicleff
j la guerra de las Dot Sota*, detu-
vieron estos primeros progresos del
arte escultural. En tiempos del Rena-
cimiento llegó de Italia un artista
distinguido, Torregiano, el cual hizo
dos obras maestras: el sepulcro de
Enrique YII y el de su madre Marga-
rita, condesa de Richmond. A esta
misma época pertenece el túmulo de
lady Isabel Rusell, que se ve en el
monasterio de Westminster, obra de
autor desconocido. Después de la
restauración de los Estuardos, produ-
jo Inolaterra. dos escultores nota-
olee: Gibbons, que sobresalió en el
trabajo en madera, y Cibber, autor de
las estatuas de la Denuneta, que ador-
nan el vestíbulo del hospital de Bed-
lam. En el siglo xvm ejecuto Fran-
cis Bird algunos bajo-relieves en el
monasterio de WeBÍminster; el fran-
cés Roubilliac, discípulo de Coustou,
las estatuas de la Sloauna» y de
Ntmlon, y el flamenco Rysbrack, los
monumentos de Newton, da Prior,
del almirante Vemon y un BérmUt,
CuvB cabeza ha sído copiada de la del
Hercules Famesio. En general, los
artistas ingleses se han distinguido
más en la escultura de ornamentación
INGL
105
hriíaMiea, obra publicada por la so- [que en la estatuaria. Los bustos, las
ciedad de los anticuarios de Lon-
dres, 1170; Ducarel, Antigüedadet a»-
¡fla-i^onoi, traducida al francés por
Léchandé d'Anisy; Strutt, Antí^tüt
of SngUmd, traducida al francés por
Bonlard; W. Roy, Tké niUíary amti-
eyititi afikt Jtomtuu i» Briíat», Lon-
dres, 1793; Iw. Eing, ifmmenU 0*-
tina, 1799-1806; Storer, Antíaiitnám
itíMrmry, Londres,. 1815-18; Pugín,
Svtámtn of Ovtkic tekitMtwre, 1831;
CirMohgiealmtd iUtoríeaUl¡miíratio»t
tf tÍ4 «t«*nK árekitiettm of Qrtát-
- - - "- ^5; JÍ. -
Áriui», Londres, 1820-25; 3. Cartel .
Ti^ MKÜnt Mreüuetmv of BagUmd,
179&-18I6; Dallwav, SngUtM arekiUt-
twt, Londres, 1840; Dugdate y Ellis,
Mmutieon GtOiaMmin, 1817-30.
16. Bt(»Uvra. — Esto arte no lleg<5
nunca á florecer entre los ingleses.
Los antiguos bretones, poco hábiles
«n la reproducción de las imágenes de
hombres y de animales, esculpían
estatuas 6 los ^upos de Westmacolt,
de Rossi, de Barry, de Macdonald,
de Wyat, de Nollekens, de Carew y
de West, gozan de una reputación
merecida.
17. Qrabado'. — Los grabadores in-
gleses empezaron á darse i conocer
en los siglos xvi y xvii, siguiendo la
misma senda trazada por los artistas
de las demás naciones. Strange imi-
tó á Laurent Cara; Vivares y Toolet
tomaron la forma de Le Bas; pero
unos y otros sobrepujaron á sus maes-
tros, V Voolet,' particularmente, hizo
grandes y nobles esfuerzos en el mane-
jo del buril. Laescuela inglesa alcan-
zó un grande éxito en el grabado de
animales, y las láminas é planchas de
Landseer son, en este género, verda-
deras obras maestras. Por lo que toca
al estilo elevado, iNOLaTEBaa no ha
dejado modelos dignos de estudio,
por cuya razón se debe suponer que
no se hallaba en armonía con el genio
particular de tos ingleses, más prác-
tico c|ue imaginativo, más sólido que
estético.
18. Pvutitra. — Este sublime arto
vino desarrollándose con lentitud, ca-
si con pereza, entre los ingleses: has-
ta el siglo XVI no se conocen más que
las iluminaciones de los manuscntos
y algunos frescos groseros en las na-
redee de las iglesias v de los castillos.
Los monumentos mas antiguos son el
Libro de DwAhn, el Ewut^iUo de Sam
CMthbirt, el Lihro de Sm EHuUnAld y
diversas miniaturas de San Dunstaíi
en la Biblioteca bodleinne. La Refor-
ma destruye la mayor parte de las pin-
turas religiosas. A la aparición de al-
gunos extranjeros débese el que el
arte inglés alcanzara cierto briUo des-
gie^ de esta época; Mabuse, Gerardo,
orenbout y Holbein florecieron en la
corte de EnriqueVIII; Antonio Moor,
bajo el gobierno de María Tudor; Zuc-
chero, Lúeas de Heere y Cornelio Ea-
tel, durante el reinadode Elisabeth. El
retrato era entonces el género de mo-
da, y dos ingleses, Hilliard y Oliyer,
se conquistaron cierta reputación al
lado de los artistas extranjeros. Jaco-
bol llamé igualmente á Inolatirsa al
holandés Ayrtons; Carlos I, apasiona-
do por la pintura, que él mismo culti-
vaba, llevó á su corto áRubens, áVan-
Dyck,Diepenbeck,GentileschiyJuan
Petitot; adquirió algunas pinturas dé
Rafael y reunió una preciosa colec-
ción de cuadros. El retratista Jorge
Jameson, que practicó su arto en &,-
cocía, fué discípulo de Rubens; W.
Dobson y Roberto Walker se forma- _
ron con el estudio de las obras de
Van-Byck. Por estos tiempos, la mi-
niatura alcanzaba notable perfección
en las hábiles manos de John Hos-
kins y de Samuel Cooper. La influen-
cia del partido de los puritanos, du-
rante la revolución de iNOLaTEttitA,
forma: á los ojos de este partido, las
artes, como la literatura, eran obra
de Satanás, hasta el punto de que el
ParUmenlo largo hizo vender los cua-
dros y las estetuas del palacio de
White-Hall. Después de la restaura-
ción de los Estuardos, dos extranje-
ros, Peter Lely y Gottfried Eneller,
devolvieron ala pintura de retrato su
antiguo brillo; adornáronse de frescos
la mayor parte de los edificios, en loa
que alcanzaron gran renombre dos ex-
tranjeros, Yerno y Laguerre. La pin-
tura de historia en iNOLATsaMa tuvo
su origen en los primeros afios del si-
glo zviii; pero toda ella se reducía
sencillamente á escenas mitológicas y
alegorias, faltas de gusto, y si excep-
tuamos á James Thomhill, que la dió
algún impulso con sus pinturas de
San Pablo, en I>Óndres, del palacio de
Bleinheim v de la sala de armas en
Green-Wicn, no tuvo escuela ni suce-
sores. "W. Hogarth fué el primer pin-
tor verdaderamente original que pro-
dujo iNOLaTBHRA, el cual creó la cari-
catura de su país, sobresalió en la sá-
Digitized by
Cjoogle
106
INGL
tira de Us coetumbree de su tiempo ^
de loB TÍcioB inherentes i la humani-
dad; imprimió i la pintura cierta ten>
dencia a expresar exactamente la na-
turaleza (^ue la caracteriza, j grabó
una infinidad de obras maj estima-
das de loe ¡nteligentes. Después de
Hogarth, Joshua Reynolds, aunque
debía su celebridad al retrato princi-
palmente, se empeñó en dar impulso
a la gran pintura, j ensalió en buh es-
critos el mérito de loe maestros italia-
nos, que él mismo bab(a estudiado.
Todos los esñierroa que se hicieron en
eetfijgéneio, fueron inútiles, por más
que los gandes seilores formaban ri-
cas galerías de cuadros; faltaba k la
pintura de historia la protección j el
auxilio del Gobierno, que no encomen-
daba grandes trabajos, j los artistas
tenían que sujetar su genio & las con-
veniencias y á los caprichos de los
particulares, mientras que el clero an-
glicano hacia una oposición tenaz -í k
pintura decorativa de los monumen-
tos religiosos. Reynolds encontró dig>
nf simos rivales en los retratistas Alian
Rameay y Jorge Romney, en Tomás
Gúnsborough, paisista y pintor de
animales, y principalmente, en Ri-
cardo Wiíson, imitador de Claudio
Lorrain. Benjamín West, que le reeni'
plazo en la presidencia de la Acade-
mia Real de Bellas Artes de Londres,
fué Taénoe notable por sus obras qne
por la organización de las exposicio-
nesdepinturas.'Barry, Opio, Northco-
te, Wn^ht, Copley y demás pintores
de la misma época tienen m¿ ó me-
nos calor é ima^nacion; pero todos
pecan por la debilidad del dibujo y la
exageración de lo heroico y de lo pa-
tético. Loutherbourg se conquistó un
lugar distinguido como pinfór .de
marinas, y G, Morland trató los asun-
tos de la vida común al estilo flamen
co. Por último, la pintura sobre vi-
drio tomó nuevo vuelo, gracias i. toí
trabajos de Jarvis y de pintón, y
R. Barker cultivó con éxito ut pintura
de panorama. En el presente siglo no
fsltan artistas en lNau.TBBai.. La re-
volución operada por David, en Fran-
cia, en la pintura de historia, apenas
ha ejercido influencia sobre los ingle-
ses: Westall es quien mejor ha imita'
do los efectos teatrales y el estilo atil-
dado y pulido del artista francés. En
Boydell, Hilton, Etty, Brigg», Sto-
thard y otros hay más independencia;
John Hartin ha sabido crearse una
escuela con sus composiciones colosa-
les; poro Danby, imitador de su es-
tilo, apenas ha llamado la atención.
Entoe los retratistas, figuran To-
más Lawrence, John Jackson, Jorge
DawB,Tli. PpiHpps, ASee, H. HowaJS,
W. Beechey, James Ward, R. Bo-
thwell, Pickersgill y W. Hobday; en-
tre los paisistas más notables. Consta*
ble, Collins, Lee, Glover y Calcott;
entxe los acuarelistas, género que ha
tomado prodigioso desarrollo, deben
citarse á Wild, Prout, Robson, ¿sex
y Naafc, y finalmente, entre los mi-
niatnristú se distinguen Englehenrt,
Harding, Newton, Robereton, Douglas
INGL
y DavÍB. — ^Véanse H. Walpole, Ante-
dotn of jHmtiH^ i% Englíñd; j. Cár-
ter, Aneünt püwiiw aid teulptmrt ñ»
Sn^knd; Londres, 1837-1838, y L. de
PeBquidoux; ÉcoU att^íaíw, Paris,
19. Mítica. — Los primitivos habi-
tantes de la Gran Bretaña tenían un
gusto muy pronunciado por la músi-
ca: los bardos, poetas y músicos á la
vez, llegaron á ser muy estimados por
los jefes de tribu, y sus cantos, llenos
de impetuosidad ó de una melancolía
salvaje, tenían el doble privilegio de
excitar y de aplacar el furor de los
combates. Cuando los bretones, huyen-
do de ts invasión de los sajones y de
los ingleses, se retiraron al país de
Galles, instituyeron allí anualmente
las fiestas musicales (EUtedáwood); fi-
járonse las reglas de la poesía y de la
música y se concedieron recompensas
á tos más hábiles. Esta tradición se
perpetuó hasta fines del siglo xiu,
época en que Eduardo I sometió á los
habitantes de aquel país á hizo pasar
á cuchillo á los bardos. Esto no obs-
tante, el Eitteddnxiod fué restablecido
en tiempos de Enrique VII y protegi-
do después por Ennque Vlfl y Elisa-
beth, viéndose con frecuencia en nues-
tros dias á ciertos cantores, agrupadas
al rededor de un tocador de arpa, im-
provisar versos ó cantar penmlU {es-
trofas antifruas). Xios sajones introdu-
jeron con ellos otros cantos, cuyo ca-
rácter contrastaba con la música de
tas tribus célticas: sus aires naciona-
les se distinguían por la energía y la
sencillez. Después de la conversión de
los anglo-eajones al cristianismo, el
canto gregoriano fué adoptado en las
iglesias, y los monjes abrieron escue-
las para la enseñanza de la música
eclesiástica; pero se les acusa de ha-
ber hecho desaparecer todas las can-
ciones profanas de los nuevos conveí^
tídos, de las cuales no queda, en efec-
to, la menor señal. La imperfección
del sistema y de la notación musical
era tal en aquella época, que los estu-
dios DO duraban menos de diez años.
El órgano se generalizó en Inoiatbb-
ita mucho tiempo antes que en Fran-
cia. El rey AlAedo el Gramát tocaba
el arpa con maestría y fundó, en 886,
una cátedra de música en la univer-
sidad de Oxford, sin que la invasión
normanda consiguiese ahogar estos
primeros progresos del arte. Bn la ba-
talla de Hastinga, el músico ambu-
lante Taillefer entoné, i la cabeza del
ejército de Guillermo el BattM-do, la
famosa canción de Rolando. En el si-
glo XIII, un monje de Bvesham, Wal-
ter Odington, escribió un interesante
tratado sobre la música de sus tiem-
pos, y en él se ve que las notas del
diapasón se designaban por las siet«
primeras tetras del alfabeto; que el
solfeo se practicaba en iNaLAtHaBA
según el método de Gui de Arezzo, y
que allí se conocía el esiMcio musici^
de cinco líneas; la distinción de las
íargas y de las brevet en el canto lla-
no; la división de los tonos y hasta el
— Lpleo de la apoyatura. Del tiemoo
mcL
de los músico* ambulantes «ehuMB-
serrado algunos cantos eclesiisticos;
si bien los pro&nos han desaparecido
por completo, pues el más anti^o
que se posee, nié escrito con motivo
ae la batalla de Azincourt, en 1415.
Los instrumentos de música que se,
nsaron en Inolatbrra hasta el si-
alo XII, fueron: el arpa, una especie
de violón de cinco cuerdas, el etstn,
el oboe, la zampo&a, el caramillo, la
flauta, el clarinete, la trompeta, el
tambor y el címbalo: las poras de
Chaucer mencionan además la viola,
la gaita, el salteria, el laúd y la gui-
tarra. No se conoce la época en que
los signos actuales de la notación mu-
sical fueron introducidos en Imoljl-
tkbUl. Tomás de Walsinghom (si-
glo xv), menciona cinco signoe que
se usaban en su tiempo: la mdxim», la
larga, la brtoe, la temiÓreve y ta «ÍMt-
HM. El modelo más antiguo de música
impresa se encuentra en el Polyekro-
NtMN de Ralph Higden fWestmins-
ter, 1495). Existen ademán dos colec-
ciones de música inglesa compuesta
en el siglo xv: una de ellas, contiene
los aires que se atribuyen k "W. de
Pewark, Sneringham y Turges {mú-
sicos de Enrique VIh Tutor 6 Tudor,
Banester, Browne, Ricardo, Davy y
Comyshe (músicos de la capilla de
Enrique VII), y Phetyppes y Fairfax,
compositores muy conocidos en el dia:
en la otra, conservada en la escuela de
música de Oxford, se encuentran las
composiciones religiosas de Tavemer,
Avery Burton, Kafar, Hugb Ashton,
Th. Ash^elt, J. Norman, J-Shepliard
y Tye. Bnrique VIII compuso algu-
nas piezas sagradas y profanas, que
muestran cierta instrucción en el con-
trapunto.— ^En la reforma litúrgica,
que se operó bajo el gobierno de
Eduardo VI, suprimiéronse tos him-
nos á la Virgen y á los santos, y se
tradujeron al inglés tos salmos de
David para adaptarlos al antiguo can-
to gregoriano. En cuanto i la música
profana, hallábase casi completamen-
te abandonada, cuando, en 1588, pu-
blicó Bird una colección de madriga-
les, con acompañamiento de espineta,
importados de Italia, cuyo género fué
cultivado con algún éxito por Weel-
kes, Kirbye, 'Wilbye, Morléy, Dow-
land y Bennet. El laúd y ta viola eran
entonces, con la espineta, los princi-
pales instrumentos de la música de
cámara, para los cuales se escribían
algunas piezas en estilo J*f^t^i duro
y grave; pero bien entendido. Duran-
te la comida de la reina Elisabeth, se
ejecutaban singulares conciertos coa
trompetas, timbales, pífanos, cornetas
y tambores. A este reinado se hace
remontar la introducción de la músi-
ca en las representaciones dramáticas:
los violones se dejaban oir antes del
primer acto; tas cornetas, antes del
segundo; las flautas, antes del tercero;
los oboes, antes del cuarto, y los tam-
bores, antes del quinto. Pocos serán
los dramas de Shalcespeare en que no
se encuentren algunas piezas de cac-
to. La revolución de iNOUTOBRa ñié
Digitized by
Laoogle
INLG
KÚn mis funesta que la Reforma para
el arte musical, puesto que las igle-
sias fueron despojadas; la música sa-
g^da, prohibida; loa órganos, des-
truidos, T loa teatros, cerrados, Des-
Snes de la restauración de los Estuar-
os, quedó restablecido el servicio de
la capilla real; se agregó una banda
de 24 violones á la corte de Carlos II;
instituyéronse conciertos públicos, se
inaugiüró en Londres una ópera ita-
liana en el teatro Haj-Market, j sólo
entonces empezó i formarse realmen-
te alguna idea del arte del canto. En-
rique Purcell, Humphrey T Gibbons
iiieron los compositores mu notables
de SQ tiempo. Al lado de la ópera ita-
liana, se abrieron otros teatros líricos:
en Drurj-Lane j en Covent-Garden,
se representaron algunas operetas in-
glesas análogas & las óperas cómi-
cas francesas; pero est« nuevo género
alcanxó corta vida, pues la alta socie-
dad lo abandonó por la ¿pera italiana,
{r el pueblo sólo gustaba de bus me-
odÍBs nacionales. En Inolatbbra
existan algunas asociaciones impor-
tantes; los cantantes y los instrumen-
tistas se reúnen en gran número para
hacer oír las obras de los grandes
maestros; pero la ejecución, grave j
majestuosa, notable por el conjunto
j la precisión, conserva siempre al<
guna frialdad y carece de ese primo-
roso arte, de esa delicadeza de grada-
ciones, que se admira eu otros países.
Bn resmnen: Inqutbrha. , bajo el
ttonto de vista del arte musical, se
halla mu^ distante de los países del
continente. Esto no obstante, ha pro-
ducido variar obras de mérito, entre
las que se citan : Una ütírodtuxiim de
U mitiet práctica, por Th. Morlej,
Londres, 1597; Principiot de niíiüa,
por Ch. Butler, 1636; Sohre lotpriiKi-
piotMaívnilet déla amonia.varW. nal-
dar, 1694; Sutoria general de la miín-
«, por Hawkins, 1T78.
20. ¿MM. — La lengua ingk__,
tal cual se nabla y se escribe en nues-
tros días, tuvo por elementos : el c^l~
tieo, idioma primitivo de los pueblos
occidentales; el teuüfnieo 6 germánico,
introducido en la Oran Bretaña en el
siglo T por los anglo-sajones. y el nor-
mando ó francés mixto, que hablaban
en el siglo si Guillermo el Conquitía-
dor y sus compañeros. Puede decirse
qne el inglés actual se compone de
una t«rcera parte, 6 poca menos, de
palabras gaelicas ó célticas, de otra
tercera parte de palabras sajonas é
alemanas, de un gran número de vo-
cablos franceses y de ciertas voces la-
tinas, qne no han quedado en el idio-
ma firancés. La lengua de los anglo-
sajones, que estuvo en uso durante
seis siglos en todo el país, excepto en
el Cumberland, los países de Galles;
de Comouailles, eu donde la población
primitiva había buscado tin refugio
contra la invasión germánica, no des-
apareció por completo hasta un siglo
después de la conquista normanda.
Viciada por esta conquista que, aban-
donando sn uso i. las clases inferiores
exclusiTamente, did la preferencia á la
INGL
INGL
107
lengua francesa, resistid, sin embar- 1 te, el uso de la inversión y de la elip-
go, j se enriqueció de expresiones nue- sis; sobretodo, en la poesía. Pero el
de giros felices y de cierta ele- desarrollo de la nueva forma de len-
gancia y energía , de que no habría gua fué tan lento, tan graduado, que
• ■->■■._! — :i;. j \^ dificultad de llegar a una solución
sido susceptible ein el auxilio de u
nuevo elemento. ¿En qué época deberá
^arse la formación de la lengua ingle-
sa? <Hácia 1150, dice el Dr. Johnson,
el anglo-sajon tomó una íbrma en la
cual distinguianBe yv, los primeros ele-
mentos de la lengua inglesa actual; la
introducción del nuevo idioma no fué,
como generalmente se cree, el efecto
inmediato de la conquista, visto el
corto número de palabras francesas
encuentran mezcladas en la
lengua hablada ó escrita durante todo
el siglo último.* Importa no olvi-
dar que en 1042, bajo el reinado de
Ednardo el Ctmfeior, que había pasa-
do veintisiete años en su destierro de
Normandía, la lengua francesa no era
completamente extraña en la corte de
este monarca, y no es de extrañar que
ciertos autores bajan colocado la apa-
rición de la lengua inglesa en una
época anterior á la que le han asigna-
nado Johnson, Bilis, Haltam; Camp-
bell, entre otros. Qin embargo de que,
después de la conquista, la lengua
primitiva no volvió á aparecer en los
actos públicos 7 en la sociedad de las
clases superiores, encuéntranse toda-
ta algunos escritos en prosa anglo-
_^jona, hacia el reinado del rej ata-
ban (1135). Un contemporáneo del
poeta anglo-normando Roberto "Wace,
el anglo-sajon Lajamont, hizo en su
lengua madre una traducción del
Br*to de aquel poeta, j su obra debe
señalar el principio de la inglesa, por
la mezcla de las voces normandas in-
troducidas en el poema, que estaban
ya consagradas por el uso. Existe
■ — "--'-n una composición literaria
erudito del siglo zvi, Petrns
¿lovilis, did á conocer en Francia sin
recordar su origen inglés. Slpait de
Cocagne (The lantt of Cokayne), ha
servido á los rebuscadores de los orí-
genes de la lengua inglesa para pre-
cisar aproximadamente la época de
su definitivo establecimiento. Según
sus diversas opiniones, se han necesi-
tado casi dos siglos para llegar á este
resultado; pero la extinción de las
voces sajonas, v, lo que caracteriza
principalmente la lengua inglesa, sus
numerosos galicismos, que se introdu-
jeron en el siglo xiii, dan fe de ello.
Si se compara, dice Hallam, el in-
glés del siglo XIII con el anglo-sajon
del siglo XII, se ve que el primero
do estos idiomas es una lengua par-
ticular, más bien que una modifica-
ción del segundo. Distintos procedi-
mientos han podido concurnr muy
bien á la trasformacion del sajón en
inglés, tales como la contracción 6
modificación de la pronunciación y
de la ortografía de las palabras; la
omisión de ciertas inflexiones, es-
pecialmente en los nombres, y, por
consecuencia, el empleo más frecuen-
te del artículo y de los auxiliares; la
adopción, Recuente también, de las
tenninaciones fírancesas, j, finalmen-
llegar á una solución
cualquiera quedó casi la misma; pues-
to que las composiciones literarias
de aquella época pueden posar por las
últimas prodncciones de la lengua
madre, ó por los primeros frutos de
la que se te da por hija, Desesperan-
zados de determinar la causa, los me-
jores maestros modernos han conclui-
do por introducir, en sus tratados
sobre la vieja lengua, la palabra fran-
cesa temiiajona, para expresar este
estado mixto ; todo lo que ha apare-
cido desde 1150 á 12S0. Podría aún
añadirse que el idioma inglés no Uegii
á hacerse popular bástalos tiempos
de Ühaucer [1328], que fué quizás el
hombre que más eficazmente contri-
buyó á la formación de la lengua.
Durante el tiempo trascurrido desde
la conquista (1066) hasta mediados
del siglo xiit, fueron uniéndose los
normandos y las razas primitivas pau-
latinamente hasta confundir sus inte-
reses y sus sentimientos. A. medida
que la seguridad y el bienestar iban
consolidándose, reanimábase ta poe-
sía nativa, y los poetas, traduciendo 6
imitando las baladas normandas, los
cuentos*y los romances de los trova-
dores franceses, enriquecieron la len-
gua de palabras nuevas, introducidas
en los originales extranjeros, y según
la necesidad que experimentiáran de
sustituirlas á las de su propio voca-
bulario, las empleaban como más ex-
presivas 6 más agradables. Es de su-
poner que, en un principio, llegara á
establAerse entre las clases del pue-
blo una especie de jeringonza, produ-
cida por la mezcla de tos dos idiomas;
sin embargo, la lengua nacional, al
recibir del francés la cantidad de
voces necesaria para expresar las
ideas y las cosas nuevas, no hubo de
admitirlas sino por grados y después
de someterlos á las reglas de su pro-
pio idioma y de su gramática. Ésto
es lo que le ha dado el carácter par-
ticular que distingue á la lengua
inglesa, la cual, formada de elemen-
tos distintos, ha sabido aprovecharse
del genio de las otras lenguas, sin
fierder nada de su originalidad. La
engua inglesa ofrece ciertas singula-
ridades que jiroceden más de su carác-
ter primordial que de ninguno de tos
diversos idiomas que le fueron im-
puestos, en los cuales no se encuentra
nada parecido. En efecto; un solo mo-
nosílabo, tie, sirve de artículo defl-
uido para t«dos los géneros y todos
loa números: a 6 a*, según que la pa-
labra que le siga empiece por una
consonante ó por una vocal, sirve de
artículo indefinido para los dos géne-
ros. El prohombre posesivo presenta
otra particularidad, puesto que se re-
fiere, no al género de la cosa poseída,
sino al del poseedor: kü (t%, nt), se
emplea cuando el poseedor pertenece
al género masculino (hit ton, su hijo,
hablando del padre); ker. cuando al
L'igitized by
Coogle
108
INGL
femenino (Aer ion, refiriénjlosfl í U
madre). Hay también un pronombre
particular para los anim&Iea y las
cosas inanimadas; üt. El futuro, en
loB verbos auxiliares v otros, ofrece
igualmente una sin guiar id ad notabi-
lísima, 7 es, que se compone del infl-
nitivo con dos auxiliares, tKalíjmll,
cuyo empleo cambia completamente
el sentido de la frase. SmU, en la
primera persona, y iñlí, en las dos
restantes, designan simplemente una
acción futura; mil, en la primera per-
sona, y tiall, en las otras dos, expre-
san la voluntad del que habla, la re-
solución, la promesa, la i5rdan ó la
amenaza: yo% mil tu, «usted verá;»
yo% tkall tel, «so; yo quien habla, yo
se lo haré ver í usted.» Una oostum-
bre especialísima en el idioma inglés
es la prodigiosa cantidad de abrevia-
turas que se emplean en la lengua
hablada, y que hacen dificilísima la
audición para loa extranjeros. Por lo
demis, la lengua inglesa cuenta casi
tantos dialectos como condados. Pus-
den citarse, entre otros, el eoointjf,
jowráu y el nortAuubriat; pero nin*
guno de los dialectos se sJeja de una
manera sensible del idioma principal,
Las diferencias consisten en una ten-
dencia mis pronunciada ¿ las abre-
viaturas, en la conservación de cierto
número de palabras anticuadas 6
usadas en otras partes, 7 en el empleo
de algunos idiotismos locales. Pueden
verse las obras siguientes: Pejtou,
SitiotyoftAt BwiitA languoffe, Ldn-
dres, ITa; Henshall, TA« SÁxon and
BngUth latuiugn reeiproc»lUf ilhutra-
tive e/ eací otAtr, Londres, 1798;
Sldnner, Stywuiegieo» ling*m anglic*-
nm, Londres, 1671; Btyinologicmi M-
gUcMwm, Olford, 1743; WT Lemon,
^lúktíjfMoiooy, Londres, 1783;Bai-
le^i UntMruI »lymelogÍ<Ml Snglith
DielvHUfry, Ldudres, 1736; 8. John-
son, J)iettonary of íit S»flüA Uatgité-
§t, Londres, 1755, complet&do por
Joord, Londres, 1818; Swalker, A
cntietl promnMCMg dittúiury, Ldu-
dres, 1791; Webster, Dicítóñéry 0/
tht EnsUtA U^^agt, Londres, 1831:
Lindler Hurraj, TA« SnglüA gram-
mv, Tork. 1795; Siret, Sléiunti de
U Im^m anflaiu, París, 1805; lídwid
Guest, ffüíory 0/ Snglitk r^íAwu,
Londres, 1838. Además han sido pu-
blicados varios DteciMúriot ingleses
V franceses por Bojer , Chamoaud,
Fleming y Tibbins, y otro de Kel-
ham de las palabras firanco-nonnan-
das que se encuentran en la lengua
inglesa.
31. ZtV«niítini.— Los primeros en-
sayos de la literatura inglesa, que
había precedido á la de los an^o-sa-
jones, data del siglo xiit: & partir de
esta fecha, un apreciable critico fran-
cés la divide en los siete períodos si-
guientes.— Primer ptrUido. La crónica
rimada del monje Roberto fie Qloces-
ter, desprovista de arte y de originali-
dad, indica, no obstante, la época en
que la lengua empezó á formarse: esta
obra no aparece escrita ni en sajón ni
en francés, sino en inglés. Por este
INGL
mismo tiempo, los poetas de la Gran
Bretaña traaucían ó imitaban i. loa
trovadores; pero la poesía no llegó á
tomar verdadero carácter hasta el rei-
nado de Sduardo III. Lat Vitioiut Je
Pedro el Labrador data del año 1362
j es la primera obra poética de algu-
na extensión J de cierta importancia,
que se encuentra en la historia de la
literatura inglesa. Fué escrita por un
sacerdote secular, Roberto Langland,
quien se propuso hacer la sátira ale-
górica de las costumbres del clero ;
la sociedad laica de su tiempo; pero
el escritor más grande del siglo xir
en Imola.tkbb¿ fué Chaucer, á quien
se llamaba, en el estilo de la antigua
crítica, eij)adre de hpoaia britáMica.
En sus primeras obras imitó la forma
alegórica de la Novelé de la Rota;
después hizo un viaje é Italia y se
inspiró en las producciones italianas,
particularmente, en las de Boccacio.
Su gran poema, los Cnenloi de Canter-
bmy, que contiene varios retratos de
las costumbres contemporáneas, vigo-
rosamente trazados, y en el que em-
plea todos los tonos, desde el más fa-
miliar hasta el más sublime, está
compuesto bajo el modela de los cele-
brados Cneatot del citado autor ita-
liano. Chaucer ha conservado el lugai
más distinguido en la literatura in-
Slesa, puesto que la crítica moderna
I coloca al nivel de Spenser y de
Shakespeare. Al lado de su ilustre
nombre, se cita alguna vez e) del
poeta Gower, de quien se tiene un
poema intitulado: Confettio awwntit.
A esta primera época pertenecen el
viajsro Mandeville, que había visita-
do el Oriente, y John WicklifTe, pro-
fesor de teología en Oxford, los dos
primeros fundadores de la prosa in-
f\eatL.~~~Seg*ndo periodo (de 1400 á
558). (La aparición de Chaucer en
la historia de la literatura inglesa ha
sido comparada á la de un hermoso
dia de primavera que, habiéndose an-
ticipado prematuramente á la marcha
regular de las estaciones, se ve luego
reemplazado por los firíos y las nie-
blas.» En efecto, después de Chaucer
no se encuentran, por espacio de mu-
cho tiempo, más que escritores da se-
Eundo orden. Bn la poesía se citan á
jdgate, que hizo la' historia de Té>
bas y la de la destrucción de Troja:
á Roberto Henrjson, que compuso al-
gunas fíbulas morales, j al conde de
íurrej, soldado, viajero y poeta, el
cual imit^i la rima 7 la melodía de la
poesía italiana y tomé á Petrarca por
modelo, Surrey tuvo por rival á sir
Tomás Wyatt, enjaa canciones y so-
netos, á pesar de su afectación, no
carecen de gracia ni de viveza. Los
reinados más estériles de esto período
fueron los de Eduardo IV, Ricardo III
7 Enrique VII. Entre los principales
Írosistas aparecen: en el siglo xv, sir
ohn Fortescue, qge escribió un tra-
tado político sobre la IH/ereueia entre
tM4 numarfnía abtolmta y wm monar-
quia Umitada, obra destinada á demos-
trar la supremacía de iNaL&TSRBA
sobre Francit, 7 después, bajo el rei-
INGL
nado de Enrique VIII, el célebre To-
más Uonis, autor de la Utopia y de
varios escritos, en tos que se encuen-
tran los primeros modelos de la bellí-
sima prosa inglesa. Mientras que To-
más Morus defendía la fé católica, otro
hombre de talento, Hugh Latimer,
combatía en favor de los protestantes.
SI escritor más erudito de principios
del siglo XVI fué Leland, discípulo
de las universidades de Cambridge 7
de Oxford, 7 tan conocedor de las len-
guas antiguas v modernas, como de
Ib suya propia. £1 movimiento litera-
rio que se produjo durante el reinado
de Enrique VIII, tuvo un carácter
esencialmente religioso, 7 su resulta-
do mis importante fué la publicación
de varias traducciones de la Biblia,
de las cuales, la mejor se dio á luz en
Witemberg bajo la inspiración direc-
ta de Lutoro. Entre loe escritores de
esta época se cit« á Roger Ascfaam,
preceptor de la reina Isabel, el cual,
en su Maetlro de etenela, expuso sa-
nas 7 etevadiaimas ideas sobre la edu-
cación.— Tereer periodo íáe 1558 á
1649), Constituye este período la edad
de oro, el siglo de Augusto de la lite-
ratura inglesa. El estudio de las lite-
raturas clásicas, la invención de la
giosas 7 el predominio de la filosofía
de Platon sonre la de Aristóteles, die-
ron á los talentos de aquella época
una fuerza 7 actividad singulares. La
lengua se enriqueció de muchas voces
importadas de la antigüedad, al mis-
mo tiempo que el Renacimiento pasé
de Italia 7 Francia á Iholatersa.
Algunos escritores ingleses traduje-
ron, no solamente las obras maestras
de los griegos y de los latinos, sino
también las de los italianos modernos
7 de los franceses. La lectura de la
Biblia, traducida i la lengua vulgar
7 repartida con profusión en todas las
clases de la sociedad, contribu7Ó po-
j i- í --|uel movimiento Iit»-
aque
rario, exaltando las imaginaciones 7
proponiéndolas por modelos las belle-
zas sublimes de la poesía hebraica.
Isabel dispensó toda su protección 4
las letras, 7 principalmente al teatro,
7 sus sucesores, Jacobo I 7 Carlos I,
príncipes más literatos que políticos,
continuaron la obra comenzada, coad-
yuvando con generoso ardor á los pro-
gresos de la literatura inglesa. Fuera
de la escena, el nombre mis glorioso
entre los poetas fué entonces el de
Spenser, autor QeZa Boina do kt Hor
dai, poema caballeresco 7 alegórico,
en que el re7 Arturo desempeña e]
firincipal papel. El poeta, uniendo
a alusión á la alegoría, designa ba-
jo nombres convencionales algunos
de los personajes más conocidos de
su tiempo, Zn Reina de iat Haáat
f"i acogida con singular entusiaa-
) por la nación inglesa, la cual ad-
miró en ella el lujo de las imágenes
7 la melodía de la rima. Spenser es, en
efecto, el más armonioso y abundante
de los poetas d^criptivos de Inolátbs-
bá, 6u imaginacioD no es mivs» tí*
Digitized by
Cjoogle
í
INGL
goroau que la de Arioato y del Tasso,
sns modelos; pero la continuación de
la alegoría hace la lectura de su obra
menos agradable y más difícil de
comprender que la Jtmalt» Uhertada
r el Rolando furioto. En una línea in-
ferior i, Spenser, figuran: Roberto
Sontlivell, sacerdote católica, perse-
^ido y encarcelada por Bua creen-
cias; Daniell, autor de tragedias, de
poemas j de algunas piezas ligeras y
agradables; Tomás Carew, poeta cor-
tesano, inclinado á tos cumplimientos
oficiales j á los panegíricos, y Fair^
&x, el brillante traductor del Tasso.
Pero las obras en que más sobresalid
la poesía inglesa, en el siglo xti, fue-
ron las 'dramáticas. El teatro tuvo su
origen en iNOLATBaRiL, como en el
resto d« Europa, en los ¡fitteriói , apó-
logos 6 sentencias morales de la Edad
Media, La primera comedia, propia-
mente dicha, que lleva el título de
Ra^ SntUr Dovtter, es de N. Udall,
Ídata del reinado de Enrique YIH:
primera tragedia es la de Qnrhodvc
6 FtTTta) y Porrtx, escrita por Sacie-.
ville y Norton, y reprentada en "Whi-
tehall, en 1561, ante la reina Isabel.
Antes de la aparición de Shakespeare,
varios poetas dramáticos habían obte-
nido jra algunos triunfos en la escena.
Entre ellos figuran; Ljlj, autor del
S^kt* ó de la Anatomía <Ul espiriCu;
Kyd, autor de la Tragedia t^müola,
tan popular en un principio y tan ri-
diculizada más tarde por los escritores
dramáticos; el satírico Nash, el deli-
cado Greene, v Lodge, actor, poeta y
médico. El mas célebre de los prede-
cesores de Shakespeare, es Cristóbal
Uarlowe: tres de sus obras, Eduar-
do II, tragedia hiebSrica; el Jvd(o dt
Maltéf y principalmente, la Vtday la
mutrlé dll doctor FavítMt, encierran,
entre algunas exageraciones y bufona-
das de mal gusto, oellezas admirables.
El nombre de Shakespeare, bastaría
por sí solo para llenar la gloria lite-
laria del siglo de la reina Isabel: es el
poeta dramático, cuyo renombre se ha
extendido más y disputado menos en
el mundo. Shakespeare tomó sus asun-
tos de los noticieros italianos, de las
leyendas de la Edad Media, de las
. antiíuas piezas inglesas, de las Vidas
de Plutarco, traducidas porNorth, 6
de las crónicas nacionales de Holins-
hed: Shakespeare escribió tragedias,
comedias v piezas llenan de imagina-
ción j de hntasía, que no pueden cla-
■iflearse en ningún género determina-
do. Sus mejores tragedia» son: SI Rey
Zear, HanUt, Otih, Macbetk, J%ho
Citar, Ricardo II y Ricardo III: en-
tre aus comedias, se citan en primer
término: £1 Mtreader dt Vetucta, £at
Jíwjtra alegra de Wütdtor y Como m-
ttd qnirra: entre las piezas puramente
fantáaticas, Bl SiuHo dé «m noche de
ettio y La Tempestad. El gran mérito
de Shakespeare consiste en la variedad
y profundidad filosófica de sus con-
cepciones. Puede haber obras más
acabadas que las sujas, oero más vi-
SroBM, no. Su estilo es aeaigual con
cueocís; grosero j afectado, algru-
INGL
ñas veces; pero estos defectos desapa-
recen ante ia abundancia de las imá-
genes y el brillo de su poesía alucina-
dora. Shakespeare, queaparecióen una
época la mas fecunda del t«atro in-
glés, había tenido predecesores; tuvo
en vida rivales, y el movimiento dra-
mático del siglo, que no había empe-
zado con él, no termind tampoco con'
su muerte. El público inglés aplaudió
al mismo tiempo que á Shakespeare, y
aun después de éste, á Ben Johnson, el
más sabio y clásico de los autores
dramáticos ae esta época, el cual com-
puso tragedias romanas y comedias
regulares; Beaumont y f le tcher, cuyas
tragedias se aproximan algunas y^eS
á las de los maestros; Chapman, que
tradujo á Homero y escribió para el
teatro; Webster, autor da La Duquesa
Amaljiy del Diablo blanco; Middleton,
Marston y Massinger, cuyas obras se
representan todavía en Londres; Ford
y Tomás Heywood, que tenían el don
de lo patético, y ShirleT, cuya elegan-
cia es muy renombrada. Este teatro
tan poderoso fué brutalmente cer-
rado por la revolución de InqlaTUsa
en 1642, y no volvió abrir sus puer-
tas hasta la restauración de los Es-
tuardos. El número de prosistas, que
produjo este brillante período de
la literatura inglesa, no fué menor
que el de los poetas. El primero que
aparece es Felipe Sidney, quien eom->
puso, treinta afios ¿ntes que Orfeo
publicara La Astrea, la célebre pasto-
ra de la Arcadia. Hooker está con-
siderado en la Gran Bretaña como uno
de los talentos más vigorosos que ha-
Íau escrito sobre la teología: Bacon
a fijado en el Newm orgoKutn las re-
glas del método experimental y abier-
to á la ciencia moderna un sendero,
que no había sido seguido desde Aris-
tóteles. Pero el genio de Bacon era
universal: su nombre famoso merece
ser citado, no sólo como filósofo, sino
también como hombre de Estado, como
publicista, como orador, como juris-
consulto, como historiador y como
moralista. La iNQLATSBaa no na con-
tado otro prosista mejor, debiéndosele
'coiistderar como el primera que hizo
de la prosa inglesa una lengua tan
concisa y enérgica como el latín. Sir
Walter Raleigh.'tan conocido por sus
aventuras y por su inmensa fortuna,
seguida de una terrible desgracia y
de una triste muerte, creó, en su His-
toria del mundo, el género y el estilo
históricos, que habían de inspirar des-
pués libros inmortales. En esta misma
época distinguiéronse también mu-
chos cronistas doctos r concienzudos;
viajeros, como Howell y Sir Tomás
Herbert; arqueólogos y anticuarios,
como Guillermo Cunden, y filósofos,
como Hobbes, que redujo la filosofa á
la observación de los fenómenos sensi-
bles, y la política, al derecho del más
fuerte. Entre los teólogos, pertenece
el primer Iu^lt á Jeremías Jaylon, á
quien se ha llamado el Spenser y aun
el Shakespeare de la ttol^ia angUeana.
Este gran escritor compuso para las
neceudades de la polémica del día.
INGL
109
un gran número de obras de contro-
versia, que es la porción manos im-
portante de sus praduccionea. Sus es-
critos dogmáticos respiran mayor ele-
vación moral, un gran deseo de cono-
cer las verdades divinas y un desden
absoluto de las pasiones mezquinas
que agitan á tos hombres. Si se qui-
siera nacer el resumen de los caracte-
res generales de los prosistas de esta
edad, ¿e vería que lo que más domina
en ella es la libertad de la composi-
ción y el amor de la antigüedad. En-
tonces no existían ni escuelas, ni gé-
neros determinados: muchos poetas
escribían en prosa, y no pocos prosis-
tas componían versos. Unos mismos
talentos se ejercitaban en los asuntos
más variados v más opuestos, al pa-
recer, debiendo decirse que aquella -
época fué el siglo de los geaios origi- .
ntL\B&.—C%artoperiodo (de 1649 4 1689. )
Estos cuarenta aSos son el período de
transición entre el siglo de Isabel y
el de la reina Ana. Los grandes ta-
lentos que en él se distinguieron, no
aparecen aún afiliados á ninguna es-
cuela; ofrecen la misma originalidad
y espontaneidad del tiempo presente,
y, sin embargo, en manos de los últi-
mos de ellos, la tencua se pule y toca
á la perfección clásica. Entre loa poe-
tas, descuellan: Cowley, que sobreaa-
lió en la oda anacreóntica y cuya na-
turalidad y sencillez llegaron á ha-
cerle popular; Waller, poeta de salón,
elegante, gracioso y tierno, adulador
de la república y de la restauración
sucesivamente, y Denham, autor de
un poema descriptivo, escrito con sol-
tura y excelente gusto. El nombre
poético más grande de este período es
el de Milton, el cual, antes de su Pa-
raíso perdido, que es la única obra qne
de él conocemos, había ya escrito al-
gunos poemas encantadores del géne-
rodescriptivo: Comns, Lycidas, Aliebro
y el Pensenso.El estilo de Milton es
clásico y pintoresco á la vez, modelado
en el de los poetas trágicos de la Gre-
cia, lleno de imágenes y de vida. Su
isa nerviosa y extensa lleva el sello
las obras latinas, en las cuales está
calcada, y cuyas inversiones y giros
conserva en inglés. Samuel Butler ad-
quirió al lado de Milton una celebri-
dad que dura todavía, merced á la pu-
blicación de su poema burlesco Sidi-
bras. El teatro, cerrado por los puri-
tanos, fué abierto por Carlos II; pero
no llegó á representarse más que
un pequefio número de las obras que
hablan sido ya juzgadas por el públi-
co antes de la república. £1 rev y I<»
cortesanos, á su regreso de Francia,
pusieron en moda, en lugar de las
obras dramáticas de Shakespeare, tra-
gedias heroicas, en verbos rimados,
imitadas del francés; pero escrittta con
una libertad de lenguaje que respon-
día á la relajación de las costumbres
de la corte ae Imqlatkr&a. La licen-
cia de las obras dramáticas, que ve-
nían i ser una pura comedia de intri-
ga, imitación de nuestro teatro, era
tal, que ni aun hoy puede leerse nin-
guna de 1*8 piezas que Dryden eom-
Digitized by
Google
lio
INGL
SUSO par& diversión j entretenimiento
e loB hijos de Carlos I. Este período
habría sido de completa decadencia
pan el teatro inglés, ai á él no perte-
necieran las dos obras más patéticas
que han sido representadas en la es-
cena de la Gran Bretaña, la H%irJwiM
y Vetueim lahada, de Otwaj¡ de las
cuales ha dicho un crítico: «que ha^
bían hecho derramar m&s lágrimas
que Romeo y Julieta y Ótelo.» A la
cabeza de los prosistas de esta época,
aparecen dos nombres: Milton jUrj-
den.— Bn la filosofía j en la política
siguen, después de MiHon CoTler,
cuja prosa es tan sencilla, como enfá-
tica su poesía, Algemon Sidnej, au-
tor de la obra intitulada DitewriOi io-
brttl ^obitmo, en favor de las ¡deas
republicanas; TomásBumet, que dejó
una Teorin tagradi dt U titrtn; nir
William Temple, uno de los escrito-
res que más nan contribuido á los
progresos de la lengua inglesa, y á
<^uien se deben algunas Memoriat, va-
nas notas oficiales, una vasta corres-
pondencia diplomática, nnas miscelá-
neas llenas de gracia y naturalidad;
y por último, Loke, cuja filosofía,
f[Qe explica todas nuestras ideas por
a experiencia y los techos derivados
de la sensación j de la reflexión, fué
introducida en Francia por Voltaire
Í desarrollada luego por Ooudillac. —
a historia se halla dignamente repre-
sentada en este siglo por lord Claren-
don, quien ha relatado, en un estilo
sobrio, la lucha de los realistas v de
los republicanos, en la cual había el
autor tomado una P&rte muy activa,
figurando en las filas de los primo-
ros. — La Iglesia anglicana nos ofrece
también los nombres de algunos de
sus más elocuentes predicadores v de
BUS más profundos teólogas: Stilfing-
fieet, Sherlock, 9outh, y sobre todos,
Barrow y Tillíitson. Los sermones de
Barrow admiran por la profundidad y
la fuerza de pensamiento; los de Ti-
llotson, escritos frecuentemente sin
arte y en un leiíguaje inculto, encan-
tan, sin embargo, por la naturalidad
del sentimiento y la elevación moral
que en ellos campean. A la literatura,
Sropiamente dicha, se unen las obras
e KuUer, de Walton, de Estrange y
deTomBrown. La lista de loa escrito-
res de este período puede tenninarse
con el nombre glorioso de un escritor
que, desda la más humilde condición
social, supo elevarse hasta las eleva-
das regiones del genio: Bunvan, el
autor del Viaje dti peregrino, is, más
popular de las obras que han sido es-
critas en lengua inglesa, sin excep-
tuar BaUnto* Cnuoi, y de la cual se
hablan hecho va, en los comienzos del
siglo XIX, m¿8 de cincuenta edicio-
nes.—Qiiwiíoiierí<K& (de 1689 & 1727).
En este período, que generalmente se
designa con el nombre de^ialo de U
reina Ana, imperó la escuela francesa:
el carácter común que en ál domina es
el buen juicio, la corrección y la ele-
gancia. Jamás la lengua inglesa ha
sido empleada con más discemimien-
ío, ni escrita con más arte. Los poetas
INGL
no tienen nada de la petulancia y des-
igualdad que distinguen i los escrito-
res del siglo de Isabel: son claros, pre-
cisas, oportunos, siguiendo religiosa-
mente las reglas del Arte poéttu de
fioileau. El primero, en fecha, es Prior,
hombre político, diplomática, repre-
sentante de la corte de Inqi^tebha en
Versalles. Todo el tiempo que le deja-
ban libre sus trabajos oficiales, lo em-
?leaba casi exclusivamente en escri-
ir odas, canciones, epístolas, epíora-
mas y cuentos: su versificación, nicil
Íannoniosa, esmaltada de imágenes
rillantes y de pensamientos atrevi-
dos, recuerda á Horacio, í, quien tomó
s'n duda por modelo. Pope se aproxi-
ma más todavía al poeta latino, al
cual se le puede comparar mu; bien
por la pureza del gusto y la sosteni-
da elegancia de su estilo, siempre cor-
recto v delicado. Es, sin disputa, el
mis clásico de los poetas ingleses. La
escuela moderna le ha atac^o con sa-
ñudo empeflo; pero no ha conseguido
destruir su foma, ni arrebatarle el mé-
rito de haber compuesto, en diferen-
tes géneros, las obras más acabadas
de la poesía inglesa. Bn su £etg%e de
Windéor, revela este poeta un senti-
miento verdadero de las bellezas de la
naturaleza; en su £píitoU de Sloita i
Abelardo, una sensibilidad exquisita;
en su Sntai/o tobre ¡a eritica, un espí-
ritu firme v seguro; en su Zhuuiaae,
el talento de la sátira; en sn Smayg
taire el hombre, el alma de un filósofo
j de un sabio, y en todas sus compo-
siciones, la imaginación y el estilo de
un gran poeta. En la ópera y en la
pastoral, especie de drama buci51ico,
obtuvo Gaj un éxito que debió al do-
naire de BU fácil estilo. La Ermita de
Pamell, que Pope llamaba una obra
excelente, valió a su autor una popu-
laridad merecida. Al lado de estos poe-
tas queridos del público, consignare-
mos, como recuerdo, los nombres de
Green, de la condesa de Winchelsea
y de Sommerville.— La literatura dra-
mática de esto periodo sólo ofrece
obras de segundo orden: en todos los
escritores que trabajaban para el tea-
tro, se nota la misma falta de inspira-
ción. La prosa nos ofrece un genero
nuevo de literatura, que ha dado ori-
gen á la Remeta moderna: el Bmayo,
peródico semanal, consagrado á des-
cribir las costumbres nacionales i!
á reproducir los rasgos más salien-
tes de la naturaleza humana. Steele
fué el fundador de esto nuevo gé-
nero, creando SI Sablador: Addison,
el periodista que más lo engrandeció,
en su célebre Stpeetador. La inSuen-
cia de los Sntagoi fué igualmente
favorable para la moral y la lengua.
Addison, particularinente , difuadió
por todo el país una infinidad de ideas
sanas, al mismo tiempo que daba á la
prosa una corrección y una pureza
elegante, de que apenas se encuen-
tran ejemplos en las épocas anterio-
res. En 1719, Daniel de Foe, uno de
los escritores más fecundos de su
tiempo, inauguró brillantemente la
novela moderna, con la creación de su
INGL
popular Súbimo» Cnuo¿. — En esta
época, el género epistolar, que Cowper
había y& empleado con éxito, faé cul-
tivada por ladv Montagu, esposa del
embajador de Inolatkhka, cerca de la
Puerta Otomana, la cual ha d/^jado,
de su viaje por Oriento, una serie de
cartas poéticas y picantes.— La filo-
sofía tuvo por reprentante á Shaftes-
burj, uno de los talentos más atrevi-
dos del siglo xvn, autor de las OAmt-
vacionet sobre la virtud y de una
famosa epístola sobre el entusiasmo;
y á Berkelej, creador de un sistema
idealisto, en virtud del cual los cuer-
pos no existen, pues sólo presentan á
nuestras miradas una apariencia en-
gaflosa, semejante á la MSifa de los
indios. A esta misma época pertenece
el más grande erudito de iNdLATKKaa,
Bentlej, editor de Horacio, de Te-'
rencio y de Fedro.^Bn la teología,
nos encontramos con el nombre del
célebre doctor Clarke, adversario de
Espinosa y de Hobbes, y corresponsal
de Leibniti. — Semto periodo (de 1727
á 1780. Beto fué, si no de los más
f'randes, de los más fecundos de la
tteratura inglesa, y en el que alcan-
zaron las letras mayores progresos en
el pueblo, penetrando hasta en las
clases inferiores de la sociedad. Blair
compnso un poema intitulado SI Se-
p%¡ero: Young escribió sus Noeiee, las
cuales no respiran, como han creído
algunos eapfntussuperficiales, la dul-
ce melancolía del siglo zix, sino que
expresan el dolor acerbo de un alma
herida, Thomson elevó en ¿or.fikAwü-
Mt el género descriptivo, por la no-
bleza del sentimiento moral, la viveía
del patriotismo y el amor de la liber-
tad, que animan sus escenas, copia-
das de la naturaleza; y Collins dejó
algunas éfflogae orientalee y varías
oMe, notables por la brillantez del
colorida, más que por la novedad j la
energía del pensamiento. Los Piáce-
ret de U imaginatio» de Akenside es
un poema demasiado filosófico y abs-
tracto; pero en él se respira la moral
más pura; y las Odae pñídárieot de
Gray pueden compararse á los mejo-
res fragmentos de poesía lírica que na
producido la literatura inglesa : su
elegía del Cementerio ha sido vertida
á todos los idiomas. — Bl teatro experi-
mentó,durante esteperíodojlainffuen-
cia del gusto francés : la separación
del género trágico y del cómico, que
Johnson había ya indicado en tiempos
de Shakespeare , quedS establecida
como una de las leyes fundamentales
del arte dramático. Esto período fué
infecundo en obras originales; pero el
genio del actor Garrick supo darvida
y popularidad á las píelas que inter-
pretaba.— Bntre los prosistas del si-
glo XTiu, ocupan el primer tugan
Richardson, gran anatómico delco-
razón humano; Fielding, pintor sutil
y verdadero de la sociedad y de la
vida práctica; no pretende conmover
el corazón, pero interesa vivamente
el espíritu por la variedad y la exac-
titud de los cuadros que nos pre-
senta; Smollett, poeta, historiador^
uigitizedby VjOOQIC
INGL
traductor j crítíeo ha dejado alg^unas
noTelas muj populares en Ihqlítxr-
sjt, que Bon muoiio más estimadas i^ue
8UB trabajos históricos: Sterne ejer-
áó una grande influencia sobre el
^uflto de BUS coutemporineos, j eet¿
ooDsidendo como uno de los mas cé-
lebres escritores satíneos ing^leses. A
la escuela de este último pertenece
otro escritor más delicado, aunque
menos ori^nal j ameno, Enrique Ma-
ekensie, autor de £t Simhre tMtiiU,
de £1 Éowibre ie muido j de JnU» áe
£i)it¿^«/.— Laliistoría está ignalmen'
te representada por grandes nombres,
«n esta gloriosa época de la literatura
ipiflesa; inspirada por el espíritu cri-
tico j penetrante de la filosoña mo-
derna j exornada con todas las galas
del lenguaje. En 1754, aparecid el
primer volumen de U Sutoria dt ¡a
Grtti Breíaíw, de Hume; obra que no
ha alcanzado gran autoridad, bajo el
punto de vista bistórico; pero cuja
claridad y galanura de estilo, así
como el arto primoroso de las narra-
ciones, la bacen interesante é inetruc-
táva. fioberteon, autor de la Mittoría
dt Steoci», no tiene el aticismo y el
gneojo de su ñtaXi pero ra docto,
erudito, de miras generosas j libe-
rales, j llega i Msar en la eíocuen-
cia per la sinceridad j la elevación
moral del sentimiento. A las cuali-
dades comunes de eetos dos histo-
riadores, reunfa Gibbon conocimien-
tos mucho m&e vastos:. en bu JSüíoria
de la dteadfíteia y de la taidé del m-
ferio rt»aMo abraza un asunto más
garande que ninguno de sus predece-
sores, revelando en su desarrollo una
extensión de talento que ni Hume
ni Bobertson alcanzaron.-~Entre loe
filósofos encontramos el nombre de
David Hume, el cual atacó la idea de
caiwa j la relación de Mwa í ef*ito,
creando un escepticismo de un gene-
ro nuevo que nos reducía al niniliB-
mo: Beid, adversario del anterior,
aplica el método de observación al
entendimiento liumano. El poeta Beat-
tie tomó parte también en la lucha
contoa la escuela escéptica; pero sin
cebirse i las rigorosas reglas de la
lógica. A la escuela filosófica del úl-
timo siglo pertenece también el esti-
mado moralista j economista Adam
Smith, el cual, en eu Teoría de lot
sfítÜMÜatoi moratet, explica toda la
moral por la simpatía, y, en su Jii-
¡Mes» M ki mmímm, recomienda la
división del trabajo v la libertad com-
pleta del comercio j de la industria. —
La teología fué objeto de empeñadas
disputas, en las que se desplegó gran
lujo de talento j de ciuicia. ^ el
numero de los teólog;os, figuran, en
Srimer término, Warburton, White-
eld, WeBley, el doctor Blair, más
conocido como crítico que como autor
de sermones, ; el doctor Campbell,
que escribió, en contestación á Hume,
una JHeerttao» sobre loi MÜaerót. Los
literatos puros, que no pueden figu-
rar en ninguna categoría determina-
* da, constitujen una clase numetosa,
& cujro frente aparece Samuel John-
INGL
son, crítioo ené^co y de sano jai'
cío,— La elocuencia parlamentaria,
que cuente nombres tan celebrados
como los de Chatham, Burke, Fox y
Sheridan, no es de los géneros litera-
rios menos gloriosos de este época fa-
mosa -^Séplivio período (desdo 1780
hasta nuestros dias). — Aquí empieza
lo que generalmente Be llama escuela
romántica. El movimiento intelectual
que anima en Alemania la crítica, y
las obras de Herder y de Gcethe, se
comunica á Inolatbrra en el momeó-
te mismo en que la Eittoría de lapoe-
tía de Warton y las viejas baladas
nacionales, reunidas por el obispo
Percy, afirman el imperio y la liber-
tad nativa de la poesía inglesa. El re-
sultado de esto retomo i la inspiración
espontánea de la Edad Mei^a, ñié:
suDordinar el arto i los vuelos de la
imaginación y desarrollar en los es-
critores el gusto de la fantasía, á ex-
pensas del método j de la medida,
que eran los signos característicos de
la edad precedente. El poete que dio
la Be&al de este trosformacion de la
poeaía inglesa, fué Cowper, el cual
fiasó casi toda su existencia en la so-
ldad: sus versos llevan impreso el
sello de una melancolía religiosa, que
era el rasgo más saliente de su carác-
ter. Él creó, en algún modo, la nueva
poeeía lírica, en la que el alma, dila-
tándose por completo con sus más se-
cretoB impulsos, entra en comunica-
ción con la naturalesa. El recibo de
un retrato de sa madre, el aspecto del
campo en el inviemo, un paseo por el
bosque, eran para él motivos de poe-
sía intima, que los escritores de la
escuela de Pope habrian positivamen-
te desdeñado. Tal era el carácter de
la nueva mcuela. Después de Cowper,
Dirwin, escritor ingenioso y brillan-
te, abusó tente del estilo dcBcriptivo,
que sólo alcanzó una popularidad eñ-
mera. Gifford perteneció á otra es-
cuela: erudito y satírico, conservó las
tradiciones de Pope, y en su BmUde
y su Síeuiade ridiculizó á loe malos
Soetas de su tiempo. Crabbe fué uno
e los escritores que mejor han des-
crito los países de iNaLATsaKi,; sus
escenas maritimas son verdaderas y
encantadoras. Samuel Rogers, en su
mejor poema, Lot Placeret de la nmto^
na, se ocupa más bien en observar
los evoluciones misterioBaa de la inte-
ligencia, que en reproducir el aspecto
movible del mundo exterior. La poe-
sía de Wordsworth, el poeta más
grande de la escuela romáiitica, des-
pués de Bjron, es metañsica y des-
criptiva á la ve2: divaga general-
mente sobre las relaciones del hom-
bre y de la naturaleza; pero no po'
dría sei trasportada á un idioma
extraño, porque el encanto de sus
expresiones pintorescají ; la melan-
colía un tento vaga de su imagina-
ción, fie evaporarían necesariamente
al abandonar las hermosas tinieblas
del claustro materno. Coleridga es
también un poete lírico renombrado
en iNGLATflaRA; pero eu estilo, Ua
adornado y recargado de imágenes,
INGL
m
no siempre correepondg i U intoud-
dad de la pasión que le anima j i la _
elevación de su pensamiento.— El arto '
dramático ha alcanzado en IireLATBR-
BA una fortuna totalmente contra-
ria á la de la poesía lírica; de suerte
que, á medida que ésta se elevaba,
aquél decaía. El procedimiento de los
sentimientoB personales, de los cuales
era indicia in&lible la invasión del
lirismo, abogó forzosamente el drama.
Sheridan Knowles, el más feliz de los
trágicos modernos , ha tratado los
asuntos de Virginio, Cayo Graeo y
Challemu Teü. £hi cuanto á la come-
dia, su reaparición eu la escena fiíé
debida al talento de Jorge Colman,
autor de una infinidad de piezas po-
pulares.—En la prosa, la novela ocu-
pa el sitio de preferencia como en el si-
glo antorior. La primera obra notable
de esto géuero, posterior al afio 1780, es
el Valtek de Backford, cuento árabe,
tue recuerda las graciosas ficciones
e lafi Mü V MM %ochet. SI Fraile de
Lewis, prouuccion extraña, pero ori-
ginalísima, en la que se mezcla lo pa-
tético con lo maravilloso, ha obtemdo
un grande éxito y merece larga vida.
Qodwin, publicista, moralista, bió-
grafo é historiador, expresa, en su cé-
lebre novela de Caito WtUiam, los
sentimientos valientes y filantrópicos
que inspira á aquellas almos genero-
sas el espectáculo de los vicios del
sistema social. Edgeworth ha descrito
con delicadeza, en obras interesantes
y morales, las costumbres de su país.
Pero todas estas celebridades quedan
oscurecidas ante la gloria de W. Scott,
3ue supo elevar la novela á la altura
el drama y del poema heroico, fiste
insigne escritor poseía en un grado
eminente todas las cualidades del no-
velista: imaginación, sensibilidad, eS'
píritu de análisis, finura, arada j vi-
veza de genio. Baste recordar los títu-
los de BUS obras, KnUlKortk, Lot Pu-'
ríümot dé Steoeia, Iwmhoi, La Pritvm
d* SdiMihirgo, que serán siempre otras
tantas jojae de la literatura universal.
Después de 1780, la ciencia histórica
alcanzó en Inoiatebiu loe mismos mo-
gresoB que en el continente: \% His-
toria de Greda de Mitford, empezada
en 1784 y concluida en 1810, na so-
brepujado á todo lo que antoriormen-
te ae había escrito sobre el asunto.
Roscoé, muerto en 1831, dejó escrita
la Vida de Loretu» de Mtíicu y la de
León X: Mackintosh t Lingard se con-
sagraron al estudio de la historia na-
tural. Hallam, por su Ojeada labre el
estado de Buropa m la ÉdadMediay
por BU latroditcdo» i h Mttoria de m
íiUraínra t» Swopa, llegó á adquirir-
se una doble gloria de crítico j; de
historiador: la firmeza de sus juicios,
la extensión de sus conocimientos j
la gravedad ; energía de bu estilo, íe
colocan á Ia> cabeza de los prosistas'
modernos. El coronel Napier na escri-
to BU Sittoria de la giterra de SsptíU
oon máa imparcialidad que Alison su
notable Historia de la Éwrepa de Í789
á i81S — Durante este último período
de la literatura inglesa, la filosofía ha
Digitized by Vj OOQ IC
112
INGL
estado a-loríasfimentA repr«untad« por
. Durald, Stew&rt, cujrü obras se han
hec&o cláaicAS por Brovu, su sucesor
en la cátedra de la universidad de
Edimburgo, j por Mackintosh. JSstre
loe autores de miaceláuess literarias,
sería injusto pasar en silencio los noni'
bres deHazIitt, critico delicado, y de
Isaac Israeli, autor de las Cvñoiiáadtt
ele h littralura. En otro ¿rden de ide&s,
Jeremías Bentham 7 Malthus se han
conquistado igualmente una gran re-
putación; el primero, como moralista
y jurisconsulto. ; el segundo, como
economista. — Terminamos este breve
é imperfecto resumen histiSrico, con-
signando: que el carácter mis notable
de la actual literatura inglesa es el
predominio de la prosa sobre la poesía,
y en la prosa, la superioridad de la
nistoria j de la novela sobre los demás
géneros. Todas las celebridades poéti-
cas se han visto eclipsadas por la fama
del historiador Macaulaj, así como
por los brillantes triunfos da Dikens y
de Thsckeray. — Puede verse á Rober-
to Chambere, Cyclepedia o/S*sUik U-
iermínrt; 8, J obneon, Zi/eseftitpoeU;
Warton. T^ehUtori/efBnsiUhwMtry;
Hor. Walpole, Ctíalone 0/ ííe royal
OHd nobU *%tiort of SttgloMd, Lon-
dres, 1806; J.-O. Barlacs, Án Aittori-
e»l thttck of tht progru» w i.MKUáge
in EngUMd, 1819; Nichols. Eútwüi dé
la Utertívra vtgUta, 1817-31; Gr^,
MüioriciU lUtM <(f ihi orígin of E»-
glüA.prote Utentvre and íü pro^tseti,
landres. 1835; Hawkins, FÁ« origiñ
«f tht Migüth drama, Oxford, 1773;
Campbell, Zifet of tht po*tt; Ch. Co-
querel, Hútotri ü la potñe angl&Ue,
París, 1827; Alian Cuningham, Bio~
jrapkiealandcriíieal kitUuy oftkeBri-
titk UUratun of tke latí fifiy j/eart,
París, 1834; L. Méziéres, Hittoirs crv-
ttani de ¡a Utlera^irt englaw, París,
1841, 3 volúmenes.
' 22. OoUemo. — El de Imolatbbsa
es una monarquía hereditaria j cons-
titucional. El soberano reúne a la dig-
nidad de magistrado supremo de la
nación, la de jefe de la Iglesia: la pri-
mera, le da el derecho de convocar el
Parlamento cuando las circunstancias
lo exiian, declarar la guerra, hacerla
tiaz, alianzas 6 tratados de comercio,
evantar tropas de mar v tierra, pror-
rogar, suspender 6 disolver las Cama-
ras, nombrar á todos los empleados
civiles y militares, y á las principales
dignidades eclesiásticas: la segunda,
le confiere el de convocar los sínodos
nacionales y provinciales. — El rejr
confía el poder ejecutivo á doce mi-
nistros que forman el Gabinete, á sa-
ber: el presidente del Consejo, el Oran
CuiciUer, que preside 1& Cámara de
los Pares, el Canciller áel sello priva-
do, el primer lord de la Tesorería, que
efi el primer ministro, el ministro de
Hacienda, un secretarís de Estado
para los asuntos interiores, y otro,
para los exteriores y Iks colonias, el
presidente de la oficina del Registro
V del Comercio, el intendente de la
Moneda y el primer lord del Almiran-
tazgo 6 ministro de Marina. Estos de-
INGL
partamentos ministerialefl y las tditu<
nistraoiones que de ellos dependen,
ocupan un numero- menor de funcio-
nanos que en los demás países euro-
paos, relativamente á la población;
pero están mucfao mejor remunerados.
Bl poder legislativo se halla represen-
tado por el Parlamento inglés, el más
antiguo de las asambleas legislativas
de Europa. Se compone de nos cáma-
ras: la de los Paret y la de los Cem*-
%ei. Constituyen la primera 3 prín-
cipes, 2 arzobispos, uno de ellos, ir-
landés; 20 duques, 22 marqueses, 138
condes, de los cuales, 28 son escoceses
y 16 irland&ses; 28 vizcondes, 27 obis-
pos, 112 barones y II pares. Se dis-
tinguen en cuatro clases: pares de 1h-
OLATERRA, de Irlanda, de Rscocia y
eclesiásticos: sn námero varía, según
las vacantes pordefiíncion y los nom-
bramientos. La Cámara de los Comu-
nes tiene un número determinado de
658 miembros: 471 por InolatbrrjL,
29 por el país de Galles, 53 por Esco-
cia y 105 por Irlanda. De los 471 di-
putados que corresponden i Inolatbh-
ra, 144 son nombrados por los conda-
dos, 4 por las universidades y 323 por
las ciudades y villas. A los renresep-
tantes de los condados se les designa
con el nombre de kmgku of the tXtre,
caballeros del condado. Bl Parlamento
propone las leyes y los impuestos
anuales; pero ni éstos son elevados á
la categoría de ley sin la aprobación
previa de las dos Cámaras, ni aquéllas
adquieren fuerza ni valor alguno has-
ta después de recibir la sanción real.
23. SitUna electoral. — Según el Ac-
ta de rtfornta de 1867, que ha modi-
ficado el sistema electoral de Inqla-
TBRR\, todo babitanto de las frandet
Billa* (ciudades) que ocupe una casa
á titulo de propietario, es elector,
siempre que lieve un año de residen-
cia y haya satisfecho la cuota muuici-
pal 6 de pobres. Los enfitéutas, Atnw-
eholdert (jefes de familia}, son elec-
tores después de un alio de domicilio,
y á condición de pagar personahneu-
to la cuota munirapal, y por el arren-
damiento, un Bchellingymedio, cuan-
do menos [1 peseta 82 céntimos próxi-
mamente) cada semana. Los que se
designan bajo la denominación de eom-
pvna ho%teholdert , deben satisfacer
directamento la cuota que antes en-
tregaban por conducto desús landlordt
á propietarios torritoriales. En cuanto
á los inquilinos parciales (lodgtrt),
tienen el derecho de franquicia, siem-
pre que justifiquen un año de residen-
cia v paguen anualmente un alquiler
de 10 libras esterlinas (243 pesetas).
En los condados basta pare ser elector
poseer la propiedad de una tierra que
produzca 5 libras esterlinas, 6 de ocu-
lar un inmueble, pagando 12 libras
le alquiler 6 arrendamiento, y estar
„ajetos á la correspondiente cuota de
pobres. Las circunscripciones electo-
rales han experimentado también al-
guna modificación, pues varias pe-
queñas poblaciones que, por sí solas,
elegían en otro tiempo un represen-
tante, se T^ hoy privadas de (al
INGL
Srerrogativft. Las ciudades de menos
s 10.000 almas, siJlo mandan un di-
putado al Parlamento. El número de
tos electores, después de la citada re-
forma, se evalúa en 1.440.000; de és-
tos, 750.000 corresponden alas gran-
des ciudades, de los cuales 4^.000
son obreros. En Ikqlaterra, la elec-
ción se hace levantando la mano; pero
si el resultado es dudoso, se recurre
t.\ poli 6 voto escrito.
24. Organixacio% jitdieial. — La jus-
ticii está administrada en los conda-
dos por jueces de pai, elegidos entre
los principales propietarios, y su nú-
mero asciende en Inolatbrra y el
país de Galles á más de 18.000; pero
el título sólo es honorífico para algu-
nos de ellos. Ejercen gratuitamente
sus funciones, conferidas casi siempre
á perpetuidad; v entienden en lo crimi-
nal y en lo civil. Su competencia civil
está cireunscrita, poco más 6 menos,
á los mismos límites que nnestros juz-
gados de paz; pero cuando se reúnen
esion trimestral, constituyen un
I jurado y su jurisdicción es mu-
cho más extensa. La justicia civil está
igualmente ejeroida por los trihuitalet
ae eondadot, especie de juzgados de
primera instancia, compuestos de un
solo magistrado inamorible. Inqla-
TBRRA está dividida en 8 cireunscrip*
cienes judiciales, las cuales son visi-
tadas ctida seis meses por loa miembros
de los tribunaUt tuperioret de Lon-
dres, quienes presiden los jurados. En
dicha capital existen además triimnm-
Ut etpeaalet, como el del Almirantat-
go V el de Dñordoi. La Cité tiene dos
triounales de policía, regidos por e)
lord corregidor y un aldsrma», cuyo
último CMgo equivale i nuestros re-
gidores. Ciertas causas pueden ele-
varse en apelación ante la Cámara de
los Lores.
25. Admi»UínKÍo% comkmI. — El
del Parlamento, se compone de un al-
calde j de varios regidores (aldermatt)
y burgeses. Se comprende, bajo esta
última denominación, á todos los in*
dividuos que llevan tres afios de resi-
dencia en la población y son due-
ños de una casa 6 tienda, los cuales
son llamados á elegir los concejales.
Para ser elegible, es necesario poseer
un capital de I.OOO libras esterlinas
en las ciudades compuestas de cuatro
barrios 6 distritos (ipordi), y otro, de
500 libras en las poblaciones menos
considerables. El número de los con-
cejales es proporcionado al de la po-
blación.
26. JfsTMM f /wmif Mtb'terw.— La
prosperidad de la navegación inglesa
data del protectorado de Cromwell: una
acta reservó exclusivamente i loa bu-
ques nacionales el comercio de Inoi^-
TBBRA y de sus colonias; las mercan-
' s procedentes de los demás países
podían entrar en los puertos de la
an Bretaña, sino bajo el pabellón
inglés. La marina mercante ha sido
desde, entonces una grande escuelfi,
de donde la marina militar ha reda-
Digitize'd by
Cjoogle
IKGI,
íado loa hombres más hábiles i íntr^
Sidoi para cubrir las vacantes que
ejftbftn en las tripulaciones, así las
TJetorias como las derrotas.— En 1850
eomponían la marina real inglesa:
19 buques de alto bordo, de 120, 116
j 110 cañones; 76 de 3/ clase, de 104
i 70 cañones; 128 de 4.', 5.' t 6." cla-
se, de 53 á 18 cañones; 78 $u>opt (ba-
landras), de 18 á 8; 16 brich, de 6
á 3; 22 vapores y fragatas, que repre-
sentalwn una fuerza de 12.^3 caba-
llos ; 28 cañones; 42 thopt, con 251
cañones y una fuerza de 10.000 caba-
llos; 38 chalupas cañoneras, con 125
cañones T una fuerza de 6.748 caba-
llos, T 2 ichooneri (goletas), fuerza
ds 120 caballos, con 20 cañones, 6 sea
un total de 420 buques con 15.026
cañones, sin comprender en esta enu-
mentcioQ las flotas del Báltico ; del
mar Negro. Actualmente, la marina
inglesa cuenta más de 126 navios,
1£S fragatas, 24 vapores y numerosas
embarcaciones de menor porte. — La
defensa del territorio esta confiada
principalmente á las ñierias navales;
el ejército figura en segunda línea, i
menos que el en^mi^ no amenace las
costas, o que el Gobierno intervenga
en las guerras continentales. El reem-
plazo del ejército se hace por alista-
mientos volúntenos; y es necesario
que «na ley declare en peligro la pa-
tria, para obligar á un ciudadano in-
glés a empuñar las armas. El Parla-
mento fija el número de las tropas
regulares todos los años. El recluta-
miento de la marina se hace también
por alistamiento, como en el ejército;
pero, en tiempo de guerra, puede el
Qobierno recurrir á los aliatemientos
forzosos 6 prtUl (leva), la cual consis-
te en apoderarse de todos los indivi-
duos que parecen aptos para el servi-
cio de la marina. En 1851, el efectivo
del ejército inglés era de 113.152
hombrea, cuyos gastos se elevaban á
7.312.996 libras esterlinas (próxima-
mente 177.340.153 pesetas): en 1811
el contingente de las tropas británi-
cas llegó á elevarse i 400.000 hom-
bres, o sea uno por cada 54 habitan-
tes. Hoy el ejército consta de ciento
veinte v tantos mil hombres.
27. liutntecionpibUca, — El Gobier-
no británico no sostiene grandes es-
tablecimientos de instrucción; pero -el
país cuenta, sin embargo, muchas
instituciones fundadas y asistidas por
los particulares.— La enseñanza su-
perior se da en nueve universidades;
entre las que figuran : la de Oxford,
fundada en el año 896; la de Cam-
bridge, en 9)5; la de Londres, en
1S26; la de Edimburgo, en 1582; la
de Glasgow, en 1453; la de San An-
drés, en 1411; la de Aberdeen, en
1494, y la de DuWin, en 1591. Los
tres grandes colegios de Kton, West-
minstor y Winchester están destina-
dos para preparar álos discípulos que
deben seguir los cursos en las univer-
sidades. Los establecimi entes de ins-
trucdoQ primaria han sido, en su
mayor parto, creados por los particu-
lares, o por sociedades filantrópicas:
U.enseflatila éa gratuita. Se distin-
guen las etCHtlat éU pdrwloi; las de
los doMÍfuotf que frecuentan sobre
2.000.000 de adultos, ylaanacwfMkM,
en donde se sigue el método conocido
con el nombre de enteñimuí MKtvo. Con
el importe de las suscriciones de
particulares, se ha costeado también
el Colegio del Btjf, establecido en Lon-
dres; en casi todas las poblaciones
manufactureras se han fundado, bajo
la denominación de vuehanie 'f wtti-
iutei (academias mecánicas), estable-
cimientos pam los artesanos, y los
diuenier* o disidentes han erigido
multitud de escuelas para los niños
de sus correligionarios. £1 nlÜmero de
las academias é institutos científicos
es considerable; especi&lmento, en los
grandes centros de población, y los
trabajos de algunos de ellos los han
colocado en primera línea, entre las
sociedades científicas de Europa: teles
son, por ejemplo, la Scciedaa Rtetl de
Lítidres, fundada en 1662, y la Socie-
dad Real de Edimburgo. El Gobierno no
contribuye en nada al sostenimiento
de estos centros de instrucción, cos-
teados exclusivamente por las suscri-
ciones voluntarías.— -Las bibliotecas
públicas son riquísimas en obras pre-
ciosas y se calculan en 900.000 los
volúmenes que contienen.
28. Poblado* y eultot. — I,a Iitqu.-
, propiamente dicha, vendrá á
>mo la mitad de la^Prusia, la
Noruega 6 la Itelia: la superficie de
su territerio no está en proporción
con el número de sus habitentes, con
su poder j bu riqueza. En 1851, con-
teba 14.995.138 almas, y en la actua-
lidad, quizás exceda esta cifra de
17.000.000.— La división de esta po-
blación, según la diferencia de cultos,
ofrece detalles de estedíatica extr
IKGL
113
damento curiosos. Las prolongadas
guerras civiles, de las cuales ñié la
religión, si no la causa, el pretexto,
dejaron á los habitentes de las íslas
bntánicaa divididos en varias sectas,
enemigas irreconciliables las unas de
las otras. Los ai^lieaMt siguieron los
ritos de la Iglesia episcopal de Ingla-
terra, esteblecida por Enrique VIII,
cuando éste se separa de la Iglesia ro-
mana, que era el culto dominante, la
religión del Estado, la que poseía la
autoridad y la riqueza. Los católicet
constituyen el culto primordial y el
de la mayor parto de la población ir-
landesa. Los difidentes fbrman tres
categorías: la de los atelodtiíat, espe-
cie de reformados anglicanos, que se
han multiplicado prodigiosamente en
Inolatbhka desde principios del pre-
sente siglo; la de los puriianot, que
componen la población de Escocia,
que fueron los más ardientes auxilia-
res de Cromwell y los que más contri-
buyeron al establecimiento de la re-
pública en iNaLiTERSA; la de los ana-
iaptítlai 6 cuákeros, esparcidos por
toda^ las islas británicas, los cuales
cooperaron poderosamente á la funda-
ción de las colonias inglesas, de que
se formaron los Estados-Unidos, y los
jmdiot, que residen principalmente eo.
ImolaTbhbji. La Iglesia anglicana po-
see en esto reino sobre 9.860 parro-
quias: el personal de su clero se com-
pone: de dos arzobispos, el de York y
el de Canterbery; de 25 obispos, que
son los de Londres, Durham, Win-
chester, Bangor, Bath y Wells, Car-
lisle, Chester, Chichester, Elv, Bxe-
tor, Glocester y Bristol, Herefort,
Lichfield, Lincoln, Llandaff, Maa-
chester, Norwich, Oxford y Petorbo-
rough, Bipon, Rochester, Salisbunr,
Stasaph, Sent-Davids, Worcester, Rei-
dor y Man. El número de los minis-
tros del expresado cuite se calcula en
20.000; sus rentas, en 222.500.000
pesetas próximamente; la dotación de
cada eclesiástico, en más de 11.000
fesetas, — Los prelados mejor retri-
uidos, son: los de Durham, que po-
seen sobro 576.000 pesetas de renta;
los de Canterbery, 500.000; los de
York, 336.000. Los menos ricos, son
los de Sudor y de Man, cuya renta
apenas excede de 55.000 pesetas. Los
reeteros de las parroquias están me-
nos retribuidos que el alto clero: la
mayor parte de ellos sólo perciben
2.000 pesetas. Los ministros disiden-
tes ni tienen rontas ni honorarios, por
cuya razón estin atenidos á los dona-
tivos voluntarios de sus feligreses.
Desde el reinado de Enrique Vni, los
soberanos de Inqlatbrsa vienen ejer-
ciendo la doble autoridad temporal j
espiritual; son los jefes supremos de
la Iglesia y los que diseñen ú orde-
nan los ayunos, las oracionesy los que
confirman tos nombramientos de los
prelados. La celebración del domingo
se observa en Imoutbhba. con una re-
ligiosidad de que no se conoce ejem-
plo en ningún otro país. Así sucede
que en dicho dia no se abron los tea-
tros, ni se baila, ni aun se juega en
las casas particulares, llegando esta
ri^dez baste el extremo de imponer
multas al que se arriesga á cantar ó
tocar algún instrumento. Londres, en
un dia teativo, más que una ciudad,
parece un inmenso campo santo.
29. Propiídad territorial. — La no-
bleza inglesa es la menos numeroaa y
la más rica del universo: no cuente
otros privilegios que los que van uni-
dos á su calidad de propietaria y á la
dignidad de pares, ni está exente del
pago de los tributos. Algunos lores
disfruten una rente que supera cou
mucho á la que figura en los presu-
puestos de varios soberanos de otros
países: la casa de Sntherland posee en
Escocia una supeficie de 400.000 hec-
táreas, ó sea 1.168 kilómetros cua-
dradoa. La propiedad daba, no hace
mucho, sólo en la Gran Bretona, un
total de 22.668.000 hectáreas dé tier-
ra y 2.511.994 casas habitadas é in-
habitadas: el número de los propieta-
rios apenas ascendía á 600.000. Por
consecuencia, cada propiedad repre-
' sentaba, por término medio, 40 hec-
táreas y 4 fincas. Se cuenta un pro-
' pieterio de tierra ó de casas por cada
24 habitantes; un propietario rico,
' por cada 350 personas, y un propieta-
rio acomodado, por cada S3, (>ntraria-
Digitizedby VjOOQIC
114
INGL
mente i lo qne sucede en otros países,
las propíedMÍeB medianoB son más nu-
merosas que las pequeñas, j ésta; úl-
timas no forman más que una 125.'
parte de la población. Con razón,
pues, se dice que iNauTRBBA es la
nación más rica de Europa y la qne
encierra mayor número de gentes mi-
serables.
30. Moiudai. — La g*in«a, moneda
do oro, vale cerca de 25 pesetas 75
eéntimos: la corona 6 eram», de plata,
Bs divide en cinco tehtlHiut, cada uno
de los cuales equivale á 1 peseta 25
céntimos: el scEelIin se subdivide en
Vlpenichet 6 dineros. La Ubra eiterlina
vale aproximadamente 24 pesetas 25
céntimos.
31. Í>ívMÍM poUtiet. — La Inola-
TEKRA j el país de Galles, incorpora-
do i ésta en 1285 por Eduardo I, con-
tienen jnntos 52 lAira 6 condados:
40, la primera, j 12, el sesfundo; 6, es-
tán situados al Norte; 10, al Medio-
día; 18, en el centro; 6, al Oriente j
12, al Occidente. "Lqs ctmdadot dti Nor-
tt son: NortkMnherUmd, C%Mberhnd,
WtímoreUmd, I>*rham, York j Zan-
eatter: sus capitales respectivas, New-
castle, Carlisle, Applebj-, Durham,
York y Lancaster. — Condado* del Me-
diodía: Sommertet, Wilt, Berek, Swr-
rey, Kenl, Commall, Smon, Dorcet,
Sovlhamptonj 8nt$ex: capitales, Bath,
Salisburv, Reading, Guilford, Can-
torbery, Launceston, Exeter, Dorches-
ter, Winchester j Chichester. — Con-
daáot del centro: Ckttler, Derby, Not-
lingham, Lincoln, Staford, Letcetter,
Jt*t¡and, Shrop, WoreetUr, Warmick,
Nortliampton, HiMtington, Mertford,
líonmontk, ffleeetter, Oxford, Bedford
y Siiekinffkam: capitales, Cbester,
Derby.NottÍQehan, Lincoln, Stafíbrd,
Leieeater, Oaklam, Shrewsburj, Wor-
cester, Warwick, Northampfon, Hun-
tington, Hertford, Moñmouth, Glocea-
ter, Oxford, Bedford , v Buckinghan.
Condado» del Oriente: Norfolk, Cambrid-
gt, S*folk, Hertford, Étux j Middle-
tex: capitales, Norwich, Cambridge,
Ipswicn, Herfort, Colchester j iZn-
ÍKS.—Condadot del Occidente ódelpaít
de Gtlleí: Angletey , Caemarvon, Den-
b^k, Flint, Merionetk, Montgomery,
dárdigan, Jiadnor, Pembroke, Caemtarí-
ken, Srecknoek v Glamorgan: capita-
les, Beaumaris, Caemarvon, Denbigh,
Flin, Dolgelly, Mongomerj, Cardi-
gin, Radnor, Pembroke, Caermathen,
recnock V Cardiff.
32. PeiUuionet. — Las más notables
del reino qne se describe, son: Láit-
dret, eapital (véase en la letra respec-
tiva),-—Acorta distancia de aquélla, ae
halla Windtor, sobre el Támesis, resi-
dencia ordinaríade la corte, con 13.000
habitantes (población aproximada),
hennoso palacio con magnífica capilla
y parque. — Btmingham, con 240.000
almas, considerada como el inmenso
taller del reino por sus grandes fábri-
cas de armas, sus joyerías, máquinas
de vapor j gran comercio en quinca-
lla.—Í^cff7>MÍ, ciudad grande y her-
mosa, eminentemente mercantil, si-
tuada en la embocadura del Mersej,
INGL
con 440.000 habitantes, vastísimos
astilleros, buenas fabricas de maqui'
nana, muchos establecimientos cien'
tíficos, soberbios edificios, gran centro
manufacturero, el primer depósito, de
algodón y el segundo puerto del mundo
por su activo y extenso comercio. Para
3ue nuestros ilustrados lectores pue-
an concebir una idea del movimien-
to vertiginoso de Liverpool, bastará
decir que los buques que frecuentan su
Suerto anualmente, representan más
e 6,000.000 de toneladas,— i/me A«i-
ter, ciudad populosa del condado de
Lancaster, asentada sobre el Irwel,
con más de 400.000 almas, j el ma-
jor centro de la industria algodonera
que se conoce en el globo, rodeada de
poblaciones con excelentes ftbricasde
seda y maquinaria. — Zeedi, centro de
los hilados de lanas, de la fabricación
de paños y primer mercado de estos
artículos en el reino, situada en el
condado de Tork con 190.000 habi-
tantes.—jSa</<W, con 140.000 y bue-
nas fabricas de obras de acero y de
máquinas de yv^t.—Ph/tiumtk, asen-
tada sobre la costa en el condado de
Devon, entre las embocaduras del
Plym y del Tamar, con 100.000 al-
mas, puerto militar, quizá el más
considerable de Inglaterra, arsenal
f' fortificaciones. — Brittol, ciudad
impia, hermosa, bien edificada y la
más mercantil después de Londres,
con 160.000 habitantes, vastos esta-
blecimientos para construir locomoto-
ras y vapores, industria, universidad,
baños termales y magnífico puerto.—
Oreermick, en las cercanías de Lon-
dres, con 80.000 almas, espacioso as-
tillero, hospital para la marina y el
principal observatorio astronómico del
reino. — Porttmouík, en la costa meri-
dional y condado de Southampton,
frente a la peqneña isla de Wigth,
con 80,000 habitantes, principalda-
parlamento de la'marina inglesa, pla-
za de las más fuertes del Remo-Únido
y puerto de los más extensos, más se-
guros y mejores del Océano.^^aíA,
con 60.000 almas, fabricas de papel y
femosos baños termales muy concur-
ridos.— Oxford, capitel del condado
de su nombre, ilustre y célebre por su
docta universidad, con 35.000 almas,
multitud de colegios, bibliotecas y
gabinetes de curiosidades. — York,
ciudad lindísima, antigua mansión
de emperadores romanos, situada so-
bre el Ouse, con 40.000 habitantes, y
una catedral, que es de los mejores
edificios góticos de Inolatsbba. —
H*ll, sobre la orilla izquierda del
Humbert, en excelente situación para
el comercio, que hace con todos los
países del mundo, con 100.000 almas
y el primer puerto del reino para la
pesca de la ballena. — Sontkampton,
con 45,000 habitentes, extraordinario
comercio en vinos franceses y princi-
fial estación de los vapores que hacen
a carrera de América y de las Indias
orientales.— ^tMc^Zottd, con 140.000
is, numerosa marina mercante,
activo comercio, abundantísimas mi-
nas de carbón, espacioso puerto y un
INGL
elevado puente sobra "Wear. — Com-
iridge, con 36.000 habitantea, célebre
universidad y buenas biblioteeaa.—
Dirhy, con 50.000 almas, fábricas de
loza y china. — Cketter, situada sobre
el Dee, con 30.000 habitantes, note-
ble porsn canal y exquisito queso,—
Nottingkaw, capital del condado de
igual nombre con 70.000 habitantes,
considerada como el principal depó-
sito de las mejores medias de seda, de
lana y de algodón.— ¿Wnnwíjim, ca-
fitel del pnncipado de Galles, con
O.OOO almas, en cuya comarca se en-
cuentran las notebles minas de estaño
de Comouaillet y las de hierro de Mtr-
íkyr-Tydñl.
33. Juifter».— Porlosaños55intfls
de la era cristiana, conquistaron los
romanos la Inolatersa y una parto
de la Escocia, Este grande isla hallá-
base entonces habitada por los cal^
donios, que ocupaban el Korte, y los
bretones, el Uediodia, quienes habían
conservado los hábitos de la Galia
céltica. El retrato que César y Tácito
nos han legado de estos pueblos, re-
cuerda á los naturales de la América
setentrional. Julio César dio la pri-
mera descripción autentica del país
3ue nos ocupa, at cual se trasladó,
espuea de la conquiste de las Galias,
sin qne obtuviera grandes resultados.
A principios del siglo v abandonaron
la isla las legiones romanas; pero que-
daron sus moradores sujetos alas cor-
rerías de los pietoi y tcoiot del Norte,
y en 449 viéronse obligados á recla-
mar el auxilio de los pueblos de la
baja Sajonia, denominados migk, an-
glÓt y tajonet, los cuales, so color de
amigos y de aliados, arrojaron á los
{lictos del territorio, y haciendo luego
a propio con los bretones, aeapoderv
ron del país, lo dividieron en siete p»-
queños estados, y tomando sus respec-
tivos jefes el título de rey, viéronse
entonces elevarse otros tantos reinos,
unidos entre sí por una confederación
política, conocida en la historia con la
denominación de keptarqnia, la cual
duró baste principios del siglo ix. Por
esta época (827), ftieron reonidoe es-
tos siete reinos en uno solo, y quedd
fundada la monarquía inglesa bajo el
cetro de Egberto, rey de "Weíaei, el
cual dio á todo el territorio qn* abM-
calDan sus dominios, el nombro de
Ángleland (iterra de loe anglot), de
donde se deriva la denominación mo-
derna Snglad, que los españoles tra-
ducimos por Inglaterra. Kran loean-
gloB una tribu de suevos, pueblo de
raza germánica; habiteban el Scbles-
ivig, entre el Báltico y et mar del
Norte; se esteblecieron principalmen-
te en el Northnmberland, que com-
prendía toda la parto setentrional del
Humber y la meridional del Jorth, i
importaron de la Germania los prin-
cipios de organización social y políti-
ca. Alfredo el Chande intentó en vano
introducir luego los reglamentos ad-
ministrativos de Cario l^bigno, sin qns
sus sucesores alcanzaran resultedos
mis felices en su oposición con «1 es-
píritu de libertad que animaba á sus
Digitized by
Laoogle
INGL
pueblofi. En 1014 fué conquistada por
SnenoB, rey de Dinamarca, j en 1066
ciü^ la corona Guillermo da Norman-
día, llamado el Conqvut»áor; fijú la
dirísion geográfica actual j fundó el
feudalismo; pero aiu poder destruir la
antigua base de la organización so-
cial anglo-eajona, que aun subsistía
en el espíritu del pueblo inglés. Des-
de el año 1100, £nrique I, MJo da
este último monarca, pe vi6 forzado i
reconocer los derechos de las ciudades
ñ municipios, concediendo á sub vaaa-
08 la MtfMU Ckrta, phimer funda-
mento déla Constitución inglesa: este
pacto político, entre el pueblo y el so-
oerano, reconocíala necesidad de una
Asamblea nacional, el derecho exclu-
sivo y absoluto de autorizar el impues-
to, la garantía del juicio 6 fallo de los
pares y de la observancia de ciertas
lormaB legiales en todo procedimiento)
eríminal. £ajo las dinastías de los sa-
jones, la Asamblea nacional d Witena~
ftwuU se componía de prelados, de
abades 6 clérigos, de átdernuM j de
jueces: bajo las de los normandos, la
constitujeron exclusivamente Itís je-
fes de la Iglesia j del ejército. Bn
1215, los condados, las ciudades j los
municipios arrancaron á Juan-Si n-
Tierra una nueva confirmación de la
MifM Cnrtt; pero este monarca, des-
pués-de baberlo prometido á los baro-
nes revoltosos, sehizo relevar de su
Í'oramentopor el papa, el cual declard
a Carta ilícita é inicua, anulándola
y prohibiendo su observancia bajo pe-
na de excomunión. Los barones enron-
ces acudieron á las armas y elevaron
«1 trono ¿ Enrique III, quien confir-
miSla Mea*» Carta, ^a 1265, con gran-
des modificaciones; en 127¿, fue san-
cionada por Eduardo, y los miembros
del Parlamento alcanzaron una sen-
tencia de excomunión contra quien-
quiera que violara el pacto fundamen-
tal. Parece, sin embargo, dice un his-
toriador, que estas precauciones no
inspiralwn gran confianza, puesto que
el Parlamento exigid repetidas veces
de los soberanos ae Inqi.atbrka. la
ratificación j confirmación de aquel
gran código político, á saber: cuatro
veces, & Enrique III; quince, (Eduar-
do JII; siete, a Ricardo III; seis, á En-
rique rv, 7 una, á Enrique V. Merced
' & esta noble j valiente perseveraYicia,
qnedd establecido el principio funda-
mental de la Constitución inglesa, de
Ine «ningún impuesto sería reclam&-
o sin previo consentimiento del co-
mna consejo del reino
34. DimoiíUt. — Laa dinastías que
se han sucedido hasta el dia de hoy
en Inoiatkkra, son once: las de los
Bajones y Plantagenets, que duraron
de 200 i 250 afios, y las de los Tudors
y de la casa de Brunswick, que reina-
ron duruite más de un siglo. Después
de la dinastía sajona, la de los Plan-
tagenets ha sido la que mayor núme-
ro de reyes ha dado & Inqlatbrka..
Dunuite este largo período, el gobier-
no inglés experimentó profundos cam-
bios y grandes vicisitudes. Las gueN
raa mngrisntM y luchas civiles que,
INGL
desde largo tiempo, venían perturban-
do al país, llegaron á su coimo por la
competencia de las casas de Lancaster
y de York, que se disputaban la coro-
na con empeño, dividiendo á la na-
ción en los dos famosos bandos de la
rota blanca y la rota encantada, por los
años de 1461: Enrique VIII produjo
un cisma, en 1534, separándose del
gremio de la Iglesia romana: su hija
Isabel elevó la Inolatebka á un gra-
do de poder extraordinario é hizo im-
portantes adquisiciones en Ultramar;
pero manchó su gloriosa historia y su
grande genio, haciendo morir en un
cadalso, en 1587, á su prima María
Bstuardo, reina de Escocia. El secreto
del gran poder de Inqi^tsrba no em-
Sezo á ser conocido hasta el reinado
e aquella princesa. Isabel fué llama-
da al trono en el instante mismo en
que la reforma religiosa arrastraba
tras sí á todos los espíritus; se puso
al frente del movimiento, y hábil en
sacar todo el partida posible de la
Constitución inglesa, tuvo el singular
talento, el raro tino, de gobernar des-
póticamente sin herir los instintos de
la nación. Restableció el poder de las
leyes; introdujo el orden en la Hacien-
da; did nuevo impulso al comercio y
á la marina; armé una flota para que
diese la vuelta al mundo; envió colo-
nias á las dos Indias y echó loe ci-
mientos de aquella poderosa compa-
ñía comercial, que conquistó después
todas las comarcas que fertilizan el
Ganges y el Indo, fundando de esta
suerte el pueblo más rico del globo.
Su sucesor, Jacobo VI, rey de Esco-
cia, proclamado soberano de Inola-
TEBRA, bajo el nombre de Jaime I, re-
unió las dos coronas que el interés co-
mún debió colocar, de»de largo tiempo,
sobre unas mismas sienes. Bajo el rei-
nado de este principe, alcanzo el co-
mercio exterior un alto grado de pros-
peridad; pero la paz del reino se vio
turbada por una profunda revolución;
á que dieron margen la debilidad y
tendencia despóticas de Carlos I, el
cual, condenado por los jueces parti-
darios de Cromwell, fué decapitado
en 1649. Con el dictado de protector,
gobernó Cromwell el reino, oaio cuyo
mando adquirió la marina inglesa un
poder extraordinario; que será siem-
pre un titulo de gloria para aquel as-
tuto y terrible hombre ae Estado. Res-
tablecida la monarquía, subid al trono
Carlos II, quien, sabiamente aconse-
jado por Clarendon, protegió el co-
mercio y la agricnltuta, y ñindd la
SoeitdadRtal^Lándiret; pero compro-
metid luego loe intereses de Inola-
TBHR&, uniéndose á Luis XIV para
destruir el poder de Holanda, y su su-
cesor, Jaime II, arrojado del trono por
la doble influencia de la Iglesia angli-
cana y de la aristocracia, vid después
decretada la corona en favor de su
yerno Guillermo, príncipe de Orange.
El Parlamento, instruido por la ex-
periencia del pasado, redacto el hill of
riíAt ó petición de derechos, que res-
tringía el poder real y encargaba á
las Cámaras la vigilancia de los gas-
INGL
115
tos públicos. Durante el reinado de
Ana, hija de Jaime II, Terranova, la
bahía de Hudson, Menorca y Gibral-
tar fueron reconocidas como posesio-
nes inglesas. En 1714, con arreglo al
acta de sucesión, la casa de Brunswick
suministró á la Gran Bretaña una
nueva dinastía. Los reinados de Jor-
ge 1 y de Jorge II tuvieron que lu-
char contra las usurpaciones del prín-
cipe Carlos Eduardo. Elevado al trono
Jorge III, en 1760, firmó en 1763 el
tratado que aseguraba á Inglaterra
el Canadá, la isla de Francia, el cabo
Breton, la Dominica, la Granada, Ta-
bago, San Vicente y una parta del
Senegal; pero estas conquistas habían
agotado el Tesoro público, cuya deu-
da llegó á elevarse á la considerable
suma de 3.552.000,000 de francos.
Para atender al pago de esta enorme
cantidad, se aumentaron los impues-
tos, los cuales hirieron de una mane-
ra especial á las colonias de la Améri-
ca del Norte, que, hasta entonces,
habían disfrutad el derecho de deter-
minarlos en BUS asambleas provincia-
Los diputados anglo-americanos
rechazaron el impuesto votado por el
Parlamento ingles, y, reunidos en
congreso nacional, publicaron la céle-
bre declaración, en virtud de la cual,
las colonias coaligadas se erigían en
Estados libres v soberanos, oajo la
denominación ae los TrtctSttadot-
ünidot. Mandadospor Washington y
auxiliados por la Francia, consiguie-
ron los anglo-americanos emanciparse
Eara siempre del yugo de la metrdpo-
. Como si intentara indemnizarse de
la pérdida de la América del Norto,
conquistó la iNaLATEBRA la mitad de
los Estados de Tipoo^aéb, en la In-
dia, y echd de este modo los funda-
mentos de la más rica de las sieta co-
lonias. En el interior, la tolerancia r»
ligiosa hizo grandes progresos; el de-
recho de los jurados, en materia
criminal, quedó establecida y la abo-
lición de la esclavitud, proclamada.
Cuando estalló la revolución francesa,
sus principios fueron acogidos can
verdadero entusiasmo en las Reuniones
políticas; pero el partido tory, recupe-
rando en el acto todo su imperio, or-
ganizó contra la Francia, en 1793, la
primera coalición, terminada por el
tratado de Amiens, en 1802. Una nue-
coalicion, llevada á cabo en 1805,
bajo los auspicios de Inqlatbr&a, dio
resultado la caida del imperio
cés y el restablecimiento de la
casa de Borbon.
). RerÍMM kütárico.—^ feuda-
lismo duró en Inolatrrra desde 1066
á 1485, bajo los reinados de veintitrés
reyes; el despotismo, desde 1485 i
lé41, bajo el mando de siete monar- '
cas; la república y el protectorado,
desde 1641 á 1660, y el gobierno re-
presentativo, desde 1668 hasta nues-
tros dias.— -Hé aquí ahora el cuadro
de los soberanas que han reinado en
la Gran Bretaña, desde la invasión
normanda: Guillermo ti Conqmtador
subió al trono en 1066; Guillermo II,
en 1087; Enrique T, en 1100; Bit4*
uigitizedby VjOOQIC
lie
mal.
ban, eu 1135; Enricme II, en 1154;
Ricardo, I, en 1189; Juan-Sin-Tierra,
en 1199; Enrique III, en 1216; Eduar-
do I, en 1272; Eduardo II, en 1307;
Eduardo III, en 1327; Ricardo II,
en 1377; Enrique IV, en 1399: Enri-
que V, en 1413; Enrique VI, en 1422;
Eduardo IV. en 1461; Eduardo V,
en 1483; Ricardo III, en 1483; Enri-
que VII, en 1485; Enrique Vil, en
1509; Eduardo VI, en 1M7; la reina
María, en 1553; Isabel, en 1558; Jaco-
bo I, en 1603; Carlos I, en 1625; repú-
blica T protectorado de Cromwell,
desde 1641 á 1660; Carlos II, en 1660;
Jaime II, en 1685; Guillermo III
j María II, en 1689: la reina Ana.
en 1702; Jorge I, en 1714; Jorge U,
en 1727; Jorge III, en 1760; Jorge IV,
en 1820; Guillermo, IV, en 1830; j
en 1837, Victoria I, que actualmente
reina. -
36. Stnoerafi». — La p^abra ..
gUt recuerM. uno de los pueblos mis
grandes del mundo, j viene á ser
como sinónima de nacionalidad, de
actividad mercantil, de industria,
riqueía V de fastuosidad. Estudiada
etnogris c amenté , la nación ingle-
sa se halla muy lejos de ofrecer la
homogeneidad de raza que k prime-
ra vista presenta. Los descendientes
de los antiguos anglot j tajona, es
decir, de los ingleses de' pura raza,
forman una familia tan bien propor-
cionada como vigorosa. Los galoí
que habitaban la comarca, i la cual
dieron su nombre, han conservado,
sin mezcla alguna, el tipo bretón:
son menos rudos v francos que los
descendientes de los anglos; pero
más afables j muj corteses con los
extranjeros. Estos tipos, estas di-
versidades de razaa, tienden á pei^
derse, ó mejor dicho, í confundirse
en la gran nacionalidad inglesa. Con
todo, en el suelo británico, más que
en ninguna otra comarca de Euro-
pa, las tradiciones ae hallan pro-
fundamente arraigadas; las costum-
bres tienen allí fuerza de lej, j un
hombre de Estado, sea cual fuese su
infiuencia, no osa Jamás atacar de
frente los usos de tos tiempos anti'
guos. A principios de rste siglo, un
famoso escritor francés, Ch&teau-
bfiand, trazii, en su ffatiú del Crülia-
«ÚMO, el siguiente retrato; «El pue-
blo inglés, mezcla de sangre alemana
y de sangre francesa, descubre por
todos conceptos su doble origen. Su
gobierno, formado de trono j aristo-
cracia; BU religión, menos pomposa
que la católica, y más brillante que
la luterana; su soldado, tardo y acti-
vo ¿ la vez; su literatura y sus artes;
su lengua, sus ímpetus y hasta las
formas de su cuerpo, todo, en fin,
participa de los dos orígenes de que
Erocede. A la sencillez, á la calma, a]
uen sentido, á la lentitud germáni-
ca, reúne la brillantez, la ira, la sin-
razón, la vivacidad y la elegancia del
carácter francés. Los ingleses tienen
el espíritu público: los franceses, el
bonor OMÍonal.» Los hombres y las
COBU, afiwüe otro escritor franca, han ser un buen ontdor, tin 1wmbr«'da|
INGL
' cambiado mucho desde entonces: en
' nuestros dias, la cualidad más domi-
nante del carácter inglés es ese orgu-
llo indomable que le arrastra á aco-
meter tas empresas más difíciles.
«Este pueblo se considera superior en
todo a las demás razas que pueblan
la tierra. Cuando dice; tov ͻgUt,
cree haber dicho: «soj todo lo que ae
puede ser en este mundo Añadamos,
empero, que las costumbres inglesas
van despojándose paulatinamente de
8U repugnante exclusivismo y que, si
se encuentran todavía en Inolatkkra
la gravedad y la flema tradicionales,
s» observa también al mi^no tiempo
una marcadísima tendencia hacia el
nuevo espíritu de sociabilidad; aun-
que el carácter nacional, absorto en
sí mismo, se resista aún al senti-
miento de efusión humana. Desde
los comienzos del presente siglo, el
inglés ha viajado m'ucho por el con-
tinente, de tal modo, que así se le
halla en los Alpes y en los Piri-
neos, como en las alturas del Tíbet
y del Bimalaya. Franco r leal, poco
exigente bajo el punto de vista de
los cumplimientos, el inglés ha v^
nido á hacerse un huésped bastante
cómodo, por consecuencia de su con-
tacto con los pueblos del continente, y
sobre todo, del francés. Pero no es en
el extranjero donde haj que estudiar
el carácter, las coshunbres, los hábi-
tos, el tipo de una nación: dibujemos,
pues, con el citado autor, el retrato del
inglés en sí, en su ciudad de Londres,
en sus condados, en sus ciudades, en
sus villas, en sus cortijos, — La socie-
dad inglesa, asentada todavía sobre
la base del feudalismo, presenta tres
categorías diferent«s: la aristocracia,
el estado burgés <5 clase media y el
Sueblo. La aristocracia goza todavía
e una parte de los privilegios de la
Edad Media; casi todos sus lores tienen
la pretensión de descender de loa gen-
tileshombres normandos, que acom-
pañaron á Guillermo el Con^tiador,
Í' no obstante, según algunos genea-
ogistas, es mu; dudoso que lord John
Russell mismo, ese Montmorency de
Insi^tkrka, descienda de los Rousr:
sel normandos. Bvron, el gran poeta
Bjron, decía también con orgullo que
sus antepasados pertenecían á la raza
conquistadora. Sin descender á inves-
tigar el fundamento de estas roman-
cescas pretensiones, diremos solamen-
te que la major parte de los lores in-
gleses descienden de comerciantes, de
industriales ennoblecidos, sin contar
ue algunas son íijot de *w oirat.
[oberto Peel v lord Brougham se han
creado á sí mismos sus títulos nobi
liaríos. La nobleza inglesa ha tenido
siempre el buen talento de reclutar
entre lu capacidades y celebridades
del estado burgés. Ten luego como
un industrial, un mercader, un abo-
gado 6 un médico ha adquirido bas-
ante fortuna para comprar urna villa,
es decir, para nacerse elegir miembro
de la Cámara de los Comunes,
asiento en el Parlamento; t si ÍUg» á I
INGL
Estado distinguido, bien pronto se le
concede un escudo de armas y un bla-
són, y al hacer su entrada en el mun-
do anstocrático, se le recibe como si
realmente descendiera del mismo Gui-
llermo */ Ceiíq%i$tador. Los lores son
los hacendados, los enStéutas, esto es,
los señores del suelo nacional, y reci-
ben el sudor y la sangre de sus vasa-
llos, mientras que loslores eclesiásti-
cos reciben el diezmo. Puede afirmar
se que las excesivas riquezas del clero
anglicano, como las excesivas de la
aristocracia británica, han de ser la
causa inñdible de la común ruina. El
sistema que pone en manos de veinte
señores raudales el terreno de la in-
mensa ciudad de Londres, no tiene
títulos para ser más estable que el sis-
tema de la usurpación. I<o cierto es
que, según dice la historia de todoa
los pueblos, una riqueza tan ñistuosa,
una opulencia tan desmedida, es el
enemigo más formidable de los hom-
bres. La clase media inglesa es, ante
todo, comerciante é industrial: sepa-
rada de la aristocracia por una línea
de demarcación hastíi hoy infranquea-
ble, se ha mostrado en todo tiempo
favorable á los movimientos populares
que han estallado en las naciones ve-
cinas. La Cámara de loa Comunes, en
la cUat toman asiento sus representan-
tes directos, es el centro, el foco rea)
del gobierno, del poder, de la nacio-
nalidad: en esta Cámara es donde se
han formado todas las celebridades
políticas y hombres de Estado, á quie-
nes debe iNOUTRBRa sus liberúdes
constitucionales. El puebla, es decir,
la clase obrera de las ciudades y de
los campos goza de toda la plenitud
de' la liberted individual: la lev le
protege, como á los lores y á los bur-
geses; pero estas dos últimas clases
fe tratan con cierto desden, el cual ha
inspirado á un viajero francés las si-;
guíenles frases: «en Inqlatikba., el
obrero está mejor retribuido: en Fran-
cia, más considerado Y así es, en
efecto: en Inqlatbika, el predo da
los salarios es más elevado aue en
Francia; pero el obrero se halla, en
cierto modo, reducido al estado de
paria indio: la sociedad, con asegu-
rarle el precio de sur trabajo, cree ha-
ber cumplido todos sus deberes. Así
se ve el aspecto triste y desconsola-
dor que onrecen las calles de Man-
chester, de Birmingham y aun de
Londres, cuando tas ftbricas arrojan
aquellas oleadas de millares de obre-
roa sucios, andrajosas, embrutecidos
por el abuso de los licores fuertes.
Debemos hacer constar, sin embar-
go, la solicitud con que el Gobierno
ha procurado en todo tiempo mejo-
rar la existencia material de los ar-
tesanos, y así sucede que casi b^os
los artículos que constitujen el prin-
cipal alimento de las clases popu-
lares, se hallan exentos de pago de
derechos. La aristocracia inglesa qui»-
re, ante todo, qus el trabajador aU
alimentado, fro nada más. La bea-
tit de oun debe tener faena para
tnbajar, IIstmuI» iitM» ^^y»
_.'i:jittzed by ^
iÍ»Mn del «no
yCoogTe
ingl
BQ utilidad j su gfranjería. Quien no
je et peligro de este régimen, está
ciego, porque es ckro que llegaii una
hora en que U bestia conocerá que es
hombre y arroj ara 1 a carga. — Kl inglés ,
obserrado j estudiado en el bogar do
méstico, en la familia, presenta tam-
bién un tipo j un caricter que le son
propios. El derecho de prímogenitura
existe alH,en toda su extensión; la pro-
piedad es en algún modo inalienable;
de suerte q^ue, para comprar una tierra,
es necesario comprar también el titulo
i la cual va casi siempre unido.' Si un
lord ó un opulento hacendado tiene
hijos varones, así que éstos van cum-
Shendola edad de 2l afioa> los Uama y
n dice: «Tú, que eres el primogénito,
heredarás mis títulos ; todo lo que jo
poseo; asi lo quiere la ley inglesa: tú,
que eres el segundo, seras militar; jo
te compraré un grado en et ejército;
tú, que eres el menor, irás á Calcuta
6 i otra posesión brítánicaj jo te daré
una pacotilla, harás tus negocios, te
enriquecerás, regresarás á Inolatub-
BÁ á los 40 años; comprarás entiJuces
un lítalo é irás á sentarte en la Cáma-
ra de los Lores, al lado de tu hermano
mayor.* En cuanto á las jóvenes, si no
encuentran un esposo, no sólo rico,
sino con títulos, no lea queda otro re-
fugio que loe conventos o monasterios,
á menos qne no prefieran envejecer,
bajo el nombre terrible de tUt, en la
casa pat«ma. T hé aquí llegada la
ocasión de decir algunas palabras so-
bre la condición de la mujer en Ih-
oláterra, y de destruir algunos er-
rores tan grandes como inveterados.
Créese generalmente que en la fami-
lia inglesa la mujer desempeña un
papel seenndario, y no es cierto. En
ningún país del mundo se encuentra
la posición de la mujer mejor, deter-
minada, más claramente definida, que
entre los ingleses. La madre de Fami-
lia, JA sea noble, jra burgesa, no se
ocupa más que de los cuidados del
interior, mientras que el marido te
«horra toa quehacerea de los negocios
de fuera, j jamás le comunica el me
ñor detatle sobre este punto. La mu-
jer, por BU parte, educada según la
tradición nacional, no pregunta nun-
ca nada sobre aquellaa cosas que de-
ben serla extrañas. Si es bastante
lica, ni aun se ocupa det interior, de-
t'ando este cuidado á una ama de go-
liemo. En cuanto á la influencia mo-
ral que ejerce, es tanta ó quizás ma-
jor que en otros países de Europa,
en donde las oblif^ciones de la ma-
dre de familia están incontestable-
mente mal definidas, y en donde se la
▼e constantemente mezclada' en los
asuntos comerciales ú otras ocupacio-
nes, sin tener asignado en la sociedad
un a0cio concreto. La ventaja, por to
tanto, se encnentra desde luego de
parte de la madre de familia inglesa,
la cual no ha conocido nunca as di-
ficultades é inconvenientes que ofrece
la vida pábtica. Se dice también que
eada ftmilia inglesa vive en el más
eompleto úilamiento, retirada en sf
amweoDiomiuwlbrtelMa: «nafee*
IÑGL
to, las reuniones son raras en aquel
país, á mán(» que no tengan un ob-
jeto político, j aun en estos casos ex-
cepcionales, no se mueven tos ele-
mentos de la vida pública como
mueven V se combinan en otras par-
tes, Bn 1848, se inaurreccionií el pue-
blo de Léndres; millares de obreros,
reunidos en* uno de los barrios de
aquella populosa capital, amenazaban
atentar seriamente contra ta seguridad
Eiblica; pero así que los relajes de
dndres dieron las seis de la tarde,
toda aquella enfurecida muchedum-
bre se dispersó como por encanto. ¿Qué
era, pues, lo que atti había ocurrido?
¡Habían recibido los grupos alguna
carga de los Aoriegnarú (guardias de
á caballo}^ Nada de eso; era la hora de
tomar el té, y el obrero, rutinario por
carácter j. esclavo de las necesidades
materiales, había ido á encerrarse en
las tebemas, olvidándose por completo
del objeto del motín. Es esencialmen-
te positivo el profundo, el religioso
respeto que el pueblo inglés profesa á
la lej; la vara negra de un jefe de po-
licía baste para msotver un grupo, y
no se ha oído jamás que haya habii^
Juien ss resistiera al mandamiento
e aquel humilde magistrado, Pero es
preciso que los legisladoras y las per-
sonas encargadas de la ejecución de
las leyes permanezcan ñiles al culto
de la tradición, aun á las costumbres
más vulgares. As! el lord chanciller
sería considerado como un profano, si,
en el ejercicio de sus ñmciones, no
llevara puesto la peluca ■ tradicional
que, por sí Bola, constituye la mitad,
cuando náéoos, de su autoridad origi-
naria. Los jueces y los abogados no
ejercen sin peluca: será muy grotesco;
pero la tradición queda de esta Buer-
te mantenida en toda su fuerza, y en
Inqlatkrba. ha reinado siempre de
una manera tan despótica y absoluta,
que, en nuestros días, los hombres de
Estado se ven obligados á invocarla
para obtener las retormas más útiles
y necesarias. Eso que se ha convenido
en llamar el de eomm, ejerce también
una grande influencia sobre la socie-
dad inglesa. Cuando los ingleses han
evitado el iAocÍi»f (chocante) creen
hallarse á cubierto de toda tacha, por-
que el tiaeíiny sirve para expresar
todo lo que podría herir las conve-
nienciaa sociales, lo que nosotros lla-
mamos f¡ ridicitlo. La mujer inglesa,
además de sus eualidades físicas, que
son excelentes, es buena, afectuosa,
caritativa, y, después de la ñancesa,
la más afable del universo. — El inglés
es alto, delgado, rubio, inteligente, sa-
gaz, valeroso, idólatra de su indepen-
cia y amante de su tradición : orgu-
lloso de sus instituciones liberales, no
estima más que aquello que pertenece
á su patria. Un embajador extranjero
decía : «en todas partes, la pobreza es
una desgracia; en iNSLATsaSA, un
crimen.* No hay país en el mundo en
donde menos rubor cause el pedir y
recibir dinero. La seriedad fiemática
cine, generalmente, caneterii» i loa
inglwM, hace qne n les ja^« mal
INGL
117
á primera viste; pero cuando conceden
BU amisted, la hacen sin reserva y sin
dolo. La patria y la familia absorben
por completo todas sub afecciones:
hay en el fondo de su carácter una
extraña mezcla de generosidad, hu-
manidad, codicia T egoismo. Como
cosmopolitas y pródigos, recorren to-
das las regiones del globo buscando
un remedio contra el tplem 6 melan-
colía negra que los devora, causa de
tantos suicidios. Las claaes inferiores
se entregan á la bebida y el número
de los criminales condenados es ma-
yor en INSL1.TEBKA que en ningún
otro de loB Estados de Europa. La
gravedad y el desden nacionales tien-
den á desaparecer, de algún tiempo á
esta parte; el Gobierno miemo, sepa-
rándoBe de la senda del aislamiento y
det exclusivismo, procura acortar las
distencias que separan á los pueblos,
fiivorecien4o con su poderosa influen-
cia y eficaz iniciativa las relaciones
íntomacionaleB. En efecto: en 1851
dio de ello noble ejemplo á todoa los
países de la tierra, abriendo un gran
concurso á las artes, á la industria, á
todas ta producciones del genio huma-
no; espectáculo verdaderamente gran-
dioso que constituye uno de sus me-
J'ares timbres, j que ha sido más tar-
;e dignamente imitado por otras na
ciones ; luchas magnificas , en que*
vencedores y vencidos pueden estre-
charse fraternalmente la manos; san-
tas victorias que, sin coster una lá-
grima, sin derramar una sola gote de
sangra, han inaugurado la nueva era
de la fraternidad de los pueblos. Pero
el organismo interior de la familia in-
glesa exige de nosotros una palabra
más.
37. Vida i%tima.~-PoT lo que se r»-
fiere á la vida íntima de las clases
acomodadas, puede decirse que el in-
glés ha copiado su vida del árabe,
raza única en materia de procurarae
goces. El matrimonio en Inolatbbra
no se junte jamás en una misma es-
toncia y en un mismo lecho, sino para
los fines del amor. Fuera de dichos
casos, vive en habitaciones inmedia-
tas; pero distintas, cuya separación
conviene á ta salud, á las aficiones, á
los hábitos ó á loB achaques de cada
uno, evitendo así ta presencia deciev
toa hechos de la vida real. Podrá d»-
cirsé que teles hechos son naturales,
pero nadie ignora qne la naturaleza
tiene inconvenientes, que son contra-
ríos á las fantasías de un deseo amo*
roso, porque no hay nada tan fantás-
tico como las aprensiones del deseo.
¿Cuántas y cuántas veces no consiste
nuestra felicidad en una aprensiont
El matrimonio no ve allí lo que no de-
bería ver ningún matrimonio; ni oye .
tempoco lo que un matrimonio no
debe oir. Es evidente que eu la vida
íntima del hombre y la mujer, hay
muchas cosas que deben dejarse al fe-
liz secreto de la inorancia, y esto dis-
creción no es posible sino en el síata-
ma de los árabes, que es el sistema de
los ingleses. La ingesa ss levanto por
I4 mañana j 99 encUTra «n su tocador,
Digitized by
Laoogle
118
mGL
en donde el marido do puede entrar
sin penojeo de bu mujer. Loa ingleses
ven í suB espúBaB cuando ;a están sde-
rezadss, pudiendo conservar indeflni-
■ damente las yirg^nidad de sus ¡luBÍo-
nes, por lo cual se Íib dicho con razón
qiw «las inglesas no dejan ni)nca de
ser novias.* Respecto de lo que suce-
de en otros países, no es necesario ta-
blar. Un hombre se casa con una mu-
jer, que él llama un ¿ngel, ; acaso
acontece que el ¿ng^I amanece con un
párpado legafioBD, haciendo caso omi-
so de ciertas flaquezas j hasta de cier-
tas lÍTÍandades de temperamento, por-
que el temperamento de cada cual tie-
ne también sus liviandades. Aquella
mujer será tan áo^l j tan deidad
como su esposo quiera; pero es algo
raro ver á una deidad con legafias.
¡Cuántos maridos no están hastiados
de sus mujeres al octavo dia del casa-
miento! ¡Cuántas mujeres no están
hastiadas de sus maridas al tercer dia
de BU matrimoniol La situación de di-
chos casados es la siguiente: la des-
ventura, bí se toleran; el divorcio, si
no Be BU^n; el envenenamiento j el
asesinato, si acuden al crimen. La
constitución interior de la familia en
Inqlatbhra, el régimen doméstico,
tiene muchas ventajas: 1.', la salubri-
dad j la higiene del matrimonio: 2.',
el decoro y la libertad de la mujer:
3.*, la independencia j la comodidad
del hombre: 4.*, el menor número de
divorcios j de delitos: 5.*, el mejora-
miento de la raza, en virtud de una
idealidad que no puede explicarse;
pero que existe realmente en la meta-
física misteriosa de la imaginación v
del sentimiento. No se sabe el por qué;
pero la alegría, la felicidad v el amor
de los padres aparecen en fa genera-
ción de los hijos. Puede asegurarse
que el sistema interior de la casa in-
demniza al inglés en cierta manera de
las enormes monstruosidades del <5r-
den civil, no menos que de los azares
de una política excesivamente nacio-
nal, apasionada, peligrosa, fantasma
terrible de lo futuro.
Ingle. Femenino. La parte del
cuerpo en que se juntan los muslos
con el vientre.
Etiuolosía, Sánscrito OKJi, laspar-
iBB púdicas; latín, in^ven, las partes
naturales y la ingle; italiano, inquine;
francés, aint (forma que aparece en el
siglo XII, Job, 4441; walon, ine, enez;
piovenzal, lettgtu; esto es, Vengue.
SmUdo elimúlSgico.—Aia. significa-
ción de waLB es la de partes puden-
das, así en sánscrito como en latín.
IngUs, sm. Adjetivo. El natural de
Inglaterra y lo perteneciente i aquel
reino. Se usa también como sustanti-
vo. I Masculino. Bl idioma inglés. H
A LA IN&LBSA. Modo adverbial. Al uso
de Inglaterra. ¡ Un inglís. Metáfora
^miliar. Un acreedor. Mi inolés, mis
INOLK8BS. Mí acreedor, mis acreedo-
' res. U ESTAKIXKNO DB INQLBSBS. Lo-
cucion familiar. Estar lleno de deu-
das.
EmiOLOOfA. Catalán injUt, «; ^n-
c¿s, tmghii; italinno, ifigUit, de A*-
IÑGÍt
giet 6 Angla, nombre de un pueblo
3ue ocupaba lo que es hoj el ducado
e Meckiémburgo, el cual did nombre
á la Inglaterra.
Inglés (Jorqk). Pintor español del
siglo XT, Se distinguió en los cuadros
de historia y en los retratos. Sus prin-
cipalee obras son; los retrato» del mar-
q%ét áe St»li¡¡aña y ás n etpott, j el
reUblo mayor de la iglesia del hospi-
tal de Buitrago.
InglAs(JoeÉ]. Pintor español, dis-
cípulo de Bicharte, que nació en Va-
lencia en 1718 7 murió en 1786. Fué
subdirector de la Academia de Valen-
cia, j dejó en aquella ciudad algunos
cuadros de mérito, como son: Za Vir-
gen de let Detamparadot j NMettra Se-
Hora del Rotario,
iBglenmmo. Masculino. Defecto
que consiste en emplear en «1 lengua-
je voces á construcciones propias de
la lengua inglesa.
loglate. Masculino. La línea obli-
cua AÁ cartabón que corta en dos án-
gulos iguales el recto.
Etiuolooía. Iftgle, por semejanza
de forma.
In globo. Locución adverbial, pu-
ramente latina, pera admitida y usa-
da en todas las lenguas romances,
que significa «h globo, en maea, en
conjunto.
Inglonumlft. Femenino. Pasión
por todas las cosas inglesae.
Inglorioso, sa. Adjetivo. No glo-
rioso.
EriuoLOofA. I» privativo y ghrvh
to: latin, ingl6ri^tu, que vive sin glo-
ria; francés, vngloñeua, sisólo xiv.
loglouble. Adjetivo. Lo que no se
puede glosar.
EtiuolosÍa. 1% privativo y ghtt-
hU; catalán, inglot»6le.
Ingl avies. Masculino. Zoología.
Parte del cuerpo de los mamíferos
comprendida entre las ramas de la
mandíbula y la cima de la laringe.
EriuoLoofA. Latin inglAirtet, buche
I las aves, en Columeía; estómago,
i Apuleyo; det«, en, dentro, j gvla,
garganta. (Db Miquel^ t Mokaktb.]
Ingobernable. Adjetivo. Que no
puede gobernarse. |¡ Metáfora. Indó-
cil.
BriHOLOafA. In privativo y gober-
nóle: catalán, ingobernable; francés,
ingoncemable.
Ingofia. Femenino. Especie de be-
bida muy agradable fabricada con el
zumo de una fruta, Sn Senegambia.
Ingraduable. Adjetivo. Que no
puede graduarse.
EriMOLoaÍA. 7« privativo y ynwíwi-
ble: catalán, ingradnable.
Ingradaadamente. Adverbio de
modo. Sin graduación.
BriKOLOafA. Ingradnada y el sufijo
adverbial mente.
Ingradnado, da. Adjetivo. Que no
está graduado.
Ingramatical. Adjetivo. Que no
se acomoda á las reglas gramaticales,
Etimología. /» privativo y ^íwm-
íieai: francés, ingrammatic&l.
Ingramaticaimente. Adverbio de
modo. De una manera ingramatical.
ÍKGIl
EtuiolooIa. Tngranutieitl y el sufi-
jo adverbial mente.
Ingratamente. Adverbio de mo-
do. Con ingratitud.
ErnioLoeÍA. Ingrata y el sufijo ad-
verbial mente: catalán , tngmtament;
francés, in^íement: italiano, úigré-
tamente; latin, ingrñti, sin gracia, sin
Ingratísimaneate. Adverbio de
modo superlativo de ingratamente.
Ingratiaimo, na. Adjetivo aupeí^
lativo de ingrato.
BTiUoLOdÍA. Latin ingrátitUmim;
catalán, Í»graHttim, a.
Ingratitad, Femenino. Desagra-
decimiento, olvido ó despracio de los
beneficios racibidos.
EriuOLOOfA. Ingrato: latin, ingrSlí-
tSdo; italiano, ingratilndine; francés,
ingratitnde; provenzal y catalán, m-
gratitnt.
Ingrato, ta. Adjetivo. Desagrade-
cido, el que olvida 6 desconoce los
beneficios recibidos. | Desapacible,
áspero, desagradable.
BtiuolooÍa. /«privativo y grato:
latin, ingrituí; italiano, ñufrnto; fran-
cés, provenzal y catalán, tngrat.
Ingre. Femenino anticuado. In-
QLB.
Ingrediente. Masculino. Cual-
quier cosa que entra con otras en al-
r compuesto, como remedio, bebi-
guisado, etc.
ETiuoLoaÍA. Latín ingridUiu, ta-
grUdíenttt, el que entra, participio de
presente de íngridi, entrar en; de in,
en, dentro, ygrildi,ir, marchar: cata-
lán, ingredient; francés, ingréditnt; ita-
liano, ingrediente.
Sentid etimológico. — 1, Inqsbdtbn-
TB significa: «el que entra,» aludien-
do á que es el simple que entra en la
composición y aderezo de alguna cosa,
2. La definición de la Academia,
que va al frente, ea inmejorable,
3. La voz del artículo tiene un uso
frecuente en el lenguaje metafórico,
como cuando decimos : «el buen ape-
tito es el gran inqsxdientb de los
guisados:» «la alegría de la salud es
el gran inosbdibntb de las diversio-
nes:» «el contentamiento inefable de
una conciencia pura, la hermosa sen-
cillez de la virtud, el candor de un
deseo virgen, son los primeros inqkb-
DiBNTBS en los manjares del espíritu.»
Ingresable. Adjetivo. Que puede
ingresar.
Ingresar. Neutro. Entrar una per-
sona o cosa donde hay más individuos
de BU especie, ó en un sitio destinado
á depósito.
BTiuoLoaÍA. Ingreto; eatalan, w-
grettar.
Ingrasion. Femenino. Inqrbso.
ETUioLoaÍA. Latin ingretrío, forma
sustantiva abstracta de ingrettn», in-
greso: francés, ingrettio*.
Ingreso. Masculino. Entrada, por
el espacio por donde se entra en algu-
na parta. (Acción de ingresar. ] Kn-
TRADA, por principio. Jj El caudal que
entra en poder de alguno, y que es
de catgo en las cuentas. | Pot sa al-
..'igitized by
Cjoogle
INHÁ'
BtiuolooÍa. Latía tii^rAiw, «I-
j/raita, entrada, principio, Btmétríco
de mgrettum, el t^ue ha entrado, su-
pino de ngrídi, ingresar; de M, en,
dentro, j grMi, ir: catalán, vigrét;
italiano, wgreue.
Inpilltfr. A.ctÍTo anticuado. Aau-
UK.
lofnuuixo y Rivero (Pbdbo de)
Prelado, teólogo y canonista español,
DaturaJ de Asturias. Fué diputado en
las Cortea de Cádiz, donde manifeetij
eus opiniones puramente monárqui-
cas. A la vuelta de Femando VII, ob-
tuvo el obispado de Zamora j después,
el arzobispado de Toledo, ae! comolaB
dignidades de decano del Consejo di
Bstado j la gr&n cruz de Carlos III,
AsistiiS al conclave en que aalii5 elec-
to Gregorio XVI; empezó á levantar
en Toledo, junto i la parroquia de
San Andrés, un magnifico edificio que
destinaba ¿ seminario conciliar, el
cual no Uegd á concluirse, y que fue
luego destruido, j murió .en dicha
ciudad en 1836, retirado, 6 causa de
BUS opiniones políticas.
Inguinal. Adjetivo. Anatonia. Le
que se refiere i las ingles, 6 corres-
ponde aellas, COmoyAíHMÍS INdUINAL,
aparato 6 vendaje inouihal. Q Canai.
iMOüiHAi.. Bspecie de canal situado
sobre el pliegue de las ingles, oblicuo
de alto aoajo, de atrás h^sia adelante
j de dentro hacia ñiera. | Hbrnia in-
auiNAL. Hernia que se forma en el
canal del mismo nombre. Cuando el
tumor no está más que en las ingli
lo denominan kemia ¿uionoCfle, que
nosotros llamamos imquinal 6 incom-
pleta, aludiendo á que no cae en el
eacroto. (Pakeo, VI, 1i.)
BTiuOLOaÍA./wb: latín, in^ntiMÍú;
italiano, m^wmí»; francés, m^mnal.
Inguinaria. Femenino. Botánica.
Planta parecida al poleo, que se usa
para aplacar los dolores de las ingles
Btiholooía. Inguinario.
Inguinario. Inodinai,.
BnuoLOofA. Inguiml: catalán, iit-
jMnari, a,
Ingórgitable. Adjetivo. Que se
puede ingurgitar.
IngnT|fitacion. Femenino antii
do. MedieiM. La acción j efecto de
ingurgitar,
BnuoLoaÍA. Ingurgitar: francés, i«-
gmrgitation,
ugnrgitar. Activo anticuado. Bn-
gollir.
EtuolooIa. Latin iMgwrgiOire, en-
gullir; de in, en, j gvirgitlire, forma
verbal ficticia de gwrget, abismo; ita-
liano, ingorgare, ñigwgitare; francés,
ingurgitar.
Ingustable. Adjetivo anticuado.
Lo que no puede d no se puede gustar.
BruoLOofA. In negativo y giataile:
catalán, ingiutaile; latin, ingattiViUt.
Ingvj. Véase Fbbt.
InC&bil. Adjetivo. Falto de habili-
dad, talento é instrucción. D El que no
tiene las calidades j condiciones ne-
cesarias para hacer alguna cosa. [ Fo-
rente. El que por alguna tacha 6 deli-
to no puede obtener 6 servir algún
cargo, empleo 6 dignidad.
INHA
BmiOLOOÍA. In privatiTO v idül:
latín, inhSliílu; italiano, tK¿}ttf; fran-
cés, ínhaMle; catatan, ütidóH,
Inhabilidad. Femenino. Falta de
habilidad, talento 6 instrucción. || Fo-
rente. Defecto 6 impedimento para
ejercer ú obtener algún empleo ú
oficio.
EriyoLoaÍA. Inhábil; provenial y
catalán, iniabiUtat; francés, i»inbih-
té; italiano, inhaHUli.
Inhibilisimo, ma. Adjetivo eupeí
lativo de inhábil.
Inhabilitación. Femenino. La ac-
ción y efecto de inhabilitar.
ETivoLOdÍA. InhabiUtúir: catalán,
inhahiUtacitS.
Inhabilitadamento. Adverbio de
modo. Sin habilitación.
ErtuoLoaÍA. InheMUtad» y el aufij<
adverbial mente.
Inhabilitado, da. Participio pasi-
vo de inhabilitar.
EnuoLooÍA. InhahiUtar: catalán,
inhabilitat, da; francés, inhabilité; ita-
liano, inabilitaío.
Inhabilitado r, ra. Sustantivo y
adjetivo. Que inhabilita.
Inhabilitamiento. Masculino an-
ticuado. Inhabilitación.
Inhai>ilítar. Activo. Formte. De-
clarar á uno inhábil ó incapaz
cer ú obtener algún empleo ú oficio.
II Imposibilitar para alguna cosa. Se
usa también como recíproco.
Btuiolooía. Inhábil: catalán, inha-
bilitar; francés, inhabiUter; italiano,
iiubiUlare.
Inhábilmenta. Adverbio de modo.
Sin habilidad.
BTiuoLoaÍA. Inhábil y el sufijo ad-
verbial mente: catalán, iiufií^nmf,' fran-
cés, inhítbilenmt; italiano, ütabibnente.
Inhabitable. Adjetivo, Lo que no
es habitable.
£Tiiioi.oafA. In privativo j haHta-
ble: latín, iniitbtlS&ílit ; italiano, in-
abitttbiíe, inabitemle; francés y catalán,
inhabitable.
Inhabitacion. Femenino. Falta de
habitación.
Btuioldoía. Í» privativo y habita-
don: latin, inhüituth; francés, inha-
hitation.
Inhabitado, da. Adjetivo. Lo que
no se habita.
BtiuolooIa. In privativo y habita-
do: latin, inhdbitaítu; italiano, inhaü-
tato; francés, inhabil¿; catalán, üthabi-
tat, da.
Inbábito. Masculino. Falta de há-
bito.
ETiuoLoaÍA. In privativo y hábito:
francés, úthaÜtude.
Inhabitaado, da. Adjetivo. Que
no está habituado.
BTiuoLoaÍA. I» negativo y habi-
tuado: francés, inhabitiU; siglo zvi, en
Pasquier,
Inhabitual. Adjetivo. No habi-
tuado.
BriuoLoaÍA. In privativo y haii~
ínal: francés, inhabtiitel.
Inhabítualidad. Femenino. Falta
de hábito.
Inhabitualmente. Adverbio de
mudo. Sin habitualídad. ¡
INHI
119
BmioLoaU. Inhébilual j el sufijo
adverbial «unte.
InhalaríoB. Femenino. Botáitica.
Acción de penetrarse los plantas del
aire y de los fiúidos, en medio de los
cuales viven. O Didáctica. Acción de
aspirar. || Medicina. Absorción, por
respiración, ora de vaporea de éter 6
de cloroformo, con el onjeto de produ-
cir la insensibilidad, oía de ciertas
aguas minerales en algunas enferme-
dades de las vías respiratorias.
BtimoloG'Ía. Inhalar: latin, inháli^
íia, acción de introducir un olor; fo^-
ma sustantiva de inhsiatnt, inhalado:
francés, inhalaiion.
Inhalante. Adjetivo. Anatomía y
fitiologia. Que aspirad absorbe. | Va-
sos INHALANTES. Vasos cuja Bxisteu-
cía se suponía, para explicar los fenó-
menos de la absorción; pero la obser-
vación ha demostrado que no existen.
EriHOtoaÍA. Inhalar: nances, ñtXt-
lant:
Inhalar. Activo. Fitiologia. Aspi-
rar ó absorber por inspiración.
BriuoLOdÍA. Latin inhatSre, soplar
en ó sobre, en Lactancío; emialar, eo
Cicerón; de in, en, sobre, dentro, y
halire, soplar; francés, inialer.
Inhalt. Masculino. Profesión de fe
de los católicos v de loe protestantes
bajo Carlos V. (La VDAlS.f
Inhallable. Adjetivo. Difícil de ser
hallado.
Inhartable. Adjetivo. Insaciable.
Inherencia. Femenino. Fitoto/ta.
La unión de cosas inseparables por su
naturaleza, ó que sólo se pueden se-
parar mentalmente y por abstracción,
como la cualidad en ia sucrtancia,
como el modo en la esencia, como el
contomo en la figura, como la línea
en el contomo, como el juicio en el
pensamiento, como la verdad en el
juicio. La INHERENCIA hace en filoso-
fía lo que la adheiion hace en física,
Suesto que la inherencia liga por
entro, como la adhesión liga pof
fuera.
ErniOLoaÍA. Inherente: c&tnWji, in-
herencia; francés, inherente; italiano,
inerenfa.
Inhearente. Adjetivo. Filoto/ía. Lo
que por su naturaleza está de tal ma-
nera unido á otra cosa, que no se pue-
de separar, en cujo sentido se dice*
q^ue la gravitación; esto es, la tenden-
cia hacia un centro, significa una pro-
piedad inherente á la materia.
BTiHOLOofA. Latin inhtereni, inha-
rentit, participio de presente de inhm-
r?re; de í», en, y harere, estar unido:
italiano, inerettie; francés, inh&enl;
catalán, inherent.
Inherentemente. Adverbio de mo-
do. Con inherencia.
Btiuolooía. Inherente y el sufijo ~
adverbial mente.
Inhestar. Activo. Enhestar.
Inhibición. Femenino. Foreme. La
acción y efecto de inhibir ó inhibirse.
EriuOLOofA. Inhibir: latin, inhí^
tío, acción de recular, forma sustanti-
va abstracta de inhil/ília, inhibido;
francés y provenzal, inhibition; cata^
lan, inhibwió; italiano inihit '
■üjitizecl by ^
r^íitóoogle
120
INIIO
lahibido, da. Participio pasivo Ao
inhibir, j Adjetívo. Fortnií. Lo que
ea obieto de inhibición, como jitei in-
hibido.
BriuOLoaÍA. luÜhie: latín, Í*AUi-
t%t; catalán, inhibit, da; francéa, m-
kihé.
Inhibir. Activo. Fortntt. Impedir
que un juez prosiga en el conocimien-
to ds alguna causa. Se usa también
ner, impedir, estorbar, imponer un
castigo; de », en, j ktbírt, tener: pro-
Tonzal ; catalán, wkiHr; francés, in-
kiber.
InhibitoriamsDte. Adverbio mo-
dal, Fortnti. De un modo inhibitorio.
BTiuoLoaÍA. I%hibitoTÍa y el sufijo
adverbial mm/«.
Inhibitorio, ría. Foraue. Adjetivo
que se aplica, al despacho, decreto 6
letrasque inhiben aljuez. Se usa tam-
bién como sustantivo en la termina-
ción femenina.
BtiuolooCa. Inhibir: francés, inii-
Htoire; catalán, inhiUtoria, a.
Inhiesta. Femenino provincial. £1
pueblo sentado en un acirate ¿ que se
sube desde un valle.
BnuoLoafA. Jniiaío.
Inhieito, ta. Adjetivo. Enhiesto.
Inhoneatamente. Adverbio de mo-
do. Dbshonkstaubntb.
Btiholooía. Latín inilfnhli; italia-
no, átoiuttamete: catalán, tmitmttt»-
wtent.
InhoBCStidad. Femenino. Faltado
honestídad 6 decencia.
EtiuolooCa. In privativo y ionetti-
dad: latin, ínklkettat é Ufánatitíe;
italiano, inonettA.
Inhonesto, ta. Adjetivo. Desho-
nesto. I Lo que es indecente é inde-
Etihoumiía. In privativo ; ktmttto:
latin, VitAAtAítu; italiano, tnotutic;
catalán, inhonttt, a.
Inhonorabilidad. Femenino. Cua-
lidad délo inhonorable.
BriuoLoaU. Inhonorable: latin, Ik-
hXnór&íio, deehonor, en san Jerdni-
mo.
Inhonorable. Adjetivo. Que no
merece honor.
ETiuoLOofA. /* privativo y honora-
ble: latin, inhdndrmiit é UhikirStnt;
italiano, inonoraio; francés, inhoKOr¿.
Inhonorablemente. Adverbio m
dal. De un modo inhonorable.
ETiuoLoofA. Inhonorable y el sufijo
adverbial mente.
Inhonorar. Actívo anticuado. Dbs-
HON&ÁB.
Etiholooía.. Latín ínhXnorSre. (Ter-
tulia no.)
In honor iflcam ente. Adverbio mo-
dal. De un modo inhonorífico.
ETiuoLoaÍA. Inhonorifica y el sufijo
adverbial mente.
Inbonorifico, ca. Adjetivo. Que
no es honortflco.
ETmoLOOÍA. In privativo y honerí~
Jíeo: latin, ínAJfwrí/ie**.
Inhospedable. Adjetívo. Inhospi-
table.
BnifOLOOÍA. Latin inkotpílaUt, de
M, no, T hotp^lü, hospital; italiano,
inetpitate; minees delaigloxvi, inhot-
pitable.
Inhospitable, Adjetívo. Poética.
Lo inhospitalario.
Inhospitablemente. Adverbio de
modo. De una manera inhospitable.
Btiuolooía. Inhotpiíabk y el sufijo
adverbial »ent«.
Inhospital. Adjetívo. Inhospita-
lario.
Inhospitalariamente. Adverbio
modal. De un modo inhospitalario.
Btimoumía. Inhotpiialaria y el su-
fijo adverbial mente: francés, inho^-
taliirement; latin, fnhoipiaRter.
Inhospitalario, ría. Adjetívo. Fal-
to de hospitalidad. | Poco humano
para con los extrafios. | Lo que uo
ofrece seguridad ni abrigo; así se di-
ce: playa inhospitalaria, etc.
Btimolooía. InhotpitabU: flanees,
inhoepiialier.
Inbospitalidad. Femenino. Falta
de hospitalidad.
BtiuolooIa. In privativo yhotpita-
lidad; latin, who^tiUtae; italiano,
inetpitaliti; francés, inhoepilaUté; ca-
talán, inhotpitolitat.
Inhostil. Adjetívo. Que do ea hos-
til.
BriHOLOofA. In privativo j hotlil:
francés, inhoetile,
Infaostilidad. Femenino. Falta de
hostilidad.
Inhostilmente. Adverbio de modo.
Sin hostilidad.
Etiuolooí A. InhettH y el sufijo ad-
verbial mente.
Inhumación. Femenino. Acción i
efecto de inhumar.
EtiuoloqU. Inhnmar: francés, la-
hMmalion.
Reteia Met^rÍca.—\. Los persas y
los egipcios la practicaban, aunt^ue-
no les era desconocida la cremación
de los cadáveres; pero los primeros
temfan profanar el fuego, que consi-
deraban como una divinidad; y las se-
gundos, que lo creían una fiera 6 una
bestia inanimada, se abstenían de em-
plearlo para este fin, pues sus doctri-
nas les prohibían entregar í laa fie-
ras los cadáveres.
2. Los griegos de los primeros
tiempos inhumaban los muertos. Hér-
cules introdujo la costumbre de que-
marlos, usanza que ya estaba en vigor
en tiempo de la guerra de Troya y
que después fué general. Esto no obs-
tante, no rODunciaron por completo i
la INHUMACIÓN, que en tiempo de Pla-
ton aun se practicaba, según la conve-
niencia de las familias.
3. Los romanos princii^iaron por
inhumar los muertos: los quemaron
desde tiempos de Numa , pero
abandonar la inbumacion, cuyo uso
se conservó entre algunas familias,
&un en la época de los emperadores.
Los muertos por el rayo, y los niños
que perecían antes de echar los dien-
tes, eran inhumados.
4. La INHUMACIÓN se conservd en
Roma para los pobres plebeyos í
medida de economía. Sus cadáveres
se arrojaban en una especie de cister-
imiu
nu, qufl servían do fosa oomun, y qud
estaban situadas en los eubnrbiot 6
afueras de la ciudad. Hubo macho
tiempo en Homa una de estas sepul-
turas en el monto Bsquilino. Los neos,
los ciudadanos de la clase media, los
esclavos y los libertos de las casas
grandes, eran quemados.
5. Esta costiunbre príncipid ^por>
derse en tiempo de Teodosio el Ch'tn-
de, y se perdió por completo en el de
Teodosio el /iww.
6. Semejante revolución se atribu<
ye al cristianismo. La doctrina de la
resurrección de lo» muertos y el te-
mor tal vez do quemar el catuver de
algún santo, destinado después i con-
servarse en reliquias, fueron cansas
bastantes para volver i la inhuma-
ción, que llegó & ser la regla invaria-
ble de los pueblos cristianos.
7. Los galos, en la época de la con-
quista romana, quemaoaD loe cadá-
veres, costumbre que aun se práctica
en la India,
8. Entre los antiguos, la timuMA-
CíOK se verificaba aliado de los cami*
ó en los campos. Así se hizo tam<
bien en algunas naciones modernas.
9. Hacia el siglo ix, ó cuando más,
el z, el deseo de ser sepultado en tier-
ra sagrada hizo nacer el uso de las
sepulturas en las iglesias y ante-
iglesias.
10. Ksto sistema de enterrar á los
muertos llegó á ser sumamente funes-
to á los vivos, y en el siglo pasado so
esteblecieron numerosos cementerios ■
en las afueras de las poblaciones, que
deben bendecir y consagrar las auto-
ridades eclesiásticas.
11.' El sistema de INHUMACIÓN vuel-
ve & ser considerado funesto, sobre .
todo en las grandes poblaciones, y el
de cremación de los cadáveres va ga-
nando terreno; principalmente, en
ciertas naciones extranjei^.
12. Las leyes de'terminan las for-
malidades y solemnidades que re-
quiero toda INHUMACIÓN, asf como laa
penas en que Incurren los que eluden
ó infringen su cumplimiento.
lahamanamente. Adverbio de mo-
do. Con inhumanidad.
HTiMOLoaÍA. Inkvmana y el sufijo
adverbial mente: catalán, i*h*man€~
ment; francés, inhnmainement; italia-
no, innmanamente; latín, Iniñmani.
Inhumanidad. Femenino, Cruel-
dad, barbarie, falta de humanidad.
Btimolooía. Inhnmtno: latín, tnhs-
maníUt; catalán, inivnanitaí; fnn-
cés, inhumanü/; italiano, inimani/a.
Inhumanísimo, ma. Adjetívo su-
perlativo de inhumano.
Etimología. Latín inhwnanitttmnt.
InhumanÍEable. Adjetivo. Impo-
sible 6 difícil de ser humanizado.
Inhumano, na. Adjetivo. Falto de
humanidad, bárbaro, cruel.
ETiMOLOofA. In privativo y Aiww-
no: latin IftASmSttM; italiano, miwim-
MO; francés, inhimain; catalán, inhit-
m¿, na.
Inhumar. Activo. Dar sepultura.
EtiuolooIa. XnhIimSre, poner, bajo
tierra; de in, en, y himSr*, toma ver-
Digitized by
L.OOgl6
INIC
bal de Mmm, el suelo; italiano, whi-
Morv; &«ac¿a, wAwnur.
SmoMiMU.. /ftAMNOf, tuterrar. B»-
ttrrar es el acto material de poner 6
meter entre tierra una coaa. ínhvMor
es enterrar con laa ceremonias reli-
Sioua, con los honores _|ilQsbre8, los
e la sepultura. Se tntiem todo lo
^ue se cubre en la tierra; pero no se
tnhwKa sino i la persona numana á
Íuien se hacen loa honores fúnebres,
oa ministros de la reli^on imhunan
á los fieles: un asesino mtierr» el ca-
d&ver de uno i, quien ha asesinado.
8e aUiem en cualquier parte; pero
sólo ss imhima en lugares santos, en
los que están consagrados para este
uso piadoso. (CisNrnKGOS.)
IiuciJLbl«. A.djetÍTo. Susceptible de
ser iniciado.
Inicittcioii. Femenino. Ceremonia
6 acción de iniciar 6 iniciarse.
Etimolosía. Iniciar: latin, mUíS-
Ad, introducción, conocimiento que
se da. anticipadamente de los miste-
ríoa de la religión; forma sustantiva
abstracta de nutistia, iniciado: italia-
no, immañime; &&nc^, miliati<m; ca-
talán, ñwÚKÍif.
Inici«dunent6. Adverbio de mo-
do. Con iniciación.
ETUOLOaU. Inidad» y el sufijo ad-
verbial flWNtt.
Iniciado, d*. Participio paaivo de
iniciar • iniciarse. | Adjetivo. Intro-
ducido en sociedades j asuntos secre-
tos. I Informado en las interioridades
de algún negocio, empresa ¿ conduc-
ta, en cujo sentido se dice: inicudo
en U ^íctica del gobierno, en las
tendencias de la diplomacia, en el se-
creto de las negociaciones. \ Díoese
también del que na penetrada en un
cierto ¿rden superior de ideas j doc-
trinas, como cuando decimos; «esti
uficiASO en los arcanos de las cien-
cias. I PoUUitm>. Instruido en loe
misterios de una religión pagana, ad-
mitido en sus ceremonias, como cuan-
do se dice: iniciado en loe misterios
de Eleúsis. | Usase también
sustantivo: un iniciado, los inicia-
dos.
EriuoLOOÍa. Latin ítU^Uiu, parti-
cipio pasivo de MÜiSrt, iniciar: ita-
Üano, WMMfff; francés, iniiU; cata-
lán, Í*tcUt, M.
Inicial. Adjetivo. Todo lo que se
refiere al principio de las cosas, como
cuando decimos: «la marcha inioul
de las enfermedades;> <el caricter ini-
cial de los fenómenos.) | Velocidad
IMICUL DI UN FROirKOTIL. J¡£tti»ied.
La velocidad con que recorre una lí-
nea sensiblemente recta, al salir del
eafion, | Lbtra inicial. CaUgra/ía i
mpren/». La letra ma^fúsoula con que
se principia un nombre propio, "~
capitulo, un }>erfodo. H Pastícola
OíAL. Gramática. La partícula que se
pone delante de los vocablos radica-
les, como elemento de composición,
con objeto de modificar su sentido,
según vemos en ¿«icomponer, dirpo-
ner, fMponer, «sponer, en donde ha-
llamos que los elementos da, dit, im,
M, son partículaa tHloULBS. Q Femé-
INIC
niño plural. Las iniciales. Las pri*
meras letras de un nombre propio,
como cuando se dice: «en tal inscrip-
ción aparecen unas iniciales.* Q Ci-
vilización inicial; teociacia ini-
cial. Sitteneu filotájicot. Civilización
6 teocracia c|ue aparece en el fondo
de la historia, considerada como el
fundamento de las teocracias j civili-
zaciones sucesivas, como la civiliza-
ción de Moisés, 6 bien como la teo-
cracia de los pontífices de la antigua
Persia,
BrufOLoaÍA. Iniciar: latin, 1»Xti3-
lit; catalán, inicial; francés, initial;
italiano, ütitiaU.
Iniciar. Activo. Admitir á alguno
á la participación de alguna ceremo-
nia 6 cosa secreta, enterarle de ella,
descubrírsela. ||8e usa metafóricamen-
te con aplicación á cosas abstractas 6
de fdta enseñanza; y asi se dice: ini-
cias 6 iNioiABSB en los arcanos de la
metaHsíca, en los secretos de las ar-
tes, etc. I Instruir en materia religio-
sa; como «inicias á los paganos en
los santos dogmas de nuestra reli-
gión.> Q Metiera. Dar i entender con
cierta cautela alguna intención, algún
propósito, alffun deseo, como cuando
decimos, hablando de cualquiera: «no
hizo m^ que iniciar sus pensamien-
tos ó sus planee.» | PeUteittao. Ins-
truir en el conocimiento j admitir en
las ceremonias interiores ó ritos BBcre-
toe de una divinidad del paganismo,
como cuando se dice: «se inició en los
misterios de fiaal.»
BTiiiOLoofA. Latin Mfñ'Sre, instruir
en los misterios de Céres j de Baco,
en Cicerón; bautizar é instruir, en
Tertuliano; principiar, en Palladlo;
trazar un camino, en san Jerónimo;
fbrma verbal de iaíítn», comienzo; de
M, en, é tíwM, supino de irt, ir: ita-
liano, initiare; francés, i»itiir; cata-
lán, imieiar.
IniciarM. Recíproco. Tmponei
loe secretos de una secta ó en los prin-
cipios de una ciencia ó arte. | Becibir
las órdenes menores. | Metáfora. In-
sinuarse con precaución; y así deci-
inos: «jra se inicia, ;^a principia á ini-
CtB8E.>
IniciatiTa. Femenino. i>«rw^
litueúmal. La prerrogativa de hacer
proposiciones y proyectos de lev, en
cayo sentido se dice: el derecho de
INICIATIVA corresponde í los diputa-
dos y í los ministros de la corona en
las monarquías parlamentarias.» ¡ £1
hecho de adelantarse á otros en ha-
blar ú obrar, como cuando decimos:
Fulano es hombre de iniciativa; Zu-
ININ
131
taño toma siempre la
Btuiolocía. Iniciar: francés, inicia-
íive.
InidatÍTO, Ta. Adjetivo. Lo que
da principio i alguna cosa.
ErnioLoaÍA. Iniciativc: catalán, í»-
ciatiu, M.
Inicnamente. Adverbio de modo.
Con iniquidad.
Ftiuolocía. Iniena y el sufijo ad-
verbial menU: catalán, inicamtnt, ini-
qmment; francés, iniqñamtni; italiano,
tniqnamenU; latin, Mqni.
Iniono, cna. Adjetivo. Malvado,
injusto.
Etiholosía. Provenzal inie, «nic;
catalán, inicí, ea; francés, ini^ite; ita-
liano, MtfiHi; del latin ini^nut; de M, .
negación, y «qnm, igual: tn-a¡iaa, no
-gual, no justo, no proporcionado.
Iniencefalia. Femenino. Tiralolo-
jia. Estado de los monstruos inien-
cé&los.
BTiHOLOaÍA./xM)(«//aIp; francés,
inieneépkaUt.
Iniencofldiano, na. Adjetivo. Con-
cerniente ¿ la intence&lia:
Inisncéflalo. Masculino. Teraiclo-
gia. Monstruo cu^o cerebro hace her-
^'í en el occipucio.
BriuoLOofA. Griego íviov (imon),
nuca, y au¿falo; tmiaéa, initncJphale.
Inieita, Femenino anticuado. Re-
taha.
Inígnal. Adjetivo anticuado. Des-
igual.
Inignaldad. Femenino anticuado.
Dbsiqualdad.
Inimaginable. Adjetivo. Lo que
> es imaginable.
ETiHOLOaÍA. In privativo é hiui^úm-
ile: italiano, intnvuuiinahiU; francés
y catalán, iniMoaina^.
Inimicicia. Femenino anticuado.
Enemistad.
ETiuoLOofA. «Lo mismo que enemis-
tad.» {Academia, DicciMorto d« 1726.)
«Puesto que se hacía dificultosa tal
empresa por la imimieieia grande que
entre nuestros padres conocía.» (Cbe-
vXntes, ffahUa, libro I, foHo 19.)
Inímicismo, ma. Adjetivo super-
lativo anticuado. ENsuiaofsiuo.
Inimitable. Adjetivo. Lo que no
es imitable.
EriuoLOotA. In privativo é tnuAt-
bU: latín, inimi(3ÍftUt ; italiano, MtÍMÍ-
tííhile; francés 7 catalán, inimiü^U.
Inimitablemente. Adverbio mo-
dal. De un modo inimitable.
BTiMOLOafA. InimiíahU y el suSio
adverbial mente: francés, inimtabU-
ment; italiano, inimitabimenU.
Inimitado, da. Adjetivo. Que no
ha sido imitado.
EriMOLOofA. I* privativo ó imitado:
francés, inimité.
Inimísdad. Femenino anticuado.
Bnbuistad.
Inimprimible. Adjetivo. Que no
se puede imprimir.
BtiuoloqIa. In privativo é imprimi-
blt: francés, iaimprimaile.
Inindiutrial. Adjetivo. No indus-
trial.
BtuiolosIa. In privativo é indni-
trial: francés, inindiutrienx.
Ininflamable. Adjetivo. Que no es
inflamable.
Ininf^iblfl. Adjetivo. No ñisible.
Inimoríable Adjetivo. Que no pue-
de recibir injuria.
Ininteligencia. Femenino. Falta
de inteligencia.
BtiholocÍa. Ininteligente: francés,
imaUeUUenee.
InintelÍKonte. Adjetivo. Que care-
ce de iutel^ncia.
ETiuoLoaÍA. /* privativo á i»ttli~
jente: francés, UmUlUsent.
Digitized by
L-c^ogle
122
INIB
lBÍDt*liffmt«inaato. Adrerbio do
modo. Sin intoUgencia.
EnMOLOOÍA. ikimUlignU j el sufi-
jo «dnrbitl mentí: &&nc¿s, tMtnUlU-
iDiotolipbilidad. Femenino. Ciu-
lidad de lo iDÍnteli^ble.
KnuoLOOÍA. laMUeUgibU: fir«nc¿B,
iúUelUfibiUtí.
InintoUcible. Adjetíro. Lo qne no
es infaJigiMe.
EriuoLoofA. /« prÍT&tÍTo é atíelúi
í¿.l>tin, I»i*UlBfUíRt; italift^o, «w
UÍlifiHU; francés, ÚtiitttllifíiU; eata-
Un, imaiUl-ligible,
Inintaligiiilemente. Adverbio de
modo. De uqs manera ininteligible.
BriiiOLOOd.. Ittinieliyüle j el eufijo
adverbial mmíí: francM, inüilelü^iile-
awU; italiano, iñMtellúii^lmeñU.
iDÍntormitencia. Femenino. Sf»~
áieÍMt, Falta de intermitencia.
Ininterpretable. Adjetivo. Impo-
ñble 6 difícil de int«rpret&r.
BriMOLoaÍA. I* privativo e üilerpn-
UiU: latía, htvtterprilíilHiü, en Tertu-
liano; francés, i»úHerpr¿(abÍe.
biintflrpretado, u. Adjetivo. Que
está sin interpretar.
RriMOLOafA. /Mprívativo é interpre-
tado: latín de san Jerónimo, ínüiterprí-
titmii francés, imnterprété,
Inanteimpcion. Femenino. Falta
de interrupción.
BnuoLoaü.. /«privativo i i*temp-
eieni francés, vtinttrruptio».
Iniaterrapto, t«. Adjetivo. No in-
terrumpido.
BTniOLOo£&. I» privativo é iitterrtp-
t»: francés, imimteirem^.
IninjeotaUe. Adjetivo. Que nc
puede inprectarst.
Iniodimie. Femenino. Terafálofia.
Uonatrnosidad debida i la reunión de
dos individuos por el occipucio.
BtiholooU. Qñego fviov (iniom),
naca, j S1Su|jwí (^dj/ne*), gemelo:
francés, inioáytnU.
Iniodimio, mía. Adjetivo. Ttraie-
¡ofi*. Que presenta el fenémeno de la
inigdimia.
BriMOLOoti.. iModimia.
IniodJmo. Haacnlino. TertUelogia.
Uonstnio por iniodimia.
Etiholoqía. I»ioámÍ4: francés,
Modj/m0.
Iniope. Uasoulino. TeratoloyU,
Uonsfruo con un ojo en el occipucio.
EtiuolooÍjL. Griego it*w(vtiim),
naca, j f^ (!lp*), ojo: francés, ñiicpe.
InioiiU. Femenino. TertttaUtgía.
Presencia anormal de un ojo en el oo-
eipucio.
BrniOLOofA.. Itücpe; francés, i»iopÍ4.
Iniquidad. Femenino. Maldad, ín-
justicia grande.
BiniOLOotL. /«tew; latín IWt^ItM;
italiaao, m^w^; francés, «i^aiM;pro-
venzal, ÑMfwtoí, mujttitat; catalán,
üñaiiitat; burguiñon, tmtnitai.
Iniqalsiniamente. Adverbio de
modo superlativo de inicaamente.
Iniqulaimo, ma. Adjetivo superla-
tivo de inicuo.
Inirrítabilidad. Femenino. Cuali-
dad de lo inirritable.
Inírrituble. Adjetivo. No irritable.
DíJÜ
Imndidal. Adjetivo. Que no eajn-
dieial.
Iqjnramsntado.da. Adjetivo. Que
no ha sido juramentado.
BrtuoLOofa. 1% privativo j jur*-
meñtsdo: latin, injiriÍMi.
ligaría. Femenino. Afravio, ultra-
je de obra <S de palabra. IForente. He-
cho 6 dicho contra razón y justicia. |
Uetéibra. El daño 6 incomotudad que
causa alguna cosa.
BnuoLooU. Provenzal t»;iri«, «a;V
ri»; catalán, mj<ín»; francés, iu^wr»;
italiano, inginn», del latin i»jSnM; de
M, contra, j jni, jMñt. el derecho, la
le^¡ «coea contraria i la justieia.*
Sentido ttimológico. — La uuuhia es
lo contraría del derecho, del jv latí-
no, como resulta del siguiente texto
de Cicerón: dejweitinjnriáditfnlare;
«disputar sobre lo justo v lo injusto.*
SiMOHiiiu. Injuria, %urafe. Iiy'wrié
presenta la ¡dea del agravio violento.
ultraje presenta la idea del vilipendio
público.
Desconfiar de ta honradez de un
hombre de bien es una imfwrin; tratar-
le públicamente de ladrón es ud m^
trMi.
Tratar de fea & una mujer hermosa
es un agravio que, cuando mis, no
debiera pasar de imfnné; pero habrá
pocas que no lo miren como %¡^aj».
(HumxA.)
Injuriable. Adjetivo. Que puede
ser injnríado.
Injuiadamente. Adverbio de mo-
do. Con injuria.
EnuOLOOfa. Imjwi*dt j el sufijo
adverbial mente.
Iqjnriado, dm. Participio pasivo de
injuriar. | Adjetivo. Lo qne ha sido
objeto de injuria.
BfniOLOQU.. /n/ww.- catalán,
JMriat, d»; francés, imfw/; italiano, w-
ffiMiUO.
Iigoriador, r«. Masculino ; feme-
nino, fomae. El que injuria.
EnuoLoaía. Infwrwfi catalán, ia-
jmritdor, «.
Iignriamiento. Masculino antí-
ouado. La acción j efecto de injuriar.
Iqaríante. Participio actívo de in-
juriar. Forenu. El que injuria.
Injuriar. Actívo. Forenu. Agra-
viar, ultrajar, con obras 6 palabras
penadas por la le;. | Dafiar, menos-
cabar,
ETiuOLoaÍA./ii^'in'Srt, causar dafio,
forma verbal de tnj9ria, injuria; ita-
liano, ingiwrare; francés, is;»rw; pro-
venzal y catalán, ei^wriar.
Ininriosament*. Adverbio de mo-
do. Fortnte. Con injuria.
BtimolosIa. Injwriets j el sufijo
adverbial mente: italiano, imgiwion-
menle; francés, enjwriemtmeiU; proven-
zal V catalán, injimotvment; latín, m-
jSnSti,
■ Injnrioso, sa. Adjetívo. Forenu.
Lo que injuria.
ErmoLoaü. Tnjwia: latin, injMtÜ-
ttu, injusto; italiano, ñuinrioto; fran-
cés, injurieiu); provenzal, enjviriot; ca-
talán, iniwriét, «.
Iqjostamente. Adverbio de modo.
Con lojaetícia, sin razón.
INMA.
VrrmísLoalA. Injnttn j el sufljo ad-
verbial mente: catatan, infmtítmemt:
francés, injnitenunt; italiano, ñ»;wte<
wunte; latin, kijnta.
lojoaticia. Femenino. Acdon con-
traria á la justicia. | Falta de justi-
cia. I KOTOBU (recnno de). Fermte.
En nueetro antiguo procedimiento, el
recurso extraorainano qne, por apa-
recer contenerla, se daba contraías
sentencias de loa tribunales superio-
res para anta el Supremo. Hoj sola-
mente subsiste en los negocios de co-
mercio, que se sustancian con arreglo
al Cddigo del ramo.
BTIH01.00U. In privativo^/atfme:
latín, iMJmeütí*; italiano, MfMtftns;
francés, tujneliee; provenzal, nynitiei*:
catalán, injntiíein.
Injoátidabilidad. Femenino, Cua-
lidad de lo injusticiable.
Iqjwticiable. Adjetívo. Forenu.
No justíciable.
InjnsticiaUemente. Adverbio de
modo. De un modo injnstíciable.
EmiOLOOÍA. Inf'ntltanbU j el sufijo
adverbial mente.
Iiuastificable. Adjetivo. Imposi-
ble o difícil de justificarse.
firiMOLpaía. In privativo j jnetifi-
enile: francés, injntHfcnite,
IiguBtiflcaeion. Femenino. Falta
de justificación.
BruiOLOod.. /« privativo 7 ywíi/;-
eneion: francés, injntíijícntio».
iBJnstifleadamenta. Adverbio de
modo. Bin justificación.
EruiOLOOÍa. In}»itijie*d* j el sufijo
adverbial mente,
Imiutiflcado, da. Adjetivo. No
justificado.
IqjiutiaiiBunente. Adverbio de
modo superlativo de injustamente.
Iignatisimo, na. Adjetivo super-
latívo de injusto.
liyaato, ta. Adjetivo. Lo que no es
justo. -
BTiuoLoofA. Latin injfUtm, de «a
privativo ^/luíai, justo: italiano, t»-
giniío; francés, ütjntle; provenzal, W-
jnit; catalán, imjnet, e.
Inlegible. Adjetívo. Ilbqiblb.
Inllerabla. Adjetivo. Lo que no se
puede soportar, aguantar 6 tolerar.
Inma. Femenino. Especie de tierra
roja que . usan los persas para darse
color.
Ismacnlable. Adjetivo. Que no se
puede manchar.
Inmacnlada. Adjetivo. Epíteto de
la concepción de la Santa virgen. ||
Femenino metafdríco. La IimaoDLaDa.
La Virgen María.
Inmacoladamento. Adrabio de
modo. Sin mancha.
ETiMOLOOÍa. Imuenhd* y el sufijo
adverbial mente.
Inmacnladiaimo , ma, Adjetívo
superlativo de inmaculado.
Innuenlado, da. Adjetivo. IjO que
no tiene mancha. Se usa comuomen-
en sentido metafdríco,
Btiholooía. In negativo y míenla:
latin, wiM^AUw; catalán, inmacnUt,
dn.
Inmaonlloóraeo, nM. Adjetivo.
Fntomología. Calificación de los insec
Digitized by
Laoogle
INMA
tos cujas antonss son de un solo color
sin mukciías.
StíuoloqIa. I% privatÍTo, niemla y
Inmadorss. Famenino. Cualidad
6 estado de lo inmadura. | Falta de
reflexión en el modo de pensar ú
obrar.
BrmoLOQÜ.. I» privatÍTo j madn-
fw; ínncéa, inmalunU; italiano, Ñm»
Innudttro, ra. Adjetivo anticua-
do. Imiutubo.
InmaleiLbUidad. Femenino. Falta
de maleabilidad.
Inmaleable. Adjetíva. Que no es
maleable.
Iiuuancliable. AdjetiTo. Inmacu-
lable.
Inmuicñabla. Adjetivo. Ím que no
es manejaMe.
EtuioloqÍa. i» privativo j mauja-
hU: catalán, VMM^ahU.
Inmanente. Adjetivo. Füoio/U.
Que se aplica á la acción cuyo térmi-
no se queda en su mismo 'principio 6
causa que la produce; como la intelec-
ción 6 acto del entendimiento. J Ao-
CIONCS INUÁHBHTBS DiDlOS. TtOÍOfffa.
Acuellas que tienen su término en
Dios mismo, por oposición á las ac-
ciones transitorias, que tienen su tér-
mino fuera de Dios. Por ejemplo: Dios
engendró al Hijo y Espíntn Santo en
virtud de acciones iNUANBNTsa, mien-
tras que creó el universo en virtud de
acciones transitorias. J Inseparable de
la natursleu de un objeto, como cuan-
do se dice: <la gravitación es inha-
HBNTS en las partículas materiales. |
Hetítfora. Constante, permanente, co-
mo cuando decimos: <U dialéctica
gnega se volvía hacia la especulación
unuioHTB del genio oriental; la esen-
cia divina.» (Coübnot, Sel tnlaeí de
nmeitru eoMcmiaUoi, II, 447.J
SrDiOLOoÍA. Latín ñtm^tau, forma
de ñaütn^e, permanecer en un par^
je; compuesto de t«, en, y méñgrf, mo-
rar, denvado de «Sm, mañana. Sig-
nifica, pues, un atributo que mora 6
permanece en el interior de los obje-
tos, que está unido L bu esencia, y que,
siendo una cualidad inmutable dé la
sustancia, no puede alterarse por la
acción de fenémenoa exteriores: ca-
talán, iMMKMí; francés, imaunent.
INME
Inmatarial. Adjetivo. Lo que no
es material.
BmiOLOoli, 1% privativa y mate-
rial: latín, ñmatSnSU»; italiano, úK'
matiriale; francés, iumatírül; catalán,
inmaUrial.
Inmaterialidad , Femenino. Meta-
finca. Calidad de lo inmaterial.
EriuoLoafA, Inmaterial: italiano,
mmattríatiti; francés, immat¿riaUt¿;
catalán, inmaferiaUtat.
Inmaterialismo. Uasculino. Sie-
lemai /ílotájíeo*. Sistema de loa que
pretenden que tAdo es espiritual y que
no baj m&B que sensaciones imagi-
narias.
ErniOLoaÍA. /«HRaüerúií: italiano, t«-
wuUtrialitmo ; francés, ívtmatérial^me.
Inmaterialista.. Masculino. Parti-
daria del inmaterialismo.
SriuoLoaÍA. InmaterialitMo: italia-
no, mmaíerialitta; francés, tamatíri*-
UtU.
Inmaterialmente. Adverbio
modo. Sin materialidad.
Btiuoloqía. Inmatmal y el sufijo
adverbial wt«»U.
Inmaturo, ra. Adjetivo. Lo que no
está maduro 6 en sazón.
BriuoLOati. Latin MiM3í8r«f ,- de «i
privativo y «A/Snif, maduro.
Inmediación, Femenino. Conti-
gOidad, cercanía de una cosa á otra.
EtuiolooÍa. InmtdMto: catalán, w-
medi4uií.
Inmediatamente. Adverbio de
do. Con inmediación. | Adverbio de
tiempo. Luego, al punto, al instante.
ETUfOLoaU. Inmediata y el sufijo
adverbial mtnte: italiano, immediatar-
mt»t; frimcés, vmáiiaiemeitt; catalán.
INHE
123
Inmanentemente. AdverUo mo-
dal. Da un modo inmanente.
BnwoLoofA. iMMMtitíe y el sufijo
adverbial matit: catalán, inmanenf-
WUM.
Inmannfiícturado, da. Adjetivo.
Que no se ha mann&ctnrado,
bmarcesible. Adjetivo. Lo que no
se puede marchitar.
AnuoLOsfA. Latín immareet^ifUt;
de M, privativo y wurut^StUt, mar-
chitable: catalán, inmireemble.
Inmarchitable, Adjetivo. Ño mar-
chitable.
firuiOLoaU.. /» privativo y mareAi-
t»iU: eatalan, inmarñtaile.
Iiimai^[inado, da. Adjetivo. Hit-
Una métmnU. Qna no tiene ribete dis-
tinto.
Inmediata. Adverbio de modo. In-
UBSIATAUBMTB.
Inmediato, ta. Adjetivo. Lo que
no tiene punto de intermisión respec-
to de otra cosa, i diferencia de lo me-
diato, que es lo que está en medio.
Por consiguiente, sucesor inmediato
es el que sigue al predecesor sin nin-
guna persona intermedia , como el
hijo respecto del padre. | Por exten-
sión, se entiende lo que está contiguo
6 may cercano á otra cosa; aunque
hajra puntos intermedios, como cuan-
do hablamos de poblaciones inubdia-
TAS, sin embargo de estar separadas
por grandes extensiones de territo-
rio. I Bpkctos ikubdiatos. Fihtofia.
Llámanse así los primeros efectos de
las cansas finales. | Imsbboioh ihub-
DiATA. Sotániea. La inserción que deja
libre el órgano inserto, desde el mis^
mo punto en que aparece. | Pbinoi-
PIOS imiSDIATOS DB LOS VBOBTALXS T
ANUÍALES. Aiutemía general. Los úl-
timos cuerpos sólidos, líquidos 6 ga-
seosos, á las cuales se puede llegar
por la vía puramente anatómica; esto
es, sin descomposición química. Otros
autor» dicen que son prüteipiot inub-
DIAT08 los que 80 obtienen de los
cuerpos orgánicos, sin ejercer una ao-
cion descomponente. | AkXlisis inub-
SUTO. Quimiea orgénitA. Separación
de los principios iHiraoiATos, conte-
nidos en una sustancia orgánica, en
virtud de procedimientos especiales,
como los reactivos 6 los disolventes. í
CoNTAQto ntiiBDUTO. Mediana. Fi
que se verifica mediante el contacto
entre el individuo afecto de una en-
fermedad contagiosa y la persona
sana. I SbRosbs i fbudos inueoia-
TOS. Feudalitmo. Los señores v feudos
qne dependían directamente de algún
emperador ó rey, sin admitir ni reco-
nocer otro soDerano. Littré cita el
ejemplo de Enrique de Gorts, nacido
en Franconia, bare» inmediato del
imperio. El nombre de haronee inmb-
biATOs era muj común en loa tiempos
feudales. | La inmediata. Expresión
ftmiliar con que significamos la ne-
cesidad de una acción, que debe se-
guir sin demora, como en este ejem-
plo: «supuesto un desaire, la imiE-
«lÁTA es coger la puerta.» Dicha ex-
presión envuelve una frase elíptica,
equivalente ¿ si dijéramos: supuesto
un desaire, la acción inmediata, la
conducta inmidiata, la cosa inmxdia-
TA que ha^ que hacer, es coger la
puerta. | Echab la inmbdiata. Frase
lamiliar. Negar una cosa descarada-
mente, ó despedir á uno en términos
muy desabridos, como cuando se dice:
«apenas conocí sus intentos, le bchA
LA INUBDIATA.O i DaBLB X ALOUNO POB
LAS inhsdutas. Frase fiuniliar. Es*
trechar 6 apretar á alguno con accio-
nes ó palabras, que niriéndole en lo
que siente, le convences y dejan sin
respuesta. | IíLeqab i. las inmedia-
tas. Frase. Llegar á lo más estrecho
6 fuerte de la contienda en alguna
disputa ó pelea.
BriMOLOolf. Latín inmX^Siiu (en
Quichbbat, Áddenda); de m privativo,
equivalente á no, y mídiihu, mediato; *
«no mediato, que no haj nada por
medio:» italiano, inmediato; francés,
immAiiat; catalán, innudiat, a.
Sinonimia. Articulo primero.— In-
MEniATO, próximo, contiouo, cbbca-
»o. Inmediato expresa la idea de una
cosa que está á corta distancia de
otra, pero en ttiovimiento las dos,
Prínmo expresa la idea de una cosa
puesta en movimiento para llegar á
otra que, no estando lejos, no se mue-
ve. Contiouo expresa la idea de cosas
inanimadas, separadas entre sí por un .
pequeño espacio. Cercano expresa esta
misma idea; pero suponiendo ser ma-
'or la distancia que separa una cosa
le otra, (López Pklbokin.)
Arííenlo tegvndo. — Immbdiato, pró-
ximo, cbbcano. De lo itmediaío nos
separa menor distancia que de \aprieiñ
mo; de lo próximo, menos distancia
que de lo cercano. Si se habla de lo-
calidad, lo inmediato es lo contiguo;
si se trata de tiempo, es lo que sucede
sin intervalo al tiempo en que se ha-
bla. La casa inmediata á la mia es la
istá pared en medio. Está eereano
costa un buque cuando, según
las circuntancias, puede decirse qua
no está lejos. Está próeñmo á entrar,
cuando se nalla á la boca del puerto.
El río considerable más urcmo i Cá-
diz es el Guadalquivir. (Moba.)
Inmedicable. Adjetivo metafórico.
üigitized by
L.oogle
124
INME
Lo qae no se puede remediar 6 curar.
Inmtgorable. ¿djetÍTo. Qne no Be
puede mejorar.
Iitmejorado, da. Adjstívo. Que no
ha recibido mejora.
Inmemorable. Adjetívo anticuado.
Imuehorial.
ETiHOLoofÁ. In nentiTO j aumon-
iU: latín, immimSriMlit; italiano, t«-
mtmaribile; francés, immAurtbU.
lomemorablamento. Adverbio
modal. De un modo inmemorial.
Btiwolooía.. lumemortiU j el sufi-
jo adverbial ma»l«: catalán, tnmewun-
bUmeitt; italiano, tmmem/mtülmtntt.
Inmemorial. Adjetiva. Lo que es
tan antiguo, que no ha^ memoria de
cu&ndo comenzó.
BnifOLoaÍÁ. ÍMmeaiorúhle: catalán,
fimemoríal; francés, imnémorial.
Inmemorialmente. Adverbio mo-
dal. De un modo inmemorial.
EriMOLOOÍa.. Inmemorial j el aufiio
adverbial matU: francés, iwmAtorüiU-
WUHt,
Inaenaamente. Adverbio de mo-
do. Con inmensidad.
BriMOLoofÁ. Inmtma y el sufijo ad-
verbial Mtitte: italiano, i»meiuamtitU;
francés, mmtniémenti catalán, Mflw»-
lammt.
Innensidad. Femenino. ifetafUi-
W. Infinidad en la extensión: atributo
de sólo Dios, infinito é inmensurable.
H Muchedumbre, número 6 extensión
grande.
firiHOLoafÁ, Jumento: latía, mrmm-
tíltu; italiano, immemiii; francés, úa-
Mflutf^; catalán; MMNfluiW; portugués,
inmintidade.
Inmenso, sa. Adjetivo. MtUfUic».
Lo qne no tiene medida 6 es infinito
ó ilimitado; v en este sentido, ea pro-
pio epíteto de Dios y de sus atnbu-
tos. I Por exageración, lo que es mu^
grande á muj diÜcil de medirse 6
contarse,
BriuoLoaLi. /«mauw; de i'k priva-
tivo j meittiu, medido, participio pa.
flivo de wtgañ, medir: italiano, imwuH-
tOf'franeés, tawuwfe,- catalán, íwaew, «.
Inmenanrabilidad. Femenino.
Cualidad de lo inmensurable.
Inmensurable. Adjetivo. Lo que
no se puede medir.
BrnioLOofA.. I^tín mmeMMrtlfUii,
que no se puede definir; de in, no, j
MentSrílitlu, mensurable: italiano, ús-
memwroHU; &ancéa, immtntnnil» é
tmmawabU; catalán, i»memurAbl«.
81NONUIU. Iimentwable, ineonmen-
nnbU, tMMiuo.—Bl primero es gene-
ral; se aplica indishntamente i todo
lo que no puede ser medido.
El segundo se emplea respecto de
otra cosa ó cantidad; eshi es, se apli-
ca í cualquiera cantídad ó cosa qne
no puede tener ima medida «omun
con otra.
El tercero se limita ¿ dar la idea de
todo lo que excede & una medida co-
nocida.
/asifluwai^ prescinde de toda com-
paración.
Ineonmmnraile, se funda en la com-
paración (como lo indica la partícula
can latína que entra en su compoei.
INUE
cion); pero la establece, no entre las
cosas V la medida, sino entre las co-
sas mismas solamente.
Inmtnto, por el contrario, compara
la cosa con la medida que se conoce 6
que adopta el entendimiento.
La fuerza de la naturaleza es mmen-
nrabU.
La circunferencia de nn círculo es
twwwfataraifa con an radio.
Un campo, cuando es major de lo
que esperíMJDioe, nos parece «wi«aw,
ImKtnnraiUé immintt se usan in-
distintamente ea sentido recto j figu-
rado,
InammentnrabU, solamente en sen-
tido recto. (CoMDB na u. Cortina.)
Inmansorablemente. Adverbio
mo<ül. De un modo inmensurable.
BriHOLOofa.. InmaunrMÍle j el sufi-
jo adverbial menU: latin, *
bimerecidameBte. Adverbio. Sin
haberlo merecido.
Etiuolooía.. Inméreeida y el sufijo
adverbial menU.
Inmerecido, da. Adjetivo. Lo qne
no se ha merecido.
Inmer^nte. Adjetivo ; participo
activo de inmergir o inmeigirse. iH-
tUtíiea. Que inmei^ 6 se inmerge.
BTiMOLoaÍA. Latin Miawryetit«, abla-
tivo de tmmeryeni, immárgaUit, parti-
cipio de presente de mmorgirt, inmer-
gir: francés, immerfiMt.
Inmargir. Activa. Diddetiea. Su-
mergir aTgun cuerpo ea el liquido
hasta qae este Is cubra, 6 en un fiúi-
do, sombra, etc.
Btiholooía. Latin iSMMryfrf, su-
mergir; de in, en, ywmyirt, hundirse
en el agua: italiano, immirgere; fran-
cés, immtrser.
Inmergirae. Becíproco. Sumergii^
se en algún cuerpo capaz de ello.
InmSitamenta. Adverbio de mo-
do. Sin mérito, sin razón.
Btimolooía.. íam&ita 3 el sufijo
adverbial míhM.
Inmérito, ta. Adjetivo anticuado.
Lo que no tiene mérito.
BnuOLOofA.. Latin iwmMíta, ino-
cente, sin culpa (Viaou.io]¡ no m'
cido, injusto. (Ovidio.)
Inmeritorio, ria. Adjetivo. Lo
que no es meritorio.
Etdiolooía.. i* prívatÍTo y wurito-
rio: francés, immMtoirt; catalán, m-
merilori, a.
Inmersión. Femenino, La acción
de entrar alguna cosa en el agua ¿
otro liquido liaste quedar sumergida
en él. I Punto ds inhkbsion. Óptica.
El punto por donde un rajo luminoso
se sumerge en un medio cualquiera.
;| Attronomia. Principio de un eclipse,
á sea el instante en que un planeta
entra en la sombra de otro planete, en
cuyo sentido se dice: «la inuebsion
de la luna en la sombra de la tierra.»
Así, pues, la inukbsion de un cuerpo
planetario, considerada en su efecto
visible, no es otra cosa que su oscu-
recimiento, producido por la interpo-
sición de otro planete.
BTmOLOQÍA. 1, Inmergir: latin,
úfuwnlo, el acto de inmergir, forma
INUI
sustantiva abatracta de immSmu, par*
ticipio pasivo de tmmergírt, hundir
en el agua: italiano, Mnumnw; fran-
cés, immertion; catalán, inmertiá.
2. Esta serie viene del sánscrito.
El latin mtrtnt, sumei^do, es el sáns-
crito aiarfíu, lavado; lituanio, mtrkil,
mtrktat; así como el latin wtergtmt,
que se sumerge, representa el sánscri-
to marjal, que lava.
InmeruTamenti. Adverbiode mo-
do. Por iomersion.
Btuio[.ooU. Immiriin j el sufijo
adverbial maUt.
InmersÍTO, Ta. Adjetivo. Concer-
niente i la inmersión. | Calciha-
ciON nonasiVA. Diáietiea. I* prueba
que se hace del oro en el agua fuerte.
BTUOLoaÍA. /«aurnia: italiano,
immtrmo; francés, immirrif.
Inmersor. Haacnliao. ffl que me-
tía en el agua al que se bautizaba por
inmersión.
Inmigración. Femenino, ha aceton
; efecto de inmigrar.
Inmigrar. í^tro. Trasladarse i
una región, para establecerse en ella,
los que estal»n domiciliados en otra.
Se dice especialmente de los qne pa-
san á formar nuevas colonias, 6 i na-
turalizarse en las ja formadas.
EnuOLoaÍA. Smigrar: latin, mmi-
grart.
Inminencia. Femenino. Condición
de lo que es inminente, en especial
hablando de algún riesgo. | Ihuinxh-
ciA uÓBBiOA. Medicina. Estado inde-
finible del organismo, que no ea tod»-
vfa la eaférmedad; pero que la prepa-
ra 7 la anuncia, como si fuera su pri-
mer grado.
BriifOLoafA. Imwmante: latió, ñaa»(-
a«aAi; italiano,' mmsmmwm; ñanoás.
Inminente. Adjetivo. Loque ame-
naza 6 eati para suceder, habUndose
de riesgos, desgracias j peligros,
como cuando decunos: mna imiNXN-
TB, eatáttro/e nnramme. | También
suele aplicarse L todo suceso presu-
mible, que se juzga cercana, como en
este ejemplo: la subida al trono de
tal 6 cual príncipe, ea nn hecho nnii-
NENTS,
EruiOLoaÍA. Latin immínMt, immí-
nentit, participio de presente deMnsi^
nere, amenazar, estar cercano; de ta,
en, dentro, sobre j mXnire, permane-
cer: iinoNESB morli, estar para darse
la muerte, en Séneca: muiHeaB rebnt,
buscar la ocasión, en Tácito: francés,
iwminent; italiano, imminenU; catalán, -
imminent.
1. La * breve de immUert represen-
ta la a breve de sUnm, jo permanez-
co; as! como la t larga de immínirt,
es la « larga de minire, permanecer.
2. Esto demuestra que tsMNÜaJr* re-
presenta immünire, permanecer en uu
objeto, morar junto í él, estar peo-
diente, de donde viene el sentido lógi-
co de amenazar.
Inminentemente. Adverbio dé
modo. Con inminencia.
EtixolooÍa. Inminente j el aufiíjo
adverbial mente: francés, wa«¿«<isw» t;
italiano,
yCjOogle
INMO
InmiflcibUidad. Femenino. Füiea.
Coalidad de la inmiscible
ETiifOLOoÍA. InmücibU: fnxícéB,
mmUeiUlUé.
Inmiscible. Que no ea BUBceptible
de mezclarse, en cu^a acepción deci'
mos: «KfteMÜM iniiisoiblbs.
Etiholooía. Latín immi»¿ÍStli*
(QoiCHRULT, Addtnáa}; deüi, na, j
mitéíiilii , lo que puede mesclaree:
francés, immitethle,
Inmitcnente. Partíoipío activo de
lamigcnir. Activo. Química. Mez-
clu dos 6 más Bustancias. Q Becípro-
' co. Entremeteree, tomar parte en un
asunto ó negocio, especialmente cuan-
do no ha^ razón 6 autoridad paia
ello.
firnfOuialA. Latín iamüart, de m,
en, j MÜeSrt, mezclar: francés, «mkm-
eer; italiano, inmdr, inmiscuirse.
Inmiiaríeordia. Femenino. Falta
de misericordia, dureza de oorazon,
ip}iimi anidad.
Btiiioloo£a. /« negativo j MÚm-
tordU: catalán, vMni$trieérd%A ; fran-
cés, mmitéricoráe; latín, immÜíriwr-
dia. (Thbtouano.)
Isjniíerícordiosaineiite. Adver-
bio de modo. Bin misericordia.
ErmoLOofA. IimitmeordtMa y e
sufijo adverbial wu*U: catalán, iwmite-
rieoráioitÉUHt ; francés, immitérieor-
áinuewunt; latin, imwHtiST'ieordiUr.
(Tbrtüluho.)
luniurícordioso , sa. Adjetívo.
Despiadado.
SriiiOLoafA. Tumiuricordia: cata-
lán, ñmumcordiói c; francés, mmité-
rieordints; latín, inmiítiricon, que no
tiene compasión, (Giobbon.)
Inmiaioo. Femenino. Acto de en-
cerrar una cosa dentro de otra.
BniiOLoofA. Latin tnmúrio, acción
cte enviar 6 de dirigir contra; forma
sustantiva abstracta de tnuiiMfM, par-
ticipio pasivo de mnittire, enviar ha-
cia; de ÍN, en, dentro, sobre, j mittí-
r«, enviar: catalán, inmune.
lamibü. Adjetivo. Inuótil.
EruiOLOSÍa. lumíñl: catalán, ümkí
bil; francés, imauHIe.
InmobilidMl. Femenina. Inuoti-
LnuD.
finMOLoafA, IimoñUdad: catalán,
rntubiUiat; francés, immobilM.
htmtMei Acyetívo. Lo que no se
puede mover. | Lo que no se mueve. |]
tfetáfor», Const&nte, firme é invaria-
ble en las resoluciones 6 afectos del
ánimo.
BrniOLOOÍa. Imtíml: catalán, tn-
mih.
Inmodencion. Femenino. Falta
de moderación.
BnHOLOOÍA. Latin mw^diraHo; de
üi privativo j mSdíralXo, moderación:
catalán, immoderteió; francés, immtdé-
ratio»; italiano, tmcdgratttai.
Inmoderadamente. Adverbio de
' moda. Con inmoderación.
KnifOLoalA. InwuátfMd» j el sufijo
adverbial ■wW'*: catalán, ümod^ram-
mt»t; francés, immodéréwimt; it&liano,
twmlerstammU; latín, mwiidíritt.
' >, da. Adjetívo que se
vmo
aplica i la persona 6 cosa que no tie-
ne moderación.
EnuoLOoÍA. Latin inmSderatiu; de
in privativo v mSdiratia, moderado:
catalán, inwioaerúí da; francés, imno-
déré; italiano, tmoderato,
Inmodutamante. Adverbio de
modo. Con inmodestia.
Btimología. Iimoáetla j el sufijo
adverbial mmU: catalán, vmodetU-
me»t; francés, iamodetUmft; italiano,
iwmodMlamení*; latin, imuídesli.
Inmodestia. Femenino. Falta de
modestia.
ETiuoLoofA. Inmodetto: latin, imrn^
deitía; italiano, iwmodMtiA; francés,
immodatie; catalán, inmodítíia.
Inmodesto, ta. Adjetivo que se
aplica á lo que no es modesta.
Etiuolosía. Latin inmüdütiu; de
M privativo V vtSdittuí, modesto: c^
talan, tmaoiiEn/, a; francés, immodettt;
italiana, immedetto.
Inmódico, en. Adjetivo. Que no ea
médico.
EnnOLOQÍA. Latin vmi^di&u, exce-
sivo; de i*, no, v mÜdtetu, módico.
Inmodiflcable. Adjetívo, Que no
se puede modificar.
EriHOLOaÍA. 1% privativo ^ »odiJi-
eable: francés, vtaHodifiable; italiano,
imtitodi^hile.
Inmodolable. Adjetivo. Que no
admite modulación.
Inmodolablemente. Adverbio dt
modo. De una manera inmodulable.
Btuiolooía. Iimod%labU y el sufijo
adverbial matte,
Inmodnladameate. Adverbio de
modo. Sin modulación.
BriiioLoaU. I*mod»iada y el sufijo
adverbial mmíí.
Inmodnlado, da. Adjetivo. Que no
es modulado.
Etiuolooía. Latin ümUdiUatiu, &1-
to de armonía; de m privativo y vtS-
dülStiu, modulado: francés, immodulé;
italiano, immodttUtto.
Inmolación. Femenino. La acción
y efecto de inmolar. Q Dogma erUH»-
%o. Se entiende por inuolacion el sa-
crificio del cuerpo del Mesías, del
mismo modo que se entiende por m-
ftttúm el sacrificio de su sangre, como
precio de redención del género huma-
no. En.este sentido se dice: «el cuer-
po j la sangre, cuja inmolación y
efMÚm salvaron al mundo en la Cruz,
(BossoBT, Var.,JV,párrafoS.*)
ErtuoLOofA, Inautw: latín, tmmi
}iüo, sacrificio de una victima; italia-
no, mmalanone; francés, immolatvm;
catalán, Í»Molaeií.
JUttüa iüi¿ric9. — La inuolacion
de victímas humanas es común i mu-
chas naciones y gentes de la anti-
güedad.
1 . HenSdoto afirma, al describir los
sacrificios que los escitas ofrecían al
dios de la guerra, que le inmolaban
victímas humanas. [Rollin, Hütori»
tmligvs, Obrat, tomo J,*, pági»» 76.)
2. A fin de reparar aquella falta,
ümoíatoñ á Saturno doscientos hijos
de las mejores casas de Cartago. [Ibi-
DBH, tomo i.", página 193.)
3. I<08 galos, 108 sirios j los antí-
INMO
125
fd?
guoa gríe^s nos ofrecen -también el
bárbaro ejemplo de esto género de
IinitOI.AC10C<BS. (VOLTAIRB, CotíWK-
ira, 147.)
4. Los romanos cajeron también
en semejante crimen de idolatría, in-
molando í dos griegos j & dos galos,
con el fin de expiar ciertas gaKinte-
rfas de tres vestales, (PLüTAaco.)
5, A»ti^ttdad4t romanat. — Ceremo-
nia de los antiguos romanos, que con-
sistió al principio en echar, sobra la
cabeza del animal destinado al sacri-
ficio, harina de trigo mezclada con
.1, lo que se llamaba wtela lalia. Los
riegos se valían de granos de trigo
de cebada, & que también mezcla-
ban sal. Posteriormente se llamé in-
HOLACiOH todo el acto del sacrificio.
Inmolado, da. Participio pasiva
de inmolar.
EtiuqlooIa. Latin immtSlatuí, nar-
ticipio pasivo de immílare; catalán,
iiimo¡at, da; francés, immold; italiano,
immolato.
Inmolador, ra. Masculino ; feme-
nino. El que inmola.
BrtuOLOofA, Jmmolar: latin, tmaj^íl-
lor; italiano, tnmolator»; francés, m-
molaUnr; catalán, inmolador, a.
Inmolar. Activo. Paganitmo. Ma-
tar degollando en honor de una divi-
nidad, en cujo sentido se dice: <tK-
uoLAR víctimas.» { Polilñimo romasu.
Derramar la taita mola sobre una víc-
tima antes de degollaila. (Catón. )||
Recíproco metafénco. Dar la vida, la
hacienda, el reposo, en provecho de
alguna persona 6 de algún principio,
como cuando se dice: «inuolabse en
aras de la patria; iniiolarsb en aras
de la fe de Cristo; inuolabbk en aras
del amor.> | Metífora. Sinénimo de
sacrificar, como en el ejemplo siguien-
te: «pueden inmolarnos; no envile-
cernos, ni oprimirnos.»
Etimolooía. Latin «útil, harina tos-
tada, molida y espolvoraada de sal,
de que usaban en ios sacrificios; t»-
mJSl¿rt (i»-miüre), sacrificar matando
alguna víctima: catalán, inmolar;
francés, ünwwler; italiano, immolart.
La o breve de iñmlSlire es la o breve
áamtSla.
Rtteña — 1. Derramar la laltauo-
LA sobre la víctima antes de degollar-
la, tiene en latin la siguiente corres-
pondencia: taUa MOLA victimam atper-
gere, rociar la víctima con la WÍM
HOLA.
3. Horacio y Tito Livio hablan de
corderos y bueyes inholadob i. la dio-
sa Diana.
3. De un pasaje de Cicerón se in-
fiera que los romanos solían inmolar
víctimas é muchos dioses i la vez:
qwwmpltrihtt diit inmolatuk.
Inmoral. Adjetivo. Lo que se opo-
ne & la moni ó Dueñas costumbre,
BnuoLoaÍA. 1% negativo y moral:
francés, immoral; itahano, immoratt.
Los eruditos catalanes deben afiadir
esta palabra i su Diccionario.
Inmoralidad. Femenino, Falta de
moralidad , desarreglo en las costum-
bres.
ErniOLoafA. Iimorah francés, tw
Digitized by
Laoogle
126
INIÍO
wtoraUtí; italiano, üauraUíi. Falta
también en el Dieeúmttrio catalán.
Inmoralínble. Adjetivo. Que no
es anaceptible de moralizarse.
Iiimorígeradam«iit«. Adverbiode
modo. Sin morigeración.
ETmoLoofA. Ivwiorigtrad* j el su-
fijo adverbial wtMtt.
Innorí^rado, Am. Adjetivo. Que
DO es monfrerado.
Inmortu. AdjetÍTO. Lo que no es
mortal 6 no puede morir. | Hettfora.
Lo que dura mucho tiempo,
BTiMOLOaÍA. Latiu iMMor Al/ii; de m
privativo j mortsUt, mortal: catalán,
twKortal; francés, immortel; italiano,
immartale,
Inmortalar. Activa anticuado. In-
HORTALIZAK.
Innortales (los). Masculino plu<
ral. Mitloria. Cuerpos de tropa desti-
nados á la guardia de los antiguos
rejes de Persia, cujro efectivo fué de
lO.OOO hombres. — US de advertir que
se llamaron así porque, tan pronto
como uno moría, era reemplazado por
otro; de suerte que nunca disminuía
su número.
InmortAÜdad. Femenino. La ca-
lidad de inmortal. I Metáfora. Dura-
ción muj larga de alguna cosa en la
memoria de los hombres. | El premio
de la ciencia, del heroísmo, de la san-
tidad j de la virtud.
&TIIIOLOOÍA. Inmortal: catalán, m-
mortaUtat; francés, immortalití,- Italia'
no, imnortaUtá; portugués, inmoríaU-
daii»;áü l&tiaimmortáíCtét, formaeus-
tantiva abstracta de iwmort&Ui, i
mortal.
Inmortalúable. Adjetivo. Qi
puede inmortalizarse.
InmortalUaeioD. Femenino. Ac-
ción 6 efecto de inmortalizar.
EriMOLoofA. Jimarialme: francés,
immortaUtatüm.
^ Inmortalixado, da. Participio pa-
sivo de inmortalizar.
ETniOLooÍA. Jnmoruliiar: catalán,
úatorUUtát, d»; francés , immortii-
lu¿.
Inmortalisar. Activo. Hacer pei^
EBtua una cosa en la memoria de los
ombres. Se usa también como recí-
proco.
ErnfOLOQÍi.. Inmortal: catalán, ú»-
moriatiior; francés, mmorialiter; ita-
liano, immorttlar$.
Inmortalizarte. Becíproco. Ha-
cerse memorable á inmortal en la me-
moria de los hombrea.
Inmortalmenta. Adverbio modal.
De un modo inmortal.
EriHOLoafA. I»morUil j el sufijo
adverbial wu%te: catalán, iimortAi-
me»t; francés, immortíllemtnt; italiano,
immoríttlmtntt; Utin, mmoríilíter.
[nmortiflcacioD. Femenino. Falta
de mortificación. | Ascetímo. Estodo
de una persona no mortificada.
ETiyoLOOÍA. /« privativo j wwrti-
jUadat: oatalan, inmorttjkaetí; fran-
cés, iwmortijicatio»; italiano, immortí~
Jlauioiu.
ImnortiBcado, da. Adjetivo. Lo
qua no esti mortificado.
BriHOLoatA, In privativo j morti-
INUD
Jíeado: francés, mmorti^; catalán, tn-
mortijkat, <U.
Inmoto, ta. Adjetivo. Lo que no
se mueve.
BriyoLoaÍA. Latín i»mdhu, inmo-
ble, estable; de i» privativo y moítit,
movido.
Inmovible. Adjetivo. Ihwobui.
BTiuoLoofi.. Latin imwtS^Ut; de tu
privativo j mSiíUt, mévil; eataUn,
ImnÓTÍI. Adjetivo. Imwoblb.
EmiOLOOÍA. jMHoniU: catalán, t«-
rníeil.
InnoTÜidad. Femenino. La inea-
f acidad 6 impotencia de moverse. |¡
alta de movimiento. I Metáfora. Fir-
meza j constancia en las resoluciones
6 en los afectos del ánimo.
BTiHOLoaÍA. IimopibU: Utin,
mi6t[íí*t; catalán, inmooiUtat.
InmoTÍlisado, da. Adjetivo. No
movilizado.
InmoTÍlixar. Neutro. Hacer in-
móvil,
Inmadable. Adjetivo. ImnrrASLE.
Inmaebla. Adjetivo qne se aplica
í los bienes- raíces, en contraposición
de los bienes muebles.
EtiuoloqU,. In privativo ^ m%eiU:
provenzal, immiiblf; francés, tmmeuiU.
Inmandameotá. Adverbio modal,
De un modo inmundo.
Etiuolooía. /imatu/a j el sufijo
adverbial mmte: latin, immVmái.
Inmundicia. Femenino. Suciedad,
basura, porquería. I Metáfora. Impu-
reza, deshonestidad.
ErmoLoafA, Inanmdo: latín, im-
mwidltU i imm%»dÍ(Ut; catalán, ía-
mmtdieiA; francés, immaitdice; italiano,
imnondiña.
Innondicidad. Femenino. Cuali-
dad de lo inmundo.
InniiQdisimo, ma, Adjetívo su-
perlativo de inmundo.
Btuiolooía. Latin immvitditétmfii;
catalán, t«iwi^m«, a.
Inmaodo, da. Adjetivo. Sucio j
asqueroso. | Iupobo, á aquello cujro
uso estaba prohibido k los judíos por
la lej.
BrofOLOofA. Latin tmatSntAu, as-
queroso;'de «■ privativo y «wuAtt,
.impio, paro, bello: italiano, «kmim-
do; francés, immoitdá; catalán, wnnm-
do, a.
Inmose. Masculino ; femenino.
Libre, exento. A Adjetivo. Lo que goza
del privilegio de inmunidad.
EriiioLoafA. Latín miNfixü, libre,
exento, privilegiado; de i«t, no, y «E-
a«, servicio, carga: italiano, úkmiim;
catalan, imkihw.
Inmanidad. Femenino. Libertad
é exención de ciertos oficios, cargos,
rEtvámenea i penas, que se concede
determinadas personas, 6 es inhe-
rente á algunos lugares ó sitios.
BTiuoLoofA. /hmwu.- latín, t'mmfiait-
r; catalán, ínmuatitat; provenzal,
imnuMÍtat; francés, inmiMiti; italiano,
I. El catalán antiguo tiene tm-
mw»itat, forma etimológica.
Inmutabilidad. Femenino. Cali-
dad de lo que es inmutable; y tai se
dice; la nniurABiuDAD de los eternos
INNA
deci'etos de Dios. | El atributo 6 pro-
piedad de inmutable 6 de no estar
sujeto L mudanzas. | MéU/Üiea. Atri-
buto de la esencia.
EriHOLOofA, ImwMtéble: latín, t«-
mitSÜCítát ; italiano , iwmmttiiUti:
francés, immntoMit/; catalán, ámate-
biUtat.
Inmutable. Adjetívo. Lo que no
es mudable. | Metáfora. El inudta-
BLi. El Altísimo.
ETiHOLOofA. Latín imnMiSUit, da
w privativo T aMÜtlú, mudable: ita-
liano, iumutiaU; francés del siglo xv,
mmi^éile; moderno, immMahUí cata-
lán, iam*ÍéiU,
bimntablemente. Adverbio de
modo. Sin mutación.
BTiHOLoaÍA. lumitíaMt j el snfijo
adverbial menít: italiano, mm*taiil-
mentt; francés, immMai¡mo»t; catalán,
üm*íéilme*t.
InnntacioD. Femenino. La acción
j efecto de inmutar 6 inmutarse.
Etiuolooía. lumuUr: latín, Mml-
tStío; italiano, i*m»tAtia%o; catalán.
Inmutado, da. Participio pasivo
de inmutar.
ErtMOLoofA. /wKMlsr.- latin imitíUS-
tMt, participio pasivo de immUISre; ca- -
talan, ínmnütt, da; italiano, immutaíe.
Inmutar. Activo. Alterar 6 variar
alguna cosa. | Becíproco metafórico.
Sentir cierta conmoción repentina del
ánimo, manifestándola por algún ade-
man ó por la altepacion del semblante.
Etiuoloo[a. Latín immilare, va-
riar; de i», en, y MiUSr«, mudar: ita-
liano, imm»tarei catalán, inmmíar.
Inmutativo, va. Adjetivo. Lo qne
inmuta 6 tiene virtud de inmutar.
BriHOLoaÍA. Inmutar: catalán, úi-
mittati», va.
Inmntilado, da. Adjetivo. Que no
está mutilado.
Etiuoloqía. Latin inmftftütia, par-
ticipio pasivo de inmSMSte; de m ne-
gativo y ntíUtÜrt, mutilar.
Innadble. Adjetivo anticuado. Lo
que no puede nacer.
Innaciente, Adjetívo anticuado.
liO que no nace.
Innasal. Adjetivo. Ortmitiea. Que -
no es nasal.
Innasalidad. Femenino. OrmUH
ea. Cualidad de lo que no es nasal.
Innascibilidad. Femenino. Cuali-
dad de lo innascible.
BriuoLoafA. InnateHU: prorensal,
innaseibiUiat; francés, üuuueibitM; la-
tín, innat^UUñiat (Qoichkkat, A<^m-
da).
Inoaacibla. Adjetivo. Que no pue-
de nacer ó ser engendrado.
BTiiioLoaÍA. Latin imuudlUíü; de
privativo y natiXiili», que puede
nacer: francés, innaietih.
Innaaciante. Adjetivo. Que no na-
ce de otro.
Innato, ta. Adjetívo. Lo que ea
connatural v como nacida con el mis-
mo sujeto, f Iobas INNATAS. SUtémm
Jilotífico dt Daeétrttt. Ideas no adqui-
ridas por la experiencia 6 por la per^
oépcion, como inherentes a la inteli-
{fenda del hombre, tales como laa d«
Digitized by
Laoogle
INNE
causa j «focto, del genero j del indi-
- TÍduo.
BriHOLOofA. Latín iimSiiu, creado
nt, natural de, compuesto del prefiji
M, en, dentro, j itSlm, nacido: italia-
no, tMMto; francés, inñ¿; catalán,
mt.».
JbMia. — Otros filósofos, ¿ntes que
Deflc&rtea, nos presentan la teoría de
las ideas innatí^; pero las referimos
al sistema cartesiano, porque Descar-
tes jr su escuela son loa que hicieron
de aquella teoría una especie de tesis
filosófica.
Innatnrtl. Adjetivo. Que no es na-
tural.
finuoLOSÍÁ. /aprÍTatÍTO j natwal:
latín, M«á(SrS^ (Quioherat, Ádden-
da); italiano, imtafwale; francés, tm«-
twnl.
Innaturalidad. Femenino. Falta
de naturalidad.
Innaturalmente. Adverbio de mo-
do. Sin naturalidad.
■ BriuoLOofA. Innatm-alj el sufijo
adverbial mente.
Innavegable. Adjetivo. Lo que no
es navegable.
EniiOLOefA. Latín ínnlhrlffSiílit, de
in privativo j navígaÜlit, nave^ble:
italiano, ünuuñgiMt; francés, imm»-
f*iie; catalán, i»%at>egabU.
Innebnloso, sa. Adjetivo. Que no
tiene nubes.
Inneceaaríamente. Adverbio de
modo. Bin necesidad.
Etimolociía. jMueetaría j \
adverbial wu*U.
Innecesario, ria. Adjetivo. Lo
que no es necesario.
SuroMiMiA. Iiuucetario, nperjlw. Lo
ímwMMno no hace falta.
Lo nferfim sobra.
Lo MMMMorw es una prodigalidad
del momento .
Lo tvmjlvf es una prodigalidad
elevada i sistema.
Bl que da dinero por lo iwt«Wf«rú),
malffssta.
El que lo da por lo t^trjtm, dila-
pida.
Lo HMMeMno puede ser un error.
Lo n^erjliio es siempre un exceso
y un vicio.
Pero no digo bien; lo n^erjlvo es el
monstruo que ha causado más vícti-
mas en el mundo. Es la locura del
que, no teniendo bastante con lo que
han hecho Dios j la humanidad para
la dicha de los hombres, quiere ser
dichoso pidiendo limosna á sus capri-
chos, para perecer en el hastío v en la
ruina; esto es, en la miseria del alma
j del cuerpo.
El que usa lo iniueetme, tal vez
podrá luchar.
Bl que se engolfo en lo tuperjlw,
tiene que caer.
lanefitf. Activo anticuado. Aboui-
MÁB, DBSHOinUft.
BniiOLOofÁ. /», en, y ní/át, la
maldición gentil, la palabra contraria
á los dioses.
Inn^able. Adjetivo. Lo que no se
psede negar.
EnHOLoaÍÁ. /• negativo j n^aik:
italiano, inmaféHlt.
iipo
Innemoiable.- Adjetivo. Imposi
ble 6 dincíl de negociar.
Etiuoi,ooía. In privativo y lugoeüir
hU: francés, ifuiégoñahU.
Innerrable. Adjetivo. Fiñología.
Lo que está dotado de la innervacion,
i propésíto de loa elementos nervio-
sos, por contraposición respecto de los
otros elementos no dotados de aquella
propiedad.
EfriuoLoaÍA. iMunmeicn: francés,
ixtiemable.
Innervacion. Femenino. Fitioh-
gia. Conjunto de los fenómenos ner-
viosos A.A organismo 6 sea: modo es-
pecial de actividad, inherente á los
elementos anatúmicos nerviosos, j,
por consecuencia, i los tejidos nervio-
sos central y periférico, en cujro sen-
tido se dice: «conjunto de acciones
nerviosas.»
EriHOLOofA. /«, en, y nenio: fran-
is, Umertation. ■
SraOMiHiA. Jnentevm, temihilidad.
Muchos confunden estas dos voces sin
razón alguna para ello, puesto que
equivale á confundir la parte con el
todo. La iNsavACiON es la actividad
propia de los elementos j tejidos ner-
viosos: la tentihilidad es la actividad
propia de los drganos de los sentidos
y de los nervios llamados sensibles.
(LlTTBÍ.)
Innerrado, da. Adjetivo. SUtori»
natwal. Que carece de nervosidades.
. Btoiolooía. In privativo j nervic.
Innoble. Adjetivo. Ia> que no es
noble.
Etiholosía. Catalán VMoble; fran-
cés, ignobU; italiano, ignbUU, del la-
tín iguSUlit; de t, por m, negación,
■j gnáhílii, noble.
innoblemente. Adverbio de modo.
Sin nobleza.
ETiiiOLoaía-/NMtfiIff^ el sufijo ad-
verbial ttmte.' francés, ynobUiMnt;i\ar
lian o, ignoU¡me»te.
Innocivo, va. Adjetivo. Que no es
Innocno, cna. Adjetivo. Lo queno
hace daño.
BTiuoLOofA. Latin innS^vi, lo que
I es dafioso 6 perjudicial; de w, no,
y HJfcltw, forma adjetiva de' nieire,
Innominable. Adjetivo. Imposible
de nombrar.
EnuoLOolL. Latin innSminSbílú, lo
que no se puede expresar ó explii
con su nombre; de in- privativo y nH-
mlmÜÍUt, lo que puede nombrarse,
forma adjetiva de numen, nSatitú, nom-
bre: francés, iwwmmable; italiano, w-
nominsbik.
Innominadamente. Adverbio de
modo. De una manera innominada.
EriuoLoaÍA. Innominada y el sufijo
adverbial mente.
Innominado, da. Adjetivo. Anato-
mía. Que no tiene nombre; epíteto
dado á diferentes partes del orga-
nismo, como los kntiot uwohihjldob,
los huesos iliacos, la arteria inmo-
uihada, una de las grandes arterias
del cuerpo. | La Medicina antigua
empleó la voz del artículo, como sinó-
nima de cuneiforme, según resulta del
INNO
127
pasaje siguiente: «los b«8 hnssos w
NOMINADOS [cuueifbrmjes} del tarso.»
(Pamo, IF, 38, sigloxn.)
EriiioLoaÍA. In negativo j nomina-
do: catalán, innominat, da; francés, vkt
nominé; italiano, innominate.
Innoto, ta. Adjetivo. Desconocido.
EtiuoloqÍa. In privativo y el latín
a£ñu, conocido, partícipío pasivo de
notcíre, conocer.
Innovación. Femenino. La acción
y efecto de innovar. | Botánica. Se
aplica á la ramificación de las hepátí-
cas caulescentes (ariptágamae). La
innovación consiste en el desarrollo
de un botón, el cual produce la conti-
nuación del tallo.
ETiuoLoaÍA. laneuíT: provenzal, en-
novado; catatan, innocaeu!; francés, íx-
Mvatio*; italiano, innoeatione; del la-
tin iitnivatio, forma sustantiva abs-
tracta de innovattu, innovado.
Innovadamente. Adverbio de mo-
do. Con mutación 6 novedad.
KriuoLoaÍA. Innovada y el sufijo
adverbial mente. .
Innovado, da. Participio pasivo
de innovar.
EtiuolooÍa. Latín iaaXvStta, parti-
cipio pasivo de imitare, innovar: ita-
liano, innofMto; francés, %nnoo¿; cata-
lán, innova t, da.
binovador, ra. Masculino j feme-
nino. El que innova. \ Espíritus in-
HOVADOHBS. Epíteto que suele darse á
los reformistas.
ETmoLooÍA. Innovar: latin, innS^
tor (QuiCHsaAT, Addenda); italiano,
innovaton; francés, WMoeAlfw; catalán,
innovador, a.
Innovamiento. Masculino anti-
cuado. Innovación,
Innovar. Activo. Mudar 6 alterar
las cosas, introduciendo novedades, jf
Anticuado. Rknovak.
EnifOLoaÍA- Latin innlhSre, intro-
ducir usos nnevos ó renovar los anti-
guos; de ta, en, dentro, y nHvSre, re-
novar, foima verbal de nSinu, nuevo:
provenzal v catalán, innovar; francés,
innover; italiano, innovare.
Innúbil. Adjetivo, Que no es nú^
bíl.
ErtMÓLOofA. I» privativo ; níbil:
latin, innübn*; de w privativo y «CM^
rt, casarse.
Innumerabilidad. Femenino. Mu*
chedumbre grande y excesiva.
ErmoLoaLA. InnwnerabU: latin, m-
ná^aMíítat; italiano, ñHUMeraMiU,
Innumerable. Adjetivo. Lo que no
se puede numerar ó es muj difícil de
numerarse,
Etimolooía. Latin innünUrSlilit; de
w privativo y niMfraUtit, numerable:
catalán*, úunmerable; itaJiano, inn»-
meradiU; francés de La Montaigne,
innnmerabie; tiempos de Perron y de
Ooéffeteau, Ín»im¿rab¡e; moderno, M-
nombrabU, forma adjetiva de nombre,
mimero.
Innnmerablemente. Adverbio de
modo. Sin número.
Briuoi-oaÍA. Innumerable y el sufijo
adverbial mente: italiano, ñmnmerahl-
mente; francés, innombrabUmeni; catar
lan, ámnmerablement.
Digitized by
CjOógle
128
INOB
XanAmero, ra. AdjetíTo. Imnwg-
BnuoLOOf*. Latín ttmümlfm. (Ci-
atñov.)
InDnpta. Femenino anticuado.
Soltera.
EnwoLoaÍA. IniMil: latín, mtipU:
catalán, in»%jitA: innupta Mintmi, la
caata Mineira: iitvsnM, vírgenes, don-
cellas.—«Adjetivo usado solamente
en la terminación femenina, para sig^
nificar la mujer soltera.» (Ácadsmu.,
DieeioMrú di 1726.)
lonatricion. Femenino. Falta de
autrioion.
InnntritÍTO, -n. Adjetivo. No nn-
tritivo,
Ino. Femenino. Mitoiogi». Hija de
Cadmo j de Hennione, tercera mujer
de Atamas. Creyendo que era una leo-
na, diií muerte í sua.nijos Learco j
Melicértes, que imaginaba eran dos
leoocíllos. Después, desesperada, se
precipitd en el mar, j Neptuno la
eonnrtid en ninfa.
tnobdditiicU. Femenino. Falta de
obediencia.
BruiOLOofA. InohedienU: latín, m-
Ul^mtía; cataün, iw^e^inóé: fran-
oSs der Oréeme, üuhtdiexu; moderno,
iaobUuame*; italiano, tnohbe^en».
SotOHiHU. Jnóietlienda, de»ohidi«%-
eU. La ModnfimCM no consiste sino en
la simple <a de obediencia: la det-
obtdÍ4neié supone un movimiento con-
tra loe principios morales qne k todoe
nos imponen la obligación de obede-
cer.
El hijo que tiene la inmensa des-
gracia de no obedecer á sus padres,
; el hijo que comete el
inmenso crimen de levantarse contra
la s^^rada autoridad pat«ma, es dt$-
obedtmU,
La MOÍaeÍMHCM no pueda pasar de
ser un defecto: la dttoMúna* puede
Uurar á la rebeldía.
Generalmente hablando, se princi-
pia por la inobedünda paia llegar i la
dttohtdienda, coma se principia por la
falta para concluir por la culpa; como
se pnncipia por la culpa para concluir
por el pecado.
Inobedienta, Adjetivo, £1 qne no
es obediente.
EmoLOQfA. Latín ñdÍ3dttiu, tú,
participio de presente de tníüáire, no
obedecer: catelan, «uÍMtioif, a; ita^
liano, ñobhtdimU.
Inobedientomenta. Adverbio de
modo. Faltando i la obediencia.
Etiuolocía, InoitdüñU j et suBjo
adverbial wu»t*.
lDOlt¡[et«Ue. Adjetivo. Que no ad-
mite objeción.
Inobifit«l>len«ate. Adverbio de
modo. De un modo inobjetable.
ErmoLoaU. IitoijtUwit j el sufijo
adverbial mmM.
iDohjetadunant* . Adverbio de
modo. Sin objeción.
EtiuolooU. iM^'tíada j el sufijo
adverbial matU.
Inol^etado, da. Adjetivo. Qui
ha Buindo objeción.
Inoblinble, Adjetivo. Que no se
puede obligar.
igidoii.
eioD de oDligteion.
bobligadament». Adverbio de
modo. Sin obligación.
Etimolooíi.. ImohU§»d* y el sufijo
adverbial Mentí.
Inobli^do, da. Adjetivo. No sa-
jeto á obbgacion.
ZnobligatÍTamente. Adverbio de
modo. Sin que sea obligación.
ErmoLoaÍA. JnoiUfativ» y el sufijo
adverbial tunU.
InobligatÍTO, va. Adjetivo. No
obligativo.
Inobligatoríamnito. Adverbio de
modo. IvoKAQÁTiVÁMEtrrm.
Btiholooíá. 7MÍí^«¿in« j el sufi-
jo adverbial wu»U.
Inobligatorío, ría. Adjetivo. Ir-
OBU8ATH0.
laobaanrabU. Adjetivo. Lo que
no puede observaírse.
S/rmoLoaix. I* privativo j ebtervé-
bU: latín, tnobitrvwtUt; francés j ca-
talán, inoitervaile.
Znobaerradamento. Adverbio de
modo. Sin observación.
BnuoLOofa. IiuburuuU j el sufijo
adverbial wunte.
Inobawrado, da. Adjetívo. Que
no ha aido observado.
BnuoLoaÍA ./«privativo; oiunaáo:
latin, ÚMÍMrvZtai; francés, inobstnd.
Inobaarrador, ra. Adjetivo. Que
no es observador.
Inobseirancia. Femenino. Falta
de observancia.
firaioLoaÍA. ínoittrwmU: latín, 1m-
oistnmíU'; catalán, mo6uná»eÍé , m-
tismamta; francés, úuburwwe.
Inobaanranto. Adjetivo. El que no
es observante.
EnHOLOOÍA. /» privativo j thur-
wmít: latín, ñuiunaiu, MOÍMrMafú;
catalán, MOÍt«rM»f.
Inolúarvar, Activo. Faltar & U
observancia.
Inobatmctivo, ra. Adjetivo. Sft-
dicMU. Que no obstruye.
iDobatmidamente. Adverbio de
modo. Sin obstrucción.
EnHOLCOÍA. Inoittnúda j el sufijo
adverbial mt*íe.
iQobttmido, da. Adjetívo. Que no
está obstruido.
Inooarpio, pia. Adjetivo. Bct4»i-
ea. Que tiene el fruto fioraso.
ErmOLoaÍA. Griego f;, h6^(ít, indt),
robustez, fuerza, nervio (rohir, ptt,
ntrvni), y xapitót; (iarjtdt), fruto.
Inocarpo. Masculino, ifofinwa.
Género de plantas dicotiledóneas, de
flores compuestas.
BriHOLoaÍA. Inotmr^.
Inocancia. Famenmo. Estado j ca-
lidad del alma qne carece de culpa. |[
Eetado dal que se hsUa inocente v li-
bre del delito que se le imputa. | Sim-
plicidad, senciUez.
ETiuoLoaÍA,. /iucmÍí: provenzal,
«MOMMM,- burguiñon, ignSiiMe; cata-
lán, imucénei»; bsacé», üutoetnet; ita-
liano, MffoemtM, del latin tiwJtentilE*,
moderación, integridad, knaa. sus-
tantiva abstracta de wMSee»», inocente.
Inocaacio. Masculino. Nombre de
▼aron: bak Ihocbmoio.
moc
BnuoLOofa. Latin InmüwtCkt, va
san Isidoro y san Gregorio.
Inocenao. Agrónomo. Debt¿ vivir
en tiempo del emperador Constancia,
según se infiere de Amiano, que le
cita como existente en aquella época.
Sus obras se han perdido, y el ««vn-
te M lihn XII de lUtrit que ee le
atribuye, parece, en opinión de For-
cellini, un extracto del libro XII eut-
cido por alguna pluma poco diestra.
(Dx Hiovu. T MoaufTs.)
Inocentada. Femenino familiar.
Acción 6 palabra sencilla á simple.
Inocente. Adjetivo. El que esti
libre de culpa. Se usa algunas veces
como sustantivo. Aplícase también &
las acciones y coeas que pertenecen 4
la persona inocente. | Cándido, sin
lucia, fícil de engañar. | Lo que no
dafia, 6 lo que no es nocivo. I Se apli-
ca al nilio qne no ha llegado a la edad
de discreción, y por eso son llamados
INOCKNTBS los uiños que biso degollar
HerMes. Se usa también en esta acep-
ción como sustantivo. I ¡I Qti ihockntbI
Exclamación ^miliar que eqniv&le á:
¡qué candido! | [Bl inockntk.' 6 ¿qué
tal? ¡Bl inockntsI Exclamación fiúii-
liar de que nos valemos para dar á
entender que una persona es muv la--
dina, so color de apariencias elidi-
das.
EnuoLOofa. Latín mnAmm, vmí-
ee»tii, no dafiino; de m privativo y
níeeiu, participio de presente de nuci-
ré, dañar: italiano, umoeente; francés
y catalán, fiuuxent; provenzal, ww-
CMi, iamoetn; burguiñon, if»6fm^.
Sentido ettmoU^iee.—ísocwKTB vale
tanto como in-noem.
Inocentemente, Adverbio de mo-
do. Con inocencia.
Etiuou>qía. Incfenti y el sufijo ad-
verbial mente: catalán, muemíment;
Beny, lalweMteMo»/; burguiñon, ^m-
p«M«; francés, imueemment; latín, Ñt-
nUeínttr,
Inocentea (los santos). Masculi-
no plural. Festividad qne celebra la
Iglesia en 28 de Diciembre, comme*
morando de este modo la piadosa me-
moria de los niños que Heródes man-
dó degollar. | En otroe tiempos había
que poner mientes en los préstamos
que hacían en dicha fiesta, porque al-
gunos solían pasar por inoeentadí. Hay
Euebloe todavía en donde se reúnen
is solteras, eligiendo una calle de
tránsito. A todo el que pasa por allí,
se le reclama d se le toma alguna
prenda (ordinariamente ee el sombre-
ro], la cual va á la confitería y allí
queda como en calidad de rehenes,
mediante el trueque de cierta canti-
dad de dulces. Excusado parece decir
que el interesado tiene que ir á resca-
tar su prenda, pagando, como se su-
pone, la cantidad en qne fué tasada.
Inocentico, ea, lia, to, t«. Adje-
tivo diminutivo de inocente.
EtiholooIa. Inocente: catalán, M-
noeentet, a. El Düciontríe catalán no
trae estas formas; pero recordamos ha-
berlas oído en Cataluña,
Inocentiaimamente. Adverbio de
modo superlativo de inocentemeate.
Digitized by
Cjoogle
moc
laocéntiiimo, ma. AdjetíTo su-
perlsttTo de inocente.
EriHOLOaÍÁ. InoeMtt: c&taUa, m-
Moetntítiim, «; latín, MudeMlútimn*.
laooAnton, na. Adjetivo aumenU-
tÍTO de inocente. I Metáfora. Deraasia-
do seneillo j ü&cil de engafiar.
Inocuidad. Femenino. Cualidad de
lo que no ea nocivo.
BruiOLoafA. Jimoeuo.
Inoenlacion. Femenino. La acción
de inocular, 6 sea de comunicar arti-
ficialmente una enfermedad contagio-
ea, con el fin de desvirtuarla, iutro-
duoiendo el principio material; esto
ei, el TÍrus; jr así se dice: la inocula-
ción de la vacuna; la inoculación de
la viruela. | Uetáfora. Trasmisión ó
propajracion de los sistemas, de las
ideas.de las opiniones, de las creencias
religioeaa, en cujo sentido suele de-
cirse; «eleiglo zvi se distingue de los
detn&s por la rápida inoculación de
pensamientos atñvidos v máximas he-
rJtícas.» I Las más de us veces se to-
ma en mala parte, como si se aplicara
á la INOCULACIÓN del vicio, considerv
do coma el virus de la conciencia; pe-
ro debe notarse que este significado
despectivo qo se extiende á todos los
CBMS de la lengua, la cual nos hace
ver que la bondad de la virtud es tam-
bién capas de inoculación, como
cuando se dice: <la primara de todas
Isa conquistas es la inoculación de la
libertad en el espíritu de los pueblos,
«Del sentimiento de las naciones.» ||
Por INOCULACIÓN se entiende actual-
meato la vacuna.
EnuoLOof A. Latín ittiSeUliíío, la ac-
ción de ingerir un árbol en otro, for-
ma sustantiva abstracta de inSeUiíiu,
inoculado: catalán, útocitUcU; francés,
imac»Uiio»; italiano, iitoc%laíume.
RtttSM. — 1. La INOCULACIÓN del vi-
rus contagioso se practicii con éxito
en la anticua Arabia. (Buffon, Stt-
plmmto fU Hittoriñ naímral, Obrat,
lomH,p¿fÍM»261.) .
2. La imooulacion propiamente di-
cha, que era niuv útíl, pasi5 desde
ConstantinoplB á Léndrós (1721), en
donde el medico Mead la practicó, á
la manera de los chinos, con un indi-
viduo que se le did al efecto. (FrM~
wuníoi iobre U kittoria, t^tíenlo i3.)
3. Ia reina de Inglaterra mando
que se ensayara la inoculación en
cuatro criminales; y así se hizo con
buen resultado.
4. La INOCULACIÓN se anuncié en
Francia cuatro afios después del ensa-
Í'O que se efectué en luglaterra, como
O demuestra la carta de un médico
francés, dirigida á Dodard, primor
médico de cámara, é impresa en Pa-
ria en 1725. Sin embargo, no fué
adoptada basto 1755. (Littb<.)
5. £1 Parlamento consulté álaFa*
cuitad de Teología sobre la conveniea*
cia de la adopción, á pesar de haber
declarado no ser voto en materia de
sacramentos. (D'Albubsbt, Cm*'' <f
V«U»irt, 7 di Agotto di 1763.)
6. En tiempos del autor citedo,
tuvo lugar la uiocuLACiON del re; j
de sa funilis, lo cual pone de mani'
INOD
flesto que la ntootrLAOioif 6n ra un
hecho público j solemne. (D'Albu-
BBBT, Cortil ol rey de Pnuui, 1.' di
Julie de 1774.)
7. El médico Trouchin fué Uama-
I á Paris para la inoculación del
duque de Orleans. (Condobcbt, TVm-
eíin.)
Bl uso de la inoculación es con-
veniente en sumo grado para conser-
var la hermosura. (Bufpon.)
9. A la INOCULACIÓN, propiamento
dicha, siffuiíS la vacuna. (LiTTBá.)
Znocmadamente. Adverbio de mo-
do. Coa inoculación.
EriuoLoaÍA. Inoatlada j el sufijo
adverbial mente.
Inoculado, da. Participio pasivo
de inocular.
£tiiioloo(a. Latín mAHCÍUm, par-
ticipio pasivo de inácHÜre: catal&n,
inocuiat, d»; francés, inocul/; italiano,
inocehiato, inoenUto.
Inocnlador. Ifascnlino. Bl que
inocula.
Etiuolooía. Jnoeukr: latín, MJCrJt-
Istor, forma agente de ñtSeiUUia, in-
oculación: estelan, auculador, a; fran-
cés, vtooiiatitir; italiano, inoeulatort.
Inocular. Activo. Medicina. Co-
municar por medias artificiales una
enfermedad coutegiosa. \ Metáfora.
Pervertir, contaminai á otro con el
mal ejemplo é la &lsa doctrina. Tam-
bién suele emplearse en buen sentido,
como cuando se dice: «iKOCULARen el
corason el santo amor de la virtud;»
«iHOCDLAB el sentimiento de la justi-
cia en el espíritu de los hombres. >
EtuiologÍa. Catalán Í»oe%iar: fran-
cés, Moevín*; italiano, i%oseMare, út-
eatlart; del latín inMíiSre, ingerir,
ingertar; de m, en, dentro, 7 odUtu,
ojo y jema de los árbolest La s breve
de Mto^tSrt es indudablemento la v
breve do o^l%t.
Inocularse. Becí proco. Empaparse
en estas 6 las otras ideas.
Inocnliita. Femenino. Partidario
de 1^ inoculación.
ETmoLOQiA. Inoe»¡ar: francés anti-
guo, tMCUlÚÜ.
Inocultamente. Adverbio de mo-
do. Sin ocultación.
BtimolooCa. i» privativo 7 oculta-
mti.
Inoculto, ta. Adjetivo. Que no
está oculto.
Inocnpacíon. Femenino. Falte de
ocupación.
nuoLGOÍA. I» privativo j eCKpth
do*: francés, inoeetipatün.
Inocupado, da. Adjetivo. Que no
está ocupado.
Inodorifero. Adjetivo. Que no es
odorífero.
BnyoLoaÍA. I» privativo j cdorífi-
re: italiano, incdoraiiti.
Inodoro, ra. Adjetivo. Lo que no
tiene olor.
BrnioLoaU.. Latín in^nu, del pre-
fijo negativo m j odormi, oloroso, for-
ma adjetiva de odor, oddri», olor: ite-
liano, inodoro; francés, tModort.
Inodular. Adjetivo. Anatomíapato-
¡fyiea. Concerniente al inódulo, c
ti tejido DtODDLAJt.
ímOL
139
ErniOLoaÍA. Inódmlo: francés, \»o-
d%UÍri.
In¿dnlo. Masculino. AnaUmiA p»-
tológica. Tejido fibroso accidental que,
desarrollándose en las llagas, cuando
supuran, forma el tejido de las cica-
tncea. (Dslpbch, Deq»elq%ti phámm.
de l'ii,/., págiM 378.J
BtiuolooU. Qriego IwíSjh (i»Bd&),
fibtoflo, é CÍX>) (AyÜ), sustencia; «sus-
tancia fibrosa:» francés, inod%¡aire.
JíeifAa.— Las vocea imodmiar é i*á-
d%lo ñieron inventadas por el cirujano
Delpech, gloría iumortei de la cirugía
j de la escuela de Montpeller, cujo
retrato hemos venerado muchas ve-,
ees en el salón de aquella ilustro es-'
cuela.
laofendible. Adjetivo. Que no pue-
de recibir ofensa.
Inofendido, da. Adjetivo. Que no
ha sido ofendido.
EriuoLoofA. Latin ínoj^iarnt, de w
privativo j ojintiu, ofendido, partici-
pio pasivo de offndUre, ofender.
Inofentíble. Adjetivo. Que no es
InofensÍTamente. Adverbio de
modo. De una manera- inofensiva.
Etiuolooía. Inofeiuioa v el sufijo
adverbial wtente: francés, tMoJ^entÍv&~
me*t; íteliano, iitojfnuivamatti; latin,
''-ofhui, sin daño. (Aulo Gblio.)
InofenaÍTo, Ta. Adjetivo. Lo que
) es capaz de ofender.
Btdioloqía. Prefijo negativo vt j
o/eiuivo: catelan, iiwfenti%, m; fran-
cés, inofenñf; italiano, m>fentiv0.
Inofenao, sa. Adjetivo anticuado.
Ileso.
Inofldoeamenta. Adverbio de mo-
do. Sin oficiosidad.
BtuiolooÍa. Inofeiota j el sufijo
adverbial mente: latín, ^inofftcüü.
laoflciosidad. Femenino. Falto de
oficiosidad.
Btiuolooía. Prefijo negativo m,
j ojtdotidad: latin, 'hu^'ieiwllat; ita-
liano, ino^eiottü; francés, ÍM>^cioti-
té; catalán, inoJítMtit*!.
Inoñcioio, sa. Adjetivo. Foreme.
Lo que contraviene al cumplimiento
de los deberes familiares de piedad,
consignados en las lejres. Aplícase
respecto á los testamentos, dotes y do-
naciones, cuando con ellos se peijn-
dica á los derechos de los herederos á
quienes se debe legitima.
Btiuolooía. Prefijo negativo m j
ojidoio: latín, Íiuf1ci3nt, intratable:
que á nadie obliga; italiano, iiio^cio-
to; francés, ÍM0einai; catalán, tnofr
eiÁ, a.
JÍ««Sa,— Inoficioso es voz de de-
recho romano: inofficiosu« tetUmen-
tum; testamento contra las leyes de la
piedad. (CicBBON.)
Inogo. Masculino antícnado. Bont-
EmoLOOfA. Sinojo.
Inolita. Femenino. MineralogiA.
Cal carbonatada de estructura fibrosa.
EtuiolooIa. Griego Cvi^ (w^*), ge-
nitivo de !<; (ii), nervio, fibra, j Uthot,
piedra; <piedra fibrosa:» francés, «m-
híe. Los autoras no traen esta etilao-
iog(.i p». « .Tidrat.. (^^OQ le
..■igitized by ^
130
moR
InoMdaU». Adjetáva, Lo qua no
puede ó no debe olndtrM.
Inolvidado, da. Adjetivo. Que no
bk BÍdo olvidado.
InominioBO, u. Adjetivo anticua-
do. loMOUINIOSO.
Inope. Masculino anticuado. Po-
bre.
BTiMOLOofA. Inapid.
Inoperable. Adjetivo. Cünwfff. Que
DO ae puede operar, como íteera at-
OFERABLB, catarata inoperable.
ETiuoLoaÍA. I* privativo j opert-
bU: francés, inopérabU.
Inopendo, da. Adjetivo. Que estí
bíu operar.
Inoperante. Adjetivo. Que no pro-
duce operación.
Inopexia. Femenino. Fúiologia.
Go&ffulacion de la fibrina.
BriuoLoatA. Griego U, t*¿í (f*,
tuíft), fibra, j mj^ií (pixis), coagula-
ción: francés, inopeñe.
Inopia. Femenino. Indigencia, po-
breza, escasez.
EriHOLOofA. Latín &iMa, pobreza;
de I» negfttívD y opa, las nquezas:
catalán, mSpia.
Inopinable. Adjetivo. Lo que no
es opinable. \ Anticuado. Lo que no
se puede ofrecer & Is imaginación ó
no se puede pensar que suceda.
ETiuOLOofA. Latin ^^jüt^btlit; de
i'ff, no, V opinSmiU, opinable: catalán,
inminable.
Inopinadamente. Adverbio mo-
dal. De un modo inopinado.
EtimolooU. Inomnada j el sufijo
adverbial Mente: latin, WfpinSníer,
■ tnSpínati é iniSpínSli; italiano, vtopina-
tamente; francés, inopínMent; catalán;
inopinadoMent.
Inopinado, da. Adjetivo. Lo que
sucede sin pensar 6 sin esperarse.
EriuoLOsfA. Latin InH^fiiSlMt, par-
ticipio pasivo de íniípinain; de m, no,
y oplnaH, opinar: catalán, imopinat,
da; fritncés, xwpiné; italiano, wiy)inato.
Inoportunamente". Adverbio de
modo. Sin oportunidad.
• EtimoloqÍa. InoportiMa j el aufiji
adverbial mente: catalán, tneportMia-
tunt; francés, Ínopport*n¿witnl; italia-
no, inopportunamenlt.
Inoportunidad. Femenino. Falta
de oportunidad.
. BriMOLoaÍA. Tnopor^me: francés,
iMpportwiit/.
Inoportuno, na. Adjetivo. Lo que
se dice 6 hace fuera del tiempo cou'
veniente.
ETiuoLoaÍA. In negativo j oportu-
na: latin, ínopporXnnt; catalán, *n^or~
ti, na; francM, innopportn»; italiano,
inopporíwto.
Inopolencia, Femenino. Falta de
opulencia.
Inopalentamente. Adverbio de
modo. Sin opulencia.
Inopulento, ta. Adjetivo. Que ca-
rece de opulencia.
Inor ación. Femenino anticuado.
ISMOBANCIA.
Inorancia. Femenino anticuado.
lOMORAMCIA.
Knorante. Participio activo anti-
cuado de ignorar.
INÓS
Inorar. Activo anticuado. lanoBAK.
Inordenadamente. Adverbio mo-
dal. De un modo inordenado.
BrtuoLGOÍA. Inordenada j til Buñio
adverbial mente: latin, ínordínSti, ín~
oritbxStim, ^tnordínSfíter . (Celso, Ajiia-
NO Mabcelino, Cato Aukxlio.) *
Inordenado, da. Adjetivo. Lo que
no tiene ¿rden, lo que esti desorde-
nado.
Btiuolooía. Latín IwnAsSJw, de
M privativo j orátnStnt, ordenado; ca-
talán, inordñal, da.
Inordinado, da. Adjetívo. Inobdb-
NADO.
Inorgánico, ca. Adjetivo. Eiilorta
natural. Epíteto de lo que no tiene ér-
ganos, por oposición áloe seres orga-
nizados 6 vivientes. | Cidebpos inob-
aisicos. Cuerpos cada una de cuvaa
moléculas representa un individu
completo, T cujas condiciones de exii
t«ncia están sometidas únicamente á
lejes mecánicas, físicas y químicas.
Estos elementos, que alciinos autores
llaman primeros, significan el térmi-
no contrario de los elementos segun-
dos, que los mismos autores llaman
orgínicos. | Rbino inobqínico. Con-
junto de loB cuerpos desprovistos de
organización, el cual compréndelos
minerales. Por consiguiente, reino in-
osoínico quiere decir reino mineral. |
Letra moROÁNiCA; biqno inoroínico.
Gramática general. La letra 6 el signo
que no pertenece k la razón etímold-
gica del vocablo; esto es, á la consti-
tución OBencial y primaria de sus ele-
mentos.
Etimología. Prefijo im, negación, y
orgánico: italiano, inorgánico; francés,
tíurganiq%e; catalán, tnorgánich, ea.
Inorganifable. Adjetivo. 'Que no
se pued,e 6 no se debe organizar.
Btiholooía. In privativo y orgaui-
tabU: francés, inorganiiable.
Inorganizado, da. Adjetivo. Que
no está organizado.
Inorganísádor, ra. A,djetivo. Que
no es organizador.
Inoríginario, ria. Adjetivo. Nc
Inonne. Adjetívo antícnado. Enob-
IIB.
Inermemente. Adverbio de modo
anticuado. Enorueuentb.
Inortodoxia. Femenino. Hetero-
doxia.
Inortodozo, xa. Adjetivo. Het«'
rodoxo.
Inosato. Masculino, Q,nimica. Sal
forinada por el ácido inósico. | DB po-
taba. Principio inmediato existente
en el tejido muscular de loa mamífe-
ros.
BriuoLoafA. Griego Tí, Ivít (It, infy),
fibra: francés, inotate,
InoBcnlarion. Femenino. Anastó-
EtiholoqU. Prefijo w, en, y McS-
ISri, besar, de oteiUmn, beso: francés,
inoteutatüm. .
laósíco, ca. Adjetivo. Química.
Acido que hallé Liebig en la carne
muscular.
BTiMOLoaÍA. Innata: francés, imh-
ti^ue.
mpú
Inolíta. Femenino. Anatomía. Sus-
tancia cu^a composición ha hecho que
se le clasifique entre loe azúcares; pero
que fué hallada en loe músculos.
Etimolooía. Jnoiato: francés, tw-
!*.
Inoateitomo. Masculino, iftdiei-
na. Especie de tumor, formado de
corpúsculos gaseosos y de masas de
fibras.
ErnioLoofA. Griego it, inú, fibra,
y etlaábmo: francés, inottéatome.
Inoto, ta. Adjetívo anticuado. lo-
NOTO.
InozidabUidad. Femenino. Cali-
dad de lo inoxidable.
Inoxidable, Adjetivo. Que no pue-
de oxidarse.
EtiuolooÍa. Prefijo negativo m y
oxidable: francés, inoxffdaoU.
Inoxidadamente, Adverbio.de
modo. Sin oxidación.
Inoxidado, da. Adjetivo. Que do
está oxidado.
Inoyo. Masculino anticuado. Bo-
DILLA.
ETiuOLoaÍA. Inogo.
In pace. Nombre dado al lugar
donde se encerraba, aegun se afirma,
á los religiosos condenados á muerte.
Encerrada la víctima, se cubría la se-
pultura con la piedra de entrada, di-
ciendo: Vade iN pace. Ha; todavía
algunos de eetos calabozos, y se cita
uno de la abadía de Jumiéges.
In partibns. Expresión puramente
latina, adoptada en castellano para
designar i los prelados que tienen por
titulo episcopal el nombre de algún
lugar é territorio ocupado por infie-
les. Así se dice : obispo in paxtibdSi
sobrentendiéndose la palabra inf4^
lium, que completa el concepto. | Me-
táfora. Expresión de que nos valemos
para significar que nos hallamos en-
tre adversarios 6 enemigos; especial-
mente, en punto á opiniones y escu^
laa. Por ejemplo: un librq pensador
entre doctrinarios, 6 un doctrinario
entre libres pensadores, podrí decir:
<en este certamen, en esta reunión,
en esta asamblea, soj el obispo in pab-
TiBOB injídelinm.»
■ ETiuoLoaÍA. In, preposición de
ablativo, en¡^Kir^¿iM, ablativo plural
de pan, partu, parto, é in^Unm, ge- '
nitivo plural de injidilit: in pabtibus
infidehtun; en partos, lugares 6 terri-
torio de infieles.
In plano. Sustantivo y adjetivo
masculino. Tipografía. Locución pu-
ramente latina, usaila en libreria y en
imprenta, para significar la forma 6
la hoja impresa que sólo tiene una pá-
gina en calda lado.
In promptn. Expresión latina, que
se aplica & las cosas que están' i la
mano 6 se hacen de pronto; ; así se
dice : TbiuB im partido, ó couBTsa
UN acto in FBOlfPTU.
Btiuolooía. In, preposición de
ablativo, y promptn, ablativo de^tvw^
t*$, pronto.
In páribus (ijubdabsb). Frase &-
miliar. Quedarse desnudo. | Recípro-
co. Quedarse sin nada de lo que se es-
peraba 6 se ha distribuido i AtipvJ /->
riiiizüo r.y ^^.lv7C7Vl^
INQÜ
Inquebrantable. Adjetivo. Que
no puede quebrantarse.
Inqnietacion. Femenino anticua-
do. Inquietud.
Inquietado, da. Participio pasivo
de inquietar.
BriuoLoaU. Latin infuHíSín*, par-
ticipio pasivo de inquietSre, inquietar:
italiano, inqnietaío; franca, tnqui/U;
catalán, tnquieütt, da.
Inquietador, ra. Masculino j fe-
menino. El que inquieta.
Inquietamente. Adverbio de mo-
do. Con inquietud.
EniiOLoeU. InqitieUij el Bufljoad-
Terbial neñU: italiano, inquitloKm-
te; franca, iñ^viitantnt ; latin, ín-
Inquietar. Activo. Quitar el Boaie-
go, turbar la quietud. Se usa también
como recfproco. \ Formt. Intentar
despojar i. uno de la quieta j pacífica
posesiou de alguna cosa, 6 perturbar-
te en ella.
BmiOLOofÁ. In^vteio: latin, inq%if-
fibv; eat«lan, infinitar; francés, in^m/-
ler; italiano, i*q%Utare.
Moni dt U familia. — Sí un ojo t^
INQDIBTA, arr&ncalo j tíralo á la ca-
lle. (BvangtUo.)
Inqoietaree. Recíproco. Perder el
Boeiégo; sentir alguna incomodidad. ||
Estar inquieto,
Inqoíetitimaraenta. Adverbio de
modo superlativo de inquietamente.
Inquietiiimo, nui. Adjetivo super-
lativo de inquieto.
firiHOLOolA. Latin i%q*tetüiim%i.
Inquieto, ta. Adjetivo. Bl que no
eat¿ quieto, 6 ee de Índole bullicio-
sa. I Metáfora. El que está desasose-
gado por alguna agitación del ani-
mo. I Metáfora. Se dice de aquellas
cosas en que no se ha tenido quietud,
aplicando el efecto á la causa de él; j
así se dice que ha pasado una noche
D«QD1BTA el que la ha pasado con de-
sasosiego <Í inquietud.
BruiOLOofA. i» negativo j f»Uu>:
latin ineíaSlM, agitado, turbado exte-
terior é interíormisnte : catalán, m-
jnüt, a; francés, inq%iet, ite.
Inquietad. Femenino. Falta de
quietud, desuosiego, j también al-
boroto, conmoción.
BnifOLoaÍA. I*q%ÍtUt: latín, inqwi-
ttío; italiano, iiiguietiuíiiu; francas,
mf%Ul%dt; catalán, ÍKq%iet%t.
Inquilinato. Uasculino. Arriendo
de usa casa 6 de parte de ella. \ De-
recho que adquiere el inquiliao en li
casa arrendatU.
BTii«M.oaU. Ittqwüimo: catalán, m-
fiúUnal; latín iH^tínShi», la habita-
eion del inqoilino.
Inquilino, na. Masculino j feme-
mn<i. £1 que ha tomado una casa 6
parte de ella en alquiler para habitar-
la. I Fortiut. Abbbndatabio.
BriiiOLoofA. Latin m^wK^w, for-
ma de i»eol9rt, morar en un paraje
dado; de «», en, ^ ealir4, cultivar; j
extensivamente, vivir, porque el hom-
bre vive en el terreno que cultiva, /o-
fWJMM vale tanto como Ím-mlotu>.
Satña. — La formación, de que ha-
)Am UonUoj m inadmiribla. Inqnilv-
INQÜ
*vt, del prefijo m, en, eolo, eolit, eolt-
re, habitar, j aUantt, aluna, alifituM,
cosa ajena; como quien dice: el que
habita en un lugar ajeno; qtuuÍincolÍDU
aliena.
Inquina. Femenino familiar. Aver-
sión, mala voluntad.
EriuoLOOÍA.. Inquinar.
Inqninado, da. Participio pasivo
de inquinar.
Etiuolooía.. Latin inquUSiui, par-
ticipio pasivo de w^ulnáff, inquinar.
Inqninamíento. Masculino anti-
cuado. Inpbccion.
Inquinar. Activo. Manchar, conia-
gi".
BrtuoLOofA. Latin in¡%ÍHSre, man-
char, emporcar; de in, en, dentro, so-
bre, jr tíattre, hacer del cuerpo.
Inquirido, da. Participio pasivo
de inquirir,
Btiuolooía. Latin inqniAíMt, par-
ticipio pasivo de Hiftilrjr;, inquirir.
InqniridioD. Masculino anticuado.
Enquibidion.
Inqniridor, ra. Masculino j feme-
nino. El que inquiere.
Inquiriente. Participio activo de
inquirir. Que 'inquiere.
Inqniríniiento. Masculino, Acción
de inquirir.
Inquirir. Activo. Indagar, averi-
guar 6 examinar cuidadoaament« una
cosa.
ETiuoLOofA. Latin inquiriré; de in,
n, j quarüre, buscar; catalán, inqui-
rir: inquirere de r^ capiíaU, instruir un
proceso criminal.
El que butea, se mueve: el que ««»-
qnitre, busca con intención, con dis-
cernimiento; con cuidado.
Inquisición. Femenino. La acción
y efecto de inquirir. ¡ Tribunal ecle-
siástieo, establecido para inquirir y
castigar los delitos contra la fe. j La
casa donde se juntaba el tribunu de
la Inquisición. Llamábase también at '
la cárcel destinada para los reos peí
t«necient«s i este tribunal. Q Hacbr
INQUisicioK.'Frase metaférica y fami-
liar. Examinar los papeles, j separar
los inútiles para quemarlos. | Inqoi-
sicioy DSL Estado. Sittoria. Tribunal
secreto, de atribuciones ilimitadas, es-
tablecido en la antigua república de
Veuecia, I Instrucción de un proceso,
entre los latínoa. (Tácito.)
BruiOLoaÍA. iñqwirir: latín, inqui-
ñtía, averiguación, forma sustantiva
abstiacta de tn^Kirifw, inquirido; ita-
liano, inquititione; francés, inquiñtion;
provenzal, inquiticio; catalán, inqui-
tieúf.
RetefíaXittóriea. — 1. La Inqui-
sición fué una institución eclesiástica,
fondada por la corte de Boma, con el
fin de indagar é inquirir j castigar
todo delito contra la fe.
2. Su origen se hace remontar al
afio 1204, época en que el papa Ino-
cencio III, deseando contener los pro-
gresos de la herejía de los albigenses,
envié sus delegados, Pedro da Caste-
Inan ; otros muchos religiosos bene-
dictinos, i predicar al Mediodía de la
Francia.
3. Estos fueron en realidad loe prí-
INQÜ
131
meros inqm'ttdoret; y hasta algunoa
años después, el de 1215, la institu-
no tuvo un principio de organi-
m, que puede fijarse en el nom-
bramiento de santo Domingo para el
cargo de inquisidor general.
4. El papa Gregorio IX acab<! la
obra de sus predecesores y constitujé
definitivamente, en 1233, este tribu-
nal que, sometido tan sdlo á la Santa
Sede, tenía el derecho de perseguir y
ir á los herejes v á sus adictos.
De Italia, donde fue adoptada en
varios Estados, pasó á Francia, en el
reinado de san Luis (1255); pero no
pudo sostenerse en él país que la ha-
bía servido de cuna, si así puede de-
cirse.
6. No fué así en EspaOa, donde esta
institución, fondada en 1^2, hizo rá-
pidos progresos, y donde recibid, en
tiempo de los Rejes Catélicos, una
nueva oiganizacion y poderes verda-
deramente formidables.
7. Constituida en nuestra nación
con el fin capital de perseguir á los
judíos y moros relapsos, tomé el nom-
bre de Santo Ojicw, y fué colocada
bajo la dirección de un gran inquisi-
dor, con un consejo adjunto, denomi- '
nado la Suprema, y cuarenta j cinco
-'nquisidores generales.
8. El primer gran inquisidor fué el
célebre Tomás de Torquemada, prior
de los dominicos de Segovia; perO su
nombramiento, lo mismo que el esta-
blecimiento del Santo Oficio, fué apro-
bado con sentimiento por el papa ais.'
to IV, á quien haj que hacer la justi-
cia de consignar que habia vitlo am
dolor lot ilimitadot podtreí del nuevo tri-
bunal.
9. Establecido al principio en Sevi-
lla (1481), el Consejo Supremo de la
Inquisición fué trasladado á Madrid,
donde se reunía bajo la presidencia
del gran inquisidor, asistido de seis
jueces, de un procurador fiscal y otros
dignatarios, cayo nombramiento era
hecho 6 aprobando por el rej. Había
además en toda líspaüa un gran nú-
mero de individuos afectos al Santo
Oficio, llamados funiUaret , que lo
eran frecuentemente personas de la
nobleza, i causa de los grandes privi-
legios de que gozaban.
10. El procedimiento inquisitorial
debía ser secreto. El acusado, encerra-
do en una prisión, denominada eaia
tanta, era sometida, en los caaos me-
nos graves, á penas espirituales; en
los demás casos, podía sufrir hasta la
prisión T la muerte.
11. mtregado en este último caso
al brazo secular, generalmente era
conducido al suplicio cubierto con un
lambenito, vestidura en forma de saco,
con una cruz delante y otra detrás,
con diablos bordados o pintados. Su
sentencia, solemnemente pronuncia-
da, era lo que se llamaba auto de fe.
12. En tiempo de Felipe ll fué
cuando la Inquisición estuvo en auge
en BspaBa, y, sobre todo, en loa Pm-
ses-Bajoa, con motivo é pretexto de
perseguir las herejías.
13. En el úglo xviii, Juan VI. re; i
^jtzedbyVjOOgle
132
iNQti
de Portngal, 1& euprimid en su reino.
14. Napoleón I, por decreto de 4
de Diciembre de 1808, la abolió ~~
Eepañft.
15. Femando VII U restableció
en 1814, j las Cortes U suprimieron
definitíTamente en 1820.
16. La iNQinsiciON, establecida en
Boma por Pió Til, no fué m¿s que un
^bunal de disciplina para el clero,
17. Como tan impo^nte asunta
histórico, en qae nos Bbst»nemo8 de
comentarios, excita el interés de todo
lector ilustrado, recomendamos la lec-
tora de las siguientes obnts: Lim-
bordi, Bistoire de VI%q%iñtvm; Lio-
rento, Hittoria de la Ingnmdon; J. de
Maistre, Lettret tw flngiuiíiíio* tt-
• muwU; Héfélé, £e eardinal XÍ9u»et tt
ffffüte d'Stpagne; j Balmes, M Prih
U$(<mtamo y ti Cátolieitmo eonpara-
det.
18. Si nuestra voz, siempre impar-
citl, pudiera ser oída, rogaríamos i
la Academia de la Historia j al cuer-
SD de arcbÍTeros-bibliotocaríos, que
iesen á luz, por cuantos medios pu-
diera sugerÍTles el, amor á la historia
patria, los preciosos documentos rela-
tivos á la Inquisición, verdadero teso-
ro de nuestros archivos.
19. Escritas las líneas antoríorea,
hallamos cuatro antecedentes que cot>
responden í esta materia.
I. El conde de Tolosa adoptó la In-
QDisiciOK en 1229.
3. Inocencio IV la estebleció en
toda Italia, excepto Ñapóles, en 1251.
3. La Inquisición tuvo sus tribu-
nales en Italia, Francia, Espafia, Por-
togal y en las Indias.
3. Al código de 1( _ ^ __
deben todas las máximas, todos los
. Al código de los visogodos se
principios, todas las tendencias de la
actual Inqu is i cion , ( Montbsqoisii , St-
piriiit ¿e lai leyei, IXVII.)
InqiiisidoT, n. Masculino j feme-
nino. Imquisidoh. Q Juez eclesiástico
que conocía de las causas de fe. J Pxs-
quisiDOB. \ Provincial Aragón. Cada
uno de los jueces que el rej ó el lu-
garteniente ó loa diputados nombra-
ban para hacer inquisición de la con-
ducto ó contrañieros cometidos por el
vicecanciller t otros magistrados, á
fin de castíganos según las calidades
de sus delitos. Estos inquisidores, que
se nombraban de dos en dos años,
acabada su encuesto, quedaban sin
jurisdicción. \ ai>ostóuco. El nombra-
do por el inquisidor general para en-
tender en los negocios pertonecientos
á la Inquisición. ||db Estado. En la re-
pública de Venecia, cada uno de los
tres nobles elegidos del consejo de los
Diez, qne esteban diputados para in-
quirir 7 castigar los crímenes de Es-
todo, con poder absoluto. \ qbherai,.
£1 supremo inquisidor, 4 cu;o cargo
estoba el gobierno del consejo de In-
quisición j de todos sus tribunales. |[
ORDINARIO. El obispo ó el que en su
Hombre asistía ¿ sentonciar en defini-
tiva las causas de los reos de fe.
EriuoLoaÍA. Inquirir: latín, tN^xI-
msA.
lDqiiÍBÍtÍTameiitfl. Adverbio
de modo. Con el designio de averiguar.
IngtiíiitiTO, TB. Adjetivo anticua-
do, si que inquiere j averigua con
cuidado V diligencíalas cosai '
diñado a esto.
BmiOLOOÍA. /iifaútCMHi: latín, m-
^«bUIrai ; francés, infuiñli/; catidan,
Inquilitoriado, da. Adjetívo. Con-
denado por el tribunal de la Inqui-
sición.
' Inqoiiitorial. Adjetivo. Concer-
niente á la Inquisición.
ErmoLoaU. /bjumúím.^ italiano,
inpttsitoriab; francés, inauititorial.
Inramo. Masculino. Nombre dado
& un algodón en rama que se extrae
de Egipto por el Cairo.
laretaunenulo, da. Adjetivo an-
ticuado. Lo que se queda sin remune-
ración.
Inretar. Activo anticuado. Irritar,
anular.
Insabible. Adjetivo familiar. Lo
que no se puede saber ó es inaveri-
guable.
Insaciabilídad. Femenino. Cali-
dad de lo que es insaciable.
EtiuoloqÍa. JiuacimbU: italiano,
íiuatiAitliíi; francés, intatiahitit/; ca-
talán, intaetAbiUítl; del Utin poste-
rior imSíiitilííat, cualidad del apeti-
to que t«do lo quiere, sin satía&cerse
jamis.
losactabl». Adjetivo. Lo qae no
se puede saciar.
ÉTiuoLoafA. Prefijo negativo m j
iocitble: catalán, ÍMtaeÍ4Ík; francés,
imatiable; italiano, iumahU; latin,
iniStiaSIlit.
InsaciablMnoite . Adverbio de
modo. Con ineacíabilidad,
EtiuolooÍa. IfuañahU j el sufijo
adverbial mente: catalán, Í*saei»iU-
««ní; francés, imatiabkmení; italia-
no, intaiiaiilmente; latín, vuHtiábílí-
ter.
Insacalaeioii. Femenino. La ac-
ción JT efecto de insacular.
EtiholooU. ímaeular: catalán, i»-
Insaculado, da. Participio pasivo
I insacular.
BriuoLoafA. /mmh/w-.* catalán, »•
taatlat, da.
Insacolador. Hascnlino. Bt que
insacula.
EnHOLoatL. IntaeuUr: catalán, i«-
taailttdor, n.
Insacólar. Activo. Poner en el
saco, cántaro 6 pliego, el nombre de
las personas señaladas para los oficios
púbacoa.
Etiholooía.. Pi^fijo w, en, j macu-
lar, forma verbal del latin tacdHut,
saquillo, diminutivo de mecnt, saco:
catalán, intaeular,
Inaaliflcabla. Adjetivo. No salifi-
cable.
InialÍTaeioil. Femenino. Fiíieh-
gi». Mezcla de loa alimentos con la
saliva.
EtiuolooÍa. Prefijo m, en, sobre,
dentro, j saUoacio»: mmeés, ñníÍM-
fUor, inqnwarít, investigador, el qna I íioñ,
inquiere; catalán, MfMni^. Intalirar. ActiTOt Fiíiohfi*, Hez-
msc
dar la saliva con los alimentos en «1
acto de la masticación.
EnuoLoaÍA. /», en, y itUtar.
Insalubre. Adjetivo. Lo qae es
mal sano ó dafioeo i la salud.
EtiuolooÍa. Latin imiiMrit; de m
privativo j «lAldrú, salnbre: italiano
7 francés, «sfsMrv.
Inaalnbremante. Adverbio de mo-
do. Con insalubridad.
BTDiOLOofA. Intatnire j el sufijo
adverbial mente: italiano, ÑwsJsirv-
mente; francés, mmMtmmM; latin,
iHtmMíer.
Inaalnbridad. Femenino. FVlta de
salubridad. | Cnalidad de las eosas
insalubres.
EnuoLoofA. ínulmire: latín, ÍmíÍ-
AiírUsf; italiano, inuMníi; francés,
isMMnV.
Insanable. Adjetivo. Lo que no se
puede sanar 6 es incurable,
EruiOLoafA. Latín JniXmilíUt, in-
curable, en Cicerón; mortal, en san
Jerónimo; catalán, intanable.
Insanamente. Adverbio de modo.
De una manera insana.
. EtiuolooÍa. Imané j el sufijo
adverbial mente: latín, Ñuwbw, loca-
mento.
Inaania. Femenino. LootnA.
ExiliOLoafA. Latin intinla é hmMC-
tat, locura, furor; forma sustantíva
abstracta de intSma, insano: fírancés,
vaoñit^; italiano, ñuamia.
Insano, na. Adjetivo. Loeo, de-
mento, furioso.
Btdiolooía. Latin muAmu, insen-
sato, Airíoso; de i», no, y tima, sano;
«no sano, enfermo del juicio, loco:»
catalán, imi, na,
Inaatnrable. Adjetivo. Que no
puede saturarse.
Btivolooía. Latin tMálSriÜlie, in-
saciable; de M privativo ; tlUHrÜílis,
saturable; francés, tmatnrable.
Inscribir. Activo. Grabar letreros
en metal ó en piedra, para conservar
la memoria de algún sujeto ó de al-
gún hecho memorable. | &mmetHa.
Formar una figura dentro de otra, de
Buerto que toque en varios puntos al
contomo de esta. | Apuntar su nom-
bre entre otros para un objeto deter-
minado, usase también como recí-
proco.
EnuoLoaÍA. Latin interíiert, inti-
tular; de M, en, Bobre, j taihíft, es-
cribir: francés y provenzal, iatcnve;
catalán, interíurtr; italiano, interiore.
Inscribirse. Recíproco. Escribir su
nombre. | Subcbibibse.
Inscripción. Femenino, El letrero,
grabado en metal, piedra d otra m^
teria durable, para conservar la m»-
moria de algtm sujeto ó suceso, | D(^
cumento Ó título de una renta perpe-
tua í cargo del Estado.
BnuoLoeÍA. Latin intcñpítc, título .
de libros, monumento público de las
estatuas j de los sepulcros, en Cice-
rón; acusación, en Ulpiano; nota de
intamia, en Petronio: jH^oveñial, mf-
en^ÍM; catalán, ineeripetí; francés,»»
er^tion; italiano, iiuerídau,
iNBCRIPCIOmS DI LOS UONDUCN-
Tos.— 1. Costumbre gmeral de la aii«
uigitizedby VjOOQIC
íÑáEí
tág^edad tai poner «a los raonumeD'
toe públicos iNSOBipoioirBS de dedica-
toria, para conmenionr qué soberano
6 qaé ma^Btrado le había erigido,
con qué motivo j en qu¿ año.
3. Bata costumbre fué seguida tam-
bién en loa monumentos de los parti-
colarea; sobre todo, en loa aepulcros.
3. Dichas inscbipcionbs son de
gnran precio, consideradas como docu-
mentos histéricos.
4. El arte que eatudia, traduce, in-
tenfireta j comenta laa nisoBiPOiONBa,
W la epinafía.
5. En Francia hubo una verdadera
manía de poner en latín las insobip-
cioMis de todo género.
6. En Italia; aobre todo, en Roma,
se ha conservado la ooetumbre anti-
gua; la edificación, como la restaura-
ción, se consagra poruña ikscripoion
especial.
7. Respecto de España, no nos acu-
de qué decir, porque no quísiéramoa
censurar, ni ser tampoco cómplices de
naee:to> criminal abandono. Lo cierto
es que aquí tenemos la costombre de
ir a visitar loe monumentos j las ms-
CUPOIOHBS de otros países, cuando t«-'
nemoa en naestra casa inscbipciones
7 monumentos que bastarían para ha-
cer de Espafia el pueblo mis célebre
de Baropa. Al recorrer nuestras olvi-
dadas provincias, el ánimo se llena de
dolor 7 de asombro. Nada mis común,,
inn tratándose de las poblaciones de
mjnoa consideración, que encontrar
sillares de casas ruinosas con inscbip-
Oiotos antiquísimas, entregadas á las
injurias de los elementos j de los
hombres, cuando otras naciones las
guardarían cuidadosamente entre cris-
tales. Amén del M%uo arqueológico «a-
cÍMdí, Espafla debería tener uno de
los wmitot tpü/rijieoí más ricos del
mundo. T no faltará quien pregunte:
«pero iqné significan las inscbipcio-
ms?» Nosotros contestamos que laa
mso&iPCioNKS, lo ^ue pudiéramos lla-
mar anales lapidarios, representan hoy
el complemento último de la literatu-
n de los pueblos, porcpie la historia
primitiva de la humanidad fué la his-
toria de piedra. Para los pueblos cul-
tos, loB monumentos son la escritura
más auténtdea del pasado, los grandes
testamentos de la antigfiedad.'
Inscríptible. Adjetivo, Que se pue-
de inscribir.
BmuAofa. Znierito: francés, int-
etvtiih.
Iiuenpto, ta. Participio pasivo ir-
regular de inscribir.
BftatOLOQÍx, Interihir: latín* (iu«n^-
t*t, participio pasivo de tuerlífre,
inscribir: firaneés, intcrit; catalán, ñu-
erit, a; italiano, imeriito.
UBcrito. ImoaiPTO.
Inacmtable. Adjetivo anticuado.
IhxscsdtaBli.
bscolpir. Activo. EsoDLPtR.
Iniecule. Adjetivo familiar. Lo
que no se puede secar 6 es mu; difí-
cil de secarse.
- fimiOLoaíi.. In negativo 7 utabk:
catalán, iiuotalU. — £1 latin iiuíeiiUU
sigúfiea índiTiñble; de ts, no, ytici-
mst:
aiit, forma adjetiva de títíire, cortar:
iNSECABiUA eorpora; cuerpos indivisi-
bles, en' Ennio: francés, uuécdiU; ita-
liano, inteatMle.
InseccioD. Femenino. Indaioit Ó
cortadura.
Insectero. Masculino. Ektouófo-
).
BriMOLOofA. Infecto.
Insecticida. Adjetiva. Que deatru-
je los insectos.
ETuioLoaÍA. Latin iiuíctim, insec-
, 7 endure, matar: francés, intteti-
eidt.
Insecticidio. Masculino. Destruc-
ción de los insectoa.
Insectlfero, ra. Adjetivo. Ento-
uÓFORO. I ¡fwnlogia. Que contiene
inaectos féailes.
EriuoLoofA. Latin vuiehm, insec-
to, J ferré, llevar; francés, ñuecti/ire.
losectU. Adjetivo anticuado. Lo
qne pertenece & la clase de los insec-
■ 8.
iBsectiToro, ra. Adjetivo. Zoolo-
ffla. Que se alimenta de insectos.
BrniOLOOÍA. Latin iniíetwm, insec-
to, j vSrSre, devorar; francés, üueeti-
vore.
Insecto. Masculino. Sniotnolofia.
Nombre que se da á. una clase de ani-
males que todos son pequeños, ovípa-
ros, 7 carecen de sangre, de huesos 7
de corazón; tienen, cuando menos,
aeia piéa, muchos de ellos, dos 6 cua-
tro Idas, 7 el cuerpo, cubierto en parto
con una costra mas & menos dura. La
msTor parte de ellos, hasta llegar á
adquirir todos sus miembros, pasan
por tres estados diferentes, bajo for-
mas distintas de las que tienen des-
pués.
EruiOLOofÁ. Catalán ^uette; fran-
ca, ñueete; italiano, vuelto, del latin
intéeíim, forma sustantiva de ituifcSre,
dividir, compuesto de i», en, 7 eifcare,
cortar, porque el insecto tiene vérte-
bras 6 articulación es, 7 cada articula-
ción fué considerada como una sección
natural. Por consiguiente, intecto quie-
re decir cortado, dividido en verte-
bras.
Retes». — 1. ZoologU m%w. — ^Pe-
queño animal invertebrado, CU70 cuer-
po está dividido por anillos 6 articula-
ciones.
3. ZooUgiamodtnui. — Clase del rei-
no animal, en que fifpiran los anima-
les articulados, provistos únicamente
de aeia piéa.
3. "Loa insectos más grandes que
se conocen en el globo, son los del
Brasil, de la Ca7ena 7 demás provin-
cias de la Aménca meridional. (Buf-
FON, C*adrifedot, tomo 3.*)
4. Es curioso notar que el aceite es
una Buatancia venenosa pan los IN-
SBCTOS; en tales términos, que basta
derramar unas gotas de aceite sobre
sos estigmas, para que mueran en el
acto. (BoifNBT, Oitervacúmet.)
iBMCtologia. Femenino. Entouo-
Loofa.
Etiuolooía. SitlevulofU: francés,
imteebiloffie. ■
iBsectólogo. Masculino. Sntomó-
LOQO.
INáE
m
Etiuoloqía.. BntimoUgieo: fn^ncéa,
imuetologiqve,
Insecaestrable. Adjetivo. Que no
puede secuestrarse.
Insedacido, da. Adjetivo. No se-
ducido.
Inseguir. Neutro. Seguir, prose-
guir, continuar; 7 así se dice: iHSi-
oniSNDO en tal sistema.
EtiiioloqU. Latín iiueqw.
Ittsegnrunente. Adverbio de mo-
do. Con inseguridad.
EmioLoaÍA. Intejwrs 7 el sufijo
adverbial wtente.
Insegitridad. Femenino. Falta de
seguridad.
ETiuoLoafA. Iluegvn: francés, imir
atrita.
Inseguro, ra. Adjetivo. Falto de
seguridad.
Insembrado, 4a. Adjetivo. No
sembrado.
Inseminación. Femenino. Práctica
supersticiosa á la cnal se atribuía la
virtud de curar llagas 7 heridas, 7
que oonsiatía en impregnar una por-
ción de tierra del púa de la herida que
se quería curar 7 luego sembrar allí la
planta que se conaideraba conveniente
a la curación, regándola con el agua
que había servido para lavar la llaga.
EtiuoloÓía. Bajo latin üuivtinaí'ío,
del latin intíMinire, sembrar en algún
punto, producir; de i», en, 7 temXnÓre,
sembrar: francés, iiuémiiuitioit.
Ib senescencia. Femenino. Cali-
dad de lo que no se envejece. | de las
FACULTADBS OÍTBLECTUALKS. MÜtOTta
de kt/tiolcffUt. Propiedad que algunos
fisiélogoa atribu7en á las facultades
mencionadas.
ErniOLOofA. In privativo 7 el latín
tHhtí^e, envejecer, forma verbal de
thex, anciano: francés, vuéneteenee.
Insenescente. Adjetivo. Que entra
en la senectud.
Insenescer. Recíproco. Entrar en
la senectud; hacerae muy viejo.
Etiuolooía. Latín intínitcere, poa-
terior á la época de Augusto; de m,
en, 7 linetcíre, hacerse viejo.
Insensatamente. Adverbio de mo-
do. Con insensatez.
EriHOLoafa. Imentaíá 7 el sufijo
adverbial wunte: catalán antíguo, m-
temadMunt; francés, vaeiumetU; la-
tín, ñeeiuiti, en san JenSnimo.
Insensatos. Femenino. Necedad,
falta de sentido 6 de razón.
Etiuolooía. I*tenta(o: catalán an-
tíguo, inteiuada; moderno, iiueniaíet».
Insensato, ta. Adjetivo. Tonto,
:htuo, sin sentido.
SruioLoaÍA. Latin intauSliu , sin
sentido; de i» negativo 7 tentilut, sen-
sato; catalán, itueiUAt, a; francés, m-
tem¿; italiano, iMinuato.
Insensibilidad. Femenino. Falta
da sensibilidad. | Metafore. Dureza
de corazón 6 falta de sentímiento en
las cosas qne lo suelen causar.
EriKOLoaÍA. Intentible: latin, ism-
timitíuM (QmcHKRAT, Addend»); italia-
no, ineiiuibiliti; francés, i%tenñhÍUt¿;
catalán, inteñtihiHUit; portfigués, mh
tnuiHUdade.
AdjetiTO. Lo^ntcarf*
Digitized by
Laoogle
134
INSE
ce de ocultad sensitÍTa <Í ^ue no tiene
ientido. | Prív&do de sentido por al-
gún accidento ú otra causa. | Ihpb^
CEPTiSU. II Uetáfora. El que no sien-
te las cosas que causan dolor j pena
6 mueven & lastTma.
ETiuoLOaÍÁ. In fTÍ^a.tíYo y tentibU:
latín, (tuenttHlU; italiano, inteniiiiU;
francés j catalán, vumitble.
Inseniiblemente. Adverbio mo-
dal. De un modo Insensible.
Etiholooía. ImeniiiU y el sufijo
adverbial mt»te: italiano, i»te»ñhU~
wunle; Francés j catalán, wtuntiiU-
wuní; latín, ituauíiílUer.
IsMiiutiTO, va. Adjetivo. Desti-
tuido de la facultad de sentir.
InsoparAbilidad. Femenino. Ca-
lidad de lo que es inseparable.
BtiuolooIa. IrnteparabU: latin, tV
t^Srítbiltíéi; provenzal j catalán , in-
uparabiUítti; francés, iiu/parabiliü.
Iniapartble. Adjetivo. Lo que no
se puede separar. Dícese también de
las cosas que se separan con dificul-
tad V de las personas eatrechamente
unidas entre si con vínculos de amis-
tad 6 de amor.
i^TiiiOLOoÍA.. I» negativo T t^para-
lU: latin, intepSrSÜdü ; catalán , inU'
jMrable; francés, iméparahle; italiano,
i%tepar»hiU.
Inseparablemente. Adverbio de
modo. Con inseparabilidad.
EriMOLOOfa, liueparabU y el sufijo
adverbial mmU: catalán , iiueparabU-
«Mí; francés, tíuéparablement; italia-
no, int^anbtlme»t*; latín, intlpiribl-
Ina«jp«radaniente. Adverbio de
' modo. Sin separación.
Etiuolooía. Itueparaáa j el sufijo
adverbial menit.
iBaeparado, da. Adjetivo. No so-
parado.
• InMpnltable. Adjetivo. Q\
puede 6 no debe ser sepultado.
IttMpnltado, da. Adjetivo anti-
cuado, Insbpulto.
Insepulto, ta. Adjetivo. El cadí-
Tor que no rát& sepultedo.
ETiifOLoofÁ. Latin íntlfpfilíitt, par-
ticipio pasivo de intípelve; compuesto
de M, no, T tlpttirt, enterrar.
Insepaftnra. Femenino. La cir-
cunstancia del cadáver insepulto.
Inserción. Femenino. La acción y
efecto de insertar é insertarse. \ Án»-
iomié. Intima adherencia de una par-
te del cuerpo en otra, la cual sirve de
punto de apojo; j así se dice: la ra-
ssxciON de un músculo, de un liga-
mento, de un tendón, en tal ó «nal
hueso, I JSetániea. La misma adheren-
cia respecto de los Órganos de una
planta, como cuando decimos: la in-
SifiCioK del ovario, de los estambras,
de la corola. J Cada uno de los puntos
por donde se efectúa dicha adneren-
ErmoLooÍA. Latín tnterfío, ingerí-
miento, forma sustaotiva abstracta de
mA-tw, inserto: provenzal, iiutrcio;
catalán, ituareii; franc&B, inurtio»i
italiano, tM«mm«.
InserÁnable. AdjetiTo, Que no
poede serenarse.
INSI
iBSOreaidad. Femenino. Falta de I
serenidad. |
Insereno, na. Adjetivo. Que no'
está sereno,
ETUfOLoaÍA. Latin vutrHtu. (Esta-
CIO.)
Inserir. Activo anticuado, Inbbb-
TAR. I Anticuado. Inosrib, iNasBTAS.
I Anticuado metafórico. Plantar 6 sem-
brar alguna cosa.
Etuíolooíá. Latin imttrín.
Insertable. Adjetivo. Susceptible
de insertarse.
Insertado, da. Participio pasivo
de insertar.
BriuoLoofA. Ifutrtér: catalán, m-
tirM, da; francés, int&¿.
Insertador, ra. Sustantivo ; ad-
jetivo. Que inserta.
Insertar. Activo. Incluir, introdu-
cir una cosa en otra, formando con
ella un conjunto. | Poner en los pe-
riódicos un articulo, noticia, anuncio
6 cosa semejante.
EtuiolooIa. Latín intrríSre, poner
dentro, frecuentatívo de interere, in-
cluir; de t«, dentro, y ttrlfrí, enlaiar,
unir: catalán antiguo, inserir; moder-
no, interCar; provenzal, inttrir; fran-
cés, ins&er; italiano, iMterirt.
Insertarse. Recíproco. Analomté i
Áittoria ttalural. Estar adherida una
parte del cuerpo en otra, como en el
ejemplo siguiente: el casobar tiene
"na vejiguilU de hiél; v su canal,
ue se cruza con el canal hepático, va
iNSSRTARsa, por la parte de arriba,
en el duodeno. (Bufpon, Pájaro», to-
w 2.; página Sii.)
Inserto, ta. Participio pasivo irre-
^lar de insertar. || Adjetivo anticúa-
lo. Inoikto. i AnaUíMia ^Áittoria na-
tural. Que ha sido objeto de inserción,
6 que tiene un punto de adherencia,
' se dice: músculo inserto en 4ial
i; hoja iNSBRTA en el tallo, es-
tambres iNSBKTOS en el ovario, etc.
BTiuoLoafA. Latin úuerliu, partici-
pio pasivo de úu«rfr«, introducir: fran-
cés, intéri.
Ineerrible. Adjetivo. Loqaenoee
servible 6 no está en estado de servir.
laaesion. Femenino. Mediana. Ba-
ño de vapor en el cual está sentado el
enfermo.
EtiuolooÍa. Latin imetvu, que ur-
de asiento, participio pasivo de wt-
éldirt, estar sentado sobre; de m, en,
sobre, dentro, y tídere, sentarse.
Insexaal. Adjetivo. Eitíoria nain-
raí. Que carece de sexos, como algu-
nas abejas.
ETiifOi.OOfA. In privativo y teamaL
francés, intexé.
Insidia. Femenino. Asechanza.
Btiuolooía. Latin inttdia, asechan-
za, forma sustantiva de VNÜdire, estar
apostado; catalán antiguo, iniidia.
Insidiadamente. Adverbio de mo-
do. iNSIDIQSAUBKTa.
Insidiador, ra. Masculino 7 feme-
nino. £1 que insidia.
BruiOLOofA. Jntidiar: latin, inüdia-
tor; franca, intidiaUw; catalán, ÍntÍ~
diádor, a.
Insidiar. Activo. Poner asechan-
INSI
EmiOLOofa. Latin íniidírt, «star e&
emboscada; de in, en, y tidire, sen*
taree; catalán, intidiar.
Insidioaameate. Adverbio de mo-
da. Con insidias.
EnuoLoafA. Jnñdteta y el sufijo
adverbial ntenle: catalán, muÍí^mm-'
«MMí; francés, Íntidi**ieine*t; italiano
intidioiamenU; latin, intídiSii.
Insidioso, sa. Adjetiva. El que
arma aaeehaaus. 1 1.0 que se hace con
asechanzas.
BriuoLOotA. Inñdia: latin, vuUdii-
tnt; catalán, intidiót. «; francés, inti-
dienm; italiano, intidúmf.
SiHONiuiA. Intidioio, eapdew. Inti'
dio*9 es el que prepara cautelosamen-
te los medios de hacer daflo; eapeiott
el que emplea el engafio 7 el artificio
Sara cautivar la voluntad ajena, 6 in-
ucir á otro en error. £1 instrumento
del iniidion es la asechanza; el del
eapeioto, es la mentira sutil y el enga-
ño. Se dice, hablando en metáfora,
veneno cubierto de fiores es m-
tidioae, y llamamos eapdota á la pre-
gunta hecha con ánimo de compro-
meter al que responda. (Moba.)
Insigne. Adjetivo. Célebre, &-
moso.
Btiholooía. Latin iniTfnit; de m,
i, y tifnwM, signo, marca, señal:
italiano V francés, intifne.
Sentitu ftimolójfic». — I£l latín Mdtf-
nie se tomaba en buena v en luila
parte, como en los ejemplos que si-
guen: ínsiqnis/mw, de cara bellísi-
ma; esto es, de una belleza singular ,
(ViaQU.10): e*ci tí elandi et »t yw* iN-
SIONIS txeeturit; los ciegos, los cojos
y todos los que tenían alguna dtfor-
MÚJs^al monr. (Tkhtuuano.)
Insignemente. Adverbio modal.
De un modo insigne.
EtiuolooÍa. Jntignej el sufijo ad-
verbial menU: latin, tsnfiiitf; catalán,
intignement.
Insignia. Femenino. Señal, distin-
tivo 6 divisa honorífica. | Entre loe
romanos, cualquiera de las banderas 6
estandartes de sus legiones. Se aplica
también esta voz á los pendones, es-
tandartes, imágenes j medallas qne
son propias de alguna hermandad 6
cofradía. J La bandera de cierta espe-
cie qne, pifesta al tope de uno de loa
palos del buque, denota la gradua-
ción del jefe que lo manda, d de otro
qne va en él.
EruiOLOofA. Intign*: latin, wHfw,
inügnie, señal, indicio, nota distanti-
va; catalán, mwúsm.
lusiniido, da. Adjetivo anticua-
do. Distinniiido, adornado.
Insignucacion. Femenino. Insto-
Etuiolosía. Iniiguijitanáa: cata>
lan, iniigniScaciá.
Insignificancia. Femenino. Nula
importancia de una cosa.
ETuiOLoafA. IntignifieanU: francés,
inMwniJianet.
tnsignificante. Adjetivo. Lo que
nada significa 6 importa.
ETiuoLoaÍA. In privativo y tignifi^
cante; francés, ümgn^fiamt; eatalau/
Mfryst/fcmí,
Digitized by
LaOOgle
IniinúflcatÍTO, va. Adjetiro. Lo
«jue naos ñgmñea, 6 expresA.
Inainfimo, ma. Adjetíro supei>-
látiro de insigne.
EnuoLoaÍA. Latín intlonistinttt.
(TnTÜLlANO.)
Xnnmnlar. Activo anticuado. Acu-
sar ¿-delatar á nno de algun delito.
£TiuOLOaf¿. lAtín intñiiiáre, fkca-
sar; dew, en, j tibia/, juntamente.
Iniinoamiento. Úasculino anti*
coado. Enseñanza. | Autícuado. Pra-
capto, mandato.
Insinnacion. Femenino. Laaccion
T efÍBCto de insinn&r 6 insinuarse. ¡|
JFtraue. La manifestación 6 presentar
cion de nn instrumento público ante
juez competente, para que éste ínter-
poujgfa en él su autoridad j decreto
jadidal. I Jtttírioí. una de las espe-
cies de exordio de que se vale el' ora-
dor para captar con disimulo U bene-
volencia y atenciou de los oyentes.
EtuiolooÍa. Latín itutHuSiio , la
acción de introducirse, hablándose
del mar; forma sustantiva abstracta
de mAwííiu, insinuado: catalán, fV
ráMucúT; francés ^ provenzal, tntinutt.
iio»; itaJiano, iMMiMnoM.
Insinuado, da. Participio pasivo
de insinuar.
EriHOLoaÍA. Latín ímImwíím, in-
trbducido, participio pasivo 'de íari-
ntírt, insinuar: italiano, intinvato;
francés, iiuinM¿; catalán, iminnat, da.
Insínnanta. Adjetivo ; participio
.activo de insinuar. Que posee el ta-
lento de insinuar. | Si^ificatívo, ex-
presivo. I Penetrante, irresistible, ha-
blando de leng;u aje, 'ademanes, etc.
EtuiolooÍa. Iníinnar: francés, iit-
tinmmt; italiano, iiuitnia»tf, del latín
ñutrnau, t«t¡íii«M>t/ú, participio de
presente de MulbiaSrtf, insinuar.
Inünnantemeote. Adverbio de
modo. Con insinuación.
BnuoLOaÍA. IntiniUMtt j el sufijo,
adverbial mtñte,
Insinoar. Activo. Tocar ligera-
mente y de paso alj^una especie 6 no-
ticia, no hacer mas que apuntarla. ||
Indicar la voluntad ú deseo de alguna
cosa. I Fore*M. Hacer la insinuación
6 manifestación de un instrumento
ante el juez competeQt«, para que in-
terponga su autoridad. Q Reciproco.
Introducirse mafiosamente en el áni-
mo de alguno, ganando su gracia ;
afbcto. t Metáfora. Introducirse blan-
da j suavemente en el ¿nimo algún
aftcto, vicio 6 virtud, etc. -
BrmoLoaÍA. Latín i»tíiutare; italia-
no, iiuünuire; francés, iiuMMer; cata*
tan, lOfMMf.
Semtido ttimoUneo. — El verbo lati-
no se compone de m, en, j ttiniSre,
doblar, encorvar, forma verbal de t-t~
M», seno; de donde viene el signifi-
cado de introducir que tiene intin%are:
□nnnTAiB r«fm Itrrü, «hacer entrar
mi navio en la ensenada.» [Curiosi-
dad digna de tt«nGÍonI La insinua-
ción pnmeía fdé la de las aguas ó la
da las naves.
SiNONiuiA. /«iráiwf-, tttgmir. Se ñi-
«MHÍa para dar i entender; se ngUn
para obrar. Para tMMiKir se requiere
INSI
intención; no así para ntgtrit, y así
puede decirse: el menor incidente bas-
ta para t*gerw el asunto de una come-
dia. Me MimMif BU deseo de viajar, y
esta idea me natrií el designio de
acomp&fl&rlo. (Moka).
Insinuarse. Reciproco. Expresar
muy someramente el pensamiento,
voluntad, deseo, etc.
InsinnatiTamente. Adverbio de
modo. De Una manera insinuativa.
EriuoLoaÍA. Imünalita y el sufijo
adverbial meñle.
Insinaativo, va. Adjetivo. Que in-
sinúa 6 se insinúa.
EriuoLOofA. IiuÍit%ar: francés, ift-
tinvatif; italiano, iauimatito.
Insipidamente. Adverbio de mo-
do. Con insipidez.
BtiuolooIa. Jntipida y el sufijo ad-
verbial me»tt: nances, intipidemení;
italiano r tiuipidamM te .
Insipidez. Femenino. La calidad
de lo insípido.
EnifOLOofA-. Imipido: proveuzal,
insípíditai; francés, vuipidxtí; italia-
no, iiuipideaa; catalán, itutpxdeta.
Insipidísimo, ma. Adjetivo super-
lativo de insípido.
EriuoLoofA. Intipido: catalán, tsn-
pidittítn, a.
Insípido, da. Adjetivo. Lo que es
desaborido 6 no tiene sabor ni sazón.
¡jMetáfbra. Lo que no tiene espíritu,
viveza, gracia ni sal.
BTiiioLÓaÍA. Latin ínttpidKt, sin sa-
zón, sin giist^; de m, no, ; tSpidui,
sabroso: n-iípídiu, «no sabroso:* ca-
talán, imipií, á»; francés, itipüü; ita-
liano, innpido.
Sinonimia. Intípido, dttairido. Imi-
pido es lo que no tiene sabor; detabri-
do ea\o que no tiene el sabor que cor-
responde í su naturaleza. Hay mu-
chas sustancias quason por sí mismas
y en todas circunstancias, tntlpidat.
Una fruta que no ha llegado & su ma-
durez, 6 que está demasiado madura,
es áaabnaa. Lo detabrido no carece de
sabor, pero lo tiene viciado y desagra-
dable. Estas dos significaciones cor-
responden perfectamente i la etimolo-
gía de las dos voces Ivspectiras,
(Mora).
Insipiancia. Femenino. Falta da
sabiduría 6 ciencia. | Falta de juicio,
ETiuOLOaf A. Lati a tnttpünlia, de m,
no, yiipientía, sabiduría; italiano, in-
ñpitnta.
Inaipienta. Adjetivo. Falto de sa-
biduría 6 ciencia. | Falto de juicio.
ErniOLoafA. Imijntncia: latin, inri-
SÍOH, de m, Qo, y tdpím, sabio; ita-
ano, üuipimU. Iitítpífíts representa
at-tXpieiu.
Insipientemente. Adverbio de
modo. Con insipiencia.
ETiuOLOofA. ImipiMíe y el sufijo
adverbial mm<<: latín, ütrípiHUr.
Insipientisino, mi. Adjetivo su-
perlativo de insipiente.
Etiuoloqía. Latin iiuipitñtii^ia.
[SdSECA.]
Insistencia. Femenino. La perma-
nencia, continuación y porfía acerca
de alguna cosa.
BmioixiofA, Imittmte: catalán, m-
INSO
135
ñtténeU; francés, insüiante; italiano,
intüíeiua.
Insistente. Adjetivo j participio
activo de insistir. Que insiste.
Etiholosía. Latin Mtbínw, Mftr-
U»tit, que se mantiene y persevera;
participio de presente de intátírt, in-
sistir; francés, vaittmit; italiauo, intit-
Utttí.
Insistidamente. Adverbio de mo-
do. Con insistencia.
ErnioLoaÍA. Intitlida y el sufijo ad-
verbial mtnu,
Insistidor, ra. Adjetivo. Que in-
siste.
Insistir. Neutro. Instar porfiada-
mente, persistir 6 mantenerse firme
en alguna cosa.
EriuoLoaÍA. Catalán innttir; fran-
cés, üuitttr, del latin intittifre, parar-
se en, estribar, apoyAr una cosa en
otra; de m, en, sobre, y ñttíre, pa-
rarae, simétrico de ttSre, estar, como
lo demuestra el supino ttilitm.
Sinonimia. Intitlir, ptriülir. Se «i-
liiU antes de pernitir: de modo que
perntUr no es mis que ñtúiir con mis
empeQo y tesón. Hay, pues, una gra-
duación entre laa dos acciones, la se-
gunda de las cuales es más enérgica
que la primera. Aquello en que se m-
tiift, es menos srrare que aquello en
que se pertUt*. £1 pretendiente mni*
en su solicitud; el hereje ptrtáíe en
Buerror. (Hoka.)
ínsito, ta. Adjetivo. Lo que es pro-
pio y connatural a alguna cosa y como
nacido en ella.
EtimolcoÍa. Latin iniííum, ingerto,
simétrico de inslhu, participio pasivo '
de interírt, ingertar.
Insitor. Masculino. ¡iitologU. Dios
que presidía á las operaciones de agri-
cultura, y en especial, á los ingertos,
EriMOLoafA. fntito: latin, tniitor,
uno de los diosea campestres (Síns-
Ca); el que ingiere. .(PLimo.)
hsobriedad. Femenino. Falta de
sobriedad.
Insobrio, bria. Adjetivo. Que no
es sobrio.
Insociabilidad. Femenino. Falta
de sociabilidad.
EriMOLoaÍA, Intodaile: catalán, M-
toetaüUtat; francés, üuoeúthiUlé; ita-
liano, ñuodaHUa.
Insociable. Adjetivo. El huraño 6
intratable é ínc¿modo en la sociedad.
EriiioLOofA. Latin intSci&UtlU; fran-
cés y catalán, ÍModahU; italiano, »a-
teaaoiU.
Insociablemente. Adverbio mo-
dal. De un modo insociable.
EriuoLOofA. IiuocMle y el sufijo
adverbial Kentt: francés, üuodaiu-
SWNÍ.
Insocial. Adjetivo. Insociable.
EriHOLOofA, I» privativo y toeial:
francés, intodal,
InsocorriUe. Adjetivo. Que no
puede socorrerse.
Insocorrido, da. Adjetivo. Que no
ha sido socorrido.
Insolación. Femenino. Medieáu.
Enfermedad causada en la cabeza por
el eiceaivo ardor del sol, | Ttnpmü
M. Medio emplea^^pfi:*^ ^9^(1^0 [e
136
DJSO
economía tnimal, 6 para producir la
mWaccioo, \ Fines. Cantidad de ca-
lor aolar, demm&da en la tierra. | Dí-
ddetiea. La accioD de exponer al sol,
como cuando se dice, en términoa di-
. dicticos: la iHSOLacioK de jiapel de
cloruro; laiNSOLAOtOK de lu unturas,
de loa bálsamoa; la imsolaoioh do las
plantas de adorno.
Etiuoloqíjí. IntaUr: latín, íiu3tS-
tío, la accioa de poner al sol, forma
sustantiva abstracta de üuSlSiiu, par-
tícipio paaivo de intol^T't, insolar: ca-
talán, MUúkeid ; francés , vuolalioit;
italiano, vuoUggiofte.
Insoúr. Activa. Didáetúa. Poner
alguna cosa al sol; como Hierbas, plan-
tas, etc., para hcilitar su fermenta-
ción 6 secarlas. | Recíproco. Asolear-
se, enfermar por el demasiado ardor
del sol.
GriuoLoaÍA. ItuSlSre, exponer al
sol; de t«, en, j tÓlSre, tema verbal
ficticio de tol, tiUi, el sol: francés, ím-
wler; italiano, wtolare.
lasolane. Reciproco.- Exponerse
al sol.
Inaoldabl*. Adjetivo. I^o que no se
puede soldar. \ Metifora. Se aplica al
jerro d acción que no se puede en-
mendar 6 corregir.
EriMOLoaÍA. /« privativo y tolda-
bh: francés, úuotiMiU; catalán, intol'
MU.
Insoldado, da. Adjetivo. Que no
está soldado.
Imolencia. Femenino. Acción
desusada j temeraria. \ Atrevimiento,
descare. [Dicho 6 hecho ofensivo é
' insultante,
BruoLoafa, IntoUnU: latin, iiult-
¡mlía; italiano, Mialema; francés, í»>
tol*»e«; catalán, UuoUneia.
Iniolentar. Activo. Hacer i uno
insolente j atrevido. Se usa más co-
mo recíproco.
BrtMOLoafA. IntolenU: latin, vuS-
Uiclfre; catalán, üuolentar; francés, ta-
tolenter; italiano, iiuo¡t»tire.
Insoléntame. Recíproco. Decir 6
hacer insolencias.
IntKtlenta. Adjetivo que se aplica
al que contete insolencias. Se usa tam-
bién como sustantivo. | Orgulloso, so-
berbio, desvergonzado. | Anticuado.
Lo que es raro, desusado v extraño.
EruiOLoaÍA. Latiq intoUnt, intdU*-
tit; de w, no, v iSleiu, participio de
presente de tSUre, acostumbrar; «no
acostumbrado, fnera de regla, desme-
dido:* catalán, intoUnt, a; Trances, m-
toknt; italiano, intoUnte.
Smtido límol^ico. — El primer ih-
SOLBNTK fué el que obró de una mane-
ra üuJUU, cu^o sentido radical inter-
preta mu; bien la definición de la
Academia.
iBBoleotemente. Adverbio de mo-
do. Con insolencia.
ETiuoLoaÍA. IntolMte y el sufijo
adverbial mmíí: latin, üttSBftter, fue-
ra de la costumbre, de un modo insé-
líto; italiano, áuoleníenenle; francés,
inioleMMitt; catalán, intole*tmtni.
InsoIentUimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de insolente.
EnuoLOOÍA. Imolente: latin, iruo-
mso
U^mim*t; catatan, vuoUníUtm, 4,
Insólidamente. Adverbio de mo-
do. Sin solidez.
. BtimolosU. IfuáUd» y el sufijo ad-
verbial tiente: francés, intotitUwttní.
Insolidez. Femenino. Falta de so-
lidez.
EtiholooIa. liuéUdo: francés, tsw-
lidité.
Insólido, da. Adjetivo. Que no es
sdlido.
ETiifOLOaÍA. Latín ifuSlÍd%$, de ts,
no. y tSlidiu, sdlido: francés, úuolidg,
In sólidnm. Adverbio de modo.
Fortnu. Por entero, por el todo. Se
usa mes comunmente de esta voz para
expresar la hcultad u obligación, que
siendo común ¿ dos ó más personas,
puede ejercerse 6 debe cumplirse por
entero por cada una de ellas; v así se
dice que Juan y Pedio son deudorra
IH SOLIDOlf.
ETiHOLOofA. Latín i», en, dentro,
sobre, y iSttdvm, sdlido, firme, esta-
ble, entero, cabal; catalán, w láUdwai.
Insólitamente. Adverbio de modo
De una manera insdlita.
EriuoLoaÍA. IiudUu j el sufijo ad-
verbial «u»t«: latin, imólUi; francés,
iiuotittMe»t.
Insólito, ta. Adjetivo. Lo que no
es común y ordinario.
EtiuoloqÍa. Latín úuISCÍíiu, no
acostumbrado, extraordinario; de i*,
no, y tolU*t, participio pasivo de *¡S-
ISré, soler: italiano, imóliio; francés,
ímoUt»; catalán, úutSlií, a.
lasolobilidad. Femenino. Qmími-
c« y wiaUiH¿tiau, Cualidad de lo inso-
luble.
ETiuoLoafA. IntoMU: latin, intS-
HKlUai; italiano, ituoMiUta; francés,
iniolmbilití; catalán, iñiolubiUdti.
Insoloble. Adjetivo. Quiatic». Epí-
teto de las sustancias que no se pue-
den diluir, como cuando se dice: la re-
sina es iii30t,UBLK en el agua. || MaU-
máticM. Lo qite no se puede resolver,
como en el pasaje que sigue: «hallar
el secreto de medir este ángulo y de
conocer su diferencia, cuando la tier-
ra está en Cáncer y cuando se halla en
Capricornio; tener por este medio lo
que se llama la paralaxis de las estre-
llas fijas, es un problema iNSOtunLE,
no se emplean otros instrumentos
le los conocidos hasta el presente.»
OLTAiBB, NoBton, II, 1 . ) 'ji Filoto-
fla. Lo que no se puede definir ni ex-
plicar; y así se dice: cuestión imsolu-
blr; tesis iNSOLUBLs; metafísica inso-
LUBLB. I Lo queno se puede pagar, en
cuva acepción suele emplearse figu-
raoamento, como cuando se dice: «las
deudas del h(Mubre para con Dios son
IHSOLUBLBS.»
• Deudu del cnrazoD
ETnfOLoaÍA. Latín üuSIsHlü, lo
que no se puede pagar, en Séneca; in-
dudable, en Quintíllano; indisoluble,
en Macrobio; de Mt, no, y tSitíitii, so-
luble: italiano, intolúbtU; francés y
catalán, mioítij/f.
InsolTenda. Femenino. La inca-
pacidad de pagar alguna deuda.
ETiHOLoaÍA. InsomnU: francés del
msp
siglo zvi, iíU0Í9tHet; moderno, inui-
vMiUté; italiano, iiuohabiUti: cata-
lán, ww/pAum, del latín ficticio imtel-
veiUta, forma sustantiva abstracta de
mioJMM, vuohmiü, insolvente.
Inaolvente. Adjetivo que se aplica
al que no tiene con qué pagar.
BnHOLOoÍA. Latín imohau, mm/-
wk/ú, participio de presente de inial-
vifrt; de w, no, y toMfre, desligar,
pagar, sstis&eer: italiano, intomoilt;
francés del délo xvi, i$uoloe*t; mo-
derno, wwJMÍw; catalán, i'uohént.
que no duerme o esté desvelado.
Insomnio. Masculino. Vigilia,
desvelo.
ETUiOLOafa. Latín íatMM^, vigi-
lia; de M, no, y »smw, sueño; fran-
cés, miom»it; italiano, i»t7»*Ut.
Insondable. Adjetivo. Lo que no
puede sondear. Díaeae del mar
cuando no se le puede hallar el fondo
con la sonda. | Metáfora. Lo que no
puede averiguar, sondear ó saber
& fondd.
Etiuoldoía. /« negativo y Kmdtr-
ble: francés v catalán, ituoMUble.
Insondaao, da. Adjetivo. Que Mti
sin sondear.
Insonoridad. Femenino. Cualidad
de lo insonoro.
EriMOLoaÍA. Insonoro: francés, inic-
noritéi italiano, intonoriti.
Inaonoro, ra. Adjetivo. Lo qus
está destituido de sonoridad. | Cukb-
pos iNBONOBOs. FUtcA. Cuerpos que no
tienen la propiedad da producir soni-
dos, como el aá&Uo que se comprime,
' sea el empleado en ¡Mtvimentoa.
ETiuoLoaÍA. Latín tatAidi-M,- de M,
no, y tSndnu, sonoro: francés, imeono-
rt; italiano, tmtoHon.
Insoportable. Adjetivo. Insufri-
ble, intolerable. | Menfdra. Lo que es
uT incdmodo, molesto y enfadoso.
KrmoLoaÍA. In privativo y topor-
lable: italiano, intopporUbile ; fran-
cés, ÍMopporUiU; catalán, iiuoporíA-
bU.
Insoportablemente. Adverbio de
modo. De unamanera insoportable.
BTiMOLOaÍA. Intoporlabte y el su-
fijo adverbial «iMb: italiano, tMop-
portahihunte; francés , innpporlaiie-
ment; catalán, intoporlablement.
InaoTprendible. Adjetivo. Que no
puede sorprenderse.
Inaospechoaamante. Adverbio ds
modo. Sin sospecha. (Gaballero.)
Etiholooía. InioepechetaytXauñJQ
adverbial mtntá: latin posterior, vatu-
pfeli.
Insospecboso, aa. Adjetivo. Que
no infunde sospecha.
Insostenible. Adjetivo. Que no
puede sostenerse.
EruiOLoaÍA. In privativo y toiteni-
ble: italiano, intotleñtbiU; francés, ñt-
toiUenabU.
Inspección. Femenino. La acción
y efecto de inspeccionar. | El cargo y
cuidado de velar sobre alguna cosa.
||La casa de despacho ú oficina del
inspector. | Inspecciones aBNBRALBs.
Altas dependencias del Estado, encar-
INSP
rsmos í qao pertenecen. | Pntaiaiit-
titmo. División «clesiíatica.
BrniOLoaU. Latín inspíctio, obeer-
TRcion diligente, reTÍaion, forma sua-
tantiva abstracta de impectm, partici-
pio pasÍTO de ñ^Uíre, inspeccionar;
catalán, iiupMeüf; francés, imptclÍM;
italiano, mtptñone.
Inapeccionable. Adjetivo, Que
puede 6 debe ser inspeccionado.
Inspeccionadamenta. Adverbio
de moao. Con inspección.
EriuoLoof^. ItupeecioHoda j el su-
fijo adverbial wu*U.
Inipeccioaar. Activo. Examinar,
reconocer atentamente alguna cosa.
EnifOLOofA. Latín vupeelSrt, con-
eiderar atentamente, reconocer; forma
verbal de impeehm, supino de intptdS-
r$, examinar con dili^ncia: catalán,
innteeienar.
Inspector, n. Ifaseulino j feme-
nino. El ^ue reconoce j examina al-
{pina coaa. j El jefe miutaF encargado
en otro tíempo de velar sobre la con-
servación j buena disciplina de los
cuerpos de infantería 6 caballería del
ejército 6 de los de milicias, etc. Ho;
se da el nombre de dibectokbs oenb-
BAXBS á todos 6 la mayor garte de es-
tos jefes. I El de carabineros, conser-
va el nombre de ihspbctob general.
BrmoLoafji. Intpeccüm: latín, mu-
jwcto*, intpíelSrit, visitador; italiano,
ftuptttort; francés, intpwtmr; catalán,
intpector.
Inspirable. Adjetivo. Lo que se
puede atraer con el aliento.
Inipiracion. Femenino. Fitiologia,
La acción de atraer el aire e introdu-
cirlo en los pulmones, llevando & di-
chos drganoB varios principios que
inflamen mié 6 menos en la sanguifl-
cacion. \ Metáfora. Ilustración o mo-
TÍmiento sobrenatural que Dios co-
munica á la criatura, jj Ocurrencia d
especie que se ofrece k la imaginación
repentinamente j como sugerida por
algún ser invisible. O Entusiasmo que
arrebata el espíritu oe loa poetas, de
los pintores, de los múai eos. || poética.
Sinónimo de estro 6 numen poétíco.
ErmoLOOfi.. Intpirar: provenzal,
intpiratio; catalán, úupirúcüf; portu-
gués, mt^raeSo; francés, intpiraíúm;
Italiano, impirañone, del latín ímpiri-
fío, inspiración, ora poética, ora divi-
na, en Solino; reauello, en san Isido-
ro, forma sustcntiva abstracta de üu-
piritut, inspirado.
Inspiradamente. Adverbio de
modo. Con inspiración.
BriifOLosfA.. Impirada j el sufijo
adverbial vtMlt: latin, wuplrati.
Inspirado, da. Participio pasivo
de inspirar.
ErnioLOafA. Latin ituptritiu, par-
ticipio pasivo de wttpirSre, inspirar;
eatalan, i»$pirat, dé; francés, itupiri¡
italiano, iniptraío.
Inspirador, ra. Adjetivo. El é lo
que inspira.
ETiHOi.oofA. Itupirar: catalán, wt-
jñrador, a; francés, imptralnr; italia-
no, intpirétort; latin, tiujfíraíor.
Inspirante. Participio activo de
inspirar. El que inspira.
msT
Inspirar. Activo. FitielegUt, Atraer
el aire extemo al pulmón por la dila-
tación del pecho, j Infundir en otro
alguna cosa; como aliento, espíritu,
valar. | Anticuado. Hacer aire con al-
Siina cosa. I Uetáfora. Iluminar Dios
entendimiento de alguno ó excitar
y mover su voluntad. | Soplab la
unsA.
EtucoloqíA. Prbvenial J catalán,
intpirúr ! francés, impirtr ; italiano,
aüpirart, del latín tK^rSre, introdu-
cir viento; de W, en, dentro, j tpiri-
re, soplar.
InspiratÍTO, va. Adjetívo. Lo que
tiene virtud de inspirar.
Etuioloqía. Impira/r: catalán, tnt-
pirati*, va.
Inspiratorio, ría. Adjetivo. Füio'
Ugi». Que sirve para la inspiración,
como cuando decimos: wuKÍmtentot ihs-
FIBATORt08.|IMl3sCULOS INSPIRATORIOS.
Anatomía. Mtisculos que sirven como
de resorte i la inspiración, producien-
do la necesaria dilatación del pecho.
El diafragma es el principal de dichos
músculos.
ETiuoLoafA. Impirar: francés, üu-
piraloire.
Inspisacion. Femenino. Farmacia.
Extracto que se hace de varios vegeta-
les.
ErniOLoofA. Latin de Vegecio, si-
glo IV, üupiuSre, espesar; intpUiiliu,
espeso.
Inspisado, da. Adjetivo. Farma-
cia. Concreto 6 espesado, hablando de
ciertos extractos medicinales de plan-
tas.
ETmoLoafa. Inipitacioit.
Inspisamiento. Masculino. Inspi-
sacion.
Insqaisito, ta. Adjetivo anticua-
do. Exquisito, buscado, allboado.
Instabilidad. Femenino. Falta de
estabilidad.
EriuoLoofA. ImiabU: latin, ñuíHü-
liUu; italiano, intíabilitín-ínueéa, im
íoMíit/; catalán, imtahiUtat.
Instable. Adjetívo. Lo que no es
estable.
BTiuoLOofA. Latin iiutíiiUlit, del
prefijo ne^tivo «t V fítfilíw, estable;
italiano, vutiiiU; francés ; catalán,
inttabU.
Instablemente. Adverbio de mo-
do. Sin estabilidad.
ETiMOLOaÍA. lutabU y el sufijo ad-
verbial me»U: francés, inttablmmU;
italiano, ÍMtabi¡me»U; latin, inttáiAii-
ttr.
Instadamente. Adverbio de modo.
Con instancia.
Etiuolooía. Intlada j el sufijo ad-
verbial M*»tó.
Instado, da. Participio pasivo de
inatar.
ETiuoLoaÍA. Latin insiaUm, supino
de imtare; catalán, inttat, da.
Instalación. Femenino. La acción
y efecto de instalar é instalarse,
EriHOLoaÍA. Initalar: catalán, úu-
talacüf; francés, üulallatio»; italiano,
intíallatioHí.
Instalar. Activo. Poner en pose-
sión de un empleo, cargo 6 beneficio.
Usase también como recíproco.
msT
187
BrotOLOaÍÁ. Latin «filrv, esttir; ale-
mán, Stal, lugar cubierto, habitación;
bajo latín, itallum, itaila, vivienda;
tlaltiu, silla de postas; iiutaHare, po-
ner estaciones; catalán, instalar; fr-na
cés, iutalUr; italiano, üutaUart.
bistalarse. Beclprocó. Posesionar-
se. I Establecerse.
Instancia. Femenino. La acción
de instar. ] Formut. £1 ejercicio de la
acción enjuicio después de la con-
teatacion hasta la sentencia definiti-
va. I Memorial, solicitud, p En las es-
cuelas, la impugnación de alguna
respuesta dada & un argumento. | Di
PRiiiBRA INSTANCIA. Uodo adverbial.
Al primer ímpetu, de un golpe. | Pri-
meramente, en primer lugar, por la
primera vez. | Absolveb sb la ins-
tancia. Frase forense. Absolver al
reo de la acusación i demanda que
se le ha puesto, cuando no ha; méri-
tos para darle por libre ni para con-
denarle, quedando el juicio abierto
para poderlo instaurar con nuevos mé-
ritos. \ Caosak ikstancia. Frase fo-
rense. Seguir juicio formal sobre una
cosa, por el término j con las solem-
nidades establecidas por las leyes; j
así se dice: con la protesta que ante
todas cosas hago de no causar ins-
tancia. J PRIIÍBRA, aaOONDA T tbrcb-
RA INSTANCIA. Forout. Primoro, se-
gundo, tercer juicio.
ETiMOLOdÍA. Inttar: latín, imíanfía;
italiana, ittanta; francés, i»tta»ct; pro-
venzal, inttaneia, intíanaa; catalán,
itutánaa.
Instantáneamente. Advwbio de
modo. En un instante, luego, al
punto.
ETiifOLoaÍA. Inttantáitea j el eufijo
adverbial mente: catalán, imlantdnM-
nunt; francés, itutantan/mant; italiano,
Instantaneidad. Femenino. Cua-
lidad de lo instantáneo.
Btimolooía. Jtutantditm: francés,
iiuta»tanéit¿.
Instantáneo, sea. Adjetivo. Lo
que sélo dura un instante.
Etiholooía. Jmtante: catalán, úu-
tantátuo, a; francés, intíanía%é; italia-
no, ittaníaneo.
Instante. Participio activo de ins-
tar. £1 que inste. llMaaculino. La sexa-
gésima parto de un minuto. En la
acepción común significa tiempo bre-
vísimo. \ Al instante. Modo adver-
bial. Luego, al punto, sin dilación. ||
Cada instante. Modo adverbial. Fre-
cuentemente, i cada poso. | En un
IN3TAKTK. Modo adverbial. Brevfsima-
mente, prontísimamento. | Por ins-
tantes. Modo adverbial. Sin casar,
continuamente, sin intermisión. | De
un momento i otro.
Etiwolooía. Latin inttatu. Ñutes-
fu, forma de imtare, instar; ó bien da
» privatívo, no, j ttant, antit, que
esta presente; «lo que no está, lo que
no es estable, lo que pasa luego:» ite-
liono, iitoate; francés j catalán, mu-
íant.
SiNONiuu. Inttamte, momento. Un
momenio no es largo; un imtante es
más corto aún.
""•■"_.,g,t,zedbyL.0Ogle
138
INST
La pttabra numento tiane una aig^
nificacion mái extensa; se toma algu-
nas veces por el tiempo en general, j
aensa también en sentido Bgurado.
La palabra tHMlanU tiene una fiis^-
nific&cton mis limitada; seflala la mas
pequefia duración de tiempo, y no se
emplea nunca más que en sentido li-
teral. (LOFSZ PSLBOBIN.)
lastan temante. Adverbio de mo-
do. Con instancia. | Adverbio de tiem-
po anticuado. Instan TÍ NBA UKNTB.
EriHOLoafA. TntUutle j et sufijo ad-
verbial Mt*U: catalán, iMtmtMenl;
francés, tmtammeití; italiano, Uta%tt-
me»te; latin, inttmter.
Initantiúmamente. Adverbio de
modo superlativo de instantemente.
Instar. Activo. Bepetír la súplica
6 petición 6 insistir en ella con anin—
Go. I En las escuelas, impug-nar la so-
lución dada al argumento. | Neutro.
Apretar 6 urgir la pronta ejecución
de alguna cosa.
ExiuoLOofA. Latin inttSr», estar en-
cima; de M, en, sobre, y tt&rt, estar;
italiano, iniUart; catalán, inttar.
In statu qao. Voces latinas que se
emplean para denotar que las cosas
están 6 aeben estar en la misma si-
tuación que &Dt«8 tenían. | Sin la par-
tícula IN, úsase como sustantivo.
Etiuolosía. Latín t», en; ttíÜt
ablativo de itlit\u, estado, j qfui, ablí
tivo de q»i*, q*id, quien, cual; <e
el cual est&do, en cujo estado.»
Instanracion. Femenino. La ac-
ción y efecto de instaurar.
Etimouhjía. IntUnrar: latin, wu-
taiíratlo, renovación, forma sustantiva
abstracta de intlaurSlut, participio
{lasivo de inttaurSre, instaurar: cata-
an, tnilanraeió; francés, intianratio»;
italiano, MMÍaanuÚMM.
Instaurado, da. Participio pasivo
de inst«nrar.
Btiuolooía.. Latin inMlnritut, par-
ticipio pasivo de in$laiirare, instaurar;
catalán, initanrat, da; francés, mu-
Inatanrador, ra. Sustantivo y ad-
jetivo. Que instaura.
EriuoLoaÍA. IntUuirar: latín, ins-
taitrátar, forma agente de inttawStXe,
instauración: ca£lan, intlanrador, a;
' francés, imtla%nteur; italiano, iiutait-
ralOTt.
Instaurar. Activo. Renovar,
tablecer 6 restaurar.
ExuiOLoafÁ. Sánscrito ttM, estar;
ttAávarii, estable, firme; griego niu
(tim), yo estoy de pié; oraup^ ('''na^
nü), empalizada, cuerpo clavado en
tierra: latin antiguo, tlai^Sre, afir-
mar, dar solidez; cl&sico, intta%rSre
(in-ttatu-Srí), construir, establecer só-
lidamente, renovar; catalán, Mtíasrar;
francés, intlaurtr; godo, ttiwjan; ale-
mán, ttMfr.
lastanratÍTO, va. Adjetivo. Lo
que tiene virtud de instaurar. Se usa
también como sustantivo.
ETiHOLOofi.. Imtavfar: latín,
tew-SritnM, lo que renueva : catalán,
wutauratin, va.
Instigación. Femenino. La acción
y efecto de instigar.
msT
ErtiiOLOoU.. Intlifor: catalán, m«-
tifocií; francés, ifutigadm; itaÚano,
inttigtuúm*; del latín iiutifilío, inges-
tión, forma sustantiva abstracta de
ÍMtíiffSi%t, instigado,
Instigadamentfl. Adverbio de
modo. Con instigación.
Etiuolooía.. Jntti^ada j el sufijo
adverbial *u»tt.
Instigado, da. Participio pasivo
de instigar.
Btuiolooía. Latín imtigStia, suge-
rido, incitado, partícípio pasivo de
inttu/Sre, instígar: catalán, i»itig*t,
da; ñrancés, witigui; italiano, üu/i-
gAto.
Instigador, ra. Masculino y feme-
no. Efque instiga.
Etuiolooía. Imtigae: latin, wutig&-
loT, forma agente de wutigSlKo, insti-
gación: catalán, imtigador, a; francés,
tnttifOtei^; italiano, utigatort, itutiga-
tore.
Insti^r. Activo. Incitar, provocar
6 inducir i uno i que haga alguna
isa.
Ethiolooía. Griego <rc(í*iv (ttltein),
picar, Bgnijonear; latín anticuado,
MligSre; clásico, iiutigiré (tn-ttigBrí),
mover, sngerír, animar con consejo ó
impulso; catalán, itutigw; francés,
in*tig*er; italiano, inttijfore.
Instilación. Femenino. La acción
y efecto de instilar. | Anticuado. Dsa-
TU-ACIOM 6 FLUXIÓN.
EriHOLoaÍA. Latín imíitUífío, forma
sustantiva abstracta de intiillSiui, ins-
tilado: catalán, imtil-latiJ; fi^ncés,
inttillatüm, en Cotgrave.
Instiladamente. Adverbio de mo-
do. Con instilación.
ETuiOLoafa. IntUíada y el sufijo
adverbial wtMtt.
Insülado, da. Participio pasivo de
instilar.
EtiholooIa. Jnttilv: latin, mttilli-
(tu; italiano, ñutillato; francés, im-
titlé.
InstUador, ra. Sustantivo y adje-
tivo. Que instila.
Instilar. Activo. Panitana. Echar
poco £ poco, gota & gota algún licor
en otra cosa. | Metáfora. Infundir 6
introducir insensiblemente en el áni-
mo alguna cosa; como doctrina, afec-
to, etc
EiiuOLOofA. Latin tntitllSre, echar
gota á gota; de m, en, y tUliSre, des-
tilar: italiano, üuHlláre; francés, tnt-
tilUr; catalán, initil-lar, imtilar.
Instilarse. Recíproco. Ser instila-
do, como cuando se dice: el colirio se
INSTILA en el ojo. (Lixtrí.)
Instincto. Masculino anticuado.
Instinto.
InstinÜTameote. Adverbio de
modo. Por instinto.
Etiuolooía. Imtintiva y el sufijo
adverbial mnU: francés, iiutitttíite-
nent; italiano, isti%tivam«*le.
InstintÍTo, va. Adjetivo. Propio
del instinto.
Etiuolooía, Imíátlo: italiano, w-
tintíto; francés, iiutinetif.
Instinto. Masculino. Cierta indi-
naciou 6 movimiento natural, de que
están dotados loa animales, para sa-
INST
ber buscar lo que les conviene y evi-
tar lo que les aafia. Esta inclinación
de la naturaleza, que parece ser el co-
nocimiento de los que no conocen, tie-
ne dos principios que la mueven y que
la regulan: la necesidad de la repro-
ducción y el sentimiento de la coa-
servacion individual i5 de la especie.
Estos dos resortes poderosísimos j
universales, animación particular de
la materia organizada, no son dos re-
sortes, propiamente hablando, sino
uno solo, como uno solo es el princi-
pio de todas las cosas, como uno solo
es el eterno arcano ds la creación.
Helo aquí: «la existencia y la perpe-
tuidad de esa misma existencia:» «la
vida y el complemento de la vida:»
esto es, «la vida y el amor.» | Teoio-
giA, Excitación oculta j misteriosa
del Espíritu Santo, hablándose de in»-
piraciones sobrenaturales. | FUiol^
fía. Actividad especialísima del cere-
bro que nos obliga á ejecutar un acto,
sin tener nociones formales de sus
fines, empleando siempre los mismos
medios, casi de una manera maqui-
nal, como si nuestro espíritu perma-
neciese extraño á tales movimientos
fisiológicos. Esta actividad cerebral
que nos impulsa á la ejecución de las
acciones espontáneas, mal grado nues-
tra voluntad en alguna ocasión, no es
la inclinación que el pensamiento pro-
videncial ha dado á loa animales, sino
nn atributo y un carácter comunes i
todos los seres viviente». | Metáfora,
Se aplica también en sentido moral; y
así decimos: los instintos del con^
zon; LOS INSTINTOS de la inocencia;
los INSTINTOS del alma, los santos ins-
tintos de la virtud y de la fe. | Ins-
tí^cion, sugestión, como cuando se
dice: «obra por instinto de hacer da-
ño; obra por INSTINTO de venganza:»
«¡qué instinto de diablo! [qué instin-
to de Judas 6 de Satanás!» | Por ins-
tinto. Locución ^verbial. En virtud
de impulso ó propensión indeliberada.
ErtuoLoofA. Latín iMittscíM, üu-
tinettt, impulso, inspiración; moción
celeste, forma suatantif a detsjít'ttetesi,
estimulado, supino de i»ttinf%íre, es-
timular; de M, no, T tÍM^sA-e, extin-
guir: francés y catalán, tntlvút; ita-
liano, ittinlc.
Se*tido «ítMoA^tce.— El latin wu-
tinctia significa literalmente «no apa-
gada, no extinguido, iu-ttti*to.*
Institor. Masculino. .M>rmfe. Fac-
tor, entre comerciantes.
£ÍmiOLoafA. Latin üuliíor, síncopa
do imüdtor, mercader, buhonero, fiír-
ma agente de ituücíre, pararse, dete-
nerse; de i* y mífre, estar quieto,
forma de slSrt, estar; catalán, itutitor.
Institorío. Masculino. Derecho ro-
BMfto. Acción indirecta que se daba
contra el principal de un institor al
que había contratado algo con éste.
BruiOLOafA. Latin iiuñíSrlia, lo
perteneciente al factor de comercio:
institoria aetio, legislación comer-
cial; francés, imttilotre.
Institución. Femenino. Estableci-
miento 6 fundación de alguna cosa, il
Instrucción, educación, e!UofUnu.H
igitizedbyVjOüyít
INST
ciM¿mcA. El acto de conferir caniíni-
camente algún beneficio. | corpokál.
El acto de poner á uno en poBesion de
al^o beneficio. | dk bbredbro. Fo-
rente. Nombramiento que en el testa-
mento se tace de la persona que ha
de heredar, Q Plural. Colección metó-
dica de loa principios 6 elementos de
alguna cieDcía 6 arte, etc.
finifOLoaÍA. Latin intííiiilío, crea-
ción, formación, plan de una obra, en-
señanza, método, sistema, escuela,
doctrina, en Cicerón, Séneca j Sueto-
nio; ciencia, en Sidonio; forma sus-
tantiva abstracta de imíífíitut, insti-
tuido: catalán, üatititeid; provenzal,
vutUuíio, itliMio; francés, uuHíutio»;
italiana, úutüiitione, ttlilntúme.
BiNONunA. JiutilMCܻt, eilatuto. Ks-
tas palabras se diferencian en que úu-
Hlteion expresa una idea universal, y
tttátKto, una idea particular.
Así decimos: las inilítueiontt de In-
glaterra. Esto equivale á si se dijese:
tas leyes fundamentales de Inglater-
n. No podría decirse en el mismo sen-
tido: los atatutot de Inglaterra.
Por el contrarío, se mee: los ettaí%-
to$ de un convento, de una 61
una corporación, de una sociedad mer-
cantil.
No puede decirse: las inttitiicÍMet
de una sociedad mercantil, de una 6t-
den, de un convento.
Los estaMot de los pueblos se deno-
minan úutiíiieioiut.
Las initítiteiMet de las sociedades
particulareB se llaman atamti».
Laa i»ttilveie*tt son jiolíticas.
Los esUíuiot son sociales.
Una úutilvdo» particular que hubo
en Españft, se Uamd Sttatuío real.
loBtituente. Participio activo de
instituir. Institotbntb.
iBStitnído, ds. Participio pasivo
de instituir.
EtimolooÍá. Latín imüfiUMt, parti-
cipio pasivo de intíHvüre, instituir:
catalán, vtjtilitAit, da; francés, iiuíi-
t»¿; italiano, vuíihñio, üliluito.
iDititoidor, r*. Masculino j fe-
menino. £1 que instituye.
BtuolooIa.. Inttituir: latín, ñsít-
fíítor, maest;ro, fundador de algo; fran-
cés, üuítiitíewr; italiano, ittU*tore.
btstitoir. Activo. Fundar, en la
acepción de eríg^r algún colegio, uni-
Tersidad, etc. | Establecer algo de
nuevo, dar principio & alguna Cosa.
IjEnseñar ó instruir. { Anticuado. De-
terminar, resolver.
BTiMOLoaÍA. Latin ttare, estar, per-
manecer; ilStMÍrt, estatuir; itutil*¿re,
fundar, instituir, emprender; catalán,
iMíitvÁir; francés, ttuliluer; italiano,
istititire, watittñre. £1 que etiabtea,
ordena: el que iiuíit%ye, funda.
Initituta. Femenino. El compen-
, 'dio del derecho civil de los romanos
compuesto de ¿rden del empcradoi
Justtniano.
SnifOLoaÍA. Iiutit%U>: latin, tiult-
ICto, «las cosas decretadas 6 institui-
das;» catalán, iiatü%ta.
Raiñ» kiiíóriM. — Las Jiutiniani
Iiu:iMwnt$ fueron los principios del
derecho romano que, por su ¿rden.
INST
compuso Triboniano , su canciller,
ayudado de los jurisconsultos Doroteo
j Teófilo. Dichas InttilitcioMt se ior-
maron con los escritos de los juriscon-
sultos antiguos, j principalmente,
los de (?aiw. Están divididas en
cuatro libros y se publicaron el año
533, un mes ¿ntes que el Digetto. Jus-
tiniano las did fuerza deley, porcaya
razón llevan su nombre.
Instítntista. Masculino. Escritor
de instituciones 6 de alguna obra ele-
mental para cualquiera ciencia, y es-
pecialmente, para el derecho civil 6
canónico.
Instituto. Masculino. Estableci-
miento ó regla que prescribe cierta
forma y método de vida 6 de enseñan-
za, como ea el de las ¿rdenes religio-
sas. Llámase asi también el edificio
que está. I¡ db ssounsa ensbSan-
ZA. Aquel en que se dan los estudios
preparatorios para tedas las carreras
literarias. | Intento, objeto y fin i
que se encamina alguna cosa.
Etuiolooía, Jnttit%ir: latín, i%ttX-
íÑíw», cosa fundada; italiano, iitit*ío;
francés y catalán, úaliM; provenzal,
iilitut.
iBStitntÍTO, Tm. Adjetivo. Que ins-
tituye. I Concerniente ¿ una ínstitu-
Institntor, ra. Masculino j feme-
nino. Instituidos.
iDsUtnyente. Participio activo de
instituir. Mi que instituye,
BllKOLoaÍA, Jnttit*ir: latin, iíuíí-
tüent, úutUiieHtú, el que funda, el que
enseña, participio de presente de tu-
íírtífrí, instituir.
InstmccioD. Femenino, La acción
L efecto de instruir iS de instruirse.!
caudal de conocimientos adquiri-
dos. I Explicación ó advertencia que
dirigen ordinariamente un jefe ¿ prin-
cipal ¿ sus subordinados, agentes 6
representantes, para enterarlos del es-
píritu que los aa de guiar, 6 de las
reglas á que deben atenerse en el des-
empeño de sus funciones 6 encargos.
ilUsado en plural, se dice principal-
mente de las que se dictan á los agen-
tes diplomáticos 6 i los jefes de fuer-
zas navales. | Algunas veces, aunque
con menos propiedad, se toma por rb-
OLAUHNTO, I El curso que sigue un
proceso 6 expediente, que se está for-
mando 6 instruyendo.
ETiuoLoofA, iMtntir: latín, inttrne-
do, fábrica, edificación, serie, drden;
forma sustantiva abstracta de intinte-
tut, instruida; provenzal, intlmetü;
catiilan, iiutr%ee%4; portugués, ttuínw-
¡ao; francés, iiutntclüm; italiano,
ínwíiMW.
SiMOKuiiA. J%ttr%ecim, «ntiieUm,—
Para que pueda decirse que una per-
sona tiene MUtmccim, basta que haya
adquirido un número considerable de
ideas y las tenga en la memoria. Mas
para poder decir que tiene ervdicüm,
es necesario que nos conste que sabe
bien lo que sabe y que la inteligencia
que tiene de las ideas adquiridas, lo
Soné en estado de juzgar los cosas y
e hAcer aplicooionea útiles y opoiV;
tunas.
INST
139
El erudito es necesariamente ñu-
trviio: el hombre intimido puede no *
ser erudito, por faltarle los medios de
sacar todo el partido posible de su
inslrueeio*.
La ervdicio» supone un gusto finoy
delicado, un talento no muy común y
un estudio constante y bien dirigido;
al paso que la íntlntecie» no necesita
mas que una memoria feliz y cultiva-
da, (CONDB db la Cortina.)
InstrBcoion pública. Se dice de
la que un gobierno establece y dirige
~)ara el estudio de la primera y segun-
la enseñanza, y de las carreras y pro-
fesiones, y se aplica también al nego-
ciado, dirección 6 ministerio á que '
está encomendada. Q primaria. La de
Srimeras letras, en sus diversos gra-
os de elemental 6 superior.
InitrnctÍTamente. Adverbio de
modo. Para instrucción.
EmcoLoafA./tuff-Mítcdyelsufijoad-
verbial meitíe: catalán, inttruetitMiunt.
InstractÍTO, va. Adjetivo, Lo que
instruye 6 sirve para instruir.
EtiuolóoÍa, Jnttniir: catalán, ñtf-
trMcti», va; francés, iiuít%eti/; italia-
no, iiínttíivo.
Inatructo, ta. Participio pasivo
irregular anticuado de instruir.
Instructor, ra. Masculino y fame-
no. El que instruye.
EmiOLoafA. Imtnir: latín, intMic-
tor, insíntcldríi, forma agente de int-
íntetlo, instrucción; provenzal, twVm-
dor, itlmidor; catalán, i»»lr%hidvr, int-
tnteíor; francés del siglo iiv, intíruic-
ttvr, en Lacume; moderno, mlnu-
ÍMir; italiano, itlntítore.
Instraidamente. Adverbio de mo-
do. Con instrucción.
EtiholooÍa. Iiuírvida y el sufijo
adverbial mente.
Instruido, d«. Adjetivo. Se aplica
al que tiene bastante caudal de cono-
cimientos adquiridos.
ErmOLOaÍA, Latin ÍMtr%el%t, orde-
nado, dispuesto, prevenido, participio
'pasivo de inttruÜre, instruir: catalán,
MUtTviit, dé; francés, inttnUt; italia-
no, itlnUto.
Instrnidor, ra. Masculino y femé-
niño anticuado. Instructor.
lastmir. Activo. Enseñar, doctri-
ix. I Dar á conocer á uno el estado
de algruna cosa 6 ínfomurie de ella.
So usa también como recfproco.||Foi^
malizar un proceso 6 expediente con-
forme á las reglas de derecho y prác-
ticos recibidas.
ETiHOLOaÍA. Latin inttr^^Sre, fabri-
car, disponer, hacer provieion; de M,
en, dentro, y tintare, edificar; «edifi-
car dentro;» esto es, fabricar en la in-
teligencia: catalán, imtr*Mr; proven-
zal, etír%yré; bur^guiñon , tMitrwe;
francés, iMitnnre; italiano, ñutruire,
ietruire.
Instruirse. Bectproco. Adquirir
conocimientos por el estudio, por el
trato y la observación.
Instrumentación. Femenino. I/i-
tiea. Arte de disponer las partes de la
armonía para todos los instrumentos
de una orquesta. I Coigunto de ins*
tnumentos máncales.
Digitized by
Laoogle
140
INSU
ETniOLOOÍl., Iiulntmttar: fnncés,
iñitnmtntatúm; italiano, ittnmmtO'
tiau,
Instmmental. Adjetivo. Lo qne
pertenece & loe instrumeirtoa musí-
coa. I Fortiut, Lo perteneciente á loe
inatnunentos 6 eserituns públicas; y
«s£ se llama praeba instbuubktal la
que se hace b61o con estos instrumen-
to!. \ Causa iNSTRnuKNTAi.. FOom/U.
La que sirre de instrumento.
EriuoLoofA. lutlrutunto: catalán,
WUtmmtnUl; provenzal, imtnmwüil,
ütnmunUl; ^ncés de Oresme, itutrM-
mtníel; moderno, imínmntai, áU; iUr
lian o, imtnaii«»raU.
Instramentalmente. Adverbio de
modo. Como instrumento.
firiHOLoafÁ. Imínwuntal j el sufi-
jo adverbial KenU: catalán, tmtnmen-
Uhurnl; francés, intínmMtaitauíit,
italiano, itlrmmt*t»¡me»U.
InstnuneBtar. Activo, Mútiea.
Verificar la instrumentación.
- Etuiolcoía. /«tTMHMfo: fnncés,
üutnmenttr; italiano, iitñmfíttare.
Instromestista. Masculino. El
músico de instrumento. | El fabrican-
te de instrumentos músicos.
EriuoLoofA. Iiutnmtftto: catalán,
inttrmuñtitU; francés, iminmentütt.
Instromento. Masculino, Cual-
quiera de las herramientas v máqui-
nas de que se sirven los artínces paro
trabajar en sus oficios. \ Ing^enio 6
miquina. | Aquello de que nos servi-
mos para nacer al§^na cosa. | Forn-
it. La escritura, papel 6 documento
eoB que se justifica o prueba al^na
cosa. I liititA. Toda miquina 6 arti-
ficio becho para producir sonidos «r-
m¿n¡cos. I Metáfora. Lo que sirve de
medio para hacer alguna cosa 6 con-
seguir algún fin. | db Canto. Mitic».
Anticuado. Instbdhxhto. | db tibn-
TO. Los instrumentos músicos que se
tocan por medio del aire 6 del alien
to. I mcumíticos. Plural. Los instru-
mentos músicos de viento. | Acobdab
Loa nasTRnHBNTos ulisicos í las vo-
ces. Frase. Disponerlos j tunplarlos
según arte para que entre si no di-
suenen, y HaCKB HABLAB ¿ ALaUN IN5-
TBDKBNTO. Frase metafiírica. Tocarlo
con mucha expresión j destreza. {,
SBmvtR DB iKSTB0ifxifTO. Locucton fa-
miliar. Contribuir maqulnalmente á
la realiíacion de los planes de algu-
BO, tomindoae ordiDariünente en ma-
la parte.
KruiOLOofA. Latín ÑuMtaAiteM,
forma de gutntín, fabricar: catalán,
vutnmMl, ÍMfanMRf; provenial, iiu-
tnmní, tttrmmeiU, ttlnme», uiwwuni
bu^^flon, ÉitmmMM; francés del si-
glo xin, tttrmuM, t$lnme»; modei^
no, iulnmnt; italiano, ittrm»e»to,
MtnamaUp.
Instnite, U. Adjetívo aaticaado.
InSTEDIDO.
Ibbiwts. Adjetivo. Lo que es des-
apacible, ingrato & los sentidos, que
cansa usa nnsadon ¿sperm j desagn-
dable.
firmouwLt,. Latín mtOvis; de m,
no, j nittr, soave: fnncéa,
it^aoo,
msü
InsnaTement*. Adverbio de mo-
do. Sin suavidad.
EriNOLoafA. /nhum j el sufijo ad-
verbial wunU: catalán, tntiautmeitt.
InaubordÍDAbl*. Adjetivo. Que no
puede subordinarse.
Insabordinacion. Femenino. Fal-
ta contra la subordinación j el acto
de cometerla.
EriMOLOofA. Inniordñur: francés,
i*t%bordiiuUÍM; italiano, VanfonÍMa-
tione.
Instibordinadanents. Adverbio
de modo. Sin subordinación.
EriuOLoaÍA. JmnbordvmU j el su-
fijo adverbial wtenU.
Insobordisado, da. Adjetivo. El
que falta á la subordinación. | Parti-
cipio pasivo de insubordinar,
BtiuolooÍa. I*t*hordi>wr: francés,
i*t*b«rdoimé; italiano, vu%bcrdim»te,
Insobordinador, ra. Sustantivo
j adjetivo. Que insubordina.
Insnborduiar. Activo. Introduci
la insubordinación. Es mis usado
como recíproco.
Insubordinarse. Recíproco. Sub-
levarse, rebelarse contra los supe-
riores.
Inanbsiataneia. Femenino. Falta
de subsistencia.
Btiuoloqía. Prefijo negativo «i y
tuititttneüi: catalán, i*tmbtútínei*.
Insubsistente. Adjetivo. Lo qne
no es subsistente. | Futo de funda-
mento ó razón,
BTiuoLoafA. Innitüttneia: cata-
lán, imubtüknt.
InsobjHgado, dm, Adjetívo. Qne
no ha sido subyugado.
Insncnlencia. Femenino. Falta
de suculencia.
Insncolento, ta. Adjetivo. Qne
carece de jugo.
KriMOLoolA. /«nKsImcM,
Insudadamente. Adverbio de mo-
do. Con mucho trabajo. | Acuosa-
mente.
ErnfOLoafA. Intndtát j el sofijo
adverbial wuntt.
Insndador, ra. Sustantivo / adje-
tivo. Qne insuda.
Insndar. Neutro. Afanarse 6 po>
ner mocho trabajo, cuidado y dili-
gencia en alguna cosa.
EtiholooIa. Latín ñmdbv, sudar
sobre; de ts, en, sobre, dentro, y *»-
din, sudar.
Insofieiencia. Femenino. Falta de
suficiencia 6 de inteligencia.
EriHOLOofA. InnJ&íuU: latín, m-
tnflñatíU, forma sustantíva abtracta
de «uw^ldCfM, insuficiente: proiven-
lal, imMu^dtneU; catalán, vum/idAi-
Cm; francrá, vtnjíumct; italiano, w-
n^CMMS.
SiNONiu lA. íntujeitnci», tacóte*-
dad, iiuftitiid. Se designa por estas
palabras la fiüta de la £sposician ne-
cesaria para salir con lo que uno se
propone, pero con eeta diferencia:
Ía tmnJSeieneU viene del defecto de
proporción entre los medios y el fin;
la tme^tKidád, de la privación de loa
medios; la mtfíütJ, de la imposibili-
dad de adquirir ningún medio.
Se pneoe mnohas veces suplir la
ÍNSD
intttJleieHeia; i veces se puede enmen-
dar la iuMpéeidví; pero la imepHt*d no
tiene remedio.
Es una falta precisar i los jévenes
i ser eclesiiaticos cuando se conoce sa
intm^Mneia; es un crimen, cuando se
conoce su incapacidad; j' es un despre-
cio sacrilego ae la religión, cuando se
les fuerza por la razón misma de la
iiuplit%d; sin embargo, no es raro ver
esto. (Mabch.1
InsnflcieBte. Adjetívo. Lo qne no
es suficiente.
EnuoLoofA. /«privativo v m^Cews-
fá: latin, i»tn^íete*t, imt%fíaeñta; ca-
talán, intit/íetait; fñaeéa, innjUtnt;
italiano, i%t%0eÍMte.
Insuficientemente. Adverbio da
modo. De una manera insuficiente.
ErtHOLOOÍA. Iiuitjicie%U y el sufijo
adverbial vtenU: catalán, iñtuficietM-
auni; francés, vtnJlMmmuit; italiano,
iiu%^íeitutemeitU.
Inanflacioa. Femenino. Acción 6
efecto de insuflar. | J/«/ÚMU. Soplo
por cnjo medio se introduce un líqui-
do, un gas 6 una sustancia pnlvem-
lenta, ora en un órgano, ora en una
cavidad, como cuando se dice: <la
tNscnacioK de ciertos polvos en el
ojo; la iMsnPLACiON del aire en el pe-
cho de un individuo abogado. >
EriMOLoaÍA. I%t*Jtar: latín, itu*^^
A>, la acción de soplar 6 de inflar,
forma sustantiva- abstracta de i%t*fii-
re, insuflar: francés, i*t*0*íio%.
Insuflado, da. Participio pasivo
de insuflar.
EnuoLoafA. ImtJIat: francés, ñ-
lunj
nflador, ra. Sustantivo y adje-
tivo. Que insufla.
EriuoLOofA.'/Ma^-' francés, M-
t%fiatttr.
Insoflar. Activo anticuado. So-
plar. I ¿ítdieimt. Introducir (con a/ii-
da del soplo), aire, gas, polvo, líqui-
do, como procedimiento terapéutico;
7 así se dice: oksdflab aire en la
boca de un asfixiado; insdtlab una
vejiga.»
KrniOLOofA. Latin tsni/lttrv, soplar
6 infiar dentro; de m, en, dentro, so-
bre, j njtan, soplar: francés, w-
InsnftiUe. Adjetivo. Lo que no es
sufrible.
BrtMOLOofA. Prefijo negativo m y
HtfrihU: catalán, Mn(/Hf«; francés,
im&K^raik, siglo xvi.
Insofriblemente. Adverbio mo-
dal. Da un modo insufrible.
BriMOLoafA. I»nifri6U y el sufijo
adverbial mmU: catalán, innfrUU-
Insultídero, ra. Adjetívo anticua-
do. Inscfkulb.
Insnfrido, da. Adjetívo. No sufri-
>. I Quisquilloso.
BniíOLOQfA. Prefijo negativo ta j
nftido: catalán anticuado, ñue/Wf,
da, impaciente.
ínsula. Femenino anticuado. Isla..
BrntoLoaÍA. Latin taiJUls.
1. Prefijo M, en, t el radical tal
qne ae halla en *■■«», prthnt. (Lir-
TRi.)
üigitizedby VjOOQIC
INSÜ
2. Seffun esta interpretación, MiJt-
lo significa: «en el suelo, en la tíer-
ia,> puesto que el radical t*t, de que
habla Littre, representa iShm, el
meló.
3. Prefija m, en, T talo, ablativo de
rSlum, el mar: i»-tSto, in-Ma, Ínsula,
en el mar. (CuBCio.)
Ambos ori^nes son discretos j
bien buscados; pero el sentido parece
inclinarse en favor de la. interpreta-
ción de Curcio: catalán antiguo, íntit-
U; francés, tmnlt.
Insulano, n*. Adjetivo anticuado.
Intnlar. Adjetivo. Isleño.
Etimolooíá. intuía: latín, int^Ü-
r»; catalán, tnnlar; ínucéa, tM»-
Inrf.'^tatiano, itotano.
Insulsamente, Adverbio de mo-
do. Con insulsez.
BnuOLOaÍÁ. Intuito y el sufijo ad-
verbial mtntí: latín, intulii, ín&, ne-
ciamente, sin gracia ni -riveza; cata-
lán, i*nttamaH.
Inanls«i, Femenino. Calidad délo
insulso.
EniiOLOofA.. Iiunlto: latín, üuultí-
Uu, frialdad, desabrimiento, imperti-
nencia: catalán, iiinltedai.
Insolsisim amenté. Adverbio de
modo superlativo de insulsamente.
Insnlalsimo, ma. Adjetivo supeí^
lativo de insulso.
Insulso, sa. Adjetivo. InsfpidOi
xonzo V falto de sabor, | MetMOra.
Falto de gracia j viveza.
EriuoLoofA. Latín MMÍnu, desabri-
do, del prefijo negatívo tu, no, j tal-
tut, salado, participio pasivo de tal-
líre, salar; «no salado, sin sal.> Iiuid-
tMt quiere decir in-ttítiu: catalán, m-
t*b,a.
Inanltado, d*. Participio pasivo
de insultar.
EtiholooLl, IntulUa^: catalán, tx-
t*U*t, da; francés, intultí; italiano,
imtitlúita.
Insultador, ra. Masculino ; feme-
nino. £1 que insulta.
EmiOLOOÍA, IniulUar: latín, innl-
OUrig, la qne insulta, en san jerdni-
nto; franca, mmiteínir,- italiano, m-
nüaton.
Insultante, Participio activo de
insultar. El que insulta y las palabras
6 acciones con que lo hace.
SnuoLoofA. Latín iwulUmi, intul-
tantii, participio de presente de insul-
Ore, insultar.
Insoltar. Activo. Ofendec i alguno
provocándole é irrítindole con pala-
bras ó acciones. Q Recíproco. Accidsk-
TABSB,
STiuoLOofi.. Latín intuidle saltar
■obre; de «t, en, j Maltón, saltar: ca-
talan, imuUér; francés, iiu%lUr; ita-
liano, iiu%llart,
Seniiáo ítimol^fieo.—l. El latín m-
tultSrt cepresenta M-MUart, saltar en,
dar de patadas, befarse, ultrajar, la
Í rimero que imtuUó, ñié el que atacd
otro, como si cayese sobre él,
2. Bl sentido de dar pat^d^fi ^^ en-
enentraen Terencio: iNSULTAKH/orM
csímím, dar patadas en una puerta,
Insolte. jfaBeulino. La acción j
INSU
efecto de insultar. | Acometímiento.ó
asalto repentínoy violento. ||Accii>ek-
TB, en la acepción de enfermedad <5
indisposición repentína.
EtiuolooU. IntuUar: latín, Í%t%U
tut, fif, á inMvU&tto, mofa con sober-
bia j desprecio; catalán antiguo, ttt-
t*ito; moderno, au*lt; francés, intuí-
te; italiano, imullo.
Insumable. Adjetívo. Lo qua por
su gran número no puede sumarse, j
asi vale tonto como: iNNimanABLE, IH-
CBEIBLE, CUANTIOSO, OtC., BCgUn loS
casos.
Insume. Adjetivo anticuado. Cos-
toso.
EtimolooU. JrnimaiU.
Insumergible. Adjetivo. Que
puede sumergirse.
Insumisamente. Adverbio de mo-
do. De una manera insumisa.
BriuoLoafA. Prefijo negativo- m j
naiitamMtte.
Insumisión, Falta de sumisión,
Insumiso, sa. Adjetivo. Que no
esti sumiso.
Insuperable. Adjetivo, Lo que no
ea superable.
Btiuolooía, Latin tntüptrSMlit; de
i», no, y ttiptriMlü, superable: cata-
lán, intuperable; firancés, imupérabU;
italiano, intuporaUU,
Insuperablemeate. Adverbio de
modo. Sin poderse superar.
ETUiOLoeÍA. Jntupinblt y el sufijo
adverbial vwttt: latin, iütüptri^lí-
tar.
Insnpiirable. Adjetivo. Lo que no
se puede supurar.
Btimolúoía. /• privativo y
hle: catalán, im^^uri^U,
Insupnracion. Femenino. Medid'
na. Falta de supuración.
Insurgente. Adjetivo. Bl levanta-
do 6 sublevado. Se usa también como
sustantivo.
BriHOLOofA. Latín tMKfymi, tMw-
gentit, participio de presente deMuw-
yfrí, levantarse; de i», en, y nrgirt,
surgir; italiano, intoraenU, de tutorge-
rt, sublevarse; francés, imturgenU; ca-
talán, MUW-^MÍ.
iMiA. Inturteuló, rtitlde, fae-
MMO, amotinado.— ^l tntwgtnu hace
una acción legítima 6 legal: usa de
au libertad d de su derecho para opo-
nerse á una resolución, ó levantarse
contra un desigDio 6 empresa, como
lo indica su mismo significado, pues
se deriva de imwrgere, esto es, de fw<-
gore y de in, levantarse contra.
El rehtldt abusa de su libertad d
de sna medios para oponerse i las le-
yes vigentes y desobedecer & la auto-
ridad legítima.
El faceioto excita los ¿nimos i, la
rebelión.
£1 tmolinado persiste oon obstin»-
tin en la desobisdiencia.
La itttnrrtecion supone la voluntad
general de una nación d de la mayor
parto de sus individuos.
La rebildia casi siempre se fonda en
intereses particulares.
Cuando España se levantd contra la
dominación de Napoleón Bonaparto,
Be wuwTtedoMÍ, y los espafiolw que
INSU-
141
se opusieron i ella, fueron imnrgenUt;
pero las Iwiulenciat causadas en Cons-
tantinopla por los genízaros, fueron
rebeldía manifiesta, excitada por los
/aedotot i^ue fundaban en ellas su in-
terés particular. Todos los que tuvie-
ron parto en estos movimientos, fue-
ron rebtldet, y los que por más tiem-
po y mayor obstinación permanegi^
ron rebeldei, fueron OMOtinadot,
Sin embargo, la palabra atoti* in-
dica un niimero de personas más cor-
to, menos considerable, y un movi-
miento menos duradero que la íntur-
receion. (Conde de h Costina.)
Insurgir. Neutro anticuado, Ai^
ZABSE.
EriuoLoef A. Intvfgmte.
Insurrección. Femenino. El le-
vantamiento, sublevación d rebelión
de algún pueblo, nación, eto.
EriuoLOOfA, inturreelo: ütin, in-
turrectio, forma sustantiva abstracta
de inturrñtut, insurrecto: catalán, úi-
nurteeií; francés, intnrreetio»; italia-
insnrreccionable. Adjetivo. Qn«
se puede insurreccionar.
Insurreccionado, da. Participio
pasivo de insurreccionar.
Etiu oLOflÍA. Imwreccionar: firancés,
Insarreccionador, ra. Sustanti-
vo y adjetívo. Que insurrocciona.
ETiuoLoaÍA. /Nnm-MMMar: &anc¿8,
imitrrectew.
Insurreccional. Adjetivo. Concer-
niente á la insurrección.
Etuiolooía. Inturreeeion: catalán,
MrarrtfeetoMÍ; francés, innrreetionnel;
italiano, imurrenOHale.
Insnrreccionalaente. Adverbio
de modo. Con insurrección.
ETiuoLoaÍA. Intmrreccional y el su-
fijo adverbial nunto: francés, tntnrree-
(tonnelltmont; italiano, iniutrenonal-
ntente.
Insurreccionar. Activo. Concitar
á las gentes para que se amotines
contra las autoridades. \ ÜSMe tam-
bién como rocíproco.
Etimología. Intwreemn: latin, «t-
turgire, ponerse en ^rmas, levantarse
contra alguno; italiano, intdrgere;
francés, intur^tr.
Insurreccionarse. Recíproco, Sub-
levarse ó rebelarse contra algún po-
der establecido.
Insurrectamente. Adverbio de
modo. Con insurrección.
Etuioloqü.. Inturreeto y el sufijo
adverbial mtníe.
Insurrecto, ta. Participio pasivo
irrogular de insurreccionarse. | In-
surgente.
BriuoLOaÍA. Latin ñuwrft^af, 1»-
vantado en armas; participio pasivo
■"- innrgirt, insurreccionarse.
Inauaceptibílidad. Femenino.
Falta de susceptibilidad.
Insusceptible. Adjetivo. Que no
es susceptible.
BtiholooÍa, Pnfijo negativo in,
no, y susceptible: francés, innuetp-
tiilt, siglo zvi,
Inansceptiblaments. Adverbio
modal. De un modo insusceptible.
Digitized by
Cjoogle
142
INTE
Btiuoi-oqU. ImutaptibU j el sufi-
j« «dverbial mente.
Insustancial. Adjetivo. Lo que es
de poca 6 níaguna HUBtanci& 6 valor.
KTiuoLoalA. Prefijo Degativo m j
luiíandal: catalán, i»i%6ttiutcMl¡ fran-
cés, i»t%dtüMtúl,
Ininstancialmente. Adverbio de
modo. Sin sustancia.
EtiuolooU. InnuUMcial y et sufijo
adverbial wutite.
Insnstancialidad. Femenino. La
calidad de insustancial.
Intacto, ta. Adjetivo. Lo que no
ha sido tocado ó palpado. I Loque no
se ha ventilado o aquello deque no se
ha hablado. \ Metáfora. Lo que no
ha padecido menoscaba 6 deteriora-
ción; puro, sin mezcla,
ETiuOLOaÍA. Latin m(3cí«i; de w,
no, J taclfu, tocado; cno tocado:> ca-
talán, iiHaete, «; francés, i*taet; italia-
no, iníalle.
Intachable. Adjetivo. Lo que no
admite ó merece tacha.
Intangibilidad. Femenino. Cuali-
dad 6 estado de lo intangible.
ETiuoLoafi.. Jntan^ibié: francés, w-
taMihiliU.
Intangible. Adjetivo. Lo que no
debe d no puede tocarse,
Btiuolooía.. Prefijo ne^tivo iny
UmgibU: francés, iittaufible.
Intangiblemente. Adverbio mo-
dal. De un modo intsn^ble.
StiuolooIa. Znlan^tiü j el sufijo
adverbial wunte.
Intasado, da. Adjetivo. Que estí
sin tasar.
Integirrimo, ma. Adjetivo super-
lativo dé íntegro.
ETiifOi.0QfA. íntegro: latin, inte-
gerriaiiu; catalán, wteg4rr%m, a.
Integrable. Adjetivo. Álgebra.
QuB se pueda integrar; ; así se dice:
ftuteioiut iNTBQEASLBS, algebraicamen-
te consideradas.
Btiholooú.. Integrw: francés, int4-
grmhle.
Integración. Femenino. Álgebra.
Acción 6 ofecto de integrar.
ETUtOLOQÍA, Imegrar: latín, i»te-
grllth, forma sustantiva abstracta
imtegraha, integrado : francés, i»Ugre^
túm; italiano, %itlegrMwne.
Integrado, da. Participio pasivo
de integrar,
ETUiOLoafA. ImUgrar: latin, iitte-
griíia, renovado, restaurado, partici'
pió pasivo de iiUegrare, integrar: fran-
cés, i%t¿gr¿; italiano, inUgrtto.
Inten'ador, ra. Sustantivo y ad-
jetivo. Qae integra.
StiiiolooIa. 2»tegrttr:\a.aa,Mtegr!l-
tor, forma agente de integrUío, inte-
gración.
Integral. Adjetivo. Ftlotofta. Que
se aplica í las partes que entran en la
composición de un todo; í distinción
de las partes que se llaman esencia-
les, sin las que no puede subsistir
nns cosa. | Matemáticas, Cálculo in-
verso del difereacial. \ de una oanti-
DAD DIFERENCIAL. Cantidad cuja di-
ferencial es su incremento infinita-
mente pequeño.
BriHOLoaU. Int^ro: catalán, út(«-
INTE
gral; francés, i»tégral; iUliano, M/#-
graU.
Integralmente. Adverbio modal.
De un modo integral.
ErufOLOofA. integral y el sufijo ad-
verbial mente: francés, int/gralement;
italiano, integralmente.
íntegramente. Adverbio de modo.
ENTKEAlimiTS.
Etimología. íntegra y el sufijo ad-
verbial wunie: catalán, integrament;
francés, intigrement; italiano, inUgra-
mente; latín, integri. «
Integrante. Participio activo de
integrar. £1 6 lo que integra, | Inte-
gral. I Partb inteqeante.d» w sa-
CBAUENTO. Teología. Parte que lo com-
pleta; pero que no trasciende 4 bu
constitución esencial ; de tal suerte
que, sin la parte inteqhaktk, el sa-
cramento podría existir. Por ejemplo:
hablándose de la penitencia, las prue-
bas panales son la parte intbokaktb
de aquel sacramento, las cuales no
alteran su sentido espiritual, interior,
profundo, puesto que, sin las pruebas
penates, el eacramento de la peniten-
ia conservaría su significación teoló-
ica. \ Pastes inteqkantbs. Jfísiea.
'artes constitutivas de los cuerpos,
cujo carácter sustancial consiste en
ser semejantes á lajn>sa, Pueden ser
simples, como en los cuerpos elemen-
tales, 6 compuestas, como en los que
contienen muchos elementos; j s^í
decimos: tlat moléeniat inteobantes
del mármol, por ejemplo, son el car-
bonato de cal, cujas moléculas ele-
el cafoi
oxígeno.
KriuoLoafA, Integrar: catalán, inte-
grant; francés, integranl, a»te; italiano,
integra/ate,
^ONiuu. Integramte, etenaal. Bs
Integrante cuanto es necesario para
conservar la integridad del ser; es
etencial cuanto es necesario para cons-
tituirio. Los órganos de la sensación
son partes integrantes del hombre; sus
facultades esenciales son el entendi-
miento j la voluntad. (Mora.)
Integrar. Activo, Dar integridad
á una cosa, componer un todo de sus
S artes integrantes. Q Matemáticas. Ha-
ar la integral de una cantidad dife-
rencial, en cuvo sentido se dice: <in-
TEQRAR una diferencial.» | Anticua-
do. Reintegrar.
Etimología. Latin intwrSré, reno-
var, restaurar, restituir a su primer
estado; forma verbal de integer, ínte-
gro: catalán, integrar; francés, int¿-
grer; italiano, integrare.
Integridad. Femenino. Perfe
que constituje las cosas en el estado
completo que deben tener sin que les
falte nada. | Metáfora. La calidad de
una persona íntegra, desinteresada j
virtuosa, j La pureza de las vírgenes.
Etimolosía. íntegro: latin, integrí-
tat, el total; italiano, integritá; fran-
cés, intégrité; catalán, iníegrilal.
Integrifoliado, da. Adjetivo, Bo-
tánica. Que tiene completas las hojas.
Etimología, Latin tntignm, neutro
de intíger, íntegro, y foUatuí, forma
adjetiva á»^mm, hoja.
mentales son el cafoio, el carbono y el
INTE
Integribrme. Adjetivo. Bistoria
natural. De forma completa.
Etimología, íntegro y forma.
Integro, gra. Adjetivo. Aquello i
que no falta ninguna de sus partes. ||
Metáfora. Desinteresado, recto, probo.
Etimología. 1. Latín üui^er, por
intíger; de w, no, y el antiguo tJigir*,
tocar: «entero, tal como debe ser por
razón de su naturaleza:» catalán, ítt-
legro, a; prov«nzal, integre, enlegrt;
¿ranees, inligre; italiano, integro.
". La f breve de inUgtr representa
duda la a breve de tigire, tocar,
. ^alegro é intacto son la misma
palabra de origen,
Integnóstorao, ma. Adjetivo. Con-
qniliologia. Epíteto de las conchas
Íue tienen la abertura entera por de-
Einte.
Etimología. Latín inÜgrmi, ínte-
gro, y el griego stóma, boca, abertu-
ra; vocablo híbrido.
Integamento. Masculino anticua-
do. Envoltura 6 cobertura. | Anticua-
do. Disfraz, ficción, fábula.
Intelección, Femenino. La acción
L electo de entender. | Filosofía. La
lultad de concebir, no con relación
á la percepción de los sentidos corpo-
rales, sino en relación con el sentida
íntimo ó conciencia reñeja; en cujo
sentido se dice: «la intelección de
Dios no puede venir de los sentidos
exteriores; sino del sentido espiritual
de la reflexión.»
Etimolcoía, Latin inlelleeí'io, la ac-
ción y ta capacidad 6 virtud de enten-
der; sinécdoque; forma sustantiva
abstracta de intelléetns, entendido:
provenzid, tatslUclio, francés, intellee-
¡ion; italiano, intelUtione. — «Lo que
es capai de entender. Usase regular-
mente sustantivado, por la, patencia
del alma racional, que la hace capax
y apta para entender en las cosaa.»
(Academia, DiccioJirio de 1726. J
IntelectiTamenta. Adverbio da
modo. Belativamente ala inteligencia.
Etimología. Iníelectiva y el sufijo
ad.verbial menU.
Intelectivo, va. Adjetivo. Lo que
tiene virtud de entender. Se usa tam-
bién como sustantivo en la termina-
ción femenina par la iacultad de en-
tender.
Etimología. Intelección: latín, m-
UÜeeOnt; italiano, inUlteltivo; fran-
cés, inteÚectif; provenzal, intelieeíwi
catalán, iníeí-leclin; va.
Intelecto. Masculino.. Gntendi-
MiBNTO. I Sistemas filesójioot. Faculta-
tad del alma que le da la aptitud de
concebir, cual si fuera el agente de la
intelección. | £1 alma misma en cuan-
to concibe, 6 sea el espíritu humano
considerado como potencia capaz do
comprender y reflexionar, ¡ Intelec-
to AGENTE, .fftco^íús. Facultad men-
tal que concibe de un modo activo laa
ideas, mediante sus propias pe^ep-
clones. J Intblecto paciente. Facul-
tad mental que no concibe sino laa
ideas que le envían loe sentidos exte-
riores. I I^XOnÍA DI LOS 1MTBLBCT08.
Filoto/ía de Abelardo. Teoría de loa
conceptos 6 ideas generales.
Digitized by
Cjoogle
INTE
BmioLOotA. IntelteetoH.
Intelectatl. Adjetiro. Lo que per-
taDece al entendí míeato. | Espibitual
¿Bm cuerpo. { Anticuado. Bldedic&do
al eatudio ;]r meditación.
ETTifoix>orI. I»Uleceío»: Utin, mUl-
Uetnilu; italiano, fffj^U(fAwfc,-francés,
i*lelUetMl:^T<¡JtimtÁ, i»UelUel*al; ca-
talán, imtel-uetMAl.
Intel ectaalidad. Femenino anti-
cuado. Entknthuibnto, en la acepción
d« potencia. | Piloto/la. Cualidad de
lae cosan intelectaales. { Meta/Uiea.
Ténnino contrario de materialidad.
EmioLoofA. /%teUetMal: latín, in-
Utkóhatítttt; italiano, tUtelltllUAÜti;
francés, íiíUl¡eettulÍt¿.
_ SiNONiHiA. I»leleet%alüÍad, wUUím-
eU, eníendmieitto. InteUcitialidaa 6x-
preaa la cualidad indefinida que tie-
nen laa cosas de ser intelectnáles, lo
cual quiere decir que es un nombre
abstracto, aunque esto no lo explica
todo, 6 mejor dicho, no explica nada.
La abstracción tiene un car^ter es-
pecial, tan especial como digno de
estudio, j ramos á decir lo muj poco
qne nos ha sido dado aprender en
medio del cruel desamparo en que
aun existe la crítica de la palabra.
esta crítíca que debía ser (j lo seri
alsua dia) el último ramo, la ciencia
mis noble j más necesaria de la eru-
dición universal, porque el iablar no
es otra cosa que la mis alta j la más
difícil de las profesiones del bít inta-
Üffente,
El earicter raro que hemos bailado
en la abstracción, consista en li
j^ente: no expresando el nombre
abstracto las cualidades de las cosas
de nn modo concreto, en una forma
determinada; si^ific&ndolas de una
manera indefinida, nuestra fiíntasía
encuentra en él cierta expresión va^,
confusa, casi poética, casi armoniosa;
la vaguedad j la confusión que vemos
por fuerza en un todo que no conoce-
mos, que no descubrimos, que no ana-
lizamos; la armonía j hasta la belle-
za con que nos cautiva todo mist«río.
El nombre abstracto significa el con-
junto, la universalidad de las cuali-
dades; y como que el conjunto no apa-
rece, como que nosotros no divisamos
la universalidad que el nombre signi-
fica, resulta qne nuestra imaginación
ve un arcano, porque la imaginación
principia i ver en donde pnncípia á
no ver la inteligencia. El nombre
abstracto significa un todo que nos-
otros no conocemos: vislunibramos
sombras; la &ntaaía se exalta con
aquel barrunto de lo maravilloso, con
aquel amago de una creación casi ago-
rera; j he aquí por qué el nombre
abstracto parhcipa algo de la idea de
invención, de la idea de arte, de la
idea de figura; hé aquí por qué tiene
cierto contomo estético, sin dejar de
ser una elaboración metafísica. Y esto
que decimos, nos da ahora luz sobre un
fenómeno que hemos experimentado
mil veces, sin haber procurado nunca
hallar su razón. Cuando estudiamos
un punto metafísico, un hecho abs-
INTE
en que apoyar nuestro raciocinio; la
misma mta de una forma feal v sen-
sible, hace que pidamos ajuda í la
imaginación, j que nos creemos un
ideal, un símbolo; j asi ocurre que, á
falta de una forma existente, nos
agenciamos con nuestra industria una
forma inventada. La forma no existe
en el objeto metafísico, nuestra alma
no la puede ver; mas la puede inven-
tar, j la inventa. No bar realidad;
pero hay fantasía: no está allí la for-
ma; pero está la figura: no está la
idea; pero está la imagen. He aquí
cómo en la abstracción entra un algo
poético, un algo artístico, un algo
creador, indefinido, bello, que da su
último gusto i los estudios espiritua-
les, Hé aquí edmo la metafísica se
roza con la imaginación; hé aquí có-
mo es posible la alianza de la verdad
j de la belleza, de la ciencia y del
arte, del espíritu j de la invención;
hé aquí cémo la metafísica es la últi-
ma y lamas elevada poesía de la inte-
ligencia, el último j el más noble ar-
te del pensamiento.
¿Qué significa imUUeiwíUdadf ¿Ex-
presa más 6 menos que atUndimuníof
¿Es mes universal, más trascendente,
mis profunda que tnteU^enciaf ¿En
qué consiste la vida especial que se
echa de ver en aquella palabra? ¿Qué
idea alimenta ese oculto atributo?
Esto preguntaba un acreditado filó-
sofo de nuestro siglo, y no es extrafio
que lo preguntase, porque estaría can-
sado de revolver libros, diccionarios
y íncielopedias, sin conseguir dar á
si)s dudas un momento de calma y re-
poso. {Cómo está la crítica del lengua-
je! Es decir: jeÓmo está el lenguaje,
porque no hay lenguaje sin crftical
¿Guando querrá Dios que un hombre
de talento, un hombre que nazca para
el caso ([Dios le dé tantas luces como
luces hay en el cielol), venga por fln,
j ponga drden en este inmenso fár-
ragol
Contestando al filósoff) que hace
aquellas preguntas, decimos: que üi-
íeíteluaüdád no se diferencia íb ente*-
dimitnte en que exprese menos 6 en
que exprese más; que no se distingue
tampoco de itiuUgeiteüt en que sea más
6 menos profunda,'más ó menos uni-
versal 6 trascendente. Se diferencia
de ambas palabras en que tiene cier-
to espíritu de invención, ci^^ta gusto
imaginativo, cierto limo de arte. La
imUUyencia y el míendimienío hablan
del raciocinio, del conocimiento, del
discurso; la inUleetnatidad habla de
un misterio, de una vaguedad, de una
armonía, de una creación , porque
creación es toda imagen, toda figura
que se inventa, aunque sirva de orna-
to al pensamiento mas oculto y más
metafísico. La imitliettici* y el enten-
dimienío discurren. La i*teiectualükd
adivina. La i»teUct%aUdad eslt poesía
del encendimiento, como la idealidad
es la poesía de la idea, como la sono-
ridad es una poesía del sonido. En
esto consista la idea especial que echa*
ba de ver el filósofo mencionado; en
INTE
143
tracto, la misma falte de una figura | osto consiste el atributo oculto de la
palabra que nos ocupa: es metafísica
y poética, como lo ea todo nombra
abstracto, como lo es necesariamente
toda abstracción.
Sentado esto, nada más fácil que
diferenciar los tres vocablos del ar-
tículo.
La inuUgeneia conoce.
El entendimiento juzga.
La intelectualidad idealiza.
La inteligencia es vasta, extensa,
profunda, universal.
El enlendinienlo es agudo, incisivo,
concreto, práctico.
-La inteteetnalidad es viva, armonio-
sa, fecunda, brillante.
La imttUgtneia es un principio.
El entendimiento es su órgano.
La inteíeetnalidad es un ent« de
De modo que la inieÜgeneia está en
la humanidad.
El entendimiento, en el hombre.
La intelectualidad, en la abstracción;
es decir, en la metafísica y en el arte.
La intelectualidad es como el genio
de la inteligencia.
Intelectnalmente. Adverbio mo-
dal. De un modo intelectual.
ETiKOLoaÍA.. Intelectual y el sufijo
adverbial mente: catalán, intet-lectual'
ment; francés, intellectueltement; ita-
liano, intelleítualmente.
Inteligencia. Fbmenino. La facul-
tad inlfilectíva. | Conocimiento, com-
prensión, el acto de entender. | El
sentido en que se puede tomar una
sentencia, dicho 6 expresión. | Habi-
lidad, destreza y experiencia. | Trato
y correspondencia secreta de dos ó
más personas entre sí. | Sustenciápu-
ramento espiritual. ¡ En ihtkliobn-
cit. Modo adverbial. En el concepto,
en el supuesto ó en la suposición .f La
SDPBBHA INTBLIOBNC1A, CKOS.
Etimolooía. Inteligente: latín, wficí-
fígentia, forma sustantíva abstracta
de intelligent, inlelUyentit, inteligen-
te: catalán, ititel-Ugíncia; ^ncés, tu-
telligence; italiano, intellüenia.
Inteligenciado, da. Adjetivo. En-
terado, instruido.
InteligeDÍe, Adjetívo. Sabio, pe*
rito, instruido. | El que está dotado
< facultad intelectiva.
EriuoLoaÍA. IuteUceion:\*.Ún, intel-
igente, ablativo de intellígent, inteÜi-,
gentil, forma adjetíva de wteVXgíre,
entender; catalán, inUUUgent-.fnTxe^,
intelligent, ente; italiano, intelU^ente.
Intaligentemente. Adverbio de
modo. Con inteligencia.
Btiuolooía. Inteligente j el sufijo
adverbial mente: francés del siglo xvi,
inteUigeamment; moderno, tnlelUgem-
ment; italiano, intelUaentenente.
Inteligibilidad. Femenino. Cuan-
do de lo inteligible.
EmiOLOofA. InUUgible : francés,
inUlligibilití.
Inteligible. Adjetívo. Lo que es
KcJl de entenderse. | Lo que se oye
clara y distintamente. | Fitoiofía. So
aplica i las cosas qne s¿lo existen en
nuestro entendimiento.
EnwOLOOÍA. Inteligente: latjn,
leiafmiÍ*;CKUUn,Í»tel-^-" '
■i:jitizecl b
dlti^bbgic
144
INTE
tés, ñUÜuHU; itttliano, inUlU^)iiU.
biteUgiblementt. ÁdTflrbio no-
dal. Dfl UD modo iatelirible.
BriHOLoofA. IntsíiftoU j el Bufijo
adyerbíal PunU: eataínn, i»Ul-lifiiu-
me%t; fnaeis, i»ttliifibUmt*í; iulim-
no, tnttlUfiMmeiií*; l&tin, ñUÍUfi&t-
Uúr, en un Agustín.
latemiblfl. Adjetivo. Que no es de
temer.
Intamp«rad«nente. Adverbio de
modo «nticuftdo. Sin tempUnia.
ETuoLoaÍA. InUwtnaa y el sufijo
adverbial mmU: catal&n, útíemperoM-
wunt; francés, i^ttmpérénmt; latín, m-
tttatrimUr.
Intemperado, da. Adjetivo anti-
cuado. DasTKUPUiH) 6 folto de tem-
planza.
Intemperancia. Femenino. Falta
de templanza.
Btuiolooíá. Prefijo nwatÍTo w j
timperutCM: latín, inUmpinmiU; ita-
liano, ñtemptrarnta; francés, mtenjií-
rmee; catalán, i»Ce»peráiuÍa.
Intemperante. Ádjetívo. Destbh-
FLADO 6 (alto de templanza.
Etimolcoía. Intnipenncüí: latín,
inttmp/rtau, MÍempírantis; {ranees, i»-
El latín tiene mUwtplrStiu, destem-
plado; catalán, ímíiwtperat, lU; francés,
mtempéré.
Intemperatnra. Femenino anti-
cuado. Intbwpbbib.
Intemperie. Femenino. Destem-
E lianza 6 desigualdad del tiempo 6 de
08 humores del cuerpo hamano. | A
LA iNTEiiPsaii. Modo adverbial. A cie-
lo raso, en descubierto, desamparada-
meifta, ó sea expuesto al rigor de loa
elementos, como el frío, la lluvia.
BriMOLOofA. Latín intiMpiriet, des-
templanza de los elementos 6 de loe
humores en el hombre; del prefijo ne-
gativo i», no, y temphUt, clima tem-
plado, forma de ttmpva, (empBrü, tiem-
po : catalán, inUmpirit; francés, i»tan-
périt; italiano, míempirie.
Intempesta. Adjetivo. Poéttet.
Que se aplica i la noche mujr en-
tooda.
EriuoLoafA. Latin imlimpUUa, la
Hora en que todos ae recoven; de »,
no, j lempltíút, sazón; de ttmput,
tiempo, porque el tiempo es la sazón
universal.
IntempestÍTamente. Adverbio
modal. De un modo intempestivo.
BriuoLoaÍA. I*tempatiw j el sufijo
adverbial «wnie; catatan, inltmpalwa-
Mfttf; francés, i»tt»peitiente%l; italia-
no, intmpettiMmeitte; latín, i%Umpet-
ttvi.
IntempestiTO, va. Adjetivo. Lo
que es filen de tiempo j sazón.
EtiMOLOQÍA. -/»faMp«tt(i: latín, i«-
tempaOnt; italiano, Mtimpatno/fn^i-
cés, i»ttmpetlif; provenzal, mtempet-
íi»; catalán, ÍHlempali*, ta.
Intención. Femenino, La determi-
nación de la voluntad en érden í al-
gún fin. Q Metáfora. El instinto dañi-
no que descubren alanos animales,
á diferencia de lo que se observa gene-
ralmente en los de su especie; y así se
dice: caballo, toro de intikoion, «tr
INTE ■
«¿ten. I Dai omifoioif, FraM. Dab
BSPBSANZA. I FdNDAX ó TKHZB rniTDA-
DA llfTBNClON CONTRA ALGUNO. FrOBS
forense. Asistir 6 favorecer á uno el
derecho común pan ejercer aleuna
facultad sin necesidad de probaHo. |¡
Prihbra intención. Expresión fami-
liar. Modo de proceder franco y sin de-
tenerse í reflexionar mucho. ¡ Sboom-
DA INTBN01ON. Familiar. El modo de
proceder doble j solapado. | Cura
PBiiUKA iNTBNCiON. lÁ que SO haco de
pronto i un herido.
Etuioloq(a. Jninitr: latín, i%ítn-
'fíe, vehemencia, deseo, conato; forma
sustantiva abstracta de Mtntíw, par-
ticipio pasivo de inUndire, dirigir,
tender hicia un punto: provenzal,
enUntio , MUmü) ; catalán , vttenció;
frajicéa, inttñtÜM; italiano, inltnñoñe.
ÁrHculo primero. — Intbnciok, n»-
siSNio, uiRA, psoTBCTO. La MlmcÍM es
un movimiento del alma, por el cual
se propone el hombre una cosa que
esta letana y que tal vez es incierta.
El daignto es una idea resuelta ja
y adoptada, y supone meditación y
método.
La Mtra indica nn fin determinado
y cierto, que do pasa mis allá de lo
Sus se desea, ni supone grandes com-
inociones.
El proyteto es el arreglo y combi-
nación de los medios que deben em-
plearse para lograr un fin. Sus mt«n-
eiaiut serán tan sanas, como vastos
sus áetigniot. Puso sus khvm en Fula-
na, aunque el matrimonio no entraba
en el numero de sus preytetot. líate
pnyKto supone itUtn^ona mu; puras,
dtttgniot muy vastos y mirM muy di-
latadas. (CONDB DE LA CoBTlNA.)
Artiatio stfundt. — Intbnto, intbn-
cioN, PB0PÓ31T0. 8on actos de la vo-
luntad que se proponen objetos deter-
minados, con más energia que el sim-
ple acto de querer; pero la mtmeún es
más inactíva y oculta que el iiUtnto,
y el propale, niás vehemente que el
míente y la inUneio», Bl poso del Ru-
bicon por César fué un intento. Su wi-
ímcüm era entrar en Boma, habiendo
formado el proptStito de usurpar la au-
toridad suprema. (Moka.)
Ártíetilo tercero.— jlimscioN, in-
tbnto. Un hombre resuelve marchar
á las Indias sin dar parte á nadie de
su pensamiento. Esta pensamiento es-
condido, e^te secreto de su voluntad,
es una intención. Ha resuelto ir.
Acude después á los arbitrios de
que dispone para realizar su propósi-
to; empieza a convertir en bechiTaque-
Ua idea oculta; este es el intento. Pre-
tende marchar.
De modo que la deliberación del m-
lenío se llama iníeneien, y la realixa-
cioD de la iníeneien se llama intenío.
Mas claro: llevado el iníenío á la
conciencia, as iníencion.
Llevada la iníeneitm al orden de los
hechos sensibles, es iníenío.
Por consecuencia, intente es una in-
tención práctica, j la iníencion, uji m-
íento moral.
La intención se esconde.
Él míente ae manifiesta.
INTE
La iníeneien reanelve.
El intenío ejecuta.
La tntenden ee olma.
El intenío se inclina al acto.
Persona mal intenciendda quiere de-
cir que oculta malos pensamientos,
malas ideas: es espíritu.
Robo inítníaáo es el que se ha qae-
rido ejecutar: es materia.
Así es que Don Quijote, resolviendo
deshacer agravios, enderezar tuertos,
enmendar sinrazones, mejorar abasos
y satisfacer deudas, no da parte á per-
sona alguna de su intención, y sin que
nadie le viese, unamafiana, antea del
dia, cabalga 'sobre Rocinante, con el
peregrino atavío de sus pertrechos y
de BUS armas.
Aquí ae trata de un iníeníe oculto,
miaterioso; esta es la intenden,
Pero más adelanto halla nn camino
que se divide en cuatro, v «luego se
le vino á la imaginación las encruci-
jadas en donde los caballeros andan-
tea se ponían á pensar cuál camino de
aquellos tomarían; y por imitarlos, se
estuvo un rato quedo, y al cabo de ha-
berlo muy bien pensado, so1t4Í los rien-
das á Rocinante, dejando á la volun-
tad del rocin la suya, el cual siguid
su primer intenío, que fué el irse ca-
mino de su caballeriza.* '
Aqu¡ ae trata de la realización de
una voluntad, de una intetuien que
camina hacia un punto, de una iníen-
dan práctica: ea decir, se trata de un
iníenU).
Don Quijoto oculta su proposito: hé
aquí la iníencion.
Rocinante sigue su primer impul-
so, practica su intención primera; li¿
aquí el intenío.
La palabra iníeneien, según sa eti-
mología, significa como Itner denOv,
inlni íenere, lo cual expresa perfecta-
mento el sigilo propio de los hechos
morales, el secreto de la conciencia.
Iníenío vale tanto como tener tencíem
eúu, tender hacia ana cosa, como si
dijéramos ntpirnr, cuyo sentido pri-
mitivo significa muy bien esa especie
de holgura ó de ensanche que los he-
chos toman cuando se aplican; porque
parece que una cosa no se puede ve-
rificar sin que cobre la nacva exte»-
tien que necesita para tomarse en he-
cho. Cuando una idea posa á otra es-
fera, cuando significa otras relacio-
nes, cuando su aentido se agranda,
parece que tiene que agrandarse ella.
Pues bien, esta necesidad de dilatan
ee, de exíenderse, que tienen los hechoe
que se aplican, es lo que significa la
palabra tníeníe.
Inteocionadunente. Adverbio de
modo. Con intención.
EriuoLoaÍA. Iníencienédn y el sufi-
jo adverbial mente: francés, uUmfÚH-
neliewunt; italiano, iníenñonníameníe.
Intencionado, da. Adjetivo. SI
que tiene alguna intoneíon. Se usa
" coa loe adverbios bien, mél, mejor
EtiiiolooÍa. Iníencion: catalán, •»-
tencienat, da; francés, iníeniiennd.
Intencional. Adjetivo. Lo que per-
tenece á los actos iateñores del |k
Digitized by V
Aojenvo. ijoqoepar-
s iateñores del alma.
yCjOogte
INTE
BniMLoelL. ItUtn^o»: latín ^te-
nor, ütUntiSnilit; catalán, útíenciMéli
- francés, inUntiotuul.
InteocionBlmeDte. Adverbio mo-
dal. De un modo iatencional.
BriuoLoaÍA. Intmeional y el sufijo
adverbio mtntt: catalán, MCenáonal-
ment; ínncée, i»tMtú>*MÍkme»t.
IntaDdenoia. Femenino. lia direc-
ción, cuidada y gobierno de alguna
C088. I SI diotnto & que ee extiende la
jurisdicción del intendent«. Q SI em-
pleo de intendente. | La casa ú ofici-
na del intendente.
BriHOLoaÍA^. Latín mlMdírt, enten-
der: catalán, i*te%dénáa; francés, m-
uñdcmet; italiano, Mtendtiua.
Intendenta. Femenino. La mujer
dd intendente.
BtiHOLOQÍA. jHímáenU: francÓB,
imuñáanií.
Intendente. Masculino. Bn el an-
tiguo sietema adminiEtrativú, el pri-
mer jefe 7 director de la Hacienda
pública en ana provincia. Solía darse
el mismo título & algunos jefes de fá-
bricas ú otras empresas entabladas por
cuanta del Erario, ü de bjébcito. El
que dirige la distribución de los fon-
dos entre los cuerpos del ejército que
existen, no súlo en la provincia donde
reside, sino en las demás comprendi-
das en la miama capitanía general. ||
m BJÉBCiTO RN oáiísaSa.. Elquo pre-
side en el ejército i la distribución de
loa fondos j abastecimiento de lo ne-
cesario para la manutención de las
tropu. f DE PAL^kOio. El jefe de la con-
tabilidad j hacienda de la real casa.
BmfOLoaÍA.. /«ímcfmcM.- catalán,
ñuñdMt; francés, intemiaití; italiano,
ÍHtMiííitte.
Intender. Activo anticuado. En-
TKMDER.
Intensamente. Adverbio de mo-
do. Con intensión.
Stiholooía. InUma j el sufijo ad-
verbial Motte.- catalán, wlenta/Ment.
Intensidad. Femenino. Iiitsnsion.
II Bhúiulá de intensidad. Fiíica. Agu-
ja imantada, sostenida por su centro
de gravedad, la cual determina con
eos oscilaciones la intensidad magné-
tica, I Intensidad de sonido. La ma-
jror 6 menor fuerza del sonido, deter-
núnado por la extensión de las vibra-
ciones del cuerpo. sonoro al rededor de
eu, posición de equilibrio. Q Gramáti-
ca, Aplícase al mayor grado de fuerza
con que apovamos la pronunciación
sobre ana sílaba acentuada, aludien-
do í que sobre ella cae la intensidad
de la voz 6 acento. { &rc(mitiea gene-
ral. También se emplea para signifl-
ear ta diferencia que se nota entre los
sonidos de las artículacionea 6 conso-
nantes fuertes j suaves; y así deci-
mos ^ue la iHTZKSiDAo'de la ii, arti-
culación fuerte, es distinta de la de
h, articulación débil; j otro tentó
Suedfl decirse de la t respecto de la d,
de la i ¡respecto de lay.
BmiOLOau. Inlento: catalán, atíen-
portugués, wtt%tidadf, &ancéa,
\tí, italia
INTE
cuerpos naturales. |¡ La vehemencia de
las operaciones j afectos del ánimo.
Etiuoloqía. Intento: latín, inienAo,
en Séneca, actividad, ardor, empeño,
eficacia, forma sustüitiva abstracta
de inttntut, intenso; catalán, tnfm-
tüf.
Intensisimamente. Adverbio de
modo aupeilativo de intonsamente.
Intensísimo, ma. Adjetivo super-
lativo de intenso.
InteasÍTamente. Adverbio de mo-
do. Con intensión, de un modo inten-
sivo.
ETiuOLoaÍA. Intentwa ^ el sufijo ad-
verbial Mgnte: francés, tntentivemmt;
italiano, intentivavuníe.
Intensivo, va. Adjetivo. Intenso.
I FoBUA intensiva, o de los verbos
INTENSIVOS. úWsufífM. Verbos deriva-
dos (^ue expresan la acción con más in-
tensidad o con más frecuencia; jasi
decimos que ^0íAir, por ejemplo, es
la forma intensiva iepitar, || Metafí-
tiea. Término contrario de colectivo; j
as! se dice: lo infinito represente una
totalidad absoluta de ser, que no es
colectiva, sino intensiva. (Fi
INTB
US
r(/*tó-
liano, intauiti,
Intensión. Femenino. La activi-
dad j íaenA de las calidades de los
Emtracto de tma axrta sobre
donde Sipinota.)
ETiuoLoafA. Intento: catalán, inten-
», ya; francés, inientif; italiano, m-
temívo.
Intenso, sa. Adjetivo. Lo que tie-
ne intensión. | Metáfora. Lo que et
muy vehemente j violento. | Múttca.
Dícese del sonido que vibra ^erte-
mento. I-Enferuedad intrnsa. Medi-
ana. Enfermedad cayos síntomas se
manifiesten violentamente.
EruiOLoaÍA. Inímni, antiguo par-
ticipio pasivo de intendíre, extender;
de M, en, j tendíre, tender: catalán;
inteni, a; francés, intente; italiano, m-
uo.
Intentabla, Adjetivo. Que puede
intentarse.
BruiÓLoafA. /«(Miter.- latín délas
glosas, intenñlAUt.
Intentado, da. Participio pasivo
de intentar.
Etuiolooía. Intentar: latín, inttn-
tatvi; catalán, íntentat, Ja; francés,
intenta; italiano, inténtalo.
Intentar. Activo. Tener ánimo de
hacer alguna cosa, ¡j Procurar <S pre-
tender.- I Forente. «oponer, deducir
el actor su acción enjuicio.
Etiholosía. Latín inlentSre, enten-
der con frecuencia; y figuradamente,
presentar demanda ante la jueticia,
amenazar, atacar en términos de ora-
toria, forma verbal de intenínt,
cipio pasivo de inUndire, tender hacia
un punto: catalán, intentar; francés,
intenler; italiano, intentare.
Esto demuestra que el latín inttníS'
re represente la forma frecuentativa
de intendhe, de donde el romance cas-
tellano derivó entender.
El ^ue intenta, entiende y obra.
El intento SBintelweneia y acción.
Intento, ta. Acgetivo anticuado.
Atento. | Masculino. Propósito, in-
tención, designio. | La cosa intou'
tada.
EriuoLoafA, Intentar: Utin, inlH-
tnt; italiano, intento; catalán, inteni.
Intento é intenáon representan la mis-
ma palabra da origen.
Intentona. Femenino familiar. In-
nto temerario, y especialmente si se
ha frustrado.
Etiuolooía. Intentar: catalán, tu- .
tentona,
bter. Adverbio de tiempo anticua-
do. Intbrin.
ErnioLoafA. <Preposicion latina,
muy usada en castellano, especial-
mente en composición; y fuera de ella
se usa como adverbio, y vale lo mis-
mo que entretanto 6 mientras.» (AcA-
DBMiA, Dieeionario de 17i6.)
SiNONiuiA. /«ffr, entre, entro. Dala
preposición latina Ínter, formada de
ut y de la desinencia adverbial ier. Su
sentido propio es connotar que una
cosa está en medio de otras que la ro-
dean 6 la tocan por todas partes, 6
que en aquel mismo espacio interior
se verifica alguna acción: inter-ealar,
inter-ü, inter-linear (entre-renglonar),
inter-vtedw, inter-petof, inter-regno, Ín-
ter-venir.
Eufonizacion popular de úifor es en-
trr, como se ve en entre-eejo, eníre-te-
jer, entre-tiempo, ete. — Sntre equivale
i veces á los adverbios mal, ligera 6
eteatamente; así entre-abrir, es abrir á
medias, entre-eano, el que uo está cano
del todo, enire-vntar significa untar
por encima, medio untar.
Fntre toma la forma entro en el ver-
bo M(ro-«uí«ry sus derivados, los cua-
les tienen poco uso, pues se dice más
comunmente enire-tneter, entre-metido.
(MONLAU.)
Interantenario, ría. Adjetivo.
Zoología. Que esta situado entre las
antenas.
Etuiolooía. ínter, entre, y antena:
francés, iniérantennaire.
Interarticular. Adjetivo. Anato-
mía. Que esta situado entre las arti-
culaciones, como los ligamentos ó los
fibra-cartílagos Ínter-articulares .
Etixolooía. ínter, entre, y arlíc»-
lar: francés, iniérartiatlairt.
Interbranqnlal. Adjetivo. Sítto-
ria natural. Situado entre las bran-
quias.
Etiuoloqía. ínter, entre, y ira»-
f%iat: francés, interhranchial.
Intercadencia. Femenino. Des-
igualdad defectuosa en la conducta 6
en el estilo. | Falta do uniformidad
en alguna cosa. | Medicina. Desigual-
dad en la sucesión de las pulsaciones
arteriales.
BTUfOLOSÍA. Intercadente: francés,
intercadence; catalán, intercadénda.
Intercadente. Adietívo. Mediana.
Lo que tiene intercadencias; y así se
dice: p%lto iNTERCADHNTR. | Fami-
liar. Estar inteboadbhtb. No hallarse
bien.
BTiuoLoaÍA. Latín ínter, entre, y
eSdent, eídenlit, participio de presente
de (Mire, caer: francés y catalán, m-
tercadent.
Intercadentemente. Adverbio da
modo. Con intercadencia.
Etimología. Ínter y el sufijo adver-
bial mtnte: catalán, íniereéoentmtnt.
, Mtereáoentmtnt. ,
3byL.@ogle
146
iNTa
Int«rc«]aeion. Femenino. La u-
cioa y efecto de intemiar.
EriMOLOofA. Inítrealar: latín, i»Ur-
tíllith; italiano, tñítreaíatioiu ; ínn-
c¿0, tñíerealétÍM; catalán, imttrtakció.
Rttei» kUlériea. — 1. Loa griegos
los romanos dieroa este nombre i fá
operación inventada para hacer al año
solar, que tvÁ al principio su afio ci-
TÍ1, igual i la rOTolucioD del sol en el
zodiaco.
2. El afio griego era de 354 días: j
siendo el solar de 365, se compensa la
diferencia afiadiendo tres met
treinta días al fin de cada afio,
3. Los dias fueron llamados mpU-
meñiariot.y los meses, ñterctlara.
4. El año romano era de 355 días:
Íla compensación se hacía afiadien-
0 88 7 90 dias alternatlTamente du-
rante ocho afios, y 66 solamente des-
pués de cada período de 24 años.
5. Pero, como no querían alterar el
número de meses, todos los dias eran
inUrcaUáoi (j de aquí la voz del ar-
tículo) entre el 24 j el 25 de Febrero,
que al principio fué el último mes del
año.
6. Los pontífices estaban en Boma
encargados da hacer la intercala-
ción; pero no lo efectuaban de un mo-
do regular, í causa, en mis de una
ocasión, de las supersticiones popula-
res. A veces, 7 con miras diferentes,
consecruían alargar 6 acortar el año.
7. Esto acabó por ocasionar tal con-
fosion en el cómputo del tiempo, que
César se vid en la precisión de acome-
ter la reforma del calendario.
latercaladanentfl. Adverbio di
modo. Con intercalación.
BriuoLoaÍA. InUrctUdé j el sufijo
adverbial uuñU.
Intercalado, da. Adjetivo. Añadi-
do ¿ interpuesto. ¡¡ Epíteto de los diaa
no críticos en las enfermedades, y de
los dias de apirexia, sn las fiebres in-
termitentes.
ETiyoLOQÍA. InUrcékr: catalán, Mt-
ttretUí, da; &ancés, wUrcaU; italiano,
imtercAÍato.
Intercalar. Activo. Interponer &
poner una cosa entre otras. Dfcese con
propiedad del dia que de cuatro en
cuatro años se añade al mes de Febre-
ro. I Adjetivo. Lo que se ha puesto,
ingerido 6 añadido a otra cosa.
ErfwoLOQÍA. Latín Ínltrc¡l¡Sre, po-
ner entre otras cosas, de i»Ur, entre,
Ír cáUartj llamar, anunciar en idta voz,
brma simétrica de atUnd», calendas,
porque primeramente se dijo del dia
3ue, de cuatro en cuatío años, se aña-
e al mes de Febrero: italiano, iníer-
Cékrt; francés, mítrealer; catalán, ¿i-
tereaiér.
Intbbcalaxb; compuesto de ínter,
entro, T caísr», en gnego kAltm, lla-
mar, llamar en alta voz. Intercalar es
interponer 6 poner una cosa entre
otras: dfcese con especialidad del dia
que de cuatro en cuatro años se añade
al mes de Febrero. Intercalar (interca-
larit, intercalariiu) es también un ad-
jetivo que significa lo que se ha pues-
to, ingerido j añadido á otra cosa.
(MONLAO.)
INTB
Interoader. Neutra. Bogar 6 me-
diar por otro para 'alcanzarle alguna
gracia 6 librarle de algún mal.
ErmoLOofA. Latín tntéreZüre, in-
tervenir; de i»ter, entro, j ciedirt, lle-
gar; tponeree en medio:» italiano,
tnUrteaerf; francés, inUreéder; catalán,
Wterudir.
Intercepción. Femanino. Inter-
rupción del curso dirocto de una cosa. |
Interceptación.
BruiOLoaÍA. Latin imttrtept^, la
acción de coger, forma Bustantíva
abstracta de wterceptut, interceptado:
provenzal, intercepao; francés, wttr-
ception; italiano, vnterceñont.
Interceptación . Femenino. La ac-
ción j efecto de interceptar.
Interceptadamente. Adverbio de
modo. Con interceptación.
EnHouiaÍA. Interceptada j el sufijo
adverbial mente.
Interceptado, da. Participio paai-
vo de interceptar.
BtiuolooÍa. Interceptor: latin, in-
tertiptnt, participio pasivo de interei-
pírt, interceptar: catalán, inttrceptat,
da; fnneéa, intercepta; italiano, tnler-
eettate.
Interceptar. Activo. Apode^rse
de alguna cosa ¿ntes que llegue al
lugar ó persona á q^ue se destinaba.
Ktiuolooía. Latan infereipírt, sor-
pnnder, coger í uno en el lance; de
tnter, entro, 7 eapire, coger: catalán,
iatere^íar; francés, {ntercepter; italia-
no, interultare.
Intercerrical. Adjetivo. Zoelogia.
Situado entro las vértebras del cuello,
Interceiion. Femenino. La acción
j efecto de interoeder.
EtimolooCa. Latin i/tteretuío, for>
ma sustantiva abstracta de intereetna,
participio pasivo de iutereldire, inter-
ceder: italiano, int^vetiione; francés,
intercetiion; catalán, imterceuiÓ,
Intercesor, ra. Masculino 7 feme-
nino. El que intercede. | Femenino,
La IMTBKCBSOBA DE LOS FBOAIWaSS.
La Santa Virgen.
ErnioLoofA. Intereetion: latin, m-
terceuor, úittreenírit; italiano, ütter-
eeiion; francés, intereeuenr; catalán,
tnleretuor.
Intercesoriamente. Adverbio de
modo anticuado. Con ópor intercesión
EriiioLoaÍA. Intereeioria 7 d sufijo
adverbial mente.
Intercesorio, ría. Adjetivo. Se
dice de lo que sirve para interceder.
Intercidencia. Femenino. Mútiea.
Paso que en el canto llano se ejecuta
en la última nota , ordinariamente
después de una larga subida.
BruoLoaÍA. Intercadenei».
Interddon. Masculino. Mitoleth.
Dios que presidía la corta de los dos-
qnes.
EmiOLOOÍA. Latin utterdid^e; de
M, en, dentro, 7 atdUre, cortar.
Intercidona. Femenino. J/tVo^ia.
Divinidad campcstro, adorada princi-
palmente por los carpinteros. iNTaa-
CIDOS. B Diosa que protegía i las mu-
jeres contra los insultos do los silva-
)B ú diosas de las selvas.
Etiholooía. Iníercidon.
INTE
Interoision. Femenino anticuado.
La acción de dejar alternadamente
un hueco igual al que se llena.
BrufOLooÍA. Interdte: latín, úUer-
Mó, cortadura, división.
Intenñao, aa. Adjetívo antícoado,
que S6 aplicaba al día en que por la
mañana era fiesta 7 por la tarde se
podía trabajar.
ErtHOLoaÍA. Latín ilUeríltnt, divi-
dido por el medio, participio pasivo
de imtercUÚíre, dividir; de mter, entre,
7 emdire, cortar.
Interclavicnlar. Adjetivo. Anat^
mU, Que está entro las claviculas, 6
que se extíende de una í otra.
EnHOLOefA. Latín mírr, entro, 7
eíovfnila: francés, mterclemailaire.
Intercluxion. Femenino anticua-
do. El acto de encerrar una cosa en-
tro otras.
Intercolumnio. Hascalioo. Ár-
qiñfectnra. SI espacio que ha7 entro
dos columnas.
ErmoLoafA. Intereebmma:b*SieÍB,
intereolmmiaire.
Intercolonio. Haseulino. Imtkb-
OOLUMMIO.
BnuoLOOÍA. ínter, entro, 7 cehKn-
M.- latín, interelflimntmn; catalán, in~
tereohmni.
Intercostal. Adjetivo. Anatomía.
Lo que está entra las costillas.
ErniOLOofA, Latin i»ter, entro, 7
BOtt» , costilla : catalán , intercóitai;
francés, intereettal, ale.
Intercnrrencia. Femenino, ifedi-
CMW. Desigualdad en el curso de una
enfermedad.
EriHOLOofA. Intercnrrmte,
Intarcorrente. Adjetivo. MeUd-
na. Desigual, hablando del pulso.
EtiholooIa. Latín de imter^rreni,
entit; de Ínter, entro, 7 cnrrern, cor-
riente: francés, interenrreiU.
Intercatineo, nea. Adjetivo, Me-
dicina. Lo que est¿ entro cuero 7 car-
ne. Aplícase rogularmente i los hu-
mores. \ Zoología. Lo que esti entre
carne 7 piel.
EnuoLoafA. Latin inter, entro, 7
entánee: francés, intereníand. .
Interdecir. Activo. Vbdax ó pro-
hibí b.
EtiiiolooIa. Provenzal, tníredirg;
francés, interdire; italiano, imterdire,
del latin interdicire, decntar, interpo-
ner su autoridad el magistrado, pro-
hibir; de Ínter, entre, 7 dteüre, decir,
Interdentario, ria. Adjetivo. Si-
tuado entra los dientes.
Interdicción. Femenino. Acdon ó
efecto de interdecir. | Prohibición. IJ
Párente. Suspensión de oficio, cargo o
ministerio. | Forense. Estado de la
persona que ha sido declarada inca-
paz ds los actos ds la vida civil, i la
que se le nombra un curador como i
loa menores.
Btiuolosía. Interdecir: latin, Mto--
dietío; italiano, interdíeiene; francés,
interdiction; catalán, interdiceüf.
Interdicción del faego j del
agua. Hietoria. Pena judiciana que
los romanos imponían al ciudadano
que querían condenar al destierro. Al
principio, el ciudadano romano era
üigitized by
Cjoogle
INTE
iUTÍolftble, j el destierro hubiese sido
una Terdiider& violencia, pues si no
^uerÍEi someterse á él, habría sido pre-
ciso apelar & la fuerza; pero negándo-
le en so patria el fue^ y el agua, se
le obligaoa & expatnarse.
Interdicto. Masculino. Fortnté.
Juicio posesorio, sumario & sumarísi-
mo. I Entredicho.
EriuoLoafi.. Jnierdieeüm: latín, m-
ttrditíitm, decreto, prohibición; cata-
lán, wttrdUU; provenial, e»trtdieh;
&ancéa, mttrdit; italiano, interdelto.
JU$eim AmíA^.— Censura eclesiás-
tica pronunciada en otro tiempo por
el papa ó por los obispos, que privaba
á los habitantes de una ciudad, de
una provincia 6 de un reino, de los
sacramentos, del servicio divino j de
la sepultura en lu|¡:ar sa^^rado. Sin
embargo, se administraba el bautismo
i los niños 7 la confesión j el viáti-
co, á loa moribundos. H07 no está en
uso; sino tratándose de una iglesia
que amenace mina 6 esté promnada
por un crimen; pero es tochvia una
suspensión de funciones pronunciada
contra los ministros del culto.
biterdiUtado, da. Adjetivo, ffit-
loría natural. Spiteto de las escamas,
hojas 7 otras partes intermediarias,
situadas entre otras dos, siendo éstas
mis pequeñas,
Interdnca. Femenino. Antíftída-
áet, Nombre con que los antiguos ro-
manos invocaban á Juno, cuando se
conducía la recien casada i casa de
su marido.
ErufOLoafA. Latín i*Urd%ca, de tn-
íer, entre, j d%tírt, conducir; catelan,
üUtrditca.
^ Interé*. Masculino. Provecho, uti-
lidad, ganancia. ] El valor que en sí
tiene alguna cosa. ¡ Inclinación más
6 menos vehemente del ánimo Mcia
un objeto, persona 6 narración que le
atrae 6 conmueve. | El lucro del ca-
pital. \ Plural. Bienes de fortuna.j[lN-
mBBBS k PROPOsciOH. Cuenta que se
reduce i dividir los pagos que se ha-
cen, á cuenta de algún capital que
prodoca tKTBBEsas, en dos partes pro-
rircionalee á la cantidad del débito y
la suma de loe intkrbsbs devenga-
dos, aplicándose á este respecto en
parte de extinción de uno jotro; como,
por ejemplo, si el débito fuese veinte,
7 los iKTBRXSBS adeudsdos diez, 7 el
pago es de seis, se aplican cuatro al
capital V dos á los imtebesbs.üA pbok-
BATA. Cuenta que consisto en suponer
el débito que han da producir loa ra-
TBBKBBS en cierto dia; 7 al tiempo de
pagarse alguna porción á cuenta, se
cubre primerament« con ella el impor-
te fnt^fro de dichos réditos, aplicán-
dose el resto m cuenta del débito
Srincipal, el cual se queda estableci-
o en el mismo dia que se eaus^, 7
deada él produce los iNTsassErs que
corresponden á la cantiiUd i que que-
da Fedueido.
BnuoLOofi.. Latín iñtíretu, impor-
tar; de initr, entre, j tiu, ser, estar,
existir; catalán, inttrit; provensal é
italiano, mttrttu; frimcés del si-
glo ziT, imttrt$t; moderno, intértt,
INTE
Sentido etmoUgico. — El interéM es la
relación que existo entre las cosas.
Interesable. Adjetivo anticuado.
Interesado, codicioso.
Interesadamente. Adverbio de
modo. Con intorés.
ErOfOLOofA. Interetada 7 el sufijo
adverbial wukU: catalán, mttraiada-
maU.
IntereHUÜBimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de intorerádo.
Etiuolooía. Iniemado: catalán, m-
ttreuadittim, a.
Interesado, da. Adjetivo. El que
tiene interés en alguna cosa. Se usa
también como sustantivo. ¡ Bl que se
deja llevar demaai adamen to del inte-
rés, d sólo se mueve por él. | Partici-
pio pasivo de interesar.
ETiyoLosÍA. Tuteretar: catalán, im-
terasat, da; francés, intíruti; italiano,
intemtaío.
Interesal. Adjetivo anticuado.
Intbrbsablb.
Intereaalidad. Femenino. Capaci-
dad de admitir ú excitar intorés. (Ca-
BALISHO.)
Interesante. Adjetivo. Lo que in-
teresa.
BTiuoLOaÍÁ. Juterttar: italiano, m-
tenttanU; francés, iitíéra*tMt¡ catalán,
mttratvnt.
Interesar. Neatro . Tener interés en
Una cosa 6 sacar utilidad 7 provecho
de ella. Se usa también como recípro-
co. J Activo. Dar parte á alguno d<
alguna negociación 6 comercia en qui
pueda tener utilidad 6 interés. | Ha-
cer tomar parte <5 empefio á alguno en
los negocios d intereses ajenos como
si fuesen propios. {I Mover una nar-
ración (S un poema laido lí representa-
do á los 07enteB ó lectores, f Inspirar
interés é afecto á alguna persona.
Btuiolooía. Inlerü: catalán, inít-
rtiiarf intertuartt; francés, i»t¿rettcr;
italiano, mttretiore.
Interesarse. Recíproco. Tomar in-
terés por alguna persona 6, cosa. \ Te-
ner empeño en algo. I Tomar parto en
alguna negociación. \ Afectarse 6 i9-
sentirse, como cuando decimofi: intb-
RBSARSE el corazón, iNraRESABSa al-
guna entraña.
Interese. Masculino anticuado.
iMTBHáS.
Interesencia. Femenino anticua-
do. Asistencia personal á algún acto
ó función.
BTiMOLoaÍA. Latin mt#r, entre, 7
«nmíiCa, esencia: catalán,, ütUrtué»-
eia.
Interesente. Adjetivo anticuado.
El que asiste 7 coneurre á los actos de
comunidad jwra poder percibir algu-
na distribución que pide asistencia
personal.
Etiuolooía. Imierueneia: catalán,
i»ter*tttnt.
Interesillo. Masculino diminutivo
de interés. Usase sismpre «n sentido
despreciativo.
Interespinoso, iSa. Adjetivo. Ana^
tonta. Que se halla situado entre las
apéfiais espinosas de las vértebras, en
CU70 sentido se dice: los ' '
ÍNTE
147
Etiuoloqía. Inttr, entre, 7 expin»'
to: francés, intéretpineux.
Interferencia. Femenino. JPüiea.
Fendmeno que la luz presenta en su
inflexión en las extremidades de cier-
tos cuerpos. \ Conjunto de los fenó-
menos que se refieren á la anterior
propiedad que tiene la luz.
EriifOLoaÍA. Latin Mttr, entre, 7
ferré, llevar: francés, inUrfíma.
StltUa. — Cuando un punto lumino-
so envía sus ravos á dos espejos pla-
nos metálicos, los cuales forman entre
sí un ángulo de 180 grados próxima-
mente, aquellos ra70s, reflejadas so-
bre un abanico de chimenea, no pro-
ducen una luz constante j uniforme,
sino una sucesión de ráfagas alternar
tivamento brillantes 7 oscuras. Esas
ráfagas ó bandas alternativas de luz
se denominan intebfsiísncias.
Interferente, Adjetivo. FUita.
Concemiento á la interferencia. \ Lo
Jue presenta los fenómenos probos
e aquella propiedad de la Inz, Q Ra-
tos iNTBBiTERSNTES. LoB quc produceo
bandas ó ráfagas altornativameuto
bríllfljites 7 oscuras.
Etiuolooía, I»terfert»áa: francés,
interfirMt.
Interflbrilario, ría. Adjetivo.
Anatomia. Colocado entre los fibrilea
de los músculos, en CU70 sentido di-
cen los anatómicos: Uguido imtbbfi-
BBILARIO.
Interfoliáceo, cea. Adjetivo. 'So-
tánica, Epíteto de las florra, espinas,
frutos, eto., que nacen alternativa-
mente entre la unión de las hojas '
BriuoLoaÍA. Latín i»ter, entre, 7
/iüieiut; de JZ^m», hoja: francés, «s-
tirfotiaeé.
Interfoliar. Activo. Encuadernar
un libro, metiendo hojas blancas en-
tre las manuscritas.
BTiHOLoaÍA. I^ttrfeUiao.
Interfiwntal. Adjetivo. AnaUmia.
Situado entre las dos pieaaa huesosas
del frontal. | Sntoúulogia. Pieza de la
cabeza de los insectos.
BruiOLoaÍA.. Inl*r, entre, j frontal:
francés, inlerñtmtal.
Interian de Ayala (Joam). Merce-
nario calzado español, doctor en teo-
logía 7 catedrático de la universidad
de Salamanca. Fué uno de los que
primero entraron en la Academia Es-
pañola 7 trabajaron en el DUcionario
dt la ItMnta. Nació en Tenerife, una
de las Canarias, en 1666, 7 murió en
Madrid en 1730.
ínterin. Masculino. Intebinidas. ¡|
Adverbio de tiempo, Entretanto ó
mientras,
BtiuolooIa, Latín MSrim, entre-
tanto; de Ínter, entre, é üa, arcaísmo
de MUS, sobrentendiéndose tan^um;
wífr-MM tvmpnm, <entre aquel tiem-
po:» catalán, Mf^rÚBiM^ma; francés,
mtérim.
Setena Aitttfrica.'^l, Formulario de
Carlos y sobre varios puntos de reli-
gión, el cual no debía ser válido, sino
hasta que un Concilio viniese á deci-
dir sobre aquellas materias, por ou7a
razón llevaba el nombre de nnmiiCn I ^
■jiiizüo r.y ^^.l^.7v.7^lt
148
INTE
2. El úrmn* de Cirloa T pennitía
«1 csnmieiito de loa clérigM ^ U co-
mnnioo bajo Ims dos wpecies.
3. cirios V publicii en U Dieta de
íag^baarg, el 15 de Majo de(1548,
■a fra* i»Urim, <}ae es un fonnuluio
de fe V de disciplina. (Voltaikz, An*-
la; Emperador CérU* V.) Lo expues-
to esti de acoerdo con los silentes
datos : Decreto de Julio Flano, obis-
po de Namubonrg-, Miguel Helding,
obispo titalar de Sidon, Juan Agrí-
cola, predicador del elector de Bran-
deburgo, j eonfinnado por Cárloa V,
en 15&, qne contenía prescripciones
en materia de religión i]ne debían ser
Tslederas basta la definí tira decisión
del Concilio de Trento. Annqne con-
forme en los demás puntos a la doc-
trina católica, prometía el matrimo-
nio de los clérigos t la comunión bajo
las dos especies. No satisfizo ni i loe
Interanos ni á los católicos, 7 sdlo por
la foerza pndo ser pnesto en rio^or.
IntOTinacíon. Femenino &rense
anticuado. iNTBanrÁinKNTO.
Interinuneate. Adverbio de tiem-
po. Con interinidad d en el ínterin.
EriMOUjaÍÁ. Interina y el snfijo ad-
verbial mente; catalán, iníerinameni.
Interínamiento. Masculino foi'eD-
se anticuado. La acción j efecto de
interinar.
Interiasr. Activo forense anticua-
do. Aprobar, ratificar ó confirmar una
cosa jurídicamente.
Etimolooía,. -nterin.
Interinario, tia. AdjetÍTO anticua-
' do. Intbkino.
I&teríngerto, ta. Adjetivo. Inger-
to entre dos partee.
Interiaidad. Femenino, Calidad
de interino. | Gobierno establecido
interinamente.
Etiuolooíá. Interino: catalán, Mto-
rütitat; francés, intérimat.
RiteHa hiiláriea. — La historia no
guarda noticia de una intebimisad
que baja sido buena. Esto consiste en
que tiene la contra de dos males gra-
vísimos: la instabilidad, que es la
duda de lo presente, j la incertidum-
bre, que es la duda de lo futuro.
Interino, na. Adjetivo. Lo que sir-
ve por algún tiempo, supliendo la
falta de otra cosa. Aplícase más co-
munmente al que ejerce un cargo 6
enipleo por ausencia 6 ialta de otro.
ETiuoLoaÍÁ. ^nttri%: catalán, intt-
rino, a; francés, intéñimire.
Interior. Adjetivo. Lo que está de
la parte de adentro, y Lo que eeti mu;
adentro. \ Bl ánimo. Q Metáfora. Lo
que sólo se siente en el alma. ¡|Masculi-
no. En los cochas de tres divisiones ó
cajas, ladeen medio. ] Masculino plu-
ral. Entraras.
ÉTiifOLOaU. Catalán i»tmor; nan-
ces, intériew; italiano, interíore, del
latin intMor, comparativo del antiguo
inlltnu, del mismo radical que el pre-
fijo ta, en. (LiTTad:]
Sinonimia. Artículo primero. — In-
TKRiOB, INTBRNO, INTRÍNSECO. Interior
se dice particularmente da las cosas
espirituales; interno tiene más relá-
eion con las partes del cuerpo; mA^
INTE
$eet M aplica al valor ¿ Í la etlidad
que restubi de la esencia de las coaas
mianus, independientemente de la es-
timación que de ellas hagan loa hom-
bres.
La devoóon debe ser interior; las
enfermedades imíenut son las más pe-
ligroaaa. Laa frecuentes variaoionea
en la moneda han enseilado á poner
más atención en sn valor MUrawM.
(March.)
Aritam ttfmtáú. — Intbbior, thteb-
NO, ÍNTIMO, DITBÍlfSKOO. InítrioT é M-
íemo expresan solamente colocación;
intimo e intrínueo expresan, además
de colocación, nnion v natoialesa.
Interior es lo qne esta debajo de la
superficie de loa cuerpos, 6 dentro de
los límites de la extensión. Lo interno
dista más de la superficie j de loa lí-
mites qne lo iȒenor. Lo intimo, no
s¿lo pertenece á la parte central de
las coess, sino i su modo de ser. Lo
imtrUueto está identificado 6 forma
parte de la esencia. IiO interior de un
reino es todo lo que no es frontera ni
costa. Son internas laa enfermedades
de las visceras. Dna convicción pro-
funda está en lo intimo del alma. Un
vicio intrínieeo no se desarraiga ftcil-
mente. Se dice ropa interior, conmo-
ciones intenut, relaciones intimaí j
cualidades iníHnteeai. (Mora.)
Interioridad. Femenino. Condi-
ción ó cualidad de lo interior. \ Plu-
ral. El ánimo ó la mente, 6 lo que pasa
en ellos. \ Secretos 6 sucesos privados
de las familias, en cnjo sentido se di-
ce: «hay que respetar las intkrio&i-
SADBS de cada uno. I Metáfora. Se
aplica también en sentíao moral, como
cuando decimos; las intbrioridaok3
del corazón; laa interioridaiirs de la
conciencia; las interioridades de un
deseo.
ErncoLOOfA. Interior: catalán, fa-
teriorit^t; portugués , interioridade;
frvicés i»térior\t4; italiano, interio-
riii.
Interioritimo, na. Adjetivo su-
perlativo de interior.
Interiormente, Adverbio de lu-
gar. En lo interior.
Etiholcoía. Interior j el sufijo ad-
verbial mente; catalán, interiorment;
francés, i»t¿rienrement; italiano, inte-
riormente.
Interjección. Femenino. Oramiti-
». Una de las partes de la oración
qne sirve para expresar los afectos j
movimientos del ánimo.
ETmOLCOÍA. Provenzal imterjectio;
catalán, interjeecüí; francés, interjee-
tion; italiano, interjeiione ; AaX latiuM-
terjeefío, iuterposicion, forma sustan-
tiva abstracta de interjectnt, colocado
entre, arrojado en medio, participio
pasivo de interjicíre, ingerir; de Ínter,
entre, j jadre, arrojar, porque la ts-
terjeecion es una parte da la oración
que se arroja en medio de la frase.
Inteijeccional. Adjetivo. Propio
de la inteijeceion.
Inteijeccionalmente. Adverbio
de modo. Por interjección.
Eti»ío«)oía. Interjeeeional J el su-
fijo adverbial me»te.
INTE
lmteij<cti*ai«it>. Adverbio da
iodo, piar interjección.
BnMoukoU. Interjitíina y el sufijo
adverbial memU: francés, imterjttiioe-
ment; latin, interjeeSwt.
IntcijectÍTO, va. Adjetivo. Ora-
tócn. Que envuelve interjección. -
Relativo á la intojeccian,
EmiounÍA. iñterjottie».- latín, ts-
terjetíinu.
uit«rtinea. FemeiÚDO. Intenta.
SI espafeio qne media entre dos lineas
escritas 6 impresas. | Lámina de me-
tal qne sirve para separar convenien-
temente las lineas.
BnuwxNiÍA. Latin inter, entre, y
Unta: francés, interUfna; italiano, m-
ttrUnta; catalán, inttrlímm.
Interlinaacton. Femenino. La ae-
don y efi»eto de interlinear.
Btiuolooía. /«Krtfsftf*.- catalán,
inter¡üuaei¿; francés, interlináation.
Interiineadamente. Adverbio de
modo. Entre rengloneB. | Con interli-
neacionea.
EnHOLDOÍA. Interlimeada y el snfijo
adverbial mente.
Interlineado, da. Participiopasivo
de interlinear. | Imprenta. Adjetivo.
Lo que está separado por ioterlinaas,
en cujo sentido se dice: molde inteb-
LiNRADO, imprmon interlineada.
ErufoUKlfA. Interlinear: catalán,
interlineat, da; francés, interli^; ita-
liano. Ínter Uaealo.
Interlineal. Adjetivo. Lo qne se
escribe en el blanco que haj entro
dos líneas 6 renglones, en cujo sen-
tido se dice; alota intrrljnrai.. Se
aplica á la versión de la Biblia entrer-
renglonada 6 impresa de modo que
vaja alternando un renglón de la
traducción con otro de la lengua ori-
ginal; r así se dice: la intxrlinxai. da
Arias Montano. | Biblias interlinea-
les. Biblias en que el latín está im-
preso entre las líneas del hebreo y del
griego, en cuyo sentido se dice qne la
políglota de Londres tiene una inter-
pretación INTEBLINSAL, U Ciuj nO SS
halla en la políglota da Pana. 1^1-
CHARD SoiOH, Critica del Antifm Tei-
tamenío,p¿fina58S,enSicielet.)\\VBM-
siON iMTERLmEAL. Procedimiento dis-
currido por Massais, como método
para enseñar una lengua, (Condillac,
Gramiítea.)
EriuoLoaÍA. Inlertinet: catalán, M-
lerUneal; francés, inttrlatéaire; italia-
no, interlineare.
Interlinear. Activo, ENTRiasait-
QLONAR.
Etimología. Interlinea: catalán, «>•
terUnear; frunces, wterligner; italia-
no, interUntare,
Interlobular. Adjetivo. Anatomía.
Situado entre los lóbulos de un dr-
gano.
Etimología, Latin imtor, entra, j
¡obnlar: catalán, ínterlobnlar; francés,
interloinlaire.
InterlocQcíon. Femenino. Plática
ó conferencia alternada entre dos ó
más personas.
Btuiolooía. Latin interlSeüfío, in-
terrupción de una plática por intsrpo-
aioion de otra, forma ansluitin aba-
INTE
tracta de mUrlS^tnt, participio paeí-
TO de iníerliSqví, interponerse en la
conversación; de ínter, entre, 7 IB^iU,
hablar; catalán, ñíerlocucií; francés,
inítriocHtic»; itali&no, ínter loenttoní.
Interlocotor, ra. Uosculino t fe-
menino. £1 que habla i alguno o lle-
Ta la Toz en nombre de otro. | Cada
uno de loa peraonajes que se introdu-
cen en un ditíogo. En las comedias se
llaman por lo común personas.
fiTüfOLOaÍA. InterlocucÜM: catalán,
Ínter locntor, a; francés, íníerloeuttw;
italiano, iiiterloe%tore.
Interlocatoriamanta. Adverbio
modal forense. De un modo int«rlo-
catoño.
BnuOLOSÍÁ. Iníérloeutma y «t su-
fijo adverbial mentí: catalán, ínlerlo-
cntíriottunl.
laterlocotorío, ría. Adjetivo fo-
rense que se aplica al auto 6 senten-
cia que se da &ntes de la deñnitiva.
EriuoLOaÍA. Interlonñon: catalán,
iñteriocntori, &; ínacis, ínter ¡oentoire;
italiano, íntertocntorio.
Intérlope. Adjetivtf. El comercio
fraudulento de una nación en las co-
lonias de otra, ó usurpación de privi-
legios concedidos á una compañía
para las colonias. También se aplica
& los buques dedicados á este trafico
sin antoiizacion.
EnuoLOofA. Alemán literario, wi-
terlanfem; ds unler, entre, 7 lan/en,
correr; «correr entre otros, deslizarse
fraudulentamente:» bajo alemán, en-
Urioptn; inglés, to intérlope, bacer el
oficio de intiriope; francés, intérlope,
Interlnnio. Masculino. Aitrono-
«ía. El tiempo de la conjunción en
ijue no se ve la luna.
Etuioloqía. Latin interUinivm, el
tiempo en que no se ve la luna, cuan-
do está en conjunción con el sol; da
wbr, entre, j ÍSim; catalán, iníeríuni;
francés, ínlerhne; italiano,' ínterhnío.
Intermarginal. Adjetivo, Situado
en la parte interior del borde, .
Intermazilar. Adjetivo, Anato-
w(«. Situado entre los nnesos maxila-
ns. I Hdbso intbruazilab ó incisivo.
ílgolofí». Hueso par que ocupa la ex-
tremidad de] hocico, en la major par-
te de los mamífeiMs.
BnuoLoaíÁ. ínter, entre, j maaí-
Ur: francés, intermamllaire.
Intermediado, áa.. Adjetivo anti-
cuado. Intbbubdio. y
Intermediar. Neutro. Existir 6 e»-
tar ana cosa en medio de otras.
BnuoLoaÍA.. Intermedia: catalán,
ñtermedíar.
latermediariomente. Adverbio
de modo. Intermediando.
"RumoloqU.. Intermediaria j el su-
flje adverbial mente.
Intermediario, ría. Adjetivo. Que
intermedia.
SmoLoofA,. Intermedio: francés,
intermédiaá-e; italiano, íntemediM^.
Intermedio, día. Adjetivo. Loque
está entremedias 6 en medio délos
extremos de lugar 6 tiempo. \ Mascu-
lino. El espacio que ha^ de un tiem-
po á otro o de una acción ¿ otra. | El
DÚle, múñca, saínete, etc., que »
INTE
^'ecuta entre los actos de una comedia
o de otra pieza de teatro. | Cada uno
de los espacios en que la escena que-
da vacta, j cae el telen de boca,
Etiuolooía. Latin iníermedínt, de
ínter, entre, v midiue, medio; proven-
zal, entremeci; catalán, intermeaí; fran-
cés, intervtide; italiano, íntemetío, in-
termedio.
Interminable. Adjetivo. Lo que
no tiene término 6 fin.
Etüiolgoíá. Litin intermínaliUt,
del prefijo negativo w j temínaMUi,
forma adjetiva ficticia de terminare,
terminar: catalán, ínterminaile; Sna-
cea, interminable; italiano, intermina-
biU.
Interminablemente. Adverbio de
modo. Sin término.
EtiudlooÍi.. Intermnalle y el sufi-
jo adverbial mente.
Interminado, da. Adjetivo, Que
está sin acabar.
ETiMOLoaÍA. Latínmímnlti^/M, par-
ticipio pasivo de intermítüffí, de in,
no, j terminari, terminar: catalán, ín-
terminal, da; francés, íntermín/; italia-
no, iníerminata,
IntermÍBÍon. Femenino. Interrup-
ción 6 cesación de alguna labor 6 de
otra cualquiera cosa por algún tiem-
Eo, ¡I Medieina, Intervalo que separa
)s accesos da una afección intermi-
tente, como cuando se dice: haj neu-
ralgias cujas iNTBOuisioNBS duran
veinticuatro horas. | Metáfora, Tam-
bién se emplea figuradamente, como
en el ejemplo que sigue: da tristeza
es el aescanso del dolor, especie de
INTERMISIÓN de Is fiebre del alma, que
nos lleva á la curación d & la muerte.»
(Chate&ubkund. }
ETiuOLOaÍA.. Irovenzal intermiteio;
catalán, intermitiv!; francés, intermíe-
líon; italiano, inlermistione, del latin
ínlemietio, cesación, descanso, fonna
sustantiva abstracta de intermium,
participio pasivo de ínlirmiitifre, inter-
mitir.
SiNONiuiA. Artículo primero. — In-
termisión, iNTKRRUPCiON, La óttermi-
tion nace de la coaa misma de que se
habla; la interrupción, de la cosa mis-
ma 6 de una causa extraña. Haj in-
termitíon en el pulso, en las erupcio-
nes volcánicas, en los vientos. Eaj
interrupción cuando un ñierte ruido
obliga al orador á callar; cuando la
guerra suspende el curso de los nego-
cios. (Mora..)
Artículo tetundo.—IiiTsmJsiov, in-
TBBRDFCioN. La intermísío» es una tre-
gua, un descanso.
La intem^don es ua trastorno,
casi una alarma.
La inlermieíon puede ger un medio
de armonía, de paz, de mejora.
La Utterrnpeion es siempre nn obs-
táculo, un peligro, una especie de
rompimiento, una verdadera turba-
ción.
Lo que es capaz de intermitíonee,
pierde intensidad.
Lo que padece útlerrupeümes, pier-
de concierto, unidad, fuerza.
Todo hecho que no es infinito,
puede tener sus naturales íntermiiionei.
INTE
149
El que intenta dar cabo i una em-
presa, procure con mucho cuidado po-
nerla a cubierto de la más pequeña
interrupción. Más vale continuar per-.
diendo, que inlemmpír ganando.
Eaj interminonei en las calenturas,
> la política, hasta en la historia. Lo
^ le ae llama edades medias en los
anales de la humanidad, no son otra
que verdaderas íntermisíoHei del
espíritu humano.
fia; ñilerrupcionei en nuestros pla-
nea j negocios.
Intermitencia. Femenino. Hedí-
ciña. Diacontínuacion de ,1a calentura
6 de otro cualquier síntoma que cesa
j vuelve. I DEL PULSO. Fenómeno que
se verifica siempre que <an uno 6
muchos latidos, tratándose de un nú-
mero determinado de pulsaciones. Por
consiguiente, equivale á la interrup-
ción anormal del pulso, y FUíca. Es-
tado natural de la electricidad, pro-
ducida por loa aparatos electro-mag-
néticos, en que la corriente se com-
pone de una serie do movimientos
impulsivos, los cuales tienen la pro-
giedad de contraer los músculos. ||
ualidad j carácter de lo intermiten-
te, en cujo sentido se dice: la ihtbr-
HiTENCiA de un manantial.
Btíuoi,ooía. Intermitente: catalán,
intermitencia; francés, intermittence;
italiano, inlermittenia:
Intermitente, Adjetivo. Lo que se
interrumpe, 6 cesa j vuelve á pros»-
guir. I Fiebre iNTEawTKNTB. Medici-
na. Fiebre que cesa y vuelve con in-
tervalos determinados. | Tipo inter-
uiTElTTB, Orden que sieuen los sínto-
mas de una enfermedad, moatrindose
V desapareciendo alternativamente. [|
Pulso intermitente. Pulso cuyos la-
tidos cesan por intervalos desiguales.
Etimolooía. Latin íntermitíent, in-
termittenti», participio de presente de
intermíttíre, intermitir: catalán, ínter-
mítent; francés, íntermittent; italiano,
intermitente.
Intermitentemente. Adverbio de
modo. Con intermitencia.
Etiuolosía. Intermitente j el sufijo
adverbial mente.
Intermitir. Activo. Suspender por
algún tiempo una cosa, interrumpir
BU continuación.
Etuiología. Latín intermitiré, ha-
cer tregua: de ínter, entre, y mitttre,
poner: italiano, intermitiere.
IntermnsouJar. Adjetivo. Anato-
mía. Que está entre los músculos, en
cuyo sentido ae dice ; loe aponeuiritit
Etiuolooía. ínter ymueeular: fran-
cés, íntermutenlaire.
Internación. Femenino. La acción
y efecto de internar ó intemarae; y
así se dice: derechos de internaoioh,
Btimolooía. Internar: francés, «f
íematíen, tomado de nuestro romance;
catalán, íntemacid.
Internacional. Adjetivo, Lo que
se refiere á las relaciones que median
entre diversas naciones 6 reinos,
BTiMOLoaÍA, Latin ínUr, entre, y
nacional: francés, inUmaíioiuU; Italia*
no, intenuuionale. , ,
icjitizedbyLlOOgle
150
INTE
iBtemsdo, da. Participio puívo
de internar.
BriHOLoaÍA. lutenar: catalán, m-
tenuU, dé; francés, i»UnU; italiano,
mUrnato.
bit«niunent«. Adverbio de Ingar.
ImrBBioiuum.
Internar. ActÍTo. Condncir nua
eoea tierra adentro. Daaae como recí-
proco tratándose de personas. I Neo-
tro. Penetrar. | Recíproco mettíiíríco.
Introducirse 6 insinuarae en los secre-
tos 7 amistad de alguno ó profundi-
zar alguna materia.
ETUioi.oa[A. Intenu: catalán, i»Ur-
uar, MMrfMrfo; francés, i»ttnur; ita-
liano, wffnM».
IntamarM. Recíproco. Internar,
como neutro. | Sondear alguna ma-
teria. I Uet&fora. Ir más ulí. de lo
prudente en asuntos que exigen cier-
ta precaución; 7 asi se diee: «ese hom-
bre se mTSBHi. demasiado;» «en los
asuntos de su frtmitia, no dejó da in-
InteniecioD. Femenino. Hatania
extraordinaria, cami cerf a .
EnHOLoaÍA. Latin UUtn^ítSe, matan-
za; de üUtr, entre, y *4X, muerte ale*
Toaa: intrbnkoio gtfttU, exterminio
de un pueblo. (TiciTO.) San Isidoro
tiene Mttr»ilá4t.
Interno, na. Adjetivo, Intb&iob.
IIDb urrBRNO. Hodo adverbial anti-
cuado. IirrBaiOKUEHTB. \ Masculino.
Bl que vive en un establecimiento pú-
blico, ora para recibir una enseüsn-
la, ora para ejercer cualquier oficio
no manuÁl, en cuto sentido se dice:
loie
t colegio; iNTSBKO del
Hospital general ú otro. I AnaDLOS
iNTiRNOS. Otometria. Ángulos forma-
dos interiormente por dos paralelas j
una secante. \ Botonss intbrnob. So-
Utmca. Los que permanecen ocultos
en el cuerpo del tronco, del tallo ó de
K rama, basta la eaion en que ger-
mina la jema. 1 Principios imtbbnos.
Fitiohgí». Principios inherentea al
cuerpo humano, sin los cuales no po-
dría existir ninguna materia organiza-
da. La TÍda, en lo que tiene de esen-
cial, no es otra cosa que un princijno
INTKBKO, eminentemente fisiológico.
IIEHraauBDiUtBS imtskkas. Mtdwimt.
Las que tienen au asiento en un drga-
no interior y que se derivan de nna
causa iNTHiMA. \ Patología intbhna,
6 lÍBDIOINA POOPIAUBNTK DICHA. La
que se ocupa de las enfermedades que
provienen de causas interiorea, | A»*-
Umia. Que esti cerca de un plano ver-
tical j que se supone atravesar el
cuerpo, siguiendo la linea mediana ;
dividiéndolo en dos partes simétrícaa. ||
Todo lo que existe en el interior de la
economía animal, en cuanto define 6
califica la situación de un órgano; j así
se dice: faa intbrna del cráneo. \ His-
ToaiA INTBHNA. La que se ocupa en el
ex&men de los hechos, considerados
en a! mismos, sin relacionarla de nin-
gún modo con sus causas, ni con los
documentos histéricos. \ Obsebvaoiom
IMTBBNA. Ptitologia. Acción de nues-
tro espíritu que estudia los hechos que
M venScan en sí propio; esto ea, en el
INTE
sentido íntimo 6 conciencia refleja.
La obtenaeie* intkrna no es otra cosa
que la reflexión, la cual se conoce, se
siente j se estudia á ai misma con
ideas propias. I Fvkbo interno. Étiat
ífiloiofíámorsl. El sentimiento natu-
ral del bien j del mal, considerado
como principio de virtud j norma de
conducta, el cual tiene por regla la
satis&ecion j el remordimiento. \ Lo
iHTZRNO. La conciencia, el alma, en
CUTO sentido solemos decir; «eso toca
& ío INTSBNO.»
BmfOLOOÍA. Latin ñttehuu; de imUr,
entre, dentro; italiano, mttnu; fran-
cés, iitUne; catalán, mter», «.
SiNOMmtA. Articulo primro. — In-
TiRNO, interior, ÍNTOio. Una de las
anomalías más notables de la lengua
castellana, es la conservación de mu-
chos comparatiTOB j auperlatÍToe pu-
ramente latinos, cuvoB poaitivoa no se
usan 7 carece de ellos 6 los suplen
con otros de diferente raíz. Asi as,
que decimos menor j mitümo; %Uerior
j iUimo; $*ptriorj tMprtau; taíertor y
fxtrtmo; i*f triar é ínfimo; y no hace-
mos uso a^^no de sus positivos pro-
píos, i. di^rencia de wujor y ópttvto;
ptor y pétimó; wtayor y «müúm, cuyos
positivos hMo, wuio y mofno son lop
miemos que conservan en latin. De
aquí debemos deducir, que míoríor é
í*lmo son dos grados de comparación,
j que ésta determina claramente la
diferencia de su significado.
Interno es lo que está profundamen-
te oculto dentro de una cosa, y cuan-
do nos servimos de este adjetivo, pres-
cindimos de la posibilidad que puede
tener lo interno de no serlo, 6 de ser
externo. Por esta razón se emplea con
más frecuencia en sentido figurado t
nos valemos tasto de interno como de
emíemo para indicar lo que está den-
tro é fuera de una cosa, porque con-
viene así en cierto modo a la esencia
de la misma cosa. Así decimos: en es-
te colegio ha.y discípulos inUmot y
extemot.
Lo interior est¿ oculto por lo exte-
rior; esto es, llamamos tnttrior i lo
que se oculta & nuestra vista, porque
la superficie de la coeá que lo contie-
ne, nos impide verlo. Par esta raion
decimos: vida interior; habitación in-
terior; el interior de un reino, v en
ninguno de estos casos usamos del ad-
jetivo iniemo. (Conde déla Cortina.)
Artículo tegwtdo. — Interno, intb-
BÍOR, ÍNTIMO, intrínseco. Lo intemo,
supone organización, cuando se em-
plea en sentido propio. Patología in-
terna, lesión interna. No puede decir-
se: patología interior, í»ttma, vtMnie-
ea, ni leBÍoaiiilrínteca,íntixw, interior.
Lo interior se aplica i. todo aquello
qaa tiene cavidad; pera cavidad que
esté guardada por íonnas exteriores.
El interior de una botella, de ana
casa, de un abismo, de un hombro.
No puede decirse: lo interno, lo iniimo
i lo intrimeeo de un abismo, de una
casa, de una botella. No puede decir-
se tampoco, para significar la misma
relación, lo uttemo^ lo intimo, lo M-
trituiu de un hombre.
ttítE
Intima se aplica al ser racional. Lo
(ntimo es el secreto de nuestras ideas,
de nuestros afectos, de nuestras imá-
genes, de nuestras esperanzas, de
nuestros dolores; es la lumbre que
nos calienta en el hogar del alma; es
á un mismo tiempo un gran arcano,
una gran lucha v una gran po<»Ía.
A^ decimos: la verdad parece ser
la esencia Íntima del pensamiento.
El amor es la esencia Íntima de nues-
tros corazones.
No puede decirse: la esencia imtf-
rior, la esencia iníema, la esencia m-
Irínseca, porque no haj una esencia que
seaMfrMWM, que tt», exterior, quesea
externa.
Una madre dice: guardo la memo-
ria de mi hijo en lo mis intimo de mi
eorazon. Nada más absurdo que decir:
en lo mis iníerior, en lo mis iniemo,
en lo mis intrínieee de mi corazón.
Intrintieo ea rafiere i la constitu-
ción esencial de las cosas, i esa serie
de cualidades que van unidas i las
sustancias que DioB ha ereado, fbr- .
mando con ellas na todo indivisible,
un ^^pe invariable, una lej* de la
creación, un dogma nataiaL
El astro ea luminoso: sin la lux no
existiría el astro.
1.a luz es clara: sin la claridad no
existiría la luz.
La lux es una cnalid&d intrínuea
del astro.
La claridad es otra cualidad intrín-
seca de la lux.
Todo atributo con que el objeto
nace, es intrinieeo en aquel objeto.
Pensar, querer, sentir, imaginar,
asociarse, creer, moverse y reprodu-
cirse; hé aquí otras tantas cnaUdadaa
inirínteeae del hombre. Borradas esas
cualidades, se borra el ser humano.
Bl que atente oontra esas cualidades
originarias, no atonta contra el hom-
bre, sino contra el érdea universal,
contra la le^ de la naturaleza, contra
la lej de Dios.
Lo intemo ea orgánico.
Lo interior, físico.
Lo íntimo, moral.
Lo inirinueo, filoséfico.
Lo interna se estudia y se colige. '
Lo interior se registra.
Lo íntímo se siente.
Lo intrínieeo se explica.
Interaodía. Masculino. Betimka.
XI espacio que hay entro dos nudoa,
ni tos tallos de las plantas.
ETUfOLOOÍA. Latín inteniObm, la
fiarte que media entra los nudos ea
os tollos de las plantas; de imter, en-
tre, y nddns, nudo.
IntemomediaL Adjetivo. Sntema-
logia. Epíteto de la cuarta nervadura
principal del ala de los insectos.
BriHOLoaÍA. Interna y meáiak fran-
cés, inteme-mJdial.
Intemóeeos. Miasculino ploral.
Nombro que se da á los doce musculoe
de los dedos.
BTiuoLoaÍA. Interna y 6ieo.
Intemnnciatnra. famenin». Car*
go de internuncio,
BmiOLOCiÍA./iitowwicwi: francés, M*
íemoneiatnrti italiano, «
Digitized by
Cjoogle-
INTE
Internimoio. Masculino. El qu«
bftbU por otro, ol iaterlocutor. | Mi-
nietro pontificio que Hace veces de
naacio. Llimue también w! el mi-
nÍB^ del emperador de Austria que
^reside ea Constantiiiopla.
BmiOLoafÁ. Latín wUnui»ñ%t, for-
ma Bustantíva de mternmtíiSre, parla-
mentar; de inUr, entre, j lamtüre,
anunciar; catalán, Mffmimct; francés,
mítnuma; italiano, wl«r*iMtia.
Intsroceánico, c«. Adjetiro. Que
está entre dos océanos, como el AtÚn-
tico j si Pacífico.
finiiOLOQfA. Latin inter, entre, ;
oetéMÍeo! francés, wíteroeáaMq*e.
laterocnlar. Adjetivo. Zoologia.
Situado entre los ojos.
■ BniioLoofA, I*Ur y ocular: francés,
mtíneitUire.
Interóseo, tea. Anaíomia. Adjeti
To. Que est¿ entre los huesos, en cujo
sentido se dice: arttrias intekósbas;
MNtU INTERÓSEAS. | MÚSCULOS INTBR-
óasoB. Músculos que ocupan el espacio
que los huesos del met&carpio j del
metatarso dejan entre sí. | Lioahen-
Tos iNTBKÓSBOs. Ligamentos coloca-
dos entre ciertos huesos, para evitar
que se desvíen. | Uij&cdlo sran-iir-
TKBÓSBO. Anatomía antena. Nombre
dado í dos músculos pertenecientes;
el uno, al pulgar; j el otro, al ín-
dice,
EriifOLOaÍA.. J»ttr j ísto: francés.
INTE
INTE
151
^nopettart, simétrico óapelié
jar; «arrojar en medio déla conversa-
ción, cortar la plática, interrumpir:)
catalán, i»Ur^l-kr; francés, inUrpel-
hacer cargos, 6 pedir explicaciones en
siín da censura.
EriHOLOofÁ. Latin interpellSre, in-
terrumpir; de Ínter, entren y el anti-
arro-
ersa
cortar la plática, interrumpir:!
in, wíwyeí-fiw; frai
hr; italiano, vtUrptlkrf,
Interpinado, da. Adjetivo. Sotá-
niea. Epíteto de las hojas que tienen
foliólas pequeAas entre sus foliólas
principales.
EmiOLoaU. Francés útttr^n/; de
wtííT, entre, j piímé, del latin jñiuñ-
tvt, alado; depvtna, pluma, que es el
griego «£vv»i (pimtl), de TréT«[Mii (p¿ta-
viai), volar; ictreivA; ?píí«n¿i),
Femenino
laterpapilu-. Adjetivo. Situado
entre las papilas.
latovanetal. AdjetÍTo. Anaío-
Míe. Epíteto de im hueso que se halla
. entre los frontales, los panetales j el
occiput superior en los mamiferos. La
Veterinaria suele llamarle Aiuto
drado.
BrrmoLOaÍA., I»ttr j pañttah fran-
cés, Mterpariétal.
IrnterpeUcion, Femenino. La ac-
ción j efecto de interpelar.
BnHOi-ooÍA.. Jnterptlar: latín, «(«■-
p*tÜílo; italiano, útterptUationt; fran-
cés, imürpellatüm; catuán, «titrptl-la-
IntarpaUdunente. Adverbio de
modo. Con interpelación.
EruoLoaí*.. tnUrptlaia j et sufijo
adverbial «mkí*.
Interpelado, da. Participio pasi-
vo de interpelar.
ErmOLOofA. Interpelar: latín.
ErmOLOoiA. Interpelar: latín, tNÍtg tervour.
peliatut; catalán, wlerptl-lat, da;faM ' 1. El verbo ^ÍSre ee halla en En-
ees, iníerpelU; italiano, interpellato.
Intenielador, ra. Sustantivo y ad-
jetivo. Que interpela.
BrniOLOoU. MerptUr: catalán, m-
tintí-kdor, a; francés, imdrpeüaíew;
italiano, vtítrpellatore.
Interpelante. Participio activo de
interpelar. Que interpela.
Interpelar. Activo. Implorar el
auxilio de alguno 6 recurrir & él soli-
citando su amparo j protección. ||
Forent*. Requerir é instar sobre el
cumplimiento de alg^un mandato. |]
Aplúar i alguno para reconvenirle
sobre la legabdad o conveniencia de
algún hecho en que ha tenido parte,
U&i los cuerpos polfticoa deliberantes.
Interpolación. Femeiiino. La ac'
cion j efecto de interpolar, ] Matemi-
ticoi. Método por el cual nos propone-
mos encontrar una ftírmula algebrai-
ca, la cual satis&ga cieriio número de
observaciones y que pueda sustituir,
dentro da las observaciones mencio-
nadas, á la verdadera ley del fenóme-
no, I Fitita. Operación que consiste
en intercalar, por medio dat cálculo,
ciertos términos entre dos seríes de
números <5 de observaciones. | Inter-
rupción, intermisión 6 cesación ea al-
guna cosa.
Etuiolooía. Interpolar: catalán, M-
terpolaciá; francés, mterpohtion; ita-
liano, wterpolañont, del latín inlerpS-
tSíio, la acción da ajustaryde compo-
ner, forma sustantiva abstracta de
interpIftiUiu, interpoladi
Interpoíadamente. Adverbio de
modo. Con interpolación.
ErmOLOofA. Interpolada j el sufijo
adverbial mente: catalán, mterpolaaa-
ment.
Interpolado, da. Participio pasivo
de interpolar.
EriMOLoafÁ. Latín úHerpSliítiu, par>
ticipio pasivo de interpUÍre^ interpo-
lar: catalán, míer^olat, da; francés,
interpolé: italiano, tnterpotato.
. Interpolar. Activo. Interponer una
cosa entre otras. | Interrumpir 6 ha-
cer una breve intermisión en la conti-
nuación de una cosa, volviendo luego
á proseguirla.
fimiOLOsfA. Latín interpIfiSr», com-
poner, renovar; de Ínter, entre, j pif-
iare, hacer girar, volver; de pShu,
polo: catalán, interpolar; francés, ti-
toler.
pDLiASB agro», laborear los cam-
pos; esto es, hacer girar la tíerra, r^
volverla, mesclarla.
2. El ItMnpilSre, ^otpilire, es el
griego j)o/ri« (twXíw).
Interponer. Activo. Poner unas
cosasentreotras.Seusa también como
reciproco, ü Anticuado. Poner, apli-
car, p Metáfora. Poner por intercesor
6 medianero á alguno. | Forentt. For-
malizar por memo de un pedimento
alguno de los recursos legales, como
el de nulidad, de apelación, etc.
Etuiolosía.. Latin interpóníre, de
Ínter, entre, y pdn^e, poner: catalán,
interpolar; francés, i*terpoter; italia-
no, tnterporre.
Interponerae. Recíproco, Ponerse
en medio. | Mediar, por interceder.
Interposición. Femenino. La si-
tuación o posición de una cosa entre
otras. I Metáfora. La mediación ó in-
tervención de algún sujeto en cual-
Juier negocio. Q El espacio que medía
e un tiempo á otro.
Etuiolooía.. Latin interpSiUlo, for-
ma sustantiva abstracta de intürpííÁ' .
tnt, participio pasivo de interponire,
poner en medio: provenzal, interpoti-
ao; catalán, interpotidí; francés, m-
teñotition; italiano, tuterpotitúnu.
Interpóaita persona. Locución la-
tina usada en el foro pata denotar el
Buiato que hace alguna cosa por otro,
Interpoaitivo, va. Adjetivo. Boti'
nica. Interpuesto, refiriéndose á cier*
tas partes de los vegetales, j Flores
intebpositivaS. Las que nacen entre
dos pares de hojas opuestas, alternan-
do con ellas. | Estuibres imterpobi-
Tivos. Los que están situados entre
l&S divisiones de un perianto simpl^
ó de una corola. I Pítalos intkrposi-
Tivos. Los que sltemaQ con las divi-
siones dal cáliz.
Etiuolooí A. Interponer: francés, m-
íerpoñlif: pioveacal, iníerpoiiíi*.
Interpositor. Masculmo, Media-
dor.
Interarender. Activo anticuado.
Tomar u ocupar por sorpresa ^guna
cosa.
Int«rpreaa._ Femenino. MiUeia.
Acción súbita é imprevista.
Btiuoloqía. ínter jpreta.
Interpretable. Adjetivo. Que se
pueda interpretar.
BnuoLoaÍA. Interpretar: latín, »»•
íerpritiHUí ; italiano, interpretable;
francés, interpretable; catalán, Ínter-
pretable.
' Interpretablemente. Adverbio
modal. Se un modo intorpretaUe.
ErofOLOofA. InterpretMle y ü\ sufijo
adverbial mente.
Interpretación. Femenino. Laao-
cion y efecto de interpretar. \ dk lbn-
OUAB. Secretaría en que se traducen
al castellano los documentos y pape-
les legales escritos en otra lengua.
BrniOLOOfA. Interpretar; latín, Mr
terprílálh, forma sustantiva abstracta
de inlerprUíSüu, inteipretado: proven-
zal, interpretaciú; catalán, iníerpretad¿;
francés, interprétation; italiano, ínter'
preUmone.
Interpretadamente. Adverbio de
modo. Por interpretación.
EruioLoofA. Interpretada y el sufijo
adverbial mente.
Interpretado, da. Participio pa-
ro de interpretar.
ETiuoLoafA. Latin Mí(n>r/tiUM,
partícipio pasivo de íníerpr¡lí&-e, in-
terpretar: catalán, inU^iretat, da;
francés, interpreté; italiano, interpre-
■ to.
Interpretador, ra. Masculino y
femenino. £1 que interpreta, J Anti-
cuado. TOASUOTOH.
BriUOLOaÍA. Interpretar: latin, t«-
terpritalor, forma agente de interprí-
taue, interpretación: provanzal, Ínter-
\pretador, interprelaire; catalán, valer-
Digitized by
CjOogte
152
INTE
fntador, o; francas, üUtrpréUttíW, ea
OotgrtTe; iUlíaiio> tníerpretatore.
- Interpretante. Participio activo
de interpretar. El quo inte^reta.
Interpretar. Activo. Explicar 6
declarar el sentido de alenina cosa. ||
Tr^ucir de una lengnia a otra. | En-
tender ó tomar en buena 6 mala par-
te alguna acción 6 palabra. | Atribuir
una acción i algún fin 6 causa par-
ticular.
EriHOLoaU. Latín mUrpritSñ, trv
ducir, explicar, de inttr, entre, j de
un radical pret, conocer; sanacnto,
pneh; lituanio, protoi, inteligencia;
godo, ^rathja», fotprathjam lueman,
jngm, por pragm: prorenial, wfer-
pretar, talerpre¡9r; catalán, interpretar;
mnc¿, interpriter; italiano, interpre-
l§re.
InterpretatÍTamenta . Adverbio
modal. De un modo interpretativo.
ETiuoLoaÍA. Interpretativa y el su-
fijo adverbial Mente: francés, wlerpre-
tativemeni; catalán, i»terpret^ltit>ane^^l.
Interpretativo, va. Adjetivo. Lo
que sirve para inteipretar alguna cosa.
■ ETiMOLOofi. Inttrprttar: provenzal,
interpretatím; catalán, interprttatiu, na;
francas, inlerprát»t^; italiano, inter-
pretativo.
Intérprete. Común' de dos. El que
interpreta. | Metáfora. Cualquiera
cosa que sirve para dar á. conocer los
afectos y morimientos del alma.
Btiuoloqü.. Interpretar: latin, m-
terpret, interprÜtit; catalán, intérprete;
francés, intáprite; italiano, interprete.
Intérprete* . Masculino plural.
Hiitoria, Nombre que ee daba i ciei^
tos agentes de corrupción que, entre
los antiguos romanos, comerciaban
en los comicios para obtener los su-
fragios de los ciudadanos, á &vor de
los candidatos que los pa^ban. Eran
los agentes electorales de la antigas-
dad.
Interpoeato. Participio pasivo ir-
regular de interponer.
ETDCOLoaía. Interponer: tatin, in-
terpotítnt, participio pasivo de inlerpi-
nUre, interponer: catalán, iníerposaí,
da; francés, interpot/; italiano, inler-
poeto.
Interráneo, nea. Adjetivo. Suto-
ria ntíwal. Que crece en el seno de Ir
tierra.
Interregno. Masculino. El espa-
cio de tiempo en que un reino está
sin rej.
EriuOLoaÍA.. Latín interreynn», de
Ínter, entre, j r^num, reino: catalán,
ñterregne; mucés, interrignt; italia-
no, interregno.
Helena Metdriea. — 1. Llamábase
asf en Roma la vacante momentánea
del consulado, cuando espiraban los
poderes do los cónsules j sus suceso-
res no habían sido nombradcMi por los
comicios. Estas treguas, aunque ra-
ras, procedían de auspicios desfavo-
rables, 6 de intrigas que habían im-
pedido á los comicios reunirse á tiem-
So 6 realizar sus decisiones. Y á fin
6 que el gobierno no estuviese va-
cante, el Senado escogía de su seno
un miembro que investía con el poder
INTE
coneoltr, dándole el título da inUrre».
Este magistrado no ejercía su poder
máa que cinco dias, al cabo de los
cuales se Je nombraba un sucesor,
que reunía j presidía los comicios j
les hacía nombrar nuevos cúnsules.
sucedía así, trasmitía su poder
á otro interreD, ique tenia las mismas
atribuciones; ; así se iban nombran-
do otros, hasta la elección de cdnsu-
primer interrea no podía re-
unir loe comicios, sin duda para que
el puebla tuviese algunos dias de re-
ñexion, pues el intbbbsqno era pro-
ducido casi siempre por diaentúmen-
tea populares.
2. Én la entiba Polonia, cuando
vacaba el trono, el arzobispo de Gues-
ne gobernaba con el título de interrex.
Interrey. Masculino. Titulo que
en algunas naciones han tomado los
encargados del gobierno mientras el
trono ha estado vacante.
Etiuolosía. Interregno: latin, m-
terrex, igit.
Interrogación. Femenino. Pbs-
avKTí.. I (biografía. Nota 6 sefialque
se usa en la escritura cuando se pre-
gunta, j se usa BBÍ (í) I Retóriea. Fi-
gura de pensamiento. La pregunta
que el orador hace, no porque duda.
Bino para declarar con más fuerza y
vehemencia algún afecto, j alguna
para convencer y confundir á
) dirige la pa-
aquellos á quienes
labra.
BriHOLOaÍA.. Interrogar: latin, in-
terr^itío, forma BustantÍTa abstracta
de interrilglUut, interrogado: catalán,
interrMoaé; portugués, inlerrogapáe;
franca, iníerrogaiun; italiano, Hi«r-
rogatione.
Interrogado, da. Participio pasi-
vo de interrogar.
Etuioloqíá. Latin interrÜBatia, pre-
guntado, participio pasivo de interrS-
gSre, preguntar: catalán, interrogaí,
da; francM, interrogué; italiano, inttr-
rogaío.
Interrogador, ra. Sustantivo y
adjetivo. Que interroga.
BriifOLOafa. Interrogar: lati .
lerrSgStor, forma agente de interriSgi-
tio, interrogación: catalán, interroga-
dor, a; francés, »(Mrr<>^«M»'; italiano,
interrogatore.
Interrogante. Participio activo de
interrogar. El que interroga. \ Adje-
tivo. Ch-amáttea. Se aplica a las notas
y señales de interrogación; y así t
dice: punto intbrrooantb.
Interrogar. Activo. Presuntas. ||
Hacer preguntas con autoridad pú-
blica y solemne, como la del juei
que INTERROQA al reo, á con autori-
dad moral, como la del hombre que
interroga á su propia conciencia, '
como la del padre que interroga á
hijo en materia grave.
BxntOLoaíx. Latin interrSgSre, pre-
guntar, acusar, argftir; de ínter, en-
tre, y rígüre, pedir con instancia: pro-
venzal, interrogar, enierrogar; burgui-
ñon, etarrOgai; francés, inlerroger; ita-
liano, interrogare; catalán, interrogar.
Sinonimia. Interrogar, preguntar.
Estas dos palabras se refieren á lo
INTE
que se dice í alguno para saber de ál
aquello de que uno se quiere infiíF-
mar.
Preguntar indica un espíritu de en-
noeidad; interrogar supone autoridad.
(LopKZ PaLseaiN.)
Interroga tÍTamente. Adverbio de
modo. Con interrogación.
Btimolooía. IntervogatMayA sufi-
jo adverbial MMfe: catalán, %tUerroga-
iiwment; latin, ínterrigaíiti, por mo-
do interrogativo.
Interrogativo, Ta. Adjetivo. &r*-
mitica. Lo oue sirve para preguntar;
7 así se suele decir: modo de hablar
iNTKHBoai,Tivp, Befial 6 nota ihtkrbo-
oativa.
ErmoLoofA. Int^ro^ar: latín in-
terrSgaRvne, en Prisciano; italiano,
interrogativo; francés, interregatif; pro-
venzal, interrogaíin; catalán, tníerro-
gatin, va.
Interrogatorio. Masculino. Foren-
te. La serie de preguntas que se ha-
cen al reo i5 á la parte y los testígos;
d bien el conjunto de las que, para
asuntos administrativos, dinge el Go-
bierno 6 los jefes superiores a sus su-
bordinados.
Etuioloqía. Interrogar: latin, M-
leTrUgalSríiit, en el Dtgeeto; italiano,
interrogatorio; francés, interrogatoíre;
provenzal y catalán, interrogatori.
Interromper. Activo anticuado.
Intbrrcupir.
Interroto, ta. Participio pasivo ir-
regular aaticuado de interrumpir.
Interrompidamente. Adverbio de
modo. Con interrupción.
Btimolooía. Interrtmpidaaunte: la-
in, intermpti; catalán, iníerrompnd^
neúí.
Interrtunpido, da. Participio par
livo de interrumpir.
BTnioLOOÍA. Francés interrompn:
italiano, interroíto, dá latín, interrnp-
ínt, partícipio pasivo de iníemmpire,
interrumpir.
Interríimpir. Actívo. Estorbar á
impedir la continuación de alguna
""sa.
Etimología. Provenaal enireromprt:
catalán, intérrímprer; francés, ínter-
romprt; italiano, interrompere, del la-
tín intermn^iíre, atajar, impedir, es-
torbar la continuación; de ínter, en-
tre, y ntnpire, romper.
Interrupción. Femenino. La ac-
y efecto de interrumpir. | Setd-
Sinónimo de suspensión 6 reti-
eeacia.
Etimología. Latin intermpfío, des-
continuación^ aposiopésis y reticen-
cia, en Quintiliano, forma sustantiva
abstracta de íntermptnt, interrumpi-
do: italiano, intemuione; francés, m-
termpíion; catalán, íntempeúS.
Intermpto, ta. Participio pasivo
irregular de interrumpir.
^
Interruptor, ra. Sustantivo j ad-
jetivo. Que interrumpe.
EtimoloqÍa. Interrumpir: latin, úi-
termpíor; italiano, intermttore; fran-
cés, tntermpteitr.
I Interaecane. Becíproco. Gtomt-
I fría. Cortarse ó cruzarse dos líneas.
ErutoLoaÍA. Iníeneedon.
Digitized by
Laoogle
INTE
IntarseoeioQ. Femenino. Qtowu-
trU. ÍA seocioii con que dos línaui 6
snperflciea 6 cuerpos se cortan entre
>!; j así se dice: la Knea recta es la
iNTnsnxiON de dos planos, el círculo
«B la iNTXBflVCCiOH de dos esferas, etc.
EnuoLOofA. Latín iattrueíío, cavi-
dad que haj entre los dientecillos de
una nisa, en Vitruyio; operación ce-
BJJrea, en san Isidoro; de tnttr, entre,
INTE
STUcOLoaÍA. Catalán inUrMl'lo;
provenzal, m^ecal; {naeía,inítrmtlU;
italiano, intertnUo, del latín ütier-
m/Amn, intermedio de lugar r tiempo;
de Í»ter, entre, t valhu. Talla; «espa-
cio entre dos vallas, límites 6 barre-
ras.» £1 catalán anticuado tiene mír»-
vaU.
SiMOtaini.. TnttTMlo, iniemedio. El
imltmlo es la int«rrupc¡on pasajera
INTE
153
j tteíto, sección, corte, forma sustan- de lo que se está haciendo; el interne-
tiva abstracta de ÍnHneet*t, partíci- dio es el i%tenalo que divide las partes
pió pasivo de intertícSrt; de «tter, en- de un actd homogéneo, como los en-
tre, y tkSre, cortar: francés, intertee- tieactos de una comedia. Hay intena-
Hm; italiano, inttrieuíioiu; catalán,
iüUrteecüí.
Intenerir. Activo anticuado. In-
gerir uoae cosas entre otras.
Intersticio. Masculino. Fltiea. La
hendidura 6 espacio, por lo común
poquefio, que media entre dos cuer-
pos 6 entre dos partes de un mismo
cuerpo, en cuyo sentido se dice; sl
iNTKBsncio dt lat iKoiéaulai. \ Intbr-
VALO. I FoTÉiut. El espacio de tíempo
3ae, según las leyes eclesiástícss,
ebe m^ar entre la recepción da dos
¿rdenes sagradas. Se usa comunmen-
te en ploru.
BmiOLOOÍA.. liatín iníertdUvM, es-
pacio, intervalo, distancia; forma si-
métrica de i»ttntire, estar en medio,
de wtter, entre, y ttSrt, estar: italia-
no, imttntitia; francés, inieritief; ca-
tdan, i*Uníiei.
Intortrasrerso, m. Adjetívo. Si-
tuado entre las apdfisis trasversas de
las vertebras.
Intertrigo. Masculino. Midieima.
Bseoriacion de la piel por roce á por
la acritnd de la onna.
ETiMOLOofA. Latín intertt^o, inttr-
tr^^KÜ, deeolladura de una parte que
lude con otra, en Varron; de i»ttr,
entre, v Ürire, consumir frot&ndo,
moler: mtncés, inUr^e.
Intertropical. Adjetívo. Choyra-
Ji». Que esti situado entre los trópi-
cos, en cuyo sentído se dice:/auw
iNTBBTKOPiOALBS. | Quo pertsneca i
las regiones intertropicales, como
cuando decimos: «el car&cter intek-
TitoncAL de las ñoras sucesivas du-
rante los cuatro primeros períodos
geoltSgicos.»
EtuoloqU,. Latín «tfor, entre, y
tropical: francés, intertropieal.
Intemsorio. Masculino. Fertutt.
Interés de un cierto tíempo, 6 el pro-
vecho y utilidad que resulta del goce
6 posesión de alguna cosa. | i>oti.l.
Fortñie. El interés que se debe ¿ la
mujer por la retardación en la restitu-
ción de su dote,
ETiHOLOofA, Latín MfJ^^firfMM,
Mnancia, interés de cierto tíempo, en
ülpiano : catalán, intermyñ.
, Sttefla. — Es voz de derecho romano.
Intervalo. Masculino. El espacio 6
distancia que hay de un lugar á otro
¿ de un tiempo i. otro. || Mitiea, El
tiempo que media entre un sonido y
otro. Los hay sencillos y dobles. t|
Clabo intervalo. Lúcido interva-
lo. I Lúcido iktsrvalo. El espacio de
tiempo en que los que han perdido el
juicio hablan en ra»n.
lo entre el almuerzo y la comida, en-
tre el ocaso y la noche, entre escribir
una carta y enviarla al correo. Hay
un iniernudio en tos cuerpos colegia-
dos, cuando se suspende una sesión
para continuarla después. (Mora.)
InterrencioD. Femenino, La ac-
ción y efecto de intervenir. [ Forme.
La asist«ncia de algún sujeto, nom-
brado por el juez ú otro superior para
intervenir en algún negocio, sin cuya
presencia y asenso nada se puede ha-
cer. 11 Adminitíraeion. Oficio público
oficina del interventor.
Etiuolcoía. Intervfítir: latín, itittr-
veníto, forma sustantiva abstracta de
i*terveȒMe, participio pasivo de tnler-
píitlr», intervenir; catalán, intervencid;
francés, inUrveniion; italiano, inler-
vauione. El catalán antiguo tiene M-
terve*iéieÍA.
Intervenido, da. Participio pasi-
vo de intervenir.
Etiuolooía. Latin interventiu, par-
ticipio pasivo de intervínlrt; catalán,
entr»vi*g%t, da, e»treve*g*t, ¿a.
Intervenidor, ra. Masculino y fe-
menino anticuado. Interventor.
Intervenir. Neutro. Asistir
autoridad á algún negocio. | Interce-
der, ser mediador en un negocio 6 in-
terponer su autoridad. | Haber tenido
parte en algún asunto. \ Impersonal,
Acontecer.
ETUOLoaÍA. Latin interffHlre; de
imttr, entre, y wftilrí, venir: proven'
lal, MMf-wntr, entrnetñr; portugués,
wffrw; francés, intervenir; italiano,
Mtervenire; catalán, entreveitir, inttrve-
nir.
Interventivo, va. Adjetivo, Con-
cerniente i la intervención.
BnwoLOQÍA, Intervenir: francés, ít-
tertentif.
Interventor, ra. líasculino y fe-
menino. El que interviene. ] Emplea-
do que autonza y fiscaliza ciertas ope-
raciones, á fin de que se hagan con
legalidad.
ETinoutOÍA. InUrtenir: latin, tK-
terventar, interveniSrit, forma agente
de MtMreMíVo, intervención: catelan,
interventor; francés, iníerventenr; ite-
liano, ñitertentore.
bitervértebra. Femenino.' Anata-
MÍA. Vértebra interpuesta entre otras
dos.
Intervertebral. Adjetívo. Anato-
mía. Situado entre las vertebras. | Te-
jido iNTKHVERTRBRAL. Tejido fibroso,
provisto, en el centro, de una sustan-
bras, exceptuando el itlas yel ixis. H
AcuJERos ufTBRVERTBBRALBS. Abertu-
ras redondas que forman las sesgadn-
ras de lu apdnBÍB trasversales de las
vértebras, juntindose de dos en dos.
Las aitrtwrat intbrtsrtsbralbs se Uv
man también abertnrat de amjngacion,
y son las que dan paso á los nervios
espinales.
EriuoLOafA, Inttr y vértebra: fran-
cés, intervertébrale,
ínter vivoa. Foreme. Expresión la-
tina que loa jurisconsultos aplican i,
las donaciones que se hacen de pre-
sente y de un modo irrevocable.
Etiuolooía. Latin, inter, entre, y
vivot, acusativo plural de vivnt, vivo.
Interyacente. Adjetívo. Lo que .
esti en medio 6 entre otras cosas,
BTUfOLOaÍA. Latin, tnterjScene, tn-
terj'Seentie, participio de presento de
ñterjíeere, estar en medio; de inter,
entre, y /ícw-í, yacer.
Intestable. Adjetivo. Derecho ro-
tno. El que no puede test&r, y el que
no puede ser testigo.
uteatadamente. Adverbio de mo-
do. Sin testar.
Etiuolooía. Inlettada y el sufijo
adverbial tiente.
Inteetado, da. Adjetivo. Foreme.
, que muere sip hacer testamento.
Etiuolooía. fnteetate; francés, t»-
teetat; catelan, intetiat, da; del latín
inUtStia, de m, no, y teillUne, parti-
cipio pasivo de teiSr*, t«8ter.
Intestinal. Adjetivo. Anatomía.
Lo que pertenece a los intestinos, y
así se dice: conducto ihtbstikal; yi*»-
nOi INTESTINALBS.
ErniOLoaÍA. Intetttno: francés, út-
tettinal; italiano, intettínale.
Intestino, na. Adjetivo. Loquees
interno. | Metáfora. Civil, doméstico,
y así se dice: gnerra intestina. | Mas-
culino. Medicina. Nombre comunmeit-
te usado en plural: conducto membra-
noso, muscular, situado en el vientre,
y cuya longitud es seis ú ocho veces
mayor que la del cuerpo, y sirve prin-
cij)almente para terminarse en el la
digestión de los alimentos, principia-
da en el estémago, y para expeler los
excrementos. Los anabímicos los di-
viden en dos clases: delgados y grue-
sos; los primeros se nombran duode-
no, yeyuno é ileon, 7 les segundos,
ciego, cdlou y recto. El intestino se
extiende desde el estémago hoste el
ano.
1. J)erÍvacionprÍmera.—liatininte»-
Orna, interior; de iníne, dentro: catsr
Wn,iníetti,na;ínnc6a, intetíin, ine;
italiano, intettino.
2. Derivación tegMnda. — IntettÍ*0 1:
latín, intecRnwm; y mejor, intettina,
onm, los intestinos; catelan, intettí;
francés, intettin; iteliano, intettino.
3. La raíz de esta serie es el sáns-
crito an { ^^*T \ mover, penetrar; M-
hran, «utaran, entrafias; griego Ivnpov
(Meron).
SiNONlutA. Intettino, tripa. Ningu-
na de los dos palabras da noticia ana-
témica de aquellos órganos. Ambas se
cia blanda análoga al cartílago, y co- ^ ^ ^
locado entre los cuerpos de las vérte-| refieren á circunstancias accidentales,
üigitized by
(jfoogle
154
DJTI
Intatim, i U eitu&cíon,
Tripa, á la forma.
Iníettiño quiere decir que eat¿ den-
tro: MÍtkf Itart.
Tripa Tiene de estir^, ttirpi, lítr-
jiis, en latín, que significa raíz, poi^
que las tripas son parecidas i laa rai-
cee.
Intima. Femeaino. Intiuacion.
Intimación. Femenino. La acción
y efecto de intimar.
BTiMOLOofi.. Jntivur: \atin, infími-
^, notificación, forma sustantiva abs-
tracta de iñtiiHátiu, intimado: catalán,
intiwm, intiuaeit!; írancés, iittimatúm;
provenzal, iniAimatio; italiano, titti-
IntimaduBente. Adverbio de mo-
do. Con intimación.
Btiuoloqía.. Intimada j el sufijo
adverbial sMuto.
Intimado, da. Participio pasivo de
intimar.
Etiuolooía. iHíitiur: catalán, «ít-
ntai, da; nances, intimé; italiano, út-
timato.
íntimamente. Adverbio de modo,
Con intimidad.
Etiuoloqíi.. fiitinta j el sufijo ad-
verbial mí»tí: catalán, íñíimamMt;
francés, MtftflMMMí; italiano, intima-
mní«; latin, iníími.
Intimar. Activo. Declarar, notifi-
car. Hacer saber alguna cosa, j Fort»-
»t. Despachar cartas 6 despachos intí-
matorioa. || Recíproco. Introducirse
un cuerpo ó una cosa material dentro
de otra por las porosidades & espacios
Huecos. 1 Metáfora. Introducirse en el
afecto 6 ¿nimo de alguno, estrecharse
con alguno.
EriuoLoafA. Intitno: latín, in&mart,
hacer notorio, declarar, exponer; pro-
venza! 3 catalán, intmar; francés, t»-
timer; italiano, intimar».
Intimatorio, ría. Adjetivo foren-
se que se aplica & las cartas, despa-
chos 6 letras con que se intima algún
decreto ú drden.
ErniouiaÍA.. J*timar: catalán, inti-
matori, a,
Intímidalile. Adjetivo. Que ee in-
timida.
Intimidación. Femenino. Acción
de intimidar 6 intímidarBe.
ETiMOLoaÍA. Intimidar: ñ-ances, úi-
timídation; italiano, intimiduione.
Intimidad. Femenino. Amistad
estrecha é íntima.
ETiuOLoaÍA. intimo: catalán, inti-
milat; fitnoés, intimité; italiano, inti-
miti.
Intimídadamente. Adverbio de
modo. Con intimidación.
ETiuOLOofi.. Intimidada j el sufijo
adverbial mente.
Intimidado, da. Participio pasivo
de intimidar.
ETOfOLOaÍA. Intimidar: catalán, w-
timidat, da; francés, intimidé; italia-
no, intímidato.
Intimidar. Activo. Poner 6 causar
miedo.
Etiwolooía.. Prefijo in, en, y tímü
do: catalán, intimidar; francés, intimi-
dar; italiano, intimidare.
SiNONiuiA. Intimidar., imedrtnlar.
INTO
La misma diferencia hay entre estas
dos voces, que entre timidtt j miedo,
de las cuales se derivan. Lo que inti-
mida, produce menos efecto que lo que
amedrenta. Lo que intimida, embara-
za; lo que amedrenta, retrae. Los obs-
táculos intimidan; los peligros ame-
drentan. Un orador novel se intimida
en presencia de un concurso nun
so; al hombre más intrépido, amti
ta la certeza de una ' muerte inevita-
ble. (Moka.)
Intimidarse. Recíproco. Sentir
miedo.
íntimo, me. Adjetivo. Lo más in-
terior, 6 interno. | Se aplica también
á la amistad muj estrecha j al amigo
muy querido y de confianza.
Etiuolo&ía. Sánscrito íat, dentro;
griego ívti^ (tntét); latin, intnt, den-
tro; tnítmut, íntimo; italiano, intimo;
irancés, intime; catalán, íntim, a.
Inunción. Femenino. lÁtwgia. In-
mersión de un pedacito de hostia con-
sagrada en el cáliz.
Etiuolooía. Latin intimctKo, acción
de mojar; acción de templar d hierro
en el *^^i en san Isidoro; el bautis-
mo, en Tertuliano, forma sustantiva
abstracta de intinetnt, participio pasi-
vo de intingire, mojar en; de i», en,
y tinglre, tefiir, mojar: francés, intinc-
tion.
Intitulación. Femenino anticua-
do Título ó inscripción.
Intitalado, da. Participio pasivo
de inti tallar.
Etiuolooía. Intitular: catalán, m-
titulat, da; francés, intitulé; italiano,
intitolalo.
Intitular. Activo, Poner título á
un libro ii otro escrito. | Dar algún
título particular í una persona ó cosa.
Se usa también como recíproco. | An-
ticuado. Nombrar, señalar 6 destinar
á alguno para determinado empleo 6
ministerio. | Anticuado. Dedicar una
obra á alguno, poniendo al frente su
nombre para autorizarla.
Etiuolooía. Catalán intitnkr; pro-
venzal, iníílolar, intitular; francés, m-
tilnler; italiano, iníitolart, del latin
intitulare; de in, en, y eítUlire, ti-
tular.
Intitularse. Recíproco. Darse al-
gún título. I Tener est« 6 la otra de-
nominación.
Intiynyn. Uaseulino. Culebra
grande y temible del país de las Ama-
zonas.
Intolerabilidad, Femsnino. La
calidad de lo intolerable.
Etiuolooía. Intolerable: francés, m-
tolérAbiUié.
Intolerable. Adjetivo, Lo que no
puede tolerar.
Btiuolooía. In negativa y tolera-
ble: latin, intSUriUUe; catalán, intale-
rahle; francés, intolerable; italiano, »•
tollerabile.
Intolerablemente, Adverbio mo-
dal. Do un modo intolerable.
Etiuolooía. Intolerable j el sufijo
adverbial mente: catalán, iniolerabío-
ment; francés, intoiérablemeul; italia-
no, intollerabilmente; latin, intilírál^
líter.
DíTR
Intolendo, da. Adjetivo. Que no
ha sido tolerado.
Etiuolooía. Latín. intSliríUue; de
in, no, y tSliratut, tolerado: intolera-
tut »ger, enfermo no recreado con al-
gún alimento: francés, intoléré.
Intolerancia, Femenino. Falta de
tolerancia.
Etiuolooía. Intolerable: latió, intíl-
llrantia; italiano, MMÍ^íroNM/fraocés,
íntolérance; catalán, intoleriñtia.
Intolerante. Adjetivo. £1 que no
tiene tolerancia.
BtiuolooIa. Intolerable: latin, intH-
lírant, intSUírantit; italiano, intolleran-
te; francés, intolérant; catalán, inío-
¡erat.
Intolerantemente. Adverbio do
modo. Sin tolerancia.
Etiuolooía. Intolerante j el sufijo
adverbial mente: frunces, intoiéram~
ment; italiano, intollerantemeníe; latin,
intiléranter.
Intolerantismo. Masculino, Doc-
trina de la intolerancia.
Etiuolooía. Intolerante: catalán y
franca, intolerantiewu; portugués é
italiano, intolerantiemo.
Intonso, sa. Adjetivo que se apli-
ca al que no tiene cortado el peio.|
Metáfora. Ignorante, inculto, rás-
tico.
BriuoLOofA. Latin intéutut, no cor-
tado el cabello; de in, no, y toutpi,
forma de tondSre, trasquilar.
Intorse, Adjetivo. Mitterianaiural.
Torcido hacía dentro.
Etiuolooía. Francés tuterie, del la-
tin inÜTíum é intoriut, síncopa de m-
trovertuí; áfi intro, dentro, y vertut,
vuelto; «vuelto hieia dentro.»
In torsión. Femenino. Boténiea,
Torsión natural de las plantas trepa-
doras.
EnuoLoofA. Latín imtordo, torce-
dura, forma sustantiva abstracta de
in^tue, torcido, doblado, participio
pasivo de intorfulre, torcer en; de w,
en, y torquire, torcer, doblar; francés,
intortian.
Intoxicación. Femenino. Medid»*
^ya^ Envenenamiento. Q J/A^ima. In-
troducción de una sustancia tdxica en
ta economía viviente; y así decimos
que las exhalaciones de los pantanos
son verdaderas intoxicaciones. A In-
TOXICACIÓN SATURNINA. Nombre dado
á loe efectos tdxicos producidos por la
acción prolongada de los preparados
de plomo. Llamóse tatnmina, aludien-
do a que el plomo estaba consagrado
i Saturno.
Etiuolooía. InUmicar: bajo latin,
intoxicamentum; francés del siglo xu,
intoeehement; moderno, intomcation.
Intoxicar. Activo. Envenenar.
Btiuología. Latin tu, en, y toxiemn,
tosigo: provenzal, entoyuegar, entnyt*-
rar, entoxigar; francés, vntomguer, en
fabri.
Intoa. Del latin ñtri, derivado de
út, pasando por el adjetivo interne,
como quien dice intbra-^wí«. Equi-
vale & dentro de, y s<ilo tiene uso en IM-
TRA-«t(r<u (dentro de murallas, den-
tro de una ciudad, villa 6 lugar). Db
interut salieron también intertor (oem-
Digitized by Vj OOQ [C
INTE
pamtivo) é Ingrato (superlativo). (Uoh-
lAW.)
Intracrescente. AdjetíTo. Que
crece en el ioterior.
Intradós. Masculino. Ar^iteetnra.
Ja cark ctincava de una dovela 6 de
tin arco.
BrmOLoaÍA. Francés, intradot, del
latín, inlr», entre, y el francés dot,
dorso, espalda.
Intraancible. AdjetÍTO. Que no ee
traducible.
ErmoLOCifA.. Prefijo negativo w y
^wheiblt: italiano, Mtradiabile; fran-
ca, intradmtible.
btradocido, da. Adjetivo, Que
no está traducido.
Btmolosíi.. Prefijo ne^tivo m j
traducido: francés, wttradmt,
Intramaroa. Modo adverbial lati-
no. Dentro de una ciudad, vilU ó lu-
gar.
BmcoLoaÍA,. Latin intn, dentro, j
mwot: francés y catalán, wffw-wwof,
tomado de nuestro romance. El latin
de Asconio tiene iníramüranut, lo que
está dentro de las murallas.
iBtraneidad. Femenino. Incorpo-
ración de un cuerpo en otro lí de una
cosa en otra,
EnMOLoafi. Tnh^ínte.
lotrineo, nea. Adjetivo anticua-
do. Intbrho.
EriitOLoafA.. Latin ¿nírüff^W, de
adentro, del interior.
latrúisitalile. Adjetivo que se
aplica al lugar á sitio por donde no se
puede transitar.
Etimoloqía.. Prefijo negativo in y
troMilahlé! catalán, wttrwtñíAhU.
Intransitado, da. Adjetivo, Que
. no ha sido transitado.
Intransitivo, va. Adjetivo. Orar
mátiea. Que se aplica ¿ loe verbos
cuya acción no pasa i, otra cosa; por
ejemplo; %aar, morir, andar, viajar,
puesto que no paede decirse: yo ñateo
el nacimÍMto, yo mutro la mutríe, yo
ando la andadura , yo via^o el viaje,
EroiouKifA.. Prefijo m, no, y tra»-
ñtiw: latín, Mírwulíin», que no pasa
su significacioa i otra cosa 6 persona:
eatalan, intraiuiti», va; francés, tfi-
iraatitif; italiano, intramitivo.
Intransmntabilidad. Femenino.
Didáetiea. Calidad de lo que es in-
transmutable,
IntransnintaUe. Adjetivo. Didic-
íiea. Lo que no se puede transmutar.
' BriuoLoaÍA. Prefijo in, no, y trant-
mniaile: irancés, MUroMMUáble; cata-
lán, iñtroMMOttable.
Litraniportabla. Adjetivo. Que
no puede transportarse.
BmioLOaÍA, Prefijo m, no, y trant-
porlaile: franca, intransportable.
Imtrantarino. Intiu.dtsrimo.
SnifOLOsfA. La forma tntrantmno,
qne aparece en algunos Itieáenarioi,
ea errata de imprenta.
bitrasaantabUidad. Femenino.
Iktbambmutabiudad.
Intrasmntable. Adjetivo. Ik-
Intraiportable. Adjetivo. Iir-
nUHSPOBTABLI.
Zatemta. FeBoniíio anticuado, Be-
INTR
fresco al entrar en posesión de algo.
FTiuoLoaÍA. Latin intrata, toma de
posesión, de inírSlnt, entrado.
InUvtabla. Adjetivo. Lo que no
es tratable ni manejable. | Se aplica &
los lugares y sitios difíciles de tran-
sitar. I Metáfora. Insociable 6 de ge-
nio áspero.
EriuOLoaÍÁ. Prefijo in, no, y trata-
ble: francés, intraitable; italiano, w-
tratibile; catalán, intraetable.
Intraaterino, na. Adjetivo, .ano-!
tomía y Jítiolo^ía, Que se verifica den-
tro del útero.
BTniOLOsÍA. Latin intra, dentro, y
nterino: francés, intra^l/rin.
Intrépidamente. Adverbio
do. Con intrepidez.
EnuoLoafA. Intrépida y el sufijo
adverbial «M^: catalán, intrépidament;
francés, intrépidenunt; italiano, intré-
pidamente; latin, intrí^ídi.
Intrepidez. Femenino. Arrojo, es-
fuerzo, valor en los peligros. \ Osadía
6 falta de reparo 6 reflexión.
Etiuolooía., Intrépido: catalán, in-
^epidettt, intrifeditat; francés, intrépi-
dité; italiano, intrepidetea.
Intrépido, da. Adjetivo. El que
no teme en los peligros. |l Se suele
aplicar al que obra 6 habla sin re-
flexión.
Etiuología. Catalán, intrt^il, da;
irancés, inlrt^ide; italiano, intr^ñdo,
del latin intrüptíitt, arrojado; de in,
no, y trüpidut, tembloroso. Intrépido
quiere decir literalmente «que no
tiembla.»
Intribntar. Activo anticnado.
Atbibdtab.
IntrícaUe. Adjetivo anticuado.
Ihtrincablb.
Intricacion. Femenino anticuado.
Intrincación.
Intrícadamente. Adverbio de mo-
do anticuado. Intrincadajcbhtb.
Intricamiento. Masculino anti-
cuado. Intrincauiento.
Intricar. Activo anticuado. Enre-
dar (5 enmarafiar una cosa con otra.
Usábase también como recíproco. {¡
Metáfora antigua. iNmiNCAR,
Intriga. Femenino. Manejo caute-
loso, acción que se ejecuta con astu-
cia y ocultamente, para conseguir al-
gún fin. y Enredo, emtjroUo.
BriHOLOofA. Latin írtc«, friean»»,
bagatelas: catalán, intriga: francés,
' ítrigne; italiano, intrigo.
Sentido «ítDM^MO.— Según la eti-
mología, la intriga es un oficio de es-
casa monta, una cortesanía al menu-
deo, una baja induetria.
Intrigante. Participio activo de
intrigar. El que intriga.
Intrigantemente. Adverbio de
modo. Con intriga.
ErmoLOofA. Intriganta y el sufijo
adverbial nunte.
Intrigar. Neutro, Ejercitarse en
intrigas.
ETiMOLoaÍA. Intriga: catalán, intri-
ga; provenzal, entriear, intricar; fran-
cés antiguo, entrigner; moderno, «(-
trigner; italiano, intrigare.
Intrincable. Adjetivo. Lo que se
puede intrincar.
INTR
155
BrruoLOofA, Intrincar: catalán, in-
trincable.
Intrincación. Femenino. La ac-
ción y efecto de intrincar.
Intrincadamente. Adverbio de
modo. Con intrincación.
ErmOLOafA. Intrincada y el sufijo
adverbial mente: catalán, intrincoA-
mt.
Intrincado, da. Participio pasivo
de intrincar,
EtíuoloqÍa. Intrincar: catalán, in-
írineat, da.
Intrincamiento. Mascnlino. In-
trincación.
ETucoLoaÍA, Intrincación: catalán,
intrincament.
Intrincar. Activo. Enredar 6 en-
marañar alguna cosa. D Metáfora. Con-
fundir ú oscurecer los pensamientos i5
conceptos.
ETiifOLOdÍA. Intrigar: latin, intrici-
re; catalán, intí-inear.
Intrínsecamente. Adverbio de
modo. Interiormente, en lo interior,
EtiuolooIa. Intrínseca y el sufijo
adverbial mente: latin, inlrtnsíetu; ca-
talán, intrínsecament; francés, intrinti-
gvement; italiano, iairineeeofiunte.
Intrínseco, ca¡ Adjetivo. Inte-
3r. \ Metáfora. Intiiio. Q Párente.
Judicial. || Física. Contectuea in-
trínseca de los cuerpos; la contextu-
ra de que están dotados en virtud de
leyes inalterables de su naturale-
I MéscDLos intrínsecos. Anato-
mía. Músculos propios y exclusivos
de ciertos érganos, términos contra-
rios de otros músculos que pertene-
cen á los mismos órganos y á otras
partes contiguas. '|| AsauuENTOS in-
trínsecos. Zdgica. Argumentos sa-
cados de la miema índole de las co-
_ Losares coiiunes intrínsecos.
Retorica antigua. Ciertas propiedades
capitales que los retorea de la antigüe-
dad consideraban como de esencia en
, entre las cuales figuraban
las siguientes; la definición, la enu-
meración, las causas y los efectos, las
semejanzas y desemejanzas. Elstas pro-
piedades capitales se llamaban tam-
bién lugares comunes interiores y
eran el término contrario de los luga-
res comunes extrínsecos 6 exteriores.
(Smtracto d^hiT-TRÉ.) I Cualidades in-
TRfNSKCAS. Filosofía. Cualidades esen-
ciales al concepto de la cosa; y así se
dice: «la inco^reidad es una cnaU-
iad iNTBÍNSBCA del espíritu.» \ Valob
intrínseco; el valor que tienen las
cosas en virtud de lo que son y repre-
sentan por sí mismas; esto es, inde-
pendientemente de todo convenio. El
valor INTRÍNSECO de la onza (mone-
da) es el que tiene por raion de su
peso y de los quilates de su oro, por
oposición al valor extrínseco, que es
la estimación convencional y autorita-
que le da el Estado. El valor JN-
TRÍNSHOO de una cadena d de unos pen-
dientes será el que tengan dichos ob-
jetos, en relación directa con su peso
y con el precio de su materia; 6 lo que
es lo mismo, excluida la mano de
obra.
BmioLOofA. Adverbio latino «•frñ»'
igtzedby Google
156
INTE
«¿In», interiormente, de vttr», dentro,
j tíau, lo largo de una cosa, expre-
sando la idea de una longitud 6 espa-
cio interior; bajo latín, %*trintleia;
ítali&no, wirinteco; francés, i*lrwui-
fue; provenzal, intrwuec; catalán an-
tiguo, itttrinth, e»; moderno, i*trin-
teek, ca.
Intro, entro, eatr. Del adverbio
latino in^i, formado de la preposición
in, pasando por el adjetiro inusitado
intenu: es una abreviación dewín-a,
subentendido loea. Es el opuesto de
Mtm, j significa dentro, en lugar in-
terior, y por lo común con la idea ac-
cesoria de movimiento. Apénu tiene
QBO m&s que en áilr^lo, en inlro-
diteir y bus derivados, j en el verbo
anticuado iniro-Mefent , boj, mlro-
mtUru 6 ttUr^^uterie. — Sntr-ar, del
latín ínlrare, no es m¿S que el adver-
bio inlrd, con la desinencia ar (are),
de la primera conjugación. (Monlad.)
Introdaccion^ Femenino. La ac-
accion 7 efecto de introducir. \ Metá-
fora. Entrada j trato familiar é ínti-
mo con alguna persona. [ Prepara-
ción, disposición, 6 lo que es propio
para llegar al fin que uno se ha pro-
puesto: en esto sentido se llama tam-
bién INTRODUCCIÓN el prólogo de un
libro 6 de otro escrito.
. ETiuoLOOÍk. Iitlnduár: latin, m-
trSdttetío; italiano, mtrod%tÍOfU; fran-
cés, mtñditctüm; catalán, Í*tnduceid;
portugués, imtrod*{3o.
Introdacído, da. Adjetivo. El que
tiene entrada y fomiliandad en una
eaaa.
BtiuoloqÍa. Latin inpi^dñutm, par-
ticipio pasivo de inPrSdieire; catatan,
iñíroáuhií, da; francés, iittrod»it.
Introducidor, ra. Uasculino j
femenino anticuado. Intbdductor. ||
Anticuado. Mstedob, en la acepción
del que introduce contrabandos,
Introdacir. Activo. Metor adentro
6 dar entrada á uno en algún lu^r.
Se usa también como recíproco. S Ha'
C«r hablar & uno en algún diálogo,
escrito, ó cosa semejante. { Metáfora.
Dar principio í una cosa 6 poner-
la en uso. II Facilitar, proporcionar;
como la gracia, la amistad. Se usa
también como recíproco. || Recíproco.
Entroubtbrse, en la acepción de me-
terse uno en lo que no le toca,
BriuoLOofi.. Provenzal Mrodmre;
catal&u, inírodiíhir; francés, mirodiú-
re; italiano, introdiÉrre; latín, inírSdi-
ttre; de tníro, dentro, v dScIfre, con-
ducir; «conducir hacia dentro.»
Introdncirse. Recíproco. Lograr
entrada en al^na parto.
IntrodnctiTO, va. Adjetivo. Que
introduce. | Concerniente á la intro-
ducción,
BtuíolooÍa. Introducir: proveatal,
üttrodteti*; francés, úttromeíif; ite-
liano, introditílno.
Introducto, ta. Adjetivo anticua-
da. Habituado, acostumbrado.
Introductor, ra. Masculino j fe-
menino. £1 que introduce. | db bhba-
JADORBS. El sujeto destinado en algni-
nas cortes para acompañar i los em-
bajadores y ministros extranjeros en
dir los estrechos de la vagina.
BriuoLoaÍA., Intro, ^ait j vulro.
INTE
las entradas públicas y otros actos de
ceremonia.
ETiuoLOofA. Introdneir: latin, %%•
IrSdMCtor; itoliano, i%trod%ttore; fran-
cés, i#trgd%ctnr; catalán, i*trod%c-
tor, «.
Introductorio, ria. Adjetivo an-
ticuado. Lo que sirve para introdu-
cir.
BriuoLoaÍA. Ittroductivo: latín, t«-
trBductSrtia; ñrancés, introduetoirt.
Introito. Masculino. Entrada 6
principio de una cosa. I Lo primero
que lee el sacerdote en el altar al dar
principio á la misa.
EriuoLoafA.ProvenialMA'MV; fran-
cés, i*troít; iteliano, introito; del la-
tin introííKt, iñtroittM, entrada, simé-
trico de inlroítiu, adonde se ha en-
trado, participio pasivo de intraUrt;
de intro, dentro, é iré, ir; catalán,
intráit; francés, introlt.
Intrometens. Recíproco antíoua-
do. Entboubtbbsb,
iBtromisioa. Femenino. Intro-
ducción.
BTiHOLOofA. Provenzal intromütto;
francés, iníromittiMt; italiano, intro-
wutMnt, del tatin MA'ínifnu', admiti-
do dentro, participio pasivo de intr^
mittírt; de imtre, dentro, y mittire,
poner.
IntropelTimetro. Masculino. Mt-
dieina. Instrumento destinado i me-
a vagina.
I, ;»&« y
Intrópioo. Masculino. Mediana.
Encorvadura de los párpados hacia
dentro.
Etiuolooía. Francés, intri^ie»,
Introrae. Intobso.
ETiuOLoaÍÁ. 1m forma intivru, que
Be halla en algunos Dieeiaiaríot, es
bárbara.
IntroipoctiTO, Tt. Adjetivo. Di'
dictita. Qiie sirve para examinar el
interior de una cosa.
BriuoLoaÍA. Latin introtptetSn
mirar por dentro, firecuentetivo de
introtpxdrí; de intro, dentro, y el an-
tiguo f^ccJf-tf, examinar; francés, ts-
trotpectif.
Intrnsamenta. Adverbio de modo.
Por intrusión.
BtiuolooIa, Intrfua y el sufijo ad-
verbial mtntt: catalán, vnír%taKent.
Intmaar. Activo. Meter, introdu-
cir, colocar una persona sin derecha 6
indebidamente.
EtuoloqU.. Latín intrfldire, entro-
meterse; de «, en, y triídírt, impeler
con fuerza: italiano, Mímirre; fran-
cés, intrurt.
Intrusarle, Recíproco, Apropiar-
se, sin razón ni derecho, un cargo,
una autoridad, una jurisdicción, ete.
Intrusión. Femenino. La acción
de introducirse sin derecho en alguna
dignidad, jurisdicion, oficio, propie-
dad, ete.
EriifOLOaÍA. Jntnaarie: catalán, in-
tnuií; francés, ixtnuion; italiano, w-
tnaione.
Intruso, sa. Adjetivo. SI que ó lo
que se introduce sin derecho.
ETiuOLoaÍA. Látin íwfrütiit, partici-
pio pasivo de intridíre; catalán, in-
INTU
trii, a; fifancés, entrtt; italiano, i»-
tnuo.
Intsia. Femenino, Botámiea. Gé-
nero de plantas leguminosas de Ua-
dagascar.
Intsiáceo, c«a. Adjetivo, Botáni-
ca. Concemieuto 6 análogo i la intsia.
Intuición. Femenino, Ttolofi*.
Vision bsatífica. | Fiiaiofia. La per-
cepción clara, íntima, instantánea, de
una idea 6 una verdad, tal como si se
tuviera i la vista.
Etiuolooía.. Latin intmfíó (Qdichb-
RAT, Addenda), viste interior; forma
sustantiva abstracta de wfvUw, par-
ticipio pasivo de MMfrt, contemplar;
de j«, ^ntro, y ínfri, mirar; «mirar
dentro:» catalán, intMoé; fruicés, w-
tnition; italiano, intrnuone.
Intnitívameote. Adverbio de mo-
do. Con intuición.
BtiwolooÍa. Intnitiva y el sufijo
adverbial wunte: francés, in^tmMtmt;
italiano, M(«tftnwiMte; catalán, w(w-
Intnitivo, Ta. Adjetivo. Lo per-
teneciente á la intuición, 6 que par-
ticipa de su carácter. \ Tto¡^ía. Vi-
HIOM INTUITIVA. Vision BBATÍFICA.IÍÍM-
íemat fiUtófico*. Para algunos filóso-
fos, la reflexión no es más que una
fdrmula de la intuición, sin cuju se-
creto no podría levantarse el hombre
á las ideas más universales; y, por
consiguiente, á los conocimientos más
abstractos. | Proposición intuitiva.
La que no admite demostración, pw
lo mismo que lleva en sí la evidencia
absoluta, en la cual ve al espíritu un
concepto simple; y como simple, in-
defininle; v como indefinible, inde-
mostrable. Ejemplo deuna pro posición
(S de una verdad intuitiva : «*r j
petítar son una misma cosa pora el
alma del hombro Todos estamos pe-
netrados de la verdad divina de aque-
lla sentencia; pero no hallaremos nin-
gún sabio cujra ciencia pueda expli-
carla^
ErñiOLOofA, iití«t«tM; catalán, m-
ft»/»», va; francés, taíWíi^; italiano, w-
(M/tn).
Intüto fpoR). Adverbio de modo
anticuado. En atención, en conside-
ración, por raxoQ.
EtIMOLOOÍ A. /NÍMeitfK.
Intúitu, Masculino anticuado. Vis-
ta, ojeada d mirada. \ PoH ihtÚitu.
Modo adverbial anticuado. Por in-
tuito.
Etiuolooía. Intüto.
tntum. Masculino. Sotámca. Espe-
cie d^ planta corimbífera de la Qui-
nea, cuyo jugo emplean los negros
para pintársela piel.
Intumescencia. Femenino. I>iáác-
tiea. La acción de hincharse cualquier
objeto. \ Moviuibnto db intuuisckm-
CIA DB LA costra TSRRBSTRS. Giolth
gía. Movimiento que preside á la edi-
ficación de las masas continentales y
que no se ejerce i
1 una linea; sino en
grande superficie. I BoUbuca. Tu-
mefacción de las hojasdelaaensitív^
producida en la base del peciolo. \ Fi-
liohffía y Medicina. Aumento de volu-
men de un tejida, en una parte cual-
yCjOOglC
INUM
quiera del cuerpo, j así se dice: la
íntdmescencia del bato. B Hinchazón.
Etimología. Latia intimetcíi-e,'hia-
charae; de hi, j t&meMcire, fonna ver-
bal de timor, tumor : ñrancés, mttmet-
etnee; italiano, i%t%mtt<xni(i; catalán
uitigao, i%tMinacÍneia.^
lotns, inte, inda, ia. Del latin m-
iút, adverbio formado de» 7 del sufijo
tw, t%t. Significa del mltrúir, mterior-
wmtU, por adentro. Así tndv-tlna equi-
vale i itr%ert ¿construir interiormen-
te; MÍe-li^iHcia, í, iuíia leyere, leer |ior
dentro; m-tíwtú), i estímulo ó a^jon
interior; iitíiu-siucepcÍM, í tomar por
dentro, habiéndose dado este nombre
al modo de nutrición j crecimiento
de los seres organizados 6 vivos.
Hagamos notar abora que m/Vs, tM-
Itr, iñtra, Í*tra 6 intuí, están formados
do t«; que i», según se ve en los
poetas anteriores ¿la edad de oro del
utin, tenía, ja como preposición se-
parable, va como prefijo, las formas
tñáo é vuí» (formas muy afines de las
eriegaa enM», entot, que vale inliu),
oiciendose, verbi gracia, tnda-^ator
6 indu-ferator por tm-pervtor, wd»-ps-
&> por im-ptdío, indth¡fredi por tn^r*-
di, etc. , j que los derivados de m par-
ticipan mis 6 menos de la significa-
ción de este prefijo radical, oMerván-
dose empero que cuando se usan como
preposiciones denotan vaia comun-
mente relaciones de luyar, j relacio-
DBS de Modo 6 Mantera cuando se usan
como adverbios. (Monlau.)
IntQSnsGflpcioD. Femenino. Fitio-
¡oaia. Introducción en un cuerpo or-
Mnico de las materias qus se asimi-
lan & él. I Cin^ia. Introducción anor-
mal da un intestino dentro de otro. |[
PoB 1MTUSU5CEP01OM. Analomía. De
dentro a Ai era.
Btiuolooía. Latín intuí, dentro, j
nuápifí, tomar; de titnnt, bácia ar-
riba, j cUpírt, coger; francés, intut-
naceptioH.
Siteña. — 1. Todas las partes del
cuerpo se desarrollan .en virtud de la
iHTUSDSCBPCiON de las moléculas que
les son anilogas. (Buvfon, citado por
Littré.}
2. Dfcese que un cuerpo organizado
se desaiTolla, cuando sus partes se
extienden en todos aentidos por la im-
TDSUSCKPCiON de materias extrailas.
(BoNNBT, PaUttgenesia, VI, i.)
ínula. Femenino. BotáMea. Espe-
cie de planta sinantérea.
Etuioloqía. Latitu i»*la, bierba m¿s
pequeña j más amarga que la pasti-
naca (Plinio): francés, t««í».
InnUo, lea. Adjetivo. -Análogo i
Ife ínula.
laalina. Femenino. Q»<MtM. Es-
pecie de almidón sacado de la raíz de
U ínula.
Btdiolooía. /fiii¿i: francés, mt(ím«.
iDoloidso, deft. Adjetivo. Inúlso.
Innlto, t«. Adjetivo. Poética, Lo
qae queda sin venganza.
SruiOLOafA. Latin imdtvf; de w,
no, j uUia, vengado, participio pasi-
vo de ulcitei, vengar, vengarse.
Inomeñ^d. Femenino anticuado,
ItnnnnRABiLiDAD.
INÜT
Innndacion. Femenino, La abun-
dancia de las aguas cuando cubren los
campos, ó salen de madre los ríos 6 el
mar. | Metáfora. Multitud excesiva de
cualquiera cosa.
EtiuoloqU. InuH^; latin, Íkioii^
líe, forma sustantiva abstracta de
inuitdStiu; catalán, «(WuAuúf; francés,
Í«ondatúm; italiano, intmdatioM.
Inundado, da. Participio pasivo
de inundar.
ETUiOLOafA. Latin imndShu, parti-
cipio pasivo de ittimdSre; catalán,
inimdaí, da; francés, iiumdé; italiano,
iitondato; ginebrino, énondí.
Inondancña. Femenino anticuado.
Inundación.
Inundante. Participio activo de
inundar. El d lo que inunda
Inundar. Activo. Cubrir de agua
los campos 6 anegarlos. | Metáfora.
Llenar un país de gentes extrañas 6
de otras cosas. Se usa también como
recíproco,
Etimología. Latín vtvudart, cubrir
de aguas; de m, en, j mtdSrt, levan-
tar olas; catalán, ÍKimdaír; francés,
i»o»der,
Inaníble. Adjetivo. Que no se pue-
de unir.
Inurbanamente. Adverbio de mo-
do. Sin urbanidad.
Etiuología. Innrianaj el sufijo ad-
verbial mente: italiano, inurianameiHi;
latin, imtriSni, rústicamente, sin cul-
ture ni gracia.
Inurbanidad. Femenino. Falta de
urbanidad, desatención, descortesía.
Etiuología. Inurbano: italiano,
imirbaniíi; francés, ÍMirba»ité.
Inurbano, na. Adjetivo. Falto de
urbanidad.
Etiuología. Prefijo in, no, j urba-
no: latin, ínurbSniu; italiano, úturbano.
«Rustico, poco cortés 6 poco cultiva-
do.» (Academia, Diccionario de 17S6.)
Innt ó Inaus. Masculino. Miioio-
gia. El dios Pan, que preside y guar-
da los ganados.
InuBado, da. Adjetivo anticuado.
Inusitado á desusado. '
Inusitadamente, Adverbio modal.
De un modo inusitado.
Etiuología. Inusitada j el sufijo
adverbial viente.
Inusitado, da. Adjetivo. Lo que
no es usado.
Etimología, Latin, imittlalfu, de
in, no, y %ittSliu, usado; catalán, in-
niitaí, da; írancés, in*ñt¿; italiano,
imuilato, intualo.
Inusual. Adjetivo. Que no es usual.
Inútil. Adjetivo. Lo que no es útil.
Etimología. Prefijo m, no, y útil:
latin, inUtílit; italiano, inntiie; fran-
cés, tnntih; proveuzal, inittil; catalán,
inútil.
InútUe, Adjetivo anticuado. In-
tÍTIL.
Inutilidad. Femenino. Falta de
utilidad, 6 calidad de lo que es inútil.
Etimología. Inútil: latín, inUtilitat;
italiano, imttUiti; francés, itMtiUté;
catalán, inníiHtat; portugués, inutili-
dade.
Inatilisimo, ma. Adjetivo super-
lativo de inútil.
mvÁ
157
luntilizacion. Femenino. Acción
6 efecto de inutilizar.
Inntilizadamente. Adverbio de
modo. De una manera inutilizada.
Etimología. InvtiUtada y el sufijo
adverbial mente.
Inutiliíado, da. Participio pasivo
de inutilizar.
Etimología. In%tHit«r: francés, »t-
ntiüté; catalán, inutUitat, da.
InntUizador, ra. Sustantivo j ad-
jetivo. Que inutiliza,
InntÚízar. Activo. Hacer inútil,
vana d nula cualquier cosa. Se usa
también como recíproco.
Etimología. Initil; catalán, i»nti-
iitar.
Inntilizane. Eecíproco. Yolveíae
inútil tjguna cosa.
Inútilmente. Adverbio de modo.
Sin utilidad.
Etimología. Inútil y el sufijo ad-
verbial «ente: catalán, xnútiUnent; fran-
cés, inutilenent; italiano, inntiJmente;
latin, initmter.
In utroque. Expresión latina que
se usa precedida del nombre doctor,
Sara designar al que lo es en ambos
erechos, esto es, en el civil v canó-
nico; y se dice figuradamente del- que
está instruido en dos facultades, pro-
fesiones, etc. \ Nvmitmitiea. También
aparece la misma expresión en el exer-
go de las onzas de oro: iN utroque ^f-
lix, sobrentendiéndose hemisferio 6
mundo: cfeliz en ambos mundos <5 he-
misferios.»
Invadeable. Adjetivo que se apli-
ca al río que no se puede vadear.—
«Adjetivo de una terminación que se
aplica ai río que no se puede vadear;
y por traslación se dice de otras co-
sas.» (ACADB«IA,i>t«MHMW¿í í72fi.J
Invadido, da. Participio pasivo de
invadir.
Etiuología. Invadir: latin, invSnu,
participio pasivo de invSdirt; catalán,
tnvadit, da.
Invadir. Activo. Acometer, entrar
por fuerza en alguna parte.
Etimología. Latin imeadire, acome-
ter, asaltar, entrar por fuerza; de fN,
en, hacia, dentro, j iiSd¿re,_ ir; italia-
na, inoidere; catalán, invadir.
Invaginación. Femenino. Cir%gia.
Introducción preternatural de Una
porción de intestino en el que le pre-
cede 6 sigue.
Etimología. Latín, in, en, jo^l-
na, vagina; propiamente, vaina, caja,
estuche; francés, intagtnation.
InTaginame. Recíproco. Meterse
un intestino en el contiguo.
Etimología. Invagination: francés.
cíon y efecto de invalidar.
Etiuología. Invalidar: catalán, w-
taUdaeúS; francés, invaUdation; italia-
no, invaUdationi.
Invalidad. Femenino anticuado.
I^dlidad.,
Inválidamente. Adverbio de mo-
do. Con invalidación.
Etimología. Inváliday el sufijo ad'
verbial mente: catalán, invilidament;
francés, ünaUdement; italiano, mmíp
Digitized by
Cjoogle
158
INVA
damatte; Utin, intitlídi. — «Sin -nloT,
con nnlidul.* (Acaduu, IHeeioMrw
dt ni6.)
Imvftlidar. Actívo. Hacer invilida,
nnla 6 de ningún valor j electo algu-
na cosa.
BnwoLoafÁ. InvOüb: oatslan, wm-
lidar; ínncés, inwlidtr; italiano, M-
VéUdar;
Invalides. Femenino. Falta de va-
lidez.
BTiifOLOOf A. TMiliáo: catalán, mm-
tUliUU; franca, iñvaUdiU; italiano, m-
trnUditi.
Inválido, da. AdjetiTO. Lo que no
tiene faena ni vigor. Aplícase por lo
común i, loB soldados viejos 6 estro-
peados. 8e usa también como sustan-
tivo. \ Metáfora. Lo que es nulo 7 de
ningún valor, por no tener las condi-
ciones que exigen las lejes. \ Falto
de vigor j de solidez en el entendi-
miento 6 en la razón. \ Plural. El re-
tiro, pre <5 jubilación que se concede
i loe soldados que han servido cierto
número de años, 6 que han hecho al-
gunos servicios de los cuales han que-
dado estropeados.
ST»KH/)afA.. Prefijo t«, no, yviUdo:
latín, imtítídm, débil, enfermizo; ita-
liano, wualídii; francés, tnetilide; cata-
lán, MtáUt, da. — (Inválido se llama
comunmente el soldado que ja no
puede servir en la campaña, 6 por
achaques, 6 por vejez. 1 (Acadkuu,
JKceumañode 1116.)
InTariábilidad, Femenino. La ca-
lidad de invariable.
'EnuOLOaÍA. ImañshU: catalán, m-
tariabiUttí; francés, iMWrüAiUU; ita-
liano, xMañabiliti.
Invarialile. Adjetivo. Lo que no
padece 6 no puede padecer vanacion.
EriuOLOofA. Prefijo t», no, 7 curto-
íía: francés^ catalán, Mnortaj^; ita-
liano, mwubiU.
Invariablamente. Adverbio de
modo. Sin variación.
EnMOLOofA. Iimmahle y el sufijo
adverbial mrate: italiano, mvarisbtl-
wuiitt; francés 7 cat«lan, «n»iabh-
MMt.
Invariacion. Femenino anticuado.
Subsistencia permanente v sin varia-
ción de alguna cosa 6 en alguna cosa.
InvariadameDte. Adverbio de mo-
do anticuado. Sin variación.
BriuoLoafA. Iima^iada j el sufijo
adverbial nimte,
Invariado, da. Adjetivo. Lo que
no se ha variado.
firiuoLOofA. Prefijo i», no, vntrt»-
do; catalán, imarMt, da.— tOoatt sin
mudanza 6 variedad.» (AcADsinA,
DieñoMñc dt 1726.)
Invasioa. Femenino. La acción j
efecto de invadir.
^ BmiOLooÍA. Latín imSrto, acome-
tida con violencia é Ímpetu, forma
sustantiva abstracta de Me3fM, parti-
cipio pasivo de mvidire, invadir; ita-
liano, úmuiau; francés, invatúm; pro-
venzal, tneam; catalán, iwatié.
SiNOMiHU. IiteañoH, inevrtiim, if-
n^>ñem. La momw» es una hostilidad
ordenada, qne tiene su origen en la
poUtica> j qne e« hace según las prác-
DíVE
ticas militares, y con movimientos
estratégicos. La hwm-mm es una cor-
rería en territorio extraño, hecha con
rapidez, acompañada de saqueo j
mortandad, pero que no envuelve for-
zosamente la idea de posesión durable.
La impeion es una i%emttM hecha
en grande, y con el objeto da con-
{[uistar. La ocupación de Argel poi
as tropas francesas fué una imtatw»^
las entradas de los indios por el Nor-
te de Méjico j por et Sur de Chile,
son mairtioiui. Las conquistas de Ita-
lia, España y las Qalias por las na-
ciones de la Germania fueron vtap-
donet. (MoBA.)
Invasivo, va.' Adjetivo. Concer-
niente ¿ la invasión.
Btiuolosía. Jntatitn: francés, ta-
vatíf.
Invasor, ra. Masculino j femí
no. El que invade.
EriHOLoaÍA. Imanoin latin, ¿
lor; catalán, iimuor.
Invactiva. Femenino. Discurso
acre y vehemente contra alguna per-
sona 6 cosa.
EniiOLOOÍA. Latin posterior fatveíf-
vm, en Priscian<i, las Catilinarias de
Ciceron, de invectuí, participio pasivo
iainviAire, desencadenarse contra; de
y vehere, conducir, arrastrar:
catalán, iitceetiva; francés, ánteíita;
italiano, invetíwa.
SwoHiuiA. Jnvtetiea, sátira. La di-
ferencia que haj entre estas dos pala-
bras, consiste en que úvteliva se re-
fiere siempre á censurar y criticar,
con violencia y acritud, á un solo in-
dividuo; mientras qne la titira, ver-
daderamente tal, censura y critica las
costumbres pilblicas, 6 las opiniones
de muchos, valiéndose al cKcto del
ridículo, de la gracia y del chiste.
Aquélla es una saeta que hiere; ésta,
un espejo en donde se retratan en toda
su desnudez los vicios y las miserias
humanas. El objeto de la meeetwa es
mancillar, irritar; teniendo por cau-
sas motrices á la ira, á la envidia y á
la venganza. La ñtvteliva, por consi-
guiente, es innoble, coipo hija de pa-
siones ruines. La titira, por el con-
trario, es noble, porque sus causas
motrices son la inteligencia, el talen-
to 7 la ilustración. La latvcfmi, colé-
rica 7 llena de saña, señala con el
dedo a un individuo, al que quiere ha-
cer BU victima. La tátira, coa el cora-
zón tranquilo, la frent» serena, 7 son-
riéndose, mira, contempla 7 compade-
■ ' " ;Pi
INVE
iU: latín, «MMidüiíAii;- italiano, tavüi
dbiU; trúicét, üititteUlé; catalán, ia-
tíMcibU, ÍMeneibU,
Sinonimia. ItueneibU, iuñeto, I%-
pmeiblí tñ un adjetívo; iimetó es un
epíteto. Llamamos iiaiatitie al qne no
ha sido ni puede ser vencido; itnieío,
al héroe que se ha distinguido por sus
eminentes prendas militares 7 por sus
grandes triunfos en la guerra. De tal
cuerpo del ejército se dice que es ú>-
vtneiblé. Nuestros historiadores dan et
títíilo de MMcía á Carlos V. (Mora.)
Invencible. Adjetívoj masculino.
Mitología. Sobrenombre de Júpiter.
Invenciblemente, Adverbio mo-
dal. De un modo invencible.
ETiuOLoaÍA. I»De»ciilt y el sufijo
adverbial vw»tt: catalán, vmaeiiu-
wuñt, i%ve%C%hUwuat; francés, MMaei-
bUmnt; italiano, vmiiteibilmmU; latín.
Invención. Femenino. La acción 7
efecto de inventar. I La cosa inventa-
da. I HaiIazoo. i Sngaflo, ficcion.||
Rit&rita. Parte de la retórica, que en-
seña i disponer del modo más conve-
niente im discurso.
EruiOLOaÍA. Provenzal íMtntio: ca-
talán, invenei^; francés, MwaítM; ita-
j, tawanoM, del latin útMñña,
hallazgo; forma sustantiva abstracta
' > intmtiu, hallada.
Invencionero, ra. Masculino 7 fe-
menino. El que inventa. { Emboat»-
', engañador.
Invendible. Adjetivo. Lo que no
puede venderse.
ErniOLOofA. Prefijo m, no, 7 tMdí-
bk: latin, invendilfthi; italiano, mms-
dibile; francés, itwtitdabU.
Isvenerable. Adjetivo. Que no
puede venerarse.
Invengable. Adjetivo. ImpoBÍbI«
! vengar,
Invengado, da. Adjetivo, Que no
ha sido vengado,
EriifOLoafA. Prefijo üt, no, 7 VMga-
do: francés, invenga.
Invenible. Adjetivo anticuado. Lo
que SQ puede hallar 6 descubrir.
Invenir. Activo anticuado. Hallar
ceálahumanidad.>(Loi>BzPBLBORiN,}
Invectivamente. Adverbio de mo-
do. Con invectivas,
Btiuolooía. Invectiva 7 el sufijo
adverbial «í«íe.- latin, ineec^vifíter.
Invehir. Activo anticuado. Hacer
6 decir invectivas contra alguno.
EriuoLOSfA. Latin invtOre, desatar-
se en injurias. (Plikio.)
Invencibilidad. Femenino. Cua-
lidad de lo invencible. (Caballero,)
EnHOLoaÍA. ImvencibU: italiano, ta-
ñndhiUtá.
Invencible. Adjetivo. El ¿ lo qne
no puede ser vencido.
fimioLoaÍA. Prefijo w, no, 7 wwf-
Inventacion.Femenino anticuado.
La acción 7 efecto de inventar.
Inventado, da. Participio pasivo
da inventar.
Etimolooía. Inventar: catalán, ta-
Dental, da; francés, imwnt/; italiano,
inveníalo .
Inventador, r«' Masculino 7 fe-
menino anticuado. El que inventa.
Inventar. Actívo. Hallar 6 descu-
brir, í fuerza de ingenio 7 medita-
ción, ¿por mero acaso, algnna cosa
nueva o no conocida, [ Fingir hechos
fiilsos, levantar embustes,
Etuiolosía, Invento: latin, iminXre;
italiano, inventare; francés, ümenter;
Berty, t^atventer, apercibirse; catalán,
tawttfaip,
Invent»riadamente. Adverbio de
modo. Con inventArio.
EtikolooÍa. Invmianada y el sofi-
jo adverbial mente.
Inventariado, da. Participio pam-
vo de inventariar.
Digitized by
Google
INVE
ETiuOLOofA, Iitritntariar: CBialhn,
iiUMtariti, áa; ínaaée, imimísri/.
InTentáriar. Activo. Hacer inTen-
tvio.
ETiuoLoaÍA.. /wwtíorto; francés,
i»tMtoritr, de üwmloire, antiguEL for-
ma de áatmtoin; catalán, invenla-
riar.
Inventario. Masculino. Furente.
Bl asiento da los bienes j demás co-
sas pertenecientes i. alguna persona li
comunidad, hecho con <5rden 7 distin-
ción; ordinariamente, mediando auto-
ridad de juez. Llámase también así el
papel 6 instrumento en que están es-
critas dichas cosas. — «8e llama asimis-
mo la memoria de bienes que dan los
caballeros de las órdenes militares to-
dos los afios, para cumplir con el voto
de pobreza.> (Acadbwia, Diceionario
i« me.)
EnuoLOaÍA. Provenzal j catalán,
inventan; francés, inttntaire; italiano,
imentario, del latía, HMvníSrttm, lis-
ta, memoria de hacienda j bienes,
forma de invíiñre, hallar. El iaveitlario
ea nna nota de cuanto se h»lla.
Inventiva. Femenino. La facultad
7 disposición para inTsntai. I Anti-
cuado. Intención.
EruoLoafa.. Inventivo: catalán, im-
tentíta.
Inventivo, va. Adjetivo que se
aplica al que tiene disposición para
inventar, j también á lo que es inven-
tado.
BriuoLOofi.. Inventar: catalán anti-
guo, invenli», m; francés, imenlif.
Invanto. Uaaculino. Invbuoion.
BtntOLoaía. Latín wwAidw, parti-
cipio pasivo de meítñre, hallar; de m,
en, Bonre, jvenVre, venir; catalán, tit-
vento.
Inventor, ra. Uasculino j femeni-
no. El que inventa. || El que finge 6
discurre sin más fundamento que su
voluntariedad j capricho.
BriiiOLOOfÁ. Imtntur: latín, inoen-
ter; italiano,- inventare; francés, inven-
Uwr; catalán, invent4>r, a.
Inveracondo, da. Adjetivo que se
aplica al que no tiene vergüenza.
BTU101.00ÍA. Prefijo *», no, jvere-
emáo: latin, invireiMndMi. — «Desho-
nesto, torpe V fiílto de vergüenza.»
(AcASBUU., Dieeionarió de 1ÍS6,)
Inveridico, ca. Adjetivo. No ve-
rídico,
Invensimíl. Adjetivo. Lo que no
tiene apariencia de verdad.
EmiOLoaÍA., Jnveratbnil. — «Lo qne
no tiene apariencia de verdad, por lo
cual no se puede d no se debe creer.
Alanos dicen inverotímil con menos
propiedad. Líüq [inveritimlU.» (Aca-
DiHiA., Diecionorio de i7S6.)
Inverúimilitiid. Femenino. Falta
dsap aríencía de verdad.
ETiHOLOofA.. InverotimUfd.
Inveririmilmenta. Adverbio de
modo. iRVIKOBfuiLlIBNTX.
Invernación. Femenino. Acción
6 efecto de invernar.
BnuoLoaÍÁ. Imemaf: francés, hi-
vernatio».
Invernáculo. Masciilino. El lugar
cubierto y abrigado artificialmente
INVE
para defender las plantas de la impre-
sión del frío.
ErtuoLoafa. Invernar: latín, Alber-'
nSeila, cuarteles de invierno.
Invernada. Femenino. La estación
del invierno.
Etiuolooía.. Invernar: italiano, in-
térnala; catalán, ivemada.
Invernadero. Masculino. Sitio ciS-
modo y á propdsito para pasar el in-
vierno, 7 destinado á este fin. Dicese
más comunmente de loa parajes des-
tinados para que pasten los ganados
en dicha estación.
ErnioLoaÍA. Invernar: catalán, iver-
nader.
Invemadara. Femenino. Invkr-
NACION.
Invernal. Adjetivo. Lo pertene-
ciente al invierno.
ETiwoLoaÍA. Invierno: francés, hi-
vemal; del latin kibemilit, (En Qui-
CHBHAT, Addenda.)
Invemamiento. Masculino. In-
VBBHACION.
Invernar. Neutro. Pasar el invier-
no en alguna parte. | Ser tiempo de
invierno.
Etiuoloqía. Invierno: latin, Alier-
nare, forma verbal de AlÓemiu; italia-
no, WKernare; francés, Mvtmer; pro-
venzal j catalán, ivemar.
Invernizo, za. Adietívo. Lo que
pertenece al invierno o tiene sus pro-
piedades.
ErmoLoofA. Invierno: catalán, iver-
nenei, ea.
Inverosímil, Adjetívo. Intbrisí-
UIL.
BmiOLOofA. Latía m, no, vena,
verdadero, j tÍMtIe, semejante; <no
semejante í la verdad;» cat&lan, inve-
rotímil.
Forma etimol^ica. — 1. La forma
inveritímil, aceptada por nuestra Aca-
demia, no es conforme í etímología,
puesto que el elemento veri ea el ge-
aitivo de vént j las derivaciones no
part«n jamás de dicho caso.
2. Inverotímil significa literalmen-
te: tno semejante alo verdadero,» lo
cual demuestra que el latin vemt debe
estar en dativo, 7 nadie ignora que el
dativo de vena es vero: in^ero-timJíle.
Deseamos que la ilustre Academia
adopte la forma gramatícal, si juzga
convenientes nuestras razones.
Ihveroaimilitnd. Femenino. Invb-
B031UIL1TCD.
BtuioloqÍa. Inverotímil: catalán,
imerotimilitnt, forma correcta.
Inverosímilmente. Adverbio de
modo. Con inverosimilitud.
BriHOLOofA. Imerotímil 7 el sufijo
adverbial mente.
Inversado, da. Adjetívo. BUuon.
Epíteto heráldico de las figuras pues-
tas inversamente en el escudo. _
EtimolooÍa. listía invertañ, &e-
cuentatívo de invertiré, invertir.
Inversamente. Adverbio de modo.
A la inversa.
EriHOLoaÍA. Ixverta 7 el sufijo ad-
verbial mente: francés, vnvertement.
Inversible. Adjetivo. Que puede j
debe ser invertido. D Botánica. Califi-
cación de las folículas de las plantas
INVE
15»
BUBceptíbleB de juntarse cara i cara
por la parto saperior, dirigiéndose
nácia la cima del peciolo común.
Inversión. Femenino. La acción 7
efecto de invertir. H Gramática. Desíg-
nase asi toda construcción que se apar-
ta del <5rdea analítico; esto es, de la
sintaxis natural; 7 así decimos que
el latia, como el italiano 7 el espa-
ñol, abunda ea intbbsioííbs. | Inver-
sión explInica. Anatomía, Especie de
aaomalía que consiste en desviar las
visceras de su posición normal 7 aun
colocarlias en sentido opuesta, j Mili-
cia. Disposición de un cuerpo que tie-
ne á la izquierda bu primera subdivi-
BÍon, en lugar de tenerla i la dere-
cha. H Jíanna de gnerra. Evolución
mediante la cual pasan á ocupar la
última Uiiea los buques que estaban
al frento. | Mitiéa. Especie de imita>-
cion que consiste en reproducir una
part« de la melodía, tomando las no-
tas en un orden inverso.
EriKOLoaÍA. Latin intertío, trastor-
no de las cosas, alegoría, aaástrofB;
forma sustantiva abstracta de inver-
tnt, inverso: catalán, invertid; &ancéa,
invertion; italiano, inversione.
Inverso, sa. Participio irregular
de invertir. \ Adjetivo. Alterado, traa-
tornado. J A la Ó por la invkbsa.
Modo adverbial. Al contrario. | Pro-
posición inversa. Lógica. Ia proposi-
ción CUTOS términos están construidos
en un orden inverso relativamente á
loa términos de otra proposición, como
en este ejemplo : «toda virtud es bue-
na; toda bondad es virtuosa,» d como
en el siguiente que cita Littré: «los
locos son malos; loa malos son lo-
cos.» p RoiiBÓiDE inverso. Mintrah-
gia. Aquel cuyos ánguloB salientes
son iguales i los ángulos planos del
núcleo, presentando una forma invse-
SA de la primitiva. \ Cantidao inver-
sa. SíatemÁticat. Variación de cantidad
3ue aumenta á proporción que otra
isminuye, d [[ue aisminu7e á propor-
ción que la otra aumenta. Por ejem-
plo : en una balanza de brazos des-
iguales, el peso que forma el equilibrio
esti en relación inversa de la longi-
tud del brazo. P Reqla de tres inver-
sa. Aquella en que el número que se
busca es tanto mayor 6 menor, citan-
te es meaor 6 mayor el número dado.
Por ejemplo; cien obreros han emplea
do veinte dias en dar cima á un tra-
bajo : ¿Cuántos dias necesitarán quin-
ce obreros? Hé aquí un caso de regla
INVERSA. I Mítica. IlUTACiON INVER-
SA. Inversión. | En kazon inversa.
Modo adverbial.' En un sentido dia-
metralmento opuesto; 7 asi decimos .
que la masa mayor atrae á la menor
en ratón inyebsa del cuadrado de sus
distancias.
Etiuoloqía. Latía invSrtnt, vuelto
al coatrario, participio pasivo de »•
vertiré, invertir: italiano, Wwtm; fran-
cés, inverse; catalán, invert, a.
Invertebrado, da. Adjetivo. Zoo-
logía. Que carece de vértebras ó de
esqueleto interior, en cuyo sentido Be
dice: los animalét invbrtbbrados. ||
Masculino plural. Los iNVERimti- ■ _
_„g,t,zedb,TjOOgle
160
IKVE
DOS, qa« te dínden en «Mvih¿if
(como si dijérunos a*ilkílot), rert»-
Dndoa j ruttnofl, moluscos, radíanos
j ospongi&nos.
BriMOLOofA.. Prefijo «, no, j fertt-
brtdé: francas, imvtrUhré.
InTertido, d«. Participio psaÍTO
de inrertir.
BnMOLOOÍA. Iwtrtir: chtalan, m-
vertit, da; fnSieés, iMvtrti.
InTertúaiento. Masculino. Iktbr-
8I0N.
Invertir. ActÍTo. Alterar, tras-
tornar las cosas 6 el <5rden de ellas. ||
Hablando de caudales, emplearlos,
gastarlos. \ Hablando del tiempo, ocu-
parlo de una ú otra manera.
BTniOLOQtfc. Latin weertíre, tras-
tornar; de »», en, j vtrtKre, volver:
fíranoés, VMtrtir; italiano, imertert;
catalán, imertir.
InT«8to (Matbd). Secultor eapafiol
del siglo zii. Su obra mis notable es
el retablo de la iglesia de Villaoas-
tin.
InTSBtidora. Femenino. La acción
T efecto de iuTeetir de alguna digni-
dad, jurisdicción, ete. P Dkbkoho de
WV8STIDÜB&. Hittorüt ael ptrntificadc.
Derecho que tenía el sumo pontífice
de dar la intbstiduha de algún feudo
6 dignidad ecleeiástica. | £1 mismo
dereuio respecto de la autoridad real;
j así ee decía : «dar las investiduras
del tal 6 cual reino
BriMOLoad.. Invettir: italiano, i'm-
vtiUtvn; franca, ñmtttittirt; catalán,
RariU htiiériea. — Acto de poner en
poseaion de nn inmueble, de un feu-
do'6 de un beneficio. Bata traslación
de dominio iba acompañada, en la
Bdad Media, de ciertas fdrmulas sim-
bdlicas, ja naturales, ja de convenio.
Se efectuaba públicamente, en la cor-
te del soberano 6 del sefior, en pre-
sencia de sus oficiales, j levantúido
el acta oportuna.
InTMiigable. Adjetivo. Según el
nso casi común, lo que no se puede
investigar.
BtiholosÍa.. Iiwtiltffw: latin, mdm-
Bgilitlii; italiano, invatigeMU; catar
lan, imíMtigabU.
IiiTeitigacioii. Femenino. La ac-
ción j efecto de investigar.
EnuoLoaÍA. Latin iiwufigiíio, pes-
qoisa, ez^en, forma sustantiva abs-
tracta de invesCifStiu, investigado; ita-
liano, ñmatigatioru; francés, imttti-
gutú»; catalán, vnettigaeié.
bTUtigado, da. Participio pasi-
vo de investigar.
BriuOLOafi.. Latin ÍMíiRg&t%t, par-
.ticipio pasivo de mttttffürt, investi-
gar: catalán, imestigat, da; italiano,
mvtitigalo.
loTMtÍKador, r«. Masculino j fe-
menino, ^que investiga.
EriMOLoaiA. Invatifan latin, invet-
ñgitor; italiano, iiivuii^aiore; francés,
intatifatew; catalán, mettltaador, a.
lüTUtigamiento. Masculino. In-
VKSTIOA.CI0N.
Investigar. Activo. Hacer diligen-
cias para descubrir alguna cosa.
EriifOLoaÍL. Irfttia tMeiligSn, in-
INVl
dagar, descubrir, hallar el vestigio
de alguna cosa; de m, en, j vettigSr$,
forma verbal de vufígiwm, vestigio:
italiano, i»v*itig»re; catalán, imati-
Investigiativa. Femenino anti-
cuado. Facultad de investigar.
Investir. Activo. Conferir alguna
dignidad 6 cargo importante. No tie-
ne ja régimen directo sino con las
preposiciones eottóde, j iun asf es de
poco 6 ningún uso. Se dice mes bien
DAR LL iNVBSTiDUtti de doctor, de ca-
ballero de alguna de las ¿rdenes mili-
tares, etc.
BtuioloqU. Latín imeeiíirt, reves-
tir, cubrir, guarnecer; de M, en, j
wtíirt, vestir: francés j catalán, úi-
feitir; italiano, mwfítf*.
Inveteración. Femenino. Acción
ó efecto de inveterar.
ETiuoLoaÍÁ.. JiMtlertt: latín, ümi-
OriOo.
Inveteradamente. Adverbio mo-
dal. De un modo inveterado.
Etiiíolooíá. Invtterada j el sufijo
adverbial mtnU.
Inveterado, da. Adjetiva. Anti-
guo, arraigado.
Etiholooíjl. Latin ánütírihu, par-
ticipio pasivo de iitmf^Srt, inveterar;
catalán, imeterat, da; &ancés, inveteré;
italiano, imveteralo.
Inveterar. Activo. Arraigar algu-
na cosa: asegurar su duración.
EriifOLOaÍA.. Latin üivXlírSre, con-
servar alguna cosa para que se haga
afiela; de h», en, j vXtirSre, forma
verbal de vít%t, viejo; italiano, iavett-
tare; francés, vtcétírer; catalán, wm-
ttrartt.
Inveterarse. Recíproco anticuado.
Inviar. Activo anticuado. Bhviab.
Invictamente. Adverbio modal.
De nn modo invicto.
ETiicoLoaÍA. Invicta j el sufijo ad-
verbial mmU: latin posterior, tumetí,
incontestablemente .
Invictísimo, ma. Adjetivo supeí^
lativo de invicto.
Etiholooía.. Invicto: catalán, iñtie-
tUiim, a; latín, tnoicliainm.
Invicto, ta. Adjetivo. No vencido,
siempre victorioso.
EriuoLoaÍA. Latin inelcíM, de i»,
no, j vteiía, vencido; catalán, inviete,
Invidia. Femenino anticuado. En-
vidia.
Invidiar.' Activo anticuado. Envi-
dias.
Invidioso, sa. Adjetivo anticuado.
Envidioso.
Invido, da. Adjetivo anticuado.
Envidioso.
BriuOLoafA. Latin itufídns: invidus
latuí», envidioso de la gloría. {Cíos-
HOM.)
Invierno, Masculino, una de las
cuatro estaciones del afio, que co-
mienza el dia 22 de Diciembre j aca-
ba el 21 de Marzo. | Cdando en vera-
no ES invierno, V EN INVIERNO VERA-
NO, NUNCA xa.fil!BN aRo. Refrán. (Véa-
se Verano}.
BTUfOLOoÍA. 1. Sanscríto^E^
mvi
(iij, derramar; Aman, Ímmom, nieva;
griego, etóei* (x*V"), por íÁw, in-
vierno; latin, htfíHi, himít, el frío de
la nieve; Albdnuu, el invierno; cata-
lán, Ítem; walon, tvMr'; buignifion,
kivar; francés del siglo xiii, intm,
que pasd al provenzal j ti catalán;
moderno, Añer; italiano, imvtrne; U-
tuanio, titma; ruso, sima.
2. El griego y^n^ (eiAma) repre-
senta AHma, traducción evidente del
sánscrito Aatmoit, cosa que se derrite,
que se difiínde, que se derrama; nieve.
Invigilancía. Femenino. Acción 6
efecto de invigilar.
ErniOLoofA. Invigilar: francés, m-
v^ilanee.
Invigilar. Neutro. Cuidar solícita-
mente de alguna cosa.
BtuiolooTa. JPrefijo in, no, j vigi-
lar: latin, imvíglürt,
Invinacion. Femenino. Ttohgia.
Trasustanciacion del vino en sangre
de nuestro Sefisr Jesucristo.
BTmoLOOÍA. /•, en, j nno; francés,
intination,
Invincible. Adjetivo anticuado.
Invencible.
Inviolabilidad. Femenino. La c«^
lidad que constituje inviolable algu-
na persona ó cosa, v así decimos : la
INVIOLABILIDAD de la Isj, la INV10LA-'
BiLiDAn del magistrado, la inviolabi-
lidad de lod templos. I de la ooboha.
DerteAo eonttitnewnal. Alta prerrogati-
va que tiene el monsrca,*en los siste-
mas representativos, de no ser respon-
sable de los actos de su gobierno. ||
lbqislativa. La que corresponde id
diputado de la nación, en cuanto i la
expresión de sus ideas en el santuario
délas lejes, asi como A la garantía j
seguridad de su persona, f db asilo.
Hutaria andgna. oiniSnimo de derecho
de asilo.
ETiMOLoaÍA. Inviolaile: catalán, m-
violabiUtal; francés, ümolabiUíé; ita-
liano, imtiolabiliti; portugués, ÍnvÍQ¡a-
biUdadt; catalán, inviolaHUtaí.
Inviolable. Adjetivo. Lo que no se
debe ¿ no se puede violar d profa-
nar. I DtreeAó eonititucional. Condi-
ción v carácter inherentes á la auto-
ridadd A la persona del monarca, su
los aistomas representativos, A conse-
cuencia de no ser responsable de los
actos de su gobierno.
EriifOLOolA. Latin invüSlaStlii, lo
que no se puede quebrantar á profa-
nar; de in, no, v vüSUlbilit, viciable:
italiano, iaviolipile; francés j catalán,
inviolablt.
Inviolablemente. Adverbio de
modo. Con inviolabilidad. \ Infau-
BLElfBNTB.
EriHOLoaÍA. Inviolable y el snflje
adverbial mente: latin, ineiiliiHlíttr;
francés, provenzal^ catalán, inviola-
bUmenl; italiano, tnviolaiikunít.
Inviolado, da. Adjetivo. Lo que
se conserva en tfida su integridad j
pureza; ,
BTiMOLoaÍA. Latin inviUlSÍÉi, ínte-
gro, perfecto, sin corrupción ni man.
cha: Italiano, mcm^ío; francés, invio.
lé; catalán, imriolat, da,
Invirtnd. Femt
-.■iciitizeci by
lenino anticofido,
CoogTc
mvi
Falta i« tirtud, acción opuesta í ella.
Xnvirtuosamente. A.dTerbio de
modo anticuado. Sin virtud, viciosa-
mente.
Invirtnoso, sa. Adjetivo anticua-
do. Lo-que es <o de virtud ú opues-
to i ella.
Invisibilidftd. Femenino. La cv
lidad que coustitujre alguua persona
6 co&B inTÍsible.
BTiicoLoaÍA. ImisibU: latín, tnvíA-
i/tlítat; italiano, invitíbilUá; francés,
KtviiibUiíé; provenzal j catalán, invi-
ñhiUtAt.
Invisible. Adjetivo. Lo que es in-
capaz de ser viato. U Etj un invisible.
Expresión femiliar anticuada. Prontí-
flimamente, en un momento.
Etimolosía. Latín imñtíb'iUt; de tA,
no, T vbfólífít, visible: italiano, woi-
tibite; francés v catalán, invitibU; pro-
venzal, inviñble, envetibU.
Invisiblemente. Adverbio modal.
De un modo invisible.
BTiMOLoaÍA. InvitibU j el sufijo ad-
verbial mMte: francés j catalán, inn~
liblematt; italiano, inviñbilmmíe; la-
tin, niütibtlller.
InvJtable. Adjetivo. Dig^o de ser
invitado.
EtimolooU. Invitar: latin, tnñla-
hlUt , deleitable , blando , gustoso,
atractivo.
Invitación. Femenino. La acción
■y efecto de invitar. | Convite.
BriUOLOofA. Invitar: latin, tuetío-
t\o, brindis demasiado repetidos: ita-
liano, invitaáone; francés, invitatvm.
InviUdameate. Adverbio de mo-
do. Con invitación.
Btiholooia. Invitada j el sufijo ad-
verbial menU.
InviUdor, ra. Masculino j feme-
' niño. El 6 la que invita.
Invitar. Activo. Convidar, incitar.
BtixolooLl. Catalán invitar: fran-
cés, inviier; italiano, invitan, del la-
tió invitare.
SiNONimi.. Invitar, convidar. Te m-
«íía i mi contrario, con el fin de que
oiga en una reunión loe cargos que
pienso dirigirle.
Convido ¿mis amigos, 6 i mis su-
periores, con al propSsito de obse*
quiapíes.
La invitación puede ser astuta, cap-
ciosa, desleal, agresiva.
El convite puede ser ambicioso; pero
la ambición que convida, es galante,
liberal, agasajadora.
Una invitaaon ha llevado á muchos
al cadalso.
Del convite se pasa muchas veces i
la disolución.
Invito para qne me oigan.
Convido para que me celebren.
En nuestro siglo son algo m&s fre-
cnestes las invilacionet que loa convites.
En una pakbta, la invitación es el
recurso de los pequeños.
El convite es el golpe de Estado de
los grandes.
Los convite t me hacen sonreir.
Las invitacionet me hacen "feudar.
Invitatio, entre los latinos, signifi-
caba cierta idea de prevocacion. |Qué
- sabio ea estol
mvo
' Znvitativo, va. Adjetivo. Invita-
torio.
Invitatorio. Masculino. Zitvrgia
eatdUca. La antífona que se canta j
repite en cada verso del salmo Venite,
al principio de los maitines. | Cabtas
iNviTATORiAS; csrtas que el papa di-
rigía í los obispos de las ciudades su-
fragáneas, invitándoles & que fuesen
i Boma para formar el concilio ro-
mano, el cual tenía lugaif en cada ani-
versario de la consagración del sumo
pontífice.
EriuoLoaÍA. Invit»: francés, mcí-
tatoire.
Invito, ta. Adjetivo anticuado. In-
victo.
Invocable. Adjetivo. Que puede
ser invocado. *
Invocación. Femenino. La acción
y efecto de invocar. \ Poética. La pi
te del poema en que se- invoca algu
deidad verdadera 6 bisa, para dar ¿
la acción el sentimiento maravilloso,
carácter propio de la epopeya.
Btucolooia. Invocar: latín, invStS-
th, la acción de llamar, forma sustan-
tiva abstracta de invScatiu; catalán,
invoetaió; francés, invocation; italiano.
INVO
161
Invocadamente. Adverbio de mo-
do. Con d por invocación.
ErmoLoofA. Invocada j el sufijo
adverbial mente.
Invocado, da. Participio pasivo
de invocar.
ETiMOLoaÍA. Inwear: latín, iavücS-
tnt; italiano, wwocato; francés, invo-
f*é; catalán, invocat, da,
Invocador, ra. Masculino j feme-
nino. Bl que invoca.
Etimolooía. Invocar: latín, úmíea-
tor; italiano, invocatore; francés, invo-
caíevr.
Invocar. Activo, Poética. Implo-
r el auxilio de una divinidad, ver-
dadera d falsa, para dar al poema la
fábula maravillosa. Q Llamar uno á
otro en su favor j auxilio. Usase tam-
bién hablando de cosas, como cuando
se dice: invocar el auxilio de Dios,
la clemencia del rej, el nombre de la
fiatria, la sombra de los antepasados,
os manes de un pueblo.
EfiuoLoaÍA. Latin invícare, lla-
mar adentro; de wt, en, dentro, sobre,
j vifcaré, llamar: italiano, invocare;
francés, invo^ner; catalán, invocar.
Sinonimia. Artículo primero. — In-
vocar, luPLOBAR. El que invoca, lla-
ma á otro para que lo auxilie; el que
ivtphra, pide con insistencia, coniei^
vor T con lágrimas. El cristiano invo-
ca el nombra de Dios, é inplora su
misericordia. (Mora.)
Artícnlo tegwndo. — Invocas, evo-
car, Invocar es pedir una ayuda, una
esperanza, un consuelo.
Evocar es traer algo del otro mun-
do, es arrancar algo de las tumbas.
Se invoca una deidad, se invoca un
tcuerdo glorioso.
Se evoca una sombra.
Invocar es retérico.
Evocar es &ntástico.
La invocación alienta.
La evocado» espanta.
I iDvocatorio, rja. Adjetívó. La
que sirve para invocar.
Etiuolooía. Invocar: italiano, miw-
catorio; francés, invocatoire; catalán,
invocatori, a.
Involcable. Adjetivo. Que no pue-
de volcarse.
Involncela. Femenino. Botánica.
Especie de brictea, que se encuentra
en la base de las umbelas parciales.
|{ Involucro secundario con relación á
un involucro general.
ETiMOLoaÍA. Involativo; francés, w-
volncelle.
Involacelado, da. Adjetivo. Bo~
tánica. Provisto de una involncela.
BtiiiolooÍa. Involncela: francés, in-
volueetlé.
involución. Femenino. Botánica.
Posición le lo involutado.
Etimología, Invohttvo: latin, ükH-
lütio, la acción de envolver: francés,
inwlntion; provenzal, tnvo lucio.
lavolncrable. Adjetivo. Suscepti-
ble de ser involucrado.
Involncracion. Femenino. Acción
6 efecto de involucrar.
Involncradamente. Adverbio de
modo. Coa involncracion.
ETiMOLoaÍA. Involnerada y el sufijo
adverbial mente.
Involucrado, da. Participio pasi-
vo de involucrar. | Adjetivo, Botáni-
. Provisto de un involucro.
Etiuoloqía. IvoWerar: francés, ú»-
vohüré.
Involncrador, ra. Masculino j
femenino. £1 que involucra.
InvolDcral. Adjetivo . Botánica,
Que nace en el involucro.
ETiuoLOofA,. Inooluero: frunces, in~
volmeral.
lavolocrar. Activo. Ingerir en lo&
discursos 6 escritos cuestiones 6 asun-
tos extraBos al principal Objeto de
aquéllos.
BTiMOLoaÍA. Involucro.
Involncriforme, Adjetivo. Sitto-
I natural. Que presenta la forma de
un involucro.
Involucro. Masculino. Botánica.
Compuesto de brácteas dispuestas de
un modo extrafio. (Caballsro.)
Etiholoo(a. Latin inviSlñerum, todo
lo que sirve para cubrir, forma de in-
sohlre, envolver: francés, involucre.
Raeüa. — El involucro consiste en
la reunión de brácteas que forman,
en torno de una flor, cierta cubierta
génerü á manera de gargantilla. Bl
INVOLUCRO es propio j exclusivo de
las umbelas.
InvolnntariameDte. Adverbio de
modo. Sin voluntad ni consenti-
miento.
BTiicoLoaÍA. Invohntaria j el sufi-
jo adverbial mente: italiano, tnvolunía-
riamente; francés, involunlairentent; ca-
talán, involuníariament. — «Forzada-
ente, sin voluntad ni consentimien-
.» (Academia, Diccionario de 17S6.)
Involuntaríedad. Femenino. La
calidad que constituye las acciones
involuntarias.
BTiuoLOofA. Involuntario: catalán,
invo^tarietat.
Involnniario, ria. Adjetivo.
dgle
162
INYE
qbe no es Tolunbirio. Aplícase taní'
bien i los morimieiitos neicos 6 mo-
nles que aucedea independientemen-
te de la voluntad.
EtimoloqÍa. LñiiainvIHiMÍSriiu; de
t», no, T tílliMaríun italiano, involtm-
íario; francés, ÍKVol{>»iaire; catalán,
inMbmlari, a.
IdtoIuÍi. Femenino. Voluta.
InvoIoUdo, da. Adjetivo. SoCáni-
ea. De bordes arrollados, hablando de
ciertas boias de vegetales; J así ee
dice : p/íaiot intolut&dos.
Etuiolooí^. Intoinlivo: francés, i»-
lüTolatifoliado, da. Adj
Que tiene las hojas arrollsdaB desde
su punta basta la base.
BtwolooÍa. Ixvolmtado y el latín
fUliStut, áe/HUim, hoja.
InVoIatiTO, va. Adjetivo. Sold*i-
M. De floree arrolladas.
EtimolooCa. Latín invSlüliu, en-
vuelto, participio pasivo de imolvirt,
envolver; francés, intolutíf.
lOTOlTento. Adjetivo. Que envuel-
ve.
ErnioLOdÍA. Latín imSheiu, invSl^
vntis, participio de presente de úmoí-
pft-e, envolver.
Inviünerabilidad. Femenino.
Cualidad de lo invulnerable.
EriuoLoaÍA. InvulnerabU: italiano,
invvbteraMliti; fnncéa,invuhurabi{ií¿.
InTolnerable. Adjetivo. Lo que no
puede ser herido.
BTiHOLoafA. Latin im%bi¿raStlii,
lo que no puede ser herido; de m, no,
j vuMrSÍdit, vulnerable: italiano,
vimliKribiU; francés, úiniAi^iít; ca^
talan, ñvulñfrabU.
IiiTiilii«rablamente. Adverbio de
modtf. Con invulnerabilidad.
ETiHOLoaÍA. iHwburaiU y
jo adverbial siatte: francés, ttiviluéra-
tUment.
Inxir. Activo anticuado. Arrojar,
echar.
Inyección. Femenino. La acción t
efecto de inyectar. D Introducción de
ciertas materias en los vasos, ora sea
{lara alterar su volumen, ora para dar-
es color especial, en cnjo sentido se
dice: <la inyección de un cadáver.» ||
Medicina. £1 liquido inyectado como
■remedio: intbcciok emoliente, in-
TBCCIOH detersiva. || Estado de reple-
ción de los vosos capilares por la san-
gre. \ Intbcciohes anatómioas. Pie-
zas anatómicas preparadas por la in-
TBCciON, las cuales han perfeccionado
grandemente la anatomta, al par que
hacen su eetudio ménoa repugnan-
te. I Geología, Penetración de una
roca líquida en otra roca no solidifi-
cada aun; en cuyo sentido se dice:
la INTBCCION del granito eu el gneis.
ErmoLoofA. Inyeelar: latín injeeth,
forma sustantiva abstracta de ixjecltu,
echado dentro, participio pasivo de
injieílr*, echar sobre.
ReteAa. — Las inyecciones anatómi-
cas fueron invención del holandés
Buysch, quien, £ la gloria del inven-
to, supo unir la excelencia en tales
trabajos,
¿ufórís.— Impuesto que estableció
IfJlG
Justíniano, i favor de los que morían
de hambre 6 peste. Los que se libra-
ban de estas calamidades pagaban este
impuesto.
Inyectación. Femenino. Inyec-
ción.
Inyectador, ra. Masculino y fe-
menino. El que inyecta. | Masculino.
El instrumento con que se inyecta.
ETuiOLoaÍA. Inyectar: francés, út-
jtetew.
Inyectamiento. Masculino. In-
yección.
Inyectar. Activo. MtdieitUi. Intro-
ducir algún fluido en otro cuerpo con
algún instrumento; y así se dice: in-
yectar cierto líquido en los vasos de
un cadáver, en el recto, en una llaga;
INYECTAR las vcnas, las art«rias,los
vasos linKtícos con mercurio.
BTiifOLOofA. Francés, i»jeeter: ita-
liano, infetiare, del latín ütjeelire, ar-
rojar sobre, forma verbal de iitjeetum,
supino de ittjieire, compuesto de ta,
en,rjaci¡n, arrojar.
Ée$«ita AúAAncs. .— Beynier Oraaf
fué el primero que inventiS una nueva
especie de jeringa, por cuyo medio
inyectaba en los vasos una materia
colorada. La observación del
miento de la sangre en los vasos le
sugirió el invento de la jeringa. (Fon-
TBNBLI.B, JiuiíeA.)
I&yectwse. Recíproco. Medicina.
Recibir un exceso ae sangre en los
vasos capilares; y así se £oe : «sus
ojos se INYECTAN.» Q Estar lleno de un
liquido inyectado, como cuando deci-
mos: <el mercurio SB inyecta en los
rasos linfáticos; las venas se inyectan
ror el orificio aórtico del coraion,
Llenarse alguna cosa de líquido.
I]^ector, ra. Masculino y femeni-
no, Inybctadoe.
Inynncto, ta. Participio pasivo ín
regular anticuado de inyungir.
Inyangír. Activo anticuado. Pre-
venir, mandar, imponer.
BrniOLOofA. Latín injSMUn, encar-
gar, disponer: wjtuigh't tuUetu, dis-
poner ó decretar alistamientos de gen-
te para la guerra. (Tícito.)
Iñame. Masculino. i.< AME.
tñigo. Masculino. Ifombre patro-
nímico. Ignacio.
íñigaes. Masculino patronímico.
El hijo de ffiigo. DespUes pasé á ser
apellido de familia.
íñignez de Mendoza (Inís.) Una
de las muchas favoritas de Alfonso IX
León é hija de Don ISigo de Men-
ea, ricohombre y sefior de Lodio.
Parece que deba contarse como la pri-
mera favorita que tuvo el rey, pues
antes de casarse con Doña Berenguela,
había ya nacido Doña urraca, hija de
Don Alfonso y de Doña Inés. Esta
Doña Urraca casó con Don Lope Díaz
de Haro, señor de Viicaya. Su madre
fué muy celebre por su extraordina-
ria, hermosura.
Íñign«2 de la Vega (Elvira). Hija
de Don Suero Fernandez de Villalo-
bos. Estaba dotada de singular talen-
te y belleza, y fué amanto del rey de
Castilla Enrique II, que tuvo de ella
dos hijos: Alfonso Enriques de Casti-
lODI
Ha, del cual descienden lot condes de
Norofia; y Juana, que casé con Pedro
de Aragón, hijo del marqués de Vi-
llena.
Iflorar. Activo anticuado. Iomo-
BAB.
Únelos. Masculino plural. Hilo*
que forman flecos y sirven en los ta^
lares para enlazar la tela que se aeabft
con la que empieza.
lo. Femenino. Miíolcgia. Hija de
Inaco, amada de Júpiter que, paim
sustraerla á las asechanzas de Venus,
la couvirtíó en vaca. Juno se la hizo
entregar y le puso por guardián á Ar-
gos, el de los cien ojos. Habiéndola
libertado Mercurio de su vigilante,
fué perseguida por un tábano; recor-
rió tierras y mares, v llegó, por fin,
i Egipto, donde recobró su forma pri-
mitiva. Casó con Telégouo y fué ma-
dre de Bpafo. Según las fábulas grie-
gas, introdujo en Egipto el culto de
Céres, bajo el nombre de ísis. Fué
también adorada y su culto se confun-
dió con el de dicha diosa. El medio de
que se valió Mercurio para dar muer-
te á Argos, fué el de adormecerle ta-
ñendo la flauta. Se dice que cuando
lo iba huyendo del tábano que contra
ella envió Juno, pasó junto á su pa-
dre, y con el pie escribió su nombre
en la arena, con lo que se dio á cono-
cer; pero, al irla á coger Inaco, la
ficó el Úbano y se arrojó al mar.
asó á nado todo el Mediterráneo, y
llegó á Egipto, donde Júpiter la vol-
vió á su forma primitiva, y tuvo deella
á Epafo. Los egipcios la erigieron al-
tares y la dedicaron sacrificios, bajo
el nombre de Isit. Júpiter le concedió
la inmortalidad y la casó con Osiris.
Se la ha representado bajo diferentes
formas, conñindiéndolafi^uentemen-
to con Cibeles,
lodama, ó lodamia. Femenino.'
Mitohgia. Sacerdotísa de Minerva,
q^ue penetró una noche en el santua-
no de la diosa, por lo que ésta la pe-
trificó, mostrándola la cabeza de Me-
dusa, jl Otra, madre de Deucalion.
lodhidrato. Masculino. QKMca.
Sal formada por la combinación del
ácido iodhíd neo con .uñábase.
ExiMOLoaÍA. lodkidrico: imicia,
iodhydrate.
lodhidrico. Masculino. QaÍKMs.
Acido compuesto de iodo y de hidró-
geno, por cuya razón se le llama tam-
bién ácido hidriódico.
BnuoLoofA. Iodo é kidr^mo: fran-
cés, iodhydri¡*e.
lódico, ca. Adjetivo. Qutniea. Aci-
do iónico; el segundo de los ácidos
que él iodo produce en combinación
con el oxígeno.
STiMOLOotA. Iodo: francés, icdiq*e,
lodido. Masculino. Q/itímiea. Ctan-
binacion del iodo con un cuerpo me-
nos electro-negativo que él, en la
cual las relaciones atómicas son la»
mismtó que en los ácidos.
ETiMOLoaÍA. Iodo: francés, iodii*.
lodismo. Masculino. Medicina. Ac-
ción mórbida producida por el nao
reiterado del iodo.
lOGL
Iodo. Masculino. Qnfmú». Cuerpo
simple no metálico, de olor fuerte,
que se emplea eu la curación de pape-
ras, obstrucciones y escirros.
ÉTiMOLoaÍA.. Griego íov (io»), vio-
leta; l(i)Si]i; (iódStj; francés, tode.
JieteHa hittincd. — 1. £1 iodo fué
hallado por Courtois en las a^as ma-
dres de los Vareehtt i, principios del
siglo actual, 1811. El lono, de color
azuloeo con brillo metálico, se fiínde
á 107* j esparce, inmediatamente que
se U iñlienta, an vapor de color de
Tioleta, de cuya circunstancia tomó
nombre. (Limid.)
2. En efecto, el griego US)}; signi-
fica: <de color de violeta.»
Iodo-bórico. Masculino. Qirfnü».
Acido que.resulta de la combinación
del ácido iddico T del bórico.
EriiioLoafA. lodo j bfyico: francés,
iodo-horiq%ie,
lodo-clororo. Masculino. Q,vimiai.
Compuesto que resulta de la combi-
nación del iodo ¿ de un ioduro con un
cloruro.
HnMOLOoU. loáci-j elonro: íia,a-
téa, ioio-thlorvre.
udoformo. Masculino. Q,%Ímka.
Cuerpo particular correspondiente al
cloroformo. Los elementos de este
cuerpo están agrupados de tal modo,
que repreeenlarian los del ácido fór-
mico, si el oxígeno de est« ácido se
sostitujera por un equivalente de
iodo.
EriMOLOaÍA. Iodo j fármica: fran-
cés, iodofonu.
lodognosia. Femenino. Eetudio
del iodo.
finuouKiU. Griego t<¿Si]; (iSdSt)^
color de violeta, iodo, j y^ü^i; {giiS-
_ m), conocimiento: francés, Íodogno$e.
lodometria. Femenino. QuimieA.
Método para determinar el peso ó la
diÍBis de la cantidad de iodo conteni-
da en un líquido.
BnuOLoaÍA. Iodo j el griego »¿-
tn», medida: francés, iodotnétrtt.
lodosel. Masculino. Químúa. Nom-
bra de los ioduroB dobles, Ó sea délas
salfls producidas por la Combinación
de un ioduro de metal electro-negati-
vo con un ioduro de metal electro-po-
sitiTO.
ETiHOLoaÍA. Francés iodoiil, de
iaie T ul, sal.
lodotUis. Femenino. Medianm.
DisBtinocion de carnea v fuerzas, pro-
ducida por abuso de iooo.
BriHOLoaía, Iodo j tíiii: francés,
íodopAtAmt.
Ioduro. Masculino. Qk^úw. Com-
binación del iodo con un cuerpo sim-
ple.
BnuoLOofi.. Todo: trances, wdwe.
lofosa. Femenino. Tiempot her^
COI. Nin& que, según algunos mitólo-
gos, filé madre de Deucalion. Otros
dicen que éste ñié hijo de lodamia j
de Júpiter.
loglar. Masculino anticuado. Jo-
ola R. I Anticuado. Músico.
loglsrtft. Femenino anticuado.
Borla, dicho festivo.
loglerfa. Femenino anticuado, lo-
OtAMA.
lOT
logo. Masculino anticuado. Jumo.
Anticuado, Burla.
lograr. Masculino anticuado. Ju-
glar, buriador.
logner. Neutro anticuado. Tener
acto carnal.
loicio. Masculino anticuado. Jui-
cio.
lolcoi 6 lolchoa. Femenino. Mito-
Ugia. Capital de la Tesalia, famosa
Sor haber nacido en ella Jaaon, ^ ba-
erse reunido los príncipes griegos
que fueron á conquistar el vellocino
le oro.
lolu. Masculino. Mitologia. Hijo
de Iñcles, nieto j compañero de Her-
cules, á quien ajudÓ i vencer la hi-
dia de Lerma quemándola con un
hierro candente. Según Diodoro Sícu-
lo, candujo & Oerdefla una colonia de
helenos.
lole. Femenino. Mitohgia. Hija de
Burito, rej de ^calia, amada de Hér-
cules, que la llevó á Trachina, Cuan-
do murió dicho héroe, casó con su
hijo ffylWi.
loUto. Myculino. Mineralogía. Pie-
dra que tiene el color de la violeta.
BriHOLoaÍA. Griego fov (ion), vio-
leta, j XEOo( (UtAot), piedra; francés,
iolitit.
Ion. Masculino. Tittupot heráieoi.
Hijo de Xuto y de Creusa, hija de
£rect«o. Casé con Hélice, de quien
tuvo varios hijos v reinó en el Ática,
que se llamó mucho tiempo /atita, re-
cordando su nombre. Llevó varías co-
lonias al Asia menor, estableciéndo-
las en la Caria, que antes había con-
quistado. Fué el fundador de la raza
jónica, hermano de Aqueo y marido
de Hélice, hija del rej Setino. Begun
Estrabon, reina en el Ática entre
Brecteo II y Cécrops H, y fué quien
dividió en tribus á los atenienses.
Burfpides le representaba como hijo
de Apolo y de Creusa. Según Velevo
Patórculo, bajo la conducta de un lla-
mado Ion, fueron los habitantes del
Ática á colonizar el Asia menor; pero
no fué de esto lo», hijo de Xnto y
marido de Hélice.
lenglerift. Femenino anticuado.
Burla, dicho festivo.
lopu. Masculino. ifitoMa. Prín-
cipe de África, que tocó el laúd duran-
te el feetin que Dido dio á Eneas.
lo-pnaa. Interjección. Grito de
alegria y de invocación, que los anti-
guos repetían en los sacrificios, en los
juegos solemnes, etc.
fóplokos. Masculino. Mitología.
Sobrenombre de Baco.
StiuolcoÍa. Griego ItntXíxoí fí¡)pW-
iot), el que entrelaza violetas, de \w
(ion), violetas, y TtXéxw (pUÍS), yo
tȒo.
lord, Femenino. Mitología eteandi-
nata. La Tierra, mujer de Odin.
lomtda. Femenino anticuado. Jox-
KAtlA.
los. Masculino, geografía ^ _
Nombra que tuvo la isla de Nío, una
de las Spói^des, donde se dice que
murió Homero.
lot. Femenino. Filología. Décima
letra del alfabeto gótico j alemas.
IPSÜ
163
equivalente á una i muy breve, y á
veces á una j'.
loadebnik. Masculino. Hiitoria:
Título de un código ruso, publicado
por el czar Irán I v, en 1650.
Ionios. Masculino. AntülUdada
griegos. Canto en honor de Cores.
Ipecacuana. Femenino. Betániea.
Planta de la América setentrional,
que echa las hojas unidos, opuestas,
mu; prolongadas, lisas j planas; las
flores blancas j pequeñas; las bajas
casi aovadas y tersas, con una celdi-
lla que encierra dos semillas unidas, *
oblongas, planas por dentro y gibosas
por fuera. La raíz de esta planta, que
lleva el mismo nombre ;»el de htj*-
quillo, es emética, tónica, purgante y
sudorífica.
ETiuoLoafx. Brasileño ipeeaewaui,
que quiere decir rait rayada (Poo-
chet): latín técnico, atelepiao aithma-
tieal de Linneo, ipeeaewma de la Isla
de Francia; aselepiat vinatomeuM, de -
Linneo, que es la ipecaetana de los
alemanes, denominada por los france-
ses dompte-venin, doma-veneno, tra-
ducción del latía vincttoxietm, vence-
_ i; catalán, ipeeaevatta; francés,
ipécacuaiaa.
Ipil. Masculino. Árbol de Filipi-
nas, de madera muv dura y correosa,
IpO. Masculino. Veneno actívo que
fluye de algunos árboles del archipié-
lago índico.
Ipocrisls. Femenino anticuado.
HlPOCBBSÍA.
Ipoctono. Masculino. Mitología.
Sobrenombré de Hércules, por haber
destruido los gusanos que rotan las
vides.
ErmoLoafA. Griego Ii«xtíto( (ipoí-
tSnot), de i^ (ip*)> gusano, y xtíiwo
(ktéwS), yo mató: francés, IpoeUme.
Ipomea. Femenino. Botánica. Plan-
ta canoIvuHceea.
BTiuoLoaÍA. Francés, ipomée.
Ipso facto. Locución puramente
latina, usada en castellano, que signi-
fica inmediatamente, en el acto, y tam-
bién por el mismo hecho.
Etiuolosía. Latín ipto, ablativo de
ipse, &. mismo, y facto, ablativo de
jaeHa, hecho; «por el mismo hecho;»
francés y catatan, ^so facto.
Ipso jure. Locución latina usada
en A foro para denotar que una cosa
no necesita declaración del juez, pues
consta por la misma ley.
EriHOioafA. Ipto y jwre, ablativos
de ipte y j*$, j*rit, derecho; «por el
mismo derecho.» — <Modo adverbial,
que equivale por el mismo derecbo,
sin necesitar de nueva declaración. Es
voz puramente latina, pero muy usa-
da.» (Academia, DiccioMño de17í6.)
— (Aunque el delito sea de tal cali-
dad que imponga la pena ipto J9re.>
(Recopilación, liíro V, tÍí*lo 10, Uy i .')
Ipsidices (luAoENxs). Anligteda-
ie». Medallones 6 láminas de metal,
en forma de hombres y mujeres, que
los magos usaban en los sacriflcios
amatónos,
Etimoloqía. Latin ipu, él mismo,
é illea, ilUei», ave de reclamo, atraO'
tiro, haUgo: francés, ipnlüat.
Digitized by
Cjoogle
184
m
m
IBAC
Ir, Nflotro, Andar 6 morena de un
Ittgsr bácift otro. Se usa también como
recíproco. | Estar 6 ser. | Caminar de
acá para alU. I ¿postar, j así se dice:
TAN cien doblones & que sucedió tal
cosa. II Consistir, depender; ^ aa( se
dice: en eso TA ¿ le va la vida iS ta
honra i Fulano. | Importar , intere-
sar; j as! se dice: nada me ta en ello.
II Distin^irse, diferenciarle nna per-
sona 6 eoea de otra; ; así se dice: lo
que Ta del padre al hijo. [ Se osa para
denotar hacia ddnde se dirige un ca-
'mino; ; así se dice: este camino ta i
tal parte. | Seguir alguna carrera; j
asi se dice; ir por la iglesia, por la
milicia, etc. | Obrar, proceder, y De-
clinarse, 6 conjugarse algún nombre
6 Tsrbo por otro. | En Tarios juegos
de naipes, KNTftAB. | Junto con los ge-
rundios de algunos verbos denota la
acción de ellos t da & entender la ac-
tual ejecución ae lo que dichos verbos
significan; verbi gracia: tamos Cami-
NAiTDO; 6 qne la acción empieza i ve-
rificaree; como ta anochbcibndo, esto
es, principia í anochecer. | Junto con
algunas TOces, signififa el modo de ib;
como la & pié, á caballo, í gusto, bien
6 mal. y Junto con el participio pasivo
de los verbos activos, signiuca pade-
cer su acción, y con el de los rbcípro-
Gos, ejecutarla; ; así se dice: m vendi-
do, IR atenido. ¡ Junto con la preposi-
ción i y slgun infinitivo, significa
disponerse para U acción del verbo
con que se junta; por ejemplo: vot &
salir; vamos á almorzar, y Jnnto con
la preposición CM vale t«aer 6 llevar
lo que el nombre significa; ^ así se
dice: ir con tiento, con miedo, con
cuidado, y Junto con la pre{MBÍcion
contra, vale perseguir, y también sen-
tir y pensar io contrario de lo que sig^
nifica el nombre i que se aplica; como:
IR contra la corriente, contra la (^i'
nion de alguno. I Recfproco. Itlorirse
6 estarse muriendo, j Salirse algún lí-
quido insensiblemente del vaso 6 cosa
' en donde está. Aplícase también al
mismo vaso 6 cosa que lo contiene; y
asi se dice: ese vaso, esa fuente se va.
I Desliíaise, perder el nivel; t asi se
dice: iBsa los pies, por resbalar; ibsb
Ib pared, por amenaiar mina. ¡ Gas-
tarse, consumirse ó perderse alguna
cosa, II Desgarrarse 6 romperse s^gu-
natela, y también euTejecerse. y Ven
tosear 6 hacer alguno sus necesidades
sin señtír. I adblantb. Frase. No de-
tenerse, proseguir en lo que se va di-
ciendo á tratando. | u. Joruak. Frase
familiar con que se denota que alc;uno
se ha remozado 6 ha convalecido. |
Allí. 8B Va. Véase AllL. y AixX ta
ESO, ó A1,LÁ VA LO QUE ES. || VéaSB
Allí, i Ir alto. Frase. Se dice de los
ríos 6 arrojos cuando van muj creci-
dos. I B|BN 6 MAL. Frase, Bailarse en
buea ó mal estado alguna cosa, j con
ALOUNO. Frase. Ser de su opinión ó
dictamen; convenir con ál. y Estar de
sa parte d á su favor, y IrXsb LO 'ama-
do TQUBDAEX LO DESCOLORADO. Befntn
con que se da á entender que, pasado
el deleite que causa alguna pasión
desordenada, queda b<í1o el desorédítQ, ¡
der.
el deshonor 6 la vergaeuza. | Ib pa- ' porque como el verbo {xir si solo hace
SANDO. Frase con que se significa que relación determinadamente al parajs
alguno se mantiene en el mi^^mo esta^ j en que me hallo, explico completa-
do en drdená su salud ó conTenieacia,< mente que le dejo, a ue me ausento;
sin especial adelantamiento ó mejoría. I pero no la hago igualmente compl»-
ll LEJOS ó MUY LEJOS. Ffase metafóri- ¡ ta si digo solamente: yo vo;, pues
ca. Estar muy distante de lo que ee falta saber adunde, porque el verbo no
dice, se hace 6 se quiere dar á enten- lo determina por sí solo. (Huerta.)
j._ iT ü »-/í_: A.rtíeulo tegwtJc.—^lK, irse. Ir ta
moverse de un lugar para otro deter-
minado: poner el cuerpo en moTÍ'
miento con cierta dirección fija. Irtt
es simplemente ausentarse. Ndtase
esta diferencia en los ejemplos siguien-
tes: ¿dtíode hau ido los que seyWtm?
Se /«/ de la casa para ir i la iglesia.
Me Toy, y puede que vaya á paseo.
(Mora.)
Ira. Femenino. I^ion del alma,
que mueve i indignación y enojo. |
Apetito 6 deseo de injusta venganza;
es uno de los siete pecados capilales.
II Apetito 6 deseo de venganza, según
drden de justicia, y Het&fora. La fu-
ria 6 violencia de los elementos. {|
Plural. La repetición de actos de safia,
encono, venganza. | ¡de DiosI Expre-
sión de que se usa para manifestú- la
extrafieza que causa alguna cosa, á la
demasfa de ella, espenalmente cuan-
do se teme produzca sus malos efec-
tos contra nosotros. | Ira de hbbma-
Mos, IBA de diablos. Befran que da
i entender que son macho peores los
efectos de la ira cnando es entre per-
sonas que, por el parentesco ú otros
motiTos, deben tener más unión y
amistad, y A ira de Dios ho bat ca-
sa PiTKRTE. Reñan con que se da á
entender que al poder de Dios no haj
cosa que resista, y De ira del seSor
T DE ALBOROTO DEL PUEBLO TE LIBRE
Dios, Befran que denota cuan temi-
ble ee el enojo y la Tiolencia en los
poderosos y una conmoción popular.
|[ Dbscaboar LA IRA EN ALOUNO. Fraso
Desfogarla, y Llenarse de ira. Fra-
se. Enfadarse ó irritarse mucho.
EnMOLoeÍA. Sanscriio ^b nT
(tri) 6 iftff, aborrecer, envidiar; fnit,
aborrecimiento, celera; griego, £pK
(érii), contienda; latin, ira; ^ncés i
inglés, 4ri; ruso, iarotf; italíanOi pro-
venzal y catalán, ira.
Incoba. Femenino. Satánica. Ár-
bol de las islas occidentales, de ho-
jas parecidas á las de la'higuera, de
Sores amarillas y aromáticas, y de
fruta parecida á la pera.
Irtcnndamente. Adverbio de mo-
do. Con iracundia.
Etimología. Iraanuia y el sufijo ad-
verbial mmU: italiano, iracomlameiUe;
latin, iracbídi.
Irftcmidia. Femenino. Propensión
á la ira.
ETiifOLoaÍA. Latín ü-aemuíU; italia-
lo, iraconditt; catalán, irad'uiia.—
Por lo regular se toma lo mismo que
ira; y añade el ser con exceso, 6 ser el
hábito vicioso de quien fácilmente ae
deja llevar de la ira. Es voz puramen-
te latina.» (Academia, Diediurit
de 17Í6.)—fíl[ncho va de la ira á la
iracundia; porque la ira nace de la
ocasión, y la iraevulia, de mala oon-
I Irse muriendo. Frase metafíirí'
Ir 6 caminar muy despaeii ,
jro 6 lentitud, y pob alto. Fra-
se. En el juego de trucos y billar
cuando uno hace saltar fuera su bola
por encima de la tablilla, con lo cual
se pierden rayas. | awuna OOSa. Fra-
se metafórica. No entenderla 6 no ad-
vertirla, y LOS OJOS TRAS ALODNA PER-
SOMA Ó CO0A. Frase. Quererla, desear-
la con extremo, y sobre alODna cosa.
Frase. Seguir algún negocio sin per-
derlo de vista, y Ib y vbhib. Frase.
Insistir en alguna cosa, revolviéndola
continuamente en la imaginación, y
así se dice; ai da usted en ib y TKHIB
en eso, perderá el juicio, y A ORAN iB,
AL Más iB. Expresión anticuada. A
TODO COBBIB. y Nj ta NI TIENB. Bx-
firesion familiar con que se explica
a irresolución de alguna persona. ||
jQuiÉN TA? 6 iVJiíti TA ALLÁ? Expre-
sión de que se usa regularmente por
la noche cuando se descubra algún
bulto 6 se siente algún ruido j no se
ve quién lo causa, y Sin irle ni vr-
NiRLB. Expresión de que se usa para
dar á entender que no le importa á al-
guno aquello de que se trata, y Por
DONDE fueres Ó DONDE FUERES, HAZ
COMO TiBBES. Refrán que advierte que
debe cada uno acomodarse á los usos
Í estilos del país donde se halla. ||
AMTO SE LB DA POB LO QUE VA COMO
POB LO QUE TIENE. Frasc cou que se da
á entender que í alguno no le impor-
ta nada lo que sucede. | Vaya. Usado
como interjección, sirve para expresar
algún enfado, y también para apro-
bar alguna cosa^ y para excitar ó con-
tener; y asi se dice: |vata1 deje usted
eso; [VAYA, vayaI despache usted, etc.
II Estar ido. Frase familiar. Estar
idelado 6 profundamente distraído,
BriHOLoofA. Griego íi» (tíS), yo voy;
latin, «0, in; italiano, irt; francés y
catalán, ir.
Ie. Del latin eo, ii, irt, ivi, ittm,
que signiflca ir, andar. El verbo sim-
ple irt se junta con casi todos los
prefijos faj, ad, amé,
t*ttr, oi, f«r,/hnu, eic.), y da lugar
á un gran número de compuestos.
(MONLAU.)
Sinonimia. Artlc*lo- primero.— \r,
IBSB. Bstos dos verbos no pueden
usarse indistintamente, porque irte
tiene ta fuerza de ansentsrse sin rela-
ción al paraje á que se va, sino sólo al
que se deja: é ir, por el contrario, no
hace relación al que se deja, sino á
aquel adonde se va.
Ha resuelto irte de Madrid, puede
> saber adonde irá, 6 qué camino
elegirá; y no se dirá en este caso: ha
resuelto ir de Madrid, sin determinar
precisamente el paraje adonde va, 6
destino que lleva. Y así cuando digo:
me Toy, formo una frase completa,
Digitized by
Laoogle
IRAL
dimn.» (QuRVkSi.,- ^píttelai faañiüh
rét.)
Iracondo, da. Adjetívo. El que -.
propenso á la ira. | Poética. Aplíca-
se á los elementos, cuando están de-
masiadamente alterados j enfureci-
dos.
BnuúUKifA. Iraam^: latín, ira-
eSítdiu; italiano, iraeoitdo, iraeontüoto;
catal&B, trooMuÍ!), «.
. Indé. Masculino. Decreto impe-
rial en Turquía.
BroiOLoaiA. Pronunciación turca
del irabe irSda, {V^ltt)) noluntad,
deseo; francés, irad¿.
Irado, da. Adjetivo anticuado. BaK'
DiDO. J T PAOftDO. Expresión que se
baila en donaciones antiguas de los
Tejes, de la cual se usaba al tíempo
de nombrar lo que se reservaban
los lugares donados. Entre , estas
servas, una era que el rej babía de
poder entrar en los tales lugares siem'
pre que quisiese, ibado r pagado^
esto es, airado 6 apaciguado, de guer-
ra d de paz.
ETiifOLOolA. Airado. Es una bri-
llantísima interpretación.
Irak. (BajoTatin.) Masculino. Yi-
drio de Irak. J| Vaso 6 redoma de la
misma matena.
ErmoLoaÍA. Árabe (J>]f: l'trSil),
adjetivo relativo del nombre propio
'Irak, provincia de la Babilonia de
los antiguos, en donde se hbricaba
un vidrio semejante al cristal, llama-
do eíowfrto 'tVaü^JiyJt ^L^M,
Stíeña kiitoriea. — El latín de la
Edad Media nos ofrece muchas jr va-
riadas formas del radical árabe.
1. Inká. «Vasos ritríoe, eouza
Íix)'aza.)inke.> (Btpaüa Sagrada, LX,
2. Iragítm. <Et concham tnwo».»
(íbid, XZXVI. página 50.)
3. Inchas. <Bt tres fialas qnas di-
ennt rotomas iracha$:> «que llaman
redomas Áf¡ Irak.* (Ihid.)
4. ÁagraÜt. «Vasa ritría: co:
étyniit IL* iYt?m, CrMes de la dr-
áináen* Bmtto, V, 424.)
Iraiba. Masculino. Palmera del
Brasil, cuva medula es comestible.
Irala {Domingo Martínez de). Ca-
pitán español, uno de los conquistado-
res de la América meridional. Nacid
en 1486; ibrmd parte de la expedición
de Mendoza en 1534; contribuye al
descubrimiento de los países que riega
el río de la Plata; sucedió en el go-
bierno de Buenos-Aires i Juan de
Ajólas, y luágo, á Alvaro N^nfiez Ca-
beza de Vaca, j mnriiS en 1557,
Irala Yoio (Matías ANTomoJ.
Pintor y grabador eepafiol, que naci<5
en 1680 j mmi6 en 1753. Tomó el
bábito en el convento de la Victoria
de Madrid, j siguió practicando __
arte, en el que formó algunos buenos
discípulos. Entre sus cuadros más no-
tabirá se distinguen: to» Franeitco dt
J'a*ia dUlribiigMdo pluiut m«diei*alet
HotpobrtM; lauto Tomát dt Aq%imo,
que existe en Alcalá de Henares, y
gran número de dibajn y grabados
IBtA.
que se conservan en el museo de Ma-
drH.
Iranie. Becíproco anticuado.
AlBASSB.
Irascencia. Femenino anticuado.
Ikacundia.
Irascibilidad. Femenino. Propen-
sión á la ira.
Etiuolooía. 7riuctd/«.' italiano, iriu-
cibiUÜ; irancés, irateí^Utí.
Iraacibls. Adjetivo, Lo pertene-
ciente i la iia. I El que es propenso á
irritarse.
Etiuolosía, Ira: latín, irtui¡lf>ilit¡
italiano, iratúbiU; francés y catalán,
irateihU.
Ireoarca, Masculino. Entre los ro-
manos, se llamaba así el magistrado
destinado á cuidar de la quietud y
tranquilidad del pueblo. \ Sittona
Í riega. Oficial encaramado de mantener
a. tranquilidad púbfica en las provin-
cias del imperio griego.
EruiOLOaÍA. Griego elpT)vápx>¡<: (lirS-
nárehtt); de eirha, paz, y arcAri»,
mandar: latín, irSnSTeha; ñ-ancés;
ir¿Karq%i. El griego tiene también la
forma «Ipijvap^oi; [eirinarehoi .)
Irene. Femenino. Nombre griego
de mujer.
EriMOLoafA. Griego EEpijvj) (Biri-
ní), Irene y paz; latm posterior í la
época de Augusto, Irene; francés, Ire-
ne; catalán, Irena.
i. Irene. Del griego eirSnl, paz,
tranquilidad. Nomore propio de mu-
jer, como Ireneo (pacifico) ra nombre
propio de hombre. De ahí también
irentarea, como quien dice, jefe de los
paei_ficadoret; entre Imi antiguos grie-
fos y romanos, juez de mc; magistra-
D destinado á cuidar ¿e la dm, de la
equidad y tranquilidad del pi
(MONLAU.)
2. Irene. Femenina. Planeta te-
lescópico, deecubiertoen 1851.
' Etiuolosía. Irene i: francés Irin».
- Irénico, ca. Adjetivo. Bitloria eele-
tiáttiea. Libros ieínicob. Libros des-
tinados á calmar las discordias entre
las opiniones cristianas de los prime-
ros siglos.
Itiarte. (Iqmacio). Pintor español,
que nació en Azcoifaa en 1620y mu-
rió en 1685. Fué discípulo de ^rrera
el viejo; se distinguió como paisajista,
mereciendo grandes elogios de Muri-
lio, y fué uno de los fundadores v pri-
mer secretario de la Academia ¿e Se-
villa, en cuya ciudad murió. En el
museo del Prado existen algunos paisa-
jes suyos.
Iriarte (Don TouÍb). Siguiendo
las huellas de la del Sr. Fernandez
Navarrete y otros notables críticos,
vamos á fnzar la biograña de este
erudito literato, que debe á sus céle-
bres fábnla* Uterariat un nombre ver-
daderamente universal. Nació el se-
ñor Ibiastb en la rilla de Orotava
(Tenerife), el 18 de Setiembre del750.
Sus padres fueron Don Bernardo de
Iriarte V doña Bárbara de las Nieves
Hernández de Oropesa. A los 10
años comenzó i. estudiar la lengua la-
tina bajo la dirección de su hermano,
Fray Jaan Tomáa de Ibubts, de la
miA
165
i pueblo.
orden de Predicadores, haciendo ta-
les adelantos que, á instancias de su
tío Don Juan de Ibi&bte. biblioteca-
rio del rey, salió para Madrid á prin-
cipios de 1764, despidiéndose de su
patria con unos dísticos latinos, que
nadie creyó pudiesen ser de un joven
de tan corta edad. Continuó en Ma-
drid su educación su tío Don Juan de
Ibiabtk, á cuyo lado estudió latini-
dad, Iiumanidades, matemáticas, geo-
grafía, historia, física, y las lenguas
inglesa, francesa é italiana. A los sie-
te años de enseñanza, y después de la
muerte de su tío, se ocupó de la cor-
rección é impresión de la gramática
latina (1771), y de las demás obras
que publicó hasta 1776. Tuvo Iriabtb
siempre gran afición á la música, y
ya en Canarias tocaba varios instru-
mentos; pero en Madrid se perfeccio-
nó con las lecciones de su amigo y
maestro Don Antonio Bodriguez de
Hita. Su mucho amor á la poesía le
hizo escribir, cuando apenas conta-
ba 18 años, la comedia Macer fw ia-
eewKt, que imprimió en 1770 con el
anagrama de Don Tirio Imarela, tra-
duciendo lu%o del francés, para los
teatros de los sitios reales, las come-
dias: SI Filétofo casado, £a Steoceta,
La Tragedia, Si Huérfano de la Chi-
na y otras, amén de algunos dramas
originales, ocupándose en estos trá-
balos hasta 17^. En la colección que
Euolicó de sus obras, dejó de incluir
is comedias: SI JÜAlgattador, La Se-
eoeeia, SI mal hombre, SI Aprentivo,
La Pnpila juiciosa y SI Mercader de
Sntima. Por fallecimiento de su tío
Don Juan de Ibiaktb, le sucedió en
L771 en el empleo de oficial traductor
de la primera secretaria de Estado,
cargo en el que le había suplido du-
ranta sus enfermedades, asistiendo
con el marqués de tos Llanos á las se-
cretarías del Perú y de la Cámara de
Aragón. Por este tiempo (1772) tuvo
la comisión de componer SI Merenri*
hittírioo y político, que mejoró mucho,
y tradujo de orden superior varios
apéndices ¡para una obra en defensa
de Palafox, escribiendo los versos la-
tinos y castellanos al nacimiento del
infante, é institución dé la orden de
Carlos III. Por entonces escribid su
notable obra Lot Literalot en cnM-etma,
y varias poesías sueltas, y ak^nas
epístolas á su amigo Don José Cadal-
so. En 1776 ae le nombró archivero
del Supremo Consejo de la Guerra, y
al afto siguiente publicó la traducción
del Arte poética de Boraeio: Sedaño, el
colector del Parnaio S^añol, la criti-
có duramente, contestándole IRiabtb
con el conocido diálogo: Donde loe i»-
man las dan, en 177». A principios
del año 1780, Ibiartb, dice otro de sus
biógrafos, se propuso que la música
no careciese de un libro lleno de pr»-
ceptos, como ya contaban la poesía y
la pintura, y escribió su famoso poe-
ma La'Mwea, obra muy apreciabla
por las ideas y acertados consejos que
encierra, por más que no cuente con
una de las condiciones esenciales del
poema, que es la inspiración poética,
Digitized by Vj OOQ IC
16«
IKUl
efecto quix¿8 de Ib mixima de Ibuktb
ds que /m tertoi dtbian ter ^iñUt, *a-
tuníei y eai*iHo$ de arltfiewMo ornato.
Entre los conTÍdados i la lectura de
•stA poema ae hallaba el satírico é in>
exorable Huerta, el autagouiata de
IsusTB en todo, j al comenzar esté
verBo:
■Lh manrillM de aqiMl trie euila,>
ie levanttj Huerta y Bbaiidon<5 la sala
diciendo: que ni aquel era venio, ni el
autor, poeta. Cierto que el citado ver^
80 no es bueno; pero no lo ee manos
que Ibiaktb devom¿ á Huerta bu crí-
tica de un modo cruel, c(»bo réremos
mis adelante. En 1782 publicd sus
célebres Fibulái Utírartat, que fueron
criticadas en El Atno tntáiio, de For-
ner, al que contestó Ikiábtb con su
ftmosa Batirá: I*arA catoi Uda$, ntlt»
tener loe maatrot ojldalet, Kstósiuta
de Virsilio, quiso ensaj^rse en nn
poema ¿pico, j eli^ó la conquista de
Méjico; pero conociendo laa grandes
dificultades que el asunto o&ecía, le
sustituyó por la traducción de l&Énei-
da^ de que publicó cuatro libros. Por
orden del ilustre conde de Florida-
blanca, escribió las Lteñona inttmc-
tivat eebre la merát, la Mtíoria y la^to-
-grafia, para instrucción de los niños
de las escuelas. En 1787 publicó la
colección de sus obras en seis tomos,
que después de su muerte se ha reim-
preso en ocbo, añadiendo en loe dos
últimos muchas obras inéditas. Kn
dicha colección inclujó La Seforita
mal criada, Bl Señorito minado y SI
Din de aentet, comedias que compuso
en distintaa épocas. Hallándose en
Andalucía (1790J i restablecerse de
sus males, escribió el monólogo Oit^
man el Sueno, j en SlCorretpontal del
eomaor publicó una pitira en latín ma-
carrónico contra elinsl g^usto de nues-
tras escuelas. Tradujo con gran pure-
za y exquisita gracia Eí JVWw A>íw-
eon, de Campe, de cuja obra se han
hecho multitud de ediciones. La TÍda
sedentAria que hacía, agravó su pade-
cimiento de gota, de cujas resultas
murió en 17 de Setiembre de 1791,
siendo enterrado al siguiente dia en
la parroquia de san Juan, de Madrid.
«Poeta de escaso mimen— dice el ee-
sor Oil y Zarate— pobre versificador;
poro literato de vasta erudición y pro-
fundos conocimientos. Sn posición so-
cial, BU ameno trato y extensas rela-
ciones, le dieron gran fama y le hi-
cieron tener en la literatura un influjo
funesto, pues su ejemplo acreditó el
proBaismo en la poesía, defecto que
cnndióde un modo asombroso. Ibiabtb,
sin embargo, á la manera de Huerta,
logró publicar una obra que asegura
su fama. Laefib%lat Uterariae son un
monumento que nunca perecerá; aco-
modábase mu este género á la índole
de su talento- y á su manera de versi-
ficar; hay en estas composiciones grar
eia, viveza, naturalidad, y hasta los
versas son mejores que en sus demás
obras. Al escribirlas, iRiAitTKse mostró
una vez en su vida lo que no era. poe-
ta » Nuestro gran Quintana, contes-
tando á cierto articulo publicado por
mu.
Mr. O... mi\a.Dáe$daJilotifie*,i¡aa\^
las fábulas de IbiArtb, dice: — «Mire
usted , señor sentenciador , aunque
Ibiartb, como ^bulista, está á una
distanña inmensa de Lafontaine, tíe-
ne, sin embargo, dot«s muy aprecia-
bles para que nadie se permita nablar
de él con esB severidad desdeñosa.
Invención ingeniosa las más veces,
oportunidad en las aplicaciones, nar-
ración deapejada , lenguaje claro y
puro. Es cierto que carece de la sen-
cillez y del talento descriptivo, que
distinguen al fisopo francés; pero el
carácter burlón y chistoso que ma-
nifiesta en estas composiciones, la
viveza y propiedad de su diálogo, in-
teresan y agradan generalmente, ha-
llándose tan léjoB del vicio de la in-
snlsex, que acaso da en el extremo
resto de excesiva discreción
&1bo que todaa las fábulas de
Ibiabtb hayan ñdo escritas con el ob-
jeto de zaherir á tos escritprea de
quienes el auter estaba quejoso; pues,
aunque algunas de ellas puedan tenar
aplicación á sus querellas literarias,
la mayor parte descabren la intención
general de dar consejos i, los literatos
principiantes, bajo la forma de apólo-
gos. Nosotros prescindimos de si este
es 6 no uu' defecto tan esencial como
el diarista pretende; pero es incontes-
table que las Fibnlae ¡iíerariae de
Ibiabtb so han dejado por eso de oor^
rer en boca de loa literatos, y de loe
que no lo son; que se aprenden con
facilidad por los muchachos á quienes
se dan á estudiar; que muchas de sus
expresiones se han hecho proverbia-
les, y que ae repiten con Secuencia
las ediciones que se hacen de ellas.
¿Pueden acaso los franceses decir otro
tanto de sus fabulistas posteriores á
Lafontaine?* Para concluir, copiare-
mos las frases del célebre literato
francés Floriaur que debió gran parte
ds su reputación a las imitaciones que
hizo de nuestra literatura, si cual
dice á esto {wopósito:— *To debo mu-
cho á Ibiartb, poeta muy estimable
para mí, de quien he tomado mis me-
jores apólDg0B.> No queremos dar por
terminado nuestro trabajo, sin coputr
la famqsa posdata de una interesante
carta de Ibiabtb, fechada en Madrid
el 27 de Marzo de 1787, en la cual va
devuelto el golpe á Huerta, de que
hablamos anteriormente, y sin copiar
el retrato que de este literato haoe el
erudito escritor Sr. Ochoa: — '«Huerta
fné enemigo de todos los literatos de
su tíempo, y no perdonó ni aun i los
antigsos. Con todos mantenía polé-
micas y á todos oritícaba : era tan ori-
ginal en sus costumbres como en sus
ideas literarias: empeñado á toda cos-
ta en llevar adelante su proyecto de
reforma literaria, se creó una escuela
nueva, cuyo lema era MtioÑo/ümo, y
no había quien pudiese nacerle com-
firender y admirar las mejoras y ade-
autos de las demás naciones, Era esta
idea una especie de caballerismo en
él, y le poseía de tol modo, que al
mejor de sus amigos ridiculizaba
siemprs que directa 6 indireetamente
despreciaba 6 ajaba i sos pretendidos
ídolos literarios. Por este causa For-
ner, Ibiabtb. Jovellanos, y todos los
literatos del siglo pasado, nos han
dejado escritos romances é invectivaB
contra él y sus doctrinas, criticándo-
le: unos, de pedante; otros, de loco;
loa más, de intrateble é incoiregible,
á pesar de no negarle ingenio y acun-
dia.t— Hé aquí uiora la carte de Ibiab-
tb:—(Ya sabrá usted que murió el po-
bre Huerta, y que ha dejado vacante
una silla en el Parnaso y una jaula en
Zaragoza. He sentido su pronta muer-
te, por su persona, á quien nunca
tuve odio, sin embaigo de que hizo
todo lo posible por perder cuantos
amigos tenía; y yo, uno de ellos; pero
en cuanto autor, creo (y entre nóe sea
dicho!, que el buen gusto nada ha
perdido. Ahora me ocurre el modo de
reducir ¿un epiteño en verso el pen-
samiento que apunto arriba; pero no
diga usted anadie que es mió, porque
no quiero meterme con los muertos:
fDe juicio, el, m&a no de ÍDg«iiio ttemo,
A<[uí Uaerta ei aadaí descauío goia;
Deja no puetto vacante en et PaitMao
Y uuA jaula vacia en Zaragoza. >
Iridáceo, cea. Adjetivo. Ibídbo.
Iridación. Femenino. Mineralogia,
Propiedad de ciertos minerales qua
produce an el órgano de la vista la
unpresion de loe colores del fris.
• Ktdioloqía^ Irídeo: franeéa, irita-
tion.
Irideas. Femenino plural. Botim-
ea. Familia de plantas cayo tipo ee el
iris.
EnHOLOQÍA. Irideo: ÍIaxL1^é^^, iriddet.
IridAotoBaia. Femenino. Cimgi*.
Escisión de una parte del iris.
BTiuoLoaíA. írit 2 y el griego
iiccet*.)! (ektomi), esciBÍon: de eü, fuera,
y tontí, saccioa: francés, iridedomie.
Irídactómico, ca. AdjetÍTO. Con-
cerniente á la irideotomía.
Xrídeo, dea. Adjetivo- Sotá^^ic*.
Parecido al iris. | Femenino. Géaaro
de algas.
BruioLoaÍA. írit 2: latín, irlmni.
Iríd» aalvige. Femenino. EFtimao.
IñdMGiBDte. Adjetiva. Que refleja
los colores del iris.
ETiHOLOofA. jrü 1: franoéfl, iridtt^
eent.
Iridico, ca. AdjetÍTO. Q;nímica.
Epíteto de óxido del iridio y de las
sales que produce,
KtiuOLOaí A . Iridio: francés, iri~
dimu.
Iridio. Masculino. Qfiimiea., Cuer-
po simple que pertenece á la quinta
sección de mételes.
Etiuolooía. Latin técnico trú&w,
metal descubierto en 1803, uno ds loa
cuerpos simples, forma de irie, por-
que las disoluciones del ibidio prs'-
senten todos los colores de aquel ma—
téoro.
Iridipenae. Adjetivo. Omital^i».
Que tíena alas erizadas.
Btimolosía. jrú i, y el latin pe»~
na, ala, pluma: francés, iridiptnne',
Iri^tis. Femenino. Mtdtcin*. In-
flamación del iris.
SraioLoaU. Veo^l« Mbtid«j ,
..■igitizecl b
Veoabl« Mbtid«, ,del
dbTLiOOgrc
ÍBIS
Istia irldig, ^«nitíTO Ae irit, y el su-
fijo rñflgo ttu, inflamación.
Indocele. Femenino. Cim^. Her-
nia del iris, i traT^ de una llaga 6
de nna ¿ken de la c¿niea.
EnuOLOofÁ. írit, membrana, j
k/Ü, tumor: francés, iridoeiU.
Irido-colóboraa. Femenino. Cfmh-
gi». Escisión del frís.
ErufOLoaÍA. írü, membrana, y h>-
tíhdma (xiAd&ütia}, mutilación: uan-
eés, iriaocolcbomt.
bidodidlis. Femenino. Cingia.
Desprendimiento de una parte del
iris, para producir una papila arti-
ficial.
BtimolouÍa. írii, membrana, j
dtátviú [itiXotnií), separación; francés,
tñttUkftt.
IridoptósiB. Femenino. Cin^ia.
Procidencia del iris.
BTiuoLoaÍA. jtrÍM, membrana, j
pfítit, caida: francés, iridoptot».
Irídosmini. Femenino. Miiuralo-
gi». Lím natural del iridio y del os-
mio, llamado también iridio nativo.
BtimolooIa. Iridia j oimio: fréneos,
IridAacopo. Uasculino. Ctrugia.
Instrumento formado de una concha
opaca coa una pequeña perforación j
destinado al examen del interior del
ojo.
BnuoLoaÍA. ín$, membrana, y el
niego (ib;wfa, examinar; franca, irí-
Indosó, M. AdjetiTo. Isísico,
' Iridotomfa. Femenino. CinigUi.
Incisión del iris para practicar una
pupila artificial.
ÉriMOLoafA. Irit, membrana, y to-
«7, sección; francés, triá^lomit.
Iríiia. Femenino. Q^Umiea. Cuerpo
que se separa en criatalea del agua
oestilada de la raíz de -rioleta.
EnuoLoaÍA. Irina: francés, iriiu.
Zríiigio. Kasculino. Nombre dado
al cardo corredor.
Irino, na. Adjetiro. Ftmwiá. ^
teto de un ungáento en que entra el
iris.
BriHOLOatA. Jrit, planta.
1. iri*. Femenino. J/iftafe^. Hija
del centauro Taumes y de Eleetra,
^ue faé^ mensajera de los dioses; par-
ticularmente, de Juno, j eouTertida
en arm-irit. No ha; estatua alguna
que la represente; pero en los vasos y
bajos reiteres se la figura con tánica
larga, cabello sujeto por una banda,
alas en Jos hombros y el caduceo y
nna cesta de fmUtt por atributos.
BnHOLOOÍA.. Griego 'Ipic (írü), la-
tín, Irii, Irídií; fnneéa y catalán,
Iris.
Ibis, iricis: del griego «trjF, jo ha>
blo, ya anuncio. Nombre propio déla
mensajera de los dioses, aplicado su-
eesivamente al arco celeste que llama-
mos areo-iri», i, una piedra preciosa,
& nna especie de ptutts, etc. (Ifoif-
LAU.)
2. liú. ICasculino. ¡fetetroUfta.
An» celeste de Varios colores que se
' Te en las nubes. | Piedra preciosa,
ÓPU.0 NOBLs. I AnaUmia. Círculo de
varios colorea que se Te inmediato á |
IRLA.
la pupila del ojo. \ líeUfora. El míe
pone paz entre los que estin dis-
cordes.
ETutOLoaÍA. írit 1.
3. Iris. Itaseulino. Botámea. Gé-
nero de plantas que tiene por tipo la
iamilia de las indeas y eujas espe-
cies dan unas raíces útiles. | íais ds
LOS PANTANOS, 6 ÍKI8 AUABILLO QB LOS
pantanos; ÍKis pskudo-acobus, de
Linneo, cnyaB aemillas tostadas se
emplean para dar aroma al café de
acliicorias. | fais db Alemania (Íkis
gemáKica, de Linneo); cultírado en
los jardines, como planta de adorno
por sus hermosas flores azules, | Pb-
fiDBfio fus; iKis puinLA de Linneo. ||
BI8 DB Flobbncia; Iris plobbntina,
de Linneo. I Polvos de Ibis. Polvos
de olor; de la raíz de dicha^lanta. W
VxBDfl ÍBIS. Color delicadísimo que,
formando un hermoso verde, tiene
empleo útil en la miniatura ;
aguada.
BmiOLoaÍA. Irit 2, por semejania
de color: francés, irit. — «Planta que
E reduce sus hojas muj parecidas 6
\B del gladiolo, aunque más anchas
; más viciosas. Produce las flores en
diversas partes del tallo, distantes
igualmente unas de obits, y de diver-
sos colores. La raíz es nudosa, maci-
za y de muy grato olor. Didsele este
nombre por la diversidad del color de
BUS flores, que son semejantes i las
del areo-ifit. En esta acepción es sus-
tantivo femenino.» (Academia, DÍC'
eimtario de i726r) — «La íit'f, ' llama-
da en nuestro vulgar castellano lirio
eárdeno, produce Tas hojas semejantes
i las del gladiolo.* (Laquma, Soire
DiMeiriáa, Ubrt I, e^tmh 1.")
IrÍMcioii. Femenino. Aspecto que
presentan varios cuerpos matiíaoos
de distintos colores.
ExiuoLOofA. Ir%tar¿
IríMdo, da. Adjetivo. Que presen-
ta los colores del iris.
Etimolooía. Irutr: francés, irii¿.
Irisar. Activo. Comunicar los colo-
res del iris. (Cadallxbo.)
BnwoLoeÍA. Irit h francés.
Irisar 6 irisar. Activo. ¡ívuralo-
gía. Despedir destellos de luz
colores del arco-iris.
Iritis. Femenino. Iridítis.
Irianda. Femenino. Cierto tejido
I lana y algodón, que tomó este
nombre por haber venido de Irlanda..,
Tela fina de lino que viene de esta
isla.
Irlanda. Femenino. Oéo^fía.
Grande isla de la Europa occidental,
enclavada en el Océano Atlántico, al
Oeste de la Gran Bretafta, con la cual
forma el Reino-Unido del mismo nom-
bre. 1
1. /Situaeim y ítoiAf.— Se halla
eomprendidaentre los51°26'-SS°2$ de
latitud setentoional j loe 7" 35 '-12° 40'
de longitud occidental del meridiano
de Pans, y limitada: al Norte, por el
mar de Iblahda; al Sur, por el canal
de San Jorge, y al Este y al Oeste,
por el Atlántico.
2. Saímñon y pobÜMÜm. — ^El terri-
torio presenta la figura de un*romb6i-
IBLA
187
de, 0U70 mayor la^fo es de 400 ki-
Idmetros, desde el cabo Mizen hasta
el de Fair, y su mayor ancho, de 256,
desde la costa del condado de Uayo i
la del Dowu: la superficie se evalúa
en 8.277.379 heot^reas, que pueblan
de 9 i 10.000.000 de liabitan¿M.
3. Itlat, eabot, boAiat y puerto». —
La costa irlandesa aparece como sem-
brada de pequeflas islas, entre las
cuales se distinguen las de Achi-
Ue, Clare, SoutE-Arran, Valentía y
Bachlin. Los cabos principales son los
de Achule, Clear, Carnsore, Faír,
Malio-Heaik 7 Dunmora, punto el
más occidental de Europa: en la coS'
ta meridional se encuentran las ba-
hías de Courtanacksherry , Cloghna-
kilty y otras; en la oriental, las de
Dublin, Dundalk, Bundrum y Wes-
fnd-Haven; en la occidental, las de
Doncel, Sligo, Killala, Clevr, Gal-
way, Trálee, £randoa, Dingle, Ban-
try V Dunmanus: en la d^ Sur, se
rea loa puertos de Cork, Waterford,
Dungarvan y Tooghall.
4. MMMUt.ríotjf íagoi. — ^El suelo
de Iblanda es todo llano al Norte y
al centoo; montuoso, al Mediodía. A
excepción de las cadenas de Bevil'sbit
y de Sliebhloom, que ofrecen bastan-
te desarrollo en los condados de Tip-
perary, de King's y de Queen's, las
restuites del pus forman grupos ais-
lados de poca extensión: A más im-
portante de éstos está situado en el
ángulo Sudoeste de la isla, en los con-
dados de K&try y de Cork, al rededor
de los lagos de KillameT. Las eum-
bres más elevadas son las de Wio-
klon, en el condado de igual nombre,
sóbrela costa oriental de Iu.anda; la
de Mourne, en el condado de Dovni;
el grupo del condado de Donegal, los
deLeitrim, Sligoi Mayo, Galvray, y,
principalmente, el Gurrane-Tual, que'
es la mayor de todas, y mide sobre
1.000 metros. — Loa ríos más notables
de los infinitos que fertilizan el terri-
torio, son: el Sharenod, el Blackwa-
ter, el Suir, el Nore, el Barron, el
Lee y el Bandon, que se unan al Océs'
no, en la costa meridional; el Sloney,
el Liffey y el Boyne, tributarios del
mar de Iklanda, y el Bann y el Joy-
le, que desaguan en la costa soten-
trienal de la isla. I^os lagos á ¡ongit
cubren una superficie de 465.399
Mcrtí {160 perchas, ó sea 436.560 pies
cuadradtn), distinguiéndose entre ¿los
el Neagh, el Eme, el Corrib, el Mask,
el AUen, el Bee, el Derg y loe de £i-
llamev, célebres en todos loe anales
irlaaaeaes por la belleza de sus pai-
Cümatalogia. — La temperatura
de Iblanda es poco variable; el clima,
bastante benigno, aunque húmedo.
Bn el Norte, el termémetro se eleva,
por término medio, á 4-8' 89 centí-
grados: en el Sur, á +11* H- En las
regiones meridionales y occidentales,
las nieves y los hielos son de liiuy
corta duración: los vientos dominan-
tes, los del Oeste y Sudoeste, que rei-
nan ¡generalmente durante nueve me-
sas <Maao. / 'I
igtzedbyLiOOgle
168 IRLA.
6 00ohgin.^-'Bl suelo de Trlakda
6s do formación primitiva j de transi-
ción. Los AToume j otras montaflas
del Nordeste est¿n compuestas de gra-
nito, pizarra, pórfido, etc.: et granito
domina en el^npo deWioktow; jen
los condados de Majo j otras comar-
eas del Oest», se encuentra mezclado
con el g^eie, la pizarra, el cuarzo y
una especie de arena rojiza. La piedra
calila abunda en toda la iala, excepto
en algunos parajes del Occidente y del
Norte. Bntie los principaieB valles hu-
lleros, figuran los de Kilkennv, Tip-
Santy, Cnrlc, Keny, Limerick, Lougli,
Jlen, Monaghan, Dublin j Galwav.
Ii08 condados de Donegal y de Gal-
Vñj dan á la eetatuaria mármoles casi
tan hermosos como loa de la misma
Italia, j, particularmente los grises
j negros de Kolkenn;, son muy bus-
cados.
7. Prodiueionet. — Entra lae rique-
zas minerales de la isla se cuentan el
antimonio, el manganeso, el serpen-
tín, el espejuelo, amén del cobre j del
Slomo, que se encuentran en los con-
ados de Cork, "Wicklon, Kerrj y
otros. — El suelo de Irlanda, tiene aca-
so la tierra más rica de Europa, y, sin
embargo, bajo el punto de vista agrí-
cola, el pafs es de los más pobres. La
excesiva humedad impide en ciertos
parajes el cultivo del trigo; el de la
patata, principal alimento, si no el
.único, del irlandés, es considerable, y
en meúor cantidad, la avena, la ceba-
daj el centeno. Los terrenos cultivados
ae evalúan en 13.464.300 aeni, dividi-
dos en esta forma: avena, 1.922.406;
trigo, 565.764; cebada, 243.235; ha-
bas, 25.823; guisantes, 24.926; cen-
teno, 21.502; patatAS, 742.899; na-
bos, 256.058; cáñamo, 53.863; he-
,no, 1.154.302. Las tierras no cultiva-
das se elevan á 6.295.735 acrei. Cons-
tituyen la principal riqueza del suelo
loa pastos, mnv superiores á los más
exquisitos de ios condados de Ingla-
terra, y con los que se alimenta mu-
chísimo ganado. Las especies bovinas
están cruzadas con las rezas inglesas;
el caballo es de pequefia alzada; pero
fuerte v robusto: el camero de origen
irlandés tiene tanto pelo como lana;
las cabras son numerosas; la cría de
cerdos, considerable. Hace poco se con-
taban en el pafs 576.115 caballos;
1.863.116 cabezas de ganado vacuno V
cabrío; 2.106.189 cameros; 1.412.813
cerdos ; 92.865 asnos , y sobre 8 '/,
millones de aves, cuyo valor se calcu-
laba en 21.105.808 libras esterlinas
(509.633.344 pesetas próximamente).
Los marea que rodean la isla son abun-
dantísimos en toda clase de pescados:
á mediados de siglo ocupábanse en la
Sesea 15.933 barcas y 70.011 pesca-
ores, entre hombres y nífios.
8. IitdmtTiay comercio. — >LalRLANDA
no es un país manufacturero. Antes
de la revolución de 1688, la fabrica-
ción de paños alcanzd bastante impor-
tancia; pero la envidia de los fabrican-
tes ingleses la destruya en gran par-
te, y, en 1849, sólo contaba la isla 31
hilanderos de lana que proporcio-
ntiA
naban trabajo i 1.336 peraonaa. La
industria de los hilos es mucho mis
importante; la elaboración de licores,
considerable; los tejidos de itedaylsna,
llamados muselinas, muy estimados.
La exportación de los productos bru-
tos alimenta caai exclusivamente su
comercio: la cantidad de telas exporta-
das ha llegado á elevarse á 140.600.000
metros, loa cuales representaban un
valor de 4.000,000 de libras esterlinas
(97.000.000 de peeetaa). Su principal
mercado es la Gran Bntaña: loa tres
grandes centros de exportación Liver-
pool, Bristol y Glasgow.
9. CumIu y fgrroearriUt. — ^Bajo el
fiunto de vista de las comunicaciones,
os caminos irlandeses están muy bien
conservados. Los gastos de construc-
ción y reparación se cubren por medio
de cuotas y donativos voluntarios. Du-
blin es el centro de tres líneas férreas:
el Qrest-So*tk- Wetten, que recorre to-
da la parte Sudoeste de la isla; el
&rett- Wattm, que une á ioAaa las ciu-
dades del Oeste; la línea de Dublin á
Belfnst, j de Belfást á Armagh, Bn-
niekillen y Sligo. — Las vías fluviales
son numerosas, pues casi todas las
corrientes se prastan á la navegación:
entre las más notables, citaremos el
Gran Canal; el canal Real, el canal de
üister j el de Snir,
10. jUimtio» pclUiea. — El reino de
Irlanda está dividido en cuatro pro-
vincias, á saber: ültter, al Norte;
Lñütttr, al Oriente; Mwuter, al Me-
diodía,'y Comumgtk, al Occidente, las
cuales se hallan á en vez subdividtdas
en 32 condados, repartidos en esta
forma: Pbovimcia ds Olstbr: conda-
dos, A»trin, Dow», Aitna^i, Tytvnt,
L/mdtmderryy D<meff*l, Fvrmmsk, Ca-
va* y Montgha»; capitales respecti-
vas, Belfast, Dovupatrick, Armagh,
Omagh, Londonderrv, Donegal, fin-
niskillen, Cavan y Monaghan.— Pro-
vincia DB Lbinstbs: condados, !)%•
6lm, ZoutA, Smí-MmIA, Wickíom,
Wtaifori, Kiikffiy^, Corlen, tildare,
QMten't-Coiutty, ¿vtff't-Cvtmty, Wett-
MMth y Longford; capitales respecti-
vas, Dublin, Dundalk, Trim, Wick-
low, Wexford, Kilkennv, Carlow,
Eildare, Maryborough, Philipstown,
Mulliugar j Longfbrd. — Provincia
DB Hunstbr: condados, Clwt, Simc-
vick, Kerry, Corl, Wattr/ord y Tip-
Í^&ry; capitales respectivas, Ennis,
imerick, Tralee, Cork, Waterfbrd y
Clonmel.— PHOvraoiA de CouNAuaTH:
condados, Leitrvn, Slico, Botcommo»,
Mayo V ffalmty; capitales respectivas,
Carrick-on-Shannon, Sligo, Roscom-
mon, Castlebar y Galway,
11. Poblaeioñet' importcmtet. — D»-
bUit, capital del reino, situada en la
bahía de su nombre, en una posición
snmamente pintoresca, con 280.000
almas (población aproximada), mag-
nífico palacio, excelentes edificios, dft-
tiffva cata del Parlamento, colegio de
la Trinidad, Bolea real, aduana, cuar-
teles, hospital de inválidos, universi-
dad, industria extensa y mucho co-
mercio.-^CWil, segunda plaza mer-
cantil de'lRLAMDA, con más de 100.000
iría
bahitantet, buen astillero militar j
uno de los mejoras puertos de Europs.
Btlfatt, ciudad lintusima, con 100.000
almas, muchas Kbricaa de telas y ds
algodop y activo comercio. — JAmeritk,
ciudad notable por su extensión,
.con 70.000 almas, y puertos de mucho
tráfico. WaUrford, una de las prime-
ras ciudades del reino, con 50.000 ha-
bitantes, puerto bien defendido y con-
siderable comercio en ganados.— ^A'
Kay, ciudad grande, con 30.000 al-
mas y pesca de salmones. — Kilketmi,
con !&.000 habitantes, edificios reves-
tidos de mármol y fábricas de buenos
pafios. — Ltmdtmfyrry, ciudad nueva,
hermosa y fuerte, con mis de 16.000
almas, j Wexford, población rica,
con 14.000 habitantesy notable puerto.
12. Gobitmo. — La Constitución do
Irlanda es casi idéntica á la de In-
glaterra; pero hasta el afio 1829 no
empezaron los irlandeses á gozar de
las mismas prerrogativas políticas de
los ingleses: antes de está fecha, es-
taban considerados como ilotas de la
Gran Bretaña. Desde el acta Je Mim,
este reino se halla representado en la
Cámara de los Lores por 28 pares vi-
talicios, elegidos por el cuerpo ent«ro
de los pares irlandeses, y por cuatro
obispos pertenecientes á los cuatro
obispados de Irlanda: en la de los Co-
munes, por 106 miembros, oleados
por los individuos que pagan 20 hbras
esterlinas (486 pesetas) de contribu-
ción. El poder eiecutivo esti confiado
i un virrey 6 lord-lugarteniente, 6 du-
rante BU ausencia, á .un lord-juez,
un lord-chancillef , un comandante ds
las fuerzas y un consejo privado,
compuesto principalmente de altoa
funcionarios ministeriales. El lord-lu-
gartaniente tiene bajo sus drdenes ¿
un secretario en jefe, el cual es miem-
bro de la Cámara de loa Comunes t
especial responsable del gobierno ds
la isla. La administración de justicia
está á cargo de un lord-chanciller amo-
vible, auxiliado por algunos magis-
trados y 13 jueces procedentes de los
tres distintos tribunales; el resto del
mecanismo judicial es el mismo quo
en Inglaterra. El lord-chanciller puede
nombrar y separar á los magistrados
de los condados, de cuya conducta es
responsable. El mantenimiento de la
tranquilidad pública está encomen-
dado á un lora-lugarteniente, á quien
auxilian infinitos vicelores-Ingarte-
uientes: el cuerpo de policfaj manda-
do por un inspector general, varios
subinspectoraa é inanectores de conda-
do. La fuerza armada, que en tiempo
de paz es de 26.000 hombres próxima-
mente, se halla bajo la dirección de un
comandante, cuyo cuartel general está
en Eilmaínham.
13. Reliaio*, — Las dos terceras par-
tea de 1(» habitantes de Irlanda pro-
fesan el culto católico romtoo. Esta
Iglesia se encuentra dividida en 4 ar-
zobispados, 23 obispados y un deter-
minado número de parroquias: la an-
glicana, es la religión del Estado y
cuenta 2 arzobispados, 10 obispados
7 sobre 3.400 parroquias. Al lado de
Digitized
byVjOOglG
IRLA.
estos dos pñncipalea caitos, existe
multitud de aectú disidentes de la re-
ligión protestante, con más de 500
eongremcíones.
11. /MímwioKmtíÍKH. — &1 Oobier-
no inglés hace todo género de esfuer-
xos por extender la instrucción en Ib-
LANtu: i mediadas do siglo, el núme-
ro do las escuelas nacionales se eleva-
ImÍií 4.109, i las que asistían más
de 500.000 alumnos, además de las
2.936 llamadas del domingo, que cuea-
tan sobre 250.000 discípulos.
15. Idiona. — Bl irlandés es uno de
los idiomas célticos de la rama gaéli-
ea, llamada trinack por los que le ha-
blan, é vñth, por los ingleses. Está
lleno de sonidos guturales, j pocas
swán las lenguas cu;a ortogra£a se
■epare tanto de la pronunciación.
Craese «^ne en otros tiempos los drui-
das del país escribían esto idioma por
medio de. noMi 6 ügnos mittmotoi
(caracteres particulares de escritura,
propios dé la raza germánica prímiti-
Ta), loa cuales llevaban el nombre de
WMI, j ae componían de pequefiaa
lineas trazadas perpendicular u obli-
enamente, en una larga línea Hori-
zontal que las reunía, Bn los manne-
eritos más antiguos aparece escrito
mediante una variedad particular del
al&beto latino, cu^ ioTencion se atri-
buje á san Patricio. Véase Mac Cur-
tía, SÍmmtt of tkt Irith la»ffiuut,
LouTÍn, 1728, 7 EngUtk-Iñ$h Í)iet\o-
Mry, I^ris, 1732; O'Brien, Irii-E»-
gUth IHetioiuurv, Paris, 1768, é Irúi
Onmtur, Dublin, 1809; Tallenee^,
A» Btutg o» tié mítoMlif of tht Intk
UmfOigt, Dublin, 1772, 7 Qraam»
pf tU IhtnuhCtUU or Irúh langMO.
ae, 1782; J.-J. Maree!, Áhiabtt ir-
üauUii, jtriuiU d"»»» Notíee hútoríque,
Paris, 1801; ffJieaiy, Irüh-Sngkih
JHtívmatif, io«kiekiiMiMtxedtMlrú\
Gnmmar, Dublin, 1817-22, 7 O'Dc
noran, Cfrtuimar 0/ íAe Iriti ia*g*»-
0t, Dublin, 1846.
16. ZtffntíMrs.— La irlandesa com-
prende dos clases distintas de com-
posicioaee: loe Tiejoa caatos de los
bardos geutiles, que aos ha conserra-
do la tradición, 7 las obras cristianas
de los antiguos monjes. Algunos can-
tos írlandeseB, cuyo origen es ta».^
probable que se remonto á los si-
g'loe TI 7 Til, se encuentran coleccio-
nados ea la importanto obra publica-
da por el doctor O'Connor, bajo el
títalo de: ^rwm kíbemieanm teripto-
n$ vt(trt», cuatro Tolúmenes.en 4.*
La tradición de las letras latinas 7
griegas se conserrií en Ia[.un)A,, desde
- el siglo T al Tin, período durante el
enal cayeron en la barbarie los países
del continento: en 'Ey, Lismore, fian-
gor, Clonfert, Clonard, Armagh, eto.,
estableciéronse escuelas, adonde iban
i estudiar do todas las regiones Teci-
nas. Éntrelos maestros irlandeses que
amprendieron sus excursiones por el
contiDento, figuran: eu los siglos ti
T ni, san Colomban, que Tisitó la
ualia, la Suiza j la Lombardía; san
Oall, BU discípolo; san Roding, fun-
dador de Beaulim en Argoone; san
IRLA.
Jurcio, fundador do Lapiy, 7 san
Livin, que predica la fe cnstiana á los
gantois: en pl siglo vm, san Virgi-
lio, obispo que filé de Salzbourg, 7
sus compañeros de predicación enBa-
TÍera, san Decían 7 san Alto; Dobdan,
llamado fl Griego, obispo de Chiem-
sée, 7 los gramáticos Colchus 6 Coel-
chu el Sabio, Cruindmelus 7 Malra-
chauus: en el siglo ix, Clement^ qne
fué llamado i la corte de Cario Mag-
no; el monje Dicnll, autor del DetuM-
tura orbit Urrt, publicado por Walc-
kenaér, en 1807; Claudio, que ha de-
jado diferentes glosas, sobre casi todos
los libros de la Sagrada Escritura;
Dungal, encargado por Cario Mag^
no de la instrucción de la juTentnd
de Pavía, 7 Mannon 7 Juan Scot Eri-
Í^ne, que estuvieron en Francia
arante la época de Carlos il Cki-
w.
17. Sombre» noUblet. — La Iblax-
D& ha producido muchos hombres
ilustres, así en las letras, en las cien-
cias 7 en las artos, como en la guerra
7 la marina. Ossian di¿ su nombra á
una infinidad de cantos nacionales,
perpetuados hasta nuestros dias por
IOS Dardos, sus continuadores, j los
traductores ingleses Swift, Shendan,
Tomás Moore, los cuales ilustraron
su país en las letras, como Castlereagh,
en la política; Wellington, el gene-
ral mis famoso del Reino-Unido, na-
ció en esta isla, 7, lUtimamento, la
Cámara de loe Comunes de Inglatorra
recuerda aún las brillantes t caluro-
sas protestas del célebre OX^onnell,
en ñivor de la independencia política
7 religiosa de IrlaÑiu.
18. StnografUt. — Los irlandeses
pertonecen á la raza gaélica, en ge-
neral, 6 más bien á la gran famoia
céltica, de la cual han conservado los
caracteres distintiTos, caracteres que,
desde principios de este siglo, van
perdiéndose oajo el azoto déla mise-
ría. Los irlandeses, según Bríce, pue-
den actualmente diTidirse en dos cla-
ses: Ia ¿wm moMterñáA 7 ía mal «íúnm-
toís. Esta última presenta nna pas-
mosa uniformidad Osica y moral: el
pelo es oscuro lí negro, particular-
mente en la parto merídional de la
isla; los ojos, pardos d azules; las ce-
jas, bajas 7 espesas; la cara, larga; la
nañz, pequeña 7 algo arremangada.
La estoturaes, por lo común, elerada;
las formas, proporcionadas, sobretodo
en el Norto, donde el tipo gaélico se
conserva más puro. Loa irlandeses
tienen una ex^aordinaña facilidad
de lenguaje, 7 es curiosísimo adver-
tir que todo mendicanto es un hom-
bre ao buen talento, orador & filésofo.
Desde el reinado de Isabel, la pobla-
ción del Mediodía de Irlahoa fué
mezclándose con los españoles 7 los
alemanes palatinos. Los naturales del
país son vehementes en sus pasiones,
crédulos, vanos, irascibles, irresolu-
tos 7 llevan hasto la exageración el
amor <5 el odio: son valientes hasto la
tomeridad; pero se amilanan fácil-
mente ante el infortunio: leales 7
adictos á sus conricciones religiosas 7
ISLA.
169
políticas; pero intemperantes 7 pere-
zosos hasto el extremada
19, Sillona. — La primitiva histo-
ria de Iblakda. es mu7 poco conocida.
Antiguamente ae llamo Sibemia, In-
terna, Ir, Eri, Bri»! en inglés, Ir^
lañé. Impotentes los romanos para so-
meter la isla á su poderoso imperio,
S(51o han dejado de ella insignificantes
Testigios, En el siglo v de nuestra era
introdujo san Patncio el cristianismo
en aquella comarca. Esto es todo lo
que se sabe de loa primeros tiempos.
Las continuas guerras entro loe pe-
queños soberanos del país, interrum-
pidas por las inTasiones de los dane-
ses ; he aquí todo lo que refieren con
alguna claridad los anales irlandeses
hasta el año de 1171, época en que
Enrique II de lúglaterra Iogr6 apode-
rarse del territorio. El rey Juan lo
dividié en doce condados; pero el po-
der dé Inglaterra era por entonces
siSlo nominal, t ciertos fiunilias, como
los O'Connor, los O'Meil, O'Meaghlin,
B7me, O'Toole, entre otras, conser-
Taron todavía por mucho tiempo su
autoridad real. Bn 1315, Eduardo 11,
hermano de Roberto Bruce de Esco-
cia, invadiií la isla, 7 la &moBa guer^
ra de las Dot Romo», en la cual se tí¿
aquélla obligada á tomar parto, la
anrastré á su ruina. El gobierno de
Enrique VIII 7 la Reforma arrojaron
á la m.aNDA en nna sene de rerolu-
ciones sangrientas que se prolonga-
ron hasto A reinado de Isabel. Uno -
de los miembros de la &milia O'Neil
que la gobernaba, Uam<S á España en
auxilio del catolicismo amenazado ; la
destrucción de la torrible armada de
Felipe II forz(S á los irlandeses á so-
meterse, Kl reinado de Jacobo I 7 los
comienzos del de Carlos I, fueren
tranquilos; pero después de la muerto
de esto último monarca, estaHd en
Irlanda una formidable insurrección:
llegó Gromwell á la isla, 7 para so-
meterla, tuTO que tomar por asalto &
Droghoda 7 pasar á cuchillo á todos
los nabitontes de esto ciudad. Para
prevenir nuevas rebeliones, de8poee7d
a los propietarios de los V» °b "ib
tierras, las cuales entregó á sus sol-
dados. Empezaba la isla á reponerse
de esto torrible golpe, cuando aconte-
ció la caida de Jacobo II, el cual, arro-
jado de Inglatorra, se refugió en In-
LANDA., donde loa católicos romanos le
recibieron con los bracos abiertos.
Bste destronado príncipe, puesto á la
cabeza de laa trapas franco-irlandesas,
intentó mantenerse en la isla; pero
las batollas de la Borne, en 1690, 7
de Anghrim, en 1691, en las cuales
quedó aquél derrotado por Guiller-
mo III, fueron los últimos esfuerzos
de la independencia irlandesa. El nue-
ra soberano de Inglaterra otorgó á
los Tcncidos una capitulación honrosa
bajo el nombre de convenio d» Simencí,
el cual tes. dejaba alguna libertad;
pero la violación de este ttatodo, po-
cas años después, consternó al país
que, incapaz de sublevarse, emigró
en masa. La juTontud corrió á ali^
tarse en las filas de los ejércitos &an-
""" ugitizedbyfeOOgle
170
no
eeBM, fluJWi jweatoB su{HeKm eotuer-
TKT con honoit Después de U revolu-
cion frsDcesm, contaD&n los irlandefleB
recuperar sa libertad con el auxilio
de la Francia; pero el mal éxito de la
insurrección de 1798 acab¿ de desco-
razonarlos. Con el fin de atraerse á
este pueblo, tan pronto vencido como
en armas, el Oobieroo inglés le con-
cedió en 1800 loa miamos derechos
que i la Gran Bretafin, dedicándose
luego artenunente í enervar, por la
miseria, í sus enérgicos j belicosos
habitantea. H07, después de algunos
ailOB de una tranquilidad que parecía
inalterable, el ¿raen público ha vuel-
to í alterarse en Iklamda. Las autori-
dades inglesas han mandado cerrar,
con este motivo, las oficinas del comi-
té de la Ziaa Adraría, cujos miem-
bros han dado aX pais un manifiesto
Srotestaudo contra el acto de fuerza
b1 Gobierno de Inglaterra, ; exhor-
tando al pueblo irlandés i que perse-
vere en su resistencia pasiva, negán-
dose al pago de todo alquiler d amen-
do. Esta aclaración de guerra de la
Liga al Gobierno, ha sido contestada
con otra declaración de guerra del
Gobierno á la Liga, el cua^ convenci-
do de la necesidül de entrar en el ca-
mino de una represión qnérgica , ha
suprimido la Liga Agraria, declarán-
dola criminal; ha arreatado á sus indi-
vidiuas; detenido á loa representantes
de Irlanda, que han prost^stado vi<
gorosamente en las Cámaras inglesas,
j enviado refuerzos á las iSrdenes del
virrey. Este, haciendo uso de todas
las facultades que le concede el biil
de represión, ha ocupado el país mi-
litarmente, declarado i algunos con-
dados en estado de guerra, verificado
numerosas prisiones, sin que, basta
la presente, pueda traslucirse el des-
enlace de este nuevo conflicto.
ETiuOLoaÍA. 1. Alteración del la-
tín lienuf», Irlanda. (Wutlky Sto-
SM.)
2. Vascuence IrrÍU»áa, campo
agradable. (Cita tí* Mohu.0.)
3. Irlandés £ri*; tierra de Sri»;
inglés antiguo, JVw; moderno, Ire-
land. (Ideu!)
Dtrivacio*. — Irlandés Sria; antiguo
inglés, JWn; moderno, Irelúti; latin,
Irlanda, Irúmdia; italiano 7 catalán,
JrUmda; ñuncés, IrlatuU.
Irlandés, i«. Adjetivo. Bl natural
de Irlanda j lo perteciente á esta isla.
Se usa también como sustantivo.
ETüiOLoaÍA. Irlanda: italiano, tr-
l**dttt; francos, iriaudaú; catalán, ir-
Umdit, a.
Irlandesco, ca. Adjetivó anticua-
do. laLANDÉa.
Irmin. llasculino. Mitohgíatajona.
Nombre que los antiguos sajones da-
ban á Marta. | Snádicúm. Estatua an-
tigua que representaba un hombre
armado á la manera de loa antiguos
Ermanos, que estaba colocada en
Bsburg, ciudad fuerte de 'West&lia,
j que fué destruida por Cario Magno.
Hállase también en los autores liajo
el nombre de ÁrKouitl.
. Iro, Masculino. Mitologi». Uendi-
msA
ga da ítaea, uso de lospretendíentei
de Penélope, í quien Clises maté de
un puñetazo, fiu extremada pobreza
llegó á ser proverbial, ^ se dio su
nombre á todo el que vive en la ma-
yor núseria. También se le llamé
Anuo, que debe considerarse como
su verdadero nombre. | Tüttpot it-
róicoi. Otro, hijo de Actor ; padre de
Burition.
Ironía. Femenino. Sti&iea. Figu-
ra con que se quiere dar á entendí
que se siente lo contrario de lo que í
dice.
Etikoumía. Griego itpwviU (éítS-
%eU): latin, trSiib; italiano / catalán,
iroHÍa; francés, inmit.
Sentido ttimológiee. — El griego tvrd-
mtía representa una forma de ¿ífm
(eird), yo digo. Por consiguiente,
quiere decir: «dicho intencionado.»
Ikon(a: del ^ego ñrSneia, disimu-
lo, burla, denvado de eird», burlón,
disimulado. — Consiste la ibonía en
atribuir á un objeto cualidades con-
trarias á Isa que tiene, pero de modo
que se conozca que no le convienen
realmente. La ikomU se deja conocer
por el tono de voz en el que habla, y
por el contexto y demás circunstan-
cias en el que escribe. — La ibomía
toma diferent«s nombres según el
modo j la intención con que se usa.
Siete especies de uon£a cuentan los
preceptistas, j todas llevan nombre
lego, á saber: la tuUfroiii (contra-
sej, el tttteitmo (urbanidad), el ea-
riéntuwu (graciosidadj, el cktmtmo
(irrisión 6 mofa), el diatirmí (chanza
pesada], la aUmtiii (imitación 6 re-
medo) y el lareaimo (escarnio). (Mom-
LAU.)
Irónicamente, Adverbio de modo.
Con ironía.
Etwolooíá.. IrSniea y el sufijo ad-
verbial mMt*: catalán, itáMÍeam*»t:
francés, ironifUtrntni; italiano, trAu-
mmís; latin, iriníei.
Irónico, ca. Adjetivo. Lo que con-
tiene ironía.
ETinOLoofA. Iraní»: griego (tptuvixit
(tirimi4*}¡ latin, trSaíEeiM,' catelan,
irínick, m; francés, inmiqíte; iteliano,
irtmieo.
Iroqaéa, m. Sustantivo y adjeti-
vo. Natural t propio de una comarca
del Canadá.
Irracionabilidad. Femenino. Na-
turaleza de lo irraci<mal.
Itracionable. Adjetivo anticuado.
Irracional.
Irracionablemente. Adverbio de
modo anticuado. Irracionalmkntb.
Irracional. Adjetivo. Lo que ca-
rece de razón. Usado como sustantivo
1 predicado esencial del bruto,
que le diferencia del hombre. || Lo
ue es apuesto á la razón & va fuera
.e ella. ]| Geometría y aritatática. Lo
que no tiene medida conocida ni se
puede explicar con número cierto. ||
Matemdticat. 6e dice de la cantidad
que no tiene medida común con nin-
guna unidad.
BTiHOLoaÍA. Latin irr&cidnaUi, de
M, negación, y rUtimalit, racional;
italiano, irrañonak; francés, vraUon-
n$l; provensU; irratíanal; catalán, *r-
raeiiMul.
Irracionalidad. Femenino. La ca-
lidad de lo irracional.
Etiholooía. Irrtdenal: latín, ñrH-
tidniUtlilas; italiano, irragianéiíUU;
catalán, irractonaUtat.
IrracionaliaimD, ma. Adjetiro au-
perlativo de irracional.
IrracÍMialmente . Adverbio de
modo. Con irracionalidad, de un mo-
do irracional.
Etiholosía. Irraeional y el su^o
adverbial menU: catalán, tn-scÚMsí-
wunt: fnneéa, irraíúmnelUment; ita-
liano, irrofionetolmtnít; latin, irrUtii'
niííter.
Irradiación. Femenino. Fitiea.
Emisión de los rajos de un cuerpo lu-
minoso, como cuando se dice: *la i&-
SADUCiON de las estrellas sobre la su-
perficie del mar.> | Difusión operada
en las imágenes de los cuerpos lumi-
nosos, la cual aumenta su diámetro
aparente. Newton propuso un medio
sumamente sencillo para evitar qus
loe diámetros aparentes se alterasen
con tos efectos de la ikeaoiacion. (La
Placb, Ssepotieion IV, S, q%e Littre
cita.) \ Ib&aihaciom qb las fisbas 6 an
LOS VASOS. Anaíouía. Disposición que
las fibras & los vasos presentan cuan-
do, partiendo de un centro común , se
dirigen, en forma de rayos, hacia una
Sarto periférica más 6 menos extendí-
a. I Fitiologia. Hablándose dd ser
organizado, llámase irradiación todo
movimiento que se efectúa del centro
á la circunferencia; y así se dice que
el plexo solar es un centro de irradia-
ción para los érganoa de la vida ve-
getativa.(LiTTRÉ.)|l.£oíiaü«. Lámina
ictricularia que llena las mallas de
las capas leñosas.
Btuiolooía. Imuliar: francés, ir-
Irradiador, ra. Adjetivo. Que ir-
radia.
Irradiar. Activo. FUiea. Difundir
rayos de Inz un cuerpo luminoso sobre
ofro.
EnHOLOofA, Francés irradíer: iti^
liano, irradiare, del latin irrSd^f,
iluminar con rayos de luz; de ir, por
' , en, y rSdiSre, radiar.
Irraionabilidad. Femenino. Ciu—
lidad de lo irrazonable.
Irraconable. Adjetivo. Lo qus no
es razonable. IJAuticuado. Ibracionai..
EriMOLOO^. Irracional: latin,
irr&tidnatiítit ; italiano, irra^iounoltí
francés, irraieonnaile; catalán, irraio-
\bU.
IrrasonaUemente. Adverbio d«
modo. No razonablemente.
Btiholooía. IrraionabU y el sufijo
adverbial aimf«.- francés, ñraitennabU-
ment; latin, irritútna^liltr.
Irreal. Adjetivo. Falto de realidad.
Irrealidad. Femenino. Cualidad
de lo irreal.
Irrealimbla. Adjetivo. No reali-
zable.
EriuoLoaÍA. Imah francés, irréaU-
$aiU.
Irrealizablemante. Adverbio me-
dal. De un modo irrealizable. .
Digitized by Vj OOQ [C
ErntOLOofA. TrrealÍtaÍÍe j el Bufijo
adverbial mentt.
Irrebatible, AdjetÍTO. Imns-
POTABLI.
Irrebatiblemente. AdYerbio de
modo. Indisputablemeote, s¿lida, con-
vincentemente.
BriiifOLoafA. IrrelatihU j el sufijo
«dverbial mente.
IrrecOmendable. Adjetiyo. No re-
comendable.
Irreconciliable. AdjetÍTo qna se
aplicft fil que no quiere volver ala pax
j amistad coa otro.
BriHOLoalA. Prefijo ir, por «», ne-
gación, jreeoaeíUailé; catalán, irreeo»-
eiUable; francés, irrieoneiUabU; ita-
liano, irreconcil¿i6ile.
Irreconciliablemente. Adverbio
modal. De nn modo irreconciliable.
EriHOLOofA. Irreameitíablf j el su-
fijo adverbial mtnU: catalán, irrecon-
aliabltment ; francés, üré^ñcitiébU-
wmt; italiano, irreeoneiUabilmeitte,
Irrecnperable. Adjetivo. Lo que
no se puede recnperar.
BriHOLOofA. Infijo ir, por in, ne-
gación, V reewerabk; cataian, ifreat-
^erahU; nances, irreamonblé; italiano,
imetiperábiU, del latín irrkipíribilit.
Irrácosable. Adjetivo. Lo que no
M paede recusar. \ Anticuado. Inbvi-
BriitOLOGÍA. Prefijo iV, por w, ne-
gación, y reemaSk: latín, irríóitSM-
fií,- francés, írrAiaaiU; catalán, mtíck-
taih.
Irrecniablemente. Adverbio de
modo. De una manera irrecusable.
BtiholooIa. IrreéMtabie J el sufijo
adverbial «tMl!(; francés, trrAiMiU-
Irrecbasable. Adjetivo. No recba-
table.
Üredargtiible. Adjetivo. No r»-
dar^ible.
trredimiUe. Adjetivo. Lo qne no
M puede redimir.
SmoLoefA. Prefijo ir, por w, ne-
ncion, j fv^HXtíb.- italiano, irnáimi-
iitt; catelan, irredimible.
1. Bl equivalente en ^ncéa, ea ir-
rtehítubU; del prefijo ne^tíro ir, por
i», j raeiííable, forma adjetiva de ra-
eket^r, comprar nuevamente; de re,
reiteración, j aekettr, derivado del
bajo latín aeeapiOre; francés del si*
rio <i, tektter; tv, aciapter; norman-
do, éOtUr; burguiñou, echetai; proven-
kal j antiguo español, acaptar.
S. B) bajo latín tceajnlSre se com-
pone de ae, por aá, cerca, 7 e&^t, ca-
Des».
Irrcdaeible. Adjetivo. Lo que no
se puede reducir.
BtuiolooÍa. Prefijo ir, por la, ne.
' ffaieion, y redmeiile: iranciSs, irr/Aitíi-
ile; catalán, irreehibU.
Irreembolsable. Adjetivo. No re-
embolsable.
Btiholooía, Prefijo ir, por m, ne-
gación, j reemiolubu;fnaeéa, ñ-; — '
io»nabU.
Irreflexión. Femooino.'I^lta de
Nfiesion.
~ BrraoLoofA. Prefijo ir, por m, no,
f f^ffMMK franeée, trntetm.
IBBE
IrreflexiTamente. Adverbio de
modo. Con irreflexión.
BrufOLoaÍA. Irr^fltmv» j el sufijo
adverbial mmtt.
IrreflezÍTO, ▼«. Adjetivo. El qae
no reflexiona, ó lo que se dice y hace
sin reflexionar.
EnuoLoafA. Prefijo ñ*, por i», ne-
gación, j réjtemvo: francés, irríjU-
di.
Irreformable. Adjetivo. Lo que
iio se puede reformar.
BriHOLoaÍA. /» negativo v rt/or-
maile: catalán; irreformable; francés,
irreformable; latín, írríformaHtit.
mefragable. Adjetivo. Lo que do
se puede contrarrestar.
BmiOLoefA. Latín trr^^nl^aM/M (en
QuicasRAT, Addenda), compuesto de
te, negación, 7 re/ragSri, contradecir,
contender, oponerse.
1. Bl latín refrág^ñ se compone
del prefijo reiterativo re 7 de un radi-
cal fr&¡, que entra en iw^ny-íets.
(LlTTBÉ.)
2. Re^agtri se compone del prefijo
reiterativo r* 7 de yVm^a, 70 rompo:
rt-fr9»gíre, re-j^agJtre, re-frSgSñ, rom-
per muchas veces, luchar, oponerse,
contradecir. (E>TiuoLoai8TAB latinos.)
3. Por consiguiente, el radical^djc,
de que habla Littré, ea el'latíu fre»-
;fr«, hacer pedazos: catalán, irr«/ra-
gaile; francés, irréfrag^U; italiano,
árefr^iÜle. ,
4. tionfinna la discreta interpreta-
ción de los etímologistas latínos el
antecedente de qne la forma primitiva
átflvMgi) es /Vwfo.
Irremigablamento. Adverbio mo-
dal. De un modo irrefragable.
BmiOLOolA. Irre/rtfMUj el sufijo
adverbial mente: frúiera, irr¿/rttgabU-
mMt; italiano, ÍrrefrafMÍi¡me%te; cata-
lán, irrefragúblment.
Irregenerable. Adjetivo. No rege-
nerabla.
Btimoloqía. Prefijo ir, por úr, ne-
gación, 7 r^eturabU; francés, irrégi-
nénblé.
Irregular. Adjstívo. Lo qne va
fnera & regla 6 es contrarío á ella. j|
Lo que no sucede común 7 ordinaria-
mente. I SI que ha incurrido «n al-
guna irregularidad candnica. | Qra-
mátiea. Cualquiera da los verbos que
en BU conjugación no conservan cons-
tantemente l«a letras radicales 6 las
terminaciones ordinarias.
BriifOLoafÁ. Prefijo ir, por m, no,
7 rttfviiir.' proven zal, irreg%íar, yTtg%'
lar; francés, irrig%Utr; italiano, «rt-
gakre; catalán, trreg%lar.
Irregnlaridad. F^nenino. Lk ca-
lidad que constituTe las cosas irregu-
lares. I Impedimento canénico para
recibir las ¿rdenes 6 ejercerlas por
razón do eierios defectos naturales 6
por delitos.
BTDfOLoaÍA. Irrtgmhr: provenzal 7
catalán, irregmUriteit; francés, irrég*-
larité; italiano, irregulariíi.
Irregolarmente. Adverbio de mo-
do. Coa irregularidad.
' firraOLOdu. Irref*lar 7 el sufijo
adverbial mente: catalán, irreguiar-
mmtí; francés, irrígiMirmnf.
mRE
171
Irrehosable. Adjetivo. Que no
puede rehusarse. ^
Irreligión. Femenino. Falta ds
religión.
miuoLoefA. Prefijo «■, por w», no,
y religión: francés, irréligum; italia-
no, irreUgione; catalán, trrtUgií.
Irreligiosaraeote. Adverbio de
modo. Sin religión.
BnuoLooÍA. Irreligiou 7 el sufijo
adverbial mente: francés, yriligieiae-
ment; catalán, irreiigiotament; italia-
no, irreligicumunte; latín, irríiígiSü.
Irreligiosidad. Femenino. La ca-
lidad que constituye í uno irreli-
gioso.
EriMOLoafA. Irreligioio: latín, irrif-
RgiSrttai; italiano, trreügiotiti; fran-
ca, irríUgioñti; catalán, irreligioeilat.
Irreligioeo, sa. Adjetívo. Falto de
religión. | Lo que se opone al espíri-
tu de la religión.
EtiholooIa. Prefijo ir, j»r «, ne-
gación, 7 religwc: latín, irrtUgün»;
Italiano, irreUgioeo; frúicéa, irrétír-
gieua¡ provenzal, irreUgiot; catalán,
irrehgiát, a.
Irremediable. Adjetivo. Lo que
no se puede remediar.
BmiOLOQÍA. Prefijo ir, por m, ne-
gación, 7 remediable: francés, irreme-
diable; italiano, irremediabilt, irremí'
áÜtoU; catalán, irremediable.
Irremediablemente. Adverbio ds
modo. Sin remedio.
BriMOLoatA. Irremediable 7 el sufijo
adverbial mente: francés, irremediable'
ment; italiano, irremediabilmente; cata-
lán, irremediabUment.
Irreminiícencia. Femenino. Fal-
ta de reminiscencia.
Irremisible. Adjetívo. Lo qne no
se puede remítír 6 perdonar.
EnuoLooÍA. Latin irrimitAIXlis, de
ir, por w, n^^ion, 7 rímiettHliie, re-
misible; catatan, irremiieibk; francés,
irrémiteihU; italiano, irrtmitñbile.
Irremisiblemente. Adverbio de
modo. Sin remisión <5 jierdon.
BTmoLoaÍA. Irremxtible 7 el sufijo
adverbial wunte: catalán, irremittibu-
ment; francés, irrémiteibiewuM; italia-
no, irremittibiUnenU; latín, irremiete.
Irremiaion. Femenino. Falta de
remisión.
IrremoñUe. Adjetivo. No reno-
vibls.
Irremnnerable. Adjetívo. No re-
mnnerabls. I De mucho mérito.
Btuiolooia. Prefijo ir, por in, no,
y rtmmnerablt: latin, irrhriiniribítit;
italiano, irretmnerabile.
Irremnnerado, da. Adjetivo. No
remunerado.
Irr^wrabiUdftd. Femenino. Cua-
lidad de lo irreparable.
Irreparable. Adjetívo. Lo que no
se puede reiHura>.
Etimología. Prefijo ir, por in, ne-
gación, 7 reparahU: latín, irripSri^
íú; italiano, irreparibile; catalán, ir-
reparable.
Irreparablemente. Adverbio da
modo. Sin arbitrio para reparar algún
dafio.
B-nuOLoafA. Irreparaile 7 el sufijo
adverbial vuntr. catalán, irreparabif
Digitized by
Cjoogle
172
IBRE
wunt; francéL irr^»ébleme»t; italia-
no, ÍTrtpúraÍllttie%te.
Irreprensuñlidad. Femenino.
Cualidad de lo irreprensible.
ETUfOLOaÍA.. Irrepremiblf: francés,
irrépréktiuihiliU.
m-eprensilsle. Adjetivo. Lo que
no ee dtgfno de reprensión.
Sruiox-oaÍA. Prefijo ir, por in, no,
italiano, VTtpmuibih ; Jn.nc6a, irrí-
pr/ientiiU; catalán, irrtfrekauihU,
Irr«Drensil)lemente. Adverbio de
modo. Sin motÍTO de reprensión.
BmiOLoafA. Irrepreuibk j el sufi-
jo adverbial nuñtt: catalán, irr^theñ~
tibUmtmt; francas, irrépr/iMñiltmtnt;
italiano, irreprauibimeiHe; latín, irrií-
prehauíiHUter.
Irreprochabilidad. Femenino.
Caalidád de lo irreprochable,
Irreprocbable. Adjetivo. Xo re-
prochable.
Btiuología.. Prefiio ir, por m, no,
^ reproei*ik: francés, irr^roeí¿abhi
italiano, irttproiabilt.
IrrepTodnctÍTO, va. Adjetivo. No
reproductivo.
Etiuolooía. Prefijo ir, por i», no,
7 reprodvetivo: francés, irr^rodueiif.
Irrepoblicaao, na. Adjetivo. No
republicano. (Cidállkro.)
IrrescaUbla. AdietiTo. ífo resca-
table.
IrreBÍstibilidad. Femenino. Cua-
lidad de lo irresistible. | de lá qua.-
oíA. Tmhtía. Principio condenado
Íor las decisiones del Concilio de
'rento.
ETiMÓLOaÍA. /tr«mft Jb: francM,
irrüittibiUU,
Irresistiblo. Adietivo. Lo que no
puede resistirse. í Oraou ibresisti-
BLE. Teolc^ia. Gracia que ee impone
al creyente j que anula su libre albe-
drío, puesto que no la puede resistir,
cuya doctrina es herética, aegao el
Concilio de Trento.
BtuioloqU. Prefijo ir, por m, no,
y rmtHile: catalán, irretitlihU; fran-
cés, irr¿tittibU; italiano, irruiítibite.
Irresiatiblemeote. Adverbio de
modo. Sin poderse resistir. '
BriuOLoaU. Irretittiile j el sufijo
adverbial mutie: francés, irráittiiíi-
meñi; italiano, irmittibUvu^tt; cata-
lán, irrttittibltmmt.
Irresoluble. Adjetivo. Lo qne no
se puede resolver o determinar, y Ir-
KBSOLOTO.
EtiuoloqÍí.. Ir, por ía, no, j reto-
hbU: ktin, irrhSiwíli*: catalán, irre-
tohile; francés, irrúoMk; italiano,
irretohiik.
Irresolución. Femenino. Falta de
resolución.
ETiuOLoaÍA. Prefijo ir, por i», no,
j retoheio*: catalán, irraolvcií; fran-
cés, irrüoUtlio»; italiano, irraotuñau.
bresolutaments. Adverbio de
modo. Con irresolución.
ETiuoLoaÍA.. Irretolvta y el sufijo
adverbial matU: francés, irrüoUment;
italiano, irretobtíiUHeníe.
Irresoluto, t«. Adjetivo. El que
no tiene resolución.
ntRE
ir, por «», no, j rbílBIm, leanelto;
catalán, irresohtt, »; francés, irrüoUt;
italiano, irrttoluU).
IrrespetBOMunente. Adverbio de
tiiodo. ffin respeto.
ETlHOLOOÍa.. IrretpttmaAj el sufijo
adverbial susto.* francés, imtpee^ie*-
ttmext.
IrreipetnoM, t«. Adjetivo. No
respetuoso.
BmioLOGÍA. /• privativo y rttpt-
tMoto: francés, irraptetuo):
Irrespirable. Adjetivo. MéJiáné.
ho que no es propio para la rrapira-
cion, en cujo senbdo se dice: aire ir-
respirable, gas irrespirable.
UrniOLOofA.. Ir, por m, no, t r«f^
rsile: latín, irrttpirUXlit; catuán, ir-
retpiréble.
Irresponsabilidad. Femenino.
Falta de responsabiliiUd.
BnuoLOOf A.. IrrttpomwbU: francés,
irraptiu»HUté.
Irresponsable. Adjetivo. Dtrteito
tonttii%ao»al. No responsable. I Po-
des iHitBSPOKSiALB. El podor real,
BnuoLoaÍA. I* privatívo j respon-
sable: francés, tVraposfsiüf,
Irresponsablemente. Adverbio
de modo. Sin re^wnsabílidad.
EtimolooU. IrremmitUe^ el sufi-
jo adverbial susto; francés, irrMpoMM
olematí.
Irresuelto, ta. Adjetivo. luiso-
LDTO,
Irrererencia. Femenino-. Falta de
reverencia.
SriuOLoaü.. Irrntrmte:\ttí.ü, irrí-
tírmíU; francés, irrévératte; italiano,
rtveretua; catalán, irrneréneiti.
Irrererente. Adjetivo. Lo que es
contra la reverencia 6 respeto debi-
do. . .
BriifOLoaÍA. Prefijo tV, por ts, no,
jrnerniU: latín, irrihírtm, irrlMren-
íit; italiano, irrevtmte; francés, irri-
vérnU; catalán, irrntrtfH.
Irreverentemente. Adverbio de
modo. Sin reverencia.
BmiOLooU. IrreotrmU y el sufijo
adverbial mmíc; catalán, irrmemt-
MMt; francés, irrMrtmmeni; italiano,
»r«>0rmf«fluMto.
Irrevocabilidad. Femenino. La
calidad que constituye una cosa irre-
vocable, como la IKRBVOCADILIDAO de
IKBI
IrrerooablemeBte. Adverbio mo-
dal. De un modo irrevocable.
BrTMOLoefi.. Irrnoeéblt y el sufijo
adverbial susto.- latín, irrmeiitíüer;
italiano, irretouhilmtitU; frunces, irrí-
•eoeabUmtU; catalán, irrevoeailmtitt.
Irrí^cion. Femenino. Bie^. ||
¡ítdiama. Acción de dejar caer sobre .
una parte enferma algún líquido.
EnifOLOofi.. Provensal irri^teio:
francés, irrigtUem; italiano, «rri^sM»-
w; del latín, irrtfiüo, forma sustuí--
tíva absitívcta de trrff JUw, rendo,
partícipio pasivo de vrtgin; de ir,
por
DU) de la historia.
ErufOLoaÍA. Irrevocable: francés, tr-
rfyoeabiUU; italiano, irrevccthiUtí. —
<£stabilidad 6 firmeza de un acto,
que hace que no se pueda revocar.*
(AoADBMiA, DisdMano de 17Í6,)
IrreTocable^ Adjetivo. Lo que no
so puede revocar, cuya voz se emplea
en eentído político, judicial, forense,
moral y dogmático. Ejemplo de la
acepción política: Uy ibbevocablb; de
la judicial: «MíntcM ibrrvooablb; de
la forense; donacioH irskvóoablb; de la
moral: deeitio» irrbvocablb, vohMtad
iebbvocablb; de la dogmática: «los
decretos de Dios son irrevocables.»
ETiifOLOoÍA. Prefijo ir, por mi, no,
y revocable: ktin, irrlivSeanlii; italia-
no, irrevoeábile; francés, irrévoeéble;
catalán, irretoeaiie.
en, y rtgSrt, renr.
Irrisible. Adjetivó. Lo que ee dig-
DO de risa y desprecio.
EriHOLoaÍA. Latin irrtíiVUit, aque-
llo de que se puede hacer burla, de ir,
por w, en, y rUÍMUe, risible; catalán,
trrÍÉÍile.
Irrisiblemente. Adverbio modal.
De un modo irrisible.
BmiOLoefA. IrriiHU y el sufijo ad-
verbial ffuato.
Irrisión. Femenino. Borla, despre-
cio, chooarrerfa.
BmioLoaÍA. Catalán tritio: fran-
cés, irrition; italiano, irriii4me, del la-
tín, trriib, desprecio, burla; forma
sustantiva de tirinw, participio pasi-
vo dfltrrii^frí, mofarse; de ir, por w,
en, y ndere, reir.
Inisoriamente. Adverbio de mo-
do. Por irrisión,
BTiifoi.ooLA, Irritori» j el sufijo
adverbial susto; eatalan, tmiA-w-
me»t.
Irrisorio, tiiiu Adjetivo. Lo que
mueve 6 provoca i risa y btirla.
EmiOLOofA. Irritie»: latín, irtlO-
rini; catalán, irrisori, s.
Irritabilidad. Femenino. La pro^
penaioD i conmoverse 6 irritarse oon
violencia y facilidad. | Cualidad y es-
tado de los caracteres 6 temperamen-
tos irritables. | FteioÍMia. Nombré
dado í las diversas graaacioues ds la
actívidad en las propiedades sustan-
ciales de loe elementos anatémicos;
sobre todo, de la actívidad en las pro-
piedades animales de que están do-
tados ciertos tejidos. Esto es lo quo
los fisiólogos denominan «diversos gra-
dos ds la actividad vital.* Por consi-
guiente, si se suprimiera la naiTA-
BiLiDAD, como propiedad elemental y
animal de la materia, ora^iniíada, no
sería posible la vida, f Setámta. Pro-
Siedad que caracteriza á los filetea
e ciertos estambres, los cuales son
capaces de movimiento durante la
época de la fecundación. Los antiguos
atribuían & la elasticidad estos fenó-
menos de la uuiTASiLiDAD de los ve-
getales.
ETnfOLOQÍA. Irritable: latin ñ'vUS*
Mñtof, propensión á la ira; ñvncéa, ^•
riiahiUté; catalán, irritaHUtat; italia-
no, irritaiiUtá.
IieiéíU.—l. Sittem* de Saller. En-
tiéndese por IRRITABILIDAD la propi»-
dad de que están dotadas ciertas par-
tes de los cuerpos vivos, en cuya vir-
tud se contraen por sí mismas, ind»
pendientemente de la voluntad del
animal somstído i la prueba, yaim
Digitized by Vj OOQ [C
HCKI
qOe ezp«nment«n dolor klg^nno. (Go»-
IWBOBT.)
2. Siittma de Sotuul. — La iBBÍTAfií-
UDAS es la propiedad de laa fibras'
mnscolares, por cujo resorte se con-
traen por b! mismas al contacto de
todo cuerpo, ora sea sdlido, ora sea
fluido. (CwuidtracUmet, C*trpii$ orgá-
»Í€M, tOMo 6.', piaiiM 106.)
3. YonocoDocíailasazoalateoría
do la iSfiíTABiLiSAD, que ha represen-
tado en fisiología un papel tan gran-
de, j que atribuí k la elasticidad, con
la euatno tiene relación alguna. (Bon-
NKT, Ohrat, Umo 1.', pigvM il6.)
4ti La IRRITABILIDAD Vegetal esÚÍ ex-
citada por un estimulante comü la ie-
BiTABiLiDAD animal. (Idiu, ConíOHpla-
eiim*t ntwraitt, toma ).', S3, nota 10.)
b, Bt estimulante de la ishitabili-
DAS Tegetal es la necesidad de repro-
ducir j perpetuar la especia, lo cual
explica el hecho curíosfsimo de c^ue la
nRiTABtLiSAi) da los filetes de ciertos
estambres no se desarrolla sino en la
- ¿poca de la fecundación.
InitcliUismo. Masculino. Sitttmn
átiol^fieo. Sistema de los irritabi-
listas.
InitabiliflU. Ifascnliao. SüUma
fyioláfiee. Seetario que atribule todos
loe feniJmenos fisiológicos i un alma
sénaitiTa, eu^o agente principal se su-
pone ser el sistema nerrioeo.
BrniOLOOÍA. IrriUbiüdad. -
1. Ifritahle, Lo que es capaz de
irritación 6 irritabilidad. \ Lo que
tiene particular propensión i irriter-
se, así ñeica como moralmente, encu-
jo sentido se dice; «sistema nervioso
irritable; getúa irritable. \ Finolo-
yí«. CualidAd da que están dotadas
todos las partes de los cuerpos vivos,
CHjaa excitaciones, arregladas conve-
nientemente por la natnralesa, son
eaosa de que aumenten de intensidad
todas sus propiedades. De este princi-
C'o se deduce que, parala práctica de
flsioliojría, iRBiTABLB quícre decir
mtenso. También se infiere que, sin
la iBHTASiLiDAD, las propiedades sus-
tanciales de los elementos anatdmicofi
Ír las propiedades animales de los te-
idos no podían llegar i bu major
grado de desarrollo; esto as, á su ma-
yor grado de perfección, quedando
manca la actividad vital. | Experien-
cias repetidísimas han demostrado que
las partes vitales son las máe ibsita-
■LSB, entre las que ocupan el primero
y el segundo lugar fas visceras si-
r 'entes: primero, el eontcm; segun-
. los intestinos j el diafragma, f Es-
TAVBRxa UHITABLBS. Sotáwot, Estam-
bres cuyos filst« son capaces de cier-
to movimiento en la época de la fe-
cundación, sin que se pueda atribuir
& ninguna faerza mecánica conocida.
No parera sino que, en el momento de
fecondar, la naturaleza convierte en
vida lo que no es mis que ¿rgano,
teja hi|fdtesis nos llevaría í suponer
una fisiología vegetal trascendente.
^TiniOR IRBlTABLB DBL PBOHO (teta de
M mujer). Patología. Tumor que cauaa
vivísimos dolorefl j que se suele tomar
poionoiDew.
IRRI
EmiOLOirii.. Irritar: latín, trrU5¿)('
lis; italiano, irritihilt; francáa j cata-
lán, irritable.
2. Irritable. Adjetivo. Forentt.
Lo que Be puede anular 6 invalidar.
Btiuolosía. Irritaeic» S.
1. Irritación. Femenino. Eno-
jo grave. Q Mediana. Conmoeion 6
agitación violenta de los humores;
eato es, acción que ocasiona cierta ac-
tividad excesiva en una parte, y el
resultado de aquella acción. Puede
ser interna, como la' irbitacioh de
loa intestinos, 6 extema, como la umi-
TAOiON de la piel que produce el veji-
gatorio, ú otro cáustico.
Btiuología. Irritar: latín, irrtt3~
lío; italiano, trriMwM; francés, irri-
llafMM; catalán, tmtecúi; portugués, ir-
ritofSo,
2. Irritación. Femenino. .í'm'flMí.
Invalidación.
BiiMOLoaÍA. Latín irritm, vano,
nulo; de M, no, y rXtiu, fijo,- constan-
te, valedero: tetta»Ai(«M iRRiTuii^a-
cKre; anular su testamento. (Qiob-
BON.)
Fenha etimológiea. — Nétese la admi-
rable filosofía de la lengua. La segun-
da i de irrttti, que es breve, represen-
ta la s breve de rUtnt: in-rStn, tr-rit*t
(por asimilación de larj: ir-ritus; irrí-
tm, no valedero, no fijo, no cons-
tante.
IrriUdamente. Adverbio modal.
De un modo irritado.
EtuioloqU. Irritad* y el sufijo ad-
verbial wu»U.
Irrítadfsimo, m«. Adjetivo supeí^
latívo de irritado.
EmiOLooÍA. Irritado: catalán, tm-
taáUiim, a.
Irritado, da. Participio pasivo de
irritar.
Etimolooía-. /miar; latín, trriH/«i;
italiano, irritato; francés, irrit/,
Irrítádor, ra. Masculino y feme-
nino. El que irrita.
EniiOLoeU,. Irritar: latín, trrUS-
irritamante. Adverbio de modo.
Forente. Inválidaubntb.
ExuiOLoafA. írrita y el sufijo ad-
verbial vuntr. latín, «rrití, vanamente.
Irritamiento, Masculino. Irrita-
Etiholooía. Irritar: latín, ttvilS-
nJMñMt; francés, irritavunt; catali
IBBO
17S
Irritante. Participio actívo'de irri-
tar. El ó lo que irrita. | Hbsicahbn-
TOB ibbitahtbs. JlíttUcttM. Los que
excitan nuestros (Srganos basta el pun-
to de hacerlee perder el concierto nor-
mal de ens ñmciones. I Masculino
plural. Loa iwitTANTBS. Comprenden
103 rubefacientes, loa cáusticos, los
espispástícos 6 v^igatorioa. | Biolo-
yía. Se ha observado que los irritan-
TBS suelen ser un principio de secre-
ción, como sucede con el musco que
el ratón almizclero secreta, cuando la
irritación de aquella sustancia no per-
mite que el animal la retenga en su
bolsa.
ErDiOLoaÍA. Irritar: latín, wvitow,
imtatttit, participio pasivo de irtitS- \
re, irritar; italiano, irritamU; francés
y catalán, irritant. ■»
1 . Irritar. Activo. Bxeitar viva-
mente la ira. j| Conmover y agitar con
violencia. | nodueir cierta excitación
en nuestro organismo, á consecuencia
del ejercicio irregular de algunas
funciones, como el estornudo repetido
que suele ibbitas la membrana pitui-.
tosa, 6 como el mucho hablar, que
IBRITA la gaivanta. En estos casos,
la fisiología j la patología ae eonfau'
den. I Mtdiema. Causar una irriti^
cion.
BmioLoaÍA. Sánscrito de loe Yedas
rSi, r^ati, él ladn; latín, ürtrv, m-
rire, ladrar, grufiir; irñl&v, enñire-
cer á un perro; italiano, irritare; fran-
cés, irriter; catalán, irritar.
1. La fbrma latina kimrt es bárba-
ra, puesto que el verbo del artículo se
compone del prefijo «a, en, y rir$,
grufiir, del sánscrito védico rü, la-
drar.
2. El latín Irrtí3r« no es otra cosa
que la forma frecuentatíva de irrírv,
gruñir, como creen Cuidadamente loa
etimologistas latinos.
3. Bu efecto, añadamos el antiguo
itar», frecuentativo de á-e, al elemento
WT, radical de irrirt, y tendremos el
verbo del artículo : irr-iiSre, Írrit¡ír$,
vritar.
2. Irritar. Activo. Forme. Anu-
lar, invalidar.
ETufOLoaÍA. IrrittíÁom i: latin írríU
tSre: j%od eonira iot faetmi faerit, ir-
RiTATtm; «Bea nulo iodo cnanto se hi-
ciere sobro esto.» (Código teodoti*-
ne.)
IrritatiTO, tu. Adjetivo. Mtdtaita.
Qne irrita, que tiene la facultad de
irritar, como el movimiento ibritati-
70 que la trichina produce en loa
músculos.
EmiOLoaÍA. Irritar: francés, úrtía-
ÍJ/^-. italiano, irritatieo.
irrito, ta. Adjetivo. Forente (2V-
reeho rotumo). Inválido, sin fuerza ni
obligación.
EriifOLoafA. Latín tMñu, nnlo,
abolido, de ia, no, y rUtnt, pensado,
previsto, seguro, firme, sólido; parti-
cipio pasivo de reor, riri, creer, pen-
r; catatan, irritat, da; írrit, a.
Irrogable^ Adjetivo. Que se puede
irrogar.
Irrogacion. Femenino. Acción 6
efecto de irrogar,
BriMOLOOÍA. Irrogar: latín, úrSgS-
tío, forma sustantíva de irrígStia, ir-
rogado.
Jteteña Aíiftfr»».— Modo de pronun-
ciar una sentencia ó dictar una pena
contra un ciudadano. Los romanos
atribuían gran importancia á la ob-
servancia de las formulas: las pala-
bras eran, por decirlo así, sacramen-
^.ales. Bu general, se seguía para la
rrooacion la misma ferma que para
.a adopción de una lej.
Irrogado, da. Participio pasivo de
irrogar.
BTUfOLoaÍA. IrrMor: latin, w^S-
ttu, impuesto, establecido; participio
pasivo de irrígírt, irrogar; Cfttauuij
wnyaí, da, . ,
LigtzedbyLiOOgle
174
ISAB
. Irrogador, ra. SustantiTO j «IjV
tiro. Qae irrogK
IiTOg«ml«iito. Uasculino. Ikko-
OACION.
ÍTTOgn. Activo, Cfttuar, ocuio-
nar; ul se dice: le ikrooó un gnn
petjaicio. Se usa también como recí-
proco.
Etiiioloo(&. Latin irrSffIlrt, esta-
blecer, de ir, por w, en, j rogSirt, pro-
ÍDulgar una ler: catalán , irrogar.
Imtente. Participio actiro de ir-
mir.
EriMOLOQÍÁ. Latín irrim, irriíen-
Ut, participio de presente de irrvitre,
irruir.
Irmidor, rt. Sustantiro j adjetí-
TO. Que irruje.
Irrtiimi«iito. Hascultuo. Ibsup-
ClON.
Irruir. Actiro. Acometer con ím-
petu. I Int&dik.
EtiholocIa. Latín ífmfrí, entrar
con furia, arrojarse con ardor aobre;
de i», en, r n¡(rt, caer precipitada-
mente: catalán antíguo, irrwir.
Irrupción. Femenino. Acometí-
miento impetuoBO é impensado. | In-
T AS ION.
EriuoLoafA. Latín irruptto, inva-
sión, correría, acometimiento violento
i impensado; fo^a sustantiva abs-
tracta de irrupl\a, participio pasivo
de irrumpiré, introducirse con ímpe-
tu; de i's, en, j rwnpire, romper, des-
pedazar; italiano, trrwone; francés,
trriiplio»; catalán, imt^í.
Irmyeota. Participio activo de
irruir.
Irse. Recíproco. lÍARCHAUí. J Ue-
t&fora. Morirse. | Deslizane. | Qas-
tarae. I Ventosear 6 hacer alguno sus
necesidadefl sin sentir. | Excederse de
algun modo. | Ibsb dsi. bboubo. Lo-
cución fiímiliar. Decir disparates, de-
nuestos, insolencias. | Ibsk db punto.
Locución familiar. Peer.
Isaac. Masculino. Biblia. Hijo de
Abrafaam v de Sara, que nacid el
año 1896 intos de Jesucristo, tenien-
do entonces 90 años su madre j 100
BU padre. Sara se echi5 k rñr cuando
le mé vaticinado el nacimiento de
IsaaO; 7 de ahí este nombre formado
del hebreo Uchttk, que eigníSoa rita,
sonrisa. (MoHLAU.)
Isabel. Nombre propio de mujer:
Santa Isabel.
ETiuoLOaÍA. Hebreo Jet&M, mujer
.de Achab. (Siblié.)
Isabel. Reina de Inglaterra, hija
de Enrique VIH j de Ana Bolena;
tiacitf en 1535 j murió en 1603. Aun-
q^ae su padre la habla declarado ilegi-
tima, é incapaz de reinar, revocd eata
declaración en su testamento, é Isa*
BBL subi¿ al trono í la muerto de su
bermana María en 1558. uno de sus
primeros actos fuá restablecer la reli-
gión protestante que Haría habíapros-
critoy constituirse jefe déla Iglesia.
Bajo su reinado ñoracieroo la sgrí-
cultura, el comercio j la marina, y so
hicieron grandes economías en la Ua-
eienda; pero empañó bu gloria con la
coBdncta quB obwrvd con la infortu-
nada reina de Escocia MaHa Situar-
I3AJB
do. Irritada contra esta princesa, que
había tenido la imprudencia de tomar
el título de reina de Inglaterra, pero
cuja principal falta consistía en ser
mucho más hermosa que ella, promo-
vió disturbios en sus Estados, la lla-
md i. Inglaterra, donde la tuvo pri-
sionera; la envolvió en una acusación
de atentado contra su persona, llevan-
do su rencor hasta hacerla decapitar
en 1587. Con pretexto de vengar esta
muerte, armd Felipe II, rej de Espa-
ña, contra la Inglaterra una escuadra
formidable que Uamd la Invencible, v
que, como es sabido, fuá dispersaua
por las tempestades j batida en detalle
por loa enemigos. Isabel envió en se-
r'da socorros í Enrique IV, ocnpa-
éntónces en conqmstar su reino;
reprimió k los irlandeses, í quienes
España había sublevado en 1600 y fo-
mentó i, su vei la insurrección de los
Países-Bajos contra España. Muchos
soberanos solicitaron su mano, 7 en
más de una ocasión la invitó el I^l&-
mento i fijar su elección; pero jamás
quiso casarse; tuvo, sin embargo, mu-
chos favoritos, entre ellos, Dudlev,
conde de Leieester, 7 Roberto, conde
de Essex. Habiéndose snblevado esto
último contra ella, hiio que le condo-
naran á muerta, pero apenas se ejecu-
tó la sentencia, se arrepintió ele su
conducta, j llena de dolor manó i
poco, designando por sucesor á Jaco-
bo, rej de Escocia, i hijo de María
Bstuardo. IsADBL gobernó con un des-
potismo casi absoluto 7 convocó po-
cas veces el Parlamento: reunía á las
cualidades de un gran rej, todas las
debilidades de nna mujer. (Sala.)
Reti»t».—\. Antes de liüt ál tro-
no. Ünrante el reinado de su herma-
na María Tudor, hija de Catalina de
Aragón, fué perseguida, como pro-
testante, por el obiapo Qardiner: 7
habiendo resultado comprometida en
la conspiración de Wiat, se vio en-
cerrada en la Torre de Londres j en
el castillo de Wosdstock. •
2. Bn el ^foM.— Creó la I^esia an-
glicana en virtud del Htl delot trei»t»
¡f nneve ttrtUmlot.
Logró qne el Parlamento la decla-
nra reina de derecho divino 7 gober-
nadora suprema, así de la iglesia
como del listado.
Impuso ¿ los individuos del clero 7
á loa funcionarios civiles el jwétunto
de tvpremaeía etpiriinal de la corona.
Tenninó í merced de la paz de Citir
teaa-Cambreais (1559) la guerra en
que Felipe II, como esposo de María
Tndor, había empeñado á Inglaterra
contra Francia.
Se alió con los calvinistas del con-
tinente.
Supónese que no fuj extraña á la
conspiración de Amboise, qne debía
derrocar í los Guisas.
Recabó que Conde 7 Coligni, en
premio de so a7nda, la pusieran en
posraion de la ciudad del HVvre(1562),
que tuvo que restituir dos años des-
A mis dé la persecución de Miría
Eatuardtt, íannáó sd Escocia i los
iSAfi
partidarios de John Knox contra la
regente María de Lorena, sirviendo
de esta suerte la causa del protestan-
tismo.
Se coaligó con Bañqne IV 7 tomtf
la ofensiva contra España, de cuyas
resultas Harazsig saqueó las colonias
españolas de América, al propio tiem-
po que el conde de Eesex bombardea-
ba íCádii.
Aporó en Portugal las pretensio-
nes del prior de Crato, con d intento
de peijndicar los derechos de Feli-
pe 11 ¿ la snceaion de aquella corona.
Anuló la acción de ambas Cámaras
7 no tuvo más 107 que aa libre- albe-
Sustitnjó al jurada loa tribunales
de excepción, tetes como el IfUmut
de alta eaoñtio» 7 la funosa ofsisrs «»■
friUada, cómplices humildes de las
Sesiones de la mujer 7 de la política
e la reina absoluta.
_ 3. Retrata de la tvÚM.— Inteligeo-
eia superior, talento profundo, earic^
ter tenas, habilidad maravillosa, in-*
triga consumada, gran espíritu de go-
bierno. Betas extraordinarias dotes
vienen i explicamos la situación del
pueblo ingles bajo aquel prodigioso
reinado: Spenser, Shakespeare 7 Fran-
cisco Baeon.enaltecían con sos hliros
las artes 7 las ciencias, cubriéndole
todo con su manto de gloria; A pri*
mer periódico inglés, SI Sngliek
Meremry, se dio i luí en aquella épo-
ca; florecían inmensamente la iaoos-
tria 7 el comercio; se inangoraba IS
Bolm de Londres con el título de R^
yalSBeiange, cambio real (1571); la
marina contaba 1.232 buques, de 49
que antes tenía; Cavendish, Walter
Raleig, Drake, Havlñna, Davis, Hnm-
phrey Oilbert 7 Frosbisher sureaban
los marea realiíando las oaadas em-
Eresaa de donde viene la Inglaterra de
07. Sólo así se explica también el
hecho casi hbnleso de que nna reina,
en quien se mezclaron mis de naa
vez la reina 7 la dama, ae viera idea-
lizada por todo el mundo con el epí-
teto de la Beina vfrge».
4. Retrato de lamt^er.—Ottieterwu'
raí. Conducta liviana, irritabilidad
extrema, vanidad pueril, envidia ren-
corosa, crueldad heredada de sa pa-
dre.
CarieUr imteléctaal.. Isabml ñié in-
dudablemente la mujer más docta de
BU país 7 uno de los entendimientos
más educados de su aiglo. Hablaba
correcta 7 ftcilmente el griego, el la*
tin, el italiano 7 el &ancée; de tal
modo, que compartía los largos ocios
de sus deleitea con el placer de tradu-
cirá Sófocles, Démostenos, Hoimeio,
7 en comentar al gran Platón. Trsi-
tándose de esta mujer singularísima,
uno de los genios más confusos que
oonocen los matos humanos, la hist(^-
ria no tiene mis que doe caminos:
adorarla antea v quemarla después, á
quemarla en vida7 adorarlaen muerto.
' 6, Entre loa pretondientes qne la
aolicitaron en matrimonio, figuran el
duque de Hi^tein, el do Alsn^oa, el
hijo del elector palatine/ ri a>nde dr
üigitizedby VjOOQIC
I9AB
á.ma, ti t9j fie Sttocia j Felipe II.
6. Con Isabel acabó la rama de los
Tndor.
Isalwl de Borbon. Reina de Espa-
la, hija de Enrique IV de Francia j
de MÑía de Méaicia, nacida en Fon-
tainebleau en 1609 v muerta en 1644.
Siendo de corta edad, fué prometida
al príncipe del Piamonte; pero poco
deñues se ajustó j llev¿ £ efecto el
doble matrimonio de esta princesa con
el rejr de España Felipe IV y de la
hetmana de wte, Ana ae Austria, con
Luis XIII de Francia, hennano de Isa-
BL. GoDsajgrada desde entonces & los
intereses &i reino, no pudo ver con
iadífereacia la inevitable ruina i que
te oondueía la desalentada adminis-
tiacion del conde-duque de Olivare^, 7
tral|aj<i asiduamente hasta conseguir
ia caida; contribujij con eficacia á
leTaatar un ejército de 50.000 hom-
brea para sostener el honor de las a>
Soas espaAi^as, i hizo que su marido
Be pusiera i la cabeza, quedando ella
antoetanto encargada del gobierno.
Queñd& de todos, ; después de haber
hecho cuanto bien £staoa de su mano
realiiar, muríd á los 23 años de reina-
do 7 41 de edad. En esta princesa,
como en Isabel de Talois, se ha ceba-
do la calumnia durante dos siglos, su-
poniéndola unos criminales amores
con el &moso cuanto desdichado Don
Juan de Társis, secundo sonde de Vi-
llamediana. A pesar da las pruebas
aducidas por los que han querido sos-
liener esta calumnia hiaurica 7 del
apo70 que parecían prestarle algu-
nas composiciones del mordaz poeta,
hoj la luz ha venido ¿ esclarecer este
ponto, 7 la virtud de Ibabbl db Bob^
■ON Iw quedado i salvo de toda ca-
lumniosa imposición. El doctísimo li-
terato Don Juan Eugenio Hartzen-
busdi, en su discurso de contestación í
Don FrancisBO Cutanda, al hacer éete
■ñ recepción en la Academia Española,
ba contribuido tan poderosamente á
esclarecer este episodio del reinado de
Felipe IV, que ho7 nadie se atreve i
sostener senamente lo que hasta aquí
M babia considerado como verdad in-
eootrovertible.
Isabel de Braganza. Reina de Es-
paAa, hija de Juan IV de Portugal 7
mujer de Femando Vil, que nacié en
Lisboa «n 1797 7 murió en Madrid
en 1818. Casada en 1816 con Fernan-
do, 11U17 pronto su carácter dulce 7
íranco, bu sólida instrucción 7 su
amor í las ciencias 7 i las artes, as!
como los beneficios que derramaba en
bwoo 8U70, unidos al interesante es-
pectáculo que ofrecía el verla en pú-
blico dando el pecho á una hija que
tuvo, la granjearon universales sim-
patías. Estas se manifestaron plena-
mente en las demostraciones publicas
¿9 dolor que dio la nación antera al
ocurrir su temprana muerte.
Isabel Clara Eugenia de Aus-
tria. Infanta de España, duquesa de
Brabante 7 condesa de Flándsa, hija
de Felipe II 7 de Isabel de Yalois;
aacicí e« 1566 7 murid en 1635. Pro-
S^^í^ ¡9' ^ Gabinete español, como
ISAB
meta del pariente mis wdxime d«
Enrique, para ocupar el trono de
Francia, vid éste frustradas sus pre-
tensiones cuando se atendiii al mejor
derecho de Enrique de Navarra. Cuan-
do Felipe II perdió la eeperanza de
ceflir la corona de Francia á las sie-
nes de su hija, la casó con Alberto,
hijo de Uaximiliano II, en 1698, dán<
dóla OH dote la soberanía de los Paí-
ses-Bajos 7 el Franco-Condado. Ibabsl
acompañó á su esposo en las guerras
contra loe holandeses, 7 hallándose
en el sitio de Ostende, se dice que hizo
voto de no mudarse de ropa blanca
hasta haber tomado la plaxa. Esta, no
obstante, resistió tres años el sitio, 7
como la princesa cumpliera escrupu-
losamente BU promesa, sus ropas to-
maron un color leonado, que aió orí-
Sen al color llamado Isabbl. Privada
e la soberanía de los Países-Bajos
por su sobrino Felipe IV, que no la
dejó sino el título de gobernadora, de-
fendió el Brabante contra los repeti-
dos ataques del principe de Orange 7
desbarató una conspiración que se tra-
maba para erigir los Países-Bajos ca-
tólicos en república independiente.
Isabel de Castilla ó Isabel la Ga-
t¿lica. En el oscuro cuadro en que ss
agitan las figuras del débil é impo-
tente re7 Enrique IV; de su ambicio-
sa mujer la princesa doña Juana ds
Portugal; del orgulloso favorito Don
Beltran de la Cueva, que, merced al
amor de Doña Juana, se elevó en po-
cos años desde paje de lanza á la alta
dignidad de marqués de Ledesma, du-
3ue de Alburquerque 7 gran maestre
e Santiago; 7 de aquellos nobles re-
beldes encanecidos en las acciones,
que en una asamblea reunida en la
ciudad de Avila, deponen á Enriq ue IV
7 le despojan en estetua de todas las
insignias reales, aparece la infanta
DoSa Isabbl, nacida en la villa de
Madrigal el 22 de Abril de 1451 , como
un punto luminoso, como una blanca
estrella en un cielo oscuro, como la
hermosa luz que ba de guiar á Casti-
lla al puerto de salvación, según tra-
taremos de demostrar. La reina Doña
Juana había dado á luz una hija, que
los enemigos de su esposo trataron de
ilegítima, apellidándola la StU^ameja,
Bit juzgarla hija del orgulloso valido
on Beltran. Educada DoRa Isabbl
en Arévalo con Ja mavor piedad 7 re-
cogimiento por su noble madre, con-
taría doce años apenas cuando Don
Enrique la llevó á su palacio con su
hermano Alfonso, aparentemente para
terminar su ed<\cacioa; pero, en reali-
dad, dice el padre Florez, para que
no sirviese de Dandera á los descon-
tentos. Tarea inútil, pues los nobles
rebeldes, al deponer a Enrique, pro-
clamaron á Alfonso. Muerto repenti-
namente Don Alfonso, el 5 de Julio
de 1467, en Cárdena, 7 privadas de
un jefe los nobles confederados, ofre-
cieron la corona á la in&nta DoRa
laiBBL, que la rehusó diciendo: ptttt
á «I htrmano el rey tMd larga vida, y
mi^tirat ¿I viva, Mimca eentniir^ en to-
«MT el liltlo ele rtiña; noble respuesta
ISAB
1T5
qne le captó las simpatías de iodos los
castellanos, los cuales, vista la ilegi-
timidad de la BtUrtauj», ob1ij;an>n i
Enrique á reconocer por su lísredera i
su hermana Ibabbl, acto solemne que
se celebró al 19 de Setiembre de 1468
en la Venta de lee Toros dt Quitando.
Entre los diversos pretendienteB á la
mano de DoRa Ibasbl, se contaba el
infante Don Femando de Aragón, pero
este enlace no era del agrado de una
parto de la nobleza, que habría prefsr
ridú una alianza con Portugal, 7 mu-
cho menos de Enrique, que aél se
opuso con todas sus fuerzas. DoAa
IsABBL, sin embargo, aconsejada por
sus parciales v atendiendo al porve-
nir de Castilla, resolvió unirse con
Don Fernando, desposándose con él
en Valladolid, á cuja ciudad había
llegado secretamente el infante de
Aragón, el 18 de Octubre de 1469, ca-
sándose al siguiente dia en el palacio
de un campeón, Don Juan de Vivero^
Dias antes había escrito á su herma-
no, que estaba en Sevilla, pidiéndola
penniso para presentarse ¿ él con su
marido; 7 apenas realizada la boda,
los jóvenes esposos le enviaron emba-
jadores, asegurándole BU obediencia 7
su deseo de considerarle coma á un
padre, remitiéndole las capitulaciones
firmadas por el iniante Don Feman-
do. El rej acogió muV friamente á los
embajadores, los cuales no pudieron
recabar de él otra respuesta que esta:
Seaujante onMta et muy grave, y yo rt-
eoheré io}ri él. Sea que Ennque no
hubiese olvidado los intereses de la
que juzgaba, ó aparentaba al menos
ju^ar como su hija, ó que la boda de
su hermana con Don Fernando no le
agradase, lo cierto es que anuló la
declaración hecha en favor de DoflA
IsABBL, 7 declaró á Doña Juana por
su suCBsora única 7 directa en la hora
de su úiuerto ( 12 de Diciembre de 1474),
Femando é Isabbl protestaron. Doña
Juana, desposada recientemente, por
consejo de sus amigos, con el re7 Don
Alfonso de Portugal, que ambiciona^
ba la corona de Castilla, 7 apo7ada
por el arzobispo de Toledo, el mar-
qués de Villena , la &milia de los
Mendozas 7 otros nobles, resolvió fiar
su causa al trance de las armas. La
infanta DoflA Isabel tenía á su hvor
á la ma7oría de la nobleza 7 del pu^
blo, por la brillante reputación que
había logrado adquirir en medio de
aquella corrompida corto 7 á travée
de aquellos turbulentos dias. Durante .
algún tiempo, vaciló la fortuna, hasta
que en la célebre batalla de TorD(1476),
íaé derrotado el ejército del re7 de
Portugal 7 los partidarios de la BeU
Iran^'a comenzaron á sometorse, hasta
que la infeliz princesa, abandonada de
Don Alfonso, que 7a no podía alcanzar
con su mano una corona, tomó el
velo de religiosa en Coimbra. Don
Femando heredó en aquel mismo año,
por muerte de su padre, el reino de
Aragón, 7 al tratarse de la unión de
ambas coronas, apareció la primera
nube en el cielo de Ibabbl 7 Femando,
que Ibabbl aupo disipar con su gran
Digitized by
Laoogle
17« ISAJ
talento 7 la magninimo ooraxon. Sra
eostambra ea la Edad Media que el
uxo mis fuerte ejerciese todos los de-
rechos pjt el mis débil; pero los cas-
tellanos, calosos de sn independencia
j de las prerrogativas de au reina,
resolTiaron asejpurarla el ejercicio real
de ellas. Al nn, se acorad que los
nombras de los dos esposos florasen
juntos en todos los actos del g^obier-
no; j en la moneda, el del re;, el pri-
mero, an consideración i su sexo, pero
•n al escndo real, tas armas de Casti-
lla las primeras; qne Isabel nombra-
ra para todos los empleos civiles j mi-
litares de Castilla j para los beneñ-
oios edesiisticoBi que siempre que sa
bularen reunidos gobernasen juntos;
Ícada uno, en la provincia en qne se
aliare, cuando estuviesen separados.
Tal división da poderes, dice nn ilus-
trado autor, fuá religiosamente obser-
vada durante toda su vida por DoAa
isAJSi., i cujas altas dotes j singular
capacidad se debi¿ la paE j buena in-
taGgencia en que vivid con el ambi-
cioso Don Femando, sin tolerarle in-
tervenir en el gobierno de Castilla,
ffin embargo, el tej de Aragón mostrd
claramente su resentimiento por la
superioridad da fiicoltades otorgadas
i sn esposa; pero ella consiguió aqni»-
tarle dulcemente con las protestas de
su amor j con las seguridades de que
ella si51o sería reina donde ñ fuese
Ttj. Las familias de los Quimanes 7
de los Ponces, así como otras varias
de Andalucía, so color de afianzaras
contra loa enemigos del reino, acre-
centaban sus estados 6 iban haciéndo-
se temibles. Dora Isubl tom<5 i su
cargo tan grave asunto; llegd i Be-
vilU (1474); airegló las disensiones
entro a! duque de Uedina-Sidooia 7
el marqués (te Cidiz, recobrando las
tierras que tenían de la corona orde-
nd varios castigos 7, por' último, otor-
gó un perdón general que le atrajo
Tas benoieiones de gran número ae
familias. En esta ciudad 7 en este afio,
did i luz al príncipe Don Juan. Re-
sueltos los n7es i dar una prueba de
vigor contra la morisma j aprove-
char la división que reinaba entre los
irabes, exigieron al nj moro da Ora-
nada el tributo pactado con sus ante-
cesores, que hacia tiempo que los ira-
bes no pagaban. £1 ro7 moro, sin in-
timidarse, respondid: Qm donde ¡ot
arabia adtHabam nt wumtda, /brfaia»
UmbtM Im únuí, 7 sin rason ni de-
recho se apoderaron de la importante
Slaza de Zahara, dando así la señal
e una invasión de los castollanos sn
Andalucía 7 de una tenas 7 porfiada
lucha. Resuelta i todo, DoRa. Isabbl,
que había quedado en Castilla orga-
nisando tropas, se presentd en el ejér-
cito de Andalucía, causando su pre-
sencia, dice el señor Díaz Canaeco, el
ma7or entusiasmo entro aquellos in-
domables guerreros, f no sin funda-
mento, pues ora auxiliaba i Don Fer-
nando con sus consejos, ora reclutaba
fuerzas, ora se exponía i los majores
peligros, prestando nuevo valor í sus
soludoB, qus teniéndola cerca, sejnz-
ISAB
Sban capaces de los mis altos hechos,
al campo moro ardía la peor de
todas las guerras, la guerra civil: el
infante Boabdil, an unión de su tío
Mohamed-al-Zagal, destrond & su pa-
dro, 7 luigo tío 7 sobrino se deolsja-
ron laguerrai los moros les obligaron
i divi£r el dominio del reino 7 i lu-
char sin tregua contra los cristianos.
¡Triste ilusionl Boabdil, sitiado en
Loja (1^), no recibid los auxilios
ofrecidos por sn tío, 7 herido 7 der-
rotado, se entregd i Don Femando,
quien, oído el parecer de Is roina, l€
dejó en libertad, logrando lo que Do-
f)A Isabbl había predicho, esto es,
que apenas se viá ubre, volvid las ar-
mas contra su traidor tío Mobaued-el-
Zagal. A pesar de sus divisiones in-
tenores, que llevaron i una de las
facciones moras i luchar al lado de
los cristianos, 7 de ser Granada una
ciudad abierta, su conquista costó
diez lu^a años de una lucha obsti-
nada 7 sangrienta, durante los cuales
fiíd tomada Alhama, baluarte 7 an-
temural da Granada; Milaga, depó-
sito del comercio antro España 7 el
África, 7 Baza, ciudad entonces de
50.000 habitantes. En el interior de
la ciudad sitiada, ti hijo combatía
contra el padre; Abdalah 7 su tío el
Zagptl sa repartían los restos da aque-
lla soberanía agonizante; 7 Boahdil,
Íirisionero en un nuevo combate de
os roves castellanos, teniendo en po-
der de ellos & un hijo en calidad
de rehenes, 7 habiéndoss visto obli-
gado para salvarse i neonocerse va-
sallo de Isabel 7 Femando, seguía,
mis bien que impulsaba, la obstinada
defensa del pueblo. DoftA Isabel, ído-
lo de los castellanos, sitió la ciudad
con 80.000 soldados, i tayo frente se
hallaban los futuros conquistadores
de Berbería, Uilaga7Nipoles, Pedro
Navarro, el marqués de Cidií 7 el
Oran Capitán. No es posible pintar
las contnriedades v las luchas qae*el
ejdreito cristiano nabo de sostener,
contento 7 satisfecho, por tener í su
lado i BU querida reina; ni la fe 7 el
valor de aquella heroica señora, i la
que nada logró vencer, ni monos des-
animar: un moro &nitico int«ntd dar-
la de puñaladas, salvándose milagro-
samente.; un incendio destru70 el
campamento, que ella rbediflcd, no de
lienzo como el anteñor, sino de pie-
dra, haciendo levantar en ochenta oias
la población de SanU F», con lo cual,
al par que mostrd su diligencia por el
soldado, indicd i los mofos que, st
persistían en no rendirse, el sitio se-
ria eterno. Agobiada la ciudad por el
hambro, el pueblo amotinado abrió
sus puertas i Isabbl 7 Fernando, bajo
la promesa de que se les dejarían jue-
ces de su nación 7 el libre ejeroicio
de su culto; 7 el 2 de Enero de 1492,
la enseña de Cristo 8ustitu7d en los
altos minarotes de Granada i la me-
dia luna. Cuando Boabdil presentd á
los «708 las llaves de la ciudad, v les
pidid permiso para retirarse al África
con gran parte de sus riquezas, la
noble reina arrojd al hijo de Boabdil,
ISAB
que tenía en rehenes, en los brazos da
Edre, como el mejor consuelo que
darle en lance tan amargo. Pero
iquista de Granada, la salida do
España de la morisma, después de
ocho siglos de incesante lucha, la re-
conquista de nuestro hermoso suelo,
no bastaban i su gran eorazon, 7 el
cielo le proporciono la dicha de unir
su nombro i una empresa considerada
entdnccs imposible; al descubrimiento
de un nuevo mundo. Un pobre 7 os-
curo genovés, Cristóbal Colon, sin
nombre, sin pan que llevar i la boca,
él, que llevaba en la frente un mundo,
conoce los errores de la antigua geo-
grafía, proclama nuevos -pnocipips,
ofrece i su patria primero, 7 luego, í
los rejes de Portugal 7 de Inglaterra,
un nuevo mundo, que nadie acepta.
Acude al campo de $siito Ft, delante
de Granada, 7 habla con el ro7 Fer-
nando, que le despide con acritud;
pero eataoa allí DoHa Isass., qne era
un talento profundo, una inteligenci
superior, que 07e i Colon, qne U com-
prende 7 le admira, 7 que, «n vista
de la negativa de su esposo i tomar
la mis ñifnini* parte en la empresa
por cuenta de su reino de Aragón,
«npefta sus alhajas por las cantidades
necesarias ^raia expedición. Ocho
meses después ds la conquista da Gra-
nada salio'Colon del puerto ds Pilos,
en Hnelva, coa tres carabelas, pan ir
i surcar marea desoonocidos, ñuscar
otro continente en el hemisferio occi-
dental 7 conquistar un nombre eterno.
Después de una navegación larga 7
Senosa, Colon rogreso i Pilos el 15
a Maño de 1493; los r«7eB ae halla-
ban i la saxon en Baroelona, y el ilus-
tro marino oorrid i aquella ciudad, «1
la que Obtuvo ana entrada triunihl,
i lUrlea cuenta d« su viaje, i noti-
ciarles sus descubrimientos, a presen-
tarles los individuos de las razas qne
habitaban aquellas zonas, hasta en-
tonces desconocidas, 7 i entregarles,
con el oro de sus montañas, las pro-
ducciones mis raras 7 curiosas de la
zona tórrida. Isabel 7 Fernando le hi-
cieron sentar junto a sn trono, enno-
blecieron i su familia con el título de
duque de Yeragua, confirmaron loa
privilegios que con él habían pactado
7 propararou una nueva escuadra para
que Colon continuase sus descubri-
mientos 7 estableciese nuevas colo-
nias. iListíma grande qoa esta ilustre
señora, dejindose llevar de las quejas
de los cortesanos envidiosos de Colon
7 de los turbulentos aventureros i,
quienes él tuvo que castigar, crejeia
lue la malversación 7 la avaricia do
iolon eran las causas del poco dinero
lue se recibía 7 tolerase que el gran
almirante atravesara cargado de cade-
nas los mismos mares que su poderoso
genio había dominado 1 Por fortuna
comprondió que había sido pérfida-
mente engañada, 7 le davolvó su gra-
cia, dindole el mando de uha nueva,
aunque pequeña escuadra, al objeto de
buscar un camino mis corto y»x% las
Indtas.purante U guerra de Granada,
los Re7es Catdlicoe pagaron el apojjv
DigitizedbyVjOOQíC
ISAB
(¡06 Io9 nobles les prestoron & coste
Je gr&ndea privilegios j ncaa conce-
sioaes: casi todas las propiedades ter-
ritoríalee, dice un autor, se hallaban
en poder de los grandes; una parte de
las tierras conquistadas pasaba á sus
manos, j laa inmunidades j derechos
de los nobles los elevaban al rang^ de
' pequeSos soberanos: los alistamientos
TOmntarios fueron insuficientes para
la ffuerra; y como los bienes de la
nobleza se bailaban exentos de las
carcas públicas, la de suministrar
soldados pesd solamente sobre las ciu-
dades. Los reyes confiaron á las ciu-
dades el cuidado de sostener sus ejér-
citos, concediéndoles en premio fue-
ros, privilegios j voto en Cdrtee; re-
vocaron las concesiones hechas & los
grandes para comprar su sumisión,
así por Enrique IV, como por ellos;
poco i poco extendieron laa prerroga-
tivas de la corona j recortaron el po-
der de los nobles; por último, frente
í los sefiores pusieron & las ciudades,
cuyos diputados, con gran disgusto
de loa nobles, tenían una considera-
ble parte en el gobierno, puesto que
las Cortes votaban las contribaciones;
otorgaban los subsidios parala guer-
ra; decidían las cnestionea más ar-
duas j publicaban las l^^/es. Be este
modo, j las mis veces por decisión
del Consejo de Castilla, fueron arran-
eando & los grandes las considerables
tierras que sus predecesores y ellos
mismos les habían concedido; en lu-
far de abandonarles la gobernación
el Estado y los primeros puestos de
la administración, fueron llamando
pan ocuparlos í hombres del pueblo;
rennieron los tres grandes maestraz-
gos de las ordenes militares, de Alcáu-
nra, Santiago y Uant^sa, teniendo
la habilidad de hacérselos conferir
por los mismos oaballeros, con la
aprobación del papa, y conquistando
así de on golpe un numeroso ejército
y cuantiosos bienes. Llegamos í la
negra nube qne oscurece el reinado
del)of}A. Isabel, al establecimiento -de
la Inquisición, realizado í instancias
del celebre fray Tomás de Torque-
mada, por la »«c^ taaña vteselada
t»trt el grMo de Ia fe, por la mtU-
CM del Manido, por el eomereio con ge»-
tet MaÁMUíanat y jvdáicat y por ilmu-
eio daírde» dt m reinadot precedeníe».
El conde de Fabraquer, ocupándose
de esto asunto, declara que la Inqui-
sición'destruvó por largo tiempo la
felicidad de los pueblos y sofocd el
genio y las luces Mj o un odioso des-
potismo; lo cierto es que su estableci-
miento, aunque dirigido en un prin-
cipio contra los moros y los judíos,
llegií i, ser una arma terrible, y el plan-
teamiento de aquel odioso tribunal
encontré grandes obstáculos en Espa-
fla; principal meúte, en Aragón, pues-
to que . en Zaragoza, y dentro del
mismo templo, mé asesinado uno de
les inquisidores para atemorizar á los
demás, una vez colocado el pié en
una pendiente tan resbaladiza, no era
posible retroceder; así es que los iu-
aíos no tardaron en recibir la érden
I8A.B
da convertirse i la fe cristíuia 6 salir
de España, en el termino de cuatro
meses, sin poderse llevar oro, ni pla-
to, abandonando nuestro suelo ciento
tííMla mil /amiliát,-<{ue se reñigiaron
en Portugal, Italia y ¿&ica, llegando
el caso de dar una viña por un peda-
zo de tela para cubrirse, y una casa,
por un caballo para huir. Esta expul-
sión fué terrible para la población y
la industria de España, y sin embar-
go, siete años después (1499) se dié
un golpe todavía mayor. Al' mirar
violada la mayoría de las condiciones
con que los moros de Granada se en-
tregaron, víctimas de la animosidad
del clero, y no pudiendo sufrir la
opresión en que vivían, se lanzaron
los moros á las Alpujarras, aguardan-
do SDOorros de sus hermanos de Áfri-
ca. Don Femando se presenté ante
ellos con un ejército; pero reconocien-
do lo cara que pasaría su victoria,
ofrecié i los moros buques pare pasar
al África, á razón de veinte ducados
por &milia, logrando de este modo
que emigraran más de tétenla mil &-
millas, las cuales le produjeron con el
pago de BU huida un tesoro inmenso,
que Don Femando empleé en asegu-
rar la superioridad de sus armas en
Italia. En el hogar de la reina no ha-
bía más que tristezas y lágrimas: la
muerto de su hijo Don Juan fué se-
guida de la de la princesa Isabel, casa-
da con el rey de Portugal: de los sínto-
mas de locura de la in&nta Doña Jua-
na, la infeliz esposa de Felipe el Her-
tuao; y del repudio de Doña Catalina
Sor BU disoluto esposo Enrique yill
aglaterra. DoSa ISAfiBL, dice uno
sus más distinguidos biégrafoB, aque-
lla gran reina, adorada del pueblo,
no pudo resistir á tantaa desgracias,
una mortel languidez minabasu exis-
tencia; y los pesares domésticos, uni-
dos á una enfermedad del pecho, de-
bilitaron su constitución ñeicay niu-
rié en Madrid el año de 1504, llorada
de tiu túiditoi y admirada de ¡a Euro-
pa, dejando por heredera univereal de
sus estados a su hija Doña Juana, y
disponiendo que si el archiduque,
esposo de ésta, no quería venir á Espa-
ña, fuese su esposo Don Fernando
fobemador de los reinos de Castilla,
Bsto que su nieto Carlos llegase á la
mayor edad. Dulce y generosa, tom-
plé con su clemencia el rigoroso ca-
rácter de Don Femando; protectora
de los talentos y del genio, los animé
y dié vida con su liberalidad. A ella
se debe la expulsión de los moros, el
haber abatido el despotismo de los
grandes y restablecido el imperio de.
las leyes; el descubrimiento de Amé-
rica; el mejoramiento de la adminis-
tración pública; la creación da la San-
ta Hermandad, encargada de perse-
guir y castigar los delitos cometidos
iñera de poblado; la racopilacion de
las Ordenamat y la introducción de
grandes mejoras en la legislación ci-
vil. La ilustre escritora francesa Há-
dame Mongellas, dice «que Dof)A Isa-
BBL reunía á las cualidades de un
grande hombre, las amables prendas
ISAB
177
, , y que, t
manejar tas riendas peí Estado como
en conducir un ejército, sabía inspi-
rar confianza, excitar el valor, apro-
vecharse de las circunstancias, vencer
las dificultades y llegar á su objeto,
bien por el camino de un héroe, oien
con la destreza de un político profun-
do.» Otro ilustrado publicista afirma
que DoftA Isabel, para ser admirable
en todo, jamás olvidé por las ocupa-
ciones del gobierno y de la guerra las
obligaciones propias de su sexo; aña-
de que dirigía por sí misma la edu-
cación de sus hijos, enseñaba á laa
hembras las labores femeninas y se
Ereciaba de que su marido no se hn-
iese puesto una camisa ftw ella no
h%biete hilado y eotído. Concluyamos:
si, como afirma tm eminento histo-
riador, DoRa Ibabkl fué opuesta por
completo al esteblecimiento de la In-
quisición y sélo cediá á imperiosas
exigencias de la época y á necesida-
des del momento, bien puede asegu-
rarse sin dudas y sin temores que el
reinado de Isabsl la Católica es la
página más gloriosa de nuestra histo-
ria patria.
Éeríme*. — Opinemos como opine-
mos, vayamos adonde vayamos, los
españoles somos hijos: antes, de Don
Alfonso el Sabio en las Partida*: des-
pués, - de Isabel la Católica en el
territorio. De todos fué madre, puesto
que á todos nos dié gloria y patria.
Isabel de Famesio. Beina de Es-
Paña, hija de Eduardo III, duque de
arma y mujer de Felipe V de Espa-
ña, que nació en 1692 y murié en 1766.
Aunque poco agraciada de rostro, el
resto de su persona no estaba despro-
visto de encantos, unido lo cual i una
viva imaginación j un talento é ins-
tmccion snperiores á su sexo, llegó á
dominar tan completamente i su ma-
rido, que éste, no sélo la profesé siem-
pre una verdadera pasión, sino que
en todos los negocios seguía con pre-
ferencia sus indicaciones. Esta in-
fluencia empezé á deiaree sentir en la .
expulsión del reino de la Princesa de
los Urainos, acto que le conquisté bien
pronto una ardiente popularidad; aun-
que luego la malogré hasta cierto
punto con la preferencia que manifes-
té en la distribución de cargos públi-
cas. No obstante, conservo siempre
gran influencia en los negocios y tu-
vo no poca parte en todas las medidas
que señalaron aquel reinado, y parti-
cularmente, el ministerio del cardenal
Alberoni. Después de la muerto de
Felipe Y, vivió en la mayor roclusíon
en ^n Ildefonso, y sélo cuando murió
BU hijastro Femando VI, volvió á la
corte á gobernar el reino hasta la lle-
gada de su hijo mayor Carlos III, que
hallaba en Ñapóles. Murié siete
años después en Áranjuez y fué en-
terrada con Felipe V en San Ildefonso.
Isabel de Portngal. Reina de Es-
paña, segunda mujer de Don Juan II
de Castilla y de León, hija del infan-
te Don Juan de Portugal, y de Isabel
Baroelos; casó con Don Juan II en
1447, contribuyendo poderosamente
Digitized by
Laoogle
178
ISAB
i U caída del condosteble Don Alva-
ro de Luna. Tuto de bu matrímomo
dos hijos; Isabel, que luego fué reina
de España, con el ¿ítalo de ¡a C^téUea,
T Alfonso, & quien el re; se inclinaba
& dar el cetro, por algunos disgustos
!ue le había dado el príncipe Enrique,
ijo de su pnmeTft espesa Catalina de
Aragón; pero cajo pensamiento ni
efectud por no exponer el reino i, Ii
guerra civil. Muerto Don Juan II
en 1451, Isabbl eintid tanto su pérdi-
da, que fué acometida de una enaje-
nación mental, por lo cual se retiró i
la Tilla de Arévalo j allí títí<5 Hasta
el afio 1496, en que muri¿ despuee
de cuarenta j dos da viudez, y cuan-
do ja reinaba en Caatilla su bija Isa-
bel. Su cuerpo fué trasladado por los
cuidados de ésta al monasterio de Hi-
raflores de Burgos, al lado de bu es-
poso.
babel de Valois. Reina de Espa-
fia, tercera mujer de Felipe 11. Nacié
en Fontainebleau en 1545 y murié en
Uadrid en 1568. Era hija de Enri-
que II j de Catalina de Médicis. Fué
f remetida al hijo de Enrique VIII de
Qglaterra, Eduardo YI, que murió
intes de efectuarse el matrimonio;
después lo fué del desdichado prínci-
pe Cirios, hijo de Felipe II, j con
esta motivo fué llamada Prineet» de ¡a
Pat, porque su unión produjo el tra-
tado de Ch&teau-Cambresis, que puse
fin á la guerra entre España y Fran-
cia. Pero como en este tiempo hubie-
ra muerto la esposa de Felipe II, Ma-
ría Tudor, reina de Inglaterra, pidió
éste para sí la mano de Isasel, que le
fué concedida, verificándose las bodas
en París, donde el duque de Alba re-
presenta al monarca espafiol. Reunié-
ronse los esposos oficialmente en Oua-
dalajara y después se trasladaron á
Talladolid, para asistir al juramento
del príncipe Carlos, como heredero
del trono. Hn 1563, pasaron al Esco-
rial para presenciar la ceremonia de
colocar la primera piedra en el mo-
nasterio de San Lorenzo. En 1566 dié
& luz Isabel una hija que se llamé
Isabel Clara Eurenia, que fíié gober-
nadora de los Países-Bajos, v al año si-
guiente tuvo otra, que se llamé Cata-
lina Micaela y casó con Carlos Mar
_ nuel, duque de Saboya. Su 1588 toI-
^lll á udU-tirse embarazada; pefo los
médicos, que desconocieTon sa mal,
empezaron i propinarla drogas j pó-
cimas, muj comunes en aquella épo-
ca, y que sólo consiguieron provocar
un aborto que produjo la muerte déla
reina. Esta repentina desgracia, acae-
cida casualmente i los pocos meses
del &Ilecimiento del príncipe Cirios,
contnbuyií no poco, i cimentar' la ca-
lumniosa suposición de que había sido
euTenenada por mandato de Felipe II,
que, conocedor de los criminales amo-
res de 8u hijo con su esposa, había
determinado lavar con la muerte de
amboB ofensas hechas i su honra.
Afortunadamente lahistoria ha deshe-
cho hoy tales fÜbulas, y sólo la novela
puede entretenerse en mancillar la re-
putación de una princesa, que siem*
ISAN
ira faé jastunent« tenida por deeha-
Jo de virtudes. Su cuerpo, sepultado
primero en el convento de las Descal-
zas de Madrid, fué trasladado al Eb-
coriai en 15T7.
Isabela. Común de dos. IgABHUito,
segunda acepción.
Isabelino, na. Adjetivo. Se aplica
i la moneda que lleva el busto de
nuestra reina Isabkl II. \ Con el mis-
mo epíteto se distinguió i las tropas
que defendieron su corona contra el
pretendiente i ella. \ Tratándose de
caballos, color de perla ó entre blanco
y amarillo.
Isadelfla. Yemetatío. Botámea. Bb-
tado de las plantas ísadelfias. || Ttnto-
loffía. Estado délos monstruos dobles,
compuestos d« dos cuerpos perfecta é
igualmente desarrollados, cada uno
de los cuales tiene todos los órganos
necesarios i la vida.
ErnioLoaÍA. Iiadtlfo: firancéa, ¿m-
dehUt.
iBadelfo, ' fk. Adjetivo. Botime*.
Que tiene los estambres reunidos en
dos haces iguales. 1| Ttratologi». Mons-
trno pot isadelfia, como los gemelos
siameses que estuvieron en Puis.
ETiHOLoaÍA. Griego Cm; (i*"*)!
igual, y dStXoAí (adtlpMt), hermano:
francés, ita^hlié.
Isagoge. Voi puramente latina,
derivada del griego. Introducción.
Bruf OLOof A. (hiego ilacrfuyi]; (ñ
gigit); de jfof, igual, y agogíi, que
conduce; «que conduoe de un modo
igual;» latín de Gelio yde san Isido-
ro, iiíffSfs, plural, principios, ele-
mantos da cualquier ciencia ó arte;
catalán, itagoge. .
Is<'K^K'^*'t **■ Adjetivo anticuado.
Lo perteneciente & la isagoge ó intro-
ducción.
Isaias. Bl primero de los cuatro pro-
fetas mayores. Era hijo da Amos y so-
brino de Amasias, rey de Judi; vivía
á fines del siglo vin y principios del Vil
antes de Jesucristo y profetizó bajo
los reinados de Osfas, Joatam, Aehaz
y Ezequías. A este último príncipe le
anunció de parta de Dios; primero,
que iba i morir muy pronto; después,
que su vida se iba a prolongar quince
años m¿s; j para confirmar su prome-
sa, mandó retroceder la sombra del
sol dos grados sobre al cuadrante de
Achaz. Al fin, fué condenado i muer-
te y partido en dos mitades bajo el
reinado del imperio Manases, hijo de
Ezequías, hicia el año 694 intes de
Jesuerísto, y cuando contaba 130 años
de edad. Isaías se distingue por la
vehemencia de la expresión, por la su-
blimidad de las imigenes y la clari-
dad de las ideas. Aunque escribid en
Erosa, es uno de los grandes poetas
ebreos.
BriMOLOsfA. Del hebreo /ote^, sa-
lad, salvación, y lak, el Señor. Nom-
bre del primero de los cuatro profetSs
principales. Era hijo de Amos, her-
mano de Amasias, rey de Judi, (Moir-
LAU.)
Isandro. Masculino. Tmtpct i*-
ISCA
una batalla que dio i loa aoUnot, pro*
toados de aquel dios.
isantireo, rea. Adjetivo. Botáni~
ea. De antenas iguales.
BTiHOLOSfA. lumlo: gñwo Uo$,
igual , y OMtASrot , ñorido ; irancés,
Isanto, ta. Adjetivo. De tegumen-
tos florales parecidos entre sf.
EnHOLoaÍA. Griego <wí, igual, y
ámiot, flor: Ito^ SvSck; ; francés, uutíAg.
Isara. Masculino. OMfrafU. El
IsARA, rio de Francia, que nae« en
Saboya {Plinio}. | El Oise, río de
Francia, que nsce en Heuao y des-
agua en el Sena.
EnuoLOdÍA. Latin /f¿ra.
Isaría. Femenino. Botéñe». Géne-
ro de hongos caracteriíados por una
eepeoie de eapa brinieea que ios cu-
bre.
Isaríado, da. Adjetivo. Bot^itm.
Parecido i la isaría.
Isátida. Femenino. BotíbUea. Es-
pecie de planta crucifera. | Zeologia.
Especie de mamífero.
BtiHOLoaÍA. Itátk.
Isatideo, dea. Adj'etivo. Hitttrí*
natwral. Paraeido í la isitida.
Isatiaa. Femenino. Químit*. Pro-
dncto de la oxidación del índigo azul,
Galentindole con una porción de iddo
nítrico débil.
^iHOLoaÍA. Isdtít: francés, üaímt.
Isatis. Femenino, Botému. Espa-
cie de lechuga silvestre. | Otra, hor-
tense, llamada glasto, que sirve para
tofiir de azul.
Etimolooía. Griego F«rcic (üalit),
de lai^ (UidtS), yo pulo, yo aiderezo,
porque se creyó que el jugo de esta
{llanta deshacía las arrugas de la piel:
stin técnico, isÍTis tínctoria, de Lin-
neo; francés, iialU; latín, ititii, Idit.
laaUides. Adjetivo. MtdidtM. Epí-
teto da la bilis azulada que se vomita
en algunas enfermedades.
ETniOLooÍA. Italit y ñdot, forma,
aludiendo i que la uatU es de color
azul.
Isáaricó (TBiBirro]. Sutoria. Im-
puesto que los emperadores de Orien-
to se obligaron i pagar i los isauros,
para impedir sus incursiones eu tier-
ras del imperio.
laca. Femenina. GtografÍA a,%tig%*.
Ciudad da la Bretaña. (Antoniho
Pío.)
ErwoLOofA. Latín Ttea.
Iscariote. Sustantívo y adjetivo.'
Natural y propio de Iscaríotití anti-
poblacion de Judea. ¡ Traidor,
>r alusión á Jódas Iscariote.
EriHOLOofA. Itearioth, ciudad de lá
Judea, en la tribu de Bfraim. Jida
IscABiOTB llevaba el nombre de dicha
ciudad, por ser hijo de ella: latín,
Jrc¿lridtis; francés, Ttee/riete. {BibUa.)
Iscariotistas. Masculino plural.
Sutoria reUgiota. Sectarios que te-
nían la mayor veneración á cuantos
habían causado mayores males en el
mundo, tributAudolea una especie de
culto religioso. Figuraban, como pa-
tronos especiales, üain, Cham, Saúl
gua ■
riÜGa. Hijo de Belerofonto y de Filo- y otros, bajo el patronato general de
noe, que murió i manos de Marte en | Jadas Iscariote.
yCjOogle
Medicina.
ISEO
ItOBOcia. Femenino. ¡ítdiñtui.
Delgadez del cuerpo.
BxnioLooíi.. Gnogo \afyiii(iteimÓi},
flaco, débil.
luBofoni». Femenino. Jftdieiita.
Debilidad de la toz.
BTiHOLOOfA. Griego tcryvotptuvia
(iteiiiopidnía); de itcAn^Sj débil, j pió-
me, Yoz: franoée, iseAiiopioKÍ4.
Iseoblenia. Femenino. Méáiein».
Sapresion de un flujo mucoso.
STTHoi.oaÍA. Griego f irytiv Cfaeifi»),
detener, y bléna, mucoBÍ(Md.
Iscofonia, Femenino. MtditMa.
Vicio de la voz que oinsiste en la di-
ficoltad da pronunciar ciertas letras.
EnuOLoeU. Griego iicltei», dete-
Ber, impedir, ^ phoni, tdz.
IscogalactiR. Femenino. Mtdiei-
«A. Falta de leche en loa pechos.
EnuoLooÍA. Grie») itekein, dete-
• ner, 7 gáU, ^lí^ibu, leche.
Iseoloqma. Femenino.
Sopreaioii de los loquios,
finuoLOofA. Griego IteiUw, dete-
ner, y ¡oe\¿ia, loquios; fonna de íóeluí
{}Ajae,), parturienta.
ucomenia. Femenino. Median».
Supresión de loe menstruos.
finMOLOOÍA. Griego Uekñm, dete-
ner, y Mat [y.iii), mes, regla.
IscopiÓB». Femenino. Medicina.
Snpresioii de una excreción habitual.
BrivoLoafA. Griego íteAein., dete-
ner, y^m (miov), pus.
lacnpto, ta. ÁdjetiTO anticuado.
Escrito.
Iicorético, ca. Adjetivo. Medici-
na. Calificación de los medicamentos
que se emplean contra la iscuria.
Etuioloqía. licuña: francés, i*ckit-
r/tiqíu.
luuria. Femenino. MedicÍM. Re*
tención de orina.
Btoiolooía. GriM^ ío^oupla (Íi-
cioitrta), de iiciein, detener, j oA-o»
(oEpov), orina: francés, itekwñe.
Iiea. Femenino, Mitoiegia. ITua de
las nereidas. (Apolooobo.)
laeaa. Femenino plural. Siitoria
imtifiia. Fiestas en honor de Jiii, que
duraban nueve dias, 7 i las cuales se
llevaban vasos con trigo y centeno.
Entre los romanos degeneraron en es-
cenas licenciosas, por lo que el Sena-
do las prohibió en el año 696 de Roma.
El emperador CiSmmodo las restable-
c.id.
IseUaticos (jdboob). Hittoria mií-
.ffw. Combates de atletas que, entre
los antiguos griegos, daban al vence-
dor el derecho de entrar en su ciudad
natal sobre una eudriffa, pasando por
una brecha formada expresamente en
la muralla para recibirle. El vencedor
era.mantenido después, basta el fin
de sus dias, á expensas de la patria.
Estos combates formaban parte de los
cuatro grandes juegos de Grecia, que
eran los olímpicos, píticos, ístmicos y
ñemeos. Roma otorgó i los atietas
ISBL1Í8TICOS los miamos derechos que
Grecia les había concedido.
Iserina. Femenino, Mineralofía.
Especie de mineral férreo.
BnmauoaíjL. Franca íiáríne.
Iseo. Hasoolino. Bataneo griego
ISED
calcidense, preceptor de Demóatenes,
(Quintil! ANO.) Q Otro, también grie-
go, contemporáneo de Plinio, á quien
esto autor alaba mucho. (Punió.)
EriifOLoafA. Latín Iicna.
Isaon. Uasculino. A»tigüeáadet.
Nombre de un templo consagrado i
xtil.
lafendiar. Uasculino. Mitología.
Ángel custodio de la castidad de las
mujeres. (Landais.)
ubi. Uasculino. Nombre que los
habitantes de la isla de Formosa dan
k Dios.
Isiaeo, ct. Adjetivo. Lo pertene-
ciente k la diosa fsis. I Masculino.
Antiffitedüdti. UasA ibiaoa. Nombre de
un monumento célebre de la antígae-
dad, el cual contiene la figura y los
misterios de Isia con un gran número
de ceremonias religiosas de los («ip-
cios. La DMis jsucA, hallada. en elsa'
queo de Boma de 1625, existe en Tu-
nn y ha sido grabada. (Littbé.)
BriiiOLOsfA. ^tit: latín, iñ&au fran-
cés, ititqm.
Isiacoa. Uasculino plural. BiiUt-
ria aiU^iia.' Sacerdotes de Itii. Ves-
tían una larga túilica de lino, lleva-
ban i veces la estatua de la diosa y
en las ceremonias, el sistro, instru-
mento de metal sonoro.
Etiuoukiía. Latín itüteHt, en Ovi-
dio; iitíki, plural, en Suetonio.
Sttíña kutáriea. — No podían comer
carne de puerco ni camero, ni condi-
mentar con sal su comida. Llevaban
la cabesa rasurada y se distinguían
por diferentes singularidades en su
traje y en su modo de vivir.
íaiacos (lusTBBios). Adjetivo plu-
ral. Sittoria a*iiftia. Misterios de
I$it, una de las divinidades egipcias,
que era &-la vez y bajo diferentes con-
ceptm, hermana, esposa y madre de
Osiris.
laidoTÍano, na. Adjetivo. Lo per>
toneciente i san Isidoro. Q Se dijo de
ciertos monjes Jerónimos, instituidos
por fray Lope de Olmedo, v aproba-
dos por el papa Uartino V, los cuales,
entre otras casas, tuvieron la de san
Isidro del Campo, en Sevilla.
Isidoro (san). Cronista, gramáti-
co y teólogo erudito, y uno de los san-
tos que mis honran á su patria. Na-
ció en Cartagena, ciudad de España,
el año 570 de la era cristiana. Fué
hijo de Severiano, gobernador de aque-
lla ciudad, y se educó con su herma-
no Leandro, arzobispo de Sevilla, al
cual sucedió en 601. Fué el oráoulo
de España durante treinta t cinco
afios, y murió en 4 de Abril del
afio 636. Dejó pscritas muchas obras,
entre ellas, un Cmiam que compren-
de desde los tiempos de Adam hasta el
año 626 de la era cristiana: la Misto-
riade ¡o* rej/et godo», táttdaloe y t*e-
vct; 20 libros de Stimologiat; un Ca-
tálogo de loe eteritoret ecietiátticot; Co-
WUHíarioe tobre lat Sagradat Sterítm-
rat, etc. Pero la que entre todas se re-
comienda más á los amantes del latín
y.de la sabia antígOedad, es la terce-
ra de éstas, la cual tiene por titulo
OnyMMi itu£^f»ologianm Uiri XX.
íais
179
La mejor edición de las obras de san
IsiDOKO es la de Madrid, dos volúme-
nes en folio. (De Miquel t Morante.)
Isidro (san). PalTon de Uadrid,
en cura villa nació por los aSos
de 10^ y murió en 30 de Noviembre
de 1172. Era hijo de padres humil-
des; su principal ocupación fué la de
labrador, y en la extensa y fértil ve-
ga, que rodeaba entonces i. Uadrid,
drvio á un rico hacendado, llamado
Ivan de Vargas. Casado con una don^
celia natural de Torrelaguna, cuyas
virtudes la han elevada tajnbien ¿ los
altares con el nombre de santa UaTía
de la Cabeza, su vida ñié dechado de
piedad y modelo de virtudes. A su
muerte fué sepultado en la parroquia
de San Andrés, debajo del sitio cu
que hoy está el altar mayor, en el
cual se señaló el de la sepultura por
una reja. Después ha tenido vanas
colocaciones, y hoj sus restos se ha-
llan, en unión de los de su esposa, en
una magnífica urna de píate en el
altar mayor de la colegíate de su ad-
vocación. Aunque la piedad del jiue-
blo de Madrid, atente á la tradición
de sus muchos milagrOB, había conta-
do á IsuBO desde su muerte en el nú-
mero de loe bienaventurados, has-
la 1619 no fué jmmun'ciada su beati-
ficacíoi), acto que celebró Paulo V 4
instancia de Felipe m. "Yx^b años
más tarde, en 1622, Benedicto XIII le
canonizó, y la ya entonces corto de,
Uadtíd le escogió para su patrono.
Las fiestas que la villa celebró con
esto motivo fueron suntuosísimas. De
ellas nos ha dejado extensa relación
multitud de documentos de aquella
época, y especialmente un poema que
Lope escribió para aquella solemnidad,
compitiendo con Calderón, que cele-
bró en gallardos romances las virtu-
des del santo. Recuerdo de la vida de
esto bienaventurado varón, se conser-
van en Uadrid: una capilla en una
casa de la calle del Águila, en que,
según tradición, vivió el santo; otra,
en la casa llamada de los Vargas, si-
tuada en la plaza de San Andrés, con-
tigua á la parroquia de esto nombre,
por suponerse que allí vivió y murió
Isidro siendo criado de Ivan de Var^
gas, y otro santuario en la casa nú-
mero 3 de la calle del Almendro; hoy,
Sropiedad del marqués de Villanueva
e la Sagra, en la que se dice que el
santo encerraba sus ganados. Su fiea-
te se celebra en Madrid el 15 de Ma-
yo, la cual consisto en la célebre ro-
mería que lleva el nombre del santo
patrono,
laion. Uasculino. Mitologta. Tem-
plo y simulacro de itit.
tais. Femenino, Mitología. Diosa
de los antiguos egipcios, nermana y
mujer de Osíris, cuyo tocado simbóli-
co consiste en un disco con dos cuer^
nos de vaca. Bra la personificación del
poder generador y fecundante de la
naturaleza, y se la representeba bajo
la forma de una novilla ó ternera; sin
duda por esto los griegos la identífi-' '
carón con la vaca lo. Los egipcios,
que le debían las primeras nociones
Digitized by
Cjoogle
180
ISIA
de agricultura j también el uso del
trigo T otros granos,, la asimilaron
con Ceres. | Como mujer de Osfris,
que era el sol, representa la luna. |,
Fué madre de Horo y H&rp¿crates. [|
Tenía culto célebre én Sais, Bueíris,
C<jpto9, T su culto pasa á la Grecia, j
Desde el siglo v intes de Jesucristo,
tuvo un lacelhm cerca del templo de
Esculapio Arcageta, á setenta esta-
dios de Titorea, en Fócida. Los corin-
tios la veneraban como protectora de
la navegación, j Apulejo ha dejado
una curiosa descripción de bus ñea-
tas. R En Roma fue conocida en tiem-
Sos de Sila, En los monumentos j me-
allas aparece como una mujer joven
j hermosa, de cabeza con cuernos ó
con un globo lunar; y frecuentemen-
te, lactando á Horo. Sus atributos eran
el Iota 7 el eistro. Los artistas roma-
nos sólo la distinguían de Juno por
- ' ' 1 fim-
un largo manto 7 un velo con
' brias. \ Puede afirmarse que la histo-
ria de esta diosa no fué conocida fue-
ra de Egipto más que por las relacio-
nes de los griegos, ^to explica las
contradicciones en que incurren va-
rios autores de la antigüedad al ha-
blar de ta hermana j mujer del gran
Osíris; contradicciones que, por otra
parte, nos creemos obligados á con-
signar para que el lector erudito pue-
da sintetizar lo más importante que
ee ha dicho acerca de una divinidad
tan cálebie. Según los griegos, fsis
fué hija del Tiempo, Cri5no9 ó Satur-
no, y de Rea. Ifo faltan mitiílogos que
la suponen hija de Júpiter v de Juno.
Los egipcios la llamaron Pi-jok y la
creyeron hija de ciertas divinidades,
;[ue tenían un nombre especial en su
engua. Cañó con su hermano Osíris,
con quien ensefii5 í los hombres e'
cultivo de la tierra. Muerto Osíris pot
Tifón, fsis recorrió tierras y mares
para hallar los reatos de su esposo; y
cuando los encontró, le erigiiS diferen
tes mausoleos. || Es de advertir quí
Isis fué considerada como peraonifíca-
cion de la naturaleza. En el frontispi
ció del templo i^ue tuvo en Sais, Si,
leía esta notable inscripción: toy todo
10 ¡Vi exilie, y nin^wt morUl hapodido
levantar si veto ¡ve me atbre. Los mj>-
ieriot de Isis tenían alguna analogía
con los de Céres Eleusina, y los egii>-
cios celebraban anualmente una fies-
ta en conmemoración de su viaje. ||
Atíronomia egipcia. El signo Virgo.
11 Ibis siouB. Attronomíaromana. La es-
trella de Isis tí de Venus (Punió). |].á»-
ÑVKOfflía moderna. Pequefio planeta des-
cubierto en 1856 (LixTKfi). J Bistoria
natural. Género de ptílipos, (Landais.)
ETiiíOLoaÍA, Griego 'Ima (J»ie): la-
tín, Itii, Itidis; fi-ancés, ísie; italia-
no, /«.
ísitas. Masculino plural. Hietorta
religiota. Miembros de una secta maho-
metana, que negaba el origen divino
del Coran.
ErnioLOOÍA. Iia-Merdard , fanático
fundador de dicha secta.
Isla, Femenino. Cierta porción de
tierra rodeada enteramente de
• ISIA
ra. ÜD edificio lí conjunto de casas
cercado por todas partes de calles. ||
Kn isla. Modo adverbial. Ajslada-
UENTB.
BtiuoloqÍa. Latín tntiíla: italiano,
itela; francés del siglo xit, ttlt, moder-
no, tte; provenial y catalán, tela.
Isla (el padbb Francisco db). Na-
ció el 24 de Abril de 1703 eu el lugar
de Vidánes, casualmente, por ir
madre i cumplir una promesa á
santuario cerca de Valderas, antigua
villa del reino de León, en que se e»
tablecieron después. Sus padres, que
descendían de noble cuna, llamában-
se Don José Isla de la Torre y Doña
Ambrosia Rojo, se&ora tan instruida
como piadosa. Desde niño dio Isla
claras muestras de su precoz ingenio,
de snerte, que ¿ los 11 años nabía
ya concluido, con admirable aprove-
chamiento, los estudios previos al
bachillerato en leyes, cuyo título re-
cibió en tan corta edad. Lejos de ha-
por •! mar 6 por algún río. | Mel
agua
itífo-
ISIA
reinado de Femando é Isabel, La pri-
mera obra que dio á luz con su vsrda-
déro nombre y apellido, fue el Si*
grande de Navarra, descripción de las
fiestas reales celebradas en Pamplona
en 1746 por el advenimiento de Fer-
nando VI al trono, y la primera tam-
bién en que mostró su carácter festivo
y satírico, ridiculizando la pomposa
exageración con que entiSnces se es-
cribían los relatos de las fiestas y so-
lemnidades públicas, lo cual le vali6
duros cargos, de que le absolvió la
Diputación de Navarra, declaruido
que la citada obra contaba con sa
mayor aprecio y ettimaeio*. A pesar de
que muchos prelados y bomores de
letras le inducían á escribir obras
originales, dado su gran talento j
vasta instrucción, Isla se empeñó en
traducir el célebre Año eriettano del
padre Croisset (tarea que hubo de in- «
temimpir varias veces por su Mtada
salud y tas obligaciones de su institu-
to), persuadido de que con esta piado-
sa empresa realizacia un gran bien.
La reina Doña María Bárbara de Por-
tugal quiso t«nerle por confesor; pero
Isla, dando una nueva prueba de su
modestia, se excusó de aceptar tan ele-
vado cargo. A los 26 años comenzó á
predicar, y viendo el lastimoso estado
en ^ue se hallaba la oratoria sagrada,
inició la reforma por medio de sus
Sermonee, publicados en 1792. En el
año siguiente insistió en lamentarse
de los malos predicadores, q^ue no ha-
cían más que^cf'tw laretánea, aintar
(u vocee y formar wi jtego de ajedret
eo» Uupaíabrat. Conociendo la inuti-
lidad de estos trabajos y decidido &
extirpar los vicios de la oratoria sa-
grada, apeló á la poderosa arma del
ridículo y escribió su célebre obra
Sittoria delftmots predicador Fray
Qtrvndio de CampaMM, á la que del>e
en gran part« su grande &jna litera-
ria. Según el erudito Monlau, Fray
Gemadio es el Do» Quifole del púlpí,'
to, con lo cual creemos haber dicho
cuanto podíamos en su elogio, y el re-
verendo padre maestro fray Alonso
Cano, caTificador de la suprema y ge-
neral Inquisición, dice en la censura
de esta obra (26 de Octubre de 1757),
que la Bitloria del fOmioto predicador
Fray Gentndio de Campaiai ee m li-
bro¡%e falta, comooíroimwhettobra».
A los 50 años, la salud de Isla se ha-
llaba profundamente quebrantada, por •
lo cual sus superiores, que le trataban
con especial cariño, accedieron á sds
deseos de retirarse á alguno de los co-
legios situados en poblaciones cor-
tas; los últimos catorce años que per-
maneció eu España, los pasó en,Vi-
llagarcía de Campos, donde conocid
al padre José Petisco, gran maestro
en lenguas, que encargó á Isla la
interpretación de algún autor latino,
escogiendo Isla la Seneetady Amistad
de Cicero», que se imprimieron con
sus notas, v tradujo también en verso
castellano las Sáttrae latinae de Imáo
Seetano, para que sirviese ¿ los discí-
ber pensado en su juventud en abra-
zar el estado eclesiástico, intentó ca-
sarse con una señorita hermosa y dis-
tinguida; mas ya sea, como opii
algunos, que juzgara di&cil vivii
su nuevo estado hasta recibir la he-
rencia de sus padres, sin otros bienes
que su trabajo, ó que la causa fuera
otra, es lo cierto que, no sin trab^o,
rompió aquellas relaciones, y logro de
su buena madre que le permitiera de-
dicarse á practicar los ejercicios espi-
rituales de san Ignacio de Loyola, en
la Compañía de Jesús. Bl resultado
fuá entrar en la Compañía en 1719,
cuando contaba 16 años, y ser con-
ducido para el noviciado a Villagai
cía de Campos. Novicio tan ejemplar
como esclarecido ingenio, tradujo del
dances, cuya lengua no conocía á
fondo, una Novena de ta* Franáteo
Javier, empleando todo su tiempo en
el estudio de la geografía, cronología,
francés, y muy particularmente de la
kietoria ecletiaetiea y profana. A los
19 años tradujo la obra francesa de
Flechier: ffittoria del gran Teodotio,
una de sus mejores obras, á pesar de
lo poco satisfecho que se mostraba de
este trabajo. Estudiando teología en
Salamanca, el erudito padre Luis de
Losada, conociendo su mérito, tomó
á Isla por colaborador en la obra La
Jnventnd triunfante, notable descrip-
ción en prosa y verso de las fiestas
que celebró el colegio de Jesuítas de
Salamanca en Junio de 1737, con mo-
tivo de la canonización de san Luis
Gonzaga y san Estanislao de Kostka,
religioso el primero y novicio el se-
gundode la Compañía. No tardó Isla
en ser maestro y en desempeñar cáte-
dras muy principales, tales como las
de Jiloeofia y teología, en Segovia,
Santiago y Pamplona, donde se ejer-
citó también en la predicación, y lue-
go, en Valladolid. Estando de lector
de teología en Pamplona, tradujo con
gran acierto el Compendio de la Bitlo-
ria universal de Eepaña del padre Dú-
cheme, precedido de un excelente pró-
logo con notables aclaraciones acerca pulos del colegio, cou quienes tenía
de I09 soberanos de Navarra y del \ fracuentea conrareucias. übligndo por
yCjOogle
ISLA
EnSplícas que so pudo desatender, pre-
diod en 1& euareBma de 1757 en Zara-
eoza j luego se retirií al colegio de
Pontevedra. No cesó de escñbir j re-
cibir cartas, pues muy amante de todo
progreso, quería conocer todas lae
nueras obras j todos los adelantos
nuevos. Recibió con la mayor resig-
nación la 6rden de expulsión de los
jesuitas (3 de Abril de 1767); pero al
siguiente día fué atacado de un acci-
dente de perlesía: tratóse da sangrar-
le j evitaj que partiese coa sos com-
pañeros; pero éiBB negd resucitan
te á quedarae y fuá conducido en
litera. Repiti<Mele ¿1 ataque, j mercad
i una sangría, pudo llegar a Santia-
go, donde contaba coa amigos ; pa-
rientes, y donde le sobrevino un ter-
cer ataque que se crejá mortal. Avi-
sado el capitán general ds Galicia,
dispaso que el padre Isla so conti-
nuase el viaje hasta recobrar las fuei^
zas, y que fuese alojado en alguna
comunidad religiosa, a fin de que re-
cibiera todos los auxilios necesarios,
Trasladado al monasterio de benedic-
tinos de San Martín, i pesar del cui-
dado con que fué atendido, volvió á
su&ir on nuevo ataque apoplético,
que se resolvió naturaunente. Cuando
se le consideró con fuerzas para entrar
en una litera y reunirse oon sna her-
manos, que era su deseo, fué conduci-
do á la Cbruña, adonde llegó débil j
enfermo, pero contento por hallarse
entre los suyos. A pesar de los conse-
jos de sus superiores, se empeñó en
marchar á Italia con sus compañeros,
embarcándose en el navio Stut Juan
Népomwfíto, no sin recibir del capitai
general las mayores muestras de rea
Seto y cariño. Éste navio fué separado
e loa otros por una tempestad en el
elfo de León, alcanzando en veinte
ias á Civitavechia; pero no pudiendo
desembarcar en las playas italianas,
bordearon por el mar de Toscana, lie-
ffando por último á Calvf. DÜIcil era
hallar alojamiento para todos; pero
Isla tuvo la fortuna de que el prebos-
te le oneciera su casa, en la que per-
maneció los catorce meses que los je
•ditas estuvieron en Córcega, tradu
ciendo las Cartat del abogado Com-
Unti»i, obra de ocho tomos, qui
concluyó después en los Estados pon
tificios y que le sirvió para perfeccio-
narse en la lengua toscana. Cuando
la^iedad de Carlos III ordenó se les
diese paso libre para los Estados pon
tificios, y dinero, el padre Isla se di'
rigió por Sestri y el Apenino á Bolo-
nia. Cerca de esta ciudad, en la aldea
de Crespelano, en la quinta y en el
mismo^ aposento del conde Graasi, que
jste le cedió, dedicóse nuevamente al
estudio y al trabajo. Merced i su es-
clarecida fama, pronto se vio rodeado
de hombres ilustres y literatos distin-
g^dM, de quienes recibía las mayo-
res muestras de admiración y afecto.
Un dia, cierto caballero comenzó á
denigrar de tal modo la Compañía de
Jesús, que Isla no pudo menos de aa-
lir i su defensa. Súpolo el cardenal
VUijnú, ytfu]» noche del 8 al 9 de
£2
ISLA.
Julio de 1773 fué allanada la casa por
los esbirros, y el fiscal ó juez ^el cri-
men se apoderó de Isla y de sus pa-
peles, y le trasladó en coche á la cár-
cel eclesiástica ó de corona, destinada
á loa que eran juzgados por el tri-
bunal del arzobispado. A los diez y
nueve dias fué sacado de Bolonia para
la aldea de Budrin, lugar de su des-
tierro, y antes del mes supo la orden
de extinción de la Compa&ía de Jesús.
Tenía, pues, que trabajar para vivir,
y el padre Isla era muv anciano para
eso. Si se hubiese hallado libre, los
condes Tedesqui se le habrían llevado
á Bolonia, pues le querían mucho, y
á fin de conseguirlo, escribió una hu-
milde carta al conde de Fioridablanca,
embajador de España en Boma; pero
no pudo alcanzar su pretensión hasta
dos años más tarde, en que falleció su
jmtmcM^or el cardenal Malvezzi, 1775.
De vuelta á Bolonia, fué recibido con
grandes demostraciones de cariño: los
condes Tedesqui le albergaron en su
casa y pusieron un criado i sus órde-
nes, y el numero de sus amigos au-
mentaba, de cada dia. El cultivo de es-
tas relaciones le hizo conocer quién
fué el que le delató al cardenal, y sa-
bedor de que no podía casar a una
hija que tenía por serle imposible al-
canzar una dote, que paia ella solici-
taba, fué Isla á ver á una de las prin-
cipales damas de Bolonia, y logró la
doto para la hija de su delator. Por
favorecer á un c^allero español que,
maltratado por la fortuna, le suplicó,
no dinero, pues sabia que Isla no le
tenía, sino alguna obra suva que ven-
der para mejorar su estado, puso en
castellano la célebre novela Áventurat
dé QUBUtdeSmttiilam y le remitió el
manuscrito. Otras varias obras escribió
el padre Isla, de las cuales, unas, sa-
lieron al público, y otras, quedaron
inéditas. Entre las primeras, se ha-
llan las Carta* de Juan dt la Sncima,
obra satírica, ingeniosa y festiva,
para ridiculizar el pedantesco Método
racional de cvrar taoaUonei, que publi-
có un cirujano de Segovia, y de la
cual se hicieron varias ediciones. Re-
Jltxtona crütianai tobre lat ^randet
verdadet dtlafey tobre lot pruicipalet
MÜterioi dt la Patio* dt *%etlro Señor
Jencritto (Madrid, 1785, imprenta de
Ibarra); versa sobre la muerte y el
pecado mortal; abunda en apotegmas
j en reflexiones sentenciosas, advir-
tiéndose en toda ella una sincera con-
vicción religiosa. Cartat /aniliaret,
publicadas por su hermano en 1776,
comprendiendo las particulares escri-
tas a varios sujetos, modelos en su
género, tanto más notables, cuanto
que no las escribió con el objeto da
publicarlas, como lo prueba el decir,
tanta era su modestia, «que el que
fuese su mayor enemigo, no le podría
hacer mayor mal que publicar unas
cartat acritat ti* eaidado, de galope,
«tx^KM de erudieio», lat «Ui, /amilia-
ret, cati todas, dt conjíaiua, y todas, ti*
eati, ¡üerítimai. /Imprimir **at earlai
de estila alegre, de ahuvmei fettivat, de
gracia* frtiau, dt dicídmenei /raneo*,
ISLA.
181
y deim jts*ital! ;Qu¿poeo tabe* mledet
el herengenal e* ¡ve ue metería».'» Esto
respondía á los amigos que le invita-
ban á que las publicase. El último de
BUS trabajos literarios es la traduc-
ción del Arte de encomendarle á Dios,
escrito en italiano por el padre Bella-
ti, hecha para regalarla á su herma-
na Doña María Francisca de Isla y
Losada, mujer reputada por literata y -
de grande talento, á la cual quería
entrañablemente. Imprimióse esta
obríta en Madrid Í1783J, y en 1786 se
hizo una nueva edición. La fama de
Isla crecía de cada dia más. El Insti-
tuto científico de Bolonia y los hom*
bres más eminentes buscaban el Fray
&enmdio como joya inestimable; los
críticos nacionales y extranjeros le
enaltecían, varios solicitaban su cor-
respondencia, y muchos hicieron el
viaje desde sus respectivos países para
do á los bienes temporales, rehusó!
aurilios que le ofrecían, excepción he-
cha de los que le enviaba su querida
hermana, y no sacó de sus obras jiro-
ducto alguno, pues una vez cubierta
la cantidad que tomaba para impri-
mirlas, abandonaba en beneficio de
otros el producto de sus ganancias,
repartiendo entre los necesitados todo
10 que le quedaba. En Italia se le re-'
pitieron con mayor fuerza los ataques
apopléticos, que sobrellevó con ejem-
plar paciencia, manifestándose más
chistoso cuanto más aumentaban sus
padecimientos físicos. No eran efecto
sus sátiras, como han creído algunos,
de un carácter acre y maligno, olvi-
dando que en ellas sólo habla joviali-
dad y gracejo, sin la menor ofensa, y
que Isla sólo las dirigía contra la
Ignorancia orgullosa ó la ridiculez
atrevida, obrando meramento como
censor festivo y severo, dentro de la
república de las letras, pero sin aten-
tar jamás contra las cosas privadas y
personales. La pureza de sus costum-
bres y BU amor á las máximas y pre-
ceptos del cristianismo, fueron elogia-
das por SUS más enconados adversa-
ños; y en las cartas que escribía á su •
cariñosa hermana procuraba templar
el dolor que su próxima muerte ha-
bía de causarle. En el año 1779, fué
muy marcada su decadencia, y el dia
11 de Abril, mientras que rezaba el
rosario, quedó desmayado en brazos
de su criado. El viático, que recibió,
le produjo gran consuelo y alivio cor-
poral. Agravado á los tres dias, pidió
la extremaunción, que pareció reani-
marle; si bien le quedaron lisiados el
m\iBlo y pié izquierdo é impedida la
mano, impedimento que pronto se ex-
tendió á todo el costado. Largos me-
ses su&ió postrado el padre Isla, bas-
ta la madrugada del 2 de Noviembre
de 1781, en que ñlleció á la edad
de 78 años, seis meses, y ocho dias.
La condesa Tedesqui, en cuya casa *
espiró, hizo modelar su cara en yeso
para formar luego el buste, y dispuso
on entierro grandioso. Su muerte fué
universalmento sentida; sobre todo,
en España 6 Itiúi»> su cuna j su se-
Digitized by
L.oogle
182
ISLA.
pulcro, uno de sub uitigaofl herma-
nos esoñbió en la sepultura del padre
Isla (que U tiene en la parroquial de
Santa Uaría de la Múratele de la ciu-
dad de Bolonia), el simiente epitafio,
modelo de eetilo lapidario:
D, o. M. [A DioB dplimo máiimo.)
A Jottf FnnciKO de Uu,,
Om nación ttptñol, d« linaj» noble,
Varan
De ingenio
Grádalo, fecundo, cuitisimo,
AmenMmo por «u elegtnle variedad:
Demíendimi»rao
Amplio, lUsptJtdo, titUim»,
Dítpueito por naturíleía i lodu (u cÁenciu;
En ca«i lodu álai ínMrufdo:
0« iuicio
piulada i lai rtglu di la critica,
Retárico urbanliimo,
El mi» feMíDa deftnaor <Ie la tíocvencia
CtlUrmlo én lodaj partea «on tot mayoret
Nunca te cañad el <fue le ola,
Minea ae canaari el que Je lea;
Quien puede deciraa
Que fvé en la oratoria patria, un Tuiio,
En la hieloria, un Liuto,
En ta poeda lírica v jocoaa, un Horacio;
iVacido en (ierra de Valderaa, del reino
a León,
A !t de Abril di
no3,
Por laiTTtpreTitiU* bondad de aua coalumAre^
FW amado de «ua famüiareí,
Aprecíadtainio de loa exlrafloe,
Oualmente majtralado por laa Dicieiludea
humatta»;
Maa da ánimo eaforzado i incido:
£x-jetuila dealerrado,
Plañiente plació en Bolonia
A £ de NoDlembre da 17SI
Can dolor da aua amigoa.
Allá, pues, al pié del ¿penino, léjoa
de su pabria, dice Monlau, como las
de otros varios españoles célebres, re-
posan las cenizas de nuestro simpáti-
co escritor. Duélenos la distancia que
nee separa de sna inanimados restos,
j desMTÍamos que con los de Uoratin
y de Otros españoles insignes, á quie-
nes el hado adverso hizo que muñesen
en el ostracismo ó en extranjera tierra,
ocupasen sus respectivas umaa en un
pMtUo» nteioMl, que fuese á un tiem>
po venerable galería fúnebre de nues-
tras celebridades en todos los ramos, v
templo augusto en cn^o ambiente de
glona encontrarían inspiraciones de
virtud j de esfuerzo nuestros jávones,
recuerdos de noble orgullo los espa-
ñoles todos, ; motivos de admiración
y respeto los extranjeros que visitan
nuestra patria. Vamos á terminar. Era
el padre Isla, según unodesns mejo-
res biógrafos, de estatura pequeña,
Sero bien proporcionada: algo rehecho
asde su edad media, ni grueso, ni
flaco; gesto g^ve ; mesurado, color
sncendido, ojos vivos j brillantes.
Hasta los 65 años, época en que sin-
tió los primeros amagos apopléticos,
su lengua era ígil v graciosa, como
ta &Dtafiia, cujos felices arranques
interpretaba. Úu conversación era
amenísima 6 iba sazonada siempre
con cuentacitos, agudezas, antítesis ;
amenidad envidiabl
igual como su carácter, sin stnnbra de
Meotaciou y sin tacha de verbosidad:
ISLA.
'. hubiese sido dable recoger todos
los diclu>9 graciosos, las prontas agu-
dezas j los saladísimoB epigramas con
qne salpicaba abundantemente sus co-
loquios, tendríamos hoj una volumi-
nosa floresta 6 colección, incompara-
blemente superior á la de los mis in-
geniosos j fecundos decidores, Bl se-
ñor Oil y Zirate, dice de él: «Hucho
mis aventajado literato qne Feijéo, y
no menos osado, fué el jesuíta José
Francisco de Isla, cnjros escritos
ocupan gran parte del siglo en que
vivió, y cuya &mosa obra Fray QeriM-
dio di CampatMi tuvo un éxito prodi-
gioso.» Otro distinguido escritorio
juzga de esta suerte: *T£Í padre Ibla
''lé un escritor de mucho ingenio, de
.jipiosa erudición, de festiva pluma,
laborioso [wr demás, y sobre todo, un
escritor útil y de sano juicio. Si no
regenen! completamente la oratoria
sagrada en Bspafia, puso de su parte
cuanto le era dado para conseguirlo.
Educado Isla en la atméefera de loe
resabios del culteranismo, domada su
sacionporla severidad inflexi-
las pricticaa de su drden, v sin
prosadores ni poetas contemporáneos
a quienes emular, no era' fácil que
diese rienda suelta á sus inspiracio-
nes, ni que osase erigirse en.(nct«dor
literario, fcun cuando se hubiese sen-
tido con bríos para desempeñar tan
envidiable papel. Bl padre Isla, re-
flejó BU época: no hizo, ni tal ven pu-
do hacer mis. Tal cjjal alarde que se
permitió en sos' primeras armas lite-
rarias, hubo de costarle caro, y la po-
lémica acre y la persecución j el ana-
tema no son en verdad incentivos
(mncho menos en España y & media-
dos del siglo zTiii) para que el genio
se deje llevar de su espontaneidad.»
Para concluir, trascribiremos algunas
de las décimas que el padre Isla com-
fiuso cuando la Inquisición prohibió
a circulación de su fomosa novela
Frav Oenmdio de CampMta, en vista
de fas polémicas, el escándalo y las
protestas que había producido:
f Aunque poT diveraoi mudos -
La emuTacioD obre 7a,
Mi Gerundio impMaa cata
Eu la memotia de todos.
No se librarin de apodos
Loa truhuies habladores,
Charlalanet dMidorea;
Y mucho mejor obrara
La loquigicioa, ai mandara
Becoger predicadores.
Que del ci
Tanto grosero animal.
Hombre juato, lean real,
Águila de agudD pico,
Y buey gra7e: no replico;
Que ael el profeta lo vi6:
Has, ¿qué va que no se halló
Entre kib cuatro un borricof
Recoja, «aliio, advertido,
El tribunal de la fe,
Cemndioi que andan á pié
Y hacen daAo conocido.
No preite piadoso oído
A tanto Gerundio orate,
Y do persuadirse tnue
Que tas quejas aparenta.
Porque le bita la renta
Del tabaco ; chocolate.»
Tal fué el padre Isla, escritor en^as
ISIA
obras, dice un autor, deben conser-
varse como monumentos históricos de
grato recuerdo y provechosa enseñan-
za, á todo lo cual añadimos nosotros
de nuestra cuenta y riesgo quOj guar-
dada la conveniente proporción de
país y de siglo, nuestio padre Isla es
la enorme flgura del Rabelais español.
lalami. Masculino. Hntre los tur-
cos, amigo y pacífico,
Illanuamo. Masculino. Culto de la
religión mahometana. \ Mahometia-
o.
EtiuoloqÍa. Árabe it^ (r''^^l )•
«resignación á la voluntad de Dios:»
francés, itl&múm*; italiano, itlamitmo.
Isluüsta. Masculino . Mahohb-
Btuiolooía. Itlamitnu: francés, ú-
iamiu.
Iilan. Masculino anticuado. Cierta
especie de velo, guarnecido de enca-
jes, con que se cubrían la cabeza las
mujeres cuando no llevaban manto.
ulandAs, ta. Adjetivo. El natural
de Islandia.
EnuOLOcrÍA. liUmdi*: italiano, ü-
loMdeM; francés, iiÍandaÍM.
Islandia. Femenino. Geognfía.
Grande isla de América, en el Atlán-
tico setentrional, denominada gene-
ralmente tierra de hielo.
EruiOLoaÍA. Inglés /m-Im, de ice,
hielo, y ia*, tierra.
Isludico, ca. Adjetivo. Lo perte-
neciente á la Islandia.
Islas Filipinas. Qeografia. Archi-
fiiélago de la Malasia, situado entre
Ds iS) j 130° de longitud Este del me-
ridiano de Madrid^ 5^21° de latitud
Norte. Fué descubierto por Magalla-
nes y pertenece á España, Población
5:500,000 habitantes. Compóuese de
unas 1.200 ielas é islotes. La ma-
jor de. todas, la de Luzon, tiene la
figura de un brazo doblado, dos la-
gos, el de Baj y el dtf Faal, algunos
volcanes en actividad, un río consi-
derable, el Parig, en cu^a orilla se
asienta la capital del archipiélago.
Manila, cuenta 160.000 habitantes 7
ediflcios públicos j religiosos notables
antes del terremoto de 1863, que los
destruyó en su maj^or parte; si bioo
algunos, como la catedral, se han re-
edificado. Es puerto espacioso y muy
frecuentado. Cavite, en la misma isla,
tiene astillero y arsenal. La isla de
Mindanao es la segunda por su exta-
síen, pero Bspafia sólo ocupa con
guarniciones y escaso movimiento co-
mercial las coatas: el interior está ha-
bitado por tribus malayas musulma-
nas que no han reconocido la sobera-
nía de Espafia. Zamboanga es l^a prin-
cipal población de esta grande isla.
En el grupo de las Vieayas hajr pa*
quenas islas notables por su riqueza
y por lo denso de la población^ sien-
do las principales Samar, Lejte, Ze-
bú y Panaj, que mantienen, especial-
mente las dos últimas, activo comer-
cio exterisr. Bl archipiélago de Jolóo,
situado al Sur de Filipinas, acaba de
reconocer la soberanía del gobierno
espafiol, si bien está regido por na
uigitizedbyLlOOgle
ISMA
sultán. Las producciones príncipalea
son: ftbacá, tabaco, &zúcBr, arroz, ca-
cao j café. Su flora y su fauna riquí-
simas son las propi&a de loa triipicos,
' aunque, excepto el caimán, no exis-
ten allí las grandes j dañinas fieras j
reptiles ijue frecuentan otras islas de
la Malasia. Abunda el carbón, el liier-
ro, el oro; pero los explotaciones mi-
neras están en la infancia. Reciente-
mente unido el arcbipielago al resto
del mundo por un cable submarino j
por una línei raenilar do vaporea cor-
reos, desestanoaao el tabaco é inicia-
da una cultura material poderosa,
con líneas teleg^riñcas j projecto de
ferrocarriles, es seguro que ha de en-
trar en el concierto universal j acre-
centar el patrimonio eapaíiol con las
riquezas sin explotar que encierra su
fecundo suelo. Su población católica,
culta en cierto modo 7 de antiguo fa-
miliarizada con las costumbres j las
artes europeas, es apta para el traba-
jo j lo sena m¿s, si en su seno se des-
pertasen las necesidades propias de
tos pueblos civilizados. Entre la mul-
titud da dialectos que los filipinos
hablan, los principales son elta¿alog
j el visaba. En lunila hay una uni-
versidad y muchos centros ds ense-
fianza.
ETiuoLoafA. Se denominaron Fili-
pinas, por haber sido descubiertas en
tiempos de FiUpe II.
Isleño, fia. Adjetivo. El natural .
alguna isla j lo perteneciente i las
islas.
ErniOLoafA. /tía.* catalán, wímy, a;
itivtyo, a.
Isleo. Uasculíno. Terreno aislado
6 cercado de peñascos, de suerte que
no esté llana la enti'ada á á.— «Parte
de isla, 6 á manera de isla, que por lo
regalar es de peüascos en forma de
corona.> [ Academia , Diccionario de
17SS.)
Itleta. Femenino. Isla pequeña,
EriuoLoafA. Isla: francés, tlette;
catalán, itleta..
tslica, lia, ta. Femenino diminu'
tiyo de isla.
EriuoLoaÍA. Itla; catalán, itlot.
Islilla. Femenino. La parte del
cuerpo desde el cuadril hasta debajo
del brazo. — *La parte del cuerpo en el
animal, desde el cuadril haata debajo
del brazo, que taqibien se llama ijar.
(AcADBUiA, Diccionario dt 1726.)
Islote. Masculino. ' Isla pequeña 7
despoblada. Q Peñasco muj grande,
rodeado del mar.
ETiuoLoofA. lila: catalán, itlot.
IsmaelianoB . Masculino plural.
Sutoria. Musulmanes que creían que
los verdaderos imanes eran los alicfíis;
que Itmael, hijo de Djafer', había sido
el último imán visible v que M califa-
to pertenecía de derecho í sus des-
cendientes, como verdadera posteri-
dad de Fátima, hija de Mahoma, Ab-
dallah (ObeidoUan-al-Mahadí), pre-
tendido descendiente de Ismael, tan-
da la dinastía de los fatimitas ó is-
UARLUnos del Oeste, de donde eu
doctrina pas4J á Egipto con la dinas-
tía. ÍA doctrina de esta secta, com-
ISOB
pletamsnts subversiva para el isla-
mismo, aunque afectaba gran celo en
su favor, se propagó en las logias se-
cretas, llamadas atambletu de la tabi-
d%ría j presididas por el daiaí4oat 6
_:.: supremo. Comprendía
ISOC
183
se combatían todas las creen-
cias de loB discípulos, se les persua-
día de q^ue todas las acciones son in-
diferentes, de que nada es verdadero
j de que todo es permitido. Este odio-
so escepticismo, combinado con el
fatalismo oriental j la completa su-
misión al jefe de la secta, sirviií pos-
teriormente í Hassan-Sabah para ñrn-
dar la arden de ¡01 Atetütot. Las opi-
niones ismaelianas, mezcladas con un
sinnúmero de locuras y supersticio-
nes, subsistieron mucho tiempo entre
los drusos del Líbano, algunos de los
cuales veneran todavía al califa ishab-
LiANO Hakem, como encarnación de
Dios.
Ismaeliamo. Masculino. Sistema
de loa ismaelitas.
Etiuolooía. Itmaelit»: francés, ú-
via/Utrne.
Ismaelita. Adjetivo. Nombre que
se da í los árabes como descendien-
tes de Isipael. (| Asarcno 6 sareaohno.
Etuiolosía. Itmael, hijo de Abra-
ham: francés, itnaélUe.
Ismara. Femenino. Tiempo* Aeríi-
cot. Monte famoso de la Tracia, cuyo
vino, según Homero, elogió ülíses.
Teseo, rey de Tfacia, fué ñamado It-
mario, por el nombre de aquel monte.
II Ciudad de Trada, cerca del monte
lemaro.
lamaro. Masculino. Fiempot Aeríi-
co*. Hijo de Marte, que dio su nom-
bre á un monte. | Hijo de Antaco,
que mató í Hipomedonte delante de
Tébas. \ Hijo de Sumolpo, el primero
de los eum<ñpidas, que instituyó con
su padre loa misterios eleusinos.
Btiuolosía. Qriego 'I«]jiipoc (Itmá-
rot\, monte de Tracia; latin, ItwtSnu.
(TlROILIO.)
Ismene. Femenino. Mitología. Hija
de Edipo y de Yocasta, y hermana de
Antígona. (BsTACIO.)
BiiuoLoafA. Griego 'lajiijvtí (Itttí-
net): latín, Ismenei.
Ismenias. Masculino. Músico fa-
moso de Tébas, (Plinio.) | ün jefe de
los beocios. ¡Tito Livio.)
BriMOLoaiA. Latín Itmetttat,
Isménides. Femenino plural. Afi-
toUgia. Ninfas del limeño, río de Beo-
a. H Sobrenombre de los tebanoa.
Ismenio. Masculino. Mitología.
Sobrenombre de Apolo, tomado del
Ito que se le tributaba en Beooia,
donde corre el río Itmtno.
Ismeno. Masculino. Mitología.
Hijo de Pelaago, ó de Anfión y de
Niobe, que dio au nombre á un no de
Beocia. Según Plutarco, herido por
las flechas de Apolo, se precipitó en
el río Cadmo ó Ladon, que después
tomó su nombre.
Ismo. Masculino. Ibtho.
Ibo. Prefijo técnico, del griego íooi;
(iiot), igual.
Isobafla. Femenino. Eittoria natu-
ral. Estado de un cuerpo qno sólo re-
fleja un color.
Etiholoqía, Griego t^mc (i*o*}t
igual, y pBfij (hapU), color; de fii^ii
(Mpiei*), teñir: nmeéi, itobapÜ»,
iBobarométrico, ca. Adjetivo. FÍ-
tica. Qne presenta las mismas alturas
geométricas, en cuyo sentido se díco.'
Otm» ISOBABOUdTBICAS.
ErmOLoaÍA. Ito y iaron^trieo: fi«n-
céa, itobarowUtriqne.
bobriado, da. Adjetívo. Botiniea.
Que crece igualmente por uno y otro
lado.
BriHOLoafA. Griego ítot, igual, j
bryein (Pp^iv], impulsar con faersa;
francés, uobrgé.
Isocardas. Femenino plural. SÍ$~
torta natural. Género de conchas, oom-
prensiva de los animales encerrados
en una concha muy espesa, eordifor^
me, como la iBOCA]a}i.jloi%lota.
EnwoLoaÍA. J
fHncéa, itoearde.
jtjt-gMwM
j íarifía,!
Isocárpeo, pea. Adjetivo. .Soíiím-
ea. Plaktas isooXbpsas; plantas cuyo
&uto presenta tantas divieionea como
el perianto.
ErniOLOOfA. Ito y iarf^, fruto;
francés, Uoearvé.
iBOftiHndnco, ca. Adjetívo. Oeo-
graJU atírontfmiea. De cilindros igna-
lea, como la onwfww» isocuínsbioa.
EmiOLOofA. Ito y «MstMea.- fran-
cés, itoe^Umlrique.
Isocdiiio, na. Adjetívo. Düáetiea.
Que tiene la misma inclinación qne
otra cosa.
EriHOLoafA. Griego ítot, igual, j
llüi¡, inclinación: francés, itooli»*.
Isoolon. Ibocqloh. Lafonaatmo^,
que aparece en algunos Diedonarioi,
es bárbara.
Isocolon. Masculino. Setáriea. Pe-
riodo cuyos miembros son iguales.
ETiwoLoafA. Griego Fm; {Í*o*)t
igual, y xüXov (iolon), miembro: fran-
cés, iioeolon.
laócrates. Nombre de uno de los
oradores griegos más famosos, nacido
en Atenas el año primero de la oUm-
Siada 86.* (436 antes de Jesucristo),
o pudiendo sacar bastante partido
de la oratoria, se dedicó á profesor de
elocuencia y á componer discursos y
alegatos de encargo, con lo cual ganó
sumas considerables. Ñicocles, rey de
Chipre, le dio veinte talentos (cerca
de ^.000 duros) por un solo discurso.
Iiocre. Adjetivo. Sittoria natural.
De color uniforme.
ETiKOLoaÍA. ítot, igual, y ckrda
(xpi»), color.
Isoeristos. Masculino plural. 3ii'
torta ecUtiáitiea. Herejes del siglo vi,
que pretendían que los apóstoles, para
gozar de alguna ventaja en la resur»
reccion, debían ser iguales á Jesu-
cristo. Tomaron sus doctrinas de Teo-
doro de Capadocia, discípulo de OrE-
geues. Más generalmente se dice: tec-
la laOORISTA.
BTiicoLoaÍA, Griego Tm; (ítot),
igual, y Xpiarií (CkruUlt), Cristo:
francés, iiooiritte.
Isocroaiia. Femenino. Síndnimo
""""°"- _,,.,zedb,(^OOgle
184
ISÓG
BmfOLOOÍA. Im y drom», color:
fnncía, ísoekroatie.
Isocronismo. Msscalino. Meeá%U
CM. Coadioion r carácter de lo isócro-
no. I Ignaldad de duracioD, en cajo
aeatido se dice: el isocbokisuo de la
Sdodula. I Fitülogia. Simaltaneidad
e McioD entre doe árganos que se
corresponden.
HnHOLoaÍA.. Iiáen>»o: francéa, ito-
eironitwu.
Isócrono. Ádjetiro. Muániea. Se
spUca & los movimientos que se ha-
cen en igual tiempo, por cuja ra-
zón ee deaominan mmimimUot isócao-
.HOa. I PuLSAOiOHBs isócaoifAS. Fitio-
logí*. Las pulsaciones arteriales res-
pecto de las del corazón.
ETiMOLoaÍA. Griego Isóxí^wí (Ué-
eironoi); de Uot, igual, j ehrinot,
tiempo: catalán, itá^ono; francés, ito-
ekroné.
IsodictUo, la. Adjetivo. Zoología.
Que tiene cuatro dedos hendidos, dos,
h&cia adelante, t dos, hacia atrsa.
ErmOLoatL. Ito j dáettio: francés,
i$odáetyl».
Isounámico, es. Adjetivo. Que
tiene la misma fuerza. Zmcs isodinX-
incA; línea que pasa por los puntos
de la tierra, en donde la influencia
mufnética es la misma.
ETiuoLOotL. /m 7 dinámico: fran-
cés, itod^%aiBiiq»e.
Isodinsmo, ma. Adjetivo. Botiñ-
ea. Que crece con igualdad por ambos
lados.
BrufOLOofA. Ito T dynoMit, fuerza.
Isodonto. Adjetivo. Zoolofis. Cali-
ficación de los reptiles ofidianos que
tienen dientes maxilares simples é
. iguales.
BTUOLOofA. ftot j oioHi, odáñtei,
diento: francés, itodo»le.
IsoAdrico, es. Adjetivo, ¿filíenlo-
gia. De ^etas iguales.
Btimolooía. Griego Uot, i^al, j
¿dré, cara, faz: francés, ito^dnqmí.
Isostas. Femenino plural. Botám-
ta. Familia de plantas cripbígamas,
que Be conservan del mismo modo du-
rante todo el aflo.
BTiuoLOofA. Griego f«oc (Uot),
ignBl,jÍto(,(¿let), a&o: francés, itoétítt.
laóálo, la. Adjetivo. BoUmie». De
hojas iguales.
&T\uoLQatÁ.. Grieeo üei, igual, ;
pAvllo», hoja: franca, itop'kylle.
Isófono, na. Adjetivo de voz igual.
ErniOLoaÍA. Ito jjihóne, voz.
Iflogeotsrmo, ma. Adjetivo. Fitt-
ea. De igual temperatura, p Línba
isooBOTBRUA. Lfuca quo pasa por to-
dos los puntos en que la temperatura
media del suelo es la misma.
EtiuolooTa.. Grisgo Uot, igual;
gaia, tierra, j tkermot, caliente: Íooí
yaía fcpjiíi; : francés, itogéotherme.
Isogónico, ca. Adjetivo. Mitunt-
logia. Que tiene la misma declinación;
esto es, que describe los mismos án-
gulos. (LittbÍ.)
EriuOLoafi.. lídgono: francés, ito-
go*iq*e.
lugono, na. Adjetivo. CfeomeHa.
De ángulos iguales.
ETuioLoaÍÁ, Griego Uot, igual, j
ISON
gSMl, ángrulo: catalán, Uágono; fran-
cés, «lyow. — íTérmino geométrico
que se aplica á las figuras que tienen
ángulos iguales. Ee voz griega.
(Academia, Diccionario de 1726.)
Isografia. Femenino. Reprodui
cion exacta de manuscritos j géneros
de escritura. | Facsímile.
Etuioloqía. Ito j grapAtin, des-
cribir: francés, Uographie.
Isogriflco, ca. Adjetivo. Concer-
niente i la ísograGa.
Isólogos, ga. Adjetivo. QsfmiM.
CuKKPOS iBÓLOOOS. (Juerpos' que tie-
nen una composición igual o seme-
jante. I Sustantivo plural. Loa ISÓlo-
oos del alcohol normal.
Etiuoloqía. Ito y Ugot, relación:
francés, üoíog%t.
Isomeria. Femenino. Algebra.
Operación por la cual se despoja una
ecuación de las fracciones. | Q»ÍMÍca.
Conjunto de causas que pueden vol-
ver isómeroa á los cuerpos. | Cuali-
dad j estado del compuesto isdmero.
Isomérico, ca. Adjetivo. Belativo
á la isomeria.
ETiuoLoaÍA. Itom«ria: francés, Uo-
Wi&ique.
Isomeiismo. Uasculino. Q^imiea.
Condición en cu ja virtud ciertos cuer-
pos, dotados de una misma' constitu-
ción molecular, tienen propiedades
diversas.
ETiifOLoaÍA. ItíwKTO: francós, ito-
mérime.
Isómero, ra. AAjetivo. Mineralo-
gía. Que está formado de partes seme-
jantes. I Cdebpos isóueros. Química.
Cuerpos compuestos de los mismos
elementos j en número igual; pero
cuvas propiedades Caicas j quínucas
difieren en la esencia, cuja circuna-
taucis induce á creer que están dis-
puestos entre sí de un modo distinto.
Sustantivo plural. Los isóiusos, en
la esencia de trementina. (Littbí.)
ETiMOLOsfA. Ito j pipo; (meros),
parte: francés, itomire.
Isométrico, ca. Adjetivo. Minera-
logia. De dimensiones iguales.
ETiuoLOdÍA. Ito j métrico: francés,
Uom/íriqae.
Isomorfla. Femenino. Química. Es-
tado de lo isomorfo.
Etiuoloqía. Iiotkorfo: francés, iso-
morphie.
uomorflsmo. Masculino. Isouob-
A.
EriHOLoaÍA. Iiomor^: francés, Uo-
morphime.
Isomorfo, fa. Adjetivo. Química.
Epíteto de las auatanclas que afectan
la misma forma cristalina en sus com-
binaciones, con respecto á idénticas
proporciones atomísticas.
Etiuolooía. Ito j (J'Opfij (morphe),
forma: francés, itemorpü.
Isonomís. Femenino. Igualdad de
derechos civiles. | de los cristales.
Mineralogía. Estado 6 cualidad de loa
mismos cristales construidos según la
misma regla.
ETUfOLoaÍA. Itdnomo: francés, ito-
ISON
Isónomo, ma. Adjetivo. MituraU'
gía. Cristales isÓHOuos. Cristales cn-
jús decrecimientos son iguales, así sn
sus bordes como en sus ángulos.
Etiuolgoía. Itoj v¿rut fwAwiJ,
lej, regla: francés, Uouowu.
Isoperimetro, tra. Adjetivo. De
contornOB iguales en longitud , en
cuja sentido se dice: fyurat isouÉ-
TBiCAS, figuras planas cu^o circuito
B is^ual.
^'UIOLOOÍA. Ito j vtrímitro: fran-
cés, itopérmilre. — «Termino geomé-
trico que se aplica á algunas figuras
que tienen ámbito 6 circunferencia
igual á- otras con quienes se compa-
ran; como un cuadro de cinco píes de
linea, que se dice ser isoperimetro á
un pentágono de cuatro ; porque una
j otra figura tienen veinte pies de
ámbito. Es voz griega.> (Academia,
Diccionario de 17z6.)
Isopótalo, la. Adjetivo. Botánica.
De pétalos iguales.
Etiuoloqu.. Ito j pétalo: francés,
úopélaU.
Isopleoro. Adjetivo. T¿rmÍno geo-
m/lrieo. Lo mismo que triángulo equi-
látero, 6 cujos lados son iguales. Es
voz griega, (Acadbuu., Dieeionaria
de me.)
Isópodos. Masculino plural. Zoo-
logía. Los isópodos; érden de crustá-
ceos que comprende las cucarachas
caracterizadas por un abdomen vola-
minoso, cabeza pequefia , siete pares
de pies aemejantes, sin órganos rM-
piratorioB en el exterior.
BnuoLOofAl Ito j po9t, poáái, pié:
francés, itopode. ,
Isooúgono, na. Adjetivo. Orniüh
logia. Caüficacion de las aves que tie-
nen iguales loB lados de la barba.
EruiOLOofA. Ito j fSgon, barba.
Isopolitis. Femenino. Ignaldad de
derechos políticos.
Etimolooía. Griego tvoitoXrtEEa (Ua-
politeía); de Uot, igual, jpoUleía, de-
recho civil : francés, itopoUiU.
IsoQoiro, ra. Adjetivo. Sutoria
natural. De brazos 6 apéndices iguales.
Etiholooía. Ito y cieir (ytif),
mano.
Isorámuno. Masculino. Bolate*.
Árbol de M^abar, cuja savia se usi
como eficaz remedio contra las pul-
monías.
ExUlOLOaÍA. Griego t<n>(nc¿Xt|; (itot-
l/Ut); de Uot, igual, j tJUlot, pierna:
latin, itottíSleí; francés, Uotcele é itod'
le; catalán, Uáteeles.
IsóscKLBS ¡ del griego Uot, iton,
igual, j de tkélot, pierna. Llámasa
tóscelet al triángulo que tiene los
lados iguales, los cuales, como que le
sostienen, se consideran como dos
piernas. (Monlau.)
Isoscelia. Femenino. Gtometría.
Propiedad da un triángulo is<SecelBa.
ETiHOLoaÍA. Itósetlet: francés, Uof-
eélie.
Isosférico, ca. Adjetivo. Que es do
esfera igual.
Etimoloqía. Ito y «tfárieo: francés.
itotphA^ue.
..'igitized by
L.oogle
ÍSPI
;nñ. Adjetivo. Sotérnt-
ea. Ctlificacion de las plantas que
tienen un número de estambres ig;aal
al de las dÍTÍsiones de la corola, en
ea^o sentido se.dice: jfw iioitéwtona
¡flor que tiene ig^al aiimaro de jxSta*
os que da estambres.}
Etikolooía.. ísot^ íí«ÍNm («nffiuv),
estambre : francés, uoitimxu.
Isotelia. Femenino. A»tigH«dadet
fñegiu. Grado medio entre la condi-
ción del extranjero domiciliado 3 la
de ciudadano griego, propiamente
dicho.
StuiOLOOÍá. Griego loaiíXeiz (Uot¿-
Uia); de Uo$, igual, y tílot, carga,
impuesto público: francés, Uotílie.
Isótelo. Masculino. Bl que vozaba
de la isotelia, en cu^ Tirtua se le
concedían todos loa privilegios inhe-
reoites al derecbo de ciudad.
BTiHOLoaÍA. Itotelia; griego Iirott-
X)Jí (Uotei^); francM, itotile.
Isotsrmo, ma. Adjetivo. Fitiea.
De igual temperatura. J LÍnbas ibo-
TBaifAB. MeUorologia. Lfoeaa que pa<
san por todos los Ingarea del globo,
en que la temperatura inedia del afio
es la misma. El espacio comprendido
entre dos líneas isotebius lleva el
nombre de tona 6 boreU isotbbmo. (Lit-
TMá.)
EriuoLoaU. Jto 3 titntdi, calien-
te: francés, itoíÍ4niu.
Seteita. — El sistema de ífnnu iso-
TBEUAfi, ' isiSteras é isoqulmenas que
propuse en 1817, podrá tal vez snmi-
BÍstrar una base cierta i la climatolo-
gía comparada. (Huuboldt, Cotmogo'
nU.)
Isótero, ra. Adjetivo. Afeteoroío^ía.
LÍNHÁ isÓTEBA. Linea que pasa por
todos los puntos de la tierra, que tie-
oen en verano la misma temperatura
media.
BTiKOLoaÍA. Griego fn; (ítot),
igud, J tipoí (tMrot), estío: francés,
uotiírt.
Settlia,~—\A voz del artículo fué
inventada por el sabio alemán Hum-
boldt.
Isnara. Femenino. Mitología, Di-
vinioad de los habitantes de la costa
de Malabar. Es voz que sélo se halla
en las relaciones de los viajeros, y
2ue probablemente representará una
Iteración de I*nara. La forma Itp^ré-
ía, de algunos Dieeionaríot, es una al-
teración mayor.
Iflpida. Femenino. Or»itologia. Ave
solitaria v brava, pequeña de cuerpo.
Tiene el lomo verde 7 cerúleo, j pues-
ta al sol, parece záfiro. El pecho pare-
ce una ascua de lumbre, no tiene más
que dos dedos en los pies; las uflas
torcidas, al pico pequefio y derecho,
las alas cerúleas, las plumas primeras
largas, con algunos puntillos á mana-
ra de rayos da sol, j la lengua muj
pequeña. Susténtase da peces, por lo
cual la llaman también Martin pesca-
dor. {AoASKUu, Diccionario de 1726.)
«La ítpida, que en Portugal llaman
Arabela, j_ en latín Martinni PÍMcaíor,
Íen Castilla Ave del Paraíso por la
ermoeura de sus plumas: es ave pe-
queña j tiene el lomo verde ; cerúleo.
BQU
(JnHU, Sistoría natval de avet y mi-
tuUt, Uhro I, capitulo 39.)
Ispir. Neutro. Esponjarse alguna
cosa.
Isqnemift. Femenino, Medicina.
Retención 6 suspensión de un flujo
habitual de sangre, j Patología. De-
tención de la circulación arterial.
Etiuolociía. Gnago ítche», dete-
ner, ; hainw, hsMa, sangre: francés,
itehimie.
Iiqoemoii. Masculino. Nombre
griego j latino de cierta hierba.
BTivoLoaÍA. Griego lu^^aipi; (it-
eiaimo»): latin, iieiamon. (Punió.)
lacraiadelfia. Femenino. Teratolo-
gía. Monstruosidad de dos fetos nni-
dos.
ETUfOLOofA.. Isq%iadelfo.
IsqniadélBco, ca. Adjetivo. Tera-
tología. Que presenta los caracteres de
}8RA.
185
la isquiadelfia.
Isqiiiadelfo, fk. Adjetivo. TeraUh
íoyte.MoNSTBUOS iSQUiAJiELFos. Mons-
truos dobles, cujos cuerpos, situados
ea sentido contrario, están soldados
por el bacinete; esto es, por la parte
inferior del tronco.
BnuOLOofA. Griego iechein, dete-
ner, V adelpiát, hermano; fo^ttv iSeX-
<f¿<:: fr&nc&, itcJiiadelphe.
Isqaíagra. Femenino, Medicina,
Gota ñja en 1& cadera,
EtuiologÍa, Griego ÍMekúm, hueso
innominado, y áara, invasión; ítr^m
Sypa: francés, itdiagrt.
Isquiagria. Jsqdiaihu.. La forma
itqniagria, que aparece en aleunos
¡Hedonatiot, debe ser errata de im-
prente.
Isqnial. Adjetivo. AnatonUa. Befe-
rente al isquion.
ETiifCH.0QÍA, Itanion: francés,
dial.
Isqnialgia. Femenino. Medicina.
ISQUIAOIU..
ETiiiOLOOfA. Itqnien 3 dtgoe, dolor.
IsoTilático, ca. Adjetivo, Anaio-
mia. Que se relaciona con el isquion.
EtucouioIl, IiqnUm: francw, w-
ehiatiqne.
Isqniatocele. Femenino. Isqüio-
CSLB.
Isqnidróus. Femdniao..i/«ÍKMii.
Supresión del sudor.
Etiuolooía.. Griego iteievn, dete-
ner, é h^dSir¡ agua.
IsqaiAiMtli. Masculino. Zoología.
oimal de Gu
Guatemala parecido á la
zorra.
Itqtliedra. Femenino. Botánica.
Árbol muj alto de los bosques del
Perú.
Isqiiio. Voz que entra en la com-
posición de varias palabras de anato-
ía para indicar la cadera.
Etiuología.. Griego rox'"^ Í***^"'''^
el hueso innominado.
Isqnio-anal. Adjetivo. Anatonia.
Perteneciente al isquion 7 al ano,
como elmítcnlo isqdio-anal,
BTiuoLoaÍA. Itqnio j ano: francés,
ieehio-anal.
Isqaio-caTernoso, aa. Adjetivo.
Anatomía Perteneciente al isquion 7
al cuerpo cavernoso, como el músculo
ISQUIO-CAVBBNOBO,
Etiuolosía, It^uio j eavemoio!
francés, iiciio-eaMneug.
iKfOiooele. Masculino. Cimgia.
Herma isquíática.
EtiwolooÍa. Griego íteAion j iélí,
tumor; fr^im xi{Xi) : francés, Uchioále.
.Isqnio-coccigeo. Adjetivo. Ana-
tomía. Referente al isquio j al céccis,
como el músculo isquio-coccíobo, que
va de la espina esciática al borde del
céccis j á 1 a parte inferior de la faz
lateral del »acr%M.
Etiicolooía. Iiqvio j céedt: fran-
cés, itchiocoeeigien.
lamtio- femoral. Adjetivo Anatih
mía. Referente al isquion 7 al fémur,
mo el músculo isQuio-rayoiuL'
ErufOLoaÍA, Itouio y femoral: ír*n-
cés, itchio-fénorat,
Isqnion. Masculino, Anatomía.
Parte inferior de las tres piezas que.
componen al hueso innominado en los
niños, I Región inferior del mismo
hueso en loa adultos.
Btiuolosía. ítqnio: francés, w-
eAion,
Isqniopagia. Femenino. Teratolo-
gía. Anomalía que caracteriza á loa
monstruos istiép^os.
EriwoLOQfA, ft^nüfpago: francés,
itcAiopa^ie.
laqnióptgOB, Masculino, Teratolo-
gía. L08I8QU1ÓPA008. Monstruos com-
puestos de dos individuos que tienen
un ombligo común 7 que están uni-
dos por la región hipogástrica.
Btuiolooía. /íyitM jpageít, fijo;
Xr^iov Tcoyclc: francés, itcAicpage.
1. Israel. Masculino. Sobrenom*
bre de Jacob. Q Dios de Israel. Jeo-
vah. I Huo DB Isbabl. Hombre de la
lev antigua.
Etimología, Hebreo (W«, ser prín-
cipe, j Al, Dios, sobrenombre que
dio á Jacob el ángel que lueh¿ con él:
latín de Prudencio, Itrael; francés,
Itratl; lenguas romanas, leraei. —
«Nombre dado al patriarca Jacob con
motivo de su lucha contra un ser di-
vino: del hebreo tara, combatir, 7 Jffl,
Dios (capitule XXXII del ffA«i«;,—
Sus descendientes se llamaron ivratlxñ
Uu 6 Áebreoij después del destierro de
Babilonia, ¡vdíot, de JeKondi, Juáea,
Judi. — Otros descomponen la voz It-
rael, haciéndala equivalente á el fUe
eeáDioi.» (MoNLAU.)
2. Israel (reino db). uno de loa rei-
nos que se formaron en Palestina, en
tiempo de Roboam, sucesor de Salo-
món. Comprendía diez tribus hebrai-
cas: Aser, Neftalí, Zabulón, Isacar,
Manases, Efr^n, Dan 7 Simeón, al
Oeste, 7 Gad t Buhen, al Este. Su
capital fué SioJíeu; después, Samaría.-
Correspondía á lo que se llamé más
tarde Galilea, Samaria, Perea 7 la
porción Oeste de la Judea propia. In-
fiel al verdadero Dios, casi siempre
entregada á la idolatría 7 en guerra
contra el reino de Judá, tuvo que su-
frir diversas invasiones. Después Te-
glath-Phalazar, Te7 de Asiria, se apo-
deré de la porción del país situada al
Este del Jordán , así como de las tri-
bus de Aser, Neftalí 7 Zabulón. 8u
BueesoT Salmanaxár tomó i Samaria
Digitized by
L-ííogle
186
ISBA.
en 718 íntss de Jeaucrísto; eonclu;^
con el reino de Isba^bl jr Uev<5 una
parte de sus habitantes en ckutivídad
a las orillas del Tí^a, Los rejea de
IsuBL fueron:
Jeroboam 962
Nadab 942
Baasa. 919
Ela 918
Zamrí 918
Amrí 907
Achab 888
OcoBÍas, . ; 887
Joram 876
Jehú 874
JoBcbáa 832
Joáa 817
Jeroboam II 776
IMTBBRBQNO.
Zacarías. 767
Sellam 766
Hanham 754
Phaceia. 753
Phaceo 7?6
Oseas 718
Créese que el pata ocupado por los
israelitas no extendió sus límites mis
allá del Ciucaso, por la parta del Nor-
te; del archipiélago griego, por la de
Oeste; de la embocadura del golfo
arábigo 6 del mar Rojo, por la del
Sur; del nacimiento del BuDates , por
la del Este.
ETiiioLoaf^. Israel i.
Rete^.—\. La Sagrada Escritura
lluna i Israel «pueblo j heredad del
Beaor.» (Esodo, eapituío III, wrHea-
fo 1; Zecílieo, XXX, 26; DtHttrm>-
mio, IV, iO; primer Uóro de l6$ Re-
y«. X. i.)
2. Las diet tribus de Issabl ae se-
riraroQ de la casa de David, conforme
la predicción del profeta Abias.
3. Dichas tribus son trasladadas i
UAtañ9,.(ZÍin>IIIJeloiltevet,XV,
29.)
4. Muchos ds Ibbabl siguen á los
levitas á Jemsalen contra las diez tri-
bus. (II de loM Paralip^nunot, XI, 16.)
Israelita. Adjetivo. Lo pertene-
ciente al reino de Israel. Se usa tam-
bién como sustantivo.
EriiioLOaÍA. Itrael: latín, itrSeUta,
en san Jerónimo; francés, itrtéliU;
italiano j catalán, itratlita.
SiKOEriuiÁ. ItraeUla, judío, Itrael
quiere decir hambre aue te á Dtot. Esta
palabra no designo al principio nin-
gún pueblo, sino que lué el nombra
2ue el ángel did á Jacob, como se re-
ere en áeapünk XXXII del &¿ne-
ti», verti^k 28.
<B1 dij* (el áng^): de ninguna
manera s« llamará tu nombre Jacob,
eino Itrael.»
Después se aplicd á todo el pueblo
hebreo, salvado de Egipto, ^ ultima-
mente designé las diez tribus que
formaban el reino de Israel.
J%dio viene de Judá, hilo de Jacob
Íde Lia, hermana de Bacael, hija de
aban.
«Goneibid la cuarta vez, y paríifim
ISTM
liijo, y dijo: ahora alabaré al Sefior;
y por esto le llamé Jvdá,y cesó de
parir.> (Génetit, capUnlo XXlX, ver-
eicuhSS.)
De modo que Judí signiñoa «I»-
JMM.
Este hijo de Jacob fué después el
cabeza da un reino, de donde viene el
pueblo judío, ^ue se llamaba primiti-
vamente el reino de Inda, para dis-
tinguirlo del reino de Itrael.
Por lo tanto, pueblo de /itmI quie-
re decir pueblo de Jatob.
Pueblo judío equivale á pueblo de
J%dá.
Los üraelitas se llamaron hebreos
hasta el deatierro de Babilonia. Des-
Eues de esta época tomaron el nom-
re de jitdiot.
Israelítico, ca. Adjetivo. Lo per*
t«neciente al reino de Israel.
Israfil. UascuIiQo. £elifi<»t wu~
AomelaiM. El án^l que hará resonar
la trompeta del juicio final.
Issachar. Masculino. SibUa. Jefe
de tribu hebrea.
EriMOLOofÁ. Tos hebrea que quiere
decir kájf reeompenta, aludiendo á las
mandragoras que Lia dio á Raquel.
JÍMeia.— Bata tribu obtuvo el me-
jor terreno de Canaan. Se extendía á
lo largo del valle de Jezrael: al Me-
diodía tenía la media tribu occidental
Manases, al Marte, la de Zabulón;
al Oeste, el Mediterráneo. Eran las
más notables de sus 16 ciudades Jla-
meih 6 Jarcmoth, j Sn^tnnim 6 Ánan,
ciudades levíticas; Simam 6 Stutent, en
la que acamparon los filisteos antea
de atacar á loa israelitas en la monta-
Qa de Gelboé, donde murió Saül con
tres hijos suyos; Apeí, ante la cual
fueron derrotados dos veces más los
israelitas; Jetrael, en el centro de la
tribu T en un valle célebre por la vic-
toria da Oedeon, que con 300 hom-
bres venció á 135.000 madianitas; y
Ceiüm y Dabereth, ciudades también
le vi ticas.
lasoría. Eemenino. Mitología. So-
brenombre de Diana, en Esparta.
lata (llsvar L la]. Femenino anti-
cuado. Llevar en alto ó á cuestas.
ístmicas. Femenino plural. Título
de las odas de Píndaro en alabanza de
los vencedores an los juegm istmios.
PTiHOLoaÍA. iitmieo.
ístmico, ca. Adjetiva. Ccncemian-
te al istmo y á los juegos istmias.
ErufOLoafk. letno: u.tia, ittimXeMe.
Seieüa kittárica. — Juegos instituí-
dos por Sísifo en honor cb Melicertea,
hijo de Atamaat rey de Tébas, y de
Ino. Estos juegos fueron reorganiza-
dos por Teseo, y eran parecidos á los
olímpicos. Se celebraban cada tres,
cuatro ó cinco años en el ittW) de Co-
rinto, en honor de Neptuno, y consis-
tían en lucha, carrera, salto, disco,
música y poesía. El vencedor era pre-
miado con una carona de hojas de
pina.
Istmios, ias. Adjetivo plural. A*-
íigi^dadet griegas . Certámenes ¿jue-
gos que se celebraban cada trea añas,
llamados istmos, porque tenían tugar
«Q el istmo de Corinto.
ITAL
Btimoloqü.. Istmo: latin, isíhmU,
plural; francés, isthmie».
Istmitis. Femenino. Mediama. In-
flamación del velo del paladar.
EriyoLoof A. Griego iethmét, angos-
tura, pasaje estrecho, y el sufijo me-
dico itis, inflamación.
Istmo. Masculina. Geografía, len-
gua de tierra que une dos cantinea-
tes, é una península con un continen-
te, como el de Panamá, el de Corinto
é el antigua ISTMO de Suez. | Anato-
mía. Nombre con que se designan cier-
tas partes del cuerpo por su semejan-
za respecto de la forma de un istmo;
y as! se dice : bl istmo de la garan-
ta. I DB YiKUSSBNS. Relieve de fibras
musculares que se halla sJ rededor de
la fosa oval del tabique de las aurícu-
las del corazón. | Botánica. Compr»-
sion que separa dos divisiones en un
fruto articulado.
Etimología. Griego It^yA; (istimds),
pasaje; latin, islhmus é istl^Kot; cata-
tan, ittme; francés, isthme.
IsTBMus; del griego itlhmos, que
significa cuello, y según otros, enco-
ladura.—Lengua de tierra que une 6
junta dos continentes y que tiene la
forma de un conducto ó cuello largo.
(MONLAU.)
Istmocarpo, pa. Adjetivo. BoiéU-
ea. Epíteto de las plantas cuyo fruto
es estrecho en la parte media.
EriMOLoafA. IitkmÓs, angostura, y
iarpíi, fruto: francés, istkmocarpe.
Xs tría. 'Femenino. Otogra/ia. Pro-
vincia de Italia en los confines del
Ilírico.
ETUfoi.oali.. Istría, Sisiría. (Fu-
mo.)
Istriar. Activa. Estbiab.
Istño, tría. Sustantivo y adjetivo.
Natural y propio de Istría.
Btimolooía. Latin istnu, islríe*t.
Istwara. Masculino. Mitología ts-
dia. La inteligencia suprema, creado-
ra y conservadora, según el sistema
de filosofía india, llamada smkkya,
formado por Patandjali.
ttaca. Femenino. Geografía, auíi-
nM, Isla del mar ds Joma, reino de
Laertes y de Ulíaes.
EtimolooU. Latin ItKíea. (Tiaai-
o.)
Itaciano, na. Sustantivo y adjeti-
vo. Natural y propio de Itaca, isla
STUfOLOoÍA. ítaea: latin, iíiUc^mt,
itKSüluis, Íthiíati»t, itJtScus. '
itaco, ca. Sustantivo y adjetivo,
Itaciano.
Italia. Femenino. ffeogra/Ia. Exten-
sa comarca de la Europa meridional.
\.. Situaeioii astronómica. -- B» en-
cuentra comprendida entre los 36*
40 '-46° 39' de latitud setentrional y
4* 15-16°. 10' de longitud oriental
del meridiano de Paris.
2. Confines. — Las ramales de los
Alpes la separan: al Norte, de la Fran-
cia, de la Suiza y de la Alemania; al
Este, se halla limitada por el Adriáti-
co y el canal de Otrante; al Sur, por
el mar Jónico y el Mediterráneo, y al
Oeste, por el golfo de Gánova y ú mar
Tirreno.
Digitized by
Laoogle.
ITAL
3. Territorio. — Esta reino, tal enal
«parece hoj constituido, comprende
la península itálica, las islas de Cer-
defia j de Sicilia, j los archipiélagos
Toscano y de Lípari.
4. Cimjigvraeio» . — La península
italiana presenta la forma perfecta de
una gran bota de montar, cuja espue-
la termina en el monte Qargano.
5. Svperjicie y población. — El mayor
largo de esta porción de Europa mide
1.300 kilómetros; su ancho, 500; al-
irunos de sus estrechos, 60; la super-
ficie total, 296.315 idliimetros cuadrtk-
doa, que pueblan sobre 26.900.000
liabitantes.
6. Cotias. — Las del Adriático tie-
nen L043 kilómetros de desarrollo;
están formadas de aluTion, cubiertas
de aguazales j son muj poco sinuo-
ñis, pues únicamente ofrecen dos hen-
diduras 6 entradas notables: el golfo
de Ve necia, en la extremidad seten-
tríonal, j el de Manfredonia, deter-
minado por el vasto promontorio del
monte tíargano: la del mar Jdnico,
de 843 kilómetros de longitud, pre-
sentael golfo de Taiento j el de Squil-
lace: la accidental del antignio reino
de Ñapóles, en el mar Tirreno, mido
1.110 Jdlóffletros j en ella se encuen-
tran los golfos de Qioja, Santa Eufe-
mia, Policastro, Salerno, Ñapóles j
Gaeta: en la del Mediterráneo, de 55o
kilómetros de eztansion, se ve el gran
golfo de Genova.
' 7. Cabo» é itlat. — :Los cabos más
salientes, que forman la extremidad
de la península italiana, llevan los
nombres de Ñau, Cavallo, de Lenca,
de las Columnas, Stilo, Spartivento j
dell'Armi; siguen á éstos después los
del Vaticano, Licosu, Campanella j
Circeo.— Todas las islas que depen-
den geográficamente de Italu, están
situadas en el Mediterráneo, excepto
el pequefio archipiélago de Trementi,
qne se halla en el Adriático, los islo-
tes del golfo de Tárente y las rocas
vecinas del cabo Ñau, sobre una de
las cuales colocaron los antiguos la
morada de Calipso. Las tres más im-
Bartantes de estas islas, son: la Sioi-
a, la CerdeSa y la Córcega.
8. Orof rafia. — k. dos se reducen
las principales cordilleras de monta-
fias due cruzan este territorio: la de
los Alpes j la de los Aptitinos. — La
pñm'era se extiende, traiando un se-
mitfirculo irregular, desde el golfo de
Genova hasta el Adriático; rMea casi
por completo la región setentrional de
la Italia , determinando este límite
y separándola del resto del continen-
te, v , tomando distintos nombres,
eambia de rumbo en algunas partes,
sabdividi endose en grandes eslabones
qne la dan una extensión inmensa.
Entre loa Apeninos j el monte Viso,
t»^^t.m% ÁlpnMoHtimos; entre el Viso
y el monte Cenis, Alpes Cotias; entre
el Cenis y el Monte Blanco, Alpes
Qriegos; entre el Blanco y monte Rosa,
Alpss Pemñnoi; entre el Hosa y el
monto San Ootardo, Alpes íeponlinos;
y mis al Oriento, Alpes Rétieos, Cár-
meos, J*litmot y Dinirieoi. Lo» Al^s
ITAL
Ndriéos son un ramal que, dirigiéndo-
se hacia el Noroeste, termina en él
Danubio, cerca 9e la capital de Aus-
tria. Esta cordillera presenta las cum-
bres más elevadas del continente: el
monte Blanco, el Sosa, el Ottler, el
Sylvio, el Ginebra, el Iteran, el Vito
y el grande de San Bernardo. — La so-
guní^, ó sea la de loe Apeninot, se
desprende de la anterior, en el monte
Cassino, al Noroeste del golfo do Ge-
nova, atraviesa toda la península de
Norte á Sur, costeando, aquel golfo, y
se bifurca, hacia la parte meridional,
en dos ramales que, tomando direccio-
nes opuestas, concluyen, al Oriente,
en el cabo de Lenca, y al Mediodía,
en el estrecho de Messina. Los dife-
rentes eslabones que, apoyados en
esta gran cadena, se prolongan hasta
el Mediterráneo y el Adriático, forman
distintos sistemas que toman los nom-
bres de Apenino Setentrional, Apenino
Central, Sub-Apentno Totcano ; S%b-
Aptnino Romano, Apenino Meridional
y Apenino Vet%iiano. Las cimas más
altas de esta cordillera son: el Cono,
el VeUno, el monte de la Sibila, el
Gargano y el Vesubio. — En loa Apeni-
nos, como en los Alpes, las comuni-
caciones se verifican por los estrechos
desfiladeros que ofrecen las montañas.
Los pasos de Tende, del monte Gine-
bra, del monto Cenis, del pequeño y
grande San Bernardo v del Simplón,
son los más célebres de los Alpes: las
gargantas de la Bocchette, de Ponte-
moh, de la Pietra-Mala y algunas
otras del Apenino meridional, las más
notables de los Apeninos. — Entre tas
montañas de segundo orden, se cuen-
ten: la Oolganera, en Toscana, y los
montas Mastico , Bárhara , Capna y
Santo-Angelo, en Nápolcs.
9. Biarografia.—LoB ríos de este
país, poco caudalosos á causa de la
corta extensión que tiene la península
de Oriente á Occidente, forman tres
vertientes notables: la oriental, que
envía sus aguas al Adriático; la me-
ridional, al mar Jónico, y la occiden-
tel, al Mediterráneo. El más impor-
tante de todos los de la vertiente
oriental, es el Po: nace en el monte
Viso, en los confines de Francia; baña
á Carignano y Turin; riega el antiguo
reino Lombardo- Véneto y desagua en
el Adriático, después de recibir, á de-
recha i izquierda, numerosos afluen-
tes: el Adige sale del Tirol, pasa por
Trento, Verona y Legnano, y se di-
vide en varios brazos cerca de su des-
embocadura: el Meim.ro y Tronto fe-
cundizan los Estados pontificios; el
Pescara, Ofvato y otros menos cauda-
losos corren por el- territorio de Ñapó-
les. En el mar Jónico se vierten el
Bradano, Básenlo y el Giarretía, que
pasa por Sicilia. En el Mediterráneo
desembocan, entre otros, el Var, que
sirve de límites entre Francia y la
Cerdeña; al Magra, que corre por los
territorios de MÓdena y Toscana; el
Tiber, que cruza los Estados del papa,
y el Ch\s»a, que se bifurca en el Ar-
nao. Los lagos son infinitos y pinto-
rescos, auiiqa« de mediana extensión^
rrAL
187
distinguiéndose el de Ginebra, que se
halla en los confines de la Suiza; el
Trastmeno, en cuyas cercanías alcan-
zó Aníbal uno de sus más gloriosos
triunfos; el Como, que da nacimiento
al río Adda,j el Mayor, en donde tiene
su origen el Tesino. Loa de Letina,
Varano, Salpi, Concauhio y Cattiglic~
M comunican con el mar y están cla-
sificados en el número de las lagunas.
10. Climatología. — La dulzura, la
apacibilidad del clima de Italia, sin-
gularmente, en las comarcas meridio-
nales T en la isla de Sicilia, es pro-
verbial: en las regiones del Norto,
bestanto desapacible. En los Alpes, el
frío que se experimenta es tan inten-
so como el del Norte del Báltico: en
los Apeninos y en la llauura del Po
desciende algunas veces á — 10" centí-
grados, mientras que, en la Calabria,
el descenso apenas alcanza á 0°, ele-
vándose frecuentemente á + 35*. En
los Estados romanos y en la Toscana,
los calores llegan á hacerse insoporta-
bles. El clima, aunque cálido en ge-
neral, es saludable, excepto en las la-
E linas del Po, en los arrozales de la
ombardía, en las marenmas de Sie-
na y de Pisa, en los aguazales Ponti-
nos de Roma y en las costas del mar
Tirreno, á causa de los vapores palú-
dicos que exhalan sus terrenos panta-
nosos. Todo el litoral comprendido
entre el Amo y el Voltumo es conoci-
dp bajo el nombre de Maremmas, en
cuya especie de campiñas, situadas
sobre la orilla del mar, es donde la
vegetación se muestra más súbita y
activa. Sus desiertos, que ocupan una
grande extensión del territorio, se ven
de golpe cubiertos de riquísima iñiés,
la cual desaparece con la misma cele-
ridad para dar cabida á inmensas pra-
deras tapizadas de césped, en donde
pacen numerosos rebañe», que los pas-
tores guardan montados a caballo y
lanza en mano. En Italia no se cono-
cen más que tres estaciones: un estío
caluroso, un invierno breve y una pri-
mavera agradabilísima. Los árboles
florecen en Enero y Febrero; el vera-
no empieza én Abnl ó Mayo, y las llu-
vias, en Octubre y Noviembre.
11. Geología. — Las rocas esquisto-
sas, micáceas, graníticas, talcicasam-
fibólicasy calizas, constituyen princi-
palmento el centro délos Alpes italiar
nos. Sobre ans pendientes se encuen-
tran fragmentos de cantos rodados, y
en los depósitoa4ntermedios, en donde
se hallan las rocas del centro, restos
orgánicos y numerosas calizas grises
y negruzcas. Estas calizas forman to-
das las montañas que se elevan sobre
el Adriático. Terrenos intermedios,
mezclados con una gran cantidad de
gralbaca (arena) y rocas serpentinosas
y calizas constituyen el Apenino, des-
de los Alpes hasta las Calabrias. So-
bre las vertientes de esta cadena se
ven calizaá compactas, grises y blan-
cas, Bostenida:s por varios depósitos de
espejuelo, que encierran considerables
bancos de azufre. Las capas superio-
res del Apenino están compuestas da
terrenos terciarios, que contienen mnl<
Digitized by
Laoogle
V
188
ITAL
titud de conchas fijsiles; en las Cala-
brias, preaentan a} granito, el gneis,
mica 7 algunos depi^BitoasecunaarioH.
Los terrenos Tolcánicos forman los
f grupos de Santa Fiora, al Mediodíi
a Toacana, de Viterbo j de Roma,
los antiguos Retados pontificios; de
Santa Ágata, de Roca-Monfina t de
Ñ&poles, en el antiguo reino ae las
Dos Siciliaa. Al Este se encuentra el
del monte Tultumo, y al Sur, el del
Vesubio, único criter en actividad en
el continente italiano.
12. J/'tXfra/oyía.— Italu. posee
grandes riquezas minerales, puticu-
larments en mármoles, que son her-
mosos j abundantes. En loe Alpes ae
encuentran los del Vicentioi en el Ape-
llino, el verde de mar de la Bocchet-
ta¡ Aportar [especie de mármol negro
con yetas amarillas] del cabo Venero;
el estatuario de Carrara, el jaspe de
Barga, loa verdes da Florencia ^ de
Prato; el negro de Pistoja; el lapislá-
zuli, el amarillo de Siena j el broca-
tel (mármol jaspeado] de Piombino.
En los terrenos volcánicos existen va-
ríos criaderos de hulla; en Valterra,
magníGoo alabastro; en el.valle de
Aosta, piirfidoa 7 críatales de roca, j
en Toscana, ágatas, calcedonias y
otras piedras preciosas. El alumbre ;
el azufre son comunes á todas las co-
marcas: la pucelana j la sal gema
abundan en tos Estados romanos j en
los alrededores de Ñapóles; sobre todo,
en Puzzoli. Se cuentiin además algu-
na retas de oro y varios filones de
plata, cobre, hierro, plomo, mercu-
rio, zinc, vitriolo, arsénico 7 antimo-
nios. En cuanto á las aguas minera-
les, frías j termales, son renombra-
das las de Acqui, Aix, San Gervasio
Oleggio, délos Estados sardos; las
le Luca j San Julián, del antiguo
ducado de Toscana, j los- infinitos
manantiales gaseosos que se encuen-
tran en los alrededores de Ñapóles.
13. F(ora.-^\ suelo de Italia pre-
senta una gran variedad de plantas
alpinas j tropicales. La Lombardía
produce abundante grano y posee nu-
merosos arrozales: el linó de la Tos-
cana es renombrado, j en los territo-
rios de Ni>a, Genova 7 Luca se cul-
tiva toda clase de frutas exquisitas.
El olivo, el naranjo, el limonero, la
higuera, la palma 7 el alfóncigo cu-
bren las provincias meridiona^s de
los Estadas romanos: el algodonero,
la caflft de azúcar, el tabaco, el rega-
liz, el azafrán, la rubia, el mana 7
otras resinas abundan en la parte Sur
del antiguo reino de Ñapóles. La vid
da en casi todas las comarcas excelen-
tes vinos: eo las regiones superiores
de los Alpes se elevan el abedul, el
tejo, el alerce 6 cedro del Líbanü, y
el abeto. Bl haya no alcanza un des-
arrollo arriba de r76Q metroj de al-
tura; la encina, l'llO, j el castaño,
0'800. La Italia está por lo general
poco poblada de árboles; sin embargo,
en los parajes del Mediodía se encuen-
tran hermoaos grupos de cipreses, de
aloes 7 de moreras. En el monte Óar-
gano se encuentran signaos bosqiiea
I
ITAL
frondosísimos, j en la Calabria^ se
cita, como notable, el de Sila.
14. Amm — En las montañas y en
las selvas viven el oso, el jabalí, el
lobo, el tejón, el puerco espin, el zor-
ro, el hurón, el lince, el lirón, la
marmota, el ciervo, el corzo, la ga-
muza, el macho cabrío 7 mucha caza
menor. El águila j el buitre se cier-
nen sobre las cumbres de los Alpes:
infinitas especies de pájaros pueblan
las risueñas c&m^ifias de Italia, 7 su
ornitología ha .sido objeto de un tra-
bajo notable da 8. A. Ch. L, Bona-
parte, príncipe de Uusignano. L.OB
reptiles venenosos 7 los insectos peli-
grosísimos son también numerosos:
entre los primeros, se citan la víbora
la; entre los segundos, el es-
ITAL
corpion, la tarántula v la cantárida.
La cría de abejas y de gusanos de
seda as importante. Las costas, los
ríos y los lagos abundan en pescados
de diferentes clases; el mar Tirreno
suministra gran cantidad de atunes,
anchoas y sardinas; la costa calabresa:
jibias, almejas y corales. Bl ganadc
vacuno, lanar y cabrío es numeroso y
de hermosa roza; las cabras 7 los (
ñeros, muy estimados; los cerdos,
brosfsimoB, particularmente los de la
Calabria. Los caballos, si se excep-
túan los de tas Dos Sicilias, no gozan
de gran fama; pero en cambio, las
mu^s y los asnos son excelentes 7
útilísimos para el servicio de los tras-
portes.
16. .á jrtew/íKra.— La variedad del
clima y la feracidad del suelo de Ita-
lia bastarían á hacer de este delicioso
país uno de los más productivos de
tiuropa, si el importante romo de la
agricultura no se hallara aún tan
atrasado, especialmente en las comar-
cas del centro y del Mediodía, 7 en
los antiguos dominios de la Iglesia,
convertidos en desiertos pestilentes.
Sin embargo, á pesar de estas cir-
cunstancias desfavorables, las pro-
ducciones agrícolas son abundantísi-
mos, y no eóle satisfacen las necesi-
dades de la población, sino que dejan
un sobrante que es objeto de una con-
siderable exportación. Los bien rega-
dos campos a» la Lombardía y de la
Toscana dan anualmente de cuatro á
cinco cosechas: las llanuras piamon-
tesas y lombardas, arroz en grande
escala; las narenmat, exuberancia
de granos. El cultivo del maíz, vino,
aceite, frutas, agrios, azafrán 7 otros
artículos ea casi general en Italia.
La cosecha de cereales está evaluada
en 65.000.000 de hectolitros, la del
vino, en 20.000.000; la del aceite, en
1.552.000. El valor total de los pro-
ductos agrícolas excede de 3.000 mi-
llones de pesetas.
16. Indiutria.—hi, Itjj-I^, que en
la Edad Media se hallaba á la cabeza
de la industria manufacturera, figura
hoy después de la Inglaterra, Francia
y Alemania, Esto no obstante, mu-
chas de sus comarcas constituyen
otros tantos centros fabriles de algu-
na consideración, distingoiéndose : en
lo« tejidos de seda, Tiuín, (Hnon,
Luca, Ñapóles, Palermo, Catania, An-
cona, Florencia, Pésaro y Bolonia; en
terciopelos negros, Genova; en guan-
tes de hilo, Palermo; en flores artifi-
ciales, Genova, Tunn, Bolonia y Ro- .
ma; en guantes de pieles, Ñapóles,
Genova, Boma r Luca; en curtidos,
Rietí., Ancona, Roma, Oénova, Solfra
j Arpiño; en papel, Laca, Pescía,
Colla, Genova, Fabrino, Turín y Fi-
brino; en esencias v azúcar piedra,
Florencia, Niza, Ñapóles, Reggio,
Roma 7 Palermo; en instrumentos de
dptica, Miídena 7 Turín; en bisutería,
Roma, Bolonia, Florencia, Turín y
Ñapóles; en ratinas (especie de teji-
dos de lana], el P¡amont«; en jabones.
Ñápeles 7 Liorna; en vitriolo, Viter-
bo; en aceites, Toscana 7 Ñapóles; en
quincallería, Turin, Genova, Varallo,
Pistoja 7 Campobusto; en hierros, el
Piamonte 7 la Calabria; en cristales,
Crévola; en porcelanas, Florencia y
Turin; en loza, Faenza, Pésaro 7 Pi-
nerolo; en obras de barro cocido, Flo-
rencia; de alabastro, Volterra 7 Cas-
telvetrano; de mármoles, Carrara y
iDussardo;en paños, Mondo vi, Savi-
gliano, Turin, Pinerolo, Voltri, Bor-
zonasca. Arpiño, Ñapóles 7 Estados
romanos; en cererías. Liorna, Flo-
rencia, Roma 7 Ñapóles; en cuerdas
de guitarra, Ñapóles 7 Roma: en som-
breros de paja, Toscana, Ñapóles,
Gánovaj Turin; en obras de coral,
Genova, Ñapóles, Liorna, Pisa, Cas-
telvetrano 7 Catania; de ágata 7 de
, ámbar, Catania; en perlas falsas, Ro-
ma; en mosaicos, Florencia. — lÁ in-
dustria manufacturera de Italia cuen-
ta 7a sobre 377 sociedades, las cua-
les reúnen un capital de 1.500 millo-
nes de pesetas próximamente.
17. uomtrdo. — ^El de este país, si
bien no se halla en el estado prtSspero
7 floreciente que alcanzara en los
siglos XII, xiii, XIV 7 XV, es todavía
bastante considerable. Los principales
artículos de exportación consisten: en
seda, aceite, granos, sol, cáñamo,
frutas sacas y en almíbares, naranjos,
limones, vinos, vinagres, rosoli, esen-
cias, jabones, quesos, lana, caballos,
coral en bruto y labrado, mármol,
alumbro, azufre, pucelana, perlas
falsas, papel, pei^iomínos, tibiaos da
seda, terciopelos, guantes de pieles,
brocados do oro y plata, triaca, 7 un ■
considerable número de objetos para
el culto, de bellas artes, mosái&s,
cuadros y esculturas. En los de im-
Ertacion, figuran: géneros colonia-
I, pescados salados, algodón, telas,
Sanos, quincallería de hierro, vinos
e Francia 7 una infinidad de objetas
de manufacturas extranjeras; especial-
mente, de modos. — La pesca del atún,
de la anguila, de las anchoas y sardi-
nas; los bancos artificiolea de ostras
del logo de Fuaoro 7 los carura sala-
das, son objeto de un importante tH-
fico en el interior.
18. Mommmto mériÜMo merea»tíl.
— Durante el año de 1872, entraron
en los difennt«s puertos de Italia
sobre 20.63S buques nocionales y
extranjeros, afonoof en 4.481.841 1»-
ijitized by
L.ooglc
ITAL
Heladas. —El comercio exterior fué,
aproximadunente, de 1.306.000.000
de pesetas, las exportaciones, j de
1.286, las importacioneB; total, S.594.
19. MtriiM vureante. — La del país
Íne ae descríbre , cuenta más de
0.712 barcos de vela, aforados en
997.866 toneladas, j 133 vapores,
en 48.673.— La población naval mer-
cante asciende í 193.400 marineros.
20. SsUbUcmientot áe erídito.—
Comprenden estos : el Banco de Ita-
lia., formado, en 1864, de la reunión
de los antiguos Bancos Sardo j Tos-
cano, el cual cuenta once estableci-
mientos principales, de que dependen
numerosas sucursales: el Banco de
las Dos Sicilias, fundado en el si-
glo ZTi, reornnizado en 1863, j que
conserva en el Mediodía una grande
importancia; la Caja del Comerci<
de la Industria, j más de 150
ahorros.
21. Ctmálti y putrioi. — La Italia
posee un considerable numero de tra-
bajos bidr¿ulÍcoB notables, y la parte
setentríonal, sobre todo, es un modelo
por su excelente sistema de riegos. El
antiguo reino Lombardo-Véneto se
halla cruzado de canales de toda es-
pecie: b6\o en Venecia se cuentan 243,
muchos de ellos, navegables. En las
demás comarcas de la península; par-
ticularmente, en Cerdeña, Módena j
los Estados romanos, son más los de
ríe^ qm los navegables; entre estos
últimos, se citan los de Pisa, Cento y
Tassoni; el que pone í Ferrara en
comunicación con el Po di Maestro y
el de Módena á .Panato. Entre los
grandes canales de riego y de desagüe
del Norte del país, figuran el de Ivréa,
Csgtiaao y Botto, los cuales forman
con sus numerosos brazos, el sistema
de riego de las fértiles provincias de
Veroelli, Biella y Cásala. Los anti-
Kos ducados de Toscana y Miídena y
legaciones de Ferrara, Rávena y
Bolonia se * encuentran igualmente
surcados de canales; y como notables,
son dignos de mención los de la Ve-
naría, Caluso, Chiana ; Ombrona.
Finalmente, el m¿s lamoso de todos.
giioa Estados del papa, que data de
cuatro siglos antes de nuestra era.~—
Los mejores puertos son los de Geno-
va, ISipolea, Venecia, Li<n-na, Paler-
mo, <^tta-Veahia, Áncona y Messi-
na;
22. Carreítra* y firroetrrilfi. — En-
tre las vías de comunicación terres-
tre, que ponen á la Italia en contac-
to directo con las demis comarcas
de Europa, mereeen consigniiTSe; los
soberbios caminas del monte Genis y
del Simplón; los que foeron abiertrá
por el Spliegen, Stelvio, la Cortina y
la Ponteba, en 1a Italia austríaca;
los de San Ootardo, en la Italia sui-
za; ; en el interior, el de Genova i
Liorna, el de Cagliarí í Sassian, el
de Turín á Genova, de Genova & Niza,
de Liorna á Grossero, el de la Calabria
y el qoe otmduce ifirÍDdis. Estas car-
reteiM ó oBminos orcUauiM oonpan
ITAL
una extensión de 90.221 kilómetros.
— Las vías férreas forman un vasto
sistema, cujos centros se hallan en
Homa, Florencia, Turin, Ñipóles v
Verona; de los cuales parten las lí-
neas de Venecia & Verona y Milán;
da Verona i. Mantua, de Milán i Car-
melata, de Turin & Genova, de Ale-
jandría i Arona, de Mortara ¿ Vigo-
vano, de Turin i Snsa, de Turin i
Pignorólo, d« Turin á Coni, de Floren-
cia í Liorna, de Pisa á Luca, de Ro-
ma í Frascati y í Monte-Cattini; de
Florencia á Pistoja 6 Piatoia, j de
Ñápeles i Novara. Todas estas líneas
han ido mejorando y prolongándose
singularmente: en 1874, contaba ja
Italia con 8.000 kilómetros de ferro-
carriles.
23. Cautas prineiptiUi de progreto.—
El considerable aumento qne, en los
últimos años, han experimentado las
riquezas del suelo de este país, débe-
se princi palme ate á los progresos de
la libertad política, á la supresión de
las aduanas interiores, producto de la
unidad italiana; á tos tratados de co-
mercio, concluidos en las condiciones
del libre cambio, con la major parte
de las potencias europeas; y, final-
mente, al notable desarrollo de las
instituciones de crédito y vías de co-
municación, que dejanios ligeramente
apuntadas.
24. Gohüno. — La forma de gobier-
no de la nneva Italia ee monárquica
constitucional. El rey gobic
sus ministros, con el concurso de Sos'
Cámaras: hay un Senado vitalicio,
nombrado por el monarca, y un Con-
greso de los Diputados, que elige la
nación, cada cinco años, por sun^gio
restringido. El censo electoral no ex-
cede de 40 francos.— Coneti tu jen el
Gabinete nueve ministros: Interior,
Negocios extranjeros, Culto y la Jus-
ticia, Guerra, Hacienda, Instrucción
pública. Obras públicas, Marina y
Agricultura, Inoustría y Comercio.
Los ministros están auxiliados por
secretarios y directores generales, iJn
Consejo de Estado y un Tribunal de
Cuentas completan la organización
superior administrativa.
35. JHvitio» poUlica.—KaBix. hace
poco tiempo, la península italiana
wtuvo dividida en diversos terríto-
^dos por soberanos indepen-
dientes, amén de las comarcas que se
hallaban bigo el dominio del imperio
austriaco. aoy lleva la denominación
exclusiva de rtitu de Italia, puesto
que el territorio de las Isgaciones pon-
tificias fué incorporado á la mudad
nacional en el último movimiento. La
monarquía italiana se divide
provincias, repartidas en los 7 países
siguientes:—!. Lomií^dia, 15 proviu'
cias: Alejandría, Bárgamo, Brescia,
Cagliari, Como, Cremona, Coni, Ge-
nova, Milán, Puerto-Mauricio, Nova-
ra, Pavía, 3a88»ri,Sondrio jTurín.-:-
II. VtneeU, 9 provincias; Bellnno,
Mantua, Padua , Rovigo, Trevisó,
üdina, Venecia, Veroniy Vieenaa. —
III. Smiia, 9 provincias: Bolonia,
FemiR} Forli, HassM^imra, U.^A»-
^ITAL
189
na, Parma, Plasencia, Rávena y Reg^
gio de Emilia. — IV. Mareu y Ok-
bria, 5 provincias: Ancana, Ascoli,
Macerata, Pernea y Pásaro. — V. Toi-
MM, 7 provinoias: Arezzo, Florencia,
Groseeto, Liorna, Luca, Pisa y Sie-
na.—VI. Territorio napolita*o, 16
provincias: Chieti (antigua Abruzzo
citerior), Teramo (primer Abruzzo ul-
terior!, Aquila (segundo Abruzzo ul-
terior), Potenza (antigua Basilícata),
Benevento, Cosenza (Calabria cite-
teriorl, Reggio (primera Calabria ul-
terior), Catanzaro (segunda Calabria
ulterior), Fo'ggia (antiguo Capita-
nato), Campo-Baaso (antigua Moli-
sa), Ñapóles, Salemo (antiguo Princi-
pado citeriorj, Avellino (Principado
ulterior), Bari, Caserta (antigua Tier-
ra de Labor) j Lecca (Tierra de Otran-
to). — VII. Itla áe SxeiUa, 7 provin-
cias: Calsanisetta, Catania, Girgenti,
Messina, Siracusa, P^ermo v Trápa-
ni. — Estaa provincias se hallan sub-
divididas en distritos; loe distritos,
en cantones, y los cantones, en mu-
nicipios. Lo que se llamó Territorio
romoHO está bov reducido solamente
á la provincia de Soma ó Zatio, que
comprende los distritos de Roma, Vi-
terbo, Civita-Vechia, Velletri y Fro-
sinone.
26. OryanÜMCiMi adminittraíitia.—
Cada una de las mencionadas provin-
cias se encuentra administrada por un
prefecto 6 gobernador, asistido por un
consejo de gobierno d de prefectura,
formado de cinco individuos, j de un
Consejo provincial, compuesto de 20 á
60 miembros, los cuales nombran una
diputación provincial de cuatro indi-
viduos para que los representen en el
intervalo de sus sesiones, cuja dura-
ción no excede de quince diaa. Los
distritos están gobernados por sub-
prefectos. Los términos municipales
cuentan un Cotuejo eomautl, formado
de 15 á 60 miembros, el cual celebra
sesiones al año, ^ elige anual-
mente una Jienit muntdpal, compues-
ta de un alcalde, que nombra el rej
cada tres año^, j ae 2 á 8 asesores '6
adjuntos.
27. Orfftnitacüm jíidieial. — La jus-
ticia está representada: por jveut de
pea, en los cantones; por tri^malet de
'.num inttanda, en los distritos; por
iribmalet de tpelaeioH, en Roma,
Turin, Genova, Casal, Milán, Bres-
cia, Bolonia, Parma, Ancona, Floren-
ia, Luca, Ñapóles, Trani, Catanza-
o, Aquita, Palenno, Messina, Cata-
.ia, Cagliari, Venecia, Macerata, Pe-
usa, MiSdena V Potenza; j finalmen-
te, por 4 triSwiélet de eiuado*, en
Tunn, Florencia, Ñapóles y Pa-
lermo.
28. 0%Uoi.~-La religión general j
dominante en Italia es la católica,
con tolerancia de todas las demás. Loa
griegas profesen su rito; los indivi-
duos de origen germánico, el Intera-
nismo y el calvinismo; en las gran-
des ciudades y plazas de comercio,
existen algunos indios. El catolicis-
mo cuenta 260 diócesis, repartidas en
213 obispados y 47 arzobispad—
jigitized by V
tumi ijauoo Dii
'fC'oogle
190
ITAL
29. Inilnteeúm ptíUes. — La del
S&Í9 que nos ocupa, ha experimeota-
o de alanos años i esta parte un
extraordinario desarrolla. Se distin-
guen tres clases de enseílanza: la su-
Seríor, que se da en las universida-
es; los colegios de instrucción supe-
rior, j las escuelas especiales. Las
universidades, en niimero de 20, se
hallan establecidas: en Ñipóles, Pa-
vía, Turín, Pisa, Mddena, Padua,
Bolonia, Catania, Palenno, Panná,
Genova, Siena, Cagliari, Messina y
Sassari; Ferrara, Perusa, Ürbino, Ma-
carata y Camerino. Las quince prime-
ras estin sostenidas por el Estado; las
cinco restantes, por las provincias 6
municipios. La escuela superior de
Roma (antiffaa universidad), trasfor-
roada en 1870) y el Instituto superior
de Florencia, creado en 1859, reúnen
todos loa ramos de la enseñanza. En
esta ciudad existen adem&a: una es-
cuela prictica de medicina y cirugía
y un museo de ciencias físicas v na-
turales; en Milán, una escuela de in-
genieroe, y en Pisa, otra normal pre-
paratoria para los profesores destina-
dos á la eneeñanza secundaria. Esta
S0 da en 87 liceos, 250 gimnasios (co-
legios comunales), v 147 institutos t«c-
nicoH (escuelas profesionales). La ins-
trucción primaria comprende: 30.321
colegios elementales; 21 preparato-
rios para institutores; 18 para institu-
trices, y 3.576 escuelas de noche y de
domingo. El presupuesto de la ense-
flanza pública, que en 1858 importa-
ba 5.487.000 froncos, por todos los
Estados de Italia, sa elaviS, en 1873,
& 19.377.000.
30. Fwna* miUtara. — Conatitn-
jen éstas el ejército activo, con las
reservss j la guardia nacional movi-
lizada j la marina.
31. F}&cito.—Ea 1874, el ejército
italiano contaba sobre 205. 000 hom-
bres, cuja cifra puede elevarse, en
tiempo de guerra, i 618.000, y í
897.000, comprendiendo los 279.000
guardias nacionales movilizados. — El
contingente anual es de 100.000 hom-
bres: la duración del servicio de doce
aflos: tres, en el ejército activo, y los
nueve restantes, en la reserva.
32. Mtrina. — En el referido afio
de 1874, componían la armada italia-
na 90 buques, clasificados en esta for-
ma: 61 buques de guerra (23 blinda-
dos; 21, de hélice y 27, de rueda), y
■ 19 buques do trasporte (11, do hélice
Í8, de rueda), los cuales repreaenta-
Bu una fuerza de 28.306 caballos,
con 655 cañones. El personal de la
armada es de 8.945 oficiales v mari-
nen», y de 2.320 soldados de mari-
na, distribuidos en dos regimientos'.
33. Or¡/a*iuuion militar. — El reino
esti dividido en cinco eoMOHdanciat
tU CMrpot de ejercito: Roiia, Milán,
Verona, Népoles y Palermo; y éstas,
en 16 nbtUvuioiía miiiíaret Utriloria-
¡ni Verona, Padua, Milán, Roma, Tu-
rin, Alejandría, Oéoova, Bolonia,
Florencia, Perusa, Ñapóles, Chieti.
Bari, Salerno, P&lermo 7 Messina.
34. Btwtlúy titableamientos mli-
ITAL
taret.—ljts principales escuelas que
cuenta el ejercito de Italia, son: la
Academia ¿e Turin, para las armas
especiales; una escuela de aplicación
i JÍstado Major; las dos escuelas de
infantería de Ivrea y de Módeua; la
escuela de caballería de Pignorólo; la
escuela normal de los btrtoflMri en
Liorna, y los colegios militares de
Milán, A^ti, Florencia, Parma, Ñapó-
les ; Palermo, en donde se forman los
alumnos para la Academia de Turin.
Entre loa establecimientos figuran:
los talleres generales para la prepara-
ción del material, en Turin,> Floren-
cia y Ñipóles; las fundiciones de ca-
fionea, en Ñipóles, Parma y Turin;
las fibricaa de armas, en Turin, Bras-
cia y Torre-Aanunciata, cerca de Ñi-
póles; ftbricas de pólvora, en Fossaao
(Piámonte), y en Scafati (provincia de
AvelinoJ; un laboratorio pirotécnico,
en Turin, y una fibrica de pontones,
en Pavía.
35. OrfMtueiMtMrilima militar. —
Las coatas de la península é islas itili-
cas se hallan divididas, como las nues-
tras, en tres departamentos: el del Nor-
te, en la Spezzia, que comprende las
costas del mar Tirreno hasta el Tévere,
con la isla de Cerdeña; el del Sur^ en
Ñipóles, que abraza la Sicilia y las
costas occidentales y meridionales de
las provincias napolitanas hasta el ca-
nal de Otranto;j el del Adriitico, para
todas las costas de est« mar, en Ve-
necia. Al &ente de cada uno de estos
departamentos, se encuentra un pre-
fecto de marina.
36. Eteuelaiy atAbUeimimot marí-
/Vmm.— La armada italiana posee dos
escuelas de marina: una, en Genova,
y otra, en Ñipóles. Al frente de los
establecimientos marítimos aparecen:
los arsenales, situados en Genova,
Spezzia, Porto-Ferrajo, Ñipóles, Pa-
lermo y Ancona, y los talleras de cons-
trucción, en Genova, Varignano (en
el golfo de Spezzia) , Liorna y Castel-
la-mare.
37. Prenjmettot y ieitáa. — El pre-
supuesto total de ingresos, de 1^74,
aecendié i 1.364.147.000 francos:
el de gastos, i 1.540.862.000. La
deuda ^e elevé en el siguiente año
i 9.851.731.000 francos.
3Q. Poblaeümet priftcipaUt. — Entre
las numerosas ciudades que cuenta
eate reino, merecen mención particu-
lar: Soma, capital de la monarquía,
cuja descripción haremos en su lugar
respectivo. Florencia (véase en la letra
correspondiente). — Nápolet, capital
que fué del antiguo reino de las Dos
Úicilias, considerada como una de las
ciudades mis agradables del mundo,
asentada sobre el golfo de su nombre,
con 518.000 habitantes (población
aproximada), clima apacible, suelo fe-
racísimo, buenos palacios, suntuosas
iglesias, hermosas fuentes, dilatados
paseos, magnífico teatro, excelente
universidad, precioso museo, numero-
sos establecimientos científicos y lite-
rarios y una rica biblioteca en manus-
critos antiguos; puerto cómodo y
goroj industria extensa y variada; co-
ITAL
mercio activo y pintorescos alrededo-
res, sembrados de recuerdos venera-
bles de sus pasadas tiempos . — PaUmo,
capital de toda Sicilia, situada sobre
la costa setentrional de esta isla, en
el fondo del golfo de su nombra: es
ciudad grande 7 fuerte con 200.000
habitantes, buenos edificios, calles an-
chas y rectas, plazas anchurosas y
ado.madas de estatuas, que recuerdan
la dominación española; universidad,
jardin botinico, monumentos artísti-
cos, establecimientos literarios y de
beneficencia; dos puertos, abundante
campiña, varias fabricas, mucho co-
mercio y alrededores igualmente fér-
tiles y deliciosos. — Miía», ciudad im-
fiortante, llamada la Gfrande, con I2)á-
émetroB de circuito, y una de las mis
bellas de toda Italia, cajfíital de la
Lombardía y de la provincia de su
nombre: se encuentra situada en un
risueña valle, regado por el Olona, eo-
' — la orilla izquierda de est« río; as
idencia de las primeras autorida- .
des del país, de un tribunal de casa-
cion y de un arzobispado, ilustrado
por san Ambrosio y san Cirios Bor-
romeo, y contiene ^.000 habitantes,
grandiosos edificios, riquísimas bi-
bliotecas, liceos, gimnasios, colegios
de internos, escuelas militar, pobtéc-
nica, elemental, de veterinaria, de
Juímica, de bellas artes, de música,
e Bordo-mudoB y otros varios estable-
cimientos de instrucción; arohivOB,
museos de pinturas y de medallas,
5 bínete de historia natural, jardín
tinico, observatorio astronómico,
vasta induBtría, extenso comeroio j
notables monumentos, entre los qas
sobresalen la catedral (ti Jhumo), in-
menso bosque de capiteles, verda- -
dera maravilla del arte; la basílica de
San Ambrosio, el palacio del Senado,
el palacio real de Ciencias y Artes y d
famoso teatro de la SkaIa. — Ttiiñ»,
Capital del antiguo reino de Cerdeña y
del nuevo de Italia hasta el año 1864;
se halla colocada en medio de una lla-
nura, perfectamente regada por el Po
y el Doria, con 190.000 almas, espa-
ciosas calles , grandiosos edificios,
universidad, academia, liceo, teatro,
buen arsenal, floreciente industria ;
notable cindadela, de la que se con-
servan importantes fortificaciones, que
hacen de le ciudad una excelente plap
za de armas. — Qétuma, ciudad bellím-
ma, capital que fué de la antigua y
poderosa repíblica dt Genova; se en-
cuentra situada, en forma de anfitea-
tro, sobre el golfo de su nombre, con
150.000 habitantes, soberbios paseos,
callea magníficamsnte adornadas de
edificios de mirmol pulido, estableci-
mientos literarios y de beneficencia,
universidad, fibricas de tejidos de
seda, algodón, paños, cintas, papel,
pastas, esencias, jabón y flores artifi-
ciales; vasto arsenal con grandes asti-
lleros de construcción para la marina
real; fundiciones de cañones y puerto
militar de los mis mercantiles del rei-
no.— Veneeia, ciudad célebre, rica j
de las mis hermosas de Europa; en-
clavada en el Atliutíeo j edi&óuU ip*
uigitizedby VjOOQIC
ITAL
bn BStsc&s, en el centro de un inmen-
Bo tago que lleva eu nombre: forma
Bobre 70 islotes, divididos por 149 ca-
sales, enlazados por 450 puentes, j
surcados por 9.000 gdndolas negras,
que dan i esta población singular un
aspecto sorprendente y maravilloBo:
sus calles sou generalmente estrechas;
las plazas, anchurosas; cuenta sobre
130.000 almas, una biblioteca con
más de 600.000 Tolúmenes é infinidad
de manuscritos preciosos; rico museo;
varios establecimientos literarios y so-
berbios edificios y monumentos de
arte, como el palacio dacal, la iglesia
de ^n M¿rc<^, el arsenal ^ el campa-
nario (il eampanile), <^ue vienen á ser
otros tantos testimonios de su pasada
grandeza. — Liorna, ciudad lindísima,
situ&da i orillas del Mediterráneo, ;
una de las plazas mercantiles mis
concurridas de Italu, con 83.000 al-
mas, buen lazareto, escala principal
de vapores y puerto (raneo de consi-
derable comercio, defendido por exce-
lentes fortificaciones, perfectamente
combinadas. — Bolonia, ciudad arzo-
bispal, grande, industriosa, mercantil
j la más importante, después de Ro-
ma: se halla enclavada en el canal de
«a nombre, entre el Reno y el Savena.
en una deliciosa campiña, con 75.000
habitantes, notables iglesias, palacios,
casa de moneda, instituto, museo, bi-
blioteca, teatro, una torre oblicua y
nna universidad ilustre, que fué muj
concurrida en la Edad Media y está
considerada como la más antigua de
Europa. — Matina, ciudad episcopal
grande y hermosa, fundada por los
antiguos Ketetiot, j capital de la pro-
TÍncia de su nombre, admirablemente
situada, en forma de aofiteatro, sobre
la margen oriental del puerto; está
bien construida, cercada de murallas
7 perfectamente defendida por una
cindadela de construcción moderna y
por los fuertes de S<i% Salvador y de la
Xiittenun encierra 70.000 habitantes,
notables edificios, buenas calles, un
lindo paseo, llamado del Corto, una
ancha plaza, en la que se admiran
una fuente y la estatua ecuestre di
Carlos II; preciosa catedral, un &mo-
Bo faro, colocado sobre una elevadíei-
ma torre, para que sirva de guía á los
navegant«s, y el primer puerto mili-
tar y mercantil de la Italia meridio-
nal, escala de los vapores de la línea
de Ñapóles á Palermo.— Ca Amia, ciu-
dad igualmente grande y hermosa,
con 60.000 almas, sede arzobispal, uni-
versidad, establecimientos científicos,
jardín botánico, buenos edificios, ex-
tensa industria, puerto de mucho co<
mercio en granos, v en cujas inmedia-
ciones ge levanta el BtiUl 6 Mongibello,
eujos torrentes de lava han cubierto
frecuentemente sus famosos monu-
mentos.— Verana, ciudad magnífica,
bien edificada, con 60.000 habitan-
tes, sociedad de ciencias, academias
de agriculturai escultura, pintura,
comercio y artos; museo, arsenal, nu-
merosos monumentos antiguos ; mo-
dernos, y plaza fiíerto sobre el Adige
que,'Con el Legnano, situado sobre el
ITAL
mismo rio, j Mantua j Feechiera,
sobre el Mincío, forma lo que se lla-
ma el cuadril4tero, posición estratégi-
ca de las más ventajosas de Europa. —
Ancoita, ciudad episcopal, construida
en forma de anfiteatro, en la pendien-
te de una colina que se extiende sobre
el Adriático, con 45.000 almas, plaza
fuerte, puerto franco con un soberbio
muelle de mis de 650 metros de lar-
go, dos arcos de triunfo, mucho co-
mercio en granos, seda, lana j cera,
j estación de los vaporas de Trieste y
de Levante. — Padva, ciudad fuerte,
colocada sobre el Bacchiglione, á 35
kildmetros Oeste de Venecia, j no-
teble por su universidad, fundada
en 12^ é ilustrada por sus profesores
Qalileo y Guglíelmini, y por discípu-
los como el Danto, Petrarca y Tasso:
encierra sobre 44.000 habitantes, bue-
nos edificios y maravillas de arte,
como el palacio de Justicia, la ca-
tedral, las iglesias de San Antonio y
San Justino y el monumento de Pe-
trarca; academias de áencias, litera-
tura 7 artes, nutridas bibliotecas,
jardiü botánico, museo, observatorio,
y es patria además de san Antonio y
de lito Llvio. — Alejandría, ciudad
lindísima, edificada sobre el Tanaro,
en Ta confluencia de este río con el
Bormida, de 48.000 almas: sus admi-
rables fortificaciones, construidas du-
rante la dominación de los franceses,
hacen de Alejandría una de tas plazas
más fuertes de Italia, &mosa por los
sitios que ha sufrido t en cujas inme-
diaciones, poco fertUes, se extiende
hacia el Sudeste una espaciosa llanu-
ra en la que se levanta la pequeña vi
lia de Marengo, célebre por la batalla
que, en 1800, gan6 Bonaparto á los
austríacos. — Parma, capital que fué
del antiguo ducado de su nombre,
ciudad deleitosa, rodeada de muros r
defendida por una cindadela, y resi-
dencia de los tribunales civil y crimi-
nal y de un obispado: contiene 44.000
almas, hermosos paseos, calles anchas
y rectas, escueta militar, colegios
eclesiásticos de María Ziúsa yde bt'
ntdieliiua, de bellas artes, de canto,
de sordo-mudos, colección do estam-
pas, galería de cuadros, museo de an-
tigüedades. Jardín botánico, teatro,
fábricas de paños y de lienzos, y una
universidad fundada en 1423, supri-
mida en 1432 y resteblecida en 1854,
comprende las &cultades de teo-
logía, de derecho, medicina, física,
matomáticBs, filosoña y letras.— .Pín-
imeia, ciudad fuerte, colocada sobre
la ribera derecha del Po, á 53 kild-
metros Noroeste de Panna, con 35.000
almas, escuelas de jurisprudencia, de
pintura y de escultura, cindadela y
un hermoso puente sobre el Trebia i—
Afídena, población bellísima, capital
q^ue fué del ducado de igual nombre,
situada entre elSechio y el Panaro, v
residencia actual de un tribunal de
apelación, de un obispado y de una
sinagoga, con 31.000 nabitantes, ex-
celentes edificios, establecimientos de
Inatruccion, sociedad italiana de cien-
cias, escuelas de veterinaria, militar
ITAL
191
j de ingenieros, magnífico palacio
ducal, espaciosos cuarteles v nna c^
tedral construida de iaánnol, con tor-
re elevadísima, llamada (jfkifl^idi~
na.—Coffliari, capital de la extensa
isla de Cerdeña, silla arzobispal y
puerto de mar, en el golfo del mismo
nombre, con buen castillo, universi-
dad, vasto comercio y 30.000 habi-
tantes.— Trdpani, antigua Dreftamm,
ciudad fortificada y capitel de la pro-
vincia de su nombre, fundada sobre el
Mediterráneo, en la extremidad orien-
tal de la isla de Sicilia, á 81 kildme-
tros de Palermo, con 27.000 almas,
obispado, colegio real, fiíbrioacion de
objetos de coral, puerto de mucho trá-
fico en granos, numerosa marina mer-
canto y varias ruinas antiguas, entre
las que se distingue un tetnplo de
Véwt. — Foggia, capital del anti-
guo CapitoMtto; hoy, de la provincia
de su nombre, con 26.000 babiton-
tos, hospicio, escuela de economía ru-
ral, seminario, biblioteca y extraor-
dinario comercio en granos y almeñ.-
droB.'^Ftrrara, ciudad grande, c^
pital de su provincia y plaza fuerte
sobre un braío del Po, con 26.000 al-
mas, silla arzobispal, suntuosas igli-
sias, magníficos edificios, buena uni-
versidad, -archivo famoso, mucha in-
dustria, floreciento comercio y un
hermoso canal de navegación hasta el
Adriático, que ta pone en comunica-
ción con el Pd di Maturo.— Pita, ciu-
dad arzobispal j capital de la provin-
cia del mismo nombre, con 25.000 al-
mas, observatorio astrondmico, cé-
lebre universidad, notobles bafioe,
llamados de San Julián, magníficos
puentes sobre el Amó y una preciosa '
torre oblicua. — Lúea, ciudad fortifica-
da, capitel del antiguo ducado de su
nombre, y actualmente, de una da las
provincias de Italia; edificada sobro
el Sechio, en el centro de una campi-
ña cultivada como un jardín, coa
23.000 habitantes, arzobispado, tii-
bunales, establecimientos de cien-
cias, artes, letras j bibliotecas coo
buenos manuscritos. — Siena, ciudad
arzobispal, grande y hermosa, capi-
tal de provincia, situada á 60 kilóme-
tros de Florencia, sobre tres colinas,
en sitio delicioso, con 23.000 almas j
numerosos edificios que recuerdan su
antigua opulencia. — Tárenlo, ciudad
de la provincia de Lecca, con 21.00Ó
habitentes, buen puerto en el golfo
de su nombre, rada importante, vas- -
tas salinas, manufacturas de algodón,
telas, muselinas, regular comercio y
abundante cosecha de exquisitos vinos
en las cercanías. — &mma, ciudad de la
provincia de Genova, con 18.000 ha- ,
bitentes, puerto sobre el golfo de esto
nombre, sede episcopal, plaza fuerto,
fabricas de fundición, de cristUes,
loza, jaboib áncoras, papel, lienzo y
blondas, y gran comercio de géneros
coloniales. — Qirgenti, capital de su
provincia, situEkda en una colina,
con 18.000 almas, restos de monu-
mentos antiguos, puerto muy concuiv
rido, acunas fortificaciones, gran co-
secha <u cereales v ricas. minas de
.■,g,t,zedb,CjOOgle
192
ITAL
azufre tn ma coatornofl. — iSitMUia,
antigua metrópoli da U Sicilia, capi-
tal hov de la provincia de bu nombre,
con 1^000 almas, puerto sobre la ex-
tremidad oriental de la ie)a, en el
Mediterráneo, sede arzobispal, colé-
no real, seminario y muchos recuer-
dos históricos.— J/mAm, patria da
Virg:iIio, capital de la provincia de
igual nombre, situada sobre un lago
que forma el río Mincio, con 26.0Í)0
habitantes, grandiosos edificios y una
de las plazas más formidables de Euro-
pa.— Ittggio, antigua RHKQiüif Jitlii,
capital de la provincia de su nombre,
an el estrecho de Messina, con 19.000
almas, conaiderada como la pobla-
ción más rica del reino por el comer-
cio y la industria de sus moradores. —
Jtívena, capital también de su provin-
.cia, asentada antro el Montono y el
Ronco, circuida de terrenos pantano-
sos que emponzoñan la aúnósfera,
con 12.000 abnas, edificios antiguos,
c&llss estrechas qua dan á la pobla-
ción cierto aspecto sombrío, tribunal
de comercio, galería de cuadros, mu-
seos, templos, en uno de ios cuales se
conservan las cenizas del Dante, y
vanas antigüedades que recuerdan
que fué el principal apostadero de la
marina de los Casares y cspiUtl de ht
e^poreat. — Nita, actualmente incorpo-
rada á Francia, era la capital de los
Alpes marítimos, situada á 18 kiló-
metros de la desembocadura del Var,
con 47.000 habitantes, bellos edifi-
cios, biblioteca, liceo, escueta de hi-
drografía, puerto &anco, abundante
pesca, deliciosos alrededores J un cli-
ma, cuya benignidad atrae todos los
' inviernos á considerable número da
_ forasteros.
39. Eltwgrafia. — Loe habitantes de
algunas comarcas de Italia, particu-
larmente del antiguo reino de Cerda-
fia, son fuertes, laboríoaos, activos y
emprendedores: los de otras, como los
antiguos Estados pontificios y reino
de Ñápeles, débiles de caráotor, flo-
jos, fanáticos y más inclinados á la
vida artística, qua á los azares y es-
truendo de la guerra. Los italianos
se distinguen, generalmente hablan-
do, por su natural aptitud para las
bellas artes; Italia ha marchado
siempre á la vanguardia de la civili-
zación, y da este país clásico han sa-
lido an todas épocas los genios más
privilegiados en la música, la pintu-
ra, la escultura, la arquitectura y el
grabado.
40. ArqviUchtrA. — El arte arquitoc-
tdnico italiano puede decirse que data
del siglo IV de nuestra era, pues repre-
sente el momento histórico en' que sa
derrumba el poderoso imperio romano
y en que el cristianismo, extendiendo
el dominio de su dogma, o&ece á los
artistas nuevos manantiales de inspi-
ración. Los monumentos de la anti-
güedad permanecen todavía en pié,
como otros tantos eiemplos vivientes,
y las tradiciones del arte pagano se
perpetúan da continuo en las escuelas;
pero et gusto, pervertido por nn largo
comercio con el Oriente, se manifiesta
ITAL
«xtr&fio i las rflglas severíúmai de U
sencillez y de la belleza; se trabaja
activamente; pero sin citudios repo-
sados y proümdos y sin otras miras
que la ganancia. De aquí resulte qua
las exigencias de la vida ^tuoss,
como los caprichos de la imaginación
desordenada, producen naturalmente
una exuberancia de detalles y de ador-
nos, tras los cuales desaparecen por
completo las grandes formas. Los mo-
numentos antiguos van á perecer tam-
bién al par qua los verdaderos princi-
pios da arte. En tiempos de Teodosio
no quedaban ya en Roma más que el
bautisterio de San Juan de Letran y
el mausoleo de Santa Constancia, qua
se remontan á la época de Constanti-
no; se juzgó necesario reedificar la
mayor parto de loa monumentos de-
gradados 6 destruidos^ pero loa prime-
ros emperadoras cristianos, lo mismo
que los bárbaros, procedentes de la
Germania, en el siglo t, continuaron
la obra de destrucción: Constantino,
Teodosio y Honorio mandaron cerrar
6 demoler los edificios consagrados al
paganismo. Salida de las catacuinbas,
adonde la persecución la había lle-
vado en busca de un asilo, la nueva
religión no podía producir de un solo
golpe un arte nuevo. Empezú, pues,
por apropiar á sus necesidades algu-
nas de las construcciones ¿un exis-
tentes: las basílicas romanas queda-
ron convertidas en templos cristianos,
pudiendo decirse que, hasta el siglo ix,
tal fué at único plan que se adoptó
para la construcción de todas las igle-
sias del Occidente. Constantino man-
dó erigir en Roma, con las columnas
y los restos da los monumentos paga-
nos, las basílicas del Salvador o de
San Juan de Letran, de San- Pedro,
de San Pablo, de Santa Cruz, de San
Andrés, de San Lorenzo, de Santa
Inés y de los Santos Marcelino y Pe-
dro: estas iglesias primitivas, obras
precoces da un arte imperfecto, casi
rudimentario, debieron ser reconstrui-
das por Teodosio ó por los papas de
los siglos V y VI. Más tarde, se edifi-
caron, entre otras, Santa María la Ma-
for, Santa Ágata, Santa Bibiana, San
ancracio, San Sabino, Santa Práxe-
des, San Silvestre, Santa Mv^a Ara-
celi y San Clemente, imitaciones to-
das da la basílica. Sajo Valentinia-
no ni, U ciudad de Rávena, en la
cual residieron la mayor parte de los
emperadores de Occidente, vio levan-
tarse la basílica Mayor, Santa Ágata,
San Francisco, San Juan y la capilla
sepulcral de los santos Nazario y Cel-
so. Las únicas modificaciones impor.
tantas que se introdujeron en el esti-
lo de la arquitectura, fueron: 1.* la
sustitución de la bóveda en el arqui-
trabe, que prevalecía precedentemente
sobre las columnas; 2.* la prolonga-
ción da la parte trasversal de la basí-
lica necesaria para formar la cruz;
3.* la construcción, en las afueras i
inmediate á la basílica, de un bautis-
terio, en donde sa confería el bautis-
mo. Estas mismas reglas arquitecto-
nicsB fueron observadas durante la
ITAI.
dominuíon de los ostrogodos. El gran
Teodorico, educado an Sizancio, don-
de había cobrado afición i las artes,
hizo edificar en Bávena la basílica da
San Apolinar, la de Hércules, la da
San Teodoro, el bautisterio da Santa-
Uaría-in-Cosmedino, un palacio y va
mausoleo, cuya cúnnla estaba forma-
da de una sola picara de latría, v que
parece ser hoy la iglesia da ^anta-
Mari a-della-Rotenda. Símaco nos ha
conservado el nombre del arquitecto
Daniel, director de las obras de estos
monumentes. Otro arquitecte, Aloi-
sius, fué al encargado de restaurar los
edificios de Roma. En Pavía, en Mou-
za y an Ñapóles se levantaron varias
' rlasias, palacios y bafioa; y cuando
'assiodoro, uno de los ministros de
Teodorico. se retiró del mundo, fun-
dó el célebre monasterio del Monte-
Cassino. Amalasuto, hijo de Teodo-
rico, continuó ornando á Rávena;
y á BU reinado pertenecen la iglesia
de San Vital y el bautísterío de San
Juan, construidos en estilo bizan-
tino. Aunque en la historia de las
artes se baya empleado la denomina-
ción (J( eitilo iembúráa , los lombar-
dos, que ocuparon la Italia seten-
trional desde 568 hasta 774, no llega-
ron á tener an arquitectura nn estilo
Sue les fuera propio. Salidos de los
osques de la Germania é ignorando
los primeros elementos de la construc-
ción, no pudieron menos que adoptar
el arta de los vencidos; esto es, al arte
romano degenerado. Los monumen-
tos, bastante raros, de este período, se
reconocen en sus formas bajas y re-
dondas; en las columnas cortas, que
descausan sobre un simple pedrusco;
en los capiteles cónicos, adornados de
follajes y_ de animales; en las bóvedas
da aibaflilería, que reemplazan tos te-
chos da maderaje; en una grosera or-
namentación de columnatas y de ar-
cos unidos al muro; en los cabos 6
cordones qua marcan exteriormento
los pisos y en las ventanas estrechas,
como las saeteras ó torrecillas. En
las leyes de los lombardos se ve que
Coma fué la eiudad que suministró
entonces tos mejores arquitectos y pi-
capedreros. Hasta el siglo xi, loe ita-
lianos, ya por efecto de su hábito, ya
por antipatía contra los griegos, ja
por rígiaez de los papas en'no dejar
qua sa alterara sensiblemento el tipo
primitivo da la basílica, tuvieron que
atenerse al estilo latino. Pero las ro-
laciones comerciales da Amalfi, de
Pisa, de Genova, de Ancona y da Ve-
necia con el imperio de Oriente, tra^
jeron una alianza del elemento latino
con el bizantino, de donde resultó nn
nuevo estilo, denominado roauno, n-
maa^ítHfiítHo, y algunas veces, lom-
bardo de la teffiiwa época. Por si con-
tacto de Europa con el Asia durante
las cruzadas, recibió el nuevo estilo;
sobre todo, en Venecia y en Sicilia,
el sello fantasticoy maravilloso de loe
orientales, singularmente, en la orna-
mentación. Otros cambios experimen-
tó también la arquitectura: se prolon-
gó más aún la parte ^asje
Digitized by V
ITAL
fermaba la cruz latina y se adornaron
de eapillofi sus extremidades; se agran-
da la biJreda; se elevó más 6 menos el
coro; Be ensanchó la cripta, en donde
Be depositaban las re! i qu ios, que vino
á formar como una pequeña ig^lesia
subterr&nea; las naves colateralea de
la basílica, extendiéndose basta más
allá délos brazos de la cruz, tomaron
la forma abovedada; una cúpula se
levantó en el pnnto de intersección de
la nave principal y de los brazos de las
cruces; los tecbos de vigas horizoota-
les fueron sustituidos 'por los techos
abovedados en madera, j los pilares,
por columnas; las formas de sus capi-
teles variaron basta el infinito j los
sócalos ee elevaron sensiblemente; las
ventanas se aumentaron, se hicieron
m¿s anchas j &ecuentemente dnpli-
cadas; las puertas se decoraron de es-
culturas; sobre los edificios de media-
na importancia se levantaron torres
de campanario, mientras que las ca-
tedrales conservaban, como excep-
ción, BUS cúpulas aisladas; los arcos
de biiveda simulados sólo sirvieron
para marcar los pisos sobre los muros
exteriores ; la fachada principal se
adomd de un gran rosetón calado 6 de
una anchísima ventana circular; los
edificios tomaron de dia en dia ma^or
elevación, apocando sus muros en es-
tribos exteriores. Las piedras de dife-
rentes colores, empleadas en la cons-
trucción, caprichosamente combina-
das con el ladrillo, ofrecían á la vista
ana variedad agradable. En el núme-
ro de los monumentos de este período ,
que se extiende hasta el siglo xiii,
están comprendidos los de San Ambro-
sio de Milán; San Zenon, San Fermo
y San Antonio de Verona; San Esteban
de Bolonia; San Ciriaco j Santa María
de Ancana j Santa María de Mouza;
las catedrales de Parma, de ^laaen-
cia, de Módena, de Como, de Mantua,
de Cremona, de Ferrara j de Pisa;
las ermitas de Padua; San Miguel de
Pavía; San Miguel de Florencia j San-
ta María de Hérgamo; las iglesias de
Santa María la Mayor, San trancisco,
San Juan j San Pablo, en Roma. Las
torres anejas í los monasterios da-
tan también de esta época: las más
notablefl son las de San Juan de Le-
tran j de San Pablo, en Roma; j k
de San Zenon, en Yarona. La arqui-
tectura civil siguió el mismo movi-
miento de la arquitectura religiosa.
Ka todas las ciudades se levantaron pa-
lacios públicos, en los cuales se obser-
van principios «omunes de construc-
ción; es un cuadrado que rodea un ps'
tío interior, cuyo pórtico forma el pis<
bajo, sobre el cual, se encuentran los
departamentos destinados para las
juntas ó sesiones, alumbrados poi
glandes ventanas, mientras qua al-
gunas estatuas adornan ordinaria'
mente el frontispicio. Como las riva
lidades de las poblaciones entre sí, <
de los partidos en una misma ciudad,
engendraran luchas frecuentes y san-
g;nentaa, los edificios municipales
j aun las viviendas de los ricos pro-
pietarios, se fortificaron y lümenaroa
ITAL
do una manera conveniente para re-
sistir un verdadero sitio. Tales son
los antiguos castillos de Florencia, de
Verona, de Vicenza, el palacio ducal
de Ferrara y el castillo DelU Torri,
en Turin. A pesar de la multitud de
monumentos elevados en Italia du-
rante el periodo romano, son contados
los nombres de los arquitectos <^ue
han llegado hasta nosotros. En Pisa
hizo SiacAelío la cúpula; Deotúahii,
el bautisterio; Bona%no, la torre ó
campanario perpendicular; Nicolát y
Anárta construyeron San Michel-in-
Borgo, el campo santo y el cimborio
de san Nicolás. Al primero se le de-
ben también el palacio de los Anzia-
ui, en Pisa; la Trinidad, en Floren-
cia, y San Antonio de Padua. 0iitdettS
levantó la fachada de San Martin, en
Luca; Marchione ¿'Areito, las cate-
drales de Pistoia y de Valterra; la
parroquia de Arezzo y la torre de los
Conti, en Roma; Eaidio de Mila», el
palacio de Eccelin; Leimardo BoecaUc-
ca, el salón ó palacio comunal de Pa-
dua; Zormto Macía*i, la media na-
ranja deOrvieto; AgutHnj Affnalo de
Siena, el palacio de la ciudad de esto
nombre; el fraile Rittoro di Cambio,
la iglesia de Santa María Nueva, en
Florencia; Antolfo di Lapo, la cate-
dral, y el religioso Juan, el puente
de la Carraja en la misma población.
En Roma se distinguió la familia de
los CotmatoM, llamada así de su jefe
Cosma; eran todos habilísimas en el
arte de las incrustaciones en mosaico,
y, como arquitectos, dejaron las tri-
bunas de San Lorenzo, de Santa Ma-
ría Araceli y de San Cesárea, el claus-
tro de Snbiaco y el pórtico de la ca-
tedral de Ci vite-Castellana. Dos de
BUS discípulos, Pedro y J%a», cons-
truyeron los monasterios de San Juan
de Letran y de San Pablo, en Roma.
A fines del siglo xiii se ve aparecer
Eor primera vez el ettilo ojival, que
)s itelianos llamaron jático 6 aleña»,
y aun iárbaro, porque fué importedo
Fior los alemanes procedentes de aque-
ta raza. Pera este huevo estilo se em-
pleó como ornamentación, más bien
que como sistema arquitectónico.
Mientras que laa fachadas y puertas
principales afectaban la forma ojival
y se adornaban algunas veces de cim-
balillos, conservábanse en el interior
de las iglesias el arco, las bijvedas de
arista, Ua columnas redondas, los ca-
piteles y los cornisas, debiendo notar-
se que la cúpula no se sustituyó en
ningún caso por el campanario y la
aguja. Dos edificios únicamente fue-
ron concebidos y ejecutados en el es-
tilo puramente ojival : la iglesia su-
Eerior de San Francisoo, en Assise, y
t catedral de Milán, cuyas dos^ obras
se atribuyen á los arquitectos alema-
nes Jacobo y Enrique de Galmodia.
Los edificios en que se empleó el esti-
lo ojival simplemente mezclado con
el estilo romano, son: el campo santo,
Sante-María-della-Spina de Pisa, San
Anastasio y la catedral de Verona,
San Antonio de Padua, las iglesias ca-
tedrales de Florencia, d' Arezzo, doSir
ITAL
193
na, de Orvíeto y San Juan de Ñapóles,
Giotto, más conocido como pintor,
levantó la media naranja de Floren-
cia: Andrés Orcagna fué el arquitecto
de la Loggia dei Lanzi de la misma ciu-
dad. Con el siglo xii empezó una edad
nueva para el arto iteliano, el cual
suno romper las trabas que impedían
tono movimiento i la escuela romano-
bizantina. Los modelos antiguos, que
lograron salvarse de la destrucción de
los hombres y del tiempo, fueron es-
tudiados con verdadero ardor. En este
período, que ha recibido el nombre de
Rfítaeivtieitto, no pudieron adopterse
las divisiones y los disposiciones ar—
qultectonicos de los eaifícios greco-
romanos, puesto que el plan de los
monumentos modernos era el resulta-
do de necesidades desconocidas en las
sociedades paganas; pero se volvió i
la antigüedad en cuanto á los propor-
ciones, delineaciones y ornato. Bles- .
tilo del Renacimiento fué, más que im
sistema nuevo de arquitectura, una
nueva forma de ornamentecion, ini-
ciada por Brunelleschi, natural de
Florencia, y autor de la cúpula de la
catedral, de las Iglesias del Santo-
¿Bpíritu y de San Lorenzo, y del pa-
lacio Pitti, en aquella ciudad. La
alianza del arte antiguo y del estilo
mano, y algunas veces también de
ojiva, que se observa en las obras
de aquel grande arquitecto, se dis-
tingue Igualmente en los trabajos de
sus discípulos é Imitadores, teles como
el palacio Ricardi, el de Tomabuo-
y el de Cafareggi, en Florencia; y
castillo de la Faggiuola, por Mi-
chelozzi; el palacio Strozzi, en la mis-
ma ciudad, por Benito Majano y Cro-
i: los palacios levantados en Siena
y en Urbino, por Francisco di Gio^O
y por Rosellini; las iglesias de C«n
Agustín y de Santa María del Pueblo,
en Roma, porPintolli; los pórticos in-
toriores del palacio llamado de Vene-
cía, en la ciudad de este nombre, por
Julián Majano, y el grande hospital
de Milán, por Antonio Filareto. La
llegada de los griegos fugitivos de
Constantlnopla, en 1453, dio nuevo
Impulso al gusto por lo antiguo, y no
pasó mucho tiempo sin que desapare-
cieran por complete las últimas huellas
de los estilos de la Edad Media. H^
cia esta misma época, se encontraron
los libros de Vitruvio, los cuales, es-
tudiados y comentados, vinieron á ser
el único código de la arquitectura.
Alberti escribió su grande obra De rt
edijicatoriá, según los preceptos del
t¿atoT latino, que él puso en práctica
en el palacio Ruecellai y en el coro
de la Anunciada, en Florencia, y en
las iglesias de San Andrés, en Man-
tua, y de San Francisco, en Rímini.
De la Toscana, el estilo del Renaci-
miento se extendid á todas partes. En
Venecia, donde los monumentos de
estilo bizantino se hallaban cubiertos
de adornos de un gusto puramente
orlentel, el arte antiguo no pudo con-
servar más que la sencillez y la pure-
za de sus líneas, y las obras concebi-
das, según BUS principios, fifrecieroa i
TOMoiii _,igitized by VSlOOQlC
194
ITAL
igualmente una gnu jíqueza deeor»-
tiva. La imitación de lo antiguo am-
peiií á maniEestarse de una manera
ostensible en las construcciones diri-
gidas por una célebre familia de ar-
quitectos; los Lombardi : Pedro Lom-
bardi leyantiS los templos de Santa
MarCadelos Milagros y de Santa María
Madre de Dios; los palacios Contarini,
Vendramino y Comer, y los monumen-
tos Zem j Mocenigo: Martin Lom-
bardi bizo la eicveM 6 cofradía de San
Marcos j la fachada de San Zacarías:
Moro Lombardi, la iglesia de San
Miguel de Murano. k esta misma es-
cuela pertenecieron : Bergamasco, ar-
quitecto de la capilla Emiliana y del
palacio de los Camarlengos; Riccio,
autor de la escalera de los Gigantes y
de U fachada interior del palacio de
los Dux, y Scarpaffnino, a quien se
debe la ñichada de la escuela de San
Ho^ue.— Contra este lujo de ornamen-
■ tacion de la arquitectura veneciana,
partid de la Lombardia una protesta
vivísima, que tuvo por principal árga-
no á Lazzari Bramante. En el claustro
de San Ambrosio, en el Lazareto, en el
palacio Castiglioni, en la iglesia de
Santa Haría de loa Ángeles y otras,
Be observa todavía una mezcla del
estilo romano y del estilo del Rena-
eimiento; pero los monumentos que
aquel arquitecto tizo en Roma, el
palacio de Chancillería, el de Gi-
raud, el patio del Vaticana en su for-
ma primitiva j la iglesia de San Pe-
dro, tal cual él la concibió, son la
expresión, m¿s acabada del estilo clá-
sico italiano en toda su sobriedad y
belleza. Entre loa discípnlos 6 émulos
de Bramante, se cuentan: Peruzzi,
que edificó en Roma la Famesina v
los palacios Chigi y Massimo; Rafael,
de quien se tiene, en la misma ciudad,
los palacios Berti y Vidoai, y en Flo-
rencia, los de Gandolfini y Uguccio-
ni; Sangallo; director del palacio Far-
nesio, en Roma; Ligorio, arquitecto
de la ciudad Pía, en la misma pobla-
ción, y Serlio, que fué ¿ Francia 6
trabajar en los palacios del Luvre y
de Fontal nebleau.— Sin embargo, un
nuevo elemento, el pintoreteo, iba á
introducirse en la arquitectura y i al-
terar BU pureza. Hasta aquí, los edifi-
cios, creados con un objeto de utili-
dad 6 para un destino importante, ha-
bían ostentado el sello de la grandeza
j de la sencillez: ahora, con el propó-
sito de satisfacer el gusto de los prín-
cipes y de los señores por el lujo, los
arquitectos van á dedicarse á buscar
formas, combinaciones y efectos que
agraden i la vista. Miguel Ángel, con
toda la autoridad de su genio, consa-
gró esta introducción del elemento
pintoresco, de que ya habían dado
ejemplo los artistas venecianos: Sao
Pedro de Roma j su inmensa cúpula,
la decoración exterior del Capitolio,
el claustro de Santa María de los A.n-
feles y la biblioteca Lauretana en
lorencia, son sus principales obras.
Después de é\, algunos talentos supe-
riores , Julio Romano , en Mantua;
Fontana, en Roma; Sansovino, Sea-
ITAL
mozzi y Da Ponte, en Yenecia, sostu-
vieron el sistema pintoresco, el cual,
no obstante, privado del soplo podero-
so de Miguel Ángel, que lo había ani-
mado, dejaba entrever una próxima
decadencia. En vano Vignole, Alersi,
Ammanati, San-Michelí y Palladlo,
ateniéndose í los preceptos antiguos
y i la escuela de Brataiante, protesta-
ron contra la invasiou del pintoresco.
El siglo XVII no tuvo otro ideal que
buscar la pompa y la riqueza, desple-
gándose un lujo de adornos verdade-
ramente deslumbrador; de aquí h) que
los critícos italianos llamaban el etiilo
de lot maf*miilat. — Después de esto,
se quiso encarecer y aumentar el va-
lor de lo que existía, y cayendo el
arte eil la extravagancia, se llegó al
atilo estrambático. Las estrías de las
columnas fueron adornadas; los capi-
teles, los arquitrabes, las comisas y
los frisos se recargaron de volutas, de
follajes, de adornos, de festones y mol-
duras, bajo los cuales desapareció la
línea recta. Garlo Maderno, que ter-
minó las obras de San Pedro de Boma,
fué uno de los iniciadores de esta ar-
quitectura corrompida. Lorenzo Be-
mini, que levanto la columnata, el
¿aUt£vt<i0 6 palio, y la cátedra de
San Pedro, en Roma; la grande esca-
lera del Vaticano y el palacio Barbe-
rini, llevaron mis allá todavía el lujoy
la grandiosidad en el ornato. Ponzio y
Ramaldi, en Roma; Buoutalenti, Pa-
rigi, Nigetti y Silvani, en Florencia;
Iknda y Mangoni, en Milán, y Victo-
ria y Campagna, en Yenecia, siguie-
ron el mismo camino.— Lo que pro-
dujo el siglo xviii, no merece en rea-
lidad el nombre de arte: los arquitec-
tos italianos apenas hicieron otra cosa
que imitar servilmente i los extranje-
ros. Ivara j Yanvit«lli, autor del cas-
tillo de Gaserto, quiso traer la a'rqui-
toctura i sus verdaderos principios;
pero sus nobles esfuerzos fueron com-
pletamente estériles. En cambio, Pi-
ranesi y Milizia alcanzaron más tarde
lo que Yanvitelli no pudo conseguir,
y entonces se formó una escuela £gna
de este nombre; la del marqués Cag-
nola, Simonetti, Campesi vStem, i
Suieoes Milán, Roma y Ñapóles son
eudores de sus recientes edificios. —
Para más datos, puede verse: Sarnelli,
A»tica hañlicografUi, Ñapóles, 1702;
J. Blaeu, Nveoo teatro de Italia, en
holandés, Amsterdam, 1704, 4 volú-
menes en folio; Bunnann, TAetavnu
antifuittttum ItaUa; Séroux d'Agni-
court, Hittoire de Part pat les m<m%-
mentt, Paris, 1809-23, 6 volúmenes en
folio; Cordero, Della italiana arckittt-
twra dwrante la dominañone longobarda,
Brescia, 1829; Einght, La arquitectu-
ra eclesiáttica de la Italia, en inglés,
L. Taylor y D. Creay, Arquitectura de
la Edad Media en Italia, en inglés,
Londres, 1829, en 4.°; Selvático, Delta
Arehilettitra el della ículíura di Vene-
cía, Yenecia, 1847; Letarouilly, Zes
Bdifieet de Roñe nodeme, Paris, 1840
y 1855, 3 volúmenes en folio de plan-
chas y un volumen en-4.° de texto.
41. SKnlíMra. — En el último siglo
rrAL
del imperio romano, la escnltara, ánn
cuando recordaba la composición, el
adorno, el 'aj usté j la expresión délas
obras más antiguas, revelaba, sin em-
bargo, una grande ignorancia en la
ejecución. Los bajoe relieves del arco
de Constantino, en Roma, los sarcií-
fagos de la emperatriz Helena, de
Santa Constanza, de Junius Baasus,
de ProbuB Anicius y de Olybriua, t
loa demás monumentos del mismo ge-
nero que H6 conservan en el museo
del Vaticano, demuestran la ^ta de
habilidad práctica de los artastas. El
cristianismo era, digámoslo así, de-
masiado joven todavía para crear ti-
G nuevos: después de haber derri-
o muchos ídolos del paganismo,
los crístianofi que se dedicaron á las
bellas artes, se circunscribieron á imi-
tar los modelos que habían escapado
á la destrucción; únicamente, bajo la
influencia do ideas morales más au»-
teras, se veló lo desnudo y se celaron
más las formas. La escultura se em-
pleó, desde un principio, en decorar
tas basílicas cristianas. La mayor pw-
te de las estatuas se hacía entonces en
metales preciosos : el bibliotecario
Anastasio menciona un considerable
número de ellas, las cuales Fueron d»-
das por los emperadores á los papas,
ó ejecutadas á expensas de estos últi-
mos; pero ninguna ha llegado hasta
nosotros, pues todas desaparecieron
en los saqueos de Roma por tos bár-
baros. En cuanto 4 las cruces, pate-
nas, vasos sagrados, incensarios, can-
deleroB y lámparas con ornamentos y
figuras, que también existían, sólo
han podido conservarse algunas raras
reliquias en el Tesoro de Roma. Las
estatuas ecuestres de Teodorico el
Grande, fundidas en Roma, en Rivs-
ua, en Ñapóles y en Pavía, prueban
que el arte del Fundidor se conservaba
todavía en el siglo vi, 6 cuando me-
nos, que había recibido nuevo impul-
so bajo la dominación de los godos.
Pero las obras más notables de estos
primeros siglos de la Italia cristia-
na, fueron hechas en marfil: tales son,
entre otras, los dípticos, los báculos
y las sillas episcopales, las cubiertas
de los evangelios, los altares portáti-
les y los reHcarios. Hasta la época de
la invasión normanda, apenas había
pasado la escultura al interior de las
Dasflicss; ya porque las estatuas en
materias preciosas no podían ssr ax-
lueatas por fuera; bien por no recor-
lar i la muchedumbre, recientemen-
te convertida, el culto de los ídolos.
Bajo los lombardos, empezaron á d«-
corarse de esculturas las puertas prin-
cipales de los templos: las estatuas' de
Rolando y de Oliveros que se ven en
la catedral de Yerona, datan de esta
época, y ellas atestiguan la barbarie
de los artistas, como igualmente loe
bajos relieves do la Puerta Romana, «o
Milán, no obstante haber sido ejecu-
tadas dos siglos más tarde. Sólo bajo
la influencia del gusto bizantino en-
tró la escultura en una vía de pro-
greso. Desde fines del siglü ix, un
artista lombardo, /YoliiiiQs, adorad
giteedbyCjüOQTC
ITAL
en puta el eélebre altar de la iglesia
de 8ac Ambroeio, en Milaa. En el si-
fflo XI, las puertas da bronce esculpi-
Sas, quB ,ae llevaron de Grecia para
decorar loa pórticos do los templos de
San M&rcos en Yenecia; de San Pablo,
•Q Roma, j da la catedral jie Ñapó-
les, sirvieron de modelo para las puer-
tas de las catedrales de Amalñ j de
Benevecte, j después, para las de
Pisa, ejecutada, en 1180, por Romano,
j la del bautisterio de San Juan de Le-
tras, en Roma, coaatruida, en 1303,
por Pedro j Huberto de Plasencia.
Los nombres de los demis artistas del
sigilo XII que se han conserrado, soq:
Guillermo, autor de loa bajos relieTes
de la catedral de Uódena; Nicolás de
Jicarolo, que decoró i Saa Zeuon de
Verona ; la catedral de Ferrara; An-
telani, que trabajó en Parma; Rober-
to, en I^sa; Biduino, en Luca j Gnia-
monti, en Hstoia. Sos obras revelan
gloxiUr Nicolás de Pisa, escultor y
aiqnitecto á la vez, did nueva direc-
ción á los estudios. Díscipalo de
maestros eriegios, que trabajaban en
la catadru de su patria, siguió en un
principio BU rátilo; pero, admirado de
la belleaa de ciertas esculturas anti-
pas, que faabian sido trasladadas de
Urecia por los pisanos, meditó sobre
sus modelos, adoptó los principioe
qae enseñaban j condujo el arte al
«studio de la naturaleza. Las escultu-
ras de las cátedras de Pisa y de Sie-
na, agí como las del sepulcro de San-
to Domingo, en Bolonia, demuestran
los progresos que había realizado.—
Aadrés de Pisa hizo, en el siglo ei-
g^cnte, una de les puertas del bau-
tiBterio de Florencia; j entre sos dis-
cípulos 6 imitadores, esculpieron: An-
drea Orcagna, el altar de oro de San
Uigual; Uassuccío, los eepulcros del
rey Roberto j de la reina Sancha, en
Ñapóles; Alberto di Arnaldo, la Mado-
na del Bivallo, en Florencia; Lamber-
ti, la de la Misericordia, eu Arazzo;
Lanfrani^l sepulcro de los Pepoli, en
Solonia; Bononi da Compione, elvde
Can della Scala, en Verona; Balduc-
cio, el da san Pedro mártir, en Hilan;
Calendario, los capiteles adornados de
Mtetuss del palacio ducal, en Vene-
oia. Sil la misma época, Cione, padre
de Oroagna , su discípulo Leonardo,
Pedro de Florencia, Giglio de Pisa j
Jacobo de Ognabéne, hicieron el altar
de la catedral de Pistoiajla del bau-
tisterio da Florencia, dos obras nota-
bilísimas en platería. Cuando llegó el
Banacimiaato, la escultura se desar-
rolló rápidamente por el estudio de la
antigüedad^ adquirió esa habilidad
de eiecucioD práctica, que faltó á la
edaa precedente. En Siena se formó
ana escuela, bajo la dirección da Ja-
cobo della Quercia, llamado delU Fstir-
U, á causa de la fuente Oafa Malo-
gre, encantadora), que ejecutó en
aquella población, j del cual se con-
servan también bellísimBS obras en
Luca j en Bolonia: de esta escuela sa-
Uwoa «xcelaatea artistas, como Ma-
ITAL
teo de Luca, Nicolás del Arca, Vec-
cbietto, Nicolás di Piero ; otros. Sin
embargo, la ciudad de Florencia pro-
dujo escultores máB notables todavía.
Lorenzo Ghiberti hizo las dos famosas
puertas en bronce del bautisterio, en
cujoB bajos relieves supo reunir, i la
sencillez j elevación del pensamiento,
la nobleza del adorno, la hermosura
de la forma, la pureza de la ejecución
; el efecto dramático da los contrastes
pintorescos. Ejecutó también varias
estatuas eu bronce para la iglesia de
Oro de San Miguel; los sepulcros de
St.-Zenobio j de St.-Proto; algunos
bajos relieveB para la iglesia de San
Juan de Siena y diversas obras de
filatería que Be han perdido, cu^a de-
icadeza y gusto encomia Vasari. Do-
nato ó Donatollo fué quien mejor im-
primió á la escuela florentina, y aun i
toda la escultura italiana, ese carác-
ter de naturalidad que ha conservado
después. Preocupado exclusivamente
con la idea de la verdad y de la imi-
tación exacta de la naturaleza, se ol-
vidó que la belleza es una de las con-
diciones esen ci al í simas del arte, j
descendió hasta el realismo. Sus obras
distioguen, más que por la energía
y la nobteiB del pensamiento, por la
expresión profunda de las formas, le-
velando una gran ciencia anatómica,
una rara habilidad de ejecución y un
cabal conocimiento de los efectos de
retratada en el cueipo, lo cual sigui
fica que supo dar ser á una escultura
trascendental y sabia, á cujo título
merece el claro renombre de escultor
filósofo. Sus principales obras son, en
Florencia, las estetuas de tan Pedro,
de san M&rtot, de »bm Gregorio, de Jit-
dilh, de Ikaid y varios bajos relieves
en San Lorenzo ; en la catedral; en
Fadua, la ratatua ecuestre de Gattawu-
laía j otros bajos relieves' en la cate-
dral. A Lúeas della Robbia se debe
lugar distinguido por sus escultu-
en barro cocido y barnizado, en
las que la pureza del gusto j un esti-
lo casi antiguo se noen á la ingenui-
dad y sencillez de la Edad Media. Des-
pués da Ghibarti, de Donato y de Lú-
eas della Robbia, siguen el arquitecto
Brunelleschi, de quiea se tiene un
hermoso Crucifijo de madera en Santa-
María-Novella; Filarete, que esculpió
las puertos de San Pedro en Roma;
Antonio Rossellioi, autor de los ee-
pulcros del cardenal de Portugal, ei
San Miníate, v de María de Aragón.
en Ñápeles; Bernardo Rosellini, si
hermano, y Benito Majano, tos cuales
hicieron respectivamente los mauso-
leos de Marzupini y de Strozzi, en
Florencia; Andrés Yerrochi o, dequian
posee Yenecia la estatua de Colleoni,
Andrés Sansovino, cuva producción
mia notable es su bellísimo grupo de
(sats Ana, la Virgtn y el Ntño Jetw,
que se encuentra en San Agustín de
Soma; Vellano, Juan de Piea, Bertol-
do y Nanni di Banco, discípulos de
Donatelto; Desiderio de Settignano.
Agustín de Guccio, Minio de Fiesole
ITAL
195
y los hermane» de la Robbia, imita-
dores del estilo de Ghiberti, y, final-
mente, Rusticci, Baccio de Uontelupo
y Benito de Rovezzano. En Roma mé
donde se distinguió Paolo Romano,
autor de las estatuas en plata de los
apóstoles, fundidas por loa alemanes
durante el saqueo de la ciudad en 1527;
y en Ñapóles, se dieron á conocer An-
drés Ciccione, que hizo el sepulcro de
Ladislao; y Amello Fiora, cujas obras
se admiran en laiglesia de Santo Do-
mingo. Los progresos de la escultura
fueron más lentos en la Italia seten-
trional, desproviste casi por completo
de monumentos antiguos; sin embar-
pueden citarse: en Yenecia, doa
¡lias de escultores; la de loe Bon
(Juan, Panteleon y Bartolomé), cujo
buril sencillo ; natural recuerda aún
las tradiciones de la escuela bizanti-
y la de los Lombardi, célebres
también como arquitectos, los cua-
ixperimenteron más la influencia
)a modelos antiguos. La escultura
de ornamento llegó á ser una rama
importentísima del arto. En el núme-
ro de los artistas célebres que á ella
se dedicaron, figuran, además de los
citedos Ghiberb, Brunelleechi y Lú-
eas della Robbia, que habían empe-
zado por ser simples platoros, en
Lombardía, Riccio Briosco, de quien
conserva Padua el magnífico cande-
labro de san Antonio; Alejandro Leo-
pardi, autor de los pedestales en bron-
ce de la plaza de San Marcos, en Ya-
necia, y Basti, Bambaja, firambilla
ÍAgrate, cuyos trabajos enriquecen
i hermosa Cartuja de Pavía. La pla-
tería tomó igualmente un desarrollo
considerable: Leonardo di Ser Gio-
vanni, Bartoluccio Ghiberti, Yerro-
chio, Cenninl, Poliajuolo, y princi-
palmente, Benvenuto Cellini, supie-
ron elevarla á un alto grado de per-
fección. El último de estos notables
artistas dejó tembien varias obras de
estatuaria mu; celebradas, tales como
el Ptrteo de la Log^a de los Lanzi,
en Florencia, y la ifin/a de Fontai-
nebleau. — Como ;a lo había hecho
para las formas arquitectónicas, el
genio portentoso de Miguel Ángel,
elevánaose algunas veces sobre las re-
glas de la escultura, empleó la forma
humana en creaciones colosales, en
los que el estila y la expresión presen-
tan un carácter en cierto modo sobre-
humano; BUS obras más encomiadas'
son: las estetuas de la Mañana, del
Mediodía, de la Tariey de la Noahe,
en el sepulcro de los Mediéis; la esta-
tua de Lorenzo de Médicis, conocida
con el. nombre de Pemiero (Pensa-
miento); el Moitéi del mausoleo de
Julio II, en Roma, y las dos figuras
de esclavos que posee el museo del
Louvre. £1 Baeo y el Damd, que se
ven en Florencia; Nuettra Seüora de
¡a Piedad, en él templo de San Pe-
dro, en Boma; el Qritío de la iglesia
de la Minerva y el Ángel de Santo
Domingo, de Bolonia, son obras qua
esto insigne artista ejecutó en su ju-
ventud; menos grandiosas, pero más
humanas. Los £scípuloa mi» ilustres
Digitized by
Cjoogle
196
WAL
i
que tuvo Miguel Angfel, fueron: Hon'
toTsoli, Mantelupo, Guillermo della
Porta, aator del sepulcro de Pió III,
en 6aa Pedro de Roma; Amanati, que
hizo la fuente de la plaza del Gran
Du^ue, en Florencia, 7 Danti j Ban-
dini. Miguel Angiel tuvo también un
rival, Baccio BandineUij el cual deco-
ró de estatuas j de bajos relieves el
coro de U catedral de Florencia; obras
cuya exageración, falsa grandeza y
pésimo gusto, contribuyeron podero-
samente á la decadencia de la escul-
tura italiana. En efecto; á partir del
siglo XVII, los escultores, separándose
del buen camino, buscan, más que la
gracia j la belleza de la línea, la ex-
presión j el efecto pintoresco. El Ber-
nia ostentd, lo mismo en la oscultura
que en la arquitectura, un carácter
teatral j afectado: no ha; nada más
pomposo que las estatuas de Constan-
tino j de Longino, en San Pedro de
Boma; nada más expresivo, que la
figura áe santa Bibiana, ni nada más
sensual, que la de santa Teresa, en la
iglesia-de la Victoña. Todo el cuida-
do de los artistas de entdnces era dar
al mármol la flexibilidad de la carne
V de las telas. Mocchi, Baggi, Bolgi,
Ferrata, y Aspetti, fiaratta, Fansega
Algardi tomaron á Bernin por mo-
do: Cioli, Foggini, Mosca.Scahay
Lorenzetto, rindieron menos culto i
la extravagancia. Las obras de Juan
de Bolonia fueron igualmente conce-
bidas y ejecutadas cu mejor estilo,
como lo prueban su Jtapío de leu labi-
mu, en Floroncia; el Merewrio, de Bo-
lonia, y la fuente de B&boli. Ste&no
Maderno fué también uno de los que
protestaron, aunque vanamente, con-
tra los errores del arte. — La decaden-
cia continuó todavía durante el si-
plo ívni, en cuja época aparecen
Rusconi j Pompea Battoni, como los
únicos escultores dignos de mención.
Hécia fines del si^o, el veneciano
Canova intentó regenerar la estatua-
ria, llevándola al estudio de la anti-
güedad; pero sus obras no son otra
cosa que imitaciones pálidas, sin ener-
gía, en las que la gracia ocupa el lu-
gar de la verdadera belleza. Entre sus
discípulos, se citan á Antonio de Este,
famoso por sus bustos y sus relieves;
Giusepe de Fabris, autor de los mo-
numentos del Tasso y de León X;
C. Tadolini, G. Jinelli, los dos Fer-
rari, y principalmente, Bartolini y
Pompeo Marchesi, que figuran ea pri-
mer lugar. Fuen de esta escuela,
los únicos que han adquirido cier-
ta reputación, son Cayetano Monte,
B. Comolli, Saugiorgio, Putti, Pam-
paloui ; Pérsico. Finalmente, el di-
namarqués Thorwaldsen, dorante ol
tiempo que permaneció eu Ita^lia,
formó, entre otros discípulos, á Qalli,
Bomon! v Tenerani.— hitaremos, co-
mo uno de los autores que mejor tra-
tan esta materia, á Cicognara, 8io-
ria della Scvltura, Florencia, 1813-18,
3 volúmenes en folio.
42. &rahado. — Los primeros graba-
doresitalianos eran dibujantes origina-
les, como Boticelli, Andrea Maategna
ITAL
y Pallajulo, los cuales reproducían con
el buril sus propias concepciones, con
una corrección y firmeza de dibujo
verdaderamente admirables. Pero á
fiartir de Mareo Antonio Raimondi,
a escuela de los grabadores sobre
metal se consagró a popularizar las
obras de los grandes pintores, cir-
cunstancia que la puso en excelent«s
condiciones de progreso. R&imondi,
discípulo de Rafael, roprodujo, bajo
BU dirección, los dibujos de los carto-
nes de su maestro, y contribuyó de
esta manera á popularizarlos: se hizo
luego jefe de escuela y dejó numero-
sos discípulos, entre otros, Agustín
de Venecia, Mareo de Rávena, Vico
de Panna, Buonasone de Bolonia y
■ los Ghisi; notables todos por un di-
lujo geralmente correcto y un buril
preciso, ajustado; pero seco. Ugo da
Carpi llegóádar tres jcuatro-tonoaal
grabado en camafeo. Valpato y Rafael
Morghen, á pesar de su reputación,
fueron grabadores monótonos, que no
supieron tomar el carácter de sus mo-
delos, y á cuya feliz elección debieron
Firincipalmeute su renombre. Los Mú-
ler, no obstante bu origen germáni-
co, pertenecen á la escuela italiana, y
lUB virgenet son obras muy nota-
bles.— En la actualidad, la escuela
taliana sigue las tradiciones de la
escuela francesa, de la cual ha toma-
do la facilidad y la brillantez. Entre
sus grabadores más distinguidos figo-,
ran: M. Toschí, autor de la Suirada
de Enrique IV e* París; Mereuri, á
quien se debe £m Segadora mUuia-
g**at Pimti*at, y M. Calomatta, el
cual ha grabado el Voló de Luú XIII.
43. PinHnra — Los monumentos más
antiguos de la pintura cristianase en-
cuentran en las catacumbas de Roma;
pero no hay motivos para afirmar que
esos monumentos sean anteriores al
siglo V. Ninguno de los escritores de
las edades precedentes habla de pin-
turas existentes en las catacumbas, y
el poeta Prudencio, que es el primero
que menciona una representación del
martirio. de san Hipólito, no indica
el lugar en donde se u aliaba colocada.
tin una carta dirigida por Adriano I
á Cario Magno, se ve que el papa Ce-
lestino I (424-432) hiío adornar de
pinturas el cementerio de Santa Pris-
cila. Por lo tanto, es verosímil que,
hasta después del triunfo del cristia-
nismo, no se decoraran los lugares en
donde habían sido enterrados sus pri-
meros santos y sus mártires. En las
catacumbas de los santos Uareelino
' Pedro, de san Calixto y de santa
nés, reputadas por las más antiguas,
os artistas cristianos han pintado el
Cristo bajo las figuras simbólicas de
Orfeo, de Moisés, de Tobías, de Da-
1, de Joñas y del Buen Postor; há-
llanse también varias imágenes ro-
deadas de coronas de laurel; Jesús,
en medio de sus apóstales; la Virgen
Í' el Cristo; la Comida de las ágapas;
os jóvenes hebreos en la hornaza y
otras escenas del Antiguo Testamen-
to. £1 estilo de estas obras es bárba^
ro, aunque demuestra una imitación
ITAL
de los modelos de la antigüedad pa-
gana. Por lo demás, las pinturas a*-
corativas de las catacumbas han sido
hechas en diferentes épocas j proba-
blemente hacia fines del siglo vui. —
Las de San Ponciano y de San Valenti n
presentan figuras menos paganas; los
adornos son más austeros y loe asun- '
tos de invención, más recientes, como
SI BamtinM d* Critt», La Cracifixüm
LLot Sanfos erMÍtaéot conmadot par
Divinidad, — Las pinturas fnertHi
igualmente ejecutadas en los templos:
san Paulino, Obispo de Nole, adornó
con ellas la basílica de San Félir;
Prudencio habla de una pintura de
san Casiano en la iglesia de Iroola;
el papa Símaco hizo pintar Za Co*fp-
tüm de um Pedro, y Leo» I, los retratos
de los 46 ]^meros p^pu, eu la basíli-
ca de SanPablo. Las pinturas que cu-
brían las paredes de los edificios sa-
grados y de los palacios, han desapa-
recido casi por completo^ pues lasque
se conservan en la iglesia de los San-
tos Nazario j Celso, en Verana, son
del siglo vil ú vm. — Durante el mis-
mo período, el mosaico Aié con fira-
cuencia preferido á la pintura propia-
mente dicha: estas obras, aparte de sa
mayor solidez y duración, presentan
las figuras colocadas sobra un fondo
de oro, que aumenta la riqueza del
trabajo y exige menos estudio para
la ^ecucion. Los mosaicos de í>aa-
ta Haría la Mayor y del bautiat»-
río de San Juan de Letran, del si-
glo V, y los de loa santos Cosme
y Damián, del siglo vi, están ejecu_
tados en el estílo latino y son sin duda
obra de maestros italianos. Los mo-
saicos de Santa Inés, de Santa Práxe-
des T de San Clemente, eu Roma; da
Sanvital, en Rávena; de San Marcos,
en Venecia; de San Ambrosio, en Mi-
lán; de San Pedro, en Pavía, y de San
Esteban, en Ñapóles, pertenecen á los
siglos vil al XI. — La pintura sobra
manuscritos ha dejado también algu-
nas obras. El Virgilio del siglo v, que
posee la biblioteca del Vaticano, con-
tiene varias miniaturas que oflrecea,
respecto de los pinturas de loa cata-
cumbas, un parecido notable. En el
Tere*cio del siglo ix, que conserva la
misma colección, la imitación de lo
anegue es mucho menos sensible y
más incorrecto el dibujo. — Los tras-
tomos políticos de Italia, la insufi-
ciencia de los artistas y ú severidad
de la arquitectura romana, que se
prestaba menos que la basílica primi-
tiva á la decoración pictórica, habían
hecho caer la pintura en la barbarie,
cuando en el siglo xi vino á operarse
un verdadero renacimiento, bajo la in-
fluencia del arte bizantino. Se esta-
bleció en Roma una escuela griega y
cierto número de artistas siguió las
prácticas de aquel arte; pero dulcifi-
cando la austeridad con la gracia. Di-
chos artistas fueron Guido, Barabuoi
r Diotisalvi. Mino de Turrita, oriun-
lo también de Siena, decoró en Roma
parte de Santa María la Mayor y res-
tauró el mosaico de San Juan de Le-
tran. Gaddo Goddi, hábil mosaiata, .
uigitized by
Cjoogle
ITAL
tnbs.j6 en Florencia y en Roma, j sus
obras, como las de Mino, ofrecen una
mésela del estilo latino con el griego,
Oianta de Pisa fué quien^mejor diú á
sus figuras la expresión bumana, en
el siglo XIII. — Bajo la dirección de
Apolonio, uno de los maestros extran-
jeros que ornaban de mosaicos la ig^le-
8ia de San Marcos de Venecia, hizo
Cimsbue sus primeros estudios. Pero
el ejemplo de Nicolás de Pisa, el cual
regeneraba la escultura por el estudio
{r la interpretación de la naturaleza,
e liizo abandonar los procedimientos
tradicionales. Los progresos que Uevd
á cabo en el arte, excitaron la admi-
ración de los contemporáneos, en ta-
les términos que su Maémn de Santa
María Novella, considerada como la
maravilla de sus tiempos, fué llevada
procesionalmenta por los florentinos.
La ejecución dista mucho da ser aca-
bada; pero la concepción no carece de
originalidad j^ de grandeza EnAseise,
existen también algunas de sus pintu-
ras. Con Cimabue empetd el verdade-
ro estilo italiano j lo que se Dama
ttatela Jtoreníina. Giotto, su discípu-
lo, le aventaja en gracia: la expresión
se hizo en él mis humana, más ver-
dadera; las formas llegaron á ser más
correctas; el ropaje, más natural, j
los eseorzoB empezaron entonces i
eetudiarse. Hubo durante el siglo xiv
ana etneh gwtUsca, compuesta de los
discípulos de Giotto, Stefano de Flo-
rencia. Tadeo Oaddi, Simón Memmi,
Cavallini, Capanna, Laurati, Giotti-
QO, Simón de Nápojes, Juan de Mi-
lán, Men&buoi de Padua, Quillermo
de Forli, Antonio de Venecia j An-
glolo Gsddi.— Otros artist&s, como
affalmacco, ' los Orcagna j Traini,
permanecieron fieles al estilo anti-
guo, del cual conservaron las tradi-
ciones típicas. Los artistas de dos es-
cuelas rivales desplegaran á porfíi
sus talentos en la decoración del cam
JM ta»to, en Pisa, único monumento
de la pintura al fresco.— La escuela
de Giotto, DO sólo prosperó en Tosca-
na, sino que se ext«ndiii igualmente
á LombaMía, en donde Ueg^ á contar
entre sus miembros á Stofanó j Jaime
de Verona, Guisto, Juan Miretto, Al-
tíohiero j Jaime Avanzi. Por la mis-
ma época, la escuela de Siena, repre-
sentada por Simona de Msrtíno, con-
tinuaba distinguiéndose por la dul-
zura del estilo, el cual degeneró luego
rápidamente hasta debilitarse y extin-
guirse. Los pintores á quienes se ha
dado el nombre de KVftiatwristai, entre
los que figuran Oderigi d'Agubbio,
Tranco de Bolonia, Vital del le Mado-
ne, Pianello Lippo Dalmasio, Gentil a
d» Fabriano, Guido Palmemeci y Fra
Angélico de Fiesole, se inspiraron an
sn talento; es la misma manera de
pintar coQ tintas débiles; el mismo
cuidado en evitar todo raago dema-
siado saliente de la vida real y de es-
S'ñtualizar la naturaleza humana. —
in el siglo XT se manifastó, en la
Íintnra italiana, una tendencia cada
¡a más pronunciada á reproducir la
jwtunUezft en toda su rerdad; á rom-
ITAL
par las trabas impuestas hasta enton-
ces al arta por las exigencias del es-
tilo religioso, ; á abarcar, con une
libertad ilimitada, todos los asuntos.
forma, expresión, disposición, adoi
nos, modelado, claro-oscuro, colo-
rido , todo debía ser objeto
cuidadoso examen. Tres pintores de
la escuela florentina ejercieron i
grande influencia sobre este nu
desenvolvimiento de la pintura
el camino de la naturalidad: Pi
Uccello, el cual aplicó á su arta los
principios de la perspectiva lineal;
MasBolnio , con quien la ejecución
práctica obtuvo notables progresos, y
Masaccio, sobre todos, quien; desem-
barazándose de los últimos restos del
arte tradicional, inauguró lo que po-
drís WAm&ne titilo drantátüo. Después
de éste, se puede mencionar á Filip^
po Lippi, el primero que representó
en los cuadros paisajes de cierta im-
portancia; i Botticalii, Baldoninetti,
Andrés del Cart«gno, Benozzo Gonza-
li, Koselli^ Ghirlandajo y Pollajuolo,
cuyas pinturas sa distinguen por la
ciencia anatómica, y á Luca Si^o-
relli, Fra Bartolomeo y otros. iJna
costumbre, común á todos estos pinto-
res, fué laintrodnccion en sus obras de
retratos de contemporáneos. El iMtiiir<t-
Utmo llegó igualmente A practicarse en
Lombardía, y si no sa le encuentra
aún en la escuela, de la cual formaron
farte Joppa, Civarchio, Revilacqua,
oasano y Montorfano, inspiró al me-
nos la de Padua, fundada por Squar-
ITAL
Parentino, Pizzolo j Buono; á Bolo-
nia, con Lorenzo Costa; á Ombría,
coa Fiorenzo di Lorenzo; á Parma,
con los hermanos Mazzuoli; á Lodi,
con los hermanos Piazza, y á Milán,
con Bramantino 7 Borgognone. Sin
embargo, hubo en Ombría, particu-
larmente, en Parusa, una escuela que,
adoptando completamente los progre-
sos que hacía la pintura ea la eje-
cución práctica, conservó las tradi-
ciones del estilo religioso, sin dejar-
las alterarse al contacto de las ideas
antiguas y paganas, y que puede
siderársela como nacida de la escuela
de Siena y de los miniaturistas del
siglo XIV. Después da haber contado
entre sus maestros á Tadeo Bartolo,
de Siena; Martinelli, Antonio de Fa-
Xa, Besonfigli-v Nicolás Alunno,
^ lirio nuevo brillo con Pinturiechio
yPedro Vannuchi, llamado í/i'ínwHW,
al cual tuvo á su vez por discípulos á
Luigi ringegno, Uanni, San Gior-
flo, Paccbiarotto y últimamente á
afael Sanzio, que los eclipsó á todos.
Bolonia tenía también, en Francesco
Francia un jefe de escuela, el cual se
aproximaba bastante á los artistas de
Perusa por el sentimiento piadoso y
la delicadeza de la ejecución. Aparte
de los progresos del natvraUíno en el
arte, el siglo xv vio operar otra revo-
lución, cuya señal dió la eicutla ve-
'm4, que había permanecido fiel
197
I, po-
seedor del secreto por el cual Juan de
Bmges había hecho más fácil el em-
pleo de la pintura al' óleo, lo introdu-
jo en Venecia por los años de 1450,
en tanto que el Dominico lo daba á
conocer en Florencia. Este género de
pintura fué adoptado en todas partes
para los cuadros de caballete: peroles
primeros que se sirvieron de el para
reemplazar el fresco en las j^randes
composiciones, fueron los artistas ve-
necianos. Juan fiellini j en hermano
Gantila dieron á la escuela veneciana
esa superioridad de colorido que tan-
to la ha distinguido siempre. Entre
suB discípulos 6 émulos, se citan á
Cima de Conagliano, Basaiti, Bnon-
consiglio, Marascalco, Previtali, Pe-
nacchi, Catena, Bissolo, Sauta-Croce,
Boceo Darcone, Juan de Udine, Ca-
riano de Bérgamo, Pellegrino de San- *
Dauiele, Carpaccio, Mansueti, Laz-
zaro Sebastiani, Libérale, Francesco
Morone, Oirolamo dai Libri y Mon-
tagnade Vicenza. Cualquiera que ñie-
se el mérito de estos pintores, todos
ellos quedaron muy por debajo de los
artistas qua condujeron el arte al úl-
timo extremo de la perfección, como
Leonardo de Vinci, Miguel Ángel,
Rafael, al Giorgione, el Ticiano 7 el
Correggio, jefe de la escuela de Par-
ma, llamado íl Divino. Por la circuns-
tancia de haber nacido hacia fines del
siglo XV, sa les designó por sus dis-
cípulos con el nombre de CinftiecMtitti,
esto es, auioret del ii^mo¡itÍHto *iglo.
Leonardo da Vinci, después de haber
estudiado en Florencia con Verroo-
chio, llevó á la acula milMUta nueva
7 fecunda vida. Puede afirmarse que
ningún artista realizó tan cumplida-
mente como él la idas qua se tenía de
la antigua pintura: ciencia de la pers-
pectiva 7 de la luz, estudio minucio-
so de la forma, arte del modelado,
anchura del dibujo, suavidad exqui-
sita de pincel, profundidad de ex-
presión; no le faltó más que al genio
creador de Miguel Ángel ó de Ra.fa.e\
para ser el pintor más grande de los
tiempos molernos. Sin hablar de la
famosa Ctita de Mitán, fresco admira-
ble, considerado como su obra maes-
tra 7 del cual apenas quedan restos
hoy dia, puedan citarse dos lienzos
que posee al musao dal Luvre; la Vir-
gm, el Nifio Javt y íSanta Ana, y ese
retrato de Mona Lisa, célebre bajo el
nombre de la Joeonda, pintado, según
las expresiones de Vasari, «de una
manera capaz de hacer estremecer al
artista más vigoroso,» Después d«
Leonardo de Vinci, la escuela miU-
nesa fué representada, en al siglo xvi,
por Bemardino Luini, Melzi, ^laino,
Marco d'Oggione, Cesare da Cesto, Sa-
lario, BeltrafBo, Gaudenzio, Ferrari,
Razzi, apellidado el Sodona, y Beccafu- -
mi. Miguel Ángel se abrid un camina
independiente. Apenas dejó más que
una obra de pintura, el asombroso fres-
co del /«Mw^na/, que adorna la bóve-
da de la capilla Sixtina en Roma, [lúes
los cuadros que se Ib atribuyen, ñieron
Digitized by
Cjoogle
198
ITAL
ejecutados por sus discípulos, eegun
aus dibajos. Bl calor de bu composi-
ción, sa conocimiento profundo de la
anatomía, la valentía de sus contor-
nos j de sus escorzo», le dieron, como
en la arc[uitflctura j la escultura, una
originalidad poderosa, llevada hasta
la exageración por sus imitadores.
Si se exceptúan á Daniel de Valtena
y Sebastian del Piombo, demasiado
conocedores para reproducir las faltas
del maestro, no se encuentran, des-
pués de él, más que pintores que ca-
jeron en la hincnazon j en la false-
dad, como Vasarí, Rossi, Ifaldini,
los Zuccari, Vanni, el caballero de
Arpiño, Fontana, Cesi, Semini j
Cambiado. En la pintura de retrato.
Anillo AlloH, llamado Broncino (tos-
tado 6 quemado del sol) v su sobrino
Alesaandro, pertenecen & una misma
escuela. Ha; que exceptuar á Andrea
del Sarto; cuya pintura se aproxima
á la escuela naturalista; aunque sua-
vizada por una gran sencilleí v una
extremada finura de dibujo j de ex-
presión. Fneron aus discípulos Fran-
ciabiffio, el Pontormo j el Bosso. —
Bañiel Sanzio, apellidado el Dívím,
es el verdadero jete de laeKuehrtma-
na. Reunió las cualidades de los otros
maestros, si no en el mismo grado de
perfección y de autoridad, en una
medida que hizo de el el primero de
los pintores, según el juicio de su
época; aunque, más que juicio, pu-
diera llamarse sentimiento. Habiendo
tenido por maestro al Perugino, se-
gún queda manifestado, tomó de la
OBCuala ombriana esa expresión piado-
sa, ese donaire recogida j casto, esa
dulzura indefinible, esos contornos
sutilísimos, envueltos en un aura que
nos &scina, cuyo género se adoptaba
tan admirablemente á la nataraleza
de su inspiración, Hafeel tuvo indu-
dablemente la concepción más alta j
sublime de la grandeza ideal de la
naturaleza humana, j su genio mara-
villoso se refleja en todas sus obras,
sin debilitarse nunca, con la misma
belleza, pura, misteriosa, solemne.
De entre sus grandes creaciones cita-
remos solamente: Bi Patmo de ¡SieiU*,
La Düpnta del SantUimo Sunmenlt,
La Etcnela de Atéwu, La Tratjiawa-
cÍm, Las Sibilat, El Triwttfo de Ga^
latea, Lat BodoM de Ptyché, La Bata-
lla de Conttantino, La Virgen de Fch
Ugito, La Madana de Sixto V, La iS<t-
era Familia, del Luvre, y loa retratos
de /«fio II y do La Forñarina. Hasta
aquí hemos seguido las ideas de los
tiempos del gran pintor, aquellos
tiempos que lo divinizaron, porq^ue
Raíael no era el maestro, sino el Dios
de Roma y de sus discípulos. Los mo-
dernos, sin mermar en nada el in-
menso «nombro que le pertenece,
Sues la fama tiene también su juro
e heredad, no ven en Urbino el pri-
mer genio de la pintura italiana, su-
bordinándolo á ios dos maestros que
pintaron los célebres cartones deloE
Médicis. Rañtel de Uibino se fonnií
mediante la industria de su diligen-
cia, en tanto que los dos maestros ds
ITAL
los cartones se crearon por su propia
virtud, cual si la inspiración divina
se hubiese raflejado en el maravilloso
panorama de su genio. Realmente,
Raluel estudié el ideal clásico de Leo-
nardo Vinci, la magnífica audacia de
los frescos de Miguel Ángel, el co-
lor magistral de Fra Bartolomeo, la
naturalidad de los antiguos florenti-
nos, la antigüedad en las coleecio-
nes de Roma; j de todos los caracte-
res, de todas las formas, de todas las
bellezas, que supo trastornar, acomo-
dándolas á su imagen y semejanza,
resulté el milagro de su escuela; es
decir, cierto conjunto armonioso, sor-
prendente, fascinador. Cuando se es-
tudian las dos épocas de la pintura
de Rafael, se ve claramente que es un
discípulo de loa grandes cartones de
Florencia, lo cual significa que viene
de los dos maestros verdaderamente
reformadores y originalísimos; Leo-
nardo de Vincí y Miguel Ángel. Para
convencemos de esta verdad, basta
examinar los frescos de Ürbino en la
basílica del Vaticano, pertenecientes
al primer período de su arte, j el
fresco que se halla en la pared dere-
cha de los corredores, por donde se
va á la capilla de Sixto V, el cual re-
presenta el famoso incendio de il Bor-
go, en qne un hijo salva á su padre
anciano, llevándole sobre las espal-
das entra torrentes de llamas rojizas
y de humo negro. En los frescos de la
basílica de San Pedro admiramos la
corrección propia de Urbino; limpia,
brillante, angelical; pero Aesnuda de
la majestad de la proporción y del
prestigio de la fuerza creadora. Bn el
fresco del célebre incendio del barrio
Transtévere, encontramoB ya la
noble osadía, la imponente grandeza,
el generoso ímpetu, el alma creadora
y potentente, que Urbino tomó de otra
parte. Por último, en los frescos del
Vaticano, Rafoel pinté con sus propios
pinceles; en el fresoo de ilBorgo, pin-
té oon el pincel del monatruo que ha
inmortalizado la capilla Sixtiua. Los
mejores maestros de la escuela roma-
na, después de Rafael, fueron Julio
Romano, et Primaticio, Niccolo dell'-
Abbate, Francisco Penni, Ferino del
Vaga, Polidorode Caravagio, Andrea
Sabbatini, Pellegrino, Benvenuto Ti-
si, llamado il tíarofalo, Oiacomone
de Faenza, Timoteo VitiylosCampi,
Giorgione y Ticiano, discípulos de
Juan Bellini, dieron á la etcnela fie*e-
duna todo su brillo. Los retratos del
uno son notables por su color y su
verdad: el otro, admirable como pin-
tor de historia y también de retratos,
y considerado como el primer gran
maestro que el paisaje ha contado,
poseyé en grado sumo la fuerza y la
armonía del color, que constituyen el
carácter propio de su hermosa escue-
la. A estos siguieron después Palma
el Viejo, Bonifecio, Lorenzo Lotto,
Schiavione, Paris Bordone, Pordeno-
ne, Moroni.Romanino-ÍJaganza, Bru-
sasorci. Moro, Moretto, Farinata, Cam-
pagnola, Zelotti, Savoido, y, final-
ment«, Tiotowto y Pablo Vei
ITAL
maestro á Bn'vez de Caglian, de Pal-
ma el Jíven y de loa Bassanos. £d
cuanto á Correggio, si bien pecé bajo
el punto de vieta de la pureza y gr»-
veaad del estilo, sobresalié en cambio
por la anchura del modelado, la di»<
tribucion de la luz y de las sombras,
la calidad del tono, la excelencia del
empaste y la solidez de la pintura. El
arte del Correggio era el resultado da
un instinto y de un sentimiento par-
ticulares, que no podían formularsa
en doctrinas; por cuya razón no llega
á constituir una escuela. Sus obras,
sin embargo, excitaron el entusiasma
general, y de aquí el que tuviera mu-
chos imitadores; entro ellos, Francis-
co Mazzuoli, apellidado el Pannegiani-
na, y Schidoue de Médena, en quien
la dulzura degeneré en morbidez, ei
sentimiento, en afectación, y la &ci-
lidad, en licencia. Después de esta -
edad gloriosa de la pintura italiana,
empezé la decadencia en el siglo xvii.
Ties hermanos, Luis, Aníbal y Agu»-
tin Carracci, intentaron atajarla; bi-
ciéronse jefes de una escuela llamada
ecléctica, en la cual se procuré reunir,
como en un haz, las cualidades intuí-
tivaa de los maestros pracedentes. De
esta escuela salieron T iarini, Cavedo-
ni, Spada, Massari y Salvi; eclipsa-
dos luego por algunos de sus compa-
ñeros, los Guales contaron á su vbe
discípulos distinguidos: el gran Gui-
do Reni, maestro de Cagnacci,* de Se-
meuza, de Canuti y d'ElisabeÚi Sirv
ni; Barbieri, apellidado el Gnerckino
(el tuerto); Albano, maestro de Mola
y de Andrés Sacchi, y el llamado Do-
miniquino, Domenico Lampuri, cuya
Confesión de San Gregorio es hoy ri-
val de la Trasformacion y de Nuestra
Señora de Foligno, los dos cuadros
maestros de Rafael. A pesar de los no-
bles esfuerzos de los hermanos Carrac-
ci, los pintores adoptaron el estilo de-
corativo y teatral, que les valió el so-
brenombro de maqninittat , tomando
frecuentemente por modelo la natura-
leza más vulgar. Al frente de ellos fi-
guraba Miguel Ángel de Caravagio,
quien tuVo por principales discípulos
a Lanfraneo, Pedro de Corteña, Car-
los Maratta, Antonio Canaletto y Car-
los Cignain. Estos mismos principios
fueron aplicados á la acucia napoUt^
na, la que, basta la llegada de Penni
y de Polidoro de Caravagio, sélo ha-
bía producido á Colantonio del Fiore
y Antonio Salario, conocido con el
nombre de el Zitigaro (el gitano). Ri-
vera, llamado el Sspagnolcto ; Preti,
apellidado WCa&i^Mtf,- Salvador Rosa,
Luca Giordano y Solimene, están se-*
ñaladoB como los representantes más
famosos que tuvo aquella escuela.^
El estilo de los ma^vmictat fué impor-
tado á Venecia por Turchi y Basaeti;
á Verona, por Salmeggia, Tiepolo y
Ricci. Otro pintor, el Barocho, puso
en moda la gracia melindrosa y el
sentimentalismo, que fueron también
los caracteres de Carlos Dolci.— En al
siglo xviii, sélo figura Pompeo Batt<^
ni, afiliado á la escuela ecléctiea. De»
pues d« esto época, Appiaoi, «a Mi*
Digitizedtiy 'VJ'^vy'i iC
ITAL
Un; BeoTenuti, aa Florancis, y Ca-
muccini, en RÓma, experimentaron
mis ó m¿noB la influencia de la escue-
la francesa de David y se los puede
considerar, por sus garandes decoracio-
nes al "fresco, como unidos á U eseuo-
la de los ma^ninittiu. Merecen citarse,
por último, al pintor francés Fabre,
establecido en Florencia, eujos paisa-
jes no son menos notables que sus cua-
dros historíeos; Eaj'ei y Pelasio, pin-
tores de historía en Milán; Higliara,
ras, y Sabbatini, muj elo^ado por
aus dibujos hechos á pluma. — Para
más cabal conocimiento de la historia
de la pintura italiana, puede verse:
Vasari, Z* Vita di pilton, Florencia,
1550, en folio, traducida al francés
for Jeanron j Léclanché, París, 1840,
O yolúmenes en 8.°; Lanzi, ffiiíoirf
de ¡a peinture e* ItalU, traducida al
francés por M.nn Dieudé, París, 1824,
6 yiJúmenes en 8.°; Artaud, Gomid^-
ratvnu iw l'ettí dt ia peintitre en lía-
lie, datu let gvalre ttíelet aui <mípr/c¿-
iéeeM de Raphail, París, I8O87I8I2,
en 8.*; Andy, SitUtirt de la peiníwe
e» IfUe, París, 1817, en 12.*; Boui^
bet, Hittoire de la peínture en Italie,
París, 1817; G.-T. James, TieJtalian
tehool» of pai%ti*g , Londres , 1820,
en 8.°; W. Ottley, Hütoire de la^n-
iwe itaUenne, Paris, 1834, en 8.°; Bos-
sini) Storia della pitlwra italianía, Fi-
Ba, 1840; J. Coiudet, ffitiotre de la
peiníwe e» líalte, París, un volumen,
en 12.'; De Stendhal, Hittoire de la
peintve en líalie, nueva edición, Pa-
ris, 1860. en 12.°
44. Mítica. — En los primeros si-
glos que siguieron á la caida del im-
perio romano, la música italiana es-
taba reducida al canto llano, en sus
dos formas sucesivas, denominadas:
Cdwfo amirotiam y canto gregoriano:
su escala, imperfecta y reducida, ser-
vía irnalinente para las composicio-
nes del genero pro&no. No na sido
posible hasta ahora determinar en qué
proporción empleó el arte cristiano
los elementos de la música hebraica j
de la música griega. Tampoco ha po-
dido fijarse con exactitud la época en
que fueroa empleados los instrumen-
tos en el servicio divino; según gene-
ral opinión, el uso del drgano en la
Iglesia romana data del año 670. Des-
de esta fecha hasta el siglo xi, loS
hechos relativos á la música italiana
son rarísimos. iGuid'Arezzo, monje
benedictino, muerto en 1050, se le
atribuyen grandes reformas en el sis-
tima musical; cre¿ el diapasón mo-
derno, convirtiendo en un nex&cordo
los tetracordos de los griegos; di<5 i
las notas los nombres con que hoj se
les designa; imaginií el espacio y es-
tableció el uso y la distinción de las
llaves. Forkel na combatido victorio-
samente esta tradición; pero no por
ello queda menos demostrado queGui
d'Arezzo coleccionara los preceptos de
música, poco extendidos entonces, de
sus antecesores j contemponáneos, y
que introdujera un nuevo método para
ITAL
la eiuefianza del canto. Las guerras
de que fué teatro la Italia, durante la
Edad Media, detuvieron los progresos
del arte musical, y para hallar nuevos
indicias, hay que remontarse á ñues
del siglo xi[i. Dante elogia k un. mú-
sico llamado Casella, y un amigo del
mismo poeta, Scocchetti, puso en mú-
sica als;unús de sus versos. Por esta
época, Marchetto de Padua, comenta-
dor de Francon de Colonia, escribió
un Ludda/ríwm ntuica plana y un Po-
mmrivm mniica mentitratx, insertos por
Girberto en su colección de los Serip-
toree eceleítatiici de mtuicd taerá (to-
mo III). — En el siglo xiv, un floren-
tino, Francesco Landino, apellidado
Cieeo (el ciego), fué muy celebrado,
no Bolamente como compositor, sino
como organista, y algunas
obras se encuentran en un manuscrito
de la biblioteca imperial de Paris.
Bn 1310, una sociedad de músicos
ejecutó en Florencia los Landi tviri-
tuali. Boccacio nos representa á los
Eersonajes de su Decameren tocando
> rióla y el laúd, como acompaña-
miento de canto y danza; de donde se
puede inferir que la música se culti-
vaba ya por las gentes del vulgo.
También habla de un tal Minuccio
d'Arezzo, como excelento tocador de
rióla y cantor consumado. Finalmente,
existo una bula del papa Juan XXII,
en 1322, en la que se prohibían las
temibreeet, las mi»imat, las armoniat
bárbara» y todos los adornos <^ua hi
bian alterado la pureza primitiva del
canto eclesiástico.— Durante el si-
glo xv, varios artistas de la escuela
galo-belga vinieron á dar impulso al
genio italiana. La capilla d^ papa y
fas de las otras cortos de Italia re-
clutaron varios compositores y canto-
rea flamencos, franceses, españoles y
alemanes. Juan Tinctor partid de Bél-
gica, por los años de 1450, para fun-
dar una escuela en Ñapóles : un ale-
, irique laaak, fué el primero
que, hacia 1475, escribid en Florencia
los Cantot comataletcot. Entre los ita-
lianos, en quienes el ejemplo de los
extranjeros excitó la emulación, i
cita un fiunoso organista da Ftoreí
oia, Antonio deglt organi. El pintor
Leonardo de Vinct fue músico y toca-
ba diferentes instrumentos; el duque
Luis Sforza fundd en 1483 una es-
cuela pública de música, en Milán;
Prosdocimo de Beldemandis, natu-
ral de Padua, es autor de unos tra-
tados sobre la .música acompasada
y sobre el contrapunto; Francisco Ga-
lorío, da Lodi, anrid en Mantua, en
Yerona y en Milán varios cursos pú-
blicos sobre la música, mientras que
en sus obras: TAeoríca nutíca, Practi-
ca m*tica. De hamonta mutieorttm ína-
inmenlomm, se halla completamento
expuesto el sistema musical de la épo-
ca. Con el siglo XVI empezó un periodo
brillante para alarte ibdiano. Octavio
■Petrucci de Fossombrone inventó, en
1503, los caracteres para la impresión
de la música, y desde entdnces, las
B de los compositores contaron
este medio de propaganda. £n
ITAL
1S9
Mápoles se fundaron tres esouelaa: la
de Santa María diZoretto, en 1537; la
PieÜ dei TvrcAini y Sant' Ono/rio, en
1583, y la de / poveri di G/iet» Ckrit-
ío, en 1589. En Roma, en Florencia,
en Yerona y en Milán, florecieron
otros esteblecimientos de la misma
clase. Los géneros de composición se
distinguen IOS unos de los otros; pero
todos se cultivaron con buen éxito. A
Palestrina, discípulo del francés Gou-
dinel y sucesor de Animuccia, como
maesteo de capilla de San Pedro en
Roma, se le apellidó el Creador de la
mítica de igletia moderna: sus composi-
ciones, si nien carecen i veces de me-
lodía, se distinguen, en cambio, por
la claridad y majestad del estilo, la
sencillez en la modulación y la obser-
vancia severa de las reglas de la ar-
monía. Fué jefe da la escuela romana
y contó entre sus discípulos é ¡mita-
doras ¿ los hermanos Juan María y
Bernardo Nanini, Felice Auerio, An-
tonio Cifra r Ruggiero Giovánelli. La
escuela lombarda se hizo igualmente
famosa y contó, además de su jefe
Costanzo Porta, á Pietro Ponzio, de
Parma; á O razio Vecchi, de Milán, t
á Paolo Cima. Boceo Rodio fué la
principal gloria de la escuela napoli-
tana, en tanto que la veneciana, fun-
dada por el flamenco Willaert, tuvo
gor representantes & Giovanni Croce,
iiovanni Feretti, Mateo Asóla, An-
drea Qabrieli, Giovanni Gabrieli, so-
brino del anterior, y Antonio Sarto-
rio. A esto mismo stglo corresponde
una nueva forma de composición sa-
grada: el oratorio. La música profana
tomó vuelos al mismo tiempo que la
música religiosa. Laa melodías popu-
lares napolitanas, conocidas con los
nombres de aria, eanxonetía y villa-
nella, estuvieron en moda en toda Eu-
ropa, como lo habían estado en la Edad
Media los cantos da los trovadores.
Diferentes sociedades de aficionados
canteban madrigalet, compuestos para
varias voces y en un esúlofugaío, so-
bre versos da Petrarca, de Áriosto ó
del Tasso, por Animuccia, Palestrina
y Luca Maranzio, da la escuela roma-
na; el príncipe Gaaualdo, de la eacne-
la napolitana; José Caimo y Giacomo
Qasteldi, de la escuela lombarda, y
Costanzo Festa y Antonio BiM, de la
escuela veneciana. Hacia 1583, tomó
nacimiento en la corto de los duques
de Ferrara y en Yeneda una nueva
especie de música; la música concer-
tante, cuya introducción se atribuya
' Annibale Malone, compositor de la
escuela romana. Finalmente, en 1590,
fué considerablemente perfeccionado
el sistema de la armonía por Claudio
Monteverde, discípulo de la escuela
veneciana. Otros varios escritores con-
tribuyeron también i los progresos del
arto , particularmente , Pedro Aaron,
Luis FogUani, Juan Haría Lanfran-
co, el padre Ángel de Piciton, Nicolás
Vicentino, el Abad Aiguino, Juan
María Artusi, Yicente Galileo (padre
del matemático), Orazio Tigrini, Her-
cule Bottrígari, el padre Valerio Ba-
ña, el padre Ludovioo Zacconi y Z«r-
Digitized by
Cjoogle
300
ISLA.
loui, qne fué el más Dotable de todos,
El sifflo XTi presencia el estreno de
UD genero nuevo, el género dramático,
destinado á adquirir en las edades au-
cesivas una importancia j una supe-
rioridad incontestable. La aplicación
de la música á los dramas era sin du-
da más antigua, puesto que en 1440,
según unos, 6 en 1480, según otros,
se nabía ja representado en Itoma una
Contersüm de san Palió con música de
Francisco Baverini; en 1475,
ma de Ángel Potítien, titulado Orfeo;
j aun se ailade que, desde el a&o 1300,
se recitaban en verso las acciones he-
nSicaa de loa grandes capitanes a]
compás de la música. Pero estos anun-
cios del arte no eran más que ensajos
informes. Alfonso della Viola, maes-
tro de capilla en Ferrara, pasa por el
primero que unió el canto á la decla-
mación en las represen taciones escé-
nicas, j no cabe ja duda ninguna de
que la pieza más antigua que apare-
ció en forma de <5pera es el Orbecche
de Girsldi Cinthio, tragedia que aquel
Suso en música j que fué representa-
a en Ferrara en 1541. Claudio Mo-
mia, Oraiio Veochi y Emilio del Ca-
valiere hicieron también algunas ten-
tativas del mismo género; pero todas
ellas no eran más ^ue especies de mo-
nólogos, compuestos en estilo de ma-
drigales j cantados por varias voces,
sin acompañamiento de ningún ins-
trumento. Con la Dafne de Peri, re-
presentada en Florencia en 1597, j
en ta cual la declamación hablada
fué sustituida por el redlado 6 decla-
mación lírica, se dii5 un gran paso
hacia adelante. El brillante éxito
de esta innovación fué cousa^«do
por la Euñdiee de Peri y de Julio
Caccini, cujo estreno tuvo lugar en
Florencia en 1600, con motivo del
matrimonio de Enrique IV con María
de Médicis, y por la Áriadna y el
Or/ea de Monteverde, en 1607. Es
digno de notarse que por este tiempo
empezaron 4 emplearse algunos ins-
trumentos de Orquesta. Bl drama líri-
co permaneeiií .estacionario durante
los primeros aBos del siglo XVII. Fran-
cesco Cavalli, maestro de capilla en
Florencia, intentó, en su ópera de
> /lUm (1649) ponerla expresión desús
arias en armonía con la situación de
los personajes, mientras que Caris-
simi dio más gracia al reatado; más
movimiento, variedad j elegancia i
los acompañamientos de bajo; una
forma más regular á los oratorios, j
puso en moda la instrumentación de
orquesta en la música de los templos,
Alejandro Scarlatti separtS del recita-
do el aria, la cual se confundía fre-
cuentemente con él, y cred la tin/o-
nía. La construcción de teatros per-
manentes y públicos permitid multi-
plicar las ropresent«ciones que, hasta
entonces, habían tenido lugar en los
salones particulares. Dominico Maz-
zocchi, músico de la escuela romana,
se distinguió en la composición de loa
madrigales; Gregorio Allegri, Valen-
tini, Bernabei, Benevolí, Perti vSte-
&ni, en ta música sagrada; Oolonna,
ISLA.
I en el oratorio. Horacio Benevolí,ii]
tro de capilla del Vaticano, perfeccio-
nó la ciencia del contrapunto, en tanto
que la cantata, destinada á reemplí
zar al madrigal, fué cultivada feli:
mente por Carissimi, Stradelta, Scaí
latti, Cesti, Ludovico Rossi, Bassani,
Latti T Gasparini. La música instru-
mental marchaba á la par con la vo-
cal. Dos &miliui de guitarristas, de
Cremona, perfeccionaron en sumo gra-
do la fabricación de los violones. Una
escuela de violón, fundada por Corel-
U, produjo, entre otros tocedores dis-
tinguidos , á Francesco Geminiani,
los nermanos Somis, de Turin; Albi-
noni, de Venecia; José Torrelli, de
Verona; José Valentini, Marietto, de
Ñapóles; Pedro Locatelli, de Bérga-
mo, y Veracini, de Florencia. Un cé-
lebre músico de Ferrara, Frescobaldi,
organista del Vaticano, inventó una
nueva manera de tocar el órgano, la
cual consistía en ligar y sostener loa
sonidos, representando /reproducien-
do alternativamente algunos temas ú
objetos de imitación. La ciudad de
Bolonia se distinguió entre las -demás
por sus es<^uelas musicales, hasta el
punto de que tres sociedades se for-
maron en ella en pocos afios: la de los
Fkridi, fundada en 1615 por Adrián
Banchieri; la de los Filomuti y la de
los Filoiciici, establecidas en 1622
y 1633 por Jerónimo Giacobbi, las
cuales quedaron refundidas en la Aca-
demia jllarmánica creada en 1666 por
Vicenta Carrati. Entre los autores de
obras teóricas, se citan á Lemmo Ros-
Lorenzo Penna, Scipion Ceretto,
Esteban Bernardi, Camilo Angleria,
Juan María Buononcini, Angelo Be-
rardi, el padre Daniel Bartoli, y, so-
bre todos, J.-B. Doni. El siglo xvtit
fué, sin disputa, la época más notable
7 fecunda de la música italiana. Maes-
tros renombrados conservaron escue-
las, de las que salieron grandes talen-
tes en todos los géneros: los Fedi y
Amadori, en Roma; Pistocchi, en Bo-
lonia; Redi, eu Florencia; Brivio, eu
Milán; Peli, en Hódena, y Gizzi,
Porpora, Leo, Durante, Feo, Sala,
Fenaroli y Tritto, en Ñapóles. En
ningún otro tiempo se be practicado
el arte del canto de una manera tan
brillante: la escuela romana dio á
Bemacchi, Pasi, Fabri, Guarducci,
Ausani, Crescentini, La Gabrielli y
La Catalani; la escuela napolitana fué
¡lustrada por Farinelli, CafFarelli,
Gizzielli, Millico, Aprile, Mattucci j
la Mingotti ; á la escuela lombarda
pertenecen Appiano, Salimbeni, Mon-
ticelli , Guadagni , Giovanne Paita,
Cario Sealzi, Aug. Fontana, Ottani,
David, Marchesi, Víganoni, La Vis-
contina y la Grassini: Porporinoy La
Bordini- s^ formaron en Venecia; Man-
zuoli y La Tramontini, en Florencia.
Los escritos teóricos se multiplicaren,
Í entre sus autores figuran Zacharia
evo, el padre Martini, el padre Sac-
chi, el conde Algarotti, el padre Pao-
lucci, r1 caballero Planelfi , Signorelli,
J.-B. Mancini, Maufredini, el padre
Valotti, el canónigo Belli y el padre
/SLA.
Sabhatíni. Con todos estos elementos,
los recursos se aumentaron y el tra-
bajo de la composición Uegd á ser
mas rico y abundante. La música sa-
grada contó entre sus tesoros las obras
de Ottavio Pittoni, de Porpora, de
Leo, de Durante, los Stabat de Pergo-
lese y de Boccherini, los Salnuit de
Marcelo y una infinidad de piezas es-
crítasporFioroni. SaludinÍ,Mei,San-
Martini, Santarelü, fiertoní, Casali,
los PP. Martini y Valotti, Zanotti,
Vignoli, Ottani y Orsini. La poesía
del drama lírico, notablemente per-
feccionada por Metastasio, excitaba
sin violencia la inspiración de loa
músicos. Tres generaciones de com-
positorea dramáticos vinieron suce-
diéndose en progreso constante en el
trascurso de un mismo siglo. Perte-
necen á la primera: Porpora; Leonar-
do Vinci, el cual supo dar á las arias
mavor desarrollo y una forma más re-
gular; Pergolose, llamado el Divino,
cuyas melodías, llenas de expresión,
aunque poco celebradas en su tiempo,
excitaron después de su muerte el
más frenético entusiasmo; Logrosei-
no, á quien los napolitanos llamabaa
el Dios de ¡a Ópera Aa/'it; Pistorini. do-
tado de un talento fiexible, y Galup-
pi, uno de los mejores compositores
para la ópera cómica. En Is segunda .
generación figuran: Jommelli, cuya
música de cámara y de iglesia, como
la desús obras teatrales, se distin-
gue por la originalidad de las ideas,
la sencillez admirable de las melo-
días y la riqueza de la armonía; Pie-
cinni, músico de una gran fecundi-
dad, el cual fijó la forma del dúo; Sar-
ti, dulce y elegante en sus melodías;
aunque poco profundo, y Sacchini,
tan elogiado en Francia por la pureza
y la expresión de sus cantos, como
por la facilidad y riqueza de sus acom-
pañamientos. Tres maestros, por últi-
mo, aventajaron todavía á sus prede-
cesores: Guglielmi, Paisiell o y Cima-
rosa, cuyas composiciones, considera-
das como obras maestras de canto,
llevan impreso el sello de la más pro-
funda originalidad. — En la música
instrumental, el siglo sviit produ-
jo también artistas distinguidísimos.
José Tartini, célebre por U invención
de un sistema de armonía, formó una
escuela de violón, en la qne enseñó el
nuevo modo de manejar ó conducir el
arco, que él había aprendido de su
maestro Veracini: contó entre sus dis-
cípulos á Nardini, Morigi, Ferrari,
Capuzzi, Oelestiniy Pugnati, maes-
tro á su vez de Viotti y de Bruñí.
Alejandro Rolla se dio á conocer por
su talento en la viola y en el violón;
Antonio Lolli figura igualmente en-
tre los violinistas; y los hermanos
Alejandro y Jerónimo Berozzi alcan-
zaron una gran reputación: el uno,
en el fagot, y el otro, en el oboe. —
Loa ultimes años del siglo xviit y los
primeros del xix, forman un período
intermedio, que se protonga hasta la
aparición de Kossini, durante el cual
los compositores se concretaron á imi-
tar los modelos de la edad precedente
Digitized by
L.oogle
ITAL
j i perfeccionar loa proce<]ímientoB;
8Ín que se noten en todo eae tiampo
progresos sensibles b^o el punto ae
vista de la invención. Los unos, fue-
ron á establecerse j hacer representar
BUS obras en el extranifero: Sallen j
RighiDí, en Alemania; Bernardo Mea-
fozzi, Bernardo Porta, Deila María,
pontoni, Cherubioi, Pa§r j Carafa,
eu Francia. Loa otros, que permane-
cieron en Italia, quedaron eclipsados
con la llegada del nuevo compositor,
figurando entre ellos: Narzolíni, mú-
sico gracioso, aunque falto de nervio;
Yicenzo Federíci, el cual escribía
para los teatros de Londres y de Ita-
lia; Francisco Mosca, de un talento
limitado, j á quien se atribuje el
primer empleo del cretcendo; Francis-
co Gneeco, cuyo estilo es incorrecto,
débil 7 trivial; Zin^relli, director
del conservatorio del7ápoles; Simón
Maj'r 6 Uajer, imitador de Mozart;
Fioravanti, nombrado maestro de ca-
pilla en Roma; loe hermanos Orgita-
no, notables por la originalidad de
sus cantinelas; Francisco Morlacchi,
músico bastanto fecundo y estimado, j
Carlos Coccia, director de la dpera ita-
liana en Lisboa y en Londres,— A este
período se refieren dos grandes funda-
ciones: la del Liceo musical (1805), en
donSe enseQÓ el padre Mattoi, y la del
Comervatorio de Milán, & cujo frento
figurd Asioli como primer director. —
Mucha parte de la gloria d^ Italia
durante el siglo xix, reside en el genio
brillanto y fecundo de Rossini, cujas
obras maestras alcanzaron un éxito
asombroBoenelmundoentoro.EulSlS
diij Tancredo y La Italiana en Argel;
en 1816, ElBariero de Sevilla y el Ote-
la; en 1817, La Gazza ladra ^ la Cene-
rentola ; en 1818 , Mose tn Egitto;
en 1819, La Bonna del la^o; en 1824,
Seníramis; en 1827, M ntio de Corin-
to, que no es más que un MaottuUo re-
tocado para la escena francesa; en 1828,
SI Conde Ory, y en 1829, OvilUrmo
Teü. La popularidad de esta música
no puede ser comparada con ninguna
otra de tiempos anteriores, encontrán-
dose en ella un caudal prodigioso de
cantos felices, de inspiraciones dramá-
ticas y de melodías elegantes, que en-
cantan el oido y conmueven el cora-
zón. Ea las dperas de los antiguos
maestros abundan los recitados, las
arias y los dúos: de los primeros usd
Rossini pocas veces en bus obras,
amenizándolos con riquísimos dibu¡0£
de orquesta; dí<í más movimiento a la
acción, mayor importancia á los cuer-
pos corales y no aej<5 nunca que el in-
terés se debilitara en el intervalo de
las piezas. Todos los medjos materia-
les empleados por los precedentes com-
positores, tales como la variedad de
ritaios, los dúos, los concertantes, el
ereteendo, ios diversos géneros de mo-
dulaciones y de acompañamientos,
BupoSossiai apropiárselos hábilmen-
te; estos medios, infecundos sin duda
en las manos <(e las medianías, reci-
bieron nueva vida con la fecundidad,
la gracia y el calor de sus inspiracio
nes. lias obras de Rossini encontraron
ITAL
intérpretes dignísimos, como Veluti,
Bubini , Zozzari , Gallí, Lablanche,
A. Nourrit, Duprsz, la Pasaroni y
Pasta. Los demás compositores ita-
lianos del siglo XIX no hicieron otra
cosa que seguir el sendera trazado por
Rossini é imitar sus cantos, las for-
mas y la instrumentación, entre los
cuales se cuenten: Pacioi, Vaccaj, Va-
lentini, Persiani, Balducci, Aspa, Pe-
trelli, Ricei, Raimondi, Bonficni, Sa-
Sienza, Coppola, CoBtamagaa, Negri,
ini, Lillo y Casamorate. Por encima
de estos compositores debemos colocar
al famoso maestro Mercadante; y por
encima de Mercadante y al nivel de
Rossini, á los inmortales Donizetti,
nacido en 1798, l^uro hermosísimo de
sus tiempos, yBellini, nacido en 1S02,
gloria eterna de nuestro siglo, incom-
parable en una dulzura, que él supo
convertir en encanto. Si el arte con-
siste en un embeleso, en un éxtasis,
hechizo, Bellini es superior
á todos; á Rossini también. Cuando
Rossini oyá La Extranjera, que fué
una de las primeras obras de Bellini.
exclamó: «éste principia por donde
nosotros concluimos.» Las principales
obras del fecundo y magnifico Doni-
zetti son: Ana Sotena, SI Elixir de
amor, Lucrecia Borgia, &emma de Ver-
gy, Marino Faliero, BeUtairio, La Eija
¿ul Regimiento, Don Paicnal, la Linda
de Chamounix, María de Sohan, La
Favorita, Lot Mártires y Lucia de Lam-
mermoor, cuyos nombres bastan para
hacer latir nuestro pecho y alucinar
nuestra fontasía. Entre las operas más
célebres de Bellini, deben citarse: Bl
Pirata, La Extranjera, Mónteteos y
Capeleíot, Beatrit de Tenda, La Sonám-
bula, Los Puritanos y la Norma, la
perpetua desesperación de los músi-
cor, cuya ¿pera no es más ni menos-
que una melodía. Los afortunados
'ntorpretes ds Bellini fueron: Ru-
3Íeri, Tamburini, Meric-Lalanda , la
Pasta y la Malibrau, la última de
las cuales interpretó el alma del mú-
sico con el interés de un doble ge-
nio, porque era el interés del genio
y del amor. Si fuera permitido esta-
blecer comparaciones entre telen tos de
la suprema alcurnia, pudiéramos de-
cir que llossini es el poete sabio; Do-
nizetti, el ángel; Bellini, el querube.
Rossini nos hace ver un mundo; Do-
nizetti nos abre las puertas del Paraí-
so; Bellini nos conduce al cielo. Cuan-
do veamos que alguna criatura llora,
oyendo cantar, no preguntemos quién
es el autor de aquel canto. Bt interior
de Vicente Bellini es un alma pobla-
da de seres divinos. Muriú cuando no
había cumplido 32 años. ¡Qué dolor
tan grande para el artel Es decir : ¡qué
dolor tan grande para todos! Pero de-
bemos consolarnos :
itíi buena flor se am ta6,
Buen aroma noa dejú.i •
El compositor más nombrado hoy es
José Verai, notabilísimo por sus pro-
, gresos en materia de instrumentación
y de interés dramático. Rossini decía
que todo lo malo de Verdi era suyo,
mientras que lo bueno era copiado.
ITAL
201
Le aborrecía en tales términos que,
hallándose una. vez en Bolonia, si mal
no recordamos, abandon<í inmediata-
mente la ciudad, porque allí se repre-
sentaba el Rigotetlo. Sin embargo,
Verdi ha causado cierta revolución en
la música de su siglo y muchos le
llaman : el rey de la escena. Un la mú-
sica religiosa puede citarse al abate
Baiai, compositor y cantor de la ca-
pilla pontifical, y á Terciani, maestro
de capilla de San Juan de Letran. En
la música instrumental, se distingue
el organista Parisi y los violinistas
Poliedro y Rovelli, que el maravilloso
talento de Ptiganini nizo olvidar. Pa-
ganini era una especie de semi-dios
el violin, convertido por aquel gran
genio en arca misteriosa de la mú-
sica.
45. Lengua. — El italiano es uno'de
los idiomas neo-latinos, el cual ha sido
considerado, en su más elevado ori-
gen, como una duodécima forma del
antiguo latin. En efecto, el latín pri-
mitivo, siguiendo la ley general de
las lenguas, fué continuamente per-
diendo las formas complicadas de sus
declinaciones y conjugaciones, para
itar las más claras y analíticas: al
, pues, del latin literario, fijado
por los escritores de genio y hablado
i'or las clases instruidas de la socie-
lad romana, existía una lengua me-
nos correcta, aunqiie igualmente ló-
gica, llamada lengua rittica y lengua
de los campos, que era la de los cam-
Sesinoa, ía de la plebe y la de los sol-
ados. Desde el siglo ii de la era cris-
tiana, se encuentran señales de esta
lengua en las inscripciones de las ca-
tacumbas, en las cuales veíase ya uno
de los caracteres principales que ha-
bía de ofrecer luego el italiano; la su-
__ion de las decli naciones, y la ten-
dencia hacia una terminación única
de los sustantivos. Coa el tíempo, y
bajo la infiuencia de los cataclismos
histíirícos, esta lengua popular acabd
Eior sustituir al antiguo latin, en el
enguaje ordinario. El primer monu-
mento escrito en este nuevo idioma,
3ue puede ya llamarse italiano, data
el año 1135: es una inscripción en
verso, grabada sobre una piedra de la
bóveda de la catedral de Ferrara; pero,
desdo el siglo ix y aún el viii, se en-
cuentran también vestigios de la nue-
va lengua en los nombres propios
de honiores y de lugares, que contie-
nen.Ias actas privadas ú públicas. Los
caracteres de este italiano antiguo,
que ha conservado el italiano moder-
no, consisten: 1.', en una terminación
invariable ó casi invariable, sustitui-
da á las desinencias variadas de la de-
clinación latina, y que fué, general-
mente, la del ablativo latino singular:
asi, se dice, genitore, domino, en vez
de genitoris, genitorem, domini, domi-
num; 2.*, el italiano descompuso las
formas complicadas por las cuales el
antiguo latm marcaba los diversos
tiempos del verbo por medio de ver-
bos auxiliares, como ser 6 estar, haber
& tener. Hacer, ir y venir; 3.", la supre-
sión de los casos, que determinabanQ I p
3;
202 ITAL
las relaciones bajólas cuales concebía
la inteligencia los objetos exteriores,
trajo el uso de voces particulares (pre*
fiosiciones) para continuar marcando
as relaciones expresadas: liber Pttri
viene i. ser il libro di Pittro, El anti-
guo adjetivo del latin Ule, illa, em-
pleado va por el mismo Cicerón con
el genitivo de un modo determinado,
vino i ser como el compañero insepa-
rable del sustantivo, j formó la espe-
cie particular de vocablos, llamada
artículo: Íl, lo, la, egli. La inmensa
majroria de las paUbraa italianas es
incontestablemente de origen latino;
sin embargo, la Italia ll^ó á verse
durante largo tiempo tan peiiiurba-
da por las invasiones, que paede de-
cirse que su lengua tiene una fisono-
mía menos latina que el espafiol. El
italiana ha conservado un considera-
ble ndmero de voces pertenecientes i.
las lenguas de los pueblos que prece-
.dieron k los latinos, tales como el ibé-
rico, el etrusco, el ombriano, el oseo
■j el sabino; ba tomado algunas ex-
presiones á las razas conquistado-
ras, ^lós, germanos y eslavos, j
recibido otras varias de los sarrace-
nos y de los poseedores griegos de
la baja Italia. Más armonioso-, aun-
que ménoa sonoro que el espaflol, el
italiano tiene de nuestra lengua la
abundancia v la sencillez; sencillez
ue está unida al origen democrático
e la lengua, la cual se formó en las
poderosas repúblicas de Pisa, de Flo-
rencia, Génovi, Venecia y Pavía. Por
otra parte, el gran número de genios
diferentes que nan escrito en esta her-
mosa lengua, la han adaptado á todos
los tonos, desde el más trivial hasta
el más sublime. Aquí debe notarse un
fenómeno curiosísimo, el cual demues-
tra que las lenguas se subordinan en
BU formación y desarrollo á ciertas le-
yes de una filosofía, que pudiera lla-
marse histórica.* Realmente, en las al-
ternativas del idioma italiano se ven
refldadas punto por punto las distin-
tas faces de la vida política de aquella
gran nación. Así sucede que la len-
gua aparece sencilla, concisa, viril,
en progreso constante, mientras que
el pueblo de aquellas repúblicas, des-
plegando toda su energía, todo su va-
lor, todas sus virtudes, conservó en
sus costumbres la sencillez y la rude-
za de la sobriedad. Por el contrario,
la lengua italiana perdió sin duda la
fuerza nativa de su origen, la virtud
de las primeras razas, cuando las 'cos-
tumbres se corrompieron, cuando los
hombres se afeminaron, cuando la na-
ción, caida del antiguo trono, no tuvo
aliento para defender el sagrado de-
pósito de su independencia. Al caer
el pueblo, cayó su palabra, como cayó
su nistoria, como cayó su literatura,
como cayd también su hermoso arte.
El italiano se hall» muy lejos de ser
hablado con la igual pureza en toda
la península, pues existen numerosos
dialectos, muy separados del italiano
clásico, que tienen su origen en la
invasión y la conquista. Loa más in-
correctos son el Imbardo, el viiteñtat»,
ITAL
y particularmen^i el wtpolitvM de loa
ealabreses y de los abruzos. Kl toeca-
no de Florencia es el italiano más
puro, castizo, entonado y armonioso,
notándose que, en boca del pueblo ro-
mano, toma un acento particularísijno
de nobleza y de melodía. Así se dice,
á guisa de proverbio: «habla toscana.
en lengua romana.» En efecto, oir el
toscano á una mujer educada de Ro-
ma, es como oir la vibración de un
arpa ó el canto de un ave. No pa-
rece sino que el italiano clásico es el
'dialecto toscano, elevado á la cate-
goría de lengua nacional, en virtud
de cierta cultura, que la historia ex-
plicará un dia. Sin embargo, bajuna
opinión que considera el italiano lite-
rario como formado indistintamente
de todos los dialectos de Italia, el
cual ha conservado lo que cada uno
de ellos tenía de más perfecto. Esta
opinión, que es la del Dante, ha te-
mado recientemente cierta crédito en
el reino de Italia. [Lástima cierta-
menté que de un idioma tan hermoso
hayan hecho ana simple sol&, esque-
leto deforme de la lengua madre! El
que tengji necesidad de adquirir ideas
más extensas sobre este punto, puede
consultar las obras siguientes: Acca-
riaio, Qramnatiea voigare, Bologna,
1536; Scipio Lentulus, Itálica ¡rama-
tica preeepta ae ratio, Mápoles, 1568;
No%vdU methodt de Ai. M. de Port-
Royalpour apprmdre la U*g%ie ilalien-
lu, París, 1660; Veneroni, Zematlre
italien, Ams., 1691; CorticpUi, Rególe
«d oeservationi della lingua toeeana ri-
dotta & método, Bologna, 1745; Soave,
Grammatica raciónala della li*gua iUt-
liama, Parma, 1772; Luneau de Bois-
germain, Co%rt de katgve italieiuie.
Paria, 1783; Barberi, Gratimain det
4rammairee ttalienitet , Paria, I8I9i
Martelli, Gramtnaire italiewte él¿me»-
íaire, París, 1826; Cerutti, 0ravHna-
ticajiloitofica della lingw italiana. Bo-
ma, 1839; Accarísío, VocaboUrio ec
ortoqr&fi& della lingua volgare, Ceuta,
1543; // voeaholario deqli academiei
della Cnttca, Venecia, 1612; Antóni-
ni, Diáonario italiano, latino ifrance-
te, 1735; Alberti di Villanova. Dietio-
aaire italien fran¡ait, París, 1825; Bo-
navilla. Voeabolario etimológico, Milán,
1825; Tomaseo, Nmobít Ditionario dei
eüumimi della lingna italiana, Floren-
cia, 1830; Ditionnrio della Itngna iíalia-
«a, Bolonia. 1819-26; Vocaholario tmi-
versale italiano. Ñapóles, 1829-40.—
Jr. Alunno, Ze ricieste della lingna
italiana, Venecia, 1543; Giambullarí,
H ffelo, cioi ragionamenti della prima
origine della toeeana lin^ua, Florencia,
1546; Persio, Diieorto tnteno alia eon-
formitá della lingua italiana con lagrg.
ca, Bolonia, 1592; Buonmatteí, Dflla
lingua toscana lihrill, Florencia, 1643;
F. de Diano, Fiítme delP origine della
lingva italiana i latina, Venecia, 1626;
Oct. Ferrari, Origines linava itálica,
Paris, 1676; Galeani, Dtll' nso e de'
pregidella lingva italiana, Turin, 1791;
Tozzelli Mazzoni, Origine della lingua
italiana, Bolonia, 1831; Romani, ope-
re topra la lingna italiana, Milán,
ITAL
\SS5;CtMÚg]ia,8íudÍÍde¡¡élw^mM^
liana, Palermo 1836.
46. Literatura. — La historia de Ift li-
teratura italiana puede dividirse ea
cinco períodos: el 1.*, que se extiende
hasta A siglo xiv, abraza la r«apeui-
cion de las letras en Italia despuM
de la invasión de los bárbaros j Iob
primeros ensayos de los poetas bt^o I»
influencia de loa modelos provenzales;
el 2.*, que aparece dominado por tna
grandes figuras: el Dante, Petrarc» y
Boccacio; el 3,°, que comprende la se-
gunda mitad del aiglo xv, todo el zvi,
que es la edad del Renacimiento, y
encierra lo qne se llama el sig-lo de
León X; el 4.*, que se compone del si-
glo XVII, durante el cual la Italia, á
fissar de su decadencia, obró sobre las
itoraturas vecinas, y del xvili, en
que experimentó la influencia fívnce-
ea; y el 5.°, que comprende la «dad
contemporánea.
Primer periodo. — La literatura ita-
liana no procede inmediatuneate de
la literatura latina, pues las letras
romanas que se hallaban en decaden-
cia casi desde la época de los empera-
dores, fueron declinando hasta Cons-
tantino, el cual, abandonando á Roma
fior Bizancio, dio el golpe mortal i.
as letras y a las artes en toda Italu..
A partir del tríunfo de la reli^on
cristiana bajo aquel emperador, la li-
teratura eclesiástica' fue la única que
suministró obras notables: aunque la
invasión de tgs bárbaros aniquilo toda
cultura moral, y, si bien introdujo ud
elemento nuevo en el agotedo suelo de
la vieja Italia, bu esterilidad continuó
todaviadurante mucho tiempo. Siúem-
bargo, el estado de estopáis bajo los re-
yes godos y lombardos no Uegi á ser
tan desesperado como podria creerse,
los vencedores tomaron algo da la ci-
vilización de las naciones conqaistsr-
daa, y basta citar á Teodorico para
demostrar que los monarcas godos
consideraron como un alto honor el
Erotoger las letras. En la época de
arlo Magno, hallábase la Italia más
civilizada que los demás p^ses de
Europa, por cuya razón vemos que
aquel príncipe se empeña en atraer á
su corte á Irteratos y artistas italia-
nos; entre otros, á Teodulfo, godo de
origen, obispo que filé de Orleans.
Con los sucesores de Garlo Masfno
vuelve el reinado de las tinieblas,
que es el reinado de la escolástica.
Loa únicos estudios de estas edades
remotas siJn la jurisprudencia y la
teología; las miserables diaputas de
escuela absorben todavía á los pocos
talentos que se ocupan de aquellas
ciencias; las palabras sustítuyen á los
conceptos; la sutileza y el sofisma, á
la ingenuidad y sencillez de loa me—
jores siglos. El pontificado de Grego-
rio Vil (1073-1085) vid aparecer los
primeros vislumbres del renacimien-
to de la literaturaturaenÍTALiA. Bate
papa dio orden á los obispos para que
conservaran cerca de su Iglesia una
escuela destinada á la enseQaaxa de
las letras, al mismo tiempo ijue la
condesa Matilde ñutdaba la uiUYersi-
_,,cj,t,zedb, Google
ITAL
dftd de BoloDÍft, ea donde se estudiaba
el Cddiffo de Juatiniano. Todaa tas
notabilidades de esta época son hom-
bres de iglesia, j los dos más céle-
bres, nacidos en Italia, pasaron su
TÍda lejos de su país. Fueron éstos
Lafranco, de Pavía, que bizo del mo7
nasterio de Bec, en ríonnandía, una
escuela famosa, jf combatió enérgica-
mente la herejía de Berang^r; j san
Anselmo de Aosta, su discípulo, mon-
je como él de Bec, y arzobispo de
Cantorber^, — El siglo xii hizo entrar
en la civilizacíoa europea un elemen-
to nuevo: las cruzadas o abían estable-
cido comunicaciones entre Constanti-
nopla é Italia, j los obispos italia-
nos, enviados frecuentemente como
embajadores cerca del imperio de Oc-
cidente, tuvieron ocasión de iniciarse
en el conocimiento de la lengua j de
la literatura de los griegos. Desgra-
ciadamente, la Iglesia y la Italia
erap objeto de repetidos trastornos;
3 elecciones de loa papas ocasiona—
in conflictos, que los emperadores
de Alemania resolvían; varios antipa-
pas provocaron cismas; Amaldo di
Brescía intenté establecer en Boma
ana república, que el papa Adria-
no IV no pudo destruir sino con el
auxilio del emperador Federico Bar-
barroja. Darant« estas turbulencias,
las letras languidecían é Italia no
llegó'i producir otro hombre célebre
que Pedro Lombardo, llamado eJJ/iwf-
tro dt iai tenténaoM, Esta fué la época
de la grande autoridad de AriebSteles;
las letras se hallaban reunidas á la
gramática, j la dialéctica j las dispu-
tas de los mlattts j de los ¡ummaltí
invadían las escuelas todas. Kl Italia*
no no existía aán; y si algim idioma
vulgar se hablaba comunmente, no se
escribía, pues el la'tin, que había pa-
sado al estado de lengua muerta, era
la lengua única de loa autores. Las
producciones más notables de esta pe-
ríodo son las crdnicas locales. Pisa,.
Genova y Uilau tenían su historiador
oficial, el cuál narraba los aconteci-
mientos, de que él mismo era testigo,
cou parcialidad, sin duda; pero no sin
curiosidad é interés. En tanto que el
italiano se elaboraba lenta j oscura-
mente, existían ;a en el Mediodía de
la Francia una lengua completamen-
te formada v una escuela de poesía
floreciente. Los trovadores, llamados
i Italia, tuvieron allí sus imitadores
j secuaces. El primer italiano que se
di¿ i conocer, como poeta provenzal,
fué Alberto- Malaspina, hacia fines
del siglo XII. Cítanse también á Sor-
dello, de Mantua, i quien Dante ha
consagrado, en su Piayatorio, algunos
de sus más hermosos versos; á Lafran-
co Cícala, de Qénova; á Bartolomeo
Zosri, de Venecia; á Lambertini, de
Bolonia; & Lanfranchi, de Piaa, y
otros. Pero la influencia de loa trova-
dores, no sélo produjo en Italia poe-
tas provenzales, sino que hizo nacer
los primeros poetas italianoa, que se
timeron de la lengua de au país. A
partir del afio 1220, Federico II tuvo
en Sicilia una corte brillante, en la
ITAL
que se cultivó la poesía nacional, cuya
escuela llegó ser tan célebre, que,
según el Dante, dábase en su tiempo
á toda obra en verso el nombre de ti-
cilia*a. A esta misma escuela pertene-
cieron también Ciullo de Alcamo, Fe-
derico II, su chanciller Pedro de las
Viñas, Jacobo de Sentino, los dos Co-
lonna (Guido y Odo), Ramieri y Ru-
giero de Palermo. De 1250 á 1270, se
formó en Bolonia otra nueva escuela
de poesía, cuyo jefe fué Guido Guini-
calü. Cuando se comparan las obras
da este autor con las de sus anteceao->.
res, se encuentra en ellas más arte en
el conjunto, más imaginación y ras-
gos ingeniosos en los detalles, mayor
elevación de sentimientos y de ideas,
así como un lenguaje mas flexible,
más limado y onginal; pero en sus
piezas, salvas raras excepciones,
ITAL
203
nota t»mbien el gusto v
provenzal, puesto que toda
san sobre el amor caballeresco. A la
» ellas V
escuela de Bolonia pertenece igual-
mente Guidotto, notable por su exqui-
sita sensibilidad- Brunetto Latii ' '
cia la ciencia, la filosofía j la litera-
tura, y ae dice que tradujo al italiano
la Jietáríca y varios fragmentos délas
arengas de Cicerón, sentando de este
modo los principios de gusto j de
composición literaria más generales y
elevados que loa dominantes hasta
entóncea. La principal obra da Bru-
netto, intitulada M Tetare, es un re-
sumen de*toda la ciencia de su tiem-
po, que logró adquirir en sus nume-
rosos viajes. Por el doble efecto de los
preceptos y de los ejemplos de Bru-
netto Lati&i, la tendencia hacia los
estudios y las especulaciones filosó-
ficas se generalizo, reflejándose basta
en la nueva escuela de poesía, que
acababa de formarse en Florencia, la
cual se cuidaba, más que de expresar
el amor, de definirlo sutilmente en el
sentido de las opiniones de Aristóte-
les. Guido Cavalcauti, poeta de esta
escuela, compuso algunas baladas y
canciones, en las que introdujo in-
oportunamente'sus disertaciones filo-
sóficas y recuerdos de la antififüedad.
Segundo periodo. — Junto á Tos ma-
nes de muchos siglos desgraciados;
sobre las tumbas de cien generaciones
despedazadas; entre cíen osamentas \
de edades perdidas, hay un hombre
puesto de pié, con los brazos cruza-
dos, de mirada tranquila, de frente
inspirada, de corazón ardiente, de
fe profunda, de pensamiento podero-
so, de inspiración sublime; está páli-
do, silencioso, inmoble, como la figu-
ra de la eternidad: es el Dante. ¡Es-
pectáculo portentoso! Un solo poeta,
el judío errante de su siglo, el alma
de los gibelinos de su nación, pone la
controveraia sobre la urna veneranda
de las tradiciones: pone un libro sobre
la omnipotencia del pontificado; es el
germen oculto de formidables guerms
religiosas y muda de un golpe la faz
del mundo. ¡Sil Aquel hombre que-
mado en eS^é, el nereje de aquellas
edades, crea con sus dolores un nue-
vo espíritu y anima con él el esque-
leto del presente y el fantasma itir-
menso del porvenir. Aquel peregrino
que recorre las ciudades de Italia con
un niño en el hombro, casi imploran-
do la caridad pública, impera hoy en
todas partes como profeta de loa tiem- '
pos, como apóstol de las conciencias,
como rey de la historia. ¡Bien haya
el cielo que aSí dispone invisiblemen-
te las cosas de la tierral ¡Oh ser altí-
simo y augusto! ¿Quién será capaz de
sondar con su ciencia loa abismos de
tu sabiduría? Ta que no sabemos com-
prenderte, as preciso sentirte y ado-
rarte.— Dante inauguró magnífica j
brillantemente una civilización nue-
va. Aparte del poema épico (ía Divi-
na Comedia), por el cual ea general-
mente conocido , dejó otras varias
obras importantes. LÁ primera es la
Vita Mwva [Vida nueva), que escribió
en I29I, á la edad de 21 años. Bajo
este título coleccionó todas tas poeaías
que había dedicado ¿ Beatriz, muerta
después de uno 6 dos años, y las unió
entre sí por sus comentarios históri-
cos ó psicológicos, en donde consignó
todo lo que su memoria le recordara, -
acerca de las causas que le habían es-
timulado i componer acuellas poeaías
y las impresiones b&jo les cuales ha-
bían sido escritas. — ül tratado latino
De Sloqvio mtlgari (De la lengua y de
la elocuencia vulgar), se huía divi-
dada en dos partes. La primera está
.consagrada á la historia de loa dia-
lectos italianos: Dante los clasifica
con método y sienta algunas afirma-
ciones curiosas. Según él, el dialecto
en el cual escribían los poetas del si-
glo XIII, no era el dialecto particular
de ninguna de las provincias, ni de
las ciudades de Italia, sino un dia-
lecto de corto, uu dialecto ideal, mo-
delo formado indistintamente de lo
máa perfecto de loa *dialectos locales,
y al que da el nombre de dialecto
cardinal ó iltuíre. En la segunda par-
to del tratado de la elocuencia vul-
gar, ha establecido loa principioa de
una hipótesis sobre la poesía. Des-
pués de ocuparse de ésta, en general,
trata de su forma y de sus diversos es-
tilos, que son el trágico, el afniico y el
elegiaco; pero toma estos términos en
un sentido completamente distinto de
au sentido clásico y escolar. Por trá-
gico, entiende el estilo noble y ele-
vado; por cómico, el estilo btuo y me-
dio; por elegiaco, el estilo bajo con
excluaion completa de otro, sin en-
trar en explicacionea particulares, re-
lativamento Í estos dos últimos esti- -
los, el elegiaco y el cómico; y en cuan-
to al trágico, sólo encuentra tres
asuntos que le convengan: el valor
guerrero, el amor y la virtud. Una
tercera obra de Danto, el Banquete.
(II convitol, es un comentario científi-
co y filosófico de 14 canciones de las
más bellas que hasta entonces había
escrito. Finalmente, se tiene de él un
tratado latino De monarchii, escrito
para sostener el partido del empera-
dor Enrique VII. En enta obra, divi-
üigitized byVjOOQ IC
204
ITAL
dida en tres partee, exuninB: 1.*, ei
U monarquía uDirersales necesaria i
la felicidad del coman de los hom-
bres; 2°, si el pueblo romano había
tenido el derecho de ejercer esta mo-
narquía; 3.°, BÍ la autoridad del mo-
narca procede ó depende de Dios ó de
otro ministro 6 TÍcario de Dios. Re-
sueltas afirmativamente las dos pri-
meras cuestiones, en la tercera, se
ciñe principalmente i demostrar que
el emperadores independiente del po-
der del papa; sostiene que los sobera-
nos dependen directamente de Dios,
j tiende á no reconocer la autoridad
del papa, fuera de lo espiritual. La
fiama de Dante domina su si^lo; pero
seria injusto pasar en silencio el mo-
vimiento literario de entonces. Era
aquella la época en que Roberto de
Anjou, rey de Ñapóles y conde
Provenza, proteg^ía í los sabios y aun
tuvo la noble emulación de i^alar-
les. La mavorfa de los principes de
Italu, y, í ejemplo de éstos, los ciu-
dadanos ricos, tuvieron i si-loria el
proteger á los escritores y i los artis-
tas, IOS cuales quizás no ha^an al-
canzado nunca mayor protección, ni
mis honores que en aquella época.
Las universidades de Bolonia y de
Fadu» contribuyeron poderosamente
i propagar y extender el gusto de las
letras en Italu, j sus profesores
eran, en su mayor parte, hombres de
talento reconocido, como Pedro de
Albano y Ceceo de Ascoli. Ciño de
Pistoia, profesor de jurisprudencia,
era igualmente conocido como poeta,
y hasta el mismo Petrarca le dispen-
ad el honor de imitarle. La historia,
3ua es el género en que más se han
istínguido los italianos, empezd á
tener sus intérpretes; Diño Compag-
ni, florentino, escribía una Crókica,
que se extiende desde 1280 á 1312;
Juan Villani redacta también, si no
con más latitud w talento, con cierta
especie de dignidad, aunque en esti-
lo débil, una historia de Florencia,
desde su fundación hasta el afio de
1343, obra que Mateo Villani, su
hermano, y Felipe, hijo de Mateo,
continuaron hasta 1364, y que ha si-
da colocada entre los libros clásicos
italianos. Venecia tuvo también su
historiador; el dux Andrés Dándolo,
■ cuyo libro, escrito en latínj compren-
de desde los primeros aüos de la era
cristiana hasta mediados del siglo xit.
Albertino Mnssato, de Padua, cronis-
ta y poeta, dej<S escrita una historia
intitulada ^«^wía. que contiene, en
16 libros, la vida del emperador En-
rique VII. En otros ocho libros rela-
ta los acontecimientos que sobrevi-
nieron á la muerte de este príncipe,
basta 1317: tres libros en versos he-
roicos, en que se ocupa del sitio de
Padua por Can Grande de la Scala,
y otro en prosa, en quo describe las
revueltas y disturbios que desgarra-
ron á dicha ciudad, y que la hicieron
pasar al dominio de los señores de
Verona. Las poesías de Mussato, epís-
tolas, elegías y églogas, están escri-
tas en latin, y en ua estilo abundan-
ITAL
te Y fócil. Compuso además dos tra-
gedias, en la misma lengua, las pri-
meras que han sido escritas en Ita-
lia: Ecceri*iu, cuyo protagonista es
el famoso Ezzelino, y AckilUt, que
tiene por asunto la muerte de Aquí-
les. — Petrarca comparte con Dante la
gloria de haber formado la poesía ita-
liana. Sus obras latinas^ en las cuales
fundaba toda la esperanza de su re-
nombre, y que han sido completa-
mente olvid^as, no carecen de méri-
to. Cicerón y Virgilio fueron los dos
modelos que se propuso en su prosa y
en sus versos. Entre sus mejores obras
se citan: un Tralado de la wnaj/iU la
oirafortwtM, en el que se desarrolla la
idea filosóñca de que es frecuente-
mente más difícil de sostener la bue-
na que la mala fortuna: otros trata-
dos De la vida tolitaria y sobre el ocio
de lot reliaiotos: un tratado Del meiu»-
preeio det mundo, en forma de diálogo
entre el autor y san Agustín; un es-
crito singularmente original, intitu-
lado: De t* propia, ignorancia y de la
de muchot otro», en contestación á al-
gunos jdvenes, que le habían tratado
de ignorante, porque no participaba
de su exclusiva admiración por Aris-
tóteles; un poema, no terminado, el
África, en honor de Escipion el Afri-
cano; doce églogas , algunas de las
cuales son verdaderas sátiras contra
los papas y los abusos de la Iglesia,
y una correspondencia sostenida con
todos los grandes hombres de enton-
ces, y en la cual se encuentra la his-
toria política y literaria de 'la época.
El Cantoniere (El Cancionero), colec-
ción de poesías en lengua vulgar, y
que, por esta razón, la consideraba
Petrarca casi como un error de su en-
tendimiento, fué, sin embargo, lo que
le eleVlS á la categoría de uno de loi
primeros poetas de Italia, Uno solí
es el asunto que llena por completo
aquella serie de pequeños poemas; la
faaion absolutamente platónica que
etrarca sentía por Laura de Sades,
dama tan virtuosa como bella; pero la
monotonía del asunto desaparece ante
el brillante, colorido de las imágenet
la magia encantadora del estila,
'ante y Petrarca, genios igualmente
privilegiados, representan dos carac-
teres completamente opuestos. En Pe-
trarca todo es suave, todo es culto,
brillante, delicado, como el rostro de
Laura, mientras que en Dante asoma
casi siempre la rudeza sublime del pa-
tricio, la bárbara sublimidad del hé-
roe. Petrarca es el rayo da una estre-
lla; Dante es el rayo de una tempes-
tad.—Boccacio es para la prosa lo que
Dante y Petrarca para la poesía; sus
escritos son el tipo del lenguaje cas-
tizo y elegante; su estilo, pintoresco
y gracioso; libre en sus arranques;
pero siempre correcto en sus térmi-
nos, ha quedado como modelo de los
prosistas italianos. La principal obra
de Boccacio, el Décaméron, ha sido
muy estimada en todas partes. Entre
las producciones latinas, citaremos:
un Tratado de ¡a ^enealoaía de lo» dim-
ití, en el cual ha reuniao todo lo que
ITAL
estudios le habían enseñada sobre
el sistema mitológico de los antignos:
uu pequeño trat«3o sobre las monta-
ñas, bosques, fuentes, lagos, ríos, es-
tanques y los diferentes nombres del
mar, el cual pudo ser muy útil en
aquellos tiempos para el estudio de
la geografía antigua, cuyas nociones
eran enténees tan confusas como las
de la mitología: un Tratado de lot da-
dichat de lot Jutwibtet y de lot mujeret
iUutret; un libro De lot m*jertt céU-
bret; dieciseis églogas, q^ue versan caai
todas sobre hechos particulares, 6 so-
bre asuntos de la historia de su épo-
ca, difíciles de comprender por la da-
reía y oscuridad del estilo. Boccacio
compuso varios sonetos y poesías amo-
rosas en lengua vulgar, los cuales ar-
rojó al fuego cuando lUg¿ á conocer
los versos de Petrarca, conservando
sólo los grandes poemas. Se le debe
la gloria de haber inventado la oUava
rima, forma poética que fué desde
lué^ adoptada por todos loe épicos
italianos, excepto el poeta Trissino.
La TIUuida fue el primer poema en
que Boccacio, renunciando a sus sue~
ños y fantasías, desarrolló, á ejemplo
de los antiguos poetas, una acción in-
teresante, hábilmente enlazada y sos-
tenida. £^ Filottralo, poema dividido
en diez partes, tiene por asunto el amor
de Troile, hijo de Príamo, por Chrj-
seis, la traición de ésta y la desespera-
ción del amante engañado. La Acade-
mia de la Ccusca ha incluido esta pro-
ducción en el número de las que ejerCBa
autoridad en la lengua italiana. £1 Fi-
locapo, que parece ser su primera obrs,
en prosa itaUana, es una novela de caba-
llería con todas las aventuras é inve-
rosimilitudes propias del género: 1&
Fiammeíla, novela también, divididsi
en siete libros, aparece escrita en es-
tilo más natural: la heroína, que no
es otra que la primera María de Ni-
files , refiere en ella sus amores coa
ánfilo, quien representa á Boccacio.
El Corbacdo 6 Laberinto d'amore ee
sátira violenta y frecuentemente
cínica contra una viuda á quien Boc-
cacio había pretendido, y de la cual
había sido desdeñado. Citaremos, por
último, el Amelo 6 Admeto, especie de
pastoral, en prosa y verso, primer en-
sayo de una invención nueva, y el
Urbano, pequeña novela, en la que
figura como protagonista el emi)er«^
dor Federico Baroarroja. El hábito
adquirido en este género de literatu-
ra hizo que Boccacio, al componer su
Ordene, vita i cottwni di DanU Ali-
ghieri, escribiese, más que una histo-
ria, una novela, pasando ligeramente
sobre las acciones, los in^rtunios y
las obras del gran poeta, y ocupándo-
se largamente de sus amores. I^ lee-
ciones que dio Boccacio en sus pos-
treros años acerca de La Divina Come-
dia, las Guales se ettienden hasta el
I7.° canto del In_^emo, están conside-
radas como el pnmer modelo italiano
de la prosa didáctica. En la segunda
mitad del siglo xiv se eché de ver el
poderoso impulso dado por Dante,
Petrarca y Boccacio, causas svidentes
Digitized by
Cjoogle
ITAL
de aquella grande actividad intelec-
tual. Las universidades suministra-
ban hombres notafalee en todoa los
ramos del humano saber, Luis Mard-
gli, Luis Donato j otros machos ocu-
paban dignamente las cátedras de
teología. La astrolog'ía, ciencia qui-
mérica, pero muj estimada en la Edad
Media, era cultivada por Andolone
del Ñero, Geaois j Tomás de Pisano:
Pablo el Gtdmetra no se limitó á las
Tanas investigaciones de la astrologlí
Pedm Crescenzio escribid sobre la
apicultura; y la jurisprudencia, cul-
tivada en todos los tiempos con buen
éxito en la universidad de Bolonia,
recibió un nuevo impulso con las
obras j la enseñanza de Bartoli, autor
de los tratados J)e los ffUel/os y de los
jibelinós. De la admmtstracion de la
revolica. Se la tiranía, v otros. Pedro
Villani escribió las iTtiuu de los hom-
bres ilustres de Florencia j alcanzó
la gloria de ser elegido, en 1401, para
reemplazar á Boccacio en la interpre-
tación de Za Divina Comedia, que co-
mentaba por entonces Benvejiuto da
Imola, autor de una Hitloria de loe
tntperadorei. Marino Sanuto dejó una
narración notable de sus viajes á
Oriente. El número de los versifica-
dores llegó á ser major todavía, j
entre ellos figuran varias mujeres.
Santa Catalina de Sena se hizo céle-
bre por la pureza y vivacidad de su
eetiu>: Federico Freza j intentó imitar
en su Quadrireffio ó Quo^rm/o, La
Divina Comedia de Dante: Buonacorso
de MoDtemagno casi llegó á igualar i
Petrarca en sus poesías. £n 1378, dio
í luz Giovanni Fiorentino, bi^o el ti-
tulo de li Peaorone (El Necio), una
colección de cuentos superiores á los
de Sacchetti ; que pueden figurar
dignamente al lado de los de Bocca-
cio. De esta colección, conocida en
toda la Europa de la Edad Media,
tomó Shakespeare algunos detalles
f[ue aparecen en sus m>ras; particu-
armente, en la SitUtria del mercadef
de Venena.
Tercer período. SemoB llegado al
siglo de la erudición. Estimulados
por'algunos príncipes literatos, como
tos Mediéis; determinaron loa sabios
despertar de nuevo el guBt¿ por la
antigüedad; descubriéronse numero-
sos manuscritos, ; los que va se cono-
cían, fueron explicados. L& maj'or
parte de los hombres que ilustraron
este período, pi'oeedían de las escue-
las de dos célebres gramáticos: Juan
de Rávena v el erudito griego Ma-
nuel Chrysolares, Guarino de Verona,
discípulo de Juan de Rávena, se diri-
gió a Constantino pía con el objeto
¿nico de aprender el griego en la es-
cuela de Cnrysolares. De regreso de
sos viajes, en donde había recogido
manuscritos preciosos, fué profesor
alternativamente en Verona, en Pa-
dua, Bolonia, Venecía j Ferrara. Sus
principales obras son traducciones la-
tinas as algunas vidas' j varias obras
morales de Plutarco, y sobre todo, de
1& Geografía de Strabon; escribió la
TÍda de Aristóteles jr la de Platón, y
ITAL
compuso una gramática griega y otra
latina. Juan ¿urispa fue igualmente
profesor en las principales ciudades
de Italia, estudió el griego en Cops-
tantinopla y explicó y multiplicó las
copias de las poesías de Calimaco, de
Píndaro v de Opiano; así como laí
obras de Platón, de Plotino y de Je-
nofonte. Leonardo Bruni, discípulo
de Juan Rávána, secretario apostóli-
co, y más tarde chanciller de la repú-
blica de Florencia, dejó un gran nú
mero de traducciones de los autores
griegos y padres de la Iglesia; una
Biíioria de Florencia, que abraza desde
su origen hasta el año de 1404; unas
Memorial 6 ComenCarioi sobre los acon-
tecimientos públicos de su tiepipo, y
las biograñas de Dantey de Petrarca.
Poggio-Bracciolini gozó de alguna
autoridad en la literatura, y fue uno'
délos que mayores servicios prestaron
en esta época. Encontró muchos ma-
nuscritos en loB monasterios de Fran-
cia y Alemania; entie. otros, de Quin-
tiliano, Vitruvio, una obra de Lactan-
cio y varios discursos de Cicerón:
además compuso algunos tratados filo-
sóficos notables: Delatóte de los princi-
pes; De las vicititndes; De la jortwta;
De la hÍpoeretia,y una Sisloria de Flo-
rencia, desde 1350 hasta 1465. Poggio
sostuvo grandes polémicas con lOs
eruditos contemporáneos, habiendo si-
do su adversario más célebre Filelfo,
quien estudió en Constantinopla , fué
catedrático en Bolonia y Florencia;
dejó diferentes traducciones latinas de
la Retórica de Aristóteles, de dos tra-
tados de Hipócrates, de las Vidas de
Plutarco, de la Ciropedia de Jenofon-
te, amén de componer algunos trata-
dos filosóficos: DiÁloqos sobre el mo-
delo del Ban^nete de Platon, sátiras y
epístolas curiosas para la historia de
su siglo y unas poesías latinas, que
le. valieroa la corona poética de ma-
nos del rey de Ñapóles. En el siglo xv
tuvo principio la emigración de Ioe
griegos á Italia, que tanto contribu-
yó al renacimiento de las letras. Se
puso en moda el estudio de la ciencia,
que dio margen á frecuentes y apasio-
nadas polémicas, y se inauguraron
las disputas sobre Aristóteles v Pla-
ton. Pero los hombrea de este siglo de
la erudición no se limitaron al exa-
men de los antiguos, al estudio de
sus lenguas y á la interpretación de
sus obras maestras, sino también á la
inyestigaciou de las antigüedades, de
las medallas y de los monumentos de
toda especie. Fomponius Leto ó Lcetus
exploro las antigüedades de Roma coa
Sróspera fortuna y dejó varios trata-
os sobre las leyes y tas costumbres
de los antiguos romanos, más una
historia de los emperadores. El histo-
riador más célebre de aquellos tiem-
pos fué .Üneas Sjlvius Piccolomini,
el cual llegó á ser papa bajo el nom-
bre de Pió II; escribió unos Camenta-
en 12 libros sobre los aconteci-
mientos en Italia, hasta su época;
diversos opúsculos filosóScos y algu-
nos tratados de gramática y de filoso-
fía. La literatura italiana ea riquísi*
ITAL
205
ma en historiadores, i lo cual ha con-
tribuido poderosamente el ^acciona-
miento del territorio. Sambellico y
Bernardo Giustiniani escribieron en
este mismo siglo la historia de Vene-
cia; Vergerio, la da los príncipes de
Cerrara; Juan Simonetta, la de Fran-
cisco Sforza; Bernardino Corio, la de
Milán; Giorgio Stella, la de Genova.
La mayor parte de estas obras fueron
escritas en latin; salvo la de Ñapóles
de Pandolfo Collenuccio, que aparece
en lengua italiana. El desbordamien-
to de los poetas latinos fué en este si-
glo mucho mayor todavía que en el
precedente; pero seria inútil hacer la
enumeración de sus composiciones,
faltas de genio, en su mayoría, y
completamente olvidadas. La poesía
italiana no estaba, sin embargo, des-
atendida: el ejemplo dado por Loren-
zo de Médicis vino á estimular á los
fioetas. L&s canciones, las églogas y
as poesías morales de este príncipe
se hicieron notables por la elegancia
del estilo y la energía de los pensa-
mientos. Sigue á éste. Policiano, au-
tor de La Conjuración de los Patii y
de las MitceÚneat, sabio universal,
filósofo, por seguir la corriente de su
tieiqpo, y poeta por naturaleza, cuyo
numen empezó á manifestarse, desde
la edad de 15 años, con la publica-
ción de varios epigramas y epístolas.
Saunazar expresó sus sentimientos pa-
trióticos en unos sonetos bellísimos y
armoniosos: su pastoral de la Arcadia,
á pesar de la pobreza del asunto, al-
canzó, sólo en el siglo xvi, hasta 60
ediciones. Los demás poetas italianos
da la misma época quedaron muv por
debajo de los precedentes, £1 siglo xti
representa la grande época de \& lite-
ratura italiana. Los eruditos del si-
glo XV habían preparado inmensos
materiales á la generación siguiente,
j los herederos, al recogerla, se mos-
traron dignos de la herencia de sus
gloriosos antepasados. La epopeya
caballeresca, que produjo obras ma-
gistrales, está inspirada en la Cróni-
ca de Cario Magno y en loa Doce pa~
res, atribuida al arzobispado Turpino,
Cada autor, sirviéndose de este nom-
bre, para hacer pasar sus historias
más increíbles, intiodujo en ellas, sin
ningún escrúpulo, las invenciones y
los caracteres que su fantasía le su-
ministrara. La uunilia de Cario Mag-
no fué modificándose á capricho de
cada autor, y casi siempre encontró
medio de asimilar á aquel grande em-
perador la familia del pequeño prín-
cipe italiano que le protegía. Todos
estos poemas se parecen en la identi-
dad de fórmulas, en la incoherencia
estilo y en la profusión de los de-
talles: el autor empieza cada canto
una súplica y la termina inter-
ndo á sus lectores &ecueutemen-
te para obtener su benevolencia. A
los poemas de Cario Magno y de loa
Doce pares, siguieron después otros,
tomados de asuntos antiguos; par-
ticularmente, de la lUada y de la
Odisea. Tales son, entre otros, la Des-
írueeúm d4 Troya, el A juila, el £nta»
Digitized by
Laoogle
á06
ITAL
y el ülUtt de Dolce, todas imitecio-
nes insulsas del sublime Homero.
Bernardo Tasso, padre del ^rsn poeta
del miemo nombre, fué enviado a Es-
paña en 1535 por Ferrante Sanseve-
rino, príncipe de Salerno, donde co-
noció el AmadU de Ga%la de Montal-
TO, y compuso sobre los príncipalea
episodios de esta novela su poema de
Anadiüi di Fraiuia, el cual es uq&
imitación libre del oñ^nal, bÍq otra
modificación importante qiie la adi-
ción de dos personajes : Alidor, her-
mano de Oriano, j Miranda, bermana
de Amadísi £1 estilo ea correcto; la
Tersificacioa pura, noble j agradable.
Este poema ocupa el segundo lugar
en la epopeya romántica t súlo cede
la supremacía i Solando Furioio. — ül
Tasso compuso & loa 18 años un poe-
ma épico en doce cantos, cujo héroe
es Reinaldo, hijo de Ajmon t pnmo
de Rolando: su amor por la bella
Clarisa, sus primeros hechos de ar-
mas, llevados í cabo para obtenerla,
los obstáculos que separan i los dos
amantes, j, finalmente, su unión,
constituyen el asunto, el nudo j el
desenlace de este poema de pocos co-
nocido. En el ocaso de su vida, refun*
dio el Tasso su mejor obra en este
género, la Jenttalen libertada, eu un
segundo poema intitulado Jenualen
eortquitlAda, que prefirió al primero.
Por la misma época escribió Loi Siete
dial, poema sobre la creación del
mundo, obra no terminada, en la que
se encuentran trozos de una gran be-
lleza. La gloría del Tasso elipse la
de todos los poetas de su tiempo. — El
arte dramático, se formé en Italia
intes que en los demás países de Eu-
ropa. En el siglo xiv, tenían ya los
italianos algunas tragedias regulares:
en el xv, aparecieron Za Calima de
Polentone, SI Anfitrio» j ElJoté Aü
Collenuceio; j en el xvi. Jas represen-
taciones dramáticas constituían la
principal diversión de todas las cor-
tes, inclusa la de Roma. León X hizo
representar á sus expensas la trage-
dia de Sopkoniiho, que Trissino le na-
bía dedicado. Este poeta se distinguió
por su imitación serTÍl del teatro
griego j por la introducción de los
versos'libres en las composiciooes dra-
máticas, que él empleaba, alternán-
dolos frecuentemente. con los rimados.
Sophonitbo marca un progreso sensi-
ble en la tragedia italiana, al par que
revela el gran talento de su autor. El
buen éxito de esta obra fué general,
así en Italia como en Francia, en
donde llegó á traducirse repetidas
veces. El florentino Ruccellajo, si-
guiendo el ejemplo de Trissino, elieió
para su primera obra, intitulada Jto-
tamwuia, un asunto histórico, el cual
dispuso en la forma de los griegos,
empleando los coros y los versos librea
para el diálogo. Su Orittet no es otra
cosa ^ue la I/igenia e» Tduride, imita-
da, SI no traducida, de Eurípides. —
Mart«Ili, autor de TulUa, tomó su
asunto de Tito Livio: esta pieza, 4
pesar de sus defectos y del carácter
odioso de su heroína, ha sido consi-
ITAL
derada por los italianos como una de
las primeras entre las tragedias que
señalaron en Italia el renacimiento
del arto. — La comedia no había exis-
tido en este país, antes del siglo xvi,
sino bajo la forma de farsa & de pan-
tomima. En esta época se recurrió
de nuevo á loa modelos antiguos. Las
comedias de Plauto y. de Terencto
fueron estudiadas y aun representa-
das, ya traducidas, ya eu latin; y en
esta escuela se formó una oléyade
de autores cómicos, tos cuales lle-
garon á hacerse tan notables por su
talento como por au inmoralidad. Kl
cardenal Bibbiena fué el primero de
aquellos que hizo representar ante
León X su obra intitulada La Calam-
dria, cuyo asunto no nos atrevemos á
reseñar por respetos al público y á
nuestro libro. Maquiavelo compuso la
ClitAia, comedia imitada de la Confia
de Plauto, igualmento libre, y una
traducción de la Adriana de Tere n-
cío. — Juan María Cecchi fué uno de
los mejores y el más fecundo.de los
autores cdmicos de su siglo: dejé im-
presas diez comedias, tomadas, en su
mayor parte, de los citados escritores
Plauto y Terencio. En la lista de los
poetas cómicos, se encuentran inclui-
dos casi todos los nombres célebres de
aquella ^Kica: Aunibal Caro, el &-
moso traductor de la Eneida; Uuaríni,
autor del drama bucólico II Pattorfi-
do; Berili, Firenzuola, Caporali y Tan-
sillo, quienes siguieron' \*s huellas
itrazadas por Aretino, autor de El
Mariteal, La Corletana, El Sipícrita.
La Tarántula y El FiUStofo; y Gelli
SBeolco, llamada el RuttanU, el cual
egó á adquirir una celebridad ex-
traordinaria por sus farsas de Cama-
val. — La poesía didáctica, para la
cual se'tomó siempre ¿ Virgilio por
modelo, nos ofrece : el poema de la
Agricnltwra, vor Alemanni; el de las
Ahejat, por Buccellayo; varios sobre
la Navegación, por Baldi, y uno sobre
la Caxa, por Scandianese y por Valvaso-
ne. Entre las poetisas que alcanzaron
alguna fama, figuran: Victoria Colon-
na, Verónica Gambara, Gaspara Stam-
pa y Laura Terracina.^EI siglo xvi
vio aparecer la herejía de Lutoro y
la de Calvino, de donde resultó que
ningún 'toólogo se consideró dispen-
sado de combatirlas según sus fuer-
zas; algunos de ellos lo hicieron con
gran talento, distinguiéndose los car-
denales Bellarmino y Baronius. El
primero compuso vanas obras de con-
troversia, propiamente dichas; el se-
gundo, consagró su laboriosa erudi-
ción á escribir los Analet ecUtidtticot,
trabajo inmenso, que revela un talen-
to vasto y profundo, para el cual tuvo
necesidad de investigaciones verdade-
ramente prodigiosas. — Las universi-
dades continuaron durante esta época
en un estado floreciente. Los derechos
civil y canónico, estudios favoritos
de la Edad Media, no habían sido
abandonados, t el de las lenguas an-
tiguas, se hallaba más en boga que
nunca. Varias imprentas, magnífica-
mente establecidas, multiplicaban las
iTAL
obras maestras de la antígñedad: las
lenguas orientales, principalmente, el
hebreo, eran cuidadosamente estudia-
das, como el griego y el latín; una
imprenta provista de caracteres onen-
teles se fundó en Roma; las autígüe-
dades eran igualmente consultadas,
las inscripciones reproducidas mien-
tras que algunos sabios anticuarios,
como Sigonius, Pannini y Valeriano,
interrogaban constantemente los mo-
numentos romanos, griegos y egip-
cios V fueron loe verdaderos fundado-
res de este importante ramo de la
ciencia histérica. — Maquiavelo está
considerado como el escritor político
más grande de su siglo. Aparte de su
famoso tratado del Principe, escribió
una Bittoria da Florencia, varios dis-
cursos sobre el Arte de lafnerra y so-
bre Tito Livio, en los que se admiran
la profundidad de sus pensamientos y
un estilo nervioso y elegante. La re-
putación de Maquiavelo eclipsó de tal
modo la de los escritores políticos de
su época, que apenas s<m conocidos
los nombres de Gianotto, de Conteri-
ni y del mismo Veneciano Paruta,
cuyos excelentes Discvrtoi poUtieot,
que forman dos libros, le aseguran
un buen lugar entre los publicistas
italianos.^La historia fué uno de loa
géneros que más se cultivaron es el
siglo XTi. Pablo Jove' es quitas el
más conocido de loe escritores que
trataron de la historia general. £*
Hittoria dt mi tiempo fiíe la primera
obra que emprendió, la última qae
dio á luz, y la que le valió más elo-
gios y criticas. Aparto de ésta, dej6
tembien las Vidat de Alfonso I, du-
que da Ferrara, de Gonzalo de Córdo-
ba, de León X, del marqués de Pes-
cara, del cardenal Pompeyo Colonna
y una descripción de la Gran Bretaña
y de Moscovia. Todas sus obras, ex-
cepto un Comentario sobre la guerra
de los tarcos, fueron escritas en latin.
Venecia tuvo también sus historiado-
res: el más célebre entre ellos fiíé Pa-
blo Paruta. 8u profundo conocimien-
to de los negocios públicos y de las
relaciones exteriores de su país, die-
ron á su Historia una grande autori-
dad y un. extraordinario interés. — El
cardenal Guido Bentivoglio compuso
una Hittoria de ¡a* gnernu d* FUndet,
muy superior á la que, sobre el mi»-
mo asunto, publicó en latín el padre
Estrada, jesuíta. En el si^lo svi ae
hicieron los itelianos los historiógra-
fos de los pueblos extranjeros. Paulo—
'Emilio fué llamado á Francia por
Luís Xll, cuya hospitalidad .le re-
compensó escribiendo una Hittoria de
Francia, que excitó la envidia y I&
admiración de los eruditos franceses.
Polidoro Virgilio publicó también la
Hittoria de Inglaterra; Üavanzati Bos-
tichi, la Bixioria del cisma de IngUh~
(erra, y Lucio Marineo, la HittonaeU
España. En el género de los cuentos
populares, encontramos de nuevo 4
Maquiavelo. Su Belpkeger, sátira diri-
gida contra las mujeres, en general,
y la suya, en particular, está escrito,
como todas sus obras, en un «atilo
igitizedbyCOOQIC
ITAL
bñlluite y con nna elaguncia que la
ha yalido el Ber colocada en el núme-
ro de loa textos de la leng^ua. — Firea-
Euola y el Lasca barí dejado ifual-
meato algUQOS Cw*tot encantadoreB,
notables por la originalidad de la in-
TeoiHon V la pureza del estilo. — Entre
las noTelas pueden citarse la FintU,
de Nicolás Franco, j las creaciones
fentásticas de varios autores, menos
elegantes que capricbosoB, tales como
los Diteurtoí áe tot animaUt (Dúeorti
degU a»VHaU},á.aYiteazuo\A; Loi Anto-
Í'oi dtl ToHtléro, y la Circe, de J.-B. Gel-
i. — Casi todas las obras didácticas
de este si^lo fueron esciitas en forma
de diálogo. Entre ellas ^piran: los
At9Íani, de Bembo, j el ^colana, de
Varchi, sobre la lengua Tulgar; pero
las más celabradas de todas las de
de este género han sido los Dialogal,
de Speroni, y SI CorUtano, de Casti-
g-li<me. — ¿ ¿retino se le debe la pri-
mera colección de Cartas, escritas so-
bre lüversos asuntos que aquel autor
trató con su licencia acostumbrada.
8u ejemplo fué imitado j la Italia
se tiá materialmente inundada de
epístolas. Las colecciones más famo-
sas son las de Caro, Tolomei, Fran-
castor 7 Bonfadio.
Cmarlo período. ~^0Q el siglo xvii
fie hizo sensible la decadencia de esta
literatura. En la poesía lírica debe-
mos mencionar á Gabriel Chiabrera,
el cual, abandonando la senda trazada
por Petrarca, imitó á Jos griegos,
principalmente á Píndaro j Anacreon-
te. J.-B. Marini, el gran corruptor de
la poesía italiana, adquirió una repu-
tación inmensa en toda la Europa, en
donde extendió sn deplorable sistema
poético. Dotado de verdadero talento
j de una facilidad maravillosa, puso
todas suB brillantes facultades poéti-
cas al Bervicio de una imaginación
desenfrenada. Marini dejó escritos
un considerable número de madriga-
les j de sonetos; pero la composición
que le dio major celebridad fué SI
Adéñii, la cual no es otra cosa que un
resdmen de las cualidades jr, de los
defectos de su autor. Marini tuvo mu-
chos imitadores: algunos poetas, tales
como Fulvio Testi, Beniot Menzini j
Francisco Redi, conservaron, sin em-
bargo, las tradiciones del buen gusto
T de la sencillez. Pero el poeta más
levantado, más moral j mia patrióti-
co de todos los de Italia, fué Vicente
Filicayar quien -elevó la poesía lírica
á su ma;or grado de perfección. Es-
cribió varias canciones para celebrar
las victorias de los cristianos sobre
los turcos, que habían sitiado á Vie-
na; pero la que más se admira, es la
3ue compuso para Juan Sobieski, re;
e Polonia. £n la poesía didáctica,
Baldi, sabio matemático v autor de
algunas églogas imitadas de Virgilio,
escribió en versos táoUi (sueltos) y
excelente estilo, un poema de La Na-
vegaeio», sembrado de episodios inte-
resantes. Después de eeta obra, se ci-
tan L» Sereida, de Alejandro Tesauro;
¿[ posma latino de Benito Hogacci en
el que, bajo el titulo de £%tino, se
ITAL
trata de la filosofía moral, j el Arte
poética de Menzini, escrito en tena ri-
ma, en el cual se ocupa el autor prin-
cipalmente de la lengua y de la ver-
eilicacion italianas. A fines del si-
glo XVI dio Caparali el ejemplo del
estilo satírico en su Viaje al Farna-
to, á quien imitó luego Chiabrera en
BUS tumoni, tomando á Horacio por
modelo. Ludovico Adimarí explotó
el asunto, siempre fecundo, de la
critica de las mujeres; 7 Salvador
Rosa, phitor y poeta al misipo tiem-
ED, compuso algunas sátiras, que se
icieron populares, y afrontó con no-
ble valentía los vicios de su época.
En Ja comedia, J. B. Porta, natural
de Ñapóles, discípulo de Planto y de
Terencio, reunía, á una gran riqueza
de invención, un estilo noble, patéti-
co ó festivo, según las situaciones eii
que colocaba í los personajes. Sus
mejores piezas son; jFÍ Colérico, Loi
herataitos rivales, La Hermana y Bl Mo-
ro. Buonaroti el Joven, sobrino del
gran Miguel Ángel, tuvo la singular
idea de dar cinco comedias seguidas
sobre el mismo plan: esta obra, que
lleva por título La Feria, dura cinco
dias, 7 cada {ornada comprende cinco
actos. Su mérito principal Consiste en
la pureza del lenguaje. 'La invención
del drama puesto en música, llama-
da ópera, data de principios del si-
gloxvn. Daphnt fué el primero que
se representó en Florencia en 1594.
Rinuccini mejoró este nuevo género é
hizo representarla J'uryrfíce, en aque-
lla misma población, 7 la Ariana, en
Mantua. La introducción de la ópera
desterró del teatro italiano la verda-
dera tragedia. En este siglo, apare-
cieron, en el género histónco, la^w-
Coria de Ná^olet, por Capecelatro, y
las obras de Leti, menos estimadas
que numerosas. En 1690 se fundó en
Roma, en el palacio Corsini, que ha-
bitaba la reina Cristina de Suecia, la
famosa já fw/miM d* lot Areadee, sa-
ciedad compuesta de sabios y da lite-
ratos, á cuyo frente se hallaoan Gra-
vina y Crescimbeni. Los principales
títulos de gloría de estos dos jefes fue-
ron sus trabajos de crítica sobre la
lengua italiana. Gravina escribió: La
Razo» poética, y un Tratado de la trage-
dia; Crasdaih&m, un Tratado sobre la
belleza de la poesía italiana. La Biblio-
teca de la elocneneia italiana, de monse-
ñor Fontanini; los diversos escritos
de Apóstol Zeno y del marqués Maf-
fei y Ib. Perfecta poesía de Muratori,
son guías seguros y de una importan-
cia indiscutible para el estudio de la
literatura de Italia. La influencia de
la escuela filosófica de Francia se hizo
sentir, no sólo en las ideas, sino tam-
bién en el estilo, puesto que los auto-
res italianos tomaron de la escuela de
Voltaire esa elegante precisión y esos
giros felices que caracterizan la es-
cuela del siglo xvni, y su tendencia
á la imitación los condujo hasta el
neologismo. José Baretti, el cual ha-
bía viajado mucho tiempo por Fran-
cia, j particularmente, porlnglaterra,
fué uno de loa primeros propagadores
ITAL
207
de las ideas filosóficas. Vico fnndií
en Italia la filosofía de la histeria; el
abate Genovesi, que siguió y amplió
las teorías de Vico, procuró elevar i
su nación al nivel de las que acaba-
ban de precederla en la carrera cien-
tífica, y publicó las Meditaciones filo-
sóficas, imitadas de Descariña, j las
Lecciones de comercio, justamente esti-
madas.— El jesuíta Javier Bettinelli
se hizo discípulo ardiente de Voltai-
re; Melchor Cesaratti prestó un gran
servicio á las letras con la publicación
de su Bmayo sobre la filosofía' de las
lenguas; y, finalmente, Francisco de
Alberti merece citarse con admiración
por su colosal empresa del Diccionario
universal, crítico, enciclopédico. — Las
ideas filosóficas del siglo xviii hicie-
ron también su revolución en la his-
toria, introduciendo en ella un espíri-
tu de crítica mucho'más severo. Pie-
dro Giannone, en una Bistoria civil
del reino de Ñapóles, obra más erudita
que industriosa, se hizo notable por
sus atrevidas observaciones; Luis An-
tonio Muratori, en un estilo mis na-
tural que aliñado ; correcto, redactó
los Anales de Italia, en los que in-
chíyó los resultados de sus numerosas
investigaciones criticas; Carlos Dení-
na hizo, en un estilo noble 7 atilda-
do, la Bistoria de las revoluciones de
Italia, á la que siguió después la
Historia de las revotnctones de Alema-
nia; y Pedro Verri, por último, escri-
bió una Histma de Milán, su patria,
tan interesante como instructiva. — EJ
éxito infeliz que alcanzaran los ensa-
yos intentados desde Ariosto y el Tas-
so, en el género épico, no desanimó á
los italianos. Antonio Caraccio com-
puso un poema, bajo el título de Bl
imperio vengado, en el que ensalza i
los príncipes de Occidente; que se
aliaron para restablecer el imperio
de Oriente, mostrándose débil imita-
,dor del Tasso. — Los traductores fue-
ron más dichosos: la traducción de la
Eneida de Beverini es superior á la de
Aníbal Caro ; Cornelio Bentivoglio
publicó la traducción de la Tebaida, de
Staco, y el abad Cesarotti, una ver-
sión de los poemas atribuidos á Os-
sían, considerada generalmente como
verdadera obra maestra, j una tra-
ducción menos feliz de la Ilíada. — La
tragedia, abandonada completamente
por la ópera, hizo grandes esfuerzos
E)r levantarse de su lecho de muerte,
os primeros escritores que empren-
dieron de nuevo la senda abandonada,
fueron Delfino Martelli y el marqués
MaíTei, cuyo Merope causó nna revo-
lución en «1 arte dramático. El autor
se propuso en esta obra interesar á
sus compatriotas, dando á la tragedia .
una nueva forma, que reunía lo natu-
ral y lo patético de los griegos y el
movimiento y la regularidad dé loa
franceses , sin otro objetivo que el
amor maternal. El éxito que obtuvo
Merope fué extraordinario, no sólo en
Italia, sino en Francia, en donde
Yoltaire la censuró para imitarla lue-
go.— Entre los ensayos de este géne-
ro, intentados por otros escritores, de-
Digitized by Vj OOQ IC
208
ITAL
ben citarse las tragedias crístíanas Ae
Aoibal Márchese j del padre Rianchi;
las Dotables Virginia j Brxto, que Ja-
vier Pausutí tomi5 de U bietoría roma-
na,7 las produccíoaes Afi Antonio Con-
ti, eacntas en estila seTero j con un
verdadero sentimiento de la antiglle-
dad. Gig-li j Jag^uoli se esforzaron
igualmente por inspirar i los italia-
nos el guato de la sencillez j regula-
ridad de las obras ñvncesas. — ^Víctor
Alfíeri entró en la carrera literaria
con un plan de reforma perfectamente
combinado, siendo su objeto batallar
contra lo que él llamaba la corrupción
del teatro italiano j la molicie nutoi-
tática. Su sistema poético tenía por
fia, no si51o restablecer el gusto lite-
rario de los italianos, sino devolver-
les, inspirarles, el sentimiento de k
libertad. Con este espíritu compuso
principalmente Virginia, £aCo»jitra-
eio» ai tot Patti, Timoleo», Loi dot
Bt%Uii, Agii j Do% Cdrloi, entre otras
no manos notables producciones. Al-
fieri, escribiendo par» la reforma mo-
ral y poética de su siglo, debi<j for-
marse todo un sistema dramático; su-
jefa5 su estilo, en cuanto le fué posi-
ble, i la sencillez enérgica de Dante,
j, en sus esfuerzos bacía lo grandio-
so, no siempre logró evitar la rudeza;
se cretf una versificación vigorosa,
limpia, brillante; simplificó la acción
trágica y desarrolló los caracteres á
expensas délos acontecimientos. Pero,
sin que dejemos de admirar la eleva-
ción de los sentimientos que expresa,
se le puede tachar el haber recargado
de sombras sus hermosos cuadros, y
el haber hecho demasiado repulsivos
á sus traidores, lo cual constituye
siempre un defecto bajo el punto de
vista del arte y del conocimiento del
corazón humano. La noble tentativa
del inmortal Alfieri, censurada seve-
ramente en un principio, acabó por
obtener la aprobación general v cons-
tituir una escuela tunosa, en la que
llegó á formarse toda una generación
de poetas — La comedia había sido
igualmente abandonada por la ópera,
en el siglo xvii, y todos los literatos
q^ue florecieron en los comienzos del
siglo xviii, comprendieron la necesi-
dad de reetableceria j regularizarla.
A este objeto, Jerónimo Gigli tradujo
al italiano ffl fftpifcrita de Moliere y
Zos Litiga%Ut de Racine, dando de este
modo & sus compatriotas una idea de
lo que debía ser la buena comedia.
El marqués Maffei publicó Las Ce-
remimptí j El ltnq%et, en la última de
las cuales, particularmente, trató de
Soaer en ridículo á los italianos que
esnatu rali z aban su idioma, introdu-
ciendo en él locuciones francesas. Ju-
lio César BecelH atacó á los pedantes
de su tiempo en Lo» Falso» sainos, Bl
A bogado y Los Poetas eifnieos: Ríccobo-
ni intentó resucitar la antigua come-
dia nacional, en tanto que el mar-
qués de Liveri, atendiendo particu-
larmente a los efectos escénicos, dio
a la escena major
so los personaj^es por grupos, hacién-
doles contribuir, de una manera há-
ITAL
bil é ingeDÍosB, al efecto general. To-
das estas reformas parciales prepara-
ron el camino á Goldoni. Dotado de
un talento seguro, vigoroso v origi-
nal, no menos que de una facilidad
extraordinaria, dio al teatro 150 obras,
en las que se observa una admirable
variedad de intrigas, de caracteres y
de situaciones. Su estila no es del
todo correcto, amén de que sus pro-
ducciones se resienten algunas veces
de la precipitación con que ft^eron es-
critas; pero en cambio, no puede ne-
gársele un estro poético singular, un
S refundo conocimiento de los resortes
e la escena V del carácter italiano.
El gran Goldoni dio dos empresas á
su patria; el teatro cómico de su tiem-
po j la gloria de un nombre ilustre.
Sus mejores comedias son: La Jók*
honrada. La Bnena »*jer, Bl Café, Bl
Caballero y la dama, Paaula, Bl Aman-
te militar, Bl Abogado ventaano y Bl
Verdvgo benéfico, la última de las cua-
les fué escrita para el teatro francés. —
El soneto, composición métrica, mu;
estimada en Italia, fué cultivado en
el siglo XVIII por J.-B. Cotta, Julián
Camani j Onofrio Minzoni, los cua-
les se consagraron á perfeccionar este
pequeflo y diñcil poema. Fnigvni es-
cribió, no sólo sonetos, sino odas,
églogas, epístolas y sátiras, en cu^os
géneros demostró una imaginación
riquísima j una gran soltura de ex-
iresiou. Ángel Mazza, último poeta
írico, hizo hablar á su musa el len-
guaje de la filosofía. J. Garios Passe-
roni y Lorenzo Pignotti se ejercita-
ron en el apólogo, en el cual el jesuí-
ta Roberti desplegó alguna invención:
Bertola sobrepujó frecuentomente a
sus antecesores en la sencillez y en la
gracia; P. Rolli, aparte de un consi-
derable número de traducciones, com-
puso varias cantatas muj estimadas;
y Spolvenni dejó un poema didácti-
sobre el Cnltioo del arro*. Entra los
poetas satíricos , mencioDaremos á
G. Ga&ti, autor de Los Animalts par-
lantes.— La Italia, tan rica en histo-
rietas versificadas, ha carecido en
todo tiempo de novelas en p^bsa. La
'A producción notable de este gé-
I es SI Congreso de Citeres, del con-
de Algarotti, especie de sátira contra
las mujeres. El conde Alejandro Ver-
si, erudito muy versado en la histo-
ria antigua, publicó una Vida de
Eróttrato, que dijo baher descubierto
eu na viejo manuscrito, 7£<u.ltwN/»-
ras de Safo, en que procuró imitar la
elegante sencillez de los griegos.
Pero la obra, á la cual debe prínci-
lalmento su reputación, es la de Las
Voches remanas, que se componen de
ina serie de conversaciones, que el
autor supone haber tenido con las
sombras de loa antiguos romanos más
ilustres; especialmente, con Cieeron,
de cujo asunto, originalísimo entón-
deduce algunas comparaciones
^ iniosas entre las instituciones de
la antigua Roma j las de la Italia
moderna. Lo que más distinguió i
este escritor fue la gracia v la natu-
ralidad de BU estilo, formado en la es-
ITAL
cuela de los grandea proaigtu ii*r
lianoB.
Quinto y iltime período. — Los teta-
tomos que la revolución francesa pro-
dujo en Italia, el espíritu militar j
las ideas liberales que despertó, y,
por consecuencia, las aspiraciones á
la unidad política, se reflejaran sensi-
blemente en la literatura patria. En
la lengua, el partido délos puriilat
manifesto una tendencia marcadísi-
ma á purgarla de toda locución fran-
cesa, remontándose al origen nacio-
nal de Dante y de otros escritores an-
tiguos. En la poesía, se entebló una
lucha empeñada entre los eUtieot, que
habían permanecido fieles á la tradi-
ción mitológica, j los romdnticoi, á
quienes las literaturas inglesa y ale-
mana habían abierto nuevos horizon-
tes. Los puristas llegaron, por fin, al
logro de sus deseos; pero los estados
sucesivos de opresión y de revuelta,
de decaimiento j de sobreei citación
política, por los cualee ha venido pa-
sando Italia haste nuestros días, no
han dejado á los espíritus la calma
necesaria para ocuparse seriamento
de tales cuestiones, y la contienda en-
tre clásicos y románticos no ha que-
dado terminada aún. AI frente de los
puristas aparece Antonio Cesari, el
cual llevó nasta el extremo su predi-
lección por la lengua del siglo xiv,
cuyo sistema verdaderamente exclu-
sivo exageró Pellegrino Farini. Vio-
ceazo Mont^ se manif^tó también
purista y clásico; pero con más gusto
■V talento, así como sn yerno Giulio
Perticari, prafandamente versado en
el conocimiento de las antigüedades
italianas. Sin mezclarse para nada en
las luchas políticas, como los otros
escritores, Giuseppe Parini logró for-
marse, en sus poesías, un estilo enér-
gico, original. Hugo Poscalo escribiiS
algunas tragedias, imitadas de las de
Alfieri; pero no contribuyeron tantea
su reputación como sus iltimat carta»
dt Jacoho Ortis, imitación del tVertier
de Gffithe, 7 otros trabajos sobra Dan-
te, Petrarea y Boccacio. Las obras
dramáticas de Silvio Pellico, conoci-
do por el precioso libro intitulado:
Mis prisiones; las de Maroncelli,' de
Luigi Scevola, de Cesare della Valle,
de trancesco della Valle y de Cosen-
za, son bastante endebles. Al lado de
los románticos se ha colocado á Ale-
jandro Manzoni, al cual, en dos trage-
dias, II Coñté di Carmagnola y Adel-
cii, abrió nuevas sendas al arte dra-
mático italiano, y tuvo por imitadores
á Tebaldo Fores, Crístoforis, Roasini
y Cario Marenco, quienes llevaron al
teatro los grandes acontecimientos
que tuvieron lugar en Italia durante
la Edad Media. Otros varios poetas
dieron modestamente el nombre de
dramas á sus tragedias, tales como
Giuseppe Reveré, Antonio Gigliani,
Felice Turatti y Giacinto Battaglia.
Los dramas ktstdricos ds Giovanne
Sabbatini, más que obras dramáticas,
son escenas históricas. En la comedia,
Gerardo del Testa se ha conquista-
do un lugar distingaido^^GM«ido,-de
■i:jitizeclb^iOOQlC
ITAL
Itossí «9 ntu; eatítnndo por bu es-
tilo satírico T mordaz; Alberto Nata
sobresale en la delineacion de los ca-
racteres, j el conde Giraud por la ex-
tensión 7 la eficacia del sentimiento.
La obra más notable, en el género
¿pico, es la de Tommaso Grossi , /Zom-
hardi alia prima erodata, en 15 cantos;
Florio j Árici son- autores de una es-
r'e de Bpopeja romántica iatitula-
¿II SettnuxvM de Jenaale%. Silvio
Pellico ha publicado varias poesías
bajo el título de Antiche; Costa, un
poema sobre el descubrimiento de
América; Domenico Biorci, Za Pau
ttAdrünopoU, j Giovanni de Marti-
llo, £a Greda regenérala, cujoa dos úl-
timos poemas estin inspirados en el
reDBcimiento político de la Grecia. En
el mómero délos poetas líricos, figu-
ran: Clem. Bondi, G. Fantoni, Á. Pa-
radisi, Ger. de Rossi, G. Ueli, Mon-
ti, Silvio Pellico, Manzoni, el conde
Leopardi, Lui^i Carrero, Giovanni
Bercheto, Ágostino Ca^noli, Giovan-
ni Pniti, Giuaepp» Giusti, Brofferio,
Giovanni Marcbetti y otros muchos.
Un florentino. Angelo d'Elci, ha me-
recido por sus sátiras el sobrenombre
Ae Jutenal iíaUa*o. La novela ha to-
mado una extensión considerable, cu-
ÍO primer impulso partió del fenio
e Hanzoni con sus Pronutñ tpon (Lot
Deipoiadoi), cuadro brillantísimo de
las costumbres v de la historia del si-
glo iTii en el Norte de Italia. A esta
obra, siguen después: £a AftMOca di
Mouia j Luisa Sírom, por Bossini;
£'Bttore Fterramosea y el Nieeolo de'
ZMpi, por SíasBÍmo d'Azeg-lio, j el
Marco Viteonti de Giossi. Figuran
también como novelistas distinguidos,
Yarese, Bazzoni, Falconetti, Lanzetti,
Giierazzi, Sacchi, Marocco, Zorci,
Vigna, el príncipe de Santa-Rosa, Ba-
taglia jEanieri. La historiase culti-
va en el presente siglo con tanto cui-
dado como acierto. Bntre las investi-
gaciones doctas, deben mencionarse,
en primer término, las de Micali, La
Italia ánla de la donmaeion roma-
na, j de Garzetti. Pero todos estos
trabajos, muj apreciables sin dispu-
ta, desaparecen ante el gran monu-
mento histórico, que coloca í Italia
á la cabeza de los pueblos cultos en
este género, el más importante de las
buenas letras: la Historia nHiversal de
César Cantú, esfuerzo milagroso de la
erudición de un solo hombre. El au-
tor que da cima á una obra tamaña,
se nos representa eu la imaginación,
casi tan grande como la humanidad.
Si et generoso pueblo italiano no le-
vanta nna piedra & esa Historia, pue-
de afirmaise que va no ha^ piedras
en Italia. Cesare Balbo, Luigi Barti.
Ginseppe Compagnoni y Ant. Coppi,
se hallan igualmente ocupados en la
historia general de Italia, en tanto
que la historia especial de las provin-
cias y de las ciudades ha sido objeto
de numerosos trabemos, entre los cua-
les se citan: la Historia de Ndpoies,
por Pagano; las Vísperas sicilianas, de
Amasi; las Tallas cronoUfgieas de la
historia de Florencia, por Reumont; la
ITAT.
Bistoria de Toseana, por Lorenzo Pig-
notti; la Historia de Milán, por Piettro
Cnstodi; la Historia de Pisa, por Bo-
naini; la Historia de &¿nota, por Gar-
lo Várese y por Girolamo Serra; la
Historia de la Sicilia, por Qiuseppe
Alessi; la Historia de la revolución de
Ñapóles, por Cuoco; la Historia moder-
na de Ndpoles, por CoUetta; la Histo-
ria de la Sicilia, por Piettro Lanza,
príncipe de 8cor<fla; la Historia de
Italia, por Cario Botta, autor tam-
bién d& una Historia de la guerra de la
independencia de los £'1 todos- Unidos de
jámíh'ca. finalmente, el conde Pom-
peo Litta ha publicado Zas Familias
Celebres de Itai.ia; y Lanzi, Cicogna-
ra, Giuseppe Bossi, Fumigalli, ter-
rario, Inghirami, Bossini y Visconti
se han ocupado de la historia de las
bellas artes. Sobre la literatura ita-
liana pueden versa las siguientes
obras: Alaeci, Poeti antichi. Ñapóles,
1661; Crescimbeni, íStorÍB dellavoUar
poesía, 1698; Maratón, Dellaper/etta
poesía italiana, Mídena, 1726, 2 velá-
menes en 4.°; Quadrio, Storia i regio-
ne ePogni poesía, Bolonia, 1739; Gim-
ma, Idea della Storia deW Italia lette-
rata, Ñápeles, 1723; 2 volúmenes
en4.°;Mazzuchelli, GUscrittoriC^liK-
lia, Brescia, 1753; Tiraboschi, Storia
della leíteralnra italiana fino- alV an-
HOÍ770, MMena, 1777-81, 14 volú-
menes en 4,°; Coniiani, / sceoli della
letteralwa italiana, Brescia, 1818, 9 vo-
lúmenes en 8.", con una continuación
por Ticozi, Milán, 1832-33, 2 volú-
menes en 8.°; G. MafFei, Storia della
letteratwra italiana fino al secólo xix,
Milán, 1834; 4 volúmenes en 8.°; Ugo-
ni, Della letteraiitra italiana nellasecon-
dametidel secólo j.yiu, Brescia, 1820
y 21, 3 volúmenes en 8.°; Ambrosoli,
Manuale della Ittteratwa italiana, Mi-
lán, 1831-33, 4 volúmenes en 8.°; Gin-
guené, Histoire de la littératvre italien-
ne, continuada por-Salfí, Paris, 1811
á 1835, 13 volúmenes en 8.°; Salfí, Rt-
s%m¿de Vhistoire de la Utt¿ralwe italñn-
ne, Paris, 1826, 2 volúmenes en 8.°;
Sismondi, De la Uttératwe d% midi de
VEnrope, Paris, 1829, 4 volúmenes
en 8,'; Riccoboni, Histoire d% théUtre
tía/tm.Paris, 1727,2volúmeneBen8.'';
Rannucci, Mannale della letíeratwa del
primo secólo, Florencia, 1837; Cimorel-
li, Origine i proogresi delle belle letlere
i&ÍÜM, Milán, 1845; Giudici, Compen-
dio dflU storia áella leíteraíwa italia-
na, Florencia, 1851; Rathery, Infinen-
ce de Vltalie svr les lettresjranfaises,
Paris, 1853, en 8."
47. Itília. antigua y sw divisiones tn-
eesivas hasta nuestros dios. — Las antí-
riaa divisiones generales, anteriores
la república romana, son poco cono-
cidas. En el sirio vi antes de la era
cristiana, se hallaba dividida en Galla
cisalpina, Italia propiamente dicha,
y Grande Grecia. Bajo el imperio se
dividió en once regicmes: Galia cisal-
pina, Liguria, Venetia, Etruria, Om-
bría, Sabina, Latium, Samnium.
Ajpuíia, Lucania y Brutium. En la
división del imperio romano, en 337,
la Italia entera formó nna4e las pre-
ITAL
iOi
taetams del imperio de Oeoídente, di-
vidida en cuatro diócesis ^ proconsu-
lados. Después de la caída de este
poderoso imperio, en 570, quedó de
nuevo dividida en posesiones lombar-
das, qiie abarcaban toda su parte se-
tentríonal , una sección de su parte
central (contaban 36 condados) j en
provincias del imperio de Oriente,
que comprendían el exarcado de Rá-
vena y la Pentápola. En el siglo ix,
formó Cario Magno un reino de Ita-
lia con la Lombardía 7 las provincias
de aquende los Alpes, cediendo des-
pués á los pontífices el exarcado de
R¥a y la Pentápola. A partir del
siglo X, hasta el xii, quedó la Italia
fraccionada en una multitud de pe-
Sueños ducados y condados indepen-
ientes, en incesante guerr
1 los otros, En (
'lo XII s
en repúblicas todas las ciuda-
marítimas, como Yenecia, Géno-
Pisa, Am^fi V Ñapóles, mientras
que en Lombardia cierto número de
Ciudades libres constituyeron una
confederación llamada íiga lombarda,
á cuyo frente aparecieron Milán y
Pavía. Hasta la revolución ñ-ancesa,
la Italia siendo objeto de otras
varias divisiones y su&ieudo la domi-
nación, y& de los emperadores de Ale-
mania, ya de los papas ó de otras po-
tencias. Antes de 1789, presentaba el
siguiente grupo: el reino de Cerdeña,
la república ae Genova, la de Yene-
cia, los ducados de Módena, de Tos-
cana, los Estados de la Iglesia y el
reino de Ñápeles. En 17ÍÍ7, la parte
de la Italia conquistada por la Fran-
cia, formó la república cisalpina,
comprendiendo el Milanesado, laLom-
bardía, los ducados de Módena, de
Massa-Carrara j tres legaciones de los
Estados de la Iglesia. En 1805, la re-
pública cisalpina, unida al imperio
francés, tomó el nombre de reino de
Itaua que, extendiéndose por diver-
sas partes del territorio, llegó á con-
tar 24 departamentos: Agona, Oloua,
Lavio, Adda, Petio, Mella, Alto-Po,
Mincio, Adige, Alto-Adige, Bacchi-
glione, Brenta, Adriática, Pavía, Ta-
gliamento, Passariano, Crostolo, Pa-
naro. Reno, Bajo-Po, Rubicona, Me-
tauro, Musona y Tronto. En 1808, ol
ducado de Toscana formó los departa-
mentos del Mediterráneo, Amo y
Ombrona: los Estados del papa com-
ponían ;a los de Trasimena y Roma,
en tanto que el reino de N&poles
dependía del imperio dances. Des-
de 1815, la Italia, salvas ligeras mo-
dificaciones, vino conservando las di-
visioneB políticas siguientes: el reino
de CerdeHa, que se cRvidía en princi-
pado del Píamente, ducado de Geno-
va, ducado de Saboja é isla de Cerde-
ña.— Los cuatro ducados italianos de
Palma, M6de*a, Lnca y Totwna, que
se subdividían: el primero, en Parma,
Plaseneia j Guastala; el segundo, en
Módena, Reggio y Mirándola; el ter-
cero, en Luca, y el cuarto, en Floren-
cia, Cieña y Pisa. — Los Estados pm-
tificios se dividían en 30 provincias.—
El reino de Népolsi, en cinoo reeÍOfl^>^ 1 ,-,
TOW.111 Dinitizecl by Vjfe)Oy IL
210
ITAL
i Bftber: Icm Abruzos, Apulls, Tierra
de Labor, las Calabñ&e y la isla de
Cerde&B.-~LlegvdB la hon de llevar
á cabo la anhelada unidad italiana j
de constituir un Estado poderoso, el
reino de Cerdeña sirvió de núcleo á su
' formación, al cual fueron anexionan-
dose auoesivamente loe ducados de
Fanna, de Módena, de Toacana j
otros peguefioB territorioB; todo al rei-
no de Napolea 6 de las Dos Siciliae;
las provincias que se hallaban aún
n'o el dominio del Austria y los Es-
os de la Iglesia. H07 la Italia es
de los italianos, j su territorio, como
ja beinos consignado en otro lugar de
este artículo, comprende, además de
las islas de Cerdefia ; de Sicilia j de
loa archipiélagos Toscano 7 de Lípa-
ri, toda la península itálica, excepto
el cantón suizo del Tessino v el Tirol
italiano, situados al Uediodía de los
Alpes.
48. Siitoria.—LA Italia se llamó
Srímitivamente :6^iií»n(ú (la Satw^ía
e Justino), nombre que le vino de
Saturno, el cual, según tradiciones
fabulosas, habíase refugiado en esta
comarca, cerca del rej Jano, í quien
enseñd el uso de las letras j de la
agricultura. Hacia los aQos de 1710
antes de Jesucristo, recibid la deno-
minación de Snoíria (la {SWfriade
Servio), de (Sndtnu, fundador de una
coliHiia de arceos; recibiendo, por
último, la de Italia, de lUílmt, «no
de los sucesores de (Enitrju. Por esta
misma época, edificó Eneas en este
Sais la ciudad de LMÚtio (el ZavíníCnm
e Tito Livio). Tales son las primeras
tradiciones latinas que encontramos
de la región que se describe. — En su
origen estuvo poblada de aborígenes,
libumos, óseos, pelasgos j siculos,
después de los cuales fueron estable-
ciéndose sucesivamente los helenos,
los etruscoB y los celtas. Estos últi-
mos llegaron 150 aSos después de la
fundación de Roma, en el momento
mismo en que el poder del pueblo
etrusco se hallaba eu todo su apogeo.
Trascurrido un siglo, tres naciones se
dividieron el dominio de esta penín-
sula: los galos, al Norte; los romanos,
en el centro, jios samnitas, al Medio-
día. Pero Roma, que era la llamada á
reinar sola en este vasto territorio,
sometid sucesivamente & los samnitas
j á los galos é hizo de Italia una
provincia romana, 43 afios antes de
nuestra era. Esta comarca sufrid en-
tonces tedas las vicisitudes del im^-
rio romano, y & la destrucción de este
se vio desgarrada por los bárbaros,
Siuienes se nabíaa arrojado sobre su
értil suelo, pasando alternativamen-
te á poder de los hérulos, de loa godos
y de los lombardos. Estos últimos se
dividieron el país con el imperio de
Oriente j fundaron en él una monar-
quía, que duró dos siglos, la cual fué
destruida por Cario Magno. El poder
temporal de los papas empezó i esta-
blecerse; pero naata Gregorio YII
permaneció dependiente del poderoso
imperio de Alemania, Por este misma
época se posesionaron los normandos
rPAL
de It pute meridional de Iiaua, v,
en 1130, tomó Rogero II el título de
re; de las Dos Sicilias. La guerra de
los gaelfos ; gibelinos trajo luego la
expulsión de tos normandos, de don-
de resultó que las ciudades lombardas
y toBcanas, erigidas nuevamente en
repúblicas, se vieron Ubres de seño-
res, dbl otro lado de los Alpes. Una
infinidad de pequeños Estados se re-
partió después la Italia, la cual vino
siendo teatro de continuas revueltas
y de las discordias civiles más de-
sastrosas. Las Vísperas Sicilianas,
en 1282, separaron á Ñapóles de la
Sicilia; Milán, constituido en metró-
poli de un ducado, pasaba, de las ma-
nos de los Visconti, á las de los Sfbr-
la; Amadeo II daba i la Saboja,
en 1383, una grande import&ncia; la
casa de Este reinaba en Ferrara; los
Gonzaga, en Mantua; los Médicis co-
menzaban ja á dominar en le Tosca-
na; loa dux de Venecia ensanchaban
el territorio de esta república, mien-
tras que los pontífices, arrojados de
Itclia hacía mucho tiempo, ^aban
nuevamente su residencia en Roma.
Francia y España se disputaron en-
ttjnces el dominio de esta comarca; la
cual, después de haber intentado ava>-
sallarla Carlos Ylll, Luis XII ; Fran-
cisco I, pasó, por último, á formar
parte de la corona de España. Bl rei-
no de las Dos Sicilias fué eonqoiata-
do, en 1505; el ducado de Milán, una
de sus provincias, en 1540, aoabando
por ejercer su preponderancia en toda
la península durante dos siglos, ex-
cepto Venecia, que supo conservar su
independencia. En el siglo xviii, pasó
el Hilanesado á poder del Austria;
tos Estados de Parma ; de las Dos Si-
cilias, al de dos príncipes de la oasa
de Borbon, y España perdió toda su
influencia en Italia. Las guerras de
la revolución y el imperto francés
cambiaron completamente la fiu de
este país: la Saboja, el Piamonte, el
Mltanesado, la Lombardía, Genova,
los Estados romanos, Ñapóles, el Ti-
rol, toda la Italia, excepto la Cerde-
ña y la Sicilia, ca^ó bajo la domina-
ción francesa, prolongándose ésta bas-
ta la caida de Napoleón. El actA del
Congreso de Viena, en 1815, restitu-
Íó al papa sus Estados; al Austria, el
[ilanesado y Venecia; i la casa de
Saboja, lá Saboja, el Piamonte, Ge-
nova V Niza: dos principes aostriacos
obtuvieron la Toscana y Módena; Ma-
ría Luisa, el ducado de Parma, 7,
después de los Cim dial, regresó i, Ña-
póles Femando IV, cajo soberano se
nabía retirado á Sieilia durante la
ocupación francesa. En 1848, Venecia
y el Milanesado se sublevaron contra
el poder del Austria; Roma arrojó al
papa j se constitujd en república,
cujo ejemplo siguió la Toscana. Un
año después, los ejércitos austriaoos
se posesionaban del reino Lombardo-
Véneto j de la Toscana, mientras que
los de Francia restablecían la autori-
dad pontifical en Roma.
49. Oprttüm ¡míriaca. — El poder
del Austria en la península itálica
1TAL
llegó á ser omnipotente deade 1819
hasta 1859: en Módena j en Floren-
cia, bajo el reinado de loe archidu-
ques; en Parma, bajo Carlos III de
Barbón; en Ñápeles, bajo Fernan-
do II, j en Roma, combatiendo la
reforma que reclamaba la Francia,
logró ocupar, durante dies años, las
Marcas j las Remanías. Por los tra-
tados parciales firmados con los pe-
queños príncipes del centro, obtuvo
el derecho de intervenir por la fuerza
en las revoluciones populares j de
ocupar el país militarmente en caso
de guerra, como defensa avanzada de
sus propias posesiones; inquietando á
la (ordeña por su extensión sobre el
Apenino, al mismo tiempo que ani-
quilaba el reino Lombardo-Véneto
con impuestos j requerimientoa mi-
litares. Pero su influencia fuá díami-
nujendo en Europa, eñ donde se ha-
bía enajenado las simpatías de las
frandes potencias: de la Prusia, de-
ilitando su importancia en Alemas
nia (1850-52); de la Rusia, pagándo-
la con ingratitudes eu la guerra de
Oriente; oe la Francia y del Reino-
Unido, no tomando ninguna parte ac-
tiva en la guerra, á pesar de sus pro-
mesas, 7 oponiendo todos los obstácu-
los posibles á la Constitución de los
Principadoe-UnidoB j á la libre nave-
gación del Danubio. La Cerdeña, por
el contrario, se había engrandecido
por la parte gloriosa que tomó an la
guerra de Oriente, por la consolida-
ción del régimen constitucional, por
el refugio que oñ«ci6 á todos loe proa-
critos de la península y por la habili-
dad, audacia ó astucia con que bu
ministro, M. de Cavour, señaló á la
Europa entera en el Congreso de Pa-
rís las usurpaciones del Austria j la
situación deplorable del pueblo italia-
no. Este es el lugar de hacer presente
que el Austria hi«o cuanto supo, j
más, para malquistarse la opinión <m
Europa j del mundo: 1.*, á prindfMos
de 1859, reunió más de 3(0.000 sol-
dados en el reino Lombardo-Véneto,
postrando laa fuerzas y la vida de
aquel país; 2.*, obligó á la Cerdeña á
que acudiese en defensa de su opre-
sión; 3.*, rechazó las ideas propuestas
por las grandes potencias contjnenta-
íes, acerca de la urgencia de ua Con-
greso j de un desarme g«neral; 4.*,
intimo ala Cerdeña un desame en
el preciso término de tres dias, ame-
nazándola con una invasión iniuedia~
ta en caso contrarío. La usurpación j
el despotismo tíenwi también su fre-
nesí; y debemos creer, aun oaando
sea poco caritativo, que el Austria se
encontraba en el período frenético.
No fué la snert« de las armas la que
arrojó al Austria del tenitoria itaha-
no, sino el absurdo de su sistema; lo
cual hace evidente que las naciones,
antes de caer en sus cnércitos, caen
en su política; j antes de caer en su
política, caen en su espíritu, en SU
coTíducta, en su sentamiento moral.
El Austria cajó en el territorio, por-
que antes habia caido eu la con-
""""'uigitizedbyL.OOgle
s;
ITAL
50. Lagiierrad«laÍndepmdMcÍa. —
La Cerdeas ñi¿ auxiliada j sostenida
por la Francia, la cual, no podía ver
impasible extenderse la influencia
austríaca más allá de los límites fija-
dos por los tratados de 1815 j amena-
zar los Alpes. — El general austríaco
Ojula^ pasd el Tessiño el29deAbríl
j destrujtf en diei diaa la proTincis
de Novara, en tanto que los franceses
acudían, por Susa j por Genova, en
aoeorro de los piamonteses. La victo-
ria del general Forej en Montthtllo,
en 20 de Mt,yo, inau^ió brillanto-
mente la campaña; ta victoria de los
-liamonteses en J*aluíro, el 30 j 31
Je Mayo; la gran batalla de Magenta,
en 4 de Junio, ^nada por Napo-
león III; la de Mariana*, 8 de Junio,
por el general Baragnia^-d' Hilliers, j
j lod progresos de (ianbaldi, que, en
el Norte, había avanzado victorioso
Itasta Bérgamo, hicieron perder á loe
austríacos en medio mes toda la Lom-
bardía. En 24 de Junio, intentaron
recuperarla con una fuerza de 220.000
hombres en la jomada de Sol/trino,
la cual dun5 dieciseis horas ; abrid á
los aliados victoriosos la entrada del
cuadrilátero de plazas fuertee. Pero
la agitación que se propagaba por
toda la Italia; principalmente en los
Estados pontificios, por el levanta-
miento de las Romaniaa j de Pernsa;
las amenazas de una guerra en el
Rhin, lanzadas por la major parte de
loa príncipes alemanes afectos al Aus-
tria, obligaron á Napoleón á detenerse
j & coQclair con Francisco José la paz
de Villafranca, en II de Julio, que
fué oonfirmada por el tratado firmado
en Zurioh, entre Francia, Cerdeña ;
Austria, el 10 de Noviembre. Esta
áltima potencia vid pasar á la Cerde-
fta la Lombardía, desde Tessino hasta
Mincio; pero conservó sus plazas fuer-
tes del cuadrilátero. — El partido li-
beral italiano, sostenido j alentado
por las promesas de Inglaterra, hizo
nacer en toda Italia la idea de la uni-
dad política, bajo la casa de Saboja,
contra lo estipulado en loe tratados de
Villafranca j de Zurich, los cuales
creaban una confederación italiana,
en la que entraban: el Austria, los
Sríncipes restaurados de Parma, de
[¿dena r de Toscana; el papa y el
rey de Ñipóles. Desde principios de
la guerra, el gran duque de Toscana
— -\á forjado á huir de Florencia
ITAL
Í, bajo su pro!
t un solo soldado piamon-
tés, las Asambleas de aquellas cuatro
firovincias vetaron la prescripción de
os derechos de sus bntiíuos aobera-
j se anexionaron á la Cerdeña.
Víctor Manuel, ligado por los compro-
misos de Villafranca, aceptd aquellos
votos j oñ«ci(j sostenerlos ante las
potencias de Europa; pero siu aceptar
definitivamente las ofertas que se le
hacían. Las Asambleas nombraron en-
tdocee al príncipe de Carignan, primo
del rey, regante de la Italia central;
pero habiéndose éste negado á aceptar
el cargo, fué elegido Buoncompagni
gobernador general ~ile la Liga, q^ue
quedó dividida en dos Estados distin-
ITAL
211
en 27 de Abril, cuyo país quedó bajo
la protección de Víctor Manuel. Par-
ma y Módena siguieron la misma
conducta, así que partieron sus so-
iMranos, y otro tanto hicieron los
romanos ten luego como el Austria
hnbo retirado sus tropas, el 8, II j 12
de Junio. Los Estados del centro, á
cnyo delwadcí llamó el Gobierno sar-
do, procedieron entonces al nombra-
miento de los gobernadores provisio-
nales : Ricasoli lo fué de Florencia,
en 1." de Agosto; Farini, de Módena
j de Parma, en 27 de Julio y 18 de
Agosto, y Cipriani, do Bolonia, en
Saa este áltimomes. Estoatres go-
bernadores foTmaroa una liga militar
tos : la Toscana bajo el gobierno de
RicKsoli; y Parma, Módena y la Ro-
manía, que se unieron, bajo la auto-
ridad da Faríni, y tomaron el nombre
de gobierno real de la Smitia. Abo-
liendo las aduanas entre los Estedos
de la Liga y la Cerdeña; adoptando
las leyes civiles y el estatuto sardo,
prepararon loe Estados del centro la
unión política, realizada al fin por un
eegundo voto de las Asambleas y por
la aceptación del rey de Cerdeña,
qnien, en cambio de este engrandeci-
miento, consentido por Francia, cedió
á esta potencia la Saboya y Niza por
el tratado de Turin de 24 de Mayo
de 1860. — Una campaña de dos me-
ses, emprendida por dos ejércitos for-
midables, había libertado á la Italia
setentrional; el centro debía su inde-
Eendencia á la habilidad de sus hom-
res de Estado; pero quedaba intacta
todavía la parte Sud del terrítorío.
Fernando II, rey de las Dos Sicilias,
había muerto el 22 de Mayo de 165&;
y su hijo, Francisco II, perseverando
en la política de su padre, continuaba
la opresión violenta en el interíor j
la alianza estrecha con el Austria en
el extranjero. El 4 de Abril de 1860,
estalló en Sicilia una revolución: P&-
lermo, Messina y Catania se subleva-
ron; pero estrechados en el interior de
las ciudades, retiráronse los insurrec-
tos al interior de la isla, en donde
fueron auxiliados por Garibaldi, quien
no cesaba de agi&r al país, á pesar
de la desaprobación ostensible del Go-
bierno de Turin. El 10 de Mayo des-
embarcó Garíbaldi en Maréala , al
frente de una partida do 2.000 hom-
bres; tomó la dictadura de la isla en
nombre de Víctor Manuel; organizó el
dia 14 nn gobierno provisional; batió
dos veces, el 16 v el 16, á los tropas
reales y ae apoderó de Palermo, que
fué bombardeado, el 27, por la armada
napolitana. Estos reveses obligaron á
Francisco II, en 26 de Junio, á ofrecer
al país una Constitución y una alian-
za con la Cerdeña; pero ya era tarde.
Garibaldi, después de haberse apode-
rado de Messina, el 28 de Julio, pasó á
Reggio y marchó sobre Ñápeles (en
donde entró el 7 de Setiembre), cuyo
ejército real, medio desorganizado,
sólo opuso una débil resistencia. Fran-
cisco 11 se retiró á Capua y se encer-
ró, por lUtimOt en Oaeta, después de
haber visto á bu ejército deshecho en
las orillas del Voitumo. Al mismo
tiempo, las tropas pontificias, que,
bajo las órdenes del, general francés
Lamoriciére y auxiliadas por las na-
politanas, habían conseguido detener
tos movimientos de Ganbaldi, se vie--
ron sorprendidas por la invasión de
los piamonteses en las Marcas y la
Ombría; batidas por ellos en Castel-
fidardo, el 18 ae Setiembre, vióso
Lamoriciére forzado á refugiarse en
Ancona, en donde, atacado simultá-
neamente por mar y por tierra, tuvo
que capitular algunos dios después.
Dueños los piamonteses de los Mar-
cas y de la Ombría, entraron en el
reino de Ñápeles y batieron en leer-
nia á los napolitanos. Consultadas las
provincias por medio del sufragio uni-
versal, proclamaron todas por rev á
Víctor Manuel, el cual hizo en Ñapó-
les su entrada solemne el 7 de No-
viembre, aceptando el 22 la anexión
i su reino de las Marcas y de la
Ombría. El joven rey de Ñapóles, si-
tiado por los piamontraes, ss defendió
en Gacta con bríos heroicos durante
cuatro meses; pero obligado á ceder
ante Áierza mayor, abandonó la ciu-
dad y se retiró á Roma, el 13 de Fe-
brero de I86I. A la toma de Gaete,
siguió luego la apertura del primer
PartaMento iíaÜano, el cual proclamó
i Víctor Manuel rej/ it Italia, bI 17
doiMarzo. I^ muerte prematura de
M. de Cavour, acaecida el 5 de Junio;
el fraccionamiento de los ¡nrtidos po-
líticos, el estado de la Hacienda y el
bandolerismo que imperaba en laa
provincias napolitanas, hicieron difi-
cilísimos los comienzos del nuevo reí-
nado. Faltábanle, para abarcar toda
la península. Boma y Veneoia, la
cual conservó el Austria hasta 1866.
A principios del citado año, la guer-
ra entre el Austria y la Prusia pare-
cía inminente, Qiiéntras que Italia,
aliándose coa esta última potencia,
declaró la guerra, en 18 de Junio. La
armada italiana, que había franquea-
do el Mincio el 23. se vio rechazada,
más allá de este río. por la victoria
que el archiduque Alberto obtuvo so-
bre ella en Custozza al siguiente dia; -
y el 20 de Julio, la floto de Italia
mandada por el almirante Persano,
quedó deshecha en Lissa, sobre las
costas de Dalmacia, por el almirante
austríaco Tegcthoff. Sin embargo, las
victorias délos prusianos en Bohe-
mia fueron la salvación de la unidad
italiana. En 4 de Julio reclamaba
Francisco José la mediación de Na-
poleón 111, cediéndole Venecia; el 25
quedó concluida una suspensión de
armas entre Italia y Austría, i la
que siguió la paz firmada en Viena
el 3 de Octubre, siendo incorporada
Venecia al reino de Italia. En cnan-
to á Roma, aquella potencia, en vir-
tud de un convenio ajustado con
Francia el 15 de Setiembre de 1864,
se comprometió á no atontar contra
el territorio pontificio; á establecer
en la frontera de este Estado una
faena militar capaz de impedir toda ,
,:j,t,zedby\1.00gle
212
rTAL
invasioa de los Toluntarioa; tomar á
BU cargo una parto de la deuda ro-
mana, proporcional á la importancia
de las proTincia^ pontiácias anexio-
nadas á la corona, y trasladar al go-
bierno de Turin á la ciudad de Flo-
rencia, la cual fué declarada oficial-
mente atpilal del rtino el 26 de Abril
' de 1865. La Francia, en cambio de
estas concesiones, se oblig;aba í eva-
cuar á Roma en el término de doa
afio9. En efecto, el 12 de Diciembre
de 1666 abandonaba el temtorio ro-
mano el último cuerpo de tropas fran-
cesas; j el papa, para la mejor defen-
sa de sus Estados, había organizado
un ejército de voluntarios franceses,
belg^, austríacos j suizos. Las deser-
ciones de algunos de estos soldados;
particularmente, las del cuerpo Irán-
oes, denominado legión áe Antibei,
motivó que el ministro de la guerra
de Francia llamase & la obediencia á
Bua soldados enviando i Roma á uno
de sus generales. Quejóse Italia de
estas medidas, considerándolas como
una infracción del convenio de 15 de
Setiembre, j, en el verano de 1867,
numerosos voluntarios garibaldinos
intentaron franquear la frontera ro-
mana. En el mes de Octubre, la inva-
did Garibaldi con algunos millares
de hombres j marchó sobre Roma, en
donde esperaba ser secundado; pero
la capital permaneció inalterable. Un
cuerpo de ejército francés partió de
Tolón, contribuyendo con las tropas
pontificias á la derrota de Garibaldi
en Mentana, j desde este momento
. empezd la segunda ocupación franCB'
sa. Kl general Faillj abandonó i Ro-
ma el 2 de Diciembre, dejando una di-
visiou en Civita-Vecchia. El Gobier-
no italiano, después de haber desar-
mado ¿ los voluntarios que sobrevi-
vieron al desastre de Mentana, ; de
prender al mismo Garibaldi, activó
las negociaciones relativas á los inte-
reses de la deuda pontificia, la cual
quedd fijada en 17.000.000 anuales,
que debían satisfacerse al papa por
mediación de Francia, j reclamó á
ésta que retirase sus tropas de Italia:
V i Pío I£, que otorgase un indulto
& los condenados políticos. Estas re-
clamaciones fueron desatendidas, jla
irritación que produjo subió de pun-
to, cuando se tuvo noticia de la re-
nnion del CoHcilio del VattCdHo, cujas
doctrinas se consideraban como una
amenaza contra las ¡nstitucioQos ci-
viles j políticas de los Estados. Asi
que, tan luego como Francia, al ex-
perimentar sus primeros reveses en
BU ^erra contra la Prusia, tuvo ne-
cesidad de retirar sus tropas de los
Estados pontificios, el 6 de Agosto
da 1870, el territorio papal fué inme-
diatamente invadido por el ejército
italiano, el cual, con el apojo del par-
tido nacional, entró casi sin resisten-
cia en la ciudad de Roma el 21 de Se-.
tiembre.
51. íVkctw Italia.— El 2 de Octu-
bre del citado año de 1870, un plebis-
cito, expresado por 133.680 votos
Eflrm&tiToa contra 1 507 negativi»,
ITAL-
reclamó la incorporación de los Esta-
dos pontificios al reino de Italia, la
cual quedó decretada el 8 j ratificada
el 21 ; 2d de Diciembre por las Cáma-
ras italianas. Roma fué declarada ca-
pital; y una lev, llamada de gtranlíai,
votada por el Parlamento, determina-
ba las relaciones entre el Estado italia-
no j el soberano pontífice. En virtud
de esta ley, el papa conserva todos los
privilegios honoríficos de la sobera-
nía; una pensión anual de 3.225.000
francos, consignada en los presupues-
tos italianos para sostenimiento de la
corto pontificia; los palacios del Vati-
cano j de Santa María la Majror,
con todas su^ dependencias; la ciudad
de Castel-Gandolfo j de aquellos pun-
tos en que el papa reside aún tempo-
ralmente, los cuales se hallan exclui-
dos de la jurisdiocion del Estado. Las
legaciones de la Santa Sede j los mi-
nistros acreditados cerca del soberano
pontífice conservan las prerrogativas
reconocidas por el derecho internacio-
nal á los agentes diplomáticos. Con el
objeto de establecer la teoría de la Iffle-
tia libre en el Sitado libre, ideal de Ca-
vour, el ejercicio de la autoridad reli-
giosa del papa está exento de toda in-
gerencia del podet civil; el juramento
délos obispos, e\ eseguatw real quedan
abolidos; los concilios y las reuniones
eclesiásticas, de cualquier naturaleza,
pueden verificarse libremente y el
papa comunicarse con et episcopado;
toao el mundo católico, sin que pueda
inmiscuirse en ello el Gobierno italia-
no. Finalmente, tas corporaciones re-
ligiosas, cujos edificios fueron reco-
nocidos como necesarios en Roma para
establecer las administraciones publi-
cas, por consecuencia del traspaso de
la capital, recibirían una renta de 5
por 100 igual al producto neto de los
edifidos expropiados. El 2 da Julio
de 1871, el Gobierno italiano trasladó
oficialmente á Roma la capital de la
monarquía, en la cual hizo su entrada
el rej Víctor Manuel, seguido de la
major parte de los ministros extran-
jeros, mientras que el soberano pontí-
fice, que había rechazado las propo-
siciones qiie anteceden, protesto con-
tra la ocupación de su territorio. Tal
es la historia y la vida de Italia, hei^
mana ilustre de nuestro país, hermo-
so florón de la Europa y del mundo.
EriuoLOofA. Griego 'ItaXt»; (Italot),
de donde los latinos djjeron v-ítihu,
viíülia, ternero, novillo: latin, Itifía,
el país de loe hueves; italiano y cata-
lán, Italia; nances, Italie.
Italianismo. Masculino. Modo de
hablar propio de la lengua italiana
aplicada á otik.
Etiuoloqía. ItalioM: italiano, ita-
Uanitmo; francés, italiaminu.
Italianización. Femenino. Acción
6 efecto de italianizar. (Caballero.)
Italianizador, ra. Sustantivo y
adjetivo. Que italianiza.
Italianizar. Activo. Dar acento,
aire ó apariencia de italiano. || Hacer
adoptar las maneras italianas.
Etiuolosía. ItaUitHo: firancés, itt-
Hoñúer,
Ítem
ItiJianizarse. Recíproco. Adoptar
el acento italiano. | Mezclar italiani*-
mo3 en la conversación 6 escritura.
Italiano, ni. Adjetivo. El natural
de Italia y lo perteneciente á ella. ||
Masculino. El idioma italiano. | í la.
ITALIANA. Frase. A estilo de Italia.
Etiuolooía. lídlieo: italiano, iia-
Uano; francés, italie»; catalán, íuiiá,
na.
Itilico, ca. Adjetivo. Lo pertene-
ciente á Italia; j así se dice: antigüe-
dades itXucas; guerra itálica. | Bl
natural de Itálica, | Danza itálica.
La inventada, en el reinado de Au-
gusto, por Pilados y Batilo; danza
teati^, compuesta de pantomimas cé-
lebres. I SzcTA itálica. La secta do
Pitágoras , denominada así , porque
este filósofo enseñó en Italia, es decir,
en la parte oriental de Italia, llamada
Magna-Grecia. | Hokab itálicas. Las
veinticuatio horas del dia natural, qua
se cuentan entre dos ocasos consecuti-
vos del sol. I Cabaotérbs itálicos.
Los que no difieren de los romanos,
sino en ser algo más carvos.
Etimolooía. Italia: latin, ililiau,
italiano; itátit, itiüdie, italiana; cata-
lán, itálieA, ea; francés, itaU^ne.
Itálico (debbcho). Adjetivo. Eitto-
ria. En la república romana, consistía
en la exención de impuestos de que
gozaban ciertas propiedades de los
Eueblos de Julia, desde el Rubicon
asta el estrecho de Sicilia. Tenían
las mismas cargas é iguales derechos
que los latinos, excepto no poder lle-
gar directamente á ser ciudadanos ro-
manos, sin pasar antee por el derecho
del Lacio.
EriuoLOaÍA. Latín;** rrALiotni.
Itilíco. (SiLio). Poeta épico lati-
no, que nació hacia el afio 25 de Je-
sucristo, en Italia, según unos, ó en
la antigua Itálica, ciudad de España,
según otros, y murió el año 100, sien-
do va de edad muy avanzada. Nos
dejo un poema épico en 17 libros,
cuyo argumento versa sobre la segun-
da guerra púnica. Esta obra fué des-
cubierta por Poggio en 1414, en lo-
Abadía de St.-Gidr. (DBMiaDU.TM»-
SANTB.)
ítalo. Masculino. Sitiaría antifaa.
Hijo de Telégono v Penélope, que se
estableció en IlaUa, á que dio nom-
bre, y reinó sobre los eno trios.
BTiuoLoofA. Latín /(¿í¿iu(Vuu3ii,!o).
ítalo, la. Adjetivo. Poética. Ita-
liano,
ítem. Adverbio latino de que sa
usa para hacer distinción de artículos
ó capítulos en alguna escritura ú otro
instrumento, y también por seüal de
adición. Dícese también Iteu uás.
Etiuolooía'. 1. Sánscrito ittJiA; la-
tín, ita, de esta manera: ita ett Áome;
«es un hombre así, de esta calaña; tal
es su genial,» en Terencio: sánscrito
iltham, así; latin, ilem, así, del mismo
modo, iauBSÁaa: pergratwnmikifeceñ»,
iTKM Seavola: «grandemente me com-
placerás; también, á Escarola,* en Ci-
cerón; lengua» romanas, item.
2. El latin itaé iíem representan la
misma palabra de orígen,
Lig,I,zeaD,^OOgle
ITIL
It«Table. Adjetivo. Lo qae es ca-
paz de repetirse.
Iteración. Femenino. La acción y
efecto de iterar.
Etiuoloqía. Reiteraeiim; latin, it^-
riiío, la acción de reiterar, en Cice-
rón; segunda vuelta que se da á un
terreno, en Columola; derecho de se-
gunda manumisión, en Ulpiano; for-
ma Buetantiya abstracta de itiíralM,
iterado: cabüan, iltraeió; provenzal,
iitratio; francés, tí^<»m; italiano, ile-
miont.
Iterado, da. Participio pasivo de
iterar.
firniOUKlfA. Latín itIhStia, partici-
pio pasivo de ilírán: catalán, itvrat,
da; francés, iíéri; italiano, iterato.
Itsrar. Activo. Rbpbtir.
Btiuolooía. Sánscrito U&ra, otro;
latín, itirwm, otra vez; itJfrare, repetir;
ittiiano, itérate; nances, itértr; cata-
lán, iterar.
Iterativo, va. Adjetivo. Pcrtiae.
Lo <^ae tiene la condición de repetirse
ó reiterarse.
EtiuolooÍa, lUrar: catalán, iltr»-
tin, M.
Itericia. Femeiiino, Ictericia..
Itifálico. Masculino. Ántigiitdadet
griegat. Referente al itíñüo. J Uetrica
■riega j latina. |] Verso iirwki,ico.
'erao compuesto de tres troqueos 6 de
B troqueos ó
tres dáctilos v un ^ambo, llamado así
porque era el que se cantaba en las
fiestas de Baco.
BniiOLOQÍA. lAfah: griego, [(h>-
<paU(xit {itAypAalUiA); latín, Uhf-
pialileíaK; francés, itiyphaUiqm.
Iti&lo. Mascníiuo. Amuleto, en
forma de pene, que se llevaba anti-
guamente al cuello.
JBtiuoloqía. Griego [ftii^ oUm; ftf liy-
pkatío$); de IfitS^ (uhj/t), derecho, y
fáU<K (pAÁtiot), representación del
miembro viril, la cual figuraba en las
fiestas ds ciertas deidades, especial-
mente en las de Baco, considerándola
como un símbolo de la fecandidad de
la naturaleza: francés, itkj/pial¡e.
ItifalóCoros. Maseulinoplural. Át^
tigtaáwüi. Sacerdotes de las orgías
que, en las procesiones ds las bacan-
tes, iban disfrazados de Faunos, re-
medando á las personas ebrias y can-
tando himnos báquicos,
firiHOLOofA. Jtífdlo y pionü, que
lldva: catalán, itifaUforot; bajo latín,
it^ialopicri.
Raiüa iití¿rica,—'Enn sacerdotes
de Príapo.los cuales, en las fiestas ce-
lebradas en su honor, llevaban it^a-
lo$, de donde tomaron el nombre de
' ITirALÓFOROS.
Itifilo, la. Adjetivo. Botímka. Que
tiene hojas rectas.
Etiholooía.. Griego itkyi, derecho,
3 pivlUm, hoja: X^ '^idXv..
lui. Mascnlino. Botánica, Árbol
que se cría en la provincia de Luja,
en el Perii, semejante ezteri(»mente
al manzano, pero de tan dañinos eflu-
vios, que basta pasar por junto á él
para hincharse.
Itilo. Masculino, Mitoiogia. Hijo de
Coto j de Aedone, Dna noche sii ma-
dre le nuitií íavolutitariuiuntei j ha-
ITÚR
bícndo pedido la muerto á loS dioses,
fué convertida en jilguero.
ErnioLOofA. Latín ItgUa,
Itimbo. Masculino. Antif4edadu.
Canción de los antiguos en honor de
Baco. Q Músico que la ejecutaba. ||
Baile *con la música de esta misma
canción.
Itinerario, ría. Adjetivo. Lo per-
teneciente á caminos. I Masculino. La
descripción y dirección de algún ca-
mino, expresando los lugares y posa-
das por donde se ha de transitar. ||
Milicia. La partida que se adelanta
para preparar alojamiento á la tropa
que va de marcha.
Etuiolooía, Latín ííüffJT-2HÍM», des-
cripción de un viaje; forma de iter,
itíiíilrit, camino,- jomada, forma de
idm, ido, supino de iré, ir: catalán,
itintrañ; francés, iti%¿raire. '
Itinerario de Antonino Pío. ^ú-
toria y arqiuologia. Véase lo que,
acerca de esto precioso monumento de
la antigüedad, decimos en nuestro
artículo CALZAnA.
Itis. Masculino. Mitología. Hijo de
Tseeo. Progne, su madre, le sirvió
para ser comido en un fsstin, y fué
convertido en faiaan; según algunos
autores, en ruiseñor. \ Nombre Ue un
guerrero. (Bstacio.)
ExiuoLOofA.. Latía Ityt.
Ito ó Iton. Masculino. Mitología.
Nieto de Decaulion, que invento el
arte de laborar los metales.
Itómata. Adjetivo masculino. Mi-
tología. Sobrenombre bajo el cual era
Júpitoí adorado en Itowu, ciudad ds
Tesalia.
Itomeas. Femenino plural. Mitío-
ria antigua. Fiestas que anualmente
se celebraban en Meseniaen honor de
Júpiter, que había sido criado por las
ninfas Jtome j Neda en las grutas de
liona, en Tesalia.
Itómeta <S Itomeo. Mascnlino. Mi-
tologia. Sobrenombre de Júpiter, to-
mado del culto que se le tributebaen
Jioma, ciudad de Tesalia, donde se ce-
lebraban en su honor las llamadas
^ttat IT0MB4.S.
Itria. Femenino, óxido de itiio.
Btdiolosía.. /íry«. (Landájs.)
Itrio. Masculino. Especie de sus-
tancia metálica.
BTiucutaÍA.. Itria.
Itrooerita. Femenino. Química.
Fluato de itrio y de cerio.
Itúrbide (A.ai;sTiN). Emperador de
Méjico, que nació en Valladolíd de
Méjico en 1783 y murió en 1824. En-
tró i servir á los 17 años como volun-
torio en los provinciales de su ciudad
natal, en cuyo cuerpo era teniente
cuando en 1810 estalló la insurrec-
ción acaudillada por el cura de Dolo-
res Don Miguel Hidalgo. Invitado
iTiJasíDsporeljefe de la insurrección
á tomar parte en ella, resistió enérgi-
camento y prestó grandes servicios al
Gobierno españoL persiguiendo sin
descanso i. tos sublevados y ocasio-
nándoles infinitas pérdidas, en recom-
pensa de lo cual ascendió en poco
tiempo al empleo de coronel. Obtuvo
despa^ el mando de algninu provi»*:
ITÜE
213
ciaa, y la importancia que había ad^
quirido despertó su ambición en tér-
minos que, al saberse la revolución
de la Península en 1820, procuró ob-
tener un mando; llamó á sí á una por-
ción de jefes distinguidos y alzó el es- .
tendarto de la revolui^on, que muy
pronto fué secundada por todo el país.
Vencidas las tropas españolas en to-
das part«s, se reunió un Congreso que
empezó á dictar lejes, cuando una in-
surrección militai', imponiendo su vo-
luntad al Congreso, proclamó empera-
dor i Itúrbiob el 18 de Ma^o de 1822.
El nuevo soberano estebleció una casa
imperial al estilo de las de Europa, y
muy pronto, olvidando sus compro-
misos, quiso gobernar por sí sólo, se
indispuso con el Congreso y lo disol-
vió. En Diciembre del mismo año, el
coronel Santa Ana proclamó la repú-
blica, grite que fue rápidamente se-
cundado por el ejército y las pobla-
ciones; y aunque Itúrbide quiso tran-
sigir reuniendo nuevamente el Con-
greso di suelto, sólo consiguió ser
depuesto por él y desterrado á Itolia,
para donde se embarcó en 1823. Des-
pués de viajar por Europa algunos
meses, se fijó en .Londres, desde don-
de díó un manifiesto, y como las no- '
tícias qué recibía de sus amigos la
pintaran á su país presa de la más es-
pantosa anarquía, escribió al Congre-
so ofreciéndole su pe'raona, así como
recursos en armas, municiones y di-
ñero. El Congreso le declaró traidor y
le condenó á muerte, si volvía á pisar
el territorio de la república; pero él,
sin tener noticia de esta determina-
ción, se embarcó en Londres y Uegó á
las costas mejicanas en Julio de 1^4.
Apenas saltó á tierra, fué preso por
las fuerzas que mandaba el comandan-
te militar La Garza, que le condujo i
Soto-la-Marina, y á pesar de la orden
que existía, envió una consulta al
Congreso del Estado de Tamaulipas,
reunido en Padilla, y condujo allí al
prisionero. El Congreso reprendió á La
Garza por eu vacilación en obedecer
la \oy y dispuso inmediatamente la
ejecución de Itúrbide, que fué fusila-
do á las pocas horas. Sus restos se
trasladaron á Méjico en 1838, duran-
te la administración del general Bus-
temante.
Itareos. Masculino plural. GeogrO'
fia a*tigita. Naturales de la Traconí-
tíde, famosos por su habilidad en ma-
nejar el arco. (Cicerón, Lugano.)
ETiHOLoefx. Latín Ilürmi, forma de
Itñraa, la Traconítide, país de la Ce-
lesiria.
Iturisa. Femenino. Geografía a*tü
gua. Nombra antiguo de una ciudad
de la Tarraconense, que puede ser
Sangteta. [Antonino Pío.)
ETUioLoafa. Latín Iluritta 6 Ilw
rita.
Itntribalzaga (Antonio sb). Na-
vegante español, que nació en Hotri-
CQ en 1656 y murió en 1728. Hizo va-
rias campañas en la America del Sur;
se distinguiú contra los ingleses en el
Uedítenineo y se dedicó también &
la oaaatruecion naval, acerca d« la
Digitized by
L.oogle
214
luar
cu&I escríbifS una obra titulada: JZr-
fUu y proporcümit para la eonttnteetM
dt haieiet.
Inore (a). Locación adverbial apti*
cuada. Por 6 en otra parte.
ludes. Hasculino anticuado. Jubz.
IndesBO, na. Anticuado. Hijo de
judío.
ladgar. ¿ctivi) anticuado. Jozoax.
ladgo. Hasculino anticuado. Jui-
cio, sentencia.
ladioio. Masculino anticuado. Jin-
CIO.
Indis. Hasculino anticuado. Jusx.
ladizo. Hasculino anticuado. Jui-
cio.
laego. Haaeulino anticuado. Jce-
oo. ¡ Anticuado. Burla.
loei. Hasculino anticuado. Juez.
lage. Masculino anticuado. Jubi.
lagraressft. Femenino anticuado.
Jdolaressa, música.
Iníi. Masculino anticuado. Juez.
Inixo. Hasculino anticuado. Juicio.
Inlgar. Activo anticuado. Juzgar,
decre^T, sentenciar.
Inllio. Hasculino anticuado. Julio.
Inoior. Hasculino anticuado. Sub-
dito de un ma^or 6 seflor.
Innir. Neutro anticuado. Jun-
' TAB3B.
Innnir. Actívo anticuado. Uncir.
lontaouento. Hasculino anticua-
do. VÍMCULO.
lontar. Activo anticuado. Juntar,
unir. I Anticuado. Coser.
Inr, Hasculino anticuado. Derecho,
poder.
BTiHOLOaf A. Latín /m.
lara. Femenino anticuado. Juiu,
JURAMINTO.
lorada. Femenino anticuado. Ju-
RAUSNTO. I Anticuado. Pbouesa..
larameotar. Activo anticuado.
JURAUBNTAR.
Inramento. Hasculino anticuado.
Juramento.
iDramientar. Activo anticuado.
JURAUENTAR.
Inramieoto. Hasculino anticuado.
JUKAUBttTO.
Inrar. Activo anticuado. Jurar.
^Neutro. Jurar coh aloüno. Frase
anticuada. Conjurarse, formar parcia-
lidad.
laria. Femenino anticuado. Iurio.
Inrío. Hasculino anticuado. Dere-
cho, poder. \ Anticuado. Posesión.
ETIUOLOOfA. /w.
luro. Hasculino anticuado. lu&io.
Ins. Adverbio de lugar anticuado.
DSBAJO.
Insano, na. Adjetivo anticuado.
Lo que est& debajo. | Anticuado. Lo
que viene después, venidero.
Etiholoqía. 7m.
luso. Adverbio de lugar anticuado.
Debajo.
' EriMOLoafA. /m.
Insta. Femenino anticuado. Jus-
ta. I Anticuado. Contienda, pelea.
Instar. Neutro anticuado. Pelear.
UUet&fora. Disputar.
BriuoLOofA. Jnitw,
Insticia. Femenino anticuado. Jus-
ticia. I Anticuado. Cutí^, pena.
Insticiar. Activo anticuado. Juz-
IXIF
OAR.||Anticuado. Ajusticiar, castigar.
Iiutisa. Femenino anticuado. Jus*
TI cía.
Instisar. Activo anticuado. Ssif-
TENCiAR. I Anticuado. Ajusticiar.
latancia. Femenino. Cópula oa»-
NAL.
BTiifOLOofA. Hetitesis de imitar,
lotear. Activo anticuado. Jozqab.
Intre, Hasculino anticuado. Bui-
tre.
Innas. Hasculino anticuado. Joaz.
Inyoío. Masculino anticuado. Jui-
cio.
InjTS. Masculino anticuado. Jusz.
luyzío. Masculino anticuado. Jui-
cio.
Insgado. Hasculino anticuado.
Juzgado, tribunal. \ Anticuado. Pao-
CE30.
iTa. Femenino, Botámcé. Ivawü»-
CATA. Artética, ajugadpirrillo. (Pu-
mo.)
Etimolooía. Francés tf: normando,
i; bajo latín, ipp%t, del alto alemán
iva; alemán moderno, Si64, en rela-
ción con el céltico: íjvary, yni; bajo
bretón, ivi»; inglés; yeic. [LiTTsd.)
1. Esta etimología no eeti conforme
con las realidades de la lengua. El al-
to aleihan tm> no es otra cosa que la
alteración gótica del latin tÜi*, raíz
de *Hgiíre, obrar hacia fuera, hacer
abortar, porque so crevd que la iva
MMMte hacía abortar ilas mujeres.
2. Esto significa que la raía del
nombre del artículo es latina; no ale-
mana, ni céltica. — f Especie de hierba,
llamada así en las boticas, en griego
lamtpytU, y vulgarmente ayu^a. Es
una planta algún tanto arqueada en
sus tallos, que se extiende por tierra;
las hojas son parecidas i las de la
siempreviva menor, aunque mis me-
nudas j espesas. Huele mucho ai pi-
no. Sus flores son amarillas á blancas,
müj menudas, j la raíz como la de la
chicoria. Llémanla vulgarmente pi-
nillo. Sa; tres especies de ella, ^ ma-
cho 7 hembra: la segunda especie lla-
man en las boticas iva miucaU, 6 ar-
tética.» (Laouna, Sobre DwcíritUí,
íibrn III, e»pít%¡o 169.)
Ivemal. Adjetivo anticuado. Lo
que toca al invierno.
Ivemar. Neutro anticuado. Invbr-
KAB.
Ivicenco, ca. Adjetivo. Ibicbnco.
Ivierno. Hasculino anticuado. In-
vierno. I Metáfora, anticuada. Cosa
mala.
Ixia. Femenino. Soti»ie». Planta
irídea que se cultiva por adorno en
los jardines.
oriuoLOofA. Latin wi», la hierba
camaleón. (Plinio.) — (Cierto humor
pegajoso, i manera de engrudo, que
se halla congelado en las raíces del
chamaleon, hierba.>(AcAnsuiA| J)ic-
eÍMario(U17S6.)
Ixiáceo," cea. Adjetívo. Seühties.
Parecido i la ixia.
Ixient. Participio activo anticuado
de ixir. Saliente, que sale; saliendo.
Ixieo, ea. Adjetivo. Ixiáobo,
Ixiforme. Adjetivo. Sutoria nétv-
nl. Que tiene la forma de ixia.
IZQÜ
Izioide. SUttrU natrntél. luntt-
UE.
Ixíon. Masculino. ¡íitelofU. Rej
de los lapitas, hijo de Flegia, padre
de Pirítoo, que prometid cierto pre-
senté 4 Dejogeno, y, no qnerimdo pi^
gar BU deuda, le dió muerte. Recha-
zado por todoa después de su crimen,
Júpiter se compadeció de él 7 le lle-
vó at cielo, donde se atrevió ¿ hacer
el amor i Juno, por lo que aquel dios
le precipitó en el Tirtaro, donde faé
condenado i estar eternamente ene^
denado i una rueda de culebras, qae
esti en continuo movimiento.
BtiwolooÍa. Latin /riM. (Onow.J
IxiÓaida*. Masculino plural, ¡f*-
toUgi». Descendiente de nritoo, kijo
de /irÜHi. (Propkrcio.)
finiioLoaÍA. Latin IsiliiAd**.
Ixir. Neata) anticuado. Salir.
Etiiioloo(a. Latín ttXre; de tm,
fuera, ilre, ir.
Ixómatas. Masculino plural. HU-
íorU íMtifMé. Nombre qne suele ha-
llarse con aplicación á los escitas.
También se encuentra la forma úí~
maíai j exóhatas.
EnHOLoaÍA. Latín ttimüím é Mtmü-
tt. (Valerio Flaco.)
Ixora. Masculino. MitoJagU, Divi-
nidad de los indios; voi que na debe
ser sino una corrupción de Iíimt».
Iztago. Masculino. Zookfié. Espe-
cie de eerpiente del Brasil.
Isa. Femenino. GermaaU. Mujer
pública. I jIzaI Voz de que se valen
los marineros para izar.
EnuoLoetA. /car, imperativo, se-
gunda persona del singular: iza Ití;
ca talan, Uta.
Izado, Masculina. Gtnu»U. Bl
amancebado.
Isaga. Femenino. El lugar en don-
de haj muchos juncos,
Isar. Activo. Afarina. Tirar de al-
guna cuerda 6 cabo para levantar las
vergas j velas de la embarcación, j
hacer otras maniobras.
ETiyOLOOÍA. Alemán AittM; danés,
Atilt; antíguo ingles, Aoyte; antiguo
escandinavo, kUa; sueco, Aiua; italia^
no, iuare; francés, hitttr; catalán,
üur; portugués, iur.
Isedea. Masculino plural, iíitolc-
ffía india. Genios benéficos en la reli-
gión de Zoroastro, creados por Or-
muzd. Son 28; van después de los
siete Amchaspandos, i los cuales sir-
ven de ministros, j son los opuestos
í los dioses 6 genios del mal.
Isgt. Masculino plural. ff«efrafim
«afi/M. Pueblos de la India.
Htimolooía. Latin It^i.
lairalon. Hasculino. Gfm^JU a«-
tiffiM. Ciudad de Tracia. (AiñoNim>
Pío.)
BTiMOLoaÍA. Itirilttm.
Isisnm. Masculino, 0Mfn/U,(^a-
dad de Egipto.
Btiicolooía, Latin liüwm.
Isqnierda. Femenino, Siniestra.
Etiholoqía. Itfñtrit: catalán, ea-
Isqnierdear, Neutro metaffriee.
Apartarse de lo q •• • •
..'igitized by V
ÍT/I?ó^ffc'
IZQU
el JDÍeio.— «Butardetr 6 torcerse, fí-
sica 6 moralmento. Es fonnado del
nombre izquierdo.» (¿cadeuia, IHc-
eÍenar{od«17S6.)
Izquierdo, da. Adjetivo que se
aplica á los miembros aobles del ani-
mal que caen al lado del corazón. Los
Jue correaponden al lado opuesto se
aman derbchos. Por ampliación se
aplicau estas Tocea á los sitios y otras
cosas que caen al mismo lado. | Zur-
do. I 8e dice de la caballería une por
mala formación saca los pies o manos
hicia fuera, y mete laa rodillas aden-
tro. I Metáfora antigua. Torcido. ||
Nombre patronímico de varón.
Etiuolcoía. Latín ícatmt, tctnola;
catalán, eiqtiem, lo que está á la iz-
quierda; etqutrrá, mt, zurdo, del an-
ticuo tM^verrer, a.
íaqmetdo (Pedro). Escultor espa-
ñol, cujra celebridad ae debe á bus
nbaj os en d artesonado del para-
IZQU
ninfo de la universidad de Alcalá,
en 1519.
Izqoierdo de Ribera y Lezann
(EooEHio), Diplomático español, que
nació en Zaragoza j muñó por los
años de 1^16. En tiempo del ministe-
rio Grímaldi fué director del gabinete
de historia natural de Madrid; después
de desempeñar varias misiones que le
encargaron los ministros Floridablan-
ca, Lerena y Valdés, fué presentado á
Godoj, que le nombró consejero de
Estado honorario. Estuvo encargado
de varias misiones confidenciales en
París durante el Directorio; nombra-
do ministro plenipotenciario en 1806,
ñrmó en 1807 el tratado de Fontaine-
bleau, por el que se repartía el Portu-
gal entre Francia, España j el prín-
cipe de la Paz. Cuando supo que este
tratado quedaba sin efecto, vino & Ma-
drid T reveló todos los proyectos de
Napoleón, haciendo disponer un viaje
IZZI
215
de la familia real áH^ico. Luego que
Carlos IV pasó i Francia, fué algún
tiempo su encargado de negocios cer- .
ca del Gobierno francés, y después se
retiró á la vida privada.
Iz^et-MoUa. Poeta turco apellida-
do Ketchedjiiodeh [hijo del cocinero],
que murió en 1830. Después de des-
empeñar algunos cargos judiciales,
compuso muchas poesías en honor de
Mahmud y alcanzó el favor de. éste,
pero algún tiempo después fué dester-
rado por haber escrito epigramas con-
tra el soberano con motivo de su ma-
nifiesto contra los rusos en 1828. Pu-
blicó varios Sivanít 6 colecciones de
poesías.
Izzi (Solimán). Historiador turco,
que murió en 1755. Fué maestro de
ceremonias de la corte otomana j cro-
nista imperial. Su principal obra es
una Sutoria que comprendo el perío-
do de 1744 i 1752.
y Google
, Google
J
-J. undécima letn de nuestro all^bgto
7 octava de los consonantes. Tiene
con todas las vocales la pronuneiacion
fuerte que la ji en las combinaciones
ge,gi. Su nombre es jota. (Acadb-
ifiA.) I La JOTA no ae encuentra jamás
en combinación con la i, tratándose
de TOces deriradas iamediatameate
del latín. Por consiguiente, todos los
vocablos en que aparezca la combina-
don mencionada, no son de proceden-
cia directa latina. | Tampoco se usa
intee de consonante, ni. al final da las
voces, sino en ciertos vocablos ton»;-
dos del imbé, 6 en aquellos en que
la j representa la x, como en eateaj
(urtxa), rtln (reíos). \ El vulgo espa-
ñol; eapecialinente, en A.ndalucía, as-
S'ra la i, convirti¿ndola en J; j así
ce: jaur,jttcÍM, jaragan, ji^o, }ig%e-
n. jorno. ( Es la décima letra de loa
alfabetos francés j catalán. { En los
idiomas neolatinos, la/ no se duplica
en ningún caso. | Farmacia. En com-
binación con ciertos signos, significa
(la JOTA, minúscula} las abreviaturas
de libra, onia. dracma, escrúpulo.
Desde la adopción del sistema deci-
mal, se Cuenta por giamos. \ Gramd-
ti» taiueríttt. Es la octava de las con-
sonantes ; la tercera de las paladia-
les. I GrtuUliea ¿rahe. El primitivo
irabé significaba el sonido de j por
medio del djivi (áf); pero en el árabe
moderno se ha introducido nuestra ;
con tres puntos encima. | ZÁteratwra
¡ati»*. Décima letra del alfabeto lati-
na, consonante que, aunque primiti-
vamente se escribía con el mismo sig-
no que la vocal i, era ja considerada
por los antiguos como esencialmente
diatinta de esta vocal. Es la letra que
mia eatreoho parentesco tiene con
la t. Así sncede que en la formación
de las palabras y en la flexión, la / se
cambia frecuentemente en *.- Pompf-
jui, PompH; Gújut, QSi; iam, tíUm,
q%o%hK; ajo, alntan. Y reciprocamente
los poetas cambian la * en_^ pOr posi-
ción : adjtle, abjetliut, por aSüíU, a/fie-
liiía, etc. Como abreviatura signifi-
ca: J. O. M .*-7m Oopttma MtMmo:
J. H.—Jwia S^gim: 3. V. T.— ^wOa
Vielria Tegiía. | El fenicio iot y el
griego iSta explican el por qué los la-
tinos daban á la jota el sonido de i,
cuja pronunciación pasi5 al antiguo
romance castellano, en donde vemos
que jaaiáí se escribía iamát. Por esta
razón loa latinos no la combinaban
nunca con la i, lo cual hubiera equi-
valido ¿ la repetición de sonidos idén-
ticos.
EriMOLoaÍA. Latín J, j, trasforma-
ciou del griego I, t (lÁta, üla); del
fenicio, iot. -
B«*eiU.~~\. La y, en au forma, no
es mis que una «prolongada h¿cia
abajo, V era en el fondo h. miama i.
La loíii latina ha pasado, en castellano,
i y en unas pocas voces, como aymd»,
mm/o, mayor, yacer, y*go, etc., y i.g
impropia, gutural fuerte, 6 jota, en
las demás, verbi gracia, joeoto, Juan,
juiio, juet, JKÉtmto, jmttieia, j%K*^,
majttíad, etc., át joeoto, JotMM, j%dao,
j*diee, jime*to, jmtitia, jmtntute, na-
jtttate.
2. En el siglo xiv se introdujo la
práctica de poner un punto sobre la i
para major clarídaden la escritura;
práctica qne ae extendió 4 la j, y se
conserva hoj dia. en atención í que
esta letra ss también una verdadera i.
3. Antiguamente, 7 basta el reina-
do de Felipe IV, pronunciaba el cas-
tellano la yate con suavidad (iota), lo
mismo que el provenial ó el franca:
así la } de Aijo sonaba como la de la
voz francesa íoU. (Monlad.)
4. No habiendo sido la J antigua-
mente, sino la misma letra que la I,
careció de valor numérico; y solamen-
te se representó por medio de la J la
última I de las letras numerales lla-
madas cifras financieras: verbí gracia,
228 se escribe GCXXVIIJ. Algunos
autores pretenden, aunque sin funda-
mento y sin procisar la época, que la
J ha válido ciento; afirmación poco
probable, pues el valor de esta canti-
dad ha sido el numérico de la letra
C. Sin embargo, puede haber tenido
un valor numérica análogo, como en
la imprenta, por ejemplo, donde ha
servido para marcar la décima hoja
da una obra. | La J, como abreviatu-
ra, aélo suele usarse en J. C, que
puede tener la triple significación de
Jemcritto, Juriscmuulío y Julio Céiar.
Hasta mediados del siglo xvi,
es decir, basta los primeros tiempos
de la imprenta, no se recfularizó el
valor de ut J, que se llamo ^t entre los '
franceses, distinguiéndose de la I,
como la f consonante se distinguió
de la » vocal. Pelletier, en 1550, j
Rainus, en 1557, determinaron esta
adopción, j los impresores holandeses
fueron los primeros que emplearon la
J, llamada entonces por fsta causa J
de Holanda. En el latin de la Gdad
Media, para Utioiiar los nombres
bárbaros, se sustituía frocuentemente
la G á la J, y así suele hallarse gar~
jaráinnm, gaola, jaola.
I la derivación de algunas pa-
labras, las lenguas romanas han con-
vertido en / la y latina, como vemos
.■igitized by
CSoogle
218
JABA.
en nuestro jamba, del Utin ga»ha,
variable k la. / colocada ante Tocal,
Bata letra consti tu jd por ai toda una
aliaba completa, larga 6 breíe, como
ea Jo, paína d%leia. A veces 3<5Io for-
maba sílaba con la vocal siguieute,
como en vmitor, iceus.
Ja. Masculino. Decimatercia letra
del aliabeto turco.
Jaa-Bachl. Masculino. Especie de
capitán de infantería entre loa turcos.
jaa^A. Masculino. Especie de ir-
bol de Niffricia que crece en los para-
jes húmedos.
Btiholooía.. Vocablo itidlge%a.
Juirob*. Femenino. Especie de fa-
seola del Brasil, cu^as raicea son co-
mestibles.
ErnioLoafA. Vocablo bratileño.
Jaba. Femenino americano. Espe
eie de cesto tejido de la hoja del ja-
rey. || Llevar 6 tbnkr la jaba. Frase
familiar americana. Tener el pelo da la
dehesa. (Gaballbko.)
Jabado, da. Adjetivo americano.
Pintado de blanco y pardo 6 negro.
Se dice de los ^11 os v gallinas.
Jabaijaris. Masculino plural. Rt'
Ugitm mahoMííana. Sectarios mahome-
tanos que no conceden á Üios más que
una presciencia limitada.
Jabalcón. Masculino. El madero
que se tiende desde la viga maestra
en el tejado, j el que se coloca obli-
euamente para sostener cualquier vano
6 voladizo.
Etimología . Árabe djaml, djamel,
djtmtl, camello; rtijJL,A^fc (ajoma-
lo»), porque esa parte abovedada del
techo presenta la forma del lomo de
aquel animal. ( Quatrbuerb , Dozt.
Jabalconar. Activo. Formar con
jabalcones el tendido del tejado. ||Sos-
tener con jabalcones algún vano ó vo-
ladizo.
Jabali. Masculino. Cuadrúpedo
montaraz, mny común en varias par-
tes de Espafia, del cual, domesticado,
han provenido los marranos, y se dis'
tíngue de éstos principalmente en te-
ner los colmillos inferiores largos, en-
corvados j prolongados fuera de la
boca.
EriuOLoaÍA. Árabe ¿/«iatfJLf^fc).
monte; djabátií V^\ ), montaraz;
catalán, /asa /{.
1. Pedro de Alcalá traduce jabalí
jnterco por djabali, y puerco montes 6
jabalí», por ihiniir djabati.
2. tLIamamoB en España laiali» i
lo que el Moro llama Qiheli, que es
puerco montes.» (Rojas.)
3. Del árabe ^tbel, monte 6 sierra:
especie de adjetivo sustantivado que
se aplica para designar el puerco mon-
tes osalvaje. (Monlau.)
Jabalín. Masculino anticuado. Ja-
balí.
1. Jabalina. Femenino, La hem-
bra del jabalí.
2. Jabalina. Femenino, Arma á'
manera de una pica 6 vsnablo, de que
JABE
se usaba mis comunmente en la caza
mayor.
ÉTixoLoaÍA. -Medio alto alemán , gw-
bilSt; antiguo flamenco, gahelote, gav«-
loU; francés, /aiuZoí.
Jábalo. Masculino. Hijuelo de la
jabalina.
Jabalón, Masculino, Jabalcón.
Jabalonar. Activo. Jabalconab.
Jabalono, na. Adjetivo. Propio del
Jabafion. Masculino. Genn4»ia. El
Jabardear. Neutro. Hacer las abe-
jas segunda cría después de la princi-
pal, j separarse de la madre en corto
número de su maestra.
EriMOLoaÍA. Jabardo.
Jabardillo. Masculino. Jabardo,
por junta de gente.
Jabardo. Masculino. La segunda
cría que hacen las abejas después de
lapnncipal, y se huye déla madre.
yMetáfora. Junta de gente baja 6 de
mala vida.
1. Jabaris. Masculino. Cuadrúpe-
do de América parecido al jabalí,
2. Jabaris. Masculino plural. Sí-
ligio» tnahomeiana. Sectarios maho-
metanos que creen en la fatalidad.
Jabato. Masculino. El hijo peque-
ño 6 cachorro de la jabalina.
Jabe. Masculino. Sutoria, Nom-
bre que los Bamaritanoa daban al Ser
Supremo.
Etiholoqía. Hebreo jav, "con el
mismo significado.
Jábeba. Femenino, Flauta moris-
ca. \ 3kvZQk.
Jabobineta. Femenino. Especie de
raya que se pesca en las costas del
Braeil.
Jábeca d Jábega. Femenino, una
red grande 6 conjunto de redes que se
emplean en pescar y otros usos. | Ins-
trumento músico, especie de flauta,
que usan loe moriscos.
Btiuoloqía, knhñchabtht, red; la.-
Xx\&a, xáhega. Jábega y jabeg»» eon la
misma palabra radical.
Jabegaero, ra. Adjetivo. Lo per-
teneciente i la jábega. Q Masculino,
lalucía. El pescador de
Provincial Andal
jábega,
Jwbeqae. Masculino Embarcación
muy usada en el Mediterráneo, de
construcción diferente de los fragatas,
aunque con igual número de palos:
navega á vela y remo. ¡ QervuMia. Ci-
catriz, que deja en el semblante una
cuchillada, en cuyo sentido se dice:
pí»tar 1M JABEQUB,
ErmoLOofA. Árabe cAabaía, chaht-
Ao, en Devic;'c^&til, chibek, en Jal, red.
1. La forma del vocablo presenta
una variedad extraordinaria, pues se
encuentra cA^ie A, ehabbak, eholbak, en
Bocthor, Marcel y Naggjiar: ckabhíe,
chebhéc, chobbéc, segUn la pronuncia-
ción africana; así como una antigua
forma tonhekt, i»»be\l, en Meninski:
«buque muy usado en Asia;> ymw
»avigii i» Atiafreqiuntit, de donde se
origina seguramente el italiano fow-
beceo.
2. Jabeow significd al piincipio
rtd. (Jal.)
JABO
3. La transición de red i barco «a
donde hay i-fíí«i, sa muy dificultosa.
(Dozt.)
3. La voz del articulo, como el mis-
mo Dozy nos dice, significa red, en
Marcel y Bocthor,
4. En cuanto i dar al buque, con-
tinente, el nombre de la red, objeto
contenido, no puede ser dificultoso,
porque en cometer esa figura consiste
cabalmente la metonimia.
5. Bl/aíe^M era un barco pescador,
como resulta en un pasaje de la Chro-
Htea do Conde Do» Pedro, siglo iv,
que Jal cita, lo cual hace ver que já-
bega, red, y jabeque, barco de pesca,
son la misma palabra de orígen. Las
antiguas formas no permiten dudar:
wabeca, red; xabeque, buque.
Derivación. — Árabe ehabbak, eiab'
bek; italiano, táabeeco, tambeeco; itam-
beecc; francés antiguo, ciabei; moder-
no, eh¿bec; portugués, xabeco, enaabe-
qví, ehaveeo; catatan, aabeck.
6. A la misma serie corresponde el
portugués tnxavego, red para pescar,
del árabe ecK^habeia, red y pesque-
ría, en EdrisT, as! como enxavegua,
«pesca de tolhai (solías) e outro peixe
miudo,» pesca de sollos y otro pesca-
do menudo. (Sahta Rosa.)
Jabeqnia. Masculino, Ceaubbquik.
Jabeto. Masculino, Especie de
crustáceo muy pequeño de la costa de
África.
Jabí. Masculino. Árbol del Tuca-
tan, cuya madera se usa en la cons-
trucción de buques. | Especie de man*
zana pequeña y silvestre. \ Especie
de uva inferior que se cría en Gra-
nada.
EriuoLOofA, Árabe eia'bi, aci-
eha'bi, en Checuri: «lamanzaaa de
primavera es la que se llama aci-
eAa'Ü.»
Jabino. Masculino provincial.
Chaparro.
BTllIOLOOfA. Jabí.
Jabim. Masculino. Género de aves
zancudas.
Etimología. Francés jabirú. (Bos^
Jabladera. Femenino. Instrumen-
to de que se sirven los toneleros.
Etiholooía. Francés jabltíre, for-
ma dejabU, jable.
Jablfl. Masculino. La cavidad cir-
cular en que se encajan las tiestas de
los toneles y botas.
Btiuolooía. Francés jabU, cuyo
orígen no se conoce, (Littbí.)
Jablonowsld (los). Eittoria. Fa-
milia de principes de Polonia, cuyos
principales miembros fueron: Esta-
nislao, gran general de la corona; y
José Alejandro, que fundó en Leipzig
una sociedad 6 academia de la histo-
ria, llamada jablotumana, que áua
existe. ,
ETiifOLOOÍA. Jablanoi, nombre de
una comarca de la Gran Polonia.
Jaboleno. Masculino. Bittoria
romana. Célebre jurisconsulto del
tiempo de Trajano, (Capitolino.)
Btimoloqía. Latín JaboÜnnt.
Jabón. Masculino. Compuesto ai^
tificial de un álcali y aceite, que se
Digitized by
Laoogle
JABO
disuelve en el agua, formando espu-
ma j tiñéadola de blanco. Se usa
principalmente para lavar las ropas,
7 se llama jabón blando el i^ue es de
color oscuro y de consistencia de un-
cüento, j jabón dueo el que es de co-
lor blanco y tiene mucKa major con-
sistencia. \ Metáfora. Cualquiera otra
masa que tenga semejante uao, aun-
Jue sea blanda 6 no está compuesta
e lo que el jabón común. Q db Fa-
lencia. Familiar. La pala con que
las laTaoderas golpean la ropa para
limpiarla y gastar menos jabón, y
por alusión ee toma también por la
zurra de palos. Q dbpisdra. Familiar.
El duro. II DK SASTKB. Piedra blanca,
especie de yeso, con que señalan los
sastres lo que han de cortar 6 coser. ]|
Dab un jabón, Frase metaf<Sñca. Ca»-
tigar á alguno 6 reprenderle áspera-
mente.
ErniOLoafA. Griego «aituv (lápm):
latin, ta^o, $apdiiü; italiano, ^ap<^~
»e; francés del siglo xiii, savelo»; si-
glo XVI, $avn, forma moderna; por-
tugués, tabao; catalán, tabí; proven-
zal, tabo; picardo, tavelo».
I, Plinio dice que esta voz es de
origen galo: galhantn hoe wivMtim.
3. Sin embargo, el griego clásico
(M^ parece excluir la procedencia
cfltjca de este nombre.
3. La o del vocablo francés ee bár-
bara, puesto que la^ del griego j del
latín se traduce por b en el romance,
como letras afines.
Jabonado. Masculino. La acción y
efecto de jabonar. Q El cúmulo de ropa
blanca, especialmente la delgada, que
se da á jabonar 6 viene jajabonada.
BnyoLoaÍA, Jabonar: francés, ta-
vmn¿; italiano, ituaponato.
Jábonador, ra. Hasculino y feme-
nino. El que jabona,
BnuoLoafA. Jalbofur: francés, n-
Jabonadam, Femenino. La ac-
ción y efecto de jabonar. [ Plural. El
agua que qneda mezclada con el ja-
bón y su espuma, 6 la misma espu'
ma que se forma al jabonar.
EniiOLOofA. Ji^iñador: francés, íu-
tOKnaat; italiano, tapónala.
Juonamiento. Masculino. Jabo-
KADDRA.
Jabonar. Activo, Pregar 6 estre-
gar la ropa ú otras cosas con jabón y
ag^a, para lavarlas, emblanquecerlas
6 ablandarlas. \ Metafíirico y fami-
liar. Tratar í alguno mal de palabras
6 reprenderle ásperamente.
^iuoloqIa. Jabón: francés, íatwi-
ner; italiano, insaponart; -walon, ta-
trsé.
Jabonatríx. Femenino familiar.
Jabón ADORA.
Jaboncillo. Masculino. La bolilla
6 pastilla de jabón, confeccionado con
alfana cosa aromática, deque se usa
mucho para lavar las manos r hacer
la barlú. | Dn trozo de clanon, de
Sjue usan los sastres para delinear en
as telas la figura y corte de los ves-
tidos.
Jabonera. Femeflino. Planta que
larece espontánea en varías parteü de
JACA
España, Consta de varios vástagos,-
nudosos y blandos, con hojas en for-
ma de hierro de lanza, con tres ner-
vios. Las flores nacen en hacecillos, y
son d blancas 6 de color de rosa cla-
ro. El zumo de esta planta y su raíz
sirve, como el jabón, para limpiar la
ropa. [ ó JABONERA DE LA MaNCHA. Eu
Aragón y otras partes dan este nom-
bre a una planta que es de dos pies
de altura, con los vastagos nudosos,
las hojas muy estrechas y carnosas, y
las flores pequeñas y blancas. En al-
gunos países la usan en lugar, de ja-
bón para lavar las ropas de lana. || La
caja para el jabón que hay en los re-
cados de barba 6 de lavar las manos.
ErmoLOafA. Jabón: francés, tavonr-
nürt, taponaire; latin técnico, tapindut
NABiA, del latín tapo, saponit, ja-
, cuyo jugo produce un efecto
análogo al de dicha sustencia.
Jaboneria. Femenino. El lu^r 6
sitio en que se fabrica 6 vende el ja-
ETiuoLoaÍA. Jabón: francés, tavon-
ntrit; italiano, taponería; -walon, ta-
coMtrtí.
Jabonero. Masculino. La persona
que hace, fabrica ó vende el jabón.
EriuoLoofA. Jabón: &ances, iitti«t-
nier; italiano, tamnajo.
Jabonete 6 Jabonete de olor.
Masculino. Jaboncillo.
Jabonizar. Activo familiar. Jabo-
nar.
Jabonoso, sa. Adjetivo. Lo que es
ds jabón é de naturaleza de jabón.
EruiOLOaÍA. Jabón: francés, taioon-
nenx; italiano, taponaceo.
Jaborandi. Masculino. Planta de
raíz gruesa, de flor con cuatro hojas
blancas y fruto de dos cascaras.
Jabotí. Masculino. Especie de ter-
tuga negra.
Jabnco. Masculino americano. Ces-
to redondo de boca estrecha, que se
hace de varios bejucos y cafías.
Jaborandiba. Masculino. Botáni-
ca. Árbol del Brasil, cuyas hojas pa-
san por un excelente específico contra
las enfermedades del hígado.
ETiHOLOofA. Vocablo oratiUño.
Jabatieafaa. Masculino. Botánica.
Grande árbol del Brasil.
Etuioloqía. Vocablo indígena: fran-
cés,/aíaíiMÍii.
Jabatra. Masculino. Especie de
garaa de América.
Jaca. Femenino. Haca.
Jacacah. Masculino. Especie de
alondra del Brasil.
Jacal y Jacale. Masculino ameri-
cano. Choza ó cobertizo hecho de ca-
ñas, carrizos, paja, ete.
Jacamacin. Masculino. Especie
de picaza del Brasil.
Jacamar. Masculino. Omitologia.
Género de aves trepadoras de la fami-
lia de los cuneirrostros, que se ali-
mentan de insectos y habitan en la
América meridional.
Jacana. Masculino. Género de p^
jaros zancudos.
Etimolooía. Francés jaeana. (Lan-
DAIS.)
Jacanipero. Hasculino. Especie
JACA
3íft
de mono indígena de las islas de Cabo
Verde.
Jacapa. Masculino. Omtfoíoyfii. Gé-
nero de pájaros silvanos de la Améri-
ca meridional.
ETiuoLoafA. Vocablo indígena: fran-
cés, jaeapa.
Jacapani. Masculino, Omitoloffia,
Especie de ruiseñor muscívoro.
Jacapo. Masculino. Especie de gua-
rna del Brasil.
BnuOLoofA. Vocablo inuileüo.
Jácapncago. Masculino. Botámea.
Árbol ael Brasil, que produce una
lez aceitosa.
ErniOLOOtA. Vocablo indigem: fnn-
cea, jacapueaio.
Jácara. Femenino. Composición
poética ligera hecha en asonantes. ||
Especie de sen para bailar y el baile
ó canto de este son. ¡| Bulla, algazara;
reunión de gente alegre. Q Mentira. |¡
Familiar. Cuento, historieta. [| Chan-
za, broma. H Familiar. Molestia 6 en-
fado.
EnifOLOofA. Latin jSent, juego,
chiste, gracia, donaire, aludiendo ¿
que es un canto divertido: catalán,
aácara.
Jacaracia. Femenino. Botánica.
Planta espinosa del Brasil, cuyo tron-
co está lleno de una' medula que cae
hecha polvo cuando se quita la co^-
teza.
Jacaranda. Masculino, BotáKiea.
Árbol del Brasil.
ETnfOLOQtA. Fnsieé&jacarmát; ca-
talán, xaearanda.
Jacarandaina. Femenino. Jaca-
randana.
Jacarandana. Femenino. Qerma-
nía. Rufianesca 6 junte Ai rufianes
'6 ladrones. j| El lenguaje de los ru-
fianes.
ETiilOLOofA. Jácara.
Jacarandina. Femenino. Oerma-
nía. Jacarandana. | JXcara, 6 el
modo particular de cantor los jaquea.
Jacarandino, na. Adjetivo. Lo
que pertenece á la jacarandina.
Jacardo. Masculino. Chacal.
Jacarear. Neutro. Andar cantoo-
do jácaras frecuen tomento. | Andar
Sor el lugar cantando y haciendo rui-
0. I Familiar. Molestar i alguno con ,
impertinencias y palabras ridiculas.
Jacareo. Masculino. Acto 6 efecto
de jacarear.
Jacarero.' Masculino. La persona
que anda por el lugar cantando jáca-
ras. Q El que €>s fJegre da genio j
chancero.
Jacareto. Masculino. Especie de
crocodilo.
Etimología. Francas jaearet. (Lan-
dais,)
Jacarilla. Femenino diminutivo
de jácara.
Jacarini. Masculino. Onatología.
Nombre específico del tawar» jacari-
ni, especie ae pájaro del Brasil.
Etiuolooía. Brasileño ^'oesntK,-
francés, jacarini.
Jácaro, ra. Adjetivo. Lo que per*
tonéce y toca al g^apo y baladran. ||
Masculino. El guapo y baladron, I A
LO jícaro. Modo adverbial. Con ^av
. üigitized by
Cjoogle
220 JACE
Ucion, v&lentíft 6 bizuría «a el modo
BriuoLoofA. Jácara.
J*c«tÍTa. Masculino. BoUmíca. Ár-
bol del Bntail que produce un fruto
parecido al limón.
Btiuolooía. Vo€ai¡o bntiUio.
Jacco. Uuculino. Mitología. Pon-
tífice japonés encargado de la disci-
plina religiosa.
Jacea. Femenino. JBotéMUé. Géne-
ro de centaureas,
ETUfOLOof A. Latín técnico
JACBA, de linneo: francés, jaeü.
Jaceinai. Femenino plural. JBoli-
»Íía. Tribu de plantas dig flores com-
puestas.
Btiuolooía, Jacta: francés, iac^
Jacuia. Femenino. Arjuitatvra.
' La Tiga atraresada que sostiene las
demás vigas menores.
BTiifOLOofjL. 1. Árabe ^L^
(djait), viga. (DozT.)
2. En efecto, afiadamoa i ájait el
eufljo español ms j tendremos djaiie-
««, perfectamMite paralelo de yunM.
3. La TBcilacioD, expresada por Do-
sjr, tendría lunr cuando el significa-
do de esos términos fuese cGstinto;
C siendo idéntico, la duda es una
asía de modestia.
Jac«r. Actívo anticuado. Tiur 6
abboíab.
. ETiMOLoaÍA. Latia jatíln.
Jacarina. Femenino. Nombre de
una cota de malla-muy fina.
Btuiolooía. 1. Árabe a^'ssSir, «la
- ciudad de Argel, > en donde antigua-
mente se fabricaban esas armaduras.
(COTABSUBUS, DfBZ.)
2. «Esta etimología careos de base,
porque en Argel no hubo iam&s seme-
jante industna; como lo demuestra el
silencio absoluto de todos los auto-
res.»
«Según Reiffenberg, éíja Aajaetrt-
na representa jü^ne, como en jaq*» 6
jaco de malla.*
«Resta urina, que puede ser el ira*
be %erad, del persa nrh, malla j . cota
de malla.* (liuzv.)
Ksta opinión del docto profesor de
Lejde tío puede admitirse sin reserra.
1. La apócope de foqué en el ja de
puerina ofrece una grande dificultad,
ao habiendo formas intermedias que
expliquen la trasformacion.
i. La prioridad de ^a^w ó^itco
SBCto de la tdz del articulo no se ha
emostrado todavía; amén de que lo
demostrado hasta el presente hace
mu; dudosa aquella prioridad.
3. Según l)iez,Jaqiu (jaco, túnica,
en CUTO sentido se decía, jaco dtwtalioi
fnacea, ja¡Me dt WMtlUs) aparece
en 1358, de cu;o dato no se puede
dudar, puesto que el francés iW^m se
encuentra en Du Cange, siglo xiv.
.4. Y esta noticia está confirmada
rr la cita de Dozj', la cual se refiere
un documento de 1369, once años
después de la cita de Diez.
5. Nuestro antiguo vocablo yaMraa,
que se halla en elCa»cio»tro de fiae-
na, DOS presenta la segunda « de ;'«•-
JACI
rvio, lo perteneciente i la ciudad de
Argel, j este indicio merece llamar la
atención.
€. Demos á nuestro ^ustm la < del
francés jturutt 6 del portuguéayacm-
«4 j tendremos jataram, penectameute
simétrico de djañir, la ciudad de Ar-
7. Por otra parte, el ja de jaco, tú-
nica 6 cota, y el árabe tarad, terad,
habrían dado ja-taradi^a, fo-féradima.
8. Suponiendo que la derivación se
hizo del persa, la forma debid ser ja-
ñrina, cujos vocablos no aparecen en
ninguna parte.
9. Es de presumir que la afirma-
cion de Covarrubias tenga más im-
portancia de la que el sabio Dozj le
ha concedido. Mientras que nuevos
datos no fijen la cuestión, no es posi-
ble separar y<uartw, cosa de Argel, j
jatarm, por jatatv», arma argelina.
Derivado».— Á.nhe Al'djaiSir, la
ciudad de Argel; yoiorMo, lo pertene-
ciente á dicha ciudad; jataran, arma,
en el Camcümero de Bt.enK;jateran, jote-
ra», en Saez; moderno, jacerina; por-
tugués, jateriaa; francés antiguo, ja-
uraat, jaitrtHc; italiano, fiktamertno.
Jacerino, na. Adjetíyo anticuado.
Lo que es duro j difícil de penetrar,
como el acero.
EriMOLOofA. Jauriaa.
Jacula. Femenino. Jazilla.
Jacinta. Femenino. Nombre pro-
pío de mujer,
EriuoLoaÍA. JadiUa.
Jaletina. Femenino. Especie de
piedra parecida al jacinto.
Jacutineo, n«a. Adjetivo. Aná-
logo al jacinto.
Jacintino, na. Adjetivo propio del
jacinto.
Jacinto. Masculino. Botíniea.
Planta de cebolla, que entre hojas lar-
gas, crasas j estiechas, echa una ca-
ía, j en BU cima seis ó siete flores en
espiga, por lo regular azulee, y algu-
na vez blancas 6 algo purpúreas, co-
nocidas con el mismo nombre en la
jardinería. || Mineralogía. Piedra pre-
ciosa de color rojo oscuro. Us traspa-
rente, dura, T se estima para adornos.
Mitología. Hijo de Ubano. | Nombre
griego de varón: san Jacinto.
BriuoLoofA. Gríego 'HtixivSoc (Biár
kintkot): latín, SgSMntknt, Myiein-
tiot; francés, Jacintio; catalán anti-
guo, Jaant; moderno, Jacinto; italia-
no, &iaciȒo.
Reseña. 1. Los poetas fingieron
el Jacinto, planta, nacié déla sangre
de Ajax, con las dos primeras letras
de su nombre cuando, vencido por
Ulíses, se dio muerte.
2. El JACINTO, piedra, semejante al
rubí, es de tres especies: una, de co-
lor de naranja; otra, de girasol; otra,
de cidra.
3. Hgadnthm. Nombre propio de
persona, de una piedra preciosa, de
cierta planta bulbosa, ate. Voz helé-
nica, y de origen mitológico, com-
puesta de al {ty) y ánthot, flor, poi
alusión al desgraciado fin que tuvo el
Í'iven y hermoso príncipe Jacinto,
lijo de Ebalo, cuja amistad se dispu-
JACO
taron «1 violento Bureas y el amable
Apolo. (MONLAU.)
Jacio. Masculino. Marina. Calma
chicha.
1. Jaco. Masculino. Vestido corto
que usaban los soldados en lo anti-
guo, ceSido al cuerpo, de tela mnj
grosera T tosca, hecha de pelo de ca-
bras. I Jaquk. i También se decía ;a-
fna y jaco dt malla.
ETiuoLoaÍA. Alemán Jaeit; sueco,
jaeia; francés, jacqnt, en Da Canga;
moderno, jaqn»; italiano, giacce; cata-
a.jaeo.
1. La forma lafac se encuentra en
las Curtes de León j de Castilla,
{II, fitina ilS-)
2. El francés ys^M es la raíz dey«-
qnitia, chaqueta. Por consiguiente,
taca y ckaqnita representan sin duda
la misma palabra de origen.
2. Jaco. Mascnlino. Caballo p«-
que&o, tomado geueralmenta en la
acepción de cabaño ruin.
KTiiioLoofA.-/«ca.
Jaco^. Masculino anticuado. Momr
bre propio. Santiago.
JacoD. Patriarca hebreo, hno de
Isaac y de Rebeca, nacido en 1856 an-
tea de Jesucristo. El nombre de Jacob
viene de! verbo hebreo Akab, de que
futujo y que significa suplantado,
__ que tiene cogido á otro por la plan-
ta del pié. Este nombre fué dado al
patriarca Jacob por haber venido al
mundo asido del talón de su hermano
Esafi, á quien quería retener en el
vientre materno a fin de venir al mun-
do antas que él; con lo coal, según la
Escritura, se demuestra que los -dos
hermanos habían adquirido antes de
ver la luz la costumbre de disputnss
el derecho de primogenitura. Más tar-
de, Jacob, aconsmado por bu madre,
que le prefería, hutiendo comprado ¿
au hermana Esaü la prímoeenitiira
por un plato de lantejas ; habiéndole
usurpado, por medio de una super»
cher^. la bendición de su -padre, na-
jó para evitar su cólera á casa de su
tío Laban, en Mesopotamia. En el Ca-
mino vio en sueños una escala mist^
riosa, que iba de la tierra al cielo, j
cujoe escalones estaban cubiertos oe
ángeles que subían j bajaban. Al Ilo-
rr á casa de Laban, se comprometió
servirle siete años para obtener la
mano de su hija Rebeca, pero habién-
dole engañado su tío, tuvo que pasar
otros siete en la servidumbre después
de haberle concedido en el pnmec
plazo Laban á su hija majoi Lia.
Cargado de grandes riquezas, v<dvid
al cabo á la tierra de Canean, se re-
concilió con eu hermano, que fué á
vivir á la Idumea j se retiró á BatheL
Jacob tuvo doce hijoa: Rubén, Si-
meón, Levf, Jndá, Isacar, Zabulón,
Dan, Nepbtalí, Gad, Aser. José j
Benjamín. Cuando su hijo José Ueg«
á ocupar una alta posición en Kgipto,
llamo á su lado á su anciano padre, j
le estableció en Gessen. Jacos mund
allí á la edad de 147 afios, siendo el
tronco de las tribus hebraicas. £1
nombre de Itrati le había sido dado
en conmemoración de su lucha coa aa
Digitized by
L.oogle
JACX)
Aa^l, fieuTft bíblica que ha sido ex-
plicada de diversaB maneras.
ETiuOLOOtA. Jacob, suplantado,
forma de aiab, aludiendo í que nació
con la mano asida al talón de su her-
mano BsBÜ.
J«cob««. Femenino. Botániea.
Subgénero de plantas senecionfdeas.lj
Jacobba eleoantb. Nombre que di¿
Moench al senecion pseado-efegante
de LeBBoa, el cual no debe confundir-
se con el tentcio% eUgante de Linneo. ||
Jacobba iubCtiua. Uno de loe nom-
bres TulgTiresde la ««íroria munrtíma
de Linneo (tinantérea*), llamada tam-
bién la cineraria. (Lbooarant.)
' Etimolooía, FrancésjaíoíA, de/a-
a)iiu, nombre latino de Jacquet, por-
que dicha planta ee llama TuJg^rmen-
te Ib hierlñ de Sai*t-JacaMe.
Jacobeastro. Masculino. Botáai-
M. SubdiTision de plantas del g^ne-
ro jaeobea, que comprende las espe-
cies de perianto simple j monófilo,
con flores machos j medios florones
hembras.
Jacobebide. Uasculino. Bol¿MÍca.
Subdivisión de plantas del género
jaeobea, que comprende las especies
de perianto simple polifilo, y cujas
flores son hennafroditas.
Jacóbeo, bea. Adjetivo. Auálog^o
& la jaeobea.
Jacobinico, ca. Adjetivo. Propio
de los jacobinos.
Jacobinismo. Uasculino. Doctri-
na democrática revolueionaría.
Etiuoloqía. Jaeoho: francés, jaco'
Hniíme; catalán, iteoUnisño.
Jacobinista. Sustantivo. .Partid&-
ño del jacobinismo.
Jacobinisar. Activo. Hacer i al-
guno jacobino.
Jacobino, na. Masculino j feme-
nino. El que profesa la doctrina del
jacobinismo. | Miembro de una socie-
dad política, establecida en París,
cujo pro^ama era la igualdad;^ la
democracia absolutas. Por ext nsion,
pasd á ser el apodo de los partidarios
mis ardientes de las ideas exagera-
das, no.8i51o en Francia, sino en toda
Europa.
BtimolooIa. 8e denominaron t aco-
saos, porque se reunían en el con-
Tonto de) mismo nombro, aludiendo i
cfue se había edificado ceroa de la
Iglesia de San Jacobo, para unos re-
ligiosos ; religiosas de la 6rden de
santo Domingo: italiano , taeobino;
francés, jacobm; catalán, i'awjí.
J2««di«.— Dicha sociedad se fundó
ba 1789 y llegad á formar Una podero-
sa facción política, casi un partido
nacional. Los ñunceses le llaman ti
partido Jacobino.
Jacobinos (club de los). Ei$ta-
vúi—\. Su origen fué el llamado cAiA
irfto», fundado en Versalles. pocos
días después de reunirse los Estados
geaerales, por los diputados de Bre-
fafia, para conféreuciar sobre los asun-
tos de los debatea parlamentarios.
2. En él fueron recibidos los dipu-
tados de los tres órdenes ; de las di-
ferentes teccioDM de la Asamblea na-
^enal.
JACO
3. Trasladada ésta á París, des-
pués de las jornadas de 6 j 6 de Oc-
tubre, el cM bretón se instaló en el
convento de jacobinos, sito en la calle
de Saint-Honoré. admitía en su seno
á todo el que fué presentado por cua-
tro socios, j tomó el nombre de Seeii-
dad da U» Amigos de ¡a Comtihicüm.
4. El fin que se propuso primera-
mente este club, fue combatir la in-
fluencia de La Pavette sobre las guar-
dias nacionales jr las municipalidades
de Francia, que quería contener den-
tro de la moderación j de la pruden-
cia; mientras los miembros del club de
loi JACOBINOS se proponían oponer i.
cada cuerpo civil y militar, partida-
rio del orden legal, una sociedad de-
nunciadora^ desorganizadora.
5. Admitido en el club, según he-
mos dicho, todo ciudadano propuesto
por cuatro socios, su número fué con-
siderable; la populañdad se conquistó
por medio de las mavores exageracio-
nes, j pronto estallé una escisión
[Majo de 1790) por la usurpación de
influencia de la Asamblea nacional.
6. Los fundadores del cM breto»
formaron después la Soeiedadde 1189;
j al siguiente afio, el el*b de FeuiVant,
que sirvié para avivar el ardor de los
JACOBINOS, cuja sociedad tenía rami-
ficaciones eu toda la Francia j afilia-
dos mis da 1.300 clubs en las pro-
Jacq
221
Amigos de ía CorntiUteüm, que propagó
el espíritu revolucionario j preparóla
caida de la monarquía.
8. Los JACOBINOS, organizadores do
las jomadas revolucionarías, sumi-
nistraron (10 de Agosto de 1792) el
personal á la célebre ComniíHe de Pa-
rís, titulándose Sotiedad de amigos de
la libertad y ia igualdad. Desde dicho
dia, estuvo en sus manos el gobierno
de Francia.
9. El 9 Thermidor puso fin á su
dominación, j la jitee»t%d dorada (véa-
se nuestro artículo titulado así) de
Fréron terminó la obra que los ther-
midoríanos habían principiado en la
Convención.
10. El CLUB DE LOS JACOBINOS fué
cerrado en Noviembre de 1794.
11. Los JACOBINOS ó, por mejor de-
cir, los restos de su partido, intenta-
roa más de una vez recobrar su poder,
j ftindaron, al fin del Directorio, el
eM du Manigt, y posteríormente el
cíwí de ¡ame d* Éae; pero el 18 Bru-
marío puso fin á estas sociedades.
12. Antes j después de ta revolu-
ción, se dio el nombre de jacobinos,
en general, á todos los demagogas
exaltados.
Jacobita. Femenino. Nombre de
una secta cristiana, monofisita, que
no admitía en Jesucristo más que una
sola naturaleza. Aun subsiste en Siria,
Armenia j Etiopia, siendo Kara-Amid
el punto de residencia de su jefe.
Etiuolooía. Jacobo Zaiwau, obispo
de BdesB, fundador de esa secta cns-
tiana, muerto á fines del siglo ii
(178); fnaeéM, jacobiíe.
Jacobitaii. Masculino plural. Nom-
bre de los partidarios de Jacobo II
de Inglaterra, después de la destitu-
ción de aquel principe. | Btetoria.
Nombre de los cristianos coftoa de
Egipto.
ÜTiuoLoofA. Jecoho II, en 1688.
Jacobo. Masculino. Nombre patro-
nímico. Santiago.
ETiMOLoofA. Jacob.
Jacobo Trezzo. Escultor italiano,
sobrino j discípulo del siguiente, lla-
mado el Moto, para distinguirle de
aquél. Trabajó también en las obras
del Escoríal, y entre otras, en loa en-
tallados j embutidos de la estatua de
Felipe III.
Jacome. Masculino. Nombre pa-
tronímico. Jaiub ó Saktiaoo.
Etimolooía. Jacob.
Jacome ó Jacobo Trezzo. Escul-
tor j grabador en hueco, nacido en
Milán en 1550. Habiendo cobrado
gran fama por su habilidad, fué lla-
mado á España j entró al servicio de
Felipe II, quien le encargó la parte
de escultura j adorno del gran taber<
náculo del altar mavor del Escorial,
obra que llevó á cabo con primorosa
ejecución, valiéndole el ser colmado
de honores j distinciones. Su muerte
acaeció en Madríd, en 1589 j en una
casa que, situada en la calle que hoj
lleva su hombre, había construido
para él su amigo Juan dé Herrera.
El historiador Dávila, confundiendo
á Jacoub Taszzo con otro caballero
italiano que vivió en Madrid por los
mismos tiempos j cuja nombre era
Jacobo Grattii, refiere al escultor una
vida de disipación j escándalo muj
semejante & la del legendario Don
Juan Tenorio, j que terminó por un
arrepentimiento ferviente, traducido
en actos piadosos, tales como la cons-
trucción del santuario que, en memo-
ria del fundador, se llama del Caba-
llero de Grecia. Datos fehacientes han
venido á destruir el aserto de Dávila
Íá probar que Jacomb Trkzzo, que
ió su nombre á la calle de Joeomeíre-
to, no tiene relación alguna con Jaco-
bo Qrattis, que dio el sujo á la calle
del Caballero de Qraeia.
Jacopin. Masculino. Especíede pi*
cógordo de las Indias.
ErtuóLOofA. Francés jMc/Kw. (LaM-
dais.)
Jacqneriá. Femenino. Sutoria.
Nombre con que se conoce la insnN
reccion de los paisanos contra los se-
ñores de Francia, durante la oairtivi-'
dad del rej Juan en Inglaterra(1358).
Apareció en el Beauvaisis, j ganó rá-
pidamente el Amiénois, el Ponthieu,
el Vermandois, el Valois, la Brie, y
toda la Isla-de-Fntncia. Su carácter
fué atroz, pues \iyajacqwt arruinaban
los castillos j cometían contra loa no-'
bles toda clase de violencias. Los
bwgeses de las ciudades j loa sefio-
rea se reunieron para extenninarloa,
j aiete mil de ellos fueron ahorcados
en Meauz.
EtiwolooÍa. 1. JacqMe, palabra qu«
significa una eapecie de casaca.
lí. Jaeq%e Bouhommaj sobrsnambra
Digitized by
Laoogle
2á2 JACO
que á Caillet, jefa da los ÍDSurractos,
daban sus tropas.
3. SeguD otros autores, Be ái6 este
nombre por los señores, en señal de
desprecio, á los paisanos, tanto tiem-
po dúcitas T humildes.
Jacra. Femenino. Jusfo que se sa-
ca de los cocos 6 del árbol que los
produce.
Etimología. Jagra: francés, íuítí.
Jactan. Masculino. Medida de lon-
gitud usada en la Guinea.
Jactancia. Femenino. Alabanza
propia, desordenada j_ presuntuosa.
ETiuOLOofA. Latín jactmtia, airo
gancis, vanidad, forma sustantiTa
abstracta de jactam, a»íü, participio
de presente de jactare, diTulgar, yb-
nagloríarse, frecuentatívo de jactre,
. arrojar; catalán, jactancia; provenzal,
jaelaneia; francés, jaetanee; italiano,
SiNOHiuiA. Jactancia, arroga»eÍa.
Jactancia es alabanza propia, presun-
tuosa j exagerada; arrogancia es as-
piración ostentosa y manifiesta ¿ la
superioridad, expresada [por la voz y
por el g«Bto. No todo el que ea jactan-
cioso es arrogante. El hipócrita id jacta
en tono humilde da sus TÍrtudes y de
sus penitencias. El usurpador se arro-
ga facultades á qne no tiene daracho.
(Mora.)
Jactanciosamente. Adverbio de
modo. Con jactancia.
ETnfOLoaÍA. Jactanciosa j el sufijo
adverbial mente: l&tia, jacíSater.
Jactancioso, sa. Adjetivo. El que
Be jacta.
EriMOLOofA. Jactancia: catalán, ^lu-
tanciós, a; francés, jactantievx.
Jactante. Participio activo anti-
cuado de jactarse. El que se jacta.
Jactarse. Recíproco. Alabarse ax -
ceaiva v presuntuosa iS desordenada-
mente de la propia excelencia, y tam-
bién de la que él propio se atribuye,
y &un de acciones cnminales 6 ver-
gonzosas.
EtiuoloqIa. Jactancia: catatan,/»-
tarse; francés, lejacter; latín, jactare
te: JACTARB se dé n aliqua, vanaglo-
riarse de alguna cosa.
Jactara. Femenino anticuado.
Quiebra, pérdida 6 daño recibido.
Jacaa-aganga. Femenino. _Botíni-
ea. Planta del Brasil, cujas hojas pro-
ducen la misma picazón que la ortiga,
y sus flores son azules y amarillas.
Etiuolooía. Vocablo brasileño.
Jacuano. Masculina. Especie de
árbol gomífero de Madagascar.
Jacalacion. Femenino. Antigüeda-
des. Juego de los griegos que consis-
tía en arrojar dardos, piedras, etc., lo
más léjoB posible.
EniiOLOofA. Latia jdc&hm, dardo
y todo objeto arrojadizo, en Cicerón y
en san Isidoro.
Jacalatoria. Femenino. Oración
breve v fervorosa con que el alma se
eleva a Dios.
ETiuoLoofA. Jacnlatorio: catalán,
jaculatoria; {nuces, jaeulatoire; italia-
no, )'(ie»¿iíorta.
Jacolatoríamente. Adverbio mo-
dal. A modo de jaculatoria.
J4.EN
ETfUOLOofA. Jaculatoria y el sufijo
adverbial «ente.
Jacnlatorío, ría. Adjetivo que se
aplica é lo que es breve y fervoroso.
Etiuolooía, Latín jHcilláldrUis, lo
que sirve para disparar; de jScAlSrt,
lanzar el dardo, forma verbal áejScü-
Ivm, dardo 6 flecha; derivado dejací-
re, arrojar; c&taAa.Ti, jaenlatori, a.
Jacnlt. Masculino. Antiguo libro
de los jueces. (Lahdai3.)
Jacnrata. Masculino. Especie de
pájaro del Brasil.
Etiuolooía. Jacuratu. (Bufpoh,
Dictionnaire dt Poitnin.)
Jacasi. Masculino. Mitología, uno
de los dioses de tos japoneses, que pa-
rece ser el Esculapio de los griegos.
Jacntaga. Masculino, El primero
de los dos eunucos, á cujo cargo está
el tesoro del sultán.
Jachaii. Masculino Botánica. Ár-
bol de unos veinte pies de altura, in-
dígena de la América, bien poblado
de hojas en figura de hierro de lanza
y lustrosas. Su madera, que esauma-
mente dura, se aprecia, así como su
fruto, llamado j agua.
Jada. Femenino. Provincial Arar
gon. Azada.
Jadar. Masculino. Mitología. Nom-
bra del buen principio en algunos
pueblos idélatras.
Jade. Uascnlino. Hednt muy dura
da color verde oscuro, de qae.se sir-
ven en América los naturales del país
en lugar del hierro para hacer armas
y vanos instrumentos. Recibe un her-
moso pulimento, y por eso se hacen
da ella varios adornos y dijes.
BrnioLOoÍA. Francés jade, cuyo
origen no se conoce. (Littré.)
Jadear. Neutro. Respirar con difi-
cultad y fatiga por el cansancio.
EtiuolooIa. óitomatopeya.
Jadeo. MascuKno. La acción de
jadear.
Jadhar. Masculino. Mitología, Di-
vinidad benéfica adorada en la isla de
Madagascar, Es al buen principio de
los Madecases. (Lakdais.J
Jadiano, na. Adjetivo. Que con-
tiene jada.
Jadiar. Activo. Provincial Ara-
gón. Cavar con la jada.
Jaecero, ra. Masculino y femeni-
no. Bl qua hace jaeces.
1. Jaén. Masculino, Geografía.^
más reducido de los cuatro antiguos
reinos de Andalucía, formado por los
árabes, é incorporado en el siglo xiii
á la corona de Castilla. Su pequeño
territorio abarcaba una extensión de
110 kilómetros de largo, otros tantos
de ancho y sobre 1.474 cuadrados de
superficie. Los cinco partidos que lo
constituían, según el Nomenclátor 6
Diccionario formado en tiempo de Flo-
ridablanca, comprendían 6 ciudades,
58 villas, 13 lugares, un barrio, 15
cortijos, 12 despoblados y 2 ventas,
repartidos de asta modo: Jabn, 2 ciu-
dades, 21 villas, 5 lugares, 9 cortijos
y una venta, Andijar, una ciudad y
Singaras, Bata, una ciudad, 14 vi-
llas, un lugar, un byrio, 6 cortijos,
8 despoblados y uns venta. Mirtos,
JAÉN
9 villas y un lugar. Úbeda, una ciu-
dad, 14 villas, i lugares, un cortijo
y 4 despoblados. Los nuevos pueblos
de Sierra Morena, que componían en-
ténces una int«ndencia aparte, fueron
agregándose á la actual provincia, en
virtud de las divisiones territoriales
llevadas á cabo en el presente siglo.
Jakn, — Una de las 8 provincias en
que se hall^ dividida actualmente la
comarca de Andalucía, formada en
1822 da la mayor parte del antiguo
reino de au nombre, y de algunas pe-
quañaa porciones de los de Granada y
Murcia y de la antigua provincia de
Toledo. Está considerada como de ter-
cera clase en lo civil y administrativo,
correspondiendo, en lo judicial y mi-
litar, a la audienciay capitanía gene-
ral de Granada, y en lo aclesiiabco, i
la diócesis de Toledo,
1. Situación y Umitcs.^^e encuen-
tra situada entre los 37" 2ff-W 33' da
latitud setentrional, y los 0° 35' ds
longitud occidental y O' 50' da lon-
gitud oriental del meridiano de Ma-
drid, ÍL 286 kilémetros de distancia
de esta población. Confina, al Norte,
con la provincia de Ciudad-Real; al
Este, con la de Albacete; al Sor, con
la de Oranada, y al Oeste, con la da
OSrdoba.
.2, Extensión y poilacion.^LoB an-
teriores límites comprenden una ex-
tensión de 143 kilómetros, de Oriento
á Occidente; 115, de Nortea Mediodía,
y 13,426 cuadrados de superficie, que
ocupan 731 poblaciones, distribuidas
en 13 partidas judiciales (Alcalá £a
Real, Andújar, Saeta, La Carolina,
Cazarla, SMlma, Jakv, Linares, Man-
cha Real, Marios, Siles, Úhelay Vi-
llacarrillo), divididos en 99 ayunta-
mientos, cuya población total ascien-
da á 403.440 habitantes.
3, Orogra/ia.'^lA provincia que so
describe, se encuentra casi completa-
mente circuida de montañas, tas cua-
les se ramifican por el territorio en
una grande extensión. Entre las prin-
cipales, figuran : Sierra Morena, que
se interna en el país por Tilla-Rodri-
go, determinando los límites que le
separan de Ciudad-Real, por el lado
del Norte y parte del Oeste, hasta
Córdoba. En ei pueblo de O-enave, da
principio la sierra de Segnra, qna fi>p-
ma el limita oriental de la provincia,
se enlaza en Bujaraiza con la de Ca-
zorla y Cuatro Villas, y concluya, al
Este, en las márgenes del Guadiana
menor. De este paraje arranca otra
cordillera, que termina en la Piedra
del ífehUn, entre los términos de C^-.
bra y Jodar, llamada Sierra Crmada
i Sierra de Cabrilla del Santo Cristo.
De la mencionada Piedra del Neblín,
parta otra cordillera en dirección de
Nordeste á Sudoeste, la cual va to-
mando los nombres de diferentes pue-
blos que cruia, dividiéndose en Puer-
ta de Arenes, en donde nace una nue-
va cadena que se protonga de Sur á
Oeste, atravesando otras varías pobla-
ciones, comprendidas dentro del par(-
metro de la provincia.
4. Hidrografía. ~tSL tsmúno ÍA
LigtzedbyLiOOQle
JAÉN
Jabn, Mieado de sierras, como 7a he'
moa indicado, presenta en el centro
una alternativa de cerros, más <5 me-
nos elevados, j de Talles deliciosos
que bañan j fecundizan numerosas
corrientes, distintiéndose sobre to-
das el Gf%ad»iq»inr, el cual recoge to-
das las afincas que fluyen por la pro-
vincia. Nace este cerca de Cazorla;
costea BU sierra j la de las Cuatro Vi-
llas, en dirección al Este; pasa por
Bujaraiza, j siguiendo diferentes rum-
bos j engrosando su caudal con el
tributo de muchos ríos, fuentes j ar-
rojos, se interna por Montoro, en la
Srovincia de Córdoba. £n el número
e aquéllos, que desaguan en el Gua-
dalquivir, figuran: el Agwutbtu 6
Qmdaeebat, formado por dos ramales
Íriacipales: el uno, nace en la fuente
Lamada de la Aceita, en donde se
contemplan las risueflos explanadas
de Jabalcaballo, y alimentado por di-
ferentes arrojos, se precipita de Orien-
te i Mediodía, formando las dos pin-
torescas cascadas, conocidas con los
nombres de Chorre Gii y Charro de la
Pmrla, por los cuales desciende el
agua desde una altura de más de 40
metros; el otro, compuesto de tres
abundantes arroyos; uno, que tiene
su origen en Blanquilla la Baja; otro,
en Piedras-Morenas, v el tercero, en
el.Á^Kkitro di iot Herm<milbi, los
cuales, reunidos en la Herri^wa,
constituyen un riachuelo, cuyas cris-
talinas aguas permiten ver las are-
nas y basta los objetos más diminu-
tos que se encuentran en su fondo:
el río Ccíorla nace en la falda Noroes-
te de la sierra de igual nombre, cor-
re de Mediodía á Norte, y después de
re^r multitud de vegas, huertas y
• obvares, desagua en ]k margen iz-
quierda del Guadalquivir, en las in-
nediadones de Santo Tome: el Q%a-
diuM Menor, formado también de dos
ramales; el JSariata y ffitardAl, y de
otros varios ríos, desemboca por el si-
tio denominado Puente de la Reina,
término de ^ beda, frente á Torre-
pero-gil: el Jattdulilla, parte de la
sierra de Huelma; pasa faldeando las
eminencias de Sierra Cruzada hasta
' la venta de) Vidrio; corre por entre
los términos de Jodar y de Queaada,
y, después de recoger algunos arro-
jos, termina su curso por frente de
Ubeda, un poco m&s arnba -del Puen-
te Viejo: el de C*adret, tiene su orí-
gen en la falda de la sierra de Torres
y Albanchez; bajapor el término de
Bezmar, en donde toma este nombre;
atraviesa la aldea de Garcies; fecun-
diza las tierras del cortijo de Nin-
chesymuere, como los otros, en el
Guadalquivir, por el término de Bae-
za, í muy corta distancia del magní-
fico puente de Mazuecos. — Finalmen-
te, depositan sus aguas por la orilla
izquierda de aquel río, el Torrtí, el
Jaén y el Salada, mientras que lo ve-
rifica por la derecha el Guadalimar.
5. CliaiatologU. — El viento Oeste,
el mis constante de todos en cual-
quiera época y estación, denominado
Abr^o por los natureloe del país, es
JAEfí
fresco en el verano y húmedo va el in-
vierno; elNorte, que domina también,
aunque con menos frecuencia, seco y
&ío; el Este, llamado Solano y que
reina algunas veces, abrasador en el
estío; frío, en el invierno; y deletéreo
en todo tiempo; el Sur, apenas llega
& ser conocido. La atmosfera, bien
sea por los cerros que circuyen la pro-
vincia, bien por la posición elevada
que ésta ocupa, 6 por los vientos sa-
ludables que la combaten, aparece
casi siemprs clara, pura, tibia y diá-
fana. El clima, aunque húmedo y cá-
lido en algunas comarcas, es gene-
ralmente sano y favorable á la vege-
tación: el termómetro Reaumur raras
veces excede de los 30° sobre O ni des-
ciende á 4° bajo O, A todas estas cir-
cunstancias se debe sin duda la salud
robusta de sus habitantes y la ausen-
cia casi absoluta de esas enfermeda-
des endémicas que en otras partos
diezman las poblaciones.
6. CaUdady circuntiandat del ter-
reno.— Los montes que ciñen este ter-
ritorio, ocupan más de la mitad de su
superficie. La parte comprendida en-
tre las vertientes de Sierra Morena y
la orilla derecha del Guadalquivir,
constituye la zona más templada de
la provincia. La naturaleza de su ter-
reno, salvas pequeñas excepciones, es
silícea, poco compacta y muy á pro-
pósito, por consiguiente, para el cul-
tivo del olivo, Las comarcas situadas
entre los ríos Guadalimar y Guadal-
quivir, y desde la margen izquierda
de éste hasta la derecha del Guadia-
na, corresponden i la segunda zona:
su temperatura es uotoblemento más
&ía que la anterior; el terreno, extre-
madamente tenaz y compacto, pues
en todo él se encuentra la gred^-en
abundancia, está destinado, casi en
su totalidad, á la siembra de cerea-
les. £Í espacio que se extiende entre
las desembocaduras del Guadiana y
del Guadalbullon y la orilla izquier-
da del Guadalquivir, forma la terce-
ra zona: su temperatura guarda un
termino medio entre las dos prece-
dentes; el terreno ni es tan ligero
como el de la primera, ni tan tonaz
como el de la segunda; pero da consi-
derables cosechas de granos y, parti-
cularmente, de aceitas. Desde la iz-
quierda del Guadalbullon y su des-
embocadura en et Guadalquivir, y
toda la izquierda de éste, hasta salir
de la provincia, se considera como la
cuarta y última zona: su tomperatu-
ra, por lo común, si no tan elevada,
se aproxima mucho á la primera; es-
pecialmente, en las inmediaciones del
Guadalquivir; su terreno es el más
privilegiado de tedo el país; ni tan
tenaz como el de la segunda, ni tan
silíceo como las otras, guarda en su
composición la proporción más ads-
cua«u para toda clase de cultivos, los
cuales son tan variados como abun-
dantes.
7, Prodiueionei.^Eil suelo de la
provincia que nos ocupa, es poco fér-
til en los puntos elevados, cuya su-
perficie aparece poblada de árboles;
JAÉN
im
Mt^ril y arenoso en algunas comar-
cas; fecundo y riquísimo en los va-
lles; pero el cultivo de los campos está
algo descuidado, si se exceptúan los
alrededores de la capital. La sierra de
Segura presenta una vegetación in-
mensa; sus maderas son numerosas y
de la mejor calidad. En sus cumbres,
en BUS sinuosidades V quebradas ele-
vadísimas, crecen arboles corpulen-
tos, á propósito para la construcción
naval: el pino, de todas especies, par-
ticularmente, el llamado blanco otal-
ffareño, es el que más abunda y el que
adquiere dimensiones más colosaleB.
Siguen á ésto la encina, el roble, el
fresno, el tejo y otros diferentes árbo-
les y arbustos útilísimos para la cons-
trucción civil y las artes, y para el
sostenimiento de los animales, que
constituyen la casi exclusiva riqueza '
del país; la cantidad de enebros, de
Í[ue se hice uso para la extracción de
a miera; la salvia, el tomillo, el ro-
mero, la alucema y el espliego, que
producen estes montes, así como el
alquitrán, la pez y las resinas que de
ellos se'saca, son igualmente da al-
guna consideración. Loe montes de las
Cuatro Villas, como los de Cazorla,
Quesada y Pozo-AIcon, ofrecen en sus
[iroducciones glandes analogías con
03 de Segura. En ellos se cnan tam-
bién multitud de pinos, aunque de
inferior calidad; carrascos de una ele-
vación y rectitud admirables; sarga-
tillos, robles, tejos, fresnos, acebos,
sabinas y enebros; infinidad de ar-
bustos, como madrofios, agraces, len-
tiscos, marañas coscojas, romeros y
bojes; avellanos, perales y otros ñu-
tales tan apetecibles como delicados,
y muchas plantas aromáticas y medi-
cinales, como la salvia, el sen, la cen-
taura y otras. La riqueza y variedad
de estos mont«s; la exuberancia y
finura de sus aguas; bus magnificas
cascadas, sus inmensos é impenetra-
bles bosques, BUS profundos valles y
elevadas rocas; desde alg^una de las
cuales se alcanza á ver una zona de
220 kilómetroe, hacen de este país
uno de los más pintorescos, sorpren-
dentes y agradables del suelo penin-
sular. Entre las principales produc-
ciones agrícolas, citaremos: el trigo,
la cebada, la escaña, garbanzos, ha-
bas, maíz, vinoy aceite; algo de lino,
cáñamo y seda; muchas v sabrosas
legumbres y hortalizas; y frutas deli-
cadas de todas clases, entre las que
se ilistinguen las exquisitas guindas
garrafales dsl río de Jaén, los ricos
melones de Grafiena; las apetecidas
brevas y granadas de Jimena; los
excelentes higos de Quesada; los nom-
brados melocotones de Alcaudete; las
ciruelas Claudias de ubeda, que com-
f liten con las mejores de España, y
as peras de agua de los pueblos con-
finantes de Jandulilla, que no ceden
en lo dulces i las famosas bergamo-
tas dé Guadix.
8, RiqneíA peenaria. — Con los nu-
tritivos pastos que abundan en toda
la provincia, se mantienen muchos y
muy buenos ganado^ de todas clases;
Digitized by
Laoogle
224
JAÉN
eabtUn.muUr, aintl, TMuno, Unu,
CKbrfo j de cerda. El ganado caballar,
atinqae no goza ho; la nombradla
?U0 alcanzara en otra época por ha-
erae caai concluido la íierniofia raza
de Loma de Úbeda, erfanse, sin em-
bargo, en Jabn j en la misma Loma,
otm de gran fuerza t rigor, ú no de
estampa tan gallarda como aquélla:
el mular, destinado generalmente para
las rudas faenas del campo, se cría eo
toda la proTÍocia, j ea de buena es-
tampa, corpulento, brioso j de mu-
cha resistencia: el asnal, no es tan
basto como el de Castilla, ni tan fino
como el de la Andalucía baja; pero
existen algunas castas excelentes, qae
reúnen la fuerza í la agilidad: el Ta-
caño, ha sido de loe mis bravos y ían
pujantes; encerrado durante seis me-
ses en la sierra de Cazorla, sin rer en
esto tiempo un solo hombre, ni i su
gafian siquiera, se hacía fiero j pega-
joso como ninguno; pero esta famosa
casta ha ido debilittndose hasta el
Ennto de no poder hoj competir con
is célebres ganaderías de otras par-
tes: el lanar, no es tan abundante co-
mo en otra época por la falta de pastos
ñ:escoB que se observa desde que han
sido roturadas todas las tierras sus-
ceptibles de labor; ein embargo, críase
el suficiente para abastecer a los pue-
blos j éun para exportarlos ¿ otras
provincias: el cabrío, menos delicado
para los pastos que el anterior, es
mucho más numeroso, j de su leche
se fabrican sabrosos quesos: el cordal,
perfectamente cebado con los buenos
tastos que haj en los cortijos y de-
esas, j particularmente con la be-
llota de las sierras, es excelente, abun-
dante j preferido al de los demis
países.
9. Cata y paca. — La caza mayor j
menor, así en loa montea como en las
llanuras v en loa valles, es también
considerable en esta provincia; Ift ter-
restre consiste en jabalíes, venados,
corzos, cabras monteses, conejos, lie-
bres j ciervos, los cuales aparecen en
Sierra Morena ten luego como empie-
zan á derretirse las nieves; la volátil,
es de perdices, chochas, codornices,
palomas, zorzales y otros pájaros de
Íiaso. En todos los ríos que nacen de
os montes de Segura y de sus rami-
ficacionea, se pasean exquisitos bar-
bos, anguilas, bogas y mucjias tru-
chas de gran temaño, especialmente,
en el Aguamala, algunaa de las cua-
les han llegado á pesar haste siete li-
bras,
10. Mineralogía.— 'Eete impórtente
ramo ha constituido en todos los tiem-
pos una de las principales bases de
riqueza de las provincia de Jabn. To-
das las monteñas que dividen su ter-
riterio; singularmente, las de Sierra
Morena, contienen riquísimos criade-
ros de minerales de hierro, de plata,
de oro, v en particular, de cobre y de
plomo, los cuales se presenten, por lo
común, en filones de máa 6 menos po-
tencia en terreno primitivo. Este úl-
timo, sobre todo, forma la base de la
industrial minera Sel país: sus minas
JAÉN
producen anualmente, por ténnino
medio, sobre 2.750.000 kilégramos
de mineral, que dan: 900.000 kilo-
gramos de plomo de primera y 200. 000
de segunda. — En las faldas de todas
las sierras de la provincia se encuen-
tran abundantes canteras de piedra
tosca y berroqnefia, jaspes ; pizarras
de un brillo agradable: cerca de Jabn
existen algunas, de las cuales se ex-
trajo la piedra para su magnífica ca-
tedral, la elegante balaustrada que la
circuye y las columnas del museo de
pinturas do Madrid; es de un oolor
claro y hermoso, ni ten blanca como
el mármol, ni ten negra como algu-
nos jaspes. En el ceiTO de Jabalcuz
las Hay también excelentes, de un co-
lor oBcuro, aplomado y negro, de muy
buen efecto cuando se las pulimente
con esmero; y en otros varios puntos,
una piedra durísima, llamada yaJaíii-
«M, y la _/rM<« de la Loma de Úbeda
que, aunque arenisca en su raíz, se
endurece y fortifica extraordinaria-
mente con la impresión del aire at-
mosférico y se ennegrece por comple-
to con el bafio de Us aguas pluvia-
les.— ^En los términos de Cazorla y de
Quesada se encuentra multitud de es-
pumeros y arroyos salados, t en las
inmediaciones del camino de Baeza á
Jabn y sitio de la Venía Qnemada, se
ven las femosas salinas de /Jo* .^Mtío,
capaces de abastecer por sí solas á
toda la provincia.
11. jiywu Miiwafet.— Los celebra-
dos baños de Jabalcuz, llamados así
por el cerro en cuya fiJda nacen, es-
tán situados i unos tres kilómetros de
Jaui, entre Oriente y Occidente. Sus
virtudes medfcinales, aegun el resul-
tado de observaciones clínicas , son
eficaces en todas aquellas afecciones
que reconocen por principal causa la
irritabilidad del sistema nervioso, la
rigidez en los sistemas muscular y
fibroso, en los ñujos rebeldes y habi-
tuales, en la dismenorrea ómenstrua-
ciones cortas, en las gastritis cróni-
cea, obstrucciones viscerales y en las
nefritis calculosas; siendo aún más
marcada la acción terapéutica de estas
aguas eu las afecciones gotosas; y
más especialmente, en las reumáti-
cas : cerca de Villalba, surge un ve-
nero de agua ferruginosa y medicinal
muy acreditada y eficaz para las do-
lencias de estómago: á ocho kilóme-
tros de distancia de la ciudad de An-
dújar, se hallan las aguas sulfurosas
de la Fuente de la Encina, ensayadas
con éxito en los padecimientos cutá-
neos; y en los alrededores de Mirtos,
se encuentran los baños sulfurosos de
su nombre, que se recomiendan para
las mismas enfermedades que las de
la fuente anterior.
12. /tK^írú.^Los principales ra-
mos industriales del país consisten en
la minería y la agricultura, cuyas
£ reducciones van aumentando consi-
erablemente con la mejora del culti-
vo: signe á éstos la corta y conduc-
ción de maderas de las sierras, la fa-
bricación de capotes, paño pardo, ja-
bón, sombreros, curtidos , lienzos co-
JAÉN
muBM, tmidoB de hilo, mant^leríaM
finas y totas para colchones, cuyos
trecioBOB dibujos y colores imitan la
ombardía. Existen además numero*
sos telares donde se tejen lientos of
diñarlos da cáfiamo y fino, estambra-
dos, estameñas y mantea para loa
aperos de las muías de labranza; in-
finidad de molinos harineros; muchas
ebanisterías y ferreterías en notable
progreso, y tedas las demás artes y
oficios que exigen las necesidades da
un pueblo culto. La elaboración del
aceite es extraordinaria, pues hay pue-
blos, como Úbeda y Mártos, en curo
recinte se cuentan más de 100 moli-
nos aceiteros.
13. Cowtenio. — Entre los artículos
de consumo, que son objeto de expor-
tación, figuran: el trigo, la cebada,
garbanzos, escaña, judías, centono,
orejones, higos, ciruelas y otras fin-
tas secas, aceite, vino, aguardiente,
bellotas, casteflas, peras, goindaa,
manzanas y toda clase de ganados: las
importaciones consisten en pescado
seco y fresco, arroz, azúcar, bacalao,
patatas, batetas, naranjas y otros pro-
ductoe.
14. Feria*. — Laa máa notables d«
la provincia, son: la de Noalejo, qoe sa
celebra el S de Setiembra; la de Alcai-
lá la Real, del 21 al 24 de Setiembre;
Baeza, del 18 al 31 de Mavo; Ubeda,
desde el 29 de Setiembra al 15 de Oc-
tubre; La Carolina, el 3 de Mayo y
idu^ar,
del 20 al 22 de Setiembre:
los principales objetos de tráfico son:
ganados de todas clases, útiles para
la labor, frutas secas y frescas, ropas,
quincalla, dulces, juguetee para ni-
ños y objetos de cobre y hierro. Ea
Jabñ hay un mercado semanal, y sus
ferias, que tienen lugar el 15 de Agos-
to, el 18 de Octubre y e! 30 de No-
viembre, consisten principalmente en
ganados asnal, caballar, de cerda j
vacuno para carne y laboras.
15. Jakn: — Ciudad con. ayunta-
miento, residencia de un gobierno ci-
vil, de una comandancia militar, do
un obispado su&agáneo de Toledo, de
una administración de Rentas, y capi*
tal de la provincia y de U jurisdicción
de su nombre. Se encuentra enclavada
entre sierras, en la falda terriza de un
monte denominado Cerro del Cattillo,
sobre el Guadalbullon, á los 37*48'
de latitud setentrional y 0° & 30" da
longitud oriental del meridiano de
Madrid, con 23.045 habitentes. El cli-
ma es benigno y saludable: las esta-
ciones se suceden con bastante regu-
laridad, si se exceptúa la primavera,
que algunaa veces no llega á ser co-
nocida, ya por la prolongación del
invierno, ya por la anticipación del
verano; estas dos estaciones, aun-
que suelen experimentarse en ellas
excesos de frío y de calor, aon ge-
neralmente de corte duración: el oto-
ño ea con frecuencia la estación más
templada y agradable del año. Es-
te ciudad estuvo encerrada dentro
de unos límites muy estrechos, du-
rante las guerrea contra 1m moros,
en que la necesidad de la defénM
Digitized by
Cjoogle
JAÉN
•glomenbft los ediflcioB faácia 1« rafz
del pefion del castillo: ho; la pobla-
cien va extendiéndose por el lado que
jnira al Oriente, en términoa aue, los
grandes barrios de San lldetoasa j
de la Catedral, lian sido edificados
fuera de las antiguas murallas. — La
ciudad está bastante bien construida,
8Í se exceptúa la parte del oastillo;
las calles antiguas son, por lo común,
mis estrechas, incUnadas j tortuosas
que las modernas; están formadas por
edificios más irregulares j madiana-
menteempredradas. i<ss callea, por lo
general, son poco anchos; las princi-
Salee tienen de cuatro á cinco metros
a latitud; la más notable de todas,
llamada de la Carrera, es Igual en
toda BU extensión t mide sobre 10
metroa de ancho, — La necesidad de
oponer una resistencia firme contra
los vientos del Oeste j Sudoeste, cuja
TÍolencia ha llegado á derribar cmbo»,
árboles j personas, ha hecho que las
casas se edifiquen con gruesisimas
paredes 6 de buen tapial encajonado
en eaquinae j pilares de piedra. La
forma general de los edificios regula-
res consiste en un portal con segunda
puerta, un patio claustrado, habita-
ciones bajas para yerano, un cuarto
más elevado con veatenas 6 balcones
con cristales j aposentos para invier-
no con cocinas en el mismo piso; y
sobre éste, una cámara con ventanas
á la calle. Por este modelo hav bas-
tantes casas magníficas, modernas
easi todas, muchas de ellas con un
tercer piso habitable, hermoseadas
con jardines, particularmente, las
que forman las Ifneas de circunvala-
ción, j eon buenos pozos de agua po-
table.— Tres son las plazas principa-
les que embellecen esta capital; la de
SeMta Mttritt, que mide 72 metros de
largo, de Norte á Uediodia, por 43 de
ancho, de Oriente á Occidentei.la de
8a% Franeiteo, de figura un tanto ir-
regular, formando declive j con una
fuente de taza en su parte más eleva-
da, j la del Sfertado, que es la major
de todas, de 74 metros de longitud,
de Oriente á Occidente, por 38 de la-
titud, de Norte á Mediodía, con bue-
nos bancos de piedra labrada j ador-
nada de flores vistosas, de acacias j
otros árboles americanos. — La pobla-
ción cuenta además numerosas fuen-
tes públicas V particulares de exqui-
sita agua, algunas de ellas, de ele-
gante arquitectura; 12 iglesias par-
roquiales, varios hospitales, baBoa
pácrlicos, monte de Hedad, museo,
teatro, biblioteca, sociedad Económi-
ca de Amigos del País, cárcel, mata-
dero, cuarteles, hospicio, casa de ex-
pósitos, seminario, instituto, colegios
. y multitud de escuelas de primera en-.
señanza, Entre los edificios públicos
j de particulares, citaremos como no-
tables: el palacio episcopal y el de
los condes del Villar Don Pardo; la
casa del señor obispo Suarez de la
Fuente el Sauce, la del capitán Don
Fernando Quesada UUoa, la de Don
Cristóbal de Vilches, la del conde
Gsrciee j la llamada de los Masones;
JAÉN
el Calvario, el cementerio, si polvoría
j una alameda, cu;o salón tiene 94
metros de largo por 18 de ancho, con
asiento corrido j algunos pequeños
jardines. Entre sus monumentos es
digna de mención una hermosa cate-
dral, cu^a obra, trazada j dirigida
-)or Don Ventura Rodríguez, director
[e la Academia de San Fernando,
quedd completamente terminada en
1801 j consagrada el 33 de Marzo.
Este magnífico edificio, situado entre
la plaza de la Constitución, la de San
Francisco j callejón de la Mona, ha
sido levantado sobre el mismo solar'
e ocupaba una mezquita árabe, que
rej Don Fernando III trasformd,
en el siglo xiit,en templo del cristia-
nismo. Su planta exterior es rectan-
gular, pues aunque la sacristía j sala
capitular, situadas en el costado iz-
quierdo, V el sagrario, en el derecho,
forman dos cuerpos salientes, como
los brazos de una cruz, corre de uno
á otro extremo, comprendiendo la fa-
chada principal, un atrio, que cerca
un enverjado de hierro sdlido j de
alegante dibuj^o, intel-rumpido por pi-
lares que sostienen, sobre bases lai-
cas, pifias j flameros. La fachada
principal, que mira al Occidente, tie-
ne 19 metros de elevación j 32 de la-
titud, sin comprender las dos torres
!ue la flanquean: astas, que tíenen
rSO metros de grueso en su base, sa
elevan hasta una altura de 63 metros,
formando cuatro cuerpos: los dos pri-
meros, de sección cuadrada j senci-
llos; el segundo, tiene también dos
balcones á la altura de las ventanas
del atrio; el tercero, presenta en sus
ángulos dos medias columnas corin-
tias estriadas y adaptadas á unas pi-
lastras áticas, V en cada fronte, tres
arcos, en donde sa hallan colocadas
campanas: al cuarto cuerpo es un
octágono inscrito en una balaustrada
da piedra, interrumpida por pedesta-
les que sostienen unas preciosas pi-
rámides. En cada uno da sus lados
hav una ventana; en el centro de la
del Norte, está colocado ai reloj, j so-
bre la comisa del octágono, se elevan
unos rematas, coronándolo todo la cú-
pula, que termina en otro en que des-
cansa la cruz, Las tres puertas, que
dan entrada á las naves de la iglesia,
aparecen divididas por ocho medias
colnmnas da orden corintio, estriadas:
la del centro, que es mayor que las
otras, está comprendida entre cuatro
medias columnas pareadas, j en sus
jambas y en la archivolta del arco
presentan una graciosa decoración, y
otra, más sencilla, an Iqs laterales.
Sobre estas puertas se destacan unos
altos relieves , que representan la
Asunción, en. al eentro^ santa Catali-
na, á la derecha; j san Miguel, á la
izquierda, perfectamente ejecutados.
En los intercolumnios se ven, en ni-
chos ligeramente decorados, las esta-
tuas de san Pedro y san Pablo, y en-
cima, así como sobre las puertas, cin-
co balcones en la fachada, y dos, en
las torrea, an la misma línea, adorna-
dos con diferentes molduras. La cor-
JAÉN
SS5
DÍsa general, ornada con algunas la-
bores, sirva de apojo á una balaua-
tradada piedra, dividida por pedestales
decorados, sobre los cuales descansan
las estatuas del rej Don Fernando, en
el centro, y los evangelistas y docto-
ras de la lej, an los costados. Forma
el segundo cuerpo un ático, adornado
sencil lamenta con pilastras, entre las
que se ven tres ventanas, y sobre él
corre un zócalo, en el que asientaii
unos remates graciosos, que coronan
el edificio por todas sus partee. En el
costado del templo, que da frente al
Mediodía, hav una linda portada de
los órdenes dórico y jónico. El arco
de la puerta ostenta una pintoresca
decoración, y en sus enjutas resaltan
dos alegorías de la Piedad y de la Re-
'igion , primorosamente ejecutadas;
□ Ore la puerta, un relieve que repre-
senta la Asunción y varios angelitos,
UB sostienen el manto de la Virgen,
a portada del Norte está formada
por dos columnas de orden compues-
to, que sostienen un cornisamento,
sobre el que descanrá un ático, en
cujo centro aparece un nicho, que
ocupa la Concepción, rodeada de se-
rafines, j á los dos lados, las estatuas
da David y Salomón, En los muros
laterales del templo se ven, en el pri-
mer cuerpo, unas ventanas que dan
luz á las capillas, y en el segundo,
balcones adornados con molduras y
frontones semicirculares. El cuerpo
del cimborio sobresale, y en sus mu-
ros tiene abiertas las ventanas que
dan lus á la iglesia, en cujra parte
superior hay una cornisa, en la que
asienta el zócalo, el cual sostiene lOB
remates que adornan el edificio por
todos sus lados. Finalmente, en la
bóveda que cubre este último cuerpOj
carga la linterna, en que se reparten
ocho ventanas, que coronan una cor-
nisa, sobre la que se apoya la cdpula.
El interior de la catedral afecta la fi-
gura de una cruz latina, presentando
a forma de un paralelógramo rectán-
gulo, y, en dirección de su longitud,
se halla dividida en tres naves, de las
cuales, la central, que es la mayor,
tiene sus bóvedas sostenidas por gran-
des y elegantes pilares de orden co-
rintio da sección cuadrada, que des-
cansan sobre un elevado pedestal del
mismo género. El pavimento de este
gran edificio es de mármol. Las naves
^terales presentan sus bóvedas apo-
yadas, por una parte, en los pilares
de la central; y el arranque de la
opuesta, sobre medias columnas co-
rintias en idénticos pedestales, adap-
tadas á la pared, que forma el &ente
exterior de las capillv- Estas se en-
cuentran adornadas de riquísimos
cuadros y esculturas de mérito. Una
da ellas contiene una preciosa reli-
quia, la Santa Faz, impresa sobre el
paño de la Verónica. El coro está de-
corado con gran lujo y riqueza. El
presbiterio se eleva sobre un atrio de
tres piés'da altura, formado por una
escaUnata de mármol negro, en sus
cuatro frentes, y cercado por una ver-
|ja dorada; en su centro^ sobre tres
-««•"".L igitized byL»OOQle
326
JA.EN
JAÉN
gradu de jaspe encftniado, ee leranta
el <ar, en el que eetá colocada uaa
mesa, cubierta por un paño ejecutado
en bronce, j tres ingles de mármol
blanco sn ademan de recogerle. Sobre
atjnella superficie se alza un tabe^-
naculo, compuesto de ocho columnas
de serpentina, con basas j capiteles
de bronce dorado, y otras preciosas
labores, j sobre una cornisa de már-
mol de mezcla, descansa la cúpula,
que termina en una cruz de crisol da
roca: apocados en los pedestalea de
cuatro pilares en que descansa la bó-
veda, se elevan sobre nubes otros tan-
tos ángeles, cada uno de los cuates
sostieiie unahermoea lámpara de pla-
ta. Este magnífico monumento, que
acabamos ligeramente de reseñar, fué
obra del espíritu religioso de los ha-
bitantes de Jaén, la cual pudo llevar-
ae á cabo, merced á sus limosnas j al
celo de los prelados de aquella época:
en Bií ftbríea, toda de piedra, primo-
rosamente labrada, el edificio aparece
grandiosa; considerado en su drden j
suntuosa decoración, se ostenta ver-
daderamente sublime,
16. Térmtitot, forma, dwisiona,pr<h
d»elo», tupecto del paü.—Ei término
de la ciudad se halla circundado de
montes y cerras, en todas direcciones
y i distancias diferentes de la pobla-
ción, excepto por el Norte y Onente:
su figura es irregular, con muchos
ángulos entrantes y salientes en su
circunferencia. El suelo puede divi-
dirse en dos grandes porciones: la
parte montuosa y de ^antacion; la
parte llana 6 campiña. Todos los ter-
Kaoa comprendidos dentro del exten-
so círculo que abraza su término,
forman un magnífico valle, sobre el
cual se destacan gallardamente los
cerros del Zumel, Zumel Redondo,
Peñas de Castro, Peña de Celada y
varias colinas, ofreciendo á la vista
un suelo desigual, variado, extraor-
dinariamente pintoresco. Cruzan este
valle, en dirección del Mediodía á
Norte, el río de Jaén, con su magní-
ñca corona de huertas, v el arrojo
Valparaiso, de Sudoeste a Bst«, com-
pletando el encanto de su fecundisi-
m& ribera- En estos terrenos ee en-
cuentran todas las plantaciones de
vides y olivos, las cuales tapizan casi
literalmente el socio basta la cumbre
de los cerros del interior, ^ubo un
tiempo en que estos sitios eran mon-
tuosos y apenas producían otra cosa
que pastos, bbIvob algunas viñas y oli-
vares, diseminados sin orden ni ar-
monía: boj, por el contrario, todo
aparece cuidadosamente cultivado;
todo es vida V vegetación. Los varia-
dos colorea <íe la vid, del olivo y otra
infinidad de plantas; el animado mo-
' vinúento de las gentes del campo; las
numerosas casas, de blanquísimas pa-
redes, que pueblan aquel valle; la
multitud de veredas que lo cruzan en
todas direcciones j la trasparencia de
las aguas que lo bañan, reflejando los
objetos, forman un conjunto delicio-
so, que ofrece grata contemplación al
filósofo; inspiraciones, al poeta y mo-
{ tivoa de aplicación práctica, al econo-,^
mista. La calidad ae los terrenos si-
tuados al Mediodía de la ciudad, c
jora en los parajes llanos que medi
entre los cerros; así es que, mientras
en las faldas elevadas de éstos, el ter
reno se presenta arenoso v pedregoso,
en los llanos se ve con frecuencia la
tierra arcilla-arenosa, tan á propdsi'
to para el cultivo de la vid y del oli-
vo. Esta circunstancia j la de reco-
fer las humedades y sustancias que
ascienden filtradas de las alturas,
hacen de los llanos unos terrenos utuy
superiores y susceptibles de sostener
por largos años la vegetación. Los
terrenos que se extienden al Oriente
7 Norte de la población, desprovistos
de mont«8 y de cerros, son los que ee
conocen cod el nombre de campiña.
En ellos no se encuentran plantacio-
nes de árboles, pues se hallan dedi-
cados casi flrclusivamente al cultivo
de cereales; en particular, del trigo.
17. Fiora.~ÍA flora de este térmi-
no es por demás variada: en la fami-
lia de las rosáceas, en sus dos tribus
más interesantes, tanto amigdaláceas
como pomáceas, se dan exquisitos
frutos: el almendro, el melocotón v
ciruelo, con muchas desús variedade
el albaricoquero jel cerezo, con otras
de extraordinario mérito; el manzano,
con otras muchas á cual más aprecia-
bles; el peral, con algunas varieda-
des excelentes; el membrillero, el nís-
pero y algún acei>olo. En la especie
más notable de la familia de las am~
pelideas, que es la vid, se crían igual-
mente otras variedades muy buenas
Eara postre, las cuales se cultivan en
ks huertas: en la familia de las in-
glandeas, figura el nogal, de sabroso
fruto j de nca madera. El espárrago,
alcarcil silvestre v la alcachofa de
cultivo son muj anundantes. En loe
jardines ; los campos crecen bellísi-
mas flores de delicioso aroma ; deli-
cados matices: eu las ranunculáceas
se encuentran los ranúnculos más
variados y de elegante poesía; -en las
jazmíneas, el jazmín, la lila y otras
mil de gran mérito en diferentes es-
pecies; en las labiadas, qne tanto
abundan en este término; principal-
mente, en los montes, se cuentan el
romero, el espliego, la saina, la men-
ta 6 hierba buena, el tomillo, el oré-
gano, la mejorana, el toronjil y la
albahaca: entre las plantas medicina-
les, se citan la cicuta, la mostaza,
zaragatona, malvas, malvavisco, cino-
glosa, vetdnica, beleño, acónito, anís,
cominos, rudas, lepiáimí latifoUnm,
belladona, manzanilla, chicoria, sal-
via, rábano rusticano, lirios, sabina,
tréboles y otra infinidad que seria
prolijo enumerar. Entre las produc-
ciones agrícolas, haremos mención
del trigo, cebada, garbanzos, lente-
jas, alberjonea, guijas, habas v'maíz,
en cuanto á semillas; en líquidos,
aceite de olivas v vino; en hortalizas,
lechugas, escarolas, tomates, pimien-
tos, berengenaa, nabos, rábanos, co~
les, brécoles, coliflores, acelgas, car-
das, apio, habiohueUs, calabazaB,
JASN
.verdolagas y zanahorias; en frutas:
los melones, las sandías, el pepino j
otras. Entre tas maderas, se utilican
et cerezo, el moral, el álamo, el fres-
no, el nogal y algunos pinos.
18. C^ua. — El desmonte y las rotu-
raciones han disminuido mucho Ik
caza, que en otro tiempo era abundan-
te; sin embargo, en la actualidad haj
bastantes perdices, chochas, zorzales,
palomas, codornices, trigueros, toto- .
vías, gangas y otros pájaros; liebres
y conejos. Entre los animales da&i-
nos, se encuentran lobos, zorraa, tu-
rones, tejones y topos. — En cuanto á
ganados, no es muj abundante; espe-
cialmente, el de cerda, caballar y la-
nar, por la <a de buenas dehesas:
la labor de arado de la campiña se
hace con buejes; la trilla, con ye-
guas, y las conducciones, en carretas
de buejes 6 á lomo, en burros.
19. /iM/MÍna.— L^ industria agrí-
cola es la más importante de esta po-
blación, en la cual figuran además
varias filbricas de paños pardos, de
lienzos, de mantelería, lienzos lisos j
fuertes, telas rajadas para pantaJo-
nes, fajas de estambre, jabón blando
y de piedra, y aguardientes; molinos
de aceite j demu artes y oficios ne-
cesarios.
20. Cínureú.— El comercio es in-
significante, pues todo él se reduce i
la importación de los artículos' india-
pensaoles para -el consumo de la ciu-
dad, y exportación del sobrante de
las cosechas y de algunas manu&o-
turas.
21. Pobláeiotiti. — Las más nota-
bles de la provincia, aon: Liitartt,
que describiremos en su letra respe<»-
tiva; Úbeda, ciudad situada en loa
famosos cerros de su nombre, con
17.935 habitantes, colegio de padrea
escolapios, campiña feraz y nca ea
Eastos. con que se mantiene una ds
is mejores razas de caballos andalu-
ces; Alcalá la Seal, ciudad también,
con 15.851 habitantes, un antiguo
castillo, campo poblada de vides y en
cuja jurisdicción se encuentran loe
baños minerales da \i, Ribera y Fiuitt&-
Álaww; Mdriot, población mujr nont-
brada en la historia de Femando IV
el Emplaeado, por la célebre peña de
la cual fueron precipitadoe tos herma-
nos Carvajales, con 14.621 almas j
aguas minerales; Baeta (véase en su
letra correspondiente); Ándújtr, asen-
tada sobre el Guadalquivir, con 11 .825
habitantes, abundante campiña, ex-
tensoB olivares, hermoso puente, al-"
guna industria y fábricas de slcarrar-
zas; BaiUn, ciudad tunosísima desde
la guerra de la Independencia, por la
gloriosa batalla ganada á tos france-
ses en sus cercanHis, con 9.118 habi-
tantes; AlcavdeU, en terreno quebra-
do, pero muv feraz, con 8 423 almas;
Porcuna, población notable, con mu-
cho grano y 8.242 habitantes; Villa-
carrüle, con 8 219, aceite, garbanzos
y buenos pastos; Qnesada, víÍIb en país
quebrado, con6.843 habitantes j bue-
nas salinas; Catarla, en tas sierras de
su nombre, con 6.645 almas y abun-
Digitized by
Cjooglc
JAÉN
dancJa de hipos, maderaje jsal; la
CAroli*a, poblacioa nueva, de hermo-
sa construcción, capital de las eolo-
niat d» aUnuMt* , establecidas en Sier-
ra Uorena, en el reinado de Carlos III,
con 6.474 habitantes, j considerables
plantíos de olivos, moreras, vides t
imítales; Mancka Seal, en terreno aa
muchos granos, con 5.688 almas; Se-
avra, situada en la sierra de su nom-
"bre, con 5.633 almas j poblada de
bosques, que producen excelente ma-
dera de construcción; Árjona, villa de
alguna importancia, con 5.525 habi-
tantes; ;- Navat Je Tolosa, célebre por
la grande y decisiva batalla que Al-
fonso VIII mní i los moros, la cual
celebra la Igleaia annalmente bajo el
título de Trttmfo át U Santa Cnt.
22. StnografUi. — Los habitantes de
esta provincia son, por lo común, ac-
tivos, laboriosos y sufridos, por ca-
rácter; ddcilea, sobrios j pacíficos,
por temperamento j edacacion: alti-
vos j agradecidos al mismo tiem-
po, ni saben mostrarse ingratos, ni
soportan con paciencia la humilla-
ción. La virtud de la hospitalidad es
general en todos los naturales del
Íafs, si bien se marca más en los de
IB aldeas'^ pueblos de escaso vecin-
dario. El carácter de los habitantes
de la capital participa de la honradez
5 formalidad castellanas, sin carecer
e ese gracejo peculiar de los andalu-
ces; asTse dice, j no sin fundamento;
que la provincia de Jakn es la Galicia
de las Andalucías. Las mujeres son
^neraimente mu; bien formadas, j
no es raro admirar en ellas todos los
encantos propios de su seso, llevados
£ un alto grado de perfección.
"" Hitíoria. — Ei origen de esta
iblacion se pi ' ' ■ ■ ^ ,
s siglos : alg
lierse llamado Awrinaia; por cujro
tecedente, confirmado por otras cir-
cunstancias , Be asegura que es la
Ommu hética, adscrita al convento
jurídico de Ecija, nombrada por Pli-
nio. Esta adulteración AaA%nnjú en
0»ingis es, en concepto de un geógra-
fo, sumamente fácil, siendo permuta-
bles la jí j la O, la JV v la ÍB entre
los antiguos, como se ha observado
repetidas veces.— La historia, en la
primera mención que hace de ella, la
presenta ;a opulentísima, con un ter-
reno de los más fértiles, j á sus habi-
tantes, explotando minas de plata.
(Tito Livio). El rártaginés Asdrúbal
Qisgon la fortificó con extraordinario
ennero, considerándola como eiuda-
dela inexpugnable para apo^r en ella
sus expeoiciones mediterráneas, como
lo era Cartagena para las marítimas.
En la lamosa expedición militar, lle-
vada i, cabo por Jos dos hermanos Es-
cipiones, tan próspera jr feliz, que
casi puso á su disposición las dos Es-
paflas, se dié enfrente de esta ciu-
dad, según el autor antes citado, una
gran batalla, en la que quedaron los
cartagineses completamente derrota-
dos, perdiendo 8.000 hombres, cerca
de 1.000 prisioneros j 58 banderas.
Los Eacipiones no lograron, sin em~
población se pierde en la oscuridad
los siglos: algunos autores dicen ha-
JAÉN
bargo, apoderarsB de la ciudad, ni se
detuvieron á ponerla sitio: su con-
quista estaba reservada para Pubtio
Cornelio Escipion, llamado e¿ ytftien,
j, más tarde, el Africano, el cual la
sitió estrechamente j la tomó, por úl-
JAKN
227
timo, mediante un san grieto v h<
roso asalto. Esta conquista fuá
del agrado de Escipior
de aplaudirla, comparándola á la de
Cartagena, año 208 antes de Jesucris-
to.—Algunos restos de un acueducto
7 otras antigüedades romanas , re-
cientemente descubiertas, atestiguan
también su existencia en tiempo de
los romanos. Diñcil sería puntualizar
la historia de Jakn, durante las inva-
es bárbaras, que asolaron las pro-
vincias del imperio j muj partícnlar-
mente, la Bética, hasta que se redon-
deó el dominio de los godos en la
península, hallándose envuelta en la
general del país. Destruida esta do-
minación en las orillafi delGuadalete,
Íjr el territorio de Jaén se dirigió
arek hacia Toledo, contándose entre
las poblaciones que quedaron bajo
el libre dominio del godo Teodorico,
én virtud del célebre tratado de
Orihuela, celebrado entre aquél j el
caudillo musulmán Abd-el-Azid. En
reparto de tierras, hecho por Abul-
khatar, año 744, pasó esta ciudad i
los de la tribu de Kiusrín, de la cual
tomó el nombre de Kifmn. Bajo el po-
dermusulman, alcanzó un estado flore-
ciente, pues los árabes la fortificaron
V denominaron Oten, que los españo-
les tradujeron luego por Jaén. En la
división de España, hecha por Yusuf,
año "747, aparece con el nombre de
Kinrin 6 Daquen, figurando entre las
principales poblaciones del Ándalo*.
Proclamado Abdaiá por muerte de su
hermano Moudhir, emir de Córdoba
en 788, confió á Omar ei gobierno de
Jaén, que su padre había ejercido
anteriormente, el cual fué luego pa-
sando de manos de varios walfs, entre
otros , Omar-ben-Hescham-ben~ Abd-
el-Acíd, Obeidelá-ben-Omeya, Labi-
ben-Obeidalá, Mohamed-ben~Abd-el-
Wahd, Abu-Djafar-el-Oskej j Abu-
Oman-Alí-ben-Muza; el cual lo era
en 1245, cuando el re; Don Fernando
puso cerco á nuestra ciudad. El emir
de Granada, Mohamed-Alhamar, salió
auxilio del wali de Jakn, siendo
derrotada por Femando que le salió
al encuentra. Finalmente, en 1S46,
después de un sitio que duró algunos
meses, logró el monarca cristiano apo-
derarse de la población, cujo territo-
rio se vio atacado v saqueado por los
árabes en 1295, 1368 ; 1407. Los ha-
bitantes de Jaén figuran en varías
empresas militares de aquellos tiem-
pos, j entre otras, en la guerra que
el re; Don Juan hizo al de Granada
fiara obligarle á pagar su tributo; en
a algarada que el señor de Valdecor-
neja j el obispo de Jakn emprendie-
ron por los campos de Guadix en
1435, j otras frecuentes hostilidades.
Diez años después, la cedió el rejr de
Castilla í su hijo, el príncipe Don En-
rique; j en 15u7, se Iiallaba en poder
del infante Don Juan Manuel. La his-
torñ de esta ciudad no ofrece nada
de notable, desde esta fecha hasta
el año de 1808, en que reconoció la
suprema autoridad del gobierno esta-
blecido en Sevilla, no sin algunos des-
órdenes, de los cuales fué víctima el
corregidor, asesinado en un pueblo
inmediato, adonde había sido condu-
cido preso por sospechas de traición.
A fines del mes de Junio del citado
año, entraron los franceses sin resis*
tencia en este pueblo indefenso, que-
mando V saqueando las casas j dego-
llando nasta tos^ niños j los viejos.-
Bn 1810, volvieron los invasores á
apoderarse de Jaén, en donde perma-
necieron hasta el 17 de Setiembre
de 1812, en que fué completamente
evacuado. En 26 de Febrero de 1820,
salió el batallón de provinciales deesta
ciudad contra el inmortal caudillo de
la libertadDon Rafael del Riego; ven
19 de Marzo juró la población el Có-
digo venerando, formado por tas Cor-
tes de Cádiz bajo el cañón enemiga. £1
dja 12 de Setiembre entró en Jaem el
general Riego, al frente de 7.000 in-
fantes j 400 caballos; el 13 se alarmó
el vecindario al tener noticia de la
aproximación de una división francesa
compuesta de 12.000 hombres; el ma
logrado ^neral Riego sostuvo un ata-
que reñidísimo por espacio de seis ho-
ras, defendiendo la puerta de Uoros
y el castillo, viéndose los franceses
obligados i reulegaree hacia la vega;
pero la Itegaaa de otra división de
18.000 hombres por el camino de An-
dújar, forzó á Riego á retirarse hasta
Jimena. En 30 de Agosto de 1835, Se
sublevó Jaén contra el ministerio To-
reuo; once dias después salía el bata-
llón de milicia urbana con el provin-
cial de Murcia, el de Córdoba, algu-
nas compañías del de Guadix v Jerez,
el regimiento de caballería 4. ligero,
un escuadrón de Sagunto j siete ba-
tallones de milicia, que componíanla
brigada de la provincia, á tomar el
punto de Despefiaperros, para hacer
trente i las tropas del gobierno, que
mandaba el general Latre-, las cuates
se pronunciaron el 19 del mismo mes;
j el 25 entraban de nuevo en Jasn la
milicia y demás tropas que habían sa-
lido, siendo recibidas con grandes fes-
tejos. En 1." de Agosto de 1836, pro-
clamé «sta ciudad la Constitución
de 1812: en 8 de Setiembre de 1840,
se pronunció la población, así como la
miHcia, cuya sensatez evitó todo de-
sastre y el que se atentara, como al-
gunos pretendían, contra la vida del
gobernador; j enÜ^de Junio de 1843,
volvió de nuevo á pronunciarse por el
programa del ministerio López, ma-
nifestando las mismas tendencias li-
berales en todos los movimientos po-
líticos que, desde entonces, han veni-
do sncediéndose en España.
S4. Hombree noUhlet.—JkVH cuen-
ta entre sus hijos á los esclarecidas va-
rones Jorga Escobedo y Alarcon, ca-
marista de Indias j autor de varias
obras relativas á la mejor administra-
ción de aquellos países; Don Gonzalo
Ligitizedby VjOOQIC
miamo
pro-
228 JAFB
Fernandez de Córdoba, consejero de
Castilla j nutor de varias obras sagra-
das j de legislación; Sebastian Bar^
tinez, pintor del rej Don Felipe IV;
fraj Manuel Molina, émulo del ante-
rior; el arzobispo I>on Maximiliano
de Austiria j fnj Francisco Rades de
Andraba, capelUn de honor del re;
Don Felipe II.
25. JBeráldica.—El escudo de anuas
de esta ilustre ciudad, cuartelado, os-
tenta dos castillos y dos leones, orlado
de siete castillos dorados en campo de
gulas, j siete leones rojos sobre plata
■j corona real al timbre, concedida por
el rer Don Enrique I con los títulos
de Muy Noblb t Muy Leal Guasoa t
Defensa ob lob retes de Castilla.
Stiholooía. Latin 0iauií%iii, i¡
Giemuí, m, origen del ¿rmbe Djayen
2. Jaén. AdjetÍTo que se aplica á
cierta uva blanca algv crecida t de
hollejo grueso j duro. Se da el m-- —
nombre i la vid y viduño que la
duce. I En plural, jabnbs.
Etimolooía. Jae* 1.
Jaén y. Castillo (Alfonso). Lite-
rato español, que nació en 1734 j mu-
rió en 1762. Fué profesor de filosofía
y bellas letraa en Cádiz j dejó, entre
otras, las obras siguientes; Fantátli-
cot sueños crilidHnoraUs; Carta nUtrica
t* anMto ¿el huen ¡fabiefno; Vida y.vir-
ludes de la reina Doña Moría Analta
de Scjonia, mujer de Carlos III; Diario
de los obsequios hechos por ¡a ciudad de
Cádiz alpriner emiafoaor de Marruecos
Sidi Samed Gacel.
■ Jaénes, sa. Adjetivo. El natural
de Jaén j lo que pertenece 6 eata ciu-
dad 6 reino.
Jaeriz. Masculino anticuado. Ja-
SAIZ.
Jaez. Masculino. Todo el adorno
que se pone i, los caballas para lucir-
lo. II Adorno de cintas con que se en-
jaezan las clines del caballo en dias
defunción ó gala. Llámase medio iaez
cuando soto están entrenzadas la mi-
tad de las clines. Q Metáfora. Calidad
6 propiedad de alguna cosa. | (?«rsM-
nia. Bopa 6 vestidos.
BTiMOLOOÍA.Arabe jljE>.fí^'<Aaj,
Mparalia «arreos de caballo;» an Ibn-
Batuta, Lañe, Freytag. (Knobluann,
DozyJ
1. La forma jakü se halla en el
Cancümero de Baena.
2. También se decí& jaeces de cama,
como se ve en el Diccionario del padre
Jerónimo Víctor.
Jafet. Masculino. Stsloria Sagrada.
Bijo primogénito de Noé. (Bib&a.)
ÜTiuoLOofA. Latin JUpAel j Jlí-
pieíh.
Reseña. — 1. Japbt pobló la mavor
parto del Occidente. (Bossdet, Sis-
toria. I, S.)
2. Jafbt desarrolló las ramificacio-
nes de su raza, de un ladcf por los va-
lles del Cáucaso, hasta las orillas del
Ganges, j del otro, por el Asia menor
y las islas hasta las costas de la Gre-
ña j las cercanías del Parnaso. Sus I
JAHE
hijos fueron Gomer, Magog, Madal,
Javan, Túbal, Mosoch v Thiras. (Bi-
6lia.)
Jafétieo , ca. Adjetivo. Concer-
niente á Jafet.
Jaffa. Femenino, Geografía i histo-
ria. Ciudad y puerto de Siria, céle-
bre por la pesto que diezmó la ar
da francesa en 1799.
Jaga. Femenino anticuado. Llaga.
Jaga-Baba. Femenino. Miloíogía.
Divinidad que parece ser la Belon ~ ' ~
los antiguos eslavas.
Jagaco. Masculino. Especie de pes-
cado abdominal.
Jagar. Activo anticuado. Llagar.
Jagaroat. Masculino. Mitología
india. Nombre bajo el enal los indios
adoraban á Wishnou.
Jago. MascuRno. Especie de pal-
mera muy elevada de la América me-
ridional. (Caballero.)
Jagoamca. Uasculino, Especie de
anim^ del Brasil, que ladra como un
perro y pasa por tal; su color es blan-
co 7 pardo.
Ktimolooía. Vocablo brasileño.
Jagoat. Masculino. Mitología.
Uno de los dioses de primer orden
entre los árabes.
Jagra. Masculino. Azdcar extraído
de la nuez del coco.
EriuOLOofA. Persa ehti^, azúcar;
francés antiguo, yit^r*. (Devio.)
Jagua. Femenino. Fruto del jacha-
lí, que es de figura de un cono, de co-
lor amarillo, y con la cortoza lisa y
señalada con cuadros empizarrados.
Es de gusto dulce y agradable.
Jaguacati. Mascuñuo. Especie de
Marbn pescador.
Jaguacini. Masculino. Animal del
Brasil de la magnitud de una zorra y
casi igual en color.
Jaguadaro. Masculino anticuado,
Dbsaouadbho.
Jaguar. Masculino. Zoología. Es-
pecie de cuadrúpedo carnívoro del gé-
nero gato.
ETiMOLoafA. Nombre de este ani-
mal en al Brasil (Buffom): francés,
jaguar.
Jaguareté. Masculino. Enorme
gato indígena del Paraguay.
ETiuOLOofA. Jaguar: trances, jagua-
rite, en Laudáis.
Jagaarondo. Masculino. Mamífe-
ro del Paraguay, semejante al gato.
BtuiolooIa. Jaguartte: francés, /im-
garumdi, en Laudáis.
Jagüey. Masculino. En el Perú, la
balsa grande en que se recoge el agua.
Jaharig. Masculino anticuado. Ja-
BAÍZ.
Jaharrado. Masculino. Eta.uciDO.
Etiuolooía, Jaharrar.
Jaharrar. Activo. Albañilería.
Allanar la pared, igualándola con
yeso y raspándola,
EriuoLoaÍA. Árabe . li k^ (djai-
ya,r), cal; dj'aigSra (^ jíf^ ), «encalar
con cal,* en Pedro de Alcalá.
Jaharro. Masculino. Acción ó efec-
to de jaharrar.
Jahel. Femenino. BilioriaSagrada.
■3 km
Mujer que mató al general cananeo
Sisara, {Biblia.)
Etiuolooía. Latin JHkel.
Jahivé. -Masculino. QermoHia. S
amanecer.
Jaim. Masculino. Pescado sin es-
camas de las cercanías de Hicea.
Jainae. Masculino. Nombre patzo-
nfmico. Sahtuqo.
Etimolooía. Jaeoi: catalán, Jms-
me.
Jaime fcoMSS di Usan.). Era biz-
nieto da Alfonso IV de Aragón, y,
fundado en este dereclio, disputó i
Don Femando de Anteqnera la coro-
na de aquel reino; pero vencido por
su rival, murié en una prisión devo*
rando la ira que su derrota le había
producido.
Jaime I. Rey de Aragón, llamado
el Caugnistador. Fue hijo de Pedro II,
que nació en Montpeller en 1208 y
y murió en Játiva en 1276. Sucedió ¿
su padre á la edad de seis años, y faé
colocado por los aragoneses bajo la
tutela del gran maestre Guillermo do
Moredon. Después de apaciguar al-
gunas revueltas intestinas y de haber
heredado el condado de- Mostpeller
por muerto de su madre, casó, en 1220,
con Doña Leonor, infanta de Castilla
y hermana de la reina Berengaela;
sometid al vizconde de Be&ma t al
seflor de Albarracin, y volviendo lue-
go sus armas contra los moros, con-
quistó á Mallorca, Menorca, Valencia
y Murcia. Emprendió luego una expe-
dición para ir á' combatir á loa infieles
en Palestina, pero una violenta tem-
pestad disperój sus naves y malogró
su empresa. Acometido da una en-
fermedad, hizo voto de entrar en la
orden del Cístor, pero murió sin ha-
ber podido cumplirle, dejando la co-
rona de Aragón á su hijo Pedro III, y '
la de Mallorca, á Jaime.
Jaime II. Rey de Aragón, llamado
el Justiciero. Era nieto del anterior é
hijo de Pedro III, que nació en 1260
y murió en 1327, Proclamado rey da
Sicilia en 1286, derrotó á su competi-
dor Carlos de Anión, cuyas fuerzas
marítimas fueron deshechas en más de
un encuentro por el almiranto arago-
nés Roger de Lauria; conquistó la Ca-
labria y las islas del golfo de Ñapóles;
" é coronado rey de Aragón á la muer-
de su hermano Alfonso III; hizo
alianza con el rey de Castilla; quiso
abandonar la Sicilia á los franceses;
hermano Fadrique, ¿ quien
■ ) allí da gobernador, se
opuso á ello á mano armada; derrotó
dejado
L ello á
en 1299 la escuadra de este último;
fundó en 1300 la univenidad de Lé-
rida; desterró de ss territorio á los
tomplarios; se alió con el rey de Cas-
tilla para hacer la guerra á los moros
de Granada; fundó la orden de Ifam-
jsa; reunió Cortes en Gerona y en Za-
igoza y tuvo por sucesor á su hijo
Alfonso.
Jaime I, Rey da Mallorca, hijo ds
Don Jaime ti Conquistador y de Doña
Violante de Hungría, que nació en
1243 y murió en 1311. Recibió de su
padre en 1236 las islas Balearea. el
uigjtizedby VjOOQIC
JAIB
condMlo del Rosellon y el seSorfo de
UoDtpeller, obligando á su hermano
ma^or Pedro III a que confirmBae esta
donacioD; tavo sierras con éste, j
después, con su Eijo Alfonso III, que
querían Incorporar á la corona de Ara-
gón la parte que Jaiub I había sepa-
rado para su nijo. Jaiub, tan injusta*
mente atacado, fué sostenidojwr loa
Eapas 7 los rajes de Francia. En 1298
izo un tratado deñnitiyo con Jaime II
de Araffon para arreglar las relacio-
nes délos dos reinos. Desde entonces
sa ocupó en fomentar la prosperidad
de su país, haciendo ranacer 1& agri-
cultura j la industria; reedíficú el
castillo de Bellver; fundd un gran nú-
mero de villas, acuñó moneda é hizo
Tafias fundaciones piadosas.
Juin« II. Rej de Mallorca, nieto
del anterior é hijo del infante Don
Femando, que nació en Sicilia en 1315
T murió en 1349. Elevado al trono de
aaltorca por muerte de su Mo Don
Sancho en 1324, fu¿ reconocido por
Jaime II de Aragón j Carlos Iv de
Francia. Hizo la guerra á los moros
Í después á los ^noveses, hasta que,
ahiéndose enemistado con Pedro IV
da Aragón, éste aprovechó el momen-
to en que Jaiub se hallaba en lucha
con el rej de Frsincia, á propósito del
señorío de Mon^eller, j le nizo citar
para responder i una acusación de
nlonfa. Como no compareciera, Pedro
le despojó do todas sus posesiones
en 1344, sin que pudiera rocobrarlas
i, pesar de la protección del papa.
£n 1349 Tendió al raj de Francia el
señorío de Montpeller en 120.000 ea-
endoa de oro, que le sirvieron para
equipar una ' escuadra j desembarcar
en Mallorca; pero vencido en los cam-
pos de Llucma^or, pereció con tente
gloria como poca fortuna.
Jaime U^ Bej de Mallorca, hijo
del anteríor, que nació en Perpiñan
en 1336 y murió en 1376. Habiendo
caido prisionero en la batalla en que
sn padre perdió la vida, estuvo cauti-
TO doce años en Barcelona, donde su
tío Pedro IV de Aragón no le escaseó
todo género de humillaciones. Habien-
do lograda fugarse en 1362, se refugió
en Ñapóles, donde so casó con Juana,
viuda y heredera de aquel reino. De-
seoso de reconquistar el trono de su
Dadre, se unió al ejéroito conducido 6
España por el príncipe de Gales, para
Boatener i. Don Pedro de Castilla con-
tra las pretensiones de Enríque de
Trastamara; pero aunque este prome-'
tió a judarle , •posteriormente olvidó
sua promesas. Deepues decaer príaio-
. ñero del de Trastamara y de pagar
Juana un crecido reacate para obtener
BU libertad, volvió k hacer varías ten-
tativas para recobrar su reino, pero
siempre fué roch atado por las fuerzas
BUperíorea de Pedro IV, jmurió repen-
tinamente en Vallderan, puebla inme-
diato & Urgel, atríbujéndose su muer-
te á envenenamiento.
Jurado, da. Participio pasivo de
jaírar. \ Masculino. El corto que ae da
jairando.
Jalnr. Activo. Cortar loa sapate-
JALE
ros algana pieza con la cuchilla incli-
nada hicia afuera.
Jaire. Maaculino. Línea curva que
ae hace 6 una pieza que se ha de en-
samblar con otra.
' Jaknsis. Masculino plural. Mit(h-
loffU. Espíritus malignos, que los ja-
poneses suponían esparcidos en los
aires.
Jal. Masculino. GermaniA. El do-
gal.
Jalaco. Masculino anticuado. Ca-
potillo DB DOS HALDAS.
Jalandrino. Masculino. Palouo.
Jalapa. Femenino. La rafz.de una
planta que crece de auvo en varías
partes de Méjico; especialmente, en la
provincia de Jalapa, de donde tomó
el nombre. Es acre, de color rojo os-
curo, do olor desagradable, y se usa
en la Farmacia como un purgante po-
deroso,
firiMÓLoaÍA. Catalán, xalepa; fran-
cés, f'alAp; italiano, tdaUffa; latin téc-
nico, mtrabilii jalapa, de Linneo, de
Xalapa, ciudad de Méjico, de donde
vino \& jalapa en 1609.
JaUpico, ca. Adjetivo. Q,«(aúw.
Ácido jalápico; resina que existo en
la jalapa, en pequeñísima cantidad.
Es lo que otros autores llaman rodeore-
ti*a.
Jalapina. Femenino. Química. Ex-
tracto de jalapa.
EriifOLOofA. Jalapa: francés, yal»-
pine.
Jalares. Masculino plural. Cferma-
ría. Los calzones.
Jalbegar. Activo. Enjalbboab. ||
Metáfora. Afbitar ó componer el ros-
tro con afeites. Se usa también como
recíproco.
Jalbegne. Masculino. Blanqueo
con cal. y Metáfora. £1 afeite de que
suelen usar las mujeres para blan-
quearse el rostro.
ETiifOLOQÍA. JaUegar.
Jaldabaot. Masculino. Nombre
que daban loa nicolaitaa & un ser í
quien tríbutaban los honores di vi noa.
Jaldado, da. Adjetivo. Jaldb.
Jalde. Adjetivo. Amaríllo sabido.
IBlaio». Epíteto heráldico del metal
oro, como cuando ae dice: m tampo
JALDE.
ETiuoLOofA. Latin galhu, color
verde claro; alemán, gelb, amaríllo;
inglés, yellon; italiano, giallo; £ran-
oéa y provenzal, f'awu; walon, fine;
namurea, yoM,- picardo, ydw.
Jaldera. Femenino anticuado. Fal-
da ó halda.
Jaldo, da. Adjetivo. Jaldb.
Jaldre. Masculino, CetreHa. El co-
lor de las aves.
EriMOLOofA. Jalát.
Jalea. Femenino. Conserva conge-
lada y trasparente, hecha del zumo
de algunas frutea. || dbl aoro. -Con-
serva de cidra. || Hacbbse una Ialba.
Frase metafóríca y familiar, DlRRB-
T1HS2, por enamorarse.
Etimología. Jaletina.
Jalear. Activo. Llamar los perros
í vocea para cargar 6 seguir la caza, ¡j
Animar con patmadas, ademanes y
expresiones á los que bailan.
JAH")
239
Jalearse. Recíproco. Bailar el ja-
leo, y Divertirse bullicioaamento.||Me-
nearse con gracia.
- Jaleco. Masculino anticuado. Ca-
potillo DB DOS haldas.
EriyoLoafA. Chaleco.
Jalemo. Masculino. JA'to/o^fa, Dios
que presidía á los honores fúnebres.
Reteña. 1. — Era hijo de Apolo 7 su-
frió tantos infortunios, que su nom-
bre se hizo proverbial en el sentido
de un ser desgraciado.
2. De esto origen viene jaUnitu,
término aplicado! loa cantos conque
se celebraban los funerales.
Jaleo. Masculino. La acción 7 efoo-
to de jalear. \ Diversión bulliciosa de
gente ordinaría.
Etiuología. Onomatopeya.
Jales. Masculino anticuado. Lien-
zo recio 7 grueso que sirvo para cu-
brí r las cargas.
Jaletina, Femenino. Especie de
jalea más fina 7 menos condensada,
que se sirve en las mesas, 7 ae com-
pone del jugo de cualquiera fruta
mezclado con azúcar; 7 también ae
hace con sustancia de pechugas de
gallina, manos de ternera y polvos de
asta de ciervo.
ETiuoLOaÍA. Gelatina,
Jalisco, ca. Adjetivo. Lo pertene-
ciente á la provincia da Jalisco 7 el
natural de ella. Se usa también como
suatantivo.
Jalma. Femenino. Ehjalua.
EriuOLoaÍA. Latin tagna, la albar-
da de las bestiaa de carga; simétríco
de tSffiífa, la saeta, porque la jalma
de los latinos era puntiaguda.
Jalmenas. Maaculino. Tiempo» ke-
ríicoB. Hijo de Marte, uno de los jefes
de loa gnegoa en el sitio do Tro7a.
Jalmero. Masculino. ENJALMBito.
Etimolooía. Latin lagvOritu.
Jalón. Masculino. Gtomeltia. I^lo
ó estaca q ue sirve para alinear los ter-
renos en las mediciones de los mismos
7 en el levantamiento de planos ó de
mapas.
EruioLoaÍA. Bajo breten gtoalen,
vei*a; francés, yaím.
Jalonear. Activo. Poner jalones en
algún terreno.
EriMOLoaÍA. Jalón: francés, jalo*-
Jaloqae. Maaculino. Tiento. Si-
roco.
BTiwOLOufA. Tirgne: árabe, dnt%,
en Pedro de Alcalá, «viento entre
Críente 7 Anatro;» ckaUtk, eheUik, eho-_
Utk, formas árabes; eKal%q, en Nag-'
giar 7 Delaporte.
1. El árabe ehalnq ea la traducción
del español xalúqne, aimétríco de xtr-
jne, porque el vocablo del artículo'
distaba tanto do la forma de orígen,
que loa mismos árabes no conocieron
1 eiarqui, oriental. (Dozt.)
2. Esto hubo de suceder; pero no se
puede asegurar sin la aTuaa de nue-
vos datos: l,*j porque teniendo elára-
be su vocablo cAarf^ul, oríentel, no se
comprende qué o&cio hacía el nombra
extranjero eialsi, que es el emIUg d*
Podro do Alcalá; 2. , porque la forma
eiuhJl, que D0Z7 considant como la ,
gtzedbyCjOOgle
230
JAMA.
tnscrípcion arábiga de nuestro fCéh-
gw, pu«de representar una Tañante
3a eiwt^, la salida del sol, pues la r
ylA iso confunden en ¿rabe, del mis-
mo modo que en laa lenguas roma-
nas; 3.', porque la Fabrica Ungitm aro*
hie» trae ekMtq, choluq, ch%l»q, ñreco,
adoptando la q de cnmr^, la salida
del sol. {Extraeto dt Dbvic.)
1, No es posible separar /aÍd^m 7
mrqve (jirq*e¡, cu jo vocablo represen-
ta sin duda el árabe charqui, oriental.
2. La opinión de D0Z7 es perfecta-
mente segura. La deñTaciou ha teni-
do lugar del modo siguiente: ¿rabe,
charqui; español, xirqut, convertido
eajaíogtií, de donde viene el árabe
w%mq, de Pedro de Alcalá.
JalBontles. Masculino plural. Laa
partes del metal mal molidas que se
remuelen.
Jallipen. Masculino. CWaMufa. La
Jallnllo. Masculino. Provincial
Andalucía. Pan ó masa que se pone
sobre las ascuas para que se tueste ó
ase.
Jamaca. Femenino americano. Ha-
maca.
Jamacaroo. Masculino. Especie de
higuera americana. (Lansaib.'
EriuoLoofA. Francés
cabio indígena.
Janaicaao. Sustantivo j adjetávo.
Natural y propio de la Jamaica, isla
de las Antillas.
Jamaiqués, sa. Jahíica.
Jamaiqaina. Femenino. Quimica.
Base salincable descubierta en la cor-
teza de un árbol de la Jsmiica:
ÍMermú.
BriuouiofA. Jamdiea: &anc¿a, Ja-
MdíCtM.
Jamáis. Adverbio de tiempo anti-
cuado. Jauís.
Jamal. Masculino. Pescado muj
grueso do Egipto .
Jamambujofl. Masculino plural.
Religiosos fanáticos del Japón <jue
pretenden conversar con los espíritus
malignos.
EruiOLoafA. Francés, jamambtuei.
(Landais.)
Jamancia. Femenino familiar. Co-
mida.
EriuoLOOfA. Jambre, pronunciación
morisca de hambre.
JamaDcio. Masculino. Descamisa-
do, hombron. | Bullanguero por me-
drar..
Etuiolosía. Jamattáa.
Jamar. Activo anticuado. Llamar.
Jamarse. Recíproco anticuado.
Acudir, acogerse.
Jamás. Adverbio de tiempo. Nun-
ca, en ningún tiempo. D Unido con
. los adverbios turnea j tumpre les da
■ major fuerza. U Anticuado. Sibupbs
ÜAnticuado. Alguna vez. | JahXs poh
lAuXs. Modo adverbial. Nunca jamás.
BtiuolooEa. la j mát, iamát, como
se escribía antiguamente: latin, jam
magii; italiano, giattmai; ^ncés, ja-
mait; burguiñon, jaimoi; inverués,
Jtamat; catalán provincial, jawiét; ca-
tean, nay, habiendo omitido el ü.
Retiña. — La signiftcacíoD prímiti-
JAUB
vajpropiade este adverbio es: entüm-
po aig%no, en cualquier tiempo. De
suerte que jaiiXs no es de sujo nega-
tivo; pero ha sucedido con este ad-
verbio lo que con nada j »adit, esto
es, que i fuerza de emplearse en ara-
ses negativas, en las cuales no es suja,
sino de otras palabras, la negación,
llegii á significarla por s! solo. De de-
cir, por ejemplo, no ¡o aré i<uLñ [en
tiempo alguno) se pasó á decir: jauXs
(en ningún tiempo) U veré. Pero jauXs
conserva aún su significado positivo
en ciertos giros, verbi gracia: jLe has
visto JAMÁS? ¡Castigúeme el cielo, si
jAuis he pensado engaúartel Loa jus-
tos gozaran de la presencia de Dios
por siempre íjmís. (Monlad.)
Sinonimia. Jm^, **nea. Jatnát ex-
presa la idea de lo que no se quiere
que suceda, por aquel que puede por
sí propio hacer alguna cosa, j está
decidido á no hacerla poi* el conven-
cimiento que tiene de que sería per-
judicial.
Nfuua expresa la idea de que una
cosa que se apetece, no sucederá, j
no porque sea imposible, sino por la
desconfianza que el sujeto que la de-
sea tiene de sn propia fortuna. La
idea de jamái se refiere á la fortaleza,
al enojo, i la indignación. La idea
áonmtea, í la de pusilanimidad, á la
de duda, á la de desesperación. Jami*
transigiré con mis enemigos, dice un
general que espera la victoria al fren-
te de sus contrarios.
Jwmi* consentiré que mis dominios
sean menoscabados, dice un re^ á sus
ministros. JVitMa seré feliz, dice un
filósofo en el retiro do su gabinete;
MMOi llegaré ¿ conocer las causas de
las cosas; nimcA la posteridad hará
justicia á mis investigaciones: /avuff
me apartaré de mi prop<5eíto; Knmca
tendré recompensa, (LofszPblborin.J
Jamasa. Masculino, ¿fitología.
Conjuro particular de losyanfliaAof en
sus operaciones mágicas.
Jamara. Masculino. Especie de
tela riquísima de la India.
EtimolooU. Francés j'twiOTM, espe-
cie de tafetán de Indias, bordado 6
embutido de oro y de seda.
Jamba. Femenino. Arquiueívra.
Cualquiera de las dos piezas labra-
das que, puestas perpendicul ármente
en los dos lados de las puertas 6 ven-
tanas, sostienen el dintel de ellas.
Btimolooía. Griego )w|iin¡ (harnee),
curva; latin de Vegecio, gamha, Y^^^'
na; italiano 3 estelan, gamba; min-
ees del siglo XI, gamif; franca, jam-
í«; provanzal, camba; picardo, gamhe.
Jambaje. Masculino. ArquiUcíurá,
El conjunto de jambas.
BtucolooÍa. Jamba: ínacéa, jam-
bage.
Jambelan. Masculino. SoCánica
Árbol de la India (Sugenia Jamhot),
que produce un fruto comestible, lla-
mado manzana.
BrmoLOQÍA. Malajo ájambeloH, de
djambou, djambu, rosa; nances, Jambo-
it, JamboHtr; isla de Francia, jambo-
ioogne, jambongw; santo Domingo,
jamholane. (Dbvic.)
JAMB
Jimbico, oa. Adjetivo. YIkbioo.
Jambilla. Femenino. .drfat(«chw«.
Diminutivo de jamba.
1. Jambo. Masculino anticuado.
Tambo.
2. Jambo. Masculino. Nombre
malajo de un &uto de indias.
BriuoLoaÍA. Malajro djamb<m, rosa:
francés, jambo.
Jambos. Femenino. Especie de li-
món de las islas Filipinas.
Btimolooía. Jambo: francés, jaat-
bra.
Jambolefo. Masculino. Botáaiea.
Árbol de la India que forma un gé-
nero en la familia de las mirtíneas.
BmiOLOOÍA. Malajro J<^ (djam-
ho%), árbol de la India, qne produce
un fruto comestible, llamado Mantara
de rota, equivalente al BugentA Jam-
bot de la botánica.
£eteñ*. — Una especie de jambolebo
tiene en malaxo el nombre de df'am-
bott-KÜMg (¿Í/mLi^)) V^^ quiere
decir literalmente : < jambolero de
Kling,* nombre que dan los malajos
á la costa de Coromandel.
Jambolon, Masculino. Selá*iea.
Especie de mirto de la India.
BTiMoaooÍA. Jambo 9: francés,
jamhoto», especie de jambelan, cujo
fruto es muy semejante i la aceituna;
jambolier, árbol de Indias, de la Emi-
lia de los mirtos
Jamborlier. Masculino. Provin-
cial Aragón. Camarebo.
Jamlwaado. Masculino. Botátúta.
Especie de plantas del género jambo-
sero, CU70 fruto exhala olor de rosa j
sirve en las colonias para preparar
una bebida deliciosa j estomacal.
Jambosero. Masculino. Botánica.
Género de plantas mirtéides, que com-
prende vanos árboles v arbustos,
EtimolooIa. Jambo i.
Jamboso. Masculino, Especie de
jambosero.
Jambrar. Activo. Provincial Ara-
gón. Enjambras.
Jambn. Masculino. Gtrmcmía. El
apio.
Jamed. Masculino anticuado. Ja-
MBTB.
Jamelar. Activo. Camblab, vul-
garmente.
Jamelgo. Masculino. Caballo ña-
co, malo y de mal aspecto. [ Mata-
lón.
Jamerdana. Femenino. El paraje
adonde se arroja la inmundicia de los
vientres de las reses «n el rastro 6
matadero.
Etimología. Jamerdar.
Jamerdar. Activo. Limpiar -los
vientres de las reses. Q Lavar mal y
y de priesa.
Btimolooía. Ja, eufonizacion ára-
be, j merdar, forma del latin vurda,
inmundicia.
Jamet. Masculino anticuado. Ja-
MBTB.
Jamete, Masculino. Especie de tela
que se usaba en lo antiguo.
Jametería. Femenino, Provincial
Murcia. Zai
yLaOOgle
JANA
Jamid. Mftecalino anticubdo. Ja,-
mTB.
Jamidas. U&sauUno plural. Miío~
logia. HijoB & descendientes de Jamtu,
3ue sobresalieron, como él, en el arte
e los augurios.
JuBÍlla. Femenino. Alpechih.
EmiOLOaik.. ¿nbe |J_[^ | ;^ (dja-
MÜ), grasa derretida,
1. Jamis. Femenino. Especie de
tela de algodón de Levante*.
2. Jamis. Masculino. Nombre de
ciertas mezquitas levantadas en Tur-
quía por los emperadores, que las do-
toron de rentas considerables.
Jammaboa. Uasculino plural,
Hittoria rtli^iim. Nombre de una sec-
ta de monjes japoneses, que seguían
una regla mu; austera.
Jammalocon. Masculino. Mitolo-
gía. Inñefno de los indios, que cor-
responde al purgatorio de los cristia-
nos.
Jamojl. Masculino. Especie de ar-
temisa del Japón.
Jamón, Maisculino. Pebnil.
BTiMOLOofA. Jamba, porque es la
jamba ó la pierna del cerdo : picardo,
gambon; burgui&on, gambitm; trances,
jatnbon.
Jamona, Adjetivo familiar que se
aplica & la mujer que ha pasado ja
de la juventud; especialmente, si es
gruesa.
BmiOLoaÍA. Jano». Llámase yamo-
««, porque está curada como el per-
nil.
Jamoncico, lio, to. Masculino di-
minutivo de jamón.
Jamrosa. Femenino. Especie de
jambóse ro de las Antillas.
Jamnga 6 jamugas. Femenino.
Especie de silla hecha de nuoe correo-
nes j brazos de madera i modo de los
de las sillas comunes, pero redondos j
mis largos. Sirven para que las mu-
jeres vajan con alosna conveniencia
sentadas su las caballerías, aBrm&n-
dolas y asefrurindolas sobre el albar-
don 6 albarda.
EnuoLoaÍA., Janba, pierna, porque
las piernas van apojándose en la
jamwa, por janbuga. Hatmga es un
vocablo bárbaro, puesto que no existe
la forma hamha.
Jamngoilla, Femenino dimniuti-
To de jamuga.
Jamus. MascnlÍDO. Mitologia. Fa-
moso adivino, hijo de Apolo.
Jamoscar. Activo anticuado, Cb&-
HUSCAR.
Jana. Femenino. MitoUigia. Var-
ron llama así i, la'luna, denominada
también Diana.
Janaca. Femenino. Janaco.
BTiuoLoaÍA. Francés jimaea, en
Landais.
Janacis. Masculino, Nombre que
se da en Turquía i los jóvenes vale-
rosos; y especialmente A los que se
destinan i las armas,
Janaco. Masculino. Especie de cua-
drúpedo africano del género antílope.
KriMOLoafA. Jaitaca.
Jananino. Masculino, Nombre que
dan los negros de la Guinea é unos
JANI
duendes que consideran como los ma-
nes de sus antepasados,
Janat. Masculino. Lugar de bien-
aventuranza prometido ¿los musul-
manes después de la muerte.
Jándalo, la. Adjetivo que se apli-
ca al modo de andar y hablar afectado
de los andaluces. Es voz bmiliar que
se usa comunmente para notarles la
pronunciación fuerte o demasiadamen-
te gutural de la k. Se usa también
como sustantivo.
EtuiolooI A. Aspiración moruna de
ándalo, por andalut.
Jandiroba. Femenino. Planta tre-
padora de América, cuyo &uto se pa-
rece á la pera.
EruioLoafA. Francés jaaáirobi; vo-
cablo indígena.
Janero, ra. Adjetivo anticuado.
Que pertenece al mes de Enero.
Janfrederío. Masculino. Botánia.
Especie de mirto africano.
EriuoLOofA. Fia.ncéa jan/ríd¿rie.
Jang. Masculino, Animal fabuloso
entre los chinos.
Jangac. Masculino. Especie de al-
godón indiano.
Jangada, Femenino, Compuesto
de maderos 6 fragmentos que hace
para salvar la gente cuando se pierde
el bajel.
JaneoBifta. Masculino. Sotímiea.
Árbol de la isla de Java.
BriuoLoaÍA. Francés jangowuu.
(Landais.)
Jangna. Femenino. Embarcación
pequeña armada en guerra muy se-
mejante i la jangada.
Jangn-mon. Masculino. Mitolo-
gía. Divinidad que adoraban los ha-
dí tan tes de la Bretafia.
Jania. Femenino. Especie de cora-
lina.
Janicefalit. Masculino. Teratolo-
gia. Monstruosidad del janiceps.
Etimolooía. Janiceps.
Janiceps. Masculmo. Teratología.
Monstruo que tiene doble cabeza con
dos caras opuestas.
Etimología. Latín Jannt, Jano,
■dios con dos caras, y eeps, tema de
cSjmi, cabeza: bajicéa, janieept.
Retiña. — Los janicbps tienen dos
cuerpos íntimamente unidos por la
parte superior del ombligo común.
Janicola. Femenino. Geografía an-
tigna. Nombre primitivo de Italia, for-
ma de Jano, su primer rey.
EtiholooÍa. Ltitin Jántcüla.
Janiculo. Masculino. Uno de los
siete montes de Roma, del otro lado
del Tíber; hoy, Montorio. Lo encerrú
en la ciudad Anco Marcio, y se llam<5
Janículo, aludiendo á.un barrio 6
arrabal que allí levantd Janiu, pri-
mer rey de Italia.
Btiuolosía. Jano:la,üa,JibiXeAlum,
diminutivo de Janni, Jano : francés,
Janicnle.
Janiforma. Adjetivo, De dos ca-
ras.
Etimología. Latin JSnm, jfoma.
Janipaba. Masculino. Botánica.
Árbol del Brasil y de las Antillas, de
flores campaniformes y de fruto inedi-
ciual.
JANO
231
BrniOLoaÍA. Francés, janipaba, ea
I.andais, vocablo indígena.
Jano, na. Adjetivo anticuado. Lla-
no. II Masculino. Mitología. Nombre
de un antignio rey del Lacio, i quien
los romanos erigieron un templo que,
cerrado, simbolizaba la paz, y abiei^
to, la guerra, | Cabeza con dos ros-
tros que miran i lados opuestos.
(Harty t Caballero.] || Cerrar el
TEMPLO OE Jano, Frasd proverbial.
Celebrar paces. | El ues db Jako.
Sitiaría romana. Enero.
EtiholooÍa. Latin Janvt.
1. Dícese que viene de jaait&ir, por-
tero, porque la fébnla pinta á Jano
como portero del cielo; 6 de JSn&a,
Suerta, porque, como numen tutelar
el año, abre la puerta de este perío-
do de tiempo, (Monlau.)
2. Cicerón hace salír JSnnt de
Banní; esto es, de evado, da ir, por-
que el año ó el tiempo anda, camina,
pasa, sin cesar. (Idbu.)
3. Ambas interpretaciones son erró-
neas. Jannt representa DiSnnt, cuya
forma se conserva en i?M>ia. (Littré.)
4. Ciertamente; Jannt representa
IHánut. comoJúpiler representa üiu-
piter; del sánscrito dyn, cielo.
5 Confirma plenamente la ante-
rior interpretación qne el significado
mitológico de Jako es Apolo 6 el Sol,
pintado con dos caras; una, delante,
3ue es la figura del oriente; y la otra,
etrás, que es la figura del ocaso, Por
consecuencia, puede afirmarse con
cabal certidumbre que Jannt repre-
senta ZHUma, el Día, el Sol; esto es,
Apolo, para el lenguaje de la íibula.
Setena. — No era solamente un rey
del Lacio; sino también el nombren
una gran divinidad romana, según
resulta de las noticias que insertamos
¿ continuación,
Tietnpot heráicot. — Personaje de los
tiempos fabulosos de la historia ro-
mana, hijo de Apolo y de Creusa, bi-
ja dé Erecteo, rey de Atenas, que fué
robado k Délfos, donde le adontií Xi-
feo, que se babía casado con Creusa.
A la cabeza de una flota poderosa,
fué á colonizar una pequeña región de
Italia, frente al sitio donde estuvo em-
plazada Roma, junto é la orilla dere-
cha del Tíber y sobre una colina que
llamd Janienhu 6 JanicolUt {colina de
Jano). Saturno se asoció á Jano, que
compartió con él su reino; y agrade-
cido el dios, hizo qne pudiera leer lo
futuro y lo pasado. Nada se sabe del
reinado de Jano, sino que fué muy pa-
cífico T se coloca bácia los años 1400 ó
1450 antes de Jesucristo. En tiempos
de Rómulo y de Tulio, Jano fué deifi-
cado, y los romanos acabaron por con-
tarle en el número de los dioses mayo-
res, invocándole al principio de todos
los sacrificios, por creerle inventor de
los ritos sagrados. Era dios tutelar de
las puertas y de los caminos, y se le
representaba cota dos caras, para sig-
nificar que tenía el dó i de ver el pa-
sado j el porvenir, -y Mn una llave
en la mano izquierda, como dios que
abria el año, cuyo primer mes llevó
su nombre (JUnninUt); y en la derecha
Digitized by
Laoogle
232 JANS
hds baqueta, arma 6 insignia da los
porteros romanos.
Jano enfronte (tbuplo d«). Bru-
d'cion. Tamplo erigido por lUmulo y
Tatio, «Dtre los montos Capitolino r
Quirinal. Bra muj pet^uefio, todo de
bronoe, j estaba dedicado í Jano,
eomo dios del aílo.
Jaoo Gemino (tsuflo sb). Sn-
dieioii. Estaba situado en Homa, cerca
de la puerta Carmental, 7 al pié de la
punta Sud dal monte Capitolmo. Fuá
erigido por Numa, que consideraba i
Jano como dios de la pai. Desde au
construcción, permanecía abierto en
tiempos de guerra, j eerrado, en loa
da ñor I*--'-*'- -.<-'■
que la historia menciona en 994, por
liordiano III.
Janot. Masculino plural, ffittorút.
Arcos de piedra, con cuatro puertas.
cuyoa ejea se cruzaban, destinados i
servir da cita i. los pretores 7 banque-
ros de la antigua Roma. Los más cé-
lebres fueron los erigidos en el Poro
romano, llamados: el uno, del Bate; J
el otro, Januü inferior, Ilam&ndose
Jakds nediiu el espacio comprendido
entre ambos. Había otro, célebre tam-
bién, llamado Janus qiudrifmt, si-
tuado en el /ontm boarium (mercado
de los bueyes), del cual existen rai-
nas, de marmol blanco maciio, cuyas
caras tienen 20 metros cada una. 8e
cree que fué erigido por Domicia-
no.
Janoraro. Masculino. Especie de
jaguar.
j«nMnio(CoRNBi.io.TAN3BN, lla»u-
áo) Obispo de Ipréa (Bélgica) v pro-
movedor de una doctrina teológica
Sue se ha hecho célebre bajo el nom-
n da JataenUmo; nacid en un& ciu-
dad da Holanda , poco distante de
Leerdam y llamada Aoquoi, en 1585,
muriendo de la peste el 6 de Mayo
de 1638. Su padre se llamaba Juan
Otto y tomé el nombre de Jahsbn ó
Janssnio ¡hijo de Juan) en la univer-
sidad de Lovaina, donde hizo sus es-
tudios. Allí contrHJo estrecha amistad
con al futuro abad de San Cyran, en-
tonces conooidopor el nombra de Juan
Duvergier de Hauranne, quien le lle-
vó & París é hizo que el obispo de Ba-
yona le encomendara la dirección de
un colegio que aquél había fundado
bacía poco. Jansenio no ocupó aque-
lla plaza mucho tiempo, volviendo
en 1617 i Lovaina, donde se le confié
la dirección de! colegio de Santa Pul-
Ínerria, Aquella universidad le con-
fió dos años después (1619) el doc-
torado en teología, y en 1630 una cá-
tedra de Ságrela Escritura, que des-
empeñó por espacio de cinco años.
Su elevación á la silla episcopal de
Ipréa (1635) le fué fat«l. La peste, in-
vadiendo s'n diécesis, hizo ae Jansb-
vo — dcyi-vf-*™-- \ — --r-.l-
JANS
' la gloria literaria no había
do, puea en vida eólo publicó dos 6
tres folletos, que no hubieran sido
bastantes & legar eu nombre i la pos-
terídad, si una obra postuma no hu-
biera cimentado su reputación de filé-
Bofo. El Á*gMtmiu, esto es, el resu-
men de la doctrina contenida en aao
Aguatin, que Jansbnio quiso susti-
tuir ¿ la de Arístételes en la enseñan-
za, y que tenía por objeto principal
combatir al jesuita español Molina,
fué impreso en Lovaina en 1640, á
pesar de las intrigaa de la Compañía
de Jesús para impedir su publicación.
El obispo de Iprés había encargado
poco antes de morir, í dos de sus me-
jores amigos, i Fromond y Calesio,
el más cuidadoso esmero en la impre-
sión, encomendándoles no la alterasen
en nade, «porque, decía en su testa-
mento, creo que di^cilmente admite
alteración alguna* Pero, añadía:
«Siii embargo, si la Santa Sede quie-
re que se haga alguna modificación,
desde ahora la acato, .como hijo obe-
diente y sumiso que soy de una Igle-
sia, en cuyo seno he vivido y muero. >
A pesar de esta declaración, su deseo
no se vid cumplido. Impreso el ..1«^m-
tin»t tal como su autor le había escri-
to, bien pronto se vio i los teólogos
divididos eajanunitlat y moUnitlu,
excitando -á los papas Inocencio X y
Alejandro VII í condenar cinco de las
proposiciones del libro y á proscribir
a todos cuantes no se adhiriesen á
esta condena. Las cinco proposicio-
nes condenadas eran: 1. Algunos
mandamientos de la ley de Dios son
imposibles de cumplir sin la gracia.
2.' Ha el estado de pecado no se resis-
te nunca á la gracia interior. 3.' Una
obra es meritoria ó demeritoria, cuan-
do se ejecuta sin violencia; aunque
sin necesidad. 4.' La voluntad del
hombre puede someterse ó resistirse á
la graciai y 5.* Jesucristo no murió
por todos los hombres, sino por los
predestinados. A pesar de esta pros-
cripción, las doctrinas de Jansbnio
se esparcieron rápidamente, haciendo'
tantos prosélitos, que en tiempo de
Clemente XI hubo necesidad de em-
pezar de nuevo la persecución. Refu-
fiadaa en el siglo ultimo en Francia,
oy puede decirse que no queda dé
las doctrinas de Jansbnio más que la
admiración hacia un hombre que,
arrastrado 6 no por el error, demues-
tra en su obra un profundo estudio y
una intuición poco común.
Jansenismo. Masculino. La doc-
trina de Jansenio sobre la gracia, que
llama eficaz, porque sin ella no pue-
de el hombre practicar el bien, y sobre
la predestinación, según la cual el
divino Mesías no munó por todas las
criaturas.
Etiuolooía. Jansm 6 Janteniíu,
Janéenlo, obispo de Ipr^, autor de un
libro ruidoso sobre san Agustín: ína-
cés. jam/nitme; catalan.^jafuwwMí.
Jansenista. Adjetivo. El que si-
™„= I. H«Qtr;-i- ,1o .T«n.a.,;n
JAPÍ
|«tiTO. :|
do. Ya.- i
XHJos, : M
a. "
JtBHBiatíco, 0«. Adj«tÍTO,
cerniente al jansenismo.
Jantar. Activo anticuado. __
Jantina. Fiamenino. Zoohgk
^ero de moluscos gasterópodi
cuales se extrae la púrpura.
EtiholooIa. Latín xtntkói, et--
de piedra preciosa; del griego - ■
(xanMt), y wañlAXum, especie de .__
pazo, plaatai del griego {Mim (ttí»-
thion).^
Senlido »tÍMoJ¿gieo.—^A jantina se
llamó así por ser del color de la pie-
dra preciosa y del lampazo.
Janto. Masculino. Qeografit. Río
de la Tróade. g Otro, de Lidia. | Bia-
chuelo de Epiro.
KriHOLoaÍA.. Latin Kantkni. (Via-
aiLto )
Sentido ílinuUffiea. — ^Et Janto ae
denominó así aludiendo al color de
BUS aguas, semejante al dA la piedra
preciosa aaníAoM.
JantoUna. Pemeniao. BABsoTn"
Jannal. Adjetivo. Propio de Jai
II Que tiene dos caras.
ETiHOLoaÍA. Jano: latin. J*»iiiltt
Jannales. Femenino plural. Ai
gíudadet. Fiestas de Boma en ho:
do Jano.
Seteia htttdriea. — Fiestas que
romanos celebraban en honor ae J
el 1.* de Enero, mes que le estt
consagrado, y en que se le ofrecía .
cienso, frute j un pastel, llanv
ianual. En dicho dia, los pariente
los amigos se hacían diferentes re,
I0B, deseándose, como ahora decim
feliz entrada da año, pues apenas 1
uso ni costumbre en el mundo u
derno que no tonga sus raíces en
antiguo. Los cónsules que en el n
mo 3iK entraban en el ejercicio do sn
cargo, iban en un caballo blanco al
Capitolio.
Jann«-mon. Masculino. Afitologt»,
Divinidad adorada antiguamente por
los habitantes de la BoraiDña.
Japeto. Masculino. Milolaglt. Uno
de loa gigantes, hijo da la Tierra j
de Tártaro, padre de AÜante, Bpime-
teo y Prometeo.
'EriuOLOoÍA, Latin J&pet%t. (Ho-
racio. J
J^igia (rboion). Femenino. Ge»-
grafiA antigua. La Calabria ó la Pulla,
provincia de Italia.
BnyoLooÍA. Latin J^^iy^ita, la Ca-
labria; JüpygXun, el cabo de Santa
María, en el antiguo reino de Ñapó-
les; jSpvget, los calabreses. (Ovidio,
Punió.)
Japigio. Masculino. Cftografía «a-
tigna. Nombre del cabo del antigno
reino de Ñapóles, llamado hoy de
Santa María.
Etiuología. Latin JSpygítm. (PLi-
KIO.)
JapÍB. Masculino. Médico que cartf
una herida á Eneas; el cual cUó nom-
bre á la región. Japidia. (ViRaiLlO,)
Etiuolooía. Latin Jipit.
Japix. Masculino. MiíologU. Hijo
", Google
JAQÜ
' Japón, na. Adjetivo. £¡1 natural
de] Japón 6 lo pertensoiente i, aquel
niño. Se usa también como auatan-
tivo.
Japonense. AdjetÍTo. El natural
del Japón y lo qua pertenece i él.
Japonés, sa. Adjetiro. £1 natural
del Japón j lo perteneciente i este
Jaqne. Masculino. Valentón, ru-
fián, perdonavidas. Pudo decirse de
JSQDE. J En el juegio del ajedrez, e]
lance en que con esta voz ee da aviso
siempre que el rev está herido de al-
guna pieza 6 trebejo del contrarío,
para que se libre ; aparte. P Anticua-
do. Especie de peinado liso que estila-
ban laa mujeres antiguamente, y Pro-
vincial Aragón. Cualquiera de loados
lados de laa alforjas. Q Interjección
con que se avisa á alguno que se
aparte lí se vaja. Dicese frecuente-
mente JAQUs de aquí, j se toma la
alusión del juego del ajedrez. | Ger-
MMis. Bl ruñan.
EtiuolooU. Árabe persa eehckAk,
el rej; del artículo eck, por al, el, j
ckih, rej: francés, échtct; portugués,
aeajmtt; italiano, tcaccAi; provenzal,
etcM; catalán, yn^w, acach.
1. La expresión foant-mat» es el
irabe ecA-chá/hmSt, <el rej ha muer-
te:* francés, ¿ciec ti m*t; portugués,
jnurne mate; italiano, tcateo wtMÍQ.
2. Esto demuestra qne el vocablo
mate, del árabe mat, muerto, no tiene
relación alguna con Matar.
Jaqueador, ra. Masculino j feme-
nino. El que jaquea.
Jaquear. Activo. Dar jaques en el
juego del ajedrez.
Jaqneca. Femenino, Medicina. Do-
lor grande de cabeza que da por lo
regular en la mitad 6 en una parto de
ETufOLOOÍA.. Griego mc;itEIii (kaehe-
aía); de tuncji; (iaim), malo, y klh
(Aória), estado: francés, cachéate,
Jaqoel. Masculino. BUutm, Cda-
OBO.
BTiuCH/>afA.. Jaqw.
Jaqnala. Femenino. Especie de
red.
EriMOLOof A.. Jaquel.
Jaqaelado, da. Adjetivo. Blata».
Lo dividido en casas como las del
ajedrez. Q Se aplica á los diamantes
y otras piedras preciosas labradas i
manera ae cuadros.
EriHOLoofA. Jaquel.
Jaquelina. Femenino. Especie de
vasija.
BrtHOLoaÍA. Jaqiul, por semejanza
de forma.
Jaqnenie. Sustantivo y adjetivo.
Jaquíb.
Jacraero. Masculino. Peine peque-
ilo V fino.
Jaqués, sa. Adjetivo. El natural
de Jaca v lo perteneciente & aquella
ciudad, f Sueldos jaqvssbs. Antigua
moneda de Aragón, muj nombrada
en la Historia de aquel ilustre reino,
la cual tuvo diferentes valores. (Sabz,
Valor de la$ moneda».} — «Se aplica á
cierta clase de moneda que se labraba
antiguamente en la ciudad de Jaca, y
JARA.
que los rojea de Aragón juraban man-
tenerla, T no labrar .otra de diatíute
cuño ni fej. En la una parte tenía la
efigie del rev, y en la otra, una cruz
patriarcal. Llamdse después moneda
JAQiTBSA i toda la del cufio de Ara-
gón de lej V peso, j se pone por fór-
mula en todas las escríturas publicas,
con pena de nulidad en su defecto.»
(Acadeuu, Diccionario de ni6.) —
«El re; confirmé la moneda jaquesa
que postreramente se había labrado
en tiempo del rej Don Pedro su pa-
dre; y ofrecié j juré que no daría lu-
gar que de nuevo se labrase otra, ni
subiese ni bajase de ley ni de peso.»
{ZvR\T\, Ánala de Araron, Ubro II,
capitulo 71.)
Jaqneta. Femenino anticuado.
Chaqubta. ¡ Vestidura á manera de
justillo, con cuello y mangas v sin
faldones. Ea voz extranjera, y de ella
se formé chaqueta, que es como tiem-
po bá se llama excluBivamente esta
prenda de vestir.
STiuOLoaÍA. Jaco i.
Jaquetilla. Femenino anticuado.
Chaqueta corte.
Jaqneton. Masculino aumentativo
anticuado. Chaqueta más larga que
las comunes. I Jaque, fanparron.
Jáqnima. Femenino. La cabezada
I cordel que suple por el cabestro
para ater las bestias y llevarlas.
BTiMOLoaÍA, Árabe chaq%lma (cAo-
\%ma). (Bnqklmann.)
1. La voz del articulo, con el mis-
mo significado que tiene en español,
se encuentra en un relato de Abder-
raman III, que vivía en el aiglo x:
habiendo traído el criado una her-
mosa yi^aimn (chaq%\ma)át seda, mi
abuelo me dijo: témala, Abderraman,
que ella te servirá grandemente para
evitar lances como el que te ha ocur-
rido hoy. Ponía bajo la brida de tu
caballo y asegúrate, cogiendo el cabo
de \9, jiquima, cuando te apees.» ^Ibn-
Hayan, mamaerito ieOrford,folicS0,
citado por DoxY.)
Jaquimazo. Masculino. Bl golpe
dado con la jáquima. | Metafénco y
familiar. Pesar o chasco grave dado a
alguno.
Jaquimón. Masculino americano
La cabezada de cuero que se une al
cabestro para atar las bestias.
Etiuolooía. Jiquima.
Jaquir. Activo anticuado, Dbiab,
DESAMPARAR.
Jar. Qermanla. Orinar.
Jara. Femenino. SoCánica. Arbus-
to que le vanta de alto á lo más dos
varas: echa unas hojas encontradas,
largas, ásperas por el envés, j fiores
grandes, blancas con una mancha os-
cura, formada cada una de hojas dis-
puestas al modo de las rosas. Hay
otras varias especies del mismo géne-
ro. I La saeta o palo arrojadizo, toste-
do, con su punte muy delgada y sutil.
UcERVAL. Plante que crece de suyo en
España, jque sedjferenciadelaiARA,
á la cual esmuy parecida, en tener las
hojas de figura de corazón, las flores
blancas, sonrosadas por sus bordes,^
carecer del jugo resinoso que aque-
JARA
2Sd
lia tiene. \ Bstbpá. Mata, especie de
JABA mnv común en España, con ho-
jas aovadas, ásperas, jugosas, y flores
blancas 6 amarillas, que son medici-
nales.
Eni«».ooÍA. Árabe eha'ra, «mate é
breña,» en Pedro de Alcalá. La anti-
gua forma ¡cara hace evidente esta eti-
mología, puesto que el cha se convier-
to en aa con suma frecuencia.
Jarabe, Masculino. Bebida dulce
y medicinal que confeccionan los bo-
ticarios hasta la consistencia del almí-
bar, y según los ingredientes é el sim-
ple de que se forma, toma nombre; co-
mo JARABE de violetas, de camuesas,
rosado, eto. Q Metáfora. Cualquier
bebida compuesta, que excede en ^
dulce, especialmente si no está muy
fría. U Sbr todo jarabb de pico. Frase
con que se manifieste que alguno dice
lo que no Ka de ejecuter.
HTiifOLOOfA. Árabe chariba, beber,
charab, jarabe, en Becri: «julepe 6 xa-
rabe, lamedor que lame el doliente,»
en Pedro de Alcalá: hidromel (charah
de miel), en Ibn-Djobair; ckaribi, el
que vende jarabes: tymporum veuditor;
cAara^fl, «el que confeccionajarabes:*
qui tyrupoe confeeit: bajo latín, tyru-
pue, ñrupput, tyruppui, en Du Cange;
tciruppnt; it«lÍBno, tiroppo, sciroppo,
eciloppo; ínnaés antiguo, estyrot (si-
glo xiii); ytterop (siglo xv); moderno,
tirop; provenía!, eittarnp, ietarop, yx-
tarop; portugués, xarope.
iCMtftia.— Devic establece la sime-
tría entre el portugués xarope y iw-
rapa, cayendo en tres errores:
1,* El vocablo surrapa no es de orí-
gen portugués, puesto que represente
el español turrapa; y mis propiamen-
te, turrapat.
2.' Este nombre significa «vino que
ha perdido su fuerza.»
3,* El español twrapat no tiene re-
lación alguna con aarope, puesto que
se deriva del antiguo turrae, pelos,
como dice muy bien Covarrubias.
Jarabear. Activo. Receter jarabes;
darlos. || Neutro. Andar tomando ja-
rabes.
JaraJwarse. Secíproeo Tomar ja-
rabes, regularmente para disponerse
Í prevenirse á la purga. Se usa tam-
ien como verbo activo respecto del
médico que loe da é manda tomar con
frecuencia.
Jaraca. Masculino. Zookvia. Es-
pecie de serpiente de la América me-
ridional. (Caballebo.)
EtiuolooÍa. Vocablo indígena.
Jaracao. Masculino anticuado. Ja-
BAQUI.
Jarais. Masculino. Laoar. En al-
gunas partes se toma por lagar pe-
queño.
Jaral. Masculino, Bl sitio, paraje
6 lugar poblado de jaras. | Metáfora.
Lo que está muy enredado 6 intrin-
cado, aludiendo á la espesura de los
jarales.
Jaramago. Masculino. Botánica.
Plante que crece de sujo en varias
partes ae España: echa desde la raíz
hojas aovadas recortadas por sus bor-
des, y de pié y medio de l»rgpr.dejpt I r>
TCKo iiiUigitized by VJ^v/V It
284 JARD
medio de las cu&les se levanta el tallo,
Ileoo en eu parte superior de ramos,
que terminan en racimos de floras
pequeQaa.
Jkramefio, fia. Adjetivo que se
aplica & loa toros que se crían en las
nberas del Jarama, celebrados por su
bravura j ligereza.
Jaramn^fo. Masculino. Nombre
que los pescadores de mar dan indis-
tintamente ¿ todos los peces pequeños
de que se sirven para cebo.
Jarana. Femenino. Bulla, gresca,
algazara.
Ktiholoo(a. La y áejarúna se en-
cuentra en el latin /iirjrtwM, querella.
Jarandina. Femenino. &ema*Í9.
Junta de rufianes.
Jaranear. Neutro. Andar en ja-
ranas.
Jaranero, ra. Adjetivo. El aficio-
nado á jaranas.
Jarano. Adjetivo masculino ame-
ricano. Ancho, chambergo. Se dice
det sombrero.
' Jarapote. Masculino. Provincial
Aragón y Andalucía. Jaropbo.
Jarapotear. Activo. Provincial
Aragón j Andalucía. Jabopeab.
Jarapoteo. Masculino. Jaropeo,
Jaraqai 6 Jaracno. Masculino
Huerto o sitio de recreación.
Jararaca. Femenino. Zoología. Es-
pecie de víbora del Brasil.
EtiuolooÍa. Vimhlo br*ñléio.
Jarava (Jdah db). Naturalista j
médico eepañol. que vivía en Lovai-
sa i mediados del siglo xvi. Se cono-
cen las siguientes obras sujrae: Sit-
loria di las Aürbas y pUnta* de Dioteí-
ridet, Anasarl>€0 y otroi eéUhret mt»-
ralitttu; Filotofia natural btnt y Prv-
bUmat y prefiMtatproble«uUÍcat.
Jaraxo. Masculino. El golpe 6 he-
rida hecha con lasara.
Jarcia. Femenino. Carga de ma-
chas cosas distintas para algún uso ó
fin. I El conjunto de muchas cosas
diversas 6 de una misma especie, pero
sin drden ni concierto^ y así se dice:
ha; tal JABCiA de esto 6 de aquello,
etcétera. || Los aparejos j cabos de un
buque. Se usa frecuentemente en plu-
ral. { El conjunto de instrumentos 7
redes para pescar.
Btiuolooía. Antigno Mlreta: latín,
sarÑre, componer; tarcllor, sastre re-
mendón, en las inscripciones; larcinS-
re, componer sus ropas; lar^lnáior, el
aastre, en Planto; tarcbu, equipaje,
&rdo de ropa, víveres, carga de c(»as
diferentes, en César: catalán, ntrcM.
1. Foma tlinuldffiea. — El antiguo
márcia renresenta lái-eia, perfectamen-
te paralelo del latín tamwt, que sue-
na tárema.
2. Los latinos jpronunci aro n mil
veces esta voz en £¿pafia, puesto que
es un vocablo que emplea César.
3. Al derivar nuesbv xárna del la-
tín tarátna, no exponemos una conje-
tura; sino que damos una etimología.
Jarciar. Activo. Enjabciaa.
Jarda (Bajo latin). Femenino. Ve-
terimaria. Tumor duro, flemoso algu-
na VBi, que se desarrolla en la parte
lateral externa del jarrete del caballo.
JARD
en U parte posterior superior del hue-
so de la canilla.
BTiuoLoaÍA. 1. Árabe Afi^ (dj<i-
radh), «todo tumor que nace en la
cuartilla del animal de carga, 6 en el
nervio inferior del pié:» t*mor <m»u
natiu in t»ffragin* jmneñti «tU iit/eriore
ptdú ñervo. (Mbhinski.)
2. Esta definición concuerda con un
t«xto del siglo xiii: «especie de hin-
chazón blanda, del tamaño de un hue-
vo 6 major, que nace en los jarretes:»
fuatii 1K0ÜU tu^lalio ad ma^niludiium
ovi aut MKpltMM... natciítir m garretit
(Lihtr de Mra «^«ontm , cotafotitia a
JordanoRufo, tmlite calahreiui; «mwki-
crito latino, fo*do a%tÍj}%o de ¡a Biblio-
teca nacitmaí de Paru, número 7058):
francés, j'arde; itUitao, giarda.
Jardera. Femenino anticuado.
Jaldera.
Jardin. Masculino. Huerto de re-
creación compuesto de diversas flores
j de hierbas finas 7 olorosas, forman-
do regularmente cuadros y otras dis-
tintas figuras con las mismas hierbas
j flores. II En los bajeles, el lugar co-
mún. II La mancha que deslustra j
afea la esmeralda. | OervuiñU. Tien-
da de mercader 6 feria. | botXnico.
K\ terreno destinado para cultivar las
S lautas que tienen por objeto el estu-
i o de la botéinica.
BtimolooIa. Godo gardi; antiguo
alto alemán, harto, garto; alemán, Gar-
ten; irlandés, gorí; italiano, giardino;
francés v provenzal, jardin; burgui-
ñon, jadin; Berrjr, jardri»; catatan,
fardí; portugués, jardim.
1. Littré conceptúa que esta raíz
germ&nica est^ en relación con el grie-
go x*p™í (eidrtot), corral 6 cortijo cer-
rado con bardas para criar aves; latin,
e/>ort, cAortit j eort, cortil; bajo latin,
eurtit; antiguo eslavo, grad; ruso , go-
rad.
2. Otro etimologiqta, citado por
Monl&u, pregunta: «¿vendrán de jor-
Ade* f Jordán) las voces Garden de los
alemanes y de los ingleses, j jardin
de los franceses j españoles?»
3. Otros pretenden que la voz del
artículo ae deriva del hebreo iahar,
que significa selva.
Jaroincíco, lio, to. Masculino di-
minutivo de jardin.
Jardinería. Femenino. El arte de
cultivar los jardines.
Etiuolooía. Jardin: catalán, yortíf-
neria, jardinatge; ír&acés, iardinage.
JardinerOi ra. Masculino j feme-
nino. El que por oficio cuida y culti-
va algún jarmn.
BTiuoLoaf A. Jardinería: francés,
jardinier; Cií.talAii,j'ardÍHer;BBrTy,jar'
drinier; italiano, giardiniere.
Jardines colgados de Babilo-
nia. Hittoria. Estos pensiles han sido
considerados como una de las siete
maravillas del mundo. Estaban en
terrazas cortadas, sobre bévedas de
ladrillo cocido, y se componían de
jardines de lujo, donde había gran-
des árboles y hermosas plantas, rega-
das por arroyos 6 riachuelos artificia-
les. Los arcos estaban impregnados
jabí
de cierto betnn, quehaetaen tostiaia-
pos antiguos el oficio de cal hidrinlí-
ca, y descansaban en gruesos pilares
de tierra, en los cuales, sin duoa, ca-
taban plantados los árboles grandes.
La construcción se elevaba al borde
del Eufrates y presentaba un cuadrilá-
tero de 4 pletae (6 sean unos 124 me-
tros) de lado, compuesto de muj
fuertes murallas: las más altas se el»-
vaban á 60 pies (unos 26 metn» dsl
suelo). Se subía á estos jardines por
magníficas escaleras, y máquinas de
Arquimedes servían para subir ti
agua del Eufrates á los arroyos. Se
atribuye su fundación á Semframis, í
Ciro, 6 á NabucodoDosor; y se sabe
que este último rey los consteuy¿ par»
su mujer con el botín procedente de
la conquista de Judea. No ha foliado
quien ha creído fabulosa la existen-
cia de estos jardines; pero examinan-
do los textos de Q. Curcio, de Estra-
bon y de Diodoro Siculo, por más que
esos textos no sean muy claros, ae de-
duce que eran una obra colosal, inge-
niosamente concebida; pero de nin-
gún modo imposible, ni de más em-
Sresa que la nbrica de las pirámides
e Egipto.
Jarainiee, lio, to. Masculino di-
minutivo de jardin.
ETiMOLoaf A. Jardiei: francés y catar
lan. jardinet.
Jardiniata. La peraona entendida
en jardines.
Étiholooía. Jtrdi»: bunt¡£a,jartli-
nitte.
Jardinomania. Femenino. Haofa
los jardines.
Jardinómano, na. Masculino y fis-
menino. El maniátieo por los jardines.
Jareta. Femenino. Costura que ee
hace en la ropa, doblando la orilla j
cosiéndola por un lado, de suerte que
quede un hueco para meter por él una
cinta 6 cordón, á fin de encoger 6 en-
sanchar la vestidura cuando se ata al
cuerpo. I Marina. La red hecha da
madera 6 de cabos, debajo de la caal
se pone la gente á pelear para estar
con más resguardo y segundad. La
que está he^a de madera se llama
también ajedrez. ¡ de la jabcia. Mia-
rina. Las vueltas que forma un cabo
de loe obraques de nna banda á los
de la otra, para sujetar las jarcias j
detener las socalladas de loa pidos
cuando hay balances.
Etiuolooía. Árabe ekarila, cuerda;
y, figuradamente, cordón.
Sentido etimolé^ico. — 1. La^areteno
se llamó así, aludiendo á la costura;
sino al cordón ó cinta que se pasa.
3. El árabe clua\ta quiere decir:
«cuerda de nave,* en Pedro de Alca-
lá; «cuerda,» en Ibn-Djobair y en el
Cartax. (Ehoeliiann, Dozt.)
Jaretera. Femenina. jASSRKKa.
Jaretón. Masculino. Alforza.
Btiuolooía.. Jareta.
Jarifa. Masculino. Jbbifb.
Jarifo, fa. Adjetivo. Rozagante,
vistoso, bien compuesto ó adornado.
Etiuoloqía. Árabe (ckarif}, nobla,
excelente: antiguo xarifo, warifa.
Jarílooa. Hasoulino. TahiUta de
■i:iitizea cy v^i^Uv i^
JARE
Aelio í diez pulgadas de largo j me-
dia de ancho, con un diente en cada
una de sua extremidades j que sirve
de plantilla.
Jarillo. líasculino. Planta. Barba
Aron <5 DE Akon.
BriifOLoaÍA. Jara.
Jaraota. Femenino. Patata.
Jaro, n. Adjetivo que se aplica á
loe puercos que tiran á rojos 6 cirde-
Jarocho, eha. Masculino j feme-
nino americano. Caupssino. Aplícase
también 6 los mulatos y i todos tos
de raía africana.
Jaromazo. Masculino. Entre pas-
tores, la herida hecha con jara ú otra
madera, j la causada por alguna oaida.
Jaropar. Activo. Dar i alguno mu-
chos jaropea 6 medicinas de botica. ||
Metáfora. Diaponer y dar en forma de
'arope algún otro licor que no sea de
bo1
feccion líquida que se da i los enfer-
mos, cuvo principal ingrediente es
ftzúoar clarificado. | Metáfora. El tra-
go amargo 6 bebida desabrida j iasti-
aiosa que ae da i alguno.
BtimologCa. Jarabe.
Jaropear. Activo. Jaropar.
BriuOLOOÍA. Frecuentativo de jaro-
par. Quien yoropa, da muchos jaropes:
quien yoro^Ai, da muchos jaropes fre-
eaentemente.
Jaropao. Masculino. £1 uso exce-
sivo 7 frecuente de jaropes.
Jarra. Femenino. Vasija de barro
fiao con vientre, cuello 7 asa. | Orden
uitigua de calñUería en el reino de
Aragón, que tenía por insignia en un
collar de oro una jarra con azucenas ||
Sb jarras 6 KM JARRA 6 BN JABRA3.
Modo adverbial para explicar la pos-
tura del cuerpo que se hace encor-
vando los brazos j poniendo las mar
nos en la cintura.
BmioLoaÍA. Araba djarra V^f^y
^itugnés, jarra, torra; francés, íoití,
italiano, fiara, giarro; en el Archipié-
lago, iarrot.
Jarragin. Masculino anticuado.
£1 paraje 6 sitio en que había huertas
6 huertos para recreación.
Jarrar. Activo. Jaharrar.
Jarrazo. Masculino aumentativo
de jam 7 jarro. \ Golpe dado
jarra ¿jarro.
Jarrear. Neutro ñuniliar. Sacar
frecuentemente agua iS vino con el
jarro. ) Metáfora mmiliar. Beber mu*
cho, ser dado á la bebida, como cuan-
do se dice: «Fulano jarrba;» «ya están
Jarreando.»
Jarrar, ra. Masculino 7 femenino
anticuado. Tabbbkuo.
firiifOLOOfA. Jarro.
3wtwn. Masculino. Bl que hace 6
vende jarros, 7 también el que cuida
del agua ¿ vino que se pone en ellos.
Jarreta. Femenino diminutívo de
jarra.
Jarratar. Activo anticuado. Dss-
lAHRBTAR. I Metáfora. Enervar, debi-
litar, quitar las fuerzas 6 el ánimo.
6» usa también como recíproco.
JARE
Jarrete. Masculino. En los cua-
drúpedos, la parte posterior de la ar-
ticulación de ta rodilla (que en el
hombre ae llama corva), compuesta
por la tibia, los huesos tarsianos 7 los
metataraianos.
EtuiolooÍa. B^o bretón gar, garr,
pierna; galo, ydr.-^ncésdet siglo XII,
garet, plural; siglo xiii, garé, gaire,
jara; siglo xvi, jarrtt, en Pareo, que
es la forma moderna; italiano, garelío;
normando, ^arret; jiicardo, g%ertL ga-
ret; ginebnno, ja%rrt: jarrt dt w»»,
jarrete de ternera.
1. Las antiguas formas francesas
vienen á demostramos que la deriva-
ción se hizo del céltico «ar, pierna.
3. Bl texto francés del siglo XEi dice
así : il trenehad let oarbz dti chnaU ki
traittrent U» cAart; «cortd loa jarreUi
de los caballos <jue tiraron dalos car-
ros.* (Súií, pdftna 147.)
3. La etimología que deriva iarrb-
TB de jarra, por semejanza da fbrm&,
es absurda de todo punto.
Jarretera. Femenino. Liga con su
hebilla, con que ae ata la media ó el
calzón pOT el jarrete. | Orden militar
instituida en Inglaterra, llamada así
'v>r la inaig^iia que se añadió á la or-
an de San Jorge, que fué una liga.
BriMOLOGÍA. /arrííí.- francés, ji'orrí-
tiire; burgui ñon , Jaleire; Berry, jarre-
iier; picardo, gartier; inglés, garter.
Reteia AittiSrica. — 1. Ortk* de ¡a
Jarretera. La instituyó Eduardo III
en 1349.
2. La ocasión fué la siguiente: ha-
llándose en un baile la hermosa con-
desa de S&lisbur7, dama del re7, se
le cayó una liga, que el rev cogid del
suelo, exclamando: «baldonado sea
quien piense mal de esta aventura;
esto es, «mal haya quien mal piense
de esto:» (ionni tott qti mal g peme).
3. La orden de la Jarreibra se 11a-
a también de San Jorga, aludiendo
á que lleva la imagen del santo en-
clavada en un circulo de oro, guarne-
cido de diamantes, y atada á un cor-
don azul. Usté cordón se corre por el
lado izquierdo de la espalda y va á
caer en el lado derecho de la cadera,
presentando la forma de escarpa.
4. Lo expuesto está conforme con
los siguientes datos: «Eduardo III,
rey de Inglaterra, instituyó esta or-
den de caballería, en 1340, con moti-
vo de la victoria de Grecy, donde ha-
bía dado como palabra de iri^n gas/er
(jarrelürt). Según otra tradición, y es
la más propag^a, en 1349, la conde-
sa de Salisbury, á quien Eduardo
amaba apasionadamente, perdió en
un baile una liga, que el rey princi-
fii'í i Buscar. Su acción excitó la hi'
andad de los cortesanos. Honni toit
qwi mal y penu: «¡ay de aquel que
fíense mal! dijo el re7: «tal vez aque-
loe que ae ríen, sa crean un dia mu7
honrados con llevar una semejante;»
7 poco tiempo después fundó esta dr-
den de caballería; Orden que tiene por
jefe al soberano de Inglaterra 7 que
no puede contar más de 36 miembros,
comprendido el 1:07 ó la reina. Entre
otras insignias, los caballeros llevan
JASI
£85
nna liga blanca en la pierna izquier-
da; y la reina, en el brazo. La divisa
es la misma: Honni toit f*i mal ypm-
^, que hemos citado.
Jarretiera. Femenino anticuado.
Jarrstsra, en la segunda acepción.
Jarretillo. Masculino diminutivo
de jarrete.
Jarrico, lio, to. Masculino dimi-
nutivo de jarro.
Jarro. Masculino. Vasija de barro
i de algún metal á manera de jarra
on un asa sola. | Familiar. Provin-
cial Aragón. El que grita mucho ha-
blando sin propósito, principalmente
si es mujer. | db aqua. La porción de
ella que se saca de la acequia por es- .
pació de medio cuarto de ñora. H
Echarle X uno un jarro db aoua.
Frase familiar y metafórica. Dejar á
uno suspenso 6 cortado en la disputa
ó enojo con alguna expresión burlesca
Etiholooía. Jarra: cuMa-a, fftrro,
irro.
Jarrón. Masculino aumentativo de
jarro. | .Ir^iw'fecftim. Adorno semqan-
te al jarro, que se suele poner en los
remates da las fí&bricas, especialmen-
te en las portadas.
Jarrumbo. Masculino. Qemtanla. >
Hl SARNBBO.
Jarseta. Femenino. Especie de
garza real.
Btiholooía. Francés yoPiííto, simé-
trico de gartetU, garceta, ave.
Jania. Masculino. Qtmtmia. La
justicia.
Jart. Masculino. Mamífero de piel
bellísima, de la Laponis.
Jamparicarabn. Masculino. Fru-
to del Brasil.
BriHOLOof A. Vocablo bratikño: fran-
cés, jarvparicurabu. (Landais.)
Jasa. Femenino anticuado. Saja-
Jasador. Masculino anticuado. Sa-
jador ó sangrador. Q Anticuado. Ins-
trumento para sajar.
RriMOLOofA. Jata.
Jaeadorcillo. Masculino anticua-
do, diminutivo de jaeador.
Jasadara. Femenino anticuado.
Sajadura.
ETiuoLoaÍA. Jota.
Jaaar. Activo anticuado. Sajar.
EriuoLOofA. Jata.
Jaeia, Femenino. lo, hija de Inaco,
rey de Argos. (Vinaiíio.)
Etimología. Jatio: latín, Jatía.
Jasio. Masculina. Titmpot heríi-'
COI. Rey de Argos, padre de Atalan-
ta. (Ovidio.)! Otro, rey de Samotra-
cia, hijo de Júpiter y Klectra.
Étihología. Latín JüiÍMt.
Jasion. Masculino. Mitología. Per-
sonaje fabuloso, nacido de Júpiter y
Electra, hija de Atlas, que llevó el
Palladivm i Laucotracia, 7 se enamo-
ró de Cérea, de quien tuvo á Pluto.
Contribuyó mucho á que se extendie-
ra el culto de la diosa en Grecia 7 en
Sicilia.
Btiuología. Latin JlUíoit. (Ovidio.)
Jasis. Femenino. Tiempo* furóieu.
Atalanta, hija de Jasio.
ETiiiOLoaÍA. Latín J<i4*. (-\r\ci\c>
' uigitized byVJOi^y It
236
JASP
JsBon. UasGulino. MilologUt. Hijo
de Ebod, rey de Tesalia, j da Alci-
meda, jefe de loa ar§ronautaa. Casó
con Medea, hija de Ktaa, rej da Col-
coa, i quien abandonó después.
ErikioLoafA. Latín Jato*. (Ovidio.)
JiettMa. — Hijo de Eson, rey de lol-
OOB, en Tesalia, y de Alcímeda, que
fué confiado desde niao al centauro
Qtiiron, j despojado de la herencia pa-
terna por Pelio. A la edad de 20 años,
trató de que Palio la restituyese lo
usurpado; pei'o éste, deseando alejar-
le, le aconseja que fuese í la Cálqui-
da á conquistar el vellocino de oro.
Reunió, en efecto, alg^unos jefes eolios
j fué jefe de la expedición de los ar-
S «nautas. Bu la Cúlquida robó á Me-
ea, con quien casó. La muerte de Pe-
lio no le restituyó el trono da lolcoa.
Arrojado por Acasto, se retiró á Co-
nato, donde repudió á Síedaa para
casarse con Creusa ó Glauca, hija del
rey Creon. Medea se íengó haciendo
morir i Creusa, Sísifb y los dos hijos
q^ae había tenido de Jabón, quian mu-
ñó miserable, sag'un unos, después de
vivir erranto v sin asilo; y segfun
otros, después de recobrar al poder en
lolcos, donda reinó pacificamento.
Jaspacato. Jaspaoato. La forma
jupacato, que aparece an algrunoe Z>ü:-
eionariot, es bírbara.
Jaspagtto. Uasculino. Piedra pre-
ciosa compuesta de jaspe verde y
igrata.
Ktiuoloqíi.. VnucéB jatptfftU.
(LlTTRá.)
Jaspe. Uaecnlino. Piedra dura,
que forma una de las especies de la
sílice, y es susceptible de hermoso pu-
limento. 8uB colores son el rojo, el
pardo y el verde, más 6 menos oscu-
ros, é. veces con pintas. También hay
jaspb listado. En el uso vul^r sa en-
tienden con el nombre de jaspe pie-
dras da otra naturaleza y más blan-
das, como las serpentinas y algooos
mánnoles.
ETiuoLoaÍA. Griego farai^ (Uupit):
. latín técnica, jtupit, idit; italiano,
itupide; francés y catalán, Ja^t; pro-
vensal, jupi.
Jaspeado, da. Adjetivo. Lo que
está manchado y salpicado da pintas.
BriiiOLoafA. J*tpear: catalán, jat-
ptnt, da; jaipfjat, da; francés, jatp/.
Jaap«ador, ra. Masculino y feme-
nino. El que jaspea.
Jaspeadara. Femenino. Acto y
afecto de jaspear.
Jaspear. Activo. Pintar imitando
los colores del jaspe,
ErtuOLOOiA. Jupe: fnacéa , fuper;
catalán, jaipear, jupejar; francés,/»-
Jaspeo. Masculino. Acto ó efecto
da jaspear.
Utiuoloqía. Jatpear: francés, j'at-
pwre.
Jáspíco, ca. Adjetivo, Que as de
jaspe.
J^TtuoLOOÍA. Jaspe: Írvicéa,jatjpiqw.
Jaspóide. Adjetivo. Parecido al
jaspe.
UTiifOLoafA. Jatp4 y ¿Igribgo ñ-h$,
forma: ínae^, Jupuide. I
JATJL
JastiaL Masculino. Lienzo de pa-
red. I Metáfora. Hombron rústico y
grosero.
EtiuolooÍa. Battüm. Jastial re-
presenta baitial.
Jataboca. Masculino. Especia de
bambú muy largo.
Jateo, tea. Adjetivo. i/iMtfrÍA. Se
aplica al perrillo que persigue i las
zorras.
Jati. Haaciilino. Especia de &quir.
Jatibés. JATivfe.
EAmolocU. La forma jaiih¿$, que
trae la Academia, no es correcta, pues-
to que nuestro Játiva viene del árabe
Xáiiva.
Játiva ó Xátiva [pronunciada la
X como ch¡. Ciudad del antiguo raini:
de Valencia, á la cual dieron los fani'
cios el nombre de Stlabü, por alusión
á las ricas tatas de lino, que desde
muy antiguo sa fsbricaban en ella.
Samuel Bochart supone dicfao n
bre compuesto da tas voces fenicias
uti b%U, tola ó tejido de lana [Puig-
blanch cree errada esta etímologia).
Corrompieron esto nombre los grie-
gas, llamándola: Estrabon, S*ta6u; y
Ftolomeo, SaHabtt; á su imitación la
llamaron Selaüt los romanos y los go-
dos; estropeáronla á su manera los
árabes, convirüéndolo en Xátiva
(Chátiva), y últimamente, nosotros
nemos acabado de desfigurarlo di-
ciendo y escribiendo Jítiva.
Jativense. Sustantivo y adjetivo.
Jati vis.
JaUT¿*, sa. Adjetivo. Lo pertene-
ciente á Játíva y el natural de esta
ciudad. 8a usa también como susten-
tivo.
Jato, ta. Masculino y Femenino.
Jatrofato. Masculino. Q;»imiea.
Combinación del ácido iotrófico con
una basa.
EriuoLoaÍA. Jalro/o: francés, jalro-
phata.
Jatrófico. Adjetivo masculino. Qaí-
mita. Epíteto de un ácido sacado de la
simiente del jatrofo.
JatroFo. Masculino. Boí4»iai. Plan-
ta de la femilia da las euforbiá-
ceas.
ETiifOLOOÍA. Latin técnico, jatbo-
vuiLn%ltifide y jatbopba cvrea* (Le-
qoabant): nances, jatropha.
Jando, da. Provincial Rioja. El
manjar con poca sal ó ninguna.
Jaiga ó Janxa. Femenino. Cfeogre-
fia. Cindad del Perú, á 175 kilómetros
Este de Lima, 115 Norte de Huanca-
bélica, sobre el río de su nombre, con
15.000 habitantes. Tal vez las riquezas
que traían de ella los inüoMot, como
antes se llamaba á los que venían de
Indias, dio orígeu á la proverbial n-
3ueza que se atribuya á dicha ciu-
ad. \ KSTAK ó VIVIB KK LA CIUDAD D8
Jauja. Frase &miliar. Vivir perfecto-
mente sin necesidad da acudir al tra-
bajo, ponderando asi la abundancia da
aquella población.
Jaula. Femenino. Caja formada de
mimbres ó alambres para encerrar pá-
jaros, f Encierro formada con enre-
jados de hierro ó de madero, como
JAVO
los que se hacen para asegurar loa
locos y las fieras. | Apokbsabsb kit u.
Jaula. Frase metafórica y familiar.
Afanarse y fatigarse en vano por sa-
lir con su intento.
Etimología. Burguiñon eaige; va-
Ion, eiaiw; provenzal moderno, /««>;
francés, eaft; italiano, gabbi», aofgi»;
veneciano, eabbia; del latin cSie¿i, da
eMmu, vacío, hueco.
Jaolica, lia, ta. Femenino dimi-
nutivo da jaula. | Jauliu-a. Antictia^
do. Adorno para la cabaia hecho &
manera de red.
Jaulón. Masculino «ummitativo do-
jaula.
Jaarado, da. Adjetivo anticuado.
Xaoeado.
Jánregui (Oaspab). OnerriUero
español, que nació en 1780, y murió
en 1844. Fné llamado ti Paitor do-
rante la guerra de la Independencia,
porque eiercla aquella profesión enan-
do tomó las armas y levanté una par-
tida, que causó grandes pérdidas á
los francesas. A la vuelto de Feman-
do Vil, fué nombrado brigadier, y
en 1820 se pronunció en favor da la
causa constitucional, peleando i las
órdenes de Torrijos contra el eñército
invasor en 1823. Emigró á lnglat«T«
cuando se estobleció el absolutisiao;
volvió á España después da la muerte
de Femando Vil, fué jefe político de
Cádiz é biio la guerra de los siete
años, distinguiéndose por su activi-
dad V su valor.
Janregni y AftnUar (Juah). Poe-
i y pintor español, que nació por lo*
aflos de 1570 y murió en 1650. Fué
caballero de la órdea de Caiatrava y
caballerizo de la reina Isabel de Bor-
esposa da Felipa IV. Pasó i
Roma, ¿onda cobró afición á las be-
llas artes y apruidió la pintura, lle-
gando i ser un artiste avantojado.
Duranto su permanencia en la capi-
tal del orbe católico, publicó una Xnr-
dnccion de la Awiinta del Tasso. Los
demás escritos que dejó son: Saíaílé
naval dt loi de Céiar, eoKtra ht grUgia
(¿í Marulla; BlArtí de lamníwa; Dü-
curio poético coitíra el ¡Mblat culto y ot-
Ckro Mwoia; SI Orfto, poema heroi-
co; y Bl Jhtraide, conwdia. Como
Cor, dejó una FAiu, taUeiult ttel
, y un Nartito.
Janria, Femenino. Kl agregado de
perros que cazan juntos y componen
la cuadrilla.
Jauto, ta. Adj^vo, Provincial
Aragón. Insípido y sin sal.
BTiuoLoaÍA. Jaudo, El jamd» da la-
Rida es el j'sa&i de Aragón.
Java, femenino. Geografía. Isla,
famosa de la India.
Etiuolooía. Latin Java.
Javarí. Masculino. Especie de ja-
balí americano.
ETiiioLoaÍA. JahaU: francés, ;V
varú.
Javaro. Masculino. Javást.
Javo, va ó Javanés, sa. Adjetiro.
[ natural da la Isla de Javay loper-
teneciante á alia.
Javonaro. Hasci:liiio. Especie de
''^"' ,g,t,zedb,L.OOgle
Espaí
bftiob
JEA
JaxD. Masculino. Supremo pontí-
fice del Japón.
Jayán, na. Masculino j femenino.
La persona de grande estatura, ro-
busta j de muchas fuerzas. H Germa~
»ía. £1 rofian & quien todos respetan.
EriyoLOOÍA. Jayán es U voz ingle-
sa _^úhiÍ, gigante, escrita en castella-
no como se pronuncia en inglés; en
lo cual se ve prácticamente el anti-
guo sonido dental de ta j' castellana,
como correspondiente al que dan loa
ingleses ¿ la y del citaao nombre,
e^ue es dental ó francés, no gutu-
ral.— Es Toi que entraría por alto an
Espafia (dice Puigbtancli) en algún
loto de libros de caballería. — De
^•anlt hace venir también Covarru-
'C»9 la Toz jaytM.
Jayanazo, za. Masculino aumen-
tativo de jayán.
Jaiarino, na. Adjetivo anticuado.
El natural de Argel y lo pertenecien-
te á esta ciudad.
EruioLoafA. Árabe alrdjatiir, la
ciudad de Argel.
Jaailia. Femenino. La señal d ras-
tro qne deja alguna cosa sobre la tier-
ra en que na estado por algún tiempo.
Jasmelea. Femenino. Especie de
aceite balsímico mineral.
EnuOLOofA. FrancéB, yoíMító, acei-
te que le extrae de las flores de la
violeta blanca. (Landais.)
Jazmín. Masculino. Sotámica. Ar-
busto que se cultiva en los jardines,
j echa muchos tallos verdes vestidos
de hojas encontradas, j compuestas
de hojuelas que ae crían por pares
con una mayor en el extremo. Sus
flores, que se conocen con el mismo
nombre, son blaneas j de olor eaave j
agradable. ||bbal. Especie de jazmín
que algunos llaman jazuik de Espa-
Da por criarse señaladamente en Ca-
taluña, Yalencia y Murcia. Sus tallos
son derechos, las hojas aladas á com-
puestas de muchos pares de hojuelas,
rematan en tres reunidas hasta cierto
trecho por sus bases, y las flores, í
las cuales se da el mismo nombre,
colorean algo por fuera v son blancas
por dentro; mayores, más hermosas y
mucho m¿s olorosas que las del jaz-
mín común.
Btuiolooía. Persa y árabe ¡/Stemlit
[u^JkgTM.L' ); latín técnico, y««ÍBÍ«ii,
jtuemi%iiiM, gelíeatÍTiiuM , geUet>ti*m;
portugués y francés, jattuin; italiano,
jtUfímtuo; catalán, aetiani, jatmi.
Forma. — ^Kl camoio de la y inicial
en y española es normal, como se ve
ea Jileco, de ¡/aUÍ, 6 en J*CíJa; de ]/u-
Jazmíneo, nea. Adjetivo. Botáni-
e*. De la naturaleza del jaimin.
finuoLoofA. Jaani»: francés, jai-
mñétt, familia ds plantas, en el sis-
tema de Juasieu.
JazrainiUde. Adjetivo. JazuÍnbo.
Jazygoa. Mascnlíno plural. G»o-
Snfi»«mtigwi. LosoAzyooE; paeblos
de la Sarmacia. (Tácito. )
BriuoLoaÍA. Latin jasggn.
Ja«. Femenino, Tributó qj&sepa-
^ba nntiguamento por la entrada de
JEFT
loa géneros de tierra de moros ¿ Cas-
tilla y Andalucía.
Jebba. Femenino. Choorajía aníü
gva. Ciudad' de Fenicia. fPuNio.)
EriuoLoaÍA. Latín Jebba.
Jébfl. Masculino. Aluubiib.
Jebás. Masculino. Sutoria Saca-
da. Antiguo nombre de Jerusalen.
Etiuoumiía. Latín Gebui, hijo de
Canaan, que la fundé. (San Isidoro.]
JteitíU.—^ habla de JtbiU en elli-
bro de Josué (capíl%lo XV, twrtfcw-
lo 8.'); en el de los J%eut (XVI,^iO)
y en los Paralipívíenot (XI, i),
Jebuaeos, Masculino plural. Hit-
toria Sagrada. Los naturales de la an-
tigua Jebúa.
Etiholooía. Jebút.
Reteña. — Los jbbusbos no pudieron
ser subyugados por Israel. (Jue
cet. I, f1.)íA> fueron al cabo por Da
ViA. (Segwido libro de loi Rtyet, V, 7.)
Jecniba, Masculino. Boti»iea. Ár-
bol del Brasil, cuya madera rojiza se
emplea en varias obras.
BrmoLoofA. Vocablo irañleña.
Jedabiam HappeniDÍ Bedrascbi
ó Rabi Jedahia. Poeta y tolilogo ju-
dío, que nació en Barcelona por los
aQos de 1250. Era tan versado en el
conocimiento de la ley mosaica, que
sus correligionarios le eligieron por
su orador. Sus obras más notables
son: BaehiMat 0¿»n (apreciación «5 ezir
men del mundo); Éaqvetha (oración),
poema, y Lotia Zaiato (lengua de
orol, comentario de los salmón.
Jeera 6 Jera. Femenino. La tierra
que .dejaron en seco los esteros.
Jefatura ¿Jefatnra política. Fe-
menino. La dignidad 6 cargo de jefe
superior político de liná provincia, |i
Hoy se llama Gobierno civil. Edificio
que están las oficinas de dicho
JEIT
237;
jefe.
Jefe, fo. Masculino y femenino.
I superior 6 cabeza de algún cuerpo
. oficio. I Masculino. BUÜo*. El es-
cudo pequeño que carga sobre el gran-
de 6 principal. || Dz día. Milicia. Cual-
quiera de los que turnan por dias en
el servicio de vigilancia. I ns bscua-
DBA. En la marina, el grado 6 clase
que equivale á la da mariscal de cam-
po en el ejército. | político. £1 que
tiene el mando superior de una pro-
vincia en la parte gubernativa, 6 sea
el gobernador civil. {[ Mandar kn Jb-
FB. Frase. Milicia. Mandar oomo ca-
beza principal.
Etimología. Francés, eAe/; Berrj,
cM; proTCQzal y catatan, cap; walon,
chif; italiano, capo; del latin eüput,
cabeza, principio.
Jen». Femenino. Eitíeria Sagra-
da. Ciudad de la tribu de Judá. (Bi-
Uta.)
ETtMOLOOÍA. Latin Jochía.
Jefté. Noveno juez ae ' Israel, que
muríé en 1182 antes de Jesucristo,
Era hijo de una prostituta, ylos hijos
legítimos de su padre le arrojaron de
au compañía. Entonces se unió á unos
aventureros y sus hazañas fueron ta-
les, que sus compatriotas le llamaron
para que les ayudara en la guerra
contra los amonitas, á lo cual no H
Erest^ sino con la condición de que
] nombraran su jefe. En el momento
de salir á campaña, para implorar el
&vor de Dios, hizo voto de ofrecerle
en holocausto al primero de su casa
que saliera á su encuentro á su vuel-
ta. Su hija única fué la que salió, y
á quien hubo que sacrificar; aunque
no se dice con seguridad sr la quibj
la vida, é sólo la condené 6, una vir>
ginidad perpetua , como permiten
creer los textos sagrados, oscuros en
este punto. Hizo después la guerra. ¿
los efraimitas, celosos de sus triunfos,
y los venció haciendo en ellos una
gran matanza. La Escritura Sagrada
refiere que. después de ponerlos en
fuga, los hizo esperar en un desfila-
dero,yámedida que llegaban, les ha-
cía pronunciar la palabra tibbolel; los
que decían tehibbolet eran reconocidos
por efraimitas y sacrificados, pere-
ciendo así 40.000. {Biblia.)
Etimoloqía. Latín JepKtKe y
JephU.
Jegar. Neutro anticuado. Llboab,
Fegí
reb(
Jeoová. Jbhovah. La forma Jkho-
ví, que trae la Academia, no es la
etimológica. Propiamente hablando,
semejante vocablo no existe.
Jehovah. Masculino. Nombre de
Dios en la lengua hebrea.
ExiMOLoaÍA. Hebreo tlJílT f/íAo-
wh.)
J^«fia.— Nombre inefable de Dios
entre los hebreos. Compuesto de cua-
tro vocales de la lengua de Israel, es
también una combinación de las le-
tras del verbo haíah (ha sido eterna-
mente], esto es, el gve ha ndo, et y
seré. Este nombre misterioso y adora-
ble fué revelado i Moisés por Aquel
que dio al hombre la maravillosa fa-
cultad de aplicar un signo sensible á
cada objeto ideal, de tignijícar y comu-
nicar ásus semejantes hasta las ideas
más abstractas. (Monlau.)
Jehú. Bey de Israel, hijo de Josa-
fat, que murió en 816 antes de Jesu-
cristo. Era oficial del ejército de Jo-
ram, cuando filé ungido por un pro-
feta que envió Elíseo, y al consagrar-
le, le impuso el precepto de exterminar
toda la raza de Acab, quo favorecía
el culto da Baal y perseguía á los
adoradores del verdanero Dios, y en
particular ¿ loa profetas. Jehó cum-
6 lié el precepto ; maté á Joram y
cozias, hizo precipitar i Jezabel por
una ventana de su palacio y pasai* á
cuchillo á setenta hijos de Acab, que
quedaban en Samana, á los hermanos
de Ocozías y á todos los adoradores de
Baal, CUTO culto desapareció del seno
de Israel. (Biblia.)
JeidoTésia. Mascnlíno, Nombre
dado en Turquía á una raza de came-
llos de corta altura.
Jeito. Masculino. Especie de red
sardinera.
BtimolooÍA. Jilar: provenzal, gel;
fierry, gitte; normando, jet; francéa
del siglo xii, giett, get (plural); mo-
derno, jet; italiano, getto, del latía
jatí%t, participio pasivo de jaeire,
echar, esparcit,
üigitizedby VjOOQIC
á88 jenI
Jtya. Femenino. En nuestras pro-
Vinciae de L«T&nte, el trigo candeal.
JeJQD. Masculino. Mosquito común
en toda la América. Es muv pequeño
y tan incómodo por su picadura, como
g>r el ruido que hace. | Americano.
ROWA de los Duques.
Jek. Masculino. Serpiente acuítica
del Brasil.
Jelfe. Masculino. El esclavo negro.
Jelis. Gbliz. La forma jeUt, (]ue
trae la Academia, no es etimológica,
Jelosia. Femenino anticuado. Cb-
LoaÍA.
Jema. Femenino. La parte de una
tiga 6 madero que queda con corteza
por estar mal escuaofado.
J«me. Gewb. La forma jewu, ^ue
trae la Academia, no es etimol¿^ca.
Jemoto, u. Adjetivo. Se aplica á
la viga 6 madero qne tiene alguna
jema.
Jenabe. Masculino. Mostaza.
EruioLoafA. Griego itEvsim (tinapi):
írabe ñnib; antiguo xenaht, xmabU,
axetublt, en el lÁbro dt la JfofUtría
(folio i6)-
Jenable. Masculino. Mostaza.
BnuoLoafA. &en»h.
Janero, ra. Adjetivo anticuado.
Perteneciente al mas de Enero, y Mas-
culino anticuado. Enero.
Jengibranta. Masculioo anticua-
do. Cierta confitura que se hacia de
jengibre.
Jenffibra. Masculino. Raíz medi-
cinal & una hierba del mismo nom-
bre que se cría en las Indias. Es del
grueso del dedo pequeño, un poco
aplastada, nudosa, cenicienta por de-
fuera j blanca amarillenta por aden-
tro: su olor es arom&tico agradable, j
de sabor acre y picante, como el de la
pimienta.
BTiuOLOaÍA. Sánscrito fringavera;
de pringa, cuerno, y wra, semejante,
semejante al cuerno, aludiendo á la
forma de la raii: persa, ehamiover;
árabe, tan^alil; griego, íin'S'p' f*»?-
giheri); latín, singibin; italiano, unu-
xero, tfíuero, untovero; francés, e/im-
gemhre; provenzal, getigibre, gingihre,
afngúbrc; portugués, gengiSre; cata-
lán, gi*ge¡ñ-e,gt*jihra.
Jengibrero. Masculino. El que
vende jengibre.
Jeniquén. Masculino. Especie de
ciSamo de Chile, de que hacen las
jarcias en el astillero de Guavaquil.
Jeoizaro. Masculino. Soldado de
un cuerpo de tropas turco y privile-
giado. I Malvado, despótico.
Etiboloqía. Turco jmÍ {t£J^\
nuevo, j /clíW (^^^), soldado, mi-
licia; ytM-tehtri (0/=5?^)í f™""
céa, janUioire; catalán, gnUtaro; ita-
liano, giannitttro.
Reieia iúldriea — Cuerpo de infan-
tería turca, instituido hacia 1350 por
el Bultan Grikhan, para la guardia
del trono y defensa de las fronteras,
y reclntado entre jóvenes cristianos y
prisioneros de guerra. Fueron 6.000
•n su origen y llegaron hasta 150.000,
habiendo 40.000 da ellos fiólo en Cena-
ba consejo; el perderla constituía ana
ipecie de infamia, y en tiempos de
JBNÓ
tantinopla. Tenían major paga jme-
jor comida que las demás tropas, de-
biendo notarse la curiosidad de quesus
grados se designaban por medio de
nombres de empleos culinarios. Así
era que el sultán se llamaba primer
aUwuñtadcr; el primer oficial, primer
distribuidor de la sopa; j seguían el
primer cocinero, el primer aguador,
etcétera. Cada regimiento tenía su
horno <U cocina, mientras que la mar-
mita, que servía para la distribución
del rancho suministrado por el sultán,
lerada; á su rededor se celebí
ejo; el p(
revueltas, se solía romper delante del
g Jacio en señal de insubordinación,
espuee de babor contribuido i. los
triunfos de los otomanos, se alzaron
en armas contra el sultán, y Maho-
med II (1826) decretó su disolución,
haciéndolos asesinar en Constantino-
pía y en todas las provincias. La ma-
tanza de los JBNfzAHOs es acaso la
más horrible que conoce la historia,
hasta el extremo de que el Bosforo fué
convertido en un inmenso campo
santo.
Jenner (Edcabdo). Célebre médico
inglés , nacido en 1794 en Berketej
(61ocest«r) y muerto en Cheltenham
en 1823. Estudió en Londres en las
cátedras de J. Hunter y practicó la
Medicina en su ciudad natal, dedicán-
dose con incansable asiduidad al es-
tudio de la historia natural. Allí fué
donde, en 1776, tuvo ocasión de obser-
var que el eompom (varióla vaedna) , en-
fermedad de las vacas , cuando se
inocula en el hombre, le preserva de
la viruela; pero no publico su descu-
brimiento hasta 179o. Desde entonces,
el empleo de la vacuna se introdujo
en la Medicina, y la humanidad debió
á Jbnnbr uno de los más eminentes
servicios, Muchas corporsciones cii
tíficas de Europa le inscribieron entre
BUS miembros; en Inglaterra se acuñó
una medalla en su nonor; el Parla-
mento decretó una recompensa de
20.000 libras esterlinas í favor sujo,
Íen 1826 se le erigió una estatua en
1 catedral de Glocest«r. Jrnnbk dejó
escrita una obra titulada: An ingnrg
into tkt (Muet and tfftcU of the sa-
rtoAsoMCiM, que se imprimió por vez
primera en Londres en 1798.
Jeno, na. Adjetivo anticuado.
Lleno.
Jenódea. Poeta trágico ateniense,
que vivía en el siglo iv ánt«a de Jesu-
cristo. Fué contemporáneo de Filipo
de Macedonia ydejó diferentes obras,
que se han perdido.
JenAcratea. Filósofo griego de
Calcedonia, que floreció en el siglo v
antes de Jesucristo. Fué discípulo de
Platón, dirigió la Academia clespues
de Kspeusipa y trató de conciliar la
doctrina de su maestro con el pitago-
rismo. Fué célebre también por sus
virtudes y su desinterés ; obtuvo de
los atenienses comisiones importan-
tes. Sus principales obras son: Trata-
do lili artt d¿ rttnar y Tratado de ¿t«a-
twralna, ambas perdidas hojr.
Jeno
Jraófhnea. Célebre filósofo t poe-
ta griego, jefe de la escuela beática j
fundador del panteísmo. Na^ó en Co-
lofón, en el Asia menor, por loa afioa
de 617 ánt«s de Jesucristo j manó de
edad muj avanzada en la ciudad de
Elea, donde ejercía la profesión de
rapsoda. La esencia de su sistema
consistía en reducir cuanto existe á
una unidad absoluta, que identificaba
con el mismo Dios; agregó á su doctri-
na metafísiea una doctrina fistca, que,
de la manera absurda, propia de aque-
llas edades, explicaba los fenómenos
según las apariencias que se ofrecían
á los sentidos. De sos obras sÓlo se
conservan algunos incompletas frag-
meotoB, que se consideran como pre-
ciosos para la historia de la filoao-
fía.
Jenofonte. Ilustre historiador,
filósofo V general ateniense, qae na-
ció en Erquia, en el Ática, háeia el
afio 445 antes de Jesucristo, y raurij
en 335, De su &milia sólo se sabe
que BU padre se llamaba Grylns. i.
U edad de 16 años era y\ uno de los
discípulos más queridos de Sócrates
S estaba dotado de una singular be-
eza, ventaja mu;^ estimada entre los
griegos, que no creían que el talento
ni las virtudes pudiesen tener asiento
en un cuerpo mal conformado. Sócra-
tes, según refiere Diógenaa de Laer<
cío, le encontró un día en la plaxa
pública, y sorprendido de so hermosa
figura le atajó el paso con su bastón,
preguntándole: «jDónde compras laa
cosas necesarias ala vida¥— En el mer-
cado, respondió el joven. — ¿T dónde
puedes aprender á ser hombre hon-
rado?» Jbmoponte se quedó suspenso.
— Sigúeme j lo aprenderás, le argn-
Íó Sócrates. — Desde aquel momento
KNOFONTK se unió de tal modo á su
maestro, que á todas partes le acom-
fañaba. Tan cerca de él se encontra-
a en la batalla de Delium (424], que
Sócrates le salvó la vida. Algunos
años más tarde, en un encuentro cuyo
nombre ha quedado desconocido, pa-
rece ser que quedó prisionero de loa
beoeioB, siguiendo entre ellos, según
el testimonio de Philostrato, las lec-
ciones de Pródico de Ceca. Entre eeta
batalla y la marcha de Jenofonte al
ejército de Ciro, veintitrés años des-
pués, hay nna laguna no explicada
en su biografía. Se supone que sirvió
en alguna de las expediciones ds la
guerra del Peloponeso, v que, á la
pericia militar desplegada entonces,
se debieran el puesto que ocupó ea la
retirada de ¡ot Diet a%l y la confiaa-
la de BUS compañeros. Debió asimis-
mo escribir algunas de sus obras du-
rante este período, el BamgneU, por
ejemplo, cuya fecha puede fijarse en
el año ^1 antes de Jesucristo. SI fae-
tin, que es el pretexto del diálogn,
fué dado, en efecto, con motivo de la
victoria de Autolycus en el Panera-
cio, victoria que, según Ateneo, se
alcanzó en el cuarto año de la oUm
piada 89. Este escrito debe ser, puea,
sólo posterior en algunos años al «i-
cuentro de Deltuoy A otro diálogo d«
Jigitizedby VjOOQr
JENO
JsKOFONTi, el ffÚTM, Bc asígna \t,
fecha de 402. Entre el Banqnett y el
Ilitrm, debió seguir la escuela de
eloeaencia de leiJcrates, cuja influea-
eis, bajo el punto de vista del estilo,
parece manifiesta i los ojos de la crí-
tica en la segunda de aquellas obras.
Fundado en este dato, se cree que
viviá de 405 á 401 en la corte de Dio-
nisio el Antiguo, tirano de Sicilia. En
la misma época acab<í j publicd la
SUtoriA dt U guerra dtl Peíop<m¿so,
de TucídidcB, cu;o manuscrfto s^o él
poseía. Bn 401 , Jenofonte partió
mra el Asia, llamado i la cort« de
Ciro el Jóoe». Secretes, i quien había
consultado- previamente, no había
rrído ni retenerle ni obligarle á
adonar la Grecia, aconsejándole
que Be atuviera al oráculo deDélfos;
rero JxNOPONTB, á quien aquel viaje
alagaba vivamente, en lugar de pre-
gtintar si haría bien 6 mal en em-
prenderle, ss limitd i consultar qué
sacrificio debería hacer para atraerse
el hvor de loe dioses. A su vuelta de
Délfos, saludd á su maestro v se em-
barc5. En Cerdeña encontró a Próxe-
Dcs, enviado antes que él á la corte
de Ciro. Este príncipe, que iba i. em-
|»«Dder contra Axtajerjea la lucha en
3ue perdié la vida, no dijo nada i.
ENOFONTB dc SUS projectos; Clearco
era el linico de los griegos que esta-
ba BU el secreto de la expedición, j
fué el que hizo partícipe de él & Jkno-
rONTB. Después que la lucha contra
ArtaiergeEi se desenlazé con la victo-
ria de Uunaxa y con la muerte de
Ciro, la situación de loe griegos que
éste tenía á sueldo, se hizo por extre-
mo crítica; situación que se agravó
cuando Clearco j otros veinticuatro
jefes del ejército, cajeado en uu lazo
tendido por Tisapherno, fueron aseei-
nadoB. Éa este momento es donde
comienza el verdadero papel de Jbno-
FONTB. Cuando todo parecía perdido,
cuando los griegos, distantes más de
seiscientas leguas de bu país j en una
tierra desconocida y hostil, privados
de los jefes en que tenían puesta su
confianza, estaban próximos á des-
bandarse para buscar individualmen-
te su salvación, Jbnopontb reanimé
armadas y disciplinados, podía mu-
cho; y, reuniendo á los principales
.capitules, logré que adoptasen sus
ideas. Consegnido esto, fué elegido
con otros cuatro para ejercer el man-
do, y aunque colocado eu último tér-
mino por ser el más jéven de ellos, fué
BD realidad el alma de aquella sorpren-
dente rttirtda de lot Diet mil, que ha
inmortalizado al historiarla. Jbno-
roNTE no abandonó el ejército que ha-
bía salvado hasta después de haberle
entregado en manos de Tjmbron, á
laa órdenes del cual los mercenarios
griegos volvieron al Asia á hacer la
guerra contra Pharnabaza v Tisanher-
no á sueldo de Esparta (399), En el
momento en que Jbnopontb entraba
en Atenas, Sócrates era condenado á
muerte. Puede suponerse que en esta
JENO
época fué cuando escribió loa Dtehot
memorable!, la Apología de Sácralu, la
economía y la Hippar^ia^ Como apo-
logista de Sócrates, tenía por rivu á
Platón; pero hay motivo para suponer
que existiera pocaaimpatía entre am-
bos, pues mientras que Platón so
nombra siquiera á Jenofonte, éste
sólo le menciona una vez, y i, pro-
pósito de un hecho insignificante.
Estos trabajos ocuparon ¿Jenofon-
te durante el invervalo que separa su
vuelta de Asia, con los Ditt nl^ de
BU marcha al mismo país á las órde-
nes de Agesilao. Su anión al ejército
expedicionario del rev de Esparta, se
debió & un decreto de destierro pro-
nunciado contra él á causa de bu mco-
niimo; esto es, de su adhesión á la La-
cedemonia. Sólo por un error pudo
Pausanias retrogradar la fecha de este
decreto & la época en que Jenofonte
partió con el ejército de Ciro, sin ver
que él mismo nos muestra que, á su
vuelta de la retirada de ¡oí Diet mil,
todavía no había sido desterrado.
Accmpafió, pues, á Agesilao al Asia,
volvió con est« príncipe cuando la
coalición, excitada por los medos con-
tra Lacedemonia, obligó á la repú-
blica á poner sobre fas armas á su
ejército, y se halló al lado del rej de
Esparta en la batalla de Coronea.
A los atenienses, aliados de los tóba-
nos en aquella guerra, les costó no
poco trabajo perdonar á sus conciuda-
danos el haber peleado contra ellos; y
sólo al cabo de veintisiete años, se
decidieron á derogar el decreto de
destierro. Jenofonte pasó todo aquel
largo período en Esparta. Se había
casado & la vuelta de su primera ex-
pedición al Asia j tenía dos hijos, á
quienes se llamaba los Dioiewrot, no
sabemos si porque eran gemelos, ó por
BU agilidad en la equitación y en los
juegos circenses. Parece ser que pose-
jó en Scillonte, entre Esparta j Olim-
pia, considerables dominios, que le
habían sido donados por Esparta, lle-
gando á decir Pausanias que se le ha-
bía hecho el presente de la ciudad de
Scillonte, colonia de Lacedemonia, lo
que es imposible, pudiendo admitirse
sólo que los lacedemonios le hubieran
conferido bu gobierno. Sin embargo,
Jenofonte no habla de nada parecido
á esto, por más que se detenga con
complacencia en describir en A Aita-
batio BU estancia en Scillonte. £n
aquel hermoso retiro es donde escri-
bió el Anabatia (retirada de los Diez
mil), la Cyropedia, los Cynegélieot, el
Tratado dé la Equitación, y donde aca-
bó las HeUnieat, de las que ja había
escrito anteriormente dos libros para
continuar la Historia de Tneídidet. Allí
vivía en reposo hacía cerca de veinti-
cuatro años, cuando ios helenos inva-
dieron aquel territorio (368); los do-
minios de Jenofonte fueron devasta-
dos y el mismo tuvo que emprender
la ñiga. Entonces se retiró á Lepreum,
y después, i Corínto, llevándose con
él i sus dos hijos. Al año siguiente,
los atenienses, á propuesta de Eubulo,
revocaror. d demta de destíwro que
JEQU
239
pesaba sobre 41, pero es dudoso que
volviera á ¿tenas, pues su avanzada
edad, que ja frisaba en los 80 aflos,
hace creer que vacilara en cambiar de
domicilio. Demetrio de Magnesia su-
pone que murió en Corinto, donde ha-
bía terminado la Cyroptdia y las Melé-
nJcat, y escrito un breve tratado de
Eetmomia sobre las cuestiones de ha-
cienda del Ática. «Antes de bajar al
sepulcro, que vea al menos á mi pa-
tria tranquila y fioreciente» decía en
ella, lo que prueba que el destierro no
había apagado su patriotismo. SusdoB
hijos se alistaron bajo las banderas
ateniensoB, y como loa papeles se ha-
bían trocado en Grecia, siendo entóur
ees Atenas aliadade Esparta contra loB
tebanos, los hijos de Jhnofontb, com-
batiendo por su patria, permanecían
fieles ¿ la política de su padre, Siem-
pre adicto i Esparta. Uno de ellos,
Urjlus, pereció en Mantinea. Jbno-
FOHTB recibió esta noticia en Corinto,
en el momento en que celebraba un
sacrificio. Al escucharla, se quitó la
corona que tenía en la cabeza; pero
sabiendo luego que su hijo había
muerto con valor j que había herido
por su propia mano a Epaminondas,
volvió a ponérsela sin verter una lá-
grima, contentándose con decir: «Ya
sabía JO qne tenía un hijo mortal.*
Los escritos de Jenofonte se dividen
en cuatro series. Escritos históricoa:
el Anabatio, las Eelénieat, la Cyrape-
dia y la Vváa de Ageñlao. Escritos di-
dácticos: la Mipparfnia, la BqMtacúm
y loa Cynegéticos. Escritos políticos:
la SepuiUca de Enarta, la Jtepúbliea
de A ténat y las Cnetíionet eeonómieat
del Ática. Escritos filosóficos ó mora-
les: Diehoi numorabUt de Sóeratet,
Apología de Sóeratet, la Economía, el
Banquete y el Hieran, La primera edi-
ción, aunque incompleta, de las Obrat
de Jbnopontx, se debe á Ph. Junte
(Florencia, 1516). La primera comple-
ta, fué emprendida por htelanchthon
(H^a, 1540), j Enrique Estiennedió
en 1561-1581 una mejor, á la cual va
unida la traducción latina. Posterior-
mente, Gail (1797-1804), hizo una edi-
ción que da, á la vez que el texto grie-
go, las traducciones latina v.francesa
en 6 tomos, conteniendo el 7.° una
rica colección de variantes j de obser-
vaciones criticas. Entre las traduccio-
Dumas, Lareher, Levesqué, y Tal-
bot. De el Anabatio, la Cyropedia, la
Apología de Sderatet, los jSiehot memo-
rablet y la Equitación, se cuenta un
gran número de traducciones v edi-
ciones separadas. Una de las más no-
tables por su esmero es la de la Eqni-
íacion, hecha por P. L. Couvier, j que
va acompañada del texto griego.
Jénoli. Uasculino. Jínuli.
J¿nnlí. Masculino. OaoptifENTE,
color amarillo claro para pintar.
Jeqaa. Masculino. Voz árabe que
significa hombre anciano, j se toma
también por el Buperior ó régulo en-
tre los moros, que gobierna y manda
alrun territorio ó provincia, n wa ,
uigitizedbytÜjOOgle
340
3WE
tvmo wbonno ó j% como feadttario.
II La «Ubrja. Twm JaQUI.
Btiuolooía. Antiguo etjMt; del
inbe eitiii.
Jera. Femenino. ProTÍncial Extro-
ntadura. La tíéira qae pueda arar en
OQ día nn par de buajea. | Anticua-
do. JiBA, banquete, festín.
EriuoLoafA.. Latín tent, la tarde;
italiano, urt; francée, loir; proven-
zal, itr, ten; hurgiüñon, «i. — Jent
representa ler», porque la jonta labra
hasta la tarde.
Jerapellina. Femenino. Vestido
TÍejo hecho pedasoe 6 andrajoao.
Jerarca. Masculino anticuado. El
superior j principal en el orden da las
eosaa eclesiietieas.
fiTiuOLOofA. Jentrjuía: griego
Ufipyyfi (hierárcAit), el que preside i
laa fiestas sagradas, pontifica: q%i ta-
erúprtettt, ponti/ex. (Léopoi.D.)
Jerarcado. Masculino. Titulo ó
dignidad de jerarca; tiempo de su du-
ración j terntorio de su jurisdicción.
Jerarquía. Femenino. Bl orden ea-
tre los diversos coros de los ánreles,
tIos grados diversos de la Iglesia,
Por extensión ae aplica í otras perso-
nas y cosas.
EtiholoqÍa. Griego UfDefiU (iie-
nrchU), de kitréi, sagrado, j arekiin,
mandar; latín, hierarcM*; italiano,
ffnreiw; francés, kUrarekie; proven-
zal, itrarchia, gerarckia; catalán, gt-
fwenña; portugués, _;*rar?i»f4.
SentÍA> etiMoUgieo. — 1. El griego
ttp¿í (Aierdt), sagndo, est¿en relación
con flpai: (gárat), honor, dignidad;
ylpiiiv, yiporctí (gérd%, gárontaj, an-
ciano.
2. Bl griego géru, honor, ee li-
teralmenta el sánscrito jará (^If
vejoí, de la raíz j&r.
3. La primera jskabquía que cono-
ci<i el mundo, fué positivamente la an-
cianidad.
Jerárquico, ca. Adjetivo. Lo que
toca j pertenece á la jerarquía.
ETiyOLOOÍA. Griego Upapj^ixíq (Kit-
rtrchikát): latín, hitrereiXeta (en Qui-
CHBRAT, A4d<nda); italiano, gerareii-
eo; francés, AiérarcM^ve; catalán, ge-
rirauieA, ai.
Jeremiada. Femenino. Nombre de
las lamentaciones de Jeremías. | La-
mentaciones.
Btiuolooía. Jtrtmíat: francés, j¿-
rémiadt.
1. Jeremías. Uno de los cuatro
profetas mejores, que nacié el aflo 630
antes de Jesucristo en la aldea de
Anathoth, de la tribu de Benjamín, ^
murió hacia el de 590. En la imposi-
bilidad absoluta de comprobar los he-
chos relativos á un personaje tan dis-
tente de nosotros, hemos de conten-
tamos con referir su vida, valiéndonos
de los confusos datos que ha dejado
¿1 mismo en el libro de sus profecías,
j de algunos otros esparcidos en di-
versos pasajes de otros libros sagra-
dos. Según ellos, Js&kitías era hijo de
Helcias, uno de los sacerdotes de Ana-
thoth. Dios se le apareció 7 le dijo:
«Antes de tu concepción te he desti-
JERB
nado i Mr él profeta delta nacicnee.»
Jkbbuíab era entonces un ni&o j co
menzó profetizando á su país malea
espantosos T amenazando i sus habi-
ta ates con la cólera de Dios, mientras
que renunciaba i las riquezas j de»-
preciaba, no sólo los placeres, sino
hasta loe cuidados j el amor de su fa-
milia. Perseguido por sus compatrio-
tas, se refugió en Jerusalen, donde
reanudó sus siniestras predicciones.
En esta ciudad pasó una gnu parte
de ^ vida. Las desgracias que anun-
ciaba á loa judíos, entregados casi to-
dos á la idolatría, 7 la libertad de
sus invectivas, pusieron más de una
vez su vida en peligro, sin reducirle
al silencio. La conquista del reino de
Judá por NabucodoQOSor, las desdi-
chas ae un pueblo gobernado por un
ny extranjero (Sedecías), j por últi-
mo, la ruina de Jerusalen y la mar-
cha de los judíos para la cautividad,
dieron un golpe terrible ásu acendra-
do patriotismo. Entonces fué cuando
irdaderamente compuso sus Zanu»-
¡•eionet, esos sublimes arranques líri-
cos que, como la tempestad, parecen
conmover hasta los ámbitos del cielo.
Nabucodonoaor le dejó eu libertad de
seguir á sus compatriotas ó de quedar
en Jerusalen. El profeta optó por este
último, sin duda para prodigar sus
cousueloB á los vencidos. Poco tiempo
después, el gobernador caldeo de la
Judaa fue asesinado, j un gran nú-
mero de judíos, temiendo la venganza
del rejr de Babilonia, hujó á bgipto
arrastrando consigo al profeta 7 á su
discípulo Bamch. En este país ae cree
que muriera lapidado quizá por sus
compatriotas, á quícu irntaban sus re-
proches 7 sus amenazadoras profecías.
£1 libro de laa Lamentacionet, uno de
los más inspirados 7 hermosos de las
Sagradas Escrituras, en donde haj
tantos libros tan hermosos 7 tan ins-
E irados, se compone de ciuco capítu-
>3, Cuatro de ellos, son las verdade-
ras lamentaciones, mientras que el
quinte es una magnífica plegaria. Los
capítulos I, II 7 Iv estan divididos en
22 versículos 7 cada uno de ellos
seflalados por una letra del alfabeto.
No se sabe si estas letras han sido in-
troducidas en el texto por el mismo
autor ó por sus comentaristas, come
signos numéricos. Se ha discutido mu-
cho sobre el acontecimiento que ins-
Siró las Lametitadoxet. Josefo 7 san
eróoimo las confunden coa las que
el autor escribió sobre la muerte de
Jasias, lo cual no puede ser sosteui-
ble. El asunte principal no parece ser
otro que la ruma de Jci'usalen. No
puede concebirse nada mis conmove-
dor, más patético, que las quejas que
arrancare al poeta la caída de U re^1U^
de Uu ciitdades; nada más tierno, que
las ardientes súplicas que dirige á
Dios en hvor de la ciudad abandona-
da. Además de este libro, escribió otro
de LamínUcionet sobre la muerte de
Josias, que no ha llegado á nosotros,
7 otro, de Pro/seUu, en 52 capítulos.
Kstaobra, considerada literariamente,
tiene el defecto de todas las de eu gé-
JERS
ñero; está redactada en térmínoa tas
oscuros, loa pensamientos del escritor
e<tan tan desordenados, que casi ea
imposible dar coa su verdaidero senti-
do. Aumenta la dificultad que ofrece
su interpretación, el desacuerdo eaai
continuo que existe entre el texto he-
breo 7 el griego, lo que hace auponar
que loa Setenta no tuvieron á la vista
la versión hsbrAiea q^ue nosotros pa-
seemos. JaREHÍAS, sin emb^fo, ne
escribió en el estilo pomposo j solem-
ne de los otros profetas; sus fíases son
siempre enérgicas, pero sencillas, has-
ta el punto de que algunos commta-
ristas, entre elfos; el mismo san Je- .
rónimo, las han tachado de trivialidad
Jdesalifio. Esto, no obstante, se pne-
e afirmar que el secreto de las ¿a-
mfiHacionei es la sencillez de 3sax~
MÍAS, como el secreto de la IU*d* ea
la imponente seuciltez de Homero.
BTitioLoaÍA. Ono de los cuatro
grandes profetas. Su nombre está «nn-
puesto del verbo hebreo rvnmi (ha
cantado, ha elevado ó ensalzado) y del
sustantivo Ith (Dios); como quien di-
ce: grandeía, elevación dt Diot. Nació
el año 630 antes de Jesucristo. Se le
atribujeeladmirablesalmoCXXXVI,
S*peTjl%»ina ffabylamú, que se halla
traducido en todos los idiomas por loa
mejores poetas, y eu el nuestro, por el
padre frB7 Luis de Leou. Los Treno* 6
Lamentaetonet de JxkbmíaS están di-
vididos en cinco partes ó capítuloe;
cada capítulo consta de 22 eetro&s 6'
períodos; 7 cada período empieza eoo
una de las 22 letras del altabeto he-
breo, AlepA, Beih, Okimel, BaUíi, et-
cétera. Los sirios, los árabes 7 los
persas, siguen aún hoy día la misma
costumbre, c<mio recurso mnemónieo
ó mnemotécnieo, en los escritos mn-
tencioBOB 7 demás cu7aa partea no
tienen mucha ilacicm entre si. (HoH-
LAU.)
Reteü». — Cuando tos judíos salie-
ron de Jerusalen para el cautiverio de
Babilonia, entonaron el magnífico sal-
mo de Jeremías: De U projnmdo úimnU
d ti ¡oh Seior! y la inspiración del
gran profeta retumbó al mismo tiem-
po en el centro del globo, en las alta-
ras de Bethel 7 en la cumbre del Gdl-
gota, testigo de la Redención, segun-
da cuna del género humano. Todavía
ho7 se ensefia á los peregrinos cris-
tianos (/ eamino de la CMUitidéd. Jbrb-
do de la SeAewM, entre la gruta de
los Apóstoles y el Campo de Sanare,
comprado con los treinta dineros de
Judas, á muj poca distancia del gran
valle de Josafat. La gruta tiene en-
frente el monte de Sion 7 la famosa
puerta de David. Desde aquel hoTo
(porque la gruta de JaKauÍAs no es
más que un ho70 practicado en la
roca) 07Ó el profeta el llanto de los
niños judíos que eran bautizados con
fuego en el valle del hijo de .¿Tümm,
bárbara idolatría contra la cual pidid
justicia al cielo la voz poderosa de
aquella conciencia inspirada 7 enbU*
me. Jamáa ningún "'- ^' ^'^' ^
_.'i:jitized by *
;ia inspirau>7 ouuu*
nin poeta ha dado á
yCjOogle
JERI
108 cftatoa una sonoridad máa armo-
Diosa, una entonación más robuata,
nna idMlidad mis imponente, un
Hntimiento más profundo, un espíri-
tu más religioeo. {Curiosidad incom-
preoaiblel Hl mÍB Afortunado de loB
mortales, Salomom el mis afligido de
los hombres, Job; la mis contrariada
de las criaturas, el inmenso poeta de
las Zntetttaaúfus, Jerbuías, son los
tres genios i quienes debe el mundo
la pintura mis formidable de las mí-
aenas de la humanidad, al mismo
tiempo ^ue pregonaban con su fe el
santo misteno de su grandeza. ¡Ahí
Si la Biblia desapareciese de la tierrs,
1& bulnanidad quedaría casi i oscu-
ras; pero la Biolia, como los estrellas
del nnaamenta, no puede negarnos
su luB. En fin, Jbrbuus, mis que un
hombre, es una erocacion solemne
del espíritu de la historia, una quere-
lla arrebatadora de la conciencia de
la humanidad.
2. Jeremiss. Uasculino. Nombre
Jue, por alusión al célebre profeta, se
a i la persona llorosa <S quejumbrosa.
EnuoLoof^. Jermitu 1.
Jerez. (Faiuicisco). Historiador es-
pañol del siglo XTi. Acompafiti á Fran-
cisco Piíarro en sus expediciones j
«8cribí¿ una Mittcña d« ¡a conquitUí
itlPer*.
Jares. Masculino. Nombre de un
vino procedente dé la ciudad de este
nombre. Tiase Cídiz.
BnuoLOsfi.. Latín Cci^frÜMM, Cesí-
no: iraba, CÁtríek, CÍ&ÍeÍ{\jS^^),
Jar«uuio, na. Adjetivo. El natu-
ral de Jerez j lo perteneciente i los
pueblos de este nombre. Se usa tam-
bién como sustantivo.
Jarga. Femenino. Tela gruesa t
rústica. Tdmase también por cual-
?|UÍer especie de pafio grosero, sea de
ana, de pelo 6 cifiamo. | Jerioonzaj^
así se dice: habla en ibroa. \ Jkbqon.
H Estar 6 ponbr una cosa xn jrroa.
Frase familiar. Haberse empezado j
no estar perfeccionada.
Jergón. Masculino. Funda gruesa
en forma de colchón, que se llena de
Saja, atocha 6 cortaduras de papel. ^
[etáfbra. Vestido mal hecho j poco
ajustado al cuerpo. ( Metafórico j í».-
miliar. La persona gruesa, pesada,
tosca j perezosa.
EriuoLOofA. (7tfryc.
Jsrgaera. Femenino. Especie de
sauce.
Jergneral. Masculino. Sitio hú-
medo que abunda de jergueras.
Jergueta. Femenino diminutÍTO
de jerga.
Jergailla. Femenino. Tela delga-
da de seda á lana, 6 mezcla de una y
otra, que se parece en el tejido i la
jerga.
Jarífaxfo. Masculino. Empleo 6
dignidad de jerife.
Jerife. Masculino. Nombre de dig-
nidad que se da entre los moros, por
!s nobleza que ellos atríbujen i los
descendientes de bu falso profeta.
BnuOLoaÍA. Árabe tiarif, noble:
catalán, ^m/.
Jt£ttl
Jerigonsa. Gbkioohza. La forma
jeñgwta, que trae la Academia, no es
conforme al origen del Tocablo.
^uña, — JsHiooKZA j mejor, fftri-
gonta, girigotiia. «Díjose cuasi gregi-
goKza, porque en tiempos pasados era
tan peregrina la lengua griega, que
iun pocos de los que profesaban fa-
cultades la entendían, y así decían:
hablar griego al que no se dejaba en-
tender; 6 se dijo del nombre ^yrvf,
ggri, que es vuelta; rodeo...* (Covab-
BUBiAS.) — ^Esta última es la verdadera
etimología, y la misma que da Ro-
sal,— (xerigonta se compone de y tmr j
de goiaa 6 goau; así es una gerigotua
6 jmgontar, como se dijo antigua-
mente, girar las sílabas (como de^«r-
ia hacer iahur), hacer girar las pala-
bras, como sobre un gozne, trastrocar
las razones 6 argumentos, armar un
guirigay, etc. (Mom.Au.)
Jerigonzar. Greioonzab,
Jeringa. Femenino. Instrumento
compuesto de un cilindro 6 cañón
grueso de metal, en cujo extremo se
ajusta otro oa&oncito delgado, por el
cual se atrae un líquido cualquiera al
hueco del cilindro, j después ee arro-
ja con fuerza hicia el punto que se
quiere por medio del empuje del ém-
bolo. I Atiiua. Instrumento, etc.
BmiOLOofA. Antiffuo, xerittga; grie-
gOffiipiyíC^ri?»^, tuDo: latin, tgrmgai
en Yegecio; italiano, idringa, tciU^a;
tnaaik, tervt^ne; portugués, teringa;
provenzal, ttriiigiu; catalán, aeri*ga.
Jeringación. Femenino. Jrbinoa-
DURA.
Jeringado, da. Participio pasivo
dejeringar.
EtiuologIa, Jeringar: catalán, mt-
rittoat, da; francés, $ering%é.
Jeringador, ra. Sustantivo j ad-
jetivo. Que jeringa.
Jeringaaora. Femenino. Acción 6
efecto de jeringar.
Btiuoloqía. JmMgar: eatalan, wt-
ringada.
Jeriagamiento. Masculino. Ja-
RINOADUIIA.
Jeringar. Activo. Arrojar por me-
dio de la jeringa el líquido con fuersa
j violencia ¿ la parte que se desti-
na. I Introducir en el vientre con la
jeringa algún licor para limpiarlo y
{lurgarlo. ¡Metáfora ^miliar, Mo-
Bstar 6 enfadar, en cuyo sentido se
dice, hablando de quien nos incomo-
da: jcuinto me jerinqaI jBien me ha
jSBiNaADo! ¿Guindo se hartari de ib-
binqarub?
BriuoLoaÍA. Jfñnga: francés, it-
riñgiur; catalán, atringar, añringar,
Jeringativo, va. Adjetivo. Que
jeringa o sirve para jeringar.
Jeringazo. Masculino. Acto de
arrojar el líquido que esti introduci-
do en la jeringa, y también el mismo
licor as! arrojado.
Etiuoloqu. Jeringa: catalán, <w-
rituaito.
Jeringuilla. Femenino diminutivo
de jeringa. Q Flor blanca y muy fra-
Jeríngoita. Femenino diminutivo
de jeringa.
JERO
S41
Jeijettca. Femenino anticuado.
Cierta piedra preciosa.
Jeijes. Quinto rev de Persia, hijo
de Darío I. Sucedió i su padre en 486
intes de Jesucristo, en perjuicio de su
hermano Artabazo; sometid al Egip-
to, que se había sublevado; emprendió
la segunda guerra de Media; invadid
la Grecia con un ejército de un millón
de hombres, que atravesaron el He-
lesponto sobre un puente de barcas,
deanes de haberse roto uno por las
tempestades, lo que hizo que Jbbjbs
mandara azotar al mar t dar muerte i
los que habían dirigido la construc-
ción. Marchó después hicia el paso de
las Termopilas, donde 300 esparta-
nos, mandados por Leónidas, detu-
vieron algún tiempo i su inmenso
ejército; mcendid a Atenas; tomé i
Tébas ^ i Hatea; pero habiendo sido
destruida su escuadra en Salamina,
volvié al Asia, dejando un ejército en
Grecia. Perdió las batallas de Micals
y de Platea, en 479, y fué muerto
en 472 por Arlaban, capitán de su
guardia.
Jeijirina. Femenino anticuado.
Bachillera, habladora.
Jeroboam I. Sev de Israel , que
murié en 954 intes de Jesucristo. Fué
hijo de Nabat, de la tribu de Efrain,
Í' encargado por Salomón de cobrar
os impuestos, escuchaba las conti-
nuas quejas de los pueblos, que se la-
mentahan de las prodigalidades de
Salomen, y se interesaba en sus con-
flictos, lo cual le dio gran populari-
dad. Habiéndole anunciado el profeta
Ahías que llegaría i ser rej de diez
tribus, Salomón quiso deshacerse de
él, y s6\q se libró de la muerte hu-
yendo i Egipto. Roboam, bijo y suce-
sor de Salomón, no quiso escuchar los
consejos de Jbroboau, ni aliviar las
cargas de sus pueblos, lo cual produjo
la separación de diez tribus, que pro-
clamaron rey i Jbboboau. Este, para
asegurar su dominación, fortificó
las ciudades, y i fin de distraer i su
pueblo, estableció el culto del becerro
de oro, fundando templos para este
ídolo en Bethel y en Dan, y nombran-
do sacrific adores. El profeta Judon se
presentó i reprenderle, y como el rey
alzara la mano sobre él, la mano se
le secó y se partió el ara de los sacri-
fieioB. Curado por la intercesiou del
mismo profeta, persistid en sus extrsr
vios, hasta que murió Í los veintidós
años de reinado.
Jeroboam II. Rey de Israel, hijo
de Jois, que murió en 785 intes de
Jesucristo. Sucedió i su padre en 826,
mientras que Amasias reinaba en
Judi. Estableció su capital en Sama-
ria; imitó y excedió en impiedad i
sus antecesores; venció i los sirios,
que le habían despojado de una par-
te de su territorio, y reinó pacifica-
mente cuarenta años.
Jerofante. Masculino. Antigüeda-
da. Sacerdote griego que enseñaba
los misterios i los iniciados.
BriMOLOofA. Griego UpoBimn (hie-
ropháttía); de Upí( (hierSt), sagrado,
y ^(vttv (pkaime»}, mostrar; «mes»
""" _,,cj,t,zedb,ÜfOOgle
242
JERÓ
trar lu cosas Bagrodas:* latín, iilf-
rSjiAimU, hürSphanttt; francéa, hU-
Jsroglifico. Masculino. Símbolo
ó figura que contiena cierto eentido
misterioso. Usaban estos signos algu-
nos pueblos de la antigüedad, seña-
ladamente los egipcios, y se conser-
van todavía en la escritura de ciertas
lenguas de Oriente. P Adjetivo. Lo
que pertenece al jeroglífico.
Btwolooía.. Griego l£p¿YXi>^oí (A«-
ríalyp¡U>t); de hUrói, sagrado, j ^íy-
pheui, grabar; «letras sagradas,» por-
que los sacerdotes eran los únicos que
las podían descifrar; latín hÜfriyl^-
piíeut; italiano, geroglifico; francés,
hiireglyphe, anstantiTO; M&aglvphi-
¡Me, aJjetivo; catalán, yerwifffcA.
SeuM. — Carácter simbálico qu(
usaban loa egipcios para consignar
los misterios ae su religión y los se-
cretos de su política. Está compuesta
de las dos voces griegas hierdt, sagra-
do, y glyp}io, yo grabo; como quien
dice: caractéret lagradot grabadot ó a-
etilpidot. Llamábanse »agradoi, por-
?ue sólo los sacerdotes sabían desci-
rarlos. (MoNLAU.)
Jeronico, ca, lio, lia, to, U.
Masculino diminutivo de Jeromo, ma.
Jerotno, ma. Masculino y femeni-
no. Nombre patronímico de varón y
de mujer. Jbbóniuo, Jkbóniiia.
Jerooimiano, na. Adjetivo. Lo
que pertenece i la diden de san Jer¿-
BriuoLOofi.. Jerónimo, francés, htí'
nmymiqMt.
Jeronimita. Masculino. Miembro
de la orden de san Jerónimo.
BtimolooÍa. /frditmo.- francea, hié-
Seuña. 1. — La arden de los jeeo-
MiMiTAS se llamó asi, porque se for-
mó bajo la advocación de aan Jeróni-
mo; pero seguía la regla de san
Agustín.
2. Se fundó en Espafia durante el
siglo XIV y fuá su primer superior
Don Pedro Fernando Pecha, camar-
lengo de Don Pedro el Cruel.
3. Otros autores traen loa siguien-
tes datos.
HUtoñ» reUgioia. — Beligiosos que
se proponían por modelo la vida de
san Jtrónmo en la soledad de Beth-
leem. Los hubo de varías clases, á
saber: 1.°, de España, de la Orden
Tercera de san Francisco, instituidos
en 1370 por Tomás do Siena y dedi-
cados á la educación de la juventud,
que poseyeron el Escorial; 2.*, los ere-
mitas de san Jerónimo, congregación
muj austera, fundada en 1380, en la
UnibrÍB, por Pedro de Pisa; 3.*, la so-
ciedad de san Jerónimo de Fiesole,
que seguía la regla do San Agustín;
v4.*, loa los jbronimitas de la obser-
vancia, fundada hacia 1424 por Lope
de Olmedo, que reformó la regla de
Tomás de Siena.
Jerinimo (San). Sieronymiu. Pa-
dre de la Iglesia latina, que nació la-
cia el aSo de 331en Strídon (Dalmacía)
y murió en 420. Siendo hijo de padres
gentiles, estudió en Roma bajo la di-
JEEÓ
reccion de Donato; se convirtió al
tíanismo; viajó por la Oalia y el Asia I
y abrazó la vida monástíca. Arrojado
por loa cismáticos, á quienes había
combatido con ardor, desertó de la
adonde se había retirado; vol-
vió á Roma en 378; fué secretario del
papa Dámaso y se retiró, por último,
al monasterio de BeÜileem, en Palea-
tina, donde se dedicó sin descanso al
estudio. Las pasiones del mundo, que
turbaron el alma de san Jbróniwo, la
agitación de los viajes y de las luchas
reli;.'iosa3, así como las austeridades
del desierto, agitaron su imaginación
poderosa y dieron i su estilo una elo-
cuencia conmovedora v completamen-
te original. Este es el carácter de la
versión de laa Escrituras, conocida
por la Vulgaía y adaptada por el Con-
cilio do Trento, como la única canó-
nica. Sin embargo, donde más á las
claras se manifiesta el estilo fogueo y
viril de san Jkkónuio, es en sus ea
critoa polémicos contra Joviniano,
Pelagio y Vigilancio. Entre sus obras
históricas, la más célebre es la tra-
ducción de la Crifittca dt E^uehio. Ade-
más dejó una colección de Csrtai f^
MÍiúrg$, verdaderos modelos de ele-
gancia y de inspiración. Muchas de
ellas, contienen elogios fúnebres, bio-
grañaa de santos ascetas j reflexiones
y discuaiouea sobre la BihÜA. Laa
mejores ediciones de ensobras aon: la
de Martinay, París 1639-1706(5
lúmenes en folio), y la de MafFei, Ve-
necia, 1770. La Iglesia católica cele-
bra su fiesta el 30 de Setiembre.
ETiMOLoaÍA. Griego 'Itpúvu(jMK
(3ieró»ymoi); de kitrót, sagrado, y
onifK», nombre: latín, SiÁ'dnyaHU;
catalán, Gero*i, Gerónimo; Qgró-
«(M, a, religioso de sao Jerónimo,
SeteHa. — Todavía se conserva en
Betbloem la habitación humilde, en
aue SAN Jbbónimo tradujo la BibUa,
el mismo modo que una palmera,
sembrada por su mano en un jardín
prÓLÍmo. Cuando se penetra en aquel
aposento, idealizado por la poesía sa-
grada de tantos arcanos y de tantos
siglos, se nos figura que todo el mun-
do comparece ante el genio de aquel
coloso del siglo iv.
Jerónimo de Praga. Célebre
resiarca del aiglo xv, amigo y discí-
pulo de Juan de Huss. Nació en 1378
V estudió en Paris, Colonja y Heidel-
berg. Hombre dotadp de un talento
Butil; pero de ménoa entereza de ca-
rácter que su maestro, á pesar de ha-
berle defendido con vigor en el Conci-
lio de Constanza (1415), no tardó en
abjurar de aus opiniones por temor al
suplicio. Libre de la pnsion, á que
con Juan de Huss había sido reduci-
do, y creyéndose á salvo de todo peli-
gro, volvió á emprender sus prei^ca-
ciones. Pero éstas duraron bien poco,
porque vuelto á caer en manos de sus
perseguí do rea, fué quemado vivo en
Constanza en 1416, como hereje relap-
so. Sus escritos han sido colecciona-
dos con los de su maestro.
JerÓBÍmo, nía. Adjetivo. Lo que
pertenece á la orden de san Jerónimo
JESÜ
ó i SUS individuos; y así se dice: moa-
je JBBÓmuo, monja janÓNiífA. Se usa
también como sustantivo en ambas
terminaciones.
Jerora. Femenino. Rosa de Jerícó.
JeroBOliinítaDO, na. Adjetivo. El
natural de Jerusalen ó lo pertenecieo-
te á esta ciudad.
Etiuolooía. JenuaUuí! latín, Uí-
rdtSlymitSít%t; catalán, jemáüi y je-
rototimiti, na.
Jerovin. Masculino. Nombre de
1 peso usado en el Caira, equivalen-
te a unas 200 libras.
Jerpa. Femenino. El sarmiento
delgado y estéril que echan las vides
por la parte de abajo j junto al
tronco.
Jerqaeria. Femenino anticuado.
El sitio donde se matan los cameros.
Jerricote. Masculino, Especie de
guisado ó potaje que se compone de
almendras, azúcar, aalvia v jengibre,
cocido todo en caldo de gallina.
Jertas. Femenino plural. Oetm*-
nía. Laa orejas.
Jerosalen. Femenino, ffútoria S»-
grada. Ciudad capital de la Judea,
teatro de la redención del género hn-
ETuOLoaÍA. Del hebreo leromek^
¿ilM, Itrome^Um, que significa ñ-
tic* de pos, eúútn perfecta. De dicha
voz hicieron loa gnegos y loa latinos
Hyerotoiynta (de -hitrói, santo, sagra-
do; esto es, la Samta Sai^m, la ciudad
sagrada) y lerusalem. La ciudad san-
ta, fundada en el Asia por el sumo
sacerdote Melquisedech, recibió este
nombre de Salem (ciudad de la paz),
añadido y modificado de varioa modoa
en diversas épocas. (Monlau.J
Jerrigiiilla. Femenino. Genero de
calzado que cubria el pié y parte de
la pierna.
Jerrilla. Femenino anticuado.
Servilla.
Jese. Masculino. Especia de pen-
cado del género ciprino.
Jesita. Femenino. Especie de con-
cha univalva del Mediterráneo.
Jobo. Masculino. Nombre de un
dardo que tenia un codo de largo,
medio cuadrado y de punta muy agu-
zada. I Jesx.
JetUri. Femenino. Qerma»U. La
caja.
Jesnato. Masculino. Sutoria tele-'
liáttica. Individuo de una congrega-
ción de frailes laicos, que san Juan
Colombino fundó en Siena para con-
sagrarse al cuidado de los pobres y de
loa enfermoa. La aprobó Urbano V,
en 1367, y seguía la regla de san
Agustín.
ETiuoLoaÍA. Jetnt: bajo latín, je-
ivaii, plural; catalán, /«fMíf; francés,
jénate,
Jesucristo. Masculino. Nombre
sacrosanto de nuestro Redentor el Hi-
jo de Dios hecho hombre. Se compone
de las palabras Jesús, que significa
Salvador, v Chisto, que significa
UNGIDO. H jJksuckisto HE valoa! Ex-
clamación con que significamos que
nos vemos en un grave apuro; acaso,
en peligro de muerte. Suele emplear^
Digitized by
Cjoogle
JESÜ
se en sentido festivo, pan expresar
un movimiento de aorpresa. || Este
santo nombre figura en varias locu-
ciones vulg^ares, ora como conjuro, ora
como proverbio; y así se dice: «ni Jk-
8ÜCR1ST0 le ha de valer, eí lleD;o á co-
gerle.» I También ae emplea h'ecuen-
temente en sentido de interjección,
como cuando decimos: ¡Jesucristo de
OT(aj«M/¡Js8UCiiiST0mM/ ¡Jesucristo!
Nos valemos de las anteriores inter-
jecciones para manifestar admiración,
extraflezs , entusiasmo . Q Sutoria .
Or<ínii¿í Jesucristo. Orden de caba-
llería instituida en Avig^ion, en 1320
por el sumo pontífice Juan ¿XII. Su
insignia era una cruz de oro, esmal-
tada de rojo, contenida en otra del
mismo metal.
RmioLDOÍA. Jetta y Critío: cata-
lán, Jenteritl; nances, Jém-Chritt;
latín de la Iflesia, Jttm-Chrithu.
Jesnita. Masculino. Religioso del
¿rden de clérigos regulares de la Com-
pañía de Jesús, fundada por san Ig-
nacio de Loj'ola.
BTiuoLoaÍA, JtHu: catalán, jttulia;
francés, j¿twite; italiano, giemiía, ge-
nita.
Setena,— \. Fund<íse dicha (trden
en 1534 para la enseüanza de la ju-
ventud y el servicio de las misiones.
~ 2. La aboli(5 el papa Clemente XIV
eu 21 de Julio de 1773, restablecién-
dola Pie VII en 14 de Agosto de 1814.
3. Francia expulsó á los jesuitaa
en 1764 y en el presente año de 1881,
4. España los expulsd también en
un mismo dia bajo el reinado de Car-
los III.
5. Aunque la opinión general mira
con zozobra la moral jesuítica por
eiertas restricciones mentales, debe-
mos decir que dicha 6rden ba produ-
cido varones sapientísimos en todos
tiempos. Su constitución es tan ad-
mirable, que ba hecho de la Compañía
de Jesús una red extendida en tomo
del globo en que habitamos. En don-
de quiera que la humanidad do está
dentro de la Compañía, puede asegu-
rarse que la Compañía está dentro de
la humanidad. Créese que los jesuí-
tas diseminados en toda la tierra no
exceden de 8.000.
Lo expuesto está conforme con los
siguientes datos:
1. Orden conocida también con el
nombre de Sociedad ó Compañía de Je-
tut, fundada en 1534 por Ignacio de
LoToIa V aprobada por una bula de
Pablo III, de 27 de Setiembre de
1510.
2. Sus fines son; 1.°, la instrucción
de los fíeles católicos en la doctrina y
en loa verdades cristianas; 2.°, la con-
versión de los herejes ; de los in
fieles.
3. Los medios principales que em-
Íilearon son la predicación , la con-
eeion, los ejercicios espirituales y la
educación de la juventud.
4. Establecidos en los momentos en
que más necesitaba la Iglesia de
sores coiAra los ataques de la Refor-
ma, los jesuítas, adiémáa de los tres
Totos comunes á las demás drdsaes.
JESD
obediencia, pobreza y castidad, ha-
cían el de ir adonde quiera que los
enviase el pontífice contra los herejes,
los cismáticos y los infieles.
5. De Paris, donde puede decirse
que nacii! esta orden, pues Ignacio de
Lojola había ido á aquella ciudad á
estudiar teología, el nuevo instituto
trasportó pronto su centro de acción á
Roma, y allí ae propagó con tanta ra-
pidez que, en 1556, ¿la muerte de su
grimer jefe, tenia doce provincias en
UTOpa, sin contar las de África, las
' las Grandes Indias v las del Nue-
Uundo, por medio de activos mi-
sioneros, esmiñoles los primeros de
ellos, como Francisco Javier, Boba-
dilla, La/nez, Rodríguez, Salmerón
y el saboyano Pedro Favre.
6. Este prodigioso éxito continuó,
merced al espíritu organizador del
padre Laynez, que reemplazó como
Íj-eneral a Ignacio de Loj'ola, v bajo
a acertada administración de Claudio
Acquaviva (1581 á 1615).
7. Después de las constituciones
de los jesuítas, su gobierno se con-
fió, con la autoridad más absoluta, á
MTígeneral, residente en Boma, aseso-
rado de un consejo de muchos aiigíen-
tet, y colocado bajo la alta vigilancia
de DD admonitor, encargado de exa-
minar su conducta.
8. Las asambleas 6 eongregaaonet
generalet, formadas por representan-
tes de la orden, se verífican regular-
mente para la elección del general;
tienen potestad legislativa y deciden
sin apelación los asuntos de mis cuan-
tía, amén de que pueden convocarse
juntas extraordinarias cuando la gra-
vedad de las circunstancias lo exige.
9. La Compañía está dividida en
mncbas nacionei 6 atislenctat, que se
subdivíden en provincias, cuja di-
rección está confiada á directores «ro-
vineialeM, nombrados por el útnerat.
Jesoitesas. Femenino plural. Hit-
toria religiota. Orden de mujeres, ins-
tituida en 1634, á imitación de la de
jetuitat, por dos inglesas, Wardaj
Tuitia. Hacían voto de pobreza, cas-
tidad y obediencia; pero no vivían en
clausura y predicaban en las iglesias.
Urbano vlll suprimió esta orden
en 1631.
Jesnitica. Familiar. Jesuíta, en
la segunda acepción.
Jesniticam ente, Adverbio de mo-
do familiar. Con jesuitismo.
EritioLoaÍA. Jeiuítica y el sufijo
adverbial me»lt: trances, j¿twíiq*e-
Jesnltico, c«. Adjetivo. Lo perte-
neciente i la religión de la Compañía
de Jesús.
ÜTiuoLOofA. Jetutta: catalán, y»«í-
tieA, ca; francés, jét*iliqiu.
Jesnitisa. Femenino. Monja de la
enseñanza de la Madre de Dios.
Btiuolosía.. Jetuita: francés, y/raí-
tette; catalán, ^«MtíiMJiu.
Jesnitiamo. Masculino. Doctrina
de los jesuítas. ¡I Metáfora fomiliar.
Conducta simulada; hipocresía.
ETiuoLOofíi. JettHía; francés, jeni-
titmo; italiano, geiiñtitmo.
JESD 24S
Jesuitizar. Activo. Volver jesuíta
alguno. (Maety y Caballeeo.)
Jesús. Masculino. Nombre adora-
ble que se da á la segunda persona de
la Santísima Trinidad, hecha hombre
Büra redimir el género humano. ||
sado como interjección, sirve para
manifestar admiración ó susto. Usase
también como exclamación piadosa,
uno y otro sentido no es raro es-
forzar la idea con la frase: jJesus uil
VBCEs! U Dkir los JESUSES equivalía
en lo antiguo á ayudar á bien morir.
I Eh UN DBCitt Jbsüs. Modo adverbial.
Muy brevemente, en un instante. ||
¡Jesús, MabÍa t José! Interjección
lue suele pronunciarse todavía, cnan-
10 se oje que alguno estornuda. Dí-
cese que viene esta práctica piadosa
de que hubo en lo antiguo una enfer-
medad, en que el estornudo era como
un síntoma de muerte. Por conse-
cuencia, al oir estornudar, se decía:
¡Jesús, María t Jos£I con el doble
tin de encomendar á Dios el alma del
muerto j de poner por mediadores
aquellos nombres sacrosantos, para
librarse de la calamidad.
Etiuolcoía. Nombre propio del
Hijo de Dios, diminutivo de Jehmáh
que es , el Ser por excelencia),
bre propio de Dios en la lengua
hebrea.— El monograma de /<mm es
IHS, ciñ^ en la cual la ^no es nues-
tra H, sino la eta ó la ^ lerga mavús-
cula de los griegos. La cifra IHS en
rigor no es monograma, ni cifra, sino
una abreviatura al modo de los grie-
gos, quienes ponían las dos primeras
letras y la ultima del nombre. El
acento que debe llevar la H (éla),
unas veces es el circunflejo; otras, es
una "tilde ó rajita horizontal, y otras,
lo convertimos en una cruz (Monlau):
latín de san Jerónimo, Jímt; francés,
Jitia; catalán, Jetui.
Jesas, RIJO DE SiRAO. Sabio judío,
á quien se atribuye el SeUiiátttco. No
se saben particularidades de su vida,
y basta se ignora la época en que vi-^
vio, aunque la opinión más fundada
le coloca en el siglo ii antes de Jesu-
cristo. Para la composición de su obra,
tomó BUS apotegmas: en parte, del
Antiguo Testamento, y en parte, do
otras colecciones de sentencias ó gn/y-
mo», que ja no existen, insertando
además en ella el fruto de sus propias
meditaciones, inspiradas por la lectu-
ra de las Escrituras. Los protestantes
tienen el EcUiUttico por apócrifo,
JesUB (TomíS de). Escritor religio-
so español de la orden de los carmeli-
tas. Se ignora la fecha de su naci-
miento v las circunstancias de su vida,
sabiéndose sólo que murió en 1627,
dejando, entre otras obras, las siguien-
tes; Do la contemplación divina; Stptjo
de reUgioeot; Comentariot; Compmdio
de ¡ot orados de la oración, y Déla a»-
tigüedad y tantos de la arden del Car-
me».
JeSDS y Jódar ÍFranoisco). Car-
melita descalzo y teólogo español, que
nació en 1569 y murióen 1643. Gozó
el favor de los reyes Felipe III y Fe-
lipe IV T dejó lü siguiantei obp»; ,
uigitizedbyCjOOgle
S44
JETA.
Páatnot; I%dia de loi Ubroi proAibi-
' I y Eftrciciot ítj>irit%aU$.
JeBoflT Madrid (Antonio Vickn-
áoty Ejerciñot et^iriínaUt.
JeBoflT Madrid (Antoi
I dk). Fraile franciscano j escritor
español, que nació en 1702 y
en 1770. Sus principales obras son:
SI Negro nát prodigioso; Vida de ta*
Benito dt PaUAno; em Pedro de ÁU
eámtara defendido, j Crániea de h drdt»
de dttcMkot.
Jesns y Mari» (ókdbn db). Hiílo-
ria. Orden de caballería, instítuidsen
Soma, bftjo el pontiGcado de Pau-
lo Y. Cada caballero debfa mantener
un hombre armado j un caballo para
la defensa del estada ecleEnástico. Era
preciso, para entrar en esta drden, ha-
cer pruebas de nobleza, 6 ana funda-
ción de 600 libras de renta. La insig-
nia era una cruz azul celeste, en me-
dio de la cual estaban impresos los
nombres de Jbsus t MabÍa; en las so-
lemnidades, los caballeros vestían de
blanco.
JesQS Haría (Antonio db). Car'
melita descalzo y nagitígrafo español
del siglo ivn, Pertenecía i la servi-
dumbre del manjnéa de Yillena, con
quien pasd á Méjico en 1640; fué pre-
so por loa argelinos en 1649 j murió
algunos años después en España. Sus
escritos más notables son: Vida del
«rtohiipo de Toledo Motcoto y Sandoval
y Bocdo de Contolacío».
Jeaas María (BBBNAitTto db). Mer-
cenario descalzo j teólogo español,
que nació en Madrid en 1616; profesó
en 1632 y murió en 1687. 8us princi-
pales escritos son : Teología moral;
Teoíagía eitxUtticay Strmenet.
Jasas María (Jacinto db). Fraile
agustdno español j capellán castrense
en Filipinas. Nació ¿ últimos del si-
glo XVI y murió en 1631, degollada
Kr un pelotón de indios, que manda-
ai volver de una expedición.
Jesns María [Josti de). Carmelita,
literato j hagiógrafo español, que mu-
rió en 1629. Saa escritos más notables
son: Excelencia de tan Jo$¿; Vida de
Momia Catalina de Toledo; Vtda del ve-
nerahle padre Jiiam de la Cna; Vida de
fray Franeitee del Diviiu Jant; Mitto-
riade la Virgen; A labanta» de la cat-
tidad, y Etenela de oradonet.
Jetas María (Juan db). Carmelita
descalzo y teólogo español. Nació
en 1593; pasó k Italia, donde fué ami-
go del cardenal Belarmino y aun del
papa Paulo V j compuso varias obras,
que se publicaron en dos tomos,
JesnBear. Neutro. Repetir mu-
chas veces el nombre de Jesús.
Jesosta. Masculino y femenino.
Miembro de una orden religiosa que
siempre tenía en la boca el nombre
Jeeus; se ocupaban en asistir y mei
«ínar 6 los enfermos. (Caballebo.)
Btiholooía. Es muy posible que
jenuta represente jetualo, por errata
de imprenta.
Jeta. Femenino. Los labios grue-
sos y abultados. ¡| Provincial Aragón
BSPiTA. Q Estar contanta jsta. Fra-
se familiar. Mostrar en el semblante
enmo, disgusto ó mal humor.
: jfetcr. Provincial Aragón. Desleír
JfCA
algo en cosa líquida; y así dicen:
JBTAB la salsa, jetab un ajo v echarlo
en el guisado. | Anticuado. Sbta.
Jetas. Masculino plural. Geografía
antena. Los jetas, pueblos de la isla
de lóe, en el mar Egeo. (Plinio.)
SriyoLoaÍA. Latín Jila.
Jete (Gbanada). Masculino. Lugar
vecino al puert« de Almuñécar ó de
iSexi, correspondiente al SoMíédum
del Itinerarto dq Antonino Pío, que
ha heredado su nombro.
Jeto. Masculino. Provincial Ara>
gon. La colmena vacía, untada con
aguamiel, para que acudan i ella loe
enjambres.
Jetado, da. Adjetivo. El que tiene
jeta.
Jejmoar. Neutro anticuado. Ato-
NAB.
JasabeL Reina de Israel, que casó
con Acab por los años 907 entes de
Jesucristo. Persuadió i su marido i
Sie desterrase el culto del verdadero
ios, reemplazándole con el de Baal.
Hizo morir apedreado á Nabot, acu-
sándole, por medio de testigos &1bob,
para vengarse de que no hubiera que-
rido vender su viña i Acab; bajo los
reinados de Ocozías y Joram, sus hi-
jos, tuvo menas poder, y cuando Jehú
fué unguido rej de Israel y recibió
la misión de exterminar á la familia
de Acab, después de dar muerte ( Jo-
ram y Ocozías, se dirigió al palacio
que habitaba Jezabel y la hizo arro-
jar por una ventana, quedando muer-
ta en el acto, ; siendo devorada por
los perros, según profetizó Elias.
Jia. Femenino. Planta de la Haba^
na, sumamente espinosa.
Jiacotin. Masculino. Especie de
faisán de América.
Jibado. Gibado. La forma ytJ«(/o,
que aparece en algunos JMecionaríoi,
no es la aceptada con razan por la
Academia. En el mismo caso se en-
cuentran jiiédnra, jibamienlo, jibia;
jiboto.
Jibadnra. Gibaduba.
Jibamiento. Oibauisnto.
Jibar. OiBAR.
Jibaro, ra. Adjetivo americano.
Epíteto de loe animales domésticos
que se hacen montaraces, pariicular-
mente de los perros. Q Metafórico ame-
ricano. Agreste, grosero.
Jibia. Femenino. Pescado parecido
al calamar, que carece de cola y tiene
dos apéndices en la cabeza, | El hueso
blando de dicho pescado. '
BTiifOLoaÍA. Jiba, por semejanza
de forma: francés, gibU.
Jiboao. QiBoso.
JicacoB, Masculino. Hioacob,
Jicama. Femenino. Raíz semejan-
te á la yuca, que se cría en la provin-
cia de California, de que hacen su pan
loa indios.
Jicara. Femenino. Vasija pequeña
de loza, que sirve para vanos usos, y
principalmente para tomar chocolate.
Etuiolooía. 1. (Latin igyphnt, del
griego «úipoi; (ikypkoi), taza para be-
ber,> (Anónimo.)
2. Por más que se ensanchen las
reglas del método de la derivación,
JIIIA
no se puede explicar de quó nodo
tOfpha ha podido tornarse eu jícaba.
No negamos que haya sucedido, puea-
to que hay ejemplos de comipciones
aun mayores; pero repetimos que no
bar manera de explicarlo.
Jicaraxo. Masculino. La propina-
ción alevosa de veneno.
Jicarica, lia, ta. Femenino dimi-
nutivo de jicara.
Jicarón, Masculino anmentativo
de jicara.
Jicote. Masealino ameríciAo. Bs-
pecie de avispa de color amarillo y
negro, que pica terriblemente.
Jicotera. Femenino americano.
Panal que forman los jicotea en loa
agujeros de las paredes.
Jierita. Femenino. Saco ea qa«
llevan los indios la comida púa sos
viajes.
Jifk. Femenino. Lo qa« s« arroja 6
lo que Mta y quitan en loe matado*
ros cuando se matan y desonartizan
las reses para el público.
BriifOLoafA. Árabe djifa, «carne
mortezina,* en Pedro de Ale^i. (Aca-
DKUiA, Harina, MHllkb, Dozt.)
Jiferada. Femenino. SI golpe
dado con el jifero.
Jifería, liemenino. El ejeroieio de
matar y desollar las resee.
EriuoixiQfA. Jifa.
Jítaro, ra. Ai^etivo. Lo ^ue per-
tenece al matadero, y por alusión vale
sucio, puerco y soez. | Masculino. El
cuchillo con que matan y deecnarti-
zan las reses. | El oficial que mata laa
reses y las descuartiza.
Btiuolooía. Jifa.
Jifia. Femenino. I^bspada.
Jiga. OiOA. La formayúii, que trae
la Academia, no es etimológica.
Jigote. OicoTB. La fonna jif*te,
que trae ta Academia, no es etimoló-
gica.
Jiguilete. Masculino. Nombro que
se da en la India á la planta conocida
en castellano con el nombro de añil.
J^allar. Masculino. El monte po-
blado dejijallos.
jy alio .Masculino. Arlmstodepoeo
menos de una vara de altura, cnyaa
hojas son muy angostas, oanieieataa
y blandas. Es excelente pasto de ga-
nados.
J:|jo. Masculino provincial. Rmo,
materiales menudos.
Jjjona. Femenino. Variedad de
trigo de bnena calidad que se cría en
la Mancha.
JUbo. GiLBO. La fumna jilbo, que
trae la Academia, no er confonne á
origen. La Academia debevdver á la
forma antigua, dnica oorrecta.
Jileco. Masculino anticuado. Ca-
potillo DE DOS BALDAS.
ETiMOLOaÍA. Antiguo siUoo.
Jilgaaro. Gilodhbo. La forma jíi-
gnero, que trae la Academia, no tiene
raíz.
Jilmaeatre. Masculino. ArtiÜe-
ria. El teniente de mayo»! qne saple
por éste en e) gobierno de caballos ó
muías de trasporte de las piezas.
Jimagua. Masculino ameriomo.
Gbkelo.
Digitized by Vj OOQ [C
Jimwia. Femenino. Nombre de la
mujer del Cid.
Ktiholooü.. Jivuno.
JUaeoez. Uasculino anticuado,
üombre patronímico. £1 hijo de Ji-
meno. H07 sólo se usa como apellido
de familia.
Jimenes (Frahcisoo). Pintor es-
pafiol, que nació en Aráfon en 1598
j murió en 1666. Pasó alg^unos años
en Roma con objeto de perfeccioDarse
en su arte, 7 al Yolver a bu pafs, eje-
cnt45 algrtnas obras de mérito; entra
«Ilaa, dos cuadros que hav en la capi-
lla de San Pedro Arbués de la catedral
de laSeodeZaragozajuna^diícraetoN
dt Ict Styu, en la catedral de Te-
ruel.
JÍBcnei (Fkahcísco Mioubl). Pin-
tor espajiol, discípulo de Domineo
Martines, que nacid en Sevilla en la
primera iiiit»d del siglo xyhi j murí6
en 1792. Fué maestro T director de
la escuela de dibujo de Sevilla, jdejó
en aquella capital diferentes obras de
mérito; entre ellas, dos cuadros bia-
túriados que se bailan en la iglesia
de San Felipe Neri.
Jinenez (José Ai.bkbto). General
de la orden del Carmen j ^ande de
España, que nació en 1780. jPío VI le
confió una misión para Ñapóles, con
objeto de arreglar ciertas discordias
que había entre ambas cortes, 7 ma-
nó «a 1828.
Jimenei (Lms). Obispo de Elvas
7 eseritor ascético sspafiol del si-
^lo XIII. Su principal obra se titula:
^t etVa vtgtUea.
Jimsnei de Alsasaa (Juxn). Es-
cultor español j uno de loa mejores
maestros de bu siglo. Sus obras mis
notables son dos estatuas de la Aiim-
eioñ j de san Jeránimo, que presentó
para el retablo mayor déla parroquia
de Cascante, en Navarra.
Jim«neK Ángel (Josí). Pintor es-
rol del siglo XVII, natural de Tole-
. j discípulo de Antonio Rubio de
aquella ciudad. Sucedió & Claudio
CoeUo en la plaza de pintor de la ca-
tedral, T dejó varias obras de mérito;
entre ellas, el fresco que cubra el ca-
marín de la ermita de Nuestra Sefiora
de los Remedios, en la villade Sonse-
ca, proviaGÍa de Toledo.
JimflBeB D0BO8O (José). Pintor j
arquitecto español, que nació en Cou-
saegra en 1628 y murió en 1690. Fué
discípulo de su padre Antonio Jime-
nei, y después pasó i perfeccionarse
¿ ^ma, donde sus principales estu-
dios fueron de arquitectura /perspec-
tiva. Las obraa más notables que dejó,
son: dos cuadros en la capilla de ^n
Juan de Letran, en Valencia; una
FWym, un mr Jua», un tan Srwm y
nna A doradon dt Un Reyes, sn la Car-
taja de Valdecristo, en Segorbe; La
Éneanuxim, en el.colwio de Loreto
delladríd; La TrmidM, ea la iglesia
del mismo nombre; mu Ignacio, tem
.Frandteo Jtmér y algunos fí:escos, en
San Isidro el Real; Sutoria áí t»n
J*tto y Púttvr, en la parroqnia del
mismo nombre; ViJa M ion BtiUto,
tü Su Uartiii; Ámmtim, Sueño dt im
t
JINE
Jot¿, y frescos, en San Basilio; el re-
tablo ma;or, tan Fratteitco de Pavía
y varios ratratoa, en la Victoria; tM
Aúutti», en las Trinitarias; m» Nieo-
¿u de Baiñ, en el Caballero de Gracia;
salón, antéala y escalera de la Casar
Panadería; frescos de la sala capitu-
lar de la Cartuja del Paular y tan
Franeiteo de Saut, en Salamanca.
Jiménez de Rada (RoDBiao). His-
toriador español, cardenal y arzobis-
po de Toledo. Asistió al Concilio la-
toranense , convocado por Inocen-
cio III, que le nombró su legado en
España por diez años; escitó i san
Fernando i derribar la antigua cate-
dral de Toledo y ¿ edificar la que ho;
existo; asistió, en compañía de Alfon-
so VIII, i la batalla de las Navas de
Tolosa; conquistó i Cazorla y su tor-
rítorio j murió, en 1247, al volver de
su tercer viaje á Roma. Fué hombre
de profunda erudición 7 en extremo
dado á los estudios históricos, habien-
do dejado escritas las siguientes
obras : Mittoria de Fepaña; Hutoria de
¡ot áriAa 4 Siiíeria ae Sánta.
Jímeno. Masculino. Nombre patro-
nímico de varón.
EriuoLoaÍA. Jimenet.
Jimeno (Matías}, Pintor español
del siglo XVII, discípulo de Vicente
Carducbo. Entre sus cuadros más no-
tables, ss citan : La Fncamúeion del
Hijo de Diot; Nacimiento de Jetneritto;
Epifaniet y Pretentaeto* en el templo.
Jimenzar. Activo. Provincial Ara-
gón. Quitar í golpes de pala ó piedra
al lino ó cáñamo seco la simiente,
para llevarlo i poner en agua.
Jimio, mi«. Masculino y femeni-
na. Simo,
Jinebro. Masculino anticuado.
JtBI
245
Jinezta. Ginesta. La forma jinet-
ta, que se halla en algunos J)ieeÍ0M-
rt'of, uo tiene raíz.
Jinetteda. Ginbstasa. La forma
jmettada, qne trae la Academia, no es
la etimológica.
Jineta. Femenino. Lanza corta
con el hierro dorado y una borla por
guarnición, que en lo anticuo era in-
signia de loB capitanes de infante-
ría. H Cierto tributo que en otro tiem-
po pagaban los ganados. \ £1 arte de
montar á caballo, según la escuela del
mismo nombre. Se usa en el modo ad-
verbial L LA JiMBTA. p El empleo de
sargento. | Tbneb los cascos L la ji-
neta. Frase familiar. Tener poco jui-
cio ó ser alborotado y buUicioBo.
Etiuolooía. JineU.
Jinete. Masculino. Soldado de &
caballo que peleaba en lo antiguo con
lanza y adarga, y llevaba encogidas
las piernas con estribos cortos. D El
que está montado S. caballo. \ Hállase
usado por caballo.
Etiuología. Berberisco teneía,
nombro de una tribu que montaba
muv bien á caballo.
Jinetear. Activo americano. Do-
mar los caballos cerriles montándo-
los. \ Americano. Subir en un toro.
Jineton, Masculino aumentatiro
de jineta.
Jinglar. Neutro, Moverse de una
fiarte a otra colgado, como en el co-
ompio.
Jingreta. Femenino anticuado.
Burla, mofa,
Jingrina. Femenino. Nombre de
una flauta pequeña de los antiguos.
Jinja. Femenino anticuado. Azu*
PAIPA.
BituoLoaÍA. Jinjo.
Jiqjo. Masculino anticuado. Azu-
PAlPO,
ETiuoLoaÍA, JonjoU.
JiqjoL Masculino. Azopaiva,
Jiqjolero. Masculino. Azupaipo.
Jipato, ta. Adjetivo americano.
Pálido, enfermizo en el semblante. (|
Americano. Harto, repleto de comida.
Jiqnilite. Masculino. AftiL.
Jira. Femenino, £1 pedazo algo
grande 7 largo que se corta ó rasga
de alguna tola. Q Banquete campestre
que se hace entre amigos con regoci-
jo 7 bulla. J Hacbb jibas t capiko-
TBs. Frase temiliar. Haobr hahoas t
Capirotbs,
EtiuolooIa, Qirar. La forma jira,
que trae la Academia, no es etimoló-
gica.
Jírada. Girada. La forma jirada,
que aparece en algunos Viceionariot,
no tiene raíz.
Jirafa. Femenino. Camello pardal.
Btiiíolooía. 1. Árabe uro/a, /erj-
/«, 7 djar^a, en Humbert: catalán,
yira/a; francés, yira/e.
2. La forma Mortfa, que se halla
en la Cironiai de Don Alonso X (/o'
Uo 5, 6.), es el árabe at-aSrafa.
Jiraldete, Masculino. Boquete sin
mangas.
ETiuoLoaÍA. Jirel.
JirAndnla. Giríndiila, La for-
ma jirinduia, que aparece en algunos
Diecionariot, no tiene raíz.
Jirapliega. Femenino. Especie de
electuariú compuesto de cosa? pur-
gantes.
Jiraaal. Femenino. Fruto de un
árbol de la India llamado laca,
Jiraspe. Masculino. Hilo de ore 7
seda muy delgadito, y cordón de la
misma materia, que usan los árabes
como adorno.
Jiranmon. Masculino. Botánica.
Árbol de la India, cu^ &uta, del mis-
mo nombre, es parecida á la calabaza.
Jiraapialgara, Femenino, Zoolo-
gia. Culebra del Brasil, que se sube'
i la copa de los árboles á cometBe los
huevos de las aves.
Etiuolooía. Foeaih inuileUú.
Jirel. Masculino. Especie de jaei.
Etdiolooía, Árabe djilel, djeliaU,
en Danmas; djeüali, en Tristam, vo-
cablos que se usan aún en Argelia.
JirgOBX, GlBOOMZ.
Jirgonza. Femenino anticuado.
Especie de piedra á que se atribuía
tener virtud contra el veneno.
Jírgnero. Masculino anticnado.
JiLOUBRO.
Jiribado, Masculino. QtrmaMU.
El guisado.
-^ride. Femenino. Sotámica. Plan-
ta que tiene las hojas como el lirio
cárdeno, annqae mas anohas j pnn-
Oigitizedby VjOOQIC
246
JOA
tíngrudas. En medio da ellas sale un
tallo de mediana grosura, del cual na-
cen unas sainas oe tres esquinas lle-
nas de ciertas flores purpureas. Pro-
duce la eimienta redonda y roja, en-
cerrada en unas como vainas, t tiene
hollejos como los de las habas. Es me-
dicinal, T Laguna pretende qne sea la
tpal%la fatida.
Jirimiqnear. Neutro americano.
Sollozar.
EtwoloqÍa. Por •ertm,iq%ear ; de
JtrenUu.
Jirino. Masculino. El embrión de
la rana.
Jirofioa. Femenino. Especie de
Balaa qne se compone de baso de car-
nero, pan tostado ; otros ingredien-
tes.
Jiroflé. Usscutino. Boíiniea. Árbol
de la India que produce loa clavos de
especia, y crece oasta treinta pies.
KTiuOLOgf A. Griego xapuúcpuXXov
(¡uwyápkylUm), de xipuav (káryon), no-
gal, y ipúXXov (pkylitm), hoja; «hoja de
nogal:» latin, earyopkylium; italiano,
garofuu; francés del siglo z.u,girofre;
moderno, yiro/^; provenzal J' catalán,
^iro/le, gerofit.
Jirón. OiEON. La forma_;trM, que
trae la Academia, no tiene raíz.
Jironcillo, to. Oironcillo, ito.
Jirpear. Activo. Cavar las cepas
de las vides al rededor, dejando un
hojo donde se detenga el agua cuan-
do se riegan á llueve.
Jis. Masculino. .Píníitra. Clarion.
Jisca. Femenino. Cisca 6 carrizo.
Jisma. Femenino antienado. Cuen-
to & chisme.
EriuoLoaÍA. Cuma.
Jismero, ra. Adjetivo anticuado,
Cuentero.
BTiMOLoaÍA. Jitma.
Jiste. Masculino. La espuma de la
cerveza.
Jitar. Activo. Provincial Aragón.
Arrojar ó echar fuera. Sólo tiene ya
uso en las montañas.
ETiuOLOofA. Latín y«í5r<, frecuen-
tativo de jacUre, lanzar; catalán, yi-
tar; aragonés, piar; Berrj, yííír; pro-
venzal, filar, gUlar, gitar; francés,
jeter; italiano, gitlare, gtlta/rt.
Jito. Masculino. FwtdievM. La ca-
nal por donde corre el metal fundido,
j también el agujero por donde entra
en la matriz. ¡| El metal que sobra de
toda letra 6 pieza que se vacia.
EtiholooIa. Jitar.
Jitomate. Masculino americano.
Ton ATS.
Jiyabar. Neutro. Qtmania. Can-
tar.
I Jól Inteneccion de que se usa para
hacer parar las caballerías.
Joa 6 Joba. Femenino. Marima.
Crecimiento de las ligazones de cuen-
ta en las cintas alt&s. — «ül crecimien-
to d aumento que se da é los maderos
de cuentas en los puntas altas que
hacen el costado.» (Voeab%lario marí-
timo de Sevilla). -~<Db Joba medio codo
6 proa, repartido en tantas partes
iguales cuantas ñieren lasorenga*.*
utecopUacie* dt Uyet de Indiat, ü-
Pro9.%lii»loS8,¡ty22.)
JOB
Joan. Masculino. Nombre patroní- '
mico anticuado. Juan.
Joaneta. Femenino. Especie de tá-
JoaqninÍBino. Masculino. Doctri-
na que consiste en pretender que el
Evangelio de Jesucristo debe ser abo-
lido, como se abolióla ley de Moisés;
al cual sucederá un tercer estado, que
será el estado de la perfección, lla-
mado el reino del Espíritu Santo. En
este reino, que el ab&á Joaquín de-
nomina el ÉvemgeUo eterno, la propie-
dad será abolida, lo cual quiere de-
cir que el reino del padre Joaquín no
vendrá nunca, porque abolir la pro-
piedad es abolir al nombre. El hom-
bre es propiedad también, como todas
las cosas que no representan el ser
absoluto.
Btiholocía. Abad Joaehim (Joa-
g*ÍM) de Floro, autor del evangelio
;í«nu> (siglo X II ]; fnncéaJoaecAimume.
Joaqoimista. Masculino. Sectario
del joaquimiamo, á sea del Evangelio
eterno.
BTtHOLOaÍÁ. Joaqiámitmo: dances,
joaekimiete:
Joás. Masculino. Bittoria Sagrada,
Hijo de Ocozfas, sobrino de Atalía.
BriuoLoofA. Latín Joi$.
Job. Masculino. Hietoria Sagrada.
Personaje bíblico, que vivía en Ara-
bia hacia el siglo xvi antes de nues-
tra era, y que b6\o nos es conocido
[lor el libro de la Sattta Biblia, que
leva su nombre. A juzgar por este li-
bro, Jos debía ser un hombre sencillo
y recto, temeroso de Dios y enemigo
implacable del mal. Habitaba en la
tierra de Hus, territorio cuya situa-
ción se ignora. Tenía siete hijos y
tres híjasi poseía 7.000 cabezas de ga-
nado lanar, 3.000 camellos, 500 pa-
res de bueyes y 500 caballerías; era
dueño de numerosos criados y se le
reputaba con justicia por gozar de la
posición mas opulenta de la comarca.
A. pesar de sus riquezas, conservi5 un
corazón recto y temeroso de Dios.
Pero como Satán afirmase que su fe
dependía sdlo de su prosperidad, el
Señor, para probar lo contrario, le
Sermitió someter á Jos á las más rú-
as pruebas, sujetándole á toda clase
de males, excepto la muerte. A con-
secuencia de esta permisión, de allí á
poco, .los sábeos le roban sus bueyes
y caballerías; el fuego del cielo devo*
ra sus rebaños; sus 3 000 camellos
caen en poder de los caldeos, y, por
último, un viento furioso, soplando
del Desierto, derriba la casa donde to-
dos sus hijos estaban reunidos y los
sepulta en las ruinas. Job recibe estas
tnates noticias una á una, y un solo
grito escapa de su pecho: tDetuMdo
talí del teño de la tierra, demudo volve-
ré i ella. Diot me lo habia dado todo.
Él me lo giñta; que t% tanto nombre tea
bendito Pero la prueba se extiende
bien pronto al mismo Job. El desdi-
chado se ve cubierto de una lepra as-
auerosa, que se extiende rápidamente
eade sus pies hasta su cabeza. Senta-
do en un muladar, rae con un pedazo
de teja el fétido humor que escapa de
JOB
SUS liicsras, y cuando su misma mu-
jer viene á culparle por su resigna-
ción y su humildad: tTodo te lo áebo-
mot a Diot, le responde: ti de SI red-
bimot lot bienes, ¿por qné no recibir Ut
maleí? Tres de sus amigos, Bliphai,
Baldad y Sophar, sabedores de sus in-
fortunios, acuden á verle; pero ante
el espectáculo de los males de que la
ven herido, permanecen mudos siete
días y sieto noches; por fin, consiguen
hablarle y tratando de convencerle de
que las adveraidades salo pueden caer
sobre los malvados, le dirigen las máa
sangrientas invectivas y le abroman
á humillaciones. Job toma á Dios por
testigo de su inocencia y protesta qne
es oprimido sin raían. Én la histo-
ria de Job se encuentran pensamien-
tos de una profundidad increíble con
respecto á la existencia del mal ñaioo
y del mal moral, bajo el imperio de
un Dios poderoso y bueno. De pronto,
un nuevo intorlocutor, llamado Blin
ó Elihú, más jdven que los otros, toma
la palabra, no para acusar á JoB da
haber merecido por sus crímenes loa
severos castigos que Dios le envía,
sino para hacerle notar que ha mos-
trado demasiado orgullo, protestando
de su inocencia, porque ningún mor-
tal puedo jactarse de penetrar los al-
tos juicios de Dios y de haber sido
siempre perfecto á sus ojos. Luego
toma Dios la palabra, y después de
reprender la presunción del jdvea
Elihú, recuerda algunos de los prodi-
gios que ponen de manifiesto su po-
der, en un lenguaje lleno de eleva-
ción, de grandeza y de majestad. En-
tonces Job reconoce que había traspa-
sado los límites que debían marcarla
su pequenez j su ignorancia; á con-
secuencia délo cual. Dios, satisfecho
de BU mansedumbre, le cura de sus
males y le duplica las riquezas qne
había perdido. El patriarca viviú to-
davía ciento cuarenta años, durante
los cuales concedióle Dios siete hijoa
y tres hijas. — El muladar de Job, su
resignación, los reproches de su mujer
y las invectivas de sus amigos, han
[«sado al lenguaje vulgar, dando mo-
tivo a frecuentes alusiones. — La me-
Í'or traducción que, separándonos de
a incluida en la Biblia, se conoce del
Libro de Job, es la que monsienr Er-
nesto Renán did áluz en París en 1859.
En su pre&cio, el autor declara que
su versión está hecha sobre el toxto
MOttor/tico, salvo dos ii tres pasajes,
en que todos están de acuerdo que de-
ben coiregirse; pero, francés ántm
que todo, se aparta por completo del
método alemán, que consisto en calcar
escrupulosamente la palabra alemana
sobre la hebrea. Monsieur Renán ha
suprimido la división en capítulos,
como introducida en una época poste-
rior al poema, y ha tratado de iuspi—
rarse en el estilo del ¿ibro de Ío&,
para que se sienta en la traducción
algo de la sublime cadencia que pres-
ta tanto encanto al texto hebreo. L.OS
personajes del poema no Boujudios; el
I lugar de la escena está situado fuera
de la Palestina; en él do se eneaei^
Digitized by
Cjoogle
JOB
tn alufiíon alguna i los usos mo~
Báicos, j Job no parece conocer otro
culto que el patriarcal. Desorientftdofi
por todas estas cÍTCunstancias, hábi-
les críticos han pretendido que el Li-
bro dt Job no era da origen iiebráico.
Esta opinión debe ser tenida como er-
rónea, si se quiera decir con esto que la
lengua empleada an él no es puro he-
breo, oque el texto que ha llegado á
nosotros so es mis que la traducción
hebraica de una obra escrita en otro
dialecto semítico. Lo que no admite
duda, ea que el fondo de las ideas de
Job no es especial de la raza hebrea,
sino comuna todala semítica; de donde
ea preciso concluir que el Libro de Job
es anterior á la época en que las ins-
tituciones religiosas de loa hebreos
tomaron una forma definitiva, merced
k la legislación mosaica. Según Re-
nán, la composición entera de esta
obra admirable descansa en una le-
renda idumea, y las tesis filosóficas,
aesarrolladaa en sus di&logos, no son
otra cosa que lugares comunes de la
doctrina semítica. Por la comparación
de los textos, por el estudio de los
historiadores y de la estética de la
lengua hebrea, haj fundamento para
adherirse á una opinión muj acredi-
tada, que coloca la aparición del li-
bro hacia elaflo 700. Queda que son-
dear una Queya cuestión, la de la au-
tenticidad del precioso documento que
se examina. jEs todo él de la misma
mano? Renán no lo cree; pero al mis-
mo tiempo combate á los críticos que
le suponen obra de muchas genera-
ciones. A despecho de numerosas con-
tradicciones que presentan las diver-
sas partes en el fondo ; en la forma,
no admite como cierta otra interpo-
lación que la del discurso de Blihú.
Aquí termina ta parte científica del
comentario de M. Renán; pero ¿ntes
de damos el texto de la obra, se es-
fderEa en sefialar la grandeza j la
profundidad de su pensamiento. En
ninguna parte, con efecto, la atftteri-
dad, la elevación j sobrio ornato que
caracterizan á todas las obras origina-
les de la raza semítica, se manifiestan
con un hechizo más seductor. Jamás
libro filoeófico 6 religioso alguno ha
denotado tanta vivacidad de imagina-
ción, tanta fneraa, ni tanta pasión
concentrada j encerrada en los lími-
tes del más escrupuloso razonamien-
to. M. Renán hace también notar que
la ¿poca del Libro dt Job ea la de la
decadencia, entre los hebreos, de las
ideas mitológicas, que hormigueaba
en la lej mosaica en sus primeros pa-
sos. En una palabra, el Libro de Job
es la expresión de la turbación inevi-
table, que &% apodera da la concien-
cia humana, en a^uel instante supre-
mo en que principiaba á desvanecer-
se la vieja teoría patriarcal, fundada
únicamente en las delicias de este
mundo; es decir, en los goces de la
vida terrestre. Por consiguiente, el
Li}^o de Job marca un traatomo ne-
cesario j profundo en el espíritu de
aquellas edades, una verdadera paliu-
gvnesia providencial.
JOCO
Seteíia. — Príncipe de Arabia, céle-
bre por tree cosas que rayaron en lo
sublime: una fe extraordinaria; una
extraordinaria poesía j una extraordi-
naria paciencia; en cuyo sentido se
dice, á guisa de proverbio: itiane más
paciencia que Job.» (Anónimo.)
Jobero, ra. Adjetivo americano.
£1 que tiene el cutis manchado de
blanco y verde.
EriuoLoofA. ffobtro. IaJ de jobero
no es más que la aspiración de la A de
hobero. Maravilla encontrar en Améri-
ca nuestro' antiguo vocablo.
Jobo. Masculino, Árbol da Améri-
ca, muy alto j frondoso, algo pareci-
do al cedro, cuya fruta, del mismo
nombre, es una especie de ciruela
amarilla. | Cobbsr jobos. Frase fami-
liar americana. Hacbk novillos.
Jocabed. Femenino. Hiitaria Sa-
grada. Madre de Moisés. (Biblia.)
FiTiMOLoaÍA.. hhtia Jocktbtd.
Jocasta. Femenino, ¡fitología. Hi-
ja de Meneceo, hermano de Créente,
rey de Tébas, y mujer de Layo; muer-
te el cual, casd con su prcrpio hijo
Edipo, de quien tuvo dos hijos, Kted-
cles y Polinices, que se mataron uno
á otro; y ella, i et misma.
FTiuOLoaÍA. Latín yj(c& Al (SriNKCA.)
Jockey. Masculino. Voz inglesa
que significa criado jdven destinado á
seguir montado á su seilor y correr
sus caballos á dirigirlos.
KnuoLOQÍA. InglÓBjockev, del fran-
cés jaqvet, corrupción de Jaeqvt$, Ja-
cobo, aplicado á significar ta idea de
un hombre de poco valer, de un pobre
diablo.
Joc4. Masculino. Especie de oran-
Jocoqne, Masculino. Jocoqui.
Jocoqui. Masculino, ^ata agria,
de que se hace mucho aprecio en al-
gunas provincias do Méjico.
Jocosamente. Adverbio de modo.
Con jocosidad.
EriuOLOofA. Joeoia y el sufijo ad-
verbial mente: latín, jStíiti; italiano,
giocosamenU; catalán, joeotomenl.
Jocoserio, ria. Adjetivo. Lo que
Sarticipa de serio y jocoso; y asi se
ice: romance JOCOSERIO. || Lo que tie-
ne la propiedad de expresar con for^
mas festivas y alegres pensamientos
serios y sentenciosos.
Etiuoloqía, Jocoto y terio: catalán,
foeotério, a.
Jocosidad. Femenino. Chiste, do-
naire.
ETiMOtoaÍA. Jocoso: italiano, gieco-
ñlA; catalán, jototitat.
Jocosisimo, me. Adjetivo super-
lativo da jocoso.
Jocoso, sa. Adjetivo. Festivo y
gracioso.
ETtuoLoafA. Latín j3cdtM$, alegre,
festivo, chaiicero, gracioso; forma ad-
jetiva áojScut, chanza, dicho agudo;
italiano, giocoio; catalán, yoetfi, a.
SiNONiuiA. Jocoto, fettito. Suele
confundirse la significación de estas
dos palabras, pero inexactamente, La
jocotidad es de suyo chocarrera, por-
que de suyo traspasa los límites de lo
Jettivo: 66 jocoto un hombre que en «1
JOHA
247
decir pone en acción los medios mis
exagerados de agradar á sus semejan-
tes. Es ftitivo un hombre que en el
decir pone en acción los medios más
fieos, delicados y contenidos de agrá-
dar á sus semejantes. El jocoto es ex-
travagante; el fatiea es alegremente
discreto. Rertoldo es un personaje i'o'
coto; Cervantes, un escritor Jetítvo.
(López Pelbohin.)
Jocoyol. Masculino americano.
AOBDKBA.
Jocoyote. Masculino americano.
El hijo menor, aue suele ser también
el más querido ae sus padres.
Jocnndidad. Femenino anticuado.
Alegría, apacibilídad.
^luOLOOÍA. Jocundo: latín, jitmt^
diíat, agrado, encante, deleite; italiv
no, gioeondetea; catalán, jocttndiíat.
Jocnndlsimo, ma. Adjetivo anti-
cuado superlativo de jocundo.
JocoDdo, da. Adjetivo anticuado.
Plácido, alegre y agradable.
EriMOLoofA. Latin ;'«eit(irf« y /aeis-
dMt, agradable, forma dejácit, gra-
cia, chiste, donaire, diversión (DeMi-
auRL T MoRANNEJ: itaiifoio, gioconde-
volé, gioeondo: francés, jmom^.
Setena. — ^EI latín jscntdiu se halla
en las inscripciones como nombre pro-
pio, de donde hubieron de temarlo
Ariosto y la Fontaina, para inmorta-
lizarlo con su genio.
Joel. Masculino. Hittoria Sagrada.
Hijo primogénito de Samuel. (Biblia. '
BriuoLoaÍA. Latin Joel.
Jofaina. Femenino. Aljofaina.
Jofor. Masculino anticuado. Pro-
ndstíco.
Etimología, Árabe djafr (_j*n^),
en Ibn-Ehallicin, Ibn-Khaldun, Her-
belot y Shaw. La voz del artículo se
halla en el Diccionario del padre Jeró-
nimo Víctor y an Mármol, cuyo áltí-
mo autor dice: «jamás se tuvieron por
contentos, suspirando siempre con la
memoria de bu antigua era, v confia-
dos en unas ficciones vanas, llamadas
jofores 6 pronósticos, sólo en ellas po-
nían su esperanza, porque les decían
que habían de volver á ser moros y á
su primer estado (JtebeUoñ de ht mo-
'tm,folio SI.)
Jotre. Masculino anticuado. JoR-
:. I Masculino. Nombre patronímica
de varón. Gofrbdo.
Joglar. Masculino anticuado. Ju-
OLAR.
Joglaresa. Femenino anticuado.
Juolabbsa.
Jof^lería. Femenino anticuado.
Pasatiempo, regocijo, placer.
Jogner. Neutro anticuado. Acos-
TABSK.
JogBÍ. Masculino, Nombre de unos
peregrinos indios, que viven de li-
Johanniabmí. Masculino. Uno de
los mejores y m& estimados vinos del
Rhin.
BTiHOLOofA, Alemán JoHANNis-
BBRO, nombre del lugar en cuyas cer-
canías existe el vi&edo; de berg, mon-
teña, y Johamu*, Juan: francés, joha»-
Mtbtrg.
Digitized by
Cjoogle
248 JOÑA
Joicio. Maaoalíno uitÍDnado. Joi-
CIO.
Jojoba. Femenino. Fruta america-
aa, parecida á laa judías pequefiaa y
de color de castaña.
Jóle. Femenino. Tiempo* ktriicot.
Hija de Eurito, rejr de Oecalia. (Sí-
NBCA.)
Etiuolooía. Latín JÜU.
Jolgorio. Uasculino fomiliar. Re-
gocijo, broma, diversión.
ETiuOLOofA. Bolgar. JoLOOBio re-
presenta holgorio, mediante la aspira-
ción de la k.
Julios. Femenino. Acción alegre,
6 palabra festiva propia de la moce-
dad. Eb tomada del francés joU que
significa alegre T festivo. (Academia,
¿XecMNono de 1726.)
Jolito. Masculino anticuado. Cal-
ma, suspensión. Q Qubdarsb ó vol-
verse UN JOLITO. Frase anticuada.
Quedarse suspenso 6 chasqueado.
EruiOLoaÍA. Viene, según Covar-
rubias, del verbo italiano giñrt, que
vale tomar reposo y holganza. (Aca-
BEuu, DiecioMrio de 1726.)
Joña ben Ganach. Gramático ja-
dío, que vivía en Córdoba á mediados
del siglo XI, ejerciendo la Medicina.
Combatió las teorías gramaticales de
Judá Cliajug j dejó además un Ziiro
de inve$tifáe%0», Cframicúxt j Dicciona-
rio hehrto, j otro, J)t loi remedio» im-
ple*.
Jonás. Sittoriet SagnuU. (De una
palabra hebrea que significa jMfema.J
Uno de loB doce profetas menores,
hijo del profeta Amathi, que vivía en
la segunda mitad del siglo viii antes
de i}eaucriata,j profetizó el reinado
de Jeroboam lí. Habiéndole ordenado
el SeQor que fuera i predicar á loa
ninivitas la destrucción de su ciudad,
trató de evadir, loe peligros de esta
misión. La nave en que se había em-
barcado, estaba próxima á zozobrar,
cuando se persuadió de que su des-
obediencia a las órdenes del cielo era
la causa de la tempestad, j obligó á
los marineros i que le arrojaran al
mar para apaciguarla. Tragado por
una ballena, permaneció tres dias en
el cuerpo del cetáceo. Algunos críti-
cos han objetado que la garganta de
la ballena apañas basta á dejar pasar
un arenque; pero tales objeciones no
son admisibles, cuando de un mila-
gro se trata, Ko es más diñcil, con
efecto, pasar por ana garganta de
cuatro centímetros cuadrados,
Sermanecer tres dias en el estómago
el cetáceo sin ahogarse. Sin embar-
^, Jonás do sólo vivió los tres dias
indicados en el vientre de la ballena,
sino que compuso en él un cántieo,
3ue ha llegado hasta nosotros, siendo
espues arrojado vivo á la pla^. En-
tonces recibió nuevas órdenes de Dios
T esta vez marchó á Nínive con la ca-
beza cubierta de cenizas y amenazan-
do á la ciudad con la destítuccion en
el plazo de cuarenta dias. No obstan-
te, los ninivitas apaciguaron la cólera
de Dios con grandes penitencias, j
merecieron o&i su perdón. JonJLs en-
tonces se mostró afligido, temiendo
JONS
Íiasar por un &l«o profeta; pero Dios
B hizo arrepentirse mediante una lec-
ción. Un corpulento árbol crece du-
rante la noche; pero á la maOana se
seca BÜbitamente: Jonás, privado de
n sombra, comienza á lamentarse.
:Pues si así t« afliges, te dice el Se-
fior, por la pérdida de un árbol que
ha tardado una sola noche en crecer,
¿por qué quieres que destruya una
ciudad, cuja edificación ha costado
tantos BÍglosy>
Itetime». — Según sabios críticos,
los pasajes análogos á los de la balle-
na, ncf deben tomarse en un sentido
literal, sino en la acepción parabóli-
ca, casi jeroglifica, que constituje el
alma de la literatura de los oriénteles.
BriuoLOofA. Otros etimologistos en-
tienden que Jonás significa: <fuego
del Señor.»
JoDatáe. Siitoria Sagréd». Hijo
del rey &iul.
EriuoLoaÍA. Vocablo hebreo que
significa: dado i Dios, D*o date-^tr
tin, JSnithat.
Jones. Masculino plural. Oeoars^
antigua. Los jomes, pueblos ds Jonia.
(ClCEKON.)
ETmoLoaÍA. lAÚajÜmet.
Joneso. Uasculino. Especie de ir-
bol de las Indias.
Joaͫ. Femenino. Oeografia atui-
g%a. Provincia del Asia menor. (Pou-
pONio Mela).
Etiuoloqía. Griego '\wi(lS»), uno
de los hijos de Heleno, padre de la
raza griega, según la tradición; latin,
lonXa; francés, lome; catalán, Jínia.
Joniu (islas). Femenino plural.
Geofrafía attligna. Islas del marBgeo,
cerca de Jonia. (Avieno.)
Etiuolooía. Latin Jimídet i»*Hle.
Jónico, cft. Adjetivo. El natural
de Jonia y lo perteneciente á esta
provincia. | Arquiteettra. Se aplica
a uno de los cinco órdenes de arqui-
tectura, en el cual la columna tiene
18 módulos, uno la basa, y el capitel
está adornado de cuatro grandes vo
lutas, y tiene 12 partes oe las 18 en
que se divide el módulo. ¡ Dícese de
los edificios en que se observa esto or-
den, V se aplica á cualquiera de los
miembros que están construidos con
arreglo á sus proporciones; como ca-
pitefjÓNico, columna jónica, templo
JÓNICO. I Masculino. Fié de verso que
conste de cuatro sílabas. Es mayor ó
menor: el mavor tiene las dos prime-
ras largas v las otras breves, y al
contrano, elmenor. | Dialecto jónico;
uno de loa cuatro en que se divide la
lengua griega.
:^imolooTa. Jonia: griego, I(ovix¿;
(idnihí*); latín, iSnXeut; estelan, ;V-
nieh, ca; francés, ionien, ioniqm,
Jonio, nin. Adjetivo. Jónico.
Jonjoli. Masculino antícusdo.
Ajonjolí.
JoDopso. Masculino. Plante pará-
sita orquídea del Pera.
Jonson (Bbn ó Bbnjauin). Poeta
dramático, contemporáneo de Shakes-
peare, que nació en Londres en 1574
y murió en la misma ciudad en 1637
Obrero, soldado en Holanda, estu-
JORD
díaste en Cambridge, actor, dneliatt,
converso al catolicismo y vuelto da
nuevo á la Iglesia protéstente, acabtf
for escribir para el teatro, en 1593,
ojo las protección de Shakespeare, de
quien en más de una ocasión se había
burlado, haciéndole blanco de morda-
ces sátíras. Poeta laureado en 1619,
murió, sin embargo, en la miseria.
El estudio de loe uásicos y de las re-
glas del teatro, la erudición, cierte
dignidad y un verdadero talento para
la sátira, hacen apreciable la lectura
de sus obras dramáticas, que ascienden
el número de cincuente, sobresalien-
do entre ellas sus tragedias: Sej/aao y
Catili*a. Sus numerosas Matque* (pa-
satiempos de salón] y sus poesías
(Foiat Uademodt) revelan un talento
mis puro. Además de esto, escribió
una Gramática ingUea, que demuestra
sus no escasos conocimientos en filo-
soHa. Su tumba se conserva en Wet-
minster; sobre ella sólo hay nubadas
estas palabras: *¡0h extraño Ben Joh-
80Nl»Xa mejor edición de sus obras
M la de W. OiflPord [7 volúmenea
en 8.*), Londres, 1816.
Jonuco. Masculino americano.
Rincón 6 cuarto húmedo y oscuro,
que se h^a debajo de la escalera do
las casas.
Jopo. Masculino. Especie de in-
secto. II Interjección familiar. Jom.
{Jopol Interjección familiar. ¡Fue-
ra de aquíl
Btiuolooía.. ff<^, por aspiración
de la k.
Joppe. Femenino. Geofta/ía «tf»-
gua. Deliciosísima ciudad de Palesti-
na, en laa orillas del Carmelo j en-
frente de san Jnan de Acre; hoy,
Jafa. I Jappa.
BriuoLoaÍA. Joppe. (BibUa.)
Jorcar. Activo. Provincial Extr»-
madura. Aechar.
Jorco. Masculino, Provincial Ex-
tremadura. Fiesta ó bule algo libre
que se usa entre gente vulgar.
Jordán. Masculino. 6e dic« d«
todo lo que remoza, hermosea y puri-
fica. Es metáibra tomada del rio Job-
dan, santificado por el bautismo del
Salvador.
EriuOLOofA. Hebreo /or, arroyo, j
adea, edén, delicia; «río delicioso:* 1^
tin, /or^^ú; italiano, Gíordoao; fran-
cés, Jonrdai».
Jordán, ANia. De la voz hebrea
jor, arroyo y aden, ó edén, placer: río
del placer, arroyo aeradable. Esta
célebre río llamado hoy el Arde»,
naoe en el monto Merman (en el an-
ti-Líbano] atraviesa el lago de Ta-
bariech (Qenezareth) y la Palestina,
y desagua en el mar Muerto. (Mom-
Jordán (Gstíbam). Pintor, eocul-
tory arquitecto español, que nació era
Vaíladolid en 1643 y murió en 1603.
Fué discípulo de Alonso Berrugaeto
{' amigo de Domingo Theotocopnli,
lamodo el Gfreeo. Hizo un viaje i llar
lia con objeto de perfeccionarse en sn
arte, y al volver a España, fué nom-
brado escultor de Felipe II. Sus obras
más notebles son tres retabloe qiw
Digitizedby VjOOQIC
JOHN
Axisten en la Mamalona da Vallado-
lid, en Santa María de Bioseco y en
el santuario de Monteerrat.
Jordán (Salvado»). Pintor espa-
ñol de la escuela de Madrid, que vi-
vía por los años de 1636. AdquiriiS
^ran reputación como retratista, y
entre otros muchos, todos notables
por el dibujo v mrecido, se cita en
particular el de Don Francisco de
Quevedo j Villegas.
Jorfe. Masculino anticuado. Pared
de piedra seca. | Tormo de piedra 6
pefiasco sn alto.
BTUiOLoaÍA. Árabe djorf, monten
de tierra, trinchera, dique, terraplén,
baluarte: agatr.
Jorfear. Neutro. Formar un suelo
sin bovedillas. | Anticuado. Fabricar
un jorfe.
Jor^lin, no. Uascnlino. Gtren-
nia. Compañero 6 criado de rufián.
JoT^in. Masculino. Hollín.
Jorguina. JobouínbrÍa.
Jorgnineria. Femenino anticua-
do. HBCBICKitfA.
Joijin. JúHOum.
Joijina. JoROUiMA.
Jornada. Femenino. El camino
que, yendo de viaje, se anda regular-
mente en un dia. \ Todo el camino 6
viaje, aunque pase de un dia. \ Ex-
pedición militar. [ El viaje que los
reyes hacen á los sitios reales. Llá-
mase también así el tiempo que resi-
den en alguno de estos sitios. D Lan-
ce, ocasión, circunstancia. Q Metáfo-
ra. El tiempo de la vida del hombre,
j también el paso que da el alma de
esta vida á la eterna.¡ ¡Metáfora. Cual-
Í[iTÍera de las partes en que se divide
a comedia española, que por lo re-
gular son tres. Q Metáfora. £q U im-
prenta es lo que puede tirar la pren-
sa en un dia, Q boupioa. Anticuado.
MiUda. Batalla 6 acción general. ||
A OKANDES 6 1 LARQAS JOBNAOAS. Mo-
do adverbial. Con celeridad y preste-
za. I Al fin ob la jobnada. Expre-
sión. Al cabo de tiempo, al concluir-
se, al descubrirse alguna cosa. Q Ca-
liiNAB POR SDS JOBHADA8. Fraso me-
tafórica. Proceder con tiempo y re-
flexión en alg^n negocio,
ETmoLOQik. Jornal: italiano, ytor-
iMÍa [de^ümo, dia); francés, /ovmA
{del antiguo j'orwuie, joumade); pro-
venzal y catalán, jornada; Berry, jor-
«A; burguiaon,/»»/*.
Jomada romana. Hittoria. Llá-
mase así el áia romano, & la manera de
diatribuir el dia en Eoma. Dividíase
en ndfttna, medio dia y tarden noche.
Por la mañana, los ricos recibían á
sus clientes, que desde la aurora se
hallaban á sus puertas. Las visitas
duraban dos horas, de seis i ocho de
la maSana. El patrono subía en su li-
tera é iba á algún Jorum, mientras
que sus clientes más fieles le escolta-
ban á pié. En la tercera hora (nueve
de la niaflana}, principiaban los nego-
cios, que duraban hasta el medio dia,
ú hora texta, en que iba á comer y á
dormir la siesta hasta la hora octava
Ídos de la tarde). Algunos se dedica-
lan al trabajo durante una hora, A la
JORB
hora nona (tres de la tarde), prinoipia-
bft la tarde 6 la noche, eu cuya sazón
cesaban los negocios, se levantaban
de dormir y se iban; unos, al campo
de Marte con el fin de hacer ejerci-
cios, y otros, á la Vía Apia, paseo
principal de Roma, donde acudían á
caballo 6 en carro, A !a primera hora
ú hora prima (cuatro de la tarde), iban
al baño, comían después, á veces lar-
gamente, y se acostaban ai dejar la
&esa.
Jomadica, lia, ta. Femenino di-
minutivo de jomada.
Jornal. Masculino. £1 estipendio
que gana el trabajador en un dia en-
tero por su trabaja. Q Anticuado. Me-
dida de terreno, como aranzada, Fane-
S, etc., y sería la tierra que trabaja-
en un dia un jornalero. | A jornal.
Modo adverbial con que se explica el
ajuste que se hace de alguna obra
pagando los jornales, en contrapo-
sición de cuando se ajusta & des-
tajo.
Etiwoloqía. Latin dírnmsUt, forma
de diumve, diurno: italiano, giarnaU;
francés, joumal; provenzal, jonum;
catalán, jornal.
Jornalar, Neutro anticuado. Tra-
bajar á jornal.
Jornalero. Masculino. El que tra-
baja por su jornal.
Btuiolooia. Jornal: catalán, joma-
ler; francés, jounalior; italiano, gior-
naliero.
Joro. Masculino. Especie de saúco
del Japón.
Etuiolooía. Francés, joro. (Lak-
DAIS.)
Joroba. Femenino. Cobcova. | Me-
tafdrico y familiar. Impertinencia y
molestia enfadosa, como cuando se
dice: |Qufi joroba,!
Jorobado, da. Adjetivo. Corcova-
). I Participio pasivo de jorobar. Se
aplica en estilo metafórico y familiar
al que ha sufrido alguna molestia; y
así se dice: ¡sibn hb ha jorobadoI
Jorobador, ra. Sustantivo y adje-
tivo. Que joroba.
Jorobadura. Femenino. Acción 6
efecto de jorobar.
Jorobamiento. Masculino. Joro-
badura.
Jorobar. Activo l^uniliar. Moles-
tar, enfadar con instancias imperti-
nentes, como cuando decimos: ¡qué
WAK8BA DB JORO^^I
Jorobeta. Masculino familiar. Apo-
do que se da al jorobado.
Jorongo. Masculino americano.
Poncho con que se cubre la gente del
campo, y á veces la de las ciudades,
los que se hacen de tela ñna y diver-
sidad de matices.
Joropa. Masculino. Especie de pal-
mera de la América meridional.
Joror. Masculino. Rao.
BTUfoLOofA. Jorar,
Jorqnin. Masculino. Jorouin.
Jorrar. Activo anticuado. Rbuol-
>B.
BTiMOLOofa. Jorro.
Jorro (X|. Modo adverbial anti-
cuado, ifanna. A bbmolqub. | Véase
Red.
JOSA
240
ErofOLOaÍA. 1. Arabo t^Ci/^amiJ,
llevar arrastrando; y como vocablo de
marina, remolcar, «navegar á jorro,*
en Pedro de Alcalá; «llevar ajorro,»
en Víctor; «traer i jorro,* en Barran-
tes Maldonado; «levar á zorros,» «lle-
var á remolque,» en portugués.
2. De aquí proviene el portugués
jorrao, torro, lorra, carreta; esto es,
aparato que se remoíca por los bueyes;
torreiro, cachazudo; pao de jorro, palo
grueso que no podía trasportarse sino
con ayuda de la carreta,
3. Covarrubias conocía perfecta-
mente el significado de jorro; pero
equivocd su etimología; «llevar una
cosa í jorro es sacarla y tirarla con
guindaleta arrastrando, ora sea del
agua, ora sea de la tierra; dizen ser
arábigo de chvrr, que significa lo mes-
~o.»
4. La etimología del árabe djarra,
remolcar, que es de Dozy, está confir-
mada por un pasaje de las Mil y wm
noehee, que dicho autor cita; «los pi-
ratas echaron garfios á la nave y la
llevaron de remolque;» en donde la
idea de remolcar se expresa por «í-
jarroha, que es el verbo en cuestión.
Josa. Femenino. Terreno plantado
de árboles que llevan fruta de hueso,
y se ingertan por lo común en almen-
dros.
Josafat. Hittoria Sagrada. Rey de
Judá, hijo y sucesor de Aza. Ocupd el
trono de 904 á 880 antes de Jesucris-
to, y no cead de ser fiel al Señor, que
favoreció siempre sus armas. Los filis-
teos y los árabes'le pagaron tributo.
La &critura le reprecna su alianza
con Acab, al cual se unid contra el rey
de Siria, á pesar de las advertencias
del profeta Miqueo; pera él reparó esta
desobediencia con el celo con que em-
prendió en su reino la tarea de conétí-
tuir el orden civil, escogiendo sabios
jueces y reformando la disciplina sa-
grada por medio de atinadas disposi-
ciones. Su hijo Joram casó con Atelfa,
hija de Jezabel.— El valle de Josafat,
Sróximo á Jerusalen, al pió y al Este
el monte de las Olivas, es célebre
por la victoria que Josafat, con la
ayuda de Dios, alcanzó sobre los ám-
monitas y moabitas. Se ha compren-
dido mal generalmente la profecía de
Joel, que fija el lugar del ultimo jui-
cio en el valle de Jdsapat. La expre-
sión del profeta es completamente me-
tafórica, aludiendo á que el valle de
JosAPAT es el inmenso cementerio de
Jerusalen.
Etiuolouía. Del hebreo Joiapháh,
compuesto de laoh, íehovah. Dios, v
tckapkat, juzgar: esto es, j%icio at
Dioí. Nombre propio de un monarca
de Judá, que entro á reinar, después
de la muerte de bu padre AJsa, hacia
los años 928, ó según otros, 914 án-
Jesucristo. — Alcanzó una gran
victoria contra sus enemigos en el va-
lle situado entre el torrente Cedrón,
el jardín de las Olivas y Jerusalen; y
de ahí el dar á aquel sitio geográfico
la denominación de valle de Jotafat,
(MONLAU.) , I
To«:.ui iciitizecIbyWiOOQlC
350
JOSÉ
JOBÉ
JOSÉ
Saeña, — En el ralle del miemo
nombre, por donde corre el tomate
Cedrón, se conserva aún el sepul-
cro monumental del personaje de esta
bio^raña. Se halla en la parte de
Oriente, no lejos del monte del Sied*-
dtlo, en donde idolatró Salomón, f del
sitio en que estuvo la hig'uera donde
se ahorcó Judas Iscariote.
Jtmé. Patriarca hebreo, hijo de Jacob
y de Raquel, que nació en 1213 y
murió en 2003 antea de Jesucristo, ó
según otras cronologías, nació en 1745
y murió en 1635. La predilección qae
tenía por él su padre, excitó la envi-
dia de sus hermanos, que le vendie-
ron i unos mercaderes, los cuales le
llevaron 4 Egipto, donde entró de es-
clavo en casa de Putifar, uno de los
más importantes oficiales del palacio
de Faraón. Putifar le puso al frente
de sa casa y le dio las mavores prue-
bas de afecto, depositando en él si
confianza; pero la dicha que José go-
zaba en aquella casase vió bien pron-
to acibarada, porque habiéndose apa-
sionado de él la esposa de su señor, y
viendo que José do la correspondía,
le acusó ante su marido de haber que-
rido sedacirla, y fué encerrado en uní
frision. Inspirado allí José por la sa-
iduría divina, eiplicó loa sueños de
dos prisioneros que estaban encerrados
con él, anunciándoles su destino, pre-
dicccion que se vió cumplida. Noticio-
Bo Faraón de estos sucesos, mandó que
le llevaran á su presencia para que le
interpretara un extraño sueño que ha-
bía tenido y que nadie podía expli-
carle. José predijo entonces siete años
de hambre, precedidos de otros siete
de abundancia. Admirado el re^ di
tanta sabiduría, le nombró su pnmei
ministro y le encargó que reservan
nn residuo de los pnmeros años para
la época de la escasez. Cuando lleg '
este tiempo, Jacob, falfo también c
glanos, envió sus hijos i Egipto pai
comprarlos, y entonces José se dio
conocer í sus hermanos, los perdonó
y obtuvo par» ellos la tierra de Ges-
sen. Gobernó por muchos años el
Egipto; murió alos 110 años de edad,
dejando dos hijos: Manases y Efrain,
que habían sido adoptados por Jacob
y que dieron aa nombre i otras tan-
tas tribus hebreas.
ETiMOLoaÍA.. loteph, lotepAiu: del
hebreo lotupA, que significa aumen-
to, perfección, derivado de iataph,
añadir, aumentar. Nombre propio de
uno de los doce hijos de Jacob j de
Raquel, del esposo de Haría y de otros
sautoa y personajes ilustres. (Mon-
LAU.)
JoB¿ (8a.n). Esposo de la Virgen
María y padre putativo de Cristo. Era
TÍstago de la tribu de David, vivía
en Nazaretb, con bastante escasez de
Ibrtuna, y ganaba su sustento ejer-
ciendo el oficio de carpintero. Cuando
Uarfa se sintió encinta, quiso repu-
diarla; pero instruido por un ¿nget
del misterio de la Encarnación, con-
sintió en seguir viviendo con ella y
en educar á su hijo. Luego que nació
Jesús, hujó con él j con Mana i Bgip- {
to, pum librar i tqaéide U peneca- 1 msalen é indÍTÍdiio del Sanliedrín.
' " " ' ' Afecto en secreto á las doctoinasde
cion de Heródes, que qnerfa hacer-
le morir. Despnea de muerto el rej,
volvió José á Mazare th
oficio de carpintero. La
ca celebra su fiesta el 19 de Mario.
Í continuó i
^leaia eatóli-
Jom¿ Bonaparte. Hermano majror
de Napoleón, que nació en 1768, y au
el consulado de éste desempeñó algu-
nas misiones diplomáticas, y á poce
de establecerse el imperio, en 1806,
recibió el trono de Ñapóles. Doa años
después pasó al de España, i su pesar,
y en él se mantuvo hasta 1813, sin
gozar un momento de paz, por la lu-
cha que tuvo que sostener contra los
españoles. Después de la abdicación
de su hermano, se retiró á los Estados-
Unidos, donde vivió con el título de
conde de Surviliera. (Suji.)
Jos¿ (Fbancisco Liclsrc dd Tau-
BLAT, conocido por el padft Jote). Na-
ció en Paris en 1577 y murió en 1638.
Era hijo de un presidente del Parlt
mento y embajador en Venecia, y de
María La&jetto, descendiente de un
mariscal de Francia. El duque de
Alencon, hermano de Enrique III,
y su hermana la duquesa de Angule-
ma, le tuvieron en la pila bautismal.
Su educación fué brillante; aprendió
el italiano, el inglés, el alemán, el
español, el griego y el hebreo. Taera
conocido en Europa con el nombre de
bmnm de Moñjlie; había abrazado la
carrera de las armas y hecho una cam-
paña á las órdenes del condestable
Montmorency, cuando, llevado de su
vocación, se hizo capuchino en 1599,
á pesar de la oposición de su madre.
Arrastrado á la política, se le vió en
1616 agente activo de la corte en las
conferencias de Londum coa Conde.
En 1617-19, excitó al duque de Nevera
á ajudar k los griegos contra loa tur-
cos, y en 1618 hizo un viaje k Madrid
con el carácter ostensible de misione-
ro t^ra excitar el celo religioso contra
la Turquía; pero en realidad como
explorador secreto de Richelieu. Con-
fidente íntimo de los designios de este
miniatro y su agent« más adicto, es-
taba en relación con todos los hom-
bres que tomaban parto en los asun-
tos políticos de Europa, sin tener,
empero, carácter alguno oficial. Sa
correspondencia es^empre ambigua,
indirecta, oculta |R un pseudónimo
que muchas veces es el de Za Verdit-
re. El nombre por que más se le co-
noce, es por el de la Emi*e*cia grit,
con que le designaban sua contempo-
ráneos. Este personaje fué el enviado
en 1629 á la Dieta de Ratlabona, para
excitar á los principea alemanes con-
tra el emperador Fernando II ó impo-
nerle la aeposicion de Wallenstein y
del lugarteniente de su ejército. El
*■■- — len aseguró á Richelieu en 1636
poder, después de la toma de
Corbia. Al saber au muerte, el carde-
lamó: <¡He perdido mi brazo
derecho! >
José de Arimathea. Judío de la
tribu de Efrain, rico habitante de Je- j
Jesús, tuvo por razón de su cargo que
asistir al consejo en que fué condena-
do el Salvador, absteniéndose, sin em-
bargo, de tomar parte en aquel per-
verso juicio. Muerto Jesús, j á pesar
de exponerse á perder con ello d
prestigio que entre escribas j bríseos
' gozaba, obtuvo de Pilato el cuerpo del
Crucificado después de la Pasión; le
desprendió del infamante madero j' le
dio sepultura en nn sarcóbgo, que
dentro del mismo huerto de su caaa
poseía. Canonizado por la Iglesia ca-
tólica, su fiesta se celebre el 17 de
Mano.
Joseta. Femenino. Nombre propio
de mujer.
BTiifOLOOÍa. JoU.
Josefina (María Josefina Rosa
Taschbb ds la Paokiik). iSmperatriz
de los franceses y esposa de Napoleón
Bonap&rte, que nació en Trois-Uesti
(Martinica), de una fiunilia originaria
del Blasoia, el 24 de Junio de 1763.
A los 15 años se estableció en Fran-
cia, y el 13 de Diciembre de 1779 se
unió en matrimonio al viiconde Ale-
jandro de Beauhamais, del cual tuvo
dos hijos, Eugenio y Hortensia. Cuan-
lo su marido fué encarcelado dorante
1 Terror, le rodeó de los más tiernos
cuidados ;, aunque sin conseguirlo,
hizo loa madores esfuerzos para li-
brarle del cadalso. Presa ella misma,
recobró su libertad hasta el 9 Ther-
midor. Ami^ de Tallien y de Barras,
mujer aeductora, menos por su bell»-
.^ que por su gracia, buena v virtuo-
sa, aunque un tanto ñívola, nizo qne
el general Bonaparto se enamorare de
ella y le diera su mano el 9 de Mano
de 1796. En Malmaison, como en las
Tullerisfi, dio suntuosas fiestas j aupo
atraer con su amabilidad no pocos
partidarios á la causa de aquel que,
en el campo de batalla, poseía el se-
creto de hacer suja la victoria. El solo
reproche que la hacía Napoleón, ere
BU prodigalidad y su lujo; pero hasta
en esto defecto veía compensación,
pues con él reanimaba el comercio, la
industria y las artes. Consagrada em-
peratriz el 2 de Diciembre de 1804,
no pudo enorgullecerse mucho tiempo
de ceñir ¿ sus sienes la corona. El
cielo la había negado un heredero pan
el emperador, j este príncipe, después
de las escenas más conmovedoras, la
obligó á un divorcio que se consumó
el 16 de Diciembre da 1809. Entonces
Josefina se retiró á una hermosa fin-
de la Navarra, de que su marido
la había hecho donación, y desde allí
sostuvo con él una correspondencia
e no dejó de exciter los celos de
iría Luisa, Después de la caída del
perador, recibió notables pruebas
de la alta «tima en que los rejes coa-
ligadoa la tenían, y murió en Mal-
maison el 39 de ifayo de 1814. Sus
restos mortales jacen en la iglesia de
Rueil. Josefina amaba las letras y
las artes, cultivó la botánica y dejó
una preciosa colección de plantas ra-
ras. Como muestre de sua no escasos
Digitized by
Laoogle
I
talentos, se conservan Mmon'üt acerea
efe JoufiíM, por M**"- Lenormand (3 vo-
lúmenes en 8.*]; Carita de Napoleón á
Jo$efi*a durante la campaña ü ItaUa,
el eoHtttiado V el imperio, París, 1827;
' Carlat de Joiefina á Napoleón y á tn
ija, París, 1833 (2 volúmenes en 8.°).
Josefinos. Masculino plural. Mu-
torta. Partidarios de Francia y del
rejr Jot¿, hermano de Napoleón I, que
le dieron la corona de España en Ju~
nio de 1808. La mayor parte se tío
obligada i abandonar á España con
los ejércitos ñ«nceses en 1813; j des-
paes que Napoleón devolvió el trono
a Femando Vil, por el trat&do de 11
de Diciembre de 1813, todos los que
habían desempeñado algún cargo, fue-
ron proscritos sucesivamente por las
Cortes í causa de haber apoyado la
invasión extranjera; y por Fernando,
como partidarios del usurpador (2 de
Febrero V 30 de Mayo de i814).
Joseflstas. Masculino plural. Sif
loria religiosa. Sectarios vandenses,
que s(Slo contraían matrimonio espi-
ritual. Sus errores fueron condenados
por los papas Lucio III (1184), j Gre-
gorio IX {1233).
Josefo (Flavio). Historiador judío,
nacido en Jerusalen , el año 37 de
nuestra era, y muerto en Roma hacia
el 95. Pertenecía á la familia de los
Uacabeos y muy jdven ee afilió ¿ la
secta de los fariseos, en la cual se hizo
notable por su austeridad. Después
de haber tratado en vano de contener
la rebelión de los judíos contra Roma,
acepta la misión de defender su causa
en la Galilea, y sostuvo en Jotapat
un obstinado sitio contra Yespasiano
y Tito. Obligado k rendirse, predijo á
Yespasiano su elevación al imperio,
se conquistó su amistad, acompañó i
Tito al sitio de Jerusalen y, después
de la toma de esta ciudad, siguió al
vencedor & Roma, donde recibió el
derecho de ciudadanía, el título de
caballero j una pensión. Dejó escrito:
Sitiaría de lot }%dÍQs contra los roma-
nos y de la nina de jestuate», en siete
libros, obra muy estimada de Tito,
quien la hizo traducir al latín; A»ti-
giedades judaicas, en 30 libros; HU-
teria de losjvdios desde el Génesis has-
ta el reinado de ■ Nerón ; dos libros
Contra Apúm, en que combate las su-
posiciones erróneas del paganismo
acerca de los orígenes y objeto del
culto hebreo; unas Memorias, en que
el autor da cuenta de su vida, y su
DitaiTio en elogio de loa Macabeos,
que JossFO titula SI Imperto de la ra-
to». Todas estas obras fueron escritas
en lengua griega y conocidas por
Agñppa, hermano de Berenice, que
ha certificado su autenticidad en las
cartas laudatorias reproducidas por el
historiador. San Jerónimo, que llama
á JosBFO el Tito Liño de la Grecia,
nos dice que se le elevó una estatua
en Roma. Las obras que se conser-
van do JosRFO, han sido reunidas por
Havercamp, con la traducción lati-
na de J. Eudson, Amsterdan, 1726
(2 volúmenes en folio), y por G. Dui-
hfi, ftuÍB, 1865 (2 volúmenes), co-
JOVA.
lección Didot. La mejor traducción al
francés es la del padre J. Guillet, Pa-
ris, 1756 (4 volúmenes en 4."). De
Amaldo de Andilly existe una tra-
ducción de las AníigHedades jtuiátcas
y de la Gtierra de los judíos, Amster-
dan, 1681 (5 volúmenes en 12.°)
Jostrado, da. Adjetivo que se
aplica al virote guarnecido de un cer-
co de hierro, al modo de les puntas
de las lanzas de justar, y con la cabe-
za redonda.
JoBQé. Jefe del pueblo hebreo, hijo
de Num, da la tribu de Efrain y su-
cesor de Moisés, que nació en Egipto
en 1534 y murió en 1424 ¿ntos de Je-
sucristo, á la edad de 110 años. Se
llamó al principio Oseas, nombre que
Moisés cambió por el de Josué; suce-
dió i aquél en el mando de los judíos,
á quienes condujo á la tierra de pro-
misión, que dividió- en doce tribus.
Pasó el Jordán, se apoderó de Jericó,
haciendo derribar los muros de la ciu-
dad al son de las trompetas, y venció
á Adonisedec, rey de Jebus, en Ga-
baon, así como á otros cuatro sobera-
nos que se habían coaligado con este
príncipe para destruirle. La Escritura
refiere que, hallándose combatiendo
cuando declinaba el día, Josué con
una palabra detuvo el curso del sol, j
el día duró hasta que terminó la pe-
lea. Empleó cuatro años en la con-
quista del país de Canaan, y tuvo, en
nn, la satisfacción de ver á aquel pue-
blo, que había llevado nómada del de-
sierto, establecido en la tierra que la
voluntad divina te señalaba por mo-
rada. En la Biblia hay un libro con
su nombre, que se le atribuye, y que
contiene su historia. (Sala.)
Jota. Femenino. Nombre de la le-
tra J. I Cosa mínima. Se usa siempre
con negación, como cuando decimos:
nt JOTA. H Tañido y baile muy usado
en Es^ña, y especialmente en Ara-
gón y Valencia. | Ojota. || Especie de
menestra que ya, á lo menos con este
nombre, apenas es conocida, |¡ No sa-
SKR UNA JOTA. Frase. Ser muy igno-
rante en alguna cosa. ||Sin faltak una
JOTA. Frase. Sin faltak una coua.
Jotabilla. Femenino. Especie de
alondra.
Jote. Masculino americano. Galli-
naza, ave.
Jovada d Jnittda. Femenino. Pro-
vincial Aragón. El terreno que paede
arar en un dia un par de muías.
ETiMOLOofA. Raíz árabe djahdha
f A » '^)- tirar, como el buey tira
del arado; argelino, djebda[0,^y!^),
arado, y extensivamente, un par de
bueyes, en Cherbouneau y Martin. El
sabio Dozy demuestra esta etímología
con excelentes dates.
1, En Argelia no se mide nunca nn
torreno que se cultiva, sino que se
dice: «este tíerra tiene tantas 6 cuan-
tas djebdas,* como si se dijese: «tan-
tasfomxJat.» (Chbbbonnbau.)
2. I^ehda quiere decir en Constan-
tina: «la porción de terreno que pue-
de labrar en nn dia un par de bue-
yes.» (Ptux.)
JOVE
251
3. Du Cange atribuye el origen del
bajo latin jova, jovaía, k los árabes de
las Baleares: «majoricensibus voces
familiares, quas ii ab Arahihut Balea-
rivm incolis acceptas retinuere, apud
quos ita^t^enm, eeu modus agri di-
citur, tametsi maioris quantitetis.»
4. Esta misma viene á ser la defini-
ción de Villanueva, con la diferencia
de que no se refiere á los árabes de
las Baleares, sino que habla de los
valencianos, quienes recibieron la voz
propuesta de los árabes de otros rei-
nos: <ma¡oricensibus et olim Valenti-
nis voces lamiliares, ab arabibtu utri na-
que regni incolis acceptse.» ( Viaje li-
terario, IV, S66.)
5. La forma yove, que es el bajo la-
tín _;'<mi, aparece en el Fuero de Moli-
na: «vecino de Molina que hobiere
dos yOBOS (yuntas) de bueyes con su
heretat.» (Llobrmtb, Noticias de las
tres provincias Vaseon^adat, IV, 124.)
6. Et bajo latín tiene joveríus con
el significado de gañan, en una carta
aragonesa de 1192, por la cual se
ordena: «que nadie dañe ni se apode-
re de los bueyes ni de los otros ani-
males de labranza, ni del arado con
sus aperos, ni del gañan, joverius:»
«constítuentes ne boves aratorios aut
CEBtera qualibet animalia aratoria,
vel aratrum cum suis apparatibus, et
jovKRio «M bubulco Iffldere vel inva-
dere quoquo modo prssumat.» (Cab-
piNTiBs, enDu Canoe.)
7. La forma juveríus se baila en
otro documento aragonés de 1291 con
el mismo significado: *item quod por-
tarius vel aliquis officialis noster non
possit pignorare aliqua animalia ara-
tona, nec juverioi, nec instrumente
taborandi seu colendi.»
8. La iormn. jubatta, con la signifi-
cación de jovada, se encuentra en la
carta de población de Egea, dada &
fines del siglo xii, 1180, por el ry de
Aragón Alfonso el Batallador: *Et in
illa torre de Escoran non avet nisi sex
jubaitas... similiter illa Torre de Ca-
nalla Y\ jubattas... et illa Torre tonga
dosy»54««.» (MüRoz, Fueros, 1, 399 }
9. La forma yoKtfd de Du Cange
se halla también en un documenta
de 1275: «item pro una jovata vinera,
quam habemus iu Alcudia Xativte
contigua vineiB Joannis Martiniez de
Hereaia:> <por una jovada de viña
que poseemos en Alcudia de Játiva,
contigua á la viña de Juan Martínez
de Heredia.í
Jove. Miíolofia. Júpitbr.
JovellanoB (Don Gaspar Mblchor
de). Habiendo dedicado el distingui-
do publicista señor Cea Bermudez un
libro entera á reseñar la vida del gran
Eatrieio, objeto de este artículo, nos
emos creído obligados á tomar por
norma su trabajo, digno en todos con-
ceptos de estima y de admiración,
sin perjuicio de consultar otros mu-
chos autores. Nació Don Gaspar Mei/-
CHOR DE JovKLLANOs cn la culta ciu-
dad de Gijon, el 5 de Enero de 1744.
Era su padre Don Francisco Gregorio,
regidor y alférez mayor de la citada
Tilla, y tuvo ocho fiermaoos, cinco
Digitized by
Laoogle
252
JOVE
Tsronea, de los cualae él era el tercero,
j tres hermanas. Loa dos madores
fueron dedicados ¿ la marina, j él,
atendidas sus dotes de carácter, fué
destinado á la Iglesia. AJ cumplir los
13 años, le confirió la primera tonsu-
ra el reverendo obispo de la diécesis,
para que pudiera obtener un beneficio
simple en San Bartolomé de la Nava,
en U misma provincia. Cursó el dere-
cho en la universidad de Ávila, obte-
níendo los arados de bachiller v li-
cenciado eu lejes en ésta ;7 en 1^ de
Osma, traslandéndoae luégí) á la de
Alcalá, escuela renombrada entonces
en filosoña y letras. Al terminar el
Srimer año, cediendo á las instancias
e su Emilia, á la que no había visto
hacía ocho, se trasladó á su país, (
tudiando minuciosamente sus prod^
tos, BUS elementos de riqueza , sus
necesidades respecto ¿ ilustración j
el estada del proletariado, al que más
tarde había de atender cumplidamen-
te. No tardó en lucir sus grandes co-
nocimientos en efderecho, en los ejer
cicios á una cátedra de cánones en la
universidad de Alcalá, que hubi
obtenido á no verse obligado á salir
de aquella ciudad para practicar va-
rias informaciones de pruebas para el
ingreso de varios colegiales. Poste-
riormente quiso hacer oposición á la
canongía doctoral de Tuy; pero al de-
tenerse en la corte, sus primos los
marqueses de Casa-Tremañez j su
grande amigx) v protector el señor
Arias Saavedra, lograron disuadirle é
inclinarle á la magistratura, obte-
niendo para él el nombramiento
alcalde de la Quadra de la real t
diencia de Sevilla (31 de Octubre
do 1767), cargo mis bien honorífico,
puesto que no disfrutaba de sueldo
entero, Al despedirse del conde de
Aranda, éste le ordenó que no se eneat-
?iietara el jielucon como lot demái goli-
lat, 3 que se hiciera rizar el pelo á
la espalas como los ministrod del Par-
lamento de Paris, dttterrando laUi ta-
leat. La crítica, al verle en el tribunal
sin la famosa peluca, se cebó en él,
juzgándole autor de una novedad,
Sroaucto de un mandato de su jefe.
ira Don Gaspau Mblchor de Jovb-
LLANOS de estatura proporcionada,
más bien alto que bajo, cuerpo airoso,
cabeza erguida, blanco j rojo, ojos vi-
vos, pies y' manos como de dama, an-
dar firme ^ decoroso, limpio j aseado
en el vestir, sobria en el comer ^ el
beber, atento en el trato familiar,
dulce y persuasivo, generoso y á\in
pródigo, religioso sin preocupación,
ingenuo j sencillo, amigo constante,
fuerte eu el estudio y duro en el tra-
bajo. Su genio empreadedor le llevó
por el camino de las reformas; es de-
cir, del martirio, j desde sus prime-
ros años, dice el señor Diana, se pro-
{luso desterrar los errores de nuestra
Bgislacion civil. El 20 de Diciembre
del mismo año empezó á dis&utar el
sueldo entero; y el 2^ de Febrero de
1774 ascendió al cargo de oidor. Mu^
experto en el despacho de los asuntos
civiles, erft nuevo en los que se refe-
JOVE
rían al gobierno; mas pronto conoció
el carácter y tendencias de la admi-
nistración pública j dio un nuevo ses-
go á sus estudios, convencido, según
escribió en su magnífico DUeurio tohre
U economía civil (1796) que : «una na-
ción que cultiva, trabaja, comercia,
navega, reforma sus antiguas institu-
ciones y levanta otras nuevas; una na-
ción que se ilustra, que trata de rnejo*
rar su sistema político, necesita toaos
los días nuevas le^es, j la ciencia de
que se deben tomar sus principios, y el
arte de hacerlas según ellos, son del
todo forasteros i nuestra común ju-
risprudencia.i unió, pues, á los co-
nocimiento! del legislador, los indis-
pensables de la economía civil ó polí-
tica, y aunque parezca increíble, tan
graves estudios no le impidieron de-
dicarse con entusiasmo a la poesía.
Sevilla fué para Jovellanos un pue-
blo lleno de felicidades; allí aumentó
sus ja grandes conocimientos , allí
gozó de unas simpatías universales,
siendo su casa el centro á que acudían,
lo mismo el magnate que el sabio,
igual el artista que el industrial 6 el
obrero. ]Cómo extrañar, por tanto,
que su nombramiento de alcalde de
casa j corte fuese recibido en Sevilla
con un sentimienh) indescriptible!
Apenas llegado á Madrid, fué visita-
do por sus primos los marqueses de
Valdecarzana, los condes de Mora y
Fonclan, el marqués de Escalona, el
duque de Almodóvar y otras distin-
guidas personas, á cujos oidos había
egado la fama del gran talento que
le adornaba. La Academia de la His-
toria, á instancias de su director, se-
ñor Campománes, le nombró indivi-
duo supernumerario el 16 de Abril
de 1779. La de San Fernando, dos
meses después, y la Española, el 34 de
Julio de 1781. Las comisiones del
Consejo, tales como repesar comesti-
bles y asistir á incendios, no se ave-
nían con BU carácter; así fué que sus
parientes lograron trasladarle i una
elazadel Consejo de las órdenes(1780).
na de sus primeras comisiones fué
visitar el convento de San Marcos de
León (Marzo de 1782) y autorizarla
elección de prior: y ja cerca de su
pais, resolvió visitarle, llevando la
orden para construir el camino de
Oviedo á Gijon, el c^l vio comenzar
en sus dos extremos el 18 de Setiem-
bre. Interesado grandemente en la
prosperidad de su patria, lejó i la
Sociedad de Amigos un elocuente dis-
curso exhortando á abrir una suscri-
cioD para enviar dos jóvenes á estu-
diar las matemáticas y la ñsica en el
colegio de Vergara, proyecto que,
aunque acogido con entusiasmo, no
se realizó por entonces. í)e Oviedo
visitó Covadonga , como él lo hacía
siempre, estudiaudo los terrenos, los
puertos, la instrucción, todo. A ins-
tancias de sus amigos, se decidió ¿
dejar que se representaran su magní-
fica tragedia Pelado y su notable co-
media Mi DelÜKMtute honrado, que al-
canzaron un éxito ruidoso. Después
de seis meses de ausencia, regresó i
JOVE
Madrid, agregándole, al cargo que
desempeñaba, el de superintendente
de los t«soros de las órdenes de Cala-
trava y de Alcántara, y Í poco fué
nombrado ministro de la Junta de Co-
mercio, Monedas v Minas, alcanzan-
do tal popularidaa y tal aprecio, que
en todas las esferas era conocido y
respetado, lo cual, como era de temer,
le suministró muchos envidiosos; es-
pecialmente, al ser elegido presiden-
te de la Junta creada, de orden del rey,
para premiar las obras dramáticas
que se presentasen al concurso abier-
to con motivo de las fiestas por el do-
ble alumbramiento de la pnncesa do
Asturias, que dio á luz dos infantes
gemelos. En 1786 escribió y publicó
en SI Cemor dos famosas sátiras;
en 17S7, su célebre Infonu sobre U
l&y ograriA, y luego las biografías de
Don Ventur» Rodríguez y Carlos III,
un arquitecto y un rey, con el éxito
más brillante. Era tal su &nia, ^ne
hasta el Ministerio de Marina quiso
utiliíar su capacidad y le envió á As-
turias para estudiar las minas de car-
bón (Abril de 1790). Poco tardó en
desempeñar su cometido en Salaman-
ca, y habría seguido á Asturias á no
saber el arresto en Madrid de su gran-
de amigo el conde de Cabarrús; pidió
permiso al ministro de Marina para
venir á la corte con objete de ínfor^
mar reservadamente al tribunal de
las órdenes sobre puntos del mayor
interés; pero en realidad para tratar
de salvar á Cabarrús. Súpolo el Qo-
biemo y le intimó la salida inmedia-
tamente, teniendo que ausentarse de
Madrid sin lograr su noble designio.
Comprendiendo que su salida era on
destierro, decidió vivir tranquilo y no
doblegarse i las intrigas cortesanas:
sus padres habían muerto, y su her-
mano Don Francisco le preparó las
mejores habitaciones de la casa en que
había nacido; allí colocó su librería y
se dedicó á sus trabajos, estudiando
con gran empeña las riquezas que en-
trañaba su país, las ventajas de esta-
blecer comunicaciones entre las niiius
y los puertos de mar, as( como otros
medios de engrandecimiento. Si en
Sevilla su casa era el centro de los
hombres eminentes y el refugio de los .
pobres, lo propio y aun más acontecía
en su patna. Por fin, vio conseguido
uno de los más grandes deseos de su
vida; la concesión del Imtitrnto Áiín-
rioM, obra á la que había dedicado
gran parte de su existencia, á la cual
se consagró con el mayor ahinco,
desempeñando la cátedra de gramáti-
ca general y pronunciando innumera-
bles discursos encaminados á desper-
tar la afielan de sus alumnos. Ésto
sin contar el establecimiento de es-
cuelas de niñas V niños en Gijon, el
empedrado de las calles, los muros
ue hizo construir para contrarrestar
1 empuje de las olas y otras impor-
tantísimas empresas. A pesar de los
deseos de que volviera á Madrid, que
sus amigos, y más especialmente el
señor Arias Baavedra, le manifeati^
baii i fin de que htñtte $»t íahttoif
Digitized by
Laoogle
JOVf
prettat$ *%eoe$ terviciot á tu patria, ae
a6gó diciendo qae había resuelto es-
cribir una obríta pan la instrucción
pública, y su corto influjo, favor j
amistad quería dedicarlo al nuevo es-
tablecimiento que estaba á su carg'O,
y á ettaproBineta e» gm nací y cuente
Morir. La comisión que le hal)fa con-
fiado el Gobierno le oliligó á marchar
á Vizcaya i estudiar sus industrias,
fijándose muj particularmente en la
ferrerfa, y & poco de su regreso i As-
turias, se halló con el nombramiento
de embajador en Rusia: dudaba en
admitir, cuando le llegó el nombra-
miento de ministro de Gracia y Jus-
ticia, y entonces el entusiasmo de sub
paisanos no tuvo límites. Con pena
abandond su patria y su tranquilidad,
encaminándose á la Corto, bn Gua-
darrama se halló con su amigo Ga-
barras, que le wuardaba, v por cuyo
consejo Lrodoy había nombrado mi-
nistro á Don Gasfas. Mas al oir Jo-
VBLI.A.NOS de labios de Gabarras la
tnacion del país, las intrigas de la
corto y la oposición que la reina ha-
bía hecho á su nombramiento, supli-
có á su amigo que le permitiera re-
nunciar la cartera y volver á Astu-
rias; pero fué en vano. Los dos ami-
^;oe llegaron al Escorial, j Godov los
invitda comer. Jovsllanos escribe de
esta comida que, al ver sentado á Go-
dojr entre su mujer y Pepita Tudó,
no pvílo coMtr, «M Aaolar, ni sosegar.
Los rejes recibieron afectuosamente
á JovsLLAHOs, si bien más cariñosa-
mente el rejr que la reina; en cuanto
á Godojr, el entusiasmo que vid pro-
ducir en el pais la elevación de Jove-
LLANOs no pareció agradarle, 'y cuan-
do le pidió que despojara de su mitra
á cierto prelado de América y Jovb-
LLANOS se necio sin antas estddiar si
era justo, su disgusto fué mayor. Bl
deseo de Cabarrus era que Jovella-
Hos y Saavedra. asociad!*» i Qodov,
regenerasen el gobierno del país. No
se conocían Jotbllanos t ^avedra;
peni grandes patricios j nombres su-
periores, bien pronto se comprendie-
ron, toniendo la franqueza de exponer
al rej la situación de los negocios pú-
blicos sin ambajes ni rodeos. El ley
se deshacía en elogios á la reina de
estos dos hombres, y éste, que com-
prendió que cuanto ellos ganaran en
el concepto del rey lo perdería Godoy,
no esteba satisfecha. Además de la
reina y de Godoy, Jovbllanos y Saa-
vedra debieron hacerse temibles á
otros que no vacilaron en apelar con-
tra ellos al veneno. ¡Consecuencia na-
tural de aquella degradada y eorrom-
pida cortof Las virtudes cívicas y pri-
vadas de JovbLlanos y Saavedra, bu
grande inteligencia, su inmensa po-
pularidad y el cariño y la confianza
que el rey les moatrabfj hicieron á
Godoy abaudorar la secretaría de Es-
tedú, si bien por poco tiempo, pues
un día, á pretexto de la mala salud
que disfruteban desde el conato de
enTenenamiento de que fueron vícti-
mas J0TBU.AMO8 T Saavedra, se vieron
nvaerados (16 de Agosto de 1798).
JOVE
En los nueTe meses que Jotbllanos
ocupó el ministerio, dice el señor
Amador de los Rios, no cesó de pro-
curar la vindicación de los derechos
de la propiedad, el amparo de los
oprimidos, la protección de las artes,
de! comercio y de la industria, el li-
bre fomento de la agricultura, y,
sobre todo, la instrucción pública. Al
despedirse de los reyes, Carlos IV le
manifesto lo satisfecho que quedaba
de sus servicios, y María Luisa le dijo
que no había tenido parto en su exo-
neración. Semejante disculpa, cuan-
do JovELLANOs no la acusaba, prueba
claramente que á ella debió su caida.
La salida de Jovbllanos del gobier-
no fué universalmente sentida; él. por
su parto, no tuvo otro sentimiento, al
regresar á su casa, que hallarla vacía
de su querido hermano Francisco,
que tanto le amaba. Resuelto á aho-
gar su pena en el trabajo, se dedicó á
mejorar la enseñanza de su Intlilulo.
En 1801, al noter que ae le negaba
todo recurso, comenzó á temer por él
En una traducción al castollano, im-
Sresa en Londres, del Contrato loeial
e Juan Jacobo Rousseau, se hacían
por el traductor en las notas grandes
elogios de Jovellanos, y al saberlo,
sospechando que era un lazo de sus
enemigos, escribió at ministro de Bs-
tado, quien le contestó que recogiese
los ejemplares que pudiera; pero aña-
diendo, ^w K abítwmí de etcriiir á
nin^wn mtniíMi. Por último, un dis le
sorprendieron en su cama y le con-
dujeron á la isla de Mallorca, como
reo de Estedo, apoderándose de todos
BUS papeles. La villa entera de Gíjon
despidió vertiendo amargas lágrimas
al que consideraba como un padre.
Conducido sin prevenciones que pu-
dieran salvar su decoro, con una es-
colte, como un criminal, tardó treinte
y seis dias en el viaje, sufriendo las
mayores privaciones. En Palma fué
conducido í la Cartuja de Jesús Na-
zareno, donde encontró una habite-
deoentoy un cariñoso afecto et
los monjes, y allí redacto una noteblí
representación al rey, en que hacía la
reseña de su prisión y de su viaje, y
pedía: 1." Que si se le imputeba algún
delito, se le hicieran cargos f se oye-
ran sus defensas. 3.° Que en cualquie-
ra tribunal i que se le sometiera, es-
taba pronto í^sponder de su conduc-
to. 3. Que una vez declarada su ino-
cencia, se le reintegrase de la nota y
baldón que había sufrido en su repu-
tecion y buen nombre (24 de Aoril
da 1801}. Esta exposición fué enviada
al señor Arias Saavedra, á quien el
marqués de Valdecarzana había ofre-
cido presenterla al rey. En tanto que
los asturianos hacían los mayores es-
fuerzos para salvarle, JovstXANOS ae
dedicó en la Cartuja á estudiar botá-
nica, bajo la dirección del religioso
boticario del convento, q_ue era un sa-
io. El 5 de Mayo de 1802 fué condu-
cido violentamente por el sargento
mayor de dragonea de Numancia al
castillo de Bellver, i causa de haber-
M hallado mita copias de h expwi-
JOVE
258
' cion dirigida al rey. No terdó en ver-
se ¡ais cruelmente tratedo, negándola
hasta los medios de curarse una en-
fermedad contraída en su cautiverio,^
hasta los baños de mar para el alivio
de unas cateratas. Al fin, el 5 de Abril
de 1808 se le alzó el destierro, permi-
tiéndole venir á la Corto, con motivo
de la exaltación al trono del principe
de Asturias Don Femando, á quien
pidió, antes de abandonar la isla, que
su conducta se juzgase por un tribu-
nal y se le devolviese la honra que
había perdido. El 20 de Mayo llegíí á
Barcelona, donde supo todos los gran-
des sucesos ocurridos en la Corte;
abandonó Barcelona, para huir de las
visitas, y en Zaragoza tuvo una gran
ovación, pidiendo todos á Palafox que
le retuviera allí -íomo consejero de
sus operaciones; el estado de salud de
Jovsllanos no le permitió acceder á
los deseos de Palafox y de los zarago-
zanos; pero felicitó al general por su
deseo de organizar la lucha j convo-
car las Cortes, saliendo de Zaragoza
con una escolte de escopeteros que
dejó en la primera venta. El 10 de Ju-
lio llegó á Jadraque á la casa de su
amigo Arias de Saavedra; y al si-
guiente día recibió el nombramiento
de ministro del Interior de José Bo-
naparto, que rechazó. Pasó algunos
dias entregado i su curación con la
asistencia de un médico llegado de
Madrid, cuando recibió el nombra-
miento de individuo de la Junte cen-
tral, juntamente con su amigo el mar-
qués de Campo Sagrado; bien hubie-
ra querido excusarse con sus 65 años
y sus achaques; pero era un buen pa-
tricio y aceptó, llegando á Madrid á
fines de Setiembre. En la primera
conferencia celebrada en la casa del
Príncipe Pío, trataron de combatir
las intrigas de los reunidos en Aran-
juez, poniendo á su frente al conde de
Aranda; y de las dietas que habían
de disfrutar los individuos de la Jun-
te, y que él renunció. Luego se oour
pó en tramar los negocios y en emitir
un magnífico y profindo dictamen so-
bre la institución v forma de gobier-
no; pidió datos al ilustrado canónigo
Martínez Marina sobre la forma de
convocatoria por estamentos; reunió
en Madrid los magistrados para que,
é pesar de la invasión francesa, pu-
dieran administrar justicia; y tomó
una parto eficaz en los trabajos de
traslación de la Junta central de
Aranjuez á Toledo, Talavera, Trnji-
y Sevilla , en cuya ciudad fuá
bido con un inmenso júbilo; allí
encontró los antiguos amigos, un
pueblo entusiasmado y ásn compañe-
ro de p)bierno Don Francisco Saave-
.as fuerzas de Jovbllanos es-
taban casi agotadas, y sin embargo,
no hubo negocio de la Junte en que
no tomase parte activa: formuló un
dictamen para renovar los vocales de
la Junta en el plazo que se señalase.
Se ocupó en ella del desagradable in-
cidente respecto á la canducte del
marqués de la Romana en Asturias;
expuso 8u opinión sobre las ptfrtes y
Ligitizedby VjOOQIC
254
JOVE
formd un sabio plan de instrucción
pública. AI trasladarse la Junt& á la
isla de León, fué el último de sua in-
dividuos que abandona Sevilla." Ins-
talada la primera Regencia, el 31 de
Bnero, depositd la Junta en ella toda
la autoridad que venía ejerciendo.
Afectado por las calumnias de que la
Junta fue objeto por parte de algunos
maldicientes, pidió á la Regencia per-
miso para retirarse á su país j un
tutldo patA poder subtütir. La Re^n-
cia se negó i separarle de su car^ de
consejero de Estado, latú/echa de ¡ot
mpOftoMíet tenicioí que kahíá pretlado
i su patria; pero, en gracia á su mal
estado de salud, le concedió licencia
para ir áGijoná convalecer, já su ins-
tancia restableció el importante Iiuti-
tuto Átt*riano, que él había creado,
dejándole en libertad de no percibir
la mitad del sueldo de consejero de
Estado, en beneñcio de la patria, como
había ofrecido. Tranquilo su espíritu
por la actitud para con él del nuevo
Gobierno, sólo le molestaba que todo
BU capital para hacer un tan largo
viaje, consistía en 8.000 reales, te-
niendo que aceptar los 12.000 que
de BUS ahorros de largos años le ofre-
ció su majordomo Don Domingo
García de la Fuente; mas deseoso de
pagar aquella noble acción, le cedió
en propiedad una casa que poseía en
los arrabales de Giion. El 26 de Fe-
brero de 1810, salió para Asturias en
el bergantín jfyeiíra Se*ora de Cont-
do»ga. La noticia que tuvo al saltar
en Noja, de haber invadido Asturias
los franceses, ^ hallarse posesionados
de Oviedo, Oijon j Aviles, le llenó
de consternación. Sin la generosa
hospitalidad de la viuda é hijos de
Cendon, el antiguo ministro no ha-
bría tenido donde albergarse. Un día
recibió la feliz noticia de que los as-
turianos habían arrojado de su suelo
i los franceses, y ja se disponía á
marchar, cuando tuvo la infausta t
va de que los franceses eran otra
dueños de Oviedo y Qijon. Entonces
su ardor patrio le inspiró aquel subli-
me canto de guerra, que empieza:
\K las armai, Talientea asturet,
Empufisrlag con nuevo vigor,
Que otra vez el tirano de Europa
El SDlax de Peisyo iiwilllól
¡Así escribía un anciano de casi
70 años, dice uno de sus mejores bió-
grafos! Al cruel dolor de ver invadi-
do nnevamentesu suelo natal, seunió
otra nueva pena. Una noche (¡ver-
^enza causa el escríbirlol) «se le pre-
sentó el coronel Osorio, en nombre de
la Junta de Santiago, á pedirle su
pasaporte v á inspeccionar sus pape-
les.» Herido en su dignidad el ilustre
anciano, honra de su patria, elevó
sentidas protestas j amargas quejas
á su Regencia j al capitán general de
Galicia. La Regencia reprobó la con-
ducta de la Junta de Santiago; pero
nada proveyó respecto 4 las justas
quejas de Jovellanos, Ocupábase en
escribir la defensa de la Junta cen-
tral, cuando tuvo la dicha de abrazar
í, au mayordomo García de Lafuente,
JOVE
y el disgusto de saber la muerte de su
antiguo amigo y protector el seíior
Arias Saavedra. Al saber que el país
se hallaba libre de franceses, se enca-
minó áGijon; pero i, pesar del secre-
to con que hizo el viaje, por todas
partes fué objeto de las mis grandes
ovaciones. En Gijon se lanzaron las
campanas al aire, se dispararon las
liezas de artillería, se empavesaron
os buques, y el pueblo entero gritaba
bajo sus balcones: ¡ Viva elpa£-e de la
patria! Apenas llegado, se ocupó de
la reparación del I*itit%U>, que los
franceses habían convertido en cuar-
tel; pero pronto se supo que los ejér-
citos de Napoleón invadían de nuevo
el país, y el achacoso anciano se ve
obligado & refugiarse en el bergantín
vizcaíno SI VoloHte. Una horrorosa
tempestad tuvo al buque ocho dias
entre la vida y la muerte; por fin, ar-
ribaron al puerto de Vega, entre
Luarca y Navia, y se dispusieron á
salir para Ribadeo. Saltó en tierra Jo-
TRiXAMOs y se hospedó en casa de
Tielles con su amigo señor Valdée
Llanos. Un horroroso huracán destro-
zó el buque aquella noche, y por mi-
lagro pudo salvarse el señor García
de Lafuente, que en él había quedado.
La dolencia que aquejaba al señor
Valdés Llanos, se agravó terrible-
mente al entrar en Llánes: Jovblla-
NOs no se apartó un instante de la ca-
becera de su lecho, sirviéndole por su
mano las medicinas; el dolor que le
produjo la gravedad del mal de su
amigo de la infancia, le postró en
cama, y declarada luego una pulmo-
nía fulminante, espiró Jovellanos,
ignorando el fallecimiento del señor
Valdés Llanos, á la edad de 67 años.
La Junta de Asturias, domiciliada en
Castropol, manifestó el profundo do-
lor que le causaba tan grande pérdi-
da, y comisionó & dos individuos de
su seno para que asistieran á su en-
tierro, que fue tan suntuoso y mag-
nífico como el lugar y las tristes cir-
cunstancias, porque el país atravesa-
ba, lo permitían. La noticia de su
muerte cundió por toda España con la
celeridad del rayo, y en todas partes
causó la misma tristísima impresión,
arrancaitdo suspiros á todos los pe-
chos, j lágrimas á todos los ojos. Las
Cortes reunidas en Cád^ dedicaron á
la memoria del ínsignl^iatrício el si-
guiente decreto: «Las Cortes genera-
les y extraordinarias, queriendo hon-
rar la memoria del difunto Don Gas-
PAB Uelchor db Jovsllanos con un
testimonio público, que pueda ser cor-
respondiente á su patriotismo y cons-
tante adhesión á la santa causa que
la nación defiende, ¿ sus afanes y sin-
gular esmero por la educación, i su
amor á la humanidad, á su infatiga-
ble trabajo por difundir entre sus con-
ciudadanos las luces y la ilustración,
y á la firmeza con que sufrió la perse-
cución que le hizo padecer la mano
cruel del despotismo; y atendiendo
igualmente á las ventajas que pueden
resultar de la enseñanza publica de
BU Jn/orme sobre el expediente de la
JÓVE
ley alaria, han venido: 1.*, ¿ decla-
rar, como por el presente declaran,
benemérito de h patria á Don Gaspar
Melchor de Jovsllanos; y 2.*, en
mandar, que el Informe que extendió
él mismo sobre el expediente de la
ley agraria, se tenga presente en la
comisión de Agricnltnra de las Cortes,
para que acerca de su lectura en es-
cuelas ó estudios públicos, proponga
lo que crea más conveniente á la mis-
ma agricultura. Lo tendrá entendido
la Regencia del reino, y para que lle-
gue á noticia de todos, lo mandari
imprimir, publicar r circular. — Ma-
nuel Villa&ña, presidente. — José Ha-
ría Calatrava, diputado secretario.—
Juan Antonio Sombieli, diputado se-
cretario.— Dado en C^diz á 24 de
Enero de 1812. — A la Regencia del
reino.»
Las elocuentes demostraciones de
universal aprecio, añade un eminente
escritor, que se consagraron á la me-
moria de Jovellanos, dicen muy alto
que su mérito era extraordinario, que
sus virtudes eran muchas, que ens
talentos eran grandes, que era, en
fin, uno de esos hombres que la Pro-
videncia envía al mundo como mode-
los acabados dentro de las condicio-
nes de la perfectibilidad humana. El
pensamiento dominante de Jovella-
nos era que España participase de los
progresos y adelantos que en las artes
y en las ciencias conquistaban las de-
más naciones. Sus obras, encamina-
das á este fin, forman cinco tomos,
comprendiendo las siguientes mate-
rias: legislación, instrucción públi-
ca, geograña, histeria, artes, an-
tigüedades, literatura, industria y
comercio. El escrita que le dio mayor
celebridad, fué el Informe de ley agra-
ria, verdadero pedestal de su gloria.
Sus opiniones sobre instrucción pú-
blica se manifestaron repetidas veces
en sus Informe». En uno de ellos dice:
«Ya no es un problema, es una ver-
dad generalmente reconocida, que la
instrucción es la medida común de la
prosperidad de las naciones, y que
as! son ellas poderosas ó débiles, fe-
lices 6 desgraciadas, según son ilus-
tradas ó ignorantes.»
Relime* —El personaje de esta bio-
grafía, considerado como poeta, como
Uterato, como político, como economis-
ta, como magistrado, como estadista,
como legislador, representa induda-
blemente la personificación más exten-
sa y universal del siglo xviii. Conside-
rado como patricio insigne, grave y
severo, parco y sencillo, observador y
diligente, alentado y brioso, sin men-
gua ni mancha de ninguna especie,
figurará siempre entre los mártires y
los héroes de EspaÜa. Bajo cualquier»
de las dos figuras, su recuerdo perte-
nece á la gloria que lo inmortalizó;
de tal suerte, que el nombre de Gas-
PAH Melchor ce Jovellanos se ba
convertido en una especie de blasón
nacional.
Joven. Masculino y femenino. Lt
persona que está en la edad de la ju*
ventud. Se aplica también i si '
Digitized by
a también i animt-
,L.oog[e
JOVB
l«s, j ion i otras cobss; como tíorra,
ñ&a, olÍTar. | El idTZN que no tra-
baja, COANDO BS VIBIO DIJBBUR IN PA-
JA. Befnn que aconseja que debe tra-
bajarse en la juventud, para no mo~
ñr de miseria en la vejez. Q Hackbsb
KL JÓTBN. Locución &miliar, aplica-
da á los TÍejoa que quieren rejuvene-
cer k la fuerza.
BtiholoqÍa. Sánscrito yman: per-
sa, djmam; latín, ^ive^u; alemaa,
Jf»g; ruso, ioiúti; italiano, gioñne,
fiovMu; francés del siglo xh, joene;
moderno, /miu; pro venial, jove; cata-
lán, yont, femenino; jove, masculino.
1. El latín jivínú j j&vSre, ayu-
dar, representan la misma palabra de
origen, como lo demuestra el sánscri-
to jm f ^1. acrecer, aumentar, unir;
j/WM, yinvMta», juventud; ywMti, jií-
veu , simétrico de yavaiu» , los que
combaten, los que auxilian, los que
tundan,
3. La K breve de jivihiü es cierta-
mente la % áejivare.
3. La equivalencia catalana de
nuestro refrán es: lo jovb q%e no íra-
b€lU, qwtnt et vell dom i la palla.
Sinonimia. JA>en, moto. La yaz ¡6-
WM explica la idea absolutamente; la
voz MOZO la explica comparativamente,
porque la juventud es la edad del
nombra entre la niñez j la edad va-
ronil, como desde los catorce hasta
loB veintiún años; v la mocedad es el
tiempo que el hombre conserva aquel
vigor, parecer ó disposición que son
propios de la juventud, 7 pueden du-
rar más 6 menos tiempo.
Un hombre de treinta años no es
jra iáttm, según la rigurosa propiedad
de la voz; pero es mozo todavía.
Por eso se dice con relación á aque-
lla disposición física que caracteriza
el estado de moco: es un buen moto,
porque un buen^ifnm no aludiría ala
disposición física, sino á las buenas
prendas j calidades morales de un
hombre que se halla determinada-
mente en la edad juvenil. En la es-
cuela militar sólo se admiten i'iícMfi,
esto es, con relación á la edad deter-
minada que allí se requiere.
Por la misma razón, j con alusión
á la idea que aplicamos á la voz moto,
llamamos así vulgarmente al gana-
pán, aunque sea viejo; al criado que
se ocupa en los oñcios que suponen d
requieren la agilidad 7 disposición
que naturalmente acompañan j son
propias de la juventud. Y eu muchaa
partes se da el nombre de mcKo á todo
hombre soltero. (Hubkta).
Jovenado. Masculino. En algunas
órdenes religiosas, el tiempo que es-
tán los religiosos f¡ religiosas, des-
pués de la profesión, bajóla dirección
de un maestro. Ll&mase también así
el sitio donde habitan y se juntan.
STIMOLOOfA. Jávt*.
Jovencico, ca, lio, lia, to, la.
Adjetivos diminutivos de jáven. Se
usan mis comunmente como sustan-
tivos.
BnnoLoeÍA. Jóten: catalán, joce-
tut, •; latín, ^'jwMJÍÍM, señorito, pi-
JOVI
sávarde, en Catón; jivaiuAU, mucha-
cha, doncella, en san Jerónimo.
Jovenete. Mascnlino diminutivo
de joven,
Joveneto, ta. Femenino familiar.
JÓVBN.
Joria. Femenino. Mitología. So-
brenombre de Venus. (Imcnpcionet).
BnuoLOOÍA. Latin JMa, nombre
tomado de Jovius Pag*t, aldea cerca
de Ñola, en donde había un templo
consagrado á Júpiter.
Jovial. Adjetivo que por su etimo-
logía significa to perteneciente á Jovb
ó JÚPiTBR. II Se toma generalmente en
significación de alegre, festivo, apa-
cible.
ErniOLoaÍA. Latin yíwaí»!, en Ma-.
crobio; lo perteneciente ¿ Júpiter; j
extensivamente, de buen ag&ero, fes-
tivo, agradable, gracioso; italiano,
gwoiale; francés, jovial, ale; catalán,
jovial.
Sinonimia. Jovial, aUgre, contento.
Uno es jovial por carácter; uno es ale-
grepoT temperamento, uno está con-
íenlo por alguna circunstancia parti-
cular. Un nombre jovial se esfuerza
por hablar en chanza; da cierto colo-
rido de alegría á todo lo que hace ó
á todo lo que dice. Un hombre altgrt
es un homore de humor festivo j di-
vertido. Un hombre está contento
cuando experimenta actualmente ale-
gría, por el buen éxito de una em-
presa, en la que él ha trabajado con
calor para lograrla. (LopbzPblborim.)
Jovialias. Femenino plural. PoU-
teitmo. Fiestas que celebraban los an-
tiguos en honor de Júpiter.
KtiuoloqÍa. \aXm jSviiUa.
Jovialidad. Femenino. Alegría y
apacibílidad de genio.
ETiMOLOaÍA. Jovial: catalán, jovia-
Uíal; francés, jovíalité; italiano, gio-
vialtíá.
Jovialmente. Adverbio de modo.
Con jovialidad.
Etiuología. Jovial y el sufijo ad-
verbial mente: francés, joviaUnent.
Joviano. Masculino. Hittoria ro-
mana. Emperador de Roma, sucesor
de Juliano. | Auiano.)
BTiwoLoau. Latín Joviamut.
Jovianos. Masculino plural. Bit-
toria romana. Soldados de dos legio-
nes romanas. (Amiano.)
EriuoLoaÍA. Latin yoria»».
JovinianÍBtaB. Masculino plural.
Hittoria eciesiáttica. Herejes de la sec-
ta de Joviniano. (San Isidoro.)
ETiMOLOQfA. Latín jSviniánUta.
Joviniano. Heresiarca milanés del
siglo IV, cujas doctrinas fueron refu-
tadas por san Agustín j san Ambro-
sio y condenadas por el Concilio de
Milán. Predicaba que todos los bauti-
zados que no hicieran abjuración del
sacramento, recibirían igual recom-
Sensa en el cielo; negaba la virgini-
ad de María después del nacimiento
Jesús; sostenía que el cuerpo de
Cristo había sido fantástico y que nin-
guna clase de penitencia era prove-
chosa al alma.
BTiHOLOaÍA. Latín Jovinünm. (San
Isiooao.)
JUAN
358
Jovío. Masculino. Sobrenombre de
Dioaleciano (Claudiano. ] || I^oion
joviA. Hittoria rofiuMa. Legión for<
mada por dicho emperador.
Btiuolooía, Latió ./Mim, formado
JSvii, Jove.
Joya. Femenino. Pieza de plata ú
oro trabajada con primor J curiosidad,
en que están engastadas piedras pre-
ciosas, y que sirve para adorno de la
persona, especialmente de las muje-
res. I El premio que se da por alguna
acción de habilidad 6 destreza. \Ar-
qttiteetura y artillería. AstrXoalo.
{Plural. Todos los adornos y vestidos
que pertenecen á una mujer, especial-
mente cuando sale de su casa para ca*
EriMOLOnfA. Latin_j'^cw, juego; esto
es, jue^ de luz, brillante; catalán,
joya; italiano, gioja; francés, bi-jon
¡bíjoui; de bit, dos, y el latin^fin».-
«doble juego de luz.» (Mínaos, Lit-
TRÉ, DlBZ.)
Joyante. Adjetivo. Se aplica á la
seda muy fina 7 de mucho lustre.
Etiiioloo(a. Joya, por el brillo.
Joyel. Masculino. Jo ja pequeña
que por lo común se lleva pendiente.
Etiuolosía. ^úya: bajo latin, ^ífes-
lit, jSealia; catalán antiguo, joyell;
provenzal, joyel, joell; francés del si-
glo mijjoian; moderno, joyov; italia-
no, gioiello.
Joyera. Femenino. La que tiene
tienda de iojeria. | Anticuado. La
mujer que nacía y bordaba adornos
mujeriles.
Joyería. Femenino. El trato v co-
mercio de jojas, la tienda donde se
venden, y el taller en que se cons-
truven.
UTiuoLOofA. Joya: catalán, yoy^m;
f ranees, joaillerie.
Joyero. Masculino. El que tiene
tienda de joyería.
EriuoLoaÍA. Joya: catalán, joyer;
francés, joaillier; italiano, giojelltere.
Joyita. Femenino diminutivo de
joya.
Etiuolooía. Joya: catalán, joyeta.
Joyo. Masculino. Especie de grama
que se cria entre los trigos y cebadas;
produce un^ espiga blanca j delgada
con seis 6 más granos que salen al-
ternativamente de los dos lados de la
cima en forma de espiguillas, con una
semilla menor que la del trigo, encer-
rada en una ciscara negra, que se ter-
mina casi siempre en cierta oarb illa 6
raspa puntiaguda.
Joyón. Masculino aumentativo de
joya.
Joyoia. Femenino. &entuMÍa. La
espada.
Joyuela. Femenino diminutívo de
joya.
Jpa-bel. Masculino. Arbolillo de
América cuya raíz es medicinal.
Juaguarzo. Masculino. Arbusto co-
nocido en varias provincias, especial-
mente, en la Mancha, que produce •
las hojas sin pezón, vellosas por am-
bas haces, con tres nervios que corren
desde la basa hasta la punta, y las fio-
res blancas en racimos.
Jnan. Masculino Nombre propio de
Digitized by Vj OOQ IC
SS6
JUAN
Típon; ai.v Juan. | fftmv^. Cepo de
iíleaía. | db oaboiti.. fftrmtmUt. El
piojo. I dUz. fi^^rwaMÍa. Candado 6
cerradura, | dorado. ffn-Manía, Mo-
neda de oro. \ uÍcbir. Germanía. El
machete. J platrso. Germanía. Mone-
da de plata. | tírape. ¿'«maula. El
dado de jugar, p BuBN Juan, Expre-
sión famiH&r que se aplica al hombre
sencillo y fácil de engañar, \ Dox
Juan 6 Don Pedro ce noche, Don
DiEOO DE NOCHE, [ JuAN DB BDBN AL-
HA. Buen Juan, \ lanas. Expresión
femiliar que se aplica al hombre de
genio apocado, que ee presta con faci-
lidad á todo cuanto se quiere hacer
de él, I PALOuo. Familiar. El hombre
que no se vale de nadie ni sirve para
nada. | Haokb san Juan. Frase fami-
liar. Despedirse los mozos asalariados
antes de cumplir el tiempo de su
ajuste,
ErtuoLoafA. 1. Hebreo JoeAanan,
Se significa: «Jehoiah es clemente. >
ittré.)
2. Hebreo leióHana», gracia 6 don
de Dios; de leiotiaA, Dios, 7 kAatun,
ser miscncordioso. (Monlau.)
3, Estas dos etimologías son una
en el fondo. Partiendo de la de Mon-
lau, la derivación es la siguiente:
I>erivacitm. — Hebreo lehohhanan;
ffriego Tuáwi); latin, Joanne*; francés,
Jtan (antiguo y<íaM^; portugués Jo&e;
catalán, Joa»: fér (o Joan m Tarragih
M (fér Vonaó fir lo de$€%tü}; «hacer-
se el desentendido;» esto es, *dame
Jesns, hijo de Zacarías t de Isabel,
que nació pocos meses antes que él
Salvador y murié el atlo 32 de la era
cristiana. Fué consagrado á Dios des-
de sus primeros años 7 se retirii al
desierto para entregarse allí i, los ri-
fjrea de una vida austera y ejemplar
1 año 29 de Jesucriato saliá de su so-
ledad j predicó en las orillas del Jor-
dán la venida del Mesías. Multitud de
judíos convertidos le pidieran el bau-
tismo, lo cual le dié el sobrenombre
de Bwtitta. El mismo Jesús quiso
recibir de sa mano aquel signo de pu-
rificación. Poco después fué encerrado
en una prisión por haber protestado
enérgicamente contra la unión inces-
tuosa de Heredes Antipas con Hero-
días, su cufiada, 7 más adelante con-
denado i muerte 7 degollado i peti-
ción de Salomé la hatlarma, hija de
Herodíaa. La fiesta de la Natividad
de SAN Juan Bautista se celebra el 24
de Junio,
Setfña. — Aun se conserva en la an-
tigua ciudad de Samaría el calabozo
en que el Bautista fué bArbaramente
degollado, as! como varías columnas
del palacio de Heredes, donde se did
el convite en que la cabeza del santo
5 recursor fué servida en un plato 6
andeja i guisa de manjar. No habla-
mos de oidas, puesto que hemos visi-
tado dichos parajes 7 tenemos varias
reliquias de estas sacrosantas memo-
rías de nuestra fe,
Juan el Evangelista. Uno de los
doce apóstoles, hijo del Zebedeo 7 her-
JUAN
mano de Bantiago ti Maj/or, que na-
ció en Beteaida (Oalilea) 7 ejerció en
un principio el oficio de pescador.
Contaba escasamente 25 aüoa cuando
fué llamado al apostolado por Jesús,
Testigo de casi todos loa milagros del
Salvador 7 su discípulo más querido,
le acompafió al huerto de las Olivas 7
ai monte Calvario, 7 fué á quien Je-
sús recomendó especialmente á bu ma-
dre al tiempo de morir. Empezó á pre-
dicar el Evangelio inmediatamente
después de la ^snrreccion; asistió al
Concilio de Jerusalen el afio 51 7 des-
pués se fué & predicar la fe al Asia
menor, creyéndose que llegara basta
el país de los parthos. Fué el primer
obispo de Efeso; 7 habiendo sido pre-
so el afio 95, fué conducido k Roma,
donde mandó Domiciano arrojarle á
una caldera de aceite hirviendo, sin
que sufriera lesión alguna, según la
tradición refiere. En seguida fué des-
terrado á la isla de Patmos, en donde
escribió el ApocaUstú, esto es, la re-
velación, obra mística 7 alegórica,
CU70 verdadero sentido aun no se ha
podido comprender. Vuelto á ^feso
después de la muerte de Domiciano,
escribió su SvtMgeíio 7 murió en di-
cha ciudad á los 94 años, el 101 de
Jesucristo, Quedan de él, además de
las obras expresadas, tres Bpíttolat
canónicas. Su fiesta se celebra el 27 de
Diciembre 7 su emblema es el águila.
Saeña. — 1. En la clasificación filo-
sófica de las varias escuelas, á que per-
tenecen los evangelistas , san Juan,
el mis sabio de todos ellos, represen-
ta la escuela platónica.
2. Dentro del sentido ortodoxo, el
Apoealiptit es la parábola más subli-
me de las Suradas Escríturae, ra70
del cielo que iluminó el alma del dis-
cípulo, del evangelista 7 del apóstol.
^. Respecto del Apocalipiii, acon-
tece lo que respecto de las sentencias
de Jesús y de las epístolas del inmen-
so apóstol san Pablo: no se sabe cómo
están escritas. Ha7 tal torrente de
inspiración, qu(
u belleza no cabe en
nuestro espíritu, sin que podamos de-
terminar si tanta delicia se debe al
encanto del arte ó al sumo ingenio de
la fe.
Joan I. Rey de Aragón, hijo de
Pedro lY ti Ceretnanioio, que nació
en 1350 7 murió en 1395. tíucedió á
BU padre en 1387 7 se dejó dominar
POf
preferencia que daba aquella princesa
A tas personas 7 á los usos de Francia,
su patria, Juan I rechazó al conde de
Armagnac, que invadió sus Estados;
envió socorros á su sobrino Martin,
duque de Montblanc, para conquistar
la Sicilia; sometió á la Cerdefla 7 mu-
rió de la caida de un caballo.
Juan II. Duque de Pefiafiel, 7 des-
pués re7 de Aragón y de Navarra; era
hijo de Fernando I elJmto, que nació
en 1397 7 murió en 1497, Ocupó el
trono de Navarra en 1420, por su ca-
samiento conBlanca, hija de Carlos III
el NobU; fué coronado con ella en 1429
JOAN
T toTo dos bíjoa: Carlos, dnqoe d«
Viana, 7 Blanca, quo casó con Enri-
que IV de Castilla. Tomó posesión del
trono de Aragón por muerte de mi her-
mano Alfonso el Mag%á>tiva>, en 1458,
7 sostuvo una l&rg& guerra con Enri-
que IV de Castilla 7 con su propio
hijo Carlos, á quien tuvo que ceder d
gobierno de Catalufia. Muerto éste,
se sublevaron los catalanes, procla-
mando re7 á Pedro, infante de Porta-
gal, 7 luego, á Renato de Anjou, 7
para someterlos, tuvo qne pedir re-
cursos á Luis XI de Francia, empe-
ñando et Rosetlon 7 la Cerdeña, lo
cual dio lugar á otra guerra , qjue
Juan dejó sin terminar cuando muñó.
Juan I. Ite7 de Castilla 7 de León,
hijo de Enrique II, el de loe MfroedM,
que nació en 1358 7 murió en 1390.
Sucedió á su padre en 1379; ratificó
la alianza que aquél había hecho con
Carlos V de Francia; arregló el casa-
miento de BU hijo recien nacido, En-
rique, con la infanta Beatriz, bija de
Femando de Portugal; 7 como quie-
ra que éste fáltase al pacto, le decla-
ró una guerra en que fueron derrota-
dos los portugueses, haciéndose, por
fin, la paz 7 arreglándose el matri-
monio de Beatriz con Femando, hijo
segundo del re7 de Castilla. Se de-
claró en fovor del papa Clemente Vil,
que tenía por competidor á Urbano;
— tó Cortea en Segovia 7 ordend que
'" ■ se contasen los aüos
Sor la era Juliana, sino por la de
risto. Habiendo muerto el rey de
Portugal, el de Castilla quiso nacer
valer los derechos de su nuera Bea-
triz, hija del re7 difunto; pero encon-
tró resistencia en el país, -donde, por
fin, se proclamó rey al infante Don
Juan, maestre de Ávis, hijo de Don
Pedro I 7 de Doña Inés de Castro,
siendo vencido Don Juan I an la cé-
lebre cuanto desgraciada batalla de
Aljubarrota. Sostuvo después otra
guerra con el duque de Lanc&ster,
esposo de Constanza, hija de Don Pe-
dro I de Castilla, que había invadido
sus reinos, 7, por fin, hizo la paz con
él, concertando el matrimonio del in-
fante Enrique con Catalina, hija de
— íl, y estipulándose que en lo Bo-
ro el heredero de la corona de
Castilla se llamara Principe de Aiti-
rüu. Juntó Cortes diferentes veces
para arreglar asuntos del reino, 7 mu-
rió de una caida que dio de un caba-
llo, en Alcalá de Henares.
Juan II. Rey de Castilla 7 León,
hijo de Enrique III, el DoUeate, que
nació en I40& 7 murió en 1454, Suce-
dió á su padre en 1406, bajo la tutela
de su madre Catalina y de su tío Fer-
nando. Habiendo sido elegido éste
rey de Aragón 7 muerto poco des-
pués, así como la reina Catalina, con-
tinuó gobernando el mismo Consejo
de regencia que ésta tenía, hasta que
el joven re7, al empufiar por sí mis-
mo el cetro, nombró para sus con-
sejeros los mismos que lo habían sido
de su padre. La pnvanza de Don Al-
varo de Luna empezó á esparcir el
descontento, y un» no<^e,^I,{«y fué
.■igitized by *
JUAN
urrebstado por los in&ntes Juan j
Borique de Aragón, que le conduje-
roa i ^vila: pero pudo fugarse ^ íor-
xaó Causa a los rebeldes, á quienea,
ain embargo, perdond eu 1425. Estús
Tolvieron á tomar los armas j arras-
traron á ln lucha á los reinas de. Ara-
gón j de Navarra, obligando, por fin,
al rej ¿ desterrar al condestable^ Pero
como á esto siguieran grandes exi-
gencias por parto del re; de Navarra
j del partido enemigo del de Luna,
que tenía al rey como cautivo sin der
jarle la meaor libertad en sus accio-
nes, llegd & estallar una lucha en que
el re; de Navarra fué derrotado en la
batdla de Olmedo, muriendo en ella
el in&nto Don Enrique, y siguiéndo-
se desde luego la vuelta del condes-
table.al poder. Ésta llegó i indispo-
nerse con el mismo Knrique, príncipe
de Asturias, y con su madrastra Isa-
bel de Portugal, i quien había casa-
do con Dou Juan II, la cual, á fuer-
za de asediar á au esposo, le arraucó
una drden de prisión contra D. Alva-
ro, siendo éste juzgador decapitado
en Yalladolid en 1453. Tantas luchas
j penalidades habían acibarado la vi-
da del re;, conclujendo por acabar la
8a;a al año siguiente de la de su favo-
rito. Su debilidad para el gobierno no
le impidió tener gran valor personal
; notable pericia para la guerra; ganó
mnchaa victorias á los moros de Gra-
nada; estableció una guardia real ;
planteó un ejército permanente. Favo-
reció el estudio del derecho, publicó
le;ea y reformas útiles ; dispensó
gran protección á las letras, i las
cuales era mu; dado, floreciendo en
su corto noetas tan eminentes como
Juan de Uena, Jorge Manrique ; el
marqués de Santillana. De su primer
matrimonio con Haría de Aragón dejó
& Enrique IV, el Impotente, y del ae-
Eindo, con Isabel de Portuñl, i laa-
1 la Ctttáliea y al in&nto Don Alfon-
so. Quien logró la fortuna de ser pa-
dre de Isabel la Catíliat, tiene gran-
des títulos al amor de los españoles;
&un prescindiendo del padrón de sue
propios bechoa.
Juan III ó Juan de Albret. Rej
de Navarra, hijo de Alano, aeñor de
Albret. Casó en 1484 con Catalina de
V avarra, hermana y heredera de Fren-
claco Febo, j fnó coronado rey de Na-
varra en 1489; pero carecía de valor,
; atacado en l5lO por Femando el
Católico, huyó anto su ejército j per-
dió la alta Navarra, que filé incoroo-
rada í la corona de Castilla en 15^.
No conservó más que el Beame v mu-
ño en Francia en 1516, dejando un
hijo, Enrique II, rey titular de Na-
varra, cuya hija, Juana de Albret,
fué madre de Enrique IV de Francia.
Juan. Infante de Castilla, hijo de
Alfonso el Sabio, y célebre por sus
turbulencias. Reclamó la ejecución
del testamento de su padre contra las
Íretensiones de su hermano, el rey
Ion Sancho; casó con la hija de Lope
de Haro; se alió con los moros y sitió
í Tarifa., defendida por Giizman el
Bueno, i euyo hijo, que tenía en su
JUAN
poder, mandó matar; pretendió la re-
gencia duranto la minoría de Alfon-
so XI y murió en 1313, en una expe-
dición contra los moroa de Granada.
íu nombre postumo, más que el re-
cuerdo de una vida, es la aparición
de una sombra, donde no se refleja
otra luz que la inmensa gloria de su
padre.
Juan. Hijo del antorior, llamado «/
Contrahecho. Sucedió á su padre en la
parto de regencia qne ejercía y fué
asesinado por orden de Alfonso XI,
al poco tiempo de haber tomado las
riendas del gobierno.
Juan. Hijo bastardo de Alfonso XI
de Castilla y de Leonor de Guzman.
Fué muerto en 1359, i la edad de 19
años, por orden de D, Pedro ti Cr%el.
Juan. Hijo de Alfonso IV de Ara-
gón y de Leonor, hermana de Alfon-
so XI de Castilla. Toma parte en las
turbulencias de este último reino; en-
tró á poseer el aeñorío de Vizcaya _y
fué muerto por orden y á presencia
de Don Pedro el Cr%el.
Juan. Príncipe de Asturias, hijo
I los Beves Católicos Don Fernando
Dofia Isabel, que nació en 1478,
é jurado heredero de la corona
en 1479 en Toledo, Zaragoza, Barce-
lona y Valencia; casó con Iifargaríta,
hija id emperador Maximiliano y
murí<5 sin sucesión en 1497.
Joan de Austria (don). Frente i
la siniestra figura del rey Felipe II,
se presente la franca y leal de este
joven príncipe, cual un don déla Pro-
videncia otorgado í España para rea-
lizar una de las mia grandes empre-
sas- que registra la nieteria de las
naciones civilizadas. Nos referimos al
combate de Lepante, página la m¿s
gloriosa de la cristiandad. Don Juan
DE Austria era hijo natural del em-
perador Carlos V.y de una joven de
Ratisboua, llamada Bárbara Blom-
berg, hija de un ciudadano particular
de Batíaoona (püegtr), que vivía de au
hacienda, la cual casó con Jerónimo
Piramo Kegetl, comisario del ejército
del rey, de quien tuvo dos hijos, y
una vez muerto Kegell, fué traída á
España por disposición de su hijo
DoM Juan, de acuerdo con su herma-
)on Felipe II, que la asignó una
)ion de 3.000 ducados anuales,
éstebleciéndoee en San Cebrían de
Mazóte (Castilla la Vieja) primero; y
luego, en Colindres , donde murió
en 1598. El niño Don Juan fué con-
fiado por el emperador á su mayordo-
mo Don Luis Quijada, señor de Villa-
garcía, t% mayor confidente, y á avien
piha ¡M mát delicada secretos. Educa-
do en Leganés, cerca de Madrid, se-
gún el historiador Vander Hammen,
por un clérigo llamado Bautista Vela,
sus primeros años los pasó mezclado
con los otros nifioe del pueblo, sin qne
nadie sospechase su alte aícumia.
Por disposición de su padre, y al ob-
jeto de que recibiera la conveniento
educación, fué trasladado el niño á
Villagarcía, al lado de la eapoaa de
Don Luis Quijada, Doña Magdalena
de TJlloa, hermana del marqués de la
JUAN
257
Mota, dama ten instruida como vir-
tuosa. Alguna vez ñié presentado &
Carlos V en su retiro de Tusto por
Quijada, como un paje snyo, gozando
el emperador con su presencia; pero
sin proferir una frase que le permi-
tiese, si no comprender, adivinar al
menos que era su hijo. En'1559, su
hermano Felipe II le bizo traer á Va-
lladolid, para que presenciara en su
compaflía un auto de fe; y á los pocos
días, diapuao ir con su corto al mo-
nasterio de la Espina, donde Quijada,
prevenido del caso, besó de rodillas la
mano de Don Juan; loa nobles le hi-
cieron pleito homenaje y el rey Don
Felipe, ciñéndole la espada y colgán-
dole al cuello el Toisón de Oro, excla-
mó: ^¡Buen Ánimo, niño mió, que toit
hijo de %n nobilítimo varón. El empera-
dor Cirios V, que en el cielo vive, fué
mi padre y elvuestroh Juzgúese d^la
sorpresa de Don Juan. A au regreso
á .Yalladolid, el rey le puso caaa,
nombrándole por ayo á Don Luis Qui-
jada, y ordenando que se le diera el
titulo de excelencia, si bien todoa le
llamaron alteat desde aquel dia. En
as Oórtes de Toledo (1560) para el
reconocimiento y jura del príncipe
Don Carlos, asistió Don Juan con la
familia real, y como no conteba los 14
años cumplidos, e) rey hubo de dia-
penaarle la edad para que prestera
juramente é hiciera pleito homenaje
aobrino. En 1562 le envió el rey
BU hijo Don Carlos y su primo
Alejandro Farnesio á la ciudad de Al-
cala, tanto para que hiciera compañía
at príncipe, cuanto para ínstruirae.
Don Felipe (dfcese que siguiendo las
instrucciones de au padre) destinó 6.
Don Juan á la Iglesia, solicitando
para él en 1574 el capelo de cardenal,
que habría obtonido, si providencial-
mento no se interpusiera la cuestión
de etiquete entre los embajadores de
Francia y Eepafia. Al saber Don Juan
que se le destibaba á la Iglesia, excla-
mó en un arranque de valerosa in-
dignación: «que se quitaría la vida,
si supiese que otro amaba la gloria
más que él.» Atraído por la carrera
de las armas, al regresar de Alcalá í
Madrid, sin consultar á nadie, se en-
caminó á Barcelona, resuelto i, con-
currir, como un simple soldado, al
socorro de Malta; y eran tales las
simpatía:» y tan grande la influencia
que ejercía entra los nobles, por su
elevado carácter y su gran corazón,
que muchos caballeros resolvieron
acompañarle en su alentada empresa.
Postrado de la fiebra en Zaragoza,
apenas se encontró mejorada cuando
aalió para Barcelona; pero en Mont-
aeirat le alcanzaran los correos de su
hermano, con una carta en que le
amenazaba con au desagrado, amo se
apresuraba & regresar, lo cual le hizo
retroceder de su empeño. En cambio
de su obediencia y convencido de que'
la vocación de Don Juan era la mili-
cia T no el báculo, le dio el mando, con
el titulo de general de ia mar, de la
escuadra encargada de limpiar laa is-
las y las costas de los feroces corsario»
""•«L,:j,t,zedbyV!?.OOgle
258
JUAN
que hs infestaban, colocande i bq lado,
en clase de lugarteniente, í Don Luía
de Requesens; j entonces, con mis
empeño que la toe anterior, resolvie-
ron espont&neamente seguirle muchos
nobles j caballeros. Con 33 galeras
satiij del puerto de Cartagena, cor-
riendo aquel afio el litoral del Océano
j del Mediterráneo, pasando alternati-
vamente de una ¿ otra costa de Espa-
fla j África, basta Argel, Orin j nía-
salquivir, dando siempre caza i los
corsarios berberiscos j aereditando
éqml primer emayo t» capacidad para
iMayores y mát ardua» empresas nava-
¡t». A BU regreso i Barcelona j Ma-
drid (1568), fué recibido con tales
muescas de júbilo, que acreditó las
justas simpatías -que Babia sabido ad-
quirirse. Se rebelan los moros de Gra-
nada, j Don Juan, siempre ansioso
de gloría, pide marchar á reducirlos.
No se decide por el pronto su herma-
no el rer, se ignora si por el temor i!
por envidia; pero el ejército de Don
Felipe, <o de pagas, se desbanda y
comieuza & talar elpaís. Alarmado el
reV) no vacila ya en poner al frente
del ejército á Don Juan, cuja activi-
dad, valor, talento j fortuna sobrepu-
jan á todas las esperanzas. Las disen-
siones de los moñacos le ayudan po-
derosamente. Aben-Humeya, su rey,
fierece asesinado por Aben-Aboo, que
e sucede, y que muere igualmente
asesinado. La discordia penetra en las
filas de los sublevados y los moriscos
ceden al fin (1570), después de dos
aflos de una obstinada lucha y de ha-
ber perecido más de 20.000 españoles
T 100.000 moriscos en una guerra fa-
tal para la agricultura, las manuiac-
turas y el comercio, prixcipal eaiua de
la decadencia de Ftpaña. Después del
sitio de Malta, los otomanos se habían
apoderado de Chipre y sus progresos
en las costas del Mediterráneo alar-
maban i la crietiandad- El pontífice
Pío V excita en vano el celo de los
Sueblos para emprender una guerra
e religión. El siglo de las cruzadas,
dice un distinguido historiador, había
pasado ya. Felipe II tan sdlo escucha
la voz del pontífice y entra en la liga,
que forman los venecianos y el papa.
Una formidable escuadra se reúne al-
gunas semanas después en Mesina y
el mando de las fuerzas combinadas se
confía á Don Juan de Austbia, para
quien se inventa el pomposo título de
ge»eralUimo. Esta distinción, concedi-
da á un joven de 26 años, pareció en
un principio debida al favor; pero
bien pronto fué generalmente aplau-
dida por la sorprendente liberalidad
del resultado. Los aprestos de Se-
lim II son dignos del sucesor del
lagnífico Solimán. Antes de que la
ota de la liga hubiese salido de Me-
JUAN
ron ambaa escuadras. La superioridad
de las fuerzas musulmanas no puede
contener ni un momento el guerrero
ardor de Don Juan db Austria. Cuan-
do Andrea Doria, Ascanio de la Cor-
úa y el mismo Sebastian Veniero se
muestran temerosos de entrar en la
flota
la escuadra otomana, mandada
por el intrépido Alí, reforzada con
todos los corsarios del África, sale de
Consta ntinopla; pasa el Heleaponto y
el Archipiélago y se extiende a lo lar-
fo de la costa occidental de la Gracia,
asta el golfo de Lepanto 6 Coriuto.
El dia 7 de Octubre de 1571 se avista-
Señófet, ya »o et hora de aamujar, i
de combatir, y corriendo de la un
la otra nave, comienza á arengar i
soldados. A los españoles les dice en
sonoro acento: «Hijos, á vencer hemos
venido, 6 í morir, si Dios lo quiere.
No deis lugar á que vuestro arrogan-
te enemigo os pregunte con soberbia
impía: ¿Dínde eta walro Diotf Pe-
lead con fe en su santo nombre, que
muertos 6 victoriosos gozareis de la
inmortalidad.» A los venecianos, lee
grita: «Hoy es dia de vengar agen-
tas; en las manos tenéis el remedio de
vuestros males; manejad con brío y
cólera las espadas.* £1 fuego de sus
palabras inflama el ardor de los com-
Datientes, y cual si el aliento de
boca tuviese un poder invisible v so-
brenatural, el viento, contrario hasta
entónccEl á la armada cristiana, se
vuelve contra las naves turcas. Dotr
Juan ordena, entre otras cosas, cortar
los espolones de todas las galeras, co-
menzando por la Jieal, que él monta-
ba, providencia, según se vio des-
pués, importantísima. No resistimos
al deseo de copiar la descripción que
de esta memorable jomada hace el se-
ñor Lafuente en su magnífica £liito~
ria de EtpaHa, siquiera haya de ser en
extracto: fUarchaban, como de van-
fuardia, 6 gateras venecianas. El ala
cuerno izquierdo, compuesto de
galeras, iba á cargo del proveedor
Barbarigo. Mandaba el ala derecha
Juan Andrea Doria, con casi igual
número. En el centro, que consti-
tuían 66, entraba la Seal, 'con el ge-
neralísimo Don Juan, llevando á sus
dos lados i los dos generales de Ro-
ma y Venecia, Colonna y Veniero, y
á la popa, al comendador mayor de
Castilla, Requesens, su lugartenien-
te. Constituían la retaguardia ó es-
cuadra de socorro 35 galeras al man-
do de Don Alvaro de Bazan, marqués
de Santa Cruz. La armada turca, mis
numerosa, formaba una media luna,
dividida también en tres cuerpos,
mandados por el virrey de Alejandría,
el de la derecha, con 55 naves; el de
la izquierda, por Uluch-Alí, que lle-
vabaSS, y el centro, que contaba con
96, por Pertew y Alí, llevando además
su correspondiente retaguardia. De
suerteque correspondían ffente á fren-
te y cuerno ¿ cuerno los de ambas
escuadras. Por todo el ámbito que
abarcaba la vista, no se divisaban si-
no banderas y gallardetes de variados
colores. Los dos ejércitos navales se
templaron un breve espacio con
mutua admiración. Interrumpió aquel
imponente silencio el estampido de un
cañonazo, que disparó la galera de
Alí, á que contestó con otro la Real de
Don Juan, A las primeras detonado-
JUAN
nes de la artillería, que anoneianni
el combate, siguió pronto el clamo-
reo y los alaridos coa que ios musul-
manes acostumbraban i comennr las
batallas. Chocó primeramente ]« d»-
recha de los turcos, mandaila por el
virrey de Alejandría, con la izquierda
de los cristianos, que guiaba el pro-
veedor Barbarigo. Los venecianos pe-
leaban á rostro descubierto, con la
saña, el brío y el encono de quien»
combatían contra los verdugos de sus
compatricios. Habíaselas el genovés
Dona con el argelino Uluch-AU, el
cual apresó la capitana de Halts y
pasó á cuchillo á todos sus defensores,
eicepcioii del prior v otros dos caba-
lleros que, Bcribilladoe de heridas, se
salvaron por contarlos entre los muer-
tos. Buscáronse con igual anhelo Alí
Bajá y Don Juan di Austbia, hasta
el punto de chocar con terrible es-
truendo ambas galeras; pero haciendo
la artillería y arcabucería de la Real
de España grandísimo estrago en la
gente de la del turco. Hfzose general
b\ combate, y revolviéronse en^ sí
las galeras enemigas. Blanqueaba el
mar con la espuma que formaba el
hervor de las olas: el humo que bro-
taba de loe cañones y arcabuces oscu-
recía el horizonte, haciendo noche en
medio del dia, y las chispas que en
su choque despedíanlas espadaay es-
cudos, parecían relámpagos que ñlían
de entre las negras nubes. Cruzában-
se en el aire las balas y las flechas.
Tragábase el mar los leños, cavando
revueltos turcos y cristianos, abraca-
dos, como hermanos con el odio de
enemigos. Al lado de una nave que
engullían las olas, devoraba otras el
voraz incendio. Sobre un bajel torco
se veía enarbolada una bandera eria-
tiana, y encontrábase una galera da
Castilla guiada por un comandante
turco. Peleaban cuerpo i cuerpo des-
pués de rotas las espadas: todo era
estrago y muerte; la eangre llegó á
enrojecer el mar. Con su jóren e in-
cansable brazo manejaba Dok Joah
DB Austbia sin cesar su espada, siem-
pre en continuo peligro su persona:
joven parecía también en el pelear
el anciano Sebastian Veniero; no des-
mentía Colonna en el combate el ilus-
tre nombre de su familia; mostrábase
Requesens digno lugarteniente de ua
cauaillo tan valeroso como Don Juan:
el príncipe de Parma acreditaba que
corría por sus venas la sangre de Car-
los Y: no arredraban al.de Urbino las
heridas que recibía: Figueroa, Zapa-
ta, Carrillo, todos los capitanes de la
Real trabajaban con menosprecio de
su vida, como hombres avezados á los
combates: cuando la JRealw cría apu-
rada, porque también Alí y Pertew-
Bajá peleaban como héroes con sos
jenízaros, acudía Don Alvaro de Ba-
zan como si moviera sus galeras un
íayo, y acuchillaba musulmanes, J lo
arrasaba todo, embotándose las balas
en su rodela y escudo, y se movía
como un torbellino, sin que entibiara
su fuego ver hundirse á su lado baje-
JUAK
i Doris le teoía estrechado j en conflie-
ia Ulucb-Ali, allá arrancaba el mar-
qaés de Santa Cruz, dejando asegura-
da la Síal, y rescat^nao la capitana
de Malta, daba desahoro al fenovés,
poniendo en afrentosa fuga al argeli-
no. Imposible sería reseaar las haza-
ñas ginntescaa de cada capitán j de
cada soldado Justo es citar, sin em-
bargo, al insigne autor de Dm QnijO'
U, el ffran Uig'uel de Cerrantes, qne
postr^o de fiebre ea la galera MoT'
qvaa de Andrea Doria, abandoniS el
bumilde lecho en que yacía, para com-
batir; y herido en el peclko y en la
mano, no quiso retirarse hasta que
termina el combate de su galera, en
que murió su insigue j denodado ca-
pitán Francisco de San Pedro. Caido
al agua Pertew-Bajá, perseguido por
Don Juan de Cardona, j entrada su
galera por Paulo Jordán Urbino, tuvo
el sersskier que ganar á nado ana
barquilla en que huir. No dieron
los cristianos el grito de /vieloriaí
hasta que rieron i Alí-fiaj¿, des-
pués de porfiados estenos de loa
300 jenízaros de su Seal, caer so-
- bre crujía herido de bala en la ñ^nte
por un arcabucero de Don Juan: otro
le corbS la cabeza ^ la presentó al
feneralísimo, que hidalgamente afeó
orrorizado la acción, onlenaiido que
fuera arregada al naar; ai bien no pudo
impedir que fuese clavada en una lan-
za. £1 último encuentro fué entre las
galeras de Ülnch-Alí v las de Doria;
mas habiendo llegano las de Don
Juan, hujrd el turco con 40 Injeles,
pereciendo su gente casi toda, traga^
da por el mar ó acuchillada entre las
bfeñas por loa yenecianos, al tratar
de desembarcar. Perdieron los turcos
en este mwoonible combate 224 baje-
les; de ellos, 130 quedaron en poder
de los cristianos; más de 90 se sumie-
ron en las aguas 6 se quemaron, sal-
Tándose 40 tan sólo. Uurieron en el
combate 25.000 turcos, quedando pri-
sioneros 5.000. Tomároolea los coli-
gados 117 cañones gruesos j 250 de
menor calibre. Más de 12.000 cristia-
nos, que llevaban cautivos j como re-
men», alcanzaron su libertad. Los
cristianos tuvieron también pérdidas
lamentables, pues m,urÍeron cerca de
8.000 valerosos guerreros y marinos;
de ellos, 2.000 espafioles; 800 del
pontífice; y los restantes, venecianos.
En cuanto á bajeles, tan aólo se per-
dieron 15. En cambio, los anales de
oro, las banderas de púrpura borda-
das de oro y plata, t las estrellas, la
luna; las colas del bajá, fueron pre-
ciosoB trofeos que recogieron de la ba-
talla los aliados. Tal má. el combate
de llanto, salvación de la cristian-
dad, el más famoso que registra la
historia. Los jenízaros dejaron de ser
invencibles, j la Sublime Puerta de-
bi¿ perder su supremacía en el Medi*
terraneo, abandonando sus intentos
de haoer á la Europa mahometana.
Aaf habría sido á creer al valeroso
Z>OH Juan , qus deseaba acometer
aosvas empresas para acabafde ater-
rar i los toreos; pero sometido el asnn-
JUAN
to á consejo de los jefes de la liga, se-
gún él hacía siempre, los pareceres
se dividieron, como de costumbre. So-
lemnizaron los vencedores su triunfo
una festividad religiosa ^14 de
Octubre), acordando que cada jefe se
retirara á invernar con su respectiva
escuadra. Partió Don Juan con la su-
ya el 28 para Corfú, y el 31, después
de vencer recios temporales, se halló
de regreso en Uesina, donde fué reci-
bido con un júbilo indescriptible.
Hemos expuesto las razones de por qué
no fie sacó de eeta victoria, que hizo
famoso el nombre de Don Juan de
AusTBiA, todo el &uto qne se debiera.
Las desavenencias entre los jefes de la
liga entorpecían toda empresa; y poco
después, la muerte de Pío V hizo di-
solver la coalición. Recibió Felipe II,
dice el conde de Fabraquer, con frial-
dad j celos la noticia de este gran
triunfo, pronunciando estas célebres
frasee: «Don Juan vtMÍá;^ero u tape-
to denatiúdo y piulo habar ttdo venciaoj*
como si todo general no se expusiera
al dar una batolla. Don Juan de Aus-
tria se apodera de Tunes (1572) y
acaricia la idea de fundar para sí un
reino cristiano eo África, sobre las
ruinas de Cartago, como un punto
avanzado de la oiviliíacion: apoyado
por la Santa Sede, solicita de su her-
mano el título de rey de Túnez; pero
el desconfiado Felipe se lo niwa, y
Eoco tiempo después de la marcha de
lOK Juan, Túnez vuelve á caer en po-
der de los musulmanes. En los casos
extremos, dice el señor Lafaente, y
cuando amenazaba algún grave peli-
gro ó estaba á punto de perderse un
estado, era cuando Felipe II recurría
á BU hermano Don Juan; así le envió
en 1570 á Granada, y, en 1576, í los
Países-Bajos, que no habían podi '
reducir á la obediencia, ni el infle
ble dnque de Alba, ni el conciliador
Don Luis de Beqnesens. Apenas lle-
gado Don Juan a Fláodes, ratificó la
pacifieaao» de &anle y ofreció casti-
gar los desmanes de la tropa, baatan-
do estas promesas para que fuera re-
cibido por gobernador. Con gran sen-
timiento habían evacuado los PalseS-
Bajos los tercios «pañoles .^Blanco
Don Juan de crueles maquiíucíones,
se retira á Namur. £1 príncipe de
Orange romienza las hostilidades y
entra como un rey en Bruselas. Re-
nuévase la guerra; vuelven los tercios
españoles á Flándea y Don JüaN inti-
ma á los Países-Bajos que le entre-
guen el mando de sus ejércitos ^ cor-
ten toda relación con el príncipe de
Orange. Alg^os nobles envi^osos
quieren procflbiar al archiduque de
Austria, batías, hermano del empe-
rador de Austria, pensando de este
modo conquistar el apoyo de éste: la
división, dice un conocido autor, iba
á perder á los flamencos, cuando el di
Orange , no sólo accede , sino que
aplaude la elección de Matías. Entra
el archiduque en los Países-Bajos;
pero sin contar con otro apoyo que el
de Is^el de Inglaterra, pues su her-
mano el emperador se — ■ " "~"
JUAN . as?
completa neutralidad. Hov Juan mo
se intimida y, al frente de su ejército,
toma á Cbarleroi y gana la famosa ba-
talla de Gemblours, causando á los fla-
mencos una pérdida de 10.000 hom-
bres, entre muertos, heridas y prisio-
neros. El principe deOrange,alintento
de indisponer a Don Juan de Austbia
con su hermano Don Felipe, cuyo ca-
rácter suspicaz y desconfiado conocía,
y lograr su retirada de Flándes, pro-
palo que Don Juan andaba en tratos
para casarse con Isabel de Inglater-
ra, y con el apoyo de su esposa y la
aprobación de los flamencos, procla-
marse rey de loa Países-Bajos, asegu-
rándoles su nueva religión y sus an-
tiguos privilegios. Cierto es que en lo
pnmero había algún fondo de verdad,
{lues mediaron cartas y regalos entre
sabel de Inglaterra y Don Juan, con
la aprobación de Don Felipe que, si-
guiendo sus ideas absolutas, esperaba
que el vencedor de Lepanto haría ab-
jurar á su esposa la religión protes-
tante; pero Don Juan no era de igual
opinión, y, pensando con mavor no-
bleza, escribió á Doña Isabel dulce-
mente, desistiendo de la proyectada
boda y volviendo á su primitivo pro-
yecto de unirse con la desgraciada
María Stuard, reina de Escocia. Como
este plan , "^ce el . señor Lafuente,
había sido siempre tan del agrado del
papa, se apresuró á enviarle las bulas
confiriéndole la investidura de aqu^l
reino. Gozoso Don Juan de Aubthia,
despachó á su secretario íntimo Don
Juan de Escobedo para Roma y Ma-
drid, con el encargo de dar gracias al
pontífice y de noticiar al rey su her-
mano tas victorias que obtenía en los
Países-Bajos y su deseo de que no ol-
vidara sus promesas respecto de la
empresa de Inglaterra, pues muy
pronto confiaba volverá la obediencia
á las provincias de Flándes. Don Fe-
lipe, cada diamáseeloio d* s» kerrtano,
temeroso de que Don Juan, una vez
obtenido el tnunfo en Inglaterra, qui-
siera proclamarse rey de loa Países-
Bajos, comenzó por entretener á Es-
cobedo con falsas promesas y acabó
por firmar su sentencia de muerte.
Don Juan de Austria supo un dia
con el más profundo dolor que sú se-
cretario, su amigo, su confidente, ha^
bía sido muerto una noche en Ma-
drid al salir del palacio del rey. Adi-
vinó al verdadero autor de esta muer-
te, atribuida al secretario de Estado
Antonio Pérez, la cual permaneció
^empre en el mayor misterio. En
Flándes recibió Don Juan un aviso,
enviado desde Londres por Don Ber-
nardino de Mendoza, según el cual
un titulado Moss de Racleff, cuyo re-
trato le enviaba, se había comprome-
tido á matarle por encango del almi-
rante Cobbe y mister Walsinghen,
emisarios de Isabel de Inglaterra, que
siü duda pensaba vengar de este modo
el desaire y la actitud del héroe de
Gemblours. Con efecto, hallándose un
dia Don Juan dando audiencia, pene-
tró Racleff sita ser visto, é impetró su
apoyo, su nombre del rey, bu herma-
uigitized by
in herma-
Coogle
£60
JUAN
no, como TÍctima que dijo ser de la
desgracia t mártir de la religión ca-
tólica, en la cual quería Tivir j mo-
rir. Don Juan, que le había conocido,
le ofreció su protección j disimulada-
mente ordeno al capitán de su guar-
dia que le prendieae al salir. Preso
Bacleff j sujeto al tormento, declaró
que llevaba una daga envenenada para
clavarla & Don Juan, tan pronto como
hubiera podido. El héroe de Lepanto,
hallándose en su campo Atrincherado
de Namur, encardó á en amigo el fa-
moso ingeniero Gabrio Cerbelloni la
construcción de un fuerte sobre un
collado llamado Songa, á una leena
de Ñamar. Durante la obra, amloos
adolecieron de calenturas. Don Juan
se hizo llevar á la fortaleza, á nn
cuarto desmantelado qne ocupaba el
capitán Zúñiga, y á pesar de la con-
fianza que loa médicos mostraban de
curarle, llamó á su presencia á todos
los consejeros y generales, j nombró
Sor general del ejército j gobernador
e los Estados de Flándes & su sobri-
no Alejandro Famesio, hasta que el
rey proveyese; luego tomó los sacra-
mentos y se dispuso á morir, no sin
recomendar i, su hermano Don Felipe
que mirase por su madre y hermanos,
e hiciera colocar sub restos al lado de
los del emperador bu padre. Después
cayó en un violento delirio, en que
representaba al vivo estar dando una
batalla, j al fin espiró et 1.' de Octu-
bre de 1578, á los 33 aQos, llorado de
todo el ejercito. No faltan escritores,
los cuales afirmen que Don Juan pe-
reció envenado, y para ello se fundan
en laa soepechas que contra él maní
festaba bu hermano Don Felipe, y ei
;[ue Cerbelloni, enfermo de igual do-
encia, se salvó siendo un anciano, y
Don Juan, que se hallaba en la pleni-
tud de la vida, sucumbió contra la
opinión de los médicos que le asistían.
Lo cierto es que el misterio que ocul-
ta la muerto del príncipe Don Carlos,
Sroyecta su terrible sombra sobre la
e Don Juan, y aqui nos paramos, por-
?ue hay enigmas que sólo pertenecen
la divina Providencia. Embalsama-
do el cadáver de Don Juak, espafio-
ron la honra de conducir la caja mor-
tuoria, viéndose obligado Alejandre
Famesio á disponer que, de tiempo
en tiempo, se remudaran los conduc-
tores para que todos participaran de
tan ansiado honor. Todo el ejército
asistió llorando á la fúnebre ceremo-
nia, en tanto que la Europa entera se
conmovió al recibir tan tnsto noticia.
Sus cenizas reposaron eu la iglesia
Mayor de Namur, hasta que, en Mayo
de 1579 fueron traídas al panteón
del Escorial. Dn célebre escritor ex-
tranjero, Vander* Hammen, en el libro
que dedicó á reseñar su vida, le pinta
de esta suerte: <Fué Don Jcan db Aus-
tria de temperamento sanguíneo, ga-
llarda presencia, algo mis que me-
diana estatura, inclinado alo justo,
de agudo ingenio, buena memoria,
alentedo y fuerte, tanto, que armado
nadaba como si no taviera cosa (Igu-
JUAN
naBobre s(; ligero, agradable, cortés;
gran honrador de las letras y las ar-
mas; excelente hombre de á caballo.
Tqvo la frente señoril, clara, espacio-
sa; los ojos, grandes, despiertos y gar-
zos, un mirar grave; hermoso rostro
y poca barba, nndo talle y airoso; li-
beralidad en acciones y palabras; fe
en las promesas, fidelidad en el servir
¿ su hermano, discreción y esfuerzo;
celo en la religión católica, reverencia
á laa cosas y personas sagradas, se-
creto y presteza en ejecuter, crédito y
autondad aun con los enemigos. Ven-
cía con denuedo, gobernaba con be-
nignidad, proveía y ordenaba con ma-
dureza; hallábase constante en los ca-
sos prósperos y adversos; eiparimen-
tadoen la milicia terrestre ymaritima,
de gran conocimiento en los consejos;
sabia elegir sus ventajas, medía bien
las fuerzas y acomodaba la providen-
cia á los casos y deliberaeianes, según
la variedad de loa acoidentea; presen-
tábase á sus soldados con a&bilidad
j ordenaba con agrado. Con esto, y
con hablar á cada ano en su lengua
materna, tenía obediente i sus óra^-
nea y mandamientos tanta diversidad,
de gentes, tanta variedad de costum-
bres, tanto desproporción de ánimos
como se halla en los ejércitos, com-
puestos de ordinario de diferentes na-
ciones.> Otro autor extranjero, Ben-
tivoglio, en las Ouerru dt Flámiei,
compendíala historia de Don Juan ns
AiTSTRiA en los aiguientes términos:
«HustrÓ su nombre en la |vofesion
militar con tres nobles empresas. En
la primera, en&eOó el atrevimiento
morisco; en la segunda, el orgullo
mahometeno; en la tercera, el furor
flamenco. Bn cada una, sus triunfos
sobrepujaron con grandes ventejas á
la edad: porque venció 4 los moros,
apenas salido de la in&ncia; humilló
á los turcos, apenas entrado en la flor
de la juventud; y reprimió á los bel-
gas con tal maestría de guerra, que
un viejo y consumado capitán no la
podía mostrar mayor. » Para terminar,
el gran Lope de Vega dedicó á la me-
moria del célebre Don Juan kb Aus-
tria el sijguiente precioso epitafio,
digno, en igual y larga medida, del
poeta y del néroe:
«Ilízome elíroo Lepanto:
Mozo he muerto, viejo ful,
Que al muDdo eo ud tiempo di
Uitinia, euTÍdia y espanto.!
Al leer y estudiar la vida del per-
sonaje de estbs apuntes, no hay más
remedio que exclamar: «regocíjese el
mundo, al ver que el cielo envía á la
tierra tales ditis da júbilo en las gran-
des solemnidades de laMiiistoria. Los
pueblos cristianos no han labrado una
piedra á la memoria de nuestro per-
sonaje; y nosotras decimi>s qne la fiu-
ropa cristiana no ha sido agradecida
con el genio español que salvó á la
Europa y á la cristiandad.
Juan José de Austria. Hijo na-
tural de Felipe IV. De nadie son dea-
conoeidos los escandalosos amores del
mían monarca con la célebre (xtme-
dianta llamada: por unos. Mana; y por j
JUAN
otros, Inés Isabel Calderón, TPor te-
dos, apellidada la Caidtron». Fruto de
ellos, nació en 1629 el personaje de
esta biografía, V en 1643, Felipe IV,
instig^o por el condbduqua ae Oli-
vares, que quería que el rey la diera
el ejemplo para reconocer á un bastar»
do, que se encubría con el nombre de
J*Üa* 6 Julia»tHo F*lcáre*l, recono-
ció públicamente á Don Joan Jost*
ns Austria. Aquella preferencia qne,
entre los muchos hijos natnralea qne
tenía, hacía el rey, no dejó de exci-
tar la maledicencia del vulgo qoe, re-
cordando los eacandaloHoa amores de
la eomediantá con el duque de Medi-
na de las Torres, encontraba en el
basterdo rasgos fisonómicos del afor-
tunado rival de Felipe IV. Sea del
hecho lo qae quiera, lo cierto es one,
al reconocerle el monarca, le colmó
de honores y diatinciones, confinen-
dota en 1647 el mando del ejército de
Italia, donde se apoderó de Ñapóles j
de otras plazas. Trasladado después á
Cateluña , sometió en poco tiempo
todo el Principado, que se hallaba eu
rebelión, siendo después enviado á
Flándes, donde perdió contra Turena
la célebre batella de las Dunas. Des-
pués de gobernar en Flándes algún
tiempo, se le confió el mando de ima
expedición á Portugal, en donde, des-
?nes de algunas victorias, fné vencí-
o en Eetremoz. Muerto Felipe IV,
tomó parte en las revueltas qne se
suscitaron con motivo de la ngenda;
fué desterrado i Consuegra por la rei-
na regente, que poco más tarde le
nombró virrey de Aragón. Cuando
Carlos II llegó á la mayor edad, le
llamó á BU lado y le nombró su pri-
mer ministro, en cuyo puesto acabó
ana dias el aSo de 1679, siendo sepul-
tado en el panteón del Escorial.
Joan Mansel. Infante de España
y uno de los poetas y literatos más
ricos T gloriosos de su tiempo. Bn
hijo ael infante Manuel v nieto del
rey de Castilla Finando III el Samte,
Nació en 1280 y murió en 1347, des-
pués de haber tomado parte en laa
revueltas y guerras civiles de la mi-
noridad de Alfonso XI, lo cual no le
impidió dedicarse al estudie y á las
toreas literarias. Sus principales obras
son: M Co*de Zuamor; Critica de Ju-
pona; Libro de lot tabioi, del aballen,
del etcudtro y del infante; Libro d* m-
balleros; Libro dt cata; Libro de lot e»-
geüta; Libro d* los cantara; Lihro dt
lot eoiueios j Libro de ¡oiejempUu. Don
Juan Manuel, presea y corona de loa
ingenios de su siglo, representa in-
dudablemente una de las grandezas
monumentoles de la literatura patria.
Es, á buen seg-nro, una de laa más no-
bles v hermosas figuras del genio es-
pañol.
Joan de Joanes (Vicsktb Macip,
conocido por). Célebre pintor nacido en
Fuence-la-Híguera, cerca de Valen-
cia, en 1532, y muerte en Bocairente
en 1579. Pasó muchos años en Italia,
donde estudió las obraa da BsGmI,
cuyo estilo adoptó; se hizo an pintor
notable, y de vuelta £ bu mttria, ftut-
uigitizedby VjOOQIC
JUAN
i6 en Yaleneia UDa escnela i qae
acudid multitud de discípulos. Do-
tado de una piedad tal que jamás
empezaba un cuadro sin prepararse
antes recibiendo los sacrctmentos y en-
tregándose á ayunos ; penitencias,
no podfa poner bu pincel al servicio
de otras ideas; así ea que entre —
numerosas obras no ae encuentra
sola de asunto profano. £1 número de
éstas que decoran las iglesias de Es-
paña, ea considerable. La ciudad de
Valencia sólo posee m^ de 40 cua-
dros SUJOS, entre los cuales citar»-
IQOS: «M Fra%titeo ie Sala, Cristo
muerto j El Sakador ir» Medio de dot
profeUu. Bl museo del Luvre conaérva
'muchos liemos de este ilustre maes-
tro; entre otros, una magnífica Cena,
j en el de Madrid se custodia su obra
maestra, el Martirio de tan Betéban,
asunto desarrollado en seis tablas, re-
§ atadas eomo un verdadero portento
a la escuela antigua espafiola. Las
obras de Joan de Joanbs se recomien-
dan por la correccútn j pureza del di-
bajo, por un estila Heno de nobleza,
por la verdad del colorido, por la ri-
queza j notable -plegadura de los pa-
ños 7 por la majestad j expresión de
sus figuras, particularmente de las
cabezas de Cnsto, en las cuales supo
infundir nna dulzura infinita. Ala-
nos críticos lé ban tachado de frial-
dad; pero la contemplaidon de sus
cuadros, que despierta siempre en el
alma un poderoso sentimiento místi-
co, prueba de una manera in contesta"
ble el genio del que con razón estÜ
considerado, no ja como jefe de la es-
cuela valenciana, sino como uno de
los mis notables maestros de la espa-
ñola. En fin, Juan db Joahbs es el
gran pintor de las Ctnat del Saivador,
en cujros asuntos no tiene rival en
nimj^na escuela conocida.
Jnuí (Pedro). Escultor español j
nno de los mq'ores artistas de su ápo--
ca. De su vida sÚlo se sabe que mn-
lid en 1436. Su obra mis notable es
el retablo major de la catedral de
Tarragona.
Joan de Sevilla 6 de Lona. Ra-
bino judío del siglo xii. Cultivó las
matemáticas j la astroiiomfa, y tra-
dujo, á petición de Raimundo, arzo-
bispo de Toledo, alguna obras árabea,
relativas á la Slosoña de AristtJteles.
Las principales son: Epitome íotiiuas-
írolofia; Ciirotiuntia y Al/ar^amm.
Joan y Santacilia (Joroe). Céle-
bre marino, matemático, astrónomo,
gcó^nSo r explondor espafiol, que
naoíd en Novefda, en 1713, y murid
en Madrid, en 1775. Siendo muv jiS-
Ten aún, entr<5 en la orden de Malta,
y habiendo abrazado la carrera de la
marina, hizo varias campañas en la
costa de África, como simple guardia,
j se halló en la expedición de Oran.
En 1734 filé comisionado, en unión
de Don Antonio de UUoa, para acom-
odar á los académicos franceses La
uondamine, Bougner j Oodin, envia-
dos al Pera á me^ir un grado del me-
ridiano j i determinar la figura v di-
mensiones de la tierra. A su Toalta i
JUAN
España, fué. nonibrado capitán de na-
vio y comisionado para ir á Ingla-
terra á estudiar los adelantos de la
marina. Dirigió la construcción del
Observatorio astronómico de San Fer-
nando; fué nombrado jefe de escua-
dra, comandante de los guardias ms'
rinfts y director de ios arsenales. Hize
un viaje á Marruecos en calidad de
embajador extraordinario, y obtuvo
sucesivamente los cargos y honores
de director del Seminario de Nobles de
Madrid, individuo de la Sociedad Real
de Londres, de la Academia de Berlín
f corresponsal de la de Ciencias de
aris. Dejó varios libros escritos, en-
tre los que merecen especial mención:
Sieíoria del viaje á la América meri-
dional; Noticia» eeeretat de América eo-
bre el ettado naval, nilUar y político;
Compendio de la navegación para uto de
loi gnardiat marinat; Eaáme» maritimo
teárico-práctico i tratado de mecdnica
aplicada ¿ ¡a comímceicn, conoeiniento
y manejo de loe buques, y Ettado de la
atü^onomio en Europa. El nombre de
tabio etpañol, con que le se&atan na-
dónos extranjeras, poco acostumbra-
das á reconocer relevantes méritos en
los hijos ilustres de España, demue»-
tra sobradamente que la &ma de Jos-
as JvÁü se ha extñididó mis aUi del
país que, para gloria de sus compa-
triotas, tuvo la suerte de mecer su
ouna.
Juana. Femenino. Nombre propio
de mujer.
BtimolooIl. Jnan: latin, Joanna.
(Biblia.)
Juana. Reina de León j de Casti-
lla, segunda mujer de Femando III,
el Santo. Era hija de Simón, conde de
Dammartin v biznjeta de Luis VII de
Francia. Se nabía tratado de casarla
con el rey de Inglaterra, Enrique III,
y aun estaban concluidas las negocia-
ciones; pero no llegó á efectuarse la
boda por haberse descubierto que
existían entre los contrayentes víncu-
los de parentesco. Casada con Fernan-
do de Castilla, en 1237, le acompañé
en todas sus expedidonea militares,
se retiré luego i Franda y murió
en 1278.
Juana de Castro. Esposa ilegíti-
ma de Pedro I de Castilla. Era hija de
Pedro de Castro, caballero de Galicia
y viuda de Diego de Haro, señor de
Vizcaya. Enamorado de ella el rey,
que estaba ya casado con Blanca de
fiorbon y con María de Padilla, la
pretendió por esposa, y aunque ella
rechazó las proposidonee del monar-
ca, éste hallo medio de engañarla y
se casó coalla en 1353, abandonán-
dola al dHaiguiente. Juaha vivió
después en Dueñas hasta su muerte,
ocurrida en 1374.
Juana de Portugal. Reina de
Castilla y de León, nacida en 1439 y
muerta en 1475. Era hija de Eduar-
do, rey de Portugal, y de Leonor de
Aragón y eaaó con Enrique I V de Cas-
tilla, que se había divordado de su
primera esposa, Blanca de Navarra,
1463. Tuvo de aquel matrimonio i
deaqi
18. lli
la infanta Juana, llamada ¡a Beltrw-
JUAN 261
neja, porqne la voz pública atribuía
su paternidad al favorito Don Beltran
de la Cueva. Algunas turbulencias
que estallaron contra el privado, obli-
garon á la reina á retirarse de la cort«
y á vivir en el castillo de Alaejos,
donde se dice que tuvo amores con
Pedro de Caatelli, sobrino del arzo-
bispo de Sevilla. Posteriormente vol-
vió á reunirse á su marido y murió
seis años después que él.
Juana Manuel. Reina de Castilla
4 de León, hija del infante Don Juan
anuel y biznieta del rey Don Fer-
nando líl. Nació en 1333; casó coa
Enrique de Trastamara, que des-
pués reiné con el nombre de Enri-
que II; estuvo presa de orden del rey
Don Pedro; huyó i Francia con su es-
poso, y después que éste dio muerte i
su hermano, en Montiel, fué procla-
mada reina, muriendo en Salamanca
en 1381 y siendo enterrada en la ca-
pilla de los Reyes moros de Toledo.
Juana, infanta de Castilla, llama^
da la Bel&'oneja. Era hija de Enri-
que IV, el Impotente, y de Juana ds
Portugal y nació en 1462. Las rel^
dones amorosas de la rdna con Don
Beltran da la Cueva hicieron se cre-
yese á Juana hiia del favorito, lo
cual dié motivo á una liga para ex-
cluirla de la herenda del trono y
para dw la sucesión al infante Don
Alonso/hermano del rey. Muerto aquel
príncipe en Cardeñosa, según algunos
sujJOnsn, víctima de un envenena-
tnientoj los confederados obligaron á
reconocer por sucesora i su hermana
Isabel. £1 marqués de Villena, para
conciliar ambos partidos, propuso la
mano de Isabel á Alfonso Y de Portu- -
gal, y la de Juana, al príncipe Juan,
heredero de aquél; pero Isabel se negÓ
terminantemente. Prometida Juana
después al príncipe de Guiena, quedó
también sin efecto el matrimonio por
negatse las Cortes á sandonarlo. Luó-
ao que murié Enrique IV, Alonso de
Portugal se decidió á tomar por es-
posa i JoANA, y al efecto entré en
Castilla, proclamando su futuro ma~
trimonio, y tomó el tjtulo de rey en
unión con aquella, intimando i Fer-
nando é Isabel á restituir la corona;
hasta que, vencido en la batalla^deTo-
ro, se retiró, pidió auxilios i Luis XI
de Franda para ayudar i Juana á
conquistar su reino, y no obteniendo
resultado, desistió de todo empeño 6
hizo la paz con los Reyes Católicos.
Juana entóneos entró en un monaste-
rio de Coimbra, donde, á pesar de sua
votos, fué 'solicitada posteriormente
en matrimonio por Francisco Febo,
rey de Navarra, hijo de Gastón de
Foix y de Magdalena de Francia, bija
de Luis XI. Mas tarde lo fué también
lor el mismo Femando V, viudo ya
[e Isabel, el cual, por medio de aquel
matrimonio y alwando luego los de-
rechos de Juana a la sucesión de En-
rique IV, esperaba despojar i su yer-
no Felipe el Sermoeo, que gobernaba
en Castilla i nombre de su esposa
Juana la Zoca, Juana continuo en
Portugal, llüniodose reina, y murió
Digitized by
Laoogle
362
JUAN
en 1530, en el palacio de Lisboa, 6, la
edad da 69 años.
Juana Enriquez. B«ina de Na-
Tarra y de Aragón, q^ue nació por loa
afioa da 1425 j mund en 1468. Era
hija de Don Fadrique Enriques, señor
de Medina de Rioseco, conde de Mel-
gar j almirante de Castilla, j se casó
en 1444 con Don Juan II, re; de Na-
Tarra, y después, de Aragón, viudo
entonces de Blanca , hija de Car-
los III el Noble. Tomó gran ascen-
diente sobre su marido; especialmea-
te, después del uacimianto de Feman-
do, que luego fué el Rev Católico. Le
hizo desheredar k su hijo mayor, h^
bido en su primar matrimonio, el
príncipe de Viana, que se había sub-
laTado, reclamando para eí el título
de rey de Nararra. Habiéndole hecho
pnsionero, se sublevó en su favor
Cataluña, por lo que se vid obligada
á ponerle en libertad; pero la muerte
del desdichado príncipe, ocurrida de
allí & poco ttempo, hace suponer que
le mandara envenenar. Esto aumentó
el furor de la insurrección, y JuaNá
86 vio sitiada en Gerona; pero llamó
en au auxilio i Gastón da Foix, que
la socorrió. Combatió contra Juan,
duque de Lorena, que disputaba la
Cataluña i su marido, y murió en el
sitio de Rosas.
Jaana la Xjoca. Reina de Castilla,
hija de los Reyes Católicos Don Fer-
nando y Doña Isabel, que nació en
Toledo en 1479, y murió en Toidepi-
llas en 1556. Se casó en 1496 con el
ttrchiduqne de Austria, Felipe el Ser-
moto, i quien acompañó ¿ Bruselas,
donde dió á luz á Carlos V. Volvió i
• España con el archiduque an 1502,
llamada por la reina madre, que que-
ría cederte la corona, é hizo reconocer
sus derechos y los de su esposo en las
Cortes de Aragón y de Castilla. Ha-
biendo Yuelto Felipe á los Paísea-
Baios, huyendo del carácter irritable
y del excesivo amor de su esposa, se
quedó ésta en España con su madre,
y de las nrmestres de dolor que hizo
por aquella separación, empezaron al-
gunos i tomar pretexto para creerla
víctima de una enajenación mental,
que tal vez no reconocía otra causa
que ICK violentos celos que tenía de
flu marido. Un segundo alumbramien-
to, cuyo fruto fue el príncipe Fernan-
do, no mitigó aquel triste estado, y
Juana, poseída de un verdadero fre-
nesí, corrió i Fl&ndes i reunirse con
su esposo. Poco después acaeció la
muerte de Isabel la Católica, y enton-
ces Juana se embarcó de nuevo con
Felipe en dirección á España y llegó
i la península en 1506, después de
tres meses de estancia en Inglaterra,
donde les habían amñado las tempes-
tades. Tomó Feli^ las riendas del
gobierno, bajo pretexto de la incapa-
cidad de Juana, queriendo ocnpar el
trono exclusivamente hasta que fuera
mayor de edad su hijo; pero los cas-
tellanos se opusieron á sus designios.
Teco nociendo! a por soberana en las
Cortes da Valladolid, y á su hijo, por
heredero de Castilla y León. Lamuer-
JUAN
te prematura de Felipe llenó de tal
amargura el pecho de Juana, que po-
cos fueron ya los que dudaron de su
falta de razón al verla entregada á las
extravagancias mis caprichosas. Re-
corriendo media España tras del ca-
dáver de su esposo, del que no quería
separarse jamas, se estableció en Tor-
desillas, donde dió sepultura á los
restos del que tanto había amado, y
allí vivió cuarenta y siete años sin
perder de vista el sepulcro un solo
instante .
Jaana de Arco. Heroina lorenesa
conocida con el nombre de la Zhneella
de OrlfM, y qae contribuyó poderosa-
mente á levantar el espíritu nacional
de la Francia para terminar la guerra
de los cien años, arrojando del reino á
los ingleses que le habían invadido,
llegando á hacerse casi por completo
dueños del reino. Según los últimos
datos, nació en Domremy |baja Lo-
rena) en 1409 y era hija de Santiago
de Arco y de Isabel Romee. Su infan-
cia y su juventud pasadas en el cam-
po, donde se dedicaba á guardar ga-
nado, tuvieron por espec&culo todos
los males de la guerra, haciendo que
su imaginación, impresionada por la
vergüenza de la ocupación inglesa,
por Us miserias de las discordias ci-
viles y el interés novelesco que de&-
pertaba el delfin Carlos, la hicieran
creer que el cielo la deparaba una mi-
sión sobrenatural. A la exaltación de
su mente, acosada por místicos ensue-
ños, en que oía clara y distintamente
voces divinas, no tardó en unirse la
credulidad popular que, esperando
ver realizadas sus más legítimas aspi-
raciones, acabaron por impulsarla á
seguir una senda que había de hallar
por término el martirio. Después de
una larga lucha, se decidió á aceptar el
papel á que, según ella, la destinaba
el cielo. Entonces tenía 18 años, y un
tío suyo, Andrés Laxart, que había
sido el primero en convencerse de su
misión, la condujo á Vaucouleura, y
la presentó á Bandricourt, goberna-
dor de la plaza. Este la envió á Chi-
nen, donde el rey Carlos VII tenía su
corte. Allí llegó el 24 de Febrero
áe 14!%, fué introducida en la cáma-
ra real, y sin haber visto jamás al mo-
narca, le señaló entre la multitud de
cortesanos, entre quienes se había
ocultado; le habló, según se dice, de
secretos de él solo conocidos, y le pro-
metió hacer levantar el sitio de Or-
leans, último baluarte da la monar-
quía francesa, y consagrarle en
Reims. Ante aquella resolución, el
pueblo se dejó, convence^' la corte
no se mostró más rehacii^Pn su con-
secuencia, se armó y equipó á Juana;
los más antiguos generales tuvieron
que sufrir el ascendiente de una mu-
jer, y los soldados, arrastrados por el
fanatismo, se dejaron guiar por ella.
Afortunadamente, aquel entusiasmo
no fué perdido, puesto que el 29 de
Abril Juana enteraba en Orleans; el 4
de Mayo de 1429, el ejército tomaba
posesión de la plaza, y el 8, Orleans
se encontraba libre. La inspir&da
JOAN
campesina se abrió en seguida paso
hasta Reims, por medio de la batalla
de Patay, y el 13 de Julio cumplía la
última parte de su promesa, haciendo
consagrar á Carlos VU. Entonces
Juana creyó su misión cumplida y
quiso retirarse; pero se la retuvo & 8u
pesar. Perdida ya la confianza en el
apoyo sobrenatural que creía tener
hasta allí en su ayuda, sufrió una
derrota delante de Paria, acudió al
socorro de Compiegne, sitiado por los
b^rguifionsB, y penetró en la pla-
za; pero habiendo hecho una salida
el 24 de Mayo de 1430, no pudo vol-
ver á entrar en la ciudad por haber
caido prisionera del bastardo de Wan-
domme. Juan de Luzemburgo, que
mandaba el ejército sitiador, so hixo
cargo de ella y la vendió en 10.000
libras á los ingleses con asentimiento
del duque de BoigoBa, su aliado. Los
ingleses decidieron que liiera juzga-
da como nigromántica y hereje, y un
largo é inicuo proceso se comen» en
Bouen. Bl obispo de Beauvais, Pedro
Cauchon, que debía su silla episcopal
al rey de Inglaterra, Enrique V, nid
nombrado para presidir el tribunal
infamé. Se trató de envolver á Juana
en una red de sutilezas teológicas; so
la quiso persuadir, por lo menos, i
que confesara que el demonio la ins
piraba; pero ella mostró durante sus
interrogatorios una sangre fría, una
inteligencia, una elevacit» de senti-
mientos, una elocuencia sencilla y
perauasiva y hasta una ironía supe-
rior á sa pericia militar, que desva-
necieron aquella esperanza. Entónete
se puso en juego la astucia para ha-
llarla culpable, firmó ingenuamente
una declaración distinta de la que
había prestado, y después de habérae-
la condenado á prisión perpetua con
la prohibición de usar otros vestidos
que los de su sexo, se le quitó duran-
te la noche su traje de mujer. Sor-
f rendida con la armadura qae la ha-
ian dejado y con la cual, por pudor,
se cubrió á la aproximación de loe
guardias, fué condenada como relap-
sa á ser quenada viva en la plaza del
mercado Viejo, ejecutándose tan bár-
bara sentencia el 31 de Mayo de
1431. Veinticinco años después. Cir-
ios VII, con «1 concurso del p^a Ca-
liste Ili, hizo revisar él proceso y re-
habilitó la memorü de Juana, enno-
bleciendo á su familia con el título
Orleans con una procesión cívica el
de la libertad del territo-
rio. El 8 de Mayo de 1855 se inaugu-
ró, en una de las plazas de la ciudad
una hermosa estatua ecuestre, obra
del escultor Foyatiér; Bouen habí*
levantado, desde hacía largo tiempo,
un monumento de escaso mérito a la
heroina; y en Domremy se sustituí,
en 1856, con una estatua de brones
el busto colocado en 1820. La poeaía
se ha inspirado muchas veces en la
casta y noble figura de la DoautU 4t
OrUam. Chapelaín la ridiculizó ñu
intención de naeerhi. Voltoin como*
Google
Digitized by >
JUAN
t¡¿ U <a imperdonable de querer
befiiree de ella en un poema bunesco;
pero al mismo tiempo Scbillerla idea-
lizaba magriiñcamente en uno de sus
mejores dramia. Entre los poetae fran-
eesee modernos, ba habido muchos
que la han cantado; pero aunque al-
anos han rajrado i gran altura en
inspiración j en elegancia, ninguno
ha podido rivalizar con la patética
sencillez de la hietoria. M. Julea
Quicheratha publicado en la colec-
ción de la Academia de la Historia de
Francia el texto auténtico del prooe-
Bo de Juana, db AscOi'de su sentencia
j de su rehabilitación. La historia
completa de la DoncelUt d« Orleant,
Sor LebrundeaCharmets, 1817 (4to-
imenee en 6.°}, aunque no está al ni-
vel de la ciencia histórica actual, es
digna de tenerse en cuenta. Entre los
trabajos más recientes, deben citarse
los de Michelet, Benzi, Vallet de Vi-
riville, resumidos en una Vida de
Ji7AHA DB Arco, publicada en 1854
Sor M. A. Desjarfñns. Lamartine, en
'I Cinlüador, consagró á Juaha db
Arco una elocuente biograña.
Setíi». — Cuando la Doncella de
OrUtuu dejaba su prisión con la fren-
te erguida, en el dia del auto, dijo
tranquilamente al oido del obispo de
Beauvaie: «por ti tot á la hoguera.»
ÍCÓmo cajeron aquellas palabras de
a víctima en el corazón del obispo?
Únicamente la justicia divina lo pue-
de comprender. ]Bsta razón es una de
las más grandes pruebas de que exis-
te un Hacedor Supremo. Realmente;
hav muchas cosas en este mundo que
sólo las puede comprender la justicia
de Dios. Juana db Anco, tá moriste
en el fuego, para vivir siempre en el
«mor del mundo: ¡aj de los que mue-
ren en la conciencia, para morir des-
pués en la eternidad! {Venturosa Jua-
na BB Arco! jDesgraciado obispo de
BesuvaisI
Jatna (la papisa). ^xísti<5, entre
el pontificado ds León I Y y el de Bene-
dicto III un papado nombre Juan YIII,
que ha sido horrado de la lista de los
sacesorea de san Pedro? ^Era este papa
nna mujer? A esta doble pregunta se
ha contestado de dos maneras díame-
tralmente opuestas. Idiéntras unos,
creyendo que de ello dependía el pres-
tigio del pontificado, se han obstina-
do en responder negativamente; otros,
haciendo un arma de la resolución de
este problema histórico, han afirmado
los hechos con no menos obstinación.
A nuestro juicio, no aólo ha habido
apasionaniiento por una parte y por
otra, sino que para ambas el trabajo
ha sido estéril. Ni el honor de la Igle-
sia pierde nada con que el sacro Co-
legio se dejara sorprender un dia por
un impostor, ni nada tampoco ganan
los que creen que hechos de esta na-
turaleza hacen perder su importancia
al pontificada. El único interés que
debe existir, para el historiador im-
parcial j justo, es el prestigio de la
verdad, raiou y asiento de la historia.
Pongamos i nuestros ilustrados lecto-
res en algunos antecedentes. Nótase
JOAN
que en el siglo pasado nadie creía ya
en la leyenda de la papisa Juana, cu-
yo movimiento principió al declinar
el siglo XI, En efecto, Florimond de
Boemond escribió un libro titulado:
El error popvlar de la papisa Juana
(1587), obra que dio comienzo i la
reacción contra la opinión admitida
hasta entonces universalmente. Nu-
merosos escritores sostuvieron des-
pués la tesis anterior, y lo que es más
curioso, los autores de la protesta, qi
debían tener un interés mayor en de
prestigiar al papado, fueron los que
atacaron con mayor ardor la leyenda
de la PAPISA Juana, llevados induda-
blemente de una convicción sincera y
profunda, porque no debemos suponei
que entrara eu sus intentos el naeei
alarde de generosidad histórica. To'
dos estos trabajos tienen por comple-
mento los escritos del caraenal Baro-
nio, cuyo 'erudito, con el fin de des-
embarazarse de las dificultades y ma-
rañas de la cuestión, procuró remo-
verla en su fondo. El cardenal dice
Sue las debilidades del verdadero
uan YIII fueron causa de que mu-
chas le comparasen á una mujer, en
donde la vulgar malicia, que siempre
se tuerce hacia lo malo, encontró asun-
to para dar ser á la leyenda de la pa-
pisa Juana. Nuestra tarea queda re-
ducida i dar conocimiento de los da-
tos anteriores al siglo xvi, por supo-
ner que son los menos conocidos. El
fundamento de la leyenda de nuestro
personaje consiste en suponer que hu-
rto un Juan VIII, sucesor de León IV,
cuyo pretendido papa era una inglese
Sue, después de hacer grandes estu-
ios en Atonas, había ido_ i fijar su
residencia en Roma, ocuItaJido su sexo
verdadero, y donde la reputación ex-
traordinaria de sus talentos la había
hecho elegir papa en 855, i la muerte
de León IV. Más tarde, habiendo que-
dado encinta de resultas de sus rela-
ciones con uno de sus servidores, al
atravesar un dia el trayecto que media
entre el Coliseo y la iglesia de Sai
Clemente, yendo en pública y solem
ne procesión, había dado á luz una
niña, y á consecuencia de la vergüen-
za que tal acto la' produjera, había
muerto allí mismo. Platina añade,
como cosa dudosa; pero generalmente
admitida que, desde este escandaloso
accidenta, siempre que se entronizaba
un papa, se le hacia sentar en una
silla horadada, colocada en la capilla
Letran, en la que el sacro Coiegio
aseguraba de que no había error
sexo. Voluntariamente hemos omi-
tidi> en nueQt|o relato todas las cir-
cunstancias dramáticos, con que re-
visten el hecho ciertos historiadores,
haciendo á Juana monja desde la
edad de 12 años, suponiendo que des-
pués huyó á Grecia en compañía de
un joven fraile, por quien hanía con-
cebido una violenta pasión, y otros
numerosos episódica que entran más
el terreno de la novela que en el
de la historia. Sin embargo, el episo-
dio principal necesita una explica-
ción, y ya que no podamos darla cum-
Juan 36S
plída, vamos, por lo menos, i exami-
nar los testimonios en que se apoya.
Anastasio, bibliotecario del Vaticano
y contemporáneo de Juana, ha reco-
nocido el necho en su Ziier poñUJlea-
lit. Es cierto que la mención de este
Santificado ha sido suprimida en las
iversos reimpresiones que del libro
de Anastasio se han hecho; pero exis-
te en la edición primitiva, que es
del año 1602. Después de Anastasio,
se encuentra entre los testigos de la
existencia de la papisa Juana una
gran laguna, que se explica por el es-
caso número de escritores que existía
en aquella época y por la infinidad de
manuscritos perdidos en una larg».
serie de guerras y revoluciones. La
primera mención que encontramos, se
refiere al siglo zi y pertenece á Úa-
rianns Scotus, del cual trascribimos
las siguientes palabras: «A León IV
sucedió una mujer, Juana, por espa-
cio de dos años, cinco meses y cuatro
dios.» En el siglo xii, Othon de FVin-
singeu, en sus CrthKai, Oodofredo da
Vitervo, en su Ponteo», j Martin de
Polonia, capellán de Clemente IV,
en el siglo xiii, no son menos explíci-
tos. Desde entonces, es inútil acumu-
lar testimonias, que se multiplican de
una manera verdaderamente abruma-
dora, ^^echo de la existencia de la
PAPISA JHha es umversalmente adop-
tado, de tal modo que, hasta fines del
siglo XTi, no se puede hallar un solo
escritor que lo contradiga. Entre los
que la afirman, nos basta citar, ¿can-
sa de su autoridad especialísima, los
nombres de san Antonino de Floren-
cia, de Ranulfo, de Bernardo Ouy, da
Gerson, de Piccolomini (más tarde,
Pío II} y de Fulgosio. Al lado de es-
tos testimonios escritos, no faltan
tampoco algunos hechos materiales.
Teodorico i^ Niems, secretario de di-
versos papas, había visto en Boma un
grupo representando á Juana y i bu
hija, cuyo hecho atestigua san Anto-
nino, y graves historiadores aseguran
que Sixto V hizo arrojar al Tíbei
aquel singular monumento. En el si-
glo XV, la basílica de Siena poseía
una colección de bustos de todos los
papas; el de Juana figuraba e»ella
con esta inscripción: .Carnet VIII, fe-
mina (Juan VIII, mwtT.) Mabillon y
Launoi lo vieron, y éste último, irri-
tado sin duda por contradicciones mal
fundadas, dice: «que seria preciso ser
ciego para no verlo.» Baronía decidió
al papa Clemente VIII á suprimir este
busto escandaloso. Fauchet y Mabillon
vieron asimismo la íomosa silla hora-
dada, ideada por Benedicto III, para
impedir un nuevo error. Por último,
ruera preciso invocar la autoridad • ■
de la Iglesia misms en &Tor de la
existencia de la papisa Juana, encon-
traríamos en las actas del Concilio de
Constanza una omisión tan significa-
tiva, que tiene casi el valor de una
confesión terminante. El Concilio, que
procesó á Juan de Huss con el firme
propósito de condenarle, y que le hizo
sufrir un largo y minucioso iaterro- .
gatorio acerca de sus errores, no JlSfi^Q I P
264
JÜAR
B<S JBmÍ0 OB emitir unft opinión formal
Bobre U existencin de Juami.. Vamos
i t«nninar con un antecedente c^ueno
debe omitirse. Godofredo de Viterbo
afirma que el nombre de U papisa
Juana fué euprimido en el catálogo
de los sumos pontífices. Centra estas
noticias, que parecen irrefutables, hay
el testimonio de Hincmar de Beims,
contemporáneo de Juana, quien ase-
fura de una manera terminante: «que
abiendo enviado (el emperador Lota-
rio) diputados i Roma, para obtener
>tn privilegio, supieron en el camino
la muerte de León IV, y que, cuando
llegaron é Roma, Benedicto III ocupa-
bala silla pontifical,» cujo hecbo su-
pone qne do pudo tener lu^r el pon-
tificada de la PAPISA. Juana. En cuan-
to á nosotros, sin, decir que sí, sin
decir que no, opinamos que la existen-
cia de la PAPISA Juana liié universal-
mente creida basta fines del siglo xvi,
y que la lejenda ó la realidad de
dicno personaje es un punto histérico,
si no inexplicable, inexplicado.
Juanas. Femenino plural. Palillos
que usan los guanteros para ensan-
char los guantes.
Juanero. Uasculino. Cfermaitia. El
ladrón que abre cepos de iglesia.
ETlUOLOaÍA. JtM».
Joanete. Masculino. ElJmeso del
nacimiento del dedo gmtm del pié
cuando sobresale mucho. | Cualquie-
ra de los dos huesos altos de las meji-
llas, cuando abultan demasiada 6 se
descubren mucho, | J^anu. Cada una
de las velas que van sobre la gavia j
el velacho, j algunas veces también
encima de la sobremesana.
Juanetudo, da. Adjetivo. El que
tiene juanetes.
Jnanico, c«, lio, Ua, to, ta. Mas-
culinos j femeninos diminutivos de
Juan, Juana.
BTnioLOOÍA. /««•■* catalán, Janet.
Jnaniata. Sustantivo. Nombre da-
do en el siglo t á los defensores de
san Juan Crísdstomo.
Jnanistas. Masculino plural. Mü-
tori» ecittUttica. Individuos de una
secta cristiana, difundida en Asia, la
cual no administraba el bautismo más
queden nombre del Bautista.
BTiMOLoafA. San Joan Bautista;
francés, f'pimxtf fe.
Joarda. Femenino. La suciedad
que contrae el pafio por el aceite, cola
Í otros ingredientes con que se manió-
r».
Jnardoio. Adjetivo. Se aplica al
pafio que tiene juarda.
Joarez (Bsnito). Hombre de Es-
tado americano y presidente de la re-
pública de Méjico, en loa momentos
tal vez más difíciles por que ha atra-
vesado el que íaé impeño de Moto-
zuma. Naciií en el pueblo de Ixtlan,
en el Estado de Oaxaca, en 1805. Suc
padres, de condición humilde, perte-
necían á esa raza indígena pura, que
tan abatida y menospreciad se veía
entánces. Pobre j sin apojo, tuvo du-
rante su juventud que luchar con mi-
les de obstáculos; pero su terquedad le
hiio triunfar de ellos, consiguiendo
JUAE
título de doctor en derecho de la uni-
versidad de Méjico y conquistándose
una juste reputeciou en el foro, en
los atlos que ejerció como abogado.
Tomando parto después en loe asuntos
públicos, inauguro su carrera política
comogobemadordelEstododeOaxaca.
En lKi6, fué nombrado representanto
de su provincia en el Congreso; j al
año siguiente, elegido presidente del
Tribunal Supremo de Justicia, título
lue le aseguraba en caso de íntorini-
iad la vice presidencia de U repúbli-
ca. Después de la calda del Qaoinete
Comoufort j de su reemplazo por el
del general Zuloaga, Juakbz, q^ue es-
teba al frente del partido constitucio-
nal, protostd en nombre de la Consti*
tucion de 1857; rehusé reconocer el
nuevo poder y llegó á esteblecer un
gobierno en Veracruz. La guerra
civil dié comienzo. La suerte de las
armas fuá por el pronto contraria á
los partidarios de Joarbz, á quienes
el general Miramon, comandante en
jefe del ejército del Norte, batió en
varios encuentros; pero estos desas-
tres, cpmpensados por otra parto con
las victonas del ejercito del Este, no
dieron un resultado decisivo, gracias
á la incapacidad del presidente Zu-
loaga, Después de la sedición luiliter
Íue derroco á ésto (23 de Diciembre,
858) y que colocó en su puesto á Mi-
ramon, Juárez rechazé con altivez
toda proposición de arreglo. Miramon
quiso atecarle en Veracruz; pero el
partido constitucional tomó eu Méjico
una actitud sobrado amenazadora para
que el joven general se atreviera á
insistir en sus planes. Intentó atraer-
se las simpatías del país por actos de
liberalismo; pero en aquel momento
(Abril de 1859) Juarbz obtuvo una
considerable venteja, puesto que el
Gabinete de Washington había reco-
nocido su poder. Miramon protestó;
pero BU rival no tardó un punto en
aprovecharse de la sanción oficial,
que acababa de recibir, y decretó ac-
tos ten importantes como ta institu-
ción del matrimonio civil; puso en
ejecución una Ifnea férrea entre Vera-
cruz y la capitel y confiscé los bienes
del clero. Entretanto, la guerra con-
tinuaba si 11 resultados decisivos para
ninguno de loa dos bandos. En Marzo
de 1861, Miramon puso sitió á Vera-
cruz; pero Juarbz, no sólo resistió el
ateque; sino que rehusó ventejosas
proposiciones de paz. Rebabilitedo
por mar, amó á los sitiadores consu-
mirse bajo ios muros de la ciudad y,
obligándolos á levantar el sitio, apro-
vechó su debilidad .Attra tomar la
ofensiva y, á fin del aRS. logró ver á
Miramon reducido al valla de Méjico.
El 22 de Diciembre, su lugarteniente
Oiioga dispersaba el último ejército
de su adversario en la batalla de Sm
Migwiito y aseguraba, al fin, el triun-
fo al partido constitucional. Hecho
esto, y mientras que el general Mi-
ramon huía á Europa (II de Ene-
ro, 1861) JuAKEZ entraba en Méjico;
formaba su Gabinete; destituía i todos
tos empleados dsl antiguo Gobierno;
JÜAB
ponía en vÍ2t)r las leyes relativas i
los bienes del clero y despedía con laa
formas más expeditivas á los represen-
tantes délas potencias extranjeras, que
habían demostrado sus simpatías al
general Miramon. Reconocido por In-
flaterra en el mes de Febrero, y por
rancia, algunas semanas después,
trató de afianzar su poder, haciéndo-
se reelegir preaidwito (II de Junio,
1861); pero no por eso lo^ró compri-
mir los desórdenes interiores, ni ea-
tiefocer las reclamaciones de las na-
ciones extranjeras. Reducido á soste-
nerse por medio de la fuerza, después
de romper sus relaciones oon Bspafia,
no temió (17 de Julio) faltar á sus
compromisos con Francia é Inglater-
ra , suspendiendo por dos afioe el
pago de tas indemnizaciones pactadas
anteriormente. Este violación de loa
tratados fué seguida de una coalición
entre tas tres potencias europeas. Ta-
jadas en BUS intereses, y bien pronto
una expedición franco-anglo-espaúola
desembarcó en Méjico. El Congreso
dio plenos poderes á Juarbz para re-
sistir á ta intorveocion de los aliados,
en cuya virtud hizo un llamamiento
á las armas á la nación entora (26 de
Setiembre, 1861). Descontento de ha-
ber visto fracasar los preliminares de
la paz (19 de Febrero, 1862) mandó
fusilar al general Robles (23 de Hai^
zo) y exigió que los franceses le en-
tregaran al general Almonto , qu«
eateba bajo eu protección. Rechazada
este demanda, rotas las conferencias
entabladas en Orizaba (6 de Abril) la
guerra dio oomienzo con Francia, por
uaber quedado satisfechas Inglaterra
y España. No se sabe cómo el ejército
francés, después de haljer sido derro-
tado ante ta formidable defensa de
Puebla, se vio obligado á retroceder en
medio de laa mayores privaciones para
esperar refuerzos; pero ello es lo cierto
-ue este primer triunfii exaltó graa-
iemente las ideas y eeperanzas de
Juarbz. Sin embargo, las fuerzas del
Gobierno mejicano no podían ser bas-
tantes á contrarrestar los poderosos
refuerzos venidos de Francia, lo cual
motivó que el año de 1863 no fae«
otra cosa para JuARBZ' que una serie
no interrumpida de descalabros y des-
venturas, en las cuales no tuvo otro
amparo que la perseverancia de su ca-
rácter y et aliento de su corazón. Des-
pués de evacuar la capitel, se retiró á
Cuemavacas; luego, á San Luis de
Potosí, eu donde procuró reorMniíar
su gobierno y eligió al general Dobla-
do para presidente de ministros, te-
niendo, por ultimo, que retirarse y
estabteoerse en Zacatecas. Cuando el
nuevo imperio de Maximiliano par*-
cía á punto de consolidarse oon las
victorias del ejército francés, Juarks
tuvo el gran desconsuelo de vuae
abandonado da sus más valiosos s»-
cuaces, como Urnaga y Doblado, qae
se adhieren al impeno, en Julio y
Agosto de 1864. González Ortega y
Negreto resiston aún, fieles á la causa
nacional; pero graves desastres sufri-
dos en las márgenes del.ríoNaxas,
JÜAB
OU70 desbordamiento aumenta sus
pérdidas, aGabnron por dispersar sus
Mrmas bd el mes de Setiembre. Ya no
haj posible contra la monarquía otra
cosa que el plan de guerrillas, y Juá-
rez decide sostenerse hasta el fin.
Perseguido de cerca, tiene que reñl-
Siaree en Tejas; pero reaparece poco
espues. Alentado por el apoyo j
prestigio moral de la Union del Nor-
te, 7 más &un por las inspiraciones
de su fe, espera un momento, que
considera decisivo, y el momento fie-
gó. El cuerpo expedicionario francés,
ciejendo asegurada la monarquía,
abandona á Uéjico; pero apenas se
embarca, Juarbz toma la ofensiva. En
los primeros dias de 1866, los repu-
blicanos se apoderan de Sagdad; se
hacen dueños de Alamar, en la pro-
TÍncia de Sinaloa, v, al mando de Es-
cobedo, el principal sosten de Jdaebz,
obligan i la villa de Matamoros i ren-
dirse,después de una serie de sangrien-
tos combates (24 de Junio de 1866).
Al ñn del afio, el poder constitucional
de JuABHz toca á su término legal, y
BU competidor, González Ortega, se
declara presidente de la república en
manifiesto fechado en Nueva-Orleans.
Pero la saerte se declara en favor del
primero y su competidor es hecho pri-
sionero en la frontera de Tejas por or-
den del Gobierno de los Esúdos-üni-
dos, que reconocen & Jdasbz como
presidente y le envían, en calidad de
representantes oficiales, á ií. Camp-
bell y al general Sherman. Ortega to-
^ra, sin embargo, penetrar en Méjico;
pero cae en manos de bus adversarios
y la autoridad de Juarbs queda con-
solidada (Enero de 1867). Entretanto,
el emperador Maximiliano se ve pre-
cisado á abandonar la capital para re-
fuciarse en Queretaro; pero bien pron-
to loe juaristae asedian la ciudad, at
mando de Escobedo, y el 15 de Majo,
después de una lucha de las más vi-
Tas, se apoderan de ella. En medio de
la general exacerbación de los odios
del partido trius^te, Juasbz hace
comparecer á Maximiliano ante un
consejo de guerra que, el 19 de Ju-
mo, le condena i muerte en. unión de
loa generales Miramon j Mejía. A1-
ffnnos dias después de la ejecución de
la sentencia, Méjico y Veracraz se
rinden i discreción i las tropas del
presidente Juasbz; trata desde enton-
ces í los gobiernos extranjeros de po-
tencia á potencia; rehusa entregar í
Austria los restos de Maximiliano,
mientras que no sean redamados ofi-
oíalmente, y no consiente en entrar
en relaciones comerciales con las na-
ciones europeas en tanto que do reco-
noxcan su gobierno. Al mismo tiem-
po, convocaba, en virtud de las resta-
blecidas leyes republicanas, el con-
greso nacional, al cual proponía en su
mensaje un conjunto de reformas li-
berales, que fueron saludadas con el
aplauso del país. En el mes de Octu-
bre era reelegido presidente de la re-
pública mejicana y prestaba de nuevo
juramento en25 de Diciembre de 1867.
Sin embargo, á pesar del entusiasmo
JDAR
del partido republicano hiela su jefe,
diversas tentativas de revuelta tuvie-
ron lugar en Jalapa; r, sobre todo,
en el Yucatán; pero todas fueron so-
focadas en breve termino. El general
Ortega, que había fomentado muchas
de ellas, acabú por abdicar de sus
Sretensiones en favor de su rival, jr un
ecreto de amnistía, concedido a los
partidarios del emperador Maximilia-
no (Abril de 1869), acabó de asegurar
& JuARXz en el poder. — Queretaro fué
t«atro del triunfo de Juarbz, y, sin
embargo, es la sombra de su vida.
Allí se habían encontrado dos hom-
bres esclavos de su deber. Maximilia-
I, el emperador que lleva su hidal-
guía hasta el punto dearrostrar la
muerte intes de dejar el puesto en
que se le había colocado, se encuentra
prisionero del indomable indio de lot
iot^ttet, que lo había arrostrado todo
por la independencia de eu país. La
república, triunfando del imperio, te-
nía un difícil problema que resolver;
la vida del emperador. Juabkz fué el
destinado á resolverla en hora men-
guada. Perdonar es señal de valor; des-
hacerse de un contrario vencido por
su mala fortuna, es un olvido lamen-
table. Podrá argúirse que la opinión
publica lo hizo, 6 que lo hizo un con-
sejo de guerra, lo cual vale tanto
como pretender escudarse con la tría-
te política de excusas embozadas.
Juárez acudió & un consejo de guer-
ra para derivar la responsabilidad del
atentado; pero la historia no se deja
igañar asi. La historia sabe perfecta-
mente que el consejo de guerra era él.
Por consiguiente, naj que decirlo con
honrada níinqueza: quien matji al em-
perador Maximiliano fué el presiden-
te JuABEZ. No admite duda que el
personaje de esta biografía tnvo en su
abono ciertas razones; pero la sangre
del desgraciado príncipe es un estig-
ma eterno. Entre el que sacrifica y el
sacrificado, nosotros nos arrodillamos
sin vacilar con quien se arrodilla
para morir. El que mata, intes que á
nadie, se mata á sí propio: el que
muere en una hora de terrible infor-
tunio, puede morir con alma entera.
Venga la muerte; pero que nos halle
con nuestra alma. Antes que Juárez,
antes que Méjico, antes que todo el
mundo, es un sentimiento de huma-
nidad. Aparte la sombra, que se cier-
ne sobre el sepulcro de nuestro perso-
naje, el repúblico mejicano, el patri-
cio insigne, es uno de esos genios po-
derosos, á quienes Dios concede la
gracia de reproducirse de su sombra.
Finalmente, nuestro personaje no es
nn individuo; es su patria. Murió
en 1872. Si haj un mundo más allá
de esta vida, en donde ' ' ^ -
JÜBI
265
noble memoria estará siempre muj
por encima de las bajas calumnias
con que el odio ha intentado man-
charla.
Juárez de Toledo (Juaka). Espa-
ñola célebre por su valor, que vivía á
fines del siglo XV. Fué esposa de Juan
de Rivera, general de los Revés Cat(5-
licos; defendió el paso de Montema-
jor, contra .el rey de Portugal, y des-
preció con altivez las proposiciones
que la hizo el monarca lusitano para
atraerla & bu partido.
1. JUfaa. Uasculino. Nombre de
un dios moro.
Etimoldoía. Forma simétrica de
Jehovah y de Júpiter.
Reieña. — El vocablo Juba no ee otra
cosa que la traducción morisca del
JeKovak de los hebreos, ó del Júpiter
de loa latinos.
2. Juba. Masculino. Siitoria al^■
tiff*a. Nombre de dos reyes de Mauri-
tania, el segundo de los cuales, ven-
cido por los romanos, escribió en Ro-
ma sobre geografía, historia y otros
asuntos. (Cúsab.)
Reseña. — También hablan de los
anteriores personajes Plinio y Pris-
ciano.
Jubarba. Femenino. Botánica. Ja-
VACEASA. D Hay cuatro especies de ju-
babba: una, que corresponde al lerper-
D»vwm teetantm, de Liuneo: otra, que
corresponde al tedwn tel^hium: otra,
al tedwH álbum: otra, al tedvm aere,
Etiuoloqía, 1. Latin Jovit barba,
barba de Júpiter; italiano, barba de
Gfiow; francés del siglo xiii, jvmiar-
he; moderno, jocharle; provenzal, íof-
hayol; ■WAÍoa, jobade; n&murés, jííflti-
de; Hainaut, ytntíaríe, í'fftiiar.
2. Littré, calculando que apenas
existe semejanza entre la jubarba y
la barba de Jove, sospecha que cierto
nombre galo, citado por Dioscórídes,
pudo confundirse con la barba de Jú-
piter.
3. Según esta conjetura, la voz del
artículo se derivaría del nombre galo
iovmbarown, equivalente á la forma
griega que trae Dioscóridea: lov[j,5a-
■ 'IV, 1"
Suede arrodillarse para pedir perdón,
UARBz se debe arrodillar delante de
BU víctima, como su víctima se arro-
dilló delante de una cruz. Las lágri'
mas de un pueblo, que venera su je-
Sultura, dicen bien claro que Benito
üABEZ, el héroe de su pueolo y de su
raza, pudo engañarse, quemaido por
la fiebre del patriotismo; pero que su
poÚH. (IV
Jubei
jubera. Femenino anticuado. Casa
de labranza.
Joberift. Femenino anticuado'. Ju-
BEBA.
Jubete. Masculino. Xubbte.
Jubeteria. Femenino anticuado.
La tienda donde se vendían jubones
y otras ropas. |1 Anticuado. El oficio
dejubetero.
Jabotero. Masculino anticuado.
1 que hacía y componía jubones y
otras ropas.
Jobilable. .Adjetivo. Que puede
jubilarse.
Jubilación. Femenino. Relevación
del trabajo ó carga de algún empleo,
conservando al que lo tenia los hono-
res y el sueldo en todo ó en parte. ||
Anticuado. Ji^bilo.
Btiuoloqía. Jubileo, aludiendo á
que es la remisión ó e\ jubileo del tra-
bajo; latin, ySHiSíío, aclamación, gri-
tos de alegría; fnaíés, JuHlatiou; ca-
talán, juitlacüf. í /^í^n I r*
niianí igitized by VjiJOy It
266
JUBI
Stttña. — La prímitiTt jdbilaoion
se concedía & los que habían Berrido
cincuenta años, época que compren'
día el jubileo de MoÍBés.
Jubilado, da. Participio pasivo de
jubilar. I Masculino. La persona á
quien se lia dado Jubilación,
Etuiolooía. Jubilar: catalán, ^i
bilai, da; ínncéa, iubiU, lleno de ji
bilo; italiano, ffiwiUito.
Jnbilador, r«. Masculiao. El que
jubila.
EriuOLoaí^. Jubilar: italiano, />»-
iilalert.
. JabUamiento. Masculino. Jubila-
ción.
Jolulante. Participio activo anti-
cuado de jubilar. El que se jubila d
se alegara.
Jubilar. Actíro. Eximir i. algpino
del trabajo j funciones de su empleo
por ancianidad <i enfermedad, conaer-
v&ndole durante su vida el todo d par-
te del sueldo que disfruta, j sus ho-
nores ó los del grado supenor. \ Fa<
miliar. Desechar por inútil alguna
cosa j no servirse mis de ella. \ Becí-
proco. Conseguir la jubilación, \ An-
ticuado. Alegrarse, regocijarse.
Btiuoloqu. JnbiUo: catalán, jV
Hlar,j%bi¡ért9.
Jnbileo. Masculino. Entre los is-
raelitas era una fiesta pública que se
celebraba al terminar cada período de
siete semanas de aOos, 6 sea al comen-
zar el año quincuagésimo. En este
B&o no se sembraba ni se segaba; to-
dos los predios vendidos ó de cual-
quier manera enajenados, volvían k
su antiguo di^Qo, j los esclavos he-
breos, con BUS mujeres é hijos, reco-
braban la libertad. | Entre los cristia-
nos es una indulgencia plenaria, so-
lemne j universal, concedida por el
papa en ciertos tiempos j en ciertas
ocasiones mediante bula, en cu^o sen-
tido se dice: la bula del jubileo. Q El
espacio que contaban los judíos de un
jubtlao a otro. Q dk c&ja.. El que se
conoede con la obligación de dar al-
guna limosna. Didsele este nombre,
porque, para recoger dicha limosna,
sesolfanponercajas. || Ganar bl jubi-
leo. Frase. Hacer las diligencias ne-
cesarias para conseguirlo. ¡ Por jubi-
leo. Modo adverbial. Rara, vez, con
alusión i que el jubileo se concedía
de cien en cien aSos. | Metáfora. La
entrada y salida frecuente de muchas
personas en alguna casa ú otro sitio.
ETiuoLoaÍA. Hebreo iibtl {^p^).
trompeta, aludiendo á que con trom-
peta se anunciaba el jubileo; elunath
ia-i5hel( 5Ttlpíl5^), el año de
remisión; latín, jubíláut ; italiano,
givibiUo; francés, jubiU; provenzal,
jiábtU»; catatan, jubileo.
Mietoria. — Fiesta de los judíos jde
los cristianos. Entre losjudios, se ce-
lebraba cada cincuenta años. Este año
se llamaba tiñojvbilar á del jubilbo.
Entdiices las deudas eran abolidas 6
prescritas, como dinamos hoj; los
bienes enajenados eran devueltos á
sus primeros poseedores, 6 k sus he-
JUBI
rederos; los individooa qu« se halla-
ban an la servidumbre, recobraban su
libertad. Jcbilbo es palabra que vie-
ne de yovel, trompeta, porque au pu-
blicación se hacia con este instrumen-
to. Entre los cristianos, es cierto tiem-
po durante el cual el papa concede
indulgen,cias plenarias, precedido j
acompaüado de oraciones 6 rogativas
especiales. Boni&cio VIII le estable-
ció en 1300. El jubileo regular se ce-
lebraba al principio cada cien afios.
Clemente Vi le umitú i cincuenta;
Gregorio XI, i treinta y tres; j Paik-
lo II, i veinticinco. El nombre de ju-
bileo no filé adoptado hasta 1473, por
Sixto lY; antes se designó esta so-
lemnidad con el nombre de gran «»-
dtiigtneia. También ha; un jubileo al
advenimiento de cada papa, que lo
puede asimismo ordenar en circuna'
tancias particulares y excepcionales.
Lo expuesto está conforme con tos
si guie n^ datos:
1. JUBu:..xu6 4NMU. Del hebreo »0¿tfí,
sonido agado y prolongado, como el
de la bocina d trompeta, al sdn de la
cual se anunciaba el «I» lU rmiiio»,
2ue á esto equivale el año jubilar ó
el JUBILEO, vox que otros sacan direc-
tamente del verbo Aóbil, remitir, con-
donar, restituir. — Entre Los hebreos,
las tierras j los instrumentos d(
labranza estaban como vinculados en
las ñunilias; j sus poseedores podían
enajenarlas por un tiempo dado d em-,
peñarlas j desempeñarlas; pero en el
aAo del lUBiLio (ae cincuenta en cln.
cuenta afios) caducaban todos los em'
peños j prescribían todas las deudas,
volviendo los bienes al poder de sus
antiguos dueños. Así es que loe prra-
tamistas tenían que echar siempre sus
cuentas ajustadas á la major O menor
proximidad del afio jubilar.
2. En la ley de gracia, el JUBlLBO
es también una indulgencia plenana,
solMune T universal, concedida poi
el papa, a imitación de aquella sabia
ley det legislador de los hebreos.—
Bonifacio vlll instituid el jubileo
cristiano, d «flú ta%íe, en la forma que
hoy conserva todavía, y se celebrd
con gran pompa el año 1300; aunque
sin Llevar el nombre de jubileo, dis-
poniéndose que igual indulgencia se
ganase cada cien años, Clemente VI
ordend que se ganase cada cincuenta
afios, y fué quien le did el nombre de
jubileo. En 1389, urbano V redujo-este
plazo á treinta y tres años, en memo-
ria de los que vivid Nuestro Señor Je-
sucristo; [wro en 1449, Nicol&s V lo
fuso otra vez á cincuenta años. En
470, Paulo II lo redujo i veintícínco
años; y en 1473, Sixto IV confirmó
esta última reducción, que es la que
subsiste todavía.
3. Además de este jubileo ordinario
6 periddioo fel último afio santo fué
el de 1852) el papa concede otros á su
elección v en ciertas ocasiones impor-
tantes . El último jubileo de esta clase ,
á extraordinario, ha sido el concedido
por su santidad Pío IX en su encícli-
ca del.* de Agosto de 1854, (MONLAD.]
4. El jubileo israelita era la pri.
JtlGL
mera de mu leyes dviles, pneatoaoa
daba su coustitucioa y gu forma £ la
propiedad,
5. Durante el jubileo que tuvo lu-
gar á mediados del siglo uv, 1360,
acudieron i Boma sobre 200.000 pe-
regrinos.
0. En Francia, llámase también JU-
BILBO á una festividad religiosa, pu-
ramente doméstica, con que se suele
celebrar el haber cumplido cincuenta
años de matrimonio, o de haber Bor-
vido algún empleo durante el tiempo
mencionado.
7. También se conoce el matrimni»
dé JUBILEO, que efi el que se celebra á
los cincuenta años de unión, conyugal,
suponiendo que el primer eaaamienlo
ha quedado nulo, en virtud de la r«-
misioD del JUBILEO canónico.
Júbilo. Masculino. Gozo, alegría,
remeijo.
Btimoumía. Jvhileo: latina ^iH/asi,
E'toa de goxo; italiano, gwM»; cala-
, júbilo. £1 jutúleo era el JÚBILO de
una fiesta, eomo el júbilo es el jubi-
leo del corazón.
JnboD. Masculino. Testidura q^ue
cubre desde los hombros hasta la cin-
tura, ceñida y ajustada al cuerpo.JK
AZOTES. Familiar. Los azotes que se
daban por justicia en las esleídas. ^
DK NUDILLOS. Espscie de cot». | ojs-
TBAno. Cierta defensa, hecha en for-
ma de jubón, que usaban antigua-
mente, la cual era de una redeeilla de
acero muy menuda, puesta sobro al-
guna cosa fuert«, como ante. | Bubm
JUBÓN MK TKNOOEN FuANCiA. Fñse fa-
miliar que se usa para burlarse da
quien se jacta de tener alguna «osa
que en realidad no le puede servir.
BriMOLoafA. Álj%ba: Árabe djniiet,
ijtmbbet; provenzal,_;«po, jifpo»; hnr-
guifton, giptm; normando, jt^i»; por-
tugués, fftbSo; franóés, j^pi, j^V^i
italiano, yiMsa, gi%bbviu.
Bueña. — ÁljuU, eh*pa yjuhoñn^
presentan la misma palabra de ori-
gen.
Jnbonazo. Masculino aumentativo
de jubón.
Juboncico, lio, to. Masculino di-
minutivo' de j ubon .
Jubonero. Masculino. El qne tie-
ne por oficio hacer jubones.
Jucefla. Femenino anticuado. Mo-
neda de oro antigua.
ExiMOLoaÍA. Árabe ¿ít*-*^
(yout&fía), forma de Tutof, Taiutf
(Abou-Ya'cub) sultán «Aaenóiíf quehí
acuñó en el siglo xvii, de 1162 á 1184;
rntuMUMÍÑM luzBFTA, en Saei (Vaier
de lat Kimedat, Sii, 315): valenciano,
j'tuativet, monedas. antiguas. (Bos.)
Jnda. Femenino. Ci^ de las se-
ñales que los árabes ponen sobre sus
letras en vez de vocales.
Etuíolooía. Árabe ciail, con el
mismo sentida. [MHllee.)
1. DozytraecM^, que se halla en
Ibn-Batouta y en Ibn-al-Baitar.
2. Pedro de Álcali emplea nela y
Forwia. — 1. El eh inicial se con-
vierte en «, oomo/Mi agaiibt. i*^*^'
igitizedby VjOOQIC
JUDÁ.
ehúib¿ia; en amaq%tfa, de aei-ehifu/f;
en OM^iceea, de tci<ia^%iqa, ó como
en ajaraca, de ach-^haraqa; j la mis-
ni« fonna eaele tomar el ei medial,
como en arrexa^nt, de ar-recAiea.
Chakl representa, psee, ce&kl.
2. La a medial suele tomarse en %,
como en chuca, de ekaqqa, 6 como en
euitba, de iaisba.
Xait/ representa amil,
3. Convirtamos la k medial en c,
como en eoratj, de íarÜMeA, ^ tendre-
moe awt, cuja pronunciación Buave
BS )Bwh, como la de »iAU6 es m^o-
M; U de rai, niai 6 rafal; la de nt-
¿a, rotové; la de paira, m^rtfio.— <E
DO lo he tenido en poca merced, hon-
ra e gn^A e merced que eu Bx.* me
ha hecho, en concederme eate merced
que le supliqué, por la cual en conti-
nente tomé la pluma e tos escrebí la
Kesente en eeta letra arábiga clara e
en mtekda (1), la qual tos mUj bien
oonoesjs B (Carta dtl moro Zit^ri al
ámffu ttt Síia, Mtmarial kittórico ttpO'
üot mtbUe*do por la Stal Ácaátmia it
la Hütoria, Umo III, fi^ma 96.) ■
Jnebicupal. Masculino. BoÜMica,
Árbol grande, de madera fuerte j ex-
quisita, que se cria en la Vera Paz,
provineia de Guatemala, jda. un bál-
auno ó resina mnj olorosa.
BtuoloqU. Vocablo indigma.
J114UÍ (Tsrau di), Sutoria Sagrada.
La tribu di Jddí, toe que significa
alttbiaua, se estableció al Occidente
del mar Muerto. Fnó desde un prin-
cipio la más poderosa de las tribus de
Israel. Ocupaba un terreno montuoso,
pero lleno de valles fértiles, excepto
en la pute del Bate, que estaba baña-
da por el mar ja mencionado. Pi» el
Norte lindaba con la tribu de Benja-
minj por el Oeste, con la de Simeón;
por el ^r, con los desiertos de Jdn<
mea. Entre bus ochenta t tres ciuda-
des eran citadas particularmente las
nueve ciudades reales de Jerimoth,
CUTO rej habla resistido fuertemente
& Josué; Lackit, cujos moradores fue-
ron degollados; Sobna 6 Ltbna, que
hizo también una larga resistencia;
Maceda j Odollam, rodeadas de csTer-
ñas; Eglon y DaUr; SthriM, ciudad
levíticajde refugio; Arad, que de-
pendía de los amorreos; CaSUthiar-
rim, 6 ciudad de los Bosques; Betta-
mei, ciudad leritica; SethlttM, i más
(1) Bieti xticfada, et decir, bien puntuada
ó yocalúutda, peoiendo & oada cousounite el
KÍgno focal quo la correspaade. A estog gigaos
llaman los gronilRicoe Árabes huracat, mociones
6 BigiHiB de movimientos, porque vocalizan la
MOBoauíte ó la mnev«D. Pareoe ser que en el
idiom' vulgar de loa numia granadinoi, se lU-
mahan xaclas, pues Pedro de Alcalá, en bu
Aríepara [¡¡Toramente iaber la lengiia araulga
fGranada, \¡Db, 4.V2.' edición;, di<» bbI en el
capftulo pnmero: <Ea otrosí de notar que lo*
artigas no tienen letras vocales, como los Is-
tinoe, mas tienen en lugar detlas ciertas seña-
1m qoe aDos disen luclas. con las cuales e con
todos loa canctéree snsodiclios leen y eaeriben
todo lo necesario xuds, en arábigo, signiüca
,0 encarnado que se pone sobre una out
"' ~ ■ ' ' ibes granadinos j los
n á pintar loa eignoe
, principaliaenM en sus
OB, de aquJ provino el llamar
''~ de donde *e lormd el ver-
JDDA
de 16 kilémetros al Sur deJerusalen;
y Evgaddé, ¿ orillas del mar Muerto.
Jada - Ben - Samnel - Ha - Levi.
Poeta, teólogo t erudito judío, naci-
do en España nicia 1080 j muerto
en 1140. Era hijo de un hombre tan
piadoso como sabio, Samuel-Ha-Lev!,
j suegro de Aben-Ezra, personaje
Igualmente distinguido. Habiendo
emprendido un viaje á Jemsalen, Ju-
dX-Bcn-Saitubl , llegó & la ciudad
santa con los pies desnudos j decla-
mando en voz alta una composición
en verso que habla compuesto sobre
las desdichas de Jemsalen, cuando un
mahometano, irritado de oirle, lanzó
su caballo sobre él 7 le aplastó. JudX-
BEN-SAinjEL-HA-Laví está reputado
por uno de los más grandes poetas
judíos. De él se conservan poesías en
árabe j en hebreo, que han sido pu-
blicadas en diversas colecciones de
plegarias, conocidas bajo el nombre
de Maeháiori. Su obra principal es el
célebre CímW, qne compuso en ¿rabe
ÍquB Judá-Ben-Tibon tradujo al he-
reo. «Beta obra, escrita en forma de
diilogo entre un rev do Gozar y un
sabio judío, designado con el nombre
de Isaac Sanghari, dice Miguel Nico-
lás, tiene por objeto establecer le ver-
dad y la divinidad de la religión ju-
día. Para conseguir esto, el autor re-
futa las felsas opiniones de los filóso-
fos y los eiToree de los corsitas, nom-
b^ bajo el cual designa, según el
parecer de algunos, é los cristianos,
y irxb». de probar la necesidad de una
revelación sobrenatural, demostrando
que la razón no puede por sí misma
llegar á conocer cuál es el culto qne
conviene i Dios, sin que Dios mismo
la esclarezca de una manera especial.*
Los judíos tienen esta obra en la más
alta estima. Buxtorf, WolfE y Marto-
loccia la dedican un profundo estudio,
y Silvestre de Sacy no duda en colo-
carla en primera línea entre los libros
del mismo género. La primera edi-
ción de la versión hebrea, hecha por
Judá-Ben-Tibon, es la de Venecia,
1547, en 4." Bnxtorf ha traducido el
Óom al latín, Bftle, 1660; Abendana,
al portugués, 1663, y Jolowicz, al
alemán, 1841-42.
Jndá Hakkadoscb. (Esto es, ti
Santo). Fundador de la escuela de Ti-
beriade, que nació en Séphora en 120
y murió en 194. Se honró con la amis-
tad -de los emperadores Antonino 7
Marco Aurelio y se le cree autor déla
¡áiiehma, primera parte del Talmud,
cuya edición más completa es la de
Surenhusins, Amsterdan, 1608 (6 vo-
lúmenes en folio) en hebreo y latín
con notas y comentarios.
Jada (Lkon ds). Célebre hereje
nacido en Alsacia, en 1482, y muerto
en 1542. Tradnio casi todoel Áutigm
Tatamento del hebreo t el iVwt», del
griego. Su versión, publicada en 1543;
se conoce por la BtiUa de Zyñeh.
Jndíicamente. Adverbio de mo-
do. A estílo de judíos.
ErniOLoaÍA.. Judiiea y el sufijo ad-
verbial uunte: latin, jitUiei; francés,
judafquenmt.
JÜDA
267
Jndátco, ca. Adjetivo. Lo perte-
neciente á los judíos. II Judíica ó pie-
dra JUDAICA. Femenino. Petrificación
muy común en varías partes de Espa-
ña. Es Ovalada, de media á una pul-
gada de largo, puntíaguda por uno
de sus extremos, y por el otro, acom-
pañada de un piecBcillo. Las hay que
son enteramente lisas, y otras, que
están cubiertas de puntos elevados ó
de rayas.
■ Etiuolooía. Judio: latin, Jsdaieut;
italiano, giudaico, givdeseo; ñ-ancée,
judaique; catatan, judáíeA, ca.
Jndnsmo. Masculino. La religión
de los antiguos judíos, verdadera ley
de Moisés, la cual fué perfoccionada
con la ley de gracia, p Se aplica hoy
á la supersticiosa y tenaz observan-
cia de los ritos y ceremonias de la ley
de Moisés, por los judíos dispersos en
el m'undo. Q También se entiende por
jUDAisuo, según la doctrina de la es-
cuela cristíana, el grado de inferiori-
dad dogmática de la ley antigua con
relación al Evangelio.
EtiuolgoÍa. Juddko: latin, Jsdaü'
mut, en Tertuliano; italiano, y iiMÍaú-
mú; francés, y«¿a{niM; catalán, /w^-
Jndaita. Masculino. El natural de
Judá. U Nombre de una secta judía
que tuvo por jefe á un tal Judá, en
tiempos de Ponoio Pilatos. Para los
JUDAiTAS era un gran pecado obedecer
á Roma, por cuya razón promovieron
un motín furioso contra el mismo Pi-
latos.
Etiuoloo(a. JwU: ímicée.judaffá.
JudaÍEante. Participio activo de
judaizar. El que judaiza. Se usa tam-
bién como sustantivo.
ETiuoLoaÍA. Judaicar: latín de san
Jerónimo, jKdaiamt,jSdaiautta, partí-
cipio de presente de judaizare, judai-
zar: francés, judaUant; italiano, yta-
damante.
Jadaízar. Neutro. Abrazar la reli-
f'on de los judíos; practicar pública
privadamente ritos y ceremonias de
la ley judaica.
Etjuoloqíí.. Judaico: latín de san
Jerónimo, judaiitare; italiano, givdait-
zare; francés, judaUer; catalán, judai-
tar, judayhar.
Jadas. Masculino metafórico. Ale-
voso, traidor. || El gusano de seda
que, subiendo al embojo, no hila, ó el
que clavándose en alguna punta, se
muere y queda colgado. || Una figura
ridicula que se suele poner en las ca-
lles en ciertos dias de cuaresma y
luego se quema. ¡ Parbcee ó bstar
HECHO UN JUDAS. Frasc familiar. Te-
ner rote y maltratado el vestido, ser
desaseado. [Es la. kstaupa sk JíídasI
Exclamación familiar con que encare-
cemos la mala condición de alguno.
ETiMOLOBfA. JtJDAa Iscariote.
JúdaB. Masculino, ffitloria Sagra-
da. Dno de los hijos de Jacob, que dio
BU nombre al antiguo Israel, conver-
tido en reino de Judá.
Etiholooía. Baíz hebrea que sig-
nifica confeiüm,
BeteUti hittáriea. — 1. Nacimiento ds
Jadas. (Géneiü, XXIX, SS.
.■igitized h]'
íi'L.oogle
288 JÚDA.
2. Ignorindolo, tíene comercio con
Thsmar, ttiujer de bu bíjo. (Cwitvío
XXXVJII, 15.)
3. Dft seguridad por bu hennuio
Benjamin. JZ£///, 5.;
4. Vaticinio de que no faltará el
eetro de Judá Basta que venga el Me-
sías. (XLIZ, iO.)
5. De aquel vaticinio se habla tam-
bién en 6\J)iutenmonio {XXXIII, 7);
en el libro de los Jiteat (I, 2); en el
segundo de los Heya ( Vil, Í2J v en el
segundo Ae \oB ParaUpdwunoi (VI, 6).
Judas BarBabas. Masculino. Su-
toria Sagrada. «EnbJnces parecid bien
í los apóstoles ; & los presbíteros coi
toda la Iglesia elegir varones ; ea-
viarlos 6 Antioquía con Pablo y Ber-
nabé, á JUDAS que tenía el sobrenom-
bre de Babs&bas, v i Silas, varones
principales entre los hermanos. Os
eúviomos, puqs, í Judas j í Silas,
que os dirán de palabra esto mismo.
Y JUDAS 7 Silas, que eran profetas,
consolaron con muchas palabras á los
hermanos v los confirmaron en la fe. i
(Bechot de ¡os Áp>Sitokt, XV, 22, 27,
S2).
JAdas Galilflo. Masculino. Histo-
ria Sagrada. Después de éste (de Theo-
dasj se levantd Jindas el 0-alilko cd
el tiempo del empadronamiento, jar-
rastrd tras sí al pueblo; mas él pere-
ció también, y fueron dispersos todos
cuantos los siguieron, (BscKos dt hs
ApdsíoUs, V, 37).
Rtseña. — 1. El empadronamiento de
que se habla en los Heckot de ht Ápíi
toles, es el que llevd k cabo Cynao,
gobernador ae la Siria.
2. Con aquel pretexto solicitó
impostor JÓDAS al pueblo á que
sublevase, dándole á entender que
aquel censo no tenía otra mira que el
hacerlas i U)dos esclavos, pretendien-
do por este medio que le tuviesen en
Goncejito de libertador de Israel. (Jo-
befo, a»tia., libro XVIII, capitu-
lo i.')
Judas Iscariote. Eistoria Sagra-
da. Uno de los doce apóstoles , cuyo
nombre parece que viene de XeriolA,
ciudad de Judá, ¿ de la tribu de
Efrain, donde nació. Se cree que era
el tesorero de la pequeña . asociación
de Jesús y sus discípulos y que, como
tal, llevaba la bolsa común. San Juan
le acusa de ser un hombre sin hon-
radez, y como prueba de su avari-
cia, cita el pesar que le produjo el
ver á idarfa de Magdala derramar un-
güentos olorosos, sin duda de gran
valor, sobre la cabeza de su maestro,
en Betania. Llevado de esta avaricia,
ó tal vez impulsado por resentimien-
tos personales, se presentó á los per-
seguidores de Jesús, ofreciéndose í
entregarle por 30 monedas de plata.
Aceptado efodioso pacto, cumplió su
Eromesa mostrando á su maestro cou
i seña convenida de antemano, que
era la de darle un beso en el rostro.
Arrepentido luego al ver las conse-
cuencias de su traición, quiso devol-
ver el dinero, y como no se le admi-
tiesen, le arrojó en el templo y se
ahorcó de una higuera. Aquel dinero
JUDE
sirvió para comprar í nn al&rero un
campo destinado k dar sepultura i los
extranjeros; porque tales monedas,
dice la Escritura, no podían ingresar
en el tesoro público, en rason &
precio de sangre. Así sucedió que
terreno comprado se llamó Saiel Je-
imA (Campo de Sangre). San Pedro di-
fiere de san Mateo en los detalles que
da sobre la muerte del apóstol traiiu
y también en que dice que Judas mis-
mo compró el campo con el vil salario
de su crimen.
Settña. 1. — Es elegido apóstol.
(Svamgelio de Sah Matbo, JT, i.)
2. Contrata con los iariseos. (San
LUCAS, XII, A.)
3. Entrega & Cristo (San Ma-
TBO, XXVI, 90 y 46; San Míecos,
XIV, 43; San Juan, XVIII.J
4. Aa! estaba profetizado fPfa&MM,
XI, 10, II V. U; CVIII. 8; Sah
Juan, VI, 70; XII, *.)
5. JUDAS IscARiOTB 89 ahorca
una higuera que había en el valle de
JoBB&t, cuyo paraje se muestra toda-
vía & los peregrinos cristianos.
Jiid&BaLmcahao.Bisu>ria Sagrada.
Célebre general judio, designado por
el sumo sacerdote Matatías, su padre,
para sucedería en el mando de los
ejércitos. Derrotóá Apolonio, Nicanor,
(íorgias y Lisias, enviados contra é!
por Antioco Bpifánes, rey de Siria.
Aprovechó un momento de paz para
restablecer el templo de Jerusalen.
Emprendida de nuevo la guerra, der~
roto & loa idumeos y & los amonitas,
y dispersando á los pueblos que sitia-
ban & Galand, volvió ¿ Jerusalen car-
gado de despojos. Venció en .varios
encuentros á los ejércitos de Antíoco
Eupator y de Demetrio Loter, y fué
muerto en un combate contra las tro-
pas del último, 160 años entes de Je-
sucristo.
Setena. 1. — Elígenle caudillo de
sus hermanos. (Prtaur libro de ios Ma-
cabeos. II, 66.)
2. Pelea esforzadamente. (Ssgimdo
de lot Maeaim, Vil, 26)
3. Muere. {Primero de Ídem,
IX. 17.)
Judas Tadeo. Historia Sagrada.
Uno de los doce apóstoles, hermano de
Santiago el Menor y primo carnal de
Jesús, Se cree que se ocupaba en las
labores del campo antes de seguir á
su maestro. Predicó el Evangelio en
Samaría, Judea, Siria, Idumea y-Me-
sopotamia, suponiéndose que sufrió
el martirio en Persia ó en Armenia.
Existe de él una epístola, que es la
última de las siete canónicas, en que
combate los errores de los nicolaitas,
los simonianosyloB gnósticos, y cuya
autenticidad se ha puesto en duda, Su
fiesta se celebra el 28 de Octubre. -
Judea. Femenino. Geografía anti-
gva. La tierra de Canaan, una de las
comarcas más famosas de tos Santos
Lugares, testigos de todos los míste-
os de la Redeucion.
Etimoloo/a. Lstin Jvdaa.
Joderfa. FemeDÍno. Barrio desti-
nado para la habitación de los judíos.
IJCierú) pecho ó contribución que pa-
JUDI
gabán los judíos. \ Antíetudo. Jo-
Juderiega. Femenino. Tñbvto
que pagaban los judíos, de treinta di-
neros por cabeza cada año, en pena
de haber comprado á Cristo por est«
precio.
Jndetno, na. Masculino y Cbiiibdí-
no anticuado. Hi^odejndío.
Jndgar. Activo anticuado. Juz-
gar.
Jodia. Femenino. Planta bien co-
nocida, que se cultiva comnnm^ta
por el uso que se hace de su &uto co-
mestible, así seco como verde. Echa
los tallos endebles y tas ñoras dis-
puestas en racimos mellizos. Be conoce
también esta legumbre con tos nom-
bres de habichuela y de alubia. | di
carbta. Especia de judía que vino de
la India á Italia, y de allí, á Bapafia,
de tallo más pequeño que la cornnn,
casi derecho, y de vainas casi aplasta-
das y con arrugas y el gnmo blaneo,
señalado en la punta con una nua-
chita redonda y negruxea.
Judiada. Femenino. Acción inhu-
mana. I Lucro excesivo y escanda-
loso.
Jadiaao, u. Masculino y femeni-
no &niiliar aumentativo de judio.
Jsdicacion. Femenino anticuado.
El acto de juzgar,
Jndioante. Masculino. Provincial
Aragón. Cada uno de los jueces que
condenaban ó absolvían á loa minis-
tros de justicia denunciados y acusa-
dos por delincuentes en sua oficios.
Jadicar. Activo anticuado. Ju2-
Jndioativo, va. Adjetivo anticua-
do. Lo que juzga ó puede hacer jaieio
de algo.
ErmoLoafA. Jwigar: latin, jAtla-
tivtu (QuicHKRAT, Adde»da¡i italiano,
gitutieatiw; francés, j%dicaUf; proven-
zal, j%dicati%.
Jadícatom solví. Derecio frmeés.
Caución JoniCATini solví. Canción
que se puede exigir á todo extranjero
que intenta una acción contxa un
francés auto los tribunales franceses.
EtiholooIa. ' Juditaiium tohi; «lo
que sojuzgue, debe pagarse;» de^*-
dieatwn, cosa juzgada, y tolti, ser pa-
gado, forma deponente de sohire,
pagar: ín.acÁa, j%dicatWKSoloÍ.
Judicatura. Femenino. El ejerci-
cio de juzgar. { La dignidad ó empleo
de juez, y el tiempo que dura.
EnuoLoaÍA. Jiugar: catalán, ja^
catnra; francés, j%dieatmt; italiano,
giudicdtMra.
SesefUi. — La judioatoba suela re-
presentarse por medio de una estatua
sin manos y con los ojos clavados en
el suelo. Esto quiera decir que no debe
ver, ni tomar.
Judicial. Adjetivo. Lo que perte-
nece al juicio 6 álaadminiatraeíonde
la justicia, ¡Anticuado. Cbiminal.
Étiholoeiía. Jvstiáa: latín, jidkü-
lis; italiano, gi%diei*le 6 gitídisUie,
judiciario á gtudiñario; ínLacéa,JM^
daire; catatan, j'»íúiaí,
SiNOMiuiA. Judicial, jwidieo. Loys-
dieinl tocaálajiu"
uigitized by V
tiudieatora. ,
jyVjOogle
JÜDl
Lo jvridieo, í la juri8pnidenci&.
En lo judiciél actúan jueces j es-
críbanoa.
£a Iq juriaco no intemene nadie
más que o\jitritta.
Abi decimos: procedimientos ;Wt-
eiaiít. Nada más absurdo que decir;
procedimientos yw-f^t'ux.
Disertación y«Wifk;4. Nada más &n6-
malo que decir: disertaciones judi-
daUt.
Lo judicial ea la curia: un» organi-
zación.
Lo jvridia es «1 derecho: una cien-
cia.
Jndicialmeato. Adverbio de mo-
do. En juicio.
BruioLOaÍA.; Judicial y el sufijo ad-
verbial Mente: latin, jtüfíeiálüer; ita-
liano, gi%diaalme%te , giuditialmente;
fnacéa, jiuiiciaireiHe%t; catalán, yu¿t-
tialment.
Jadiciuia. Femenino. Véase -As-
TBOLOOU JUSICIABU.
Jodiciario, ría. Adjetivo. Lo per-
teneciente i la astrologia judiciabia.
Se usa también como sustantivo por
el qa« ejerce esta vana j supersticio-
sa astroiúgía. | Anticuado. JuDtciA.L.
firniOLOOÍi.- Judicial; latin, jüdíciá-
rita; catalán, yWÜMW, a.
Judicioiameote, Adverbio de
modo anticuado. Juiciosausntb.
Jndicioao, sa. Adjetivo anticuado.
Juicioso.
Jndiega. Fepienina. Cierta especie
de aceitosa buena para liacer aceite,
pero no para comer.
EtiholooÍa. Judiego, aludiendo á
que ea mala para comer.
Judiego, ga. Adjetivo anticuado.
Lo perteneciente á los judíos.
Judihnela. Femenino diminutivo
de judía, en sus dos acepciones.
¿TiuoLoafi. Judío: catalan,y«-
hnhet.
Jndíhnelo. Masculino diminutivo
de judío. Dícese también por despre-
cio de cualquier judío 6 del que naj
Bospecha de que lo es.
Judio, día. Adjetivo. Lo pertene-
ciente á judíos. I Masculino j feme-
nino. SI que profesa la le; de Moisés.
Se di¿ este nombre á los israelitas
después del cautiverio en Babilonia,
Jar la preponderancia de la tribu de
■«¿f. if Voz injuriosa j de desprecio
de que suele usarse en casos de cólera
Í enojo. I Masculino. Cierta variedad
e judía de lioja ma^or y más redon-
da, con las vainas más anchas, cortas
j estoposa^, j que se conoce más co-
muumentA con al nombre de judio-
Nss. [ Metáfora. Avaro, usurero. \ db
sbSal. £1 judío convertido i ^uien se
le permitía vivir entre crisbanos, y
para ser conocido se le ponía una se-
ñal en el hombro.
BriMOLoafA.. Judá: gñego' íouSsío;
(ioudaiot); latin, jiden, los hebreos;
italiano, giudto; francés del siglo su,
fimü, judíos; moderno, juif; proven-
zal, jutieu, jutieu; catalán, juieu, w;
portugués, judeo.
Rete^, — 1. Sus ceremonias (las de
tos JUDÍOS) eran una sombra de las co-
sas qne habíau de ser. (Éxodo, XIII, 9
JXJDl
y 14; N^Smeroi, ZV, SB; Deulmmo-
mio, XVI, i; EzEQmat, XX, 10; San
Pablo á lot corintiot.primíra epUto-
la, X, 1; tegitnda, III, 13; á lot Áe-
breoí, Vn, 17; VIII, 5; IX, 1, 10,
23; X, 1.)
2. Algunas particulares costum-
bres de judíos. (Gétusit, XXXII, 31;
Jueeet, XI, 40; Huií, IV, 7; seguido
de lot Parándomenos, XXXV, 25.)
Judio errante. Personaje legen-
dario, condenado á la inmortabdad
j al movimiento perpetuo, y que, se-
1 la tradición, no posee nunca más
cinco monedas de cobre, de que
disponer á la vez; pero que encuentra
siempre esta exigua suma en su bol-
sillo. La levenda del Judío errantb no
está ni en los Evangelios apécrifos, ni
en las obras de loa padres de la Igle-
sia. Parece ser originaria de Constan-
tinopU y datar del siglo iv, época del
descubrimiento de la verdadera cruz.
De ella existen dos versiones princi-
pales: la de Oriente, mencionada en
el siglo xiii por Mateo de París, mon-
je de San Albano, que llama al Judío
ERRANTE CortapMm V le hace portero
de Poncio Pílalo; y la de Occidente,
más' antigua en Europa que la prime-
ra, que leda el nombre de A htevem y
le asigna el oficio de zapatero en Je-
rusalen. Según esta última, cuando
Jesús, llevando, sobre sus hombros el
madero de la cruz, pasé por delante
del taller de Ahteverut, los soldados
ue conducían á la augusta víctima
1 CaUaric, movidos á piedad, roga-
on al artesano le dejara tomar algu-
nos instantes de reposo en el zaguán
u casa. Ahteiwut no accedió á su
súplica, V dirigiéndose al Salvador le
dijo: 4¡A*da/ ¡a*dal» cTambien tú
andarás,» le refipond¡<5 con dulzura el
sublime mártir: «recorrerás toda la
tierra hasta la consumación de lo$ si-
glos, y cuando tu planta fatigada
quiera detenerse, esa terrible palabra
que has pronunciado te obligará á
ponerte en marcha de nuevo.» Desde
el dia siguiente, .d^»«nu, impulsado
por una fuerza sobrenatural, debió,
para cumplir el decreto divino, co-
menzar su interminable viaje. «Jamás
se le ha visto reir,» dice un escritor
que data de 1618, y añade: «Hay mu-
chos personas de calidad que le han
visto en Inglaterra, Francia, Alema-
nia, Hungría, Persia, Suecía, Dina-
marca, Escocia j otras comarcas; como
también en Eostock, en Weimar, en
Dantzig y en Kcnnigaberg. En el año
de 1575, dos embajadores de Holsteín
le vieron en Madrid; en 1599 se en-
contraba en Viena y en 1601, en Lu-
beok. El año 1616 se le vid en Livo-
nia, en Cracovia / en Moscow, y mu-
chas de las personas que le vieron,
llegaron hasta hablar con él.» Acerca
de este asunto, se debe citar la anti-
quísima canción popular del Braban-
te, que da al Junio errante el nom-
bre de /«oncZa^wi^. Además de este
trozo de poesía, que no brilla segura-
mente por la belleza de su forma ni
por la corrección de su estilo, otra
multitud de obras han sido inspira.
JUDl
a«9
I das en diversos países por la mara-
villosa lejenda. Goethe, en su juven-
tud (1774), tuvo la idea de tomar la
legenda del Judío errante por asun-
to de una epopeya. En sus Áfentoriai
expone el plan de este proyectado
floema, diciendo: «Quería servirme de
a leyenda, como de un hilo conduc-
tor para renresentar el desarrollo pro-
gresivo de la religión y de las revolu-
ciones de la Iglesia.» Otro célebre
fioeta alemán, Schubart, ha dejado un
ragmento lírico sobre el eterno pere-
grino. Francia, además del Ahtmerut
de M. £. Quinet, que hace del Junfo
ERRANTE la personificación del géne-
ro humano, después del advenimiento
de Jesús, tiene la novela de Eugenio
Sué, que, como nadie ignora, es una
obra de combate contra los jesuítas,
y una bellísima canción de Beranger,
Jue se ha traducido al castellano. El
unfo ERRANTE es evidentemente el
símbolo del pueblo judío desde el sa-
crificio del Calvario.
Judión. Masculino. Junfo, varie-
dad déla judía.
Jodios (los). Masculino plural. En
el articulo judio nos limitamos á de-
finir dicha palabra y á suministrar al-
gunas nociones elementales. Aquí nos
proponemos presentar en cjerto con-
junto la existencia del judaismo, dan-
do alguna noticia de su origen, de
BUS cambios históricos, de sus tras-
formaciones políticas, de sus adversi-
dades, de sus divisiones, de sus cis-
mas, de su ortodoxia, de sus perse-
cuciones, de su población, de sus
caracteres, de sus letras. Nos parece
aue nuestros benévolos lectores no
avarán á mal la presente reseña,
puesto que su estudio compendiado
ahorra el sacrificio de mucho tiempo,
el gasto y la consulta de no pocos li-
bros. La raza judía no tiene solamen
te la importancia general de la histo-
ria; sino también el interés particula-
rísimo de un pueblo indefinible, el
cual se presenta ante la evocación de
diez y nueve siglos como una inmensa
sombra del Calvario, entre misterios
sacrosantos ; augustas promesas que
adora nuestra fe.
MisÍoria.-~l. Pueblo célebre del
Asia, salido de la taza semítica, de-
signado también con el nombre de
pueblo de Diot, por haber sido escogi-
do para recibir v conservar en depó- '
sito sagrado todas las verdades reli-
Sther, uno de los antepasados de
Abraham; y después, israelitas, de la
Íalabra Israel, sobrenombre dado á
acob. Los judíos (luEatoi, iuáaoi), no
recibieron esta denominación hasta la
cautividad de Babilonia, por razón de
que los habitantes del reino de Judi
fueron los últimos sometidas á la do-
minación extranjera.
3. La historia de la nacionalidad
judía puede dividirse en cuatro perio-
dos: 1.°, desde la promesa ó llama-
miento de Abraham basta la salida de
Egipto; 2.*, desde la salida de Egipto
hasta el establecimiento de los reyes;
Digitized by
Cjoogle
270
JÜDl
3,*, desde el establecimiento de los
rejes hasta la vuelta de la cautividad
de Babilonia; y i.', desde la vuelta
de la cautividad de Babilonia basta
la mina de Jeruaalen por Adriano.
4, El primer período comprende
desde 1996 á IMSTintes de Jesucris-
to. El origen del pueblo hebreo ae re-
monta á la vocación de Abraham, que,
Eira corresponder al llamamiento de
ios, abandonó la Caldea, b¿c¡a el
año 1999 ¿ntea del divino Mesías, y
fila á habitar la tierra de Canaan,
donde debía fijarse después toda la
nación de que fue origen. A la muer-
te de Abraham, con quien había prin-
cipiado el gobierno patriardal, este
poder pasi{ á eu hijo Isaac, quien le
trasmitió i Jacob, uno de sus hijos,
al cual confirió todos sus derechos,
con la bendición paternal. Después de
haber marchado ; casado en la Ideso-
potamia, Jacob, que durante su viaie
había recibido el nombre glorioso ae
ItroílfToWió al país de Canaan, don-
de fué padre de doce hijos, diez délos
cuales estaban destinados, con dos
hijos de José, & ser jefes de las tribus
del pueblo de Dios. Jacob, llamado á
Egipto, donde su hijo José había sido
nonibrado primer ministro de Faraón,
se estableció en la tierra de Qesaen,
con toda su familia, compuesta enton-
ces de setenta personas (1729 antes de
Jesucristo), Sus descendientes se mul-
tiplicaron tanto, que los reyes de
Egipto, temerosos de su número, lea
sometieron á la servidumbre y á las
faenas más penosas, terminando por
decretar la muerte de sus hijos varo-
nes. Pero Moisés, salvado milagrosa-
mente de las aguas para llegar i ser
el libertador de su nación, puso fin i
su esclavitud , haciéndola salir de
Egipto, después de haber operado va-
rios portentos, con el fin de dar & co-
nocer la misión que de Dios había re-
cibido.
5. El segundo período compreude
desde 1645 á 1080 &ntea del Reden-
tor. Bajo la conducta de Moisés, los
israelitas se pusieron en camino ha-
cia el país de sus antepasados, que
llamaban tierra ié promúion, v prin-
cipiaron por acampar á orillas del
mar Roio, en donde todavía ae con-
servan loa pozos, llamados talohret,
con cuyas aguas saciaron su sed los
fugitivos , mediante el milagro de
Moisés, que refiere la santa Biblia.
Después atravesaron dicho mar, cujas
aguas sepultaron completamente al
ejército egipcio que los perseguía.
Llegados al desierto, pasaron cua-
renta años en medio de las vicisitu-
des de la vida nómada v recibieron
de Dios, al pié del Sinaí, esa lej ad-
mirable que se contiene en el Decálo-
go y en el Leviíieo, la cual debía ser
su códi^ religioso, político r civil.
A Moisés, que murió en 1605, suce-
dió Josué en el mando de los israeli-
tas. Más feliz que su antecesor, que
no había hecho más que entrever la
tierra prometida, como figura de la
esperanza, condujo allí & au pueblo,
¡f después de haber combatido í laa
JUDl
naciones enemigas que le disputaban
la conquista, partió las tierras y las
ciudades entre las doce tribus. Con el
establecimiento definitivo de los is-
raelitas en el país de Canaan, co
meuzó verdaderamente su nacionali-
dad (1580). El gobierno de Josué
que, como el de Moisés, se distinguió
por su carácter completamente teo-
crático y guerrero, fué reemplazado
momentáneamente por el de Caleb y el
de loa antiguos, hasta la época en que
los israelitas cajeron en la molicie y
en ta idolatría, siendo sometidos á di-
ferentes servidumbres. Entonces apa-
recieron los J*eees, que, designados
por Dios 6 escogidos por el pueblo,
cumplieron ladiñcil misión de gober-
nar las tribus indóciles, cuya mayor
parte había tenida la gloria de aal-
varse de la dominación extranjera. La
administración de los jvteei, que no
fué sino una continua alternativa
de derrotas j triunfos, comenzó en
Otoniel (15á4) y terminó en Sa-
muel (1080), á quien el pueblo, can-
sado ya de la judicatura, pidicS el es-
tablecimiento del poder real.
6. El tercer periodo comprende dea-
de 1080 á 536. Saal, elerido y consa'-
grado rey por Orden de Dios, en cuyo
nombre continuaba ejerciéndose el
nuevo poder, se separó del camino
Íue debid seguir y la corona pasó á
'avid, quien, á sus altas cualidades,
unió el honor de aer jefe de lafomilia
de donde salió luego el Mesías (1040
á 1001)'. Salomón, hijo de este prínci-
pe, heredó los talentos políticos y el
genio literario de David, y por sus
conquistas, unidas í las de ana prede-
cesores, extendió hasta el Eufratee y
el mar Rojo los límites de au reino,
que elevó al mayor grado de prospe-
ndad (1001 á 962). Pero bajo el rei-
nado tiránico de su hijo, se promovió
un cisma entre las doce tribus, dos de
las cuales, que permanecieron fíeles á
Roboam, formaron el reino de Judá,
mientras que las otras diez constitu-
yeron el de Israel, en que Jeroboam
fué reconocido como jere (963). Esta
separación violenta, dividiendo un
pueblo que no había formado hasta
entonces más que una gran familia,
asi política como religiosa, ocasionó
entré los dos Estados rivales una lar-
f'a serie de guerras, que prepararon
a caida común. Aunque Jerusalen,
capital del reino de Judá, fué el cen-
tro del culto tributado al verdadero
Dios, los principes que reinaron si-
guieron frecuentemente el ejemplo de
los reyes de Israel, entregándose á la
impiedad y á la idolatría. En vano
algunos, como Josafat y Ecequias, in-
tentaron sacar á la nación de su aba-
timiento moral; pero Acab y Atalia
encontraron muchos más imitadores
que los piadosos reyes, y el castigo,
anunciado mucho antes por los profe-
tas, intimidó á los dos reinos de Is-
rael y de Judá. El primero de estos
Estados fué destruido, en 718 antes
de Jesucristo, por el' rey de Asiria,
Salmanazar, quien, después de haber
tomado i Sámaria, la capital, llevó á
JUDl
Nínive cautivos á sus habitante*. Vn
sigla después, Nabucodqnosor 11, nj
de Babilonia, invadió también el ra-
no de Judá y ae hizo duefio de Jera-
salen, en tiempos de Joarhim (S06);
después, bajo Sededas, habiendo vuel-
to a tomar esta ciudad, la arruina
por completo con su templo y redujo
a la esclavitud á la mayor parte de
sus habitantes r'587). Conducidos los
JUDÍOS á Babilonia, vivieron allí b^
tenta afios eu el oauttverio (606 á 536)
hasta la época en que Ciro, conquis-
tador de Babilonia, lea permitió r»
g^esar á su patria y levantar de nne-
vo á Jerusalen.
7. El cuarto período comprende
desde 536 antea de Jesueristo, ¿ 535
de nuestra era. Llegado al país, que
después se llamó JÜm, el pueblo Jt<-
ofo, bajo la dirección de Zorobabel,
de Esdras^de Nehemías, se ocupó de
reconstituir sn religión y su naeíoita-
lidad. El templo volvió á aliuae so-
bre BUS ruinas, y el nuevo Estado, di-
vidido en cuatro provincias principa-
les, formó una especie de república
teocrática, á cuya cabeza estuvo un
gran sacerdote, asistido por un £!m-
iedrim 6 Consejo da 27 ancianos. La
paz y la prosperidad qne la Jadea
gozó bajo los royea da Persia, fueron
turbadas por la irresistible invasión
del grande Alejandro (338), tocando
luego en suerte á uno de sus aoceso-
rea, Ptolomeo, rey de Egipto (320),
de .euy« poder pasd al dominio del
rey de Siria, Seleueo Nicator (300).
Vuelta muy pronto á poder de loe re-
yes de Egipto, acabó (203) por voIvot
al de loa seleucid'as, que, ao pretexto
de religión, hicieron sufrir á sos ha-
bitantes las persecuciones más crueles
y tomaron varias veces á Jerusalen y
su templa. Para librarse de un yogo,
que había llegado í ser intolerable,
los JUDÍOS se sublevaron bajo la con-
ducta de Matatías y de ana hijoa, los
cuales, asegurando la independencia
de su patria, merecieron el gloriososo-
brenombre de Maeahaot (169). Bn re-
compensa de sus servicios, los M*et-
beot obtuvieron el privilegio de per-
petuar en su familia el ptuer sobera-
no que ejercieron bajo el titulo de
grBMet pimHñca^iata. el advenimien-
to de Aristóbulo I, que tomó el dicta-
do de rey (107). Vanos príncipes, co-
mo los de la raza asmonea, le habían
dejado la sucesión, cuando los roma-
nos, aprovechándose de la rivalidad
de Hircam II y de Aristóbulo II, in-
tervinieron violentamente en los ne-
gocios del país y destronaron luego á
An1¡ígono, qué fué condenado á muer-
te por orden de Marco Antonio, Con
este principe terminó el reinado do
los asmoneos (371), j un rey extran-
jero, Heródes el Idumeo, fue impues-
to á los JUDÍOS por la política romana,
cuyos intereses había serrido con va-
lor. Después de Heródes, en cuyo rei-
nado ae verificó el nacimiento át\ Sal-
vador del mundo, dividido su reino
en cuatro tetrarqnías, bajo los nom-
bres de Judea, Galilea, Iturea v Ba-
tanea, fuá repartido entre «ua n^os;
Digjtized by Vj OOQ [C
JDDÍ
pero mn^ pronto loa romanos, por el
envío de proeuratora encargadoe de
adminÍBtrar el pafe, acabaron de esta-
blecer eompletúnente su dominación.
Las concnBionea de estoa gobernado-
ros, entre quienes se distinguieron
Poncio Püatos j Qeeio Floro, excita-
ron Tarios levantamientos; y para cas-
tigar una de aquellas rebeliones (65),
Yespasiano invadiií la Judea y prin-
cipiíi contra Jerusaleo el famoso cer-
co, que deja para i^ntinuar í bu hijo
Tito. Después de una resistencia de
las más obstinadas, durante la cual,
la lucha ta las dicciones interiores se
unid & los «taques de los extranjeros,
la ciudad fué tomada por asalto (70);
el templo, presa de las llamas; y la
mavor parte de los habitantes, conde*
nada ala muerte i5 i la esclavitud.
Repoblada otra vei la ciudad Santa,
uiiB nueva sedición, dirigida por el
impostor Barchochiebas, atr^o sobre
ella la venganza de Adriano V (135);
y deetrujéndola completamente, orde-
nó la matanza de SOU.OOO judíos, dis-
persando el resto de la población poi
loe diversos puntos del imperio. Con
este suceso tenniDa la historia de la
nacionalidad de un pueblo que, desde
entonces, no ha tenido ni gobierno ni
pAtria; y que, extendido por toda la
tierra, vivid en medio de los demás
pueblos, pasando por las m¿s terribles
vicisitudes.
8. Mientras que cierto número de
familias judias iban á llevar su reli-
gión i. muchas comarcas del Asia,
particularmente, i orillas del Eufra-
tes, otra parte de aquellanacion, esta-
blecida en Occidente, principió ¿ su-
frir los efectos de una intolerancia, de
que ella habia dado un ejemplo espan-
toso en la cumbre del Qolgota. La Sa-
grada Escritura lo había dicho: cquien
cava un hoyo, cae en el hoyo que
cava,» y la raza judía, cumpliendo la
sentencia de los libros sagrados, ha-
bía caido en el hoyo insondable de su
iniquidad y de su desventura. En
efecto, los JUDÍOS, objeto de aversión
para loe cristianos, cuya religión ha-
bía llegado í ser la de todo el impe-
rio, fueron molestados desde el reina-
do de Constantino, cuyas hostilida-
des, mis ó menos pasivas, se convir-
tieron en verdaderas persecuciones
bajo los reinados de los emperadores
Jnstiniano y Heraclio. Despojados de
sus derechos por los emperadores de
Oriente; proscritos por los príncipes
visigodos de España, su suerte mejo-
ró cuando las conquistas del islamis<
mo fueron al país que habitaban. Los
cali&s del Cairo y da Córdoba les per-
mitieron entr^^rse al comercio; y en
contacto con elgenio de los árabes de
España, cultivaron con éxito las cien-
cias y las artes.
9. Tratadospoeo favorablemente en
los diferentes Estados de la cristian-
dad; sobre todo, á partir de las cru-
zadas, suMeron las vejaciones más
duras, ora por parte de las poblacio-
nes cristianas, ora iK>r parte de los
gobiernos. Puestos fuera del derecha
común; secuestrados, por decirlo así.
JDDl
en cuarteles aislados que habitaban;
llevando en su vestido marcas distin-
tivas y humillantes; eran frecuente-
mente condenados, bajo los más fri-
volos pretextos, í enormes multas y
á destierros crueles.
10. Así se ve que en 1255 fueron
sometidos en Inglaterra á una contri-
bución de 5.000 marcos de plata; y
expulsados después (1290) del reino
por órdeñ de Eduardo I.
11. En Alemania fueron propiedad
personal de los emperadores y de loa
príncipes, y en mia de una ocasión,
vendidos, o desterrados de Viena, por
Matías Corcino, sin volver allí hasta
el reinado de Femando I.
13. En cuanto & España, donde los
JUDÍOS habían gozado de una larga
prosperidad, la Inquisición los expul-
só (1692); y una multitud de familias
firoscrit&B marchó á refugiarse á Ho-
anda y á las principales ciudades
marítimas de Italia.
13. Después de haber estado en
Francia tolerados durante largo tiem-
po, fueron objet(^de las prevenciones
populares y víctimas de dos decretos
de destierro (1306 y 1395); pero vol-
rieron á entrar después (1550), y las
ciudades de Burdeos y Bayona les fue-
ron abiertas. A fines del siglo xviii,
Francia dio el primer ejemplo de la
emancipación de los lUDÍos. Exentos
desde 1784 del impuesto de capitación,
i que se hallaban sujetos, ñieron
(1791) llamados, por un decreto de
la Asamblea constituyente, á gozar
de la igualdad civil y política; y des-
de esta época, asimilados por la ley
á todos los demás ciudadanos, pudie-
ron distinguirse en las diferentes car-
14. Otros Estados, aun mejorando
la condición de los judíos, los tuvie-
ron mucho tiempo sometidos á ciertas
prohibiciones: así vemos que en Roma
no podían habitar más que un cuartel
cerrado, llamado Chetto; en Alemania,
les fué prohibido ejercer tal 6 cual
profesión, mientras que en Inglater-
ra gozaron de gran libertad y se les
abrieron, aunque no sin dificultades,
las puertas del Parlamento. A decir
verdad, las puertas del Parlamento
inglés no se abrieron tanto á los ju-
díos, como ¿ las enormes riquezas de
una familia de aquella raza, uno de
cuyos individuos tuvo la fortuna de
ser el primer diputado en la Cámara
de los Comunes. Por lo que toca á
Rusia, Portugal y España, sabido es
que laa fronteras de dichos países fue-
ron infranqueables para los indivi-
duos de la raza en cuestión, mientras
que la Suecia no lea permitió estable-
cerse en todas las ciudadeá hasta el
año de 1854, cuya especie de privile-
gio 6 ^acia fué objeto de una ley.
15. Kl número de judíos disemina-
3 por las cinco partes del mundo,
se calcula en más de 7.000.000, cuya
mitad vive en Europa. Es curioso no-
tar que sólo la Rusia viene á tener
el 40 p'/o do la total población ju-
día; el Austria, el 14; la Prusia y todo
el resto de Alemania, poco más del
JUDl
271
Vi pVo< mientras que la cifra es me-
nor en Francia que en Alemania y
Prusia en la proporción de 1 á8. Este
cuadro estadístico demuestra que el
mayor 6 menor número de judíos está
en relación directa con el mayor ó
menor grado .de civilización de los
pueblos en donde residen. Hé aquí
el guarismo de la población judía en
las naciones de que hemos hablado:
Rusia, dos millones, ochocientos mil;
(2.800.000:) Austria, un millón, tres-
cien tos setenta y cinco mil[l. 375. 000);
Prusia, trescientos cuarenta mil, ocho-
cientos (340.800): resto de Alemania,
ochenta mil (80.000); Francia, cin-
cuenta mil (50.000).
16. Religión. — Aunque confundi-
dos con taaoa los pueblos de la tierra,
permanecen fieles á la religión desús
padres. El judaismo, llamado también
motaismo, porque Dios lo reveló á
Moisés, tiene por bases los principios
religiosos contenidos en el Antiguo
Testamenta, como la creencia en un
solo Dios (Jthovah, el Señor), la in-
mortalidad del alma y el juicio final.
Por lo demás, los judíos no reconocen
la divinidad de Jesucristo y esperan
siempre la venida de un Mesías, que
asegurará á su nación todo el imperio
de la tierra. En cuanto al culto, las
funciones diversas prescritas por el
legislador, estaban primitivamente
confiadas i los levitas, ó miembros de
la tribu de Levf. . La celebración del
táhado, de la patOM y otras fiestas;
observancia del ayuno, abstinencia de
las viandas prohibidas continuamen-
te, fueron practicadas siempre por los
judíos; el hebreo es la lengua litúr-
gica, y durante las ceremonias que
practican en sus sinagogas bajo la di-
rección de sacerdotes, llamados rait-
not, llevan ordinariamente thepiUiu,
con sentencias sacadas de los libros
sagrados. Sin embargo de su aparen-
te unidad, la religión judaica no ha
dejado de verse atacada por el espíri-
tu de secta, desde la profunda divi-
sión que en ella produjo el famoso cis-
ma de Samaría. Después de volver de
la cautividad, los samarit&nos acaba-
ron de alterar el antiguo culto, mez-
clando algunas ceremonias del paga-
nismo asirioy erigiendo sobre el mon-
te Grarizin un templo rival del de Je-
rusalen (435 años antes de Jesucristo).
Otras sectas esencialmente diferentes
en principios y costumbres, se hicie-
ron notar entre los judíos, tales como
las de los bríseos, loa saduceos, los
terapeutas y los easenioa. Cuando se
consumó por Adriano la dispersión de
los JUDÍOS, cierto número de doctores
continuó entregado á los estudias teo-
lógicos en las escuelas fundadas en
Tioeriade y Asora, cerca de Babilonia;
y uno de ellos, el rabino Juda, com-
puso, bajo el título de Mitch»a, una
colección de tradiciones y de leyes
orales que, con la Chn^a 6 comenta-
rio de! rabino Asser, forma lo que se
llama el Talmud. Esta vasta colección
terminada en el siglo vi, vino á ser
para la mayor parte de los judíos el
fundamento de sua creencias reliffi«r-\ I ¡:>
212
JUDI
sas; pero rebueando los disidentes re-
conocerle autoridad alguna, se di¿ el
nombre de ialmudittat i aquellos que
Begnían el Ftlmiid, por ojjobícíoq á loa
MraUu que, sin aomitir más que el
texto de la Biblia, recbazabaa todo
comentario i los libros sagrados. En
Francia, desde que el gran Sanfudri»,
convocado en 1806, reconoció la com-
patibilidad de las lejes civiles del país
con las prescripciones reli^osas de
los JUDÍOS, estos últimos no dependen
del Consejo superior, llamado Contit-
or ú> itratlita, masque en lo relativo
^ culto. Ed otros Estados, los rabinot
son jueces y sacerdotes de sy nación.
17. Los JUDÍOS, orí^oarios de le
Caldea, tuvieron al principio, á ejem-
plo de BU fundador Abrabam, vida
pastoril j se distinguieron por cos-
tumbres completamente patriarcales.
Después de baber sido mimadas du
ranto su estancia en el desierto, se
fijaron en su suelo propio, una vez
ducüos de la tierra prometida; j mer-
ced & sus progresos en la agricultura,
esta región llegd á ser una de las más
él tiles del Asia. Poco dados á las
ciencias, se entregaran con fortuna al
comercio; J más adelante su espíritu
mercantil se desenvolvid de tal suerte,
que en la Bdad Media concentraron
en sus manos el monopolio de todos
loa negocios, principalmente, de la
banca, j mucbas veces, de la usura.
Las narraciones de los libros santos
qae, al bablar de esto pueblo, revelan
su inclinación á la superstición, á la
idolatría j í las iosurrecciones, ates-
tiguan que tampoco estuvieron exen-
tes de otros vicios. Los judíos mo-
dernos ban conservado cierta resigna-
ción tradicional, al verse yeiadoa ú
oprimidos; auni^ue baj quien aice que
aquella paciencia procede más de ser-
vilismo j de abveccion, que de eleva-
cíoQ de sentimientos j grandeza de
alma. Pero lo que caractonza verdade-
ramente al JUDÍO, es la avaricia, sorda,
dura, insaciable, universal, basta el
punto de buscar con el mismo ahinco
un miserable ocbavo que una onza
de oro. Como el conciba q^ue su interés
le llama, bará las concesiones más ba-
jas 7 viles, aun tratándose de los ob-
tetos de su cariSo, de su amor, de su
lonra, si es verdad que una ansia tan
extrema puede tener bonra, c&rifto j
amor. El judío cuenta el dinero con
suma prontitud, como nadie en el
mundo; marcba mar aprisa, como si
temiera que le van á pedir; mira fur-
tivamente, para que no sorprendan en
sus ojos el astute secreto de sus caba-
las; camina con la cabeza inclinada al
suelo, encorvando un poco la nuca,
como si imaginase que Uevs sobre las
espaldas un talego de oro. El sabio
que inventó, á modo de ídolo, el be-
cerro di metal dorado, se bizo dueilo
indudablemente de la raza judía. ¿Se
habrá dado el caso de que haya muer-
to un solo judío, desde que el mundo
existo, sin tener encima alguna mo-
neda? Nos parece que no. Excusado
fuera decir que todos estimamos nues-
tros intereses, quien más, quién mé-
JÜDf
nos, j es natural que así auceda;
pero el judío no los estima; los idola-
tra. El judío está enamorado del di-
nero, como el hombre está enamorado
de la mujer; de modo que tiene para
una moneda hasta ternura, baste ilu-
siones, basta suspiros, baste lágri-
mas. Haj que conocer de esta mane-
ra á la raza judía, para comprender
que el Iscariote vendiese al Redentor
por treinta dineros. En fin, el dia en
Sue un JUDÍO no hace un negocio, se
e antoja que se baila en gracia del
espíritu malo j siente la furia de un
poseído. Otro becbo concurre á for-
mar el carácter del raro individuo que
aquí se describe; una fidelidad estric-
ta en atenerse á ciertos usos de su
cion, conservando el aire oriental j la
costumbre de enlazarse exclusivamen-
te con las mnjeres de su raza, en las
cuales bailamos tipos encantadores,
de intimo misterio, de ilusión vaga j
poderosa, hermosos recuerdos de las
mujeres de la Biblia, sombras fantás-
ticas de las vfrgenes de Sion. Mas
conviene advertir que la mujer judía
no tiene tanto hechizo en ninguna
parte, como en las poblaciones de
África La hebrea africana es induda-
blemente una de las mujeres más
ideales j fascinadoras de la humani-
dad. Aunque el lector discreto plegué
sus labios con el frunce sutil de una
sonrisa maliciosa, casi se nos figura
que estamos más por las judias que
por los JUDÍOS.
18. ¿tf^oíttni.— La lengna primi-
tiva de loa hebreos, mezcla confusa da
muchos idiomas semíticos, se alteró
durante la cautividad de Babilonia j
se cambió en lengua airo-caldea, que
llegó á ser el idioma rabínico emplea-
do en la Edad Uedia. En el hebreo
puro se compusieron loa libros sagra-
dos, desde Moisés hasta los profetas;
en cuanto á las demás partes del An-
tiguo Testamento, algunas fueron re-
dactadas en caldeo; j otras, en grie-
go, lengua en que se bizo la célebre
versión llamada de los StUnia. Des-
pués del Antiguo Testamento , ei
donde se encuentran esos admirables
modelos de literatura sagrada, supe-
riores á cuanto el genio ha podidc
crear, los judíos citan, entre el nú-
mero de BUS composiciones naciona-
les, leyendas, poemas historicos, obras
morales j colecciones genealógicas.
Bajo la dominación de los sucesores
de Alejandro, sus relaciones con los
griegos les llevaron á estudiar la filo-
sofía; 7 más tarde, entre otros siste-
mas, el gnosticismo halló entre ellos
muchos partidarios. Es indudable que
se entregaron al absurdo de las cien-
cias ocultas, como la cabala 7 la as-
trología; pero tampoco puede negarse
que en toda la Edad Media cultivaron
con éxito la Medicina 7 las matomá-
ticas; 7 los sabios Aben-Ezra 7 Mai-
monide fueron célebres por sus escri-
tos. En los tiempos modernos, los tra-
bajos de Mendelssobn, de Desau 7 de
Wereli, de Hamburgo, reanimaron,
por decirlo así, la litoratura rabínica,
que en nuestros días ba tenido im-
JOM
portante* publicadoues es AlanunU
7 Francia, donde M. C^en, cono-
cido 7a por suB Artkñet itraeliUt, ha
dado una excelente traducción de la
Biblia, según el texto hebreo. Entre
otras varias celebridades de nuestra
época, debemos citar los nombres &-
mosísimos de dos compositores de mú-
sica; Me7erbeer 7 Halu7.
19. Jüpretentacio» tocial de íe» ju-
díos e% niuiiro limpo. — Puede decirse
que los papelea se nan trocado de on
modo absoluto. Los judíos bou actual-
mente barones, diputados, caballeros,
capitalistas, príncipes de las grandes
ciudades, verdaderos reVes de los ra-
7es de Europa. El eepíntu de tolenn-
cia, que es el dogma práctico de la c*-
ridád, les abrió el sepulcro en que vi-
vían. Ellos no creen en aquel espirito,
alma sublime del Evangelio; pero
aquel espíritu los ba resucitado.
20. BihUografia. — Como comple-
mento de esta leve reseña, recomen-
damos á nuestros ilustrados lectores
las obras de Tora7, Boissv 7 de Mol-
denhaner, sobre Isbiatona de íosjti-
díos de Inglaterra, Francia 7 de Sspa-
bA;\hsMemínrettitr¡'¿tatdetptift, por
Wav; Depping, Ztt jñfedam um«ife»
áae; Beugenot, Le$ jidifi de Fdeei-
aeat; 7 la excelente obra que en nues-
tros diae publicó, sobre EtetUda y em-
dieie* toctal de letjndiot m Stpaüm, el
seBor Don José Amador de los Ríos,
á cuvo glorioso recuerdo tributamos
este numilde 7 ferviente homenaje.
Jndith. Sutoria Sagrad*. Heroína
judía, bija de Merarí, de la casada
Simeón, 7 mujer de Manases, neo
ciudadano de Betulia. Siendo aún jd-
ven, se quedó viuda 7 vivía en Beta-
lia austeramente, cuando acudió á si-
tiar la ciudad Holoiemes, general ds
Nabucodonosor, rey de BahUonia. H»-
bía ya éste cortado un acueducto, que
alimentaba de aguas la -ciudad, 7 re>
ducido á BUS habitantes al últüna
extremo, cuando se presento Sutura,
pidiendo permiso para trasladarse al
campo enemigo 7 prometiendo salvar
la ciudad. AI efecto, se vistió sus me-
jores galas, T acompañada de una
criada, se dingió en busca de Holo-
fémea, v luego que eatuvo «1 su me-
jencia, le prometió entregarle á Be-
tulia, pidiéndole únicamente licencia
[lara dirigirse tedos los dias á un va-
le inmediato á hacer oración. Hito
oso del permiso tres dias, 7 al coarto,
después de un banqueto en que Holo-
fémes quedó completameoto embria-
gado, le corto la cabeza con su pro-
pia espada, 7 guardándola en nn
saco, salió como de costumbre y ee
dirigió á Betulia. Loa habitantes, He-
nos de júbilo, 7 cantando alabanzas
al Señor, hicieron una salida j derro-
taron completamento & los asirios. El
lAlro da Judith es uno de los que
constitu7en el Anti^wi TettametU».
En él se refiere el sitio de Betulia. El
autor es desconocido, Btribu7éndolo:
unos, al gran sacerdote Joaquín; y
otros, á Josué, hijo de Josedec.
Setena, 1. Viuda de Betulia, rica
JtJEO
2. Corta la cabeza i Holofórnee
f J///, tO.)
3. Muere fjr/.íí.)
4. La tumba de Jodith, casi dea-
tniida, se conserva aún al pié de la an-
tigiia. Betulia, que es hoj un monte
inbabitado, de poca elevación j casi
redondo. Se encuentra en los contor-
nos del Campo de Jacob, del Pozo de
la Samaritana, del monté Hebal, del
monte Oarizin, en el territorio de la
antigua Sichem; boj, Neápolis. -
Jaeces. Mascnlino plural. Sutoria
Sagrada. Entre los hebreoB, jefes que
lo eran temporalmente, para libertar
de la eerridumbre al pueblo. Los úl-
timos unieron los poderes militar, ju-
dÜcial j Bacetdotai. Su historia está
eoungnada en un libro de la aauta
Biblia, llamado de loa Jukcbs, cujo
autor es desconocido. Hé aquí la lista
de los jueces.
a «Dtarlom
Otboniel 1554-1614
Jeptá.. ...... 1343-1237
Ahod 1498-1411
Abeaau 1237-1230
DeTwra 1396-1356
Ahilon 1230-1220
ÚedeOD 1349-1309
Abdoa 1220-1212
Abimalach 1309-1306
Sanaon 1172-1152
Tfaola 1306-1283
HeU. . . 115^-1112
Jaií. ..,.-... 1283-1261
Samuel 1092-1080 -
Los JDBCBS de Israel gobernaron
cerca de trescientos cincuenta afios.
(Seeha dt ht ApíttoUt, XIII, 90.)
Juego. Uascunno. Entretenimien-
to 6 diTersjon. | Cada una de las in-
Tenciones 6 combinaciones diversas
que sirven para jugar con naipes, j
se distinguen por un nombre especial,
como la malitU, irmtlo, etc.]} Con-
1'unto de buenas cartas. { Metáfora.
,a disposición con que están unidas
dos cosas, de suerte que sin separarse
puedan tener moTimiento; como las
coyunturas, goznes, etc. T<{mase tam-
bién por el mismo movimiento. ] La
I v:ifj.j _ ._4._ . :. -I
seguir
habilidad j arte para
guna cosa 6 para estorbarla. fDn de-
terminada numero de cosas que tienen
cierta conexión t proporción entre sí;
como un jueoo de hebillas, un jdeoo
de botnnes, etc. Q En los carruajes de
cuatro ruedas, se llama asf la arma-
ion compuesta de ruedas, ' ejes, va-
ras, etc. \ Divídese en jckqo delan-
tero 7 JUEOO trasero. | Plural. Las
fiestas y espectáculos públicos que
se usaban en lo antiguo. | caktba-
ro. Cualquiera de loa de naipes que
no es de envite. ] db aquab, de luces,
»E COLORES. Se dice de loa víaos y
cambiantes que resultan de la capri-
chosa mezcla 6 disposición particular
de estas cosas. |de castas. De naipes.
ISB MANOS. Acciones y movimientos
de alegría que hacen dos ó más per-
sonas retozando y dándose golpes con
las manos. ¡ La agilidad de manos
con que loa titiriteros j otras personas
3um
engftfian j bnrlan la TÍsta de los es-
pectadores con varioa géneros de en-
tretenimientos. ] Acción ruin por la
cnal se hace desaparecer en poco tiem-
po alguna costf que se tenía á la vis-
ta. I DE MAMOS, JÜBOO DB TÍLLANOS.
Refrán que reprende el retozar y ju-
gar con fas manos, como impropio de
gentes bien nacidas v de buena crian-
za. I DB tnRos. Metámra. Modo de pro-
ceder sin consecuencia ni formalidad.
„ DE PALABRAS 6 T0CB8. £1 USO de ellas
en diversas significaciones 6 en sen-
tido equívoco. | de pasa pasa. Jdboo
DE UANOS. I DB PBLOTA. Especie de
JUBOO entre dos 6 más personas, que
consiste en arrojar de unas á otras 6
hacia alguna pared una pelota con la
mano 6 pala. Si se dirige de peisona
á persona, se llama juBOO X laboo, y
si á la tapia, se llama ple. Q La casa 6
el sitio destinado para jugar á la pe-
lota. Q DE PRENDAS. Diversiou casera
queconsiste en decir 6 hacer los con-
currentes alguna cosa, pagando una
prenda el que no lo hace bien. | db
SüKKTB. £1 que depende siSlo de la
suerte, y no de la habilidad y destre-
za del ju^pador. I DB TIRA T AFLOJA. El
que consiste en asir cada uno de los
Sue lo juegan la punta de una cinta
pañuelo, renniéndolas todas por al
extremo opuesto la persona que dirige
el juego, y cuando mta manda aflojar,
deoen tirar los demás, ó al contrario,
perdiendo prenda el que yerre. U db
TRUCOS ó DB BILLAS. La casa adonde
se TA á jug^r á los trucos ó al billar. [|
FUERA. Expresión osada en algunos
juegos de envite cuando se envida to-
do lo que Mta para acabar el juego.
IIpÚblico. La casa en dondí se juega
públicamente con permiso del Gobier-
no. I ACDDIR EL JDBCO í ALGUNO. DaR-
LB BiBN. I Conocer el jubso. Frase
metafórica. Penetrar la intención de
alguno. I Dar bien ó mal el jtjboo.
Frase. Tener &vorable 6 contraría la
suerte. nDBSPtMTABJSBBLJUBao. Frase.
Engañarse por estar la pinta equivoca-
da, tomando un palo por otro. 1|Hacbr
JUBOO. Frase. Mantenerlo 6 perseverar
en él. D Metáfora. Convenir ¿ propor-
donarse una cosa con otra, f Frase.
Entre jugador», decir aquel á quien
le tocalas calidades que tiene; como la
entrada, paso, etc. { Meter bn jueoo.
Frase. Mbter en fusa. I PoR juego
ó POR modo de jobqo. Expresión por
burla, de chanza. | Ybb BL jueoo.
Frase. Conocer bl juego, g mal para-
do. Frase. Conocer que algún nego-
cio está en mal estado.
BtiuolooÍa. 1. El latín tíone tres
voces sinónimas para significar la idea
del juego: litdtu, bu%t y joctu. Una
de las prínoipales diferencias entre las
dos pnmerBB, es qne huhu envuelve
la idea de ganikncia; y hu%t, la de
distracción o entretenimiento agrada-
ble, ¿«tf«f Imcri; lm%t, volmptatu, di-
ce Ricter. Jocui se refiere más bien i
las palabras que á la acción, y sobre
todo, se opone completamente iterto,
oposición que no existo respecto de
A(¿iw y httiu. JocuM nero acdpimiu
qMod at mhA-vtmmi lerio, dice Quinti-
Juez
273
liano. De joco, ablativo de joeta, eati
formada nuestra voz jiugo; en fran-
cés,/»; en catalán, jock, y en italia-
no, g%%c» 6 gioeo; en portugués, jogo.
(MONLAU.)
2. Esta serie viene del sánscrito
¿te, jugar. Por consiguiento, jSeu» re-
presenta ^etu, como jam representa
dian.
Jnegnecico, Uo, to. Masculino
diminutivo de juego.
Joera. Femenino. Provincial Ex-
tremadura. Especie de harnero de es-
partos casi juntos unos á otros, suje-
tos con cuerdas, que sirve para lim-
piar 6 aechar el trígo.
JnéTes. Masculino. El quinto dia
déla semana, IlDECouADRES.Bl penúl-
timo antes de camaTol. \ de coupa-
DBES. El anterior al de las comadres.
11 DE LA CENA. Autícuado. JuéVBS SAN-
TO. \ GORDO. El inmediato á laa car-
nestolendas. I LARDERO. Jü£VBS OOS-
DO. H SANTO. El de la semana santa. |[
Cosa dbl otbo jü^vbs. Expresión.
Cosa vmy extraña 6 difícil, 6 pocas
ices vista.
Btuiolooía. Latín Jons dia, dia
de Júpiter; italiano, giovedi; francés
del siglo íii, juetdi; moderno, jeudi;
provenzal v catalán, djjmu.
Jnex. Masculino. El que tiene au-
toridad y potestad para juzgar j sen-
tenciar. Q DB PRIUERA INSTANCIA. El
ordinario de un partido 6 distrito. ||
En las justas públicas y certámenes
ltt«raríoa, el que se señala para cuidar
de que se observen las leves impues-
tas en ellos, y distribuir los premios.
H El que es nombrado para resolver
alguna duda. | ad qubu. Forenii. Bl
juez ante quien se interpone la apela-
don de otro inferior. | i quo. Foreme.
juez de quien se apela para auto el
superior. | ÍBG1TB0. Arbitro, en la
acepdon de juez. || de hecho. El que
falla sobre la certeza de los hechos y
BU calificación, dejando la resolución
legal al de derecho. Tales son los jue-
ces en cuestiones sobre riegos y dis-
tribución de aguas. [ jurado, en la
acepdon de individuo del tribunal
del mismo nombre. | caRadbro, es-
trecho COMO SENDERO , 6 DERECHO
COMO SENDERO. Refrán que denota que
el juez que se muda cada año es estre-
cho en el cumplimiento de su oficio,
porque ha de ser residenciado presto,
II COMPETENTE. El que tiene jurisdic-
ción para conocer del asunto é nego-
cio de que ee trata. | compboui sabio.
Compromisario. \ conservador. El
eclesiástico 6 secular nombrado para
defender de violencias á alguna igle-
sia, comunidad li otro establecimien-
to privilegiado. Llámase también con-
servador simplemente. \ de alzadas.
Ed lo antiguo, cualquier juez superior
á quien iban las apelaciones de los in-
feriores. II DB APELACIONES. JüBZ DB
ALZADAS. I DB BALANZA. BaLANZABIO.
II DE C0UPSTBNCIAS. Cualquiera do los
ministros de los consejos que compo-
nían la junta de este nombre, encar-
gada de decidir las competencias que
se suscitan entre diversos juecbs
bre jurisdicción. |
i°)gle
274
TOGA
COICPHOUIBARIO. B DB ENQUSSTA. Mí
nifitro togado de Ar&gon, i^ue hacia
inquisición contra loa minietros de
justicia delincuente B, j contra los no-
tarios j escribanos, j los castigaba
procediendo de oficio, 7 no á instan-
cia de parte. \ delkoado. Drlboado.
^VE ESTUDIO. En la uniTeraidad de
Salamanca era el que conocía de las
causas de los graduados, estudiantes
Í ministros que gozaban del fuero de
L universidad- ¡¡■u» paí. El que por
nuestras actuales le^es oje á las par-
tes, antes de consentir que litiguen,
Srocurando reconciliarlas, j resuelve
e plano las cuestiones de ínfima cuan-
tía. También, cuando es letrado, sue-
le suplir al juez de primera instancia
en las vacantes, enfennedades ú otros
impedimentos. \ entregados. Alcal-
de ENTREGADOS. \ INCOMPETENTE. El
que no tiene jurisdicción para co-
nocer en el negocio de que se trata. ||
IN CURIA. Cualquiera de los seis pro-
tonotarios apostólicos españoles , á
quienes el nuncio del papa en estos
reinos debía cometer el conocimiento
de las causas que venían en apelación
á su tribunal, no pudiendo él conocei
por sf sino en los casos en que su sea-
tencis causaba ejecutoria: ¿07 conoce
la Rota de las causaa de que ellos co-
nocían. I UAYOR DE ViZbATA. Mínís-
tro togado de la cnancillería de Valla-
^ dolid, c|ue por sf solo conocía en se-
gunda instancia de las causas civiles
j criminales que iban en apelación
del corregidor j justicias ordinarias
de Vizcaya. Q Oficlai, db cafa t es-
pada. Cualquiera de loa ministros de
capa y espada que había en la audien-
cia de la contratación á Indias en Car
diz, cuando existía esto tribunal. ([PES-
QUISIDOR. El que se destinaba 6 en-
viaba para haceriurídicamente la pea-
quisa de algún delito 6 reo. | sdboe-
leoado. Subdelegado.
Etiuolooía. Provenzal y catalán,
i*tae: portu^és, yw(; francés, jvgt;
italiano, yÍKdiee, del \i,\iajideB,j%iíí-
eit, de »■«», iusticja, y tüa, lAeü, toma
de ^eire, decir, establecer, determi-
nar.
Rtteüa HiUeA. — 1. Oficio y autori-
dad de los jueces. (Éxodo, XVIII,
13 y 21; levtíico,ZIX, 15; Deuterow-
nio, I, 13; Joná, VII, 19; Primero
de ¡ot Reyet, VIII, 1; Segwtdo <¿» lot
ParaUpánunoM, XIX, 6; ScUtiáttieo,
IV, 10; Ptatmot, LXXXI; Proetr^
hiot, XVIII. 5, 19; liaíoi, V. 16;
X, 1; JeremUu, V, 26.)
2. El Huevo Tettamtnto habla tam-
bién sobre este punto. (San Líjcas,
XVIII, 2; XXflI, i. 13, 23; Sam
Juan, VII. 24; VIII, 15.)
3. Dios es el juez del universo.
(Cféfutit, XVIII, 25; Dnteronmio,
X, n.)
Jngtda. Femenino. La acción y
efecto de jugar. || Metáfora. La acción
mala inesperada contra alguno.
EtiuologIa. Jugar: catalán, y«^(li¿i.
Jugadera. Femenino. Lakzadera.
Josador, ra. Masculino y femeni-
no El ijue juega. P El que tiene el
vicio dejugar. | £1 que tiene especial
JUGA
habilidad y ea muy diestro en jugar.
{I Ds UANOB. Kl que hace juegos de
manos. | El iujos jugados sin car-
tas. Bxpresion metafórica y familiar
con que se denota que%a ha dejado de
incluir á alguno en el negocio 6 di-
versión en que tiene mayor inteli-
gencia 6 destreza.
BTiMOLoaÍA. /«yiwí provenzal, jo~
g*ader, jo^nairt; catalán, jugador, a;
francés, jotumr; italiano, ginotatort,
burguiñon, 4%*%.
Jogano. Masculino. Madera fuerte
de Guayaquil, que se emplea en aquel
astillero para la conatniccion de em<
barcaciones.
Juante. Participio activo de ju-
gar. £1 que juega.
Jngar. Activo. Entretenerse, di-
vertirse con algún juegoque tiene re-
glas, mediando & no mediando inte-
rés. I Perder al juego; y así se dice:
fulano HA JUGADO, cuanto tenía. [ Ha-
blando de los miembros corporales,
usar de elloe dándoles el movimiento
que les es natural. | En los juegos de
naipes es echar la carta 6 el naipe en
la mesa. \ Hablando de las armas es
tener uso 6 ejercicio de ellas. | Ha-
blando de las armas ofensivas y de-
fensivas es usar de ellas. | Travesear,
retozar. \ Burlarse de alguno. | Ha-
css juego. Corresponder una cosaoon
otra. I Ponerse alguna cosa, que cons-
te de varias piezas, en movimiento
ó ejercicio para el objeto á que está
destinada; como las maquinas, las tra-
moyas en los teatros, eto. | Intervenir
6 tener parte en la disposición de al-
gún negocio; y así se dice: fulano jue-
ga en este asunto. ¡I Arriesgarse, aven-
turarse; asf se dice: jugar el todo por
el todo. I En ciertos juegos de naipes
es lo mismo que entrar; y asf, decir
JUBGO ea lo mismo que c(ecir entro.
\\k las bonicas. Frase que se usa
cuando dos personas echan la pelota
de una mano á otra, jugando sin de-
jarla caer al suelo. Aplícase también
á otros juegos cuando no se jdboa in-
terés, y PURRTH. Fraae. Aventurar al
iuego grandes cantidades. | grueso.
E'rase. Jusab pusrtb. | Se usa con
pronombre personal antepuesto ó pos-
puesto, pero sin perder la condición
de activo, en estas y otras expresio-
nes: BB JUGÓ á un as toda la paga; Ju-
garnob la vida. || Ahí la juboa w
ZURDO. Expresión familiar con que,
tiositiva 6 irónicamente, se pondera
a habilidad, destreza ó inteligencia
de algún sujeto. | Ni jubga ki da de
HABATO. Frase metafdrica y familiar
que significa proceder con total indi-
ferencia y sin tomar partido.
EruiOLOGÍA. J%ego: latin , y^eirt,
chancearse; italiano, ginocare; francés
del siglo ziil, juer; moderno, joner;
Erovenial,yoyar,- burguiñon, /•/; wa-
)n, joner; CB.tt¡ltJi, jngto; jugarte.
Jogairata. Femenino fíuml i ar. Ju-
Íada mal hecha y sin conocimiento
9I juego, \ Familiar metafórico.
Truhanada, mala pasada,
Jagarse. Recíproco. Aventurar al-
guna cosa al juegv. y Ser jugado, así
en sentido Ssico como en moral; ju-
JDCII,
GAiR la vida, la Iiad«iida, la Itonr*'
Ha habido hombres que sa hak joeA-
DO i sus propios hijos y mujeres.
JnglandAceo, c«a. Adjetivo. So-
bfiMM. Conceroiente ó parecido al uo-
BriMOLOofA. Latín JMgUmi, j^i^fit-
tit, sobrentendiéndose ««s, nuei; fru-
to del nogal; de >'«, tema de Jm^iUr,
Júpiter, y /¿hm; bellota; «bellota da
Júpiter.»
Jnglandeai. Femenino plural. Ba-
t4itiat. Familia de plantas sepaisdas
de las amantáceas, cuyo tipo es el ao-
gal (JDGLAMS refia, de LinneoJ.
EtiholooLl. Ji^landáceo: ínaeém,
j%gUmdéet.
Jn^landina. Femenino. QWmra
Principio amargo de la cortesa de
nuez verde.
BriuoLoaÍA. Ja^lmdíett: francés,
j%gUttdime.
Juglar. Adjetiva que se aplica al
que se ejercita en juegos y truhan»-
rías. Se usa más comunmente cozno
sustantiva. | Anticuado. Fabsantb.
Etiuoloqía. Juego: \»Mq, jóciílitor;
catalán antiguo, jogioretei, bufones-
co; moderno, j'Ular, jogUir; proven-
zal, iitglar, j%gur; francés, joaglamr;
italiano, gioteoUiore,
SeMtiU. — 1. Loa JuaLARXS modernos
han perdida todo su sabor de antá-
güedad, y eaa especie de contíneQta
nistorico, verdadero tUaute de rasa,
que da á las cosas la metafísica de su
origen. Decimos Mtíafüiea de a% ori-
gen, porque no existe un hecho origi-
nal sin la idealidad imponente y se-
vera de las causas originales. Loe fo-
qlarbs de los tiempos medios, á inü-
tocion de los trovadores, componían
poemas, cuuntos y apólogos que can-
taban en las ciudades, en los torneos,
en los OBfitillos, en las abadías, en loe
campos, en las fiorestas, en las pla-
yas, uniéndose al canto del hombre el
cauto del cielo, de la tierra y del mar.
2. Bu Francia se llamaron también
meneUraleí y constituyeron una espe-
cie de clase civil. Así se ve en la his-
toria que vivían en un mismo barrio
y que dieron su nombre á la iglesia
de San Julián, de la cual fueron fun-
dadores, en 1331, los juolarbs Hugo
el Lorenés y Jaime Orare. {Duclob,
Mim.jt%» tcAtignu.)
3. Un documento del siglo xt ha-
bla todavía de los jdqlasbs como de
hombres á quienes «conviene casti-
gar, porque pretenden, i merc«l da
sus mañas 6 industrias, adquirir
cuantiosas riquezas en mí tenorio, elatu
ma teigfuwrie.* (Ch. d'Oel., Bol., 128,
ciladopor LiTTRá.)
Posteriormente se dio el nombre
en cuestión á todo hombre de aventu-
ras, de galanteos en la oscuridad, de
pendencias, de desafios, de calzas ro-
tas, de gregüesoos agujereados, de
golilla sin gasa, que ha perdida el ol-
fato de la goma y del almidón, te-
niendo por único consuelo el verse
mal traída y peor llevada. En fin,
hubo tiempo en que se llamaban ju-
glares aquellos hidalgos indeseriptí-
bles de los siglos f- '--'- ' -
:jitizecl by '
;&W5§fr
JUGO
Io9 cuftlea, ni aun para dormir, apar-
taban la espada del cinto, por cuja
razón no podían nunca quedarse en
eneros; que disfrazabau la pasión del
hambre con la pasión de los amores;
que rondaban laa cortes de los prín-
cipes; que imploraban favor para mo-
rir briosamente en las batallas, no
habiendo pintado la ^toria en camisa,
porque no sabían pintar. Hablando
en el len^aje de aquellos siglos,
puede decirse que Miguel de Cerríin-
tes j Luis de CamOena fueron dos ju-
OLAHBs do BU tiempo.
5. En ciertos parajes de América se
da el mismo nombre & los adivinos de
los salvajesi especialmente, cuando
ejercen la.Hedicina.
Jnfrlara. Femenino anticuado. Jir-
OI.A.HBSA.
JnglareHa. Femenino. La mujer
juglar. I Anticuado. Fabsanta.
EriuoLoofA. Juglar; catalán, y«/!a-
rm.
Jafflerla. Femenino. Ademan 6
modo propio de los juglares. | Parti-
da de juglar.
BnuoLoaÍA.. JngUw: latín, jUellS'
tío; catalán, juglñrút, jogltma; fran-
cés, jtmglerie.
■ Jngo. Masculino. El zumo 6 sus-
tancia de las hierbas j cosas húme-
das. \ Metáfora. Lo provechoso, ¿til j
sustancial de cualquiera cosa mate-
rial 6 inmaterial.
BmiOLOofA. 1. Latin^M, el caldo
6 salsa, el moje; de j%v!lre, porque el
jugo ayuda al cuerpo hum&no. (Fac-
ciOL, alado por Db Miqukl y Morah-
tbO
3. Ea nna brillantísima interpreta-
ción, aegttn resulta de la derivación
siguiente:
Derivaeio». — Sánscrito y*, reunir,
mezclar, acrecer, raíz de jtoSfe, avu-
dar; yütha, caldo; yit, yttat, salsa;
litnanio, Jwka; ruso, ímcAa; antiguo
alemán, _;imkA«; inglés, y»ic«, jugo;
j^iey, jug^oso; jweiaen, abundancia de
jugo; i%teeU»i, sin jugo; francés, jm;
parte líquida de loa vegetales; latín,
*ia, guiso, salsa, moje.
JngoMmente. Adverbio modal.
De un modo jugoso.
Etiholooía. Jmgota j el sufijo ad-
Terbial mente.
JagOBidad. Femenino. La disposi-
ción o calidad de lo jugoso.
JagOBO, sa. Adjetivo. Lo que tie-
ne jugo. I Met&fora. Sustancioso.
NnuoLOofA. Jmoo: francés, j%tMa>.
Jagae. Femenino, Pringue, sucie-
dad húmeda.
BruiOLOofA. Jugo.
Jngaete. Masculino. Albajilla cn-
riosa 7 de poco valor, qoe sirve para
entretenimiento de los niños. | Chan-
ca 6 burla. I Canción alegre v festiva.
|[PoB luaiJKTE. Modo adverbial, Por
chanza 6 entretenimiento.
BrmoLoafA. J%ego: francés, jo%et;
Berry, f'tmette.
Juñetear. Neutro. Entretenerse
jugando j retozando.
Jngaetico, lio, to. Hasenlino di-
jninntívo de juguete.
Jn^etoa, na. Adjetivo que se
JÜIC
aplica i la persona (i animal quejue-
ga V retoza con frecuencia.
Joguetonamdntc. Adverbio mo-
dal. De un modo jugueton, 6 reto-
zando. *
BriuoLOaÍA. J%g%eto»<i j el sufijo
adverbial mente.
JngnentociUo, lia, to, ta. Adje-
tívo diminutivo de juguetón, na.
Jniciero. Masculino anticuado. El
que juz^ba sin fundamento.
Juiciú. Masculino. F&eultad del
alma en cnja virtud el hombre puede
distinguir el bien del mal j, lo verda-
dero de lo &lso. II Zdffiea. Acto del
entendimiento, que sigue á la aten-
ción j da por resultado el raciocinio.
i| El estado de la sana razón como
opuesto í la locura Ó delirio; v así
decimos: está ea su juicio; está fuera
de JUICIO. I Opinión, parecer 6 dicta-
men. I El pronóstico que hacen los
astrólogos de los sucesos del afio. ||
Metáfora. Cordura, prudencia. ] Pá-
rente. Bl conocimiento de alguna cau-
sa, en el cual el juez ha de pronun-
ciar la sentencia. | Forense anticua-
da. La sentencia del juez. || de faltas.
ForffMt. Aquel en que estas se per-
siguen j castigan auto los jueces de
paz j eon asistencia del promotor fis-
cal. I BXTBAOKDINARIO. .J^r«)U«, Aquel
en que se procede de oficio por el juez.
También se llama kztbaobdikario
iquel en que se procede sin el orden
ni reé:laB establecidas por derecho
para los juicios comunes. | biscuti-
vo. Xéase Vía, kjbcutiva. \ final.
Juicio univbrsai.. | partículas. El
que Dios hace del alma en el instan-
te en que se separa del cuerpo. || uni-
VKRSAL. El que ha de hacer Jesucris-
to de todos los hombres en el fin del
mundo para dar i cada uno el premio
ó castigo de sus obras. \ Juicios db
Dios. Pruebas que se hacían en lo
antiguo, como la del duelo, la de ma-
nejar hierros ardientes, etc. ] Justos
juicios db Dios. Expresión. Decretos
ocultos de la divina Justicia. [ Abbib
BL JUioio. Frase forense. Instaurar el
príncipe é el tribunal supremo un
juicio ja ejecutoriado para que las
partes deduzcan de nuevo sus dere-
chos. I Ahontonabse el juicio. Frase
familiar. Ofuscarse la razón por enojo
é por error. \ Asentar kl juicio. Fra-
se. Empezar á tener juicio j cordu-
ra, y Caso AK EL juicio. Frase metafó-
rica. Yéase Cabqar la conbideba-
CION. I CONVBNIB L ALGUNO EN JUICIO.
Frase prense anticuada. Ponerle de-
manda judicial I A JUICIO. Frase fo-
rense anticuada. Acudir ¿ concurrir
al tribunal competente á litigar las
causas j pleitos. \ Entbab bn juicio
CON ALQUHO. Frass. Pedirle j tomarle
cuenta "de loque se le ha entregado J
ha practicado en cumplimiento de su
obligación. | Estar en su juicio ó
UUT BN JUICIO. Frase. Estar alguno
bien dispuesto j tener cabal j entero
su entendimiento para poder obrar
con perfecto conocimiento 7 adverten-
cia. I Ebtab fubba db JUICIO. Frase.
Padecer la enfermedad de manía 6
locura. \ Falto db juicio. El qne pa-
JOIC
275
dece alguna deqieucia. ] Pabecbb bn
juicio. Frase forense. Deducir ante el
juez la acción (5 derecho que se tiene,
<5 las excepciones que exclujen la ac-
ción contraria. \ Pedir en juicio. Fra-
se forense. Comparecer alguno ante el
juez á proponer sus acciones j dere-
chos. I Pbrdbb bl juicio. Frase de
que Be usa para ponderar la extrafle-
za que causa alguna cosa. H Poner ek
JUICIO. Frase anticuada. Comprome-
ter en hombfes prudentes la resolu-
ción de algún negocio, l| Privarsb db
JUICIO. Frase; ToTverse loco. | Sbb un
juicio. Frase familiar con que se pon-
dera la multitud confusa de personas
•5 cosas. \ Suspbhder EL JUICIO. Frase.
No determinarse á resolver, en alguna
duda por las. razones que hacen fuer-
za por una j otra parte. \ 'Ísskb. el
JUICIO EN LOS TALONKS. Fraso metafó-
rica V familiar con que se da á enten-
der la poca reflexión j cordura con
que alguno se porta en sus operacio-
nes. \ Volver A uno el juicio. Frase
Trastornárselo, hacérselo perder. ||
VoLvÉBSELB EL JUICIO L ALOUNO. Fra-
se. Volverse loco.
EriMOLOofA. Jiugar: provenzal, j%í-
jame»; catalán, jñaid; francés, jjtge-
ment; antiguo, jnite; iteliano, gi%di-
áo, ffiítdicamento; latín, /SiAcIim, fa-
cultad de juzgar, decreto, sentencia.
El catalán antiguo tiene /kAiv/n^,
Bettíia MbUca. — No se debe dar jui-
cio ó sentencia sin deliberar antes 7
sin conocimiento de causa. (Qénetii,
ni, ti; XI, 5, 18, 2i; Sxodo, III,
8¡ XXIII, 2; Deuleronomio, XIII. 6;
XVII, 9; XIX, i8; JoBuá, VII, i9;
XXII, i3; J*ecet, XX, 3, Í2;Proeer-
hiot, XVIII, 13; Selenáetico XI. 7;
Primero de los Macabeot. Vil, 7.)
Juicios de Dios. Masculino plu-
ral. Sutoria de ¡a Edad Medxa.^
1. Pruebas judiciales, medios em-
E loados en justicia durante la Edad
[edia, para asegurarse de la falsedad
ó de la verdad de una acusación, Coino
suponían en todo una intervención
divina en favor del justo, se llamaron
JUICIOS DE Dios, Había varias clases
de estas pruebas judiciales.
2. La prueba del a¡va se hacia de
maneras: por el ag%a hirviendo y .
por el agua f na.
3. La
tw/r
del a
<tg*a
caliente estuvo reser-
vada á los nobles, los sacerdotes y
otras personas libres; 7 consistió en
sumergir el brazo en una cuba, jmra
sacar de idli una piedra^, un anillo
bendito, á una profundidad más ó
menos grande, segun la naturaleza
del crimen; después de envuelto el
brazo, el juez ponía un sello sóbrela
envoltura, j si á la vuelte de tres diaa
el acusado no tenía quemadura, era
declarado inocente. Una niete del em-
perador Lotario, acusada de incesto,'
encontró quien sufriera esta prueba
en su lugar. El papa Inocente III la
prohibió en el Concilio de Letran.
4, Tratándose de nuestro país, no
tenia lugar en una cuba; sino en una
caldera, de donde viene la ley oalda-
BiA, que foi^a parto de los antiguos
códigos, ó bien la legisUoioo líodaL. .
igitizedbyVjOOQlC
278
JUIC
5. LotvruH del agva fría estuTo
principiumente destinada á lo9 po-
bres, 7 coneiatía en arrojarlos á un
río, \hgo 6 cuba, después de atarles
la mano derecKi con el pié iztjuierdo;
j la mano izquierda, con el pié dera-
clio. El a^a, de antemano bendita,
debía recibir al culpable; y si sobra-
nadaba, era declarado criminal; y si
se sumergía, era reconocida bu ino-
cencia. Según algunos autores, la
cnl[>abilidad se declaraba, por el con-
trarío, en ranas localidades, cuando
el paciente se iba al fondo del agua.
Eata prueba, prohibida en Francia por
Luis U Deionnaire en 829, continui5,
sin embargo, siendo empleada, y
hubo ejemplos de ella en 1590 j en
1617, a pesar de on decreto del I^r-
lamento, en 1601; t fué impuesta í
los acusados de brujerías.
6. Ia prueba del fnéoo consistía en
hacer pasar al acusaif) á través de
una hoguera; de donde, si salía
su inocencia era incuestionable. El
sacerdote Barthelemy la snfríd en
Antioquía en 1099. Algunas reces
los libros fueron sometidos también i
la pr*eia del f%ego, arrojándolos
medio de las llamas j juzgando,
el est«do en que sa sacaban, si era
no ortodoxos.
7. Lt.prwbadel hierro- candente se
practicaba -de diferentes modos. "El
acusado, para ptvb&r su inocencia,
andaba con los pies descalzos sobre
nueve 6 doce barras enrojecida^ al fue-
go. Otras Teces, tomaba en la mano
una barra de hierro enrojecida, j la
levantaba dos 6 tres veces en el espa-
cio de nueve pasos. En otras ocasio-
nes, el hierro candente teníala forma
de un guantelete, donde el paciente
metía la mano j el brazo. Pasados
tres dias, la mano, envuelta en un
saco sellado, no debía ofrecer sefial
alguna de quemadura. Si presentaba
algún vestigio, era declarado crími-
nal.
8. Lapr%ei*jlel duelo consistía en
un combate entre el acusador j el
acusado: es lo que se llamaba eomhaU
j*diciario.
9. En ¿I pmeia de la ena, ambas
partes debían permanecer con los bra-
20S extendidos en forma de cruz; y el
que prímero los dejaba caer, perdía
su causa.
10. Había un oficio eclesiástico es-
Secial, que precedía á las pruebas jn-
iciales, el cual se halla en loa anti-
guos libros de la Iglesia, tales como
ol ifandatum de la iglesia de Loiason.
Por lo jgeneral, se exorcizaba el agua
6 el hierro, diciéndose una misa, i
continuación de la cual comnlgaba el
presunto reo T besaba la cruz, Por
consiguiente, fas pruebas, que eneon-
^tramos en la Edad Media, llamada*
Juicios DB Dios, son seis: agua ca-
liente, agua fría, ftiego, hierro en-
cendido, desaño y cmz. a
Jnicios de la mar. Yéasd Olbbon,
Jaíciosamente. Uasculino. Coa
Juicio.
EmíOLoaÍA. /»«*»« j; el sufijo ad-
Terbíil »e»te: catalán, judteünament;
JULI
francés, judieieiaeiHent; italiano, fi€-
dicioiammte.
Joicioio, sa. Adjetivo. El que tie-
ne cordura y asiento, j Lo que esti
hecho con juicio.
ETniOLOOÍL. Juicio: catalán, fWt-
cüli, a; francés, JMdideux; italiano,
^luiidcu.
Jijaba. TuTVBA.
Jnlepe. Masculino. Farmacia. Be-
bida "dulce compuesta de aguas desti-
ladas 6 licores cocidos y claríficados j
azúcar. | Familiar. Reprímenda, cas-
tigo.
ErncoLoalÁ, Árabe persa djvlih,
dj*lai (tyM^)} del persa ytt/áí; de
g%l, rosa, y ab, agua; «agua rosadas
francés y catalán, j*lep; portugués,
julepe; italiano, gittleboo; bajo latiu,
j%lapiwH: (hacen una poción, que dan
al enfermo y qne llaman julab; esto
es, ofiu Áervida, de donde'es muy pro-
bable que se derive nuestro /«wp.»
(CHA.BD1N, Pwí á Pereia.)
PonM.—\. £1 ($' árabe se convier-
te normalmente en j, como bq aljaba,
de at-dja'ba; como en aljamU, de ai-'ad-
jam; como en atjo^/a, de al-djafafa;
como en aljnia, aa »údj%bba.
J)j*W> representa y«íaj.
2. La a se toma en e, come
fea, de at-tafak.
J%lab. represeata^ttífi.
3. La b final se convierte oaf, co-
mo en arrope, da af-rob, 6 como en
eal^, da takleb; y lo mismo acontece
con la b medial, como en ripiU, de
rSbita.
Julei representay«uk^, cuya pronun-
ciación suave ea julepe.
4. Labemia coimiBTí julepe y jaro-
pe como voces eini5nimas, lo cual es
un error. Jarope se refiere í jarabe, no
áy«í«j9tf, cuya advertencia noolvidarán
seguramente los literatos catalanes.
JolflpMir. Activo familiar. Dar una
reprimenda. [¡Familiar. Cascar, azotar.
Julepeo. Masculino familiar. Ks-
PBiMaNDA. J Familiar. Zubba.
Julia. Femenino. Nombre romano
de mujer. ^ ffitíort» romana. Hija de
César y de Cornelia. | La hila de Au>
gusto, desterrada á causa de si "
viandades. g La llamada por otro.,
bre Procila, que fiíé madre de Agríco-
la. I La hija de Tito, amada de Dio-
nisio.
BrutOLoaÍA. Julio: latín, JuSa.
Julia Bona. Femenino. Geoarafia
aníüva. Ciudad de la Galia bélgica.
^iMOLOQÍ A. Latín Jüíía Botma.
Julia Concordia. Femenino. Qeo-
Srafia emtígfM. Ciudad de laBétíca.
EtdiolooÍa. Latín Jitíti Concordia.
JÍMAte,— También se llamaba JiRa
Clarltas y Jilía Contribuía.
Jnlia Campestre. Femenino, Oeo-
¡rafía anlifua. Ciudad de la Maurita-
nia tíngkana. (Pumo,)
BriuoLoafA. Latín Jilía Campetlrit,
Julia Felicitas. Femenino, froo-
gri^na antigua. Ciudad de Portugal.
ErmoLoaÍA. Latin JiUa Felicita*.
Julia Félix. Femenino. Qeegrafia
amtigut. Ciudad de Umbría; hoy, Pé-
JDLI
I EnHOLDOÍA. Latín /lAk Felim.
Julia Fideacia. Femenino. Oea~
'grafía antigua. Ciudad de la Galia
I cispadana.
Ktiholooía. Latin JñSa Fidemtia.
Julia Líbica. Femenino. Gtogn-
\fUi «atigua. Ciudad de Catalana; hoy,
Linca.
EriKOLoaÍA. Latin JñíU Z^biea.
Julia Seria. Femenino, Geofraftfk
anticua. Lugar fuerte del antiguo rei-
no ae Navarra; hoy. Seria.
Etimología. Lt.üa Jtlia Serís.
Jnlia (Traducta. Femenino. Croo;
crafia antigua. Ciudad de BerbeiCa-
noy, Tánger.
EtimolooU. Latín JutU TradueU.
(Plikio.)
Julias (san). Obispo de Casaca,
que naciii en 1128 y muríiS en 1208.
Fué notable por au caridad, maato-
niéndoes del trabajo manual y repar-
tiendo sus rentas entre loa pobres. La
popularidad que adquirí d por sus TÍr-
tudes, hizo qua el |Hieblo le elevaia á
los altares. Sa fiesta m celebra el 28
de Enero.
Jolian (a. oondb doh). Gobernador
de la Botica á principios del ñglo tui,
y tristemente célebre en la historia da
nuestra patria por haber eontíriboido
poderosamente á la invasión mnsnl—
mana. En sus primeros aSoe d^udíií
mncbo tiempo la platf de Ceuta con-
tra los repetidos ataijues de loa ára-
bes. Pero al advenimiento del i«y fio-
drigo, abrazó con ardor la causa da
los hijos de Witiía, que habían sido
despojados de la eMoaa en 709. Loa
descontentos, no sintiéndose bastante
fuertes pan despMar al osorpadoi de
BUS derechos sin el apoyo extranjero,
llamaron á los moros en su auxilio.
Julián les entregd la plaza d« Ceuta
y acompafid la expedición -qos dn-
embarcó en España; en la batalla da
Ouadalete peleó en su &Tor, yaemn
algunos, en la noche qne precedió al
tercer día del funesto combate, pasií
al campo enemigo á ver á .los hijee do
Witiza, y á concertar la deserción ds
éstos, que tuvo lugar ^ día siguiente.
A pesar de estos Berricioa, los vonse-
dores no guardaron consideración a^
f'una al conob Don Julia» después de
a victoria, sino que le encerraron en
una prisión y le confiscaron sus bie-
nes, Ignorándose cómo y coáodo mn-
rió. Una antigua tíadicioa, qne no
han dudado en acoger gravas historiar
dores, supone que la causa que arras-
tró al COMÍ» Don Julián á su teaicien,
fué la violencia cometida per Rodrise
hija de aquél, llamada Fl^
rinda por los cronistas cristianos, y la
Cava, por los árabes, y que servía
como luma ds la reina Ballena. Sin
embaí^ de la antigüedad de la tra-
dición, hoy lahtstoría, menos propen-
sa á dar crédito á leyendas, la ha de-
clarado apócrifa, no dudando en atri-
buir la traición de Don Jclian á las
ue dejamos apuntadas «d el
cuerpo áe esta biografía.
Juliano (Flavio Claudio). Bmpe
rador romano, hijo de Jallo Coostaa-
D y Bobriao de CoartantinO|
gitiíed by Vj
utuuhonsu-
■rau
ciij en 331 de JeBucríeto; fué nombrado
ffobemadoT de tas Galiaa con el título
de Gdar porCoüEtancio, en 335, fijan-
do su residencia en Luctecia (París),
j se distinguiíS en muchas esped.'
nes contra los ^raíanos, í quienes
derrotii cerca de Estrasburgo en 357.
Cuatro aíioB después, habiéndole or-
denado Constancio que enviara de la
Galia al Oriente parte de sus tropas,
éstas se aublevaroQ j proclamaron
emperador á Juliano en 361. Cons-
tancio marcbÓ inmediatamente á su
encuentro; pero muríd en el camino,
de suerte que Juuano quedó dueilo
absoluto del imperio. Knt^aces renun-
ció abiertamente al cristianismo, en
cuja religión había sido educado i
su pesar, lo oual le Talió el sobra-
ntmibre de ApAMa con que ha pa-
sado á la hiatoria. 6u administración
fué prudente y hábil; publicó lejes
sabias j reformó muchos abusos; j
aunque sin perseguirlos, manifestó su
profundo odio i sus antiguos correli-
gionarios. Marchó después contra loa
persas, sometió la Armenia y la Me-
sopotamia; pasó el Tigris, tamo í Cte-
sitonte T avanzó hasta la Asiria; mas
habiendo sido este país devastado por
el enemigo, se vio obligado á retirar-
se; fué herido mortauuente en un
combate 7 aspiró ¿ la- noche signien-
te, después de dos afios escasos de
reinado. Este príncipe, cuyo talento
igualaba i su elocuencia t í sus co-
nocimientos filosóficos, había adopta-
da el manto y la barba de los estoicos.
Dejó varias obras teológicas y mora-
tes, así como satírioas, que son sus
mejores producciones, distinguiéndo-
se especialmente las tituladas: £ot
C4»»m y el Miiopofm.
BrufOLOOÍÁ. Latín JuUSmu.
Juliano (Silvio]. Jurisconsulto
distinguido. Floreció en tiempo de
Adriano, Antonino Pío y Uarco Aure-
lio. Fué electo cónsul el año 148 de
la era cristiana, y &UeciÓ faicia et
afio 167. De sus obras se conservan
machos fragmentos en el D^ttto, (De
MiouKL T Morante.)
Julias. Fesenino. ChtfrAfiM «iií¿-
g**. Ciudad de Palestina. (San Isido-
BmfOi
nfOLOaÍA. Latin Jíüm.
Julio. Femenino. Osbcbta, ave.
Jnlieiuea. Uasculino plunl. Cfea-
grafía aniigí». Pueblos de la fispafia
tarraeonenae. (pLuno.) \ Pueblo de
Italia, al pié de loe Alpes. \ Pueblo
de U Toscana, juliensbs Áretini. \\
Pueblos de Carnia, julibnsbs Carno-
rmi. I Habitantes de Pisa. { Natura-
les de Fiejus. | Habitantes de JuHó-
polis.
RnuoLoaÍA. Latín jaUhua.
Jnliani. Femenino. Gtogr^iti tuUi-
gtM. Ciudad de la baja Alemania.
(TXciTO.)
BmioLooÍÁ. Latín Jviiiem».
Julio. HawuliDO. El séptimo mes
del ato, segim nuestro cómputo.
JulIi aMMÚ. De Julio Cesar, pri-
mer emperador de Roma, que nació
el 12 de este mes. Antes se llamaba
(¡/mtiUt, porque eta en efecto el f sm>
ío mee del año de Rómulo. — La fami-
lia Jvlia pretendía descender de •/>(-
lio, hijo de Bocas, el cual tomó este
nombre (dice Catón en sus Oríffmet)
después de habar dado mnerte á Me-
sencio, porque en la época de aquel
combate tema aún el primer vello de
barba, la lanudo 6 el bozo que los
griegos llamiban fauXo( (ioula.) (Síov-
/ímeaíiM.— Griego ^ou^^K: latín,
JülXut, el mes de Julio; italiano,
luglio; francés, J»ÍlUt; i:atalan, Jit-
Uol; portugués, Julko; burguifii
JtMUai.
Julio Cárnico. Masculino. Otogra-
Jía antigua. Ciudad entre la Italia y el
Ilirio.
ETitiotooÍA. Latín JüPtum Cami-
Julio Castro. Masculino. Ongra-
fia aMtÍg*a. Ciudad de la Bétíca.
BnuoLoaÍA'. Latín Jiít*m Castnm.
RtttiU. — También se -la designa
con los nombres de JiUwm Pomm,
Jiltwn Stxtifirmvm.
Julio Romano (Jdlio Lippi, »««•
aáo por). Pintof, arquitecto é inge-
niero, y el mdar diacipnlo de Ra&el,
que nació en Roma en 1492 y murió en
1546. Educado al lado de su maestro,
desde los primeros pasos de su carre-
ra artística demostró sus felices con-
diciones para la pintara, hasta el
punto de que Rahel lo empleara en
sus trabajos del Vaticano y del pala-
cio de los Borgias. Siendo todavía
muy joven, bosquejó una ScmU F»-
miUa que terminó su maestro para
Francisco 1 y que, después de habsr
sido uno de los mifia preciados ornar
mentas de la capilla del rejr en Fou-
tainebleau, se custodia hoj en el mu-
seo del Luvre. A la muerte de Rafael,
acabó con Perusi machos de sus cua-
dros, V en particular, la célebre esce-
na de la TrMfigvaeie*. Deslumhrado
por la manera vi^roaa de Miguel
Ángel, quiso imitarle y se separo de
la suave senoillez de su primer mo-
delo, logtando sólo que su dibujo se
trocara en duro y exagerado. Duran-
te el pontificado de Clemente Vil, di-
rigió la construcción dé iKvilhMad^
ma en el Monte-Moño, la adornó de
admirables frescos y pintó la Derrota
d* Muyendo, que le colocó al nivel de
los pnmeros maestros. Sin embargo,
algunos díbajoB licenciosos qne, de-
jándose llevar de las afioioneB de la
época, ejecutó en un momento de ex-
travío, íe hicieron perder la protec-
ción del papa, teniendo que retirarse
k Mantua, donde llegó á ser ^efe de
una célebre escuela. Allí fortifieó la
ciudad, la preservó de las inundacio-
nes del Po y del Mincio, desecó loe
pantanos de las cercanías v edificó el
magnífico palacio del Té. En seguida
pasó á Bolonia, dio los planos para la
nchada de la iglesia de San Petronio
y DO volvió & Boma hasta el pontifi-
cado de Paulo III. Allí construyó los
palacios de Censi, Albertíni y U villa
LamU, y murió dejando un nombre
oéiebrs en la histona del arte. En Ju-
lio RouAMO se admira una gran fe-
JUME
2Ty
cundidad de imaginación, un profíia*
do conocimiento del gusto antiguo T
una composición correcta y llena cíe
energía; pero deslucida i veces por
un color desentonado y demasiado bri-
llante. Sus obras más estimadas son:
en Roma, El Diluvio; La FlagelaCMm,
Jttdilk y la Fornarina; en el museo
del Luvre, La Natividad, el TriiMfo
de Tito yVttpaiiaiu, Vé»ya g F«fe4-
MO, la "Virgen, el Niño Jeiui, &m
Juan, y su propio retrato, 'y en Ma-
drid, una Tratjigvaeion, imitación de
Rafael. ' '
JnliópoUs. Femenino. Geografía
a%tig%a. Ciudad de Bitinia. | Otra, de
Egipto. I Otra, de la gtaa Frigia.
(Pumo.)
EriHOLoaf A. JiUSpílit.
Jnlis. Femenino. Otografta anti-
gua. Ciudad de la isla as Ceo. (Pli-
»IQ.)
ETiiEOLOofA. Latín J%lít.
1. Jalo. Masculino, Guía del ga-
nado. Tómase por lo mismo que
manso.
2. Jalo. Masonlino. Tiempoi ieríi-
eot. Julo Aficarío, hijo de Eneas. (Vib-
EriMOLoaÍA. Latín Jihu.
Joma ó Jami. Masculino. Nom-
bre que loa moros dan al viernes.
Jomenta.. Femenino, La hembra
deljumento.
Jomeatal. Adjetivo. Lo que perte-.
noce al jumento.
ETiuOLoaÍA. Jwmmto: latin, Í9mgit-
tSfiut, lo* perteneciente i las bestias
de carga, en Apuleyo; palafrenero, en
la3Ínscrípcione6:flim(WJUifBNTAitira,
el albéitar.
Jnmentaxo. Masculino aumentati*
vo de jumento.
Jwnentieio, cía. Adjetivo. Ju-
UBNTAL.
Jomentil. Adjetivo. Lo pertene-
ciente al jumfflito.
Jamontillo, lia, to, ta. Masculi-
no y femenino diminutivo de jumen-
to V jumenta.
Jtunento. Masculino. Asmo. | Me-
táfora. El hombre ignorante y necio.
Etiuoumí*. 1. Latin;5i)i£isIiMi,voz
que generalmente se tiene como for-
mada iajüvare, ajudar, y\& desioen-
naito: esto es, Kenlum-jueaM, cosa
que ajuda. Jumento, en castellano,
significa asno, y metafóricamente, el
hombre ignorante j necio; pero ys-
mStíam, entre los latinos, ve aplicaba
i todo animal que ayudaba á tirar, í
llevar carga, ó a labrar la tierra, se-
gún puede verse en loa autores, (Mon-
Ulü.J
2. Sin embargo, Aulo Qelio opina
(piojSmenium viene de jmglír$, wtóir;
jugum, yugo; de modo que jVmMía
significa principalmente los aaimslú
de tiro, las bestias u»ciáaM¡ atadas al
ywjro. (Idkm.)
3. La etimología de ;Jiv8r«,a7udar,
es hoy ^npletünente insostenible.
Bl latín jiaüntwn representa la sín-
copa de jVgumHUuñj jmgmiñtum, fbr- -
ma sustantiva de jUHgíri, uncir, de
>«m«,yugo.
Dtru)aete»,—u
-!^^ÍX<^í^gíe
878
JÜNC
jitngín, uncir; jümmlwa, por ^ngmíit-
tum, juguminíitm, bestia de tiro; ita-
liano, givMMto; francés, proveuzal j
catal&n, jvmíñt; portugués, jimeitto;
Berry, y*Bi«»í.>
4. Coafirm& esta etimología el ai-
iraiente texto: nrusNTUu a;uity«nio,
ff Utttra atirita: «jukbnto Tiene del
gerundio latino jwigmdo, juntando,
mediante la eliaion da la letra y.»
(Nonio.)
5. Confírmala también la « larga
de jimHtym, quo marca bíq duda la
elisión de \% g\'a jwt^e»dg.
Jnmson. Alasculino familiar. Sa-
BUMmiO.
Juncáceo, cea. Adjetivo. Botáni-
ca. Parecido al junco.
EtimoloqEa. Jv%eo: latín, jwiteha,
jwuSn%t.
Jonccda. Femenino. Cierta espe-
cie de fruta de sartén. \ Medicamento
compuesto de lo tíemo j blanco de
los juncos, mezclada con manteca de
yacas j otros ingredientes, para darlo
í comer & los caballos cuando tíenen
muermo.
Jnncagíneo, nea. Adjetivo. Jun-
cáceo.
BTiifOLoafi.. Francés, juncagMet,
forma de jwuago, nombre inventado
por Toumafort, derivado de jviieus,
junco.
Jnnca^. Masculino. Junco bas-
tardo, planta.
Etiuoloqía. Jv*eagUuo.
Juncal 6 Jnncar. Masculino. El
sitio en donde se crian muchasjuncos.
Etiuolooía.. /wuo; latín, jwicfívfli,
en Varron; catalán, yotuw.
1. Janearía. Femenino. .SaAÍM»».
Planta ramosa 7 vulneraria.
HriMOLoofi. Jwnc&eeo.
2. Janearía. Femenino. Qtogra-
fUi anliava. Nombre latino de una
ciudad de la Tarraconense; bo;. Jun-
quera. (Antonino Pío.)
Etiuoloqía. Latin Jwwaria.
Jdncia. Femenino. Betántca. Plan-
ta parecida i los juncos, con raíz lar-
ga, negra J olorosa, j vastagos trian-
gulares, y en cada uno una panoja
compuesta de pequeñas espigas esca-
mosas. Es medicinal. I Ybnbbb jun-
cia, Frags^metafórica. Jactarse, ecbar
bravatas,
ETiuOLOofA.. Jwieo,
Joncial. Masculino. Sitio poblado
de juncia.
Junciana. Femenino. Hojarasca,
jactancia vana y sin fundamento.
Etimología. Junda.
JnncieTs. Femenino. Vaso de bar
ro, cuja tapa tiene muchos agujeros
para que por ellos salga el olor de las
hierbas aromáticas que se ponen den-
tro de él con vinagre para perfumar
las casas.
ErtuoLoafa. JumU. ^
Jnncino, na. Adjetivo. Lo que es
de Junaos 6 está compuesto con ellos.
ErmOLOaÍA.. Latin fwtctiau. (Pli-
mo.)
JundoBO, la. Adjetivo. Que está
lleno de juncia.
Jnncir. Activo anticuado. Unoib 6
JUNI
Junco. Masculina. Planta que-ss
cría en lugares muj húmedos ^echa
muchos vastagos rollizos, flexibles,
puntiagudos y por dentro esponjo-
sos: las flores, que nacen tres 6 cua>
tro pulgadas más abajo de la punta
del vastago, se componen de seis ho-
jas en forma de estrellas. [ Especie de
embarcación pequeña que usan en las
Indias orientales. | db Indias. Cada
ramo nuevo 6 delgado de un ¿rbol
muj espitioso, v da fruto redondo
hermosamente adornado de estrias en-
carnadas, que se cría en varios países
de la India oriental. Este junco es
mucho mas consistente que el nues-
tro, aunque m¿s flexible y elástico, y
por lo mismo sirve ordinariamente
para bastón, no excediendo su diáme-
tro de dos 6 tres líneas, pues en sien-
do más grueso se llama oaña de In-
BTiuoLOaÍA. Latin ^%»et%s, junto;
jviHgírt, unir;yiMctu, ligadura; italia-
no, gi*>Ko; francés del siglo xii, jvne;
moderno, jotw; provenzal, jo*e, jwitt;
catalán, jonch.
Juncosa (Joaquín )y Pintor español,
religioso de la Cartuja de ScaÍci Dei,
que naci<5 en Corundella en 1631 y
muriij en 1708. Estudió en Roma y
pintd, tanto en Italia como en España,
cuadros de mSrito, éntrelos que mere-
cen citarse: tan Bruno Itytndo M regh
á m ditHjmlM; Naemiento y corona-
cim de la Virae», y /tucos.
Juncosa ¡José). Pintor eapaflol,
Erimo del anterior, y que muniS por
)B años de 1705. Ayudií en vanas
obras á su primo; pintó en 1682 los
frescos de la capilla de la Concepción
de la catedral de Tarragona, y además
un gran numere da cuadros, como
son: tan Diego predieande; tanla Tecla
en el martirio del fiteqo, y dot ienedie-
íinoi adorando alSantitim Saeramento,
JimcoBo, sa. Adjetivo. Lo que se
parece al junco. Q Se aplica al terreno
que produce juncos.
EriuoLoaíl. /mico: latin, jwteosiu.
Jando. Masculino. Cfemania. El
soldado.
Junglada. Femenino anticuado.
Lebeaba.
Joni (Juan de}. Escultor, pintor y
arquitecto italiano, que vino á Espa-
ña á mediados del siglo xvi. Vivió en
VetUadolid jeiecutij, entre otras obras
importantes, el retablo major de Nues-
tra Señora de la Antigua de aquella
ciudad; el principal y trascoro de la
catedral de Osuna; el retablo de la ca-
pilla de los Benaventes en la par-
roquia de Santa María de Rioseco; el
déla parroquia de la villa de Santia-
fo T el de una capilla de la catedral
e Segovia.
Jania. Femenina. Junia Padilla,
mujer de Maximino. (Oicbhoh.)
Etiicolo(}(a. Latín JSnia.
Junio. Masculino. El sexto mes
del año, que era el cuarto entre
antiguos romanos.
Etiuolosía. Latin JQniMt; italiana,
gingno; francés, y«M,' provenzal, ^rntÁ
(íwlj; catalán, y«»y; burgTiiñon,_;íiH»i;
Barrj, ;'»«,' portugué8,^i«<o (j*^)-
JUNO
1. JinXne viene de jmeniSat, jmmitr
'Imt (los jévenes), porque Jos roma-
nos habían dedicado este mes á la /«-
CMíW que servía en la guerra. (Ma-
CHOSIO.)
2. El mes de Jnttio tomd el nombre
de Jitnto Bruto, que expulsé á l(n re-
jesde Roma. {Cttade Monlau.)
3. Otros lo derivan de la diosa J*—
no, y entre ellos, Ovidio, quien, en el
libro V de sus Fatíoi, haca decir á
aquella diosa:
JOHiiw i noetro tufwüne nomat htbit.
4. La etimología más probable es
la de Juno: <mes consagrado á éste,
divinidad gentil. > {Littbí.)
1. Júnior. Masculino. Voi latina
aplicada al joven religioso'que, des-
pués de haber profesado, está aún su-
jeto á la enseñanza y obediencia del
maestro de novicios. ^
Etiuolooía. Latín ysulw, jSmxirit,'
comparativo daiivenu, joven: junios
anno, un año mas joven.
2. Júnior. Masculino. Geégr&fb
cuyas obras publicé el sabio A. Hai.
(De MiausL t Morante.)
Etiuología. Jttniar i.
Joníperáceo, cea. Adjetivo. Pare-
cido al junípero.
Etiuolooía. Latín jinX^fns,
Junípero. Masculina. Enebbo.
Etiuolooía. Latín jünipenu ; de
jinhr, másjéven, jf^wfrí, parir; esto
es, dar fruto; «queda fruto temprano. >
Juno. Masculino. Attronoma. Uno
de los planetas pequeños, situado en-
tre Yesta y Céres, el cual opera su
revolución al rededor del sol en mil
quinientos noventa y un diasj esto es,
en ciíatro años, cuatro meses y once
dias. Q Mitología. Una de las princi*'
pales divinidades del paganismo, her-
mana y esposa de Júpiter, reina de
los dioses. I El ave db Juno. El pavo.
Etiuolooía. Latín /€no, contrao-
□n de Jovino, forma de Jovit, Jove
(LiTTa£): francés, J%no%; catalán,
Jwu>.
Setena. — La diosa Juno, conside-
rada como mitología'; como histoña.,
es al mismo tiempo una extensa crea- _
cion de la fábula y uno de los genios
más poderosos que figuran en la lUa-
da y oa la Enetda, as! como uno de
los mitos que mis se extendieron por
una gran parta del Occidente, faasta
penetrar en las costas de África, Tal
es la razón que nos obliga á consa-
grarle una breve reseña. Naüd en
Argos, 6 en Sámos, y fus robada por
el Océano y Tétís, según Homero y
Hesiodo; según otros autores, por las
Horas & par los hijos del rfo Aste-
rion, 6 por el arcadio Témenos. Sus
bodas con Júpiter ^eron celebra-
das con extraordinaria magnificencia,
pues todos los dioses del oielo v de la
tierra asistieron á ellas, j sólo falt¿
una nin&, Quelonea, que fué conver-
tida' eu tortuga. De su matrimonio
nacieron Hebe y Vulcano. Según tra-
diciones postenores, tuvieran otros
hijos. Marte y Tiefon, si bien se
creían nacidos únicamente de la dio-
sa. Trató eruslmcuite i laa diTioidap*
Ligitizedby VjOOQIC
JUNT
ÜeB óiÍM mortales preferid&s por su
muido, talea como lo, Latosa, Cuisto,
Semele y Alemana, que siifrieroo bu
celosa Tenganza. Persiguió á Hércu-
les, hijo de Álcmena, durante toda su
vida, j no le admitid en el cielo sino
& despecho eujo. £1 niño la mordió
en el pecho, y su lecho, vertida eo el
espacio, forma la Vía láctea. Castigó
& Sidé, Caaiope y Anaiibia, que osa-
ron compararse & ella, 7 disputó en
\aá bodas de Tátia v Peleo el premio
de la belleza & Venus y Minerva.
Vencida por el juicio de Páris, tuvo
aíempre implacable odio í la familia
de Príamo-j persiguió & los trojanos
hasta ItaÜB, 10 cual explica el gran
papel que representa en Homero y
vireilio. Mucho después, en los poe-
tas ae los siglos 11 y iii, aparece ani-
mada del mismo rencor y toma parte
contra los romanos descendientoa de
Eneas. Con este carácter, no podía
vivir en buena inteligencia con Júpi-
ter, que más de una vez hizo sentir
8UB iras.í BU esposa. Un dia, en que
ee dio i conspirar contra él, unida ¿
todos los dioses, Júpiter, ajudado de
Tétís V del gigante Briareo, la sus-
pendió con una cadena de oro entre
el cielo y la tierra, y asi la tuvo hasta
que le aplacaron las súplicas de los
demás dioses. Jimo preside Iqb matri-
monios y protege la salud; es la dio-
sa de las mujeres castas, por el con-
trario de Venus, que lo es de las cor-
tesanas. Su culto ñié muj general en
toda Grecia, y sn templo más célebre
estuvo entre Argos y Micénae, en
donde había una estatua gigantesca
de la diosa, obra de Policletos. Cada
cinco afios se celebraban allí las Ae-
reas, fiestas famosas de su culto. En
Sámos su templo gozaba del derecho
de asilo, mientras que su nombre era
adorado generalmente en Italia, Es-
paña y Cartago, Los atributos da di-
cha diosa eran el velo, emblema de la
castidad, la diadema y el cetro, em-
blemas del poder, y el pavo real, em-
blema de la gallardía y de la hermo-
Jonones. Mitohgia. Qenios tute-
lares de las mujeres entre los anti-
mos romanos, por los que juraban
fas matronas.
EtuioloqÍa, J*iio: francés, Jviiout.
Jnnqnera. Femenino. Junco por
planta.jj Nombre de varías poblí
nes de España.
EriMOLoaÍA. Jwuo: el latín tiene
Jvutarta, Junquera, ciudad de la Tar-
.raconense, que existo aiin entre Gero-
na v Perpiilan.
Janqoeral. Masculino. Juncal.
Junquillo, to. Masculino diminu-
tivo de junco. \ Junquillo. Planta de
jardinería, de flores muj olorosas de
color amaríllo, cuya caula ó tallo es
liso y parecido al junco. Es una espe-
cie de narciso. Jí Junco DE Indias. ||jr-
Sxileeínra. Moldura redonda y más
elgada que el bocel.
Jonta. Femenino. Reunión de va-
rias personas para conferenciar ó tra-
tar ae algún asunto, y cada una de
las confei^neiaa ó sesiones que cele-
JÜNT
bran. || El todo quetforman varias co-
sas unidas ó agregadas unas á otras. Jj
La unión de dos o más cosas. J Man-
na. Empalme , costara. ¡ Cantería,
Cada una de las dos superficies la-
terales de un sillar que se ha de co-
locar junte & otros, y Juntura. ) db
DBSCABOos. Tríbunal ó junte de su-
jetos nombrados por el rey, que inter-
venía en el cumplimiento y ejecución
de los testamentos y últimas volunta-
des de los reyes, y en la satisfacción de
sus deudas. ^ db clasbs pasivas. La
que, con sujeción á leyes y reglamen-
tos, acuerda el sueldo á que, por sus
años de servicio, tiene derecho un
empleado- cuando se le declara cesante
ó jubilado, y asimismo las pensiones
de viudedad ú orfandad. ¡| db sani-
dad. La que hay para precaver los
contagios en los puertos y otras par-
tes. Kq se haee mérite de otras juntas
bien conocidas, porque su objete 6
funciones se designan claramente en
su propia denominación; verbi gracia:
JUNTA DE ACBBEDORBSj DB U¿DtCOS,
eteétera.
Etimología. Júnior: lntin, jtMcfío,
forma sustentiva abstracta de jundta,
junto: antiguo francés, ^oíwíí; moder-
no, jonction; catalán, jimta, jnnceió,
jnncxó; italiano, giwnta.
Juntado, da. Participio pasivo
de juntar. I Masculino. ArqnitectMra.
ünion periecte en un ángulo de dos
trozos ae comisa corrida con tarajá.
EtiJolooÍa. Jwtba-: catalán, _;'«m-
tat, da.
Jnntador, ra. Masculino y feme-
nino anticuado. El que junta,
EtuioloqÍa. Jwtíar: latin, junctor.
Jaotadnra. Femenino anticuado.
Juntura.
Jontamante. Adverbio de modo.
Con unión 6 concurrencia de dos ó
más cosas en un mismo sujeto ó lu-
gar. I Anticuado. UN¿NiiiEHaNTa. ||
Adverbio de tiempo. A un mismo
tiempo.
Etiuolooía, JwKla y el sufijo ad-
verbial atente : catalán , jwntament;
francés, jonHv'etnent; italiano, ffivnta-
mente; latin, yvMCÍim.
Jontamiento. Masculino anticua-
do. La accionyefacto de juntar ójun-
tarse, I Anticuado. Junta ó asau-
BLBA. f Anticuado, Juntuba.
Jimtar. Activo. Unir unas cosas
con otras. | Congregar. Se usa tam-
bién como reciproco. || Acopiar; y así
se dice : iuntab dinero, juntar víve-
res, ete. I Recíproco. Arrímarse, acer-
carse mucho a otro. ¿Acompañarse,
andar con alguno. J Tener acto cai^
nal.
EtiuolooÍa. Sánscrito, yxj, que
tema la % como característíco de cla-
se; 1/unajmi, yo junto; ywnjmoi, nos-
otros juntamos: latin, jnngíre, jun-
tar; j&gMM, yugo, juntura; italiano,
giugnere; francés, joindre; provenzal,
junher, jmher, jogner; catalán, juntar,
juntarte.
Sinonimia. Juntar, unir. Estas doa
palabras se refieren á la proximidad de
algunos objetes, de manera que se to-
can si son distintos, ó que concurren
JDPI
219
para formar un todo, si no existe nin-
gún género de diferencia entre ellos.
Las cosas jvntae están carca las
unas de las otras; se puede separarlas
sin que muden de natujaleza. Las co-
sas wtidat están de tal manera amol-
dadas unas ¿ las otras, que es impo-
sible desunirlas sin que cambien el
todo, ó el conjunte qué forman estan-
do unidas. Dos planchas, se dice que
están ytMíu, cuando, siendo distintas,
pueden ser separadas sin mudar el
todo quo resulta de su reunión; se
dice que están unidas, cuando están de
t&l manera amoldadas mutuamente,
que forman un todo individual, y que
no pueden ser separadas sin cambiar
6 mudar esto todo. ÍLopbz Pbleorin.)
Juntera. Femenino. Especie de ce- -
pillo largo, cuyo hierro ocupa «ola-
mente la mitad de la madera, y la
otra mitad, que resalta un poco, se
afirma en el cauto de la pieza que se
acepilla.
Etiuoloqía. JiMtuta.
JimteríUa. Femenino diminutivo
de juntera. Juntera pequeña que sir-
ve para principiar loa rebajos, por lo
cual se llama comunmente juntebi-
LLA de rebajos.
Juntillas {L pié). Locución adver-
bial. Con los pies juntos.
Junto, ta. Participio pasivo irre-
gular de juntar. | Adjetivo. Unido,
cercano. J Adverbio da lugar. Cke-
CA. I Adverbio de modo. Juntamente,
á un mismo tiempo, con unión y con-
currencia. II Juntos los Piás. Modo ad-
verbial. A PIÉ JUNTILLAS. I de POR
JUNTO. Modo adverbial. ' Pob junto. ||
Por JUNTO. Modo adverbial. En grue-
so, por mayor.,
GriuoLoaÍA. Juntar: latin, junetus,
particifhio pasivo de/wi^frí, unir; ca-
talán, jwit; francés, joint; italiano,
giunto.
Sentido etitnológieo. — Ellatiny««/«
es el sánscrito yujyas, yuktas, unido,
ligado; lituanio, jvngtat; así como el
latin juncíio, juntura de partes, es el
sánscrito yiiiíw, unión. (Véafla yuoo.)
JuQtorio. Masculino. Cierta espe-
cie de tributo.
Jnntura. Femenino. La parto 6
lu^^ en que se juntan y unen dos ó
mas cosas. J Anticuada. Junta, por
el todo de varias cosas unidas ó agre-
gadas. ¡ Anticuado. Mezcla. | cla-
VAL. Anatomía. La unión de dos hue-
sos entrando el uno en el otro á ma-
nera de clavo. | modítil. Anatomía.
Juntura nudosa. \ nudosa. Anato-
mía. La que forman dos hu^os en-
trando en la cavidad del uno la cabe- -
za ó nudo del otro, y es la que sirve
para el movimiento. Q sbrrXtil. Ana-
tomía. La ^ue tiene dos huesos en
figura de dient«s de sierra, de modo
que las puntas que salen del uno en-
tran en los huecos del otro.
EtuiolooÍa. Juntar: latin, ¡unetS-
m; catalán, juntura; francés, jointurt;
italiano, giiMtufa.
Jupin. Masculino. Mitología. Nom-
bra que solían dar á Júpiter los poe-
tas franceses.
S80 JÚPI
BI mtjoT de los planetas conocidos,
que tarda en bacer su reTolucion al
rededor del aol c«rca de doce años. |[
^uímiea. Estí.So. Q Mitología. El so-
berano de 'los dioses. | 'Él hado, el
destino.
BnuoLOSÍA. 1. Jupiirr, Jovit: de
áieipater, padre del día; 6 de Zeits y pa-
Ur, Dios el padre, 6padre de los dioses;
ÓAojwsaiu ;Mí«r^p&dre que auxilia,
que ayuda.— Vv/Hter se forma de Jeho-
tah 6 lekmak, j esta parece la etimo-
logía mis cierta. Con efecto, de Jeho-
M% hizo el latin Jovit, coavirtiendo
al ai hebraico en ú, pues debe adver-
tirse que Jotis ademas de ser el g^ni-
UTO de Jupiler, fué prímitív amante
nominativo de Jnit, lovi*. Tenemos,
pues, que Jipiter equivale i Jek»-
p*Ur, compuesto de Jehovah j pa~
tér; en seguida se hizo Jápaler, y.
Sor último, conmutando la a en t, que-
6 J^ttr, como Oie^ter, Martpi-
itr, etc. (MoNLAU.)
2. /i|;»V«r representa /w^fír, /)iv]
Ur, ditu-páter, forma evidente d
sánscrito dv*, raíz de la palabra Diot,
BÍmétrito de di/», raíz de la palabra
dia.
3. Por cbnsiguientfl, Júpiter sígni'
fies: «padre de los dioses,» que vale
tanto como decir: «padre de los dia8.>
4. Jofit, Jone, no se formd de JtKo-
%a,\, sino que viene del griegi9 dyd%t,
lo cual demuestra que la fónna eti-
mológica de /ovú es Diovit, por Dvo-
áü, expresión exacta del vocablo
giego-
5. Y de dfdiu, derivado del sáns-
crito d¡/%, Dios, se formó J^euí, me-
diante la elisión de \&dj de la con-
versión de la y en i, cuyo cambio es
normal en el griego, como dice muy
bien Littré.
6. Laformai>iW, genitivode^m,
ea una prueba incontestable de la
trasfbrmacion.
I>erit>acüm. — Latín JSpíler, Jhit,
por DiujUter, Diovit; «padre de los
dioses;» francés, Jupiter; catalán, Ji-
piíer.
RntHa. — 1. Dios supremo de los
griegos y de los latinos, cuya leyenda
nié enriqueciéndose de edad en edad
por las ficciones de los poetas y de las
leyendas de otros países.
2. Fué hijo de Rea y de Saturno,
el cual devoraba á sus hijos inmedia-
tamente que nacían, por cuya razón
JtípiTKH tuvo necesidad de que lo sal-
vara BU madre, quien presenta á Sa-
turno, en luMr de su hiío, la famosa
fiedra de la fábula. Se aecía que ba-
la nacido en un monte de la Arcadia;
y principalmente, en Creta, donde,
según unos, fué amamantado por la
cabra Amaltea; según otros, por las
ninfas, hijas de Meliso, rey cretense;
y según los más, por los caretas y
coribant«s , que bailaron al s<ín ¿e
timbalesy tambores, para impedir que
Saturno oyese loa gritos de su hijo.
3. Los Titanes, para asegurar la
existencia del niño, atacaron & Satur-
no, le destronaron y prendieron. Jú-
piter no tenía á la sazón más que un
año; ayudado de los cíclopes y de los
JTiPI
eentímanos Briareo, Cotto y Cyas,
fué en socorro de su padre; atacd a los
Titanes en el moiit« Othrys, y desde
lo alto del Olimpo los precipito en los
infiernos. Poco después, destronó á
Saturno, le sucedid y repartió el man-
do con sus dos hermanos, Neptuno y
Pluton; pero pronto los gi|^nt«s, hi-
jos de la Tierra, como los Titanes,
Quisieron vengar i sus hermanos y
nerón poniendo unas montañas sobre
otras para escalar el cielo. Júpiter lea
dio muerte á ellos y á sus razas, ha-
biendo tenido en esta empresa el &-
vor de los demás dioses; y en particu-
lar, la ayuda de Hércules, con cuyo
motívo quedó dueño absoluto de todo
lo creado.
4. £n el cielo, juzgaba, castigaba
y avenía á las divinidades. En la tier-
ra, dio muerte con sus rayos á Escu-
lapio; precipitó á Ixion- en tos infier-
nos; hirió á Tántalo, Salmoneo, Capa-
neo, Idas y encadenó á Prometeo en
la roca del Cáucaso. una vez bajó á
las regiones de la Arcadia, oprimida
por Licaon, tirano impío; le convirtió
en lobo; incendió su palacio y allí ae
abrasaron seis hijos suyos. En otra
ocasión visitó la Frigia con su hijo
Mercurio, no habiendo hallado hospi-
talidad sino en casa de Filemon y
fiaucis, dos ancianos muy pobres y
muy virtuosos, cuya casa convirtió
JjJpiTXB en un templo; y i ellos, des-
pués de muchos afios, en ámbar y en
tilo.
5. pomo juez del mundo, envid un
diluvio para castigar la maldad de los
hombres, no habiendo exceptuado de
aquel azote más que á Deucalion,
principe de Tesalia, y i Pirra, su mu-
jer; por cuya circunstancia aquel di-
luvio se conoce en la historia con el
nombre de dihme de Dtuealion.
6. Además de Juno, tuvo otras mu-
Í'eres, así diosas como mortales. Entre
as diosas, cuéntanse: Mnemosina,
Témis, Cérea, Letona, Proserpina,
YénuB y otras varias de menos condi-
ción. Entre las mortales: Niove, Ge-
melo, Europa, Leda, Aícmena, madre
de Hércules, Dánae, hija de Acricio,
rey de Árs^os, y otras muchas, que
fuera prolijo enumerar.
7. Algunos de aquellos matrimo-
nios parecen ser alegorias, como el de
Unemoslna, madre de las musas, que
representa el símbolo de la inteligen-
cia y de la memoria, de donde se ori-
gina la edad de oro.
8. Sus principales hijos Fueron los
siguientes : Venus , Apolo , Diana,
Mercurio , Baco , Hércules , Pólux,
Persea y la gran patrona del Ática,
la que nació armada de la cabeza de
su padre, la guardiana de Troya ven-
cida, el genio hermoso del'Partenon,
magnifico portento del arte gentil;
Minerva.
9. Tales son, manifestados á la li-
fera, los hechos capitales de la asom-
rosa leyenda de Júpitbb , la más
asombrosa del politeísmo ; leyenda
grecO'romana, compuesta de elemen-
tos infinitamente distintos, de todas
procedencias, en donde parecen con- j
JÚPI
centrarse las grandes ínveneionefl dsl
mundo pagano. En Júfitsr, como en
todas las personificaciones de la ini»~
ma índole, que nos presenta la gtmÚ-
lidad, hallamos cierto fondo de histo-
ria, de filosofía, de erodicion, enba
los fingimientos de la fábula; y sobre
todo, la suprema concepción religóos
de los griegos y de los latinos, equi-
valente al Ser primero, al Ser por ex-
celencia, que han concebido y adora-
do todas Us razas. En fin, Júpitxb,
como las demás representaciones uni-
versales del gentilismo, viene á ser la
primera objetividad humana de la
esencia divina.
10. [Metafísica inconcebible! jSa.lñ-
durfa verdaderamente inefablel E9 te-
ma Jov, que las lenguas griega y ro-
mana aplicaron á Jupitkr, es el mis-
mo tema que encontramos en otros
muchos idiomas para designar la exis-
tencia del gran principio, como vemos
en Jehovah, Jena y el J%ba moro. T
ese elemento Jov, que representa Dton,
aparece en el griego Znu, cuyo geni-
tivo hace Dün; como aparece en el
antiguo latín IH%t , que los clásicos
convirtieron en De%t, de donde viene
nuestro Diot; como aparece de4a mis-
ma manera en la raíz dñ, que si^fol-
fica cielo en lengua sánscrita; el mis*
mo div, que quiere decir genio en la
mitología persiana. ¡Ah! ¿Qnién se
atreve sin remordimiento á llamar
bárbara la vida de los primeros hom-
bres» jQuién se atreve á condenar la
civilización y la lengua de los anti-
guos? El sol que alumbró las maQa-
nas vírgenes de la vida, es el mirano
sol que alumbra actualmente en el
cielo de la humanidad. En ana pala-
bra; el Dios de entonces, es el Dios
de ahora.
11. JÚPiTBS presidía los impeños,
las ciudades, las familias, todos los
actos de la vida pdblica y privada.
Era el dios del juramento y de los su-
plicantes; mandaba en el trueno, en
el rayo, en la lluvia, en toda la natu-
raleza; estaba en el ambiente y en to-
das partes; de donde viene la senten-
cia: JÚPITER ¡*oeumfiK videt, como si
dijéramos: «en donde quiera ves £
JÚPITER.»
12. Fué adorado principalmente en
Creta, Arcadia, Olimpia y en los de-
siertos de Ib Libia, bajo el célebre
nombre de Júfiteh Ammon.
13. Su primer oráculo era el de
Dodona, en Epiro.
14. Entre las fiestas principales,
que se celebraban en honor suyo, de-
ben citarse: los juegos olímpicos, las
liceat de Arcadia y las düuiai ate-
nienses.
15. Entre sus atributos, figuran:
el águila, la encina, el rayo y efcetío.
lo. La mejor de las infinitas esta-
tuas, erigidas al padre de los dioses,
era la del Júpitbr olímpico de Fidias,
de oro y marfil, una de las siete ma-
ravillas de} mundo, la cual no existe
hace muchos siglos. Sin embargo,
Grecia conserva aún varias figuras
antiquísimas de su primera divinidad.
It: Volviendo na|la5ha4e k» Ti-
JUBA.
taaet j de los «gantes, debe adver-
tirse que aquellos combates famosos
Ilenaa loe lloros ^ los monumentos de
la antigüedad griega^ hasta el punt«
de representar dos magníficas epope-
yas de loe tiempos heroicos. ¡Tan cier-
to es que la religión, aun alendo fa-
bulosa, es la ^ue crea mia formas so-
ciales, como 81 encarnara enel espíritu
de las generaciones, reproduciéndose
indefinidamente como uQ elemento de
historia, de ciencia, de moral, de li-
teratura j de artel Y esto consiste en
que los pueblos doblan humildes la
cerviz, no á quien tiene fuerza para
apoderarse de su cuerpo; sino ¿quien
tiene inspiración para enseñorearse
de BUS esperanzas ; de su fe. jSí! Los
{lueblos resisten i los que t«men y á
05 que odian: ae entre^^n con delicia
i loe que veneran y A los que aman.
Y para decirlo de una vei, son rebel-
des con los conquistedores: son diici-
les con los misterios. Están prontos
en toda sazón para conjurarse contra
los tiranos, como esúín dispuestos
constantemente & sacrificarse en aras
de sus dioses; de donde resulta que el
pensamiento de una primer causa,
como la escala de Jaeon, hace que el
cielo baje i la tierra jr que la tierra
suba al cielo, simbobzando en una jwrmneitiar, jvrawunUru.
JURA
mase así también cada uno de los
individuos que componen dicho tri-
bunal.
Etiuolooí^. Latin^'firííM, partici-
pio pasivo de jurare, iurar; catalán,
furat, da; francés, jwri; italiano, y»-
rato.
Jartdor, r«. Uasculino y femeni-
no. £3 que jura. Hoy si51o se dice del
Iue tiene vicio de jurar. \ Anticua-
0. El que declara en juicio con jura-
mento.
EtiuolosÍi.. Jwar; latin, jftrStor,
forma agente de jürilio; jura; italia-
no, giwatore.
Juradoria. Femenino anticuado.
JUBADUKÍA.
Jaradnría. Femenino. El oficio y
di^idad de jurado.
Juramentado, da. Participio pa-
sivo de juramentar. | Masculino j fe-
menino. £1 que ha prestado jura-
mento.
BruiOLOofA. Jwramtntar: catalán,
jnroMMtat, da.
Joramentador, ra. Sustantivo y
adjetivo. El que juramenta.
Jarameatar. Activo. Tomar jura-
mento á alguno. I Recíproco. Obli-
garse conjuramento.
EtiuolooÍi.. y«ntM«>iís: catalán,
JORI
281
fdrmula común la idea suprema de
Dios y del hombre. ^Queréis haceros
daeüos de la humanidad? Pues hace-
ros dueños de su fantasía; haceros
dueños de ese gran mito; porque el
hombre lucha contra todo; pero no
lucha con los arcanos, no lucha con
las sombras, no lucha con la poesía,
lo cual quiere decir que no lucna con
8u propia imaginación, que es la poe-
sía de su alma, la creación divina y
el divino reinado de su genio.
Jor. Masculino anticuado. Dbbe-
CBO.
Etiholoqía. Jwo.
Jura. Femenino anticuado. Jura-
ifBNTO. I El acto solemne en que los
estados r eiudadea de un reino, en
nombre de todo él, reconocen y juran
la obediencia i su príncipe. | ds uan-
COADBA ó SB LA UANCUADBA. ForeUSe
anticuado. Jubambnto db oaluunia.
If Juba uala bs pibdba caiqa. Reñ'an
que enseña que no se debe ejecutar lo
malo, aunque se haya jurado.
■ Etiwolooía. Jurar: Latin, jSrath,
forma sustantiva abstracta de /iíri/tu,
jurado; catalán, /wv»,
Jnraderia. Femenino anticuado.
JuBADUBÍA.
Jurado. Masculino. Bl sujeto cuyo
cargo versaba sobre la provisión de
víveres en los ^vuntamientoa y con-
cejos. I BN OAP. En la corona de Ara-
gón era el primero de los JintAoos,
que se elegía de los ciudadanos más
ilustres, que ya habían sido insacula-
dos en ot^ bolsas de jurados, y que
tuviesen cuarenta años cumplidoe. {|
Tribunal de origen inglés, introduci-
do ya en otras naciones, cuvo cargo
es determinar y declarar el hecho,
Suedsndo al cuidado de los magistra-
09 la designación de la pena que por
las leyes corresponde al mismo, g Llá-
¿ ALQUHO. Frase familiar, Asegurar
que se ha de vengar de él.
ETiuoLOofA. Latin Jurare, de }%t,
j'Sn't, la ley, la justicia; italiano, giit-
fM-e; ínacée, jwer; provena al y cata-
lán,/urar.
Re%eña. — El jurab es uno de los
hechos á que se da más importancia
en las Sagradas Escrituras, desde el
ffénttú, que habla sobre este punto
en diez capítulos, hasta el Apocalip-
til, que le dedica el versículo
capítulo X.
Jurameatarse. Recíproco. Com-
prometerae conjuramento.
Juraneoto. Masculino. Afirma-
ción 6 negación de alguna cosa po^
niendo por testigo á Dios, 6 en sí mis-
mo ó en sus criaturas. Q asbbtorio.
Aquel con que se afírmala verdad de
alguna cosa presente 6 pasada. Q ook-
ifiNATOBio. Aquel con que se amena-
za á alguno. | db caluunia. Inórente.
El que hacen las partes al principio
del pleito, testificando que no proce-
den ni procederán con malicia. Q db-
C130B10. Formte. Aquel que unapai^
te exige de la otra en juicio 6 fuera
de él, obligándose á pasar por lo que
ésta jurare. || dbfbrido. Dbcisobio.
¡|bxbcbatorio. Maldición que se echa
uniká si mismo si no fuere verdad lo
que asegura, ¡falso. El que se hace
con mentira. Q judiciai.. Foretue. El
que toma et juez de oficio 6 á pedi-
mento de la parte. \ fbouisobio. Fo-
raue. Aquel con que se promete al-
guna, cosa. I SUPLETORIO. Furente. El
que se pide á la parte i falta de otras
pruebas. |j Si bl jurambnto bs por
NOS, LA BURRA BS NUBSTRA POB DiOS.
Refran que daá entender la facilidad
conque algunos juran en falso por
BU propio interés.
Etiwolooía. /uror.' latin, jVrSme*'
tun; italiano, ffitH-ammfá; francés, ^v-
rement; provenzaly catalán, ^'wím««ií.
Jurante. Participio activo anti-
cuado de jurar. El que jura.
Jurar. Activo. Afirmar 6 negar al-
Eina cosa, poniendo por testigo á
ios, 6 en si mismo i5 en bus cnatu-
ras. I Reconocer solemnemente y con
1'uramento de fidelidad y obediencia
a soberanía de un príncipe. | en pal-
so. Asegurar con juramento lo que st
sabe que no es verdad. || Echar votos
y reniegos, \ JurArsbla ó jurírsolas
Juratoria. Femenino. Provincial
Aragón. La lámina de plata en que
está escrito el Evangelio, y sobre la
cual ponen las manos los magistrados .
para nacer el juramento. || Adjetivo.
Véase Caución jubatobia,
Jnratorio. Masculino. El instru-
mento en que se hacía constar el ju-
ramento prestado por los magistrados
de Aragón.
ETiuoLoaÍA. Jwrar: latin, jUriíe-
rlw; italiano, gi*reitorÍ6; francés, jit-
ratoire; provenzalj^'waíory.
Jurdía. Femenino. Especie de red
para pescar.
Jurel. Masculino. Pez que se cría
en los mares de España. Es de pié y
medio á dos pies de largo, azul por el
lomo, y por el vientre blanco con
manchas rojos. Tiene sobre el lomo
dos aletas, v en cacLa uno da los cos-
tados, una línea de púas.
Jurgiaa 6 jurguina. Femenino.
Hbcbicbba.
ETiuOLOaÍA. Latin, fwgíim, quere-
lla; de juroare, contender, reñir con
palabras; ao ;wí, ablativo de J»t, jü-
rk, el derecho, y agiré, hacer. El latin
tiene JttrgStrix, la que riñe, en san
Jerénimo.
jjurí! Interjección anticuada. Es-
pecie de imprecación.
Jnríar. Activo y neutro anticua-
do. Jurar, vulgarmente.
Jurídicamente. Adverbio de mo-
do. En forma de juicio ó derecho. ||
Por la vía judiciaria , por ante un
iues. I Con arreglo á lo dispuesto por
la ley. ] En términos propios y rigu-
rosos de derecho, en lenguaje legal,
Etiuolocí A. Jurídica y el sufijo ad-
verbial Mente: catalán, furidicament;
francés, juridiquement; italiano, yt«rt- .
dieamente.
Jnridicial. Adjetivo anticuado.
Judicial.
Jnridicion. Femenino anticuado.
Jurisdicción .
Jurídico, ca. Adjetivo. Lo que
está ó se hace según forma de juicio
6 de derecho.
EruiOLoaÍA. Jitieio:\a,tia,jSr'(ilíciis;
italiano, ¡ñridico; francés, jwidjqve;
catalán, ^«K^kA, ca.
Jarlo. Masculino anticuado. Juro
6 dbrecho perpetuo de propiedad.
Jurisconsulto. Masculino. El que
Srofesa con el debido título la ciencia
el derecho. || En lo antiguo, el inter-
prete del derecho civil, cuja reapuesta
tenía fuerza de ley^ |¡ Jurispkhito.
ETiMOLOaÍA. Latin jürúcontüllut ,
doctor en leyps, jurisperito; de jiu,
jilrit, el derecho, y coMUÍAní, eoD«ul^
Toiíoui _,igitized by*
penro; ae juí,
tulOm, eoosul- ,
dbyXiOogle
282 JURI
tado, 'supino de coMnlün, consultar:
catalán, jtrüeonnit; tnacís, j%riico»-
Jorísdiccion. Femenino. Poder 6
aatorídad que tiene alguno para go-
bernar j poner en ejecución lasle-
7BS. \ l^rmino de algún lugar lí pr»-
■vincia. B El territorio en que un juez
^erce sus facultades de tal, \ Autori-
dad li fuerza de alguna cosa sobre
otra. I DBLBOADA. La qne ejerce al-
guno en lugar de otro por comisión
que 86 le da para asunto j tiempo de-
^rminado. B FOKEOSA.^<»'«fu«. Laque
tiene el superior 6 juez respecto de
BUS súbitos. I OKDiNABiA. Foretut. La
que procede del fuero común, en con-
traposición ¿ la privilegiada, || vo-
luntaria. Foreiue. La que tiene un
juez sobre loa que voluntariamente se
sujetan á su decisión en alguna
sa, II Cabr debajo dk la jurisdic
6 PODBR DB ALOUNO. FrBsc metafórica
j ^miliar. Estar sujeto i su dominio
6 voluntad. | Dbclinab jcrisdiccion
Frase forense. Alegar alguno no debei
comparecer ni contestar ala demanda
que se le pone ante juez que no es
competente, I Rbasuuir la jubisdic-
cíoN. Frase forense. Suspender el su-
perior 6 quitar por algún tiempo la
jurisdicción que otro tenía, ejercién-
dola por sí mismo en el conocimiento
de a^un negocio. 'J Rbpunoir i5 bb-
FUNDiHss LA juRisniccioK. Frsso fo-
rense. Becaer 6 reunirse en una sola
persona é en pocas la jurisdicción que
residía en muchas.
Etimología. Jurídico: latín, jSrú-
dicño; italiano, aiwiidmoiu; francés,
jurüdiction; catean, jvrüiiceió, j%re-
dicciá.
Juris^icciosal. Adjetivo. Lo que
pertenece á la jurisdicción, ISESoafo
jURtSDicciúNAL. FfüdAlitmo.oi de los
señorea territoriales de la Edad Ue-
dis.
ETiuoLoaÍA. JvñtdieeiíHt: catalán,
JMfidiecúmal; francés, jvñsdietivimtl;
italiano, gÍKrudiñonaU.
Jnñsperícia. Femenino anticua-
do. JuRLSPBÜDBNCIA.
EriMOLoaÍA. Latín /«mpiírtíífl,
Jorísperito. Masculino. £1 que
conoce en toda su extensión el dere-
cho civil j cani5nico, aunque no se
ejercite en las tareas del foro.
fiTtuoLoofA. LatinyímpMíM, doc-
to en el derecho; de_;M,^Sri*, la jus-
ticia, la lej, j peñM, perito; italia-
no, giwitpeñto; catalán, j%ritj>¿rit,
Jnrisprndencia. Femenino. La
ciencia del derecho. || El conjunto de
frincipioa legales que tiene un pue^
lo 6 una época, en cu;^o sentido se
dice: la jurisi-büdbnoea de los anti-
guos; LA JURISPRUDENCIA de los mo-
dernos; u. jcrisprudbncia romana;
LA jufttsPBTJDBNCiA Bspañola. | Orden
de hechos establecido por prictícas
constantes, las cuales forman las tra-
diciones reglamentarias de una cor-
poración, como cuando decimos: «ta-
les 6 cuales disposiciones no se avie-
nen con LA, JURISPRUDENCIA del Con-
f;reso.> I Concepto propio j persona-
Lsimo con que uq jues interpreta y
JURO
aplica las lejes, ajiutílndote i lo que
pudiera llamarse au criterio jurídico 6
conciencia legal. Por ejemplo: sen-
tando hipotéticamente que en la pro-
vincia de Madrid se comet«n pocos
estupros 7 muchos robos, es evidente
que la audiencia territorial será m&s
severa con los robos que con los estu-
pros, porque así lo exige una razón
moral, inseparable del espíritu de la
lej, sustancia necesaria de todo dere-
cho. Supongamos, por el contrarío,
que en Aragón se cometen muy pocos
robos y muchos estupros, j compren
doremos perfectamente que la audien-
cia de Zaragoza sea mas severa coi
los estupros que con los robos, casti'
gando con mayor grado de penalidad
las acciones ^ue necesitan mavor grar
do de represión. Al hablar »)ora de
los mencionados delitos, podremos de-
cir que su pena es mayor <5 menor, se-
y la particular JURiSPHtDBHCiA de
tribunales Úe Madrid y de Zara-
goza. I Especie de sanción pública y
solemne de un hecho ejecutado du-
rante mucho tiempo & ciencia y pre-
sencia de todo el mundo, como si hu-
biera recibido la ejecutoria del con-
sentimiento universal; en cuyo sentido
se dice: <tal 6 cual cosa tiene en su
abono LA JDRispRODBRCiA de la cos-
tumbre.»
BTWOLoafA. Latín j9rvprfidm(ía,
de y«rtí, genitivo de yiw, la justicia,
y* prMdmtia, conocimiento; «conoci-
miento del derecho 6 de la justicia:»
catalán, jnritprvdéncia; francés, ^w-ü-
pnuience; italiano, gtvritprndeiua.
Jarísprnáente. Masculino. Juris-
PBBITO.
Etimolosía.. Latín ysmprfi^mf, m-
iit; catalán, j'wrúprikMwí,
Jarísta. Masculino. El que estu-
dia 6 profesa la ciencia del derecho. .
El que tiene juro 6 derecho á alguna
cosa.
BTuiOLoaÍA. Jwidieo: catalán, _;V
riita; francés, i'itmfe; italiano, gíwit-
ía, doctor en derecho.
Jiujiaa. Femenino anticuado. í/jr-
OIWA.
Joro, Masculino. Derecho perpe-
tuo de propiedad. | Especie de pen-
sión perpetua concedida sobre las ren-
tas publicas, ya sea por merced gra-
ciosa, ya por recompensa de serv^cioe,
6 va por vía de réditos del capital re-
cibido. O yoRoso. Aquel á cuya co-
branza se ha dejado de acudir por es-
pacio de cierto número de años, y
porque el dinero no esté ocioso se vale
el príncipe de él con la calidad de sa-
tis^cerlo i la parte siempre que acre-
dite su pertenencia. Q Gabbr el juro
ó LIBRANZA. Frase. Tbnbb cabiuiknto
en la relación por antelación. ¡ Db
JUBO. Modo adverbial. Ciertamente,
por fiíerza, sin remedio, | ó por juro
DB HBBBDAD. Modo adverbial. Perpe-
tiu^mente, para que pase de padres ¿
hijos.
Etiuolooía. Latin^wv, ablativo
de/M.ysrú, el derecho, tomado ad-
vorbi al mente, como vemos en Cice-
rón. Quiere decir: con justa titulo,
con razón y ley.
JUST
JoibariM. Femenino. PUata.
Brusco,
Etiholooía. Juiarha. La fi>rmay«(-
iúria, que trae la Academia, no taeoa
raíz.
Juello. Masculino. Especie de po-
taje que se hace con caldo de carne,
perejil, queso y huevos.
EriMOLoaiA. Latin/W, caldo, salsa.
moje: fM condituu, salsa bien sazona-
da. (CicbbonJ
Jiuentfl. Femenino. Mabiu.
EtiiiolooÍa. Latin dtortvm, hacia
abajo; latin de la Edad Media, joamm,
j%t*m; francés, juttnt; portognáa, j*-
tMU. (LlTTRÉ.)
Setdi». — Por JMunte se entiende la
bajada de la marea; y así es que los
franceses dicen: Jlot tt tvsurt; flojo
y reflujo.
JoBgar. Actívo anticuado. Conde-
nar á perder por Justicia alguna cosa.
EtiuolooIa. Jíugar.
Jnsta. Femenino. Pelea 6 combate
singular que se hace i caballo oon
lanza. { Torneo 6 juego de i caballo
en que acreditan los caballeros su
destreza en el'manejo de las armas, n
GarmMÍa. La justicia.
ExDiOLOofA. Latin jvía, plural,
fomalidades, cosas convenidas ó ajus-
tadas: catalán, Jutta; francés del si-
glo ni,JotU; XIII, Jfute; francés sao-
aamo,jo*íe, forma incorrecta.
St»tido etímoiógieo, — Llamóse y«c^,
porque se ajvttaht á ciertas reglas,
esto es, porque mediaba ajmtt* d om-
Jnstador. Masculino anticittjlo.
Ajustador 6 jubón. | El que ajustan
Etiholooía. JMttw. catalán, j%tí*-
dar; francés del siglo xii, joiuíáor; xv,
jotaUnr; moderno, jo%lew.
Jastaments. Adverbio de modo.
Con justicia. | Ajustadamente; y así
se dice: este vestido viene justambh-
at cuerpo. ¡ Cabalmente, ni mis
menos; así se dice: eso ha sucedi-
do JUSTAMBNTB como yo peDsat». I)
Adverbio con que se expresa la iden-
tidad de lugar o tiempo en que sae»-
de alguna cosa; y así se dice: Fulano
se hallaba jvstaubntb en aquel pue-
blo.
ExiuoLoaÍA. Jvtía, y el sufijo adveii-
bial ttu*U: latin, j%*ti; catalán, /wte-
me%t; ínncés, juittÉieni; italiano, ^mu-
tameiHe.
JnBtaposicion. Yuxtaposición. La
íarm\j%tta-posKÍon, que aparece en al-
gunos Dicevmariot, es bárbara, puesto
que jfuta representa y*xla, del latin
juxía, cerca. Jtutapoiido* significa:
poticKñ juita, cuyo sentido no tiene
que ver con fiaetapotiaon, que es po-
sición inmediata, contigiia, modo de
formación en los miuer^es; y asi de-
cimos que las rocas se forman, aumen-
tan, cncen, pQi ynaiiapotieÜM.
Justar. Neutro. Pelear 6 combatir
en las justas. .
Btiuolosía. Jutid: catalán, JMttar.
Jnatsdad. Femenino anticuado.
La calidad de justo. | Anticuado.
Igualdad 6 correspondencia justa y
exanta de alguna cosa.
JnstesA. Femniino. Oo^idad d«
Digitized by.VjüüQ IC
jrsT
lo justo ó preciso. || Anticuado, Jus-
BTiuoLoaÍA. J*tto: itali&no, gtuttet-
t»; fnnuéa taiúgao, JMiietí; moderno,
1. Jnsticia. Fameaiao. Virtud qae
inclina i dar i cada uno lo qué le per-
tenece. I TeoloyU. £1 atributo de Dios
por el cual arregla todas las cosas en
número, peso j medida. Ordinaria-
mente 30 entiende por la divina dis-
posición con que castiga las culpas. ||
Ortodoxia. Una de las cuatro virtudes
carclinales, que consiste en arreglarse
i. la suprema justicia y voluntad de
Dios. ¡Derecho, raion, equidad. \ El
conjunto de todas las virtudes, que
constitnjre bueno al que las tiene. | Xo
que debe hacerse según derecho o ra-
zón; y así se dice: pido JUSTICIA. |]Pena
6 castigo público. I El ministro ó tri-
bunal que la ejerce, p Masculino anti-
cuado. Alguacil mayok. Q DS Aragón.
Bl magistrado supremo da aquel reino
que, con el consejo do cinco lugarte-
nientes togados, hacía justicia entre
el rey 3 los vasallos, j entre los ecle-
siásticoa 3 seculares. Hacía en nom-
bre del rej sus- provisiones 6 inhibí-
áones, cuidaba de que se observasen
los fueros, conocía de los agravios he-
chos por los jueces 3 otras autorida-
des, j fallaba "los recursos de fuerza. ||
DB D103. Especie de imprecación con
que se da ¿ entender que alguna cosa
es indigna, como pidiendo ¿Dios que
la castigue. \ nx samgrs. Anticuado.
IIkBO IIIPBBIO. \ UATOa DK Castilla.
Dignidad de las primeras del reino,
que gozaba de grandes preeminencias
Í facultades, y á la que se oomunica-
a toda la autoridad real para averi-
guar los delitos j castigar á loa do-
Sn cuentes. Deede el siglo decimocuar-
to se hizo esta dignidad hereditana
en la casa de los duques de Béjar, en
donde permanece, aunque sin ejerci-
cio. Llamábase también de la casa
del rej 3 reinos. \ oaDiNABU. Foren'
u. La que tiene por sí derecho de
conocer en primera instancia de todas
las causas 3 pleitos del fuero general
oue ocurren en su distrito. \ osiouíal.
£a inocencia 3 gracia en que Dios
cridé nuestros primeros padres, | Ad
HttnSTKAK JDSTiCiA, Frasc forouse que
le dice de los jueces que juzgan sobre
ella, 6 hacen que se ejecut* lo que es
juato. I La justicia dk Ekebo. Ex-
preaon familiar con que se da k en-
tender que ciertos jueces, ú otros fun-
cionarios, no Buelen perseverar en el
nimio rigor que ostenten cuando prin-
cipian á ejercer sus cargos, j ¡Aquí
DB LA jdsticiaI Bxprcsion provincial.
iFatobíla justiciaI ¡db justicia.
Hodo adverbial. Debidamente, según
justicia y razón. \ Estar i justicia.
Frase. Bbtab L dbrbcho. Q Hacbr
justicia. Frase. Obrar en razón con
alguno 6 tratarle segijn el mérito, sin
atender i otro motivo, especialmente
cnando haj competencia 3 disputa.!'
Ib pob justicia. Frase. Poner pleito,
aendir i algún juez d tribunal. \ Jus-
ticia, HAS KOPOBMICABA. Refrán quB
enseña que todos desean que se cas-
jusr
tíguen los delitos; pero no cuando son
ellos los culpados. \ Oib en justicia.
Frase forense. Admitir el juez 3 se-
ir la demanda seguu los términos
1 derecho. Q Pedir bn justicia. Fra-
forense. Poner demanda ante juez
competente, ¡j Pedir justicia. Frase.
En el sentido rectovale acudir al juez
para que la haga, 3 se extiende á sig-
nificar el pedir con razbn j equidad
en cualquiera materia. B Fonek por
justicia. Frase. Demandar ¿ alguno
ante el Juez competente. Q Tbnbrse I
LA JUSTICIA. Frase. Detenerse 3 ren-
dirse i ella, y Familiar. Castigo de
muerte. Así se dice: en est« mes ha
habido dos justiclís. \ Da justicia
XN justicia. Se dice de los desterrados
que se conducen de pueblo en pueblo
ó de alcalde en alcalde hasta su des-
ExiuoLoafA. Jutto: latín, jtuitlia;
italiano, giitttüia; francés, Jtaltce;
provenzal, }»itieU; catalán, jutttcia;
portugués, jiuUga; burguiñon, jetu-
tice.
Eete^. — 1. Jvrüprudeneitt. — Justi-
A dütrihutiva. La que arregla la
proporción con que deben distribuir-
se las recompensas 7 los castigos.
2. Justicia counnlativa. La que re-
gla la proporción equitativa que debe
haber entre los objetos, cuando se
dan nnos por otros.
3. Justicia dí/turo mtemo. Animo
decidido, voluntad perfecta 3 hábij»
constaatÁ de dar i cada uno lo que
es suyo.
4. La lej escrita con relación 4 la
naturaleza de las causas 6 de los ne-
gocios que se ventilan en vías de de-
recho; 3 as! decimos: justicia civil;
justicia eriminal.
5. La justicia ¿(ctfM. La moral Su-
del mundo.
7. La msTicu. La administración
de Justicia en toda la nación.
o. JüSTicusííei'ioí. Castigos de la
Previdencia.
K FwdaUnu. ^-3 vsTiciÁ. rtal. La
que se ejercía en nombre del rej.
10. Justicia sAÑ'úiwMtaí á teioríal.
Laque de ejercía cu nombre del señor.
11. Justicia manual. La que daba
derecho al- señorío da apoderarse de
los muebles del pechero, por razón
de atraaos en las rentas.
12. Su última perfección no se tie-
ne en esta vida, en donde vivimos con
pecado. fffAiwü, VI, 5; VI2I,H.)
Sinonimia, .ár/ícitfo ;>rMB«-o.--Jus-
TiciA, BQUiDAD. La/tuííCM cousidera'
da como sindnima de eqtadad, es una
obligación ¿ que se ha sometido el
homore reducido á sociedad, 3 q""
por consiguiente , se debe arregl
por la lej positiva. La equidad es una
obligación fundada en los principios
de la le; natural, que no está sujeta
i leyes' humanas, ¿ntes bien éstas,
para ser justas, deben arreglarse á
ellas. Y así Wiutíicia impone deter-
minadamente la obligación de dar á
cada uno sur derecho, de la cual no se
puede separar, ni el juez que la ad-
JÜST 28S
ministra, ni el individuo respecto de
su igual, sin exponerse i que una au-
toridad superior les obligue por fuer-
za & su observancia; pero la equidad
modifica aquella misma idea, repre-
sentándola respecto del juez con rela-
ción á aquella moderación prudente
con que, sin faltar á lajiuticia, regula
en caso necesario el derecho duiKiso,
las circunstancias, las recíprocas con-
veniencias, átc; 3 respecto del indi- ■
viduo con relación á una obligación &
cuja cumplimiento no se le puede
obligar con la autoridad legal, pero
que le imponen la honradez, la con-
ciencia ú otras consideraciones pode-
rosas.
Los arbitros juzgan muchas veces,
más bien por una prudent« ejttidad,
que por el rigor de la jtuticia.
hajtaticia exige que paguemos á
nuestros acreedores, 3¡\&e^*tdád, que
Eocoriamosá los menesterosos. (Huer-
ta.!
Arlieulo ugundo. — Justicia, recti-
tud. La. Justicia consiste en el respeta
de los derechos ajenos; la rectitud, en
la estricta 3 escrupulosa observancia
de las leves morales, hajuítida no se
ejerce mas que en casos de conflicto
entre pretensiones ó derechos opues-
tos; la rectitud, en todas las acciones
do la vida. El juez es jutío cuando
sentencia con acuerdo i lo probado;
es recto cuando resiste á empeños, se-
ducciones y amenazas. (Mora.]
2. Jnsticia. Femenino, iíitohgia.
Diosa de los antiguos romanos, que
se representaba bajo la forma de una
virgen de aire severo, teniendo en una
mano el cuerno de la abundancia 6
una espada, 3 en la otra, una ba-
lanza.
Jnsticia (dbbbcho de). Stttoria de
¡a Edad Media. Atributo de la sobe-
_^-.., ora real, ora señorial, de la cual
hablaremos aquí. El señor feudal ad-
ministraba tres justicias: <iUa,tnedia¡/
hija. El señor alto justiciero conocía
en todas las causas civiles, no excep-
tuadas de su jurisdicción por leyes
expresas del soberano. En materia
cnminal 3 en punto al régimen del
Estado, su autoridad estaba limitada
por la del rey; aun cuando podía im-
poner la pena de muerte, si era tenor
de ioreay euekiUo. M medio justicie-
ro conocía únicamente en primera
instancia, tratándose deles causas ci-
viles. En lo criminal, su competencia
estaba reducida á imponer pequeñas
penas corporales y multas. El 6ajo
justiciero no conocíalas que en laa
acciones personales 6 reales basta de-
terminadas sumas, así como en cier-
tos delitos que se castigan con multas
de poca cuantía.
Justicia mayor. Masculino. Bit-
toria. Gran justiciero, magistrado in-
violable y sagrado, creado en Aragón
para ser protector del pueblo, á seme-
janza de los tribunos do Roma, v re-
presentante del rey, á semejanza ae los
eforos de Esparta. A fuer .de intérprete
supremo de las leyes, podía recurrirse
i ¿I contra las sentencias de los jueces
reales 6 señoriales, oficio A9 imp
_.'i:jitized by '
le
284
JOST
tancia suma en aquellos tiemppB, sn
que la inmunidad v el privilegio do-
minaban en todas las esferas. Ql jus-
ticia MAYOR, custodio de las liborta-
des del país, era quien recibía del
monarca, í su advenimiento en el
trono, el juramento de guardar los
fileros j estilos, teniendo ea su pecho
la punta de la espada desnuda del
JUSTICIA ifATOR. ^ta Ceremonia se
verificó hasta Pedro I,*ij sea hasta
fines del siglo xi. El magistrado ara-
gonés extendía su jurisdicción i los
actos de los ministros, ¿ quienes po-
día excluir de la dirección de tos ne-
gocios; á U proclamación, á tas orde-
nanzas y ¿ la misma conducta del rej.
Desde los primeros tiempos de la mo-
narquía, KL JUSTICIA fué escogido por
el rey entre los nobles de segundo
orden, interesados en servir de con-
trapeso i los ricos-hovus, como tam-
bién al poder real, y hasta el añol347
pudo ser revocado por el monarca, y
aun quedar sujeto á confiscación, de-
fradaciony muerte, Habiendo Uega-
Q & ser el único representante de los
fueros, por la abolición del privilegio
de iMítow, que permitía i. los grandes
confederarse contra la corona cuando
creían violadas sus inmunidades, fué
declarado inamovible, y esta inamo-
vilidad fué confirmada por las Cdrtes
de 1442. Pero, al mismo tiempo, era
responsable ante las Cijrtas y ante la
comisión permanente, que cada asam-
blea nombraba al terminarsev que re-
gularizó una lev de 1461. En 1591, Fe-
npe II, aprove en ándese de un tumulto
de los aragoneses, suprimii} aquellos
fueros que no eran compatibles con la
autoridad real. El justicia uayob
Juan de Lanuza pagií con su cabeza,
y aunque la dignidad de Justicia «i-
guid aparentemente, fué en realidad
abolida, y su poder abrogado por el
rey, como antes de 1347, sin tener
ante el del monarca importancia al-
S"i»- . . .
Josticiador. Masculino anticuado.
El que hace justificación.
Jnstíciar. Activo anticuado. Ajus-
ticiar. J Anticuado. Condenar.
Jagbciazgo. Masculino anticuado.
£1 empleo 6 dignidad de justicia.
Jnatíci «raméate. Adverbio de
modo. Con arreglo & justicia. | Que
castiga con rigor los delitos.
BtiuolooÍa, Jmticiera y el sufijo
adverbial mente.
Justiciero, ra. Masculino y feme-
nino. El que observa j hace observar
rigurosamente, la justicia. || El que
castiga con rigor los delitos; y en este
sentido llamamos justiciero al rey
Don Pedro.
BTiuOLOQfA. Jiutida: provenzal,
jnttíeier; catalán, jyatíeter, a; francés
antiguo, itaticiere, jiaticeor; moderno,
j'mtteier; italiano, gi»ititiere.
Justificable. Adjetivo. Que puede
justificarse.
ETiMOLOdtA. J%t¡if¡car; italiano,
giustificthle; francés, j%ttiJiaHe.
Justificación. Femenino. Confor-
midad con lo justo. O Fortme. Proban-
aa que hac9 el reo de su justicia, de9>
JUST
vansciendo los cai'gos que se le han
hecho. \ Prueba convincente de algu-
na cosa. Q Tiohgia. Santificación in-
terior del hombre por la gracia, con
la cual se hace justo. | Imprenta, La
justa medida del largo que han de te-
ner los renglones que se ponen en el
componedor. \ Ptrnéieüm de caractéra
de imprenta. Comparación de la letra
nuevamente funaida con la letra ma-
triz.
EriuoLoofA. Jiulifiear: latin de san
Jeránimo, ^Míí/ícS/fo, indemnización
del delito imputado, forma sustanti-
va abstracta Aie jyudficaliu, justifica-
do; catalan,^'«í»^e«tií; francés y pro-
venzal,/luíi^íw»; italiano, yíMít^-
auione.
Setena. — 1. Jüstificaciok teológi-
ca. LnteroMimo. Imputación de la jus-
ticia del divino Verbo, el cual, ha-
biendo pagado las culpas de todos los
hombres, nino necesana la no impu-
tación del pecado.
2. Doctrina ealóUea. — Infusión de
la gracia que borra el pecado y da
santidad á nuestro espíritu, haciéndo-
le agradable ¿ Dios. (Bossdet, Ré-
Jtexums tw f/crit diMoUnw.)
3. La JUSTIFICACIÓN del impío no
solamente se atribuye i la fe; sino
también á otras virtudes, como & la
esperanza (Rtmtmot, VIII, ÍS); á la
caridad (Éxodo, XX, 6; Proveriioi,
X, Í2; San Líícas, FII, 47); al te-
mor (ffcletiát:ico. I, 27, i8), y 6 las
obras de penitencia (Sahidnria XI,
94).
4. Tratándose de la justificación
por la penitencia, se citan los ejem-
plos de la Magdalena, del, hijo predi-
go j del publicano.
Jnstincadamente. Adverbio de
modo. Con justicia y rectitud, y Con
exactitud, sin discrepar.
BriuoLoafA. Justificada y el sufijo
adverbial mente: catalán, jtuUJícaM-
ment; francés, jmtifiabletñent; italiano,
gtMtti^tamente.
Jostiflcadisimamente. Adverbio
de modo superlativo de justifici^a-
mente.
Justi&cadiaimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de justificado.
Jnstificaao, da. Adjetivo. Lo que
es conforme á justicia y razón. \ Se
aplica al que obra con arreglo i di-
chos principios, j Teología. El que ha
recibido la justificación. En este sen-
tido, suele usarse sustantivamente,
como cuando se dice: «el justificado
está seguro da sí mismo:» «los justi-
ficados no temen el juicio del mun-
do.» \ Participio pasivo de justificar.
Etiuolooía. LatinyitfíI/TEcaÍM, par-
ticipio pasivo á.ñjutttf%care, justificar:
catalán, JMli^cat, da; francés, j%»tifU;
italiano, fft«í(íeaío.
Jnstincador. Masculino. Santifi-
cador.
ETiuoLoofA. Jmti^^car: latin, /tuíí-
fU^tor (en QuichbbAt, Addenda), y
jvttXflcAtrix, femenino, en Tertuliano;
italiano, giniti^caíort; francés, /w/t-
fieateur.
JostiScante. Particiiíio activo da
justificar. Lo que justifica. | Ttokgia.
JUST
esto es, que nos nace justos en el fue-
ro interior. Q Masculino plural. Los
justificantes. Los documentos j uati-
fi cativos.
BTUfOLOQÍA. Latin jiutt/icans,jnt-
ñfÜamtit, participio de presente de
jytttifitare; catalán, jiuttjícant; fran-
cés, jmliSant; itali&no, Jiuti_fica»te.
Jastiácar. Activo. Hacer Dios iua-
to i alguno d&ndole la gracia. I Pro-
bar judicialmente alguna cosa. | Pio-
bar alguna cosa con razones coavin-
centes, testigos y documentos. | Rec-
tificar 6 hacer justa alguna cosa. |
Ajustar, arreglar alguna cosa eon
exactitud. | Probarla inocencia de al-
guno en lo que se le imputa 6 prsGu-
me de él. 8e usa también como reci-
Eiroco. I En la imprenta, igualar el
Etrgo de las líneas seguu la medida
exacta que se ha puesto en el compo-
nedor.
BnuoLoaÍA. Latin jiutlfíare, de
juttMi, justo, y /Icorv, tema frecuen-
tativo ae faceré, hacer: catalán, ^Míí-
Jtaír; francés, /«fti/í«-; italiano, yt«f-
tijícare.
JuBtiflcatiTamente. Adverbio mo-
dal. De un modo justificativo.
Etiuolooía. JvttiJlaUiva y el sufijo
adverbial me*te.
Justificativo, va. Adjetivo. J^a-
retue. Lo que sirva para justific&r al-
guna cosa; y asi se dice: instrumen-
tos JUSTIFICATIVOS.
BriMOLoofA. JMttifiear: proveuzBl,
juttt/ieati»; catalán, jutli/uati», «s;
francés, 'jattijítati/; it&liano, gimtti-
Jícatívo.
JostUlo. Masculino. Vestido inte-
rior sin mangas que ciñe el cuerpo, j
no baja de la cintura.
Etiuolooía. Jiato: catalán, y wíáUs;
francés, }%tte.
JnsUniano I. Emperador de Orien-
te y uno de los más sabios legislado-
res del mundo, hijo de un humilde
labrador, que nació en Darmacia en
484, y ocupó el trono de 527 á 565.
Elevado al imperio su tío Justino, le
educe con el más cuidadoso esmero;
le dié títulos de nobleza y le ínvistid
con las dignidades de jefe supremo
de los ejércitos y de cénsul. Justinia.-
NO, correspondiendo á estos beneficios,
rechazó al príncipe godo Vitalíano,
que aspiraba al trono, y se captó las
simpatías del pueblo por las prodi^-
lidades de su consulado, y del clero,
poi; su escrupulosa ortodoxia. Ceñida
a sus sienes la corona imperial por
abdicación de su tío, después de una
gTjcrra defensiva contra Persia (S38 j
532) sostenida especialmente por el
valor de Beliaario, Justiniano resol-
vió dar una sólida constitución al im-
perio romano. Era preciso ante todo
arrojar á los bárbaros de las provin-
cias de que se habían hecho dueños,
y obedeciendo ¿us órdenes, Beliaario
destruyó el imperio de los vándalos
en África (532-^34) y empezó por los
ostrogodos la conquista de ItaliSj que
había de terminar Nareés. Una par-
te de la costa occidental de Eap»-
ña fué tonada á loa vingodo^ea w2»
uigitized by VjÜOQIC
JÜST
j nna nuera gfuerra contra los persas
(540-562) aseguró & Justiniano la
Cólquide, y i los cristianos do la Per-
sia, la libertad de su culto con la con-
dición de pagar un tributo de 3.00Ú
piezas de oro, mientras los búlgaros,
que habían atravesado el Danubio
í^d], fueron rechazados por Belisario.
Nuestro persouaje hizo construir de
nueva planta la igleeia de Santa Sofía,
en ConstantioopU; y conatrujíS j repa-
ra un considerable número de plazas
fuertes en Dacia, en Tracia, en Tesa-
lia, en Macedonia, en Epiro j en las
orillas ddl Eufrates, 7 reedificó la mu-
ralla con que Anastasio había prote-
gido ¿ Constantinopla. En su reina-
do, dos monjes nestorianos trajeron
de la China los primeros gusanos de
seda, j sobre todo, se llevó ¿ cabo el
gran pensamiento de la redacción de
un cuerpo de legislación, obraque con-
firió i Triboniaoo j ¿ otros juriscon-
sultos. En 529, apareció, bajo el nom-
bre de Cédigo, una nueva colección de
las Constituciones romanas, más com-
pleta que las de Gregorio, Hennóge-
nes j Teodbsio II. En 530 publico el
JHgttto 6 Pandecíat; compilación de
las obras de los grandes jurisconsul-
tos; sobre todo, del sigío 11, j las
Iiutiíutaí extractadas principalmente
de Gaio; en 534, dio & luz la segunda
edición del Código, que es la que ha
llegado á nosotros, j con las Ncmelat
Suso término á su obra. Salvo este
Itimo cuerpo, los trabajos legislati-
vos de JusTiNiANo no son mas que
compilaciones que están muy lejos de
ser perfectas bajo el punto de vista
del método 7 de la composición. Con
razón se ha censurado á Triboniano
y A sus colaboradores por haber mo-
dificado j &lsificado más de una vez
los textos de los antiguos jurisconsul-
tjpa, fiara ponerlos de acuerdo con la
política del poder absoluto, que reina
Da en qnel tiempo, habiendo dado poi
resultado nna dora confusa, indiges-
ta, ininteligible y contradictoria. Sin
embargo, la compilación justiniana,
llamada Corpm jwU cimlU, ha hecho
llegar hasta nosotros una parte de los
monumentos de la legislación romc^
na. Su influencia en el Onente fué
escasa, porque nuevas lejes, suce-
diándose sin cesar, impidieron siem-
pre sn aplicación; pero en Occidente
su trascendencia fuá inmensa, Al re-
nacimiento del derecho romano t
siglo XII, el texto del Corpvt jttrtt et-
Vttü filé cubierto de glosas; los ju '
consultos, salidos de las escuelai
Italia, se convirtieron en consejí
de los emperadores en su lucha contra
los papas; y de los reyes, contra el
feudalismo, de donde resultó que las
leyes de Justiniano, encamando en
las instituciones, en los usos v en las
costumbres, fueron la base sobre que
descansa todavía unft gran parte del
derecho civil de los pueblos de Euro-
pa y de las naciones civilizadas en
toda la tierra. Mirada la cuestión de
este modo, JosTiNiAyo es uno de los
hombres qaé han dejado más pensa-
mientos j más memoríu en el lauc-
JtIST
do. Pero los hombres no son perfec-
tos, y el gran emperador tuvo que
rendir vasrilaje ¿ las flaquezas de la
humanidad. Justiniano casó con Teo-
dora, antigua comedianta del circo,
tan célebre por su hermosura como
r BU licencia. La astuta cortesana
enseñoreó de tal modo de su mari-
do, que lo envileció hasta el punto de
tomar parte en aquellas rivalidades de
azvUt y de vtrdet que ensangrentaron
más de una vez las arenas de! circo;
Iue dieron margen á la conspiración
e Nika; que produjeron la desgracia
de Belisano, y cerraron la famosa es-
cuela filosófica de Atenas,
Jostiniano (Código db). Masculi-
I. Código de Ju3T!NiANo, dividido
i 12 libros, el cual comprende las
Constituciones de los príncipes, desde
Adriano hasta Justiniano mismo, que
le mandó formar. Salió á luz por pri-
mera vez en el año 529 de la era cris-
tiana 7, corregido y aumentado, vol-
vió á publicarse nuevamente en el
534. [De MiouBL y Mohahtb.)
Jastiao. Célebre historiador latino
del siglo II. Floreció, según se cree,
en el reinado de loe Antón I nos.— -De
él nos ha quedado la historia titulada:
ffittoriantm Philipmcarvm el íoíua
mtmdi ort^MKM ex Trego Pompeio
cerptarwa Ubri XLlV. La mejor edi-
ción de esta obra es la publicada poi
Dübner, en Leipzig, I83I, en 8.' (üt
Miguel t Morantb.)
Jnstipreciable, Adjetivo. Que
puede justipreciarse.
Jnstiprsciacion. Femenino. Ac-
ción ó efecto de justipreciar.
jDitipreciadsmente. Adverbio
de modo. Con justiprecio.
ErtuoLoaÍA. Jiutipredada y el sufi-
jo adverbial mente.
Justipreciador, ra. Masculino y
femenino. El que justiprecia.
Jastiprecíar. Activo. Apreciar y
tasar al^na cosa.
Jnstiprecio. Masculino. Tasa-
ción.
••Etuiología. /mío j precio.
Jnfltiflimamente. Adverbio de mo-
do superlativo de justamente.
JuBtisimo, ma. Adjetivo superla-
tivo dejusto.
Justo, ta. Adjetivo. El que obra
según justicia y razón. J Lo que es
arreglado á iusticia y razón. Jl Él que
vive según la ley de Dios. [ Teología.
El que se encuentra en estado de gra-
cia. Cuando se toma en este sentido,
se emplea sustantivamente; y asi ee
dicQ: <la gloria es el reino de los jus-
tos.» J Lo que es igual á otra cosa,
ya sea en numero, ya en peso ó medi-
da. I Masculino. Germanta. Jubón. ||
Adverbio de modo. Justamente, debi-
damente. I Aprbtadauentb. Con es-
trechez, j Al iusto. Modo adverbial.
Ajustadamente, con la debida propor-
ción. I Cabalmente, á punto fijo. Jj En
JUSTOS T CBKYKNTE3. Modo aoverbíal
familiar de que se usa para asegurar
que una cosa es cierta. || Paoak jus-
tos POR psoadobbs. Frase con que se
explica que á veces pagan los inocen-
tes por los culpados.
JÜST
28S
EtiuolooÍa. Latíny«t/w, partícipio
pasivo del antiguo justo, yo mando,
forma verbal de /w, el derecho.
1. El latin^tuestá en relación con
la raíz sánscrita yv, juntar, reunir,
porque el derecho viene í ser una liga
social. (Cita de Littbí.)
2. De IHut, Dios, perdida la d,
sacan alji^nos autores iw, Vtu, la jus-
ticia, pnncipal atributo de Dios. (CiM
dt MoNLAU.)
3. En efecto; /w puede representar
dita, forma primitiva de Dem, Dios,
como Jovit representa Dioñt; ó como
jam representa dvait. La forma cuadra
y el sentido es perfecto; pero el sáns-
crito yw, adaptar, ajustar una cosa
coO otra, reunir, nos ofrece la forma
yíitU, acuerdo, que parece llevarnos &
jwt%t, justo, ó a jm, jSrU, la justi-
cia; esto es, la unión, el lazoqnejan-
ta i todos los hombres. Como el lector
ve, esta etimología queda en suspen-
80, esperando nuevas noticias.
SiNONiuiA. Ártíc%lo primero. — Jus-
to, equitativo. Estos términos desig-
nan en general la naturaleza de nues-
tros deberes hacia los demás. Lo que
distingue el sentido de estas palabras
es la idea del fundamento en qjie es-
triban estos deberes.
Lo que es justo, se hace en virtud
de un derecho perfecto y rigoroso: sn
ejecución puede exigirse por la fuer-
za, si no se satisface voluntariamente.
Lo que es equitativo, no se hace sino
en virtud de un derecho imperfecto y
no'rigoroso: su ejecución no pue¿e
exigirse, sino que pende del ho&or y
de la conciencia de cada uno.
El contrato da alquiler da al pro-
pietario el derecho de exigir del in-
quilino, aun por fuerza, sí alquiler 6
paga de la casa; es, pues, j%sto pa-
farlo, y es una «mm/wm eludir ó re-
usar BU pago. El pobre no tiene
sino un derecho imperfecto á la li-
mosna que pide, y no puede exigirla
de justicia^ pero el principio de la
igualdad natural la constituye un de-
ber para la conciencia del hombre
rico; es, pues, equitativo cumplir con
esta obligación, y el dispensarse de
ella, cuando se puede cumplirla, si no
es una injusticia, es al menos una
iniquidad.
17as leyes positivas son las que es-
tablecen el derecho rigoroso; los prin-
cipios de la ley natural son los que
establecen el derecho menos rigoroso
conforme á'la igualdad natural, y los
que,' por cóusig^ente, determinan lo
que es tquitatwo 6 inicuo.
Im justicia está, pues, fundada en la
ley; pero la ley misma, pora someter
los voluntades á la obediencia, y p^ra
no ser tiránica, debe estar fundadla en
la equidad, cuyas sanas máximas son
eternas, y deben ser el tipo de todas
las leyes.
Jjm arbitros juzgan ordinariamen-
te, más bien por las reglas dela^n»-
dád que por el rigor de \e.j%sttcia;
pueden hacerlo así, porque las partes
son libres en instaurar demanda anta
los tribunales, sí oo quieren confop*
maree con la deciúm de ka l^bHrajn [p
286
JUVE
j deben hacerlo así, {lorque ejercen
un ministerio de conciliación y de
paz, qna' siempre supone medios ra-
zonables.
Los jueces subftltemos 6 isferiores
Bon unos jueces de rigor, que no de-
ben desviarse en nada de la jwticia,
porque no son m¿s que los ministros
de la ley. Ixis jueces de los tribunales
supremos deben juzgar según tqnidad,
cuando la ley, por cualquiera razón
que sea, esta en contradicción con sus
máximas; pues la parte de autoridad
que les esta confiada por el legisla-
aor, los hace á la vez ministros é in-
térpretes de la lev. (Uakch.)
Articulo «yiwíw.-— Justo, justicie-
ro. Jiulo es el hombre que desea dar
í cada uno lo que es sujo, &un cuan-
do se equivoque después j sea iajvto
en el hecho. Para BBtJiato, basta que
quiera serlo en el santuario de su con-
ciencia.
Jutlicüro es el hombre que hace
justicia, aunque no obre en su alma
el deseo moral del hombre /tuto.
£1 jiutieiero busca una sentencia.
S\jiuto, una razón.
Eíjiulieíero es una práctica.
El fíalo es un convencimiento.
Acerca de la etimología de estos
sombrea, dice Monlau: fue Din* (ge-
nitivo de Zfíu, aplicado áJúpiter),
Krdida la d, sacan algunos autores
) voces latinas iut, ^ut, el derecho;
y iwtitia, JMttitia, la justicia, princi-
pal atributo de Dios.
|L¿atima, dirán más de cuatro, que
la/iuíicw, derivación de Dios, no sei
administrada en el mundo por la in-
teligencia soberana de donde pro-
cede!
Justo (Papibio). Distinguido ju-
risconsulto. Florecid después Ao la
muerte del emperador M. Aurelio An
tonino. Tenemos en el Digato algu-
nos fragmentos de aua 20 libros de
Constituciones. (Di ^auBL t Mo-
BANTB.)
Jota. Femenino. Pájaro de las In-
dias occidentales, muy semejante á
las aucas, que loa salvajes de la pro-
vincia de Quito crían en sus habita-
Jntia. Femenino americano. Hu-
tía, animal cuadrúpedo.
Jotnma. Tuturna.
Janicio. Masculino anticuado.
Juicio.
Juvada. Femenino. Jotada, en
Aragón.
Javara (F«lipr}. Arquitecto ita-
liano, que nacid en 1658 j murid
en 1755. Fué discípulo de Carlos Fon-
tana, é hizo varias obras de méri-
to en Mesina, su patria, Turín, Mi-
lán, Mantua, Roma y otras ciudades
de Italia. Llamado á Portugal por
Juan y, di<5 los planos para k iglesia
patriarcal j el palacio real de Lisboa,
y ¿1 tunamente, habiendo pasado á Bs-
pafia, por invitación de Felipe Y, á
reedificar el antiguo alcázar de Ma-
drid, que acababa de destruir un in-
cendio, murió al empezar á trazar los
planos.
Javenal. Adjetivo anticuado. Ju-
JÜVK
YBNiL. Aplicábase más comunmente á
los juegos que instituvó Nerón, cuan-
do se corté la barba j la dedica á Jú-
titer, 7 al dia que añadió Cal i gula á
is saturnales para que lo celebrasen
loa ¡dvenes.
ETiMOLoaÍA. Latín jwat&lit: juvb-
NALis diet, el dia de la juventud, que
era el añadido á los de las saturnales
(SuBTONio): lucfüíaífit, fiestas en ho-
nor de los jiívenes, equivalentes al ju-
vBNALis ^M, juego juvénal, que se
halla en las inscripciones,
Javenal (D. Junio). Famoso poeta
latino satírico, que nació en Aquino,
ciudad de Italia, el año 42 de la era
críatiana, y se distinguid como orador
antes de darse á conocer como poeta.
Escribid su primera sátira en tiempo
de Domiciano; las más, en el reinado
de Trajano, y la décimatercia v déci-
maquinta, en el de Adriano. ÍCI his-
trión París, favorítode este último, lle-
no de resentimiento por verse aludido
en la sátira séptima, iiitrigd para que
le desterrasen; v en efecto, ¿pesar de
BU edad avanzada le enviaron á Egip-
to con el especioso pretexto de que
mandase una legión, y allí se cree
que muríd, contando ya máa de 80
años. De él nos quedan 16 sátiras, lle-
nas de fuego y vehemencia; pero el
estilo es oscuro y poco natural, j tan
libre en algunas ocasiones, que se
hace muy peligrosa su lectura. Una
de las mejores ediciones de estas sá-
tiras es la publicada por Buperti en
Leipzig, 1820, 2 volúmenes en 8." (D:
MlOU^KL T MORANTK.)
JavesalCB. Femenino plural, Á»-
liatedada. Fiestas que celebraban loa
jóvenes de Boma después de las sa-
turnales.
EtiholooÍa. Jimenal.
JaTenalias. Femenino. Fiestas
Jue celebran los romanos en honor de
uventá.
ETtHOLoaÍA. Juvenales.
Javesco, ca. Masculino yfemei
no anticuado. Novillo, lla.
EriifOLOOÍA. Latín jüvhcut, jóte ,
hablándose de animales: juvbncus
(bot), novillo. (VlHOILIO.) ■
Javenco ( Vbcio Aquilino), Pres-
bítero y uno de loa primeroa poetas
cristianos, que nació en España de
una familia ilustre. Floreció en el rei-
nado de Constantino Magno, de quien
hace mención al final de su obra, y
dehid escribir antes del año 337, en
que fallecid este príncipe. De Juvbn-
co nos ha quedado la obra titulada:
Bistoria evangélica libri IV, escrita
en versos hexámetros, la cual no es
otra cosa que la historia de la vida de
Jesucristo, donde sig'ue con laudable
fidelidad el texto de los cuatro evan-
gelistas, Monsieur Ladvocat dice que
su versificación es da muy mal gusto
(d'uK mauvai* goü¡) y su latinidad, pé-
sima, sin un adarme de pureza (et sa
lalinitéfCettpoinpwe), Otros, sin em-
bargo, ven las cosas de muy diferen-
te modo, y el aabio Furlanetto, ijue
no es español por cierto, y á quien
nadie podrá negar con justicia su
gran voto en la materia, dice que Ju-
JUZG
TBNCO en esta obra pertpicu* tAtit et
nativa ulihir diclúme. Quizá hubiera
formado el señor abate un juicio me-
nos desfavorable de nuestro compa-
triota, si, como nació en España, ha-
biese nacido al otro lado de los Piri-
neos. (Db MlOUBL T UORANTB.)
JaTenil. Adjetivo. Lo que perte-
nece á la juventud.
EtimolooÍa. Jóten: latín, jieSulU»;
italiano, gievenile, güma^ile; francés,
jwmiU; provenzal, jove%il, jiteenil;
catalán, jwenil.
Joventa. Femenino. Mitologia.
Diosa que presidia á la edad de la
adolescencia.
EriuoLoafA. Latin Jñvtntat, perso-
nificación mitológica de la edad juve-
nil. (CicBitoN, Horacio.)
JuTflQtad. Femenino. La edad que
media entre la niñez y la edad viril.
|] El conjunto de jóvenes.
EriuOLOOfA. Jóvtn: latín, yiifm/M,
j^entitii; italiano, gioeenti, gioñmet-
ta; francés, jeiauttt, i%vé*iUt¿; caia.-
lan,y«omí«(.
JnxtaposícioD. Tuitaposicion,
Juyabal. Masculino, uno de los
nombres del azufaifo.
Jnzgado. Masculino. La junta de
jueces que concurren á dar sentencia,
y comunmente se da este nombre al
tribunal de un solo juez, y también
al sitío donde se juzga. \ Judicatura,
empleo ú oficio de juez, Ijuzoado t
eBNTBNCiAno (bstab L), Frass tami-
liar. Quedar obligado á oÍr y consen-
tir la sentencia que se diere. \ Paiiá-
cipio pasivo de juzgar.
ETiHOLOofA. Latan ySi/!fe3ÍM, parti-
cipio pasivo de jSdíeSre, admimstrar
justicia, eatablecer y det«rminar el
derecho; italiano, gndieato; {natéa,
j*S¿; catalán, yWúaí; da.
Juzgador, ra. Masculino y feme-
nino anticuado. Juez.
Etimología. Jvtgar: provenzal ^'«í-
gaire,j«tjaire,jutgad'>r,jut^ador;bKD.-
cés del siglo xiii, j^gere, ^iweor; mo-
derno, j%gevr, en sentido irónico; ita-
liano, y tiiatciiíorí. El latín tiene/£iA-
cStria, jS^ltítíñcit, la qué juzga ó de<
cide, euQuintiliano, lo cual supone la
forma jsdícator, jvdíeatorit, juzga-
dor,
Jazgadnria. Femenino anticuado.
Judicatura, cargo ú oficio de juez.'
Juzgamiento. Masculino anticua-
do. La acción y efecto do juzgar.
Jnzgamondos. Coman de dos. El
murmurador.
Juzgante. Participio activo de
juzgar. El que juzga.
Jazgar. Activo. Dar sent«nciaeomo
juez. IfPersuadirse de alguna cosa,
creerla, formar dictamen. I Anticuado.
Condenar á alguno por justicia en la
pérdida de alguna cosa, confiscár-
sela.
EtiuologÍa. Latín yfe^Ieffv, dar
sentencia, forma verbal de y»¿rf, yS-
lAeú, el juez: italiano, ytWicitr«; fran-
cés, y«?íi"; provenzal, jutíw, j*tgar¡
catalán, jwitcar; portugum, y«2^ap.
,L.oogle
K
JC Duodécima letra del afiíbeto cas-
tellano, j novena de las consonantes.
Ha estaao en desuso por espacio de
bastantes años, supliéndose, como to-
davía se supje en ufanos Tocablos,
con la C ¿ntee de las Tocalea A, O, U,
j con la Q, interponiéndose la U, ¿ates
de la E 7 de U I. O Entre los latinos,
la E significa telendas, 6 calendas,
como Ordinariamente se escribe aho-
ra. Gomo letra numeral, valia dos-
cientos y cincuenta; y poniéndola una
ratita encima, K, valia doscientos j
cincuenta mil. Su nombre es ka. | Las
voces que escribimos con K, proceden
de las lenguas siguientes: alemán,
árabe, chino, flamenco, gñego, groe-
landés, bebr^o, holandés, indio, in-
f^lés, japones, latin, malabares, ma-
ayo, persa, ruso, sueco, tártaro; j al-
guna que otra voz de los dialectos del
Añica y América. [ Graniticu taiu-
eriUt. Es la primera de las siete con-
sonantes guturales. J Gramática ke-
^M. Undécima letra del alfabeto be-
breo, cuyo sonido es Ao^. P Gramática
árabt. Séptima letra del alfabeto ára-
be, ia, perteneciente al número de
las Utrai lunares, j vig^ésimasegun-
da, itf. \ Gramática grxtga. Décima
letra del alfabeto, cujo sonido es Tiáp-
pa. \ Undécima letra de los alfabetos
alemán, inglés, francés y catalán.
n Nwnitmática. K es la marca de las
monedas acuñadas en Burdeos. J| Epi-
grafia. Gn las antiguas medallas t
. monedas de los emperadores de Occi-
dente, quiere decir Constantino; y en
las inscripciones de la Edad Media,
Karohu, Carlos, cuja abreviatura
adoptaron en las monedas nacionales
diferentes monarcas de Inglaterra. ||
Eitioria amtigiM. Loe antiguos roma-
nos marcaban la K con tm hierro can-
dente en la frente de los calumniado-
res, ü Literatura latina. Undécima le-
tra del alfabeto, usada por los griegos
y apenas empleada por los latinos,
que la sustituyeron por la C. O El la-
tín antiguo tiene las formas Kaio,
KdUnda, Kana, JTSmu , Khartágo, Ka-
nStií, en san Isidora, las cuales se e:
cribieron coa C, cuando esta leti
sustituyiS á la É. I Además de las
abreviaturas que cita la Academia, se
encuentra usada en las ^guientes:
K—Cato; K k.=CapitaUt; KK=Cai-
írorwn; E S^-Carú mú.
BTiHOLoaÍA. Griego K x: xiÍTnta (Mp-
PH); fenicio, hif, caf; hebreo, kof;
árabe, /U^.
Ka. Femenino. Nombre de la le-
tra E.
Kaa. Femenino. Especie de cúrcu-
ma de Ceilan.
Kaab. Poeta árabe, que nacii! en
el año I de la hegira. Empezó escri-
biendo sátiras contra el Profeta y su
nueva secta, por lo cual fué desterra-
do cuando Mahoma se apoderó de la
Meca. Entonces se dirigid á Medina,
consiguió que le presentaran al Profe-
ta ; le leyó una composición en honor
SUJO y de la reforma. Mahoma le per-
donó y le regaló su manto verde, lo
al hizo que se diera á la composi-
ción el nombre áa poema del Manto.
Los herederos de K&ab vendieron el
manto en 20.000 monedas de plata á
los omiadas, los cuales le conservaron
cuidadosamente, pasando después á
á los abasidas hasta el año 1258.
Kaarsaak. Masculino. Especie de
ave de Groelandia, llamada así por
su canto.
ErtuoLoaÍA.. Vocablo groelatuUt. 4
EaSTtt. Masculino. Bebida em-
briagante que extraen de cierta raíz
los salvajes de la isla de los Amigos.
BnuoLoaÍA. Árabe iavona, caro de
los árabes: francés, iava. — Kaava ó
KA VA y caf¿ 8oa la misma palabra de
origen. (RiaNzi).
Kab ó Cab. Masculino. Medida
hebrea, equivalente á un litro.
EriMOLoaÍA. Hebreo cab; francés,
cab', kab. (LiTTRd.)
Kabada. Femenino. Nombre de
cierto traje militar de los griegos mo^
demos,
EmcoLoofA. Bajo latín kabbadiuu
tagtm; catalán, ialada.
Reseña. — El bajo latín kabbaHwn,
supone una forma bajo griega xa66á-
!iov (kahhádion).
Eabak. Masculino. Especie de fu-
madero público en Moscovia.
Etiuoloqía. Ruso kabak, taberna;
francés, halak.
Eabesgni. Masculino. Moneda de
plata de Fersia.
EtiuolooIa, Vocablo peraaiu): catar
lan, Jtabetqni.
Kabila. Cabila.
Eabin. Masculino. Matrimonio por
determinado tiempo, que se celebra
en algunos paises mahometanos.
Etiuolooia. Persa iAbin: francés,
hahin, suma que el marido debe abo-
nar á las mujeres que repudia.
Kabul 6 Afghanistan. 1. Preli-
minaret. — El Afohanistan ó Eabul
corresponde á los antiguos países del
Atia, de la Sactriana, etc., que for-
maron, un reino griego, después de la
conquista de Alejandro. Emancipán-
dose hoy y volviendo á caer mañana
bajo la dominación de los reyes per-
y de loe emperadores del Mogol,
Digitized by
Laoogle
283 KfÜ)B
fccometieron i la Persia. de cujo terri-
torio fuMon arrojadOH al ctbo d« cinco
ftSoe, en.l737, por Nadir-Schah. Las
giaerras civiles que, desde enfaSnces
no han cesado en Afohanistan, le
han arrebatado Laiora, Caehatira y
iuD paede decirse que el ¡imita*.
2. ÍHviriim política. — Las cinco
■ ffrandas del Apohanistan, aubdividi-
das en provincias, son las siguientes:
ProTÍBciu. Cifjlalei. Hibilulu.
Afebanirtan pro-
piamBDte dicho.. Ktbul 6.OS0.O00
BaUcb Balkh 1.000.000
Ktruut-Abhui... Hertt l.SOO.ODO
Hautan 6 Sedjest&n Djelai-Aben. iOO.OOO
HdIuh MtíUm 1.000.000
aldítopoMacion. ID.O(
3. Goií4nto.—¥¡1 Afqhanistan ae
gobierna por un lehad ó paditekak,
cuja autoridad no está limitada sino
por loa grandes del Estado.
4. Ssagioti.—ljt, dominante en el
país es el ithmitvw. La de Brafama
cuenta también numerosos sectarios.
5. Otograña. — Sstá situado entre
los 28 y aá* latitud Norte j entre
los 57 j 71° lonfñtud Este. Lo limi-
tan, al Norte, la Tartaria j el imperio
chino; al Este j al Sudeste, el Indos-
tan; al Snr, el Belutchiskan; al Nor-
oeste, la Persia. Tiene unos 1.389 ki-
liímetroB de largo, por 1.111 de onci^
de Norte á Sur, j presenta una su-
Serflcie de 216.647 kilómetros cuadra-
os. El país produce trigos, centeno,
arroz, tabaco, lino, algodón, rubia,
cafia de azúcar, jengibre, etc. Es uno
de los países mas elevados del Asia.
Los montes del I»do-X*teh 6 Cáucaso
Indico se extienden al Norte de Este
í Oeste, el Srainikt 6 Bsbisnih, de
Norte ¿ Sur, en el centro del Afoha-
NiSTAN. El Siná 6 Indus, uno de los
principales ríos del Asia, lo separa del
Indostan j recorre las llanuras del
Multan; el Hehnend desagua en el
lago Zerrak, en el centro del pais.
o. dmdaáti prweipaUt. — Kabul,
capital, situada sobre el río, que lleva
BU nombre, y residencia del soberano,
cuenta 80.000 habitantes. Kandaiar,
antigua capital, sumamente mercan-
til, Sano 100.000. SalihlBaetn) una
de las más antiguas, 7.000, fferat
(Alejandría), ciudad muj comercial,
100.000. £amian, al Esto de Herat,
famosa por sas antigüedades esculpi-
das en la peña Djetat-Ábad, 10.000;
j Afititan, ciudad grande conquistada
por Bunget-Suig , rej de Lahont,
60.000 habitantes.
Kaci. Masculino. Especie de árbol
grande, de cujo tronco snelen hacer
canoas los negros.
Kadelea. Fonenino. Especie de
judía lie Malaca.
BTiMOLoofA. Malayo ledelí: latín
técnico, piaieolutmaxiiitus, cadbliuu,
de Rumi; francés, kadelée, cadali, ka-
dali, cadeli.
Eadeom. Femenino. Mujer del
sultán.
ETiHOLoaÍA. Kadina.
Etdenlita. Femenino. Secta ma-
KALE
hométana, euyu ceremonias en las
honras tributadas i loa difuntos, pa-
recen provenir de cierto conocimiento
del purgatorio.
Etiholooía. B^o latin kadeMlita;
catalán, kadeíalita.
Kadí. Masculino. CadI.
Kadichah. Primera mnjer de Ma-
homa, que nació por los afios de 564 j
murió en 628. Tuvo del reformador
cuatro hijos j otras tantas hijas, en-
tre ellas, la bella F£tima. Era de la
tribu de los koreiscitas, viuda de dos
maridos j de 40 a&os de sdad, cuan-
do se casó con el Profebí, el cual la
colec¿en el número de 1m cuatro mu-
jeres predestinadas.
Kadina. Femenino. Ifombre que
se da ¿ cada una da las primeras da-
mas del sultán dwpnes de U kadeum.
ErtuoLoaU. Turco gidm, forma de
khato*ñ, dama, »eiU)rad« Umh: fran-
cés, iadine.
Kadochd. Cadochb.
KaJiiuiia. Femenino. Especie de
tortuga, cuya concha se emplea en
obras de embutido.
ETtiioLoaf.á.. Francés kakotunne.
(LitthS.)
Kaid. Caid.
Kaimac. Masculino. Especie de
sorbete turco.
EtiuolooÍa. Turco qtíMoj, crema
de leche; francés, iatmae.
Kaiaai Aba-Nauer El Feda
(bbh-Aisa bbn-Eam-el-Acbbilí ó el
Sevillano). Escritor árabe, que nació
en Sevilla y murió en Marruecos en
1140. Es autor de las obras siguien-
tes: Slyiot eU lo$ homkret ilttrtt por
í* tmdieio» y tale»tot po¿tiau; £ot Co-
liara deoroj Dilat pationet del alma.
Kakatoea. Masculino. Ornitología.
Especie de toro notable por su moño
de varios y brillantes colores.
EToiOLOofA. Latín técnico eaeatna,
onomatopeya del grito del pijaro,
(BUPPON.)
Kakerlak. Masculino. Especie de
insecto ortóptero.
ETiuoLoaÍA. Holandés kakorlal¡
francés, kakerlai, cancrelat, eanerelat.
Kakerlaqne. Masculino. Nombre
de los albinos de la isla de Java.
Etimoloqía. Francés Adi^rísfM.
(LlTTRÍ.)
Kakerlaqoiuno. Masculino. Con-
dición y carácter de los albinos de
Java.
Etuioloqíá. Kakerlaqne: francés,
kakerlaqvimi.
Kakodilo. Masculino. Qnímica.
Radical compuesto, que ea un liquidó
incoloro, muv refrigerante, de olor
poco agradable y fuerte.
BriHOLoafA. Griego xax¿c (iak^i),
malo, y el radical iS (od), olor: fran-
ca, kakodi/le.
Kalator. Masculino. Ant^Hidadet.
Heraldo que anunciaba á los romanos
el dia de nesta para que suspendiesen
los trabajos.
EriMOLoaÍA. Calenda*: latin anti-
guo, MlStor. '
Kdeda. Masculino. Antigua Mito-
logía tajona. Dios de la paz.
• KaldidoKopio. Caleidoscopio.
KAUí
EtiuolosÍa. Caleidoieopie: Craneés,
ialeidotcope.
Kalenda. Calenda.
Kalendado, da. Participio pasivo
del verbo kalendar en sus acepciones.
(Academia, DttcionariodeílxS.) — cT
así se ofrecen kalendadot por ella al-
gunos concilios de Afirica.> (Mabqdís
DB MoMDÉJAR, Existen eronolágieo.)
Kalendar. Activo. Poner la fecha
6 data del dia, mes y afto en las es-
crituras, cartas ú otros instrumentos.
Es tomado del nombre kalenda. (Aca-
demia, Diccionario de 1126 .i—tKalem-
daha sus escrituras y contratos, por
los afios de su imperio.» (Marqués de
MoNDÍJAR, Eximen eronoUgico.)-*Sia-
nifica también poner en lista para w-
m fin.i (Academia, Diccionario de
'26.)
Kaíi. Masculino. Nombre árabe de
varias plantas, de cuyas cenizas se
extrae la sosa. \ Qnimua. La potasa.
— <Lo mismo que Alkali. Los quími-
cos usan esta voz sin el artículo AI,
como loa árabes.» (Academia, Dicda-
rio de Í726.)
EtimoloqÍa. Latín técnico, laltola
salí, de Linneo: francés, iali.
Sentido etimológico. ~~\. Se le llama
itola, que vale' tanto como- «ímAi,
porque el kali, de hojas espinosas,
nace sin cultivo en la orilla del mar.
Pertenece á la familia de las quenopé-
deas y abunda mucho va el continen-
te europeo.
2, El iUaU de los árabes na es otra
Ba que una sal producida por la de-
cocción de dicha planta.
Kalidasa. Célebre poela indio, au-
tor del drama titulado: El Secónod-
miento de Sakonnlalá 6 el anillo fatal, j
de muchos otros poemas. Vivía en la
brillante corte Yikramaditya hacia el
afiú 56 antes de Jesucristo y fué, ñor
consiguiente, contomporáneo de Vir-
gilio j Horacio. La ternura de sus
sentimientos y el poderoso ímpetu da
su imaginación le colocan en un alto
puesto entre los poetas de todos loa
países. Del atractivo de sus descrip-
ciones puede juzgarse por su inter»-
sante drama ViKrama j Urvaei, por
el poema Lat Ettacionet y por la Nnht
nentajera (Meghadonta), en donde pin-
ta los trasportes que la naturaleza ex-
[leriroente, cuando, después de una
arga sequía, aparece la primera nube
que indica la estación de las lluvias.
De algunas de las obras de Kalidasa
se han hscho diferentes traducciones
á diversos idiomas europeos ; entre
ellas, merecen especial mención las
que del Sakonntaia han hecho Chezy
(Paris, 1830), al francés, y el sefior
Ayuflo, al castellano (Madrid, 18K>.)
Kalium. Masculino. Q.ninica. El
potasio.
Gtimoloqía. Kali: firancéa, kAlium.
(LlTTKÉ.)
Kalmia. Femenino. Botánica. Gé
ñero de plantas de la familia de las
ericíneas.
EtimolooIa. P. Kalm, discípulo
sueco de Linneo, á quien su maestro
la dedicó; francés, Mlmie.
Kalmuco. Calmuco.
Digitized by
Laoogle
KANT
Ealpak. Masculino. Bonete con
forro, muj uBftdo en Oriente.
EtiuolooU. Turco aalpai: francés,
Áalpak, calptl, talpaek, eolbécl.
Kamacita. Femenino. Müteralo-
gia. Combinación ferrugÍDOSa que ee
nalla en el hierro meteorico,
EruíOLoaÍA. Griego x<í[j.[({ (laman),
armazón: francés, kanacite.
Eamichi. Masculino. Omiioloffía,
Gésero de aves zancudas del Brasil.
(Caballbro.)
EnuoLosÍA. Vocablo irtuileño: fran-
cés, kamichi.
Éete&i. — 1. El EAUíCHi es na pája-
ro grande, ne^o, del drden de los ca-'
zadores, que viva en las marismas de
la Gujfuta j del Brasil, Hoj se cono-
cen dos especies: a] kamichi eorn%do j
el 2A1IICH1 Jíet, que guarda las aves
caseras como loa mostmes guardan el
ganado.
2. Ambas especies corresponden al
orden palavtedeá, de Linneo.
Kaminnl. Masculino. Nombre dado
en Levante & una sal impura com-
Snesta de alumbre, petróleo j sulíato
e hierro.
Eamis. Masculino. MUohqia japo-
nen. Nombre de las divinidades cujo
culto 69 el sintismo.
BnuoLooÍA. Japonés Kamit,
Kamisino. Nombre que dan los
turcos i un ropaje que se ponen para
visitar las pagodas.
Kampea (Jacobo van]. Céle-
bre anabaptista holandés, muerto
en 1535. Fué uno de los principales
partidarios de Juan de Leyden; le
acompañó i MOnster; asistió á su co-
ronación j fué nombrado por él obis-
po de Amsterdan, en 1534. Después
se dirigió í dicha ciudad con Juan de
Geelen j organizó una vasta conjura-
ción, que no tardó en ser descubierta.
Permaneció oculto seis meses, al cabo
de los cuales fué hallado, juzgado j
condenado á muerte, suplicio que su-
frió después de una hora de exposi-
ción pública, de cortarle la lengua ^
la mano derecha, t siendo, por últi-
mo, entregado i las llamas; aunque
la hoguera no recibió otra cosa que
un cadiver.
Kan. Ehah. La forma ^an, que
trae la Academia, no es etimológica.
Kanato. Khanato.
Kanchil. Masculino. Zoología. Ca-
brito de los bosques de Sumatra. .
firmOLoaÍA. Malajo ia»teMl: latín
técnico, Moichiu javmticut; francés,
kanehil.
Kaneli. Masculino. Sotániea. Ár-
bol de las Indias orientales, cojas ho-
jas secas, reducidas i polvo y tomadas
en leche, cortan la diarrea.
Kangaroo. Masculino. Zoología.
Cuadrúpedo del orden de los marsu-
piales macrópodos, sin dedos pulga-
res en loa miembros posteriores^ cuja
mandíbula superior presenta seis dien-
tes. Es más á propósito para el salto
que para la carrera.
ETiuoLoeÍA. Francés, kamgwoo,
ioHfurou, iangarott, Aangowo%. (Lit-
TBÉ.)
Kaat (Manukl). Celebre filósofo j
KANT
matemático alemán, que nació en 17S4
j murió en 1804. Estudió en la uni-
versidad de Kcenigsberg, j recorrió
en pocos años casi todo el círculo de
los conocimientos humanos; vivió por
espacio de mucho tiempo oscuro y
poDre, siendo durante quince años
pasante de una escuela. En 1770 ob-
tuvo la cátedra de Idgica t inat«máti-
cas en la uuiversidaa de Eoenigsberg;
en 1786 fué nombrado rector de la
misma j en 1787 entré en la Acade-
mia de Beriin. Es autor de un sistema,
que hace época, j que ha producido
en la filosofía una verdadera revolu-
ción, eu el cual se propone someter á
la crítica todos los conocimientos hu-
manos, j de aquí ha tomado su doc-
trina el nombre de criticismo. Vara.
esto distingue en nuestros conocimien-
tos dos partes; la una, que pertenece á
loa objetos del pensamiento, j que ad-
quirimos por la experiencia, j á esto
llama él la materia, el objetivo: la otra,
que pertenece al sujeto que piensa, j
3ue el espíritu saca de su propio fon-
0, para añadirlo á los datos ae la ex-
periencia; esta es la forma, el subjeti-
vo. La razón aplica la forma á la ma-
teria, como el sello dqa su huella en
la cera; además cree ver, como exis-
tente en las cosas, lo que no está real-
mente sino en sí misma. Eant hace
la enumeración de estas formas, que
son inherentes Í la razón humana, j
que llama indistíntamente ideas ¿
priorí, ideas purat, categóricas, colo-
cando á su caoeza las ideas de tiempo,
de espacio, de sustancia, de causa, de
unidad, de existencia, etc. Pregun-
tándose después cuál es el valor de
nuestros conocimientos, y b¡ podemos
pasar legítimamente del sujeto al ob-
jeto, declara que no podemos conocer
directamente sino lo que nos suminis-
tra la experiencia; que todo lo demás
es simplemente un objeto de fe 6 de
creencia, j que de este modo, nues-
tras ideas de alma, del universo, de
Dios, no tienen certidumbre alguna
objetiva. Sin embargo, por una feliz
contradi cciott, concede en mora! á la
razón huniana una autoridad que le
niega en metaSaica; así cree en la li-
bertad, en la lev imperativa del deber,
en la necesidad de una armonía entre
el honor j la virtud, restableciendo
como indudables las verdades que
aquéllas implican, como son la exis-
tencia de Dios T la inmortalidad del
alma. En moral, enseña este filósofo
una doctrina rígida, fundada sobre
la idea del bien absoluto, y que re-
cuerda el estoicismo. Sus principales
obras son: Critica de ¡a ratonpura (Ri-
g&, 1781); Critica de la ratón práctica
(Riga, 1788J; Crítica del juicio estático
y teológico; Frolegémenos para toda me-
tafísica futura (Riga, 1783); Funda-
mentos de la metajisiea de las costum-
bres (Riga, 17851; PríndpiM metafísi-
cas de la ciencia ae la natwalaa (Riga,
1786); £a religvyn, en los límites de la
ratón pura (Kcenigsberg, 1793); Meta-
física de las costumbres en dos par-
tes: 1.' Metafísica del derecho fl797);
2.' Principios vutafítieot de la doctrina
KAOL
289
de la míud (1797); Antropología en ti
sentido pragmático (KoBnigsberg, 1798);
Ijágica (Kxanigsberg, 1800); Ftdago-
gia, publicada por Pcelitz (Leipzig,
1817), V Lecciones sobre la metafíst-
ca, publicadas por el mismo (Erfurt,
(1821). Sus obras relativas á las cien-
cias ; á la filosoña de la naturaleza
son: Pensamientos sobre el verdadero va-
lor de las fuerzas vivas fKoenigsberg,
1746); Teoría general del cielo {115^;
Metaphysica cwn Cfeomelria junta ww
in pSilasopkia (1746); iVWtia teoría del
movimiento y del reposo (1758); En-
sayo sobre tas enfermedades del espíritu
(1764); Programa devneurso degeogra-
fia física (1765), y De las diferentes ra-
zas de los nombres [1775]. En Alemania
se ha publicado una edición completa
de las Obras de Kamt, hecha por Ro-
seukranz; sus principales obras filosó-
ficas han sido traducidas al francés
for J. Tiseon y por J. Barni (París,
841-45, un volumen en 8.*), y recien-
temepto se han vertido al castellano
algunas de ellas, teles como la Críti-
de la raía pura, y la Lógica.
Kantismo. Masculino. Filosofía.
Sistema fundado, á fines del pasado
siglo, por Manuel Kant, cujo filósofo
se propone determinar la porte que
tiene la razón humana eU los conocir
mientes; asentando la teoría de la ra-
zón 6 ciencia pura. Esta ciencia esta-
blece que, en el orden de la razón es-
peculativa, todo lo que traspasa los
límites de la experiencia, es puramen-
te hipotetico; pero admitiendo que, en
la estera de la razón práctica, lo que
no es más que hipotetico especulati-
vamente, llega á ser real en el terre-
no práctico. Por consiguiente, el re-
sultado de la crítica de Kant es el es-
cepticismo metafísico jel dogm.atÍ8mo
moral. (LiTtaá,) Q El kANTiSuo sig-
nifica una fórmula nueva, más acomo-
dada á la actividad del discurso, más
adapteda al resorte de los juicios; esto
es, más psicológica; pero no lleva al
mundo de la filosofía ningún nuevo
espíritu, ningún nuevo sistema.
Kantista. Masculino. El partida-
rio del kantismo.
ETiiioLoof A. Kantismo: francés, kat^
tiste.
Kanon. Masculino. Comida fúne-
bre que celebran anualmente los ru-
sos en la tumba de sus parientes.
Kaolín. Masculino. Tierra con que
ae fabrica la porcelana.
ETiuoLoaÍA. Chino kao, alto, j ling,
colina: kaoling, colina alta, nombre
t -paraje de donde se extrae la tier-
0 arcilla kaolín .
Reseca kistóriea. — 1. El kaolín es
una arcilla blanca, sumamente pura,
con mezcla de alúmina, de sílice j
potasa, la cual entra, como parte esen-
cial, en la fabricación de ta porce-
lana.
2. Los KA0LIN3 más estimados son
los de la China j del Japón, loa cua-
les se distinguen por la limpieza de
su blancura. Los de Sajonia tienen un
ligero tinte entre amarillo j encarna-
do, el cual desaparece tan pronto
como se expone al fuego/
TOMO III Uüjitizecl by '
5°(J»ftgle
290
KMtA.
KASO
Sftin-IríexJB-Perche, £ cuatro miríi-
metros de Limoge (Provenza), son
blancos porio general. [Littrí.]
KaoliQÚEacion. Femenino. Tras-
formacion de una sustancia en kaO-
lin, j así Be dice que el oUfocláiU es
UD mineral muj propenso i la kaoli-
mzíCloIl.(Foulalm,AeúdemúíUCie1^■
eeat, tomo S3,pági»» 695.)
Kaolinüar. Activo. Trasformar en
kaolín.
BtimolooÍá. KaoU»: francés, kaoli-
MMT.
KaoIisiztrsQ. Recíproco. Trasfor-
marse en kaolia, como cuando se dice:
el oli^clásis se eaolinizjl fácilmen-
te. (LiTTaé.)
KaolÍBO. Masculiuo. Kaolín.
Kaovantt. Kahuana.. 'La forma
iaovana, que aparece en algunos Dic-
eümariot, no tiene raíz.
Kaniji-bigi. Masculino. El que
euatooia las puertas del palacio del
sultán.
Kapilft. Filtisofo indio, fundador
de la secta llamada SanUva. Se le
considera como un acárala o encarna-
ción de Siva, j au doctrina, de que se
deriva el budhismo, se remonta a más
de siete siglos antes de nuestra era.
Proclama la independencia de la ra-
aonj descubre el alma por los medios
de iin justo discernimiento. El pri-
mer objeto de Kapila, como el de Bu-
dba, es curar & los hombrea de los
males de la vida; es decir, de la le;
de la trasmigración. Los t*lrat 6 afo-
rismos de Kapila. se hallan consigna-
dos en una obra llamada Sankiya,
impresa en Serampurvn 1821.
Kapot. Masculino, ¿jbol gigan-
tesco que produce una sustancia al-
g>odonosa.
Káppa. Masculino. Décima letra
del alhbeto gri^o.
Etimolooía. a.
Kappike. Masculino. Moneda mos-
covita que equivale á unos siete mar
lavedÍB.
Kara-uigolan. Masculino. Boti-
niea. Árbol grónde del Malabar, que
produce í, un mismo tiempo las So-
res, las hojas ; las frutas,
Karabé. CAkabe.
Karad. Masculino. Tiibato que
pagan á la Sublime Puerta todos los
subditos no musulmanes.
ETiMOLoof&. Araba Aharádj, im-
puesto anual.
Karagan. Masculino. Animal car-
nívoro del género perro.
Btiuolooía. Francés ka^tgéit,
(LlTTRÉ.)
Karaita. Común de dos. El que
pertenece á la secta judaica que pro-
fesa escrupulosa adhesión al texto li-
teral de la Escritura, rechazando las
tradiciones.
Karane. Masculino. Sndieio», Es-
pecie de carruaje, tirado por muías,
que usaban los griegos.
EriHOLoaÍA. Bajo latin iarané, del
griego xápSvoc y xipijvoí (kárdnoi j iá-
renot), altura, vértice, cabeza.
Karata. Femenino. Especie de
iloe. (CABAJ.LBRO. ]
EriiioLoaíi.. Francés iarofti.
Satüa. — 1. La karata, es nn£loe
de América, del cual sacan loa salva*
íes una especie de hilo empleado en
la fabricación de telas j redes.
2. También se llama de la misma
manera otra especie de iloe mují co-
mún, así en las Antillas como en la
Jamaica, cu^o. fruto, parecido é una
pera, tiene un agridulce mu; guato-
so JLithhé.)
Kari. Masculino. Polvo que se
trae de las colonias, con el cual se
prepara una mostaza muj fuetto, de
que suele usar el pueblo francés.
ETjyoLOoÍA. Vocablo vuU^ata: fran-
cés, kari.
KarÍTeti. Masculino. Botánica. Es
pecie de árbol del Malabar, cujo fruto
es purgante,
Karkrona. Femenino. Casa de ma-
nufacturas reales en Persia.
Karlstadt ó Carlostadío. (Amdrís
BoDBNSTKíN, IhuMáo). Célebre refor-
mador alemán, que nacid en Karlstadt,
en Franconia, por los años de 1483 y
murid en Baeilea en 1541. Fué profe-
sor de teología en la universidad de
Witemberg; tomd parte en la discu-
aion religiosa de Leipzig y sostuvo la
doctrina de sau Agustín sobre la gra-
cia; designado como partidario de La-
tero en la bula de excomunión lanza-
da contra éste en 1520, apeló de la
decisión del papa i su Concilio gene-
ral; publico después varios foUetos
contra el culto de las imágenes, con-
tra la confesión auricular j contra el
celibato de los sacerdotes. Tuvo des-
pués algunos altercados con Lutero,
sufrió diversas persecuciones y, últi-
mamente, obtuvo un curato eu Basilea,
donde acabó bus dias. Sus principales
obras son: De la t»*tidad eriitiana; Dt
lát dos ttpeeitt de h Cena; Dt ia eficacia
de lat iMulgencioM; Del pontífice nma-
M; Del tacerdoeto y del taeñficio de
Critto; De la aiolicto» del cuito de ¡at
iMbenes, j ffomitíat lobre el profeta
MalaquUu.
Karmática. Adjetivo. Escrituba
kabuítica. Escritura árabe sin pun-
tos diacríticos, más redondeada que
la escritura cúfica.
EriuOLoaÍA. Kairmatique. [Littbí.)
Eármes. Eébmbs.— «El gusanillo
que se engendra dentro del coco de la
grana, por lo cual se llama carmesí la
tintura de este color, mudando la k
en la c fuerte; v en las boticas la con-
fección hecha de dicha grana se llama
confección de akhermee, mudada la a
en e, j \i k en la c aspirada. Es voz
arábiga.* (Acadeula, Dieevmario de
17 f6.}
Karmesas. Femenino plural. An-
tigiUdadet. Ciertas ferias que se cele-
braban periódicamente en Flándes.
EriMOLoaÍA. Flamenco kerk-nitie;
de kerk, iglesia, j mieie, misa, porque
dichas ferias se solemnizaban con mi-
sas y procesiones: fran<;és, Í4rmette,
forma antigua; Aermeste, forma mo-
derna, q-ue es la etimológica.
KarmoQsali. MascuUno. Especie
de navio may mal formado, que usan
los egipcios.
Karons. Masculino. Especie de pez
KAZI
que se cría en casi todos los ríos da
Egipto.
Kssi. Masculino. El cuarto pontí-
fice de los oersas.
Katchei. Masculino. Lugartenien-
te del bev, entre los árabes.
Katoua. Femenino, Botámica. Nom-
bre del género kihitexu, del cual seco-
nocen tres especies: hihiteut tjiriaeía;
kiMtCui (rúmtttm, Aihitc%i Mca^rw.
ETUiOLoaÍA. Árabe A^ísii; francés,
iatni, heími.
Jteteüa.—l. Este género correspon-
de & la familia de las malváceas j
comprende gran número de plantas
exóticas.
2. El árabe kiatml, ikitmS, equiva-
le i la alt«a, en Frevtag; á la malva
de los marjales (ingles, narshmsUom),
en Richarson; al malvavisco, en Boc-
thor, cuyo autor trae también la for^
ma khetmiya.
Katran. Masculino. Eatrah en-
carnado DB Pallas. Rcús encamada
y leñosa que se emplea en Rusia para
el curtido de las píeles, la cual pro-
viene del ttaiice Uti/oÚa, de Smith,
familia de las plombagineos.
Btiuolooía. Ruso fuitra*.
Kazini j Cazini. (bajo latín).
Nombre dado á una especie de plata,
que se empleó mucho durante la Edad
Media.
Etimología. 1. Árabe juíúi, viejo,
antiguo, puro. (MoDBA.)
2. Árabe iUSrcIxl, liga de zinc 7 co-
bre, en De Sacy; rinc, en Bnmberg;
zinc y liga de zinc y cobre, eu Boc-
thor.
1. La forma katmi, que aparece en
un documento de Asturias de 1078,
representa katini, porque la i na se
puntuaba antiguamente. En aquel do-
cumento se dice: «que la noble señora
Doña Mayor Froyiaz había vendido
una tierra en las Asturias al obispo de
Astorga, de quien había recibido tres-
cientos dos sueldos de plata eañni:
pro q*o accepimu de vobii CCCII toU'
do» de argento kaziu.>
2. Después se habla de un «caballo
apreciado en ciento cincuenta sueldos
de plata catiai» y de un «vaso de pla-
ta purísima, que pesaba setentay cin-
co sueldos:» et uno cabalio... preeiala
út ceniUM qyiinquaginta solidos de argen-
to KAzuí , et tMo cMo de pttrisstno argen-
to pensante septitaginta qninqne ioIímh,
que
fspwla Sagrada, ZXZVÍIJ, 89.)
3. Eato demuestra que kexint no
significa viejo, antiguo, puro, como
creyó Moura, puesto que para desig>
nar la plata pura se emplea el pmru-
simo argento.
4. lÁ forma eateni se halla en el
testamento de Ramiro, rey de Ara-
gón, en 1061: et illas vastos qitot Same-
tins filint nte*s comparaverií et redewu-
rit, peso per peso, depUta autde caxb-
NI, illos prendat et reddimat. (Bbiz
Martínez, Historia de tan Jnan de la
Peña, página 439.) ^
5. La forma katini se encuentra eu
una escritura de venta de 1016, docu-
mento portugués: «vendeo a Lorvaoo
Moura Zuleimáo Iben Giarah Aciki
huma grande &zeuda em villala por
_."«t,zedbytjOOgTC
c
KEAN
Teinte sóidos de argento iañni.t (El
Padee Santa Rosa, II, S9 j/ 70.)
6. La forma kaanua se halla en
otro docomento portugués, que es una
escritura de venta del siglo ix, 893;
foi úprtfo AS toldo» kazihos; «el pre-
cio fué 45 sueldos kaziuos.» (Santa
Rosa, ÍÜden.)
7. De1>e creerse que la forma cor-
recta es ianni, de acuerdo con la in-
terpretación del sabio Dozj.
8. Debemos notar, con el linico ob-
jeto de que sirva de dato, que el &ra-
De tiene Íha^»9, tesoro del gran se-
ñor. La forma ee perfecta, mientras
que el sentido no presenta grandes
dificultades, puesto que la idea de
tesoro pudo pasar í significar la idea
de plata.
Seabe. Masculino. Santuario cons-
truida en el centro del templo de la
Meca.
Btiuoloo/a. £^iila.
Kean (Edmundo). Célebre trágico
inglés j uno de los maestros más au-
daces j extraordinarios de la escena
moderna, que nacié en LiSndres el 4 de
Noviembre de 1787 j muría en Rich-
mond el 15 de Majo da 1833. Tuto
Sor madre á la hija del poeta Saville
*™J. 7 pf" padre, á un pobre tallis-
ta, Aaron Kean, hermano del femoso
mímico j ventrílocuo Moisés Eeau,
por más que, andaní^ el tiempo, pre-
tendiera nacerse pasar por bastardo
del duque de Norfolk, muerto en 1815.
Apénas^udo andar, se le colocó en la
compañía del teatro de Drurv-Lane,
donde, bajo la dirección de un titiritero
en boga, se dislocaron sus miembros;
~- á los cinco años, figuraba al lado de
ohu Kemble para desempeñar el pa-
Íal de geniecillo en las escenas délas
rujas del MacbttK. Luego fué envia-
do a la escuela; pero fatigado de una
existencia demasiado uniforme se es-
capó de casa de su madre j se engan-
chii, como grumete, á bordo de un
buque préximo í partir para la isla
de Madera, La servidumbre absoluta,
en que se encontní, no podía conve-
nirle; simulii uua sordera completa 7,
después de pasar algunos meses en un
hospital, logré que se le licenciara.
De vuelta á Leñares, no encontré ja
í su madre. Entonces, siu abrigo j
sin dinero, no tuvo va más que un re-
curso; el de unirse a una compañía de
Baltimbanquis, en que le contrataron
con la misión de representar el papel
de un mono, tarea que desempeñé ¿
las mil maravillas. Después de un
breve viaje á Portsmonth, donde sélo
dié represeutaciones en una casa par-
ticular, volvié & Léndres, en donde
mis Tidswell, actriz de Drurj-Lane,
convirtiéndose en su protectora, le
hizo aparecer en Sadler's-Wolls. La
manera con que recité su papel le
hizo objeto de solicitud por parte de
una empresa que tenía los teatros
del condado de Yorksire, j aunque
8<Slo contaba 13 años, obtuvo, con
el nombre de Cariy, que había toma-
do, ruidosos j merecidos aplausos.
En Windsor, representando ante la
iamilia real, tuvo la fortuna de llamar
í<
KEAN
la atención del doctor Drury, que le
colocé en el colegio de £ton; pero ha-
bituado, como estaba, i la vida inde-
pendiente T aventurera, no pudo per-
manecer allí más de tres años. Desde
aquel momento, toma la rara profe-
sión de comediante de la legua; 7 su-
friendo todas las vicisitudes de tal
vida, tan pronto se le ve silbado en
una parte como aplaudido en otra. En
aquella época j como si su situación
necesi.tara complicarse, decidle con-
traer matrimonio. Eutén'ces tenía 20
años, y en Julio dé 1808 se casé con
María Cambera, una pobre muchacha,
á quien la miseria hatiía hecho actriz,
siu que la preocupase para nada un
arte qué no comprendía. De aquel
matrimonio tuvo dos hijos, el mavor
de los cuales murié de corta edad. Por
último, Edmundo Eean encontré en
el doctor Dmrj uu sabio apreciador
de su talento, cnjros gérmenes empe-
zaban á manifestarse, 7 el 26 de Ene-
de 1814, consiguié presentarse por
vez primera en Drury-Lane, en el pa-
pel'de Shylock del Mercadtr de Vene-
na. Aquella fué la revelación de tin
arte nuevo. Despreciando todas las tra-
diciones, Kean presenta, en lugar de
un viejo avaro, de un usurero ávido de
riquezas, de un ser peraeguido y tras-
tomado por las ideas de venganza; re-
juvenece al personaje j de seguro le
convirtié en lo que babia imaginado
Shakespeare. La ovación fué completa.
Alentado por aquel éxito, interpreté
los papeles de Hamlet, Yago j Romeo,
produciendo en todos uu efect<>icdes-
críptible. Pero sus dos mejores crea-
ciones fueron las de Ótelo j de Ricar-
do III. Su triunfo ñié tal, que el teatro
en que trabajaba, produjo en seis me-
ses más de 1.000.000 de francos de
rendimientos, calculándose que sus
ganaacias personales asceadieron á
250.000 francos por año. Esta extre-
ma opulencia, que sucedía á una ex-
trema miseria, deslumhré al gran ar-
tista, queseeutregé á prodigalidades
sin límites, agravadas por las fanta-
sías más extravagantes y los gustos
más crapulosos, astenia una caballo-
riza esjíléadida; tenía muebles
crnstados de oro, suntuosas casas de
recreo y no sabia prescindir de los
más ruinosos caprichos. Sin embargo,
esto no era mis que un lujo aparente;
sus verdaderos placeres estaban en la
taberna, en la sociedad de uua espan-
tosa banda de vagos, que él llamaba
JM ¡Heridos ioios y con los cuales po-
día entregarle libremente á su afición
al juego, á la esgrima, al ioaeo jal
yM, En una de las más ínfimas taber-
nas de Léndres, en el Coai-BoU (Agu-
jero del carbón) fué donde muchas
veces buBcé los tipos de Ricardo III,
Hamtet j Romeo, para arrastrarlos
después por la escena, tambaleándose
por los efectos del alcohol. Más de
una vez, Kean apareció en el teatro
en tal estado de embriaguez, que
hubo que obligarle á ocultarse entre
bastidores. En la primera mitad de
BU carrera, el público lo toleraba todo
en gracia á su genio, del cual abosa-
KEAN
291
ba hasta el punto de salpicar uno de
los pasajes más solemnes de una obra
trágica con cierta pirueta caprichosa,
la cual recordaba al antiguo arlequin
y que se hizo célebre en Tos fastos es-
cénicos. El público fanatizado aplau-
día sin reserva hasta sus más inexpli-
cables extravíos, lo cual, unido á loe .
esfuerzos de un arte potente, difundía
su fama por toda Europa, de tal suer^
te que, cuando en el mea de Julio
de 1818, fué á Paris, Taima le ofre-
tingnidos de la escena francesa. Ha-
cia el fin de aquel aíío, fué cuando
ejecuta el Br%to, con tal éxito, que
su reputación se ensanchó más y más.
En 1819, Apareció eu Edimburgo, y
al año siguiente, posó á los Esl^os-
Unidos. A. su vuelta, viendo que su
gloria comenzaba á eclipsarse, em-
prendió un viaje al Canaaár, no como
actor, sino pensando en rehacer su
fortuna, como aventurero, entre los
explotadores de las minas; pero vien-
do que aquel provecto tenia más de
sueño que de realidad, no tardé en
dar la vuelta á Londres. De su in-
mensa fortuna no conservaba nada;
todo lo había derrochado en una vida
de disipación y de desorden; pero le
quedaba todavía bastante talento para
proporcionarse una- cómoda existen-
cia. Los años de 1827 y 1828 vieron
sus últimos triunfos; en 1828, fué á
Riris ó interpretó el Ricardo III en
el teatro Faiwt. Una noche fué pre-
ciso ir á buscarle al café Inglés, donde
se embriagaba,* mientras que el pú-
blico esperaba ja en el teatro que se
levantara el telón. Por única respues-
ta, lauzé uua botella á la cabeza del
se dirigió al teatro j apareció e» es-
cena en un estado lamentable; tan
lamentable, que no ojó otro saludo
que silbidos atronadores. Aquellos
momentos de terrible explosión le
turbaron por unos instantes; pero,
como si concentrase de un golpe todaq
los fuerzas de su talento, hizo su p^-
pel con una perfección tan maravillo-
sa, que arrancó al público un grito
unánime de entusiasmo. ¡Aj! Aquel
esfuerzo, casi sobrehumano, fué uno
de los últimos albores de su grande
espíritu. Al año siguiente, reapareció
durante alguu tiempo en Oovent-
Garden y después ingresó definitiva-
mente en Drurj-Lane. Cuatro años
después, gastado por las licencias do
su vida, murió á una edad en que su
talento hubiera debido estar en toda
BU fuerza, dejando en la miseria á su
mujer é hijo. Alejandro Dumas ha
popularizado su nombro en un drama
que lleva por título : SI desude* y el
genio, Eutre los grandes admiradores
de Eean, debemos citar en primera
línea á lord Bjron, que sólo acudía
al teatro cuando este actor hacía el
protagonista del Ricardo III. Kean
poseía un talento original j excep-
cionales cualidades para la escena,
áespleirando siempre naa energía ,
_,,cj,t,zedb,Tjoagle
293
KEIT
aterradora j nna franca expresión de
las pasiones; sobre todo, ¿e la malicia
j de la crueldad. LoB caracteres rudos
j loa aentímieiítos salvajes de la tra-
g^edia gijtiea tuvieron siempre en él
nn fiel intérprete. Los papeles de
Bhjlloc y de Ricardo III, que fueron
en todas laf épocas de au carrera ar-
tística sus mas ruidosas tñunfoH í los
ojos de la multitud, no pudieron nun-
ca competir con el éxito alcanzado en
el acto tercero del Ótelo, en el cual
BD mostri5 por primera vez patético
j sencillo, naSta rajar en lo subli-
me. Eban fnéaienipre el ídolo de la
multitud, que reía en él su personi-
ficacion mu elevada entre las magní-
ficas apoteosis de cien tríanfoB; en
tanto que los periédicoa sacaban par-
tido hasta de sas defectos naturales,
puesto que era bajo de estatura j de
Toz ronca, celebrando como inspira-
ciones de BU genio oríginalísimo los
gestos j ademanes desen&dados j la
manera completamente nueva de re^
citar. No obstante, si, como Lekain,
pudo hacer olvidar sus desventajas
nsicas i fuerza de expresión v de sen-
timiento, no se posesionó de la ma-
jestuosa sencillez que Kemble supe
desplegar en la interpretación de kw
personajes heroicos; aunque le aveu'
taj¿ en otro sentido.
JRetAiu». — BiniuinK) Ebak fué el
grande sucesor de Garrik, el formida-
ble rival de Semble j al actor más
osado de la escuela de Shakespeare.
Eemble no jasaba de ser el artista de
una generación; Kban se convierte en
itn demonio de la escena, aparición
sombría, extraña, indefinible, que no
tiene igual, como otro hombre gigan-
tesco de aquellas edades se tomó en
demonio de la poeefa; un demonio qi
inventa un siglo, un pneblo, una his-
toria, porque una historia crea quien
otei nn pueblo. Realmente, la histo-
ria antigua tuvo que hundirse bajo el
coloso de sus creaciones, como — --
Eudiese con el peso enorme de aque-
a cabeza.
Keberes. Masculino plural. Miem-
bros de una secta de Peraia que pro-
fesa el politeismo, crejendo en la in-
mortalidad de las almas.
Kebir. Masculino. Aitronomía na-
tigua. Nombre de la estrella Sirio.
Btuolosía. Árabe Ktiir, grande;
el perro grande, Sirio; francés, K^bir,
Kubir.
Keepsake. Masculino. Libro que
se da de regalo entre los ingleses, el
cual contiene una especie de miscelá-
nea de versos, fragmentos de prosa j
grabados,
Etimolooía. Inglés i<«^jaj{e; de
to k9Hi, guardar, v lake, amistad, re-
cuerdo afectuoso: francés, luipiake.
Keith (Jobgb). Famoso cuákero,
que vivía en Escocia en el siglo rvii.
Abrazó los principios de Fox, se dis-
tinguió por su celo j elocuencia 7 fué
perseguido y encarcelado por sus opi-
niones religiosas. Viajó por Alemania
j América v se le condenó á su vuel-
ta por su doctrina áe ¡a eaitleneia de
do* Critlot; el uno, corporal; y el otro.
KEMB
espiritual, en un sínodo general re-
unido en Londres. Dejó una obre ti-
tulada : Exáme* del atado del auike-
riimo.
Kelin. Masculino. Botánica. Planta
rastren de la India, cuvas raíces tu-
berculosas son comestiMes.
Kelotomia: Qdslotouía.
BnuoLoaÍA. Quelotomía : francés,
lelotomie.
KAllematiii (Francisco Ckistó-
BalI. Célebre general francés, que na-
ció en 1735'v murjó en 1820. En n52,
emprendió la carrera de las armas,
hizo la guerra de los Siete afios, se en-
cargd en 1771 da una honrosa misión
en Polonia j fué nombrado coronel
en 17S4 j mariscal de campo, en 1785.
Adicto á la revolución, llegó á gene-
ral de división, comandante del ejér-
cito del Mosella j ganó sobre los pru-
sianos, de concierto con Dumounez,
la batalla de Valmy, el 20 de Setiem-
bre de 1792. Custine, general en jefe
del ejército del Rhin, le denunció dos
veces & la Convención. Enviado al
ejército de los Alpes j de Italia, la
calumnia le persiguió aún y fué en-
cerrado durante trece meses en la
Abadía. Puesto en libertad después
del 9 Thermidor, obtuvo de nuevo el
mando del ejército de los Alpes. De
vuelta i Paris en 1797, organizó la
fendarmería y fué nombrado miem-
ro de la comitvm Militar oi^nizada
por el Directorio. Napoleón le nombró
senador, gran cordón de la Legión de
Honor, mariscal del im^ierío, duque
de Valmy j general enjefe de todas
las trapas dereservadelnhin. A pesar
de esto, Kellermanh votó en 1814 la
caida del emperador r aceptd de la
Restauracio.n el título de par de Fran-
cia.
Eellennuin (Fu ncisco Estaban).
Primero, marqués, y después, duque
de Valmy. Era hijo del anterior; na-
ció en Metz en 1770 y murió en 1825.
Siguió á Bonaparte a Italia; fué nom-
brado general de división después de
la {ornada de Merengo; se distinguió
en las batallas de Austerlitz, Vimeiro
{' Bautzen y luego, en la de Water-
óo. Fué par durante los Cien diaa, y
por más que la segunda Restaura-
ción le excluyera, en 1820 sucedió "
padra en la alta Cámara.
Kemble (Juan Fblipb). Uno de los
más famosos actores con que se honra
la escena inglesa, que nació en Pres-
ión en 1757 y murió en Lausana el
26 de Febrero de 1823. Hijo de Rogei
Kemble y hermano de la célebre mis-
tress Siddons, filé destinado desde su
mis tierna edad al estado eclesiástico,
por el cual no mostró jamás la menor
vocación. Después de haber acabado
sus estudios en Douai, abrazó muy
Í'óven, contra la voluntad de su fami-
ia, la carrera dramática. En Wolver-
hampton, fué donde obtuvo sus pri-
meros triunfos; después apareció su-
cesivamente en vanos teatros, entre
otros, en los de Manchester, Liver*
r<\ y Tork, de donde pasó al teatro
Dublin en 1780, y dos aDos des-
pués, á Londres, contratado en el tea-
KEMB
tro de Drury-Lane. A contar desde
este momento, su reputación, ensan-
chándose de día en dia, no tardó es
hacerse inmensa. Bien pronto no toro
rival, sobre todo, en la interpretacitm
de los sublimes caracteres de Mae-
beth. Ótelo, Eamlet, Bruto, Berveley
y Coriolano. Era desde hacía dies
años director de Dmiy-Lane, cuan-
do, después de algunas difieultsdee
con la empresa, arondonó da pronto
aqnel teatro, campo de sus triun-
fos (1801). Durante los dos afios si-
guientes, recorrió Francia y Bspsiia,
adquiriendo á su vuelta á Londres nna
parte en la empresa del teatro de Co-
vent-Garden, donde continuií siendo
el actor ftvonto del público j el trá-
gico más popular de su época, hasta
qnaen 1817 abandonó la escena pan
siempre, retirándose á Lausana. Jobn
Keuble no era lo que puede llamarsa
un actor de genio; tenía nn profundo
talento, excelente juicio, ambición,
una actividad extraordinaria, y estas
cualidades, ayudadas de los arran-
ques é inspiraciones de su hermana,
la sublime mistress Siddons, le hicie-
ron capaz de vencer, no sólo su <a
de genio, sino también los defectos
de una vdz insegura y de una respi-
ración fatigosa. En nn género de pa-
{leies, en los heroicos, alcanzó la pei^
éccion del art^ Si en la interpreta-
ción de las pasiones borrascosas y
crueles pudo ser aventajado, jamas
tuvo igual en calory elevacini épica.
Dotado de una majestuosa figura, de
una noble fisonomía, que recordaba
los rasgos característicos del tipo ro-
mano, parecía que la toga era au tra-
je habitual. Young, que se formó en
su escuela, le fué infenor, no habien-
do podido el mismo Kean eobrepujaiv
le en los pereonaj es 'nobles, majesbto-
aos y caballerescos. El célebre trágico
se dió á conocer también como escri-
tor en algunas obras, tales como TJu
projeets, Tke farmhoue, Tke Panmel;
-1 dice que tuvo el buen juicio
idenar al fiíego una edidon
completa de poesías escritas en sn ju-
ventud. Su -memoria, glorificada eu
varias ocasiones por el pueblo iogleB,
recibió un digno homenaje en 1833,
cuando se colocó su estatua en la aba*
dia de Wetaminster, al lado de la de
Garrick. Falta otra piedra; 1» de Ed-
mundo Kean.
Kemble (Cíalos). Actor inglés,
fiunoso también y hermano menor del
precedente, que nació en Brecknock,
en el país da Galles, el 25 de No-
viembre de 1775, y murió en Londres
en Noviembre de 1854. A la edad
de 13 años fué colocado en el colegio
de Douai por su hermano John; pero
á su vuelta á Inglaterra, deslumbra-
do por los brillantes triunfos de su
hermano y de su hermana (mistress
Siddons), abrazó la profesión de estos
últimos, estrenándose en 1792 en
SchefBeld en el papel de Orlando de la
comedia Ai ¡/oh lite it. Su manera da
declamar, en general, sobria y dis-
tinguida, produjo poco efecto, dejan-
do en el ánimo, más que la impresioa
Digitized by Vj OOQ IC
ICEilP
Ae nná crieácion artística, la de una
lectura bien hecha. Falto de inapira-
ciou T de energía, por m¿s t^ue com-
prendiera perfectamente los tipos que
represe ata Da, no podía despertar el
entusiasmo; sin embar^, bu concien-
cia para el estudio, su asiduidad t su
discreción ac&baron por hacer oe él
nn actor que, si nunca se llevó tras sí
& las masas, no dejd nada que desear
é, la más exigente crítica. Dotado de
nah hermosa presencia, de una fiso-
' nomía acentuada j de un& notable
elegancia, representó con gran supor
lioridad tres clases de papeles: los
uñantes tiernos, como Romeo; los
personajes trágicos, dotados de senti-
mientos nobles j elevados, como Laer-
tes y Faulconbridge, j los caracteres
de profunda sensibilidad, como Casio.
8i jamás mostró en la tragedia ni la
originalidad, ni el atrevimiento, ni
las facultades de Kean, ni los impe-
tuosos arranques de llacready, fué en
cambio más universal que estos dos
célebres actores, después de los cua-
les debe figurar inmediatamente. De-
dicado también al estudio de la lite-
ratura dramática, dló al teatro un
considerable número de obras, que se
representaron con aplauso 'j que, si
la mavoría ha caido en desuso, que-
dan algunas para probar que Culos
Ekublz era igualmei^ concienzudo
bajo el doble aspecto de poeta y de
actor. ^
Kempis (Touís). Escritor ascéti-
co, nacido en Kempen, diócesis de
Colonia, hacia el año de 1379, j
muerto en 1471. Su verdadero nom-
bre era Benerken; en latin, Malleolta,
Sue quiere decir pequeño martillo. A
1 edad de 20 años, entró como novicio
en el convento de monjes regulares de
Monte Santa Inéi, de que un hermano
sayo era prior; pronunció sus votos
en 1406, y recibió las órdenes sacer-
dotales trascurridos seis años. Bn 1409
Be desterró con toda la comunidad,
obedeciendo una orden del papa, y se
retiró al monasterio de Lunckerke,
en Prista. Vuelto al convento tres
años después, fué elegido subprior y
acabó sus dias en el ejercicio de sus
fíinciones. Tal fiíé la apacible vida
de este monje, cuvo nomore traspasó
los muros ailenciosos del claustro,
para esparcirse por toda Europa. Sin
acontecimiento alguno, teniendo por
solo «bono sus meditaciones y estu-
dios, sus copias de antiguos manus-
critos, sus trabajos teológicos y sus
oraciones, su nombre, llenando toda
la Edad Media, ha llegado hasta nos-
otros, porque se le ha considerado, y
muchos le consideran todavía hoj,
como el verdadero autor de la Imita-
do* de Jetuen'tlo. Las máximas de hu-
mildad y de resignación, que abun-
dan en esta obra, cujo autor no que-
ría ser conocido n¿$ ¡ve dt Diot, con-
cuerdan admirablemente con la vida
estudiosa, solitaria, humilde y con-
templativa del personaje de esta bio-
graQa. Sin embargo, haj antores que
afirman que la Imi/aeüm es obra del
canciller Juan Geraon ó Oersen, ha*
KEPL
hiendo dado esta tesis ocasión & una
interminable serie de polémicas, en
que la opinión ha parecido un mo-
mento pronunciarse en favor de este
últimí). No obstante, la balanza se ha
inclinado en f&voT del primero, ha-
biendo contribuido poderosa toen te á
ello el celo del prelado -belga, M. Mo-
lón que, en su obra Saierchet nr U
véñtahU a»ttwr de Clmitation (Paris,
1858, tercera edición), después de
resumir todas las controveraias ante-
riores á él, si no demuestra de uno
manera palmaria que Touis Ksupie
sea el antor de tan preciosa obra, adu-
ce argumentos que dejan poco espacio
á la duda.
Sen. Masculino. Medida de Siam,
equivalente á media vara.
EriuoLoofA. Bajo latin ie»; cata-
lán, keti.
KenozAico. Quenozóico.
Etiuoloqía. Qienoiáieo: dances,
KEPL
293
Eépis. Masculino. Especie de cha-
có pequeño. Es voz tomada del al^
man. [AcadbuiaO
Etiholooía. Francés hépi, gorra ó
morrión que los soldados ñrancsses
llevaban en África, alteración del ára-
be yící,^«, de Fez, en donde se ha-
cían. Por consiguiente, el alemán no
tiene relación alguna coa la^voz del
artículo.
Kepler. Masculino. Attreuimia.
Nombre de una cuarta mancha de la
luna.
BTiuoLoaÍA. KtpUr, astrónomo:
francés, Ktpler.
Kepler ó Keppler (Jüah). Ilustre
astrónomo, y uno de los creadores de
la astronomía moderna, que nació
en Maattatt, cerca de Weil I Wurtem-
berg) el 27 de Diciembre de 1571, y
muñó el 15 de Noviembre de 1630.
Hasta la edad de 12 años sirvió en
una taberna, que había abierto su
padre; pero cerrado este estableci-
miento por una quiebra, tuvo que de-
dicarse á los trabajos del campo, que
bien pronto ta debilidad de su cons-
titución le obligó á abandonar. Bus-
cando entonces un . porvenir en los
estudios teológicos, entró á los 18 años
en el seminano de Tubínga, donde
poco después, y gracias á los conse-
jos de Mtestlin, se consagró al estudio
de las matemáticas, siendo nombrado
á los 22 años profesor en Orastz (Stj-
ria). Arrojados en 1600 los profesores
protestantes de sus cátedras, tuvo que
abandonar la ciudad ; pero llamado
por Tjrcho-Brahe, fué á establecerse
en Praga, donde, ala muerte de aquel
sabio (1601), le reemplazó, como as-
trónomo de la corte, con la asignación
de 1.500 florines, que le fueron siem-
pre mal pagados. Nombrado luego
profesor de Liutz, trasladó á aquella
ciudad BU residencia y de allí fué lla-
mado para salvar de la hoguera á su
madre, acusada de hechicería, mu-
riendo en Batisbona en uno de los
viajes que se veía obligado á empren-
der, para solicitar el pago de los atr^
sos ae sus pensiones. A su muerte,
sólo dejó 22 escudos, un traje y dos ca- 1
misas, mientras los príncipes , á quie-
nes había servido, le debían 29.000
florines. Ebplrb había abrazado el
sistema de Copémico y deseaba ar-
dientemente hacer un descubrimien-
to que lo confirmase. Copérnico y
Tjcno-Brahe habían conservado una
K-to de los círculos da Ptolomeo, j
PLBB no se apartó por el pronto de
estos sistemas. Su la nipótcsis de mo-
vimientos circulares de los planetas
al rededor del sol, aceptada hasta en-
tonces, era necesario admitir los cen-
tros de órbitas fuera del sol en un
punto vacío de materia, Kbplbk sos-
tuvo que los movimientos planetarios
debían referirse al centro del sol ver-
dadero. Para explicar sus observa-
ciones, emprendió largos y penosos
cálculos, que le condujeron, por fin,
á la verdad. Las observaciones d«
Marte, hechas por Tj^cho-Brahe, le
habían llevado á reconocer que las
intersecciones de los planas de las ór*
bitas planetarias con el de lá eclípti-
ca, son rectas que pasan por el centro
solar. Descubrió que las áreas descri-
^.as por los rajos que parten dttl cen—
»v del sol, son proporcionales á loa
tiempos y que las curvas descritas re-
presentan elipses, de las que el cen-
tro solar es un foco. HasU el 6 de
Marzo de 1618, no pensó en comparar
la duración de las -revoluciones coa'
el cubo de las distancias; pero un
error de cálculo no le permitió descu-
brir la 1b^, hasta que, volviendo i sus
observaciones el 15 de Majo siguien-
te, encontró al fin la proporción de
los cuadrados de las distancias con el
cubo de los ejes. Desgraciadamente,
Ebplrk mezclaba á los más sabios
descubrimientos de su genio, diserta-
ciones extrañas sobre fas ideas pita-
góricas relativas á las propiedades
místicas de los números, & la rítmica
de los cuerpos celestes j i la in-
fluencia de los astros, tal como la
había considerado la astrología. En
cuanto á las predicciones sacadas do
sus observaciones astronómicas, se lo
disculpa diciendo: «que no hacía otra
cosa que ceder á las instigaciones
de los principes que le empleaban j
á las preocupaciones d6 su tiempo.*
En cuanto á las otras ideas, son fruto
imaginación idealista. Kbpler
había buscado durante mucho tiempo
los lazos que podían existir entre las
distancias medias de los planetas al
sol; y había encontrado que, imagi-
nando una sucesión de esteras de ra-
dios iguales á los de las órbitas de
Mercurio, Venus, la Tierra, Marte,
Júpiter j Saturno j circunscribiendo
á los cinco primeros el octaedro, el
icosaedro, el dodecaedro, el tetraedro '
y el hexaedro regulares, cada sólido
sería inscrito inmediatamente en la
esfera inmediata. Pero las distancias,
mejor conocidas hoj, no concuerdan
los números que se obtieiien de
estas consideraciones geométricas,
además de resultar que los planetas
descubiertos posteriormente no po-
drían ser clasificados, puesto que no
pueden tenerse mis de ció*
.■igitized by ^
Xefegle
294
KERA.
dros jegnlares. Sin embargio, Erh^b,
además de su poderoso talento, esta-
ba dotado de una pereererancia á toda
prueba, j después de estas ideas que
se encuentran expuestas en su pñme-
- ra obra: Proiüvniu ditertatúmwK cot-
mocrapiieériMt, publicada en 1596,
dio todaTÍa on paso mis. Una rez de-
terminadas las lejes del moTimiento
de loa planetas, estaba demasiado cér-
ea de BU causa; esto es, de la lev M«ir-
Amíoim, para uo tratar de descubrirla.
As! se le re hacer residir la fuerza
motriz en el sol j comparar la acción
de esta fuerza al flujo de luí que ema-
na de aquel astro, mostrando la afec-
ción mntua que existe entre los cuer-
pos, r probando que esta atracción,
semejante á la del imán, es propor-
cional í la masa. Lo sorprendente ea
qne la comparación que establece en-
tre la atracción j la luz, no le condu-
jera í la lej de la razón inversa del
cuadrado de las distancias. Las nocio-
nes mec&nicas estaban poco adelanta-
das en aquella épqpa j ésta fué indu-
dablemente la cansa de que KBn,KB
dejase ¿ Nevion la gloría de descu-
brir al principio de la gravitación
nniTersal. Estos presentimientos de
ella se encuentran en la obra que tie-
ne por título: Atlronomia nova, tice
phitiem caUtlit (Praga, 1609). A Ek-
PLSR, dedicado también al estudio de
la óptica, se le debe: una teoría de la
visión, algunos estudios sobre la re-
fracción, una tabla de refracciones as-
trondmicaa j diversas explicaciones
de fenómenos relacionados con la as-
tronomía. Entre las obras de est«
grande hombre, las principales, ade-
más de las que ^a hemos citado, son:
De sulla novA impede lerpaUarii (R»-
ga, 1606), obra en que se trata de la
aparición de una nueva estrella en la
constelación del Serpentario , j en la
que se pretende probar que el princi-,
pió de nuestra era debe empezarse i
contar cuatro 6 cinco años antes; ¿>ú^
trica (Francfort, 1611, j Londres,
1653), donde estudia las propiedades
de los lentes; Banumia miña* (Leintz,
1619),doDde se encuentra expuesta su
tercera lej. Dt eomenlit Ubri tret
(Angsburgo, 1619), donde hace mover
los cometas en linea recta; Tabula
JimíolpiÚts (Ulma, 1627), dedicadas
al emperador Rodolfo II, comenzadas
' por Tjcbo-Brahe, v en que se en-
cuentra la historia de la invención de
los logaritmos, j J, Kepleri towatiwn
(Francfort, 16M), obra publicada por
su hijo y en la que se describen los
fenómenos celestes, tales como apa-
recerían en un observatorio colocado
en la luna.
Kepleríano, na. Adjetivo, Fítiea.
Lo perteneciente k Kepler. | Las tbes
LBTBS KBPLKRiANAs: Llámause así los
principios que precedieron j facilita-
ron el descubnmiento de la gravita-
ción, como si Newton descendiera de
Kepler, en cu jo sentido se dice: los
EBPLBKUNOS.
Kemcele. Qüboacklb.
EnuoLoafi. QitertueU: francés, i¿-
rttOk.
KÉRM
K«raflIoao. Qükk&filoso.
EnuOLoaÍA.. QMenfiloto: francés,
k¿rapiglleiui!.
Kerafilocele. Qüsbatilocblb.
ErniOLOofA. Q;iera/iUeeU: francés,
kérc^hylto^le.
KeramÍMio, na. Masculino ^feme-
nino. Sectario musulmán, cuya doc-
trina consista en suponer que ha de
entenderse literalmente lo que dice la
Beitia del Cora» acerca de los brazos,
de los ojos j de las orejas de Dios.
BTnioLoafA. Kerim, fundador de la
secta: bajo latín, kerimiimtit; catalán,
keraniá.
Kerapseadis. Qüsrapseudib.
EtuioloqIa. Qiur*pte%dii: francés,
ié'Mpteudit.
Keratectomia. QüBRATBCTOufA,
BrofOLOofA. Q^eraltcUmía: francés,
kénteeíomie.
Keratina. Qússatina.
ETUioutoÍA. Q,u4raii»a: francés, k¿-
rattMt.
Kerétitii. Qi^eratítis.
ErúiOLOaÍA. Queratita: franca, i/-
ralite. Algunos Diedonariet traen las
formas hfí'atUit j q%eratltes, «infla-
mación de la córnea,» en donde ha-
llamos dos errores: 1.* ieratlíie es vo-
cablo anticuado; 3.* qiKraÜtet no sig-
nifica nada en lenguaje técnico,
K«TatoceIe. Quebatocele.
EriicoLoaÍA. Qfurataeele: francés,
i^atoeile.
Kerato-eatafllino. Qdbrato-ssta-
FILINO.
EriiiOLoafA. Q,Mento-*ttaJí¡ÍM:
francés, lAvta-tíapijiU».
Kerato-táringeo. Qubbatd-fasín-
QBO.
BmioLOofA. Q.'unto-faríitjeo: fran-
cés, k¿raüypiatynfieñ.
Kentonto. Queratofito.
EriMOLoafA. Qneratojíio : francés,
i&atopAyle.
Eenitógeno. Qcbbatóqbho.
ETtuoLoaÍA. Qneraüffftno: francés,
i&aíOffHe.
Kerato^lótis. QnBBATOOLÓeis.
Keratóide. QnBBATÓiDB.
BriHOLOofA. QMTVt^ide: francés,
¡Uraiotde.
KeratomalaBÍa. Qubbatoualasia.
EmioLOofA. Qaeraiomalatia: fran-
cés, kératomalatie.
Keratonizú. Qdkbatoníxis.
BriuOLOdÍA. Q,%eraÍMiUñt: francés,
k/ralonyxit.
Keratotomia. Qüebatotouía.
BriuOLoafA. Qneraütomííi: francés,
Eeratótomo. QDBBATÓTOifo.
ErmoLoaÍA. Q^ieratóUmo: francés,
hérateUme.
Keraanográflcp. QuRUAUNoaB^n-
oo,
EnHOLOGÍA. Q,%eratM^rÁfico: fran-
cés, kérawKographiq^e.
Kermes. Masculino. Sittoríanatm-
ral. Insecto que se cría en la coacoja
j d«l cual se extrae un hermoso tinte
encamado 6 de color de grana. De su
nombre se han derivado las palabras
CABuiH j CABHBSf. I uiNBBAL. Cierta
preparación roja ó encamada de anti-
monio.
KHOD
ETTifOLOGÍA. 1, Árabe «í-^ninañr
del artículo árabe al, el (qwmit}:
latin técnico, ckermtet; portugués,
herma; francés, Jisrmit.
2. Bn el Diccionario del padre Jo-
rónimo Víctor significa grano de es-
carlata.
K«m. Kbsba. La fonna ierra,
qne se encuentra en algnnos Dieda-
HOriot, no tiene raíz.
Kerria. Femenino. Boíámiea. Ar-
busto del Japón, perteneeienta í un
género de rosiceas,
EnuourafA. Belleadta Kan, botá-
nico inglés, á quien Be dedicó dicha
planta: latín técnico, xstiRiA. japónica;
francés, Áerrte.
Keara. Masculino. Orma&tica Ór*-
be. Uno de los tres signos de qne se
sirven los árabes para formar los so-
nidos.
EttuolooIa. Árabe kttra.
Setena. — El ietra suena como la t j
se coloca debajo del nombre, en for-
ma de nna pequefla ra^ horizontal,
semejante a nuestro guión.
1. Khan. Masculino. Títolodela
autoridad soberana «n Tartaria; j aaf
se dice : el eban de ¡ot tártarot. \ En
la Puerta Otomana, únicamente el
gran señar puede llevar el título de
KHAN, pospuesto í su nombre: tallmi
Selim KHAN, f En Persia, el título de
KHAN designa ú rango de los gobet-
nadores de provincia.
BruoLoofA. Persa kÁaa, variante
de nn nombre tártaro, qne %ignifiea
disiiatario, príncipe: fnacéa, kia».
2. Kban. Masculino. Fonda para
los pasajeros en Oriente.
EriiioLoaÍA. Árabe ikSa, en rela-
ción con kia»eh, casa: francés, kkam.
Khanato. Masculino. Dignidad;
t«rritorio de jurisdicción del khan.
Btiuolooía. Kiaa i.
Kharixi ó Alkarizi ( Jbhudas van-
Salomón). Rabino español del ai-
?lo XII. Viajé por Palestina, Greda,
ersia, Moscona, Alemania j Fran-
cia, j además de algunas poesías j
traducciones al hebreo, dejé con el
título de Taehleautti un traigo da
retórica, moral j poesía. .
KhedÍTe. Masculino. Títnlo dado
al virrey de Egipto, único que se em
plea en la actuahdad.
EriMOUiaÍA. Persa íhedin, princi-
pe, rey, soberano: francés. íUdive.
Khodon (Fba). Fundador delbu-
dhismo siamés, binnan j cambogiano,
que nació en una ciudad de la India,
llamada KahiÜafat, por loa años de
543 antes de nuestra era, y murió
en 463. Era hijo de Sirosuthot, rej de
un pequeño estado de la India, j de
1aprincesaUaba-Ma^. Se casó con la
princesa Pinfa, de quien tuvo nn hijo;
pero poco después renunció á sn es-
risa, i su palacio y á su corona, huvó
las selvas, se hizo bonzo, j al cabo
de seis años de vida contemplativa,
salió de su retiro, seguido de una
multitud de discípulos, con los cuales
recorrió las principales ciudades, pre-
dicando una le; nueva. No sólo fiíé
bien recibido, sino que hizo nume-
rosos pioflflitos; ñero al misma tíem-
uigitizedby VjOOQIC ,
KILO
po sa doctrina j bus virtudes le sub-
citATou enemi^oa , que después de
h&ber intentado darle muerte, al fin
le envenenaron en una comida. La
teogonia india ha divinizado á este
personaje, considerándole como la
cuarta encamación da Budba.
Kiang. Masculino. Palabra china
que significa río y entra en la compo-
sición de muchas voces geog^fi-
KÍBSter. Masculino. CHn
f%a. Vendaje en forma de
ría anli-
íf para
mantener uñidos los fragmentos de la
rdtula en caso de fractura.
Kiaatro. Masculino. Ejaster.
Kibla. Femenino. Punto hacia el
cual se vuelven los mahometa&os,
cuando oran.
EriuoLoafA. Xr&be gibla, enfren-
te; esto es, en dirección del templo de
la Meca: francés, ii6¡a, kiblal.
Kief. Masculino. Yigésimaquinta
Ierra del alfabeto turco.
Kifonisino. Quifonismo.
Etuioloqía. Quífo*Íimo: francés,
iypionitau.
Kiliárea. Femenino. Medida de
superficie que equivale & mil ¿reas 6
diez hectáreas.
Kilo. Prefijo técnico, del griego
X^ioí [eAUioi), mil, el cual se antepo-
ne & varias unidades del sistema mé-
trico para expresar la idea de millar.
Kilogramo. Masculino. Medida de
peso que tiene mil gramos. Equivale
próximamente i dos libras j una sex-
ta parte más.
Étixoloqía. Griego y(Xioi {cktíioi);
mil, T grano: francés, Jíikaramme,
Kilolitro. Masculino. Medida de
capacidad que tiene mil litros.
EtivolooIa, Griego cAilioi, mil, j
litro: francés, ÜloUtre.
Kilómetro. Masculino. Medida de
longitud que tiene mil metros. Una
legua española equivale á algo más
de cinco kilómetros j medio.
ETOioLoofA. Griego cMlioi, mil, j
tnétron, medida; ^{^loi [liTpov: francés,
küomilre; catalán, íil^tHíCro,
Reteia. — Atendido este origen, cla-
ro es que kildneíro debería escribirse
jiUófneíro, chiUmetro ó quilámtiro, se-
gún puede verse por el valor ó la pro-
nunciación que hemos dado á la le-
tra y (cM).—Miriámelro debería ser
también mjfri^autro, miri^metro, por-
que diez mil es píptoi (myrioi): así de-
cían los griegos tt^rioiarpot (que da
diez mil, 6 muchísimos, frutos) como
nosotros decimos Umómetro j no ter-
mámth-o. — No son estos los únicos re-
rros que ponen Iob buenos helenistas
las voces griegas aplicadas hacia
fines del siglo xviii al nuevo sistema
métrico decimal. Casi todas (dicen)
son de una formación irregular. J)e-
eívulTO es nombre medio latino j me-
dio griego, J}ecámetro es el único que
está formado según las reglas de la
lengua griega. Grama 6 grano, que
quiero decir Utua, es voz pésimamen-
te escogida para la idea que se la hace
expresar. Pero el uso ha pasado por
encima de todos esas irregularidades,
echándoles el sello tan profundamente.
K[NK
qneHoydíasonja casi irreparables,—
Acerca de la autoridad del uso, da
Varron (en su tratado de ¿íttyw íaíi-
*a, IX, i6) un consejo muj ingenio-
so. Cuando el uso (dice) ha autoriza-
do voces irregulares, pero que todavía
están poco arraigadas ó generaliza-
das, refdrmense sin demora; pero si
están mu; arraigadas, v es casi im-
posible tocar á ellas, lo mejor será
usarlas lo menos posible: de este mo-
do se volverán añejas, j luego será
más fácil reformarlas. Ctmtiitl in eon-
svetwiíne contra rationm alia verba ita
ulea/adli íoUtpotint, alta ut otWtm-
ÍMT atejixa; qva ImÜMr Hartnt ac etm
o^eñtvm« commatari peuinl, líalim ad
raiionem eorrigí oporíet; gya lame»twat
ita Mt m pratentia corrtgere neq*eat'
qm% ita aicat, hit oporíet, ti pottit,
mn %ti; tic m» ohtoUtcmt, ac pottea
jam oblierata faeiUiu corrigi pottrvnt.
Kilopodia. QuiLOPODiA,,
EtiholoqU. Qailopodia: frunces,
\yllopodie.
Kima. Masculino. Botánica. Tri-
dacno gigante.
ETiuoLoafii. Malajo ktna: francés,
kima; latin técnico, chima ¡figat,
Kimry. Sustantivo y adjetivo. Len-
gua céltica que tiene tres dialectos
principales: el ntUh, hablado en el
país de Galles, muerto boj; el cómico
ó eonutliano, que se hablaba en otra
comarca de Inglaterra, j el arvuricane
ó bajo bretoñ, hablado en Bretaña, pro-
vincia de Francia. Por kimry se suele
entender el melth 6 galo.
Etimolooía. Francés h]/mri, hi/nri-
q%t, kimry q%e.
Kinato. QuiNA,TO.
ETiHOLoaü. Qmiwto; francés, ií-
ttate.
Kinesia. Femenino. Facultad que
tiene el alma de imprimir movimien-
to á los miembros, tratándose de la
serie de funciones que dependen de
los actos volitivos.
E-rwoLOof A. Bajo latin, ki»etia; ca-
talán, kinaia.
Kíneaimetría. Femenino. Medida
del movimiento.
ExiuOLoaÍA. Kinttia y metro: bajo
latin, kiiutimtÍTia; catalán, kinetiwie-
trla.
Kinesiterapia. Quinesitbba^u.
ETiuoLoofA. Q»iitetiterapia: fran-
cés, kinétithérapie.
Kinesódico. QuiNEsónico.
Etiuoldoía. Quinetádieo: francés,
kirütodiq*t.
King. Masculino, Nombre común
á todos los libros Be los filósofos chi-
nos. [| Los CINCO KIN03. Nombre de
los libros sagrados de la China, los
cuales contienen la doctrina filosófica
j moral de Confucio. (LiTTBd.)
Etiii(>looía. Chino king: francés,
hing.
Kinico. QuCnico.
BTiMOLoaÍA. QKfttúo; francés, kini-
Kinkajon y Kinciyou. Masculino.
Zoología. Género de mamíferos plan-
tígrados, que comprende una sola es-
pecie: el polot canaivohuíuí, que habi-
ta en la América ecuatorial.
EIRI
295
Etiuoloqía. Voeaih indígtna! fr»n-
cés. lineajou, hinkajou,
Kinnogra&on. Quinnoqe&pion.
ETiuoLoofA. QuinHogra/ía: francés,
kynnographio».
Kínnor. Masculino. Especie de
arpa que usaban los hebreos. (Caba-
llero.)
Jletríla.—'Ea medio de mil opinio-
nes contradictorias, sácase en limpio
que el kinnob era un instrumento de
madera, que tenía una forma trian-
gular, que estaba montado con ner-
vios ó intestinos de animales, tendi-
dos á lo largo del instrumento j que
el número de sus cuerdas era muj va-
riable. (La Faob, Bittoire gén&ale de
la miuique, tone 12, po^e 292.)
Kinorrhodoii. Femenino. Larijsa
silvestre que nace en los parajes in-
cultos. Tiene pocas hojas, que se mar-
chitan fácilmente, j á cualquier vien-
to se caen, y queda un botón grueso,
que se madura por el otoño, j se co-
noce estarlo en el color muv rubio que
adquiere, ; del se hace la conserva
ri en las boticas se llama i^norrho-
. Es voz griega, que significa: Ro-
sa de perro. (Academia, Dicáonario
de 1728.)
KinoVate. Quimovate.
Etiuoloqía. Quinotiate: francés, kt-
nóvate.
KinÓTÍco. Quinó VICO,
Etimoloqía. Qvüuhieo: francés, ii~
novjoite.
Bjojan. Masculino. Hittoria Sagra-
da. Nombre de un ídolo que los israe-
lit&B adoraron en el desierto. (Biblia.)
Kiosko. Masculino. Mirador ó pa-
bellón de gusto oriental, con que sue-
len adornarse los parques y jardines.
II Por extensión se empieza á dar igual
nombre á los pabellones ó tiendas cir-
culares, ó de construcción varia, que
sirven pora depósito ó despacho de di-
ferentes artículos en las plazas j si-
tios más públicos.
Btiuolooía. Persa v tuvo iiehk,
koSekk, quinta: franca, kiotgue.
Kiosqnifonae. Adjetivo, Que tie-
ne forma de kioslco.
Kiótomo. QuiÓTOiio.
ETiuOLoaÍA. Qiuidtomo: francés, kto-
tomt.
Kiriado, da. Participio pasivo del
verbo kiriar. Aquel á quien, ó por
quien, se cantan los kjries ó respon-
sos. (ÁcADEMU, Biscümario d* i*S6.)
f Que todo paede puttta
por venir ea proeesioik
kvriada da los DÍOo«
la mujer que noa cansó.*
(QuaviH), UuM 1.')
Kiriar. Activo. Cantar los kjries í
responsos. Es voz inventada j forma-
da de la palabra hyriei, (Academia,
Diccionario de 1126.)
Kirie. Masculino. La deprecación
que se hace al Señor , llamándole con
esta palabra griega, al principio de
la misa. Se usa mas comunmente en
plural.
EtiholoqÍa. Kifieleiton.
Kirieleisar. Activo. Cantar el ki-
rieleisón, de cura voz se formó, in- ,
icjitizedbyLjOOQle
29» KIST
T«nUndok. (ÁaumOÁ. , J)iceienmc
di me.)
(Y Klamente en el bAo
óaj á la tumba nna Tiita,
U y<a¡ que lae lirMeiMn,
(Aiunmo Punu-EON, lui obru.J
Kirieleisón. Masculioo. Eirib.
Fumiliar. El canto de loa entierros j
oficio de difuntos. O Cantar sl kibik-
LBisoN. Fntae fuailiu'. Pedir miseri-
cordia.
Etiholooía.. Gñe^ xiípit (iyrie),
TOCAtiTO de xúpt»c (kj/riút). Señor, j
ÍXÍ7¡my (eUet^ti}, ten piediid, forma de
IXí(i>, tener miserícordia; «ten miseri-
eoidja, |oIiSefiorI* francés, Í¡/rí¿-¿i¿i-
tm.
Kyries. UasculÍDO. Aqnella parte
de la misa en que se repito varías ve-
ces la Toi i¡/ne¿leiitM:j así se dice:
«Están en los k^es.» Es toz c^riegia.
[Academia, Dvxümario de 1736.} —
«La repetición de estos clamores sig-
nifica también la repetición de los iy-
ria,* (Fhat Luis db Granada, Com-
ptudio di ¡a doctrina erUtwui.}~-*PaT
alusión significa la repetición, conti-
nuación, 6 abundancia de alguna
cosa. * ( AcADniíA , Diaionaru» de
1726".) •— «litM Tiejoa bebieron sím
sme, los mozos, üd omnia, j las sefio-
ras, los KTBiBS.* (CbrtÍmtks, Note-
íaiefeMplúret.)
Kiriologia.' QuiRioLooÍA.
EriuoLoaÍA. Qñríolc^ia: francés,
Einológico. Qdibiolóqico.
EriMOLoaÍA. QhítíoI^íco: francas,
Ij/riolofft^Me.
Kirronósis. Quirrohósis.
BtuioloqÍa. Q,ittrro»ítit: francés,
íirtviwte.
Kirs-vaur. Ejrscb-wassbb.
BTUioLoaÍA. La forma kirt-muer,
c^ue traen algunos Diecúmarwt, no
tiene raíz.
Kirsch-wasser. Masculino. Licor
espirituoso obtenido por ladestilacion
de ciertas cerezas silvestres.
BrtMOLoaÍA. Alemán Emchnatter;
de hirtch , cereza , j ntuer , agua,
«agua de cereza;> ürácés, iw-fcAnnu-
ler.
Kislar-agá. Masculino. Jefe de los
eunucos negros en el serrallo.
Kiste. Kisto.
Kistíco, ca, d qnistico, ca. LA-
jetivo. Cim^ia. Lo relativo al kisto 6
quiste, encujo sentido se dice: cavi-
dad KÍSTICA.
BTiuoLoaÍA. Xü(9.- francés, ;lú-
Kisto. Masculino. Patología. Veji-
ga 6 saco, por lo común membranoso,
S[ue se desarrolla anormalmente en di-
erentes regiones del cuerpoj que con-
tiene humores ó materias alteradas.
ExiuoLoaÍA. Griego xiIítií (kyttit),
vej^a: francés, kiiU.
RsteüA. — 1. El kúto 6 quisto es una
membrana sin abertura, la cual se des-
arrolla accidentalmente, .mediante la
dilatación de los conductos excretores
de las diversas especies de glándulas,
cujo orificio se obstruye. «Muchas
reces el humt^ se halla encerrado eu
KLBB
un KISTO 7 membrana qne le ei pro*
pia. (Parió , V, i6.)
3. Convendría escríbir qrtitlo, á fin
de uniformar nuestra ortografía, dan-
do á los vocablos de esta serie una for-
ma espaAola.
Kistotomia. QuiSToroufA.
Etimolooía. Qtiútotostía; firancéa,
ki*totomie.
Kistótomo. QuisTÓTOuo.
ETiHOLOofA. QaiiAfieMHo: francés,
kiMMoau.
Kleptomania. ClkptouanÍa.
ETiMOLoaÍA. Clept»ÉumÍA; francés,
ki^iomamie.
Ki-Ti8a. FiliSsofo chino, que vivía
en el siglo xiii antes de nuestra era.
Era tío del emperador Cheou-Siu, á
cu JO sanguinario furor siSlo coaaiguiá
escapar fingiéndose loco. Bajo el rei-
nado del sucesor de este príncipe,
Wou-Wang (1122) reapareció en la
corte j llegiS á ser gobernador de la
Corea. Sus ideas científicas, filosiSficas
j políticas, que se encuentran expues-
tas en el lÁoro tagrado de lot aMlet,
del que Pauthier na hecho la traduc-
ción en los Libros iagradot dt Oriente,
son consideradas por algunos como un
preludio del sistema de Confucio. Para
muestras de las reglas de conducta
que, según Ki-Tsbu, debe seguir un
soberano, citaremos el siguiente trozo
de su libro: «El soberano debe culti-
var la virtud, reprimir el vicio j las
malas pasiones de sus subditos; re-
compensar el mérito y el talento; mos-
trarse indulgente con los que carecen
despojo; firme, con los que son ricos,
fuertes y poderosos. Debe, sobre todo,
fiara inspirar odio al vicío j amor i
a virtud, alejar de su persona á los
hombres viciosos j rodearse de hom-
bres virtuosos j de instrucción.»
Kleber (Juan Bautista), Uno de
los generales franceses de la época de
la Involución que más se distinguie-
ron por su valor y sus conocimientos
militares en las guerras de la ropiibli-
ca, que nació en Estrasburgo eu 1753
y muríó el 14 de Junio de 1800. Era
hijo de un modesto obrero; pero dos
nobles bávaros le dieron medios de ir
París á estudiar las matemáticaB j
la arquitectura, entrando luego como
alumno de la escuela militar de Mu-
nich. Alistado al servicio del Austria,
en el regimiento de Kaumitz, donde
fué subteniente en 1776, presenta su
dimisión en 1783, entró en Francia j
obtuvo una plaza de inspector de las
fortificaciones públicas de Bellfort.
En 1792, partid coñio voluntario; sir-
vió á las órdenes de Custine; se hizo
notar por su bravura j sus conoci-
mientos militares; defendió á Magun-
cia, como ajudante general, j dió co-
mienzo á su reputación militar en este
puesto, por mas que no consiguieron
conservar la ciudad. Encarcelado des-
pués de larendicion déla plaza, fuéeu-
vÍE|do más tarde como general de bri-
gaas álaVendée, donde se distinguid
en el encuentro de Torfou, en el que con
4.000 hombrea resistió á 20.000 ven-
deauos; decidió la victoria en Choletj,
después de una desgracia momeutá-
KLOP
nea, batíií i los Tendíanos en Mana j«a
Savenaj. Hubiera terminado la guer-
ra civil, si se le hubiese dejado admi-
nistrar el país insurrecto como élqu^
ría; pero el comité de Salud pública
hizo funcionar la guillotina, Elkbkr
demostró su indignación j fué dester-
rado. Sin embargó, bien pronto sus
talentos militares fueron neceaarioa j
en 1794 fué nombrado general de di-
visión j enviado: primero, al ejército
del Norte, y luego, al del Sambre j
ÍMousa. AUí se cubrió de gloría en
leurua; destrozó á los enemigos en
Marchienea; tomó á Mons, Lovaina j
Maestrich j dirigió durante el invier*
no el sitio de Maguncia. En 1795,
hizO prodigios á la cabeza de un ala
del eiército de Jourdan, forzó el paso
del liliin j venció al príncipe de Wur-
temberg, en Altenkirchen; al general
Erav, en Ealdieck, j al general War-
tensleben, en Fñédoerg. Estos ferian-
fos iban á ser coronados por la rendi-
ción de Francfort, cuando cajú en de»
fracia del Directorio fl797). Retirado
Estrasburgo, trabajé en sus Mnu-
riat, hasta que Búnapart«, encargado
de la expedición de Bgipto, y querían-
do tener á bu lado los mis hábiles ge-
nerales, llamó á KLESKa, que acepté
el puesto que se le ofrecía. Al escuar
los muros de Alejandría, recibid un
balazo en la cabeza, que le tuvo al?na
tiempo postrado, pero apenas restable-
cido, acompañó al general en jefe á Si-
ria j se hizo admirar en Jaffa,Corsoun,
Gaza, Mont«-Tabor j Abulcir. Bona-
parte, al abandonar el Egipto, confié
el ejército á Elebbr, que consintaó en
ta convención de El-Arisch, para vol-
ver con sus soldados á Francia; pero
el almirante inglés Eeith se n^é á
ratificarla, y exigiendo que los fran-
ceses se rinuiesen como prisionerosde
guerra. Klebbk indignado, puso en la
orden del dia-la carta del almirante,
seguida da estas concisas palabras:
tildados, á tales insolencias no se
contesta más que con la victoria. Pre-
E araos á combatir.» La batalla de He-
ópolis fué ganada por 10.000 fran-
ceses contra 60.000 turcos j el alto
Egipto quedó nconquistado. El ven-
cedor, ocupado en consolidar su obra,
empezaba á hacer sentir las conse-
cuencias de una sabia j enérgica ad-
ministración, cuando un musulmán
fanático le asesinó en el Cairo, hacien-
do perder á la Francia una de sus mis
legitimas glorias. El elogio de Klkbsb
fue pronunciado en Egipto por Fou-
rier, j en París, por Garat. Estrastur-
go le levantó una estatua colosu en
bronce el 14 de Junio de 1840. Elb-
BRR fué un verdadero héroe. Tenía ont
estatura elevada, una hermosa firun
{' un rostro en que se reflejaba elvi-
or de su alma j la nobleza de su ca-
rácter.
SaúMeit.—KLSBEA unía, á un va-
lor audaz y sereno, una inteligencia
penetrante y un golpe de vista segu-
ro. Completaban su noble y elevado
carácter la instrucción del nombra da
Estado y la nobleza del caballero.
Klopstock (FxDBBioo Oottlub}.
uigitizedby VjOOQIC
KLOP
tTno de los grandee poetas de AJema-
nia, que naciij en Quedlünburgfo (Sa-
jonia) el 2 de Julio de 1724, j m\mó
el 2i de Marzo de 1803. Eatudi<í en
Jena 7 en Uunicli, y se adliini5 al
círculo de hombres emioeatea, cuyos
libros T folletos iban dirigidos contra
Gottscber, defensor infatigable de las
imitaciones j de las tntduc^jonea. Sin
""embargo, se mezcló poco en las dis-
putas de escuela, y en lin^r de eacri-
bir para demostrar que ios alemanes
debían pensar en producir por sí mis-
mos, prefina predicar con el ejemplo.
Separándose de los caminos trillados,
abordó un asuntó más difícil j gran-
de que el de los poemas épicos más
famosos, j el afio de 1748 aparecieron
loe tres primeros cautos de la Metia-
d». Su aparición produjo en Alemania
entere uu sentimiento unánime de
asombro, hasta el punto de colocar el
nombre de su autor al lado de loe de
Milton j Homero. A pesar de los
apláneos, Elobptoce prosiguió su
obra con la lentitud j la calma que
reclamaban la trascendencia j la ma-
jestad del asunto. Después de haber
visitado la Suiza, diÓ á la estampa
en 1751 los cinco primeros cantos, j
en 1755 los completó con cinco más,
llegando con ellos basta la muerte
del divino Mesías. Entonces residía
en Copenhague, adonde había sido
llamado por Federico Y, cuando ja
había contraído matrimonio con Mar-
garita Moler, más conocida por el
nombre de Meta j la misma que el
poeta canta con el de ddH en su Me-
tiada. Los diez últimos cantos de este
poema, que son loe que celebran la Re-
snrreccion y los prodigios de que fué
acompañada, no aparecieron hasta
1773. Toda la obra está escrita en Ter-
sos hezáme&xis á imitación de los an-
tiguos. Klobptoce quiso, como lo in-
dica el nombre de su epopeya, cantar
el advenimiento del Moím, Lo qué
Milton había encontrado en el Anü^iio
Faiammlo, el poeta alemán lo encon-
tró en el N*evo. Como Milton, perma-
nece fi el á todas las trodi ci ones bibli cas ,
permitiéndose sólo, en su calidad de
poeta, escogerlos nombres, los hechos
y las fechas que convienen mejor á
sus cantos. Bl poema'la Maiada está
lloDode poesía y de elevación; los epi-
sodios se desarrollan perfectamente
conducidos, y en las narraciones bri-
lla ese talento que sólo poseen los
escritores superiores. Sin embargo,
las disertaciones pecan de difusas; en
su estilo se nota a veces una hincha-
zón que afea sus muchas bellezas; sus
héroes están demasiado elevados sobre
el nivel de la humanidad y los can-
tos que siguen i la muerte del Sal-
vador, carecen del interés profundo
que en el cuerpo de la obra se admi-
ra. Mal grrado estos defectos, la Me-
liada es el más hermoso poema épico
de Alemania, y ocupa y ocupará siem-
{ire un digno puesto entre las más ce-
ebradas epopeyas antiguas y moder-
nos. Además de este poema monu-
mental, Elosptock ha legado á la
posteridad una no escasa elección de
KNOX
' odas, en las que se encuentra á veces
la elegancia de Horacio, la energía
un tanto ruda de los antiguos bardos
Íel entusiasmo sincero & los poetas
ebráicos; tres tragedias, tituladas la
Muerte de Adta, Salomón y David; un
poema heroico y patriótico, que lleva
por nombre Seman; algunos ensayos
en prosa y una correspondencia tan
voluminosa como interesante. Las
obras de Klobtock han sido coleccio-
nadas por G<Bschen (Leipzig, 1798 y
1809, 7 volúmenes en 4.^); por MM.
Spindier y Back (Leipzig, 18 volú-
menes en 8."), y por Cotta de Stutt-
gart, del cual existe una edición en
un solo volumen en folio, De la Me-
fiada existen traducciones á la mayor
parte de los idiomas; pero las mejo-
res son las hechas al francés por
d'Honer (1825, 3 volúmenes en 8.°)
j M.n» A. de Carlowitz (1847, un vo-
lumen en 12.').
KDÍpperdoiling ó Knipper-Dol-
link (fiBBNA.EDo). Jefe de los anabap-
tistas de MOnster, que nació & fines
del siglo IV y murió en 1536. Acogió
en su cosa á Juan Matshys y á Juan
do Leyden, y predicó públicamente la
doctrina de su secta, por lo cual fué
encarcelado varias veces. En 1534,
los anabaptistas le nombraron burgo-
maestre de MOnster, mientras que
Juan de Leyden, entregándole la et-
pada de Sanuim, le erigía ejecutor de
la justicia. Con esta espada en la
mano y acompañado de cuatro satéli-
tes, recorría la ciudad, esparciendo el
terror y decapitando por sí y ante sí
á los que se openían -á su autoridad,
Cuando Juan de Leyden fué aclama-
do rey de loe anabaptistas, le nombró
tttaittder; pero cometió tales violen-
cías, que tuvo que encerrarle por al-
gunos dias. Habiendo al fin vencido
el partido católico, condenó & Enip-
FBRDOLLiNa Í sor desgarrado con te-
nazas candentes, y en seguida atrave-
sado con la espada de que él se había
servido, lo que se ejecutó sin que des-
mintiera por un momento su valor
brutaly su bárbara ferocidad. El ca-
dáver filé meüdoen una jaula de hier-
ro y colgado del campanario de la
torre de San Lamberto, como reliquia
de abominación y de escándalo.
Knont. Masculino. Suplicio usado
en Rusia, y que consiste en colgar al
paciento de modo que el peso del cuer-
po carga sobre una viga en que se
apoya el vientre, y en esta disposi-
ción se descargan sobre la espalda
golpra con un látigo de cuero termi-
nado por bolas de alambre.
BtiuolooU. Huso kno%t, vocablo
que ño existe en las otras lenguas es-
lavas v que parece ser de origen tár-
taro: francés, kiKmt.
Knox (Juan). Uno de los promo-
vedores de la Reforma en Escocia, que
nació en Giffort ó en Haddiugton en
1505 y murió en Edimburgo en 15J2.
Estudió en la universidad de San An-
drés, donde las doctrinas de Gerson y
de Pedro de Ailly, sobre la suprema-
cía de los concilios generales, sembra-
ron en BU espíritu uis primeras semi-
KNOX
297
lias de las ideas democráticas, que
quiso más tarde introducir en la Igle-
sia v en el Estado, y después de reci-
bir los órdenes saceraotales, se dedicó
á la enseñanza de la filosofía. La lec-
tura de la Biblia y de los Sontos Pa-
dres le hicieron repudiar la teoria es-
colástica; las predicaciones de Tindal
y de Wishart le llevaron decidida-
mente á las nuevas doctrinas religio-
sas y no temió propagarlas desde su
cátedra de la universidad. Habiéndo-
sele amenazado con la hoguera, tuvo
que huir (1542); pero arrastrado de
nuevo á San Andrés por un motin,
fué hecho prisionero al apoderarse la
regente de la ciudad (1547). Fué con-
denado á remar en las galeras france-
sas y recobró su libertad en la época
del matrimonio de María Bstuardo
con el delfln, volviendo á Inglatorre,
donde puso toda su actividad y su
elocuencia al servicio de la Reforma,
rehusando un obispado, por no que-
rer admitir la jerarquía aristocrática
del clero inglés. Cuando la reina Ma-
ría restableció el catolicismo, dejó la
Inglaterra y fué á ponerse al fronte de
una iglesia que algunos compatriotas
suyos habían fundado en Francfort.
Después se trasladó á Ginebra, donde
tuvo por maestro y por amigo á Cal-
vino, á quien igualaba en infiexibili-
(¿d y sobrepujaba en energía, y, por
último, aprovechando la política tole-
rante de Uaría de Lorena, resresó á
su patria, donde se preparó a ser el
organizador religioso de Escocia y su
dominador moral. Empezando por ga-
nar á la nobleza en favor de sus pro-
yectos, muy pronto contó con la adhe-
sión de lord James Stuard, hermano
natural de la reina y prior de Son An-
drés, de lord Hom y de lord Erskine.
Bajo el impulso de estos poderosos
Sersonajes, dos de los cuates fueron
espues regentos de Escocia, las fami-
lias influyentes se constituyeron en
congregaciones religiosas y se com-
prometieron solemnemente á trabajar
en la propaganda de sus principios.
Sostenido por lo más escogido de Es-
cocia, Knox se puso sin temor enfren-
te del clero católico de Edimburgo.
Allí, durante diez dias y sin ninguna
oposición, explicó los Evangelios ante
una multitud inmensa, atraída por la
elocuencia de sus predicaciones; pero
cuando quiso arrastrar al pueblo como
había arrastrado á la nobleza, la opo-
sición se desencadenó contra él. El
clero apeló á la regento, y represen-
tándote los peligros de una innova-
ción religiosa, obtuvo fácilmente ple-
nos poderes contra el audaz predica-
dor, de quien ya había tratadode des-
embarazarse, por medio de la violen-
cia, en el condado de Augus. Knox
comprendió la inutilidad de resistir y
partió para Ginebra, donde se le ofre-
cía un curato. Sin embargo, no por
esto dejó de incoársele un proceso, en
que, acusado y fácilmente declarado
convicto de herejía, se pronunció una
sentencia de muerte en hoguera, que
sólo en efigie pudo cumplirse en la
plaza de la Cnt ÁUéú» BdÍJBbiiHro>-. ,^ I ^
TOMDiu uigitizedbyVjlOOy IL
298
KNOX
Ed e«t« ¿poca (1558} fu¿ cuando lan*
t6 contra María de Inglaterra, la re-
gente de Escocia, j Catalina de Medi-
éis, su violento y cuiioso opÚBCulo:
SI Primar tonido dt ¡a tnmpeta eo»tn
el moiutnioto goUtnw dt tat mitjera.
Al afio siguiente, volvió á flecocia
llamado por sus partidarios, en el mo-
mento en que la funesta influencia de
loB Guisas amenazaba la libertad re-
ligiosa. Las persecuciones le precipi-
taron i la revuelta, inevitable desde
BU llegada, j proscrito por un conci-
liábulo que presidía el primado, sub-
levó i Pertk, acompañó al ejército
protesianto, quo fué a apoderarse de
Edimburgo; pero que no pudo manto-
neree allí, levantando por todas par-
tes el espíritu de tos reformados, ios
cuales dominaron después de muerta
la regente (1560). Una vez duefios del
pats, piden al Parlamento: 1.°, que el
clero católico fuera suprimido; 2.°, la
doctrina de latM¿ftoNCM«ÍM'condeDa-
da; 3.*, las peregrinaciones, probibi-
das; j 4.°, subrogada la creencia en
el purgatorio j en la intercesión de
los santos. El credo ó profesión de fe,
que redactaron simultáneamente á
propuesta del Parlamento, fué votada
y sancionada por aclamación, & con-
jwcnencia de lo cual quedó prohibido
el ejercicio público y solemne de la fe
ca^lica. La austwa disciplina presbi-
teriana de Knox quiso imponerse;
pero halló una oposición inveneible, á
causa del carácter democrático que le
ora propio, no habiendo logrado que
fuese adoptada sino parcialmente. Por
fin, durante la regencia de María E»-
tuardo, desplegó una extraordinaria
energía de obra y de palabra, comba-
tíenoo sin tregua el poder absoluto j
las jerarquías del catolicismo. Ademfú
del folleto que hemos citado, había es-
crito: Sxiorliuümet crütümat d aqtn-
llo$ qtuprofeta* elRiMgeUo dt Critío
«M tí revio de InglAterra (1654); Coríw
i ¡a reina María, regente dt Etco-
CM (1556); Brevt exAoríacion Á Ingla-
terra (1559) ó Sutoria da la reforma
religiosa e* Sieoeia, obra postuma, que
no vio la luz pública hasta algunos
B&OB después de la muerte de su autor.
También se le debe una traduccioo
inglesa de la Stmta Bihüa.
%témm.—\.. Setrato deKnox..'Piii
un hombre fanático, intolerante, do
vasta instrucción, de inteligencia lu-
minosa, do excelente palabra, de pa-
siones profundas, de convicción inge-
nua, de carácter duro, de costumbres
puras, superior al miedo, inaccesible
a la corrupción, extraño á proocupa-
cienes j afectos personales, el genio
inglés de la Reforma-, el alma podero-
sa j el corazón invulnerable do la rei-
na Isabel. Le <ó una virtud para
ser cristiano; perdonar. Le faltó otra
virtud para ser apóstol; ser cristiano.
2. Rttralo de la St/orma.-^ha. Re-
forma prohibe al catolicismo, como el
catolicismo prohibe á la Reforma,
Por consiguiente, aquellas luchas no
fueron otra cosa que la proscripción
contra la proscripción, el odio contra
el (¿Uo, el veneno contra el veneno.
KOCK
manía terrible j eterno achaque de
todas las sectas. Por fortuna, vino el
espíritu de tolerancia, salrándoae con
él la pasión sublime de la Cruz, que
pregona en el mundo la paeioo subli-
ne de la caridad.
Kock (OÍSLOS Pablo db). Fecundo
!' popular novelista j autor dramático
ranees, que nació en 21 de Ma^o
de 1794, en Passj, cerca de París, y
murió en 29 de Agosto de 1871. Era
hijo de un banquero bolaudés, esta-
blecido en Paris, y que fué guilloti-
nado durante la época del Terror.
Educado por bu paidre pan el alto
comercio, abandonó bien pronto esta
carrora por la de las letras, á la cual
le había aficionado la lectura de Du-
cHj-Duminil y de Pigsut-Lebrun.
Su primera novela, ElBijo de wñ ma-
jtT (1813), que tuvo que editar á sus
expensas, no le dio resultado algruno,
por lo que, volviendo los ojos Sí. tea-
tro, escribid varios melodramas lúgu-
bres, que se representaron en el A«r
íyií. Sin embargo, demasiado com-
prendía que no era aquel el gónero
Iue convenía i sus facultades y, aban-
onando lo serio por lo cómico, se
dedico á escribir vaiuieñUet y libretos
de óperas cómicas. Tampoco era aque-
lla la literatura de su vacación. De
las muchas obras que escribió en el
período de 1818 ¿ 1823, sólo un m«-
deville, Zt Mttletier, se ha salvado del
olvido, gracias, no al genio de nues-
tro personaje, sino á la música de Hé-
rold. En cambio, la novela, i cuyo
género tuvo que volver, le guardaba
muchos diaa afortunados, que le hi-
cieron popular en Francia y en el
mundo. La lista del repertorio de sus
obras asombrará sin duda á nuestros
¡lustrados lectores. Novelas: El Hiji
dt mi wtMjer (1813); Georgina ola Atja
del notario (1820); Chutave el calavera
(1821); Mi vecino Raiwtnda (1822'
M. Dwont [1824); Andrü ti tahog,
M(1825); La Hermana Ana (mñ); El
Barbero de Pane (1826); La Lechera de
Monte/trmtil (1827); La Cata Blanca
(1828); Et Bnen nnckache (1828); la
Mujer, el mando y el amante (1829);
El Eemhrt dt la natwraUut y ti komhrt
eivilitade (1830); El Comido (1831);
Magdalena (1832); U Doncella de Bel-
lemlle, traducida al español con el titu-
lo de la InocenU Virginia (1834); NiM'
caytiempre{lS35hZianall%36): Flo-
ree y maripotat [lS3Gy, Únqntd pro-
í» (1837); BigoU (1838); Vn {¿ten
encantador aSi'i); El Sombre de lottret
ealeontt (1841); La Hermosa ióten del
ionlttard IIS40); Fitiologia del catado
(1841); Carotin (1842); Un hombre
ditponible (1843); Jteeta para ^ksarie
(1843); Un marido perdido {\B/a\; Dei-
eeníwratde un tnglá (1843); Eduardo
y tu prima (1843); El Amor mojado
(1843J; Tvler el cobrador (1844); La
Familia 0ogo (1844); Mi amigo Pif-
fard (1844); S\n corbata (1844); Parit
al haUUdotcopio (18451: Un baiU en el
gran mundo (1845); Él Amante de la
Zuna (1847); Taguinet el jorobado
(1848); SI Jardin turco {im}; El
Amorquepata y tlamorque nene (1849);
KOCK
Un nltm (1850); Ctriuttt (1851); SI
Pantana de Antenil (1851); U» uSer
atormentado (1853): La Ramilitlera del
Chateau d'Eau (1854); Mr. Ckértmi
(1858); Mr. ChoubUnc en huteadetu
mujer (1858): Pablo v tu perro (1858);
Madame de MentJlaquM (^1858); U Se-
ñorita del quinto pito (1857); La Fami-
lin Brailkrd (1858); SI MiUonatie
ll8áS)i La Mujer de tra carat (1859);
Mr. Qogo (1^9); U Doncella de ¡m
tret coriü (1861); El Prado de omapo-
¡at (1862); Loe Cowtpaierot de la Trufa
(1862); LotSijot del Bonlevard \\2fí3\;
Lotlfietot de Car tonclU{\9&i)\ Las Mu-
jeres, el vino y el juego (1864), y La
Senda de lot ñruelot (1865].— Daauas
ENTSBSÓuisACTOs.— ifiuisna^ Vair
noir (1814); Catalina de Curlmáia
(1814); SI Trovador portuguét (1815);
La Batalla dt Veiüaní (1815); Bl Me-
Unodt Mantfeld n&m. Todo é nada
(1836); ¿a Vitperadt ITd^nm (1842);
La Bohemia de Parit, en colaboracioo
con Gustavo Lemoine (1844), jSl
Cattiüo dt Vincenmei (1844J.--Vad-
DKVILLBa t ÓPEKAS CÓMICAS. — El Hi-
jo de mi mujer (1835); Una noeJU en
el castillo (1818); M. Montón (1818);
Los Esposos de quince attoe (1821); El
DU de boda (1821); SI Mulero Í1823);
Lot InkeUt (1823); Loe Hijo* de maeu
Pedro(m25y, Uitabutnaforíu»ail82áy,
El Calendario de lot »m;W(1826)¡ La
doncella de Belleville (1834];.£7i» &»«
muchacho (1836); Santón y DaUU
(1836); Lot .H'itaru de guarmidon
1837 ; Lot Sataderat de PitUvia-s
1838 ; la SamilUíera dt lot Campos
ElUeat (1838); Un baile de griutas
n83Sy, La Familia FanfreUtcÁe (1840);
M, Qribouillet (1841); La Potada de
CUntilly (1842); Juegoi inoeemtei
(1842), en colaboración con Varin; SI
Latareto (1842); En ía_;iiíyi(1842). en
cion coa Varin (1842); SI
colaboración '
Teatro y la coeina{\8iiy,El Bueyat
(1845); Mi vecino Bagnolet{\S^y, Un
aguacero (1845); Los Baños á domieilio
(1845); El Agua y el fuego (1846); SI
PracticanUÍlM7y,SlSotieario de Pan-
toM((1845); 0;"oyit4m(1849);^5K-
ño do un propietario, en colaboración
con Quóroult J1849), v Una mm»
que se tiene mudo {ISS8). Muchos de
los asuntáis de estas obras están sacv
dos de sus novelas. Además de ellas
tiene publicadas Í;ajlfo*M¿v y lapalo-
ma, comedia de magia, en colaboración
con Carmoueche; Cuentos en terse
(1842); Miteelinta erüiea y Uieraria
(1825); Cuentotyeaneionet(imy,Flon,
Jlon, larira, don, daine, colección áe
Qaneiones (1865), y diversos cuentos
ó pequeñas noveías diseminados en
diferentes publicaciones periódicas.
Beiimtn.—l. Su Uieratwra. Paül
DB Kocs, al pintar las costumbres
populares, copia al natural, y sus co-
lores son verdaderos; sobra todo, ale-
gres; pero, más atento á excitar la
risa del público y á tener un gran nú-
mero de suscritores, que á mantener-
se dentro del decoro del arta j del
necesario continente moral, ha des-
Srastigiado sus felices disposiciones,
ando lugar á que la crítioa ilustn-
L'igitized by V
i que la crítioa ilusti
„t,oogle
KON
da, en vez de designarle con el honro-
so nombre de un buen novelista, le
llame el eícritor de las gritetat. En
muchas de las obras, cujoa títulos
hemos insertado, su literatura no es
más ni menos que el panorama es-
candaloso de su siglo.
2. S» r«fo'ato.— Fecundidad extra-
ordinaria, chistes inagotables, tra-
Tesnra de ingenio, talento práctico de
obserracion, conocimiento minucioso
j profundo del corazón humano, cujo
ciiinnlo de dotes dichosas está deslu-
cido por un desenfado qne raja en
licencia; por una licencia qne raja á
veces en cinismo. Paul de Kock es
un genio que da risa por oro; que da
chocarrerías por fama popular. En
efecto, la chocarrería puede dar fama;
pero la bma dista bastante de la glo-
ria. En Paul de Eocz haj malea-
miento del gnsto, porque hajr maiea-
miento del espíritu, y esto ee lo grave
de la cuestión. El hombre necesitaba
mucho, pedía mucho al novelista, j
el novelista, para dar guato al hom-
bre, se viií en el caso de hacerse ju-
glar. Cuando se conozca nna genera-
ción de escritores juglares, la elección
de rev no puede ser dudosa: toca in-
dudablemente á Paul se Kock.
Kodafa. Masculino. Jefe de los
soñs en Persia.
Kodfií. Masculino. £1 maestro del
sultán.
Koe(ja. Masculino. Secretario de
Estado en Turquía j en los Estados
berberiscos.
. BruiOLoaÍA. Bajo latín, ¡toája; ca-
talán; kodja.
Kodreti. Masculino. Sustancia
grasosa, en cuja composición entra
el petróleo.
Eokadatos. Masculino. Ato galli-
nácea 4e África.
KoD-FoQ-Tseit (GoNFucio). Uno de
los más célebres filósofos chinos, que
nacid en el aúo 551 antes de Jesucris-
to, en Tseou, j ciudad delprincipado
de Ia)u, j murid en 479. Fue hijo de
on gobernador de provincia y descen-
día de una familia de donde salió la
dinastía de Chang, la cual había dado
i la China su primer legislador,
Hoang-Ti. A los 17 años, tenía á su
cargo una inspección de granos y de
TÍveres. Casado i los 16, ñié encaí^
gado de una dirección general de
agricultura, cargo que renunció i la
muerte de su madre, para conformar-
se á una costumbre, casi olvidada en-
tonces. Después de las exequias, en
las que empleó ritos fúnebres, que re-
montaban su origen & muchos siglos
atris y que duran hoj, se condenó &
un duelo solitario durante tres años.
£n aquel retiro , meditó sobre las leyes
eternas de la moral; estudió profunda-
mente las tradiciones de la sabiduría
antigua y resolvió reformar las cos-
tumbres de su país. A este fin, recor-
rió las diversas partes del imperio.
El rev de Teí le llamó i, au corte; pero
Tiendo que allí no recogía más que
estériles aplausos, Tolvió al reiiv> de
Lou, sn patria, en donde se atrajo
jurante diez afioe máa de 3.000 diacl-
KON
finios; la mayor parte, hombres de
stras, mandarines, gobernadores y
oficiales militares, que propagaron
su palabra por todo el imperio. En-
cargado de la magistratura suprema
de la justicia, se&aló su ministerio
con la ejecución de altos personajes,
los cuales se habían enriquecido con
exacciones escandalosas. Fomentó la
agricultura; reglamentó -los tributos
y acrecenté las rentas del soberano,
al mismo tiempo que aseguraba el
bienestar del pueblo. Sin embargo, á
pesar de esta recta y beneficiosa ad'
ministracion, el amor á los placeres
estaba tan arraigado en laa costum-
bres de los cortesanos, que no podían
ver con buenos ojos al que tomaba,
como base de sus lejes, la austeridad
y la virtud. A fuerza de intrigas y
maquinaciones, consiguieron dester-
rar al ilustre filósofo, q^ue se vid pre-
cisado á vagar largo tiempo de país
en país, tan pronto admirado , tan
pronto ' perseguido ; pero en lucha
siempre con la miseria. A los 68 años,
volvió á entraren su patria, en donde
dio término á las obras que le inmorta-
lizaron en toda la tierra. Hé aquí una
reseña de sus preciosos libros, que
serán siempre un monumento de la
literatura universal v la primera g!o-
1 pueblo: (7Aow-^t«^,' tratado
de moral y de política, en ejemplos,
que resume veinte años de estudios
sebre el anticuo gobierno chino, des-
de el emperador Yao hastA el año 624
antes del Mesías, abrazando un perío-
do de diez v ocho siglos. En el CAm-
Kmj establece en termines concretos
las relaciones entre el soberano y los
subditos, entre el padre y los hijos,
entre el esposo ^ la esposa, viniendo
á ser una especie de génesis político
j social, Este libro se tradujo al fran-
cés por el padre Gaubil (París 1770).
El Tckwn-Ttieon (la primavera y el
otoño) es una historia del reino de
Lou; el Hiao-King, un diálogo sobré
la piedad filial, así como el Ta-Sio
'la gran ciencia) v el Tchong-Yong.
El medio invariable) son colecciones
le preceptos morales. Estos libros han
sido traducidos al latín y parafrasea-
dos por los padres Intorccetta, Her-
drich, Bougemont y Couplet, bajo el
titulo de CoNFUcius Sinana pitloto-
pAiu (Paris 1687). El TcAong-Fong ee
publicó en chino con la traducción la-
tina y francesa, por Abel Rénusat
(1817) v el Ta^Sio, por Panthier,
(1837). Se encuentran también estas
obras con difusos comentarios en la
colección del padre Noel: Sáuntit tnt-
Pfñi ñhri elMw VI (Praga, 1784),
tibr» traducido al fhincés por el pa*-
dre Plnquet (1784, 7 Tolmnenes en
18."). La Vida de Confucio ha sido
publicada por el padre Amjot en sos
Mmoriai acerca de loi cAmoi, tomo iS,
así como ta Moral de Confucio, en
Amsterdan (1688).
Eetinte». — Generalmente hablan-
do, se tienen ideas equivocadas acer-
ca del gran personaje de esta biogra-
fía. No viajó fuera de su país, no tomó
nada de otras naciones para la forma-
KOSC
399
cion de su sistema, ni fué legislador
de la China, como algunos autores le
llaman, puesto que no tuvo autoridad
para promulgar leyes, ni fué tampoco
innovador; sino restaurador de las
antiguas civilizaciones. En efecto, lo
que hizo Confucio, no fué otra cosa
que reconstítuir su pueblo con los
usos, con las costumbres y con las
leyes de los antíguos, de cuyo espíri-
tu-sacó la esencia de su moral, la pri-
mera de todas, si no existíese el Evan-
gelio. Con el fin indicado, corrigiÓ el
Ck¿-King, comentó el Li-hi j revisó
los Unge, libros sagrados del pueblo
chino. Por consiguiente, Confucio no
fué el civilizador; sino el creador de
la China. Sus discípulos y admirado-
res fueron bastante numerosos para
levantar una ciudad sobre su sepul-
cro. jMagnífica posteridad de seme-
jante tumba!
Kooro. Masculino. Nombre que
dan los negros á un instrumento de
música con 18 cuerdas, semejante al
ar^.
Kopa. Erfidicüm. Nombre de una
antigua letra que ha quedado en el •
alfabeto griego con la representación
numérica de noventa.
BxDiEOLOQfA. Griego jcimtn Q, no-
venta; xü xÍTtna (í3 íóppa), marcado,
señalado: latin, kMipa.
Kopek. Masculino. Moneda rusa
' poco valor.
Etiholoqía. Ruso iopeci, moneda
do cobro equivalente á poco más de
un cuarto.
KopQ- Masculino, Especie de tela
fabricada en la China'con la corteza
de un árbol,
Kosa. Jefe de la tribu de los co-
raíschitas y abuelo de Mahoma, que
nació en 398 de nuestra era y murió
hacia 480. Sus talentos y sus eminen-
tes cualidades le valieron una alta
consideración en su tribu. Casó con la
hija de Halil, guardián de la casa
santa; Be apoderó, en 440, de la inten-
dencia de la Caaba y del poder poli-
tice; reunió al rededor de la Caaba
las familias de su tribu, de donde pro-
vino su sobrenombre el Mond-Jammi
(el que une), con el fin de tener á su
lado los mantenedores de su autori-
dad; fundó también la ciudad de la
Meca é hizo construir un palacio lla-
mado Derannadna (casa del conseio|,
en que se trataron los asuntos púoli-
cos, se llevaron á cabo los principales
actos de la vida civil y donde se en-
contraba el estandarte (Urna), que
KosA ponía en mano de los coraíscni-
tas cuando ptirtían á la guerra. Esta
jefe, que abarcaba las principales
atribuciones religiosas, civiles y polí-
ticas, eoQTOCsba y presidía el consejo
de la nación é imponía y IcTantaba
los tributos. Hizo reconstruir la Caa-
ba, impuso una carga anual para so-
correr a los peregrinos, que acudían
á visitar aquel templo; y al morir,
trasmitió su poder a su hijo Abd-
Eddar.
KoBCÍiU^o (Tadeo). Célebre ge-
neral y dictador polaco, nacido en 1746
en Siuinievcze(Lituania), d« padrof
D,g,t,zedbyLiOOgle
800
KOSC
nobles, pero pobres, j muerto en Sa-
leura (Suiza) en 1817. Decidido á
abrazar la carrera de las armas, hizo
stia primeros estudios en la escuela de
cadetes de Yarsovia, pasando luego &
Francia para completarlos. De vuelta
í Polonia, era ja capitán, cuando una
intriga amorosa le obliga á expatriar-
se, trasladándose í América, donde
peleó por la independencia de los Es-
tadofi-Unidos al lado de Washington
j de Lafajetto, siendo nombrado in-
geniero del ejército con el grado de
coronel, primero, y mia tarde, de ge-
neral. Cuando ja firmada la paz, es-
tallé la guerra entre Polonia y Rnaia,
en 1792, acudié ¿ su país y tomé el
mando de una división á las érdenes
de José Poniatowski, distinguiéndose
en las batallas de Zielence j Dubien-
ks. Pero como el rey Estanislao Au-
gusto, resuelto á conservar su corona,
se apresurase i aceptar una paz poco
digna, KoBciuszKO, en unión de más
de 500 oficiales, hizo dimisión de su
cargo y se retiré á Leipzig, en donde
la Asamblea legislativa le confirió eí
título de ciudadano francés. La tira-
nfa de la Snsia produjo la insurrec-
ción polaca de 1794, cnjos jefes lla-
maron inmediatamente & EoaciuszEO
y le pusieron i su cabeza. Después de
sostenerse algunos meses y de alcan-
zar victorias tan 4>rillante8 como la
de Bazlawice, cavé peligroBamente
herido en la batalla de Macit '
fué conducido á los calabozos de San
Petersburgo, donde permaneciií dos
aftos. Al cabo de ellos, fué puesto en
libertad por el'nuevo czar, Pablo I,
<^ue tenia empeño en seguir una polí-
tica totalmente opuesta i la de Cata-
lina su madre. Volvió á América, en
donde pasé algún tiempo con sus an-
tiguos compaQeros de armas y regre-
so á Fraucia en 1798, pasando algu-
nos años en Fontainebleau en casa de
en amigo Pedro José de Zeltner,
tiguo ministro plenipotenciario de
Suiza en Franda. Cuando abrió Na-
poleón la campaCa de 1806, quiso que
EosciuszKO sublevase la Polonia; pero
ésta exigió para efectuarlo garantías
que no se le concedieron, v Napoleón
halló modo de dirigir á los.polaeoe
una procluna, firmsBa por Koscioaz-
Eo, á quien prohibió desmentirla en
los penódicos. Alejandro I de Rusia
tuvo entrevistas, en 1814 y en 1815,
deseando atraer i los patriotas pola-
cos; pero después del triunfo de los
aliados en Waterlóo, cortó t«da nego-
ciación, y KosciuszKO, profiíndamen-
te contrariado, se rotiró^á Suiza, don-
de acabé sus dias dos años después.
Sus restos fueran trasladados á Craco-
via é inhumados en la catedral, entro
los de Juan Sobieeki y los del prín-
cipe José Poniatowski.
Jletimen.—lAí historia de este per-
sonaje nos presenta un h^cbo singu-
lar, precioso resumen de su vida, por-
que es un procioso resumen de sn
alma. En el momento de morir, legé
en sa testamento cierta suma con
el fin de fundar una escueta en Amé-
rica para la instrucción de los negros,
KOSS
que Jefferson ha abierto en Nevark.
Viendo á su patria en la esclavitud,
consagra su ultimo suspiro á la edu-
cación, que es la redención de los es-
clavos. La presencia de un hombre
3ue se acuerda de los grandes dolores
el mundo en el instante de bajar á
la eterna sombra, tiene una expresión
que maravilla y hace llorar. Quien
muere de ese modo, no muere. Seme-
jante muerte vale algo más qiie el he-
roismo necesario para ganar una ba-
talla.
Kossnth (Luis). Jefe de la revolu-
ción húngara, que nacié en 1806 en
llonok, en el condado de Zemplin.
Desde muj joven se dio á conocer por
sus ideas patrióticas y su oposición á
la dominación austríaca; fiíe diputsdo
suplente en los Estados de Presourgo,
- con objeto de roconstituir el parti-
) patriótico, emprendió una publica-
ción periódica en forma de cartas ma-
nuscritas, que en poco tiempo reani-
maron el espíritu público, pero que al
fin costaron & sus antores una sen-
tencia de cuatro afios de prisión. Am-
nistiado en 1840, tomé en 1841 la
dirección del Diario de Ptttk, en el
que sostuvo los principias de una
moderada libertad. Abandonando lue-
go el periodismo, se ocupé en fundar
asociaciones nacionales, cujos afilia-
dos se comprometieron á usar exclu-
sivamente productos de la industria
húngara, impidiendo así el desarrollo
industrial del Austria en Hungria.
Elegido diputado en 1847, defendió
con gran elocuencia los intereses de
su partido; en 1848, pidió como ga-
rantía de las futuras reformas la for-
mación de un ministerio húngaro res-
ponsable, y habiendo acudido á Viena
& preíentar la petición al emperador,
fué recibido en la capital con las más
entusiastas aclamaciones, j obtuvo
en efecto la formación del ministerio
Bathjanji, en el que se encargé del
departamento de Hacienda. Su con-
ducta en el ministerio continué siendo
conciliadora, hasta el punto de acu-
frarle de tibieza por la causa nacional;
pero las rebeliones de la Croacia y de
la Servia, favorecidas primero en se-
creto V después abiertamente por el
Austria, dieron nuevo giro álosaconte-
cimientoB, promoviendo la disolución
del gabinete Bathjanji, y la forma-
ción de una junta de defensa, á cnva
cabeza se puso Eossuth, reristiéndo-
le de poderes extraordinarios. Ha-
biendo estallado la revolución en Vie-
na, quiso marchar á apovaria; pero
sus tropas hubieron de ceder ante los
imperiales; éstos en seguida se enca-
minaron i Presburgo, donde entraron
fácilment«, y de aln pasaron á Pesth,
donde empezaron á ejeroer las horri-
bles venganzas dispuestas por el Go-
bierno del nuevo emperador Francisco
José, llevando al cadalso multitud de
patriotas. Eossuth, que había pedido
recursos extraordinanos, se vio obli-
gado á aceptar la guerra de extermi-
nio, que en pocos dias cubrió de ca-
dáveres y ruinas el suelo de Hungría,
le Transtlvania y el Banato. El Ana-
KR\U
tria, cada vez más apurada, pidió
auxilio á la Rusia; y el Gobieroo de
Hungria declaró que la casa de Habs-
burgo había dejado de reinar en ella,
y proclamé dictador á Kossuth. Este
organizó un ministerio, publicó una
protesta contra la intervención rusa,
pidió apoyo k los Oobiemos de Ingla-
terra y Francia, que no le escucha-
ron, y procuró por todos loa medios
sostener la lucha que los eiércitM da
Paskieivitsch , Hajnau , Nugent y
Jellachich iban concentrando en un
círculo To.'ay limitado, sin que pudie-
ran impedirlo las victorias de Vem /
y GiBrgey; el brillante hecho de ar-
mas de Klapka delante de Eomom,
inutilizado por Q^Ergey, reanimó un
momento las esperanzas. Pero nn con-
sejo de guerra, en que Eossuth ma-
nifesté el deseo de sostener la lucha,
mientras quedara un solo hombre,
desechó esta idea, y entonces aquél
presenté su dimisión, que la Dieta
aceptó, confirmando el [[X>der dictato-
rial á Qcergey. Al saber la traición
de éste en Vilagos, se refugió Eos-
suth en Turquía, desde donde poco
después pasé a Inghiterra y de allí i
los Estados-Unidos, volviendo á fijar
otra vez su residencia en Inglaterra, en
cuyo país murió sin haber podido visi-
tar la Francia, donde el gobierno de
Bonaparte le impidió entrar. (Salá.)
Kooan. Üasculino. Sotémie*. Plan-
ta con cuyo grano se hace carmín.
E-mioLoofA. KovM. (Littré.)
&anse (CXitLOS-CBísTiAN-FlEDEn-
co). Filósofo alemán, que nació en
Eisemberg (ducado de Altembo^l
en 1781 y murió en Hnnich en 1^2'.
Fué hijo de un ministro protestante é
hizo sus estudios elementales en sn
ciudad n&tal, enviándole luego su pa-
dre á completarlos en la DniTernoad
de Jena. La filosofía de Schelling y de
Hegel absorbían enténoestodalaaten*
cion de Alemania. Erausb fué i oir
á dichos filósofos, se apropié una par-
te de sus doctrinas; pero rehusé afi-
liarse á BU sistema, abriendo en Je-
na (1802) un curso, que interrumpió
en 1804 para ir á continuar sus estu-
dios en Budolstadt, Dresde y Berlín.
Las lecciones que dié en esta última
cindad tuvieron cierto éxito; pero las
suspendió para recorrer la Alemania,
Francia é Italia. A su vuelta de Fran-
cia [1822) abrió en Goettinga un cnr-
so libro, que trasladó en loSl á Hn-
nich, muriendo al año siguiente, en
el momento en que daba la última
mano á muchas obras, las cuales deja-
ba sin terminar. Sos dieefpuloa han
publicado después los últimos frutos
de la ciencia de su maestro. Uno de
ellos, M. Pascual Duprat, ha sido el
qne los ha dado á conocer en Francia.
Kbausb, filósofo ecléctico, no tiene
más que una originalidad de segun-
do orden. Él mismo resume da este
modo el espíritu de su doctrina: <B1
sistema de la ciencia recoroce la crí-
tica del conocimiento humano, y se es-
fuerza en ejecutar y completar k) que
Eant había empezado. En lo qoe tr-
á los (■ ~ . "■ —
■initizecl b
ipezauo. ca lo que loca
KRAD
participo de sms opinioDes, que son las
mismasjie Platón, sobre la exist«DCÍa
de un eonoeimiento primitÍTO j fun-
damental; pero los que ellos llaman
i»íuicionet inCelttíiuikt, es para mi la
ímíhícüm de Dioi, del t¿r. nrio de un
hecho primitÍTO de coDciencia, de la
tuttñeien racional, para afirmar en él
el principio de todas las cosas. Esta
doctrina no es, sin embargo, la de Ja-
cob!, puesto que Jacobi nie^ la poBÍ-
blUdad de conocer el principio abso-
luto j se acoge ¿ la fe. Convengo, por
lo demás, con él en que la afirmación
del Dios títo es la condición de todo
verdadero conocimiento da la vida y
de loa deberes que & ella se refieren;
aunque el conocimiento humano no
tenga necesidad para llegar & ella del
sentimiento que supone.» ELradss.
como se advierte, tiene menos conviC'
Clones personales que deseo de fundir
todos los sistemas fíloséficos en uno
solo, que sería el eclecticismo, debien-
do notarae que su tentatÍTa en Alema-
nia es contemporánea de la de Víctor
Cousia en Francia. Para él, no h&j
sistema que sea la verdad absoluta;
, síílo existe la eieneta, que los compren-
de, loa. compara, tos generaliza, los
juzga. De esta manera extiende el
análisis científico á la universalidad
de los sistemas. El objeto déla
cía es el alma tiumana; su fin. Dios ;
la naturaleza. La natuiraleza tiene su
razón en Dios, obra en él 7 la ciencia
misma toma del Ser divino su origen
j su autoridad. El análisis psicológi-
co explica & la vez la unidad y la va-
riedad de los conocimientos cientí-
ficos. Esta doctrina ba recibido en Ale-
mania el nombre de Mletta de la (Mn-
eia. Se compone de dos partes. La pri-
mera, es Ifi parte nijeitiia 6 tmalííica.
Corresponde á la psicolo^a 7 á la lé-
fica y constituye el estudio del alma
umana. La segunda parte del siste-
ma es la tintéiica ú oh^etiva v corres-
Binde al estudio de la naturaleza j de
ios, & las ciencias naturales, i la
teodicea 7 á la moral. Koaitse procede
por inducción y se remonta, qesde el
individuo material v ohitnabU, hasta
Dios, en cu^o seno llega á descubrir
por el discurso una individualidad
más poderosa, razón necesaria del in-
dividuo terrestre: Entre sus escritos
científicos, citaremos: ApimUt de la
tífica kittérica (Jen a, .1803); Funda-
mento de iM sistema potójko de kt mate-
mtíieas (Jena, 1804); Manwtl de la
Ueria de ¡as ambinactones g de la arit-
mética wn «N» eupQsieion nueva y clara
de la teoría de lo Jímito ¿ inptiio (Dres-
de, 1812). Sus ooras de filosoña, pro-
piamente dicha, son; Bntayo sobre la
base eientl^ de la moni (Leipzig,
1810); Dttvrio de latidahimana (Dres-
de, 1811); Ensayo sobre el arqveoCípo
de la Aumanidad (Dres4e, 1813); T¿sis
/fo«f^(G<Bttinga, 1824); Compendie
del tisiema de laJiUisofia (Gi«ttinga,
1825); Apuntes del sistema de la tígica
(OcBttinga, 1828); Leceionet acerca del
$isí4ma £ la filosofía ( GtEttinga, 1828};
Lecdonu acerca de las verditíet funda-
de ¡a cieneia, eoniiderúdat con
KEAÜ
relación ala vida {Q(Btting&, 1829). Loa
trabajos de Kbausb sobre el derecho
son: fundamento del derecho natural 6
Ensayo filosófico sobre el ideal del de-
recho (Jena, 1803); Áptmtes acerca del
sistema de la filosofía del derecho 6 de-
recho natural (G<ettÍnga, 1828,]. Ade-
más, se le deben otros muchos escri-
tos sobre la masonería, la música y el
lenguaje, entre los que merecen citar-
se: Espiritmlisaeio» de los símbolos
fundttme»tales de la franc-masonería
(Freigberg, 1810)1; Los tres más aníi-
gws monumentos fundamentales de la
franc^tasonería y su historia (Dresde,
1813]; Compendio de la historia de la
música con tnstruceiones preparatorias á
la teoría de este arte (Goettinga, 1827);
De la dignidad de la lengua alemana
(Dresde, I8I6], é Introducción á wt nue-
vo vocabulario completo de la lengua usual
alemana (Dresde, 1816). Los escritos
«istumos de £r&uss se componen de:
Xecciones de la líbica analítica y de la
enciclopedia de la filosofía (Goettinga,
1836], obra conocida bajo el titulo de:
Teoría del conocer y del conoeimienloi
Filosoñaabsoluta de lareUgion (Gi^ttin-
ga, 1835-36, 2 volúmenes en 8.°]; En-
sayos estéticos á Se la filosofía de lo
bello y de las helios artes (Gcettinga,
1837 en 8.°), y multitud de opúsculos
y artículos en diversas pubbcaciones
periódicas.
JZmiÍiimk.— La doctrina de Ebaüsk,
más que el sistema de un filósofo, es
la maravillosa confusión de un sabio,
dotado de una erudición increible. £n
su gigantesca literatura parece refle-
jarse cuanto ba pensado j cuanto ha
dicho la humanidad, mereciendo el
título de ecléctico por antonomasia.
No es un filósofo déla escuela eclécti-
ca: es el ecléctico.
1. Diciendo que el ser equivale á
una constante conlradiceion, profesa la
filosofía de los orientales, la disolven-
te metafísica de los asiáticos, cuyos
tipos más universales son las castas
indias, el Ormuzd y Árhiman del ma-
gismo persa (el bien y el mal, el día
y la noche) j la autoridad omnipoten-
te de los Araones de Egipto. Esta
filosofía engendra la teocracia, en re-
ligión; el aosolutismo, en política; la
esclavitud', en el orden civil; la de-
gradación del ser humano, eneliJrden
moral.
2. Su teoría sobre el ser, uno y ne-
cesario; sobre la identidad del ser y de
la ciencia; sobre el principio de la cien-
cia que está en el sujeto, no es otra cosa
que la negación ansoluta ia la ley de
la eontra^cdon, que establece en otro
lugar, V un remedo de la filosoña teo-
lógica de la escolástica; de modo qi ,
antes que un sistema de filosofía, debe
llamarse un sistema teológico.
3. Las individualidades incompren-
sibles, que halla en el seno del pen-
samiento universal, dan lugar á cier-
tas corrientes divinas, cuja acción es
eterna en el seno de lo infinito. Esto
vale tanto como exponer en términos
krausistas el conocimiento primitivo
y fundamental de Platón, la nómada
de Pitágoras (que después pBS<3 ¿ aer
KEIC
301
la nómada de Leíbnitz), 6 la idea in-
nata de Descartes, 6 la. visión celeste
de Malebranche, 6 la idea pura, el
concepto absoluto» de otra escuela ale-
4. El rea&swio, que encontramos en
su doctrina, nos trae á la memoria la
experiencia de Loko j la sensación de
Condillac.
5. El tí¿M¿MiiM de su sistema lo pone
en relación con la metafísica de Kant
y de Fichte, de quienes ha tomado el
concepto subjetivo j objetivo de la cien-
cia, que es la ciencia misma en su
principio, en bu acción y en su fin,
amalgama confusa de ciencia, de teo-
dicea v de nioral.
6. La exposición dogmática de sus
teorías parece inspirarse en la identi-
dad absoluta de Schelling; aunque debe
advertirse que esto es más bien una
concesión: hecha á la lógica del pro-
cedimiento, que una parte real de la
filosofía del autor.
7. En fin, la inmensa doctrina de
Er4usb, una de las reveladones más
extensas y prodigiosas del espíritu
humano, no es un sistema; es un mé-
todo. Si no es un método, es élpande-
monium de una sabiduría que asusta.
Kremlin. Masculino. Palacio de los
czares de Rusia , en Moscov.
Etimolooía. Buso iremlim; francés,
kremlin.
Krflatzer. Uasculino, Moneda de
Alemania, equivalente á la sexagési-
ma parte del florín, y que quiere de-
cir erutado.
Etiuoloqía. Alemán Kreuti, cruz:
francés, hreutier; catalán, kréuker.
Krí^na 6 Erichsna. Nombre que
tomó Yiahnú en su octava encama-
ción, la más bella y pura de todas.
Según las lejrendas indias, Krichha
nació en Mathura, de Vasndeva y de
Devakí. El hermano de este, Eansa
(encarnación de Si va], amedrentado
por una predicción que amenazaba su
vida, quiso matar á su sobrino. Pero
el niño fué salvado por unos pastores
f', llegado é hombre, triunfa en todas
as peligrosas pruebas por que Kansa
le hizo pasar. Después de haberle dado
muerte por au mano, tomó el partido
de los pandous, raza oprimida por los
kausouB'j aseguró la victoria á su
jefe Ardjuna. ^ta lucha es la conoci-
da con el nombre de Mahabarata (gran
guerra). Según unos, se remonto en
seguida al Vaiíunta, palacio divino;
según otros, fué muerto accidental-
mente por el cazador Angada, en cuja
época comenzó la edad negra ó de
hierro (Kalionqa). Otra tradición dice
que el cuerpo del Dios-Hombre fuá
convertido en un trono de sándalo j
que llevado por las aguas á las orillas
del Orisa, se adora todavía es Dja-
rernat. Seis mil ochocientas mujeres,
quienes había inspirado amor, as
eutregaron á las llamas, después de
su muerte. El mito de Kbichna ofrece
singulares analogías con los de Júpi-
ter, Apolo, Hé'-cules y hasta con la
vida de Jesús; pero, en realidad, no
es otra cosa, que el símbolo poético de
una lucha real entre los sectarios de
■icjjtized by
Cjooglc
302
KURD
Yishnii j los de Síva. L» vida de
EsicHNA es el asunto de un famoso
poema indio, el Siagavata-Pwtma,
H^e se atribuye i Vspaae va, poeta del
Biglo xiii ; que ba^ sido traducido al
francés por E. Burnouf, en 1841.
Krik. Masculino. Especie de papa-
gayo verde de América.
Kublai-KhBD ó Ghi-Tsa. Empe-
rador de la China, y andador de la
Tigesima dinastía llamada de los Juan
6 Mogoles. Era nieto del conquistador
Gengis-Khan. Naci<J en 1214 j murió
en 1294 de la era cristiana. Reunid la
China i su imperio, que consistía de
la Tartaria, el Pegú, oí Tíbet j el Ton-
kin; protegió las ciendas y las art«s, y
publicd un nuevo código legislativo.
Según los historiadores chinos, era
excesivamente superticioso, muy afi-
cionado al vino y á las mujeres j te-
nía una adhesión ridicula á los lam^
del Tíbet. El célebre viajero, Marco
Poto, comerciante veneciano, recorrió
varias provincias del imperio chino
durante su reinado, y escribió una re-
lación de sus viajes, <]ne fueron con-
siderados por mucho tiempo como fa-
bulosos.
Kago. Masculino. Especie de sa-
cerdote del Japón.
Knldeos. Masculino plural: Suto-
ria. Nombre que se dio an Escocia,
hacia el siglo ix, i unos eclesiásticos
![ue componían el clero en unión con
08 monjes, y que pasaban por haber
pertenecido & la jerarquía ae los ca-
nónigos.
Etimolooía. Irlandés eeiieDae, eer-
vidorea de Dios: francés, kitldéet.
Knrdittan. Masculino. Oeografia.
El KuBDiSTAN y el Al-Djeziren estín
comprendidos en el país de Irak, de-
nominado generalmente Jruh-Arahy.
Para la m&s cabal noticia de naesb^w
KUED
ilustrados lectores, haremos i conti*
nuacion una breve resefia de cada uno
de dichos territorios.
1. Iraí-Araby. — n Irak-Arabv,
llamado también país de Irak ó de
Irán, comprende la antigua Babi-
lonia y la Caldea; el EuBnisT&N y
el Al-Djezireh están i su Norte; la
Persia, al Oeste; el golfo Pérsico, al
Sudoeste; el desierto de Arabia, al
Sud y al Oeste. Su mayor largura,
desde el golfo Pérsico hasta la front«-
ra ki^rda, es de 945 kilómetros; su
mayor anchura es de 278 kilómetros,
contando 84 en su parte más estre-.
cha. Este país está regado en toda su
extensión por el Eufrates y el Tigris,
en cuyas orillas viven un gran nume-
ro de tribus nómadas. Cerca de Hor-
ma se reúnen ambos ríos y forman
una sola corriente que, bajo el nom-
bre de Chat-El-Arab (Río-Unido), di-
rige sus aguas hacia el golfo Pér-
sico.— Toda la industria de esta pro-
vincia pnededecirse que está concen-
trada en Bagdad, ciudad célebre por
sus ricos bazares, sus tejidos de algo-
don y sus terciopelos.
3. Ál-Djenreh.^-'SX nombre arábi-
go A^l-Sejetirek significa lo mismo
que el Mesopotamia de los griegos;
uno y otro indican la situación de un
país comprendida entre dos rios. El
Tigris separa esta provincia del Kdb-
DISTAM y del Irak; el Eufrates la se-
para de la Ajabia, de la Siria y del
Asia menor. La cordillera de monta-
ñas del Norte la sirve de límite para
con la Armenia; tiene 945 kilómetros
de largo, de Sudeste ó Nordeste; su
anchura media es de 223 á 389 kiló-
metros, en que sólo se halla una lla-
nura inmensa sin accidente alguno,
monótona como un mar de arena; pro-
duce ajenjo y algunas plantas aroma-
KDHD
ticas; pero de todos modos, es paj;
estéril y no presenta ni un solo ártwt,
grande ni pequeño. Este desierto, m-
mejante al de la Arabia (excepto ca
BUS proporciones), está poblado de u-
ttOB salvajes, de avestruces y de antí-
lopes ó gacelas, presa común del león
S[ue los acecha entre los tamarindoe,
os cipreses y los sanees , que crecen en
las márgenes délos rios.
3. KuRDisTAN. — Al Sur de la Ar-
menia turca se presenta el KmDteuN
6 KoDRDisTAN, que linda, por el Este,
con la Persia. Esta provincia, qne
tiene 695 kilómetros de largo, por 278
de ancho, está coronada por los mon-
tos Gordianos, cubiertos de bosqoea
de encinas ó de grandes dehesas. Suí
habitantes, los kurdos, son pueblos
pastores nómadas, sujetos i una espe-
cie de gobierno feuiul, divididos en
pequeños principados.
Kardo, da. Adjetivo. El natural del
Eurdistan y lo relativo á esta región.
KnrtcltiB. Masculino. Cuerpo de
caballeria entre los persas, compuesto
de la nobleza antigua.
EriHOLoafÁ. Persa /um-tcü; fna-
cés, iwtehit.
Kntubnt. Masculino. Nombre ira-
be de una especie de melancolía, en
que el enfermo no se encuentra bien
en ningún lugar, pasando sin cesar
de un punto á otro.
ETUfOLOQÍA. VoetbIú¿r*Í0: eatútn,
i%t*i%t.
Kwas. Mascnlino. Nombre de ana
bebida que los rusos componen con
frutos agrios y cort«caB de pan, pues-
to todo en fermentación.
BtiuolooIa. Ruso ímu; francés,
kwat.
Eymri. Eturt.
Eyñe. Masculino. Eibib.
Eyrie-EleiMii. Masculino. Enn.
, Google
L
J^. Décím&tercia letra de nuestro
«becedarío, t décima de las consonan-
tes. Su DoniDTe es ble. J Letra nume-
ral que tiene el Talor de cincuenta.
(AcAüBMu,). ] Cuando tiene una rava
encima, L, vale cincuenta mil. | La
BLB se pronuncia pegando la lengua
al paladar. I Es abreviatura de la,
¡oif en la fórmula de etiqueta social
£. L. M., besa la mano; B. L. P.,
besa los pies, | Cooutcm. Abreviatura
de libra, ^a como moneda, va como
peso, de cujra palabra es inicial.||Qvi^
WMa. Abreviatura de lilXivm en las
formulas atómicos. | iKprenta anti-
^M. En la foliatura de los libros,
«gnificaba la duodécima hoja. \ Co-
mo siffno de iSrden, expresaba tam-
bién el duodécimo objeto 6 lugar de
nna serie. | Nvnitmáliea. En laa mo-
nedas francesas, es la inicial de Low,
Luis, nombre de varios reyes de
aquella nación. D Tratándose de los
■ reyes Luis XII, Luis SIV j Luis XV,
la L aparece con una corona en la
parte superior. Dos tía enlazadas re-
{iresentan el mismo nombre, por ser
a ci&a heráldica que usaron en sus
bordados, carruajes y escudos. || Tam-
bién es la marca de la moneda acu-
itada en Bayona. I) Oramáiicaiatueriia.
£a la vigesimaséptima consonante del
al&befa) devanagarl; la sexta de las
consonantes dentales y la trigésima-
novena de las letras sonó ras. H&rainiíi-
M Aehrea. Duodécima consonante del
alfabeto, cuyo nombre es lamtd; t
que los gramáticos recomiendan que
se pronuncie como mI», | Orawiácica
A-#ií. Letra vigésimaeuarta del alfa-
boto y la décimatercia de las tolartí,
cuyo nombre es h». \ Qriaiática grit-
ya. Letra del al&beto, cnyo nombre
es Unida. Q Como letra neutral, tenía
el valor de 30 y de 30.000, en combi-
nación con un tilde, semejante á una
coma. Cuando el tilde se colocaba
,<uee de la letra, X,, representaba
treinta; cuando se ponía antes, ,X, re-
presentaba 30.000. 1 £1 tema Xa (Id)
en los compuestos significa mucho,
valde. I La L, en la misma lengua, es
de las llamadas am<t¿ío¿M (ijMTá&Xoi;,
inmutable), aludiendo á que no pue-
de cambiarse por ninguna otra. En
las monedas gnegas, en las teseras y
en los papiros, cuando aparece con su
forma antigua (<;), y no con la poste-
rior/A), significa ArKÁBAS (Lü-
EÁBAS), palabra griega antigua que
significaba afio. || Gramática general.
La L viene i ocupar el mismo lugar
en todos los alfabetos neo-latinos y
germánicos, y puede decirse que re-
Sresenta la úüculacion dulce, hqui-
a á lingual suave de la r, que es la
fuerte liquida 6 lingual ruda; y esta
observación se Comprueba por el he-
cho de que las personas que pronun-
cian difícilmente la r, y tamoien las
Eoco instruidas, la sustituyen por la
.; verbi gracia: Chambeli, por CAom-
berí. Hay además pueblos enteros, tal
como el chino, que se hallan en este
mismo caso, y que no tienen en su
lengua la articulación r, por lo que,
al naturalizar todo nombre extranje-
ro, permutan dicha letra por su afi-
ne, la L. I La forma de esta letra, es
decir, la forma mayiiscula, es la mis*
ma en todos los alfabetos modernos y
en muchos antiguos, tales como el
armenio, el áfabe, el siriaco, el etrus-
co y el samaritano: no fué la misma
en el alfabeto griego antiguo, toman-
do una forma más angulosa i incli-
nada {^), que se fué volviendo des-
pués (A). \ QramÁtiea general. Duodé-
cima letra de los alfabetos alemán,
inglés, francés y catalán. Q Bittoria.
Entre los lacedemonios, la L era el
signo distintivo que decoraba el es-
tandarte de aquel puebla. I Ziieratnra
latina. Duodécima letra del alfabeto
latino, perteneciente al' número de
las consonantes, y una de las que
ordinariamente se liquidan cuando
va seguida de una muda, [Muchas
consonantes se cambian en i por asi-
milación, como en libeLLUí, por liie- •
riliu; iMtKLLtM, por im»h/£/im; allí^e,
por adfígo; viiMt, por vniln». Q En la
primitiva lengua latina no aparecía
como signo doble; y así se escribía
macelim,polucere, por múeeilim, pol-
Ittcere. || En el tránsito del griego al
latin, 6 sea al latinizarse ciertas pa-
labras griegas, la L doble, es decir, *
U doble lámiíía, se conmutaba en li,
lo cual explica el hecho curioso que
del griego ^¿Xlov (phÓlUm), hoja, se
formase el latin pkSltitn, que el latin
posterior convirtid en fSUwai. Q Como
abreviatura, significa Lw^*t, cuando
delante de los nombres propioa,
\q: L. Comeliiu Sulla, Lucio Cor-
neUo Sila. Q Epigrafía. En las inscrip-
ciones representa: Zorít^, laínm, ti-
beni, libiria, Ubertm, loco, lotigvm,
Ux, hdi, legio, k%ca, Ittíor, butmn,
Ifciits.
EriMOLoaÍA. Latin £, 1; griego,
A, X, Xái[6S. (UMhda); hebreo, kwud;
árabe, la». •
.^ifjja.— Esta letra es la Umm/ por
excelencia, ^ en casí todos los al&-
betos conocidos tiene la figura más 6
menos parecida á una lengua.
Conmutada en j, en «Í0«, «jeno,
Digitized by tj ÓOQ [C
304
LABA
ajo, eemejo, etptjo, mijo, ojo, teja, del
latín apiatia, alwu, eülio, emetlio, ip*-
culo, nilio, oettlo. Unía.
- Coumntada en /( (articulación <ile-
' tra peculiar de nuestro alfabeto) la
doble I de los latinos, como en aeelU-
na, ealh, /lulie, m»elU, pollo, valíe,
del latín mtl-lmuí, eal-U 6 eal-U, foU
U, Mol-U, p%l-lo, vaUle.
El provenzal (catalán, Talenciano,
eteét«ra), el portugués 7 el italiano
constatan muchas Teces la / de orí-
gen latino en II: los valencianos di-
cen, por ejemplo, etjñll, y loa portu-
g^uesea, eipslío (espello), al apejo, del
latín tpeatlo; los catalanes y valen-
cianos ni cieron All (bijo), f*lla (foja
ú hoja), Biaífcr- (mujer), v los italia-
nos, í?ít¡> (fillio],/i»írÍM(fbllia)«wyÍM
(molJie), del latín ^Uo, foUa, n*lU-
r«.~Eeta conmutación se observa tam-
bién en el castellano anti^o, como
en las voces baralla, eotutuo, nellor,
' wulkr, (reflejo sin duda de la influen-
cia proveozal), y otras varías, hoj
aatícuadas, habiéndose vigorizado la
muelle articulación de la II con la
aufltítucion de lay.- así decimos: hara-
S' I, contejo, m^'or, vnjtr. En el caate-
ano moderno (como en loa demás
idiomas neo-latinos) la conmutación
de la / sencilla del latín en II es fre-
cuentísima cuando la / de origen va
seguida de t: así es como de Emilia-
no, ApitUa, balitta, Beltana, ffulaUa,
■f%Ugim, inmUia/re, /nit^ (latín bii^
baro, por BitpaU), JuUamo, iíatñUa,
mctuaM, han salido: Milla», Pulla
(la), baílala, VilUita, Olalla, holUn,
A*mÍlUr, Smlla, Illa», Morulla, ñ-
tiutila.
Suprimida en bafio, del latín bal-
neo, y en umbral, que antea fué hm-
h-ai.
Suprimida una t en coloquio, ihuo,
mil, pálido; del latín col-loqiñe, íl-l»-
iO, mil-le, pal-üdo; es decir, suprimi-
da una I siempre que la palabra ori-
ginal latina tíene dos, v no ha habi-
do conmutaeion en II. (Hóklao.)
1. La. ^(imi(ÍM. Forma femenina
del artículo indicativo, que se ante-
pone í loB nombres apelativos y mu-
chas veces á loa propios de este géne-
_ ro. I Acusativo del singular del pro-
nombre personal femenino ella. Suele
algunas veces posponerse al verbo for-
mando una sola dicción con él.
Etimología. SI.
2. Li. Masculino. Mitita. La voz
sexta de la escala 6 diapasón.
ETiuoLoafA. Última nota de U pri-
mitiva escala musical, inventada por
Gni d'ArezM, quien la tomó de la pri-
mera estrofa del himno de san Juan
Bautista: ur q%ea%t laañi astonare^drie
Mira ge$tonm vimuU ttwntm, soLve
pollvU LA¿iV reaítm. La escala de Gui
d'Arezzo constaba de seis notas, se-
gún acabamos de ver; »C, re, ni, /a,
tol, la.
tiabactan. Masculino. Sotániea.
Arbolito de Cochinchina, de hojas
brillantemente plateadas, y de flores
blancas muy vistosas.
Etiuolooía.' Vocablo indígena.
Labadie (Jüam). Teálogo y here-
LÁBA
siarea fnaeéa, que naeid en 1610 y
mnrid en 1674. Después de ser jesuíta
V diatínguirse como predicaaor, se
nizo protestantejfundolasecta llama-
da de los labadittat, que subsistió cerca
de un siglo en Alemania. Los princi-
pales artículos de bu doctrina eran la
abolición de la jerarquía y subordi-
nación eclesiástica, la comunidad de
bienes y la autorización de suplir la
Biblia con la inspiración interior.
Labadismo. Masculino. Doctrina
consistente en pretender que la jerar-
Iuía eclesiástíca debía abolirse, sien-
o suplida por la inspiración interior.
Etimoloqía. Ladadie, teólogo fran-
cés del siglo xvii, 1610: &ancés, la-
baditme.
Labadista. Masculino. Partidario
6 discípulo de X^badie.
' BtiholoqU. Zabaditmo: francés, la~
baditte.
aban. Patriarca bíblico, que vi*
vía en el siglo xviii antes de Jesu-
cristo. Era nieto de Nacor é hijo de
Batuel el Sirio, de la familia de
Abraham y habitaba en Mesopota-
mía. Fué padre de Lía y de Raquel,
las cuales dio en matrimonio á Jacob
en recompensa de catorce años que
le sirvió. Los bienes, administrados
por Jacob, prosperaban y quería que
:guiese en su compama; pero Ja-
ib dejó á su suegro sin decirle pa-
labra, y éate le aíguió por espacio de
siete días, deseando alcanzarle para
maltratarle V cogerle su ganado y sus
bijas; pero Dios se le apareció en sue-
ños y le 'prohibió hiciese el menor
daño á Jacob, En el monte Qalaad le
alcanzó y ofrecieron juntos sacrificios
y se reconciliaron, reclamando Labah
solamente á su jerno los ídolos que
suponía haberle -robado. Jacob, que
estaba inocente, le invitó á que regis-
trara todo su equipaje; pero Raquel,
que estaba sentada encima, y que era
quien los había ocultado, se excusó
Qe levantarse, fingiendo estar indis-
puesta, por no, restituir á su padre
aquel objeto de superstición y de fal-
so culto. Contentos unos y otros se
separaron el año 1739 antea de Jesu-
cnsto, y se cree que Lasan en lo su-
cesivo se dedicó á la adoración del
verdadero Dios.
Labaríno. Masculino. Especie de
turbinela, ,
Etiuolosía. Francés hbari», del
latín labor, labi, bajar.
Iiábaro. Masculino. El estandarte
de que usaban loa emperadores ro-
manos, en el cual, desde el tíempo de
Constantíno, se puso la cruz v cifra
del nombre de Cristo. | La cifra del
nombre de Cristo compuesta de la
X, Ji, V P, Ro, griegas, que por man-
dado ae Constantino se puso en el
estandarte imperial , que llamaban
también lábaro.
ETiiioLoaÍA.. 1. Latín lüi^mm,
cuyo origen no se conoce. El vocablo
en cuestión no aparece en los autores
latinos, sino desde la época de Cons-
tantino el Grande; pero, según Du
Gange, el lábaro está impreso en las
medallas de los primitivos emperado-
LABE
res, T como allí figura i propósito de
las victorias alcanzadas sobre loa bár-
baros del Norte, Du Cange cree qoe
ios romanos recibieron la bandera j
el nombré de las naciones conquista-
das. (LlTTBi.)
2. El liboiro en el estandarte mili-
tar de rica tela, bordada de oro y
guarnecida de pedrería, que loe em-
peradores romanos llevaban i. campa-
ña con alguna empresa ó divisa de su
escudo. Después de Constantino Mag-
no, se puso en medio de aquella bü-
dera una cruz con el alpha j el omega
de los griegos (principio y fin); y por
timbro, en lo ^to del asta, el nombre
de Cristo cifrado en las dos letras
griegas X P, (Valbokní.)
3. El pueblo latino no recibió de
las naciones conquistadas la bandera
y el nombre, puesto que el vocablo
propuesto tíene en el latín nna raíz
mnj conocida. Libünm representa
ana forma simétrica de lá&are, balan-
cearse, ondear. Se le llamó ISiSnua,
porque ondeaba : catalán, láitn; fran-
cés, laianm.
Lo expuesto está conforme cftn el
texto siguiente: «Estandarte militar,
que llevaban delante los Emperado-
res cuando salían á campaña. Era d«
extraña riqueza por ser tejido con
oro j ademado de piedras preciosas,
y en el medio estaba puesto el nom-
bre del Emperador, y algana empre-
sa suja, 7 se le daba especial culto
por todo el ejército: pero desde el
tíempo de Constantino el Magno ae
mudó el epígrafe, poniendo en medio
del una cruz con el Alpha y-Omeya
de los griegos á los lados, y por tim-
bre en lo alto del hasta, el nombre de
Criato cifrado en las dos letí'aa grie-
gas Jtboo y CIti, H07 entendemos por
LÁBARO el nombre de Criato ci&ado
de este modo.» (Acjoibiiia, iMeopaa-
rio de me.)
4. Hittoria. — ^Eraunapeqneñaban-
dera de piSrpura, cnadraaa, fija j^ ten-
dida al extremo de una lanza, j con
una franja por bajo. En el centro es-
taban pintadas y entrelazadas las dos
letras griegas X 7 P, representando á
la vez el monograma de Cristo (Xpio-
TJc) y la cruz del Salvador. Constan-
tino iba contra Magencio (312), cuan-
do una cruz luminosa se le apareció
en el cíelo con esta inscripción : iN
Boc SIGNÓ viNCBS, poT ttU tigno Vena-
rás. A la noche aiguiente, vió en sue-
ños á Jesucristo, llevando un estan-
dante adornado con un signo seme-
jante; y entonces hizo construir nno
isatA al que había vistft en manos del
Dios-Hombre, y le llamó lababuh,
nombre cuyo verdadero origen se ig-
nora. Esta bandera era llevada ála
cabeza del ejéreito y confiada á la
custodia de 50 pretonanos de los mis
valerosos.
Labaza. Femenino. Lahpazo.
Labdacismo. Lauboacisho.
Lábdano. Masculino. Ládano.
Laba. Femenino. Mancha, tilde,
plaga.
Enuí
iTiuoLoofA. Latin Ufe*, cormp-
cion, vicio, peate, ,
uigitizedbyLlOOgle
LABE
1 . Hl Utín filÍM representa ana for-
in& de liior, ¡Ubi, caer, perecer, morir.
2. Labi ea simétrico de Uibo, Uím-
eo, eatar pan caer, j de ¿í¿«f , ruina.
3. Tod!aB estas formas están en re-
Incion con el verbo griego lunbámS
(XofjiSávni), coger, arrebatar.
4. El griego hmbáia es paralelo de
¿B}«(XaS>¡), ímpetu febril, acción de
coget, invasión (preJkíntio).
5. El griego labe es la traducción
griega del sánscrito l^iat, contacto,
inTBsion; del verbo íaiA^Sl^), al-
canzar, mOVer, No cabe en el método
de la derivación separar las siguientes
formas: sánscrito labh, lébha»; griego,
lamMitl, labe; latin, libo, lUbaico, la-
bor, labet,
6. Sin embargo de la diferencia de
prosodia, las anteriores formas lati-
nas representan la misma palabra eti-
mológica. Esta palabra etimológica es
en nuestro juicio el sánscrito laoA, al-
canzar, mover, porque la idea de al-
cance nos lleva i la idea de contacto;
así como la idea de contacto implica
la idea de sacudida 6 de movimiento.
No damos una etimología; sino t^ue
exponemos simplemente una conje-
tura.
liabfllado, da. Adjetivo. CoH^ntUo-
logta. Concha labblaba. Concba uni-
valva cujo borde interno se prolonga
en una especie de labio.
Etiuoloqía.. Labelo: &ancés, labelU.
Labelo. Masculino. Botánica. Seg-
mento inferior de una cubierta floral
única, que se distingue generalmente
er una forma y un color especiales,
perianto de las orquídeas es un
hb¿lc.
ETuiOLoaÍA. Latín lábéllu», dimi-
nutiva de labrwM, labio: francés, la-
klte.
Laben. Masculino. Sotániea. Árbol
min' elevado de Madagasear,
^ Labeo (Marco Antistio), Floreció
en tiempo de Augusto, j gozaba de
gran reputación, pasando por el pri-
mer juriBConsulto de aquella ilustrada
época. Quedan muchos fragmentos de
BUS escritos incluidos en diferentes
lugares del Digetíe. (De UiausL t
UOHÁNTE.)
Etimolooía. Latín LShio.
Labeon. Masculino. Icíiolcvia. Es-
pecie de pescado pequeño- melacopte-
rigío.
Xabería. Femenino. Nombre roma-
no de mujer.
BriMOLoofA. Labirio: latín, Laííria.
(Anthologia latina.)
Itaberinticamente. Adverbio mo-
dal. A modo de laberinto,
BTuioLoafA.. Labtrintica y el sufijo
adverbial wukU.
Laberintico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente ó parecido i un laberinto.
Btiuolooia. Laberinto: latín, Ubv-
nalkieiu: italiano, laberintico; francés,
UijirimtAiqMe.
Laberintiforme. Adjetivo. Que
tiene la forma de laberinto.
Laberinto. Masculino. Lugar ar-
tificiosamente fbnnado de callea, en-
erucíjadas j plazuelas, para que con-
LkSE
fandiéndoes el que está dentro no
pueda acertar oon la salida. | Metáfo-
ra. Cosa confusa y enredada. I Ánato-
Mía. La segunda cavidad del oido.||
Poética. Composición en que están co-
locados los versos 6 dicciones de modo
que por cualquier parte que se lea, se
encuentra cadencia y sentido.
Etimología. Griego ^aSúpiveoí (la-
hyrimtkot), por nmaretUhot, del egip-
cio ra ntare, palabra del rey ¿íare, y
el sufijo griego intÁot; latín, lUbyrin-
tkiu; catalán, laberinto; &ancés,'MÍy-
rinthe; italiano, labirinlo. El catalán
antiguo tiene labinl.
Reteña. — I. Nombre dado por los
antiguos á un conjunto de salas iS ga-
lerías numerosas, que se comunicaban
unas con otras, y i todo lugar lleno
de revueltas y cortado por diferentes,
caminos y encrucijadas, basta el
te de ser diñcíl el hallar la sa
Había dos en Egipto: el de Afendet,
atribuido á un príncipe de este nom-
bre y situado en la isla del lago Mae
ris; y el ds lot doce Señoret, constniido
al Sudeste del mismo lago, hacia el
año 660 antes de Jesucristo, por Psan-
mético y sus compañeros de poder.
Este último estaba dividido en doce
palacios, cada uno con doce puertas;
tenía dos habitaciones; una, encima,
y otra, bajo tierra, conteniendo en
suma S.OtíO cámaras; y en la parte
subterránea, se hallaban los sepul-
cros de los revés y de los cocodri-
los sagrados. Este monumento existía
atin en tiempos del emperador Au-
gusto.
2. El LABBBiNTO ds Creta, construi-
do según se dice por Dédalo, confor-
me al modelo del de loe doce Sehoret,
estaba cruzado por grandes calles, y
destinado á sepultura de Iob rejes; se-
SiB la fábula, sirvió de prisión al
inotauro.
I. Hubo además* el labkrinto de
Lemnos, donde los cabiros celebraban
su culto ;fi que, según Plinio, supera-
ba á todos los demás en magnificen-
cia; y un Laberinto de Clusium, en
Italia, vasto hipogeo, cuvo autor se
cree ñié Porsenna, rej de los ctusinos
en la Etruria.
Laberio. Caballero romano y fm~
ta cómico, escritor de mimos, que na-
ció el año 648 de la fundación de Ro-
ma. Se citan hasta 43 títulos de otras
tantas composiciones sujas; pero sólo
se han conservado algunos fragmen-
tos que andan esparcidos en las obras
de varias escritores antiguos. Cuénta-
s« de él que Julio Cesarle obligó á
presentar uno de sus mimos; y co:
se hubiese excusado inútilmente para
no hacer una cosa tan poco digna de
su edad y circunstancias, hace ver en
el prólogo que se le había forzado á
ello, y mee para disculparse:
lABI
305
Se queja luego de su mala suerte,
y añade:
8e venga luego en el curso de la fí-
bula sembrándola de alusiones pican-
tes y malignas contra el príncipe, j
dice en la persona de Siro:
Ta no Ututu>4 ¡íbtriad, Romaixiu}
y poco después añade:
Ifte—it m mutUH Umtat quin mulH Unenl,
Dicen que al pronunciar estas pa-
labras, toaos loa espectadores fijaron
sus ojos en César. Sin embarga, con-
cluida la representación, el empera-
dor le envió un anillo de re^lo, per-
mitiéndole dejar el teatro. Este inci-
dente le costó machas humillaciones
á Labbrio por parte de los demás ca-
balleTOB, y al fin, murió- en Puzoli
diez meses desunes que Julio César,
44 años antes de Jesucristo, (De Mi-
guel T Morante.)
Etiuolooía. Latin LSbUrtiu.
Iiabia. Femenino familiar. La
afiuencia persuasiva y gracia en el
hablar.— <EI modo de hablar suave,
perfumado y afiuente. Trahe bu eti-
mología del nombre labio, por la afec-
tación V movimiento de la boca con
que se forman las palabras.* (Acade-
mia, Siccionario de 1716.)
EtiVOLOOÍa. Labio: catalán, lldbía.
Labiado, da. Adjetivo. Botánica.
Se aplica á la flor de una pieza entera
por la base, y que por arriba se re-
parte en dos, alto y bajo, á manera
de labios.
Etiuolooía. Labio: catalán, Ikhiat,
da; ñitncés, labi¿; italiano, labiato.
Labial. Adjetivo. Gramática. Se
aplica á las letras y voces que se pro-
nuncian juntando los labios; como
son la B, la P, lá Y, la F 7 la M. ||
Anatomía. Lo referente á los labios,
como cuando se dice: arlicnlado* la-
bial. I MÚSCULO LABiAL(mÚECulo orbi-
cular de los labios); músculo oval, co-
locado en torno de la abertura de la
boca, en el espesor de los labios.
Etimolooía. Labio: francés, labial;
italiano, labiale.
Labiatiflpro, ra. Adjetivo. Botá-
nica. De ñores labiadas.
EnuOLOdÍA. Latin ficticio labiSívt,
labiado, y ñot, fl^i», flor: francés,
Ubiati^ire.
Labida. Femenino. En^wilogU.
Género de insectos bimenópteros de
mandíbulas muy grandes, con un solo
diente.
Btimoloqía. Griego XoSt; (labit),
pinzas.
Labidóforo, ra. Adjetivo. Zoolo-
gía. Que tiene una especie de tenazas
en la extremidad del abdomen.
EtiMOLOOÍA. Griego Xafit; (lábil),
pinzas, y phorít, que lleva: francés,
labidopkore.
Lanidnro, ra. Adjetivo. Entomolo-
gía. Calificación de los insectos que
tienen la cola terminada por una es-
pecie de horquilla ó tenazas.
ETiMOLOofÁ. Griego laUe, pinzas,
y oúra, colft: fr&ncés, lahidoure. ,
Labina. Femenino. Zoología. La-
bio belfo ó prolongado que tienen al-
gunos animales.
Etimolooía. Griego labit, pinzas.
Labiémago. Masculino. Botánica.
Arbusto de nueve á diez pies de alto,
tomoui .,.|:iitizecl b/ ''^''
10. jjQimnca.
pies de alto, ,
bAjOógle
808
lACA
bugloBa silvestre, con flores parpúresa
y semilla cenicienta.
LacaUíM. Femenino. BotáiUe*.
Variedad de banano, cultÍTado en Fi-
lípinss.
Btiuoloqía. Vocébio indíftné.
Lacato. Masculino. Qtiniea. Com-
binación del ácido liccico con no»
base.
LAcayatrís. Femenino iamiliar.
Guada.
BriHOLoaÍA. JACáyo.
Lacayo. Masculino. Criado de li-
brea cujra principal ocupación es se-
gnir i su amo i pié, i caballo, ó jt
en la trasera del coche, /a en el pes-
cante del mismo, según sea su cons-
trucción, I Anticuado. El mozo de ee-
Sualas. I Anticuado. Soldado ligero
e á pie, de dos que acompafiaban
como escuderos i los caballeros j ri-
cos hombres en la guerra j otros lan-
ces de empefio. J Lazo de cinta que
llevaban las mujeres colgado de la ca-
misa ó jubón.
BriMOLOofA. Voi de incierto orí-
gen, pues unos la sacan del etiope,
otros del latin, del vascuence, del
griego moderno, del italiano, del
godo, del árabe, del alemau, etc. Su
primera acepción fué moto de eimuloM,
que va delante del señor cuando éste
monta í caballo. <£s vocablo aletnao,
añade Covarrubias, introducido en
España por la venida del nj Filipo,
que antes no se conocía.» Lope de
Vega, en una de sus comedias, que-
riendo burlarse sin duda de las etimo-
logías de sonsonete, descompone ¡aea-
j/o de oca (haca) ; a¡/o.
Tu Uevaráf tu acá,
pues yo KTt de acá el su«, y creo
que porque enMOk, ; e» del acá et
le dieroD este nombre de Lacayo,
(Moi.
Derivado». — Catalán élacayo, laea-
V0; francés del siglo XT, Ufiarú, e-
DuCange; haUgyut, AÍagite$, &he&yi
iacáy$, en el mismo autor; siglo xv ,
lajvai*, forma moderna; italiano, íoc-
1. «¿Moyo representa una forma de
ÍM4, aludiendo & que el traje de loa
primitivos lacados era rojo.» (An<}ni'
mo.)
2. Latin Uceare, lamer, golosinear,
de donde proceden el provenzal Uc,
¡aeai, goloso; antiguo portugués, Uc-
. eo. (DfEz.)
3. Árabe lacaa; exponer: ¡oeayo
quiere decir eipásit«. (Hbrbelot.)
4. «Latin laqueare, sujetar, de id-
ouihu, nudo, derivado de kue, Idcis,
lazo.. (Anánimo.)
Pomta. — <£l francés lagnaú es una
forma idéntica del latin l&qtteut, iá-
q%eart.*
Smtido. — (El laeofo, gente engan-
chada para la guerra, signiñca amar-
rado, sujeto.»
5. Arebe ¡aityy, sirvienta, criado.
(PlHAO.)
Primen «timologia.— Lacayo no pue-
de derivarse de tacA, porque loe» es
vocablo del siglo xn, mientras que
lacayo aparece k principios del si-
glo xv.
LACH
Seywtda. — El latín Utíin, lamer,
hubiera producido Uatyo, leeeayo, le-
^MM, ¡eceii, de cujas formas no haj
ejemplo. Por otra parte, la significa-
ción de goloso, que Diez atribuye al
vocablo en cuestión, no se relaciona
eon el sentido histérico de la voz U-
e*yo.
Teretra. — El árabe laetut, exponer,
no está conforme con el significado
etimológico del nombre propuesto.
(Taarte.— La simetría que se nota
entre el latin ISqMtnt, nudo, v el
francés Isfuaú, hombre sujeto al ser-
vicio de otro, no tiene ninguna sig-
nificación, puesto que la forma ra£-
cal no es Jo^Mitf, sino Uq%urü, iiaU-
f%tt, aUfuet, ttúcayt, lacayt; lo cual
demuestra que el vocablo francés se
deriva del español lacayo.
Q»Mte. — Árabe lahyy , servidor,
dependiente.
For»a. La k árabe ea evidente-
mente la e del vocablo español, del
mismo modo que las dos yy de laiiyy
Bon la y de lacayo y iaeayí, cuja úlb.
ma forma se encuentra en Dn Cange.
Puede asegurarse que la y gnega del
vocablo francés e^ la y del vocablo
español; así como la y de) vocablo ea-
pÚQol representa sin dada las dos yy
del nombre árabe.
Sentido. — El primer lacayo era una
especie de escudero que acompañaba
á su señor á la guerra, de donde viene
al francés ¡a^itaú la significación de
gente enganchada á de soldado, que
tiene en los antiguos textos. La eti-
mología de Pihau es la que más se
ajusta al espíritu y á la letra del vo-
cablo en cuestión.
Lacayota. Fam^aiao. Saláitiea.
Planta trepadora de la América, y el
fruto de la misma.
BnuoLoafA. Vocablo indi^tña.
Lacaynelo. Masculino diminutivo
de lacayo.
Lacayuno, na. Adjetivo familiar.
Lo perteneciente á lacayo.
Uccico, ca. Adjetivo. Qiaimiea.
Acido líccico. Acido que existe en
la laca en estado natural, 6 sea en
bastones.
£TiuoLOaÍA.Z«<;a.-francés, laccifite.
Laccina. Femenino. Sustancia re-
sinosa pura que forma la base de las
lacas del comercio.
ÜTrnoLoaÍA. Laca: francés, laediu.
Laccifero, ra. Adjetivo. Que pro-
duce goma laca.
BriHOLoaÍA. Laca j /erre, llevar 6
producir.
Lacear. Activo. Adornar con la-
zos. Q Atar con lazos. | Disponer la
caza para que venga al tiro tomándole
el aire.
Etiholooía. Lato: provenzal, iasmr,
¡ociar; walon, liti; namuréa, lkti; itar
liano, aliaeciare; francés, tacer.
Lacearlo, ría. Adjetivo, ¿ooloyia.
Que tiene la cola comprimida.
EriuoLoofA. £iM, por semejanza
de forma,
Lacedemon. Adjetivo. Lacedb-
woNio, p Mitalogia. Hijo de Júpiter y
de Taygeta, que dio su nombre á Es-
parta, donde fué el coarto rey. Loe
LACE
lacedemonios le atribuían la intro-
ducción del culto de las gracias en
Grecia.
BmiOLOofA. Latin LUdd^wm, Li-
ceáemSait, hijo de Júpit«r j de Tay-
geta, fundador de una ciudad célebre
que se llamó Laeedemona.
Lacedenaonia. Femenino. Gecfra-
fia antiyta. Ciudad de la Gracia, en
el Peloponeso, célebre por sus leyes,
por sus hazañas, por sos eonqnistnay
BUS costumbres.
BtiiiolooIa.. Laciáemam: latin, £Jt-
dUMtSnia; catalán, Z^acedem^ia; fran-
cés, Laeédhtono; italiano, Lae^ñumi*.
Setena. — Uno de los dos nombras
Sne se daban á la ciudad de Esparta.
10 obstante, el nombre de lacbdkuo-
Mios se aplicaba principalmente á loa
habitantes del territono de Esparta,-
y el de eepertiatet ó etpaetaaot, á los
de la ciudad.
Lacademónico, ca. Adjetivo. Con-
cemíente á los lacedemonios.
Lacedemonio, nia. Adjetivo. Bl
natural de Lacedemonia y lo pertene-
ciente á ella.
BTiMOLoeÍA. Lacedammia: latía, Vt-
cídmtSuiMt; italiano, laeedewueño; fran-
cés, lacédémoaie»; catalán, latfitmo
%i, a.
Lacepede (Bismabdo Gbbmui Es-
TíBAtt DB Latillx, cvode de). Céle-
bre naturalista francés, que naeid en
Agen el 26 de Diciembre de 1756, y
murid en Epinay, cerca de Saint-D»-
nis, el 6 de Octubre de 1825. Era
hijo de Juan José Medard de LaviUe,
lugarteniente del senescalato y tom4
su nombre de una heredad que le
había legado al morir un tío suyo.
Su padre, viudo, le educó con una ter-
nura, y un cuidado infinito, escogien-
do con las más escrupulosas praean-
cionea lo mismo sus amigos que eos
lecturas. A los 12 años, según sa
propia confesión, Laokpbdk no tenia
la menor idea del mal. De estas pri-
meras costumbres de su juventud le
qnedó un tinte ¡general de optimismo,
que se extendía á todos sus juieioa
sobre los hombres y sus actos, unién-
dose á eeta benevolencia, un tanto fri-
vola, un ardiente deseo de hacerse
útil á cuantos le rodeaban. Las dos
pasiones, entre las cuales se dividió
su vida, fueron la hiatori» natural y
la música, Los consejos de Buffony
de Oluck no contribuyeron pocO á
desarrollar estas dos aficionee. Ado-
lescente era todavía cuando envió 4
Gluck algunos trozos de la partitura
de Armida, asunto que pensaba tra-
tar, cuando aupo que el ilustre maes-
tro se ocupaba en ponerla en música.
Aquella partitura le valió elogios, tal
vez nn poco exagerados, lo mismo (|ae
un mediano trabajo stlbre la electnci-
dad, que había remitido al mismo
tiempo á Buffon. Exaltado por estos
§ rimeros aciertoa, corrió á Paris. Al
ia siguiente de su llegada, después
de haber sido acogido son la mayor
cordialidad por los dos nuestros ob-
jetos de sn culto, almorxóen oasa del
arzobispo de Lyon, su dendo, y ae vio
allí rodendo.por I " ' ''' "
üigitized b
JJUU, BU UBUUV, J "D •»
LACE
las artes y en las ctencina. G-luck le
llevó i su casa ^ le hizo oir s\i Ai-
eeita. Ud príncipe alemán le procurd
poco deepuee un despacho de coronel
en ün regimiento, j por más qne no
llegara á tomar posesión de su cargo,
BU nueva posición le permitió presen-
tuse dignamente en la saciedad.
De 1781 i 1785, publicó una Pcétiea
dt ia mútúa que faé mu^ bien recibi-
da 7 que le valid las felicitaciones del
rej de Pmsia, así como diversoa opús-
enlos sobre la electricidad y la física
general, qne le aseguraron más j más
el afeeto de Bnfibn. Este le propuso
entonces continuar su HUtona natu-
ral de ios animales, j para que pudie-
ra entregarse libremente á estos tra-
bajos, le alcansó una plaza en el ea-
binete de historia natural del rey. La-
CBPBDB publicó en 1788, algunos me-
ses intes de la muerte de Buffi>n, el
primer velamen de su Historia de los
cvadrápedot ovíparos, j al siguiente
año el segundo, que trata délas ser-
pientes. «Esta obra, dice Cnvier,
marca el progreso que habían hecho
la ideas iniciadas hacía cuarenta afios
acerca de la historia natural. En ella
no se ven las huellas de esa antipatía
hicia los métodos j las nomenclatu-
ras, de que Bufibn se había dejado
arrastrar. Lacbpbdb establece clases,
órdenes, géneros; caracteriza con la
mayor precisión las subdivisiones ;
enumera con cuidadoso esmero las es-
pecies que deben agruparse en ellas.»
A decir verdad, el plan estaba mejor
concebido que ejecutado; tas subdivi-
siones adoptadas por LACEFtena esta-
ban fundadas en caracteres más apa-
rentes, que verdaderamente científi-
cos; pero este no quiere decir en modo
alguno que su nueva manera de ver
las cosas no diera resultados felicísi-
mos para la ciencia. A semejanza de
mnoh os hombrea de su país, aplaudió
los primeros actos de la Revolución,
cujas consecuencias no podía prever,
j se dejó llevar por el movimiento
mucho más allá que la mayor parte
de los nobles que se mostraron parti-
darios de las nuevas ideas. Llevado
sncesivamente á la presidencia de su
sección, á una comandancia en la
guardia nacional, al Consejo general
del departamento de Faris, i la Asam-
blea constituyente y i la legislativa,
que' presidió un momento, desplegó
en estas funciones las cuiúidades de
su carácter, á la vez firmey benévolo.
Obligado á huir durante el Terror, le
costó mucho trabajo verse separado de
sns estudios y quiso volver á Paris^
pero Robespierre, á quien consulto
con esto objeto, respondió pmdente-
mento: c6i está en el campo, bien
está allí.» Siguiendo este consejo, no
volvió con el extraño nombre de dit-
efputo de la Ss&atla normal, que toma-
ron con él Bongainville, "Wailly,
Fourier y el mismo Laplace. La jun-
ta de los nuevos profesores del Museo
se apresnró á llevarle á su seno, pi-
diendo para él la creación de una nue-
ra cátedra relativa á la historia natu-
ral de lo« reptiles j de los peces. La-
lACE
CBPBDK obtuvo en ella un éxito bri-
llante, al cual debió ser llamado muy
Íironto al Instituto, de cuyo cuerpo
ué uno de los primeros secrétenos
en 1797 y 98. En este época contrajo
matrimonio con madame Gautier, hei^
mana del generat Jubé, adoptando el
hijo que ella teñid de su primer ma-
trimonio. Desde entonces se le ve com-
pletamente consagrado á sus primeros
trabajos. De 1789 á 1803 publica los
cinco volúmenes de la Historia de las
mariposas, su obra más importante, i
la cual sigue, en 1804, la Historia de
los cetáeeos. Pero de nuevo y por un
llamamiento de Bonaparte, vuelve á
entrar en la carrera política. Por más
que Lacbpedb, i nombre del Insti-
tuto, hubiese jurado odio á la monar-
quía en manos del presidente de los
Quinientos, su republicanismo era de-
masiado débil para rechazar las ofer-
tas del usurpador. Nombrado sena-
dor en 1799, presidente del Senado
en 1801, gran canciller de la Legión
de Honor en 1803, senador perpetuo
en 1804 y ministro de Estedo el mis-
mo a&o, supo conquistarse en el des-
empeño de sus diversas funciones una
reputación de hombre de Estado, tan
bé!bil como íntegro. Sin embargo, una
sombra oscurece estes virtudes. Si-
guiendo al que había empezado por
reconocer como tirano, sus arengas
están impregnadas de una sumisión
3ne se parece al servilismo. Después
e la caida de Napoleón, se apresuró
á felicitar á Luia XVIII, en Saint-
Ouen, y quedó en extremo satisfecho
de la acogida que se le hizo. Nom-
brado individuo da la Cámara de los
pares; pero privado del título de gran
canciller, que le concedieron \oE'Cie*
dios, mostró por el rey, en la segunda
restauración, la misma adhesión que
había mostrado al emperador, y apre-
ciado como hombre ae ciencia, pero
no muy bien quisto como hombre po-
lítico, acabó sus dias de una fiebre
variolosa. Además de las obras de que
hemos hablado ya, se conservan en
las Memorias del Instituid, los Elogios
de Dolomíen, Daubenton y Vander-
monde; algunas Memorias sobre el ár-
gano de la vista m los peces; una Ntieva
tabla metódica para la clasificación de
las aves, otra Sobrs los mamíferos, j
otra Sobre los mirmecófagos, así como
en los Anales del M*seo, diversas mo-
nografías de animales no descritos
anteriormente y otros trabajos dignos
de aprecio. Dedicado á otra clase de
estudios, publicó también una Histo-
ria general de laEvropaQ.% volúmenes
en 8.*], que no apareció basta después
de su muerte, y una obra titulada
Anales de la natvraleta, igualmente
postuma. Desmarest ha publicado las
Obras completas de historia natwral de
Lackpbdb con la sinonimia dt los más
celebres autores modernos (1836, 11 vo-
lúmenes en 8.*) Como músico, la re-
putación de Lacbpbdb no parece es-
tar fundada más que en eotnplaeen-
ciat de salón. Había compuesto un
gran número de óperas; Omfale, Sean-
aerbig y Áletna, una misa dt req%ien,
LACE
309
y había pnesto en música diversos
pasajes ael TeUmaco de Fenelon;
pero si no hubiera contado con otros „
títulos, decididamente éstos no hu-
bieran hecho pasar su nombre á la
posteridad.
Lacar. Masculino anticuado. La-
CBBIA.
Lacera, Masculino anticnado.
Guarda.
Lacerable. Adjetivo. Que puede
ser lacerado.
EriMOLoofA. Laetra/r: francés, lae¿-
rable; italiano, lacer&hiU, del latín l&-
tirmiU.
Laceración.- Femenino. La acdon
y efecto de lacerar.
Btikolooía. Lacerar: latin, tícírH-
tío, la acción de maltratar ó de rom-
per; forma sustantiva abstracta de
uUeratw, lacerado: francés, laeératUm;
itelianq, laceramento, taeeratúme.
Laceradamente. Adverbio de
modo. Con laceración.
Etiuolooía. Lacsrada y el sufijo
adverbial mente.
Lacerado, da. Adjetivo. Infeliz,
desdichado. [ Contagiado del mal de
san Lázaro.
BTTuoLOofA. Latín títcíritns, hecho
fiedazos; participio pasivo de IScímre,
acerar: italiano, lacerato; francés,
/«*/.
Lacerador. Masculino anticnado.
Acostumbrado á trabajos, capaz de
resistirlos.
Btiholooía. Lacerar: latin, tÜcJíra-
tor; italiano, ¡acerüore.
Lacerar. Activo. Lastímar, gol-
pear, magullar, herir. Se aplica tam-
bién á cosas inanimadas, como la hon-
ra, la reputación. | Antíouado. Esca-
sear, ahorrar, gastar po ce. ¡| Anticuado.
Penar, pagar algún delito. | Metáfo-
ra antigua. Perjudicar, poner en mal
á alguna persona con otra. I Neutro
anticuado. Padecer, pasar trabajos.
BriuoLOof A. Sánscrito urapc, nacer
jirones; eólico, ^páxoí (brákos), jiron;
friego, Xhttpof. (lákeros), desgarrado;
ixo^ (lákos), desgarradura; Xmuív (la-
y#i«), desgarrar; latin, tSeer, hecho
pedazos; lícírare, romper; italiano,
lacerare; francés, lacérer.
Lacerarse. Recíproco, Mortificar-
se, despedazarse.
La Cerda ( Alfonso db). Infante de
Castilla, hijo de Fernando de la Cer-
da y nieto de Alfonso el Sabio, llama-
do el desheredado. Hizo varios esfuer-
zos para sentarse en el trono de Cas-
tilla y en 1303 se retiró á Francia,
donde Cárlos-eí Hermoso le dio la ba-
ronía de Lunel, en la que murió
en 1327. Tuvo dos hijos, Luis y Car-
los, el primero de los cuales fue almi-
rante; y el segundo, condestable da
Francia, que, nombrado por Juan el ■
Bveno en 1350, se atrajo más tarde el
odio de Carlos el Malo, rey de Navar-
ra , y fué muerto por orden suya
en 1^54. Tuvo ademas otro hijo lía-
mado Juan, muerto en 1356 por Don
Pedro 1 de Castilla.
La Cerda (Fernando). In&nte de
Castilla, hijo de Alfonso el Sabio, y
padre del anterior, qne nBCÍ¿ en 1264 .-^ i ^
812
LA.CK
Lacrar. AetÍTO. Cerrar, ullar coa
lacre ua pliego ú otra cosa.
Lacre. Masculino. Pasta de varíoa
colorea, hecha de laca j otros combus-
tibles, reducida í barritas que con el
fuego se ablandan, j sirTen para cer-
rar cartas é imprimir eellos.
EtiholooIa. Zaea, porque la ¡ae* le
dio el color rojo (Dbvic): francés, por-
tugués j catalán, ¿lere.— «Pasta que
86 forma de cera, alcrebite j otros
ingredientes, la cual encendida ¿ la
lúa arde j se derrite, y sirve para
cerrar las cartas j estampar sellos; j_
porque su regular color es el encar-
nado, que se le da con la goma lla-
mada ÍOM, se Ic di<5 este nontbre, aun-
que también le haj negro j de otros
colores.» (Acadbmiá, J)»!éiM»rio á*
1726.)
LiácTima. Femenino anticuado. LX-
aaiuA.
Lacrimable. Adjetivo anticuado.
Lo que es digno de ser llorado.
Etiuoloo(a. Latín laerímiiiilU.
Licnmi-Chriati. Masculino. Ti-
no mu; dulcB T estimado que se cosa*
cha al pié del Vesubio.
BnitOLOaÍA. Latia laerims, lágri-
ma, j Chriiti, genitivo de Chritiut,
Cristo: «lágrima de Cristo,» lo cual
sirvid de asunto al -dicho célebre de
un papa: tdomtne ttoittr Jen-ChñtU,
i^Mrt «M LACRiMASTi iifWr terrtoH
notmimí* Señor nuestro, Jesucristo,
4por qué no lloratlt sobra nuestra
tierra?
Lacrimacioii. Femenino antícu»-
do. Efusión d derramamiento de li-
grimas.
EtiholooU, Latín latrimitio, la
acción de llorar; forma sustantiva
abstracta de kcrÍM3ím, llorado.
Lacrimal. Adjetivo. Anatomía. Lo
perteneciente i las lágrimas. I Glán-
dula LACRiiíAL. Pequeña glándula si-
tuada entre la apófisiB orbitaria j el
I el órgano
I Cabúncu-
. lérculo si-
tuado en el ángulo nasal del ojo, el
cual tiene en su superficie algunos
pelos cortos y finos, cu^o oficio es de-
tener los corpúsculos extraños que
van mezclados con las lágrimas, g
Puntos lacrimales. Pequeños poros,
en número de dos, superior é inferior,
que son loe orificios siempre abiertos
oe loe conductos lacrimales. Q Con-
ductos i,AcaiuALE9< Nombre de dos
canales que están á continuación de
los jpuntoB lacrimales, como si fue-
ran una extensión de dichos puntos.
I Saco lacrimal, aparato lacrimal.
Conjunto de loe órganos destinados á
secretar j excretarlas lágrimas. | Fís-
tula LACRIMAL. Cirugía. Abertura ac-
cidental 6 saco lacrimal, que permite
á las lágrimas derramarae fuera de las
vías ordinarias.
EtimoloqÍa. Latín ¡aeryau, lágri-
ma: francés, ketymal.
Lacrimar. Neutro anticuado. Llo-
rar.
BtimolooIa. Latín laerimart, ¡aay-
uitre, iaerumáre.
Lacrimatorio, ría. Á»tíg«tdadtt
bUBua cuirro la buvudib uiuiuiij
globo del ojo, la cual es el i
que secreta las lágrimas. I Caí
LA lacrimal. Pequeño tuoércí
LACT
Adjetivo que se aplica á loa
vasos en que los antiguos recogían
las lágrimas que lloraban por los di-
funtos, y que guardaban en bus mis
moB sepulcros. Se usa también como
sustantivo en la terminación mascu-
lina.
ExiuoLOofA. Zi^rma: catalán, ¡la-
Írímatori, a; francés, tammaioirt; ita-
iano, lacrimatorio; latín, lacbtmis
ixcipinduvai.
Raeña. — 1. Las *nut á wuei lacbi-
MATORioe son vasijas de tierra cocida
6 de vidrio que se han encontrado en
las sepulturas romanas; de donde se
infirió que debieron servir para guar-
dar las lágrimas que UontiaD en los
funerales.
2. Nombre oreado en el siglo xvi
para designar unos pequeños vasos de
cuello largo, de cristal 6 tierra, ha-
llados en Tas urnas cinerarias de mu-
chos sepulcros romanos. Los antícua-
rios supusieron que estos vasos sir-
vieron para recoger las Ugrimat de
las llorosas ó de Tos parientes y en-
cerrarlas con las cenizas de los mnoi^
tos, en virtud de la creencia de que
regocijaban los manes del difunto.
Según otra opinión, dichos lacrima-
torios, que tenian una extensión de
8 á 15 centímetros de alto, y sola-
mente de 3 Ó 4, según otros, debieron
servir para colocar perfumes, y de
este modo conservar perfumadas las
pequeños, porque loa perfumes eran
caros, V porque todos los parientes
debían llevarlos, motivo por el que la
parte aportada por cada uno seria
mu; pequeña, Solo se han hallado al-
f-unoB de eetos vasos que .contenían
ágrimas ; perfumes; pero esta es la
excepción y no la regla. La ma;or
parte de lacsihatorios se ha encon-
trado en las tumbas galo-romanas.
Lacrimiforme. Adjetivo. Que tie-
ne la forma da una ligrima.
.Lacrimoaamente. Adverbio de
modo. Con lágrimas.
ETiMOLOofA. Lacrimóla y el sufijo
adverbial menU: latín, iaa^tmitii ca-
talán, llagrimotawu%t.
lacrimoso, aa. Adjetivo. Lo que
tiene lágrimas ó mueve á ellas.
Btimolooía. Ligrima: latin, hert-
mStiu; catalán, lUgrimit, a.
Lácria. Masculino. Romsbo,
planta.
Lactación* Femenino. La acción
de mamar. I Medicina. La
i de
amamantar á una criatura. HJ^ÜMÍofi*.
La función orgánica que consiste en
la secreción y excreción de la le-
che.
Btuiolooía. LaetiO': latin, lacado,
forma sustantiva abstracta de ¡actiha,
lactado: francés, laclation.
Laclado, da. Adjetivo. -Que ha ai-
do objeto de lactación, j Participio
pasivo da lactar.
BTiuoLoalA. Bajo latin laetStm, par-
tecipio pasivo de laetSrf.
Lactancia. Femenino. El período
de la vida en que la criatura mama.
Etiholooía. Lactante: latin, lactan-
Oa, lacticinios, forma sustantiva aba-
lACT
tracfa de laeUMi, ktííittíi, keímb:
catalán, lacliacia.
Lactancio (Ckcilio Fibmuj(o}. Ba-
tdrico latino y célebre apologistm da
la religión cristiana, que oacitS en
África, según Baronio, y en Fejuu.
según otros, en el último tercio del
siglo iii, ; murió en Tréveris hacía «1
año 325. Estudió la retórica con Ar-
nobio, y él mismo la enseñó despuea
en A&ica y Nicomedia con tal repu-
tación, que el emperador CoastautÍDO
le eli^ó para maestro de bu hijo. De
este dietínguido autor, uno de los
más cultos y ete&^anteB de su tiempo,
nos quedan muchas obras escritas en
muj buen latiu; entre otras, un libra
que trata ¿e la cólera dioina; otro, ¿4
la oirá dt Biot 6 de la formación del
hombre; las Itutiíacionet dhimat, en
siete libros. Pero la más celebrada de
todas es la que lleva por título: Ih
wioríihit perteaUonm, La mejor edi-
ción de las obras completas de Lac-
tancio es la de Boma, 1754^9, 14 vo-
lúmenes en folio. — Hubo otro LactAo-
cio (Lacíantiiu Pioádíu), gramático,
escritor del siglo vi, del cual tenemos
unos comentarios sobre las obras de
Estacio, la narración ó explicación de
las fábulas que se hallan en las M*la-
móffeñt de Ovidio, 230 fábulas v al-
gunas glosas. (Db Miqcsl t Mo-
BANTB.)
ETiMOLoaÍA. Latin LaetauÑMt.
Rneüa. — 1. Floreció en tiempo de
toa emperadores Diocleciaao y Cons-
tantino, habiendo abrasado con grmo
fervor la doctrina cristiana. Fué uno
de los escritores mis elocuentes de su
siglo V de todos los cristianos. De la
obra de Lactancio, que forma parte
de las iMtitHciona cmiianat, dica san
Jerónimo: «Lactancio es un rio de
elocuencia ciceroniana. ¡ Ojalá que
hubiera podido afirmar las cosas da '
nuestra creencia con la misma facili-
dad con que destruía las gentiles.
2. Célebre orador latino j apolo-
gista cristíano, que nació, se^xm la
opinión más probable, en África, i
mediados del siglo m. Estudió en£io-
ca, ciudad situadaálll kilómeteosde
Cartago; y en la que tuvo por maes-
tro á ¿rnobio. A instanciaa de Dio-
cleciano fué á establecerse en Nicome-
dia, j aquel emperador le nttmbi¿
profesor de bellas letras en 290. Abra-
zó el cristianismo por los años de 300
y se consagró á la defensa de su nue-
va religión. Constantino le llamó por
los años de 318 á las Oalias y le con-
fié la educación de bu hijo Crispo. Se
cree que murió en Tréveris en 325.
Sus obras más notables son: J)t opi£-
do Dei; Diviitarum inttitutiorvm íi-
bri VII; Iiutituíioitim epitome; Oe ira
Dei y De mortibiupereeatíoniM.
Lactante, Masculino. £1 que ma-
ma.
EriKOLOofA. Latin- latíOM, UeUm-
ti», participio de presente de lacOrt,
lactar.
Lactar. Actívo. AMAHAMTAa.''Criar
con leche. | Neutro. Nutrirse ooa le-
che.
BxuiOLoaía. Latin laeOír*, ÍOMoa
üigitizedby VjOOQIC
LACT
verbal de loe, laelú, loche; italiano,
¡altare; fnncés, allatler; catalán an-
ticuo, ttlUtar, alelar.
lisctario, rik. Adjetivo, hieno,
TBA. I COLDUNA LACTAHU, Ar¡1Uolo-
ffía. Columna levantada en el merca-
do de plantas de la antigua Roma, en
donde dejaban i los niños expósitos. |]
SoíÁniea. Epíteto de ciertos hongos
que dan un jugo lechoso.
'RmioLOQiÁ.. ZdeUo; latín, lactSríut;
tnattéa, lacttirt,
LccUto. Masculino. Qrímiea. Com-
binación de una base con el ácido lác-
tico. (Caballero.)
BrniOLOOÍA. Záetiee: francés, ¡a^
SettSa. — Por LACTATO eo entiende
hoj: *la sal producida por la combi-
nación del ¿oído láctico con una base
salificable.»
Láctea (tía). ¡íitoU^ia. Parte del
cielo conmuesta de minadas de estre-
llas que forman un largo rastro 6 ca-
mino blanquecino, de Norte á Sur.
Los griegos decían que Joño, laclan-
do a Hercules , que había hallado
abandonado en un campo, deji5 verter
una gota de leche, que formo la Vía
lIctba, por la que, según creían, en-
traban en el cíelo los héroes diriniza-
dos.
Lácteo, tea. AdjetÍTo. Lo que per-
tenece á la leche 6 es parecido ¿ ella.
||Va309 lXctbos; tenas líctras. Áiut-
tomía. Conductos quiliformes, deno-
minados así, á consecuencia del color
de leche que tiene el líquido qne con-
ducen. I Plantas lácteas. Botánica.
Plantas que abundan en jugos lecho-
sos. I Vía lXctba. Attro»imUt. Blan-
cura irregular que rodea al cielo en
forma de cintura j que consiste, ge-
neralmente hablando, en una 'porción
innumerable de peqaeflas estrellas.
Bs la zona que vemos en el firmamen-
to á modo de faja blanquecina.
HtiuoLoaÍA. Latin üctihu, de loe,
Ucti$, leche; francés, laeté; italiano,
latUo.
LaoteoUna. Femenino. Qvfmtca.
Leche desecada lentamente at fdego.
(C&BALLIBO.)
StiholosU. Lácteo: francés, lactéo-
Jmm, lactotiiu.
Sétefía. — La lactbouna es leche
concentrada por la evaporación, la
cual vuelve á ser leche común median-
te la adición de una nueva cantidad
de agua.
Lactescencia. Femenino. Dtdáeli-
ca. Cualidad de un líquido parecido
á la leche.
Etuiolosía. Laetetemte : firancés ,
Ueietetñce.
Lactescente. Adjetivo. Didáctica.
Que tiene jugo lechoso. \ BoiámUa.
Plantas laotbsckntbs. Plantas lÍo-
TKA8. I Conchas lactbscbntis. Con-
chas de color de leche.
BrniOLoafA. Latin keaieen», laetFt-
tMíit, participio de presente de laeiit-
eAv, convertirse en leche, de loe, lac-
tit, leche: francés, lacteeceiH.
Lacticíneo, aea. Adjetivo anti-
cuado. LXCTBO.
Lacticinio. Masculino. La leche 6
LACT
cualquier manjar compuesto con ella.
EriifOLoofA. Lácteo: latin, laetíé(~
«I«m, manjar sazonado con leche; ita-
liano, lattuMV); catalán, ¡acticini.
Lacticinoso, la. Adjetivo. Lbcho-
so.
EriyoLoaf A. Lacíieinio : italiano,
latlieimto; catalán, Uctidnét, «.
Láctico, ca. Adjetivo. QviMÚa.
Epfteto de un ácido que e tiste en tos
fluidos animales; especialmente, en el
suero agrio. | Étbe láctico; éter ob-
tenido por destilación del lactato de
cal, del alcohol anhidro y del ácido
sulfúrico en proporciones iguales.
ETiMOLoaÍA. Lácteo: franca, ÍMti-
q%e.
Láctido. Masculino. Q;»,imica.
Cuerpo que se forma durante la des-
tilación seca del ácido láctico.
Etuioloqía. Lácteo: francés, Uic~
tid».
Lactif^go, «a. Adjetivo. Que se
alimenta dé leche.
EtimolooÍa. Latín toe, lactit, le-
che, j el griego pkaañ», comer, ali-
mentarse; vocablo h ¡brido.
Lactífero, ra. Adjetivo. Anato-
mía. Que se aplica á los conductas 6
vasos por donde pasa la leche hasta
llegar al pezón del pecho. | Botánica.
Plantas lactífkbas; plantas que
abundan en jugos lechosos, como el
titímalo 7 la lechuga.
ETiuoLoeÍA. Latin laeíi/er, de ¡ac,
lactit, leche, y ferré, llevar ó produ-
cir: francés, lactifire.
Lactífico, ca. Adjetivo. Medicina.
Que p;x>duce leche en abundancia,
como cuando se dice: ahmentoe lactí-
ficos.
EriuoLoaÍA. Latín loe, lactit, le-
che, y fadre, hacer: francés, í«/yí-
q%e.
Lactifloro, ra. Adjetivo. Botáni-
ca. Que tiene las flores de un color le-
choso.
Etiholooía. Latin lac, Ucti», le-
che, jjloe, 0rit, flor.
Lactifogo, ga. Adjetivo. Medici-
na. Eficaz paraliacer retirar la leche,
en cuyo sentido se dice que el corcho
es una sustancia lactÍfuga.
EtiholooIa. Latin lac, kutit, le-
che, y fugare, ahuyentar; francés,
laeti/nge.
Lactigeno, na. Adietívo. Que au-
menta la secreción déla leche.
ErniOLOofA. Latin he, lactii, le-
che, j geníre, engendrar: francés, lac-
tigine.
Lactina. Femenino. QvÍMtca. Azú-
(^r de leche, principio que existe en
la leche de todos los mamifaros.
ETiiioLoaÍA. Lácíieo: francés, /aeíí-
ne; catalán, laeíicina.
Setena. — El catalán laettetna signi-
fica: (Sustancia que se compone de
oxígeno, hidrógeno y carbono; es
emoliente y analéptica, y se la cono-
ce también por azúcar de leche.»
Lactipeno, na. Adjetivo, ffntemo-
logia. Insectos LACrfpBNOs. Insectos
que tienen las alas de un color le-
choso.
BriuoLOofA. LácleoYoW&tiaptnna,
pluma, ala: francés, lacteipeww.
LACÜ
313
Lactipoto, ta. Adjetivo. Que bebe
leche á pasto.
Etiuolooía. Latin lac, lactit, le-
che, ypotSre, beber.
Lactívoro, ra. Adjetivo. Que bebe
leche.
Etiuolooía. Latin lac, ¡acUi, le-
che, y vifrSre, comer, beber, alimen-
rse.
Lactómetro. Galactómbtro.
ETiHOLoaÍA. Latin loe, lactit, le-
che, y nutnm, medida; francés, lacto-
uitre.
Lactona. Femenino. QiUntica. Pro-
ducto de la destilación del ácido lác-
tico.
Etiuoloqía. Láctico: francés, ¡ac-
tone.
Lactóscopo. Oalactósoopo.
LactÓBÍs. Lactina.
IiactAceo, cea. Adjetivo. Botáni-
ca, Parecido á la lechuga.
Etiuoloqía. LactúeUo.
Lactúcico, ca. Adjetivo. Qftimica.
Epíteto de un ácido que se halla en
la lechuga. (Caballero.)
ETiuoLoaiA. Latin laelSca, lechu-
ga; francés, laetitcigMe.
Bcteña. — 1. Por ácido lactúcico se
entiende hoy: «sustancia acida des-
cubierta en el jugo lechoso de la lac-
tuca virota.*
2. Celso y Columela llaman al tití-
malo LACTUCA marítima.
Lactncina. Femenino. Química.
Sustencia que da la lechuga, dotada
de propiedades anodinas,
Btiuoloqía. Lacíúeico: francés, loe-
tucine.
Lactumen. Masculino. Medicina.
Enfermedad que suelen padecer los
niños que maman, y consiste en cier-
tas Uaguites y costras que les salen
1 la cabeza y cuerpo.
EriuoLOofA. Latín iaclan, acusatl-
I de loe, lactit, leche.
Lactaoso, la. Adjetivo anticua-
do. Lácteo.
Iiactorcia. Femenino. Mitología.
Diosa de los frutos en leche. (San
AOUSTIN.]
EtiholoqÍa. Latin lactwéla; de
lac, laetit, leche.
Lactnrgia. Lacturcia. La forma
íacturgia, que aparece en algunos Di^
donariot, debe ser errata de imprenta.
Lacnnar. Masculino. Espacio en-
tre viga y viga de un techo.
Btiuoloqí A. Laguna: latin, laclt-
«or, techumbre de madera tallada con
vigas á trechos; es decir, dejando va-
cíos <5 ¡agunat.
Lacunario, ría, Adjetivo. Minera-
logía, Epíteto del conjunto de crista-
les en forma de tubos reunidos en
grupos con intervalos, i Masculino,
Arqniíectitra. Cada uno de los com-
partimientos que se hacen en los in-
tercolumnios de los arquitrabes en
los planos horizontales que miran ha-
cia ta tierra. j| Botánica y toologla. Que
presente cavidades 6 intervalos.
ETiwoLoaÍA. Laguna: latin, liícBnS-
riut, el que hace lagunas 6 Ibsos;
francés, lacunairt,
Lacnstral. Adjetivo. Laousteb.
Lacustre. Adjetivo antiquado,^»! ,-. i ^
TOHoui igitized by V^íLJOy It
su
LADA.
lufltK, lo que pertenece í los Itgofl 6
launas. \ Botante», Pljmtá.s lacus-
tres. Plautae que nacen y crecen en
Osl&gOS. I OeOlOgi*. TbRBKMOS LACUB-
TOES. Ciertas capas de tierra que pa-
receo haber eido depositadas en el fon-
do de las a^ae dulces. | Calcabios
LACOSTRBS. Calcarios formados en las
aguas de las lagunas.
BriMOLoafA. Latia Uciulrú; de /¿C-
en. lago: francés, lanslrt.
Lacustres. Adjetivo plural. Nom-
bre que se aplica í varias ciudades de
Suiza, Saboja j alta Italia. Estas so-
blacitrnts i^CDSTRBS están construidas
sobre estacas, en la ribera de los la-
gos, ^ habitadas ñor gentes de proce-
dencia desconocióla, que parecen ser
antenores á la llegada de loa celtas á
dichos países. Según Marcel de Ser-
res, hállase entre esas guantes multi-
tud de instrumentos j utensilios que
son propios de tribus salvajes. (Comp-
Ui renau, AauUmit dt Seúncet.)
Btiholoqía. ZacuMÍrt,
Lacy (Luis). General ^añol, que
nació en San Roque en 1775 j murió
en 1817. Entró muj joven en el ser
vicio militar j, después de deserta;
una vez, era capitán del regimiento
de ültimia, cnando tuvo en Canarias
una contienda con el gobernador ge-
neral, que le ocasionó un ano de casti-
llo, 7 después, el retiro. Pasó luego á
Francia j se alistó en un regimiento,
entrando poco después en una legión
irlandesa, con la que vino á España.
No queriendo pelear contra su patria,
abandonó las filas francesas j entró
nuevament« en el ejército eapafiol con
el grado de teniente coronel, distin-
guiéndose en varios hechos de armas;
uno de ellos, la bttalla Je Ttlaotrm,
obteniendo el nombramiento de te-
niente general en 1810. Desempefió
después sucesivamente las capitanías
generales de Catalu&a ; Galicia, y en
esta última se encontraba al regreso
de Femando VII, que inmediatamen-
te le separó por sus conocidas ideas
liberales. En 1816 organizó en Ma-
drid una conspiración contra el go-
bierno absoluto, en oue le ofrecieron
apoj'o el conde de la Bisbal y otros
pereonajea, y que al año siguiente
quiso llevar á cabo en Caldetas, don-
de se hallaba tomando baSos; pero de-
latado por dos oficiales del regimí —
to de Tarragona, con que contaba,
el momento mismo en que se dirigía
á la casa de campo del general Milans,
iniciado también en la conspiración,
fué preso por el coronel Lasala, que
mandaba dicho regimiento, y condu-
cido á Barcelona, donde un' consejo
de guerra te condenó ¿ muerte. Sm
•embargo, temiéndose una subleva-
ción, no se ejecutó alH la sentencia,
trasladándosele al castillo de Bellver,
en Mallorca, donde recibió la muerte
con un valor á toda prueba. Las Cor-
tes de 1820 hicieron grandes honores
á la memoria del que había sido uno
de los mártires de la libertad.
Lacha. Femenino. Pez. SXbalo.
Lada. Femenino. üoAfíitca Jara.
ETiuoLoaÍA. Persa ¡Ai: griego Xifim
LADE
(Üdo»); UtiQ, ¡idu; latÍQ técnico, U-
dim jMlmtre, de Linneoí francés, U-
doH.
LadaniÍAro, ra. Adjetivo. BtUmi-
ea. Que produce ládano.
Etimolooía. Latin ¡Sdiiumy/irrt,
producir: francés, ladanifirt.
Udano. Masculino. Licor aceitoso
que destila la jara, y después lo espe-
— y dan consistencia á manera de
la en las boticas. — «El licor pin-
goma
SQe y craso, que arroja de sí la jara,
amada de algunos íúd» 6 Ladoñ, y
de ahí este licor se llamó LínANO;
que dispuesto j cuajado en forma de
foma es el que se administra en las
óticas. Ha; uno natural, que lo re-
cogen los pastoree de las barbas y
pelos de las cabras á donde se pega,
y también azotando las jaras con
cordeles, de donde después les i
Otro hajr artificial, que se forma en
las mismas boticas hirviendo loe co-
gollos de la jara en agua, sobre la
cual nada este licor á manara de acei-
te, y recogido le espesan y endure-
cen, quedando con el color y forma
de pez, Antiguamente se traía de
Chipre, de á donde era el mejor, v de
Arabia r Libia, menos bueno.* (Aca-
DBUiA, I)ieewn4rio d* IHG.)
Etiuolooía. Persa Ü^S», de £i¿,
lada: griego, Xátovov (liduum); latin,
Üdinvm; catalán, Uáimo; francés, b-
(JMMHS.
Ladas. Masculino. Oran oorredor
ri llevaba consigo el gran Alejan-
. (Mabcial.)
ETmoLoofA. Griego AiSoc (Ládat);
latin, LidM.
Ladinpadi. Masculino. Nombra
que dan los indios á una especie de
arroz que crece en las montafiss.
Ladeadamente. Adverbio de mo-
do. Inclinadamente.
BTiiioLoaÍA. L»dead» y el sufijo ad-
verbial me»te.
Ladeado, da. Adjetivo ; partici-
pio pasivo de ladear; y así se dice: tal
ó cual individuo se kk ladeado, para
significar que no va por el buen ca-
mino, habiendo variado de propósito.
También se dice : Mimto ladrado,
para expresar la idea de que es
asunto que se ha torcido.
Ladeamiento. Masculino. Acción
ó efecto de ladear ó ladearse.
Ladear. Activo. Inclinar y torcer
alguna cosa hacia un lado. Se usa
también comorecíproco. | Neutro. La-
DBAKSB ó INCLINAEISB. \ Andar ó cami-
nar por las laderas. (Metáfora. De-
clinar del camino derecho. | Recípro-
co metafórico. Inclinarse á alguna
cosa, dejaras llevar de ella. ¡ Ladrar-
SB CON ALGUNO. Frase metafórica 7 fa-
miliar. Empezar á enemistarse con él,
obrar de mala fe.
Etimología. Lado.
Ladeo. Masculino. Laaccion^efec-
to de ladear.
Ladera. Femenino. El declivio de
1 mont« ó de una altura por sus la-
dos. I Anticuado. Lado.
EriHOLoafA. Lado, porque está la-
deada.
Laderia. Femenino anticuado. Pe-
LADO
qnefia llanura ds la ladera da «a
monte,
Laderílla, t«. Femenino dÍBÍm>
tivo de ladera.
Ladero, ra. AdjetiTo. Lateral.
Ladierno. luscnlino. Arboste.
Aladibbna
Ladilla. Femenino. Insecto de ana
media línea de largo, casi redondo,
velloso, chato, sin alas, j de color
blanquizca. Tiene seis píes, armados
en sus extremidades con dos gaocU-
toe en forma da tenaza, con los cules
se agarra estrechamente á las partes
más vellosas del cuerpo humano, de
cuja sustancia se alimenta causando
mucha picazón, | Especie de cebada,
mja espiga tiene dos órdenes de gra-
nos, y éstos son chatos y pesados. |
Pe«arsr como ladilla. Frase metafiS-
rica. Arrimarse á alguna persona con
pesadez v moleetán£»la.
Ladillo. Masculino. La parte de la
caja del coche que está á cada uno de
loe lados da las puartedUas y cabré
el brazo de las peraonas que eetáa
dentro.
Ladinamonte. Adverbio modal.
De un modo ladino.
BTiHOLoeü.. LaikM y A sofijo ad-
verbial mMt».
Ladino, na. Adjetivo anticuado
aue se aplicaba al romance ó caate-
ano antiguo. | Anticuado. Laten. S«
aplicaba al que hablaba oon hetlidad
alguna ó algunas lenguas además de
la propia. | Metáfora. Astnto, sagaz,
taimado.
ErmOLOofA. LatMo: oatalan, UaH,
%a; íadi, M.
Ladito. Masculino diminativo de
lado.
Lado. Masculino. El costado ó pai^
te del cuerpo del animal, comprendi-
da entre el bazo y el hueso de la ca-
dera. I Lo que está á la derecha ¿ iz-
quierda de un todo. I El costado ó la
mitad del cuerpo del animal desde el
Sié hasta la cañeta. En este sentido
ecimos : la perlesía le ha cogido todo
el LADO izquierdo. | Cualauiera de los
parajes que están al rededor de vn
cuerpo; y así se dice: la ciudad está
sitiada por todos lados, 6 por el lado
de la cindadela, ó por el lado del
río. I La estera que se pone arrimada
á las estacas de loe lados de los car-
ros, para que no se salga por ellos la
carga. | El anverso ó raverso de una
medalla; las dos caras de una tda ó
de otro objeto que las tanga; verbi
gracia: esta moneda tiene por un lado
el busto' del monarca, v por otro, laa
armas de la nación. | Sitio, lugar. Bu
este concepto decimos: haz lado, dé-
jale un lado. B Metáfora. Cada ano
de los juicios que formamos sobra una
Sereona ó acerca de un negocio, j así
ecimos: poma lado pareció Folaae
muj entendido, por otro, muy pie-
snntuoso; por un lado promete ven-
tajas esa empresa, mas por orao^ la
juzgo may arriesgada, | AetáfíMra. La
persona que protege ó favorece á etn;
T así se dice: ha tenido fortasa en
dar con buenos LADOS. | Tbnkb mau»
LADOS, Frase familiar de ijuejNat»-
igitizedby VjOOQIC
LADR
lemos par» d&r ¿ entender que una
persona está mal inspirada por las
gantes que la rodean. Q Metáiora. El
modo, medio ó camino que se toma
para alguna cosa; y aaf se dice : vien-
do que me entendían, eché por otro
LADO. I Gttmelrte. Cada una de laa
Ifneas que encierran una fif ura pla-
na; 7 asi se dice : el triángulo es figu-
ra de tras lados. Cuando se considera
como base una de las líneas que com-
firenden una ñgura plana, las otras
íneas se llaman lados por oontrapo-
sicion; 7 así se dice : el triángulo que
tiene ig^uales los ¿ngulos entre sí,
tiene también iguales los lados. ||
Costado; t asf se dice: por el lado
de la madre ea hidalgo. | Al lado.
Modo adverbial. Muj cerca, inmedia-
to. Q A va lado. Expresión con que
Be advierte á alguno 6 algunos que
Be aparten j dejen el tobo libre. ||
CoiUEDLS üM LADO X D»0. Frase fami-
liar con que se da ¿ entender el gasto
continua que algfuna persona luice á
otra viviendo en su casa 7 comiendo
á BUS eznenaas. | Dar lado ó db lado.
Fraae. Mvñna. Torcer la embarcación
apoy&ndola en tierra 6 an otra nave,
Íara descubrir bien todo el costado
asta la quilla j poderla limpiar j
componer. | Dak db lado i uno. Fra-
se. DSIABLB PLANTADO. | Ir LADo' ¿
LADO. Frase con que se explica la
iofualdad da dos ómiaparBonaa cuan-
do se pasean juntas. | Mirar Db lado
ó DB MBDio lado. Frasc metafórica.
Mirar con oefio y desprecio, ; tam-
bién mirar con disimulo. || Dbjak k
UN Lado. Frase. Omitir alguna cosa
en la conversación. | Echas L un
LADO. Frase. Hablando de un negocio
6 dilUrcneia, es concluirla, fenecer-
la. I £^ LADO. Locución adverbial.
De costado , trasversalmente , como
cuando se dice, á propósito de cual-
quier buqua: tía embiBÜeron, ó em-
bÍBtili DB LADO.>
EriiiOLOofA. Latín Sl(*$, costado;
de i&Ore, estar oculto.
1. Ladon. Masculino. Jara.
BrtuoLoafA. L^da: catalán, Uadá,
almeía.
2. Ladon. Masculino. Gtogtaña.
Bío del Peloponeao & Horea. (Ovi-
dio.) \ Mitoheia. El mismo río, padre
de Dañie. \ Nombre de un perro da
Actson.
Etiiioloo(a. Latín I¿do».
IjBdrs, Femenino. El acto de la-
drar el perro.
Ladrada. Femenino. Mu; corrida,
conocida hasta de los perros por su mal
modo de vivir, hablando de mujeres.
Ladrado, da. Participio pasivo de
ladrar.
finHOLOOÍA. Latín htrit%i, partici-
pio pasivo de Uírítrt; catalán, lia-
dr»t, d*.
Ladrador, ra. Masculino 7
femenino. El qua ladra. | Astícuado.
Pbiiro.
BTiuoLoafA, ¿o^fw; latín, ¡»trStor;
eatalan, lUdrador, a; Üadrayrt.
Ladrante. Participio activo de la-
drar. £1 qua ladra o lo que imita el
ladrido.
LADR
Ladrar. Neutro. Dar ladridos el
irro. B Metáfora. Amenaiar sin aco-
meter. B Metáfora. Impugnar, moto-
jar. Alguna vei se entiende con razón
7 justicia; pero de ordinario indica
malignidad.
Etiuolooía. Latín latrín, onoma-
topeja, como el griego ¿Xantiw (hyhp-
í¿3): catalán, liadrtr.
Ladrear. Neutro. Ladrar sin cesar
7 sin objeto; especialmente, en la
caza.
Ladrido. Masculino. La vos que
forma el perro cuando ladra. | Metá-
fora. Murmuración, censura, calum-
nia con que se zahiera i alguno.
BtiuolooIa. Ladrar: latin, ¡a-
tratm, Ht; catalán, Ikdrit, Usdra-
tnt.
Ladrillado. Masculino. El solado
de ladrillos.
Ladrillador. Masculino. Enladbi-
LLADOR.
Ladrillal. Masculino. El sitio 6 lu-
gar donde se fabrica el ladrillo.
Ladrillar. Activo anticuado. En-
ladrillar. I Masculino. Liadrillal.
Ladrillaio. Masculino aumentati-
vo de ladrillo, y Oolpe dado con un
ladrillo.
Ladríll^o. Masculino diminutivo
de ladrillo. | Juego que suelen hacer
de noche los mozos colgando un la-
drillo delanto de la puerto de alguna
casa, T moviéndolo desda léjoa nara
que de en la puerto, 7 crean los ae la
casa que llaman á ella.
ladrillero. Masculino. El que ha-
ce i5 vende ladrillos.
Ladrillo. Masculino. Pedazo de
barro de forma por lo común cuadri-
longa, amasado 7 cocido, que sirve
para construir edificios uniendo los
unos á loa otros con cal, 7080 á otra
mezcla. También se da esto nombre á
otros más finos que sirven para hacer
los suelos. { Metáfora. La labor en
figura de ladrillo qua tienen algunos
tejidos. I ffírnutila. Ladrón. |jdb cho-
cóla tb. Metáfora. La pasta de choco-
lato hecha en figura do ladrillo.
EtiuolooCa. Latín IdlíretllMt, ladri-
Dejo, en César; diminutivo de Idítr,
el ladrillo; derivado de iXtnt, lado,
porque el ladrillo tiene cuatro lados,
ó porque se pona latoralmento.
Ladrilloso, sa. Adjetivo. Lo que
es de ladrillo ó ae le asemeja en el
color.
Ladrón, na. Masculino 7 femeni-
no. El que hurtaó roba alguna cosa. |l
Masculino. El portillo que se hace
las presas de los molinos 6 aceñas para
robar el agua por aquel conducto. | La
pavesa encendida, que separándose
del pábilo se peg« á la vela 7 la hace
correrse. \ Hacbr bel ladrón pikl.
Frase. Confiarse de alguno poco segu-
ro por necesidad 6 precisión. | Oston-
tor honradez 7 sencillez para inspirar
confianza á otro. | Piensa bl ladrón
QUB TODOS SON DB SU CONDICIÓN. Re-
frán que enseña cuan propensos somos
i sospechar de otro lo que nosotros
hacemos. | Por un ladrón pibrdbn
CIENTO EN EL UESON. Be&an que ex-
plica la sospecha que se conciDo con-
LADR
315
tra otros por el dafio que uno ha cau-
sado.
ETiuOLoaÍA. 1. Latro. Esta voz la-
tina está sincopada, 7 es lo mismo que
laísro, formado de ¡aíut, laterit, ella-
do 6 costedo, del griego lairit, servi-
dor, criado. Zairo significó origina-
riamente un soldado mercenario de la
escolto del re7: de ahí latrocinari, ser-
vir al re7, servir en el ejército. Habién-
dose introducido mu7 luego la desmo-
ralización entre los laleroHít 6 laíroHtt,
propasáronse á asaltar 7 robar á loa
pasajeros en loe caminos: de ahí vino
el dar igual nombre á todo el que ro-
baba en despoblado. Loa ládronet,
pues, ó ¡alertmtt, fueron aaf Uamadoa
mrque ae apartaron del lado de quien
lebian eatar, 6 tombien ama i taUra
aggredivMtwr, porque en el camino sa-
len por el lado de los pasajeros. (Mon-
u.)
2. Curcio prefiere la etimolo^a del
griego latrU [Xonaf^J, mercenario, for-
ma evidente simétrica del latin Utro,
soldado de la guardia del príncipe,
gante mercenaria, sentido recto de la
voz del artículo.
Derivación. — Griego latrii; latin,
latro; italiano, Udro, Udrone; francés
del siglo XI, Iwntm; moderno, larron,
lammnate, ladrón, ladrona; proven-
zal, lairg, ¡aav; catalán, tladre; walon,
krom.
Ladrón (Santos), Coronel espafiol
?[ue en 1833 sesublevd en Pamplona,
armando una de las primeras parti-
das que, proclamando re7 de Espafia
á Don Carlos, hermano de Fernan-
do VII, encendieron la guerra civil.
A loa pocos dias de su sublevación,
fué vencido, hecho prisionero por el
general Lorenzo 7 pasado por las
armas en dicha ciudad.
Ladronamente .. Adverbio de modo
metafórico. Disimuladamente ó á hur-
tadillas.
BriuoLosfA. Ladrona 7 el sufijo ad-
verbial mente.
Ladronazo, za. Adjetivo aumen-
tativo de ladrón.
BTiMOLoofa. Ladrón: catalán, lla-
dnmM.
Idkdronoillo, lia, to, ta. Masculi-
no 7femenÍno diminutivo de ladronj
ladrona. | Ladboncillo de agujeta,
DBSPUSS 8UBB k BARJULETA. RcfraU COU
que se denota que tos ladronea empie-
zan por poco 7 acaban por mucho.
Etiuolooía. Ladrón-, catalán, lia-
ártt, Uadregitet, lladregot, lladroneí; la-
tin, latnncüliu, ladronzuelo, en Cice-
rón; uaurpador, tirano, intruso, en
Vopisco; pieza del juego de damas,
en Séneca.
Ladronera, Femenino. El lugar
donde se abrigan 7 ocultan loe ladro-
nes. I Ladrón, por el portillo de las
presas de tos molinos ¡ Ladronicio;
7 aaf se dice cuando alguno vende por
mia precio de lo regular; esto es, una
ladronera, i Hucha ó alcancía, [|
Forlificaeion. Matacanes.
Etiuolooía. Ladrón: catalán, llar
drmero; francés, larronniire.
Ladronería. Femenino. Ladbohi-
Digitized by
Laoogle
316
LAFA
EruiOLOofA.. Ladrón: italiano, la-
droftajo, ladronttio.
Ladronesco, ca. Adjetivo &mi-
li&r. Lo que pertenece Í ios ladrones.
Etiuoloqía. Zédron: italiano, U-
droneico.
Ladronia. Femenino anticuado.
Ladbomicio.
Ladronicio. Masculino. Latboci-
HIO.
Ladronanelo, la. Uaacnlino j fe-
menino diminutivo de ladrón j la^
drena. | Ratbbo.
£Tiif0LO0(«.. Ztdro*: francés, ¡ét-
rwNMM,- italiano, Udnmetllo.
Ladvenant (Har(a). Actrii espa-
ñola del aifflo xvín, Trabajd en
teatros do Madrid, siendo muj aplí
dída; pero la muerte cortó su carrera
á los 25 años, el de 1767, causanSo
BQ pérdida un sentimiento g;ecera
Lady. Femenino. Toz inglesa que
significa sefiora, forma femenina de
iord.
EtiuolooLl. Lord: inglés, Itdy (U-
djf); del anglo-sajon Ala/dit.
Rettiñ. — Título que pertenece de
derecha en Inglaterra á las mujeres
de loe lores, ^ones j tq%irti, i las
hijas de loa duques j de los condes,
j que se da por cortesía á todas las
señoras de la buena sociedad.
Lena. Femenino. .á»(i|^s«ííi)(¿». Es-
pecie de manto de lana, común á los
romanoe j á los griegos. Estos la de-
nominaban x^aiva (cAlana). Era an-
cha, pero corta, j se sujetaba sobre
los hombros, de modo que dejase li-
bres los brazos. Los romanos no ta
llevaban más qne en el campo, j les
servia de vestido de invierno. \ El
{ilural Latua, era el sobrenombre de
a ilustre familia PapiUá en Roma.
EnuoLoaÍA. Latín l^n*. (Cicbbon.)
Laartaa. Masculino. Hiio de Ani-
sio, re; de Itaca, padre ae Ulíses.
(Ovinio.J
EriuOLOofA. Latín Zsirtet.
Lafa. Femenino. Árbol de Mada-
gascar que produce unos filamentos
parecidos á crines.
Lafayetta (Pablo Maiiía Josa Oil-
BBHTO DS Motibb, tiarq9¿t dt). Uno
de los más célebres personajes de la
Revolución francesa, que nació en el
castillo de Chavaniac, en la Auver-
nia, en Setiembre de 1757 j murió en
Paris el 19 de Ma^o de 1834. Termi-
nada su educación en el colegio de
Plesis de Paris, se encontró lauj jo-
ven todavía huérfano j poseedor de
una considerable fortuna, j i los 16
años contrajo matrimonio con mada-
moiselle de Noailtes. Habiendo prefe-
rido la carrera militar á los honores
de la corte, se encontraba de guarni-
ción en Metz cuando estalló la insur-
rección de las colonias inglesas de
América. Lleno de entusiasmo por
aquella causa, equipó una fragata i
su costa, partió i pesar de la oposi-
ción del Gobierno j de su familia, j
desembarcó en George-Town en Ju-
nio de 1787. Los americanos estaban
reducidos í un ejército de2. 000 hom-
brea. Lapatbttb, que contaba 20 años
I ofreció á servir como vo-
LAFA
luntario, y el Congreso le nombró
major genera] del ejercito. En su pri-
mer hecho de armas, en la batalla de
Brandjwine, fué herido gravemente
(11 de Setiembre), Enviado al Norte
con el título do general, se distinguió
en la batalla de Hoomouth (1778;;
pero como empezaran i correr rumo-
rea do una guerra entre Francia é In-
glaterra, volvió á Paris en 1779, don-
de fué acogido con las majores mues-
tras de simpatía, entregindosele una
espada de honor i nombre del pueblo
americano. Encargado por el Congreso
de negociaciones con la corte de Fran-
cia, obtuvo del Gabinete de Yersallee
la promesa de enviar i los insurrectos
un cuerpo de 40.000 hombres, coa
cuja promesa volvió á partir en 1780,
siendo encargado de defender la Vir*
ginia. A pesar de las escasas fuerias
que se habían puesto k sus órdenes,
hábiles maniobras que tendían siem-
pre á evitar una batalla formal, obli-
garon k la armada inglesa á capitu-
lar en Yorck-Town en 1781. De re-
greso otra vex á Francia, había ytí
logrado determinar i Es|»ña á que
ae uniera ¿ Francia en una expe-
dición combinada contra las colo-
nias inglesas, cuando, en el momen-
to en que se disponía á embarcar-
se, supo que Inglaterra acababa de
reconocer la independencia de sus
antiguas colonias. Entonces la repu-
tación de Lavatbttb tomó propor-
ciones verdaderamente gigantescas.
Luis XVI j María Antonieta, Fede-
rico II de Frusta y José II, dieron pú-
blicos testimonios al joven marqués
del aprecio en que tenían sus altas
dotes y con ellos dieron ocasión á que
éste mostrara sin rebozo sus senti-
mientos republicanos. Su populari-
dad, BU celo en la petición de refor-
mas que cortaran antiguos abusos,
hicieron que el rey le llamara en 1787
á formar parte de la Asamblea de los
Notables, siendo uno de los que pro-
vocaron la reunión de los Estados ge-
nerales de 1789, en los que tomó
asiento como diputado de la nobleza
de Auvemia. Como vicepresidente de
la Asamblea en la memorable fecha
del 14 de Julio, fué proclamado co-
mandante de la guardia nacional,
improvisada el dia antes. En las joi^
nadas del 5 j 6 de Octubre, trató de
impedir al pueblo de Pans que fuera
á Versalles y acabó por seguirle con
la guardia nacional á fin de dirigir
el movimiento. Su presencia impidió
grandes desgracias y preservó á ta fií-
milia real de los atentados de un pue-
blo, que empezaba ¿ sentir verdadero
odio al trono. El rey, en 1790, llamó
á la guardia nacional á prestar sus
servicios cerca de au persona, con lo
cual Lafatbttb se vio comprometido
cuando tuvo Ing^r la huida á Varen-
nes (21 Junio 1791). Después de la
vuelta del rey, combatió, en la Asam*
blea, al partido que pedía la destitu-
ción de Luis XVI, y cuando se dispo*
nía una manifestación en el campo
de Marte, en este sentido, hizo des-
plegar la bandera roja y dispersar al
LAFA
pueblo por la fuerza (17 Julio 1791)>
En Setiembre de aquel año, cuando A
rey hubo aceptado la Constitueioa,
Lafatbttb presentó su dimisión da
comandante de la guardia nacional;
Piro en el momento de la coalición da
ilniz, fué nombrado general del qér-
cito del centro, iíntónces hiso nna
vana tentatíva para caslirar á Iob Au-
tores de la jomada del 30 de Junio,
yendo i denunciar á los jacobinoa
ante la Asamblea; pera no habiendo
logrado nada, tuvo que partir á la
frontera, donde supo que el 10 ds
Agosto se había derrocado la monar-
quía. En el primer impeta, quiso in-
tentar un último esfuerzo; pero desti-
tuido, decretada su acusación y bn»-
cando un asilo en un país neutral,
fué detenido cerca de Namur sufrien-
do: primero, en Prusia; y después, en
Austria, una dura cautividad que so-
portó con la mayor firmeza. Preso en
la cindadela de Olmutz, sólo debió su
libertad i un articulo especial del tra-
tado deCampo-Fonnio{l797). Vuelto
á Francia, después del 18 Brumario,
votó contra el consulado perpetuo j
vivió en el retiro durante el imperio..
En 1814, LArATKTTB trató de captar-
se laa simpatías de los Borbonea. Du-
rante loa Cien dias, enviado á la Cá-
mara de loa representantes, tomó una
parte activa en las medidas que obli-
garon á Napoleón i abdicar s«gunda
vez. Vuelto á la vida privada, sólo
de 1818 á 1823 ocnpó un puesto en la
Cámara, y siempre en la oposición.
Consideró á los Borbones como radical-
mente absolutistas, tendiendo sin ce-
sar á derrocarlos del trono. No habien-
do sido electo en el sufragio de 1824,
hizo un viaje ¿ América, en donde
obtuvo la acogida más entusiasta. Bl
Gobierno de la Union, reconociendo
aua sacrificios durante la guerra de Is
independencia, le hizo donación de
cuantiosas tierras y una suma de
200.000 dollare, ó sea un millón de
[lesetas. Restituido á la Cámara de
08 diputados, en 1827, siguió la lí-
nea de conducta que antea nabía ent-
prendido. La revolución de 1830 le
aclamó comandante da la guardia na-
cional y iefe del Gobierno provisional,
siendo él quien respondió al enviado
con la anulación de las célebres orde-
nanzas: tYa no es tiempo. > Cuando
Luis Felipe aceptó la corona, h^
quien pretende que I^fai:bttk té
abrazó aiciendo: ¡tíé aqiU U mejor d»
¡41 repiblicit! Pero su conducta des-
miente e8t« aserto. Tres semanas des-
pués presentaba su dimisión del pues-
to de comandante de la guardia na-
cional y seguía votando con la oposi-
ción. Mirabeau decía que «Labatvt-
Ts era un carácter menos grande qM
original, más descontento que verda-
deramente fuerte; generoso y noble;
pero alimentándose siempre de kif¿-
tesis, vivía de ilusiones sin darse w*
más cuenta de la realidad. Todos loe
partidos han reconocido la honradas
UB Lafatbttb; sin embargo, su atoei^
te sólo produjo una mediana sean-
n en Francia. En cambio, en Ant^
Digitizedby VjOOQIC
lAFO
ricft, el Congreso decretó lato nacio-
nal durante treinta días y se le hicie-
ron loa mismos honores militares que
se habían tributado ¿ Wasfain^a.
La &milia de nueatro personaje ha
publicado ana Mmoriat, eorrtiponden-
CM jfvuMueñtot del general Láfatbt-
TB.Paris, 1837-38, 6 volúmenes en 8.*
Bn ellas se encuentran muchas noti-
cias interesanteB j curioaas sobre la
Revolución; y especialmente, acerca
de loa acontecimientos en que el cé-
lebre general tomó parte.
LaFontune (Juak db). £1 prime-
ro de los fabulistas francesas 7 uno
de loa m¿8 grandes poetas de su tiem-
ÍO. Nació en Ch&teau-Thierr; el 8 de
alio de 1621 y murió en Paria el 13
de Abril de 1695, Su padre era ina-
pectorjie montes 7 a^piiaa, 7 su madre,
Francisca Pidoux, hija de un bailio
de Coulomiers. Tuto por primer pre-
ceptor al maes^ de escuela de su al-
dea; después entró en el oratorio de
Beima, adonde fué llevado por su fa-
milia, no ciertamente porsu vocación,
puea él mismo confiesa que nunca le
inspiró mucha afición al estado ecle-
siáetico. Bien pronto logró vencer la
obstinación que le había llevado allí,
j apenas pasado un año, volvió á apa-
recer en el mundo. Desde entonces,
se hizo notar por sus distracciones,
su indolencia 7 una marcada propen-
sión á los placeras. Un año escaso ha-
bía pasado desde su salida del semi-
nario, cuando 7a hacía en casa de su
padre una vida desordenada, que in-
dudablemente le hubiera arrastrado
de licencia en licencia, á una desgra-
ciada sitnacion, ai un i^cial, de guar-
nición en Chftteau-Tierr/, no huoiese
declamado en presencia suja la oda
d* Malkerhe sobre la tentativa de ase-
sinato contra Enrique IV, llevada ¿
cabo en 1605. Aquellos versos produ-
jeron en La Fontainb un efecto tan
extraordinario, que despertaron en su
alma los instintos de la poesía, CU70
genio debía latir en el fondo de su
existencia. Pero su gusto corria el
peligro de extraviarse con la imita-
ción de malos modelos, cuando un
amigo le sugirió la idea de que con-
venía que le7ese á Homero, Virgilio,
Horacio, Tereucio j Quintiliano. En-
tonces se dedicó con ardor al estudio
de los clásicos de la antigüedad 7 dio
i. la estampa una imitación de la co-
media de Terencio, El BmMco. Este
Mtudio no le hizo perder bu afición á
loa autores modernos, entre los cua-
lea-preferia ¿ Harot, Rabelais 7 Voi-
ture. La Fontainb pasó cuatro años,
no ocupándose de otra cosa que de
los placeres j de la poesía. Cuando
llegó á la edad de 26 años, sa padre
quiso establecerle, le trasmitió el car-
go que desempeñaba 7 le casó. Pero
el poeta era el nombre menos capaz de
soportar lazo alguno 7 el espíritu me-
nos dotado de aptitudea para los ne-
g|Ocio«. Además, encontrando poca
simpatía entre el carácter de su mu-
Í'er 7 el BU70, acabó por conaiderar el
limeneo como una pesada esclavi-
tud, que no tardó en romper, alejan-
LAFO
dose del techo con7ugal. Entonces
se estableció en Paris , donde fué
presentado al superintendente Fou-
Íuet, quieu lo asignó unapenaion de
.000 hbras, como poeta de la corte.
La Fontainb encontró en casa del
superintendente la vida más conforme
á su carácter 7 á sus gustas, que ja-
más hubiera podido imaginarse. Así
es que, fiel á su protector, después de
su caida, lamento su desgracia en una
hermosa tUgíaí^A sexta de sus obras)
en 1661 7 en una oda al rey en 1663.
Kn 1664 j 1671, La Fontainb pubü-
eó BUS Cneitíot 7 sus Narraeioius en
verso, donde los fueros de la moral
salen como Dios quiere, 7 en 1668,
esto es, á la edad de 47 años, comen-
zó á imprimir la preciosa literatura
Bobre que descansa su gloriosa repu-
tación, yoa referimos a las Eábuuu,
imitación las más de ellas de diver-
eoe autores antiguos 7 modernos; pero
imitación hecha de una manera tan
original 7 tan hermosa, que valió
bien pronto al poeta el justo título de
inimitaile. Esta obra consta de 129
fábulas, reunidas en 12 libros, de los
cuales, los seis últimos, no aparecie-
ron hasta el período de 1678 á 1694.
(La Fontainb, dice Chamfort, ha
traído al apólogo la pintura de las cos-
tumbres; 7 el apólogo, al campo déla
poesía, haciendo de su libro una co-
media en más de cien actos. Su caráo-
ter distintivo es una maravillosa ap-
titud para trasladamos al lugar de la
acción ; dotar á cada uno de sus perso-
najes de un carácter particular, cu7a
unidad se conserva en la variedad de
BUS fábulas; 7 aobre todo, para hacer-
los vivir con una peison^idad que no
puede confundirse con otra alguna.
Su estilo es sencillo, natural, elegan-
te, gracioso; cuando lo exige la índo-
le del asunto, sublime, 7 en todas
ocasiones, dotado de una sensibilidad
tan conmovedora como positiva. Es
indudablemente uno de los ejemplos
más aaombrosoa que ofrecen las lite-
raturas de todos los siglos, porque
diñcilmente se hallará poeta que reúna
esa flexibilidad de espíritu 7 de ima-
ginación, con que sigue todos loa mo-
vimientos del asunto que desarrolla.*
Entre las obras de La Fontainb, son
dignos de especial mención tres poe-
mas mitológicos, Psiaw, Adánti 7
Filemnt y Ba%ci*, publicados loa dos
primeros en 1669, 7 el último, en 1685.
En ellos se encuentra la brillante ima-
ginación 7 la magia del estilo del
poeta, siendo de notar que el Pñqwit,
imitación da Apule70, más que poe-
ma, ea una novela escrita en verso 7
prosa. Las cuatro ó cinco comedias
que escribió y dos óperas, que se can-
taron con aplauso, no añaden timbre
alg^uno á su gloria. La Fontainb es-
tuvo ligado por estechos vínculos de
amistad, no sólo con los más ilustres
literatos de su época, sino con todos
aquellos personajes que brillaron por
algún concepto en su tiempo. Sns ta-
lentos anpenores j la dulzura de su
carácter, que tuvo siempre algo de
la ingenuidad 7 del candor del nifio.
LAPO
317
le atraían las simpatías de todos. A
consecuencia de su incapacidad para
los negocios, se había visto obligado
á dejar el cargo que le había legado
BU padre, 7 su indiferencia hacia
todo lo que eran bienes materiales,
unida á su vida dispendiosa, habían
acabado por consumir su pequeña
fortuna. Sus amigos le hicieron en-
tonces obtener el cargo de gentil-
hombre de la duquesa viuda de Or-
leans; pero muerta esta princesa, en
1672, volvió á caer en una posición
tirecaria. Lo que la duquesa de Or-
eans había comenzado, lo continuó
M.nt" de La Sablibre, dama tan distin-
guida por las cualidades de bu alma
como por las dotes de su talento. Aco-
giendo alyriM niño en su casa, duran-
te veinte años, compartió con él las
penas 7 las alegrías de la vida mate-
rial; pero también esta vez tuvo el
poeta el dolor de sobrevivir áau bien-
hechora. A pesar de que en aquella sa-
zón contaba 7a 72 años, la tutela v el
apo70 de una persona amiga ae ha-
bían hecho indispensables para él, 7
todo lo encontró en Mr. De Hervart,
consejero en ol Parlamento de Paris,
3uien había conocido al poeta en caaa
e M.'°^ La Sabli&re. Durante tos úl-
timos añoB de su vida. La Fontaink,
aparte de la hospitalidad de Mr. De
Hervart, que le había instalado en su
casa, no contaba con otra fortuna que
los beneficios de sus protectores el
duque de Borgoña 7 los príncipes de
Conti 7 Vendóme. La edad produjo
un cambio completo en su carácter 3
en sus costumbres. Siendo joven, ha-
bía llevado una vida en extremo disi-
fiada; 7a en la vejez, se arrepintió de
os errares de sus primeros años 7 los
expió practicando los ejercicios de
la más austera piedad. La Fomtainb
tuvo la suerte de disfrutar de bu glo-
ria en vida; más que sexagenario era
f!i, cuando se presentó á la Academia
rancesa, que le recibió en su seno
en 1684. Chamfort ha formulado so- .
bre el gran poeta un juicio, que pue-
de conaiderarse como un resumen de
la opinión general. «Ofreció, dice, el
singular cotraste de un narrador libre
con exceso 7 de un excelente moralis-
ta. Dotado del más delicado talento 7
de la más ingenua sencillez, poss7Ó
el espíritu de la observación 7 de la
sátira, Biendo considerado aiemprs
como un alma bondadosa, 7 aupo s^
car provecho de su talento en oposi-
ción á las cualidades qne suelen dea-
lucir siempre al escritor satírico, 11»
gando á ser en su siglo, si no el prime-
ro, por lo menos, el más admirable.»
Las ediciones de las Oirai cemftUUu
de La Fontaink son poco numerosas,'
pero, en cambio, las de sus FálmÍM,
Bon innumerablcB, Entro las prime-
ras, citaremos las de Paris de 1814
T 1817. Entre las segundas: las Fi-
Imlat dt La Fontainb am •« amtentO'
rio {iUrario y gramatieal por Carlos
Nodier (Paris, 1818); la de Waiek%aer,
con notas (Paria, 1827}; la de Ora-
ptUt, con notas 7 75 viñetas en ma-
dera (Paris, 1830), 7 la de CoUnamf,
uigitizedby VjOOQIC
820 lAGU
mu. Miar, por áaAéir; íii(fl«a, Uar,
por <U»r; catalán, llágrim»; provenul,
MensM, herma, Ugrtwut; irilon, Um«;
nunurés, láfífu; francés antiguo, Ur-
mt; moderno, ¡anu; italiano, ¡¿grima.
—«Humor qu8 sale formado en go-
tas de la cuenca del ojo, de U com-
presión de los mÚBCuloa, causada
por algún dolor, aflicción, fluxioD,
ú otro agente exterior. Yíena del
latino iMckrvm».* (AautEui*, DiC'
«ÍMcrú dt f72S.) | *LigrÍwta$ de la
mirón, llaman los poetas al rocío
de la mañana, porqae sobre las hier-
bas parecen lágrimas.» tCoketts de
léfrtmae. Cierto género de cohetes
que deapuea de haber subido i su
major eleracion, despiden unaa luces
como lágrimas, compuesta» de azufre
y alcanfor.» (Iobh.)
LagñmKble. AdjetiTo. Lo qne es
digno de llorarse.
Ii«gTÍm«l. Masculino. Ángulo 6
extremidad del ojo por la parte más
cercana de la nani.
Btiuoloqía.. Zaermal: italiano, la-
frimaU; catalán, Üagrimal.
LafiTÍmaniaoo, o*. Adjetivo. Sbn-
TIHBNTAL.
Lagrimar. Activo. Llohar.
BtiwolooU. Lágrima: latín, íseHC-
itítre; italiano, lagrimare; ñvncés del
siglo XII, ¡armoier; moderno, ¡armofer;
provenzal, iagrimejar; catalán, lUfri-
meja/r.
Lagrimear. Neutro. Derramar al-
ga nalá^rí ma.
Lagrimeo. Masculino. Bl acto de
lagrimar.
Lagríniforme. AdjetÍTo. Minera-
loga. Epíteto de una oorriont« de lava,
que ae derrama por una abertura del
cráter j que va prolongándose poco á
poco, como si fuese una lágrima del
volcan.
EriHOLoaÍA. Lágrima y Jorma: fran-
oÓB, ¡aaymfbrme.
Lagrunilla, ta. Femenino dimi-
nutivo de lágrima.
Btiuolooía. Latín lacrlmula; cata-
lán, llagrimeta.
Lagrimón. Masculino aumentativo
de lágrima. | Adjetivo anticuado. La-
grimoso, legailoBo 6 pitarroso.
Btiuolo^. Lágrima: catalán, lUh
grimatsa.
LagrúnoBcita. Femenino diminu-
tivo ^miliar de lagrimón.
Lagrimoso, sa. Adjetivo que se
aplica á los ojos tiernos y húmedos
por vicio de la naturaleza, por estar
SrifximoB á llorar ó por haber Hora-
o. Dicese también de la persona 6
animal que tiene los ojos en este es-
tado. I Lo que hace llorar 6 merece ser
llorado. Q Lo que tiene semejanza con
el llanto; como loa árboles que despi-
den la resina en figura de lágrimas.
BriuoLOof*. Latín lacríawfíu: cata-
lán, Uagrimát, a.
Lagna. Femenino americano. Pu-
ches.
Laguán. Masculino. Botáaiea. Es-
pecie ae árbol de Filipinas.
Lagoar. Activo anticuado. Lla-
OAR.
Laguna, Femenino. Concavidad
LAGO
en la tierra donde se juntan j man-
tienen muchas aguas. | Metáfora. Bu
los escritos, es efhueco.que ae quedií
bir 6 ci^a escritura consu-
6 el tiempo. { Interrupción 6 falta
que se nota en et texto de algún
autor. I Botánica. Nombre de ciertas
cavidades que se forman en algunas
plantas, particularmente en las acuá-
ticas. I AnaUmía. Pequefia cavidad
que forma el orificio común de una
reunión de folículos, perteneciente á
las membranas mucosas. | No bbbas
BN LAQUNa ni C0UA3 UÍS QDK UNA
ACEITUNA. Refrán que indica ser bue-
no para la salud el abstenerse de am-
bas cosas. I Salir dk laqunas t bn-
THAR BN MOJADAS. Refrán. Salís dbl
LODO T CABB B» bl
BTiuoLoafA. Lago: latin, Ueftw; ca-
talán, Uagima; ñwicés, laeme, lagmu;
italiano, lagwta.
Laguna (Andrés). Médico j filálo-
go español, que nacid en Segovia en
1499 jf murió en 1589. Hizo sus pri-
meros estudios en Salamanca j aes-
pues fué á completarlos á París, re-
gresando á España en 1536. Tomd el
grado de doctor en Toledo y luego
g&rtió para Flándes, donde se hallaba
arlos V, el cual le empled en
ejércitos; residió algunos años en
Metz; visitó luego Ik Italia, perma-
neciendo aucesivamente en Padua,
Bolonia j Roma, en cura dltíma ciu-
dad fué nombrado medico del papa
Julio III, conde palatino y caballero
de San Pedro. De allí pasó a Alema-
nia y á los Paises-BajoB, y por últi-
mo, volviij á terminar sus dias en Es-
paña. Las principales obras que dejd
escritas son: Método anaUSmico; De la
pretervaeion de la pate y i* enrabio*;
Spilone de las eiñt de Oalene; Anota-
eionei á Dioeafrideej diversas traduc-
ciones de AristiJtelea, Luciano y otros
autores de la antigüedad. El doctor
Laouna fué indudablemente una de
las más grandes inteligencias del si-
glo XVI.
Lagnn^o. Masculino. El charco
que queda en el campo después de
haber llovido 6 haberse inundado de
otro mod(
Lagunar. Masculino. Cada uno de
los huecos que dejan los maderos con
que se forma el techo artesonado.||
Anticuado. Laounajo.
Lagunazo. Masculino. Lagunajo.
Laganctüar. Masculino. Botánica.
Especie de arbusto de las Antillas.
EtiuolooIa. La.tm ¡Hgnnc&lSrü;
forma de lágnnciíliu, diminutivo de
Uígina, laguna.
Lagunero, ra. Adjetivo. Lo per-
teneciente á la laguna. | Nombre pa-
tronímico de varón.
Lagañoso, sa. Adjetivo que se
aplica al sitio que abunda en cnarcos
6 que tiene lagunas, fl Bittúria natn-
raC. Que tiene lagunas 6 vacíos; esto
es, soluciones de continuidad.
BriuoLoofA. Lagwta: latin, VlcMiw-
tm; francés, ¡acvnenx.
Lagúreo, rea. Adjetivo. Zoología.
Que tiene la cola parecida á la de li
liebre.
LAID
BTiuoLOOfA. Griego "k^fu^fU-
geio$), de liebre; latin, lügSoí, especie
de vid, aludiendo á que su raíz tiene
color de liebre.
1a Hos (Juan db). Poeta dramáti-
espafiol, de los últimos mantenedo-
res del bnen gusto en el triste perío-
do de decadencia por que atraveearon
nuestras letras desde el último tercio
el siglo XVI. Nació en 1620, fué re-
idor de la ciudad de Burgos 7 caba-
.ero del hábito de Santiago y murió
á fines del siglo xvii. Entre sus obras
que, por ta robustez y elegancia de
la versificación recuerdan las de Lo¡>e,
se citan con especialidad: Bl Cattiga
de la miseria, cuvo aaunto está toma-
do de una novela de Doña María de
Za;r&e, y Bl Montañés Jna» Pasatal n
prtaur asistente de Sevilla, episodio dé
la vida de Don Pedr»; el Cmel.
Laical. Adjetivo. I^o perteneciente
á los legos.
BriuoLOofa. Liico: catalán, hftal,
Uieal; italiano, Uieale.
Laicismo. Masculino. Doctrina
3ue reconoce en los legos el derecho
e gobernar la Iglesia, cuya teoría
apareció en Inglaterra durante el si-
glo XVI.
BTiuoLoafA. Laico: francés, Isfc»-
me.
Laicista. Sustantivo. Partidario
del laicismo.
Luco, oa. Adjetivo anticuado.
Lboo. Usábase más eomunmente co-
mo sustantivo.
BrnioLoafA. Griego ASoc (li9$),
pueblo; Xax^ii; (¡tíiót); latin, tOemi;
catalán, lajfch, Uayeh, íaici, ea; pro-
venzal, late, laye; francés del si-
glo XVI, b(e; moderno, latgne; italia-
no, laico.
Sentido ttimológieo. — ¿eünu: del grie-
go kñkós, popular, formado de Mes,
pueblo; esto es, no ordenado, no ecle-
siástico, de la clase del pueblo , se-
glar. (MONLAU).
Laicocefalismo. Masculino. Sis-
tema que reconoce en un lego la po-
testad de ser cabeza de la Iglesia.
BTiMOLoafA. Griego mk¿t, del
pueblo, laico, 7 kepiale, cabeza.
Laicocéfalo, la. Masculino 7 fie-
menino. Partidariodel laicocefalismo.
Laidadara. Femenino anticuado.
Fbaldad. \ Anticuado. Rotuba.
ETiwOLoaÍA. Laido: francés, Im-
denr, del antiguo ¡aideee, Uadnre.
Laidamente. Adverbio de modo
anticuado. Ignominiosamente, ver*
gonzosamente.
EtiuolooI»,. Laida y el sufijo ad-
verbial mente: provenzal, ¡aiamen;
francés, laidement; italiano, ¡aidn-
mente.
Laidamiento. Masculino anticua-
do. Laidadura.
Laidesa. Femenino anticuado.
Fraload.
Laido, da. Adjetivo anticuado.
A&entoso, ignominioso. I Anticuado.
Triste Ó caído de ánimo | Anticuado.
Feo ó afeado.
ETiyoLooÍA. Antiguo alto aleñan
leid; sueco, led; anglo-sajon, IM;
firancés del siglo xi, ¡ais; moderno.
Digitizedby VjOOQIC
lAJK
hid; provenzal, laid, laig, lait, lag,
Ui; catalán, lUtff, lUtja; en relación
eon el Utin lado, jo daño.
Lain. Masculino anticuado. Fla-
Tio, nombre propio de varón.
Laioez. Masculino. Nombre patro-
nímico. Hijo de Laín. Se usa como
apellido de familia.
Lainez (Santiago). Jesuíta espa-
Súl 7 uno de los primeros j más ac-
tÍTos discípuloa de Ignacio de Lo-
Íola, que nació en 1512 j murió en
565. Estudió en Alcalá- pasó á Tur-
quía con su maestro; reíiuaó la dig-
dad cardenalicia, que le ofreció Pau-
lo iV; sucedió á Lojola en la dia-ni-
dad de general do la ói^ea en 1^8;
BC la hizo conferir con autoridad ab-
soluta j derecho de le*er prúwnei; y
asi sustituyó á la sencillez del funda-
dor una política inhumana que hizo
recaer bien pronto la odiosidad sobre
la nueva fundación. Laínez se distin-
f'uía particularmente por un gran ta-
ento de organización, superior acaso
al de su maestro.
IjRiren. Adjetivo. Se aplica á cier-
ta especie de uva de crecido gnao j
de hollejo duro, que es buena para
guardarla. Dícese también de las ce-
pas que la producen j del veduüo de
esta especie.
Lais. Cortesana griega, que na-
ció probablemente en CoTÍnto j vivía
en el siglo t antee del Mesías. í'ué
contemporánea de Aspasia j pasaba
por la mujermáshermosadesu tiem-
po. Se- hizo célebre por bu avaricia y
BUS capríchoa; entre sus innumera-
bles amantes, se cita al ñlósofo Aris-
tipo, que le dedicó dos obras. Se ena-
moró de Euróbatas de Cireue, atleta
vencedor en Olimpia, habiendo ter-
minado sus dias entre los ■''
la embriaguez.
Lais (la jóvbn). Cortesana griega,
bija de Timandra, <jne nació en Sici-
lia y vivía á priocipios del siglo iv
antes da Jesucristo. Parece ser que fué
hecha prisionera j vendida á un co-
rintio por loa atenienses, cuando éstos
hicieron una expedición á Sicilia. Se
enamoró de un joven tesalio, llamado
Hipoloquio ó Hipostrato, / le acom^
paño i Tesalia; pero las mujeres de
aquel país, envidiosas de su hermosu-
ra, la mataron á pedradas.
Laiscar. Activo anticuado. Dkiab.
BTiuoLoaÍA. Latín lawSre, aflojar,
desatar; esto ee, dejar libre: italiano
antiguo, latsare; moderno, latciare;
francés del siglo x, taaier (Eulalie);
moderno , htter; provenzal , ¡aittar,
¡aitar; catalán antiguo, Uixar; picar-
do, laittier, ¡atcher; walon, liií; lom-
bardo, lagi.
Laja. Femenino. Lakoha, por pie-
dra llana y lisa. \ Mariva. La peQa
que suele haber en la barra ó boca de
los puertos de mar, como la de Carta-
gena y otras.
EtimolooIa. Árabe kadjar, piedra,
y con el artículo, al-iadjar, la piedra.
L{gedo. Masculino, Lakchab, en
Galicia.
L^enites. Femenino. Especie de
piedra en íonna de botella.
LAMA.
ETiuoLoaÍA. Latín lÜ^lna, redoma.
Lakchmy. Femenino. Mitología in-
diana. Diosa de la abundancia, mujei
de VishnVí, nacida de las ondas de
un océano de leche. Se la representa
BU las monedas con la cabeza cubier-
ta con una mitra lactando á un niño,
6 con una flor de loto, que le estaba
consagrada. En muchas pagodas ar-
día en honor sujo un fuego conti-
Lakistas. Masculino plural. Los
LAKiSTAS. Poetas ingleses modernos,
cuja escuela os una profunda simpa-
tía por la naturaleza j un espíritua-
lismo llevado al extremo. Los lakis-
tas son poetas descriptivos , como
Wordsworth y Coieridge.
Etimología. Ins-lés bit, lago, alu
diendo á que muchos lakistas habi
taban 6 frecuentaban los lagos del
Norte de Inglaterra: francés, la-
kitle.
Lalá. Masculino. Título honorífico
3ue los sultanes suelen dar ¿ los gran-
es de su impeño. •
Lalación. Femenino. Acción, efec-
to ó defecto de- lalar.
ETiuoLoofA. Lalar: latín, lallatío;
LAMA
821
Lalar. Neutro. Pronunciar tarta-
mudeando las sílabas que
EriyoLOaÍA. Latín ¡aliare, onoma-
jpaja.
Laletania. Femenino. Geografía
antig%a. Territorio de la Espafia tarra-
conense ó citerior, que comprendía la
mavor parte de Cataluña.
ETiuoLoaÍA. Latin ZaiUSaía, Cata -
luna. (Makcial.)
Laletano, na. Masculino y feme-
nino. Nombre de unos antiguos habi-
tantes de España.
Etiuolooia. Lalela»ia: latin, laÜfíi-
mu; el habitante del territorio entre
Gerona j Tarragona; catalán, laUtam,
plural.
Lam. Masculino. Nombre de la vi-
gésimacuarta letra del alfabeto árabe.
1. Lama.. Femenino. El cieno ó
lodo que queda en el fondo de los pa-
rajes 6 vasos, en que hav ó ha habido
agua largo tiempo. || Tela ó nata que
cría el agua en su superScie; particu-
larmente, en tiempos tempestuosos. ||
Tela de oro ó plata en que los hilos de
estos metales forman el tejido y bri-
llan por su haz sin pasar al revés. ||
Entre mineros, la harina 6 tierra siitíl
de los metales. | Provincial Andalu-
cía. La arena muy menuda y suave
que sirve para mezclar con la cal. '
Etiuolooía. Griego Xí^ac. (lámot);
latín, lama, sitio pantanoso.
2. Lama. Masculino. Sacerdote de
los tártaros occidentales vecinos á la
China.
ETiuoLoofA. Dialecto del Tíbet,
hlama, que se pronuncia laina, deriva-
do de hla, sobre. Lama significa: «el
superior, sobre todos.»
Reseña,— \. El lama es el sacerdote
de Budha en el Tíbet y entre los mon-
goles.
2. Según ellos, no son divinida-
des; pero representan á la divinidad.
Lamaísmo. Maximino. Doctrina
de los adoradores de Lama. \ Nombre
del budfaismo en el Tíbet.
Etiwoloqía. Lama: francés, lamtít-
me.
Lamaista. Masculino. Adorador
del gran Lama. ^ Adjetivo. Concer-
niente al lamaísmo.
ExiMOLoafa. Lama: francés,^
maltte.
Lamanda. Femenino. Zoolyía.
Serpiente grande de Java.
Lamantino. Masculino. Zoología.
Anfibio herbívoro desprovisto de
miembros posteriores y con cola hori-
zontal.
Etiuolooía. Nombre corrompido
probablemente de manate 6 manatí,
que se lia conservado en español j
que es un vocablo galibio (Lbooa-
bant): francés, lamanti».
Lunar. Actívo anticuado. Llamab.
Lamartine (Luib Mahía Alfonso
DE Prat db). Célebre poeta y hombre
político francés, que nació en Mftcon
en 21 de Octubre de 1790 y murií el
28 de Febrero de 1869. Su verdadero
nombre, s^un algunos biógrafos, de-
bía ser Prat, y h&y quien dice que no
había tomado el de Lamaetine nasta
la muerto de un tío materno. Otros
quieren, por el contrario, que Lamas-
TiHB sea el nombre de toda su £uni-
lia, y que, sélo para distinguirle de
su hermano mavor, añadió a su nom-
bre el padre del poeta el apellido
Pral, tomado de un castíllo que los
Lamartine poseían en el Franco-Con-
dado. Sea de esto lo que quiera, el
Sadré de nuestro personaje era oficial
e caballería cuando estalló la revo-
lución de 1789; combatió con los sui-
zos en la jornada del 10 de Agosto de
1792 contra la insurrección popular,
v fué detenido durante el Terror en
Mftcon, mientras que los demás indi-
viduos de su familia lo eran en Au-
tum. La caída de Robespierre devol-
vió la libertad á los cautívos. Estos
sucesos explican la adhesión que nun-
ca dejó de demostrar á la rama ma-
yor ae los Borbones, por más que '
abrazara con calor las ideas republi-
canas. Libre de la prisión, la ramilia
de Lamaetine se retiró i Milljr, cer-
ca de Mácon, en donde trascurrieron
los primeros años del poeta, quien ha
Eintado la dulce vida, pasada allí, y
ks profundas impresiones que graba-
ba en su alma la educación maternal.
Sus estudios fueron muj irregulares
y poco clásicos por cierto. Los cuen-
tos de M."* de Uenlisy de Berquin,
el TeUmaeo de Fenelon, las novelas
de Bemardino de Saint-Pierre, la Bi-
blia de Ravmond ; la Jertualtn líber-
teda del Tasso; tales fueron sus pri- '
meras lecturas, más propias para des-
arrollar su sensibilidad y du imagi-
nación, que para darle un sólido jui-
cio y una razonada facultad de pen-
sar. A los 12 años, queriendo que
aprendiera latín, se le colocó en casa
del abate Dumont, del que más tarde
había de tomar el poeta algunos ras-
gos de su Jocelyn; pero, como quiera
que sus progresos dejaran mocho qoe
TOMoiu _,igitizedbyV
n mocho qne ,
, Google
822
LAMA
deseu-, te le llevó: primero, t\ cole-
gio de L;on, j después, ee confió au
educación i los jesuítas de fiellej, en-
tre los que permaneciiS basta tenni-
nar sus estudios. De vuelta i Uillj,
en 1809, reanudó sus antiguas lectn-
ras, uniendo i ellas el Dante. Petrar-
ca, Shakespeare, Uilton, Cbftteau-
briand;Tmís que todo, Ossian. Su
gusto, formado en tal escuela, tuvo
que ser ne cesan amen te más brillante
que juicioso. Cuando se trata de for-
mar el criterio, no hajr nada tan per-
Í'udicial como la falta de método en
os primeros pasos del estudio. Des-
pués de la lectura, siguieron los via-
Íes. Un pariente buto le llevó i íta-
la (1811-1813) / visitó Florencia,
Roma j Ñapóles. En las cercanías de
esta última ciudad, fiíé donde cono-
ció i aquella Gabriela, la conmove-
dora heroína de sus Cofyfidenciat, j á
la que ba consagrado un recuerdo en
una de sus mis tiemfis elegías. Llar
mado i Francia, con gran disgusto
suvD, por la inquietud de su familia,
asistió á la caida del imperio é ingre-
só en el cuerpo de guardias de corps.
Sin embargo, la vida de guarnición
se avenía mal con sus gustos j no tar-
dó en abandonar su nueva carrera, ha-
ciendo, en 1816, una excursión á Sa-
boga. AHÍ contrajo relacionescon José
de Haistre j su familia, relaciones
que afirmaron todavía más sus ideas
espiritualistas; y encontró en los ba-
fios de Aix á aquella Elvira, de cujo
nombre están llenas las iíiditaaoiut .
Desde hacía mucho tiempo, dedicaba
sus ocios al cultivo de la poesía j en
1817 lejó en casa de M.>°" BrogUe
algunas tUgíai, que fueron acogidas
con aplauso. Alentado por este triun-
fo, publicó en 1820 sus primeras Me-
ditúcümet. Exclamaciones de sorpresa
j de entusiasmo acogieron este des-
conocido canto qu.e, de repente y en
un lenguaje armonioso, rico, lleno de
. color ; de facilidad, traducía los tor-
mentos religiosos y los íntimos sue-
flosde su alma. Los jóvenes vías mu-
jeres hicieron su máÁ preciado confi-
dente de un poeta que daba el ejem-
plo de alegar los sufrimientos secre-
tos de BU corazón, buscando el con-
suelo de BUS ilusiones perdidas en la
adoración del Ser Supremo j en la
sumisión á sus místenosos designios.
Los mismos filósofos se dejaron sedu-
cir y Jouffroj llegó á decir nn dia:
«que Lamartine era el más grande
de los poetas de nuestro siglo, por-
que había sabido exponer en el len-
guaje más brillante uno de los más
elevados y mas abstractos problemas
de la filoBoña; el destino del hombre
en la tierra y más allá de la vida pre-
sente.» El Gobierno se enyó en el de-
ber de honrar y alentar al autor de
las MeditacitMttyXe nombró secretario
de la embajada de Nápoies. Desde allí
fué enviado i Londres, v después, á
Florencia, donde se caso con una jo-
ven inglesa, mis Elisa Mariana Birch.
De estos felices años datan : la MverU
de Stfcrátet, poema imitado de uno de
los diálogos de Platón; las N*crxu
LAMA.
MiáilaeuHut (1823); el Último omU de
cuide Sarold [1825) j las ArmmUí
poéticMV rtligiotMi (lKÍ9), Lauartinb
nabía alcaniado el apogeo de su glo-
ria literaria y la Academia francesa le
abrió sus puertas en 1830. El Minis-
terio Polignac le ofreció el puesto de
secretario general en el departamento
de Negocios extranjeros, que no acep-
tó por no estar conforme con ta marcha
del Gabinete, y en su lugar fué nom-
brado representante cerca del prínci-
pe do Sfljonia-Co burgo, nombrado re;
de los griegos. Sin embargo, como
este príncipe no aceptan la corona,
la nusion ae Lauartinb no pudo lle-
varae á cabo , viéndose obligado á
viajar por Suiza, no como diplomáti-
co, sino como poeta. La revolución
de Julio le sorprendió en estas ex-
cursiones. Aquí comienza el segundo
período de su vida, período en que la
política habia de ocuparle mucho más
que la literatura. El nuevo Gobierno
le habia hecho de antemano prome-
sas, que por delicadeza no aceptó;
pero queriendo tomar parte en la vida
pública, se presentó candidatoáladi-
Eutacion de Tolón y de Dunkerque,
a derrota que sufrió, tuvo un epílo-
go todavía más amargo : I<m groseros
insultos, de que Barthelemj le hizo
blanco en una de sus obras satíricas,
le obligaron á salir de su inercia; ;
aunque, ftnte su defensa, la opinión
pública se puso de su parte, nadie
pudo librarle de la amargura que
aquel incidente le produjo. Sin em-
bargo, olvidando por un momento la
política, deseoso de realizar uno de
toe sueños de su vida, partió á Orien-
te, desplegando en su viaje tal lujo,
que los árabes no le conocían por otro
nombre que el del emir francét. En
aquellos países que tanto nabía anhe-
lado visitar, experimentó una de las
desgracias que nabía de amargai
gloria y au fortuna: su hija Julia, la
mitad de su corazón, la parte> más
hermosa de su alma, murió en Boj-
routb, en 1833. Para distraer al poeta
de su profunda melancolía, los elec-
tores ae Bergnes (Norte) le eligieron
diputado y tomó asiento en la Cámara
desde las primeras sesiones, con el ca-
rácter de representante independien-
te conservador-liberal , sosteniendo,
según sus impresiones v sin espíritu
sistemático, tan pronto i la oposición
como al Gobierno, examinando siem-
pre las cuestiones bajo el punto de
vista moral v social; pero mostrando
las más de las veces poca BÍmnatía
bácia la casa reinante. 'En 18^, la
ciudad de Mftcon le confirmó el man-
dato legialativo. Sin embargo, no por
eso había renunciado á las letras.
En 1835 publicó su Viaje i Oriente,
improvisación brillante, deslucida á
trechos por inexactitudes geográficas,
que hacen perder su carácter al libro.
En 1836 publicó el Jocelyn, obra en
la que aparecía el autor bajo una
nueva fase. Después de haber funda-
do la poesía lírica francesa, enrique-
cía aquella literatura con un nuevo
género de epopeja sem i cris ti ana.
LAIIA.
semifltosóflca, en que la originalidad
del asunto, el color y la vivacidad de
la narración y la conmovedora seoei-
llez de los cuadros campestres m
unían pare comunicar á la obra un
interés que no logran destruir la des-
medida extensión de las descripcio-
nes , algunos pasajes oscurps j on
lenguaje algunas veces incorrecto. Su
el pensamiento del autor, Joeely» no
era más que un episodio y como el
Sríncipio de un gran poema sobre el
esarrollo v las fases progresivas de la
humanidad. En efecto, dos años dea-
Cues (1838) publicaba, bajoel título de
i C»id» de a* á»ffel, una nueva parte
de la inmensa obra que soñaba. Exage-
raciones extrañas y ridiculas, unidas i
un estilo cada vez más descuidado, ex-
plican la suma frialdad con que se &eo>
gían este poema y los Reee^imientM
po/íieoí, que le siguieron en 1839, y
que no eran ciertamente las obras que
estaban llamadas á granjearle el hvor
del público. Sin embargo, ocho años
después, una obra en prosa le devol-
vía toda BU antigua popularidad. La
ffitíoria. de loe atrondittet aparecía en
1917, y á deapecbo de los defectos que
la crítica le señala, aquella verdade-
ra epopeya de la ravolncion de 1789
ejercíounainfiuencia tan poderosa en
todas las imaginaciones, que no siB
razgn se la designa como una de lu
causas que produjeron la revolución
del 48. En la Cámara, Lahabtihb se
llevaba de dia en dia tras si la opinión
pública, é inclinándose progresiva-
mente á la oposición, lanzaba aque-
llos presagios v amenazas contra la
monarquía de Orleans, que han pasa-
do á la historia. Bn 1^, había di-
cho, atacando la inamovilidad del po-
der: *Z* FrtMcia ee mm naac* fut u
abwrre.* En 1842, insistiendo en el
mismo reproche, decía: «Si este es
todo el talento del bombre de Betado,
convengamos en que el hembra de Es-
tado sobra: wi tuerto hatUtjtar* goier-
nar i tot áegot.* Por último, en un
banquete reformista de Mftcon (1847)
anunciaba á la monarquía: «después
de las revoluciones de la libertad y
las contrarrevoluciones de la gloria,
la revolución de la concienqa publica,
la revohuñon del deeprecio.» Algunos
meses después, estallábala revolución
de Febrero. Lauabtinb tomó en ella
una parte decisiva, sosteniendo, ante
la duquesa de Orleans, presentada á
la Cámara popular, la necesidad da
un gobierno provisional y de un lla-
mamiento al pueblo. J*odra apreciarae
con diversidajl de criterios su papel
en tales circunstancias; pero sólo con
admiración puede considerarse al hcHU-
bre que, al dia siguiente, rodeado de
multitud amenazadora, en medio
de los disparos que resonaban en los
corredores de la casa de la Municipa-
lidad, 7 mientras que las balas silba-
ban sobre la cabeza del orador, por
uno de los más prodigiosos triunfos
de 'a elocuencia numana, arrancaba
de manos de un pueblo arrebatado la
bandera roja ; mantenía la tricolor en
balcones de la/casa de_IaMnniei-
jigitized by Vj OOQ IC
LAMA.
Salidad. En el mismo dia proclamaba
L abolición de la pena de muerte
para loa delitos políticos, ^ el 4 de
Marzo ding;ía á las potencias aquel
inamifittto que, sin concesiones que
hubieran lastimado el honor nacional,
aceptaba como wi ieeho loe tratados
de 1815,' con tribuyen do con ello sin
duda alguna & mantener la paz euro-
pea. El papel de moderador que re-
presentaba en el gobierno provisional,
cuyas medidas radicales asustaba i, la
opinión, acabó de conquistarle en Pa-
ns j en los departamentos una popu-
laridad casi sin ejemplo en la historia,
dando margen a que doeé dütriUa le
eligieran sü representante en la cons-
tituyente; mas ¡ay! todo aquel presti-
gio desaparecifi en unos cuantos me-
Bes. Debilitado, desde luego, por la
neceeidad en que se creyd de sostener
i SQ colega de gobierno, Ledru-RoUin,
contra las desconfianzas y la declara*
da hostilidad de la Asamblea, y de
exigir que se le diera un puesto en la
comisión ejecutiva, su poder faé der-
rocado ein tregua por la explosión de
las jornadas de Junio, que Ilavaron al
poder al general Cavaignac. Trocado
en simple representante, cesó de eji
cer una influencia tal en las delibe;
ciones de la Asamblea, excepto cuan-
do combatió el pensamiento de elegir
por la Asamblea, no por el pueblo, el
presidente de la república. Siete mit
novecientos diez votos solamente, en
las elecciones para la presidencia, per-
manecieron fieles al hombre í quien
la Francia entera había tenido por
ídolo. En cuanto á las elecciones ge-
nerales de 1849, ni un departamento,
ni el mismo de su ciudad natal, le
acogía como su candidato, entrando
sólo en la Asamblea legislativa por
una elección complementaria y par-
cial de un distrito oscuro. El golpe
del 2 de Enero le devolvid á la vida
privada y & las letras. Entonces en-
traba en el último y más triste perío-
do de BU vida. Su viaje á Oriente, la
revolución de Febrero y antiguas
aficiones al lujo y á la prodigalidad,
^ue se habían hecho en el necesidades
invencibles, habían agotado su fortu-
na y empeñado su patrimonio. Desde
aquella hora, le fue preciso, para res-
ponder i sus acreedores, someterse i
un trabajo casi superior & sus fuerzas.
Ni las concesiones territoriales que le
hizo el sultán, ni la explotación de
rus obras por una sociedad financiera,
ni una suscricion nacional, que la in-
diferencia pública hizo punto m4nos
que ilusona, ni sus múltiples publi-
caciones, pudieron salvarle ae las
privaciones y de los apuros. Salo
en el último año de su vida, hubo
manera de conseguir que el Cuerpo
legislativo le votase .una pensión,
de que pudo disfrutar apenas. La
Francia, en aquella ocasión, como en
otras muchas, siguiendo el pernicioso
ejemplo de otras naciones, llegaba
tarde con el remedio. Las principales
Sublicaciones de Liiuartinb, después
e la revolución de 1848, son: Tra
fi»M M elpodgr (1648); Sutoria dé ¡a
LAMB
rnohcúm di i 848 (I8i9); Lu C<mfi-
deñcúu (1850); Tovañt-Iieíwerlwe,
drama en verso (1850); Nttnat cohJI-
denciat: Cfenoteva y el Picapedrero dt
Saint-PoMÍ (1851J; Granelter (1852;;
Bittoria de la Setlauracio» (1851'
1853); Amdo viúje á Oriente y Viiio-
nes, fragmentos de un poema (1853^;
Bittoria dt la Tvrqnia (1854); J7ü(o-
ria de S*tia (1855); El Contejero del
pneblo (1849-185Ó); SI CiniUtador
(1851); Cwso familiar de literatura
(1856 y siguientes). En 1871, Jse han
publicado unas Mtmoriat de Lai
TiNE (1790-18151, y en 1873, su Cor-
retpondencia (1807-20) y sus Poetíai
inéditae.
Epitodioi. — 1. Cna verdulera de
Batignoles, al aaberque de Lauarti-
NK se hallaba en mala situación, hubo
de calcular que no tenía qué comer,
se dirigiii ¿ su casa con el fin de 11<
varíe 20 francos, que la buena mujer
había economizado á fuerza de estre-
checes. Por el camino, como si quisie-
ra consolarae de aquel sacrificio de
su caridad, iba diciendo en alta voz:
¡Pobre de Lauartinb! ¡Pobra de La-
hahtinbI Llega á casa del favorecido;
es decir, llega al palacio del ex-presi-
dente del gobierno provisional, y se
encuentra en un patio magnífico, don-
de varios lacayos de librea estaban
limpiando carruajes de lujo. La ver-
dulera, atolondrada ante aquel apa-
rato, vuelve grupas furtivamente,
convencida de que había equivocado
la casa Uno de los lacayos le pregun-
tó qué se le ofrecía, ¿ cuya pregunta
respondió con aturdimiento:
—Nada, nada; he equivocado el
portal de Mr. Alponsp db Lamartine.
— No, señora, no ha equivocado
usted el portal. Esta es la casa de
ÍAj. Alfonso de Lamartine.
— Pero justedes¥. . ,
— Nosotros somos los lacayos de
Mr, Alfonso db Lamartine.
— Pero ¿esos coches?...
— Son los coches de Mr. Alfonso
DB Lauabtinb.
Calculen los lectores la sorpresa y
el pasmo de la pobre mujer. La ver-
dulera se volvió á Batignoles, excla-
mando: «compraré unas botas i mi
hija, que va casi descalza.»
2. La suscricion pública, abierta i
favor de nuestro personaje, produjo
en Inglaterra óchenla mi durot, los
cuales no bastaron para desempeñar
el castillo feudal del poeta.
3. De Lamartine era un señor de
la Edad Media, que quena ser jefede
una nación republicana. No le mató
el olvido del pueblo; le mató su ol-
vido.
4. A estas fechas, es muy posible
que París le haya erigido ya una es-
tatua.
Lamatoricéo. Louatokbiceo. La
forma tamalorieeo, que aparece en al-
gunos Diecionariot, es emta de im-
Lambad. Masculino. Viento se-
tentrional que mortifica períódiea-
mente á los habitantes de Bmima.
Lamballe (María Teresa LinSA
LAMB
323
DB Sabotá Cakionan, prineeta de).
Desdichada dama francesa, que na-
ció en Turin en 1748 y muñó ea
1792. Era hija de Luis Víctor de Sa-
boya Carigrian, y casó en 1767 con el
hijo del duque de Ponthievre, Luis
Estanislao José de Borbon, príncipe
de Lamball y montero mayor as
Francia. Habiendo enviudado al año
siguiente, vivió retirada hasta el ca-
samiento de María Antonieta con el
delfin. Cuando ésta llegó i raina, le
confió la superintendencia de sn casa
y la tuvo siempre á su lado, manifes-
tando hacia eluk la más viva amistad.
Después de los primeros incidentes de
la revolución, hizo un viaje á Ingla-
terra; pero no tardó en volver y sehs-
lló al lado de la reina en loa dias 20
de Junio y 10 de Agosto de 1792. Se-
parada de la familia real desde esta
ultima fecha, fué conducida ¿ la pri-
sión de la Fvena, donde pereció en
tas matanzas de los primeros dias de
Setiembre. Su hermosa cabeza, pues-
ta en el hierro de una pica, fue pa-
seada por Paris j expuesta á las ater-
radas miradas oe María Antonieta,
cuyo amor había sido causa prínci-
pal de su muerte.
Lambarero, ra. Adjetivo fomiliar.
Adulador, zalamero que no se recata
de parecer tal.
Lámbda. Masculino. Duodécima'
letra del alfabeto griego.
Etimología. L.
Lambdacismo. Masculino. Vicio
de la pronunciación cuando se hiere
la L con demasiada fuerza.
Etimología. Lámbda.
Lambel. Masculino. Blaton. Pie-
za que tiene la figura de una faja con
tres caidas muy semejantes k las go-
tas de la arquitectura. Pónese de or-
dinario horizontal mente en la parte
superior del escudo, á cuyos lados no
llega, para señalar que áon las armas
del hijo segundo, y no del heredero
de la casa.
Etimología. Latín limh%a, faja; ita-
liano, lembo; dialecto de Como, lan-
pel. por lambel; francés. Zambean.
liamber. Activo anticuado. La-
mer.
Etimología. Latin lambíre.
Lambicar. Activo Rnticuado.
Alambicar.
Lambiche. Masculino. Alondra de
mar,
Lambía. Masculino. Especie de
concha univalva y muy sinuosa
Lambreqnin. Masculino. Slaso*.
La cobertura del casco de armas,
como la cota lo era de lo restante de
la armadura antigua: hacíase de tela
que cubria el casco, y descendía á ji-
rones por detris. Se usa mis comun-
mente en plural.
Etimología. Zambeh francés, ¡am-
bregnini.
Lambrija. Femenino. Lombriz.^
Metafórico y familiar. La persona
muy flaca.
* Lambmsca. Femenino. Especie
de viña sitvestre y la uva de ésta;.
Etimología. Labrmea: franeéa, t&m-
ihugve; catalán, llaubnu^. \^r^rí\i~-
' igitized by VjüUy It
334
lAME
Luoach. Patriarca hebreo, quinto
descflndiente de Caía, según la Bi-
blia, é hijo de Matusalén. Tuvo dos
mujeres, Ada y Sella: de la primera,
engendró á Jael, padre de loa pasto-
res, T ^ Jubal, padre de los que to-
can los iniítruinentoa músicos; j déla
seffundB, i Tubalcaio, que enaeñií i.
trabajar el hierro j el bronce, j i
Noéma. La Sagrada Escritura aice
quo fué el primer polígamo j el se-
gundo asesino, pero no se sabe á
qoien matd. A la edad de 182 años,
engendró k Noé; vivid todavía quí-
oientos noventa j cinco años y en-
gendró otros hijoB é hijas.
LamecuIoB. Masculino familiar.
Mote de la persona que se humilla á
otras adulándolas.
Lamed. Masculino. Duodécimale-
tra del alfabeto hebreo,
BTiuoLoaÍA. L.
Lamedal. Masculino. El sitio (i pa-
raje donde haj mucha lama ó cieno.
Btihoi.ooí&. Lama 1.
Lamedor, ra. Masculino y feme-
nino. El que lame. ( Masculino. Com-
. posición que se hace en las boticas de
Taríos simples con azúcar, ; es de
menos consistencia que el electuario,
{' masque el jarabe. | Metáfora. Ha-
ftgo fingido ó lisonja con que se pre-
tende suavizar el ánimo de alguno í
quien se ha dado 6 se pretende dar
algún disgusto. | Dar laubdor. Fra-
se. Entre jugadores es hacerse uno al
principio perdidizo, para volver des-
Sues sobre el contrario j ganarle el
inero con más seguridad.
Lamednra. Femenino. Lm acción
y efecto de lamer.
Etiuolooía. Latin UnUthu, At.
Lamelibranqnio, qaia. Adjetivo.
Zoología. Que tiene branquias lamina-
res, f Masculino plural. Los laueu-
BBANQuioa. Familia de moluscos acé-
falos.
Etiuología. Laminar y hran^iaa
francés, lantllibraitcAt.
Lam«lic¿meo, nea. Adjetivo.
Zoología. Que tiene antenas i modo
de hojuelas.
ErniOLOofA . Laminar y ctfnwo; fran-
cés, Umellieonte,
Lamelifero, ra. Adjetivo. Zoolo-
gia. Que tiene laminillas. { Masculi
no plural. Los laublípsbos. Familis
de pólipos.
GriMOLoaÍA. Latín ¡amella, dimi-
nutivo de ISmXna, lámina, y /erre,
llevar 6 producir: francés, lamelU-
f)r,.
Lameliforme. Adjetivo, ffittoria
nalurat. Que tiene la forma de una
laminilla.
EriuoLoofA. Latin linSlla, lamini-
lla, y forma; francés, lanelU/orme.
Lamelipedo, da. Adjetivo. Zoolo-
gia. Cujos pies son lameliformes.
Etiuoloqía. Latin ¡amella, lamini-
lla, jpa, pídit, pié; francés, ¡aaulli-
pidt.
Lamelirrostro, tra. Adjetivo. Or-
nitologia. De pico lameliforme.
BTiifOLOoÍA. Latin lámeHa, lamini-
lla, y roitriH», espolón, pico; francés,
lavuUiroitre.
LAME
LameloBodentado, da. Adjetivo.
Omitologia, De pico lamelifero.
HimoLOaÍA. Latin lam,ellén$, for-
ma adjetiva de ISmHla, laminilla
dentado: francés, lamtllotodenU.
Lameloaqnitoso , sa. Adjeti'
Botánica. Cuja estructura es laminar
y hojosa á la vez.
ETiHOLoaÍA. Lámina y eiq%itUi.
LamennaiB (Francisco Fblícitas
Ro^BRTO de). Célebre escritor políti-
co y religioso francés, que nacié en
Saint-Malo el 19 de Junio de 1782 y
manó el ;27 de Febrero de 1854. Per-
tenecía á una familia noble, aunque
pobre, y dotado de una predisposición
instintiva al fervor religioso, abraié
el estado eclesiástico y publicó algu-
nos escritos sobre religión, uno de los
cuales fué prohibido por el Gobierno
imperial; y otro escrito, durante la
Srimera restauración, le obligó á salir
e Francia y á refugiarse en Ingla-
terra en la época de los Cien diu.
De vuelta 6 Francia, emprendió la
publicación de su Smayo tabre la tn-
ai/erenda, que elevó su nombra í la
mayor altura, en términos de que,
habiendo hecho un viaje á Roma
en 1824, Leen XII le ofreció el cape-
lo de cardenal, llamándole el ilíimo
fodre la Isleña. No obstante, sus
ideas liberales le habían suscitado ;a
muchos anatemas, y cuando en sus
escritos posteriores, sobre todo, en £1
Porvenir, expuso el fondo da su pen-
samiento, proclamando todas las li-
bertades, en su forma más absoluta,
bajo el amparo de la Iglesia, ésta fué
la primera que le rechazó, condenan-
do sus doctrinas por medio de una en-
cíclica de Gregorio XVI y obligándole
á firmar una solemne retractación de
escritos. Desde entonces consi-
deró completamente rotos sus lazos
con la Iglesia católica y so consagró
enteramente á escribir para el pueblo,
llegando á ocupar el lugar de primer
apóstol de la aemoeracia. La revolu-
ción de 1848 le envió á la Asamblea;
y nombrado individuo de la comisión
encargada de redactar el código fun-
damental, presentó un proyecto com-
pleto que sus colegas desecharon por
demattade radical. Por espacio de cua-
tro años continuó asistiendo á las se-
siones V protestando con su voto de
las traiciones de los partidos. El gol-
pe del 2 de Diciembre le sumió en el
mayor abatimiento; buscó un lenitivo
á su amargura en la traducción de la
Divina Comedia y acabó sus dias con
la tranquilidad del justo, rodeado de
su familia y firme hasta el último
instante en las creencias que había
Srofesado. En su entierro desplegó el
-obiemo de Diciembre un gran apa-
rato militar y no permitió entrar más
de ocho personas en el cementerio del
padre Lachaise, donde no se pronun-
ció una sola palabra sobre su sepultu-
ra, la cual no se distingue ni por una
sola piedra, según expresa voluntad
del tinado. — Sus numerosas obras
puedt;n dividirse en tres grupos. —
Ascéticas: Tradnetion de la gnla etpi-
ritual, de Luis de Blois, y de la Imi-
LAME
túcio* da CfitUi; PeUgro del mmdo n
¡a primera edad; Diario dal erittiaat, j
Tradnedon de lot BoaageUot. — Db u-
LioiON T filosofía: Rejlexúmei iobnel
e*tado de la [gUiia en Francia duraaU
el $Íg¡o xviiiy tntitnaeúm aeina¡; Tn-
dicion de la ígletia tobre ¡a inttiínáoá
de lo» oititpot; Injlnenda de iat déelri-
nat jiiotoficat en la toeiedad; Enmt
tobre la indi/erencia religiota; Müeelí-
neat teoUígieat y ^^lotájíeat; Snmarioái
%n titUma de eonoetmieníot íwmmet;
De la Religión amtidand» e* tnt rwli-
cioHot con el arden político y civil; Cor-
tas al artobispo de Parit; De Ictprogrc
tot de ¡at revolneionet g da la gnem
contra ¡a lg¡etia; Palabras de nn cre-
yente; ÁtumUa de Roma; Botqntjaie
WM filosofía; Disensiones críticas y pen-
samientos divertot tobre Jllosofía y reli-
gión; De ¡a religión; Amsckaspandot f
Darvandos; De ia toeiedad pnmiíioaj
tnt leyes á de la religión. — Obras polí-
ticas.— Del derecho del Gobierne tabre
la educación; ReAeaionri tobre la centtrt
y la universidad; Bl Libro del pneilt;
PoUlica para nso del pne6ío; De lah-
cOa entre la corle y el poder parle-
mentario; De la etelavitmd modenu;
CnestionespoUlicasy flotájicat; SlPait
y el Gobierno; Pasado y porvenir del
pnehlo; una vot de la prttion; Proyttíi
de constiíneion de la república franasi;
Proyecto de eonsíit%eion del crédib so-
cial; Cnestion del íraby'o y De Ufem-
lia y la propiedad. Publicó ademú,
entre otros, los periódicos Bl Pom-
nir. El Afnndo y El Pueblo constit»-
yente, y fué colaborador de El Conser-
vador; El Defensor; La Bandera ilau»;
El Memorial católico; La Cetidiane; I*
Revitta calílioa; La Revista de Amiet
mundos; La Revista del Progreso y I*
Revista independiente.
Resémen.-^Li hermosa figura de
Laubnnais, que debe colocarse entoc
la de los grandes escritores de Fran-
cia, recuerda á Pascal, Rousseau, da
Maistre y Bonald. Nadie ha escrito
más elocuentes frases en pro j en cco-
tra de la revolución, del pueblo 7 de
la Iglesia. Exagerando el mal que
ataca, ve en todo adversario un ene-
migo, y en todo abuso, un crimen.
Pero Lambnnais no exageraba por í^
norancia ó por malignidad, sino por
la fuerza de su inspiración y la debi-
lidad de su temperamento. Suorn-
nizacion era flaca y propensa áloe
males físicos, de cuyos dolores bbcíA
4o que pudiéramos llamar su tnOi^
misantropía. Aquel espíritu poderoso
solía caerse desde sua inmensas altu-
ras, porque no tenia bastante cuerpo
para sustentarlo. Era una magníG'*
estatua sin el necesario pedestatv Bn
cuanto á su vida privada, puede afi>
se que fué un modelo acabadísinio
de todas las virtudes, el grao te«lro
de sus triunfos, el mejor laurel de bui
glorias. En medio del escándalo, oe
que se vió cercada más de una vex,
permaneció completamente limpi» ?
pura, como el rayo del sol que iluuii'
na con su celestial trasparencia lisj!'
perficie de, los l^;os inmundos. Hí
aquí su preciosa iMOgraSa. escrítapo'
_,,ít,zed bytjOÓgle
LAME
su propia mano: cNada tengo ^ue
echarme en rostro por lo que toca a la
sinceridad de mÍ3 palabras; pero con-
fieso que me equivoqué en mas de una
ocaaion; y en alguna de ellas, grave-
mente.! Francia le debe el siguiente
epitafio: <E1 alcia de este bomore fué
el oratorio de uu santuario, de som-
bra confusa y sagrada, en donde arde
día 7 noche una luz divina.»
Lamentabile. Femenino. Mútka.
Voz italiana para indicar un movi-
miento grave j una expresión melan-
cólica.
BruiSLoaÍA. Lamentable.
Z^amentable. Adjetivo. Lo que me-
rece ser sentido 6 es digno de llorar-
se. I Lo que infunde tñeteía 7 tiorror;
y en este sentido se dice: voz, rostro
LAUBNTABLB.
ETiuoLOofA.ÜiammAír; latín, lamen-
taülit; italiano, íanMtahUe; francés j
catalán, lamentaiU.
SiNONiwu. Lameníahlí, dephrable.
Bs lamentable todo suceso que afecta
el corazonconseQtimiBoto3.de dolor 7
pesadumbre. £1 suceso es deplorable
cuando, á las mismas circunstancias,
se reúne la de algún error, crimen,
descuido ú accidente que fué causa de
la desgracia ocurrida. Es lamentable
la muerte de una persona que nos es
cara. La pérdida de España, por los
amores de Don Rodrigo, fué un hecho
deplorable. Este último adjetivo suele
aplicarse á sucesos menos graves que
los que merecen la aplicación del pri-
mero. Así decimos: que son deplora-
hUt las flaquezas de un gran hombre,
la pérdida de una buena reputación j
la discordia de una familia. (Mora.)
Lamentablemente. Adverbio de
modo. Con lamentos.
EriuoLoaÍA, Lamentable y f>\ 6\ifi\o
adverbial mente: francés, lamentable-
ment; italiano, lamentabilmente.
Lamentación. Femenino. Laque-
ja dolorosa junta con llanto, suspiros
ú otras muestras de dolor. || Cada una
de las partes del canto lúgubre de Je-
remías,'llamadas Irenot.
EriuoLoaiA. Latin laméntate, for-
ma sustantiva abstracta de ISmentatus,
lamentado; catalán, lamentada; pro-
venzal j francés, lameníation; Italia-
no, lamentatioH*.
Lamentado^ da. Participio p^ivo
de lamentar.
EruioLOQÍA. Latin lamentatv, par-
ticipio pasivo de ¡amentart; catalán,
íoMM/at, da; francés, lamenté; italiano,
limetitata.
Lamentador, ra. Masculino j fe-
menino. El que lamenta iS se lamenta.
BtiuolooIa. Lamentar: latin de las
glosas ISmenlStor; italiano, tameníato-
re; catalán, lamentador, a.
Lamentante. Participio activo de
lamentar. El que lamenta 6 se la-
menta.
Lamentar. Neutro. Quejarse con
llanto, sollozos ú otras demostracio-
nes de dolor. Se usa también como
reciproco, j alguna vez, como ao-
tivo.
ETiuoLoofA. Lamento: latín, ISme»-
tin; catalán, lamentar; francés anti-
lamí
guo, gama^iter, guemanter, gnermanter;
moderno, lamenter.
Lamentarse. Recíproco. Quejarse
con exteriores demostraciones de do-
lor. I Mostrar uno lástima por los ma-
les de otro, como cuando se dice: <ub
LAUBNTO de que usted no siga mi par-
tido;» fUB LAMBNTO de qus usted se
obstine en su perdición.»
EriyoLoaÍA. Latin, lámenlart; cata-
lán, ¡ammtarie; vralon, te lammenter;
normando, » guementer; Bottj, te
guementer; francés, te Itmenter; italia-
no, lamentaríi.
Lamentio. Masculino. Pescado
grande del río de las Amazonas.
Etimología. Lamantino,
Lamento. Masculino. Laubhta-
cioN, por queja.
ETiuoLoofA. Latin ISmenlitim, afére-
sis de clSmmtwn; de clamor, el^mdris,
clamor: italiano y catalán, ¡amento.
(LlTTHá.)
Lamento.so, sa. Adjetivo. La per-
sona que prorrumpe en lamentos ó
quejas. | Lamentable.
I>ameplatos. Masculino. Apodi
que se suele aplicar ¿ los que son go
losos. y también i los que sirven las
comidas y refrescos. J Persona ruin,
sin decoro, dispuesta í sufrir todo gé-
nero de humillaciones por lograr un
objeto mezquino; en cujo sentido se
dice: «es un laueplatos.»
Lamer. Activo. Pasar repetidas ve-
c^'S la.lengua por alguna cosa para to-
mar el gusto de ella. ^ Metáfora. To-
car blanda j suavemente alguna cosa;
y así se dice de] arroyo cuando corre
mansamente que laub las arenas. |[
Tenbr ó llbvar qub lamer. Frase.
Haber recibido algún mal que no pue-
de remediarse pronto.
Etiuolooía. Latín lamberé, lamer.
1. Voz imitativa. (Cita de Db Mi-
guel Y Morante.)
2. El latín lamifre, que representa
laphíre, laptere, está en relación con
el griego íiitTEiw (láptein), que tiene el
mismo significado. .
Lamero. Masculino. Paraje desti-
nado para las lamas de los metales.
Lamerón, na. Masculino y feme-
nino. Laminero, goloso.
Lamernzo, za. Adjetivo familiar.
Calificación de la persona glotona y
golosa.
Lametada. Femenino. Lengüb-
Btiuolooía. Lamer.
. Lamía. Femenino. Monstruo fabu-
loso que se decía tener rostro de mu-
jer hermosa y cuerpo de dragón, el
cual devoraba á los niños, según la
creencia vulgar. |[ Plural. Mitología.
Fantasmas horribles con figura de
mujer, que, según la creencia de los
antiguos, arrancaban á los niüos del
seno de las madres para devorarlos,
ó se iscondían en los bosques cerca
de tos grandes caminos, para arrojar-
)bre los pasajeros. Otras tradicio
nes les atribuyen formas encantado-
ras y seductoras voces, de que se va-
lían para atraer á los jóvenes é inex-
pertos, p Mujer hechicera. || Nombre
de la familia romana de loa Elios.ii
lamí
325
letiologia. Especie de cetáceo. Q Snto'
mologia. Género de insectos coleóp-
teros.
ETiMOLOofA. Griego 'kiiinx (lamia);
latín, ISm^a; italiano, lamia; francés,
lamie; catalán, lamia.
Reteja. — Según la Academia, el ce-
táceo Se que hemos hablado, es el ti-
burón.— «Voz que entre los antiguos
tuvo varias significaciones. Unos juz-
garon que era demonio en figura de
mujer, que con halagos atraía k los
hombres para devorarlos. Otros, que
era una especie de fiera en el África,
con el medio cuerpo superior de mu-
jer hermosa, y el inferior de dragón,
que también atraía y devoraba los
nombres: y otros, que era una mujer
hechicera que se comía 6 chupaba los
niños, lo que corresponde hoy & nues-
tras brujas. Es voz puramente lati-
na. Lamia.» (Acadbuia, Diccionario
de nS6.¡ — «Pescado cetáceo de des-
mesurada grandura, muj ancho por
los hombros y cabeza, y delgado por
la cola, la cual tíene dividida, y el
cuerpo todo cubierto de un cuero mujr
áspero j duro. Tiene siete aletas, dos
fiequeñas junto i la cola, otras dos í
os lados del vientre, otra sobre el
lomo, y las otras dos & un lado y, otro
de las agallas. Su cabeza es grande,
los ojos redondos j espantables, la
boca rasgada y armada de seis érde—
nes de agudas j duros dientes, for-
mados como en triángulo, los prime-
ros caídos hacia afuera, los segundos
derechos, y los demás encorvados ha-
cia una parte y otra. Es muy cruel y
tragador de carne, v tiene un traga-
dero tan ancho, y el vientre 6 estoma-
go tan capaz, que se traga los pesca-
dos vivos del mar, los animales de la
tierra, y aun no perdona los cuerpos
humanos. Es su carne mur dura y
excrementosa, por lo cual la suelen
salar dividida en pedazos, y algunos
la guisan con cebollas y especias para
aue sea más gustosa.» (Ídem.) — «Se
ama también la mujer pública, 6 ra-
mera, con alusión á las lamias de los
antiguos, 6 á una célebre ramera de
la antigüedad que tuvo este nombre.»
(Ídem.)
Lamia. Cortesana ateniense, que
vivía en el siglo iv antes de Jesucris-
to. Empezó su carrera como flautista
y obtuvo gran celebridad, haciéndose
oir en el teatro. En la batalla naval
de Salamina (306), cayó en poder de
Demetrio Poliorcetes, á quieninspird
una fuerte pasión y le dominó por es-
pacio de muchos años. Se distinguió
por sus profusiones y por la magnifi-
cencia de sus banquetes, y alguna ves
hizo buen uso de las riquezas que De-
metrio la prodigaba, como fue man-
dando construir au espléndido pórti-
enSciona.
Lamíaca (guerra). Éittoria. Nom-
bre dado i una guerra que se sncedid
después de la muerte de Alejandro el
Grande (323 aáos antes de Jesucristo)
entre la Macedonia y la Grecia, y cu-
jos principales sucesos se realizaron
cerca de Lamia. Hipérides y Demos-
tenes impulsaron á los at'.'Oieases j á
..■igitizecl by
tenses j á ,
Google
826
lamí
loa demás griegos i tomar Ita armas
contra Antijpater. Este general, bati-
do por LaústeDes, jefe de las tropas
coaligadas, puso sitio á Lamia; y Leo-
nat perdió una batalla j la Tida al
intentar alzar dicho sitio. Pero muer-
to LeiSst«nes, i consecuencia de una
herida recibida en una escaramuza,
fueron vencidos los griegos por Antf-
' patsr j Cratere, en Cranon, el afio 323
antee de Jesucristo. Antípater impu-
so i los atenienses un^ Constitución
aristocrática ; una guarnición mace-
dónica en UuDÍquia. La Guer&a la.-
iiiACA comprende también la muerte
de Hipérides j Demdstenea.
Lamiario, ría. Adjetivo. Snlomo-
hgia. Concerniente 6 análogo al Ja-
secto lamia.
Lamido, da. Adjetivo metafórico.
Lo que está gastado con el uso 6 con
el roce continuo.
Etiuolooía. Lanrr.
Lamiente. Participio actÍTo de la-
mer. Bl que lame.
Lamín. Masculino. Provincial Ara-
gón. Golosina.
LAmina. Pemeflino, Plancha del-
gada de algún metal P La plancha
de cobre en que está grabado algún
dibujo para tirar estampas de él. | La
pintura hecha en cobre. \ Metáfora.
La plancha delgada, hoja d chapa de
cualquier materia.
BTiuoLoafA. Latín lámina y íawiM,
como se ve en Horacio; catalán, táni-
na; provenzal, Umina, lama, ¡atna;
francés, lavu; italiano, lama.
Laminado, da. Adjetivo. Oname-
cido de láminas 6 planchas de algún
metal.
Laminador. Masculino. Instru-
mento para tirar láminas.
Laminar. Activo. Provincial Ara-
gón. Lamer 6 golosmear.
ETiHOLoaÍA. Zami».
Laminar. Adjetivo común á los
dos géneros. Mineralogía. Que está
compuesto de láminas paralelas. \ Ro-
TUBA LAKiNAfl. Rotura que presenta
pequefiaa láminas. j| La laminar. Bo-
tánica. Planta de la clase de las algas
fiíeáceas.
BtiuoloqU. Lámina: francés, lami-
naire; italiano, laminar».
Laminarlo, ria. Adjetivo. Laui-
har.
Laminera. Femenino. Provincial
Aragón. La abeja suelta que se ade-
lanta á las demás al olor del pasto y
comida que le gusta.
Etimolooía. Zamin.
Laminero, ra. Masculino y feme-
nino. El que hace láminas d guarnece
relicarios de metal. \ Adjetivo. Go-
loso.
Laminica, lia, ta. Femenino di-
minutivo de lámina.
EriHOLOofA. Zimina: latin, ISmílhi
catalán, lamintta.
Laminoso, sa. Adjetivo. Química.
Lo que, al cristalizar, presenta una
superficie compuesta de uojas 6 lami-
nillas. I Tejido laminoso. Analomia
antiaita. Nombre del tejido cblular.
ETiuOLOaÍA. Zámina:\&tia, limind-
tm; francés, laminnx.
t<amio. Masculino. Botániea, Kt-
bol de Filipinas cuva madera se em-
plea en tablas de torro de embarca-
ciones.
ETiuoLoafA. Latin técnico lahiuu
alhitm, deLinneo.
Lamiro. Masculino. Nombre que
da Plinio al lagarto marino.
Lamiscar. Activo. Lamer con prie-
sa v con ansia.
Lamixia. Masculino. Soléntta. Gé-
nero de bongos que se crían en las
Lamp. Masculino. Miíologia. Hijo
de Neptuno, re; de los lestrigones.
(Horacio.) | Qeografia antigua. Ciu-
dad de los lestrigones, cerca. de Oaeta
y Formia. {Viaoiuo.}
Etiuolooía. Latin LSmiu.
Lamoso, sa. Adjetivo. IjO que tie-
ne 6 cría lama.
Lampacear. Activo. M»ina. Lim-
piar la humedad de las cubiertas y
costados de una embarcación fregan-
do con el lampazo.
ETiyoLoofA. Lampo.
Lampaceo. Masculino. Operación
de limpiar con el lampazo.
Lampacero. Masculino. El indi-
duo que lampacea.
Lámpada. Femenino anticuado.
LXUPARA.
Lampadacion. Femenino. Tor-
mento é martirio que consistía en
aplicar mechas encendidas al cuerpo
del paciente.
ETiMOLOaÍA. Zampato.
Lampadario. Masculino. Hittoria
antigua. Sacerdote que en Constanti-
nopla tenía i su cargo el cuidado del
templo. (Caballero.}
BriuoLoofA. Latin lampSdÓrliu, de
lampat, lámpara; francés, lampadaire;
'taliano, lampadario.
Lampadedromía. Femenino. A»-
tigüedadet. Carrera que los atenienses
daban en los parajes públicos, lle-
vando en la mano una mecha encen-
dida.
Etiuolooía. Griego lampit, antor-
cha, j drámot, carrera: Xo|j.mí< ípéiw;.
Lampad edrómico, ca. Adjetivo.
Concerniente á la lampadedromía.
Lampadias. Masculino. Áttrono-
mia. Cometa 6 metéoro que tiene la
forma de una hacha encendida.
Btiuolooía. Latin lam/iSdíat, forma
de lampas , lampddií , hacha , antor-
cha.
Lampadiata. Masculino. El que
se ejercita en el juego de las antor*
chas.
BTiHOLOdÍA. Griego 1o)j.ic«Si»tii¡(:
( lampadittet ) , de lampea, antorcha:
francés, lampaditU,
Lampadoforias. Femenino plural.
Antigüedadet griegas. Fiestas en que
se servían de lámparas para loa sacri-
ficios.
Etiuolooía. Lampadóforo.
Iteteña. — Historia antigua. Fiestas
que anualmente celebraban los ate-
nienses, j que eran tres, i saber: la
atenea, celebrada en la fiesta de Mi
nerva; la hefettida ó ra/coHÍa, en la
de Vulcano; y la prometea, en la de
Prometeo. Se venficaban junto á la
LAMP
Academia, en la puerta Dípila, al
Noroeste de la ciudad, j consistían
en carreras á pié ó á caballo, ejacnta-
das por la juventud de Atenas. Loe
que en ella tomaban parte, debían re-
correr una distancia de seis estadios
olímpicos [ 1 . 100 metros prózintameo-
te), y correr con la major velocidad,
6 i galope si iban á caballo, llevaikdD
una antorcha encendida. El que lle-
gaba al ñn sin que se le apagase, re-
cibía el premio; 7 en el caso contra-
rio, pRBSuR Ir antorcha á otro, reti-
rándose el no favorecido.
Lampadóforo. Masculino, ^af*-
füedadei griegas. El que lleval» la
ampara en las ceremonias religiosas.
EriiiOLoaÍA. Griego Xa(x>n^o7¿pot
(UmpadopKárot); de Umpés, antorcha,
ypkorSs, que lleva: francés, lampad^'
hore.
Lampadomancia. Femenino. A»-
íigüedades. Adivinación por el eolor
de la llama 6 dirección del humo de
una mecha encendida.
BruioLoofA. Griego lampadas, ge-
nitivo de lampas, antorcha, y aumlñe,
adivinación.
Setena — Mitología. Adivinación
que se practicaba observando la for-
ma, el color j los movimientos de la
luz de una lámpara, considerada como
agüero para descubrir lo futuro.
Lampadomántico, ca. Adjetívo.
Concerniente á la lampadomancia.
Lámpara. Femenino. Bl cuerpo ar-
tificialmente luminoso que arroja de
sí luz. I Vaso de vidrio redondo en
que se echa aceite, en el cual se pone
la mecha sostenida de unos alambres
que tienen unos corchos. | En' las
Iglesias, una especie de bacía grande,
de plata ú otro metal, pendiente por
lo común de tres 6 cuatro cadenas asi-
das á un capitel, en cayo centra está
el vaso con la luz que arde delante
del Santísimo Sacramento 6 de algu-
na imagen. Las h&y también de otras
formas, y no sólo en loa templos, sino
también en palacios, teatros y casas
de gente acomodada. | Velón de un
mecnero, de forma por lo regular de
columna, y da más ó menos lujo por
su materia y adornos. U La mancha
de aceite que cae en la ropa. | El ramo
de algún árbol que los jóvenes ponen
á las puertas de las casas en manifes-
tación de sua regocijos y de sus amo-
res. I Atizad la lAupara 6 el candil.
Frase. Sacar un poco la mecha y lim-
Í liarla para que arda mejor. | Frase
amiliar. Volver á echar vino en el
vaso ó los vasos para beber.
Btiuolooía. ¿ampo: francés, lampe;
italiano, lampa; latín, lampas, ¡ampi-
dis.
Sentido etÍmoMgico.—J)c ¡ampade,
ablativo de lampas, lampadit, fonnado
del griego lampas, lampados, derivado
de lampo, lucir, brillar, alumbrar,
echar luz ó lumbre, abrasar. (Mon-
lau.)
Lamparería. Femenino. Lugar
donde se &brican ó venden lámparas.
EruáOLoaU. Zdmpara: francés, ¿dm-
pisterie.
Lamparero, ra. Uaacnlino 3 fr
igitizedby VjOOQIC
lAMP
menino. El que tiene cuidado de las I
lámparas, limpiándolas, echándolas
aceite 7 encendiéndolas. \ Elqueliace
6 Teude lámparas.
BTiuoLoaÍA.. Lámpara: italiano,
law^adtjo; francés, ¡ampitU
' Lamparíllv. Femenino dimiautivo
de lámpara. | La torcida pequeña de
papel, de estopa ú otra materia, que
ee pone en un plato para conservar
luz toda la noche. ) Tejido de lana
delgado j ligero, de que ee solían ha-
cer las capas de verano.
Lamparía. Masculino. El cerco de
metal en que se pone el vaso en las
lámparas de las iglesias.
Lamparista. Común de dos. Lam-
PABBKO.
Lamparon. Masculino. Tumor que
se fonna en las rlindulas del cuello.
EriuoLOofA. Zampara, aludiendo á
lo encendido de su color.
Lamparon. Masculino. Mancha
grande en la ropa, ora aludiendo al
color de la mancha, ora porque fuese
la mancha de aceite , caido de una
lámpara.
Iiamparoooso, aa. AdjetÍTo. Es-
crofuloso.
Lamparoso, sa. Adjetivo familiar.
Lleno de manchaB.-
Lampasado, da. Adjetivo. Slaum.
Epíteto de los animales heráldicoa que
tienen la lengua fuera de la boca, j
de diferente esmalte que el resto del
cuerpo.
BtiuolooU. Francas, lampatté, del
antiguo lampas, garganta,
Lampatan. Masculino. Chima,
planta 6 rafi que viene de este im-
periq.
Lampato. Masculino. QuímicA.
Combinación de ácido lámpico con
una base.
ErntOLOQÍjL. ZáMpico: francés, lam'
pait.
1. Lampazft. Masculino. Planta:
AUOX DE HOBTKLANO.
Etiiíoloo(a. Latín lappa, el lampa-
zo, hierba. {Vinoaio.)
Sentido itimológico. — El latín lappa
está en relación con el griego Xafisiv
(labt^), agarrar, prender, (Db Mi-
OüBI, T MottAMTS.)
2. Lampazo. Masculino. Afarina.
Especie de estropajo hecho de filástí-
ca en figura de Doria, de cerca de dos
varas de largo, que sirve para fregar
las cubiertas interiores de las embar-
caciones, y apurar el agua que queda
flobre ellas.
Etiuolooía. ¿offl;». ^«Hierba que
produce las hojas como las de la cala-
i, aunque mucho msvorea, mas ne-
frae j cubiertas de vello. Bl tallo es
lanquecino, encima del cual arroja
nna norecita de color purpúreo, r
cadillos ásperos j espinosos, del t
YUDOS
iltama-
ño de ¿vellanae,'que regularmente se
pegan á la ropa. Su raíz es grande,
blanca por dentro, j negra por fuera.
Covarnibias quiere que venga del
griego Lapithot, que significa eva-
cuar y ablandar, por la ñrtud que
esta hierba tiene de ablandar el vien-
tre; pero Tamaridpone esta voz entre
los nombres arábigos que andan mez-
LAMP
ciados en nuestra lengua. > (Acads-
MU, Diccionario de i72S.¡ — *Se llama
Eoi semejanza la hoja de cualquier
artaliza, que es mas grande de lo re-
gular.* (Idbu.)— Bn la náutica es un
estropajo grande hecho de filáciga, j
puesto en un palo, con que se estrie-
gan y lavan el piso del navio j los
interiores del.» (Idbu.) — «Paños db
LAUPAZO. — Se llaman las tapicerías j
verduras j boscáges, por componerse
sus dibujos de LAMPAZOS, con sus
hojas muy gandes. Tráhelo Covarru-
bias en su Taoro.* (Idbu. )^« Lampa-
zos, se llaman también las manchas
que salen en el rostro ti otra parte del
cuerpo, á trechos.! (Idbm.)
Lampico, ca. Adjetívo. QiUmiea.
Acido producido por la acción de un
hilo de platino incandescente, puesta
sobre una lámpara de espíritu de vino.
BtimolooÍa. Francés, lampiqttf, de
lampe, lámpara.
Lampiño. Adjetivo. El hombre
que no tiene barba. Q Lo qne tiene
poco pelo. I Se da esta calificación al
trigo que carece de vello en las glu-
mas florales.
BtiuolooÍa. Zampo, porque la piel
sin Barba luce, brilla.
Lampión. Masculino. Farol ¿lám-
para grande.
EtiuolosÍa. Francés lampio», for-
ma de lampe, lámpara; italiano, Íhm-
piow.
Lampira. Femenino. Zoologia.
Nombre científico de la hembra del
lampyrit splasdid*la, puesto que el
macho no es fosforescente.
Etimología. Crríego la[Aiwpl< (lam-
pyrit), do ¡ánpein, orillar; francés,
lam>j/re.
Lampo. PoéHea. Besplandor, luz,
brillo pronto j pasajero, como el del
relámpago.
BriuoLOofA. Griego Xí|iTre<v (lém-
pei»), brillar; Xaixni; (lampas}, antor-
cha: latín lamp&re, lucir; lampas, MU;
lámpara; italiano, lampa, lampada;
francés, lampe; provenzal, lampa; ca-
talán, llamp, rajo; Itampech, relámpa-
go. Él catalán tíene ¡Úámpusl, inter-
jección . de admiración y de sorpresa,
como si dijéramos: ¡chtepai! '
Lampocarpo, pa. Adjetivo. BotÁ-
nica. Que tíene los frutos brillantes.
BriuOLoaÍA. Griego lampas, antor-
cha, y iarptft, fruto: Xa^ndC^ xapicd;.
Lampote. Masculino. Tela de al-
godón que se fabrica en tas islas Fili-
Sjnas, y con la que se comercia en
léjico en gran cantidad.
Lamprea. Femenino. Pez marino
de tres á ;:úatro pies de largo. Be ci-
lindrico, liso, sin escamas visibles, j
terminado en una cola puntiaguda; el
lomo es verde manchado de azul, y
tiene sobre él dos aletas pardas con
manchas amarillas, y, rodeando la
cola, otra de color azul : sobre la ca-
beza se ven dos agujeros por donde
despide el agua que traga para res-
pirar. Vive asido á tas peñas; á Ise
que se agarra fuertemente con la
boca. Su carne es muy estimada. '
Pez de río mu j parecido al de mar del
mismo nombre, del cual se diferencia
LAMP
827
en ser más pequeño. Tive en agua
dulce, eepeciatmento cu las balsas 6
ríos de poca corriente. Su carne se
estima todavía más que la de la lam-
PBBA de mar.
Etimolooía. 1. Forma de lomjM,
mejor que de lamiere petras, porque di-
cen que este pescado lame las piedras,
d suele estar pegado aellas. (Monlad.)
2. La etimología de Monlau no
puede sostenerse, como lo demuestra
el latín de las glosas.
i^ertwcÑHi.— -Latin de las glosas,
lampetra; de lamilre, lamer, y petra,
Siedra; alemán, Zamprete, metátesis
e lampetre; inglés, lamprey; italiano,
htmpreda; francés, lamproide; proven-
zal, lamprea, lampreta; lamprada; ca-
talán, lUmprea.
Lampreado, da. Participio pasi
vo del verbo lamprear. Lo así guisa-
do V dispuesto, (Academia, Dicdemi-
rio i72ff.)
Lamprear. Actívo. Componer 6
guisar alguna vianda, friendola ó
asándola primero, cociéndola des-
pués en Vino 6 agua con azúcar 6
miel j espacia fina, á lo cual se aña-
de un poco de agrio al tiempo de sa-
caria á la mesa.
BriHOLOofA. Zampna.
Lamprehuela 6 Lampreílla. Fe-
menino. Pez de río semejante á la
lamprea, de sdlo unas cinco pulgadas
de largo. Se distingue de ésta en que
su boca termina en punta y en teaer
sobre la cabeza un solo respiradero
en forma de tubo. Es comestible,
aunque no tan apreciable como la
lamprea.
Lampreo, prea. Adjetivo anticua-
do. Lóbrego, triste.
Lampnazo. Masculino amencaao.
Latigazo fuerte.
Lamprídio (E!lio). Biógrafo latino,
anterior i Flavio Vopisco. Floreció
en tiempo de Constantíno Magno, á
quien dedicó sus obras. No falta quien
cree que este es Blio Lamprídio y Ss-
paríiano, de manera, que Laupridio
y Btpartümo no son dos personas- dis-
tintas, sino una sola. Nos dejó escri-
tas las VidM de loe tmperadoret Cómo-
do, Antonino, ZHadumeiu, Eliogáhaio y
Alejandro Severo, las cuales se hallan
incluidas en la colección: Sistortet
AvgvsUt tcriptores. (De Miguel y Uo- *
EANTE.)
Etimología. ZompridÍMt. (SiDomo
APOLIÍTAR.I
Lamproclea. Poeta y m^ico ate-
niense, que vivía 500 años antes de
Jesucristo. No exist«n acerca de él^
más que noticias vagas; pero que
todas concuerdan en que practicó un
estilo severo §n música v en poe-
sía. Plutarco le atribuye el perfeccio-
namiento del modo musical llamado
mixto lidio, y según el escoliasta de
Aristóteles, compuso el himno á Palas,
á que hace alusión en los N%blados.
Lamprofileo, lea. Adjetivo. Botá-
nica. De hojas lisas y brillantes.
BriMOLoaÍA. Griego XotiTrúd^ (lam-
pr¿t}, luminoso; de Qmpein, brillar, j
phyllon, hoja.
328
LAMP
ria matwnl. De eavaltura ó cubierta
brillante.
BtiuolooÍa. Griego loMprót, lumi-
noso, jpipidt, qae UeTa.
Lamprómetro. Masculino. FUiat.
Especie de fotómetro.
Btiwoloqía. Grie^ Umprát, lumi-
noso, 7 métrm, medida; francés, lam-
promitre.
Lampropo, pft. Adjetivo. Zoolo-
gía. De píes ó pezufiaa brillantes. ||
£oU*ica. De tronco ó tallo reluciente.
Étimolosía. Griego lamprót, bñ-
Uante, j poUt, pié: lajiítpíí imüí.
LampBAcenos. Masculino plural.
Los naturales j habitantes de Lamp-
SaCO. (ClCBBON.)
EtiuoloqÍa. LomptMo: latin, iamp-
Lampsaco. Masculino. &mgraJUi.
Ciudad del Asia menor. (Plinio.)
ErufOLoaÍA. Latin Lampt&eía.
Lámpsana. Femenino. Botámica.
Especie de berza silvestre de un pié
de alto, que tiene ordinariamente tres
bojae crespas, 3 en medio, un tallo
con una flor blanquecina.
BrtuoLoofA. Griego Xn¡jL+áv»], laji-
VI) (ÜMpiine, luptine): latin, laptána
ÍhpidníWM (la última forma, en san
erónimo), especie de col silvestre;
LAFSANA nMTtf, alimentarse de berzas.
(Plinio.)
Jttteüa. — 1. La liupsaha es planta
anual, de flores amarillas, que crece
en los bosques, en loa jardines, en las
ruinas 7 en las murallas viejas.
2. Es la laupsaHa commiMÚ, de
Linneo, perteneciente á la familia de
las compttetttu lig%iiflorat.
Lampterias. Femenino plural
HUtoria antigua. Fiestas de los anti-
guos griegos, celebradas en Pellene,
en honor de Baco, 7 llamadas as!
porque se verificaban á la luz de ha-
chas ó antorchas. Celebrábanse des-
pués de las vendimias, 7' se repartía
vino á todos tos transeúntes.
Etiuolosía. Lampter, nombre de
un lugar de Boecia, patria de Baco.
Lampuga. Femenino. Pez de cua-
tro á cinco pies de largo, aunque en
los mares de Espaüa apenas pasa de
dos. Dentro del agua aparece todo
dorado,, á pesar de que por el lomo,
que es casi recto, es verde con man-
chas de color anaranjado, t por el
vientre plateado. La aleta dellomo,
que corre desde el medio de la cabeza
hasta la cola, es amarilla con una ra7a
azul en la base: la de la cola es ver-
de, J las reatantes enteramente paji-
zas. Es pez comestible, pero se apre-
ciapoco.
BriUOLoaÍA. Lamprea: catalán,
llamp*ga.
LunpDgo. MssculiKo. Laupuoa.
Lamporda. Femenino. Solániea.
Planta lierbácea de troncos ramosos
7 algunas veces espinosos.
BriuoLOOfA. Francés, límpourde.
(LlTTRB.)
Lampuso, sa. Adjetivo americano.
Descarado.
Lampnyan. Masculino. Botánica.
Especie de jengibre.
KiiMOLOOÍA. Mala70 ¡am,^<Mg
LANA.
( Ai^A¿K de tamp%, excesivo, alu-
diendo al olor fuerte de eata especia:
francés, lamponjam,
lian. Femenino. Erváicúm. Nom-
bre de las principales divisiones ter-
ritoriales del remo de Suecia, que
significa gobitmo 6 pr^ectwa.
Lana. Femenino. El vellón 6 pelo
e las ovejas 7 carneros, que se hila
7 sirve para hacer paño 7 otros teji-
dos. I Se suele llamar asi el pelo de
otros animales; como lana de vicuña,
perrb de lanas. | El tejido de lama 7
el vestido que de él se nace; 7 en este
sentido se dice: vestir lana, j de
CAICAS. La que tienen en las piernas
loa ganados. | en babeo.' En las fabri-
caa de paños es la lana más pura que
sale del peine antes de hilarse. | Ba-
tir LA LANA. I Recíproco. Provincial
Extremadura. Esquilar el ganado de
LANA. \ Cardarle L uno la lana. Fra^
se metaf<5rica 7 familiar. Reprenderle
con severidad 7 aspereza. [ Ganarle
cantidad considerable en et juego. ¡|
Cual uLí, cual uénos, toda la lama
ES PELOS. Refrán con que se manifiesta
que es inútil escoger entre cosas 6
personas que adolecen de unos mie-
mos defectoa. \ Ir por lana y volver
TRASQUILADO. Refrán que se usa para
denotar que alguno ha sufrido per-
juicio ó pérdida en aquello en que
creía ganar á hallar provecho. | La-
var LA LANA k alguno. Frase metafó-
rica 7 familiar anticuada. Averiguar
7 examinar la conducta de alguna
persona sospechosa hasta descubrir la
verdad. | Poca lana, y ísk en zar-
zas. Refrán que se aplica al que tiene
poco, 7 eso con trabajo ó riesgo.
BTiuoLoaÍA. Griego láj^vT) {Uchnt);
latin, lana; catalán, IhMa; provenzál
é italiano, lana; portugués, Ut; fran-
cés, laint.
Sinonimia. Lana, velltm. Ün vtllon
es la totalidad de la l^ia de que el
animal está naturalmenU revestido.
Se distinguen diferentes clases de la-
nas en un vtllon.
Se corta, se lava, se vende el vellón;
pero esta es la lana que la industria
prepara 7 trabaja de mil maneras.
El telío» no es más que un objeto
de venta : la ¡ana es la materia misma
puesta en obra por diferentes medioa.
El vellón, después de que se hacen
con él varías operaciones, llega á aer
lana, la que en mano de los fabrican-
tes sirve para diferentes usos.
El vellón está en bruto, 7 forma por
sí solo un conjunto de lana: estaño
es mis que el pelo que cubre al ani-
mal; pero, considerada en particular,
haciendo abstracción de este conjun-
to. (LopbzPblbobin.)
Lanada. Femenino. Instrumento
que sirve para limpiar 7 refrescar el
alma de las piezas de artillería des-
Sues de haberlas disparado. Consta
e un asta 6 palo largo de unas tres
varas, con un pellejo de carnero chur-
ro, liado ¿ su extremo con la lana hacia
fuera, la cual se moja para introdu-
cirla en el cañón.
EtiuologÍa. Lana: catalán, llanada.
LANC
Lasado, da. Adjetivo. Lamtoi-
NOBO.
BTtUOLOOÍA. ¿«w; latin, iHltu;
italiano, láñalo.
Lanar. Adjetivo que se aplica >1
ganado que tiene lana.
BTiyoLoaÍA. Lama: latín, ÜmiHi;
fírancés, lanatre.
Lañaría. Femenino. Boimiea.
Hierba de que usan en loa lavaderos
para limpiar la lana: echa florea ama-
ríilas, 7 su raíz tiene sabor de rá-
bano.
Etwoloqía. Lana: latin, Ivüría
herba; francés, lanaire.
Lanarqnita. Femenino. Mintmlo-
gía. Sustancia compuesta de 47 partes
de carbonato de plomo, 7 de 53 de
sulfato del mismo.
Lancasteríano, oa. Masculino 7
femenino. El natural de Lancáster. \
Partidario del sistema de enseñania
de Lancáster. || Adjetivo. Concernien-
te al condado de Lancáster 7 al siste-
ma de enseñanza inventado por Lan-
cáster.
HTiuoLOofA. LaneátUr: fnneéa,
lancatUrien.
Lancastríano, na. Adjetivo. Sii-
loria de Inglalerra. Partidario de la
casa de Lancáster, ó Lancastra, j del
partido conocido bajo el nombre de
Ilota roja.
ErtuoLOaÍA. LoMoaitre: francés,
laneattritu.
Lance. Masculino. La acción 7
efecto de lanzar 6 arrojar. || La acción
de ecbar la red para pescar, 7 la pesca
que se saca. || Trance ú ocasión críti-
ca. Q Suceso se&alado 6 situación no-
table; 7 en este sentido se llaman lan-
ces los diferentes sucesos oue contrí-
buven al enredo d desenredo de la fí-
bula dramática. | Encuentro, rilla,
quimera. \ En la caza, cada una de
las armas que arroja la ballesta. |
apretado. Caso apretado. \ db for-
tuna. Casualidad, accidente inespe-
rado. P DB LANCE. Modo adverbial. Se
dice de lo que ae compra barato, apro-
vechando alguna coyuntura. | A po-
cos LANCES. Modo adverbial ijue sig-
nifica á breve tiempo, ain tropiezos ni
dificultades. | De lance en lakce.
Modo adverbial. De una acción en
otra, 6 de una razón en otra. \ Lamcb
DE HONOR. Desafío. I EcHAE bubm ó
UAL lancb. Frase. Conseguir uno lo
que ha intentado, 6 frustrarse bus
cálculos, sus esperanzas. Q Jugar en
LANCR. Frase. Manejar algún negocio
que pide destreza 6 sagacidad.
ETiuoLOofA. Derivaaon primera.---
Lance, la acción de lanzar.
Derivación ttgvnda, como suceso: la-
tín, ¡anee, ablativo de lans, ianeia, la
balanza ó plato del peso. Esto explica
el sentido de tuertt que tiene ¡tna,
como cuando decimos: lance de tru-
cos; lance del juego de billar; ¡aaeit
de un drama; lanae de un pleito; laa-
cei de una boda; lances de un convite;
lances de un sarao: catalán, líant, an-
tiguo; italiano , lance, balanza.
Lanceado, da. Adjetivo. Bal¿Mea.
Se dice de. las hojas que tienen figura
de hierro de lanze
..'igitized by
'toogle
LAKC
Xitnceidor, n. Sustantíro y ad-
jetivo. Qua Iftacea.
Lancear. Activo. Alance».
Etiuoloqía. Latin laneÜáre, en Ter-
tuliano, forma verbal de lañcía, lan-
za; cataluí, lUnc^ar, moderno; ^k-
t^ar, antiguo.
Lanceola. Femenino. Sot4»iea.
Hierba que es la especie menor de
llantén.
BTiMOLOofA. Latín laneíüla, dimi-
nutivo de lancís, lanza, por semejanza
de forma.
Lanceolado, da. Adjetivo. Botá-
nica. Que tiene la fi^ra de un hierro
de lanza.
BriuoLOafii. Latín hiueSl3tiu, for-
ma de UneeSla, diminutivo de lancía,
lanza; francés, laneéolé.
Lancen. Femenino. Armario d
percha en que se ponían las lanzas.
EriHOLoafA. «La percha 6 armario
en que se ponen las armas j picas en
las armerías, cuerpos de g^uardia j
almacenes, j en loa patíos^ zaguanes
de loB hidalgos en algunos lugares.
Tríhelo Oovarrubias en su Tetoro.*
(AcADSMiA, DiccioMriodeme.)
Lancería. Femenino anticuado. La
tropa de lanceros.
Lancero. Mascnlino. El soldado
que pelea con lanza. El que usa 6 lleva
lanza; como los vaqueros j toreros. ||
El que hace 6 labra lanías.
EriuOLOaÍA. Lama: latin, tamctS-
rt%t, Umci^u; italiano, lancure, Un*-
citro; francas, laneier, forma proven-
tai; catalán, tlaneer.
Lanceta. Femenino. Instrumento
que sirve para sangrar abriendo una
cisura en la vena, j también para
abrir algunas tumores j otras cosas.
Tiene la hoja de acero con el corte
muj sutil por ambos lados, j la pun-
ta agudísima.
BTiifOLoaÍA. .¿(Wat, diminutivo:
italiano, Uateetto, diminutivo de lanía;
provenial, Imnteta; catalán, llanceia.
Lancetada. Femenino. La acción
de herir con la lanceta, j la abertura
que con ella se hace.
Lancetazo. Mascnlino. Lanob-
TADA.
Lancetero. Masculino Estuche en
que se llevan colocadas las lancetas.
ETiuoLoaÍA. Lanceta: francés, lan-
eettier; italiano, lanaítUri.
Lancifoliado, da. Adjetivo. Sotd-
«K4. De hojas lanceoladas.
ETiHOLOofA. Latin laneiaj/oRatm,
de /^Amm, hoja.
Lanciforme. Adjetivo. Botónica.
Lancbolaix).
ETUfOLoaÍA. Latín ¡ancfa j forma.
Lancilla, ta. Femenino diminuti-
vo de lanza. — t8%a,rdia de la lanci-
lla. Guardia de í caballo que solo
servia en las entradas de Reina, j en
los entierros de las personas reales.
8u arma 6 insignia era una lancilla
larga j delgada, con una banderilla
de tafetán junto al hierro. En las en-
tradas iban vestidos de gala j la ban-
derilla era encarnada, y en los entier-
ros de luto, con la banderilla negra.:
(AoADKUiA, Diecionarw d¡ ilW.)
Lancinante. Adjetivo. Punzxjite.||
LAND
Utáiána. Epíteto ds ciertos dolores
que se dejan sentir i modo de punza-
das.
ETiuoLoaÍA. Latin lanéhatu, Ian€Í-
nantü, participio de presente de ¿meiC-
nSre, lancinar: francés, laneinaní.
lÁncinar. Neutro. Dar dolorosos
latidos, tratándose de tumores ú otras
afecciones.
ETiHOLoaU. Latín íoim, anea, pla-
to, destinado para los sacrificios, en
donde se ponían los trozos de la víc-
tima; laHtíMSre, destrozar.
Lancttar. Lancinab. Lafonna/oM-
eiiar, que aparece en algunos Diecio-
nariot, debe ser errata de imprenta.
Lancnrdia. Femenino. La trucha
pequeña quK no llega i cuarterón.
Lancha. Femenino. Piedra 6 pi-
zarra que sale de la cantera en hojas
planas y de poco grueso, i manera de
tablas, i Marina. Embarcación de re-
mos, ancha de popa, por ser en aque-
lla parte donde debe haíer mavor
fuerza en el agua: sirve para levar las
anclas de los buques grandes, y tras-
Sortar los efectos de mavor peso que
eben llevar & bordo, p Mimtería. Cier-
to armadijo, compuesta de unos pali-
llos y una piedra, para coger perdi-
ces. I BoUBABDEBA, CaDoNBRA, ¿ OBU-
SBRA. La que se construje de propá-
para llevar un mortero, cafLon ú
i montado, j batir más de cerca
las escuadras, 6 las plazas y fortale-
s de tíerra.
BTiMOLoof A. Aféresis A^pUneJia,
porque primeramente signinc¿ una
plancha de piedra, habiéndose aplica-
do después i, significar una pequeña
embarcación, por semejanza de figu-
: francés, lanche; catalán, llanxa.
Lanchada. Femenino. La carga
que lleva de una vez una lancha.
EriifOLOOÍA. Lancia: catalán, Ikn-
ida.
Lanchar. Masculino. La cantera
de donde sf sacan lanchas.
Lanchazo. Masculino. El golpe
que se da de plano con una lancha -de
piedra.
Lanchero. Masculino. Patrón de
una lancha 6 lanchilla.
Lan chilla. Femenino diminutivo
de lancha. | Lancha pequefia que en
los arsenales lleva una bomba para
bañar y refrescar los buques desar-
mados.
Lanchen. Masculino aumentativo
de laucha. ¡Lancha grande.
Landa. Femenino. Extensión in-
culta de terreno.
EriuoLoaÍA. Alemán Zand, campo,
tíerra, comarca: francés, ¡ande; itafía
no, ¡anda; bretón, laim, tomado del
romance.
Landa (JuAK de). Pintor español,
que vivía en Pamplona i fines del si-
glo ^vi j principios del xvii. Pintd
&escos j cuadros de historia, distin-
guiéndose entre sus obras el decora-
do del retablo major de Santa María
de TaMla, y los de San Miguel y
Santa Catalina de la villa de Caseda.
Landaburn (Mauerto). Oficial es-
Sañol, cujro amor k la libertad hizo
e él una de las víctimas, que seña-
LAND
329
laron tristemente et reinado de Fer-
nando YII. Hallándose el 30 de Ju-
nio de 1822 de guardia en el palacio
real, varios soldados saludaron al
monarca al grito de /ñva el rey aheo-
luto! y habiendo querido oponerse á
esta manifestación, fué asesinado i
las mismas puertas del palacio. El
asesinato de LANnABUBU no fué sino
el preludio del famoso episodio del
7 de Julio.
Landaman. Masculino. Nombre
de ciertos magistrados en Suiza.
ETiHOLoaÍA. Alemán Landammawa,
de Zand, tierra, país,^ .AouMim, hai-
lío; francés, lant^nvun.
Landamanato. Masculino. Cargo
6 dignidad de landaman.
EriuoLoaf A, Ltoídaman: francés,
Landan. Masculino «Palmera de
las Malucas , de la cual se saca el
ide. Femenino anticuado. Bz-
sagú.
Laní
LLOTA.
ETiuOLoaÍA. Aféresis do glande,
ablativo del latin claiu,tla%die, la be-
llota.
andgrave. Masculino. Título de
honor j de dignidad de que han soli-
do usar algunos grandes señores da
Alemania.
ETiuoLoaÍA. Alemán Landgra/; da
Land, tierra, y Qraf, conde; catalán,
landfroBe, me-graet; francés, ¿W-
grave.
Setena hitíártea. — Se Uamd así en
otro tiempo á los condes nombrados
por el emperador para administrar
justicia, en su nombre, en el interior
del país. En 1130, Luis III, conde de
Tunngia, tomó el título de landora-
VK, que desde entonces fué adoptado
por varios soberanos; entre otras, por
Thierry, conde de la Iwa Alaacía
(1137); por Alberto de Habsburgo,
conde de la alta^ Alsacia (1186). Lle-
van hov este titulo el soberano de
Hesse-Hombourg j algunos prínci-
pes de la casa de Hesse.
LandgrB'riado. Masculino-, Land-
Landgraviato. Masculino ■ La dig-
nidad de landgrave.
ETiuoLoafA. Landgraiit: francés,
¡andgramaí.
LandgTBTina. Femenino. La es-
posa dellandgrave.
Lando, Masculino. Coche de cua-
tro asientos, que por medio de ciertos
muelles se puede usar abierto 6 cer-
rado.
BTiHOLOafA, Francés, ¡andou, de
Landaw, ciudad de Baviera, que did
su nombre á esta especie de carruaje.
El lando no es francés; sino bávaro,
Landra. Femenino. Bbllota.
ETiMOLoafA. Landre.
Landre. Femenino. Tumor del ta-
maño de una bellota que se forma en
los parajes glandulosos, como son el '
cuello, loa sobacos j las ingles. \ Bol-
sa escondida que se hace en la capa é
vestido para llevar oculto el dinero. ||
Anticuado. La peste de Levante.
EruieLocifA. Lande.
Landredlla. Femeninow Peduito ■
<«••" igitizedbyVuOOQlC
S30
LANG
de carne redando que se halla en n~
riaa partea del cuerpo; como eu medio
de los músculos del muslo, entre las
glándulas del sobaco <r otras part«s.
£tiuolooía. Landre. — «Cierta c»r-
necilla blanc», que esti en medio del
muslo del animal. Tiene alguna gor-
dura, j en el carnero será del tamaño
de una nuez pequeña 6 avellana. Llá-
mase por otro nombre ffaba. Trahe
eata voz Covarrubias en su Teioro.'»
(AcADBUiA, JOiecionarw de 1726.)—
tiMndrecillat. Se llaman también cier-
ta especie de glándulas 6 mollejuelas,
que se hallan en varías partea del
cuerpo dfl animal.» (loBuf)
Landr«ro, ra. A.djetivo. Mísero
que va ahuchando el dinero en la lan-
dre 6 bolsillo oculto hecho en el ves-
tido. I &ermania. Ladrón que, trocan-
do algún dinero, recibe el ajeno j no
da el SUJO, absteniendo que ja lo ha
dado; 6 el que hurta abnendo la ropa
donde ve aue haj bulto de dinero.
Landritla. Femenino. La larva de
un insecto que. se fija debajo de la
lengua j en las narices de algunos
cuadrápedoB. Es muj pequeña, blan-
quizca, j con su mordedura levanta
unos granos conocidos con el mismo
nombre.
EriiiOLOafA. Landre.
La&Bqaeneteg. Masculino plural.
JBüloria. £n su origen fueron llama-
dos así los escuderos ó sirvientes del
ejército, que acompaüabtm á los ca-
balleros cuando iban á campaSa. Más
taiide, se llamó así á las bandas de
mercenaríos, la major parte alema-
nes, que por primera vez aparecieron
en Francia en el ejército de Car-
los Vin. Durante más de un siglo,
los LANSQUENETES compusicron una
San parto del ejército francés. En
emania llegaron á ser célebres eu
tiempo de MaximilLano I, siendo su
jefe el famoso Jorge Frundsberg. Des-
de la formación de los ejércitos per-
manentes principiaron á desaparecer.
BTiuoLoaÍA. Alemán ¡ancinucile,
Lombres de lanza, lanceros; 6 bien
landtineeMe, hombre del país.
Landstarm. Masculino. Milicia
formada en Alemania en algunas oca-
siones por el levantamiento en masa
de los hombres útiles para el servi-
cio
ETmoLoaik. Alemán Land, comar-
ca, 7 Stnrm, somaten, alarma, asalto;
francés, ¡aniiditiirm.
Landwehr. Masculino. Parto de
población armada destinada en Prusia
a auxiliar en ciertos casos al ejército
permanento.
EtiicoloqÍa. Alemán Landwehr, de
Land, comarca, j Wehr, defensa; fran-
cés, Undn>ehr.
Lanería. Femenino. La casa 6 tien-
da donde se vende lana.
ETiMOLOaÍA. Lana: italiano, lanería;
francés, laintrie.
Lanero. Masculino. El que trata
en lana. || £1 almacén donde se guar-
da la lana.
Etimología. Lana: latín, tSnSriiu,
italiano, hKajw>lo; francés, lainier.
Langa*. Masculino. Zoología. Es-
LANG
pecie de serpiente, cuja mordedura
es muj venenosa.
Lángara* (JuAK db). Almiranto es-
paííol que-nacid en 1730 j mnríé
en 1800. Fué derrotado cerca del cabo
de San Vicente en 1780 por el almi-
rante Rodnev j obtuvo luego el nom-
bramiento de teniente general de la
armada. En tiempo de U coalición
contra Francia, mandó la escuadra es-
pañola que, en combinación con la in-
glesa, entró en el puerto de Tolón j
destrujó la escuadra francesa en 1793.
Se, distinguió en otras varías expedi-
ciones marítimas j fué ministro de
Marina de 1795 i 1798. Mientras ocu-
paba este puesto, hizo Mazarredo á los
ingleses levanter el sitio de Cádiz.
LangArnto, ta. Adjetivo familiar
que se dice de la persona ó cosa des-
proporcionada por ser muj larga j
angoste.
Langia. Masculino. Qeografia anti-
g\ta. Pequeño río del Peloponeso, en
Arcadia, llamado después Arquemoro,
por haber muerto en su orílla una ser-
piente al niño Arquemoro, hijo de Li-
curgo, rej de Trocía. (Estacio, Val-
EmoLOofA.. Latín ¿afiela.
Langít. Masculino. Boliniea. Nom-
bre que dan algunos botánicos al ár>
bol llamado barniz del Japón.
ETUioLoofA, Malajo iloyi langthií,
(cxf^jjw)) árbol del cielo: francés,
langit.
Langosta. Femenino. Nombre con
que se designan varias especies de in>
sectos que son de una á dos pulgadas
de largo, de color ceniciento, concuar
tro alas, las dos extoríores membra-
nosoBV enteramente inútiles para vo-
lar, llenen seis pies armados en la
porte infbríor de una línea de púas,
f' con los dos posteríores, que son mis
argos, salten á grande distancia. Vi-
ven de vegetales, j se propagan á ve-
ces en tente número, que devoran to-
das las plantos de provincias enteras;
especialmente, las mieses. | Especie
de cangrejo muj común en los mares
de España. Es de unos dos pies de
longitud, con el cuerpo ovolado, j la
cola muj larga j ancha. Tiene la par-
te antenor del carapacho armada de
púas j dos como cornezuelos muj lar-
ren la porte anterior de la cabeza,
carne se estima como un manjar
sano j delicado. J Metefórico j (uai-
liar. Lo que destruje 6 consume algu-
na cosa; j así llamamos & los mucha-
chos LANOOSTA cuando se apoderan de
una despensa. H Combuísqublalan-
oosTA. Frase familiar con que signi-
ficamos la glotonería de alguno, f Es'
láis TKHIBLB QUE LA LANGOSTA. Frase
familiar con que ponderamos el trate
molesto j perjudicial de algún indi-
viduo.
Etuiolooía. Latín Hkatta, la lau-
goste, en Plinío; nombre de uno he-
chicera, por cujo medio diú Nerón
veneno o Británico; v Agrípina, á
Claudio, según refiere Tácito: catelan
antiguo, lagott, lagotta; moderno, lia-
gotta, Ikingotta; provenzal, lanjoita.
LANG
Ungotta, tímgotta; portugués, ^aifa,-
&ancés, ¡angoutíe; lUliano, aUutt, b-
ciuta.
Sentido etimotígico. — ^El latín Hktt-
ta se compone de /éfciw, lugar, j tttit,
q^uemodo, aludiendo á que todo ló
Suems con su contacto, & á que todo
} roe con su mordedura: fiad tettt
«%lta urat, ttort» osmm erodal. (Cite
deVys MiouEL T Morante.)
Langostero, ra. Masculino j f^
menino. E! que pesco langoste. I Mu-
culiao. El barco en que se hace la pes-
ca de la langosta. ¡Femenino. Red
que sirve' para pescar langostas.
BruiOLoaÍA. Langosta: francés, Iw-
gottier. ■
Lang^atilla. Femenino diminati-
vo de langosta.
Langostín. Masculino. Eeperíe de
cangrejo muj parecido al llamado lao-
foeta, pero mucho más pequeño. S«
iferencia príncipalmente de él en que
BU carapacho carece de púas. Es moa-
jar delicado.
Etimolooía. Lnngoita: catelan, tíf-
gottí.
Langostino. Masculino. Lakoos-
tin.
Langostón. Masculino. Insecto,
especie de langoste, la más grude
que se conoce. Es de un hermoso co-
lor verde de esmerolda, j tiene lis
antenas mucho más lorgas que todo
el cuerpo. En las horos de más calot
duronte la canícula hoce con las alas
el mismo ruido que el gríllo.
Langrave. Masculino. Lahd-
ORA VE.
LangraTÍado. Masculino. Lüo-
OB AVIA no.
Langrayano. Masculino. Onutof*-
gia. Grupo de aves de vuelo ouj la-
pido que andan á caza de insectos.
LangA. Masculino. Soleto del
nogal.
Langnftdoo. Masculino. Ge^rt/U
tntigtta. Provincia de Francia, que los
romanos denominaron GúUa «riw-
», narbonenee.
EriuoLoofA. Fnaoéi Langne^
catalán, LUngnadoch.
Reieña histérica. — Uno de Iss pro-
vincias 6 regiones más histéricas por
sus. recuerdos, j más favorecidis por
la naturaleza en razón de la duliuit
de su clima j de la fertilidad de su
terrítorío. En el dio comprende ocho
departamentos de la.Franoia meridio-
nal. ■ Lo palabra Lanoubdoc se des-
compone en hngne d'oc, lengua de M,
que ero la que hoblaban los habítui-
tes de lo Francia meridional (cuja ca-
pital ero Tolosa], quienes decían w
tíguamente oc poriwt (si), alpasoqne
los de la Francia del Norte [cujw ca-
pital era Paris), decían oil otle ú en.
De ahí la lengna deofljli lengtaJtM-
{MOHLAÜ.)
Lingnidamente. Adverbio de no-
do. Con languidez, con flojedad.
Etiuolooía. Lángnida j el budjo
adverbial mente: latín, lanjvtíi; ita-
liano, lánguidamente.
Languidecer. Neutro. PerderUs
fuerzas 6 el vigor. | Bnflaqüecflr.(Es-
ter enfenniío.
Digitized by
Cjoogle
LANI
ETiKOLOofA. Latín langvere: Halía-
no, laMg*ire; francés, provenzal^ cata-
lán, languir. £1 equivalente ^neeo es
XociXiii^eiv (lalldmn), estar fioio, lacio.
Languidez. Femenino. Iilaqueza,
debilidad. ] Metáfora. Falta de espí-
ritu > Talor 7 enerva.
BTiHOLOofA. Zambuido: latín, Un-
ffKor, Umgvirii; italiano, U»gw>rt, lan-
jptidata; francés, Imuneur; ¡)rovBnzal,
MM^Mor, ¡Mffor; catalaa antíguo, lan-
gnttwnt.
Laogoideza. Femenino anticuado.
Lanouidbz.
Lánguido, da. AdjatÍTo. Flaco,
débil, ^tigado. | El que es de poco
espirita, valor j energía.
BrniOLoaÍA. Zim^muíícm-: latín, Uai-
fuldiu; italiano, loMfuido; francés,
Unff%tde.
Langniflco, ca. Adjetivo. Que
causa languidez.
Etuiolooía. Latín kngvXficut, de
hngwr, languidez, j facíre, hacer,
(AUSOMO.)
LangDor, Masculino anticuado.
Languidez.
lianenatino, na. AdjetÍTO. Pare-
cido & la langosta.
Laoiado, da. Adjetivo. Parecido á
la urraca.
EriuOLoafA. Zonta*.
LtBÍcio, cia. Adjetivo. Parecido i
la urraca.
Gtimoloqía. Zemio».
Lanífero, ra. Adjetivo. Po/íica.
Que tiene lana.
ETiMOLoaÍA. Latín lanífer, en Pli-
nio, d« lana, lana, y ferré, llevar 6
producir; nances, Uni/ire; italiano,
tani/ero.
Lanificación. Femenino anticua-
do. Lanificio.
Lanificio. Masculino, El arte de
labrar la lana, t las obras becEas de
ella.
BnifOLoafA. Latín ISnift^tim, de
ISna, lana, j/aeíre, hacer, beneficiar;
italiano, lútujício.
Laníflor. Adjetivo. Bo(ÍKÍea. De
flores lanudas.
Lanígero, ra. Adjetivo. EUtorin
luUwsl.Dt pelusa parecida á la lana.
Etiuolooía. Latín ISniger, de ¡¿na,
j gerire, llevar ó producir: francés,
uatigire; italiano, ¡aligero.
Lanilla. Femenino. £1 pelillo c^ue
le queda al paüo por la haz. jj Tejido
de lana má^ delgado v fino que la
lamparilla. \ Especie .de afeite que
asábanlas mujeres en lo antiguo.
Etikolooía. Zwm: latín, l3»aia,
franca, ¡anille; catalán, llanilU.
Lanío, nia. Adjetivo. Lanak.
Lanion. Masculino. Especie de
urraca.
ETiHOLoaÍA. Latín IMo, lá%tó»it,
el carnicero; francés, lanío».
Lanlpedo, da. Adjetivo. Zoología.
Que tiene los pies vellosos.
EmoLoofA. Latín íona j ftt, pí-
dit, p!é.
Lanipendia. Femenino. La mujer
encargada de dÍsi.T'bu<r la lana en la
f&brica para manu&ctnrarla.
EriuoLoefA. Latín ttA^whAt, de
fSM y putdín, pesar.
LANU
Lanista. Masculino. Antigiedades
romanas. Nombre que daban los ro-
manos al que vendía, compraba 6
amaestraba gladiadores.
BTUfOLOoiA. Latín USétitU; de Ur
are, desgarrar.
Laniatrício, cia. Adjetivo. Que
tiene relación con el arto de los gla-
diadores.
Etuiolooía. Latín UitUttit\iu. (Pk-
TaONlO.)
Lanivientre. Adjetivo. ZooUgia.
Que tiene el vientre lanudo.
Laño, na. Adjetivo anticuado.
Llano.
Lanosidad. Femenino. Especie de
lana, pelusa d vello suave que tienen
las hojas de algunas plantas, frutas ;
otras cosas.
EruiOLOofA. Zanoto: latín, UwA-
tat, naturaleza lanuda.
Lanoao, aa. Adjetivo. Lanudo.
Btiuolooía. Zana: latín, ISndtvt;
italiano, laaoto; francés, laifte\tx,
Lant^a. Femenino. Lkntbj*.
Lantejnela. Femenino. Lsnte-
lUBLA.
Lantema. Femenino anticuado.
LlNTBRHA.
Lantemazo. Masculino familiar.
Cintarazo, en la primera acepción.
Lantemero. Masculino antícua-
do. LlNTBRNBRO.
Lantemílla. Femenino antícuado
diminutivo de lantema.
Iiantemon. Masculino anticuado
aumeutetivo de lantema.
Lantia. Femenino. Náutica. Espe-
e de velón con cuatro mecheros que
se coloca dentro de la bitácora, para
noche el 'himbo que señala la
aguja, y Nombre de algunos cabos
gruesos.
Etimolooía. Latin lantSmé, linter-
na; catalán, llánlia, lla*li¿.
Lantisco, ca. Masculino anticua-
do. Lentisco.
Lanudo-, da. Adjetivo. Lo que tie-
ne mucha lana 6 vello.
EtiuolooÍa. Lana: italiana, UmuIo;
catalán, llanut, da.
Lanoginoso, sa. Adjetivo. Lo que
tiene una especie de lanilla 6 pelusa,
EtiuoloqIa. Provenzal lAnuginot;
francés, lanv^ineux; italiano, íanugi-
noto; del latin lánügíi^us, forma ad-
jetiva del latin lanSgo; lanigtnú, pe-
lusa; italiano, ¡anitginí.
Lannza (Juan de). Justicia major
de Aragón en el siglo xvi, célebre por
la defensa que hizo de los fueros de
su patria contra la tiranía de Feli-
5e n. Habiendo huido Antonio Pérez
e la prisión en que le tenía Felipe
en Madrid, secundado por el arago-
nés Gil de Mesa, se refugíd en Zara-
goza á pedir amparo al justicia con-
tra el rej. Al saberlo este, expidió
inmediatamente á Don Iñigo deafen-
doza, marqués de Almenara, repre-
sentante de la autoridad real en Zara
goza, érden urgente para que sacara
al preso de la cárcel de Justícia*y le
trasladase i la de la Inquisición. Pro-
test<5 enérgicamente Lanuza contra
esta violación de sus fueros, j sus va-
lientes palabras hallaron eco en el in-
lANZ
331
aig^e pueblo zaragozano, qne se sub-
leva, ^ asaltando las cérceles de la
Inquisición, sacó de ellas á Antonia
Pérez, que luego pudo huir j refu-
giarse en Francia. Irritado Felipe II
por aquel acto de independencia, á
Sue ciertamente estaba poco acostum-
rado, envié i Zarac^oza un ejército
de 10.000 infantes, al mando de Don
Alfonso de Vargas, el cual apenas
entró en la capi^l de Aragón, se apo-
deré de Lanüza j le hizo decapiter
el 20 de Diciembre de 1591, siguién-
dose i ésta otra.'í muchas ejecuciones
7 la pérdida de los fueros aragoneses.
Lanoza (Martin Bautista db).
Célebre jurisconsulto aragonés, des-
cendiente de la ilustre casa de este
nombre, que nació en 1550 v murió
en 1622. Felipe II le nombró lugarte-
niente del justicia major de Aragón, y
í pesar de su próximo parentesco con
Don Juan de Lanuza, que ejercía este
cargo, secundó al rey en sus proyec-
tos de unidad nacional, funestes para
los fueros de Aragón. Detuvo en Ca-
latayud á Antonio Pérez fugitivo J le
condujo preso á Zaragoza, siendo en
premio de este servicio nombrado re-
gente del Consejo Supremo de Aragón
Í justicia mavor, durante los reina-
os de Felipe III y Felipe IV^ A pesar
de lo que contribuyó á la pérdida de
las libertades aragonesas, lo cual le -
atrajo el odio de sus paisanos, se cita
en su elogio la circunstancia de que
procuró muchas veces suavizar las se-
veras órdenes expedidas por la corto
contra los moriscos, templando loa
crueles rigores de los enviados de Fe-
lipe III.
iJannza. (Vicente Blaí^co db).
Historiador aragonés, que vivió en la
primera mitad del siglo xvn. Boé pro- .
fesor de teología en Jaca y Zaragoza
y dejó las siguientes obras: ffitiortoi
ecUtiátíicat y tee%lara de Aragón; Pe-
rittt phanon, ti* dt coronit tanelonai
aragonenñwn.
Lanza. Femenino. Arma ofensiva
compuesta de un asta ó palo largo, en
cuya extremidad está fijo un hierro
puntiagudo y cortante a manera de
cuchilla.. Q En los coches y galeras, el
palo que sale del juego delantero, y
colocado en medio de las bestias de
tiro, sirve para dar dirección al car-
ruaje. \ El soldado que usaba del arma
del mismo nombre, fuese á pié ó á ca-
ballo. I Uno de los juegos del maneja
de i caballo, que consisto en figurar
un combate de lanzas. Se usa mas co-
munmente en plural y con el verbo
correr. \ Hural. Cierto servicio de di-
nero que pagaban al rey los grandes
y tftulos en lugar de los soldados con
Íue debían asistirle en campaña. |
lESHACHH LA LANZA. Fraso. En las
justas y torneos, sacar ó llevar la lan-
za fuera do la rectitud que conviene
para lograr el bote. I Echar lanzas
EN LA MAK. Frase metafórica. Traba-
puesto ó preparada para acometer una
empresa, ó para reconvenir ó contes-
tar resueltamente á algim<k | No H*'-, i _
igitizedbyVJOüyít
332
LANZ
BBB 6 NO QUEDAS LANZA BNHIBBTA.. Fra-
se metafíirica. Derrotar enteramente
al enemigo; no dejarle fueriae para
volver al combate, jQübbkak lanzas.
Frase metafiinca. Heñir ó disputar
coQ alg^uno. | Bokpbr lanzas. Frase.
Quitar las dificultades j estorbos que
impiden la ejecución de al^uaft cosa,
I No BOWPBR lanzas CON NAD1B. FraSe.
Ser enemiga de riñas j oantiendaB.
Etiuología. ProTenial, lamta; ca-
talán, llanta; portugués, Umfa; fran-
cés, lance; italiano, ¡anda, del latin
iancia.
1, Loa autores antiguos dicen que
es un nombre galo.
' 2. Otros opinan que es español.
3. Littré lo cree en relación con el
grie^ X^i] (IdgcAe), lanza, de cuja
opinión participan nuestros eruditos
Se Miguel j llorante.
Xaeita AwíM'ai.— A.rma de loa
. bles en los tiempos feudales. Kuj lar-
fa al principio j terminada en un
ierro ag^do j cortante, fué después
más corta j gruesa eq el siglo xiv, y
se la. añadió un fuerte puflo. Como
instrumento de torneo, la lanza era
mis ligera, estaba adornada con una
banderolajdescansaba sobre un pun-
to de apoyo en la silla del caballo. Se
llamaban lanzIls roíat las que habían
sido cortadas cerca del remate para
que el cboque fuese menos violento,
j LANZAS eortetet, las q^ae tenían un
anillo en la punta del hierro. Se dejd
de usar la lanza en los torneos j en
la guerra bácia fines del siglo xvi.
Lanzas ¡fuamícidat se llamo & una
tropa compuesta de seis hombres,
que constaba de un caballero arma-
do de Lanza, de un paje, arqueros j
un cuchillero.
Lanzada. Femenino. El golpe que
ss da con la lanza, y la herida que
con él se hace. | db L pié. Suerte que.
80 hace al toro esperándole con una
lanza muy fuerte, cuyo cuento está
afirmado en un hoyo que se abre en
tierra, y se le endereza el testuz para
fiartirle la cabeza con el hierro de la
anza, y dejarle muerto. J de uoro a-
QUiBRDO ó ZURDO. Expresion de que se
suele usar como imprecación deseán-
dole á alguno un mal grave.
Etiuolooía. Lámar: italiano, Ím-
ciala; catalán, Uantada.
Lanzadera. Femenino. Instrumen-
to que usan los tejedores para pasar
el hilo, seda, algodón, lana ú otra
cosa semejante por entre los hilos de
la urdimbre. Su figura es á manera
de una góndola 6 navecilla: en el me-
dio tiene una cañita que se mueve fá-
cilmente en un eje <fue la atraviesa, j
en ella está devanado el hilo. \ Lis-
tnimento semejante en la figura a la
del tejedor, pero sin la cañita que tie-
ne en el medio. Usan de él las muje-
res para hacer nuditos, fiecos y otras
labores.
EriuoLoafA. Lantar: catalán, IUm-
tadora.
Lanzado, da. Participio pasivo de
lanzar.
ErilíOLOafA. Lámar: catalán, llan-
$at, da¡ francés, ¿«icí; italiano, laneialo.
LA.OC
Lanzador, ra. Masculino r feme-
nino. La persona ó cosa que lanza ó
arroja. | de tablado'. £1 caballero que
en loe torneos arrojaba lanzas á un
tablada que se hacía á este fin.
Etiiíolooía. Laiuar: francés,
ctfHT,' italiano, lanciatort.
Lanzafaego. Masculino. ÁrtiiU-
ría. BoTApUsao,
Lanzamiento. Masculino. El acto
de lanzar 6 arrojar alguna coaa. | ¿/"o-
rentt. El despojo de alguna posesión
por fuerza judicial. | Marina. La pro-
jreccion 6 salida que tiene el codaste
por la popa, j la roda por la proa, so-
bre la longitud de la quilla.
BTitiOLOdÍA. iÁi««r.- catalán, lla»-
toMcnl; francés, lancenunt; italiano,
lanciamento.
Lanzar. A.cüvo. Arrojar, despedir
de s¡ alguna cosa con ímpetu. Se usa
también como recíproco. ]| Echar, ha-
cer salir á uno de alguna parte; y en
este sentido se dice: lanzar los demo-
nios por echarlos 6 hacerlos salir del
cuerpo del energúmeno. | Soltar, de-
jar libre: en la volatería tiene mucho
uso hablando de las aves. \ Forente.
Despojar de la posesión á alguno. [|
Anticuado. Echar por imponer 6 car-
gar. I Anticuado. Emplear, investir,
gastar. | Recíproco anticuado, Intro.
ducirae, meterse en alguna parte. |
i TABLADO Ó LANZAR EL TABLADO. Fra-
se. Arrojar en los torneos lanzas ó dar-
dos á un tablado que ae hacia para
esto hasta derribarlo 6 quebrantarlo.
ETiuOLOaÍA. Zanuar: catalán. Har-
tar; francés, lanctr; picardo, lawitr;
provenzal, lámar; italiano, ¡andaré.
Lanzarso. Recíproco. Abalanzar-
se, acometer. | Tirarse de alguna al-
tura. I Metáfora. Emprender alguna
coaa con Resolución.
Lanzon. Masculino aumentativo
de lanza. | Lanza corta y gruesa con
un rejón de hierro ancho j grande,
de que regularmente usan los que
guardan las viñas.
Lanzuela. Femenino diminutiva
de lanza. Q Anticuado. Lanceta para
ú otro taetal. J-El coco cuando está
verde. | Anticuado. Lonja, b&blando
del tocino.
ETiuoLoaÍA. Lañar.
Lafiador, ra. Sustantivo j adjeti-
vo. Que laña.
Lañar. Activo. Trabar, unir 6
afianzar con lañas alguna casa. | Pro-
vincial Galicia. Abrir el pescado para
salarle.
ETiuoLOaÍA. Latin lántare, despeda-
ir, porque haj que taladrar el obje-
I roto para lañarlo.
Lao. Prefijo técnico, del griego ISi^
(l^i), pueblo; Xttro; (Uiiot), publico;
del EViBcrito lauc, ver, parecer; laulLO*,
mundo; godo, lantht; antiguo alemán,
U%t: antiguo ruso, ítW. (Eichhoff).
— El sánscrito ¡anc es la raíz del grie-
go h^e, luz.
Laocoonte. Masculino. Tievtpoi
herdieot. Hijo de Príamo v de Hócu-
ba, y sacerdote de Apolo o de Neptu-
qUe ae opuao á la entrada del ca-
lAO
bailo do madera en Troja j le hirió
con un dardo. Por este motivo, 6 se-
gún otros, porque se había casado i
disgusto de Apolo, fué ahogado, ood
sus hijos Antífates y Timbreo, n»
dos serpientes monstruosas. El eela-
bre grupo de Laocoontz, uno de loa
máe beUoB modelos de la esenltoia
antigua, ea, según Plinio, obra d«
tres artistas griegos, Agesandro, Po-
lidoro y Atenodoro, que florecieraB
en el siglo i de nuestra era; y foé
descubierto en 1506, por Félix de
Fredi, en Roma, en el palacio de Tito,
en el lugar llamado ¿¡■^^¿«(/t.Hoj
existe en el Vaticano.
Etiuoloqía. Latjn LSMan, mUií.
Laocracia. Femenino, Influaneia
de la plebe.
EriuoLOofA. Griego laA, pneblo, /
iratíS, ser fuerte: Xa¿c %paA*.
Laodamia. Femenino. MiíalofU.
Hija de Acasto y de Laodotea, mu}er
de Protoailao, que murió abnzairao
la sombra del marido, muerto á ma-
nos de Héctor, (Ovidio.) | Hija de
Belerofonte v de Aquemenes, amada
de Júpiter, de quien tuvo á Sarpedon,
que fué después rey de Licia, (Val-
buena.)
ErufOLoaÍA, Latín Zaí£lwüa.
Laodicea. Femenino. QetgrafU
(aUigna. Metrópoli de Siria. I Otra, en
Celeairia, junto al monte Líbano. |
Otra, en Lidia, junto al río Líco.
(Plinio.)
EriuoLoaÍA. Latin LiSítCH.
Laodicense. Sustantivo j adjeti-
vo. Natural y propio de Laodicea.
EtimoldoU. Latin ISSdktHnt. [CiC.)
Laomedonte. Masculino. Tuw^tt
¡uríia». Rey áo Troja, hijo de lio j
fiad re de Príamo j de Hesione, que
evantó las murallas de su ciadsd
ajudado por Neptuno j Apolo. Ha-
biendo negado á estos aioaea el sala-
rio prometido, hicieron que un mons-
truo marino asalaee sus estados. Per-
f 'uro de nuevo coa He'rculea, que le
ibró del monstruo y salvó i Hesione,
vio sus estados devastados por el hé-
roe griego j pereció entre fas ruinas
de Troya,
Etiuoloqía. Latin LSUmido».
LaoBinacto. Masculino, Ministro
de ia Iglesia griega que tenia á su
cargo llamar á los diáconos y convo-
car la corte j ol pueblo para las sa-
gradas ceremonias.
EriuoLoaÍA. Griego laoouvJnct^tf/so-
tj/ndktét), de Ukü, pueblo, v ouviyin
(tgnáj/ein), convocar: francés, ¡aotf-
Lapa. Femenino. La telilla 6 nata
que hacen en la superficie algunos
líquidos. I Marisco muj conocido en
todos los marea, que tiene la formad*
una caperuza, j del cual haj ua sin-
número de especies y de variedadae.
Todos ellos viven asidos fuertemente
á las pefias de la orilla ó del fondo
del mar. | Hierba, Auos dbl hobtz-
lamo.
Etimolooía. Griego li.i¡k (Upít),
la ostra que nace en la piedra, attrm
nata i* pitra.
Lao-Tsé á liZO-Taen. Celebra
yCjOogle
LAÍl
fiI<5sofo chino que Tivía i mediados
del BÍg;Io it antea de la era cnstíana.
Se le considera como patriarca de la
secta reli^tosa de los Tao-ae, riral
del biidliiBnio. Vivió en la corte de
TcliBu y Be retiró en los últimos años
al desierto. Debe la celebridad ¿ bu
libro Tao-TtekiHg, cuja doctrina es
muj parecida k la de Confucio, y
cuja secta, llamada de los Too-te,
cuenta 100.000,000 de partidarios.
Lapftcliar. Masculino. Pantano 6
charco grande y cenagoso.
Lápade, Femenino. Lapa, porma-
risco.
EtuioloqÍa. Griego XEná£o; (kpi-
do»), genitivo de Xn^ (Itp^), li>p&-
Laparocele. Femenino. Cin^ia.
Hernia lumbar.
EtIMOLOoU. Griego lanápa (lapA-
rá), flanco, j Í4Í€, tumor: francés,
lúparodlg.
I^^rotomia. Femenino. Cirugía.
Incisión del costado en una hernia
lumbar.
EnuoLOQfA. Lavá/ro, flanco, j (orne,
sección: francés, íaparotomit.
Lapatina. Femenino. Quínica.
Principio amargo de la raíz del rwnén:
o6tiui/o¡iits, de Liuneo.
ExiHOLoefA. Griego Xánafl^ ^íiípa-
tio»), paciencia: francés, lapatfmu.
Lapato. Masculino. iíoAÍMca. Nom-
bre científico de la acedera.
ETiuoLOofA. Lapatina.
Lapicero. Masculino. Instrumento
en que se pone el lápiz para dibujar 6
eacribir.
Lápida. Femenino. Piedra llana en
que ordinariamente se pone alguna
inscripción.
ETiuOLoaÍA. Griega X5*; (Üai),
piedra, roca, peñasco; latin, UpU, la
piedra, en Cicerón; piedra preciosa,
en Plinio; italiano, lapiíU; catalán,
lápida.
Ratüá. — «No creo que la palabra
lipidAáeht. tomarse- en un sentido tan
estrecho como quiere Mondexar, sino
mas general, igualmente que la latina
/^tf, de donde se deriva, de cualquier
genero que sea la inscripción grava-
da en ella.» (MeMoritu hittiricat de la
ñda de Do» Al/otue el NobU, reeogidat
jtor el UARQuÉs na Mokdbkab, é ihu~
íradat con noiat y apétuUeet por Don
FaANciaco Cerdí Rico, págtna 144.)
Lapidación. Femenino. Acción j
efecto de lapidar, en cajo sentido se
dice: la i^apidacion de san Esteban
Etimolooía. Lapidar: latin, IMdil-
(to, la acción de apedrear ó apedrear-
se; pedrea; granizada; italiano, lapi-
datume; francés, lapidatio».
Lapidador, n. Sustantivo y ad-
jetivo. Que lapida.
firiMOLOofA. Lapidar: latin, DlpitU-
ler; italiano, lapiaatóre.
^ Lapidar. Activo anticuado. Tirar
piedras; matar á pedradas.
Btuioi/joía. Lápida: latin, lUpídS-
f», apedrear; forma verbal de ISpu, la-
pídil, piedra; italiano, lapidare; fran-
cés, lapider; provenzal, lapidar.
Lapidaria. Femenino. Arte que
tiene por objeto tallar y pulir las pie-
dras preciosas.
Uíí
EtiuolosÍa. Lapidario: italiano, la-
pidaria; ímacée, lapidaire.
Lapidario, ria. Adjetivo. Lo per-
teneciente á las piedras finas y pre-
ciosas, 6 i, las inscripciones que se
ponen en las lápidas; y así se dice:
estilo LAPIDARIO. I Masculino. El que
labra las piedras preciosas <5 trata en
eílas.
EriuoLoofA. Lápida: latin, UpídS-
rtus; italiano, lapidario; francés, lapi-
daire; provenzal, laptdari; catalán,
llapidari, llapida¡fre.
Lapídeo, dea. Adjetivo. Lo que es
de piedra 6 lo perteneciente á ella.
ETUtoLooÍA, Lápida: latin, ISpi-
dihu; italiano, lapídeo,
Lapidescente. Adjetivo. Que tie-
ne la consistencia de la piedra, 6 que
se convierte en ella.
BTiuoLOofA. Latín Upidacent, U-
pldiieenlie, participio de presenta de
Idpidetcíre, convertirseen piedra; fran-
cés, lapidetcatt.
Lapidesco, ca. Adjetivo. Parecido
á la piedra.
Lapidiflcacion. Femenino. Quími-
ca. Petrificación.
Lapidificar. Activo anticuado. Con-
vertir en piedra, adquirir su consis-
tencia.
Etiuolooía. Latin posterior lapidi-
fimre; de l^pit, piedra, j fU^re, tema
frecuentativo de facire, nacer: fran-
cés, lapidi fier.
Lapidificarse. Recíproco. Adqui-
rir la consistencia de la piedra; con-
vertirse en ella.
Lapidifica, ca. Adjetivo.* Propio
para hacer piedras.
Etiuolooía. Francés lapidiji¡it«¡
de lapidiñer, lapidificar.
Lapidosidadt Femenina. Cualidad
de lo petroso.
EriuoLoaÍA. Lapidóte.
Lapidoso, sa. Adjetivo. Lapídro.
Etiuología. Lápida: latin, lüp^idd-
tut; italiano, laptdoto; francés, lapi-
deiúc; catalán, lla^ttót, a, pegadizo.
Lapila. Femenino. Hierba. Len-
gua DB PBBBO.
EtuioloqÍa. Zapilo.
LapUo. Masculino. Arenilla de
lava.
EriuOLOofA. Latin Mpillut, piedre-
cita, china, diminutivo de ¡Spu, pie-
dra.
Lapiloso, sa. Adjetivo. Beiámiea.
Epíteto do un fruto en cuya pulpa se
encuentran concreciones muy duras.
Etiholooía. Zapilo.
Lapislázuli. Masculino, Piedra
opaca más dura que el mármol, de
color azul, de diferentes matices, con
vetas y puntos blancos, sembrada de
marquesitas de color de latón pareci-
do á veces al de oro. Se encuentra en
pedazos bastante grandes, j adquiere
un lustre muy brillante después -de
bruñida.
ETiuoLoaÍA. Vocablo híbrido, del
latín lüpit, piedra, y el árabe Umerd,
hdjverd (;^¿J>D, ¿J^^.^); del ^or-
a& lajowMtd {^J)y))f azul; italiano,
lapittdtnH; francés, lapitlatitli; cata-
lán, lapitláttuU.—tFiodTí exquisita
LAPL 338
y de valor. Es de un color azul perfec-
tísimo con unas vetasypuntoadeoro,
que centellean como una estrella. Dios-
córides dice que hay muchos especies
de esta piedra, pero no tan nobles,
por ser su color méños perfecto, y no
tener mezcla alguna de oro. Covarru-
bias dice se pudo llamar Idanli del
nombre arábigo que significa azul.»
(AcAnEULA, Diccionario de 1726.)
Lapitoiiio,iiia. Adjetivo. Concer-
niente á los lapitas.
Lápiz. Masculino. Fósil más 6 me-
nos negro, poco pesado, blando, gra-
so al tacto, y del que se hace uso para
dibujar. Q de color. Composición ó-
Sasta que se hace con vanos colores
ándole la figura de puntas de lápiz,
y sirve para pintar al pastel. Q encar-
nado. FSsil de la misma naturaleza
que el lípiz común, que tiene mez-
clada una porción de ocre rojo de
hierro que le hace de color encarna-
do. Q plomo. Fdsil de color gris oscu-
ro 6 negro pardusco, no muy pesado,
lustroso, blando, suave y untoso al
tacto, que tizna mucho. Se emplea
para dibujar, usándolo por lo común
encerrado en unos cajas delgadas y
cilindricas de madera. Como no ss
funda al fuego, se emplea igualmente
para hacer crisoles, estufas, y por su
untuosidad para facilitar en las má-
quinas el movimiento.
EtiuoloqÍa. Latin ^J)ú, piedra;
italiano, lapit; catalán^ lUpit.
Lapizar. Masculino. La mina 6
cantera de lápiz, Q Activo. Dibujar 6
rajar con lápiz.
Laplace (Pxdro Siuok , inar¡M¿t de).
Ilustí-e geómetra, que nació en Beau-
mont-en-Augo (Calvados) el 23 de
Marzo de 1749 y murid el 5 de Mar-
zo de 1827. Hijo de un pobre cultiva-
dor, á pesar de la estrechez en que
vivía, se dedicó con asiduidad al es-
tudio y dirigió á D'Alembert un» car-
ta sobre los principios de la mecáni-
ca, trabajo que hizo más que cuantas
recomendaciones había puesto en jue-
go, para encontrar un apoyo que la
permitiera vivir en Par)a. Llamado
por éste, obtuvo en 1768 la cátedra
irofésor de matemátícas de la es-
lilitar. La Academia de Cien-
cias te admitió en su seno en 1773;
reemplazó á Bezont como examinador
del cuerpo de artillería, en 1784, y
presidió, en 1796, la diputación que
firesentó al Contejo de tot QuimeHiot
a exposición de los trabajos del Ins-
tituto de Francia, desde su creación.
Después de los trabajos de Clairant,
de Euler, de D'Alembert y de Lagran-
ge, quedaban todavía no pocas regio-
nes cR la ciencia astronómica que ex-
plorar y no pocas dudas que resolver,
sobro la debatida cuestión de la esta-
bilidad del sistema del mundo, no
admitiendo otro principio que el de
la gravitación universal, LaplaCx con-
cibió el proyecto de coleccionar loa
trabajos llevadoe á cabo y buscar la
razón de los fenómenos no explicados
dentro del sistema newtoniano. Tal
es el origen de la inmortal obra que
tituló: Traíade de ¡t meáme» «Atfffi.,-^ I /:>
B pro
334
LAPL
llamada por Foorier el A Iwuutiio de
M tiglo. Los doe prímeros TofúmeDes
apareeieroa en 1799; el 3.*, en 1802;
el 4.*, en 1805; j las diferentes par-
tes del 5.", en lffi3, 1824 j 1823. La
obra está dividida en dos partes: en
la primera, da los métodos j las fdr-
miuas para determinar los movimien-
tos de los centros de gravedad de los
cuerpos celestes, la fig^irs de estos
cuerpos, las oscilaciones de los flui-
dos que los envuelven, j sus movi-
mientos al rededor de sus propios cen-
tros de gravedad; en la segunda, apli-
ca las fórmalas halladas en la pnme-
rs, á los planetas, á los cometas j &
los satélites. Trató de probar: <^ue
todas las particularidades inezplica-
das de la Luna, de Júpiter j de Satur-
no son consecuencias de la gravedad
universal; j que la forma del esferoi-
de terrestre puede servir para darse
' cuenta de alonas irregulandades en
el movimiento de la Luna.* En el es-
tadio de los satélites de Júpiter, en-
contró las le/es que llevan su nom-
bre. Halló también la invariabilidad
de las distancias medias de los pli
tas al Sol j dio i, las mareas una teó-
rica analítica, que permite predt
sn altara. 8a Meedntca aletU es i
obra monumental por la importancia
de las soluciones, el ¿rden, la elañdad
j la precisión con que está expuesta;
una gran parte de las matenas que
comprende, pertenece sólo á su autor,
quien, en otras, supo apropiirse '
descubrimientos heciios por la ciencia
antes que él. Za Sxpotieto» del tittema
delwmmda (1796, 2 volúmenes en 8.'),
es la enunciación, desembarazad^ de
fórmulas matemáticas, del estado de
los acontecimientos astronómicos. Este
libro, escrito con extrema sencillez,
está seguido de una historia abrevia-
da 4e la astronomía. LapulCe expone
en ana aota de él su teoría sobre ¿b
forwueio» de «uettro tittema plaitelario;
teoría más conforme á las verdades
conocidas jr á las observaciones de los
astrónomos acerca de las nebulosas,
que la de ^uffon. Lak^acb reunió,
desenvolvió r aplicó además los prin-
cipios del cálculo de las probabilida-
des en su TUoria analitica de lat pro-
h&bilidadet (1812), j allí es donde ex-
pone su importante Teoría de Uu/%*-
eionet gneralricet. Los lecciones dadas
por el ilustre geómetra eu la Escuela
Normal, se encaentran en los cuader-
nos 7.* j 8.* del Diario de la Etevela
PoUtíeniea. Laflacb se nnió á La-
Toisier para dar cima á sus Invettija-
eionet tobrt el ealóriea 7 á su Teoría del
vapor y de la electricidad, así como á
Condorcet, en bus trabajos de estáti-
ca. Después del 18 Brumario, fué du-
rante algún tiempo ministro del In-
terior; entró después en el Senado,
del cual fué vicepresidente j canci-
ller, redactando el proyecto de aban-
donar el calendario republicano para
restituir el gregoriano. Ga 1808 fué
elevado á la dignidad de conde del
Imperio, lo cuiü no obstó para qae
votara la caida de Napoleón, siendo
creado en 1814, por Luis XVIII, par
lAQÜ
de Francia , j en 1817 , marqués.
En 1842, las Cámaras legislativas vo-
taron por cuenta del Estado la reim-
presión de sus obras. Además de las
que jra bemos citado, dejó : Teoría del
Movimieato y de la fi<i*Ta eliptica de ht
plaaeíat [1785) j Sntayo filctájtee de
laeproiahilidadet {IB\Í). Ocurrida la
muerte del ilustre sabio, Foorier pro-
nunció su elocño.
Laplüi*. Femenino. Liebre ma-
rina.
Lapo. Masculino hmiliar. El gol-
pe ó cintarazo que se da con la es-
pada de plano 6 con algún bastea ó
vara.
Ijapon, na. Sustantivo y adjetivo.
Natural j propio de la Laponia, re-
gión del Norte de Europa.
BrtMOLoeÍA. Lapoaia: latín, lappd-
*et: italiano, Upoae; francés, úpon.
Laponia. Femenino. GtognfU.
(Véase SuBCiA j Nosuboa.)
ErnioLoaÍA. Latin LappñiXa, terri-
torio extenso, situado hacia el Norte
Europa, bañado por el mar Glacial:
italiano, Laponia; francés, Lapoaie.
Laptibondo, da. Adjetivo. Qus
está para caerse.
Etiuolooía. Zapte.
Lapsiffénis. Adjetivo. Zoología.
Que se cria en las coles.
ETi>ioi.oa[A . Griego bjWMf, berza,
jaenet, engendrado: hxi^rr^ Y*^':.
XepsiToro, ra. Adjetivo. Zeohgia.
Que ee alimenta de coles.
BriHOLOofA. Latin laptina, berza,
j v!kare^ comer.
Lapso, sa. Adjetivo anticuado. El
que ha caido en alguu delito ó error. ||
Masculino. El curso de algún espacio
de tiempo.
EriuoLoofA. Latin laptt, caido,
participio de labor, ISii, caer; simé-
trico de laptm, lapsiU, caida: francés,
laptm.
Laptns lia^iue. Masculino. Expre-
sión paramento latina, que quiere de-
cir: caida de lengua. Nos valemos fre-
cuentemente de esta locución para
significar que hemos pronunciado un
vocablo por otro, como si la lengua se
nos hubiera ido.
Laque. Masculino. Lacayo que cor-
re delante, vestido regularmento á la
ligera. Algunos le llaman Volante. Es
voz francesa. (Acadbuia, Dicctonai '
de i726.)
Laquearlo. Masculino. Antig^da-
det. Atleta que peleaba en el circo de
Roma, armada de una cuerda con un
lazo corredizo para coger á su con-
trario.
BrilfOLOafA. Latin ISyntíríni, gla-
diador que peleaba con un cordel de
nudo escurridizo; forma de l&jneiu,
nudo, derivado de lax, láett, fraude,
lazo. (Sak Isidoro.)
taquearlo, ría. Adjetivo. Que tie-
ne forma de artesonado.
Etivolooía. Latín li^nüar, arteso-
nado, en Prisciuno; de lácne, trecho
entre viga 7 viga en el lagunar; lá-
fnearía, tocho artesonado, en Virgilio
j Plinio; ISjueSríiu, A que hace los
techos de los edificios, ea el Código
teodosiano.
lAED
Laquásls. Femenino. Mitología.
Una de las tres parcas, la que beae
la rueca en la mano. | Género de rep-
tilea ofidianos venenoaae de Ame-
rica.
Btiuología. Latin LÜeietie; fran-
cés, Lackétie.
Lar. Masculino anticuado. HooAa.
BTUOLOof A. Lartt: eatalaa, llar, el
paraje en donde se hoce el fiiego: U
pítalo akont eefi '/ foek.
Lara. Casa ilustre de Castilla, cujo
origen se remonta al conde Feman-
Gonzaleí, que murió en 970 j descen-
día por sa padre de Ramiro I, r^ de
Asturias j Galicia, de 842 á 8»), j
Sor su madre, de los antiguos señorea
e LaaA. Fernán tenia por hermano
á Gonzalo Bustos, señor de Salas, j
padre de los ñttt vafaata de Laka.
Según una tradición, Hndaira, octa-
vo hijo de Gonzalo Bustos, ñié el he-
redero del nombre de Laka j lo bas-
mitió á sus descendientes. Sea de esto
lo qne quiera, en 1130 se subdividió
en dos la casa de Laia; la primera,
cujro tronco fué Manrique de Laba,
tomó el ti'tulo de vizcondes de Cardo-
na; la segunda, de qne fué tronco Ña-
fio Pérez de Lara, conservó el titulo
de conde de Laka. Esta rama Carnosa
se extinguió en la segunda mitad del
siglo XVI. Los señores de tan ilustt*
casa hicieron un papel importante en
las guerras civiles, que desolaron á
Costilla en los reinados de Alfonso X,
Femando IV y Alfonso XI, á cuyos
principes disputaron muchas veces la
corona, y estuvieron casi siempre en
Sierra con las cosos de Castro y de
aro, que sustontaban las misinas
pretensiones. La crónica de Loe Sitie
tnfantet de Lara es un precioso doeu-
mento de la patria literatura.
Lara (Jo5¿). Célebre escultor del
siglo xviii, que vivió en Zamora, don-
de fué maestro de Alejandro Carnice-
ro y de otros artistas distingaídoe, y
ejecutó muchas estatuas y retnblos
para aquella ciudad y para difereotes
templos, de Costilla la Vieja.
■Larales. Femenino plural. Fiestas
3ue celebraban los anhguos en honor
e los dioses lares.
ETiuoLoaÍA. Latin Urilia.
Lararío. Masculina. Entre los gfen-
tíles, el tugar destinado en cada casa
para adorar los lares i5 dioses domés-
ticas. Era una especie de capilla en A
interior de las viviendas, en donde los
romanos podían tributar á sus mayo-
res los honores divinos.
ETiuoi.oafA. Laret: latin Urtrbm;
francés, laraire.
Larda. Femenino. Sustancia fosfó-
rica que se inflama en la superficie
del mar por el choque.
Etimología. Lardo.
Lardáceo, cea. Adjetivo. Parecido
ó concerniente al lardo.
Etimolosía. Lardo: francés, Ur-
daeé.
Lardado, da. Adjetivo anticuado.
Lacbbado.
Lardar. Activo. Labdkab.
Lardayolo. Masculino. Especie de
bongo peqoefio.
Digitized by
L.o.ogle
lABE
Lardear. ActiTo. Untar con lardo
6 grasa lo que ee está asando.
Stiuolooía. Lardo: provenzal, 2ar-
dar; portugu^; kriUar; francés, ¡ar-
dír; italiano, lardare.
Lardera. Femenibo. Mbcsbbji.
BTiMOLoaÍA.. Lsvdo.
Lardero. Adjetivo. Véase Juívbs
ETnioLooÍA.. Lardo: catalán, Ihráer:
áijout LLÁBDEB. — c£pít«to que se da
al Jueyes que antecede al Domingo de
Carnestolendas. Pudo llamarse asi por
ser este dia en que regularmente abun-
dan las cocinas de todo género de
Tiandaa, jse gastamos tocino /man-
teca que en los ordinarios. > (Acade-
mia, I)tccwnarú> df Í726J
lÁrdiforme. Adjetivo. Teenieimo.
Semejante al lardo, como (ejido lab-
MFORUB.
BTmoLOOÍA. Lardo j foma: fran-
cés, krdi/orme.
Lardita. Femenino. Mineralogía.
Biiicato de alúmina.
EriHOLoaÍA. Lardo, por semejanza
de aspecto: francés, larSite.
Lardivoro, ra. Adjetivo. Zeologia.
Fa&¿61T03 labdítobos. Parásitos que
comen lardo.
EriuoLoaÍA. £ar^;el latinvj^«,
eomcr: francés, lardtvore.
Lardo. Masculino. Lo gordo del to-
cino. \ La grasa 6 unto de los anima-
les.
EnuoLOofA. QñegoXapitó-if lari»ít),
gordo; latin antiguo, ISridum (por ik-
n»im), carne de puerco; latin clásico,
Urdwn, hoja de tocino, lo grueso de
él, en Ovidio: italiano, lardo; francés,
lord; provanzal, lar, larl; catalán,
lUrt.
Lardón. Masculino anticuado. En-
tre impresores, la adición que se hacía
al margan en el original ¿pruebas. I{
Entre impresores, el pedacito de papel
que por descuido suele quedar en la
Rasqueta, el cual al tiempo de tirar
él puego se interpone sobre la forma,
j es causa de que no quede seílalada
alc'una parte.
ETiMOLOofA. Francés lardón, dimi-
nutivo de hrd, lardo; catalán, Ihráó.
Lardosico, ca, lío, lia, to, ta.
Adjetivo diminutivo de lardoso y lar-
dosa.
Lardoio, sa. Adjetivo. Grasieuto,
pringoso.
Etimoloqía. Lardo: italiano, lardó-
lo; catalán, llardét, a.
Lare. Masculino. Omitologia. Nom-
bre moderno del géneto gaviota d
quincho, familia de las palmípedas,
en que se distingue el lare eyamorrhin-
eo, qne es el gran quincho (vumeíU),
ceniciento (cendr/e), de Buffon.
ETiMOLOofA. Francés, lare.
Laren tales. Femenino plural, fftt-
loria anlMua. Fiestas de Aíxa Labkn-
TiA, nomiza de Rémulo j Remo; 6
según otra tradición, rica cortesana,
en cuja hoQor el re; Ancus estable-
ció un sacrificio anual, porque había
instituido al pueblo romano por he-
redero SUJO. La fiesta estaba asimis-
mo consagrada á Júpiter; caía el dia
décimo de las kalendas de Enero
LABE
(23 de Diciembre), y consistía en
ciertas libaciones de vino y de le-
che, o&ecidas en un altar situado en
Roma, en el Velahro tuperior.
ETiuOLoafa. Latín larentiUa, fiestas
de Acca Larentia.
Lares. Masculino plural. Los dio-
ses que fingieron los antiguos ser de
laa casas u hogares, | A^táfora. La
casa propia.
ETiuOLoafa. Latin hr, liris, j IH-
ret, ISruh, dios del hogar doméstico,
en Cicerón; genio que protege v con-
serva , en Virgilio ; la ciudad y la
casa, en Horacio; lo interior de la
casa, en Ovidio; la familia, en Mar-
cial; la patria, en Salustio; refugio,
en Séneca; ^arnu, ineerti LABis;'tem-
blando , sin asilo seguro ; francés,
lare; catalán, llar, hogar; tlart, lares.
Esta voz etrusca, avecindada en la au'
tigua Roma, llagó á ser una de las
grandes palabras de la latinidad.
Lares y penates. Mitología. Dio-
ses domésticos de los antiguos roma-
nos, protectores de la casa y de la fa-
milia. Eran las divinidades del Olim-
po, que cada cual escogía á su gusto,
y de las que ponían en las casas pe-
queñas estatuas ó imágenes de piedra,
de madera (i de plata, honrándolas^
venerándolas los ricos en un oratono
especial, llamado larario; las gentes
de más humilde condición, en un ar-
mario colocado bajo los pórticos del
atrio, 6 bien en la cocina; j los más
pobres, en el hogar doméstícc. Se po-
nía junto í los LARES la figura de
un parro, símbolo de la vigilancia. La
devoción á estos dioses no estaba exen-
ta de interés, sino más bien en rela-
ción con los servicios que prestaban
6 favores que concqdían: por esto, si el
presunto protegido no los hallaba pro-
picios á sus súplicas, injuriaba í sus
tutelares, los cambiaba oíos ponía
venta. Los larkb se trasmitian de ^
neracion en generación, por lo que se
les llamaba también diotet ^temalet.
Había asimismo lares pibheot: unos,
urbanoi, expuestos en nichos ú horna-
cinas en las calles de las ciudades;
otros, vialeí, colocados en las encruci-
jadas de las grandes vías, y conside-
rados como términos. La ciudad de
Roma tenia también sus lahbs, cus-
todiados en un pequeño templo cons-
truido en lo más tUto de la tía Sacra;
ee cree que eran Júpiter y Juno, 6
Castor y Pólux; pero no habiendo
acerca de este punto ninguna certeza,
el nombre de los labes de la ciudad
fué un misterio, i fin de que los ene-
migos de Roma no los pudieran evo-
car. Kl templo era sumamente oscuro,
para que nadie pudiese reconocer á
estas divinidades. Existía además otro
templo consagrado á los labes mari-
nos, en el campo de Marto, á orillas
del Tíber. El culto á los lares era
libre: unos los adoraban todos los días;
otros, solamento en las kalendas, los
idus j las nonas; 7 otros, únicamento
en los novilunios. Se les ofrecían liba-
ciones de vinos, parto de las primi-
cias de los festines, coronas de ñores,
frutas, incienso, 6 solamento un poco
LAR» 335
de harina j sal. Los lases públicos
podían ser adorados y honrados por -
todo el mundo y en todo tiempo; pero
tenían fiestas públicas anuumento,
llamadas eompitaUt. Los penates eran
los dioses domésticos de los griegos, '
T su nombre significaba gran 3Íoi.
Cuando Eneas, fugitivo de Troya, fué
á Italia, llevd sus penates j^ loa depo- '
sitó en Lavinium. Los itolianos adop-
toron esto nombre de penates que,
traducido i la lengua del país, se con-
virtió en el de lares, sacado del etrue-
co iars, que significa sefior. Los roma-
nos decían indiferentemente penates
6 lases; pero mejor pbnatbs del pue-
blo romano, cuando se trataba de los
LABES de Boma.
' Larga. Femenino, Entre zapateros
se llama así un pedazo de suela ó de
sopibrero que ponen en la parto pos-
torior de la horma para que salga
más largo el zapato. I En el juego de .
bíllar,eT más largo délos tacos, f Plu-
ral, Dilaciones. Se usa más común-'
mente con el vecbo i/or. ] Darlaroas.
Frase &miliar. Valerse de cualquier
medio para dilater el fin ó resolución
de un negocio.
Etiuolosía. Largo.
Largamente. Adverbio de modo.
Con extensión, cumplidamente. | Me-
táfora. Con anchura, sin estrechez; y
así se dice: Fulano tiene con qué pa-
sarlo laroauknts. i Metáfora. Fran-
camente, con liberted; j asi se dice:
el generoso da laboauente. | Adver-
bio de tiempo. Por mucho 6 largn
tiempo.
Etiuolooía. Larga y el sufijo ad-
verbial mMte : estelan , Uargament;
provcnzal, lárgame*; francés, la/rat-
není; iteliano, largMunie; latin, ur-
gííer.
Largar, Activo. Solter, dejar libre.
j¡ Aflojar, ir soltando poco ¿ poco. En
este sentido es muj usado en la ma-
rina. I Marina, Desplegar, soltar al-
guna cosa; como la oandera 6 las ve-
las. I Recíproco. Marina. Hacerse la
nave í la mar ó apsrterse de tierra 6
de otra embarcación. | Familiar. Irse
ó Busenterse con presteza ó disimulo
una persona.
Etiuolooía. Largo: latin, larglri;
iteliano, largare; francés, largner.
Largaria. Femenino anticuado.
LaROO 5 LOHOITUD.
Etiuolosía. Largo: catelan, lla/^i-
ría.
Largicion. Femenino. Donativo,
repartimiento ^e dinero;
Etimolooía. Latín largítiS, ddn, dá-
diva.
Largicional, Masculino. Antigüé-.
dade^ Título dado en el bajo impeno
al prefecto del tesoro privado.
BTlMOLOaÍA. Latín fargltiinSlit, lo
perteneciente í los donativos dados al
pueblo, en el Código teodosiano, for-
ma adjetiva de ¡argirí, dar liberal-
mente, de largMt, largo.
Largo (EscBíBONto). Médico ñtmo-
so, que fiorebió en ol reinado de Tibe-
rio y Claudio. De él tenemos un libro
I)e ampoeiíione neditoMeníorun y al-
gunos fragmentos del tratado -^.mt ^ I ^
üigitizfedby VjOOQIC
336
lAHO
plicihu. El eatilo de eatu obru ai
Bum&mente rudo j ionaa. (DaUíausL
T Morante.)
Etiuoloou.. LaÜD Lareiu.
hM-Tf^a, ga.. Adjetivo. Lo que tiene
dimenaioa contrapuesta k lo ancbo. (|
1.0 que tiene mis extensión compara-
do con otro objeto m&s corto. ¡Metá-
fora. Liberal, . dadivoso. I Copioso,
abundante, excesivo. J Metáfora. Di-
latado, extenso, continuado. | Metá-
fora. Pronto, expedito, el qae hace
en abundancia lo que significa el ver-
bo 6 verbal con que se junta; j así se
dice: este oficial es laroo en trabajar.
||Lo que excede la longitud que debe
tener; j aaí decimoe que est» LARao
el vestido. | Marina. Suelto; j así se
dice está lakoo ese cabo. | Marintf.
Se aplica al viento 6 brisa que sopla
desde la direccian perpendicular al
rumbo que lleva la nave hasta la
popa, 7 es mia ó menos laroo 8eg;^n
se aproxima 6 aleja más á sei en
popa. Se usa también como sustanti-
vo, V en este sentido se dice que un
navio ba navegado á un laroo en
toda eu derrota. | Masculino. Lonoi-
Tun. I Mitiea. Uno de los cinco mo-
vimientos fundamentales da la músi-
ca que equivale á despacio 6 lento:
tamoien se da este nombre á la com-
posición; V así se dice que tocan un
LARQO. \ Adverbio de modo. Sin e&-
casez, con abundancia. \ y tendido.
Eipreaion familiar. Con profusión.])
A LA CORTA ó X LA LARQA. ExprBsioU
familiar. Tarde ó tbupbano. \ A la
LAROA. Modo adverbial. Según el la^
go de una cosa; j así se dice: haj un
■ palo atravesado L la laboa. O Dea-
pnes de pasar mucbo tiempo. | Len-
tamente, pocoá poco. [ Difusamente,
cou extensión. I A laBOO a»dar. Ex-
preston. Con el tiempo, andando el
tiempo; j aaí se dice: í. lakoo andar:
todo se destruye. | Modo adverbial.
Al cabo, pasado mucho tiempo. | A
LO LAROO. Modo adverbial. Según la
longitud de alguna cosa. I Modo ad-
verbial. A lo lejos, á mucha distan-
cia. | Con extensión, difusamente. jj
Dar cinco de laroo. Frase. En el
juego de bolos es pasar de la ra^a
hasta donde puede llegar la bola.||
DE laroo. Modo adverbial. Con hábi-
tos d vestiduras talares, p De laroo!
laboo. Modo adverbial. De punta á
punta 6 de extremo á extremo. [ Ir
laroo. Frase familiar con que se de-
nota que alguna cosa tardara en veri-
ficarse. |] [Pasar de laroo. Frase. Pa-
sar por alguna parte sin detenerse 6
sin poner Atención en cosa alguna de-
terminada. II Laroo, ó laroo de aquí
6 DE ^HÍI Expresión can que soban-
da á una á más personas que se va-
jan pronto.
ETiuoLOofA. Latín loryíu: catalán,
llareh, ga; provenzal, lare, larg; fran-
SBS, lárgt, ancho; walon, la%ge; ita-
liano, largo.
Sentido etiviolágico.~~'E\ latin largfa
parece estar en relacion-con el grie-
£>a5po( (laiTot), abundante. (De
ouKL T Morante.)
SiNoNUiiA, Largo, dÍf\ao. Largo re-
CM «obre It doraeion; tUftio, lobreel
modo.
Ea largo el sermón que dura mu-
cho; es difuto cuando el predicador
trata con demasiada prolijidad la ma-
teria, el punto 6 puntos de que ae
compone.
El opuesto de ¡^^ es corto; el de
diftuo es lacónico (Huerta.)
Largomira. Masculino. Anteojo de
larga vista.— «Lo mismo que anteojo
da larga viata.» (Acadbuia, tDúei'oM-
riodelne.)
Larjgon, na. Adjetivo aumentati-
vo de Urgo.
EriuoLoafA. Lttrgo: catalán, la/rgía,
iargatta.
Largor. Masculino. Lonoitud.
ETUOLoaÍA. Lo'go: franeea, hr~
Largoeado, da. Adjetivo. Listado
6 adornado con listas. .
BtiholooEa. Largo, aludiendo á
que las listas atraviesan lo largo de
fa tela.
Largnero. Masculino. Cada uno
de loa palos 6 barrotea que ponen á
lo largo da alguna obra de carpinte-
ría, ^a aea unidos con loa demás de
la pieza, ó ja separadoa; como los
LARQuaaos de las ventanas, etc. \ Ca-
bezal TRAVBSBHo, por almohada, etc.
Largnez. Femenino anticuado.
Largo, longitud, extenaion de algu-
na cosa.
Laivaesa. Femenino. Largo d lon-
gitud ue alguna cosa. | Liberali-
ErniOLOSÍA. Largo: latín, latgXltu;
italiano, Urgketn, forma sustantiva
abstracta de Urgjúggiare j de largire;
francés, largtue; provenzal, Urg%eta,
largMeta; catalán, ilarguetá, ¡argiuta;
moderno, largilat, llargttta,
Largnico, ca, lio, lia, tOrta.Ad-
jetivo diminutivo de largo j larga.
EtuiolooIa. Larga: catalán, llar-
giul, a.
Largoifloo, flaa. Adjetivo. Que
fluve abundantemente.
LargoUocno, cna. Adjetivo. Muj
locuaz.
LargDÍracho, cha. Adjetivo fa-
miliar. Se aplica i las personas j co-
sas que son desproporcionadamente
largas respecto del ancho 6 grueso de
las mismas,
BtiuoloqÍa. £aryo,r de enlace y el
sufijo despectivo «Ao: largtu~riKAo:
catalán, ltargar%t, da.
Larguisímamente. Adverbio de
modo superlativo de largamente.
BTiuoLoaÍA. LarguUima y el sufijo
adverbial watte: latin, largittlini.
Larguisimo, ma. Adjetivo aupeí^
lativo de largo.
BTiuOLoafA. Largo: latin, largiuV
mm; catalán, llarguíttim, a.
Largaito, ta. Adjetivo diminutivo
de largo.
Larsara. Femenino. Longitud 6
largo ae alguna cosa.
Lárice, Masculino. Bolánica. Ár-
bol. Pino alerce.
BriuOLoaÍA. Griego Xápif (Idrix):
latiu, lárice, ablativo de litrüe, ícii;
italiano, loria; francés, loria.
LAEI
Larídaa. Femenino. Qidmiet.^
tanda hallada en el lárice.
Etiuoloqía, Líriet: francés, ¡m-
eifu.
Laricino, na. Adjetivo. Botina.
1(0 que pertenece al lárice.
Btiiiolo0(a. Lárice: italiano, hi-
eͻo.
Larideo, dea. Adjetivo. Onufiíli.
gia. Parecido al laro.
Larige. Adjetivo. Se aplica i an-
ta especia de uva de color majrojii.
Larigino, na. Adjetivo. BotÍMa.
De la naturaleza del lárix.
Larín. Masculino. Moneda de pU-
ta usada ex las poaesioaea portlIglI^
saa de las Indiaa.
Laringe. Femenino. .áuúMUt.&-
pecie de conducto ternillceo ea fonu
de caja, situado debajo de la parte pac-
terior de la lengua. Es el órgano de It
voz j sirve para dar paso ai aire qns
respiramos, por medio de una abertu-
ra en au parte auperior correfmn-
diente á las faucea, j de otra en liin-
ferior, por la cual se comunica con It
tráquea.
EtiuolooCa. Griego XipuYÍ ^í¿y/i,i;
latín loryna; francés, lorgns; itaháocí,
loringe.
Setena. La larinob, 6 nodo delí
da vulgarmeDt« la nuez de ¿dtn.
(pARso,/r,í5.)
Laríngeo, gea. Adjetívo. ámIi-
ml«. Concerniente á la laringe. | Te-
so LABÍNOEO. Instrumento iavenlado
Sara insuflar el aire en el pulmón
e las personas asfixiadas.
ETiMOLOaÍA. Laringe: francés, lt<
Wiiff/, loríngie*.
Laringitis. Femenino. Jítüau.
Inflamación de la laringe.
Etiuoloq(a. Griego lo^f^i It^o*
ge, j el sufijo técnico Uit, ioflimt-
cion; francés, UryHgite; italiauD tés-
nico, loringiti.
Laringoffrafia. Femenino. De>-
cripcioD de la laringe.
ÉTuioLOofA. Griego larifgs, ^xm-
gp.ygrapitin, describir; nneái, ji-
ryngographie.
Laringográflco, ca. Adjetívo. Cod-
cerniente ata lañngografia.
Laríng<6grafo, fa. Masculino ; fe-
menino. El que aabe la laringoeñfí*-
Laringologia. Femenino. Tratado
sobre la laringe.
EnuoLoofA. Griego Iwjfgt, Unn-
ge.-j Ugot, tratado: francés, í»)'^
hgie.
Laríngológico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente i la laringología.
Laringorragia. Femepino. Mt»-
eÜM. Hemorragia de la laringe.
Etiuoloqía. Griego iwy/«J'^'
raíz de erriogne, aoristo primoto m
rA^Mumt, brotar eruptívamente.
Laringorrágico, ca. AdjstiiC'
Concerniente á la laringorrag»-
Laringoscopia. Femejiino- ^r*'
nina. Examen del interior dBlaluí"-
ge con ajuda del laringáscopo- .
Etimolooía LaringátcejM: fru"*'
larvKgotcopie.
LaríngOBCopó. Masculino. ImW-
Dgtzedby Google
lABR
manto qtie sírre p&ra ezamiiiar el in-
terior de la Itiríng|B.
'RtatoLoaíí.GTiagolaryffíBjtiópéo,
yo examino: francés, laryngotcope.
Laringóstomo, ma. Adjetivo. Sn-
íomoloaia. C&liñcacioa de las insectos
que tienen la boca fonnada por una
trompa contráctil, coostituiaa por el
esófago.
BrmoLoaÍA. Griego larygxj ttéma,
boca; francés, laryn^otttmu.
Larin^tomia. Femenino. Cir*-
at». Incisión de lalaríne^e.
ETiuoLoaÍA. Gñogohrygs j tomi,
sección: francés, ¡aryn^olomie.
Larinóide. Adjetivo. Didáctica.
Semejante al lardo.
Etimología. Griago larvuít, graso;
francés, larinoliü.
Larisa. Femenino. Cftografia anti-
giM. Ciudad de Tesalia, patria de
Aqufles.
ETiMpLOQÍi.. Latín LStUm. (Tito
Livio.)
Lánx. Masculino. Líbice.
Lameses. Masculino plural. Qeo-
Í rafia a*tig*a. Pueblos que habitan
is riberas del Lamo. (Plihio.)
Btiiioloqía.. Zamo: latín, ¡arnema.
Lamo. Masculino. Río de España.
(Plinio.)
EtuioloqU. Latín Zamvm.
Laro. Masculino. Gaviota.
Btiuolooía. Latín de san Jeróni-
mo ISnu, el laro, pijaro negro de tier^
ra y agua; francés. Jare; francés zoo-
lógico, lare cyanorrhynquí; del griego
>áp>]i; (lares.) — «Ave de tíerra y agua.
Es de color negro, algo más peque-
ña que la paloma, muy tragona y ra-
paz. Vocea mucho cuando está de par-
to, y no pone huevos, sino pollos ves-
tidos de pluma. Tiene muy poca car-
ne y es muy contraría al cuervo
marino. Euélgase y deleitase con la
tempestad del mar," y para sacar la
caf ne de los caracoles marinos se sube
con ellos muy alta, y los deja caer en
tierra donde se hacen pedazos.» (Aca-
DBUiA, Diccionario de Í7Í6.)
Larona. Femenino. Geografía. Río
de Toscana. (Catón.)
BTiMOLoafA. Latin Liros.
Larraga (Apolinar). Pintor espa-
Sol, natural de Valencia, que nació
en 1728. Aprendió su arte estudiando
las obras de Pedro deOrrente, & quien
imitó en la pintura de gónaro y en la
de animales, dejando muchas obras
en los conventos de Valencia.
Larraga (Josbfa María). Pintora
española, hija del anterior, y que vi-
vía por los años do 1758. Fué discí-
pula de BU padre y se distinguió es
pecialmente en la miniatura. Fundó
a sus expensas y dirigió durante mu-
chos afios una academia de que salie-
ron notables discípulos, y dejó en Va-
lencia algunos cuadros, entre los que
se citan nn relicario dé la Virge» y
nn tanto Tomát di- Villanutva.
Larramendi (Manubl). Ilustre
filólogo y jesuíta español, que nació á
fines del siglo xvii y murió en 1750.'
Fuá profesor de teología en la i
versidad de Salamanca, confesar de la
reina Mariana de Neuburg, viuda de
lARV
Carlos II, y el primero que dio & eo-
nocer gramaticalmente la lengua vas-
congada. Las abras que, acerca de
este importante estudio, escribió, son:
Anligiedad y mivertalidad del vatcnen-
ee en España; El Imposible vencido, arte
de la UngíM vascongada, y Diccionario
trilÍMite del castellano, vascuence if la-
tín. Fué una de las grandes inteligen-
cias del si^Io XVIII.
Lairaflaga (Dibqo). Ingeniero de
minas español, que nació á mediados
' 1 siglo xviii y murió en 1815. Ad-
lirió sus vastos conocimientos en
jonia y Hungría, siendo en España
LO de los hombres más distinguidas
su ramo, i cuya ciencia se deben
el método y buen orden de las labores
en las minas de Almadén
1. Larra. Femenino. Mitología.
Nombre que enfre los paganos se da-
ba á las almas de los malos y á las de
los que morían de muerte violenta, ó
que no recibían los honores de la se-
pultura.
Etiuolooía. Latín larva, hntas-
BS, visiones, demonios, como vemos
en Tertuliano, por cuva razón algu-
nos autores refieren la voz del ar-
tículo i lara, ISrUada, la diosa de
muertos: italiano, larva; francés,
larvt.
Sentido etimológico.— 1. El latín Ur-
mt se empleaba también en el sentido
de ruin, infame, diablo, como en el
ejemplo siguiente: ¿etíam loqitírt, lar-
va? «¿Aun osas hablar, malvado?»
(Plauto.)
2. El mismo Planto le da el sig-
nificado de espíritu malignq, como
cuando dice: larvarum punía, «Heno
de los demonios;» esto es, poseído.
2. Larva. FemMiino.JÍiíoffioíoyíii.
Nombre que se da á los insectos cuan-
do acaban de salir del huevo, y no
han adquirido todavía todos sus miem-
bros. En este estado son blandas, lar-
gos V estrechos, en algo semejantes i
una lombriz, de la que se diferencian
en estar compuestos de varios como
anillos. Unas espuelea tienen pies, y
otras, no, y todas carecen de sexo. ||
Zoología. Se aplica también & los rep-
tíles batracianoB en el estado casi em-
brionario. I Mbdia-labva. Larva de
los ortópteros que no tiene la aparien-
cia yermiforme, como la de los otros
insectos. || Máscara ó disfraz.
ETluOLOaÍA. Latin larva, máscara,
Sorque el insecto, en su primer perío-
0 de formación, aparece como en-
mascarado bajo la forma de gusano:
francés, larve; catalán, larva.
Jieseña. — La oruga es la larva de
la mariposa.
3. Larra. Femenino. Literatura
latina. La máscara del teatro. (Hora-
cio.) I Figurilla que se mueve con al-
guna máquina oculta; autómata. (PB-
tronio.)
ETiiáOLOOÍA. Latín larva.
Larvado, da. Fibbrb lartada.
Larval. Adjetivo. Lo que pertene-
ce á la larva.
Larvario. Masculino. Nombre dado
á' pequeños cuerpos oilíndricos, poro-
sos, agujereados en su centro, que se
LASO
83r
hallan en lat capas de algunas coa-
chas.
EriMOLoaÍÁ. Zarva: francés, lar-
Larvas. Masculino plural. Mitolo-
gia. Deidades domésticas que aterrv
ban con fantásticas visiones.
Btiholcoía. Darva i.
liftTvícolo. Adjetivo. Zoología. Que
vive dentro del cuerpo de las ür-
vas,
EriuoLoofA. Latín larva j eolíre,
vivir; francés, larvicole; y asi se dice:
parásito lakvÍcolo.
Larviforme. Adjetivo. Htsíoriana-
Iwal. Que tiene forma de larva.
Larvíparo. Adjetívo. Zoología. Na-
cido de una larva.
Etiuoloqía. Larva j par^e, dar á
luz: francés, lartipare.
La Sala (Manuel). Poeta é histo-
riador español, que nació en Valencia
en 1729 ó 1738, y murió : según unos,
en Bolonia, en 1798, y según otros,
en Valencia, en 1802. Entró en la Ór-
den de los jesuítas y enseñó en Valen-
cia las lenguas antiguas, la retórica,
la poesía y la historia. Expulsado de
España con todos los de su orden,
pasó á Italia y fijó su residencia en
Bolonia, donde vivió cultivando las
letras, en relacioi» con los hombres
más instruidos de Italia, y fué admi-
tído en las academias de los Fuertes,
de los Áreades, de los A horigenes y de
los Inexerulables. Sus principales obras
son : Ensayo sobre la historia general
antigua y moderna; Noticia sobre los
poetas castellanos; y las tragedias Jos¿
descubierto por sus Ásmanos; Sancho
A barca; El Sacrijíeio de Jefti; Orine- "
sinda y Luisa Mtrahda.
LasamÍAüto. Masculino anticuado.
Lasitud.
Lasafia, Femenino. Fruta de sar-
tén, OREJA DB ABAD.
BriuoLOofA. Italiano tatagua.
Lasar. Neutro anticuado. Padb-
OBB.
BTUfOLoaÍA. Lato : latin Uusare,
cansar, fetígar; italiano, latíate; fran-
cés, lasser; provenzal, latar.
Lasarse. Recíproco anticuada. Fa-
tigarse, cansarse.
Btiholooía. Lasar.
Lasca. Femenino anticuado. Lan-
cha, chapa ú hoja de piedra.
Lascada. Fumenino. Lascadura.
Las cadenas de san Pedro. Fes-
tividad de san Pedro Ad vincula.
ETiyoLOQÍA. Bajo latin, /m/um
Sancti Petri; catalán, Ugamt de Sant
Pere.
Idscadora. Femenino. Acción y
efecto de lascar,
Lascar. Activo. Marina. Aflojar ó
arriar muy poco á poco algún cabo.
Etiholooía. Latin laxSre, aflojar: .
catalán, lascar.
Las Casas (BARTOLOuá db). Céle-
bre prelado y dominico español, que
nació en Sevilla en 1474 y murió en
Madrid en 1566. Siguió, a la edad de
19 años, á su padre, que acompañó á
Cristóbal Colon en su segundo viaje
á América, volviendo después á Es-
paña, donde entró en la ^"íV^ttpr^n Ip
338
use
Santo Domingo. Ds vuelta i laEepa-
flola, SD 15wt, para tnbajar sn la
conversión de los indígenas, fuéorde*
nado 7 cantti misa en Cuba. Idirando
como uaa iniusticia la reducción de
loa indios á la esclavitud, renunció á
la porción de indígenas, qne le había
tocado en suerte al hacer el reparto
entre loa conquistadores, declarandi
qué lloraría toda su vida la falta di
ejercer un solo momento esta domina-
ción impía sobre sus hermanos. Des-
da entonces fué el protector declara-
do de los indios j tuvo en mis de una
ocasión la fortuna de detener loa ex-
cesos de BUS compatriotas. A fin de
poner término á las fechurías, í i^ue
liaba lugar el r^arímúnto- de los in-
dios, regresó á España, donde logró
determinar al cardenal Cisneros í
enviar á la Española una comisión
compuesta de tres frailea Jerónimos,
Eara la oportuna pesquisa sobre los
echos j abusos denunciados. La pe-
reza con que esta comisión procedió,
no satisfizo en modo alguno el celo de
Las Casas, que volvió de nuevo i
Kspaña á solicitar la adopción de las
mis enérgicas medidas para la pro-
tección de ios indígenas. El Gobierno
adoptó, por fin, las ideas que había
concebido pura ptevenir el extermi-
nio completo de esta raza, condena-
da i los más rudos trabajos. Pero la
imposibilidad de lograr progreso al-
guno en las colonias, si los españoles
ae veían privados de forzar a los in-
dígenas al trabajo, era un dbice in-
superable para la ejecución del plan
de Las Casas. A fin de vencer este
obstáculo, propuso comprar en los es-
tablecimientos portugueses de la cos-
ta de África un número suficiente de
negros j trasportarlos á América,
donde se emplearían, como esclavos,
en el trabajo de explotación de las
minas r en el cultivo del suelo. El
venerable padro Gregoire ha tratado
de rebatir este hecho en una memo-
ria titulada: Apología de Lab Casas.
En ella pretende que los españoles
compraban esclavos negros á Portu-
gal, mucho tiempo antes del descu-
brimiento del Nuevo Mundo, j que
los llevaron consigo desde el princi-
Eio de BU establecimiento en Santo
lomingo. Pero una memoria de Las
Gasas, dirigida al virrey de las Indias
é inserta en la colección manuscrita
de Muñoz, prueba que, el primero,
obtuvo una urden real autorizando el
trasporte de negros í América, cujo
trasporte no había tenido lugar hasta
allí, sino como comercio de ccrntra-
bando. Viendo que, á pesar de todos
sus esfuerzos, los indios continuaban
siendo tratados con la mis cruel bar-
barie, j desesperando de ver dulcifi-
cada su suerte en los establecimien-
tos formados por los españoles. Las
Casas eolicitó del Gobierno la conce-
sión del territorio que se extiende á
lo largo de la costa, desde el golfo de
Pairia, hasta la frontera accidental de
esta provincia, hov conocida bajo el
nombre de Santa Marta. Propuso for-
mar allí una colonia compuesta de
LASC
cultivadores, artesanos j eclesíittí-
cos, esperando civiliiar an el espacio
de dos años 10.000 indios, é ins-
truirlos en las artas útiles para poder
sacar de su arte j de su industria
15.000 ducados de renta para la coro-
na de Castilla. El Gobierno español
aprobó este plan; aunque restringien'
do el territorio concecTido i Lab Ca-
sas á 300 millas & lo largo de la co^-
ta de Cumana, con cuj'o motivo se
hizo á la vela para América en 1820.
Sin embargo, su empresa fracasó, y
la pena que esto le produjo, le obligó
á refugiarse en un convento de domi-
nicos de Santo Domingo, dondese con-
sagró ¿ la obra de las misiones jr dio
comienzo i, su Bittoria general de lat
Indiai. En 1539, Las Casas hizo un
nuevo viaje á España, encargado de
una misión de su orden ; también
con objeto de obtener de nueva ajuda
y apoyo para los desgraciados indios,
obteniendo de Cirios V la promesa de
que en adelante los habitantes de
América serían tratados como subdi-
tos y no como esclavos. En 1544 qc
embarcó por quinta vez con rumbo i
América, donde, habiéndose negado á
dar la comunión á los españolee que,
después de la publicación de las nue-
vas leyes, seguían teniendo roducidos
á la esclavitud i, bus colonos indi
ñas, se atrajo, no sólo el odio de
propietarios, sino también el de la
Iglesia. Abandonado de todos, volvió
tres años después ¿ un convento de
su orden en España, reapareciendo en
la liza para defender los derechos de
la humanidad contra el cronista Juan
Ginés Scpúlveda. Desde aquella épo-
ca empleó sus últimos días en termi-
nar su Sutoria general de íu Indiat,
así como otras obras, entre las cuales
debemos citar: Srevltimarelaeionde I»
dtitrnteion de U$ Indiat (Sevilla, 1852).
Las Gaaas (Cbistóhal db). Lexi-
cógrafo y traductor español, natural
de Sevilla, y que murió en 1576. Bs
autor de una obra titulada: VocabnU-
rio de lat dotletlgnati italiana y etpaüota.
Lrb CasAs (Gonzalo de). Abonó-
me español, que vivía en Méjico en el
siglo XVI. Compuso varias obras, de
las cuales la mas conocida es una que
se titula: Tratado tobrt la cria de g%-
tanot de teda en Nnna-Qranada.
Las Casas (José María Manubl
Augusto Dibudonní, «onde de). Per-
sonaje célebre por haber acompañado
voluntariamente k Napoleón durante
su cautividad en Santa Elena. Origi-
nario, & lo que se cree, de una fami-
lia española, nació en 1766 en el cas-
tillo de Las Casas, cerca de Revel
(Alto Oarona) y murió en 1842. In-
fresÓ primero en la escuela militar;
espues, en la de marina, y ya era
capitán de navio i los 23 añus, cuan-
do emigró, hizo eu el ejército de Con-
de la campaña de 1792, tomó parte
en la expeaicion de Quiberon y entró
en Francia después del 18 Brumarío.
ntónces fué cuando compuso el A tUu
kittórico, cronológico y geográfico, pu-
blicado bajo el seudónimo de Le Sage,
en 1804, y que es una colección de
LAflC
cuadros de historia, propios para n-
t«nerse en la memoria, qne obtura-
ron un midosoymerecido éxito. Kdd-
brado, en 1810, chambelán de N'iipo-
leon, fué encargado de diversas nj-
siones, permaneció en Inglaiem,
mientras el emperador estaba en h
isla de Elba, y fué escogido, aceptu-
do una oferta suya, por Napoleón,
cuando éste fué cautivo á Santa Bletii.
En el mes de Noviembre de 1816, ee
le separó del ilustro prisionero j ee le
tuvo trece meses cautivo en el Csbo.
Cuando volvió í, Francia, NapolMo
había dejado de existir. Entonces pu-
blicó el iíemoriai de SanU Ele»a (Pi-
ría, 1823), obra que ha sido impnn
después multitud de veces y que n
en gran parte un diario de lu con-
versaciones de Napoleón en todas lu
épocas de su historia. En 1830, La
CTasas fué enviado á la Cámara delu
diputados por el distrito de Stiot-
Denis (Sena) y tomó asiento en 1«
escaños de la oposición.
Las Casas (Manubl Potra Dibudok-
NÉ, conde de). Hijo del anterior, qne
nació en Vieux-Ch&tel (Finiaterre),
en 1800 y murió en 1864. Fué en Sin-
ta Elena secretario de Napoleón, j i
su vuelta á Europa, maltrata de obn
y de palabra i Hudson-Lowe, qa* se
negó a batirse con él. Diputado en
1830, acompañó en 1840 al principe
de Joinville, encargado de condacir i
Francia los restos del emperador, cutd
viaje describió en una obra publioat
en 1841. Bn 1852 fué nombrado sa-
nador.
LascÍT«ment«. Adverbio de modo.
Con lascivia.
BtiuoloqIa. Lasciva j el sufijo ad-
verbial mente: catalán, latcitieumMt;
francés, latdvement; italiano, íucm-
nente; latín, latAvi.
Lascivia. Femenino. Propensión*
los deleites carnal ea. || Aúticaido.
Apetito inmoderado de alguna cúi.
EtiuoloqU. Latdña: latín, Jv^
tia; italiano', latcitia; francés, UtMt-
té, (del latin latArAtnt); catalán, iu
«VM. — «En su riguroso sentido eig-
nifica el exceso en cualquiera cosa de-
leitosa ó lozana. Es voz puramenle
latina. ¿tucioM.» (Acadkmu, /'úcú-
nario de f 726.>— «Por antonomiai>,
vale incontinencia y propensión i lu
cosas venéreas.* (Idbw.)
SiHONiifiA. Latdma, impiidiaat,
untnaUdad. Un exceso en el deseo ó
en el goce de los placeres senauíta
del amor, es la idea común de ealv
tres palabras.
La impudicicia es un vicio conti*;
rio á la castidad, á la moderación, i
la reserva que prescriben las leyes J«
la honestidad en los placeres wnsn»-
loB del amor. No contenta coa los que
la ofrece la naturaleza, busca eoow
dor otros nuevos y extraordinarios-
Esta es un desarreglo general de la
imaginación, un deseo que estáron^-
cienuo contínuamente, que se mnl»'
plica de muchos modos diferentes J
no puede nunca hallarse utisfeclo.
No se dice más que de los hombree j
de la mujeres;/ porque entre ios tai-
gitizedbyVjOOQfe
LASE
males, el Hombre es U única especie
que ^uede traspasar los límites que la
naturaleza ha señalado pora la unión
sensual de los sexos.
La lascivia ea una fuerte inclina-
ción i los placeres sensuales del amor,
causada por la vivacidad del tempera-
mento, j que se maniñesta por los
movimientos exteriores. Bsta se dice
de los hombree j de los animales,
porque la motiva una misma causa en
unos 7 en otros.
La tnuualidad es una inclinación
violenta j casi irresistible de un sexo
hacia el otro, causada por la irrita-
ción j el eretismo frecuente de las
partes de la ^neracion.
La impmdicida está en la ima^na-
cion; la lauivia, en la fermentación de
todas las partes del cuerpo; ta temtia-
lidad, en la impulsión violentade los
(írMnos sensuales, [Lopbz Pblborin.}
Lascivo, va. Adjetivo. Lo que per-
tenece á la lascivia 6 sensualidad, j
la persona que tiene este vicio. | Fron-
doso, lozano.
ETiuoLOof*. 1. El latín UttUna re
Sesenta ísdCcw, de hsnu, laxo. (Di
louBL T Morante.)
2. La anterior etimolo^a no «.
aceptable, atendida la siguiente deri-
vación: aanscríto Ut, jugar, bromear;
BÍmétrico de lash (^T O^)) ^^
■aear, gozar, coger; latín, Uuátiut,
juffueton, alegre, atrevido, liceneiúsoi
italiano, latcivo; francés, latcif; cata-
lán, Uiáu, m; Uueiviáí, a; del latin
¿udetMW, en san Isidoro. — «Lo que
excede en Ib deleitoso 6 lozano. Díce-
se especialmente d^ los vegetales; co-
mo la vid, la hiedra, etc.» (Aoadeuu,
Dieamnrio de ilSS.)
LascÍToso, sa. Adjetivo anticua-
do. Lascivo.
Lascon.U asculino. Marina. Acción
de lascar.
Lasconazo. Uasculino. Marina.
Arriaduragrandej repentína que por
descuido hace pl ijue lasca.
EtuioloqÍa.. Zatcon.
Lasdrado, da. Adjetivo anticuado.
Mezquino, infeliz.
Lasedad. Femenino anticuado. La-
situd. ■
Las«r. Masculino. Nombre que da
Plinio al benjuí.
EtimolooU. Latín HUtr. (Plimio.)
Laaerado, da. Adjetivo. Que con-
tiene benjuí.
BTTUOLoofA. Later.
Laserpioiado, da. Adjetivo. Que
contiene l aserpício .
Laaerpicio. Masculino. Botáuñea.
Hierba medicinal de raíz grande,
crasa, llena de zumo oloroso , que
echa un tallo asurcado, nudoso y fun-
goso; las hojas dispuestas en alas j
armadas por el envés de pelos ispe-
ros; las flores de figura de rosa en pa-
rasoles, y las semiDas unidas de dos
en dos cada ana, con cuatro alas.
Etiuoloqía. iMer^lXwn, planta de
Siria, Armenia j Lidia, de la que se
saca el licor llamado «Mr, oía j ¿m-
>•*, que es madicinaf (Punió): cata-
iva ¡autrpiei.
LASO
Lasia. Femenino. Baíiniea. Género
de musgos muy velludos.
EtiuolosÍa. Griego Xáíioc (látiot),
velludo; latín, láser; francés, láser.
Jteieña. — La lasia corresponde á la
familia de las tmbeti/eras.
Lasianto, ta. Adjetívo. Sotiaica.
Que tiene flores velludas.
Etiuolooía. Griego íiffúu, velludo,
j ótitÁos, flor: Xdaio; avflot.
Lasiocarpo, pa. Adjetivo. BoUai'
ea. Que tiene el fruto pelusiento.
BriHOLoaÍA. Griego lá$ios, velludo.
y karpSs, fruto: Xi«to< luipicj;.
LasiocéEalo, la. Adjetivo. Bolámi-
ea. Que tiene las flores dispuestas en
capítulos velludos.
Ktiiioloo(a. Griego Aímt, velludo,
j iephale, Xiaio; xt^oX/.
Lasiógloto, ta. AAieti-vo. Bold*iea.
Que produce leg^umbres lanosas.
BTiuoLoaÍA. Griego ¡ásics, velludo,
j g Istia, lengua, por semejanza de
forma: iáiioí y^""""-
Laaiopigo, ga. Adjetivo. ^M/oyf*.
Que tiene nalgas velludas.
, ETiuoLOofA. Griego ¿ÚMf, velludo,
j pyge, nalga: Xáois; ^^úp).
Lanóptero, ra. Adietívo. Ornito-
logía. Que tiene alas vellosas.
BriuoLOofA. Griego latios, velludo,
jpteró», ala.
Laúospermo, ma. Adjetivo. Bo-
íánica. Cuyo frutó es velloso.
ETiuOLoofA. Griego ¡dsüu, velludo,
y spérma, simiente: Aívio^ mépiJia.
La BÍOBta triado, da. Adjetivo. Bo-
tánica. Que tiene las flores dispuestas
en espigas velludas.
Etiiíolooía. Griego Utiot, velludo,
y stáehyt, espiga: Xoáio; rtícj¡\í^.
Lasipédo, da. Adjetivo. Soologia.
De patas velludas.
EtimolosÍa. Griego lásioi, velludo,
' latín pts, pudú, pié; vocablo ki-
lAST
339
V el li
trido.
Lasitud. Femenino. Desfalleci-
miento, cansancio, falta de vigor y
de fuerzas.
ETiHOLoaÍA. Lato: latin, latütido;
italiano, lassitíidin^; francés, iaisitnde;
catalán antiguo, lasseta, latsilvt.
Lasiiiro, ra. Adjetivo. Zooloffia.
De cola velluda.
ETiuoLoafA. Griego latios, velluda,
y oirá, cola: Xávioc oupa.
Laso de la Vega(GABRiaL Lobo.)
Poeta y literato español, que uacid en
Madrid en 1559. Fué uno de loa in-
genios que brillaron en la corte de
Felipe 11 y Felipe III, de quienes re-
cibió grandes mercedes por sus obras.
De éstas, se citan como mis notables:
Jomadas de ¡os áttq%4S de Pastrana y
fftmtría; Compendio de Sspaña; Con-
des de FUndei ¡/ reyes de ÉspaHa; Va-
rones intignei de utras; Origen de los
reyes de Sspaia y de Jensalenj Trata-
do de todos los tenores de Castilla y Cor-
tés valeroso, poema.
Laso, Ka. Adjetivo. Cansado, des-
&lleoido, falto de fuerzas. | Lo que
está flojo y macilento.
BriuoLoaÍA. Latin. btMt, síncojm
de lassitnt, cansado, flojo, desfalleci-
do; italiano, tatto; francés, la*, latse;
provenzal, las; catalán antiguo, lat,
lossa; lassi4t, a; latset, a, un poco fa-
tigado.
Lastar. Activo. Suplir lo que otro
debe pagar, con el derecho de reinte-
grarse, g Metáfora. Padecer por la
culpa de otro.
Btiholooía. Lasto.
Lástima. Femenino, £1 afecto de
compasión ^ue excitan los males de
otro. I El objeto que excita la compa-
sión. I Quejido, lamento, expresión
lastimera. | Cualquiera cosa que cau-
se disgusto aunque sea ligero; así
decimos: Ibh lIstima que no hayamos
venido mas temprano! y Dak, hacbb,
PONBB LÁSTiifA. Frase. Causar lAsti-
UA 6 compasión, mover á ella. I Llo-
rar LÍSTIUAS, UISBRIA, POBRBZA. Ctc.
Exagerarlas. | Quibn mo qdibba veb
LÁSTiuAS NO VAYA X LA QUERRÁ. Re-
frán que reprende í los que se quejan
después de naber buscado el daSo vo-
luntariamente.
Etiuolooía. Lastinttr: catalán,
llÁstima.
Sinonimia. ÁrtÍe%¡o primero.~-Lls-
TiuA, COMPASIÓN. La loslima se aplica
con mis propiedad á la sensación que
nos causa el mal que se ofrece á nues-
tros sentidos, j\&eompatio*, al efecto
que causa en el ánimo la reflexión del'
mal, -porque aquélla no explica por sí
sola más que la sen^ion de la pena
6 el disgusto que causa el mal ajeno;
Sero la compaston afiade á esta idea la
e una cierta inclinación del ánimo
hacia la persona desgraciada, cuyo
mal se desearía evitar.
No nos mueve á compatio* la suerte
de un asesino condenado i muerto,
pero nos da Utiima el verle padecer '
en el suplicio.
Nos da Idslima el ver morir á un
irracional; nos da compasión el triste
estado de una pobre viuda, (Huerta.)
Artículo legnndo. — LXstiiia, coupa-
siON. Lástima es un sentimiento me-
nos vehemente y más pasajero que
compasión. La primera emana 4^ '^
impresión que nos causan los males
ajenos; la segunda, de una disposi-
ción constante, de un afecto natural,
de una cualidad sensible y benévola
del ánimo. Así es que de la palabra
láitima no se deriva un .adjetivo apli-
cable al que la siente, sino al objeto
que la provoca, y lo contrario sucede
con la palabra compatio», de que se
deriva compativo. Son lattimeros á las-
timosos los infortunios, las enfermeda-
des, el hambre y la persecución. Son
compasivas las personas en quienes ea*.
tos males producen lástima. (Moha.)
Lastimado, da. Participio pasivo
de lastimar.
BTmoLOofA. Catalán llastimat , da,
Lastimamiento. Masculino anti-
cuado. La acción y efecto de lasti-
mar. .
Lastimar. Activo^ Herir 6 hacer
dafio. Se usa también como recíproco.
II Mover á lástima ó comunión. ||
Coupadbcbr. \ Agraviar, ofender en
la estimación. ii honra. \ Recíproco.
Dolerse del mal de otro. Q Quejarse,
dar muestras de dolor y sentimiento.
ExiuoLoafA. Bajo latín ficticio jiBK-. .-^ l ^
i:jiiizeü ny \^-iOOy IL
340
TATA
íinSre, frecnentAtivo del latió Usdíre,
dañar; catalán, llatíimar.
Lastimeramente. Adverbio mo-
dal. De un modo lastimero.
EtiiíolooÍ*, Ztutimera j el sufijo
adverbial mente.
Lastimero, ra. Adjetivo. Aplícase
i las quejas, g^emidos, ligrimas j
otras demostnic iones de dolor que
mueven á lÁstiuá j compasión.
Lastimosamente. Adverbio mo-
dal. De un modo lastimoso.
ETiuoLoaÍA. Lattimót* j el sufijo
adverbial «mU: catalán, llattimou-
Ment.
Lastimosísimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de lastimoso.
Lastimoso, sa. Adjetivo. Lo que
mueve i compasión j lastima.
Ktiwolooía. Záíttmú: catalán, Hat-
ti»^, a:
Lasto. Uasculino. El recibo 6 car-
ta de pa^ que se da al que lasta 6
paga por otro, para que pueda co-
brarse de él.
Lastra. Femenino. Lancha ó pie-
dra chata j extendida.
BriuOLoaÍA. Loilrar.
Lastrador. Masculino. Dbslis-
TKADOR.
Lastrar. Activo. Marina. Poner el
lastre á la embarcación. \ Metáfora.
Afirmar alguna casa cargándola de
peso. Se usa también como recíproco.
BTiuoLoaÍA.. Lattri: catalán, M^dr.
El verbo catalán no viene de Uatre
(ilattre), sino del antiguo Utt, a, lis-
to, a. Zetlar signifíca aprontar, dejar
listo, aviado.
Lastre. Masculino. Piedra tosca,
ancha j de poco grueso que está en
la superficie de la cantera, la cual
Qo es í propósito para labrarse, j sólo
sirve para las obras de mampostería.||
La piedra, arena ú otra cosa de peso
que se pone en el fondo de' la embar-
cación, á fin de que ésta entre en el
agua hasta donde convenga. | Metá-
fora. Juicio, peso, madurez; y así se
dice: no tiene lastre aquella cabeía.
Etiuoloqía. 1. Latin Utpit, piedra.
(Mémaob, Covarbubias.)
2. Italiano btttra, caverna. (Ou-
T.T.)
3. Estas eümologtas no merecen
atención alguna, según resulta de la
siguiente
i)mváetM.— Alemán , Zasí', peso;
catalán, llaitte; portugués, luto, hu-
iro; italiano, útto; francés, Utt, Uit,
lattt, término de comercio marítimo,
usado particularmente en Holanda, el
cual significa dos toneladas de mar, á
■ea 2.000 kilogramos.
Iiastrear. Activo anticuado. Las-
trar,
Lastro. Masculino anticuado. Tra-
bajo, pena.
Lastrón. Masculino aumentativo
de lastre, ñor piedra tosca j ancha.
Lasun. Masculino. Pez. Locha.
Lata. Femenino. Cada uno de los
palos largos j sin pulir conforme se
cortan de los árboles, que sirven para
formar techumbres, cubiertas de las
embarcaciones y otras cosas. | Hoja
DB LATA. Suele darae este nombre al
LATE
bote hecho de hoja de lata, con su
contenido 6 sin é\; j asi se dice: una
LATA de tabaco, de salmón, de pi-
mientos.
BTiuoLoaÍA. Provenzal lalA: fran-
cas del siglo XII, Uttt; moderno, Utle;
italiano, lAtta, del alemán Lattt; in-
?;IéB, Utk, en relación con el céltico
laík, varilla.
Latamente. Adverbio de modo.
Con extensión, larga, difusamente. |
Por extensión, en sentido lato.
Btiuoloqía. Lata j el sufijo adver-
bial.Hmifo: latin, lati.
Lataneo. Adverbio de modo anti-
cuado. A SUBCO.
Latanero. Masculino. Boldniea.
Especie de palmera de Madagascar j
de las islas de Borbon j de Francia.
Las hojas tienen la figura de un aba-
nico j se elevan mucho.
Etiuolooía. Genero ¡atonía: fran-
cés, laíanür.
La taño. Masculino. Nuevo metal
hallado en el óxido de cerio.
Latas. Femenino plural. Marina.
Las vigas de las cubiertas superiores.
[ VocaéíUrio mariUuió deSnilla.)
Latastro. Masculino. Argnittetn-
ra. Plinto.
Lataz. Masculina. Cuadrúpedo in-
dígena de América j Asia. Es de unos
tres pies de largo, de color pardo os-
curo, con las piernas muy cortas ^
tos dedos unidos con una membrana:
tiene toda la cara 7 orejas cubiertas
de cerdas largas ; erizadas; nada con
más agilidad que anda, j vive siem-
pre junto al agua.
Latebritwla. Sustantivo j adjeti-
vo. El que vive oculto 6 retirado.
Btiuolooía. Latín ISttbra, escon-
drijo, j colere, habitar.
Latebrósia. Femenino. Oculta-
ción.
ETuiOLOafa. LaUhroto.
. Latebroso, sa. Adjetivo. Lo que
se oculta 7 esconde, y no se deja co-
BtivolooÍa. Latin litebrotut; de
Uítbra, escondrijo, forma de litert,
estar oculto.
Latente. Adietivo. Lo que está
oculto T escondido. Q Calob latbntb.
Tecniettwto. El calor que no causa va-
riación alguna en el termómetro. [J
Enfbrubdad latente. Medicina. En-
fermedad cujo diagnóstico no puede
formularse con seguridad, á causa de
que no presenta síntomas distintos
V caracterizados. \ Vicios latbntbs.
Veterinaria. Ciertas enfermedades de
loa caballos, suaceptíbles de estar
ocultas durante mucho tiempo, tales
como si huérfago 6 asma, el muermo
y el borborigmo.
Etiuoloq! A. Griego XaSEn, lavOiivctv
(lathein, lantiánein): la.tin, ¡¿tere, estar
oculto; ¡aíeía, enttt, latente; italiano,
latente; francés, ¡alent.
Lateral. Adjetivo. Lo que perte-
nece ó está al lado de otra cosa. || J^o-
rente. Lo que no viene por línea recta;
como sucesión lateral, línea lats-
HAL. \ Pabtb LATBRiL. Botánica. Par-
te que está situada sobre el costado
de otra, como la antera latbbíl, A»
LATE
cotÍleJonazítK»>>^LB3. \ Insicto latí-
bal. Sntewu>¡ogla. Insecto cuyo corse-
lete se diferencia de las otras parte*
del cuerpo por un color particular. J
Método latbral. Cimgla aMtifta.
Cistotomía perineal practicada en loi
costados de la línea media.
ETiifOtooiA. Catalán ¡attral: fas-
ces, ¡atA^l; italiano, lateral*; del la-
tin ¡atíriOt; de ¡iter, ¡Stifrit, costada.
Lateralmente. Adverbio de modo.
De lado.
BTiMOLOofA. Lateral j el sufijo ad-
verbial mente: francés, ¡atéra&wuai;
italiano, ¡ateraimente.
Lateramineo, naa. Adietivo. Qua
parece estar hecho de ladnllo.
EtiuolooÍa. Latin líter, talírii, el
ladrillo, y wiínireai, hacer comba.
Lateranense. Adjetivo. Lo perte-
neciente al templo de San Juan de
Letran; como concilio latkraxbmsb,
padres LATBaAHEnsES.
BtiholooIa. Bajo latin ULíírtnínsit,
¡áiírannt, laterano: catalán, íabn-
nente.
Laterano, na. Adjetivo anticnado.
Lateranense.
EtiuolooÍa. Laterano».
Lateranoa. Masculino ploral. Fa-
milia muy noble de la antigua Roma,
la cual tuvo su casa en el monte Ce-
lio. (Jutbnal.)
Etuioloqía. Latin ¡Siíram; de 0-^
ter, ía/frtf, ladrillo, porque de ladnllo*
era la casa de dicha fomilia en el mis-
mo paraje que hor ocupa San Juan
de Letran, de donde viene í este tem-
plo BU nombre.
Lateraría. Femenino. Arte de fa-
bricar ladrillo.
. BrniOLOofA. Zateraria: Latin, IXü-
rarta, el sitio en donde ae fabriciD
los ladrillos.
Laterario, ría. Adjetivo. Parecido
al ladrillo, ó hecho con él.
ETiuoLoaÍA. Lateranot: latin, Ibí-
ririítw, lo perteneciente al ladrillo y
el que lo fabrica.
Latercnlano. Masculino. Antifie-
dadei. Oficial encargado de llevar y
conservar el latérculo.
Etiuoloqía. Latérenlo: latin, ¡aíer-
eüUntet, los que guardaban los libros
de asiento y registros de los empleos.
Lat¿Tcmo. Masculino. Antifieáa-
det. Registro donde se apuntalwn Ui
dignidades civiles y militares del im-
perio de Constantinopla.
&TiuoLOaÍA. Latin ¡itereilnm; de-
rivado de liler, latírit, ladrillo, cuva
forma tenía el registro mencionado.
Propiamente hablando, UterdUmn ea
forma simétrica de ¡¿lereibu, ladri-
llólo, diminutivo de UUer, ladrilla.
Latorifloro, ra. Adjetivo. Bate»-
ea. De flores laterales.
EtiuolooÍa. Lateral yjhr.
LaterífoUado, da. Adjetivo. B*ií-
nica. Epíteto de las plantas cuyas ho-
jas están situadas lateralmente.
EriuoLoofA. Lateral y e\ latin _/3-
¡iaíns; de füiinm, hoja.
Lateri{|rado, da. Adjetivo. Zó»!e-
gla. Que tiene la propiedad de andar
de lado.
BriuoLoafa.I
_.'i:jitized by ^
oi'C^°§8^-°
lATI
tado, jyr¿E/t, caminar; francéa, lale-
rigraát.
LaterineTTado, da. Adjetivo. Bo-
ÍÁtica.. Epíteto de las hojas cuyas Aer-
Taduraa partan del centro i la punta.
BTiMOLOofA. Latín latín, lat?m,coa-
tado, j nenio: francés, ¡atérinervé.
Laterino, na. Adjetivo. Que par~
ticipa de la naturaleza del ladiillo.
KriuOLOaÍA. LaCeraHos.
Laterita. Femenino. GeologUi. Ho-
ca jaspeada, semejante al ladrillo,
compuesta de una roca trapena j de
dxido de hierro.
Etiuolooíx. Latió liter, ladrillo:
francés, ¡atírite.
Latasco. Adjetivo. Suloría natu-
ral. Que tiende a dilatarse.
Etuiolooía. Zato.
Ziatex. Masculino. Botánica. Jug;o
propio de muchos vec^atales, el cual
circula en un orden at yísob parti-
culares, denominados vatot htiHfe-
tos.
Etiiiolooía.. Latín IStea, licor; fran-
cés, lalex.
Latibalo. Masculino. Mediana aa-
tíana. Nombre con que se designaba
el foco de humor febril que producía
los accesos.
KriuOLOGÍA. Latín UltÜílnm, lugar
oculto, escondrijo, forma simétrica de
l&tire, estar en paraje seguro; italia-
no, laUbnlo.
Lática. Femenino. Medicina. Epí'
t«to de una fiebre remitente j cotidia-
na, cuyos accesos son largos y poco
manifiestos.
£Tiuoj.oaf A. Griego XaOt ív (latiñn),
estar oculto.
Laticaode. Adjetivo. Zoología. De
cola larga.
Btiwolooía. Latín l&tni, lato, j
tanda, cola.
Laticifero.'ra. Adjetivo. Botánica.
Yasos laticíferos. Urden de vasos,
de tubos simples d ramificados, que
Gontíenen el látex.
ETiMOLoaÍA. Latín ^tex, licor, j
ftrre, llevar: francés, latieifire.
LaticlsTia. Femenino. Especie de
túnica que usaban Joa romanos, como
signo de dignidad.
BtiuolooÍa. Latín láíiclat/ia; cata-
lán, laticlávia; francés, laticlave.
Beteña kittÓrica. — l.La latíclavia
era ropa de senador, guarnecida de
una tira sobrepuesta con ciertos nu-
dos ó botones de púrpura.
2. La tira sobrepuesta es lo que se
llamaba hla, ancha, extensa, j el
botón 7 nudo de púrpura es lo que se
llamaba eZaoM, clavo. Por consiguien-
te, elivnt significaba entre los antí-
SOB romanos el botón de púrpura 6
oro (^ue llevaban en una banda los
senadores y personajes en señal de su
dignidad.
3. Esto explica el hecho de que elS-
CH signifique en Plinio el empleo y
la dignidad de senador.
4. Entre la ropa de los senadores y
caballeros había una marcada diferen-
cia: ¡atm cltmu era el traje de los se-
nadores: latni avfnttnti el de los ca-
balleros.
Laticorne. Adjetivo. Zooiogia. Que
LA.TI
lATI
341
tiene anchos los
6 las an-
EtiuolooÍa. Lato j cverno.
LaticoBtado, da. Adjetivo. Con-
qniliologia. Epíteto de una concha,
cuja superficie se extiende en anchos
costados.
Etiuoloqía. Latín l&tta, lato, j
eotta, costilla: francés, latieotté.
Latidentado, da. Adjetivo. Zoolo-
gía. De dientes grandes.
BT1U0I.OOÍA. Lato y dentado.
Latido. Masculino. El movimiento
alternativo de contracción y dilata-
ción del corazón y las arterias'. Dase
también este nombre al golpe produ-
cido por aquel movimiento eu el mis-
mo corazón y á los que se sienten en
las arterias de las partes del cuerpo
muy inflamadas. P £1 ladrido inter-
rumpido que form% el perro de caza,
cuando la ve 6 la signe. También
suele llamarse así el quejido triste
que forma este animal, cuando siente
algún dolor. | Metáfora. La palpita-
ción figurada de grandes afectos, de
grandes estímulos, de grandes pasio-
nes, como cuando se dice: «bl latido
de la conciencia;» es decir, el remor-
dimiento; «la primera idea es el pri-
mer LATIDO del alma;» «la esperanza,
que resucita el porvenir, parece ser
un LATIDO de lo futuro;» «el llanto es
el primer latido de la vida.»
Etimoloqía. Latir.
Latiente. Participio activo de la-
tir. Lo que late'.
Latiuor. LatÍfloro.
Latifloro, rá. Adjetivo. Botánica.
De flores anchas.
Etimolooía. Latín l&tv*, lato, y
Jloi, Jíoris, Sor.
Latirolíado, da. Adjetivo. Botáni-
ca. De hojas anchas.
EtiuolooÍa. Latín lalut, lato, j/S-
Uatia, dejdlíitm, hoja.
LatifoUú, lia. Adjetivo. Latifo-
LIADO.
Latigadera. Femenino. Provincial
Andalucía. La soga á correa con que
se sujeta el yugo contra el pértigo de
la carreta.
EtiuolooÍa. Látigo.
Latigazo. Masculino. El golpí
que Be da con látigo, espada de pla-
no 6 cosa semejante. || El chasquidí
del látigo. I Metáfora. El daño im-
pensado que se hace áotro, é la re-
prensión áspera y no esperada; y asi
se dice: no le ha venido mal latioazo.
Látigo. Masculino. El azote de
cuero 6 cuerda con que se castíga j
aviva á los caballos y otras bestías. |¡
El cordel que sirve para afianzar al
Seso lo que se quiere pesar. Q La cuer-
a con que se asegura y aprieta la
cincha. | Anticuado. Pluma que se
ponía para adorno sobre el ala del
sombrero y lo rodeaba casi todo.
Etimología. Latir: catalán, látigo.
Latiguear. Neutro. Dar chasqui-
dos con el látígo.
Latiguera. Femenino. LXtioo,
por cuerda con que se asegura y aprie-
ta la cincha.
Latiguero. Masculino. El que ha-
ce látigos 6 los vende.
Latiguillo, to. Masculino diminu-
tivo de látigo.
Latilabro, bra. Adjetivo, Zoolo-
gía. Do labio muy ancho.
EtiuolooÍa. Latín IStni, lato, y la-
brum, labio: francés, laiilabre.
■ Latimano, na. Adjetivo. Zoología.
De manos anchas.
EtiuolooÍa. Lato y mano.
Latín. Masculino. La lengua lati-
na. I Palabra 6 cláusula latina que se
intercala en algún escrito 6 discurso
en romance. | Coobb k uno en ual
latín. Frase familiar. Coger á algu-
no en alguna hita, culpa ó delito.
EtiuolooÍa. Latino: catalán, liatí;
francés, latin; italiano, latino.
Reteña hiilórica. — 1. Latín Mf^W.
Kl latin anterior al l»tin clásico.
2. Latín ciático 6 alto latín. La
lengua hablada y escrita por los au-
tores de la edad de oro, que compren-
de, en tesis general, desde el poeta
E)nio hasta la época de Augusto.
4. Bajo latín; el latin hablado y
escrito después de la caida del impe-
rio de Occidente, que se divide en
anterior y posterior 6 bárbaro.
5. Ba]o latín anterior; el bajo la-
tín hablado y escrito desde la época
de Augusto hasta la época de san Je-
rónimo, de san Agustín, de Orosio y
de Vegecio; 6 sea hasta el siglo iv,
en cuyo tiempo tenía aún la realidad
de una lengua viva; aunque apartada .
de sus grandes modelos y caída de su
portentosa fortuna.
6. Bajo LATiif ^otterior ó báriara; ti
latin que sobrevivid á la inundación
de los germanos, mezcla conñisa de
latínidad, de godo y de .céltíco, cor-
rupción de una palabra muerta, olvi-
do del pasado, tienieblas profundas -
de una noche que duré ocho siglos;
basta las Parudat, Este idioma, sin
escuelani pueblo, sin lengua ni alma,
vino á ser una especie de repertorio
adonde acudían los escribanos y los '
frailes, para dar cierta forma latina á
los vocablos de la lengua vulgar, con
cuyo expediente alcanzaban á poca
costa la fama de sabios.
Latinado, da. Adjetivo anticuado.
Que entiende el latin.
Latinajo. Masculino familiar. El
latin malo v macarrónico. llPlural. Se
llama así el uso excesivo é inoportuno
de textos latinos.
EtiuolooÍa. Latin y el sufijo des-
pectivo ajo, como en sombrajo, etpan-
tajo, etíropafo.
LÁtinameote. Adverbio de modo.
En latin propio y castizo.
EtiuolooÍa. Latina y el sufijo ad-
verbial mente: latin, litini; italiano,
latinamente; catalán, llatinament.
Latinar. Neutro anticuado. Hablar
6 escribir en latín.
EtiuolooÍa. Latin; latín, UtinSrt;
italiano, latinare.
Latinear. Neutro. Latinas. | In-
terpolar con frecuencia latínes en la
conversación 6 en los escritos.
Latinico, lio, to. Masculino dimi-
nutivo de latín.
Latinidad. Femenino, La lengua
latina.
Digitized by
Laoogle
342
LA.TI
EriuoLoaÍA. Latino: latía, lín*iíás;
italiano, hti»iti; francés, latinU¿; ca-
talán, lUtinitat.
Latiaiparla. Femenino. Leng^uaje
de loa que afectan mezclar voces lati-
nos, aunque españolizadas, .hablando
6 escribiendo en castellano. — La voz
del articulo es el título ds nna obra
de Quevedo, titulada La C*l.ti-Laii-
niptrla.
Latinismo. Uasculino. Construc-
ción, modo de babUr propio j priva-
tivo de la lengua latina.
ETiuoLOofA. Laíin: catalán, tlati-
nwnt; francés, latinitme; italiano, ia-
tinÜMO.
Latinista. Masculino. El que sabe
ó profesa latin.
EriHOLoafi. Laiinitvto: italiano,
latiKÜIa; francés, lalinüu.
Latinización. Femenino. Acción
de latinizar.
Etiuolooía. Laliniur: italiano, It-
tiitútattMlo.
Latinizante. Participio activo de
latinizar. Que latiniza.
Latinizar. Activo. Dar la termina-
ción 6 inflexión latina í las palabras
de otra lengua. | Latinear, segunda
acepción.
BTiMOLoaÍA. LtUm: latin, liCinüSrt;
italiano, latÍMware; francés, latvtiter;
catalán, llaliHÜar.
Latino. Masculino. Rey de los abo-
rígenes j laarentea, padre de Lavi-
ma, la cual casd con Eneas. (Jus-
tino).
ETiuoLoeíÁ. Latúto, na.
Latino (Juan). Poeta negro ciue
vivía en España, su patria adoptiva,
en la segunda mitad del siglo xvi.
Nacido en Etiopia por loa &ños da
' 1515, se cree que viniera á España en
calidad de esclavo, j fué educado en
casa de Gonzalo de Córdoba, nieto del
Gran Capitán. Dedicado al estudio,
por sus amos, sus adelantos fueron
tales, qne Don Pedro Guerrero, arzo-
bispo de Granada, la con&rid una cá-
tedra de su iglesia por considerarle
el major latino de su tiempo. Su ta-
' lento y prendas personales le gran-
jearon tan universal estimación, que
una joven de familia noble, llamada
Dofia Ana Carvelal, le dio su mano,
& pesar de su origen, manifestándole
siempre mucho carifio j elevando
i BU muerte , ocurrida en Granada
en 1573, un monumento á su memo-
ria en la iglesia de santa Ana, donde
Inégo fué sepultada con él. Sus obras
más notables son : Za Auitriaiia, poe-
ma en loor de la batalla de Lapanto;
otro poema titulado : Se rthtu Pii
Qlttintt, y una colección de epitafios y
epigramas en elegantes y sonoros
Taraos latinos.
Latino, na. Adjetivo. El natural
del Lacio y lo perteneciente i él. Se
usa también como sustantivo. D Mas-
culino y femenino. El que sabe la len-
gua latina. Se usa comunmente como
sustantivo en ambas terminaciones. .
IjO que pertenece i la .lengua latina 6
es propio de ella. || Iolbsia latina. La
Iglesia del Occidente en contraposi-
Oion de la griega, y también lo que
LA.T1
pertenece á ella; y así aa dice: los pa-
dres de la Iglesia LATINA, || Rito lati-
no. Ef rito de la Iglesia romana, ||
Pueblos latinos. Pueblos de Occiden-
te. Q Emperadores latinos. Epíteto de
los emperadores franceses que rei-
naron en Constantinopla desde 1204
hasta 1261. | Masculino plural. Los
latinos. Los católicos de la Iglesia
Latina, para diferenciarlos de los cris-
tianos ae la Iglesia griega. | Caso
LATINO. Gtamáttca general. El abla-
tivo, aludiendo á que es un casa
propio del latin, puesto que el grie-
no'lo tiene, || Buque latino. Ma-
. Buque armado de velas trian—
gularea, | Ferias latinas, Antigüeda-
da r<mmuu. Fiestas instituidas por
Tarq^uino el Soberbio, para agrupar y
reunir i todos los pueblos del Lacio,
(Tito Livio.) P VU latina. La que
conducía de Roma ¿ Casilino. íCiCB-
RON.) II Derecho latino. Privilegios
é inmunidades que Roma otorgaba á
las poblaciones del Lacio.
ETUfOLoaÍA. Latin l&Cini, los natu-
rales y habitantes del Lacio; catalán,
llatino, a; francés, laíin, latine; italia-
no, latino, .a. — «El que era natural
ó gozaba los privilegios y exencio-
nes de la Provincia de Lacio, en Ita-
lia.» {A.CADBMI/L, diccionario de 1726.)
I «Vela latina. Una vela triangu-
lar de que usan las galeras. Saetías,
Bergantines, Tartanas y otras embar-
caciones que navegan en el Mediter-
ráneo, ; con méoos víeato hacen más
camino que las velas redondas. Viran
sobre el árbol en que suelen peligrar,
■ el viento ea grande. Pudo llamarae
lí por haberlas inventado ; usado
los latinos,» (Ideu.)
Latinoso, sa. Adjetivo familiar
Perteneciente á la lengua latina.
Latipedo, da. Adjetivo. Zoología.
Depiés anchos.
E^moLoofA. Latin lSitti,\&to,ypet,
püdit, pié.
Latir. Neutro, Dar latidos, 6 ejecu-
tar el corazón v arterias sus movi-
mientos naturales de contracción y
dilatación, y Formaf el perro cierto
género de ladrido cuando ve 6 va si-
guiendo la caza. Provincial. Ladrar.
EtiuolooÍa. Onovuttopeya.
Látiro. Masculino. Botánica. Ar-
veja silvestre. Género lathyna, de
Linneo, qne comprende: lathvrus ta-
tivm; LATHVRUS laíi/olilu; lathyrus
odoratiu; lathyrus tuberotut; lathv-
rus eieera; lathibus tyhettrii; lathy-
rus aphaea.
BTiuoLoafA. Griego XMuw {láthy-
roi), guisante; francés, laíkyre.
Latirrostro, tra. Adjetivo. OmiCo-
logia. De pico ancho.
KTiHOLoaÍA. Latin l&t%t, lato, y
rpttmm, pico.
Latisi mam ente. Adverbio de mo-
do superlativo de latamente.
Latísimo, ma. Adjetivo superlati-
vo de lato.
Latitante. Participio activo de la-
titar. Lo que está oculto y escondido.
ETiMOLoaÍA. Latin l¿ííííaH4, IStiían-
tis, participio de presente de lidiare,
esconderse á menudo; frecuentativo
LATO
de li/ere, ocultarse: catalán, laltÍMiU.
Latí lar. Neutro anticuado. Es-
conderse, ocultarse, andar escondido.
BriuoLoaíii,- Latitante. — «Andar es
condidoó escondiéndose. Es muv usa-
do en lo forense.* (AcADBifiA, i)tecú-
nario de 1726.)
Latitnd. Femenino. La anchura
de alguna cosa. | Toda, la extensión
reino, provincia 6 distrito, tan-
ancho como en largo. | Geo§tm-
fia. La distancia que ha.y desde un
lugar i. la equinoccial, contando por
los grados de su meridiano. | Áitro-
noma. La distancia que haj desde la
eclíptica á cualquier punto considera-
do en la esfera hacia alguno de los
polos; y así se dice: latitud meridio-
nal, un grado de latitud. | Latitu-
des. Los diferentes climas, considera-
dos con relación á su temperatura,
Suesto que la temperatura depende
e su distancia al ecuador, marcada
por sus grados da latitud, en cujo
sentido se dice: «recorrer todas las
latitudes;* «la humanidad puede vi-
vir en las LATITUDES más exti^mas.» ¡I
Altas latitudes. Los países situados
al Norte. | Bajas latitudes. Los paí-
ses situados al Mediodía.
ETiuoLOotA. Lato: latin, l&íííSJo:
italiano, latititdine; francés, latitud;
catalán, laliínt.
Latitudinal. Adjetivo. Lo qne se
extiende á lo ancho.
Etiuoloqía. Latitud: catalán, lati-
tndinat.
Latitudinario, ría. Adjetivo. Par-
tidario del latitndinariamo. J Teolo-
gía. El que se permite demasiada li-
bertad en materia de religión, 6 qne
habla de los principios religiosos sin
la debida madurez y eximen. | 3Ít-
toria ecUtiátíiea. Nombre de nna pe-
queña secta, cuya doctrina consistía
en propagar que todos los hombres
obtendrían su salvación. Es la secta
que se denominó unitersalitt^ durante
loa siglos xvi yxvii. I Masculino plu-
ral. Los LATiTUDiN arios.
Btiholooía. Latitud: francés, ^-
tndinaire, latiludinarien.
Latitndinarismo. Masculino. Sis-
tema religiosa alemán, cuyos proséli-
tos hacían alarde de sostener los prin-
cipios de la paz y de la confraternidad
universal. (Caballero.)
KriuoLoaÍA. Laíittuknario: francés,
latitndiitaire.
Jteieña. — La secta en cuestión no
nació en Alemania, como dice el eru-
dito autor citado, sino en Inglaterra,
difundiéndose á toda la Iglesia angli-
cana protestante. «Aquella secta no
hacía más que hablar ae paz y can-
dad universales , mientras que sus
prosélitos se daban á sí mismos el
nombre de latiíudinariot, para *inaDÍ-
festar toda la extensión de su toleran-
cia, que ellos denominaban caridadj
espíritu de mansedumbre, título es-
pecioso con que se disfraza la tole-
rancia universal.» (BossusT.)
Lativeiíter. Adjetivo. Zaoiy/*.
Que tiene el vientre ancho.
Lato, ta. Adjetivo. Dilatado, ex-
tendido. I Metáfora. Ss aplica al aeo'
Digitized by Vj OOQ [C
LATO
tido At lu palabras cuando no se to-
man en su rigurosa significación.
BTUioLoaÍA.. 1. Latía ¡at*t, aféresis
doplatiu; del griego platos, vanante
Aü plax, plaktft, toda cosa llana, igual,
lisa. (MoNLAU.)
2. Esta etimología no puede admi-
tirse, portjue la formik etimológica no
as ¡Stiu, emo'itlSliu, por. Jíraíwt, ex-
tendido, desplegado; partícipio pasivo
de ttemirt, extender en el suelo, des-
plegar. (COBSSBK.)
Latomia. Femenino. Sitloriaaitli-
ffva. Prisión que Dionisio, tirano de
Siracusa, mandó cavar en una roca
próxima á dicha ciudad. j| Antigüeda-
dei romanas. Cantera de donde saca-
ban la piedra j en la que trabajaban
l(w eacla vos presos.
BTiMOLoaÍA. Griego Aa-cofj.ta (Zato-
ntia), de ¡dat, piedra, y lome, sección;
tatin, lUtomía, lauliimUe; catalán, lató-
mia; francés, lalomie,. — «Canteras de
la antigua Siracusa, situadas próxi-
mamente en el centro de la ciudad.
Había tres muj profundas y grandes,
que sirvierou de prisiones, una de
ulas se llamó Ore^a dé Dioniíio, por-
que tenia á cierta altura una cám
estrecha, donde aquel tírano iba,
eun se dice, á espiar secretamente
las conversaciones de loa prisioneros,
cosa que podía conseguir por lo sono-
ro de la cueva. Una de estas cante-
ras, que estaba & cielo descubierto,
ha sido convertida en jardín de un
claustro, según un erudito autor que
conflultaínos para este artículo.
Lato». Masculino. Metal artificial
ó iacticio de color amarillo, que se
hace mezclando y fundiendo cobre con
calamina.
EtiuolooLl. Provenzal, lat4; cata-
lán, lla%tá; francés, taitón; portugués,
¡alao; italiano, ottone; inglés, latUn.
1. Inglés, Uad, plomo, del alemán
Loth, que significa lo mismo, de don-
de procede el italiano loíUnte, conver-
tido en otUmt. (Schklrr.)
2. Latin htevm, a» lüCeum, cobre
amarillo. (RosSionol.)
3. ¿alo» representa un% variante
de l»ia, por semejanza de forma, pues-
to que el latón es delgado y plano
como la lata. (Dfsz.)
4. La primera forma del francés, la
del siglo XIII, es lalon, y este dato de-
cide la cuestión en abono de la etimo-
logía de lata, puesto que el germáni-
co lolA, plomo, á el latín eet luteuu,
cobre amarillo, no habrían dado la
forma latón, que es la primera que
aparece: wn bacin de latón ion el eler
ttjin: «una palangana de latón bue-
no, claro y fino.»
Latona. Femenino. Mitología. Hi-
ja del titán Cno y de la titáñida Fe-
De, / madre de Apolo y de Diana. En
Homero j Hesiodo, es solamente una
de las mujeres de Júpiter, ¿ntes que
Juno. En los himnos homéricos es
donde aparece como rival de Juno y
expuesta á sus persecuciones. Eecor-
rio toda la tierra sin hallar un lugar
donde poder dar i luz los dos niños
3ue llevaba eu su seno; pero la isla
e Délos surgió de las ondas para re-
LATO
cibírla, pues basta entonces era So-
tante y ila sazón quedó fiial merced
á cuatro columnas que se elevaron del
fondo de las aguas. Juno suscitó con-
tra ella á la serpiente Pjton, que
Apolo mató con sfis flechas, cuatro
dias después de su nacimiento. Por lo
demás, sus hijos la vengaron más de
una vez ívéase Niobb). Su culto, muy
extendido en Grecia, estaba ligado ín-
timamente al de Apolo.
Etimología. Lhtin Zalona; catalán,
Latona; francés. Latone.
Latonería. Femenino. Arte de tra-
bajar en latón. | Oficio del latonero.
II Lugar donde se fabrican ó venden
obras de latón.
Latonero. Masculino. El que hace
j vende cosas de. latón, H Provincial
Aragón. Árbol. Almez, p Provincial
Murcia. Hijuela pequeña de acequia.
Latorre (Carlos). Actor dramá-
tico español y una de las más legíti-
mas glorias de nuestra escena, que
nació eñ Toro en 1799 y murió en
Madrid en 1851. Desde su niñez ma-
nifestó grande afición . al teatro y,
aunque en un principio encontró
grandes obstáculos que vencer, des-
pués de algunos ensayos en provin-
cias hizo BU salida en Madrid con el
Ottlo; y k pesar de estar reciente to-
davía el modo inimitable con que el
inmortal Isidoro Máiquez interpreta-
ba el rudo y apasionado carácter del
moro de Veuecia, la ovación que al-
canzó LjiTORHB fué tan grande como
merecida. Contratado posteriormente
para los coliseos de Granada y Sevilla,
recogió en estas dos capitales abun-
dantísima cosecha de aputusos , que se
vieron reiterados á su vuelta á la Cor-
te, hasta el punto que, con benepláci-
to de todos r fué nombrado en 1832
profesor de declamación del Conser-
vatorio, recientemente fundado. En
1838 pasií á Paris, ajustándose en uno
de los principales teatros para repre~
sentar el Do* Sefautian de PoTt%gal, y
el Hamlet de Shakespeare, empresa
que llevó á cabo con éxito extraordi-
nario. Retraído de su jírofeaion por
variaa desgracias domesticas, volvió
á emprenderla en 1841, obteniendo
en todas partea completos y mereci-
dos triunfos. Aunque ciiitivó todos
géneros, su talla corpulenta, su
más propensa á expresar los arre-
batos trágicos que las dulces y senci-
llas pasiones, y hasta sus maneras un
tanto rudas y arrebatadas, le hacían
poco á propósito para la comedia. En
cambio, la arrogancia de su persona,
la noble dignidad de sus actitudes y
hasta su acento, que los arranques
dramáticos trocaban, ora en áspero y
rudo, ora en vibrante y sonoro, le
daban tales aptitudes para la trage-^
día y el drama, que Osear, Edivo, el
Oteh, el Ptlaifo, El Trotador, ÉL Za-
patero yel Rey, El Puñal delgado. Son
Juan Tenorio, Sancho García, Marino
Fallero y otras muchas obras de este
género, que sería prolijo enumerar,
son creacioues suyas, las cuales, aun
conservado por la tradición su recuer-
do, los mismos actores, que no llega-
lAüd
343
ron á alcanzarle, tratan de copiar loe
admirables detalles de que las sem-
braba y que han quedado grabados
de un modo indeleble en la historia
de nuestro arte dramático.
Latría: Femenino. Teología. Cul-
to DE LATRÍA. Adorsciou que se tri-
buta á Dios, término opuesto al culto
de duUa; que es el que se consagra á
los santos.
Etimología. GriegoiarpeíafínírííaJ,
servicio pagado, y figuradamente,
culto; forma de X«tpti; (Mrii), persona
asalariada; latín, latría; catalán, la-
tría; francés, lalrie.
Latrina. Femenino. Lo mismo que
Letrina. (Academia, Diccionario de
1726.)
Latrocinio. Masculino. El hurto 6
la costumbre de hurtar ó defraudar á
los otros en sus intereses.
Etiuolooía. Ladrón: latin, latrScí-
nium; italiano, latrocinio; catalán, lia-
dronici, latrodni.
Land. Masculino. Instrumento mú-
sico que se toca punteando ó hiriendo
las cuerdas. Su parte inferior es con- -
cava y gibosa, compuesta de muchas
tablillas como costillas. || Embarca-
ción pequeña de figura larga y an-
gosta, semejante á un falucho, sin fo-
que, aletas ni mesana.
Etuiolooía. Árabe, al-'oüd, «Í-W;
(c^^/)| portugués, alaud, alaude;
francés, htth; italiano, liulo; catalán,
/íaAi*/,'provenzal, lauí, lahtit; alemán,
Laute. — «Instrumento músico de cuer-
das, que solo se diferencia de la guitar-
ra en tener regularmente mas número
de cuerdas. Tiene la parte inferior
cóncava r gibosa, compuesta de mu-
chas tablillas como costillas. Covar- .
rubias dice que algunos son de sentir
se llamó laúd i Zaudandis heroibvs,
porque á su son se cantaban las ha-
zañas de los reyes ^ héroes; pero que
es mas natural traiga su origen del
griego Balieut, que se corrompió en
Leúdy de alK laúd. Tamarid en su
Compendio de Vocablos Arábigos pone
esta voz como uno de ellos.» (Acade-
mia, Diccionario de Í7S6.)
Lauda. Femenino anticuado. Lau-
de, por la lápida.
EtimolooÍa. Latin laitdih-e, alabar.
Laudabilídad. Femenino. Cuali-
dad de lo laudable.
Laudable. Adjetivo.- Lo que es
digno de alabanza.
Etimolooía. Loar: latin, laudShUis;
italiano, laudevile, laudabile; francés,
louable; portugués, lauvavel; proven-
zal, laudable, kmahle; catalán, lauda-
ble.
Leadablemeote. Adverbio modal.
De un modo laudable.
Etimolooía. Laudable y el sufijo
adverbial mente: catalán, laudablement;
francés, louablement; italiano, laude-
volmente, laudavilmeníe; latin, ¡audati,
laudábllíter.
Láudano. Masculino. Opio 6 su
extracto.
Etimología. 1. Persa Isdau. (Va-
rios etímologistas. )
2. El persa ¡ádaano ha sign^cadiv-t I p
344
LAÚD
nanea otra eoaa que ládano. |Pihln).
3. Bajo latín U%d&»mm, del latín
¡áiuiSrt, alabar; <el medicamento ala-
bado. > (Cabtslli).
DtriMeio». — Bajo latin laiidiiiumi
italiano j portugués, láudano; fran-
cés laudMíMM; catalán, láudano.
Laudar. Activo. Fortme. Pallar &
dictar sentencia el juez arbitro. | An-
ticuado. Al4Bar.
IjaodatÍTvmente. Adverbio mo-
dal anticuado. De un modo lauda-
tivo.
GTiuoLoaft.. Lmtdativa j el sufijo
adverbial nunte.
I^udatÍTO, va. Adjetivo anticua'
do. L1.11D&TOB10.
EriuoLoofA. LandahU: latín, Umda-
ttmu; italiano, ladativo; francés, lai^-
dad/; provenzsl, la%datñ.
Landatoríamente. Adverbio de
modo. Con alabanza.
BriuoLOofi.. Zaiuialeria y el sufiji
adverbial mentí.
Iiandatorio, ría. Adjetivo. Lo que
alaba ú contiene alabanza. Se usa co-
munmente como sustantivo en la ter-
minación femenina.
BTitiOLoafA. Laudadle: latía, laudi-
Idrív; catalán, laudaíori, a.
Laude, Femenino. La lápida ó pie-
dra que se pone en la sepultura, por
lo común con inscñpcion ó escudo de
armas. Q Anticuado. Alabanza.
EtimolooCa. 1. Latin ^sü, piedra.
2. Esto es un error evidente. Za%~
d«, lápida sepulcral, representa una
forma del antiguo UtuU, sepultura;
del latin lattdSrt, alabar, porque el
epitafio contenía las alabanzas del di-
funto, Nuestro anticuo lauda es el
proTonzal huta; de donde viene Iota.
3. Confirma la antenor etimología
el precioso texto siguiente: «La pie-
dra con inscripción que se pone en
' las sepulturas. Covarrubias dice se
llamó así del latino Laut, por escul-
pirse en ella los títulos j elogios de
tos difuntos , que jacen debajo de
aquella piedra.» {Acadkuia, Dicciona-
rio de 1796.)
Laudas. Femenino plural, una de
las partes del oficio aivioo, que se
dice después de maitínes.
ETiifOLOQÍA. Latin la*t, laudit, ala-
banza, refiriéndose i las alabanzas
dirigidas i PÍos, qne contienen los
salmos cantados en esta parte del ofi-
cio divino; catalán, laudes. — (Una de
las partes del Oficio Divino, que se
dice después de los Maitines, j con
ellos compone la primera hora del
rezo. Llámase así porque los más de
loa Salmos de que se compone son lav-
datoriot. Es voz latina. Ád laudes el
per Aorat: frase latina, que, traslada-
da á nuestra lengua, significa conti-
nua 6 frecuentemente.» — «Tocar á
LATiDBS. Vate alabarse uno á sí mis-
mo. Es frase familiar.» (Acaubuia,
■ Sieeianario de 1726.)
Laudemio. Masculino. Forente. El
derecho que se paga al señor del do-
minio directo cuando se enajenan las
tierrasy posesiones dadas á enfitéusis.
ExiuoLoaÍA. Bajo latin laudee, de
lA-UR
laudare, consentir; variante del latin
laudire, alabar; catalán, Uudemt; fran-
cés del siglo XIII, lot; moderno, lodt,
italiano, laudemio. Laudbhio quiere
decir consentimiento, aceptación. —
f La parte que se paga al Sefior del
directo dominio, en las ventas que se
ejecutan de las alhajas dadas á censo
perpetuo á enfitéusis. Antiguamente
era la fuimeuof^ñma parte, y boj va-
riamente suele ser la veintena 6 la dé-
cima.» [ ACADSUU , Diccionario de
1736.)
Lando. Masculino. Forente. La de-
cisión ó fallo que dictan los arbitros
ó arbitradores.
Laana. Femenino. Lámina <5 plan-
cha de metal, llamada también hoja
de Flándes. Q Tierra ó especie de bar-
ro blanco con visos morados de que
usan en la Alpujarra en vez de teja
para cubrir los tejados. En mojándo-
se, se unej traba de suerte que ñola
penetra el agua. Críase subterránea
en vetas, como fíia canteras.
EtiuolooÍa. Latin lamna, contrac-
ción de ISníua, (Horacio): catalán,
llaun*.
Laura. Femenino. Anttgüedadet.
Nombre de unos antiguos monaste-
rios de Oriente, cujas celdas, inde-
pendientes unas de otras, formaban
una especie de caserío.
ETíuoLoofA. Griego Xaúpa (laura),
lugarejo de calles largas; de laurot,
largo; latin, laura.
laura de ftové». Dama de la^ro-
venza, á quien han hecho célebre los
amores de Petrarca. Nació en Aviüon;
t tal vez, en ífovét, arrabal de aque-
ja ciudad. Su padre era Audíverto
de Noves, caballero poseedor de ex-
tensos dominios en el condado de Avi-
fion. Laura casa en 1325 con Hugo
de Sade y se distinguii} por su virtud
y BU pudor en medio de la corrupción
de las costumbres de la ciudad papal,
tanto como por el encanto de su her-
mosura y de su talento. Una nota la-
tina escrita por Petrarca en uno de
los márgenes de su Virgilio, cuja au-
tenticidad está completamente de-
mostrada, es el documento más irre-
cusable para probar que Lauba ds
N0VÉ3 es la dama que el poeta ha in-
mortalizado. Esta nota, traducida li-
teralmente, dice así: cLausa, ilustre
por sus propias virtudes y largo tiem-
po celebrada en mis versos, apareció
primera vez á mis ojos, en los al-
ia de mi adolescencia, el año del
Seüor 1327, el dia 16 del mes de Abril,
en la iglesia de Santa Clara de Avi-
fion; pero el afio 1348, aquella purí-
sima luz fué arrebatada á la vida,
mientras que yo estaba accidental-
piente en Verona — ¡aj de mí! — igno-
rante de mi desgracia. La fatal nue-
va llegó & mi en Parma, por media-
ción de mi querido Luis, el mismo
aQo el 10 de Majo. Aquel castísimoj
hermoso cuerpo fué colocado en la
iglesia de Mermanoí menores, el dia
mismo de su muerte, por la tarde.» El
precioso Virgilio, en que se encuen-
tra este nota manuscrita, se halla de-
positado en la BibUoleca Ambrotina
LAUB
de Milán, después ds haber perts-
necido, durante el breve perícwo de
1796 á 1815, á la biblioteca nacional
de Paria. La indubitable certidumbre
de este documento ataja todas las hi-
pétesis de los críticos j los eruditos,
3ue no han querido ver en la Ladha
el poeta otra cosa que un personaje
imaginario, una creación ideal. Sin
embargo, queda una duda. jHaj ideu-
tídad entre la Laura de Petrarca j la
Laura de Novas, casada con Hugo de
Sade? Este es un punto extremada-
mente delicado. El poeta dedicó á
Lauka 318 sonetos j 88 canciouea,
escribió los Trínn/et, rica apoteosis de
la belleza á quien amó, en donde el
vate mostró sus dolores en arranques
poéticos que asombrieron al mundo; y
sin embargo, en ninguna parte de esa
preciosa literatura haj un solo indi-
cid que pueda revelar á la mujer, que
fué el delirio de su vida. El autor aniS-
mo de una Vida de Petrarca, impre-
. en 1471, y que fué contemporáneo
del poeta, dice: «que Laura no era
casada, que se llamaba Zaureta, que
habitaba un castillo cerca de Avifion,
que ñié la musa de Petrarca, que per-
maneció casta, en tanto que el poeta
desovó las exhortaciones del papa,
que le suplicaba se casase con ella,
temeroso de ver disminuir su amor.»
Un anticuario italiana, Vellntello, ha
corroborado este testimonio con sos
Eropias investígaciones; j el padre
ostanig, tomando en cuenta todoe
los argumentos invocados por los ad-
versarios de Lauha db Notes, preten-
de en BU Musa db Pstkabca (1820J
^la dama ideal del poeta fue Lau-
BA DB Baux, de la casa de Oraage,
cuja tumba se ve todavía en Galas, >
Estahipótesis no debe admitirse, pues-
to que se tiene el testimonio de Pe-
trarca acerca del lugar de la tumba
de la que había cantado. En favor de
la identidad de Laura de Noves con
la Laura de Petrarca, pueden citarse
los argumentos aducidos por Sade en
dos abultados volúmenes titulados:
Memorias -tobre la vida de Petrarca
(1764, 1767), ^de cujas noticias se de-
duce que, si la identidad no puede
tenerse por segura, es por lo menos
muj probable. De lo referido minu-
ciosamente por el gran poeta, se in-
fiere con seguridad que no entró nun*
ca en casa de Laura, que no la trató,
ni habló con ella, consistiendo sus re-
laciones exteriores en verla pasear i
lo lejos bajo los limoneros de un par-
que de! castillo, en que Laura vivía,
o bien encontrándola en la iglesia. Sí
evidente que si Petrarca la hubiera
visitado, no habría comprado una he-
redad cerca del castillo de sn amada,
la cual, uniendo al hechizo de su her-
mosura la virtud del recato, supo
mantener siempre vivo el amor del
poeta. Este amor puro no estaba exen-
to para él de ciertos dolores, puesto
que frecuentemente se queja de la vio-
lencia de sus deseos. Laura era céle-
bre en vida, idealizada ja en cierta
manera por los sonetos J las cancío-
lAUE
1)1 hecho do Carlos de LuxembuivO)
emperador después de Alenutnia. Ha-
biendo puado este personaje por A.vi-
fion, preguntó por la dama ideal del
poeta, con cujo motivo fué preaentu-
aa it C&rloB entre las seBoras de la
ciudad, 6aándola e» la frente y en lot
ojot. Amén de laB poeaiae del Petrar-
ca, que Bon ciertamente el primer mo-
Dumento de la memoria de aquella
mujer, su retrato existe en un bajo
relieve, que los eruditos añrmao ba-
bor pertenecido al gran poeta, así
como en ciertas pinturas de Simón
Siena, amigo del Petrarca, las cuales
se conserran t,úa en Ariflon. Créese
que el mismo piutor hizo también el
retrato de Laura, aunque se ignora
su paradero. De dicbo retrato sólo
Sueaan las reproducciones que se ha-
an en los grabados de algunas edi-
ciones del autor. En cuanto al re-
lieve, de que hemos hablado, perte-
nece hoy á una femilia de Florencia.
Si Lauba dk Novas fué realmente la
amada del inspirado vate, muri<5 ilos
41 aaoB, el 6 de Abril de 1348, á con-
secuencia de una peste que hubo en
Aviñon por entonces, de donde se de-
duce que nació en el año de 1307. Por
consecuencia, cuando la vio Petrarca
el dia 16 de Abril de 1327, en la igle-
sia da Santa Clara de Aviñon, Lauba
contaba 20 afios menos 10 dias.
Reteüa. — Existe un cuadro, donde
LauHa aparece en una pradera, cir-
cuida de aldeanas j<5venes, sentadas
sobre el césped, con los vestidos pin-
torescos de aquella edad. La pradera
en cuestioD está situada cerca de la
famosa fuente de Veciuta. A cierta
distancia del césped, en donde se en-
cuentra nuestra heroína con las aldea-
nas, se ven unas piedras rodeadas de
árboles, entre las cuales haj una figu-
ra de hombre, vestido de negro, pues-
to de espaldas, cuyo semblante no se
ve, porque el pintor hubo de tener
miedo de expresar el arcano de aquella
vida, Enla pintura, que examinamos,
vienen á confundirse instantáneamen-
te las pasiones del sentimiento, los
vaticinios de la conciencia, las memo-
rias del campo y los prodigios de la
mujer, entre audaces imaginaciones
de una inútil malicia. Es un cuadro
de fantasía vaga, armoniosa, indefini-
ble; de emoción íntima j profunda;
de fescinadora belleza. Petrarca, más
que como hombre, se representa allí
como una sombra. Laijba, más que
mujer, es un ángel del mundo, un
sueño de la vida, un suspiro del alma,
duke j apacible, como el aura que
mueve las hojas de los árboles; dulce
j amoroso, como la esencia que vive
en la flor. ^Ajl ¿quién no ama la
poesía? ¿quién no ama un sublime
misterio? 41 mirar aquel cuadro, el
corazón se agranda y dice: ¡Qué her-
moso es creerl ¡qué hermoso es amar!
¡qué hermoso es vivir!
I<anriceo, cea. Adjetivo. Soíá»i-
ta. Concerniente d parecido al lau-
rel.
- EriuoLoaíi., Laurel: francés, Uatra-
eüi, la%rin¿t.
LiüE-
Linrea. Femenino. Corona de lau-
rel.
Etiholooía.. Lavrel: latin, hwH,
corona de laurel, gloria militar, triun-
fo; italiano, laurea: catalán, láwrea. —
«La hoja del laurel; j por la sinécdo-
chQ significa algunas veces la corona
triunfal que se hacía de laurel. Es
voz puramente latina.» (Academia,
DiccuMario de 1726.)
Lanreado, da. Adjetivo. Que tie-
ne corona de laurel.
Etiuoloqía. Zaurear: latin, lanrea~
Uu, participio pasivo de laureare, lau-
rear; italiano, lauréalo; francés, la*-
riat.
Laareando. Masculino. El que
está próximo á recibir grado en algu-
na universidad.
EriuoLoafA. Latin laweSndvt, lo
que debe laurearse, gerundio de lav-
reSre, laurear; italiano j catalán, latt-
reando.
Lanrear. Activo. Coronar con lau-
rel. I Metáfora. Premiar; honrar.
EriMOLoaÍA. Latin de Prisciano
laureare, forma verbal de ¡auna, el
laurel.
Lauredal. Masculino. El sitio po-
blado de laureles.
Lftorel. Masculino. Ajbol bien co-
nocido, de mediano tamafió, de hojas
siempre verdes, largas, tiesas, pun^
tiagudas, venosas y aromáticas, con
muchas flores muy pequeñas, que
producen unos firutiUos puntiagudos.
roña, triunfo, premio, [| alkj andrino.
Botánica. (Buscut racctnottu, de Lin-
neo, familia de las aspartígíneas.)
Planta cu^as hojas son semejantes á
las del rusco, pero mayores, más tiei^
ñas y blanquecinas: el fruto es rojo y
tamaño de un garbanzo, el cual
cría en medio de la haz de cada
hoja bajo de cierta hojuela de figura
de lengüeta. | real. Laubocbraso. {I
Laukbl db Apolo. Jjaunu nohUii, de
Linneo, tipo de la &milia de las lau-
ríneas. I Laurel rosa ú oleandro.
Neriwn oleander, dd Linneo, familia
de las apocíneas. | Ladrbl db San An-
tonio. El epílobo en espiga, pertene-
ciente al genero de las cenotheras. H
Laurel de Portugal. Prunut lutila-
nica, de Linneo; de la familia de las
rosáceas.;! Laurel rosa de los Alpes.
RAododendrm ferrugiuenm, de Linneo,
de la familia de las ericineas. | Lau-
rel TULIPÁN. Magnolia grtndijbra, de
Linneo, perteneciente a la familia de
las magnoliáceas.
Etimoloqía. Latin la%r*s: italiano,
lauro; francés del siglo xi, ior, lorer;
moderno, ^XTÚr; portugués, hureiro;
provenzal.^ur, la\trier;ca.ia\t.a.,llorir;
término provincia de Cataluña, llor.
Sentido etimológico. — 1. El latin lau-
mt fué primitivamente laudiu, de latu,
laudis, alabanza. (Servio.)
2, Éste origen explica el hecho de
que el laurel sea el símbolo del triun-
fo y de la gloria.
Laurencio. Masculino. Nombre
propio anticuado. Lorenzo.
Laureóte. Masculino. Uno de los
LAUE
34S
oficiales qne trabajan en el molino de
papel, cuyo principal trabajo es asis-
tir í la tina con las formas é ir ha-
ciendo los pliegos.
Laarente. Qeografia antigua. Ciu-
dad del Lacio.
Etiuoloqía. Latin iaurenttm, (Ti&
QILIO.)
Lanrentina. Sustantivo y adjeti-
vo. Biblioteca Laursntima. Célebre
biblioteca de Florencia, fundada por
los Médicis, llamada así, por estar
contigua á la iglesia de San Lorenzo.
ETiuoLoaÍA. Italiano, Uvrentina;
francés, laurentienne.
Lanréola. Femenino. Se da este
nombre á dos plantas de diversa espe-
cie aunque de un mismo género, am-
bas medicinales, y conocidas en las
boticas con los nombres impropios de
HACHO y HEUBBA, sicndo las dos her-
mafroditas. Se distinguen, entre otras
cosas, en que la lauréola macho pro-
duce las flores en racimos, y mantie-
ne la hoja tfldo el año, y al contrario,
la llamada bbubra echa las flores de
tres en tres y pierde las hojas todos
los años. Ambas son sumamente acre^
Í' de uso en la cirugía. | La corona da
turel con que se premiaban las accio-
beróicas 6 se coronaban los sacer-
dotes de los gentiles.
EtiuolooIa. Latin lanreSla, dimi-
nutivo de J<i«r&, hoja de laurel; fran-
cés técnico, dapin¿ laureóle; catalán,
laureola.
SeteHa. — 1. Cierta planta parecida
á la chamedaphne. — «Es una matica
de un codo de larg^, 'y produce unas
illas con muchos ramos correosos,
y de la mitad arriba rodeados de ho-
jas, los cuales están vestidos de una
corteza muy pegajosa. Sus hojas son
como las del laurel, aunque mas tier-
nas y delgadas, y difíciles de romper,
y abrasan la boca y garganta, por ser
de propiedad muy calida. La flor es
blanca, y el fruto negro, después de
lerfectamente maduro.» (Academia,
')iccio*ario de Í7Í6.)
2. La ehavudaphne, que cita la Aca-
demia, es el ^a(ia[SJf VI] de los griegos
(ckamaidÁphne) y el eMmmdaphne de
Plinio, que hoy pronunciamos eom^
dafke, según los eruditos De Miguel y
Morante.
Lanreote. Masculino. El laurboto
ó espodio, que se hace de cazmia y
[liedra de cobre, cuando se derrita en
os hornos de plata y oro. (Plinio.)
ExiMOLOaÍA. Latin lauríSíit, que es
el griego Xaupiüm; (lauridiit),
Laoretal. Masculino. Lugar don-
de hay muchos laureles.
ETiuoLOofA. Latin laueiium: cata-
lán, lloredar.
Laar«tano, na. Adjetivo. Referen-
te al puerto de Laurento. | Masculino
Elural. Los laurbtahos. Los natura-
is de dicho pue,rto.
EtImolosÍa. Latín ¡aurltduiu. (Tito
Litio.)
Lanría (Roobr db). Célebre almi-
rante italiano, que nació en Ñapóles
á mediados del siglo xiu T muñó en
Valencia en 1305. Secundó con todos
sus esfuerzos á Juan de I
. Juan de Prócida, en .
igitizedbyWjOOQlC
346
LAUS
•1 hmoBO lerantemiento eonocido con
el nombre de Vüperat iiciliamat ; fué
Dombnulo Almirante de Pedro II de
Sicilia; obtuTO una completa vic-
toria contra Ift escuadra de CárloB de
Anjou, ;, después de repetidos triun-
fos, sometió á Sicilia jr á la mayor
parte de la Calabria y del Baailica-
to. En loB años siguientes, se señaló
por sus G;lonosos combates en el Océa-
no j el Mediterráneo; se enemistó con
Don Fadríqne de Arafon j derrot¿
en machos encuentros á las escuadras
sicilianas; pero habiéndose hecho la
Saz, ea \w2, se retiró á Ara|*on; ^
Bspues', á Váleucis, en donde termi-
nó sus dias.
Láarico, ca. Adjetivo. Q%ímiet.
Acido lXukico. Cuerpo obtenido por
saponificación de la laurina, Uajnado
tunbien ácido laurosteárico.
BiufOLOofi.. Zamna: francés, Im-
riq%e.
lisarifero, ra. Adjetivo. Poética.
Que tiene laurel.
BrufOLOQÍA. Latin iaiu'íf«r\ de law-'
r*i jfiro, yo llevo.
Laurífoliado , da. Adjetivo. D<
hojas parecidas á las del laurel.
Btiuolooía. Latin h%r:^$, laurel, y
ÍUiülMt, forma adjetiva de fíHwn,
oja; francés, lanrifoli/.
Itaarigero, ra. Adjetivo, Que va
coronado de laureles.
EriMOLoaÍA. Latin Uw^ir, de U%-
nuygerire, llevar. (Ovidio.)
lÁorina. Femenino. Q^Imícs.' Sus-
tancia cristalizable que se extrae del
fruto del laurel.
ErtuoLoaÍA. LawreU francés, Inrel.
Lanrineo. Láubino.
Laurino, na. - Adjetivo. Lo perte-
neciente al laurel.
EriuoLoaÍA. Latín lauñMtt. (Pu-
mo.)
LanrÍToro, ra. Adjetivo. Zoología.
Que come hojas de laurel.
ETuiOLboÍA. Latía lattna, laurel, j
vorüre, comer.
Lauro. Masculino. Lxuebl. | Me-
táfora. Gloria, alabanza, triunfo.
Lauroceraso. Masculino. Botáni-
ca. Árbol pequeño j hermoso, de ho-
jas aovadas, más gruesas 7 relucien-
tes que las del laurel, con Sores de
seis pétalos dispuestos en forma de
rosa, y á que suceden unos frutillos
casi redondos V carnosos como las ce-
rezas, de donde tomó el nombre.
ETtiiOLOafA, i'nMM LAUBO-CBBi-
sus, de Linneo, perteneciente á la fa-
milia de las rosáceas.
Lanrostsárico. LIubico.
Etiholooía. Láwricoy el griego
otéap (ttíar), grisa: francés, launtua-
Tiq%e.
Xansláudis. Masculino fomili:
Voz q^ue se compone del nominativo
y genitívo de una latina que significa
alabaiua, y en i^ual sentido se em'
plea en la expresión: vnpoco de laus-
LáuDie, vimlo de lausláudis, como
quien dice: *un poco de lustre;» «el
viento delaadulacionódelalisonJB.r
Lanao. Masculino. Tiempos hertfi-
cot. Hijo de Numitor, hermano de
Ilia, á quien mató Amulio, rey de los
lAVA
albanoa. (Ovidio.) | Hijo de Macen- I
'}, muerto por Eneas. (Tisaiuo.)
ÉTiuoLn<i\jL. Latín ¿auw.
Laus Pompaya. Pemeniuo. Geo-
gra/ia antigua. Ciudad de la Galla
traspadana.
ZT\uoLoaÍK.L<i%tPompna. (Pliitio]
Laosana. Femenino. Geografía.
Hermosa ciudad de la Suiza, magní-
ficamente situada en la onlla oriental
del lago de Ginebra, unida á esta
ciudaa por un ferrocarril.
BriMOLOofA. Latin La*$a**a.
Laosanenie. Adjetivo v sustanti-
vo. Natural de Lausana y lo pertene-
ciente á ella.
BrtMOLoafA. Latin ^tuaxAu».
Laosonio. Masculino. Qtografia.
El lago Leman.
EriuoLoaÍA, LnvonÍM.
Lanticia. Femenino. Esplendidez,
suntuosidad. | Limpieza, delicadeza,
g^to en vestir y comer.
ErmoLoaÍA. Latín la*l\Ua, esplen-
didez, magnificencia, gusto exquisi-
to en comer j vestir (Cicbbon): torma
de ¡antiu, lavado; participio pasivo
de Uvare, lavar.
Xanticiamenta. Adverbio de mo-
do. Con lujo, con esplendidez. | Con
sumo gusto, hablando de ropa y co-
Btiuolosía. Latin ísaíd.
Lauto, ta. Adjetivo. Rico, esplén-
dido, opulento.
ETiuOLOofA. lauíicia.
Lanva. Femenino. Botánica. Flor
odorífera azul, originaria de China.
Lava. Femenino. En las minas se
llama así el batió 6 loción que se da á
los metales para limpiarlos de las
impurezas. Q Matorial derretido que
sale de los volcanes al tiempo de su
erupción, formando arrojos encendi-
dos.
EriMOLOofA. Lavar: italiano y ca-
talán, Uva; francés, Uee,
LaTabo. Masculino. Especie de
mesa eu que se coloca el necado para
la limpieza y aseo de una persona. Es
voz de uso moderno. ¡ C*ieo católico.
Oración que el sacerdote dice duran-
te la misa, llamada así, aludiendo á
la palabra con que principia: lavabo
ffinttw meat iníer imnocenlet. | El pafio
de que el sacerdote se sirve para en-
jugarse los dedos.
EriyoLoaÍA. Latín Imabo, futuro
simple de lavare, primera persona del
singular: «yo lavaré;» lenguas roma-
nas, latabo.
Lavacaras. Masculino familiar.
El adulador.
LavacitlB. Femenino plural. La-
vazas.
Etiholooía. Lavar. — «El agua su-
cia que sale de lo que se ha lavado.»
(AcADBuiA, PieeMnario da 17Í6.)
Lavación. Femenino. Ijavadukaó
LocioH. Se usa más comunmente en
la Farmacia.
EtiuoloqÍa. Latin Üítallo. (Vab-
BON.)
Lava ero. Masculino metafórico
anticuado. El bautismo.
ETiHOLOofA. Latin lüvacrwn. — «En
su riguroso sentido vale lavatorio;
LAVA
vaernM.* (Academia, Pieeietum» it
Lavada. Femenino. Especie de nÁ
grande de tiro para pescar.
EtimolooU. LaixUo.
Lavadero. Masculino. H lugar es
que se lava.
EnuoLooÍA. Latiar: latinde las glo-
sas, l&vañri%m; italiano, ¡*t¡aUñc, U'
vatnjo; francés, ¡avoir; provenzal, ia-
Mder.
Lavado. Masculino. Lavadura,
ETluOLOafA. Latín IdtalMt, partiei-
?i¡a pasivo de ¡¿vare: italiano, ¡avato;
ranees, lav¿; catalán antiguo, iaimí,
da.
Lavadora. Femenino. La acdon y
efecto de lavar ó lavarse. | Lavazas.
It Entre guanteros, composición qne
se hace con agua, aceito y huevos ba-
tiéndolos juntos, en la cual se templa
la piel de que se hacen loe g-uant«8.
Btiuolooía. Lavar: italiano, /««-
t^^a; provenzal, ^Mt^tv-a; burguiñon,
laivare; francés, lavemeut; catalán an-
tiguo, iavamtnt.
Lavador, ra. Masculino y feme-
nino. El que lava. | Instrumento de
hierro que sirve para limpiar las ar-
mas de fuego. Es cilindrico v largo á
proporción del arma que se ha de la-
var. I Anticuado. Lavadero.
ETiMOLoaÍA. Lavar: latin, ¡¿viter;
iteliano, lavatore; francés, iaveur.
Lav^al. Masculino anticuado. La-
vajo.
Lav^e. Masculino. El lavado de
las lanas.
ETUfOLOOÍA. Lavar: francés, iavagt.
Lavajo. Masculino. Navazo.
Etiuología. Lavar. «Ciertas lagu-
nas que se hacen al rededor de Icetn-
rares, que se forman de las lluvias ó
a las crecientes de los ríos y arn^os,
donde las mujeres acostumbran a la-
var, y suele servir de abrevadero para
los ganados,» (Acadbuia, DttdoMria
de me.)
Lav^oso, sa. Adjetivo. Cbka-
ooso,
Lavamanoa. Masculino. El depó-
sito de agua con caño, llave y pdi
para lavarse las manos.
Etiuoloqía. Lava, verbo, y Maaat:
italiano, lavamane; francés, lavamaia.
— «El reservatorio de metal ó piedra
con su llave, que hay en las sacris-
tías, para lavarse las manos loe que
han de celebrar el santo sacrificio de
la Misa.» (AcADBuu,* LHc^omtíú de
i7S6.)
Lavamiento. Masculino. La ac-
ción y efecto de lavar ó lavarse. | An-
ticuado. Medicina. Lavativa, por co-
cimiento medicinal.
Lavanco. Masculino. Ánade silves-
tre ó bravia.
Etimología. Lavar. «Bspeciede
ánade ó pato bravo, que ordinaria
mente anda fa las lagunas, rías óen-
seuadas de la mar. que continuamen-
te se está zambullendo y lavaado en
el agua, por cuya razón dice CoTa>
rubias se le dio este nombre.» (Aoa-
DBMiA, Dicaotwrio de 1726.)
Digitized by
Cjoogle
LA.V.4.
LavailtU. Femeniao. Ksplibqo.
Btiuoloqía.. Francés, lavande, del
italiano lavanda, forma de ¡apare, la-
var, por eer una plaata que da un
a§fus perfamada, con la cual nos lava-
mos. (DÍBZ, seguido por LiTTRá.)
Lavandera. Femenino. La mujer
que tiene por oficio el lavar la ropa.
EmuOLoaÍK. Lavandero: catalán an-
tiguo, tUvandera, lavandera (duradera)
j lavandera, la mujer que limpia (ren-
tadora).
Lavandería. Femenino anticuado.
LATA.DBRO.
Lavandero. Mascnlino, Kl que tie-
ne por oficio lavar la ropa.
ETiwoLoaÍA. ¿arar: italiano, ¿anitt-
dajo. — «El que lava. En Madrid lla-
man también así al que viene á traer
y llevar la ropa que ae ha de lavar.»
(AcADBMiA, IHeetonario de Í7S6.)
Lavándola. Femenino anticuado.
BSPLIEOO.
ETiuoLoafA. Zammda.
Lavanha 6 Labana [Juan Bau-
tista). Matemático é historiador es-
pañol ó portugués, que nació en la
segunda mitaí del siglo ivi. Fué cro-
nista de Felipe III, que le envió á los
Países-Bajos á recoger materiales para
una historia genealógica de la mo-
narquía española, 7 maestro de cos-
mografia de Felipe IV, que le colmó
de favores. Sus principales obras son;
Tratado de náutica; Tratado de la esfe-
ra; Viaje de S. M. ti rey nueslro tenor
¿0» Felipe III á Portugal; j Naufra-
gio del navio San A Iberio.
Lavaplatos. Sustantivo. El que
friega los platos.
Lavar. Activo. Limpiar con agua
ú otro licor cualquiera cosa. Se usa
también como recíproco. J Entre los
albañiles es dar la última mano al
blanqueo, bruñéndolo con un paño
mojado. |f Metáfora. Purificar, quitar
algún defecto, mancha ó descrédito.
BtiiioloqÍa. Griego XoútiM (loúeift),
rociar, hacer aspersiones: latin, Inere,
bañar; lívare, lavar; italiano, lavare;
francés, iaver; catalán antiguo, lla-
var, lavar; burguiñon, hivat.
1. «Lavab f» hieso. Se dice en Ara-
gón cuando se cubre de hieso una pa-
red bruñéndola con una paleta.»
2. «Lavar ¡a ¡ana i algwto. Vale
averiguar j examinarle la causa, has-
ta descubrir la verdad. Trabe esta
frase Covarrubias en su Tetoro.»
3. (Lavo ntü manot. Frase con que
Be disculpan* aquellos á quienes con
repugnancia 6 violencia, se les obli-
ga á ejecutar alguna cosa que en su
dictamen es injusta. Puede venir de
la antigua costumbre de latarsk las
manút los jueces, cuando daban algu-
na sentencia, para dar á entender la
pureza 3 limpieía con qne io hacían.»
4. *No ¡o LAVARÁ con en&nta agna
lleve el río. Frase que se dice del que
es tan público j manifiesto un defec-
to, que DO puede purgarse de él por
más que lo solicite.» (Aoadbhia, Dic-
cionario de 1726.)
Lavareto. Masculino. Pescado pa-
recido á la trucha.
Lavater (Jüah Gabpab). Célebre
escritor suizo, que naciá en 1741 j
murió en 1801. Abrazó la carrera
eclesiástica j obtuvo un ministerio
protestante, dis^nguiéndose tanto
lor su elocuencia como por los tráta-
los religiosos que compuso. Abando-
nando después esta profesión, se de-
dicó exclusivamente á crear una cien-
cia tan difícil como extraordinaria,
que consistía en conocer las inclina-
ciones, al carácter y el porvenir de
las personas. Una larga serie de ex-
perimentos y un constante j prolon-
gado estudib le persuadieron de que
podía leer en el semblante los senti-
mientos ocultos del corazón, j dedu-
cir de ellos consecuencias inequívo-
cas. Hallándose sitiada Zurich, su
ciudad natal, por los franceses, en
1799, se ocupaba en llevar socarros á
los heridos cuando recibió un balazo
costado, el cual le llevó al se-
S ulero después de unos cuántos meses
e sufrimientos. Sus principales obras
son: Cantal hehéticoi; Ideas tobre la
eternidad; Afanva¡ cristiano para mo de
¡a in/aneia; Caníns cristianos; Historias
tacadas de ¡a Biblia^ De la ftsiogntmó-
niea; La Flagelación de Jesús, poema;
La Nueva Mesiada, idem; Pondo Pí-
lalo, Ídem; SI Coraton Aumano, idem;
José de Artmalea, idem; Abrakam ¿
Isaac, drama religioso; Viaje á Co-
penhague; Sermones v Cartas. (Sala.)
Resinen.— '\. El hombre cientijieo. —
Lavater no pudo escribir científica-
mente sobre frenología, por carecer
de los estudios necesarios para una
empresa de esta índole, tales como la
anatomía, la fisiología, la psicología
j loa varios ramos Se historia natu-
ral. Lavatbr, como Lessing, como
Zimnnerma, como Pernettj, no hizo
más que apropiarse las teorías
Juan Bautista Porta y J. Huarte,
los tiempos modernos, y de Aristiíte-
les, en los tiempos antiguos. Las doc-
trinas de Lavatbr tuvieron cierta tí
ma hasta la aparición de un gran
fisiólogo, que dió á la materia la vida
de su genio. Al nacer Gall, murió
Lavatbr.
2. M hambre. — Lavatbr es uno de
los caracteres más revueltos, una de
las naturalezas más complicadas, uno
de los espíritus más confusos, de qui
tiene noticia la historia. Defiende á
los insurrectos del lago de Zurich, ;
salva la vida de sus jefes, mientras
que se levanta en 1798 contra
principios democráticos del Gobierno
francés y del Directorio helvético. Es
calvinista y escribe un poema en ho-
nor del culto romano. Creía en las
brujas como en los profetas; en la
evocación de los espíritus como en los
artículos de la fe; en los charlatanes
V taumaturgos como en las Sagradas
Escrituras. Abonan grandemente á
nuestro personaje la buena fe, el amor
4 la humanidad y una vida martiri-
zada.
3. J?/ poeta. — Han sobrevivido á
nuestro autor las Canciones helvéticas,
precioso dechado de sencillez, de gra-
cia j de ternura. Puede afirmarse que
los CdKíw hekéiicot, más que. todas
lAVI
^47
sus elucubraciones científicas, han
llevado el nombre de Lavatbr al se-
guro de la inmortalidad.
4. Bibliografía. — La principal obra
de Lavatbr, sus Fragmentos fisvmó-
micos, aparecieron en alemán en 1776
á 1776 (4 volúmenes en 4,*}, y fueron
traducidos diversas veces al francés,
siendo de notar la edición de Paris
volúmenes en 4.'), hecha pormou-
lur Moreau, con 500 gfrabados.
Jorge Gessner, yerno del autor, pu-
blicó una vida de su suegro en ^9
volúmenes en 8."
Lavativa. Femenino. A?cda ó
Clístsr, por el instrumento con que
'36 administra el agua ú otro liquide
fior la parte posterior. Q Agua u otro
[quido que, administrado por la par-
te posterior, sirve para humedecer,
refrescar y limpiar los intestinos. |
Metafórico familiar. Molestia, inco-
modidad; y así se dice; ¡QUÉ LAVATl-
vaI ¡vaya UNA lavativa!
Etimolohí A. iarar.- catalán, íaMítoa.
LavativBzo. Masculino Inyección
por medio de lavativa. | Golpe dado
con la lavativa.
Lavativo, va. Adjetivo anticuado.
Lo que lava ó tiene virtud de lavar y
limpiar.
Lavatorio. Masculino. La acción
de lavar ó lavarse. || Cocimiento me-
dicinal para limpiar alguna parte
externa del cuerpo || Lavauanos. |
La ceremonia de lavar los pies que se
hace el Jueves Santo. || Liturgia. Ce-
remonia que hace el sacerdote en la
misa después de haber preparado el
cáliz, lavándose los dedos. || Liturgia
antigua. Piedra sobre la cual se lavaba
el cuerpo de los eclesiásticos y reli-
giosos después de su muerte.
EriuoLonÍA. Latin IStíttdrivm, la-
vadero (diosas de Filoxeno); francés,
¡avateíre; catalán, lavatori.
Lavatriz. Femenino familiar. La-
vandera.
K^avazas. Femenino plural. El
agua sucia 6 mezclada con la porque-
ría de lo que se lavó en ella.
Lave. Masculino. Minas. La ope-
ración de lavar los metales para en-
tresacarlos de la tierra y escorias con
que están mezclados.
Lavega. Femenino. Especie de
piedra de que se hacen vasijas muy
resistentes al fuego.
ETiuOLOsfA. Lava: italiano, laveg-
gio; francés, latige.
Laverna. Femenino. Mitología.
Diosa de los ladrones, plagiarios, "hi-
pócritas.
ETiuOLoaÍA. Latin L&vema, por
Liberna, del griego XoSeTv (labexn), to-
mar. .
KiaverniBl. Adjetivo. Lo pertene-
ciente á la diosa Laverna. J Pubrta
Lavb&nal. Una de las de Boma, en
donde había un ara dedicada i la dio-
sa de los ladrones. (Varron. )
ETiuoLoaÍA. Latin l&oernalit, laver-
nal; lavbrnalis porta, puerta Laver-
Lavinia. Femenino. Hija del roy
Latino, mujer de Eneas.
BriHOLOOfA. LStÜlíta. (VlEdlLIO.)
Digitized by Vj OOQ IC
348
lAVO
Lavoisier (Antonio Lobenzo). Ca- i
lebre químico fraacés, hijo de un co-,
merciante de Pari». Recibió una ex-
eelent« educación en el colegio Mai- '
zaríao, en la q^tie desde loa primeros
momentos manifestd el futuro t^uími- {
co una marcada añcion á las ciencias '
exactas. Siguiendo los cursos de as-
tronomía de La Caille, estudid la quí-
mica en el laboratorio de I>a Rouelle
Ífaé ano de loa más asiduos ojreates
B Bernardo de Jussieu. Entregado
por completo al estudio, do tuvo nin-
guna de las pasiones de la juventud:
se sepani del mundo, absorto por com-
Íileto en ans trabajos, j limito sus re-
acioues á las de sus maestros y á las
áe algunos sabios distinguidos. A
los S3 afios obtenía un premio en la
Academia de Ciencias. Esta había pro-
puesto, como tema del concurso:
morU tobre el mejor sútenu de alambra-
do de Paris. Lavoisibr se encerró en su
habitación j permaneció más de seis
semanas sin ver otra luz que la de las
lámparas, sobra que hacta sus expe-
rimentos. Al salir de su voluntario
ostracismo, obtenía (Abril 1766] la
medalla de oro. En 1768 entró á for-
mar parte de aquella docta corpora-
ción, mediante otra memoria SoM^e iot
faeimie*tot dt tai mtmtañai. Después,
deseando tener una posición que le
permitiera con desahogo dedicarse i
los estudios de una manera indepen
diente, solicitó j obtuvo, en 176^, el
cargo de recaudador general de im-
puestos. Desde entonces, compartió
su vida entre la ciencift ^ su nuevo
destino, que desempeñó siempre con
. la más perfecta honradez 7 que debía
serle tan fatal. Los judíos de Metz le
debieron la abolición de un impuesto
odioso, residuo tradicional de la bar-
barie de la Edad Medía. Turgot le co-
locó, en 1776, al frente de la comisa-
ría del impuesto de sal j pólvoras,
introduciendo en la fabricación de
esta última notables mejoras. £n 1788,
fué destinado á la caja de descuentos;
en 1790, nombrado individuo de la
comisión de pesos j medidas, y en
1791, comisario de la tesorería. En
aquel mismo afio publicó un Tratado
<aV« la rijvtta territorial del reino de
Franteia, cuya impresión, por cuenta
del Estado, decreto la Asamblea cons-
tituyente, En 1772, había echado los
primeros cimientos á sus teorías quí-
micas; pero su espíritu esencialmente
creador esperó hasta 1783 para dar
el golpe de gracia áU doctrina de los
flogÍBticos. Sabiendo multiplicarse de
un modo increíble, publicó de 1772
á 1786 más de cuarenta memorias re-
lativas á BU doctrina, siguiendo en
ellas un método tan lógico, que basta
leer aquellos opúsculos para compren-
der cómo se forma una ciencia. Nada
te pierde, nada íe erea; hé aquí su divi-
sa; la materia puede ter modijicada en
t* firma, pero yantas alterada en tttpeto.
Después, poniendo la balanza ai ser-
vicio de este profundo pensamiento,
se convierte en sus manos en un reac-
tivo infalible, que podía j debía por
ai solo operar nna fecunda revolución
LAVO
en la química. Entre sus numerosos
trabajos, citaremos sobre todo: el dts-
citbrimienlo del oxígeno, que hizo al
mismo tiempo que ,Prieatlej j que
llegó á serla base de su teoría; elaná-
liiu de la tintttu del aire (1777); la
del ácido earbdnieo, la del it«iM y la de
las materiat orginieat. Desde entonces
pudo explicar la combustión, la res-
piración y la fermentación. Al mismo
tiempo, se entrega á cuantos trabajos
exigen las necesidades del presente,
y emprende, en beneficio de la huma-
nidad, una larga serie da experien-
cias malsanas y peligrosas en los ga-
ses y materias fecales, logrando re-
sultados por extremo beneficiosos. En
su Tratado de qnímica (1792, 2 volú-
menes en 8.*) donde expone las bases
de la química moderna, se muestra,
como filósofo y como lógico, digno
émulo de Condillac. En 1787, Four-
croy y BerthoUet adoptaron su teoría.
Por fin, creó con Guyton de Morveau
la nomenclatura química. Lavoisibr
ha dejado también importantes traba-
jos sobre el calórico, estableciendo su
imponderabilidad, demostrando las
analogías entre los vaporas y el gas é
inventando con Laplace un coloríme-
tro, con ayuda del cual se expli
los fenómenos de la respiración y del
calor animal. Una muerte prematuí
detuvo el curso de sus trabajos, en
momento en que los recogía todos
Sara formar una obra única. Aun hoy,
espues del trascurso de ochenta y
siete años, sus descubrimientos son
la admiración de los hombres mát
doctos, en tanto que sus teorías sir-
ven como de alamore conductor en el
inmenso dédalo de las ciencias quími-
cas. Hablando ahora de su muerte, nos
repugna decirlo; pero lo tenemos que
decir. En 2 de Mayo de 1794, el con-
vencional Dupur presenta un acta de
acusación contra todos loe atentittat, 6
recaudadores generales de impuestos
públicos; por consiguiente, contra
Latoisibr. Trascurridos cuatro días,
el 6, fué condenado á muerte con
todos sus demás compañeros. Kl con-
denado pidió al tribunal que prorro-
gara por algún tiempo la sentencia,
con el objeto de llevar á cabo algunas
experiencias interesantes, ácuya ins
tancia cont«st45 el presidente del tri-
bunal, que <la República no tenía ne-
cesidad de sabios. > Ciertos autores
atribuyen esta brutal contestación á
Dumas; otros, al acusador público,
Fouquier Tiiiville; otros, al vicepre-
sidente Cofiluhal. Sea de esto lo que
quiera; aunque debemos hacer constar
que no es punto histérico, ello fué
que nuestro personaje se vio incluido
en aquella especie de asesinato en
masa. Nuestros apreciables lectores
saben muy bien que no nos cuadra el
menguado oficio de acusadores impla-
cables; pero ante una barbarie tan
fero7 y tan ciega, no es posible callar.
Hacer morir en la guillotina á un
hombre inocente, es una herejía que
ubleva el ánimo de toda persona me-
dianamente honrada. La sangre del
ilustre sabio, orgullo de su siglo y de
LAXA
sn pnablo, será una manehaetema n
los anales de la revolución del 93.
iQuién sabe los progresos de q^ue
aquella infamia privo á la ciencia!
jQué responsabilidad tan. formid&blej
Reteña. — 1. Loa dos monnmentoa
que han consagrado la memoria dd
personaje de esta biografía, son : un
retrato pintado por David y la corona
que presentaron á la victima en so. ca-
labozo loe individuDB del Liceo, pro-
cisamento en el dia antes de la ejeco-
eion. Pero aquella victima tiene ana
guirnalda y un retrato de mucho máa
precio; la gloria de ser inmortal en-
tre los genios máa fecundos del si-
glo xviii, la gloria inmarcesible de
vivir siempre entre loa héroes y 1m
mártires de la ciencia, recibiendo en
pago el amor de todos; también d
nuestro. Al lado de este mundo infi-
nito, ¿qué es una guillotina? jCroeldad
inútill ¡Barbarie impotentel...
2. Halle T Loisel levantaron en tox
en &vor de la victima; y auuqne nada
lograron, debe consignarse lo que
dice la histeria.
3. ANTONIO LoRKNCO Lavoisikk na-
ció en París el dia 16 de Agosto de
1743 y acabó en el cadalso el dia 8 de
Mayo de 1794. Fué el cuarto de loa
veinticuatro guillotinados en aqnel
espantoso dia. Su suegro, M. Pouiíe,
con cuya hija se había casado en 1771,
le precedió inmediatamente en la ter-
rible báscula; de tai suerte que la gui-
llotina mezcló su sangre.
4. Galileo, con el telescopio, revo-
lucionó la astronomía: Newtún, con
la gravitación universal, revolucionó
la física: Lavoisibk, con el descubri-
miento del oxígeno, revolucionó las
ciencias naturales y las ciencias mé-
dicas, puesto que llevó nuevos prin-
cipios a la naturaleza y á la vida.
Laxación. Femenino. La acción y
efecto de laxar.
ETiuoLOofA. Laxar: latín, laxaíto,
forma sustantiva abstracta de Uxat*t,
laxado: italiano, ¡auasione; catalán,
laxament.
Laxado, da. Participio pasivo de
laxar.
ETiuOLoaía. Latín Zssittu, partici-
pio pasivo de laxare: catalán, lawaí,
da; francés, láeAe'; italiano, Uteiaia.
Laxamiento. Masculino. Laxa-
ción ó LAXITUD.
Laxante. Participio activo de
laxar. Lo que laxa. ¡| Medicina. Lo
que evacúa el vientre .sin llegar á
purgar, j Sustantivo. Ün laxante;
Lakar. Activo. ASojar, ablandar,
disminuir la tensión de alguna cosa. [|
Medicina. Evacuar el vientre de un
modo suave.
Etiuolooía. Zaxo: latín, laaSn;
catalán y portugués, laxar: proven-
zal, laxar, latc&ar; francés antiguo,
latcker; moderno, Utcker; italiano, lu-
Laxativo, va. Adjetivo. Medicka.
n que laxa ó tiene virtud de laxar.
Se usa también como sustantivo en ll
terminación masculina.
ETiMOLOofá. Laaar: latin, Ug^ini,
jigitized by
L.oogle
LAZA.
lo que tiene virtud de ablandar; ita-
liano, laiiativo; fíancéa, laxaüf; pro-
Tenzal, laxatÍM; catalán, laicaíi«, tx.
Laxidad. Femeoino. Laxitud.
Laxüloro, ra. Adjetivo. Botánica.
Cujas flores están muj apartadas
unas de otras, en cnjo sentido es
dice: wfioraeettcia laxíflora.
ETiiioLOaÍA. Latin ItuBia, laxo, y
JUt,_^rü, flor: francés, laxiflore,
Laxifoliado, da. Adjetivo. Boldni-
M. De hojas muv separadas entre sí.
EriyoLoafi.. Zoítm, laxo, j JSUa-
tm; áe^SPívm, hoja.
Luitad. Femenino. Calidad
laxo: como la laxitud de las fibras.
EriuoLoaÍA. Laao: bajo latín, l<u^
Nido; clásico, laxita»; catalán, laxilvt;
firúvenzal, laaeiaí; francés, lamté; ita-
iano, lattetta.
BiNDHiuiA. Zaxitud, relajación. La
Umitnd está en las doctrinas y en las
lejee; la r*lajacio%, en la conducta.
No es extraño que donde hav laxitvd
en el ejercicio de la autoridad y en la
opinión pública, baja también reía; o-
CUM en las costumbres. Se acusa de
laxitííd á la ética del probabilismo.
Todos loa hietoriadorea c —
la reíajacitnt que infesta las dinastías,
del bajo imperio. (Mora,)
Laxo, xa. Adjetivo. Lo que está
flojo 6 no tiene la tensión que natural-
mente debe-tener. | Metáfora. Se apli-
ca i la moral relajada, Ubre 6 poco
sana; como las opiniones laxas de al-
gunos casuistas.
ETiMOLoaÍA. Latín laarnt, participio
pasivo anticuado de Imbuiré, ihagnido-
cer; italiano, latía; francés antiguo,
latcie; moderno, lache, flojo, cobarde;
provenial, kuB, late; catalán, laxo, a.
Laya. Femenino. Calidad, especie,
género; y así se dice: esto es de la
misma lata ó de otra lata. | Provin-
cial. Instrumento con dos puntas de
hierro, de uua tercia cada una, con
nn cabo de madera, que sirve para
labrar la tierra; revolverla.
ETiuoLOofA. Antiguo escandinavo
leid; anglo-eajon, lád; flamenco, leyde;
bajo latín, leía, lia, ¡ata, leda, hda;
francés, laie, martillo de picapedrero
qve tieue dientes en el corte.
Layador, ra. Masculino y femeni-
no. El que labra la tierra con la laja.
Layar. Activo. Labrar la tierra
con la laja.
ETiMOLoafA. Laya: francés, layer.
Lazada. Femenino. La atadura li
nudo que se hace con hilo, cinta 6
cosa semejante, de manera que tiran-
do de uno de los cabos pueda desatarse
con facilidad. | Lazo, por el enlace 6
nudo de cintas que sirve de adorno.
Iiazadilla. Femenino diminutivo
de lazada.
Lazar. Neutro anticuado. Lazrar.
Lazareto. Masculino. El hospital
6 lugar fuera de poblado que se des-
tina para hacer la cuarentena los que
vienen de parajes sospechosos de al-
guna enfermedad contagiosa.
Etiuolooía. Bajo latín latanu, le-
proso, aludiendo al Zánro del Evan-
gelio; italiano, lataretlo; francés, la-
lAret; catalán, laiaret.
lAZA.
JteieSa. — Nombre que designaba
primitivamente un hospital de lepro-
sos, eolocado bajo la invocación de
san Látaro, y qu» se aplica á los edi-
ficios aislados donde se obliga á hacer
cuarentena á las personas j á las mer-
cancías procedentes de países infecta-
dos ó sospechosos de cootagio.
Lazarillo. Masculino. El mucha-
cho que guía j dirige al ciego.
ETiuoLOaÍA. Lázaro.
Lazarillos. Masculino plural. Se
llaman también los muchachos que se
curan la tífta en los hospitales de San
Lázaro, (AcAnsuiA , 7)iccionario de
17S6.)
Lazarino, na. Adjetivo que se apli-
ca al que padece la enfermedad de
lepra.
Lazarístas. Masculino plural, fftt-
torta reli^ioía. Son los llamados tam-
bién taceráotei de la Mittoit, congrega-
ción fundada en 1625 por san Vicen-
te de Paul, para formar ó instruir mi-
sioneros, aprobada por el papa Urba-
no VIII en 1632 j llamada así, porque
ae estableció en Paris en una antigua
casa de hospitalarios de san Lázaro.
El general aebía ser francés j residir
en Paria, El convento de San Lázaro
era también una especie de prisión
donde se encerraba á los jóvenes de
mala conducta. Los lazarisTas conti-
núan predicando en los países extran-
jeros y dirigen los seminarios de va-
rias di<5cesÍ3.
Lázaro. Adjetivo anticuado. El que
padece la enfermedad llamada lepra
6 San Lázaro. Se usa también como
sustantivo. ^ Biblia. Hermano de Mar-
ta ^ de María, á quien Jesucristo re-
Bucitií, según el Evangelio.
Etiuolgoía. Latín de san Jer<ínÍ-
mo Latría, nombre propio del por-
diosero, lleno de úlceras, que espera-
ba en la puerta del rico; catalán,
LUtier: potar eom tm Llátstr; poner de
oro y azul.— «Pobre andrajoso. Llá-
mase así por alusión al Lázaro men-
digo del Evangelio. Se toma también
por taimado, astuto y redomado.>
(AcADBuiA, Diccionario de 17S6.)
Lázaro (Rauon). Jurisconsulto y
canoDÍ8& español, que nacié en Bar-
celona en 1739, y murié en 18S2.Es-
tudié en la universidad de Cervera,
donde obtuvo los grados de doctor en
lejes y cánones. Fué diputado en las
Cortes de Cádiz en 1810, maestres-
cuela en la iglesia de Lérida v rec-
tor j carcelario de la universidad de
Cervera. Sus obras más notables son:
Derecho público general de Eipañayde
Calalvña: Riqueza de la nación, y Pro-
yecto tobre lattdemiet.
Lázaro (san). Biblia. Hermano de
Marta j de María, que vivía en Beta-
nia, en la época en que Jeeus predi-
caba allí el Evangelio. Muerto duran-
te una de las excursiones de Jesús,
el Divino Maestro lloré sobre su tum-
ba j le resucité al cuarto dia de su
muerte. Se ignoran los demás detalles
de su vida. La Iglesia catélica celebra
su fiesta el 2 de Setiembre.
Lázaro. Biblia. Hombre pobre y
cubierto de lUceras que trató en vano
LAZO
349
al rico avariento. Mue^
tos ambos, el rico avariento imploré i
su vez inútilmente, desde el fondo del
infierno, áLázaro, convertido en bien-
aventurado. El sentido moral de esta
hermosa parábola de Jesús es evidente.
Reteña. — En Jerusalen se muestra
todavía á los peregrinos cristianos el
lugar en que estuvo la casa del rico
avariento, así como el sitio en que el
pobre Lázaro pedía limosna.
Lazaroni. Masculino. Nombre que
se da en Italia á loa truhanes j andra-
josos.
EnifOLOofA. Bajo latin, lozana, le-
proso. ,
Reteña Aúí^mii.— Nombre del po-
pulacho de Ñapóles, en general, que
significa los grandei Lázarot, por se-
mejanza á su patrono, el Lázaro del
Evangelio, tipo de pobreza j desnu-
dez. Antiguamente eran mendigos,
casi desnudos, que no trabajaban sino
lo preciso para no morir de hambre,
que descansaban mientras tenían para
vivir, j que dormían, por lo general,
en loa grandes graneros. Hacia fines
del siglo XVIII, formaban una pobla-
ción de unos 40.000 individuos, que
escogía un jefe llamado capo Lázaro, 6
capitán Lázaro . Masaniello ( véase
este nombre) lo era, cuando estalló
la insurrección de 1647. En 1798, los
lazzaeoni, armados por el cardenal
Ruffo, intentaron defender 4 Ñapóles
contra la armada francesa j el gene-
ral Championnet. Hoj, Ioslazzahoni,
al menos los del puerto, son activos y
' ' van desnudos, como en
otro tiempo, sino que llevan una ca-
misa j un calzón ue tela; y en el in-
erno, un capote largo con mangas
capuchón de paño grueso,
Lazdrador. masculino anticuado.
La ZR ADOR.
Lazdrar. Neutro anticuado, Laz-*
BAR.
Lazibrar. Masculino. LapeslíÍzuli.
Lazo. Masculino. La lazada 6 nudo
de cintas 6 cosa que sirve de adorno,
j se hace formando unas como hojas,
j dejando á veces los dos cabos suel-
tos y pendientes. | Adorno hecho de
algún metal ó piedras imitanilo ' al
LAZO de la cinta. | El adorno de líneas
jfloronesenlazados unos con otros quo
se hacen en las molduras, frisos y
otras cosas. Q Cualquiera de los dise-
ños 6 dibujos que se hacen con el boj,
arrajan ú otras plantas en los cuadros
de los jardines. (¡Cualquiera de los en-
laces artiflciososj figurados que hacen
los danzantes j los que bailan contra-
danzas. J Lazada, por el nudo que se
hace con hilo, cuerda 6 cosa semejan-
te; y así se dice: lazo corredizo. | La
cuerda de hilos de alambre retorcido
con su lazada corrediza, que asegura
da en el suelo con una estaquilla, sir>
ve para coger conejos. Hácese también
de cerda para cazar perdices y otros
pájaros. |fEl cordel con que se asegu-
ra la carga. Q En la ballestería es el
rodeo que con los caballos se hace &
la res para precisarla á ponerse á tiro
del que la espera, engasándola j ha-
ciéndola huir p ' ' ' ■ - -
'f°'k:^sfi&'ovgle
350
LEAL
Be ha dejado rastro. | BfeUfera. Ar-
did 6 artificio engafioao, uechanza. ||
Uaion, TÍQCuIo, obligación. I ciBoo.
En la ballestería se dice cuando se in-
tenta matar í lazo laa reses sin ver-
las. I ABIUB lazo, TRA.UPA, ZANCADI-
LLA, eto. Frase metafórica y &miltar.
Poner asechanzas, usar de alguna tre-
ta 6 artificio para engañar á alguno. i¡
Mbtrr bl lazo al pié. Frase metafá-
ríoa anticaada. Abuab lazo, y Roer
BL lazo. Frase. Huir de algún aprie-
to lí peligro en qae se estaba. | Tbnbb
BL LAZO Á LA OABOANTA. Fráse meta-
fórica. TniB& LA SOOA í LA OABOAN-
• TA. I Cabe kk el lazo. Locución pro-
Tsrbial. Caer en la trampa.
Btiuoloqía. Provenzal lac, lat, latt;
catalán, lUu; namurés, lai; walon,
Ut'; portugués, lapo; francés, loa; ita-
liano, iaccw, del latin Uúi, úcit, j li-
f«Au, U^tm, en relación con el grie-
go UÍ9t; eólico, Mkot, de la raíz
sánscrita vrofc.
1. Bl radical sánscrito B¡gni6ca la
idea de hacer trozos, sentido q^ue to-
maron el cólico bráiat, que equivale á
jirón, T el grietó lákoi, forma evi-
dente de UMh, desgarrar, origen del
latió licerSre, por l^/uerare.
2. Nótese la simetría que existe en-
toe el griego íaiuin, lákot (Xaxilv,
XdMo;), j el fatin ISqu^, lazo.
3. Ktimo lógicamente hablando, lau
qniere decir trozo 6 jirón, de donde
vino la significación de lazo 6 nudo,
porque hay que anudar lo que se des-
garra. •
4. Blt/uo pasó luego & significar
trampa, engaña, dolo, porque se ob-
servo qnerera un fraude del enemigo.
6. La serie de significados es: ji-
rón, nudo, ardid, falacia.
LksradameDtd. Adverbio de modo
anticuado. Con lacería ó trabajo.
BTiuoLoofA. Latrada y el sufijo ad-
yerbial mentt.
Lacrador. Masculino anticuado.
El que padece ; sufre trabajos ; mi-
senas.
IjBzrar. Neutro anticuado. Pade-
cer y Bufrír trabajos j miserias.
ESriuoLoofA. Contracción de latarar,
forma de Látaro.
Lairoso, aa. Adjetivo anticuado.
Atrabajado, que padece mucho.
BriuoLoofA. lAta-ar,
Laaolita. Femenino. Lapislázuli.
I Mifteralogia. Piedra azul , opaca,
con venas blanquecinas y piritas fer-
ruginosas, semejantes al oro; oriunda
deTersia, de China y de la Gran Bre-
taña.
ErufOLOeÍA. Lémüi: francés, iw*-
UU.
Le. DatÍTO ó acusativo singular del
pronombre personal ¿I, y dativo del
pronombre femenino personal elh.
EriuOLOaÍA. Latin ilU, illa, illa,
illot, illat; italiano, ¡o, la; i, gli; por-
tugués, o, ot; a, at; francés, ít, la,
iet; catalán, lo, U.
Leal. Adjetivo. Bl que guarda &
otro la debida fidelidad, dándole en
las ocasiones pruebas de su buena ley.
Aplícase igualmente á las acciones
propias de un hombre fiiel y de buena
LEAN
\«y, y se usa también como sustanti-
vo. J Aplícase á algunos animales do-
mésticos; como los perros y caballos,
que muestran al hombre cierta espe-
cie de amor, fidelidad j reconocimien-
to. I Aplícase á las caballerías que no
son falsas. ¡ Fidedigno, verídico, le-
gal y fiel en el desempeño de atgun
oficio 6 cargo. | Da u>a leales be
HINCHEN LOS HOSPITALES. Refrau con
que se denota que é las personas mis
acreedoras á loa premios 7 mercedes
se las suele dejar por lo común aban-
donadas á su escasa fortuna. 1 No
VITE UiS SL LBAL QUS CUANTO QUIKRI
EL TRAIDOR. Refrán con que se advier-
te que el hombre sincero y &anco
está expuesto i las asechanzas y tiros
del alevoso.
Etimología. Provenzal liyal, lial:
catalán, iUal; firances del siglo xi,
letal; moderno, loj/^l; italiano, l*aU,
del latín UgSLit, forma de Us, Ugit,
la ley. El catalán tiene también ieal
en el sentido de legítimo.
Lealdad. Femenino anticuado.
Lealtad.
Lealdat. Femenino anticuado.
Lealtad.
Lealmente. Adverbio de modo.
Con lealtad. | Con legalidad, coa la
debida buena fe.
BTiuOLOof A. Leal y el sufijo adver-
bial iiu%Ct: catalán, llealnunl; francés
del siglo xti, Uatment, loiatunent; xv,
loyanivunl; moderno, loyaleMatt; ita-
liano, Ualmente.
Lealtad. Femenino. El buen port»
de una persona con otra en cumpli-
miento de lo que exiren las leyes de
la fidelidad y las del Honor y hombría
de bien. | Aquella especie de amor ó
gratitud que muestran al hombre al-
gunos animales, como el perro y el
caballo. I Legalidad, Verdad, reali-
dad.
ETiuoLoaÍA. Zttal: provenzal, Ifval-
M, UiatiíaC, UaliaC; catalán, lUaíuit,
¡taltal; francés del siglo xii, UaiUé;
XIII, loiauí^; XIV, Ua*Ué; xvi, loyaul-
tí, loya*t¿, que es la forma moderna;
Italiano, ltalt&.
Sinonimia. Lealtad, JíáeUdad. La
observancia de la fe debida á un se
berano, es la idea que se considei
aquí como común á estas dos voca ,
pero la fidelidad no explica por si sola
más que la exactitud con que se cum-
ple la obligación contraída, con que
se observa la fe debida al soberano;
la lealtad añade á esta idea la del
afecto personal con que se cumple
aquella obligación.
Por eso no se dice juramento de
Italíad, sino juramento de Jídelidad.
Un republicano puede tanet Jídeli-
dad; un español tiene más, tiene leal-
tad. (Huerta.)
Lealtanza. Femenino anticuado,
Lbaltau.
Leandro. Masculino. Nombre pro-
pio de varón: san Leandro. JI Joven
de Abidoa, en Asia, é la onlla del
Helesponto, que, enamorado de Hero,
la cual vivía en Sestos, ciudad de la
ribera opuesta, iba nadando de noche
i verla, hasta que una noche quedó
LEBA
sumergido en el mar. (Mabcial.)
Ktimolooía. Latin LeSader, LeM-
dna.
Seteüa. — ^Bste pasaje ha servido da
asunto á nn precioso cuento de Tms-
ba.
Leandro (San). Anobispo de Sevi-
lla, que nació en Cartagena á media-
dos del siglo VI. Fueran sus hermanos
san Fulgóncio, obispo de Ecija y de
Cartagena, y san Isidoro, qae le su-
cedió en la silla episcopal de Sevilla.
Exponiéndose á graves peligros, se
dedicó con celo verdaderamente apos-
tólico i restablecer la fe de Nicea, por
lo cual se vio amenazado repetidas
veces por el rey Leovigildo ¡ sobre
todo, por haber convertido á san Her-
menegildo , hijo mayor del rey , á
quien su padre hizo dar muerte, des-
terrando a Leandro; aunque poco des-
Sues, arrepentido de su bárbara c<ra-
ucta, le levantó el destierro. Habien-
do enfermado Leovigildo y hallándose
sin esperanzas de vida, llamó á san
Lbandbo y le encargó que instruyese
en la fe católica í su hijo RecarWo.
San Leandro presidió el tercer conci-
lio de Toledo; se ocupó en corregir la
liturgia, de tal manera, que áél se debe
el origen del oficio muzárabe, que san
Isidoro perfeccionó despnes. Escribió
varías obras y murió en 59§. dejando
á España la eterna memoria de su sa-
ber y de su virtud.
Learco. Masculino. Mitología. Hi-
jo de Atamante y de Ino. Su padre,
ciego de cólera, le dió muerte, visto
lo cual por su ñiujer Ino, arrebató á
su hijo Melicerta y se arrojó coa £1
al mar. (Ovidio.)
Btimoloqía. Latin L^ehv.
Le Bas (Felipe Francisco Josi).
Patriota francés, individuo de la Con-
vención y del comité de Seguridad
general, que nació en 1762 y murió
en 1794. Perteneció á aquella fracción
da la montaña que sólo pensó en cum-
plir los deberes que le imponía su mi-
sión. Votó la muerte de Luis XVI,
sin apelación ni aplazamiento; algon
tiempo después marchó con Saint-
Just á desempeñar el cai^ de comi-
sarío de la Convención en el ejércib)
del Rhin, y luego en el Sambra y Me-
sa. Unido á Robespierro, cuyo com-
patriota era, pidió participar de sn
suerte el 9 Thermidor; fué preso y
conducido á la prisión llamada de U
F%ersa con los dos Robespierre, Saint
Just y Couthon, y puesto con ellos en
libertad por el pueblo, que los conda-
Í'o« la casa de ayuntamiento; pero
labieudo triunfado de nuevo la Con-
vención, Le Bas se suicidó de un pis-
toletazo. (Sala.)
Retinen. — 1. Nació en Trevent, po-
blación del Paso de Calais.
2. Era abogado y uno de los admi-
nistradores de su departamento dae-
de 1791.
3. Fué elegido diputado de la Con-
vención en 1792.
4. Casó en Agosto de 1793 con Isa-
bel Duplay, una de las hijas de la
dueña de la c%sa en que vivía B«b«-
p"'í^,t,zedb,Li00gle
LEBE
5. Sin embargo de su natural elo-
cuencia, tom^ poca p&rte en los deba-
tea de U tribuna.
6. Fué nombrado miembro del co-
mité de Segundad general el día 14 de
Setiembre de 1793.
7. Pacifica en el mismo afio el de-
partamento del Bajo Rhin, en u^jon
ae su leal colega Saint-Just.
8. Contríbujd á recobrar las líneas
de Wisemburgo y á levantar el sitio
de Landan.
9. A principioa de 1794, asiatió á
la toma de Charle-Bo^ 7 á la victoria
de FleuruB.
10. Durante el 9 Thermtdor, vien-
do perdido á Bobespierre, le pidió
penniso para hacer un llamamiento al
pueblo j marchar contra la Conven-
ción, á cuja propuesta se negiJ Robes-
pierre.
11. Su cadáver fné i la guillotina,
8Í0 embargo de tener destrozado el
corazón.
12. cLb Bas era honrado, modesto,
silencioso,» dice Lamartine. «Sin otra
ambición que la de seguir las ideas
de Bobespierre, creía en su virtud,
como en su infalibilidad, 7 seguía aus
pensamientos como la estrella fija de
sus opiniones. >
Lebdar, Activo anticuado. Leudar.
Lebdo, da. Adjetivo anticuado,
Lbudo.
Lebeck. Uasculino. Bolántea. es-
pecie de acacia asiática j africana,
conocida en la isla de la Reunión bajo
el nombre de madera negra.
ExmoLOof*. Árabe -W (lelH);
francés, Ubheck.
Reieña. — El nombre del género U-
ielia, quo comprende varios arbustos
del cabo de Buen a-Esperanza, trae su
-origen del nombre del artículo.
Lebeche. Masculino. Nombre que
se suele dar en el Mediterráneo al
viento Sudoeste .
Btinolooía, Griego Xfi|', hS6i;(l{pi,
libis), viento del Sudoesto; catalán,
llebeig; francés, hhech; italiano, U-
heedo.
BeteÜa.—^ inadmisible de todo
punto la opinión de Tamarid.— «Bl
viento que corre entre Poniente y
Mediodía. Usase en el Meditorr&neo,
Tamarid dice que es voz arábiga >
(AcADBuiA, Dieñonaric de 1726.)
Lebeditzi Chisar. Geografía anli-
yiM. Ciudad del Asia menor, en Jo-
nia. (HoRAOio.)
BTiuoLoofA. Latin Ltbidvt.
LebeqQÍa. Femenino. Bolániat.
Especie de retama provista de vainas
cilindricas polispermias.
EriuoLOOÍA. 1. .ácoetaLEBBBE, lla-
mada palo negro en las islas de Bor-
bon 7 Mauricio. Coniicese también
baio los nombres de ébano de Oriente,
palo negro de Malabar y acacia del
Malabar. Es la mimbia lkbbkk de Lin-
neo. {LsooABANT.)
2. Lebhek representa literalmente
el árabe Ubkk: bajo latín Ubeckia;
francés. UHech, Ubeckie. (Dbvio.)
Leberisco. Masculino, Zoohgia.
Especie de víbora del Canadá.
LEBB
Lebetoo. Masculino. Especie de
túnica sin mangaa que usaban los so-
litarios de la Tebaida.
Lebrada. Femenino. Una salsa 6
guiso con que antiguamente se ade-
rezaban las liebres.
EtiuoloqU. Liebre: catalán, lU-
brada.
Lebrastico. Masculino anticuado
diminutivo de lebrato. Lebbatico.
Lebrasto. Masculino anticuado.
Lebrato.
Lebrastón. Masculino anticuado.
Lbbrato.
ETiuoLOdÍA. Liebre. — <La lie-
bre vieja.» ( Academia , JHscioiua'io
de Í7S6.)
Lebratico, lio, to. Masculino di-
minutivo de lebrato.
Etiuolooía. Liebre: latin, ¡•lpiuc&-
Itu; francés, ¡¿vreteau.
Lebrato. Masculino. La liebre nue-
va 6 de poco tiempo.
Lebratón, Masculino. Liebras-
tón.
Lebratoncillo. Masculino anticua-
do. Lebrato.
Lebrel. Masculino. Variedad del
fierro, que se distingue en tener el
abio superibr j las orejas caídas, el
hocico recio, el lomo recto, el cuerpo
largo j las piernas retiradas htr&B.
Diósele esto nombre por ser muy á
proposito para la caza de liebres.
Lebrela, Femenino. La hembra
del lebrel.
ExuiouiOfA. Lebrel: catalán, lle~
brera.
Lebrero, ra. Adjetivo que se apli-
ca á los perros que sirven para cazar
liebres.
ETiifOLoaÍA. Lebrel: catalán, lie-
brer, a.
Lebrija 6 Nebr^a (Antonio de).
Célebre gramática español, que nació
en Lebrija en 1444 ymuriií en 1532.
Fué sucesivamente catedrático en las
universidades de Salamanca j de Al-
calá,asícomo unodelosmáaasiduosy
doctoe colaboradores de la Sibliapoli-
glota del cardenal Cisueros. Además
de este im porta ntisimo trabajo, dejií
varias obras, tales como: JHdttonarium
laUnO''M/pan»meí/íítj/aM-laliitvm; Ora-
nUtica de la lengua eattellana; AuHi
Perñi Mtvra, evm inlerpre (alione hispa-
na; Awrelii Prudentii Cletnente libelli
««t eonmunto; De per/ecíione regim ad
compotUllam; Artit rethorica compen-
diosa coapíatio ex Artttoíele, Cicerone
el Quinltliano; j }Ur%m in Sispania
gettarvm decadet. Es uuo de los padres
de la lengua y literatura españolas,
Lebrija (Francisca db). Sabia re-
tórica española, hija del anterior, y
una de las mujeres más doctas de su
tiempo. Nació ¿ fines del siglo xv;
fué educada por su padre y adquirió
una erudición tal, que llegó á susti-
tuir muchas veces a aquél en su cá-
tedra de Alcalá.
LebrÜano, aa. Adjetivo. El natu-
ral de la villa de Lebrija 6 lo pertene-
ciente á, ella.
Lebrillo. Masculino. Especie de
barreño vidriado, redondo, de una
cuarta poco más ó menos de alto, que
LECC
351
desde el suelo ae va ensanchando has-
ta la boca, v sirve para lavar ropa,
para ba&os de pies y otros usos.
EriuoLOOÍA. Griego XíSpiji; (Ubrgí):
latin, l¿bei, lebetit, palangana, calde-
ro, perol, bacía. (Vikoilio).
Lebrón. Masculino. La liebre
grande. || El macho de la liebre. H Me-
táfora. El hombre tímido y cobarde.
Etimología. Liebre: catalán, lie-
bratta; francés, levroit, onne.
Lebrona. Adjetivo metafórico an-
ticuado. Tímida, cobarde.
Etiwolooía. Lebrón.
Lebronazo. Masculino aumenta-
tivo de lebrón, hombre cobarde.
Lebroncillo. Masculino. Lbbha- ,
TO. I Anticuado. Dado, por pieza de
hueso ú otra materia que sirve para
los juegos de suerte.
Lebruno, na. Adjetivo. Lo que
pertenece á la liebre ó se asemeja &
ella en alguna cosa.
Lecanomancía. Femenino, Anti-
giedades. Adivinacioú por el sonido '
que producían los mételes ó piedras
preciosas al caer al fondo de una jo-
faina Llena de agua. (Caballero.)
EtiuolooIa. Gtiego Xixavo|).avTECa
(Ukanomanleia), de Xexívij (¡eídné), pa-
langana, y (lovttla (manteia), adivina-
ción: francés, Ucanomande.
ReseUa AüMWca. .—Género de adi-
vinación por medio de láminas de oro
ó de plata y de piedras preciosas, en
que estabas grabados ciertos caracte-
res, que 86 arrojaban en un vaso de
agua, .con palabras consagradas en
ofrenda i los demonios, los que ha-
cían ó debían hacer oír su respuesta
desde el fondo del agua.
Lecanomántico, ca. Adjetivo.
Coucemieute á la lecanomancia.||Ma»-
culino. El que la practica.
Lecanóreo, rea. Adjetivo. Botá-
nica. Concerniente ó semejante al le-
canoro.
Lecanoro. Masculino. Bolántea.
Género de liqúenes. Q Lbcanoko tin-
tóreo. Cochinilla vegetal, que da
una hermosa laca color de violeta.
(Lbooarant. )
Etuioloqía. Griego UIlímX, palan-
gana, aludiendo á la forma de las
apetecías, las cuales tienen la figura
de un plato pequedo; francés, MCa-
Leccion. Femenino. Lbctusa, por
la acción de leer. | La letra ó ierto
de alguna obra, á el restablecimiento
de algún pasaje en la forma que se
descuore o conjetura que lo escribió
su autor. Q Cualquiera de aquellos
trozos ó lugares tomados de la Escri-
tura, padres 6 actas, sobre la vida de
los santos, los cuales se rezan ó can-
ten en los maitiues al fin de cada
nocturno, || La instrucción ó conjun-
to de conocimientos teóricos ó practí-
-— que en cada vez da á los disoípu-
el D ' ■ '
la, arto.
los el maestro de alguna 1
oficio ó habilidad. || Todo lo c^
cada vevseñala el maestro al discípu-
lo para que lo estudie. B El discurso
que en las oposiciones á cátedras ó
beneficios eclesiásticos y en otros ejer-
cicios literarios se compone dentro de
Digitized by
lentro de ,
Google
352
LECL
un tírmino presento, sobra an panto,
qa« por lo común ae Baca por suerto,
j dospoes se dice de memoria públi-
camente. I Metáfora. Cualquiera amo
aeataeion, acontecimiento, ejemplo 6
acción ajena qae nos enseña el modo
de conducirnos. I Echak lkccion.
Frase. Sefialarla i los discípulos. ¡|To-
UAB LA LBCCiON. Frasc. Entre los es-
tudiantaa vale oírsela dar al discípu-
lo, por lo regular con el libro á mate-
ría delante para ver ai la sabe de me-
moria. I Frase metafórica. Aprender
de otro, ó para escarmiento li para
gobierno propio en adelante. | Touab
LBCCioN. Frase. Ejecutar coa el maes-
tro alguna habilidad ó arte que se
está aprendiendo para irse adiestran-
do en ella.
ETiuOLOaÍA. Zter: latín Ueílo, fo>
ma austantiva abstracta de leelut, leí-
do; catalán, ilutó; provenzal, leisio,
letto, leyenm; picardo, Uchmt, tUho%,
treAo%; francés, Upon; italiano, lettotu.
Leccionario. Masculino. Liíwrgia.
Libro de coro que contiene las leccio-
nes de maitines.
BruiOLOaÍA. Zaxion: francés, lee-
fioñnaire.
Ijoccnoncíca, Ha, ta. Femenino
diminutÍTO de lección.
Iiflccioniíta. Masculino. .El maes-
tro que da lecciones en casas particu-
lares. •
Lecidea. Femenino. Bot¿»ica. Qó-
nsro muj numeroso de liqúenes.
Lecion. Femenino anticuado. Lbc-
CtOM.
Lecionarío. Masculino anticuado.
Lbccionabio.
Lecitia. Femenino. Lbcítis.
Lecitideo, dea. Adjetivo. Botá»Í-
Cé. Concerniente al lecítis.
Lecitina. Femenino. Química. Ma-
teria grasa fosfórea neutra, que se
baila en la fibrina.
BriMOLOofA. Griego XíxiSoc (U/ti'
tha), amarillo de jema de buero;
francés, Ueithine.
Lecitis. Masculino, Botánica. Gé-
nero de árboles mírteos, de hojas al-
ternas, originarios de la América cen-
tral.
Etiuolooía. Griego XíxiSo; (léki-
tioi), color de jema de huevo.
Leclerc (Juan). Uno de los prime-
ros mártires de la religión reformada
en Francia, que naci¿ a fines del si-
Slo u* j murí<í en 1525. Era carda-
or de lana, j habiendo leido el Ntte-
to Tatamnto en francés, adoptó la re-
ligión reformada v tuvo el atrevimien-
to, casi imbécil, de poner en la cate-
dral de Meaux un cartel 6 paaquin, en
que trataba al papa de ante-Criato,
tor lo cual fué azotado, marcado en
L frente j desterrado. Pero no escar-
mentó con estos castigos; y hallándo-
se en Metz, rompió las imágenes que
debían servir para una procesión ca-
tólica jentónces fué condenado á un
suplicio espantoso. Se le cortó la ma-
. no derecha, se le arrancó la nariz, se
le atenacearon los brazos j el pecho,
se le ciñó la cabeza dos ó tres veces
con aros de hierro candente j se le
arrojó en una hoguera, sangriento j
LECO
motilado, sin qn« exhalara una qufr-
ja, ni dejara de recitar on momento
aquel versículo del salmo CXV, que
dice: Sfu Idolot ttmátoroy fUla. &te
Eersonaje singular es un ejemplo de
) que hace j de lo que puede el fa-
natismo. Le descuartizan j le que-
man, sin que de sus labios brotara
un lamento, como si.su alma se pu-
siera en lugar de la carne. ¿Por quéP
Porque el fanatismo es la locura de la
esperanza, como el delirio es la locu-
ra de la &ntasía, como la pasión es
la locura del sentimiento j de la con-
ciencia.
Leco. Mascolino. Especie de es-
cualo de loa mares del Norte.
Lécoria. Pemeaino, Mitología. Una
de tas tres gracias.
LecoDTrenr (Adriana). Célebre
actriz de la Comedia francesa, que
nació en Fisme (Champaña) en 1690
j murió en París en 1730. Su padre
era un pobre sombrerero, que fué á
probar fortuna á París v que se esta-
olecíó en el fanbourg Satnl-Germai»,
cerca de la Contdia franceta. Esta ve-
cindad reveló su vocación á la joven,
entonces lavandera, que organizó coa
ajuda de algunos vecinos un teatro
casero en el patío del palacio del pre-
sidente Legaj, en donde escucho loa
primeros aplauaos. Pero aquellos pre-
maturos tnunfba duraron poco, pues
visto el éxito que aquella parodia de
teatro obtenía en el barrio, elevaron
una queja al rej j cesaron las repre-
sentaciones. Elpnorde Vendóme lla-
mó á su casa á los jóvenes artistas, en
donde el actor Legrand, admirado de
las disposiciones que mostraba Adbu-
NA LBCOinTBEUlt, Te dio algunas lec-
ciones de declamación, proponiéndo-
la i poco un contrato para Estras-
burgo, Después de haber andado al-
gún tiempo de ciudad en ciudad,
siempre aplaudida y deapertando en
todas partes el más vivo entusiasmo,
fué llamada á Pane; entró á formar
parte de la compañía de la comedia
francesa, en 1717, v se presentó en el
"•lel de Monima, a los que siguieron
de SUetraj Bsreniu. Trascurrido
mes, recibía el nombramiento de
ctmeiimta ordinaria del rey para det-
empeüar lot papelat irágicoí y cdmicot.
Entonces tenia 27 aftos y se encon-
traba en toda la sazón de su talento j
en todo el esplendor de su hermosura,
«Era, dice un contemporáneo, de me-
diana estatura; tenía la cabeza y las
espaldas bien colocadas; los ojos, lle-
nos de fuego; la boca, hermosa; la
nariz, un poco aguileña; mucha gra-
cia en las maneras v un continente
noble j majestuoso. Por más que no
fuese de una extraordinaria belleza,
su rostro era agradable y sus faccio-
nes las más propias para expresar con
facilidad todas las pasiones. El buen
gusto, la elegancia y la riqueza en el
veatir daban nuevo brillo á su aire
imponente, á su andar mesurado y i
su gesticulación sobria y enérgica >
Adriana Lbcouvrkur no era bella, ai
la belleza conaiste en la regularidad
de las facciones, correctamente dibu-
LECO
jadas; pero si, pan serlo, baata rol»-
jar en el rostro un espíritu elevado,
un corazón ardiente y un alma á la
vez tierna y apasionada, puede deci^
se que lo era en grado supremo. Sni
papeles predilectos eran aquellos en
q^uela pasión dominaba, mostrándose
siempre verdaderamente superior es
los de Paulina, Mouima, Bereuice, Ta-
eatta. Alalia, Zenobia, Rojana, Str-
miont, Ewtilia, Cornelia y Fedra. Por
espacio de trece años, obtuvo en la
escena todo género de triunfos y ova^
ciones, no nütándole ninguna de las
glorias que pudieran halagar la vani-
dad de la mujer y de la artista. Su
existencia se vio agitada constante-
mente por las pasiones que sentía y
por las no menos violentas que provo-
caba. 8uB continuas crisis amorosas
eran como el pábulo de su talento.
«Adriana Lecouvrkur, dice Arsenio
Houssaje, pasó su rida amando: del
comediante Legrand, al caballero de
Roban; del caballero de Roban, al
Doeta Voltaire; del poeta Yoltaire, 4
lord Peterborough; de lord Petarbo-
rough, al mariscal de Sajonia. Sin
contar con el que fué padre de su pri-
mera hija; sin contar tampoco el qne
fué padre de la segunda, la enconba-
moB siempre emp^ada en una intei^
minable serie de aventuras amorosas,
las cuales han dejado tras sí una lar-
ga Sescendencia, entre la que halla-
mos hombres tan ilustres como el ma-
temático Francceur. Yoltaire, poco
aficionado ¿ divulgar los secretos de
su vida privada, no ha hecho un &»•
creto del amor que había sentido há-
ella. Ademas de mostrar en mu-
chas de sus cartas una gran admira-
ción porla trágica, en que ae le escapan
cea expresiones demasiado tier-
no puede contenerse cuando el
cura de Sainl-Su'pice (San Sulpicio)
se niega á dar sepultura en aagñdo á
los restos de Adriana, y escribe versos
tiernos y sentidos, los más sentidos 7
tiernos que han salido quizá de aa
pluma. Én una de sus cartas, fechada
en 1,° de Junio de 1730, explica su
emoción de este modo: «Mis versos es-
tán impregnados del justo dolor que
siento todavía por su pérdida y de la
indignación, más viva todavía, por lo
que ha ocurrido en su entáerro; indig-
nación disculpable en un hombre que
ha sido su admirador, su amigo, su
amante.» £1 preferido siempre por
Adriana Lecouvekur fué el 'famoso
iscal Mauricio de Sajonia, el mis-
que tal vez ocasionó su muerte.
Bn de la famosa trágica aparece
cercado de circunstancias extrañas /
misteriosas. En 172?, Mauricio de
Sajonia, qusriendo recobrar su duca-
do de Curlandia; pero faltándole el
principal elemento de la guerra; esto
es, el dinero necesario para entrar en
campaña, Adriana Lbcouvbsuh ven-
dió sus i^iamantes y su vajilla j le
envió 40.000 libras. Un año después,
Mauricio volvía vencido en una desas-
trosa campaña. Requerido por todu
las damas que veían en él un héroe
desgraciado, nji supo guardar fideli-
Digitizedby VjOOQIC
LECO
dad i li que le babía dado tal prneba
de desprendimiento, y se entre^ i
los amores de udb coqueta de alto
rftn«), Fr&ncisca de Loreca, duquesa
de Bouillon. Sin embargo, loe remor-
dimientos hicieron bien pronto al de
Sajonia resistir á l&B seducci
BU nueva querida, la cual, caprichosa
j TÍol8nta, comprendiendo que Adria-
na era el obstáculo que ee oponía &
8UB deseos, concibió, según se supo-
ne, el provecta de envenenar é. la cé-
lebre trágica. Si vale creer en una
versión, ima^nó servirse de un sa-
cerdote, el padre Bouvet, á quien con-
ñó su designio 7 el que prometid su-
ministrar el veneno; pero Bouvot,
presa de los más atroces remordi-
mientos, did una cit« á ásbíana en
el Lnaenbwgo y. le denunció toda la
tramoya. La queja fué elevada al pre-
fecto, de policía, Hérault, quien se
comprometiií i velar por la seguridad
de la comedianta y del clérigo; pero
algunos dias después, el primero des-
apaFceié, sin- que jamás se ha^a sabi-
do BU paradero, y la duquesa encon-
trd un nuevo medio de envenenar i
á su rival, haciéndola llamar i su
palco de la Comedia francesa una no-
che que representaba la jpedra (Junio
de VJ50], y dándole á aspirar un ramo
impregnado de materias ttiiicas. Se-
gún otra versión, el mariscal de, Sa-
jonia era amante de la duquesa de
Bouillon al mismo tiempo que de
Adriana Lecouvrbur; la actriz, irri-
tada por los celos, viendo ásu rival
en su palco, se volviá hacía ella y le
dirigió con energía unos versos del
papel que representaba y que cuadra-
ban perfectamente á la situación. Dí-
cese que el envío de un ramo envene-
nado siguió á semejante alusión pú-
blica. Preciso es afiadír que ningún
autor contemporáneo ha referido esta
aventura sino como un rumor que
circulaba en los salones. El solo Le-
cho irrecusable es la aparición de
Adriana en el palco de la duquesa de ,cit
Bouillon. Hé aquí cómo refiere este
episodio A. Dumas: (Dos dias des*
pues, Adriana se sintió indispuesta
en medio ,de la representación y no
pudo acabarla, viéndose obligada á
que la trasportaran á su casa on un
coche. A partir de aquella noche, la
célebre trágica se desmejoró notable-
mente; sin embargo, trató de luchar
contra el mal;.^ el 15 de Marzo re-
apareció en Toeatta. Entonces el pú-
blico pudo notar el cambio que se na'
bía operado en ella; apenas podía ha-
blar y sostenerse, de tal modo, que
se crejó que no acabaría la trageifia.
No optante, se la vid luchar y ven-
cer á la enfermedad v su triunfo fué
uno de los madores de su'carrera ar-
tística. Aquel era su adiós al público.
Cuatro dias después, lanzaba su últi-
mo suspiro en medio de horribles' con-
vulsiones. Se operd su auptosia; tenía
todas las entrañas gangrenadaa ; se
hizo correr el rumor de que se había
envenenado con un afeitp. La sepultu-
ra eclesiástica fué negada á la gran-
de artista, y unos cuantos amigos, á
LECT
la una de la madrugada, la enterra-
ron clandestinamente en una de las
orillas del Sena, en la etattiita dt la
calle de BorgoHa, en el sitio que hoy
ocupa.la casa número 109.» Kl episo-
dio de la muert« de Adhiaha Lbcou-
vRBüB ha servido de asunto á Scribe
JLegouvé para escribir un interesan-
rama que, traducido á casi todos los
idiomas, ha servido de vasto campo
en que actrices notables han mostra-
do sus peregrinas dotes. Semejante
trágica bien merecía una tragedia.
Retiña. — 1. El cura de San'Sulpi-
cío, que le negó la sepultura, se lia-'
maba el abale Langwt.
2. El amigo que la enterró furtiva-
mente, ajudado de cuatro mozos de
cordel, fué Zavbtntire.
3. Él acento de Lkcouvrbub era
triste T velado, lo cual daba á su voz
el doble hechizo de la melancolía y
del misterio, porque no hay misterio
sin sombra y sin dolor-
4. uno de los grandes recursos de
su talento consistía en su manera de
escuchar al que hablaba con ella, pin-
tando en su semblante todas las pa-
siones de BU interlocutor. Esta cuali-
dad fué tan excelente en Adriana,
que su ejemplo dió 6 la declama-
ción lo que pudiéramos llamar el arte
de oir.
6. La grande trágica, cuya reseña
terminamos, revolucionó la escena de
su siglo, sustituyendo la exagerada
hinchazón de su época con la tierna y
sublime sencillez. En fin, Adriana db
Lbcouvbbur vino al mundo para ser
una artista de natur^eza y de genio.
Léctica. Femenino. A»tigttedades.
Especie de silla de manos que usaban
los romanos para llevar los cadáveres
á la sepultura^
BTiuoLoaÍA. Latín leedca, silla de
manos; de Ucítu, lecho, porque hace
las veces de cama.
Liecticario. Masculino. Nombre de
cada uno de los esclavos que condu-
una léctica. (Caballkro.)
ETUfOLoaÍA. Léetiea: latin, leclicá-
rint; catalán antigua, leetieari.
Jteteñti.-~Los L8CTICAR10S eran los
encargados, durante el bajo imperio,
de conducir los muertosá lasepultura.
LifiCtis temió. Masculino. Culto
que los romanos gentiles tributaban
a sus dioses, ó en acción de gracias, 6
para implorar sus auxilios, y se redu-
cía á poner dentro de algún templo
una mesa con manjares, y al rededor
de ella, una especie de bancos, en
donde colocaban las estatuas de aque-
llas falsas deidades que ellos suponían
convidadas al banquete.
EtiuolooIa. Latín UctitlemXwn, de
Uctw. cama, y<foniAv, extender: fran-
ca, Uctittemt.
Seie&a. — 1. El lbctistkrnio era
una especie de sacrificio en que se po-
nían en los templos camas de tablas
con sus almohadas, sobre las cuales
colocaban las estatuas de los dioses,
al rededor de una mesa bien servida.
(TiToLivio.)
2. Sitio destinado en los' templos
para acostarse. (Sénbca.)
LECT 353
3. Festín (5 banquete fúnebre, reli-
gioso, solemne. {Jtuoripdones.)
4. El lrctistbrnio era el medio de
expiación á que acudían en las gran-
des calamidades públicas. (Littbí.)
5. Lo expuesto está conforme con
los siguientes datos;
Süloria antigiM. Sacrificio público .
entre los antiguos romanos, que con-
sistía en un simulacro de festín dado
á los dioses en los templos. Se coloca-
ban las estatuas en los lechos de un
triclinio, ante una mesa donde se ser-
vía una comida frugal; pero es de ad-
vertir que no se hacía asi con todos
los dioses, como de las palabras de va-
rios autores parece deducirse, sino
que las diosas estaban sentadas, y no
acostadas. Los lbctistbrnios eran
públicos y preparados por los tepteK-
vtrtn-epvíánes. Se celebraban periódi-
camente, en determinados templos;
pero por lo común, eran según la oca-
sión v duraban de uno á ocho dias.
También se celebraban lectistbrniob
con motivo de ciertos hechos 6 prodi-
gios que interesaban á la felicidad
pública; y á veces, en señal de rego-
cijo. Los quindecenviros los ordena-
ban, después de haber consultado los
libros de las sibilas.
Lectivo, va. Masculino v femeni-
no. El que lee. p £1 que en las comu-
nidades religiosas tiene el empleo de
enseñar filoBoñ a, teología ó moral, |]líl
clérigo que en virtud de su orden se
empleaba antiguamente en enseñar á
los catecúmenos y neófitos los rudi-
mentos de la religión católica, y en
leer el lugar de la Escritura sobre
que el obispo iba á predicar á loe fie-
les-, Q Anticuado- Cualquiera catedral
tico 6 maestro que enseñaba alguna
facultad.
Etiuolooía: Zeer: latin, Ueíor, Ue-
toris, forma agent« de Uclio, lección;
provenzal, lector, Uctre; catalán, lec-
tor; portugués, úitor; francés, lecíew;
italiana, letiore.
Lector, ra. Adjetivo que se aplica
al tiempo v dias destinados en las
universidaaes para la enseñanza.
ETUfOLOSÍA. £eceüm: catalán, lee-
Ciu, e».
JUteña, — HUtoria ecletiáttica. Se-
gunda de las cuatro órdenes menores
en la Iglesia latina primitíva. Los
LBCTOBsa estaban encargados de leer
en las iglesias las Santas Escrituras,
las actas de los mártires, las homilías
de los padres y las cartas de los obis-
fios, á BUS administrados; de cantar
as lecciones á cada noeturuo de mai-
tines, de bendecir el pan y.loB frutos
nuevos v de instruir a los catecúme-
nos y á los niños. En la Iglesia grie-
ga, el cargo de lbctor es el primer
grado para llegar al sacerdocio- y el
que le desempeña, está encargado de
leer las Sagradas Escrituras al pueblo
los dias festivos y en las grandes so-
lemnidades.
Lectorado. Masculino. La orden
de lector, que es la segunda de las
menores.
Btiuoloqía. Lector: italiano, Uttora-
ío; catalán, lectorat.
jigitized by
<6j00gle
SS4
LECH
Lectoral. Femenino, uno ds los
Cftnonic&tos llamados de oficio que haj
en las iglesias catedrales y en algunas
colegiatas de Espafla é Indias: se con-
fiere por oposición á un graduado de
doctor 6 licenciado en teofogíft, con la
obligación de explicar la escritura.
Se usa como masculino aplicado al
sujeto que obtiene esta prebenda, j
como femenino, aplicado a la miama.
ETiuoLoaÍA.. Lector: italiana, Uttora-
¡e; catalán, lectoral.
Lectoría. Femenmo, En lae co-
munidades religiosas, el empleo de
lector.
ErniOLOofA. Zeetoral: italiano, Ut'
loria,
Leottul. Adjetivo. Concerniente á
la cama.
Lectnario. Masculino anticuado.
Elbctuahio,
Lectnra; Femenina. La acción de
leer. | En las universidades, el trata-
do á materia que un catedrático d
maestra explica k eua discípulos, j
también el acto de enseñar públici
mente j explicar de extraordinario.,,
Lección, por el discurso que se hace
en las oposiciones 6 cátedras, bene-
ficios eclesiásticos, etc. | En algunas
comunidades religiosas, LSCTORfA.H
Letra de imprenta que es de un grado
más que la de entredós, j de uno me-
nos que la atanasia. Haj lectuha
cbíca j LECTURA gorda; amoas se fun-
den en un mismo cuerpo, pero la cbi-
ca tiene el ojo m¿s pequeño que la
gorda.
EtiuolooÍa. Leer: catalán; lectura;
francés, Uiture; italiano, Uttwa, del
latín lectura, forma sustantiva abs-
tracta de leclitM, leido.
IjAchada. Femenino. Masa mu;
fina de sola cal 6 solo ;yeso, ó de cal
mezclada con arena, d de veso junto
con tierra, que sirve para blanquear
Sarades 6 para unir piedras ó hiladas
e ladrillo. | La masa suelta á que ae
reduce el trapo moliéndolo para nacer
papel.
EriuoLoaÍA. Leche.
LechaL Adjítivo que se aplica á loe
animales de cría durante la tempora-
da que maman. \ Aplícase á las plan-
tas J frutos que tienen un zumo blan-
co «emejante á la leche, j también se
llama así el mismo zumo.
EiiHOLOaÍA. Leche; catalán, lleta,
na.
Lechar. Adjetivo. Lbcbal. \ Aplí-
case á la hembra cu^os pechos tienen
leche. I Lo que cria 6 tiene virtud
para cnar leche en las hembras de es-
pecies vivíparas.
Lechazo. Masculino. El animal
Jue mama todavía. \ El corderillo que
eja de mamar.
Stiuolooía. Lechal: catalán, lie-
ter, a.
Leche. Femenino. Licor blanco
^ue se forma en los pechos de las mu-
Íeres ^ de las hembras de los anima-
es vivíparos para alimento de aus
hijos 6 crías. Q El zumo blanco que
haj en algunas plantas 6 frutos; como
en las higueras, lechugas, etc. | El
jugo blanco que ae estrae de algunas
LECH
semillas machacándolas; como de tas
almendras, cañamones j pepitas de
melón, calabaza, etc.'| Conla preposi-
ción de y algunos nombres de anima-
les, significa que éstos mamai> toda-
vía; como ternera de lbchb, cochini-
llo deLBCHB, ete. H Con la preposición
de ^ algunos nombres de hembras de
animales vivíparos, significaque éstas
se tienen para aprovecharse de la le-
che que dan, y así se dice: burras de
LBCBB, vacas de leche. || Metáfora.
La primera educación 6 enseñanza que
se da á alguno, tanto sobre costum-
bres, como sobre cieacias v artes. ¡|
DE Canela. El aceite de canela disuel-
to en vino. | ds oallina 6 drpXjabo.
Planta que nace en loa sembrados: su
raíz arroja unas hojas algo parecidas
á las de la grama, acanaladas y con
una raya blanca á lo largo, las cuales
se extienden por el suelo: su tallo
tiene á su extremidad unos botonci~
líos, de los cuales brotan unas ñores
que por la parte de afuera son verdo-
sas, y por la de adentro blancas como
la leche. [ de los viejos. Familiar. El
vino. I DE TIERRA. MaOHESIA. Q VIBOI-
NAL. Formada. Licor blanco oue sirve
para afeite del rostro, mezclado con
algunas gotas de tintura de benjuí
en la suficiente cantidad de agua. ||
Couo UNA LRCBB. Locuciou &miliar
con qne ae denota que al^n manjar
cocido 6 asado está mu; tierno. ¡ Cor-
tar LA LSCHR, RL HUEVO Ó OTRAS CO-
SAS SEMEJANTES. Frase. Separar las
partes mantecosas 6 untosas de las
serosas. Se usa también como recí-
proco. II Estar ALGUNA COSA EN LECHE.
Frase que se usa hablando de plan-
tas 6 frutos, para significar que están
todavía formándose 6 cuajándose, ó
que les falta aún ba^nte para su
madurez ó sazón. ] Estar alouno con
LA LECHB EN LOS LABIOS. FrSSC qUC SO
usa hablando de las personas jóvenes,
para denotar que les faltan aquellos
conocimientos del mundo que trae
consigo la experiencia 6 la edad ma-'
dura. I Frase metafórica. Haber poco
tiempo que dejó de ser discípulo en
alguna facultad ó profesión, ser prin-
cipiante, no estar versado ó ejercitado
en ella. { Lo que en la leche se ma-
ma, EN la IfOSTAJA SE DBBRAUA. Re^
fran con que se denota que todo
cuanto se infunde é imprime en los
primeros aQos, suele arraigar dema-
neraque se retiene toda la vida. J Ua-
UAR UNO ALQUNA cosa RN LA LBCHE.
Frase metafórica. Aprenderla en los
primeros años de la vida, adquirirla,
contraerla entonces. P Tener uno la
LECHE KN los labios. Fnise metafóri-
ca. Estar CON la leche en LOS labios.
ETiMOLOofA. Latin, loe, laetit; cél-
tico: kimrj, llaeth; irlandés, lacht;
bajo bretón, leat; catalán, lUt; pro-
venzal, lach, lag, hit; burguiñon,
laittea; walon, tetat; namurés, latia;
Hainaut, hr.htm, iassan; Bresau, ^-
íay; portugués, leile; italiano, latíe;
francés del siglo xiii, let, en Joinvi-
lle: iU vivent d% lbt de lew bettt»:*
«viven de la leche de sus animales:'
moderno, iait.
LECH
Rtteña. — Es carioso notar qne el
latín loe, laetit, se encuentra en d
griego la, lahtot, segundo elemento
de '!&», yiXaxxoií (gált, gálaktos), le-
che.
Lechecica, lia, ta. Femenino di-
minutiva de leche. | Plural. Las mo-
llejuelas de los cabritos, corderos,
terneras, etc. | Lechecillas. Píovin-
cial. La asadura.
Lechemiel. Femenino. Fruta de un
árbol que se cria en el distrito de
Santiago de las Atalayas, en Nueva-
Granada. Es del tamaño y figura de
un grano grande de uva, dividida en
dos partes por medio de una telita; en
la una encierra un licor lechoso, y en
U otra, miel muy delicada.
Lechera. Femenino anticuado. Va-
sija en que se tenia Ii^ leche. Hoy s«
llama así la jarrita en que se sirve la
leche para tomar café ó té. | Anticua'
do. LiTBBA. I Anticuado. & féretro ó
andas en que se llevaban los cadáve-
res á enterrar. | Anticuado. Milicia.
Explanada, por el pavimento de ta-
blones ó de febrica sobre que carga-
ban las cureñas en una batería. | Ad-
jetivo que se aplica á las hepibras de
animales que se tienen para que den
leche; como ovejas, cabras, etc. Se
USB también como sustantivo.
BTiNOLoaÍA. Lechero: francés, í»-
tiir§.
Lechería. Femenino. Sitio donde
se vende leche.
Etiuolooía. Leche: francés, htterit.
Lechero, ra. Masculino y femeni-
no. El que vende leche. I Adjetivo. Lo
que contiene leche ó tiene alguna de
sus propiedades.
ETufOLOdÍA. Latin laetartrnt; italia-
no, lattajo; firancés, laitier; catalán,
lleter, a.
Lecherón. Masculino. Provincia]
Aragón. La vasija en que los pastores
recogen la leche que ordeñan desa
Sanado. [ Provincial Aragón, Manti-
a de bayeta 6 de otra tela de lana en
■que se envuelven los niños luego que
nacen.
Lechetrez&a. Femenino. .Softímce.
Se da este nombre á diversas espedea
de titímalos, que son plantas en ge-
neral herbáceas y llenas de hojas, y
con un jugo acre, mordicante y blan-
co como la leche. Echan los cauces de
las flores calorados por la parte inte-
rior: el fruto es una caja con tres cel-
dillas, en que estala simiente,
Btiuolooía. Latin laclarte la le-
chetrezna , nombre genérico de las
Sientas que arrojan un humor pareci-
o á la leche.
Lechiga. Femenino anticuado. Fé-
retro ó andas en que se llevaban los
cadáveres á enterrar. [¡ Anticuado.
Cama 6 lecBo que servía para dormir
y descansar.
ETiMOLOofA. ZAtica, Nuestro lecld-
ga es exactamente el lecfíca de los la-
tinos.
Lechigada. Femenino. El conjun-
to de animalillos que han nacido de
un parto y se*rían juntos en un mis-.
mo sitio. U Metáfora. Compañía ¿cua-
drilla de persoiiae,de una misma pro-
Digitizedby VjOOQIC
LECH
fesíon 6 de un mismo géneto de vida.
Por lo común se dice de gente baja 6
picaresca.
Btiuolooí A,. Leche, aludiendo á que
todos los que uacen de un parto han
de mamar la misma lecie.
Lechigado , da . Adj etivo anti-
cuado. El que estaba acostado en la
cama.
Btiuoloqía. Lechiga.
Lechiga). Masculino anticuado.
Lecho, cama.
Le^ín, Masculino. Lbchimo, por
frano 6 divieao, etc. | En tierra de
cija, especie de olivos que producen
mucha aceituna j muy abundante de
aceite. Llámase así también la misma
aceituna.
Lechino. MascuHno. Grano 6 di-
vieso pequeño,' puntiagudo j Heno de
agua£ja j materia, que se nace á las
caballerías sobre la piel. Q Conjunto
de hilas de figura de clavo que los ci-
rujanos introducen en las neridas ó
Lecho. Masculino. Cama con col-
chones, sábanas, etc., para descansar
j dormir. U Bspecie de canapé 6 esca-
So en que los orientales v romanos se
reclinaban para comer. |¡ Metáfora. En
loa carros o carretas, cama 6 suelo so-
bre el cual se coloca la carga. | Metá-
fora. Madre de río ó terreno por don-
de corren sus agUas. | Metáfora. La
porción de algunas cosas que están 6
se ponen extendidas horizontal mente
sobre otras. || Canteria. La superficie
horizontal de una piedra & sillar sobre
la cual se ha de sentar otra. | Metáfo-
ra antigua. Féretro á andas en que se
llevaban los cadáveres i enterrar.
BTiuoLoafjL. Griego Uytiv (Ugein),
poner; Xí^m; i&cxpo» (Upot, Uhtron), le-
cho; latin, Uetki; taliano, Utto; por-
tugués, Uito; francés, lit; provenzal,
Uit, leteh, liech; catalán, Uit; norman-
do, lift; wftion, Ut; uamurés, leií;
burguiñon, lei.
Lechon. Masculino. Cochinillo que
todavía mama. El uso ha extendida la
significación de esta voz á todos los
Euercos machos. Q Metáfora. El hom-
re sucio, puerco, desaseado.
BTU(ot.ooÍA. Zeehe, aludiendo á que
mama todavía. .
Liechona. Femenino. La hembra
del lechon. p Metáfora, La mujer su-
cia, puerca, desaseada.
¿echoncico, lio, to. Masculino
diminutivo de lechon.
Lechoso, sa. AdjetiTO que se apli-
ca á las plantas j frutos que tienen
UD jugo blanco semejante á la leche.
EtuiqlooÍa. Leche: latín de las
glosas, l'etSm; francés, lattenx; cata-
□, lletifi, a.
Lechuga. Femenino. Planta hor-
tense bien conocida, de cujro vario
cultivo en diversos climas han resul-
tado diferentes variedades; como la
repollada, la de oreja de muía y otras
muchas, que todas proceden en sn
origen de la común que se cultiva j
echa muchas hojas grandes, lisas j
largas sin fonrar cogollo. Todas ellas
abundan de jugo lácteo, que mientras
que no en^ilIecAit es agradable al
LECH
gusto, y después se vuelve acre. | Lk-
CHUouiLLA, por la especie de cabezo-
nes j puños de camisa en figura de
hojas de lrchuoa, y por cada uno de
loa fuelleeilloB formados en la tela á
semejanza de dichas hojas. \ silvhs-
TRB. Se conocen con este nombre dos
especies: la primera, se cria en los
campos j prados j en' las laderas de
los caminos, con hojas verticales, lar-
gas, pequeñas y estrechas, recortadas
en senos piofundos y llenos de zumo
lácteo: la segunda, produce las hojas
horizontales, y despide olor nausea-
bundo. Ambap son muy lechosas y
amargas. J Esa lbchloa no bs de su
HUBRTO. Expresión familiar con que
se moteja al que se apropia las agu-
dezas 6 invenciones de otro.
ETiuOLOeÍA. Provenzal /ocAtt^a,
layíuoa; catalán, llatvga, llel*ga:ÍTa.v-
ces, Isilve: italiano, fátlvga, del latin
lactuca, forma de lac, taetit, leche,
aludiendo al jugo lechoso de esta
planta.
Lechuga (Cristóbal). General es-
pañol de artillería, que nació en Baeza
en 1557. Hizo la guerra por espacio
de veintisiete años, distinguiéndose
á las órdenes de Don Juan de Aus-
tria, Alejandro Farnesio, el conde de
Fuentes, el archiduque Alberto y
otros célebres capitanes de la época.
En los sitias de varias plazas, em-
pleando la artillería, v en el de Dor-
fans, se debió principalmente la der-
rota del ejército francés, que vino en
socorro de la ciudad, á la oportunidad
con que empleó Lechuga el arma que
estaba bajo su dirección. Inventó las
baterías enterradas; y en muchas oca-
siones, según él mismo dice, llevaba
sus cañones sin armón con la boca
hacia adelaf^ y arrastrando las con-
teras, para avanzar mejor sobre el ene-
n igo,lo cual era un ensavo de la ar-
tillería montada. Publico dos obras;
una, sobre el Cargo de maestre de cam-
po general; y otra, quetitulii.Dt>»r<o(,
en que trata de la artillería y de todo
10 necesario ¿ ella, con un tratado de
fortificación, y algninas otras impor-
tantes materias militares.
Lechagado, da. Adjetivo. Lo que
tiene la forma 6 figura de las hojas
de lechuga.
Lechognero, ra. Masculino y fe-
menino. El que vende lechugas.
Lechugaica, Ha, ta. Femenino
diminutivo de lechuga.
Etiuolodía. Lechuga: latin, laclü-
c&la; catatan, lletugueta.
Lechuguilla. Femenino. Cierto
género de cabezones ó puños de cami-
sa muj grandes y bien almidonados,
y dispuestos por medio de moldes en
figura de hojas de lechuga: moda que
ae estiló mucho durante el reinado 4e
Felipe n.
LechngnÍDO. Masculino. El con-
junto ó cualquiera de las lechuguillas
peoueñas antes de ser trasplantadas:
11 Metáfora familiar. El muchacho im-
berbe que se mete á galantear apa-
rentando ser hombre necho. Se ha
aplicado también al que en su traje
sigue escrupulosamente la moda.
LEDE
355
EtiuolooIa. Lechuga: catalán, leí-
x\tguiw>.
Lechuza. Femenino. Avederapi-
\ de un pié de largo, de color blan-
co ó rojizo con manchas pardas. Tic- -
ne las piernas todas cubiertas de plu-
mas, el pico corvo y fuerte, así como
las uñas, y las plumas tan blandas,
que no hace ruiao cuando vuela. Es
de las nocturnas, v su canto es un so-
nido monótono, lúgubre y desagra-
ble. I GertnoMia, El ladrón que hurta
de noche. *
ETiiioLoaÍA. Latin tu)ct&%, la lechu-
za, de Kox, noctií, la noche. (Punió.)
Re¿eiia. — Lbchuza quiere decir ave
nocturna.
1. Lechuzo. Masculino. Apodo
que se da al que arda en comisiones,
y se envia á los lugares á ejecutar los
despachas de apremios y otros seme-
jantes. J Adjetivo metafórico que se
aplica a las personas que se asemejan
á la lechuza en alguna de sus propie-
dades. Se usa también como sustan-
tivo.
2. Lechuzo. Masculino. Se aplica
á los muletos y muletas desde que na-
cen'hasta que cumplen un año.
Etimolooía. LecioH.
Leda. Femenino. Mílologia, Hija
de Testio, re; de Etolia, que casó con
Tindaro, re; de Esparta, amada por
Júpiter, que para seducirla tomó la
forma de un cisne, v que ilió á luz dos
huevos, de uno de los cuales salieron
Pólux y Helena, y del otro. Castor y
Clitemnestra^
Etiuolooía. Latin Lgda. (Ovidio.)
Ledamente. Adverbio de modo.
Poética. Con alegría, contento, pla-
cer.
Btwoloqía. Leda y el sufijo adver-
bial mente.
Ledania. Femenino anticuado. Lb-
TAMÍA, por rogativa, súplica, etc.'|
Metáfora anti^a. Letanía, por lis-
ta, enumeración seguida. | Anticua-
do. LíuiTK. I Plural anticuado. Lb<
tañías, por procesión, etc.
Ledesma (Alfonso db). Poeta es-
pañol, que nació en Segovia en 1652
y murió en 1623, á quien, con más
razón que á Góngora, debe señalarse
como iniciador en España del estilo
eonc^titta. Fué llamado el Poeta^ivi'
no, sobrenombre que se atribuje más
bien al géne*o de poesía sagrada, i
que se dedicó, que a la sublimidad de
BU talento. Las principales obras que
dejó, son: Conceptos etpiritwites; Jw-
gos de Moche-Buena; Eí Monttrw í«w-
ginado; Epigrama^ y jerogiificot á la
vida de Cristo; Fativiaades de Nvatra
Señora; Eaulencicu de iMtot y grimde-
ta de Segoma y Epitome de la y ida de
Critto en dtMCWtoe metafóricot.
Ledeama (Blas t¡B). Pintor espa-
ñol, que vi Ha en Ardalucfa en el si-
glo XTi. Adoptó la manera italiana j
pintó con preferencia asuntos grotes-
co.", dejando igualmente frescos que
representan santos y hechos históricos,
Le^esma (José). Pintor español,
que nació en Burgos en 1630 y murió
en 1670. Hizo sus primeros estudios
artfstícos en bq patria, j se perfecciv
Digitized by Vj OOQ [C
356
LEER
Ji6 en Madrid bajo la dirección de
Juan CarreQo, cujo colorido ¡mito.
A pesar de au breve exiatencia, dejó
muchos cuadros, la major parte en
loa conventos de Madrid. Los más no-
tables son: tan Juan BaulUla; La Sa»-
tiñmA Trinidad; La £«atrMacÍon; tan
Franeiíco; tanto Domingo j Crüto en
el sepulcro.
Ledesua (Miotjbl Jbkóniuo). Mé-
dico j erudito español, natural de
Valencia, que vivía i príncipioe del
siglo XTi. Eatudió las lenguas, la
filosofía, la poesía t la Medicii
1 ciudad natal, en la que lu¿?(
fué
profesor de fi7Íeg:o j di
sus obras mas conocidas son: Com-
pendium grecarwn intíitntionnn; Se
plenñtide eomintariol%¿ , etc.
Ledicia.Femeninoanticuado.Aiji-
ORÍA.
BmiOLoafiL,. Zedo.
Ledo, da. Adjetivo. Poética, Ale-
gre, contento, placentero.
Etiuolooía. Latin lat%t, alegre,
grato, acepto, fovorable, próspero,
abundante, cujo último sentido tie-
ne el inglés /úíy, simétrico del ale-
' man Uattg j del ruso luczttii, en rela-
ción clara j terminante con el sáns-
crito látikat, contento, alegre.
Strivacion. — Sánscrito "^T rttl
(las), amar, recrearse; ¡astas, agrada-
ble (cujo sentido tiene el latinMíwJ;
¡ásikas, contento; ruso, iMcañi; ale-
mán, /tuít^; inglés, ¿M'y: griego, Xicu
(lao), tener deseos, gozar; latin, Ittius.
Ledona. Femenino anticuado, Í/it-
rina. El flujo diario del mar.
Ledro, dra. Adjetivo. Geimania.
Bajo, ruin, despreciable.
Lee. Femenino anticuado. Lbt.,
Leedor, ra. Masculino j femeni-
no anticuado. Lector, por el que lee.
Tiene uso en estas expresiones: es
mny LBKDOR, es gran lbedor.
Leesa. Célebre cortesana griega,
que murió en 494 antes de Jesucris-
to. Parece que era amante de Aristo-
giton ó de Armodío, por lo cual fué
complicada en la causa del asesinato
cometido por aquéllos en la peí
del tirano Hiparco. Puesta en el
mentó, se negó á revelar á Hippiaa los
nombres de Tos conspiradores, j
morosa de que el dolor la arrancara
alguna confesión, se cortó la lengua
con los dientes. Los atenienses hon-
raron su memoria j la perpetuaron
erigiendo á, la eutradade la AcnSpolis
la estatua de una leona sin lengua.
Leenda. Femenino anticuado. Lb-
TBNDA.
Leer. Activo. Pasar la vista por lo
escrita ó impreso, haciéndose cargo
del valor de los caracteres, pronun-
ciando ó no pronunciando las pala-
bras, y Enseñar ó explicar pública-
mente ei -profesor de alguna ciencia
ó arte á sus oyentes algún tratado 6
materia. I Entender ó interpretar un
texto de cierto modo, suponiendo ser
ésta la mente del autor. | Decir de
memoria en público'el discurso lla-
mado lección en las oposiciones j
otios ejercicios literaries. Cmuido el
LEGA.
discurso es para oposiciones, se dice ¡
también Lbbr de oposición. { Metáfo-
ra. Penetrar el interior de alguno por
lo que exteriormente aparece, Ó venir
en conocimiento de alguna cosa ocul-
ta que le haya sucedido. | ob bx-
TRAORDiNARio. En las universidades
era explicar un bachiller en lejres ó
cánones, nombrado por el claustro, á
los estudiantes no graduados, el libro
6 materia que se les designaban, j re-
fularmente después que los maestros
abían concluido con sus respectivas
enseñanzas.
EtimolooÍa. Griego Uyiiv (Ugtin),
compuesto de Xiyot (¡¡fos), pensamien-
to j palabra, razón j verDO, j ariti
(agñn), dar el primer impulso: latin,
ligiré; italiano, legftre; francés, tire;
provenzal, Ugir, ligir; catalán, iUgir;
portugués, Ur; walon, lére.
Leetad. Femenino anticuado.
Lb ALTAD.
Lega. Femenino. Monja -profesa
exenta decoro, perO'COn la obliga-
ción de servir á la comunidad en las
haciendas caseras.
EtimoloqÍa. L«ga: catalán,. lUga.
Legada. Femenino. El empleo ó
cargo de legado. \ £1. mensaje ó ne-
gocio de que va encargado un legado.
;{£l territorio 6 distrito dentro del
cual uu legado ejerce su encargo 6
funciones. | El tiempo que du: '
cargo 6 funciones de un legado.
bTiMOLOoiA.^yaCMtt. — (Llámanse
asi en Italia las provincias eclesiásti-
cas, como son la de Bolonia, la de
Ferrara j las del Patrimonio, y otras,
á donde sieinp re ei^vían cardenales.»
(AcADRUiA, Diccionario dt USB.)
Legación. Femenino. LsQAcfA.Ü
Jíl cargo que da un Gobierno á un in-
dividuo para que le repásente cerca
de otro (iobierno extranjero, ya sea
como embajador, ya como plenipoten-
ciario, ya como encargado de nego-
cios. I Él conjunto de individuos que
componen una lbo ación.
ETiuoLOofA.Zeyor; latin Ugatio, la
legacía, embajada, diputación, em
pleo del embajador y la acción de en-
viarle: catalán, ¿«y oct'd'; portugués, U-
ga^áo; francés, Ugalion; italiano, lega-
tione.
Legado. Masculino. Forense, La
jeto que alguna suprepia potestad
eclesiástica o civil envía i otra para
tratar algún negocio. I El presidente
de cada una de las provincias inme-
diatamente sujetas ¿^reservadas á los
emperadores romanos. - En algunas
provincias se daba al presidente el
nombre de lbQado consular; como á
de la Bética y Lusitania en tiem-
po del emperador Adriano, t Cadanno
de aquellos socios qúie los procónsules
llevaban en su compañía á las provin-
cias, como por una especie de asesores
y consejeros, los cuales en caso de ne-
cesidad hacían sus veces, fl En la mi-
licia de los antiguos romanos, el jefe
6 cabeza de cada legión. | Cada uno
de los ciudadanos romanos, por lo co-
mún del orden senatorio, onTÍados á
LEGA
las provincias recien conquistadas
para arreglar su gobierno. | La per-
sona eclesiástica que por disposición
del papa hace sus veces en algún con-
cilio, ó ejerce sus facultades apostóli-
cas en algún reino ó provincia de la
cristiandad. D El prelado elegido por
el sumo pontificB para el gobierno de
alguna de las provincias eclesiásti-
cas; como Bolonia, Ferrara. | X latk-
RB. Un cardenal enviado extraordina-
riamente por el papa, con amplísimai
facultades cerca de algún príncipe
cristiano. J Caducar el LsaADO ó pi-
SBIC0U1S0. Frase forense. Extinrair-
se por falta del sujeto en quien debía
recaer.
EriuoLoaÍA. Latin Ugat%s, partici-
pio pasivo de Irgire, legar; catalán, U-
gAt, Ilegal; provenzal, legat; franela,
Ugat; italiano, legato.
El catalán llegat significa máa bien
el Ugado, manda.
Reseíía iistárica. — l. Magistrados
entre loa antiguos romanos, que ve-
nían á ser como enviados 6 lugarte-
nientes.
2. Los embajadores eran los lua-
D06 del Senado, que los nombraba de
BU seno.
3. Los procónsules tenían lbqados
que mandaban los cuerpos de ejérei-
to, cuyo número era proporcionado á
la importancia de la provincia í qne
se destinaban.
4. César, procónsul .en las Galias,
tuvo hasta diez LsOAnos.
5. Bajo los enfperadores, todos los
generales y todos los empleados eran
LBOADOS del emperador.
6. Augusto tuvo LSQADOS euunU-
ret, que enviaba á gobernar las pro-
vincias llamadas de César [véase bo-
UANo (imperio)], que tenían el poder
militar: Jos lroados propretores eran
gobernadores de las provincias de ul-
tramar, investidos del poder civil y
militar; los leoados legionarios eran
jefes de una legión y formaban parte
de un cuerpo estacionado en una pro-
vincia fronteriza, para guardarla y de-
fenderla.
7. En tiempos de la república, hn-
bo LBOADOS liares, es decir, Áontfrarüu,
Sue eran senadores encargados de ir i
is provincias para sus negocios pri-
vados, y que recibían del Senado el
título de LBOADOS, que les daba el de-
recho de gozar de ciertas inmunida-
des y honores anexos á la legación.
8. Originariamente, la duración de
estas misiones erailimitada, y se pres-
tó á muchos abusos. Cicerón la oím
reducir á un solo año; César regla-
mentó las legaciones libres por medio
' I una ley, que fijó bu duración en
Legador. Masculino. Provincial.
El jornalero que en los esquileos saca
las reses lanares del bache, y las ata
de píes y manos para esquilarlas.
ETiMOLDaÍA, Legar: latín, legater,
el que lega ó hace alguna manda en
testamento; italiano, ugatort.
Legados dal papa. Sisíeria. fin-
iados y representantes del soberano
pontífice, (^ue ptMden sei; l.V utM-
igitizedbyVjOOQlC
LEGA
QOB á Utere, escogidos iSnicsmente
aatre los cardeDales que, para des-
empefiar BU misión, abandonan la pla-
za qué ociipan habitual mente úl lado
del papa. Son ordinarios, como loa que
Í residen las legaciones del Estado de
a Iglesia; 6 exlraardi*ariot, investí
dos de poderes muj latos en algún;
circunstancia extraordinaria, en que
los más graves intereses religiosos s
hallan en peligro. Por esto se ha tíi
to desde los primeros siglos que los
LBOADOS han presidido los concilios;
2.*, LEOADOS entiadot ó nwKÜís apottó-
iieoi, represen tan t«s del pontífice de
segundo rango, que pueden ser nom-
brados de individuos que no pertene-
• den al Sacro Colegio, cuja mtsion es
temporal d permanente. Por lo gene-
ral, no se mezclan en los detall de
la administración eclesiásticB intenoE
del país en que residen, ^ no son más
tue personajes diplomáticos, órganos
e las comunicaciones '
tre las dos cortes; los i%l»r*vneiot ó
retidtnUi son nuncios de una catego-
ría inferior; 3.*, los LBOADOBiHÍof, que
reciban su título de LsaADÓ sin otra
distinción que la de ciertos derechos
honoríficos á la sola profesión de una
dignidad eclesiástica, á que es anexo
dicho título: así lo son los arzobispos
de Reima, en Francia; de Toledo, en
Espafta; de Colonia, eÁ Alemania; de
Praga, en Bohemia; j. en otro tiem-
go, de Cantorberj, en Inglaterra. En
icilia, el mismo rev Luis, por una
bula de Urbano II (1099), confirmada
por Benedicto XIII (1728), tuvo tam-
bién el título de lkqaiio apotUSlieo.
Legadura. Femenino. Cuerda, cin-
ta ú otra cualquiera cosa que sirve
para liar 6 star. H07 sólo sa usa en
algunas partes por la tomiza con que
el legador ata las reses lanares para
esquilarlas.
Legajico, lio, to. Uasculino dimi-
nutivo de legajo.
Legiyo. Masculino. Atado de pape-
les sueltos.
EriHOLoaÍA, Ltgal. El primer lega-
jo fué un paquete de escritos 6 pape-
les UgtUt.
Legal. AdjetÍTO.. Lo que está prec
crito por ley j es conforme á ella. || Ve-
rídico, puntual, fiel y recto en el cum.-
plimiento de las funciones de su car-
go. I PBOCBDiMiBNTOSLBOáLBS.^ .Form-
te. Ritualidad marcada por la' ley en
la tramitación 7 suatanciacion de los
unntoa sometidos á la justicia.
BTDioLOofA. Lty: iatin, l^iHt; ita-
liano, Ugult; francés, l^at; catalán,
legal.
Legalidad. Femenino. Verdad,
ftuntualidad. bnena fe, rectitud y fide-
ídad eu el desempeño de un cargo ú
obligación. | Anticuado. Lboaliza-
CiON, I Lboalidad bxistbntb. El or-
den actualmente establecido en la es-
fera política, considerado como ex-
presión suprema de los derechos cons-
titucionales;-en cuyo sentido se dice:
«reconocer la lboalidad bxistbntb.>
Lflgaliaimo, ma. Adjetivo super-
lativo de legal.
LagalisAcion. Femenino. Portnte.
LEGA
La autorización 6 comprobación de
un instrumento, la certificación dc"
verdad 6 legitimidad.
Etiuolooía. Legalitar: catalán, le-
galitadá; francásj Ugalitation; italia-
no, Ugalitiatüme.
Xiegaliaado, da. Participio pasivo
de legalizar,
Btiuoloqía. Catalán legatitat, da;
francés, Ugalité; italiano, Ugalittato.
Legalizar. Activo. Poraue. Auto-
rizar un instrumento, certificando en
forma auténtica acerca de au verdad
y legalidad.
• ETUiOLoaÍA. LegAl: catalán, Ugalí-
sor; francés, UgaÜter; italiano, lega-
littare.
LegalmoDte. Adverbio de modo.
Según ley, conforme á derecho. ||
Lealmente, con lealtad, fidelidad y
honradez.
EriuOLOOfA. Ze^al y el sufijo ad-
verbial tiu*le: latín, légálííer; italia-
no, legaiau*te; lancea, tígalvnaH; ca-
talán, Ugalme»(. ■
Legámen. Masculino. Lboado,
man(U del testador.
Legamente. Adverbio de modo.
Sin instrucción, ain ciencia ni cono-
cimientos.
ETiifOLoaÍA.' Lega y el sufijo ad-
verbial wu*le.
Legamento. Masculino anticua-
do. Lía A DURA.
Légamo. Masculino. El cieno,
lodo o barro pegajoso. Q La grosura
de algunas tierras, su sustancia 6
jugo untuoso.
KriiioLoaÍA. Zimo.
Legamoso
tiene légamo.
Légaña. Femenino. Humor que
destilan les ojos y queda cuajada y
pegado á las pestañas y lagrimales.
EtimoloqÍa. 1. Articulo m y galla,
alteración del latín grSmia, humor
viscoso que acude á los ojos.
2. Gframía viene de grame», césped,
especie de musgo, porque la lagaña
parece ser el musgo de la vista.
3. Bl sentido se ajusta, mientras
2ue la forma no anda mu;r discorde!
\-gramia, ¡a~gamia, Utgtmia, lagaña.y
(Anónimo. )
Este orígeb podría admitirse, .si no
existiese la etimología de Puigblanch,
astuta, práctica, positiva; tan positi-
va como discreta.
(No viene de lagrinaüa, formado
de ligrima, ni de Hpgaña, formado
del latia lippitttdine, como dice Co-
varrubias, sino del adjetivo Umiea-
nea, sobrentendiéndose tordet, deri-
vado de Umicnt, que á su vez se deri-
va de Urna, Unm, lagaña. Díjose,
pues, en singular, leMícameay Umiga-
nea; después, Umganea; luego, tenga-
%ea y teganea; y por último, Utjaia,
como de vineii s? hizo viña. (Puio-
blakch): catalán, llaganya. La forma
etimológica es légaña.
Legañoso, sa. Adjetivo. El que
tiene muchas legañaa.
Legar. Activo. Forenti. Dejar
una persona á otra alguna manda en
su testamento 6 codicilo. ( Enviar á
alguno ds legado d con alguna lega-
LEGE
357
cía. \ Anticuado. Lioar ¿ atar. \ An-
ticuado. Juntar, congregar, reunir.
II Neutro anticuado. Llboar. Sállase
también usado como recíproco.
ETitfOLOoÍA. Legado: latín, UgJírt,
enviar, comiaionar, dejar alguna man-
da en el teatamento; forma verbal de
lex, ligit, ley; italiano, legare; fran-
cés, Ugueti catalán, llegar.
Legatario, ifasculino. Forttue. La
persona á quien se deja alguna man-
da de testamento d podicüo.
EtiuolooIa. Legar: latín, UglUO'
rfw, la persona i quien se lega algo
en testamento; iuliano, Ugatano;
francés, légataire; catalán, líegatiari.
Legazpi (MiouEL Lopbz de). Con-
qulatador de las islas Filipinas, que
nació en la villa de Zumarrraga, ,
(Guipúzcoa) á principios del si-
glo XVI, y murió en 1572. Habiendo
pasado á Nueva-España, fué nombra*
do, en 1515, escribano mayor del ca-
bildo de Méjico, y en 1564, bajo la
administración del virrey Don Luis
de Velasco, se le confió el mando de
una expedición destínada á conquis-
tar las islas Filipinas. Salió del puer-
to ds la Natividad con cuatro buques
menores y una fragata, éhizo su pri-
mer eBCafa en las islas de los Ladro-
nea, llamadas hoy Marianas, toman-
do poaeaion de ellas en nombre de
España. De allí se encaminó al ar-
chipiélago, objeto de la -expedición,
y oeapues de evitur mil escollos y
correr mil peligros, fondeó el 27 de
Abril de 1565 en la rada de Cebú,
donde había muerto Magallanes. Ha-
biendo logrado entablar relaciones
amistosas con los indios, continuó
sus exploraciones y descubrió la isla
de Luzon, la mayor del archipiélago,
en la que decidió establecer el centro
de la dominación española. Después
de fundar una población en Cebú y
esperar la llegada de los .refuerzos
que había enviado á pedir á España
por medio del misionero Urdaneta,
emprendió, en 1570, la conquista de
Luzon, que llevó á cabo con toda fe-
licidad. En seguida fuudó la ciudad
de Manila, que en poco tiempo llegó
i ser una poolacion Soreciente y cen<
tro de nn activo comercio, y murió k
los dos años de haberse instalado en -
ella. Las islas Filipinas se llaman así,
aludiendo á que el conquistador tomÓ
posesión de ellas á nombre de Feli-
pe II.
Lege. Femenino anticuado. Lkt. ||
Antícuado. Leche.
Legenda. Femenino anticuado,
Historia ó actas de la vida de algún
santo.
Etimolosía. Latín leghula, «coeaa
que deben ser leídas,» nominativo
plural de le^endus, lo que ha de leer-
~i, gerundio de legíre, leer.
Legendario. HasculiDo. Litwgitt
anligna. B! libro en que las catedrales
ó monasterioa tenían antiguamente
--icopiladas las actas ó vidas de san-
-36,
STiuoLoaÍA. Bajo latín UgenáSri»',
forma del latín ligirt, leer; italiano,
8S8 LEGI
LegiUe. Adjetivo. Lo que se pue-
de leer.
Sl-iuoLoaÍA. Lur: latín, UgVMx;
it&liaao, UggihiU; francés, Utiole; ca-
talán, Ilegible.
Legiblemente. Adrerbio modal.
De modo que se puede leer.
EriuoLOofA. ¿entile y el sufijo ad-
verbial Ke»te.
Legión. Femenino. Cuerpo de tro-
pa romana compuesta de inianteria J
caballería, que varid mucho ae^un la
diversidad de los tiempos. Divididsa
cada legión en diez cohortes. También
ahon se suele dar este nombre ¿ al-
gunos cuerpos de tropas. I Biblia. Nú-
mero indeterminado de personas ó es-
píritus; j así decimos: «lboiok de 4n-
geles; leoion de demonios.» { ¡Asílb
LLEVE UNA. LEOIOM DE DBUONIOS Ó DE
biablobI Conjuro.
EriuoLoafA.. Latín lÜf^t, reco^r;
litffio, Ugü»it, reclutamiento militar;
catalán antiguo, llegió; moderno, U~
^i¿; provenzal, iegio; nances, Ugitm;
italiano, legünu.
ReieHa, — 1, «Jesús le pre^ntiS:
fcuál es tu nombre? El respondió: me
lamo Lbqion, porque muchos demo-
nios habían entrado en aquel hom-
bre.> (3aci, Biblia; Evwngelio dt m»
Líau, tMpil*k VIH, iierric%lo 30.)
2; «Cuerpo de milicia entre los ro-
manos, compuesto de caballería é in-
fantería, cuyo número de soldados era
vario j diñcil de señalar. Rómulo,
que fué el primero que las formd, las
seflaliS el número de tres mil infantes
y trescientos caballos, la cual se divi-
día en tres trozos. Después, en tiem-
po de Tulio Hostilio, se le añadieron
mil hambres de í pié; pero en adelan-
ta varió mucho, y unas veces era de í
cuatro mil; otras, de cinco mil; y
otras, de seis mil infantes, v de dos-
cientos, trescientos 6 más caballos. La
LEGIÓN se componía de diez cohortes,
cada una mandada por un tribuno, y
constaba de tres compafiías: v según
la variedad de éstas, se variaba el nú-
mero de soldados de cada lbqion. Lia-
' mdse así porque se escogían los sol-
dados para formar estos cuerpos. —
(AcADEuiA, DiccioMorio de 1726.)
3. Mittoria romana. — LaLEOioNcra
una de las divisiones del ejército de
Roma, compuesta principalmente de
ciudadanos róndanos. Era un cuerpo
completo, que reunía infantería pest
da y ligera, caliallería y pertreche
de sitio. La infantería formaba die
cohortes; y la caballería, diez turnos
ó escuadrones. Se atribuye á Rómulo
It creación de'la lboion, que al prin-
cipio tuvo 3.000 infantes v 300 caba-
lleros. Servio la elevó i 4.000 6 á
4.200 infantas. Desde la batalla
Cannas hasta Mario, fué de 5.000, v &
veces, de 6.000 á 6.100 infantes y 3'>0
caballeros , y conservó este efectivo
hasta tiempo de Valentiniano II; la ca-
ballería contó con 720 hombres. Cons-
tantino redujo la lboion á 1.000 6
1.500 hombres. Cada lboton tenía un
número de orden y un nombre; verbi
gracia: la Vietorioea, \h Marcial, etc.,
j estaba mandada por un tribuno,
LEGI
Sirva de ejemplo, en cuanto al núme-
ro v nombre, a que antes nos hemos
rcHrido, el de Legio teptima gevtina,
romanceado en Leo», nombre de una
de nuestras capitales. (V«ase Lbon.)
Legión de Honor (óbDsn db la).
Historia. 1. Orden instituida el 19 de
Ma;^o de 1802, por el primer cónsul
Bonaparte, para recompeusar los ser-
vicios militares y civiles.
2. Su insignia es una estrella de
cinco rayos dobles, esmaltados de
blanco, con una corona imperial en
la parte superior. El centro, rodeado
de una corona de encina y laurel, tie'
ne por un lado, en vn pequeño meda-
llón de oro, la imigen de Napoleón I;
y por el otro, un águila con el rajo y
con esta divisa: Bonor y patria.
3. La Restauración reemplazó la
imagen de Napoleón cou la de Enri-
que IV; y el águila, con tres flores
de lis.
4. Bn tiempo de Luis Felipe, éstas
fueron sustituidas ^or dos banderas
tricolores,
5. La forma primitiva de la cruz
fué restablecida después de 1848.
6. La Lbgioh db Honor se compu-
so, en su origen, de 16 cohortes; un
gran canciller, pan toda la orden,
residía en París, y cada cohorte tenía
á su vez su canciller.
7. AI principio no hubo mAs que
cuatro grados jerárquicos: le^ümario,
oficial, cofuandante y gra* ojicuil.
8. Cada cohorte tenía 7 grandes
oficiales, 20 comandantes, 30 oficia-
les y 350 lefi^onarios. La leoion com-
prendía 6.512 miembros.
9. Con la institución del imperio,
se creó un quinto grado, superior ¿
todos : el de gra% cordo» 6 grande águi-
la; y posteriormente, los legionarict
cambiaron su nombre por el de caha-
llerot, y se aumentó sucesivamente el
número de todos loa dignatarios.
10. No se podía pertenecer á la or-
den de la Lboion drHonok, sino des-
pués de veinticinca afios de servicios,
salvo las acciones distinguidas en
tiempo de guerra y los casos especia-
les detallados en las ordenanzas. Era
Sreciso estar cuatro años en el grado
e legionariQ para pasar al de oficial;
dos en éste, para el A^ comandante; tres
en éste, para el de gra* oficial; y cinco
en este ultimo, para el de gran cordón.
11. En 1829, se redujo á veinte
años, en favor de los militares, el
tiempo de servicios que se exigía para
poder ser legionario.
12. El Si eldo asignado por Napo-
león I ¿ cada grado, fué: 20.000 fran-
cos, al de ffran. cordón; 5.000, al de
gran oficial; 2.000, al de comandan-
te; 1.000, al de oficial; 250, al de ca-
ballero; y sirvió para pagar estos
sueldos una dotación en bienes nacio-
nales ó extranjeros.
13. Los acontecimientos de 1814
Í1815 quitaron ¿ la Lboion de Honor
i mayor parte de sus propiedades,'
por lo que se redujo á la mitad la
asignaiiioD de todos sus miembros, y
no se concedió á los nuevamente nom-
brados.
LEGI
14. Luis XVIII , por ordenasu
de 9 de Julio de 1814, cambia algu-
nas nominaciones de los ^ados, tal
como la de comandanle en covíe%da4Íer,
y ladeyriw cordón ea/ra* cr«,- fijó el
número de grandes cruces en £K); el
de grandes oficiales, en 160; el de co<
mendadores, en 400; e! de oficiales,
en 2.000, y dejó ilimitado el de ca-
balleros.
15. Por un decreto de Napoleón m,
de 10 de Marzo de 1852, el tieanpo
reglamentario para ascender de grado
á grado se restableció como en su oii-
gen; el número de caballeros de la
orden fué ilimitado; y pudo tener
4.000 oficiales, 1.000 comendado-
res, 200 grandes oficiales y 80 gran-
des cruces.
16. Las recepciones de caballen»,
comendadores y oficiales se hacen por
un delegada uel gran canciller, de
un grado igual, por lo menos, al de
aquel í quien se recibe; los grandes
oficiales V grandes cruces son recibi-
dos por el jefe del Estado, ó por el
gran canciller, 6 por algún funciona-
rio delegado y ae un grado' igual
t&mbien.
17. Los extranjeros son admitidos
en la drden, pero sin recepción y sin
figurar en los cuadras.
18. La asignación ha sido restable-
cida para lodoi los legionarioé mili-
tares de este modo:- los caballerea,
250 francos; los oficiales, 500; los
comendadores, 1.000; los grandes
oficiales, 2.000; y los grandes cru-
ces, 3.000.
19. Si un legionario no cumple con
su mujer é hijos las obligaciones que
prescriben los capítulos 5." y 6.* del
Código Napoleón, el ministro de U
Guerra puede autorizar la retención
de la tercera parte de la asignación
que le eeté señalada.
20. La cualidad de miembro de 1i
Leoioh d8 Honor se pierde por la na-
turalización en país extranjero; por
la aceptación, no autorizada, de fun-
ciones conferidas por un Gobierno de
otra nación; ó por alguna de las can-
sas que suspenden Tos derechos de
ciudadano francés.
21. No puede ejecutarse ninguna
pena infamante contra un legionario,
sino después de haber sido degrada-
do, según las fórmulas establecidas.
23. Los reglamentos determinan
las clases de insignias, su forma y
modo de llevarlas, conforme á los gra-
dos y al estado civil 6 militar de lu
personas.
23. En 1873, al número de caballe-
ros se fijó en 25.000; el de oficiales,
en 4.000; el de comendadores, en
1.000; el de sirandes oficiales, en 200,
{' el de grandes cruces, en 70; siendo
as tres quintas part«s para los mili-
tares y las otras dos quintas partea,
para los civiles.
Legionario, ria. Adjetivo. \p qna
S;rtenece á la legión. | Hascnlino.
I soldado que servía en las legiona
romanas.
ETiuoLoaÍA. Legión: latín, ll^íift'
riuHt en CéMT,/Io pertenedente i U
Digitized by VjVJL) V iv
LEGI
legión romana; catalán, k^tonañ, a;
ñ-ancés, UsÜMttíñre; italiano, Ugima-
rio.
LegioneoBe. AdjetÍTO. Lbohís, sa.
BTmoLoofA. Latín lesiónense reg-
nvm; «1 reino de León, en España.
(De Miguel t MoIunte.)
Legislación. Femenino. Conjunto
6 cuerpo de lejtfs, por las cuales se
ebierna un Estado. | La ciencia de
I leyes.
ETiuoLoaÍA. Lejüiar: latin.de san
Jerónimo, tlgitÜm, lej; catalán, lie-
jfitladd; portugués, Ugithc&o; fran-
cés; Ugiihtion; italiano, iigitlatione.
SiNONiiáiA. Zígisladoit, jwitpruden-
eia. La Ugülaeúm se refiere á la exis-
tencia de las leyes escritas, sean jus-
tas 6 injustas, buenas 6 malas.
La jvritprvdawia se refiere i los
principios del derecho, á las re|;las
inmutables j eternas de la justicia.
La Ugittacion no se ocupa sino de
10 que se nos manda guardar j cum-
plir.
La jurúprudaicia establece lo que
nosotros debemos dar j lo que 6, nos-
otros se debe conceder. Lo que nos-
otros debemos dar, es nuestra oblig'a'-
cion. Lo que se nos debe conceder,
es nuestro derecho.
Uuchas Teces se ha dicho que la U-
Íitlacüm dé nuestro país esta embro-
lada. No puede decirse que está em-
brollada nuestra /«rúprwÍMMii, por-
que el conocimiento prudente del de-
recho humano no es una cosa que ad-
mita el embrollo.
Bb bien seguro que no hay dos paí-
ses que tengan una misma Uguitt-
eüm.
Todos los pueblos civilizados de la
tierra, aun cuando fueran infinitos,
tendrían una jwñtpruáauíia, porque
las proclamaciones sustancíales del
derecho son un decálogo social para
todos los países cultos.
Por boca de la Ugisíacüm hablan
siglo, un monarca, unas Cortes, un
favorito, quizá un usurpador, tal vez
un tirano, porque tiranos han sido
muchos legisladores.
Por boca de \h jitritpntáetieia habla
la humanidad.
La legitlacion es más extensa, más
vasta; \i. jwUpntdencia es más sabia,
más JQsta, mas moral, más religiosa.
. La UgitUeion es un hecho: \».j%rit-
pndeneía es la primera ciencia social,
porque es la madre de las ciencias po-
líticas j económicas. La economía y
la política que no se funden en el co-
nocimiento del derecho del hombre,
no merecen la denominación de ctm-
em.
Legislador, ra. Masculino j fe-
menino. Bl que da 6 establece lejes.
11 Metáfora. Censor 6 censurador de
alguna cosa. '
Stiuolosía. Zegiílar: latín, %m-
litcr; catalán, llegUlador; francés, U-
gUlatew; italiano, legülaiore.
Sntido etimológico.^].. El latín le-
ÍitUtor se compone de Ux, lígii, la
BJi J litSr, portador, forma agente de
íifwm, llevado, supino At ferré, llevar
á producir.
LEGI
2. En Cicerón se halla también U-
gimlSCor; esto es, lator-Ugnm, el que
lleva 6 produce las leves.
Legislar. Neutro. Dar, hacer 6 es-
tablecer lejes.
ETiuoLoeÍA Zeg: catalán, llegii-
iirr— «Metafóricamente significa cen-
surar y ju7.gar de las acciones aje-
nas.» (kcKDOSMí, Diccionario de ilf 6.)
Legislativo, va. Adjetivo que se
aplica al derecho 6 potestad de nacer
leyes. \ Se aplica al cuerpo 6 código
de lejes.
Etimología. Legislar: catalán, lU-
giilatin, m; provenzal, Uaitlatin; fran-
cés^ ^W^ñ/; italiano, legislativo,
Legislator. Masculino anticuado.
LsaiSLADOR.
Legialatara. Femenino. Cuerpo
legislatívo en actividad ; tiempo de
su duración.
Etiuoloqía. Legislan: catalán, lie-
gülatnra; francas, Vgitlaíure; italiano,
l^islatwa.
Legisperito. Masculino. Jubispe-
RITO.
Legista. Masculino. El letrado 6
rrofesor de lejes 6 de jurisprudencia.
El que estudia jurisprudencia 6 le-
yes.
ETiHOLoaÍA. ¿«y.- italiano, legista;
francés, Ugttie; catalán, lUgista.
Legitima. Femenino. Foretue. La
parte de herencia que pertenece, se-
gún ley, á cada uno de los hijos legí
timos en los bienes que quedan por la
muerte de sus padres.
ETiuoLoafA. LegUtno: catalán, Ile-
gitima; francés, legitime; italiano, Ug-
gitima; latín, Ugílima, formalidades
en los actos judiciales, preceptos:
Legitimación. Femenino. La ac-
ción y efecto de legitimar algí
persona ó cosa.
ErmOLOafA. Legitimar; catalán, ile-
gitimaeii; francés, UgitinatioH; italia-
no, Ugittimatione.
Legitimad amenté. Adverbio de
modo. Por legitimación.
Btiuolooía. Legitimada j el sufijo
adverbial mente.
Legítimamente. Adverbio de
do. Con legitímidad, con justicia, de-
bidamente.
Etimolooía. Legítima y el sufijo ad-
verbial mente: latín, Ugífími; italiano,
legittimame»te; francés, Ugitimement;
catalán, lUgitimament.
Ilegitimado, da. Participio pasivo
de legitimar.
BTiuoLoaÍA. Legitimar: catalán, lU-
gitimat, da; francés, legitimé; italiano,
legiítimato.
Legitimar. Activo. Forense. Pro-
bar ó justificar la verdad de alguna
cosa 6 la calidad de alguna persona 6
cosa conforme á las leyes, || Hacer le-
gítimo al hijo que no lo era. P Habi-
litar á alguna- persona de suyo in-
hábil para algún oficio ó empleo.
BriuoLOofA. Legitimo: catalán, Ue-
gilimar; francés, Ugitimer; italiano,
Ugittimare.
Legitimidad.' Femenino. La cali-
dad qne hace legítima alguna cosa. !
La autoridad de los monarcas con re-
lación al derecho tradicional de sus
LEGO
359
dinastías. En tiempo de los reyes ab-
solutos, la LBOiTiMiDAD SO llamaba
derecho divino.
ETiMOLOOfA. Legitimo: catalán, lie-
gitimitaí; francés, Ugitimilé; italiano,
legitdmiti.
Legitimista. Sustantivo y adjeti-
vo. Nombre y epíteto de 4os partida-
rios de! derecho divino y de la suce-
sión i la corona por orden riguroso de
primo gen itura.
EtiuolooÍa. Legítimo: catalán, lie-
giiimista; francos; ugilimisle; italiano,
legitimista.
Legitimo, ma. Adjetivo. Lo que
es conforme á las leyes. | Lo que es
cierto, genuino y verdadero en cual-
quiera linea. I En su sentido más la-
to, todo lo que se funda en alffuna ra-
zón de derecho, de tiempo o de con-
ciencia; de tal suerte, que no pueda
dejarse de reconocer y acatar, sin co-
meter una injusticia.
Bxiuolooía. Ley: latin, Ugíitmns;
catalán, llegitim, a; provenzal, legitim;
francés, legitime; italiano, legitttmo.
SiNONiuiA. Legítimo, legal. Lo
legitimo es más esencial y, más dura-
dero que lo legal, porque depende de
la naturaleza y de las instituciones
fundamentales de los pueblos, en tan-
to que lo legal es una emanación de
la ley ci^l. Por esto decimos: hijo Íí-
gíUmoy de legítimo matrimonio, tes-
tamento legal, autoridad legal, formas
legales. Legítima defensa es la que la
ley natural permite; defensa legal es
la que hace el letrado delante del
juez. Lo legítimo lo es siempre; lo le-
gal puede dejar de serlo cuando la ley
se muda. En todos los códigos hay
ficciones legales; pero no hay ficciones
legtlimai. La venta y el cambio son
causas legítimat de adquisición; la
primogenitura y la prescripción son
causas legales. (Mora.)
Lego, ga. Adjetivo. Bl que no tie-
ne órdenes clericales. Se usa también
como sustantivo. H La persona falta
de letras Ó noticias. ¡I Masculino. En
loa conventos de religiosos, al que
siendo profeso, no tiene opción i laa •
sagradas órdenes. | llano t abona-
do. Locución forense en que se expli-
can las calidades que debe tener el
fiador ó depositario; est^ es, que no
goce fuero eclesiástico ni de nobleza,
Íque tenga hacienda : aplícase tam-
ien á las fianzas. \ llano , liso t
ABONADO, Lego,' llano y abonado.
— <E1 seglar que no goza fuero ecle-
siástico. Viene de la voz latina lai-
s.» (Acadeuia, Diecion^^ de Í7S6.}
Legoa. Masculino. Especia de aza-
dón, cuya forma varía según las pro-
vincias.
EriHOLoaÍA. «Especie de azadón,
de quien, según Covarrubias, se di-
ferencia en que el azadón sólo tiene
la pala con que se cava, y el leqon
por una parte tiene la pala, v por la
otra , una piqueta. Sale del latino
Ligo, onis.* (Academia, JHcdonario'
de ase.)
Legoncillo. Masculino diminutivo
de legón.
Legóte (Pablo). Pintor sevillai
■üjitizecl by
'iSOQgl?
360
LEGÜ
qn« nsciií por los mÜM de 1600 j mo-
n6 hici« el da 1670. Sua obraa mis
notablM son lu pinturas qaa ador-
nan el r«tmbIo m^or de la ig^lesia de
SanU Haría de Lebrija, las cuales
representan \»Nttinj£ddtJttMcntlo;
la Spifmía; los dos fa« Jiuna j la
AnMnewM». Piat¿ ademia, por en-
cargo del cardenal Eepíaola, arzobis-
po de Sevilla, un Apostolado, que
ocupa el salón de aquel palacio arzo-
bispal. Eu todas estas obras se sd-
TÍerte mucha naturalidad, corrección
en el dibujo j buen colorido.
Lepa. Femenino. Instrumento de
tierro con dos cortes muy sutiles j
torcidos por la punta, del cual se sir-
ven loa cirujanos j «Ibéitares para
descubrir j raer el cráneo, j reg^istrar
si ha; en él rotura 6 contusión.
Etiuoloqía. Latín tígiU, el hueco
de la oreja, por semejanza de forma.
Lsgracion. Femenino. La acción
de legrar.
Legradnra. Femenino. La acción
j efecto de legrar.
Legrar. Activo. Cirugía. Raer j
maniKstar el casco á hueso en las he-
ridas de cabeza con la legra.
EnuOLOofA. Lt¡rA.
LegroD> Masculino aumentativo
de I^ra. Legra major que la regu-
lar, de qne usan los albéítares para
legrar las partes sdlidas de las Des-
tias.
Legoa. Femenino. Uedida longi-
tudinal de tierra, cuja magnitud es
varia entre las naciones. La leoua.
legal espa&ola, según la real ¿rden
de 1801, consta de veinte mil pies, y
de esta clase de leouas entran veinte
en el grado. | A lboua, i. la lboua,
i. LSOUAS, DB CIEN LBOUAS, DB IfDCHAS
LBOUAS, DBSDE MEDIA LBODA. Hodo
adverbial metafórico. Desde mu; le-
jos, á gran distancia. \ Pos doquieea
HAT an LBOUA DE MAL CAinNO, Ó TB-
NBB ALOOHA COSA SU LEOUA 6 PBDAZO
DE MAL CAUtKO. Expresiones que ea-
sefian que en cualquiera cosa que se
intente hacer, se encuentran dificul-
'tades.
firwoLOiifA. Créese generalmente
qne viene de iraca, latinización de la
voz céltica lem. Otros dicen que lenca
viene del grifgo Uukói, blanco, por-
![ue ánt«s de usarse los pilares ó co-
nmnas miliares, las millas 6 leguas
se sefialaban por medio de una piedra
bltmta. Bergier, Puigblanch y otros,
ven en la voz írács (por la%ica ^ íaa-
diea, j éste por ¡apidtca, entendiéndo-
se menra 6 ditUmeiaj, una derivación
de ¡apis, la piedra. Según esa sagaz
derivación, ¿yao, Unca, equivaldna á
Upidka (distancia) 6 á distancia me-
dida, señalada por ana piedra. (Mon-
LMI.)
iJmsMtM.— Céltico : bajo bretón,
le», leS; gaélico, leig; irlandés, Uige;
latín, lew; inglés, leatqve; italiano,
lega; portugués, Ugoa; francés del si-
glo XI, Une:gramt tre»te liwbs, trein-
ta grandes leguas; moderno, lieve;
provenzal, lega; catalán, ll/gva; picar-
. do, íwe.
1. El firancés del siglo xi, lime, le-
KT'
LEIB
ints Begroramente el bajo bretón
2. Conllrma también el origen cél-
tico de la voz del artículo, el siguien
te paraje: <le%ca, voz tomada del cel-
ta.> (San Isidoro, OrígeHit, capitu-
lo 16.)
Seseia.^LA lboua es la antigua
medida itineraria de Europa. La de
Espafia tiene 4.177 metros; la de
Portugal, 6.173: la de Suiza, 4.800,
j la^cuadnda, 23 kilómetros cuadra-
dos, / la común de Francia, ó de 25
al grado, 4.445 metros.
Legncia. Femenino. Boíániea.
Planta; especie de campánula, cuja
cípsula se abre en muchas valvas.
Legnaro. Uasculino. Peón cami-
nero.
Leguleyo. Uasculino. El que se
tiene por legista, y s61o sabe las leyes
de memoria.
BriuoLoofA. Latín, UgitHvt; de
Ux, tegit, la ley: italiano, leg%Uia.
Legumbre. Femenino. Todo gé-
nero de fruto ó semilla que se cría en
vainas de plantas herbáceas. | Por
extensión se llama así toda clase de
hortaliza.
ETiHOLoaÍA. Latín ¡ígtme* v Ug9-
mHtitm, forma simétrica de iXgiliu,
recolector, forma de legifre, recoger,
cosechar : italiano, legóme; fníícéa del
siglo xit, le»m, leí»; moderno, UgwMt;
provenzal, Ugwm,' limwte; catalán, Ue-
gvm.
Legmnbricar. Activo. Cultivar nn
campo sembrado de legumbres. (Ca-
sa llebo.)
Lagomiario, ría. Adjetivo. Que
tiene conexión con las legumbres.
(Casallbro.I
ETiuoLOOfA. Latín lügUmíiiSrlMt, lo
concerniente í las legumbres. (Cics-
BON.)— La forma directa es l^mmina-
rio.
LegAmina. Femenino. QhímÍm.
Hatería vegetal y animal que se ex-
trae de las legumbres.
EviMOLoaÍA. Legvmhri: francés, U-
g%m\%e.
LegunÚDiforme. Adjetivo. Boti-
niea. Que tiene la forma de una vaina.
EriuoLoaÍA. Latín iiíg%me%, legum-
bre, j forma.
LegnmiaivDro, ra. Adjetivo. Que
se mantiene de legumbres.
Etiuolooía. Latin lig%meñ, legum-
bre, y vSrSre, comer.
Leffiíminodo. Uasculino. BaUai-
ca. Fruto compuesto de muchas le-
gumbres, fijas en una misma base y
en una misma flor,
BrtuoLoaÍA. Zegvminoto.
Leguminoso, sa. Lo que se pare-
ce á las legumbres en sus propieda-
des; como plantas lbou minos as.
Etuioloqía. Legumbre: latin, Ugü-
minSnt, abundante de legumbres;
francés, Ugitmineuir; italiano, Ugitrnt-
Legno, gaa. Adjetivo. Lboo. ||
Masculino anticuado. Lkgo.
Leible. Adjetivo. Lboible.
Leibnitz (Godoprbdo GoilibemoJ.
Filésofo, matemático, histoñador, fí-
sico, publicista, jurisconsulto, tedió-
LEIB
go y filjtogo alemán, qne nadd sb
1646 j muri¿ en 1716. Deade sos pri-
meros afloB se entregd con ardor al
estudio de las ciencias matemiticas y
filosóficas; traté en París al célebre
Huyghens; pasé Inégo á Inglaterra,
y volvió á Alemania á la edad de 28
afios, después de haber contraido re-
laciones con los sabios más ilustres
de la época. El descubrimiento del
cálculo diferencial dio motivo á una
polémica entre loe alemanes y los in-
gleses, atribuyéndolo éstos á Newton,
mientras que los primeros presenta-
ban pruebas irrecusables de qae aque-
lla gloria pertenecía á LiiBinTZ. El
resultado fié venirse en conocimi«ito
de que ambos filósofos habían desco-
bierto al mismo tiempo, sin nin^ona
especie de comunicación entre elloe,
el método del cálculo más elevado q^ne
se conoce, y á qne deben las cienciaa
los mayores progresos. En filoeofia
introdujo Lbibniti el eclecticismo;
quiso conciliar á Platón y á AristÓt»-
les, á Descartes y Locke. Emprendió
la reforma de la metafísica, y su sis-
tema de las ideas y de las monedes
excitó un eotusiasmo universal. Exis-
ten, según él, ideas independientes
de la experiencia que tienen su orígen
en el entendimiento; las ideas son
confusas ó coordínales; en el primer
caso, pro vi en en de los sentídos; en el
segundo, pertenecen exclusivamente
al entendimiento. Sus ideas relativas
á los objetos exteriores están en ar-
monía con ellos, pues de lo contrario
serian meras ilusiones. La razón su<
prema de los. principios necesarios
está en Dios, fuente necesaria, eter-
na, de toda verdad. Hay ménades pri-
mitivas, infinitas, y ménades limita-
das, que se distinguen entre si por el
poder y la calidad de sns proporcio-
nes. Las ménades sin percepción son
los cuerpos inertes; los animalee son
ménades, que sólo tienen una percep-
ción confusa. Los entes racionales,
los espíritus, son ménades dotadas de
una percepción dura. En el hombre,
el alma y el cuerpo no obran el uno
sobre el otro, sino que existe entre
estas dos sustancias una armonía tan
perfecta, que cada una de ellas, no
naciendo más que desarrollarse según
las leyes que le son propias, experi-
mentan modificaciones que correspon-
den exactamente á las modificaciones
de la otra; esto es lo que Lbibkitz \W'
m^armonU preestablecida. En sn Tím-
dieea profesa el optimismo, enseñando
que entre todos los mundos posibles,
Dios ha escogido el mejor, lo cual, no
quiere decir aquel donde no hay nin-
gún mal, sino donde hay la mayor su-
ma de bienes. Daba grande influen-
cia á las lenguas y quería crear, pan
el uso de todas las ciencias, una ca-
racterística ó escritura universal. Siu
>ras forman una colección de 6 to-
08 en 4,' francés. (Sala.)
LeU)nitziani8mo. Masculino. iSú-
ttmas filosóJieM. Doctrina de Leíbnitz,
BriuoLoaf A, . Zeibnittianó: francés,
leibaittíaititiiíe. .
Leibnitiiana^ nft^AjJetiYO. Vk-
jigitizedby VjOU'
ígrc'
LEJA.
tiduÍD del Iflibnitúanismo, | Lo refe-
rente i ese sistema.
SniiOLoaÍÁ. Zñbniít: ínncís, kii-
Leicdsterí*. Femenino. SotimicA.
Eepeeie de arbusto.
Leiciotl. Femenino anticuado. Lko
CION,
Lflido, dft. Adjetivo. El que ha
leido mucho j es nombre de muchas
noticiaB 7 erudición. | Participio pa-
SÍTO de leer.
EtimolooU. Latín leehu; italiano,
iélto; francés, ¡m; catalán, lUyit, da.
Leigal. AdjetÍTo anticuado. Lk-
OAL.
Leiffo, ga. Adjetivo anticuado. Lb-
QO. I Hasculino anticuado. Lboo.
Lejiar. Activo anticuado, Deiah.
Ijeilft. Femenino. Especie de dan-
EmioLoaÍA.. Árabe Uila h^} . f\
noche, entre los árabes; sarao noc-
turno, entre los moriacoe; ieitiya, en
Alepo. (Doz;.)
1. La forma anticua es Uyla, como
se ve en Mármol. «La comisión nom-
brada por Carlos V quería: <que los
moriscos no usaran las levlu j zam-
bras & la morisca.» (SeStUo» de ¡ot
mori$eot, /oUo 33S.)
2. Ed el mismo folio dice que Fe-
lipe II ordenó: «que no se nziesen
zamhras pi Uylét con instrumentos,
ni cantares moriscos.»
Leima. Masculino. Intervalo mú-
sico según el sistema de los antijruoa,
el cual estaba en U razón de &6 á
243, que próximamente es la razón
de 19 i 18.
Leinconito, ta. Adjetivo. Zoolo-
gía. Que vive en los prados.
Leisto. Uasculinq. Sntomoiogia.
Género de insectos coleópteros pentá-
meros.
ETUOL0OfA..QríegoX))faxi;ClBtft£i),
raptor, cazador, jn-costor,
Leitat. Femenino anticuado. Lbal-
Leiton. líascnlino. Botánica. Ár-
bol parecido al laurel.
Laja. Femenino. Provincial Mur-
cia. VABAB. I Anticuado. Manda.
Lmania. Femenino. Distancia
grande.
EmioLOGÍA. I^oMo: italiano, lim-
íananta; francés, íoiniatiutí.
Légano , na. Adjetivo. Distante,
aparbido.'
EriuOLOofA. L/jom: proveuzal, ¡onA-
da%, Imhdan, loimiait; francés del si-
flo XII, ¡oinglam; moderno, lointain,
el latín ficticio ¡OK^ÍCámu, forma de
longm, luengo.
SittONiuiA. Lejaao, remoto, iUtante.
Lejano es lo que está separado por
una gran distancia del punto de que
se habla; remoto, lo que está separado
por ma^or distancia que lo lejano; es
dittanto lo que está separado por un
espacio que no puede llamarse cerca-
NM. Lo diftante puede estar á pocas
varas 6 á muchas leguas del punto de
que se trata. Las tres palabras expre-
san ideas relativas; pero la ezprestida
por la voz dittemít es más relativa que
LELE
laa expresadas por las otras dos. Ha-
blando en Madrid, podemos decir que
el Támesis está iéjatu; de Siberia, que
es un país remoto; pero si en uno ;
en otro caso nos valemos de la palabra
dútoKÍt, el-eentido quedará indeñiiido
7 vago, á menos de aplicarle un ad-
verbio, 6 la expresión de una canti-
dad métrica. (MoBA.)
Lejar. Activo anticuado. Dejar, le-
gar o mandar.
Lcgia. Femenino. Agua cocida con
ceniza, que llaman colada las lavan-
deras, j sirve para limpiar y blan-
quear la ropa. Q Agua fermentoda con
cualquier ceniza o cosa terrea. | Me-
tafónco 7 &miliar. Reprensión fuerte
á satírica.
EriuoLoafA. Ltaiivial.
L^illos. Adverbio. diminutivo de
lejos.
Xfgio. Masculino. Entre tintoreros,
lejía.
L^isimos. Adverbio de tiempo y
lugar superlativo de lejos.
Ij^ivial. Adjetivo. Epíteto de las
sales alcalinas que se sacan de laa ce-
nizas por mjedio de la loción.
ETiuoLoaÍA. Zejía,
L^OB. Adverbio de tiempo jlugar.
Con mucha distavcia 6 á gran distan-
cia. I Db lbjas T1BBBA8. Frase, De
tierras lejanas. \ Metáfora. Pintura.
Lo que está pintado en diminución,
7 representa á la vista estar apartado
de la figura principal. \ La vista 6
aspecto que tiene una persona 6 cosa
mirada desde cierta distancia; j así
se dice: esta cara 6 figura tiene ouen
LEJOS , tiene mal líjos. J Metáfora.
Semejanza, apariencia, vislumbre de
alguna cosa. | A LO LíJOS, db lejos,
DB uur LdJOS ó DBSDB Líjos. Modú ad-
verbial. A larga distancia, 6 desde
larga distancia. ] jLáJos dk aquí! Ex-
clamación familiar de enojo. ¡Fubra
DB AftUfl ->,/
Etuioloqía. Latin Ingi, fomnad-
verbial de ¡onfui, luengo: catalán,
llvig; provsnzal, hng, loing , logk,
Iwtff, luenlí, limh (luek, InH); portu-
gués, ¡OM^e; bnrguiñon, toa; francés,
hi»; italiano, hmge.
Lejaelos. Adverbio diminutivo de
lejos.
L^nra. Femenino anticuado. La
mucha distancia de un lugar á otro.
ETIMOLOdÍA. L/jot.
LelapB. Masculina. Mitología.
Nombre de un perro de Actedn. ||
Nombre de otro perro de Cefeo.
EriuOLOaÍA. Griego lafta* (la\r
lap$ 6 lalapt), torbellino; latin, lalapi.
Léleges. Masculino plural. Geogra-
fía antigaa. Hombres mezclados de
varias naciones erranUs, que unos di-
cen ser los pueblos de Acarnania; j
otros, los de Acava. (Plinio.) | Pue-
blos de Tesalia. (Lucamo.) Q Pueblos
de Asia, vecinos á los caros. {Viboi-
Lio.) I Los mismos carea j los locren-
EriuoLOofA. Griego UXtyi; (Ule-
get); latin, Uleget.
Setena. — Etnografía i Sutoria.
Uno dB los pueblos primitivos de la
Grecia. En el Asia menor, Her^doto j
LEMA.
361
Estrabon los presentan como mezcla*
dos á los canos 6 cares, ocupando las
islas del mar Egeo j la parte de costa
que fué más tarde la Jonia. Se exten-
dieron por al Peloponeso, donde ha-
llamos un Leiea, en Megara; otro, en
Laconía; / otro, en Mesenia. En Ho-
mero aparecen como auxiliares de
Prfamo, contra los helenos, habitando
una ciudad llamada Pedata, lo mismo
que en Mesenia. Fueron los primeros
habitantes de Sámoa donde, según se
dice, fundaron el templo más antiguo
de Hera, diosa pelásgica. Todos estos
datos inducen a considerar á los lélb-
OBS como una tribu de los pelasgos.
En el Norte de Grecia, en las costas
de la Acamania v en las islas veci-
nas, aparecen, desde Aristételes y
Dionisio de Halicamaso, como una
raza helénica pura, que ajuda á Deu-
calion á arrojar á los pelasgos de la
Tesalia, v que pertenece á la misma
lamilia <íe los locrioa; es decir, á la
raza eólica. Según las majores pro-
babilidades, se les debe considerar, j
este es el parecer de Estrabon, como
una raza mixta, aliada á los pelasgos
y á los helenos, originaria de los pri-
meros, que recibió, cuando la inva-
sión helénica, jefes* de aquella nación
Í' también de los lóenos, con quienes
os compara Aristóteles.
Lelia. Femenino. Nombre romano
de mujer,
Etiwoloo(a,*Z</m: latin, LxUa.
Lelili. Masculino. La grita 6 voce-
ría que levantan loa moros cuando
entran en una batalla 6 combata.
ETiuoLoaÍA. Araba UiUAilla 'llaK
(íü! íJT '<ÍJ ^)í *°" '"'^ ""^^ ^'"^
que Dios.»
1. Cervantes emplea leUet, en Don
Q,u{JoU. (II, Si).
2. La forma leliU se halla en la
Créniea general, folio, SOi.
3. El Dieaonario de Antoridadet
trae lblillbs: «La grita Ó vocerío que
hacen los moros cuando entran en al-
guna batalla ó combate. Llámanse
así, porque lo que pronuncian j se
percibe es esta palabra: Leli, leU, con'
que invocan á su falso profeta.» (Aca-
dbuia, Diccionario de 1726.)
Lelio. Masculino, ffittoria romana.
Romano célebre por su amistad con el
primer Eacipion eí Africano. (Tito
Livio.)||Lm.io, llamado el Salió, ami-
go íntimo del segundo Escipion el
Africano. (Ciceboh.)
Etimología. Latín £«««.
Lelo, la. Adjetivo, Fatuo, simple
j como pasmado.
Etimolooía, Le, lo, onomatopeva
tue imita las articulaciones cortadas
ol imbécil; catalán, lelo, a.
Lema. Masculino. El argumentoó
título que precede á ciertas composi-
ciones literarias para explicar en bre-
ves términos el asunto o pensamiento
de la obra. [ Blasón. Letra ó mote
que 86 pone en los emblemas j em-
presas para hacerlos más comprensi-
bles. O Tema. Q Especie de contraseña
que se escriba en los pliegos cerrados
de oposiciones y certámenes, para co-
..'igitized by
(íioogle
362
LEUN
noeer, dupuM del fallo, á qnirin per-
tenece cada obra, 6 averí^ar el nom-
bre de loa autores premiados. 1 &eo-
wuIrU. ProposieioD que se suele po-
ner sólo para demostrar ob«a subsi-
gruientes. •
EriuoLoofi. Grie^ X«6»rt, X«(iSi-
wiv (¡»Í4{ii, UmUnnn), coger antici-
padamente; ^ijiM (limé), la acción de
tomar, invasión; j extensivamente,
proposición ^ue se toma 6 se sienta an-
ticipadamente: latÍD, hnna, UtHitiUit,
argumento, titulo, tema que precede
i loa epigramas, odas, églogas; ita-
liano, tama; firaacés, kwmt; catalán,
Lemui. Masculino anticuado. Pi-
loto práctico .
Lemansije. Masculino antioiíado,
FiLOTAJB, en su tercera acepción.
Lemásico, pa. ¿djetÍTo. Beferen-
te al lago Lemano.
Btuolooíá. Letnnia: francés, Uwut-
Xemuúta. Femenino. Especie de
silicato de alúmina j de cal que se
encuentra & orillas del lago Lemano.
Btimchxmía. Lemtmo: francés, Uom-
%itt.
Lemano. Sastantívo. Lago de Gi'
nebra.
ETnfOLoaÍÁ. Latin Llmiitiu. (CA-
CAB.)
Lembarío. Masculino. Soldadoque
combatía i bordo de los bajeles.||LBU<
BARIA. Tropa de loa baRoa que se ar-
maban para combatir en los ríos.
BtiuolooÍa. Bajo latió kmhirliu,
del latin Umbiu, balandra, barco de
río; catalán antiguo, Umbáiña.
Lembo. Masculino anticuado. Bar-
co de velas j remoa. ] Barca.
Etiuolooí^. Latin lemhoi, balan-
dra, que es el griego Xí^So; (Umbot).
Lembraazft. Anticuado. Meubbak-
CA. iQué lástima de olvidos, diaa de
. luto para la lengua! ¡Cuántas verda-
des hemos ganaaol Pero ¡cuántas be-
llezas hemos perdido! Cuando halla-
nos la palabra lembranza en la len-
gua de nuestros majorea, ae experi-
menta un sentimiento que no ae pue-
de deñnir. Bs un vocablo lleno de
poesía armoniosa, como loa recuerdos
de la niüez; de emoción tierna j dul-
ce, como las tristezas del amor. Cuan-
do so lee; LAa lbubranzas d«l viejo,
lo mismo acuden á nuestro eapíntu
las adveraidades de la existencia que
la candidez de la infancia, que los
miaterioa det sepulcro li que la espe-
ranza en la misericordia de Dios.
Siempre que pronunciamos el voca-
blo Umhranta, nos parece que vemos
una soledad poblada ds ángeles.
Lembrar, Activo anticuado. Re-
cordar. Usábase tembien como recí-
proco.
ETiiiOLoaf A. Lembranta: catalán an-
tiguo, itmbrar$t.
Xembrarse. Recíproco anticuado.
Acordarse, hacer memoria.
Leme. Masculino anticuado, Ti-
UON DE LA NAVB.
Lemer«. Femenino anticuado, i/a-
ff«1. LlUBRA.
Lemna. Femenino. .fsítíatM. Nom-
LEMO
bre moderno del genero lentícula,
tipo de la frunilia de laa lemiiáceas.
(LaOOAKAMT.) -
EriHOLoefá. uríego M|iva (Umma),
francés, ímim.
Lfinnáceag. Femenino plural. Bit-
tánica. Familia de plantas monocoti-
ledóneaa, que viven en la superficie
de las aguas dulcea estancadas, sobre
las cuales flotan libremente. (Lit-
TKÍ.)
BrtuoLoaU. £m«a: francés, Uweta-
6éu.
Lemnicola. Masculino j femeni
no. El natural ¿ habitante de la iala
de Lémnoa. «
ETiuouxifa. Latin Lrmmujt^iSrt,
habitar.
Lemnio, nia. Adjetivo. Lo perte-
neciente á la isla de Lémnoa. |TiBa-
BA LEHMiA. 6 Úukiajta; tierra de di-
cha isla, á la cual ae atribuían diver-
sas cualidades medicinales y que en-
tra en la composición de la tnaca.
BriHOLoaÍA. Limaot: francés, Um-
tMM; latin, Um*Í%t. (Viaau.10.)
Lemniscata. Femenino. Oenu-
tria. Curva que tiene la figura de
un 8.
BriuoLoaÍA. Griego Xt)|j.v{9xo< (Üm-
»{*ím), nudo de cinta que se colga-
ba de las coronas de los antiguos, poi
semejanza de figura: francés, Wáú-
eaU.
Lemniaceroi. Masculino. Curva
llamada también nudo de amor.
EtiwolooÍa. Lemnitcata.
Lemnisco. Masculino. Faja 6 lis-
ten que se rodeaba á la corona 6 con
que se adornaban las palmea de '
atletas vencedoree.
BtuiolooU. ZtmaiteaU: latín, Um-
níteátni, adornado con cintas; UmaU-
ei, cintas, &jas; italiano, Imaiua.
francés, laa%isqiu.
1. Se ha creído por algún autor
que el griego Xiuinfoxoí (Uvwitkot),
representa una forma de LéMot, lo
cual es un error.
2. La forma griega, que hemos
trascrito, es un derivado d!e XSjvo^ (tf.
mu), lana.
íteteiU, — A»tigUdadi$. Bandas, fa-
jas, cintas de púrpura que usaban los
romanos para adornar ; sujetar Isa
coronas de hojae y de flores que lleva-
ban en los festines, j también laa co-
ronas destinadas á los emperadores j
i, los que obtenían algún triunfo. Los
extremos terminaban en punta, j se
hacían caer ddante del pecho.
. Lémnoa. Femenino. Geografía ok-
íigM. Isla del mar Egeo, llamada
también Estalimene. (Tbebncio.)
EriMOLoafA. Griego Aíjavo- (ZAk-
noi), latin, Zemnot, Zemaiu.
Lemodipodirorme. Adjetivo. Bit-
íoria natwral. En forma de lemodf-
podo,
EriuOLoaÍA. Lentodipodo j fomta.
Iiemodipodo. Masculino. Zoología.
Crustáceo que tiene los pies anterio-
res en la cabeza.
LemogT&fico, ea. Adjetivo. Con-
cerniente á la lemografía.
Lemografía. Femenino. Descrip-
ción de la peste. -
LEMO
BmiOLOofA. Griega Xetgiit (loimét),
peste, j frafíAt, deaoriinr: franotí,
lamegrapJtü,
Lemologia.Feuenino. Tratado»
bre la peste.
Etiholooía. Griego laimA, {Mrie,
7 l^ot, tratado: francés, lamtlofi*; !■■
tin, lamida, una enfermedad conta-
gioaa.
Lemológico, 6a. Adjetávo. Befe-
ranto á la lemología.
Lómoa (Fbancisco db). Humanis-
ta español, religioso del monasterie
de San Zoilo en Carrion. De sa vida
sdlo se sabe que murió á mediados
del siglo XVII 7 que dejó varias obras,
siendo la principal da ellas, la titft>
lada: Suptr Ttrmoi Hitrtmiét prt-
pittm.
Umxm (Pedro Fbsnajtokz db Cas-
tro, margnét Jt Sarria y coada d*l.
Hombre de Estado espafiol, que narió
Sor los afios de 1560 á 1576 j muría
e 1622 á 1634. Siguió ea un prinei-
pto la carrera de las armas v se dis-
tinguió en las guerras de Flándes.
Se casó con una hija det duque de
Lerma; j, gracias á la protección del
poderoso ministro, llego á tas másal*
tas dignididea; fué presidente del
Conaejo de Indias, en i603, y ñmy
de Nápotea en 1610. La.caidm del dn-
?uB de Lerma ocasionó la auja en
618 y pasó ana últimos afios eo la
deagraeia. Se diatinguió por la pro-
tección que dispensó á los hombres de
letras. Siendo sólo marquéa de Sania,
tuvo por secretario al fénix de los in-
geníoS, Fre^ Félix Lope de Vega
arpio, que más tarde le escribía:
«Bien sabéis cuánto os amo y venero,
y cuántas noches he dormido á vnee-
tros pies, como nn perro.» Fué pro-
tector de Cervantes y ds tos Argen-
solas; V el primero te dedicó el Pirti-
Ut y Seginnuuia, su ultima obra y la
de que más satisfecho había queda-
do. Los segundos fueron el principal
ornamento de las reuniones titeransa
3ue tuvovn Nepotes, en cuj'oe saraos
eaptegabauna extraordinaria mag-
nificencia.
Lémos (TouXs dr). Religioso do-
minico y teólogo espaSoI, que nació
en Ribadavia por loa años de 1560 3
murió en 1629. Fuá profesor ds teolo-
gía en Valladelid, donde defendió la
doctrina de sante Tomás, sobre la
gracia; marchóá Roma por encalad*
su Orden á sostener laa doctrinas de
san Agustín; fuá nombrado congnltor
de la taata y %%ivert»l Iiiq%iticio* rt-
nana, y pasó los últimos años de su
vida en el convento de la Minerva.
Sus principales obras son: Pane^ti»
gratis, y Acta amgregationwmaedi^»-
talúmnm deauxiliu divitue gratis.
Lemosin, na. Adjetivo. £1 nsta-
rat de Limóges, y lo perteneciente i
esta provincia. | Masculino. La len-
gua lemosina.
BTiMOLoaÍA. Francés, A'»mtÑi; ca-
lan, llemoti, latín, i^MJMcíacú, fe^
i de ZímSvíckM, nombre galo del
país de Zimoga.
Jtéteüa. — tZemotin es sinónimo de
provenía!, en virtud de lo que ilos-
Digitizedby VjOOQIC
/
LENA.
traroti el LBUosm con bus coplas j
composiciones poéticas los trovadores
proveníales. (Monlau.)
LAinosteno. Masculino. JSnUmolo-
gia. Género de insectos carábicos.
Ij«moTÍces. Masculino plural.
PuBBLOS LBHOTiCBS equivate ¿ pueblos
lemosinos & provenzales.
BTuiOLOOfA. Latín Zñ^vícm, el Le-
mosiii, provincia dé Aquítania. (Ce-
sas.)
Ijémpo. Masculino. Especie de em-
barcación pequeña que se parecía í
una galera.
Lemtiru. Femenino plural. L^
MURBS.
UmitreB. Uascnlino plural. MÍio-
iogia. Genios tenidos generalmente
por maléficas entre romanos y etms-
C08, I Fantaamaa, sombras, duen-
des,
Btiuoloqía. Latin ¡htira, (antasr
mas, visiones, duendes, en Ovidio;
demonios, en Sidonio; forma simétri-
ca de ¡¿muría; fiestas instituidas por
loa antiguos romanos para aplacar las
sombras j fantasmas de los muertos;
italiano, Umwí; francés, ¡¿Muret.
Rettüa katáriat. — ^Nombre que los
antiguos romanos daban i las almas
de los malvados que, durante la no-
che, abandonaban su tumba para
atormentar á loe vivos. También lla-
maban así á los que babían perecido
de maerte violenta y i los que no ha-
bían recibido los bonores de la sepul-
tara.
LemariaDOB. Masculino plural.
ZooloffU. Familia de mamíferos cua-
drúmanos de bocico prolongado.
BTUfOLOoÍA. Zémwr»: francés, U-
Mwtm, aludiendo á la forma repug-
nante de dichos animales.
Lemnrías. Femenino plural. Fies-
tas nocturnas, que se celebraban en
Roma durante el mes de Majo, en
honor de los LáuuHKs.
EriuoLoaÍA. Latín /fünMa. (Ovi-
dio.)
.Kiwia. — Sutoria tmti^. Fiestas
fúnebres que celebraban los romanos
para arrojar de las casas á los iémwet
j también para aplacar las sombras
i las almas de los muertos. Consistían
en ciertos conjuros, durante los cua-
les se arrojaban habas negras á los
iémuret, y se daban golpes en vasos
de bronce para arrojarlos. Las lbuu-
Russe celebraban anualmente, eldia
tercero de los idus de Majo, que cor-
responde al 13 del mismo mes, y du-
raban tees días, con uno de intervalo
snlre cada uno de ellos. Según una
tradición, estas fiestas se llamaron
nmuría, por hfiberlas instituido Sá-
fiaia, á fin de aplacar los manes de
Remo, errantes en las orillas de la
Estigma.
Len. Adjetivo. Entre las hilande-
ras se aplica al hilo 6 seda cujas he-
bras están poco torcidas, j por eso,
blandas.
BrnioLoafA. Zmo.
Lena. Femenino. Aliento, vigor.
SriuOLoaÍA. Alitnto: italiano anti-
guo, »l*»a; moderno, Una; francés del
siglo XI, «Mm {Cátew* <b Selañ<lo¡
LEÑO
CXXXIJI); moderno, halant; pn^
venzal, alát, aleña.
Lena. Femenino antícuado, Al-
LENC
363
Etiholooía. Leño.
Lenaie. Masculino anticuado.. Li-
naje.
Lenoien. Masculino anticuado.
Linaje.
L«llC«ra. Femenino. La mnjer
que trata en lienzos 6 los vende. | La
mujer del lencero.
Lencería. Femenino. Conjunto de
lienzo de distintos géneros. | El para-
je de una población en que haj va-
rias tiendas de liensos, y también
cualquiera de ellas. | Lugar donde
en ciertos establecimientos, como co-
legios, hospitales, etc.. Be custodia la
ropa blanca. Q La coleqcion de piezas
de ropa hecha de lienzo, para uso de
un individuo, de una familia 6 de
una corporación.
BniioLoafA. lAauo: catalán, lUnet-
ria; francés, Ungirte,
Lencero. Masculina. El mercader
de lienzos, el que trata en ellos ó los
vende.
EmfoLOOÍA. Leneeria: catalán, lU*-
eer; francés, Unoer.
Lencinito. Masculino. Especie de
mineral de un color mate, terroso y
blando, cuja fractura es concoide j
que se adhiere í la lengua como U
arcilla.
Lenclóa (Ana, más conocida por
el nombre de Ninon dk). Una de las
mujeres más célebres por su vida ga-
lante, no BÚlo de Francia, sino de
Europa entera, que nacid en París el
15 de Mavo de 1616 j muríiJ el 17 de
Octubre de 1706. Su padre era, según
algunos biógrafos, un hidalgo, que
había tenido en el ejército real el gra-
do de oficial, j según Yoltaire, un
simple juglar ambulante; todos, sin
embargo, convienen en que se dedica-
ba al vergonzoso tráfico de llevar mu-
jeres i las mancebías. Su madre per-
tenecía á una familia noble de Or-
leans, los Abra de Haamú., algunos
de cujos individuos han brillado en
las más honrosas profesiones. Uno de
sns parientes era obispo de Lavaur en
tiempo de Bichelieu; j él debió spr
por quien la seductora doncella cono-
ció al cardenal que, según Voltaire,
fué uno de sns primeros amantes.
Educada por un lado con todo el se-
vero misticismo de su madre; j por
otro, acostumbrada á las dulzuras de
la vida de] regalo j del epicurísmo,
qne con tanta perfección conocía su
Sadré, vaciló algún tiempo entre los
os caminos que se le ofrecían. Pero
huérfana bien pronto y dne&a absolu-
ta de su albedrio, se entregó sin re-
serva al amor j á los placeres que de
BU padre había heredado. Hé aquí có-
mo refiere Yoltaire sus primeros pa-
sos en la vida galante: «Empezaré
por decir, en mi calidad de historió-
grafo «xacto, que el cardenal de Ri-
chelieu obtuvo los primeros &vores
de NiNON DE Lemclos, que á su vez
debió obtener loa últimos del carde-
nal. Es, se^o creo, la única vez que
esta mujer célebre se entregó sin con-
sultar su gusto. Entonces tenía 16 ó
17 años. Su padre era un juglar, lla-
mado LsNCLOs; j si el laúd que tañía,
no le proporcionó una gran fortuna,
su hija sufrid>esta falta. El cardenal
Richelieu le asignó una renta vitali-
cia de 2.000 libras, que era algo en
aquellos tiempos. En seguida se en-
tregó á una vida un poco libertina;
pero jamás fué cortesana pública. Los
más grandes señores del reino se ena-
moraron de ella; pero no todos fueron
dichosos, sino aquellos á quiénes su
corazón prefirió.* A pesar de estas pa-
labras de Voltaire, hemos de convenir
que sus preferencias eran muchas:
Conde, Longueville, Estrées, La Ro-
cbefoucauld, Sevigné, La Chatre, Yil-
larceaux, se sucedieron en su cora-
zón, alternando con nombres más os-
curos; pero que no por eso fueron
menos amados por aquella mujer in-
cansable para el amor. Llegó un dia
en que se quiso poner término al es-
cándalo de toe amores de Ninon. Dos
de sua amantes habían venido á las
manos por ella, y noticiosa del suceso
Ana de Austria, determinó encerrarla
en un .convento. Sabedora ella de tal
resolución y como se la preguntara
qué convento escocia, respondió con
la major tranquilidad del mundo f w
tm convento de franciieanot. Entonces
hubo necesidad de noticiarle que se
la encerraria en las Doncellai arrepen-
tidas. «Eso es injusto, contestó, por
que ni soj doncella, ni estoj arrepen-
tida.» Por lo demás, contaba con la
amistad de demasiados personajes de
alto rango, para (^ue se pudiese em-
plear con ella la violencia, j fue pre-
ciso tomar la determinación de no mo-
lestarla, A pesar de sus vicios, no sólo
su hermosura, sino su talento j la
bondad de su carácter, reunieron en
torno SUJO los hombres y hasta las
mujeres más distinguidas de su tíem-
So. M.™" de Sullj, de Lafajette j
e La Sabliére se honraron con su
amistad, j la Maint^non, siendo ja
esposa de Luis XIV, la quiso llevar
á su lado, lo mismo que Cristina de
Suecia, que la llamaba la Hitttre Ni-
ñón. Sin embargo, ella prefería, .á la
estancia en Versalles, su pequeña
corte de la calle de Tournelles, en el
Marais, donde parecía haber forma"
do una escuela de buen gusto j de
elegancia j donde pudo reinar hasta
los ochenta años, época en que se en-
tregaba á los amores del abate Gha-
teauneuf, su iltÍMa ímmta, como ella
llamaba aquel postrer delino de bu
vida aventurera. Dotada de un gusto,
de un ingenio j de una instrucción
superiores á su sexo, dio útiles conse-
jos á Scarron, Saint-Evremont, Fon-
tenelle, j después de haber sido la
consejera de Moliere, adivinó el genio
de Yoltaire, niño todavía, á quien
legó, al morir, 2.000 ñancos para
comprar libros. DoNinon^A Lenclós
Jueaan algunas etrtat en las obrae
e Baint-&rremont; otras, dirigidas
al marqué» de Sevigné (Paria, 1782)
7 sn Corretpomieneia ttenüi eoo Jí. dé
. Digitized by
Laoogle
864
LENG
VilUreewaj¡í.'^dtJif§mUHM{VlS9),
auQquB haj quien la ha supuesto apó-
crífa. Bret escribió anas Memoriu so-
bre NiNON DB Lenclós, que se pubti-
caroQ púF vez primera en París ac
1751.
Lendel. UaBculino. Bl círculo que
de la continuación de andar baca la
caballería que saca agua de la noria
6 da mOTÍmiento á alguna máquina.
Btdioloqía.. IáiuU. Lndti repr»-
seota U*dtL
Lesdera. ' Femenino anticuado.
Linde.
Lendrera. Femenino. El peine
mu; espeso de púas que sirve para sa-
car las liendres.
Lendrero. Uasculiuo. Lugar en
que liaj liendres.
Lendroso, u. AdieÜTO. £1 ¿ lo
que tiene mucbas llenares.
^ne. Adjetivo anticuado. Suave 6
blando al tacto. | Dulce, agradable,
benévolo. [ Leve, ligero.
Btucolooía.. tstin íñni, blando,
suave; UtSre, suavizar; iHVmHlwm,
propio para mitigar el dolor; italia-
na, kno.
Léneas. Femenino plural. Fiestas
atenienses qne sa celebraban en honor
de Baco, y durante las cuales se efee-
taaban los certámenes dramáticos.
Btiuología. Latin JñttfHf, nno d
los sobrenombres de Baco. (Viroilio,,
Lenga. Femenino anticuado. Lin-
QUA, noticia.
Lengn. Masculino, Jobfuiea. Espe-
cie de planta, cujo fruto anguloso es
del tamafio j sabor de nna nuez
verde.
1. Leogna^ Femenino, Parte g»-
neralmente carnosa y movible coloca-
da en la boca del animal: es el prin-
cipal ¿rgano del gusto en todos los
animales, j de la palabra en el bom-
bro. ( Bl conjunto de voces j térmi-
nos con que cada nación explica sus
conceptos. | Intérprete que por su co-
nocinuento del idioma respectivo de
dos 6 más personas, que entre s!
pueden entenderse, declara á cada u
en el sujo los pensamientos que m
tuamente desean comunicarse. Se usa
también como masculino. '| Noticii
2ue se desea 6 procura para algún
n. I El badajo d« kt campana. | £u
el peso, FiBL. I Cada una ae las pro-
vincias d territorios en que tiene di-
vidida su jurisdicción la orden de san
Juan; como la lknoua de Castilla, la
de Aragón, la de Navarra, etc. | An-
ticuado. Habla por el uso 7 facultad
de bablar, ¡Anticuado. E^pÍa. | CA-
HiNA. Planta. Cinoolosa. | cbbval ó
CERVINA, 6 LENGUA DE CIERVO. Planta
medicinal que se cría en lugares som-
bríos j frescos, compuesta casi ente-
ramente de hojas largas, enteras, den-
tadas, puntiagudas, con las semillas
en el envés, dispuestas en lineas obli-
cuas á cada lado, encerradas dentro
de unas cajitas de figura da granos,
y tan menudas como polvo. | DE
BUEY. Planta medicinal llamada en
las boticas bugloea. Tiene las hojas
largas v armadas de agudas espi-
jms, Ecna unas flores atules en foi^
LENG
ma de embudo, ; sucesivamente cua-
tro simientes algo largas j romas en
cada flor. | a» rscorpioit. Metáfora,
El sujeto murmurador y maldicien-
te, I DE ESTROPAJO. Familiar. El bal-
buciente ó el que habla y pronuncia
mal, de manera que apenas se entien-
de lo que dice. | de fueoo. Cada una
de las llamas en ñgura de lenqua que
bajaron sobre las cabezas de los discí-
pulos de Jesucristo en el dia de Pen-
tecostés. Q DKL AQUA. La orilla 6 ex-
tremidad de la tierra que toca y lame
el agua del mar ó de algún río. | La
línea horizontal adonde llega el agua
en un cuerpo que está metida ó na-
dando en ella. ¡ de perro. Planta,
Cinoolosa. | de sisrp*. Fortificaciím.
Obra exterior que se suele hacer de-
lante de loa ángulos salientes del
camino cubierto. I Metáfora. Lknoua
DE escorpión, i di tibrba. El pedazo
de tierra largo v estrecho qne entra
en el mar 6 en algún río. | de víbora.
Especie de piedra enformadeLKNGUi
con ciertos dientecillos al rededor,
Íue se halla en Iv i>l^ de Malta. |,
BNGUA DE BSCOBPION. LlNOUA VI^
RIÑA. I UATERNA. El idloma propto del
país donde se nace. \ matriz. La len-
gua de que proceden y se derivan va*
ríos dialectos. | uuerta. La lkmqua
antigua que no se habla ja como pro-
pia y natural de ninguna nación. Asi
se dice que la lrnqüa latina ; la he-
brea son LENODAS UUERTAS. | NATU-
RAL. LeNOUA UATRRNA. \ POPULAR,
Lbnqua UATERNA. | SANTA. La he-
brea. I TiPBRiNA. La que es mordaz,
murmuradora y maldiciente. Dícese,
también del mismo murmurador. ||
VIVA. La que se habla en alguna na-
ción 6 provincia. \ vuloab. La que se
habla en cada país 6 nación. I Andar
EN LENGUAS. Frsse. Decirse, hablaree
mucho de una persona 6 cosa. \ Atar
LA LENGUA. Frase metafiíríca. Impe-
dir que se diga alguna cosa. | Bus-
car LA LBNOUA. Frase. Incitar á dis-
putas, provocar á riñas. | Caer algu-
no EN PODRR DK LAB lrnquaS. Frase
anticuada. Bxponerae, dar motivo á
que se hable de él con libertad. \ Cor-
tar La LBNGUA castellana, LATINA,
etcétera. Frase. Pronunciarla con
exactitud, limpieza y claridad, y Con
LA LENGUA DE UN PALMO, ó COK UN
PALMO DE LBNOUA, 6 CON UN PALMO
DE LENGUA FUERA. Expresion con que
se explica el gran conato, deseo 6
ansia con que se hace 6 se apetece
alguna cosa. | De lengua bn lengua.
Locución. De unos en otros, de boca
en boca. | Destrabar la lengua.
Frase. Quitar el impedimento que al-
guno tenía para hablar. | Echar la
lengua, ó bchab la lhroua de un
Frase. Desear con ansia algu-
na cosa, trabajar y fatigarse por al-
canzarla, \ Hablar con lengua db
PLATA. Fiase. Pretender ó solicitar
alguna cosa por medio de dinero, dá-
divas 6 regalos. f| Hacerse lenguas.
Frase. Alabar encarecidamente y con
singulares expresiones alguna cosa. ||
Irse ó íbsblb L alguno la lbnqua.
Frase. Decir alguno en la converaa-
LENG
ñon inconsideradamente exjH«ai<mea
que reconoce después podían ser ia-
juiiosaa 6 mal sonantes. | LaRQO eb
LBNQUA. El que habla con d^tvu-
füenza ó con imprudencia. | LiORBo
SUELTO DB lbkgua. El qne sin nin-
guna consideración ni miramiento
dice cuanto le ocurreó seis viene ala
boca, I Mala lbngua. Familiar. Apo-
do que ae da al murmurador 6 maldi-
ciente. I Malas lenguas. Familiar.
El común de los murmuradores ; de
los calumniadores de las vidas y me-
nciones ajenas. I Se dice también ae-
ra de toda murmuración jmalediem-
cia por el común de las gentea; verbi
giaeia : así 6 por ahí lo dicen malas
LENGUAS. I Mbdu LENGUA. Familiar.
Apodo qne se da al que proDuneia
imperfectamente por impedimento de
la lengua; ; también se dice de la
ipisína pronuciacion imperfecta; verbi
g^eia: empezó á contar nna noticia
aquel media lengua; y también : em-
pezó á contarla con su mrdia les-
QtiA. I Morderse la lengua. Fivse
metafórica. Contenerse en hablar, ca-
llando con alguna violencia lo que se
quisiera decir. Usase con negados
pan significar lo contrario. | ao dice
MÍ8 LA LENGUA (JUB LO QUB SISNTE EL
CORAZÓN. Refrán con qne se decían
que cada uno habla según bus incli-
naciones y afectos, | No diga la lzh-
GUA lOR DO PAGUB LA CABEZA. BefraB
que advierte que no se digan palabras
que acarreen dafio al que las dice. |
PeGABSB la lengua al PAI.ADAR. Fn-
se. No poder hablar por alguna tur-
bación ó pasión de ánimo. | Quien
LENGUA KA, 6 «JUIBN TIENE LENGUA, L
Roma va. Re&an que ensefia que d
que duda ó ignora, debe preguntar
pare lograr el acierto. I Sacae la
lengua k ALGUNO. Frase. Burlarse de
él. Así decimos ; todos le están sacan-
do la LENGUA, I Tenkr algo en la
LENGUA Ó BN EL PICO DE LA LBNOOA.
Frase. Estar á punto de decir alguna
cosa. I Querer acordarae de algo, te-
niendo de ello especies indetermina-
das. I Tener la lengua gorda. Frase
con que se da i entender que alguno
está DorrRcho. | Teneb mucha le»-
GUA. Ser mnj hablador. | Tomar len-
gua, VOZ ó SEÑAS. Frase. Informarse
de alguna cosa, de algún país 6 de
algún sujeto, f Trabarse la lengua.
Frase metafórica. Imjtediree el libre
uso de ella por algún accidente ó en-
fermedad que laantorpece. I Lenguas
SABIAS. Las de los pueblos cultos de
la antigüedad que sólo se conservan
en esCntos.
ETtMOLoafA. Latín U^ikt, lamer;
luuiM, lengua, el órgano que lam^
italiano, Uny*»; francés del siglo xn,
loH^e; moderno, Ua^%t; provensal,
leitg*a, ¡f»fü; catalán, liauíiá; portn-
gués, ¡iitg%A, iingot; wafon, iínm;
Verviers, JffMvpicardojBeirj.lM/af,
Sentido etimológico. — 1. Esta señe
viene del sánscrito Uk, gustar, lamer,
cuvo significado tiene el latin iiufírt.
2. Es curioso observar las muta-
ciones qne ha sufrido la rafa ■anani'
ta en todas las lenguas, en qoe ha
Digitized by
Laoogle
LENG
cre&do alguna forma. El griego con'
TÍrtió la A del sánscrito hh en ei; el
latín, en w; el godo, en aj el alemán
j vi ingles, en ck; el lituanio ; el
ruso, en t; el céltico, en eh j en gh,
resultando las varías formas de U si-
mvT; griego, Xel^u (UíeiS); latín, Im-
joi antiguo alto alemán, lieehifn; an-
tiguo anglosajón, ¡iccía»; godo, Ui-
go; alemán, leche»; inglés, tú Uek; li-
tuanio, Hm; ¡ruso, Utu; céltico: irlan-
dés, tígíA; gaélico, ligha»; italiano,
Uceare, lamer; firsncés, Ucker; proTcn-
Xal, Uear, teeiar; Benj, Uciir; picar-
do; Uíer; burguiSon, ¡oeim; walon,
Üeil.
4. Confirma la derivación anterior
el godo kúfimdt, «el que lame,* en
donde hallamos el tema lai del sáns-
crito iaihat, caja vocablo tiene la
misma significación; latin, Umgtnt;
alemán, lecie%d; lituanio, lita*.
2. Lengaa. Femenino. Órde* dé
Mtlta. Nombra dado á las divisiones
de diferentes países 6 naciones
componen la érden de Malta.
Francia había tres, á saber: \- _.
iProvenza, la de Auvemia j -la de
Francia. Después de perder su silla
en la isla de Malta, la orden balsón-
servado las LBNonAS de Italia, Ale-
mania, Aragón j Castilla, cada una
de las cuales tiene un jefe.
Lengaadeta. Femenino aaticus-
do. £1 lenguado pequeii o.
Lenguado. Masculino. Pez de nn
pié k pié j medio de largo, sumamen-
te chato, que tiene loa dos ojos en
uno de los lados de la cabeza; el lomo,
en uno de loa planos j el vientre, en
el opuesto: por éste es de color blan-
co, y por el lomo, pardo. Su carne es
muv estimada.
□TuiOLOof^. Le%g%a, cuja forma
tiene: catalán, lingtado.
Lengnage. Lbnouajb.
Lengn^e. Masculino. Idioma, len-
gua particular de cada nación 6 pro-
vincia, y El estilo 7 modo de hablar
j escribir de cada uno en particular.
I Anticuado. El uso del habla 6 la fa-
cultad de hablar. | piqubado. El que
se habla 6 escribe usando muchas
figuras retdricas. | vulqab. K1 usual,
por contraposición al de los doctos. Q
CULTO. El empleado por las clases mes
instruidas de una nación. | técnico.
El que corresponde i, la parte faculta-
tiva de las ciencias, artes, industria,
comercio y oficios.
EriuoLOofA. Le»gw: catalán, lUn-
S^Atft; provenzal, U»g%atgt; Berrj,
loMjaige; burguiñon, hngiuise; fran-
cés, ba^agg; italiano, Itn^nagfio.
SiNOHiinA. Ar linio prtauro. — Lkk-
OUAJB, RSTiLO. Cuando queremos ex-
presar nn pensamiento que existe en
nuestra mente, lo vamos analizando,
j resolviendo en todos sus accesorios
6 ideas parciales por medio de loa sig-
noB de un idioma; por consiguiente,
sin que el pensamiento deje de ser
uno mismo, pueden variar los acceso-
noa según nuestro modo de conside-
rarlo.
LENG
I SAlieio te quejaia de loe rig&ret de m
amada: esta es una proposición senci-
lla que se puede considerar bajo dife-
rentea aspectos. Si atiendo' á la razón
de la queja, diré por ejemplo: Bl üt-
ea%Ui Salido, qw ti* iaoer re^^awnado
jamás tohrt tí mitmo, te kabía dejado ar-
rattrar de t% patio», tt quejaba injiutO'
Mente de Galateaporfve, ttf%ienMComo
¿I loe ÍMjMltot de t* coravm, le miraba
CM indiferencia. Garcilaso, queriendo
lisonjear la imaginación j enternecer
el corazón con los lamentos de Sall-
cio, deja á un lado todas las reflexio-
nes, j ae detiene en pintar los por-
menores de su situación en estos ver-
LENG
365
Sainado de Ua ondas encendido.
Rayaba de loe nonles el altara
El wl, cuando Salicío, recostado
Al pié de una alta haya, eo.la verdura,
Por donde una agua clara coa eonido
Atraveaaba el Ireéco y verde prado;
El, coD canto acordado
Al rumor que Sonaba
Del agua que pasaba,
Se quejaba tan dulce y blandamente.
Como ai no estuviese de olU ausente
La que de en dolor oulpa tenia.
Aunque rigurosamente no ha; na-
da en estos versos que no paeda atri-
buirse al latgfMJe, considerado como
instrumento de nuestras ideas; sin
embargo, conviene distinguir la elec-
ción de los accesorios, de la material
aplicación de los signos. A lo prime-
ro ae le llama ettilo del len^maje ó sim-
plemente ettilo; á ló segundo ae le
conserva su nombre genérico de ^M-
El leiuiu^e de la miisica es la colo-
cion de las claves, notas v acciden-
tes ; Bélo es susceptible áo majror 6
menor sencilleí: el eitito de la música
puede variar al infinito, pues com-
prende las combinacionea ae todos loa
sonidoa apreciables , ja cuando ae
suceden formando lo que llamamos
canto ó melodía, ja cuando reunidos
forman la armonía.
Aplicando esto á los aonidoe articu-
lados, llamamos le%g%aje & la elección
r colocación de las palabras, según
las reglas de la gramática: j eelih, i
la elección de las expresiones, al ma-
;or ó menor número de accesorios, 6
& lo corto 6 largo de los períodos, al
érden directo 6 inverso, i las figuras
j tropos.
Por esto decimos del etíito, que es
conciso 6 difuso, llano ó florida, bajo
6 sublime: cosas que, hablando con
rigurosa propiedad, no se pueden de-
cir del lenguaje; j si alguna vez las
decimos, ea tomando aquella voz en
acepción más general, que igual-
mente comprende el eeíilo.
Loa defectos del lenguaje aon los so-
lecismos, los barbaríamos v la dureza
de la pronunciación: los defectos del
ettilo son la hinchazón, la frialdad,
iconexion de ideas, la mala apli-
cación de las figuras, la afectación 7
otros muchos.
El lenguaje de Solís es excalente; el
ettilo de Cervantes, inimitable. Por
no distinguir como conviene estas dos
especies, se han equivocado los que,
hablando de la acepción da las voces,
han dicho que nn escritor de una ma-
teria no podía servir de norma á los
escritores de otras: el lenguaje, pro-
S 'lamente dicho, esto es, la acepción
e las vocea j su enlace gramatical,
deben ser el*mismo en toaos loa «(í-
lot. (JONAUA.)
Articulo tegmido. — I<xifauAJB, idio-
ma, HABLA, LBNQUA. Leuguaje «B un
conjunto de signoa de nuestras ideas:
idioma ea un sistema de estos mismos
signos, de modo que una parte del
idioma 6 un cierto número ae signos
bastan para formar lenguaje; pero,
para ser idioma, se necesita, no sólo
que estén todoa los signos, sino que
por su analogía formen un cuerpo 6
un sistema más 6 menos regular.
El lenguaje es propiamente el ins-
trumento con que comunicamos nuea-
tras ideas: el idioma es el arte que nos
guía. Las buenas cualidades del leu-
guaje son la pureza, la propiedad j la
elegancia: las del idioma son la exac-
titud, la precisión, la riqueza ; tam-
bién la elegancia. La exactitud j la
precisión pueden también en algún
modo pertenecer al lenguaje; pero la
riqueza pertenece exclusivamente al
idtoma, así como la pureza j propie-
dad no pueden pertenecer sino al len-
guaje.
Esto ae entenderá mejor definiendo
cada una de estas vocea. La exactitud
conaiste, no aólo en que cada idea ten-
ga su signo distinto, sino en qne és~
tos guarden entre sí la misma co-
nexión que las ideas. La precisión
consiate en que no haja ni más ni
ménoa aignos que los necesarios, j
q^ue éatoa sean los más aencilloa. La
riqueza consiste en la abundancia ds
signos; y, por consiguiente, de ideas;
esto ae ve que no puede pertenecer al
lenguaje, que no es sino la práctica
del MUOTxa; puea la ejecución de una
cosa no ea buena ni mala por ser lar-
ga ni corta, aino por estar hecha s»-
gun reglas.
La pureza del lenguaje consiste en
ue todos loa signos y el i5rdén de
ellos pertenezcan al idtoma en que ae
habla (1), La propiedad es la buena
aplicación de ellos á las ideas que se
quieren expresar. La elegancia co-
in al idioma y al lenguaje consiste
5__ que los ideas estén expresadas 6
liedan expresarae de un modo agra-
able á loa sentidos, por ejemplo: &
la vista ae las .expresamos con gestos
6 notas: al oido ae las expresamos con
sonidos. Haj varías especies de idio-
ma, y, por consiguiente, de lenguaje,
tales son el de acción ó el de los ges-
tos arbitrarios, el de los sonidos mu-
sicales, el de la aritmética, el de los
sonidos articulados y otros varios. Al-
gunas de estas especies tienen un
nombre particular. El idioma y el len-
Íuaje de la música, por ejemplo, as
laman eol/a; los de la aritmética ae
júno tambiea d eaerÜñr, ri contar,
Cjoogle
366
LENG
AjBimÍBmo el knfiuí't de loa sonidos
articulados se llama Áaiia y el idiovM
da los mismos sonidos se llams Itn^ua;
de modo que entra estas dos últimas
TOCOS hay la misma diferencia que
«stre idioma j ienguají; e%to es, el k*-
ila es un conjunto de Toces que re-
Eresenta uno o muchos pcneamientos;
I Uftgma ee el sistema más 6 menos
rerular de estas mismas voces.
La perfección del habla, por consi-
guiente, eonsistiri en que sea pura,
propia j elegante: la perfección de la
Zm^aa, en que sea, no sólo elegante,
sino también rica, precisa ; exacta.
Sabia es la toz propiarj específica
del Uns^ajt de los sonidos articulados,
& de lo que se llama UiigwtJ4 hablado;
MÍ como Ux^na lo es del vaiona de los
mismos sonidos. Sin embargo, es pre-
ciso notar que aquella toz no suele
usarse en toda la extensión de su sig-
nificado; j así no decimos: el haola
de Solís, sino el Ung%ajt de Solís.
Esto proTÍene de dos cosas: primero;
de todos los ltng%ajet, el kabla es el
de maj^or uso; es, digámoslo así, el
lenguaje por excelencia, j por esto le
conserTamos su nombre genérico: se-
suda; la Toz kahla es equíroca, pues
significa también la potencia 6 facul-
tad de hablar: por consiguiente, sir-
Tiéndonos de la idea general lenguaje,
prevenimos la ambigüedad que resul-
taría muchas Teces ae tomar la idea
más índÍTÍdual habla.
pe aquí resulta una regla general,
y es, que se debe preferir esta última
TOZ como más propia, siempre que se
pueda, sin oscondadSii doble sen-
tido.
Algunos ejemplos ilustrarán todo
lo dicho hasta aquí. Se aprenden los
idúmat y las U»g*at: se observan y
analizan los U%¡\uija, j, por consi-
guiente, el habla: unos j otros se en-
tienden. Se dice el itüima de laratM,
T no podemos decir el lenguaje ni la
lengua de la razón. Al contrario, se
dice el lenguaje, no el idiona, de los
libertinos 6 de los hipócritas. Aun-
que se puede decir idioma francés, cas-
tellano, se dice mis comunmente le»-
g%a francesa, le*g%a castellana.
De aquí podemos deducir otra re-
gla, j es, que en estas expresiones
no debemos usar la toz general idio-
ma, sino para evitad el equívoco qae
resultaría algunas veces de la voz ten-
g%a, que significa también el instru-
mento material de la articnlacion: en
todos los cosos en que esté salvada la
equivocación, debemos preferir esta
última voz como más propia.
En la suposición de que la lengua
castellana sea mis perfecta que la
francesa, j que las tragedias de Raci-
ne estén mejor escritas que la Raquel,
diremos que el autor de esta última
escñbii5 en mejor lengua; pero que el
lenguaje del otro es superior.
£n honor de la verdad, permítase-
me una observación algo arriesgada:
me parece que Condilíac debió decir
idioma 6 lenguaje, j no lengua de lot
cilculot; i lo minos , en castellano
creo que es impropio el título de
LENG
aquella obra. No podemos decir la
lengua ni el habla de la música 6 del
álgebra, pues estas voces pertenecen
exclusivamente i los sonidos articu-
lados. (JONUIA.)
Leagntrada. Femenino. Lkmoüb-
TADA..
Lengnarai. Adjetivo. Hábil, ii
teligente en dos 6 más lenguas. ¡Des-
lenguado, atrsTido en el hablar.
&iMOLOaÍA.. Lenguas: catalán, lien-
yoHfr, «; hablador, deslenguado; ~~
raire, deillenguat.
Lenguaz. AdjetiTo. El que habla
mucho con impertinencia y necedad.
^TiiioLoaÍA. Latín linguaa, lingui-
eit; catelan, Uengut, da; francés, lan-
guard; italiano, Unguaeeiuta; de Ak-
guacda, mala lengua.
Lengñear. Activo anticuado. Es-
piar, seguir i alguno preguntendo,
tomando lengua o noticia de él.
Lengñecica, lia, t«. Femenino
diminutivo de lengua.
Lengüeta. Femenino diminativo
de lengua. I Gallillo ó spiaLóris. f
Elfielde labalanza. | Instrumento di
acero en figura de lengua, de que
usan los libreros, puesto en el inge-
nio para cortar el papel. \ Cierta la-
minilla movible de metal que tienen
algunos instrumentos músicos, y va-
rias máquinas cuyos agentes son el
agua 6 el aire. \ Arquitectura. La cí-
tara 6 tabiqutUo que se construje en
la embocadura de una bóveda para
reforzarla y enlazarla con el muro en
que estriba, 6 para reducir su con-
vexidad i plano norizontal ú oblicuo.
¡[Cada uno de los hierrecillos de la
saeta que forman ángulo eni la puqta.
También se llama así el que en la
del ancla, el anzuelo y la garrocha
sirve para asir el cuerpo en que se
introduce. | Horquilla en que se sos-
tienen los armadijos de coger mirlos,
mientras no entra el pijaro en la tram-
fia. I Medicina. Especie de compresa
&rga y estrecha que se aplica en las
amputeciones, fracturas, etc. | Cierta
moldura Ó adorno as! llamado por su
figura. I Barrena que usan los sille-
ros para hacer del tamaño que se
quiere el agujero empezado por el
berbiquí. Q db chiuknba. El tabiqai-
11o que separa unos de otros los caño-
nes de chimenea que forman un mis-
mo tronco. También se llama así cada
uno de tos tabiques de ladrillo que
forman un caüon de chimenea. | db
HADKKO. Especie de espiga continua
& lo largo de una tabla ó tablón del
tercio de su grueso para encajarla en
una ranura.
ETuioLoaÍA. Lengua: catalán, ¿Im-
giUta; francés, languette; italiano, lim-
guelta.
Lengüetada. Femenino. La ac-
ción de temar cada vez alguna cosa ó
de lamerla con la lengua.
Leagüeteria. Femenino. El con-
junte M los registros del Órgano que
tienen lengüete.
ETiMOLoaÍA. Lengüeta: estelan, íím-
g^teria.
Lengüetero. Adjetivo masculino.
El que sabe muchas lenguas.
LENT
tivo de lengua.
Lenidad. Femenino. Suavidad,
blandura, indulgencia.
ETtMOLOQÍA. Lene: latan, tímltat;
iteliano, lenití; catalán, lentUi.
Lenidía. Femenino. BoCá»icM. Gé-
nero de arbustos atro trepadores, de
flores completas polipétalas.
Leniente. Participio activo aati-
cnado de lenir. Lo que snaviía 6
ablanda. Usase muchas veeea con»
snstantiTo,
LenifleaJiIe. AdjetÍTo. SuBceptibb
de ser lenificado.
LeniOeacioa. Femenino. Aeeioaé
efecto de lenificar.
ETuioLOQfi.. ZenijUar: italiano, la-
Leniflcador, ra. AdjetiTO. Qne le-
nifica.
Leaifl'car. Activo. Soatizab.
Etiuolooía. Latín ISnis, snaTa,
blando, dulce, yfleire, tema fneaen-
tetivo io/acire, nacer: italiano, lem-
ficeire; francés, I4ni^i catalán, Ueñ-
Jíear,
LenifleatiTO, ra. Adjetivo. Lnn-
TIVO.
EmioLOOÍA. LenijUar: italiano, ¡e-
nijieativo.
Lenir. Activo anticuado. Ablan-
ErmoLoaÍA. Lene: latín, ímir».
Lenitivo, va. Adjetivo. Medicina.
Lo qne tíene virtud de abland&r y
suavizar, \ Masculino. La medicina
qiie sirve para ablandar 6 snaviaar.H
Metáfora. Medio para mitigar ó con-
forter elinimo.'
ErmOLOofA. Lene: latín, iHMpm;
italiano, lenitivc; francés, Uñtif; pro-
venzal, lenitin; catalán, lenitím, m.
Lenizar, Activo anticuado. Soati-
ZAK.
ErtMOLOofA. Lew.
Lenna.Femenino anticuado. IjSa.
Lennsjje. Masculino anticuado. Li-
naje.
Leño, na. Hascnlino anticuado.
Alcahuete. I Masculino. Srudidam.
Personaje de la comedia latina.
Etiuolooía. Latín lino, rafian; da
^tr, suave; lena, rufiana; lenin, pro-
curar mujeres i vil precio: LBNAifDi
callidu» arte, diestro en el oficio de
alcahuetear. (Antología latina.)
JReteña. — El leño era el qne hacía
i Iss comedias de los latinos el pa-
pel de alcahuete.
Ijenocinio. Masculino, Alcahui-
TBRÍA.
EriMOLOofa. Latín lénS^^um, ni-
fiaaeria, halago, afiactacion en el e^
tilo. (ClCBKON J
Lenok. Masculino. Pez del géaen
e&lmOQ, que vive en tos torrentes da
la Siberia orientel.
Lenon. Masculino anticuado. Air
CAHUBTE ó RUFIÁN.
ETtMOLoafA. Lene.
Lentamente. Adverbio, ds modo.
Con lentitud.
Etiuolooía. Lenta y el snfiio ad-
verbial mente: latin, lente; ituiano,
lentamente; francés, ¡eníment; cata-
lán, lenttmmi. , ,
gtzedbyLiOOgle
LENT
Lente. Vasculino. Di¿ptriea. Tí-
drio tallado en forma de lenteja, de
que se usa en los instrumentoa dióp-
tñcos. I BiCOKTBXO. El t«rmin&do por
dos superficieB conrexas, cujos cen-
tros están colocados Bobreuna misma
línea recta, llamada eje principal. ||
FI.AMO CONVEXO. El foTmado por una
superficie plana j otra convexa, la
caal rodea su concavidad. | c¿kca.vo~
coHvxxo. Especie de media luna for-
mada por doB superficies esféricas;
una, interior; otra, exterior, la pri-
mera de las cuales tiene una curva
menor que la secunda,
.BtiholoqÍa. Latin lente, ablativo
de Uta, Uutii, lenteja, por semejanza
de forma: italiano j catalán, lente;
francas, Untille. lenteja.
Raeña. — 1. El ibnte afiteMO-eo*-
veao se llama también meniteo eonver-
2. La voz del artículo era ambi-
gna; pero actualmente no se le da
otro género que el maeculino, siendo
más ñ^cnente su nso en plural: los
LBMTBS.
LentecerBe. Recíproco anticuado.
Ablandarse 6 humedecerse.
Etimoloo(a. Latin leittltdfre , po-
nerse flexible, suavizarse; forma de
¡entiu, lente: pieit íh Morem ad digitot
LBNTB8CIT; «se abl&nds entre los de-
dos como la pez,» hablando de una
tierra crasa (CicaaoN): lentkscunt
Umpore cw»; das inquietudes se eal-
man con el tiempo (Ovinio.)
Lenteja. Femenino. Sotániea. Plan-
ta cuyo fruto es una leorumbre de co-
lor pardo, pequeña, cnata, redonda
j encerrada en unas vainitas largas
que terminan en punta. | El fruto de
Ja planta del mismo nombre. || acuá-
tica 6 DI AGUA. Planta que flota en
aguas estancadas j cuyas hojas tienen
la forma del fruto de la lenteja. Q El
peso en forma de lrntbja, en que re-
mata la péodoladel reloj.
EriuoLoofA. Latin ünlitAla, dimi-
minutívo de Unt, leniü, lenteja; cata-
lán, Uentia, llentüla; catalán provin-
cial, lUntija; provenzal, lattilU; Ber-
ry, nentilU; portugués, Untilha; fraU'
cés, Itniillt; italiano, lenticchia.
Reieña.~-\.. La lrntbja correspon-
de al ervwM lbus de Linneo.
2. Hav otra especie de lenteja,
llamada bastarda, que es el tntm er-
nlia de dicho botánico.
3. La LENTEJA es un excelente ali-
mento y una de las sustancias más
nutritivas; de tal suerte, que se asi-
mila aún más que la carne.
Lentqar. Ifasculino. Campo sem-
brado de lentejas.
Lentq'Dela. Femenino. Planchita
redonda de plata ú otro metal, que
sirve para bordar, asegurándola en la
ropa por puntadas que pasan por un
agujerito que tiene en medio.
Etiuolooía. Lenteja, por semejan-
za de flgura.
Lenteza, Femenino anticuado.
Lbntitud.
lieatibalaria. Lenticulakia. La
forma lenUbnlaria, que se halla en al-
gunos IHedonvios, es bárbara.
LENT
Lenticnla Femenino. BoUnUea.
Lenteja diminuta. P Lenteja de &gua.
Tii\uo\.QaÍA,. Lenteja: latín, lentíe^
la, diminutivo de M«, lentit, lenteja;
francés, lentieuU.
Lenticnlado, da. Adjetivo. Sind-
nimo de lenticular.
ETuioLoaÍA. Lenticnla: francés. Un-
ticnU.
ReteHa. — M. Costa, profesor de ana-
tomía y de botánica en la universidad
de PerpiSan, encontró en la montaña
de lías una gran cantidad de pie-
drat LENTicuLAUAS; esto es, pedruscos
compuestos de piedrai lbnticularbs.
(BuFFON, Adieúma y eorreeeitmet; Teo-
ría terrettre; Obrat, tomo XII, pági-
na 1S4.)
Lenticular. Adjetivo. Lo que es
fiarecido en su figura y tamaño á la
enteja, p Vidrio lenticular. Diíp'
trica. Vidrio á que se lia dado la for-
ma de lenteja, el cual concentra los
rayos solares en un foco, p Hueso len-
ticular. Anatomía. El más pequeño
de loa huesas sencillos del oido. p Pie-
dra LENTICULAR. Mineralogía. Especie
de fósil, resultado de las petrifii
nes de ciertas conchas.
Etiuolooía. Lenticula: latin, lenít-
cülSrit, forma adjetiva de leníküla,
lenticula; francés, lenticulaire.
Lenticolaria. Femenino. Botáni-
ca. Especie de planta acuática.
Etiuolooía. Lentitulario.
LenticnlBrío. Masculino. Especie
de instrumento quirúrgico. (Caba-
llero.)
BriuotoaÍA. Lentitutlar.
jReteüa. — Pareo (siglo xvi] habla de
este instrumento: f conviene cortarlas
asperezas con un instrumento deno-
minado lenticular 6 LSNTICULARIO,
calificativo que se le did, porque su
extremo es semejante á un grano de
lenteja obtuso. (VIH, 90.)
Lentífero, ra. Adjetivo. Que pro-
duce lentejas.
Etiuolooía. Latin lem, Untis,
teja, j/erre, producir.
lientiforme. Adjetivo.' .^míotm
natural. Parecido í una lenteja ó á un
lenta.
Btiuolosía. Lenteja y^ forma: fran-
cés, lenít/orme.
Lentigisoso, fia. Adjetivo. Lleno
de lentejas. P Que participa de la na-
turaleza de la lenteja.
Etiuolooía. Latin lentígUBnt, lle-
I de pecas.
Reteüa kittárica. — ^Eeto proviene de
que los latinos daban á las pecas el
nombre de lentejas, por semejanza de
forma.
Lentiscal. Uasculino. El terreno
montuoso poblado de lentiscos.
Lentíscifero, ra. Adjetivo. Que
produce lentisco.
EtiuoloqÍa. Latin Untitent J ferré,
producir.
I^ntiscisa. Femenino anticuado.
Aluícioa.
Lentisco. Masculino. Botánica.
Árbol de la familia de la-i terebin-
táceas, de mediana altura, liojas al-
ternas y casi pareadas, flor en racimo
LÉNT
867
rojo, al pardo j al negro. Su madera
es aromática, y de sus ramas se saca
por incisión la resina llamada almáci-
ga 6 mastique.
EriuOLoaÍA. Latin Untítcnt; ct-isr
XkhkíÚ^o,' llentritcel, llentiteh. Un-
titeh; provenzal, lentit^ francés. Un-
tiine; italiano, lenlitco.
Sen Hdo étimo Ug ico . — LenCitente» una
forma de lentacere, suavizar. Por con-
siguiente, lentisco y, lenitivo son la
misma palabra de or^n.
Lentlsimameste. Adverbiode mo-
do superlativo de lentamente.
Lentísimo, ma. Adjetivo superla-
tivo de lento, ta.
Etiuolooía. Latin lentittímm: len-
TíssíUÁ. peetora; corazones fríos. (Ovi-
dio.)
Lentitad. Femenino. La tardanza
6 espacio con que se ejecuta alguna
cosa.
EriuoLoaÍA. Lento: latin, leñtítBdo;
italiano, lanteua; francés del siglo xvi,
lentitvde; moderno, Itníenr; catalán,
leníitní.
Lento, ta. Adjetivo. Lo que es tar-
do y pausado en su movimiento. | Po-
co vigoroso veficaz. | Anticuado. Ha-
blando de arboles y arbustos, es lo
mismo que flexible o correoso. \ Medi-
cina y Farmacia. Glutinoso, pegajoso.
Etimología. Latin lentnt, flexible,
dúctil, tierno, suave, viscoso, flemáti-
co, tardío, contracción de lenlt%t, for-
ma de ^M, blando, delicado, suave;
italiano, látto; francés y provenzal,
íént; valon, lene; catalán, lento, a.
Lentor, MaBculino. Medicina y Far-
macia. Viscosidad 6 gluten. J Anti-
cuado. Hablando de árboles o arbus-
B, es lo mismo que flexibilidad Ó
Btuioloqía. Latin lentor, Srü, vis-
cosidad; de lentnt, viscoso.
Léntnio. Masculino. Sobrenombre
de la familia Cornelia, de los Léntu—
los; una de las más ilustres de Boma.
Etiuolooía. Latin Leníül»!, forma
diminutiva de lentm, lento.
Léntalo (Publio Coenblio}. Cons-
pirador romano, apellidado Swa, cóm-
plice de Catilina, i^ue murió el a&o
o3 antea de Jesucristo. Después de
haber sido pretor y cónsul, fué ex-
cluido del Senado con otros por bus
malas costumbres. Entonces se afilió
al partido de Catilina y empezó á tra-
bajar en pro de la conjuración que
éste fraguaba.. Habiendo quedado al
frente de la empresa por ausencia de
Catilina, tuvo la imprudencia de re-
velárselo todo á los diputados alobro-
ges, dándoles una carta para sus com-
patriotas, y otra, para Catilina. Inme-
diatamente dieron aviso á Cicerón, el
cual mandó prender á los jefes de los
conjurados; entre ellos, i Líntvlo,
que, en unión de sus cómplices, fué
estrangulado en la prisión del Capi-
tolio.
Léntnio (Publio Cornelio^. Patri-
cio romano, apellidado Spintier, que
vivía en el siglo i antes de Jesucristo,.
Siendo edil el año 63, tuvo prisionero
Léntulo Sura, como cómplice de C«-
y fruto que pasa del color verde al | tilina. Fué luego pretor en España-jj^-.Q I p
388
LEfJl
Srociíniíil en Ciltcit; siguió el jwrtidí
e Pompejo en la ruern eivil, fui
T€iicidQ j m nÜTÓ & Ródu, igoorái
dose lu circaiutsaciu da su rid» en
sus liltimoB afios.
Lentara. Femenino antdcu&da.
Lentos, por flexibilidad 6 correa.
Leoiu. AdjetÍTo anticuado. Lo
que es de Henzo.
LensoD. Masculino. Pedazo gran-
de de lienzo baato.
Lenzuelo. Ifasculino anticuado.
PAflDBLO.
ETUOLOOf^. ¿t'eKW.— < DÍmínutÍTO
anticuado dé lienio. El pañuelo pe-
queño que sirve para limpiarse 7 otroq
UBoa.» (Aoadkuia, J)ÍteÍMario de
17S6.)
Lefia. Femenino. La parte de loa
irboles y matas que cortada j hecha
trozos se destina para la lumbre. 1|
LbRa. db Bousao t pan i>a panadera,
LA BORDONsafA BNTBRA. Refrán con
S[ue se denata la holgazanería de los
abradores que compran el pan por no
cocerlo en su casa, j tienen leña lige-
ra por no ir i buscar la recia mis le-
jos. I Cabqas db lbRa i ALQiTNO. Frs-
se fiüniliar. Darle de palos. ¡ Echar
^ PONBB lbSa al fueoo. Prase meta-
fiínca. Fomentar la discordia. |.La
lbRa, cuanto wXs sbca if lis ARDB. Re-
frán que advierte que la lascivia sue-
le ser m^ vehemente en los ancianos
que en los jdvenea. I Llsvar lbña al
MONTB. Frase metafdríca j &miliar
con que se moteja la indiscreción de
los que dan alguna cosa i. quien tiene
abundancia de ella 7 no la necesita, j]
Dar lkAa, Metáfora familiar. Dar de
palos.
ErtHOLOOÍA. Gnego hyvói: (lia%ét},
llama, humo; \tX\n,tiy**m; itaUano,
Un»; catalán, ÍUny*: *fégir llenva
<J foek; echar lefia al niego; igiiem
ig»Í tider»,
Lefiador, n. MascuUnoj femeni
no. El que se emplea en cortar lefia, j
El que la vende.
EriuOLOofA. Z«ftH-.- latín, ligniior;
italiano, Ugnajo, UgnaUtolo, Uaiamaro;
catalán, lunytder, tUnuador, tie*¡/aUr.
Leñame. Masculino anticuado.
Madbba. i Anticuado. La provisión
de lefia.
Leftamiento. Masculino. Acción 6
efecto de leflar.
EriuoLOofA. Ltiíar: latín, ít^tiUfo.
Leftar. Actívo. Provincial Araj^on.
Hacer ó cortar lefia.
Etiholoqía. ¿fia: latín, ligiOri;
italiano, Ugnart.
LeftátiL Ai^etivo. LkRoso.
Lefiera. Femenino. El sitío desti-
nado para guardar 6 hacinar lefia.
EtimolooIa. LtUa: latín, lionabll
ctUa; catalán, llatyer, leñera; tienifam,
Imyam, maderada.
Leftero. Mascnlino. El qaé vende
leña 6 tíene i su cargo el comprar la
3ue es necesaria para el surtimiento
e una casa 6 comunidad. | LbRbra.
EriifOLoaÍA. Latín lignüriiu.
Lflfticola. Adjetivo. Zoología. Que
habita en la lefia.
ETUfOLoaÍA- !Latín lig»tm, leña, 7
eotílri, habitar: &ancéa, ügnicok.
LKOC
Lefiidion. Mascnlino. Bitiniea.
Género de hongoa que crecen «n la
madera.
Lefiifero, ra. Adjetívo. Que pro-
duce leña.
BruiOLoaÍA. Latín de las ¡nflcríp-
ciones, Ugnifer, de Ugium, lefia, 7
firre, llevar 6 producir.
Leftiflcable. Adjetivti. Suscepti-
ble de ser lefiificado.
Iiefiificacion. Femenino acción 6
efecto de lefiificar.
'BniuouiQl^. Jjt^ijiear: francés, lig-
*ÍJlealion, conversión en madera ds
los botones ó retoños de un árbol.
Lefliflcar. ActíVo. Convertir en
lefia. I Dar consistencia de lefia.
ExiuoLoafA. Latín lignim j/aelfn,
hacer: francés, Ugnijler.
LefiifleatÍTO, va. Adjetívo. Que
lenifica.
Lefiifonne. Adjetivo, liineralofía.
Parecido i la lefia, 7 así se dice^wd»
LIOKIFORKB, rocát LIONIFORUBS.
EriKOLoaÍA. £ei»j forma: francés,
ligni/orMe.
Lefiivoro. Adjetívo. Zoología. Que
roe la lefia. | Sustantivo plural. Loa
LBfifvoRos. Familia de coleópteros.
ETWOLoaÍA. Ztña y el latín vírire,
comer; francés, lig%tvore.
Lefio. Masculino. El trozo de árbol
después de cortado 7 limpio de ra-
mas. I Embarcación |de vela 7 remo.
semejante á las galeotas, que durante
la Edad Media se usó mucno, partíou-
larmente en el Mediterráneo. | Poéti-
ca. Cualquiera nave ó embarcación.
O Metáfora. La persona de poco talen*
to 7 habilidad. I rbdiondo. Planta.
Hbdiondo. i Metáfora. El santo lb-
Ro, La Cruz.
BruoLoaÍA. ZoMa: italiano, Itgno;
catalán, Uujf.
Lefiosidad. Femenino. Cualidad
de lo leñoso. | Dureza de lefio.
ETüfOLoaÍA. £«iM0.* francés, Ugno-
tiU.
Lefioao, sa. Adjetivo. Aplícase á
la parte de los árboles y arbustos
lue es 7 se nombra madera. | Habían-
lo de los árboles, arbustos 7 plantas,
lo que tiene una dureza 7 consisten-
cia como la.de la madera. ] Principio
LEÑOSO. Botánica. Principio inmediato
neutro, no azotizado, indisoluble, que
forma la base ds la organización de
los vegetales.
Etiholoqía. LeAo: catalán, Uem/it,
lUngota; francés, ligHenx; italiano, Ug-
aow, del latín t^nStiu, forma adjetiva
de iyuMH, leña.
Leo, Masculino. Especie de cardo
spinoso.
Leocadia (Santa). Vb^n 7 már-
tir española, natural de Toledo. Des-
cendía de una noble ñtmilia del país
7 sus padres la educaron en la reli-
gioa de Cristo. Acusada ante la auto-
ridad de Daoiano, que gobernaba la
España tarraconense en tiempos de
Diocleciano 7 Uaximiano, 7 como re-
sistiese á las repetidas intimaciones
le se le hicieron para que sacrificase
los ídolos, fué encerrada en una os-
ira 7 húmeda prisión con objeto de
intimidarla, contándole los terribles
LBON
pormeBorea del martirío da santa Eu-
lalia 7 de otros compafieros i» b»
mento. Pero la santa no se iotiiiiidd
7 se cnenta qae, cuando la leTuli-
ron del suelo, había espirado, «po-
niéndose que Dios, por una -gnói
especial, la dispensé de dar un públi-
co testimonio de su ardiente ts, 8d
cuerpo fué arrojado al cam]» ds lu
gentiles; pero algunos crisÜanoi ta-
vieron cuidado de «cogerlo 7 sepul-
tarlo, venerándose en la catednlda
Toledo. Su fiesta se celebra el 9 dt
Diciembre.
Leocoríon. Masculino. Ánt^üit-
dn. Templo erigido en Atenas í no
ciudadano llamado Lto$, quien, aa
una época de hsmbra, inmolé á tu
hijas para calmar la ira de los dioso.
(CflOERON.)
ExmOLOafA. Latin ZeSoIrlo».
Leocrooota. Femenino, flan li'
gerísima de la India que imita, »-
gun dicen, la voz del hombre. (Pu-
nió.)
ETtu<H/»[A. Latín ¡aoerítítU, ¡n-
erSeStta.
Si»iido «ímo&^iM.—El latín ímr^
edita secomponede leo, león, 7en(cjta,
túnica de color de azafrán, qneMc)
griego xpoxnií (kfoh>USi), Por camd-
guiente, siraifiea: «león aia&anado.i
León, lusculino. Cuadrúpedo io-
dÍ0«na del África, de color entre uni-
rillo 7 rojo, de tres á cuatro pin 1)1
altura 7 de siete á ocho de Iwga.
Tiene la cabeza grande, los dienta
7 las uñas mu7 fuertes 7 la coli lu-
■a, cubierta de pelo corto, j tenniíii-
a por un fleco de cereta. El mulii)
e oístíngue por una larga gnsdejí,
que le cubre la nuca 7 el cuello, j
que crece con la edad. | Insecto di
una pulgada de largo. Tiene súspíú.
Í' cuatro alas trasparentes 7 mis
argas que el cuerpo. Toda él ce de
color pardo oon manchas amaríllu, i
excepción de las alas, que son bilo-
cas con nervios 7 maocnafl negru. |
Signo boreal, el qninto de los asi u>-
diacD. 8e expresa por los pintora cm
una figura de león. | Culebra. Boi. 9
Metáfora. El hombre audaz, imneriih
so 7 valiente. | Qerttatía. El nr
fian. \ ifAKiNO. Anfibio de unos wia i
ocho pies de largo, de color bluM
oscuro. Tiene los pies mu7 cortM, ;
los de atrás unidos en un cuerpo; lü
dedos todos unidos con una membra-
na; las ancas tan estrechas, qii« re-
matan en punta; sobra la caben nni
especie de cresta carnosa, 7 debajo d(
la mandíbula inísrior unabolsín
bierta de pelo, que hincha isa arbi-
trio. I PARDO. Anticuado. LBor»Biio.J
RBAL. Leo», por el animal cnadríi*-
do, etc. I Desquijarar leobbs. Ftw
metafórica con que se expresa qn» «■
guno echa fieros 7 baladronada. 1 1<'
BS TAN BEAVO Ó PIBBO EL LSOM CWO
LB PINTAN. Refran con que Bodesot»
que alguna persona no es tan *»?<*•
7 temible como se creía, ó qne vfi^
negocio es menos arduo 7 difiol o!
lo que se pensaba.
Ktiuolooía. 1. Sánscrito, »,»"
tu; ¿tMO^, bméiai, bestia feíqiíiP'
igtzedlTVjOOQÍC
LEÓN
go, Xétdv (US»¡; latín, leo, Udnü; ale-
mán, £Áw; infries, lio»; lituanio,
lutat; TUBO, le»; italiano, Uone; fraa-
cés, li<M; portugués, Uao; provenzal,
leo; catatan, lUí. (Sittenua de Bopp y
de Gsatu. )
2. Invirtamos el <5rden del aanscñ-
to ¿mni, ñera, 7 tendremos Irntan, que
es seguramente el lituanio /níoi.
León (FhjlT Luisdr). Célebre poe-
ta español, 7 uno de loa méfores líri-
cos de aquel brillante período de nues-
tras letras, que se conoce con el nom-
bre .de tígio de oro. Nació en Granada
en 1527 y murid en Madríg^al el 25
de Agosto de 1591. Enviado mu/ jó-
Tea a la universidad de 'Salamanca,
entró & los 16 años en la orden de los
aguatiaos; en 1561 obtuvo la citedra
de teología; 7 diez años después, la
de literatura sagrada. Su vida ejem-
5 lar le atrajo la admiración de sus
iscípulos; pero la inmensa reputa-
ción que le bahía conquistado su ta-
lento, no tardó en excitar envidias 7
rivalidades^ creándole enemigos que
aprovecbaron la pritaiera ocasión para
perderle. Un amigo que no conocía
fas lenguad antiguas. Le pidió una tra-
ducción del Ca%tivr de loe cantareí, y
Frat Luis dk Lson, suponiendo que
no saldría de las manos da aquel ami-
go, hizo la traducción literal, sin dar-
le la interpretación que le da la Igle-
sia. !^to baató para que la Inquisi-
ción le acusase de luterano 7 le tu-
viera cinco años encerrado en sus
calabozos; pero, al fin, pudo hacer
Salpable su inocencia 7 fué puesto en
bertad, siendo recibido por el claus-
tro universitario en medio da las ma-
70re8 muestras de regocijo 7 sin que
sus labios exbalaran una sola queja.
Por el contrario, al aparecer entre sus
discípulos, cuando todos esperaban
una alusión á sus pasados sufrimien-
tos, empezó su discurso con estas su-
blimes glabras, llenas de tierna sen-
cilleí: <Dec!amos a7er...» 7 continuó
desempeñando sus cátedras. Frat
Luis db Lbom empleó sus ratos de
ocio en cultivar la poesía 7 en publi-
car obras, que han hecho de el uno
de los primeros clásicos españolea.
Profundamente cristiana, alma im-
pregnada de un ppéticó misticismo,
en la BibHa ^é casi siempre donde
buscó sus inspiraciones. Como poeta
7 como prosista, sus obras fueron un
no interrumpido himno & Dios, La
dnica excepción es su Profecía díl
Tajo, uno da los más bellos trozos lí-
ricos de la poesía castellana. Sin em-
bargo, su verdadero género era la
poesía relimosa 7 monu. Su Vida del
campo, su NocAe terena, bu oda á la
Aecenñon 7 su Vida del délo, parecen
ser, más que los cantos de nn poeta,
el místico ensueño de un extático, en
que'se siente el aliento de los profe-
tas 7 1» unción del Divino Maestro.
Ese íntimo sentimiento ea el que hace
que, hasta traduciendo á Virgilio 7
a Horacio, resulte un poeta eminente-
mente cristiano. De su forma, tanto
en prosa como en verso, sólo diremos
que por propios 7 extraños es tenido
LEÓN
por nno de los escritores que han ma-
nejado nuestro idioma de un modo
máa castizo, más sobrio 7 elegante.
Mientras exista el habla castellana,
será uu perenne modelo de hermosa
sencillez aquella poesía que empieza:
Y dejas, Pastor santo,
Tu grey eo este valle bondo, oscuro.
as! como lo serán loa armoniosos pe-
riodos de £a Perfecta catada, de
Nombra de Criefo 7 de la Expotido*
de loe eahitoi.
León X (Juam sb Mídicis}. Papa,
célebre en la historia del pontificado
por la decidida protección que dis-
pensó á los hombres de valer, así
como por el gran esplendor que al-
canzaron en BU época las artes v las
letras. Nació en Florencia en 1475
7 murió en Roma en 1521. Era hijo
de Lorenzo el Magnifico, 7 fué nom-
brado cardenal á la edad de 13 años,
por más que no recibiera las órdenes
sagradas hasta cuatro años después,
La invasión de Cárloa Til de Francia
en Italia le obligó áabandonar su pa-
tria 7 pasó á ^ar su residencia en
Roma, en donde se captó la amistad
de Julio II; pero habiendo recibido de
ésto el mando de Perusa, fué hecho
prisionero en Rávena, no recobrando
[a libertad hasta que los fraucesea
evacuaron el Milanésado. Fuéele^do
para suceder á Julio II, en 1513, 7
comenzó su pontificado firmando la
paz con Luis XIII de Francia ;|in tonto,
aunque en vano, por medio de hábi-
les negociaciones, dar á príncipes de
su familia los reinos de Ñapóles 7 de
Toscana; torminó el Concilio de'Le-
tran v concluyó con Francisco I,
I 1516, el famoso concordato que ha
igido á la Iglesia de Francia por es-
pacio de tres siglos. Mandó predicar
en toda la cristiandad indulgencias,
que vendió á muy alto precio; primero,
con el fin de costear una cruzada con-
tra los turcos; 7 luógo, con el de aca-
bar la basílica de San Pedro, dando
lugar con este abuso á las disputas
que produjeron la Reforma, 7 poi úl-
timo, en 1520, excomulgó á Lutoro,
sin lograr por eso sofocar la herejía
que se extendía rápidamente por Ale-
mania, habiendo eato dado motivo á
3ue algunos autores, con escaso fun-
ameuto, hayan supuesto que murió
envenenado. Su pontificado ae ilustró
por el progreso de los artes y de las
ciencias, da tal modo, que aquella
época se conoce en la historia con el
nombre de el tiglo de Lbon X. Bn él
florecieron Ariosto, Berni, Atcoltí,
Alamanni, Fracastor, Sannazar, Vi-
da, Bembo, Maquiavelo, Guichardi-
ni, Sadoleto, Miguel Ángel, Rafael,
Andrés del Sarto, Julio Romano 7
otros muchos artistas, que son hov
una de las má& legítimas glorias de
Italia.
León (Juan). Geógrafo árabe-his-
pano, llamado el Africmo, que nació
on Granada por los años da 1483 7
murió en Túnez en 1552. Conducido
al África, todavía niño, después déla
toma de Granada, hizo sus eatudi
en Fez. Viajó luego por el Norte de
LEÓN 369
África, atravesó el Atlas 7 el gran
desierto, visito á Constentínopla, Arit-
bia, Persia, Tartaria, Armenia, Siria
y Egipto. Al volver á su país, fué
apresado en las costas de Trípoli por
uu corsario cristiano, y conducido á
Roma, donde el papa León X le cobró
afecto, le hizo instruir en la religión
cristriana y le bautizó con los nom-
bres de Juan Lbon, que eran los su-
yos. Allí aprendió varios idiomas y
enseñó el árabe; pero, según parece,
viéndose olvidado por los sucesores
de León X, volvió al África 7 se fijó
en Túnez, abrazando de nuevo el is-
lamismo, 7 acabó allí sus dias. Sus •
principales obras son: Descripde* del
África; Tratado de loi tabioi c¿lebret
¡Me han etcrito en árale; Vocabulario
arábigo-etp&ñol; Extracto de lat crínü
COI mahometanat; De la religión maho-
metana; Gramática árabe 7 Tratado de
retorica 7 poetias árabet.
León (Andrés db). Pintor é ilumi-
nador español del siglo xvi, -que na-
ció en León y tomó el habito de reli-
gioso Jerónimo en Mejorada, donde
aprendió á pintar con el padre Cristó-
bal Trujillo. Pasó al del Escorial por
loa años de 1568, cuando se estaba
construyendo, 7 allí ejecutó varias
obras de gran mérito; entre ellas, las
iluminaciones del libro titulado Capi-
tulario, y las de unos cuaiko^para el
camarin del mismo monasterio.
León (Anmttis). Médico español del
siglo XVI. Era natural de Granada;
sirvió en clase de cirujano en el ejérci-
to de Portugal, con el duque de Alba,
Jen la guerra de Granada, con Don
uan de Austria. Ejerció muchos años
la Medicina 7 la cirugía en Baeza 7
dejó, entre otras, [las siguientea obraa:
Tratado de anatomía 7 Práctica de mor-
bo gallieo.
León ^Martin de). Escultor espa-
ñol del siglo XVI. Sólo ae le conoce
por haber ejecutado en 1554 la esta-
tua en alabastro de san Gregorio,
que está colocada en la puerta de su
capilla en la catedral de Sevilla.
Leion (NicolIs). Escultor español,
padre 7 maestro del anterior, 7 dis-
cípulo de Jorge Fernandez Alemán.
Trabajaba en 1531 e» la catedral
de Sevilla, 7 de su mano son los
adornos de la capilla de san Gregorio
7 Virgen de la Estrella de dícha ca-
tedraL
León (Rapabl). Escultor español,
uno de los mejores artistas del si-
glo XVI. Residió en Toledo; 7 como
algunos disgustos te hicierau dejar
aquella población, fué á buscar un '
asilo al convento de bernardoa de aan
Martin de Valdeiglesias, cu7oa mon-
jes le encargaron la construcción de
una sillería para el coro 7 un focis-
tol, obras que llevó á cabo en diez
años 7 que son dos magníficos mode-
los de arto.
León Leal (Suion db). Pintor es-
pañol, que nació en Madrid en 1610
V murió en 1687. Fué discípulo de
Pedro de las Cuevas, 7 desempeñó ot-
gUDoa empleos en palacio: Sus obras
370.
LEÓN
LEUN
ten NorhirU>,vt,n. loa premostratonses ' Boina Oob«mBdor« teniente gmeftl,
de U&dríd; Conupeion, pan los capu- ' no quiso admitir el empleo haste gtp
chinos del Prado; Virgen 04 la Gloria, ' nsrle al frente del enemisti, como lo
para la Inclusa, y Martirio de tan Ig- veríficd en Serura, Gastellote, More-
' .1— --■ > lia j Berga. Cuando empezaron áma-
uifestarae los prímeroa síntemu de
la revolución de 1840, fué nombrado
capitán general de Castilla U Nueva,
pero no pudo tomar poaesioD de este
deatino, por haber estallado el movi-
miento cuando llegó, t tuvo que limi-
tarse á tomar el manan de las tropas
que no se habían pronunciado j se
hallaba;i acantonacias en Tarancon,
en cnjo punto se mantuvo observando
los progresos de la revolución sin hoa-
tiliiarla. Colocado el general Espar-
tero al frente del nuevo miniatorio, le
aconsejtf hiciera dimisión del mando
y pidiera licencia para el extranjero,
como lo verificó Lbon, pasando i Frau.
cia por algún tiempo, después del
cual regresó á Uadrid j vivió retira-
do. En. tal estado, tomó parte en la
conjuración militar, de que dio la se-
ñal el general O'DoBnell, aublevjindo-
se en Pamplona en 1841 j apoderin-
dose por aorpreaa de la cindadela; en
la noche del 7 de Octubre, dia sefiala-
do para dar el golpe en Madrid, acu-
dió Lbok i media noche á asaltar el
palacio real en unión bou el general
Concha, el brigadier Peínela, Mar-
ches! j otros varios, que habían lo-
grado seducir algunas fuenas de la
guarnición; pero atecadosporel rasto
de ella, j por la milicia nacional,
mientras que el esfuerzo de dieci-
ocho guardias alabarderos lea impe-
día penetrar en el palacio, hubieron
de emprender la fug« á la madruga-
da. Al llegar á la Puerta de Hierro,
SerdiÓ Lbon su caballo, j tomando el
e un soldado, continuó huyendo, has-
te que cajró, por fin, en poder de los
húsares que le peraeyuían, cerc
Navalcamero. Conducido ¿ Madrid,
fué juzgado por un conaejo de guerra,
que le condenó i, ser paaado por las
armas, sentencia que ae ejecutó el
dia 15 de dicho mes, aufríéndola coi
el valor y senilidad que siempre li
diatinguieron. (Sala.)
Jífieiia.—- El fusilamiento del perso-
naje de esta biograña fué un dia de
luto para toda España. El general
Lbon se pone de rodillas, mira i los
soldados j les manda hacer fuego so-
bre su general, cuando no había cum-
plido Su años. Los soldados lloraban;
7 aquellos soldados que lloran, matan
al héroe. Ha; sepulcroa que están pe-
sando-sobre otros aepulcros; y es evi-
dente que la tumba del insigne conde
de Belascoain pesa sobre una tumba
mu; gloriosa, cu;o nombre no nos
atrevemos á revelar, porque el juicio
de la Providencia ; la veneración po-
nen un eello en nuestros labios. No
es el mártir valiente quien tiene más
derecho á nuestras lágrimas, porque
un dogma santo nos dice que, entre
el sacrificado j el sacrificador, no es
el sacrificado quien necesita que le
auxiliemos con el vote de nuestra pie-
dad. [Duerme tranquilo, Dibqo db
Lion! ¡Duerme sin pena, ilustre vfe-
naeio, para el colegio del Noviciado de
los jesuites.
León (Juan db). Eaculter español
del siglo xviii. Entre sus mejores
obras se citen el sepulcro de la reina
Bárbara, mujer de Fernando YI, que
se halla en el convento de las Salesas
de Uadrid; empezó también el de
aquel rey, pero no llegó á concluirlo;
hizo vanos adornos para la capilla de
Nuestra Señora del Filar de Zarago-
za,' en compañía de Lorenzo Lozano,
y otras muchas que ejecutó para dife-
rentes templos de Madrid.
León (Fblifb db). Pintor español,
3ue murió en Sevilla en 1728. Imitó
e tal manera el estilo de Murillo,
que muchas de sus obras ae confun-
den con las de aquel maestro. La ma-
yor parte de ellas existe en Sevilla, y
entre Iba más notables se cite un
Sliai tfthienáo al citlo «m t% carro ie
/negó, que es un verdadero prodigio
de dibujo y de color.
León (Cristóbal db). Pintor Bspa-
fiol, qne murió en Sevilla en 1729.
Fué uno de los mejores discípulos de
Juan de Valdés Leal; pintó con habi-
lidad diferentes frescos de la iglesia
de san Felipe Neri de Sevilla, así
como 18 retratos de venerables de
aquella congregación, de tamaño na-
tural y al óleo, todo con buen dibujo
y perfección.
León (Diego). Conde deBelascoain,
Kneral español, que nació en Cerde-
en 1807y murió en Madrid en 1841
Entró de capiten en el regimiento de
Almansa, 1. de dragones, en 1824,
pasó luego á la guarma real de caba-
llería, y allí obtuvo el empleo de co-
mandante que desempeñaba al esta-
llar la guerra civil. Destinado al ejér-
cito del Norte, se distinguió en las
acciones de Urbina, Muei, Naiar,
Asarta, puente de Arquijas, Los Ar-
cos, Larraga, Arronii y Mendigorría,
recibiendo por esta última la cruz lau-
reada de San 'Femando; continuó se-
ñalándose en Salvatierra, Guevara,
Estella, Montfijurra, Arlaban, Berrio
Planoy Zubiri. Nombrado coronel del
regimiento de húsares, persiguió á las
órdenes de Alaix, á la expedición de
Gómez, causando ¿ éste en Cuenca
una terrible derrote, que le valió el
empleo de brigadier. Cuando ae veri-
fico la expedición del Pretendiente al
interior, se señaló brillantemente en
les combates de Gra, Aranzueque y
Huerta del Rey , siendo nombrado
mariscal de campo y encargado del
mando de las fuerzas destinadas i ope-
rar en Navarra; allí fué su hecho más
brillante el ataque del puente -y pue-
blo de Belaacoain, de que ae apoderó
entrando á caballo por la tronera de un
cañón, y en premio del cual se le con-
cedió el titulo de conde de Belascoain.
Pacificadas las provincias del Norte,
pasó con su ejercito k Aragón; tuvo
algunas desavenencias con el genera]
Espartero, y habiéndole nombrado la
LBON
timal Sí loa muertospneden tOMr v-
giillo, muéatrate orgalloso anteelñó-
cio de las generacioMes j ante 1a ma-
teria de tu patria. ^
León. Masculino. Ottgrtfím. Anti-
guo reino de su nombre, creado «a á
siglo VIH por los reyes de Oviedo, bd-
ceaorea de Pelayo, y raunido definiti-
vamente ala corona de Castilla en 1230,
por el rey Don Femando III, llenado
el Samlo.^^xx terríterio tuvo diferen-
tes límites, según los asares de laa
guerras y de laa eonquistaa de qne fué
objeto; pero en su último estado ebei-
caba aproximadamente el que hoy
ocupan las prcvinciaB de Lkoh, £am»
ra, Faliádolid; Patencia y Satmmm^,
las cilalea se hallaban comprendidas
bajo la denominación de JSeÜM «k
Lkoh, — Bate estaba situado entre los
40' 10'-43* 5' de latitud setontzional
j 6°~9° 31' de longitud occidente,
confinando: al Norte, con Asturias;
al Este, con Castilla la Vieja; k1 Sor,
con Extremadura, y al Oeste, con Qn.-
licia y Portugal.
Lbon ea provincia de tercera eleea
en lo civil y administratÍTO, depen-
diente, en el Órdsn judicial, de la
audiencia de Yalladobd, y en el mili-
ter, de la capitanía general de Caeti-
lia la Vieja, formada, en virtud de
decreto de las Cortes, en 1822, de la
mayor parte de la antágua proTÍDciB
de Igual nombre y de ana peqn^ia
porción de la de Valladolid.
1. Sitnadvn attrontfMÍca.^&ncaéa-
trase éste comprendida entre loe 47
4' 30"-43* 6' O" de latitud setentrío-
nal y los O" 56' 30"-3' 37' 30" de lon-
gitud occidental del meridiano de Ma-
drid.
2. LimÍUi.~~S*gan la últimm divi-
sión decretada en 30 de Noviembre
de 1833, el territerio de esta provin-
cia se halla limitado: al Norte, por la
de Oviedo; al Este, por la de Pelen-
cía; al Sur, por las de Valladolid y
Zamora, y al Oeste, por las de Lngo
y Orense.
3. Snperfieif.'— Loa anteñoree 1übí>
tes abarcan una extensión de 160 ki-
lómetros de largo, de Oriento á Oc-
cidente; 116de ancho, de NorteiMe-
diodfa, y 15.971 cuadrados de snper-
ficie.
4. i'oilsMm. —Asciende, segiin el
último censo, llevado á cabo en 1877,
á 357.944 habitentes, distribuidos ea
1.021 poblaciones, las cualea consti-
tuyen 234 ayuntamientos , agrape-
dos en loa 10 partidoa judiciiaes si-
guientes: Aitoraa, La BoAata, l^xm,
J/ttTMU d* Paredtt, Ponferraám, Ritta,
Sahagtm, Valencia de Jhm Jwm, La
Veeülay ViUafranea del Bierm.
5. cima.- — La temperatura que m
disfruta en esta provincia, es ae tal
suerte inconstante, que el menor can-
bio de viento ó la lluvia produce ana
repentina y brusca tranaicioiv del ca-
lor al frío y viceversa: esto, na ate-
tante, el Clima es genenjmente aseo
y sano.
6. Aceidtntety calidad del Itrrmm^-^
Este país aparece cortado por nras
sierras; ademia de Ift,«an .«riaiin
,i:jitizedbyVLjCTOyT\
LEÓN
que- va mftrcftndo, por la parte Korte,
el límite con Oviedo; j, por el Oeste,
serrando la prorincia de las de Lugo
j Orense, existe otra mucho más ele-
vada que, corriendo de Iforte á Me-
(tiodía, divide el territorio en dos gran-
des secciones: de estas cordilleras se
desprenden numerosos ramalea, que
van formando valles más 6 menos ex-
tensos, hasta que, bajándose gradual-
mente, vienen á terminar o'n vastísi-
mas llanuras. — La calidad del terreno
es generalmente arcillosa y arenisca
ó rali cea.
7, Jtíet. — Todos loa que nacen j
corren por U parte oriental, van á
desaguar en el máa caudaloso de la
comarca, el IHuro, el cual la divide
casi en dos mitades; j, por el contra-
rio, todos los que tienen su origen j
fertilizan la sección occidental, des-
embocan en el Afino: entre los prime-
ros, figuran el Etla, el Orlngo, el
Tntrlo, el ¿WM, el Benutga j el To-
rio; entre los segundos, el SU, el Sae-
ta, el Buibif, el CiM j el Valcarcí. —
Todas estas corrientes, que constitu-
j'en otras tantas riberas, mis Ó menos
grolong&das en una extensión de 60 á
O kilómetros, están llenas de saltos
j de cascadas, efecto del desnivel con-
siderable que llevan sus aguas.
8. Produeeionet. — Las de este país
son tan variadas como el clima: en
las montaSas, especialmente en las
de Valdeburon, abunda el arbolado
de hava, madera muj estimada por
su solidez para toda clase de cons-
trucciones, cujos gruesos j ramosos
árboles producen una fruta de la fa-
milia de las bellotas, de la que se ex-
trae un aceite que suelea usar los na-
turales para el alumbrado, en la cor-
dillera de FoDcebadon, robustas en-
cinas y numerosos acebos; en el Bier-
zo, multitud de acebucbes ú olivos
silvestres y alcornoques; en los cru-
ceros de las riberas, se encuentran el
roble, la estepa, el brezo, fresnos,
chopos j álamos negros; en los valles
prorundos, con exposición al Norte,
una especie de sauce, llamado hiaera,
. cuja madera, superior al boj , es dura,
blanca, lustrosa j mu; parecida al'
marfil; el mostajo, el cerezo, el man-
zano jr otra infinidad de árboles de
ñ'uta silvestre, que comen los natura-
les de la part« llana de la sección
oriental, miéutras que en la occiden-
tal se crían I09 frutales de todas espe-
cies, en grande abundancia, pues
sdlo en cerezas se conocen mis de
veinte variedades exquisitas. — En la
Sarte oriental, se ven páramos estéri-
)s, que s¿lo i fuerza de trabajo pro-
ducen alguna cantidad de centeno;
fiértUes llanuras cubiertas de cereales
j legumbres; inmensas laderas pobla-
das de vides; extensas vegas, en que
abunda el lino; valles cuajados de hor-
talitas f de forraje; dehesas, en que
se apacentan ganados de todas clases;
7, finalmente, montes j bmques que
suministran excelentes maderas de
construcción, de combustible v nu-
merosa caza mayor y menor. Ka los
ptrajes occidentales, en donde sedís-
LEÓN
fruta lo más templado de su clima,
merced á la excelencia de arbolado,
puede añadirse á los productos men-
cionados la plantación del castaño,
del nogal, de la higuera, del grana-
do, del olivo j de otros muchos árbo-
les frutales delicadísimos. — La pobla-
ción de la montaña es esencialmente
ganadera; la de los llanos, exclusiva-
mente agrícola; la de los valles, se
dedica i ambas cosas: los sabrosos j
nutritivos pastos de los partidos de
Múrias de Paredes, Riaño 7 otros,
sustentan un considerable número de
ganados traahumalites; los del resto
de la provincia, cantidad suficiente
de ganados estantes de todas clases.—
Aparte de algunas minas de hierro,
de carbón de piedra y de antimonio,
encuentránse en las montafias limí-
trofes con Asturias algunas canteras
de mármol j jaspe de vistosos y va-
riados colores; en Boñar, una piedra
blanca muy fácil de labrar cuando se
extrae; pero que después se endurece
y toma un color amarillento: las de-
mis montañas son de pizarra, roca
primitiva, sillería ó granito, frecuen-
temente incrustado de cristal de ro-
ca.— Todos los ríos que bañan el ter-
ritorio, ofrecen abundante pesca de
anguilas, truAias, sibalos, barbos,
tencasy otros peces,
9. fndntlria. — La del país que nos
ocupa es de escasa importancia: las
imbricas son poco notables; los telares
de lino, comunes i todos los pueblos;
la ganadería, que es la que mejor as-
pecto presenta, está reducida i loa
productos de su agricultura. Los mo-
radores de las montañas se dedican á
la &bricacion de ruedas y laboreo de
maderas para cubas y construcción de
edificios: en los distritos ganaderos,
que lo son casi todos los de la provin-
cia, se elaboran quesos, de no muy
buena calidad, y una manteca exqui-
sita perfectamente imitada i la de
Fundes. Oran parte de las faenas del
campo está conhada al sexo débil.
10. Comercio. — La exportación de
granos, frutas, ganados; particular-
mente, el de cerda, que abunda en to-
das las poblaciones rurales, y de sa-
brosísimos jamones, y la importación
de pescados de mar y otros artículos
de primera necesidad, constituyen
los principales productos de su co*
mereio.
11. Lbon. — Capital de la provin-
cia, 4^ 1^ jurisdicción y diócesis de
su nombre, audiencia y capitanía ge-
neral de Valladolid.— lista situada en
una deliciosa y feracísima campiña,
en la confluencia de los ríos Torio y
Bernesga, que la bañau respectiva-
mente por el Oriente y el Occidente,
á los 42° 36' de latitud Nprte y 1' 50'
de longitud Oeste del meridiano de
Madrid. — Dista de esta población 320
kildmetres; es residencia de las pri-
meras autoridades civil y militar, de
im obispado, el más antiguo del rei-
no; y cuenta además: 11.S22 habitan-
tes, escuelas normal superior y de ve-
terinaria, seminario conciliar, insti-
tuto, hospital, hospicio, teatro, cuar-
LEÓN
871
teles, Banco y vanos colegios de
priQíera enseñanza.— El clima es ge-
neralmente húmedo y frío, á causado
las muchas nieves que cubren! gran
Sarte del año las montañas del Norte,
el Oriente y del Occidente, no obs-
tante hallarse las mis prdximas i 28
kil(}metros de distancia. — La ciudad
es de figura ochavada, según se ob-
serva en el curso de sus murallas,
construidas en tiempo de los romi^
nos, de las cuales ¿oto quedan vesti-
gios: su plaza mis notable, la Mayor
o de la (Átuiiiwüm, la cual presenta
un hermoso cuadro de edificios con
balcones, rodeada de soportales, que
sirve de punto de reunión á lo más
escondo de la ciudad, así en los dias
cnu&s y lluviosos de invierno, como
en las apacibles noches de verano. —
Entre sus edificios méá celebrados, se
citan: Wcata capitular y eonsittorial,
de órdenes dórico y jónico, edificada
en 1565 por Juan Rivera, de piedra;
sillería labrada con esmero, dos torres
en los costados y con escudos de ar-
plaza de San Marcelo; la cata áe loi
condet de Lmm, de aspecto suntuoso,
y la llamada de los dvimanet, toda de
piedra sillería pulidamente labrada;
el palacio «pitcopal, con hermosas ha-
bitaciones de invierno y de verano,
excelente patio con columnas de pie-
dra y una anchísima escalera de már-
mol, dividida en tres tramos; el mo-
natteria <U la igletia de San Máreot,
3ne contiene una rica biblioteca; el
e Sa% Itidoro, de estilo bizantino,
panteón de varios miembros de las fa7
milias reales de España; la magnífica
capilla del autiguo eonveiHo de lot be-
nedictinet; y finalmente, la catedral,
templo famoso, al cual vamos i con-
sagrar algunas palabras. Esta sun-
tuosa basuica de la J.tuncicit, de ca-
rácter esencialmente gótico ó de esti-
lo ojival, está considerada como lo
mejor, lo más grandioso y delicado
en su clase, que existe en España.
Seguu expresión vulgar, la catedral
de Sevilla es grande; la de Toledo,
rica;'la de Santiago, sólida; pero la
de Lkon, las aventaja i todas en ele-
gancia, hermosura, getitileía y clari-
dad. Su construcción es verdadera-
mente admirable, al par que digna
de su celebridad, por su ligereza y va-
lentía: asombra, en efecto, al genio
pensador el profundo, el sublime co-
nocimiento de estática de su inventor
y la facilidad con que por sus leyes
aligeró los puntos de carga, condu-
ciendo los enormes pesos, grandes es-
fuerzos de sus arcos y bóvedas de si-
llería, por medio de arcos botareles,
i los bien calculados estribos que las
reciben, apoyan y aseguran sólida-
mente: su obra, según la expresión
feliz de un autor, es una máqlii-
na perfectamente organizada, cuyos
miembros, armónicamente combina-
dos, forman el cuerpo arquitectónico
más esbelto y magnifico que se cono-
ce; V maravilla como su fábrica, de
pieara sillería toda j d« taii%xbraor-
..'igiti^ed by
, Google
372
LEÓN
LBON
dinarí& delicadeza, se mantiene en con exquisito gnsto. A los lados de)
„íí .__ /_! _ n -:_ — 1- crucero y al pié ds U naye mayor, se
ven soberbias yentanas circulares en
pié tan íntegT^ j firme, sin que la
arrebate ni conmueva el Tiento.—
Rl exterior de este edificio , levanta-
do en el siglo xiii, es grandioso; pues
en todas direcciones se advierten
corredorcíllos, estatuas, caadelabroa,
flameros j otros adornos, rematan-
do los botareles, torrecillsfl y fronto-
nes. El pórtico 6 fachada principal,
Sue mira á Occidente, presenta cinco
ermosos arcos eñ ojiva, tres de los
cuales abren paso & otras tantas na-
ves de la iglesia: sobre estos cinco
arcos, corre un elegante antepecho
calado; en el muro, se eleva un cuer-
po que termina con dó^ templetes y
un rosetón igualmente calado en ter-
cer cuerpo; y en el centro del segun-
do, se ve una magnífica ventana cir-
cular: colocadas al rededor de los pi-
lares v entre las puertas, se cuentan
más de 40 estatuas, del tamaño poco
mayor que el natural. A cada extre-
mo de los arcos, se elevan dos bran-
des torres, de indisputable belleza;
fiero menos airosas y delicadas que
as de Burgos; menos severas v ma-
jestuosas que las do Palma : en la que
da frente al Mediodía, más hermosa,
de mayor elevación y de mejor gusto
que la del Norte, se ve la excelente
máquina del reloj construida en Lon-
dres: ambas tienen cuerpo de campa-
nas y cubierta piramidal con torreci-
Ua y varios remates por adorno sobre
el ultimo cuerpo. Bn el centro de esta
fachada, en un escaparate de cris-
tales y sobre un pedestal de sillería,
aparece colocada una gran figura de
**■—'- °-^-n, denominada iiJAwi-
díámetro, caladas de piedra y cerra-
das con criatalea de colorea; las que
se observan en los inteiT)ilareB, sobre
BUS capiteles y debajo de las cimbras
de las bóvedas de ansta, están forma-
das con nervios de piedra v cerradas
igualmente con cristales as colorea,
que representan varias y bellísimas
figuras; y en el presbiterio, sobre el
retablo mayor, todos los lunetos tie-
nen también ventanas de au magni-
tud y forma, cerradas, como las otras,
Nuestra Señoi
ea, CUTO nombra lleva igualmente la
fachada. La del Sur, presenta un be-
llísimo aspecto; su decoración está li
mitáda á tres hermosos arcos góticos
de bastante luz, coronados coa ante-
pecho calado t conteniendo rasgos de
mediana escultura y algunas estatuas
de regular magnitud. Las dos fiícha-,
das se encuentran circuidas por una
elegantísima Tena de hierro, entre
pedestales de marmol, de drden co-
rintio, los cuates rematan en esta-
tuas, jarrones, bolas y otros adornos,
primorosamente trabajados. Todo el
exterior de este maravilloso monu-
mento del arte arquitectónico presen-
ta una admirable profusión 'de esta-
tuas y esculturas; pero esta admira-
ción sube de punto cuando se penetra
en 'el interior. Los pilares cuadrados
que sostienen los arcos de las bÓTedas,
son de una delicadeza extremada, y
los muros que forman el circuito, han
sido de tal modo alambicados por los
artistas, que en algunas partes ape-
nas tienen 30 centímetros de espesor,
no concibiéndose cómo pueden soste-
nerse. La esteral se compone de nave,
. crucero y presbiterio, que afectan la
figura de una cruz latina, decorada
de ligeros pilares, sobre los cuales
descansan los grandes arcos en que
apoyan hermosas bóvedas de arista:
en el centro, sobre cuatro robustos
arcos tor%)es, se eleva una media na-
ranja, con linterna, decoradas ambas
misma especie de cristales. La
galería, que rodea la nave, es de un
trabajo maravilloso; y las ventanas se
encuentran separadas por grupos ca-
pnchoBoa y pintorescos de cuatro es-
tatuas. Gl retablo principal, dedicado
á la Ánutcio* lU Nmettra Señora, está
situado en el cascaron det presbiterio,
en un magnífico basamento de már-
moles oscuros, vetosos y bien puli-
mentados; sobre este basamento se
halla el primer cuerpo de arquitectu-
ra, de orden corintio; y encima, un
ático del mismo orden, ocupando: el
centro, la estatua de la Atvteitn,
da tamaño natural; y en los extre-
mos, las figuras de los apóstoles, con-
templando, como absortos, la eleva-
ción de la Virgen en una nube soste-
tenida por querubines. Sobre el cru-
cero y parte oriental del edificio, hay
siete' capillas, con hermosos reta-
blos, decoradas por el estilo 'de las
demás na^es y perfectamente cerra-
das con Tenas de hierro. Gl coro
tiene dos órdenes de sillería, cuyi
sillones, de madera de nogal bten
trabajada, ostentan figuras de bajo
relieve hábilmente esculpidas ; en
el centro del muro , que cierra el
coro, hasta la altura del órgano, hay
una puerta en arco de medio punto,
el cual abre paso á la nave mayor; y
en este sitio, al lado de la epístola,
está el órgano, notable por ana nume-
rosos registros y la belleza de las figu-
ras que le adornan. A la entrada del
presbiterio , se ven dos magníficos
pulpitos de mármoles embutidoa y de
colores, cubiertos de bien trabajados
tornavoces, y los arcos, que comuni-
can con las naves, aparecen cerrados
de altas y robustas verjas con ricoa
doradoa, sobre basamentos de máfmol
oscuro y vetoso. Por último, el pres-
biterio y el coro se encuentran igual-
mente cerrados por otra hermosa ver-
ja de hierro con adornos de bronce.
La famosa catedral de León ea
especie de prodigio, en que se reúnen
armoniosamente el misterio del orden
fótico, la esbelta elegatftia del orden
rabe, la idealidad del arte grieffo y
la solidez del arte romano. Con dolor
■güilo nos despedimos de eate
magnifico monumento de nueatra pa-
tria.— Los alrededores de esta capiúl,
5 oblados de árlToles y huertas, ofrecen
elictoaisimos paseos; el terreno es
de exoelsnt« calidad; bus principales
LEÓN
producciones consisten en trigo,' ce-
bada, legumbres, patatas, hortaliías,
frutas, flores, drogas, lino, del enal
hacen el ramo mis importante de m
industria, convirtiéndole en hilasaj
lencería; buenos pastos, que se desti-
nan á la cría de ganados; mocha y
variada caza de aves y abundaste
pesca de truchas, anguilas y otra
peces. — La industria cuenta algunas
hilanderías de lino, ftbricas de teji-
dos de lana, de telas, y, partienlar-
mente, de gnantes, que son objeto de
un considerable comercio.— Ksta es
insignificante, si se exceptúa el de
granos, que le hace con la provincia
de Asturias.— Las ferias que se cele-
bran en esta población son tr«e: ana,
el dia de San Jmam, en la que se tqb-
den ganado de todas clases, efactw
E ara la labranza, pafios, lienzos, te-
ks, mantelerías T objetos de quinca-
lla: otra, en Todía Sémtet, k la quase
lleva mucho ganado mular de crío,
caballar, asnaly boyal; y la tercera,
o] 30 dt Ammirtf , idéntipa en todo á
la anterior, salva la partí colaridad de
concurrir mucho ganado da cerda.
12. PoiUdoMt *oUÍk$. — Kn el
Bitrte, valle frondosísimo y abundan-
te en frutas, vino, castañas y lino, se
encuentran: Pa»fttr»d», con 6.662
almas; ViUafremca, con 4.417, j Btm-
Ubre, con 3.096, cuyos habitantes, eo-
nocidoB con el nombre de sMncfalM,
ae dedican á la arriería, que ejercen
con toda probidad, y cuyo traje, que
no carece de originalidad y de ele^n-
cia, se Bupone sei el de los primitiTos
moradores de España. — Áttorf», du-
dad episcopal &moBÍaima, coa 4.749
almas, antiqntBtmas murallas j ons
catedral gótica, en la que se ve el fa-
moso reloj de loa wutragñtoi. — Z< B»-
%t%a, con 2.598 habitantes, y Mmui-
lia, con 1.258, pueblos ambos ds con-
sideración por su gran comercio en
ganados. — SakagiM, villa célebre por
su antiguo monasterio de benedicti-
nos, situada sobra el Cea, con 2.597
habitantes. — ValefitM i» Do* Jmam,
antigua Coyo»M, memorable por bu
Concilio, asentada sobre el Bala, con
campiña feraz y 1.781 almas, j St»
A druM dtl Valle, con 731 y aguas sa-
linas termales.
Carácter de lot kobtUnU*. — El
tipo del UimA ea , por lo general , so-
brio, franco, honrado, laborioso j pa-
cífico; el mo»íMí¿s, sutil, alegre, exce-
lente amigo, obsequioso, a&ble, tra-
bajador, agradecido T muy celoso por
la educación de sus hijos; el parama.
morigerado, activo é industrioso; el
riieranó, irascible, soberbio y bst
dejado para la crianza de la amiba;
el marayalo, cuyo buen continente es
harto conocido para que nos detenga-
mos en reseñarle; y en cuanto á las
mujeres, el penoso trabajo del campo.
¿ que tienen forzosamente que dedi-
carse para suplir la ausencia da eos
maridos, las hace excelentes madres,
con una resignación y sofriraiaato
heroicos para las priTaciones ds la
vida. Las elevados montañas que em-
pan 1» parte taÍ9 setenbiontl dsli
igitizedby VjOOQIC
LEÓN
SroTÍncia, están pobladas deltombres
i5cilea, eencilloB j laboriosos, dedi-
cados casi exclusivamente al cuidado
de sus g^nadoB vacuno j lanar, 3 á
las Ferrarías.
H. Sittori*. — Créese que la fiín-
dación de esta ciudad tuvo lugar des-
pués de terminada deñnitivamente la
guerra cantibñca por Agrippa: los
romanos, al establecerse en ella, la
llamaron Lsaio Séptima Setnñta, que
era el nombre de la leoion que la ocu-
Saba (Véase nuestro «rtículo Lzoion),
el cual tomi5 el de León, que ac-
tualmente la distingue. De las an-
tigftedades romanas áe esta pobla-
eion, eá\o han quedado unos ladrillos
grandes r gruesos, en los que se lee:
LEG. VII GEM. P. F. Cuando Pto-
lomeo escribió su Sfyait gtogr&p^,
\ ja León ciudad insigne, a[mre-
indo con el nombre de Germánica
en vez de Génina, por ignorancia sin
duda de los copiantes. Kn el Itinera-
rio de Antenino Pió (Véase nuestro
artículo Calzada), se lee correcta-
mente Zeffio Séptima Gfemitia, figuran'
do como el término de un camino de
Italia, que cruzaba la Galia j toda
la península espafiola, desde Oriente
t Norte. En los siglos medios alcanzd
cierta celebridad; j cuando los bár-
baros del Norte nicieron presa de
nuestro país, establecieron en ella los
suevos su corte. Por los años 717 se
apoderaron los moros de este cindad,
cuyos moradores, sitiados por ham-
bre, ae vieron obligados á capitular.
Lbon fué la primera plaza importan-
te que temaron los cristianos á los
sarracenos, contándose entra las glo-
riosas conquistas de Don Pelajo,
cnjo monarca la hizo fortificar j de-
fender por un buen castillo. Después
de haber sido temada por Alfonso el
CaUSiico, trascurrid largo tiempo sin
que el nombre de Lboh volviese á so-
nar en relación alguna verdadera-
mente histórica, con motiva sin duda
de los embates agarenos, que tras de
aquella conquiste sufriera; haste que
Don Alfonso III la sacd de sus es-
combros j Ib fortificó con grande es-
mero, disponiéndose á esperar e
ella, por los aaos de 882, al formidí
ble ejército musulmán de El-Moudhi
Al año siguiente, telaron los cordo-
beses las cercantas de este población.
Desde que el rey Alfonso dejó resta-
blecida la antigua ciudad de los le-
M, que nabía quedado despo-
Dlada bajo sus antecesores, fecháron-
se en ella varios decretos, sin que en
ninguno de ellos llegara á apeflidár-
sela jamás capitel: no puede, por lo
tanto, atribuirse á aquel monarca el
encumbramiento de esta ciudad á me-
trópoli de un reino, como algunos
aseguran, ni debe tempoco reterdarse
este acontecimiento i los tiempos de
Ordoflo II, como otros afirman. Cuan-
do Alfonso III abdicií la corona en fa-
vor de sus hijos Don García, Don Or-
doño y Don Fruela, repartiéronse
éstos amistosamente cuantas tierras
había poeeido el padre, con anuencia
de loa respectivos vecindarios para el
LEÓN
reconocimiento formal de aquella
partición ; cúpole en suerte' á Don
García este ciui^, y astablecii5 en
ella BU corte por los años 909 6 913,
desde cuya época vino á ser capital
del reino de su nombre. Constituían
este reino la ciudad de León, los ter-
ritorios situados entre el Duero y As-
turias y lot campos goiioe, llamados
Tierra d« Campos. El rey Don García
hizo durante su corto reinado una
guerra durísima k los moros; taló sus
campos y saqueó sus poblaciones.
Muerto de enfermedad en 914, juntá-
ronse en la ciudad, según antigua
costumbre, loa magnates y los obis-
pos del reino para nombrar sucesor
al monarca difunto, siendo elegido
Sor aquellas Cortes, en 19 de Enero
el referido año, el rey de Galicia,
Dou Ordoflo, hermano del antecesor,
el cual reunió bajo su cetro el go-
bierno de los dos reinos. No bien fué
coronado v consagrado por aclama-
ción popular, 6 sea ommepop»lo auen-
íimtí, invadió, Ordoflo los Estedos
del califa hasta las márgenes del
Guadiana, llevando la guerra des-
pués de la decantada jomada de Val
de Junquera, por el corazón de las
posesiones musulmanas, haste la raya
oriental de Andalucía, según afirman
algunos historiadores cristianos. A
fines del año 923 ó principios del 24,
murió Ordoflo al regresar á Lbon, así
LEÓN
S7S
que hubo subyugado los pueblos de
Ñájera y Vicaría, que habían peí "
necido á los condes de Castilla,
venganza sin duda del descontento
que éstos manifestaran de su autori-
dad, pasando ambos pueblos á poder
de su aliado el rey de Pamplona. Los
electores civiles y militeres del reino
nombraron por sucesor áDon Fruela,
rev de Asturias, el cual vino á reinar
solo en León desde Enero 6 Febre-
ro de 924 haste I,° de Marzo del si-
guíente año, en que murió de lepra,
siendo enterrado junto & su hermano
Ordoño, en la iglesia de Santa MarUi,
3ue este último había fundado, Suce-
iÓ á Fruela su sobrino Alfonso, hijo
segundo de Ordoño j de Klvira ó
Nufia; pero cansado de la corona, á la
mited del quinto a&o de su reinado,
llamó á su hermano Rainiro, que go-
bernaba el condado independiente del
fiierzo, y le cedió el cetro en 11 de
Octubre de 930, retirándose al monas-
terio de Bahaguu, donde tomó el há-
bito de monje. Poco tiempo después,
ecSando de menos Alfonso el brillo
de la corona, se presentó en León con
ínfulas de soberano, apoyado par al-
gunos de sus parciales, que ravore-
cian su intento, quedando sitiado en
este cindad poc su hermano Don Ra-
miro; sus primos, hijos de Fruela II,
quisieron nvdiar por él «1 el asunto;
Sero receloso Ramiro de su trama, se
irigió contra ellos y los hizo empo-
zar en la mazmorra misma de Alfon-
so, en donde les fueron arrancados
los ojos. Durante este reinado, sue-
nan algunos combates alternativos de
los cristianos y musulmanes, distin-
guiéndose entre aquéllos las batellas
de Osma, Zamora, Simancas y San
Esteban de Gormaz; amén de algunos
conatos de los condes de Castilla con-
tra su predominio, los cuales fueron
reprimidos. Este monarca abdicó la
corona en favor de su hijo Ordoño III,
en 5 de Enero de 950, cuvo príncipe,
al suceder á su padre, hallábase casa-
do con Doña Urraca, hija del famoso
conde de Castilla Fernán Goiizalei.
Apenas hubo aquél ocupado el solio,
se vio atecado por su hermano San-
cho, quien intentó por dos veces, aun-
que inútilmente , arrojarle de él,
auxiliado por el rey de Navarra y por
el mismo Fernán González, á pesar
de los lazos de parentesco que le
unían á Ordoño. Este monarca repu-
dia entonces á su esposa, devolviéndo-
la á BU padre, y casó en seguida con
una gallega llamada -Gel vira 6 Elvira:
hizo una entrada en territorio musul-
mán, sofocó las alteraciones de Gali-
cia; tomó por asalto y desmanteló á
Lisboa; hizo las amistedes con el con-
de de Castilla y le ayudó con bus ar-
mas contra los moros. A mediados de
Agosto de 955, murió Ordoño en Za-
mora pasando el cetro á manos de su
hermano Don Sancho, que tanto lo
había ambicionado deisde la muerte
de su padre. Sancho I, apellidado el
Gordo por su excesiva obesidad, fué
arrojado del trono, al año de su rei-
nado, por el conde Fernán González,
BU antiguo protector, el cual encum-
bró á Ordoño, hijo de Alfonso IV, á
quien había dado por esposa á su hija
Urraca, viuda repudiada de Ordo-
ño III, como ya hemos manifestado.
Los desmanes y violencias de este
firincipe, malquistáronle con todos
os pueblos, de quieneB había mereci-
do los apodos de intrnto y mahado:
Sancho, en tanto, había recabado el
auxilio de los árabes; y al presentar-*
se en sus antiguos Estedos, al frente
de un numeroso ejército, fué recibido
como libertador, viéndose en breve
tiempo en posesión de todo el reino
de BuB padres. Fernán González, apro-
vechándose de los trastornos del país,
logró libertar sus Estados da todo pre-
dominio y establecer la independen-
cia de Castilla. Varios condes, mar*
quesee ó duqueq de' Galicia, manco-
munados con el obispo de Composte-
la, trateron luego de desentenderse
de Sancho, con el objeto sin duda de
entronizar á Bermudo, hijo de Or-
doño III, que se encontraba entre
ellos; pero fueron subyugados por
aquel monarca, el cual muñó envene-
nado ámediadosdeSetiembrede967,
después de doce aflos y un mes de rei-
nado, descontado el tiempo que ocu-
pó el trono Ordoño IV. — La corona
de León pasó á las sienes de Rami-
ro IIT,hijú del anterior, cuyoprincipe,
que apenas contaba cinco años á la
muerte de su padre, entró desde luego
á reinar bajo la tutela de su madre
Doña Teresa Jim ena y de s~utía£lvi-,
ra 6 Gelvira, monja del monasterio de
San Salvador. Llegado á la edad de
17 afios, casó Ramiro con |Ba seflora,
874
LEÓN
K'
riendas del gobierno, viendo sua Es-
tftdos' presK de Iks victorias de Al-
maoior ; de a&ngnentas guerras ci-
viles, puea los nobles de (Hlicia, des-
contentos de las ínfulas de soberanía
del joven príncipe, y tal vez de sus
amenKzu, Tolvieron por la cansa de
Bennudo, á quien coosa^^raron re;
en 15 de Octubre de 982. Créese qne
Bermudo, después de la batalla que
tuTo con Ramiro en Port«llm de Aje-
nas, invita i Almanior para que acu-
diese contra el reino de Lbon, adon-
de aquél se había retirado: sitiado por
los musulmanes de la raja y atacado
por Almansor en persona, se vio Ra-
miro forzado í retirarse i Oviedo y i
S^aguu con las reliquias da los .sau-
tos y otras preciosidades atesoradas
>or sus antecesores. Dueüo Almauzor
le la ciudad, destrujd desde sus ci-
mientos las fuertes murallas que la
defendían, dejando ea pié una sola
torre para que, pregonando la forta-
leza de Lbon, lo nicieae asimismo de
su gloria por haberla rendido. La
ruina de esta población fué tan com-
pleta qne, al hacerse Bermudo duefio
de los reinos asi devastados por Al-
manzor, no pudo residir en ella. Kste
monarca disfruttí de alguna tregua
en la guerra incesante que aquel fa-
moso caudillo hacía á los cristianos;
pero tuvo que sofocar la insnrreocion
de Oonialvo Menendez de Galicia,
promovida quizás por el mismo Al-
manzor, que ae hallaba en África por
entiinces; y las armas de Htdgéb,
después de haber llevado el espanto;
la ruina por la España oriental, se
volvieron contra los Estadoa de Ber-
mudo. Bate monarca murió de la gota,
hacia los últimos meses de 999, des-
Eues de diecisiete años de reinado.
le sucedió Alfonso V, su hijo, el
cual fué colocado en el- trono por los
grandes del reino, cuando apenas con-
taba un lustro de edad. Durante la
minoría de este príncipe, tuvo lugar
la memorable batalla de Calatañazor,
en la cual quedó vencido el famoao
Almanzor, al par que una rebelión de
varios seitores del reino, que fué pron-
tamente reprimida. Pelaje de Ovie-
do, al ocuparse de la llegada de Al-
manzor v de su hijo Abd-el-Melek &
la ciudad de León, dice: que arrasa-
ron sus torreones y destrujeron bus
puertas, que él supone en número de-
cuatro, distribuidas en los cuatro
Santos cardinales de Este, Oeste,
orte y Sur; que fueron destrozados
los marmolea en que ae hallaban gra-
bados los nombres de los prefectos
romanos, fundadores j pobladores de
la ciudad; que permaneció jerma du-
rante cinco años, hasta que Alfon-
so V, con motivo de haber convocado,
dentro de sus muros, un Concilio de
los personajes principales del reino,
así .clérigos como seglares, mandó
reedificar las cuatro puertas, varián-
dolaa los nombres anteriores, pues la
oriental se denominó del Obvpo; la
setentrional, Potligo; la occidental,
CmtPt'flUí, ir la meridional, del Arco.
Créese qun*elajo fijó la total restsu-
LEON
ración da esta ciudad, en una época
posterior á Ja celebración de aquel
Concilio, por haber interpretado sin
duda la expresión del canon 20, en él
establecida, del mismo modo que lo
traduce un autor moderno: (Acorda-
mos también que la ciudad de Lbon,
toda jerma, se repueble i favor j en
virtud de estos ordenamientos escri-
toa.> El canon dice: tCofutitwimw
ttíam, %t LBaioNBNBis eiviüu, q%m <U-
pop%lat» f%it, TtpopnUtitr per üa/arot
teriptta;* pero esto, como oportuna-
mente hace notar otro autor, pudo
decirse con relación al antiguo lustro
de esta ciudad, que se trataba de vol-
verla, j á lo cual ae refieren muchas
de las disposiciones adoptadas por
aquel Concilio, celebrado en 1." de
Agosto de lOSO: algunas de ellas son
tan canosas, que no resistimos el de-
sea de trascribirlas. El canon 29 dis-
fanía: «que el vecindario de Lbon
ubiese de celebrar sus justas, siendo
iguales en ellas loa de dentro j los de
fuera de los muros, al día 1.* de la
cuarasma, en el capítulo de Santa
María, para aforar el pao, el vino j
la carne; arroglar los jornales de todo
trabajador y la admiuistraccion de
justicia en el vecindario por todo el
año, imponiendo al pagador que se
desmandase, cinco sueldos, moneda
real, pagados al majorino del rej:>
el canon 31: <si alguno cercenase el
peso j medida del pan r del vino,
pagaae también eínoo sueldos;* el 34:
fque el tahonero que cercenase el
peso del pan, por primera vez fuese
azotado; j por aegunda, pagase igual-
mente cinco «ueldos (100 pesetas pró-
ximamente).»—De este modo se sin-
gularizó esta ciudad por aquella Cons-
titución religiosa, á la vez que políti-
ca j civil, tan juatament« encarecida;
la primera quizás, cujoa artículos se
bajan conservado, desde el Fitero Jut-
go de los godos. Consta de 48 cáno-
nes: los 7 primeras tratan de la dis-
ciplina eclesiástica; los 40 siguientes,
de la legislación política y civil; j el
últímo, contiene el enérgico anate-
ma, consiguiente en semejantes jun-
tas españolas, lanzada contra cual-
quiera que atentase contra lo estable-
cido en el Concilio, aun cuando fuese
de prosapia regia. Dice así: *Q,%itq%\t
ex noitra pro^tnU, vel exlranta, hanc
HOttram a>tuíU%iümem tcünt /roMfftre
ífíttaotril; fracta ma%%, pede tí cervict,
evnkü ocíilit, f*ti» intettmu, percutía
lepra «ko cvn gladio anatiematit m mler-
No damnaliofu ewN diabalo it angelit
«;'«! ¡Mat pomtu. t^-Poi eata Conatitu-
cion se apellidó Alfonso V el de loa
boMt forot. Este monarca murió de
Un flechazo, haciendo Ja guerra á loa
musulmanes, el 5 de Majo de 1027,
á los 34 años de edad, dejando por
sucesor á su hijo Bermudo Jll. Este
principe contrajo luego matrimonio
con Doña Urraca Teresa Jimena, hija
de Sancho, conde de Castilla, y her-
mana de Qarcía, heredero de aquel
condado; j de Drta Majo r, primogé-
nita, casada con Sancho t¡ Grande de
Navarra, Embajadores burgalsseí
LEÓN
dieron á Bermudo la mano de su ber-
mana Sancha para esposa d« su cea-
de Garoía, la cual les fué otorgada,
pasando éste á la ciudad de hsemj
hospedándose en el barrio del Bej,
en tanto que Bennndo había salid»
para Oviedo. Los hijos del emi»
Vela, que habían sido arrojados de
Castilla por Don Sancho, padn de
García, reanieron una hueste por lu
serranías, dirigiéndose á Lbon y, il
amanecer de un día, asesinaron ií io-
hnte García i la.puerta de la iglcsii
de San Juan Bautista, en vengania
de las ofensas que habían recibido de
BU padre. Esta muerte fné origen de
una serie de revoluciones, que terai-
oó por traer i una sola Emilia Upa-
testad de la España cristiaiía, «ra-
biando casi por completo el aspecto
político de la península- Sancho ti
(jra%d« de Navarra, así que hubo ven-
gado la muerte de su cufiado García,
mandando quemar vivos á loe Tedas,
en Monzón, se hizo vecino de Benin-
do, con la adquisición del condado de
Castilla. Las relaciones amistosas de
estos dos príncipes quedaron loágD
interrumpidas por causas que no has
podido precisarse: mientras qne Ber-
mudo se ocupaba en ra&-enar dos se-
diciones promovidas por los magna-
tes Oveco Rosendo j Sesenando Ga-
hariz, Sancho había ido apoderándoM
del territorio leonés, qne inedia entre
el Pisuerga T-el Cea, llevando Insta
las llanuras ae Lbon, donde encootrf,
por último, una tenaz reeiatenda. Al-
borotáronse los pueblos; j Bermudo,
después de reunir una hueste de ga-
llegos, le salió al encuentro. Hallír
banse ja ambos ' rejes dispuestos á
trabar batalla; pero como mediaran
en el asunto los obispos de loe dea
reinos, aviniéronse aquellos á un ajus-
te, en el que se acordó: que Fernando,
hijo segundo de Sancho, se desposan
con Doña Sancha, hermana del rej
de Lbon, quien le cedería en dote
cuanto Sancho había conquistado, al
principio de la campaña, entre el K-
suerga V Cea; concediendo ademáf á
Fernando el titulo de soberano de
Castilla, con la mano de Sancha, ca-
jos desposorios lleváronse á cabo con
gran magnificencia en 1032. Al »ñ»
siguiente, hostilizó de nuevo Sanebo
la ciudad de Lbon, logrando apode-
rarse de ella T reduciendo el dominio
de Bermudo i la Galicia: ejerció aquél
la soberanía de Lbon j de Astún»».
desde loa primeros meses de 1034,
hasta Febreíode 1035, en quemmií:
con cujo motivo volvió Bennudo a
tomar posesión de sus Estados. Ea
1036, juntó Bermudo una hueste, eom-
Suesta de leoneses y gallegos, y «
irigió contra Castilla, con áni»
resuelto de recuperar laa tierras ce-
didas en otro tiempo con la VM»
de su hermana Doña Sancha; stlitie
al encuentro Fernando, auxiliólo de
su hermano García, roj de Nsvsn»,
Í murió alanceado en la batalla de
amaron, que tuvo lugar í 8 do Jun»
de 1037. Extinguido, con la moeite
de este mooarca, el líni^e de ]« me-
uicjitizedbyCjOOglC
LEÓN
neB de los re;es de Lbon, recayeron
todos los derechos i la corona en la
hermana de Bermudo, consorte de
Fernando, el cual, después de ganar
la batalla referida, se dirifñó vieto-
rioso kaata las puertas, de Lbon. El
Tecindario opuso al prouto alguna re-
sistencia; pero considerando luego que
era el legitimo heredero del reino por
BU matrimonio, le franqueó las puer-
tas de la ciudad, siendo ungido j co-
ronado solemnemente en 22 de Junio
de 1037. Femando I,uni6 el dictado
de rej de Lbon al de Castilla, que ya
mtentaba, sin postergarle á éste, cerno
generalmente ae ha creido: la antepo-
BÍ(4on del título de Castilla al de Lboh
debe datar de fecha posterior, puesto
que en las actas de aquellos tiempos
suena Lbon iat«s que Castilla. El
reinado de este soberano, que fué de
los mis interesantes, duró desde el
22 de Junio de 1037 hasta 27 de Di-
ciembre de 1065. Las sensibles des-
avenencias j desastrosa guerra entre
los dos hermanos. Femando de Lbon
j de Caatilla, j García de Nararra,
TÍnieron i terminar con la muerte de
este último en la funesta batalla de
Atapaerca. Bl re^ Femando llegó á
hacerse mu; temible i los musulma-
nes, á quienes tomó numerosas pose-
siones, j murió después de haberse
oonquistado el renombre de Grande,
siendo enterrado en Lbon, en la igle-
sia de San Isidoro, que él mismo uv
bfa hecho edificar. De pu matrimonio
con Doña Sancha dejó cinco hijoB:*Ur-
raca, Sancho, Alfonso, Elvira y Gar-
eia, entre quienes repartió sus Esta-
dos; yerro político, en que incurrió
4 ejemplo de su padre Don Sancho, y
Iue, cumo entonces, fué causa degrau'
es desastres j empefiadas guerras.
Hizo i Urraca reina de Zamora; diÓ
i Elvira la ciudad de Toro con otras
rentas; á Sancho, la Castilla; á Gar-
cía, laGalicia,j i Alfonso, Lbon. Es-
te príncipe, derrotado por su herma-
no Saneho, en las batallas de Llanta-
da j de Golpejare, tomó el hábito de
monje en Sahagun; se fugó & Toledo,
con CUTO emir trabó íntima amistad;
volvió luego á ocupar et trono de Lbon,
siendo también proclamado rey de
Castilla j da Galicia; se apoderó de
numerosas posesiones musulmanas,
sin contar que, con la rendición de
Toledo, quebrantó en sus cimientos el
poder del islamismo en España. A su
muerte, heredó la corona su hija Ur-
raca, la cual casó en 1106 con Don
Alonso, rey de Aragoni continuando
el reino de Lbon unido al de Castilla.
El segundo año de la muerte de Doña
Urraca casó su hijo Don Alfonso con
Doña Berenguela, hija de los condes
de Barcelona; y en 1135, reunidas
Cortes en Lbon, se acordó que Alfou'
eo tomara el título de emperador,
siendo coronado eu Santa María de
Lbon por el arzobispo de Toledo; Este
monarca, al distribuir más tarde sus
Estados entre sus hijos, señaló á Doa
' Sancho el reino de Castilla j á Don
Fernando, el de Lbon, quedando de
este modo divididas ambas coronas,
LEÓN
durante 73 afios, al cabo de loa cuales
quedaron nuevamente- reunidas, bajo
el cetro de Don Fernando, para no
volver á separarse jamás, sonando
desde entonces bi^o la corona de Cas*
tilla. Para terminar la interesante
historia de esta ilustre ciudad, que ha
sido la capital del primer reino cris-
tiano y residencia de los reyes de
Lbon, durante tres siglos, citaremos:
su rendición á Enrique II, que la sitió
en 1368; el abatimiento de su antigua
grandeza, desde que dejó de ser el
asiento de su3 monarcas; el gran des-
arroUoqueexperimentó después, cuan-
do le fué levantada la amortización de
territorio, y finalmente, su valero-
so alzamiento durante la guerra de la
Independencia, en la cual demostra-
los leoneses el arrojo y civismo de
gloriosos antepasados, como han
ido acreditándolo igualmente en
cuantas vicisitudes políticas ha expe-
rimentado la nación.
15. Valone» ibatret, — Entre los mu-
chas hijos eminentes que cuenta esta
ciudad, figuran': el escritor Don Die-
go de Santistéban y Oseorío; el obis-
10 de Tur; el poeta Don Bemardino
le Rebolledo; el cardenal Don Fran-
cisco Antonio de Loreñzana y Butrón
y su hermano Don Tomás de Loren-
zana, obispo de Gerona.
16. EtrildKa. — El escudo de ar-
mas de nuestra nobilísima ciudad os-
tenta un lbon rampante coronado.
Lbon. 1. (Antiguo reino y ciudad
de España). Viene del latin Itgio, U-
gicnit, la legión, y no de leo, ieonit,
el león, cual á primera vista pudiera
creerse. La actual Lbon es una ciudad
fundada por los romanas, y poblada
por saLegio Séptima &emina: estas tres
voces formaban el nombre de la ciu-
dad , mas luego se suprimieron las
dos últimos, y quedó en Legio, de
cuyo ablativo ZcytMM salieron Ltgie*,
Levm, ¿«OH.— Cada legión romana se
componía de cuatro mil á peía mil
hombres, equivaliendo poco más ó
menos á lo que ahora se llama brigada
de ejército. Cuando dos legümet, que
habían sufrido muchas bajas en los
combates, se refundían en una sola,
ésta se llamaba Qmina [doble, geme-
la, mslliza); y gtmiita era la legión
séptima que se estableció en Lbon.
(MONLAU.f
2. Por consiguiente, el noinbre de
Lbon era: Legto Séptima ffenina.
Leoi^a. Femenino. La hembra del
león. I Plural. Cfenumia. Las calzas. ||
Bs UNA LBONA. Expresión familiar de
que nos valemos para dar idea de una
mujer, dotada de htío; pero excesiva-
mente dada á la ira, y para expresar
que una mujer es muy trabajadora en'
el arreglo de la casa. Así sucede que,
cuando se habla de una criada muy
dispuesta y muy afanosa en los que-
haceres de su oficio, se suele decir:
(Fulana ó Zutana bs una. lbona.>
BmioLoaÍA. Zeoit: catalán, lUona;
Íirovenzal, leonesa; francés, lionne,
ümneste; portugués^ leoa; italiano,
¡eoneMta.
Leonado, d*. Adjetivo. Slaton. Lo
LEÓN
31b
que es de un color rubio oscuro, se-
mejante al del pelo del león.
Etiuoloqía. Zeou: &ancés, Um¿.
Leonardo IAoustin). Pintor espa-
ñol, que nació, según la opinión mis
fundada, en Valencia, por los añoa
de 1590, y murió hacia el de 640.
Abrazó el estado monástieo, profesan-
do en el convento de la Uerced de Ji-
tiva. Hizo muchas obras para diferen-
tes conventos de su orden, entre las
que merecen citarse las siguientes:
M2)eteubrÍMÍento deNmetlra Señora del
P*ig; SI Cerco de Valencia; La Remdi-
eúm de dicha ei%dad y la BaUlkt de
i^Nijr; los cuatro para el convento de
Nuestra Señora de Fuig, en el reino
de Valencia; Aparidoit de la Vírge» á
tan RoMon, para al convento da la
Merced calzada de Madrid; El Mila-
gro de los panes y lo» peces, para los
mercenarios calzadoe de Toledo, y
Jesucristo y la Sanaritana, para una
iglesia de Sevilla.
Leonardo. Masculino. Nombre
propio de varón : san Lbonabdo.
Etimolooía. León y el germinico
hert, fuerza, inimo, valor: fiamenco,
iard; ingl4, heard; catalán, LUo-
nard.
Sentido etimológico. — Lbonasdo sig-
nifica: <inimo ó fuerza de león.»
Leonazo, za. Masculino y femeni-
no aumentativo de león y leona.
Leoncia. Femenino. La lbohcia,
piedra precioea, llamada así por su
semejanza respecto de la piel del leou.
ETiiioLoaÍA. Griego Xíovcie; C^m-
tios): latin, leontios. (Punió).
Leoncíco, Uo, to. Mascnlino di-
minutivo de león.
BTiKOLoaÍA. León: catalán, lleonet;
latin, letmeilnt.
Leoncio. Masculino. Nombre pro-
Sio de varón: sahLboncio. | Nombre
e un escultor. (Plinio). | Un obispo
de Arles. (Sidonio Apolinab). | Éts-
loria. Nombre del personaje que bo
levantó contra el emperador Zenon y
que vistió la púrpura en Antioqufa. R
Otros, del mismo nombre. (Inscripdo-
net, AosoNio.)
Leonera. Femenino. El lugar en
que se tienen encerrados los leones. ||
Metáfora. La casa de fuego, | Fami-
liar. Aposento habitualmente desarre-
glado que suele haber en las casas
de mucha familia.
. EriifOLoaiA. Leonero: catalán, Ueo-
nera.
Leonero. Masculino. La persona
que cuida de los leones que estin en
la leonera. | Metifora. Tablajero 6
qasitbbo.
ErtuoLOQÍA. León: catalán, Ueoner.
<Se llama también el que tiene en su
casa juego de naipes, dados, y otros
prohibidos. Trae esta voz Covarrubias
en su Tesoro, y dice, que en esta
acepción está diminuto, pues se debía
llamar A leonero , que es género de
3uerte.> (Academia , Dicctonario de
me.)
Leon¿B, sa. Adjetivo. El natural
de León y lo perteneciente á esta rei-
no ó ciudad. Se usa también como
'°"'°''™- ,,.,;ed.,(^oogle
S76
LEÓN
EtiholooIa. £*m: eataUn, lUo-
Lmiií (Lson). Anjuitecto, platero,
grabador j escultor italiano, que mu-
riií en 1592. Vivii! mucho tiempo en
Milán T fué proteg;¡do por la familia
de los Gouzaga, á quienes hizo varías
medallas j una estatua en bronce de
D. Fnnando, parala ciudad deGuas-
talla. Cirios V le Ilund k Bruselas j
después á España, encargándole va-
rías obras, por la realización de las
cuales le hizo caballero ; le concedió
una pensión en Milán, adonde se re-
tiñí después de la muerte del empe-
rador, habitando una casa magnífica,
3ue convirtiá en un museo de artes y
e antigtledadeB. Trabajó además al-
gunas obras que Felipe II le encargó
con destino al monasterío del Esco-
ríal, y murió cuando se ocupaba en
estos trabajos, que acabó su hijo Póm-
pelo. Sus obras más notables, además
de las va citadas, son: itttína d* bron-
ce de Cárlot VtMel Pitror i los pUl,
que existe en el mueeo de Madrid;
Sutto del dumu de Alba; titattta del
morquél del rosto; tejnlcro de Jacobo
ChtaagA, marqués de Marígnan, que
se conserva en la catedral de Milán;
etUtua de Marco A»to*io; b%tío de Cár-
lot V; bmto de FeU^t II; eitahta en
bronce de ta emperalnt Jtabel; eitaíiut
en mármol d4 Ciirht V; eeíatua de Pe-
l^e II; atatna de ia reitu María de
Éwuría; medallón con la efigie de Cár-
lot V; medalla con el retrato de Miguel
Ángel, y otras que sería prolijo enu-
merar.
Leoni fPo^iFBTo). Escultor y gra-
bador italiano, hiio y discípulo del
anterior, que nació en Milán en la pri-
mera mitad del siglo xvi v murió en
Madrid en 1610. Vino á Bspaiia con
su padre, y cuando éste, después de la
muerte de Carlos V, volvió á su pa-
tria, PowpSTO se quedó al servicio de
Felipe II. Ss ocupó en hacer estatuas
y medallas del re; y su familia, figu-
ras colosales para un arco de triunfo
3ua se erigió en el Pardo, á la llegada
e Dofta Ana de Austria, mujer de
Felipe II. Encargado por este monar-
ca de Ib ejecución del retablo mayor
del Escorial, pasó á Milán á verificar-
lo bajo la dirección de su padre, em-
pleando cerca de diez años en la obra.
En tiempo de Felipe III, se le encar-
gó el retablo mayor de Atocha, que
no existe. Pasó i Valladolid, Falen-
cia y Lenna, en donde ejecutó dife-
rentes obras, y murió después dejan-
do un glorioso recuerdo. Sus princi-
pales ooras son: etíatua de Felipe JII,
jáveny armado, y doemedallonei de Cár-
lot vy tn etpoia, todo de mármol, en
Araniuez; ettalw de bronce dorado, del
retabh mayor del Eicorial, represen-
' do: loi enatro docloret, lot cvatro tea*-
geliitat, Santiago, la» Ándrü, la Vlr-
gen,.ían Jvan, tan Pedro, tan Pablo, «I
Salvador j lot apdttolet; estatuas del
presbiterio de dicha iglesia, también
en bronce, mayores que el natural, y
que representan: á Carlos V y su et-
pota la emperatrit Itabel; la emperatriz
María; las reinas de Francia y de ütin-
LEÓN
gria; Felipe II y tm esposas A na, Ma-
ría i Isabel: estaíMa ais Doña Juatut,
princesa del Brasil, en las Descalzas
de Madrid; estatuas de lot duques de
Lerma, en Valladolid; cuatro apáitoleí,
en la misma ciudad; estatua del carde-
nal duque de Lerma, en Lerma, y otras
muchas en diversos puntos de Espa-
ña. Su hijo, Miguel Leoni, le ayudó
en muchas de estas obras.
Le¿oicft. Adjetivo, Rahiiii. ó bub-
Leonidai. Rey de Esparta, da la
dinastía de los agidas, que sucedió á
Cleómenes en 491 antes de Jesucris-
to, por matrimonio con su hija Qogo,
y murió gloriosamente en 480. La
política absorbente y conquistadora
de la Persia, que aspiraba ¿ la domi-
nación universal, habíala llevado á
sojuzgar á casi todos los países del
Asia y gran parte del África. En
tiempo de Ciro, había llegado i apo-
derarse de las colonias griegas del
Asia menor, y en el reinado de Darío
HÍ9tá^>es, de la Tracia y la Macedo-
nia. Grecia en un pueolo de corta
extensión territorial y adamas dividi-
da en multitud de pequeños Estados,
no sólo independientes entre sí, sino
también hostiles y rivales, lo cual
debilitaba notablemente sus fuerzas.
Peraía, que tenía la conciencia de su
poder, no dejaba de contar tampoco
con aquella debilidad. Después de
grandes preparativos, á que le alen-
taba la sublevación de Mileto y otras
ciudades jonias, envió Darío i su
yerno Mardonio al frente de una ar~
mada y un "ejército de tierra, mien-
tras sus enviados recorrían las ciuda-
des griegas intimándoles la rendi-
ción. Pero el ejército d§ tierra fuá tan
valerosament» rechazado por los tra-
cios, que Mardonio tuvo que volver
al Asia, en tanto que la escuadra era
deshecha por una espantosa borrasca
al doblar el promontorio Athos. Sin
embargo, Darío, lejos de desmayar,
envió un nuevo ejército, mandado por
sus mejores generales, Datís y Asta-
fernes, y guiado por el traidor Hip-
pías, se apoderó fácilmente de la isla
de Eubea, desembarcando en el con-
tinente, no lejos de Atenas. Los ha-
bitantes de esta ciudad, en vista del
inminente peligro, pidieron auxilio á
Esparta, que se lo negó, bajo el pre-
texto de que su religión tes vedaba
salir á pelear antes del plenilunio.
Las demás ciudades se intimidaron,
y sólo Platea mandó un continente
de 1 .000 combatientes, los cuales se
unieron á los 10.000 de que Atenas
disponía, y que, puestos a las órde-
nes de Milciades, salieron en busca
de loa persas. El ejército de éstos era
diez veces njayor que el suyo. Sin
embargo, las llanuras de Maratón fue-
ron teatro de una de las más glorio-
sas victorias pare los griegos, que
consiguieron la completa derrota del
invasor; pero Darío, irritado por el
desastre de Maraton, disponía nuevas
tropas, cuando ft sorprendió la muer-
to. Su hijo y sucesor, Jerjes, fué el
heredero de su pensamiento. Sin tre-
LEÓN
gua, continuó los prepontÍTOB cau»
iftdoB por BU padre, j despiui i»
aliarse con los cartaginsMB, qoe U
oñ-ecieron sus naves, levantiS uta de
los ejércitos más poderosos da qnt
hace mención la historia. Cinraentaj
seis pueblos diversos concorriena í
él. Indios, vestidos de algodón; etio-
pes, cubiertos de pieles; balosoMH-
froB de la Gedrosia; bibns ndraadu
e la Mongolia y de la Bucarii; ei>
zadores salvajes, como los sagv^-
nos, armados nílo de lazos de caen;
medos y bactrianos de ostentosos tra-
jes; lituos con sus carros de castro
caballos; árabes, cabalgando en ct-
mellos; marineros fenicios, grifos,
asiáticos y una turba de vagabundos,
mujeres y eunucos, que hacían sabii
aquella masa á unos 5.000.000, le
daban un ejército hábil para lalochi
de 1.700.000 infantes j 4.000 cabt
líos. Al pasar revista á aquella pode-
rosa hueste, Jerjes no había podídD
menos de preguntarse: «gOsaiin lot
griegos oponerse al paso de tantot
guerreros» Pero apenas fonnulida li
pregunta, él mismo se dio la respiits-
ta: «Ciertamente, lo harán. Loslacs-
demonios son libres, pero obedientes
á la 1b^, y ta suya les manda' vencer
ó monr.» Y con efecto, mientras él
tasaba á Europa, por un puente de
tarcas colocado sobre el Helespon-
to, y atravesaba la Tracia, la Mi-
cedonia, la Tesalia y la Beocia, Im
Estados griegos, unidos por el peli-
fro, convinieron en que el rey de
aparta, Leónidas, saliera al encuen-
tro del ejército invasor. Enbv ta Te-
salia y la Lócride se estrecha nni
garganta, llamada las Termales, ro-
deada por un lado de horrendos pie-
cipicios y de los despeñaderos de!
monto (£ts; al Levante, de cena^
sas lagunas y tan estrecha en cie^
tos puntos, que no podían pasar por
ellas dos carros de frente. Su ei-
iva defensa era una muralla, que
tos focenses habían fabricado altí
para contener las correrías de 1»
tesalioB, La empresa, no sólo era pe-
ligrosa, sino temeraria. Leónidas t
sus lacedemonioB lo comprendían asi;
de tal modo que, antes de dejar su ps-
tria, celebraron sus propios funermes
con suntuosos banquetes y solemnes
juegos. Al final de ellos, la mujer de
Leónidas praguntó al valeroso caudi-
llo': T^Que encargo me dejas?*— (B
de casarte con un valiente di^o de
mí, y que to haga madre de hijos dig-
- — de ambas,* contestó lacómeamen-
Eu tanto , Jerjes , que en don
meses de camino no había visto un
solo enemigo, cuando supo que loe
espartanos le esperaban, envié men-
sajeros para intimarla á que depn-
in las armas. *Ven i tonúr-
, > le contostó Leónidas. Sin eoi-
bargo, creyendo Jerjes que aquel a^
rojo cedería al fin, les concedió une
ua de cuatro días, Al quinto, uno
)s centinelas avanzados del q'é^ .
cito laeedemonio fiíé á decir í su ge-
neral : «Ya tenemos á los penas v
cima » — «Ante» bien, contoatí !*■
uigitizedbyVjOOyiL^
LEÓN
MISAS, l<w tenemos debkjo.» T como
(quiera que vieroii que dabn las orde-
nas para resistir, alguno hubo de ob-
jet&Ae: cVe <^ue'8on tantos los ene-
migoB, que si todos disparan & un
tiempo sus flechas, formaran una nube
que oscureceHÍ el sol. i—t Mejor; así
pelearemos á la sombra» ^respondí d,
se^un unos historiadores, el mismo
Lbomidas, t seg^un otros, bu general
D id cenes. Focos momentos después,
la lucha estaba empeñada. Los persas
en algunos dias no pudieron adelan-
tar uu solo paso. Los lacedemonips,
alentados por aquella resistencia que,
,dada su infsriondad numérica, era 7a
una Terdadera victoria, esperaban ver
huir mu; pronto al enemigo. Pero
contaban solo con su valor, j la trai-
ción vino á disipar sus esperanzas.
Un traidor, un griego, llamado Efial-
tfls, desertó de au campo, llegó i la
tienda ds Jerjea j le ofreciiS mostrarle
un paso por el cual le sería fácil conse-
guir la victoria. JerJBs le toma por
gVíia., y poco después los persas apare-
cieron á espaldas de los griegos. iiBO-
NiDAS comprendió entonces que había
llegado el momento de moñr. Licenció
á todoa loa aliados j sólo con tretcie»-
toa espartanos se dispuso á cumplir
con st deber que le imponían las leves
de BU patria, üecho esto, convoco en
un banquete ¿ todos los au^os.— (Esta
noche OB convido á cenar con Pluton,>
exclamó apurando su copa, j dejando
la mesa del festín j amparado por las
sombras, llegó á la tienda de Jeríes,
Íue éste había abandonado ^a, j el 7
}8 SUJOS hicieron tal carnicería en
los enemigos, qae no parecía sino
que, habiéndose propuesto acabar con
todos ellos, espefkban como término
la victoria, en vex de la muerte. Por
fin, vendidos por loa tebanos j descu-
biertos por el dia, sucumbieron. To-
dos quedaron sobre el campo; uno
sólo sobrevivió para llevar la triste
nueva á su patna. En el mismo sitio
donde fueron volantariamente inmo-
lados aquellos héroes, se levantó des-
pués, para inmortalizar su memoria,
un monumento con eata inscripción
del poeta Simonidea: * Viajero, v$ i
decir i Etparta q%t hewua niurío aqiti
por obdectr nt t»Ktat leyet.» Guando
Lacedemonia recibió la nueva, sólo
dijo, por boca de sus magistrados:
(Mis hijos han cumplido con su de-
faer.> Forzado el paso de laa Termó-
pitu, penetraron los vencedores en el
corazón de la Grecia, sometiendo la
Beoda j el Ática. Pero lyen pron-
to aquellas glorias se deavauecie-
Ton. Los triunfos navales de Salami-
na j Mjkala, al par que la batalla de
Platea, hicieron huir k Jerjes, per-
dida ú esperanza de someter á los
gnegoB. Tal fué el fin de las famosas
guerras médicas. El desastre de las
Termopilas vino i. ser el prólogo que
dio por resultada la más imperecede-
ra délas victorias. La sangre de Lbo-
NiDis j de sus trescientos lacedemo-
nioB no había sido estéril. iNunca lo
es la sangre de los pueblos libres!
BtuiolooÍ*. Latin LeoiiXdai. Re; de
LBON
los espartanos, muerto heroicamente
en el desfiladero de las Termopilas,
en donde se salvaron laa libertades
griegas.
Leónides. Uaaculino. Hiitoria a%-
liffM. Un a;o de Alejandro el (Tran-
íu. (Plinio.) i Un discípulo de Pla-
tón, jefe de los conjurados contra
Clearco. (Justino.) | Un oficial lace-
demonio en el ejército de Pereeo.
(Tito Livio.)!,Un gobernador de Ate-
nas, contemporáneo de Ciceron. ^Ci-
CBRON.) I Un general de Probo. | (Vo-
PI8C0.)
BriuoLoaÍA. Latín LtotUdet.
Leonino, na. Adjetivo. Lo que es
propio del león ó pertenece á él. | De-
reoKo romano. Se aplica á las com-
pañíu ; contratos en que se j>acta
toda la ganancia para un socio , y
toda la perdida para otro, ó á aque-
llos en que $e pacta para un socio
parte an la ganancia ; ninguna en la
pérdida, j al contrario. D Se dice de
cierta especie da versos latinos usados
en la Edad Media, cu^as últimas síla-
bas tienen consonancia con las del he-
mistiquio. I Femenino. Cierta espe-
cie ó grado de lepra,
ETiMOi.oafA. Zeoti: latin, leimlM%t;
catalán, lleoñi, %a. . _
Setena. — 1. í>)i<nttoLBONiN0. Eeel
LXONiMA tocieta* de loa romanos: «so-
ciedad en que nn individuo se adju-
dica todas las ganancias.» (Jwriieo»-
t%Uo Ulpiano.)
2. Llamóse lbohiho, aludiende á lo
que hizo el león de la C&bula en si re-
parto de la caza.
3. Verio LBONiNO. LemOM vertía,
versos leoninos, oujas sílabas finales
están en consonancia con la última
de cada hemistiqnio, como es el ai-
guien te:
Qu«r«tenl FLAvoi per nemu» onuw títm.
(Otidio.)
4. Los Mrm lkoninos ae estilaron
mucho después de la Edad Hsdia. Son
bellísimos los de Son Leandro Fer-
nandez Moratín:
LEÓN
377
en Utso coligo la prole de Adant
lOhT vuelv» & noBolM» la luz deiead»,
j de tuB proEneaaa el cielo cumplida*,
que j» répeliiUa en tombrai eat&o.
5. Los vertot lboninos pueden ser
hexámetros ó pentámetros.
Leonixar. Neutro. Andar en agios
ó en contratos leoninos. (CA.BALi.sno.}
Leonor de Aragón. Reina deNa-
,rra, hija de Don Juan II, rev de
Aragón, y de Blanca de Navarra. Casó
en ll36 con Gastón IV, condedsPoix.
A instigación de éate, Don Juan II
desheredó, en 1455, á su hijo Carlos,
príncipe de Viana, y á Blanca de
Evrenx, su hija, mayor que Lbonob,
y llamó á ésta al trono. Carlos y Blan-
ca reclamaron, con razones, primero,
y con las armas, después, la nerencia
de BU madre; pero Don Juan, ayuda-
do de su yerno, los venció. Hay quien
supone que el desdichado Carlos mu-
rióenvenenado por órá^ de au mis-
mo padre, y Blanca, «Blregada á Lbo-
nob, fué encerrada en el castillo de
Orthez, donde murió poco después.
Lbonob fué proclamada reina á Is
muerte de su padre, pero gozó poco
de su criminal triunfo, pues muñó al
mes de su coronación.
Leonor de Aragón. Reina de Cas-
tilla, hija de Pedro IV da Ara^n y
de Leonor de Sicilia, que nació en
1358 y murió en 1382. Se casó con el
rey de Castilla Don Juan I, en 1375,
cuando éste no había subido aún al
trono, siendo coronados ambos en
BúrgoB en 1379. Fué madre de Enri-
que III, de Fernando de Aragón y de
Leonor, cuyo nacimiento costó la vida
á su s^re en Cuéllar, á la qdad de
24 afioB. Se hizo célebre por au casti-
dad y singulares virtudes; especial-
mente, por BUS muchas obras pia-
dosas.
Leonor deAragon.Raina de Por-
tugal, que murió en 1445. Era hija
de Fernando el J%tto, rey de Aragón,
Íde Leonor Alburquerque. Casó en
128 con Eduardo, infante de Portu-
gal, que subió al trono en 1433 y
murió en 1438, dejando á L'bonor por
tutora del rey Alfonso V, llamado el
Á£-ieano, y regente del reino. Despo-
jada de este cargo, que se confirió al
in&nte Don Pedro, vino á Castilla
con el prior de Crató, j pidió á Don
Juan 11 que declarase la guerra á Por-
tugal; pero éste no siguió el consejo,
y mientras tanto murió Lbonob de re-
rente en Toledo, acusando la voz pú-
lica al condestable Don Alvaro de
Luna de haber contribuido á aquella
muerte,
Leonor de Austria. Reina de Por-
tugal; y después, de Francia, hijade
[i'elipe tí Eervtoto y de Juana U Loca,
t hermana de Carlos V, que nació en
ivaina en 1498 y murió en 1558.
Fué educada en la corte de au herma-
no, que la casó, en 1519, con el rey
Don Manuel de Portugal, llamado el
GroMÍt y el Afort%»ado. Habiendo en-
viudado en 1521, casó de segundas
nupcias con Francisco I de f?ancia,
siendo este casamiento la primera
cláusula del tratado de Camoray de
1526, denominado Pat de Uu DatMt.
Empleó su influencia en mantener la
paz entre au marido y su hermano;
pero las infidelidades y galanteos del
primero la hicieron vivir retirada, en-
tregándose exclusivamente á eierci-
cios de piedad. Volvió á enviudar en
1547 y entonces regresó á España,
acabando sus dias en Talavera de la
Reina y eiendo sepultada en el Es-
corial.
Leonor de Castilla, Reina ds
Aragón, hija de Alfonso VIII de Cas-
tilla y de Leonor de Inglaterra, y
hermana de la reina Be rengúela. Casó
en 1221 con Jaime I de Aragón, ma-
trimonio que se anuló en 12*^ por un
Concilio reunido en Tarragona, á cau-
sa de haberse descubierto el parentes-
co anterior de ambos cónyuges, de-
clarando, no obstante, heredero legí-
timo al infante Don Alfonso, como
nacido de una unión contraída de
buena fe; pero eata declaración fué
inútil, porque el príncipe murió an-
tes qne su padre, Lkohor salió con su _
"™'"'" ..igitizecl b
; salió con su ,
db<«Googlc
378
LEÓN
hijo de Aragou, ee traslultfi Castilla
al lado de au hermana BereDguela, j
deepues se encerró en el monasterio
de las Huelgas de Búrgoa, donde mu-
rió eu 1244.
Leonor de Caitilla. Reina de Na-
varra, hija de £nrique II de Traata-
mara j de Juana Manuel, Se casó en
Soria, en 1375, con Cirios II el Nable,
rejr de Navarra, como vínculo de amis-
tad entre ambas coronas. En 1383 se
. volvió k Castilla, porque la desagra-
daba la modesta corte de Navarra, al
paso que en Castilla se veía rodeada
de magnificencia t de lujo. Pero co-
mo Enrique III el Doliente, viéndose
obligado á hacer grandes economías,
suprimiera entre otras pensiones la
da au tía, ésta le suscitó algunas re-
beliones, haata que él la sitió en Roa,
se apoderó de ella y la cbndujo hasta
la frontera de Navarra. Carlos III, su
marido, la recibió con amabilidad, ol-
vidando BUS <afi; allí vivió todavía
veinte años j murió en 1416, siendo
enterrada'en Santa Uaría la Real, al
lado de su marido.
Leonor de Guzman. Querida 4el
re; Alfonso XI de Castilla, que nació
gjr losaflofide 1310;muríóen 1350.
asó , siendo mu; joven , con un
caballero llamado Juan de Velaaco,
j habiendo quedado viuda al poco
tiempo, contrajo relaciones con el
re;, que se prendó de su extraordi-
. nana hermosura. Adquirió un aseen*
diente grandísimo sobre él, en ténni-
noa que la reina María de Portugal
vivía casi olvidada en la corte. Tuvo
del rey & Enrique de Trastamara,
que luÑfo reinó con el nombre de En-
rique II, Tello, Pedro, Juan, Sancho
y Juana. Apenas murió Alfonso XI,
fBBfló la reina en vengarse de lo que
abía sufrido por espacio de veinte
años. Lbonob fué presa ea Sevilla en
el mismo palacio, y á pesar de los es-
fuerzos de BUS hijos, que querían de-
fenderla, D. Pedro el Cruel mandó
que la encerraran en el alcázar de
Talavera. Poco después, eegun algu-
nos biógrafos, Lbonob sufrió la muer-
te en garrote, á la vista de la reina y
de au nijo Don Pedro. Una crónica
de aquel reinado dice: cque él fué
2uiea dio muerte por su propia mano
la rival de su madre, > contríbujen-
do esta venganza i las guerras civi-
les que desolaron ¿ Castilla.
Iieonor de Inglaterra. Reina de
Castilla, hija de Enrique II de Ingla-
terra V de Leonor de Guinea, Casó
en 1170 con Alfonso VIH de Castilla;
fué madre doBerenguela la Grande y
de Blanca de Castilla, reina de Fran-
cia. Muerto Alfonso en 1214, Lbonob,
' que siempre le había amado entrafia-
blemente, se sintió poseída de un do-
lor tan intenso, que espiró .á los vein-
tiséis dias, siendo sepultada con su
marido en el suntuoso monasterio de
las Huelgas de Burgos, que juntoe
habían fundado.
Leooor de Portagal. Reina de
Aragón, hija de Alfonso IV, llamado
el Braoo, rev do Portugal, j de Bea-
triz de Castilla. Se casó en Barcelo-
LEÓN
na, el afio de 1347, con Pedro IV de
Aragón, y murió en Jérica al aflo ai-
guiente.
Leonor de Portugal. EmperatrÍK
de Alemania, que nació en 1434 y
murió en 1467, Era la mavor de las
hijas de Eduardo, re; de Portugal, v
de Leonor de Aragón. Casó en 1452
con Federico III, tiuque de Austria,
; después emperador, de cuvo matri-
monio tuvo i Maximiliano I, que su-
cedió í su padre, j i Cunegunda,-
quq casó en 1488 con Alberto II, du-
que de Baviera. Fué enterrada en
Neustadt, en la abadía de la Trini-
dad, que había fundado.
Leoopétalo. Masculino. Lbomto-
FÍTáLO.
Leonpetalóide. Adjetivo. Hittoria
natwal. Parecido al leonpétalo.
LeontíáBÍi. .Femenino. Medici**.
Especie de lepra que ¿omunica á la
fisonomía un aspecto feros.
BTiuoLoaÍA. Griego X«o»ííaffu: (le<m-
tiatü); de UB», león, por el aspecto
que el enfermo presenta; francés,
Uontiatit.
S^tüA, — La LeoNTiXsis no es otra
cosa que la ele&ntiásis tuberculosa
de la cara.
LeósticaB. Femenino plural. Mi-
íolcfía periiana. Fiestas en honor de
Mitras, dios de los persas^ por el
cual tenían al Sol ; era adorado en
una cueva bajo la forma de león.
BTiuoLoaÍA. Latín ktnlie». (Int-
eripewnet.)
Leontini. Masculino. Oeo^/U.
Nombre de una ciudad de Sicilia. (Ci-
CBRON.)
BtiwoloqÍa. Latin ZeMtiim.
Leontino, na. Sustantivo 7 adje-
tivo. El natural ; lo perteneciente i
Leontini, ciudad de Sicilia.
ETiuoLoaÍA. Latin Uonfíni. (Pli-
NIO.)
Leontófonoa. Masculino. Animal
paqueBo, que sólo nace donde el león,
al cual mata, si gusta sus carnes,
que le son venenosas. (Plineo.)
ETlUOLOofA. Griego Xiovrofívof
(Uontaphénot); de iíniv (Udn), y «ívcí
(pháiíot), muerte: latin, leoñapMnot.
Xeontómigo. Masculino. Zoolth-
{Ui. Mamífero procedente de perra ;
eon.
Leontopétalo. Masculino. Botáni-
: Planta de los climas cálidos, de
iz tuberosa, negra v amarga, que
so cree eficaz contra la picadura de
los escorpiones. (Landais.) H Rape;o,
especie de col, cu;a raíz, bebida en
vino, es medicinal contra las ser-
pientes. (Plinio.)
ETlUOLOofA. Griego XcovtonÍToXov
(leonlop/talo*); de Uon ypétalon; latin,
leoniSpílSlon; francés, líontopétalo».
Leontópodo, da. Adjetivo. Zoob-
gia. Que tiene patas semejantes á las
del león.
Btiuolooía, Griego león, león, ;
podót, genitivo de poüt, pié.
Leoanra. Femenino; .^oíifntM. Es-
fiecie de planth parecida á la cola del
eon. I Género de la familia de las la-
biadas.
LEOP
ETiuoLoaÍA. Griego tíH y tin,
cola.
Leopardi (Giacouo ó JACoio,aii-
dt de). Célebre poeta 7 polígrafo ita-
liano, que nació en Recanati (HÜn
de Ancona) en 1798^ murió enKíp»-
les en 1837. Era hijo del conde H»-
naldo Leopardi, noble de vasta iu-
tracción; pero de ideas estreeliu j
despóticas. Se vio precisado i com-
Sletar por si mismo bu educariou,
evorando todos los libros de la bi-
blioteca de su casa. Apenas adolo-
ceute, poseía, además del italiano;
del latin, el griego, el hebreo, el fnn-
cés, el castellano 7 el inglés. A Íi
edad de 16 años, acabó la tradueeioD
latina, enriquecida de doctísimas no-
tas, de la vid» dt PU>ti»o, de Porplú-
ro, habiendo escrito éntea ana .mito-
ria de I* éttronimU, para la que se
valió de manuscritos griegos inéditos
ú olvidados; 7 sobre todo, de b^■
mentoB de los cincuenta y cinco i»-
dree de la Iglesia. El joven eruaitn
tradujo en seguida la ButrachomftK^
eiü de Homero, en sextetos italiuiM:
la ma70r parte de los cantos de U
Oditea y de la Sneida; la Titaaorntelüt
de Hesiodo 7 un considerable núnie-
ro de poesías Bueltas de autores anti-
guos. Un Comtnttrio al Peíraru j En
Smayo tobrt los erroret popnlaret Jtlu
a»lio%M, dieron testimonio de uní
Sromndidad de juicio 7 de un taleDlo
e observación, que hubieran baetado
á conquistarle un nombre ilustre, ai
todas estas obras no hubieran qnedi-
do oscurecidas por la publicacioode
sus Cantimi, insertas en el Sntttiáer
d« J/t^{1618-1820), que le eoloci-
ron en primera línea entre los poelu
italianos, hasta el punto de uber
3uien le supone el primero, despn»
el Dante. Su soneto A lia.lU j su
odas Al no»ime*lo dtl I>aU*e»Fk-
rencU v al Btícuirmimíc de U Sefí
bliea de Cicero», produjeron una im-
presión tan honda, que su renombra
cundió por todas partes, siendo objt'
to de las más calurosas felicitscionee.
LbofaBD! estaba desde hacia Ur^
aSoa ea correspondencia con sibiM
de' tanta importancia como Giocdini,
Nieburh, Akerblad 7BoÍBsonads,qi]B
adivinaron en él un filólogo eminente
gran poeta. A loa 19 años an
miembro de la Academia de Ciendu
de Viterbo (1817); pero la fttigailel
trabajo 7 el hastío que en^ndia e!
aislamiento, empezaba á dejarse ssa-
tir. Conocido en Alemania, admindn
Italia, ^é á Roma en 1823, don&
Nieburh, entonces ministro de Pro-
sis, le ofreció en la universidad i>
Berlín una cátedra de filología gnegt.
Iue el joven rehusó. Estabü ja atsea-
o de la tisis, que debía llevarle >1
sepulcro. Doliente, pobre 7 entrep-
do á áridas tareas, se dejó en mía it
una ocasión arrastrar por una mdu-
colía que degeneraba en amor i k
muerte. Después de numerosas wn-
grinaciones a Milán, Bolonia 7 íift
acabó por establecerse en Floreo»,
donde ilustres 7 generosos oaigDa
atendieron á sus necesidades 7 le «^
Digitized by
tjoogle
LEOV
tftron las an^stias de la iQÍsería. Ea
este momento de calma y de Tentura,
escribid sus Partlipímefua & la Batro'
chom/omachitiy puDÜcó, merced á una
susoricion que se abrió al efecto, una
nueva colección de CaKCttma (1831)
Jue dedicó A sus amigos de Toseana.
n aquel miamo año, Ranieri Is lle-
"Tá i Ñipóles, donde el poeta pasó los
siete últimos años de su vida, siendo
objeto de los más cariñosos cuidados
for parte de Ranieri j su hermana,
of fin, el 14 de Junio de 1837, cuan-
do apenas había cumplido 35 años, al
gT&n escritor lanzó sü último suspiro.
Setma.— l. Algunos trabajos filo-
l(^cos de Lkopardi fueron coleccio-
nados en Alemania intes que en Ita-
lia; pero las obras completen vieron la
luz pública eñ Florencia (1854), da-
das á la estampa por su excelente
amigo A. Ranieri.
2. Los restos de Leopardi fueron
sepultados en la gruta de Pausüipo
de San Vitali, admirándose en su se-
pulcro un epitafio de Giomani, igual-
mente digno de ambos.
3. Fue colaborador del Etpeetador
de Milán, de las Sfffm¿riátt de Roma
j de la Antología de Florencia.
Leopardino, na. Adjetivo. Zoolo-
gía. Concerniente ó parecido al leo-
pardo.
ETiuoLoaÍA. Z«t^pardo: latin, leSpar-
dimt.
Leopardo. Masculino. Zoología.
Cuadrúpedo indígena del África y
del Asia. Tiene el cuerpo de color ro-
Í'izo con manchas negras y redondas,
a cabeza semejante á la del gato, j
los dientes j las uñas sumamente
fuertes. Es cruel y eang'uiDario,
EriHOLoafA. Griego XEDnápSixX<K (leo-
párJalot): latin, UopSrdus; italiano,
leopardo; nances, léopard; provenzal,
let^art, Uupart, laMpart, Wpart; cata-
lán, lUoii'ardo.
Senliao etimiSláfico. — El griego Xeo-
irípSaXoi; se. compone de i.iiov (Uoit},
y itip!t(lo( (páraalos}, .pantera. Por
consiguiente, significa: UoM-pantera,
X<eopoldo (ÓRDBH de). Hittoria.
1. Orden creada en Austria por el
emperador Francisco I, en 1S08, en
memoria de su padre Leopoldo II,
para recompensar el mérito civil y
militar. La cruz es de ocho puntas, y
el escudo del centro tiene las le-
tras F. I. A. (Frmciteiu imptrator
A*ttnmJ, con las palabras l»ttgrilati
at morilo; y en el reverso, esta divisa
de Leopoldo: Opes regMm, corda tub-
diionm. •
3. Orden de Bélgica, instituida por
el rey Leopoldo I, en 1832. La cruz
está adornada con una guirnalda de
laurel, y encima, teniendo en el cen-
tro la cifra del rej, por un lado; y
por el otro, el león belga, con este
divisa: Z'tMÜm fait laforet.
LeoTÍgildo. Rej godo de España,
que ocupó el trono desde 569 á 586.
Reinó al principio asociado á su her-
mano Liuva, que se encargó del go-
bierno de las provincias de la GaHa,
encargándole las de Espafia. Tomó al
ímpeno roqiiano de Bizancio las ""
LIPA.
dades de Málaga, Medina-Sidonia y
otras; redujo á Córdoba, que se había
rebelado; quedó dueño de todo el rei-
no á la muerte de Liuva, acaecida
en 572; sostuvo guerras contra los
cántabros y los suevos de Galicia;
fundó á Vitoria y también otra ciu-
dad, llamada RecÓpoUt, en memoria
desu hijoRecaredo. Para asegurar bu
podar, asoció al trono á sus dos hijos
Recarado y Hermenegildo, estable-
ciendo al primero en ReeápoUt y al
segundo, en Sitpaiit. Habiéndose ca-
sado éste con Ingunda. princesa cató-
lica, no tardó en abrazar fervorosa-
mente esta religión, lo cual apenas
supo Leovioildo, marchó con un ejér-
cito contra su hijo, y le sitió en Es-
paña por espacio de dos años, hasta
áue, huyendo Hermenegildo á Córdo-
ba, se rindió luego á su padre, quien
al principio le hizo encerrar en ifiía
Snsion de Sevilla, creyendo ablan-
arle, y viendo que esto no se conse-
guía, le mandó decapitar. Habiendo
invadido su reino los francos, envió
contra ellos á Recaredo, que no sólo
los expulsó de sus Estados, sino que,
Sanetrando en la-Galia, se apoderó
a muchas ciudades, taló varias co-
marcas y volvió victorioso á España.
Lbovioildo, cada vez más irritado
contra los católicos, á quienes atri-
buía todas sus desgracias, empezó á
perseguirlos encarnizadamente; des-
terró a los obispos san Leandro y san
Fulgencio, al abad de Baldara y A
Liciniano, obispo de Cartagena, des-
truyendo además muchos templos y
apoderándose de sus riquezas. El úl-
timo acto importante de su reinado
fué la conquista definitiva del reino
de los suevos de Galicia, llevada á
cabo por Recarado, que se convirtió
al catolicismo y elevó la monarquía
española al mayor ^rado de esplen-
dor. Leovioildo fue el primer rey de
su raza que usó las iasigiiias reales
de manto, cetro y corona. ¡SalaJ
Lepadiano, na, Adjetivo. Bitto-
ria natwral. Parecida al lepas.
Lepadogástero, ra. Adjetivo. Ic-
tiología, Calificación de los pescados,
cuyas aletas pectorales reunidas for-
man bajo la garganta una especie de
LÉPI
379
Etuioloqíá. Lmai yaastro.
Lépiílo. Masculino, .fo&fffúa. Nom-
bre de ciertas escamillas que se obser-
van en la base de los órganos machos
de algunas plantas.
ETuioLoaÍA. Griego XntC^ (^*P^)i
escama: francés, lipaic.
J^(ia.-^El LÍPALO ea la reunión
pansiones petalóides ó glandularias.
Lepanto. Masculino. Qtografía
antigua. Ciudad de Etolia (Grecia),
célebre por el golfo que lleva su nom
bre, donde tuvo lugar la batalla en
que se salvaron, bajo las gloriosas
banderas de España, la Cruz y la
Europa.
EriuoLOofA. Giiego Nasutínv;
(NampUtot); latín, Naupictm.
Lepar. Activo. Germanla.Pelur.
EnuoLOQÍA.. Metátem depelar.
Lepas. Masculino. Historia nañi-
ral. ¿pecie de concha univalva, lla-
mada también patela.
ETiuoLoaÍA. Griego Xtr.&i:flepát),
ncha y roca pelada, porque el lk-
,s se pega á-las.rocas: francés, /^w». '
Lepequínia. Femenino. Botánica.
Género de plantas labiadas con flores
narillas.
ETiuoLOafi.. ZtpicÉiu.
Leperada. Femenino americano..
Acción villana, impropia de un hom-
bre regular y decente.
Leperaje. Masculino americano.
Reunión de léperos ó canalla.
Lépero. Activo. Provincial de Mé-
jico. La gente más baja de la plebe
de aquella ciudad.
Leperusa. Femenino americano.
Pelandusca.
liepiceno. Masculino. Sotéttica. El
par exterior de las escamas que rodean
cada subdivisión de una espiga com-
puesta, en las gramíneas. ^
Etimolooía. Griego XeitííCiwaj,
escama, y xoivó? (hñnéi), común: fran-
cés, típicine.
Lepidineo, nea. Adjetivo .Boíitt-
ca. Parecido al lepidio.
Lepidina. Femenino. Q,idmica. Sus-
tancia extraída del lkpidium iheñt, de
Linneo.
ExiuoLoaÍA. Lepidio: francés, lépir
diñe.
Lepidio. Masculino. Botánica..
Planta perenne de hojas anchas, al-
ternas, con dientes como de sierra por
todos sus bordes, y flores menudu y
blandas de figura de cruz. Es medici-
nal, muy picante y antiascorbiítíca.
BriuoLoaÍA. Gnego XiitlSiov (Upl-
áion); de leplt, escama; latín, It^Xdíitm,
el mastuerzo silvestre; francés, lépi-
dier.
■ Reeeña.—OéneTo de cruciferas, com-
prensivo del LEPiDiuu tativum, de Lin-
neo; del LBPiDiuM lati/oUimt; del lbpi-
Diuw gramini/oliíai; del lbpidiuh nt-
derale; del lepidiuu didywum.
Lépido, da. Adjetivo anticuado.
Gracioso, lindo.
ETiMOLoaÍA. 'Lb.úa.Ufftd»t;Aa lípot,
donaire.
Lépido. Prefijo técnico; del griego
leitiSdí (lepiddi), genitivo de Xiittí («-
plt), escama: latin, lipis, lepídit.
Lépido (Marco Emilio). Triunviro
romano, que murió el año 13 antes
de Jesucristo. Siendo pretor el año 49,
se adhirió i la causa de César; reunió
los comidos, que nombraron i. éste
dictador, y al año siguiente obtuvo
el gobierno de la España citerior con
el título de procónsul; más adelante
le nombró Cesar general de la caba-
llería, y dos veces, su colega en el
consulado. Después de la muerte del
dictador, entró en conciertos con el
Senado y recibió el título de pontífi-
ce ; pero posteriormente se unió 4
Marco Antonio, jefe del partído cesa-
riño, y á Octavio, que mandaba las
tropas del Senado, pero que abando-
nó sn causa, viéndola perdida. Cons-
tituido el triunvirato, se separaron
las provinciaa, tocando á LtoJM H i
uigitizedbyCjOOgle
S80
LEPI
España j la Galia Narbonense, con el
carro de goberoar la Italia en cali-
dad de cdoBnl, mientras que bus co-
legas iban i Oriente i combatir con-
tra Bruto j Casio. Al volver ¿stos,
vencedores en Filípos, le despojaron
de sus provincias con pretexto de que
había sostenido relaciones con Sexto
Pómpelo, y poco después le conce-
dierou como indemnización el África.
Allí pennaneciií cuatro años, j ha-
biéndole pedido Octavia auxilio con-
tra Sexto Pompejo, obedeció; pero
cansado de su papel subalterno, em-
prendiií la guerra por su cuentaj se
apoderd de Mesina ; otras plazas;
reunid un ejército de 20 legiones y
Sidiií la Sicilia j una parte igual i la
B BUS colegas en el poder. Octavio se
Sresentd atrevidamente á sus aolda-
M, les dirigió la palabra, conjurán-
doles en nombre de la patria á no
ampiarse en una guerra civil, v
coQsiguid arrastrarlos consigo, obh-
gtndo i L^iDO A echarse í eue piéa.
u seguida le despojiS del cargo de
triunviro y de la provincia de África,
dejándole únicamente la dignidad da
pontífice, con la que vivid oscuramen-
te el resto de sus dias. (Sala.)
Lepidocarpo. Masculino. Setámi-
ea. Pbotka.
ETiuoLoaÍA, Lepido j karpíi, fruto,
francés, Upidoearpt.
Lepidócero, r«. Adjetivo. Zooh-
gia. Que tiene las antenas eriíadaa de
pelitoB OBCsmi formes.
ETiiáOLooÍA. Ltpide j kérat, euemo:
firancés, Upidoeirí.
Lepidonleo, lea. Adjetivo. SoU-
niea. Análogo al lepidófilo.
Lepidófilo, la. Adjetivo. Bot&niat.
Que tieue hojas á modo de escamas. ||
Masculino. Género de plantas sinan-
téreaa.
Etuiolooía. Ltpido jpij/Uo», hoja:
XntiSit «piiUov.
Lepidófito. Masculino. BotániM.
Nombre de las plantas, cayo fruto
cdnico está formado de escamas coni-
feras.
ETiuoLoaf A. ZtpiJo j fhfta», plan-
ta: XtiiiS¿; oíSOov,
I<epid4ide. Adjetivo. Hütm» m-
lunL Escamoso.
Etuiolooía. Ltpido j tíioiy forma:
Lepidolario, ría. Adjetivo. 3Uio-
ri» lutwal. Cubierta á guarnecido de
BmiDLoaÍA. Ltpido.
Lepidólito. Masculino. Mintralo-
gia. Sustancia compuesta de una in-
finidad de laminillas que brillan como
la plata sobre fondo lila, j pasan dege-
nerando insensiblemente, 'i, un color
blanco verdoso 6 al blanco nacarado.
Btiuoloqía. Lepido j lítAot, fio~
Íisl: ínxicés.U^idoUlit.
Lapidopo. Masculino, feliohfi».
Género do pescados ¿seos.
BriHOLoofA. Lepido j poflt, pié:
' Lepidópomos. Masculino plural.
letio&gia. Tamilia de pescados Óseos
abdominales, que tienen opérenlos es-
camosos 7 boca desdentada.
LEPO
BriMOLoaÍA. Lepido j pSiK* {-n^t^),
opérculo.
LepidAptero, ra. Adjetivo. Zoolo-
gía. Que tiene las alas cnbiertaa de
una especie de polvillo. Se usa como
sustantivo por mariposa.
EtimolooÍa. Leptdo j pttré», ala:
francés, Itpidoptirt.
Lepidopterologia. Femenino.
ZoolojU. Tratado sobre los lepidópte-
ros.
EnHOLoaÍA. Lepid^Uro j Ugot,
tratado.
LepidoptaroIAgico, ca. Adjetivo.
Concerniente k la lepidopterologia.
Lepidopter¿logo. Hasculioo. Na-
taralista dedicado i la lepídoptero-
lo^a.
Lepidoutrcoma. Mascnlino. Me-
dieina. Tumor carnoso y cubierto de
escamas que suele formarse en la
boía.
Btiuoloqía. Lepido y im-Üima, tu-
mor carnoso: francas, í^ñdó-toreomo.
Lepidóiomo, ma. AiQetivo. Zoolo-
gía, Que tiene s) cuerpo cubierto de
escamas.
Btimoloqía. Ltpido y Orna, cuerpo:
Lepidoto, t«. Adjetivo. Lipidola-
BIO.
Lepirófito. Lbpidúfito. La forma
Upirófito, que aparece en algnnoe
jUeoionariot, es bárbara.
Xjépís. LÁpido.
Lepisacanto. Mascnlino. letíolo-
gía. Género de pescados muy escamo-
sos, ásperos y duros.
Btiuoloqía. Lepii y iJumtia, espi-
na: XncE; bucAtí.
Lepiama. Masculino. Sotáaioa.
Conjunto de escamas membranosas
que radican en la base de ciertos ova*
nos. I SKtomologia, Género de insec-
tos ápteros, cubiertos de escamas di-
minutas. I letiolojia. Especie de la-
bro.
Etuolooía. Griego Xt«{; (Upít),
Lepisóatao. Masculino. letíología.
Género de pescados abdominales clú-
peos, que aoundan en los grandes la-
gos de las regiones cüidu de Amé-
rica.
Btiuoloqía. Z^ y ottda», hueso:
Lepianro, ra. Adjetivo. Omiloto-
gía. Que tiene escamosa la aleta cau-
dal.
BtuioloqÍa. Lepit y oirá, cola.
Lepor. Mascubno anticuado. Gra-
cia, atractivo.
EriuoLoaÍA. I^tin ii^iwr.— «Gracia,
hermosura y buen gusto. Es voz pu-
ramente latina, y de raro uso.* (Aca-
demia, Diccionario de Í726.)
Leporarío. Masculino. Vivar de
conejos ó liebres.
Etiuolooia. LepSrido.
Lepórído, da. Adjetivo. Zoología.
Parecido á la liebre.
BTHfOLOdÍA. Griego Xíiropu; (Upo-
rit); latin, iepSre, ablativo de üp%t;
francés, Uporide.
Leporino, na. Adjetivo. Concer-
niente á la liebre.
Btiuoloqía. L^érido,
LEPR
Lepra. Femenino. Enfermedad a-
tánea y contagiosa que consists ea
unas pústulas hediondas, arracim»-
das y escamosas, que so van exten-
diendo por todo el cuerpo, y tennini
en una fiebre lenta. \ blahca. AlÜ-
RAZO.
BnuOLoaÍA. Griega Umiv (típiia),
escamar; Xnr(< (Itpít), eaeama; An^
(Uprót), áspero, escamoso; lispa (U-
^4), enfermedad; latin, ¡epraylepra;
Italiano, lepra, Itbbra; Inncés dtlñ-
glo XII, litpn; moderno, liprt; yn-
vental, Itpra; catalán, l^ra, lltpr».
Stniido eliauUgico. — Lbfba qaien
decir escama, piel escamosa.
SeieHa kitl¿riea. — \. La lepra n
consideró en los tiempos más antignix
como signo da U cólera de Dios. Toda
el Oriente está lleno dfe coevas ó bu-
racas, á cierta distancia de las pobla-
ciones, en donde viven los lipiobos.
Por consiguiente, las eoatnmbrei y
prácticas de la Edad Media, por lo qu
toca á loa iJtpaoBos de aquellos tiem-
pos, DO son otra cosa que una tmi-
niscencia de las teocracias inidales.
2. L». ley de Moisés proeartf impe-
dir la propagación de la lepra, orde-
nando que los LKPK0806 viviesen léjt»
de los sitios habitados, y evitaotto
con ellos toda comunicación.
3. Entre los pueblos cristianos, ae
consideró á los lkpsosos como mo^
tos para el mundo, pues no podiu
disponer de sus bienes, ni compare-
cer ante los tribonales para niogoiit
causa personal.
4. También les estnro prohibido
entrar en las iglesias, molinos, pui-
derías, ferias y mercados; lavtne ea
las fuentes y en loe arroyos: tocar la
cnerda da los poios; bebei' en otn
vaso que no fuese de escudilla; toetr
los objetos que quiaiesen comprar, i
no ser con un bastón. Debían Teitir
do negro, y anunciar su aproximi-
cion con una esquila 6 campanilla.
5. En repetidas ocasiones, el vnl-
Si lea acuso As haber envenenado lu
entes y ocasionado las epidemias.
6. Los LKPBOeos habitaban, en ki
ciudades y en las aldeas, en cabi-
nas que se quemaban después den
muerte.
7. Su patron era san Laxare, bv
manode-Maria vdeMarta, quesen-
ponía murió de lepra.
8. La Iglesia, sin embargo, proce-
ro vencer la repugnancia qoe lupi-
laban los lbprosos y les señalé u
sitio aparte en los lugares sagrada y
en los cementerios. Con este fin, m
fundó la orden de san Lázaro, eaj»
humanitarios propósitos dieron «»■
lentes resultados; tanto que, de 19.000
LBPBOsos que en el siglo xm eonlait
la cristiandad, solamente había w
Francia 2.000.
9. Habiendo disminuido la 1^
y sido menos dañina desde A a*
gloKvi, una multitud de vagahasdM
se unió á los verdaderos LBPBOSca
atraidos por las limosnas da loa IMm.
A consecuencia de esto, varios lefcws
se apropiaron los bienes aft^M *
sqnellos desgraciados, y así TflW
Digitizedby VjOOQIC
LEPT
qoe Enrique IV de Francia empleó
fiarte de oiclioa bienes para pagar i
08 Boldadoa heridos, j Luis XIV dea-
tia6 el resto i loa hospitales ordina-
rioa.
10. Para ilustración de este puAto,
importan tiaimo para la historia y la
Medicina, recomendamos al lector
erudito la excelente obra de Labourt,
titulada: .A«e4 «re A«( tw l'origÍ%i det
íadrerút, malaárerüt et leproteriet (Pa-
ria, 1854). Note el lector que Labourt
habla de ¡adrerin, porque los lepro-
sos fueron llamados loara.
Lepraria. Femenino. Solámíea.
Género de liqúenes parecidos i. las
pústulas de la lepra,
Leprariado, da. AdjetÍTo. Botáni'
ea. kailogo k la leprana.
Leprería. Femenino. Conjnnto ú
hospital de leprosos. | Hediondez de
la lepra.
ErtifOLoaÍA. Zepn: fnaeéa, l^o-
urü. •
Leproiaria. Femenino. Lkpbsría.
Leprosidad. Femenino. Abundan-
cia de iepra.
LeproBo; sa. AdietiTo. El que pa-
dece la enfermedad llama<U lepra. ||
Idetáfora. Miserable, desaseado, ab-
yecto, como cuando decimos: bb un
LBPKOSO.
BtiholooÍA. Z^n: latin, hprÓ$%t;
italiano, ¡ebirou; francés, I^na;
proTenzal, leireí; catalán, UprA, lU-
prít, s.
Lepta. Femenino. SotáMÍca. Espe-
cie de ¿rbol de hojas temadas. Q Gé-
nero de celastríneas, que tiene ana
sola especie; la lbpta trifilo. \ Zoo-
logU. Género de arácnidos traquenos,
comprensivo de la lbpta autumnal de
alanos autores, la cual se oculta
bajo la piel, causando un escozor tan
insoportable como el de la tifia, j que
no se calma sino lavAndoee con agua
y rinagre.
EnuoLOOÍA. Griego Xtirrff (Upiái),
teoue^ desnndo, participio de Xlmú
(UpS), quitar la corteza 6 la escama,
despojar: francés, Uptt.
Leptacanto, ta. Adjetiyo. Botáni-
ca. De hojas estrechas j delgadas.
Btiholooía. LtpUi, tenusí e de en-
lace 7 i»thM, flor: Xtrniz Jveai;.
Leptante. Adjetivo. Botátüea. De
hojas pequeftas.
firiMOLoaÍA. Lepta.
Lepte. LsPTA. La forma Uptt, que
aparece en algunos Diedonarwt, as la
traducción del vocablo francés.
Leptintico, ca. Adjetivo. Medicina
««rÜM. Atenuante.
^IMOLOOÍA. Griego iLtTTuvTix¿í ^í«p-
tgittHái};foTmK de Xfrrzittndepíynei*),
atenuar, derivado de Xim^ (ieptát),
tenue: francés, Uptynltáite.
Leptis. Femenino. Ct^rafi» mtv~
ana. Lebeda ó Lepada, ciudad de Ber-
bería. (ClCBKON.)
ETiuOLoaÍA. Latín, Zeplii,
Leptis tnlagna. Femenino. Oeogra-
ftaaníigMé. Trípoli.
BtivolooÍa. Latín i^lif sw^im.
(Db HtOOBL T MOBANTB.)
Leptismo. Masculino. Medicina.
Extenuación general del cuerpo.
LBSPT
BTIHOLOOfA. Z^ta.
Lepto. Preñjo técnico; del griego
Xtitréc (¡eptdi), tenue.
Leptocarpo, pa. Adjetívo. Botáni-
ca. De frutop delgados 7 largos.
EriiiOLOofA. Lepto j ¡tarpít, fruto:
Leptocanle. Adjetivo. Botánica.
De tallo delgada.
Btdcolosu.. Zepto y kanUt (xauXí^),
tallo.
Lept¿cero, ra. Adjetivo. Zoología.
De antenas delgadas.
EtiuolooIa. Lepto j leras, cuerno:
Leptodictilo, la. Adjetivo. Zooio-
gia. De dedos largos j sumamente
delgados.
OT11101.00ÍA. Lepto y ááetilo: XnntK
SixTuXo;.
Leptodonte. Adjetivo. Zoología.
De dientes diminutos.
EtiuolooIa. Lepto y odoüs, dieste.
Leptófllo, la. Adjetivo. Botánica.
De hojas delgadas j estrechas. | Mas-
culino. Especie de titímalo que se
cría entre las piedras. (Flinio.) '
Etimología. Griego Xtnrí^Xlov^ütp-
típhyllon); de leptóe, tenue, ypAgtUm,
hoja: latín, UptíSphyllon.
Leptofis. Masculino. Zoología. Gré-
nero de serpientes inmediato al boa.
Etiholooía. Lepto y ¿piis, serpien-
te: XtTni); S(p(t.
Leptofonia. Femenino. Dulzura
de la voz.
ETiuoLOofa. Lepto y p^ini, voz:
ItTTTÍf (ptOV>[.
Leptogastro. Masculino. Sntom^
logia. Género de insectos que tienen
el abdomen muy delgado, prolonga-
do y angosto.
ÉTiuoLoofA. Leptoy gattro.
Leptoeloso, sa. Adjetivo. Sittoria
tMfw-s/. De lengua estrecha.
Etiuolooía. Leptoygídtta, lengua:
Ximdi; yXúo'foi.
Leptologia.' Femenino. Betárica.
Estilo culto, discurso delicado, sutil.
BriuOLOofA. Griego XnrnXoYdi (U^-
lotogía); de ¡epltSí, sutil, y ¡dgoe, dis-
curso: francés, leptologie.
Leptómero, ra. Adjetivo. Fitioh-
gía y anatomía antignat. Epíteto de las
partee más sutiles de la economía.
Btiuolooía. Griego XttiTO{upi¡cfJ«^
tomerít); de leptót, sutil, y vtéro», pai^
te: francés, iñtomire.
Leptomórilco, ca. Adjetivo. Mi-
nerahfía. Epíteto de los cristales muy
estrechos.
EriuoLoaÍA. Griu^ Uptdi, satil, y
morpii, forma: francés, ieptomorpkignt.
Leptopétalo, la. Adjetivo. Boídni'
ca. De petalos estrechos.
Etuioloqía. Lepto y petalo: Xtiná-;
ithaXov.
Leptopo, p«. Adjetiva. Botánica.
Que tiene un pié ó un estipo prolon-
^do. I BntoMología. Género de in-
sectos hemípteros.
Etiuolooía. Lepto y poüt, pié.
Leptipodo, da. Adjetivo. Botini
ca. De pie delgado. I De estipo del-
gado y cilindrico. | Haecnlina. Gé-
1 de plantas sjnautéreas helián-
LEQU
381
' ETiuoLoaÍA. L^t^.
Leptoqniíiiia. Femenino. Medici-
na. Estado de los humores, cuando
están privados de los principios cons-
tituyentes.
Etiuolooía. Griego leptót, desnu-
do, y ekynot, jugo, humor: Xnrrí? j^ó-
Leptorranfo, fa. Adjetivo. De pi-
co largo y angosto.
Btiuolooía. Griego Uptát, tenue,
y rhámphot, pico: Xtnií páftipof .
Leptoninco. Lbptorbanfo.
Etiuolooía. Griego leptói, tenue,
y rhygchoi, pico: Xtwtií fuTX"'-
Leptorrino, na. Adjetivo. Zoolo-
gía. Que tiene muy delgadas las fosas
nasales.
Btiuolooía. Lepto y r\ín, nariz:
XrRTé<;^C«.
Leptorriso, sa. Adjetivo. Botáni-
ca. De raíces delgadas.
ETiHOLoaÍA. Zepto y rkfia, raíz:
X(irr¿{ ^E^ct.
LeptÓBafo. Masculino, Mineralo-
gía. Especie de mármol de Egipto.
Btiuolosía. Griego Itptót, tonne,
y tapice, claro, evidente, manifiesto:
Xnndi; ooupijc.
Lept¿somo, na. Adjetivo. Bitto-
ria natwal. De cuerpo comprimido y
delgado.
^luoLOoÍA. Lepte y tima, cuerpo;
XtTnit, «üju.
Leptospermas. Femenino plural.
BolánKa. Género de plantas mirtá-
ceas, una de cuyas especies, el lsp-
TOSPsHiiuu^f>r»eeiu, de Smith, tiene
hojas y flores de un olor aromático,
las cuales se emplean en Australia -
como infusión teiforme. (LiTTBt.)
Etiuolooía. Lepto y ^&ma, gnuo:
francés, leptotpermet.
Leptoapérmeo, mea. Adjetivo.
Botánica. Parecido al leptospermo.
s mirtáceos de la Nueva-Ho-
Z^pt
de árbc
landa.
Etiuolooía. Leptoipemua.
Leptoataqniado, da. Adjetivo.
Botánica. De espigas delgadas.
Btiuolooía. Griego üptét, tenne,
y ttáehyt, espina: Xsntíí «tí^uí.
Leptotriqnia. Femenino. Media-
na. Delgadez de los cabeUos,
Btiuolooía. Griego leptóe, delga-
do, y tkrím, trichái (6p£í, tfx^), ca-
bello.
I<eptara. Femenino. Sntomolegía.
Género de insectos coleópteros muy
bonitos, con largas y sedosas ante-
nas. I Botánica. Género de plantas
gramíneas.
Btiuolooía. Griego leptA, tenue,
y oúra, cola: francés, leptnre.
JUteüa.—ljk LBPTURA es un coleóp-
tero de la &milia de los xiléfagoa, y
se llamiS as!, porque tiene los élitros
más estret^os en la parte superior.
Leptareto, ta. Adjetivo. Sittoria
natural. Parecido i la leptura.
Leptnríos. Masculino plural. Sn~
tocología. Familia de insectos coleóp-
teros, cuyo tipo es la leptura.
Le^egnana. Femenino. Zoología.
Especie de avispa Tenenoaa del Bra*
Digitized by
Lioogle
382
LÉRI
ETiHOLOOfA. Vocablo hroñUSe.
Lera. Femenino. Hblbka..
Larchx. Femenino. Prorincial
Mancha. Bl junquillo con qae Be atn-
TÍesmn lu agallas de los peces para
colffarlo*.
Lerda. Femeoino. Vtttrinana,
Lbu>oh.
Lerdamente. Adyerbio de modo,
Con peaadez' 7 tardanza.
BtiuoloqU. Ztrd» j el sufijo ad-
verbial menlt: francés, ttmrdtmenl; ita-
liano, ¡oráaau*U; bajo iatin, litrd¿.
Lerdez. Femenino anticuado. Pe-
sadez, tardanza.
EriuoLoaÍA. Ztrdo: francés, lonr-
it»r; italiano, ¡ordtíut.
Lerdo, da. ÁdjetiTo. Lo que ea pe-
sado y torpe en el andar. Dice&e más
comunmente de las bestias, y Metáfo-
ra. Aplícase al que es tardo j torpe
para comprender 6 ejecutar alguna
coaa. I OemuMÍ*. Corbarde.
Etimolosía. 1. Variante de IwiU,
tema conservado en pa-lwdo: francés
del siglo xiii, ¡mrd, hr; xiv, ioiir;
XT, Iwrde^Tvi, lonrd, pesado, que es
la forma moderna; burguiñon, kr,.
iode; Berrj, U>wd; italiano, tordo, in-
fido; napolitano, Uwdo; bajo latín,
iardut, del Iatin ¡Srídut, amarillento,
lívido, sombrío, negro.
2. Las glosas de Baban tradncen
^rídut por /m, podrido, lo cual de-
muestra que este sigaificado es muj
antiguo en la formalatina.
3. El Iatin liridus, inmundo, tras-
mitido al romance,' si gnificií estólido,
pesada de eepfritu, i^ doade pasd Á
significar pesado de cuerpo, cujosen-
tído tiene el francés lowa.
4. El griega Xi>pli<:(ÍordA), curvo,
cdncavo, de que habla Covarrubias,
no es admisible; «Pesado, torpe j
tardo. Aplícase regularmente a las
bestias. Al^runOB dicen viene de la voz
italiana ¡ordo, segnn siente Covarru-
bias, aunque le parece mejor venga
del ^ego Loriot, ^ue significa el que
trae la cabeza inclinada hacia el sue-
lo.» (AcADEHiA, Diccionario del 7 Í6.)
Lerdón. Masculino. Vettrttwria.
Hinchazón 6 tumor, las más veces
blando, que se forma en la parte de
la rodilla, es donde se une el múscu-
lo, y hace vejiga á la parte de afuera
y dentro, de manera que, comprimién-
dolo, 6 se esconde 6 sobresale.
Lerdura. Femenino. Lkrdbz.
Lere. Masculino. Nombre de los
sacerdotes indios del Daríen.
Urida. Femenino. Geogra/U. Una
de las cuatro provincias que consti-
tuían el antiguo principado de Cata-
la5a, decretada por las Cortes en
1822: está considerada de tercera cla-
se, en lo civil y administrativo, y de-
pende, en lo militar, de la capitanía
^neral de Barcelona; en lo eclesiás-
tico, del arzobispado de Tarragona, y
en lo judicial, de la audiencia territo-
rial de Cataluña.
1. SitfuKton (MÍrowfnMO.— Hállase
ésta comprendida entre los 41° 16'-
42" 49' de latitud setentrional y 4°2'-
5° 36' de longitud oriental del meri-
diano de Madrid.
LÉÍRI
3. ConJííUM. — Este territorio, en
virtud de decreto de 30 de Noviembre
de 1833, confina: al Norte, con loe
Pirineos, que lo separan de Francia;
al Este, por las provincias de Barce-
lona y Gerona; al Sur, por la de Tar-
ragona, v al Oeste, por las de Zara-
goza y Huesca.
3. Bxtauio». — La de esta provin-
cia, mide: 177 kilómetros de largo,
de Norte á Mediodía; 107 de ancho,
de Oriente á Occidente, y 12.366 cua-
drados de superficie.
4. J'oiúuttfM.—Segunelúltimo cen-
so, asciende á Í^.3T7 habitantes,
distribuidos en 8 partidos judiciales
(Sáiñgiur, Ctrtera, LíBIda, 8te dt
Ürgtí, SoUoM, Sorl, Trimp y Vit-
ÍU), divididos en 325 ajuntamientoe,
que representan 1.021 poblaciones.
6. (Jitwa.— Conaiderandolaprovin-
cia dividida en dos partes, setentrio-
nal y meridional, upa y otra se ha-
llan expuestas, con cortas diferencias,
á las mismas alteraciones: en la pri-
mera, el clima suele ser frío con al-
gún' exceso, debido i la frecuencia
con que la combaten los vientos del
NorU, llamados en el país TraiMtú-
«a y Torp; siendo, por lo tanto, mu;^
propenso á fuertes catarros y pulmo-
nías: la segunda, perfectamente ven-
tilada por los cuatro puntos cardina-
les, disfruta de una temperatura más
suave y benigna, sin que, t>or lo co-
mún, se conoxcan otras enfermedades
que las puramente estacionales j-Ias
que ocasionan las frecuentes é inten-
sísimas nieblas del invierno; especial-
mente, en los parajes situados en las
cuencas de los ríos. Esta& nieblas;
aunque de poca duración, aminoran
en algún modo los muchos encantos
ue la naturaleza otorgó á esta parte
s la provincia, privándola de la pu-
)za y alegría de bu cielo, y de la oe-
éficainflueacia de los nyos del sol,
el cual permanece totalmente oculto
durante muchos dias de los mesi'S de
Noviembre, Diciembre y Enero. Esto,
no obstante, el clima de esta comar-
ca, aunque varío por lo general, es
acaso de loe más saludables de Bs-
pafia.
6. Topografta. — El territorio de es-
ta provincia es el más montuoso yvm-
riado de las cuatro que comprende el
antiguo principado de Cataluña: su
superficie, cortada en todos direccio-
nes y extraordinariamente desnivela-
da, presenta, en sus tres cuartas par-
tes, una serie no interrumpida de va-
lles j de montes. Al Norte y al Este
aparece cubierta por los ramales de
los Pirineos, al Sudoeste, por inmen-
sas llanuras. La cordillera de monta-
ñas más importante es la pirenaica,
la cual diviae casi por mitad la pro-
vincia y ciñe t«da la parte setentrio-
nal, desde el puerto de Benasque has-
ta el valle de Andorra, el cual rodea
hasta llegar al puerto de Avet-Coro-
nal, entre el expresado valle y la Cár-
dena francesa. De aquella cordillera
se despreaden grandes ramificaciones
de estribos que, internándose en el
país, le dan la forma topográfica des-
LÉRl
igual que la distingue de las olm
tres provincias hermanas: la pñoaptl
de estos ramificacionee es la (me.
Srincipiando en el Sudeste da la Cer-
efia francesa, en el puerto de Finii'
trelles y Nuestra Señora de Nntit,
penetra en el territorio por los eolli-
dos de Jo* y Ptndit, recarriéndak
todo de Oriente á Occidente v din-
diéndole en dos porciones casi igtn-
les, mediante el enlace de las montt-
fias de Cadi con los de Arel y Ifttí-
leck. — De los montes Maldilot 6 Jf«-
¡adetta y puerto de Viella, se dc^
diodía, dan nacimiento y conducen
las aguas del rio Noguera Bibagont-
na, determiDando en su curso ellínú-
te de esta provincia y la de Hacsa,
hasta más allá del puente de Honti-
ña: de los puertos de la Bonaigoa, Ti-
baacan, Arer ; Tor, arrancan dm
órdenes d^ montes menores, cnju
faldas constituyen las vertientes j
valles de Estén, de Aneo, Cardft,
Alins y Farrera; y del Pirineo, al Snd-
este del valle de Andorra, ee eepin
otro ramal que conduce el rio Vtlin
hasta un poco más allá de la Seo da
Urgcl, cuya ciudad y fuente circuje,
{', trazando después nna linea paiale-
a al Cadi, prosigue el curso de li ri-
bera derecha del Segre, hasta el es-
trecho dtit Trepfoitlt\Ao los tres puen-
tes). Como límite meridional de It
Srovincia, es digna de mención lo et-
ena de los montes de Pndet, qnc
fórmala línea divisoria de aqnélU;
la de Tarragona, á cujo territorio
pertenece en su mayor parte. L»
cumbres más elevadas, entre lis cor-
dilleras de los Pirineos, son sin dndi
las montañas de Cadi y el puerto &A
Compte, en las cuales raro es el iih>
en que llegan á desaparecer complt-
tamente las nieves, por cuj^a circnsa-
tancia figuran en la categoría de in-
mediatas á las itima perpttwu.
7. Rioi. — El más considerable d«I
país que se describe, es el Sejn.A
cual está considerado como el sogim-
do, después del Ebro, de los que bi^tn
la vastísima comarca de Catiliuia
Tiene aquél su nacimiento en la Cn-
defia francesa; eutra en la prom-
cia por entre' los términos de Pntí,
Bellver y PruUani, partido de U 8»
de Ürgel, y cruza el territorio en to-
da su extensión, desde el eibemo
Nordeste al Sudeste, trazando enn
lorgo curso curvas inmensas j rMC-
giendo: los afluentes de los montes de
Cadi, por la izquierda, j deBereano,
por la derecha; las aguas del río Fifr
ra, que atraviesa los valles nentnln
de Andorra; los del T'axm, proeedai-
te de los montes de Josa, que p*B
por el puebla de su nombre; la<<^
Rihtra Salada, de curso perenne, qn*
nace en la parte merídíoDil deu>
montañas de Oambrils, j los del ri>
de la Valí de Riat^, que anuie*d<
los montes de Oavarra, atraviena
citado valle y entra en el punto da»
minado Sohderi% -^qt la margen der»
clia, Deade Pons, prosiffue el S^
igitizedby VjOOQIC
LÉRl
buta Arteía, ec d!reocion de Oriente
á Occidente, describiendo un notable
semicirculo por el Nordeste del pue-
blo del Tos&I, recibiendo en su trán-
sito el río Brigit, llamado vulgar-
mente Zlobregdt, que baja de Pradee
de la Uolsosa. pueblo limítrofe con la
provincia de Barcelona, t los de Tor-
rebianea Valleirera: desde Artesa de
Segre, j tratando otro semicírculo,
corre por la villa de Alos hasta la de
C&marasa, aumentando sus aguas con
las del Senill de Artesa jotras ver-
tientes del Moníieek; particularmen-
te, el río Boisí <U Saláomar, que des'
ciende de los montes de Yillanueva de
Mejá: desde Camárasa, donde se en-
cuentra la confluencia del Nog*era-
PalUresA, sigue, en dirección de Nor-
te á Mediodía, bicia Balaguer, en cu-
^a ciudad se le agrega el ^i'^, que
tiene su origen mis alia de la villa de
Guisona j se desliza por Agramunt,
Monga; 7 Sentiu: en eI*termino de
Balaguer deja el Segre su encajona-
miento T entra en terreno llano; cor-
re por Menarguee j Gorbins; llega i
LdRiDA, desde donde prosigue cau-
daloso háoia Torres; cruza por en-
tre Cervia, Albagés, Alfes y Mon-
toUu; continúa desde Torres hasta
Eecarpe, y va i perder au nombre
en Moquinenza, punto de su confluen-
eia con el Sbro, después de haber en-
S rosado su caudal con las aguas que
Bvan el í'arfaña, el Noguera RÍbur-
gomna, el Sid y el Cmm.
8. Cateada$. — Bl segundo de estos
ríos nace al pié de los puertos de Vie-
11a j Biua, j baja por entre Senet j
Aneto, en cujos alrededores se preci-
pita desde lo alto de un peñasco, for-
mando una hermosísima cascada; si-
gue luego su marcha, de Norte á Me-
diodía, por el puente de Vilaller al
de Suert; recibe las aguas reunidas de
los arroyos que tienen su oríge
el lago que se encuentra sobre .„
cumbre de las montañas de Nuestra
Señora de Caldas, de cuyo punto se
precipitan igualmente, mmiando
otra nueva cascada, y prosigue lue-
go BU curso hasta desaguar en el Se-
gre.
9. AcewiA*. — Del caudaloso río Se-
gre y de los dos Nogueras se despreí
den diversos raudales de agua, que e_
toman para regar las muchas cuencas
que forman en su curso: las más no-
tables son las de Balaguer y Lérida;
Íiarlicularmente, esta última; la cual
értiliaauna extensión de territorio
que no baja de 64 kilómetros de lon-
gitud po»20 de latitud, j mueve in-
finidad de molinos harineros, por cu-
yas circunstancias y por el considera-
ble caudal de aguas que lleva, distri-
buidas desde muy antiguo con la más
hábil aplicación de los principios hi-
dráulicos, ha sido clasificada en la
categoría de canal de riego.
10. F%eKUs.—'Lt& de esta provin-
cia son numerosas, abundantes y de
distintas calidades: entre las peren-
nes, .se citan las de Cardaner, Dos
Nogueras, Cambrils, Orgañá, Josa y
Toxen; entre las intertniteates, las
LÉRt
de Orgañá, Tres-ponts, Explubius y
1» del Forat del Or { Aguiero del Oro),
situada en las montañas de Montsech;
entre las ferruginosas, las.de Nuestra
Señora de Caldas, en las faldas del
puerto de Areo, j la do Araeguol, al
Norte de ürgel; y entra las salino-
eulfuiosaa termales, las de los montes
de Caldas de Buey, de prodigiosos
efectos, y las de San Yicens, en el
Eartido de la Seo de Urgel, y las de
iCS y Arties, en el valle de Aran.
Loa manantiales sulfurosos fríos son
especialmente los de Pedra y Coma,
situados al Norte del partido de Sol-
Sona, á la már^n izquierda del río
Cardaner: constituyen estos una fuen-
te bastante caudalosa, llamada Pvdia,
que contiene una mezcla de varias
sales y ácidos carbónico y sulfúrico,
y cuy&ff aguas se recomiendan eficaz-
mente para las afecciones de est^^ma-
go, obstrucciones y mal de piedra; y
muy especialmente, para, el reuma y
enferinedades cutáneas.
IL Aarieuliura, — Las produccii
nes agrícolas de esta provincia son
tan variadas como su topografía. En-
tre sus principales y más comunes
cultivos, figuran: el olivo, el viñedo,
los cereales, legumbres, hortalizas y
frutas de todas clases; cáñamo, barri-
lla, seda, miel y cera: en todos los
montee de la comarca se encuentran
igualmente multitud de plantas me-
dicinales y aromáticas, distinguién-
dose la MOMCMiVís de Li&ola y otros
pueblos del llano de Urgel, por bu
espontáneo nacimiento y desarrollo.
12. Qanaderitt.-~Siianio este un
país agricultor, sus habitantes labo-
riosos, y contando con abundantes;
excelentes pastos, no puede menos de
ser ganadero, sin que por esto se en-
tienda que sus rebaños sean tan nu-
merosos como en algunos puntos de
Andalucía y las dos Castillas. Sin em-
bargo, la cría de ganado lanar, caba-
llar, de cerda, vacuno , mular y ma-
cha! es bastante considerable, y loa
tres últimos, particularmente, los que
ofrecen mayores ventajas,
13. Cita. — La de perdices comu-
nes, conejos, liebres, palomas silves-
tres, codornices, ánades y patos de
muohísimas especies es también de
alguna consideración, en las estacio-
nes propias; conociéndose además otra
infinidad de aves de todas clases, in-
clusas de rapiña y carnívoras: en las
montañas del Pinneo se ven jabalíes,
tobos, zorras, cabras monteses, pavos,
gallos y dos nuevas especies de per-
dices; unas, blancas, mayores que las
comunes, y. otras, parduscas, poco
más grandes que codornices, llama-
das cherrat; y en los ramales del bajo
Pirineo, cabras y jabalíes, y algún
oso en los más espesos bosques del
alie de Aran.
14. i^MM.— Limítase á barbos, bar-
billones, madrillas, anguilas y tru-
chas, en la parte baja de tos ríos,
do notables las que se cogen en
los lagos del Pirineo, por su color ne-
gruzco.
15. Mmat. — Los productos mino-
LÉBt 383
rales da este país son tan buenos co-
mo abundantes y variados; especial-
mente, de hierro, cobre, plomo y car-
bón: el primero, se encuentra en varios
SuebloB de los Pirineos y en el parti-
0 de la Seo de Urgel, hacia los va-
lles de Andorra; el cobre, aunque no
tan abundante, en el término de
Olius; el plomo, en los montes de
Durro y Taull, en el valle de Bohi, y
finalmente, el carbón, en San Romi,
en el partido de Tremp; en Prats y
Nargd, en el de Seo de Urgel y otros
puntos. En los términos de Monrds y
Sorpe existen algunas minas de plata
y oro; si bien en pequeña cantidad.
16. Canteras. — Riquísimas y varia-
das son también las que cuenta esta,
provincia: las graníticas se hallan en
todo el Pirineo; la piedra blanca fina,
en todos los partidos judiciales; al
Occidente de la jurisdicción de Sort,
es muy común una especie de már-
mol negro, y cérea de Isobol hay una
cantera de hermosísimo mármol: las
de cal y yeso son sumamente abun-
dantes en todo el territorio, y singu-
larmente, desde la villa de Tora has-
ta las inmediaciones de Balaguer,
debe existir -todavía una extensa cor-
dillera de yeso, del cual se servían
muchos pueblos para la construcción
de edificios.
17. Indvttria. — Algunas fábricas
de vidrio, de papel, de jabón, de
aguardiente, de batir cobre y de aser^
rar madera; máquinas hidráulicas de
cardar algodón, y telares délo mismo;
ferrerías, molinos aceiteros, construe-
eion de horcas para la trilla y dife-
rentes VBsijerías y alfarerías consti-
tuyen, en resumen, las principales
industrias de la provincia que nos
ocupa, amén de los oficios indispen-
sables en toda población civilizada.
18. Comercio. — El comercio consis-
te en la importación de ganado mu-
lar, de telas de algodón y de hilo;
paños y tejidos de seda; vinos gene-
rosos V aguardientes refinados; mitos
y artículos coloniales; pesca salada,
pescado fresco, quincallería y otros
efectos manufacturados para el uso
común; exportándose trigo, aceite,
cáñamo, seda, maderas, hierro, car-
nes saladas y ganado lanar, vacuno y
19. Feriat y mercados. — Loscentros
del comercio que se hace en esta co-
marca son las ferias y mercados: en-
tre las primeras, merecen lugar pre- '
ferente las de Verdís, en los dias 25
de Abril y 18 de Octubre; la de Sa-
las, que se celebra el segundo domin-
fo de cuaresma; la^e Orgaíiá, el dia
9 de Noviembre; y la de la villa de
Sort, el 8 del mismo mes; á las cua-
les, panticularmente la primera, con-
curren en número considerable gana-
dos mular, lanar, maohal y vacuna:
las de otras especies, se celebran en
las Borjas de Urgel, en los dias 17 de
Enero y 20 de Agosto; en Isona, el 8
de Febrero y 11 de Setiembre; en
Solsona, el Sí4 del mismo mes y 11 de
Noviembre; en Viella, el 15 de Se-
tiembre y 8 de Octubroí <
.■igitized by
,'ast)gle
984
LERI
miiDt, el 10 de Agosto 7 4 de Diciem-
bre; en Orttaslleda, el 21 de. Setiem-
bre; el 13 de Octabre, ea Estería de
Aneo; el 3 de Noviembre, an Seo de
Drjnl 7 Gniune; el 25, en Arbeoa;
el Si ae Agosto, ea Artesa; el 2 de
Setiembre, en Artone, y, por último,
en Balagiier, el 8 de Setiembre j 13
de Diciembre. En todas estas ferias
abundiQ las tiendas de toda clase de
tejidos, quinoallería j otros diferen-
tes géneros y artículos de consumo j
uso común del país. — Los vurcaáoi
mis importantes son los de Léeida,
3ue figuran entre tos m¿s animados
e España, y Balaguer, Tárrega, Cer-
vera y Agramunt, cada uno de los
cuales, especialmente el primero, pue-
de considerarse como un granero in-
menso, donde se acumulan loa trí^s
de los principales cosecheros délos
pueblos de los contornos y ambas rí-
beras del Cinoa, pafs fsracísimo en
cereales.
20. Líbidá.^— Capital de la provin
cia, comandancia y diócesis de su
nombre, audiencia y capitanía Gene-
ral de Barcelona, y plaza fuerte de las
mis importantes de Cataluña. Se en-
cuentra situada i los 41* 38' de lati-
tud Norte j 4* 19 de longitud Eete
del meridiano de Madrid. El clima es
nebuloso y húmedo en los meses de
XoTÍembre, Diciembre y part« de
Enero; frío j seco, hasta últimos de
Febrero; sin embargo, la temperatu-
ra mizima apenas excede de los 30*
Reaomar en el fnerte del estío, ni
pasa de los 3* bajo O en el rigor del
inTÍemo: la primavera y el otofio son
bellisimoB: el clima, por lo general,
sano. Parte de esta antiquísima ciu-
dad, que al través de los siglos con-
serva todavía su earicter de origina-
lidad gótica, reposa sobre la orilla de-
recha del río Segre, j el resto, sobre
la pendiente de una colina bastante
elevada. Entrando en la población
por la carretera de Barcelona, vense,
al frente 7 i la izquierda, diferentes
pórticos que, elevando sus robustas
ojivas, sirven de abrigo á numerosas
tiendas; i la derecha, la inmensa mu-
chedumbre que hierve en la plaia de
la Constitución, v si el observador se
coloca janto al lienzo de Uediodía,
mirando hicia la fuente, contemplará
una vista deliciosa, en la que, sobre
el movimiento de aquel gentío que
llena U plaza y de los apiñados edi-
ficios, se eleva majestuosa la catedral
antigua con su magnífica y elevada
torre. La ciudad está mal edificada,
si ae exceptúan loa nuevos barrios del
lado del no, de moderna conatniccion:
las calles son estrechas y tortuosas;
la mis notable mide un kilómetro de
longitud; pero todas ellas aparecen
animadas por ese movimiento cons-
tante, característico de las industrio-
sas poblaciones catalanas. Ea reaideu-
cia do un obispo sufragáneo de Tar-
ragona y contiene, ademáa, dentro de
sus muros, 23.683 habitantes, palacio
epiacopal, hospicio, hospitales civil y
militar, casa de apuntamiento, bue-
nas fuentes, paseos deliciosos, institu-
LÉRt
to, colegios, seminario conciliar, es-
cuelas normal y de primera enseñan-
za, teatro, cárceles, establecimiento
de beneficencift,* casa de baños y so-
ciedad de Amigoa del País. £1 ter-
reno de la major parte de este térmi-
no es regularmente llano, fértil, de
regadío, y en lo general, participa de
cascajoso y areniaco: en el no ae ven
montes, propiamente diehoa, sino al-
gunoB cerros de poca elevación. Su
risueña campiña, tan frondosa como
bien cuUiva!da, se fertiliza con las
aguas del río Segre, el cual ostenta
un soberbio puente de piedra. Sus
principales producciones conaisten:
«n trigo, habichuelas, aceite v vino
en grande abundancia; seda, lino y
algo de cáñamo; muchas y may sa-
brosas legumbres, hortalizas y frutas
de todas clases; ganado lanar, vacu-
no y cabrío, alguna cata de perdices,
liebres y conejos, é infinitas banda-
das de añades que, en la estación del
invierno, cubren los remansos del
caudaloso Segre y las grandes chai^
cas inmediatas: la pesca que produce
este río, particularmente, la de angui-
las, es exquisita y considerable. Lé-
rida, cujo vecindario, esencialmente
agricultor, reúne bastantes elemen-
tos para ser una de las poblaciones
industriales de más importancia, cuen-
ta hojr con buenas fábricas de lanas,
de curtidos, de papel, hilanderías de
seda, manuhcturas de algodón, alfa-
rerías, tejares, homo de vidrio y mul-
titud de artes y oficios. Bl comercio
se halla mucho más desarrollado que
la induatria: au mercado de cerealea,
como ja en otro lugar hemoa indica-
do, viene siendo, desde tiempos muj
remotos, el emporio de Cataluña j de
Aragón; la exportación de granos con
destino á otros puntos del interior y
litoral de aquel principado ea impor-
tante, como igualmente la de made-
ras de conatniccion y otroa artículos,
y la plaza de Lskida goza en el comer-
cio de una excelente &ma, tanto por
la buena fe que se observa en las tran-
sacciones mercantiles, cuanto por la
exactitud con que se realizan los gi-
ros de fondos por los establecimien-
tos encargados de este género de ope-
21. SfoMmtmlot. — Doa son loa tem-
plos notables q ue encierra esta pobla-
ción : las catedrales antigua y moder-
na. La primera, reeto magnífico de
la arquitectura bizantino-gótica con
mezcla del guato árabe, está conside-
rada, por BU singular conjunto, como
uñada las páginas más interesantes
y exactas de la historia del arte, dig-
na de la admiración de los inteligen-
tes. Hé aquí la hermosa descripción
científica, que hallamos en un apre-
ciable autor, tomada de la preciosa
obra, impresa no hace mucho en Bar-,
celona, titulada Secnerdoi ¡/ belUtat
<ü Stpaña : «Bl ftiintís de este templo
se aparta del carácter general de todo
el ediflcio, y lo mismo que el de la
catedral de Tarragona , es una obra
gótica pura, unida á una fábrica,
donde ai algo, haj gótico, está adulte-
LÉRr
rado 7 ajustado í tas exigeneÍMU
género bizantino. Consiste aquél m
una portada cujo ingreso forma nsi
grande ojiva en degradación, qu
consta de cuatro arcos concénlnMi.
A coda lado, levántanae del auBlo nia
bien esculpidos pedeatalea, en enjo
remate ha; que admirar la hermut
combinación de aus relieves; signen
deapues doce nichoa sin esútnu, j
Bobre ellos, unos mu; trabajadoi do
aeletes sin cúpula: i contiunacton
vense otros mu pequeños, gnant-
ciendo todo el intradós de la gran u-
cada, dispuestos de manera que ili
vez cobijaban la estatua que rád> anii
tenía debajo, j servían ae pedestal i
otras. Mutilada como está la pnertt,
produce muj buen efecto, jsivoln»-
ran á colocaras en los pedestales U
estatua de la Yf^n y de los doce
apóstoles, que ahora existen dsposi-
tados en un psqusño oratorio ot U
ciudad, seria aquella una portada mo;
notable, ja que no por lo grandion.
por lo elegante r adornada. Por allí
se entra en el claustro, monumnto
en que compiten lo singular j lo pin-
toresco. Consta cada corredor de tra
grandes arcadas desiguales en gru-
dor V adornos; y son dignos de «itu-
dio los capiteles de loa pilares qne
apean los arcos, llenos de &ntas» J
gracia. Las dovelas de las ojivas figl^
ran cables retorcidos, dables línewoii-
dulantes sumamente Traciosas, dien-
tes de sierra, r aquef adorno tan n-
racteríatico* del género biíantÍDO,
compuesto de grecas trabadas eotn
ai. Ano existir ciertas imágeBee<D
algunos de sus capiteles, se ereeríi
estar contemplando un resto da lu
fábricas mahometanas: ton pronun-
ciado es el gusto árabe qne aquel
claustro respira. La planta extarí»
del templo afecta la figura da om
larga cruz latina, enteramente igtut.
aunque en menores proporcionas, i U
catedral de Tarragona, con dmboiia
en el centro y grande ábside an al
extremo. Cada brazo lleva una porta-
da que da mayor belleza al amiá'i
engrandeciendo á ta vez el pnntadt
vista. La del brazo que mira al Koi-
te, es rigurosamente bizantina. Eita
l«mplo nié destinado para cuartslM,
después de la toma de Lébida porlai
armas de Felipe V : se dividió en *»
altos, levantando además tabiqntada
separación, que roba buena parta i»
la altura y del efecto de lu uM,
que son tres, divididas á uno j otra
lado por tres pilares compuestoa da
un grupo de columnas, como lo* dt
la catedral ds Tarragona. Loe tip-
teles convidan al estudio más em-
pleto y rico de adornos bizaotin*-
góticos: sierpes enlazadas, dragosaa
nintósticoa, monstruos, grecas, fc^
nea y caprichoaos combinaaww*
líneaa; todo parece que se copié daW
pintadas iniciales de una BibliaíW
cartulario de algún monasterio W
Norte. La nave central se mw*»
más despejada y anchurosa aun, pri-
vada como oatá de caai el cuartew"
altura. Completan la hamoniMW
üigitized by VjOOQÍC
LÉBI
del edificio squellaa preciosas Tsnta-
nas bizaatjnaa.que raras veces se oñ-e-
cerÍD al estudio del artista. La mauo
del tiempo y el furor de las guerras han
dado nueva sublimidad á estas masas,
ja de SUJO sublimes. En el presbite-
rio haj un sepulcro fótico, compuesto
de ÜD bello arco ojival, con pilares
piramidales á los lados; y dentro de
aquél, una urna con una figura echa-
da de un sacerdote idveu. Uréese que
estuvo sepultado allí un biio uatural
del re; Don Pedro íl Católico, caud-
nigo y sacristán de aquella iglesia, y
en el pilar del crucero, de la parte
de la epístola, se ve una lápida de
mármol negro, eú la que se lee
esta iuscripctan latina; Auno üomini
M. CCLIV pridie idviu SepttmhU
obiit Pttr*t de rege cunonien eí laerúta
itlÍM udit ^%i f%it JÍUlu il¡%striuiiiíi
domMÍ regu Petri Arago»um, et can-
ttiínií tioi annivertarium XV tolido-
mm. Ánima eJMt reguieteai iit pace,
ane». La portada del brazo del cruce-
ro, que mira al Oriente, es bellísima
en et género bizantino. En lo que po-
dríamos llamar friso de toda ella, apa-
rece un riitulo en grandes mayúscu-
las bizantino-gdticas que, siguiendo
q1 mismo carácter de toda la obra,
forman un arabesco á guisa de letras
floreadas con que enriquecían los ma-
hometanos las ajaracas 6 almocárabes.
La capilla, llamada de Jesús, es pre-
ciosísima; su b<5veda, profusamente
decorada, contiene pequeñas estatuas
f- escudos de armas, que resaltan de
as dovelas, semejantes á graciosos
florones, sumamente trabajados, re-
uniendo en una clave delicadísima,
que prolonga fuera de ella, una cruz
enriquecida con labores afiligranadas.
Bl mejor trozo de la cátedra, el pri-
mero que debe visitar el arlista, es la
gran puerta lateral, llamada en otro
tiempo deis Fillolt á Ae lot InfiMUt,
inmediata á la capilla de Jesús. An-
cha y elevada, compiSnese de numero-
sos arcos sembrados de detalles que
varían infinitamente en cada uno.
Ka la cornisa que cobija tan hermoso
portal, hay que mirar las ménsulas 6
modillones, los espacios que quedan
entre ellos, el que media entre el arco
y aquel remate, y el resto do éste,
t^do cincelado como una preciosa taza
de oro, sembrado todo de mil dibujos
árabes, bizantinos v góticos en parte.
Bl artista que quiera enriquecer su
álbum con la mas escogida y abun-
dante colección de capnchosos dibu-
jas, examine esta puerta y confiese
que pacaa> veces habrá visto una obra
más interesante. La magnífica torre
de campanas, que se eleva en el ángu-
lo del Mediodía de los claustros, es
un edificio ochavado, que consta de
dos cuerpos, todo de piedra de sille-
ría, de prodigiosa elevación. En el
Erimer cuerpo resaltan ocho ventana-
is de forma ojiva, y en algunos de
ellos, permanecen restos de maravi-
llosoB calados de piedra, que los enri-
quecían y cerraban. Por las ventana-
les asoman otras tantas campanas, ar-
regladas al diapasón, y la pieía ín-
LÉBI
mensa, que ocupa este primer cuer-
K, contiene otras varías campanas
sta el numero do 18 6 19. Él se-
fundo cuerpo resalta sobre el corre -
or 6 ámbito que le circuje, y en el
centro de su uave está colocada la
campana de las horas, terminando el
idificio en una espaciosa plataforma,
in cu JO centra estuvo colocada el asta
le bandera del fuerte, que con fre-
cuencia abatía el huracán, por la pro-
digiosa elevación del edificio.» — £n
Julio de 1202 puso el rej Don Pedro I
el Catílieo la primera piedra de este
hermoso temploj el cual quediS con-
cluido V consagrado en 1278. — La
catedral moderna, fundada bajo el
reinado de Carlos 111, es de érden co-
rintio, grandiosa 7 desahogada^ cons-
ta de tres naves; tiene el coro en «1
centro, y merecen contemplarse las
excelentes esculturas que lo enrique-
cen: las numerosas capillas, que
guarnecen las naves laterales separa-
das por pilastras coríntias que se cor-
responden con los pilares de la cen-
tral, aparecen adornadas en su ingre-
so con columnas que apean el arco,
ostentando magníficos y bien escul-
pidos altares,
22. Fortificacionet. — La plaza de
LíBiDA, considerada, por su excelen-
te situación topográfica, como llave
de Arapon y Cataluña , constituye
uno de los principales puntos milita-
res de España: el Gobierno mismo de
Napoleón , reconociendo su grande
importancia, la declara plaza de pri-
mer orden, elevándola á la categoría
de capital del departamento denomi-
nado de Liu Bocas del Ebro. Esta pla-
za, que no ha habido guerra, desde
los tiempos más antiguos, en que no
hajra sido objeto de encarnizadas lu-
chas, se encuentra situada, en forma
de anfiteatro, con exposición al Me-
diodía, sobre la orilla derecha del Se-
gre, en la falda de una eminencia que
la domina, y á 133 kilómetros de dis-
tancia de Barcelona, 122 de la Seo de
Urgel, 21 de£alaguer724deFraga,
prímer pueblo de Aragón por la car-
retera de Madrid. Sus fortificaciones
consisten en una muralla antigua,
algo más moderna por ]# parte del
castillo , con pequeños torreones, ó
cubos, dos baluartes en el frente, lla-
mados de la Magdalena, con una con-
traguardia para la defensa de la puer-
ta de Zurradores; el muro antiguo,
que corre desde la puerta de Sa» An-
toítio hasta cerca de la de Boteros, pre-
senta en sus gastados torreones todo
el carácter de obra romana, y el mo-
derno, construido poco antes de la
guerra de la Independencia, contiene
la referida puerta, el baluarte deno-
minado de la Concepción, que quedó
intacto cuando se efectué el derribo,
siendo embebido en la nueva obra,
que continuó hasta la puerta de 8a»
Martin, desde la cual sigue la mura-
lla remontando la colina del castillo,
hasta cerrar la plaza por aquel lado:
el ángulo Noroeste de la misma está
cerrado con el muro que desciende
desde las fortificaciones altas del cas-
LÉSI
365
tillo, prolongándose su lienzo hasta
formar la batería, llamada del Cér-
«m, frente al suprimido convento de
igual nombre, y terminando en el
arrobo llamado de Nognerola. — El
castillo principal de esta plaza se
eleva sobre la cumbre de un monte
que la domina, á cuja &lda se en-
cuentran apo^das las casas de la
ciudad, extendiéndose hasta el río:
fortificación, hecha por el méto-
do del maríscal Yauban, consiste en
cuatro baluartes llamados la ÁSM^eio*,
Rey, Lowigni y Reina; un rebellin,
una lengua de sierpe v una falsa-bra-
ga, que cubre el frente del Norte, for-
mando dientes de sierra para cubrir
y flanquear la caida de la loma. En lo
más alto del castillo se ve un torreón,
en donde estuvo la iglesia de U>s tem-
plarios: tiene un grande edificio, á
prueba devbomba, en el que se hallan
un cuartel, la panadería con dos hor-.
nos muv capaces, sala de armas y
vastos almacenes de pólvora y de pro-
visiones de boca y guerra. En su pa-
tio existe una batería que sirve de
caballero á todo el castillo, la cual di* .
rige sus fuegos hacia el Mediodía, y
al otro extremo del mencionado tor-
reón, se eleva imponente la antigua
catedral y la torre de campanas, de
que hemos hecho mérito en otro lu-
gar.— Al Occidente del castillo prin-
cipal y á una distancia de 1.300 me-
tros, se encuentra el fuerte de Qardtñ,
situado sobre una loma que termina
en una gran meseta dominando la
ciudad. Su recinto es irregular y al-
gunos de sus ángulos , demasiado
agudos: la entrada está defendida por
dos pequeños flancos, formando una
tenaza en el frente que mira al río: y
continuando hacia la brecha, se ve
un ángulo saliente, acomodado todo en
cuanto lo permite la extensión de la
loma, quedando de este modo perfecta-
mente defendidos sus tre? frentes por
lo escarpado del terreno. Sólo el que se
presenta en la prolongación del mon-
te,-es susceptible de ataque por no
estar flanqueado ni tener más fuegos
los directos, pudiendo el sitiraor
ar á cubierto nasta medio tiro de
fusil del fuerte, resguardado por un
barranco que tiene a la derecha. En
lo interior del fuerte existe un ro-
busto edificio de sillería con una gran
cisterna, que recibe las aguas de sus
azoteas; está construido a prueba de
bomba, para la guarnición y las pro-
visiones ó repuestos de boca j^uer-
ra. A unos 147 metros del ángulo de
la izquierda del frente principal, hay
un pequeño reducto de tapia, rodeado
de un corte foso-en dos frentes, y lo
restante de un simple muro: 8U posi-
ción es muy ventajosa, pues desde
ella se descubra una gran parte del
camino de Aragón y la falda del mon-
te. Según cálculos hechos en 1794,
esta plaza, castillo y fuerte necesitan
una guarnición de 4.300 infantes,
300 artilleros y minadores y 400 ca-
ballos.
23. Poblaciones imjwianíet. — RaU^
g*er, situada sobre
mpon
elSej
'ff^Cl^gle
S86 LÉRI
babitantes, abnndBDtfl eampífia rfor^
tificBciones. Crmm. coa 3 760 kfmas.
fábricas de tejidos de al^on, hilo ;
cáflaino, restos de sus castillos y un
notable edifleio, en el cual estuvo ins-
talada la antigua universidad de Ca-
taluña. Tatreq*, con termino bien
cultivado, manufacturas, aguardien-
tes y 3.748 almas. AqraiKwt, con
3 496, campo feraz j fábricas de teji-
dos. Soltima. antigua ciudad epinco-
£ftl, con 2.360 habitantes, catedral,
erren'as, manufacturas de hierro, de
algodón y seda Tremp. «n un valle
amenísimo, llamado Conea] regado
for el Noguera- Pal laresa, cob 3.153
abitantes. SfO de ürgel, ciudad epis-
copal, edificada en una hermosa 7 fér-
til vega, bailada por ni Segre, con
2.083 habitantes, catedral, semina-
rio 7 nn fuerl« caetillo. Soft, »n sue-
lo muj quebrado, con 1 055 almas y
un puente sobre el río Noguera. Vie-
lla, en terreno fragoso, que fonna el
valle de Aran, en los confines de
Francia, con 858 almas v minas de'
?lomo, cobre y hierro, y TaUr*, con
06 y abundante vifiedo.
24. Carácttr —^ de los Habitantes
de la provincia de Lírida es muy pa-
recido al que se observa en las restan-
tes del antiguo principado de Catalu-
ña: honrados, activos, laboriosos, re-
servados, econdmicos hasta en el ha-
blar, francos, veraces, emprendedores,
fuertes, arrojados, independientes,
constantes en la amistad, amantes de
BU país y acérrimos defensores de la
independencia de su patria: h4 aquf
los rasgos más salieates del carácter
distin'tiTO de los leridanos.
25. Sutoria, — En estajen la geo-
grafía antigua aparece la ciudad que
nos ocupa con el nombre de lUrda, el
cual vino luego i parar en el de Lé-
rida, mediante una pequeSa adulte-
ración, causada por una ligera metá-
tesis. BqHub primitivos tiempos llegií
á formar con otros pueblos de menor
importancia una gran confederación
política, y i ser la capital del país' di
tos iUrgeUt. Rl nombre gentilicio di
est& ciudad, extendido á los diferen-
tes pueblos de su confederación, ofre-
ce alguna variedad «n los antiguos
escritores: en Plinio se lee correcta-
mente iUriientet; en Esteban de Bi-
zancio, iUráilet, y en Ptolomeo, iUr-
geleí, quizás por error de copia. Se-
gún les memorias de los geógrafos
mayores, el territorio de aquella con-
federación se hallaba limitado, al Es-
te, por los lacetanoi; al Norte, por lo^
urrettutot aiáfutíanot; al ceste, por loi
voMCOttei y edetanot, y al Sur, por la
parte de la Lacetania, de que se formó
una región distinta, llamada Awiela-
na, y \aB meielatu>', t^ue eran los dela«
montañas de Prades. El río Segre la
separaba de los lac4'a«oi y se diíatabe
hacia Huesca, contada por Ptolomeo
entre los pueblos ilergetes, y seguía
el coafinaelaVa-sconisháciael H^bro,
que la separaba de la Sdeíania, hasta
la boca del mencionado Segre' Según
Estrabon,la¿<tc«íii«M veníaextendién-
dose, desde la raíz del Pirineo, en
LÉtil
largaa llanuras, hasta loa conflnes da
LAbida t de Aytona: eata región fu4
absorbida más tarde por sus dos li-
mítrofes, la VMCona y la iltrdeiut, co-
mo refiere Ptolomeo. Este geógrafo
cita diez ciudades ilergetas: Bar^mtia
fBalaguer), CeUa iJefsat, Berffiditm
(Barbastro), ^rya (Orgaña d Ergafia),
^BCMSíSariñena), Otea {HueacAj, Bitr-
/¿•«[Almudévar), GaUieaFlavia{Pn-
fa). Orgia (Urgel) r la denominante
lerda (LíbidaI. Sepun Tito Livio,
el Itinerario de Antonino y otros mo-
numentos de la antigüedad, se sabe
que estas ciudades eran en número
mayor. Bsta importante región vio su
libertad .amenazada, cuando el gran-
de Amilcar se lanzó sobre España
para reintegrar i su poderosa repú-
blica de la pérdida de Sicilia y de
Cerdeña, y disponerse á una nueva
guerra contra Roma, en la que inten-
taba llevar directamente sus armas
sobre aquella ciudad, lo que hubiera
verificado á no haberle sobrevenido la
muerte. Pero Aníbal, que no podía
menos de realizar el pensamiento pre-
dominante de los Barcas, buscó lue-
go un pretexto en la guerra sagunti-
na; desafió í Roma, recorriendo el país
oriental del Ebro, con cuya excursión
empezó su memorable campaña, fo-
metiendo al yugo africano la libre
lUrda y las numerosas repúblicas con
ellaencabezadas bajo el nombre común
de ilergttat. El autor antes citado, al
ocuparse de la famosa marcha de Aní-
bal para Italia, dice: que así que este
gran caudillo hubo pasado el Ebro,
sujetó i. los iltrgetet. i. los barg%$iot, á
los a%ietanoi y á la Lacetania (mal es-
crita. Aquitania). Hucbo antes de la
invasión de los romanos tuvo lUrda
príncipes particulares. Cerca de esta
ciudaa reto, venció é hizo prisionero
Escipion á Hannon, á quien Aníbal
había dpjado eb la España oriental
para mantenerla tranquila bajo su
dominio, 216 años antes de Ya era
cristiana. Más tarde se hizo Lérida
famosa en la primera. campaña que
emprendió César contra Pompeyo en
la Península; y bajo tos muros de esta
ciudad, ya entonces fortificada, batió
César á Afranio y á Petreyo, lugarte-
nientes del gran Pompevo, los cua-
les, acorralados por aquél, y después
de reiteradas tentativas para romper
las líneas de César, viéronse forzados
i pactar con éste una capitulación, en
la que ofrecieron abandonar inmedia-
tamente el territorio español. De este
modo logró César terminar aquella
campaña, 49 años antes de Jesucris-
to. Por esta tiempo, refiere un histo-
riador, hallábanse ya Lébida y los
demás pueblos que encabezaba muy
adelantados en agricultura é indus-
tria, como los restantes de las regio-
nes orientales y meridionales de Es-
paña. El fecundísimo campo ilerden-
se era ya el granero de Cataluña y
aun de todo el imperio, v á los espa-
ñoles Julio Higinio y Modérate Co-
lumela. debieron los romanos el que
la ciencia agrícola fuese reducida á
orden y método. Esta ciudad, en lo
LÉSI
civil, MtnTO adflcrít» al eonT«nto ju-
rídico de Zaragoza; acufió moneda, j
por sus medatlaa se sabe que en tian-
pos délos emperadores Au|juBtoyTi-
berio fué elevada al rango ae muniei-
!pÍD. Algunas de estas medallas «-
mentadas en la. colección de Florea,
presentan la efigie de August« «rola
inscripción: Imp. Áiágiut. DhiF.y
en el reverso una loba, y eoeiina,
Mtat. Ilbrda. También en las letras
floreció Lérida bajo el poder romano,
pues BU universidad, conocida ya ea
tiempo de Horacio Placo, llegd ¿ ser
sumamente frecuentada, conserrán-
dose en ella la tradición de baber
dado lecciones de derecho el eélebn
Poncio Pilatos, cuyo nombre lleva
aún el cuartel de caballería, ediScado
sobre el local de la antigua universi-
dad, la cual Tué demolida para dar
ensanche al glacis del castillo princi-
pal, que anteriormente 'jemos descri-
to. Bajo la dominación de los godoa,
alcanzó Lérida la misma importan-
cia, figurando con la dignidad de udir
episcopal y celebrándose en su r«eia-
to un famoso concilio por loe afina
de 546, Durante la invasión de los
musulmanes, no fué ésta de las po-
blaciones que mis padecieron, de-
biendo notarse que en la dinsion
que Yusuf hizo de nuestro territOTÍo
en 747, aparece con el nombre de
Lareda, como una de las dudades
más notables de la provincia de Za-
ragoza. En 793, tmy6 va poder de
los francos: en 797, la reconquistó
El-Hakem; dos años después, se vio
asaltada y destruida por Luis el Bt»-
dadoto, y en 24 de Octubre de 1149
fué conquistada á los moros por Don
Ramón Berenguer, último conde de
Barcelona y rey de Aragón. En 1213,
celebráronse en Lérida Cortes gene-
rales de Aragón y Cataluña, en tai
cuales era jurado el rey Don Jaime I,
á'la edad ae 6 años. Esta pobladon
fué una de las que en 1238 mandaron
sus tropas i la conquista de Valencia,
y como fuese la com"añía de Tjt^ijn
la primera en romper el muro de a(|ae-
Ua ciudad, quedó como provertÑo la
siguiente frase: Llkida m ka formdtt
(Lérida la haag%jere*do). Habiéndola
el rey otorgado el premio que por ello
ofreciera, envió esta ciudad á Valen-
cia mil jóvenes y mil doncellas pan
poblarla, origen da la nobleza valan-
ciana; y de las cuatro florea de lia qna
campeaban en su escudo de armas,
concedió una á Valencia para que la
pusiese en sus monedas ; señalaado
además los pesos y medidas que driiía
usar la ciudad conquistada, que eran
los de Lérida. El historiador, de quien
tomamos estas noticias; añade qae,
eu distintas ocasiones. Valencia hi
saludado á Lérida con el honroeo tí-
tulo de A/adre y todoa loe años man-
daba dos síndicos á fiscalizar tos pMoa
y medidas, según lo atestiguan las
cartas guardadas en el archivo ram-
cipal, sin que haya podido averígoar-
se la causa de haberse intemu^Mo
aquella costumbre. LÉkiDAÜié dóna-
te algunos sigla
■igitizecl by
'b'y'tin'ÍJgtf''
LÉRI
,8 de A.ra^a. Bajo al reinado
de Felipe IV resietíií bizarramente á
los ataques del ejército francéa, man-
dado por el conde de Harcourt, quien
intentó vanamente apoderarse de la
población en 1616; ^ al año siguiente,
se hizo notable el sitio que sufrió por
las tropaa del gran Conde, las cuslea,
á pesar de haber Aecho abrir lat tri%-
eherat, por mera jactancia, b.1 tan tU
VÍoli*et, turieroQ que retirarse ave
gonzadas ante la resistencia harói<
y valeroso empuje de los defensor
de una plaza que se hallaba reducida
al último extremo, diezmada su guar-
nición, acobardado el gobernador, des-
truida la ciudad por el estruendo de
las ruinas, las bombas y los proyecti-
les, sin coutar los estragea del ham-
bre. Todos los afloa, ej^ el día de san-
ta Sicilia, se celebra eu esta ciudad la
fiesta, llamada del reteaU á locorro,
conmemoración del glorioso hecho de
Krmas que aseguró k la monarquía
española la posesión del principada
de Cataluña. Ka 12de Octubre de 1707,
tomó el duque de Orleans por asalto
esta ciudad, que entregó al pillaje, y
en 14 de Uayo de 1810, as apoderaron
nuevamente de ella los franceses, á
las órdenes del mariscal Souchet,
después de un horroroso bombardeo,
incendiando casos y llevándose un
rico botín en loa tres dias queduró-el
saqueo. En 1812, el barón de Eróles,
puesto de acuerdo con un tal A.zequi'
nolaza, que se hallaba al servicio del
Gobierno francés en calidad de guar-
da-almacén, proyectó apoderarse de
la plaza y loa castillos de Lírida por
medio de la inicaa, cobarde y crimi-
nal estratagema que un veudico his-
toriador refiere en los siguientes tér-
minos: «El plan consistía en hacer
volar los almacenes de pólvora del
castillo principal, y al abrigo de la
confusión y sorpresa que eate acci-
dente debía causar, introducirae el
barón con sus tropas, que, al efecto,
estarían prontas en las inmediaciones
de las murallas. Cumplió el infame ;
malvado Azequinolaza su palabra em-
peñada con tan poca premeditación,
como fría crueldad. A las doce de la
noche' del dia 17 de Julio, víspera de
la Virgen del Carmen, un espantoso
ruido, acompañado de una treiAenda
oscilación, vino á despertar á loa ha-
bitantes de LúHioAque no habían sida
sepultados entre loa escombras de sus
casas. Lanzáronse á las calles, desnu-
dos en au ma^orparte, para refugiarse
en loa templos, preguntándose mutua-
mente la causa, que los más ilustradoa
atribuían á una erupción volcánica. La
realidad del hecho era que ¿zeq ni no-
laza había* introducido en un barril
de pólvora la punta de uul
filtal, cuja duración tenía calculada
de antemano, y encendiendo el extre-
mo, se puao en aalvo, reuniéndoae al
ejército, sin haber participado su pro-
jecto á su propio padre, a quien dejó
abandonado a la terrible venganza
del enemigo. Ochocientos y más quii
tales de pórvora estallaron á la vt_
debaju de la bóveda del antiquíaimo
LÉRI
caatillo de Templarios. Sobre esta bó-
veda estaba el cuartel de artillería, y
aucedió, que de loa soldados qua
allí había, no se encontró ni el más
ligero rastro, porque debieron ser tri-
turados, al estrenarse contra la otra
bóveda, que cubría el cuartel y que
servia de paso á la aala de armas. Los
doa lienzoa del edificio volaron, arran-
ca los de cuajo, en dirección i la par-
roquia de la Magdalena, desde la pro-
digiosa elevación del castillo, cau-
sando los Buormes sillares despedidos
Eor la pólvora una especie de nuevo
ombardeo, que en un instante apla-
nó los barrios' de la citada parroquia.
Es incalculable el número de perso-
nas que allí perecieron; pero el eatra-
go habría sido aún major, á no ser
por la circunstancia de que la majo-
ría de los vecinos ae hallaba en al
campo, ocupados en las faenas de la
trilla y pernoctando en los eras. Im-
posible sería describir los horrores de
aquella noche y del dia que le subsi-
guió. En el interior de las casas, que
se salvaron de la ruina, apenas que-
daron tabiques, ni pared maestra que
no se resintiese. Se podrá calcular la
fuerza de la explosión, al saber que
muchas de las piezas montadas en los
baluartes inmediatos, fueron arran-
cadas de BUS montajes y lanzadas á
más de una milla; y que en algunos
pueblos, á la distancia de 28 kilóme-
troa, ae experimenta un temblor que
derribó los vasares y las vajillas que
sostenían. Sn el castillo no quedó un
solo soldado útil y los más precie-
ron. La traición de Azequinolaza fuá
un tanto estéril, porque el báron da
Eróles no se determinó á ocupar la
plaza, i pretexto, aagun se dijo des-
pués, de no encontrarse con fuerzas
para sostenerla.* — En 1." de Noviem-
de 1833, abrió Lérida sua puertas
, los invaaorea v á las tropaa reales
eapañolas, siendo una de laa últimas
forticaciones que ae sometieron al (to-
bierno de la restauración. La brillan-
te historia de este pueblo está como
sembrada de gloriosos hechos de ar-
mas y de memorables proezas, que
acreditan el civismo y la constancia
dé sus habitantes, así como el esfuer-
zo valeroso con que siempre pelearon
tanto por sus tueros j pnvilegios
cuanto por las públicas libertades.
26. Éombrtt céUbm. — Entre ellos,
son dignos de particular recuerdo,
Don Alonso de Boija, papa que fué
con el nombre Caliste III; Oon Juan
Sentís, obispo de Barcelona y virrejr
de Cataluña: el cardenal Don Fran-
cisco Remolins; Don Alejandro Do-
mingo de Roz, autor de una obra ti-
tulada : Ditouttot políliais, dedicada á
Felipe IV; fraj Cristóbal de Galvez,
famoso predicador t religioso de san-
to Domingo; Don Miguel de Cortia-
da, catedrático do lejes y regente de
la real cancillería de Cataluña; Juan
Chico, esforzado adalid que tanto se
distinguió en la toma del castillo de
Ibiza. siendo el primero que subió al
asalto, y dos soldados de Lérida que
contiibujeron poderosamente á U
LERM . 387
conquista de Mallorca por el re; Don
Jaime.
27. MeráldUa. — El escudo de esta
insigne ciudad ostentaba por armas
cuatro ñores de lis, que se dice le dio
Ludovico Pío. en el año 803. v el con-
de Don Ramón Berenguar IV le aña-
dió las cuatro barras da Aragón colo-
cando sobre ellas las tres flores de lis,
3ue Ta quedaron, cuando hubo de ca-
er una á Valencia.
EtimolooU. Latin /¿írt/n, «; cata-
lán, LUyda. «Ciudad ilustre en nues-
tra historia, capital de una de las
cuatro provinciaa de Cataluña, fun-
dada aobre los orillas del Segra, con
excelente agricultura y buen castillo.
Lérida es mansión sumamente agra-
dable..
Leridano, na> Adjetivo. Lo perte-
neciente á Lérida y el natural de esta
ciudad y au provincia.
Étimo LoaÍA. Ltridenie.
Leridease. Adjetivo. Lssidano.
EriuOLoafA. Latín ilierdeiuii; cata-
lán, il-lerdés, a, cosa de Lérida; il-ler-
det, a, leridano.
Lerina. Femenino. Geografía aitli-
g%a. Nombre de dos islas del Mediter-
ráneo; hoj, San Honorato y Santa
Margarita.
ErmoLoafA. Latía Zerittd,
Lerma (Francisco Gómez db San-
DOVAL Y Rojas, marquet de Dmia y
conde-dn^tte de). Hombre de Estado es-
pañol, que nació á mediados del si-
glo XVI y murió en 1625. Siendo mar-
qués de Deoia, fué nombrado caballe-
rizo mayor del infante, después Feli-
pe III, quien, al subir al trono, le
nombró duqob de Lkrma y primar
ministro. Su administración, que di-
vidió con Don Rodrigo Calderón, em-
pezó desde luego de un modo desas-
troso. Emprendió dos desgraciadas
expediciones contra Inglaterra, que
concluyeron con una paz que se vio
obligado á aceptar en 1604. No fué
más feliz en la guerra contra los ho-
landeses, la cual, después de una lar-
ga lucha, terminó con el reconocimien-
to de la indeflendencía de las Provin-
cias Unidas, en 1608. En el interior,
estableció un sistema de corrupción é
inmoralidad inaudito, poniendo en
venta todas las dignidades, empleos
y cargos públicos, con lo cual en poco
tiempo se alzó con riquezas fabulosas.
Quiso establecer un impuesto sobre el
tenorio de Viuaya; pero loa vizcaínos
ae negaron abiertamente á satisfacer-
lo. En 1609 publicó el decreto de ex-
pulsión de los moriscos de España,
medida bárbara, que, además de no
poderse llevar i efecto sin gran der-
ramamiento de sangre, privó al país
de un sinnúmero de brazos útiles á la
agricultura, la industria y las artes;
pero, en cambio, acrecentó \/l fortuna
del ministro, que ae hizo dar para si
y su familia 500.000 ducados sobre
loa despojos de los expulsados. La
miseria pública creciente y el abati-
miento en que se veía caer el país, ex-
citaron una avereion general contra
aquel Gobierno, y temeroso el duque
db Lbbma de que llegaran É ="-'""«-
_.'igitized by V
ISO ei DUQUE
1 á indispo- ,
yCoogle
388
LKRN
nerle con el rey, puso k su lado en
pnmer lugar i su hijo, el duque de
Uceda, como sumiller de corps; y
después, como confesor del rej, í
fny Luís de Aliaga, hombre ente-
ramo^ite Buyo. Pero turo el disgus-
to de ver í aquellos dos hombreí
coRTertirse mu; pronto en sus mis
eucarnizados enemigos y trabajar ac-
tivamente en au ruina, sin que basta-
ra i contrarrestarlos los esfuenos de
BU jenio el conde de Lémos, y su pa-
riente DonFranciBcodeBoría, iqui»-
nea introdujo también en la cámara
real para que le sostuvieran. Como úl-
timo recurso para conjurar la tormen-
ta que le amenazaba, pidiá y obtuvo
de Boma el capelo de cardenal; pero
este acto sólo sirviií para precipitar
su calda, porque el rey, no pudiendo
ja tratar con imperio i un alto dig-
natario de la Iglesia, se desprendió
de él sin esfuerzo, reem pistándole con
su hijo el duque de Uceda. A la muer-
to de Felipe Til, los adversarios del
DUQDB DB Lbbma, consiruicrou que se
abriera nn proceso que llevrf al cadal-
so á Don Bodrigo Calderón, j respe-
tando en el duque la púrpura carde-
nalicia , se le condenó solamente á
fisgar al Erario 72.000 ducados anua-
es ; el atraso de veinte aílos por las
rentas adquiridas durante el tiempo
de su privanza, condena que causóla
mnerte de aquel hombre codicioso.
(Sal*.)
JRtseüa. — El duque dr Lbrwa mere-
ció de la antigüedad una famosa re-
dondilla:
Cuenlan ojm que te vieron
?ue ai ruisle lo que fuUle,
lé por H aér que te dieroD,
DO por el Bér que tuviste.
Lema. Femenino. QtograJ^a, a»ii~
g*&. Ciudad de la Argolia.
EtiuolooÍa. Latín Lemt. (Plinio.)
Lernea. Femenino. Geografía aii-
tig%a. Laguna de Morea, célebre por
la existencia fabulosa de la hidra, que
mató Hércules.
Etimología. Latin Lerna. (Plinio.
Lerneaa. Femenino plural. A%ti-
glíedtuiet. Fiestas que se_celebrabaii et.
Lema (Grecia) en honor de Baeo, Ce-
ros y Proseroina.
BtiuolooIa. Lema.
Lerneiforma. Adjetívo. BUtoria
tutnrat. Que tiene la forma de un ler-
neo.
HriMOLOofA. Lemeey forwia.
Lemoo. Masculino. Sntomelofia.
Qénero de insectos crustáceos parási-
tos, que viven generalmente en el
agua, y se adhieren á diversas partes
de la superficie exterior de los anima-
les; especialmente, de los pescados.
ETiMOLoaÍA. Latín lernaut, lo que
es de la laguna Lemea.
Lerneocero. Masculino. Zoología.
Género de gusanos de cuerpo prolon-
fado; ventrudo híoia el medio y ou-
ierto de una piel lisa.
BriMOLoafA. Zenuo y kérai, cuerno.
Lemeomiio. Masculino. Zoología.
Géqero de gusanos de cuerpo oviiide
t«nainada anteriormente por una boca
bilabiada.
LESA
ErmoLOSÍA. Lenuo y myla (puí*)
mosca,
Lemeopenne. Femenino. Zoolo-
gía. Género de gusanos de cuerpt
prolongado y cilindrico, terminado
anteriormente por un bulto cefálico,
y con un par de antenas cortas y
oblicuas hacia atrás.
Etimoloqía. Zítmío jr el latin ^«k-
«d, ala, pluma.
Lenreo. Masculino. Zoología. Es-
pecie de antílope de Berbería.
Leta. Forma femenina de leso. [|
Lesa majestad, ó lbsa majestad hu-
mana. La majestad del re; violada,
ofendida. | Lbsa majestad divina. El
mismo sentido respecto de Dios. ¡ Le-
sa HUMANIDAD. El mísmo sentido res-
fectfl del hembra, | Leso dbebcho.
1 mismo sentido respecto de la le;.
II Lbsa moral. El mismo sentido con
relación á la conciencia ; á las cos-
tumbres públicas.
Etimolooia. Liio: latin, j,sbk
jItUu, lesa majestad; ijesum /tu, leso
derecho: francés, lite majuté.
Lfl Sage (Alain Renato.) Célebre
escritor francés, que nació en Sarzeau
(Marbitran), en 1668; murió en 1747.
Estudió en el colegio de jesuítas de
Vannes; ocupó un modesto empleo en
■Fermes; fué á París en 1692 para vi-
vir de su pluma, ; un triste desampa-
ro fué el premio de su deseo de inde-
pendencia. Sus primeros trabaos fue-
ron: una traducción de las Cartat de
Árüteneto; otra, de la segunda parte
del QuijoU de Avellaneda, ; varias
comedias imitadas del teatro español.
Una comedia en un acto, Cñtpin, ri-
val de i* amo, y una novela, imitación
ó, mejor dicho, casi traducción del
Diablo cnjuelo de Guevara, publicadas
ambas en 1707, revelaron: la una, su
aptitud para el género cómico; ; la
otra, el profundo conocimiento que
del idioma ; de las costumbres espa-
ñolas poseía. Con otra comedía en cin-
co actos ; en prosa, Furearet (1708) ;
una novela, Cfil Blat de SanCillana,
cuva primera parte apareció en 1715
; la continuación, en 1724 ; 1735,
adquirió tal renombre, que los fran-
ceses le colocan á la altura de Molture
en la pintura de loa vicios, de los
defectos ; de la parte de ridículo que
todas las clases sociales tienen. J7W-
OH'et, donde pinta las costumbres de
los comerciantes de entonces, fué para
Le Saob una ocasión de probar la in-
dependencia ; el desinterés de su ca-
rácter, rehusando 1 00.000 francos que
les comerciantes le ofrecían por reti-
rar BU obra. Sin embargo, por grande
que fuese el éiito del T%rcaret, su re-
putación se debe, más que nada, al
Gil Blat, novela cortada por el patrón
con que había cortado las sujas Hur-
tado de Mendoza , Mateo Alemán,
Francisco Santos ; los inimitables es-
critores picarescos del siglo ivii. El
Gil Blat retrata de tal modo nuestras
costumbres ; nuestro modo de sentir
y de pensar, que no es mocho que
ilustres críticos, entre ellos el padre
Isla, havan creido ver, no una obra
original, sino una tradncoion óimita-
LESB
cien í semejanza de las que el nüniM
autor dio del Gtxma» de Al/ertdu,
de Do* Qiterubi* de Ro»da, de Btt^
»il'/> GontaUt y del BaekilUr de S*U-
manea. Objeto de empeñadas polóni-
cas ha sido dilucidar este punto; d»-
hiendo nosotros añadir, sin que ñibe
Sara nada en la cuestión el espirita
e amor propio nacional , que inn
prescindiendo de las observaaonei del
sapientísimo padre José Francisco de
Isla y de las acertadísimas é iacua-
testables de Don Juan Antonio Lló-
rente, basta la simple lectura de dicho
libro, para convencer i cualquier pe^
sona imparcial de que sólo un erai-
Aol, 6 quien hubiera residido ea Es-
paña la ma;or parte de su vida, pcdíl
conocer los nsos, costumbres, lengnt-
je ; geogTafia.de Espada con nnn
detalles tan minuciosos como se en-
cuentran en el Gil Blat. Los frsnee-
BBS, queriendo hacer ma;or el méritg
do Le Saos, alegan, como circuns-
tancia relevante, que jamás puso loi
pies en España, sin pensar que esto
es precisamente lo que echa por tiem
sus argumentos, porque, aun despoo
de una residencia de muchos afios en
el país, seria obra de gran mérito en
un extranjero, V viene á ser com[d^
lamente imposible en quien no cono-
cía, ni la historia de España, como lo
Crueban los crasísimos errores erone-
Sgicos que cometió al intercalar eie^
de historietas en el reltlo
Írincipal. Laa mejores ediciones de
13 Obrat eompletat áehs Saos aoaUi
deParis, 182I-22(I2voIúmenesen8.')
; 1828 (12 volúmenes en 8.'). El W
Blat ha sido impreso, traducido é imi-
tado multitud de veces, llevando li
Calma, entre todas las traducdoDo,
1 que hizo al castellano el padre IsU.
Lesa majestad (cbíubm ds). Sá
loria. 1. Calificación que se dabi, n
la antigua jurisprudencia romini, ■
toda empresa 'ó acto contra el pueblo
romano, su imperio ó su dígnidid;^
á todo atentado directo ó indirecto
contra la tranquilidad interior 6 eito-
rior de la repobliea. Hubo en Bmb»
un tribunal especial para conocer de
estos delitos, ; la pena del culfable
era la de muerte.
2. Augusto colocó tos Ubiloi J 1»
ofentA contra el e;nperador ó ss mi-
are entre los cbímens» de les* m-
jbstad; ; en tiempo de Tiberio, loi
delatores abusaron mucho de esta lej.
3. En Francia, estos crímeoesn
calificaban de dos clases : el de lbi
majbstad ditina, blasfemia, sten-
legío, etc.; ; el de lesa majbswí
AwMiM, atentado contra elsobanM
ó contra los infantes, deserción si ex-
terior, conspiración, rebellón, etc. B
culpable era condenado á muerte «i«
los más horrorosos tormentos; per»
desde la revisión del Código p«-
nal (1832), el atentado contraían*
del soberano se castigó como ptraa-
dio.
Lesbio, bía. Adjetívo. El nstaiu
de la isla de Lésbos ó lo rafereaUi
ella. ^
LESI
LK8BIUII plecirum, U poesía lírica 6 el
Terao alciico (del poeta Alceo, que
fué de aquella isla): lesbia, vaíet, la
poética Safo, en Ovidio.
Lésbos. Femenino. Geografía Mtt-
a\ta. Isla del Asia menor, en el mar
Egeo, ho; Uitilene, célebre por su
fertilidad, y más iun por ser patria
de Safo, Alfeo, Teofraato 3 Pitaco,
uno Ae los siete sabios de Grecia.
(Plinio.)
BriMOLoafA. Oríego Aíoéoí (Lé$-
boi); latín, Lnhut; francés, Lethoi.
Lesear 6 Lascar. Masculino. Ma-
rinero indio de la clase de los parías.
EriuoLoaÍA. Persa j¿Á¿i3 (Uchiur),
ejército, tropa; frasees, latear.
Lesión. Femenino. Daflo 6 detri-
mento corporal causeo por al^na
heñda, golpe 6 enfermedad. ¡ Metá-
fora. Cualquier daño, penuicio ó de-
trimento. I Foreme. El daño que se
causa dolosamente en las vent&s por
DO hacerlas en su justo precio. Q bnor-
UB. Forense. El perjuicio 6 ag^ravto
que alguno experimenta por naber
sido engañado en algo más 6 menos
de la mitad del justo precio en las
compras ó ventas. ¡| enoruÍíhua. Fo-
rtmt. El perjuicio ó agravio que al-
guno ecperimenta, por naber sido en-
gañado en mucho más d menos de la
mitad del justo precio en las compras
y ventas,
Btiuolooíá. Leso: provenzal, Uño;
catalán, lesiá; francés, Usion; italia-
no, Itsvmt; del latin latió, daño, for-
ma sustantiva abstracta de ¡attis, par-
ticipio pasivo de ladíre, dañar.
SiKONiMiA. Arííe*lo primero. — Le-
sión, HBKiDA. La idea de lesión es mu-
cho más extensa que U de herida,
porque abraza, no sólo el drden mate-
rial í que ésta se concreta, sino el
orden moral; las distinguen además
otras varias acepciones.
La herida puede ser'casual; la le-
sión supone un deseo premeditado.
En la herida se ve siempre un daño,
un dolor que sufre la parte física del
individuo. Bn \&_letio% ha; siempre
una injuBticia, que afecta, no sólo la
parte ñsica, sino la moral del indivi-
duo, j>orque á las dos se extienden
BUS efectos. Se hace una An-td^ con un
instrumento i5 cualquiera otro eterpo
duro que, chocando con nuestros
miembros, los descompone; la lesio»
no descompone la parte física, sino
por el sentimiento del ánimo produ-
cido por una injusticia. (Lofxz Pe-
Ártíoulo segftndo. Lbsiom, daSo. —
El médico dice: Fulano tiene una le-
sión or^&nica. No puede decirse: daño
orgámeo.
El desperfecto que un animal causa
en un sembrado 6 en una heredad, se
llama daño. No puede llamarse Usion.
Nada más rídiculo que decir:, pido
Jae as tase la Usion que tal animal
a hecho á mi finca.
Se reclaman líaAMj^íryvútot. Nada
más repugnante al espíritu de nues-
tra lengua que reclamar ^erjuieiet j
¡tikmtt.
LEST
Un amante sabe que su amada le
ha sido infiel, 7 díce á la persona de
quien recibe la infausta noticia; me
ha hecho vsted tm daüo profundo. Si
dijera que le había hecho una Usion
profunda, significaría que le había
herido profundamente en su cuerpo.
La Usion supone daño material, j
no un daño material cualquiera, sino
un daño en que hay descomposición
de tejidos, un daño en que debe in-
tervenir la ciencia. Al hacerme una
ligera cortadura, al clavarme un alfi-
ler en un dedo, diré con propiedad
que me he hecho daüo. No puedo de-
cir que me he causado una Usion,
porque ni el pinchazo del alfiler, ni
la ligera cortadura se pueden reputar
como enfermedades que hacen nece-
saria la presencia dej^édico.
La lesión, pues, es quirúrgica: el
daüots físico, civil jr moral..
Es físico en el pinchazo del alfiler;
civil, en el desperfecto que hace el
animal en una sementera; moral, en
el dolor que siente el amante al saber
la infidelidad desu amada.
En cuanto á la acepción forense de
Ution, tampoco puede confundirse con
áaSo, por cuya razón fuera impropio
decir: daRo enorme, daRo enormisimo,
en equivalencia de lbsion enorme, le-
sión enormísima. Esta diferencia con-
siste en que el daño puede ser mayor
6 menor, total 6 parcial, mientras que
la Usion ha de consistir precisamente
en el agravio de poco 6 mucho más 6
menos de la mitaa en las compras y
ventas.
Lesivamente. Adverbio de modo.
Con lesión.
Etiuolooía. Lesiva j el sufijo ad-
verbial menú.
Lesivo, va. Adjetivo. Lo que pue-
de dañar ó causar lesión.
Etimolooía, Lesión: italiano, Usim,
Lesna. Femenino. Lezna.
LesQordeste. Masculino. El vien-
to medio entre el Leste y Nordeste. ||
La parte que est£ situada hacia el si-
tio por donde sopla el viento de este
nombre.
Leso, s«. Adjetivo. Agraviado,
lastimado, ofendido. Se aplica prínci-
Salmente á la cosa que ha recibido el
año ó la ofensa; y así se dice: lesa
majestad, lesa humanidad, leso de-
recho natural, etc. | Hablando del
juicio, entendimiento 6 imaginación,
pervertido, turbado, trastornado.
ETuioLOaÍA. Latdo; latin, Untu,
dañado, heñdo; italiano. Uto; fran-
cés, Usii; catalán antiguo, Us, a.
Lessneste. Masculino. Bl viento
medio entre el Leste y Sueste.
Lest. Masculino anticuado. Lbstb.
Lesta. Femenino. Provincial Ga-
LETA
389
navegantes, viento Este, Solano ó
Levante. La parte ó punto que está
situado hacia el Oriente é hacia don-
de nace el sol.
Lestenr. Neutro. Harina. Declinar
hacia el Este.
Btimolooía. Leste.
). Masculino , Provincial
Galicia. El terreno en que nace es-
pontáneamente la lesta.
Lestevo. Masculino. B»tomologia.
Género de insectos braquélitros.
Leste^ocori. Femenino. Antiglle-
dadet. Ciudad y arsenal de Corinto,
en Morea. (Plinio.)
BTiifoLOQÍA. Latin Líchíea, plural,
y Líchxvm, singular.
Lestrigones. Masculino plural.
Tribus de antropófagos que, según
las historias y poemas mitológicos,
habitaban en Sicilia. También se dié
este nombre á las de igual especie
que motaban en Oampania.
BTtHOLOdla. Griego AampuYÍvtc
(¡aittryffífnes): latin, lattrygSnts; fran-
cés, Ut&ygo*.
Reseña. — Los LESTaiooKES de Cam-
pania eran los habitantes de Formias,
a quien los antiguos poetas presenta-
ban como antropéñtgos.
, Letable. Adjetivo. Que causa ale-
gría.
ETiuOLoaÍA, Lelaeúm: latin, Uili'
bílit.
Letabnndo. Adjetivo. Que rebosa
al^fa.
Etiuolooía. Leiacion: latin, laü^
bindiu.
Letacion. Femenino. AlbqbÍa.
Etimología. Griego Xiu (¡áS), go-
zar; XiiTDi; (Uiloi), incólume; latín,
lalni, alegre, en buen estado, hermo-
so; látatio, alegría.
Letal. Adjetivo. Mortífero, ó lo
que causa ó puede ocasionar la muer»
te. Tiene mas uso en la poesía.
BriuoLoofA. 1. La etimología de
U(wn es incierta : algunos dicen que
viene del griego Ulhí, olvido. ^Mon-
LAU.)
2. Latin Ihaius, participio pasivo
de levare, arrebatar. (Fksto.)
3. Latin lere, borrar, primitivo de
delire, extinguir. (Prisciano.)
4. Esta es la verdadera etimología.
Letnm, muerta, representa una forma
simétrica de Utut, participio ficticio
de Ure, borrar, destruir.
5. Lethnm es lina mala ortografía,
fToducida por la influencia del griego
;¡ei] ^tóAí^," olvido. -La ortografía eti-
mológica es letum, forma de Ure, bor-
rar, extinguir. (LiTTBÉ.)
6. La opinión de este sabio autor
concuerda con la de los eruditos De
Miguel j Morante, quienes afirmaa
que la voz propuesta se deriva de leo,
primitivo de dtlio, yo borro.
Derivación. — Latin, Üre, borrar;
títum, muerte; UlMÜt, mortal; italia-
no, UlaU; catalán, Uíal.
Reseña. — 1. <Lettim se diferencia
de mors, en que esta última voz ex-
presa la muerte misma, mientras que
iéínm se refiere á |a manera de morir,
según resulta del siguiente verso de
Uille modit LETT miierpí uons una fatigtl;
«los modos de morir son muchos; pero
la muerte es una.> (Lessino.)
2. (Añadamos también que, aun
cuando Uíum exprese la misma idea -
que mort, muerte, el uso de la buena
latinidad hizo de leínm una voi noble
ypoétiea, escogida; solemne. Poítíco _ í _
igitizeclby VjOOy It
390
LBTA.
es también el adjetivo Utal.* (Mon-
LAU).
Letalidad. Cualidad de lo letal.
EtiuolooU. Ztítil: fraacés, Ulia~\
ití. _ I
Letalmante. Adverbio de modo.
Uortalmente,
EriyoLoofA. Lttal j el sufijo ad-
verbial mente: latín [etifíter, mortal-
meóte.
Letame. Uasculino. Tarquín, cio'
no T basura con que se engrasa jr abo-
na la tierra.
Letanía. Femenino. Rogativa, sú-
Slica que se hace á Dios con cierto dr-
en, invocando la Santísima Trini-
dad, y poniendo por medianeros i Je-
sucristo, la Virgen j los santos. Se
USB en plural en el mismo sentido. |j
Procesión que se hace regularmente
por alguna rogativa cantando las lb-
TANiAS. Se usa en plural en el mismo
significado. | Familiar: Liste, retehi-
la, enumeración seguida de muchos
nombres 6 cosas. || mayores. Plural.
La procesión de rogativa que se hace
en la Iglesia católica el dia de san
Marcos, cantando las letanías que
están señaladas. || henorbs. La proce-
sión de rogativa que se hace en la
Iglesia católica los tres días antes do
la Ascensión. ¡ db la VIroen, ó le-
tanía laürbtana. Cierta depreca-
ción á la Virgen por sus elogios y
atributos colocados por orden, la cual
se suele cantar 6 rezar después del
rosario. I Vbnih ó venirse con leta-
nías. Frase familiar. Venir con histo-
rias, g Dbjabss de letanIas. Frase
- familiar. Ir derecho al asunto.
BtiuolooIa. Griego Iíti) lUíé), rue-
go; XiTuveCa íUíaneía), letanía: latín,
lita; diosas de los suplicantes; litare,
aplacar á loe dioses con Súplicas ; sa-
crificios; ñlSvíen, sacrificio con que se
«placaba i los dioses; Iíiíhúb; roga-
ciones; catalán, lUlania: provenzal,
Ulaniai ; francés, lila»iet; italiano,
leíante; Hainaut, Utanie; walon, néla-
Uie.
-Letargía. Femenino anticuado.
Enfermedad. Lbjaroo. ■
Etimología. Lttargo: griego, \rf¡<if-
yla iiithargia): latin, UíhargU; cata-
lán antiguo, Uitargia; moderno, Utár-
cia ; provenzal , Utaraia , lilarguia,
nances, iéchargie; italiano, ielargia.
Letárgicamente. Adverbio de
modo. Coa letargo.
ETiMOLoaÍA. LeUrgiea j el sufijo
adverbial nentt.
Letárgico, ca. Adjetiva. Medici-
na. El que está con letargo 6 lo que
pertenece á esta enfermedad.
Etimolooía. Letargía: griego Xt)-
^afrftx^ (Utharaikói); latín, liiiargi-
cm; italiano, Utirgieo,- francés, UtAar-
^(¡tm; provenzal, íitargig.
Letargo. Masculino. Áfedieína. Ac-
cidente peligroso que consisto en la
suspensión del uso de los sentidos j
de las facultades del ánimo. | Metafo-
ra. Torpeza, insensibilidad, enajena-
miento del ánimo por la vehemencia
de alguna pasión.
KriMOLoaÍA. Griego Xi{Bi) (Utkí),
olvido, XijOa^YQt (lethargot): latin, le-
LETR
tiargat; italiano, letargo; ^ncés, l¿-
Ikargia.
Letargoso, u. Adjetivo. I<o que
aletarga.
Lete. Masculino. Mitología. Río del
Olvido, porque sus aguas nacían olvi-
dar lo pasado á los que la bebían. Se-
Íun la mitología.- el Letoo separaba el
ártaro de los Campos Elíseos. (Mon-
LAU.I
Etimolooía. Griego Aijft)] (Létke);
latín, Lithe; francés, Léthé.
Leteo, ea. Adjetivo. Poética. Lo
que pertenece al río Loto & Leteo, j
participa de alguna de las calidades
que le atribule la mitologia.
Ktimolooía. Latin teikwut; catalán,
leteo, a.
Leticia. Femenino anticuado. Ale-
latín, Uili-
tía; italiano, Utiña; catalán antiguo,
tetina.
Letífero, ra. Adjetívo. Que da 6
lleva consigo la muerto.
Etiuoloúía. Latin Üliftr, de litvn,
muerte, j /erre, producir; francés,
Uthi/ire.
Letiflcacion. Femenino. Acción 6
efecto de letificar.
Letificado, da. Participio pasivo
de letificar.
Etiuolooía. Latin Imll/íeatia, par-
ticipio pasivo de letificare.
Letificador, ra. Masculino j fe-
menino. £1 que letifica,
EtimolooIa. Letijícar: latin, lattft-
talor, en Tertuliano.
Letificante. Participio activo de
letificar. Lo que alegra. | Adjetivo
anticuado. Medicina. Se ajplicaba á loa
remedios que dan energía, actividad
j vigor. Se usaba también como sus-
tantivo masculino.
Letificar. Activo. Alegrar, rego-
cijar. II Animar.
HtimolooIa. Latin ImlXjXcare, ale-
grar, de latn*, alegre, j /«¿tí, ha-
cer; italiano, Utitiare.
Letifico, ca.. Adjetivo. Loque
alegra.
ETiuOLoaÍA. Latin latíjlcnt; á(
Uttni, alegre, j faceré, hacer: letifi-
ca referre, traer buenas noticias.
Letijo. Masculina anticuado. Li-
TlftlO.
Letor, ra. Masculina j femenino
anticuado. Lkctur, por el que lee.
Letos. Masculino plural. AntigSe-
Jadee, Nombre de unos bárbaras del
Norto que, habiendo hecho una irrup-
ción en territorio del imperio romano,
qbtuvieron ciertas porciones de ter-
reno, previa condición de eetar suje-
tos al servicio militar de Roma. Bajo
la denominación de letos se entondia,
ora la ' población rústica que perma-
necía entregada al cultivo de los cam-
pos, ora lo más selecto de aquella po-
blación, que servía en los ejércitos
romanos
EtimoloqÍa. Bajo latín Uti y lati,
forma de Lttia, ribera délos Países-
Bajos. (Don Mastín, citado por Lit-
TEÍ.) "
Letra, Femenino. La nota, cifra é
carácter de un al&ibeto, que por si
LETB
solo 6 junto con otros fonos asa síla-
ba, y sirve para escribir nuestros con-
ceptos. I En castellano se distingues
unas de otras las letras alfabéticaaeoo
las siguientes denominaciones. Con-
sonante. La que no tiene sonido sin
el apojro de una vocal, j algunas de
dos, como la b, la c j todas las dal
abecedario, menos las vocales. \ do-
ble. Cada una de las que se escriben
con dos signos, como la ch, la tx, ot-
cétara. | líquida. Lacoosonaatocajo
Bonido se debilita cuando, precedida
de otra, forma sílaba con ella, como
en las palabras cUue, pUno, métela, dra-
ma, crimen, padre. La l ; la b son las
únicas de esta clase en castellano. I
MUDA. Se ha dado esta calificación á
la consonanto en cu;o nombre no pre-
cede á ella una vocal, como la D {de),
la t (te), eto. 1 semivocal. Llimaaa
de esto modo u consonante que se
pronuncia antoponiendo á ella una
vocal, como la r (e/e}, la m (eme), et-
cétora. | skncilla. Cualquiera de las
que se escriben con un solo signo: a.
s, D, eto. I tocal. Cada una de las
cinco que tienen sonido propio: a,
s, t, o, t). I El sonido con que se pro-
nuncia cada uno de los caracteres del
alfabeto. | La forma y modo partien-
lar que cada uno tiene de escribir, 6
la que es propia j peculiar de alguna
escuela, nación, eto, | lsua. En lea
emblemas, eto. | Kl sentido gramati-
cal de una frase, sentencia 6 cuscuiso.
IjHl carácter ó cifra numérica. | La-
TRA DB CAMBIO, j Especie de romanee
corto, cu;os primeros versos sa sue-
len glosar. I Las composiciones, pala-
bras y expresiones que ajustadas i
las notas se cantan. | Familiar. Sa-
gacidad y astucia para manejarse; j
así se dice: Fulano tiene mucha ls-
TBA. ] Imprenta, Instrumento heelio
de plomo mezclado con antimonio,
que por un extremo tiene relevada la
seílal de una- letra de abecedario ú
otra cifra, y sirve para imprimir. Llá-
mase así también el conjunta de estos
instrumentos; y así se dice: estacoB-
posicion tiene mucha lbtka, las caju
están llenas de lktba. \ Anticuado.
Carta. p»r el papel, eto. | Anticua-
do. Lbtrbro. ¡Plural. La carrera T
profesión de las ciencias; como la de
jurista, la de teólogo. | Orden, pro-
visión 6 rescripto. Tiene más uso ha-
blando de los que se expiden en su-
torias eclesiásticas. ¡| Provincial Ara-
gón. Certificación^ testimonio, asis-
ta. La carta de crédito y urden que
se da á favor de alguno, para que W
le franquee el dinero que pida sin li-
mitacion de cantidad, | aldina.. L>-
tra cursiva. \ bastabda. Cierto ftr-
ma de letra de mano inclinada Usa
el lado siniestro. | bastardilla. I«-
TRA BASTARDA. \ BORROSA. La qiU O»
tiene limpieza en los perfiles por da-
fecto del papel é por la demasiads
tinta.* H CAN.NA. La r, por la fuer»
con que se pronuncia en principio ds
dicción y en otros casos, y la xK8ÍeB-
pre que se uSa. | capital. LscraA látr
vúscuLA. I corrida. ImprciUa. Laqw
está trastrocada v camuíada, le )«•
uigitizedby VjOOQIC
LETR
suele Bneeder en loB prlncipíoB^ fina.
les por descaído de los prensistas. ||
La que está hecha coa bcilidad j sol-
tara. I CORTESANA. Cierta forma ó ca-
rácter pequeño jr garifo que se usaba
antiguamente, f cubsiva. La de im-
prenta que es parecida á la de mano.
|!liK Caubio. Comercio. La orden de
pago que extiende y firma el comer-
ciante, entregándola al que le da di-
nero 6 valorea, para que eate, en vir-
tud de ella, reciba su importe en el
punto donde le conviene cobraHo. Ii
DB CAJA ALTA. Imprenta, mayúscula.
IIdb caja baja. ImpraHa. uihúscu-
LA. H DB lUPBENTA. LbTRA DB UOLDB.
I DB MANO. La que se escribe, á dife-
rencia de la de molde 6 impresa. | db
MOLDR. I>a impresa, y db dos pun-
tos. Imprenta. La mayúscula de que
se suele usar en los carteles j princi-
pios de capítulo, así llamada por es-
tar fundiaa en dos líneas del cuerpo
de su grado. | db tiSrtib. Véase Tób-
Tis. I DOMINICAL. En el cómputo ecle-
siástico, una de las siete primeras del
al&beto, con que se señalan los siete
días de la semana, j en cada año es
aquella que corresponde al primer día
de él, en lo cual alternan sucesiva-
mente. I FLORIDA. Imprenta. La ma-
yúscula abierta en lámina con algún
adorno al rededor de ella. | gótica.
La de forma rectilínea y angulosa,
que se usd en lo antig>uú, y se nsa
aún especialmente en Alemania. Ims-
TORiADA. La mayúscula abierta en lá-
mina con algunas figuras 6 símbo-
los. I MATÚscuLA. La letra grande
que sirve para escribir los nombres
propios, y para empezar capítulo,
párrafo o período. Se usa también
UATÚacuLA como sustantivo femeni-
no. I uBNSAjBSA. Anticuado. Carta
imsivA. H MENUDA, familiar. Astucia,
sagacidad. ¡ minúscula. La letra pe-
3 nena y regular, en contraposición
e la grande, llamada^mayúscula. Se
usa alguna vez la voz minúscula co-
mo sustantivo, f numeral. Cualquie-
ra de las que empleaban en la nume-
ración los romanos. Véase número. |,
PBLADA. La igual y liiúpia que no tie-
ne rasgos ni cabeceados, \ Letra por
LBTRA. Expresión metafdnca. Entera-
mente, sin quitar ni añadir cosa al
guna. I PROCESADA, Se llama «sí la
que está encadenada y enredada; co-
mo se ve en varios procesos anti-
guos. I BBDONDA. En la imprenta la
que no es cursiva. | Letras comuni-
CATORiAB. Testimoniales. | divinas.
La Biblia 6 Escritura Sagrada. | bx-
pbctativas. Los despachos reales 6
bulas pontificias que contienen la
gracia de la futura de empleo <5 dig-
nidad, prebenda 6 beneficio, etc., á
favor de algún sujeto. | oordas. Cor-
la instrucción 6 talento. Se usa más
comunmente con el verbo tener. P gó-
ticas. Anticuado. Corta instrucción
Í' talento. | humanas. B1 estudio de
os autores clásicos griegos y latinos,
y también de los mas notables escri-
tores de las naciones modernas, con
el cual se adquiere por medio de la
imitecíon el buen gusto en el arte de
LKTB
hablar y de escribir. Q patbntes. El
edicto público 6 mandamiento del
príncipe que se despacha sellado con
el sello priDcipal soore alguna mate-
|¡TiRADA. La que por hallarse escrita
con soltura está unida y enlazada con
otra, y fonnada de un golpe. | vbr-
Imprenta. La letra mayúscula. ||
L LETRA, XL pié de la LBTRA. Mo-
dismo. Literalmente, según la letra
y significación natural de las pala-
bras. J Enteramaote, y sin variación,
añadir ni quitar nada; y así se
dice: copiar, insertar a la letra. {|
Puntualmente, sin ampliación ni res-
tricción alguna; como observar, cum-
plir k LA LBTRA.J a LBTRA VISTA.
Modo adverbial. Entre comerciantes
y hombres de negocios, lo mismo que
Jl la vista, i Atarse ala LBTRA. Fra-
e. Sujetarse al sentida literal de
ualquier texto. || Buenas letras. Le-
tras HUMANAS. II La LBTRA CON SAN-
OSB ENTRA. Rofrau quc da á entender
3ue, para aprender lo que se ignora,
adelantar en cualquiera cosa, no han
de excusarse el estudio y el trabajo, j
Hbtbr letba. Frase metafórica y is-
miliar. Meter bulla, procurar embro-
llar las cosas. || Primeras letras. L^
doctrina é instrucción en el arte de
leer, escribir y otras nociones elemen-
tales. II Comercio. Protestar una lb-
Tea. Frase. Requerir ante escribano
al que no quieF^ aceptarla ó pagarla,
lara recobrar su importe del dador
:e ella, con más los daños que se cau-
saren. II Sbouir las letras. Frase.
Estudiar, dedicarse á las ciencfas,
Etiuolooía. Latin Uttíra y titira.
1. ¿tííi^it está en relación con As«a,
línea; de linnm, lino; tinire, untar,
puesto que la letra es un liquida, una
untura. (CoRSSEN.)
2. lAttíra representa Un^t^a, co-
pio ñfltfSíBra representa Unta; del grie-
go Hnon (XIvov), liso, unido, compac-
to, sin vello. (Escal(oero.)
3. El latin Utíraw deriva del sans-
.crito likh, escribir, grabar. {Mbybr.)
Derivación. — Sánscrito IHA, escri-
bir; latin, littÍTA, titira; italiano, leí'
tera; trances del siglo xi, letre; mo-
derno, Uttre; provenzal, leítra, letra;
catalán, llttra; portugués, le^a; Ber-
ry, ifír»; burguiñon, iífl/re.
Reteña. — 1. «Lasletrassellamaban
entre los griegos ileijeia; y entre los
latinos, eiem^nta, cuando se quería
expresar el sonido elemental; y para
indicar el signo de este sonido, em-
fileaban los griegos la voz yrinma; j
DS latinos, la voz littera 6 Htíra.
(MONLAU.)
2. Expresión proverbial. Tknhr MU-
CHA LRTBA menuda. Ser muy leguleyo,
tener la costumbre de argumentar.
Letrada. Femenino familiar. La
muj^ del letrado ó abogado.
Letradico, lio, to. masculino di-
minutivo de letrado.
Letrado, da. Adjetivo. El que es
sabio, docto é instruido. || Familiar.
Se dice del que presume de discreto
y habla mucho sin fundamento. | An*
LETB
S91
tícuado. El que sólo sabfa leer. | An-
ticuado. El que sabe escribir, y tam-
bién lo que se escribe y pone por le-
tra, I Uasculino. Ab'>oai>o. U A lo le-
trado. Modo adverbial, Al uso de los
letrados..
Etimolooía. Letrai provenz^, U-
trat; cntalan, lUtral; burguiflon, ¡ot-
íray; francés, lettrf.
Letradnra. Femenino anticuado.
Literatura. II Anticuado. La instruc-
ción en las primeras letras 6 en el ar-
te de leer.
Letradurla. Femenino anticuado.
Dicho vano é inútil, proferido con al-
guna presunción.
Letran (fa[.acio t basílica de).
Hittoria. El palacio fué construido en
Roma por LATERANU3Í'/a«rt«f,áquÍen
Nerón nizo dar muerte para apoderar*
se de sus bienes, y donado por Cons-
tantino el Grande al papa Melqniades,
Sirvid de residencia á los pontífices
asta su marcha a Avignon en 1308.
Sixto V le reconstruyó náci a fines del
siglo XVI. Inocente XII le convirtió
en hospital en 1693; y Gregorio XVI,
en museo de antigüedades cristianas
en 1843. La basifica de san Juan de
Lbtran se constmyójnnto al palacio,
por orden de Constantino, nácia el
año 334, y la donó al papa Silves-
tre I. Es una de las cinco basílicas
patriarcales de Boma y la primera en-
tre ellas, porque allí toman los papas
posesión de su dignidad episcopal.
Se la llama también batilica eonetanti-
por el nombre de su fundador,
y es una de las más bellas y de las
más ricas de Rama. En ella se cele-
braron trece concilios; cinco de ellos,
ecuménicos, hasta el año 1725. El
primero de estos últimos, bajo Calis*
to 11, en 1123, tuvo por objeto laque-
relia de las investiduras; en el segun-
do, bajo Inocente II, en 1139, se con*
denó á Arnaldo de Brescía; en el ter-
cero, bajo Alejandro III, en 1179, se
acordaron reglas para la elección de
los papas; en el cuarto, bajo Inocen-
te ni, en 1215, se excomulgó á los
vandenses y á los a]bigenses; y en el
quinto, bajo Leou X, se trau de la
extinción del cisma, de la reforma de
la Iglesia y de la guerra contra los
turcos.
Latrar. Activo anticuado. Dblb-
TRBAR.
1. Letras dominicales. Femenil
no plural. Cronología. Son aquellas
con que los primeros cristianos susti- .
tuveron á las letras **MdvnaUi en el
calendario Juliano, 6 sean las siete
primeras del alfabeto, corres pon di en-
tes á los siete días en que se divide la
semana. Marcan sucesivamente los do-
mingos: la letra A, frente al 1." de
Enero, la B, freilte al 2, la C, frente
al 3. V así de las demás; es decir que.
cuando la letra dominical es A, el
1." de Enero es domingo; cuando E,
09 domingo el 5 del mismo mes. Es-
tas letras sirven para fijar el día de
las pascuas.
2. Letras (de cambio]. Femenino '
Slural. Comercto. Documentos de giro
e una plaza á otra, cuya, invencioa i
0,g,t,zedb,CjOOgle
392
LETB
LEUC
se «tribute genenlmento & los judíos
arrojados de Francia par Felipe Au-
gusto, en 1181, que se valíeroD de
esta medio para aalTar lu sumas que
habían atesorado. Otros atribujrea su
invención á los florentinos arrojados
de Italia en el siglo xiii, por los gi-
belinos, j refugiados en Francia, si
bien es posible que no hicieran mis
3ue imitar loa pro(%dimientos segui'
os por loa judíos eu ocasión análoga.
En Francia, la ciudad de Ljon pare-
ce haber sido la primera en adoptar
las LBTaAS DE CAUBio, en tiempo de
Luis XI, hacia el afio 1460. Es de ad-
vertir que los antigí
nocieron algo semejante á las leteas
DB caubio: nos referimos á los ionoi
dados por toa recaudadores de impues-
tos sobre las cantidades que recibían
en las provincias. Tal vez esos bonos
no se darían más que í los amigos de
los perceptores, y contra los grandes
centros, donde se recaudaba más; pero
lo cierto es que existieron, como'pue-
de verse en Cicerón, Carlat i Ático
(XII, 24),
Letrero. Masculino. La inscrip-
ción 6 rótulo que se pone para memo-
ria, noticia é inteligencia de alguna
cosa. \ Adjetivo anticuado. Letrado.
BTluOLoaÍA. Lttra: t!Kta.\».a, lú-
trtro.
SwONiyiA. Letrero, rtílttlo, interip-
ctM, lema, tpigraft. ^ Utriro expresa
un nombre, un aviso de cualquiera
clase; el rótulo se reñere á lo que está
contenido dentro 6 debajo de la su-
perficie en que está escrito; la inierip-
Cton sirve para conservar la memoria
de algún sujeto, de alguna acción 6
de algún acontecimiento; el Urna ex-
Slica en palabras sucintas el asunto
e un emblema, de una empresa 6 de
una composición en verso o prosa; el
tpifra/t alude al asunto de la compo-
sición; pero no lo explica. Las pala-
bras que suelen escribir los viajeros
en los monumentos qne visitan, ó los
soldados en los cuerpos de guardia,
son Utrero»; les que se ponen sobre
las puertas de las. tiendas, para indi-
car lo que en ellas se vende, 6 en lo
exterior de las botellas, con el nom-
bre del líquido que contienen, son rí-
t»lot; las palabras latinas que están
sobre la puerta de Alcalá y sobre la
det Jardín Botánico, son weripcionet;
el levM da las armas de la Academia
Española es: «limpia, fija j da es-
plendor ;> las memorias que se presen-
tan i los concursos abiertos por los
cuerpos científicos, llevan siempre un
ejtiarú/e. (Mora.)
Letñlla. Femenino diminutivo de
letra. | Composición poética de versos
cortos, que suele ponerse en música.
BriuoLoaÍA. Zetra: francés, UirUU,
lelrilU, tomado de nuestro romance;
catalán, lUtreta.
Los siguientes versos son un buen
ejemplo de letrilla.
Cuando huU lai floreí
U llama no ignoran
da amor, en que ardo
turbada y medroia.
Bien quisiera aerle
humana en la hnra,
de mi allcion loca;
Uai err atreiido,
j bailar uzon propia
do veneor recatos,
«Alo al varón toca;
Que ai él en Iré eapíau
□ la busca y corta.
Mi zagal me llama
grosera amadora,
ma> tria á sua ruegos
que la helada roca;
DO >e ha de ir la rosa.
(laLnue, LerriUa X.)
Letrina. Femenuio. Lugar desti-
nado en las casas para expeler tas in-
mundicias j excrementos.
BTiiiOLoafA. Latin lalTi»a; italiano,
latrina; francés, ¡atrinet, catalán an-
tiguo, U trina.
1. El latin Utnn^ representa Zom-
Irina, baño privado, forma de lavare,
lavar, según los gramáticos latinos.
(LlTTRÉ.)
3. Lalrina representa IStiriiM: de
¡¿térf, ocultar. (Otros etimologístas
latinos.)
3. Bn efecto, sincopemos la*« de
laieriM y resultará la voz del artículo,
4. Según esta interpretación, Ulri-
«4 quiere decir lugar oculto; esto es,
tecrelo, cuyo sentido tiene en Suato-
nio. — «Lugar destinado en las caaas,
con una comunicación subterránea,
para echar las inmundicias y excre-
mentos. Covarrubias dice viene del
friego lÁthro*, que significa inmun-
iciaa; pero lo más verosímil es, que
se tomase esto nombre del latino Zoín-
na, por lo cual algunos dicen Latrina,
y entre ellos, el mismo Covarrubias,
aunque el uso más común es Letrina. *
(AcADBuiA, Diccionario de 1726.)
Letron. Masculino aumentativo de
letra. | Plural. Llamábanse así los
caracteres que se ponían, por virtud
de letras apostélicas, en las puertas
de las iglesias y otros lugares para
que constase estar excomulgados los
contenidos en aquéllas.
Letroaizar. Activo anticuado. Es-
cribir algo con letras grandes.
ETiuOLOafa. Letron.
Letuario. Masculino anticuado,
Blbctuario. \ Anticuado. Espacie de
bocadillo que se solía tomar por la
mañana antes del aguardiente.
Letnra. Femenino anticuado. Lec-
tura <5 letenda. Q Lectura en las im-
prentas, por una clase de letra. H Con
IRA. Frase anticuada. Proceder
con aviso y conocimiento,
Leucacaato, ta. Adjetivo. BatA-
nica. Que tiene espinas blancas.
Etiuolooí A. Griego XcuxixotvOa (le%-
kikanlAa); de Xe'jkdi; (Uui^t), blanco,
y iiatttAa, espina: latin, lettcicantAa.
Leucintema. Femenino. Botáni-
ca. Nombre de la margarita d'e los
prados.
EtiuologÍa. Griego Xsuwii; (le^klft),
blanco, y áv(li)p.i (anthma); de inthot,
flor.
Leacantérao rea. Adjetivo. Botá-
nica. De anteras blancas.
Btimolosía. L«»eo y antera: Xcjxii;
LEUC
I<aacant«,,ta. AdjetiTo. BtlU».
De ñores blancas.
ETutoLoaÍA. Griego ínitü, Uanco,
j datlíot, flor: )Uux£i:liv6oc.
Lencaiia. Femenino. Geofrañi.
Isla del mar de Toscana. (Plihio.)
Btiuolooía. Latin LeudUia.
Lenee. Femenino. Hierba aems-
jante al mercurial. (Pumo.) | Bl ála-
mo blanco. (Skbvto.) | AfiulofU. Hi-
ja del mar Océano, amada de Neptu>
no, quien la colocd en los Campos
Elíseos, tranformada en álamo blaace.
fiTUfOLOofa, Griego Xiúxi^ (¡eHij,
de In(¿df, blanco; latín, Leuee.
Leucfltiopia. Femenino. Meáiau.
Estado anormal de la piel, cuando h
pone blanca.
Leucina. Femenino, Qníkím. Sus-
tancia blanca que se obtiene tratando
la fibrina por el ácido sulfúrico.
BTiuoLOOfA. Leueo: francés, lewat.
Lflucipe. Femenino. Tienpa it-
ráicoi. Esposa de lio, madre de Lao-
medente. (Hioinio.) | Otras mujertí
llamadas así. (Jntcripeionet.)
^IMOLOOÍA. Latin Lnt^e.
Lencipo. Masculino. MitoUjit.
Padre de Febe y de Hilaira, doQce-
Has muy hermosas, i quienes roba-
ron Castor y Pélux. (Ovidio.) I Pa-
dre de Hércules y de Auge. (Hioi-
nio.) ¡Uno de los cazadores del jibi-
lí de Calidonia. | Nombre de un filo-
sofo. (ClCBSON.)
EriiáOLOafA. Latín Le%^pp%t.
Leucita. Femenino. Mioertlajfa.
Granate anñgeno (granate blanco).
Etiholooía. Griego XeukÍ; {Ifiit),
blanco, francés, leiuttt.
Leuco. Prefijo técnico, del griegt
Xcuxói; (¡e»i¿t), blanco, forma de Xuq
(¡áié), la primera luz antes de salir
el sol, la cual es blanca: prima bu
ante tolit ortnwt.
Lencoblefáreo, rea. Adjetin.
Zoología. Que tiene los párpados bltn-
«,
Etiholooía. Griego ím^, blaneo,
y bUpharóa, párpado: X»uxÓí pli^apíi.
Leucocarpo, pa. ¿.djetivo. Sftir
ca. De frutos blancos.
EtimolooÍa. Leitco y iarpit, frato:
X(uxii( Kapic&{.
Lencocéfalo, la. Adjetivo. Btlir
ca. De flores blancas reunidas en ta-
Eítulos. I Hiitoria natitral. De caben
lanca.
Btíuoloqía. Leuco y képhaté, cabe-
za: Xeuxí; xe^bXiJ.
Leut^cero, ra. Adjetivo. Zttl»-
gla. De antenas blancas.
Etuiolooía. Leuco y kérat, cuerno.
LeucocitenUa. Femenino. MiJm-
na. Alteración nuevamente estadiads,
la cual consiste en un aumento «d-
siderable de los glóbulos blancos qa*
dan á la sangre cierto tinte «bM
gris y rojo.
KTiiioLoofA. Griego UuUt, blsi-
co; kytoi, célula, y Sama, luma, »•■
e: francés, leucoeytheme. Toda li
rma griega sería: X6uxií-xóm(-«I|«a
Leucocitémico, ca. AdjetivoOia-
ceruiente á la laucocitemia.
Etiuolooía. LoKoeittnia: fru<rf%
leueocythémique.
Digitized by Vj OOQ IC
LEÜC
•
Leneoeito. ^fasculino. AmtíomU
ftueral. Especie de elemento que se
presenta, ora en estado de célalas, ora
en el de núcleos sueltos t blancos.
EtiuolooIa. Lettco j íyíM, célula:
francés, UiKocyte.
LeacocrÍBo. Masculino. Mineralo-
gia. Especie de piedra preciosa que
manquea como el cristal. (Plinio.)"
Otra de la clase de los jacintos de co
lor de oro con vetas blancas. (Idkm.,
EriyoLoofA. Griego XíuxixP'oí fí**-
kóchrytoi); de ¡euiát, blanco, t ehry-
toi, oro: latín, Inteochriii»; francés,
Ufúoehrj/te.
Lencodermo, ma. Adjetiro. Zop-
logia. De piel blanca.
Btiuolooía. Ltueo j dérwtá, píe!:
KiODCodonte. Adjetivo. Zoología.
Que tíene dientes blancos.
Etiuolooía. Lewo y odSñtet, geni-
tivo de odoüi, diente.
Leacófao, fea. Adjetivo, Rittoria
natural. Que es de color ceniciento.
BriyoLOofA: tíriego Xeimóifatoi; (■&»-
kápKaiot), mezclado de blanco y de
negro; ea alio ttfutcú mixtiu.
LsDCifllo, la. Adjetivo. Boti»ita.
De hojas cubiertas de pelusilla blanca.
BrtMOLOofA. Leueo j phyllo», hoja:
Xtuxáí ^XXoi.
Leacoflegmasia. Femenino. Me-
jana. Inflamación general del tejido
celular. \ Anasabca.
ETiuoLOofA. Griego imwoXsnurti
(UttiophtgmaHa); delntltfj, blanco, y
pkUoma (^Xít^lb), flema: francés, le%-
eophUgmatit.
Leacoflflgmático , ca. Adjetivo.
Relativo 6 la leucoflegmas(a; en cayo
sentido se dice: Mcideñtu lrücofimq-
HÉTICOS.
ETiMOLOofA. Zeneojtegnuuia: fr^n-
e&i, leneopAUgnati^ue.
Lencofo, fa. Adjetivo ffitforia
natural. De color blanquinegro.
EnMOLoaÍA. ZnKo/eo.
LeocÓfrína. Femenino. Mitología.
Sobrenombra de Diana entre los mag-
nesios, aludiendo i. que la representa-
ban con entrecojo blanco. (Tácito.)
ETiuoLOofA. Griego Aeuxo^pijvi]
(£t%iophiyia); de U%Mi, blanco, j
op\ryt, entrecejo: latin, ¿eucífpAryna.
Xiéncófríno, na. Adjetivo, ¿oolo-
ffta. Que tíene tas cejas 6 pestañas
olancas.
ETiuoLoeÍA. Leneófrina.
Leacofro. Lbucópbino.
Leucoftalmo, ma. Adjetivo. Zoo-
bgía. De ojos blancos.
ErufOLoofA. £neo j opAtialmdt,
ojo: Xtux(k ofOoXfiít.
Lencogastro, tra. Adjetivo. Zoo-
logía. De vientre blanco.
Etimolooía. £eiux y gattro.
Lenoogea, Femenino. Mineralo-
{ia. Piedra preciosa de color blanco,
a misma que galactite. (Punió.)
BriuOLOofA. Griego Xtuxofaío (U%-
iegaía); de ¡e*ktít, blanco, vyalii,' tier-
ra: latín, lt%e^gma; franca, leukogét.
Leaco^afia. Femenino. Medici-
na. DeBcnpcion de los albinos, trata-
do sobre el albinismo.
ETniOLoaÍA. Griego Icuxo^pafla
LEÜC
(UnJugraJia): de ItnUí, blanco, j
ffrapMa, descripción: latin, Uiteofra-
phU, siniínimo de leucogea; francés,
ieveograpAit, leucografía.
Lencógrafo, fa. Adjetivo. Botáni-
ca. CaliGcacion de una especie de car-
do en cuvas hojas se encuentra un
delineamiento parecido á rasgos de
caligrafía. ¡ Masculino. El que en-
tienae de leucografía.
BTiuoLoaÍA. Lewografia: griego,
Xcuxdvpa^if (Unltágraphit); latin, lewo-
grllpkuy especie de cardo. (Plinio.)
Lencolito . Masculino. Quimica.
Nombre con que Amp&re designd to-
dos los metales que forman sales
blancas 6 incoloras con loa ácidos no
colorados.
EtimolooU. Lenco y lytot (Xítoí),
disuelto: francés, Uncolyie.
Leucólomo, ma. Adjetivo. Sitto-
ria natvral. De bordes blancos.
ErtuoLoaÍA. Griego UuhSi, blanco,
y Isma, orla, orilla del vestído: Xtuxí^
Lencoma. Masculino. Cirugía.
Mancbita blanctf que sale en la cdr-
nea trasparente del ojo.
EriuoLoaÍA. Griego Xeijciufia (leíid-
Kw^, de Xtuxíoi (ieuMó), blanquear,
forma de leiti^í, blanco; francés, len-
eoma, lencomt.
Lencimelo, la. Adjetivo. Historia
natnral. De color blanquinegro.
firiuoLoaíA. Zeneo j mélat, negro:
Xeuxíi; jiiXai:.
LeucomoHa. Femenino. Mediana
anligna. Estado de languidez moral,
sinónimo de melancolía.
BTiiiOLOofA. Griego X»ux6<; {Uui^t),
blanco, j guapta fmdm), imbecilidad.
Leuconoto, ta. Adjetivo. Zoología.
De lomo blanco.
BTiuOLOofA. Griego Xeuxí< (¡tul^),
blanco, j vüro; (ndlos), espalda.
Lencopatia. Femenino. Zoología.
Estado de un animal que, por vicio
de conformación , tiene la piel blan<
ca. I Mediana. Albinismo.
Etiuolooí A. Lenco j pátkoi (irffloí),
enfermedad: francés, Uneopathu.
Leucope. Lbucópodo.
EtiuoloqÍa. La forma leueopt, qne
se halla en algunos Diccionario», no
tiene raíi.
Leucopirro, rra. Adjetivo. Hitto-
ria natnral. De un color entre blanco
J rojo.
EriMOLOofA. Griego Xeuxií (leni^t),
blanco, j mf fíi; (pyrrhÓt), rojo.
X<eucopleuro, ra. Adjetivo, ^ú-
toria natnral. De costados ó bordes
blancos.
ETiMOLoafA.£«uwy/)í«vnf (nXtopá),
costado.
Leocópodo, da. Adjetivo. Zoolo-
gía. Que tiene los pies blancos.
ETiMOLOOfA. Leuco j podót, geniti-
vo depotit, pié: francés, leneopode.
Leucópogo, ga. Adjetivo. Sitio-
ria natnral. De barba blanca. | Botí-
nica. Arbusto bicdcneo de Nueva-Ho-
landa.
Etiuolosíí.. Lenco j pdgdn, barba:
francés, leueopogon.
Lflucoprocto, ta. Adjetivo. Zoolo-
gía, De trasero blanco.
LEUC
393
ErmOLOafA. Griego Xíux¿í (UnkA),
blanco, y icpwxTÍí (priktót), ano.
Lencopso, sa. Adjetivo. Zoología.
De ojos blancos.
EtiuolosÍa. Lonco y íptit (Bi|>k],
vista.
Leucóptero, ra. Adjetivo. Ornito-
logía. De alas blancas.
Etiuolooía. Z^euco y pterén, ala.
Lencórís. Masculino. Zoología. Es<
pecie de antílope de las Indias.
ETiuoLOofA. Lenco.
Lencorráíco, ca. Adjetivo. Lbu-
coRaútco.
Lencorranfo, fa. Adjetivo. ZooUh-
gia. De hocico blanco.
ETiHOLOafA. Le%co y rkámphot (^V*
f ck;), el pico de las aves, rottmm avinm.
Leucorrea. Femenino. Medicina.
Flujo blanco que padecen las muje-
res, consistente en una secreción mu-
cosa.
EriMOLOofA. Griego Xeuxí^^oik (len-
kdrrhoia); de lenkót, blanco, y rhóoi
í^ioí); flujo; de rkéín (fUv), manar:
francés, lencorrh^e.
Leucorréico, ca. Adjetivo. Medí-
eina. Concerniente ala leucorrea.
ETiiiOLOofA.£«iteofT».' francés, len-
corrhfiqne.
LeucorrÍDCO, ca. Adjetivo. Omi-
íotogia. De pico blanco.
Etiuoloqía. Lenco y rkygchot, pico;
XtUXÍ{ flí^^OÍ.
Lencorrízo, za. Adjetivo. Botáni-
ca. De raíces blancas.
EtiuolooÍa. Levco y rkíta, raíz.
Leucospermo, ma. Adjetivo. Bo-
tánica. De frutos blancos.
EtiuolooÍa. Lenco y tpémta, si-
miente, grano.
LencÓBpilo, la. Adjetivo. Sittoria
natnral. Que tiene manchas blancas.
Etimología. Lenco y epílot {mXkví),
mancha.
LeDCÓsporo. Masculino. Botánica.
División de agáricos que no tienen
velo 6 que lo tienen variable, cuyas
hojas no cambian y que tienen blan-
cas las eaporídias.
BTiuoLoaÍA. Lenco y tporá (inropí),
grano, simiente.
Leucostina. Femenino. Mineralo-
gía. Roca volcánica protosolicosa, con
cristales de feldespato.
EtiuolooÍa. Lenco.
Leucóstomo, ma. Adjetivo. Zoo-
logía. De boca blanca.
EtiuolooÍa. Lenco y stdma, boca.
Lencoto, ta. Adjetivo. De orejas
blancas.
Etuiolooía. Lenco y otái, genitivo
de oüt, oido.
Lencoxanto, ta. Adjetivo. Mez-
clado de blanco y amarillo.
Btimolooía. ¿éneo y isantJtíi{Í<rM<:);
amarillo.
Leucóxilo, la. Adjetivo. Botánica.
De tronco blanco.
BTiMOLoaÍA. Lineo y eylon (fiJXov),
madera.
Lencrocota. Femenino. Cuadrú-
pedo de Etiopía parecido al asno sal-
vaje.
InuoLooÍA. Latin UocrMtta y Un-
erScStta, de leo, león, y erocStta. (Pli-
nio.) . ,
'«•"•ni _ igitized by^jOOQ IC
304
LEVA
LflQcrocnt*. Lrucbocota.
Btiuoloo(&- Lk fonna U%avcutd,
que aparece en algunos DÍcew*arÍoi,
es fa(rt>ara.
Leuctra Femenino. Gea^rafta n-
tlgtut. Lugar de Beocia, en los con-
tornos de Platea, junto al cual derro-
taron los beocioB á los lacedemonios
bajo la conducta del tebano Epami-
nondas. (Valbuena.)
EtimolooIa. Latín ¿«wím.
Leadar. Activo. Darfenneutoála
masa con la levadura.
EnuoLoafA. Levdo.
Lflodo, da. Adjetivo. Aplícase i la
masa 6 pan fermentado con levadura.
BTiuoLoaf*. Lnadnra. Ltudo es la
contracción de lemtdo.
Leva. Femenino. Marina. La par-
tida de las embarcaciones del puerto.
Il Recluta 6 enganche dejgenta para
el servicio de un Estado. Decíase co-
munmente de la reunión de ociosos j
vagos, que*8olía hacerse por la Justi-
eia para destinarlos al servicio A mar
d tierra. | Irsb i lkva t L uoio-b. Fra-
se. Escaparee, huirse, retirarse.
ETiHOLoaÍA. Lnar: catalán, lint;
firovenial, Uvada; francés, Uv¿e; ita-
iano, levata.
1. «i'tffa <^ LEVA, El cafionaio que
disparan los navios j galeras, para
avisar á los soldados j marineros de
su equipage j pasageros, que ae re-
cojan i bordo, porque est& pronto k
hacerse í lávela.» (Acadkuia, Diedo-
nario de 17S6.)
2. *Levaí. Se toma algunas veces
por enredos, tretas j maulas. (Idbu.)
«Dijo el pobrete: vo sor hombre de
prd, j conmigo no naj mcm.» (Qub-
vEDO. Cnatíot.)
Xaefla hittárica. — r. Levas Milita-
«I entre lo» anttgftot grieg(u.—\. En
tiempo de Ag&memnon, los rejres ha-
cían que la suerte designase los indi-
viduos de c&da familia que debían se-
guirles á la guerra.
2. En Atenas, promulgadas las le-
yes de Solón, tas tres primeras de las
cuatro clasea, en que se dividía el
pueblo, que comprendían las mis ri-
cas, eran las únicas que contribuían
al servicio militar. Todos los ciuda-
danos, de 20 á 60 años de edad, en-
traban en el ejército activo; j desde
los 60, B¿lo estaban obligados í de-
fender el territorio del Ática. Las lb-
VAS BC hacían de este modo: un eirá-
tegot 6 general subía i un tribunal en
la plaza pública, j hacía citar k todos
los ciudadanos que, por su edad, esta-
ban obligados al servicio de las ar-
mas. Un laxútrca, oficial general, co-
locado á su lado, iba llamando í.los
ciudadanos j tomando nota de aque-
llos que el ttrátegot hallaba aptos para
el servicio. Los extranjeros estableci-
dos en el país eran aceptados en las
necesidades urgentes, como también
los esclavos, si bien éstos se reserva-
ban, por lo general, para la ma-
rina.
3. En Esparta, todos los ciudada-
nos eran soldados desde los 20 & los
60 años, j la lbta consistía en con-
vocar tal <5 cual tribu. En casos ur-
LEVA
Cntes. se disponía de los libertos j
los ilotas.
IL hK^hsmiUtaret entre loiamtigitot
romanot. — 1. Las hubo de dos clases:
leaítimat j íunnltnaria' 6 tubitariat.
Una y otra se hacían solamente por
¿rden del Senado.
3. La legítima era anual j servía
para reemplazar £ los legionarios
muertos en la guerra, 6 que habían
extine^uido su tiempo de servicio,
deificándose, en Roma, en el -Capito-
lio, en el Foro, 6 en el campo de Mar-
te. Se convocaba para un dia no fe-
riado á cuantos ciudadanos estaban
por su edad sujetos al reclutamiento
El general que debía mandarlos, pre-
sidia la asamblea, desde su tribunal,
k eujo pié se colocaban diferentes
atributos militares. Cada ciudadano
era llamado por su nombre, j exami-
nado por los tribunos, que decidían
si era <5 no apto para el servicio, j
que, terminada la leva, les hacían
prestar el juramento militar, desti-
nándoles al arma en que habían de
servir.
3. La LKVA tnmnltnarí» 6 nhitaria
sólo se verificaba de improviso, en cir-
cunstancias críticas, en momentos de
un gran peligro , causado por una
guerra en Italia 6 en los fronteras, 6
por una invasión de los galos. £1 ge-
neral que debía ir k combatir al ene-
migo, subía al Capitolio, desplegaba
dos banderas, una, roja para la infan-
tería T otra, verde, para la caballería.
j exclamaba: «Que me sigan todos los
que quieran salvar k la república.!
Éste líamamiente se denominaba ecn-
furacion. Diferentes emisarios le repe-
tían en los campos, j esto se denomi-
naba evocación. La leva ínumUiufia
era una drden dada bajo 'la forma de
invitación; una leva en masa, para la
cual no se admitía excepción alguna.
4. En tiempo do Augusto j de sus
sucesores, siendo permanentes los ejér-
citos, j admitiéndose en ellos i teños,
la recluta ae verificaba principalmen-
te en las provincias, j había al efecto
oficiales reclutedores. Del mismo mo-
do S4 hizo bajo Constantino j sus su-
cesores, si bien «olamente entre pro-
pietarias de determinados bienes.
llevada. Femenino. Ün la cría de
la seda es la porción de gusanos que
se alza y
luda da i
parte á otra.
Bl movimiento airoso con que se ma-
neja la lanza, estoque, ete., ¿ntes de
ponerlos en su lugar. | Etgrima. La
ida y venida 6 el lance que ae una vez
j sin intermisión juegan los dos que
esgrimen. | Anticuado. Salida 6 na-
cimiento de los astros. | Anticuado.
Llbvada, recado 6 mensaje.
BTiMOLoaÍA. Leva: catatan, limada;
/¿r LLEVADA, pujar,
Leradero, ra. Adjetivo. Lo que se
ha de cobrar 6 exigir.
BriuoLogÍA. Levar.
Levadizo, za. Adjetivo. I^ que se
levanta li puede levantar con algún
artificio quitándolo y volviéndalo á
Soner, i levantándolo y volviéndolo á
ejar caer. Tiene más uso hablando
de los puentes.
LEVA
EnuOLOOfA, Z«wr.' eatalan, ütm-
dít, a.
Levador. Masculino. Bl que leva.
I' Anticuado. Llevador, portadiv 6
conductor. | Geruania. El ladrón que
huTB con prontitud después de ajeeo-
tado el hurto. GenHomia. Bl ladrón
astuto j sutij que uaa da muchsa tre-
tas para hurtar. j| Operario que en las
fábricas de papel recibe el pliego que
otro le alarga, dejándolo caer luego
encima de un fieltro extendido j cu-
briéndolo con un pedazo de tela.
BTiMOLOofA. Levar: latín, lívdíar, ri
tue alivia, en sentido metafórico; la-
ron, en Petronio.
Levadara. Femenino. La harina
amasada sin sal, fermentada 6 cocida,
hasta que se ponga agria.
Btiuolooía. Lwr: italiano, limU;
fnneéa, ¡evain; provenial, leva»; wa-
lon, ¡o*kain; ¡owa**.
1. Nuestro levadnra viene de ana
forma ficticia, UfvátSra, simétrica de
liv&for: el italiana lievito se deriva del
bajo latin ievUnt, del latín ¡¿vitmi, le-
vantedo: las demás formas represen-
ten el latin lítSwie», la acción de le-
2. La LSVADDXA es lo qne levanta
6 eleva la masa.
Levamiento. Masculino anticoa-
do. Levantamiento, sedición.
Btdiolooía. Levar: latin, Vhami»-
twn, alivia, conauelo, descanso: li-
VAUZMTO eaer, servir de alivio, cob-
Bolar. (Cicbhoh.)
Itevantable. Adjetivo. Qne puede
levan terse.
Levantadamente. Adverbio de
modo. Con elevación, en estilo subli-
me. 7 le vantedo.
EriyoLoaÍA. Levantada y el anfijo
adverbial mente.
I<evant«dÍBÍmo, ma. Adjetivo sd-
perlativo de levantado.
X<evantadizo, za. Adjetivo anti-
cuado. Provincial Aragón. Lsvadiio.
Levantado, da. Adjetivo. Eleva-
do 6 sublime. | Orgulloso.
Levantador, ra. Masculino 7 fe-
menino. Kl que levanta. I Amotina-
dor, sedicioso.
Levantadura. Femenino anticua-
do. Lbvamtauiento.
Levan taaúento. Masculino. La ac-
ción ; efecto de levantar 6 levaataise
alguna cosa. | Sedición, alboroto po-
pular. I Sublimidad, elevación. | Iro-
vincial Aragón. Ajuste, oonclomon j
finiquito de cuentas.
Etuioloqía. Levantar: catalán, ¡c-
vantament.
Levantar. Activo. Hover de abajo
á arriba alguna cosa, elevarla, poner-
la en lugar más alto que el que antes
tenía. Se usa tembien como recípro-
co. ¡ Poner derecho 6 recto !o qne an-
tes estaba tendido, echado, etc. Se usa
también como recíproco, j Consbuir,
fabricar, edificar. | Metáfora. Erigir,
establecer, instituir. | Alborotar, re-
belar, mover Bediciones. Se nsa tam-
bién como recíproco. | Finpr, atri-
buir, imputar alguna cosa fals&j ma-
liciosamente. I Esforzar, animar, in-
fundir oonfianza V ánimo, dar|e8píñ-.
üigitized by V
,av ánimo, dar espíi
yCjOOglC
LEVA
tu j T&lor. I Engrandecer, elevar, en-
salzar. I Mover, ahujent&r, hqcerque
salte la caza del sitio en que estaba.
Se usa también como reciproco. || En
los juegvs de naipes, ai.zas, j en al-
gunos d« ellos, cakoaR. j Reclutar,
alistar, hacer ^ante pora el ejército.
Aumentar, subir, dar ma;yor incre-
mento 6 precio i alguna cosa. | Su-
bir de punto la toz 6 los instrumen-
tos. I Causar, ocasionar, formar, ex-
citar. Se usa también como recípro-
co. II Mover, pasar de un lugar i otro.
Se usa también como recíproco. Qui-
tar, recoger, llevar; como la tienda,
las mieses.;, Recíproco. Dejar la cama
el que estaba acostado. I Vestirse, de-
jar la cama el que estaba en ella por
alg ma enfermedad ó indisposición. ||
Sobresalir, elevarse sobre alguna su-
Serficie 6 plano. IIacta. Frase. Exten-
er por escrito la relación de los acuer-
dos j deliberaciones de alguna corpo-
ración 6 junta, j también consignar
en la nnsma forma los hechos que
pasan 6 las razones que medían en
cualquier reunión, cuando importa
que consten para en adelante. | k al*
auNo aiciK asriba ó tan alto. Fra-
ee. Irritarle, hacerle sentir grave-
mente alguna cosa. | la sesión. Ter-
minarla, i BL SITIO. MiUcia. Abando-
narle, desistir de é\. | Levantabsb
CON ALOUNA COSA. | Frase. Apoderar-
se de ella con usurpación ó injusti-
cia. I liBVANTAft í UNO LA TAPA DK LOS
BESOS. Frase. Darle un pistoletazo en
la cabeza.
BtiholooÍA. ZmatU,
LeTantarse. Recíproco. Elevarse.
II Sublevarse. [ Se usa en sentido re-
ciproco y pasivo en las demás acep-
ciones del activo. | L uatorbs. Des-
comedirse. I LA TAPA D8 LOS SESOS.
Darse un tiro en la. cabeza.
- Levante. Masculino. La parte del
horizonte por donde nace el sol. | £1
viento que viene de la parte oriental.
I Da Levante. Modo adverbial. En
disposición próxima de hacer algún
Tiaje 6 mudanza, 6 sin haber fijado el
domicilio. I Los países que respecto
de nosotros están ai Oriente. Se apli-
ca también á las cosas que í ellos se
refieren; como comercio de Levante,
trigos DB Levantb.
Ktiuolooía. Latín ¡üvant, lha»lii,
participio presente de UvSre, levan-
tar, elevar, porque el sol se eleva ó se
¡miaUa por ese punto del horizonte,
(^ue as el contrario de PotiiemU: ita-
liano, ZeimHe; provenzal y francés,
LewMli catalán, ZlntMt.
LoTantichol. Masculino. Nombre
dado en el Uediteráneo á la virazón
floja del Sudeste.
Levantiiui. Femenino. Especie de
tela de seda procedente de Levante.
Etiuolooía. ZewmU: francés, b-
tMm'tM.
LeTsntino, na. Adjetivo. Lbvam-
TI8C0.
ErmoLOofA. ImmU: italiano, It-
tmUüu; francés, tnatiti»; catalán, lie-
VMtti, M.
Xievantisco, ca. Adjetivo,
tural de Levante 6 lo que pertenece á
LEVE
él. I £1 de genio inquieto j turbulen- :
to. I Los LEVANTISCOS Ó LEVANTINOS.
MarinA. Loe marineros del Mediterrá- 1
neo: j especialmente, los de las costas
de Turquía v del Asia menor.
Levar. Activo anticuado. Levan-
tar, y Anticuado. Llbvar. | Mari*».
Hablando de las anclas, levantar.
II Anticuado. Hacer levas é levantar
gente para la guerra. | Anticuado.
Quitar. | Neutro anticuado. Nackr 6
salir los astros. | Hecíproco. Marina.
Hacerse á la vela. \ SermanÍA, Mover-
6 irse.
EtiuologÍa. Latín i«v2r«, levantar,
forma verbal de Ihit, leve: italiano,
levare; francos, heer; provenzal, le-
-. — (Lkvar por la tea. Frase náuti-
__ que significa levar el ancla por el
cabla ó* calabrote, por haber faltado el
orinque. > ( Vocaouiario marítimo de
Sevilla.)
Levare. Activo anticuado. Llevar.
Hurtar.
llevaras. Recíproco. Marina. Ha-
cerse i la vela. | Germanla. Moverse
6 irse.
Le Taaseur (María Teresa). Mu-
jar francesa, célebre por haber vivido
en estado de matrimonio con Juan
Jacobo Rousseau, que nací¿ en 1721
j murid en 1801. Rousseau se unió á
ella á la edad de 33 años y cuando
Teresa contaba 24. Careciendo abso-
lutamente de educación j teniendo
un carácter áspero é intratable, aci-
baré constantemente la existencia del
filésofo, sin que los esfuerzos de ésta,
ui las consideraciones que le guarda-
ban muchos da los personajes que
trataban á Rousseau, pudieran modi-
ficar aquella aspereza. Tuvo de Juan
Jacobo cinco hijos, que fueron lleva-
dos todos á la casa de expósitos, atri>
bujéudose diversamentA i uno y á
otro tan inhumana determinación.
Contribuvó á enemistar á Rousseau
con muchas personas, v se asegura
que los insultos da que fué objeto en
Motties, sé debieron á su instigación.
Del mismo modo, la muerte repentina
del filósofo en Ermeuonville, que no
se ha averiguado claramente si fué
suicidio 6 e^cto de una apoplegia, se
atribule en ambos casos a los disgus-
te que fecibía de Teresa y al trato
.legitimo de ésta con un mozo de ca-
ballos de Mr. de Girardin, llamado
John. En 1790 obtuvo de la Asam
blea nacional una pensión de 1.200
francos, que luego se elevé á 1.500.
Se asegura que en dus últimos afios se
entregó completamente á la embria-
guez.
Leve. Adjetivo. Ligero, de poco
peso. I Metáfora. Lo que es de .poca
importancia, de poca consideración.
RriuoLoaÍA. Griego Xt^k (¡ej>it),
corteza, cosa'liviana; latín, lívij; ita'
liano, lievt, lett; catalán antiguo, U%;
moderno, Int.
SiKONiuiA. Artículo primero. — Le-
ve, LiOKRO, DE POCO PESO. Estas tres
palabras se usan con frecuencia en
sentido propio y en figurado. En el
primero, leve significa todo cuerpo de
poca gravedad. Ligero, todo cuerpo
LEVI
895
dispuesto i moverse con rapidez, y se
llaman de poco peto las cosas que
aparentan más gravedad de la que en
SI tienen.
En el sentido figurado se dice levt
á todo lo que tiene poca influencia en
las acciones humanas. Zigero, i lo
que se hace sin premeditación, y de
poco peto, á todo aquello cujas conse-
cuencias son ¡nditereiites, y lleva el
sello de la veleidad y la falta de con-
vencimiento.
En el orden físico, es Uee una plu-
ma, es ligero un vencejo, es áe poco
peto un saco de paja.
En el Orden moral, as leve la mala
explicación de un abogado. £!s ligera
la sentencia que da un juez poco me-
ditada. Y es de poco peto para la socie-
dad la sentencia de este mismo juez,
cuando recae sobre cosas de menor
cuantía, ^Lopbz Pelbobin.]
Artículo tegnndo. — Lbve, LiaEBO,
TENUE. Leve alude á la gravedad; li-
gero,'i la gravedad y 61a prontitud
de los movimientos; tenue, i la densi-
dad. Todo lo que pesa poco, es lene;
todo lo que pesa poco y atraviesa al
espacio, é muda de lugar con rapi-
dez, es ligero; todo lo que tiene poca
densidad, es tenue; el humo es Uve; la
mariposa es Uve y lij/era; el aire es
ás lenne que el agua. (MoRA.)
Articulo tercero. — Lsvb, liviano.
Leve expresa ligereza física: liviano,
ligereza moral.
lEnlramn ea una danza
Doba ConstADiA y Don Juau;
cayA danzantlo el galón,
perú no Doña CuDBtaaza.
be la gente cortFwna
que le vi6, quedó juzgado
que DoD Juan era pesado,
DoQa Constanza liviana,.»
suele decirse, que tenía los cascos á
la jineta.
Cuerpo leve, leve falta.
Proceder bviano, mujer liviana,
Y como lo dice el refrán:
Mujer teee, poco peso;
la ¡iviant, poco leso.
Levflche. Lebeche.
Etiuoldoía. La forma Uveche, que
trae la Academia, no es admisible,
puesto que se deriva del griego 'kv^
Ai€di: (Upe, libdt). Es de esperar que
aquel ilustre Cuerpo adopte la forma
etimológica, siguiendo el ejemplo de
todas las lenguas del r.
Levedad. Femenino. La calidad
de lo leve. ¡ Inconstancia de ánimo, j
ligereza en las cosas.
Etiuoluqía. Leve: catalán, levedal;
italiano, levili, del latin levitas.
Levemente. Adverbio de modo.
Ligeramente, blandamente. | Metáfu*
ra. Venialuente,
EtiuoloqÍa. Leve y el sufijo adver-
bial menU: catalán, ievemtnt.
Iieventp. Masculino. Soldado tur-
co de marina. | Entre marinos, el ad-
venedizo.
Levi. Prefijo técnico, del griego
itíuí ¡Uiut, Uiyí), perfecto; latín, _&-
vit y tevit, delicado, suave, pulido,
liso, sin pelo. - .
_,,g,t,zedb,LlOOgle
896 LEVI
Latí. Biiiia. Patriare» hebreo, ter-
cer hijo da Jacob y de Lia, que nació
en Uesopotamia, en 1748, jr muríií
en 1612 antea de Jesucristo, ú, segun
otra croDología, nacid en 2117 y mu-
ñó en 1980. EntnS con su hermano
Simeón en la ciudad de Sichem r pasó
á cuchilla á todoB los varones, lo cual
motivó que Jacob le anunciase que
serian dispersados en Israel sus des-
cendientes; j en efecto, en el reparti-
miento de la litrra de promúio», no sé
contó con la tribu de Lbví, sino que
fueron distribuidos en las ciudades
!' arrabales de las otras tribus. Los
STitss estaban consagrados al culto.
XiOTiano, DA. Adjetivo anticuado.
Liviano. | Anticuado. Ágil, ligero.
Leviatan. Levuthan.
EriyoLoaÍA. La forma UoiaUn no
tiene raíz. Es de desear que la Aca-
demia adopte la forma etimológica.
LflTÍathaD. Masculino. Monstruo
marino descrito en el libro de Job, j
que los Santos Padres entienden
sentido moral de demonio ó enemigo
de las almas.
BtimolooU. Hebreo livyzíiSn
(tXf^'^/ft monstruo acuitico óter-
reatre mal deñnido; de la raíz htéÁ
(fX^).
j^ retorcer, replegar; árabe
lémi ( (¿j¡i )f «monstruo que ae en-
rosca, serpiente:> latín de san J»-
rónimo, InialÁon; francés, iAUHa».
(Gbsenius.)
Radu. — BihUa. Animal creado por
Dios el quinto dia, que era un mons-
truo marino, probablemente el coco-
drilo, de que habla Job en .varios pa-
sajes. Este nombre, tomado en el sen-
tido moral , sirve para expresar la
imagen del demonio. En concepto de
loa rabinos, no era otra cosa que un
espíritu, el cual presidía una de las
partes del mundo, el Mediodía.
Levioaade. Adjetivo. Sutoria»»-
í%ral. De cola lisa.
Levicostado, da. Adjetivo, ffitto-
rié naíwal. De coatados lisos.
BriuoLoafA Levi j cottado.
LerifoUado, da. Adjetivo. SoiA^i-
ea. De hojas lisas,
BruiOLoafA. Latin lens, liso, y /!f~
íiStiu; de/iííim, hoja,
Levigacion. Femenino. Faruacia.
Operación que consiste en desleír al-
guna sustancia en agua dejándola po-
sar para recogerla por decantación,
reducida i polvo impalpable.
EriuoLoorA. Lemaar: latín, livtgi-
iXo, la acción de pulir y alisar; italia-
no, lev^ttíicme; francés, levigatvm.
LOTigar. Activo. Farmacia. Some-
ter alguna sustancia k la levigacion.
II Bnifiir.
EriuoLoafA. Latín, Utiigare, ItntgH'
rt, tema frecuentativo de lavare, ali-
sar, de larit, liso, j faceré, hacer: ita-
liano, hfigare; francés, Utiger.
Le vio. Antiguo poeta latino, es-
critor de vanas tragedias y comedias
de que aólo quedan algunos fragmen-
LEVl
tos. Se cree qu« fué anterior i Cica-
ron. (De Miguel t Mosante.)
BtuioumiU. Latin L^tUits, Zetii-
ffW.
JÍMffti.— Los fragmentos de Levio
fueron recogidos por Aulo Gelio.
Iievirato. Masculino. Precepto de
la ley mosaica, que obliga al herma-
no del que murió sin hijos a caaarse
EriHOLoaÍA. Latin ¡efir, cuñada.
(Festo.)
Sentido etimoUbieo.~l. Bl latan li-
tir es el griego oñ|p (diSr), converti-
da la d en /, como en Í¿xfiu[U( (dáiry-
ma), que los latinos tradujeron por
laérywta. (De Miguel t Mobante.)
2. El líáñ- no significa cuñado, como
el latín livir; sino hermano del mari-
do; aurilijrater.
Lenmnco, ca. Adjetivo. Onúi»-
¡ofÍA. De pico liso.
BTiHOLoaÍA. Leñ y rkweiot, pico.
XieTÍrrostro, tra. Adjetivo. Onií-
tolofía. De pico delgado.
BnuoLoaÍA. Latin ¡évit, leve, y
rottrtan, pico: francés, Uñrottre.
Leviaimameata. Adverbio de mo-
do superlativa ds levemente.
LeTÍaino, ma. Adjetivo superlati-
vo de leve.
1. Levita. Masculino. Bl israelita
de la tribu de Levi, dedicado al ser-
vicio del templo de Dios en J<
len. I Diácono.
BruioLOdÍA. Leiüt», de la tribu de
Leví (BcUtiátíieo); diicono
Apolinak): italiano v catalán, itviltt;
francés, uníe.—t'El ministro inme-
diato al sacerdote de la ley antigua.
Es voz hebrea, j trae su origen de
Zerí, hijo tercero de Jacob y de Lia,
i cuja tribu ó descendencia estuvo
anejo el sacerdocio de la Le; escrita,
en premio de haber sido esta tribu la
Íue castigó la idolatría del pueblo de
arael. En la iglesia correspoude hoy
al Diácono.» (Academia, J)icdanúrto
de 1726.)
2. Levita. Femenino. Traje mo-
derno de hombre que se diferencia de
la casaca en que los faldones son de
tal amplitud, que se cruian por de-
lante.
Etiuoloqía. Zmta 1, porque nues-
tra LEVITA es semejante al traje de
aquella raza aacerdotsl: catalán, len-
ta; francés. Invite ,
Levi ticamente. Adverbio modal.
De un modo religioso.
ETnioLoaÍA. ^vltic» y el sufijo ad-
verbial mente.
Levitico. Masculino. Libro canó-
co del Viejo Tettanento, el tercera
de los de Moisés, que trata de loa sa-
crificios, ceremonias ; oficios de los
levitaa. | Familiar. El ceremonial que
se usa en alguna función. | Adjetivo.
Místico, devoto.
Btiuolooía. Zeñta i: latin de san
Jerónimo, Ihüííciii; italiano, levitico;
francés, Úviliqíu; catalán, leéitici, ca.
Raeia. — 1. Zevitictu: el tercero de
los libros del Pentateuco, así llamado,
porque de los 27 capítulos que lo
componen, más de lamitad tratan ds
los sacrificios, ceremonias y oficios de
LEXI
loa levitas, 6 israelitas de Im triba ia
Levi (^hijo de Jacob y de Lia) dedica-
dos ai servicio del temp'o. (IÍoblac.)
2. «Uno de los libros candaiMaéi
la Escritura Sagrada del Fi^a Tetu-
mente, dividido en veintisiete chúta-
los, que tratan de los sacrifieiiia, ó»
diferentes ceremonias, de loe gndos
de consanguinidad, de las fieetaa, de
los votos, de los diezmos y del jubi-
leo. Es BU antor Moisés y se llamó así
por tratarse de los Bitoe j de la re-
gión de los judioa.» (Academu. Jhc-
dM4riode1í26.)
Levitón. Masculino. Traje delito
bre, á modo de levita, usado mods^
ñámente como prenda de abrigo.
Levitoaario. Masculino. Tiiniea
con mangas que nsaron los monjes
rían, en san Isidoro.
LeviAscalo, la. Adjetivo dimino-
tivo superlativo de leve.
Btuíchxmjía. Zett: latín ¡i^ídUmt.
Levo. Masculino. El que Birre á
bordo, habiendo sido cogido de len.
LevAgiro, ra. Adjetívo. yftiet.
Sustancia lbvóqiba. Sustancia que
desvía hacia la izquierda el plano de
polarización.
BTuioLoaÍA. Xatin ¿m*, izquier-
do, y gyrire, girar; francés, Uvcffre,
Leiiarca, Masculino. Awfi/iws-
dti. Nombre que se daba en Atenas á
cada uno de los seis magistrados que
llevaban el registro ó padron de loe
ciudadanos, que estaban en edad de
administrar sus bienes.
BnuoLoafA. Gri^o Xijltop^^oi (U-
ñarckoi); de X^Ei; (¡i*i*}, heE«dad, y
iprí (arcAi), mando.
Mietoria antift*. — Magistrados de
Atenas encargados de llevar un Kbn
de los niños que, al ser majores di
edad, podían dispaner de sus bienes.
Ejercían además cierta vigilancia se-
bre las asambleas públicas, multaban
á loa que no acudían y examinaban
los que debían ser puestos eütre los
pritanoa.
Lexiarcado. Masculino. Dignidad
de lexiarca.
Léxico. MasculÍDO. Diccionario de
lengua griega y latina, y por exten-
BÍon, ds lenguas en gsnwal. | Dic-
ción ano particular del lenguaje, mo-
dismoa y giros de un autor.
EtiiiolooÍa. Griego li^ (idfat),
razón v verbo; ^te, (Uxis), Tocáblo;
Xlytii (Uetin), decir; li£ix¿v (leaiiún^
léxico : francés, íecifw; italiano, lá-
■».
Lexicografía. Femenino. Cieoeís
ó estudio del lexicógrafo.
BTmoLooÍA. LexitÓfrtfo: francés,
lexieogra^kie.
Lexicográficamente . Adverbio
de modo. A estílo de los lexicógrafos.
BTiMOLoaÍA. ZemwgrifieO' y el sufi-
jo adverbjal mente: fraíicés, Uaie»-
grapkiqjtement; italiano, Ustieofmji»-
inte.
Lexicográfico, ca. Adjetivo. Can-
cerniente a la lexicografía.
Btwolooía. Leneofrañn: franoJii
ItxieefmpAifMt; italiano, huiafnja.
Digitized by
Laoogle
LEY
Lexicógrafo. Masculino. El colec-
tor de todoB loB TOCabloB que haa de
entrar en un Léxica, j también el qi.
se ocupa en estudios de lexicograHa.
BtimolqqU. X/awjyrapAíi*, des-
cribir: grie^, Xtíixof páyoí (UiñhúgrÁ-
phot); francés, Uxicographe; italiano,
Uttieografo.
Lexicología. Femenino. Tratado
& estudio especial de lo relativo á la
analogía 6 etimología de los vocablos,
sobre todo bajo el concepto de habei
de entrar éstos en un Léxico & Dic-
cionario.
BriyoLoaU. Lésieo y Itffiot, trata-
do: francés, lemcelegú; italiano, letti-
colonia.
Lexicológicunente. Adverbio de
modo. Con arreglo & la lexicología.
Etiuoloqía. Lexiatlógiea 3 el sufijo
adverbial vu%U.
Lexi<»!ógico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente á la lexicología.
GTiuoLoafA. Lewieologi»: francés,
ttsticolofiattt; italiano, leuitoiogico.
Lexicólogo. Uasculino. M versa-
do en lexicología.
ETuiOLoaÍA. Ltaieologia: francés,
leficoiogvt; italiano, Uuicolago.
Lexicomania. Femenino. M^anía
por la lexicología.
Lexicón. Auisculino.Xdsico.
Kioxigrafis. Femenino. Arte de
escñbir couTenientemeote las voces.
SruioLoaÍA. Griego Uait, nombre,
yerapiti», describir: francés, Itngra-
Lexi gráficamente . Adverbio dt
modo. Según los preceptos de la lexi-
grafía.
ETiuOLoeÍA. ZtaigrÁfiea j el ajiñjo
adverbial wuntt.
Lexigráfico, ca. Adjetivo, Con-
cern i ente i la lexigraña.
Lexigrafo, fa. Masculino j feme-
nino. ELversado en lexigraña.
Lexipiríto. Adjetivo masculino.
MediciiM. Que corta la calentura.
ETiMOLOofA. Griego X^fn;, (¡isi'i),
la acción de salir, y pyr, fuego, ca-
lentura.
Ley. Femenino. Rogla y norma
dada por la suprema autoridad, en
qne ee manda <5 piobibe alguna cosa
para utilidad púolica. |Em.ioioN; y
así se dice: la lbt de los mahometa-
nos. I Lealtad, fidelidad, amor. || La
ealidad, peso 6 medida que tienen
los géneros, según las lbtks. | Ha-
blando de metales j moneda, la cali-
dad legítima. I Estatuto 6 condición
establecida para algún acto particu-
lar; como LBTES de una justa, de un
certamen, del juego. | El conjunto
de las LBY8S ó el cuerpo del derecho
civil. I ANTioui. Lby ds Moiaás. (¡
OALDARLA. La qu« ordenaba antigua-
mente la prueba del agua caliente,
que se hacia metiendo la mano 7 bra-
zo desnudos en una caldera de agua
hirviendo, para comprobar su inocen-
cia el que los sacaba ilesos. | de Dios.
Todo aquello que es arreglado é. la
voluntad divina ^ recta razón. || de
DUELO. Las máximas y reglas esta-
blecídaa acerca de los retos y desa-
fios. I DE OB:kou ó iTA^aáLiOA, La
LEY
que Cristo, nuestro Señor, establecid
_ . . ibuste, engaño. | dkl bu-
BUDO. La que se emplea con des-
igualdad, aplicándola estrictamente
á unos y ampliamente á otros. Q del
ENCAJE. Familiar. El dictamen o jui-
cio que voluntariamente y por su me-
ro discurso forma el juez, sin tener
atención á lo que las lkybs disponen
para sentenciar alguna causa. || de
Moisés. Los preceptos y ceremonias
que Dios diti «1 pueolo de Israel por
medio de Moisés para su gobierno y
para el culto divino, p escbita. LoS
preceptos que escribió Dios con su
dedo en las dos tablas que dié á Moi-
sés en el monte Binaí. U natübal. £1
dictamen de la razón que prescribe lo
que se ha de hacer ó debe omitirse.
I NUEVA. Lbt de gracia. | Vieja. Lbt
DE Moisés. | AllX tan las leyes don-
de QUIEREN RBYBS, Ó DO QUIEREN BE-
YES ALLÁ TAN LBT8S. Rcfrsn quo da i
entender que los poderosos quebran-
tan las LEYES, acomodándolas 6 inter-
pretándolas ásu guato. ||A LA LEY. Mo-
do adverbial familiar. Con propiedad
CRISTIANO, etc. Expresión con que se
asegura la verdad ae lo que se dice.
II A TODA LBY. Modo adverbial. Con
perfección, según arte. | Bajab de
LBY. Frase que se dice del oro cuando
tiene menos quilates, y de la plata,
cuando tiene menos dineros de los que
corresponden á la ley. | Bajo de ley.
Se llama al oro 6 plata que tiene ma-
;or cantidad de otros metales que la
que permite la ley. | Dar la ley.
Frase. Servir de modelo en ciertas
cosas. I Frase. Obligar á uno á que
haga lo que otro quiere, aunque sea
contra su gusto. ¡¡Echar la ley ó
TODA LA LBT í ALOUNO. Frsse Conde-
Íarle, usando con él de todo rigor de
k ley. I Echa la lby, hecha la ibam-
PA. Frase ñimiliar con que se daá en-
tender que la malicia humana halla
fácilmente medios y excusas para que-
brantar á eludir un precepto apenas
se ha impuesto. Q Vbnib contra al-
guna LEV, PRECEPTO, «to. Frase. Que-
brantarlo. UTomar la lby. Frase. Pro-
vincial Navarra. Eaceb ó touas las
ONCE.
ETiuoLoaÍA. Provenzal It, Ug, ley,
Ui; catalán, lUy; francés, loi; portu-
gués, lei; italiano, Uggt, del latín lem,
tigii. El catalán tiene lég, estado, cla-
se, condición.
1. Según Littré, los etimologistae
latinos refieren la voz del artículo, no
á Ucíre, leer, sino á ligSrt, ligar. No
satisfaciéndole ninguno de estos dos
orígenes, dice que la etimología de
ley queda enTuelta en la sombra,
2. Ko es exacto que los etimologis-
taa l^^os refieran la voz del articulo
al latín ligire, ligar, puesto que Var-
ron, el primero, el más competante,
el más sabio de todos los etimologis-
tas de la latinidad, nos dice termi-
nantemente que se llamó ley, porque
se leía i la muchedumbre, á las ma-
sas, al pueblo, con el fin deque nadie
pudieía alegar ignorancia. Por coasi-J
LEYD
897
guíente, según Yarron, kg viene de
leer, no de ligar.
Forma. — No es posible separar legem
(aouaativo de ¡es, ley) de ¿^fre, leer.
Sentido. — Zeti, liga significaley, or-
den, serie, sistema: legíre significa
fundar esa serie; crear ese sistema;
producir ese orden; obrar esa loy. No
se comprende en dónde está la oscu-
ridad, de que habla el ilustre etimo-
logista citado.
Jteteña. — El rej Sabio trae la si-
guiente definición, que es tan sencilla
como sublime: tZty tanto quiere de-
cir como leyenda en que jface enseña-
mieiito é castigo inscripto, que liga é
apremia. Y fue' llamada ley, porque
todos los mandamientos de ella deben
ser lealeí, derechos é cumplidos según
Dios j justicia.»
Sinonimia. Zeyet natwaleí, leyet de
¡a natnraleta. — Esta expresión leye$
nalmratet está tan generalmente cono-
cida por lat relaámet moraUt gtte hay
entre loi íeretllibret i i%teUgt%tet, que
no se puede apropiar sin ambigüedad
á lu rtlacMMt fíticat gw tiene» loi
cuerpot etitreti, en cnyo caso debe de-
cirse: leyet delanatnrakta.
No sólo la claridad pide esta dis-
tinción, sino que la creo fundada.
Efectivamente, las leya de la naíiira-
Uta deben ser aquellas con que se go-
biema ella misma, y no las que úni-
camente ha dictado ¿ unos seres que
pueden desobedecerlas. Estas son más
bien le^es ds los hombres, le^es de
los animales, etc., y únicamente ' se
llaman naturalet para indicar que no
son obra de ellos. (Jonama.)
Leyden (Lijcas Daumbsz, llamado
Zdeat de). Célebre pintor y grabador
flamenco, conocido en España con el
nombre de láeat de Holanda, que na-
ció en Leuden en 1494; fué discípulo
de Engelbrethtsen y se did á conocer
por la precocidad de su talento; de
tal modo, que se supone qne á la edad
de 9 años publicó ja algunos graba-
dos en cobre. Viajando para perfec-
cionarse en su arte, se cree que sua
rivales, celosos de su fama, le enre-
maron en el camino; pues desde su
lelta hasta su muerte , ocurrida
1533, no volvió, á levantarse del
lecho. En esta triste situación fiíé
como en 1631 ejecutó su obra maes-
tra: Jetut curando al ciego deJerieó,
Sus obras de grabado se componen
de 172 planchas. Entre sus lienzos,
se citan: J)eteendÍMÍen(o de la cmt;
Salaíaeüm ang¿lica y Sacra 'Familia'
' museo ae París; Seroáíae, en el
Haja; retrato de Felipe el Ser-
en Amsterdan; Crucifijo y Ado-
ración de lot magot, en Nepotes; Catt^ '
miento de tanta Catalina, en la Acade-
mia de Venecia; Jja Virgen de lot Jtet-
plandoret y Nnettra Señora con el NiMa
en lot hratot, en el museo de Madrid;
ElJnido final, en la casa Apunta-
miento de Leuden, y otros mnchos,
cuya autenticidad no ha podido com-
probarse. Su dibujo ea notable por la
sencillez, v corrección y au colorido,
por lo espléndido, y armonioso. Sin
embargo, ndtase en SI algunas vec«a
üigitizedby VjOOQIC
398
LEYD
que, ti lado de uq& elerada expreaion
del más puro seatimieato, doscieiide
á Ift Tul^ridad en ciertos tipoe ; ac-
titudes.
LeydeD(JutHt>s). Sectario famoso
por haber sido el jefe da los anabap-
tistas de MQnster, que nació ea Ley-
dea ds una fiumilia dedicada & la ma-
g^istratura, hacia el afio de 1510, y
murió en 1536, Su verdadero nombre
era Jwat Bockold. Alternativamente
picapedrero, posadero j comediante,
abrazó en sus frecuentes viajes las
doctrinas de los anabaptistas j fué
á establecerse en 1533 á Uúnster
(Wastialía). Era un hombre hábil,
emprendedor; pero sumamente exal-
tado: aaí es que ae multiplicó tan
activamente en las conferencias secre-
tas celebradas por loe anabaptistas,
que en poco tiempo la secta conquistó
multitud de prosélitos en Münater, á
pesar del arraigo qne laa doctrinas
luteranas t«níaa en aquella ciudad.
Cuando loa ma^fistradós quisieron
atajar el movimiento, j& era tarde.
El primer viernes de cuaresma de 1534
estalló un motin; el obispo fué arro-
Í'ado de su silla episcopal; los ana-
laptistas se fortificaron en la plaza, j
haoiendo sido muerto su jefe princi-
pal en los primeros instantes, toda la
autoridad pasó&manosde Juan dbLby-
DBN, ;a venerado como profeta. Des-
de el principio, se había publicado un
edicto estableciendo la comunidad de
bienes, seciin el ejemplo de los cristia-
nos de la Iglesia primitiva, j aunque
el Gobierno había protestado, el nue-
vo profeta, henchido de recuerdos del
Antiguo Testamento, modificó la or
ganizacion política, dejando snbsistii
el régimen de comunidad de bienes,
j nombrándose jueces del pueblo, á
imitación de los de las doce tribus de
Israel. Después, por una evolucioi
tural, resolvió concentrar en sí todo
el poder político, como había concen-
trado ;a la autoridad reli^osa. Fin-
fió, pues, nuevas revelaciones j se
izo proclamar rey d* I» JlamtMte Je-
nualiñ, etm U witúm dt ttgñnir la «-
ptda tarrada CMlra ht reyet partí exten-
der «i rí^ime^ nanfélico por (oda la
Uerr», En la expoliación de laa igle-
sias encontró el medio de rodearse de
todas las magnificencias reales y se
presentó coronado de oro j de dia-
mantes, vestido de sedas tejidos con
oro j acompañado de un espléndido
cortejo. Se titulaba rey de ¡ajtuticia
CK el miuido; hizo batir moneda con su
efigie, de las cuales quedan raros
ejemplares, j tomó por divisa: Sipo-
der de Siot et mi f%ena. Apojándose
en el ejemplo de los patriarcas ; de
Salomón, había instituido en la ciu-
dad la comimidad d» mnjeret, ó, con
más exactitud, \ípoligamia, tomando
él mismo quince esposas. Como re;^,
poiitifice, juez supremo j profeta,
Íiresidía con una imperturbable buena
á á esta extraña saturnal de todo un
pueblo, cujro entusiasmo excitaba por
medio de banquetes pdblicosque, baj<
el nombre de eefuu, dirigía por sí mia-
ño. Biea pronto euTÍÓ veintiocho mi-
LEYE
aioneros pan predicar au doctrina en
Alemania y en Holanda, donde el pue-
blo se agitaba al rumor délos prodigio-
sos acontecimientos de Múnster. Sin
embargo, todos aquellos apóstoles fue-
ron entregados á la llamas, i excepción
de uno solo, que se dejó corromper.
Envió, noolútante, otros nuevos agen-
tes, que excitaron diferentes motines
i lo largo del Bhin, en Holanda; y
especialmente, en Amsterdan. Pero
as estas tentativas fracasaron v lea
espantosos suplicios. Di
tales acontecimientos, el obispo Wal-
deck mantenía á Mlknster estrecha-
mente bloqueado. £1 hambre se dejó
sentir muv pronto y Juam db Lkvqkn
se TÍÓ obligado á emplear el terror
para contener á su pueblo, & quien
todas las parodias bíblicas no basta-
ban á satisfacer. Por fin, después de
catorce meses de defensa, la plfza
fué entregada por un traidor; los tro-
pas del obispo entraron en ella, ha-
ciendo una matanza horrible, y 3\¡im
DI Lbvden, á pesar de haber luchado
ton el valor de la convicción j del
fanatismo, fué capturado vivo. El obis-
po Waldeclc le preguntó: fcon qué de-
recha se había establecido como sobe-
rano en la ciudad.» tCon el derocho,
respondió,' que tiene todo hombre que
sabe elevarse sobro los otros y hacerse
su dueño Y añadió: «Te quejas sin
razón. Münster era una ciudad débil y
te la devuelvo fuerte. En cuanto al di-
nero que te ha costado el sitio, hazme
pasear por las ciudades enceirado en
una jaula-, exige una moneda de co-
bre Bolamente á cada uno que quiera
ver aXrey d4 Sio», y tendrás con qué
pagar tus deudas y duplicar el capi-
tal.» El obispo siguió el consejo 6 hi-
zo pasear por algún tiempo á Juah
D3 Lbvdbn de ciudad en ciudad, pa^^ gía. De boca lisa,
ofrecerle á los burlas de todos. Vuel-
LETV
Leyente. Participio activo de Iwr.
Iqu.l„.
Leyó. Lbvi.
Leyocarpo, pR. Adjetivo. JBoUfi-
ca. De frutos lisos.
BTiiiOLOaÍA. £efO y karpA, froto.
Leyocéfalo, la. Adjetivo. ZenUfU.
De cabeza lisa.
BTiuOLoafiL. Lejfoj k¿p¡tal^,a^itxt.
Ley6como, ma. Adjetivo. Zoth-
jia. Üe cabellos lisos.
BtiholooU. Ltjfa y ioatí, cabello.
Leyodermo, ma. Adjetivo. Ztl»-
gia. Ualiñcaoion de loa reptiles que
tienen la piel lisa, sin escamas.
KriyOLuoU.. L^e y dérm*, piel.
I^ejrófllo, la. Adjetivo. B*UÍMÍtm.
De hojas lisas.
Btiuoloqía.. Leyó j pkyllo», hoja.
I<eyofroil. Ufasculino. B»ttma •-
gia. Uénero de insectos liÍmMi¿ptenM.
ETiiiOLOofiL. L«¡/o y afry$, entrece-
jo, ceja, pestaña.
Leyúpomos. Masculino plural. le-
tiologia. Familia de pescados olobran-
quíos, cuyos opérouJoa no tienen ea-
pinas.
Etiuolooía. Leyoy pima, opéreulo.
Rtteña.—\Mt LBTOPOuoe son un ge-
nero de pescad<» torácicos, que tie
nea los opérenlos lisos; %sto ea, sis
púas.
Leyópodo, da. Adjetivo. SitUrU
natiml. Que tiene plana la planta del
Etiholoo(a. Z^typodit, genitivo
áopoüt, pié: francés, liiepade.
Leyóspermo, ma. Adjetivo. Bou-
ea. De granos lisos.
Etihouxiía. £eyoj tpérma, grano.
Leyostaquiado, da. Adjetivo. ií#-
tínica. De espigas lieaa.
Etiuolooíá. Zej/o y tldeAj/t, espina:
LeyÓstomo, ma. Adjetivo, ¿áe'a-
to á Mflnster en 1536, elpro/elalué
allí horriblemente torturado, atenacea-
do con tenazas enrojecidas en todo el
cuerpo, y por último, degollado. Su
cadáver apareció en una jaula de hier-
ro en lo alto de la torro de la iglesia
de San Lorenzo.
Leyenda. Femenino, La historia ó
materia que se lee; especialmente, la
que procede de tiempos antiguos. ||
Inscnpcion de laa monedas 4 me-
dallaa.
ETiuOLOaÍA. Zeer: latin, legenda,
terminación femenina de lígHma, ge-
rundió de legíre, leer: italiano, íig-
genda; francéa, Ugtnde; provenzal, te-
gélida, legenta; catalán, Uegenda; por-
tugués, lenda.
Melena. — Nombre dado á las colec-
tas de los santos, ae componían otras
semeiantes, que la bueua fe y la cre-
duliaad embellecían con detalles ma^
ravillosos. Por .un procedimiento ana-
Etiuolooía. Leyó j tlSm», boca.
Leyótrico, ca. Adjetivo. ZooUgU.
Calificación de los mamiferos que tie-
nen el pelo liso y asentado.
BTiuoUKlfA,, Leyó y IkrtK, tricUt,
cabello.
Le^to (AndrAs). Pintor español,
que vivía en Madrid por los años 1680,
üo distinguió en los bodegones, género
en que pocos le aventajaron. Bihtó
también con Jraé de Sarabia una co-
lección de cuadros para el claustro
del convento de San Frauciaco de Se-
govia, que.reprontaban la vida del
tanto f^dador.
Leyra (Francisco db). Poeta dra-
mático español de} siglo xvii. Sus
obras se distinguen por el iugeuío de
la invención, por la manera de traiar
y desenlazar el argumento, y por le
fi úidú y galano de la versificación. Sos
más conocidas comedias son :£at Byei
del dolor; Cnevn y eattilío de wmm
C'nando m te agMarda; Leí Búma prén-
dente y El Amor et ¡oprimen.
Leyra (Diboo dk). Pintor español,
que nació ea Haro por los años de
.1580 y murió en 1637. Estudió n
logo, los pereonajea históricos han arte ea Roma, y adtjuiñó la nputt-
llegado á ser personajes legenda- cíon de ua artista diatiaguido. flt-
hoe. I bieado quedado viudo i la edad di
yLaOOgle
LEZN
63 a&ofl, entró en el conTento de car-
ttijoa de Uiraflores, donde pasó el rea-
to de sus dias. Son sus principslee
obns: L% Pretentadonj varios ritra-
ío» paral» catedral de Burgos; j Vida
dt M» Bnmo j cnadroi de martirios
pus la Cartuja de Miraflores.
Leyra (Antonio as). Famoso capi-
tán español del tiempo de Cirios V.
Entró en el serTicio militar en 1501
contra los moriscos rebelados en las
Alpujarras; pasd luego á Ñapóles á
las órdenes de su deudo el Qran Capi-
tán; hizo al lado de éste prodigios de
Talor; especialmente, en la lamosa
batalla de Rávena, donde fué herido;
defendió i Pavía contra Francisco I;
se apoderó de Milán, plaza que entre-
gó luego i Francisco Esforxa; fué ele-
gido generalísimo de la Liga en 1553
7 condecorado con el título de lugar-
teniente de Italia, mereciendo la dis-
tinción de que el pontífice le presen-
tase la rosa j el estoque, j murió á la
edad de 66 afios, habiendo obtenjdo
los títulos de principe de Ascoli, mar-
qués de Stela, conde de Moma j gi
ae de España.
IjOS. Masculino. Geo^ra/ta. Bío del
Langnedoo. (Sidonio.)
ETiHOLO<}fA. Latín Zídm.
Lecda. Femenino anticuado. Tri-
buto impuesto; especialmente, el que
se pagaba por las mercancías.
£Ti¥Oi.oofA. Árabe lema, tributo.
(Dbfrímbbt, Davic, Chbrbonnbau. )
FndaUtnK, 1. — Nombre que se dio
en la Edad Media á toda especie de
prestación 6 impuesto.
3. Lezda rml '6 mediana; derecho
que percibían algunos particulares
pririlegiados, tatto i la entrada cOmo
a la safída de ciertas mercancías,
3. Nuestro lbzm es el provenzal
Udda, Uida, leída, le*da, el francés
le%d* j el catalán lleuda, leuda, cayo
idioma conserva todavía la expresión:
LLBUDA rtai ó mtíana.
4. Dn Cange deriva la voz propues-
ta del germánico leude, hombre; sue-
co, lyd.
. 6. Diez y Littré lo derivan de nn
bajo latin levituí, corrupción del la-
lin levSlut, de donde viene nuestro
vocablo Uta.
6. En apoyo de esta interpretación,
cita Diez el español leudo, equivalente
al francés lewtm, levadura, cuja pala-
bra no tiene relación posible con lbzoa .
Lezdero. Masculino anticuado. El
ministro que cobraba el tributo de
lezda.
ETmoLoafA. Lada: catalán, lleuda-
tari T lliuder, formas CDrrient«s; leu-
da, tender, fuera de uso.
Lezna. Femenino. Instrumento
qué se compone de un hierrecillo con
Santa muj sutil j un mango de me-
ara, del cual usan los zapateros j
otros artesanos para agujerear, coser
j mspuntar.
JBtiuolooía. Antiguo alto alemán,
aUmta; alemán moderno, Akle; suizo,
aUtme; italiano, letina; francés Anti-
guo, aleine; moderao, alÍHe; lemosin,
leruo; provenzal, aleña; catalán, aleña,
aletna; Berrj, aleone, altane.
LHOP
Jleseíia. — La forma etimológica ee
letna, puesto que la t no aparece en la
voz de origen, ni en ninguna de las
varias formas del romance.
Lezne. Adjetivo anticuado. Dslbz-
MABLK.
Lhacio, cia.* Adjetivo anticuado.
Flaco, débil, enfermo.
BtuiolooÍa. Lacio.
Lhantor, ra. Masculino j feme-
nino anticuado. £1 que llora, triste,
afligido.
I?Hdpital (MiousL de). Canciller
de Francia, orador j poeta latino,
cuja celebridad se debe i, loa esfuer-
zos que hizo por evitar las contiendas
entre católicos j protestantes j á las
sabias reformas que llevó á la admi-
nistración. Nació en Aigneperee en
1506 V murió en 1573. Era hijo de
Juan L'EOpital, médico distinguido,
que llegó & ser intendente ; amigo
del condestabla de Borbon. Despuee
de haber estudiado en Tolosa, se re-
unió 6 su padre en Milán, donde éste
había sido envuelto en la proscripción
que pesaba sobre el condestable; ter-
minó su educación en Padua, j bieii
pronte BUS precoces talentos le facili-
taron la vuelta ¿ Francia. Nombrado
consejero del Parlamento de Paria,
mereció el favor de Margarita de Va-
lois, hermana de Enrique II, y fué
elevado al puesto de superintendente
de Hacienda en 1554. En este cargo,
comenzó ¿ trabajar en la reforma de
los abusos, dando él mismo pruebas
de tal desinterés que, al querer casar
á su hija, tuvo Enrique 11 que dotar-
la, pues L'HÓPiTAL no contaba ni con
una mediana fortuna. Al advenimien-
to de Margarite al ducado de Saboja,
i. punto estuvo la Francia de perder i.
L'H6pital; pero Catalina de Médicis
y los Guisas se reunieron para confe-
>rirle el cargo da canciller, vacante
por muerte de Oliver, en 1560. Desde
los primeros momentos, L'HOpital
dio pruebas de una noble entereza,
negándose i tellar la sentencia de
muerte del príncipe de Conde, acusa-
do de haber tomado parte en la cons-
[>i ración de Amboise. Su discurso en
os Estados generales de Orleans, ade-
más de un fidelísimo cuadro de la si-
tuación de la Francia en aquella épo-
ca, es una verdadera profesión de fe
política. Contener & los partidos por
la justicia y no por la astucia; opo-
ner la moderación á la violencia; la
tolerancia, al &natismo religioso; hé
aquí los principios que el canciller
proclamaba y de loa que no se separó
jamasen medio de las iotrigaa de la
corte y del hervidero de las guerras
civiles. Durante ocho años, fué el re-
preseptante de aquella parte ilustra-
da de la clase media, cu jo apojo do-
bla ^cidir más tarde el triunfo de
Enrique lY. Sin embargo, como era
de esperar, su franqueza produjo el
disgusto; Catalina de Médicis le re-
cogió loa sellos, j en 1568 tuvo que
retirarse i su casa de Vignai, cerca
de Etempes. La nueva de las matan-
zas de la noche de San Bartolomé, le
sorprendió en su retiro, sin conseguir
LlA
899
asustarle. Cuando se \o dijo que lle-
gaban loa asesinos, mandó que se les
abriesen las puertas, y cuaudomegó
un mensajero de la corto declarando
que el rej le perdonaba, contestó:
cignoraba que hubiese merecido ni la
muerte ni el perdón.» No obstante, el
horrible espectáculo de las desventu-
ras de su patria abrevió su vida. Seis
meses depues de las jornadas de San
Barlolotn/ (Saint-BeríAelemy), mnrió
casi en la pobreza, pero justificando
hasta el fin la hermosa divisa que ha-
bía tomado de Horacio: Inpavidum
ferient ruina. L'HOpital ha dejado
unido su nombre á un gran número
de edictos j ordenanzas, reformando
los abusos da la administración y da
las tejes civiles. Durante su carrera
política y en su retiro, cultivó asi-
duamente las letras latinas, y en latin
sostuvo una larga correspondencia
con los hombres máa eminentes de su
tiempo. Su conocimiento del griego
le puso en relación con Amjot, qns
fue quien le presentó á Enrique II.
Sus Foetíat lalintt, coleccionadas v
Eublicadas por su nieto Hurault de
i'HftpiTAL, en 1585, han sido reim-
presas diversas veces. Su estilo, aun-
?iue un tanto difuso, es fácil y con
recuencia vivo j enérgico. Las obras
completas de L HOpital han sido co-
leccionad asv dadas á la estampa por
Duffej de Tonne (París, 1824, 4 vo-
lúmenes en 8.°), y van precedidas de
un ^mayo tobre eu vida y tus obra*.
Las poesías han sido traducidas al
francés por M. de Noléche (Paris,
1857). Sus obras se componen de
Poesías latinat, Tratado de la reforma
de la justicia, Büeurios y Memorias.
Beseña. — 1. Estuvo como represen-
tanto de Francia en el Concilio de
Trento, á mediados del siglo xvi,
1547. .
2. Se opuso al establecimiento de
la Inquisición en su país.
3. Estableció la libertad de cultos.
4. Cuando se le intimó para que
rubricara la sentencia de muerte del
gran Conde, contestó impasible: *eó
morir, pero lio deshonrarme* Lacón- ■
quista del Asia por Alejandro no
vale tanto como la respuesta anterior.
Para la criticado la histeria, L'Hftpi-
TAL es el más grande y noble carác-
ter de su aiglo.
Lia. Femenino. Soga da esparto
machacado, tejida como trenza para
atar y asegurar los fardos, cargas y
otras cosas. ¡ El orujo de las uvas,
del cual, exprimiéndolo, se saca una
especie de vino da poca fuerza, llama-
do aguapié. | Estab BBcao una lía.
Estar poseído del vino.
Etiuolooíá. Bajo latín lia, que se
halla cu un manuscrito del siglo x:
/tela sive LIAS vúti, «heces ó lias del
vino» (Cambsrt, Manuscrito, folio 17,
recto); francés, lie; wHon, ¿e'm; inglés,
lees, plural.
1. Bajobreton li, lut, forma de M(,
limo, lodo. (Cita de Littré.)
2, Godo Ufan; frisen, liaa; inglés,
ío lie, cuja raíz expresa la idea de
yacer, estar acostado. (ScHBU.Ba.) ,
igitizedb, Google
400
L[BA
3. Latinlú, ceniía, lejíft, qaepndo
Íroducir una forma rústica, tal como
r^»# 6 lúa, trasformada en lia por
el latín bárbaro de la Edad Media.
(Idbu.)
4. Hasta el presente, no haj mis
que conjeturas acerca del erigen de la
voz propuesta. (Littbí.)
5. «Covarrubias dice se llamií así
cuasi iiira.» (Acadbuia, Diccionario
di i 726.)
LiaJlo (Teodoro Felipi db). Pin-
tor español, discípulo de Alonso San-
ches Coello, ijue naci<5 en Uadríd
en 1575 j munii en 1625. Fué i per-
feccionarse en Italia, 7 i su vuelta
ftdquíriii nna j^an reputación como
miniaturista. La corrección del dibu-
jo, la semejanza t el brillante colorí'
do, son las cualidades más relevantes
de sus. obras. Las más notables que
de él se conocen, son: tatt J%an predi-
cando M el detierto; Cateada, j las
Ninfat de Diana, perteg%idai pof wi
látiro. Kntre sus retratos, se citan,
como obras maestras, el del empera-
dor Rodolfo 7 el de Don Áharo de
Batan.
Liaflo {Alvaro Aoüstin). HíatO'
nadar j crítico español, que murí¿
Kr los años de 1830. VisitiS Italia j
ancia 7 estuvo agregado á la bi-
blioteca real de Berlín. Su obra más
notable se titula: Repertorio d4 ¡a hit-
torta y literalnra eipaüolag portM*eta.
Lias. Femenino plural. «Se llaman
también las heces ó casca de uva, de
las cuales exprímiéndolae, se saca una
especie de vino de mu7 poca fuer-
xa, llamado Agita pié.» (Acadbuia,
Diccionario de i7i6.) ] Tomar lias y
Jnan Damanle. Frase vulgar con qi
se da á entender c[ue uno escapó ó :
fué con alguna pnsa, de la parte don-
de estaba. (Idbu.)
XjBEa. Femenino. Bn la tonelería
de Andalucía, el conjunto de ciertos
mimbres que se emplean en la cons-
trucción de las botas. También se
llama asf en Castilla el conjunto de
lías con que se atan j aseguran las
corambres en que se conduce el'
' aceite j cosas semejantes.
Libable. Adjetivo. Susceptible de
ser libado.
LibacioD. Femenino. Bl acto de
libar. Ceremonia religiosa de los an-
tiguos paganos, que consistía en lle-
nar un vaso de vino 6 de otro licor,
Í derramarlo después de haberlo pro-
ado.
Btiuolosía. Libar: latín, ^iatio,
ofrenda, sacrificio, en san Jerifnimo,
forma sustantiva abstracta de /tjáíw,
libado: francés, Ubation.
ReteHa kiildriea. — PoHCeitmo griego
y romano. 1. Infusión de vino, de
sangre, de aceite 6 de leche, en los
sacrificios ofrecidos por los antiguos
griegos 7 romanos. La libación de
vino se hacía vertiéndolo con una p^
t«na sobre la cabeza de la víctima,
presentada en el altar, 7 se mezclaba
en las llamas con la sangre de la víc-
ma; la de aceite 6 de vino, sobre la
parle de lo» diotes, porción de la vícti-
ma quemada en el altar; y la de leche.
LIBE
sobre las tambas para aplacar los ma-
nes.
2. También había libación >8 sin
sacrificios, practicadas al fin de las
comidas, en honor de los dioses en
general, 6 de los lares en particular,
3ue consistían en nna copa de vino
erramado sobre la mesa.
3. Libación o/renda, lUime» ó Ith^
mnlnm, ae llamaba á las prímicias de
las viandas ofrecidas á los dioses en
los festines públicos, j á los lares eu
los prívados; 7 también á las primi-
cias de los frutos ofrecidos á los dio-
ses por los campesinos, antes de la
recolección,
Libadio. Uasculino. Botinie».
Nombre que da Plinio & la centaurea
menor.
BrtuoLOofA. Latín Ubltdinm, que es
el gñego XtfiiSiov (Ubádúm).
LUramen. Masculino anticuado.
La ofrenda en el sacrificio.
Btiuolooía, Libación: latín, AíA-
men, el vino del cáliz. (Fostdnato.]
Libamiento. Masculino anticua-
do. Libación. ¡ La materia 6 espe-
cies que se libaban en los sacrificios
BTiHOLoaÍA. Libar: latín, tüimí*-
tnm.
Liban. Masculino. Rslinoa.
Libanion. Masculino.
Especie de colino en cuya composi-
ción entra el incienso,
BnuoLoaÍA. lÁbano.
1. Lfbano. Masculino. Árbol que
lleva el incienso.
Btiuolgoía. Griego Xtfizvov (Uha-
non), incienso: latín, HbSniu, árbol
que lleva el incienso 7 el incienso
mismo. (Sbddlio.) | Nombre de un
esclavo. (Plaüto, Cicbron.)
2. Libano. Masculino. GhografU.
Monte &mosísimo de Siría, uno de
lo»Santo8 Lugares, de donde nace el
Jordán,
BriuoLoofA. Griego Xíffiwv (Uh-
%on), incienso; latín, liblUní.
Libanomancis. Femenino. Anti-
^üedadet. Adivinación por medio del
incienso quemado á los dioses.
Btiholooía. Griego libanon, incien-
10, 7 manUta, adivinación: francés,
libanomaneie.
Libanota. Femenino. Libahotb.
Liban ote. Masculino. Botánita.
Planta umbelífera, cuva raíz exhala
iperfume parecido al del incienso.
ETiyoLoalA. Líbano.
Libar. Activo. Chupar suavemente
jugo de alguna cosa. J| Hacer el li-
bamiento para el sacrificio: tdmaee
también algunas veces por sacrificar.
IjProbar (Ü gustar algún licor.
ETiuoLoaÍA. Griego i^l6tM(leibein},
verter, derramar: latín, libare, tocar
con los labios, gustar, vaciar un vaso;
italiano, libare. #
Libatorio. Masculino. £1 vaso con
que los antiguos, romanos hacían 1^
libaciones.
Btiuolooía. Libar: latín, libald-
rtwH, el vaso que servia para las liba-
ciones. (Fbsto.)
Libela, Femenino antícuado. Mo-
neda'romana de plata, que valía cua-
LIBB
tro maravediMB de plata caatalhai»;
EriuoLOofA. Latín UiflU, <jm n-
Sresenta tibrella, forma diíninutiTa
e Uhra, moneda de los romanos qaa
valía la décima parte de on denano.
( Vabbon. )
Reteña kittáriea. — Nwmi»mdtie*. Pe-
queña moneda de los antiguos rcHna-
nos, de plata, que valía la décima
parte del denarío. Se creeqae adío es-
tuvo en uso en tiempo de los rejee.
Su valor corresponde prdxiraainenta
al de una peseta.
Libelar, Activo anticuado. Escri-
bir refiriendo alguna cosa. | Forenu.
Hacer peticiones.
Btiuolooía. Libth: francés, Ubelitr,
redactar convenientemente ana da-
manda iudícíal.
Libelático, ca. Adjetivo que se
aplicaba á los crístíanoa que sacaban
certificación de haber obedecido los
decretos de los emperadores, j con
esto se libraban de la persecución.
Btiuolooía. Latín libtr, libro; U-
bellmt, certificación; líbelfío, el escri-
bano; UblUiiici, los que compraban
certificados para acreditaran obedien-
cia i loa decretos imperíales, evitan-
do la peraecucion j el suplicio: &an'
cés, itbeüatiqnet ; italiand; Uheü^tieo;
catalán, libel~lálieh, ca.
Libelo. Masculino anticuado. ía-
¡o pbqubRo. i Forfme. Petición d me-
morial. I Libro, papel ó escrito sati-
rico V denigrativo de la honra ó fama
de alguna persona, v se llama co-
munmente libblo innmatorio 6 fm-
moso. I DE repudio. BI instrumento 6
escritura con que el marido antírna-
mente repudiaba á la mujer 7 diri-
mía el matrimonio. *| Dar libblo ob
REPUDIO. Frase metafórica. Benna-
ciar, dar de mano.*
Btiuolooía. Latín Übélbu, dimioo-
tívo de Hbor, libro; &ancés, lihtU»;
italiano, libello; catalán, libtl-la.
Reieüa. — El libelo de repudio vieoe
de la ley de Moisés 7 fué condenado
por la ley cristiana.
Líber. Masculino. Mitología. Uno
de los nombres de fisco. (YáaseBAOO.)
Libera. Femenino. Miíologta, Uno
de los nombres de Proserpina, (Véase
Proskrpiha.)
Liberación. Femenino. Cabta di
PAOO. I Foremt. Remisión que el
acreedor hace al deudor de lo que éste
le debe. | La acción 7 efecto de ponw
I libertad. | Quitanza.
Btiuolooía. Liberar: latín, ñifri-
tto, forma sustantiva abstracta de ft-
bifritnt, participio pasivo de tiUrSrg,
liberar: italiano, Uberañmu; francés,
libération; provenzal, liberado; cata-
lán antiguo, liberada.
Liberador, ra. Libertador, ba.
BTiuOLoaÍA, Liberar: latín, tUttt-
tor. [Cicerón, Curcio.)
Liberal, Adjetivo. El que obra
con liberalidad ó la cosa hecha con
ella, ü Expedito, pronto para ejecutar
cualquiera cosa. J Se dice del arte
propia del ingenio, á diferencia ds la
mecánica, y El que profesa doetrínas
favorables á la libertad política de los
Estados, término contrario deuTH^
Digitizedby VjOOQIC
UBE
ea oujo sentido decimos: poHtiea u-
bbral; parlidot libbbalbs. En esta
acepción, lisaae sustantivunente; bo-
bra todo ea plural, como cuando se
dice: «los LiBSBAtES triunfaron en la
¿fuerra de los Siete años.> || Ahtes
ILIBERALES. Artes que requieren la ii
tervencion constante de la intelígei
cia, del sentimiento ^ de la fantasi
para los efectos de la invención, tales
como la poesía, la escultura, la
quitectura, la pintura, la njúsi
término contrario de arlet mecá»ÍC<U.
Se les dio el nombre de libbeaLbs,
porque eran en lo antigfuo la ocupa-
ción de los hombres libres, mientras
que las artes manuales, tenidas en
concepto de viles, eran el oficio de los
OBClaTOB.
Etiuología. Libre: latin, lib^álii;
catalán, libtral; francés, Ubénl; ita-
liano, libérale.
Jteseñtt, — Nuestras artet libb&ai.ss
son el LiBBRALiA it%diit de Tácito, en
CUTO autor tiene el significado de
bellas letras.
Sinonimia. Ziberal, oeneroto. — Am-
bas palabras tienen aplicación en sen-
tido propio j en el ngurado, í pesar
de lo que han escrito ^gunos mal in-
formados etiftiologistas.
Siendo la voz «irff el términoopues-
to de la voz aclavo, creemos que la pa-
labra liberal aa se usd primitivamen-
te sino con relación al sujeto que li-
bertaba. Un hombre tonía un esclavo,
por ejemplo, j le daba la libertad; ese
nombre fué denominado liberal; ese
hombre era el ¿í^aí de aquella época
Después, este rapíritu de liberali-
dad, esto espíritu de donación, por
decirlo así-, se apUcé á las diferentes
relaciones de la vida práctica, j la
palabra liberal vino á significar des-
prendido, dadivoso, larro, como se
decía con suma, propiedad en otro
tiempo. Después se hiio extensiva á
los hechos del alma, j expresé la idea
de cosa ele^nte, suelta, magnífica.
Cuando decimos que un orador habla
eon soltura j liberalidad, queremos
decir que da holgura j grandeza á
sus pensamientos, 6 lo que a ello equi-
vale, que hasta con la palabra, con el
arte, con la forma del discurso, es
desprendido, dadivoso, rico, espléndi-
do: más claro, liberal. Últimamente
se aplicii i las ideas sociales, ; signi-
fica la escuela contraria de la política
servil.
Digamos ahora que un orador ha-
bla con soltura j generotidad, j 6 no
concebiremos ninguna idea, 6 conce-
biremos una idea distinta. Hablar con
¡tntntidad significaría qne hablaba
invocando las ideas de perdón, de cle-
mencia y de olvido.
Digamos también escuela gentrota,
partido geturoso, j nadie entenderá
que se hablaba de los partidos ; de
las escuelas liberales.
Gtneroto significó primitivamente
la idea de y^tt«ro, de origen, de casta
ó-familia, j así llamamos vino gene-
roto al que viene de buena cepa y de
buena cuba; es decir, al qne viene de
buena raíz, que es como si dijéramos.
LIBE
trasladando el sentido de esta pali^
bra, de buena estirpe. Esta es su si^
nificacion recta, primitiva, propia,
muy propia, que conserva la voz ,?«-
Heroio, y de esta significación clásica
y pura se olvidaron los etimologistas
que niegan á esta voz el sentido rec-
to. Asi es que Virgilio dice en sus
Qeórgieat: detcriptio eq%i generoit, des-
cripción del caballo generoso; esto es,
del caballo de casta y raza.
Después se aplicó a expresar los he-
chos morales y actualmente se reputa
sinónima de Uberalidad.
El liberal da: el generoso sacrifica.
jA&eralidad quiere decir desprendi-
miento: yííteroWííW, abnegación.
La Uberalidad es la virtud del trato;
la generosidad es la virtud de la con-
ciencia.
El Uieral es grande anto el mundo:
el generoso es grande ante la moral.
El que da, se capta la opinión: el
que saeríjíca, halla la recompensa y la
confortación en su propio espíritu.
Dicho en menos términos: la libera-
lidad es más expansiva, más social,
más humana, mas estrepitosa.
La generosidad es más interior, más
mesurada, más difícil, mis fuerte,
más espiritual.
La liberalidad ea un don: X^genero-
ñdad es un heroísmo.
Liberales (fiestas). Femenino
Eilural. Historia antigva. Fiestas que
os antiguos romanos celebraban anual-
mente, en honor de fiaco 6 Liber, el
16 de las' kalendas de Abril (17 de
Marzo), dia en que se ofrecíani aquel
dios tortas, que ^fabricaban en las ca-
lles las mi^eres ancianas, coronadas
de hiedra. £n el mismo dia se daba la
toga viril á los jóvenes que tenían
ed^d para recibirla. (Véase toqa vi*
aiL.)
Etiuolosía. Latín lAber, Baco,
dios del vino y de la vendimia, alu-
diendo á la libertad que el vino en-
gendra; liberSÜa, fiestas de Baco.
(Ovidio.)
Liberalidad. Femenino. Virtud
moral que consiste en distribuir ge-
nerosamente sus bienes sin esperar
recompensa alguna. || Generosidad,
desprendimiento. \ Usase en sentido
metafórico, como cuando decimos: «la
LIBBBALIDAD de UU IngCtlio.»
Etiuolooía. Liberal: latin, tibUralí-
ios; italiano, liberaliía; francés, libera-
lite'; catalán, Iliberalitat.
Liberalisimamente. Adverbio de
modo superlativo de liberalmente.
EriiáOLoaÍA. Liberalisivta y el sufi-
jo adverbial mente.
Liberalisimo, ma. Adjetivo super-
lativo de liberal.
Liberalismo. Masculino, El érden
de ideas que profesan los partidarios
del sistema liberal. \ El partido 6 co-
munión política que entre sí forman.
EtiuolooÍa. Liberal: italiano, libe-
ralismo; francés, libéraliime. .
Liberalizar. Actívo. Hacer liberal
á alguno. .
EtiuolooÍa. Liberal: francés, Ub¿-
raliter.
I<il)flralmenta. Adverbio de modo.
LIBE
401
Con liberalidad. \ Con expedición,
presteza y brevedad,
EtiuolooÍa. Liberal y el sufijo ad-
verbial mente: latin, Ublriliter; italia-
no, liberalmente; francés, lii/ralentnt;
catalán, lliieralment.
Liberamente. Adverbio de modo
anticuado. Libbbubktb.
Liberar. Activo anticuado. Libbk-
TAE,
Ktiuoloqía. Latin IfiírSre, forma
verbal de líber, Ubíra, lib/fmm, libre;
francés, libérer; italiano, liberare.
Liberdad. Femenino anticuado.
LlBEETAD.
Liberdat. Femenino anticuado.
Libertad.
Libero, ra. Adjetivo anticuado.
LlBftE.
Libárrimo, ma. Adjetivo superla-
tivo de libre.
ETiuOLOofA. Libre: latin, liberrt-
ww,
1. Libertad. Femenino. La fa-
cultad que tiene el hombre de obrar 6
no obrar, por la que es dueño de sus
acciones. | El estado 6 condición del '
que no es esclavo. | El estado del que
no está preso. | La üHa de sujeción
{' subordinación; y así se dice que á
08 jévenes les pierde la libertad. H
La iaculted que se disfruta en las na-
ciones bien gobernadas de hacer y de-
cir cuanto jjo se oponga á las leyes ni
á las buenas costumbres. || Prerrogati-
va, privilegio, licencia. Se usa mis
comunmente en plural. || El estedo de
las personas libres; y así decimos de
alguno: no se casa por no perder su
LIBERTAD. ¡ La desenfrenada contra-
vención á las leyes y buenas costum-
bres. En este sentido tiene también
uso en plural. ( Licencia, ú osada
familiaridad; y así se dice: me tomo
la LiBBBTAD de oscribír esta corte; eso
es tomarse demasiada libebtad. Así
aplicada, es siempre mal sonante esta
palabra en plural. | La independen-
cia de las etiquetas; y así se dice: en
las cortes hay más libertad en el
trato; en los pueblos se pasea con li-
BEBTAb. II Esfuerzo y ánimo para ha-
blar lo que- conviene al propio estado
ú oficio; y a^í se dice: reprendióle con
libertad, y Desembarazo, franqueza,
despejo; y así se dice: para ser ten
niña se presente con mucha liber-
tad. I Bbscatr. H Facilidad, soltura,
disposición natural para hacer algu-
cosa con destreza. En este sentido
dice de los pintores y grabadores
que tienen libertad de pincel ó de
buril. I DE couBRCiO. La facultad de
comprar y vender sin estorbo ningu-
no. I OS CONCIENCIA. Permiso de pro-
fesar cualquiera religión, sin ser in-
quietado por la ai^toridad pública. ||
Desenfreno y desorden coiitra lasbue-
costumbres, j dk cultos. El de-
recha de practicar públicamente los
actos de religión que cada uno profe-
sa. U del espíritu. Dominio 6 seSo-
río del ánimo sobre las pasiones. | de
lupRBMTA. La faculted de imprimir
cuanto se quiera siu previa censura,
con sujeción á las leyes, j Apellidar
LIBERTAD, Frase. Pedir el esclavo in-
"""" DigitizedbytlOOgle
402
LTBR
jaetament« detenido en eaclavítud
que se le declare por libre. | Ponkb
RN LIBERTAD DB ALGUNA OBLIOaCION.
Frase metáfúrica. Eximir de ella. |
6acab Á libshtad LA NOTICIA. Frase.
lizamiDarel juez ecleaiástico bu vo-
luntad á BolaB j en paraje donde sin
dar nota pueda libremente salirse del
COnTento.
Btiiioloo(a. Lihre: Utin, tiberlat,
liheríaíít; italiano, Ubtríá; francés,
Uherti; catalán, lUbertat; portugués,
liherdtáe; provenía], libertal.
SiNOKiiiiA. Libertad, iibtrtinajs. La
libertad es una altísima prerrogativa
del ser político, moral é inteligente;
el libertinaje es una abjeccion.
La libertad ee un sistema: el liber-
tinaje un abuso.
La libertad es un api5stol: el ¡iber'
tínaje, un bandido.
La libertad es lo contrario del ÍíÍít-
tinaje, porque la libertad es libre y e]
libertinaje es esclavo.
2. Libertad. Femenino. PoUteii-
tu roma*o. Divinidad alegórica de los
romanos, hija de Júpiter j Juno. Sus
atributos son el gorro frigio, el cetro
T el jago roto. El padre de los Gracos
fué el primero que la elevó un tem-
§Io, que fué devorado por un incen-
io.
3. Libertad (jCbbolbsdb la). Hit-
loria. Arboles qne, durapte los pri-
meros afioB de la revolución francesa,
se plantaban en todos los municipios
(eontamnet), como símbolos de la li-
BBRTAn. BstB idea naciiS de los llama-
dos antiguamente irholet dejfavo 6
simplemente mayot. \ Fíate M
(árboles ds}]. Los primeros se plan-
taron el año 1792, en Lille, Auxerre
j en otros muchos lugares. En su
ma^or parte eran árboles sin raíces,
Sero mu^ altos; es decir, una especie
e mástiles. Algunas ciudades del
Mediodía los teman en casi todas las
calles y delante de muchas casas. Un
escritor de aquella época dice que
en 1794 había en Francia más de
60.000 írbolbs db la libertad. Por
un decreto de la Convención de 3 Plu-
vioso, aDo II (23 de Enero de 1794),
se ordend que en todas las communet
se plantase uno de dichos árboles, sin
rafees, y se confid su conservación á
todos loa buenos ciudadanos. La es-
SBcie de árbol habitualmente escogi-
a fué el penplier, 6 sea el álamo, que
los campesinos franceses llamaban
peuple, nombre formado de popnlia,
que en latin significa pueblo j álamo;
interpretación que basta para com-
prender que se le diiS esa preferencia
por los demócratas. La plantación de
ÁRBOLES DE LA LIBERTAO i la puerta
de todos los.comités militaree y civi-
les de Paria fué el pretexto de que loa
revolucionarios se valieron, en 1793,
para el movimiento popular que aca-
bó por la famosa jornada de 20 de Ju-
nio. Bajo el primer imperio, los árbo-
les DE LA LiBEBTAD fucron descui-
dados ó cortados. En la revolución
de 1848 reaparecieron, siendo un me-
dio de agitación, y llegando en Paris ,
auna cantidad casi innumerable. Fre- '
IJBE
cuentemente se invitaba al clero para
que los bendijese. Cuando el Gobier-
no cesó de ser puramente demagógi-
co, sirvieron de pretexto para desor-
denes públicos, y fueron derribados.
Libertadamente. Adverbio de
modo. Con libertad, con descaro y des-
enfreno,
Etiuoloqía.. ZÁhertada y el enfijo
adverbial mente.
Libertado, da. Adjetivo. Osado,
atrevida. | Libre, sin sujeción, | An-
ticuado. Desocupado, ocioso. '
Etimolooía. Libertar: latín, Uhíri-
tnt; francés, lib¿T¿; italiano, Uierato;
catalán, Uibertat, da.
Libertador, ra. Masculino y fe-
menino. El que liberta.
Etiuolooía. Libertar: latín, Uiíri'
íor; italiano, liheralore; francés, libé~
rateur; catalán, Ilibertador, a.
Libertar. Activo. Poner á alguno
en libertad, sacarle de esclavitud t
sujeción. Se usa también como recí-
proco. I Eximir á alguno de alguna
obligación, sujeción 6 deuda. | pre-
servar; V así se dice de un reo: el
abogado le ha libektado de lahorca
ó del presidio.
ETiuOLoafi.. Liberar: catalán, lU-
beriar.
Liberticida. Adjetivo. Destructoi
de la libertad, como cuando ee dice;
planee liberticidas.
Etiuolooía . Latin ^ifríat y esdíre,
matar; francés, libertiad».
Libertina. Adjetivo femenino. Mi-
tología. Sobrenombre de Venas, como
diosa de los caprichos libres.
Btiuolooía. Libertino. .
Libertinaje. Masculino. Desenñ^-
no en lasobras jen las palabras. } La
falta de respeto á la religión.
Btimolooía. Libertino: catalán, lli-
iertinatge; francés, libertinaje; italia-
no, libertinaggio.
Moral de la familia. — El libbstI'
NAJE nos hace esclavos de nosotros
mismos. Por consiguiente, es lo con-
trario de la verdadera libertad. Apu-
radas estas ideas, hallaremos que la
libertad no significa nada sin la vir-
tud que nos nace inmunes, lo cual
quiere decir que nos hace libres.
LibertÍDamente. Adverbio de
modo. Con libertinaje.
ETiMOLOofA. Libertina j el sufijo
adverbial mente.
Libertinear. Neutro familiar. Bi
tregarse al libertinaje, | Echarla de
libertino.
Libertino, na. Adjetivo que se
aplica i la persona entregada al lib<
tinaje. I Masculino y femenino.
hijo de liberto, y más frecuentemente
el mismo liberto con respecto á su es-
tado, como opuesto al del ingenuo.
Etiuología. Latin Rbertiniit, el es-
clavo á quien se daba la libertad: ca-
talán, Iliberti, na; francés, libtrtin;
italiano, libertino.
1. Entre los latinos, la voz del ar-
tículo era sinónima de liberto.
Entre. los cristianos de hov, el
libertino es el esclava, hijo de un hom-
bre libre; así como allí era hombre
libre, hijo de un esclavo.
LIBI
3. El Uberfituí de noestros días ei
el esclavo del libertinaje, como el vir-
tuoso, aunque sea esclavo, es el hont-
bre libre de la virtud.
SmoNiuiA. Libertino, vidoto. El li-
bertino se entrega con libertad á loa
placeres de los sentidos : peca propia-
mente contra las buenas costambreii,
y la pasión que le domina le hace
despreciar la decencia sin temor de la
publicidad.
El víciato puede no tener más qae
un solo vicio , y ocultarlo toda eq
vida, ó por mucho tiempo. Por cona-
gniente, es menos malo que el UieT'
lino. (CoMDB DB LA Cortina.)
Liberto, ta. Masculino y femraii-
no. Derecho rowtanc. El esclavo á quien
se ha dado libertad, respecto de su
patrono.
BTiHOLoaÍA. ZÁbre: latin, tiberlat;
italiano, liberto; catalán, Uibert.
Sinonimia. Ltbertnt se diferencÍB de
Ubertfniu, en que éste se dice con re-
lación á la condición ó caalidad del
liberto, y Uberlnt, con relación al dne-
fio que concede la libertad. (Dn Mi-
auBL T Morante.)
Libernm veto. MitíoriA. Palabras
latinas, que componían la fórmula
usada en la antigua ConstitncíoB de
Polonia para expresar el derecho que
tenía cada nuncio ó diputado de la
nobleza á oponerse á una resoludca
de la Dieta y, por el mismo becho,
anularla.
ETWOLOaÍA. LlBEBUMwAl.
Libetra. Femenino. MitaUgta.
Nombre de la fuente Magnesia, inme-
diata al monte Helicón, en Beoda.
Las musas, á quienes estaba consagra-
da, se llamaron por esta rason Ub^ri-
dat.
BtiuologÍa. Griego Atl6i|6pa (Lei-
ietkra); latin, Libetkra. (Plinio.)
Libetrídas. Femepino plural. Mi-
tología. Sobrenombre de las musas.
Etimolooía. Libetra:lt,tiji, &6«íÍtí-
da. .
Libia. Femenino. Geografía. Gran
país de África, célebre por su desier-
to. I El África toda. (Plinio.;
Raeña teogrifica i Aiettfrica. — La
Libia marítima comprendía parte de
las costas que se extienden por el Me-
diterráneo, entre el Egipto y la Sirte
major, liasta los arenosos desiertos
que se encuentran al Sur, en los cua-
les haj algunos oasis; contenía ade-
más los países conocidos en la histo-
ria con los nombres de drenáicOt al
Oeste, V Marmáriea, al Este. La parte
oriental de esta última estuvo eo
tiempo de Ptalomeo aneja al Egipto,
bajo el nombre de Ifomtu Ltbytmt.
La Marmáriea contenía muchos pue-
blos, nómadas en su major parte, que
ocupaban las islas ú oasis de! desier-
to. A este número pertenecían loe
kamonient, que habitaban el oasis de
Sinah á los 29° 15' latitud Norte j
30° 2' longitud Este; oasis en que
existía un templo v un oráculo muj
célebres, consultados por Alejandró
Magno. Las distancias qne cueatao
los modernos árabes desde este a
á Alejandría, es d
..■igitizecl by ^
iraoes ao&ae esie sino
s de catorce jornadas.
,ytL.OOg[C
LIBE ■
La m^yoT y c&ei única riqueza desús
habitantes consiste en tos dátiles, que
produce el país. Cerca del mar esta-
ba el pueblo llamado Adyrmaekidet
por Herádoto, y AUymachitet , por
Ptolomeo. Bl país que habitaban, se
llamaba propiameote Nomm JAbyeiu
6 Libia grüga, i causa de estar ocu-
pada toda la costa por reducidas co-
lonias griegas, al través de las cuales
se distinguía la ciudad de Parato-
Mww; boj dift, Al-Barelho%K._k\ Oes-
te d« la Uarmárica, j-al Este de la
verdadera África, estaba Cirenáica,
proTÍucia que tonuí el nombre de su
capital, edificada en una altura y
próxima al mar. La segunda capital
de Cireniica era Apolonia, llamada
después Sonn. Estas dos ciudades,
con otras tres -principales, formaban
una confederación, llamada Pencápo-
lit, Toz que significa cinco civdadei,
de penta, cinco, y polit, ciudad. Las
tres cnyos uombres no hemos mencio-
nado, eran: Plolemait; hoy, Tolome-
ta: Arti%o¿; hoy, Teniera., j Bermice;
antes, Setp⁢ j hoy. Bernia. En los
alrededores de esta confederación co-
locaron los antiguos el jardin de las
Setpériáe$. Habia otra ciudad llamada
Buree, qae di¿ eu nombre al desierto
de sus cercanías. En la parte occi-
dental de la Cirenáica, al Mediodía
de la Sirte, empezaba el África earta-
oinmte en el sitio llamado Altar de
lo» I^ilenot, por los hermanos Filenos,
cartagineses, que consintieron en de-
jarse enterrar vivos á fin de dilatar el
territorio de su patria. Había en el
interior de la Cirenáica muchísimos
pueblos; entre otros, los MosamoHei;
poderosa nación que se extendía des-
de las orillas dei mar, hasta un oasis
llamado Angila, cuyo nombre ha con-
serrado. Casi en toda la Cirenáica
crecía una planta llamada tilpAinm,
que producía un azúcar parecida al
de caña, vendido á peso de oro en el
imperio romano. En el mismh país
habitaban loe tolóf^ot, 6 gentes que
cOmen lotiu, fruto de un £-bol espi-
noso, especie debata ó farinácea, del
tamaño de una aceituna. La Libia in-
terior estaba situada propiamente al
Snr y al Oeste de la Cirenáica. Al
Mediodía da las dos Sirtes, habita-
ban loeyar4Mai(íoi, pueblo entre nó-
mada y agricultor, cuya ciudad esta-
ba sittiada á la entrada del Fezzan, y
se llamaba Sarama; hoy, Cfkema. La
parte dei territorio llamada propia y
especialmente África, á la cual se
juntaban las dos Libias, de que he-
mos hablado ya, se extendía (según
Ptolomeo) desde el Altar de loe File-
nos, límite occidental de la Cirenái-
ca, hasta el rio Ampsagas, que des-
emboca en el mar interior. Otros geó-
grafoBménos an.tiguos restringen esta
Sorcion del África, limitándola del
'este al rio Rubricatns, que desembo-
ca cerca de Hippo-Regius, límite occi-
dental de la región de Túnez, así
como el Aliar de loí Filenos es el lími-
te oriental de la regencia de Trípoli
En la extensión de ambas costas es-
tán, por lo tanto, comprendidas las
LIBI
dos Sirtes. Cerca del A llar de los File-
nos, situado casi en el fondo de la
Sirte mayor, vivían los maca, pueblo
libio, nómada, tal vez el mismo que
Ptolomeo designa con el nombre de
Syrliíei. Al Oeste estaban los lotiifa-
gos, de que ya hemos hablado^ Habi-
taban en su territorio muchas colo-
nias fenicias, tres de las cuales habían
formado una confederación llamada,
por el número, Tripolilanis. Estas
ciudades eran: Leptatio^na; hoy. Le-
uda; Vea, hoj Trípoli, y Sabrata;
hoy, Sabrat 6 antiguo Trípoli. La
pnmera, edificada por los fenicios de
Sidon, pasó á ser colonia roinana y
vid nacer en su recinto al emperador
Septimio Severo. Al Sud de la Sirte
menor, estaba la isla Menix ó Lotofa-
gilesj también Girha, conocida hoy
por Zerbi, patria del emperador Tri-
bonio-Galo. En el fondo de la expre-
sada Sirts estaba el pueblo de los
mach/lot, nación libia que habitaba
las cercanías del lago Tritonis; hoy,
ElrL*-Deha 6 Farvm, cuya parte me-
ridional se llamaba Libya Palus. Dí-
cese que vivían en su alrededor va-
rias colonias griegas. Al Norte de
este lago estaban los naaiot, preten-
didos descendientes de los tróvanos.
Bn el fondo de la Sirte estaba la ciu-
dad de Taeapa; hoy, Oabes, cerca de
la cual corrían las aguas calientes,
llamadas por los romanos agua lacopi-
na, y hoy, £1 H<mma. Venía al Oes-
te la ciudad de Bitacena, que después
se llamó Fvtporia, plural del nombre
latino emporatm, bazar, feria 6 mer-
cado público. Adquirió este nombre
por el número de sus puertos, desti-
nadas en su mayor parte al comercio
de granos. La capital de esta provin-
cia era Hadrumelnt (Svea), colonia fe-
nicia. Las demás ciudades pnncipa-
eran: Byauium 6 Byiactna; hoy,
Beghvi; Hiena; hoy Tatneh, que fué
tomada por César; Tapkrvra; hoy,
Sfakes; Tytdna ó Titidiíat; hoy, £1-
Jem; Tvrris Hannibalit, refugio del
grande Aníbal cuando se retiraba al
Asia: Tapsia í¿>ííiMflí; plaza fuerte, y
Leptii mmer; hoy, Leattn, colonia fe-
nicia. Mas abajo de Bizacena, estaba
la Zevgitania, la provincia más se-
tentrional del África, propiamente
dicha, cuya capital era Cartago, en la
cual se tocaba viniendo de Sicilia.
Esta ciudad, cuya fundación se atri-
buye, sin ningún dato histórico, á
Dido, reina de Tiro, estaba situada
en una península en el golfo de Tú-
nez y tenía dos puertos, cegados en el
dia. Habiendo sido mucho tiempo ri-
val de Roma, fué arrasada por Esci-
pion Emiliano, 146 años antes de Je-
sucristo; y reedificada en el siglo si-
guiente por el emperador Augusto,
fué residencia de un procónsul. Los
árabes volvieron á destruirla á fli
del siglo XVI. Había sido patria de
Terencio, escritor cómico latino, y
enriquecióse con sus ruinas" Túnez,
capital del reino del mismo nombre,
Al Este da Cartago, estaba el pro-
montorio ffeman%m; hoy, Sas-Addor
ó Cabo Sueno; aX Mediodía de este
LIBI
403
promontorio, la ciudad de Aspie 6
Clypea; hoy, Ailibia, cerca déla cual
el cónsul M, Valerio derrotó á los car-
tagineses; un poco más hacia el Sud,
Nedpolit; hoy, MaAmoitr. Al Norte de
la misma Cartago, estaba Uíica, ciu-
dad más antigua que aquélla y testi-
go de la m'ueri* de Catón, por lo cual
se suele llamar áéste Calón de Ütica.
Mas hacia el Norte, estaba Zarytoi ó
Hippo-Zarytos; hoy, Biserta. Entre
Utica y Cartago, desembocaba en- el
mar el río Barradas (Mejerda); había
hacíalo alto ciudades de alguna im-
portancia, como Tuburbo ^ otras.
Mas adelante, hacia el interior, esta-
ba Zama regia, que presenció la famo-
sa batalla entra Anibal y Escipion.
Estos países se encuentran al Este
del que se llama propiamente JVn-
Etiuolooia. Latin Libya.
Líbico, ca. Adjetivo. Lo que per-
tenece á la Libia.
ETiuoLoaÍA. Libia: latin, Ubycus:
LiBYCA /ira, el león, en Ovidio: libyci
crines, cabellos de africano; esto es,
cabellos cresposos: libycus dens, el
marfil: libycus orbis, mesa redonda
hecha de limonero, en Marcial: liby-
cus Júpiter, Júpiter Ammon: libyca
palaslra, lucha de Hércules combati-
dor, eu Estacio: libycuh (»are), el
mar de África, en Virgilio.
Libicoáfrico. Femenino. Tiento,
que viene de la parte donde se pone
el sol al tiempo del solsticio hiemal,
según la disposición de la rosa náuti-
ca que hicieron los antiguos, reparti-
da en doce vientos. (AcaDkmu , J)is-
donario de i726.)
Btimolooía. Libieo y áfrico.
Libiconoto ó Libonoto. Masculi-
no. Viento que viene de la parte in-
termedia entre el Mediodía y Ponien-
te hiemal. (Acadeuia, Btccionario
de Í7S6.}
Etiuoloqía. Líbico y noto.
Libídine. Femenino. Lujnria, las-
civia.
Etimoloqía. Libidinoso: latin, libí-
dine, ablativo de ítlñdo.
Libidinioso, sa. Adjetivo anticua-
do. Libidinoso.
Libidinosamente. Adverbio mo-
dal. De un modo libidinoso.
Etimología. Libidinosa- y el sufijo'
adverbial mente: latin, IVAdínosi, se-
gún su capricho; italiano, Ubidinosa-
mente.
Libidín¿sÍ8. Femenino. Propen-
sión á la lujuria.
Etimología. Libidinoso,
LibidinoBO, sa. Adjetivo. Lujurio-
so, lascivo.
Etíuolooía. Latin Rbidínósia, dado
dios placeres sensuales; forma adje-
tiva de puado, antojo; de Ilibet, libe/,
agradar, cuya etimología es incierta.
(De Miguel y Mobantb.)
1. El latín libet 06 seguramente el
friego lima (UptS), apetecer, desear;
EX¡[j.|jivaf (Ulimnénos), que es el par-
ticipio perfecto pasivo, deseoso, apa-
sionado, equivalente al latin IUvRík-
sus.
2. La forma latína ív¿«í representa
Digitized by Vj OOQ IC
404
LIBR
erif
literalmente el sanscnto 5T*T íí«i^J.
desear, amar; lanhAtu, deseo, amor;
¡auihin.tiae desea, equivalente al l>tin
lübtiu, que tiene el mismo sienific&dp.
3. Ésta raíz explica el alemaD i**-
hen, amar; g:odo, tinlt, amor; inglés,
lohi*g, amante; lituanio, l*hxgat; ale-
mán, lUbend; ruso, limbomtyf.
4. Es admirable la exactitud con
que se ha conservado la forma radical
en todas la voces derivadas.
Derivacüm. — Sanscrib] l»bk, desear;
ñego ll-miii (lípiB), apetecer: latiu,
(bel, Híiet, se quiere, se desea; liüdo,
antojo, deseo, pasión; mudindius, que
hace su gusto 6 sigue su cupricno;
italiano, ithidinoto: francés, lihdinmx.
Libio, bia. Adjetivo. El natural de
la Libia j lo que pertenece i esta re-
ETUfOLoaÍA. Latin flí^* (Mabcial);
IXbytta, la mujer de Libia. (Catón.)
Libitina. Femenino. Mitología. Di-
vinidad que presidía á los funerales t
que ee la misma qufl Proserpina. Al-
gunos mitólogos creen que era Venus
T que presidía ala muerte de tes hom-
bres, lo mismo que ¿ su nacimiento.
(Véase Prossbpina.) En su templo se
vendían j alquilaban todos los obje-
tos necesarios pare los funerales, y se
llevaba un registro de defunciones. —
La voz del artículo significa también
el féretro d la pira; la muerte; el oficio
de los enterraaores, j el de loa que
alquilaban j vendían toda clase
objetos fúnebres.
ETiuoLOofA. Latin HHCͻa, forma
de libet, libert, agradar.
LibiticarioB. Masculino pli
ral. Historia antigua. Nombre que los
antiguos romanos daban á loa que al-
quilaban y vendían los muebles r
Barios para los entierros, j proporcio-
naban embalsamadOres para prepai
loa cadáveres á fin de que se cousí
vasen hasta el día de los funerales.
Tenian en Boma su administración
en el templo de Libitina 6 Proserpina.
ErmoLoaÍA. Latin H&itlnarii, con
el mismo significado, en Séneca, di
Zlbinna, Proserpina, diosa de l«s fu-
nerales: francés, libitinaira.
LibitineDse (pukrta). AntigHeda-
¿a. Puerta del anfiteatro por donde
se sacaban los cuerpos de los gladia-
dores heridos & muertos en los com-
bates.
BTIMOLOofA. Latin LIBITlNBKSlSpor-
ta, en Lamprídiú.
Libitum (ao). Locución latina que
se asa en castellano como adverbio 7
sigaifica lo mismo que al arbitrio de
cada uno.
EnuoLoofA. Preposición de acusa-
tivo ad, i, y liMlurn, voluntad, gusto,
pasión, capricho; francés, ad Itoitun;
italiano, Itbito; «¿ voluntad.»
Libra. Femenino. Peso que comun-
mente consta de dieciseis onzas, aun-
que este número varía según el use de
varias provincias. | Especie de mone-
da imaginaria, cu;o valor varía en
distintos reinos j provincias. En los
molinos de aceite, peso que, colocado
al extremo de la vig^, sirve para opri-
UBR
mir la pasta. | El séptimo signo del
lodiaco j primero de tos australes,
que corresponde al mes de Setiem-
bre. I Medida de capacidad que con-
tiene una libra de algún líquido. | bs-
TERLiNA. Moneda inglesa de oro, que
viene é valer unos cien reales. | cab-
NicKRA. La que consta de treintaj seis
onzas, aunque suele ser varia en di
versas provincias. ( mbdicinal. L
que se usa en las boticas,^ consta de
solas doce onzas, á diferancia de ta
común de dieciseis onzas, que llaman
PONDBBAt.
ETiHOLOefl.. Griego lí-cpa (Utra);
Utin, tiira; b^o latín, Utra, medida
para líquidos; francés, Uwe, ortogra-
na incorrecta; catalán, Uiura.—Ltbra.
Del griego Utra, lo miamo que Ulro.
Los romanos tenían una USra ponde-
ral, que pesaba doce onzas, /una li-
bra monetaria, llamada Át, atit, pie-
za de cobre que pesaba también doce
onzas. [MoNLAUJ
Libración. Femenino. Fltiea. El
movimiento que hace un cuerpo sobre
su centro hasta quedar en equilibrio.
^Áttronomia. Movimiento en virtud
del cual la luna oculta 7 descubre al-
ternativamente á nuestros ojos parte
de su superficie.
EtiuolooIa. -Latin librado, la ac-
ción de nivelar, forma sustantiva abs-
tracta de libran, poner á nivel, forma
verbal de libra, libra; italiano, Ubra-
titme; francés, Ubration.
Libraco. Masculino. Libro despre-
ciable.
ErtuoLOOfjk. Idbro: italiano, librae-
ño.
Libracho. Masculino. Libbaco.
Librado, da. Adjetivo anticuado.
Suelto en el aire. | Anticuado. Aca-
bado, perdido.
Etiuolooía. lAhratio*.
Librador, ra. Masculino 7 feme-
nino. El que libra. || En las caballe-
rizas del re7 es el que cuida de las
[irovisiones para el ganado, 7 de todo
o que es necesario para su curación.
|¡Medida de cobre 6 hierro, con un
borde al rededor, que se va angostan-
do hacia la boca, 7 sirve pare sacar 7
poner en el peso las legumbres secas.
llAnticuado. Libbbtadob.
Etiiiolo6£a. Librar: catalán, iUwra-
dor, a.
Libramiento. Masculino. El acto
Í efecto de librar á otro de algún pe-
gro. I AdminittfaeioK. La drden que
se da por escrito para que el tesorero,
ma70rdomo, etc., pague alguna can-
tidad de dinero ú otro género.
EtuiolooÍa. ¿tirar: catalán, üivroi-
ttunt.
Librancista. Masculino. El que
tiene libranzas ¿ su favor.
EriuoLoafA. ZtVan».— «Se llama
también el oficial que en las secreta-
rías hace las libranzas.» (AcjlDbuia,
Diceionario de 1726.)
Librante. Participio activo de li-
brar. £l-que libra.
Libranza. Femenino. La drden de
pago que se da, ordinariamente por
carta, contra aquel que tiene fondos
6 valores del que la expide. ¡ Anti-
■ LIBR
cuado. Libración 6 libbrtad. | C(»-
TAB LAS LiBBANZAS. FraBB. Bmbarasar
7 suspender á los hombres de nego-
cios el que cobran las sumas 6 masa-
das que se les ha7an asignado pan
irse haciendo pago de sus créditos.
Etiuolooía. Librv: catalán, fl*-
irama.
Librar. Activo. Sacar 6 preaerrar
k otro de algún trabajo, mal 6 peli-
gro. I Usase también como recipro-
co. \ Comercie. Girar 6 expedir letras,
cartas de crédito, ú otras ¿rdenea de
pago á cargo de otros, sobre finidas
del que libre. | Antepuesto el terbo i
un sustantivo, es dar ii expedir lo qne
significa el término de la acción a^
verbo; 7 asi se dice: libkar sentencia,
real provisión, decretos, cartas de pa-
go, batalla, etc. ||Neutro. Salir la reli-
giosa i hablar al locutorio ¿ á la red.
II Recíproco. Cimgía. Echar la placen-
ta la' mujer que está de parto. | Ij>
BRAB BIEN ó MíL. Frase. Salir felis ó
infelizmente de algún lance ó nego-
cio. I A BIBN ó BUKN LIBKAK. LoCU-
cion. Lo menos mal que puede, podrá
6 pudo suceder. | Libkak bm pbbsoha
ó COSA LA CONFIANZA, LA KSI>KRaSXA,
etcétera. Ponerlas 6 fundarlas en ellas.
Etiuolooía. Proveñzal limnr, üm-
rar, Uvrar; catalán, Ilivmr, Iñmr;
francés, Uvrer; italiano, librare, del
latin tibírSrt, libertar.
1. La idea moderna se deduee na-
toralmente de la significación etüoo-
lógica: enviar una cosa, no detenerla,
dejarla partir, frenquearl», darla libre
paso, son ideas análogas. ^Schdx^)
2. Ciertamente, el Utm tlilrirt,
usado en el sentido de entregar, ii-
métrico de remitir, se encuentra en
los Capitulara de Carlos el Calvo.
Sinonimia. Librar, Ubertar, — Ia-
brar se refiere i la conservación de la
libertad 6 de la seguridad, que no se
han perdido.
Ltbtrlar se refiere a^ recobro de la
seguridad 6 de la libertad que se per-
dieron.
Este mismo valor conservan aaibas
voces £n las aplicaciones que hacemos
de ellos en el lenguaje familiar.
Cuando tememos algo , decimos:
Dios nos libre,* j no «nos Ubtrte:»
en la Oración del Padre nuestro, deci-
mos también: tUbroMct de mal,* j na
tUbÁ-tamot,* porque en uno 7 otro
caso, el mal que tememos, ¿on no ha
llegado.
Al contrario, hablando, verbi gra-
a, de un empleo incómodo, ¿ de na
grevámea cualquiera, se dice comun-
mente: «quiero liberiarau de este car-
ga,* 7 no Ubrarme.
Ün reo que hubiese logrado evadir-
de la pnsion en que estaba, podría
_jcir con toda propiedad: faunqnesM
he libertado, no por eso rae he UiraJl
de todo peligro.*
Aquel á quien no le sucedió lo qne
temía, no queda libertada, sino USn.
Kl que saLiú del trabajo ó del mal
estado en que se hallaba, queda igual-
mente iibrí, pero porque ñié Uieriade.
De aquí viene el uso de UamaneJ»-
ír««M o libramiento [j no Ubtrtamim-
üigitized by
L.oogle
LIBR
Al] í U ¿rden de pago que se da por
escrito, con ciertas condiciones; poi
3ue esta ¿rden libra al que la tiene
el ries^ de perder el dinero que
debe pagarse; j al que la da, del com-
promiso ú obligiacioD en que queda-
ría en caso contrario. (Conde de la
COBTINA.)
Libratorio. Masculino. LocuTono,
en loa conventos de monjas,
Librazo. Masculino aumentativo
de libro. \ Golpe dado con un libro.
Libra. AdjetJTo. El que tiene fa-
cultad pan obrar 6 no obrar. Q El que
no es esclavo. | El que no está pre-
so. I Licencioso, insubordinado. IIAtre-
yido, desenfrenado; ; asi se dice: es
mu7 UBRE en hablar. P Disoluto, tor-
pe, deshonesto. | Se dice del. sitio 6
edificio, etc., que está solo j aislado
j que no tiene casa contigua. Q Exen-
to, privilegiado, dispensado; 7 así se
dice: estoj libke del voto. | La perso-
na soltera. J Independiente; ^ así del
que no está sujeto á padres ni amos ó
superiores domésticos se dice que es
LIBRE. I Dbseubabazado 6 exento de
algun daBo ó peligro; j así se dice:
estoj LIBRE de penas, de cuidados. ||
El que tiene ^esfuerzo v ¿nÍmo para
hablar lo que conviene a su estaoo ú
oficio. I Aplícase i los sentidos j á
los miembros del cuerpo que tienen
expedito el ejercicio de sus funcioneB;
' 7 así se dice: tiene la voz libbe. \ Ino-
cente, sin culpa. B Suelto.
ErmoLoafA. Latín antiguo, labe-
tum, por liignm; clásico, lÜer; italia-
no, íiiero; francés, libre; proveníal,
limt, liwre; catalán, lUbre, Ubre; oseo,
lonñr.
i. Los eruditos De Miguel j Mo-
rante pre&runtan si Uler, libre, puede
venir de libet, agradar, gustar, estar
alegre.
2. Littréreapondeafirmativaineiite.
3. Sin embargo, la diversidad de
prosodia T erantiguo labeiWHsaa —
grave dificultad.
Libras. Femenino. El vestuario
uniforme que se da á ciertos criados;
como cocheros y lacados. || El vestido
uniforme que sacan las cuadrillas de
caballeros en loa festejos públicos.
Etiuología, Francas Uwét, cosa eU'
tregada, como si dijéramos libratia,
forma de Uvrer, entregar, porque la
primitiva librea era un traje que el
amo entregaba, libraba, al paje, lacado
6 escudero: catalán, ¡librea.
Librear. Activo. Vender 6 distri-
buir alguna cosa por libras.
Libredad. Femenino anticuado.
Libertad.
Librédombra, Femenino anticua-
do. LlBBBTAD.
Librno. Masculino diminutívo de
Ubro. \ LiBBACO.
Librameata. Adverbio de modo.
Con libertad.
Etiuolooía. Zñrtjel sufijo adver-
bial mMfo: italiano, Uberavunte; fran-
cas, Ubrement; catalán, tlUrenent,
Librería. Femenino. La tienda
donde se venden libros. | La bibliote-
ca 6 conjunto de libros que tienen
para su uso los cuerpos ó las pereonas
LIBR
Sarticulares. Q El ejercicio 6 profesión
e librero.
ETiuoLOaÍA. Libro: latín, librSría;
italiano, librería; francés, librairie;
catalán, í/tirmi>; portugués, Ubraria;
provenzal, libraría.
SiNONiuiA. Librería, biblloteea. Pa-
rece que ambas voces convienen en
representar una porción de libras re-
unidos en un mismo lugar; pero
diferentes relaciones.
Librería exprosa esta idea con
lacion á un fin cualquiera: biblioteca
la expresa con relación á la instruc-
ción: aquélla sdlo considera los tomos:
ésta mira particularmente á los tra-
tados.
Muchos ejemplaros de una misma
obra ó muchos tomos en blanco, pue-
den formar por sí solos una librería,
pero no una biblioteca, que pide varie-
dad de materias v cierto carden.
Dna buena librería es la que vale
mucho dinero; una buena biblioUca,
la que contiene obras escogidas, ma-
nuscritos j otras preciosidades: por
esto una tienda de libros no se puede
llamar una biblioteca. (Jonaha.)
Libreril. Adjetivo. Lo que perte-
nece al comercio de libros, como em-
presas LIBRBBILES. ÍCaBALLBBO.)
Librero. Masculino. El que tiene
[lor oficio vender libros. Q Antes se
lamaba así también el que los en-
cuadernaba <5 aderezaba.
Etiuolooía. Libro; latín, Ubrariía;
italiano, libraio, librafo; francés, li-
braire; proveuzal, librari; catalán, lU-
hrer; portugués, Uweiro.
ReteHa hittóriea. — 1. Libraríut, y
también teriptor libbabius ó teriSa
LtBBARius, llajnaron los romanos á un
oficial ó empleado subalterno de lo|
magistrados, que les servia de secre-
tario 6 de copista para la trascripción
de sus órdenes óde sus notas públicas.
2. También denominaban así al
icriba militar, unido á cada legión,
que llevaba sus cuentas, sus efectos v
todos los escritos referentes al servi-
cio. Había uno para cada vumipulo
(véase esta palabra) 6 compañía de
200 hombres.
3. La voz del artículo significaba
del mismo modo copista de libros.
Los hombres de letras loe empleaban
en la trascripción de sus obras y en
sacar copias para repartirlas; r los ri-
cos, amantes de las letras, los em-
pleaban en copiar aquellos libros que
querían tener.
4. Esta costumbre UegiJ i costituir
una industria, j hubo empresarios,
si así puede decirse, que hacían co-
Siar libros en gran número para ven-
erlos al público 7 remitirloB á pro-
vincias; industria que naciií cuando
la república. Estos industríales
se llamaron al principio libráríi; y
después, hacia el tiempo de Quinti-
liano, en el siglo ix de Soma, se les
llamd bibliopola, palabra griega lati-
nizada, que significa vendedor dé li-
bros.
5. Los ¡ibrorii de loa magistrados
eran Jos libertos; y los copistas de li-
bros, esclavos.
LIBK
405
6, IUbrSrla se Ilam¿ i laesclava de
las grandes casas de Boma, encarga-
da, de distribuir diariamente i los de-
más esclavos las tareas domesticas.
Libreta. Femenino diminutivo de
libra. I En Madrid se llama así el pan
3ue pesa una libra. Q Libro pequeño
e papel blanco.
Etuiolooía. Líbrete: catalán, lli-
breía.
Líbrete. Masculino diminntivo de
libro. II El braserito 6 rejuela de que
usan las mujeres para calentarse loa
píes.
EtiiiolooÍa. I4iro: catalán, tlibrtt;
francés, livret; italiano, Ubretto.
LibretiUo. Masculino diminutivo
de líbrete.
ETiiiOLOofA. Líbrele: latín, Hbel¡ií-
Itu; catalán, Uibretet.
Libretin. Masculino. Librbtillo.
Libreto. Masculino. Mútica. La
letra de una composición musical en
uno dmás actos.
EriuoLoaÍA. Italiano Ubretto, dimi-
nutivo de libro.
Librico, lio, to. Masculino dimi-
nativb de libro.
Etimología. Libro: latín, Rbllha.
Librillo, Masculino. Lebrillo. ||
DE CESA. La porción de cerilla que
se dispone en varías formas y sirve
para llevar fácilmente luz á cualquier
parte.
Libro. Masculino. Reunión de ma-
chas hojas de papel, vitela, etc., or-
dinariamento impresas, que se han
cosido 6 encuadernado juntas con cu-
bierta.de papel, carton, pergamino ú
otra piel, etc., y que forman un volu-
men. I Obra científica 6 de ingenio,
de bastante extonsion para formar
cuerpo. I Una de las príncipales par-
tos en que con este título suelen divi-
dirse las obras. Q, Metáfora. Contribd-
ciON Ó iupubsto; ; así se dice en ai-
gunas part«s: no he pagado los li-
BBos, andan cobrando los libros, etc.
11 BORRADOS. BORBADOB POR BL LIBRO,
etcétora. {] de asiento. ^1 que sirve
para anotiir 6 escribir lo que iinporta
tener presenta. | de becerro. Véase
Becerro. Q de cabailbrías 6 de ca-
ballería. El que contiene hechos fa-
bulosos de caballeros aventureros, que
también se llamaban andantes. || de
caja. El que tienen los hambrea de
negocios y mercaderes para los asien-
tos, cuenta y razón de sus negocia-
ciones. B COFIADOR. Véase Copiador. !|
DE ooao. Libro grande, cujas hojas
regularmente son de pergamino, en
que están escritos los salmos, antífo-
nas, etc., que se cantan en el coro con
sus notas de canto. I dk la tida. Me-
táfora. El decreto de la predestina-
ción. J DE LAS cuarenta HOJAS. Fami-
liar. La baraja de naipes. I de uano.
ne está manuscnto. ¡de ueuo-
£1 que sirve para apuntar en él
lo que no se quiera fiar i la memo-
ria. I DE MÚSICA. El que tiene escritas
las notas para tocar y cantar las com-
posiciones muaicales. | de oro. £1 que
contenía el registro de la nobleza ve-
neciana. I El libreto en que los bati-
hojas ponen los panes de oro. '
I5t)gle
406
LIBR
Bio, 6 BÍmpI emente diario. Comereia.
A.quel en que se van sentAiido dift por
dia ; por su orden todas las operacio-
nes del comercian t« relativas ¿su giro
6 tráfico. Q EN CUARTO. SI que está
impreso o msnuficríto, haciendo cada
hoja la cuarta parte del pliego de
papel, y En dozavo. £1 que está im-
Ereso o manuscrito, haciendo cada
oja la duodécima parte del pliego de
papel. I KN FOLIO. El que está impre-
Bo 6 manuscrito, haciendo cada hoja
medio pliego de papel. 1 en octavo.
El que esta impreso 6 manuscrito, ha-
ciendo cada hoja una octava parte del
pliego de papel. | bntonatorio. El
que sirve para entonar en el coro.
ÍIObaN libro. B1 registro general de
os que tienen inscripciones contra el
Estado. I DB iNVBNTARios. Ctmercio.
El que ha de comprender la descrip-
ción exacta del capital, bienes, crédi-
tos j valores que tenga el comercian-
te, y el balance general de eu giro.
IIUABSTRO. El LIBRO priucipal en que
Be anotan j registran las noticias per-
tenecientes al gobierno económico de
alguna casa. || En la milicia Bellama
■SI el que contiene las filiaciones t
también las partidas que recibe el sol-
dado, j 80 confrontan con las libre-
tas. I ifATOR. Mabstro. Q Contercio.
Aquel en que, por debe j haber, ha
de llevar eX comerciante, sujetándose
i riguroso ¿rden de fechas, las cuen-
. tas corrientes con las personas ü ob-
jetos bajo cuyos nombres estén abier-
tas. II PBNADOR. El algunos pueblos es
el quo tiene la justicia, para sentar
las penas en que condena á los que
rompen con el ganado los cotos j lí-
mites de las heredades T sitios prohi-
bidos. II PROCESIONARIO. El que se lleva
eo las procesiones principales de la
Iglesia para cantar. | saqrado. Cada
uno de los de la Sagrada Escritura,
recibidos por la Iglesia. Se usa co-
munmente en plural. Sapiencial. Véa-
se Sapibncial. \ VERDE. Familiar. El
LlBKO 6 cuaderno en que se eacriben
algunas noticias particulares j cu-
riosRB de algunos países y personas, j
en especial de los linajes, j de lo que
tienen de bueno 6 de malo. Llámase
también así la persona dedicada á se-
mejantes averiguaciones. \ Cantar k
LIBRO ABIERTO. FrasB. Cantar de re-
emte alguna composición música. ||
ABLAR COMO un LIBRO. Frase. Hablar
con corrección, elegancia j autori-
dad. J Libro cerrado no baca letra-
do. Refrán cujo sentido es que nc
aprovechan los libros sí no se estudia
en ellos, IHacbrlibro nuevo. Frase
familiar. Empezar alguno á corregir
BUS vicios con una vida arreglada j
cristiana. I Ueterse alguno en libros
DE caballería. Frase metafórica. Mez-
clarse en lo que no le importa 6 me-
terse donde no le llaman. | No estar
ALQUNA COSA EN LOS LIBROS DB ALOU-
NO. Frase. Serle extraña una materia,
¿pensar de distinta manera. || Quemar
UNO sus LIBROS. FrasB de que se usa
para esforzar la propia opinión tf con-
trariar la ajena.
Etiuoloqía. 1. Provenial Uhri; ca
ücA
talan, lühre; francés, í»t^r«, ortografía
ncorrecta; portugués, livro; italiano,
Ubro, del latin lioer, l\hñ, la membra-
na que tienen los árboles entre la cor-
teza j la madera, en la cual se escri-
bía antes del invento del papel; j figu-
radamente, volumen, tratado, obra de
ingenio. La película de los árboles
dio su letra al libro del hombre.
3. El latin Uher puede representar
tiper, del eólico íiirop (Upor), por ü-
m»; (Upoi), corteza. (Cií€ dt De Hi-
QUEL T Morante.)
Es una ercelent« interpreta-
clon, confirmada por la paridad del
acento.
Reteüa. — Liier, Ubri, cujo signi*
ficado recto es albura, alburno, corte-
da é interior de los árboles;
LiBBRMtímor, ligno adkeerm; corteza
txUrior. Y como esa corteza 6 pelícu-
la sirvid antiguamente de papel para
escribir, de ahí el haber pasado líber
i significar lo que entendemos por un
libro. El latin liber-yitne, eegun algu-
nos, del griego lepor, eólico, por Ujxa
6 itpit, corteza. (Monlau.)
Libróte. Masculino aumentativo
de libro. Comunmente se llama asi el
que es depreciable.
Lilw. Masculino. Viento O.-S.-O.
entre los antiguos griegos, que es el
Afrieut de los romanos, equivalente
á nuestro lebeche, cuja palabra tiene
el mismo origen.
Libnma. Femenino. A»tig'üeda-
iet. Nave de velay remo, en la mari-
na militar de los antiguos romanos,
llamada así, porque la usaron los \i-
bumoi, pueblo de la Dalmacia. Octa-
vio debid en gran parte la victoria de
ÁetiuM al gran numero de libusnas
que tenia;'; desde entonces, esta cla-
se de buques fué siempre empleada
en la marina militar.
ExiuoLOofA. Latin ItiSnut, en Ho-
racio, y LiBURNiCA (Mvit), en Sueto-
0, de libümi, los liburnos 6 croa-
Ds, pueblos del llírico: francés, U-
:r*e.
Libúmica. Liburha.
Etimología. Libtm*: catalán, It-
biímica.
Libamia. Femenino. Geogruña
antigua. Nombre de la Croacia, que
formaba parte de la Iliria. (Plinio.)
ETUfOLOoÍA. Latin Líbvmia; italia-
no, Libttmia; ñtincés, Lib*r%ie.
Libarnio, nia. Sustantivo y adje-
tivo. Natural 6 propio de la Liburni.a,
antigua comarca del Adriático.
EtiholooIa. L%b*r*ia: latin, libtr-
%%t ^ lí6itr*tcnt; francés, iibiir%ien,
Licantropia. Femenino. Medici-
na. Especie de manía eu la cual el en-
fermo se imagina estar trasfonnado
en lobo, é imita los aullidos da este
animal. Por ertension so da igual
nombre á toda alucinación en la cual
el maniaco se cree trasfonnado en un
ETiuOLOOfA. Griego IvixavOpidTcía
(lyiantAropía); de Xúxo( (lyioi), lobo,
j ttvSpoTcoí (inthrmoe), hombre: italia-
no, lieantropia; francés, lycantkropie;
catalán, ¡icantr^ña.
Licántropo, pa. Mascnlino ; fe-
LICE
Median». Bl que padece li-
ntropía.
EtimolooCa. ¿ionftvpb: griego,
XuxivOpcuTco^ (¡jfiiníkrópot); iUlitot,
ttcantrepo; francés, lyeamtiivpt.
LicaoD. Masculino. Mitehgit. Btj
de Arcadia, convertido por Júpiter en
loho, porque, hospedado en sa casi,
lo quiso matmr, j le puso i comer
camehumana. (Ovidio.) | Ud hemi-
no de Néstor, á quien mató Hóea-
lee. I -Dn hijo de Príamo, á qnin
mato Aquí les.
IJeaoiiia. Femenino. &iifrtfUu-
ttgn». Puebla que habitaba en el Asit
menor.
ETiuoLoaÍA.^tMm.- latin, Z)>»U.
Licaoniense. Sustantivo j adjeti-
vo. Natural 6 propio de la Lictonií.
Licaa. Masculino. AfitoUt^ít. He-
raldo de Bércules. El héroe i qnies
Djanira había encargado llenr U
túnica de Nesso, le precipitó en el
mar de Eubea, donde fué convertido
en roca.
ExiuoLOofA. Griego AeIx*^ (Ud-
chat): latin, lAckat.
Licencia. Femenino. Facultid i
permiso para hacer alguna eosa. | U
demasiada libertad q,ue alguno se
toma en decir ó en obrar. | El f¡nis¡
de licenciado. | se abtss. La jueti
particular quo en la universidad de
Alcalá formaban los sujetos que por
designación del claustro pleno eu-
minaban á los bachilleres de elU, j
hallándolos hábiles, arreglaban el ró-
tulo ó graduación de preferencia cdd
que habían de tomar el grado de li-
cenciado. I Licencia ó claustro di
LICENCIAS. La junta de la Facultad de
Teología V Medicina en que, atendi-
dos los meritoB,-se prescribía el Orden
con que los bachilleres formados en
dichas facultades habían de obteoei
el grado de licenciado para ascender
al de doctor. \ poética. La hbertii
que toman los poetas para asar algu-
nas frases, figuras o voces que no
están comunmente admitidas. | Pii-
UEBO, SBOUNDO. etC., EN LICENai. En
la universidad de Alcalá eran los sn-
Citos que en las licencias se setitl*-
an para que recibiesen por este or-
den el grado de alguna facultad. |
Tomarse la licbncia. Frase. Huer
por sí é independientemente al^nii
cosa sin pedir la licencia ó bñíltid
que por obligación 6 corteaíi se ns-
cesita para ejecutarla. | ab«)lcta.
Milieút. La que se concede á los mili-
tares, eximiéndolos completamente
del servicio. | Plural. Las qnesedin
á los eclesiásticos por los snpenorffl
para celebrar, predicar, etc., por bem-
po indefinido.
Etimología. Latin Oeentíá, libe^
tad, facultad, permiso; fbrm» muta»-
tiva de ¿te«í, permitir. Se abosé 1°'-
go del permiso, ; Cíeentü puó i sif
niñear desvergüenza, en ñonao;
desenfreno, enllinncio Eélix; indis-
ciplina de la tropa, en Tácito; deOT»-
tismo, en Curcio; extravío debw-
tasía y libertinaje, en Cieermí: •í"
ttKuU uckhtu; la disolución di (*"
siglo, el libertinaje de «t«iíi«T«K
■igitizecl by VjOOyiC
LICE
ÍiroTflni&l, lietntia; catalsn, Ilicénáa;
ranees, ¡tctiut; italiano, Ucauia.
SiNOKiHiA, Iiüxtwia, permiso. Se
tiaao indiferentemente estas dos voces
en casi todos los casos. Ziceneia,
embargo, tiene un sentido más oficial
que permito. El empleado obtiene tres
meses de licencia; al soldado ae da ti-
ceneia absoluta; un oficial se c&sa con
permito de sus padrea y con lictncia di
sus jefes; antiffuamenba se publicaban
los libros coalaa lieendat necesarias.
(Mora.)
Licenciadillo. Uasculino diminu-
tivo de licenciado. | Apodo que se
daba por desprecio al que andaba ves-
tido de hábitos clericales j era ridícu-
lo en su persona 6 acciones.
Licenciado, da. Adjetivo. La per-
dona que ae precia de entendida. |l
Dado por libre, P líasculino. El que
lia obtenido el grado de licenciado
oü alguna facultad j se habilita para
ejercerla. J Familiar. El que viate há-
bitos largos 6 traje de estudiante. ||
Tratamiento que se da á los aboga-
dos, j Soldado que ha recibido su li-
cencia absoluta.
BriuOLttoÍA. JjÍeeiKÍa: catalcm, lU-
ceneiaí; provenzal, liceneiat; francas,
UceneU; italiano, ticentialo.
Licénciamiento. Masctilino anti-
cuado. El acto de graduarse de licen-
ciado. ¡I El acto y efecto de dar á los
soldados su licencia absoluta.
EnuoLOdÍA. licenciar: francés, li-
íettciemení; italiano, licentiamenío.
Licenciar. Activo. Dar permiso ó
licencia. Q Despedir á alguno. | ObA'
DUAB 6 conferir el grado de licencia
dot I Dar á los aoldados en licencie
absienta. J Recíproco. Hacerse licen-
cioso ó desordenado. .
BriuoLOofA. Licencia: catalán, Ui-
emtaar; francés, hetneier; italiano, li-
eentiare.
Licenciarse. Recíproco. Hacerse
licenciado.
Licenciatnra. Femenino. Grado
de licenciado j el acto de recibirlo.
Licencio. Poeta latino, natural de
Tagasta. Fué contemporánea, paisa-
no ; amigo de san Agustín, cu;o ta-
lento j erudición admiraba. Escribid
fnnchas obras; pero desgraciadamen-
te todas ae han perdido, j siSlo ha lle-
gado basta nosotros una, compuesta
en el año 395 de Jesucristo, j en ver-
sos hexámetros, con el título: Carme*
ad A%giuti%tim. (Db Mioubl t Mo-
rante.)
EnuoLoofA. Latín lActndiu.
Licenciosamente. Adverbio de
modo. Con demasiada licencia 6 li-
bertad.
ExiiíOLoaÍA, Licenciosa y el sufijo
adverbial ««níí; latin, ikeníer; italia-
no, licemioiamente; francés, ¡iccneie%-
tement; catalán, ilieenciotament.
Licencioso, aa. Adjetivo. Liberti-
no, atrevido, disoluto.
lÍTiwOLogfA. Licencia: latín, ít«»i-
tiontt; italiano, licentioto; francés, U-
ceiiciena; catalán, ¡iicencúíi, a.
Licenidos. Masculino plural, .^n-
tomologia. Tribu de insectos que com-
prende unas mariposas diurnas.
LÍCI
Liceo. Hasculíno. La escuela pu-
blica que tuvo Aristóteles cerca de
Atenas. J Actualmente se da este
nombre á algunas sociedades litera-
Etiuoloqía. Griego Xúxciov (ly-
i^on}: latin, iyeént; italiano y cata-
lán. Uceo; francés, h/c^e.
iteteña.—X. El gimnasio de Atenas
se llamd lykeio», porque se hallaba en
las inmediaciones del templo de Apo-
lo AiÍKciot (Lykeion).
2. Lyieiot se deriva de \iitr¡ (lyiS,
btie), luz, cujo dios mitológico es
Apolo. (Cita de LiTTEá.)
3. Otros autores lo derivan de Xúxo^
(lyiot), lobo, según cuya interpreta-
ción significa: «domador de lobos. >
(LlTTRÉ,' MONLAU. )
4. El Liceo fué la escuela de Aria-
tdtelea, como el Pórtico fué la de Ze-
non, como la Academia fué la de Pla-
tón.
Licester. Femenino. Ciudad de
Inglaterra.
BruioLoafA. Latin Llcettría.
Licia. Femenino. Qeografia arnti-
ff%a. Región del Asia menor. (Ovidio.)
EriuoLoaÍA. Latin Lycla.
Licino. Masculino. Btttomoloyia.
Género de insectos coleópteros cará-
bicos.
1. Licio. Masculino. Aníiyü«da~
del. Cordón con que los romanos ata-
ban las ofrendas que colgaban en loí
templos.
Etiuolooía. Latin tícttm, hilo, es-
tambre, urdimbre: francés, ¡ice.
2. Licio. Masculino. Mitohgta.
Sobrenombre de Apolo. (Estacio.) |,
Nombre de un escultor. (PLiNiO.)[|Ha^
hitante de la Licia. | El golfo de Sa-
talia, LTCiuu mare. \ El oráculo de
Apolo, en Patáris, ciudad de la Licia,
Lyci£ toTÍet. (Virgilio.)
Lición. Femenino anticuado. Lec-
ción.
Licionario. Maaculino anticuado.
Lección ARIO.
Licisca. FemeiiiDO. Brvdieio».
Nombre de una perrft procedente de
loba y perro, ó de perra y lobo. (Vih-
Etiuolooía. Lieiteo: latin, lydítea.
Licisco. Masculino. Erudición.
Perro cruzado, hijo de lobo y perra,
ó de perro y loba. (San Isidoro.)
EriMOLOofA. Griego Xuxlnoc [tykit-
iot): latin, iycttcvt.
Licitación. Femenino forense. El
acto y efecto de licitar,
Etiuolooía. Licitar: latin, íf^tStio,
venta en almoneda; francéa, Iteiia-
tion.
Licitador. Masculino forense. El
que pone .en precio alguna cosa que
ae vende en almoneda ó pública su-
basta, 6 puja el precio ofrecido por
otro.
ETiuOLOofA. ¿t'ctter: latin, Ucltitor;
catalán, licitador, a.
Licitamente. Adverbio de modo.
Justa, legftimamente, con justicia y
derecho.
EriuOLoaÍA. Hcita y el sufijo ad-
verbi^ mente: latin, m^ti, licito, en
el Digetto; italiano, Ueitamtnte; fran-
üci
407
aéñ, Iteitenent; catalán, licitament.
Licitante, Participio activo da li-
citar. El que licita.
Licitar. Activo, Poner en precio
alguna cosa que se vende en almone-
da é pública subasta, ó pujar la can-
tidad ofrecida por otro.
Bthcolcoía. Latín IteííSri, conten-
der, en Ennio; ofrecer precio en una
venta ^ pujar la postura de otros, en
Horacio; poner á precio 6 talla, en
Curcio: licitari capita iottium; seña-
lar premio por la cabeza de los ene-
migos: francés, Uciter.
1. LUAtSri representa la forma fre-
cuentativa de liciri, ofrecer precio en
almoneda, simétrico de Hcírt, pujar,
derivado de Ucet, ser lícito.
La denvacioD es evidente,
2. Z&eí, ser permitido.
3. lÁt^re, forma activa, ofrecer pre-
cio.
4. Líc^, forma deponente, pujar
la postura de otros.
5. LttítSri, frecuentativo del ante-
rior, pujar con instancia, repetida-
mente.
Licltatorio, ría. Adjetivo forense.
Concerniente i la licitación.
ETiuoLoaÍA. Licitar: francés, Ucita-
taire.
Licito, ta. Adjetivo. Juato, permi-
tido, según juaticia y razón. Ü Loque
es de la hy 6 calidad qne.ae manda,
ETUioLoofa. Latin li¿ítitt, partici-
pio pasivo de Itcet, permitir: italia-
no, licito; íirancéa, licite; catalán, íí-
cit, a.
1. £Ic«< es la forma intransitiva de
Unqnire, dejar, como pendtt, Ae pendí-
re; candet, de at-eendere; jacet, ae ja^
re. (CuRCio.)
2. lüctt representa dihtt, como lo-
cryma representa dakryma; y no es
posible separar la forma diket del
griego EIxi) (díkg), la juatícia, lo eer-
mitído; eato ea, lo lícito por excelen-
cia. (Interpretación de De Mioubl t
Morante.)
SiNONiyiA. Artícnlo primero.-~Lici-
TO, PERUiTiDO. Lo quo oa licifá, no
está vedado por ninguna ley; lo que
ea permitido, está autorizado por una
ley.
Lo que cesa de ser licito, llega i ser
¡lícito, y eatoa dos términos tienen
una relación máa marcada con el uso
que se debe hacer de au libertad. Ca-
racterizan los objetos de nuestros de-
beres.
Lo que cesa de ser permitido, llega
á ser prohibido, ^ catas dos palabras
tienen una relación más marcada cotí
el imperio de la ley: caracterizan
nuestra dependencia, (Lopbz Pklb-
orin.)
Artículo tegúndo. LfciTO, peruiti-
DO.—DiremOB que es lícito todo aque-
llo que ninguna ley ha declarado ser
malo; permitido, lo que ninguna ley
expresa ha autorizado. Así, pues, el
comer carne es licitó en ai; mas ha-
biéndolo prohibido la Iglesia en cier-
tos diaa del año, no es permitido sino
á aquellos que están dispensados por
justos motívDS,
Lo lícito ea íadiferonte en/sí mjs;-..-^ I,^
igitizecl byAlitTOy It
408
LICO
mo, mi^ntru que la lej Dtds pro-
nuncie en contrt. I-o ptmitido «upo-
ne qne era mnlo 6 prohibido por al-
guna lej, T dejiS de serlo en virtud
de otra. (March.)
Lienanto. Masculino. Soíánica.
Genero de plantas caríoñleaa, que cre-
cen en los aotoB T cuja raíz es vivaz.
Etiuolooía. Griego lychmit, lampa-
re, por Bemejania de forma, v ánlAos,
flor: cflor que figura una lámpara:»
IiiCOide. LlCKANTO.
Seieña. — Plinio trae la forma lyei-
nJUt (que es el (friego XuyvtT»]i;, fj/ci-
nitit), la turbalina, piedra preciosa
que despide reflejos, j lyeAnitis (que
es el gnego Xu^tMiTH; l^chnliUj, hierba
que nace con tres ó cuatro hojas, de
tal calidad que sirven de torciaa para
las luces; lo cual quiere decir que
hacen el oflcio de lámpara.
IJcDobo, ba. Sustantivo 7 adjeti-
vo. Que hace de la noche día.
Etiuoloqía. Griego Xu^vífiíoí (lyeA-
níhiot), de hchnü, lámpara, 7 oíos,
vida: latín, iyc^n^jl'M.
Lícnomancia. Femenino. Atlt^tt-
dadet. Adivinación por la lus.
BruOLOof*.. Griego Liftf»U, lám-
para, j mA»téia, adivinación; catalán
ÍÚMiMi^Mcia; francés, liaumA*cie.
Licnomaote, ta. Masculino 7 fe-
menino. El.que ejerce la licnomancia.
Licnotn Ínticamente. Adverbio
de modo. Begun las reglas de la lic-
EriuoLOofa. ZtcmmáMtie* y el su-
fijo adverbial nenU.
Licnomántico, ca. Masculino j
femenino. Lichouamte. | Adjetivo,
Propio de la licnomancia.
Ltcnorómato. Masculino. Luz 6
claridad.
Lico. Masculino americano. Bxbri-
LLA 6 BO8A.
Lico. Masculino. Sutoria OHtig**.
Rey de Beocia. |1 Otro Lico desterra-
do de Tébas, que se apoderd de este
reino y á quien mató H érenles. ^Nom-
bre de vanos ríos de Paflagonia, Fri-
gia, Capadocia j la Armenia mayor.
Etiuoloqía. Latin Lycnt, del grie-
go Xúxw; (lyhoi), lobo.
Licofron. Masculino. Poeta y gra-
mático de Calcis, célebre por su oscu-
ridad. (KSTACIO.)
ETiuoLoofA. Latin LgelSphroit.
Licomedes. Masculino. Rev deEs-
eiros. (Cicerón). H Lago de África, en
los Psilos, lac»t LvcoMBDis. (Plinio).
ETiMOLoaÍA. Latin LytSmStUi.
LícoD. Masculino. Filósofo peripa-
tético. (Cicbbon). II General de los
etolios en la armada de Perseo. {Tito
Livio.)
ETiuoLOdÍA. Lyco,
Licondo. Mascalino. SoUhtiu. Ár-
bol gigantesco de África.
Licoperdáceo, cea. Adjetivo. So-
tánica. Concerniente 6 análogo al li-
coperdon.
Licoperdina. Femenino. Entomo-
logía. Género de insectos coleópteros.
Etimoi^oía. Zicoperdon.
Licoperdon. Masculino. Satánica.
Género de bongos terrestres glóbulo-
LIOO
SOI, llamados Tulgarmente pedo ds
lobo.
ErniOLoaÍA. Griego Auwk (fykót),
lobo, j lúpUnípétiei»), follarse: fran-
cés, h/aperdo». ,
Licopersicon. Masculino. SotMi-
ea. Nombre griego del tomate.
EtimolooU.. Griego ¡}/ios,l6ho.j
ptrñkó» (itipíHiiv), melocotón; «melo-
cotón de lobo:» francés, lya^trñcon.
Licopodiáceaa. Femenino plural.
Sotánica. Familia de plantas acotile-
dóneas, la cual formaba antiguamen-
te una secqion de los musgos. "
ETiuoLoaÍA. Lic^yodiáae: francés,
lyeopodiac/et.
Licopodiáceo, cea. Adjetivo. .5o-
tániea. Parecido 6 concerniente al li-
cópodo,
Licopodioeo, nea. Adjetivo. Li-
copodiáceo.
Licopo. Masculino. Sotaníes. Plan-
ta de la familia de las labiadas, en
que se distingue el lícopo «rop»,
llamado también marrubio acuático,
hierba de Egipto y pié de lobo. (Le-
GOABANT. )
Etiholosía. lacSpodo: francés, íj-
Licopodina. Femenino. Q«Í«tM.
Principio azotado que existe en el
polvo de licópodo.
EtimolooÍa. JAe^podo: francés, íy-
eopodine.
Licopodio. Masculino. Polvo muy
inflamable que se halla en las cápsu-
Bulas de una especie de musgo,
Etimología. lAcípodo.
Licópodo. Masculino. Plante her-
bácea, ramosa y leñosa, de la cual bay
muchas especies rastreras. | Planta
criptógama, cuyas cápsulas contienen
un polvo formado de cuerpos repro-
ductores y que, inflamándose al con-
tacto de la ñama, ha recibido el nom<
bre de azufre vegetal. \ El mismo
polvo, usado en Medicina como dese-
Btiuolooía. Griego fyA«», lobo, y
podó» genitivo de poü*, pié: bajo latin,
lycopodi%m¡ latin t«cnico, lycopodicih
clavatim, de Linneo; francés, lyeopode.
Licópolis. Femenino, Oeoorafia
antigiM. Ciudad de Egipto, en la Te-
baida.
EtiuolooÍa. Latin ¿¡/eXpliatet.
(Plinio.)
Iiicópsida. Femenino. Sotántet.
Género de plantas borragíneas,
Etiiiolooía, Griego £ifkí>t, lobo, y
ttit, viste, aspecto; francés, ¡yeopit-
; «aspecto de lobo,» aludiendo i los
pelos erizados, que cubren la planta.
Licor. Masculino. El cuerpo líqui-
do. I Bebida espirituosa destilada poi
alambique. || Asewtabse los. licores,
Frase. Bajar al suelo las partes ter-
reas y crasas y las heces, quedando
arriba lo líquido, claro y trasparente.
EtiuolooIa. Sánscrito It (^)j
disolver, liquidar: latin, fí^uor, ora;
italiano, liqMore; francés, Itqwwr; pro-
venzal, Uqvor, licor; catalán, licor.
Licoreo. Masculino, mitología.
Uno de los hijos de Apolo. (Esx^cio.)
EtiuoloqÍa. Latin Lycoreis.
LICT
Lioorflzia. Femenino. Bduku.
EtimolooÍa. Griego /fÍM, lobo,j
draais (Spt^i;), hambre; «hambre it
lobo,» como el espafiol dice: hambn
de perro;» esto es, «hambre caniíii:)
francés, tycorexie.
Lícoris. Femenino. Bittoria roa*-
M. Licoris de Citoria, liberta del w-
nador Volumnio.
ExiMOLOofA. Latín Lyeirit. (Vaat-
0.)
Licorista. Común de dos. Elqu
hace 6 vende licores.
lacomio. Masculino. ~ Miloltgít.
Animal fabuloso de laantigaedsdj
de la Edad Media, que se decía tener
la forma de caballo; el pelo, rojo ó
blanco, y en la frente, tin cuerno lu-
go y agudo. Se creía qne no podía ta
vencida sino por una virgen, j qne
BU cuerno era un preservativo coatn
las enfermedades.
Btiuolooía. Francés, üeonu.
Licoroso, sa. Adjetivo que se spE-
ca al vino espirituoso y aromático.
EtimolooÍa. ZÍcot: catalán, ki'
rdt, a.'
Licortas. Masculino. Padre d«l
historiador Polibio. (Tito Lino.}
EtimolooÍa. Latin I^Ortu.
Licosa. Femenino. Zoología. Gio»-
ro de arafias, que comprende lu qne
cazan para coger su presa, que llena
BUS huevos en un capullo fija en d
ano, y las crías, encima del lomo.
EtimolooÍa. Griego tjiioi, lobo.
Licotas. Masculino. Mitobfít-
Nombre de un centauro. (Otidm.)
y Nombre de varón. {PaopKBCio.} 1
Hombre de un pastor. (Calpubjuo.)
Etimoloqía. Latin Zycdlas.
LicH)tlierses. Masculino. Bey de
Iliria, esposa de A^ve. (HiotNiO.j
EtimolooÍa. Latín Z^fcStürta.
Licio. Femenino. Ciudad de Gn-
eis,
BriuoLOafA. Latin Zgctia. (DiMi-
acEL r Morante.) •
Lictor. Masculino. Hittam. K-
nistro de justicia entre los romanoi,
que precedía con las fasces á loe c^b-
Bules y otros magistrados.
EtimolooÍa. Latin Uctor, !»*&«,
que los etimologistas latinos cooBioe-
ran como síncopa de íígator, el que
ata, forma de tigare, ligar, aludiendo
al baz de varas y á la segur que ífta
BU distintivo: italiano, Litlort; £fw
cés, licteur; catalán, Uctor.
Rectüa.—BiMloña antigM. 1. Ofi-
cial subalterno de los grandes iii»p»-
trados de la antigua Boma, que l«
precedía en público, apartaba i '»
multitud á su paso y ejecutaba í«-
ces las sentencias capiteles.
2. Los magistrados que tenían uc-
TORSS eran: d dictador, queteoí»»;
los cónsules, 12; los procéosolefl. I»
pretores provinciales y el jefe d« '•
caballería, 8 cada uno, y el p«t«
urbano, 2.
3. Los lictobbs, cualquier» qw
fuese su número, marcbabaa BieBP"
formando una sola fila, á lo lug»-
C;edieudo íi su magistrado. Lien-
haces de varas, y cuando se ""|
contraban do8,magi8trado9, el^u'*-
igitizedby VjOOQIC
pmt
LICU
bacía bajar las baces ante el su-
4. Loa LICT0RB3 eraa ciudadanoa
de la plebe, 6 al menos de raza de li-
bertos. Su traje se componía de un
nidgaculnm, especie de calzoncillos;
una túnica y una toga corta dentro de
Roma, 6 un taff%m corto fuera de la
ciudad, cuando acompañaban al ge-
neral.
5. Se cree que fueron introducidoe
en Roma por Tulo Hoatilio 6 Tar-
quino el Viejo, con el aparato de la
autoridad soberana, tomado de los
etruscos; esta nación, formada por
doce pueblos confederados, escogía en
casoe de guerra un jefe de la confe-
deración, j cada Estado le proporcio-
naba nn LiCTOs. Habiendo la nación
romana conservado para sus cónsules
el aparato de la autoridad real, estos
magistrados tuvieron lictorks; pero
sin exceder del número que tuvieron
los revés.
6. LicTORES negrot; se llamú á los
que, vestidos de túnica negra, mar-
cbaban á la cabeza del acompaña-
miento en el entierro de los nobles j
de loa grandes personajes.
Licnabilidad. Femenino. Cuali-
dad de lo licuable.
Licnable. Adjetivo. Liquidable.
Llcnacion. Femenino. La acción
j efecto de licuarse 6 derretirse algu-
na cosa. I Metalurgia. Operación que
consiste en separar la plata contenida
en el cobre por medio del plomo, cuvo
cuerpo, añadido' al mineral, facilita
la fusión de! cobre, que se separa de
la plata menos ñisiblo. \ Hornos DK
LlCtJACiOK. Hornos en que se practica
la operación mencionada.
EriuoLoaÍA. Lietur: latín, liq*&tio,
la acccion de derretir, forma sustan-
tiva abstracta de íb^jíM, participio
pasivo do tteitSre, derretir: ñrancés,
liquatitm; italiano, liq%atione.
Raeüa. — 1. La LICUACIÓN se verifi-
ca cuando se separan dos 6 más sus-
tancias heterogéneas, reducidas al es-
tado líquido.
2. La LICUACIÓN j la sublimación
son términos correlativos.
Licaal. Uaaculino. BoÜmka. Gé-
nero de palmeras de las Molucaa.
Licaaminoso, sa. Adjetivo. Li-
Ct'ABLE.
Licnanta. Participio activo de li-
cuar. Que derrite 6 deslíe.
Llenar. Activo. Derretir iS liqui-
dar alguna cosa. Se uaa también como
recíproco.
BTiiiOLOofA. Latin íiqv&re; italia-
no, lieiure,
Licnatorío. Masculino. Vasija en
que se licúa.
Licoecer, Activo anticuado. Li-
quidar, derretir.
Licnefacer. Activo. Liquidar.
Etimolooía. Latin ñq*¿facíre; de
¡tonare, licuar, j /acere, hacer: ita-
liano, li^MÍáre; francés, U^uijíer.
Licaflfaccion. Femenino. La ac-
ción j efecto de liquidar 6 liquidar-
se. I Cotmofftmía. Hubo un tiempo en
que los planetas estuvieron en el mis-
mo estado de licuspaccioh, j entén-
LICH
ees fué cuando la tierra, girando sobre
sí misma, pudo tomar su forma, para
lo cual tuvo que elevarse sobre el
ecuador j aplanarse bajo los polos.
ETiuoLoaÍA. Zicuefacer: francés, li-
¡u/factioH.
tdcoefoctible. Adjetivo. Licua-
ble.
Kiicaescencia. Femenino. FUiea.
La tendencia i, derretirse.
EriMOLOofA. Zicuacente.
Licnescente, Adjetivo. Fítiea. Lo
que es capaz de licuarse 6 derretirse,
ETiuOLOCifA. Latin líq^tcen» , li-
?ttetceKtit, participio de presente de
íqvettíSre, liquidarse, forma verbal de
líquXdw, líquido.
Licoor. Masculino. Licor.
1. Licurgo. Legislador de Lace-
demonia, hijo de Eumonio, ny de Es-
Earta. Muerto su padre, goberné la
acedemonia durante nueve años su
hermano mayor Polidectes, encargán-
dose Licurgo del mando, después de
la muerte de éste, en calidad de tutor
de su sobrino, aun no nacido, y á
quien su desnaturalizada madre le
propuso dar muerte, si se casaba con
ella. Cuando aquel sobrino, llamado
Carilao, llegé a ser mayor de edad,
Licunao se fué á estudiar leyes á Cre-
^ pto y Asia , volviendo para
dar á Esparta una legislación, que
hizo largo tiempo su gloria. Esta le-
gislación arregló las costjimbres, la
jducacion v el gobierno y tenía por
objeta establecer la igualdad éntrelos
ciudadanos j formar un Estado guer-
rero, sin espíritu de conquista. El
oráculo de Delfoa le aseguré que sus
leyes eran un modelo de sabiduría y
que el pueblo que se gobernara por
ellas, sería feliz. Dícese que LlCüROO
hizo jurar á los lacedemonioa que ob-
servarían estas leyes hasta su vuelta,
y que hecho eato, se ausentó y no vol-
vió jamás. Otra versión supone que
se condenó á morir de hambre.
Btiholooía. Griego Xúxj] fíííí^
luz, y Ip^oi (érgoñ), obra; «obra de
luz:» latín, Ltewgm; italiano y cata-
lán. Licurgo; francés, Licurgue.
Reieña. — Confirma la anterior eti-
mología el siguiente dato: «Nombre
delfamosolegisladorde Esparta. Com-
pónese de htki, lyki, luz, y érgois,
obra; esto es, oirá de Un; ó según
otros, de Hh)t, lykos, lobo, y ¿rgo»;
esto es, ohra del lobo. La primera eti-
lología parece la máa juata. (Mon-
10.)
2. Licnrgo. Orador griego, que
nació en Atenas el año 408 antes de
Jesucristo, perteneciente á una noble
!' antigua familia, y que fué discípu-
0 de Platón y de láScrates. (Mon-
LAU.)
Btiuolooía, lÁcvrgo i.
Lichavano. Masculino. Mitología
céltica. Monumento compuesto de trea
piedraa; la una, plana, colocada sobre
otras dos que le servían de susten-
táculo.
ETiMOLoaÍA. Francés, lichaotM.
Lichera. Femenino. Provincial.
Manta de lana para la ctima.
BriyoLoaÍA. LtcKo.
usa
409
Licht. .Shuíúim. Adjetivo que en
tra en la composición de muchas pa^
labras alemanas, y que significa cla-
ro, brillante; verbi gracia: LiCHT-m-
nald, selva brillante.
Lid. Femenino. Combate, pelea. ||
Disputa, contienda de razones y argu-
mentos. I Anticuado. \ Flbito. | Fe-
RiDA DB PALABHAS. Expresion forense
anticuada. Demanda ó pleito contea-
ÍBtiiioloo(a. cLa batalla ó contien-
da en que lidian 6 pelean dos 6 más
personas. Sale del latino Lii, iti», que
vale discusión ó controversia.* (Aca-
DBuiA, DiedoHario de 1726.)
Lidar. Aotivo y neutro anticuado.
Lidiar.
Lidda. Femenino. Se<vra/itt anii-
gva. Bamá, ciudad de Paíestina, (Db
MiQUBL Y Morante.)
EtiuoloqÍa. Latin Zj/dda.
Lide. Femenino. Mujer del poeta
Antímaco. (Ovinio.J
Etiudlooía. Latín Zydt.
1. Lidia. Femenino. Lid.
2. Lidia. Femenino. Geografía ««•
ligua. Provincia del Asia menor, (Pli-
" '(Nombre de la Arabia. (Ruti-
f Nombre de mujer. (Horacio.)
i.H Nombre de la Arabia. (Ruti-
lo.Jf Nombre de mujer. (Horacio.)
„ erudición. Nombre de un poema del
gramático Valerio Catón. (Subtomio.)
Btiiiolooía. Latin Z^día.
Lidiadero, ra. Adjetivo anticuado.
Lo que puede lidiarse ó correrse.
Lidiador, ra. Masculino y femeni-
). El que lidia.
Lidiante. Participio activo de li-
diar. El que lidia.
Lidiar. Neutro. Batallar, pelear. O
Metáfora. Hacer frente á alguno, opo-
nérsele, p Metáfora, Tratar, comer-
ciar con alguna 6 máa personas que
causan molestia y ejeroitan la pacien-
cia. I Anticuado. Plbitear. y Activo.
Correr y sortear toros y otras fieras.
ETUIOLOOfA. Zid.
Lidíense. Sustantivo y adjetivo,
Limo.
Lidio, día. Masculino y femenino.
Natural y morador de Lidia. | Adje-
tivo. Lo concerniente á dicha comar-
ca. I Piedra de toque, lydius lapit.
(Plinio.) i El tono lidio. Género de
música tnste, Ij/diui vwdut. (Apule-
vo.) I El río Pactólo, Ltdius am»is.
(Marcial.)
Btiuolooía. L^dUu, lo pertenecien-
te á Lidia Ó Etruria; tgdi, los li-
dies.
Lidmea. Femenino. Bspecie de ga<
cela africana.
Liebdo, da. Adjetivo anticuado.
Agitado, albore.,
Btiuolooía. Ledo.
Liebrastón. Masculino. Liebre pe-
queña.
Liebrático. Masculino. El hijuelo
de la liebre.
Liebratón. Masculino. Liebras-
tón.
Liebre. Femenino. Cuadrúpedo
montaraz muy ligero y tímido, de
orejas largas, de cola corta y algo se-
mejante al conejo. Su carne es comes-
tible. I Metáfora. El hombre tímido y
cobarde. | Una de las constelaoioi^qS^n [p
Touo ni 5* o
410
LIEN
celestes que Uunan Biutrales. | yáRi-
NA. Animal de 1k clue de los motui-
eos que tÍtb en el mar. Es de fig^ura
oblonga, con el cuerpo conveio por
encima, cubierto por loe lados con un
manto membranoso de color lívido
osearon Se arrastra para andar, lo
mismo que las babosas j caracoles, i
cujo ¿raen pertenece. Cuando la to-
can despide un humor corrosiyo ; bo-
diondo, i CUTO contacto dicen que se
cae el vello. | Animal m&ñno. Tiene
el cuerpo largo, estrecho y cubierto
con una especie de capa, más larga
que él por la parte donde tiene la bo-
ca, que ee reduce á. una especie de
trompa; junto al arranque de la cabe-
za, en el lado derecho tiene los órga-
no» de la respiración j de la Muera-
cion. Todo ¿1. es muelle sin huesos;
ea muj común en el Mediterráneo de
Espsfla, en donde se creo que sea tc-
nenoso. | Coger dna libbrk. Frase
metafdríca j familiar. Hancharee de
lodo 6 polvo el que resbala j cae en
él. I DONDB MtSOS BB PIINSA SALTA. LA
, LIEBRE. Refrán con que se da á enten-
der el suceso repentino de las cosas
que -menos se esperaban. 1 Levantas
LA LIEBRE. FrasB. Levantar la caza.
IJSEauíR LA liebre. Frase metafórica
{fiuniliar. Continuar averiguando 6
UBcando alguna eosti por la señal ó
indicio que de ella se tiene. | La lie-
bre í LA oarrbba t la hvjbk en es-
fera. Refnin que advierte que cada
cosa ha menester un procedimiento
acomodado í su naturaleza particu-
lar.
BnuoLoaÍA. Sánscrito kgk (¿WJ ^,
alcanzar; kfkiit, ligero: griego >ar'k
(láfiü}, Um>(,n lUporit): latín, i^.
U^lrít; bajo latin . Uhrem; francés,
Itivr*; Ttlon, liv; Haine, ywaercBer-
Tj, lü%b0, tuuBt; picardo, Ue%M, yt*-
te; gínebrino, U lUvrt; catalán, lU-
brt. (Sistewu (Í!«Bopft de Oriuu.)
Liebrecica, lia, ta. Femenino di-
minutívo de liebre.
BTiuoLoofA. Xi#^«.- catalán, lU-'
hreU.
Liebredlla. Femenino. Planta.
AiULEJO.
Liebresnela. Femenino diminuti-
vo de liebre.
Llegar. Activo anticuado. Ligar,
atar.
IJego, ga. Adjetivo anticuado.
Leoo.
Lieja. Femenino. SeografU. Ciu-
dad de West&lia. | Otra de Bélgica.
ErmOLOofA. Latin Ltodiam.
Kiifjenu. Sustantivo j adjetivo.
LlEJÉS.
ETiuoLoafA. Latin leodicentis.
Liejéi, sa. Sustantivo j adjetivo.
Natural 6 propio de Lieja.
Etuioloqía. Liejentt: francés, lU-
geoii.
Liencecico, lio, to. Masculino di-
minutivo de lienzo.
Liendre. Femenino. La semilla
del piojo. \ Cascar ó machacar X al-
aUNO LAS liendres. Frase metafórica
3 fiuniliar. Argüirle d reprenderle
con vehemencia. \ Cascarle k uno
UGA.
LAS LtBNDUs 6 LAB NUKCBS. Fraso me-
tafórica 3 familiar. Aporrearle, darle
de palos.
BTiMOLoaU. Latin Utu, Undi», la
liendre, huevo del cual nace el piojo;
italiano, U*di*t; portugués, Undn;
francés, ImU, huevo del piojo; pro-
ú»; namuréa, í¿«, U*d*i Hainaut,
IÍ%; Berrj, U»de; burguiíion, Ifíu.
Li entera. Femenino. Mtdidna.
Enfermedad en que, por la demasia-
da debilidad del estiSmago, se échala
comida ein^igerir.
EtiuolooÍa. Griego Xtitvttpfa {í«'«-
ttria); de Wm, liso, v atténm, intesti-
no: latín, iiíxíMs; francés, lie»terü.
Lientflríal Femenino. Jíatieina.
LlKNTKRA.
BTiuóLOofA. La Academia refiere
litñteria á lúnlera. Debe adoptar el
procedimiento co\itrario, puesto que
la forma etimológica es Ueitíerúi.
Lientérico, ca. Adjetivo. Medici-
na, Lo que ee propio de la lientora j
lo que pertenece a ella.
ETiHOLoaÍA. LienterÍA: latín, lie»-
líricut; francés, lint¿riq%t; italiano,
litKterico.
Liento, ta. Adjetivo. Lo que está
húmedo j no mojado del todo.
Lienaa. Femenino. La lista 6 tira
estrecha de cualquier tela.
BrnioLoaCA. Jmmo: catalán, tUned,
lUnta, tendel.
Lienao. Masculino. Tela que se &
bríca del lino 6 cáBamo. I El pañuelo
de LIENZO, algodón ó hiladillo que sii^
ve para limpiar las naricee j el su-
dor. I La pintura que está sobre lien-
zo. I Portijieúcioñ. El pedazo de mu-
ralla que corre en Hnea recta de ba-
luarte á baluarte ó de cubo á cubo.l[
La fechada del edificio, 6 ia pared
que se extiende de un lado á otro. |
CRUDO. El que no está curado.
ETmoLOOÍA. Catelan Unu; proven-
zal j francés, l^f, del latin Uutíhun,
tela, pafio, en Cicerón; pañuelo, en
Caton; toalla, en Plautó; jcortína, en
Marcial; vela de buque, en Virgilio
T Ovidio; máscara ó careta, en san
Isidoro: LiNTBA crit, el lienzo que cu-
bre la cara.
1, El latín ¡üttilim representa Uit-t-
nM, de ÜMot, lino.
2. Esta raiz tíene en latín j en el
romance algunas formas que no han
venido al castellano, tales como lin-
teíkm, paño, lienza; italiano, Untualo,
sábana; francés, lineeul; portugués,
Unpol; provenzal, tintol, livol, laiu-
iot; catalán, lUntal, sábana; lúiuolet,
sabanilla; burguíQon, lancen; picardo,
Unekena; Berrj, ündenx.
Liara. Femenino anticuado. El ac-
to de llevar alguna cosa, 6 la misma
carga.
Btuolooía. Zeea.
Lierar. Activo anticuado. Llevar.
EriMOLoaÍA. Zieta,
láeve. Adjetivo anticuado. Leve.
JDe lieve. Mido adverbial anticua-
o. Ligeramente, con facilidad.
Lifara. Femenino familiar. Pro-
vincial Aragón. Alifara.
Liga. Femenino. La cinta ó liston
UQk
de seda, hilo ú otra materia eon oh
se aseguran las medias, j niA
MutRDAOO. I Materia viscosa que w
hace de la ^ta verde que prodoee li
planta llamada también liqa. Hí«h
Igualmente de las cortezas 7 raicea dt
algunos árboles. | La conféderacii»
que hacen entre b{ los príncipes 6 Et-
tedos, para defenderse de sus enemi-
gos ó para ofenderlos. | La ponam
pequeña de otro metal que se eche il
oro ó la plata cuando ee bate monedi
ó se fabrica alguna pieza. | Anticua-
do. Bakda 6 FAJA. GervMMÍa. Avistad.
EriMOLoafA. Ligar: bajo latín, ^i;
italiano, ¡ega; francés, bfte; catalán,
luga,
SeuU kittMca.—l. Liga í 8nU
Union. — 1. LiOA formada por los o-
tólicos de Fraocia parm defender U
religión amenazada por los prwresot
del calvinismo j la' incapaciud d«
Enrique IIL
2. Nació en Peronesa, después dal
edicto de-Baudieu (1576), v se eitaa-
dio mur pronto {wr todas las proriii-
cias. Puede decirse que, al prina^
pió, casi todos sus miembros habiin
sido sinceros 7 estado animados por
las más leales intenciones; pero m
Í'efes se cuidaron más de sus parljeD-
arss interaseB que de loa de la fs, j
el duque de Quisa, Enrique ti Btii'
fre, esperaba hallar una corona en ú
entusiasmo irreflexivo de sus partiiii-
rios.
3. Enrique III, impulsado porloi
consejos de su madre, se decluó jefb
de la Santa Union, en los Estados
de Blois (1576); pero no supo mer»-
cer la confianza de los católicos, t
cuando la muerte de su hennsao, u
duque de Aleo^ou, hizo á Enrique di
Navarra, que era calvinista, prestubi
heredero da la corona de Fraocii, li
LiaA tomó un desenvolvimiento fin-
midable; los ttiu (calvinistas) la diri-
gieron en Paris, imprimiéndola tu
carácter más. democnLtico, r ú nj
tuvo la fuerza Ó la habilidad da pro-
mover una crisis, donde podría peie-
cer la dinastía de los Capetos.
4. El duque de Guisa traté pébli-
camente con Felipe II; impuso á 81-
rique III el edicto de Nemours, qne
confirmó la Licia; arrancó á Sixto V
una bula de excomunión j deponeian
contra los Barbones, j principié U
octava guerra civil (1586).
5. El nj confié el mando de lu
tropas á su hvorito el duqae Íí
Jojeuse, vencido en Coutras ¡1587),
derrota que aumento la cólera da lot
i^nerút, quienes le arrojaron
deft-
. , después de la jomada de las bar-
ricadas (1588); pero su influand»
triunfé en los segundos Estados da
BIoíb, j Enrique III se decidiéi""
crimen que debió perderle: hiio la*^*^
al duque de Guisa y á su hermuní,
BB unió después al rey de Navarra, J
Sor último, fué asesinado enelcaniw
B Saint-Cloud por Jacobo Claman-
6. La Lisa parecía haber U*»**
su fin; pero principiaron en eDa »
divisiones: unos^reconocianemprajt
■i:jilizedhyViOUxl<-
LIGA
1^0 el nombre de Cirios X, al ancia-
dVcardenal de Borbon, tío de Kari-
que IV; otros, obedecían á Majenne,
lugarteniente general del reino, y al-
gunos, los mas ardientes, 7 entre
ellos, los teUt j los jesuítas, querían
por jefe al rej de España.
7. Las victorias de Enrique IV; los
furores de los tiüe j las pretensio-
nes de Felipe II, que reclamaba el
trono para su hija Clara Eugenia Isa-
bel, fueron causas de mis profundas
divisiones entre loa catdlicos, cujt
desunión era pública en los Estado;
de Paris en 1593.
8. Entdnces, el rey abjurd del cal
Tinismo en Saint-Denis, j la mayoría
se unid al rey legítimo; Mayenne se
reconcilió con Enrique IV después
de la batalla de Foutaine-Fran^aise
(1596), y la Sainie ife%ip¿e diá el úl-
timo golpe á U'LiOA, que murió en
la impotencia y en el ridiculo.
9. Inútil creemos decir que la Lisa
en cuestión ba sido juzgada da muy
diversos modos, según los autores
que lo ban hecho y los sistemas 6
partidos que han seguido, fiossuet,
en el siglo xvii, y Voltaire, eu'el xviii,
son dos nombres que bastan para de-
mostrar la verdad de nuestro aserto.
Sn cuanto i nosotros, nos abstenemos
de todo juicio privado, y siguiendo el
muy ilustrado de dos autores que
consultamos para este articulo, nos
concretamos a decir qae la Licia., na-
cional eu BU origen, y basta cierto
Sunto le^tima, degeneró en un ban-
0, afecto casi esclusivamenta i los
Ouisas V & España.
10. El lector erudito puede consul-
tar: Anqobtil, í'fftprit de la Ligyu;
Labittb, De la democratie chtt Ut pre-
tUcatturt dt la Ligiu to*t Ut reg*tt de
SnH III et át Benri I Y; y de Cha-
LBUBERT, Mittoire de la Lig%e.
IL Lia/L etolía. — 1. Los etolios ha-
bían formado con todas sus ciudades
una LiOA, célebre en los últimos si-
glos de la Grecia. Esfo. Lioa estaba
. dirigida por un ttrátegot ó general,
encargado del poder ejecutivo, y se-
cundado por el jefe de la caballeriai
sirgado del poder ejecutivo, y so-
ndado por el jefe de la caballería.
por una Asambíea de diputados, lla-
mada Anatolñai, que se reunía una
vez en otoño, en Thermas, pero que
el ttriitfos podía convocar extraorai-
nariamente, para formar las leyes^
declarar la guerra 6 concluir los tra-
tados por los apocleUu, que formaban
el consejo del ttritegoi y conocían de
loB negocios civiles; y, en fin, por un
Ypa|j4U(T(iSí (grammatem), especie de se-
cretario de Estado, y por los éfarot,
subordinados i la Asamolea general,
2. Esta LiQA nunca fué en realidad
defensora de la libertad de la Grecia,
pues tan pronta fué hostil & los pro-
yectos de los reyes de Uacedonia,
como su más adicta auxiliar. Envi-
diosa, mejor dicho, celosa de la Liga
aq%ta, le hizo una guerra de tres años,
que ee la llamada gMerra dt ¡al dosh¡-
OAS (220 á 217 ¿ntes de Jesucristo);
Í después de pequeñas victorias, fué
stida por los macedonios, aliados de
los aqueoa.
LIGA
3. Los resentimientos consiguientes
átoda derrótala indujeron í secundar
las conquistas de los romanos; pero
después llamó á Grecia al rey de Siria,
Antíoeo fl92); y, después de su des-
f Vacia, la Etclia fue invadida por
ulvio Nobilior, é impelida á implo-
rar la paz.
4. En tiempos de Constantino, for-
mó parte del Nuevo Epiro y do la pre-
fectura de la lüria.
5. Después de la cuarta cruzada,
Teodoro de Auge, miembro de la fa-
milia imperial de Constantínopla,
formó de la Etolia y daá Epiro un
principado independiente, sometido
en 1432 al sultán Amurat 11.
6. Scanderberg arrojó de la Etolia
á los otomanos, y á sn muerte la dejó
á los venecianos.
7. Hoy la Etolia está repartida en*
tre la Turquía y la Grecia; tiene una
pequeña fracción, comprendida en la
baja Albania, y forma parte de Jani-
na. Sabido es que el resto compone
con la Acarnania una vunarguía del
reino de Grecia.
III, LioA a^iiea. — 1. Según Poli-
bio, allá por los años 280 antea de Je-
sucristo, las doce ciudades aqueas del
Peloponaso tomaron ó recobraron su
antiguo gobierno federativo: todos los
habitantes nombraron un tlrátegot,
diez demiwrgot y un secretario; y cada
ciudad, democráticamente dirigida,
nombró diputados para la Asamblea
general.
2. A las triples pretensiones de
Macedonia, Esparta y Etolia contra la
libertad de Grecia, Arato creyó poder
oponer la Lioa aq%ea, engrandecida y
regenerada; pero él mismo llamó des-
pués á los macedonios contra ^marta;
y posteriormente, contra los nolios.
3. Filopemeu, y después Licortas,
resucitaron la Liqa, si así puede de-
cirse, é intentaron sustraerla á los
ataques de los romanos; pero la deci-
sión del Senado acerda de \o% ttrátegot
Diófanes, Aristones y Calícratés (vea
te *wttro artiealo Mbtblo), y el nom-
bramiento para el mismo cargo de los
proscritos Demócrito, Dico y Critolao,
que consiguieron sublevar á sus com-
patriotas, contribuyeron tal vez al
triunfo de Mételo en Scarfea y al de
Mummins, en Leucopetra.
4. Bato basta para comprender que
la Lioa aq*ea fué disuelta al mismo
tiempo que la Grecia convertida en
SroTincia romana (146 años antes de
esucristo).
6. Debemos á Heródoto la noticia
de las doce ciudades que formaron la
LiaAWMH, á saber: Pelene, Egira,
Egee, Bura, I"" " "
Patrte, Farsa,
tffiB.
6. Consignemos que Políbio, . en
vez de Rypce y Egee, menciona á Ce-
ryncia y a Leontion.
IV. Lioa de lot grüonet. — 1. Ba
harto conocida esta Lioa pera que
molestemos al lector erudito con un
asunto que, de la historia, ba pasado
á la leyenda y á la novela. Nos con-
cretaremos, para no dejar incompleta
UGA
411
, Hélice, .£gium, Rbyp»,
ffi, OlenuB, Dymm, Tri-
esta reteña hittórica, á recordarle los
hechos y fechas principales.
2. La Lioa, llamada caddée, se for-
mó en 1400; la gritona, en 1424; y la
de las Dise-Droititret, en 1436. Las
tres pactaron, en 1471, una alianza
peni e tu».
- 3. En 1525, los grisones se apode-
raron de la Valtehna y del país de
Chiavenna y de Bormio, contratando
alianzas con el Valais (1600), con
Berna ¡1602), y con Zurich (1707).
4^. En 1798, fueron admitidos en la
Confederación helvética, en qne ocu-
Saron el puesto decimoquinto peror-
en de admisión, el primero, por la
extCLsion de su territorio, y el nove-
no, por BU población.
6. Y desde entonces, un Consejo de
tres miembros, elegido por el Gran
Consejo ó por cada Lioa, asume el po-
der administrativo.
V. Lioa AMf«¿íi».-«-l. Nuestros
ilustrados lectores saben que el nom-
bre de ciudades hanseitícas es el con-
servado hasta nuestros dias á tres de
la Confederación germánica: Hambur-
go, Brema y Lubeck.
2. Poro a nuestro propósito impor- '
ta consignar en esta reteia que, en
la Edad Media, se aplicó á una gran
LIOA comercial, formada en 1241, en-
tro Hamburgo y Lubeck en sus co-
mienzos, y a la que sucesivamente se
adhirieron las plazas cemerciales del
Norte: Brema, Brujas, Bergen, Stral-
mud, Kiel, Stettin, Riga, Revel, No-
vogorod, Londres, Colonia, Bruns-
wick, Dantzick, Dunquerque, An-
vers, Ostende, Dordrecht, Rotterdam,
Amsterdan, y otras.
3. Las ventajas que resultaron para
los asociados fueron causa de que mu-
chos puertos del Atlántico y el Medi-
terráneo formasen parte da la Lioa
hanteática. Citaremos , entre ellos, á
Abbevillo, Rouen, Saint-Malo, Bur-
deos, Bayona, Lisboa, Cádiz, Baroe-
lona, Uareella, Ñapóles, Messina; y
la asociación contó con ochenta ciu-
dades, que entonces centralizaban el
comercio de Europa.
4. En loB siglos XIV y xv, todo
miembro de la Confederación era há-
bil para desempeñar las funciones de
aldefíiun (sénior); pero el ff«/£erdebí«
ser ciudadano de Lubeck, Colonia,
Brunswicb ó Dantzick, cada unacon
una asamblea anual.
5. Cada tres años, se reunían todos
los diputados de la Confederación; fre-
cuentemente, en Lubeck.
6. Cada ciudad proporcionaba su
contingento militar y bu contribución'
dicaban al comercio, la pesca, laa mi-
nas, la agricultura y la industria. 6u
derecho marítimo, preparado jpor loa
estatutos de Hamburgo (1276) y de
Lubeck (1299), no fue publicado poi
completo hasta el año 1614; es dec¡r,
hasta una época en que las había ar-
ruinado el aescubrimiento de Améri-
ca y el de una nueva vía á las Indias
por el cabo de Buena Esperanza.
8. Hacia Anee del siglo xvi, la Man-
Digitized by
Laoogle
412
UGA
te había alcanzado coDserrar el dera-
cho de loa D cutrales, interviniendo
las transacciones de laa potencias be-
ligerantes; T en 1624, creó las prime-
ras compañías de seguros marítimos.
9. Bd 1723, abrió sus puertos al li-
bre comercio extranjero, sin derechos
de tránsito j ealida.
10, Contienen preciosas noticias
acerca de este asunto los escritos de
Barthold, Roux de Rochelle 3 K. de
Schliezer.
VI. LiSi. ¡uhética. — 1. Bemitimos
al lector á la sección de Sutoria de
nuestro artículo Suizi, donde corres-
ponde tratar este asunto; pero no po-
demos excusamos de decir sn este lu-
gar algunas palabras.
2. La LiOA Á*lv¿tica debió su orí-
gen á la insultante tiranía de los bai-
Kos; j sobre todo, de Hermann Oess-
1er.
3. Tres TaIientes,mejordicho, tres
héroes, Stanffaeher de Schwjtz, Furst
de Uri y Melethal de Unterwalden,
cada uno con diez amigos de su pre-
dilección, se reunieron una noche, en
. la solitaria plaza de Ruth, al borde
del lago Waldstetter, en los confines
de Un 3 de Unterwalden, j juraron
defender con las armas j aun per-
diendo la vida, los libertades de la
Helvecia. Aquella noche era la del
7 de Noviembre de 1307, fecha que
trae á la memoria todo un poema de
Tirtudv heroísmo,
4. Y el primer dia del año de 1308,
estallú la sublevación. Los fuertes de
Alberto fueron arrasados, muertos ó
presos los bailíos, 3 todos los habitan-
tes de los tres cantones, unidos á sus
generales defensores, formaron solem-
nemente una LiQA de diez años.
6. una muerte, la de Alberto, 3
una derrota, la de su hijo Leopoldo,
bastaron para consolidar su unión 3
BU independencia, 3 para formarla
Liai. perpiliM de Brunnen.
6. Varias ciudades se unieron á la
Lisa; 3 desde entonces, los ocho can-
tones, principalmente el de Berna 3
el de Zurich, se agrandaron ¿ expen-
sas de la nobleza rural.
7. -Esta brevísima resefia bastará
para comprender cómo la Suiza llegó
i ser un país libre, / cómo su liber-
tad, si así puede decirse, se mecii5 en
la cuna de la Lioa i«h¿tiea. ■
Ligación. Femenino. La acción 3
efecto de ligar, 1 Union ó. mixtura.
BnuOLOOÍA. Zi^tr: latín, ¡i^itíe;
catalán, llifadnra.
Ligadas. Femenino plural. Impren-
ta. Los letras que est¿n unidas unas
con otras en una sola pieza. | En el
juego de naipes, las cartas que están
juntas.
BriuoLOofA. Ligado.
Ligado. Minea. La unión de dos
puntos sosteniendo el valor de ellos,
. 3 nombrando sólo al primero.
Etihología. Latin ti^atiu, partíci-
Siio pasivo de ílgiire, ligar; catalán,
ligat, da; francés, %«/; italiano, U-
gato.
Ligadnra. Femenino. La Tuelta
que sa da apretando alguna cosa con
LIGA
liga, venda ú otra atadura. | La ac-
ción de ligar 6 el maleficio. | Metáfo-
ra. SuJsciON. R Cirugía. La venda é
cinta con que se aprieta j da garrote.
¡íiticM. El artificio con que se ata 3
liga la disonancia con la consonancia,
quedando como ligada ó impedida
para que no cause el mal efecto que
por si Bolo causaría.
ETtwoLOQfA, Ligar: latin, RgHira;
italiano, Ugatwa; ñvncés, Itgatitre;
catalán, lligada.
Ligagambm. Femenino anticuado.
LiQA, por la cinta, eto. •
Etuiolosía. Liga, yerito, j gomia,
pierna, como quien dice: at^fitma.
Ligallo. Masculino. Provincial
ETiMOLoaÍA. «La Junta de ganade-
ros, llamada así en Aragón; 3 en Cas-
tilla, Mesta.» {AcADEHiA, Dieeitmario
de me.)
Ligamaza. Femenino. La viscosi-
dad ¿materia pegajosa ^ue crian al-
gunas frutas en el exterior 3 algunas
plantas sobre sus hojas.
ErmoLoafA. Liga, verbo, 3
La f es bárbara.
Ligimen. Masculino. Forente. El
vínculo del matrimonio contraído le-
gítimamente, j)or el cual se anula,
aunque no este consumado, otro pos-
terior que haya llegado á la consu-
mación, D FoAnse anticuado. El ma-
leficio con que, mediante la m^ia,
se creía quedar ligada la facultad de
la ffeneraciou.
Bti>ioloo(a. Ligar: latin, Bgi
Rgamínit, cinta, cordón, lazo, venda*
je; italiano, Ugame; catalán, lUgt
irtugués, ligawu.
Ligamantiforme. Adjetivo. Ana-
ni^Que tiene la forma de un liga-
Ligamento. Masculino. Union ó
FLACE. I ÁHatonia. Cuerda nervosa,
dura, firme 3 flexible que sirve para
ligar las partes del cuerpo humano 6
del animal, en cu;o sentido se dice:
los L1OAHBNT03 de la articulación de
la rodilla. | Por extensión, toda parte
que fija los drganoa en situaciones da-
das; ^ así ae dice: los ligaubktos de la
matnz; los liqaukntos posteriores de
la vejiga; los lioaubntos del hígado.
WConauiliología. La parte que reúne
las dos válvulas de los mariscos.
Btiuolooía. Latin HgámintuM, for-
ma sustentiva de /i^arv, ligar: cata-
lán, Higaaent; provenzal, ligamení,
UanuiH; francés del siglo xiv, tiímenC;
moderno, ¿i/afliMí,- italiano, ligamento.
Ligamentoso, sa. Adjetivo. Lo
le tiene ligamentos. | Ánalomía. Lo
que participa de su naturaleza, en
cuyo sentido se dice: tejido ligamín-
Toso. y Plantas lio amentos as. Botá-
nica. Aquellas plantas, cujas raíces,
ó cujos tollos, 'ji re se ntan la forma de
la cuerda.
Etiuolooía. Ligamento: ínacéa, U-
ganenteux.
Ligamiento. Masculino. La acción
V efecto de ligrar 6 atar. | Metáfora.
Union, conformidad en las volunta- 1
des, \ KaúavAáo.Anatomia. Lioaubn-
LIGE
Ligan. Masculino. Especie de^
ja que se cría en Filipinas. W
Ligaptema. Femenino antícnido.
LlOA ó CENOJIL.
Ligar. Activo. Atab. | Henlu
cierta porción de otro metal con el m
6 con la plata cuando se bate moncdi
ó se iabrica alguna otra pieza. | Me-
táfora. Unir los afectos. | Se dice, n-
guD la creencia del vulgo, de los qnt
usan de algún maleficio con el fin it
hacer á uno impotente para la gen»-
racion. | Oblioar. Se dice de la exco-
munión válida que liga al que ineni-
re en ella. | Anticnadp. Emcuadki-
tfA». I Neutro. En ciertos juegoide
naipes es juntar dos 6 más cartas di
un palo. I Recíproco. Confedoarae,
unirse para algún fin, | UeUfbn.
Obliqabse.
EriuoLoaÍA. Sánscrito, Ung, eosi
flexible; griego, Xú^o^ (Iggot), mim-
bre; Xu^íj^Kv (lygíuin), amarrar; latin,
tia, berza; Ifgire (iiam^ire, Ú^ki,
li-giri, ai/u con la lia); italiano, Uf^
re; francés, lig^ter; provenzal, lifUf;
catelan, lÚgar; walon, loit; Hainan^
Uñar; picardo, Uuger, tegtr; porto-
gués, i^ar.
Ligativo, va. Adjetivo. Que ligt
6 tiene virtud de ligar.
Ligatorio, ría. Adjetivo. Liga-
tivo.
Ligatura. Femenino anticoada.
Lisa DURA.
Ligaaon. Femenino. Union, tott»
zon, enlace de una cosa con otn. |
Afariaa. El conjunto de los midem
sobre que se ñindan los bajeles.
Kiigdina (pixdra). Adjetivo. Piedn
de Paros, semejante al alabastro por
au gran blancura. (Plinio.)
EruioLoafA. Griego Xú^ivo^ ^(y/ih-
net), forma de Xúyvoí (lygnoi), el inú>
mol de Paros: latín, ltodWds J^.
Ligeo. Masculino. Sntom»ai^.
Género de insectos hemípteroe.
Ugerameota. Adverbio de modo.
Con ligereza. | De paso, levemente. |
Metáfora. Sin reflexión, | Antíenado.
FiCIUlBMTB.
BTiuoLOofA. Ligera 3 el sufijo ad-
verbial mente: catalán, Uengeramit;
francés, Ugiremtnt; italiano, bf/wr*-
mente, leggiermtnlt; proTenial, (ñfü-
ramen,
S1NDNIHIA. Árttcnlo primera.— h-
OKHAUBNTs, í LA LiQBKA. Ltgenmuti
enuncia una simple modificación del
modo con que las cosas son 6 deben
ser. Á la ligera designa una costuiB-
bre diferente de la que tienen lu co-
sas en el estado natural. El adverlúa
denota una particularidad, v la fitít
adverbial, una singularidaa. Elpñ*
atribule la ligereza; la otn, nn
carácter, un aire, una forma de lie*"
itable 3 distintiva. Soldados
armados ligeramente tienen armaif
vestidos que no los cargan. Soldado)
armados a la ligera tienen una arma-
dura particular que los dietin^,
(ClKNFUBOOS.)
Artículo teg%ndo. — A la Liom,u-
QBBAUBNTB. it á la ligera signifiMir
prepaiativos, ó como se aiull<l*'
sin más ^ue lo puesto.
Digitizedby VjOOSIC
UGE
Ir ¡iftnMe%U significa que Tft con
rapidez.
De modo qae la expresión á la libe-
ra SB refiere al modo.
Bl adverbio UgeramatU se refiere al
tiempo.
El que y^étla Ugera, no llera mu-
cho peso.
El que va l{gertme»te, no haca mu-
chas paradas.
Ligeree. Femenino anticuado. Li-
QKREZÁ.
Ligereía. Femenino. Presteza,
urilidad. I Ifet&fora. Iñconetancia,
' ■■•idma, ■
instabilidad. \ Lite-
Totubilidí
DAD.
BmiOLoafA, lAgero: italiano, l^git-
ren»; franca, UgireU; catalán, Ue*-
g treta.
LÍBeriUo, ito. Adjetivos diminuti-
TOS & lig«ro.
ETiuoLoaÍA.. lÁgtro: catalán, lUuge-
rit.
Ligerisimamente. Adverbio de
modo superlativo de ligeramente.
Ligerisiino, ma, Adjetivo super-
lativo de ligero.
ErmoLoafA. Ligero: sánscrito, lor
gktj/at, más ligero; latín, Utíor; ale-
mán, ¡eicAler; inglés, ligAter; litua-
nio, U%g»emÍt; ruso, Upetti; sánscri-
to, iMküthat, el mis ligero, ligerísi-
mo; latin, U^UÍmu; alemán, Itiehtett;
inglés, lightetí; lituanio, Urtareautai;
ruso, legetaittíi; catalán, íleugtrít-
jún, a.
ligero, ra. Adjetivo. Lo que pesa
poco. Q Ágil, veloz, pronto. | Aplíca-
se al sueüo que se interrumpe fácil-
mente con cualquier ruido, por pe-
queño que sea. | Metáfora, Leve, lo
aae es de poca importancia j conei-
eracion. ( Hablando de alimentos,
el que pronto y fácilmente se digie-
re. I Metáfora. Inconstante, voltario,
que muda fácilmeute de opinión. |,
Masculino. Qtrma%ía. El mauto de la
mujer. |¡ A la lioera. Modo adver-
bial. De prisa, 6 ligera v brevemen-
te. I Sin aparato, con menos comodi-
dad J compañía de la que correspon-
de. I Db LiQBRO. Modo adverbial. Sin
refiexion; y así se dice: creer, partir
de LioBBO. \ Antícuado. FXcilubntb.
EriifOLOoÍA. Latín Umt, leve, del
griego XtTcíi; (UpU), escama, corteza.
(Db MlOUBL Y MOKANTK.)
1. Es una interpretación poco afor-
tunada, que apenas se concibe, tra-
tándose de autores tan doctos.
3. Dice Littré que el latin üvit re-
presenta legvit, cu^a eabia opinión
oñi^ca la clave de la voz propuesta.
3. Esa g de que Littré nos habla,
se halla realmente en el ruso Ugati y
Ugkii; en el lituanio lengwa$; en el
inglés light, listo, ligero, ágil.
4 Todas estas formas se derivan
de la raíz sánscrita lagh, origen co-
mún de esta serie.
i7tfriM»0K.— Sánscrito lagh, apre-
surarse, mover; lagkia, ligero, bre-
ve; latín, limt, por Ugvit; alemán,
Uieit, por Uight; inglés, Ught; litua-
nio, Unewa; roso, Ugiii; italiano an-
tigao, 2mw; moderno, Uggme; &an-
CM, Ugtr; provenzsl antiguo, U*¡ mo*
LIGÓ
demo, lewgier; catalán, lUvgtr, a;
burguiSon, ligei;BeTTy, liger; walon,
ligir; namurés, ügír. — Ligero y liebre
son las mismas palabras de origen,
puesto que ambas vienen de la misma
raíz sánscrita.
Ligio. Masculino. Fbudo.
Ligna. Femenino anticuado. LbRa.
Lignacion.' Femenino. Acción y
electo de cortar madera 6 leña.
EtuiolooÍa. Latín Ií^mAi. (Ce-
bas.)
Lignario, ría. Adjetívo. Referen-
te á la madeh. I Parecido á la made-
ra 6 hecho db ella. *
BTiuoLoofA. Latín lijtíriía: ua-
NABiA negotiatio; (comercio de made-
ra» {Capbu-a); liqnabius arft/tip, car-
pintero (san Jeeóítimo}.
Lignes. Masculino plural antícua-
do. Arbolbs.
EtiuolooIa. Leña.
Lignicola. Adjetívo. Zoología. Que
vive en la leña.
Btiuolooía. Latin Ugntm, lefia, y
colére, habitar: francés, ligHieolí.
Lignifero, ra. Adjetívo. Botánica.
Epíteto de las ramas que ostentan so-
lamente la madera sin florea ni fru-
tos.
EriyOLOaÍA. Latin lignífer, de lig-
«MH, leña, y /erre, llevar 6 produ-
"'r.
Lignificación. Femenino. Sotáni-
ea. Acción de lignificarse.
Etiuolooía. Lignijícarei: ñitncés,
Uffni^catioit.
Ligaificarse. Recíproco. BotfyUea.
Convertirse en madera loa botones 6
retoños de un árbol.
ETiMOLOofA. Latín lignvm, leña, y
faceré, hacer: francés, ügnifier.
Ligniforme. Adjetivo. Minmmlo-
gla. fibroso á modo de la made'raT
ErniOLoafA. Latin lign%n¡
forma: francés, ligniforme.
Lignigeno, na. Adjetívo. Zoolo-
gía. Que se cría en la madera. .
Etiuolooía. Latín ligitkm, leña, y
genere, engendrar.
Lignito. Masculino. Carbón
de formación bastante reciente, para
que en él se distingan todavía vesti-
gios de leño ú organización vegetal.
|¡ Lignito xilóidb. Madera fósil en
que la organización leñosa se mani-
fiesta todavía, Q Lignito coiipacto,
El LioNiTO en que ha desaparecido
toda organización vegetal.
EriifOLOofA. Latin tigium, leña:
francés, Ugniíe.
Lignivoro, ra. Adjetivo. LsRfvo-
bo.
Lignoso, sa. Adjetívo. Concer-
niente i la madera.
Etiuoloqía. Leña: latin, Iwwsia,
abundante de madera; francés, lig-
fuva; italiano, ¡e^noio.
Lignnm crucis. Masculino. Reli-
quia da la cruz de Cristo, que regu-
larmente se pone en forma de cruz.
Etiuolooía. Latin /lymwt, madero,
y crucii, genitivo de crtcr, la cruz; «el
madero de la cruz:» catalán, Ugnim
cricis.
Ligófllo, la. Adjetivo. Eitloria na-
tural. Que ama laa tínieblaB. |
LIGU
413
ErtKOLOQÍA. GriM^o ^ifi¡ (¡j/gí), ti-
nieblas, 7 f EXw; (pkilot), amante.
Ligona. Femenino. Provincial Ara-
gón. Iizada.
LieoB. Femenino, geografía aiUi-
g%a. Nombre de Bizancio. (Ausonio).
ETDioLoaÍA. Oñego Atiyoi; {Lygot);
latin, Lyg%t, y lAgot.
Ligoar. Activo anticuado. Lisab.
Liguilla. Femenino. Especie de
cinta angosta.
Lígula. Femenino. Sotániea. ór-
gano apendicular, colocado en la base
de las hojas de las plantas gramíneas,
de naturaleza análoga i la délas estí-
Sulas. I Medio florón de un capítulo
oral de las compuestas. Q Entomolo-
gía. Labio inferior de los insectos, ||
Género de gusanos intestinales. ¡ Zoo-
logía. Género de moluscos. Q Espátu-
la. Jj Correa, cordón,
EriuOLOofA, Latiu fígüla, por lin-
gila, diminutivo de lingna, lengua;
forma sustantíva de flCffSrtrc, por Un-
girire, íreeuentativo de lingnire, la-
mer; francés, lignie.
Setena. — Término de anatomía. «La
abertura ó resquicio que haj en la la-
ringe, compuesta de los dos ternillas
Aritenoides; 7 también se llama asi
la ternilla Epiglotís, que cierra este
resquicio. Dijose Lígula 6 Lingnla,
porque es instrumento que aj'uda á la
lengita, para poder pronunciar las pa-
labras.» (AcADBuiA, Diccionario da
i7S6.)
Ligal¿ceo, cea. Adjetivo. Botáini-
ea. Que tiene lígula,
Lignlado, da. Adjetivo. Satánica.
Parecido ¿ la lígula.
Ligtüar. Adjetivo. Botánica. Epí-
teto de las partes largaa, delgadas r
lisas de las plantas. ¡Femenino. Ge-
nero de plantas, de la familia de las
compuestas.
EriuoLoaÍA. lAgnla: francés, lign-
laire.
Ligolario, ría. Adjetívo. Lian-
LAB.
Ligúleo, lea. Adjetivo. Lioulado.
Ligolifero, ra. Adjetivo. Botánica.
Que tiene lígulas.
ETiuoLoofA. Latín ¡Hgila, lígula; y
ferré, llevar.
Lignlifloro, ra, Adjetívo. Botáni-
ca. De flores ligiileas.
EriuoLoafA. Latin lígula, lígula, y
Jlotjjlórit, flor; francés, lignliflore.
Liguli folia do, da. Adjetivo. Botá-
nica. Da hojas lineales.
GriuoLoaÍA. Latín Bgila jfSUStnt,
áojUlíim, hoja.
Lignliforme, Adjetivo. Sitiaría
natural. En forma de lígula.
ETiMOLOofA, Latín t^üla, lígula, y
forma: francés, Ugnlifome.
Ligar, Adjetívo. El natural de la
Liguria.
EriuoLoaÍA. Ligiitico: latín, Ugnr
y íWw, ^irít. (Cicerón).
ugnra. Femenino. Especie de pie-
dra preciosa.
Etiuolooía. Liguria, de donde pro-
cede: LiacsTicuu taienm, minnol de •
Genova. (JuvbnaL.}
Iiigvna. Fememno. Oeografia m-
t^na. Región de Italia va\ "
■ _.'igitized b
tíeograjta m-
414
LIJO
maritímoB, íoy, el GenoTOsado 6 el
Pi amonte.
£TiiiOLoa(A. L&tiB JJtfüría (Pu-
nió); italiano, Zigm/vt; francés, ¿lyi»-
rit.
Lignriuio, na. Sustantivo ^ adje-
tivo, natural j propio de la Lifi;uria.
BmiOLoaÍÁ. Lignr: latin, iXgiirtt,
pueblos ffluj belicosos; catalán, Ug*-
rí, na.
Liroríno, n«. Adjetivo. El natural
ds Liguria j lo perteneciente k ella.
StiholooIá. LigWtín latín, Ugiri-
asf.
Lignrio, ría. Adjetivo. Goloso.
EtiuolooIí.. Latin Ug^rímt (giotai),
goloso, forma de Itgiirirt, gustar con
remilgos, catar melindrosamente, si-
métrico de iMgirt, lamer.
Ligúatico, ca. Adjetivo. Lo perte-
necieate á la Liguria.
BriMOLoaÍA.. Latin UgiatXpu: ligvi-
(Umm wurt, la ribera de Genova, el
mar ligúsüvo d de Ligaría. (Punió.)
Lignstre. Masculino anticuado.
La flor del ligustro 6 alheña.
LígaitriD*. Femenino. Q.'dwata.
Extracto amargo de la corteza del li-
gustro.
ETiifOLOofji. lAgviín: francés, U-
Ligastrineo, nea. Adjetivo. So-
támíe». Parecido al ligustro.
Lignstrino, na. Adjetivo. Lo que
pertenece al ligustro.
lágastro. Masculino. .SodíatM.
AlbbKa.
firmoLOQÍA. Latin fígütrmm, «Ihe-
&a, en Virgilio; latin técnico, uaus-
TKDu vulgtrt, da Linneo ; italiano, li-
gMtíro.
Lija. Femenino. Peí que llega i
veces hasta la longitud de veinticinco
pies; pero que en loa mares de Espaüa
crece mucho menos. Tiene el cuerpo
cilíndñco, sin escamas 7 cubierto de
una piel de color blanquizco que tira
á verde, dura j sumamente áspera.
Sus ojos son pequeños, ; la boca, Gujo
labio inferior es mucho mis corto que
el superior, es grande j armada de
muchos V fuertes dientes. Al arran-
que de la cabeía tiene & cada lado
cinco respiraderos en forma de media
luna. Es animal sumamente voraz j
sigue en cuadrilla con los de su espe-
cie los buques, ansioso de carne hu-
mana. I Nombre dado en las artes á la
pieU áspera del dicho pescado ; de
otros varios, que sirve para alisar la
madera j otros usos.
BtuolooIa. Jaíot.
Lgar.Activo. Provincial de la Hon*
taña. Lastimar. | Alisar j pulir con
lija alguna cosa.
ttrufOLOQÍA. Latin ¡itigSrt, pulir;
de Unt, pulido, é igSre, frecuentativo
áefdeire, hacer.
1. Propiamente hablando, Üvigart
es la forma intensiva de levare, alisar.
2. Las formas ¡Migare y Uñáre son
bárbaras, puesto que proceden de la-
cai (griego, ^i6<:, hi4»), izquierdo,
CUTO radical es extraüo á esta serie.
Líjemela. Adjetivo que se aplica
i, la uvi temprana.
1^0. Masculino aaticaado. Ihuun-
UIA
niciA. I Adjetivo anticuado. Sucio.
Lijoso, aa. Adjetivo anticuado. Su-
cio, inmundo. ¡I Áspero, rasposo, como
cuando decimos: t%ptrlicitiA3oaí.,e»tr-
pO LIJOSO.
1. Lila. Femenino, .fio^tea. Ar-
busto mu^ conocido que florees en
primavera, Con hojas anchas, punti-
agudas, lisas, blandas y lustrosas.
Las flores entre blancas y moradas,
de hechura de ramillete, de vista y
olor mu; agradables. | La flor que
produce el arbusto de este nombre. ||
Color db lila, 6 color ula. £1 color
semejante á las flores de dicho arbus-
to.- I fia UN lila; as un tío ula. Fra-
se ¿miliar. Es un mentecato, un po-
bre hombre.
ETiyOLOOÍA. Persa Uhdj, UUnáj,
tiky (tíU^, »í)!Lsí|¿^^). *'"""*
de *il ( J^)i anís, por semejanza de
calor; árabe, Itlai, aiuloso, como los
dedos cuando están cárdenos por el
frío; catalán, liia; francés, liUt; por-
tugués liUuaro.
Jlfteña. — 1. Latin técnico. Género
lyrt'nya, familia de las oleíneas.
2. Lila como*. Arbusto que florece
por la primavera, curas floies presen-
tan la forma de ramilletes, que es el
igringa v%lgarit, de Linneo.
3. Lila os Marlt. Lila purpúrea
y blanca.
4. Lila áé Varm. Svrii^ti d*bU.
5. Lila fl!# i'írm. Sgrtngá ptrsicM,
de Linneo.
6. Lila de ¡as Indüu. Azederaque
siempre verde, Emilia de las meliá-
ceas; skÍm uedta^ach.
7. Lila Urratrt. La variedad mons-
truosa del matean CMunm, ñunilia de
laaWiáceas.
8. «Arbusto , llamado en África
Seyrͻx, que da por fruto unas nueces,
á las cuales llaman los boticarios Be»,
de que hacen el aceitt de Sen. Algu-
nos le llaman avellano de la India;
pero trahiéndoae solo de África, pare-
ce es distinto este arbusto.» (Acadb-
iiiA, Diccionario de i726.)
2. Lila, Femenino. Tela de lana de
varios colores, de que se usaba para
vestidos y otras cosas.
Btiuolooía. (Llamóse as!, por ha-
ber tenido su origen en LtU, ciudad
de Flándes.» (Acadbuia, Dicáonério
de 1726.)
Liliceo, cea. Adjetivo. Botáetie».
Parecido á una lila.
BTiMOLoaÍA. Lila.
Lilacina. Femenino. QiUímüw,
Principio cristaliiable que se extrae
de loa frutos verdes y de las hojas de
la lila.
BtiuOLOOÍA. ZiU: francés, U¡4ane.
i. Ulaila. Femenino.' Tejido de
lana muj delgado, claro v estrecho,
del cual se hacían en Andalucía man*
tos para mujeres pobres, 7 también
mantos capitulares para los caballe-
ros de las órdenes militares.
Ktiicolooía. Litel*._ (Doir.j
2. Lilaila. Femeninofamiliar. As-
tucia, treta, bellaquería, usándose ge-
neralmente en plural. | Com de poca
LIMA
monta. | Majadería, ridícoln. Ifi.
MIR8B CON LILAILAS. Prau ítmbit.
Venirse con futilidades imptrtitw-
tes. I Sahta Lilaila. Bipreáon dt
burla, de que se usaba mucho co U
antigua lengua.
BtiuolooTa. 1. Paree» ei tDBidt
de lo que dicen frecnentemenlc k
moros en sus fiestas j neeeaidtda
ffilha MUiéila, de donde tuitútBK
dice por burla mkOi lAUxk. (Audi-
iiiA, Sieeionario de 1736.)
~ Este kilU ¡iíMmU es el ánb(
U OH iU* ^tlik, que hemos encojit»-
do en el artículo lelili: mo hij mía
Dios que Dios, j Mahoma es n pro-
feta.»
Lilao. Masculino familiar. Dila-
tación vana en el porto 6 en pilibtu
y acciones.
BTiuoLoafA. IAÍM¡a i.
Lüea. Femenino. .ff«íi(ici. Géne-
ro de plantas juncáceas.
Etiuolooía. lo*.
Liliáceas. Femenino plural. Bti
%iat. Familia de plantas cotiledóntu,
cuvo tipo es el lirio.
BnuoLosfA. Latin ft&H, riliiio:
francés, UUmeie.
Liliáceo, cea. Adjetivo. Btíim.
Parecido al lirio.
BnHOLoaÍA. ZUiáct*»: fnncéi, Ir
Uteée.
LUial. Adjetivo. Seti*ie$. Qu^
ne lises 6 se parece á ellas.
Btimolooía. Zm.
Lilifloro, ra. Adjetivo. BtUüa.
De flores parecidas ala lis.
BTiMOLoofA. Latin tiSm, hno, ;
jhi.jBrú, flor.
Liliforme. Adjetivo. Betimí». b
forma de Us.
ETiuoLoafA. ZiltMly/omé.
Liligero, ra. Adjetivo. Loul. _
BtimolooIa. Lilfat y el Istia jn-
re, llevar ó producir.
Lililí. Masculino. La griterEí iju
hacen los moros en ana fiestat j aa-
bras.
BtiuolooIa. Li¡»ila 2.
Zálio. Masculino anticaado. IjkO-
Btimolooía. Latin ftíl«B,qae«el
griego Xilpiov (leirion).
LUipnt. Masculino. Snilam
Nombre de un país imaginimOM
8wi& describe, habitado porhmw»
de seis pulgadas.
Lilipatiense. Masculino. Voia-
ñámente se designa con eala fum
al hombre extremadamente peq?^*
y endeble, con alusión á loa aatiili-
cos personajes de ZiUpnl, qn« «| M"^
lista Swifs imagina en sus Tii)'»*
Chtltiver.
BTiuOLOofA. Zilipnl: frane*. •»■
p%tien, del inglés titile, pequeí"
1. Lima. Femenino. Árbol q"
produce las limas, que comuniM"''
se llama limero. | &pecie de bw*
dulce, más pequeño y^ redon» P
los demás.
BTiMOLOofA. Árabe &u {'*^h
nombre de unidad; del celeetiw*^
2. Lima. Femenino, la*'*''"
de acero escabroso, aspare } *■*
pan cortar 7 aliwr los»*"/
Ligitized by VjOOQIC
LIMA
otras CMU. Q HeUfon, Corrección j
enmianda de las obra§, particular»
mente de las de entendimiento. \ Ca~
Dal grande que suele ponerse en el
ángulo de los tejados para recibir y
conducir las aguas. | QerwM»ia. La
camisa. | sobda. Laque está cubierta
de plomo y hace poco 6 ningún ruido
cuando lima. | Het¿rora. Lo que im-
perceptiblemente Ta consuniiendo al-
guna cosa.
lamiceo, cea. Adjetivo. Zoohgia.
Conceinieoté 6 parecido k la limaza.
II Lodoso 6 ceua¿oeo.
EtimolooIa. Lino: latin, Umacifui;
franca, Utudm.
LÍDMCÚ. Femenino. Botánica. Es-
pecie de mrboato enredador j do flo-
rea amarillas.
lamaciforme. AdjetÍTO. Mittoria
naiwrat. Que tiene la forma de una
limaza.
LimacÍDO, bs. Adjetivo. Zoología.
CkincemíeDt»óan&logoü una limaza.
Limación. Femenino. Operación
que consiste en limar las asperidadea
de loa dientes.
BriMOLoofA. Limar: latín, tinath,
forma atUtanÜTa abstracta de ñmiíNf,
limado.
Limaciida. Masculino. Zoología.
Onsáno intestinal que se parece algo
á la limaza,
Limadiaimo, ma. AdjetÍTO super-
latÍTO de limado.
Limado, da. Participio pasivo de
limar.
BrutOLOaÍA.. Latín AnJAu, partiei
Sío pasivo de Untin, limar; italiano;
mato; francés, Uñé; catalán, lU-
wutt.d».
lamador, ra. Sustantivo 7 adjeti'
vo. Que lima.
Etiholoqía. lÁnar: latin, VimS^,
forma activa de ^vi&(U>, limación.
Limadora. Femenino. La acción 7
efecto de limar. I Plural. Las parte-
cillas muy menudas que salea Uman-
do alguna cosa.
EtuíolooÍa. ¿(MAf.' latin de las
glosas, HmSM/ra, limaduras; catalán
antiguo, lUwumtnt; moderno, lUmad»-
ra; francés, Uwturt; italiano, limatMra,
Limalla. Femenino. Conjunto de
las limaduras.
EriuoLoaÍA, ¿mm S; francés, U-
mailíe.
Liman. Masculino. Srudido*.
Nombre derivado del griego, que se
junta a muchos nombres turcos 6 ru-
sos; y significa el puerto que forma
)a embocadura de un río. De este orí-
^n viene sin duda el nombre del
la^ Ltmt»,
jEtiholosIa. Ori^^ Xtc[M&v, XtijiüvtK
(leÍMíi», Iñndiui), lugar regado, kc%i
umandi
Jldela. Femenino. Ictiología.
Especie de pescados pleuronectos del
-Océano atlántico.
ETUfOLooÍA. Zima, aludiendo á la
. piel áspera 7 rugosa del pescado:
francés, Umaide, UmaiultlU. ('Littrú.)
Limanquia. Femenino. Medicina.
Hambre excesiva.
EmiOLOofA.. Griego Xt|jiJ{ (Umót),
y 4rei9, imperar; francés, UmancAe.
LIMB
Limar. Activo. Cortar 6 alisar los
metales con la lima. Q Metáfora. Pu-
lir alguna obra.
Etiholooíá. Lima: latin, UnSrt;
.taliano, limare; francés, Uner; pro-
venzal, Umar; catalán, llimar.
Sinonimia. Limar, p»Ur. Limar es
quitar con la lima las partes super-
ficiales de un cuerpo duro. Pnltr es
Eoner por la frotación liso un cuerpo,
acerle lustroso y agradable á la vis-
ta. Limar es quitar loa asperezas, las
escabrosidades. Pulir añade á este
efecto el de dar finura, lustre, el pri-
mor que exi^ la perfección. Sin el
p»lido se ven en la obra los golpes de
la Urna; pero oon él desaparece el tra-
bajo de limar. (Cibhfubqos. )
Limatón. Masculino. Lima de figu-
ra redonda, gruesa j áspera, de que
se sirven los cerrajeros j otros artí-
fices en sus oficios: los herreros lo lla-
man canten redondo.
Limaza. Femenino anticuado. Ani-
mal. Babosa.
EtiuÓlogÍa, 1. Griego >t(n>í (W-
maw); de Xei^uhv (leimSn), paraje húme-
do: latin, tUitíUí, Scit; catalán, llimacA;
Srovenzal, Ihimaít, limat, masculino;
moita, femenino; francés, limat, li-
maet; Berry, limat, Umai; polonés,
eliíaak; italiano, lumaca, lumaecia.
2. El francés tiene también lima-
pon; walon, limeton, ¡ñmeion; Hainant,
lémeehon, hmifon, htckemon; picardo,
limeehon, émichon, émnchon, iinicion,
bur^uiñon, lemaitton, limaipm.
Limazo. Masculino. Viscosidad 6
babaza.
ETiMOLoafA. Limata.
Limbar. Adjetivo. Botánica. Con-
cerniente al limbo de una corola, en
cuvo sentido se dice: expamio» limbar.
EtimoloqÍa. Limbo ; francés, Uwt-
hairt.
LimbíToTO, ra. Adjetivo. Botánica.
Que tiene un limbo, o un borde colo-
rado.
BriMOLoaÍA. Latín limha j ferré,
llevar,
1. Limbo. Masculino. Llámase co-
munmente así el lugar 6 seno donde
estaban detenidas las almas de los san-
tes j patriarcas antiguos esperando
la redención del género humano, j El
lugar adonde van las almas de los ni-
ños que mueren antee de haber reci-
bido el bautismo. \ Estar kk bl lim-
bo. Frase metafórica. Estar distraído
j como alelado, 6 pendiente de algún
suceso sin poder resolver.
SriMOLoaÍA. Latin limbnt, límite;
italiano, tímio; francés, limiet.
JítfHtiii.— Llámese limbo , porque
está en el límite 6 borde del infierno,
según los teélo»>s.
2. liimho. MtBcvliao. A tironomía.
La extremidad del globo del sol 6 de
la luna, que aparece cuando el medio
6 disco queda escondido por algún
eclipse central: llámase también así
la extremidad del astrolabio ú otro
instrumento con que se observan los
astros. J Anticuado. El fin ó extremo
de alguna cosa, y coa especialidad se
tomaba por la orla 6 extremidad de la
vestidura.
LlUt
415
EmiOLOOÍA. Limbo /.-francés, ¡imbe.
1. Maíemdticaí y attronomía. Bor-
de de un instrumente.
2. Limbo («/«rúr, LIMBO M/#rH)f del
sol. Expresiones equivalentes á borde
superior, borde interior del sol.
3. Limbo. Masculino. Círculo
puesto al rededor de la cabeza de una
divinidad 6 de an santo.
4. Limbo. Masculino. Botánica.
Parte de una hoja 6 falícula, formada
por la expansión de las fibras del pe-
ciolo. I Parte superior de las corolas
monopétalas. I Parte superior de loa
cálices monéfilos. '| Cononiliología. Cir-
cunferencia de las válvulas de una
concha bivalva, desde el disco hasta
el borde.
BriHOLOofA. Zúnio f .•francés, timbe.
Límea. Femenino. Botánica. Espe-
cie de reniinculo venenoso.
ETiuoLOofA. Latin limetm, voz d«
los galos, que significa planta vene-
nosa. (Plikio.)
Limen. Masculino. Poética, um-
bral.
Btiuolooía. Umiie: latin, time»,
timinis, el umbral de la puerta.
Limenarca. Masculino. Capífan 6
intendente de un puerte, á cujo car- ~
go estaba el registro de los que en- '
tnvban j salían.
Etiuolooía. Limenarqni»: griego,
Xijuvíp^i); (ümenárchet); latin, ifef-
nSrcia j tímínareJiítí; francés, Umé-
narehe.
Jteteña.—ÁntigiUdaáet.'NQm.hTe<]\i6
los griegos daban á un inspector de
puerte, encargado de que no se abrie-
se á los piratas j de que no saliesen
provisiones para los enemigos. Bajo
el impeno romano, se IlamiJ así á los
soldados encargados de la seguridad
en las grandes vías.
Limenarqnia. Femenino. A»tig*e-
dadet gritgat. Capitanía 6 intendencia
de puerte.
CTIMOLOOfA, Griego X(i«vap)[(oi (U-
nenarchía); de li[*iív (Umen); puerto, j
archX, mando: francés, Umarckie.
Limenofilaz. Masculino. Antigte-
dadet. LiuBNARCA.
Limefio, fia. Adjetivo. El natural
de Lima é lo perteneciente á esta
ciudad.
Limera. Femenino. Marín*. La
abertura para el paso de la. cabeza del
timón Jjuego de la caña.
EtivolooIa. Limero. — «La mujer
que vende limas.» (Acadbmu, Diccio-
nario de 1726.)
1. Limero. Masculino. El árbol
que produce limas.
EriMOLoafA. Lima 1.
2. Limero, ra. Masculino y feme-
nino. Bl que vende limas.
EriHOLoaÍA. Lima 2.
Limeta. Femenino. Botblla.
Etiuoloqía. Latin tímii j limm,
torcido.
LiméxUon. Masculino. Entomolo-
gía. Género de insectos coleépteros
Borrica ruaos.
EriuoLOofA. Latin /Intiu, torcido,
{el griego leglM, madera; vocablo
íbrido.
Limicolo, la. Adjetivo. Sittorta ■
.;,g,t,zedby Google
410
L!M[
Míwwl. Qns TÍTfl «B &ng;ales ó lagn-
DtS.
BmiOLOoU. Latín Ahki, limo, j
colín, Iiabit«r.
Limigena. SustantÍTo j adjetivo,
Zeohgia. Que Be eagaadra en el cieno,
EriifOLoofA. I.atin ñnu, lino, j
genirt, engendrar.
Liminar. Adjetiva, Concerniente
al limen 6 umbral.
BriuoLOofA. LíMen: latín, liutnS-
rit. ÍViTBimo.)
LiiDiste. Masculino. Paño que bs
&bnca en Segovia.
BnuíOLoali.. Francés Unittre, es-
pecie de jern fabricada en Ru&n.
LimilM, it«. Sustantivos diminu-
tivoB de lima.
BmiOLoaÍÁ. JJins 2: catalán, IH-
Meta.
Limitación. Femenino. La acción
j efecto de limitar. J Ténnino 6 dis-
tñbi. I Anticuado, Límite 6 término
de algún territorio.
EtiuoLOOÍA.. Zimitar: latin, Umita-
fío, forma suatantiva abstracta de A-
mtlStiu, limitado; provenial, limila-
eio; catalán, -A'miíMKf; francés, ¡mita-
íióñ; italiano, ImitatioM.
Limitadamente, Adverbio de mo-
do. Con limitación.
firiMOLOGÍA.. Limitada j el eufijo
adverbial mente: catalán, limitada
rnent; francés, limítalivemeitl; italiano,
iimitamente.
Limitadísimo, ma. Adjetivo su-
porlatívo de limitado.
Limitado, da. Adjetivo que se
aplica i quien tiene corto talento.
ETiuoLoaÍA. ZiMiíar: latín, Umitií-
tm; participio pasivo de UmiCáre, li-
mitar; catean, Umitat, da; francés,
limite; italiano, Umiíaío.
LúnítadoT, ra. Sustantivo j adje-
tivo. Que limita.
BtiuolooÍa, Zimiiar: latín, límtti-
tor.
Limitáneo, nea. Adjetivo que se
aplica á lo que pertenece 6 está inme-
diato i los limites 6 fronteras de al-
gún reino 6 provincia.
Etuiolooia. Zimite: latin, HmítS-
nínt.
Limitar. Activo. Poner límites í
algún terreno, | Metáfora. Acortar,
ceñir. Se UBa también como reciproco.
EtiuolooÍa. Límite: latin, ttmtlare;
catalán, limitar; francés, limiter; ita-
liano,. Umüare.
SiMONiuiA. Limitar, aattar, retíri»-
ffir, coartar, cercenar. En el sentido
recto, limilar ea fijar términos, trazar
líneas, alzar barreras; acortar es dis-
minuir la extensión; rettringir es mo-
dificar la acción 6 el movimiento;
coartar v cercenar es aminorar la can-
tidad. La sierra limita la llanura; la
trocha acorta la distancia; el ímpetu
del torrente se rtttringe en el valle;
se coarta» j se cercena» los gastos, las
raciones j los suministros. Eu el
sentido figurada, la sinonimia de
esta? voces, excepto acortar, es máe
completa: j así decimos que la Cons-
titución limila, reitringe, coarta 6 cer-
cena el poder de la autoridad. Acortar
se refiere al tiempo y al trabajo, como:
LIMN
aeortar ana eoBTersacioD 6 una tarea.
(MOBA.J
Limitarte. Recíproco. Concretar-
se, atenerse i.
Limitativo, va. Adjetivo. Que li-
mita. I Que no deja entera libertad,
Etimolooía. ¿ÍMtíar.-provenzal, li-
milaíi»; francés, iÚMtaít/; italiano, li-
mitativo.
Limite. Masculina. Ténnino, con-
fin 6 lindero de reinos, provincias,
poeeeiones, etc. | Línea que circuns-
cribe una cosa, marcando su circun-
ferencia. Se emplea en sentido moral,
como cuando se dice: «cada ano debe
contenerse dentro del límite de bub
atribuciones;» «cada autoridad debe
obrar dentro de sus líwitbs* | Ltui-
TBS. Attrcnomia. Los puntos de la
érbita de un planeta mis lejanos de
la eclíptica. | Matemáíicat. Magnitud
á que otra magnitud pueda acercarBC
indefinidamente, pero ain traspasarla
nunca. | Líwitbs na una kcuacion.
dos cantidades entre las que se
hallan comprendidas las raíces rea-
les. I Método de los límites.
EriMOLoaÍA. Latin Aaiw, oblicuo;
lime», umbral; tímet, itÍ4, sendero
que atraviesa, fnnitera, término; ca-
talán, límit; provenzal, Umit; francés,
limite; italiano, limite.
Limítrofe, Adjetivo que se aplica
í las provincias o naciones, etc., que
confinan con otras.
Etiuolooía. Latin límitrSphni: vo-
cablo híbrido, del latin lime», fronte-
ra, j del griego tpoYÍw (trovk¿o), jo
alimento; francés, Umitropke; italia-
no, limitrofo; catalán, limítrofe.
Reieáa AuícfrtM.— Llamóse Uniltrl^-
pk%e, porque el producto délas tier-
ras comarcanas 6 limítropks servia
para alimentar á las tropas que cus-
todiaban las fronteras del imperio la-
tino: LiMiTRopHi fwndi; «tierras que
Be asignaban á Iob soldados que guai^
daban las fronteras.» {C6i\go teodo-
mo.)
Limnáceo, cea. Adjetivo. Botiai-
ea. Parecido á unalimnea.
ErtMOLoeÍA. Griego \{^i-i\ (límni),
estanque.
LimnaléctoTO, ra. Adjetivo. Or-
Itologia. Calificación de las galliná-
ceas que viven en los pantanos.
Etiuolooía. Griego 'kí^ft, (lünne),
estanque, yOiimafíaUktdr), gallo.
LimnantAceas. Femenino plural.
Botánica. Familia de plantas de hojas
acídulas, análogas alas tropeiíleas.
Etucolooía. Griego Umne, estan-
que, j ántkoi, flor: francés, Um»a»-
thacüi.
Limnar, Masculino anticuado. Um-
bral.
Limnarpiceo, cea. Adjetivo. O-
Itohgia, Calificación de las" aves zan-
cudas que viven en los pantanos, jsa
alimentan de la caza.
Btuiolooía. Griego /íut«?, estan-
que, j Mrpaa, Mrpagoe, raptor: Xíjiv))
LJmnemic»limbo. Masculino. Or-
»itologia. Ave de laguna que tiene la
costumbre de zambullirse la mitad
del cuerpo en el agua.
LIMO
ETtwoLOOÍA. Griego Umtí, «itii-
que, j idJffntiei, nadador: ^ititá^
Limnea. Femenino. Zoob/U. Gt-
nero de moluBCOB gaaterépódM it
agua dulce.
BTQiOLOofA. Qríe^ \(p.vi¡ (Bmfi,
estanque; Xi^nvaíoc (hmnaJoe), de i^
dulce: francés, Umn¿e.
Limneófllo. UsscuUno. Onilelt-
fia. Ave de laguna que vive esa Ñni'
pro en el agua.
&riMOLoafA. Griego Uji.'ni fünüj,
estanque, j ^Qo^ (piílot), uunlc
francés, UmnopJult.
Límnosio. Masculino. Btíéúcí.
Uno de los nombres de la eeatáarn
menor.
ETuioutoÍA. Griego >t(»v^«Ti( flw-
uíttit), de limn!, estanque: latin, lia-
nétíit y lim»ltie, la centaurea nujiir.
(Apclkto.)
Limaicitero, ra. Adjetive. Ont-
tolofía. Epíteto de las aves que bu-
can SU' alimento en laa lagnnis.
Limnita. Femenino. Variedtd di
mineral con vetas parecidas á lu á-
nuosidades de un mapa.
Limnobitero, ra. Adjetiva. Orti-
tologla. Epíteto de las aves qus aodu
por la superficie de las aguas mum.
ETiMOLOSfA. Griego Aí(iv^ (ümii],
estanque, y ^xien (batñ»), marcluf.
Limnobia. Femenino. AbnwJtfií.
Género de insectos dípteros.
ETWOLoaÍA. Griego Umü, tatu-
que, y Hot, vida.
Ldmnocóclidoa. Masculina plnnl
Zoología. Familia de crustáceos gut«>
rdpodos que viven en aguas estai-
Limn&fllo, la. Adjetivo. Zutíyü.
Que se complace en el lodo.
BTiMOLoaÍA. Limnedjílo.
Limnópteno, na. AdjetíTO. Oi»
tologia. Epíteto de un ave qua íin
Bi siempre en los pantanos.
Limo. Masculino. La veta 6 eistn,
entre verdosa y amarillenta, que I»
humedad produce en las piedrts Jín
la corteza de los árboles, en cojo stif
tido se dice.' «kl limo de las rocu;a.
LIMO de la humedad.» | GtoUgU.^íA
de las capas del globo terrestre. | K»
tifora. Impureza, como cuando dea-
moa: «la perversión deja sub tmos»
la conciencia y en las costumbí*-»!
Barro é lodo. ,
Etimología. Griego letná' íW^),
húmedo: antiguo escandinavo, «a;
antiguo alto alemán, ilim: b1mi«i
SehUim; latin, hmnt; italiano, Im;
francés, limo»; provenzal, ítM, ÜM^
catalán, lim. .
Limoctonia. Femenino. Jíeüdm.
Excesiva privación de alimwiti», ?••
causa la muerte.
ETnioLOQÍA. Griego lqwKw«i*"
moktoníah de ^n^k (hmdt), hanhn^
ktÍvoí (któnet), muert«: fianoÍB, "■*
tonie. ^.
Limodoro. Masculino iW**
Planta aperitiva que crece en pWP
húmedos. j.
Btimolooía. Griego X£C|tÜ»p»'(*''
médSro»), de leimion, paraje híw»-
y ddro»r presente, regalo: latín, "•*■
Digitized by Vj OOQ [C
LIMO
JSroK; franc¿B, Unudore. — Lo8 enidi
ditos De Miguel y Morante traen U
forma griega Xi^nóSupov ¡ litytdddro»),
que debe ser emt& de imprenta, pueS'
to que el ^iego no conoce semejante
fonna.
Lim¿SIo. LiuNÓFiLO.
Etiuoloqía. La forma ImófiU, que
aparece en algunos DiccioMnos, es
barbara.
Limogei. Femenino. QeografUt.
Ciudad capital de la provincia de Le-
mosin.
ETiyoLoof*,. Latín ZénMcim; si-
Limon. Uaeculino. Fruta de forma
OTal, de color amarillo bajo cuando
está madura, llena de un zumo conte-
nido en diyersos cachos. \ Árbol que
Íroduce la fruta de este nombre. ||
iIHOMBBA.
Btimolooía. Sánscrito itmbülia;
dialecto de Bengala, híH; del indos-
tan Jirnn; persa, UimS», htmü%;Án.he,
fclaHMt (o5+í^)í catalán, IUbum, lli-
W; provenzal, limo; fíaacés, Uno»;
portugués, ImHo; italiano, limow. —
«Fruta grande, más prolongada que
redonda, que en el nn extremo hace
un pezoncillo: el color es amarillo, y
la corteza lisa, debajo de la cual tiene
una carne blanca, j el licor 6 zumo
contenido en diversos cascos,- guar-
dados de una telilla blanca mu; sutil.
Eailoa dulces T agrios, y mezclados
de a^rio y dulce.» (Acadbuia., PÍc-
eienario de Í7S6.)
Limonada. Femenino. Bebida com-
puesta de agua, azúcar y zumo de li-
món. 1 DE TINO. La limonada com'nn
mezclada con vino.
Etiuolooía. Liaion: catalán, llino-
nadm; francés, ümonMÜ; italiano, limo-
MM, limoiwui.
Limonado, da. Adjetiyo. Lo que
ea de color de limón.
Limonar. Masculino. El sitio pku'
tado de limones. \ Anticuado. Liuon,
árbol
EruioLoafA,. Zimon: catalán, llioio-
ntrar.
Idmoncillo, ito, suelo. Masculino
diminutiTo de limou.
EtiuolooÍa. Liwio»: catalán, IHmo-
luía.
Limonelero. Masculino. Satánica.
Arbusto de las Indias orientales, que
produce una fruta semejante á la ce-
reza.
EniiOLOofA. ¿twoN.
Limonera. Femenino. En los car-
ruajes conducidos por una sola caba-
llería, cada una de la? dos raras en
CUTO centro se engancha el animal.
Limonero. Masculino. Leuon, ár-
bol. I Masculino y femenino. El que
vende limones. | Adjetivo que se apli-
ca á la caballería que va á varas en el
carro, calesa, etc.
EtiwoloqÚ. Limm: catalán, liiwi-
»er, lUmoiura.
Limones. Masculino plural. Se lla-
man loa dos maderos largos que se
ponen á uno v otro lado, para formar
el asiento de la carreta, que tirada de
LIMO
buejes sirve para conducir carbón,
trigo, sal, ú otras cosas. (Acadbuu,
Diccionario de 1736.)
Limottio. Masculino. Boldnica.
Planta medicinal empleada contra las
disenterias y otras enfermedades. Es
del género de las aurantiáceas, com-
prensivo de la LutONiA de Madagas-
car. I SnUmologia. Género de insec-
tos dípteros.
Etiuolooía. Griego X(i)u¿pii»i (lev-
moñón}; de UimSn, paraje húmedo: la-
tín, tíMdní*; francés, ¡itnonie.
Limonita. Femenino. Mineralogía.
Especie de mineral de hierro, que
Haüy denominé éiido geédico. J Geo-
logía. Capa de limo.
Etimolobía. Francés Itmonile; de
limón, limo.
Liinonsa. Femenino. Cidba 6 pon-
L.
Etiholooia.. Limón.
Limoscapo. Masculino. Arqnitec-
twa. Parte del fuste de una columna,
que está más précima i la base.
ETiiíOLoof*. Latín timni, oblicuo,
y eáput, cabeza; «lo que esÚÍ atrave-
sado cerca de la cabeza 6 base de la
columna.»
Limosidad. Femenino. La calidad
de lo limoso. || El sarro que se cría en
la dentadura.
Etiuolooía. Ztnuuo.-latin, limSiítat.
Limosina. Femenino. Nombre
vulgar de la anémona encarnada y
blanca.
Limoaino. Leuosin.
BTiMOLOafA. La forma ¿ÚKMtffo, que
aparece en algunos Diccionariot, es
bárbara. -
Limosna. Femenino. Lo que se
da por amor de Dios para socorrer al-
guna necesidad.
ÜTiMOLOaf*. Griego ii*iio (ele¿ó), te-
ner piedad; íXei{[j.u)i (eUlmSn), miseri-
cordiaso; íXeTj^os-úv?] (eUemotgne), bue-
na obra; latín, íleemStyna; italiano,
ítmosina; francés del siglo xii, aumos-
ne; moderno, atimOne; provenzal, ele-
motina, elimotina, almotna, almorna;
catalán, ettnola; moderno, limona;
portugués, esmola; picardo, amone;
Durgui&on, amaine.
Limosnadero, ra. Adjetívo anti-
cuado. Limosnero.
Limosnador, ra. Masculino y fe-
menino antícuado. El que da limosna.
Limosneria. Femenino. £1 oficio
de limosnero.
Btiuolooía. Limotnero: provenzal,
dímonom; francés del siglo xii, ««-
momerie; moderno, anminerie.
Limosnero, ra. Adjetivo. El que
da limosna v el que la recoge para
socorro de los pobres ú otro objeto
piadoso, D Masculino. El que está des-
tinado en los palacios de los reyes,
E relados ú otras personas para dístri-
uir limosnas.
BTiMOLoaÍA. Limotna: catalán, />'-
mosner; provenzal, aUnornier, aUnoy-
nier, abiunier; francés, axmOnier; por-
tugués, etmelero; italiano, limotiniere.
Ktieiia. — Las formas provenzales,
así como el catalán ahnoyner, se deri-
van de almo¡/na, almoina, Tocablo dis-
tinto.
LIMP
417
Limoso, sa. Adjetívo. Lo que está
lleuQ de limo ó lodo.
Etiuolooía. Latin UmSnu.
Linmia. Femenino. La acción 6
efecto da limpiar; y así se dice: la
LiupiA de Tos pozos.
Limpiabotas. Masculino. BI que
tiene por oficio limpiar y lustrar za-
patos y botas.
Limpiachimeneas. Masculino. El
que tiene por oficio deshollinarlas.
Limpiadera. Femenino. Cepillo,
Srimera acepción, p El palo armado
e hierro en la punta con que los la-
bradores limpian el arado cuando es-
mpi
tan trabajauao la tierra.
Limpiadientes. Masculino. Mon-
dadientes.
Limpiado, da. Participio pasivo
e limpiar.
Etiuolooía. Limpiar: catalán, Um-
piat, da.
Idmpiador, ra. Masculino y fe-
menino. El que limpia.
Limpiadura. Femenino. La acción
y efecto de limpiar. || Plural Los des-
perdicios y porquería que se sacan ds
alguna cosa que se limpia.
Limpiamente. Adverbio de modo.
Con limpieza. || Hablando de algunos
juegas o habilidades equivale á decir:
como suma agilidad, desembarazo y
destreza. ¡I Metáfora. Sinceramente,
con candor. || Metáfora. Con integri-
dad, sin interés.
BTiMOLOofA. Limpia y el sufijo ad-
verbial mente.
Limpiamiento. Masculino. Lim-
piadura.
Limpiante. Participio activo antí-
cuado de limpiar. El que limpia.
liaoidoi. Masculino. Escar-
BAOBBJaS.
Limpiaojos. Femenina. Piedrecita
de figura de una lenteja que se halla
en las playas de la isla Dominica, la
cual se introduce en el ojo para lim- ,
piarlo de cualquier cuerpo extraño.
Limpiar. Activo. Quitar la sucie-
dad ó inmundicia de alguna cosa. Se
usa también como recíproco. | Metá-
fora. PuBiFiCAB. Jl Echar, ahuyentar
de alguna parte a los que son perju-
diciales en ella, y Familiar. Hubtab;
!' así se dice: me liupiaron el pañue-
o. I Familiar. Bn el juego, oanar; y '
así se dice: me liupiabon á la ma-
lilla doscientos reales. | Recíproco.
DE calentura. Quedar libre de ella.
EriuoLoaÍA. Lia^io: latin poste-
rior, UmpidSrt, en Vegecío; catalán,
limpiar.
Limpiarse. Recíproco familiar.
icaparse ó desaparecer. Q Quedar li-
bre de alguna impureza, como Liu-
piARSE el pantalón. || Metáfora. Lim-
piarse LA conciencia. Frase familiar.
Purgarse de alguna folta cometi-
da.
Limpidez. Femenino. Diafanidad.
Etiuolooía. Límpido: latín, limpl-
Sido, síncopa de limpídilSdo, forma
etimológica; de íiv^tduM , límpido:
italiano, limpidetta, hmpiditi, francés,
Uewidité.
Limpidipeno, na. Adjetivo. Omir
toUgia. De alas límpidas.
'""" _,cj,t,zedbTL.oogle
418
LIMP
BTiiiot.oa(¿. JAmpido j el Utio
pmna, pluma, ala.
Límpido, da. Adjetivo. Claro, dii'
fimo. I Poética. Resplandeciente, tei^
so, limpio, puro, sin mancha.
BriwoLOofA. Latin, iinplJm; ita-
liano, Impido; francés, Impid*.
Limpiedad. Femenino anticuado.
LlUPlBZA.
Limpiedombre. Femenino antí-
cu ado. Limpieza.
Limpiesa. Femenino. La cualidad
que constituve las cosas liinpiaa. |
Het¿fora. Haolando de la SantÍBÍma
YÍTg;an, significa su inmaculada Con-
cepción. I Metáfora. Pureía, casti-
dad. I La integridad j desinterés con
que se procede en los negocios. Dícese
también liwpibz* db uanob. \ db bol-
sa. Metáfora familiar. Palta de dine-
ro. I DB coBAZON. Rectitud, sinceri-
dad. I DB SANORB. La calidad de no
tener mezcla ni razado moros, judíos,
herejes ni penitenciados.
BruioboaÍA. Limpio; catalah, Unt-
f>ͫM.
Limpio, pia. Adjetivo. Lo que no
tiene mancha & suciedad. | Lo que no
tiene mezcla de otra cosa. Dfcese co-
munmente de los granos. { Aplícase
i las personas 6 familias que no tie-
nen mezcla ni raza de moros, judíos,
herejes 6 penitenciados. Q Libre, exen-
to de alguna cosa que le dañe 6 infi-
cione. \Eh limpio. Modo adverbial,
Bn sustancia, i Modo adverbial de
que se usa para expresar el valor fijo
que queáa de alguna cosa, deducidos
loB gastos 7 los desperdicios. Bn cla-
ro, con extensión; por contraposición
á lo que está en bomulor 6 en ■ip*i°~
tes solamente. | Luoab limpio. Frase
metafdríca. Jugar sin trampas ni en-
gaDoB. I Frase metafórica y ñimiliar.
Proceder en algún negocio con leal-
tad j buena fe.
BrufOLoafA. 1. Latín limptdvi, mu;
poco usado, 'que unos derivan de lin-
fa, agua, j otros, con menos- acierto,
del verbo griego lampB, lucir. ^Mon-
LAU.)
2- Tal es la opinión de los etimo-
logistas latinos, la cual no se fonda
en ningún ejemplo de la lengua. 8i
ítMpídnt viniera del griego lympAi,
latín, IjfMpAa, sería l^mpAídiu; nc
3. Zimpídiu puede representar la»
pídm, claro, puro, brillante; de ^m-
f'Srt, brillar, cuya interpretación no!
leva al griego Xá^nw flámpd), resplan-
decer, que es la segunda etimología
que cita Monlau.
SiNONiuiA. Limpio, Miado. Los dos
adjetivos se aplican á todo lo que está
' exento de mancha j suciedad; pero lo
Umpio puede ser natural v propio de
la cosa á que se refiere, y lo oteado es
siempre efecto del trabajo j del ei
ro. Consérvase esta diferencia en el
sentido metafórico. Se dice que una
costa es limpia, cuando no tiene rocas
en BU orilla; que la atmosfera está liH-
pia, cuando no está nublada. Llama-
mos limpia á la conciencia del inocente
j del honrado, y decimos Umpitm de
sangre, con alusión á las familias
LINA
que han conservado incontaminada
su nobleza. Bn el sentido propio, el
adjetivo oModo envuelve también la
idea del primor y del adorno. Una
casa Msuda no es sólo la que está lim-
pia, sino la que tiene algún adorno
ó aderezo. (Mora.)
Limpión. Masculino. Limpiadura
ligera; y así se dice: dar un liupion
álos zapatos. | Familiar. El que tie-
ne á BU cargo la limpieza de alguna
cosa.
Limpiíimo, ma. Adjetivo super-
lativo ae limpio.
Limtüiano, oa. Adjetivo. Zoolo-
gía. Parecido al límalo.
LimuUdeo, dea. Ac^etivo, Lmu-
LIANO.
Limólo. Maecnlino. Zoologi». Ge-
nero de crustáceos braquiópodos.
Etimología. Latín AmXm, diminu-
tivo de ^ma, lima; timiUu, atravesa-
do, oblicuo.
Lina. Femenino anticuado. LÍmka.
Lináceo, cea. Adjetivo. Botímiea.
Parecido al lino.
BTiuoLOofA. Lino: francés , Umé~
eeét.
Linachfl. Masculino anticuado. Li-
naje.
Linale. Masculino anticuado. Li-
NAJB.
Lin^e. Masculino. La descenden-
cia ó línea de cualquier familia. H Me-
táfora. Clase ó condición de alguna
cosa. Plural. Provincial. Los vecinos
nobles reconocidos por tales é incor-
porados en el cuerpo de la nobleza. |
HUMANO. El conjuirto de todos los des-
cendientes de Adán.
BriuoLOofA. Provenaal Ji«Adí^«,
Uanatye; catalán , llinatge; francés,
Itgnage; italiano, Ugnagau», de un bajo
latín lintatuMm, derivado del latin
Mfl, línea.
Sinonimia. Este vocablo significa
naturalmente antigftedad, nobleza,
porque no es posible que ha^ U-
noje, sin. q^ue los individuos de una
descendencia estén tUmadot; j no es
SDsible que formen Unta, sin que esta
*M constituya serie, sistema, raza,
genealogía, antigüedad, blasón; el
blasón del tiempo, que es realmente
un gran escudo. Esto marca distinta-
mente la diferencia que la crítica ha-
lla entre atirpt y la voz del artículo.
Podemos ser de buena ó mala ctltr-
pe; lo cual significa que podemoe ser
de buena 6 mala rait; pero no podemos
ser ds mal li%ojt, porque el Huaje re-
firesenta la sucesión, la sene, la iami-
ia, la herencia de los antepasadoa;
hecho que tiene dos virtudes: la vir-
tud secundaria del tiempo j la virtud
original del ser. El ser y ef tiempo no
pueden ser malos.
Todos tenemos •aai.tttirpe, como
todo sarmiento tiene su cepa, mejor 6
peor: no todos tienen su ¡inaie, por-
que no todos han logrado fundar aee-
.cendencia, raía, genealogía.
Lin^om. Masculino anticuado.
LlKAlB.
Linajísta. Masculino, El que sabe
ó escribe de linajes.
Limando, da. Masculino y femé-
LINA
niño. El qne se precia do ser de graa
linaje.
Lináloe. Masculino. Sotémita. Ár-
bol de las Indios orientales, j p■^
ticularmente, de la Cochinchiña, se-
mejante al olivo, aunque mía oorpo-
lento, con la corteza nudosa y á» ea-
lor oscuro. 6u madera está lleaa de
vetas amarillas y negras; os mny pe-
sada, V tan amarga, que igfoala 6 ex-
cede si acíbar, y quemada despide os
olor muy fragante.
Linámen. Masculino anticuado,
Rauaib.
Linar. Masculino. La táeira sem-
brada de lino.
EtimoloqU. Zma; catalán, Utaár.
Lioarea. Masculino. fftofrm/U.
Ciudad con ayuntamiento , partido
Í'udlcial «n laprovincia y dióoñísde
aeu, audiencia y capitanía greneial
de Qranada. — Se encuentra situada
á 36 kilómetroB de sn capital, sotara
la vertiente Sudeste de Siarra-Mo»-
na, cerca del Gua'dalimar, completa-
mente combatida por los vientos de
Este y Oeste, que son loa dominan-
tes^ ^El clima es bastante benito: las
enfermedades más comuna, la cloró-
sis, las fiebres y los eólicoe Ilamadoe
de plomo, en los que se dedican al
penosa trabajo de las minas. — Lm
casas que constituyen la poblacioB
son, por lo general, de piedra, distri-
buidas en 84 calles, regularas, bien
empedradas y algunos de ellas, bas-
tante anchas, rectas, con arbolado y
cómodas aceras. — Entre los adificioe
más importantes, distínguense por tu
solidez ó elegante construcción: I*
cata do la Cadtita, en donde eabaTS
instalada la f&brica de monedas, da-
rante el reinado de Felipe IV; la an-
tigua cota de ¡m Mvaieio», la do Zm^-
brana, la del SMrfx^ <£( Zmmpm, lada
Villomowt, la del Sallo, las de looedit-
sules de Bélgica, Alemania y Ona
Bretaña; la de Pajmret, el P4ñio, el
exconvento de So* Jua» de Diot, y,
descollando sobre todos, el marnílco
palacio mimeipal, de nueva planta,
consteuido de piedra, con una bellí-
sima fuente de jaspe y una harmoaa
escalera de mármol blanco.— Bsta
ciudad es residencia de un sub^^ober^
nador, de una comandancia nulitar,
de un tribunal de primera instancia,
administración de Rentas de primera
clase y de ana inspección geñaial de
Minas. Tiene además una C^a de
ahorros y Monte de piedad, ana so-
ciedad constructora de edificioa, Iioa-
pital, cuarteles de infantería y da ca-
ballería, teatros, un colegio deaogim.
da ense&anza, una escuela saparior,
tres elementales públicas de ■i&oü
una, de párvulos; tres, privadas; ma-
co, de niñas, sostenidas «m fimdos
del municipio, y cuatro, particulan»;
buenas fuentes, espaciosas plana, lin-
dos paseos , una glorieta de farsa
circular, que mide sobre 90 m«me
de diámetro, y algunas antigOadadas
romanas; entre ellas, los restoe^ na
acueducto que conducía al ana á
Ciit»¡o¡ hoy,C^JMa,— -Eltéirnaads
LiHAKBs tiene sobre 16 kU^Mboa da
Digitized by
Laoogle
UNA
larío, de Norte i Uediodía, j 19 de
ancho, de Oriente á Occidente: su
extensión saperflcial está calculada
en unas 18.5u0 bectireas, repartidas
deeste modo: tierras labr&otíaa, 8.000;
pastos, 5.000; olivas, 4.000; huer-
tas j jardinee, 170; caminos, 200;
vaciaderos de minas, 190; canteras y
ATtojoa, 230; población, 220; edificios
extramuros, fabricas y vía férrea, 210,
ejidos j abrevaderos, 280. — El suelo
se halla surcado por infinitas cerros,
cuja elevación varia de 80 á 200 me-
tros Bobre los parajes más bajos: bá-
ñ&nle por el Nordeste y el Este, el río
Ooadarriías, que procede de Aldea-
quemada, y engrosado con las aguas
del Almudiel, que pasa por Deapeña-
Serros, corre de Norte ¿ Mediodía,
ividiendo los términos de Linares y
Yilches; júntase luego al Guadalen,
desaguando ambos en el Quadalimar,
el cual coatinúa su curso, de Oriente
¿ Occidente, hasta confundirse con el
Guadalquivir: hacia el Norte ; en la
misma dirección, se desliza el peque-
ño Guadiel, atravesando llanuras y
deslindando el término de Bailen y
Ouarroman, hasta perder su nombre,
cerca de Menjivar, donde se un? tam-
bién al Guadalquivir. — El terreno,
casi todo de secano, í excepción de
algunas huertas, es de mediana cali-
dad y está poblado de multitud de
árboles frutales de varias especies;
mientras que los montes aparecen cu-
biertos de encinas, lentiscos, jaraa,
coscojales y mata baja, entre algunos
trozos de dehesa. — Las principales
producciones consistan en trigo, ce-
bada, riquísimos aceites y t«da clase
de semillas, que no necesitan riego;
cría de ganado lanar, jeguar, vacu-
no, cabrío y de cerda; caza de cone-
jos, liebres, perdices, zorzales y otros
- Tolátiles, y pesca de peces janguilaí
va los ríos, — La industria se encuen-
tra representada por mu; buenas fá-
bricas de municiones de todas clases,
de tejidos, bastos, de sombreros, de
gas, de jabón blando, de fundición de
hierro ; de plomo, de alb^alde, de
• pdlvora, de sebos jr grasas, de fideos,
de dinamita, de tejas y ladrillos; mo-
linos harineros y de aceite; alfarerías,
imprentas, herrerías, hojalaterías y
demás artes v oficios indispensables á
las necesidades de la vida^ dos publi-
cocioues periódicas, SI Seo Miittro y
SI Lútara. El comercio de esta pobla-
ción, aparte de los géneros plomizos,
que constituyen su principal riqueza,
' ; de cujas minas nos ocuparemos lue-
go, cuenta: 24 abacerías, un almacén
de madera, 6 de minerales, 4 de hier-
ro, 11 tiendas de quincalla, 4 de ropas
hechos, 4 de jergas y otras muchas
de menor importancia. Las exporta-
ciones se reducen á géneros plomizos,
aceites y algunos cereales, produotos
del país, y las importaciones, á los
artículos necesarios, procedentes de
distintos puntos de la Península. Se-
gún los datos que nos suministran
para la confección de este artículo, la
industria r el comercio de LutABas
han eobraao no poca importancia con
UNA
el establecimiento de 28 casas, así
extranjeras Como nacionales, para el
laboreo V fundición de la riqueza mi-
nera.—En los dios 28, 29 j 30 de.
Agosto se celebra una feria muy con-
currida, en la ,que se presenta toda
clase de efectos, manufacturas y ga-
nados del país. — La población de Li-
nakbs ha aumentado coueiderabie-
mente en el trascurso de muj pocos
años: en 1850, contenía esta ciudad
~ 567 habitantes; en 1860, se elevd
ita cifra i 10.567, j el censo llevado
& cabo, en 1877, la hace ascender
á 31 . 194.— La celebridad de que goza
esta población por las ricos y abun-
dantes minas de antimonio, de co-
bre, de alcohol y, particularmente,
de plomo, que se encuentran en sue
alrededores, es verdaderamente nota-
ble, y BU explotación data d^sde la
más remota antigüedad^ En 1." de
Agosto de 1748 se hizo cargo la Ha-
cienda nacional de las minas de Li'
NABEs; ; si bien es cierto que los mi-
nerales plomizos eran los que consti-
tuían la principal riqueza del país,
no por eso dejaron de explotarse las
de cobre, y de extraerse la plata que,
en cantidad no despreciable, contie-
nen casi todos los plomos. Y que esto
es positivo, lo demuestran, además
de los antecedentes^ noticias trasmi-
tidas de padres á hijos, entre aquellos
naturales, respecto del beneficio de
la plata, la fabrica de desplate que
existió en las inmediaciones de esta
ciudad, las noticias qne se conservan
de la antigua mina denominada de
los Palaaieht, v la cantidad de litar-
girio encontrada en varios escoriales
Igualmente antiguos; y en cuanto al
cobre, la Casa de Moneda establecida
en esta población, cajo edificio, como,
hemos hecho notar, aún existe, y las
minas del MartiueU, por debajo de
las lagunas en el río Quadalimar,
tuadas i corta distancia de las mii
Aparte de esto, en 1650, según vemos
en UQ autor, se concedió privilegio de
invención por cuarenta años á nn tal
Don Diego Felipe de Cuadros, para
que construyese fábricas en Lihabks,
Vilches y Bafios, y beneficiara el co-
bre y la plata, con la condición de
que, terminado aquel plazo, queda-
ran las ñibricas á beneficio del Esta-
do. Eu 4 de Julio de 1825 se publicó
para la minería el memorable decreto
en el que se declaraba libre la explo-
tación de las minas. De las mucnas
que cuenta el término de Linabks,
cuja enumeración se haría molesta,
la más antigua es la de Árraj/CMtt,
perteneciente al Estado,' situada á
unos tres kilómetros de la ciudad:
sus trabajos dieron principio en 1.* de
Agosto de 1749, j en la actualidad,
según datos que tenemos por fidedig^
nos, ocupa una zona de 6.687 metros
de largo por 836 de ancho. La canti-
dad de plomo que anualmente produ-
cen las minas de este metal, está cal-
culada en más de 700.000 kilogra-
mos.— LiKASKS fué en sus pasados
tiempos una pequefia aldea, depen-
diente de la antigua Céttttle. Como i
UNC
419
unos 8 kilómetros de aqnella pobla-
ción, .se encuentran las ruinas de
Callona, solar de la célebre ciudad
mencionada, de la cual sólo se conser*
van un torreón de fábrica, posterior
á la época de los romanos, j un cor-
ral, <}ue servía para encerrar ganados;
antiguamente, ermita dedicada ¿ san-
ta Eufemia, en cujos murus, tanto
interiores como exteriores, así como
en los cortijos inmediatos, se ven to-
davía varias inscripciones romanas.
Linaria. Femenino. Botante». Hier-
ba medicinal de muchos vastagos,
de más de uu pié de alto, rollizos, li-
sos, de color de verdemar, con mu-
chas hojas estrechas parecidas á los
del lino, j flores amarillas en espiga,
con un espolón por la parte postenor
imo el de la espuela de caballero.
BTiMOLoaÍA. Lino; latin tinarívm,
el campo sembrado de lino; Un&rUt,
el taller en que se trabaja; francés,
limaire; catalán, llinári».
Linario, ría. Adjetivo. Concer-
niente al lino.
BtiwolooÍa. Latin U*SrÍ*t, el que
,. emplea en el arte de trabajar el
lino. (Plauto.)
Linaza. Femenino. La simiente
del lino.
Lince. Masculino. Cuadrúpedo que
en algunas partes de Espaha llega í
crecer basta una vara de altura; es
de un color bermejo oscuro, con man-
chas negras mal terminadas; tiene la
cola corta, y las orejas, que son lar-
ry erguidas, acaban en un pincel
pelos negros; trepa con facilidad
sobre los árboles. Lo que de su vista
j de sus orines dicen los antiguos,
no merece el menor crédito. Q Adjeti-
vo que se aplica á la vista perspicaz;
j así se dice: vista lincx, ojos lin-
ces. I Adjetivo metafórico. Agudo;
sagaz. Se usa también como Bustauti-
vo, como cuando decimos; «es un
LINCB.* .
EtimolooU. 1. Latín lyna, lyneii;
de lnui, ¡Seis, luz. (Monlau.)
2. Imposible parece que un litera-
to de la sólida erudición de Moniau
baja cometido tamaño error. Kl latín
[¡/na viene del griego IJyí (^y«A 't^-
cablo que no tiene relación alguna
con 3^úx>) (lúkl), luz.
JJerivacÚHt. — Griego Ijfffit; latin,
¡ynx; alemán, Imht; italiano j cata-
lán, lütcs; francés del siglo xiil, lint;
moderno, li/na.
Beteüa. — 1. «La fíbula refiere que
Baco, al volver victorioso de la India,
iba en un carro tirado por lincbs. El
LiNCK, de cujo animal nan dicho loa
antiguos que estaba dotado de una
vista tan aguda que penetraba los
cuerpos opacos, y cuyo orin tenía la
maravillosa propiedad de convertirse
en piedra preciosa, llamada ¿i^lvn-
CURius, piedra de lincb, es un ani-
mal/abuloso.» (BUFFON.)
2. Para los latinos, el linci era;
«el lobo cerval> animal cuadrúpedo,
de vista sutilísima, cuja piel está
salpicada de manchas de vanos colo-
res.» (Viroilio.)
3. Plinio afirma que los limcsb son •
■ Digitized by
L.oogle
420
LINC
LIND
LlNB
los que dÍ8ting;uen más clkramsDte
los objetos entre todos los snimales:
LTNCBS... fOtf elarittimt owmtin «r-
»vKt. (Sutoria natural, JXVIII, 8,
32.)
Linceo, cea. Adjetivo. Parecido 6
concerniente a) lince.
Etiuolooía. Zí*cí: Istin, ^fmAw;
italisDO, linceo.
Linceo. Uasculino. Mitohgia. Hé-
* roe fabuloso, piloto de los ar^nau-
tu, célebre por la perspicacia de su
TÍ8ta. (Plinio.) i Otro, hijo de Egip-
to. I (Otidio.) i Otros, del mismo
nombre. (ViRaiuo.)
Etimolooí^. Latín Lyncíut; fran-
cés. Lyneíe.
ReteiU.—\. Bl personaje mitold^i-
co LiNCKO pasó á ser proverbio entre
loa latinos, como el Une*, en nuestro
romanee: nonpottit oe*lit quantum con-
tendere Ltncbus. (Horacio, Bpütola
pnfaera,I,S8.)
2. El latia U/neSm, adjetivo, signí'
flca sagaz eo Cicerón, como lo signi-
fica Unce entre nosotros.
Lineo. Masculino. Mitologia. Re;
da Escitia, convertido por Céres en
lince. (Ovidio.)
Etiuolgoía. Latín Lynent.
LídcoId (A.BBAHA11). Hombre de
Estado americano V decimosexto pre-
sidente de la república de los Estados-
Unidos, que nació en el Estado de
Eentuk; el 12 de Febrero de 1809, ;
murió en 14 de Abril de 1865. Fué
en sus primeros afioa carpintero; dea-
paes, comerciante al por menor, en
Salem, y luéffo, sbog«do. Después de
haber formsdo psrte de la magistra-
tura del Illinois, tomó asiento en los
escafioa del Concreso de la Union
en 1847 á 1849. Fué candidato de los
abolicionistas para la presidencia, y
elegido en 1861, en el momento ea
;[ue los Estados esclavistas tomaban
ss armas. La guerra que sostuvo con
energía i inteligencia, le conquistó
un nombre imperecedero en la Histo-
ria de su patria; pero también le atra-
jo la muerte. Terminada la lucha ci-
vil T cuando el país entraba en un
período de reconstitución j de pros-
peridad, recibió por segunda vez la
investidura de loa poderes anejos á la
£ residencia; pero un actor, Booth,
inático esclavista, le asesinó en ple-
no toatro y cuando ocupaba el palco
presidencial. Esto horrible atentado
causó una emoción profunda, aaf en
América como en Europa j en todo
el mundo. Si la humanidad tiene
apóstoles, Lincoln es un apóstol de
la humanidad. Washington, redi-
miendo í BU pueblo de la esclavitud
política; Lincoln, arrancándolo á la
extrema barbarie de la esclavitud ci-
vil, son las dos figuras más eitensas
{' venerables de en patria. Nuestros
ectores no deben extrañar que hable-
mos ^e Lincoln con tal oatusiasnio,
puesto que hablamos de un compa-
triota. El hombre que da libertada
los desgraciados que la perdieron por
un pacto inicuo, es ciudadano de todos
Jos pueblos de la tierra; también del
pueblo, con cuj'o hermoso nombre
nos honramos. Desde que el Santo como si dijéramos legináo, «coca ele-
" ' r«' < • < gida, cosaselectartcatalanéítaüai»,
linda.
LindoD. Masculino. Caballeta en
que suelen poner los hortolanos las
esparragueras j otras plantas.
Liodor. llasculino. Cierto juego
dg naipes.
ETiuoLOofA. Francés, Umdor.
Lindoso, Bft. Adjetivo. Llano de
lindeza.
Lindara. Femenino. Likdbza.
BriuoLoaÍA. Lindo: italiano, fiia-
dnra.
Lioea. Femenino. Qtometri». Bx-
tension en longitud, considerada síb
latitud j sin espesor, ó sea con jox
sola dimensión, 7 asE decimos: líhma
recta, lInsa cwna, línba cortada, lí-
nea paralela. [ ABiTirtTiCA ó m pa«-
TE9 lOUALKS. Una de las señaladas on
la pantómetra, que sirve para- divi-
dir una recta en partes iguales J pata
otros usos. I coRDoifírKiCA & db las
CUBRDA9. Una de laa qne hay en la
Santometra, en la cnal están señala-
as las cuerdas de un círculo, cajo
radio ea igual á la extensión Av asta
iJnsa ^n cada una de las dos planchas
de aquel' instruiiiento. (curta. La
que no está en dirección recta. | oso-
HÉTRICA ó DE LOS poLÍOOitos. La qua
tiene la pantómetra para conocer el
lado de los polígonos hasta el dodecá-
gono, una vez conocido el radio del
círculo que !e circunscribe, | ksts-
RBOWÍTRICA ó DB LOS SÓLIDOS. La 000
hav en la pantómetra para medirlos
SófidoB, conocida la esfera circnsscri-
JUBTJLiCA. Es una de las que sa
9n poner en laa pantómetras, para
:presar laa proporciones que tienen
itre sí los metales, así en cuanto al
Íieso, considerando magnitudes igua-
es, como en cuanto á la magnitud,
considerando iguales pesos. |LfNCAS
TR I ooNOuí TRICAS. Loa siuus, cosinoB,
tangentes, eto. | Línea de los nodos.
Aitronomia. La línba conque el plano
de la órbita de un planeta corta al de
eclíptica. I Geoffra/ía at^vnámiea.
La línea iQumocciAL; 7 asi se dice;
pasó LA LfNBA;» «está debajo de La.
l(nba.> i VISUAL. Óptica. LÍnsa qua
parte del ojo del observador 7 termi-
na en el objeto que considera. I blaK-
CA. Analomia. Especie de banda apo-
neurdtica, extendida desde el apéntt-
ce xifóide del esternón hasta la sfnfi-
sis del pubis, subyacente respecto da
la piel 7 aplicada sobre el pentdneoj
iCsPBBA sel FáuuR. Salida que fbmu
el borde posterior de dicho nueso, bí-
furcándose en cada extremidad. | m-
diana. Línea imaginaria que sa sn-
' pone dividir verticalmento el euwpa
en dos partes iguales 7 simétricanl
db tibrba. Perspectiva. IntersácdoB
del plano de un cuadro con el plasa
geometral, que tembien se llama da
tierra. | vertical. La línea por cujo
medio el plano vertical corta el cua-
dro. I k PU>uo. Dirección normal qoe
toma una cuerda, de cu7a extremiul
inferior pende un peso, en onjo Hnti-
do se dice: (tirar una línba i ploma.»
^MiUda. DireeoioD general da b pr
Nazareno trajo un Dios al mundo, los
esclavos no tienen Dios. Sobre li
tumba de nuestro personaje deben
escribirse las siguientes palabras:
(Adoremos al Dios de- los hombres;
no al Dios de los esclavos *
Lincono. Masculino. Botánica. Ar-
busto rosáceo del Cabo de Buena Es-
peranza.
Lincnrio. Masculino. Piedra cono-
cida de loB antiguos naturalistas, que,
según la opinión más común, ea la be-
lemnite de loa modi
ETiuoLoaÍA. Griego Xuyitojpiov^/jy-
ioúrionj; de Xúyí (lygx}, lince, j oüpoi
(oiroa); orina: francés, íyNCSHfa»,
Rettiia. — Llamóse lincnrio. porque,
según la creencia de los antiguos, era
la orina del lince congelada. (Plinio.)
Linches. Uasculino plural Espe-
cie de alfogas que hacen en Puerto-
Viejo, partido de Guayaquil, del hilo
que aacan de las pencas del maguej.
Lindamente. Adverbio de modo.
Pri morosamente, con perfección.
EtiuolosÍa. lÁnáa 7 el sufijo ad-
verbial mente: italiano, lindamente.
Lindante. Participio activo de lin-
dar. Lo que linda.
Lindafio. Masculino anticuado.
Linde.
Lindar. Neutro. Estar contigua
nna posesión á otra.
ETiifOLOaÍA. Linde.
Lindazo. Masculino. Lindb.
Linde. Ambiguo. El término 6 lí-
nea que divide unas heredades de
otras.
ETtuoLOOÍA. Lintel.
Lindera. Femenino anticuado.
Linde.
Lindemia. Femenino. Botánica.
Género de plantes dicotiledóneas, que
crece en lugares pantanosos.
Lindero, ra. Adjetivo. Lo que lin-
da con otra cosa, p Masculino. Linde
Con LINDEROS t arbabalrs. Locu-
ción familiar. Refiriendo alguna cosa
lor extenso ó con demasiada prolijí-
.ad, contando todas sus circunstan-
ias 7 menudencias.
Lindes. Femenino. Lindeza.
Lindeza. Femenino. La propor-
ción que tienen las cosas para parecer
bien: díceae tanto de las materiales
como de laa que no lo son. | Hecho ó
dicho gracioso.
ETiyoLOOÍA. Lindo: italiano, Un-
aa.
Lindísimo, mu. Adjetivo superla-
tivo de lindo.
Lindo, da. Adjetivo. Hermoso, be-
llo, apacible 7 grato á la vista. J Me-
táfora. Bueno, cabal, perfecto, primo-
roao7exquÍBÍto. || Masculino fajniliar
metafórico. El hombre afeminado, pre-
sumido de hermoso, 7 que cuida de-
masiado de su compostura 7 aseo Se
dice más comunmente lindo Don Die-
00. y DE LO lindo, a las mil maravi-
llas, perfectamente. Empléase por lo
general en sentidoirónico. | ¡Qué lin-
do! Nota de admiración, con que se
pondera la extrañeza de algún dicho
o hecho.
BnuOLoaÍA, Latín te^írt, elegir,
yCjOOglv
LlNE
sieion de las trop&a, ora sea para la
lueha, ora para las grandes manio'
bras. Aef se dice: «la lÍmba. apoyaba
au izquierda en loa arrabales ae la
ciudad, y bu derecha, en el convento
de San Eustaquio.» Esto es lo que
suele llamarse «formación de la tropí
en (irden de batalla.* | Sucesión di
batallones 6 de escuadrones colocados
sobre la misma línka t dando frente
al mismo costado. Así decimos que un
ejército ae divide ordinariamente en
tres LÍNSAS, la primera de las cuales
forma la vanguardia; la segunda, el
cuerpo de batalla, j la tercera, la re-
taguardia 6 la reserva.J CoRRKa la
LfNSA. Frase militar. Recorrer los
puestos que forman la de algún ejér-
cito. I Cakk Sobbb la línsa. Frase.
Dirigirse hacia la posición que en ella
ae debe ocupar. [ Estar, ponbbbb ks
LfmcA. Colocarse ó estar colocado en
la dirección de la línba. | Forzar la
LÍNSA. Adelantarse demasiado, | Re-
BuSar la LftTBA (táctíca fraucesa].
Quedarse demasiado atrás. Q db dI'
BKCCiON. LíNSA que debe segnir un
cuerpo militar en campaña, o en las
Erandes maniobras. ||db OPBRACioKEa.
a i^ue un ejército, 6 muchos Cuerpft
destinados á la misma operación, de-
ben seguir constantemeote. | db co-
uuNiCAOioN. El camino que sirve
para que un ejército se comunique
con sus .depósitos, sus almacenes,
BUS reservas. | db Cotrror. Bl espa-
cio que queda libre entre un ejér-
cito j su base de operaciones. | L(-
nsas continuas. Lab línbas que se
siguen sin interrupción, í diferencia
de LAS l/nbas de intervalo. J Línea
DE intervalo. LfNBA en que quedan
▼acíos entre la iiquierda ae un cuer-
po j- la derecha del cuerpo próxi-
mo. I LLKNA. La línea on que la de-
recha de un cuerpo se apoj'a en la
izquierda de un cuerpo que está á su
derecha. |[ Marchar bn línba. Frase.
pícese de un ejército que conserva
marchando el alineamiento general á
parcial. Ba lo contrario de marchar
por escalones. ¡ Por sbcoion 9 lí-
nea. Voz de mando, por la cual se
ordena que la tropa que está en mar-
cha por el flanco, se divida 7 s* forme
en aeccionea. También se dice: por
ptioto» e* LÍN8A. I Tbopa de línba;
BBCIUIBNTO DB LÍNEA; INFANTERÍA DB
LÍNU.. Cuerpos destinados i comba-
tir en LÍNEA , i. diferencia de los
cuerpos ligeros <5 irregulares, que
adoptan otra táctica. ¡ Fortifieaeton.
La trinch^^ que levanta un ejército
para defenderse 6 atacar al enemi-
go. I Línea de defensa 6 db fronte-
ra. Con relación al sistema defensivo
de un pueblo, es la línea que ocupan
6 deben ocupar las plazas fuertes,
los campamentos atrincherados j las
líneas, i Líneas de comunicación.
Trincheras que se abren de una para-
lela á la otra, para comunicarse entre
s!. I paralblas, ó paralkla. Línb^S
que hacen los sitiadores para enlazar
BUS trincheras, protegerlas j guardar
BUS baterías. Q Línea de circunvala-
CIOM. La fortificada que construye el
LiNE
ejército sitiador por sn retaguardia,
para asegurarse de cualquier tropa
enemiga que esté fuera, de la plaza. \\
DE CONTRATA LA ci OH. La fortificada
que construje el ejército sitiador,
Sara impedir las salidas de los sitia-
os. \ db dbfbnsa fijante. La que in-
dica la dirección de loa tiros que, sa-
liendo de los flancos, pueden asegu-
rarse en las caras de los baluartes
opuestos. I DE DBFBNSA RASANTE. La
que dirige el fuego de artillería y fu-
silería desde el funco segundo, para
barrer 6 rasar la cara del baluarte
opuesto. I OBSIDIONAL. Cualquiera de
las dos que, para su seguridad y de-
fensa, hace el ejército que sitia una
plaza. I ArtilUria. Tirar pob línba
CUBVA, Tirar á un objeto para herirle,
más bien con el movimiento que lleva
la bala iS bomba, que con el viento
con que sale del cañen ó mortero. |{
TiBAR POR LÍNEA RECTA, 6 DB PUNTA
EN BLANCO. Tirar á un objeto que está
dentro de la puntería 6 alcance de un
cañón, antes que insensiblemente
descienda la bala v pierda la línsa
recta. | Línea. MartmnU gvtrra.'íoAa
reunión de buques de guerra coloca-
dos en el mismo rumbo de viento; en
cn;o sentido se dice: «formar, estre-
char, abrir la lÍnba.» Así también
dice la historia que, en el combate de
Trafalgar, Nelson cortó la línba fran-
cesa. I DB ESTRIBOR. 6i el buqne reci-
be el viento por la derecha; lInba iU
habor, si lo recibe por la izquierda.
Línea de buques de guerra que des-
oribe un ángulo de 67 grados, 30 mi-
nutos, con fií corriente del viento. |¡
Natío db línba. Nombre que se daba
antiguamente á .loa grandes buqut
de guerra, armados por lo menos de
cincuenta cañones, tos cuales podis
colocarse en línea con los otros. „
Línba de flotación. Maritia. Línea
que alcanza un buque cuando está
provisto de cuanto ha menester para
navegar, exclusión hecha de lo que
se refiere á la carga. || Líneas db
AQUA. Las diferentes capas horizon-
tales de la parte sumergida de la ca-
rena de un buque , paralelamente á
la LÍNEA de notación. ¡ Línea dbl
PUENTE. La línea que sigue la forma
del mismo. { dbl viento. La que lleva
el viento que corre. | db respeto. Lí-
nba ficticia, imaginada sobre el mar
¿ una distancia conveniente de las
costas, la cual se considera como el
limito d frontera marítima de un país.
II DE AOUA. La parte 144 de una ^v\-
gadade a?ua. ¡ .ffí/bf .¿rfaf. Línea,
LÍNEAS. Efecto general, vago, inde-
finible, que parece emanar de la
reunión j combinación de las diver-
sas partes de un todo, ora se trate de
un objeto de la naturaleza, ora de una
composición del ingenio, en donde se
reflejan simultáneamente la expresión
correcta del dibujo y el misterioso
encantode la inspiración. En este sen-
tido se suele decir que un cuadro tie-
ne líneas imperceptibles, vigorosas,
pálidas, vivas, brillantes. Así^ecimoa
del mismo modo que la pintura de
LeonardodeVincisedistínguspor sus
UNE
431
LÍNEAS sutiles, maestras, ideales, cuja
regla única es el espíritu del pintor.
(| FLBXIBLBS DB UN CUADRO. Epíteto de
las figuras de un cuadro, cuando sus
línhas se desarrollan por curras gra-
ciosas y suaves. ¡ arquitectónicas.
Arqwteetwa. Los diversos planos ho-
rizontales formados por los subbaas-
mentes, por los miembros y las mol-
duras del entabl amiento, por los to-
chos, las acréteras 6 áticos, ete. Q Mí-
tica. Lasrajas horizontales y paralelas
sobre las cuales se escriben las notas.
La música se escribe sobre cinco lí-
neas. La clave de toi se coloca sobra
la segunda; j la clave de %t, sobre las
cuatro primeras, | Forente. Serie de
los miembros de un linaje, ó sea as-
cendencia y descendencia de las fami-
lias. Línea bbcta 6 directa. £1 érden
sucesivo de generaciones de padres á
hijos, I trasversal, lateral, cola-
teral. Orden compuesto de los indi-
viduos que traen su origen de un tron-
co común; empero sin descender di-
rectamente los unos de los otros, como
los tíos, tías, primos, sobrinos. Es lo
que se suele llamar sucesión lateral 6
de costado. | uascolína. La de los va-
rones. I FRUENiNA. La de las hem-
bras. I ASCENDIENTE. La de nuestros
mayores, ¡t descendiente. La de nues-
tra posteridad. | Apartar la línea
DEL PUNTO. Sigrimtí. Desviar la espa-
da de la postura del ángulo recto, que
es en donde está el medio de la pos-
tura del brazo. | Esto es lo qué otros
autores llaman simplemente la línba;
esto es, la dirección diametralmente
opuesta al adveraario, en que deben
estar las espaldas, el brazo y la e^a-
da. I Estar bn línea. Frase. Dícese
del tirador que tiene e! pié derecha
colocado enfrente del tobillo del pié
izquierdo. |[ Línea. Eqvitaeio*. El es-
Eacio recto 6 circular que recorre el ca-
allo, ora en círculo, ora en el cuadra-
do del manejo. Q QvtVcHMatm'a. Rajas
marcadas en la mano, las cuales sir-
ven como de indicio para adivinar la
suerte ó el genial de las personas, se-
gún la creencia auperaticiosa del vul-
fo.| DB VIDA. Es la que está debajo del
edo pulgar. \ db VéNtis. Ba la que
ae extiende desde el dedo índice bas-
to el extremo de la mano. | db Mer-
curio. Es la que prasagia las buenas
é malas noticias. ] Línbas de la fren-
te. Arrugas de la frente por las cua-
les se pratende inferir el sino bueno 6
malo de los hombres. ¡| En el sistema
antiguo, la duodécima parto de una
pulgada. I SUUaw nUlrteo. Dos milí-
metros, dos mil quinientos cincuenta
y ocho diezmilímetros (2'°'n,3558}. |
DE ADUANAS. Serie de aduanas esta-
blecidas á lo largo de una frontera
para ejercer la inspección fiscal. | de
UH FERROCARRIL. Él eje de las obras
de que se compone. Por extensión,
llamamos línea al ferrocarril que v»
directamente de un punto á otro, en
cujo sentido sa dice: «la línea de
Madrid á Córdoba, á Sevilla, i. Cá-
diz;* <abrír una línba al servicio pú-
blico, > También damos el mismo
nombre á la serie 6 sistema de feno-
Digitized by
le leno- ■
Google
422
UNE
carríleB existentes en una zona, para
diatiagiiirlo de los que puede haber
en otroa puntos; t así decimos: <i^
LÍNBa del Norte, del Sudeste, del Me-
diodÍa.> I TKLsaaíviCA ó línka db ts-
iJOBAPOs. En el sistema antiguo, era
la serie de telégrafos aéreos que se
comunicaban entre sí. H07 es el hilo
telegT&fico, 6 sea el alambre que tre»-
mite noticias de un punto i otro por
medio de la electricidad. | LInbas bx-
TBBMAB. Ajtdrtt. Laa cuatro bandas
compuestas de Teintiocho casillas, que
forman el cuadro ó marco del tablero.
I DS ALTURA. Las lÍnbas que van de
un ju(fador i otro. H hokizontalbs.
Bandas que cruzan de derecha á iz-
quierda de los jugadores. | Rata. Y
así se dice: «no baj que pasar de esta
l(nba;> tfulanose ha salido de línea.»
||Rkholon. Como cuando decimos: «he
querido ponerte cuatro lInbas;» <lee
estas cuantas LlNE.Aa.*||Clase, género,
especie, como cuando se dice: <es in-
mejorable en su LfNBA.>|lLfNKADB tra-
vieso. Anticuado. LÍNKA TRASTBRSAL.
II Correr la línba, los límites, los mon-
tes 6 el término de alguna provincia
6 país por tal ó cual parte. Frase me-
tuürica. Tener tales confines, pasar
por tales parajes, extenderse j dila-
tarse tantÑ 6 cuantas leguas jj Echar
ó. TIRAR LfNBAS. Frase. Discurrir los
medios, tomar las medidas para con-
seguir alguna cosa. | Estar en pri-
UBRA LÍNEA. Frase adverbial. Ocupar
el priiñer puesto, ja por ¿rden de
jerarquía, ja por virtud 6 razón de
excelencia. | iIuzar su linsa dk con-
ducta. Frase. Besolverse í obrar de
cierto modo, de conformidad con las
ideas d principios que se ha propues-
to seguir; establecer su sistema de
vida, d Metáfora. Término, límite. ||
DiAOONAL. Diagonal. Jj equinoccial.
KCUADOR. \ BSPIRAL. EsPlRA. | MERI-
DIANA. Meriduha. i Límbas db apro-
LINP
NBAL, contrapuesta i la personal en
los májorazgoB, en cujo sentido se
dice: tuettio* lineal. | Aíffebra. Que
no admite mis que una solución, lo
cual quiere decir que es del pri-
mer grado, en cuja sentido se dice:
HUCMM lineal, ptobUmM LINEALES.
Maonitudeb lineales. Laa magni-
tudes simples que no están formadas
por ninguna multiplicación, j que
no tienen mis que una dimensión,
como la línea. | Hojas lineales. Bo'
tá»iea. Hojas de lados paralelos, muj
prolongadÁs é igualmente estrechas
en todo el espacio de su longitud. ||
BtlUa Arta. Lo que se refiere a laa lí-
neas de un cuadro, de un dibujo, de
un edificio, como cuando decimos;
pertptctimt lineal, anumia lineal.
BiTUiOLoafA. Li»ttt: latin, lineilú¡
taliano, Uneth; francés, ii%¿»ire, U-
*éal; catelan, li»eal.
Líneunento. Masculino. La deli-
lacion ó dibujo de algún cuerpo
ir el cual se distingue j conoce au
figura.
EtíuolooÍa. Zmmt.* italiano, li*ea-
mtitto; francés, /m/mmmí; catalán, U-
ETuiOLOaÍA. Latía ñnía, de ftfiíHM,
lino: catalán, Unea; italiano, ¡üua;
francés, tígiu.
Jtettña. — El latín ñft& ss deriva de
Amiwi, porque un hilo de liiu suminis-
tró la idea de la l(nea. (Varron.) La
LÍNXA es el lino del espacio, como el
lino es la línea de la proporción. T
esa Une» que sale de un hilo de Uno,
mide los astros en las matemáticas.
Iiineable, Adjetivo. Que puede ser
lineado.
Lineacion. Femenino. Acción 6
efecto de linear.
BTiUOLoofA. Lútear: latín, Riuatü),
descripción de una 6 machas líneas
rectas; forma sustantiva abstracta de
Hiuiliu, lineado: iteliano, lúuatioiu.
Lineado, da. Participio pasivo de
linear.
Ktimolooía. Latin ñ)t«a^, partici-
pio pasivo de Stuirt, trazar lineas;
italiano, Ivualo; francés, lí^n¿; cata-
lán, Uiifat, ¡la.
Lineador, ra. Masculino j feme-
nino. £1 que linea.
Lineal É Adjetivo, Lo perteneciente
á la linea. | Foraat. Lo perteneciente
i. la linea; como incompatibilidad li-
Lineamiento. Mascnlino. Linba-
uento
Linear. Activo, Tirar líneas. \ Ad-
jetivo. Lineal.
Etimolooía. Latin /la^itr», diba-
Í'ar, forma verbal de Ñms, línea: ita-
iano, Umtart, francés, í^mt; catalán,
LinearifoUAceo , cea. Adjetivo.
BolánÚM. De hojas lineales.
Btiuolooía. lÁMvr j /Síiitiu; de
/¡fftsi», hoja.
Linearifoliado. Adjetívo. Linea-
RIFOLliCBO.
Lineas. Femenino plural, Familia
de plantas dicotileddneas, cujo tipo
es el lino, formada á expensas de las
cariofíleas.
BTiMOLoaÍA. Zmú: francés, lin¿a.
LineatifoUado, da. Adjetivo. Bo-
tinte». De hojas marcadas con líneas
paralelas desde la cúspide á la base,
Ktimolooía. Latin tüuStiu, deli-
neado, j/Sfiiátui; Aejülium, hoja.
lÓDero, ra. Masculino j femenino
anticuado. El que trata en lienzos ó
tejidos de lino.
LinerDélo. Masculino anticuado.
Zoología. Ave de lengua redonda, á
la que puede enseñársela á hablar
como & loa loros, ete.
Linfa. Femenino. Amtomia. Lí-
Íuido blanco, nutritivo, contenido en
ós vasos linfiticoa, exceptuados los
Suilíferos, que no lo contienen sino
uranto la abstinencia. La linfa se
derrama en la sangre venosa cerca
del corazón, | db cotuono; humor
trasparente de que están llenas todos
las cavidades de los oidos, IPatologia,
Blastema accidental, exudado en la
superficie, ore de las llana, ora de
laa membranas serosas, de donde se
originan los elementos anatómicos de
los botones carnudos j de las cicatri-
ces. | plástica; LINFA COAQULABLB. H
Boldnica, Nombre que dan algunos
autores al humor acuoso que oontie-
LINF
nen los plantas. | En t^rminoa K«d^
rales, humor acuoso, que se baUa en
varías partes del cuerpo. | J*§Mtm.
ETiiiOLoaÍA. Gñago XifLft¡ (Igm-
ptí): latin, ¡ympia, agua; italiano j
catelan, loifa; francés, ¡ympit.
Jtttek*. — LjimplM: en griego Um-
pié, IwnpAi, el agua. lAmpk*, sindiii-
mo de o^KC, es voz poética: no sol»-
mento da la idea del elemento agua,
sino también la de trasparMicia, la
de agua que mana de un manantial
Íaro. De limpka se formó tímpiémt. —
i%fa 6 tumor linfático, es el nombra
que da la fisiología á un humor aeno-
so, traaparante, Umpid», viscoao, epA
se encuentra con abnndaneia en el
cuerpo de los animales j en las plat>
tas. Esto humor se contiene en anos
vosos especiales llamados U»f*iiem.
—Personas de temperamento Ün/^íi-
co, 6 flemático, se llaman las qae tie-
nen muj desarrollado el sistema de
los vasos Uñ/átieoí, que abundan mu-
cho en linfa. (Monlad.)
Liniangitis. Femenino. Mediei*a,
Infiamacion de los vasos j gasglioa
lin fóticos.
Ctiuolooía. Griego ^¿^i^ (hfwnU),
j S^{-¡tien(ággtie%), vaso: franeés,!)»-
pkaneitt.
Linfasio, sia. Adjetivo. Shtarit
nétm'ñl. Parecido al cristal.
Etiuolooía. Latin Ufnplüteiu, cris-
tetino. (Capella.)
Linfaüco, ca. Adjetivo. Mtdiomn,
£1 que abunda de linft. \ Anatomía.
Lo que se refiere á dicho jugo, en
CUJO sentido se dice: gtugUot íakwÍt
Ticos; vttot linfíticos. II Sistema li»-
FÁTico. Fiñoiogi*. Conjunto de ki
Órganos que concurran á la f ^—
da la circulación de la linfa, como ka
gmtgliet J los WOt LINFÁTICOS. [
PBRAMKNTO LINFÁTICO. HigioU. fl
imoua
jue parece a
el sistema linfático, lo cual se muí-
fiesta en el poco color j en cierta flo-
jedad de las carnes: .
ETiMOLOaÍA. Linfa: italiano, fis/^
tico; ¿anees, lywtpkatiqttt; eatalaa,
linfátuk, en.
Linfeariama. Femenino, ift^m-
M. Dilatación de los vasos linfiátieoB.
£TiMOLoofA. Griego Ign^iffj omfi,
amplio, largo: XiSfifi) t6p<k.
Linfocheaia. Femenino. ModitMU.
Diarrea serosa.
EriMOLOOfA. Griego ^aiiiiU, agua,
j ckétó, ckétí (X^*"> X^"")' oeponarlas
excramentos; eacart.
Linforragia. Femenino. Mwáiemn,
Derrame pereistonte de lin&, oaiaa-
do por la nerida de un vaso UafttieD.
EtimolooÍa. Griego ¡jrmpiSjri»-
eei*, broter con erupción: firñcái,
lyMpkorriagü,
Linf&sis. Femenino. FiaoUfta,
Acción interna de la cual reanlta la
linfa.
Btimoloqía. Griego ^*ti) (ífmfU)
j titatt, (3tii), desinencia verbal ^e
significa operación, función, aebf^
dad! francés, U/mpkou.
Linfotomia. Femenino. Amtitmit,
Disección de los vasos linfttieaa.
Digitized by
Cjoogle'
LING
EriuoLOeÍA.. Qñogolf/mphij tomJ,
sección: francés, U/nphobmie.
Lianni. Masculiao. Mitología in-
diana. Dios de lá potencia creatríz j
de la reproducción, cujo culto estuvo
muy extendido en el Kanara y en
Ima inmediacionea de Goa. \ Bepre-
Bentacion jerática del falo.
EriMOLoaÍA.. Vocablo indio: francés,
Lingoda. Véase Fiebre.
EtiuolosÍa. Grieg^o Xur^úSix (Igf-
fSdi$), abundante en sollozos: francés,
Xi^ngodt.
Lingote. Masculino. Trozo 6 bar-
ra de metal en bruto, que sa dice
. principalmente del hierro, plata, oro
Y platino. ( Cada una de laa barras 6
udrillos de hierro que sirren para ba-
lancear la estira en los buques. Sue-
len tener un agujero en una de sus
extremidades.
Btiuolooía. FrancM, inglés y ca-
talán, Ungot.
1. Inglés iñgot, muela de ñindi-
mon; de gtt, poner, é m, en: ü^tt,
. Í)M0t, linffoí. (Génin.)
2. Bl inglés lin^ot está tomado del
vocablo francés. ^i>ú:»MarioiMi^&tei.;
3. La antigua etimología qued& en
pié: latín, ¿m^im, lengua. (LiTTftá.)
4. Lingote y Ung%e(* son la misma
palabra ¿e or^n.
Lingoado, da. Blaton. Califica-
ción berildica de los animales, cuya
lengua'es de distinto esmalte qué la
figura.
BTtuoLOof A,. Latín ' UngíAtnt, elo-
cuente, de Ungva, lengua: italiano,
¡mqiMto.
Lingote. Uasculino anticuado.
Lbnouaje.
Lingual. Adjetivo. Gramática. Lo
que^pertenece á la lengua. Se dice de
las consonantes en cuya pronuncia-
ción tiene la principal parte la len-
gua, aaTaü\Arj\nl(WGramáticatant'
eriía. En la terminología de las con-
aonantes de dicha lengua, llámanse
LiNQUALBS 6 Cerebrales unas conso-
nantes muy an&logas í las dentales.
I Anaiomía. Belatívo k la lengua, con-
siderado como lirg&ao, en cuyo sen-
tido se dice: arteria lingual; nervios
LINGUALES.
EtimolooÍa. Latin lingua, lengua;
italiano, linguaU; francés, Itngnal.
Linguamania. Femenino. Medici-
na. Goce libidinoso que consiste en el
cosquilleo que produce laintroduccion
de lalenguaenlabocay enlavagina.
Etuiolooía. Lengna y manía, furor.
Lingaitola. Femenino. Género d€
giisanos intestínales, que se confun-
dieron antiguamente con los gusanos
nematéides.
ETiuoLoaÍA.. Latin lii^niínt; Av
timgna, por'semejanza de forma: fran-
cés, linffnatnle.
Linguete. Masculino. Marina.
Barra tu hierro de dos ¿tres dedos de
ancho, uno de grueso y media vara di
largo, que está clavada al pié del ca-
brestante y sirve para detenerlo don-
de se q^uiere, después de haber vira-
do, dejándolo seguro de modo que no
se pueda disparar.
LINN
BTiifOLOofA.. Lingote: latin, Ungna,
por semejanza de forma: francés, lin-
gnet.
Lingüicnltura. Femenino. Estu-
dio especial de los idiomas.
LingaifoUado, da. Adjetivo. Bo-
tániearHe hojas lingüiformes.
BTiuoLoaíÁ. Latín Ungna j/SUií-
tnt: áe/SUuM, hoja.
Lingüiforme. Adjetivo. Bietoria
ñatwaX. Que tiene la forma de una
le^ua.
BTiuoLoaÍA. Iiengna y /onaa: fran-
cés, Ungnifonne.
Lingüista. Masculino. El enten-
dido en lenguas.
Etimología. Lengna: italiano. Un-
gniíia; francés, lingnitte.
Lingüistica. Femenino. Estudio
de los idiomas.
Lingüístico, ca. Adjetivo. Concer-
niente á la lingüística.
FriuoLoafA. ¿Mydúía: italiano,
lm<iM\itia>; ín.ae,éi&,*lingnittiqne.
Lingula. Femenino. Zoología. Gé-
nero de moluscos acéfalos bivalvos.
Btimoloqía. listín tiiy&la, lengfle-
cilla.
Mettia. — Antigiudadet. Espada cor-
ta y ancha, entre los antiguos lati-
nos. Instrumento de los anispices,
entre los antiguos romanos, con que
se cortaban las entrañas de las vícti-
mas, para consultarlas y profetizar.
Ungular. Adjetivo. Linoüiforub.
Linifacto. Masculino. Arte&ctode
lino.
Linifactor. Masculino. El que tra-
baja en lino.
Linifoliado, da. Ü^'etívo. Botáni-
ca. De hojas parecidas é las del lino.
Btiuoloúía. Latín ¡fHimj/iStiilnt;
dtfSHüm, hoja.
Linigero, ra. Adjetívo. Botánica.
Que produce lino.
ErmoLOofA. Latín linter; de A-
««M, lino, yger/re, producir.
Linimento. Masculino. Medicina.
Composición media entre aceite y un-
güento, que sirve para ablandar y re-
solver.
BTiuqLoaÍA. Latin Uro, borrar; ít-
nifre, frotar con untura; Uniré, embar-
rar; [fnlmenlnm, gluten 6 betún para
cubrir la boca de las vasijas; italiano,
linimenlo! francés y provenzal, lint-
uent.
Linimentoso, sa. Adjetívo. Que
es de la naturaleza del linimento.
Linimiento, Masculino, Lihiukx-
TO.
Linio. Masculino. Lifto.
Linjavera. Femenino antícuado.
Carcaj.
Linnige. Masculino antícuado. Li-
HAJS.
Linn^en. Masculino antícuado.
Linaje.
Linnea. Femenino. Botánica. Lin-
da planta de adorno; familia de las
madreselvas.
EriuoLoaÍA. Zinneo, í quien la de-
dicó Gronovio: francés, hnn^e.
Linneo (CAblos). Bu latin, Lin-
nam, el botánico más célebre del si-
glo xviu, que nacié en Suecia, de fa-
milia humilde, puesto que su padre
LlNN
423
•ra pastor. Ayudado por hombres ge •
nerosos, que adivinaron sus grandes
talentos, pudo dedicarse al estudio de
la botánica y perfeccionar los escasos
conocimientos que, por afición, había
adquirido, tomando asiento en lasca- .
tedras de la universidad de Upsal.
En 1732 fué enviado á Laponia, para
recoger y describir las plantas de
aquellas regiones; y una vez termi-
nado su viaje, pasd á Holanda, en
donde la amistad de Boerhaave le re-
tuvo durante tres años. Bn 1735 pu-
blicd en Leyden la primera edición
de BM'Sgeíena natura (Sistema de la
naturaleza), obra enténces de cortas
dimensiones ; pero enriquecida poste-
riormente con adiciones importantes,
V que contiene ya la distribución de
los tres reinos, según el sistema de su
aytor. De esta obra alcanzó Linneo du-
rante su vida hasta la %nd¿ci»aedicion.
En ella y la titulada Fundamenta botá-
nica, publicada en Amsterdan en 1736,
se encuentra el boceto de las^ radica-
les tras formaciones que el sabio sueco
iba á introducir en él inmenso campo
de la historia natural. Bn seguida pu-
blicó; Sortni clij'orlianw (Leyden,
1736), descripción del jardin de su
huésped Clifford; Flora laponica (Ams-
terdan, 1737), resultado de su viaje
á la Laponia; Biblioteca botánica (Ams-
terdan, 1737), revista de todos los li-
bros publicados hasta entonces sobre,
la materia; Genera plantamm (Leyden,
1737), donde ya se dan con gran ex-
tensión los caracteres de cada género;
Crítica botánica (Leyden, 1737), y
Clasut plantamtn (heyáen, 1738), que
contiene la historia de los antiguos
sistemas y el desarrollo de las leyes
de la nueva' nomenclatura, á la cual
siguen Fragmenta Methodi naluraUt.
Después de haber abandonado á Ho-
landa, LiNNBO recorrió la Francia y
la Inglaterra, y volvió á Suecia, don-
de le esperaba una fortuna tan rápi-
da como brillante; la de sus libros.
En 1738, fué nombrado médico de la
armada y profesor de botánica de
Stockolmo: en 1739, médico del rey
y presidente de la Academia de Cien-
cias, y eñ 1741, profesor de hotánica
en la universidad de Upsal, cátedra
que desempeñé por espacio de treinta
y tiete aüoe. Encargado por los Esta-
dos de explorar las diversas provin-
cias del reino con objeto de recoger
las producciones naturales, dio en
sueco interesantes relaciones de via-
jes y los inmensos materiales que ha-
bía reunido le impulsaron á puolicar,
en 1746, su Fanna ineeica, 6 historia
natural de los animales de la Suecia,
y en 1755, una Flora general de dicho
Sais. Después de su vuelta , había
ado también á la estampa sus Speciet
plantarvm (Stockolmo, 1753), comple-
mento del Genera plantamm, en donde
se encuentra la descripción de las es-
pecies y BU Piiloiophta botánica (Stoc-
kolmo, 1751), libro admirable por su
concisión y que, fundando el lengua-
je de la botánica, llegó bien pronto á.
ser el verdadero código de la ciencia
para la descripción y nomenclatura
Digitized by
Laoogle
421
LINN
elaaificabk, dwcribia j publicaba —
grandes coleccioaes an toa ees existen-
tes en Suecia, Linnbo empleaba su
influeDcia en conseguir para sus dis-
cípulos empleos en la marina 6 mí-
sioaes BD países lejanos, t estos mi-
aioneros científicos, machos de los
easles, tales como Sparrmau, Sclan-
der j Hasselquist, se han he^o céle-
bres por sus relatos de TÍajes, traían
á su maestro las ríqueías naturales
de todas las tonss j de todos los cli-
mas. LtNNKO amaba mucho i bus dis-
cípulos j, ocupiadose sin cesar en sus
trabajos j adelantos , publicó para
alloa, bajo el titulo de ÁMmnitattt tea-
dtniem (Stockolmo, 1749-63), seis
Tolúmenes de disertaciones, llenos da
interaa j riquísimos en puntos de
vista Duevos e ingenioBos. Linmio, .al-
canzando en TÍda el apoo^eo de au glo-
ria, era miembro de todas las acads-
mias de Buropa 7 Bostenía correspon-
dencia, no s¿Io con todos los sabios,
sino también oon la major parte de
loa soberanos, que se mostraban celo-
sos ds no poderle tener en sus cortes.
Sus obras nabían tu Igarizado el estu-
dio de la botiniea j por todas partea
■e establecían jardines, clasificados ae-
run su método. Así títí6 rodeado de
honores 7 consideraciones, hasta el
punto de que i su muerte se inhumtS
su cadáver en la catedral da Upsal j
el mismo monarca, Gustavo IIl, quiso
encargarse, j con efecto se encargd,
de su oración fánebra. Jamás sabrán
aprociarae los servicios qus Linkbo
prestd i la historia natural, tanto por
sus trabajos particulares, |como por el
espíritu de método, de exactitua y de
precisión que introdujo en la ciencia,
naciendo que el estuaio de la botáni-
ca adquiriera una popularidad prodi-
fiosa. Fué si legislador 7 el renova-
or de esta ciencia; ordené los traba-
jos confusos de sus pradecesores y
enó para los vegetales una clasifica-
ción sencilla v ftcíl, fundada en las
nlaciones de los órganos sexuales de
•US florescencias. Al propio tiempo,
dio al lenguaje botánico reglas, que
. aun Besiruen,éinTent<5 para losseres
organizados eca admirable «iwwMCÍafK-
ra diñaría, que es la que ha impedido
que U ciencia cayese en el caos. En
mineralogía, los f usados de clasifica-
ciones de Litmco tuvieron poco éxi-
to; pero en soología, sus trabajos,
aunque menos brillantes que los de
BuEFon, merecen el más alto grado de
estima. La elasiflcacioa del reino ani-
mal de LiHNBO, es la actual, imper-
fecta todavía; mejor dicho, apénaa
bosquejada; pero 7a apo7ada en los
fecundos principios del Método natural,
q^ue LiNNKO tuvo la gloria de presen-
tir 7 aplicar á los animales, al mismo
tiempo que Bernardo de Jussieu le
aplicaba á las plantas, Bn la misma
botánica, Linhbo comprendió toda la
superioridad del método natural sobre
el sistema que había creado, para sim-
plificar el estudio y como medio de
ncilitar la clasifioaciou de los mat«-
rialea de la ciencia. «Bl método natu-
LINO
ral, escribía, ea el fln 7 el objeto de
la botánica. Trabajando para deaeu-
brírle, he psaado mi vida 7 probable-
mente me sorprenderá la muerte sin
haberlo logrado. >
Jtatña. — 1. Algunos bidgrafoa di-
cen que era hijo da un pobre nrs dt
sUm. Bate error proviena da que tra-
dujeron la palabra patUitr en el sen-
tido de pattor etpirUmtl. El padre de
LiNHio no era pastor de almas, sino
de cabras 6 de ovejas, lo que los fran-
ceses llaman hirgtr,
2. Otros autores dicen que su pa-
dre lo dedicó al estudio, lo cual es
erróneo de la misma manera, puesto
que estudió bajo la protección ae Sto-
b(Bus, da Olaiis 7 de Rudbeclc, CU70S
nombres insertamos aquí con el ma-
7or gusto en homenaje de considera-
ción 7 de gratitud.
3. Linnbo, que parecía ser el espí-
ritu univeraal que animaba la natu-
raleca; ese hombre que encadenaba
una gran parte de la creación á su
poderoso talento, nació en R»shult
el dia 24 de Ma7o de 1707 v murió
en üpsal el 10 de Enero de 1778.
Lino. Masculino. Boiinica. Planta
ae se cultiva en lugares húmedos ó
a regadío: produce vastagos como
ds ana vara as alto, poblados de mu-
chas hojas en figura de hierro de lan-
xa, 7 en CU70S extramoa nacen unas
florecitas aiales mu7 vistosas con la
simiente que se llama linaza. J La te-
la hecha de lino. ) Poitita. La vela
del navio.
Etiuoloqí.^ Griego Xívot (Kkm):
latín /íkwi; Atalan, /b'; provensal 7
francés U»; portugués, Unic {liibi);
italiano, lino. — «Planta mu7conocida
que crece en los campos, de la propia
simiente cultivada. Produce un vas-
tago de una vara de alto, poblado de
muchas faojitas pequafias, 7 en su
extremo arroja unas florecitas azules
muv vistosas. A su tiempo se siegji 7
se deja sacar, después se empoza en
lagunas ó en ríos, donde se ramoja y
cuece á beneficio del sol; después se
deja secar 7 se maja í fuertes golpes
de mazo, hasta que haca hebras; lue-
go se espada 7 rastrilla, 7 queda en
perfectas hebras, da las cuales hila-
das ae hace el hilo, de que se tejen 7
fabrican diferentes telas de lieoio,
que sirven para hacer camisas, sába-
nas 7 otras muchas cosas. Es voz Iv
tina. Zmm», Í.> (Acadbuia, J)iecio»a-
ri0 di me.)
Linó. Masculino. Limón.
BnuoLoaÍA. Catalán IM.
Linón. Masculino. Tela de algo-
don liffera 7 clara , que sirve pan ves-
tidos ae mujeres 7 otros usos.
BriuoLOofA. £tmo: italiano, ¡üme;
francés, Itmoñ.
LinoataUa. Femeaíno. Tdnioa lar-
ga de lino.
BraiOLOQfA. Qrieg^ )liv6«toXo; (li-
níttolot}; de Xívov (íi»¡m} 7 erolij (stoli),
traje: francés, linattole.
EriifOLoafA.. El griego XivínoXof es
un vocablo que invento Voltaire para
designar á los doetores de la Borbona.
(LtTTBÍ.)
LINT
UntM. Femenino. Tala da aeda
procedente de Nankin.
BtimoLoqÍa. Latin ¡miíamttíU,
paño.
Lintel. Masculino. Dintkl-
Btiuolooía. Bajo latin ¡mttÜK,
contracción de limiteUtu, forma áúni-
nutiva del latin /Uim, limStü, límite:
francés, íúiMa. El vocablo etímol^i-
co es l**tel, lo cual demaestra qoe
¿wí«/ no tiene raía.
Linterna. Femenino. Especie de
fiuvt con un asa en la parte opnesta
Jaula de ' ' "
Bolían poner las ca'
al vidrio. I Anticuado. .
a de hier-
de los ajuetíciados. | Aramütelir*.
Fábrica de figura redonda ó de varios
lados, con ventanas 7 aberturaa pan
2UB entra la Itiz: ae pone sobre los edi-
cios V sobra las medias naranjas de
las iglesias. | En los molinos y otras
máquinas semejantes es una rueda
pequeña, que consta da varios hnsi-
II08 en que entran Iob dientes de otn
rueda. | máoic*. Máquina de óptica
3ue, por medio da vidrios, dispuevtia-
e ciarte modo, npreeanta di&nntss
objetos eu un lienzo ó pared. | soasa.
La que tiene oculta la lus, j aólo ae
descubre cuando ae quiera.
ErufOLoeÍA.. Latin ^satAwi 7 iMOr-
«a; italiano 7 provenial, MKf««s;
francés, ¡auUm»; catalán, UaaAnM.
1. La forma Unttma «ata en rela-
ción con el griego l«|tim;p f/ayffrj,
antorcha, de Umv^n, brillar. (Fon )
2. La forma lííanta se ha rrforido
al latin liiiSre, oculUr. Se^nn sata
interpretación, ¡MiinM significa lai
oculta; pero la n de UnUma, aaí e«u
la i larga de USma, se oponen i eata
oríffsn. (LiTTKÉ.)
f. Si el latín Unünu foeee una
forma del griego lamptSr, antordia, es
evidente que el vocablo latino consH^
varíala p del radical griego. Porcoft-
siguiente, sería lampten»; noiMiOrm.
2. Admitiendo que el latin bmSna
npreaantara una alteración del gña-
ro ¡amptir, siempre resultaría qua la
forma clásica debió ser íaaíiraa, lo
cual no sucede, puesto que eate vo-
cablo no se halla en la alta latinidad.
La forma UUima es la que sa em]Jea
por loa buenos autores, tales eoao
Cicerón y Marcial.
3. La J larga de ¡Silm* hace ia-
poaible la derivación de ÜUir*, cuja I
es breve.
4. El latin ¡SShuí viene de liíat,
lila, litum, lato, extenso, difuso; ñ-
métrico do latm, llevado lejos, parti-
cipio de /«fT«, llevar, de donde so oii-
gina ¡atétela, aumentar, crecer.
5. ¿Ufraa no quiera decir los oed-
ta, sÍDO luí qua se aumenta, qno M
derrama, ()ue se difunde, como anaa
de Üim, difuso.
6. Y la forma concierta con el si^
nificado, porque la iatSma haca la la
¡ala.
7. No es posible separar Ala, as-
tensa, 7 litir*a, linterna.
Linterna». Masculino. Qolps
dado con la lint«rna; 7 por axtv
sion, el dado oon oaalquier aba ■••■
tramonto.
Digitized by
Laoogle
LIPA
Xintamaro. Haeculíno. El artífice
qae hace linternas.
BriwoLoaÍA. Zmttnu: catal&n, ¡tan-
terntr; francés, laMemier; italiano,
iMtentajo.
Ijn ternilla. Femanino diminiitiTo
de linterna.
Linternón. Maeculioo aiunentati-
TO de linterna. | Marina. El farol de
tónwí.
Lintnria. Femenino. CononiUolo-
{¡ia. Género de concbas uniTalvas.
Linuoso. Masculino. Linaza.
Lis». Femenino. SbdbKa. \ Anti-
cuado. LÍMBA.
Lifio. Masculino. Hilera de árboles
6 plantas.
Btiuolooía. Linet. — «Las hileras
de cepas que hay en laa villas. Pudo
decirse de la palabra. Umta.» (¿cadb-
iiiA, Diecionario dt i726.)
í. Lio. Masculino. Porción de ro-
pa 6 de otras cosas atadas.
Etiuolosía. Ziar,
2. Lio. Prefijo técnico, del griego
Xiioi (kiot), liao.
Liocarpo, pa. Adjetiro. Botí»Íea.
De frutos lisos.
Etuoloqía. I4o i j íarpít, fruto:
francés. Imarpe.
Liodermo, ma. Adjetivo. Sutoria
natural. De piel lisa; de tegumentos
exteriores desnudos.
BTiuoLoafA. Z4o 2 j déma, piel:
francés. Hádeme.
Liófllo, la AdjetiTo. De hojas lisas.
Etuiolooía. Iáo j pkyllon, hoja;
francés, UopkvlU.
Lioneto. Masculino. Especie de
polilla.
Lioninco. líasculino. Hittoria a»-
' tera^ Género de gusanos intesünales.
Liorna. Masculino. Puerto famoso
del mar de Toscana.
ETUiOLoaÍA. Latin I¡ÍbSr%ia; italia-
no, ZÁbomo.
Lioapermo, ma. Adjetivo. Botáni-
ca. De granos liaos.
EriuoLoaÍA. lAo j tp/rma: francés,
liatpsmu.
liótrico, ca. Adjetivo. Antmpolo-
gta. Razas uótkicas. Razas que tie-
nen loa cabellos planos j lisos.
ETiuOLoeiA. Zíe j tirix, tricMt,
cabello: francés, Uatriqut.
Liparía. Femenino. Botánica. Gé-
nero de leguminosas, que De Gan-
doUe redujo i una sola especie, la
LiPABiA etfirica, oriunda del Cabo de
Buena Esperanza. (Lbooarant.)
ETiMOLOofA. Griego imapí? (Up^
r<fij, graso: francés, ítpam.
láipAris. Masculina. letiohgia. Pez
semejante á un lagarto. | Bntonoh-
gi». Género de insectos coleópteros.
BtiholosÍa. lAparia: francés, U-
púre,
ÜparocSle. Femenino. Ctrugla.
Tumor grasoso.
BriuoLoofA, Griego liparót, gra-
siento, T kile, tumor: francés, maro-
ciU.
Liparóide.tAdjetivo. Qo'mtca. Pa-
recido á la grasa.
ÜTlMOLOaÍA. Griego Xmapóí jUpiy-
UPO
rít), gnuíento, ; titof (éldoi), forma:
francés, Upotde; deXíno^i'Iíjitu], grasa.
Reieiía. — La coUtterina (sustancia
críatalizada de los cálculos biliarios
humanos, que Fourcroy describid
bajo el nombre de edipowro) cs^lipa-
RÓIDB.
Lipardtico, ca. Adjetivo. Farma-
cia. Calificación de los compuestos
adiposos artificiales.
Liparotriqnia. Femenino. Estado
de los cabellos grasicntos .
BriuOLOOfA. Griego Xiitapic -f /ípa-
rát), grasientq, j BpíJ Tpl^ií (¡Aria,
trichót), cabello.
Lipemanía. Femenino. Medicina.
Género de enajenación caracteríi&da
por unaprofunda triajieza.
Btikoloo(a. Griego Xúmi (¡¡/p?),
tristeza, j sumís.
Lipiar. Neutro. Imitar al milano
en su graznido.
Lipiria. Véase Firbbb.
ETiuoLoaÍA. Grieg*o Xiiiwpía {¡eijt}/-
ría); francés, lipvrie.
1. Lipo. Prefijo técnico, del grie-
go Xeíiieiv (ieipein), dejar.
2. Lipo. Prefijo técnico, del grie-
go Xínoí (lipot), grasa; del sánscrito
Upat, unto, forma del verbo |rty
(Up), untar.
Lipodermo, ma. Adjetivo. Eitto-
ria n*t*ral. Desprovisto de piel.
ETiifOLoaf A. Griego Xdmiv (Uípein),
dejar, y Eípfia (déma), piel.
liipogramacia. Femenino. Litera-
íttra. Composición cuyo mérito con-
siste en escribir sin hacer uso de una
d más letrsa.
EriUOLOaÍA. Griego >(Cnt(V|'M;vMJ,
dejar^ j yp^Vp" (^rámma), letra; fran-
cés, hpogramvu.
ÁMriút.— La Odisea de Trífiodoro,
que no emplea la a en el primer can-
to; la b, en el segundo; la c, en el ter-
cero, j así sucesivamente, es una Li-
foqeauacia; v mejor, un lipooraua.
Lipogramático , ca. -Adjetivo.
Concerniente álalipogfamacia. [|Su3-
t«ntÍVO. LlPOQRAUATlSTA.
BTiuoLOGif A. Lipogramacia: francés,
lipog ran9tíHÍq%e .
upogramatista. Sustantivo. El
que escribe sin usar de cierta letra &
EtiuolooÍa. Lipoframada: b&acéa,
Upogranuaatiete.
Lipoma. Masculino. Lipouo.
Lipomeria. Femenino. Medicina.
Falta de una 6 mes partes del cuerpo.
EriHOLOafA. Griego ¡t(pei», dejar,
j m/rot, parte.
Lípomo. Masculino. Especie de
lupia formada por la acumulacimí de
una sustancia grasienta.
ETiMOLoafA. Griego Xlmn: (Upoi),
g^rasa; \tn6ta (Up<(i), jo pongo graaien-
to: francés. Upóme.
Liponix. Masculina. Omitohgia.
Género de aves gallináceas.
EriMOLOofA. Griego llpot, grasa, j
ónyx, uña; «deufia grasienta.»
Lipopsiquia. Femenino. Suspen-
sión repentina del sentimiento, del
movimiento j de la respiración.
EtiuoloqÍa. Gñegahíi-Kn^ylo. (lei-
LÍQO
42S
(4«Yif), vida: francés, Ilipoptyehie.
Liposiqoia. Lipopsiquia. La for-
ma ^oti^nia, que aparece en algu-
nos DicdonvrioM, es bárbara.
Lipotimia. Femenino. Medicina.
Primer grado del síncope.
Etiholooía. Griego itiTto9u¡ita (Ui-
pothynía), de ¡elpei*, dejar, j thj/ma,
corazón, sentido, espíritu: francés, ¿^
pothymie.
Lipulita. Femenino. Mituralogia. ,
Especie de sfUce.
ETiMOLOofA. Griego Upot, grasa,
j Uthot, piedra; Xíítoí Xt6o(.
Liquefacción. Femenino. Acción
6 efecto de liquidar 6 liquidarse al-
guna cosa.
EtiuoloqÍa. Latín RqnifSet'U), for-
ma sustantiva abstracta de tíquiSflíc-
Int, liquidado, desleído, participio
{lasivo de liqnifacire, liquidar, des-
eir, de tt^vtdni, liquido, j /acere,
hacer: italiano, Uqnefatione; francés,
Kqnefaetion; provenzal, liquefactio;
catalán, Uqnejaceió.
Liquefiictible. Adjetivo. Licda-
BLB.
Liqoeflable. Adjetivo. Licuablb.
BriuoLOofA. Francés Uq%efiahU.
Liqnen. Masculino. Botánica.
Planta parásita de que haj varios gé-
neros j especies. Crece en la» rocas,
Earedes 7 piedras desnudas 7 aun en
IB cortezas de los árboles. Hay lí-
QUBNBS que se usan como alimento,
otros se emplean en tintes v otros en
la Medicina, como el islándico,
EruioLoaÍA. Griego Xeiyifv (leichen),
latín: AcAeti; francés, licien; italiano,
HcAene, UcAene; catalán, lÍquen itlán-
dieh.
JteitMa. 1. — Vegetales ágamos, vi-
vaces, que nacen j crecen al aire li-
bre, compuestos de un tallo crustá-
ceo, foliáceo 6 cilindrico, v que se'
desarrollan, ja por medio de espon-
dias contenidas en receptáculos que
se llaman apoteciat; ya por medio de
gonidiaa 6 especies de yemas, repar-
tidas bajo la epidermis del tallo.
2. Los LÍQUiNBS tienen por condi-
ción de vida la humedad; de tal suer-
te, que la aridez los mata.
3. LfQUBH de lat roca»; la orchilla.
4. LÍQUBN itldndieo; eelraria islán-
dica, de Achar, Uamada impropia-
mente musgo de Islandia. El l(quen
itldndieo tiene frecuente uso médico;
de ordinario, bajo la forma de gela-
tina.
5. Zeeanora parella, de Achar; la
romaza acuática, que los franceses
llaman orchilla de Auvemia (OrteilU
SAweergne).
6. Bióccella linetoriea, orchilla de
Canarias, que viene de Canarias y de
las islas de Cabo Verde. Es el lichbn
roccelU de los botánicos franceses y la
orchilla purpúrea de los antiguos.
7. Cladoniar<mgifera,Ai^ofíiiMXia,
que es el líqctbn de loe renos de los
franceses {lichbn det rennet), llamado
jMÍ, porque constituye el alimento de
aquellos animales. Es una especie de
musgo blanco.
8. Stieta pnlnonacea, de Adiar; ^- ■
tmtom initizecIbyíkjOOQlC
426
LIQÜ
QVBS jmlmonar, que es el lACBtspní-
nonatn de los franceses.
d. LIqubn piando, cénoMyei pyaid»-
ta, da Achar, que es el ucaES pyxíds
de los botánicos franceses.
10. LfQURN tartáreo; Ucanora tarta-
rea, de Achar, que es el lichen ¡arta'
reitx da la botánica francesa. Este lí-
QUBN Tiene de Suecia j da un hermo-
so color encarnado.
11. Medicina (Palolo^ia). InQama-
cion cutánea caracterizada por la
erupción simultánea 6 sucesiva de
pápulas rojizas 6 de color de la piel,
pruríginosaa, ora dispuestas por se-
ries 6 grupos, ora espaTcidas por una
región 6 por toda la superficie del
cuerpo. Esta fué la famosa epidemia
que, bajo el reinado de Claudio, in-
TadiÓ i Italia j á toda Europa.
12. IiÍQUBN veticnlar; enfermedad
de la piel, común á los países cálidos,
que es el lichbn tropieut de los ingle-
sas j el LiCHBN v/tienlítire de lo9>fran-
ceses.
Li(^eD«to. Masculino. Químiea.
Combinación del ácido liquénico con
una basa.
Liqnéneo, nea. Adjetivo. Botáni-
ca. Parecido al liquen.
ETiuoLoaÍA.. Liquen: francés, U-
chfH¿e.
Liquénico. Adjetivo masculino.
QMmtca. Epíteto de un ácido que so
encuentra en algunos liqúenes.
ETiMOLOaÍA. Zí^me*: francés, Ueií-
nig*e.
Ijiqnenicola. Adjetivo. Que vive
en los liqúenes.
EriuQWBÍK. Zique* j el latín eoVl--
re, habitar; francés, liek¿iiieoU.
Idqneniforme. Adjetivo. Hittoria
natural. Que tiene forma de liquen.
LiquenÍDa. Femenino. Qiifmiot.
Principio que se extrae del liquen is-
lándico.
EtiuoloqÍa. IÁq*M: francés, iiehé-
nine.
Liquen ivoro, ri. Adjetivo. Zoolo-
gl». El que se alimenta de liqúenes.
EriuoLoaíi.. Hq%e* j el latín viírS-
Lianenografla. Femenino. Parte
de la Dotánica que tral» de los liqúe-
nes.
ExiuoLoaÍA. £lg*e» j el griego ffta-
pkelit, describir: francés, lichéiiogra.pkie
Liqnen o gráfico, ca. Adjetivo.
Concerniente i la liquenogratía.
Liquenóffrafo. Masculino. £1 que
se dedica á U liquenografía.
Liqnenótde. . Adjetivo. Satánica.
Semejante 6 análoga al liquen.
ETiMOLoaÍA. lAqiun j el griego
ñdes, forma: francés, liekeítoíde.
Liqaenologfa. Femenino, Botíni'
ca. Tratado aoore los liqúenes.
Etiuología.. Liqne» y el griego la-
gos, tratado.
Liqaeaológico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente á la liquenología.
Liquenólogo. Masculino.' El que
escribe acerca de los liqúenes.
Liqaenoso, sa. Adjetivo. Pareci-
do al liquen, j Que contiene liquen.
UQU
Liqtddabl«. Adjetivo. Lo que
puede liquidar.
Etiuolosía. Liqvidaír: catalán, H-
q%idahU.
-Liquidación. Femenino. El acto/
efecto de liquidar.
ErtuoLoaiA. Ligñáar: catalán, U-
? nidada; francés, Gfwiation; italiano,
iquidatume.
Liquidado, da. Participio pasivo
de liquidar.
Etiuoloqía.. Latín fí^ui^, parti-
cipio pasivo de ÍCoiOre; catalán, liq*i-
dat, da; frapcés, liqmdé; italiano, l^
qnidato.
Liquidador, ra. Masculino j fe-
menino. El que liquida.
Etiuología. .Liquidar: catalán, lU
q%idador; francés, liqíUdatew; ít^ia*
no, Uq%idatore.
Liquidimbar. Masculino. Licor
resinoso natural, pingQe, de la con-
sistencia de la trementina, de color
amarillo rubio, sabor acre, aromático
j olor fragante, que ae saca por inci-
sión de un grande árbol de Nueva-Es-
paQa, que los indios llaman oeoiotl.
ETiuoLoaiA. Bajo latín liquidamba-
mm, A.e liquido y inbar: catatan, liq%i-
iamhre; francés, liqutdambar. — < Cier-
ta especie de bálsamo natural, 6 resi-
ua líquida, mu; parecido al ámbar,
de color claro, rubio ó amarillo, y de
un olor muj agradable: el cual se saca
por incisión de un árbol grande, que
se cria en la Nueva España, cujas
hojas se parecen i las de la hiedra, y
la corteza es gruesa, cenicienta, ; mu v
olorosa.» ( Acadiuu. , ' i)teci«Mrto a*
Í726.)
Liquidamante. Adverbio de modo.
Con liquidación.
ETiuoLoaÍA. Líquida y el sufijo ad-
verbial mente.
Liquidante. Participio activo de
liquidar: Que liquida.
Liquidar. Activo. Hacer liquida 6
fluida alguna cosa sólida. Se usa tam-
bién com* reciproco. | Metáfora. Ha-
cer el ajuste Armal de una cuenta,
Etiuología. Lictur: latín, í(^[%3re,
lígnSri, tí^iuteere; catalán, liquidar i
francés, liquider; italiano, Uqnidare.
Liquidarse. Reciproco. Pasará lí-
quida una cosa sólida. Q Oranáiica.
Perder las letras vocales su sonido,
como la«eny)i«rrd, \ Combinarse una
consonante con otra para formar Con
ella una sola articulación, como la /
y reajlany tren.-
LJQuidez. Femenino. La calidad
de lo liquido.
EriuoLoofA. Liquido: latín, Rquídi-
itu, pureza del aira; italiano, Uqnidi-
li¡ francés, liquidit/; ntAl^n, liquideta.
Liqnidificable. Adjetivo. Suscep-
tible de liquidarse.
ETiMOLOofA. Liquidijtear: francés,
¡iqu/fiable.
Liquidificacion. Femenino. Ac-
ción 6 efecto de Uquídificar.
EriuoLoaÍA. Liqnidijiear: catalán,
liqnidijteaeití.
Liquidificador, ra. Masculino y
femenino. El que liquidifica.
Líqnidificar. Activo. Convertir al-
guna cosa en líquida.
LTRI
SnHoLoad.. Latín Bf^Jkdka; i»
ÜqiMiit T /^lefrí, haeer italiana, U-
que/are; francés, Uq%//Ser; catalán, U-
qMtJícar.
Liquido, da. Adjetívo que >e a^
ca á aquellos fluidos que mojan jn
pegan á los cuerpos aumergidoa n
ellos; como el agua, la li»cbe; i dif>-
rencia de los meramente fluidos qofl
no se pegan; COmo el aire j los meta-
les derretidos. | Metáfora. Se aplica á
la suma que resulta de la compaia-
cion del cargo con la data; coibo das-
da LÍQUIDA, alcance líquido. | EDan-
bas acepciones se usa también imta
nombre masculino. | Femenino. Véa-
se Lbtra.
BTiMOLoofA. Licor: latía antigoo,
tiqnidnt; clásico, ¡Xqwídiu; italiano, lí-
quido: francés, liquide; provensal, U-
quid; catatan, Uquit, da.
Liqoira. Femenino. Mantilla pe-
queña cuadrada que se ponían mÁn
los hombros las indias de la Nueva
Granada, antes de la conquista.
Lira. Femenino. Instrumento mú-
sico de cuerda que se usaba en lo
antiguo. I Attrononía. Una de las
constelaciones celestes del hemisferio
setentrional. | Composición métoiea,
acomodada al canto, y. que consta eo>
munmcnte de estro&a de á cinco vet-
sos cada una.
BTiuoLoaÍA. Griego Xiif» (Uftm): la-
tín, lyra; italiano y catalán, In;
franCBS, lyre.
Setena «wttfrüt. — 1. ¿Afrm: del grie-
go lyra. Instrumento músico de enar-
da, tal vez el primero inventado por
los hombres. Empezii por constar de
una sola cuerda (monoeordio), Ivé^
de traa, de cuatro (fetracordio), de an-
eo (peníaeordio), etc., j llegó á taaer
hasta cuarenta, sufnendo sucesiva-
mente además varías modificaeioiies
de forma.
2. La lira délos egipcios sólo tenia
tres cuerdas.
3. La de loa hebreos, llamada Im-
nor, tenía diez, y se tocaba con el
plectro 6 arco.
4. El ii* de loa chinos es ana loa
de cinco cuerdas; J el ei4 consta d«
veinticinco.
5. Los nombras de la lira entre los
gnegoB V los latinos, que la tomaron
de aquéllos, fueron Igra, citUf» (tor-
tuga) que los últimos traduieren por
íettudo; y luego, otilara, fer*]rlat,coa
cuerdas de lino, y pkormium. Parece
que la Latí-tortufa ftettuda) sa la mis
antigua, la pastoril j la primera in-
ventada. (Monlau.)
Lirala. Femenino. Sotámca. Be*
ceptáculo de los órganos r^vodaetch-
res de los liqúenes, cuando ea aasil,
lineal j se abre por hendidura lati-
tudinal.
Etimología. Lira,
Lireloao, aa. Adjetive. Salid-
ea. Que presenta surcos lineaka pe-
quemos.
Btiuolooía. Lirela: francés ifté.
Liria. Femenino. Liqa, por mate-
ria viscosa. '
Liriano, na.. AdgettTO. Mftanl 6
propio de Liria.
üigitized by
:..AdgettTO. Natalia
LIS
Lírico, ca. Adjetivo. Lo que per-
tenece á la lÍTft d á la poesía propia
para el canto.
Etuiolooíá. Lira: latín, ¡¡frtaa;
italiano, lirico; frencéa, lyrtqvt; cata-
lán, Hriek, ta.
Lirio. Úasculino. Sotíniu. Hierba
medicinal, que comunmente se llama
lirio cárdeno, j echa la» raicea ras-
trerasT superficiales; lae hojas lar-
ng mas de un pié, anchas de dos -de-
dos, nerroaas j terminadas en punta
de espada; el ¿lio es derecho, redon-
do, de cinco 6 seis nudos, j de cada
uno brota una hoja más pequeña, en-
tre la cual salen los ramos, en curas
cimas nacen las flores de seis hojas,
mnj grandes j hermosas, de color
más ó menos azulado, 6 matizadas de
Taríos colores. | blanco. Azuckna.jI
HBliiONDO. Planta de un pi» de altura,
con las hojas que nacen amontonadas
desde la raíz, delgadas, larj^y pun-
tiagudas; del medio de ellas nace el
tallo, que sostiene flores de la misma
hechura que las del lirio común, j
de color azul pardusco, que despiden
por la noche vn olor hediondo.
ErufOLoaÍA. Griego Mlpia^fUirúm);
latin, tilíum; italiano, gtgUo; francés
del sifflo zii, Ut; moderno, li$: pro-
Tenzal, lili, Uri, tit; catalán, Ilirt.
Liríodendrini. Femenino. Quími-
ca. Principio balsámico que se extrae
de la cortesa de las raíces del lirio-
dendro.
BriuoLOofi.. Ziriodtuáro: francés,
Uriodtndriiu.
Liriodeadro. UascuUno. Botínú
M. Nombre de las plantas del género
tulipero (magno li4<xat¡.
Btiuoloou. GñBgo\tlpíin(Uirtoit),
lirio, y SivSpov (dAM-on), árbol: fran-
cés, Uriodtudro».
Limeiio. Masculino. Geoyrafiaan-
tig*a. Famosa ciudad de la Trdade,
destruida por Aquilea.
BriMOLoaÍA. Latin .^moniM. (Ovi-
dio.)
Idron. Úasculino. Zoología. Cua-
drúpedo muj semejante al ratón, del
qae ae diferencia principalmente en
«er de color más negro, t en tener
- n^ largo el pelo de la cola, j el de
laa orejas más largo que ellas. Habita
en las tierras cultivadas, coustrujen-
do madrigueras j rojeudo las raices
de las plantas. Nada con la misma
agilidad que corre, j pasa todo el in-
vierno adormecido j oculto debajo de
la tierra, | Dobmib como vn libón.
Frase familiar con que se denota que
uno duerme mucho 6 da continuo,
como se cree que hace el libón.
BtuiolooU. Latín gUt, gUrit, que
«a el griego ríXito; fg/Uioi); cólico,
Utiic (tÍ4Íót}; italiano, giiro; francés,
Urot, ioir, HTO»; provanial, gUTi; Ber-
Tj, Urt.
Lirondo, da. Adjetívo. Limpio,
sin mezcla. Véase Hondo t libomdo.
EriwoLOof*., Ziro».
Lie. Femenino. Flob db Lia.
Stuiolosía. Lirio,
Lit (OABALLBBoa db). EÍitori*. CiU'
dadanos que, desde la primera res-
tatuBcioD, en 1814, llerábaa una p«-
LISI
quefia 'lis heráldica de plata. Esto
no constítufa en realidad una drden
de caballería, sino más bien un signo
de adhesión á la vuelta de los revés.
Todos loa militares j todos los fun-
cionarios públicos ; principalmente,
los condecorados con la Legión de Ho-
nor, fueron obligados al principio i
llevar la lis, como signo de adhesión
al gobierno nuevo. Cuando pasó el
furor por el realismo, fué desapare-
ciendo la condecoración, que apenas
duró dos a&oa.
Liui. Femenino. Piedra 6 bruñi-
dor de madera con que alisan el pa-
pel en las fábricas.
Lilamente. Adverbio de modo.
Con lisura.
EriuOLoaÍA. Lita y el sofijo ad-
verbial mtnU: italiano, /mmmmM; ca-
talán, tlilttHKIlí.
Lieaadro. Masculino. Nombra pro-
0 de varón: san Lisandro. | Éforo
1 Lacedemonia, desterrado por sus
prevaricaciones. (Cichron.)
ETiMOLoaÍA. Latín LyiSttive.
Lisar. «Activo anticuado. Lisiab.
Lisboa. Femebino. Geografía. Ca-
Eiital del reino de Portugal, con exce-
ente puerto, formado por el Tajo;
comercio importante; notables monu-
mentos; vistas deliciosas; hermosos
S aseos; pueblo culto j hospitalario,
e trato tan afable como caballeroso.
Btiholooía. LithoTia, que es Oliti-
po*m del Jtiiierario de Antonino Pío;
de donde salían tres caminos: uno, al
Sur, para Bvora; t los otros dos, por
ambos lados del Tajo, para Mérida j
Oporto,
Lisbonense. Sustantivo j adjeti-
vo. Lisbonés.
Lisbonés, SB. Adjetivo. El natu-
ral de Lisboa ó lo perteneciente á esta
ciudad.
Lisco, ca. Adjetívo antícuado.
[ZCO.
ETtUOLOOÍA. Zww.
Lisera. Femenino. Provincial Mur-
cia. El vastago de Upita. | Foriijíca-
eíoñ. Bbbua.
Liggo, ga. Adjetívo anticuado,
Bizco.-
Lisiable. Adjetivo. Tulnerabie.
Lisiado, da. Participio pasivo de
lisiar.
BriHOLOafA. Litiar: catalán, U-
tiat, da.
Lisiador, ra. Sustantivo j adjati-
I. Que lisia.
Lisiadnra. Femenino. Herida.
Lisiano, na. Adjetivo. Mineralo-
gía y geología. TbBRBNOS lisíanos; SUS-
TANCIAS LISIANA3; terrenos j sustan-
cias formados por disolución.
EtIUOLOSÍA. QriflgO Vtfu; (Ij/tit),
disolución: francés, fyti«ñ,
lisiar. Activa, Ofender, lastimar
alguna parte del cuerpo.
BrtuoLoaÍA. Letvm: catalán, letiar,
forma etímolúgica.— «Bomper, esto-
pear ú ofepder algún miembro, de
manera que quede de poco 6 nin-
gún uso. Tiene del latino Lxdin.*
f Academia, Diccionario de 1726.}
Lisias. Masculino. Célebre orador
ateniense. (Cicsbon.)
LISO
427
Etiuolooía, Griego \úaiaii(Z¡ftiat}:
latín, Lyüat.
Lisimaca. Femenino. LiSilliquiA,
Lisimaqaia. Femenino. Botánica.
Planta que se cría regularmente en
ugares húmedos j pantanosos, j tíe-
le jrarios tallos derechos, vellosos j
con muchos nudos; las hojas son lar-
gas ; puntiagudas, lanuginosas por
debajr-, j por encima, de un verde
narillento; la flor es amarilla y sale
en la cima de las ramas.
ETiuoLOofA. Griego "koai^i^aílyíi-
machía): latín, lyAmicKía, forma de
Lytbnkchm, Lisimaco, que le diiS
nombre:' bajo -latín, UriwMckia; cata-
lán, ürimaqnia, forma incorrecta.
JÍMíAa.— Llámase también tatíea-
ria, por la semejanza de sus hojas
respecto de las del sauce; ealia, tcit,
en latin. (O. de Sbbbes.)
Lision. Femenino anticuado. Lb-
Lisionado, da. Adjetivo antícua-
do. Que ha recibido lesión,
Lisis. Femenino. Medicina. Crisis
saludable en una enfermedad.
BtiholooI A. Aú9(i;fjym), disolu-
ción (de los elementos mórbidos; esto
es, disolución de la enfermedad.)
Lisme. Masculino. Derecho que se
pagaba antíguamente en las regen-
cias berberiscas por la pesca del co-
ral.
Etiuolooía. Árabe ÍÓnst, lattma
f^^^jll '¿^y¿jíj)^ cosa obligato-
ria, deuda, impuesto. (Dbpr^kr;.)
Setena. 1. — Entre los argelinos, es
corriente la forma (Urna), según el
Diccionario francés arábigo de Cher-
bonneau.
2. La forma lama trae á la memo-
ria nuestro autíguo derecho de "Utda,
que
1 vocablo árabe sin otra altd-
que la conversión de» en d.
Liso, sa. Adjetivo. Igual, sin tro-
piezo ni aspereza. ¡ Germattía. Das-
VEBOONZADO. I Se aplica á las telaa
que no son labradas j á los vestidos
que carecen de guarnición y otros
adornos. I y llano. Locución que se
aplica á los negocios que no tienen
dificultad; r asi se dice: es cosa lisa
T LLANA. I Germanía. Masculino Raso
ó tafetán.
EruiOLOaÍA. Griego Xvm6i: (littít);
antiguo alto alehan, lite; moderno,
Uite; italiano, litcio, leuo; portugués,
lito; francés del siglo xi, Uce; moder-
no-, litH; catalán, llit, a.
Lisoiija. Femenino. A.dulacÍoa,
alabanza afectada para ganar la vo-
luntad de alguna persona. | Blatoñ,
LOSANOB.
EriifOLOofA. Italiano huinga: fran-
cés, htange, antigua forma de lonange;
catalán, Utonja.
1. Zitonja y loeange representan la
misma palabra radical.
2. El sentido etimológico de la
voz del artículo pone de manifiesto la
diferencia que el uso general, guiado
por una Idgica admirable, ha estable'
cido eatnlitonja y adulación.
La litonja es loa: l^adulacio», villa*
nía ; bajeza.
Digitized by
Laoogle
428
LIST
Lo Imujtro gasta, por<iae esli en
relscioQ con U buena cri&nia j con
cierto espíritu de agasajo, de amor,
de belleza, de poesía, pues la poesfa
viene á aer como una tíson)'» de la
imaginación: lo adulador repugna,
porque indica un coraxob mexquino.
Uua lúmtja educada 7 discreta pue-
de enaltecer: la ad*lMtó» no puede en
ningún caso sino degradar.
Kl lisonjero, tomado en mal senti-
do, es temible: el adulador ea siempre
despreciable.
Lisoqjar. Activo anticuado. Li-
Liaoqjeable. Adjetivo. Que puede
ser lisonjeado.
Lisonjeador, ra. Masculino j fe-
menina. LlSOHJXBO .
lásoineamieiito. Masculino. Acto
6 efecto oe lisonjear 6 lisonjearse.
EnuoLOdÍA. ¿MOMjMr; italiano, U-
timgamtuto.
Lisonjeante. Participio activo de
lisonjear. Lo que lisonjea.
Lisonjear. Activo. Adular, alabar
afectadameat« para ganar la volun-
tad de alguna persona. I Metáfora.
Deleitar, agradar: dícese de las cosas
materiales, como la música, etc.
EtiuolooÍa. Lisonja: italiano, im-
ñngare; catalán, lUstmgnr.
Lisonjeramente. Adverbio de mo-
do. Con lisonja, [j Agradablemente.
ErofOLOOÍji.. ¿úoHjrra y el sufijo
adverbial mt*U: italiano, ImsinghetcU
ms»U.
Lísoojeria. Femenino anticuado.
Lisonja.
Ltsoigero, r«. Adjetivo. El que
lisonjea. Se usa también como sus-
tantivo. \ Metáfora. Lo que agrada y
deleita; como música, yoi lisonjera.
ETmoLoaÍA. Lisonja: italiano, Ai-
tinghévole, Uainghiert, htswghiero; ca-
tatan, llisonfer, a, y_ llamanaers.
S1NON1111A. Lisonjiro, aáuíador. Une
j otro procuran a^^ar i costa de la
verdad; pero se luoñjt» á las personas
por parte del corazón; se lee adula
por parte del entendimiento 6 del ta-
lento.
El lisonjtro nada desaprueba, justi-
fica lo que es vituperable, v aun in-
tenta engir el vicio en virtud. El adu-
iador lo alaba todo; hace la apología
de lo malo, y aun se atreve i, dar
aplausos & lo ridículo.
La lisonja es muj propia para ali-
mentar las pasiones; la AdiMcio» sa-
tisface la vanidad; la una es el talen-
to del cortesano vuIkst; la otra cons-
tituye el carácter del pedanton asa-
lariado.
No es ser lisonjero Si manejar la
verdad con cierta prudencia, 6 de un
modo que no desagrade á aquellos á
quienes cbocaria, ai se la presenta-
sen desnuda. Jamás adnUdor alguno
aupo el art« de alabar; únicamen-
te conoce el de vender alabanzas.
(March.]
Lisonjia. Femenino anticuado. Li-
sonja.
Lisor. Masculino anticuado. Lisu-
ra.
' Lista. Femeuiuo. Pedazo de papel,
LIST
de üenio 6 de otra cosa, largo t an-
gosto. I La tira de distinta labor á
color que tienen algunas telas. ( Ca-
tjIlooo. i B1 recuento que se bace en
alta voz de las peraonaa que deben
asistir á algún acto. Se usa más co-
munmente en la milicia.
Etiuolosía. Anticuo alto alemán
iitU, bordado; inglá, Usl; italiano,
littt; ñvncés, UsU; catalán, //ütd.
Lista 7 Aragón (AlbkrtoJ. Docto,
profundo j castizo poeta, crítico j ma-
temático español, uno de los mejores
maestros 7 modelos de los escritores
que han brillado en nuestra patria en
los últimos afiús. Naci¿ eu Sevilla
en 15 de Octubre de 1775 j muriú
en 1848. Debió el pan de su niñez á
los escasen productos de lá industria
de la seda, próspera eu un tiempo.
Sentada en un telar, donde trabajaba
para sostener á sus padres, compartía
estas ^enas con los estudios de la
onivecsidad en que cursaba filosofía
j teología; T afecto por instinto ¿ las
musas, trasladaba al papel sus prime-
ras inspiraciones. Como el estudio era
su único recreo, no tenía horas de
ocio, j á fueras de vigilias, se acre-
ditaba á la vez de matemático j de
rta. Ya en 1788, habiendo logra-
abandonar las rudas tareas del
ller, servía en calidad de sustituto la
cátedra de matemáticas, sostenida por
la Soei*d»d Seonónita. de Sevilla, 7
en 17%, la del colegio de San Telmo.
Pertenecía entóncee á una academia
particular de humanidades, compues-
ta de jiivenes amantes de la amena lite-
ratura j i, quienes servían de modelo
Oarcilaso, Herrera j Rioja, junta-
mente con Melendei, Moratin ; Jove-
llauos, restauradores del buen gusto.
En ella, al par que Reinoso obtenía
el premio de un certamen propuesto
por la Academia de Bnauts Ltíras de
Sevilla, Lista conquistaba el accésit,
cantando ¿a Inocencia perdida. A los
28 años, se ordenaba de sacerdote; j
á la entrada de Irá franceses en Espa-
ña, ocupaba la cátedra de retorica j
poética de la univeraidad de Sevilla
y se unió á Blanco para continuar la
publicación del Semanario patriótico,
emprendida por Quintana, eu' donde
sostuvo ideas de independencia. Sin
embargo, como después cambiara de
opiniones, tuvo que emigrar en 1813,
cuando los franceses abandonaron el
territorio. Vuelto á España en 1817,
publicabaen compañía de Uermosilla;
Miñano El Censor, una de las mejores
revistas críticas que han visto la luz
pública en España; ganaba por opo-
sición la cátedra de matemáticas del
eonsnlado do Bilbao, viniendo, hacia el
año de 1820, á Madrid, para regentar
el colegio de SanMaieo, recientemen-
te fundado, encargándose en él del
desempeño de tres asignaturas. Citar
los jóvenes que allí adquirieron el te-
soro de la enseñanza, equivaldría á
escribir un largo catálogo de nombres
ilustres en todas las carreras del Es-
tado; pero, á pesar de esto 7 de la re-
putación que, tanto en Espada como
mera de ella, había conquistado i
LIST
Lista la publicación de avs eonpM-
ciones poéticas, el Gobierno, no wAa
cerrú el colegio que regentaba, dasda
por pretexto que allí se enseñaban j
propagaban doctrinas coatrarÍM u
orden 7 á la religión, sino qne obligó
al rirtuoso 7 docto sacerdote á expa-
triarse nuevamente, buscasdo on iñ-
lo en Francia, donde comenwS á pa-
blicar la Oocola di Bayona, que taa-
bien fué prohibida en España. Du-
rante el periodo de su expatriacicm,
visitd París 7 Undres; aumentó con-
siderablemente sus poesías; se dedie¿
á otroa trabajos, tanto eientífieoe eomo
literarios, 7 volvió en 1833, nombra-
do director de la SaeiU dt Madrid.
Más tarde se le o&ecíó el obispado de
Astorga, que no acept¿, inmi7aBd0
riderosamente para que se connriera
BU amigo Torres Amat, prefiriendo
Juedarse en la dirección del coleeie
e San Feiips Neri, hasta que en 1840
se retiró i Sevilla, donde acabó sos
dias, gozando de la dtcerotm mfdiaaía
que fué el límite de su ambieioB, 7
rodeado de loe cuidados de amins
cariñosos 7 de discípulos qneridea,
que le miraban con el amor j el ree-
B)to cou que se mira á un padre.^
ON Albkrto Lista, ano de ka
verdaderos restauradores de nve^
tra poesía en el primer tercio de esta
siglo, no hirió nunca las eoerdas
de su lira para los acentos del lea-
cor, ni de las tumultuosas pasio-
nes; sino para inñamar sus cantos,
ricos de suavidad sublime, de inspi-
rada melancolía, de dulce temara,
uniendo la severidad 7 fluidez de Kie-
JB con el mágico artificio de los más
galanos poetas de los siglos xvi 7 xrn.
Como noble émulo de Praj Luis de
León, llore La Muerte de Jetns, ese
acontes que ss sienten mejor qoe at
analizan, 7 su poesía, llena de unción
religiosa, de elevados conceptos, de
solemne sencillez, parece ser el pro-
fundo suspiro de un corazón doliente,
exhalado entre lágrimas de gratitud
7 de tristeza, de arrepentimiento j de
esperanza. Nada más gustoso, ni de-
licado, que el sabor bíblico que vier-
te Lista en el Comía del esposa, fetis
imitación del Cantar de tos Cmíartí,
ni nada más entusiasta qne su oda
Á la victoria de BaiUn, su himno Al
desffraciado y su Canto de U enom i la
Resurrección del Sahador del mmsdl.
Como poeta filosófico, ore califique ds
inítit el temar á lo venidero; ora sos-
tonga que la /tUeidad contiste (s la
moatracum de los deseos, 7a se incline
á que debe» abttndonarse ¡ot emidadüs
mándanos, siempre nos nuestra ana
serenidad de espíritu inaltareble, es-
presada en uua forma del más pan
clasicismo, llegando á la sublimidai
en su oda á La Vida Aastme, asi coas
había llegado al punto más alte, á
que puede Uegarae en sencillex j tn-
nun, en su hermosa composiciob iZs
Tarde. Sin embargo de estas maliJi
des extraordinarias, no es 8¿lo camt
poeta como supo Lista conqoiataas
el alto poesto qne ,en nuestras Istm
ocnpa. Como mtico, si no pB«ds#>
yLaOOgle
LIST
Únele eomo el primero, unánimemen-
te se le ha concedido uno de loB más
elevados lugares entre aquellos que
han hecho un sacerdocio de la noble
misión de alentar con sus consejos j
Hacer huir de los errores, en que el
apasionamiento de escuela puede ha-
cer incurrir. Siempre que analiza,
compara vjuz^; como ha dicho una
de los mas ardientes enaltecedores de
Lista, aparece tan conciso en pala-
bras, como fecunda en pensamientos.
Su argomentaciou es lógica, natural
7 sencilla: su estiló, fluido, limpio,
correcto, j su critica es el buril que
perfecciona y no el mazo que destru-
je: es la podadera que corta algunas
ramas, para que el ¿rbol brote con
mis lozanía; no el hacha que, hora-
dando su tronco, seca sus raíces. Sus
Sntayot eritiut y sus Ditcnrtot, pro-
nunciados en el ¿teneo en los años
de 1835 i 1838, son y serán siempre
uno de los más acabados modelos de
crítica y uno de los documentos mis
{redosos para probar queui los arre-
atos del romanticismo, ni el frío
cálculo del clasicismo, constituyen el
arte; sino que éste busca el amparo
de todo lo bueno que tienen ambas es-
cuelas para realizar su fiíT. Don Al-
BBKTO Lista, además de las obras que
dejamos citadas en el cuerpo de esta
biografía, compuso un Tratado de ma-
tcmáticat p%r<u y mwlat; tradujo en
prosa galana j castiza la Hutorü
VñivtrMt de Segur; coordiud una rica
CúleeeioK d« loi mejora p*blidttiu et~
ptiolet, en prosa y Terso, y escribid
artículos de crítica en las principales
publicaciones de su tiempo.
.£«n!Mm.— Añadimos este retíme»
con el único fin de llamar la atención
hicia una cualidad de nuestro perso-
naje, ¡a cual lo realza hasta el punto
de convertirlo en uno de los mis nobles
caracteres de su época. Alberto Lis-
to amaba tanto ila juventud, amaba
tanto la belleza y el arte, que no rajd
ninguna Ifli en el horizonte del ge-
nio, sin que la musa nacional cantase
por su boca : >
Tejed, muaas de Iberia, una guiroalda
La ceniza del ilustre poeta es uno
de los grandes t«soros que posee la
ciudad insigne que le sirvié de cuna.
Sevilla, que sabe muy bien quién fué
el mnertí}, no querrá que le apliquen
aquellos versos casi cabalísticos;
8i supiesen quiéo muriú,
^o,vivÍefa como vive.
Liitadillo. Masculino americano.
Tela de algodón á listas azulea y blan-
eas", de que suele vestirse la gente po-
bre y de servicio.
Lutado, da. Adjetivo que se apli-
oa i la tela ó i otra cualquier cosa te-
jida, guarnecida ó pintada de listas.
Stiholooía. Lütúr: catalán, tUttaí,
d».
LifUr. ActÍTo. Alistas. Se osa
también como recíproco.
Btiuología. Zitía: catalán, Uittw.
Listeado, da. Adjetivo. Listado.
Liftel á List*Io. HaBCuIino. Ár-
UTA
ExiÜOLOOfA. LitU.
Listeza. Femenino familiar. Dili-
gencia, viveza.
Etiuoloqía. Liito: italiano, UtUt-
ta; catalán, llettament.
Liato, ta. Adjetivo. Diligente,
pronto, expedito.
■ ExiuoLoaÍA. Alemán &(ty, hibil,
astuto, con cierto viso picaresco, caSi
truhán : napolitano, luto, lúilo; ita-
liano y portugués, Utío; nances, lei-
te; catelan antiguo, lett, a; moderno,
lútt, a.—E\ alemán Zút, habilidad,
hace evidente la derivación.
Listón. Masculino. Cinta de seda
más alista que la colonia. | Carpi»
(tria. Pedazo de tabla angosto, que
sirve para hacer- marcos y otros usos.
^Árq%itKtwra. Filbtb.
ETiuoLoofA. LiitA: catalán, llútá;
francés, Utto».
Listonado, da. Adjetivo. Qtie tie-
ne liatones. ,
Listonar. Activo. Quamecer d<
listones.
Listoncico, Uo, to. Masculino di-
minutiva de listón.
Listoncillo. Masculino plural. Dm
barretas cuadradas por donde pasa la
batalla del acanalador, cuando los
LITE
429
Listonen), ra. Masculino y feme-
nino. Bl que hace listones.
Lisnra, Femenino. La igualdad y
lustre de la superficie de alguna cosa.
H Metáfora. Ingenuidad, sinceridad.
ETiuoLoaU. Lito: catalán, Uitvra;
dances, littwe; italiano, litceaa.
Lit. Femenino anticuado. Lid, lu-
cha.
' Lita. Femenino. Landriu-a, por
la larva y el grano que de ésta se ori-
gina. Aplícase este nombre mis co-
munmente para expresar esta enfei
medad en los perros.
Litable. Adjetivo. Que puede 6
debe ser litado.
BTDiOLoaÍA. Utar: latib, UtSMlit,
lo que se puede ofrecer en sacrificio.
Litación. Femenino. La acdon y
efecto de litar.
ETmoLoeÍA. Zitéri latín, ItS/h; la
acción do ofrecer y hacer el sacrifi-
cio.
Litador, ra. Masculino y femeni-
no. El que lita. ■
Litaeogia. Femenino. Medicina.
Propiedaa de los remedios que curan
la piedra.
Étiuolooía. Litíaoao.
Litágogo, ga. Ai^'etívo. Epíteto
de los medicamentos propios para
curar el mal de piedra,
BnuOLoafA, Griego Utioi, piedra,
y agdgót (dYwyíí), que expulsa; forma
agente de ágei% (Sr¡ut), dar el primer
impulso: francés, HthÍMogyu.
Litamiento. Masculino. Litación,
Litar. Activo. PoUttitmo ronwmo.
Hacer algún sacrificio agradable á la
Divinidad.
ExmODOofA. Latín UOre, aplacar
á loa diosas con saoríScios, frecuenta-
tivo de Mr«, pagar.
LiUrge. llaKuliso. Aihístaoa.
BTlUOLOaÍA. LUargirio: francés, U-
tharge.
Litargia. Femenino anticuado.
Lbtaroo.
Litargirío. Masculino. AluÍkta-
OA. I na OBO. AluXrtaoa.. || db pla-
ta. AluXrtaoa.
ETiHOLOofA. Griego XtOáp^upo; (U-
tUrggrot), de UtAot, piedra, y «yy-
rot, plata: latín, litharggrm; italiano,
Utargirio; francés, Utkarge; catalán,
litarle, Utargiri.
Lite.' Femenino. Forenu. Pleito.
Etuioloqía. Latín Ule, ablativo de
He, titit; del antiguo ttÚt, simétrico
del alemán Strett, lucha; italiano,
Ule.
Reteña. — Loa eruditos De Miguel
ÍlMorante derivan el vocablo latino
el griego Ibu¡ [érii), contienda; pero
la forma ttUi, que se halla en Fes-
to, hace imposible semejante deriva-
ción.—*Lo mismo que pleito. Es voz
latina usada en lo forense.» (Acade-
mia, IHeaonario de í7Í6.)
Litera. Femenino. Especie de silla
de manos prolongada que se pone
entre dos muías ó caballos. '|l Cada
uno de los catres fijos constmidos en
los camarotes de los buques.
BTiuoLOofA. Latín ieelMt, lecho;
leeRca, silla de manos; bajo latín, lee-
iSria; francés del siglo xii, Ueliere;
moderno, ¡ilürt; provenzal, leiiiera,
littiera; catalán, líitera; italiano, Ut'
fiera. — «Carruaje de la misma hechu-
ra que la silla de manos, algo más
prolongada, y con dos asientos, aun-
que algunas veces no los tiene, y en
su lugar se tienden colchones, y en '
este caso va recostado el que las ocu-
pa. Llévanla dos machos, muías 6
caballos, afianzadas las varas en dos
S andes sillones. Díjose del latino
íttai,queBÍgntficalDmÍBmo.>( Aca-
demia, Diccionario de i7S6.)
Litera. Femenino antícuado. Le-
tra, escrito.
BriuOLOofA. Zelra.
Literal. Adjetivo. Lo que es con-
forme á la letra del texto.
Etimoloqía. Xetra: latín, littíkalit;
iteliano, letterale; francés, Uttiral; es-
telan, Uteral.
Literalidad, Femenino. Snjecion
á la letra del texto.
ErufOLOQÍA. Literal: francés, Utt4'
■alití.
Literalista. Sustentivo. El que se
sujeta demasiado á la letra del texto,
sin permitirse alteración algfuna.
Uteralmente. Adverbio de modo.
Conforme i la letra 6 al sentido lito-
ral.
Etuiolooía. Literal y el sufijo ad-
verbial wiente: catalán, lileramunt;
francéa, Utléralemenle; italiano, lette-
ralmenie.
Literariamente. Adverbio de mo-
do. Bajo el aspecto literario.
EriMOLOalA. Literaria y el sufijo
adverbial ««(te.- latín, Uttiriti, doc-
tamente; francés, Uuérairevunt; ita-
liano, letierariamente,
Litanrio, ría. Adjetivo. Lo per-
teneciente i la literatura 6 ciencias,
EtiuolooU. Ztb-»! htioi, iittit^,^\^
initizecIbyVjOüyít
430 lite:
rÍM," LITT8SAB10B í«rf«# , mcademía;
L1TTBRAR1Ü3 paiUgog%$, maestro de es-
cuela; italisDO, letlerarío; francés, Ut-
t¿rAÍre; catalán, liíer»ri, a.
Literatisimo, m«. Adjetivo sa-
perlativo de literato.
Literato, ta. Adjetivo que se apli-
ca i la' persona instruida en varios
ramos de literatura; especialmente,
en las letras liumanas.
Stiuolosía.. Zeíra: latín, litíirSter,
fframitico, maestro de escuela, eru-
dita; italiano, ielUrtío; francés, litU-
nttv; catalán, Utent, a.
Literatara. Femenino. El conoci-
miento de las letras humanas.
BriHOtxieÍA.. Littrato: latín, litlíri-
Hra; la formación de las letras, la
gramitica, el alfabeto, en Tácito; eru-
dición, doctrina, cultura, en Cicerón;
italiano, UlUraturaf francés, litt¿raí*-
re; catatan, Uleratwra.
Brne rutiut dt la literatura eipa-
Hola. — Sin embargo de que no hare-
mos otra cosa que tocar superficial-
mente la materia, lo cual, más que
tocarla, es deslucirla, cogemos la plu-
ma con una grande desconfianza de
nuestros recursos , porque estamos
profundamente convencidos de que
■ vailios i dejar fallidas las esporanias
de nuestros ¡lustrados lectores. Cree-
moa que ofrecer un resumen de las
letras patrias, dando nn acento á las
maravillas de tanta gloria, es empe-
llo muT superior á las fuerzas deiin
hombre, puesto que una vida no bas-
ta; pero adonde do llegue la pbreía
de nuestro ingenio, Ue^rá sin duda
el espíritu generoso del público espa-
ñol, jra que el cielo ha querido que en
el mundo de las intenciones exista la
bondad, como compensadora divina
de la humana flaqueza. Tat es la úni-
ca idea que nos da bríos contra los
temores j sobresaltos de nuestra pre-
' visera inquietud. Hijos humildes de
la gloriosísima litb&atura española,
natural es que la mirada de nuestra
madre haga que nuestro espíritu se
recoja dentro de las grandezas de su
nombre J de loa misterios sagrados
de su amor.— Agruparemos los escri-
tores, así poetas como prosistas, que
florecieron en cada siglo, con el obje-
to de que estos cuadros particulares,
sin cansar al lector, puedan darle
nua idea general de la magnitud de
la pintura. A dichos cuadros segui-
rin algunas palabras sobre las figu-
ras que, á nuestro cuidar, lo merecie-
ren, sin entrar en detalles j porme-
nores que pertenecen á la oiografía
propia de cada personaje. Aqui no di'
remos sino lo que convenga i la ar-
monía del conjunto, dando de gracia
que la extensión de tal conjunto no
obstruya las vías de nuestro entendi-
miento j de nuestra memoria. De so-
bra estaría hacer presente qua aquí
diremos lo que nos parezca verdad
con la sincendad del que creo, con la
franqueza del que ama. Al emitir cier-
tas opiniones, pudiéramos ponernos
i. buen rocando invocando la autori-
dad de respetables eruditce; pero no
tenemM por costumbre calarooq la rí-
LITE
sera, ni celar el mote de nuestro hu-
ilde escudo, porque sabemos que,
1 infinitos casos, es preferible la
franca labor de la soldadura i la'pu-
lida ihdustría de] esmalte j al sabio
ilindre de la filigrana. Ahora, co-
mo siempre, amoldaremos nuestros
juicios al temperamento de nuestra.
crítíca: entre la rectitud v la pasión,
la rectítud: entre la piedad j la jus-
ticia, la piedad, que mucho hace
todo el que piensa; pero hace mis in-
finitamente quien sabe pensar bien.
I.
LlTKRATnSA. HISPANO-LATIHA.
Subamos hacia si siglo de Augus-
; acerquémonos á esa reliquia por-
tentosa de la alta latinidad; aproximé-
la cabeza destocada i esas
magnificas ruinas, en donde desean-
saii las sombras de los genios anti-
guos, V hallaremos que Séneca, La
cano, Marcial, QuintiliBno, Bilio Itá-
lico, Floro, Columela, Pomponio Ue-
la j otros menos célebres, fueron in-
disputablemente los maestras de la
LITERATURA hibpamo-latina; y loB pri-
meros, entre los escritores de la anti-
gua Roma; después de la brillante
época de Varron, de Enio, de Virgi-
lio, de Ovidio, de Horacio, Lucrecio,
Tíbulo, Tito Livio, Salustío, Cicerón
j César. Toda aquella escuela tiene un
carácter propio, un sello de raza, en
perfecta armonía con el numen de la
musa española en las edades posterio-
res. Pomponio Mela, en los albores
de la era cristiana, fué el primer geó-
grafo de sus tiempos, habiendo lega-
do á las letras uno de los más gran-
des monumentos de la geograña de
los antiguos. Este monumento pre-
cioso es su libro: Dt tituorbU. Lucio
Junio Columela, contemporáneo de
Pomponio (siglo i de la era cristiana)
ofrece el espectáculo rarísimo de un
hombre, el más sabio agrónomo déla
antigüedad, el gran maestro de su si-
glo, cuja existencia corre tranquila
entre los libros, los versos ; loa arbo-
les, sin ser envidiado, que es mucho;
sin ser envidioso, que es mucho mis.
Pasemos ahora al insigne autor de la
Fartalia. No se concibe cómo un hom-
bre que muere cuando no había cum-
plido 27 años, tuvo tiempo j trato de
mundo para nutrir fu inteligencia,
para formar su fantasía, para desarro-
llar sus sentimientos, para templar su
gusta, para comprender los arcanos
ae la naturaleza j del corazón, tam-
bién los arcanos de una metafísica
que está más allá de los secretos de la
existencia humana, sin lo cual no
puede escribirse un poema épico,
puesto que sin aquella metañsica no
es posible crear la emoción de lo ma-
lloso, carácter exclusivo del poe-
ma, empresa última del genio. Cuan-
do decimos, después de leer, la Fana-
lia: testo hizo un hombre de 25 años,*
declaramos que la fascinación se apo-
dera de nuestro espíritu. Es verdad
q^ue en aquella obra se echa de ver
cierta relajación en la unidad, que es
una <a ae exparieacia; cierto «xa-
UTE
. que
nía; cierta ni nchazon en el decir, que
es un exceso de virilidad t de juven-
tud, como el vicio en las plantas; pero
en cambio de estos lunares apenas
perceptibles, ¡cuántos arranques ani-
mosos! ¡cuánto brío en las concepcáo-
nesl ¡qué originalidad en el relata
¡qué pompa en la exprestonl {qué
tono y qué cfrandeía en los pensa-
mientos! Bn fin ¡cuántos t ca&n ma^
níflcoa arrojos! Es indddable qus ea
la eners-ía singular de ciertsa pine»*
ladas de Lucano, en la elevación^
majestad de sus conceptos, ea refleja
fielmente aquella vehemenci» come-
dida, aquel talante denodado, aqnd
desfogue caballeresco, que constituje
el carácter original, el signo ininüta-
ble de la literatura eepafiola, envi-
dia 7 desesperación de- las demás li-
teraturas. (>)nfesamos que Séneca no
fué un esoritor totalmente castiza
pero decimos que, después de Var-
ron, es el genio más universal de la
gente latina, habiuido moetrado ^
sus obras, en prosa y verso, naa e»
pacidad prodigiosamente fecnnda.
Nadie ignora la suerte peregrina qas
n& Lucio Aneo Séneca, poeta j
fo, hijo de Marco Anoo f/ «rs-
dor. Lo portentoso de aquel homto
no consistió en lo que escribiera, siso
en que tuviese tiempo / calma para
escribir, viéndole siempre envaelto
en las intrigas cortesanas, desterrado
á Córcega, traido luego para aer caaei-
tro de Nerón, privado de Claudio, te-
mido del hijo de Agripa, víetima al
fin de los favores puaciegos, porque
las mercedes palaciegas no hieiexoa
jamás otra cosa. Los libros de Séaaea
no nos admiran tanto por ser las obna
de un escritor notable, como por sai
las convulsiones de una existencia
vertiginosa, de donde manan esa
abundancia igual las catástrofes j los
libros . Séneca ve su fin en las dificnlts-
das de la corte, como Leónidas ve an
sepultura en el desfiladerode las Tei-
mopilas. Séneca escribe, como aaiats
Leonidas'á los funerales de aa moar-
te. Bn muchos pasajes de sus escritas
se ve retratado aquel espirita de for-
taleza, con que tenían que pertrecháis
se por entonces los pcdíbeos j los
filósofos. Asi fué que, al decretar Ne-
rón su sentencia, se hallaba pn>pa-
rado para el trance , habiendo ae-
mostrado que el menospreao de la
muerte no había sido un alarde rami.
Bn efecto, mientras que su vida m
va extinguiendo con la sangre ^na
brota de sus venas, filosofa tra&qni»
mente con aquella Paulina, su mvjWi
que muere á su lado resignada. láibo
señorío de sf propio, de que so pod*
despojarle el tirano! Bl nombra de 9^
ñeca na pasado á la posteridad coas
proverbio de sabiduría; pero daba a^
tarse que, i la reputación ,ds sabsat
debe añadirse la fama de héroe. Cha
la misma razón podía decirse ^a^ i
la fama de héroe, se debe s^rMarh
palma de mártir. Bl personue di ^i
hablamos, no es un pansadar, aaM
un tribuno, no et nn «nidit^ M #
L'igitized by
L.oogle
UTB
nn poeta: eg ana aublime Aitalidad da
loa tiempoa en que TÍTfa, éter sagra-
do del eepCritu quK TÍTÍfica el mundo
inmenso de las catástrofes proTÍdeu-
eiales, como se enciende la chispa del
rajo en la entraüa caliente de la nu-
be, 6 como el relámpago se ilumina a]
tocar en senos ocultos ta esencia mis-
teriosa, que Dios esconde á nuestro
orgullo ea el imán del polo. Esto de-
maestra que en todos tiempos ha te-
nido la humanidad nobles j grandes
earactéres, enriquecidos por la Pro-
videncia y por el infortunio, los cua-
les fueron las epopejas de sus res-
pectivas generaciones. En nuestro Sé-
neca debemos mirar uno de esos ca-
losos que levanta la historia entre las
tumbas del pasado. Quintiliano, el
maestro de Calagurris, arca profunda,
en donde se custodia todo el espíritu
do escuela que tuvo su siglo, vivid
ezclusivaiaenté dedicado i su cátedra
de elocuencia, sin salir apenas de
Roma. El poema de las guerras de
Silio Itálico demuestra que su autor
había visitado los pueblos de que ha-
bla, puesto que es un curioso manual
de loa parajes que fueron el teatro de
la segunda guerra púnica. Todas las
tavdiciones populares, todas las espe-
cies auténticas. Be encuentran allí re-
copiladas coa tino puntual j circuns-
tanciado. Silvio' versifica j describe;
pero no conmueve; llega á bosquejar;
pero no pinta; haj ocasiones en que
quiere entonar un canto; pero no can-
ta; el historiador escribe en verso;
pero no logra ser poeta. Floro, aun-
que permaneció poco en Espafla, era
muj amanta de las glorias de su país,
como lo demuestra su Epitome 6 rt-
tiwun hittórieo, en que le da el nom-
bre, casi épico, de viribM arMitqMe *o-
Htit Hitpania; (España, ilustre en ar-
mas V varones.» Pero ninguno de
aquellos nobilísimos poetas españolea
igualó en patriotismo al poeta Mar-
cial. iCnán pocos le ígnalaron en ge-
nio, dentro y fuera del pueblo latinol
Durante el urgo tiempo que vivid en
Roma el hijo ae Bilhiltt, sii celebrada
musa no dii5 un solo punto de repo-
so al entusiasmo j á la admiración
de BU patria adoptiva. Nada menos
aue catorce libros de epigramas ponen
e manifiesto BU ingenio inagotable,
su fecundidad extremada. En muchas
de BUS inimitables poesías, recuerda
& su patria con verdadero afán, con
in&ntil orgullo, con ese amor inex-
tinguible que el hijo consagra á la
memoria de su madre ausente, burlán-
dose á más T mejor de los que la tra-
taron de bárbara. <¡Oh.LucioI— ^scri-
»be á un poeta compatricio j amig^
»aayo— blasón de nnestro tiempo, de
«nuestra patria, no permitamos jamás
>qae nuestro antiguo Ibero j nuestro
•Tajo sean menos esclarecidos que las
• regiones de Italia. Dejemos para
■otros la alabanza de Tébas, Micé-
>nas j Iludas; nosotros, hijos de cel-
*tÍbero8, no nos avergonzaremos de
>eantar en nuestros versos estos nom-
>bres, aunque bárbaros, de Bilbilis,
*en donde se prepara el metal para
LITE
>l«a armas; del Jalón, cujas aguas
testan dando tan subido tempk al
lacero; de Téstilis, Rijancar, Coros,
>Peteron, célebre por bus huertos j
»arbustoBí de Moleña, cujos habitan-
ites manejan la lanza con maestría.
•Cantaremos también el lago de Tar-
*ga, Petusia j Vetovisa, los sotos de-
•uciosos de Baradon y las fértilee
>cunpíñBS de Mantineso. Lector, jte
sríeB acaso-de todos estos nombres
> bárbaros? Pues más quiero hablar de
>eños que de Bitunto.» Roma llama
bárbaros á los celtíberos; pero ¿cúmo
sucede que aquellos bárbaros espan-
tan á Roma con el ejemplo de bu he-
roismo? ¿Cémo sucede que aquellos
bárbaros la amedrentan con el terror
de BUS indomables virtudes? Cuando
el Capitolio tenía al mundo bajo
sombra, la ejemplar Cantabria no vi<S
la sombra del Capitolio. jCon cuánto
gozo se difunde el alma por las pri-
meras alearías de la virtud original!
El poeta de Bilbilis, reflejado en la
memoria de ta posteridad, no tiene la
medida.que le diera el Supemo Ha-
cedor. Marcial levanta un día sus ojos
hacia uu monumento de los Céea-
res, y Roma eBcuchd lo que jamás ha-
bía eecuchado, lo queiamáB escuchd
la tierra. Cuando estuoiábamoB latín
y llegamos á un -verso de Marcial,
nuestra espalda sintid eacaloñ-íos. 1
iko era una composición funeraria; era
un simple epigrama: «¡calla Menfis
los bárbaros milagros de sus pirámi-
des, ni se jacte tampoco Babilonia de
asiduo trabajol»
Btrbgrn p|/raniiduni (íleat míracula Menfpfií
Jacte{ itec Bajiííonia Ia6or.
UTE
431
istico; «calle Uenfís los bárbaros
milagros de sus pirámides.» Ni en
" ms, ni en Gracia, ni en la India,
en el mismo Israel, en donde un
David, un Jeremías 7 un Job arreba-
tan la fantasía de la humanidad, se
hizo un verso más inspirado, más
grande, más lleno de íntima plegaría,
de entonación profetice, de ruidos ar-
moniosos, de inefables imaginaciones.
\k.y\ ¿Cuándo querrá el cielo que la
antigua Bilbilis levante una piedra,
aunque sea una piedra tosca de bus
ntes, en donde se lea: «sobre este
>lo afortunado, sobre esta tierra
agradecida, rqd<S la cuna del poeta
Marcial?» Ello es lo cierto que ni la
propia LiTBKATURA griega, la más pro-
digiosa de las literaturas del mundo,
puede decir, como la erudición do
nnestros mejores: «corrí triunñinte,
desde la gloriosa Boma latina, hasta
el pobre pastor peruano, que aprende
á leer en las páginas del Quijote.» Tal
ara, descrita á grandes rasgos, la si-
tuación literaria ds Espafla y del im-
perio de Occidente, cuando lo inva-
dieron loB bárbaros del Norte. Enton-
ces, los. vencedores j los vencidos
telaron su sangre, sus lenguas,
pensamientos, sus esperanzas, sus
costumbres; en fin, su vida, porque
das mezclan los que mezclan
sus esperanzas j sus pensamientos.
De aquella mixtura da razas distintas
nacimos nosotros j aquí da comisaso
la historia media de las gloriosísimas
letraa patrias, esto es, el reinado del
latin gótico, aquel latin que esparce
por Europa la conquista de la Genna-
nia, el latin de los bárbaros, porque
es tan necesario crear alguna cosa en
los múltiplas organismos dala vida,
que hasta la barbarie tiene bu crear
cion maravillosa. ¡Sil El latin inculto
de la Edad Media era el crepúsculo de
un sol poniente; pero aquel sol no se.
ponía, sino porque otro sol se levan-
taba, extendiendo las luces de su ór-
bita desde el sepulcro de los pueblos
latinos hasta la cuna de los pueblos
cristianos.
LITERA TUHA HISPÁKO-OODA,
6 BAJO LATINA, DURANTB LA ÍPOCA
DB LOS VISIGODOS.
I. En la época del bajo latin, á que
nos referimos, ningún pueblo de Eu-
ropa puade presentar el siguiente cua-
dro ue erudición,
Poaía popular vudifiexd* por la Iflé-
tia; LiTSKATUitA til loi Aimñot. Lo que
distingue principalmente la civiliza-
ción goda en nuestro país es la con-
versión religiosa de la poesía de] vul-
go, infundiendo la emoción cristiana
en el espíritu nacional. Esta hz ori-
ginalísima de la cultura de aquelloa
siglos es uno de los caracteres más
notables j máe profundos de la Edad
Media, que apenas se encuentra re-
producido en ningún otro pueblo de
Europa. T aquel importante movi-
miento literario, no solamente repre-
sentaba la fe j el genio de aquellas
edades, sino que era el símbolo de las
instituciones j de los hábitos que
constituían el fundamento de la vida
de entonces. Hé aquí el cuRdro que
nos presenta este periodo del bajo la-
tín con relación á España. «También
hubo en la época visigoda su poesía
-llar, consistente en multitud de
KM rríi^iosoí, por medio de los
cuales la Iglesia trató de distraer al
pueblo de los muchos ritosj usos j
costumbres gentílicos que aun exis-
tían, los más de ellos opuestos j conr
trarioa i la moral evangélica. Pero
como el pueblo, muj aficionado á la
poesía, se desahogara con ciertos ver-
sos y cantos idolátricos, hasta impú-
dicos, la Iglesia procuró cambiarle
estos cantos gantílicOB por cánticos
religiosos, logrando así desterrar en
gran parte los usos paganos, al paso
que no le quitaba bus esparcimientos
poéticos. Bn tales himnos, pues, se
celebraban, no sólo los grandes mis-
terios de nuestra religión j el valor
de los mártires con twas las festivi-
dadss del año, sino también la profe-
sión de las vírgenes, la consagración
de los obiepoB, la ordenación de los
confesores, loa natalicios, las nupcias
y loB funerales, sirviendo hasta para
estrechar los vínculos entra el pueblo
y los rejes, como se ve en el him-
no: i» ordinatient regü, que se can-
taba por magnates, clero v pue-
blo, en el acto de nngir al nuevo
Digitized by Vj OÓQ IC
482
UTB
aoberano; «a( como en el otro him-
no: i» nétélitío ngit, ea que de la
mienuí manen ae celebraba el ani-
Tersarío de aa naeimieato, amén de
otros qne le dirigían cuando iba ^ laa
lidea; 7 lo cjue es más, hasta cuando
volvía vencido, ccasidenndo la des-
gracia eomo un castigo con que Dios
avisaba los extravíos de todos, seg;un
vemos en el triste j lastimero himno:
Pro varia eUdé, el cual termina: ffanc
pteaUpUfom notm aurutlw; esto es,
«nuestros pecados son merecedores d«
tal castigo 6 plaga.* Entre los him-
nos m^ celebrados, deben citarse los
de Máximo, obispo de Zaragoza, 7
los de Conencio, obispo de Falencia.
La. LIT8BATUR& Je ict At'ntiH», llevada
al teatro muchos siglos después, toma
la nueva denominación- de auto ia-
erúMoital. El nombre es distinto;
creencia literaria es la misma. Esta
creación exclusiva del genio nacio-
nal pone la LiTBRATDRá de aquellas
edades sobre la de todos los pueblos
de Europa.
ffnmitieot y ¡úuüitíoi. — Siglo V.
Avito, presbítero de Braga, notable
helenista.
Siglo VI. Pascasio, diácono de Du
mió, que tradujo las vidas de los pa
dres griegos y varios diálogos de 101
santos -monjes de Egipto: Juan Bicla-
rense.obispo de Gerona, también sa-
bio helenista.
Siflo VII. San Isidoro de Sevilla,
Sersoniflcacion asombrosa de poeta,
s historiador, lingQuista, gramáti-
eo, retíírico, erudito, orador, canonis-
ta j teólogo, según veremos más ade-
lante; san BrauUo, de Zaragoza, cuya
latinidad j cuja elocuencia admiraron
á Roma; san Julián de Toledo, hele-
nista famoso; Joan Bracarense, aca-
bado como escritor, más acabado j
singular aun por la excelencia de sus
doctrinas,
Poetia. — .Aurelio Clemente Pruden-
cio, hijo de Calahorra; según otros,
de Zaragoza, el mía grande poeta del
bajo latín, á quien siguid en fama
Yecio Aquilino Juvenco, que escribió
en tiempos de Constantino. Draconio,
oriundo de la Bética, autor de un poe-
ma sobro la creación, titulado /'«Z'a);
aunque conocido más generalmente
por el nombre de Hanenuro», te* d*
Optre tem ditnmt (L» obra dt lot teU
dtat); Orencio, á quien se debe el
Commonitori%», con algunos himnos
7 veinticuatro oraciones, encamina-
das á exaltar la fe católica contra la
idolatHa; san Isidoro, autor de varias
composiciones, tales como los versos
que dirige á su biblioteca, 7 en con-
cepto de algunas eruditos, autor tam-
bién de cierto poema titulado: De Fa-
brica ¡ímnii; Florentina, hermana del
Santo, la primera poetisa sagrada
que registra nuestra litbraTuka; san
Braulio, obispo de Zaragoza, que es-
cribió el poema: De vana tae*li tapieit-
tia 7 el celebre himno, dirigido a san
Emiliano; san Eugenio, de Toledo,
poeta elegiaco; san Valerio, autor de
IiOt VitioneSj el re7 Sisebuto, que es-
LITE
lente latín; CbindeaTinto, qo* dejrf
algunas carteas j dos epitafios.
Oratoria.^^a notables por su elo-
cuencia: Lflon, consejero del rey Eu-
rico; Justo, denominado el monfé aga-
liente, á quien san Ildefonso tributa
grandes alabanzas por su oratoria 7
su mucho ingenio; san Leandro j
Protasio, obispo de Tarragona, ¿e
memoria clarísima por los tesoros de
su palabra.
Mittoria. — Orosio, presbítero de
Braga; según otros, ae Tarragona,
discípulo 7 amigo de san AgustinL
que floreció á pnncipios del sifflo v 7
compuso: su .¿Mtorw en siete libros,
los cuales abrazan desde el diluvio
basta la caida del imperio romano; es
decir, hasta el aíLo 417 del Redentor;
una Apología del libre albedrio, con-
tra Pelagio; una carta dirigida á san
Agustín sobre los errores de los pria-
cillanistas 7 origenistas, 7 un precio-
so prílogo i las leyes de Vatentinia-
no I, lleno de noticias curiosas; Ida-
cio, obispo de Gallecia, autor de un
Cironico», desde 379 i 46d, en el cual
refiero las devastaciones 7 pillajes de
los bárbaros en España; Juan de Bi-
clara, que nos enriqueció con una
Créaica, desde 667 á 589; Máximo,
obispo de Zaragoza, cooperador de
Juan de Biclara; san Isidoro, á cuja
{■randa sabiduría somos deudores de
as obras: De ririt ihutrihu; De Re-
gihmt GotionuK, que comprende desde
Amalarico hasta Suintila; una Mit-
ioria de víndalot y taevot, que llega
basta la extinción de dichas naciones,
7 el- Ciranieo», desde al principio del
mundo hasta el quinto aflo del empe-
rador Haraclio; san Braulio, que es-
cribió la Vida de (a« BmiUaao, 6 de
san Millan; el Martirio de loe AfrsM-
»ot Vicente, Sabina y Crieteta, 7 las
Vidaede lot padree; san Ildefonso, ar-
zobispo de Toledo, autor de una obra:
De nn'ÍM ihutribve; sao Julián, dis-
cípulo de sao Ildefonso, formado,
como BU maestro, en la escuela de
san Isidoro de Sevilla, escribió la
Sittoria de la reheUo* de Paulo, en
donde campea sin alarde la noble
pompa de la antigüedad clásica; el
diácono Paulo emeritense, que dejó
un libro: De rila et miraculit Patnm
etieriíenrinm, 7 Valerio, que escribió
ta Vida de ta* Pr%ct^pto ¡f de Santa
Sekeria.
Ji»ritpr%deneia. — San Martin de Du-
io, que compuso una versión latina
de los cánones griegos, J san Isido-
ro, autor principal de los trece decre-
tos del Concilio hispalense II, 7 de
I setenta 7 cinco del IV toledano.
Teología. — San Leandro, autor de
dos obrss contra et arrianismo ; el
abad san Butropio, que combatió
también la falsedad de dicha doctri-
na; san Eugenio, que escribió un li-
bra; De Sancta Trtniíate; san Ildefon-
so, discípulo de san Eugenio, que
dejó el libro: DeperpeliM virgi»itale
Sancta María, contra los secuaces de
Heividio 7 Joviniano; 7 las obras: De
cognitione Baptittni, De Hiñere Deeerti
UTE
qna no han llagado i noaotroi; T^on,
obispo de Zaragoza, de quien ha <\a»-
dado un comentario de loa libroa ea^
cribió varias cartas en verso 7 exce- 1 7 otras mencionadas por san Julián 7
nónioos; Valerio, que escribid un li-
bro: De Monaekorwm peuiteuíi» j Dt
genere Monaelurvn.
Ciencia yinMf.^Luciniano, obÍB-
po de Calahorra, geómetra; Jiun,
obispo de Zaragoza, 7 Eugenio II, da
Toledo, escelentea en astronomía;
san Isidoro, que escribió el libro: De
natnra nriNn, por encaí^ de Sisebo-
to, para la instrucción de dicho prín-
cipe, an cu7a obra nos explica ma-
chos fenómenos de la maravillosa ar-
monía de la creación, 7 Castorio, ged-
grafo; si bien su origen español no
está averiguada.
Mñtiea. — Parece ser que fueron co-
nocidas las notas musicalee; annqne
no sepamos en qué forma, por cuanto
muchos compoBitarea no dejaron es-
critos sus trabajos á lá posteridad. SL
canto en las iglesias, que se acompa-
ñaba con órgano, era mu7 pausado
7 devoto, para no confundirlo con la
música afeminada en los teatros, se-
gún dice san Isidoro de Sevilla.
Tradicionet nariomaUt y naticimt hit-
tárieat. — Vital, obispo de Huesca.
Mereiiarea. — Félix, obispo de ür^
SiiUeUeat. — Fueron mu7 notables
:a del conde de San Lorenso, la de
san Isidoro 7 la del monasterio servi-
tano.
II. Los hechos capitales qaa nos
presenta el bajo latín durante la épo-
ca visigoda, en relación con el movi-
miento literario de aquellos sigloe,
1. Las herejías del maniqnaiamo
7 del pñscilianismo, cu7oe errores
combatió victoriosamente con su cien-
fe santo Toribio, obispo de
Astorga; las herejías de loe orig«nia-
tas, sustentadas por los dos preabít»-
ros, llamados Abito, quienes abjura-
ron de sus falsedades; el nestonanis-
, cu7as doctrinas no cundieron, 7
dos cismas de las iglesias de Se-
villa 7 Lugo, que no ucaniaran sao-
joT suerte. (446).
2. £1 primero 7 segundo Concilio
de Toledo, el último de los cuales se
celebró en 627, reinando Amalarico,
quien parece ser que protegió la li-
bertad de BUS decisiones; el piimeio
de Tarragona, en 516, bajo Teodori-
co, al cu¿ asistieron nueve obispos;
el de Gerona, en 517, á que aeudie-
; el segundo de Tarragona,
en 640; el de Lérida, en 546; el carta-
ginense, celebrado en Valencia en d
mismo afio que el da Lérida; el pri-
mer Concilio de Braga, en el mismo
aAo que el primero tarnconense (516),
7 el segundo, en 672, los primwoa
3ae celebraron los obispos eatóUeos
e Gallecia, cu7a tolerancia fué d»-
bida & que sus re7es suevos prinei~
piaban a convertirse al catoliciame.
A la España goda de este periodo oer
responde tamoien el Concilio d« Lu-
go, celebrado en 559.
3. £1 crecimiento.de la autoridad
pontificia, manifesbado terminaate-
Digitized by Vj.OOQ [C
LITE
«el .
tran: las notables cartas del papa san
León á santo Toribio, obispo ae Astor-
ffa, ordenándole la celebración de uo
Concilio nacional, para poner término
al priscilianismo; el recurso de loe
padres del Concilio de Tarragona al
papa san Hilario contra Silvano, obis-
po de CalaKorra; la consulta que los
mismos padres hacían al pontífice so-
bre la sucesión de Ireneo en el obis-
pado da BarcAona; la adopción del
mismo, ordenada par la Santa Sede;
la carta del papa san Simplicio á Ze-
non, metropolitano de Sevilla, cou'
firíéndole el vicariato apoatdlico; la
del pontífice san Símaco, dirigida
en M4 al obispo Cesáreo de Arles,
nombrándole vicario de la autoridad
pontificia en las Oalias j España; úl-
timamente, la provisión de vicariatos
por lo sumos pontífices, que fué ge
neral oa nuestro país durante el si'
glo VI.
4. La conversión de los njea sue-
Tos al arríanismo, bácia el a&o 460, j
poco después, al cristianismo, i euros
santos dogmas los convirtió san Mar-
tin Dumienae.
5. La desaparición de las últimas
prácticas del paganismo entre los bár-
baros de la conquista, mediante el
anatema de algunos Concilios; j más
3ue el anatema, el natural progreso
e los dogmas cristianos.
6. La fundación y propagación de
monasterios, verdadera pasión de la
España goda, cu;a primera regla fué
la de san Benito, la cual consistía en
. las siguientes prácticas: lectura de-
vota, meditaciou, trabajo corporal du-
rante seis' boras diarias. El sustento
en los dias de ajuno era pan^ agua;
en los demás dias, frutas j hierbas, 6
raíces, exceptuadas las fiestas, en que
se permitía comer carne. Las ocupa-
ciones mannales se convirtieron pos-
teriormente en la enseñanza j en el
estudia de las letras, las cuales brilla-
ron en tantos varones insignes por su
saber y bu santidad, pudlendo afir-
marse que la fe 7 la ciencia hallaron
un asilo común, contra los naufragios
de la barbarie, en la santa soledad de
los claustros. Entre los monasterios
célebres, que florecieron por entonces,
merece una especial mención el o^o-
tt'eiue, en donde se formaron san Ela-
dio, Eugenio 11 j san Ildefonso, que
tanta gloria granjearon á la ilustre
silla de Toledo.
7. La publicación del //'Mero Jumo
(Fonmjidieum é Uher leg%mvitwtho-
m»), CUTO código, obra de los Conci-
lios de Toledo, sustituyó á la legisla-
ción puramente goda, contenida en
los llamados cádwot de Ewrico y de
Aiarico (que tamoien se llamó bre-
viario anntano), viniendo á ser la lej
común á los conquistadores y conquis-
tados; es decir, a los visigodos y á la
población hispano-romana, que hasta
entonces se había regido ^or las layes
de su antigua metnípoli (siglo vii).
Para nosotros, el código de los Con-
cilios toledanos- es, él verdadtro mo-
numento de la raza goda, la obra
LITE
maestra de la baja latinidad, tan su-
perior á los capitulares de Cario Mag-
no, á los. capitulares de Carlos el Cal-
vo, i la lej de los burguiñones, á la
ley de los -alemanes y a la ley sálica
de los francos. El Pti^o Jutgo tiene
para nosotros la doble importancia de
que dio un modelo á las Partidat de
Don Alfonso, espejo y dechado del
hermoso romance de Castilla, la pri-
mera y más grande señal del renaci-
miento de la J>atria lítebatura.
Syúltimo, La adopción délos dog-
mas cristianos por Becarado, que hará
inmortal eternamente la dominación
de los godos en tierra española. Pero
el árabe atraviesa el Estrecho, el
Oriente visita nuestro antiguo solar,
y aquí da principio una cultura poco
anaUzada, superficialmente conocida;
una civilización trascendente, univer-
sal, poderosa, gallarda; sobre todo,
Ióven, lo cual quiere decir jdven y
lermosa, que no hay virginidad sin
la hermosura de la virgen, como no
hay candidez sin la hermosura del
candor y de la inocencia.
III.
LITERATURA AJtlBlQO-HISPANA
Las tablas alfonsinas, llamadas así
por haberlas mandado hacer el rey
Don Alfonso, representan, á más del
caudal propio de los astrón^nos es-
pañoles, un rasúmen de losS^tróno-
mos arábigos. Aquellas tablas pare-
cen ser el prólogo de las teorías que
fundaron las cienci^ físico-matemá-
ticas, como si dijér^bs las semillas
de donde brotaron Gopéniico, Kepler,
Galileo , Viviani , Torricelli , cuyo
movimiento parece fundirse y com-
pletaras en líewton, del mismo modo
que la filosofía arábigo-hispana paro-
ce fundirse y completarse en la sabia
escuela de Colonia, como la escuela
do Colonia parece fundirae y oompl^
tarae en la inmensa revolución delsi-
XVI, tras'una incubación de tres
siglos, porque el alma humana tiene
también sus incubaciones. Y pues el
interés de la verdad y el amor de la
Satria no^colocan en estas corrientes
el espíritu, conviene ir adonde nos
conduzca el natural impulso de esas
corrientes. Cuando el pensamiento
nos lleva, no es posible dejar de ca-
minar, porque eqtre todos los menes-
teres de la vida, no hay utensilios
tan necesarios como los menesteres
del pensamiento. La civilización ára-
be vino á España con los elementos
que mencionaremos seguidamente,
expresando autores y materias ;
1. i/^cActna. Razi, Abenzoar.
2. Cirvgia. Abuleasís.
3. Matanátieat.hl'Konsna.
4. Q^ltuiea y alquimia. Qeber.
5. Qeografia. Ábou-Achmed, Edri-
ei, Abulíeda.
G. Zoología. Al-Demirl.
7; Boldniea. Ibn-al-BaitSr.
8. Didáctica. Aki-Bhozan.
9, Fitiea. Almana.
10. NatwaUttat. Eazwinl.
11. AgrietiUurA. Iba-al-'Auwam,
Abou-Hanifa.
LITE
433
' 13. Hipiatria. Ibn-Labboun.
13. £riulitot. Alfarabi, Al-Hách-'
cha.
14. Cronittat. Ibn-Hñith, Becrl,
Ihn-al-Haiyan, Ibn-al-Wahid. .
15. Viajerot. Ibn-Batouta , Ibn- '
Khaldoun.
16. i'oííflí. Macear!, Ibnü-Khatlb, .
Ibn-Zeidum, sin contar el gran nú-
mero de poetas hispano-arábigos,
como Aibaliai Ben-Alí, Said, Ibn-al-
Habbád, Ibn-Derradsch, Ibn-Sara,
Ibn-Scharaf, Ruñ-ud-DauIa y otros
muchos.
17. ^iírdÁomoi. AlfergBní,Moham-
med Ben-Giaber, Abu-'l-vre&, con su
A Im&getto.
18. Filósofot. Avicena, Averrhoes.
19. Fundador de h novela Jíloitfkea,
Ibn-Thofeil.
20. Óptica. Alhazen publicó en el
siglo XI un tratado de óptica en siete
libros, única obra verdaderamente
importante de est« género que nos
ha legado la antigüedad, si exceptua-
mos las noticias de Platón y Aristó-
teles, fundadores de dicha ciencia.
No queremos decir (ridículo fuera in-
tentarlo] que toda España tuviese
Earte en esa creación que no era suya,
o que afirmamos ^ que muchos de
los escritoras citados nacieron en Es-
paña, como Ibn-al-'Auwam,' que era
le Sevilla; Abenzoar, que era de Pe-
ñaflor; Avenhoea, Becrl, Abulí^Ts,
Ibn-Zeidum, que eran de Córdoba;
Ibn-Thofeil, que nació en Purchena;
Aibalisi Ben-Ali, que era de Velez.
España vino á ser el lecho de aque-
lla civilización, que tuvo por centros
las universidades de Córdoba, Sevi-
lla, Granada y Toledo, de donde se.
esparcieron las luces por toda Europa
durante algunos siglos, amén de que
en ellas se formaron muchos grandes
hombres de otros países, tales como
un Gerberto, propagador de las cifras
y música árabes, astrónomo, matemá-
tico, mecánico, teólogo, un hombre
mayor que su siglo, elevado después
á la silla pontifical bajo el nombre de
Silvestre II. La civilización árabe,
contenida en España, de que el espí-
ritu español participó también con el
tiempo, porque no hay sustancia que .
no llegue al vaso que la contiene, co-
mo no hay cáliz de una flor que no
participe del aroma que la flor exha-
la: la civilización arábiga, volvemos
á decir, se difundió por todas partes,
penetró más ó menos en las inteligen-
cias, dispuso los ánimos y no fué ex-
traña seguramente á la profunda re-
volución que se opera en la escuela
de Colonia, en lo más tenebroso de la
Edad Media, escuela inmortal que di-
rige y anima el genio de dos n-ailes;
el maestro san Alberto el Grande y su
discípulo santo Tomás de Aquino, ti
Buey nudo de Sicilia, como le llama-
ron los estudiantes de Paris. La es-
cuela de Colonia fué la fundadora de
una filosofía experimental, que repre-
senta uno de los avances mas valero-
Bo6 del discurso humano en todos los
períodos que conoc« la historia. Cuan-
do Bs estudian atentamente las múl-
üigitizedbyCjOOQlC
434
LITE
tiples j contndictoríu ideu qae ^r-
minsban en aquellos tiempos, se »d-
qoiere la perfecta evidencia de que el
maravilloso movimiento de Colonia
no hubiera podido efectuarse bíh la
eiencia práctica de un Avicena ■'■•
iin Razi, de un Oeber, Hombres
fl>ularea que inundaron al mundo con
los torrentes de su inteligencia, al
par que conatituveron el fondo de la
escuela arábijj^-nispaaa, la m&a fa-
mosa y floreneoto de los tiempos me-
dios durante el trascurso de cinco si-
gilos. La dvilizBcion que hizo de Sil-
vestre II el hombre más sabio del
siglo z, debió influir evidentemente
en la educación de san Alberto v de
santo Tomás, los hombres más saolos
del siglo ziii. Hé aquí el cuadro que
nos presenta el pensamiento de toda
Europa, tanto en aquellos tiempof
como en las edades posteriores. Sao
Alberto y santo Tomas, los más gran-
des filósofos del cristianismo despuec
del apóstol san Pablo, fundan en el
Norto la filosofía experimental; el
averrhoiemo, hijo de Córdoba, crea es-
cuela en nuestro pais, va al Norte de
Italia, comunica a los conocimieutos
filosóficos cierto espíritu ^Kisitivista,
cierta realidad casi anatómica, la rea-
lidad de la ciencia árabe, que halla-
mos después en la célebre experien-
cia de Locke, en el sistema práctico
de Bacon, en las demostraciones geo-
métricas de Descartes, en las fórmu-
las matemáticas de Pascal, de donde
{tarton con distinto rumbo la filosoña
átalista de Spinosa, lo que se llamó
ptnteitmo mtoldgico; la sensaciou de
Condillac; el materialismo de Hobbes,
lo que pudiéramos llamar la vUüm ce-
Ittle de Mslebranche, visión que sus-
tituye i las ideas innatas de su maes-
tro, j la mónada de Leibuitz, la anti-
gua mónada de Pitágoras, que tiene
por objeto explicar lo que no admito
explicadon, como la idea innata del
eartesianismo t la visión celeste de
Malabranche. La escuela arábigo-hÍB-
pana, trabajando el espíritu da Euro-
pa desde el siglo IX al siglo xv, tuvo
![ue penetrar j penetró realmente, en
as grandes mudanzas intoriores del
siglo ziii 7 del XVI, laa cuales, ha-
biendo partido hasta cierto punto de
las doomnas peripatéticas, concluve-
Ton por enflaq uecer j dar muerto a la
ciencia esoola^ca, que no era otra
cosa que el despotismo peripatético.
Este hecho intoresantíaimo, una de
las curiosidades más raras de la his-
toria, viene á demoatrarnos que los
tirincipioB arístotélicoa acabaron con
adoctrina de Aiiatótoles, probando
aef que las doctrinas 7 tas institucio-
nes no mueren en la humanidad por
las heridas que les hace una fuerza
extrafia; sino por el veneno que lle-
van en BU propia sangre, por decirlo
así; 7 ai no lo llevan en su propia san-
gre, lo respiran en el ambiente, por-
que no parece sino que ht,y una mano
invisible que deslíe la gota de pou-
xoña en el éter de los espíritus, en el
mundo de las conciencias, en la in-
mensidad de los tiempos. T es eurio-
?'
h
LITB
so advertir que, casi & la vez que la
escuela arábigo -hispana principió á
iluminar las tiniebías de Europa; es
decir, hacia mediados del siglo x, el
romance vulgar castellano comients á
dar muestra de sí; muestras gala-
nas, que quien es galano de sujo, es
galano al nacer. También debe ad-
vertirse, porque tiene su significación
histórica, que esto movimiento del
habla antigua se manifiesta por los
alrededores de loa Concilios naciona-
les de Toledo, época importantísima
en los anales de nuestra patria, bajo
el triple concepto da historia, de le-
gislación y de lenguaje. ¿No habrá
razúH para decir que los Concilios
de Toledo nos llevaron á Don Al-
fonso, como Don Alfonso nos llevó
á Isabel la Católica? ¿No habrá ra-
zón para decir que el Fuero Jingo
nos llevó á las Partida, como las
ParUáai nos llevaron á la unidad
del territorio; es decir, & la nueva na-
cionalidad de castollanos 7 aragone-
ses? Al indicarse el romance vulgar
castellano en el siglo x, dio principio
la LITERATURA, puramente espafiola,
lo que denominamos liTbsátuea na-
cional. No podemos cerrar esto perío-
do sin hacer presento que el movi-
miento de la LITERATURA ARjÍBlOO-HlS-
pa:4a tíé más allá del siglo xv, como
lo demiustran los escritos de ti Afri-
MNO, ánbe granadino, conducido al
África cuando era todavía una criatu-
ra, verificada la expulsión de loa mo-
rca. Este autoi^iríqneció las letras
de Europa con oH magnífica descrip-
ción de África, con una reseña de los
sabios que han escrito en árabe, con
un vocabulario arábigo-español, con
una gramática y una retórica de aque-
lla lengua 7 con na extracto precio-
so de las eránicat maAomelMnae. Él Afri-
Ceno no era otro que Jmo» Leo%, nom-
bres del papa León X, quien le sacó
de pila; el mismo autor que se cono-
cía en Fez con los nombres árabes de
A l-B<uta%-Be»-Moha9ed A Uatat A U
farí. Esto notable autor pertenece á
la literatura ar^bi'jo-bispana, cuja
importencia capitalísima en la histo-
ria del mundo; especialmente, en la
historia de Europa, no hemos hecho
más que indicar á lo lejos con arte
bisoBo 7 mano insegura. Vamos á
concluir esta reseña, dando á conocer
algunos ejemplos de la poesía hiapa-
no-arábiga, traducidos por la elegan-
te 7 docta pluma de Don Juan Valo-
ra, á quien debe este hermoso obse-
quio la musa nacional. Entre los
poetas, figura el ilustre médico Aben-
zoar, cu7a firma lleva el siguiento
epitefio. En él se dice gne elpoho q%e
k» pitado cubre n temolamie, imagen
felicísima por su verdad 7 su sen-
cillez.
XPITAPIO.
1. PiraM y considera
Eita mausian poslrtra,
Ddade todos vendrán A reposar.
Hi roatro cubre el polio que he pieado;
A muchos de la muerte he libertado,
Pero JO no me pude libertar.
, (ABHHMjIH.}
LITE.
El cilii eotreabierto de la roaa
Olor inaTe en el ambionle inqiiía,
CiuJ SD eocanto la ilrgeo jiadoroia
Que oculta su beldad A qatea la min.
(SuD.)
A MU rejf jme mmdá ttrojm- mi rái
I Ubro en gue el poeté lea ' ~
Su lugar 7 destino co
IlaUú mi littfo ahora.
Porque el seno del (gi
Las p«la« AieMjia.
■^ [Sil».)
K le engafia tu qiiBrida
Bé también bd engañador:
Quien deedeba á <(uieD olvida
Be cul* del mal de amor.
Cuando tienes un rOMl
Que te da Dore* hermosas,
Que se lleve, ea oatoral,
El que pasa, algunas rosas .
[Isn-AL-ílAiaAB. )
K en loi jardines qne habita
No puedo ver i mi duefio,'
En los jardines del eoeOo
Nos daramoa ana cita.
(Ira-DnuDsca
Con «a gracia 7 sos hcchixo
Enciende en mi corazón
Una vehemente pasión
La DÍfia de negros rízos'.
No da sombra i so mejilla
tjobre los clavetee tojos
El cabello, porque bnlla
CuaJsi---^-' ^-
A tm rey iliu&e y bueno:
1. Desde que tú g<Aiemas
No esgrime su puAal el aaeaiao:
S6k> vírgenes tiernas
1.a muerte dan con en mirar divino.
[IsK-ScauaAr.}
8. El rojo vino encendido
Que te síne esa mochacba,
be diría qu« ha brotado
De sus mejillas de grana.
(Rtn-a>-DA0iA.)
Las anteriores poesías son entera-
mente españolas por su corto, por sn
gracejo, por su nescura, por su me-
lodía de sentimiento 7 expresión; ^
fin, por ose espíritu generoso que ani-
ma 7 embellece cuanto toca. Loa ver-
sos citados podrían figurar sin des-
ventaja en una colección escinda d«
nuestros poetas más originslee 7 gar-
bosos.
IV.
UTXRATURA ESPAÑOLA.
1. Siglo V y F//.— Hablando en
rigor, nuestra literatura tuvo prin-
cipio mucho antes de la época qne ha-
mos indicado, pues según el célebre
español Saavcdra, en sn Coro»* gfti-
M, las trovas 7 romances liistorieoe
3ue se conocen en España, datan dea-
e el siglo V, puesto que al eutomr
Turismundo, re7 de los godos españo-
les, en Toloaa, con el cadáver de m
[ladre, el re7 Theodoredo, muerto en
a batella contra el feroz Atila en los'
campos cataláunicos (451] íí«m det
MíMcebot y do*telUt eantuido Ut H-
foAu del difunto, uaanza de la na-
ción goda en las bodas, festines 7 fu-
nerales; 7 como este fué la prioeipal
ocupación de los trovadores prona-
zales y del reato de Europa en les
siglos del XI al xiv, debemos y»t
este institución 7 costumbre origina-
rias de la España goda en esto, siglo,
7 no tenerla por creación del conde de
Poitou, Guillermo IX, en el siglo xn.
Digitized by
CjOOgl
LITE
al qua seS&laban los franceses como
el primer trovador, ocultando qoe an-
tes de él aparecen en Bapa&a trova-
dores desde el siglo tu al x; j esto
sin tener en cuenta los trovadores
árabes españoles, &un mis cultos y
poéticos que los cnstianos, como se
acredita en las obras de san Ildefon-
so, san Eugenio, Juliano, san Eulo-
^0, Prudencio j otros célebres esps-
ílolee ds los expresados siglos. (Me-
morandnm iüttrial por D.S. Castb-
LIANOB.)
2. Sifflo Xll.—Potuu. Poema del
Cid. Es acaso el más antiguo, dice
Sánchez, que se conserva en la len-
gua castellanas
3. Sifflo XII.— Protittat.m Fuero
Jwo.
Düeipüna cleriealú, por Babbi Uo-
seb Leiardi, de Huesca, por otro nom-
bre, Pedro Alfonso, que así le mandó
llamar en 1106 su padrino de pila el
rev Don Alonso el Batallador. Pedro
Alfonso dice en el prálogo de este libro
notabilísimo: Deta m hoe oputeulo lit
UTK
en el estilo, de cultura en la £ccion
y de majestad en loa pensamientos,
que en aquel siglo en ninguna len-
gua viva de Europa había llegado &
alcanzar, y tardó mucho la Italia en
igualarla.» No fué este código única-
mente la obra literaria de su reinado,
Kues, seguu un crítico moderno, «por
k gala da la expresión t la belleza
dellenguaie, es preciso adelanUr más
de un siglo para hallar otras pare-
cidas.»
Gonzalo de Berceo (monje bene-
dictino en el monasterio de San Mi-
Uan.) — Los Signot del Juicio, Loe Mi-
lagros de Nuestra Seüora, SI Duelo áe
la Virgm y la Vida de tanto Domingo
de Silos. Nacid este célebre poeta, á
fines del siglo xii, en el lugar de Ber-
ceo, diócesis de Calahorra.
7. Siglo XIII al XlV.—Poetat.
Poetiat acontares del arcipreste de Fita
(Juan Ruiz), según se lee en la pri-
mera hoja del códice de Gajoso, en
una copla que dice:
LITK
435
nihi M adj'uíorium, qui me librum hunc
ampontre et i% latimm trantftrre com-
pnUl. De donde se infiere que se es-
cribid primero en hebreo ú aribigo,
j que, deseando vulgarizarle , le tra-
dujo al latin.
4. Siglo XII al XlII.—Poetat.
Poema o libro de Alejandro. Códice de
pergamino en 4." de 153 hojas útiles,
cuja letra es como del siglo xit. Está
encuadernado en tebla, forrado de be-
cerro encarnado, con algunas labores
Í' una manecilla al frente para cerrar-
B. Lo posee en su biblioteca el du-
qu^ dellnfantado. Sn auter fué Juan
Lorenzo Segura de Astorga, clérigo,
como se advierte en la última copia,
que es la lOf DX, en la cual, después
ae haber pedido á los lectores que re
cen por él un Pater noster, dice:
(Se quisienlea ul>er quién etcribiá eite di
tado
Joan Lorenzo, bon títrlga í ondrado,
Seffun de Astorgüy de manna bien lemprado
En el dia del juuio Dios sea raio pagadc
Oudrado quiere decir honrado; j
M4WW, maSa, como en dueña, de duen-
na, puesto que las dos n» se tomaron
en i.
En concepto da algunos autores,
loe versos de Lorenzo de Segura die-
ron origen al de catorcQ siloDas, con
3ue escribió su poema Alejandro, de
onde se llamaron alejan<¿rÍMOS. Kra
un eclesiástico de mucha instrucción
en historia, mitología v filosofía mo-
ral, que, según el Sr. Quintena, for-
mó la obra más importante de cuan-
. tas se escribieron en aquella época.
5. Siglo Xlfal XITI.^Prositias.
Cr^iúea de San Femando rey de Ftpa-
Ai. (Se ignora el autor.}
Uránica General del Reg DonAlonto.
La Historia de ultramar.
. 6." Siglo XIII. — Alomo el Sabio
{Zas Siete Partidas). Capmanj dice:
«qaeen este precioso código debemos
buscar el tesoro del primitivo romance
castellano. A pesar de la tosquedad
del lenguaje en aquella época, reluce
en esta obra cierto género de ucilidsd |
iPorquede todo bien
La Virgen Santa Marta, porend yoJuanRuif
Arciprñie de Fita, primero Ga
Cantar de loe bus gosoa aiete, que asi dig.
lÁhro de Apolonio. — Vida de santa
María SgÍpc%aca.~Adoracion de los
Reges. (Auter anónimo.) El Sr, Pidal
lo cree de mitad del siglo xiii, como
' Poema de Alejandro.
Vida de san ítdefonto, peqoeño poe-
ma castellano anterior al siglo xv
lues del xiii, ó principios dei xiv).
Proverbios moraUs, del Rabbi Don
Sem Tob (Don Santes), natural ó ve-
cino de Cerrión. Fué mnv protegido
del rey Don Pedro I de Castilla.
Traclado de la Doctrina.
La Dama de la muerte y melaeto» de
un ermitaño,
Poewia del amdi Fernán Gonsalet.
PoewM de Josa.
Rimado de Palacio; tratado de '.
deberes de los rejes y de los nobles
en el gobierno del Estado, por Don
Pedro López de Ájala (fines del si-
glo xiti y principios delxivl.
Poema de Alfonso XI. El nombre
del autor de este poema lo comunica
él mismo en la copla \6Íl, de este
modo :
( La profecía cao lá
e tdrné en decir llano:
yo Rodri^ JatiDea la note
en lenguaje oaatellana.l
Poema de Raimundo Lulio: Des-
consuelo, magnífica lamentación del
Jeremía* cristiano, el poema más va-
leroso del siglo ziv, en donde no sa-
bemos si el dolor es tristeza Ó plega-
ria, amor ó desengaüo, proteste ó fe.
8. Siglo XIII al XIV.— Protittat.
El Fuero Real de FspaMa.
Zegei de la Metía.
Fueros de Vitcaga, Smilla y Qali-
eia.
Pragmátieat reales.
Críuica de ¡o* revés Don Alfonio X,
DonSaneho IV, Don Femando IV y
Don Alfonso XI, de Juan de Yillai-
zan,
¿Oro de montm-ía, del ny Don Alon-
M Conde Lucmor, por Don Juan Ma-
nuel.
Del Ubro de Calila iDymua. (Según
el Sr. Gajangos, la versión castella-
na que aparece en la Biblioteca de
Autores etpañotet no se hizo sobre la
latina de Juan de Capua, sino sobre
la arábiga de Abdallah ben-Al-Mo-
cafi'á, que pertenece al siglo xiv, si no
es anterior.)
Bl Libro de los enxtmplct.
Libro de los gatos. (Anónimos.)
Libro de las consoladonet de la vid*
humana, por el antipapa Luna (Don
Pedro da Luna).
Castigos (amonesteciones) édoamett-
tos del rey Don Sancho I V.
Lucidario. (ídem.)
Traetado del contejo et consejero de loi
prÍHCÍpet,j>ara tu buen gobierno, por el
Uaestro Pedro.
Traetado de la ruon por qve fuero*
dadat al infante Don Mtnuel, miop*-
are, estas armat que ton alas e leones,
et por qué yo et mió Jijo, Ugítimo here-
dero, et los herederos de miíinaje pod^
nos facer cahallerot no» lo séyeitdo nos.
Si de la fabla quejito conmigo el rey
Do» Sancho, en ifadrid, antes de ni
muerte.
Castigos et eontejot á mi hijo Do»
Femando.
Libro de los Ss todos.
Libro del caballero et del escudero.
Libro de la caballería.
La Crónico abreviada.
La Crónico cumplida.
Libro de los Sugeñet.
Libro de la tata.
Libro de lat Cantigas.
Libro de lat reglas del trovar. Todos
por Don Juan Manuel. Falte el Libro
del Patronio, por otro nombre, Bl Con-
de Zueanor, que, á no dudarlo, es el
más impórtente de todos y el más
apreciado por su ilustre autor. En el
prólogo del citado libro menciona sus
obras siguientes:
La Cnnica; SI Libro de los sabios;
SI Libro del infante; SI Libro de lot
cantares; SI Libro de los frailes predi-
cador et.
9. Siglo JV.— Poetas. Gómez Pé-
rez Patiao.
Fray Diego de Valencia,
Juan Alonso de Baena, su Maeíat
y su Caneien«ro.
Frajr I^pe del Monte.
Pero González de Mendoza.
Juan García Tvnuesa.
Pero Velez de Guevara.
Femnt Manuel de Lando.
Garaj Fernandez de Gerena.
Suero de Rivera.
Alfonso de Monona.
Fernán Sánchez Calavera.
Juan Agraz.
Juan de Dueñas.
Don Juan II.
Duque de Añora.
Marqués de Astorga,
Fernán Pérez de Guzman.
Rodríguez del Padrón.
^nchez Talavera.
Gómez -Manrique.
Rui Paez de RiTeni.
Alfoiuo de Baeza.
üigitized by
Google
436
UTE
El «nobispo de Búr^s.
Don Alonso de C&rtalgena.
Garci-Sancbez de B&dKJoi.
Juftn Tall&nte.
López de H&ro.
PerDBD Pérez Portocarrero.
Juan GavoBO.
Alfonso de MoraTon.
Pero los de mérito especial son:
Don Enrique de Tillena, autor de
la Qaya eit*da i Arte de trovar.
El marqués de Santillana, autor de
SI J)oetri*a¡ dtprivadot, loa Procer-
hioi, un Diálogo entre Biat y la For-
tma.
Copla* de Mingo Seviilgo, con la glo-
sa de Hernando del Pulgar.
Diálogo entre el tnor y u» caballero
nejo, de Rodrigo Cota, a quien se tie-
ne por autor del plan j del acto pri-
mero de la tragicomedia de Calixto
y Melibea 6 la Celeitina.
Juan de Mena, autor de loa poemas
el Laberinto y la Coronación.
Alvarez de Illescaa & Villasandino.
Juan de la Encina, autor de las co-
plas de arte major Tribagia í Via $a-
era de Jervtalen; de au Cancionero '
un Arte poética j varias comedias.
Jorge Idanrique, autor de sus cele-
bradas coplas.
Juan de Padilla, monie, conocido
con el sobrenombre de El Cartujano,
autor del poema los Doee Trinn/ot,
en el cual se propuso escribir loa he-
cboB de los doce apóstoles, divididos
por los doce signos del zodiaco.
10. Siglo XIV al IV.—Obrat en
proia y proiitíat.
Entre los prosistas de este siglo
merecen citarse:
El bachiller Fernán Gómez de Cib-
dad-Real, médico de Don Juan 11 j
autor de ciento cinco cartas publicadas
bajo el título de Centón epitíolario.
El bachiller Alfonso de la Torre,
que compuso para la instrucción del
principe de Viaaa una obra doctrinal
intitulada: Za Vision deleitable.
Fernán Pérez de Guzman, autor de
la CriSnica de Don Juan II y de las Gi
neracionet j teMblamoM.
Femando del Pulgar, autor de la
obra Clarot varonet.
Diego de Valera, autor de una Crrf-
nica abreviada de Etpaña j un tratado
intitulado: Providencia contra forínna.
CriSnica del Rey Don Pedro, de Don
Enrique II y de Don Jnan I, por Don
Pedro López de Ájala.
Crónica del Rey Do* Jvan II, por
Alvar García de Santa María, Juan
de Mena, Fernán Pérez de Guzman y
Gómez Carrillo.
Crónica del Rey Don Enrique IV,
por Alonso de Palencia.
Crónica de loe Reyet Calilieot, de
Hernando del Pulgar,
El Carro de lat DonatidaYnyFrAn-
cisco Ximenez.
Traducción y eonunlariot tobre Arit-
tóleles, por el príncipe Don Cirios de
Viana.
Calixto jf MeUbea ó la Celestina, por
Eodrigo Cota y el bachiller Feman-
do de Kojas.
Crimea dtJDon Alvaro d* Z«m.
LITE
Amadíide Ganla.
De les vidoi de las tnahu nnjeret y
axKplexionet de toi ioikbret, por el ba-
chiller Alfonso Martínez de Toledo.
El Valerio de lat hiitoriat, por
Fernán Pérez de Guzman.
Doctrinal de privado» y Carta aleóte-
destable de Portugal tobre la poesía es-
pañola, por el marqués de Santitlana.
Obras de 'Don Alonso el Tostado,
obispo de Avila.
Obras de Juan de Lueena.
Trabajos de Hércules, de Don Enri-
que de Villena.
Bocados de oro.
Doctrinal de caballeros , de Don
Alonso de Cartagena, obispo de Bur-
gos.
. Verjfl de doncellas, por Fray Mar-
tin Ánbnso de Córdoba.
Paso honroso, por Don Suero da Qui-
ñones.
Embajada al Tamorlmt, por Rui Gó-
mez de Clavijo.
£1 padre Alfonso de Palencia, his-
toriador y lexicógrafo.
IL Sylo XV al XVI.— Poetas y
poesías.
Santa Tereaa de Jesús,
Garcilaao de la Vega.
Fray Luis de León.
Fernando de Herrera.
San Juan de la Cruz,
Don Juan de Arquijo,
Franeiaco Medrano.
Pablo de Céspedea.
Gutierre de Cetina.
Luis Martin.
Baltasar de Eafobar,
Barahona de Soto.
Gil Polo.
Diego Hurtado de Mendoza,
Baltasar de Alcizar.
Franciaco de la Torre.
Francisco de Figueroa,
Juan de la Cueva.
Pedro de Padilla.
Pablo de Céspedes.
Vicente Espinel.
Alonso de Ercilla.
Preguntas y respuestas del Almiran-
le, por Fray Luis de Escobar.
I Cancionero general, de Juan Ló-
pez de Ubeda.
El Bascan.
El Bachiller de la Torre, traduccio-
„jB de la Iliada y la Odisea, de Ho-
mero, por Gonzalo Pérez.
Fray Luis de León.
Virgilio, por Gregorio Hernández.
Glosa con svs prólogos sobre las co-
plas de Jorge Manrique y otras obras
delmitnu en loor de Nuestra Señora, por
el protonotario Luis Pérez.
Za Avstriada, de Juan Rufo.
Alonso de Fuentes.
Jorge de Montemayor.
Obras poéticas, de Cristóbal de Cas-
tillejo.
Obras poéticas, de Don Francisco de
Castilla,
12. Autores dramáticos. — Juan de
la Encina.
Gil Vicente.
Bartolomé Torres Naharro.
Lop« de Rueda.
Toledano.
LITE
Alonso de Vega.
13. Prosistas. — Antonio de Nebrija
d Lebrija.
Luis Vives.
Sánchez de las Brozas 6 el Broetnst.
Palacios Rubios.
El Maestra Fernán Pérez de Oliva.
Don Antonio de Guevara.
Luia Mejía.
Frantiaco Cervantes Salazar.
El doctor Villalobos (au discípolo}.
Don Luia de Avila y Zúfiiga.
Florían de Ocampo, autor de U
Crónica general de Espaüa.
Antonio Pérez, que escribiiS las Re-
laciones de tu vida y los comemtario* á
eate mismo libro.
Don Diego de Saavedra Fajardo.
El Maestro Avila.
Fray Luis de Granada.
Fray Diego de Estella, autor de las
obras De la vanidad del mundo; Trata-
do de Us cien meditaciouet del amor de
Dios; Vida y excelencias de san Juan
EveatgeVsta.
I El padre Malón de Chaide, Mmgim-
lena pecadora, penitente y sa^lijiádn.
Fray Femando de Z¿rate, Discursos
sobre t» paciencia cristiana.
Fray Juan Márquez (gran predi-
cador). Modo de predicar á los prín-
cipes.
Fray José de SigQenza (jerdaimo\
Vida de su santo fundador; Historia ¿e
su orden. El aeiior Gil y Zarate dice,
que si en lugar de escribir vidas .da
santos, escribiera historia, quizáaven-
tajara al miamo padre Mañana.
Fray Diego ae Tepea, obispo de
Tarazona, Vida de santa Teresa (su
hija espiritualj; Crónicas de laóraat
de san Benito.
El padre Martin de Boa, jesuíta,
reputado como escritor ascético é his-
toriador sagrado.
' Ambrosio de Morales.
Zurita, Anales de Aragón.
El padre Abarca, Los reyes de Ar*-
yon, en anales histéricos distrxhuides.
Él padre Juan de Mariana.
Don Francisco de Moneada (mar-
qnés de Aitona).
Dou Antonio de Sólís.
Gonzalo Argots de Molina.
Mateo Alemán, Vida y Aeeiet del
picaro Gmman deAlfaraehe.
El Maestro Alejo de Venegas, Afo-
nía del tránsito de la muerte, ce» los
avisos y consuelos que cerca de ella so»
provechosos.
Fray Alonso de Molina, VocnbuU-
rio en lengua castellana y mejieais*.
Fray Pedro de Alcalá, Voeaimlatt
arábigo en letra castellana.
Andrés de Poza, De I* antigm» íoi- •
gua de Es^ña.
Gregono López Madera, Ditams
tobre üt láminat, reliquias v ¡ihrtejnt
se Sa» descubierto en la cindad de Gra-
nada este oMo de Í595.
Esteban de Garivay y Zamafioi,
Refranes vascongados,
Alfonso de ¿amora, que trahaUw
la Biblia poliglota por encargo AA ear<
denal Cisneros.
Santa Terosa de Jegus.
Miguel de Cervantes Siandn.
Digitized by
Laoogle
LITE
14. Odrai enpron y mevos proiis-
tas. — Xa NnmaSeeopiUteioih
Jiecoprilaeion dt lat leya de Zndüu.
Crónica de lot Jteyn CatóUeot, por
Antonio de Nebrija.
I>idioffot,'de Pedro Medina.
Frftj Hernando de Talaren, pn-
mer arzobispo de Granada.
Cardu dere/ranet, de Blasco deOa-
nj.
Voeahlario de he avet, de Lorenzo
Palmireno.
Obroí de ¥nj Luis de Granada.
Obrai de Don Antonio de Guevara.
Obm de Fraj Luis de León,
Cárcel de amor y despreciot de la/or-
t*M, por Die^ de San Pedro.
Vúue del &y Felipe II, por Juan
Cristóbal Calvete de Estella.
Historia de lot C¿tarei, por Podro
Mexfa.
Oirat de santa Teresa de Jesús.
06nu del Maestro Juan de Avili
La GMtrra de Granada, por Don
Díe^ Hurtado de Mendoza.
ViJa de tan Pío V, por Fuenma-
Vida de tanJerfiñmo, porFrajJosé
de Sigiüenia.
Fraj Hernando del Castiilo.
Obrai del padre Pedro de Ribade-
neira.
Cartat de Antonio Pérez.
Sobre lat 300 coptat de Jtia» de Me-
«, por Hernán ííuñez, llamado el
Com endador ¿riego .
BiiliajioHgloía ^ Aittigüedadetjwi-
diatt, por Benedicto Anas Montano.
Crónica general de Sspaña y Antigüe-
dadtt de Catíilla, por Ambrosia de
Morales.
Bsiendationwn et opinionnm jwit ci-
tilit, por Antonio Agustín,
SerinoHtt de Fraj Hernando de Sai
tiago.
Comeníariot de lo tvcedido en lot Pai-
tet-Bajot, por Don Bernardino de
Mendoza.
Hittoria de Indias, por Don Fran-
cisco López de Gomara.
El L^rillo del Tórmet, por Don
Diego Hurtado de Mendoza.
Oramalias latinmy Qramatica graca
y Minerva, por el Maestro Francisco
Sánchez.
Historia natural y moral de lat I»-
diat, por el jiadre José de Acosta.
Ceméntanos, de Don Luis de Avila.
Dtseripcim de África j Rebelión de
los moriscos, por Luis delMármol.
Antigüedades de la nobleta de Tole-
do; Genea^fía de tan Isidoro; Vida del
cardenal -Cuneros j Poesiat sagradas,
por Alvar Gómez de Castro.
Sobre Dioscóridet, por el doctor An-
drés de Laguna. -
Obras de Gareilaso con anotaciones;
Relación de la guerra de Chipre j Ba-
talla de Lepanto; Historia general dt
España (perdida), por Fernando de
Herrera, apellidado el Divino.
Traditceumei del griego, por Die^
Gracian.
Lo impreso e» castellano, del presi-
dente Don Diego de Covsrmbias.
^Filoiofi» y Tradnecic» del amo del
oh, por Al9nso d« FuentM. |
UTE
Tradiciones y glosas, de Pedro Díaz
de Toledo.
Esfuerto bélico, de Palacios Rubios.
Obras de Martin Navarro de Azpil-
cueta.
Historia de Cárlot V;JTistoria de la
gnerra de lot indiot; Historia de Feli-
pe II, por Juan Ginés de Sepúlveda.
Arte poética, de Juan García Ren-
gifo.
Lot problemas que tratan de lot cuer-
pos naturales y morales, con diálogos de
Medicina; el Tratado de las tres Gran-
det y La comedia de Planto, AmpM-
trion, traducida en prosa por el doo<
tor Villalobos.
Hittoria de la composición del cuerpo
humano, por Juan da Valverde.
Lot cinco libros primeros de la Cróni-
ca general de Espada, de Florian de
Ocampo. _ ,
Fraj Fstébau de Salazar.
Obras de Vicente Espinel.
Bl conde de Portalegre,
Historia pontijkal, por Gonzalo de
lUescas.
Obras de Gonzalo Fernandez de
Oviedo.
Hittoria de Don Florwel de Niquea,
por Feliciano de Silva.
Hittoria de los nerifet, por Diego
de Torres,
Dichos de Fernán Alvares de Tala-
vera, por Don Iñigo López.
Filoso/la natural de principes, por el
padre Juan da Torres.
Repertorio de las leyes de Castilla,
por Hugo Celso.
Comentarios realet^ de Inca Garei-
laso.
Historia planiarum Nova Hispania,
por el médico j naturalista Francisco
Hernández.
15. SigU XVII. — Poetas. Doi
Francisco de Quevedo^ Villegas,
Don Francisco de Bioja,
Luis de Giingora.
Juan de Jáuregui.
Francisco de Trillo y Figueroa.
Luperciode Argensola, el Divino.
Bartolomé Leonardo de Argensola.
Felipe IV.
Conde de Villamediana.
Carlos de Austria.
Salvador Jacinta Polo de Medina.
Sor Juana Inés de la Cruz.
Feliciana Enriquez de Ouzman.
Cristóbal Suarez de Figueroa.
Andrés Rej de Atieda.
Francisco de Borja, príncipe dcBs-
quilache.
Don Luis de Ulloa.
Don Luis Carrillo.
La Pasión, por M. Juan Bautista
Dávila.
Don Antonio de Mendoza.
AnastasioPantaleon.
Don Antonio de Solía.
Don Agustín de Salazar.
El marqués de Alenquer,
Alonso del Castillo Soldrzano.
Don Luis de Mesa.
Lat Eróticas, de Don Esteban Ma<
nuel de Villegas.
Francisco López de Z&rate.
Vefiot de la madre Luisa Magdale-
na de Jesiu (en el siglo, Dofla Luis»
LITE
437
Manrique de Lara, condesa de Pare-
des).
Poema de Bernardo j El Siglo de oro,
por Don Bernardo Valbuena.
El Macabeo, de Miguel de S;lveira.
Thomé de BurfuíHos.
Don Jerónimo Cáncer.
Licenciado Pedro Soto de Rojas.
Don Eugenio Coloma.
Don Gabriel Bocangel.
£1 conde de Rebolledo
La Motquea, de Don José Villaví-
cioea.
La Benedictina, por Fraj Nicolás
Bravo.
Maestro José de Valdifieao.
Don Félix de Arteaga, 6 sea Hor-
tensío Paravisino.
Alfonso de Salas Barbadíllo.
Traducción de Ovidio, por Antonio
Pérez Sigler.
La Comedia burletea del caballero de
Olmedo y tus demás obras poóiieai, por
Don Francisco Félix de Monteser.
Obrat poólicat del maestro Don Ma-
nuel de León.
Obrat cómicat de Don Francisco de
Rojas.
Obrat cómicas de Luis Velez de
Guevara.
Gigantomofuia, de Manuel Galle-
gos.
16, Autores dramdíicot. — Félix Lo-
pe de Vega Carpió.
Don Pedro Calderón de la Barca.
Juan de la Cueva.
Crístébal de Virues.
El doctor Ramón.
El licenciado Miguel Sánchez.
El doctor Mira de Mescua.
El canónigo Tárrega.
Guillen de Castro.
Juan de Timoneda.
Velez de Guevar».
Antonio de Galana.
Gaspar de Avila.
Doctor Juan Pérez de Montalban.
^on Agustín Moieto,
VOQ Juan Ruiz Alarcon.
Don Francisco de Rojas.
Tirso de Molina.
Juan de La Hoz.
Mendoza.
Belmente.
Coello.
Enciso.
17. Prosistas. Baltasar de Chaves,
Discurso tobre la antigHedad de la Itn-
gua cántabra vascongada.
Francisco Bormudez de Pedraza,
Antigiedadet y excelencias de Granada.
Seoastian de Corarrubias y Orozco,
Tesoro de la lengua castellana ó espa-
ñola.
' Maestro Gonzalo Correas, Compen-
dio trilingüe de tres artes dt las tres len-
guas cattellana, latina y griega.
Traducción del GuKharMno, por el
rey Don Felipe IV, original manua-
cnto en cuatro tomos, que está en la
real Biblioteca.
Apología de Tertuliano, por el obis-
po FraT Pedro Manera.
Argénit, de Don José Pellicer.
Argénit, de Don Gabriel del Corral.
Crónicas, por el obispo Finj Da-
mián Comajo.
üigitized by
Uoogle
438
LITE
Eittoria del tardenal Metdotí j I>ig-
nidada de Cattilla, por Dod Pedro ^
luar de Mendoza.
£ítm prodigioiú, del licenciado Coa-
me Gómez de Tejada.
Lat potlrimertat, de Don Frs; Pedro
de Oña, obispo de Qaeta.
£4 Picara Jiutina, por el licenciado
FranciBCO López de Ubeda.
Sutoria dtl reino de Chile, por el
padre Alonso de Oralle.
Varia* vidat, de Luis Mufioz,
Aaricullura, de Alonso de Herrera.
CMKmtOEni de nonarquiat, por Pe-
dro Fernandez Navarrete.
Antigüedadet deXtret, j Delot e««-
in ettádoe, por el Padre Martin de
Ron.
Sittoria de Etpa%a, por el padre
Juan de Mariana.
Apfeeio de la grada, por el padre
Juan Ensebio de Nieremberg.
Hittoria de ¡a Nueva Sspaüa, por
Antonio de SoHs. .
Conq%iita de loe Mol%eat, por Bar-
tolomé Leonardo de Argensola.
Sm ohrat, por Don Francisco de
Quevedo.
ReVrato del bue» vaiaUo, por Don
Francisco Pinel j Monroj.
Corona gítíca, Smpretat politicaí j
Jlepúhlica literaria, por Don Diego de
Saavedra Fajardo.
Obras del obispo Don Juan Palafox .
Sloenencia española, por Bartolomé
Ximenez Patón.
Empresas sacras, por el padre Fran-
cisco Nuñez de Cepeda.
El Caballero perfecto. El Caballero
pwttnal j Coronas del Pamato, por Al-
fonso de Salas Barbadillo.
Gobernador cristiano, por el padre
maestro Fraj Juan Márquez.
Origen de la lengua eastellcma, por el
doctor Bernardo Aldrete.
Historia de Navarra, por el padre
José Moret.
Adviento ¡f Cuaresma, Marial, San-
toral y Panegíricot, por el padre Fraj
Hortensio I^uravíaino.
Disertaciones eelesiáttieas j Eximen
eronológieo, por el marqués de Mon-'
dejar.
Tradueeio» de QkmA) Curdo, por
Mateo Ibañez.
Epítome del GhieJiardino, por Otón
Edito Nato de Betissana.
Vida de Cristo, por Fray Femando
de Valverde.
Obras del padre Fraj Juan Interian
de Ájala.
Obras del padre Bartolomé Alcázar.
Retrato político, por el conde de Oer-
vellon.
Vida del padre Frandseo S%aret, por
el padre Bernardo Sartolo.
Política, de Jerdnimo del Castillo
j Bobadilla.
Obras de Lope de Vega.
Mística dudad de Dios, de la vene-
rable madre María de JesuB dé Agre-
da.
Obras del padre Alonso Rodríguez.
Comeuiencta de' las dos nonarquiat,
por Fraj Juan de la Puente.
Cirugía «nivertal, por Juan Fra-
gwo.
LITE
Traduedonet del padre Basilio fia-
ren de Soto.
Sittoria de Segooia, por Don Diego
de Colmenares..
Vida de Estebanillo Sontalet.
El Soldado Píndaro, de Gonzaleí
Céspedes,
El Seguro de Tordetillas, de Pedro
Mantuano.
Memoriales, de Juan Chumacero.
Obrag de Don Carlos Coloma.
Za CuriafkiÜpiea, por Juan de He-
via Bolaños.
Arte de batliestería, de Alfonso Mar-
tínez del Espinar.
Obras de Críatdbal Suarez de Fi-
gueroa.
Historia natural de mes y a»imalet,
por Diego de Funes.
Obna de Gil González Divila.
Obns de Antonio de Herrera.
De ¡al tres gracias, por Alfonso Pé-
rez de Lara.
Origen v dignidad de la tata, por
JuanMatneofl.
Obras de Don Juan Pérez de Mon-
talban. •
Historia de Sedlla, por Don Alfon-
so Morffudo.
Traducdo» de la* memorias de lof
monareat otomoMOS, de Don Francisco
de Olivares Haríllo.
Catecismo de la doctrina eri*iia»a,
por el padre Jerónimo de Ripalda.
Historia de Carlos V, por Fray Pru-
dencio de Sandoval.
Hittoria de Etiopía, por el padre
Alonso de Sandoval.
Obras de Don Francisco Manuel.
Obras de Don Diego Ortiz de Zú-
ñin.
£«f de verdades católicas, por al pa-
dre Juan Martínez de la Parra.
Continuación de la Historia ponti-
fical, por Luis de Bavia.
Epílome de la Historia de Cirio* V,
por Don José Martínez de la Puente.
Historia de Aragón, por Don Vicen-
te Lanuza.
Sus obras, da Don Juan de Zava-
leta.
Afuseo pictórico, por Don Antonio
Palomino t Velasco.
18. Sigh Xf7//.— Eugenio Ge-
rardo Lobo.
Diego do Torrss j Villarroél.
Ignacio de Luzau.
^T Diego González.
José Cadalso.
Félix M. Samaniego.
Tomás de Iriarte.
Jorge Pitillas.
José Iglesias de la Casa.
Juan Melendez Valdés.
Juan Pablo Torner.
Conde de No roña.
Manuel M. de Arjona.
Juan Bautista Arríaza.
Félix José Reinóse.
Tomás José González Carrajal ,
Nicasio Alvarez de Cienfuegos.
Nicolás Fernandez de Moratin.
Gaspar Melchor de JoTellanos.
Torres Luxando.
El maestro Feijdo.
Don Gregorio iSxjkdm,
El padre Isla.
El padre Marina, Hittoria de ¡a*
Cortes.
Campománes.
. Flondablanca.
Manuel da Larranieqdi, DicetaoMño
triUngU del castellano, vaicnenee jr ¡a-
■».
Miguel Caeiri, Diceioneurio ds voces
arábigas usadas en España.
Esteban de Terreros j Pando, Dit-
donario castellano, que se publicó pn
diligencia de Floridablanca.
Gregorio Garcés , Pundame^to dtl
vigor y elegancia de la lengua castaUmaa,
expuesto en el propio y vario uto di tas
partículas .
Frar Francisco Cañes, Dieeiausrí»
vpañol-latino-ar&büo.
Real Academia Española, Diedaaa-
•io de Autoridades.
19. Siglo XII.— Poetas y a^ara
dramilicot. Dionisio Solís.
José do Vargas Ponce.
Manuel José Quintana,
Juan Nicasio Gallego.
Alberto Lista.
Leandro Fernandez Moratin.
Francisco Martines de la Rosa.
Duijue de Frías.
Javier de Burgos.
Duque de Rivas.
Manuel Bretón de los Herreros.
Manuel de Cavan ves.
José de Espronceda.
Francisco Zea.
José Martínez Monroy.
Bernardo López García.
Gabriel García Tassara.
Gustavo A. Becker.
Juan A rol as.
Julián Romea.
Gertrudis Gómez de Avellaneda;
Gabñel de la Concepción Alvam
(inácído); 'Heredia; Juan C. Zen«»,
cubanos.
Manuel Eduardo de Gorostiza.
José María Carnerero,
Juan Grimaldi.
Antonio María Segovia.
Eugenio de Ochoa.
Ventura de la Vega.
Patricio de la Eacosura.
Juan Eugenio HartzenbuBch.
Luis Eguilaz.
Adelardo López de Ájala.
Juan de Aríza.
Antonio Hurtado.
Miguel Agustin Príncipe.
Luis de Olona.
Narciso Serra.
Juan Bautista Arriata.
José Picón.
Francisco Sanchsz Barbero.
Melchor Pardo.
Ventura Ruiz Aguilera.
Luis Rivera.
A. Sanz Pérez,
Eduardo Asqubrino.
Florentino Sanz.
30. i'moeíüfM.— Bartolomé JoaJ
Gallardo, director de La Abeja Ma-
drileña.
Joaquín Lorenzo Villaaneva, din-
tado, sacerdote j autor de notabíBñ-
moa folletos.
Sebastian Miñano, autor del ioMo
ZamníM politícoi de tnpointítt itl^
Digitized by Vj OOQ [C
LITE
«w aeottumirado á vivir i $otta ajena.
José J. de Mora, director de £a
Minerva.
Pedro María d« Olive, director de
la CnSHtca datt^lcav literaria.
Juan A. Melón, lurector del ¡Sema-
nario di Agricultura y Aríet.
Ores^río González Aiaola, diputa-
do en Tas Cortes de 1820 j autor del
célebre folleto ContUdonts y lemilamat
de lot leñoret dtí>vtadoi á Cífrta ík la
Usitlatwra de mO-H .
Javier de Búrgoa, director de El
Impardal.
Félix Reinoso; Alberto Lista; Gó-
mez Hermoeilla, redactores de SI Cen-
sor.
Gabriel J. García ; Evaristo San
Miguel; José de San Hillan, redacto-
res de ElEtpectadoT.
JoséJ. de Mora; Tapia; Aguil<
Macrohon; Peñaloar; Ramajo, redac-
tores de El Cofutitwional y El ^dao-
U¡r Eipañol.
Fermín Caballero; Ángel Izaardi:
Joaquín de López; Mateo Aj^^Iob,
redactores de El Eco del Comercio.
Don Fernando Corradi, director de
El Clamor Público.
Serafin Calderón; José M. Carnere-
ro, redactores de la revista literaria
Carta* Españolas.
Joaquín María Pacbeco; Juan B^-
TO Murillo; Pérez Fernandez; Peña
Aguajo , redactores de Za A bija.
Antonio de los Ríos t Rosas; Do-
noso Cortés; José García Vil 1 alta; Pe-
dro de Egafia; J. Zaragoza; Luis Gon-
zález Bravo; José Luis Sartoríus, re-
dactores de El Español, fundado por
Don Andrés Borrego.
Aniceto de Alvaro, director de El
Castellano.
Jaime Balmea, director de El Pen-
samiento de la Nación.
Ramón Mesonero Romanos, funda-
dor j director del Semanario Pinto-
reteo EtpaMol, primer periódico ilus-
trado de España.
Olavarría, director de El HvraeoM.
Pedro de La Hoe, director y fun-
dador de La Esperanza.
Ángel Fernandez de los Ríos, di-
rector y fundador de Las Novedades.
Pedro Calvo Asensio, director y
fundador de La Iberia.
Nicolás María Rivero, fundador y
director de La Disensión.
.V. Alvarez Miranda.
Ayguajs de Izco.
Juan M. Villergas.
Jacinto'de Salas Quirogá.
José María Carrascon.
Yieente Múller.
Javier Ramírez.
Luis Rivera.
Julián Sánchez Ruano.
Juan Cervera.
Pedro Pruneda.
Romualdo Lafuente.
Joaquín Córdoba 7 López.
Francisco Salmerón.
Ramón Nouvilas.
José María Orense.
E. Ruiz Pona.
Adolfo Joañzti.
Ordax Avecilla.
LITE
Francisco García López.
Saturnino Calderón Collantos,
Sixto Cámara.
AbdoQ Torradas.
Comandante Yillamartin.
21. Literatos, puHidsías y eriticos,
Don José Gómez de la Cortina.
Nicolás Ogalde j Mollinedo.
Rafael Eismara y Salamanca.
José del Castillo Ajensa.
Manuel de Sampelajo.
Fernandez de Navarrete.
José de la Revilla.
Juan Bautista Alonso.
Romero Larrañaga.
Romero Leal.
Bermudez de Castro.
Cayetano Cortés.
Agustín Duráu.
Javier de Isturiz.
Agustín Olivan.
El marqués de San Felices.
Antonio Llórente.
Antonio Alcalá Galiano.
Bartolomé Gallardo.
Florez Estrada.
Conde de Toreno.
Alvarez Guerra,
Diego de Clemecin.
Le gasea.
Moreno Guerra.
Juan Justo García,
Toribio Nuñez.
Doctores Miguel Martel; Martin Hi-
nojosa; José Mintegui; Diego G. Alon-
so, catedráticos) separados por et fa-
nático ministro Lozano de Torres y
diputados en las Cortes de 1820.
En ñ que Vedia.
A. Ferrar del Río.
Pas<;ual Madoz.
Modesto Lafiíente.
Mariano José de Larra (Fígaro),
Manuel de la Revilla.
Santos López Pelegrin.
Jerónimo Borao.
Cayetono Vidal.
Femando Patxot (Ortiz de la Vega).
Antonio Flores.
Florencio Janer.
LarraSaga (Gregorio).
Jiménez Serrano.
Fermin Lasala.
Pedro Mata.
Salustiano de Oldzaga.
Pasaron y Lastra.
Aueiusto üllba.
Ve^z de Medrano.
Domínguez (el autor del Btcetona-
rio).
Carlos Rubio.
El cardenal Cuesta.
Antonio Aparisi Guijarro.
Juan Antonio Pellicer.
Vicente Joaquín Bastús.
Juan Lombfa.
Antonio Barroso.
Manuel Milá y Fontanal».
José A. Clav^
Manuel Cortina.
Luis Cutxet.
Pedro Gómez de la Sema.
Fernando Castro,
Tomás Tapia.
Diego Mufioz Torrero.
Juan Escoiquiz.
Alejandro Olivan.
LITE
439
Juan Bautista Erro ^ Azpíroz, Al-
fabeto de la lengna primitiva de Espaia,
Mariana José Sicilia, Lecciones ele-
mentales de ortografia y prosodia.
Doctor Puigblancli( Antonio), 0^ú«-
ailos dramático-satíricos.
YeTmittCibtilleTo, Nomenclatura ffeo-
gráSca de España.
Bamon Cabrera, prior de Arróniz,
Dieeúmario de etimologías de la lengua
eattellana.
Rafoel González Llanos, Exánte»
paleográfieo-hislárico del eádiee y códi-
go del Esp¿e»lo.
José Gómez, conde de la Cortina,
general de brigada; Diccionario de si-
mfnimos castellanos.
Gonzalo Fernandez de Oviedo y
Valdés, Historia gsperal y natural de
latjndias; Islas y tierra firme del mar
Oc¿ano.
José de Aizquivel, Observaciones i
los refranes vascongados de Garivay y
Zamalloa.
Juan Antonio Moguel, Cartas y di-
sertaciones sobre la lengwi vascongada,
imertai en elmemorial histórico español.
Bonifacio Sotos Ochando, Proyecta
y ensayo de una lengua universal y fiio-
sáfica.
José Joaquín de Mora, Colección da
sinónimos de la lengua easíellana.
Doctor MoaUu ( Pedro Felipe), Dic-
cionario etimológico de la lengua caste-
llana.
Sanz del Rio , representante del
krausismo en España.
El padre Hornero.
Araujo.
De Miguel y Morante,
£1 marqués de Pidal.
Agustín ArgQelles.
Joaquín María López.
Juan Donoso Cortes.
' Antonio Capmany.
Canga Arguelles.
Serann Estevanez.
.'Vicente García de la Haerta.
Tomás Antonio Sánchez.
Pérez Bayer.
Francisco Cerda y Rico.
Ramón de la Sagra.
22. 0^1» V comedones. '^Dicciona-
rio de antigüedades del reino de Navar-
ra, por Don José Yanguas y Miran-
da (1840, Pamplona, imprenta de Ja-
vier G oyen eche).
Colección de fueros municipales y car-
ias pueblas de- los reinos de Castilla,
León, Corona de Aragón y Navarra,
coordinada y anotada, por Don Juan
Muñoz y Romero (Madrid, 1847. José
M. Alonso, editor).
Coleceitn de Cortes de los reinos de
León y Castilla, dada & luz por la Real
Academia de la Historia (1836, to-
mo I).
Colección de lat Cortes de Bi/rgot, ce-
leradas en la era Íi05 (año de 1367),
por Enrique II (ídem, tomo II),
Memorial histórico español; Colec-
ción de doeumenlos; opúsculos y aeiti-
gnedadei, que publica la Real Acade-
mia de la Historia (1851).
Crónica de Femando I y, publicada
por la misma Academia.
Catálogo de la coleedon de CórUs de
Digitized by Vj OOQ IC
440
LITE
lot autifiuu reihot de FtpaiU, por U
Reftl Academia de la Hiatoria. — Com-
prende las de León j Caatilla, Ara-
Sin, Cataluña, Valencia j Navarra,
eade la Junta de magaates que en
863 proclamé en Oviedo por re; á
Alfonso III, á la edad de 13 aDos,
basta las de 1628 j 29, convocadas
en Pamplona por el virrey de Navar-
ra, duque de Caatroterreilo (1855).
Colección de fnerot v leyet de Etpa-
Jia, por Don Esteban Pinel j Don Al-
berto Velasco (Madrid, 1865). Com-
prende: Filtro Jvtgo; F»ero Vieia de
Castilla: Fuero Real de ^tpai*: Leyes
del JSiUlo; Leyet Nitevaí; Ordenamu»-
ío para los adelantados; Ordentmienio
de las tafurerías; las SieU Partidat;
Etp¿c*h á Espejo 4e los derecAot; Or-
denamiento de AlatU; Ordenamos Rea-
les de Caetilh, del doctor Montalvo.
' Diccionario oeneral de Administr»-
eion, por D. Marcelo Alcubilla.
23. Consideracionei. — Siglo X. En
este siglo se sustituid U liturgia mo-
zárabe por la cattilica romana, des-
pués de una existencia de tres siglos;
es decir, desde de los tiempos de san
Leandro j de san Isidoro.
24. .Siglo XI. — Antas del siglo xii,
y», se cantaban en toda Castilla cier-
tos romancea en lengua vulgar, lo
cual demuestra que, aun antes del
poema del Cid, jra encontramos en
nuestra patria 6, un pueblo poeta.
25. ConciUo de Lmn. — En este mis-
mo siglo tuvo lugar el famoso Conci-
lio da León, reunido en 1.* de Agos-
to de 1020, que dio por resultado una
Constitución religiosa (7 cañonea),
política j civil [40 cánones) , que es
el primer ctSdigo, después del Fuero
Jttego, cuyos artículos se conservan
aún. Aquella célebre Constitución va-
llé í Alfonso V el dictado de: el dt
los honos foros.
26. Si^h XII.— Cartas de Leony de
Castilla. En este mismo siglo tuvie-
ron lugar las Cértes de León 7 de
Castilla (1135), cujas actas, que se
romancearon después, son uno de los
monumentos mas importantes de la
antigüedad.
27. El Acta de los fueros de AoiUs.
La necesidad en que se hallaban los
cristianos , refugiados desde el si-
glo VIH en los montañas de Asturias,
de emplear toda la posible energía en
su defensa contra los moriscos; unida
al estado de miseria á que habían que-
dado reducidas aquellas regiones, ex-
plica claramente la extrema lentitud
con que fué desarrollándose la novela
española. A mediados del siglo xii apa-
recieron los primeros rudimentos de
este género de literatusa con el Acta
de los fnerot de Avile's, á la cual siguié
luego el famoso Poema del Cid. Las
poesías anénimas de esta época, como
la Vida del rey Apolonio, la Adoración
•U los Reyes Magos j otras, no ofrecen
nada de notable.
38. Siglo XII al XIII. —Elromance
en tiempos del Rey Santo. Según Argote
de Molina, hay memoria de Nicolás
de los Romances, poeta del Santo
Rey. así como Domingo Abad de los
LITE
Romancea, autor de una preciosa Str-
raniea, que comienza:
Ba Bonio del Puerto
Cuídeme ser murrio
De DÍeve é de Trio.
Luego añade que hallé Í la serra-
na, la cuftl era hermosa j de muy
buen color:
De una corrida
FalU U Mrrau,
Fennoaa, 1oud&
E bea colorida.
Los dos poetas mencionados deben
ser los dos romanceros que acompa-
ñaron al Hev Santo á la conquista de
Sevilla, de donde les hubo de venir el
mote de Nicolás j Domingo Abad da
los Romanees. Diego Ortii de Zúfiiga
refiere que dichos poetas se aveoinda-
ron an la mencionada ciudad, según
aparece en escrituras del archivo de
aquella ilustre iglesia. (Anales de Se-
villa, edición de Madrid de 1795, pá-
gina 186.)
29. Si^lo XIII.— Las Cantigas del
Rey Sabio; el moU* del antiguo roman-
ee. La corte de los príncipes j el cas-
tillo de los señorea se holgaban por
aquella época con la visita de los can-
tores populares, denominados trova-
dorep, verdaderos rapsodas del Occi-
dent«. El Rej Sabio' pagé feliz tribu-
to á la moda de enténces, j de aquí
vienen sus Cantigas ucritaa en galla-
go. Lu Cantigas de Don Alfonso tie-
nen para nosotros la doble signi-
ficación de haber dado á la métrica
castellana un género desconocido,
invención propia de nuestro arte, ca-
rácter Bzclusivo de la litbbatura
española, plegaria inocente de la pri-
mera fe, goios de los gozos de nues-
tros mayores, los cantares de Navi-
dad, el poema humilde de la Virgen
María; el villancico. Eate nombre es
un diminutivo de villano, porque fué
al principio la poesía de las villas j
de las alaeas, la cantiga de los luga-
reños, el júbilo cristiano de las pas-
cuas, como si dijésemos la alegría
religiosa del campo, la más dulce j
hermosa de las alegrías. Y e\ villanci-
co es doblemente interesante paranos-
otroB, porque en él hallamoa el mode-
lo de la poesía verdaderamente nacio-
nal; esto es, la estructura del antiguo
romance, con todo su sabor, con todo
su gracejo, con toda su apostura, con
toda su difícil facilidad. Pongamos
seis versos del romance antiguo al
lado de seis versos <le nn viiUneico,
S[ue hallamos en las obraa de Don Al-
onso, j la crítica más severa no po-
drá señalarnos una diferencia sustan-
cial.
ROtl&NCB.
Nuflo Vero, Ñuño Vero,
Buoa caballero probado,
Hinquedes U laaza en tierra
Y arrendcdeB el caballo:
l'r^uDtaros he por nueTas
I)e Baldoviooii el (raneo.
VILLANCICO.
E de tal rmon cnm cala
Voe direi uom buna vez:
A Virgen Santa María
Uo muv gran miragre fe»
Por lo Don rey Dom FBrnan''o.
Que toi comprído de prez.
UTE
Pongamos asonantes en lugar de
loa consonantes del villvicico, j será
un romance perfecto. Los poetas biao-
ñoB suelen ompeza{ sus ejercicios es-
cribiendo romances, porque crean aia
duda que ea el metro más llano; j á
fe que se engañan grandemente. Ha.dt
más fócil que agradar con la armonía
cadenciosa de la redondilla; nada mia
difícil que agradar, creando la emo-
ción de la belleía con la rima escueta
del romance. Asimismo podríamos
decir: nada más fácil que ag^radar en
música con el embeleso de la melodía;
nada más difícil que producir aqtiel
embeleso'con la nota desnuda del re-
citado. La redondilla es la métrica
de los bisónos; el romance es la em-
Sresa j la venganza de los maestras.
emoB querido demostrar: primen,
que las Cantigas de Don Alfonso no
son otra cosa que villancicos; segoa-
do, que el villancico es de los gúte-
ros más antiguos de la poesía nacio-
nal, puesto que se halla en el si-
glo xiti, casi en la cuna de la lengua;
tercero, que el romance pudo damos
la idea del villancico, como el villui-
cico pudo darnos la idea del romanea,
en atención i que su métrica so con-
funde en la historia de las letras pa-
trias.
30. El poema de So* .MíUm; Las
Sute Partidas; la Historia de Licas
de Tny; Crónica del Cid. Ha; que ro-
montarsa á este mismo siglo para ha-
llar un poema, como el de Alejandro,
6 un poeta conocido, como Qonxalo
de Berceo. Su primer poema: la Vida
de San Millón, dedicado al patrotí de
su convento, aparece escrito, como
t«dos los del mismo autor, en estan-
cias ó estrofas de cuatro versos de 14
sílabas, llamados alejandrinos. En d
siglo XIII prevaleció la prosa sobre la
poesía. La colección de le^ea da I>oii
Alfonso el Sabia, ^nominadas Zas
Siete Partidas, nombre que tomé da
las siete divisiones de la obra, es una
firecioBÍsima compilación formada de
os decretales Aol Cód^o jnstiniamo j
de las leyes de los visigodos. En elíá
se encuentra un aiatema de legisla-
ción, de costumbres, de policía eclo-
eiástica y civil^ envuelta toda «sta
creación en un franco espíritu filosó-
fico, logrando ser {muy pocos libim
han lograda serlo) nn resumen per-
fecto de la discreción literaria, moral
y política del siglo xiii, el cual pene-
tro, como instigación germinadon,
en las increibles elaboraciones del aí>
glo xYi. AHÍ se tocan con Tn.ro tino y
gran profundidad de miras loajlrt»
res recíprocos entre el soberano y 1m
subditos, dejando aparte nn habla
castiza, vigorosa, enérgica, en doada
respiran un corazón magnánimo, a>
espíritu generoso, una sabiduría vir-
gen, que recrean al mismo tiempo el
paladar j el alma, si bieu ateni&ido-
se'al espíritu de aquella época, por-
que debe advertirse que el siglo xm
es el emporio del feudalismo oum-
nal. En el mismo siglo del Rer Múo,
España tenía historiadores, legiltBB,
canonistas, comentadores do Iw Ba*
yCjOogle
LITE
gradas Eecritunu j apologistu de U
nligion. hí Bütoria de IdcAt de Tay,
la Créttie^ general del Cid j otras, cor-
responden i esta misma época.
31. Siglo Z/F.— Pero el dichoso
impulso que la lengua ^ la litbbatu-
RA españolas habían recibido de aquel
sabio monarca, duró poco, puesto que,
i partir del reinado de Don I*edro el
Cniel, se observa nn moTÍmiento de
retroceso. Los versos de Ájala son
muj inferiores í los de Berceo, Lo-
renzo de Segura j Juan Ruiz, j la
Erosa de su Cr^ica no nos atrae coa
is encantos del estilo de la Crd*ica
yeneral. Si Simado de Palacio, de
AtsU, es una especie de poema di-
dáctico, en el quo se trata de los de-
beres del príncipe j Ae los grandes
en el gobierno de la república, plaga-
do de sátiras sobre las diversas clases
déla sociedad j de reflexiones mora-
lea t teológicas. Pero el siglo de Don
Petíro de Ájala tiene varios nombres
que la literatura española no puede
olvidar. Don Juan -Manuel, el rabí
Don Santos de Cerrión j Don Juan
Kuii, Arcipreste de Hita, fecundo en
el concepto, sonoro en la frase, natoi-
raljrico en la gracia, grave en la
asatencia, gallardísimo en la descrip-
ción, cuja musa supo llenar el si-
glo XIV y el romance antiguo.
No haj nada más castizo, más do-
nairoso, más bien tallado que aquella
copla del Arcipreste:
Luego en el comienzo fia aqueatoi csDlaret;
Uevógeloa la vieja can oíros adamóles ;
SeBora, dig, compradme aqiwBtM almajiJKe;
La DuaiiA diio= plasme, desque me los mos-
Ni haj nada más sonoro, más le-
vantAdo, más lleno de altivez castella-
na t de alarde poético, que aquel mag-
DÍfico:
RehaU de OastDIa ce
Este gran poeta es Qn verdadero de-
chado & lo que pudiéramos denomi-
nar: nohle franqitetaen el decir.
32. SI Becerro. Su este siglo se
formd, de drden del rey Don Alon-
so XI j de eu hijo Don Pedro, el fa-
moso libro en que se escribieron Z<a
Behetría* de lat merindades de Cattilh,
c<5dice precioso para la historia ge-
nealógica de la nobleza de España.
Este manuscrito del siglo xiv es lo
que se llama el libro & SI Becerro,
custodiado primeramente en la Real
Chanbillería de Valladolid, v que hoj
Sermaneceen el archivo de Simancas,
ebiendo ser considerado como uno de
loa monumentos más ricos de las an-
tiguas letras.
33. SI lulitmo. Hacia fines del si-
glo XIV, aparece un sistema singular,
creación de un genio que tiene algo
de la impetuosidad del torrente; de la
majestad de la sombra y de la poesía
del martirio. En aquel sistema n alia-
se una mixtura de teología, de esco-
lástica V de un espíritu confuso, que
casi pudiera llamarse astrolog^a judí-
ciari» 6 magia negra. Saj momentos
LITE
«n qu« parece ser la cabala 6 la al-
3 nimia, aplicada á la crítica filoso-
ea. Dicho sistema sa llamó el lulit-
mo, aludiendo i su autor Raimundo
Lulio.
34. St^loXV.—Proiittat.i^wptQ-
sistos del siglo xv no eran tan nume-
LITE
441
nos generales. Femando Qomez de
Cibdad-Real, médico de cámara de
Don Juan II, escribid una colección
de Spíetolat de una grande importan-
cia histórica, en un estilo natural, in-
cjsivo V lleno de agudeza: Fernán Pé-
rez de Cruzman, poco aventajado como
Soeta, se mostró inapiraao en sus
'logio* de lot komhret iluslree de Stpa-
ia, preludio de bu mejor obra: ÍAtta-
jet y retrato», la cual contiene 34 bio-
grañaa de los prini^pales personajes
de su tiempo, i, imitación de los Varo-
net f7«t{r<( de Plutarco. Aquellas sem-
blanzas están escritas coa arte seve-
ro, nervioso, conciso, al par que sem-
bradas de reflexiones oportunas j ori-
ginales. A esta misma época pertenece
un personaje, cujo nombre maravi-
llará seguramente á nuestros ilustra-
dos lectores; el de Fraj Francisca Ji-
ménez de Cisneros. Este hombre, en-
camación viva y universal de la gran-
de alma de Isabel la Cat¿tÍca¡ este
hombre, en cujo espíritu se engasta
el genio poderoso de aquella reina,
porque toda perla busca su engaste,
legó á España el gran monumento
filológico de su siglo; la Biblia poli-
glota de Alcalá, denominada por esta
razón la CompUltmt, riquísima joja
de la LITERATURA de aquellos tiempos,
joja riquísima también de la ciudad
ilustre <me le dio su nombre, en don-
de toda Europa tuvo que admirar un
dechado de copiosa sabiduría, de ri-
queza bien empleada, de discreto ar-
tificio, mejor ejecutado. Aquel fraile
tan parco, tan económico, que hasta
parecía mezquino j ruin en ciertas
ocasiones, consagra á dicho monu-
mento una suma enormísima de su
propio peculio. Si no lo hubiera ahor-
rado antes, no hubiera podido gastar-
lo después, de donde resulta probado
que no es malo ahorrar, para alegrar
al mundo con los felices logros de la
aiencia j de la virtud. Hé aquí el es-
pectáculo que presenta España á la
muerte de Isabel de Castilla. La uni-
dad de las lejBB del Rej Sabio nos da
la monarquía del derecho; la unión
de aragoneses y castellanos con la ex-
pulsión de los moriscos, nos da la mo-
narquía del territorio; \ti Biilia poli-
glota del cardenal Cisneros nos da la
monarquía de la fe. [Cuántos y cuán-
tos siglos no representan esos tres
días del siglo xvl ¡Magnífico sol el
que nos alumbraba en aquellos diasl
j venturosos los que lo hicieron! ¡ven-
turosos también los que lo refieren á
lajmnde historia de su patria!
fe. Fendeneiat. — En- los últimos
años del siglo xv, las letras espafio-
laa toman un nnevo sesgo que debe
llamar la atención del critico, puesto
que ejerció una grande inñiiencia en
el desarrollo, en el carácter y en el
método de la erudición nacional. El
honor de la iniciativa corresponde al
modesto Alfonso de Falencia, cujo
autor publicó en Sevilla un Dicción^
rio, dedicado i Isabel la Catíliea,
en 1490, dos años antes del de Lebri-
ja, impreso por primera vez en Sala-
manca. No es posible leer sin dele-
trear, y los vocabularios menciona-
dos tienen el mérito singularisimo de
que representaran los deletreos de
nuestra lengua. El hombre que hov
habla, es el niño que balbuceó allí,
j loa balbuceos de ajer son tan pre-
ciosos como el habla de hoy. Por esto
sucede que el pueblo español, sin-
tiendo palpitar su vida en las entra-
ñas de aquellos siglos, pronunciará
siempre con veneración v con cariño
los nombres de Alfonso de Falencia y
de Antonio Cata. A los vocabularios
referidos siguieran los trabajos del
padre Guadix, Tamañd, Diego de
Urrea, j sobre todo, el Vocaíuliíla
arábigo «N letra cattellana del padre
Pedro de Alcalá, publicado en urana-
da trece años después del de Lebrija.
El VocabHlitttt del padre Pedro, libro
único en la literatura universal, en-
vidia de lt>s eruditos de las naciones
sabiaa, es un inventario fidelísimo del
antiguo romance en sus cruzamien-
tos y amalgamas con el arábigo. Su-
plicamos al digno director de la Bi-
olioteca nacional que se ^cure á
toda costa un ejemplar del vocaMit-
la arábigo en letra eaiíellana, porque
es realmente inexplicable que aquel
libro monumental de la litbkatcra
española esté desterrado de la biblio-
teca de la nación; es decir, de su bi-
blioteca. Na cabe en lo posible leer
una hoía de los antiguos códices, sin
darse de cara con el VoeaMieta de
Pedro de Alcalá, tela de araña que
parece urdir la industria de un hom-
t>re por dentro ; por fuera del habla
antigua. Nuestros ilustrados lectores
no extrañarán que así volvamos por
un libro de nuestra casa, cuando tan
endeudados estamos con él. En efec-
to, las citas que debe este Bieetonario
al Vocabulitta de Fraj Pedro, no ba-
jan de mil. A esta misma serie cor-
responde la obra del sabio Francisco
del Rosal, orij/en y etimología de todos
los vocablos originales dC la lengua
castellana, cujo manuscrito se en-
contró entre los papeles del ex-vicario
general de agustinos recoletos, d
padre Fraj Francisco de Nuestra Se-
ñora de Guadalupe, que murió en su
convento de Madrid en 21 de Abril
de 1756. Loa trabajos de que hici-
mos mérito anteriormente, prepararon
el Tesoro de Covarrubios, puolicado
á principios del siglo xvn, 1611, dos
años después del Tetoro del padre Je-
rónimo Víctor, que vid la luz en Ge-
nova; v luego en Colonia, veintisiete
años ¿espues, ó sea en 1637. El Teto-
ro de Cóvarrubias, más que un libro '
de escuela, mis que un análisis de la
crítica, tuvo que ser un libro de mera
exploración, puesto que no pudo ha-
cer otra cosa que desenmarañar el ha-
"•"" _,,cj,t,zedb,<íjOOgle
442
LITE
bla CBstellana, profundamente ultil-
t«ntda por el bajo l&tin, qae era un
latín céltico j ^fmánioo, no menos
que por la implantación de la leognia
árabe, que se sobrepuso i la lengua
de origen, como loa terrenos de alu-
vión se sobreponen i los de forma-
ción primitíva. Realmente, el idioma
nacional, hijo del griego j del latin,
eitaba cubierto por tres grandes ca-
pas no definidas; el godo, el céltico,
y el árabe. Al separar esas tres capas
aobrepueatas por la conquista del ter-
ritorio; al arrancar aquellos tres pos-
tizos del fondo de la lengua madre,
CoTarnibias tuvo que divagar j diva-
gó; tuvo que engañarse en mucbos
eaaoBj se engafiíí también; pero di-
vagando y engañándose, su Tesoro es
el primer libro de la filología españo-
la del siglo XYii. Acerca de esta obra
dice Quevedo, el más sabio censor de
aquellas edades: «También se ha he-
cho Tttoro dt ¡A Im^ua española; don-
de el papel es más que la razón, obra
Í randa 7 de erudición desaliñada,
unque no puede negarse que Covar-
rnbias, siendo un hombre solo, hizo
mucho.* Nosotros opinamos que hizo
mucho más de lo que cre;d nuestro
inmortal Quevedo. El Tesoro de Co-
varrubias, influyendo en el espíritu
nacional durante el trascurso de un
siglo, prepsr¿ el gran DiccUmario de
la leñgiu, que es la obra maestra del
siglo xviii, timbre eterno de \oa toa-
dieres de la Real Academia Española.
El primer tomo yi6 la luz pública eu
1736, comprendiendo las letras A y
B, en 724 páginas en folio, á dos co-
lumnas. El segundo se publicó en
" 1729, comprendiendo la C, en 714
páginas. El tercero se diií á la es-
tampa en 1732, en 816 páginas,
comprendiendo la ZJ, la B y la F.
El cuarto, en 1734, comprendiendo
desde la Q hasta la N, en 696 pági-
nas. El quinto, en 1737, compren-
diendo desde la O hasta la R, en
656. El sexto y último apareció en
1739, en 7^8 páginas, comprendiendo
desde U S hasta la Z. El gran Biecio-
nario define 13.&65 voces en 3.584 pá-
ginas, publicadas durante el período
de trece años, según se infiere de lo
expuesto. Los egregios varones del
Dtccümario tUt736, conociendo afon-
do cuanto Curopa había hecho en esta
importantísima materia, si^uid la tra-
za del Dicdonaric d« la Crusea, des-
quitándose tan liberal y largamente
de eu costoso empeño, que dejó mu;
atrás el modelo de Italia. El méri-
to del primer Diccionario oficial no
consiste precisamente en haber des-
lindado 13.365 voces; ni en haber
demostrado cierto numero de etimo-
logías; ni en haber asentado princi-
pios discretos en lo referente á la
ortorrafía de nuestro romance, sino
en el hecho general de haber com-
puesto un libro de lo que hasta en-
. tdnces no había sido más que un en-
sayo. Al efecto, tuvo que estudiar
el Dtcetonario latino-español y español-
latino de Lebrija; el Vocabulista ard-
ligo en Utra castellaa del padre Alca-
LITE
lá, los trabajos de Tamarid, del padre
Gnadix, de I'icg'' <1b Urrea, del doc-
tor Aldrete, el Tesoro deCovarrubias,
el Diccionario marítimo de Sevilla, el
Diceionario de gerttanía de Juan Hi-
dalgo, las actas de Cortee, leves, fue-
ros, cartas pueblas, la recopilación de
Indias, las pragmáticas de Tassas y
el inmenso caudal de textos de todos
nuestros clásicos , con que aclara y
fija el significado de las voces, por
cuya razón lleva el nombre de Diccio-
nario de Áuloridades. Maravilla ver-
daderamente la universalidad con que
recibe las avenidas de la antigua len-
gua, la docta crítica con que se ense-
ñorea de la historia de los vocablos,
la facilidad con que expone y aplica
el vario sentido de los refranes, ada-
gios y proverbios, diligencia pasmosa
que bastaría para inmortalizar aque-
llas ricas páginas. Pero h^ otrobe-
cbo que da más realce al Diccionario
de 1726: es la exactitud, la religiosi-
dad, el ahinco, el amor profundo, con
que interpreta los pensamientos de
nuestros mayores, aquellas palabras
liberales , aquellos giros trancos,
aquellas expresiones castizas, aque-
llos arranques g«neroB08 , aquella
eficacia de concepto j de locución,
donde se juntan en consorcio amigo
la verdad de la ciencia y el recreo del
arte. jAjl tCuánto va perdiendo en
este punto el primoroso v gallardo ro-
mance de los antiguos! ¡Cuántas y
cuan preciosas perlas, apagado el bri-
llo,roto el engaste, se nan despren-
dido del antiguo joyel! £1 uso, diga
lo que quiera su fuero inapelable,
torcid el sendero cuando diiS al olvido
aquellas expresiones con qne nues-
tros antepasados asombraron al mun-
do ; expresiones altivas , valerosas,
osadas, porque no hay genio que nc
sea osEtdo; y ¡bendita sea la audacia
del geniol Causan desconsuelo pro-
fundo la indiferencia y el abandono
con que hemos ido matando el e^í-
ritu de la antigua lengua. Por ejem-
plo; la palabra Áaeienda significa hoy
la tierra de labor, el cúmulo de bienes
![ue poseemos, las dependencias y
aenas de la casa. Amén de esas tres
acepciones, Ut /aseñdas de los anti-
guos significaban asuntos, negocios,
hazañas, meoeateres, empresas, cui-
dados, deseos, amores, basta lágri-
mas, hasta suspiros, porque los sus-
Íiiros eran entdnces, ylo son todavía,
o serán siempre, las fasendas del co-
razón. Oigamos y admiremos la re-
dondilla que Alfonso Alvares de Illes-
cas pone en boca de la reina de Na-
varra en sus desposorios con Don Car-
los. La reina dice: entienda todo el
mundo que yo no puedo estar alegre,
leda, hasta que consiga tener más no-
ticias del asunto en cuestión; y el
asunto en cuestión es la fatenda.
LITE
Royna ds Naoma ten Do» CérUs.war.
qnesstyba.)
Lh/asenda, i que alado la rvina, es
la ida y la vuelta de Don Cirloe, sb
cuidado amoroso, la cuita de sns pa-
nas, de sus deseos, de sus inqnieto-
des: en fin, es aquella esamvñ mofi-
nanta y aquella etperuua ¿tüjftof con
3ue esperaba ver su vuelta, j púa
ecirio de una vez, era Ia_/kMB¿de
sus amores. Inútil seria que el actual
romance intentara expresar el senta-
miento de aquella reina con la miama
eficacia, con el mismo punto, oon al
mismo gracejo. ¿Por qué? Porqoe cada
palabra tiene su espíritu y hemos de-
fado perder el espíritu de aquella oa-
abra. jSíI Hemos perdido sqaellM
Jasendat del alma, aquellas hermosM
fasendoi del corazón, las mis gtmndes
kactendai de la vida. Siempre que
leemos:
Toda rJ mundo ben eateeda
Que non posso leda ser.
Pasta qu« pDsu B^>er
• UajtDOTude
Todo el mundo ben enlenda
Que non poBBO leda ser,
FMt» q«e poua entender
Hays novas de esta (atenda.
nos parece sentir los primeros goaat
de la imaginación, del entendimiento
y de la esperanza; Ufe pura y virgen
de las primeras dichas; y tanto vat-
drfa decir: el amor puro y virgen de
la primera fe.
Entre las machas locucionee aban-
donadas en mola hora, recordamos
aquella magnífica frase: «hacer cau-
dal, no hacer caudal* para significar
la idea de dar 6 no dar atención, de
atribuir 6 no atribuir importaBcia á
UQ hecho, como cuando decían: «u
hice candal de lo que se me dijo; no
hice eavdal de sus consejos;* es dnr,
no hice de ellos asunto euntml, no los
tuve en cuenta, los desdeñé. El ro-
mance moderno no tiene nada que M
Sarezca á esa noble y sabia loeaeáoa
el antiguo romance, joya que baste-
ría para engalanar una lengoa. Nos-
otros sentiríamos remordimiento, b
no lo dijéramos con el cosvenimite
decoro; y si es menester, con el lea-
peto necesario. Nos parece qne se ha
equivocado el procedimiento qna do-
blé seguirse en la interpretaoioB y
práctica de nuestro idioma, que no
anda más quien anda mucho; aiao el
que anda por donde debe andar; eobn
todo, cuando sabe por dónde ■t'^ji,
Así como nos empeñamos en d«ar i
larga distancia el Dicdonaria de Amts-
ridades, el movimiento de la erudición
española debiera consistir en dirigir-
paia eom>
se á él, para desentrañarlo,
prenderlo, para sentirlo, única
ra de posesionamos de nuestra ^
miento, porque el pensamiento dea-
&llece cuando desfallece el li
&llece cuando desfallece el lengaaie.
El que busque el alma de un poebu,
que busque la historia de su fengaa.
No hay tarea alguna, no bay nli^un
sacrificio, que un pueblo culto no^iba
hacer, para resucitar las tradieianeB
le son la imagen de la vida de todos,
retrato perenne del genio naetonal.
¿Quién llevará ¿ m&l que nosotros v^
vamos por el reinado deaaeatrogt-
(Cántiaa gnejlso A Ifonso A loaret de nio? ¿Ifí quién podrá decir que teto
Villa &m<Uno, dundo desposaron ís I es renegar de cuanto se ha hecho det-
üi^itized byVj OOQ le
UTE
de ftqnella fecha hasta el preaantef
Amamos tanto la glonosa lengua de
naestroe madores, (^eada en triunfo
por toda la tierra civilizada, que pode-
moa ser hasta fanáticos; ^ero no somos,
no seremos nunca descreídos. No acep-
tamos lo que se ha destruido desae
1726; peio M^decemos ciertas tareas
mu; apreciaoles, que se han llevado i
cabo desde aquella fecha, aman de ^ue
creemos que la gloria de los indivi-
duos de la Academia no cabe en los
límites de la crítica; aun siendo una
crítica muj docta. Imaginamos que
su fama es tan española j tan univer-
sal, que se entreteje j se corresponde
con nosotros por la continua genera—
cion de clarísimos académicoe. ¥ aun-
que se dijera que nuestros dias son el
ocaso de aquel oríente, siempre resul-
taría que hasta el ocaso es esplendo-
roso cuando el oríente brílla tanto.
Ni bastaría & entoldar el limpio cielo
de aquel Iiorízont« el crespón de una
nube, pues basta la sombra tiene su
encanto cuando nos recuerda A he-
chizo de tanta luz. Por último, cuan-
do haja piedraB en nuestro país para
toa hombres que han ilustrado a Ss-
Saña, los fundadores de la Real Aca-
emia Española tendrán una piedra.
En su firontia se leerá: Oicciomábio db
Autor iEju)B3.
36. Siglo XV.—PoetM. Dedique-
mos ahora algunas palabras á un fa-
moso misterio de la litbra.tura espa-
ñola. Nos referímos á las coplas de
Min^o Rev»lgo, escritas en 1464, no
en 1472, como quieren algunos auto-
res. Entre Juan de Mena, Rodrigo
Cota y Hernando del Pulgar, el padre
Sarmiento j el señor Amador de loa
Ríos se inclinan á tviot del último de
los poetas mencionados, quien, ¿fuer
de cronista del re;, estaba empapado
en los secretos de la corte. Estas eo-
plat, bajo la forma bucdlioa, que em-
pezaba a ser apreciada da los eruditos,
merced á los estudios de las letras
clásicas, eran una ingeniosa j amar-
gi censura déla depravada corte de
nrique IV, al par que una acusación
enérgica á la nación que su&fa tanto
vilipendio. En ella figuraban el pue-
blo cast«llauo T un profeta 6 adivino,
que, al verle hundido en tan mísera
abjeccion, le predecía majrores ma-
les. El pueblo estaba personificado en
Mingo Revulgo; j el adivino, en Oil
Arñvato, ambos pastores, quienes de-
partían mano á mano en los siguien-
tes términos:
iSabesT... ¿SabeaT.
AlU, donde se anda á erill
BotUd de él los mozalEíDo
LITE
Ia Beldada que le damos
E &an el pon de loa rnaalioea
Cúmeselo con mines:
iGua; de noa, que lo pagamogl...
Vista la naturaleza de esta sátira,
era natural que ol autor esquivara su
TíorahiB por et peligro g%e u corritra,
como dice el padre Mariana. El si-
:1o XV, que debe llamarse de Don
uan II, se considera por algunos au-
tores como una época de preparación
j de tránsito, en que la utsbatuba
española se hallé dominada por la tri-
ple influencia de la antigüedad clási-
ca, de la Italia j de la Provenza. Aun-
que muchos de los autores de esto si-
Ílo no pueden presentarse como mo-
elos, ni lograron crearse un estilo
fropio, merecen citarse el célebre Don
ñígo López de Mendoza, marqués de
SantilUna, el amigo de Don Juan II,
á cujos gustos literarios correspondiiJ
coleccionando los proverbios, tesoros
de todos los siglos. Pero el marqués
de Santillana tondría sobrado con
aquella letrilla que dice:
Hou tan fermoM
Non vi eu la íronlers.
Como ima vaquera
De la FiuDjosa.
iQué imaginación tan sencilla! ¡qué
amor tan dulce! [qué rusticidad tan
deliciosal \kj\ ¡Quién tuviera candor
para soñar así I Se nos figura que per-
cibimos el olor de las rosas, que oímos
el rumor de las fuentes y que vemos
salir el sol. También encontramos en
esto siglo al marqués de Viilena, fiel
representante de las tendencias eru-
ditas, más notable como iniciador é
instigador que como literato. £1 mar-
qués de Viilena no eacríbié más que
tres obras originales: el i.ríe d* trift-
ehar, las Haatñat de SércuUt j un
drama alegéríco; pero vertié á la len-
gua patria la Itetórica de Cicerón, la
/'omÍM de Lucano, la Eneida de Vir-
gilio y la Divina Comedia del Danto,
amén de que Barcelona le debe la
restouracion del Iiutiínto de la gaya
cieneia. Declaramos que Juan de Mena
es en algunas ocasiones un poeta ex-
cesivamento latino, extraño, oscuro,
de arte desigual, de ingenio veleido-
so; pero dotedo de una sonoridad tan
sorprendente, i^e con razón ha me
recido pasar á proverbio, como cuan-
do se dice: «es más poeta que Juan de
Mena.» En el poema Za Coronado»,
hablando de las musasj dice:
Loa aua bulloa virgiualea
De aqueetaa doncellas Dueve
Se mostraban bien átales,
Como florea de rosales
UTE
443
.. llOB,
Que andan con íl en el com.
Armuile mil guadramaflai;
Uno '1 pdía las peataHaa;
Otro '1 pida los eobelloa...
Y aal ae pierde trae ellos
Helido por laa caballa*.
Uno le quiebra el náyade.
Otro le loma d zurrón;
Otro 1 quita el zamanon
Y jél tra« «Um deababadol
fi aun él... [torpe nu^ode^I...
Que se preoia da certero,
nata aquelU zamieja,
La de Nava Luaiteja
Iio ha braido ^ retortero.
AI que pregunto quién fué Juan de
Mena, no naj más que leerle la ante-
rior quintilla, que bene de fecha más
de cuatro siglas. Nuestros ilustrados
lectores no ignoran que la palabra
Miot quiere decir semblantes. — En
esta misma época se inventó una com-
posición octosílaba de ocho pies, que
viene á ser como el anuncio, casi el
remedo, del género inventado 6 per-
feccionado por otro poeta en el siguien-
te siglo. Realmente, Vicente Espinel,
al inventar la décima, no tuvo qns
hacer otra cosa sino añadir dos versos-
Sirva de muestra el precioso modelo
que insertemos, en donde haj pala-
bras que no serían más hermosas aun
que fueran perlas:
A SEVILLA.
L^da sya eomparosioo,
Cloridat éluz de ÉspaBa,
Plaser é congolafioo.
Briosa cibdat eilrafia,
El mi coratDo ae haflo
En ver veatra maravilla,
Huy poderosa Sevilla
Guarnida d' sita compafia.
(Alfonso Alv^ru ds Illucis)
Hemos dejado, para coronar la poe-
sía de esto siglo, al autor de los ver-
» siguientes:
Recuerde el alma adormuU,
Avive el seso y despierta
Contemplando
Cúmo se pasa la vida,
CAmo se viene la muerte .
Xan callando:
Cuin presto se va el placer,
Uúmo después de acordado
Da dolor;
Cúmo á nuestro parecer
Cualquiera tiempo pasado
Fué mejor,
ó bien estas otras estancias:
¿Qué se hizo el rey Don JuanT
L(ñ infantes de Ara^n
¿Qué ■« hicieron?
¿Qué fué de tanto ^alanY
iQaé fué de Isjita invención
Como trujeronf
j,Qué se hizo aquel trovar,
ÍM músicas acordadoi
Que uaiao?
¿Qué se hizo aquel danzar.
Aquella* ropas chapodas
Que Iraianir
Difícilmente podremos hallar un
escritor más elegante, más melodio-
so, de pensamientos más profundos,
de fantasías más tiernas, de emocio-
nes más delicadas. Distingüese este
gran poeta en que su creación se re-
vela siempre en tintas suaves, en ce-
lajes leves, en sombras apacibles, por-
que parece que el misterio no puede
vivir sino en el seguro de la sombra.
En el autor á que nos referimos cam-
pean con igual arrogancia la verdad
del entendimiento 7 la poesía del co-
razón, como si hicieran gala de su her-
mosurala ficción primorosa v el loza-
no ingeuio: tal es Jorge Manrique.
37. Siglo XF/.— -Llegamos al si-
glo XVI, T sentimos pavor. Tenemos
delanto dos sombras inmensas; la
sombra de un hombre de que habla-
remos más adelanto, y la sombra de
una mujer, cuva alma es una flor del
Paraíso que exnala sus perfumes entre
suspiros de la vida, que bien pudie-
ran ser suspiros de la gloria. Una
sola mujer envuelve la fe de toda Es-
paña, crea su siglo, se impone á todo
el mundo, porque hay genios ten po-
derosos que no pueden tonermás qne
vasallos. La palabra de aquella mu-
jer reina en todas partos, como si fue-
se la triple mensajera de Dios, de la
fatalidad v del destino. Sante Teresa
de Jesús funda la escuela mística, á
la que no aventaja ninguna escuela.
Lo que en los autores se llama genio,
en santa Teresa se llama éxtasis, da
donde resulta que es un genio eleva-
do á visión. Santa Teresa da Jesús,
con so misticiBmo, que nadie ha sabi<
Digitized.by
Cjoogle
444
UTK
do imit&r; Migfuel ds Cerrintea, con
su QuijoU; Dou Pedro Calderón de I&
Barca, con sus autos suramentaleg,
con BU Vida et meio r con su A IcaUt
dt ZnUvu»; Lope de Vega, con su in-
menso teatro; Qaevedo, con el gran
mundo de sua cuentos, sátiras y le-
trillas; Don Ramón de la Crui, con
sua sainetee, y Don Manuel Bretón
de loe Herreros, con sus inimitables
comedias, son quizi las firuras que
mis se han impreso en la vida de Es-
paña. Entre los primeros poetas líri-
cos que florecieron durante et ei-
S"o XVI, se encuentra un nombre es-
arecido por demás; Luis Ponce de
León, denominado generalmente Fra^
Luis, entendimiento noble, inspii
cion encantadora, alma elevada
pura. A. la práctica de las lecturas
bíblicas afiaaid el estudio de la anti-
güedad, sa propuso á Horacio por
modelo j supo unir, con felicísima
industria propia, i loa arranoues lí-
ricos del poista bucólico, la dulzura
evangélica del poeta cristiano. Fraj
Luis de León ñié el primer poeta cas-
tellano, cn^oa brios sacudieron el
Tugo.que impusieron á todos la Italia
LK Invenía. Sus beílisimaa odas
PnfeeU del Tajo j Im Vida del
campo abonan el juicio de la posteri-
dad acerca de este personaje, uno de
los caracteres más acabados de la bia-
toria del mundo: tno se sabe si el
cielo bajd en él á la tierra, 6 si la
tierra subió coa él al cielo.» Fraj
Luis de León era un hoifibre vestido
de ángel, 6 un ins«l vestido de hom-
a haya el dii
bra. ÍBi
ilia que le vio
¡Dichoso el siglo que le tuvol
¡Dichoao el pueblo que le cuenta
entre los descendientes de au gloria!
Pero Eapaña tiene otro Frav Luis de
León; es decir, tiene un Fray Luis
de León en prosa. Este hombre, uno
de los más doctos j el más elocuente
de su siglo, superior á au gran maes-
tro, san Juan de Avila; esto hambre
que avasalla el ánimo de Sixto V; que
rehusa la mitra y el capelo; que inun-
da i liuropa con su rica litbbatuha;
este glorioaíaimo español es el fraile
que muere en Lisboa, ain dejar otra
manda q^ue el recuerdo dichoso de su
elocuencia, de su saber j de su vir-
tud ¡Con qué grandeza habla do
Dios! ¡con qué grandeza habla tam-
' bien del airecillo que recorre los es-
condites del cerebrol En este autor-
bailamos un espíritu ingenua que se
remonta hasta convertirse en majes-
tad; y una majestad que se remonta
hasta convertirse en inocencia. Fué
tan sabio, que llegó i, ser hasta ino-
cente, 6 fue tan inocente, que llegó á
ser sabio. En el sentido de ingenuidad
castiza j denodada, no tenemos noticia
d^ un escritor que haya logrado máa.
Con razón se ha dicho que la vida en
caaa de aquel hombre era un viento
apacible El que quiera instruirse,
enaltecerse, regenerarse, que lea con
delicia lo que aM escrito el gran poe-
ta de la prosa, FVa; Luia de Granada.
Arias Montano, el eapafiol más sabio
del sigloxri^ esciibid en Utin, «a cujo
LITE
idioma era consumado, asombrando á
sus tíempos v á Europa con los recur-
sos inagotables de bu ciencia. Aun-
que este personaje no escribió una
letra en castellano, tiens una impor-
tantísima representación en la lite-
ratura de BU aiglo, ora como adjunto
del arzobispo da Segovia Pérez Aja-
la en el gran Concilio de Trento, en
compañía de varios clarísimos varo-
nes, que cubrieron de gloria el nom-
bre do España; ora como enviado á
Flándes, porencargo de Felipe II, para
dirigir la impreaion de la famosa Bi-
blia, llamada regia, i, cuj^a tarea puso
remate con acendrado gusto y mag-
niSca gala de erudición. Arias Mon-
tano es indudablemente uno de los
nombres más esclarecidos de nuestra
historia por su noble ardor, por su
admirable diligeneia y por su prodi-
gioso saber, puesto que la aabiduría,
Sor sí sola, aun sin dejar laa aombrss
el alma, aun sin salir de laa tinie-
blaa incomprensibles del claustro en
que nació, vale tanto como laa mejo-
res conquiataa del ingenio. Ilustran
eate aiglo Frajr Alonso de Castro, Al-
fonso de Salmerón, Frav Pedro Soto,
Melchor Cano, loa dos hermanos Co-
varrubiaa y Antonio Aguatin, que
asistieron también al L^oucilio de
Trento para orgullo de nuestra erudi-
ción. Entre los doctos españolea, que
acabamos de enumerar, figuró tam-
bién Don Agustín Cazalla. canónigo
de Salamanca, predicador de Carlos V
j Felipe II, asi como el insigne Fr&j
Bartolomé Carranza, una de las más
grandes inteligencias de aquellos
tiempos, cuyoa dos eruditos acabaron
su vida en Isa luminarias del aiglo xvi,
porque las hogueras de los autos de fe
parecen ser laa luninariss de Felipe II.
38. SI moÍMÚDM.— Réstanos ha-
blar del famoao jesuíta Molina, autor
de un sistema sobre la gracia, que se
conoce bajo el nombre de vtoUnitmo.
Este aistema dio por resultado pre-
ocupar grandemente el espíritu de la
cristiandad v de Roma, dividir á los
filósofos católicos en iaoli%itta$ y jan-
senittat, al parque produjo la inter-
dicción canónica de las cinco proposi-
ciones de Jansenio, bfjo Inocencio X
y Alejandro Vil, de la propia manera
"uo la persecución del j--- — =
lajo Clemente XI.
39. Tipo* y earactíret. — Ta para
hacer justicia á nuestra historia y á
nuestro pueblo, ya para gloria de
nuestras páginas, porque el asuntóos
tan holgado que tiene ganancia para
todoa, vamos á dedicar algunaa líneas
á un autor de esta época, original y
peregrino en la concepción, vivo y
garboso en el narrar, lineralísimo en
el decir, sencillo en sus costumbres,
afable en su trato, modesto y humil-
de en su persona, soberbio y duro en
la desgracia, firme en el peligro, te-
naz en el propósito, inexorab^ en el
intento, caballeroso en sus penden-
cisa y en sus amores, juglar en sus
revueltas mocedades, avaro de empre-
eas, onidoso de su &ma, gusfdador
eas, onidoso de su mma, gusfdador por la cui
de su bonn, que nunct wó tiempo I U Encina.
LITE
i verse retado , ni esperó jamás á
ser requerido, y que aupo, antea que
loa ojoa en el contrario, poner la maiMi
an los gavilanes de su espada. H
peraonaje á quien nos referimoa, ea
un hombre aíegre con los tristes, do-
noso y festivo aun en el momento da
morir, como si los tesoro& de sa vida
qi isieran llenar hasta los abiami» ds
su muerte. AI registrar las prendas
3ue avaloran su nombre, no Babemoa
ecir por qué prodigios debe más á la
Providencia; si por las estrecheces de
los hombrea y de los tiempos; si por
los empeños del valor; si por las gla-
rias del infortunio; si por los marti*
rios de la conciencia; ai por los g^<a
de la virtud ó por las preseas del in-
genio. El siglo XVI nos presenta trea
tipos, llevados á au última perfeccicm
por el eapíritu de un solo hombr«: £1
Q^ijoU, tipo maravilloso del romanee
social; Pérñlt* y SegirmMmda, Uva
acabado del romance de intng«; El
Licneiado Vidriera, Bl Ama»Upr*$íé-
do, Si AmoMte liberal y La GitamOU,
tipoB precioaoa de la novela poinilar,
en donde admiramos á porfía la Tar-
dad de los caracteres, la naturalidad
de los episodios, la viveza de las imi-
genes, el número y cadencia de los
períodos, ta ori^nalidad, la riqueu
y la gracia déla dicción. Nuestro
autor, al apoderarse de un asunto, ae
lo asimila da tal suerte, que le comu-
nica BU propio sentir, como si faMa
parte de su mismo ser. ¡Tan cierto ea
que también ti genio tiene au figura,
au complexión, su fibra, su nemo,
su fluido, susangrel Vamos i hacar
mención da una cualidad, qna ha-
llamos en el habla del grande Meri-
tor nacionaL, y nos valemos de aqnd
nombre, porque la frase del autor
mencionado no es una locucioQ, sino
un habla. En el estilo da aquel escri-
tor, hay más que tono; más qua gea-
tileza; más que altivez; más que orgu-
llo español: hay ufanía. Cuando es-
cribe, se ufana: ea decir, se aumeata,
se esponja, crece hasta que se inunda,
como el río que sale de madre. Esta
nativa inspiración del ffenio es el ca-
rácter mis elevado de la LiTBaATOaa
de SI Qaijote. ¡Adiós, Cervantes, arca
misterioaa y sublime, como el encas-
to inexplicable de ciertas melodiasl
¡Adiós, Cervantes, vocablo del hom-
bre añadido á los grandes voeabka
del mundo; vocablo del mundo aña-
dido á los grandes vocablos ds Dioal
40. .Si Cancionero general.-'k. eata
mismo siglo corresponde SI Camciaiw
general, cuya edición más antisiu
__ la de Valencis, verificada en loll
por Cristóbal Hoffmann. Debe Dolar-
se, como dato histórico, 'que SI Cau-
cionero de Alfonso de Baena no ea otn
cosa que una colección de las (dwa*
del marqués de Villana, marqués da
SantíUana, Juan de Mena, Gomes
Manrique y otros caballeros y seño-
rea que brillaron en la fisatuosa cortt
de Don Juan II, parte de cuyas obna
pasó después á Bi Caaciaurajauni
j. _ marújem
r la curiosa diligencia de Juta da
,L.oogle
UTE
41. Aiúau» pul iecka de lat traii-
metut gentiUt con Ict dogvtat eríttta-
«of.— Ha^ en el BÍglo xvi una piece-
cilla relie;ÍOBa, que debe llamar la
ateacion de la critica, jra porque re-
presenta cierta ali&nzft de las tradi-
ciones gentiles con los dogmas crie-
tíanoB, ja po^i^e Tiene á ser una eS'
pecie de genialidad literaria, la cual
no tiene ejemplo en la erudición de
pueblo alguno. Nos referimos á la ira-
gieenudia alegórica del Paraito y del ín-
Jíemo, en donde figuran las almas de
un monje, de un judío, de un aboga-
do, de una alcahueta 7 hasta da ui
ahorcado por ladrón. Todos solicitan
que se les embarque en ia falúa del
Paraíso; pero todos, excepto un pobre
loco j cuatro caballeros, que murie-
ron peleando contra los infieles, se
ven rechazados t conducidos al infier-
no en la barquilla de Carón. Hé aquí
el curioso detalle literal de la obra:
cmoral representación del diverso ca-
mino que nacen las almas, partiendo
de esta presente vida, figurada por
loB dos navios que aquí parecen: el
uno del cielo y el otro del infierno,
cujra subtil invención j materia en el
argumento de la obra se puede ver.
Son interlocutores un ángel, un dia*
blo, un hidalgo, un logrera, un ino-
cente, llamado Juan, un fraile, una
moza. llamada Floriana, un zapatero,
una alcahueta, un judío, un corregi-
dor, un abogado, un ahorcado por la-
drón, cuatro caballeros, que murieron
en la guerra contra los moros, el bar-
quero Carón.» Fué impreso en Burgos
an casa de Juan de Junta i 25 (Tus
del mes de Febrero, año de 1539.
Aunque este pasillo singular nos pre-
senta la forma dramática , tiene el
espíritu de los liiroi tnoralet ejemplat
que itiTadieron nuestra litbratusa
en aquel siglo j en el siguiente, cuja
opinión manifestamos con el intento
de hacer notar ciertos caracteres ocul-
tos de la erudición de aquellas eda-
des.
42. Zihrotnoralet eitmplaret del ti-
fio ZVI al XVII. Estos libias que
laundaron nuestra literatura duran
te el trascurso de dos siglos, no sor
otra cosa que una imitación, mal per-
jefiada, de la Celestina, j señalaron
un período de lastimosa decadencia.
Muchas de aquellas producciones s<
encuentran reunidas en Dieze. (Adi-
eioñetá Velaxqvez, página Sil.)
Antes de cerrar el inmenso cuadre
de este siglo, saludemos con gozo al
noble poeta de una epopeja nacional.
Alonso de Srcilla; al humilde juglar,
gloriosísimo fundador de la escena
española, Lope de Rueda; al poeta
del cuento, Baltasar de Alcázar; al
poeta del madrigal, Gutierre de Ceti-
na; también al poeta de la décima,
Vicente Espinel; también al famosísi-
mo poeta de la copla, Gil Polo:
Junto 1I Bgua le ponía,
Y Ui ondas aguardaba,
' . Y en verUg llegar, huís;
Pero á Teosa no podía
Y el blaaoo pié w mojaba.
(CtaebmpMora.)
LITE
43. Siglo I VI. JVaíro.— Antes de
entrar en la descripción del fecundo
siglo de Lope de Rueda, natural pa-
rece apuntar algunas noticias sobre
los orígenes del teatro español.
1. Tiempos primiiitot, Bailet mltiti-
ect. — Hablando del teatro nacional
con relación & los varios gérmenes
que le produjeron, -mediante la ela-
boración y el trabajo de muchos si-
glos, debemos empezar por los vas-
cos, quienes poblaron tal vez á Espa-
ña bajo el nombre de iberos. Los vas-
cos se hicieron famosos por sus iailes
mimieot, ejecutados con más primor
que en ningún otro pueblo, como
puede verse en el libro de Iztueta, ti
tulado; Guip\tzeoaco daníza gagoangar-
rie» eondaira. (Hiitoria de las anttg%at
dantas gtt^pttteoaitas ¡/ regias para bai-
larlas oten y acompañarlas con cantos en
verso, San Sebastian, 1834.) Haj ade-
más otra obra titulada: Bvtcaldvn
aciñaco la ara Udabietco etorquien (San
Sebastian, 1826), la cual coa ti ene una
colección de cantos vascos populares,
cujamajor parta se canta en los bailes
j regodeos públicos. «Las danzas
dice, no son otra cosa que la repre
sentacion de un cauto por medio di
los pies V de varios gestos, ó, más
bien dicho, la exacta expresión de
lo que significa cada nota del can-
to, de suerte que en su representa-
ción se unan cuerpos j voces para in-
terpretar la melodía j las palabras.
Cuando el sonido del tamboril sirve
para acompañar frases que impresio-
nan, su sentimiento j signincacion
arrastran á los bailarines que las
ojen.» En cuanto á Iztueta, describe
con la major exactitud h&sta treinta
y seis dantas diferentes con sus par-
ticulares ceremonias; entre ellas, la
pordoi danlta,- 6 baile de las ¡antas, que
ejecutan hombres con palos, en me-
moria de la batalla de Heotibar, que
ganaron los guipuzcoanos í los de
Navarra. El autor, como buen patrio-
ta, deplora la degeneración de los to-
cadores de tamboril, que van olvidan-
do BUS tradiciones populares j prefi-
riendo á ellos la música francesa é
italiana. (Hiítoria del origen g de h
literatura del arle dramático en Sipaña
por Adolfo Federico de Schack, tradu-
cida del alemán por Sduarda de Mier.)
2. Bailes pantominieos. — El origen
del t«atro español hállase envuelto en
ciertas tradiciones, los cuales se pier-
den en la noche de los tiempos. Entre
las tradiciones mencionadas, hallamos
los bailes españoles, que alcanzaron en-
tre loa romanos grande celebridad, da
los cuales dicen muchos autores que
eran pantomímicos j acompañados de
canto, según vemos en Plinio (librol,
epigrama 15), Juvenal (sátira XI, ver-
so 162 y siguientes), Uarcial (liiro III,
epigrama¿3).y Lampridio (Seliogiba-
h, capitulo 32).
3. Teatros bajo la dominación roma-
na. — Apolonio de Tjana, en su vida
de Filostrato, trae una cita, de la cual
SB deduce que en la Hética no se co-
soeía teatro alguno hasta los tiempos
de Neroo; pero coutni esta cito exwte
LITE
445
el testimonio de las innumerables rui-
nas de antiguos teatros que se encuen-
tran en la Península, de los grabados
de otros en diversas medallas j mo-
numentos que todavía se conservan,
al par de las reiteradas afirmaciones
de eBCritores latinos j diversos erudi-
tos de Europa, de las cuales resulta
que loa latinos trajeron á España su
teatro, durante la larga ^rmanencia
de los romanos en nuestro país. En
efecto, }Awaia\ (libro IV, epigrama AS)
habla expresamente del teatro de Ri-
ga, debiendo notarse que eran céle-
bres los de Tarragona, Mérída, Coru-
ña del Conde, Sevilla, Ecija, Cazlo-
na, j, principalmente, el de Sagunto,
el cual se conservaba en un estado
tan perfecto, que en 1785 sirvió de
nuevo para dar representaciones dra-
máticas. Inútil fuera que nos empa-
ñáramos en probar la existencia de
dicho teatro< cuando sus ruinas exis-
ten aún, además de que á él se refie-
ren infinitos' autoras, tales como Flo-
rez (España Sagrada); Masdeu (Histo-
ria critica de España, tomo VIII, pá-
gina 131); Emmanuelis Martin (Mpis-
tolas, Amstelodami, 1738); Laborde
C Viaje pintoresco é histórico por Sipa-
ña); Westendorpy ReuvensfJw/tywi-
teiten); Dillon , Pluer y Sirinvurna
4. Arte dramático bajo los visigodos;
representaciones escíticas; recitación ha'
ilada. La existencia de la recitación
hablada, bajólos visigodos, no puede
Sonarse en tela de juicio, en virtud
e muchos documentos de la mayor
fe, tales como las obras de san Isido-
ro de Sevilla (Orígenes, libro 18, capí-
tulos 41 y 59), en que recomienda á
los cristianos que «se abstengan de
asistir á los espectáculos del circo,
del anfiteatro y de la escena;» la no-
ticia que nos aa la historia de que «el
rey Sisebuto depuso á Ensebio, obis-
po da Barcelona, porque había con-
sentido que se oyesen en los teatros
frasea que debían ofender á oídos cris-
tianos,* V los cánones 45 7 50 del
Concilio iHberitano, los cuales prohi-
ben á los fieles «representar, así co<
medias como pantomimas.* La noti-
cia histórica, que hemos citado ante-
riormente, consta en la Sístoria gene-
ral del padre Mariana (libro IV, capi-
tulo I) y en la Sietoria eclesiástica de
Padilla (Málaga, 1605, página 188).
Pero no es esto sólo, puesto que, re-
montándonos al siglo V, encontra-
mos ya varias ceremonias de carác- *
ter dramático en cierto modo; esto
es, de índole mímica, como la cos-
tumbre religiosa, observada particu-
larmente en las iglesias en las fies-
tas de loB mártires y del domingo,
en los cuales se cantaba el himno de
los tres mancebos dentro del horno, in-
terpretando así un pasaje bíblico, y
la ceremonia del lavatorio de los pies
de los pobres en cada diócesis, verifi-
cada por su obispA en el diada jue-
ves santo. De la primera ceremonia
habla el canon 14 del cuarto Concilio
toledano; y de la segunda, Maedeu
(I, eajiUnlo XI, 218). PoBteriormeste,
Digitized by
Cjooglc
446
UTE
la pompa de las proceaioaea desperté
el gusto de loa espectáculos, cujo an-
tecedente explica el hecho de que se
introdujesen en las iglesias otras ce-
remonias profanas, como eintiecí, b%-
foHúdu T baikt, según Tamos en el
mismo Haadeu (.XI, SIS). La intro-
ducción de los espectáculos munda-
nos era tan general en el siglo Til,
que hubo de prohibirse en 633 la
^Mte de ht ÍpÓu, según resulta del
cuarto Concilio toledano (eapít*¡o 26,
mftftfM 370,- del Concilio ae Qerona
(eap{t*lo 2/ y 3.*, págtM 1S9), j de
san Isidoro de SeTÍlla^fíy«.,jt0ro VI,
eaj>tí%lo 19, nénero 43).
5. ArU dramático aptüol baje iot
ÁT»bii.—k<]xii se presentan dos cues-
tiones, que interesa dilucidar. Prime-
nt. jBs admisible la opinión del obis-
LA,lTaro de Cdrdoba, en su Jitdiettlo
ñnoto, acerca de que el árabe fué la
lengua casi exciusiTa de toda Bspa-
fia en el siglo ix? Sesimda. ¿Es admi-
sible U opinión de Conde y Uoratin,
cujoB autores niegan á la literatura
de los árabes toda suerte de partici-
pación en el arte dramático?
i^ttúm pñmera. — La opinión del
obispo ¿Iraro es eTidentemente con-
traria á la historia, puesto que se sa-
be, en Tirtud de infinitos documentos,
que el árabe no penetró jamás en mu-
chas regiones de la Península; j par-
ticularmente, en la población goda,
refugiada en los montes de Asturias,
cuna del antiguo romance castellano,
como fuá la cuna gloriosa de la liber-
tad de la patria. En efecto, nuestra
antigua lengua se formd en aquellas
montañas con elementos del bajo la-
tín, del Tasco á céltico, del giStico ;
del árabe, de donde pasd á todos los
Sueblos que conquistaban tos descen-
íeates de Pelajo. Así se explica et
hecho curioso de que en al dialecto
asturiano moderno, llamado habU, se
hallen muchos Tocablos y locuciones,
que se leen en los más antiguos mo-
numentos del habla castellana, como
el Poma y la CrÓMca del Cid. (I%tre-
dveeÚMot'RauÁXcsBa de DurIn.) T
aunque muchos cristianos no desde-
fiasen emplear el arábigo con pulida
retdríca ; escribir elegantes Tersos,
consta también de las autorizadas
crduicas del obispo Idacio que los
árabes no tuTieron á menos escribir
muchas Teces en el idioma de Cice-
rón y de Virgilio. (Hittoria de la lite-
raOír» y del arte dramático en SnaUa.)
T esto acontecía, no súlo tratándose
de doctas dÍTersiones literarias, que
rían ser entendidas en la sociedad
los eruditas, sino á propósito de
wunifietíot, que se escribían y se jtu-
blicaban para que llegasen i noticia
de todos. Así se tc que un maniñesto
del rej moro de Ooimbra principia de
este modo: «Alboucen Ibea-Monamet
Iben-Tarif, batallador fuerte, Tcnce-
dor de las Españas, dominador de la
Cantabria de los godos, triunfante en
la gran batalla de Roderico,* cuto
texto aparece escrito en el latín bár-
baro de la Edad Media, no tan incul-
to como el de otros muchos dooumen-
UTE
tos de aquellos siglos; Aüonem Ibe%-
Mtkamtt Jben-Tarif, UlUtor fortie,
owcitor Mitpamiarwm, dominator Ca%-
tabri* Oothorwm tt mofiui litit Soderi-
ei. Cuando Alboucen habla en bajo
latín, es eridente que este idioma de-
bía estar mur entendido entre los
cristianos y los moros, pues no se
concibe que el ny de Coimbra acu-
diese á la baja latinidad para que no
le compren <üeran, ni los moros, ni
los cristianos. Amén de estas prue-
bas, consta que la liturgia del rito
moEárabe, como la del rito romano,
que le sucedió, era latina, siendo in-
utíl manifestar que la lengua arábiga
no pudo introducirse en aquella litur-
gia, la cual dominaba abBolutament«
en todas las iglesias cristianas, que
existieron bajo la dominación de los
árabe;; t fueron muchas é importantí-
simas. Las otras regiones en que la
lengua arábiga no pudo dominar, por-
que no dominaron los árabes, son: Oa-
licia (jaUtcioi); costa de Castílla (Cm~
tabria); pronnciss Tascas (báelvloe, ea-
rittat y autírigoiut); Nararra y Gui-
púzcoa (wueonet); León (ultrtmouta-
Cttettion ugiauU. — Blas NasaAv j
Velazquez afirman que los moros po-
sereron también una utbkatura dra-
mática rica, dedicándose con predi-
lección á los espectáculos teatrales.
Conde j Horatin, por el contrario,
son de dictamen que la utkratubi
arábiga no tu to participación alguna
en el desarrollo del género dramático.
Fúndase Conde en la experiencia de
no haber encontrado ningún drama
árabe en sus búsqusdas eruditas, lo
cual no pfueba nada, puesto que
8.000 Tolúmenes de manuscritos ára-
bes se quemaron en el incendio de
1671, sin contar que los no destruidos
distan mucho de haber sido estudia-
dos. Empero lo que se conoce, basta
para hacer Ter la inexactitud de las
opiniones sustentadas por Conde y
Moratin. En primer lugar, consta
que SeTÍlla, Granada, Valencia, Mur-
cia, Toledo, Badajoz y la misma Cór-
doba, emporio del califato de su nom-
bre, conserTaron sus iglesias cristia-
nas, cu^a liturgia era el rito mozára-
be; es decir, la litura^a católica de
los TisigodoB, modi^ada por san
Leandro y san Isidoro de Sevilla, la
cual conserTÓ las representaciones es-
cénicas de la época gótica, Y no haj
razón ninguna para que aquellos gér-
menes dramáticos no pudieran des-
arrollarse, según el genio de sus pri
mitívas inspiraciones, cuando consta
también que los cánticos religiosos
alcanzaron en tiempo de los árabes
una época de gran esplendor, como lo
Soné de manitieeto el crecido número
e poetas y músicos que se hicieron
famosos por los himnos y antífonas
Íue compusieron, cu^os nombres cita
sidoro de Beja. Bu segundo lugar,
existe un códice, perteneciente á la
biblioteca del Escorial, cuyo docu-
mento, según todas las apariencias,
puede llamarse una composición dra-
mática. Hé aquí la traducción literal
UTE
7 exacta de dicho códice, eserito en
el latín de la Edad Media j eneabaa^
4o con estas palabras: BibOotkee» Aré-
bieo-Eiepana EtewriaUíuit, towu> I,y^
fina iSGylii, niwitro CCCCXCYlI,
6 tt% 497. <Códice esmeradaments ea-
crtto en el año 746 de la Hegiraj
autógrafo de la obra en prosa j trso,
titulada: Chütotot y elegamtee áiáJegu
mtr* naettrot de varié» artet, 6- deme-
dia i oeota y tttiriea, en que cadamsiea-
tro habla, empleando su peculiar tse-
'.smo y con arreglo á las lejos da
arte. Búrlanse unos de otros, j
esquiranse con dichos ridículos j
agudos, y se descubren y se cuentan
sus tícíos y engaños. Su autor fué Ho-
hamad Be n-Mohamad Aibalisi Ban-AIí,
natural de la ciudad de Velex, qmen
introduce cincuenta y un maestros de
Tsrias artes, á saber: un juez, un oar-
nicero, un cochinero, unraeorero, un
médico, un copera, un Tendedor á»
fruta, un músico, un tañedor de vi-
huela, un ciego, un retórico, un gra-
mático, un orador, un prefecto, un
mwfM.» En teroer lugar, haj otn
códice, escrito también en bajo latúa,
número 467, cuja traducción inserte-
mos: «códice esmeradamente escrito
en la feria quinta, dia 17 del mes
DileadeU y horas del medio dia, año
863 de la Herirá, que contiene la
obra de un anónimo, llamada la ¿V
media de BUteron, dividida en bes
partes; la primera trata de la Tanta
de un caballo, j hablan en ella Bta-
teron, un capitán feroz y un jutíbcod-
sulto, los cuales, disputando eotn sí
sobre la Tonta del caballo, dicen t&v-
chas cosas tan agudas como discre-
tas: la segunda comprende j deseñbe
las costumbres j amaños de eiertas
vagabundos, que, ja con el BOmlwe
de médicos, ja con el de astrólogos,
ja con otros de este jaez, alucinan t
engañan al Tulgo crédulo; y pw ¿í-
timo, la teroera hace Ter las costum-
bres de los enamorados.* (Hietaria- di
U Uterahira y del arte dramático tmSa-
paMa.) Estos son los dos códices que
cita Casiri. Sn ñu, los autores eea-
trarioB á la idea de que la literatura
de Oriente no es extraña á las Seeio-
nes teatrales; sobre todo, bajo la for-
ma mímica, están en un error, cata»
puede Terse en loa Fra^mtmtoi . de
Eairi j Amabaui, insertos en la &-
masa CArettomaikie árabe d^ Silvestie
de De Sacj (toww III, pági**, 187,
S8S); en Niebuhrs, en Alejandra
Bumes, Lañe, J. Brjdgesi, Beliw,
Michaud j Hnnuners's. El muj «To-
dito Adolfo Federico de Schaec, au-
tor de la Sitioria y literatura dal mU
dramático e» Stpaña, que traduje ees
oportunas ilustraciones nuestro de»-
to compatriota Eduardo de JCer*
asistió en Brussa, Asia menor, i oBk
representación semejante á la qns
Hummer's describe, en la cual M i»
latabau los amores de Yusenf j 6»-
leika. Parécenos haber deraoataJe
que el período árabe no aoSo6í ÍM
gérmenes dramáticos, que el Uta »■
Sañol había recibido de la époo» gs-
a, sino que pudo sumínMtntl« ll-
Ligt,zedb,tüOOgle '
LITE
gunofl modelos, como los de loa ciídi-
caa mencionados, de donde padieron
sacarse entóncee, como pueden sacar-
se Loj, muchas j excelentes come-
diaa,
6. SwIm XI y Xn.—Tipot de a-
iateda¿ei. Se denominaban trmaáorñ,
poroposicion al de cantores populares,
loa poetas no mercenarios que se con-
aagraban al arte de la poesía. Se Uar-
maban /ti;¿irM (joglareí), los poetas t
mímicos, que nacían profesión de
cantar por dinero, 6 que vivían de la
poesía y del laúd, quienes parecen ser
una reminiscencia de lo que los lati-
nos llamaban mtmí y jaculatorei. To-
caba también al oficio de los juglares
recitar narraciones poéticas, cujo es-
tilo sencillo, distinto del que usaban
los poetas del arte, venían í ser una
memoria de la poesía popular. Estos
juglares son los llamados amíra/ane-
dora y mimot, mientras que algún au-
tor, como Nostradamus, les da el
nombre de cárnicos.
7. Qénerot Ultranot d« la Sdad Me-
dia, dw(mt4 el periodo de la Utentura
provental; et decir, desde los siglos XI
mi XI V. Son famosos en este período:
los llamados teniones, verdaderas jus-
tas poáticas, en las cuales se resol-
vían dialécticamente las cuestiones
propuestas, que trataban de amores j
de asuntos privados «5 públicos en
forma de diifogo, sin constituir casi
nunca una acción más 6 menos dra-
mática, propiamente dicha: las pasto-
retas ó pattorellas, en que un poeta
departía con una pastora 6 con un
pastor, precediéndolas con una bre-
ve introducción. Estas encantadoras
composiciones, de las cuales se con-
servan aiin ejemplos preciosos en las
obras de Gavandan y de Quiraut Ri-
quier, trovadores de la Provenza, for-
man á veces un vasto conjunto, i cu-
yas partes sirve de lazo una historia
amorosa, imprimí étadoles un carácter
casi dramático; esto es, el carácter
de una acción sucesiva, animada é in-
teresante: ¡as al&as 6 cantos de la au-
rora, que versan sobre los placeres
nocturnos de los amantes y la vuelta
del día, A las misteriosas reuniones
de tales enamorados acostumbra asis-
nida del sol, para que el celoso mari-
do no interrumpa su dicha. En estos
cantos, aparece hablando, y» el cen-
tinela, qne avisa i los amantes la Ue-
g^a de la aurora; ja el caballero,
qixo, después de empe&ar los más apa-
sionados juramentos, se arranca á du-
ras penas de los hermosos brazos de
su amada; ya la dama, que se opone
resueltamente á la despedida de su
amante: los serventes, cantos proven-
zales dialogados, hablando en térmi-
nos generales.
8. Siglo XIII.—Nuevos tipos. La
Francia meridional nos presenta loe
tipos siguientes: <Todo8 aquellos que
viven pobre y bajamente y no son ad-
mitidos en ninguna sociedad culta; los
que hacen bailar á monos, machos
cabríos y perros, 6 imitan el canto de
UTE
las aves, 6 tocan instrumentos miísi-
cos, 6 divierten al pueblo con sus
cantos, recibiendo en cambio una mi-
serable recompensa, se llaman bufo-
nes: los más cultos y los que se de-
dican á artes agradables y tratan á
los nobles con Secuencia, ya. toquen
instrumentos, cuenten novelas, reci-
ten versos y canciones de otro, 6 di-
viertan de una manera análoga, tie-
nen el nombre ia Juglares: Yesque
componen versos y cantos, 6 cancio-
nes bailables, 6 escriben con arte co-
plas y baladas, albas y serventes, me-
recen la denominación de trmadores:
los más notables é ilustres entre los
últimos, deben ser honrados con el tí-
XvAoAa doctores ie la poesia.» Bncuan-
to i. España, las clasificaciones eran
las siguientes : «los múeicos se llama-
ban ^(^^rM; los actores, remedado-
res; los trovadores de las cortes, se-
griers; y los que se dedican á innobles
oficios en calles y plazas, para diver-
tir al vulgo soez, llevando una vida
miserable, se designan con el nombre
infamante de caturros, el cual denota
su bajeza. > Según las Partidas, los
juglares se dividían en dos especies:
tremedadores y bufoites, declarándose
infames á los que cantan en calles y
§ lasas por dinero, 6 ejercitan su in—
ustria públicamente; y exceptuando
del anatema i los remedadores, bufo-
nes yjoglares que cantan 6 tañen ips-
tmmentos por recreo propio, 6 para
solaz de los magnates y de los reyes:»
(Otrosi los que son i'cybtrn é los reme-
dadores é los faceacres de takurrones
(moharracho ó botarga) que pública-
mente andan por el pueblo é cantan
ó facen juego por precio; esto es, por-
que se envilecen ante otros por aquel
precio que les dan. Mas los que tañe-
ren estrumentos é cantasen por &eer
solaz á sí meemos d por facer plazer
i. sus amigos 6 dar solaz á los reyes,
6 ¿ los otros señores, non seríanpor
^aAevnívmt^&oa.* (Lev i. '¡titulo P//,
partida Vil.) Otra íej habla de las
juglaresos: <Ilustres personas son lla-
madas en latín Ifis personas honradas
c de gran guisa é que son puestas en
dignidades, así como los reyes é los
que descienden de ellos, é los condes,
6 otrosí los que descienden dellqs, é
los otros homes honrados semejantes
destos. E estos átales, como quier que
según las leyes pueden recebir las
barraganes, tales mujeres ya que non
deben recebir así como la sierva, 6
fija de sierva. Nin otrosi la que fuese
aforrada, nin su fija, nin juglaresa,
nin sus fijas, nin tabernera, nin re-
gatera, nin alcahueta, nin sus fijas,
nin otras personas de aquellas que
son llamadas viles por razón de si
mesmas 6 por razón de aquellos do
descendieren , ca non sería guisada
cosa que la sangre de los nobles fuese
embargada nin ayuntada á tan viles
mujeres. E si alguno de los sobredi-
chos ficiere contra esto, ú oviere de
tal mujer fijo según las leyes, non
sería llamado fijo natural, antes sería
llamado spurio, que quier tanto decir
como fornezino. E demás tal fijo como
LITE
447
este non debe partir en los bienes del
padre, nin es el padre tenndo (obli-
gado) de criarle si non quisiere.»
(Ley S.; título XIV, partida IV.) B»-
gnn deduce Schak con sabía crítica,
una de las leyes de Don Alfonso, im-
portantísima para la historia del tea.
tro, viene á demostrar que, á media-
dos del siglo XIII, eran frecuentes
en España las representaciones de
dramas religiosos y pro&nos; qne se
verificaban dentro y fuera de lasigle-
sias^ que se representaban, ora por
clérigos, oraporseglares, según eran
piezas sagradas 6 profanas; que el
arte dramático, menos arte que oficio,
se consideraba como nna manara de
buscarse la vida; que los obras re-
presentadas no consistían únicamen-
te en ciertas pantomimas, sino que
consistían en la recitaáon hablada, ca-
rácter esencial del arte dramático, de
donde le vino después el nombre ge-
nérico de detlanacum. Según se dedu-
ce terminantemente del texto literal
de la ley, en los nacimientos que se
representaban enténces (la nacencia
delSeñor) intervenían personajes que
hablaban, lo que hoy llamamos inter-
locutores, puesto que refiere «la veni-
da del ángel V cdmo dijo á los pasto-
res que era Jesucristo nacido.» Pero
aun prescindiendo do la letra de aque-
lla ley, es evidente que el sola hecho
de corregir abusos y establecer reglas
á propésito de las fábulas teatrales,
basta para probar que las representa-
ciones escénicas, el arte dramático,
era conocido y general en aquella
sazón, pues no se hacen leyes tan de-
talladas sino para los usos y costum-
bres qne han penetrado en la vida
común. Por otra parte, debe enten-
derse qne las diversiones y esparci-
mientos teatrales se habían extendido
tanto, qne se verificaban en las al-
deas y en los más humildes lugares,
puesto que Don Alfonso manda «que
non lo deben facer en las aldeas, nin
en loa logares viles.» El texto de la
ley citada es el siguiente: «Los cléri-
fos non deben ser facedores de juegos
B escarnios porque los vengan á ver
gentes, crfmo se facen. E si otros ho-
mes los ficieren, non deben los cléri-
gos hi venir, porque ficen hi (allí)
muchas villanías e desaposturás. Nin
deben otrosí estas cosas facer en las
Iglesias: antes decimos que los deben
echar dellas deshonradamente á loe
que lo ficieren: ca la Iglesia de Dios
es fecha para tirar, i non para facer
escarnios en ella. Poro representación
hay que pueden los clérigos facer,
asi como de la nacencia de Nuestro
Señor Jesu-Crísto, en que muestra
cémo el. ángel vino á los pastores, é
cómo les dijo como ora Jesu-CriSto
nacido. E otrosí de su aparición cómo
los tres Reyes magos le vinieron á
adorar. E de i
resurrección, que
muestra que fué crucificado é resucitó
el tercero dia: tales cosas como estas,
que mueven al ome á facer bien é á
haber devoción en la fe, puédenlas
facer, é demás, porque los omes hayan
remembranza que según atfuellaaiae< -, i „
i:jilizedhyV.iXTOyit
448
LITE
ron las otfu fecliu en Terdsá. Uu
esto deben facer apueatamento é con
mu; grand devoción é en las cibda-
des grandes donde OTÍere arzobispos
ó obispos, é con bu mandado dellos 6
de los otros que tovieren sus Yeces, é
non lo deben facer en las aldeas, nin
en los logares viles, nin por ganar
dinero con ellas.» (¿ev 34, tUth VI
Pvrtida I.) Hemos dicho que esto
acontecid i mediados del siglo de Don
Alfonso, porque la lev anterior fué
hecha de 1252 á 1257.
9. Corp*i CAristi, Lat írtt Maríat,
El Suplido dt ta* Sttéba», La Parta
áe lot Sanlot Inoeentet. En el mismo
siglo de Alfú&so X se populariza la
&mosa fiesta del Corp%t Chritti, la
más solemne de la cristiandad, inati-
tnida por Urbano IV y adoptada des-
pués con gran fervor en todos los paí-
ses católicos, siendo de notar que,
entre las procesiones y ceremonias
con que se celebró al principio, figu-
raron representaciones dramáticas.
(Jaeobtu &ralttr. De taerit ptreqriiur
tit»ilm*, lagolstadt, 1606.) España
posee uu precioso c<ídice litúrgico de
la catedral de Gerona, de 1360, que
es el documento m&a antiguo que nos
da noticias de la fiesta del Corpia, el
cual hace constar que la fiesta se iu-
troduio en Gerona en los tiempos de
Palaciolo (Berenguer). conde de Bar*
celona, muerto en 1313, añadiendo
que hnbo procesión con giganUt y
fyurai ridiciiUu en la mañana del mis-
mo dia destinado á la solemnidad.
(Florbz, Stpa^ Sagrad*.) Esta fiesta,
perpetuada oasta nuestros tiempos, es
el Triunfa dt ¡a Sania Sucarütia cele-
brado después con dramas religiosos,
tales como JSl Sacrijício dt Itaac j El
Sutio y venta dt Jaeoh, cu^os dramas
no eran otra cosa que los antot lacra-
mtníalei. La misma liturgia gerun-
dense, tan rica en documentos para
la historia nacional, nos da una noti-
cir sumamente curiosa. Los candni-
ffos de la catedral se obligaban so-
lemnemente, cuando aceptaban su
ministerio, á representar un juguete
dramático, que ee titulaba Lat Treí
Marlat, en la mañana del primer dia
de Pascua, mientras que en ¡asegun-
da víspera de Navidad se representa-
ba El Suplicio de tan EiCeha», así
como una farsa burlesca, en la octava
de los Inocentes, Esta farsa se distin-
Í-ufa por una circunstancia partlcu-
sr, mencionada con el mejor eacrú-
pulo, la cual consistía en que eallahoM
ut coros de núnceht.
10. Teatro del ligio XIV al ZV.
ifiMoi.— Fernán Gómez de Cibdad-
Real YC'íh'o» epistolario, epltiolat i9
y 76) y Guzman tClarot Varenet, ca-
pítulo 33), nos dan la noticia de <pie
en el reinado de Don Juan II se re-
presentaron momot y danzas: <E1 rejr
hizo gran fiesta á la reina, y en tanto
3ue en Soria estuvo, se hicieron gran-
es fiestas, donde salieron los caballe-
ros ricamente abillados (aderezados ó
vestidos) é después de aquellos se hi-
cieron danzas y nomos.» Confirma
este hecho el pasaje siguiente: «Er -'
UTE
afio 1440 fueron í Logrofio el conde t
de Haro, el marque de Santillana y
el obispo de Burs^ para recibir y
acompañar á la infante Doña Blanca,
esposa del príncipe Don Enrique, y i
BU madre la reina de Navarra, y el
conde de Haro hizo en Briviesca mu-
chas fiestas en honor de estas damas;
entre ellas, momot, toros y torneos.»
11. Comedieta de Poma, obra del
perial de Paria (número 7824), do
cu^a producción nos hablan, entre los
antiguos, Hernando , en sus Comenía-
rioi a Garcilaeo, v entre los "moder-
nos, Martínez de la Rosa en sus obras
literarias. La Comedieta de Ponta no
hubo de escribirse para ser representa-
da, puesto que es una especie de poe-
ma, el cual ee refiere al combate naval
que se dio en 25 de Agosto de 1433,
en las inmediaciones de ' la itU dt
Potaa, entre los genoveses y los rejes
de Aragón y Navarra, quienes caye-
ron en poder de los enemigos, según
refieren la Crónica del Rey Don Juan II
¡página f61) y el padre MHriana (Sit-
tona general dt Etpaüa, U&ro 2/, capi-
tulo 9.'í
12. Pasión. — En el mismo siglo se
representó La Pation en la iglesia del
Carmen, según el arcipreste de Tala-
vera (Conacho).
13. Bepretentaden dt teres morales.
— Esta época nos ofrece la creación de
un género notable, en qus la fantasía
parece convertirse en conciencia, como
si en el teatro penetrara el concepto
profundo de la abstracción, lo que pu-
diéramos llamar la metafísica del arte
dramático. Esta especie de hallazgo
del aiglo xiv es la intervención de se-
res morales en la fábula teatral, ca-
rácter propio de la ^ V del auto. El
nombre de loa no se aplicó á la crea-
ción mencionada; pero era el hecho
sin el nombre. En efecto, los persona-
jes del drama alegórico del marqués
de Villena, para solemnizar las fies-
tas que se celebraron en 1414con mo-
tivo del advenimiento de Fernando de
Castilla al trono de Aragón, eran ia
Justicia, la Verdad, la Pos j U Mise-
ricordia. T no ee diga que este suceso
es una conjetura deles eruditos, pues-
to que dicha alegoría, verdadera loa,
fué representad a .en Zaragoza ante una
escogida concurrencia de aquella ciu'
dad. A juzgar por loa personajes que
figuran en el drama alegórico del mar-
qués de Villena, haj motivo para su-
Eoner que aquella alegoría debió sei
i creación mas original j traacenden-
te del arto dramático en el siglo xt.
Desgraciadamente para las letras es-
pañolas, esto drama alegórico se ha
Sórdido, como se perdieron las tra-
ucciones de Virgilio y del Dante
por el mismo autor, como se perdie-
ron también los Trabajos de B&culeí,
no pudiendo decirse si estaban escri-
tos en verso, ó bien si eran un trata-
do mitológico en prosa. Todas las
obras que acabamos de mencionar,
debían existir ea los tiempos del pa-
dre Uariana,
LITE
14. SntremestM. Zurita (AntUl ¿a
Araron, libro XJl, eapiínio S4) hMñ
en general de loa espectácnloa con que
fué celebrada la fiesta de la corona
cion. Entre tos especticnloa referidos,
s^encuentra el vocablo MfrrMMo. Ha-
cia fines del mismo siglo, 1490, en
común la representación de loa enlrt-
meses en Madrid, aegun docamento*
de aquella época. (Libro III, it T>
ranttel Blanco.)
15. ñepresenlactoues dr»mátiau ie
las iglesias. — Un cinon del CoDeilio de
Aranda, al declinar el siglo kv, 1473,
habla de los juegos escénicos, muemr»-
das, monstruos, etpeeiiculot y fy^raa
eicandalo'os, que aparecían en las í^e-
sias en las festividades de Ifavtáad,
tan, Esteban, tan Juan y tantos Imote^
tes, cuando se cantaban nuevas misas
y ea ciertos dias festivos. Mencioiía
también los desórdenes que prodaciao,
asi como las potiiai ekoearreras y bnf^
nadas que se oían en aquellas soleat-
nidades, en lo cual se funda para pro-
hibir terminantemente tales licencias,
imponiendo castigoa á loa clérigos que
las cometiesen jlaa tolerasen; ai bien
exceptuando laa representaciones ho-
nestas j devotasque se verificaban en
los dias festivos mencionados, asi co-
mo en otros, que no refiere. Una pro-
hibición análoga encontramos en otzo
cinon del Concilio de Gerona, pnbli-
cada dos años después, 6 sea en 1475..
(EipaHa Sagrada, íowto XLV, péui-
na 17.)
16. Siglo XV. — Tragicomedia ü
Calixto}/ Melibea, ¿la CeUtíinn. El orí-
gen de la Celestina está enlazado á
una cuestión, que aparece ambigua
en los autores. Rodrigo Cota, que ae
snsle llamar el Viejo, sin duda para
diferenciarle de otro Rodrigo Cote,
que hubieron de llamar el Joven, ¿ee el
bachiller Fernando de Rojas, 6 on
personaje diferente? Muchos eruditos
contestan ds una manera afirmativa
á la primera parte de la anterior pre-
funte, y nosotros hemos participado
urente mucho tiempo de la mtania
opinión. Hoj, en virtud de ^nuevas
averiguaciones, parécenos del ctao
mudar de consejo Rodrigo Cota, oo
Juan de Mena, dispuso la traza y es-
cribió un acto de la tragicomedia,
mientras que el bachiller Femando
é% Rojas añadió al libro los veinte ac-
tos que completají la obra en cuestión.
El nombre de Rodrigo Cota andavo
mezclado con el del bachiller, do don-
de provino la confusión de dichos poi-
sonajes, que son diatintoa en realidad.
pues esta averiguado que Rodrigo
Cota era un escritor de Toledo, en tai^
to que Fernando de Rojas era Mjo ds
la Puebla de Montelban, segon re-
sulta de unoB versos, que están ú
final de la Celestina / que i
mos más adelanto, parala cabal ilti>>
roos la primera edición de SaUíasttaa,
hecha en el año de 1500. Las dos edi-
ciones que hemos visto, sonlndsTn-
necia, de 1553. v la ds Msdio* dd
Campo, d« 1582. La portada, en tajn
Digitizedby VjOOQIC
UTE
centro hay un mbado con tres flgu-
ru, las cuales deben representar á la
Celestina, Calixto jr Melibea, dice ~~'''
Trttfuxmedia
d* CaUmío
y Melibea,
En la qual se contienen (de más de
eu agradable 7 dulce estilo) muchas
sentencias philosopb ales y auieos (avi-
sas) necessarioB para mancebos, mos-
trando les los eu^flos que están en-
cerrados en seruiéntas (servientes) j
alcahuetas.
E» Medina del Campo
Por Fra%ci*co del Canto,
A coila de Cl»*dio Cy^let,
■ Sabayas, y Pablo Atcamio.
La licencia está dada por el rev
Don Felipe á 12 de A.^to de 1581.
A. la licencia si^s:
Yo Chrístoaal de León escríuano
de Cámara de Su Magostad la fize es-
criuir por su mandado con acuerdo
de los del su CSsejo.
Los del Consejo eran:
AnUmiM Efñicopiu.
El licenciado Puen loajor.
El licenciado Ximenez Ortiz
Don Pedro Porto Carrero.
El licenciado Riba de Nejla.
Bl licenciado DG Femado Nifto de
Guevara.
£1 licenciado Guardiola.
El libro principia cou once estan-
cias da ocho versos, que son un acróik-
tico; aunque no presentan la forma
de tal, porque esperaba declararlo en
ana nota, que se encuentra al fin:
Declara
el Secreto que el A.uctor
encubriií en los metros que
poso al principio del
libro.
Ni quiere mi pluma
Ni manda rason
Que c]uede la fama
1)1? n<|iiFBte gran hombre,
Ni «u digna gloria,
¡4i BU cbuv ngmbre,
Cubierto de olvido
Por nuíitra occssion.
Por ende juntemos
Deeadarengloii
De BUS onie copla»,
La letra primera,
Lai quales deBOubren
Por «ibia manera
IJu nombre, bu tierra,
8u clara nación.
En efecto, las letras iuiciales de
los 88 pies de las once estancias, con
que principia el libro, dan las voces"
siguientes: «Bl bachiller Fernando de
Rojas acabó la comedia de Calixto 3
Melibea, usacido en la Puebla de
Montalban.» Por consiguiente, pode-
mos afirmar que Rodrigo Cota j el
bachiller Fernando de Rojas no son
el mismo personaje, asi como que
aquellos ingenios peregrinos hicie-
ron j acabaron respectivamente uno
de los más grandes monumentos de
las letras patrias.
18. Ziteralwa dtl libro, tu fama, tv
moral, ík traicendexcia. — Esta extra-
ña producción semidramática y semi-
uoveleacB, dice el* docto Scliack, fué
compuesta por dos escritores 7 tuvo
un portentoso éxito, según se des-
prende de las numerosas ediciones
LITE
que á poco se hicieron de ella, no
sólo en diversas ciudades de Espafia,
sino en Venecia, Milán, A.ntuerpia,
7 de las traducciones italianas, fran-
cesas, alemanas é inglesas, con que
fué favorecido este libro eurspeo. En
Inglaterra se imitó tambieo, v la imi-
tación más antigua es la de 1530.
(CoLLiBB, Bitíory o/DroMalicPoeiry.)
Se ha llamado á esta tragicomedia
una obra original de primer orden,
porque no existe o^a alguna de su
género, cu^a opinión califica de erró-
nea el sabio alemán, meucion&do an-
tes, quien entiende que la obra espa-
ñola es uua imitación de la comedia
atribuida á Ovidio (Pamphiliu de docu-
mento amorit), la cual le sirvió de mo-
delo, auuque es muj superior á ella
en todos sentidos. Consta que los au-
tores de la CeletttM no la escribie-
ron para representarse, atendida la
multitud de actos que dieron al poe-
ma, ni se sabe tampoco que se naja
hecho tentativa alguna para llevarla
á la escena en su antigua ; primera
forma. Pero realizó tan perfectamen-
te su propósito, ofreciendo un cuadro
de los extravíos de la pasión para es-
carmiento general, con un diálogo
tan perfecto, unido á caracteres tan
sabia j vigorosamente dibojados, que
llegaron á ser los modelos de muchos
dramáticos del siglo xvi 7 aun de los
siglos posteriores. El intento de ha-
cer una reseña exacta de la acción v
de las situaciones de esta obra, resul-
taría fastidioso y prolijo, en atención
á que todo su encanto depende de
la verdad del argumento, de la sol-
tura del diálogo j de los admira-
bles rasgos con que caracteriza á
sus diversos personajes, en cuja di-
ligencia aventaja de mucho á todo
entusiasta encarecimiento. Digamos,
empero, cuatro palabras, pues adivi-
namos que más de un curioso estará
rebulléndose en su interior por meter
el cuezo en alguna aventura de la fa-
mosa madre Celestina, la cual no fue
rufiana cuando pudo servir paraman-
ceba; vieja sospechosa, agria de ges-
to, con un ojo cubierto por el extremo
de la toca; de chistes malignos; de
dichos revesados; de intenciones avie-
sas; con arte y parte en el demonio;
entroncada, mediante ayuntamiento
carnal, cou la propia estampa de Lu-
cifer. Calixto, rapaz solariego, atilda-
Íalan, se enamora perdidamente
ibea, doncella hermosa, como
se infiere; dama honesta, como se su-
pone, la cual contestaba á los atrevi-
mientos de BU amante medio apetito-
sa, medio desganada; esto es, cutre
enamorada j desabrida, no pudiendo
decirse por qué se ruboriza su sem-
blante; ai por lo ignorado ó por lo sa-
bido. Pero el mancebo, no teniendo
bastante con el almibarado remilgo
de aquellos amores, v como espoleado
por el acicate de la imaginación, que
siempre fué atrevida en el que ama,
acude á uua alcahueta de artes dia-
bólicas, porque las rufianas de aque-
llos siglos eran al mismo tiempo ru-
fianas y brujas, la cual, por la indus-
LITE
449
tría de sus filtros, encantamientos,
astucias, guadramañas y artificios de
toda suerte, llega á corromper el co-
razón sencillo de la encantadora M^
libea. La bruja rufiana, que anda en
el cuento, no es otra que la madre C«-
lestina, la cual da nombre á la com-
posición. Mientras que la dama repo-
sa en los brazos del dichoso amante,
sus criados se solazan también de
cierto modo en casa de la bruja, don-
de se arma una pendencia tal, que
dan muerte á la vieja rufiana; la jus-
ticia viene, se apodera de los culpa-
bles y les ahorca. Pero de aqui resul-
ta que los amigos de los muertos ju<
ran venenar en la cabeza de sus seño-
ras el desaguisado de los sirvientes.
En tanto que los dos amantes, cujos
deseos habían tomado majorca creces
con el incentivo de los pasados gozos,
se abandonan de nuevo á complacen-
cias que no son para dichas, se oje
una turba de furiosos que amenaza
derribar las puertas. Sale Calixto j
muere á manos de la turba. Melibea,
loca de lolor, se sube á lo mis alto de
una torre, confiesa á sus padres la
culpa cometida, les cuenta la muerte
del amante, promete seguir á su ado-
rado y se precipita desde aquella al-
tura. No pueden negarse notables re-
cursos de imaginación, ni grandes
talentos dramáticos & poetas que for-
man aquel plan y que, sin embargo
de su sencillez extremada, lo desen-
lelven en veintiún actos. No bajr pa-
labras bastantes para encarecer, como
se merece, el valor poético de esta
obra. Resplandece en ella un gran
ingenio en la exposición; la rí£cu-
lez y perversidad humanas se presen-
tan i nuestra vista en toda su deforme
desnudez; los caracteres, aunque to-
mados de la vida ordinaria, están bra-
zados con mano ma^trs, sin que se
confundan jamás; el lenguaje de los
amantes es fofoso ; apasionado; el
oficio de la rufiana nos hace ver una
maravilla, que únicamente puede en-
contrarse en los escondites do aque-
llos tiempos, mientras qne el diálogo,
vivo ejemplo de belleza poética, tie-
ne momentos de tan afortunada osa-
día, que llega á ser inimitable. Casi
siempre se rinde homenaje á las cos-
tumbres de aquellos siglos, al propio
tiempo que se les da animación y
vida; y todo esto, juntamente con las
excelencias indicadas, infunde tal
placer, que casi se olvida por comple-
to la seca y demacrada historia que
la malicia lee en su fondo. Todas estas
dotes hacen de la tragicomedia una
obra muj preferible ¿ las muchas imi-
taciones que le siguieron. Si el drama
nacional nabía de elevarse á grande
altura, me,nester era seguir el camino
marcado por aquellos ingenios singu-
lares , aprendiendo á trazar planes
dramáticos, sin salir de la verdadera
región de la poesía, en cujo sentido
puede asegurarse que aquel drama
informe fue el modelo que contribuyó
más eficazmente á que saliera de su
inmncia el teatro espa&ol. Tal es,
punto m:ás, punto menos, el juicio
..'igitizecl by
el juicio ,
iiüoogle
450
I,1TK
del mn^ erudito alemán, autor de la
HiUcrta dt Is Uttralur» y del úrlt dra-
máiico e* SipaHa.
19. N%tw Mt'riM.— Hablando de la
i.iTBRATUBA. eo general, hallamoe qi
la tragicomedia se ve retratada hasta
cierto punto en la precioBa Dorotea
del Fi*iai de lot ingeniot (inferior sin
duda, siendo tan superior, al libro de
Cota y del Bachiller], del mismo modo
que sé encuentra reproducida, en su
espíritu y hasta en su letra, en mul-
titud de obras, como La Pican Jiutí-
na, del'licenciado Francisco López de
Ubeda; como Bl Soldado Pindaro, de
González de Céspedes; como La Vida
¡f hfchot del picaro G*fBtan de Al/ara-
che, de Mateo Alemán; como El Zata-
rilio del T&nMt, do Hurtado de Men-
doza; como E\ Caballero pwtlvai,
Alfonso Salas Barbadillo; como La
Vida de Ettebañlh Gonialéi; como el
mismo &il Blat de SaitHllana, lo cual
prueba también que el Gil Blat es
una cornento que no tomd sua aguas
en manantiales extraños. Aq^uellas
páginas no pueden escribirse sino en
el pueblo que inventa 6 que copia la
figura de CeUetina, la cual no tiene
parecido en el mundo. Sí Francia es-
cribid el Gil Blat, loa españoles se
fueron i Francia. Si lo escribid Le
Sage, Le Sage era espa&ol. Cada na-
ción hace preferentemente aquellas
cosas que están en la línea de su ge-
nio, y esas cosas que no se hacenmás
que en nuestra naciob. El alma que
vivs en Gil Blat, es el alma que titc
en Za CeUttina. Perdónenos el pue-
blo francés; perdónenos Le Sage;
pero si cierta gracia nativa tiene te-
soros en la tierra, que no se busiuen
fuera de España. En cuanto á las fá-
bulas teatrales, hallamos .también
que la tragicomedia did al arte dra-
mático BU argumento, su máquina,
sus episodios y sus tipos; es decir, su
éxito moral, bus formas dialogadas,
sus caracteres, sus peripecias, casi
todo. Bl Sempronio de Rodrigo Cota
j del Bachiller es el fracíoto de plan-
tilla en la comedia de capa y espada;
la bruja rufiana es la antigua aueña
con la toca de obligación y el rosa-
rio que cuelga hasta media falda, de
donde viene la earanlerittica actual;
Calixto ^Melibea representan el yaba
y la danta, dechados perpetuos .de la
comedia sucesiva, tanto en aquellos
tiempos como en el dia de boj. Cuan-
do se tienen en la mano los múltiples
hilos de la erudición nacional, se Te
claramente que la tragicomedia for-
ma una línea, la cual comprende Atá-
deElffntrem/t de loe otxitVfHoe hasta el
Don Alvaro <í £a/%erta del tino. ¡Tal
y tan grande fué la trascendencia de
aquel libro monumental! ¿« Celetlina
echa la llave al famoso sitrlo de Don
JuanlL • •
20, Si^lo XVI. — Repretenlaeiones
paníoaímicoi. En la larga descripción,
que trae Ortiz de Zúñiga (AitaUt de
Sevilla, edición de /79o, tomoS.',p&-
gina 339) dice que en el año de 1526,
con motivo de las bodas de Carlos V,
se levantaron diversos tablados, en
LITE
los cuales había imágenes animadas
(esto es, personas) que figuraban el
poder T virtudes detempertóor. Veían-
se allíel Mundo, la Providencia, la
Vigilancia, la Razón, la Verdad, la
Constanoia, la Clemencia, la Fuerza,
ia Paz, la Religión y otros muchos
personajes alegóricos.»
21. Seprete»tacionet de El Cmtit-
rioñ, de Za Magdalena y de Sanio To-
mát. Prohihieto» de lot jnegot etcéni-
cot eneldia de lot Inocntet. — No s
sabe en qué época comenzaron las
representaciones mencionadas; aun-
que consta que la de El Ceitiurio»
se verificaba en los maitines ; la de
Za Magdalena y Sanio Tomáe, tenía
lugar antes, durante 7 después de la
misa. Estas tres representaciones se
abolieron por un decreto del Capítulo
de la Iglesia gerundeose, expedido
en 1534. Dicho decreto reforma tam-
nera de verificar la representación,
cuya ritualidad era la siguiento: <Pri-
mero entonaban Zat Tret Marios, ves-
tidas de negro y en el lugar destina-
do á cantar el introito, los versos acos-
tumbrados: luego, habían de dirigirse
cantando al altar major, en -donde se
erigía un cataíalco con muchas luces.
Allí las esperaban el mercader de etpe-
eiat con t* mujer é hijo y otro mercader
eo» tn etpota, y entonces empezaba la
representación del jugueto dramático,
ungiendo el Santísimo Cuerpo con los
perfumes que se compraban.* Mien-
tras que duraba el espectáculo , se
prohibía que discurrieran por el trán-
sito cualesquiera personas, ora tañen-
do timbales 6 trompetas, ora tirando
confites, como se acostumbraba á la
sazón. Es curioso advertir que, ei
representaciones de El Centvrion, de
Za Magdalena y de Santo Tomáe, ha-
bía la costumbre ó la corruptola de
petcar, según dice el decreto referido,
el cual, escrito en latin, principia de
esto modo: El sábado, dia 10 de Majo
de 1534, se deoretd la providencia si-
guiente, por común acuerdo de los
presentes y de los mandatarios de los
enfermos. cAunque nuestros mavórea,
jra por piedad, va para excitar la de-
voción del pueblo, n ubi ese n dispues-
to que cada canénigo, al ingresar en
este Capítulo, se obligase por ¿rdeír
de antigüedad en la fiesto de la Pas-
cua de Resurrección de Jesucristo,
nuestro Redentor, á representar en
esta Iglesia gerundense y horas ma-
tutinas lo que vulgarmente se deno-
mina Zat Tret Mmat;* y conclu/e;
<Las representaciones de El Centu-
rión, de Za Magdalena y de Sanio To-
ma», que se acostumbraban hacer an-
tes, durante y después de las víspe-
ras, en las cuales había la costumbre,
6 más bien la corruptela, de pescar,
han de abolirse por completo, porque
así lo quiere y decreta el dicho Ca-
bildo, y prohibid y probibe todo aque-
llo que no haja consentido más arri-
ba, sea lo que fuere, á no ser que se
haga pQr acuerdo unánime v expreso
consbntimiento de dicho Cabildo.»
LITE
Trascurridos treinta y un bAm, db
Concilio de Toledo prohibe los j**f>i .
etcénieot, que se verificaban en el dia
de los Inocentes, estableciendo ciertas
reglas para el decoro de las templos v
de los sacerdotes: <El Santo Concilio
prohibe desdo ahora el torpe aboso de
que en el dia de los Inocentes se acoa-
tumbre celebrar dentro de las igleaias
ciertos juegos escénicos, ^a por la
ignominia que de ellos resulta al ar-
den eclesiástico, yt. por la ofensa qne
se infiere á la Divina Majestad. .. Los
espectáculos, cualesquiera juegos y
coros que, previa licencia del Ordi-
nario, sólo se han de celebraren cier-
tas solemnidades y procesiones (nun-
ca al mismo tiempo que los divinos
oficios) podrán entonces celebrarse
dentro de la misma iglesia. Cuiden,
empero, los Obispos y axis Tioarios
que, al conceder un permiso para dar
Íiúblicos juegos y eapectácolos , sólo
Q extiendan á los que en nada pue-
den ofender á la religión cristiana,
ni desmoralizar en lo más minimo á
los espectadores. Decreta también el
Santo Concilio que el Obispo no ha de
consentir otros juegos ni espectáculos
2ue aquellos que muevan a la piedad
los ánimos de loa espectadores y
puedan apartarlos de las malas cos-
tumbres. Y para que nada Be baga
impropio del drden eclesiástico, pro-
hibe el Santo Concilio que todos los
que hayan recibido las órdenes sar
gradas, 6 que tengan beneficios acde-
aiásticos, se cubran con másearu ó
disfraces en cualquier lugar y tiem*
po, ó que representen papel alguno
en cualesquiera espectaciüos j joo-
gos.» (ConeiHo toledano de i5G5, aeU
del capitulo XXI.)
22. Retimen, teatro español. — Cuan-
do se estudian escrupulosamente las
tradiciones y los monumentos que «1-
traflan tos varios origenes de la u-
tbkatura nacional, arteria poderosa
adonde vienen á parar tantas j tan
distintas venas, se va claramente que
el arto teatral nació en España dolos
reatos del paganismo romano, que el
pueblo conservó en medio de las so-
ciedades cristianas , viniendo á ser
como el decano de los teatros emo-
fieos, ñindacion y asiento de todos
os demás. El primer período del tea-
Íro español, gloriosísimo como todos,
o menos glorioso que ningUDO, eora-
Írende cuatro autores depnmera nota:
uan de la Encina; Gil Vicente; Tor-
res de Naharro y Lope de Rueda. Las
fiestas celebradas con motivo del des-
cubrimiento del Nuevo Hundo ; la
conquista del reino de Ñapóles por
Gonzalo de Cdrboba; el establecimteif
to de la Inquisición por los Rejos Os-
tolicos T la aparición de la comedia
nacional, son cuatro hechos que ae
confunden en la historia patria. ¡San
mixtura de un Fernando Y, da oaa
Isabel I de Castilla, de un Grm% Cfi-
tan, dB un Torquemsda, de os Cdóa,
de un Juan de la Enlina, de un Agv»-
tin de Hojas! Y hablamos de Agnitia
de Rojas, porque es el poeta hntañ-
dor, que gustosamente nos lo eonti
uigitizedbyCjOOgle
LITE
en aa Vi^je mtrtmido, quo bien pudo
ll&m&r viaje primoroso.
Juan de U Encina, el primero,
Aquel intisDe poela
Que tantoTtien empciú,
üe quien tenemos ti-ea églogu,
Que él miarao repreefintú
Al sliairacla y duquesEí
De CasliUa y de Infantado,
?ue eatae fueron las primeraa.
p*ra más honra luya
Y de la comedia nueetr*,
Ed los días que Colon
Uescubñú U sean riqueza
De Indias 7 NueTO-Mundo,
y el Grao Capitán empieza
A siiietar aquel reino
De NtpoleB y su tierra,
A descubrtrae empezú
El uso de la comedia,
I'orque todos an animaaen
A emprender cosas tan buenas,
HerAycaB y principales,
Viendo nue se repreaeotan
Publicamente loa^echoa.
Las hazañas j grandezas
De tan íosi^ea varonea,
Asi eo armaa como en letras.
Los trabajos da Juan de la Encina
no Bún otra cosa que ensayos imper-
fectos, lo cual no obsta para que se le
cuente entre los poetas más oríosos,
ja por la armonía de su numerosa
versificación, va por la elegancia y la
pureza de &u lenguaje. S*t patloraUt
tienen trozos selectos que honrarían
á los literatos de más fama, sin con-
tar la &r3a que imprimid en Roma á
Srincipioa del siglo xvi, 1514, titula-
a Placida y vitoriam», la cual fué
sepultada en los sótanos de la Inqui-
sición de aquel tiempo. Todos estos
títulos dan á Juan da la Encina el
nombre envidiable de futriarca del
teatro español, debiendo advSrtir que
lo incluimos entre los autores da esta
época por no descomponer la armonía
del cuadro, pues pertenece al siglo xv:
<Bn el año de 1492, comenzaron tas
compañías en Castilla á representar
Íúbucamente comedias, por Juan de
k Encina, poetado gran donaire, gra-
ciosidad 7 entretenimiento.» (Catálo-
go nal y ffeneaUígio) de Etpaña, por
Bo&Bioo UsNDBz DB SiLVA, Madrid,
1656.) Gil Vicente (portugués, que
«scribié también en castellano), discí-
pulo de Juan da la Encina, cultivó la
LiTBBATUHA del tcatro, iniciada con
tanta honra por su maestro. Su& obras
no BOQ eupariores á las de su prede-
cesor en cuanto á la forma é intención'
dramáticas; pero, en cambio, ofrec&
más riqueza de detalles, major alcan-
ce poético j, sobre todo, más variedad
en la condición de tos personajes. Su
comedia SI Vi^do y la jSkíom, histo-
ria de una joven abandonada, mere-
cen citarse por sus excelentes efectos
dramáticos. Gil Vicente, que debe
llamarse el poeta de ¡as /artas, fué el
primero que, para significar particu-
larmente el drama religioso, empled
la palabra aiUo, que otro genio debía
después inmortatiiar. Torres de Na-
barro era preste y estuvo cautivo en
Argel, á consecuencia de un naufra-
gio; pero habiendo logrado la liber-
tad, aa estableció en Roma, bajo ai
Sontiñcado de León X. Con al titulo
e Propaíadia formó una colección de
piezas sagradas y profenajir en las que
LITE
se nota nn verdadero progreso del arte
dramático; tales son : Soldadesca, TÍ-
nelaria, Áqnilana, Calami/ts, Trofea,
Hineitea y Serafina, títulos da las co-
medias de Plauto. La acción regular
no aparece todavía en las de Naharro;
pero se trasluce en el poeta el sabio
intento de reunir los caracteres, los '-
ct den tes y peripecias al rededor de
asunto único, así como la de trasladar
á la escena los personajes v los acon-
tecimientos de la vida real. No es to-
davía la comedia urbana, reparada y
culta, previsora y sutil, maestra ter-
rible que pone la sátira en lugar del
amor, que pone el amor en lugar de
la sátira, que parece arrancar á una
sociedad de ios misterios de su espí-
ritu, para retratarla en la evidencia
de una costumbre , dando nuevos
mundos i la literatura, al entendi-
miento 7 á la conciencia ; tampoco era
la comedia heroica con sus magníficos
alardes, con sus requerimientos amo-
rosos, con sus enredadas intrigas,
sus caballerescas pláticas, con
desafíos galanos, cuja comedia se ela-
boraba en los senos ocultos dal desti-
no para encarnar más tarda en un
cerebro milagroso; pero era induda-
blemente la comedia conocedora, prác-
tica, descriptiva, que campea; rolíusta
y lozana en la creación v en la pinti
ra del individuo, el cual tiene un pié
suspendido sobre los umbrales de la
familia; y esto quiere decir : sobre los
umbrales del teatro. Al hablar de la
Propaladia de Torres de Naharro, no
es posible dejar de citar con admira-
ción una estancia de doce versos oc-
tosílabos, en donde compiten la sol-
tura de la expresión, al garbo de le
frase, la audacia del gracejo, hasta
un punto que causa asombro. «Uno
de los Jóvenes con quien se solaza Di-
vina, nabla así de Roma, da donde
viene provocado por la dama:>
En Roma, loa sin aeflor
Son olmas que van en pena:
No se face cosa buena
Sin dineros y lavor:
Cuál vive muy i sabor;
Cu&l DO tiene qué comer;
Unos, con mucho dolor;
Otros, con mucho placer;
Dos nata* no pueden ser
'De placeres y dolores *
Ni peores ni mejores
Que son Boma y la mujer.
Pero antes que lactancia copiada,
hay otra, cu^os primaros ocho versos
vamos á trascribir, no soto como
muestra de la apostura literaria de
Torres de Naharro, sino más bien co-
testimonio y ejemplo de un des-
embarazo que maravillará indudable-
mente á nuestros lectores:
De Roma no sé qué diga
Bino que por mar y tierra,
Cada día hay nueva guerra,
Nueva paz y nuovaliga:
I -■^-■lefatiga,
,Así escribe un preste, qua estuvo
cautivo an Argel y que vive en Ro-
mal Excusado fuera añadir que la
Propaladia c%y6 en manos del Santo
Oficio, habiendo sido prohibida en
LITE
451
1540, cujo hecho aceleró sin duda el
periodo de decadencia, que se advier-
te á mediados del ¡-iglo xvi, indicado
ya desde el año de 1520. Sin embar-
go, los oonfusoB allMres del siglo xill
se convierten aquí en cierta claridad,
luminosa, que anuncia la salida dal
astro. Cuando Juan de la Encina fa-
brica la corona, la fiesta de la corona-
ción no pueda tardar, porque nadie
t^jc guirnaldas virginales, sino cuan-
do divisa el rostro de la virgen. Atra-
vesemos los umbrales del teatro espa-
ñol, si es verdad lo que dijo el llama-
óoPéniade les ingenios: f Las comedias
no son más. antiguas que Lopa de
Rueda, i quien oyeron muchos que
hoy viven.»
23. Zope de Sueda.^Toci&u tMTnQ
i un menestral del siglo xvi; á un
pobre iatifulla (batihoja), an quien
creció tanto la fema de su vida, que
supo dar veneración á las tinieblas de
su muerta, lo cual explica al hecho
curioso de qua fuesa enterrado en el
bautisterio da la catedral ds Córdoba,
r^ra piedad de aquellos tiempos, en
que las cañizas de ios comediantes
bailaron cerrado tantas veces hasta
el asilo del sepulcro, lo qua pudiera
denominarse la verdadera ciudad de
Dios. El sevillano Lope de Rueda,
comediante y director de una compa-
ñía, autor dramático á la vez, uno de
los más grandes j- raros personajes
de la historia patria, pasa por ser el
padre de la nobilísima escena espa-
ñola. Sus obras son da dos especies:
diáloffos tutre tabales ¡/ tagalas,'^! el
estilo de las de Juan da la Encina, y
pasos y coloqvict qua tienen lugar en-
tre lacayos, rufianes, matronas da me-
dio coturno y otras gentes de la mis-
ma ralea. Estas ligeras producciones,
cuyos personajes aparecen pintados
con extraordinaria perfección, se eje-
cutaban entre los actos ó jornadas de
las comedias, con el objeto de entre-
tener al público, á imitación de las
aíeloMot de los oscoa y de los latinos.
£1 estudio de la Celestina y de las
obras de Torres de Naharro-inspira-
ron á Rueda los progresos que dízo
an el diñcil arta de representar. Los
españoles admiraban en el ia gracia
de los chistes, la vivacidad del diálo-
go, Jos giros de la frase, la limpieza
de la expresión y la armonía del esti-
lo. Es uno de los padres de la lengua
castellata, sin que escritor alguno,
excepto Cervantes, haya poseído las
cualidades de lingüista en más alto
grado. Lope de Rueda, considerado
como autor y como comadianto, tiene
la cultura de su siglo, el talante del
infanzón de la Edad Media y al aire
indefinible de los trovadores y de los
pajas del renacimiento. Es un poeta
que encanta al publico, acaso en la
cuadra de un cortijo; tal vez en una
~ilaia pública, toniendo por techum-
ra la bóveda del cielo, y por farol,
la luz de las estrellas. En fin, nuestro
Lopa es una mixtura de poeta, his-
trión, ¡uglar, gandul y caballero, mo-
saico histórico que no tiene igual en
■mundo. M«cU,d.^,,y<tr5^;(5g[g
462
LITE
tradoB lectores conocerán indudable*
mente M Sntrevt¿t dt ¡tu aeeitiauu, tan
célebre en la bistoría de nuestro tea-
tro; pero eamuj posible que no todos
bayan tenido ocasión de leerle, razón
-que noB obliga í insertar un extracto
det argumento, tan vulgar j sencillo,
como todos los del gran poeta. Es el
caso que el labrador Toribio viene de
BUS Faenafi j cuenta en su caea que ba
plantado un olivo. Su mujer, AeUeda,
se echa i calcular que dentro de seis
6 siete afios debe dar el olivo de cua-
tro á cinco celemines de aceitunas,
con cu;o producto podrán plantar un
olivar. £1 matrimonio, 'como si tu-
viese delante el olivar de que se trata,
conviene en que ella recogerá las acei-
tunas, que el las llevará al merca-
do en un borrico v que las venderá
una tal M^ncigQala. Pero al llegar
aquí, se encrespa una disputa entre
ambos cónvuges, propietarios de aque-
lla hacienda imaginaría. Águeda afir-
ma que QO venderá el celemin por un
ochavo menos de dos reales, mientras
que Toríbio es de parecer que puede
darse por catorce cuartos; lo sumo,
por quince, v obrando cada cual sin
dar cuenta al otro, dan sus (Jrdenes i
la vendedora acerca del precio á que
debe vender las aceitunas del olivo
. plantado en aquel mismo dia, mien-
tras que Mencigflela promete á cada
uno cumplir la írden, Pero la exis-
tencia de las dos ordenes llega á sa-
berse, estalla la cólera del matrimo-
nio 7 la descarga en la vendedora i
improperioB j golpes. Al alboroto que-
se oje ea la casa, acude un vecino,
averigua la causa del escándalo, sabe
Jue se trata 'del precio á que se han
e vender las aceitunas de un olivo,
que acaba de plantarse, y procura
poner en paz aquel gallinero. Y ¡cuan
grande fiíosoíla no encierra un pasillo
tan simple y vulgarl Nosotros tene-
mos noticia de un casamiento que st
desbarató por una disputa semejantej
empeSada entre el jrerno v la suegra.
El jerno decía que, cuando se casase,
loa muebles entrarían por la escalera,
mientras que la suegra replicaba que
tenían que entrar por el balcón; y el
resultado fué que los muebles no en-
traxon por. el balcón ni por la escale-
ra, porque la alborotada fantasía de
ambos diú al traste con el futuro ca-
samiento. [Hav tantos olivares como
los de Toribio! ¡hav tantas aceitunas
como les de Águeda! ¡haj' tantos pa-
sillos como los de Rueda! Y Rueda
vive, porque vive y vivirá siempre en
la veraad de sus pasillos.
24. Introito eoneertido e» loa, tegun
ti Vidge entretenido. — Lo que se llama-
ba introito en Lope de Ruída, dice
Agustín de Rojas, contemporáneo del
poeta, se denominaba ja loa.
Di^ que Lope de Rue<ls,
OraciOBo represenianle
Y en m tiempo gn.a poeta
Empezó á poner la farsa
En buen ubo y urden buena,
Porgue la repartió en actos.
Haciendo nn ínlroíla en ella,
Que ahora llamamos loa;
UTE
Y enire Ina pasos de veras
Heicladoe otros de risa,
Que porque ibaa enire mwliaa
De la farsa, los llamaban
Hemos copiado el anterior pasaje,
más para hacer ver la opinión parti-
cular de Rojas sobre el mérito de Lope
de Rueda, que como criterio seguro
para demostrar un desarrollo del tea-
tro español, puesto que, tanto la di-
visión en actos como el introito, son
muy anteriores al autor mencionado
No es menos inexacto el juicio de Ro-
jas acerca del origen del vocablo en-
tremeiet. Hoy sabe todo el mundo que
es palab^ francesa, compuesta de en-
tre y meCs, que vale comida, aludiendo
á que los antiguos enlrenutet se repre-
sentaban en los convites, entre plato
y plato, lo cual explica el becbo de
que algunos convites antiguos dura-
sen cinco j seis horas. La definición
francesa del vocablo en cuestión e
dant le titoyen ige, divertiesiment qni
faitait dant wt inlervaU d% repat. Sur
lajin d% dtner commenpa U ipectacU on
KNTRKMBTS. On vit paratlre M* vaittean
avec tei mátt, toiles el cordages: «en la
Edad Media, diversión que se verifi
caba en un intervalo de la coinida.
Hacia e\ fin de la misma comenzó el
espectáculo d tntrevUi, en donde si
vio aparecer un barco con sus másti
les, velas y cables.t (Litteé, Saint-
Foix.)
25. Otroi poetas.— Son dignos de
mención -los poetas Alonso de Vega y
Toledano, Luis de Miranda, autor de
la Comedia Pródiga, Francisco de
Avendaño, Cristdbal de Castillejo, el
tundidor Pedraza, así como Bautista,
Juan Correa, Herrera y Navarro, de
Toledo; Guevara, Gutierre de Cetina,
Cozar, Fuentes, Mejía y Ortii, de Se
vilU, entre los cuales descuella sin
duda Juan de Malara, también sevi-
llano, á quien Juan de la Cueva llama
el Menandro del B¿tit. Este poete, es-
tudiando en la universidad de Sala-
manca, compuso una comedia, titula-
da Loattta, que fné representada por
estudiantes. Habiendo vuelto á su ciu-
dad natal, eecribiiS otras muchas, las
cuales ee representaron en los teatros
de Sevilla, tína de las comedias refe-
ridas fué la ejecutada en un convento
de la villa de Utrera en 1569, de Itf
que habla Rodrigo Caro (Clarot taro-
net de Sevilla y AníigHeMdet de la rt-
Ua de Utrera). Según este docto ana-
lista, la comedia de Juan de Malara
era una imitación de los autores có-
micos latinos y estaba escrita en ver-
so, apartándoíe en este punto de la
tradición de Lope de Rued#. También
parece ser que los poetas sevillanos
compusieron por aquel entonces va-
rías tragedias, ora tomadas, ora imi-
tadas de los clásicos, según Juan de
la Cueva, cuyo autor dic«: sque el
mismo Malara llevó al teatro mi/ tra-
giüai (es decir, multitud de trage-
dias), añadiendo que intentó romper
las estrechas vallas del drama anti-
guo trágico; y que, en vez de imitar
servilmente la escuela clásica, creó
una nueva, * Según documentos de
LITE
1568, de las tragedias del sutor men-
cionado no se conserva más que el tí-
tulo de la denominada Abeahii, no
constando tampoco que tales obras at
diesen á la estampa {Filotofía wdftr).
También merece ser citado el Ujama
Cosme de Oviedo, granadino, i quien
se debe la costumbre de anunciar por
carteles el titulo y los personajes de
las piezas que se habían de represen-
tar, dato precioso para la historia del
teatro español. Por último, no quere-
mos dejar en el olvido i Vasco Dial
Tanco, de Fregenal (Extremadura),
cujo autor compuso las tragedias da
AmMon, de Aotalon y de /omaíUt,
escrítas en su juventud, ó sea en 1520,
de que hace mención en su JarÜ» dtl
alma, impreso en ValladoUd en 1552,
de cn/as tragedias existia nn ejemplar
antiguo en la biblioteca del nrnj era-
dit» señor Duran, según informes de
Vicente Salva, comunicados al autor
de La literatl-ra y del arte dramátieo
en Stpaña.
26. Auto lacramenlal, d tea el tritm
f o de la Santa SucaritUa. — La pala-
bra auto no tuvo al principio la sig-
nificación religiosa que tuvo después,
como lo demuestra evidentemente .ff/
AulodelJUpelonáeJahn de la Encina,
el cual no es otra cosa que un juguete
cómico, un pasillo, en que dos estu-
diantes hacen burla de dos pastores.
El lector comprende que tal asunto'
no puede tener relación alguna con
el a*to tacramenial, que no se reviste
de su carácter propio hasta el tiempo
de Gil Vicente. En lo antiffuo se es-
cribió ancto, cuja ortograna nos ha-
ce ver que es el latin anetnm, aumen-
tado, supino de iiii^«re, aumentar, por-
que era la pieza con que se aumentaba
el espectáculo. Pasando ahora á los
autot sacramentales, por ser los añicos
que han creado escuela, decimos que
este género de litsbatura llevó al
drama español una dulzura en la ma-
nera de sentir; una delicadeza ea la
manara de expresarse; una concep-
ción y trascendencia en la manera de
pensar, que buscaríamos inútilmonte
en el drama profano.
Ejemplo de dultura en el sentir.'^
Abraham, ante el sacrificio de su hijo
Isaac, prorrumpe en la magnífica ai-
diente plegana, poema bellísimo de
resignación y de fe;
Recibo, sumo Dador,
El hijo que me habeii dado;
Que aunque le lomea, Seftor,
¡Siempre te quedo deudor
Del licin)io que le he gozado.
Sjemplo de delicadeta en ¡a manera
de expresarse. — Una madre anda btu-
ndo á un niño, pequeñuelo ana, qae
le ha extraviado; no le encuentra,
lo cree perdido y exclama en su do-
lor:
Yo te solía acallar;
Mas no lendrla por malo
Agora oirtOi llorar.
Difícilmente se podría decir qué
cosa es más sublime; si el dolor de la
madre 6 la sencillez de la poesía.
Ejemplo de trascendencia en U mana
raae pensar. — Juan de limonada es
nn personaje confuso, osa Sgrurt ecHi
LITE
Tuios rostros, como el Jano de la mi-
tología; poeta, rafundidor, librero,
mercader de legajos apolil lados j pa-
pelea fallidos, como quien dice: un
roparejero de la imprenta. Este autor
escribiiS un auto titulado: Los Despo-
loriot de Criíto, en donde figuran el
Mesías, que es el esposo, j la Natura-
leía, que es la esposa, representando
con este artificio la alianza del amor
j la fe, del alma j del cuerpo, del es-
píritu j de la yida, del cielo j de la
tierra, ante el espectáculo inefable de
la Redención. En presencia ;a del
Calvario, viendo los instrumentos de
la pasión y muerte de Jesús, en aque-
llos instantes en que va á principiar
el martirio, traen un plato o bandeja
con sogas y azotes. Al Tor la soga,
exclama la Naturaleza; es decir, la
' esposa del mártir:
Soga bendil», añudada.
Aquí en mi cuello M pon;
Teume con mi esposo atada:
[Soga lie amor apretada,
Átalo á mi corazón I
Juan de Timoneda, considerado en
los Tersos trascrítoB, está á la altura
de los poetas de más aliento. Mejor
que la anterior quintilla, no haj cosa
alguna, ni aun eu los autos de Don
Pedro Calderón de la Barca. La litb-
BATURA de los autos sacramentales ea
el carácter más profundo del teatro
del siglo XVI, pudiendo afirmarse qui
ningún teatro de Europa ofrece nada
Sarecido á esa importante creación
el genio nacional, que es la misma
opinión manifestada antes á propósi
to de la L1TKKA.TUIIA lü iot kimmoi.
27. NotietoM Aútárieat. — Los a*ioM
eran y& frecuentes en esta época (si-
f-Io xvi] no sólo en Madrid, sino en
as principales ciudades de España.
Sandoval, en su Hittoria de Carlos V
( Valladolid, 1604, Ubro XVI) dice;
<E1 3 de Junio de 1527 se celebraron
en Vatladolid diversas fiestas en el
bautismo del infante Don Felipe.
Desde la casa de Don Juan de Men-
doza, en donde paraba la emperatriz,
hasta el altar major de la iglesia de
San Pablo, se hizo un pasadizo muy
enramado y can muclias flores y ro-
sas, limones j naranjas y otras fru-
tas. Había arcos triunfales; y en cada
uno de ellos, muchos retablos. Sn e^
primero, hicieron un aiiío; en el se-
f lindo, tercero y cuarto, otro auto.
L quinto estaba i la puerta que está
dentro del patio de la iglesia: éste
era más alto que alguno délos otros:
había en él un altar á manera de un
«parador de muchas gradas. En ésta
estaban ricas imágenes de bulto de
plata dorada^T algunas de oro, con
otras piezas (Te gran valor. Estaban
puestos en dos candelabros dos cuer-
nos grandes de unicornio: esto y todo
lo que había, era del emperador. Aquí
se representó SlBautin^o de san Jmo*
Batnuté.* Consta también, por noti-
cias de 1532, que los a%tos t<arame%-
/aÍM se acostumbraban á representar
en Sevilla en la fiesta de Navidad,
según refiere Ortiz de Zúlliga en sus
Afulei. (Sdiem di 1196, tom IJJ,
UTE
págwa 3S9.) Los autos en la fiesta
del Corpvs eran generales á mediados
del siglo XVI, serun resulta de los
cánones del Concilio toledano de 1565
y 1566, así como del acuerdo tomado
por el ayuntamiento de Carrion de
los Condes en 1568, en donde se dice:
«Titulo primero. Procesión del Carpía,
arlículo séptimo. Otroai es ordenanza
que en dicho dia en cada un año haya
lo menos dos autos, que sean de la
Sagrada Escritura, que se represen-
ten en dicha procesión, el uno en la
media villa arriba, y el otro en la me-
dia villa abajo, en el lugar donde le
pareciere á la Justicia y reglamen-
to.» Para demostrar el gran desarro-
llo de este genero de literatura sa-
grada á principios del siglo xvi, en
armonía con el extraordinario movi-
miento de la ortodoxia en aquellas
edades, basta advertir el número de
a*tos que se suceden en el trascurso
de pacos años, aun tratándose de poe-
tas, que no fueron los más aventaja-
dos en alcanzar el favor públicOj sin
contar los que trae Moratm.
En 1523 se dio á la estampa el
auto de la Aparición que nuestro Se-
ñor Jeiueriito kia á los dos discípulos
que iban d ^taúi, en metro de arte
mayor (excelente, por cierto), úbra de
Pedro Altamira el Moto, natural de
HontiveroB, impreso con licencia en
Burgos.
En 1528 aparece el auto dt contó
San Juan fui concebido, y ofisimesmo ti
naeinienlo de San Juan. — Entran en
él las personas siguientes: primera-
mente, un pastor, Zacarías, Santa
Isabel, un ángel llamado Gabriel,
dos vecinos del pueblo, un mucha-
cho, Josef. Nuestra Señora, unapa-
rienta de Zacarías, una comadre, una
mujer, un bobo, un sacerdote, Asora
nuevamente hecho por Esteban Mar-
tínez, vecino de Castromocho. Bur-
gos, eiucasa de Junta.
En el mismo año: Auto nuevo del
tanto nacimiento de Cristo, compuesto
Sor Juan Pastor. Son interlocutores
e la obra el emperador Octaviano,
un secretario euvo, un pregonero, un
viejo, llamado Elias Tozuelo, un bobo,
su hijo, llamado Perico; san Josef,
santa María, pastores, Miguel Recal-
cado, Antón Morcilla, Juan Relleno,
un ángel. Impreso en Sevilla.
En 1532: Lucero de nuestra salvación
al despedimiento que hito nuestro Señor
Jesucristo de su Madre, pasos muy de-
votos y contemplativos, estando en
Betania. Por Ansias Izquierdo Zebre-
ro, en Sevilla, por Femando Maldo-
nado.
'En 1536: A honor y reeereneia del
glorioso nacimiento de nuestro Jiedemp-
tor Jesu-Chñsto y déla Virgenglorto-
sa. Madre sua, por Perolopes Ranjel.
A esta misma época corresponde el
auto (bajo el noníbre de égloga) de
Juan de Páris, en la cual se introdu-
cen un escudero, llamado Estecio, y
un ermitaño, y una moza, y un dia-
blo, y dos pastores; el uno, llamado
Vicente; y el otro, Cremon.
Vamos i terminar con una obnt ta-
UTE
45S
mámente notable por los pormenores
que suministra. En 1561 aparecid el
auto del Nacimiento, de Pedro Suarez
de Robles, en donde se lee : «Han de
salir los pastores en dos hileras repar-
tidos; delante de ellos, el que tañe el
5 salterio 6 tamburino; al son irán
anzando hasta el medio de la IMesia,
y allí harán algunos lazos (figiiras
de baile), y tras de los pastores irán
los ángeles con los ciriales, y sí hu-
biere aparejo, ocho ángeles que llevan
el palio del Santísimo Sacramento, y
debajo irá Nuestra Señora y san José,
y llegarán hasta las gradas dal altar
mayor, y allí estará una cama á modo
de pesebre, y allí pondrán al Niño
Jesús, y de rodillas Nuestra Señora y
san José, puestas las manos como
contemplando; los ángeles, repartidos
á un lado y á otro, y mirando hacia
el Niño, y estando de esta niñera,
acabarán los pastores de danzar; y
luego saldrá un ángel al pulpito y
dirá lo siguiente:» «Y los pastoree,
oy'endo la voz, mostrarán espantarse,
mirando para arriba ¿ una y otra
parte.*
28. Carácter del auto. Auto taera-
mental, el triunfo de la santa Eucaris-
tía, no es otra cosa que la literatura de
los himnos y de los misterios de la Edad
Media extendida y desarrollada en el
teatro.
29. Zos corrales de Madrid. ~-huñ
representaciones escénicas debieroD
ser, por esta época, tan generales
como frecuentes en Madrid, si se atien-
do á la multitud de sus hiBti5ricosy
írnosos corrales. Consta que habfa
uno, propiedad de un cométante, lla>
mado Valdivieso; aunque nada se sabo
acerca del sitio en que se hallaba;
otro, en la calle del Sol; otro, en la
del Lobo, propiedad de Cristóbal de
la Puente; el de la Cruz, fundado
en 1582, y los fíamosos de Burguillofl
y de Isabel Pacheco, llamado ¿í corral
de la Paeheca, los cuales estuvieron
en la calle del Príncipe. Escritas las
líneas anteriores, llegan á nuestras
manos las preciosas curiosidades, que
insertamos á continuación, dando gra-
cias y parabienes al ilustre Mesonero
'Romanos: «No consta á punto fijo
cnindo tuvo principio la representa-
ción de comedias en Madrid; pero sí
3ue las había ya en los primeros aflos
espues del establecimiento da la cor-
te en esta villa, y en ellos fué, sin
duda, cuando brilló el famoso come-
diante y poeta Lope de Rueda, que,
según Antonio Pérez, era el embeleso
de la corte de Felipe 21, y do quien
Cervantes dice que le había visto re-
presentar siendo muchacho.'^Por los
años de 1568, consta ya que había en
esta corte compañías de comediantes,
que, entendiéndose con la co^radia de
la Pasión (que tenía este privilegio),
le arrendaban un sitio en la calle del
j5'o/;yotro8 dos, en la del Principe,
en los cuales representaban pagando
un tanto á aquella cofradía. También
consta que en 1574 se introdujo la
eojfrúdia de ¡a Soledad i solicitar el .
miamo privilegio d^,f!fofif^1f r ^ti<i |>9i^Q [C
456
LITE
El Dttát» een el dtidtn, da doiide na-
cid La Princesa BtidA de Moliíre. Doq
Affuatin Horeto tiene un carácter que
no se puede confundir: es el poeta que
reviste á sns personajes de cierto pun-
to hidalgo, de cierto alarde roman-
cesco, de cierto contomo galanteador,
da cierto talante de peudeoeia, de
cierto plañido amoroso, como si en
' su. arte se bubieraa confundido el
poeta, el' caballero, el enamorado, no
pudiendo decir quién interesa más;
si el enamorado, si el caballero, si el
poeta. Las mfejores obras de Moreto
son: SI Badén ccn el ietde» y SI Rico
komhrt de A Icalá. Sigue i Moreto Don
Francisco de Rojas, autor del García
del Cattaüar, drama del género cal-
deroniano, que todavía conserra eu
popularidad entre nosotros j la con-
serrari' duran te muchos siglos. Fran-
cia lo imitó con bastante frecuencia
j Escarron tradujo algunas de suí
obras. El autor de Oareía del Cotia-
üttr ea el poeta minucioso, intrincado,
revuelto, confuso; pero de un arte
extenso, porque tiene una gran con-
ciencia j una gran audacia, cualida-
des que siempre van juntas. Y deci-
mos que van siempre juntas, porque
la Providencia creó la energía para
recato j centinela de la virtua. El ca-
rácter de Francisco de Rojas consiste
en reunir en el mismo Oarcia del Cas-
tañar la comedia, el drama v la trage-
dia, con la misma pujanza de inspira-
ción j la misma posesión da arte. La
Verdad tospeckota, composición dra-
mitica que Pedro Comeiile calificé de
verdadera maravilla del arte, pertene-
ce, no á Lope de Veg^i, como Corneille
suposo equivocadamente; sino i Don
Juan Ruiz de Alaicon, poeta mejica-
no, original, correcto, puro. En su
Sxámen de maridot, obra que el autor
lavo en grande estima, hallamos es-
cenas admirables y diálogos encanta-
dores. Ruiz de Alarcon es el poeta de
la sociedad j de ios misterios del
mundo. ¡Qué modo de mover el pin-
cel al retratar alguna escena de corte-
sanos! iqué percepción de los deta-
lles! [que penetración en el fondo!
¡qué naturalidad en las figuras! ¡qué
delicadeza en los chistesl ¡qué senti-
miento tan amargo de la realidad!
gqué vaticinio tan hermoso de un
bien ignorado! Don Juan Ruiz 4^
Alarcon es el poeta eminentemente
satírico, j su cuerpo tuvo cierta par-
te en los arcanos de esta vocación.
Queremos decir que nuestro poeta era
jorobada, j se ha advertido que todo
jorobado tiene grandes disposiciones
para la sátira, acaso porque la joroba
es una sátira de la naturaleza. Paro
nótese que la sátira de Ruiz de Alar-
con no es la sátira de todo el mundo,
sino una irania refinada, sutil, inexo-
rable, envuelta en un labio que son-
ríe, cu;ya risa, en donde quiera que
va á caer, quema más que la lágrima,
porque es risa en el labio, llanto en
el corazón, alegría perdida en las
ilusiones de un sueño, eco vago eu
las soledades del alma. ¿Kos atrevere-
mos á decirlo, aunque se escand&li-
LITE
cen nuestros leetoresf [Cuánto debió
sufrir aquel poeta que nace reír en el
teatro! ¿No le veis reír á carcajada
suelta en sus personajes? -Pues esas
carcajadas nos dicen que Don Juan
Ruiz de Alarcon es el poetado los do-
lores. Alarcon tiene muchas excelen-
tes comedias, como: No iay wul q*epor
hie» na tenaa; Oanar anigia; Lat Pare-
des oyen; SI Tejedor de Segovia; Los
Patioret del mvMo. A esta noble gene-
ración del siglo xvii pertenece tam-
bién el apreciable autor dramático
Matos Fr^jfoso, así como el poeta to-
ledano Luis Quiñones de Benavente,
que pudiera llamarse el poeta del en-
trenes.
34. Políticos y moralistas. — Hablan-
do ahora de los escritores políticos y
moralistas, se puede afirmar que los
cuatro más dignos de mención fue-
ron: Don Antonio Guevara, Don An-
tonio Pérez, Don Die^ Saavedra Fa-
jardo, y un autor oríginalísimo, cuj'o
nombre nos reservamos. Guevara es-
cribió una especie de novela política
f' moral, titulada ííareo Áwelio, en
i que se propuso hacer el retrato de
este emperador romano para que sir-
viese de modelo á Carlos V, de quien
era cronista. La obra alcanzó, gran
e'xito, pues se tradujo á casi todos los
idiomas de Europa. Las famosas Cin-
tas de Pérez, dirigidas, en su ma^or
parte, al conde de $ssex, han sido
consideradas por los críticoB france-
ses como modelos eo el género episto-
lar. Hacia mediados del siglo xvii
aparecieron Cié» empresas poUticas
(xdea de un príncipe polííieo cristiano) y
la Sepibhca literaria del profundo
erudito Don Diego de Saavedra y Fa-
jardo, que asistió en calidad de re-
presentante de España at Consejo de
Münster y Osnabruck, reunido para
tratar de la pacificación de Europa.
Los libros de este gran literato, ad-
mirados en todos los países cultos,
son ejemplares' por la precisión del
concepto, pOr la tersura de la frase,
r el tono ático del estilo, por la
ivedad y la discreción de la senten-
,. En cuanto al otro autor, cu^
figura colosal necesita major espacio,
no podemos decir aquí más que dos
palabras: como escritor polígrafo por
excelencia, nadie le igualó entonces,
nadie le ha igualado después, en el
difícil arte de manejar la sátira polí-
tica, histórica y social. Trátase del
hombre indescriptible , que está en
todas partes, que todo lo ocupa, que
lo sabe todo, que todo lo domina con
Igual desempeño; la teología y la já-
cara, el poema y la seguidilla, el vi-
llancico y el romance, el acertijo y la
conseja, la letrilla y la crónica, la
blasfemia y los cánones, el chiste j
la máxima, el escándalo r la senten-
icarnacion viva y p^pitante del
^nio nacional, fábula jmaravillade
fas generaciones que le han sucedido,
talento sin límites, al que ningún
talento se puso delante, ai eu Espa-
ña, ni en ningún pueblo de la huma-
nidad. De sobra estuviera escribir su
nombre, cuando el lector sabe mnj
LITE
bien q^ue no puede ser otro que Don
Francisco de Quevcdo y Vill^^u, No
estuvo delante de todos; pero no ertnvo
detrás de nadie. Y para que aquel lum-
bre fuese una creación verdaaeramea-
te portentosa, el cielo dispuso que se
extendiera sobre su tumba la sombn
del martirio, profecía de la eternidad,
beso de Dios en donde se juntan todos
los besos de los Ijpmbres.
35 Literatura de las coiliuiiirti.—^
Al intentar hacer una reseña de la
LiTKKA.TunA. española , no podíamoa
olvidar el pasado, puesto que, entre
todas tas ciencias posibles, no haj
ciencia tan universal; ni tan venera'
da, como la ciencia de los sepoIciOB.
gPor qué? Porque haj que vivir en la
religión de la memoria, como ea la
religión del sentimiento, como ea la
religión del vaticinio. Los autores lo
llaman de otra suerte; nosotros lo II»-
mamoB religión. En esta época enri-
quecen nuestra erudición dos escrito-
res notabilísimos, j no vacilamos en
denominarlos así, porque marcan una
fase nueva en la ut&batuka nacio-
nal. El primera ea Don Juan de Za-
valeta, autor de la obra: ü»DÍ*ia
jitsla, dividida en dos partes: SI Dia
de fiesta por la mañana, el cual com-
prende 20 capítulos, y SI Di» de jUa-
ta por la tarde , compuesto de 12^
cu^o precioso libro forma parte de
obras en prosa. La única edición
conocemos, es la de Madrid, ke-
cha en el año de 1667, que el autor
dedica al señor conde de Villaumbro-
sa. Zavaleta no escribió su libro om
el propósito de retratar aqueUos tiam-
pos bajo el punto de vista pictórico,
artístico, político, histórico / social;
sino bajo el punto de vista, moral j
religioso, puesto que es una de esaa
obras que se llamaron moralidaáta ea
la Edad Media, las mismas que toma-
ron el nombre de tiWos morales ejam-
plares, inundando la litbkatc&a. del
siglo XVI y aun del xvii, como sí fue-
ran una extensión en prosa de la poe-
sía de los himnos y de los antas. Ptaro
Zavaleta, al ridiculizar laa coatnm-
bres bajo el punto de vista cristiaBO,
considerándolas como impías , nos
presenta la vida de entonces con todoa
sus matices, con todos'Sua conbvstes,
3 BUS luces V sus sombras,
valiéndose de un estila fácil y fruico,
pincel maestro; sobre todo, da
una maña pulida y curiosa. El segan-
do escritor es Francisco Santos, aator
de dos obras tituladas : I}ia y wociie e»
Madrid y TTÍ A'o importa de Sspaia,
crítica tau sutil como valerosa v dis-
creta. Dia y noche en Madrid se iiuda-
yó eu la Colección de autores e^tnñaiet,
en el tomo de novelistaa posterioRiB
á Cervantes, j causa maravilla por
cierto el grave descuido de dejar s^
pultadas las otras dos obras reforidas.
Los libros de Santos y de ZavaleU,
tan peregrinos como importantes pan
la erudición y los fastos de nn ta&e-
blo, ponen du relieve las costamores
desconocidas de aquella époCs, vn»
trando su modo de ser, de feaauj
sentir, como si formaran bId "
Digitized by
)rmaran Blrepwto--
Laoogle
UTE
ri« de todo an «iglo, en donde se agi-
tan, se reruelTen j se confunden Isa
mil flaonomí&s diversas de una misma
g'eneracion. Bn aquellas pinturas, es-
pejos del pasado, nos parece ver las
gradas del tiempo, los peldaQoa de las
edades, por donde las generaciones
suceBÍTas prosiguen su camino en el
gran fiaje de la historia. Y damos
una graado importaticia á esta mate-
ria, porque puede afirmarse que el
Sueblo que no se recuerda en el pasa-
0, no sabe sentirse en el presente, ni
adivinarse en lo futuro. Ésto aconta-
ce así, porque 1» existencia de la hu-
manidad es una zona que se extiende
desde el bojo sombrío de la huesa
hasta la línea misteriosa de la espe-
ranza. Zavaleta j Santos, que no mo-
rirán nunca, representan en la -lite-
ratura nacional la adivinacioú de los
ricos tapices de Gora y de los inmor-
I tales saínetes de mmon de la Cruz.
Ta no fion dos; son cuatro: Cruz, Go-
y&, Santos, Zavaleta,
44. Sutoria literaria. — Nuestros
principales historiadores antiguos fue-
ron hombres de Estado j capitanes,
dotados de un excelente gusto para
apreciar el mérito artístico de las
onras maestras de la antigüedad, y
bastante amibos del arte jpara aspirar
á no ser inferiores en punto á belleza.
Desde principios del siglo xiii, des-
cuella el notable erudito Rodrigo Ji-
ménez de Rada, cardenal y arzobispo
de Toledo, una de las lumbreras del
Concilio lateranense, que escribió la
Hittoria de EMpaüa, Mistoria di los
éra&st é Historia de Soma, Después
de Fernando del Pulgar, aparece, en-
tre los cronistas, Florian de Ocampo,
autor de una preciosa Crónica general
de EtpaHa, de la cual sólo escribió
cinco libros, que abrazan los tiempos
mis remotas de la mimarquía, y que
el docto Ambrosio de Morales conti-
nuií después hasta la reiinion de loi,
reinos de Castilla y León Por esta
misma época, compuso Esteban de
Garibav, en 40 libros, una historia
?enerál de España, con el título de
ompendio historial, que comprende
desde los tiempos antiguos hasta la
toma de Granada: Jerónimo- Zurita,
unos ricos Anales de la Corona de Ara-
gón; y el padre Pedro Abarca, unos
Anales Aistifricús de sus reyes. Sobre
estos ensayos de historia general,
descollií la del padre Juan de Maria-
na, obra notable por su ordenada dis-
posición v correcto estilo. Su Historia
general Je España apareció en 1592,
en 20 libros, que el autor extendió
más tarde hasta 30. Tomó por mode-
los á Tito Livio, en la nanacion; á
Tácito, en las reflexiones; pero 86 le
achaca el haber pintado á varios per-
sonajes con colores excesivamente
sombríos. Continuó esta historia el
padre Juan de Miniana. El nombre
del padre Mariana quedó largo tiem-
po oscurecido por otros varios histo-
riadores, que acertaron á dar á sus
obras mayor punto de perfección. En-
tre éstos se citan preferentemente: á
Don Diego Hurlado de Mendoza, au-
LITE
tor de una Biitaria de la aberra de Fe-
"tpe II contra los moras £s Granada; á
rascisco Moneada, que escribió una
Historia de la expedición de los arago-
neses y catalanes contra los tvcos y les
griegos, y á Francisco Manuel de Me-
ló, a quien se le debe la Historia del
¡evaníamienü) de Cataluña, bajo Feli-
pe IV. La guerra de Granada fué la
última que ios moros sostuvieron en
las montaüas de las Alpuiarras por los
años de 1568 i 1570. Mendoza, to-
mando el asunto por su lado más se-
rio, se propuso imitar á los grandes
historiadores de la antigüedad; prin-
cipalmente, ¿ Salustio, a quien se co-
noce que tomó por dechado. Se ve que
el autor no aprobó el rigor exagerado
que se empleara contra los moros; y
así sucede que todo su libro es una
censura indirecta de la política segui-
da por Felipe IL La Hutoria de Ui ex-
pedición de los aragoneses y catalanes
>quivale á nn perfecto modelo de nar^
ación histórica: el estilo de Monea-
da es menos brillante; pero más atil-
dado y primoroso que el del historia-
dor granadino. La interesante histo-
ria del levantamiento de Cataluña
dista njucho de ser una obra comple-
ta, pueEL Meló no narra más que el
primer año de una guerra que duró
trece. Su trabajo, que llevó á cabo por
encargo de Felipe IV y de su minis-
tro Olivares, es notabilísimo bajo el
Sunto de vista literario. El estila
e Meló es la completa alianza de
las formas greco-latinas con el ge-
nio español. Después de los tres
historiadores que preceden, citare-
mos á. Antonio de Solis, el cual pu-
hlicó, en 1684, una Historia de la
conauista de Méjico. La España del
siglo xviii estableció cierta compara-
ción entre Solís, Tácito y Floro; aun-
que los extranjeros, menos apreciado-
res de la t)elleza del estilo, víoroi
él tM mero historiador artista, una
pecie de Quinto Curcio, que se cuidó
más de agradar que de instruir, _ _
bordinando la verdad histórica i las
galas de la locución. Empero los
ticos de hoy, sin dejar de reconocer
los defectos del autor citado, no tienen
más remedio que ensalzar la perfecta
elegancia de su estilo y la facilidad
asombrosa con que maneja nuestro
romance. Otros historiadores muj es-
timados, aunque acaso inferiores
nombradía; florecieron en la misma
época; tales son: Don Carlos Coloma,
marqués del Espinar, quien hizo la
guerra de Flándes, con cuyo título
Eublicó la historia de aquella guerra:
on Luis de Avila y Zuñiga, que es-
cribió las Memorias sobre las campañas
de Carlos Ven A lemania: Pedro Mexía,
cronista de dicho emperador, que com-
puso la Historia imperial, compendio
de la biografía de todos los empera-
dores V rejes romanos, desde Julio
César nasta Maximiliano de Austria:
Ginés Pérez de Hita, autor de una
Historia de las guerras civiles de Ora-
nada, mezcla deleitosa de la historia y
de la poesía de Ips romances. En este
mismo siglo, el padre Francisco de
LITE
45Í
San Juan del Puerto (villa da la pro-
vineia de Huelv») ilustró nuestra li-
teratura con su Mission historial de
Marruecos, & la que debemos mil noti-
cias curiosas; entre ellas, la de los
ALQozBa infernales, como los llama el
padre Francisco, cuya voz quedó re-
zagada*/ como perdida en el romance
castellano, y aprovechamos la ocasión
de resucitarla, que siempre es hora
de dar vida i loe muertos. Algos es
el árabe at-0oa (jS-Jf). empleada
primeramente como nombre de una
tribu turca. Un cuerpo de algotes pasó
de Egipto al interior del, África, ha-
cia mediado» del siglo xii, bajo la
conducta de Caracoeh, quien repre-
tentó un gran papel eu la historia de
aquel país. Insensiblemente, los aloo-
tes fueron entrando á sueldo de los
Almohades, bajo cuyo reinado llega-
ron á gozar de una marcada conside-
ración, hasta el punto de que Alman*
zor loe prefería á los soldados de su
país, como lo prueba el hecho de re-
munerarles con mayor largueza. Así
sucedía que los algotes cobraban pagas
especiales todos los meses, mientraa
que las tropas africanas percibían
sueldos menores tres veces cada año.
Pasado el imperio de los Almohades,
que marcó la época de su mavor pri-
vanza y poderío; 'empezaron a decaer
de BUS antiguos medros, de tal suerte
que, al Hegar el siglo xvii, en que se
publicó la Mistión historial, los algo-
ees, aunque conservando el nombre de
archerot, con que se designaron desde
un principio, quedaron reducidos al
oficio infamante de alguaciles y de
verdugos. Tal es la razón por que el
padre Francisco de San Juan del Puer-
to los'llama alqozbs infernales, alu-
diendo á que eran los encargados de
degollar a nuestros cautivos. Tal es
el nombre algot, que muchos autores
aplicaron á los llamados kurdos, según
vemos en Weijers, Quatremére é íbn-
Khaldoun: este es el vocablo i que
se reflere el cronista 'Abd-al-W5nid
cuando dice: <q ue los jefes de los al-
gotes recibían de Almanzor, rey ber-
berisco, propiedades y feudos de más
cuantía q^ue los jefes de las mismas
tropas africanas;» esto es el algot qua
encontramos en el trovador provenzal
Gavandan el Viejo, en su llamamien-
to á la cruzada contra Almanzor, lay
de Marruecas, en los últimos años del
siglo XII (1195), en donde se lee:
«Ha llamado (el rey de Marruecos)
á todas las tribus ó kábilas; masmu-
des, moros, algotes y berberiscos:* tal
es el algot de los portugueses con el
significado de verdugo, el mismo qne
tiene en el padre Francisco de San
Juan del Puerto, de donde viene el
portugués algotaria, acción cruel: tal
es, finalmente, el algot, que algunos
autores tradujeron porgado, descono-
ciendo la historia del vocablo.
45. Un sistema.— En el último ter-
cio de este siglo, el padre Molinos,
hijo de Zarogoia, paUiciiien 9<II}i\¿-t|^
..'igitized by
458
LITE
nn libro títnUdo: 0*t*d*, i* púááá,
en que propigó cierto qoietisiDo, como
medio d« perfoccion morml 7 religio-
M. £1 mtkmotitMO no es otn eos» que
el tnoaftdunieoto de la volontad;
esto es, 1& nulidad completa j abso-
luta del albedrío humano, suetituido
por una ciega coafiania en la tnisen-
eordia difina. Este sistema fué con-
denado ta 1687 por Clemente XI,
motivando el encierro de Molinos en
los calabozos de la Inquisición, donde
muñó á los nueve años, d sea en 1696.
46. Sifio IVni.—ProtÜUi. El
eifflo xviti TÍÓ florecer á muchos j no-
tables prosistas españoles. El mar-
qués de San Felipe nos dejií unos Co-
mntariot sobre la guerra de suce-
sión; el padre Peijdo, bu Teatro crtli-
eo j BUB Curíat eníditu v
obras tan peregrinas por el caudal de
su erudición j la excelencia de bu li-
teratura, como por sus alientos de es-
critor j su fe de cristiano: un inge-
nio, no menos audaz y más elegante,
el padre Isla, llend con su nombre la
segunda mitad del eiglo xTiii; revin-
dicd para bu patria la invención del
Gil ÉUt, j decidido á ridiculizar el
mal gusto que reinaba en la cátedra,
último asilo del escolasticismo de la
Edad Media, ilustrii 6. su época con el
Pray Gerundio <U C*tpa«u, dechado
inimitable de frase castiza, de chiste
irónico, de ínTectiva burlesca, de ii
tención agnida y penetrante. En este
mismo si^o se puolicaron en Eapafia
algunos trabajos de erudición de
gran alcance, ora por su litskatoba,
ora por su doctrina, entre los cuales
merecen figurar en primer término: la
BibUoteea dt A*Uirti ttpañoUt autigiut
y modtmof, por Nicolás Ajitonio; la
^tpaüa Sagrad*, de Florez; las Mmm-
riat para la hitloria ds la po4tía, por
el mu^r erudito p&dre Sarmiento; la
Hittoria crítica, uel padre Masdeu; la
Cnnra dt Aittoriat faiulotat, de Don
José Pellicer; sus Comenlarioi i ¡a
kittoria'dc J}<m Qiitijote,^ los Oriaent*
de Mavans y Ciscar. Si nos obliga-
ran i aesígnar los dos prosistas mis
acabados del siglo xviii, es mxty po-
siUe que nos decidiéramos por el
conde ae Campománee y Don Qaspar
Melchor de JovellanoB, modeloi
fectos de la locución castellana,
47. SigU XVIII.— PoetOi. Entre
los poetas espafioles más notables figu-
ran: Don Nicolás Fernandez Moratin,
de quien todos citan con grande enco-
miólas lelriilat, el poema descriptivo:
JFittía dt íoroM n Madrid y la compo-
sición del género épico: £at Naett dt
Cort/t; Don José Cadalso resucitó la
poesía anacreóntica, completamente
olvidada ^a, en tanto que bus Er%di-
tiH á la vioUta merecen el concepto de
un modelo de gracia y de excelente
crítica; Iriarte no tiene rival en el
apólogo, como Samaniego, en la fábu-
la; Don Nicftsio Alvarez Cienfuegos,
diecipuló de Metendez, en quien la
fantasía lo hace casi todo, se ejercitd
en la oda, en la epístola y en las poe-
. BÍas pastorales; Jovellanos se dió á
conocer coa sú bellísima oda á Za Pat;
LITE
Fraj Diego Oonulez w nuwtrtf diño
¿mulo de Fny Luis de León; Don
Alberto Lista es igualmente consu-
mado como poeta y como crítico; Don
Manuel Joei Quintana en sos odas é
Padilla, i La ImprtñU, i Trafa^i
á £» Vacmta, se anuncia al mismo
tiempo como el poeta y el patriarca
de la musa española, en tanto que
Don Juan Nicasio Gallego fía el se-
creto de su inmortalidad á la magni-
ficencia de BUS odas. Pero nos olvidá-
bamos de una figura de este siglo.
Gerardo Lobo era capitán j hubo de
destinársele i los puntos de Bodonal
y Elechosa, en Extremadura, no recor-
damos si para cubrir la guarnición
de aquellos lugares, ó si para activar
la cobrania de atrasados impuestos.
Ello fué que se pone en camino para
Extremadura, corre por valles, tras-
pone montañas, vadea ríos, atraviesa
Darrancos, hasta que, cansado y^ di
andar de zoca en colodra, maltrecho
y mohíno por afiadidura, escribe i
BUS jefes la siguiente décima:
Con ioduitríB artificioaa
A CDKlquiera que psaaba.
Como eDÍgnu prfguntal»
Por Bodonal y Elecboaa:
Ofendo ota quúkoM
Dijo uQ fuUno da talr
De Elechooa y Bodooal
Be llevú loa hlbitantei
Ud uTOyo, niucho antes
Del diluvio onivenal .
Si Gerardo Lobo hubiese podid<
dejar de ser poeta, no lo hubiera sido;
pero no lo pudo evitar y lo tuvo que
ser. Bs lo que se llama un poeta de
nacimiento. De nacimiento y de no-
ble estirpe es también el notable poe-
ta del epigrama:
Un cando te acosté,
YeoD paternal carifio
A au lado pu»o«I niho;
Piro sucio unenació.
Entonces, torcieiidoel gesto,
Uirúee uno v otro lado,
Y exclamú desooosotado:
<lAy,Bmor, cómo ms bas pnesK
Después de leer estos renglones,
inútil seria escribir el nombre de
Iglesias. Cerraremos el cuadro del si'
glo zviii con Dionisio Solís, superior
a Cienfuegos ; no inferior al maestro
Melendez, serun opinión del muj
erudito Don Juan Eugenio Hartzen-
busch. Es bellísima la cmímmJaZF/.
lliio el Amor ua día
De Primavera mola,
Porque diiralisQ poco
8u3 ilores olorosos.
Pero eUa le replica
Con risa Lurl «dora;
(Di, niúo, ¿tuí placeres
Duran mis que mis rosas?>
48. Teatro del tijU XF/Zi— Los
poetAS que fundaron escuela en este
siglo, son: José Cañizares, con su Dí-
«iMw láeat; BUS Coeintrat, 6 sus Mcn-
lañttat en la corte, representante de la
comedia dejlgura, punto de transición
entre la comedia de capa j espada y
el saínete; es decir, entre Lope de
Vega y Don Ramón de la Cruz: Don
Ramón de la Cruz con bus eaioetes,
punto de transición entre la comedia
de figura y la comedia nueva; esto es,
entie Cañizares y Moratin: Don Lean-
dro Fernandez de Moratin con bu Ca/4,
LITE
5 noto d« tnuuieion entre U Otm 4í
VéMW-Aww y la Mantla; m daot,
entre Don Ramón de la Cñiz j Des
Manuel Bretón de los Uerreroe, eotn
el saínete y la comedia de costem-
bres, espejo de la sociedad, verdaiien
teatro ae la familia. Al bí^o inn
corresponde del mismo modo la t»-
gedia de Huerta, Sa^Mtl, ó Z^JmA
de Toieiú.
4li. Siglo JIJ.—LAnBt^^áe num-
troB tiempos tiene grandes incoim-
nientes para nosotros. Ee muy proba-
ble que bajamos olvidado á mudes
hombres de talento; sfibre todo, i mo-
chos mártires de su siglo, tanto añs
ilustres para nosotros cuanto más ••-
euros y maltratados de la fortuna. Sn
una estofa de esta trama, nadie pnads
decir; «no se me ha escapado nm^vn
punto en el urdimbre de la tela;> y
ménoa que nadie, lo podemos door
nosotros, que hemos estado algimes
años en país forastero. Las laguaai
qne el lector advirtiere, atribújalas,
no i mala fe, que no tiene cabida «o
nuestros hogares; sino á la ig^oiaa-
cia, que es un timo que í todo ae pe-
ga, y así lo confesamos con Tordadeni
espíritu de humildad; que mis lana-
ta al hombre un solo átomo de no-
destía, un solo escrúpulo de Tirtad,
que todos los colosos de la Aiberbia^
de la vanidad; aunque esto que doa-
moB es un error, porque la Tanidad
y la íoberbia no tienen eoloeoa. Pedi-
mos perdón á las memoriae olridadas,
no excluidas, porque en nneatra ia-
tencion no haj excluidos. Para slern
de una moral sublime, que mbob
aprendido en la desgracia, somoaana
patria que no conoce ezpatríados.
Prettstat. — Las producciones mit
notables de los prosistas del primer
tercio del siglo xix pertenecen iffoal-
mente á la erudición. Antes de 1836,
TÍif nacer España , en este ganen,
obras tan spreciables como el TVaAw
eritito de la elocnencia ttpañoU, de Cap-
manj; el Dtceitmario witieo da Ut «a-
toree eatalanet, por Amat, 7 las líeata-
riat toirt la mwticipaUdad dt Smrtth-
na, por M. de Bofarull. Amador de los
Ríos, decano de la Facultad de Letras
en la universidad de Madrid, di4 á
luz un Smayo tohre Js hieteriapeUtíea
Í literaria de letindíoe dt Sipaá^ ea-
Gcada de notable; Don Manael Qbíb-
tana, una excelente Bieyr*^ it Im
eepañoleí c¿Ubret; Don Eugenio de
Ocboa, una Noticia lobrt ¡m mamatri-
toe etpaHolet que posee la biblioteeaÍB-
perial de París. Bn el género hiatiri-
co, nos encontramos: ffiatarí» eb b$
áralet e* Stpaüa, por Conde; Sütaria
dt la cinUtMÚ» e» Stpaña, por Oob-
zalo Morón; Btpeáia bajo ÍoiJ
por Carvajal; Éittoria de ¡as t
MaAomeíanat de Sipaña, por Don Pa*-
cual de Gavangos. Merece otazee
también la Hittoria del tenMtmmi»la,
de U guerra y de i* rtvolmeiom it Stfo-
ña, cuyo autor nos ofrece el mnple
de un nombre sobrio en el eati», pro-
fundo en su litefatura, fllásr^
pensamiento, arisco en sa
trecho en el mi
..'igitized by
ludo, ab«d«tB •
íXjOoglc
LITE
«scuflU, ameno en su plática, caba-
llero en BU trato, dama en su porte,
carácter mdlüple, tipo coufuao, natu-
raleza no «Teriguada, ni definida: el
Qonde de Toreno.
' 50. Filoiofia.-^AMnqiie la filosofía
de nuestro si^lo no tenm un sistema
claro .T definido en relación directa
OOD su 'irleen, es incuestionable que
esti fundaaa 8obr»el dogma de la
perfectibilidad del hombre, que pro-
pasa el apiistol san Pablo, á ciijo tí-
tulo merece sin duda que se te apelli-
de el primero j más grande filósofo
del cristianismo; es decir, el primero
j más grande nl<5sofb de la humani-
dad. De este dogma tomó Bacon su
obra titulada: Intktwatio tM^na; esto
es, la restanraeio» magna 6 la ara* re-
ffouraeiiM, título tan profundo como
Tfirdadero, puesto que el dogiua del
hombre perfectible representa la re-
^neracion del aér humano. Efectira-
meiit«; hagamos que la humanidad
gima bajo la esclavitud de la primera
culpa, como víctima eterna del peca-
do, 7 desparece la razón moral de
todo derecho, de todo arte, de toda
dencia. Esto viene i probar que el
dogma de la perfectibilidad, no de la
perfección alwoluta, es la consecuen-
cia necesaria del dogma augusto de ta
- Redención. Todos los sistemas actua-
les, aun los más opuestos j contradic-
torios entre ai, Tienen á ser fórmulas
distintas de aquel principio origina-
rio, puesto que todos tienen por fin co-
mún la aspinciou al bien, í la ver-
dad, á la virtud, á la justicia 7 i la
belleza; más claro, la aspiración cona-
taiit« í realizar en todas las esferas
da nuestras facultades la perfectibili-
dad de la naturaleza humana. En cor-
roboración de esta teoría, examinemos
loa múltiples sistemas filoaóficos que
conocemoB en nuestros tiempos, j ob-
servaremos que todos concluyes, aun
los sistemas panteistas, por reconocer
la necesidad del hombre perfectible;
por cuja razón puede decirse que has-
ta el ateiamo de loe modernos, ai el
ateismo pudiera existir, tiene cierto
espíritu del dogma cristiano, que ea
también Slosoña cristiana; aunque no
se denomine de este modo, porque
haj cosas que son 7 no se denominan,
asi como otras se denominan v no
flon. Decimos otra vez, precisando los
términos, que toda la filoaoña de nues-
tro aiglo, en bu confusa multitud de
ñatemas, tiene por base necesaria j
perenne la perfectibilidad del ser hu-
mano, principio el más fecundo, el
más consolador, el más luminoso que
conoce la historia. £1 mundo cristia-
no lleva en su conciencia esa magní-
fica revelación de diecinueve siglos,
tal vez sin sentirla, quizá sin darte
nombre, como el éter recibe et fulgor
del astro sin sentir el tacto invisible
de la luz. En cuanto á Eapaña, aon
eatimadíaimas las obras filoaóficas de
Jaime Balmes, hombre de entendi-
miento poderoso, de |r^n intuición 7
de hermosa palabra, ffl Protutainiivu
etmparado a» ti CatoUcitmo pasó al do-
minio ia loa wbios de todo el moado,
UTE
La filosofía de Balmes se distingue
en que di<5 extensión v trascendencia
al criterio lógico 7 á la estética de la
forma; aunque considerada con rola-
cioa al dogma del hombre perfecti-
ble, está muv léios de levantarse á
las regiones del ideal filosófico, cien-
tífico 7 cristiano del siglo xix.
51. JV(?wía.— La novela tomó con-
aiderable desarrollo con Humará y
Salamanca, Escoaura, Martínez de la
Rosa, Eapronceda, José de Villalta 7
otros muchos, cuva enumeración nos
llevaría demasiado lejos, á mis de
aer un tanto peligrosa. Si tuviéramos
que hablar de los vivos, encontra-
ríamos varias capacidades de primer
52.'Sisfh XIX.— Crítica /í¡o«f/íea.
poUtiea, literaria y todal. Llegamos á
un sepulcro, sobre cuya losa tenemos
que depositar muchos homenajea de
admiración entre muchas lágrimas de
desconsuelo. Cuando este sepulcro se
abría & la misericordia de la Provi-
dencia; cuando esta fosa se cerraba al
juicio del mundo, un joven, casi un
niño, se adelantó con paso trémulo 7
le7Ó una humilde elegía. De aquella
elegía brotó una musa que llena un
siglo 7 alboroza & España. Muchos
ajios después, un gran poeta se acusa
á sí propio 7 se condena sin piedad,
viendo en su sombra una fior maldita,
brotada
Al borde de U tumba de un malvado,
7 no hizo bien en renegar de au altí-
aimo origen. Cuando noa hallamos
en este sitio, no hay ningún malvado,
sino una tumba ilustre, un canto de
ria 7 un dolor de la bi
dad. Colocados nosotros entre aquel
muerto,.7 aquel poeta, como el Urio
que nace entre un laurel 7 un cardo,
venimos aquí á depositar aquel canto
del tiempo 7 aquel dolor del hombre.
¿Será necesario decir que nos encon-
tramos a) pié de la tumba de Larra?
Don Uariano José de Larra tíene, no
sólo una importancia capital como
excelente crítico 7 hábil polemiata;
sino una grande significación como
literato, pueato que fué uno de loa
más ardientes propagadorea de la re-
volución literaria, la cual pretendía
conciliar la originalidad 7 el genio
de los españoles con el estudio 7 la
imitación de los franceses. Nuestro
personaje, al profesar la sátira, cono-
cía muy bien los aposentos interiores
del oficio: «el escritor aatírico, dice,
es como la luna; un cuerpo opaco,
destinado á dar luz, 7 es el único de
quien con razón puede decirse q%e da
lo ^%e no tÍ4*e. No conocemos una de-
finición más verdadera, más filosófica
7 más profunda de la sátira. Su pri-
mera publicación periódica fué ElPo-
brecito hablador, cuvos artículos fir-
maba bajo el pseudónimo de £1 Ba-
ekilür J%am Pere* de Mtmgvia, cuyos
alientos fueron inútiles contra la fé-
rula de la cenaura. Despuea escribió
bajo el pseudónimo de eigaro, 7 aquí
pnncipia BU carrera de triunfo 7 de
gloria. Larra es inmortal en sus ar-
tfculoe; Naditpoit sin héilar aljwtt-
LITE
459
ro; La Planta nneva 4 el famoto; La
Fuentí de Catlelo Planeo; (¿ttiero ter «f-
MÍa>; Cartas de wtt liberal de aeá á «n
liberal de allá; Lot Tres no ion más qtu
dos; El Siglo en blanco; La Cnestto»
trasparente; Dos liberales, i lo jne es
entenderse. La crítica de nuestro per-
sonaje comprendía un círculo tan ex-
tenso como el de au nutrida erudi-
ción: costumbres, política, filosofía,
historia, literatura' 7 bellas artes.
Pero Larra tenía temporadaa frecuen-
tea, en que ae levantaba de mal hu-
mor; 7 en esos dias mal humoradoa,'
era un entendimiento negativo, que
buscaba la claridad del día en los
horrores de la noche. ¿Se trata del
sol? Puee es mis admirable por bub
manchas que por su luz, ¿Se trata de
una Vénus¥ Pues todo el prodigio de
su hermosura desaparece ante una
simple desigualdad en la frescura 7
en la limpieza de la tez. Un dia se
levantó de mal humor; era el dia de
difuntos de 1836, y comenzó á derra-
mar la muerte 7 la desolación por
todas partea, como si fuese, no un dia
de difuntos, sino el dia del juicio
final. Para tan extraño viaje, ae pre-
paró con esta pregunta no ménoa ex-
traña: «¿Dónde está el campo santo;
fuera ó centro?* Hecha esta pregunta
formidable, se da en cuerpo 7 alma i
recorrer laa calles de Madrid, provis-
to de un inagotable acopio de letre-
ros. Sobre el frontiapióio del palacio
lee: «Aquí 7ace el trono; nació en el
reinado de Isabel ¡a CatóUea; murió
en la Granja de un aire colado.» So-
bre el arco de la Armería ge figura
leer: «Aquí 7aGe el valor castellano
con todos sus pertrechos.* Sobre Dofia
María de Aragón: «Aquí 7acen los
tres años.» Sobre la cárcel: «Aquí
vace la libertad del penaamiento.*
Sobre Is Bolsa: «Aquí yace el crédito
español.» Sobre el aolar de la Victo-
ria: «Bsa yace para nosotros en toda '
España.» Sobre loa teatros: «Aquí
yacen loa ingenios españoles.* Sobre
loa Miníatenos: «Aquí yace media
España; murió de la otra media.» No
tenemos notícia de un sarcasmo más
audaz y profundo. Pero la crítica tie-
ne aquí una grave tarea que desem-
Señar, la cual consiste en hacer ver
e dónde vienen esos diaa nublados,
esoB triatea diaa sin sol de Don Ma-
riano José de Larra. Pueato que ha-
blamoB con un critico, tenemos que
implorar el favor de la crítíca. Nues-
tro autor, en vez de decir: «una per-
fección significa más que cíen imper-
fecciones,* abrazando la verdad de la
ciencia 7 el dogma de la fe, decía:
«una imperfección representa más
que cien perfecciones,» cayendo en la
negación del entendimiento y en la
apoetasía de la conciencia; esto es, en
el escepticismo filosófico y en el atéis*
mo dogmático. Supongamos que uno
pregunta: «¿qué es vivir?» La razón
V la fe contestan: «creer y amar.»
Nuestro autor contestaba: «negar y
aborrecer.* Lo dicho bace evidente
que toda creencia supone una filosofía
particular, y tal era la particular fijo-
Digitized by
Cjoogle
460
LITE
BofÍK de Don Mariano Joeé de Larra,
la cual explica ciertos ínfortonios la-
mentables, ocultos por un relo de ve-
neración y de caríao, que nuaatros
dolores no quieren suspender. ¡Qué
lástima! Pudendo creer en Dios j en
el tambre, no se sabe cómo un ^enio
creía en el demonio t en el vampiro.
Si Mariano José de Larra no hubiera
abusado de sus garandes talentos, ha-
bría sido el primer crítico de su épo-
ca. Aun haoiendo abusado, por un
vicio de genialidad ó de tempera-
cuento, no conocemos ningún crítico
del si^lo XIX que le sea superior,
especialmente cuando su genio se le-
vanta i la altura de las más altas
concepciones. Larra naciden Madrid
el 24 de Marzo de 1809, j muriá en
la noche del 13 de Febrero de 1837,
sin enfermedad, en la flor de su vida,
puesto que tenía 28 años, en cuja
edad principian otros á escribir.
63. Siglo XlX.—Pottat. España
contij, contará siempre, entre sus pri-
meros poetas al duque de Rivas, au-
tor de SI Moro expásito, rodeado de
una juventud poderosa, en que el es-
píritu del arte corre envuelto en una
creación indefinible, que se podría
llamar la inspiración del entusiasmo,
el ángel de la fe j el demonio de la
revuelta; aquella juventud, al mismo
tiempo vivificada T pervertida por un
Bspronceda, un Larra, un Enrique
Gil, un Pastor Diez; j más tarde, por
un Gustavo Becker j un Florentino
Sauz, cujo autor dice por boca de
Que ved o :
Quien estaba cantado de aintarie,
no fuá Quevedo; sino el autor del dra-
ma; es decir, Florentino Sani. Entre
los grandes poetas líricos del si-
Ílo zix, ocupa un puesto honroso Don
uan de Arólas; especialmente, por
sus orientales, cuja galanura de es-
tilo, cuja riqueza de expresión, cuya
melodía triste j suave, cuja inspira-
ción natural é ingenua, deben citarse
como verdaderos dechados. No haj
Üion más bella que la del poeta
celonéa; no haj amor más hermoso
que el amorde Arólas. Su oda .li/ffMr,
concepción extensa y solemne, tiene
magníficos arranques de genio. Pero
la vena más rica de la poesía españo-
la del actual siglo se encuentra en el
teatro, si exceptuamos alguna crea-
ción gigantesca j sublimemente de-
sesperada, como SI Diablo M%ndo. El
duque de Rivas, célebre ja con mucha
razón por su poema antes citado, puso
colmo á su reputación con el drama
Do* A tvarodeXwM 6 la^%erta del tino:
Martínez de la Rosa did & la escena,
en 1834, su fomosa obra La Conjura-
ción de Veneda, en donde todos apren-
dimos i llorar, sin que Baja apenas
na español que no guarde en su alma
las tnstes memorias de Laura j de Ru-
giere, á el misterioso canto del pere-
grino: Quintana ái6 sa Dvave dt Viseo
j su Pelayo, en tanto que Bretón, Gil
j Zarate j Iftrtzenbusch crean un
teatro veraadeíamente nacional, So-
LITE
moB admiradores de los poetas ante-
riores j de otros muchos por iguales
fiartes; consagramos j reconocemos
a sxcelencia de todos; pero atribu-
jendo i cada uno su valor, conside-
rada esta materia como asunto de crí-
tica literaria, histérica j social, deci-
mos que la primar comedia del si-
glo XIX lleva por título: Marcela ó ¿á
cuál de los íreif obra que tiene al pú-
blico en continua emoción, sin otro
argumento sensible, sin otra máqui-
na, sin otra intriga, sin otra misterio,
que la verdad de los caracteres j el
embeleso del diálogo. BI diálogo en
otros autores se llama belleza: en el
incomparable Bretón de los Herreros
íie llama hechizo. !.& Marcela lí ¿¿ e»ál
de lot íreif figura viva del genio na-
cional, dii5 á Bspaita un nuevo teatro,
lo cual vale tanto como decir que dio
á España una nueva España. Cuanto
más tiempo pasa, más grande j más
hermosa nos parece Marcela. Siempre
que la leemos, exclamamos: f hoj es
más hermosa que ajer,* lo cual sig-
nifica que nunca se podrá decir; «hoj
es más hermosa que mañana.* Al lado
de Mhrula debiéramos poner J"/ .Rem-
ire t^mini^;, de Don Ventura déla
Vega, si fuese creación original. Aun
no siéndolo, será siempre un perfecto
j admirable dechado de la comedia
urbana. Gil de Zarate, el autor del
tan celebrado Cirloi JI el Hechitado,
de Gvema* el Bueno j de Don A Itaro
de Lima, se distinguió de los demás
escritores dramáticos de su tiempo
Sor un conocimiento más profundo
el corazón humano, así como por
una marcada tendencia á buscarlos
efectos morales en los sentimientos
generales de la humanidad.^ Haj otro
nombre que se dirige principitl mente
á herir la fibra nacional, no tanto por
el frenesí del autor inspirado, como
por les memorias patrióticas del hom-
bro erudito, sin descuidar, empero,
los gozos inefables del poeta. Este
f;ran escritor, apóstol venerable de las
atrás de nuestro siglo, se inició de
un modo brillantísimo con ausjáuuw-
teí de Teruel, en donde haj versos
que parecen llamar á las puertas del
alma, cuando el alma, creándose á si
misma con los hechizos del deseo,
sueña en apariciones, veladas por la
gasa de la ilusión. Mientras que Es-
paña tenga memoria, los nomores de
Itabel 7 Marcilla estarán grabados
profundamente en la memoria del
pueblo español; j entre elloe, corona-
do por su genio j por su fortuna, el
insigne poeta Juan Eugenio Hartzen-
buech. El Do» Francisco de Quevedo,
de Florentino Sauz, japor su inspi-
ración, ja por sus bellezas, entró sin
duda en las grandes corrientes de
nuestro siglo, como las Verdades amar-
gas, de Luis de Eguilaz, v como el
Tejado de vidrio, de Adelarao de Aja-
la. Convenimos en t^ue esta comedia
no tiene el misterioso encanto de
Consuelo, ni el sabor social, la expre-
sión cáustica, la ironía tremenda, del
Tanto por ciento, en donde haj algo
del Dtahh Mundo, porque haj al{*o
UTE
da ese diablo que se agita an los vi-
cioB de todo pueblo, sea el que fuer«í
Sero afirmamos sin ningún género
e vacilación que el Tejado de vidria
es la mejor comedia del autor nobi-
lísimo, cujo acento resuena todavía
en nuestro corazón. Mencionemos,
para terminar, el precioso teatro de
Narciso Serra, El Toisón roto, de Don
Antonio Hurtado, «u colaboración con
el gran poeta Nuñez de Arce, j el
Maclas, de Larra, quien tenía ja dos
actos escritos de un drama titulado:
Q,uevedo. ¡Lástima, en verdad, que no
terminara semejante obra, porque foca-
ra curioso oir hablar al gran aatinco
de todos los tiempos por boca del satí-
rico del siglo xix! .
54. Conclusión. — Un stlndo i ¡Oi ñ-
vot. Sin embargo de que nos propnai-
moB no hablar de los que viven, por-
que tenemos miedo de los vivos, como
otros títanen miedo de los muertos, no
terminaremos esta insignificante re-
seña sin dirigir una palabra de acata-
miento j de admiración á los ilnstres
Mesonero Romanos, decano de loe U-
rego j Fernando Corradi, patriarcas
de los periodistas, canas más glorio-
sas que la más gloriosa juventud. Las
ruinas, como Ik piedad, tienen tam-
bién su genio, V ¡aj de las nacioues
que no se acuerdan del genio q^ue vive
en la santa piedad de sus ruinas! T
pues hemos salido del reinado de los
sepulcros, que tiene tanto encanto
para no9ot,ros, porque amamcM tam-
Chien la vida en los arcanos de la muer-
te, vamos á hablar de algunos hom-
bres, protestando que no lo hacemos
por considerarles de una litskatosa
superior á la de otros ilustres poe-
tas, sino por creer que enriquecieron
nuestro siglo con la invención de
cierto arte. Don José Zorrilla os ^
creador del drama hidalgo, del drama
histórico, con todavía grandeza de la
antigüedad, con toda la pompa del
pasado, con toda la imagioacion del
agüero, con todo su caudal de arro-
gancias, de galanterías, de votos y
conjuros. Su concepción de más sen-
tido es el Zapatero y el Rey, joja que
no tiene jojero que la tase:
•Por au propia virlud arderi sola
Esta Umpara, dice; [harto lo tcmol
Lieos eeUde mi sanjirQ hasta la goU
Y yo en mi sangre sin arder me quemo. >
Para quentarse sin arder, como para
arder sin ¡uemarss, es necesario pensar
j sentir, como piensan j sienten Í0>
espíritus. No tenemos noticia da ver-
sos dotados de una idealidad mis pro-
funda, más meta^sica, más fantásti-
ca, más terrible, sin embargo de aat_
la más sencilla j la más reu al mia-
mo tiempo, porque lo más real j lo
más sencillo de este mundo es la peo-
sia. Por esta misma época se dio i co-
nocer, como autor dramático de primar
Orden, Don Antonio García Gutieirea,
autor de SI Trotador y Siwio» Bteaní
gra, que son v serán eiempro doa m^
nnmentos del romanticismo teatral tm
España. Distingüese este gnúo {m
ü^itized by
L.oogle
LITE
un exquisito sentimiento de la frase,
caracterizado por la eonoridad j la me-
lodí&, llevadas á tal punto da perfec-
ción, que nos arrebatan con el eutu-
siaamo, no sabiendo decir si es la me-
tafísica de la forma 6 la metañaica del
espíritu. SI Trovador, que no ea-su-
perior á Simo» Soeantgra, como crea-
ción de arte, mereció del público el
triunfo más grande d» que najr ejem-
plo en la escena española, lo cual ex-
plica al hecho de que García Gutiér-
rez fuese el primer poeta que saliese
á las tablas, para recibir la ovación
Sública. Gn cuanto á su influencia en
t yida social de entijnces, bastará
decir que apénaa había jdj'en que no
llevara, como aderezo personal, el po-
mo de veneno, recordando el veneno
de Leonor, 6 que ^no tomara vinagfre
Sara estar p&lida, como la amada de
[aunque. Bn fin, todo el mundo vi-
vía i lo Trovador, porque los pueblos
viven siempre en fas tradiciones ma-
ravilloaas, y el nombre Trovador ha-
bía JA dejado de ser una palabra para
tornarse en una maravilla. En esa
maravilla de un sic'lo será eterno Don
Antonio García Gutierres; j bien lo
merece por cierto, Don Tomas Rodri-
guez Rubí, que vierte en bu teatro á
manos llenas todas las galas j felici-
dades del Mediodía, indica con su
Jtueda Je la Fortuna un género espe-
cial, desarrollado en Españoles sobre
todo, de Busebio Asquerino; presenta-
do en madores medidas, en más im-
petuosos arranques j en situaciones
más dramáticas por Si Tanto por cien-
to. En estas obras haj eierto espíritu
del cuadro de los Comuneros, de Gis-
bert, como si fuesen un pregón de la
escuela social que Horacio Vernet lle-
vd á la pintura. Es indudable que otro
Horacio Vernet la llevará al teatro; j
en este sentido concedemos una gran-
de importancia á ía Rtuda de la For-
tvma, la misma que tiene Bl'Tanlopor
denlo, lienzos mágicos en donde pa-
rece trasparentarse un nuevo mundo.
Don Manuel Tamajo es un escritor
de inspiración extensa, de magnífica
forma, de gran intuición j sentido
EQoral, como poeta; suelto j sonoro,
galano y puro, ingenuo y preciso,
nlentado y brioso, como prosista,
mostrando de esta suerte que los ver-
sos no están reñidos con la prosa, así
como que se puede'JIegar á la última
cumbre de la poesía sin subir las cues-
tas del Parnaso' V sin beber las a^as
de la faento Helicona. También hay
musas para loS que no escriben en li-
neas pareadas. Tamajo se distingue,
como literato, en que se eleva sin re-
montarse, lo cual estriba en quo lo
sublime vive en casa de lo sencillo,
como lo sencillo vive en casa de lo su-
blime. Beto poeta se anunció con una
tragedia, Virginia, en que saludó el
arte una noble esperanza, cumplida
después por I^^b dones v más lar-
gas promesas. Tamajo y Baus es el
poeta de la tradición, representante
natural de escuelas pasadas en el tea-
tro de nuestro siglo. Este poeta pare-
ca-golpear sobre la loaa de las tum-
LITE
bas, como si intentase infundir espíri-
tu á la sombra de la vieja España, se-
mejante al mago que evoca una visión
entre. las almenas derruidas de un
castillo feudal, ün poeta dijo:
«Donde va mi tiempo, voy,
Que ea locura pretender
Llevar las glorias de hoy
A loa ít¿alasniaa de ayer.»
Nuestro poeta dice por el contra-
"):
Viviendo en la tumba estoy,
Popqua ea locura querer
Mezclar laa glorias de ayer
Con los lantasDias de hoy.
En cuanto á nosotros atañe, el mis-
mo mérito atribuimos á q^uien con-
templa lo pasado, que á quien se tor-
na hacia lo presento , que á quien
vaticina lo venidero, puesto que, por
donde quiera que caminen, no es po-
sible que salgan del globo, ni de los
fines de la universal Providencia. Lo
úitico que pedimos á todos, es lo que
sobra al ilustre poeta Tamajo y Baus;
inspiración vivificadora, fe levanta-
da, aliento generoso, patriotismo no-
ble y honrado. Réstanos decir algu-
nas palabras acerca de un genio po-
deroso; pero de ímpetus desiguales,
salvaje y sublime al modo de bhakes-
peare; pero sin la uniformidad majes-
tuosa del poeta inglés. Este escritor
es el poeta délos cataclismos; aunque
debe añadirse que taks cataclismos
■■ en una gran significación, puesto
que son problemas de la familia y do
la sociedad; sobre todo, son enigmas
j revelaciones de la conciencia hu-
mana, como lo demuestran principal-
mente '-■ Locura í santidad y El Gran
QaUoto, sombra terrible de las anti-
guas teocracias, de los despotismos
pasados, en cuyos moldes se conci-
bieron una ciencia que no se conoce,
un ingenio que no se siente, una mo-
ral que no perdoDa> una humanidad
que no se ama, hidrópica siempre,
siempre sedienta, como el Tántalo de*
los gentiles. Este genio tiene un pe-
ligro: obstinarse en dar ser á cierta
belleza más sublime que lo sublime,
cuya' imposible creaoion tiene un
nombre en cada idioma; en castellano
se llama el ridiculo. En efecto. Chur-
riguera no es más ni menos que la
exageración de Miguel Ángel; una
sublimidad mal ideada, que pretende
exceder á la sublimidad bien sentida;
un delirio de la inspiración, una fie-
bre magnánima, que intenta fundar
lo sublime del hombre sobre lo subli-
me de Dios, de donde viene el ángel
que se torna' en grifo. Más allá del
vago contomo de la pirámide; más
alia de la última línea del obelisco,
no hay otra cosa que el vacío del ho-
rizonte, los desiertos del aire, las so-
ledades de la creación. ¿Quiere poblar
esas soledades infinitas? Se engaña.
¿Quiere buscar conceptos artísticos
más allá del mundo del arte? Se en-
gaña. ¿Quiere fabricar almas de án-
geles con cuerpos de grifos? Se enga-
ña. ¿Logra encauzar su genio poten-
te, SI esta empresa cabe en lo huma-
no? Eclíégaraj será iududablemento
LITI
461
tiempos. Y aquí damos remate á nues-
tra desmañada faena, pidiendo perdón
á nuestros benévolos lectores ^ á la
sombra de los antepasados. Y al des-
pedirnos de la sombra de nuestMS
mayores, un grito involunterio se
arranca de nuestro corazón : ¡Salve,
tumbas ,de nuestra patriaf ¡Salve, ge-
nio de los antiguos!
Literero. Masculino. El que guía,
vende ó alquila literas.
ETiicOLOofA.. Litera: catalán, lUU-
rer.
Literilla. Femenino diminutivo de
litera.
Literomanía. Masculino. Manía
por escribir ó parecer literato.
Literómano, na. Masculino y fe-
menino. El que está afectado de lite-
romanía.
lates. Masculino plural. Voz grie-
ga equivalente i preces.
Etiuoloqía. Griego Uvr, (Uíi), sú-
plica.
Litiasis. Femenino. Medicina. Mal
de piedra.
ETiuOLOaÍA. Griego liOíaaií (lithia-
tis), forma de XiOiiv (lilMán), de Xieoí;
(litios), piedra: francés, litkiate, li-
thiaiie.
Lítiato. Masculino. QnÍmííA. Com-
binación del ácido Utico con una
base.
Etimología. Litico.
Litico, ca. Adjetivo. Q((ítntca. Epí-
teto de un ácido procedente del litio. ||
Calificación de las sales cuya base es
el litio.
EtiuolooÍa.. Griego MSbí {Utkot),
piedra: francés, lithígne.
Litigable. Adjetivo. Que puede li-
tinrse.
Xitigacion. Femenino. La acción
y efecto de litigar.
Etiuoloqía.. Litigar: latín, llligS-
fío, eu las glosas de Filozeno, certa-
men, disputa, forma sustentiva abs-
tracta de tifígaCus, litigado.
Litigadamente. Adverbio de mo-
de. Por medio de litigio,
ExmoLooti. Litigada y el sufijo
adverbial mente.
Litigador, ra. Masculino y feme-
nino. Ll que litiga.
BTiMOLoaÍA. Litigar: latió, /iííyí-
lor, tití^áCris, masculino y femenino;
forma agente de tilígart, litigar: ita-
lian o, Itttff alore.
Litigante, Participio activo de li-
tigar. El que litiga. Se usa más co-
munmente como sustantivo mascu-
lino; y asi se dice; kl litioahtb.
Etiuoloqía. Latin litígafu, antis,
forma adjetiva de tilígare, litigar: ca-
talán, Ütigant; francés, Utigaxt, ante;
italiano, litigante.
Litigar. Activo. Pleitear, diputar
enjuicio sobre alguna cosa. | Metá-
fora. Altercar, contender.
Etiuolooía. Latin litigare; de Itt,
Rlit, contienda, y el sufijo igSre, fre-
cuentetivo de ag^e, hacer: catalán,
litigar; italiano, litigare.
Liitigio. Masculino. Pleito, alter-
cación enjuicio. \ Metáfora, Disputa,
contienda, . , .
üigitizedby VjOOQIC
462
LITO
BTiuotooÍA. lÁtigur: latín, A(í-
ylim; italiano, litigio; francés, litigt;
pravenzal j catalán, litigi.
LitigioMmente. Adverbio de mo-
do. C0NTBNC108AUBNTB.
EnMOLoaU.. Zitigiota j el su6jo
adTerbial wuntí.
Litigio», ta. AdjetÍTo. Lo que
eflÜ on dnda j m disputa. ¡| El que ea
propenso & mover plenos j litigas.
ÉtimoU}QÍa.. Litigio: latía, liMii-
■m; italiano, litigwto; francés, titi-
ytMuc; catalán, litigios, a.
Lit^o. Masculino anticuado. Liti-
gio.
Litina. Femenino, QnÍmú*. Espe-
cie de álcali que se encuentra en el
reino mineral.
BriuoLoafA. Grie^ lltho», piedra.
Litio. Masculino. Qwímím. Metal
que sirve de base k la litina.
ETiuoLoaÍA, Lilina: latín técnico,
HthiHum.
Litit. Plkito.
EriuoLoofA. Latin lii, ^lit.
Litisconiorte. Común de dos. Fo-
rmut. El que litiga por la misma cau-
sa 6 interés de otro, formando con él
ana sola parte.
Etiuolooía. Litii j contortt.
Litisconteatacion. Femenino.
Foriiue. La respuesta á la demanda
judicial.
Litiaexpenaaa. Femenino plural.
Fortnu. Los gastos 6 costas causados,
6 que se presume van á causarsa, en
el seguimiento de un pleito.
Litiapendencia. Femenino. Po-
rmue. Bl estado del pleito pendiente j
sin determinar.
.Litinm. Masculino. Litio.
Lito. Prefijo técnico, del griego
Heoí (Utkot), variante de Xí*; {Uat),
piedra, nca; que es el sánscrito laM-
AM, terrón, arcilla; del verbo íll^
(Un), romper. (Sittenat dt Bopp t db
Guini,)
Litocilamo. Masculino. Mvuralo-
giñ. Cafia Fdsil.
Litocarpo, Masculino. Fruto pe-
trificado.
ETiuoLOofÁ. Lito j iarpü, fruto:
francés, Uíhoearpe.
Litoclaatía. Femenino. Cirugia.
Procedimiento operatorio que consis-
te en fracturar los cálculos en la ve-
jiga, valiéndose de un instrumento
. curro, el cual obra, ora por percusión,
ora por percusión y presión combina-
das.
BnifOLoaía.. Litociatto: francés, li-
tioclatiie.
Litoclasto. Masculino. Cirugía.
Instrumento curvo, empleado en la
operación de la litroticia.
BtiuolooÍa. Griego lU/iot, piedra,
j ilá¿ {xXduí), jo rompo: francés, li-
tkocUtte.
Litocola. Femenino. Betún que se
hace con polvos do mármol, pez j cla-
ras de huevo, y se usa para pegar las
piedras.
BTiMOLoafA. Griego lithot, piedra,
y tílla: i.BoxiXXa; francés, litkocoUe.
Litocromía. Femenino. Litogror-
fia. Procedimiento por cuyo medio se
LITO
imprime en una tela un dibujo en ne-
gro, teniendo el fiíndo de diversos co-
Btiuolooía.. Griego lltkot,yÍ£An,
j cAríwvi, color; XI601; xp^)(ia: ^ncés,
iiticcAromis.
Litocrómico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente á la litocromía.
EtiuoloqÍa. Iiiloeromí»: francés, U-^
thoeiromiq*».
Litocromiata. Masculino. Artista
dedicado á las impresiones litocrómi-
a.
ETiuoLoaÍA. LiíoeroniA: francés, li-
íhoekromitU.
Litodendro. Masculino. ZaologU.
Epíteto de muchos pélipos fdsíles.
ETiifOLOaÍA.. Griego UthoM, piedra,
y déndnm, árbol: francés, Ulhodendre.
Litodialiait. Femenina. 2f*á\ei*a.
Toda especie de tratamiento que tien-
de á disolver los cálculos en la vejiga,
bien indirectamente por medio de me-
dicamentos administrados al interior;
bien directamente, valiéndose de re-
activos químicos, infectados en la ve-
jiga. [| Cintgia. Toda operación que
tiene por objeto dividir los cálculos
de la vejiga en fragmentos pequeños;
de tal suerte, que puedan salir por el
conducto de la uretra.
ETiifOLOOfA. Griego Uthia, piedra,
ÍdiáU/tit: II60Í StüvTt(, dÍBolucion de
1 piedra: francés, Uthodüílyte.
iJtodrAaico, ca. Adjetivo. Cir%-
gia. Propio para asir los cálculos for-
mados en la vejiga.
ETiuoLOqfA. Griego UlAot, piedra,
y drátio, yo cojo con la mano, mam
coiMTtktndo: lííoí Spisitüj.
Litófago, ga. Adjetivo. Que come
piedras, en cuyo sentido se dice; m»Í-
malít LiTÓFAOOs. II Sustantivo plural.
Loa LITÓFAOOS.
Etiuolooía. Griego Htioí 3 pha-
géi*, comer: francés, lithophage.
LitoCnnia. Femenino. Trasparen-
cia de la piedra.
BTiuoLoofA Griego IWoc (Uthos),
piedra, y fivit. (phaMt), brillante; de
(palviiv (phaíneiH), brillar: francés, U-
ÍÁonianie.
Iiitofílico, ca. Adjetivo. QatmtM.
Acido litofélico. Acido que se halla
en los bezoares de Oriente.
Etimología. Zi(o y el latín A/,/«í-
/ti, hiél, bilis: francés, liíAofílíiqíte j
lithofeUi*iq*e.
Litóñla. Femenino. SiitortA Mfv-
ral. Hoja fdsil.
Etiuolooía. ¿tVo y el griego jiAyí-
lo», hoja; francés, ItíhopAile.
Litófllo, . la. Adjetivo. Sot4»ica.
Dicese de una planta que crece en
las rocas.
BTiuOLOofA. Lito j phíhi, amante:
francés, litkopkiU.
Litofito. Masculino, ffitíoria *a-
iwral. Producción marina que reúne
la dureía de la piedra y la forma de
la planta.
Etiuolooía. lAto y pAyUm, planta:
X£6oí ifúflov.
LitefósToro. Masculino. Pibdra
FOSPÓBtCA.
Etuiolcoía. Lito jfítforo,
I LitoFotograna. Femenino, Ari»
LITO
de fijar sobre la piedra lilográfica na
dibujo, á cuyo efecto concurre la mo-
ción de la luz, quedando habilitada la
liedra para la sucesiva eetampaeton
le ejemplares en papel.
BTiuoLOofA. Ltto y/otograñ^,
Utogenssia. Femenino. Parte ds
la mineralogía que tiene por objeto
investigar cómo se forman las pie-
dras.
BTiuoLOofA. Lito jgéMtii: franca,
lith>aen¿iit.
Litogoogno^. Femenino. Cono-
cimiento de las. piedras qae existan
"1 el globo.
Etimología. Griego ¡Uiat, piodra;
ghl, tierra. y/«2m,conocimi«nto: lí-
Litoglifleo, ca. Adjetivo. Conc«^
niente al grabado en piedra.
BTiuoLoaÍA. lÁtógU/o: franca, 5-
tAog}^phiqne.
Litogliflta. Femenino. HistoñmmM'
tnrai. Nombre de unas piedras qne
parecen esculpidas por el arte, sienda
productos naturales.
Btimolooía. Litóglifo.
Litóglifo. Masculino. Grabador en
piedra.
Etimología. Griego Xilto^Xú^KH (U-
thoglyphot); de UtHM, piedra, Jj^
<fni (glyphtin), tallar: iraneés^ íitU-
glifpkt.
Litografia. Femenino. Bl arte de
dibujar en piedra preparada al efecto.
lara multiplicar los ejemplares de ns
libujo & escrito. También se llaman
asi estos mismos ejemplares, asf coras
el establecimiento 6 taller del lit¿m-
fo, en cuyo sentido "se dice; «sbrir
una litografía.
Etimología, Griego Ullua, piedra,
yyra^W», descripción: X¿9o^jpagda:
italiano y catatan, Utografi»; mxtctt,
litographit.
Seieüa. — ^El alemán Lenefeldw in-
venbS el procedimiento de la lito-
grafía en 1793.
Lito^rafiable. Adjetivo. Qaepoe-
de ser litografiado.
Litograflador, ra, Mascnlino y
femenino. Litógrafo .
Litografiar. Activo. Dibujar ó ea-
cribir en piedra. _
Etimología. Litografía: cátalas, U-
lograjiar; francés, tithegrtpliitr; ¡te'
líano, lHogrtfare.
Littwráficamente. Adrerbio de
jnodo. Por medio ile la litografié.
Etimología. Litogrifie» j el aofijo
adverbial nunte.
Litográfieo, ca. AdjetÍTo. Ia qai
pertenece á la litografía.
Etimología. LitografU: catalán, It-
tográfch, ta; francéa, ¡itiognptifmi;
italiano, litográfieo.
Litógrafo. Masculino. H q¡aa n
ejercita en la UtograCa.
Etimología. ¿tíiwra/U: cátalas, S-
tígrafo; francés, ¡*iMprúfk4; italíús,
htogrñfo.
Litoide. Adjetivo. 2>í¿ácfiea. gas
tiene la apariencia de ana jñedza.
Etimología. Lito j Oditt taaa:
francés, litiofd*.
litoideo, dea. Adjetño. Xotoa-
Ut<^abo. Ibaenliuo. Oimiá. t^
igitizedby VjOOQTC
LITO
tueílU pon uir la pi«dn de la reji-
ga i ñn da triturarla.
BTiMOLoaÍA. Lito j laiHn, coger,
Asir: francas, litholabe.
LitoUsis. FameDÍno. Medicina. Di-
Bolucion de los cálculos de la vejiga,
i beneficio de laa suatancias injecta-
ETiuoLoaÍA. lÁto j lyñt, disolu-
ción: francés, Utholyte.
Litologia. Femenino. Parte de la
historia natural que tiene poi objeto
tratar de las piedras.
Etiuología. Lito j Ugoi, tratado:
francés, lithilogie.
Litológicamente. Adverbiode mo-
do. Por medio de la litologia.
BTiwoLoafi.. LiíoUgiaa j el sufijo
adverbial Mente.
Litológicú, ca. Adjetivo. Concer-
niente í la litologia.
STUiOLoaÍA. Zutologia: francés, li-
tholo^ia*e. ■
Lituogo, ga. Masculino y feme-
nino. £1 que se ocupa de litologia.
Etuioloqía., Litologia: francés, li-
tMlogw.
Litomancía. Femenino. Adivina-
ción por medio de ciertas piedras.
ETOiOLoaÍA. Litú j na»leia, adivi-
nación: francés, lilhomaiKÍe.
Litomántico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente á la litomancia.
Litomarga, Femenino. Especie de
arcilla.
BriHOLoaÍÁ. Francés lithonarge.
Litonorflta. Femenino, ¿fineralo-
gía. Nombre de varias piedras que
presentan dibujos naturales.
Btimolooí A. Lito jr ,morpAe, forma:
francés, UlAemorpAtte.
Lítontriptico, ca. Adjetivo. Me-
dicina, Nombre de tas sustancias que
se conceptúan eficaces pai'a destruir
los cálculos de las vías urinarias.
BrtiMOLOoU. Griego Xffiov (lítion),
acusativo do XWoí (lUkoe), piedra, j
TpCSeiv (íríbei»), moler: francés, iitioK-
triptiq*e.
Litopedia. Femenino. Medicina.
Conversión del feto en piedra dentro
del seno materno.
EtimolooÍa. Lito j paU (itaíq),
nifio.
latopédico, ca. Adjetivo. Concer-
niente a la litopedia.
LitoplatoQÍa. Femenino. Dilata-
ción de la uretra.
EtDIOLOQÍa. Lito y plátót (icXáro;),
anchura.
Xiítoral. Adjetivo. Epíteto de lo
que está á la orilla del mar. Se usa &
veces como sustantÍTO.
BriHOLoaU. Latin ¡itíus, Srii, ri-
bera; littlSrálit, litoral; italiano, lito-
rale; francés, littoral, ale.
Útorela. Femenino. Botánica. Gé-
nero de plantas dicotilediíheas que
crecen á orillas de los estanques.
BTiwoLOaÍA, Litoral,
Litoacopia. Femenino. Medicina.
Exploración hecha con el litoaco-
piú.
P^TUfOLoaÍA. Lito j tifipio, yo exa-
mino.
Idtoscipicamenta. Adverbio de
modo. Por medio del litosoopio.
LITO
GtiuolooÍá. lÁtoit^pica y el «ufljo
adverbial funte.
Litoscópico, ca. Adjetivo. Con-
cerniente á la litoscopia.
Lítoscopío. Masculino. Litós-
COPO.
Litiscopo. Masculino. Medicina.
Inatrumento con que se reconoce la
presencia de la piedra en la vejiga,
Etiuología. Litoteopia.
LdtASpermo, ma. Adjetivo. Boté-
nica. De frutos duros á modo de pie-
dra.
BTiuoLOofA. Lito y tpéma, grano:
francés, Ulhosperme.
Litote». Femenino. Retórica. Es-
Secie de sinécdoque con que, negan-
0 lo contrario, se da á entender más
de lo que se expresa, como cuando de-
cipios que «m anamot, para significar
que aborrecemos; d que no aborrece-
MOi, para significar que amamos.
EtimolooIa. Griego XitÍTJiíCíííií/aj;
de 'i.nin^ (Ií(Sm), tenue, peqi^e&o: latin,
titíía; francés, litóle.
Sentido etimológico. — ^Elgriego Xit¿-
T))!: equivale rigurosamenteá tenuidad.
Lito tipo grafía. Femenino. Arte
de reproducir en la piedra una plan-
cha impresa en caracteres ordinarios.
Btiuoloqía. Lito y tipografía: fran-
cés, litAotypographie.
' Litotipográáco, ca. Adjetivo.
Concerniente á la lito tipografía.
Litotlibia. Femenino. Cirugía.
Nombre dado al aplastamiento de un
cálculo friable.
Etiuolooí A. Griego XtOocfítíAiM},
f>iedra, y OXtStn (thlíSein), aplastar:
ranees, litKoikUbit.
Litotomia. Femenino. Cimgía. La
extracción de los cálculgs 6 piedras
que se formjín en la vejiga de la ori-
na, la cual se verifica por medio de
una incisión en el cuello 6 paredes de
este árgano.
BriiioLoafA. Lito y tom?, sección:
francés, UthotoMÍe.
LitotAmico, ca. Adjetivo. Concer-
niente á la litotomia.
Litotomiata. Masculino. El ciru-
jano muj práctico en operaciones li-
totdmicas.
Etiuolooía. Litelomía: firancéa, li-
thotomitle.
Litótomo. Masculino, Cirugía.
Nombre de loa instrumentos que in-
tervienen en la operación de la talla.
ETiHOLOofA, lAtotoMla: francés, li-
thoUme.
Litotresia. Femenino, Cimgía.
Acción de triturar loa cálculos en la
vejiga.
Etuiolosía. Griego /ííAtu, piedra,
j tretit (tpiiaií}, perloracion : francés,
lith>trítie.
Litotribo, Masculino. Cimgía.
Instrumento propio para pulverizar
los cálculos de la vejiga.
EriuoLoaÍA. Lito y íríbein, moler.
Litotricia. Femenino. Cimgía.
La operación de pulverizar 6 de re-
ducir á pedazos muv menudos, den-
tro de la vejiga de la orina, las pie-
dras 6 cálculos que hajaen ella, a fin
de que puedan salir por la uretra.
BTIUOI.0CIÍA. Vocablo Mbrido; dá
LITÜ
463
grisg|o Utkot, piedra, t del latín terí-
re, triturar : francés, lífiob^lie.
Litotriciable, Adjetivo, Que pue-
de ser litotriciado. (Gaballbro,)
Litotriciar. Activo. Practicar la
litotricia. (Oasallbro.)
Litotriuco, ca. Adjetivo, Que tie-
ne la propiedad de diaolver las pie-
dras de la vejiga.
ETiHOLOQtA. Litotricia y el latín
fadre.
Litotriuco, ca. Adjetívo. Concer-
niente á la litotricia.
Lít¿zilo. Masculino, jff'MhirMM-
twal. Especie de fósil petrificado. \
Vegetal que se petrifica,
BTiMOLOaÍA, Lito y fglo», madera;
X[6o; fúXov : francés, titÁoxyle,
Litráceo, cea. Adjetívo. Botiniea.
Concerniente 6 semejante á la sali-
ExiMOLoofA. Litrarío.
litxariáceas. Femenino plural.
Botánica. Familia de plantas dicotile-
déneas, más comunes bajo los trópi-
cos que en los demás climas,
Btiuología. Griego XiMpov (U/-
tkron), sangre coagulada, eu jo color
tienen las fiores ae dichas plantas:
latín técnico, ltthrabia talicaria, de -
Linneo; francés, lylhrariéet.
Ijitrario. Litbakiácbas.
Litro. Masculino. Medida de csp^
cidad que sirve para áridos j lfi]ui-
dos, V que es un cubo cu^o lado tíene
un decímetro cuadrado. Equivale á
poao menos de dos cuartillos de la
medida de Castilla para liquides.
EtuíOloqía. Griego XlTpa (Utra),
una libra; bajo latín, Utra, littra; ita-
liano, litro; francés y catalán, Ulre.
Jieteüa.'^DtA griego Utra, nombie
de una antigua medida que usaban
los griegos para los líquidos, y en el
nuevo sistema de pesos y medidas se
ha aplicado á la unidad usual de las
medidas de capacidad j arqueo para
áridos y líqulaos. El mrv (poco me-
nos de media Mnm^e) es igual al vo-
lumen de un decímetro cúbico. Un
litro de agua destilada pesa un kilo-
gramo. (MONLAU.)
Litrómetro, Masculino. Fíiiea.
Instrumente propio para medir la pe-
sadez específica de los cuerpos.
Litaanio, nía. Sustantivo j adje-
tívo. Natural d propio de la Litua-
nia. \ El lituanio; idioma de la fa-
milia eslava, hablado en Lituania.
Entre todos los dialectos eslavos, es el
que tiene más semejanza respecto del
sánscrito. (LiTTKá.)
Litao. Masculino. Antigtxdadet,
Instrumento militar músico de que
usaron los romanos, ssmejante ala
trompa, y encorvado casi en círcu-
lo. II £1 cacado d báculo de que usa-
ban los augures, como insignia ds su
dignidad. | Entre nosotros, lo usaron
también los obispos.
Etiholoqía. Latin lítime, basten
encorvado por la parte de arriba, de
que usaban los augures; clarin, cuer-
no de caza.
1, Bacnlwn, qnem LiTuim appella-
rnre; «el báculo al cual llamaron li-
Tuo,» (Tito Livio.)
Digitized by
L.oogle
464
LITÚ
2. Jam LiTuns p^*» »v** dtínna
trat; *j* el clarín ira i, dar la seQal
del combate.» (Ovidio.)
3. Créese que Rtinu es de origen
etrusco. (Db Miousl t Mo&ahtb.)
Litoolita. Femenino. Ctmquilioh-
gla. Género de conchas univalvas.
Btiuoloo(a. Latió Utína, cuereo
de caía retorcido, ; el grieg^i Itíhot,
piedra, por semejanza de forma.
Litarla. Femenino. El ¿rden j la
forma que ha aprobado la Iglesia para
celebrar los oficios divinos; j especial-
mente, el santo sacrificio de la misa.
Etiuología. Griego Xtiwupyía (Ui-
tour^Ui); de X^imc, (Uiiot), público; for-
ma de Xaií (la4i), pueblo, y ípyov
(érgon), obra: latin, titwg^, la for-
ma, rito y modo de celebrar los oficios
divinos (Biblia, EeUtiáttieo): italiano,
liturgia; francés, litur^ie; catalán, li-
íireta.
Confirma la anterior eÚmología el
siguiente dato: >
Lituboia: compuesto del griego
leitM, público, formada de ledt, UuSt,
pueblo, y de Ayo*, obra. Culto públi-
co dado a Dios: orden establecido para
los oficios y las ceremonias de la igle-
sia. (MoNLAU.^— (La forma, rito y
■ modo de celebrar el Santo Sacrificio
de la Uisa, y los Oficios Divinos, y
cualquiera ministerio piadoso. Es voz
friega.» (Acadkuia, Diccionario de
iZ«t(ia,— 1. Nombre que designa,
an el lenguaje de la Iglesia, ja las
diferentes partes de la misa, ja sola-
mente la consagración. Instrucciones,
oraciones, las fracciones del pan, es
decir, la celebración de la santa Eu-
caristía, constituía la lituboia de la
primitiva Iglesia.
2. Mo tenemos las férmulas de las
oraciones de los primeros cristianos,
determinadas sin duda, en su parte
esencial, por los apóstq^es, y regla-
mentadas sucesivamente por los pri-
meros obispos, pues no se trasmitían
más que oralmente.
3. Las lituroias que llevan los
nombres de san Pedro, de san Mar-
cos, de Santiago, etc., no fueron es-
critas por estos apóstoles, sino mucho
tiempo después y fundándose en la
tradición. La primera utuboi a escri-
ta se halla en las ComlilMCiona apos-
íóliau, y se cree que data del año 390
j que las demás son de principios del
siglo V.
4. En Oriente, hay la de loa con-
tos, la de los abisinios 6 cristianos de
Etiopía, la de los sirios, la de los nes-
torianos, la de los armenios y la de
los griegos.
5. En Occidente, se cuentan cua-
tro: la de Boma 6 grí^oriaita; Xk da
Hilan ó ambroiiana; fa de los galos ó
galliea*a; y la de Espafia, o sea la
gálica 6 mvMrale.
6. Las LITURGIAS son monumentos
que pueden servir para hacer constar
la perpetuidad de la fe an la Iglesia.
Litúrgicamente.. Adverbio de mo-
do. Según prácticas litúrgicas.
EtiuolooCa. Ziíáfffieo y el sufijo
adverbial mente.
LIVI
Litúi^oo, M. Adjetivo. Lo que
pertenece á la liturgia.
Etiiiolooía, Liturgia: griego, lei-
tawgikát (XtitoupYcxdi;!; italiano, lititr-
gieo; francas, iilMrgxqiu; catalán, li-
lúrgick, M.
Litnrgiata. Masculino. El queco-
noce bien la liturgia.
Etiwolooía. ¿ifwyw: francés, li-
turgiííe.
Liare. Adjetivo anticuado. Librs.
Liuva I. Rey de los visigodos, que
ocupó el treno de España de 567 á 572.
Era gobernador de la Septimania bajo
el reinado de Atanagildo, y cinco me-
ses después de la muerte-4e éste fué
elegido socesor sujo. Con el fin de
resistir i tas continuas tentativas que
hacían los francos, para invadir el
Mediodía de la Galia, estableció bu
gobierno en Narbona. Esto dio envi-
dia á los visigodos de España, exci-
tados ja contra Liuva por los grandes
que habían sido sus competidores para
la corona. Los generales del imperio
aprovecharon aquel estado de cosas
para apoderarse de una parte del im-
perio de los visigodos; v Liuva se vio
precisado á ceder el gobierno de Es-
paña á BU hermano Leovigildo, que
restableció el orden, reinando él cua-
tro años más en la Galia narbonense,
Liuva 11. Rej de los visigodos, que
nació en 581 j murió en 603. Sucedió
ea 601 á su padre Recaredo, j en su
corto reinado manifestó excelentes
cualidades para el gobierno. En 603,
Witerico, hijo del segundo matrimo-
nio de Recaredo, se sublevó contra
Liuva, j habiéndole hacho prisionero
en un combate, le mandé dar muerte,
Liverpool. Masculino. Geografía.
Ciudad del condado de Lancástar, en
Inglaterra, fuudada en la desemboca-
dura del Mersej, una de las más co-
merciales del mundo^
ETiuoLOOfA. Nombre propio jjiver
y el apelativo /£wí, que se pronuncia
p»l, estanque, río: «río de Liver.»
Livialdade. Femenino anticuado.
Liviandad, ligereza.
Livianamente. Adverbio de modo.
Deshonestamente. || Con ligereza, sin
fundamento. ]| Metáfora. Supsbpicial-
BriiiOLoalA. Liviana y el sufijo ad-
verbial mente.
Liviandad. Femenino. Ligereza 6
Eoco peso de alguna cosa. || Metáfora.
igereza, inconstaucia del ánimo. I|
Incontinencia.
Etiuolooía. «Significa también im-
prudencia, poco juicio y ligereza de
animo; j muchas veces por inconti-
nencia, especialmente hablando de las
mujeres.» (Acadeuia, Diccionario de
im.)
Líviandade. Femenino anticuado.
Liviandad.
Liviaaez, za. Femenino anticua-,
do. Liviandad.
Btiuoloqía. «Lo mismo que livian-
dad. "^Jie esta voz Nebrija en su Vo-
cabnlano, p6ro no tiene uso.» (Aca-
DBMiA, Diccionario de Í7S6.)
Liviano, na. Adjetivo. Ligero, de
poco peso. I Metáfora. Fácil, ineons-.
LIVI
tsnte. II Lo que ea de poe* i
Lascivo, incontinente. | Mieenlino
plural. Bopsa, También tiene algnn
uso en singular.
Etiuolooía. Z«w. Liviana repreaea-
ta teviano.
Lívidamente. Adverbio de moda.
Con lividez.
EtiuoloqÍa. Uvida y el sufijo ad-
verbial mente: latin, Arbfi.
Livides. Femenino. La '^'^\^*^ de
lívido.
Etimología. LinJo: provensal, li-
vidüai; francés, limdit¿: italiano, livi-
Livido, da. Adjetivo. Amobataao.
ETuiOLoaÍA. Latin ñtftdut, forma
adjetiva de lioere, estar cárdeno, amo-
ratado; italiano, lindo; &&ncés del si-
glo xiv, Init y Unte: moderno, Unde;
catalán, Um(U, .'.
Xiiyidoso, sa. Adjetivo. Horrible-
menté lívido.
Liviendat. Femenino anticnado.
Ligereza, inconstancia.
ETiyoLoafA. Liviandad.
Livio, vía. Adjetivo anticuado. Lf-
yiDO.
Livio (Tito). El más ilustre de los
historiadores latinos, que nació en
Padua el año 695 de la fundación do
Roma. Trasladado á esta capiül, con-
trajo amistad en ella con loa hombree
más eminentes da su tiempo j obtu-
vo el favor j estimación de Augusto,
que solía proporcionarle memorias
para escribir la historia romana. Des-
pués de la muerte de este principe,
volvió á Padua, donde fallociÓ preci-
samente el mismo dia que Ovidio, en
el año 21 de Jesucristo (el 19 se^iin
otros) j 4.° del reinado de Tilwm.
Algunos críticos han tachado en este
escritorio que ellos llaman supaim-
nidad, esto es, cierto aire y saboreíQo
paduano en el estilo j el lengnaje,
que tenía algo de chocante para fos
oídos romanos; pero es ló cierto qne
hasta ahora no sabemos píintuabneo-
te en dónde se halla 6 en qué oonaistB
esa misteriosa patañnidad, que tanto
j tanto se pondera j tan poco se de-
termina V señala. Entre todas las
obras de tito Livio, la que major re-
putación le ha dado es su mag-níflca
Sittoria de Roma, que comienza deade
la fundación de esta ciudad j se ex-
tiende hasta la muerte de Droao ea
Alemania. Sólo nos quedan 36 libros
dé los 140 en que se hallaba divi¿-
da, j la belleza j reconocido mérito
de los que conocemos, hacen doble-
mente sensible la pérdida de los que
faltan j do han podida encontrazaa,
á pesar de las vivas diligencias prac-
ticadas al efecto. Sin embargo, se
historia debía existir aún coolpleta i
principios del siglo y, pues ^aueo.
que no murió basta drapnea del
año 404, escribe estas notablaB poja-
bras (4, Ep. 17J: Prúau CMUinmm»-
moriat de/eni tn nanm tuas ftilnlm,
rewhtPaCamni scriptorit extrnm, «w-
bnt ree C. Cttarie expUcantier. Am»
debían existir también en tiempo ét
Sidonio Apolinar, que MIecid bbm
80 años después que SCmaoo, ]
Digitized by
L.ooglc
U3A
dice tambion por sa parte (9, Ep. 14]:
Si úmtltmlwfna de lit%lit dictaloru
Mvieli tcripia Patannü twtt w/mmmi-
dut, etc. Ésta precioBa obra di6 tan
^neral j merecida fama i Tito Li-
tio (no embarcante au tantas veces
decantada patavininidád) que, Begun
noB cuenta Plinio el JÁieii, un docto
español admirador ds los talentos del
eacrítor paduano, hizo exprofeso un
TÍaje á Roma, por sdlo tenar el g-usto
de conocerle j conversar con él. Por
lo demás, el estilo de Tito Litio es
franco, noble y natural; la narración
clara, pura, unida j bien ordenada,
Ílos discursos j areng;as de que se
alia sembrada la historia, son ver-
daderos modelos de elocuencia en su
género. (Db Miodkl t Mobantb.)
Liviitona. Femenino. Género de
palmeras de Nueva-Holanda.
LÍTon, Da. Sustantivo y adjetivo.
Livotiás.
LÍTonés, sa. Sustantivo j adjeti'
TO. Natural 6 propio de Livonia, pro-
vincia de Rusia.
Livor. Masculino anticuado. Oír-
DBNAL, por la señal que dejan en el
cuerpo los golpes 6 contusiones. ¡| El
color cárdeno, l¡ Metáfora. Maligni-
dad, envidia, odio.
EtiholoqíÁ. lAieido: latín, titor.
(ClCBXON.)
LÍTorado, da. Adjetívo. «Lo mis-
mo que Acardenalado. £s voz anti-
cuada.» (AoAtiEuiA, Bieeionario de
Í7S6.)
ETiuoLoaÍA. ZtDor.
LÍTOrar. Activo anticuado. Acas-
SENALAB.
LixÍT&cioa. FemoDÍno. Qwíuiat.
Operación que consiste en lavar las
cenizas ú otras materias para extraer
las sales alcalinas que pueden conte-
ner.
ErufOLoaÍA. Ziñvial.
LijdTial. Adjetivo. Q^ímiea. Cali-
ficación de las sales obtenidas por
lixivacion .
ETiuoLoaiA. Latía leiñtlíum j lian-
vía, lejía; del antiguo itxa, agua, y
lia, ceniza, según Nonio Marcelo:
, italiano, litciva, litño; francés del si-
^lo XVI, iexive; moderno, íative; ca-
talán antiguo, leüia; moderno, lletBin.
Líxítíoio, sa. Adjetivo. LixtvixL.
laxo. Masculino anticuado. Luju-
BIA.
laxo 6 Ljjo. Masculino. «Pescado
del mar, cartilaginoso v chato, que
tiene la cola gruesa ; el cuero 6 piel
tan áspero, que parece una lima. Sír-
Tense de él, después de seco, los en-
talladores y carpinteros, para pulir y
alisar sos obras de madera, y le lla-
man también Zixa, Tiene diferentes
nombres, porque en Andalucía le lla-
man Pinta roM, y en Galicia v Astú-
,rias le llaman Melganha (Melaaño).»
(AcADBuiA, Diaionario de flSS.)
Xjiza. Femenino. Pez. MiÍjol. | El
campo dispuesto para que lidien dos
6 mas personas. || Lid.
BtuiolooÍa. 1. Latín ücitm, tra-
ma, urdimbre; bajo latin, lida, es-
taca; Ueím, una serie de estacas <S pa-
los an torno da un castillo, de un cam-
LOA
I
po, de una población; italiano, Ueeie,
empalizada; litM, barrera; francés,
lice; provenzal j catalán, Uaa; Berrj,
licet; inglés, liti; bajo bretón, tes; me-
dio alto alemán, ¡etie, Bjdtemunl.
2. Esta derivación resume las eti-
mologías de Du Gange, Diez y Schel-
ler. — «Cierto género de pesrádo del
mar, que tiene la cabeza muj grande,
i proporción de lo demás del cuerpo,
Se llama también el campo de batalla
en que lidian ¿ob 6 más personas. Se
toma mucKas veces por la misma lid,
contienda 6 batalla. Trábelo en este
sentido Nebrija en su Voeahilario.»
(Academia, Diccúmario de 17S6,)
Lizar. Activo anticuado. Alisar,
Lizarda. Femenino. Especie de
lagarto. Q Plural. Telas iabricadas en
el Cairo. '
BTiMOLoaÍA. Francés, Uatrd, la-
garto.
LicaroUa. Masculino plural. LiS'
tones de madera en que se colocan tos
lizos.
JAxo. Masculino. El hilo 6 estam-
bra de una tela 6 tejido. Se usa máí
comunmente en plural. || Cada uno
de los hilos en que los tejedores divi-
den la seda ó estambre, para que pase
la lanzadera con la trama.
ETiuoLoaÍA, Latin ticí%m, la trama
6 urdimbre, el lizo de ella.
LizoD. Masculino. Alisua, planta.
Lo. Graviáíica. Forma neutra de]
artículo indicatíTO. || Forma masculi-
na ; peutra del tercer pronombre per-
sonal.
Etimología. Ze.
Jietefhí.~i, El artículo determina-
tivo es el, la: el hombre; ¡a mujer.
2. Lft forma neutra es: ¡o bueno, lo
malo, lo imposible, como cuando de-
cimos: «he hecho lot imposibles;»
esto es, «todas las cosas imi
LOAR
46S
[o neutro es equivalente al sentido
abstracto.
Bl tercer pronombre personal es
le y lo para el masculino, según los
caaos. Cuando se trata de seres ani-
mados, debe emplearse lo, como en el
ejemplo que sigue: «estuve en casa de
mi padre y no pude verU.* Al tratar
de cosas inanimadas, debe emplearse
lo, como en esta ejemplo: «anduve
medio día en busca del monte y no
me fué posible hallarlo.
4. En cuanto al femenino, las for-
mas del pronombre son U y la. Kl le
se emplea en dativo, esto es, en el ré-
gimen indirecto, como cuando se dice:
«vi á María T le di (á ella, dativo) el
recado que Pedro me dié.» La forma
la se emplea en acusativo; es decir,
en el régimen 6 complemento directo,
como cuando decimos: «[qué ganas
tenía de verla}* Esto es: ¡qué ganas
tonfa do que ella fuera vista por mil
«Vería y quererlo (acusativos), todo
fué obra de un momento.»
5. Bl empleo de la en dativo, no es
gramatical. Por consiguiente, la ex-
presión: LA dije no se deba admitir.
Loa. Femenino. El preludio 6 prd-
logo que . precede á las comedias j í
otros dramaB. 1 ÁUlBáüza..
ErtHOLOofA. Latín la»i; italiano,
la*de (que es el ablatívo del latín ¡an$,
laitdit); francés, lot; provenzal, la*t,
tan; catalán, loa, líoa.
Loable. Adjetívo. Lo digno de ala-
banza. |l Femenino, En algunas uni-
versidades se llama así el refresco que
se da con motivo de algún grado 6
función literaria.
Etimología. Zoar: catalán, lloable.
Loablemente. Adverbio de modo.
De una manera digna de alabanza.
Etimolooía. ZoaiU y el sufijo ad-
verbial menU: catalán, lloabUment.
Loadero, ra. Adjetivo anticuado.
Laudable.
LoadÍBÍmo, ma. Adjetivo superla-
tivo de loado.
Loado, da. Adjetivo. Alabado. |[
{Loado sba Diosl Expresión con que
significamos nuestra alegría por la
realización de alguna esperanza. || Es-
pecie de invocación religiosa, da que
aun se sirvan en algunas provincias,
cuando se entra en alguna casa. ||
También se emplea, á guisa de salu-
do, cuando se encuentran en la calle
i un camino. Al decir uno: ¡Loado
Diosi el otro contesta: «para siem-
pre sea bendito.»
Btiuolooía. Zoar: catalán, lloal,
da; francés, loM¿; italiano, lodaío; la-
tin, la%dat%t.
Loador, ra. Masculino y Femeni-
no. El que loa 6 alaba.
Etimología. Zoar: catalán, lloador,
a; francés, lo»e%r; provenzal, la*taire,
en nominativo; lai^ador, régimen 6
complemento directo (oauatito, en la-
tin); portugués, lo*vador; italiano, lo-
datore.
Loamiento. Masculino anticuada.
La acción jr efecto de loar 6 alabar.
Loancia. Femenino anticuado.
Loor, alabanza.
Loaoda. Femenino. Especie de es-
corbuto.
LoafUB. Femenino anticuado. Ala-
Loar. Activo. Alabab. \ anticua-
do. Dar por buena alguna cosa.
BtimolooIa. Loa: latin, laitdare; ita-
liano, lodare; portugués, knmtr; fran-
cés, lotter; provenzal, Unuar, lanaar;
catalán, líoar; Hainaut, lauder; nor-
mando, loser; walon, laimeder.
Loarte (Alejandro). Pintor espa-
ñol, que vivía en Toledo por los afios
de 1600 á 1640. Fué discípulo del
Greco é imito el colorido v el estilo
de la escuela veneciana. Las princi-
pales obras, que se citan en el, son:
La »%ltiplicacio* de lot panot y de lot
Ct, que pintd jrara el raiéctorio de
mínimos de Toledo, y una cacería
' un corral, para casas particulares
le Madrid.
Loarte (Gaspar). Teólogo español,
que murid en Valencia en 1578. En-
tré án la Compañía de Jesús y pasé
casi toda su vida en Italia, donde di-
rigid los colegios de Genova y Uas-
siua. Sus principales escritos son:
Sieercilinm vitm elmttiana^ De ajíicto-
r«m coiuoUtüme y Tractaiiu de (oerú
pereg:rinationa*i tMionihu et indulge»'
üigitized by'
lijoogle
460
LOBR
Loayta (Oarcíá d>). Preltdo ei-
pnñol, qus nació en Talayera en 1479
T muría ea l&4fi. Entró en \h orden
de dominicos de san Pablo, en Pe-
fiañe!, el aflo 1495, j fué suceeiva-
mente profesor de filosofía, de teólo-
ga, rejfente de estudios, rector de San
Greffono, prior en loa conventos de
Avila jr Vuladolid, proyincial ds Es-
Safla, T por último, general de la or-
en. En 1532, le nombró Círloe V su
confesor, j al afio siguiente, obispo
de Osma. Después le nombró presi-
dente del Consejo de Indi&a j de la
Cruzada. Fué uno de loa que propu-
sieron que se diera libertad sin con-
diciones de rescate á Francisco 1. Car-
los V no le guardó rencor por esta
opinión, untes bien obtuvo para él el
capelo de cardenal en 1530, y le nom-
bró sucesivamente obispo de Sig&en-
sa y arzobispo de Sevilla. Loavsa
ediocó en Talavera la iglesia de San
Ginés, en que fué enterrado.
Loaysa y Giros (Juas di). Pintor
T arqueólogo espafiol, que vivía en
Sevilla en 1669. Fué canónigo de la
catedral de dicha ciudad j muv aficio-
nado á las artes. Contribuyó a la fun-
dación de la Aatdemia át Pintwa át
Sevilla, J dejó varias obras curiosas
■obre las antigaedades de aquella ca-
pital. .
1. Lobt. Femenino. La hembra
del lobo.
ETiuoLOafA. Latín /Ím; catalán^
l¡oU.
2. Loba. Femenino. El lomo que
deja el áureo del arado.
BtiuolooÍa. Griego Xo¿í< (¡obdt),
cubierta, vaina; j por extensión, par-
te pendiente.
3. Loba. Femenino. Sotana oir-
^ADA. El manto 6 sotana de pafio
gro que, con el capirote y bonete, for-
maba el traje que fiíera del colegio
traían los colegiales de las Órdenes
militares.
Lobado, líasculino. VtUrinm^.
Tumor que comunmente padecen las
caballerías j otros animales.
EtiuolooÍa. Lobanillo.
Lobagante. Masculino. Especie de
langosta marina de color azulado con
pintas negras.
Lobanillo. Masculino. Tumor ó
bulto redondo que se forma lentamen-
te en algunas partes del cuerpo.
Etuolooía. Lobo, que fue el ani-
mal que primitivamente lo padeció.
Lobato. Masculino. El cachorro
del lobo. I Nombre patronímico de
varón.
Lobato. (Nicolás). Escultor espa-
fiol del siglo xvt. Residió en Zarago-
za por los afios de 1542, en cuya épo-
ca trabajó con otros artistas en la si-
llería del coro déla catedral del Pilar.
Lobaton. Masculino. Gerwmi^. El
ladrón que hurta ovejas ó cameros. I
Nombre patronímico de varón; hoy,
apellido de familia.
Lobe. Masculino. Qtografla anti-
gwt. Pequeño territorio en los con-
fines de Lieja. (CésarJ
EriwOLOofA. Latín Labibni eattrn.
Lob«lÍa,Fomenino.iIoAfiiú«, Plan-
LOBO
ta de adorno (lobklia te^kiUtiUf de
Linneo.)
Stiuolooía. LoM, botanista fla-
menco, i quien Linneo dedica eate
género de plantas.
Lobeliácaas. Femenino plural. BO'
tí»ÍM. Familia de plantas, segre^
das de las campaniuiceas, cuyo tipo
es la lobelia.
EtoiolosIa. LobeUa: francés, lobt-
ÜMc/ei.
Lobelina. Femenino. Qnímiea.
Sustancia acre, hallada en la lohilUí
w^'o, y que parece semejante & la
nicotina.
ErniOLoofA. Zobelta: Eraacéa, ¡oi^
lint.
Lobera. Femenino anticuado. Por-
tillo ó agujero por donde se puede
entrar y salir con trabajo. | El monte
en que, por su espesara, hacen gua-
rida los lobos.
Lobera (átahabio db). Historia-
dor espafiol que murió en Valladotid
en 1605. Pertenecía í la orden de
bemardot del Cltttr, y fué nombrado
cronista de Felipe 11. Dejó las obras
siguientes: BittoriA át ia ciudad dt
León; SpUtola hittorial al rey Feli-
pt II; Vida del Menawntttraao Fray
Benitfi de Salamanca; Cronologia de ¡oi
reyet de Stpaüa y CrifUca grande del
reino de Qaíieia.
Lobero, ra. Adjetivo. Lo que per*
tenece ó se refiere á los lobos, como
postas LOBBRAS. | Masculíno. Espam-
TAHDBLADOS.
Lobemo. Masculino. Cachorro del
lobo, ó lobo sequefio.
ETiuoLoaÍA. Lobo: catalán, llohar-
rit.
LobiUo, lia. Masculino y femeni-
no diminutivo de lobo.
Etiuolooía. Latín ¡A^ime,
Lobina. Femenino. Pez, especie de
Eerca, que tiene dos espinas en la cu-
ierta de cada agalla, cuerpo platea-
do, aletas rojizas, y de éstas, la pri-
mera dorsal, tan larga como la otra.
Etiuolooía. Lobo.
Lobtpedo, da. Adjetivo. Califica-
ción de las aves zancudas que tienen
unidos sus dedos anteriores por una
membrana que ocupa toda la primera
falange.
Lobo. Masculino. Animal cuadrú-
pedo bravio, carnicero, semejante á
un perro mastín, y el más terrible
enemigo del ganado. | Pez, especie de
locha, de unas seis pulgadas de lar-
fo, con manchas parduscas sobre fon-
0 amarillo, y seis barbillas en los la-
bios. I AtU'oaowiia. Cna de las conste-
laciones australes. | Familiar. Em-
briaguez, borrachera. | Garfio fuerte
de hierro de que usaban los sitiados
desde lo alto de la muralla para de-
fenderse de los sitisdoreB. | Qtma
Ladkon. i cbrval ó canvAKiO. Cua-
drúpedo, LiNCB. I HARiMO. Pez grande
S feroz de cuerpo liso y viscoso, con
k aleta de la cola v las de la parte
anterior del cuerpo redondas, otra com-
puesta de espinas sencillas y sin aspe-
reza desde la nuca hasta muy cerca
de la primera, sin ninguna on el vien-
tre, y toda la boca armada de dlbntes
LOBO
de varios tamaños y flgurai. | An»
mriÓBi ó ARBntAHOÓR UoiniA, t
coHiteONLA LOS LOMA. BefrsBttiurg-
pnnde á los qne se meten en napa
superiores i. sus fuerzas, d Coanuí
LODO. Fnse. Puxas un lobo. | Ccu-
DO KL LOBO DA KN LA DCU, ¡OC*TH
QDIBN NO TIBNl uis QDB UNaI B^U
que explica cuin mal queda al piínuí
contratiempo el que tiene poco qna
perder. |¡ Dbl lobo dn klo, ó hl
LOBO UN PKLO, r tSK DE LA rtim.
Refnn que ensefia qne del metqniín
se tome lo que diere. || Db lo ctmi-
Do couK KL LOBO. Refrán qoe tdvícrtt
que por mis que se cuide de resnu.
dar alguna cosa, no siempre se logn
au seguridad. |l Dksollab bl lobo ó
LAZOBBA, etc. Frase. Dormir d qm
se ha emborrachado. Suélese alguDis
veces decir sólo desollarla. | Donni
■L LOBO. Frase. Dormir míéntru dnn
Ib borrachera. (I El lobo retí ir u
CONSEJA. Refrán que se usapuitTi-
sar que cese la conversaeion eaxain
se murmura de alguno, que ún bi-
berlo advertido esta presente i lltp
de improviso. || El lobo y la vulpeii
AMBOS son db una coNSBJA. Refru
que mdicB la conformidad deindini-
CABKB. Frase metafórica. Bspenriln
de quien todo lo quiere para sí. \ U
QUB LA LOBA HACB AL LOBO LB JUO.
Re&an que ensefia la facilidad m
que se aunan los que son de iidu mis-
mas costumbres é inclín aciones. | Hc-
DAELLOBOLOSDlBNTBS, T KO tAS 1I1II>-
TRS. Refran que advierte que kisnií-
lignos, aunque crezcan en edid,Et
suelen mudar de genio. | Piluie»
LOBO, UN CERNÍCALO, UNA MOHA, FU
^RRA, etc. Frase metafórica y hm-
liar. Embriagarse. || Quien con u»ds
ANDA í AULLAR SR XtfSRflA. Re&U ND
que ae explica el poderoso ínfliqo qnt
tienen las malas eonapafiías pan pe^
vertir á los buenos. || ün lobo 1 ew
NO SR UUBRDKN. Re&au con que sen-
plica que \&s personas que tienen uom
mismos intereses, se dÍBininluí mu-
tuamente sus defectos. II Coiiowci»
LOBO. Expresión adverbial. Tenebro-
so, negro, en cuyo sentido deóim»;
cera una noche oscura, couo >oca bi
LOBO.» II Nombre patronímico de n-
ron.
Etimolooí^. Sánscrito wiit; per-
sa, tarka; eslavo, vhlii; lituanie, ^
Áa: griego, lykct, Uio* (X<U(}, poi
vhkot, vl*)u>i; latín, Upm; tima,
Wolf; inglés, toÍ/,- sueco, «í^fhílii-
no, (ti^;mincés,ÍMiji;pTOveniam
lop; catalán, lUa; picardo, ^-wilon,
lea; Berry, loaoe.
Lobo. Impnt: en gri^ ^^i^
iot; en francés, loup, en catalaa, Hf > .
en italiano tupo, en alemán y a u-
glés mi/ y en sueco mlf. (ismum)
Lobo (Alvaro). Bwritor fK*^' ■
guM , que nació en 1561 'y bw"
en 1608. Entró en la orden de bli»
suitaa, fué profesor de humauiW* i
en Évora, BragayLisboayre*»"
colegio de Oporto. So» ot«s ■<•>•■ ¡
Ublea son: iffrfmM» A »t iM
..i:.,t,zedbyGaOgre j
LOBU
ié PartHgtl ¿ Hitiori» dt la ampoMU
de la provineia d» Ifadrid.
Lodo (Euoskio Obrarin}). Célebre
goeta de principios del siglo xviii.
\g\ú6 la carrera de las armas j fué
capitán de la guardia ds Felipe V,
que le llamaba, en s6a de cariñosa
Doria, au eapila* tablero. Tomó parte
flD los sitios de Lérida y fiíontemajor
j en la conquista de Oria, j acompa-
ft<5 á Felipe V en la campaña de Ita-
lia. Sin embargo, su poca simpatía
hacia los ñinceses le enemisbj coa el
monarca, j se t¡6 prirado de ascen-
sos hasta el advenimiento de Feman-
do VI, el cual le elerá hasta teniente
Senerál j le did el mando de la plaza
e Barcelona, donde murid en 1756
6 1757. Sobresalió en la poesía satíri-
ca, siendo verdadero modelo de faci-
lidad j donosura, escribiendo también
en muj apreciables composiciones la
historia de sus campaQas.
Lobon de Salazar (Fsancisco).
Presbítero español, que habitaba en
Yillagarcía en 1758. Fué amigo del
. padre Isla y publicé bajo su nombre,
el primer tomo de la obra de aquél,
titulada: Frty Gerundio de CoMpaiat,
aue luego reclamé y coatinuií su ver-
adero autor.
Loboso, ■«. Adjetivo. Aplícase al
terreno en que se crían muchos lobos.
I<óbrego, ca. Adjetivo. Oscuro^
tenebroso. || T£oií' "
célico.
BtimoloqÍa. Líguhre.
Sinonimia.. LShrego, oteuro, Uwin-
to, Lóbrtga expresa la idea de la oscu-
ridad, pero en major grado que ater-
ro. La noche es oicvra por su propia
naturaleza, y sólo es Uorega por acci-
dente. Una noche sin luna y sin nu-
bes es oscura; una noche sin luna j
cubierta de nubes es lóbrega. SI epí-
teto tenebroso se aplica más á la parte
ideal que á la física, y se refiere i la
idea de la confusión, del caos. Un
bosque desconocido del que en él se
halla en una noche lébrega y del cual
no acierta & salir, es un basque tt»*-
irotOi
A la idea de lo tenthroto va siempre
unida la del temor; i, la de otwro, la
de incertidumbre; k la de lóbrego, la
de espanto. (Lopbz PñLicaiu».)
Lobreguecer. Activo. Hacer lé-
brega alguna cosa. || Neutro. Ano-
l^táfbra. Triste, melan-
Lobregnei. Femenino. Oscubi-
DAD.
Lobregura. Femenino anticuado.
LOBKEOOBZ.
Lobolado, da. Adietívo. Sutoria
natural. Provisto de lóbulos,
ETiUOLOOfA. Zd6%¡o: francés, lohuU.
Lobtüario, ría. Adjetivo. Hittoria
ttatvral. Concerniente al lóbulo.
Btuiolooía. Zdinlo: francés, lohí-
lairt.
Lobnliferoj r«. Adjetivo. Historia
natural. Que tiene lóbulos.
firiitoLooÍA. Z^alo y el latín ftrre,
llevar,
Lobnlillo. Masculino. BotÁnica.
Btidimsnto de hoja que en las plantas
monoeotiledóneu w desarrolla i ve-
LOCA.
ees en el lado opuesto al cotiledón.
Lóbolo. Masculino. Porción redon-
deada; saliente de algnn érgano ani-
mal, en cujo sentido se dice lóbulos
del pulmón ó del hígado. || Lóbulos
DEL CEREBRO. £1 anterior y el poste-
rior, separados por la abertura de Sgl-
viiu. II LÓBULO DE LA OHBJA. La emi-
nencia redonda y blanda, que ter-
mina la base del pabellón de dicho
Órgano, en donde se llevan loa sarci-
llos. II BotáKiea. Parte del borde de
una hoja, separada por una incisión
mis profunda que la que separa los
dientes. || Rudimento de hoja que, en
las plantas cotiledóneas, se desarro-
lla algunas veces del lado contrario á
los cotiledones, representando un se-
gundo cotiledón imperfecto. || Lóbu-
los BBiiiNALEs. Los Cotiledones de un
grano. || Nombre dado i las capas de
la antera.
EtiholoqÍa. Zoia: catalán, lábult,
plural; francés, lobs, loiuU; italiano,
loiulo.
Lobano, na. Adjetivo. Lo queper-
tenece 6 se refiere al lobo.
Locación. Porente. Aekendauibn-
To. 11 LocAcciON y CONDUCCIÓN, Fo-
rense. El contrato de arrendamiento.
EriuoLoaÍA. Latin VSealXo, alquiler,
arriendo; forma sustantiva abstracta
de VStíitus, alquilado, participio pasi-
vo de Ueire, poner, colocar, dar en
arriendo, tema verbal de Úcas, lu-
gar: francés, location; italiano, loca-
tione.
Local, Adjetivo. Lo que pertenece
.1 lugar. II Mascuh'no. Sitio. Es de
uso reciente.
Etiuolooía. Latin Ukalii, de Vícus,
lugar; italiano, lócale; francés, lo-
cal, ale; catalán, local. — «Cosa perte-
neciente á un determinado lugar. Di-
cense en Aragón Notarios locales los
del Número de las ciudades y villas,
que son los que por 1er pueden solp
testificar las cartas dótales, testa-
mentos, etc., porque están sus proto-
colos siempre estables en aquel lu-
gar, haciéndose cargo de ellos la jus-
ticia, si no dejan herederos que con-
tinúen en la facultad.» (Acadbuia,
Diccionario de ilf 6.)
Localidad. Femenino. La calidad
I las cosas que las determina á lu-
gar fljú. \ Local, en la segunda acep-
ción.
EriuoLOofA. Zoeal: latin, USeaRlas,
afección local; italiano, ¡oeaUti; fran-
cés localité; catalán, localitat.
Localizacion. Femenino. Acción
6 efecto de localizar.
Etiuolooía. ZacaUaar: fraocés, lo-
ealisation.
Localizar. Activo. Adaptar una
cosa á un lugar determinado, ora ma-
terialmente, ora en virtud de la ima-
ginación ó del pensamiento. | Loca-
LIZAB LAS PACULTADSS. FrtOologia.
Referirlas i determinadas partes del
cerebro. i^Localizae las fibbses. Pa-
tologia. Reducirlas á ciertos órganos,
como el canal intestinal, los nervios,
la sangre.
ETiuaLOGÍA. Zoeak francés, loea-
iisér.
LOCK
467
Localmente. Adverbio modal. De
un modo local.
Etiuolooía. Local y el sufijo adver-
bial mentí.
Locamente. Adverbio de modo.
Con locura. [ Excesivamente, sin mo.
deracion. .
Etiuolooía. Loca y el sufijo adver-
bial mentí.
Locar. Masculino anticuado. Lu-
OAB. J Activo anticuado. Colocar.
LocariiaB. Masculino familiar.
Orate, atronado.
Etiuolooía. Zoco.
Locatario, ria. Masculino j feme-
nino. El qtie lleva en arrendamiento
una cosa,
EtiuoloqÍa. Locación: latin de laa
glosas ISeatSrÍMS, obrero ajustado por
un tanto; italiano, locatario; francés,
loeataire.
Locativo, va. Adjetivo. Concer-
niente á la locación. [ Caso locatí-
vo. Gramática sánscrita. Caso que ex-
presa las relaciones de lug^r.
BTUiOLoaÍA, Locación: francés, loeo'
tif; provenzal, loeatin; italiano, loca-
'DO.
Locazó, za. Adjetivo aumentativo
de loco.
LocioD, Femenino. Lavación. (|La
acción de lavar alguna cosa. Tiene
más uso en la Farmacia.
BtimolooÍa. Latin IStXe, lavadura,
íofmA sustantiva abstracta de IStut,
lavado, participio pasivo de l&eSre,
lavar: italiano, mmm«; francés, lotion;
catalán, ¡oaí.
Loche (Juan). Filósofo vpubHcis-
ta inglés, que nació en Wringtoa
(Bristol) en 1632 y murió en 1704.
Era hijo de un ministro subalterno
de justicia que, desde las revueltas
de 1640, había tomado una parte ac-
tiva en la revolución y servido en el
ejército del Parlamento. Después do
haber empezado sus estudios en Lon-
dres, en el colegio de Westminster,
' á la universidad de Oxford, don-
>s continuó, obteniendo de 1655
í 1658 un beneficio; esto es, el título
do fellon 6 agregado, y un nombra-
miento sin funciones activas. La Me-
dicina, j sobre todo, la filosofía, 6.
que se aficioné en los libros de Des-
cartes, fueron el objeto de sus es-
tudios predilectos. La amistad de
Ashlej Cooper, conde de Shañer-
hury, i quien conoció en 1666, la
abnd la carrera de los cargos públi-
cos, en la que compartió las alterna-
tivas de favor- V desgracia coa su pro-
tector, hasta el extremo de verse bor^
rado en 1684 de la lista de los miem- -
bros de la universidad de Oxford y
obligado á buscar un refugio en Ho-
landa. La revolución de 1688 le atra-
jo á Inglaterra, donde volvió í ocu-
lar diferentes cargos; entre otros, el
e miembro del Consejo de Comercio.
La debilidad de su salud, le decidió
1700 á dimitir de sus funciones,
así como i hacer renuncia de los emo-
lumentos que el re; Guillermo III
quería conservarle, para retirarse &
casa de un» amiga, lad; Maahan,
hija del célebre Cndvorth, donde mu*
Digitized by^
Google
468
LOCK
rió i la edtd da 73 afios. Lockk et
hizo amar j respetar lo mismo ■^i bu
carácter que por su talento. Ligado
por BU3 antecedentes, Bua aficiones y
BUS compromisos & la causa de laa li-
bertades políticas j religiosas, la sir-
yi6 con importantes escritos, de los
cuales los mis dignos de recuerdo
eon: una Carla lobre ia toitranciú, diri-
gida & Limborch, ministro protestan-
te de Amstetdan, 1689; un Tratado
tobre ti gobúino cinl, 1690, donde
sostiene la teoría de la soberanía
cional contra los partidarios del dere-
cbo difino, j SI CritttMtüiHO de iara-
nm, 1095, que liizo que se le acusara
de tocinianitmó, Lockb escribiii tam-
bién unos Pttuamientot áurea de la
editeoeúm de ÍJt niiot, 1693, j un libro
tobre el etmereio. Pero la más célebre
de sus obras, la que á los ojos de la
posteridad, le ha conquistado un al-
tísimo puesto entre loa filósofos, es bu
Sntayo tobre ti entendmit%to hwnano,
Londres, 1695. Pocos libros han al-
canzado mayor número de ediciones,
ni han sido traducidos & más idio
mas. La traducción francesa, que Cos-
te hizo en 1700, contribuTÓ no poco
á la difusión j popularidad de la doc-
trina de LocKB. La mejor edición
inglesa de las obrat eompUíat de Lockb
esla de Londres (1824, 9 volúmenes
en 8.*) £at obras Jilotdjíciu, pub"
das en Paria por M. Thurot (Pi
1821-1825, 7 Yolúmenes en 8.*)
tienen, además de los Peiuanüntoi
tobre la educaeioñ, el Sniayo toire el en-
tendimienlo ktimano j la Carta tobrt la
tolerancia, algunos opúsculos menos
importantes. Entre los escritos
caminados á combatir los errores de
Lockb, se distinguen los N*ewu tn-
tayot tobre el entendimento ^Mmano, de
Leinibtz, j la refutación que ha dado
.M. V. Couasin en su Cwto de Aittoria
dt la ilotofia moderna, 1829.
Retú'me*.\. Juicio de tv^lotojla.
Negó el carácter innato de ciertas
ideas; asignópor origen á todos nues-
tros conocimientos la tentación y la
riJUxion, 6 sea la experiencia de los
sentidos j la experiencia íntima, ex-
cluyendo el ser ontoldgico no defini-
do, llamado ratón. Tom6, quizá á des-
pecho suyo, la teoría de las ideas-imd-
ynMi dclperípatetismo j del escolas-
ticismo, preparando así el empirismo
estrecho de Üondillac y el idealismo
escéptico de Berkelm y de Hume.
2. El fiUtofo. — Fuá enemigo de
Descartes, su verdadero maestro, como
Aristóteles lo había sido de Platón.
Hállase en la escnela de Lockk, como
5 rendas características y personales
el autor: un gran fondo de buen
sentido, una lógica práctica, en don-
de se refleja ese espíritu casi mate-
rial de loa ingleses, contrastando con
un análisis más astuto que positivo;
una exposición fácil y luminosa, has-
ta el punió de deslumhraren la enun-
ciación de BUS doctrinas; la indepen-
dencia y la imparcialidad, unidas á
la moderación; la lealtad, concillada
con la honradez. Todas estas dotes
del autor, más que el sentido do su
LOCO
filoBofft, han levantado el Sniaye Uh
hri el enlendimienlo Auatano á la altu-
ra de las grandes escuelas.
Loco, ca. Adjetivo. El que ha per-
dido el juicio. I La persona de poco
juicio, disparatada e imprudente. ||
Metáfora. Muy fecundo, muy abun-
dante; como año loco, cosecha loca
etcétera. | nx atab. Expresión fimi-
liar que se dice del que en sus accio-
nes procede como loco. | pbrbnnk. El
q^ue en flingun tiempo está en su jui-
cio, y por extensión Be dice del que
siempre está de chanza. I Al loco v
AL AIRE DARLS CALLB. YeaSS AlBÍ, Q
BUBLÁOS CON KLLO«0 KN CABA, BUBLA-
aX CON TOS KN LA PLAZA. Refrán que
advierte que si se da ocasión al indis-
creto para que se burle ó chancee con
alguno á solas, lo hará también en
público. I El loco pob la
CUBHDO. Reñ^n con que se advierte
3ue el castigo corrige los vicios, aun
e los que carecen de razón. | Estar
ó voLVKRSB LOCO DB coNTKNTO. Frase
metafórica y familiar. Estar excesiva-
mente alegre. |!GozA de tu poco uiín-
TBAS BUSCA hXs EL LOCO. Refrán que
reprende la desordenada fatiga con
que aspiran í enriquecerse los hom-
bres, pudiendo pasar con mayor des-
canso con lo que les basta y ya po-
seen. I Has SABE KL LOCO KN EU CASA
qUB KL CUERDO KN LA AJKNA. Refrán
que ensefia que en los negocios pro-
pios más sabe aquel á quien le perte-
necen, por poco que entienda, que el
3ue mirándolos desde lejos se mtro-
uce á juzgarlos sin conocimiento.!]
Un loco hack cisnto. Refrán con que
se expresa el poderoso infliuo que tie-
ne el mal ejemplo pant viciar las eos-
tumbres. | Volvbr i UNO LOCO. Fra-
se metafórica, Confundirle con diver*
sidad de especies, aglomeradas é in-
conexas. I Envanecerle de modo que
parezca que está sin juicio.
ETtiíOLoaÍA. Latin ícfaiM, hablar.
El primer heo fué un hombre tnuy ¡o-
e*at; catalán, ¡oeo, a. (Anónimo.)
Jteieña, — La expresión corriente
del catalán es bou-.
Locoforos. Masculino. Nombre
que se da en loa Estados-Unidos al
partido radical.
Locogonfo, fa. Adjetivo. Epíteto
de un infusorio cuyas mandíbulas en
forma de estribo, tiene los dientes
unidos por sus bases y por sus extre-
mos.
Loco!. Hasculino. Especie de abe-
ja muy pequeña de Filipinas.
Locomoción. Femenino. Trasla-
ción de un punto á otro.
Etiuolooía. Zocottotor: francés, lo-
eonotton; italiano, loamotione.
Locomotividad. Femenino. Di-
dáctica. Facultad de moverse.
Etiuolosía, ZocomoCivo; francés,
locomotimU.
Locomotivo, va. Adjstivo. Con-
cerniente ala locomoción. \ Que mue-
ve ó tiene la virtud de mover. | Fe-
menino. La máquina da vapor que
remolca á los vagones de un ferro-
carril. \ Facultad locoitotiva. Pii-
ilogfa. La facultad de mudar de 1u-
LOCO
gam, en virtud de un acto d« U v»-
luntad.
BrtuoLoafA. Latomol»r: italiano,
locomotivo; francés, UcMotif; provas-
zal, toamoti».
Locomotor, n. Adjetivo. 8o diee
da la máquina ó aparato que, por con-
tenor en BU interior la ñiena motril,
recorre un espacio determinado por la
duración de eata fuerza. Así se lla-
man generalmente locohotobas laa
máquinaa de vapor qne arrastrmn loa
trenes en los ferrocarriles, ensayadas
también en laa vías ordinarias. Se
usa como sustantivo en ambas termi-
naciones. I Aparato LocoifOTOB.^a«-
tomia. El conjunto da ói^uioa qne
sirven para operar la locomoción.
Etoiolosía. Latín loco, abUtivo da
l¿¡cnt, lugar, y motor; cqua moawlaa
cosas del lugar en que actaalmcnte
se hallan;» italiano, heomotor»; fran-
cés, íoeomoienr.
Locomovible. Adjetivo. Le qne
Suede llevarse de un sitio & otro. Se
ice generalmente de las miqninaB
^e vapor, que, por estar mimtadas so-
bre ruedas á propósito, bs trasportan
para sentarlas y acuñarlas en los pa-
rajes donde han de funcionar.
ETUioLOofA. Locomotor.
Locomovilidad. Femenino. Loco-
motividad.
LocrenM. Sustantivo j adjetávo.
El natural Ó morador de Lóerída, y
lo relativo á dicha comarca.
ETOiOLoaÍA. Latin loerentit, (Cam-
Locridí
ida (la). Femenino. g«wfr*
/ia antifna. Provincia de Grecia. (Ti-
to Livio.)
EtuiolooIa. Latín Zoerii, Zoertdit.
Locro. Hasculino ameñeaoo.
Ajiaco.
Locuacidad. Femenino, El vicia
de hablar mucho.
ETiuoLoeÍA. Zoenat: latin, ¡ifiüiá-
iat.
Locnncisimo, na. Adjetivo an-
perlativo de locuaz.
Locnai. Adjetivo. El qne habh
mucho.
BTiuOLoaÍA. Latin %■*> hablar;
¡Sqnáa, üSoMicit, hablador; italiano y
franca, lofMace.
Locnasmente. Adverbio de modo.
Con charlataneria.
Etiholooía. Zoenat y el sufijo ad-
verbial mente: latin, üqnHiUtr.
Locación. Femenino. 3f odo de ha-
blar. I Frase. | Vocablo. | advkrkal
ó prepositiva. Oramáliea. Reunionde
dos ó nías palabras construidas «on
alguna preposición, cuto sentido w
equivalente al de un adverbio, eoaie
cuando decimos: ti la espafiola, A
un modo español,» lo cual quiere de-
cir: «españolamente.» | Tambiwi bay
locuciones ó modos adverbiales, aun-
que no puedan expresarse con on ad-
verbio, como en los ejemplos aigniea-
tes: «la mujer de aombrero blanco; h
(¿«.ojos negros; la de cabellos mbiOB.»
ETUfOLOofA. Locuela: latin, JftWb
y ISouttio, forma abstracta de UOUm
y l&*üt%t, hablado; participio p
de IdqM, hablar; >t«iisao, tef
..'igitized by
Google
LOCO
franeéa, looítúm; provennl, Ioe»eio;
catalán, lociiCÚS,
Lóesela. Femenino. El modo y
tono particular de Bablar de cade
ano.
EroiOLoafA. Sanacrib), lap, hibl&T-,
g^e£>o, \i<mt (látkS), gritar, Tocife-
rar, aecir; latín, lilq%i,bMw, ligue-
la, habla; italiano, kqitela; ^ncéa,
Xocnelo, )•■ Adjetivo dimÍDutÍTo
de loco. Dícesa de fa persona aturdi-
da, Biendo jdven.
EtuHK<>^' Jjoto. No es posible se-
parai'fll formas loaulo, ae loco, 7
ioeníla, nabla.
Local* cion. Femenino, BoUniu,
Estado de un fruto dividido en ma-
chas celdillas.
EniioLoaU. Ldettle.
Locúleo, lea. Adjetivo. Soiinie*.
Dividido en muchas celdillas,
ETiuoLoaÍA. Láettlo.
Locnlicida. Adjetivo. Boté»iea.
FnuTO LOcuwciDA, Fruto que- se abre
por el medio de cada una de sus cavi-
dades, como sucede con los melocoto-
nes que se denominan abridora.
Etiuolosía. Latin lSc&l%t, lóculo,
7 ettdírt, hender: francés, loe%¡iei-
de.
Lóenlo. Masculino. Sitiería »aí%-
ral. PequeSa celda.
EmioLoofi. Latin Keüiut, espacio
pequeño, lugarcillo; diminutivo de
tícfU, lugar: francés, lóenle.
Loca&flo, sa. Adjetivo. Sotániea.
Bpfteto de todo órgano vestal hueco
J separado en muchas cavidades, por
medio de diafragmas.
EniioLoaÍA. Ldeulo: latin, ISciUS-
iw; francés, ¡eatUire.
Locura. Femeuino. Privación del
juicio ó del uso de la razón. | Acdon
inconsiderada ó desacierto. | Si la lo-
cura PUB3B DOLORES, BN CADA CASA
HABRÍA VOCES. Refrán con que se da
i entender que el obrar con impru-
dencia ea muy coman.
ETiuoLOdÍA. Zoco.
LocoriUa. Femenino diminutivo
de locura.
Locaste. Femenino. Sntomolo^ía.
Genero de insectos ortépteros llama-
dos vol^rmente langostas. | Botáni-
ta. Espiga compuesta de ciertas plan-
tas gramfoeas.
BruioLOQfA. ZoMfotia: francés, io-
ntte.
Locitate. Famosa envenenadora
romana, que hizo perecer al empera-
dor Claudio, por orden de Agripina,
el aDo 807 de Boma (54 de Jesucris-
to), j k Británico, por orden de Ne-
rón, el afio 808. Este último la hiio
ver que sus lecciones no habían sido
esténica, pues la mand¿ dar igual
género de muerte, por sospechas de
que le envenenara i au vei.
Locnatarío, ría. Adjetivo. Pareci-
do á una locusta. ¡ Masculino. B%to-
mohfiia. Familia del <irden de los in-
sectos ortópteros, cuyo tipo es el A>-
euito,
BriMOLoaÍA. Ztmta: francés, ¡0-
tmtairtt.
liOcntorio. Masculino. Lugar de«-|
LODO
tinado en los conventos de monjas
para recibir visitas.
BriMOuiafA. Latín ISquor, hablar:
catalán, locatori. — «El lugar que, en
loa monasteiios de monjas, esta des-
tinado para poder ver j hablar ¿ aua
Sarientea ú otras peraonas, antece-
iendo el. permiso de la superíora.
Ll&mase también Grada, Reja a Red.
Cov&rrubias dice se llamó Locutorio a
Zoqvendo.* (Academia, Piccionario
de 1728.) «Para el locuiorio se haga
un marco con sus puertas, para clavar
los velos í manera de encerado, como
está en otras partes. > (Santa Teresa,
lomo II, carta 75.)
Locayo. Masculino anticuado. Co-
co vo, insecto.
Loclw. Femenino. Pez pequeño de
cuerpo prolongado revestido de esca-
mitas y viscosa , con aletas en el
vientre muy retiradas, y sobre ellas
en el lomo otra pequeña y blanda,
cabeza chica, boca poco hendida, sin
dientes, excepto hacia el tragadero,
agallas poco abiertas, y en ellas, tres
piezas á modo de rallos.
Etuioloqía. Francés loche; inglés,
loaei.
Loche. Masculino. Locha.
Lodachar. Masculino, Lodazal.
Lodado, da. Adjetivo anticuado.
Enlodado.
Lodalita. Femenino. Máuraloffta.
Especie de feldespato.
KTiuoLoaÍA. Zodieula.
Lodazal. Masculino. Sitio 6 para-
je lleno de lodo, Q Salir db lodazales
T ENTRAR EN CENAGALES. Refrán. Sa-
LIR DEL LODO, T CAER EN EL ARROVO.
Lodazar. Masculino. Lodazal.
Lodicnla. Femenino. Sotániea.
Cada una de las partes de las Sores
gramíneas que rodean inmediatamen-
te el ovario.
ETiyOLoolA.' Latin lodie&la, dimi-
nutivo de IddiíB , cubierta , manta:
francés, lodicule.
Lodiento, ta. Adjetivo anticuado.
Sucio, Heno de lodo. Se halla usado
en sentido metafórico.
Lodo. Masculino. Mezcla de tierra
j agua, especialmente la que resulta
de laa lluvias en el suelo. | Poner í
ALODNO DE LODO. Fnse metafórica.
Ofenderle, denostarle con palabras
injuriosas. | Salir del lodo, t caer
EN BL ARBOTO. Refrán qae se d'^ de
los que por evitar un mal pequeño
caen en otro igual ó mavor, j de los
que habiendo despachado un negocio
incómodo, deben empezar otro de ma-
yor consideración.
Btiuolooía. Z*tMt: en francés ht,
en catalán Iht, en italiano loto, lutit:
del radical ly, 6 del verbo griego h/o,
yo disuelvo, m/vo. Tierra mojada, hu-
medecida, empapada de agua, mez-
cla de tierra y agua, especialmente
la que resulta de las lluviaa en el sue-
lo. (Monlau.)
BtrivaeioH. — Sánscrito ¡t (rtT)»
disolver; Ut, ¿aya», fusión; griego,
hd (Xtiu): latin , litire, bañar; tiltan,
lodo; italiano, luto; francés, ht; pro-
venzal, ¡et; catalán, ¡¡oí, |
LOGA
469
Lodor. Masculino anticuado. Loob.
Lodoso, aa. Adjetivo. Lo que está
lleno de lodo.
ETitioLooÍA. Zodo: catalán, lloitft, «.
Lof. Masculino. Marina. El punto
en que coinciden la cuadra y la amu-
ra del buque.
EruioLoaÍA. Inglés kgf; de ¡of,
pedazo de madera; sueco, A^y; frao-
cés, ¡oei.
Lofarís. Masculino. Ictiologia. Gé-
nero de pescados óseos torácicos.
Etuioloqía. Griego Xitpo^ (lápkoi),
cresta, de las galeras y de laa aves,
galete et añwK.
Lofiropo, pa. Adjetivo. ZooU^.
Que tiene los pies cónicos.
Lofobranqaio , qnia. Adjetivo,
Zoología. Que tiene laa branquias en
forma de penacho.
ETnioLoaÍA. Griego Uphot, moña,
y hraiMMiat: francés, lopkohranclu.
Lofogono, na. Adjetivo. Éitíoria
natural. Que tiene los ángulos dis-
puestos en forma de crestas,
ETiMOLOofA. Griego Uphot, cresta,
y gonia, ángulo: Xifo^ yuvla.
Lófoto, ta. Adjetivo. OrnitoU^ia.
Epíteto de las aves que tienen una
cresta en la cabeza. Q Masculino. Ic-
tiología. Nombre de un pescado de la
familia de los teníodes.
ETiiiOLoofA. Griego lápkot y oSt,
dí¿», oído, oreja: Xifoti ¿ix^.
Log. Masculino. Medida para lí-
quidos, entre los hebreos.
BmiOLDOÍA. Hebreo log (¿^)! fran-
cés, log.
Logaoia. Femenino anticuado. Lb-
GACÍA.
Logadero. Masculino anticuado.
El que toma en alquiler ó arrenda-
miento alguna cosa.
ErmoLoaÍA. Legar: catalán, lloga-
ter, a.
Logado, da. Participio pasivo de
logar,
EtiuolooÍa. Legar: latin, liícStut;
antiguo italiano, lócate; francés, íou/;
catatan, ll^at, da,
Logii. Masculiao anticuado. Ln-
Logar. Masculino anticuado. Lu-
ir ó PUEBLO, j Sitio ó paraje. Anti-
cuado. Representación, veces 6 susti-
tución de otra persona superior. |{
Anticuado. Causa, motivo li ocasión.
{I Activo anticuado. Alquilar, dar en
arrendamiento. | Recíproco anticua-
do. Obli^rae á al^un trabajo perso-
nal por cierto precio ó salario,
£tiholoo{a. Latín licSre, colocar,
alquilar ; italiano antiguo , leeare;
francés, leuer; catalán, lugar.
Logarítmico, ca. Adjetivo. Lo que
pertenece á los logaritmos.
ETiuoLOofA. Logaritmo: francés, le-
garithmiqut; italiano, logaritmieo; ca-
talán, logarítwtich, ca.
Logaritmo, Masculino. Arilin¿ti~
ca. Número tomado en una progre-
sión aritmética, correspondiente á otro
tomado en progresión geométrica,
EtiholooÍa. Griego Xi7«< (l^oi),
razón, v ifA^6<i (anthMÍt), número;
9 los aúmeros:! il
jigitized by
.taliano, í»-. ,
470
LÓGI
fonlmo! tnaei», hguritkm; oatkla»,
logwritwu.
Logaritmotecnia. Femenino.
Ciencia que tiene por objeto el cono-
cimiento de los pnncipioB que deben
obserTftrsQ p&re los cálculos lo^rít-
míCOS. I AjtTS DB LOS LOGARITMOS. ¿I-
Untitrn. Titulo de un libro de Nico-
lás llercator, publicado en 1668.
Btimolooía. ZoaaritMo j UeAui,
arto: francas, k^añíiwwUekñu.
ZiOgaritmotécDico, ea. Axljetivo,
Concerniente i le logaritmotecnia.
Logia. Femenino. Teatteümo. Pa-
labra que entra en la composición de
otras muchas, con la significación de
tratado, discurso. | Reunión de ma-
sones j el lugar donde se r*unen.
BtuiolooíZ. Griego Xoyls (IcgU),
doctrina^ de X^yo^ (Ugot), razón j pa-
labra, juicio 7 verbo: francés, Uigie.
Lógica. Femenino. FUoioJU. La
ciencia que enseña á discurrir con
exactitud, mediante el conocimiento
elemental de las ideas y de los jui-
cios. \ MATUBAí,. Disposición para dis-
currir con exactitud sin el auxilio de
las reglas. | Por extensión, se dice de
todo encadenamiento de ideas, forma-
do por un discurso recto. | Metáfora.
Se aplicatambiená los objetos del or-
den moral, en cujo sentido se dice:
<Ia LÓoiCii de la bistoria; la lóqica de
los tiempos; la LÓaiCA de las pasiones;
la LÓOlca del corazón. || Nombre de loa
tratados que se ocupan de dicba ma-
toría, en cujo sentido se dice: fia ló-
oíOA de U&rmol, la lógica de Con-
dillao I Lóaici. pasda. Oramítica
PARDA.
Etiiíolooía. Griego Xo^ixi) (logikS):
latin, iSg'tca; italiano, logwa; francés,
¡ogigiu; catalán, lógica.
Juteüa. — Lógica: del gnego logikf,
adjetiro Bustantivado que lleva so-
brentoudido íeehne, arte. ZcgiAe, vie-
ne de Ugot, palabra, verbo, discurso,
tratado, porción, conocimiento, razón,
ciencia; j li^ta sale del verbo Ug3, ie-
gti», en latin áico, dictre, loguor, ¡of^i,
que significa decir, hablar, raciocinar,
etcétera. La lógica es la ciencia j el
arto de encontrar la verdad, de discer-
nir lo verdadero de lo falso, de dis-
currir con acierto, etc., v de manifes-
tar la verdad por medio de la palabra.
Nótese, en efecto, que la voi griega
t^o$ significa á la vez rtíio j vtrbim,
razón v palabra; / que el vtrbo se ha
llamado siempre la palabra por exco-
lencia, la palabra que, en la ennncia-
cion del pensamiento, representa las
afirmaciones y los juicios que bace-
mos de las cosas. (Momlad.)
Lógicamente. Adverbio de modo.
Según las reglas de la légica.
KriuoLoafA. Zímica j el sufijo ad-
verbial natte: latín, VSgiei; italiano,
l^iamatU; francés, l^tyununt; cata-
lán, ¡ogicaauttt.
Lógico, ea.' Adjetivo. Lo pertone-
ciento á la légica 4, el que la estuditi
■j sabe. Se usa también como sustan-
tivo masculino por el que la j)rofe-
sa. I Akálisis Looioo. fíramáttoí. El
análisis que descompone la proposi-
ñon en sujeto, cópula j atributo, tér-
LOGO
mino opuesto del análisis gramatical,
el cual versa sobre la forma j cuali-
dad de los vocablos.
BriHOLOaÍA. Griego Xip; (ló^oi),
discurso j palabra; Ao^ix^f (Ü^tkót),
lógico; latín, lügíau; catalán, iÓgicA,
ea; francés, logtans, loeíeit»; proven-
zal, ¡ogieia»; italiano, íogico.
Legistas. Masculino plural. ^íito-
m a*tig%a. Magistrados de la antigua
Atenas, encargados de recibir las
cuentas á loa que dejaban de des-
empeñar algún cargo. Eran nombra-
dos á la suerte.
Etimolooía. Griego Xí^oc (l^ot),
razón j verbo; Xoyioi^ (logiitít), cal-
culador; Xoyma( (logitUi), decenviros
de Atenas: francés, logitt*.
Logística. Femenino. Ciencia del
cálculo ó de los números.
EriHOLOofA. Griego UytK (i^got),
raion j verbo, proporción, serie.
Logistórico, ca. Adjetivo. Concer-
niente al arto de componer la histo-
ria.
BTiuoLoofA. Lógoi é Autoría.
Logo. Adverbio de tiempo anticua-
do. LuÍGO.
Logodedalis. Femenino. Afecta-
ción ridicula en el hablar.
Btiuolooía. Griego XoyotiSTÍí (lo-
goetdií), semejante a la oración en
prosa; priax oralúmi ttmilú, v Xoliiv
llaUi»), hablar.
Losodédalo. Masculino. El sofis-
ta. I El que habla con mucha afecta-
ción.
BTiuoLoaÍA. LogocUdaUa.
Logogrsfia. Femenino. Ta^ui-
QBAPÍA.
ETiuOLoaÍA. Lógoi -g grapAAa, des-
cribir: francés, ¡ogograpAii.
Logográflco, ca. Adjetivo. I'aqui-
aiLÍPico.
Etiuoloqía. Logografía: francés,
logographiqw.
lÜofragrafo, ís. Masculino j feme-
nino. TaquÍorapo.
EiiuOLoofA. LojograJUti francés,
logographt; griego, Xoyoypiípo; (loge-
gripit
lOgógrafos. Masculino plural.
Hittoria antigtta. Nombre que los an-
tiguos griegos daban á los escritores
primitivos que habían consignado, en
Erosa, los acontecimientos más nóta-
les j también las tradiciones fabulo-
sas del país. Los looóobapos marcan
el tránsito, casi imperceptible de la
poesía épica ala prosa, j precedieron
a Ueródoto. Tales fueron Dionisio j
Cadmo de Mileto, Heléico de Lésbos
y otros,
Etiholosía. Griego XoyorpifOf (h-
gogríphot); de Ugot, razón j verbo, y
'raphtla, descripción: francés, logo-
rapio.
Logoj
Dgogrifico, Cl. Adjetivo. Con-
ceaniente á los logogrifoa, | Oscuro,
no inteligible.
EriMOLOofA. Logogrifo: francés, lo-
gogripK\q%e.
Logogrifo, Masculino. Enigma
que consiste en hacer diversas com-
binaciones con las letras de una pala-
bra, de modo que resulten otras, cu-
jo lignificado, además del de Ift toe ,
LOOB
principal, sa propone con algosa n-
curidad.
ErmoLOofA. Griego Xíp^ i^^),
palabra, y Tpí^ (grípÁot), m\k,
porque hay que cogtr el hilo da In
vocablos: italiano, ^ogri/e; íniuá,
logogripie.
Logomaqiiía. Femenino. Diipnh
de palabras entre dos personal; «tto
es, sobre palabras. | BettniondeTon-
blos contradictorios. ¡Metáfora, ^lí-
voco pueril.
Etimolooía. Griego XaxopaiU (U-
ffomaeUa); do Ufott palabi^j fí-
Yt«t>i (mácAutkat}, combatl^Kiiai,
togomaieAie. ' •
BeuiU. — ^Nada retrasó tanto el pro-
greso de las ciencias como lauMWá-
QuiA yla creación de vocablosaoam,
medio técnicos, medio metafiBCM,
incapaces de representar distintunen-
te, ni el efecto, ni la causa. (Bttmi^
¡íintralegia, tomo S.',pigi»a i6&.)
Logotecnis. Femenino. Lni-
COLOOlA.
ExiMOLoaÍA. Lágot, palabra, y leci-
««, arte; «arte d ciencia da Is pal»
bra:> Xi^oí, ^«¡.
Logoteta. Masculino. ÁMi/tti^
dtt. Uno de los principales nugitt»
dos del imperio oizan ti no, especiada
canciller, cuyo encargo consistís ea
responder por el emperador á Itu no-
bajadores de otras potencias y inn i
las reclamaciones da los sabdilct.
También tenía uno el patriarca di
Constantinopla.
EtiuolooIa. Griego Xopeínx f bf*-
tk¿tU); de X¿]^ (^g^)' enents, j
TiSív» (tithAtai), diaponer: frutk,
kgotÜti.
Logótropo. Masculino. Lágiiá. It-
pecie de silogismo condidoúl.
BriiioLOOfA. Griego Ugot, pilsln,
y Irápot, giro, traslación.
Logrado, da. Participio pasin de
lograr,
ETiHOLoaÍA. Zoyntr: catalán, U-
grat, da.
Lograr. Activo. Conseguir <i tl-
canzar lo que se intenta ó desea |
Gozar 6 disfrutsr alguna cosa. | B»-
cíproco. Llegar á colmo ó á su pñ^
cion alguna cosa.
EriuoLoafA. Latín buráñ, idqid-
rir, sacar utilidad y provecho: esti-
lan, lograr. Lacro y k^fro represtntu
la misma palabra de origen. _
SutONiuiA. Lograr, eentegiHr, slw-
tar. Lograr es propiamente el ténaiw
de nuestro deseo, sin relación i ^
medios empleadospsraello. CiMHf»'
es el término de nuestra solicitud, «1
fin á que se dirigen los medios mb
relación á ellos. Alcaatar es el térmi-
no de nuestro ruego. Lograr y emit-
gair pueden suponer justicia; ■ífÉNr
puede suponer siempre gracia.
Logra una gran fortuna el qasps*-
de vivir sin pleitos ni pretonsfBti.
Contiguo un buen empleo el qis|l
solicita con mérito y propordon. ií-
caiua el perdón el que intarpeM"»
ruegos humildes y pide miserioww»-
En la diferencia de esto últi»•H^
bo respecto de los dos .
cabe dad», porgas «s slsra
Digitized by
porras m slsra sstiAi
byVjOogle
LOOR
M pnede d«eir qae ae akaiaa lo qna se
diM i la libra Tolnntad de otro; j aaí
nadie dir& que ha alentado ^n&r un
pleito, qne ha aleantaáo limpiar de
mala hierba sus heredades. Para dis-
tinguir las ideas que representau los
dos primeros, basta buscar un ejem'-
pío en qoe la acción que se quiere
explicar por medio del verbo, no t«n-
ga relación directa i la solicitud, sino
paramente al deseo, j se hallaHi la
ma;70r propiedad j exactitud que en
tal caso tiene el verbo lograr. Logra
la satisfeocion de ver que sus hijos le
xespel^. Logra el gusto de saber qne
as amado de todos.
Las dos ideas diferentes que res-
pectiTamente explican los dos verbos,
se descubren con bastante claridad
en esta oración : k fuerza de industria
j de paciencia, al fin comegul ver lo-
grado mi deseo. La consecución es el
afecto de la industria ^ la paciencia:
«I logro es el término del deseo.
(Huerta. ]
Lograrse. Becíproco. Crecer hasta
la madurez; llegar i. la perfección;
salir bien. \ Metáfora. Loorarse, ha-
blándose de una oríatunl, es vivir, no
perderla, como cuando se dice: «no
8B LE HA. LOORADo niugunhijo.» p En
términos generales, vale tanto como
realizar su intenta; j así decimos:
«por fin SE LE HA LOSBAIW.»
Logrear. Neutro. Emplearse en
dar d recibir á logro.
BtimolosÍa. j^rar, ^cuentativo.
Logrería. Femenino. El ejercicio
da logrero.
Logrero, ri. Masculino j femeni-
ao. El que da dinero á logro.
ETmoLOQÍA, Logrería: catalán, lo-
{<rtr. — «El que da dinero á logro, j
O mismo que usurero. Dícese también
del que compra á guarda j retiene
los frutos, para venderlos después i
un precio excesivo.) (Academia, Dio-
ctMtfrúi <ü 1726.)
Logro. Masculino. La ganancia
que se saca de dineros ó de otra
cosa. I La consecución j posesión de
lo que se d^sea ó intenta. | Usura. |
Dab J^LOOBO. Frase. Prestar ¿ dar al-
guna cosa con usura.
ETitiOLOofA. Lograr: catalán, logro.
Logrones, sa. Adjetivo. El natu-
ral de Logroño 6 lo perteneciente á
esta ciudad.
Logroño. Masculino. Chogrtfia.
Provincia de tercera clase, compren-
dida en en el territorio de la auaien-
cia Y capitanía general de Burgos;
oreada por decreto de las Cortes de
27 de Enero de 1822 j reformada por
el de 30 de Noviembre de 1833.
1. SilMcion astronifmiea. — Se en-
cuentra enclavada en el centro á
Península entre los41' 50' 10"-42' 15'
de latitud setentrional j los 1*
1* 67' 30" de longitud occidental del
meridiano de Madrid.
2. Líntitei. — Por el Norte, confina
eon las provincias de Burgos ; Álava;
por el Biste, con las de Navarra y Za-
ragoza; por el Sur, con la de Soria,
' por el Oeete, otra vez con la de
Báq;ei.
LOGR
3. Setentio», — Mide este territorio
133 kildmetroB de largo, de Noroeste
i Sudeste; 44 de ancho, de Nordeste
á Sudoeste, ; 5.037 cuadrados de su-
perficie.
4. Poblano*. — Los nueve partidos
judiciales que constituyen esta pro-
vincia, quesos: Álfaro, Árnedo, Ca-
lahorra, Ctrvtra del Río Alhama, Ma-
ro, LoQRoSo, Nájera, Sanio Domingo
dt la Cahada j Torrecilla de Camero*,
se hallan divididos en 185 ayunta^
mientes, los cuales representan 282
Í ablaciones que dan un total de
75.020 habitantes.
5. Clima. — La agradable tempera-
tura que disfruta esta comarca la
hace susceptible de toda clase de cul-
tivos: el clima es por lo general apa-
cible y sano.
6. Montaña!. — La elevada cordille-
ra del Pirineo central penetra en el
territorio por la parte Noroeste con el
nombre de montee Obarenee, los cua-
les, tomando luego los de sierra de
Sonsierra, sierra de Tolofio j otros,
van i, formar el muro setentrional que
encierra la vastísima llanura en que
se halla comprendida la mejor y más
extensa porción de esta provincia:
varias cordilleras de montañas, pro-
cedentes de la cadena ibérica, forman
la barra meridional de aquella misma
llanura, preservándola de la influen-
cia perniciosa de los vientos del Me-
diodía. La más setentrional de aque-
llas cordilleras es la llamada tterra
de Santa Crng, cujos estribos termi-
nan en Bzcaray, í la cual siguen lué-
S) la de San MiDan t el puerto de la
emenda, á cuyo Norte se encuen-
tran el monte Delgalot, el de los Mer-
gnijueUt j los de Domingo Pedro. Al
salir del expresado puerfo, se entra
en el monte de Tejares; j después, en
la sierra de San ¿orenio, donde se dis-
tinguen el cerro de su nombre, punto
el más culminante de la cordillera, v
los montes de la Cogolla, de Panedo
j el de Oro. Descendiendo luego ha-
cia el Mediodía, siempre en dirección
occidental, se presenta la sierra de
Ntila, la cual, después de tomar di-
ferentes nombras y rumbos, viene á
confluir con la famosa sierra de Ca-
merot que, descendiendo de la parte
Noroeste á la del Sur j corriendo des-
de aquí hacia el Este en busca de las
derivaciones del Moncayo, forma, con
las denominaciones de tierra dt Pine-
da, de Áyedo, de A learama j otras, el
límite que separa esta provincia de la
de Soria.
7. Riot. — Siete son las comentes
Jue atraviesan esta comarca, de Su-
oeste á Nordeste, perjudicando con-
siderablemente, con su rápido curso,
el cultivo de sus campos: el Tiron¡
el Oia, el Najerilla, olXeta, allregua,
el didaeot y el AlAama. Estos dos úl-
timos proceden de la sierra de Alba lí
Oucala, en la jurisdicción de Soria, y
van á desaguar al caudaloso Ebro, en
la misma dirección que los anterio-
res: el primero, por cercado Calahor-
ra, y el segundo, porAlfaro.
8. Snelo.—hi parta destinada al
LOGE
471
cultivo es por lo común de excelente
calidad; si bien es cierto que en de-
terminados parajes se encuentra poco
fecundo, débese principalmente, ya i
la fait» de riego, ya al deslave que
ocasiona la rápida corriente de los
ríos, loB cuales arrastran violenta-
mente las capas vegetales del terreno.
El suelo de Loanoflo no cede, sin em-
bargo, en lo fértil á ninguno de la
Península; y especialmente en los
pueblos situados al pie de la sierra y
que se extienden hasta el Ebro, se
notan abundantes regadíos.
9. Minerales. — ^En tierra de Jubera
de Robres, en Torrecilla, Aguilar j
Torre de Cameros se encuentra el al-
cohol ó galena; en Haro, Amedülo,
Canales, Cervera. Anguiano, Matute,
Villaverde y Tobia, alguna cantidad
de cobre; en la jurisdicción de Robres
hay una mina de estaño; en Aguilar,
una veta de antimonio, y en las da
Prejano j Amedillo, de carbón de
piedra: las minas do Ezcaray forman
un importante ramo de riqueza, pues
contienen mucho azufre, lápiz plomo,
el hierro es de la mejor calidad. —
a Torrecilla de Cameros se halla el
bol, tan estimable como el de Arme-
nia, y en Haro, una arena silícea
blanca que ee ha empleado con muy
buen éxito en la fabncacion do cris-
tales. El sulfato y los alabastritos son
muy abundantes; particularmente, en
los alrededores de Santo Domingo,*
donde se ven inmensos yesares; como
asimismo la sosa subcarbonatada, la
magnesia, la sal común y otras varias
cristalizaciones calcáraaa y silíceas,
entre las cuales se cuenta el cristal
de roca. La pizarra arcillosa de dife-
rentes colores, las canteras de piedra
arenisca, excelente para edificar; de
piedra azul con listas blancas, espe-
cial por su permanencia Y vista, y dis-
tintas clases de mármoles son comu-
nes ¿ toda la provincia.— Las aguas
minerales de algunos puntos, como
Abales, Agoncillo, Joncea, Grávalos,
Mantilla y Torrecilla de Cameros go-
zan de mucha celebridad, y señalada
mente, las termales de Amedillo.
10. Prodveeionet. — Los considera-
bles terrenos Yermos y baldíos que
existen en cÍS,i todos los pueblos de
este territorio, son una délas causas
del estado de decadencia que o&ece
la agricultura, sobre todo en la sierra
de Cameros. Esto no obstante, las
producciones son muchas y variadas,
contándose, en primer término, el
trigo, el centeno, el cáñamo, cebada,
habas, habichuelas y otras clases de
legumbres; aceite, vino exquisito,
ñ-utas sabrosísimas, algo de seda,
lino, patatas, miel, cera, muchas es-
Secies de hortalizas, entre las qne se
istínguen los pimientos por su ma^
nitad y dulzura, y en algunos térmi-
nos, castañas y algarrobas. — Hn las
cimas de muchas montañas, sitios
Bombrios, en las laderas, faldas y pa-
rajes más soleados, se crían hayas y
robles, y en los puntos más culmi-
nantes, entre alguna que otra plan-
ta, malütud da hiwbas medicinak^^ I p
472
LOOR
La ejí», de ^nado lanar fino j común
es de conaideracion; el de cerda, el
TacuQO, el cabrío j caballar, no mé-
noB importaate. La caza, variada j
numerosa; la pesca, excelente j abun-
dante en los ríos Ebro, Neila, Tirón,
ítja, IregTiaj otros.
11. Jndutírú. — La &bríl, i pesar
de no bailarse todo lo extendida r
adelanteda que puede esperarse de
este país, cuente muchas j buenas
ftbricas de paños finos, entrefinos, or-
diaarios j bastea, de loas, lienzos,
sombreros, curtidos, clavazón, herra-
mientas, aguardientes, licores, agua
de colonia, papel, naipes, jabón, ha-
rinas, Tidríado, loia fina y objetes de
pasamanería, ebanistería y sillería;
multitud de telares de Uno y cáñamo;
máqninas para cardar, hilar, tundir
j perchar; alfarerías ordinarias, tejas
jmolinos de chocolate.
12. Comercio. ~— En otro tiempo,
cuando entre las Provincias Yascon-
ndas y de Navarra, en virtud de los
nieros especiales por que se regían,
era completamente libre la importe-
eion j exportación de todos los artícu-
los, asi nacionales como extranjeros,
«1 comercio de la de LoOBOflo llegó i
ser bástente considerable, pues su si-
tuación toporrifica le constituía como
el centro ae las operaciones mercan-
tiles entre las expresadas provincias
j las dos Castillas. Esto le proporcio-
naba dos ventejas: la inversión de ai-
runos espítales sobrantes, que entra-
ban en circulación, y la salida de sus
productos agrícolas é industríales, al
abrigo de las referidas transacciones.
Con el esteblecimiento de las adua-
nas en las cuatro provincias exentas,
quedaron ¿atas niveladas con las res-
tantea del litoral y frontera da la Pe-
nínsula, en cuanto i las Ujes restric-
tivas de comercio, y desde aquella
fecha, como era consiguiente a una
comarca central, quedo el de Loqro-
fto reducido al cambio de &utes poi
frutos, ^ £ la extracción, para las
provincias limítrofes, de las produc-
ciones de su industria.
13. Periu. — Las de este país, que,
dicho sea de paso, no ha sido en este
Sarte de los m¿s favorecidos de Bspa-
a, se reducen i, tas sfguientea: las
de Loaniifio, Haro, A.rnedo j Nájera,
que tienen lugar, respectivameiite,
en los diasl.*, S, 25 ^¿dde Setiem-
bre; las de Calahorra, en 3 de Marzo
y 31 de Agosto, y las de Santo Do-
mingo de la Calzada, en 19 de Marzo
{' 8 de Diciembre: entre los principa-
se artículos que en ellos se venden,
figuran loa granos, legumbres, quin-
cula, espartería, hilazas, sidrería,
paffoB del paía, géneros catalanes j
ganados de todas especies.
14. Ctráeter de loi habiltmlet. —l.os
riojanos son, por lo común, nobles,
francos y pundonorosos, como el rea-
to de los naturales de Castilla; bené-
ficos, hospitalarios, respetuosos para
con las autoridades j nelea observa-
dores de la lej.
15. LodBoSo.— Capital de la pro-
TÍncia, comandancia militer y partí-
L06E
do jndieial de su nombre; tudiencía
y capitanía general de Burgos 7 dió-
cesis de Calahorra. Se encuentra si-
tuada i los 42* 27' de latitud Norte
y 1* 14' 45" de longitnd Oeste del
meridiano de Madrid, sobre la orilla
derecha del Ebro, en una hermosa
llanura, próxima yt i los confines de
Castilla y de Navarra. BI clima es
benigno por lo general. La tempera-
tura máxima no excede de los 30*
Beaumur; la mínima, no pasa de los
3* bajo cero: el cielo se ostente diáfa-
no en el estío, brumoso en el invier-
no. Las enfermedades endémicas aoa
completemente desconocidas. £1 ter-
reno ea de buena calidad, susceptible
de toda clase de cultivos, excepto los
a^oa. La campi&a, que divide el
termino, amenizada por el Tregua,
que pasa á corte diatencia por la parte
occidentel, es deliciosa j feracísima.
Entre sus producciones, citeremos el
trigo, la cebada, el centeno, avena,
vino, aceite, legumbres de todas cla-
aea, riquísimas frutas ; algo de lino
jcáfiamo; cría de ganado lanar j ca-
brío; poca caza y Dastente pesca de
anguilas y madriUas en los ríos. La
industria está representada por varias
fábricas de curtidos, de sombreros,
do sillas, de velas de sebo y deaguar-
dientes; telares de lienzos de lino y
cáflamo; molinos harineros, ebaniste-
rías, platerías y demás artes y ofi-
cios ncceearioB. Aunque la agricultu-
ra constituye la principal riqueza da
la capitel, el giro y el comercio que
su vecindario sostiene con las provin-
cias confinantes ea, no obstante, de
alguna consideración.
16. Jnuríor dt ü pohUcia». — Este
ciudad alcanzd antiguamente una in-
mensa importancia. Sus calles son
algo tortuosas; las entradas por eus
extremos, notebles: las mejores apa-
recen cortadas perpendicularmente
Sir otras, y ae extienden hacia el
bro por un plano inclinado. La va-
riedad que se observa en la construc-
ción de BUS casas, demuestra que la
ciudad ha sido formada en distintas
épocas: las de la parte denominada
É%avitja, la más próxima al río, son
antiquísimas: las de las e»lUt Mayor
y de VilUtniuM, las de los Port&let j
Mercado, de construcción moderna.
La más impórtente de sua plazas, lla-
mada de La Redonda, ae distingue por
la magnificencia de sus edificios de
nueva plante j por el eatílo v gusto
de los de la Corte. — La capitel deLo-
QBoSo se halla distento 98 kilómetros
de Burgos v 374 de Madrid: es resi-
dencia de las auterídadea civilea y
mi lite res y contiene 13.888 habiten-
tes, teatro, instituto, casa de miseri-
cordia, de nifios expósitos, hospital,
seminarío conciliar, escuela normal y
de primera enseüanza. liceo artístico
y literario, y otros edificios públicos
de mérito indisputebls.
17. Cwiotidadet artUtieat. — Entre
los monumentos curioaos que posee
este ciudad ; que merecen ser visita-
dos, figura, en primera línea, la igle-
I sia de Sante Haría de Palacio, con
LOOB
una torre piramidal , qne se elsn de»>
de el centro del edineio sobre SÍM
pies geométricos: fué edificada, b»~
gun tradición muy antigua, por 6t~
den de Constantino el Oramde, ea caja
memoria lleva siempre el título de
igUeU imperial. Bu opinión de loe in-
teligentes, esto grandioso templo
cuente más de mil afios de existen-
cia. La iglesia de Santiago es toda de
piedra; está edificada con la majei
valentía de arte; tiene 120 pasas da
largo por 60 de ancho, formando una
sola nave sin pilar alguno, v ha ñdo
incluida en el número de la^pobraa
maestras. — La suprimida parroqain
de San Bartolomé es quizás la segnn-
da en antigüedad; cuenta de ocho £
nueve siglos, ; por ser toda ella da
Eiedra lirada ha podido consemm
aste el día: la portada es de arqui-
tectura gótico-bizantina. — Son, por
último. Igualmente dignos ds men-
cionarse las hermosas ruinas da na
antiffuo castillo y el magnifico puen-
te de 12 arcos, guarnecidos de tres
fortificaciones y de 236 metros de lar-
go, que se ve sobre el Ebro, á cuja
cabeza se encuentra la población, d
cual fué construido en 1X38 por d
ermitaño san Juan de Ortega. — Los
paseos de los alrededores de la car-
tel son bellísimos y elegantes.
18, PobladoHtt.—Ltí provincia ds
LooBoRo, conocida vulgarmente con
el nombre de la Jtioja, cuente entn
BUS pueblos de alguna consideración:
á Calahorra, ciudad episcopal, patria
de Quintiliano, fundsJla sobre el Gí-
dacoB, con 7.223 almas, seminarío
couciliar, catedral, esteblecimientoe
de beneficencia jantígfledades roma-
nas; Sofo, asenteda sobre el Rbre,
en la comarca más productiva, con
6,353 habitentes, fértil campiña j
minas de cobre; Alfaro, ciudad b-
mosa por las Cortes cu ella celebra-
das durante el reinado de Sancho d
Bravo, situada sobre el Alhama, oos
5.638 habitentes, fábricas de P<ifios
j de jabón; Centra del Río Áliarnt,
villa industriosa, sobre el río de so
nombre, con 4.314 almas, campo I»-
rai, fábricae de tejidos y aguan me-
dicinales; Santo JhmiKfo de ¡t Ckí-
tada, en país abundan tí aimo, eon
4.071 habitantes, hermoso palacio 7
manufacturas de paños; Ameio, pe-
queña ciudad, con 3.762 almaa j o-
bricaciou de aguardientes; Atenst,
con 3.026 habitantes, destilatorica de
aguardientes y considerable expwia-
cion de vinos; Btcaray , villa vñ»-
bre por sus manufacturas de paSoa
finos, con 2.603 almas; Ntíert, coa
2.548, frondosa vega, residÍBneia ea
otro tiempo da los re^ee de Navam j
memorable por sus fueros y por B
batalla que se dio allí entre Don Pk-
dro I de Castilla y su hermano Den
Enrique; Antol, Sftuada sobre el CS-
dacos, á 45 kilómetros Sudeste doLo-
QBoSo, con 2.477 almas; Sem yt-
cente de Sonñerra, villa edificada «An
la margen izquierda del río Bhv,
con 2.^ habitantes; iAwsib, «M
2.432 KbricaS d« v
_.'i:jitized by *
jcm^*
LOGR
torerÍM j mercado todos los domin-
ffoB; Ag%ihr del Rio Alhema, con
2.041 tlmu, dos escuelue j tres igle-
sias; TorrealU de Ctmerot, TÍUa ri-
quísima, con 1.859 habitantes, filbn-
cas de paflos y buen lavadero da la-
nas; AnudiUo, famosa por bus pa-
itos, con 1.300 almas j fuentes me-
dicinalea; Gravalcí, con 1.300 habi-
tantes j affuas sulfurosoa ; Eneito,
con 1.041 almas, ; Abalot, con 700,
ambas con agsaa minerales, j Clavi-
fo, notable por la batalla de su nom-
bre, dada en sus cercanías contra los
musulmanes.
19. Sutoria. ^Log padrea de la
gfeografía j algunos doctísimos escri-
tores han aventurado, acerca del ori-
gen j fundación de LoohoSo, las con-
jeturas más opuestas j contradicto-
rias. Sin elnbargo, la ciudad, según
general opinión, es antiquísima, pues-
to que existía va en tiempo de los ro-
manos; UegtS a ser punto de gran co-
mercio por el río Ebro, que conducía
hasta ella las embarcaciones del Me-
diterráneo, j se Itamii Varia, de donde
tomó el nombre el actual barrio de
Barca, el más antiguo de la población
que nos ocupa. Del poder de los ro-
manos, pasiS al de los godos; j de és-
tos, i ios irabea, contándose éntrelos
diferentes pueblos que reconquistaron
los cristianos por ios años de 755 á
756. La aparición del nombre de esta
ciudad ea muchos documentos de fe-
cha muy remota, viene & destruir por
completo la opinión de los autores
que, considerándola moderna, han
atribuido su fundación á los condes
Don Garcí» y Doña Urraca, bajo el
reinado de Alonso VI , conñindiendo,
sin duda, la repoblación con la fun-
dación. Según Llórente, los monar-
cas de Pamplona Don García IV y su
esposa Doña Teresa hicieron dona-
ción da las villas de LosboRo j ¿sa
i gan Millan de la Cogulla, año 926;
pasando, en 1054, al dominio de Don
Sancho, hijo de Don García. En la
escritura 229 del totno sexto de la co-
lección de documentos del archivo de
Simancas, se lee, firmado como testi-
ao *et indicio j%dica*le Domino Marti%o,
Ihmitíator m ¿wroaü» jaflo de 1056);
en la señalada con el nume^ 238, fir-
ma: tmior Gomit Zorraqmn, Domina-
tor LognAo Utlit (año 1064); en una
tercera, número 214, se dice: 4accepi
ex vobit in fn%t%a aliapieza im via de L%-
eronio deva*CetanctÍifi«Aael(Año 1073),
y en otra, número 253, sin fecha: *alia
pieta jiuto rifo de iSattcíi Marítni; H
wto de Mércalo LttcroHto;» y mis ade-
lante: *diuu pietat petrotat i» via de
L%cro%io.> Por último, en otras varias
escríturas, aparece igualmente con-
firmada la anterior eiisteacia de Lo-
OBORo, figurando, no como un lugar
cualquiera, sino como un pueblo prin-
cipal, cuyas autoridades se encuen-
tran firmando las donaciones reales,
como se ve en los textos da las escri-
turas, números 214 y 229, cuyos pár-
rafos hemos trascrito, y esta última,
con la cláusula especial de *j%dicio
jitdieaitte. » Muerto Don Sancho de Pe-
LOGR
Salen, en Junio de 1076, y como Don
Sancho de Aragón se apoderase dé los
Sstados de Pamplona, se aplicd el rei-
no de Nájera Don Alonso VI de Cas-
tilla, cuyo monarca, después que los
ea citados condes Don García y Doña
rraca hubieron mejorado la pobla-
ción, se otorgd, en 1095, el famoso
fuero de que nabla Marina en su en-
sayo histórico sobre la antigua legis-
lación. A partir de esta época, empe-
zó á prosperar la ciudad de LooroSo,
merced á sus leyes francas, contribu-
yendo asimismo á aquella prosperi-
dad su situación, la hermosura de su
cielo j la fertilidad de sus campiñas.
Las vicisitudes y trastornos que trajo
sobre todo el país la muerte de Don
Sancho de Pefialen, alcanzaron igual-
mente á esta población, la cual, víc-
tima de empeñadas contiendas entre
los rejres de Aragón, Castilla y Na-
varra, fué pasando sucesivamente á
poder de varios soberanos, entre los
figuran: Don Á.\onBo el Batallador,
^onso VII, hijo de Doña Urraca
de Castilla; Don Sancho VII, llamado
elSabio; Don Alonso VIH, Don Alfon-
so X, Don Pedrd I, apellidado el
Cntel; el papa Gregorio XI, que la
foeeyó en depósito, hasta el año de
373, en que se hizo entre^ de la
ciudad i Don Enrique de Trasta-
mara, quedando definitivamante in-
corporada i la corona de Castilla.
Bn 1410 celebré sínodo en Looaoito
el obispo de Calahorra, Don Diego
de Zúñiga; y por esta misma época le
otorgé el rey Don Juan II títulos de
MUT NOflut y mnr lbal, t voto en
Cértes, que no conservó. Durante el
reinado de Enrique IV, apoderáronse
nuevamente los navarros de esta ciu-
dad, la cual fué recuperada en breve
tiempo por aquel monarca, auxiliado
de Don Pedro Oiron, gran maestre de
Calatrava. Otro hecho glorioso regis-
tra la historia de este pueblo, el cual
celebra en el dia de san Bernabé; en
25 de Mayo de 1521, se viÓ atacada la
ciudad por un fuerte tren de artille-
ría y un formidable ejército francés,
que, al mando del general A&perréa,
acababa de apoderarse de Pamplona y
de toda Navarra: los sitiados, llenos
de amor patrio, resistían los ataquei
do los invasores con gran tesón y va-
lentía, y en t&nto la nobleza castella-
na, puesta al frente de algunos ter-
cios escogidos, derrotaba á aquel ejér-
cito en el llano de Gsquiroz, causán-
dole una pérdida de o.OOO hombres,
bagajes y artillería y haciendo prisio-
nero al general que lo mandaba. Por
esta &moso hecho de armas, el empe-
rador Carlos V mandé añadir tres ño-
res de lis á las armas de Loaaoflo.
Geta ciudad fué una de las que más
sufrieron durante la guerra de la In~
dependencia; en I8(w se apoderé de
la plaza el general Verdier con dos
batallones, después de haber arcabu-
ceado á los principales autores del al-
zamiento de Logroño contra el ejér-
cito invasor , en donde permaneció
éste hasta el 24 de Junio de I8I3, en
que la abandoné el general Glauíel,
LOHO
473
de toda la guarnición. Bn
18 de Abril de 1823, volvió á caer de
nuevo en poder de los franceses: en Oc-
tubre de 1833, tuvo lugar una insur-
rección realista, dirigida por Don San-
tos Ladrón, que el gobernador militar
de la plaza no supo reprimir: en 10 de
Marzo de 1834, invaaieron la pobla-
ción sobre 1.500 carlistas, capitaneados
por Iturralde; y en 27 de Abril de 1835
Suso su firma el general Valdés al pié
e! tratado de Eliot, que el general
carlista Zumalacárregui firmé en Ar-
taza al siguiente dia. En 1838, esta-
bleció Espartero en ^oaaotío su cuar-
tel general, y, finalmente, en 1845,
mandó fusilar Vitlalonga, dentro de
sus muros, al esforzado campeón de
la libertad, Don Martin Zurbauo.
20. Pertonajet célebret. — Éntrelos
muchos personajes célebres que esta
ilustre ciudad cuenta por hijos, figu-
ran los cardenales Aguirre y Salazar;
el arzobispo de Luna, señor de So-
lohaga; el -de Tarragona y Burgos,
señor de Samaniego; el obispo de
Marruecos, señor Espinosa; el de fiar-
bastro y Ftaaencia , Don Francisco
Antonio de Bustamante; el de León,
Don José de Vergara; Don Joeé de
Salazar, teniente general de caballe-
ría, conocido con el sobrenombre del
Cid dt la Rioja, el cual militó por es-
Sacio de cuarenta años en las guerras
e Flándes, Portugal, Aragón, Va-
lencia y Cataluña; el excelentísimo
señor Don Jacinto de Seguróla, capi-
tán general de los ejércitos de mar j
tierra en tiempos de Fernando VI;
Don José Cirios Ramírez de Arellano,
bizarro coronel, que se distinguió en
la guerra de Italia y thurió en Roma;
Don Alonso de Mena y Don Alonso
de Navarrete, de la ilustre casa de
Don José Bustamante v Lovola, ca-
marero del rey; el padre Mendo; el
jesuíta Arriaga; Don Pedro Logroño;
el maestro Ortuño; los célebres artis-
tistas Don Andrés García, Don José
de Mendoza y Don Juan Fernandez
Navarrete, el Jíudo, pintor de cámara
de Felipe II; la excelentísima señora
Doña Jacinta Martínez Sicilia de Es-
fiartero, esposa del invicto duque de
a Victoria y cqpde de Morella; del
famoso poeta Don Francisco López de
Zarate j de Don José Orive, tenien-
te general de los ejércitos naciona-
les.
21. Herildica. — Las armas de Lo-
ORORO representan, sobre el río Ebro,
un puente con tres torres, y en la
bordadura del escudo, tres floree de
lis de oro en campo azul.
BrniOLOoÍA. Latín LwsronXwn, íi;
Veria, «; Jaliohriga, «.
Lognai*- Masculino anticuado. Lo-
QAB.
Logner. Masculino anticuado. El
salario, premio ó alquiler.
ETiHOLoaÍA. Logrero.
Loguero. Masculino anticuado.
LoouBB. \ Anticuado. El jornal ó sa-
lario de un dia que gana un peón.
EtimolooI A. Logar.
Lohongo. Masculino. Abutarda de
la Arabia.
ytüoogle
474
LOLI
Loimico, ca. Adjetiro. Medicina.
Pestilbncul.
ETiMOLoaÍA. GriegD Xo[¡iíí (lomdt),
peste: fraocés, lotmique.
LoimogrifÍB- Femenino. Medid'
«a. Descripción de lu eufennedadea
conta^osas.
Etiuolooía. Griego hi»4t, peste,
yyr«iA#i«, describir: francés, Mno-
grapiie.
Loimogriflco, ca. Adjetivo. Coa-
cerniente á la loimograña.
Ktikolooi'a. Loimofra/ia: francés,
l<flmogritpAi^%e.
Loimáerafo, fa. Masculino j fe-
menino. La pereons que escribe sobre
loimografls,
Loimologia. Femenino. Medicina.
Tratado sobre las enfermedades con-
tagiosas.
EtiuolooÍa. Griego loÍm¿t, peste,
j lágoi, tratado: francés, lilmologie,
lloimológico, ca. Masculino j fe-
menino. Coucerniente á la loimología.
EtiuolooÍa. ZfOimole^Ut: francés,
lelutoUgiouí.
' Loimologo, ga. Masculino j fe-
menino. El autor de una loimología.
LoimÓpira. Fiebre pestilencial.
EtiuolooÍa. Griego iom4t, peste,
Íp¡/ro$, genitivo de jiyr, fuego, fie-
re : francés, ¡otmopjfre.
Loira. Masculino, Qeograña. Río
CBudaloBO de Francia, que desemboca
en el Océano,
EtiuolooCa. Latin Zmíkí.
1. Loja. Femenino. Locha, pes.
2. Loja. Femenino. Qtt^afia. Ciu-
da dimportant« y piatoresca de la
provincia de Granada, célebre en la
historia.
EtiuoloqíV. Latín Z«m; árabe
Lobmao. Célebre hbulista árabe,
que sus compatriotas pretenden haber
sido contemporáneo de Salomón y al
que algunos sabios han confundido
con este rej, suponiendo que el nom-
bre de Salomón, que en Heoreo signi-
fica tabio, pudo ser traducido por el
de LoicuAH, que en árabe tiene un
sentido idéntico. Las fábulas del poeta
árabe, que tienen una grandísima
analogía con los a^iilogos de Esopo,
han dado también lugar á que algu-
nos críticos, j entre ellos M. de Sacj,
las juzguen imitaciones del fabulista
— 'ígo. La primera edición de ellas
publicada por Espenius, en árabe
j en latin (Lejfden, 1651). Otras hai
sido hechas por Rcediger(Haja, 1830),
j por Rask (Copenhague, 1^32). Mar-
ee! en 1799 j Caussin en 1818, las
hau publicado con la traducción fran-
cesa, asi como Gallad que, en unión
de ks de B^dpav. las imprimió en
Paris (1714, 2 volúmenea en 12.*)
Lola. Femenino familiar. Dolo-
BBS, nombre propio de mujer.
Loliáceas. Femenino plural. Sotí-
Mica. Nombre de una tribu de la fa-
milia de las gramíneas, que tiene por
tipo el género zizafia, jojo 6 comi-
nillo.
EriHOLoaíi. laUo: francés, ¡eUa-
S
LOMB
Iioligeno, na. Adjetivo. Que en-
gendra calamares.
EtiuolooÍa. Latin litigo, el pez ca-
lamar, j genlre, producir.
LoligÍDOSO, sa. Adjetivo, Bittoña
natwal. Que participa de la naturale-
za del calamar.
ETiuoLoatA. Lálogo.
Lolio. Masculino anticuado. Joto.
EtiuolooÍa. La forma joyo ea in-
correcta.
Lólogo. Masculino. leliologia.
Nombre científico del calamar.
Etimolooía. Latin lótigo; francés,
loligo.
Jcetña.^Plinío dice: «peí que vue-
la 7.que tiene la sangre negra como
la tinta. >
Lologoidflo, dea. Adjetivo. /c'üh
logía. Parecido al calamar,
Etimolooía. Lóhgo j eidot, forma
Lom. Masculino. Nombre que dan
los chinos al dragón con cinco uñas,
que pintan en las telas destinadas al
emperador.
Loma. Femenino. Altura pequeña
j prolongada.
EtiuolooÍa. J^omo. La loma es un
lomo de tierra, como el lomo es una
loma de carne y hueso.— «Colina, co-
llado 6 altura, de tierra, que se le-
vanta en los llanos. Llamdse así por
la semejanza que tiene con el lomo.»
^AcAnsuiA, D\año%arÍo de 11 f6.)
Lomar. Activo. Gem&»la. Dar.
Lomaso. Masculino anticuado.
Clavo de puerta.
Lomatuto, ns. Adjetivo. Zoología.
Epíteto de loa dedos de los mamíferos
y de las aves, cuando están unidos
por una membrana lateral.
EtiuolooÍa. Griego Urna, frimja;
ISmitv», franja pequefi a.
Lomatófllo, la. Adjetivo. Botini-
ea. Que tiene los bordes de la hoja de
diferente naturaleza que la hoja mis-
ma.
EtiuolooÍa. Griego ¡dma, franja,
orla del vestido, y pkyHe», hoja;
Lomatorriceo, cea. Adjetivo. J?o-
íinie». Epíteto de las plantas cu^aa
raices están guarnecidas de un borde.
EtiuolooÍa. Griego loma, franja, y
rhíta, níz'. XijiaiiÍB.
Lombagia. Femenino. Medieina.
Debilidad de los ríñones.
' EtiuolooÍa. Zunbot,
Lombágico, ca. Adjetivo. Concer-
niente á la lombagia.
Lombarda, Femenino. Cañen de
artillería de varios calibres, de que se
usó antiguamente para arrojar pie-
dras de enorme peso. | Variedad de
berza muy semejante al repollo', pero
no tan cerrada, v de color encendido
que tira á morado.
EtiuolooÍa. ¿om&irifta: catalán,
¡lombarda. -^tCieTto género de escope-
ta, de que se usaba en lo antiguo, á
la que se dió'esta nombre por haber-
se traído las primeras de Lombar-
día.t (AcAnsuiA, Diccümario de 1726.)
«Aprestar y llevar seis tiros gruesos,
que nuestros coronistas llaman Zom-
oardat, creo dq Zomiardia, de donde
vinieron primero i España, ó porque
LOMB
allí se inventaron. (Mariaka, JSití^
ria d» EtpaU., Ubro 19, c^tU 14.)
Lombarda (lioa). Sitíoria. 1. De
intento hemos omitido hablar de ells
en nuestro artículo UOa, porque an
importancia y extensión requieren ar-
ticulo especial.
9. La LiOA loubauia nació sn el
monasterio de Pwríido, entre Hilan y
Bérgamo, el 7 de Abril de 1767, ^0
et'patronato del papa Alejandro lu.
¿. Su fin era la defensa de la inde-
pendencia italiana contra las preten-
siones del emperador Federico I Bai-
b arroja.
4. Al principio sólo contó con al-
fanas ciudades gúelfas, B^^amo,
reacia, Cremona, Mantua, Yerona,
Trevisa; y con los habitantes de Mi-
lán, paco menos que destruida por loa
gibefinos, aliados de Federico.
5. Pronto contó con otras nueve
ciudades; j posteriormente, con cinco
más, y no dejó al emperador, en el
Norte de la Italia, más que dos ta.11-
dades aliadas.
6. Para cortar las comunicacionei
entre los territorios, los lombardos
fundaron la ciudad de Alejandría, «a
honor de Alejandro III.
7. Después de la marcha precipita-
da del emperador, t durante su au-
sencia de seis años, la lioa se exten-
dió por todas partes, y recibió el ju-
ramento de Rávena, de Rímini, de
Imola, de Forli, que no habían toma-
do parte activa en la guerra de la li-
bertad.
8. Barbarroja, fbrzado á abandonar
á Alejandría y derrotado en Legua-
no, se vio obligado por Iqp lomba^oa
á firmar la tregua de Venecia (11771;
se llegó (Junio de 1183) á la paz de
Coostauza, y hubo de reconocer la in-
dependencia y los derechos de laa
ciudades lombardas.
9. La ciudad de Como había abra-
zado la causa común (1176) en tanto
?ue Cremona j Tortosa, la miñna
mola y Alejandría, habían Conctoido
por una paz perpetua.
10. Una segunda lioa lombaboa
se formó el 3 de Marzo de \^¡^, coan-
do el emperador Federico II, igaat-
mente ambicioso, revindicó la corona
de Italiq^habiéndose establecido por
veinticinco años y entre 25 ciiulaaes.
11. Privada de algunas ciudades
fior los triunfos del emperador 6 de
os gibelinos: derrotada alguna vea
por Federico; pero siempre sostenida
por los pontífices Gregorio IX é Ino-
cente IV, la LIOA LOMBABLDA.trinnEi,
por fin, de su enem^, ante loe mn*
ros de la ciudad de Parma, que sitiap
ha; arrasó la de Viterbo, oe que ae
había apoderado, hizo prisionero iaa
hijo y redujo á Federico i retírane
al reino de Ñapóles
1250.
oles, donde muiiÓ «i
Lombardada. Femenino. Tiro qae
dispara la lombarda.
Lombardear. Activo. Disparar laa
lombardas contra algún aitio 6 wü^
ficio.
Etiholoqía. Zowtbarda: ealaka,
lombardejar,
Digitized by Vj OOQ [C
LOMB
tiOmbarderia. Femenino. El con-
Í'nnto de piezas de artillería, llamadas
ombardas.
Lombardero. Sfasculino. El sol-
dado que tenia i su cargo diñgir j
disparar las lombardas.
Lombárdico, ca. AdjeÜYo. Lo
perteneciente á Lombardía.
Lombardo; da. AdjetÍTo. El natu-
ral de Lombardía 6 lo perteneciente
i ella.
BrmOLOafA. I/mhardia: catalán,
lUmhart, da.
Lombia (Juan}. Aotor j autor dra-
mático espafiol, que nació en Zarago-
za en 1806 y murii5 en 1851. Fué en
an principio maestro de ebanistería,
basta que en 1829, babréndose pre-
parado por un detenido estudio j* una
sólida instrucción para tan singular
cambio, trocó su bonrado oficio por
la profesión de actor, estrenindose en
el teatro de la Cruz T siendo contra-
tado de allí i. poco de segundo galán
jÓTen para el del Príncipe. Su perse-
verancia j BU aplicación le granjea-
ron el faTOr del público; especialmen-
te, en los papeles de carácter, que
era donde más sobresalía. Dedicado al
propio tiempo á arreglar produccio-
nes francesas para nuestra escena j á
escribir algunas originales, dejd, en-
tre otras: El Sitio dt Zaragata; Él
Trapero de Madrid; SI Avaro; La Sal-
ta y el Rattro y El Pillwlo de Partí,
j un apreciable arte de declamación
con el título de El Teatro.
Retúnm. — JujUí LoubÍa era un
hombre amante del saber ^ un verda-
dero literato, cu; a erudición brillaba
más en sus conversaciones que en sus
libros, como si su trato fuese más
. gustoso que sus letras. Considerado
como actor, figurará siempre ebtre
los maestros con referehcis a los pa-
peles, que pudiéramos llamar genia-
iis; sobre t<Klo, el noble genial ara-
gonés. Nadie, como él, decía aquellos
versos:
j los otros con que terminaba la co-
media:
A Belchite, i Belchíte;
La corte no «b para mi. ^
Al morir el notable actor, i quien
tenemos el honor de consagrar las
presentes líneas, murié El Pelo de la
Jekeía, como si se juntaran en este
panto las sepulturas de LombÍa y Bre-
tón. Nuestro personaje es de los acto-
res que nos han dejado una memoria
más intima y profunda, porque no
parece sino que la fama tiene también
sus acordes y sus melodías.
Lombo. Masculino anticuado. Lo-
ma, sitio alto.
Lombricaria. Femenino. Sot¿»Í'
ea. Especie de alga.
Etiuolooía. ^nbrit, por semejan-
za de forma: francés, Umhrieawe.
Lombricíforme. Adjetivo. EittO'
ria natural. Que tiene' forma de lom-
brix.
Btimoloo(a. Zomirüy^orma.
Lombrignera. Femenino. El agu-
LOMÓ
jero que hacen en la tierra las lom-
brices. I Hierba. AfiBÓTANO.
Lombriz. Femenino. Animal de
sangre roja, sin miembros, con el
cuerpo largo j cilindrico, dividido
por arrugas en un gran numero de
anillos, cada uno de los cuales tiene
debajo pelos tiesos y dirigidos hacia
atrás. I 30L1TAB1A. Solitaria.
Etimolooía. Latin lumbrtcut, qwti
hbríetu, resbaladizo; de ISbi, estar
para caea [sak Isiooao]: italiano, '
irieo; francés, lomirie.
Xiombrizal. Adjetivo. Que tiene la
formado lombriz.
LombroBO (Jacoso). Hebraizante
español, que vivía en la primera mi-
tad del siglo XVII. Publjcé en Vene-
cia en 163E> una Biilia en hebreo,
mu; apreciada de los judíos de Espa-
ña y Levante, á causa de las notas li-
terales ^que contiene j á la juiciosa
elección de las interpretaciones.
Lomear. Neutro. Mover lo caba-
llos el lomo, encorvándolo con violen-
LÓND
475
Femenino, ffniomolo-
gía. Género de ii^ectos coleépteros.
Lomentráceo, cea. Adjetivo. Bo-
tánica. Epíteto de las hojas cuja ner-
vadura central se raintfica para for-
mar al limbo.
LomaM. Femenino. La correa que
se acomoda en el lomo de la caballe-
ría, para que mantenga en su lugar
las demás piezas de la guarnición. ||
Provincial. Caballee del tbjaoo.
Lomica, Ha, t«. Femenino dimi-
nutivo de loma.
Lomicü, I)o, lo. Masculino dimi-
nutivo de lomo. | Entre costureras,
labor de dos puntadas cruzadas, por
la cual empiezan regularmente la^
niñas á hacer el dechado. [ La parte
superior de las albardas, en la cual
por lo interior queda un hueco pro-
porcionado al lomo de los animales.
En plural, es una especie de aparejo
largo j estrecho, que se pone á las
caballerías cuando han de conducir
costales cargados de granos.
EtiuolooIa. Zimo: catalán, llomet.
Lomienhiesto, ta. Adjetivo. Lo-
UHHIBSTO.
Lomilla'. Femenino diminutivo de
loma.
Lóminbiesto, ta. Adjetivo. Alto
de lomos. |[ Metáfora. Engreído, pre-
suntuoso.
Lomo.' Masculino. La parte infe-
rior de la espalda del hombre, que
comprenda desde la cintura hasta la
rabaÜlilla. Díceae más comunmente en
plural. I En los cuadrúpedos, todo el
espinazo desde la cruz hasta las ancas.
" La parte del libro opuesta al corte
¡e las hojas, en la cual se pone el ré-
tulo. I La parte por donde se doblan
á lo largo de la pieza las pieles, teji-
dos y otras cosas. | La tierra que le-
vanta el arado .entre surco y surco. |¡
En los instrumentos cortantes es la
parte opuesta al filo. | Anticuado
LouA. I Por antonomasia, ei del cer-
do. I Plural. Se suele tomar por las
costillas. I Lomo dsscaroado. £1 que
se da con poca parte de hueso, f A
Louo. Modo adverbial qne junto con
los verbos íro«',/i«arj otros, signifi-
ca conducir cargas en bestias. 1 Ju-
QAB DB LOUO. Frase metafórica. Estar
lozano ; holgado.
Etiuoloqía. Iiumho: catalán, llom.
Lomoso, aa. Adjetivo anticuado.
Lo que pertenece allomo.
Lomado, da. Adjetivo. El que tie-
ne grandes lomos.
Lona. Femenino. Tela fuerte de al-
godón 6 cáñamo, para velas do na^
vfos, toldos, tiendas de campaña j
otros usos.
Etiuolooía. Olona.
Lonclato. Masculino, Especie de
tela de algodón blanco y azul.
Loncha. Femenino. Piedra mediap
na, chata 6 plana, á manera de ladri-
llo. I Tajadadelgadade carne. Lonja.
EriMOLoofA. Griego iíyxi (^S'^^'h
lanza, cuerpo aplastado; ^tcJl/vni.
Lóndiga. Femenino. Alhóndioa,
Londinense. Sustantivo ; adjeti-
vo. £1 natural j lo perteneciente á
Londres.
ETiuoLoaÍA. Inglés Zondon, Lon-
dres.
Loado. Masculino. Especie de tela
de Bretaña.
Etiuolooía. Lo*dine»te.
1. Londres. Masculino anticua-
do. Paño ordinario que se Jabricaba
en España, parecido á uno traido de
Inglaterra. .
Etiuoloqía. Lóndret.
2. Londres. Masculino. Geografia.
Capital de Inglaterra y metrópoli del
Reino-Unido de la Gran Bretaña, uno
de los grandes portentos de la modei>
na civilización.
1. Situación, — Esta ciudad, la más
extensa, rica ^poblada de Europa y
la más comercial del mundo, se en-
cuentra situada sobre el Támesis, á
los 51* 30' 49" de latitud setentrio-
nal y 2* 26' 12" de longitud occiden-
tal del meridiano de Paris; distante
377 kilómetros de dicha población;
72, de la embocadura de aquel río,
y 61, del mar del Norte.
2. Topografía. — El inmenso valle
que ocupa la población/ que atravie-
sa el Támesis, presenta un suelo des-
igual: en la parte Norte, se eleva dea-
de luego de una manera brusca; y
después, gradualmente, describiendo
una curva hacia el Oeste; al Sur, se
encnentra casi al nivel de aquel río.
En los alrededores do Tothill-Fields,
al Mediodía, ;
a los de la Torre de
LÓMDBSS, hacia el Oriente, la ciudad
sensible,
irgo' del Támes'ia, y está res-
sigue una pendiente, apenas sensible,
á lo largo del Támesia, j está res-
guardada de los vientos del Norte por
fas colinas de Islington, Higbburj,
Highate y Hampst«ad .•Hacia el inte-
rior del condado de Middlesex j en el
de Surrey, situado al Mediodía, el
terreno es llano por lo general.
3. Interior de la población. — La ciu-
dad de LÓNDBES se extiende en una
superficie de 31.576 hectáreas (sobre
treinta v un millones y medio de me-
tros de lado; 31.576.000), la cual divi-
de el Támesis en dos partes desiguip-
les: la una, situada eobre U ¡la^gm 1
igitizedbyVjCTüyít
476
tóND
izquierda, comprende Z« Cit¿, 6 vUio
Londres, j íytsímiuter, abarcando
lo que generalmente se entiende por
el WeMt-S*dj las grandes villas de
Marylebooe, de Finsbury j de To-
wer-Hamleta; la otra, enciavada sobre
la orilla derecha, abraza las grandes
Tillas de Southwark ; Lambeth. ¿<
Cüá, que ocupa casi el centro de li
capital, representa la parte mis anti-
gua de la población j constituye por
sí sola una ciudad separada, con sus
lejos, qus usos j fianq^uicias, habita-
da por tos comerciantes i industria-
les, excepto los fabricantes de seda,
que se hallan establecidos en el íd-
mediato barrio de Spitalfields. Lasca-
lies de esta lona son, por lo general,
estrechas, húmedas y sombrítta. Al
Orieata de La CiU, se encuentra el
nnevo barrio de Etat-End, consagradi
príDci pálmente al comercio marítimo
La ciudad de Westminater, enclavada
en la extremidad occidental del vttjo
LÓNDRBS, comprende los cuarteles 6
barrios de WestminBtor, de Tjbur-
nia, de BelgraTÍa, de Regen t's-Park,
de Pimlico, de Bropton, de Chelsea,
entre otros, t es residencia de la cor-
te, de la nobleza, del Parlamento, de
las administraciones 7 de las familias
acomodadas. Southwrk es el barrio de
las manufiícturos j de las fábricas.
Las calles de Lóndrbs, cujo número
pasa de 9.000, son por lo común her-
mosas, largas, regulares j con aceras
de piedra; distinguiéndose las de Re-
ffent's -Street, Oiford-street, Biccadil-
Ijf, Pall-Mall, Portland-PIace, Tot-
tenham-Court-Road, el Strand, Hol'
, born. Oíd y New Bond-street j otras;
de Blanckwall á Chelsea, atravesando
la ciudad de Oriente i Occidente, s
puede recorrer, entre dos líneas d
casas, una distanciado m&a de 11 ki
lómetrosi j cruiándola de Mediodía á
Norte, desde Walworth hasta Hallo-
Taj, otra de siete. Elsu^loes de gra-
nito de Escocia, v laa de major trán-
sito están empearadas. Las calles de
los barrios nuevos son inmensas; pero
. ordinariamente solitarias y silencio-
sas: las casas, de poca apariencia, es-
trechas 7 bajas, están construidas de
ladrillo j cubiertas de tejas; las de
los barrios opulentos, presentan un
aspecto monumental, con columnatas
Ífronti», edificadas también de la-
rillo, pero oculto bajo la capa de una
materia que simula la piedra. Las ca-
sas tienen, generalmente, de tres á
cinco pisos,
4. Mo»w»eíHotrtli^ioiotyeivilet.
Bajo el punto de vista artístico, los
monumentos de la ciudad de Lón-
BR&a, salvas ligeras excepciones, no
ofrecen nada ftá notable. La mayor
parte de ellos están destinados a la
administración, á la industria j al
comercio, j su principal mérito con-
siste en su grandiosidad y solidez: en
•sto concepto ocupan, con justicia,
un lugar preferente.— Entre los edifi-
cios religiosos figura, en primera lí-
nea, la catedral de Sa» Pallo, cons-
truida, desde 1675 á 1710, por el ar-
quitecto Criattfbal Wren, ; cuyas
LOND
obras importaron 747.954 libras es-
terlinas, ósea, próximamente, pesetas
18.137. 884'50 (72.000.000 de reales).-
La fachada pnncipal de este templo
presenta dos pórticos y dos torres la-
terales: la una, contiene un reloj cu-
ríosisimo; la otra, una campana que
sólo se toca para anunciar la muerto
de un miembro de la familia real, del
obispo de LÓNoiiES, del deán de San
Pahta & del lord corregidor. El edifi-
cio tiene sobre 104 metros de eleva-
ción; y la cúpula, que se eleva ma-
jestuosamente en el centro, está ro-
deada de 32 columnas, que sirven de
apoyo á una galería elegantísima. En
el interior se admiran varios monu-
mentos y estatuas; entre otras, la del
marqués de Comivallis, las de los
condes de San Vicente y de Howe, e'
de Nelson, el de Welíington, el di
Abercrombie, el d'Howard.'el de Jo-
Buad Reynolds y el del citado Cristó-
bal Wren. A. la catedral de San Pabk
sigue en importancia el monasteno
gótico de Wettmvuter, antigua con-
vento de benedictinos, edificado en el
siglo XIII por Eduardo ti Co»fuor, y
en cuyo recinto son coronados los mo-
narcas. Este edificio es también céle-
bre por sus bóvedas, bajo las cuales
reposan los restos de la mayor parte
de los grandes hombres de Inglaterra.
En la parte meridional se distinguen:
el áKg%lo tU lot poetat, que contiene los
monumentos de Chaucer, Shakespea-
re, Butler, Davenant, Conley, Pnor,
Qay, Thomson, Ooldsmith, Oray,
Southey y otros; la estatua de Addi-
son y los bustos de Milton y de Dry-
den; la capilla de Enrique IV, ala
que abren paso unas bellísimas puer-
tas de roble, esculpidas y doradas, y
la cual encierra loa estendartes y las
sillas de los caballeros de la drd^ dtl
Baño, los sepulcros de Enrique Vil,
Uaría 8tuardo, Elisabeth, Jacobo I,
Monk y el de los infortunados hijos
de Enrique IV; la cepilla de Eduardo
el Confesor, que contiene el túmulo
de este rey y los de Enrique III,
Eduardo 111, Ricardo II, Enrique V
y los dos asientos de piedra que sir-
ven para la coronación de los sobera-
nos de la Gran Bretaña. En el lado del
Norte se ven: los monumentos del al-
mirante Vemon, de lord Chathan y de
Varren Hastings; las tumbas de Pitt,
Fox, Qrattan, Canningy Castlereagh:
la nave ofrece las de Ken, Jonson,
W. Temple, Congreve y otros. Pueden
citarse aún: la iglesia de St^Supievt
(San Esteban), construcción hermosa
del mencionado arquitecto Cristobal
Wren; la de iS^im Martí», la de San
Jorge y la de So,* Qil, famosa por el
juago de 12 campanas y su curiosí-
simo repique, en la cual se encuen-
tran los sepulcros de Milton y del na-
veganto Frosbisher.— Al frente de loa
edificios civiles, figuran los palacios
reales en número de cuatro: el de
Swkhingam (BMciüngam-Palact), le-
vantado en tiempo de Gregorio IV y
habitado por la reina Victoria, en el
cual hay ()ue admirar el gran salón
de recepciones, el salón Verde y la
LÓND
galería de cuadros; el de VJitrMu,
morada de los reyes deadfl Buri-'
que VII hasta Guillermo III; £Wia-
mei, residencia de los monarcas des-
de 1695 á 1837, y el de EtmtmMlm.
en donde murieron Guillermo lU, la
reina Moría, la reinaAnayJoiMlH,
y nadó máa tarde la actual soboraaa
de Inglaterra. Entre loa de la naMs-
za, merecen singular menñoD: al 4e
Lambeth, denominado Lambetk-P»i^
ee, que ocupa el arzobiSpo de Cantor*
bery; el de Imuío*, que habitmetoU»
po de LÓNDKBs; el de AjuUf, en d
que vivió, desde 1620, el daqne de
Wellington; el de MríAimhrlmé,
notable por sns bellísiiaos cnmdnw, j
los de SioWord, Qnatnor, ZaairfwwM,
B^h, y Hoft, por sos ricas eoleeai«-
nes de pinturas.
5. Séifiaotfñll^ot. — Los máa im-
portantes son: el Parlamento 6 pah
cío de Westminster, levantado soface
la orilla izquierda del Támesis, entoe
este rio y el monasterio de aquel ■aam-
bre, con una fachada de 3W metra
de largo v tres torrea elevadisima*:
contiene la Cámara de los lores, la da
los comunes, la galería real, la sola
de San Esteban y otros. Lo Torre de
LÓNDBSS, residencia que fiíe durante
mucho tiempo de loe antiguos reyes
normandos y notable por los'grondee
recuerdos históricos que aa visto des-
pierta, mide 5 hectáreas (5.000 me-
tros de Jado) de superficie y preseoto
un conjunto, uno mezclo confoso de
torres y edificios diversos, rodeado de
un muro, de un ancho foso, llena de
agua, y separada del Támesis por nao
explanada guarnecida de 61 pieaas
de cafion: sus obras dieron príseipie
en 1078, bajo Guillermo el Confuitím-
iior,-j quedaron terminadas en 1096;
un incendio la destruyó en parte
en 1841; hoy está destinado á moaea
de artillería, á depósito de armas y ó
prisión de Estado, y en ella se ens^ko
todavía la cámara del iafbrtnnado
Carlos I. El Q*ildhall, 6 casa munici*
pal de U Cité, fundada en 1189, re-
construida en 1410, destruido en par-
te por el incendio de 1666 y reporoda
luego; Mantiourkottt (palacio del lord
corregidor), edificado de 1739 ó 1753
y natablai{K)r una hermosa sala egip-
cío: la Tetoreria, en cuyo local ss en-
cuentran instaladas las oficinas dd
comercio, las del ministerio del Inte-
rior y del Consejo privado: la Bai-
ta(Soyal-EKluutge), edificada desda
1842 a 1845 y cuyas obras costaron
180.000 libras esterlinas (4.365.000
pesetas próximamente]: el Síoí-A-
chance, en donde se cotizan loa fondea
públicos ingleses y extranjeros, las
acciones de ferrocarriles y otras ift-
dustriales: la aduana ( Castom-Samiott
inmenso edificio situado á orillea dd
Támesis , entre Lonáon-Bridft j la
Torre, en el cual trabajan sobre 3.300
empleados; fué quemado en 1814, re-
construido y terminado en 1817, rsa
fachada, que tiene 160 metros de wa^
gitud, está sostenida por varíaa e«-
'umnas de órdeu jónico; ono de na
lalos mide sobre 60 n
yCjOOglC
LÓND
el Po$t-o0ee, admiiústncion general
de correos, situada en Cheapside y
Newnte; su fachada, da orden jóni-
co, tiene 120 metros de largo, j sus
obras quedaron terminadas en 1829:
el Banco de Inglaterra, masa enorme
de edificios, de forma may irregular,
empezada en 1733, concluida en 1765
y hecha i, prueba de incendios: los
Horu-gWM, edificio ocupado por el
secretario de la Guerra, el comandan-
te en jefe, el ayudante general y el
coiitramaestre general: el £atí-Indi*-
AoKM, Miel de la Compaíüade las In-
* dias orientales, en el que ee admira
un euriosímo museo indio: el Somer-
»et-iome, que contiene sobre 900 ofici-
nas diferentes; entre otras, las del
timbre, del impuesto, de la renta in-
terior, del almirantazgo y da las le-
yes de pobres: Triniíy-iüíae, asiento
de una corporación que ee ocupa de
los progresos de la marina; y, Snal-
ibente, la Cata de la Moneda; el Com
Sachange , albóndiga 6 almacén de
trigo; la ¿m/ft (¿licor j«N j la columna
destinada i. perpetuar la memoria del
incendio de 1666.
6. Ttatrot y vuueot. — Lóhdbks
cuenta 15 teatros, de los cuales se
citan, como más importantes: Dntry-
Imu, Gnent-Gtrden, incendiado y re-
construido en 1856; Upera ilaltana,
Ade^Ai, Prinent, iíaryUhont, Ly-
eeim, OlmpU y Áttley't; además de
varías sociedades fundadas p^ra dar
conciertos durante las estacioncB de
invierno: — Entre las numerosae ga-
lerías de pinturas y de esculturas,
los museos de arte y de historia na'
tural, ha; que mencionar la galería
nacional, la de los artistas brítanicos,
las de fiuckingham-Palace, de Ual-
borongh-Eouse, de Hampton-Court,
de Windsor-Castle, de Dulwich, el
Colosseum, el Diorama, la Institución
trítánica, la Exposición libre y el Pa-
norama; pero las mejores obras artís-
ticas, que posee la capital que nos
ocupa, se encuentran principalmente
en los suntuosos háleles de la ansto-
cracia inglesa. Las galerías de Apslej-
House (duque de ^^ellingtoa) , de
Bath-HousB (lord Asfaburton] , de
Bridgevater-House (conde Bllesme-
re), de Chesterfield-House (conde de
Cheaterfleld), de Lambetfa-Palace (ar-
zobispo de Cantorberj], y, por últi-
mo, los museos de lord Orej, del
marqués de Anglesea, de sir Roberto
Peel y del marqués de Hereford, po-
seen quila los lienzos más célebres
de Rafael, Ticiano, Yeronese, Leo-
nardo de Yiuci, Muríllo, Van-Dyck,
Rembrandt, Bubens y de los maes-
tros de la escuela francesa moderna.
7. Platat, aUlet y eor^KM.— Lóh-
DRX3 cuenta más de 80 plazas cuadra-
das con un jardín en el centro, que
Tienen á ser como pequeños oasis colo-
cados en medio de aquella inmensa
acumulación de casas ahumadas, cujo
número asombra; puesto que no baja
de 307.722. Las príncípales son: la
de Gronettor, con la estatua ecuestre
de Jorge I; la de BlooMuburj/, en la
que se elen la estatua de Fox; la de
LÓND
Sanoore, que tiene la de Pítt; la di
Soho, con otra de Jorge I; la de Tra^
fdkar, adornada coa U columna di
LÓND
477
Nelson y de la estatua ecuestre de
Jorge IV; las de Bedfoni, BtUravt,
Berkeley, CtatndUh, Sato*, Entton,
St-Jawtet, Leieetter , Z^HColn, Porl-
«UM, Suuel, Taoittok y Trinity. —
Los parques 6 jardines públicos lle-
van'los nombres de Segenft'Park,
de 151 hectáreas (151,000 metros de
lado); Hyde-Pmrk, de 157; Vicioria-
Park, 107; KeiuÍMti>»-Garde*$, 106;
St-Jamt$'t-Park, £17; Gretn-Park, 25,
y otros muchos menos notables.
8. P%eKte$y (ímüm.— BlTámesis se
encuentra como encajonado entre dos
líneas d,e malecones; sus aguas, que
suben j bajan con la marea, o aten las
paredes de los edificios, los cuales se
elevan sobre.sus márgenes, reflejándo-
se en su cornente: estecaudatoso rióse
atraviesa, de Occidente a Oriente, por
nueve magníficos puentes denomina-
do's: de VoMahall, de hierro, abierto
á lacircutacionen 1816;de JVetímint-
ter, de piedra, construido desde 1737
á 1750 y reparado después de 1846;
de HvMyerford, colgante, practicable
sólo para los peones; Sírand 6 de Wa-
terUSo, abierbí en 1817; de BUek-
frivft, en 1769; de Sonlmtri, cuyos
arcos de hierro se apojan sobre pila-
res de piedra, inaugurado en 1819;
de Battertat, PittMey, y el nuevo de
LÓNnRBS (Nem-LoMonBridge), el más
hermoeo de la ciudad, construido
desde 1825 á 1831, por J. Rennié,
mide 300 metros de largo; 19 de an-
cho, y 18 de altura, y está sostenido
por cinco arcos de forma oval. La ma-
yor parte de los mencionados puentes
tiene la misma longitud que el ante-
rior y son de granito de Escocia. — La
necesidad de abrir un paso al Este del
puente de Lónores sugiríd la colosal
idea de establecer el famoso túnel
subterráneo, que une i Rotherhithe
con Wappuig, construcción tan atre-
vida como única en su género, lleva-
da felizmente á cabo por el ingeniero
francés Brunel: esta obra admirable,
concluida en 1841, presenta una es-
calera de caracol de 100 peldaños,
que conducen hasta el fondo del Tá-
mesis, y una doble nlería de 12 me-
tros de ancho y 4W) de largo, que
pasa por debajo de aquel caudaloso
río. Es uno de los más grandes mo-
numentos de la osadía humana.
9. Poblado*. — Los censos de pobla-
ción de la metrópoli inglesa han da-
do, en distintes épocas, las curiosas
cifras siguientes: en 1701 (la ciudad
se hallaba reducida entonces á Wi-
thechapel), 674.000 habitantes; en
1801, 864.845; en 1811, 1.009.546;
en 1821, 1.225.694; en 1831 (com-
prendida la población de San Pan-
cracio),1.471.941;enl841, 1.783.314;
en 1851, 2.240.289; 3.251.804, en
1871: hov es posible que pase de
4.000.000.
10. Admmttraeion. — Londres con-
tiene todas las administraciones su-
periores del imperio británico: es re-
sidencia del soberano, d^ Gobierno,
de la corte, de los representantes de
las potencias extranjeras, del lord
corregidor y de un obispado su&sgá-
neo de Cantorberv, el primero del rei-
no, después de los arzobispado^ y
asiento de las Cámaras de los lores y
de los comunes, del Consejo Supre-
mo dependiente del ministerio de las
Indias orientales, de las administra-
ciones del Estado, de los tríbnnales
de la Chancillería, del Banco del mo-
narca, del Fisco 6 de la Hacienda, de
los juzgados comunes y del almiran-
tazgo.
n . Sivitvm de la a^ta l¡/n rtpre-
tentaeü» m ¡a Cenara. — Lóndbeb pue-
de considerarse dividido en tres gran-
des distritos, representados por ¡a
GiU, Wettmntter y SoutAwarJí, los
cuales comprenden 108 parroquias.—
Hasta el año de 1832, época en que se
Sublicó el acta de la reforma, la cin-
ad que nos ocupa sólo enviaba ocho
individuos á la Cámara de los comu-
nes: cuatro, por la Cité; y dos, por
cada una de las circunscrípciones
electorales de Westminster t de
Southwark. La citada acta creó cua-
tro nuevas circunscrípciones (Uaryle-
bone, Finsburj, Tower-Hamlets y
Lambeth), con derecho, cada una de
ellas, á dos representantes; lo que au*
mentó hasta 16 el número de loa
miembros de la Cámara de loa co-
munes.
12. Oryanüaeüm y aobieno de lot
tret dittrtíot ne%aonaMt.—~La Ciléw
halla dividida en 26 wt^dt 6 cuarte-
les: su gobierno interior, confiado á
un municipio, compuesto del lord,
corregidor, 2 therift (uno, por La Ci-
tí, y otro, por Uíddlesex], 29 alder'
man (regidores}, 209 individuos del
concejo municipal (Common-Conteil),
1 recordar (magietrado que se nombra
con el objeto ie que auxilie á las au-
torídades municipales para la mejor
administración de justicia) j vanos
funcionaríos del orden infenor.— El
lord corregidor es elegido anualmen-
te por el cuerpo de los aldtrvtan; debe
haber sido tkerif, esto es, magistra-
do encargado de la ejecución de las
leyes en un condado de Inglaterra;
disfruta un sueldo anual de 8.000 li-
bras esterlinas {194.000 pesetas pró-
ximamente), y su autoridad es igual
á la del lord-teniente del condado.—
En el interior de la ciudad ocupa el
primer rango, después del monarca;
marcha detrás de ésto en las fiestas
cívicas, yásu muerte, ocupa su pues-
to sn el consejo privado y firma las
actas, hasta la coronación del nuevo
soberano.— Los alderman son nom-
brados por los propietarios que satis-
facan por impuesto una cantidad de-
terminada: la cámara del concejo mu-
nicipal, por los 26 wardt ó cuarteles
antes citados. Al lado de este admi-
nistración general de la Cit¿, tiene
LONDRES diversas compañías comer-
ciales, que gozan de ciertos derechos
y del privilegio de elegir de sn seno
al tora corregidor. Los principales
que se citan, son: los merceros 6 lon-
jistas, los drogueros, paüeros^ füiú- ■
LigitizedbyVjOOQlC
478
LOND
pel«t«ros, sutres, merc&deres de sal
j otros. La bur^esía bb compona de
miembros 6 afiliados de 81 gremios
de artesanos, cuja admisión seobtie-
se por herencia, por aprendizaje, com-
pra ó privilerio, qae concede la mu-
nicipalidad. £a dtl¿ tiene sus tribu-
nales de justicia pafticularea, que ae
reúnen ordinariamente en ChñCihnll.
El del lord corregidor, para el pago
de deudas 6 actos testamentarios, esti
presidido por el recorder: los sberifis
tienen otro, cuatro veces por semana.
Et tribunal del C\a»herlai* (camare-
ro 6 gentilhombre de cimara) es co-
tidiano ; decide las querellas entre
los- maestros t los obreros. — Wett-
mi*Uf j SontAiBMrí tienen adminis-
traciones particulares: la primera, no
tiene municipalidad; au jefe es el Aifi-
ttÍMrd (mayordomo mayor), cuyo
eargo recae ordinariamente en un no-
ble, nombrado vitaliciamente por el
deán del monasterio de Westmineter,
y asistido de un consejo de 16 iMirge-
ses, los cuales desempeñan las fun-
ciones de alderman: la segunda, sólo
depende, en parte, de la administra-
ción del lord corregidor.
13. FwTút de ¡a Citd.~-'E\ territorio
de h CiU es el privilegiado por exce-
lencia en todo el Beino-Unido, hasta
el punto de que sus privilegios é in-
munidades son superiores a la autori-
dad del monarca. Así sucede que,
cuando los reyes de Inglaterra llegan
al límite de la Cití, esUn obligados ¿
pasar un mensaje al lord cori^gidor,
preguntándole si les es permitida la
entrada. Ta se supone que el lord cor-
regidor contesta siempre de un modo
flfirmatíro; pero si, por cualquier cir-
cunstancia, cont«stase en sentida con-
trario, el rey se volvería sin poner
los pies en aquel recinto sagrado de
la ciudad de Londres, so pena de que-
brantar un fuero veneranao, cuya in-
fracción motivaría una rovoluciou in-
falible. Mirada la cuestión bajo este
punto de vista, puede decirse que
aquel municipio es verdaderamente
sonerano; m¿s soberano que la sobe-
ranía de todo el reino. Mos ha parecí*
do oportuno no omitir esta curiosidad,
que puede servir al mismo tiempo
como importante dato histórico.
14. IiutitMcUmet ttwtieipalet. — Las
de la capital que se descnbe, son no-
tabilísimas, debiendo citarse, sobre
todo (después de su corporación) su
policía, BU universidad y sus hospita-
les y hospicios.
15. J*0/tcla —La policía municipal
de LÓNDRBS pasa, con justicia, por
Dua de los mejor organizadas del
globo: su nueva organización data
ae 1830; sus modificaciones definiti-
Tas, de 1829, Antes de esta época,
cada parroquia de aquella ciudad te-
nia sus amttabUt (jefes de policía) y
su jurisdicción era independiente;
pero esto, no sólo ocasionaba frecuen-
tes conflictos; sino que hacía ineficaz
aquella importante institución. Hoy
toaos los servicios se hallan centrali-
zados en una oficina, bajo las ¿rdenes
LÓND
de dos magistrados, sometidos al
crotario de Estado. Constituyen este
cuerpo 18 divisiones, cada una con su
Sueste fijo. El personal se compone
a 30 superintendentes, 128inBpecto-
res, 541 origadieres y 4.764 oficiales
6 polieemtn.Lot gastos de esta ramo
ascienden próximamente á 8.100.000
Sesetas, siendo de notar que cada in-
ividuo de policía está dotado con la
suma de 20 libras esterlinas mensua
les, ó sea 2.000 reales en número re-
dondo.
16. StrvicUt piblieot. — Lóndsss
no tiene cuerpo de bomberos: las com-
pañías de seguros contra incendios
sostienen diferentes brigadas, las cua-
les recorren la ciudad durante la no-
che para vigilar y prestar auxilio en
caso de incendio. Trece 6 más smpre-
saa de gas atienden al alumbrado de
la ciudad, y nueva compañías privi-
legiadas distribuyen las aguas. Estas
últimas, que tienen diversos perime-
tros de explotación, auminietran dra-
riamente sobre 209.000 metros cúbi-
cos de aquel líquido, de los cuales
sólo 22.(K)0 se destinan al servicio
público. La Administración munici-
pal de U Cití y los condados admi-
nistrativos de las parroquias se en-
tienden con aquéllas para el abasto
necesario al negó de las calles, á la
alimentación de Tas bombas de incen>
dios y ¿ la limpieza da los albafialas
6 sumideros.
17. SMtñMUé. — Los establecimien-
tos consagrados i la instrucción pú-
blica soi^ numerosos: la universidad
de LÓNDBB3, fundada en 1836, con-
fiere los grados de las facultades de
ciencias, literatura, derecho y Medi-
cina, cualquiera que sea el culto d la
escuela & que pertenecen los alum-
nos; pero la enseñanza se da en el co-
legio de la universidad, que forma
parte del mismo edificio. Siguen á
eata el oolegio real, creado en 1838,
cuya anaeftanza es completa; los colé*
trios latinos de San nblo, Chriat's-
Rospital, Merchant-Tailor's, Weat-
minster, Chartar-Houee, Qresbam y
y City-of-London; eacuelas prácticas
de jurisprudencia (Jniu of Court), de
veterinaria, de dibujo, de pintura, de
artes y de oficiosj cursos de anatomía
y de medicina; institutos de sordo-
mudos T da ciegos, y una infinidad
de establacimientoB, fundados por sus-
ericion, con excelentes anfiteatros,
laboratorios, colecciones y bibliote-
cas. El número de los joveDes que
asisten í las escuelas del domingo
excede de 100.000.
18. Soeiedadei eüntíjkíu y liUra-
riat. — Entre las muchas que ¿uenta
la ciudad de' Londres, merecen citar-
se: la Sociedad Real, la de Antícua-
rioB, la Médica, la de Artes, la de
Linneo, la de Horticultura, la Médi-
co-Quirúrgica -Re al, la Geológica, la
de Ingenieros civiles, la Real de As-
tronomía, la Médico-Botánica, la Real
Asiática, la Mineralógica, la de Ma-
temáticas, la Zoológica y la de Esta-
dística. Casi todas estas socie<' '
celebran dos sesiones mensuales,
LOND
do el foco de un extraordinario mert-
miento intelectual.
19, Oakríút y hiilieleaupíhlúti.~
"El Sritúh iíiueim contiene untlin.
mos^ galería de cuadros, un galHsc-
te de medallas, varias coleccioDes i»
antigüedades griegas, romanía j
egipcias; otras, etnográficas y de his-
tona natural, y la biblioteca mit na-
trida de Inglaterra: dio aquéllapiin-
cipio en 1759, y en 1850 contaban
sobre 500.000 volúmenes, SI.OOOdi-
mscritoB y 30.000 medallas. La gi>
leria nacional yla Academia Itetl ton
igualmente ricas en cuadros ie dife-
rentes eaouelaa, y el colegio da ún-
janos y el museo de geología ptietici
encierran también bibliotecas notaÚ-
lísimas,
30. SauJíaneU.—EniM luSOOJ
más inatitucionea de caridad que tie-
ne Lí^NDHss, se encaentran 14 hospi-
tales, propiamente dichos, v 36 npe-
ciales, que socorren anualmente m-
bre 700.000 personas: los mis noti-
son: el de San Bartolomé, eldt
Guv, el de Santo Tomás, Sao Jergí,
Miadlesex, Londres, Westmioster,
Maryleboüe, Raddington, Chimn^
Croas, Bedlam y los de los colegioi
,de la universidad y del Bey. Ningniu
de estos establecimientos está soste-
nido por el listado; todos viven de d>
nativos voluntarios, los coales te ele-
varon no hace mucho á 1.664.733 li-
bras esteriinas (40.369.775 peseta
próximamente, ó sea 1 61. 000. 000 d*
reales.) La miseria en L¿in)Ba el
grandísima; el número depobreayd*
mendigos, considerable; pero la aú
dad privada, que es allí muj ictin,
les ofrece, entre otras casas de refu-
gio 6 de trabajo, el hospicio de los
niños expósitos; el de la Magddeaió
de las arrepentidas ; la institueioi
filantrópica, para los crimioalea ijoe
salen de la cárcel, y el Worikom,aí
donde se les recibe, se les aloja y le
tes viste con un traje especial. Sin
embargo, la mayor parte de loa vo-
bres prefieren vagabundear por lu
calles, ejerciendo el oficio de eaatw-
tes ó de barrenderos. Cuando tienen
lugar las grandes crisis indnstmleí,
hay dias en que Lóndbes parece un
inmenso hospicio. ¿Quién diría entéi-
ella ciudad portentosa ei
: del universoí Tal es el
resultado de su feudalismo dril, que
vincula la tierra y la casa en cierto
número de señores, llaga oculta qni
está devorando las entrañas del pú-
blo inglés, lo cual ha motivado Ute^
ribla expresión siguiente: «LdiniiB
1 harapo cubierto de púrpnn, i
púrpura cubierta de harapot.'
Para que el lector se mararille, hf
tará decir que veinte señores son ha
dueños inalterables del suelo de aque-
lla ciudad,
21. JU»*Mut pÜlieu.—Gom _»
resto de Inglaterra, U mefrópoBb»-
ne también sus cl*6t, en los cii¿eí«
debaten importantíHÍmas cnestñm»,
tanto poli ti cas como mercantiles. Bb^
mero de éstos ■^tsí de 30, y ^"^^
mis «ntig^noB, jm cítuí !«■ dp ''■''■
gitized by V
yCoogie
LÓND
Sroo]u,BootUjArth«r: loBde Carlum,
de la ReforvM j de los CoiUfrvadoret
presentaa un carácter mucadameate
político. Loa cMt de Londres repre-
sentaii la faz más notable de la cultu-
ra de aquella ciudad.
22. (7»/A>t.— LÓNDKES eiienta para
laa distintas creencias reli^osaa de
sus habitantes, 125 iglesias par-
rot^uiales, 120 capillas anglicanas,
cerca de 100 templos para otros va-
rios cultos cristianos j seis ainago-
(fas: total, sobre 350 lugares de ade-
r ación.
23. Cárce¡et.~—L»a principales de
las metrdpoli inglesa son los siguien-
tes: Wengate, cárcel de la corporación
de Londres; Bridenell, casa de cor-
rección para los vagabundos; Gillspur,
wisionpreventiva; Clerkenwell, Cold-
£atK~Fieldt, WetCminsCerSavse of
Correetion, Él Penitenciario, PmU»^
vilU, Svrrey-Connty-Qaol, Borcmgi-
Cotnpter, BrixíOH-Hotíie of Correetion,
Za Cárcel de Soiloioay j las dos prin-
cipales prisiones por deudas; el Qw-
een't-BencA y la. áb Witi-Crott.
24. Indiatria. — Lónukbs, i pesar
de BU inmensa población, no ocupa en
el pais el primer puesto como ciudad
inaustrialj manufacturera: Bermin-
g-han y Manchester son dos centros de
labricBcioQ mucho más importantes.
Sin emfaaigo, sus manufacturas de
seda, que cuentan más de 10.000 te-
lares; sus fábricas de cuchillos, de
relojes, de herraje j de otros objetos
de metal; de coches, de quincalla, de
productos químicos, de curtidos, de
isstnimentoa de música, de montu-
ras j guarniciones; sus talleres de
construcción de m&quinas; sus fun-
dicionea de hierro j de cobre, sus ja-
bonerías, sus vastoB establecimientos
de máquinas de vapor, bus refinos de
azúcar, .sus platenaa, joyerías j tin-
torerías, ofrecen ocupación constante
& an número prodigioso de obreros.
Los productos de aquella gran acti-
vidad manufacturera gozan en todo
el mundo de una reputación tan uná-
nime como merecida. Entre los esta-
blecimientos en grande escala, que
abundau en LÓNdbes, deben citarse
la imprenta de Bl Tines y lat cen¡e~
e*riat de Barcelaj y Ferkins, cuyos
edificios, más que establecimientos
industriales, parecen ciudades popu-
losas. Sn cuanto á las cervecerías,
ocupan una superficie de 600 áreas, 6
sea de 6.000 metros de lado. Las ja-
bonerías de LÓNDRSS producen de 25
áSO.OOO.OOOdekiMgramOB anuales de
jabón; es- decir, sobre 600.000 quin-
tales. No hemos hallado modo de ave-
riguar la cifra de las fundiciones de
hierro y de otros metales;, pero debe
ser casi fabulosa.
25. Conurdo. — En ningún país del
globo se hace el comercio y la banct^,
ni en tan grande escala, ni con la re-
gularidady sencillez que en Londres.
Su movimiento mercantil es inmensa-
mente vasto y activo, y todo contri-
buje á favorecer su extraordinario
desarrollo. Hé aquí Iqs principales
elementos con que cuenta este impor-
I.OND
tante ramo de las riquezas de las na-
ciones.
26. Sociedades niereañíilet. — La pri-
mera asociación que se propuso acti-
var el comercio de Inglaterra con las
Indias orientales se constituid en
LONDRES, bajo la denominación de
«Gobernador 7 Gompaíiía de los mer-
caderes de LONDRES para hacer el co-
mercio de las Indias orientales.* (80-
tentor and C of Merchaittt of Londo*
írading to íhe Batt Indiet.) Esta com-
pañía se fundid en otra en 1701, que
tomó el nombre de «Compañía Uni-
da de los mercaderes 6 comerciantes
etcétera;» la cual obtuvo el privili
gio exclusivo de explotar el comercio
en el Oriente del Cabo de Buena-Es-
fieranza, hasta el estrecho de Maga-
Lanes. Su capital constitutivo ascen-
día á 150.000.000 de pesetas próxi-
mamente, dividido en acciones al por-
tador: el número de los accionistas
era de 3.579. La administración se
estableció en Zeadenhail ttreet,
edificio de orden jónico, construido
en 1726, e! cual contenía un museo
oriental, una importante biblioteca j
raros manuscritos en lenguas orienta-
les. Las inmensos riquezas adquiridas
por la sociedad en cuestión estimuló
a los ingleses á este género de asocia-
ciones. En 1711, se fundó una compa-
ñía para la explotación del Océano
austral, que fijó su asiento en Thread-
iteedU-tireet; y en 1679 se organizó la
llamada Bahia de ff^dto», que edificó
su hitel en Finchureh-itreet, cuando
ya LÓNDRBB tonía la Compañía Rvta,
creada en 1555; la Compañfa del Le-
vante y de la Turquía, en 1579; la
Compañía Oriental, en el mismo año,
y la Cimpañia Real Africana, á la cual
otorgó Carlos II el derecho de explo-
tar el comercio de la costa oriental
del África hasta el Cabo de Bnena-
Esperanza.
27. Ettahlecinientot de er¿dito.—k.
la cabeza de éstos, figura el Banco de
Inglaterra, cuyo capital representaba
roximamento, no nace muchos años,
1 respetable suma de 363.825.000 pe-
setas; la reserva, 75.000. 000, y el pfapel
en circulacionf&«/UoííJ 350.000.000.
La metrópoli inglesa contaba sobre
86 compañías ó casos particulares de
banca, entre las que se citan: «Loo-
don and Counties bank, British-North-
American bank , South-Australiauj
North-West bank of India, Royal-
British, National-Provincial colonial,
Lloyd, y los casas Rothschild, Coutta,
Barclay, Currie, Dixon, Drummond,
Hopkinson y otras; todas ellas á cual
más acreditadas, asi en el antiguo
como en el nuevo continento; j ade-
más, 33 cajas de ahorro, y de 110
á 115 compañías de tegnrot tclre la vi-
da, contra %neendioiy otros accidentes,
como La Alianza, Él Atlas, El Coun-
ty. El Globo, El Guardian, El Impe-
rial, El London, El Fénix, El Royal-
Uxchange, El Royal-Fanner's, £1 Sun
y El Norwich.»
28. CoMtneeiones eomerciales. — Los
numerosos buques que surcan las
aguas del Támesis, entran en grandes
1.ÓND
479
fondeaderos ó docki, que se comuni-
can con el río, los cuales ae encuen-
tran rodeados de almacenes especia-
les, que ofrecen á loe comerciantes
una seguridad completa para el de-
pósito de BUS mercancías. Los ^ci$
más notables de Londres son los si-
guientes: el de Santa Catalina, de 13
hectáreas de superficie , construido
de 1826 á 1828, con almacenes capa-
ces para 110.000 quintales de géne-
ros; el de Londres, levantado en 1805,
comprende el TAe Batí London em-
brancknent dock y las conchas ó fon-
deaderos conocidos con los nombres
de Ser»itage, ¡íidále (centro) Lanor
(bajo), los (íocks de las Indias occiden-
tales, situados en Poplar; los de las
Indias orientales, en Blackwall, de
.16 hectáreas, y los del comercio de la
Groenlandia, Surrey y país del Eeto,
de 19 I^ectáreas, establecidos en Ro-
therhito. Los muelles del Támesis se
hallan completamenta rodeados de al-
macenes pertonecientes, sbí á parti-
culares, como á la administración do
los docks. Para que el lector pueda
concebir una idea de la extonsion de
tales construcciones, bastará decir
que el doek de Londres se extiende en
una superficie de 45.000 metros de
lado, ó sea 4.500 áreos, pudiendo re-
cibir hasta 300 buques. I^s almace-
nes antiguos tienen extonsion para
.contener 220.000 quintales de mer-
cancías: los nuevos, 120.000 fardos
de té y hasta 60.000 toneles de vinos,
licores y espíritus. Esto doei mons-
truoso es pequeño, si se compara con
el de las Indiat occidentales, cuya su-
ferficie ocupa 14.800 áreas, 6 sea
48.000 metros de lado. Por consi-
guiento, equivale á más de tres docks
como el de Londres.
29. C^iMtciicioiwj,— LÓNDRSS ocu-
pa el centro de todas las grandes lí-
neas de ferrocarriles que cruzan la
Inglaterra, contándose entre las prin-
cipales: Great-Nortbeon , Middland-
Counties, Eastem-Countiers y Great-
North-Westorn Railway, cuyo des-
embarcadero es quizás el mejor del
mundo; amén de las. pequeñas líneas
férreas que unen la capital con sus
alrededores: Blauckwail, Greevich,
Kew, Ríchemond, Winsor y otras.
LONDRES es igualmente el punto cen-
tcal adonde convergen todas las líneas
telegráficas del Reino-Dnido. Para el
servicio interior de la población, se ha
creado una infinidad ae compañías de
ómnibus y coches, de una importan-
cia incalculable.
Pnertosy canales, — En el gran-
dioso puente deWatorlóo, intes men-
cionado, adquiere el Támesis una an-
chura considerable, y á corta distan-
cia de su embocadura, la aumenta la
marea con su flujo, formando uno de
los puertos más cómodos y quizás
más seguros del globo. En las dos
orillas de las extremidades del puente
se han establecido varios puertos ar-
tificiales, que se comunican con el
principal por medio de canales, que
pueden recibir hasta 200 buques &
embaroacionea de aitu bordo. Este ,
■ igitizedb, Google
480
LÓND
puerto prínríp&l se extiauda desde el
pneate de Londkbs hftets Deptford,
sobra un& loogitud da 6 kiliímetroi
T une eachura de 400 i 500 metros,
tloe serie no interrumpide de aque-
llos canales, entre los que se distin-
gue el llamado del R*ge%U, une e
puerto de U capital al mar de Irlanda
7 á las rrandes ciudades manu^tu-
raras del territorio inglés.
31. iíaiñna meremnU. — Lo que da
principalmente á Lókdbbs su rida
mercantil es el Támesis: el comercio
tiene allí dos comunicación es di rectas,
por buques de vapor 6 de vela, con los
Suertoa más importantes del mundo.
\i» de 7.000 buques de todae clases,
sin contar el gran número de lanchas
aue BB agitan al rededor de aquellas
iTersaa embarcaciones , se cruzan
diariamente entre Oraresend r la me-
trópoli. La flota mercante de Lón-
aoxñ, que no baja de 3.600 barcos,
ofrece ocupación constante i. m&s de
36.000 marineros.
32. Movimiento marítimo y comer-
ti»i. — La actividad que se observa en
el vastísimo puerto de la capital de
Inglaterra es extraordinaria : en 1860,
entraron y salieron 21.292 buques,
de una capacidad total de 6.278.242
toneladas.— En 1855, ascendieron:
las importociones í 80.000 000 de li-
bras esterlinas (1.940.000.000 de pe-
setas próximamente); las exportacio-
nes, á 11.748.833 (284.909.200). Es-
tas últimas se elevaron en 1860,
i 28.000.000 de libras esterlinas 6
sean 679.000.000 de peeetafl, cuja
considerable cifra da un aumento so-
bre aquélla por valor de 394.090.800
Eesetas, El movimiento general de
ÓNDBB8 (entrada y salidaj excede
actualmente de echo mii mtlionti de
realet, superior i las importaciones y
exportaciones de muchos países de
importancia. Por consecuencia, puede
decirse que, en este sentido, no es
una ciudad, sino una gran nación.
33. Mercados. — De Tos 50 que dan
abasto & la inmensa población de Lon-
dres, est&Q señalados, como princi-
Salea : el de la parroquia de lilinfton,
estinado & la venta de ganados; el
de BilUrutgate, para el pescado; el de
Corvent-Gdrde», propiedad del duque
de Bedford, para las frutas j legum-
bres; el de NeKgAte, para la carne; el
de Zeadeitiall, para la aves y la caza,
f- el de Con-Szehangt, para los cerea-
es de todas especies.
34. Cotuwno de la pahlaeio*. — Se-
gún cálculos aproximados, los habi-
tantes de esta ciudad consumen anual-
mente: 5 800.000 hectolitros de tri-
go (sobre 1.200.000.000 de libras);
250.000 buejes; 1.800.000 carneros;
30.000 terneras; 40.000 cerdos; más
de 4.000.000 de aves; 3.000 000 de
salmones; más de 2.000.000 de hecto-
litros de cerveza (sobre 450 000 000
de cuartillos) ; 175.000 de vino;
91.000 de licores.
36. Leeke, — Calcúlase que la leche,
que se consume en LdNDBBS, ea la que
producen 13.000 vacas,
36. .áknínHJa.— El carbón de pie-
LÓND
dra, que se importó en 1854, ascen-
dió á 44 millones y medio de quintar
les (44.500.000) y el número de me-
cheros de gas, empleados en el alum-
brado público de LÓKDKis, no baja
de 360.0Ó0.
37. Atpeeto y Jítonomía de i* capi-
tal.—La, primera impresión que pro-
duce LÓNDBBS en loe extranjeros es,
por lo general, triste. Esta ciud»!
inmensa aparece como ahogada bajo
una espesa nube negra 6 gns, según
la estación; es una mezcla de humo
de hulla y de vapores acuosos. Estos
últimos se atribulen á la gran masa
de agua que lleva el Támesis, la cual
conserva constantemente, en ciertas
estaciones, algunos grados más de
calor que el aire. Aquella nube, que
se eleva desde el seno de la ciudad,
penetra en todas partes, manchando
ion frecuencia, en medio del paseo,
il rostro y el traje de los transeúntes:
las calles ss ven cubiertas de un tinte
negro, uniforme, ocasionado particu-
larmente por la enorme cantidad de
carbón de piedra que allí se consume.
Durante el mes de Noviembre, nie-
blas espesísimas invaden la población
basta el punto de producir á veces, en
pleno dia, la oscuridad más densa.
Para evitar las funestas consecuencias
á que pudiera'dar margen est« incon-
veniente, se ha multiplicado, como
en ninguna otra población, el alum-
brado de gas; pero la intensidad de
aquellas nieblas llega á eer en ocasio-
nes tan extremada que, amén de la
iran profasion de luces, se hace in-
ispensable, para el mis seguro trán-
sito por las calles, el auxilio de mul-
titud de antorchas. Aquella circula-
ción, que sería horrible si fuese rui-
dosa, no presenta, sin embargo, ,el
total movimiento de la población de
LÓNQKBs; ésta ofrece otra no menos
animada en el caudaloso Támesia, en
donde se ven infinitas embarcaciones,
que trasportan continuamente, de uno
a otro extremo de la ciudad y por una
módica retribución, millares de pei^
sonas que van á sus negocios. Llega-
do el domingo, aquel movimiento des-
aparece casi por completo; todas las
tiendas aparecen cerradas; los traba-
jos, así públicos como privados que-
dan en suspenso, y las callea, excepto
las principales, aitencíosas j desier-
tas: la inmensa majoria de los habi-
tantes permanece encerrada en sus
respectivas viviendas. Para ver, pues,
la capital do Inglaterra bajo su ver-
dadero aspecto, es necesario visitarla
durante el período que se llama etta-
cion de Lónsbbs, ea decir, desde Majo
hasta Julio. En esta época se encuen-
tra el Parlamento abierto y la corte j
las Jamilias aristocráticas y opulentas
ocupando sus magníficos Mtelet y sun-
tuosos palacios; el resto del año, toda
esta brillante sociedad se traslada al
campo j á sus quintas particulares.
Hemos dicho que el primer senti-
miento con que Lóndrbs nos impre-
siona, es triste. Sin embargo, debe-
mosexplicar la índole particularísima
de aquella tristeza, porque de otro
LÓND
modo no teríamoe fieles narradorNde
irdad. Cuando, al llegar i la ms-
trópoli de Inglaterra, ae ve aquel cen-
tro de cuatro millonea de cristorH,
aquella rad interminable de establtd-
mientos y de fabricas, aquel horiion-
te indefinible de brumas v de somtnt;
aquel mar de luces; aquel movimitoto
vertiginoso de carruajes entodudírw-
ciones, como si fuese una inmensa cua
que se desalquila; aquel laberintads
chimeneas j de enormes eolumnu,
las cuales se presentan á la imagini-
cion como una multitud de mangtniM
que surcan el espacio, vomitando bn-
mo, aquel ruido de los trenes sobrelí
techumbre de los edificios, como u
viajaran por el aire, ó se precifutaran
de las nubes, experimentemoa nu
emoción desconocida, en que famu
parte simultáneamente el anoudi-
miento, la pesadumbre, el ssombn,
el eapauto y la maravilla. Eí mu
mezcla de tristeza, de arrobimiMtt
y de estupor, en que no sabeniga de-
cir si aquel espectáculo nos horroríu
ó nos deleita. En Lóndbks se aprrade
que haj ciertos instantes en h vidi,
en loa cuales no haj modo de decir s
ea máa lo que admiramos, 6 lo qao h-
memoB. La vista de Pekin es musin-
guW; la de Constantino pía, mis pe-
regrina; la de Paria, más bella; Udo
Genova 6 Ñapóles, más gracÍost;lt
de Méjico, mis delicada; la de Biliíi,
más pintoresca; la de Roma, misini-
ginativa y profunda; la de Atéau,
más ideal; la de Jerusalen, mis so-
lemne; la de LÓNDKBS, másaxbaorJi-
nana, máa triste, máa severa; pero
sin ser menos extensa, grande, mut-
vi llosa.
;. JBittoria. — Los autores no ti-
tán de acuerdo en cuanto á la qioeBÍ«
su fundación; pero no bita quien lfi^
ma que su existencia data desde íntu
de la invasión de Julio César. Bijo
Nerón, era ja, según expresión Je
Tácito: Copi& negoítatorwm tí (Jpmm-
í«iiM MOinMJ celebre; csumamente ce-
lebre por la abnnduicia de negvdiii'
tes j convoyes 6 flotas. > Estaciud»4
casi insignificante en los prímen»
tiempos, fué fortificada por los roma-
nos; pero sn principal defensa eonsú-
tía en un gran pantano que se hslh-
ba al Norte, j una inmensa salvtqiu
destrujó Enrique II, Cuando iqao-
Iloa conquiataaores abandonuon U
isla, LÓHDRBS vino á ser una rindii
de la Bretafia. En 487, la tomaroDlcs
sajones; j en 498, fué recon^nistidi
por aquéllos, bajo cuyo dominio per-
maneciií durante una gran psrtedel
aiglo siguiente. En 626, Erkenvüi
fundador del reino de Esaex, est*U>-
ció en LÓI4DRB5 su residencia; en 604
fué erigida en obispado, jmístude.
devorada por las llamas, £eimadapot
la peste j devastada por loe itaf^
hasta fines del siglo iz, en qos A^
do el Ori^de la elevó á capital <1« In-
glaterra. Subyugada en 1066, amo
el resto de la isla, por Gnill«wi »
.Congwiador, alcanzó muT biégt'B^
grande importancia, siendo eoBn**
dk como la primera ciudad M ("■■>
Digitized by VjQ^QIC '
LÓND
briUmeo, Enrique I Is otor^, en
1100, una Constitueion; j durante el
reinado de Ricarda Corato» de Leu»,
•I nombre ds alcalde suatitu^d al de
bailio que, hasta eat^fncea, había lle-
vado el primer magiiatrado de U ciu-
dad. Desde esta ¿poca, sus principa-
lea acontecimientos histéricos se con-
funden con los de Inglaterra; sin em-
baí^, pueden citarse: el incendio de
1017,
9 la destruTÓ en parte; el hu-
racán de 1090, que derribó más de 600
easas; el sitio que sufrió en 1217; el
hambre extraorainaria de 1258, que
diezmó la población; la peste negra
de lá48, ^ue cau^ sobre 50.000 vic-
timas; la insurrección de W<-Tjier,
sofocada por el alcalde sir William
WalTorth. en 1380, j la de Jonh-
Cade, en 1450, que no alcanzó mejor
éxito. Umdbbs, á pesar de esta larga
serie de calamidades, continuó pro-
gresando j desarrollindose con mara-
villosa rapidez. En tiempo de la Re-
forma, los bienes del clero fueron ce-
didos & la municipalidad por Enrí-
que VIII, con el objete de que aque-
lla corporación diese maror ensanche
á las calles j mejorase laa condicio-
nes de salubridad de la población.
Bajo el gobierno del mencionado mo-
narca, fué LiSmdbbs tetitro de escenas
sangrientas; pero las muchos mejo-
ras realizadas durante esta época,
tanto en Ia CiCi como en los arraba-
les, embellecieron de una manera no-
table la capital de Inglaterra. Sin em-
bargo, todaTÍa la aguardaban nuevos
desasas: en 1563, una nueva epide-
mia «torrd la población y un temblor
de tierra la destrujó en 1580. En la
inierra, que sostuvieron el Trono j el
Parlamento, quedó la metrópoli en po-
der de este último, el cual la roaeó
de murallas, en 1643. En 1665, bajo
el reinado de Ajia, otra peste arreba-
tó la vida á mis de 100.000 habitan-
tes; j al afio siguiente, el incendio
mis horroroso que registran los ana-
lee de la historia, devoró en cinco
dias 13.000 edificios j 90 iglesias.
LÓMDRBS fué luego reedificado sobre
lin plano más regular y de una mane-
ra más sólida. Eu esta capitel se con-
elujeroQ los siguientes tratados; el
de 2 de Enero de 1671, por el que
Cirios II prometió í Luis SIV hacer-
se católico, reconciliar su reino con la
corte de Roma j cooperar á la gueri
eontra la Holanda, sin otro beneficio
que el de obtener algunas islas de U
Zelanda j de Holanda; el del 13 de
Setiembre de 1688, que aseguraba á
' Jacobo II, amenesado de una revolu-
ción, el u)070 de una fióte francesa,
T el de 18 de Julio de 1718, conocido
bajo el nombre de C%idT%pU alianta,
que unía á la Inglaterra con la Fran-
cia contra España. En 1780, estelló
en Londres una formidable revolu-
ción popular, durante la cual fueron
pasto de las llamas muchos edificios,
varias capillas católicas j algunas
cárceles; j la revolución francesa fué
causa después de otras varías insur-
recciones, que fueron reprimidas. A
partir de este época, los acontecí-
LONG
mientos más notables de la historia
de LÓNDRBS se reducen á algunos he-
chos nacionales, entre los que se ci-
tan: el a*i*eMaff/nmo tmñirtario del
reinado de Jorge III en 1809; la vitú
U del emperador Alejandre, en 1814;
la* Kn/ereñeia* de lat cinco grandee po-
íendas, celebradas en 1831, relativas
á la creación del reino de Bélgica; la
eonmaciondelaretna Fwtona, en 1837,
V finalmente, la vitita de Napoleón III,
en 1855.
39. Penonaja eéUiret. — Lónorbs
ha sido patria de un número conside-
rable de varones ilustres, entre loe
que figuran: Chau, Spencer, Tomás
Moore, Bacon, Milton, Temple, Prior,
Pope, Sbaftesbur;, Chesterfiield, Joe,
Hallej, Iñigo Jones, Hogarth, Pitt,
Fox y Tomás Browne.
BriHOLOofA. Breten, llyn, están-
lue, aludiendo al primitivo pantano
[e la ciudad, j dinat, montecillo:
llyn-dinat, festanque delmontecillo;»
latín, Ángmta Trinohantinm Londi-
Kiuu; inglés, London; italiano, ¿m-
dra; francés y catalán, Londres.
Londres, sa. Adjetivo anticuado.
El natural de Londres j lo pertene-
ciente á esta ciudad.
Londrína. Femenino. Tela de lana
que se tejía en Londres.
ETiuoLoaÍA. Líndret 1 .- francés,
Undrin.
Loneta. Femenino. Lona delgada
qué se emplea en botes y otros usos.
Longs. Femenino. Nota de músi-
ca, que vale la mitad de una máxima
ó dos breves.
Etiuolcoía. Luengo: latín, .latga;
francés, longMe; italiano, longa.
Longadnrs. Femenino antícuado.
Larousa. ■
Longánimamente. Adverbio de
modo. Con longanimidad.
Btiuolooía. Longánima y el sufijo
adverbial menU: latín de san Jeróni-
o, longÚK^Xter.
Longánime. Adjetivo. LoNOÍHtuo.
Irf>ngattimidad. Femenino. Gran-
deza y constancia de ánimo en las ad-
versiaades. | Liberalidad.
ETiyoLooÍA. Longánimo: latín, Ion-
gatüiíCat; italiano, ¡onganiniíá; fran-
cés, longaninü¿.
Longánimo, m«. Adjetívo. Mag-
i ánimo, constante,
EtiholooÍa. Luengo y ánimo: latín,
longitnímie; italiano, longánimo.
Longaniza. Femeoino, Pedazo lar-
go de tripa angoste, rellena de carne
Se cerdo pica<u v adobada.
ETiuoLoafA. Longa: catalán antí-
eno, lionganitea; moderno, llangmiua.
a forma antígua es la etimológica.
— fCierto género de vianda, que se
hace de carne de puerco picaa«, y
aderezada con especias, y se envasa
en las tripas menores del mismo puer-
co. Covarrubias dice que este manjar
se inventó en Lucania, de donde se
llamó Lwamc» en latín, y en caste-
llano se ha corrompido en Longani-
za.» (AoAiiiiiu, Sudonario de li26.)
— (Por semejanza se llama cualquier
cosa larga y delgada, como la soga
del poxo.» (Idbu.)
LONG
481
Longar. Adjetívo que se aplica al
[lanal que está trabajado & lo largo de
a colmena , y se aplica también i
ésta.
BmOLoafA. Zonga.
Longares. Masculino, ffermania.
Cobarde.
Longaco, ea. Adjetivo aumentati-
vo de luengo.
Longemente. Adverbio de modo
anticuado. Hucho, en gran manera.
Etuioloqía. Latín loigi, muy, mu-
cho: LOMQB hoc fiebat, «esto iba muj
largo;» es. decir, «esto se hacía en
largo tíempo.»
Longevidad. Femenino. Largo
vivir.
ETinoLoaÍA. Longevo: latín, hnga-
vttae; italiano, longetiti; francés, ím-
géoit/.
Longevo, va. Adjetivo. El que es
muT anciano 6 de larga edad.
EriMOLOoÍA. h&tinJongavnt, de lar-
ga vida; compuesto de longm, largo,
V mimm, tiempo indefinido: italiano,
longevo.
Longi. Prefijo técnico; del .latín
feNffw, largo.
Longicando, da. Adjetivo. Zoolo-
gía. De cola larga.
ETiifOLOOÍA. Latín longnt, largo, y
canda, cola: francés, longicand».
Longicaalo, la. Adjetivo, Botáni-
ca. De tallo largo.
Btihoi.oo(a. Latiu longnt y eanlit,
tallo: francés, longicaule.
Longícompnesto , ta. Adjetívo.
Botánica. Hojas lonoicoupubstas;
hojas largas y compuestas, como las
de laa rosáceas.
BTtiioi:.oaÍA. Longi y ampnetto:
francés, longicompot/.
Longlcómeo, nea. Adjetivo. Lon-
QICORNIO.
Longicomio, nia. Adjetivo, ^to-
mologia. Calificación de los insectos
coleópteros, cujos cuernos son tan '
largos como el cuerpo 6 más.
EtiuolooIa. Longi y eórmeo.
Longicmro, ra. Adjetivo. Zoolo-
gía. De piernas largas.
ErniOLoafA. Latín longnt, largo, y
erm, eriH-it, pierna.
Longilabros. Masculino plural.
Entomologia. Tribu da insectos hemfp-
teros de labro largo.
ETiHOLOofA. L»ngi y labio.
LongUobolade, da. Adjetivo, Bit-
loria natural. Dividido en lóbulos pro-
longados.
^iMOLoaÍA. Longi y lóinlo: fran-
cés, tongiloU.'
Longifloro, ra. Adjetívo. Sotiñiea,
De flores en forma prolongada.
FtiuolooIa. Longi yjloe, fiirii,
flor.
Longifoliado, da. Adjetivo. Boíá-
nica. De hojas largas.
EriiíOLoofA. ZoM^t y fSliatia, de
füHnm, hoja.
Longiloqnj
sacien larga.
Btiuoloqía. Latín loi^\USqi£ínm, de
longw; largo, y ISqni, hablar. (Dona-
to.)
Longimano. Maeculino. Hiitoria.
Sobrenombre de 'Artajerju, rev de
"«"«.iciitizedbyíjiOOgle
482
LONG
PersJB, aludíeudo á que tenía un bra-
zo mis largo que st otio. (Sák Jebó*
muo.)
Btiuolooíá. Latín £i<m¡f\tnSnu$; de
¡enf%t, larp>, j «kKkm, mano.
LoDgimano, na. Adjetivo. Zoolo-
fta. De manos larns.
Etimolosía.. Ltrn^imoM: francés,
¡oiuimaiu.
Lon^metria. Femenino. Parte de
la geometría que enaefta á medir lon-
gitudes, 7 también la que trata de laa
propiedades de las líneas.
BTUfOLoaÍA. Latin lon^, largo, j
el grísgo ntíro», medida: francés,
Longimétñco, ca. Adjetivo. Con-
cerniente á la longimetría.
BrnioLoofÁ. LoftgiwutrU^: francés,
Longimetro. Uasculino. Instru-
mento que sirve para tomar medidas.
BriuOLOaÍA. Longitiutria: francés,
httainúlre.
Iiongincnidad. Femenino, Cuali-
dad délo que está lejano.
BTiuOLOaÍA. Latín lon/fin^uXtas.
Longincno, cna. Adjetivo. Dis-
tante, lejano, apartado.
Etuiolooía. Latín ÍM^Ia^üM, de
¡on^tu, largo.
Longioo. Nombre de dos santos.
El uno, conmemorado por la Isflesia
griega el 16 de Octubrcí era el cen-
tunon que mandaba los soldados en-
cargados de la crucifixión .de Jesús,
j que, couTertido después de la Pa-
'. sion, se dice que su&io el martirio en
Capádocia. El otro, cuja fiesta celebra
la Iglesia católica el 15 de Marzo, era
el soldado que Kbr¡¿ de una lanzada
el costado del Salvador j que, con-
vertido también al cristianismo, fué
martirizado en Cesárea.
LongipalpoB. Masculino plural.
^ntomol«fia. Triha de insectos coleóp-
tei'os braquélitros, que tíeaen los pal-
pos maxilares tan largos como la ca-
beza.
Etuiolooía.. lAtengo y palpot.
Longipeciolado, cfa. Adjetivo.
Bolá»iea. Que tiene flores sostenidas
por peciolos largos.
Btiuolooía.. ÍMHtro ^ peciolo.
Longipenna. AtQetivo. Omitoio
yía. De alas largas.
BruioLosfÁ. Latin Um^*t, largo, y
pmua, pluma, ala: fraocés, hngipauu.
Longipemio, nia. Adjetivo. Otti-
loloúia. Zancudo.
BriMOLOaÍA. Latin bmgv, largo, j
perna, pierna.
Longipinoo, nea. Adjetivo. Hü-
toria natMfal. De aletas largas.
EtikolooÍa. Latin longiu, largo, j
^iM, aleta del pez. (Plinlo.)
Longirrostro, tra. Adjetivo. Zoo
le^ia. Que tiene pico ó el hocico pro-
longado.
miuoLOQÍA. Latin lengut, largo, y
roiíntm, pico: Arancéa, longirottre.
Longiseto, ta. Adjetivo, Hiitoria
natural. Que tiene cerdas largas. ¡[ Bo-
tánica. Epíteto de las gramíneas de
hilillos muj largos en Tas espigas, j
de las plantas que prodacen Isgum-
brea cnbiertaa de pelos.
I/)NG
BmiOLOOÍi.. Latín lon^nt, largo, j
ala, cerda.
LoDcisimo, ma. Adjetivo superla-
tivo de luengo.
BtiuolooíÁ. Latin ¡oHfútÍMm.
Longitud, Femenino. Lo largo de
cualquiera cosa. | (geografía. La dis-
tancia de un lugar respecto al primer
meridiano, conteda por grados en el
ecuadoE. | Aitronema. £1 arco de la
eclíptica, comprendido entre el pun-
to equinoccial de Aries j el circulo de
latitud del astro.
EtiuolosÍa. Lneago: latin, loagÍl%-
i»; italiano, lo*¡fitMme; francés, lo»-
gitnde; catatan, lowitnt, lUmgil%t.
Setena. 1. ffeografia. Arco del
ecuador terrestre, evaluado en grados
y partes de grado, contenido entre el
finmer meridiano y el meridiano del
ugar.
2. La LONOiTUD se cuenta desde el
O basta 180 grados, í derecha é i:
quierda del primer meridiano.
3. Si el punto está en el Este, la
LONUiTUD es oriental: si está en el
Oeste, se denomina longitud occi-
dental.
4. Detnhrimiento de lat lonoitu-
DBS. Descubrimiento del medio para
hallar las lonqitudbs en alta mar,
cual ofreci<5 el Parlamento in-
glés 20.000 guineas.
5. En astronomía, la lonqitud de
los astros se toma de la eclíptica, en
tanto que la lonoitud geográfica se
toma del ecuador,
Longitndinal. Adjetivo. Lo qi
pertenece á la longitud 6 estábecL.
con arreglo á ella. \ Didietiea. Que se
extiende á ki largo. | A.*atomla. Que
se dirige en sentido del eje principal
de ua or^no. [ Plano lonoitudinal.
Marina. Plano que pasa por el eje de
la quilla, de la rada 6 estamensra y
del codaste.
BTmoLoaÍA. Longitud: francés, lon-
gitndinal; italiano-, longitudinal*.
Longitudinalmente. Adverbio de
modo. A lo largo.
EriuoLoafA. Longitudinal y f¡\s\i^^Q
adverbial nitnte: francés, longilndina-
lemenl; italiano, longitndinal'nentt.
Longo. Masculino. Velio LoKOo;
gramático latino. (TXoito.)
Etiuolooía. Longnt.
Longo. Escritor griego del si-
glo IV é V de nuestra era, cuyo ver-
dadero nombre se ignora. Debe la ce-
lebridad á Daphnu j Cloe, novela
pastoril en cuatro libros, llena de
gracia, de sencillez y de delicadeza;
aunque de un estilo en ciertos pasa-
jes un poco afectado r pretencioso.
Las mejores
.jí.
esta precio-
LONJ
al castellano la novela DtpXnit y Che,
en ana prosa tan castiza y elegante,
3ne no nace echar de menos ninguno
e los muchos primores de estilo del
original.
Loago, ga. Adjetivo astieaado.
Largo.
Longobardo, da. Adjetiyo. Loir-
bardo,
Etiuolooía. Latin longSi^rins.
Longor. Masculino antieuado. Lom-
aiTun.
Longuera. Femenino, Poreioo de
tierra larga j angosta.
BTiyOLoaÍA, iMMtfa,
Longneria. Feminioo astieaado.
Dilación.
EToioLOofA. Lntngo.
Loncnetaa. Femenino plural, d-
r*gia. Tiras de lienza, jra seneillaa,
va dobles 6 triples, que se apUean va
fracturas y amputacioues.
EriuoLoaÍA. L%tngo.
Longnexa. Femenino anticasdo.
Laroura.
Longoeauelo, la. Adjetivo anti-
cuado oiminuüvo de luengo.
Etiholooía. Latin long&lmt. (Cics-
BON.)
Longnlsimo, ma. Adjetivo soper-
lativo. Labodíriuo.
Longniao. Masculino. GtntaaU.
Cobarde.
Longnitis. Femenino. Botámiea.
Planta medicinal de la &milia de las
ciperáceas, que se cría en los lugares
BTuidLOak. Latín lonfilnt, nn poco
largo.
Longno, gna. Adjetivo antícaado.
Laroo.
Longnra. Femenino anticuado.
LoNoiTUD. Q Anticuado. Distancia S
trascurso considerable de tiempo. |¡ An-
ticuado. Dilación.
Lonja. Femenino. Cualquiera cosa
larga, ancha y poco gruesa; como
LONJA de cuero, de tocino, etc. j El
sitio público donde se juntan merca-
deres y comerciantes para sos tratos
y comercios. Q La tienda donde se ven-
de cacao, azúcar y otros géneros. | El
atrio airo levantado del piso de las*
calles, a que regularmente salen las
puertas de los templos y otros edi-
ficios. O En las casas de esquileo es el
almacén donde se coloca ia pila de
lana. | Pieza de vaqueta, de una vara
de largo y de cuatro á seis dedos de
ancho, con que en los caches se afian-
los balancines menores al ma-
I ^'atreria. La correa larga qae se
ata á las pihuelas del halcón para no
tenerle muj recogido.
BriuoLOofA. Antiguo alto i
sa obrasen: la de Columbani (í'loren- lanbja; alemán, LanSe, follaje, porque
cia, L596); la de Jungerman (1606); | las primeras lonfot fueron albergues
la de Boden (Leipzig, 1777)) la de rústicos; bajo latin, lanba, lobim, lo-
Villoison [Pans, 1778); la de ~
de Coraj
(Paris, 1802) jla de G. H. Sch»fer
(Leipzig, 1803). P. 8. Courier encon-
tró en Florencia un pasaje que falta-
el primer libro y dio una nueva
edición en 1810, con la traducción
íiKm; inglés, lodje; italiano, ¡Mfia;
lombardo, íoíü; portugués, lofa;tem-
cés, ¡oge; provenzal, lolja; catalán,
llotjt, moderno; lionja, antioaado.|
«Femenino. El sitio público donde
tarse loa mercaderea y 00-
fraucesa de kmyot. Recientemente merciantes para tratar de sus tratos
nuestro compatriota, el ilustrado acá- 1 y comercios. Sale del latino Lmtgi, ■
démico Don Juan Valera, ha vertido | nm, por ser siempre rapaaosas ^ pro-
Digitizedby VjOOQIC
LOPE
loandas.» (Acadbuia, Diccionario de
ni6.)
LonJMur. Activo anticn&do. Alua-
OBMAR.
Etiuoloqía. Loi^a.
Loqjero, ra. Masculino j femeni-
no. Lonjista. || Femenino. El merca-
der que tiene lonja. (Acadbuia, Die~
cio*ario de 17S6.).
LoQJetA. Femenino diminutiTO de
lonja. I Cbnádor.
Lotgilla. Femenino diminutivo de
lonja.
Btucolooía. LottJA: catalán, llot-
ftta.
Loiñista. Común de dos. El mer-
cader o mercadera que tiene lonja.
Lonni. Adverbio de lug^r anticua-
do. Largo, léjoe.
Lonqnero. Masculino. Zoolo^ia.
Género de roedores pareddoa al enzo.
Lontananza. Femenino. Pintura.
Se da este nombre k loe términos de
un cnadro mis distantes del plano
principal,
EriKOLOdÍA. Italiano ¡ónténanta,fot-
ma sustantiva abstracta de Umtano;
del latin iongi, lejos, 7 itart, estar:
francés, lointain; provenzal, loindan,
¡ondAan, Iwndluw.
Lontar. Masculino. Botánica. Es-
pecie de palmera, de la cual se saca
fran cmntidad de licor llamado toddi,
vino de palma.
BriuoLOofA. Malayo £Mí«r( jr^))
latin técnico, horat$Kt JlahelUfomiM;
LONTARUS, de Rumpf; frene», lontar.
Loog. Masculino. Medicamento
usado por los árabes para curar cons-
tipados j otras afecciones de pecho.
—«Término farmacéutico. Cierta es-
pecie de electuario blando. Dase re-
gularmente este nombre á las compo-
siciones 'pectorales que tienen una
consistencia media entre loe electua~
rios y jarabes. Es voz arábiga.» (Aca-
demia, Bicdcmario de 1796.)
Loor. Masculino. Alabanza.
BTiMOLOafA. Loa: catalán, íaor.
Lope. Masculino, Nombre propio
de varón: Don Lope.
Etiuolooía. Antes que de Impui, lo-
bo, viene de l%p 6 Imf, y significa quie-
tud. (Matans )
López. Masculino. Nombre patro-
nímico. £1 hijo de Lope: hoj sólo se
usa como apellido de familia.
Lopes (Alonso), Poeta j crítico
español, que vivía en la segunda mi-
tad del siglo XVI. Ejerció la Medicina
y estuvo al servicio de laprin
María de Castilla, hija de Cario:
Dejó las siguientes obras: PMlcéopAia
antífiM poética, y Comtntariúdt la Poé-
tica de A.riit¿teUt.
Lopes (Baktolouí). Escultor es-
pañol, qne vivía ¿ principios del si-
fflo XVI. Ejecutó en 15£^ los adornos
de jreso de la capilla del Perdón de la
catedral de Sevilla.
López (Cristóbal). Pintor español,
naturml de Sevilla, que nació en la se-
gunda mitad del sjglo xrii y murió
en 1830. Sua obras más notables son:
MN Crittóbaly la Cena.
Lopes (Dnoo). Pintor espafiol del
LOPE
siglo XV, llamado el M%dfí, natural
de Madrid. Sus obras se han confun-
dido alguna vez con la de Juan Fer-
nandez Navarrete, llamado también
el iÍ%do, por el sobrenombre de am-
I, y no porque puedan equivocarse
, : estilos. Son de su mano las pintu-
ras de la iglesia, camarín y sacristía
de la ermita de N^uitra Señora del
Prado, cerca da Talavera de la Reina.
López (Disoo). Literato espafiol,
que murió en 1655. Era natural de
Extremadura, fué profesor de bellas
letras y se ocupó constantemente en
hacer traducciones españolas de los
cláeicoe latinos, como Virgilio, Fro-
percio, Valerio Máximo t Juvenal.
López (Francisco). Pintor y gra-
bador español, que vivía en Madrid á
fines del aiglo XVI jprincipiosdel XVII,
Fué discípulo de Bartolomé Carducci,
y en 1695 se le propuso, en unión
con sus maestros, para pintar los lien-
zos del retablo mayor de San FtUpe el
Real, lienzos que perecieron, según
se cree, en el incendio acaecido en
dicha iglesia en 1718. Felipe III le
nombró su pintor de cámara en 1603,
y ejecutó en el palacio del Pardo al-
gunas obras representando victorias
de Carlos V, con buen gusto, correcto
dibujo ; agradable colorido. Entre
los demás cuadros que se conocen de
'1, puede citarse un tan Antonio Abad,
jue se hallaba en la iglesia de San
Martin de Madrid. Tamoien ajrudó á
Vicente Carducci en la obra titulada:
Diálogo de ¡a Pintura.
Lopes (Francisco), Pintor espa-
ñol, natural de Madnd. Fué diseipu-
loyamigo de Gaspar Becerra, áquien
ajudó en las obras de decorado de los
palacios de Madrid y del Pardo.-AXmO'
rir Becerra, le recomendó á Felipe II,
el cual le encargó la pintura v deco-
rado del retablo que Esteban Jordán,
escultor del rev, había ejecutado para
el monasterio de Montserrat, en Cata-
luña.
Lopes (Oreoorio). Misionero es-
pañol, llamado en la religión Antonio
de Santa María, que nació en Balta-
nas en 1610 , j murió en Nankin
en 1680. Entró en la orden de san
Francisco y, trasladado á Filipinas,
enseñó la teología en im convento de
BU orden. Enviado como misionero á
China, recorrió las provincias de Fo-
Kien, de Nankin y de Cantan; fundó
varias iglesias y oratorios y durante
veintisiete años trabajó con un ardor
infatigable en la converaion de los
infieles; suirió persecuciones j en-
cierros j fué nombrado por el papa
Inocencio X vicario general de ai
orden. Sus escritos mas notables son
Relatio ñnenttum lectanun; Loe ritot
de loi chinot; Catedino erittiano en len-
gua china; Tractatut de Sinamnt eon-
vertione; Apología de lot mitioneroi do-
minicanos y /randecanot; Eietoria de
Fray Gabriel de la Magdalena y otrot
tieCe religioiot nártiret del Japón; De
modo eoangelitandi t« linieo imperio y
Tracíalttt de enlín Confneio.
Lopes (QHBOORto). Escritor reli-
gioM español, que nació en 154S j
LOPE
483
murió en 1596. Después de vivir al-
gunos años con un ermitaño de Navar-
ra, fué k Nueva-España á predicar el
Evangelio á los indios, j allí pasó an
vida en una cabana, que se constru-
yó, distribujendo su tiempo entre la
predicación y la penitencia. Dejó las
obras siguientes: Suplicación del Apo-
caliptit; Cronología de lot tiempo», y
Tratado de lat propiedadet de iat Aier-
bae.
Lopes (Joaquín María). Uno de
los más celebres oradores poli ticos,
jurisconsulto y hombro de Estado es-
pañol, que nació en Villena (Alican-
te) en 1802 y murió en 1855. Abrazd
la causa constitucional, por lo cual
tuvo que expatriarse en lo23, pasan-
do á vivir á Montpeller, donde perma-
neció hasta 1825, en que obtuvo au-
torización para volver i España. Ele-
gido diputado en 1834 , se dio i
conocer en las filas de la oposición
más avanzada y adquirió muy pronto
la brillantísima reputación de orador,
que le acoiúpañó nasta el fin de sü
vida. Proclamada, en 1836, la Cons-
titución de 1812, ocupó el puesto de
ministro de la Gobernación bajo la
presidencia de Calatrava; conservó en
el poder sus ideas avanzadas y, por-
último, no estando de acuerdo con la
conducta de aquel gobierno, presentó
su dimisión y volvió al Congreso,
donde era diputado por Madrid, con
el fin de hacer la oposición á la polí-
tica de entonces. Como presidente de
las Cortes constitujentes, cerró sus
sesiones con un elocuente discurso,
3ue conmovió profundamente al au-
itorio. Elegido nuevamente en 1842,
tomó parte en la coalición formada
en 1843 contra el gobierno del He-
gente; formó por encargo de éste
un ministerio, que pronto fué disuel-
to; presidió el gobierno provisional
cuando triunfó el pronunciamiento;
Í luego que el partido moderado se .
izo dueño de la situación, se retiró
& la vida privada, y aunque fué nom-
brado senador, no volvió á tomar par-
te en la política, muriendo de un cán-
cer en la boca. Su elocuencia ha que-
dado como uno de los dechadi» más
dignos de imitación de los tiempos
moderaos, mientras que su nombre se
conserva como una de las más legíti-
mas glorias de nuestro parlamenta-
rismo. Además de sus inimitablea
Ditevrtot, se conservan del personaje
de esta biograña unas muy estima-
bles Leceione» de elocuencia.
Régimen. — 1. Don Joaquín María
López, por cuya memoria conserva-
mosaún la veneración supersticiosa da
la niñez, en alto, fornido, garboso,
de noble y hermosa presencia, de ca-
bellera larga. En los discursos de
emoción, solía sacudir la cabeza y
agitar el cabello, de tal suerte que
parecía volar por el espacio.
2. Este ilustre español tuvo la hon-
ra merecida de poner la primera pie-
dra en la inauguración de la estatua
de) insigne Cervantes, añadiendo la
gloria de un diacuno á la gloria de
un libro. Sus palabras en ac^nelloa
uigitizedbyLlOOgle
484
LOPE
instantea sagrados fueron una solem-
nidad de la magnifica elocuencia ea-
paBola. Nosotros tuvimos la suerte d«
oírlas, cuando la edad no nOs permi-
tía comprenderlas; aunque siempre
salimos gananciosos, pues lo que no
alcaniamos en admiración, lo conse-
guimos en humildad ; en inocencia.
Pero iun cuando no comprendimos
aquel discurso, comprendíamos que
allí se erigían dos estatuas: una, de
bronce; ta de Cerrantes: otra, de ora-
tona; la de Joaquín MakÍá Lopkz.
3. Aquella edad tuvo dos grandes
tipos de elocuencia: Antonio Alcalá
Qaliaso, modelo perfectíeimo del ora-
dor pnro, delicado, elegante, da quien
solía decirse que t% Ungna habia roba-
do tu melodía í ü lengiM de lot ttra-
Jbui, Y Joaquín Mar(a Lopkz, mode-
lo perfectísimo del tribuno valiente,
Tigoroso, inspirado, sublime, cujra
palabra cae de sus labios, como baja
el torrente de las cumbres del Líbano,
.6 como el ravo se desprende del vapor
de la nube. Es una lastíiha que esos
hombres nazcan para dar á la muerte
el tributo común.
4. El personaje de esta biograHa,
como tollo genio, creó escuela. Basta-
ba leer algunas líneas de aus diacur-
sos, para que el lector exclamase:
«aqui respira' el alma generosa de
Don Joaquín María Lopbz.»
5. Su carácter más universal era
la pasión; la pasión en todo, basta
el mirar, hasta en el moverse, lo cual
daba á aus ademanes esa apostura
majestuosa de los sentimientos pro-
fundos, lo que pudiéramos llamar la
estética de las pasiones, la poesía del
amor, j AvI £1 amor fué su gloria j el
amor lo lievd al sepulcro. La lengua
filé BU genio j muere de un cáncer en
la lengua. Nuestros ilustrados lecto-
res comprenden sin duda que no po-
demos decir más. Sobre la tumba de
este grande hombre debiera escribii^
se el siguiente epitafio: «cielo j tier-
ra; gloria é infierno.*
López de Ájala (Don Adblabdo).
I.
A las tres j media de la tarde, en
el cuarto segundo de la izquierda de
la casa número 8, de la calle de San
Quintín, desde cujros balcones se do-
mina un horizonte dilatado j panora-
mas variados y pintorescos, espiraba
rodeado da hermanos v de amigos,
entre los cuales Don Emilio Amat»
pertenece moralmente á los primeros,
el presidente del Congreso de diputa-
dos, Don Adklakdo Ix>pbz db Átala,
í loa 50 añoa, y al parecer, en la fuer-
za de su edad j de su talento. Su bio-
grafía se puede condensar en breves
aneas. Había nacido en Quadalcanal,
Írovincia de Sevilla, en Marzo de
329, pasando au niñez. en Yiliagar-
cía, pueblo inmediato á Mérida;hizo
sus estudios después en la universi-
dad de Sevilla, j en Madrid se dié a
conocer como autor dramático, aun-
que su primera obra teatral. £1 ffom-
ore de Sitado, no tuvo buen éxito.
Obtuvo un empleo modesto en Gober- 1
LOPE
nación, que perdió al advenimiento
del partido progresista, y fné duran-
te el bienio redactor de Bl Padre Co-
bot. Afiliado más tarde á la unión li-
beral, fuá elegido diputado. Hizo sue
S rimeros ensayos de orador defendí en -
o i El P»drt Co&ot, j más tarde en
el Congreso combatiendo la lev de
imprenta del señor Nocedal. Tomií
parte activa en la revolución de Se-
tiembre, cuyo programa redacta, y
triunfante aquéUa, obtuvo el ministe-
rio de Ultramar. Se le tenía por afec-
to á la candidatura del duque de
Montpensier, y sus opiniones conser-
vadoras le permitieron sin gran vio-
lencia ingresar en la conciliación mo-
nárquica dirigida por su íntimo ami-
go el señor Cánovas, bajo cuja presi-
dencia filé ministro, y con cuyo apoya
obtuvo del Congreso, en dos legisla-
turas, la presidencia que ocupaba al
fallecer. Su mayor triunfo teatral se
lo proporcionó Si Tanto por cielito, y
su última ovación escénica, el drama
CoiUMelí). Dos naturalezas diversas de-
bemos considerar en el señor Avala
separadamente: el político y el poeta.
Procuraremos hacer un ligero juicio
de ambas, sin exageración ni poesía;
no habiéndole adulado en vida, no
cubriremos de incienso au cadáver;
diremos sobriamente lo que nos pare-
ce la verdad, único lenguaje que se
debe nsar ante una tumra.
n.
Suele tacharse á Avala su deaer-
cion del viejo partido moderado, que
sólo conoció el valor y la importancia
de aquél jéven cuando un político sa-
gaz, el general O'Donnell, le afilié á
su bandera, que difería bien poco dq
la del partido que dejaba. El redactor
de £1 Padre Cohot dio con su talento
á este partido, helado ya, macho máa
de lo <^ue había recibido; la poaicion
literaria y política que llevé á la
unión liberal se la habían conquista-
do au talento y sus trabajos; no era
una posición oficial, de que la grati-
tud le prohibía disponer; era libre, y
pudo abandonar sin escrúpulo á los
que le manifestaban poco afecto, para
unirse á los que le mostraban máa
amistad y simpatía. Laa diferencias
de ideas que separaban á unoa y otros,
conaideraáas hoy fríamente, son ridi-
culas. La seg-iinda evolución que le
censuran, es la de casi todo au partido,
-[ué se lanzó al campo revolucionario;
tomo de aquella mole, no tedia para
detenerss razones de gratitud 6 deco-
ro personal que exigiesen da él un
esfuerzo poderoso para no caer con los
demás por la pendiente; pero, al con-
vertirse en la voz de aquella revolu-
ción, redactando la célebre proclama
de Cádiz, hay que recurrir, para dis-
culparle por la dureza de sus frases,
á la necesidad de interpretar la opi-
nión de los qne habían de firmarla.
Esas obras, que inspiran, discuten y
firman muchos, nunca son de uno
sólo. La responsabilidad, que se trata
de exigir al señor Átala, la compar-
ten todos los que firmaron el famoso
LOPE
documento. Dentr« de la rsTolaeian,
y ya ministro, fué un elemento tem-
plado y ds poca iniciativa. La tercera
evolución del señor Átala tiene tam-
bién carácter colectivo: acaso la &sa-
nacien de la amistad influyó podero-
samente en an cambio político, qoe,
afectuado sin duda por deaengafloa^
profunda convicción, bnbiera parea-
do más natural, si hubiese sabido re-
sistir el ofrecimiento de un pneato vi-
sible en losmomeatos primeroa de la
restauración que se verificaba. La «lee-
cion del señor Cánovas tiene una jus-
tificaciob independiente de la sioeeia
y hasta débil amistad que profesaba
al paeta: el nombre del señor Átala
debía signiSear ante todo el mando
la política del olvido: política gai»-
rosa, no extremándola hasta olvidar
la lealtad y loa serridos. Ea innega-
ble que existen grandes contradiccio-
nes en la vida política da Átala: na-
turaleza indolente la suya, de escasa
iniciativa, 'ae dejó arrastrar por loa
sucesos y siguió perezosamente i ana
amigos, á loa cuales se puede aeliacar
parte de sus faltas, asi como aa ele-
vación, que efectuó. sin gran eafdene
propio. No era en realidad hombre
Solftico; y las corrientes, que por to-
as partes le envolvían, le llevaron
insensiblemente á la posición máa po-
lítica del p^s. Como orador, no lo eia
de diario y de batalla; su Injoem elo-
cuencia necesitaba larga intenaítanr
cia y reposo para causar efecto seguro
en ocasiones determinadas y solem-
nes. Átala era- un nombre respetado
y ensalzado como poeta, t la política
se apoderó de aquella gloria teatnl
para asimilarla y darte brillo, y le re-
compensó con generosidad: la políti-
ca le absorbió en peijuicio del arte.
Bl señor Cánovas del Castillo tendrá
ante la posteridad, si confirma el jui-
cio de los contemporáneos, la gloria
de su debilidad por el poeta y de sn
poderosa y decidida protección, aaf'
como la responsalidad de haberie des-
viado de BU camino verdadero, el del
arte dramático. Cuando, al verle espi-
rar, quedó sumido en larga y doloro-
sa meditación, iteñdria algún remor-
dimiento? No: lloraba sincera y amar-
gamente al amigo, y nada máa.
iri.
La personalidad de Dotí ApiLáKHO
Lopkz na Avala está en sus obras tea-
trales; suprimidas éstas, dentro de
dos años nadie ae acordaría del políti-
co. Hablemos del poeta dramática,
aunque no podamos dar á nnaatrajnj-
cio la extensión que se mereee. Ia
opinión general le colocaba entre nne^
tros tres ó cuatro autores de más talla;
la exageración le colocaba al lado de
Calderón, sin fijarse en que este inge-
nio colosal creó un mundo poétieo qne
asombra y aturde á los que penetnuí
en sus misterios y grandezas. Lo qne
hizo Avala fué estudiar y admirar
profundamente á aquel maestro. |D^
ja verdadero teatro el poeta que amia
de morir? Siete i
tres aetoa ó cuatro: .SÁ^a; />« ^
Digitized by ^
yCjOogle
LOPE
MM,- V» Simhri de Bitade; SI Ttjado
dt vidrio; Bl Ta*U> por ciento; ElNut-
m Do* Juan, j Comuelo, todas llen&a
de bellezas; pero de las cuales más dé
la mitad no correapoaden i su fama;
doB refundí cionee de Calderón, ÍMi-
mUU <U ZataauA j BÍ Conjuro; ésta,
de escaso ménto, j el gi^n valor de
la primera, pertenece á Calderón;
taMuccion en prosa, Maydéi, sii
portancia, j cinco zarzuelas, que aun.
cuando tienen venos primorosos
c«nas maj notables, no era el ^
en que brillaba su talento: son ¿a
Bstrella de Madrid; Loi Covuuurot; SI
Conde de Castrada; Bl Agente de mo-
trimoniot'j el lindo jurneto en un ac-
to Guerra á muerte. jHs un verdadero
' teatro que puede compararse, no ja
al del príncipe de la literatura naciO'
nal, sino al de ningiino de los eran-
dea dramáticos del siglo xvii? Deje
mes en paz i. aquellos gigantes de
una ¿poca portentosa, porque la nuea-
tr^ tiene otro nivel. Laá aomposicio-
Bes importantes de Átala son: Bl
Tanto por ciento; SI Tejado d»mdrio,
y Comnelo, cada una de las cuales ha
producido en el teatro profunda sen-
sación; sin innovar nada las forma:
establecidas, sin que su iiiTencioo sor-
prenda, sin que su composición dejt
algo que desea;; pero las tres profun-
damente humanas y teatrales j> de
honda trascendencia. La contextura
6 armazón de esas comedias no tiene
sello especial que dé carácter á su au-
tor. ¿Bn qué estriba, pues, el ménto
extraordinario que todos le concede-
mos? ¿Será otra exageración como la
que dejamos apuntada? De ningún
modo: la personalidad j el sello del
poeta consistían en el ropaje magní-
fico de esas concepciones: ta virilidad
j profundidad del pensamiento, ta
energía y propiedad de la dicción, la
delicadeza, la fiexibilidad de entendi-
miento con quedesarrallafaaausobraa,
constituTendo de tal manera una in-
dividualidad poética que, si referido
«1 argumento de sus onras se puede
atribuir á algunos, leída cualquiera
de sus escenas, se ve matomátícamen-
to que deben ser aiijaa 6 de nadie; la
noble escrupulosidad, la elegancia,
corrección y nervio. dramático; cuali-
dades de reunión tan difícil, producen
en BUS diálogos un placer especial, de
sabor mvj pronunciado. Un gran sen-
tido común, profundidad é intoncion,
daban ademas á sus obras los rasgos
de las obras de un maestro. Pero Ava-
la lia dejado incompleto su teatro;
teníamos tal fe en «u ^erza dramáti-
ca v en su talento, que además de lo
becno, contábamos como seguro j le
concedíamos lo que la política, su in-
dolencia r la muerte no le han dejado
realizar. Haj algo de violento en su
desaparición; ea un poeta en parto
malogrado; ae marcha sin haber tor-
minaoo sn destino.
IV.
Para completar esto ligero juicio ne-
cesitaríamos retratar, á grandes ras-
gos, alliombra privado; p»ro no tenia* I
LOPE
mos el gusto de tratarle; la vez pri-
mara qt^ le vimos, hace muchos años,
nos cauBÓ impresión aquella cabeza
enérgica v hermosa, que ha merecido
en vida los honorea del elogio, que
obtienen aclámente las mujeres; la
última vez qua le vimos vivo, fuá ei
el concierto ¿el Conservatorio, dirígien
do galantorías á una dama. ¡Quién
nos hubiera dicho cdmo le habíamos
de ver algunos días después, en la
noche del 30 de Diciembrel Su cuer-
po, cubierto por un pafio, que sólo
dejaba ver su Dusto, ja amarillo, pero
siempre bello, parecía una estatua
jacento colocada en un seifnlcro; cua-
tro blandones le alumbraban en su
modesto gabinete, j un Crucifijo da
metal le protegía. Nos sentimos so-
brecogidos y saludamos con respeto,
por primera y última vez, al gran
poeta.
José Fbbnandbz Brbuon.
Madrid 30 de Diciembre de 1879.
LOPE
485
a edad avanzada, sino meses
después de haber cumplido 50 años,
falleció el Bxcuo. Sr. Don Adblardo
I^PKZ Ds Ayala en la tarde del dia
30 de Diciembre de 1879. Pocos de
enfermedad dieran en tierra con aquel
cuerpo, que parecía ser digno vaso
de aquella gran inteligencia. Quísete
tonto, que aun, al recordarla, se me
ofuBca el juicio j se me aprieta el co-
razón. Mas no será mi dolor poderoso
á parar la pluma que debo mover en
justa alabanza. jCuál de los contempo-
ráneos la merece major, por alguna
de laa dotes que más realzan el inge-
nio? Bl autor da Bl Hombre de Ettaao,
el poeta que en su primera composi-
ción dramática imagina al hombre
buscando siempre en vano la dicha
fuera de sí, j hallándola á la hora de
la muerte dentro de su alma; pade-
ciendo inquietud y angustia en dora-
dos alcázares, cuando ve colmada la
ambición, satisfecha la vanidad, lo-
grando el que ciegamente craj6 fin
exclusivo de la vida, y disfrutando
paz y ventura en estrecha cárcel y
cuando le espera el cadalso; el mozo
que de esto manera probaba su tolen-
to, bien á las claras manifestó cuan
elevado era el concepto que tenia del
arto y cuan noble inteligencia era la
Buja, Ocurre á menudo ponerse con
su primera producción el artisto en
altura de que luego no pasa, ó desda
la que se precipita en rápidov aflicti-
vo descanso. No así Atala. En Sioja,
en Bl Ttjado de vidrio, en Bl Tanto
por ciento, en Confítelo, pasman lo pro-
fundo y sano de la idea moral que
anima á estas obras, y lo castizo y
primoroso de la forma que las reviste
j engalana. ¡Bendito aquel por quien
[a poesía española resplandece hoj
un BU genuiDB hermosura y maies-
tadl ¡Bendito mil veces aquelquehízo
su numen esclavo solícito del cien, ó
que, por mejor decir, se remontó en
alas de su numen hasta la excelsa
unidad de lo bello j lo bueno! Veden
Siejé easalzad» la gratitud: la grati-
tud, delicia imponderable y deuda
santa para todo pecho magnánimo,
lazo que el hombre no puede romper
sin envilecerse, lej imperiosa de la
vida. Ved cómo en Bl Tejado de vidrio
se vuelve contra el culpado su propia
culpa. Ved an Bl Tanto por ciento pos-
trado y escarnecido el sórdido interáa
en su lucha contra los puros afectos
del alma. Ved en Cons*elo castigada
la vana ilusión que nos arrastra ál>us-
car la alegría donde no está. T ¡caso
di^o de atención! El primero y el
último drama de Átala se dan la
mano por el pensamiento que los in-
forma. Don Rodrigo Calderón y Con-
suelo son encamaciones de una mis-
ma idea. Ambos toman por felicidad
lo que brilla en el mundo: ambos es-
peran hallar reposo para su espíritu
en la satisfacción de au vanidad.
Aquél encuentra al fin en la muer-
to, lo que por mal camino buscaba
en la vida; éata queda condenada á
expiar su culpa viviendo sin amor.
El entendimiento de Átala ha de
contorse entre los más vigorosos y en-
tre los más puros de España. Fué
gran poeta y poeta honrado. Bastaría
la mitad de sua obras para conquis-
tarle imperecedero renombre; pero
ingenia ton extraordinario hubiera
podido hacer laís, mucho máa. Nin-
gún artista verdadero cree haber dado
muestra cabal de su espíritu creador.
Solamento los necios se complacen*
en Bua obras v quedan contontos de
sí. Pero cuando Avala aseguraba no
haber aún producido lo que ae sentía
capaz de producir, nadie, que le hi-
ciese justicia, dejaba de inclinar con
respeto la franto, al considerar que el
autor de poemas tan admirables ase-
guraba la verdad. Quizá no aumenta
más su caudal literario por pereza de
entendimiento, mal qua la voluntad
na remedió. Quizá porque la crítica
litoraria, antea más enconada que
ahora, heló á veces su entusiaemo.
Recuérdese lo que decía al dedicar Bl
Niteto Son Jnan, á nuestro compafie-
ro al seSor Selgas: A ti llega la pri-
mera comedía qne publico de^uet de El
Tanto por cebnto. jBigiíraíe la tnert*
qne lo etperaí No por bnena, por detgror
ciada, te la recomienda tn amigo, Adk-
>o. Quizá fué su major desgracia
caer en error semejante al que anate-
matizó en el primero y en el último
de loa hijos de su fantasía, y echarse
al mundo en busca de gloria diferen-
te de la que ;a le sublimaba. En uno
de suB postreros cantos no pidió al
cielo entendimiento, ni valor, ni hi-
dalgas intenciones. De lo intimo de
sua entraíias clamó:
DaiA, BeBor, 1» Grme voluntad, -
CompaAera j soBteo de la virtud;
La que «abe en el golfo hallar quietud,
Y en medio de las comliru claridad.
Voluntad firme pidió al cielo, ¿Sen-
tía fiaca la suja? ¿Qué inquietudes la
herían? ¿Qué sombras le cercaban? Lo
que por fuerza sa ha de creer, á no
poner en duda au veracidad, as que
en el campo á que le llevaron vientos
enemigOB de las letras no halló goto
Digitized by
L.oogle
486
LOPE
ni calma. T como no había nacido
paTft sostener con habilidad mezqui'
ñas luf^has, sino para reñir con im'
petu grandes batallaa; como no había
nacido para deshacer nudos , sino
para romperlos, ¿quién sabe sj el tener
que violentar algnna vez rudamente
su naturaleza, sería causa de que í él
se le rompiese el corazón? No debo jo
manifestar aquí opiniones particu-
lares que pudieran parecer extra-
va^nt«s 6 exageradas; debo jo re-
primir aquí mis genialidades; pero á
nadie tamo escandalizar dicíenaoque
de todos los puestos i que subió
Átala en el mundo, ninguno es tac
alto^ tan envidiable como el que, en
medio de et«rna luz, ocupa en la cima
del -Parnaso español. (Rttimen de Ut
Actat de la Re»l Ácademi* Bepañola,
leiáo m /««te víblica de i de Diciembre
de i^Si, por el uareiario pirpet%o de la
mitma eorporaeion D<m ífamiel Tostar
¡/o y Baw.)
VI.
Atjíla fué nuestro compañero de
Cortes , nuestro hermano de letras,
nuestro amigo particular, el primero
que se intereai! por el presente Dic-
cionario, con CUTO motivo nos diri-
gíii dos cartas i Paña. Estas círcuns-
tencias, nnidAs ¿ la veneración que
inspiran los hombres ilustres, nos
impone el terrible deber de consa-
grarle una memoria eterna; pero no
podemos pararnos aquí. Detrás del
sepulcro del poeta, que todos lleva-
mos en nuestra coacienoiat bu nues-
tro vaticinio y en nuestro corazón,
queda en el mundo un dolor inmen-
so, porque la sepultura del hombre
suele rodar sobre la vida de la mujer.
Y bebíamos de mujer, porque aque-
llos dolores resonaron en el corazón
de una virgen tan pura como bella,
j tan bella como ideal. Faltábale aca-
so una belleza, y el destino ha qaeri-
do ^ue nada le faltase, después de
sufrir una de esas tremendas amar-
guras, que son en el alma lo que es
en el Cielo un dia sin sol. T aquí
hacemos punto, porque si tuviéramos
que añadir dos vocablos, sería menes-
ter mojar la pinma en nuestros ojos
y escribir con la tinta de nuestras 1&-
grímas. Pero ^por qué nos apesara-
mos? Quizá es indispensable que haja
en la tierra esos enormes sacrificios,
fiíego interior, fuego misterioso, fue-
go sagrado, de que brote el ángel de
la inspiración j de la virtud. [Con-
suélate, oh mujerl El dolor puro, el
dolor casto, el dolor inocente, tiene
su diadema también, y haj que llorar
mucho para merecer que ciña nuestra
frente la divina diadema de tquellos
dolores. ¡Consuélate! No todo consis-
te en llegar á la gloría, que también
haj ángeles en las puertas del Paraí-
so. Cuando un gran poeta te amé, al-
gún gran misterio debe haber en ti.
¡Consuélate, oh mi^er, como nos con-
solamos nosotros! Y si no basta á con-
solarte la felicidad de tu inocencia j
de tu hermosura; si no bastan á con-
solarte las nobles esperanzas de tu
LOPE
genio; si no bastara á consolar tus
penas el misterio de tu propio arca-
no; si tampoco te consuelan nuestru
Salabraa, que algún consuelo deben
arte, porque son muy puras y muy
fervorosas, consuélete el poeta:
(jQuiéD DO guarda un gemido en el puado?
;Quién no llora slguo bien que y» no eiiítef
Y ;,quiéii do tieoe ud corazón llagado?
Y iquién no tifne una memoria tritte?>
Y si tampoco logran consolarte los
versos anteriores, lee la siguiente
cuarteta:
■Tu TAiiidad DO me argn}^
Si te olnzco poca coia:
iQuiéa tuvien un bIida hermosa
Para dársela i 1& tuya!»
Si las cenizas de los genios se es-
tremecen en el sepulcro, las cenizas
de ÁTALA se estremecerán indudable-
mente al oir los Tocabloe que dejamos
escritos. ¡Tan grande es Fa fe que da
i nuestras palabras su espíritu j su
amor! ¡Oh arcano supremo de la vida!
¿Quién no te bendice en estas horas
de sublime infortunio? ¿Quién no te
adora al pié de la tumba de átala?
Lopeí (José). Pintor español, que
nació en Sevilla en 1S50. Fué uno de
los mejores discípulos de Murillo,
como lo prueba, entre otras obras su-
yas, un ta» Felipe, que se hallaba en
el convento de la Merced, y luego fué
trasladado al Alcázar.
Lo_pez (Juan). Escultor sevillano
del siglo xvi. Ejecutó en 15&4 algu-
nas estatuas da los lados del retablo
mayor de aquella catedral, y en 1568
empezó las de piedra.
IiOpAz ^Juan). Hagiógrafo español,
que.nació en Borja en 1524 y murió
en Palencia en 1632. Era uno de los
más hábiles predicadores de la orden
de santo Domingo, cuando en ló95
fué elevado al obispado de Cortona,
en Calabria; tres años después pasó al
de Monopoli, en la Pulla; en 1608 se
retiró á un convento, donde acabó sus
dias á la edad de 108 años. Dej¿ va-
rios escritos, entre los cuales merecen
citarse : Roiario de Nuettra Señora; Me-
HMrial de divertot ejereieíot; SxpoiiCM*
de lot tiet* talmot peniteneiaUi; Hitio-
ria general de tanto Domingo y de t%
orden de predicadoreí, y Manual de era-
cionet diveriae.
López (Pbdbo), Veterinario espa-
ñol del siglo XVI, natural de Zamo-
ra, y que alcanzó gran reputación en
su tiempo. Se conoce una obra suya
titulada: Libro de albeitería, que trata
del principio y generaron de loe eaba-
llot.
López (NsiCBSio). G-rabador espa-
ñol del siglo xTiii, discípulo del cé-
lebre PeClomino. Grabó á buril, en
1754, algunas estampas de máquinas
Sira la obra titulada; StpeclÁctelo de
Natwaltia.
López (Pedro). Pintor español de
Cirincipioa del siglo xvii. Fue uno de
oa.mejores discípulos del ffrew y pin-
tó con elegancia y corrección, en el
año 1608, el cuadro que representa
La Adoración de loe Santoe Seyet, co-
locado en el claustro de los trinita-
rios de Toledo.
Lopes Gaballere (Andbís}. Pin-
LOPE
tor español que nació en 1647. Era de
origen napolitano y aprendió sa uta
en Madrid «n el estuaio de José An-
tolinez, de quien tomó la manera y '
las tintas. Su obra más notable ea
un cuadro que representa á Critt» en
el tepnlcro eo% loe tree Maríat.
López Caro (Francisco). Pintor
español, que nació en Sevilla en 1598
y murió en Madrid en 1662. Fué dis-
cípulo da Juan de las Roelas y sobn-
SiJió en los retratos. Sus demás obras
son poco conocidas.
López del GcstUlo (Ahsbís). Es-
cultor español del siglo xvi, diáeípa-
lo de Juan Alemán. Trabajó con sos
hijos en el retablo mayor de la cato-
dral^ie Sevilla, en 1554.
López y Corella (Alonso). Médi-
co español del siglo xvi. 6n celebri-
dad se debe á una obra en verso con
los comentarios en prosa, titulada: Se-
creto» dejíioiofia tuí£ea.
López de Binojosa (Alonso). Mé-
dico español del siglo xn. Eterdó su
arte en~ Méjico, donde pnblicd ana
obra titulada: Sama y reeopiiaeúm de
cirugía, con M arte para taeifrar y exa-
minar barberot.
Lopes Palma (Mandkl). Graba-
dor de láminas, natural d« ScTÍlla.
dónde murió joven, por los aSos de
1777. Fué uno de los que contribuye-
ron-á establecer la etenel» de diSnje
de aquella ciudad, v grabó con bnnl
Íal agua fuerte el Ntio Jetmt de Zul-
arán. Se le deben además otras obna
notables.
López y Palomino (Pbancisoo).
Pintor español del siglo xnii. Aprea-
dió BU arte en Mtfdnd y entró en la
Academia de San Fernando en 1759.
Se distinguió en los retratos y dgó
algunos cuadros de género; aunque
no de gran mérito.
López y Portafia (Vicznts). Cde-
bre pintor español, que nacióan Valen-
cia en 1772 y murió en Madrid an
1850. Empezó á estudiar sn arte en la
Academia de San Carlos da su ciudad
natal, y pasó luego á Madrid á perfec-
cionarse, bajo la dirección de Maalla,
[tinto r de cámara. De regreso á Val-
encia, fué nombrado di rector de aque-
lla Academia; y posteriormente, lla-
mado á Madrid, donde sucedió i Hae-
11a, en el empleo de primer pintor da
cámara. Pintó. en el palacio real mo-
chos frescos de gran mérito; y otros,
en el palacio del Casino y de Vista-
alegre. Fué admitido en la Áeadewia
de San Femando y nombrado dogmas
director general de ella, academias
de mérito de la de San Lúeas de Bo-
ma y caballero de la orden de O^
loa III. Casi todos sus cuadras ds
composición se hallan diseminados ea
diferentes poblaciones de Valencia y
Cataluña, y los más notables sen:
Nacimiento deSan- Vicente Pttrtr; San
Antonia Abad; San Antonia de I
San Agnitin meditando en el i
de la Trinidad; San Sn/o y o
cbos. Entre los infinitos retratoa, i •
que debe una gran parte de sa tra-
tación, pueden oitaree: loa dti ys
ni Álava, el mariscal S«ebat,*la g»-
Digitized by
Laoogle
LOR.\.
nerala Murraj, Fernando VII T mu-
oho» índividnoa de sn fí»nilí&; el nrf a-
eipe Maximiliano de Sajonia; el co-
miaarío da Cruzada Tárela; el del pa-
borde Sala; el del ministro. Salmón;
de Oojra; del general Osuna; de Don
Bonifacio Qutierrez| médico de cáma-
ra, j otros muchas, que seria prolijo
enumerar.
López de Tovar (Obkqokio). Fi-
lósofo, teólogo y jurista español, natu-
ral da Extremadura, que vivía en el
siglo XVI. Por sus vastos conocimien-
tos en filosoña. Sagrada Escritura y
derecho civil j canónico, se le' llamó
el Acurdo upaHol. Su major celebri-
dad la debe á unasy^u de las Siel»
Paríidat de Alfonso el Sabio. (Sala.)
López Villalobos (Frakoisco).
Médico español del siglo zv, conocido
como autor do una obra muj rara, es-
crita en verso, j la primera en que sa
trata del mal venéreo. Su titulóos:
Swiwrio de la Medicina, con «k tratado
tobrt Uu fíMít/erut buiat.
Lopigia. Femenino. Aix)pbcia.
Loqnea. Femenino. Mitologia i»~
diana. Diosa de la fortuna.
Loquear. Neutro.' Decir ó hacer
loonras. | Metáfora. Regocijarse coa
demasiada bulla j alboroto.
Loqnecerse. Reeíproco anticuado.
Enloquscbr, volverse loco.
Loquero, ra. Masculino j femeni-
no. Él que tiene por oficio cuidar^
guardar loa locos.
Lomtesca {L u). Locución. A mo-
do de locoB.
(Modo de locos. Es voz inventada.*
(AoADBuiA, Diceionario de i726.)
— «Se daba priesa i' cantar romances
demorosjmoras, il^ toquetea.» {Cxs.-
víktks, Novela 7.*, plana 2)0.)
Loqnillo, Ua, to, t«. Adjetivo di-
minutivo de loco y loca.
Loqttios. Masculino plural. Medi-
cina. Evacuación sanguínea que ar-
rojan por la vulva las recién paridas.
firiMOLOofi.. Griego Xiyoí (¡¿ehoi),
cnma, Xtv(¿ (¡eciS), <\ue esta acostado;
la/ó^ (hekái), parturienta ; Xojjtwi (lo-
cAeia), loquios: francés, loehiet.
Loqaioiragia. Femenino. Medici-
na. Evacuación excesiva de loquios.
Etimolooía. Qriego locieia, lo-
quios, j ria^ti», brotar eruptivamen-
te; Xo;(íuí ^itjtív: francés, locSiorrAoffie.
Lora. Femenino., Bolánica. Parte
filamentosa de los liqúenes.
EnifOLOaÍA. Latín ¡dmm, correa,
aludiendo 6 que los filamentos son las
correas de las plantas, como las cor-
reas pudieran Ilamarae filamentos del
cuero: francés, hre.
Loranta. Femenino. Bolánica. Gé-
nero de plantas dicotiledóneas epico-
róleas monopétalas.
Btiuolooi*. Griego Xwpai (ISron),
correa, j ánthot, flor: latín técnico,
loranHhv.
Loranticeo, cea. Adjetívo, Solá-
M»M. 'Oon cerniente ó análogo ¿ la lo-
ranta. I Femenino plural. Familia de
plantas parásitas, comprensiva del
-género ¡orantkni.'
BtuioloqU. £orani*: francés, lo-
rantAae^et.
IX5ED
Lorar. Activo anticuado. Llobab.
Lorea. Femenino. Geografía. Ciu-
dad antigua y célebre de la provincia
de Murcia.
Etimología. Elioeroea, por su nom-
bre y situación en el camino de Car-
tagena á fiaza.
Lord. Masculino plural. Lores.
Título de honor que se da' en Ingla-
terra á la primera nobleza.
Etiuolooía. Anglo-sajon hláford,
¡áfitrd, señor; Ma/diae, señora; anti-
guo inglés, lawrd, Unerd; derivado
de hUf, pan: <el señor de la casa, el
amo del pan» (Littbí) : catalán, Utrt.
Jteie^ hitldriea. — 1. Título honorí-
fico usado en Inglaterra, y que sig-
nifica tenor. Es de origen sajón; ;
después de haberse aplicado al prin-
cipio á todo poseedor de un dominio,
por oposición á sus vasallos, pertene-
ce hoj á los miembros de la alta Cá-
mara ó paies de Inglaterra, duques,
marqueses, condes, vizcondes, baro-
nes, arzobispos y obispos.
2. Este título se da también, aun-
?[ue sólo por cortesía, á los hijos de
os duques y loa marqueses, y á los
nietos de los condes.
3. Algunos altos funcionarios to-
man, con su cargo, el derecho de este
título: tales son el jefe de justicia, el
canciller, el gran almirante, el cham-
bellan, el alcalde de Londres, el pre-
boste de Edimburgo, los quince jue-
ces de la corta criminal de Escocia y
el lugarteniente de Irlanda.
Lord Byron (Jorob Gordon Bt-
bon). Nació en Douvres á 22 de Enero
de 1788. Miembro de una familia de
la primera nobleza de Inglaterra, hijo
de un hombre disipado j vicioso y
de una madre capnchosa y voluble,
ora tierna y apasionada hasta la exa-
geración, ora irascible y violenta has-
ta degenerar en brutal, su educación
fué la más propensa á compendiar to-
dos los vicios y todas las virtudes de
sus antepasados. La hermosura fasci-
nadora de que le dotó la naturaleza,
y los timbres y la fortuna que le lega-
ron sus antepasados, desarrollaron en
él un amor propio excesivo. Pero en
ese amor propio encontró la primera
contrariedad de su vida. Un acciden-
te casual, ocurrido en sus primeros
años, le había estropeado una pierna.
De los airados dicterios con que su
madre le colmaba en sus frecuentes
horas de mal humor, ninguno lellega-
ba al alma tanto como el recuerdo de
aquel defecto físico. La precocidad de
sus pasiones se manifestó en él á la
edad de "ocho años. Entonces amó por
Enmera voz, y amó con toda la vio-
incia de un alma en el pleno desar-
rollo de sus ocultadas. Sus amores
con Ana Duff no son el capricho del
jiiQo; son la arrebatada pasión del
hombre. La prematura muerte de su
pritna Margarita Parker, de quien se
enamoró cuatro años después, comen-
zó á filtrar en su corazón la melanco-
lía. Las horas pasadas en muda con-
templación ante las tumbas del ce-
menterio Harrow, adonde había ido i
estudiar en I80I, tal vez estaban ii
LORD
487
iregnadas de aquel triste recuerdo.
iS melancolía precoz no siempre oons-
tituje el genio; pero frecuentemente
le anuncia. En 1805, en Cambridge,
donde trataba de curarse de su terce-
pasion hacia miss Uaxy Chawost,
entregándose á teda clase de excesos,
empezó á manifestar su escepticismo.
Incitando con los recuerdos idealistas
de su corazón. Su primera colección
de poesías : ffonn óf idleneit , tan
duramente tratada por la Remita de
Edimbtírgo, apareció en 1807. Su sá-
tira titulada Bardos ingleiet y critítot
etcoceUM. le vengó cumplidamente de
aquel rudo ataque. Sus oienes en liti-
gio, á causa de bus dispendios, le
obligaron á abandonar por primera
vez la Inglaterra. En el estío de 1809
se embarcó para Lisboa, viaitendo á
Cádiz y una parte de la Andalucía.
La más notable de las particularida-
des de esto viaje es que en él comen-
zó su precioso poema, Childe-Hvrold,
que no apareció hasta 1813. En 1816
se casó con miss Milbanck. LadjBv-
BOPí no comprendió el carácter fantás-
tico de su marido y no pudo plegarse
á él. Después de haberle legado una
hija, vastago digno de la hermosura .
de su padre, le creyó loco y le aban-
donó para volver al seno de su fami-
lia. Como decía Fletcher, el fiel criado
del poeta, era la única mujer que no
habla podido dominarle. Desde aque-
lla separación, Byron fué para todos
un monatruo. Esta catástrofe marcó
las primeras prematuras arrugas en
la frente del autor de Don J%a%. Para
cicatrizar en su corazón la honda he-
rida producida por aquel golpe, vol-
vió á emprender aquella serie de via-
jas, en que recorrió la Suiza, los Paí-
ses-Bajos, Gracia, Italia, y en que vi-
sitó por vez primera la ciudad de
Missolonghi, la que había de recoger
más tarde su últímo aliento. Parain-
sulter mejor la hipocresía ^uritena,
que le había condenado, hiriendo su
amor propio, se abandonó á las volup-
tuosidades de la desenfrenada vida
iteliana. En 1817, después de haber
visitado á Roma, se estableció en Ve-
necia. El palacio Mocénigo fué teatro
de los más extraños desórdenes de su
disipada existencia v de sus escanda-
losos amores con Margarite Cogni,
aquella hija de! pueblo, de talle de
amazona y de carácter de Medea, En-
tre las agitedáa horas de placer, pa-
sadas en aquella fastuosa morada de
BUS vicios, encontró tiempo de escri-
bir el Man/redo, Be^po, Maaíipa; de
trazar el Marino Fallero y de dar prin-
cipio al Don 7na*, el poema do los
contrastes, la extraña epopejra del si-
glo XIX, que había ido a inspirarse en
uno de los tipos más salientas de
nuestra literatura, en el Burlador de
Sevilla, de Gabriel TeUez, NoeraBv-
BON hombre capaz de sufrir por mu-
cho tiempo el tíránico yugo de Mar-
garite Cogni; la tempestuosa lucha del
odioso amor de aquella mujer, que
sólo gozaba en la abyección y en la
crueldad, le cautivó durante algiin
tiempo; pero le cansd al eal>o< 1^ j^ i
ijitizecIbyVjOOQlC
488
LOKD
ven condes» Taren Ooieeioti, eu«dft
bacía poco con un anciano, i i^uien
abandonó mia tarde por se^ir al
poeta, faé Ik reina que ocupó maa asen-
tadamente el trono de aquel corasoo,
preñado de tempeatadee. Sin embargo,
no bastaba el amor í llenar el vacio
de BU alma yiolenta. Su ardiente en-
tusiasmo por la libertad parecía in-
flamar aquella &ntasía devoradora;
tan devoradora como la calentura de
sus deleites. — La independencia ita-
liana tuvo en él uno de sub más deci-
didos campeones. En 1820, su casa
de Rivena, desde la (^ua desafiaba la
Tigilancia do la policía, era el cen-
tro j el arsenal de loe conspiradores
que trataban da levantarse en armas
por la cauea del pueblo italiano.
En 1821, después de terminar, entre
Tiolentaa agitaciones, Marino Falit-
n, Lot dot Foteiri, Sardanápalo j
CWm, abandonó í Rávena 7 se es-
tableció en Pisa, donde volvió í re-
unirse i tft condesa Guiccioli. La re-
volución de Gracia ofrecía ancho cam-
po á su pasión por el heroísmo: su in-
saciable sed da g;Iona le hacía mirar
sus triunfos literarios como pequeños
para él. Un manifiesto del comité
^ego de Londres, acopiando con en-
tusiasmo su adhesión ¿la causa de la
independencia de aquel pueblo már-
tir, le decidió al fin. Bn 1833 se dio
i la vela con rumbo i Qrecia, j el 5
de Febrero de 1824 desembarco á ori-
llas de las pestilentes lagunas de Mis-
solonghi entre el indeciola entusias-
mo de aquellos bravos patriotas, que
le miraban como en salvador. Mas
¡a;l cuando quiso abandonar la poe-
sía, la poesía le abandonó & él. Cor-
rió i Grecia buscando la lucha v sólo
lialló la muerte. Su salud, desde ha-
cía largo tiempo minada por desarre-
glos físicos y mentales, no pudo re-
sistir i las agitaciones y i la influen-
cia del clima. £1 10 de Abril, en una
excursión con sus tuliotat, fué sor-
S rendido por una abundante lluvia,
e que en vano quisieron preservarle.
Unas fiebres malignas, que llegaron
i la inflamación cerebral, la postraron
en el lecho, de que no había de vol-
ver á levantarse. Su criado Fletcher,
flel como un perro, no se separó de
BU amo hasta el dia 19 de A.brit de
1824, en que el estampido del cafion
anunció al mundo que lord Gobdon
BiRON había exhalado el último sus-
piro. El duelo fué tan general como
profundo; las flestas de la pascua se
suspendieron; los tribunales j los co-
mercios se cerraron, al par que el Go-
bierno declaraba al difnnto ciudada-
no de Grecia 7 adoptaba i su hija
como hija de la nueva patria. Su ie-
retro estuvo expuesto doce dias en la
iglesia de San Nicolás entre las tum-
bas del general Normano v del héroe
Marco Botzaris. Durante ellos, la api-
fiada multitud empapó de lágrimas
sus yertos despojos. El 2 da Mayo, el
coronel Stanhope embarcó el cadáver
de su amigo para Inglaterra, dándole
sepultura en la aldea da Nottingams-
hire, al lado de su madre. Abí vivió j
LORD
murió el grande hombre de «ate bÍo-
Safia. Sus obras más notables son:
«t /«4it, CkiUU-Barold, El Corté-
rio. Lora, L* Bapottáé dt Á hydoi, poe-
mas: Maitfrido, Marino FaUtro, S*r-
á4máp»io, Lot Dot Foieari, 0»Ín, SI
Citloy la tÍ4Tra, L» Profetia tU J)a»U,
dramas. Dejó también escritas unas
mtmoriai, ^ue Moore qitntópor tw ti-
erúpnlo de ffumoñtrU.
JUtiaun. — Vamos á intontar el ha-
cer un retrato del personaje de esta
biografía.
1. S* /oMs. — Fué maldecido su
vida; odiado j calumniado en muer-
te por una gran parte de sus compa-
triotas. IjOS que le aborrecen, le pre-
sentan como un espíritu diabólico: los
que pagan tributo i sustalentoe, fue-
ron tan liberales en alumbrar su tum-
ba, que tanta luz fascina; de donde
hubo da resultar que el nombre de
nuestro personaje es un fantasma,
medio descubierto, medio oculto, el
cual se balancea entre las tinieblas
del inñerno j los resplandores del
Paraíso. Acaso la mayor parto de los
hombres mira su él una fama que gi-
me bajo el entredicho de la historia.
Lo diremos más claramente: Btron
es un cautivo de su propio genio, que
no ha logrado todavía su cabal resca-
te. Ta lo logrará cuando el hombre
dejeds hacer sombra al poeta, porque
hay casos en que la vida nubla la
muerte, como hay ocasiones en que la
muerta nubla la vida.
2. Si etcritor. — Como dice muy
bien un crítico profundo, nuesfoD au-
tor as tan gran poeta y tan inglés,
Íua BUS obras retratan más la vida de
nglaterra que la de todos sns escri-
tores reunidos, si seexceptúan Shakes-
peare y Waltor Bcott.
3. £i Aombrt.—Yñ postrado en el
lecho de muerte, el medico le mani-
festó que era necesario que se san-
grara. El enfermo dijo que prefería
morir antes que consentir en que se
derramara su sangre. Habiéndola he-
cho presento que podía venir la locu-
ra, se estremeció y alargó el braio,
cuyo movimiento acompañó con estas
extraflisimas palabras: (Verdugo, haz
tu deber,» compendio de antigüedad
clásica y da alard.e romántico.
4. S» tátira. — Hablando da la Ciu-
dad eterna, dice; <trea cosas notoblas
hallé en Roma; tras bribones ahorca-
dos, un cardenal muerto y un papa
vivo.* No pueden pinterse con más
astucia la descarnada sutileza de su
ironía y la amargura horrible de su
5. S% pollliea.—^'a 1813 escribe:
<he simplificado mi política: hoy con-
siste en odiar de muerto á todos los
gobiernos constituidos.»
6. S% Uttratnra. — Después de Don
Juan, su obra maestra es acaso Man-
freáo, sin embargo de la poca estima
en que su autor le tuvo, según carta
que escribe desde Venecia a M. Mur-
ray en 1817. Sin embargo, Goethe
decía: «lobd Byron me ha tomado mi
Fatuto y se lo ha hecho Buyo.> Esto
significa que el Fatulo es el represen-
IjOED
lante del genio alemán, eomo «1 Mtm-
_fredo es el renresentanto del genio
inglés. Maravilla considerar cómo aa
hombre dotado de un& imaffinacion
tan pequeña, haya conseguida roaH-
car una literatura ten grande; qne ea
como si dijésemos: maravilla coos-
darar cómo un hombre, con tan eaea-
sa poesía, haya logrado esr tan gran
poete. Nuestro personaje no invanta
jamás; ve y dibuja; no pinta; observa
y describe; pero al describir, ostampa
BU vida en BUS descripciones. Por sato
sucede que, al hablar de las tormen-
tas de su alma, es elocuente hasta
producir el delirio. Por eete saeede
también que las borrascas de au co-
razón serán eternas en bus vorsoa.
Así sucede del mismo modo ^se es
el escritor eminentemente, sabjetívo,
haste el extremo de hacer de sí mis-
un teatro, cuyo espectador es el
mundo. Por consiguiente, el poeta no
el espectador en el teatro de la hu-
manidad, sino lahumauidad eseapee-
tádora en el teatro del poeta. Este ca-
rácter personalísimo marea exaete-
mente ta diferencia que se «cha de ver
entre Gtsthe y nuestro personaje.
Gcetbe viene á ser el poeta de todos;
nuestro poeta es el poeta de sí mismo:
Gcethe es el cantor del oniTem^
Bysoh es el cantor de Bvaoif.
7. Sm aulancolU. — Bn unos indi-
viduos, la melancolía es el resultado
de la complexión; en otros, el desen-
canto de grandes dolores; en algvooe,
la falte de creencia religiosa y hiuna-
na, qua les hace perder el sentimieB-
to de toda verdad^ de toda virtud, de
toda esperanza, de todo amor; en
nuestro personaja, es una empcioa
que lo inunda todo; pero ana erupcioB
que presente la viste grandiosa ae los
volcanes; es uu veneno corrosivo que
todo lo devora; pero que devora con
un aparato que &8cina la imagina-
ción. En una palabra; es un prestí^
que hiere y atrae, que mate y deleita,
cual sipuaiaseu existir mortajas, qne
envuelven la vida en sn sudario. ¡S3tl
En los horizontes del mundo [cn&ntes
veces asoma la luí antea de qua eü
astro amanesoal [Y cuántas veees vie-
ne la noche antea de que se pong^ al
Boll Paro penetremoa en el iateriorde
este enorme máquina. ¿De dónde vie-
ne ó qué significa la singular melan-
colía de nuestro personaje? Significa
el remordimiento, que (wcoreee el
alma, como el celu'a oscurece el cie-
lo, porque ea un celaje de la ooncieii^
cía; significa la lucha incesante diJ
amor propio, que toma la fonna de
vértigo; significa la desesperación del
orgullo, la cual, para vengarse de wa
impotencia propia, hace la apotedú
de BUS pasiones, como si detestara lo
STota.a.0 de todos en honory alabaan
e su misma divinidad. Y del fn&do
de esa melancolía incompreosibta
brote un sentimiento sutilísimo, ma
esencia impalpable, la cual eonstitejí
la parte noble de aquellos espiritas
rebeldes. La literatura de Btbov, eo- -
mo la de Gsthe, como la de SeÜller,
como la de Espronoeda, pone de mr
Digitized by
L.GOgle
LORD
DÍfiesto que Us grandes tempestades
del munao no soo otra cosa que un
eran desnÍTel entre la vida ruinosa
de las tradiciones j la vida en germen
de DUBTos ideales Son dos espectros
que se dan de cara; el espectro de lo
pasado j el espectro délo futuro, de-
biéndose adyertÍT que estas luchas
sociales evitan luclias mis terribles
en la sociedad, porque se ha observa-
do que la naturaleza se vale siempre
de un cataclismo para evitar cataclis-
mos mis dosastrosos. En el idioma de
la creación, el rayo que parte de las
nubes es una catástrofe natural para
evitar cat&strofes majores en el siste-
ma del universo. Si así puede decirse,
es una estrella que cae, para que no
se caigan todas las estrellas. Aquellos
poetas extraordinarios, bijos de una
madre infeliz, que pudiera llamarse
la desesperación, son ojos de Satán
con mira!das de ángel, como si el ge-
DÍo, en combate con el demonio, re-
. uniese en un punto la emoción inefa-
ble de lo malo, que se convierte en
bueno por el patrocinio de lo subli-
me. Hay ciertos instantes en que la
desesperación del presente se trasfor-
ma en adivinación de lo venidero, de
donde se originan esos hombres, que
se convierten en poetas; de donde vi»-
nen esos lamentos, que ae tornan en
cantos. Y la humanidad oye con éxta*
sis esas sacrosantas armonías, bendi-
ciendo el designio de la Providencia
en el arcano de la inspiración.
8. Signoi. — 'SAy dos poetas que
acudicEon á un signo exterior, con el
objeto, de idealizar su melancolía.
Goethe cred el Fatuto, representación
y profecía del mundo moral: Schiller,
mis osado &un, vierte sus agonías
en el corazón sober'bio, duro, herdico,
de BU Vallenttei». Por el contrarío,
otros dos poetas buscan aquel signo
ideal en las revoluciones de su alma,
en el misterio, en sus dolores, en las
sombras de su conciencia, y se fun-
den en cuanto dicen, como se funde
Stron en su Don Jva», en bu ¿fan/re-
áo, en su Marino, en su Caí*; como se
funde José de Bspronceda en su Din-
blo Mwtdo.
9. S% arte. — -De estos dos gérmenes
nace el arte do Btron. Este arte fild-
Bofo llega á ser tríste, casi abruma-
dor; pero aquel tinte le comunica
cierto caricter elevado y solemne,
como si allí resplandeciera un fulgor
de la fe. Cualquiera que sea el asunto
de Btboh, el espectáculo de sus pasio-
nes, de BUS dudas, de sus martirios,
estí lleno de majestad; su escepticismo
tiene por contrapeso su grandeza; las
vieiones que brotan de su genio, tur-
ban por un instante nuestra razón;
pero al cabo brilla la luz, porque la
tristeza que le inspira la contempla-
ción de la existecia humana, va siem-
pre acompañada de una invocación & la
inmortalidad de un enigma augusto,
expresada en lenguaje divino: senta-
dos estoa antecedentes, creemos poder
exclamar: Jorob Byron didsu cuerpo
i la tierra; su alma, al cielo. Los que
le odian, porque le temen; los que le
LUHli
calumnian, porque no le adivinan, no
impedirán que sea el primer escritor
iglés, después de Shakespeare; así
imo el poeta más extenso del si-
glo xix, después de Gcethe.
Lordosis. Femenino. Patología.
Encorvadura de los huesos; y espe-
cialmente, de la columna vertebral.
Etiuoloqü.. Griego XiipSuisii; {lór^
tit); francés, lorióte.
Lorena. Femenino. Geografía. An-
íua provincia de Francia, incorpo-
ra actualmente á la Prusia, á con-
Bei;uencia de la guerra que causó la
caida del impeño francés.
Etiuoloqia. Francés LorHe.
Lorenés, sa. Adjetivo. El natural
de Lorena y lo que pertenece á esta
provincia.
Loreoés (Cla.udio Gblúb, llanada
i). Célebre pintor francés á q^uien se
apellida el Rafael del paisaje , que
nació en 1600 en Cháteau-de-Chamag-
ne, en Lorena, y murió en 1682. Era
hijo de una familia pobre, y no mos-
tró en sus primeros años mas que una
inteligencia muy limitada. Sin em-
bargo, huér&no á los 12 años, fué re-
cogido por un hermano suyo, graba-
dor en madera, en Friburgo, y empe-
zó á demostrar á su lado algunas (de-
posiciones para el dibujo. Llevado
poco después á Italia, según unos,
ror un pariente suyo, 6 por unos atur-
idos de BU edad, según otros, bien
pronto sintió despertarse su genio
ante la contemplación de las maravi-
llas de arte que contiene aquel afor-
tunado país. El Pousino y los papas
Urbano VIH y Clemente IX busca-
ron su amistad, / muy en breve ad-
quirió una considerable fortuna. Los
cuadros del Lorenés, de un admi*
rabie colorido y de una verdad bo^>
préndente, le colocan i la cabeza de
todos los paisajistas del mundo, pa-
gándose hoy por un lienxo suyo has-
ta 75 y 80.000 francos. En medio mi-
llón se estimaron dos cuadros que
existían en Malmaison y que pasaron
áSan Petersburgo. La galería delLu-
vre posee 16; dos, el museo de Ma-
drid; y otros, se encuentran disemi-
nados en los palacios Altieri, Colon-
nay Dona en Italia y en las galerías
particulares de In^ateira. Del Lor8-
NÉs se conservan 28 aguas fuertes y
Barnére, Lebae, Vivares y Woollett
han grabado muchos de sus lienzos.
Lorenzana. Femenino, Lienzo
grueso que se fabrica en Galicia en
un pueblo de este nombra. | Nombre
Satronfmico de varón; hoy, apellido
e familia.
ETiuoLoaÍA.. Lorento: catalán, ¡o-
remaita.
Lorenzana (Fkamcisco Amtokio
de). Prelado español, que nació en
León en 1722 t murió en Roma en
1820. Después ae ser canónigo de To-
ledo, obtuvo el arzobispado de Méji-
co en 1766, y partió para aquella dió-
cesis, en la que se señaló reformando
la disciplina del clero é invirtiendo
parte de sus rentas en fundar una
casa de recogimiento y ana inclusa.
I Trasladado en 1772 á U silla de To-
U)RI
489
ledo, primada de España, fundó una
universidad, dotándola con una ri-
quísima biblioteca, y dedicándose
también, como lo había hecho en Ué-
jico, á corregir muchos abusos qne
existían en su diócesis. Fué creado
cardenal en 1789; y en 1797, se tras-
ladó á Roma á llevar á Pío VII con-
suelos de parte del rey de España,
sii^ separarse de él, hasta que se reci-
bió drden del Directorio para condu-
cir al papa á Francia. En 1800 renun-
ció el arzobispado de Toledo y se re-
tiró á Roma, donde acabó sub días,
lendo de avanzadísima edad.
Lorenzo. Masculino. Nombre pro-
io de varón, | San Lorenzo; mártir
el siglo iii, quemado sobro unas par-
rillas. (PmsciANo.)
Etiuolooía. Latín Zanrentíut, for>
ma de laitnu, corona de laurel.
Lorer, Masculino anticuado. Lau-
u..
Loretanos y Loretos. Masculino
Slurd. Caballeros de Nuestra Señora
e Loreto, cuya orden fundó el papa
Sixto V, en 1587, cuando erigió la ■
magniñca catedral que lleva aquel
nombre. Se estableció la orden de loe
txANOs, para que diesen caza í,
los corsarios en lae costas de la Mar-
ca de Ancona, á loe ladrones de la Ro-
manía, y para que guardasen la ciu-
dad de Loreto.
EnuoLOafA. Loreto: francés, lorette,
loretüM.
Loreto. Femenino. Geografía. Ciu-
dad de Italia, en los antiguos Estados
pontificios, célebre por BU iglesia mo-
numental, denominada N*ettTa,Sefb>-
de Loreto.
firtHOLOdÍA. Latin ¿<iireA»i, lugar
plantado de laureles.
Loríana. Femenino provincial.
Llobbdo.
Lorícario. Masculino. leíiologia.
Pescado notable por las láminas hue-
sosas que le cubren el cuerpo y la ca-
beza.
Etiuolooía. ¿origa: latin, tdrici- .
rtvt, relativo á las coracas: ñ-ancés,
lorteaire.
Loricero. Masculino. Sntonologia.
Género de insectos coleópteros carní-
voros, que viven en lugares pedre-
gosos.
ETiwoLoeÍA. Griego Xüpov (fáron),
correa, y xípoK (ké-ít), cuerno: fran-
cés, londre.
Loríeos. Masculino plural. Zoolo-
gía. Orden de anfibios que tienen el
cuerpo cubierto de placas huesosas á
modo de escamas.
ETiuoLoaÍA. Loriearioi.
Lorifoliado, da. Adjetivo. Botáni-
ca. De hojas muy largas y parecidas
á correas.
Etiuoloqía. Latin lonm, correa, y
fSlilUiu; áafSlíum, hoja.
Loriga. Femenino. Armadura he-
cha de láminas pequeñas, por lo co-
mún de acero, que caen unas sobra ■
otras para defensa del cuerpo. I Ar-
madura del caballo para el uso de la
guerra. Q Pieza de hierro oircular con
3ue se refuerzan los bujes de las rué-
as de los carruaJBB. í ,-.^^1^
4 so
LORO
EriMOLeafA. Orí«go Xúpov (^nn),
correa; Utin, Ünm, igu&l sentido;
ISrlea, coraiK, armadura, cota de
malla, porque la Icrí^t ara un teiido
de correas: italiano, Úrica; catalai
lloric*.
Coio BkIod ayu(o U lu wnna «J(*d«,
Lu t<iTig»s Tegtidaí A {iaU* lai eapiidaí,
A guíu de menbnula por motr-loi > calada.
(Poemt del Cid.)
tPrincipal armadura de los caba-
lleros hasta fines del aig-lo ziii, com*
puesta de muchas l&minas, anillos 6
mallas de hierro.» (BiiHotiea de auto-
res eipaáoUt, JPoelat CMlelhnot atUe-
riorts al ligio XV. Poema del Cid,
íowto 67, pagina S.^cAnnadura del
cuerpo, compuesta de muchos peda-
zos o laminillas de acero, que calen-
do unas sobre otras, preservan j de-
fienden el cuerpo de las heridas. Sale
del latino ¿oricit.» (Acadbuia, Diccio-
nario de 1796.)
Lonjeado, da. Adjetifo. La perso-
na armada con lorij^.
BtiholoqIa. Zonga: latín, ldr1eit%t,
participio pasivo de ldric3re, cubrir
con longa, baldosar: francéa, lorigué.
Lorigon. Masculino aumentativo
de lori^.
Longnero, ra. Adjetivo anticua-
do. Lo que pertenece a la loriga.
Lorifoillo. Masculino. Botánica.
Arbusto de que hacen uso los tinto-
reros para las tintas.
StiuolooÍí. Latín ¡Mridv, pálido
en demasía, cetrino.
Loripedo, da. Adjetivo. Zoología.
Que tiene una especie de diente en
las patas anteriores.
OTiuoLOaÍA. Latín USnm, correa de
cuero, jpe$, pídií, pié.
Lorís. Masculino. Zoología. Mamí-
fero pequeüo de la isla de Ceilan.
ÍCaballbko.) J Se ha dado este nom-
ire en lea Indias orientales í una
fimitia de papajpijos, cu^o ffrito ai>
tícula con el andad el sonido ¡ori.
(BoppoH, JI, f74.)
BTUfOLoaÍA. Malayo feln((CiJ),
6 ioMri (v5J^ )! /rancia, lorí.
Loñto. Masculino diminutivo de
loro.
1. Loro. Masculino. Ornitología.
Papagayo. Dícese mís particularmen-
te del que tiene el plumaje con fondo
rojo. I DBL Brasil. Ave. Paraouat.
Etiholooía. Lorie: catalán, lloro.
2. Lbro. Masculino. .5otíKiM. Ár-
bol, especie de laurel, menos alto, de
ramos cortos y poco esparcidos, con
hojas alternas, puntiagudas, perma-
nentes, por arriba de un verde subi-
do, y por abajo, mis descoloridas. [|
Adjetivo. Lo que es de un color am'u-
latado d de un moreno que tira á ne-
gro.
EriifOLOofA. Latin Ukvr, la palidez
cetrina, que tira al color negro (Lu-
CRBCio): catalán antiruo, lor; groch
que tira á moreno; «color de oro que
tira ¿moreno.»
3. Loro. Masculino, Botánica. Es-
pecie de laurel.
Btimolosía. LAintus ImiUmie».
4. Loro. MaBculino. Rttomologia.
LOSA
Fisza de la boca de algunos insec-
tos. I Botánica. Filamento de ciertos
liqúenes y de las confervas.
KtiuoloqÍa. Latín lomm, correa de
cuero, por semejanza de materia y de
forma: francés, ¡ore — «Se llama tam-
bién lo que está entre blanco j negro
Dfcese comunmente del trigo antes
de llegar i su perfecta madures, comr
lo prueba al refrán que dice : «Guan-
do el trigo eatá loro, vale el mugil
oro.» Viene del latino ¿wn(^.>(AcA'
DKutA, Diceionarie i* 1736.)
Lorqnino, na. Adjetivo. Bl natu-
ral de Lorca j lo perteneciente i esta
ciudad.
Lorradas. Adjetivo. Término del
blasón. Se dice de las aletas con que
nadan los peces, cuando son de otro
esmalte.» (Academia, Btceionario de
i7Í6.)
Lorrado, da. Adjetivo. Blaion.
Epfteb) heiildico de las alas de los
peces, cuando son de distínto es-
malte.
ETiuoLoofA. Francés, lorré.
Iiómla. Femenino. Botánica. Talli
6 expansión de loe liqúenes filamen-
' sos.
BriMOLOofA. Latin ¡dnm, correa de
cuero; francés, lomU.
Loáa. Femenino. Piedra llana y de
poco grueso, regularmente labrada,
fue sirve para solar v otros usos.jí
rampa formada con losas pequeft as
para coger aves v ratones. | Metáfo-
ra. Sbpulcro. i Echar ó votm una
LOSA SNCiMA. Frase metafórica. Ase-
gurar á alguno con la mayor firmeza
que guardará cu secreto la noticia
que se le ha confiado. I Hchab una lo-
sa aOBRB BL CORAZÓN. Fntse. Causar ú
ocasionar alguna grave pesadumbre
que abruma y acongoja.
BtiuolooÍa. 1. I^tin lUpie, la pie-
dra. (MONLAU.)
2. La siguiente derivación demues-
tra el error de la anterior etimología.
Btrivacion. — Catalán, Ilota; portu-
lés, loma; francés, lote; pismontéa,
..tar, del próvenial lauta, piedra se-
pulcral, forma sustantiva de lautar,
alabar, del latin landSre. Losa y íaa-
dee, del antiguo landa, sepulcro, re-
Sresentan sin duda la misma palabra
e origen.
«Piedra extendida y labrada en cua-
dro 6 en otra forma, de poco grueao,
Íue regularmente sirve para cubrir
>s pavimentos & suelos de los tem-
Slos y atrios. Covarrubias dice pue-
e venir del nombre arábigo tosa,
que significa losa.* (Acadbuia, Dic-
cionario de i7ÍS.)
Losada (Diboo). Conquistador de
Venezuela, que naciiS á principios del
siglo XVI y muri6 en 1569. Fné uno
de los primeros españoles que llega-
ron al territorio de Darien. Encarga-
do de someter á varias tribus temibles,
como los arhacot, los tecas y los caracas,
salid en 1567 del valle de Mariana,
dirigiéndose al Norte, Después de ha-
ber vencido ¿ los arbacos y á los te-
cas, llegó en el mes de Abril al país
deloe caracas, ij^ue huveron dejando
los campos desiertos. No queriendo
perder el fruto de sai victorias, edt-
nciial pié de una alta montafia la úu-
dad de Sanlüuo de León, en Caraeaa.
Sostuvo una larga guerra coa gaaini
pnro, jefe indio, á quien logró Tmesr,
pacificando el valle de Caraeaa. Paro
cuando hubo de ocuparse en la repar-
tición de tierras, los habitantes ae
sublevaron contra él, y habiéndoae
Íiuejado al gobernador general, ésta
e reemplazó con PonceM Leoa.
Losada (Ooiiaz ne). Escritor eap%-
fial, que nació en 1680. Estavo «n Ar-
gel, en ta época en que abondafaaa
los cautivos cristianos; y da vnelta i
España, publicó la siguiente obra:
Eicnela de trabajoi, dindidoi ets emtra
Ubrot; Primera parle del canliveria mát
emel y tirano; Segnnáa, í(ftid» y ft-
üemo de A rgel.
Losado. Masculina. BxuMAjto.
Btikoloqía. Losar: catalán, U»-
sat, da.
Losange. Masculino. Blaao». La
figura de un rombo colocado de suer-
te, que nn ángulo quedepor pié, y su
opuesto, por cabeza. | Geonutri^. IV
ralelógramo cujroa cuatro lados se»
iguales, sin que los ángulos sean
rectos.
Etiholooía. En el blasón se llama
losange la fig^ura de un rombo colocado
de suerte que un ángulo quede de pié;
y BU opuesto, por cabeza. Y jd« tÜnde
viene losangeft (Moklau.)
1. Corrupción de lamraitge, por la
semejanza del rombo con ana hoja da
laurel; en latin lanrm. (Escalíosbo.)
' 2. Losange representa ¡Mamóte, del
griego loxoe, oblicuo, y del latín aa-
gilnt, ángulo. (P. L.abbb.)
3. Espaflol Iota, adoquín, por laae-
mejania de figura. [Gutbt.)
4. La voz del arti'culo es el aatíguo
francés losange, forma de lonmnge, ala-
banza, porque los escudos de las &-
milias estaban encuadrados eo raa-
bos, y tales blasones tenían por obje-
to exaltar el brío de los sefiores
con alabanzas y lisonjas; en francóa,
lonanges, losanges. Últimamente, ie-
sange pasó á significar el cuadro de
las armas ó escudos, viniendo k tener
la significación de rombo, lo ¿oaJ dio
i la voz del artículo el simiflesdo
geométrico que hov tiane. Tal os la
etimología de Cacnet, 'seguido por
Scbeler, tan ingeniosa comopeí^-
caz; tan perspicaz como positiva, b -
efecto, ef ^iglo xiv nos presenta el pa-
saje siguibnte: ( Historia de FrantiMtte-
mo XXIV, página 650): *powr maeir
faict den» eXaieret ei convert par éettm'
de LOzaMOBS et armoi/áes mrwtea ém m:>
(por haber hecho dos sUlas j cabivrtD
Kr encima varios losanobs j aaeadee
las armas del rey). Por ctmmgiiin-
te, LOSANQB aignifica inaaf*, alaba»-
za; y por extensión, euajio, rosaba,
Íaralelógrmmo, cnvoa lados bob igo^
n; y desiguales, los ángolos.
5. Confirman la anterior etÚDoIogil
nuestras antiguas formas Íbmmmj
lotenjero, sinónimas de Uionfert. Qaa
es que loimjero representa una fana
de losanjt, de donde resalta ^m» h-
sanü representa á su vea ¡r
Digitized by
Cjoogle
LOTE.
Derñteion. — FraDcrá del sig'lo zit,
lounye; moderno, loiange; Berrj, ota»-
g€; italiano, loiaitga, simétrico de ht-
mf», lisonja.
Losan^eado, da. Adjetivo. Sit-
io*: Que tiene loeaogea.
BnuoLOOÍA. Loiaití/g: fírancés, io-
umtá.
Losar. A.otivo. Enlosar.
EriHOLoofA. Lota: catalán, Uoiñr.
Loaeniero, ra. Adjetivo anticua-
do. LlBONJSSO.
Lomqjero, ra. Adjetivo. Lison-
nao.
Loaata. Femenino, diminntívo de
loea. I 6 Losiixá . Trampa formada con
loe&B pequefias para coger pijaros. ||
COOKH XN LA. LOSETA 6 LOSILLA. FraSe
metafórica/ familiar, ^g^ñar á al-
gTino con astucia.
Losiea, lia, ta. Femenino diminn-
tdvo de loea. — «La losa pequefla. Cier-
ta trampa qne se hace con unas lasaa
pequallas j delgadas, para coger las
aves. Trae esta voz en este sentido
Covarrubias en su Tttoro, j también
el padre Alcalá 7 Nebrija en sus Vo-
eéSKkrüu.» (Academia, Diceúmario
dé i726.)
i. Lota. Término provincial. Pun-
to en donde se vende el pescado,
que es generalmente el mismo buque
tue lo trae. Representa una especie
8 puja, en que se pregona el precio
estipulado en escala descendente, has-
ta que un postor grita: ¡mió/ i cnjro
favor se remata. Ltamóse lota, porque
Be vende i ioltt; es decir, por porcio-
nes 6 partes.
BnHOLoofA. Zato.
2. Lota. Femenino. Género de
pescados semejantes i la lamprea.
Etiuoloq/a. 1. Latin i»Mn, lodo,
porque la lota suele ballaree en aguas
cenagosas. (Littrí.)
2. Esta etimología no es admisible.
Zola representa el latín ¡ata, lavada;
femenino de lílus, participio de ¡Jív&-
rt, lavar, aludiendo á la piel lustrosa
de dicho pescado. No es 'posible sepa-
rar fóíw, lavado, y fóía.'pez.
DtrivMW». — Latin lata, lavada; la-
tín técnico, gadtu lota, de Linneo;
fraucBB, htl*.
Lote. Uasculino. Cada una de las
partes en que se divide un todo que
B« ha de distribuir entre varias per-
sonas,
BriMOLOofA. Antiguo alto alemán
hU>t, suerte; alemán, Loot; godo,
kUmtt; bajo bretón, lod, porción; in-
glés, ¡ot, porción / suerte; francés,
Jot; provenzal, ktt; italiano, lotlo.
Loteo, t«a. Adjetivo. Concernien-
te ó parecido al loto.
ETiuoLoaÍA. Loto: francés, lotea.
Lotería. Femenino. Especie de rifa
que se hace con mercadenes, billetes,
dineros j otras cosas con autoridad
pública. I Juego casero en que se imi-
ta el juego público con números pues-
tos en cartones, j extrayendo algu-
nos de una bolsa i5 caja, g La casa en
que se despachan loa billetes j se ano-
ten los números de los jugadores de
LOq;EKfA.||Uetáfora familiar. Caerle k
UNO LA lotkbU. Venirle un bien á
LOTE
un mal, según empleemos la (rase en
sentido seno 6 en sentido irónico. El
uso de este locución en significación
despectiva es mu; frecuente, como
cuando se dice para ponderar una mo-
lestia: «pues, sefior, me ha caido la
LOTERÍA.*
Btiuolooía. Lote: catalán, lotería;
francés, loterU.
Del ñ-ancée loteríe, formado del fla-
menco lot, suerte, 6 del celto-breton
íod, porción, parte de tierra 6 here-
dad, lote. Tamoien ha tenido lotería
BU etimología de sonsonete, pues al-
gunos U derivan del iteliano lotta,
que significa Ivcha, en latín Ueta, por
cuanto en la lotería el jugador Uúlw
en- cierto modo contra la fortuna y
contra loa demás jugadores. (Mon-
LAÜ.)
Setena hittíriea. — 1. Sntrt loe Mti-
g*ot romanoe: 1. Entre los antiguos
romanos, fué una diversión inventa-
da para recreo en los convites y en
los festines.
2. Poníanse en una copa los bille-
tes que representeban los lotes 6 pre-
mios. ÜD esclavo la iba preeentendo,
j cada convidado tomaba uil billete,
S[ue le valia un lote impórtente, 6 un
oto irrisorio.
3. El emperador Augusto filé muj
amanto de la lotería j distribuía lo-
tes de dinero, j de loquehoj podría-
mos llamar artículos de tocador.
4. Agrippa debió ser mis amanto
del juego, cuando hizo pública la lo-
tería. ^tecÍB arrojar en el teatro, á
continuación de los juegos escénicos,
un gran número de tebfíllaa que va>
Han, álos que las podían recoger, can-
tidades de píate, vestidos, carros, va-
sos de metal j esclavos; que baste loS'
hombres han servido de lotee en los
juegc^ de la humanidad.
5. Nerón, en losjuegos que duran-
te varios diaa celebró por la perpetui-
dad del imperio, haCfa arrojar diaria-
mente al pueblo mil billetes de lote-
ría, con los que podían obtenerse pre-
mios de trigo, de víveres, de aves, de
dinero, de perlas, de esclavos, de ca-
ballos, de casas y de tierras.
II. S*lre los nodemot. — 1. La lo-
tería se perpetuó en Italia, como me-
dio de ganar dinero.
2. De Itelia se importó á nuestra
nación vecina, Francia: y la primera
fué esteblecida por Francisco I, en
1539, bajo el nombre de hla*q%e^ vox
derivada sin duda del iteliano btanca
carta, como si dijéramos: billete bian-
eo, por ser el color de los billetes que
perdían. Advirtemos que este lotería
duró poco.
3. Reapareció, esto no obstente,
bajo el ministerio Masarino (1656);
fue suprimida después (1658) por de-
creto del Parlamento; reapareció bajo
la forma de inttitvcüm, en 1700; en-
tonces se creó una en el HOtel-de Vi-
lU de Paris, bajo el nombre de lote-
ría real, con capital de 10.000.000 de
libras, la cual fué abolida definitiva-
mente.
4. En España existe todavía, acer-
ca de lo cual no tenemos ¡ñotÍTOB de
LOTO
491
congratulamos, porque ningún pue-
blo debe fiar su porvenir á las aven-
turas de la suerte; sino á las virtudes
del trabajo y del» economía. Consi-
derada este cuestión, no como hecho
administrativo,' sino como punto de
moral pública, tal vez pudiera pre-
guntarse: ¿con qué derecDO se prohi-
ben los juegas de azar, cuando el Es-
tedo mantiene el juego de la lotería?
Si hay razón para que dejen de jugar
algunos, ¿por qué no hay razón para
que dejen de jugar todos? Hablando
en nombre de la historia, ley sobera-
na, que á todos obliga por igual, aña-
dimos: el juego, sea cual fuere la for-
ma bajo la cual se manifieste, es la
llaga que devora la vida de los pue-
blos pobres, inmorales y esclavos.
Honramos mucho á BspsJla, la ama-
mos más, para que, en materia tan
rve, prescindamos de la obligación
expresamos con patriótica &an-
Suesa. ÜQ puefalojugador está borra-
0 por sí mismo del mapa de los pue-
blos.
Lotero. Masculino. El administra-
dor que tiene á su cargo despachar
los billetes y anoter los números de
los que juegan á la lotería.
ETiuOLOaÍA. ¿«M: catalán, loter.
Loth. Patriarca hebreo, hijo de
Aran y hermano de Abraham, que vi-
vía unos 1900 afios antes de nuestra
era. Abandonó con su tío el ^ís de
tlr y se fué á vivir á Sodoma. Refiere
el G¿iteñt que, habiendo llegado á la
ciudad dos ángeles, enviados por el
Señor, Lotec les. ofreció hospitelidad;
pero á poco tiempo los habitantes de
Sodoma se amotinaron y acudieron en
tropel ¿ casa de Loth, pidiendo á gri-
tos que entregara á su depravación
concupÍBcente aquellos extranjeros.
Les ofreció inútilmente á sus hijas en
cambio; pero los ángeles pusieron fin
á aquel conflicto, dejando ciegos ¿ los
alborotadores. En seguida advirtieron
á Loth que la ciudad de Sodoma iba á
ser destruida por el fuego del cielo,
insinuándole que huyera inmediato-
mente con su familia, sin detenerse
en BUS cercanías, ni volver la cara
atrás. La mujer de Lotk, que que-
brantó esta última parte del mandato,
Íuedó convertida en estetua de sal.
iOTH, después de hacer un corto des-
canso en Segor, se retiró con dos hi-
jas á una caverna. Las dos hijas, cre-
yendo que había perecido tedo el gé-
nero humano y que ya no había hom-
bres para ellas, embriagaron á su pa-
dre, y se entregaron á el, una después
de otra, para conservar su raía. La
mayor, tuvo un hijo, llamado Moab,
que quiere decir: hijo de mi padre y
qne fué cabeza y tronco de los noah*-
tat\j la segunda, uno, llamado Ámi»,
6 Ayo Je mi p»eblo, de donde descen-
dieron los amoñitae.
Lotiforme. Adjetivo. BotáMca.
Que tiene la forma del loto.
Loto. Masculino. Árbol. Alubz.
BTiiioLoaÍA. Griego >u>t¿i: (lótót):
latin, totot, loto ó almos, árbol de fru-
to muy sabrÑo y dulce; francés, lo-
fot lotiu. I I
uigitizedbyLlOOgle
492
LOUV
Lotofaeia. Femeniíio. Inclinación
í comer smiei.
BtiuolooU. LotSfe^o.
Lotófkgot. MucuÍído plunl. Pue-
blos que habitkb&D en \\ costa meri-
dionu de Añicajae alimentabaD con
los frutos del loto.
ETiMOLOaÍA. Griegfo Xurto^iYOí ^fóíe-
pUfot), de lóíot, loto, j pMfH», co-
mer: francés, loíophagt.
MÍtologfa,-~\. Los lotófaqos no
han existido en ninguns regio^ del
globo, puesto que eran un pueblo
que ideo la fábula g^ríega.
2. Sirvió de fundamento ¿ dicha
invención la creencia de que la fruta
del loto era tan dulce y delicada, que
hacía olvidar su patna í los extran-
jeros.
3. La ilustre Academia Espafiola
hará muy bien en referir la vos del
artículo a la mitología.
Z^tos. Mitokgi». Fruta fabulosa
del Afirica, que quitaba la memoria
al que la comía.
lÍTUIOLOOfl.. Loto.
Loncn». Femenino anticuado. Lo-
CU&A.. U Anticuado. Presunción.
LoaT«l (Lvis Pedro). Begicida
francés, de oficio guamiciero, que
naci<5 en Versaltes en 1783 j murió
en 1820. Después de haber pertene-
cido al partido mb avanzado de la
democracia, j de haberse afiliado
mis tarde fementemente á los bona-
fiartistas, llevado de su fanatismo po-
ítico, el 13 de- Febrero de 1820, ase-
sind i la salida de la dpera al duque
de Berry, hijo del conde de Artois,
después Carlos X,' con objeto de
acabar con la rama principal de las
Barbones. Herido el desgraciado prín-
cipe ¿ las once de la noche, sdlo vivic
el resto de ella, que pasó en la ago-
nía. A peaar de loa cuidados de los
doctores £ougon y Dupujtren, que
se apresuraron á acudir i su socorro,
did el último suspiro á las seis y me-
dia. No habiendo podido ser traslada-
do á las TuUerÍBS, se le improvisó
una alcoba en el teatro mismo, en un
Baloncillo contiguo al palco regio, al
que acudió toda su familia, incluso
Luis XVIII, que aunque agobiado ja
por las enfermedades que no habían
de tardar en llevarle al sepulcro, se
hizo trasladar á la cabecera del mo-
ribundo. LouvBL, que no intentó si-
quiera huir, fué cogido inmediata-
mente y conducido i los calabozos de
la Conserjería. La pesquisa que se
hizo sobre sus antecedentes, nada ex-
traordinario r'eveló. Huérfano desde
muj niño, había sido educado poi
una hermana de su madre, que hizo
le admitieran en una escuela gratuita
de Versalles. Allí, siguiendo la edu-
cación de la época, aprendió i leer en
la DecUwacioK de tos cUrecket del Aim-
hre y en loa cantos patri»3ticos, Lou-
TBL no salió de aquella infancia re-
publicana, sino para pasar á la vida
exaltada de una adolescencia guerre-
ra. La gran epopeya del imperio le
arrastró de tal modo que, durante su
vida. Napoleón fué para él, más que
un hombre, un Dioa. Testigo de la
LOUV
abdicación deFontaineblean, aiguió al
soberano desposeído á la iela de Elba,
T volvió con él al golfo Juan. Pero
Waterláo fué una ultima y amarga
decepción. Louvkl, al ver desplomar-
se so ídolo, sólo guardó un senti-
miento de odio y de venganza, y la
víctima escogida para templar su sed
de sangre fue el dnque de Berrj. «La
persona del rej no era la que me con-
venía,» había dicho: <Luis XVIII es
tal vez el único príncipe de su fami-
lia que no ha tomado las armas con-
tra la Francia, j lo que yo quería era
castigar i, los culpables de tal cri-
men.» Madurando su proyecto pasó
años enteros, V la ocasión se le pre-
sentó al fin. Conseguido su criminal
objeto, quedó tranquilo. BI 26 de
Mayo recibió con cierta altanería á
los defensores que se le habían nom-
brado de oficio, y les recomendó que
no alegasen nada en su defensa que
estuviera en contradicción con sus
terminantes declaraciones. Los deba-
tea se abrieron el 5 de Junio ante la
Cámara de los pares, y dos sesiones
bastaron para dejar comprender que,
si los t«nia, LouvEL no denunciaría
sus cómplices. El día 6, á las cinco y
media de la tarde, oyó con la major
impavidez la sentencia que le conde-
naba & sufrir la pena de muerte en la
Slaza de la Grive. A las cinco y me-
ia de la mañana del 7 de Junio se
SISO en marcha la fúnebre comitiva,
urante el trayecto se invitó al reo i
que hiciera declaraciones; pero i la
trímera campanada de las seis su ca-
sia rodaba a la canasta de la guillo-
tina, sin haber desplegado sus la-
bios.
A«(fAa.— Murió á los 36 afios; era
de mediana estatura, de frente abul-
tada, ojos hundidos y de expresión
sombría, cráneo casi calvo, facciones
duras y angulosas, labio delgado y
prieto.
IrfiaTet de CouTray (Juan Bau-
tista). ConTencional y literato fran-
cés, que nació en París en 1760 y mu-
rió en 1797, Redactó varias memorias
académicas para el sabio Dietrich, de
quien era secretarío; fué más tarde
comisionista del comercio de libros j
publicó de 1787 á 1789 una novela
titulada: Ámora del caMUto di Fa%-
bUu, en trea partes, á la cual debe su
reputación lite rana. Esta obra, del gé-
nero de esas que tienen por objeto
hacer la pintura de los más desborda-
dos placeres j descríbir de la manera
más real j descarnada la liviandad y
el desenfreno de las 'pasiones, es, no
obstante, un verdadero modelo de ese
ramo de la literatura que, por más
que deba esconderse á las miradas de
la juventud, que no busca en tales li-
bros más que un incentivo á sus pa-
siones sensuales , encierra también
bellezas dignas de ser estudiadas. Des-
pués de esto libro, publicó un folleto
que lleva por titulo: Parit jiuUJiatdo,
en que se haca la apología de las jor-
nadas del 5 j 6 de Octubre. Durante
el periodo de la Asamblea legislativa,
redactó on diario, Bl Ce»tÍmtU, dirí-
LOXO
gido contra la corte. Habieadoádd
diputado de la Convención, MtfiU«
al partido girondino, se áeüuó am-
traías matanzas de Setiembre j m-
flaló en un discurso, tan valeioeo easui
elocuente, lo que él llamaba lu mim
ambiciosas de Bobeapierre. Fué de
los que votaron la muerte del nj,j
de los que hicieron una gaemÍD[Íi-
cable i la montaña hasta que, com-
prendido en el decreto de amato dic-
tado contra sus colegas de la Girondi,
fué puesto fuera de la \ey. Pieñndo
á huir, llevó una vida errante que hi
referído en sus Noticwpan UUuh
ria de mit peliéht detde el Si it lim
de 1193(PiuÍ3, 1795). VueltoiUC»-
vencion después del 9 Thermidor, n-
atetó de nuevo £1 CfiineU; j nú
tarde, otra publicación periódica ti-
tulada: J)e FrtuU. Fué miembro del
Consejo de los Quinientas, dejé i»
formar parte de él en Majo de 1797,
abríó una librería , fué nombrada
miembro del Instituto (seccioD da gra-
mática), y murió en el mismo afie.De
él, además de las obras citadas, m
conserva una novela de escaso mérito:
Smitio de Varmout, donde trata de peo-
bar la necesidad del divorcio,
Heteña. — Louvbt tenia más talento
que erudición 7 menos juicio que ecmi-
tanciaen sus opiniones.
LoTftina. Femenino. Gee/njü.
Ciudad célebre de Brabante.
ETiMOLoaÍA. Latín Znmítm.
Lovanieiue. Adjetivo. El natunl
de Lovaina y lo perteneciente áasti
ciudad.'
ETiuoLoaÍA. Latín IovmuSuú.
LoTJa. Femenino. OeognfU. (Su-
dad de la baja Alemania.
Btimoloqía. Latin Zovía.
Lowe (stR Hudson). Nació su I^
landa en 1770 y muríó en 1841. Sir-
vió en Italia contra los franceses, dejó
tomar la isla de Capri, de que eia g¡^■
bemador en 1810, fué coronel delet
tiradores de Córcega y recibid, en
1815,1a misión de guardar á Ifuo-
leon I en la isla de Santa Elena. U
dureza coa que desempeñó el cargo
que se le había confiado, le ha con-
quistado un triste y odioso renombrt.
De él se conservan unas ifemmu.
fublicadas por au hijo (en Londres,
845), en que trata en vano de jnit^
ficar su conducta.
Loxantero, ra. Adjetivo. B»ié»i-
ca. Que tiene oblicuas las anteras.
EtuiolooÍa. Lose y imUr*.
Loxantrósis. Feínenino. Meüáu.
Dislocación de los huesos del cráneo
y de los músculos adherentes.
ETiuOLoaÍA. Loxo y értkn*, artiea-
laoion: francés, ¡oaúrikre.
Loxo. Prefijo técnico, del grisgo
Xoíií (loedt), oblicuo.
Loxocosmo. Masculino. Fkia-
Instrumento para demostrar loa B«-
vimientos de la tierra, las estseiuiM
y la desigualdad de toa días.
Eriuoi.oafA. Zoxo j Utmot, toM-
do: francés, ¡oxoconu.
Loxodroraia. Femenino. iVis'H*-
Línea que deecríbo un buque m «
mar.
Digitized by
Laoogle
LÜBB
BnuoLOOÍA. Loxo j drdmoi, car-
rera: francés, hxodr<mit.
LoyalÍBtas. Uascuüno plural. Bv-
torta. 1. Nombre dado an Ing-laterra,
después de la expulsión de Ips Estuar-
do3, á todos aquellos que aceptaron
la nueva dinastía, sigiiificando de este
modo que eran Uala a la cansa del rej.
2. En las guerras de América, Iqb
¡oyaUtÍÉt wiu los que seguían el par-
tido de la Gran Bretaña.
ETiifOLOof^. Francés ¡ogalúíe, de
¡oyautí, lealtad; inglés, loyaí'y.
Lou. Femenino. Todo lo que se
&brica de barro fino j* lustroso; como
Bon platos, tazas, jicaras^ etc. ¡¡ Andb
t^ LOZA. Expresión metafórica v &-
miliar con que se da & entender ei bn-
llicio j algazara qne suele haber en
algún concurso, cuando la gente esti
contenta y alegre.
Etiuolooía. — (Todo lo que se fa-
brica de barro fino y lustroso; como
Bon platos, fuentes j escudillas. Co-
Tarrubiaa dice se Uamií Zota cuasi Lú-
tea.* (AcADBuiA, DicciofMrio de 1726.)
Lozanamente. Adverbio de modo.
Con lozanía.
&TU10L0QÍA. £oiaHa y el sufijo ad-
yerbial eunlt.
Lozanev- Neutro. Ostentar loza-
nía ú obrar con ella.
Lozanearse. Reciproco. Deleitar-
se, recrearse haciendo alguna cosa.
Lozanecer. Neutro anticuado.
Enfreirae, envanecerae,
^iHOLoaÍA. Zotaaeor.
Lozanía. Femenino. El mucho ver-
dor T frondosidad en las plantas. || En
loa nombres y animales, la viveza y
gallardía nacida de su vigor j^ robus-
tez. I Anticuado. Orgullo, altivez.
ETiuoLoaÍA. Zoiano: catalán anti-
guo, hstA»ia,
Lozano, na. Adjetivo que se apli-
ca i los árboles, á los campos v á ios
sembrados mu^ verdes71ronciosos.il
Metáfora. Alegre, gallardo, airoso.
Btoiolooía. Latín Ivxiu, Irncüt, ve-
getación extraordinaria, simétrico de
tKemñSre y ln^mriari, brotar con vicio,
estar demasiado frondoso. Zotatto re-
presenta loiBano, Imcano: catalán anti-
guo, lloiid, na; Imtá, na; moderno,
Hfuá, na. — fVerdo, alegre y fecundo,
como campo lozano. Covarrubias di-
ce sale del nombre latino Hwe cuasi
lucano, porque lucen ó resplandecen.*
( AcADBMiA, Dieeionario. a* 1726.)
Ln. Articulo anticuado neutro. Lo.
Lúa. Femenino. Especio de guante
hecho de esparto t sin separación para
los dedos, el cual sirve ¡^ara limpiar
£ las caballerías. 1 Provincial Man-
cha. Zurrón de piel de cabra, came-
ro, etc., para trasportar el azafrán. ||
TOHAB ALOUNA BUBAaCACtON POB LA
LtJA. Frase. Meirima. Véase Eubabca-
OION.
Loada. Femenino. Luazo.
Lnazo. Masculino. Marina, Acto ó
afecto de tomar por Ift lúa.
Lubricación. Femenino anticua-
do. LUBBICIDAD.
Lúbricamente. Adverbio de mo-
do. Con lubricidad.
firiuOLOoÍA. Idbriea y el sufijo sd-
LÜCA.
verbifl mmUt: italiano, ¡ulírieameníe;
francés, htbriqntnení.
Lobrican. Masculino anticuado.
El crepúsculo de la mañana.
BTiMOLoaÍA. -Latin ^Mcire, hacer
vacilar, porque el crepúsculo parece
~~r una vacilación entre el dia y la
iche.
Lubricar. Activo anticuado. Ha-
cer lúbrica iS resbaladiza atgnna cosa.
EriMOLoaÍA. Latia tabrukre, poner
resbaladizo: italiano, Ubricare.
Lubricidad. Femenino. La cuali-
id de lúbrico. \ Metáfora. La pro-
pensión i la lujuria.
Etiuolooía. Lúbrico: latin, tílMei^
tai; italianoj Inbriciti; francés, luiri-
ciÜ; catalán, htbrieitat.
LabrícipedOj da. Adjetivo. .^«^
ffía. De pies lisos y lucientes.
Etiuolosía. Lat^n tübrtau, resba-
ladizo, y pet, pidit, pié.
Lúbrico, ca. Adjetivo. Resbaladi-
zo. I Metáfora. Propenso. á algún vi-
cio, y particularmente, á la lujuria.
ÉTUOLoaÍA. Latin Üíbrient, resba-
ladizo, peligr(»o, arriesgado: lubrici
piteet, peces que se deslizan, ^u^ se
escurren de las manos, en Plinio: lu-
brica adoUteentÜB via; camino peligro-
so, resbaladizo, para la juventud, en
Cicerón : catalán, UúiricA, ca; proveu-
zal, lubrie; francés, Utbriqnc; italiano,
lubrico. — «Lo mismo que resbaladizo.
Es voz latina, hábrictu, a, vm.» (Aca-
dbuia. Diccionario de 17Í6.)
Lubrificar. Activo. Lubbicar.
BTiuoLoaÍA, hatin lübriem y facíre,
hacer: francés, ¡nbri/¡er.
LubriflcatÍTO, va. Adjetivo. Lo
que tiene virtud de lubricar.
Lncania. Femenino. Otografiaan-
lüfita. Provincia del antiguo reino de
Ñapóles; bo;, Basilicata.
ÉriuoLoaÍA. Latin XicMÍa. (Pli-
Kio.) •
Lucánido, da. Adjetivo. £ntomo~
logia. Parecido á un lucano. '
1. Lucano (MabcoAnbo). Célebre
poeta latino, que nació en Córdoba,
ciudad de ^pafia, el 3 de Noviembre
del aflo 38, y según otros, el 39 de'
la era cristiana. Fué hijo de Aneo
Mela, hermano de Séneca el FihSxofo,
y de Atilia, hija de Lucano, orador
distinguido. Apenas contaba 14 aSos
de edad cuando jt, llamaba la aten-
ción de los doctos por sus declamacio-
nes en griego y en latin. Prendada
de sos talentos el emperador Nerón,
le hizo augur y cuestor ; pero el
año 65 le condend á muerte por en-
contrarle complicado en la conjura-
ción de Pisón, teniendo de esta suerte
el mismo desastroso fin que Séneca,
BU tío. De todas .sus obras solé nos
queda La PhtrtaUa, poema épico di-
vidido en diez libros. En él se en-
cuentran muchas bellezas de primer
•jrden, pensamientos sublimes, imá-
genes grandiosas v rasgos épicas ad-
mirables; pero la hinchazón del estilo
y el mal vusto que domina en muchas
partes del poema, deslucen con fire-
cuencia ratos primores. [Di Miqdbl
T Morante.)
2. Lncano. Masculino. Snioaulih ,
LUCE
498
{'ia. Género de insectos cole<SpteroB
amelicómeoB, muy parecidos á los
escarabajos.
BriuoLoaÍA. Latin AcSmm, el esca-
rabajo, insecto. (Plinio.)
Lncano, na. Adjetivo. Lo pert*-
nociente á Lucania y . el natural de
esta provincia.
Etiuolooía. Latin ÍSeosiir. (Tito
Livio.)
Lúoas. Masculino. Nombre propio
de varón. | San Lúoas.
LúcaB. Masculino plural. &erm»'
nía. Los naipes.
Lúeas (san), uno de loa cuatro
evan^listas, natural de Antioqufa y
médico de profesión. Fué convertido
por san Pablo, á quien siguid en sus
viajes; predicó luego solo en Corínto
el año 66, y regresd á Boma el 61.
Muerto san Pablo, recorrió la Italia,
las Gallas, la Macedonia, la Dalma-
cia, el Egipto, la Bitinia v la Acaya,
donde sufnó el martirio a la edad de
84 años. Es autor del tercer Evangelio
y de loa Aeloe de lot apéttolee.
Lúeas de Tuf . Sabio español, lla-
mado en latin Lúcae Tndéntix, que
nació en León á principios del si-
glo xiii. Después de recorrer la Ita-
lia, U Grecia y la Palestina, fué
nombrado á su regreso á España
obispo de Tuj, en Galicia, cuja sede
ocupó hasta su muerte, acaecida en
1288. Refundió U Créniea de san Isi-
doro de Sevilla, y la completó desde
el año 680 hasta 1336, dejando ade-
más un Tratado teológico contra los
albigenses, y la Vida de tan Itidoro.
lACe (aqua ce). Especie de jabon-
cillo compuesto de amoniaco liquido
y de aceito esencial de sucino recti-
KtiuolooÍa. Latin Utee, ablatiVo
de Imx, ISdt, luz: «agns de lu£.*
Lucsncia. Femenino anticuado.
Claridad, resplandor.
EtiuolooÍa. Lucerna.
Lócense. Adjetivo. Lo pertene-
ciente á Luca y el natural de aquella
ciudad. ¡ El natural de Lugo en Ga-
licia y lo perteneciente á esta ciudad
ETWOLOofA. Latin lueentit, lo per-
teneciente á Luca; Incenttt, sus habi-
tantes.
Locentisimo, ma. Adjetivo super-
lativo de luciente.
LncentoT. Masculino anticuado.
Afeito de que usaban las mujeres
para el rostro.
EtimolooIa. Lneir.
Locera. FermeninO. l'ragaluz 6
claraboya.
ETiHOLoaÍA. Lneir.
Locema. Femenino. Insecto, lu-
Clébnaqa.J Pescado de mar, milano.
II Anticuado. Especie de lamparilla 6
lintoma. || Germania. Candela. {| Lám-
para ó araña grande, como las que se
usan para alumbrar los teatros. Bn
este sentido es voz de uso moderno.
Btiuolooía. Lne: latin lütíma, lám-
para, candil: ante lucernas, antes de
anodieeido; esto es, antee de encen-
der las luces (Juvbmal): italiano, ¡m-
yLaOOgle
494
LDCT
AwAc. — La fomu gñeg% del Utin
Ueirn* «8 ^6ry«<: itídauu); ti Xv^^t (ti
iéckm»), lu Ump&rts.
Lncaraario. UuetiIiDO. Zdttiyi».
BwpoDSO qa« tione lo^r dMoon de
lu TÍsperu en el rezo unbrosisno.
Etimolc»o(a. Znetm*: francés, l»-
etnuirt; italiano, Imanuj»; latín, tU~
etnirlm», el anochecer.
Lnesmita. Femenino. Lux peque-
fla qne alumbra poco 6 w percibe
apenas.
BtuiolosÍá. Lnunu.
Lncamo. Uaaeulino. fftnNMfc.
Camsklvbo.
Btuiold«ía. Zmetnu.
Lacémnla. Femenino. Botímie».
Planta de hojas peqoaftas, largas, an-
goatas, relloMS j eenicientae, que de
noche despiden no género de lu 6
claridad.
BnifOLoaÍÁ. iMetém»/*: latín, te-
wrairl», verbasco.— «Planta que se
cría en loa huertos, j produce las ho-
jas pequeñas, largas, angostas, Tello-
aas j cenicientas; el tatlo velloso j
alto de un codo, en el cual echa unae
flores purpúreas de cinco hojas. Des-
pide de noi5he un género de luí 6 cla-
ridad, con que alumbra i los cami-
nantes, por cuja raion se le dio este
nombre.! (AcA.tiEMi&, Dicctonario áe
17S6.)
Lacero. Uascnlino. El planeta Vé-
ntu, al qae comunmente llaman la es-
trella de Venus. | Cualquier astro de
los que aparecen m¿s grandes j bri-
llantes. I El postígo 6 cuarterón de las
ventanas poc. donde entra la luz. ||
Lunar blanco y grande que tíenen en
la frente algunos cuadrúpedos. | Me-
táfora. Lustre, esplendor. Jj Poética.
Ojo. Bs mis usado en plural.
BtimolooIa. L%cÍr: catalán antí-
guo, lUctr.
Loceros. Masculino plural. En la
gennanía significa los ojos. (Juan Hi-
dalgo, en su VocaHlvie.)
Lacato. Masculino. Especie de
"planta cujas flores despiden olor de
atahar.
EriHOLOofA. Zueénuga.
Lnceyo. Historiador latino, amigo
de Cicerón, cojas obras no han llega-
do hasta nosotros.
Etuiolooía. Latín Zs^f^w. (Gicb-
«ow ) .
Lacible. Adjetivo anticuado. Kks-
PLANDBCIBNTB.
EriMOLOofA. Lucir: latín, ¡JiñUlU.
LBcídamente. Adverbio de modo.
Con lucimiento.
BTiuoLoaÍA, Imeida v el sufijo ad-
verbial Mtmie: latín, ísrfaü; italia-
no, hcidarntiUe; francés, l*eidtvu*t. —
(Clara j lustrosamente. Con aplauso
j esplendor.* (Acadbuia, DíccmmtÍó
d» me.)
Lacidarío, ría. Adjetivo. Que da
luz á alumbra.
BTMOLOQfA. ZíeiA.
Lacidez. Femenino. Claridad. Se
aplica á los escritos 6 discursos.
EnMOLoaÍA. Lúcido: provenzal, ia-
eiáiM; francés, heidiU; italiano, h-
eidiii, heiátu».
LiMrfdltiin amento. Adterbio de
lucí
modo anperlatívo de Ineídamento.
EriMOLoafA. Latin hetáitOmi.
(QUINTILIANO. }
Locidiaino, na. Adjetivo anper-
latívo de Incido.
BmioLOafA. Latía keiditrfmus; ca-
talán, UiieidUtim, «,
Lúcido. Adjetivo. Po*tiat. Lücizn-
•n. \ Véase bmniVALo.
EnHOLOofA. Lm: aanseríto, Umeí-
tti, manifiesto; latín, ¡ñtíídui; ruso,
imaittyi; alemán, Uekt; inglés, UgKli
italiano, Imada; ^ncéa, Imeidt; cata-
lán, Ihit, d».
Lncido, da. Adjetivo que se apli-
ca al que hace 6 desempefla las cosas
con gracia, liberalidad j esplendor.
ErtMOLOOÍA. Zaeír: latín, ¡SOdut.
StttfU kUtírie*. — Lucinos «J «m ó
U*dM, se llafnaban en el siglo xvii, á
los qne en el xviii se apellidaron atr-
nUacM 6 pttimetru; j boj, elegantes.
Zavaleta títula el capítulo XX de su
Düi dé Fitttm: El lucido dtl di* dtl
Corjnu. Francisco Santos dice en su
Di» f noei* d* Madrid: «Oigamos á
este propásito un corrillo de cabule-
ros mozos, LUCiDOV AL USO, alguno de
ellos con el sombrero adornado con un
cordón de pelo.»
Lncidónico, ca. -Adjetivo. BelUt
Arta. Epíteto dado i la pintura que
produce efectos trasparentes, j á los
cuadros aaf pintados.
Btiuolooía. L*eir.
Lncidara. Femenino ftmiliar. El
blanqueo que se da á las paredes.
Laeiente. Participio activo de lu-
cir. Lo que luce. | Nombre patroní-
mico de varón; hoy, apellido de fa-
milia.
EriMOLOofA. Latin tííetni, Ineentii,
participio de presente de iaeSr«, lucir:
italiano, luemU; francés, i»ita*t; ca-
talán, íhieñl, a.
Seifiía. — 1. La forma griega del
latín laeáu es XtuxÓi; (Unk^), blanco,
que representa el sánscrito laucayat.
2. Lo blanco era sÍD<5nimo de lo lu-
ciente, porque la primera luz del sol
es blanca, de donde viene alia, del
latin albiu, blanco.
Lacientemente. Adverbio de mo-
do. Con brillantez.
EruiOLoaÍA. Zaorntej el sufijo ad-
verbial me»tt.
Laciémaga. Femenino. Insecto
con elictras crustéceaa en tos machos,
{' á veces también en las hembras, v
a parte posterior del cuerpo, fosfi>-
Ea.
ETiuoLoaÍA. Lucir: latín, iOótniím,
la luciérnaga, insecto (bah laiooao);
simétrico de iMcénUla, lamparilla.
(San Jbbóniuo.)
Laciémago. Masculino antícuado.
Luciúrnaoa.
Lucifer. Masculino metaf<írico. El
demonio de la soberbia; j así deci-
i: «tíene mis orgullo que Luci-
.t I Biblia, El más rebelde de los
ángeles caídos. || Mitología griega. Hi-
jo de Júpiter j de la Aurore.
Etimoloqía. Latin lictfer, el luce-
ro, estrella de Venus; de Ita, ¡9cit,
li
. j/fre, llevar: italiano, liui/ere;
franeéa, keifir; catalán, Um/tr.
LÜCI
LacUara. Adjetivo fomeaino. Mi-
telcgía. Sobrenombre de Diana, consi-
derada como la Inaa,
ErmoLoafA. Latín Laá/ir*.
LneifiBral. Adjetivo antienado. So-
berbio, maligno.
BmfOLooU. Lmei/ir.
Lneiferíiio, &a. Adjetivo. Lo per-
teneciente í Lucifer.
Lacifero, ra. Adjetivo. Padtiea.
RKsrLANDKciBirR. | MBacolíno. At-
tronomía. El planeta Vénua, H»"»»^
así, poiqne preside á loa albores de la
mañana.
Btiiiolo«4^ Lmei/er.~~tLo mismo
Jne Incienlk'BB voz latina T osada
e loe poetas.» Acadsku, Dieeima-
rio d* f7S6.)
LndBco, ca. Adjetivo. Qne pro-
duce lux ó claridad.
BmcoLoofA. Latin Jfedf/ter, de Jba,
lux, j/atJfrt, hacer.
Lacifogaa. Adjetivo. Locfraeo.
Lnciftagio, gia. Adjetivo antien^
do. Lo que se oculta 6 esconde.
Lncifago, ga. Adjetivo. Poütea.
Lo que buje de la Inz.
EtuiolooÍa. Z^flífv, de fax, la
luz, -y ja^ht, huir; francés, hu^^t.
Lacillo (Cato). Masculino, ffl más
antiguo de loa poetas satíricos lati-
nos, que nació en Sexta, logar del
Lacio, el año 606 de la fundación de
amigo d
10 jcom-
J I
de Bscipion «Z.^/i
puso 30 sátiras en estilo rudo V gro-
sero; pero enérgico. De ellas sdio naa
Ilegáao hasta nosotros algunos frag^
mentoa. (Db Mioubl t MoRAjrra.)
Beieña. — Horacio dice qne era de
Campania j que floreciú en tiempos
de Numancia, cujob datos ooncuer-
dan con la anterior biografía.
Lacillo. Masculino. Urna de pie-
dra en que suelen sepultarse algunas
personas de distinción.
ErmoLoafA. «La caja de piedra,
dentro de la cual se sepultan los caer-
pos de los nobles. Covarrnbias dice
se llamó así cuasi Loeuli, del latino
Lodu; aunque el Brócense quiere
veng« del nombre latino Lnee, porqne
se suelen hallar dentro algunas in-
s.» (AcADRHiA, Diceiomariaát iJiS.}
Lncimiento. Masculino. BI acto
de lucir. |[ Qoedak con Lucimuno.
Frese. Sklir airoso en cualquier en-
cargo 6 empefio.
ErnoLoaÍA. Laeir: catalán. íim-
t»l.
Lacúia. Femenino antíeaado. Pá-
jaro, rdisbRor. i Mitología. Diooaqna
iresidía á tos partos. | Sobrenombra
le Juno j de Diana.
EtiuolooÍa. ¿idas, Diana, diosa
de los bosques; de fwr, íieú, luz.
Lacinio, nia. Adjetivo. Coneer-
nieute á la luz.
Lacinocto, ta. Adjetivo. S«téai-
ca. Epíteto que se da á las plairtas
que abren sus pétalos de noche j ka
tienen cerrados de di a.
EriKOLoofA. Latin bm, JBnt, las,
j nov, Hoctit, la noche.
Lucio, cia. Adjetivo. Terso, Hfl^
do. B Masculino. Pescado de agita dvl-
I ce, de dos i tres codos de lam: ao
Digitized by
CjOogle
LÜCR
cabeza ea cuadrada j llena de hueque-
eilloB pequeños. Parece ser que es ene-
tuigo de las ranas, (¿usonio), \ Pre-
nombre romano, como Lucio Comelio
Sila. (Vabeom,) — «Lo que reluce j
brilla. Dicese regularmeate de los
uiimales que estin giordos y de buen
pelo, como caballos, muías, buejes,
etcétera.» (Academia, BiccÚMñrío de
17Í6.)
Lnelparo, ra. Adjetivo. Que des-
pide luz.
&UIOLOOÍA. Latin ha>, lUcit y pari-
ré, producir.
Lucir. Neutro. Brillar, resplande-
cer. I Metáfora. Sobresalir, aventa-
jar. Se usa también como recí
co. \ Activo anticuado. Iluminar
municar luz y claridad Q Manifestar
el adelantamiento 6 la liiuieza 6 li
autoridad, etc. J Corresponder el pro
Techo al trabajo en cualquiera obra
7 así se dice: á Fulano le lucb lo que
come. I Enlucir. |j Recíproco. Vestir-
se j adornarse con esmero. | Quedar
con lucimiento.
Etiuolooía. Zas: latin, {mtüre; itv
- liano, ÍMcert; &ancés, htiri; proven-
zal, Imut, ¡úñr; catalán. Unir.
Lacma. Femenino. Solíníea. Ár-
bol grande de América que da un fru-
to redondo de cuatro i cinco dedos da
diámetro: su carne es &nnácea jr poco
dulce, la pepita, grande, j la corteza,
pajiza.
Laco. Hasculino anticuado. Bos-
que ó selva de árboles cerrados y ee-
peaoB.
BtixolociU. Latiu kciu, bosque,
arboleda sagrada; forma de luz, según
Qnintiliano: ¿ Uce huuiíiwn qnM reU-
gionit caWK tB arhoris Huffnaíba»tw.
Lucrado, da. Participio pasivo de
lucrarse.
Etimolooü.. Latin ÍMráíw, parti-
cipio pasivo de literSri, lucrar; italia-
no, ¡nunto; catalán antigua, Iwrat, da.
Lacrarse. Recíproco. Utilizarse,
sacar provecbo de algún negocio 6
encargo.
EriHOLOOfA.. Latin herSri, forma
verbal da ¡menut, lucro; italiano, {m~
erare; catalán antiguo, lucrar.
Lacrativamente. Adverbio :
dal. De un modo lucrativo.
BriHOLOofA.. ZueretíÍM y el sufijo
adverbial wu»í*: francés, kcralñt-
wuñt; catalán, /acraíicamMÍ.
LncratÍTO, Ta. Adjetivo. Lo que
produce utilidad V ganancia.
Btiuolooía. ¿ttcrar: latin, literSO-
mu; italiano, lucrativo; francés, A^ro-
ti^; provensal, lucrativ; catalán, hera-
ít», M.
Lacrecia. Dama. romana, célebre
fOT su hermosura V su castidad. Era
ija de SeptimÍQ Severo Tricipliao y
mujer de Colatino. Habiendo inspi-
rad? uúa pasión violenta á Sexto, Hi-
jo de Tarquino, Kpeliidtdo el Soberbio,
éste, no pudiendo vencer su virtud,
logrd una noche introducirse en su
Iwbitacion, hallándose ausente su ma-
rido, .obliñndola á prestarse á sus
impuros deseos, amenazándola, si no
accedía, no tan s¿lo con darle la muer-
te, sino además matar á un esclavo j
LUCU
colocar í su lado el cadáver para su
deshonva. Al dia siguiente de consu-
mado aquel crimen, envió á llamar Lu-
CRBCiA a su padre 7 á su esposo, que
llegaron acompañados de sus amigos,
entre los que se contaba Bruto, y des-
pués de referirles su desgracia, se
traspasó el pecho con un pufial, inti-
mándoles i que la vengasen. Sobre su
cadáver, y teniendo en la mano el pu-
ñal con que se había herido, los tres
hicieron el juramento que había de
dar por resultado la calda de los Tar-
quines y el establecimiento del go-
bierno consular, que quedó constitui-
do el año 509 antes de Jesucristo. Es-
te patético acontecimiento ha servido
de asunto á diversos poemas trágicos
y á dos soberbios cuadros. Uno, del
infortunado Rosales; j otro, del joven
y ja eminente pintor Plasencia, pre-
miado en una de nuestras últimas ex-
posiciones de Bellas Artes.
JÜaeña. — Sabido es que el atentado
contra Lucbbcia di<5 lugar á la revo-
lución de- Roma que, arrojando del
trono & loa Tarquines, fundo la repú-
blica, la cual dominó la major parte
del mundo conocido entonces.
Lacrecia Borgía. Hija del papa
Alejandro YI, habida de una dama
que, conocida con el nombre de Vanó-
la, ae hizo célebre por au hermosura
y sus desórdenes. Lucsbcia era, por
tanto, hermana de César, duque de
Valentinois, y fué tan famosa como
ésta por sus vicios y crímenaa. Ca-
sada en un principio con un caba-
llero aragonés, anuló su padre eate
matrimonio V la unió con Juan Es-
forcia en 1493; pero este segundo en-
lace tampoco agradó á Luckkcia, y
fué igualmente disuelto por su padrr
en 1497. Entonces se caso con Alfon-
so de Aragón, duque de Biseglia, á
quien luego hizo asesinar, tomando
Sor cuarto marido á Alfonso de Esta,
uque de Ferrara. Uesdq entonces,
sin renunciar á sus demasías, se ocu-
fió en asuntos graves y trató de bri-
lar en su corta, rodeándose de perso-
nas de mérito y concediendo protec-
ción á las letras y á laa artes. Be ase-
gura que, entre aus numerosos aman.
tes, contiS é bu mismo padre y á eut
hermanos Juan y César. El genio de
Donizetti ha inmortalizado la terriblí
fama de Locrbcia Bobqia concia opa
ra que lleva su nombre.
Lucrecio. Tito Lucrecio Caro, poe-
ta j filósofo epicúreo, hombre de g»-
nio poderoso que floreció an tiempos
de (Mearon. Fué el primero qua escri-
bió de las cosas naturales entre los
romanos; v esto en un posma, del
cual dice el mismo Cicerón que era de
un arte maravilloso. (Valbukma.)
BtiuolooÍa. iMCrei'hu.
LdcfíBIo. Sustantivo ; adjetivo.
El qua tiene apego -al lucro.
ETiHOLOStA. Vocablo incorrecto;
del latin luonm, lucro, j.del griego
pAiloi, amante.
Lacrino. Mascnlino. El lago lucri-
no é ^ Lícola, en Campanía. (Sübto-
NIO.)
BrofOLoaÍA. Latin Zwrittw Akm.
LUCU
495
Locro. Masculino. Gananciaópro-
vecho que sa Baca da alguna cosa. | Cb-
SANTB. I Foretue. La ganancia ó utili-
dad que se regula peería producir el
dinero en el tiempo que ha estado
dado en empréstito ó mutuo.
Btiuoloou. Latin Uunm; italia-
no v catalán, liten»; francés, here.
ReteiM. — Dice Varron que imervn se
deriva de luHre, pagar, cujra interpre-
tacion necesita ser demostrada.
LncroBO, ea. Adjetivo que se apli-
ca á las cosas que producen mucho
lucro.
ETWOLOofA. Lucro: latín, hwSru;
italiano, iuerote.
Lactatorio, ría. Adjetivo. Que
tiene relación con la lucha.
Lactífero, ra. Adjetivo. Que lleva
consigo el luto ó la tristeza.
ETiuoLoaÍA, Latin luelmt, luto, v
ferré, llevar.
Loctisono, na. Adjetivo. Que sue-
na lúgubremente.
EruioLoaÍA. Latin hetiu, luto, y
iSmu, sonido.
Lactaosa. Femenino. FíuJaUtmo.
Derecho antiguo, que Be pagaba an
algunas provincias á los fie&orea y
pralad(» cuando morían sus aúbditoa,
Íconfiistia en una alhaja del difunto,
i qua él aefialaba en bu teatamaato,
Ó la que el aeñor á prelado el^íía.
Stiuolooía. I/Míiioto. — cffl dere-
cho que ae paga por los difuntos. No
tiene cuota fija, porque en algunas
partea se paga una alhaja, la que es-
coge al Bcllor dal lugar respecto da
los seglares, ó el preladA respecto de
loa eclesiásticos. En otras partas, por
antigua costumbre, está reducida >á
ülerta porción en dinero. En Santia-
go la cobran loa Arcedianoa de los en-
ras, cada uno del partido que la cor-
raaponde, y aa reducá á un vestido de
corto, otro de largo, la cama an que
dormía, la mesa en qua comía, con
todo lo que en alia sirve, la muía 6
caballo an que andaba, v el breviario
enquerezaba. Delegoshajvaiiedad,
porque en unos lugares la cobran loe
curas, en otros los seQores de los lu-
gares, y en otros por mitad al señor
y el cura. Es voz usada an lo foren-
se.» (Acadeuia, Diccionario de 1726.)
Lactaosamente. Adverbio de mo-
do. Con tristeza 7 llanto.
Etimolosía. LucCuotay el sufijo ad-
verbial vumte; latin, ¡üctudsi. (Tno
Livio.)
Loctaoso, aa. Adjetivo. Lo triste
y digno de llanto.
Etuioi,ooía. Zmto: latin, htctuSnu;
francés, iucl*e*a; italiano, htítmoto,
Lacóbracioa. Femenino. La ac-
ción y efecto de lucubrar.
BrtuoLoaÍA. Imcubrar: latín, Í8ei(-
brSlio, tarea de ingenio ó de manos,
qua se hace durante la noche; italia-
no, lucubrasüme; francés, htcubralvm.
Lacnbrar. Activo anticuado. Tr^
bajar velando y con aplicación en
obras de ingenio ó en otras de cual-
quiera especie.
BrtuoLoafA. La.tia lüeubrire, velar,-
trabajar algo -de noche, forma inten-
aiva de ÍKeAv, lucir: luoubrata nom. ■
_,,g,t,zedb,TjOÓgle
496
LUCÜ
noche pkBadt trabajando á la luí de
U lampan. (Maroui..)
Lacnlitft. Femenino. Eutoria w»-
twrti. Variedad de metal negro.
ETiuoLoaÍA. Latín ífidiíw, boeque-
eillo, de /Hctu, bosque; j por exten-
sión, cosa sombría, oscura, negra;
francés, l%euliiU.
Lúoólo. Romano famoso por sus ri-
quesas j su sabiduría.
ETiuoLoaÍA.. Lfctin ZMeSllui. (Cicb-
Lacalo (Lucio LtciMio). Romano
célebre por bu lujo j aus talentos mi-
litares, que nació en 115 ; muriiS el
aÜO 49 antes de Jesucristo. Fué cues-
tor en Asia j pretor en África, donde
vencid í Amilcar. Nombr&do ciínsul
en el año 74, y enTÍsdo contra Mitri-
dates, le derrotó cerca del Gránicú y
le obligií á retirarse á Armenia; so-
metió ñ Ponto; venció i Tigranes y
tom¿ á Tigranocerta j Nístbe. De
Tuelta 6. Roma, obtuvo los honores del
triunfo y pasó el resto de bu vida en-
tregado á un fausto y un lujo desco-
nocidos ¿asta entonces. Empleó in-
mensas riquezas en empresas colosa-
les, como vastos túneles, espaciosos
estanques, cuja pesca se evaluó al
tiempo de su muerte en 4.000.000 de
sestorcios, y casas ds recreo flotantes
ou el mar. Bu su mesa se presentaban
siempre manjares tan raros, que sólo
podíaa adquirirse í costa de cuantio-
sas sumas. Desde la puerta ds su pa-
lacio se respiraban exquisitos perfu-
mes de Asia; los muebles eran de una
riqueza extrtordinaria, y durante sus
eomidss, i qua convidaba diariamen-
te gran número de amigos, recreaba
el convite una orquesta 'escogida, al-
ternando con la lectura de los mejo-
res versos de los poetas griegos. Tenía
igualmente una magnificaliiblioteca
abierta siempro paralas personas ins-
truidas, y un museo, compuesto de las
mejores obras de pintura v escultura.
Lúcalos. Masculino plural. Átíro-
KomÍA. Arrufpks luminosas; general-
mente, esféracas, tfks cuales se cruzan
BmiOLoaU. Diminutivo de ba, íft-
cii, luz: francés, hculet.
Lncoma. Femenino. Soíáuwa. Gé-
nero de plantas dicotiledóneas que
comprenden unos árboles de más de
cían pies de altur&, cayo fruto es i
modo de manzana muj gruesa, dulce
al gusto. } Género de sapotíceas, en
que se distingue la ldouua keuú de
Chile.
Stiuolooía. Frsncés lueim:
Lacúmeo, mea. Adjetivo. Sotáni-
ea. Análogo í la lúcuma. .
Lacamo. Ifascolino. LtrcuMA, por
elirboJ.
Lncumon. Masculina, ffútoriaan-
tíffiui. Nombre de los revés t magis-
trados supremos ; hereditanoe entre
los etruscos.
BrtMOLoaÍA. 1. Fonna etnisca del
Eiego%e(uÍvffó^efl»>iJ,jefe. (Mauht,
TTBÉ.)
2. Latin liatmo y ¡memo, rej, ge-
neral, ggbenuMlor, como se ve en ^r-
LÜCH
tío; toz derivada de Licaon, re^ de
Arcadia, que se llamó también Licaor
nía. (Etiuolooistas latinos.)
Lacha. Femenino. Pelea entre dos,
en que, abrazándose uno á otro, pro-
cura cada cual dar con su contrario
en tierra. | Metáfora. Contienda, dis-
puta. I Lid, combato.
GriuOLoaÍA. Latin ¡ncítit, <U, con-
flicto; liuía, pelea; catalán antiguo,
Üia/ta; provenial, /tK^, iMha; fran-
cés, l%tU; portugués, Wta; italiano,
¡otta, htía. — fContienda 6 ejercicio
que se hace entre dos, lidiando á bra-
zo partido, en que se considera ven-
cedor el oue echa á su contrario en
tierra. Viene del latino jMía, que
significa esto mismo.» (Acadeuia,
Dteeiotumo de 1726) — «En sentido
moral es la batalla intoríor de la ra-
zón con las pasiones ó afectos. > (Idbw.']
Reteña hutériea. — 1. Lucha se lla-
maba el ejercicio de los juegos pú-
blicos entre los antiguos gnegoa y
romanos. Bra una especie de combate
de fuerza y de destreza, en que dos
luchadores, desnudos, untados de
aceito, y cubiertos de polvo 6 arena
fina, procui'aban derribarse, abrazán-
dose, apoyando frento contra frento,
empujándose, atrayéndose y entrela-
zándose las piernas.
2. Había otras prácticas repugnan-
tes á nuestas costumbres, porque la
LUCHA se empeñaba á veces en talss
términos, que finalizaba por la muer-
to de los luchadores.
3. Generalmente hablando, la vic-
toria consistía eo poder rechazar al
contrario, sin ser arrastrado en su
caída
4. Tesoo fué quien hizo nn arto de
la LUCHA, fundando palestras en don-
jfe se ensefiaban sus procedimientos,
en armonía con el espíritu belicoso,
que era la gran necesidad de aquellos
siglos.
5. Así se explica el hecho histórico
de ijue la lucha se introdujo en todos
los juegos públicos de Grecia, de don-
de paso á los romanos, quienes adop-
taron en parto los juegos griegos.
6. Habla otra lucha solo con las
manos enlazadas, en que se obtenía la
ventaja por la fuerza de los dedosy
de los puüos; pero esto no era mas
que un preludio de la lucha verdade-
ra, una diversión, un solaz de los lu-
chadores.
Luchador, ra. Masculino y feme-
nino. El que lucha.
BTiHOLoaÍA. Luc\ar: provenzal, l*-
ciador, Untador; catalán antiguo, lUy-
tador, a; francés, htUw; italiano,
lottatort, del latín Imetitor, forma
agente de hetido, lucha.
Luchar. Activo. Contender ó lu-
char dos personas & brazo partido H
Disputar, Dregar. | Pelear, combatir.
BTiuoLoaÍA. Lvcha: latín, tueSri;
catalán antiguo, Ihytar; provenzal,
lachar, hchar, hitar; normando, üter;
portugués, Uuar; francés, Imíter; ita-
liano, lotíare.
I<Dc:harmego, ga. Adjetivo que
se aplica al perro que sirve para cazar
liebrw da noche oon tazos.
LUBG
ETmoLoaÍA. Zmeiay el latin «uw,
lazo.
Lada. Femenino. ÚWvuab. If njet.
Ladada. Femenino anticuado. Be-
pecie de adorno mujeril 6 venda pan
la frente.
BtiuolooÍa. Luda.
Ladero. Masculino. Género da
plantas rosiceas de laa islas Maiui-
cias.
Ludia. Femenino. PtovíiicÍbI Ei-
tremadura. Levadora 6 fermento.
BriHOLoaÍA. Ludia,
Lndiar. Activo. Provincial Extre-
madura. Fbbubntab. 8e usa también
como recíproco.
Etimología. Zw^m.
Ludibrio. Masculino. Escando,
desprecio, moh.
Btiuolooía. Latin ñú^iMuí, beta;
de l%díre, jugar: italiano, ltiáihrie;t»-
talan, ludxbrt.
BiNONiMU. Ludibrio, ttcar*U,9fn-
^.— El ludibrio es el escarnio ^eae-
nlizado y puesto en acción. BKini»
es la burla maliciosa; pero fandadi,
3 US se hace de un sujeto, no por sa
gura, sino por su conducta. ü^tpÍm
es esto misma burla; pero que sola h
da á eotender por señales de despre-
cio T de indignación. Fulano es el
¡mdiSrio de las gentes, el acarui» d«
sus amigos, el oprobio de su íukilía.
(LOFKZ f^LKOBlN.)
Ludimiento. Masculino. Laacdao
y efecto de ludir.
Ludio, día. Adjetivo. Provinéiil
Extremadura. FbrmenTado. | Sfrmt-
uia. Bellaco. J &«rmaMÍ*. Ochavo,
cuarto, moneda de cobre.
Lndion. Masculino. AuUjUdida.
Especie de histrión ó farsante en It
comedia romana. | FUica. FigimlU
de esmalte, introducida en ana Im-
tella llena de agua, que sube á U
boca 6 desciende i su fondo, se^ li
presión que se ejerza con el tapón.
Btivoloqía. Latin tüdtuM, bailuio,
juglar, que divierte al público; di
Asw, juego: francés, ludtau.
Ludir. Activa. Frotar, estregar,
rozar una cosa con otra.
BtuíolooU. Latín lUdSro, eje^rita^
se en cosas de escasa caantía; da A-
dut, jueg^, certamen: ludkki ofifl*<
trabajar en balde, en Planto: srM
arte ludsbs; «con una cautela, otra H
quiebra;» <á un traidor, dos alevo-
sos;* de alieno ludís cario; «del pan de
mi compadre, buen zatico á mi *lii- '
jado.» _ ,
Ludria. Femenino. Proviiteiu
Aragón. Ñutkia. Ll&mase tamUen
asi la piel de este animal, qile tine
para los manguitos, forros, etc.
Lúe. Femenino. Ihpxccion.
BTiMOLOofA. Latin lutt, epidemi»;
do ktere, expiar: lubs monm, eormp-
cion de las costumbres. (Puhio.1
Lúea. Femenino. Genero deiroí-
les muy ramosos y de unos treinh
pies de elevación.
Luedo. Masculino antinade.
Lodo.
Lnegar. Activo anticuado. AW*
'£xuiou)aíi..
Digitized by
Google
LUEÑ
tinigo. Adverbio de tiempo. Pron-
tamente , sin dil&cion. | Dbspuks. {]
CoDJuncioTí de que se usa para mani-
festar la iUcioQ 6 consecuencia que
ae infiere del antecedente. | Luíoo í
LDéoo ó DB Luíoo lí LVÉQO. Modo ad-
Terbial. Con mucha prontitud, sin la
menor dilación. | Con tres luCoos.
LocucioQ familiar. Á. toda prisa, con
snma celeridad.
Etimolooía. Latín Vfcitt , lugar,
punto, tiempo, oportunidad, sazón:
catalán, luego.
SiNONiifiA. Ltégo, detjntet. Uno t
otro adverbio explican la posteriori-
dad de tiempo; pero l%égo señala un
tiempo más corto, un término mis
inmediato, conservando la propiedad
de su sentido recto, que corresponde
¿«Tontamente j sin oilacioa.
Pasearemos ahora, cenaremos ¡me-
go, j nos iremos detp%a.
Leeremos la Gaetta l*égo que trai-
gan luces, esto es, inmediatamente
que las traigan; edlo esperamos á que
traigan luces para ponernos á leerla.
Leeremos la ffaata dap%e¿ que
traigan luces, esto es, cuando tenga-
mos luces, sin denotar positivamente
que ha de ser inmediatamente, ¡it/go
que las traigan.
Por eso cuando la posterioridad re-
cae sobre una acción que decidida-
mente supone dilación 6 retardo, sólo
se puede usar el adverbio detpvet, j
no Mgo. Al fin lo err¿, detp%et de ha-
berlo pensado tanto tiempo. Deip%e»
(^ne todo el mundo lo ha visto, 7a no
tiene gracia el publicarlo. (Hubbta.)
Lnerno. Adverbio de tiempo anti-
cuado. Luíoo.
LBello. Masculino. Provincial Ara-
gón. Joyo.
EtiuolooU. Latín ¡Sfíim, la ziña-
fia, hierba.
Loen. Adverbio de logar antictia-
do. Lejos.
La«oga. Femenino antíenado. Di-
lación, tardanza.
Btiholooía. Lueiufo.
Lnengamnite. Adverbio de modo
anticuado. Laroaukntb.
Lnenge. Adverbio de lugar anti-
cuado. Lejos.
Luengo, ^a. Adjetivo. Largo. ||
Gtrmoñía. Principal. | A la luenoa.
Modo adverbial anticuado. A la lar-
ga. I Anticuado, A lo lahoo. I En
LtisNCto. Uodo adverbial. De largo, á
lo largo. I Db luengas vías, lubnoas
iiKNTiRAS, Befran que se aplica k los
que refieren cosas extraordinarias j
maravillosas de Idanos' países, supo-
niendo que ha dado tanto i la &nta-
aía como k la verdad.
EnuoLOGÍA. Sánscrito, itrgha; per-
sa, drang»; griego, SiXivo^ (délienoi);
ruso, dot^o; polaco, dhigo; alemán,
iang; latín, iongut; italiano, huigo;
francés del siglo xi, Imik, masculino;
¡wtgt, femenino; moderno, ¿m^, ¡m-
Í*e; provenzal, Umg, ¡onc, ¡oing¡ cata-
an antiguo, ííoncA, ya; portugués,
longo; ginebrino, ¿ la longf, i la lar-
Lnefie. Adjetíro anticuado. Lo que
estidistaLte, lejano 7 apartado. | Ad-
LUGA
verbio de lugar anticuado. Lejos.
Btiuología. Zneugo: catalán, ¡Iwtg,
Xatña. — La primera forma de lue-
Sb fué ¿WNi, convertido en el loüi de
los antiguos testos.
Lagal. Uasculino anticuado. Lu-
gar.
Lni^o. Maeculino. Píjaro, jil-
<?CBRO.
Lugar. Masculino. Cualquiera si-
tio 6 paraje. | Ciudad, villa 6 aldea:
rigurosamente se entiende por lugar
la población pequeña, menor que vi-
lla y major que aldea. | Metifora.
Puesto, empleo. | Texto, autoridad 6
sentencia de un autor. | Tiempo, oca-
sión, oportunidad. | El sitio 6 asiento
que alguna persona OQupa 6 debe ocu-
par por razón de su dignidad ú ofi-
cio. I Causa, motivo ü ocupación para
hacer 6 no hacer alguna cosa; y asi
se dice: did lugar a que le prendie-
sen. I Metáfora. La propuesú que se
hace de alguno en la consulta para un
empleo. Regularmente se ponen tres;
j así se dice: primer lugar, segundo
7 tercero, | de Ba&KrnfA. En lo anti-
guo, aquel entre cu7as vecinos no se
reconocían los privilegios de los no-
bles. I COHUN. Letrina. | Lugares
UNES. Principios generales de que
se sacan las pruebas para los argu-
mentos en los discursos. ¡ Lugar re-
ligioso. El sitio donde está sepultada
alguna persona, | de sbRobío. K1 que
estaba sujeto á algún seflor particu-
lar, í distinción de 1oei realengos. ||
CotlO UBJOK HATA LUGAR DB DBRBCHO
ó EN DBRECno. Frase forense que se
USB en todo pedimento para manifestar
la parte que, además de lo que expo-
ne, quiere se le favorezca en lo que
permite el derecho. J Dar lugar. Fra-
se. Hacer lugar, | Dbspoblab8b el
LUGAR, Frase que se usa cuando sale
la ma7or parte de gente de algún
pueblo por alguna diversión ú otro
motivo. I KN LUOAK. Modo adverbial.
En vez. I En pruibb lugar. Modo ad-
verbial. PRtuBBAUErTE. I Hacer lu-
gar. Frase. Desembarazar algún si-
tio, g Hacbbsb lugar. Frase. Hacer-
se estimar 6 atender entre otros. Q No
HA lugar. Locución forense con que
se declara que no se accede á lo que
se pide. II Fonbbsb en lugar de otro.
Frase. Sustituir por él en cualquier
lugar; 7 así se dice; pdngase vuesa
m'erced en mi lugar, y Tbnbr luoab.
Frase. Tener cabida. | -Suceder, acon-
tecer alguna cosa. Q Quibn en ruin
LUGAR HACE TIRA, A. CUBSTAS SACA LA
VENDIMIA. Refrán que enseña el poco
fruto que debe esperarse cuando se
trabaja en materias de sujo estériles,
6 cuando se ^vorece á i ngratos.|iS al-
vo SEA EL LUGAR Ó SALTA SEA LA PAS-
TE. Expresión fíimiliar con que se de-
nota el deseo de que no se tenga 6 pa-
dezca dafio semejante i aquel de que
se está hablando, fl Tomar el lugar.
Frase metafórica. Véase Asiento.
Etiuolooía. Qriego Xíjroi; (lóchot),
lugar i. propósito para las embosca-
das; Locus tuaidiU apíMt; latin, UScut;
italiano, ¡mogo, loco; francés del si-
glo XI, H*; moderno, Um; provenial,
LUGA
497
¡oe, Woe, Utee; catalán, üoek; Franeo'
Condado, l*g; burguifion, U%, lei; w^
Ion, luí; picardo, ft».
Sinonimia. JJugar, ñlia, paraje. Por
lugar se entiende la parte del espacio
que est& ocupado por un cnerpo cual-
quiera.
Lo mismo podemos decir de la pa-
labra ñtio, por cu7a razón es muchas
veces sinónimo perfecto de higof, pues
ambas palabras indican un punto de-
terminado; pero el buen uso ha esta-
blecido entre ellas una diferencia
mu7 notable, 7 es, que cuando nos
servimos de la palabra hgar, prescin-
dimos de la quietud 6 del movimien-
to, al paso que la palabra ñtio lleva
consigo la idea de la quietud, del re-
Soso 7 de la estabilidad: por esto se
a el nombre de tilv¡ k la casa de
campo 6 de recreación de un rey 6 de
un magnate, j así decimos: el titio
de Aranjuez, el ñtio de la Granja.
Igualmente se emplea esta palabra
Sara denotar un espacio determinado
e terreno propio para alguna cosa:
verbi gracia; esto ñtio es a propósito
[lara sembrar trigo. Al cerco que se
e pone á una plaza 6 fortaleza, se le
llama ñtio, cuja palabra da la idea
de la permanencia fija de los ñliado-
ret en el terreno que ocupan. En nin-
guno de estos casos son sinónimas las
palabras ñtio 7 ¡mgar. ■
El paraje es más indeterminado;
comprende una idea más extensa, 7
por 10 mismo, pocas veces es sinóni-
mo de ligar j Ao ñtio. Comunmente
se usa para denotar un eSpacio inde-
terminado de la tierra ó del mar, 7
exclu7e toda idea de particularida-
des, pormenores, como demuestra
claramente este ejemplo. «Perdido 7a
el camino, discurrí por aquellos para-
ju, sin esperanza de poder hallar un
ñtio (ó un Itigar), en donde conceder
ámi cuerpo alG*un reposo.»
La palabra ñigar es laqus determi-
na más la idea 7 la representa, por
decirlo as!, en un ámbito más peque-
ño: verbi gracia; á un libro que está
sobre una mesa se te puede mudar de
lugar en la misma mesa, 7 en este
caso no diremos que se le muda de
ñlio, ni de paraje. Una persona pue-
de mudar de lugar 6 de titio en una
sala, 7 no de paraje. Se dice: «ocupar
un htgar 7 hacer lugar, 7 no un para-
je, ni un ñtio. «Los santos lugaret de
Jerosalen,» 7 no los santos ñtiot, ni
parajet. En este último ejemplo ve-
mos cuan bien determina la idea la
palabra htgaret, pues la fija exclusi-
vamente en los reducidos puntos que
ocupan en el Asia el Santo Sepulcro,
el pesebre de Belén, etc. Lo mismo se
advierte en el uso que se hace de esta
[ñlabra para denotar una población
mu7 pequeña.
Aun en sentido metafórico, la pala-
bra lugar es la única que se usa, por-
que como hemos dicho, es la que más
limita ó circunscribe la idea quequie-
re expresarse, 7 por esta raion deci-
mos; «en primer lmgar,t «poner una
cosa en lugar de otra,» «dar lugar,*
(Como mejor haTa luga/r,% «lo dice Ú-
™~"' üigitizedby
lo dice Úl-
Csoogle
498
LUGO
oerom en el Aytr citocli}.» (Comob t>c
LiCOBTlMÁ.)
Lannso. Uaieulino «umoutati-
TO delu^u.
Lo^arcico, Uo, to. UaseuUno di-
nUQutiro do lug&r.
Logarda. Lucardo.
Lngardo. Lutoardo.
Logarlo. Muculioo diminutÍTO
de lu^r.
Btuiologíl. L*g»t j el sufijo dee-
peffttTO tjo: catalán, íuftrret, llcgar-
rí, Itogtrrot.
Lngarefio, fta. Adjetivo. El o
í
ral de algún lugar 6 pueblo pequeflo
Ílo pertenecienta á el. Se uaa tam-
ien como austantíTO. | Lo pertene-
ciente & los lugares; como costumbres
luoabbRis. i fiaseulino j femenino.
£1 que habi¿ en alguna aldea ¿ po-
blación pequefia.
Etimología. L*g»r: catatan, liosar'
rtnei, ca.
Lngarftt». Masculino diminutivo
de lugar.
Logsrülo. Uaseulino diminutivo
de lugar.
LngaroB, Hasoolino aumentatÍTO
de lugar.
ETiuoLOaÍA.Ziyar.* catalán, Uo-
LngarotA. Masculino aumentativo
de lugar.
Lngarteni«nt«, Masculino. Ia
peraona que tiene autoridad j podt
para hacer las veces de otro en algún
ministerio 6 empleo.
BTiitOLoaÍA. lALg» Y iMwUe; esto
es, que íi*n¿ ú ocupa el t*ffMr de otro;
le está autoriíado para aquel oficio
. menester: provenaal, ¡oeltnent; ca-
talán, lloctin&nt; portugn^, tofoUnú»-
U; francés, ¡i*ñttna»í; italiano, ¡aeoU-
uaiti.
LngdnnenM. Adjetivo. Kl natural
de León de Francia, 6 lo referente á
dicha ciudad.
Etiuoloqía. Latin ¡ngt^MiuU; de
¿•^(flíMHpi, León de Francia. (6urro-
KIO.)
Logo. Masculino. Lienzo llamado
asf por fabricarse en la ciudad de este
nombre.
Lngo. Masculino. OeografUi. Pro-
vincia de tercera clase en lo civil j
administrativo, creada por decreto io
1822, una de las cuatro que consti-
tuían el antiguo reino de Galicia.
1. SituMÜm atlronámie». — Se en-
cuentra situada al Norte de la penín-
sula, en la costa del Océano Atlántico,
entre los 42" 20' 41"— 43'* 47' 32" de
latitud setentrional j loe 3* 12'— 4"
24' de longitud occidental del meri-
Siauo de Madrid.
2. lÁmiUt, — Esta provincia, según
la división decretada en 30 de No-
viembre de 1833, modificada en 21 ds
Abril del siguiente afio, confina: al
Norte, con el Atlántico; al Este, con
las provincias de Oviedo y haaa; al
Sur, con la de Orense; j al Oeste, con
las de Pontevedra T la Corufla.
3. HxlentvM.-^&X terrítono com-
prendido dentro de los anteriores li-
mites tiene 155 kilómetros de largo,
de Norte á Mediodía; 66 de ancho, de I
d1<
e poca
LUGO
Oriente á Occidente, j 9.068 cuadra-
dos de superficie.
4. Pobtaeicn. — En tiempo de Flori-
dablanca, afio de 1787, conteba Luao
una ciudad, 9 villas, 1.099 felirre-
sias j 42 cotos, distribuidos en 178
Iurisdiccioues: boj, la prorincia se
lalla dividida en II partidos judicia-
les (Beetrrti, CktMUd», Fmuafrmda,
Luoo, M<máoñaio, M»»forte, QÍirof*,
RÍbad*o, S*rrU. ViiiéiU j Biluro),
Bubdivididoa en 64 aj untamientos,
los cuaW representen 7.195 poblacio-
nes, que ocupan 414.817 haoitentes.
5. vUm*. — Bste ss en lo general
sano; la temperatura, especialmente
en la eosta, benigna: las enfermeda-
des mis comunes, fiebres, pleuresías,
pulmonías j erupciones.
6. í^te.— Empieza ésta en la ríi
de Ribadeo, á cuj'o extremo oceiden-
tel j frente de la isla Paneia, se ven
las puntas de la Piüñn j la Coritr*,
formando luego, en su prolongación,
las del promontorio j^saJA^MÍ haste
p\ puerto de Foi; llamado así por ha-
llarse en \n/of 6 boca del río Masma.
A unos cuatro kilómetros del indicado
puerto se encuentra el río Oro, despu
de pasar las puntas de los Cairot, Mt
foa j Vilimrium, á las que sigu
de Frasotirñ j Putrlo it Ifoit, de
con sideración; la punte de A\
la desembocadura del río C*nfa, j eí
puerto de Bwtla, fijtrmado de una pe-
quefia concha sin surgidero. A una
milla escasa de ¿ato, está el cabo del
mismo nombre; más adelanto, la punte
de Jiáan Mertmo, por cuja parto occi-
dentel desagua el río Jwnco, j como á
dos millas del expresado cabo, el
puerto de S»n dptvn, también de po-
ca importenoia, pues 8<51o admite pe-
queñas lanchas pescadoras. Frente al
[inerte de san Ciprian haj tres islas,
a primera, conocida por el Forillo»,
es dtf figura piramidal j medirá
sobre 669 metros de longitud j 40 de
latitud; la segunda, denominada '
Sombit», venará á tener el misi
ancho j unos 50 metros de largo, j
la tercera, llamada £*baj; es mucho
más pequefia que las antoñores. A
una j media milla del mismo puerto,
se ve el cabo de Morat 6 de Sa» Ci-
prioMO, y más arriba la isla de Ans*-
OH, un tonto desviada de la costa,
lor cujo intermedio pueden pasar
luqaes da cinco á seis toneladas: al
Occidente de la isla, haj dos islotes
llamados Nttoi, los cuales dejan paso
í embarcaciones de 300 quintales.
Desde el referido cabo á San Ciprian,
corre la coste sobre siete millas j
media haate la punta de SaiiUt, que
forma la entraaa de la ría de Bi-
bero, en cuto tránsito se encuentran
las puntas de }to»atdoira j Vmtottp-
ra: pasada sata ría, continúa la coa-
' , j á trea millas de la isla Gadtira,
(Ustíngue la de Coelltira, doblada
cual se halla la ría de Bartt ó del
Barquero, en cujo centro termina la
costa de la prorincia de Luoo, extre-
madamente agria j cubierta de pe-
queñas, islas j sígnales inaccesibles.
7. Ttrrtno.—Ei ds la ph)vincia d«
LUGO
Ldoo ea montuoso: el eentro w haBa
atravesado por la cadena cantábrica.
La parto setentrional j oriental, «z-
cesivameato variada, comprende m
considerable número de vsJlee, aepa-
radoa por diferentes montes j eoE-
nas, cujas elevacionea más notabhs
se encuentran en los puntos sigviaa-
tes: Piat dt PtU RmbU, de 1851 ne-
troa sobre el nivel del mar; Pia-Pé-
jmro, 1.623; Cmpeloto, 1.605; Mom^uf
<U USürr» á4 ¡M Cabaiet, 1.521; SW-
cic, 1.469; el O^o, 1.248; Brmt,
l.2¡¿i; PdUnUl Pito, 1.190; At^ e*
PiedfM-ApéáttJét , 1.182; JfWwH
1.145; Pieártjiu, 1.123; Jfcnít Jm lot
Ttjot. 1.098; PiaiU,. 1.067; TiUmm-
*4,\.<^ñ;EotpxUl¿eM9itto^t»,\.fXm; .
Pico dt CuddríMon, 1.020; J^mím»-
do, 1.010; rüMU, 996; VUIm d€ >U-
tagrtda, 965; Pico del Fartlo, 949;
Stjomil, 910: PtU 6*kU, 880; Sti-
fM, 856.— Los partidos de Bibadeo,
MondoDedo j Bibero, situados al Nor-
te, se hallan interrumpidos por mon-
tafias más iS menos ásperas j eleva-
das; formando deliciosos j •feíacísi-
moe valles; el territorio comprendido
en el término de Luoo es de loe más
pintorescos de la prorincia; las már-
genes del Uifio j las de sus afinantes
presentan también pequefios valles j
excelentes prados, siendo abundaii-
tes, en la major parte de las oomar-
cas, Isa tierras de labor.
8. J&iot. — Los más conaídarablss
entre el crecido número que bafia j
fecundiza loe fiírtiles caraprá de Loso,
son: el MÍio, que nace en la ñerra
de Heira, en FMMté-MiMm, de la cual
tomií el nombre, se interna en asta
provincia j aumenta su caudalosa
corriente con las aguas de moltitsd
de ríos j arrojos, antes de pasar á la
de Orense; v el Sil, que después de
formar el limite occidental del país
j de recibir varios afluentes, va á
unirse al anterior «i el punto deno-
minado .Aorcs dt lot Ptartt.
9. TVo^weipsM.— Las más etnao-
nes consisten en centeno, maíz, pata-
tas, nabos, trigo, habas, eastaliss,
frutas j legumbres de diferentes cla-
ses, hortalizas, lino, cáBamo, alguDa
seda, excelentes pastos, buen aisla-
do para construcción j matorral púa
combustible; cría de ganado lanar,
mular, caballar, vacuno, esbrfo j de
cerda; minas de hierro, plomo, anti-
monio j otros metales; canteras de
granito, pitarras comunes talcans,
micáceas, losas ds vanas clases, már-
mol, margas, cuarzos, cristales j
otras especies; caza menor, que seea-
cuentra en todas direcciones, j al-
guna majar, en la parte oriental j
limito con la prorincia de Oriodo, j
pesca de truchas, anguilas t ob«a
peces en los ríos, j de abadejo, esn-
grio, merluza, sardinas, bogas, bo-
querones j mariscos, en la costa.
10. /«(¿ufrM.'—Repressntuí óslala
agricultura, la cría ds ganados, h
pesca, la navegación, varios triares
para lino, tejidos de lana j medias,
molinos harineros, diferaatea fi"
j ftrrerfu, j otii
_.'i:jitized by ^
.X"Sí8*gr'
LUGO
ofleios, oiij« enumeración serfs pro-
Üj».
■11. Cíwwewi.^Lucio no es de las
provincias de España que más se dis-
tÍDguea por bu tráfico, el cual se halla
reducida « la ezportacioa, deatro de
la peaínsula, del sobrante de sus co-
socnaa, de su abundante ganada, al-
gunas telas, manufacturas de Merro,
quesos j jamones muj estimadosi é
importación de g;¿nero3 ultramarinos,
quincalla, lino, vinos 7 aguardientes.
12. Ferica. — El comercio interior,
de que bemoB hecho mérito, ee ToriG-
ca esj^eoialmente en las ferias anuales
que tienen lugar: el 20 de Enero, en
Fonsagrada; el 3 de Febrero, en BÍo
de Porto; el 9 del mismo, en Puente-
nuevo; el 25 de Abril, en Fonsagrada
y Cadeira; el 1.* de Harzo, en San-
tiago de Oubiaño, 7 el 25, en Biba-
deo; el 1." de Majo, en Mondofiedo, j
el 3, en Biobarba y Manon; el 3 de
Junio, en Sagrazon de Meira, y el 24,
en Alaje; el 2 de Agosto, en Bibadeo;
el 15, sn Fonsagrada; el 16, en Villa-
campa, y el ^, en San Isidro del
Monte; el 8 de Setiembre, en Con-
gosto; el 10, en San Miguel de Bei-
nante; el 11, en San Ciprian de la
Trapa; el 15, en San Cipnan de Lei-
ro; el 21, en Santa María de Padrón,
Íel 29, sn Negradas; el 5 de Octu-
re, 'sn Luoo; el 17, en Puente de
Arante, 7 el 8 de Noviembre, en Fon-
sagrada.
13. Lego. — Capital de la provin-
cia, intendencia, comandancia gene-
ral, jurisdicción y diócesis de su nom-
bre, comprendida en el territorio de
la audiencia y capitanía general de la
Coru&a.^Bstá situada en una'loma,
que se eleva unos 643 metros sobre et
nivel del mar, á los 42" 58' de lati-
tud Norte y 3^ 53' de longitud Oeste,
distante de Madrid 467 kilómetros. —
Bl clima es frío y húmedo en la esta-
ción del invierno. —El terreno, así
dentro como fuera de la ciudad, st
presenta llano, con alguna inclina
cion al Mediodía, prestándose al cul-
tivo de cereales y nortalizas; y par-
ticularmente, las riberas del Paradaj
y las del Miño, son fertilíeimas y bas-
tante pobladas de árboles frutales y
de construcción .^LoB ríos y arrojos,
que bañan el término, son: el Miño,
que corre por la parte meridional, á
unos tres kilómetros de la ciudad, y
el arrojo Parad^, que baja por si
Nordeste, é incorporándose alas aguas
del Ciática, se dirige al término de
San Félix de Muja, antes de desaguar
en aquel río; sobre et cual se encuen-
tra un soberbio puente de ocho arcos,
cuja obra, de piedra piíarrosa j gra-
nito, se remonta al siglo xii. — -Las
producciones más comunas son el cen-
teno, trigo, maíz, patatas, nabos, cas-
tañas, legumbres, hortalizas, buen
lino j excelente fruta; cría de gana-
dos; particularmente, vacuno y cer-
doso; caza de liebres, perdices, cone-
jos, palomas j otras aves; y abun-
dante pesca de sabrosas truchas y an-
guilas en el Miño. — Aparte de la
agrionltura y cría de ganados, la iu-
LUGO
dustria de esta ciudad j sus cerca-
nías cuenta con bastantes fábricas de
irtidoB, de vetas de cera j sebo, de
sombreros ordinarios y de fieltro, j
de la famosa de crémor tártaro, cuja
calidad excede á la mejor del extran-
jero; multitud de tetares caseros para
tejidos de lino v lana, molinos ha-
jros y un creoido número de artes
j de oficios. — El comercio cuenta mu-
chas j bien surtidas tiendas de pa&os
finos y bsst«s, mahones, sedas, quin-
ealla j géneros de abacería y ultra-
marinos: la importación principal con-
siste en vino, aceite y jabón: la ex-
portación, en algunos cereales.
14. Interior di la poiladíM. — Laca-
pital que se reseña, de forma casi
cuadrada, se encuentra circuida de
una robusta j admirable muralla,
de 10 á 12 metros de altura j de 5
á 6 de espesor, flanqueada de gruesos
torreones semicirculares, conetruidos,
como aquélla, de piedra pizarra j du-
rísima masa, cuja obra grandiosa se
atribnje á los romanos. La población
está bastante bien construida; pero su
aspecto es triste. Las casas constan,
por lo general, de dos pisos, j en las
reedificaciones se ha adoptado el gus-
ta de la época; las calles son largas,
cómodas, empedradas y con aceras de
cantería. La principal de sus plazas
es la Mayor, la cual presenta un espa-
cioso cuadro con soportales, asientos
{' buen empedrado. Los paseos son
argos j agradables. Luoo es sede
episcopal, residencia de un goberna-
dor j demás autoridades civiles j mili-
tares de la provincia: contiene 18.939
habitantes, instituto, seminario, es-
cuela normal j una sociedad econó-
Ica.
15. Bdificiot púilieos ñotaila.
Cuéntanse en este número: la Cata
Contütorial, con una majestuosa fa-
chada, magnífico salón de sesiones,
buenas oficinas, dos escaleras j un
patio; el ;iii/acÍ0 e^Mi^^xi/, con habita-
ciones cómodas y desahogadas, claus-
tro, fuente interior j una biblioteca
con más de 7.000 Tolúmenes; el Aot-
pital eivíl, cuja iglesia, obra de 1768,
ofrece una fachada elegantísima j ex-
celentes altares; la eárul pública, es-
tablecimiento de los mejores de su
clase en toda Galicia, edificada con
buenas bóvedas de cantería, en 1778;
el eatíiilo 6 cárcel eeUeiittiea, edificio
sólido, aunque de escaso mérito,
tuado cerca de la muralta; el etartel
de So» Femando, con un anchuroso
campo en su frente para ejercicios
militares, j un teatro oastante capaz
j decente.
16. Mo*ime*to, — Lo es j muy no-
table la ifleMta catedral, situada al
Mediodía de la ciudad, 'construida
en 1129 por Don Bamon, esposo de la
reina Doña Urraca. Según autoriza-
das opiniones, es nn edificio sólido,
de estilo gótico, trabajado en épocas
diferentes, j cuja fachada, adornada
con varias efigies de piedra, está con-
siderada como obra moderna de exqui-
sito gusto. Consta de tres naves bas-
tante desahogadas y con baenas lu-
LUGO
499
ess: la del centro, está ocupada por
el coro, cuja sillería es notabilísima
lor el primoroso trabajo de sus me-
lallones tallados en nogal, obra del
famoso Alonso Moure, gallego del
siglo xTi: tiene dos órganos; uno, an-
tiguo; j otro, moderno; cuéntanse en
el templo 19 altares simétricamente
colocados, y et major, todo de már-
mol pardo j negro veteado, con comi-
sameotos y basas de bronce dorado,
circuido de cristales j con pavimento
de pulido mármol. La capilla de esto
altar está adornada de lámparas j
candelabros bien trabajados: sn bóve-
da, pintada al firasco, tiene excelentes
luces, j su gran mole as halla soste-
nida con arcos ligeros j atrevidos,
montados al aire, que le sirven de
estribo exterior, cerrándola una cru-
ía de bronce que corre hasta el coro.
Los otros altares, especialmente, el do
la capilla denominada de los Ojot
Qra»aet, br una obra generalmente
admirada, la cual, aunque recargada
de adornos, presenta un conjunto de
talla de reconocido mérito. La capilla
tiene trozos j bellezas arquitecto a i cas
dignas de la atención de los inteli-
gentes. La sacri'stía principal, en otro
tiempo capilla dedicada á san Barto-
lomé, es un local espacioso, adornado
con varios cuadros en relieve. El claus-
tro de este templo está considerado
como obra notable, j su construcción
se remonta á los primeros años del
f lasado siglo: el atno, que se ve de-
ante de la fachada, es ancho j bello;
la sala capitular, magnífica, adornada
con colgaduras de terciopelo encama-
do j franjas, y un precioso cuadro de
la Asunción. El campanario quedó
concluido en 1577. Su obra es senci-
lla: tiene siete campanas, un reloj pú-
blico de buena construcción, con dos
esferas j un pararrajos. El conjunto
de esta catedral presenta únamele de
cantería bastante sólida; j en el exte-
rior se observan algunos trazos bellí-
simos de arquitectura. Finalmente, la
bóveda del vestíbulo de la puerta lla-
mada de Palacio, así como una efigie
antigua del Salvador, tallada en már-
mol sobre el arco, merecen la atención
de los artistas.
17. Pateos. — Los más notables,
son : el de la A tameda, situado en la
plaza Major; el de la Muralla, que es
el mejor por sufomodidad j delicioso
panorama, et cual presenta el hori-
zonte que desde aquélla se descubre,
j el de las risueñas márgenes del
Miño V bajada al arrabal del i'amfej
cata 34 báñot, que ofrecen vistas no
meaos agradables y pintorescas.
18. Afwu nineraUt.—üiaiA el Me-
diodía de la capital de Luoo, sobre la
orilla izquierda del Miño, se encuen-
tra instalado el baño minero-termal
sulfuroso, en cujo establecimiento se <..
conservan todavía tres bóvedas roma-
nas, las cuales se supone que debie-
ron servir de estufas de abrigo á da
vapor. Las virtudes de aquellas aguas
son aplicadas á diversas enfermedades
nerviosas, como las apoplegías sero-
sas, hamipleí i as, paraplexwe, p%';4^,-í|¿^
i:iiiizeü ny \^-iOOy It
500
LUGO
lisia j |>umoa, vicio herpético, dolo-
rea srticulsres siSlíticos , gonorrea
pertinkz, vicio veoéreo, reuma, apo-
plegía .linfática, sarna retropulsa,
cacoquimia, hiatérioo j leucorrea cró-
nica.
19. Poblacúmet. — Entre las qiás no-
tables, figuran : Fontúgrada, en terri-
torio de Dueños pastos, con 16.0:^
habitantes, cría de ganados ; bastan-
te industria; Ckamíaiia, con 14.240
almas, tejidos j ganadería; Bibtro,
con manufacturas de lienzos comu-
nes, puerto espacioso de mncbo co-
mercio ^ 12.083 almas; Mtmfortt dt
Ltwifu., villa dealgunaconsideracion,
con 11.934, campo feraz en granos,
caatafiaa, lino, cá&amo, instituto de
segunda enseñanza, fábricas de lien-
zos, herraje j cedazos; Viílalig, con
11.075 babitantes é industria en lea-
eería; Sarria, con tejidos de lienzo
y 10.819 almas; Mondoüedo, ciudad
episcopal, situada sobra el Masma,
con dos puentes, buena catedral, fá-
bricas de curtidos, ,de cintas de hilo,
y 10.171 almas; SaHüao. con 10.196,
edificada sobre la ribera izquierda del
Uifio ; Ribadto , plaza murada con
huen puerto, escuela de náutica, co-
mercio, y 9.161 hubitantes; Qatro^it,
con 8.341 j excelentes cosechas de
•7Íao; PúlatdtlRev, situada sobre la
orilla derecha del Ullo'a, con 8.040
habitantes; Sobtr, con 7.887, en la
confluencia del Sil j el Cabe; Puebla
dei Brollo», enclavada sobre una
nÍDBula, que forman el Saa j el
bin, con 7.324 habitantes, industria
r feria en 29 de Junio; Stetrrtá, con
6.705 almas j alguna industria; P\ur-
iomarin, en terreno de sierra, en que
se cría numeroso ganado de cerda,
con 3,837 almas.
20. Carácter. — Los naturales de
este pata, encerrados, por decirlo así,
en el centro de Galicia, son loa galle-
gos que mejor conservan sus antiguas
costumbres j que más refractarios
han venido mostrándose á las ideas
de lujo, que tanto dominan en el pre-
sente siglo. En cuanto al carácter,
los lucenses son, por lo general, la-
boriosos, morigerados ; fieles; aunque
algo interesados j litigantes : muchos
de ellos, abandonan sus lares t se di-
rigen á las provincias de Andalucfa,
Castilla j vecino reino da Portugal, en
busca de una ocupaciqn lucrativa. La
honradez j formalidad en los tratos
80a virtudes propias j nativas de todo
gallego, de las cuales han participa-
do en justas proporciones los hijos de
Loao.
21. JTúforM.— LuQO se llam<5 en
tiempo de los romanos Lucta A*g%ét%
6 Botqne dt Augmlo: su fundación,
que unos suponen anterior á aquéllos,
la atribuyen otros al mismo Augusto
Este emperador la elevd á la jerar-
quía de convento jurídteo (á la cual era
inherente la de colonia romana) como
cabeza de 16 distritos, que entonces
contenían' 166.000 uoblea, sujetos á
la jurisdicción de la ciudad. PÍinio y
Ptolomeo citan los nombres de los
priDcipales pueblos y repúblicas que
LUGO
acudían á pleitear i Luoo, ranos por
la cual tomaron todos ellos la deno-
minación común de los gaUüeot lu-
CRNSBS. Los cónsules y pretores no
podían, en sus visitas provinciales,
dejar de llegar i esta importante ciu-
dad, y por esto, sin duda, figura co-
mo «MiuKHi en el itinerario romano,
camino de Braga á Astorga. Luao
fué victima de Tas sangrientas guer-
ras civiles, que sostuvieron los sue-
vos en este país, después que se apo-
deraron de el. siendo incendiada por
los años de 460; pero rehecha luego
de aquella catástrofe, recobró en bre-
ve tiempo su antiguo lustre v gran-
deza, como lo acredita el haber sido
elevada á sede episcopal sufragánea
de Braga, hasta que el Concilio cele-
brado en ella en &59, la erigió en me-
trópoli taaa. El caudillo sarraceno
Muza se apoderií de Luoo en 714, de-
signándola los árabes con el nombre
de Lck, bajo el cual aparece entre las
Sñncipales ciudades de la provincia
e Herida, en la división que de la
España hizo Yusuff, por los años de
74o. Nueve años más tarde (7551, fué
reconquistada por el rey Don Alfon-
so, sufriendo la suerte que cupo al
resto de Galicia en la enconada guer-
ra que, en 791, hizo Hescham al nor-
te de España. £1 rey Don Ramiro, su-
cesor de Alfonso, pasó á Luao, en
842; y, reuniendo una numerosa hues-
te, marchó contra Oviedo, en cuya
ciudad se había proclamado rey el
conde Nepociano. Por los años 969
fué asolada aquella población por los
normandos; y en 997, después de la
toma de Santiago, dispuso Almanzor
su retirada por esta provincia, el cual
^é saqueando el país hasta llegar á
los territorios de los condes aliados.
A la muerta de Don Alfonso IX, se
declaró Luao por San Pernaudo,
miéótfas que otras poblaciones lo hi-
cieron por las in&ntas Sancha y Dul-
cía. En 1143 sonó aquella 'ciudad en
los trastornos que suscitaron en Ga-
licia el condestable y el conde de Be-
navente: el rey Don Fernando mandó
á Don Fernando de Acuña, su gober-
nador en aquel territorio, que se apto-
derase de los puntos conmovidos; pu-
so ésts cerco al castillo de Luao, y
acudió el conde de Lémus en auxilio
de su hermano, obispo á la sazón de
aquella ciudad, lo cual provocó una
nueva guerra, que obligó al rey á sa-
lir de Madrid para aplacarla con su
presencia. Durante la invasión fran-
cesa de 1808, fué Luoo una de las po-
blaciones más trabajadas por el fre-
cuente paso de los ejércitos; y en Ma-
yo de 1809, ocupáronla loa franceses,
quienes la consideraron como un pun-
to militar importantísimo, siendo lue-
go blooueada por los españoles, al
mando ael marques de la Romana. En
30 de Mayo de 1836, la guardia mili-
tar, que se hallaba establecida en el
puente del Miflo, se vio atacada por
los carlistas, en cuva refriega quedó
muerto el cabecilla Villaverde, que la
mandaba. Luoo secundó con singular
denuedo los pronunciamientos de 1840
LUIR
y 1843. Tres años después, el 3 de
Abril de 1846, ee sublevaron contra
el gobierno conatituido el segundo ba-
tallón del regimiento de Zamora y el
de Uijon, á cuya cabeza se puso el
jefe de estado mayor Don Migual de
Solis; pero sitiada la plaza en loadiaa
12, 13 y 14 del citado mes, y atacada
enérgicamente en la tarde del 26 por
el general Villalonga y el brigadier
Bluer, vióse aquélla forzada á ren-
dirse, tras una tenaz, aunque corta,
resistencia.
22. 3eráldtea.~E\ escudo de ar-
mas de esta ciudad, partido, ostenta,
en el primer lado una custodia WMte-
nida por dos ángeles arrodilladoa, y
en el segundo, una torro entre ¿o»
leones.
BnuoLoafi.. £*e%i Anyiuti, cunta)
de un convento jurídico, de donde sa-
lían caminos para Astorga, Betansos
y Santiago.
Lugre. Masculino. Embarcación
pequeña de tres palos.
EtiuolooÍa. Inglés to ^wf , portear;
liíggage, bagaje; Wggtr, acarreo; &an-
c¿, loñgre.
Lngnar. Masculino anticuado. Ld-
aAR.
Lúgabr*. Adjetivo. Triste, flines-
to, melancólico.
Etimolooía. Sánscrito r«y, afligir;
ratina, dolencia; tatin, l^fr*, lloran
lí^nirit, triste, funesto, lamentable;
italiano y francés, hgnbre; catalán,
lág%brt.
Lúgnbrements. Adverbio de mo-
do. Tristemente, de un modo lúgu-
brt.
Etimolooía. Lignbrt y el sufijo ad-
verbial mtnte: latin, Iñgíbri; itaüano,
lü^ubremente: francés, ing%hreme*t; ca-
talán, iigrubrtnunl.
Lngubrídad. Femenino. Caalidad
de lo lúgubre.
Lnicion. Femenino. Provincial
Aragón. Rbdbncion de cenaos.
ETiMOLoaÍA. £nir: latin, UíSé, tH
pago 6 la satisfacción con respecta al
agravio y á la deuda; forma sustanti-
va abstrafiU do ImJIre, pagar (Ulma-
NO): catalán, lUidd, Unitme.
Laida. Femenino. Boíániea. 6én»-
de musgos de hojas alternas y or-
biculares, de flores solitarias, axila-
res y reunidas en un mismo pie.
Luidero. Masculino. El sitio en
que una cosa roza con otra.
EriuoLoaÍA. Ludir.
Lnin. Masculino. Especie de pasa-
porte que dan los sacerdotes chinos
lara que el alma del que muere ¡Hieda
tlerar al Paraíso.
Laii
_,air. Activo. Provincial Aragón.
Redimir, quitar censos. | Msrtn*. Ijh
R.
Etuiolooía. Latin USrt, bañar, p«p
riflcar por medio de aspeisioass; tsm<
bien pagar, satisfacer, dar en nt-
ítO.
SaeSa Aüíifricj.— La.signifioaeiwi
de pagar viene de que los arrendata^
rios de Boma pagaban loa impí — *—
públicos en el tiempo de las bit)
nei; esto es, en los ^Aw,^ vw d
vada de tñítt,
gitized by ^
a lita tiH*n«i TU» MiT-
LUIS
modo Ibs deudas materíftles, morales
j religiosas. El verbo luir, forma cor-
recta de luiré, significa al pié de la
letra: «pagar ud rescate.»
Lair. Neutro. TérMino ndntíco. Ro'
sarsa un cabo coa otro, ó en alguna
parte del iiaTÍo, con lo cual se gasta
j deabace. (Voeaiukrio mM-ítñto de
SevilU.)
Luis. Masculino. Nombre propio de
Taron: san Lot8.
£tiwoloqíá. Lttdovicia: del antígi
tadesco Lod-oe 6 BU»d-ve, hit-nif,
klmdmg, compuesto, de ehlud, ilud,
¡»t, ilustre, celebre; en alemán laud,
j de wiff, vici, hombre Tslieate, ani-
moso, guerrero. De ahí Cklodoveiu 6
Clodoveo, Clomt, JJudtmau, Loyt,
Lmit (en francés), Ludmg (en ale-
mán), etc. Du Tillet cree que Liilmch
está compuesto de Iwit, pueblo^ de
titjt, hombre exceleste: Fonlm Hete-
nu lo interpreta por via ponularit. —
£od, leod, significa f**go. (Monlau.)
Lais Beltran (san). Dominico es-
pañol, que nació enValeucia en 1526
Tmurioen 1581. Kra pariente de san
Vicente Ferrer, entrd a los 19 años en
la orden de predicadores, 7 después
de dirigir laeducacion délos novicios
de su ¿rden, partió en 1562 para la
América meridional, ; predicd el
Evangelio en Colombia y en Méjico.
En 1^9 Tolvid á Valencia ; continud
la predicación hasta su muerte, sien-
do beatificado por Paulo V T canoni-
lado por Clemente XI en 1761, Ale-
jandro VIII, por decreto do 1690, le
declaró patrón j protector principal
4e NuévarGranada. Su fiesta se cele-
bra el 10 de Octubre.
Luis I. Be; de España, hijo de
Felipe V y de María Luisa de Sabo-
Ía, que nació en 1707 7 murió en
721. Por abdicación de su padre, le
sucedió ea el trono en este último
año. Habiéndose casado en 1723 con
Isabel de Orleans, duquesa de Mont-
penaier, hija del regente de Francia;
esta princesa, aunque muj joven,
maniuató al poco tiempo las corrom-
Sidaa costumbres de sus hermanas ;
e su padre, viéndose Luis en la ne-
cesidad de encerrarla; 7 se disponía á
pedir el divorcio, cuando murió de
viruelas á loa siete meses de reinado,
nombrando heredero á su padre, que
se hallaba en el real sitio de San Il-
defonso desde su a'bdicscion.
Luis XIV. Rev de Francia, hijo de
Luis XIII j de Ana de Austria, que
nació en Saint-Germain en 1638 j
murió en 1715. Sucedió i. su padre
an 1643 bajo la regencia de su madre.
Su minoría fué señalada por la conti-
' nuacion de la guerra con la casa de
Austria ■j por las turbulencias de la
Fronda. Consagrado en 1654, se dejó
Mbemar por Mazariao, que le hizo
firmar el tratado d^ los Pirineos, en
1659. A la muerte del cardenal, acae-
cidaon 1661, empezó el rej ¿ gober-
nar por sí miamo. La pcisíon de Fou-
qoet en 1662; algunas contiendas con
la corte de Roma en 1663; la creación
de la Compañía de las Indias, una
guerra con Inglaterra en 1666; otra,
LUIS
con EspaSa en 1667; la conquista del
Franco Condado; el tratado de Aquis-
fram, en 166S; la guerra con Holan-
a, con el Imperio, con España, y,
poriíltimo, con Inglaterra, en 1671,
y que se concluyó con el tratado de
Noruega en 1679; las persecuciones
contratos reformados; las disensiones
religiosas en 1680; el bombardeo de
Argel por Duquesme en 1682; nue-
vas hostilidades con España en 1683;
el bombardeo de Genova en 1684; las
dragotuuUit en todo el reino en 1685;
la formación de la Liga dt Ávgtivrgo-
en 1686, que, después de la expul-
sión de los Estuardos en 1688, ocasio-
nó una guerra general de Europa con-
tra Francia, que duró hasta el trata-
do de Ryswicn en 1697; tales son los
principales acontecimientos del gran
•período del llamado siglo de Luis xiv.
Poco después, en 1701, la Francia se
encontró empeñada en una guerra
contra toda la Europa, con motivo de
la sucesión de la corona de España,
mientras que en el interior la destro-
zaban la insurrección de los protes-
tantes de las Cevenas, con el nombre
de eamiiardoi, y otras muchas suble-
vaciones parciales, causadas por la
miseria y el hambre general. Las con*
tinuas derrotas de los generales fran-
ceses, causadas muchas veces por el
empeño del rey en dirigir la guerra
desde su gabinete, pusieron á Fran-
cia al borde del abismo, y ya había
aceptado Lms xiv el tratado más ig-
nominioso, de que hay ejemplo en la
historia de los tiempos modernos,
cuando algunas victorias del duque
de Venddme en España, y la disolu-
ción de U coalición europeaXo salvaron
de aquella vergüenza. En sus últimos
a^os, continuo encarnizándose en las
[lersecuciooes retigiosaa; expulsó á
QS solitarios de Port-lioyal; desterró
á Feneion; legitimó y aeclarÓ here-
daos de la corona, i falta de suceso-
res legítimos, un gran numero de hi-
jos bastardos, y después de ver morir
á toda su familia, murió, dejando la
Francia arruinada á su biznieto
Luis XV, de edad de cinco años. La
historia censura en este príncipe su
excesivo orgullo, su despotismo, las
locas y ruinosas prodigalidades que
consumó con sus queridas, su egoís-
mo, BU desprecio hacia el pueblo, y el
imperio que en sus últimos días ejer-
ció sobre él laMaintenon, con quien-
casó en secreto en 1684, y k insti-
gación de la cual expidió, en 1685, la
revocación del edicto dt Ná*tet, que
privó al reino de unamultitud de bra-
zos útiles á la industria; 4 las artes.
Sus panegiristas enaltecen su talen-
to, que á pesar de la ignorancia com-
Sleta en que le había educado su ma-
ro, le permitió gobernar desde la
muerte de Mazarino; su aptitud y asi-
duidad para loa negocios; los golpes
que dio i la aristocracia; la proteo-
cion que dispensó al comercio, la in-
dustna, las ciencias, las artes y las
letras y la resignación con que sopor-
tó los reveses oe sus últimos años, Bn
su tiempo, ilustraron las armas, las
Lxns
501
letras y las artes francesas, Conde,
Turena, Vauban, Catinat, Crequí,
Vendóme, Villars, Comeille, Racini,
Moliere, Lafontaiue, Voltaire Qui-
nault, La fruyere, Boileau, Moatan-
sier , Bossuet , Feneion , Flechier,
Fteury, Perrault, Mansard, Girardon,
el Pusino, Le Sueur, Le Brun, et-
cétera. Luis xit dejó unas Menoriut
políticas, unas Cartas v algunos es-
critos literarios. (Sala.)
Stuíaten. — 1. La época de este rei-
nado presenta dos fisonomías suma-
mente raras. Por una parte, lleva al
nombre de ríalo dt lai uíras: por otra,
se le llama el siglo de los galanteos,
de los amores, de los saraos, de las
modas, de las pelucas y de los polvos.
2. Estos tiempos ofrecen cierta ana-
logía respecto de un período muy
famoso del imperio latino. Bajo Au-
gusto, todo el mundo hablaba de li-
bertad y nunca hubo mis esclavitud.
Bajo el monarca de esta biografía,
todo el mundo hablaba de magnifi-
cencia y nunca estuvo Francia más
en el borde del deshonor y de la der-
rota.
3. Luis XIV dijo: Fffíat ¿"etl moi,
que vale tanto oomo sí hubiera dicho;
mot c^ett l'Btat, <yo soy el Estado;*
Sero aquí sucedió lo que ha sucedido
esde que el mundo ea mundo: la plé-
tora produce al cabo el enfiaqueci-
mieoto y la muerte, lo cual expuca el
hecho de que la apoplegía es causa
muchas veces de la parálisis.
4. Este reinado parece indicar el
período de la decadencia en el pueblo
francés, como el de los Médicis en
ToBcana, como el de Carlos V entra
nosotros, como el de Augusto en
Boma y como el de Feríeles en Gre-
5. Ateniéndonos á la crítica de la .
historia, podemos decir que las mag-
nificencias de Luis XIV prosiguieron
en loa escándalos de Luis XV y aca^
barón en la desgracia de Luis XVI.
La naturaleza no se contradice jamás:
allá, la apoplegía; aquí, la parálisis.
Luis XVI no es otra que la parÜi-
sis de la apoplegía de Luis XV y de
Luis XIV.
6. Un considerable número de obras
se han escrito acerca del reinada da
Luis XIV. Las (^amerceen particular
mención, son: SI Siglo dt Lirít ZIV,
da Voltaire; la Siiíoria dt Imit XIV,
de PellisBoo; las AíeMorw, de Saint-
Simon; el Émayo tobre U monargvU
dt ZvM XIV, por Lémontey; las áft-
ttoriat ijoUtiait y wtililaret reUtieat ¿
la tueetion dt Btjiaia, de M. Mignet y
el general Pelet; tas Memoriat i obrat
cfmpletat dt Í%it XIV, publicadas
por el general Grimoard (6 volúme-
nes en 8.", París 1806); la Mittoria dé
la admt»itlraeioit momargitiea dt Frat-
ría, porM. ChérneWPans, I855,2vo-
lúmenes en 8.*)^; la Sitiería dtl rei-
nado de Lttit XIV, por Oaillardin
(Paria, 1871-78J.
Lnís XV. Rey de Francia, llama-
do el M%y aautdó, hijo del duque da
Borgoña, segundo ddfin, y de Adeli-
na de Saboya, qne nació en Versa-
Digitized by
Laoogle
502
LUIS
lies SB 1710 T muri<5 en U miam»
ciudad en 1774. Sueed¡<5 en 1715 i ru
bisabuelo Luis XIV, bajo Ib regencia
de Felipe^ duque de Orfeans, después
de ser anulado el testamento del nj
difunto por el Parlamento. £1 trata-
do de la C*ádr%pU *iia»t* contra Es-
paña; algunas contiendas religiosas;
la conspiración de Cellamare; el esta-
blecimiento del iüítwia Lam tu 1718;
una guerra de poca duración con Ea-
pafia; la sublsTaciou de BreUDa en
1719; la pérdida de Marsella; la sepa-
ración de Law; el destierro del Parla-
mento en 1720; la bancarrota pública
en 1721, señalaron la regencia de Fe-
lipe que, con su fiel ministro, el in-
moral Dubois, Tendido i Inglaterra,
lansd i Francia en una política desas-
trosa. Después de la muerte del du-
3ue de Orleans, en 1723, le sucedió el
uque de Borbon, como primer mi-
nistro, plaza que fué suprimida al ser
desterrado, en 1726, j reemplazado
por Fleurj. Para apaciguar las con-
tiendas religiosas, que destrozaban el
reino, se reunió un concilio nacional
en &nbrum, en 1727, y en 1730 se de-
claró le; de la Iglesia y el Estado la
Constitución üwigeniíMi. La lucha se
renovó con el Parlamento, cujoa in-
dÍTÍduoB fueron desterrados en 1732;
estalló una guerra con Austria, que
duró poco tiempo Y fu¿ señalada
las Tictorias de Parma j de Gi
talla, en 1734, y terminada poi
traUdo de Viena, en 1738. La muerte
de Carlos VI causó en 1740 la gi
llamada de mcetio», en que Francia,
unida: primero, i. Bapaña, Prusia j
Polonia, 7 abandonada luégo por es-
tas dos últimas potencias, tuvo que
luchar contra toda Europa. A pesar
de sus derrotas marítimae, la Fran-
cia, por medio de las TÍctorías de Co-
ni, en 1744; de Fontenoj y Basigna-
na, en 1745; de Rancoai, en 1746;
por la conquiata da la Flindes france-
sa, en 1745; y la toma de Maestrich,
en 1748, conserró bu importancia en
Europa, La paz fué firmada en Aquis'
gram, en 1748; pero como, k pesar de
ello, la Inglaterra cometiese algunas
usurpaciones en América, Francia se
coaligó contra ella y la Prusia, con el
Austria, y entonces empeió á sufrir
ana<erie de reTeses continuos. Su ma-
rina fué destruida; sus colonias caje-
roa en poder de los ingleses, y la paz,
llamada vergentoi; en 1763, colmó la
indignación pública contra la corte y
la monarquía. Las contiendas religio-
sas y la lucha con el Parlamento
habían continuado, mientras* que
Luis XV, cuja querida titular era
madama de Pompsdour, se entrega-
ba á toda clase de excesos en el fa-
moso Parqitt de lot Ctereot, adonde
se le Ueraban doncellas de li
popular que, después de servi
saciar los tOrpes apetitos del monar-
ca, eran dotadas j casadas con hom-
bres oscuros, ó bastante viles para
tomarlas con conocimiento de causa.
Eíi cuanto á los hijos que tenían del
re;, se loa quitaban al nacer y nanea
llegftbaa á conocer i su madre, siendo
LtlS
colocados ventajosamente i an mt7or
edad. La muerte de un grau número
de individuos de bu familia, le inspiró
terrores supersticiosos; renunció por
algún tiempo á sus excesos, y se hiio
devoto; pero al cabo de algún tiempo
le acometió una nueva pasión, la de
la codicia, que le condujo i aumentar
BU riqueza por los medios más repro-
bados; entre ellos, el monopolio de
los granos, que sumió al país en el
hambre. La supresión de los jesuitAS,
en 1764; el proceso de La Cnalotais,
en 1765; la reunión de la Lorena i la
Francia, en 1766; de AviSon, el con-
dado Venesino y la Córcega, en 1766;
algunas turbulencias en Bretaña; el
destierro del Parlamento, en 1771, y
los BSC&ndalos y deapilfarros de I»,
condesa Du Barrj', bu última queri-
da, señalaron los postreros años del
reinado do Luis XV, que mnrió de-
del mis dóbil y
jando la reputado
corrompido de Iob príncipes, y legó i
BU sucesor Luis XVI una terrible
cuenta.que liquidar con la nación. En
su tiempo florecieron Montesquieu,
Rousseau, Voltaire, Diderot, Cóndor-
cet T todos los enciclopedistas. (Sala. ]
Jt'iúitu».—\. Esa cuenta terrible se
liquidó al fin, habiendo practicado la
liquidación muchos personajes histó-
ricos, ménoB el personaje que .pagó la
cuenta con su vida. Luis XVI no re-
EreB^nta el sacrificio de su culpa, Bino
1 víctima expiatoria de la imbecilidad
de Luis XV, de las paeionsB de la
Convención, del estupor de un pue-
blo, del orgulloso fanatismo de una
mujer; j al frente de ese séquito sin-
gular, la enciclopedia, incluso Fede-
rico de Prusia. El gran Federico, sin
quererlo, ni imaginarlo, puso una
grada en un patíbulo y agitó también
la terrible cuchilla del siglo xvni,
Sue segó la cabeza de un re;, después
e haber segado la razan de un trono.
Es verdad que lo hicieron loe conven-
cionales; pero los convencionales ve-
nían de Diderot, Rousseau y Voltaire,
como la nulidad de Luis XVI se deri-
vaba principalmente de la deshonra
de Luis XV y de las camarillas de
María Antonieta. Uno había de pagar
la cuenta de todoe: fué el desgracia-
do Luis XVI.
2. Entre sub queridas, deben citar-
se: la duquesa ae Chateauroux, que
dominó al re;; pero que siempre se
hizo notar por sus rasgos de patrio-
tismo, así como por su energía, y que
murió en 1744: la Pompadour, que,
dando el escándalo de un doble adul-
terio, fué una &vorita que costó á la
Francia, en un periodo de diecinueve
años, 36.000.000 de francos, y que,
convertida en una especie de primer
ministro, tuvo en su mano las riendas
del gobierno interior y de la política
internacional, ;, por último, la Du
Barry, que, elevada al rango de cor-
tesana del re; en 1770, dejó atrás las
licencias y dispendios de la Pompa-
dour, ; en medio de la relajación de
aquellti corte, escandalizó ¿ Versalles
con su presencia por la reputación de
au TÍda paaada.
LUIS
Loia XVL Rej d« Franeia, qu
nació en Versalles el 23 de Afodo
de 1754. Era hijo s^uudo iú diÜi
Luis, hijo de Luis XV j de María Jo-
sefa de Sajonia, matrimonio qoa por
su anstendad era un vivo reprodu
contra las costumbres depraradu dt
la corte de Versallea. Al nacer, iwt-
bió el título de duque de Berrj, j
habiendo muerto su nermano nujor
; BU padre, el primero, en 1760. jd
segundo, en 1765. recibió el título d<
delfin y casó, en 1770, con Haría An-
tonieta de Anab^a, que mu; pronto
adquirió sobre él un imperio arailB-
to. A los 20 Bñoa, el 10 ds Majo
de 1774, por fallecimiento de anabú-
iñó á sus sienes la corona ds Fran-
Al subir al trono, Luis XVI lle-
vaba en en abono un apaaionado i>ar
á su pueblo, unaa costumbres pnru,
que contrastaban con el desborda-
miento del reinado precedente, na »
pírítu grave y una inatmccion sólida;
pero desgraciadamente, estaba dotado
de un exterior vulgar ; sin prestigio,
de nna inexperiencia completa de loi
negocios públicos j de un carácter
débil, irresoluto viacil ¿todulasin-
fluencias. Se hacia preciso un hombn
^e Estado de alta inteligencia j di
oluntad firme, que supiera eneaaur
la revolución, que se hacía inevitabh,
T lo que encontró la Francia, faé u
nombre dotado de las más altas virtu-
des domésticas; pero incapaz de lle-
var sobre sus hombros el peso de la
corona en circunstaneiaa tan di£dl«.
reinado, saludado con las mí* in-
equívocas muestras de eatnaiasmo, m
inauguró por la primera de lis dal»-
lidades do Ldis XVI. Asvstade déla
inmensa responsabilidad qne iba í
ÍBsar sobre el, no encontró mejoraw-
io de librarse de ella, que abañilour
enteramente el gobierno al coodo da
Maurepas. Por fortuna, este hombro
era bien intencionada: llamó ti mi-
nisterio personas tan integras como
Turgot y Malesherbes, y los primen»
años de aquel reinado fueros ssfiali-
doB por útiles reformas, tales eomod
restablecimiento de los Parlamantoi,
que hacía tres años habían sido ibo-
lidos por Maupeon ; la creación de
montea de piedad y cajas de deaeneif
toa ; la abolición del vasallaje, Unt-
yidumbre y el tormento. Sin emlw-
go, estas reformas no habían podido
nevarse á oabo sino contra el torren-
te de las claaes.privilegiadasyeoatf»
la oposición del Parlamento, ca;a pri-
mera muestra de vitalidad era einbt*
razar la marcha del poder qne lo 1»'
bía creado, ; el resultado fue qnovaj
en breve el rey comprendió su inp»-
tencia. Malesherbes, su amigo, cayu
arraigadas convicciones acerca da u
libertad de conciencia ; del culto,»
bre la supresión ,de los decrotoi di
prisión ; eobre la abolición de laíto^
turas, se habían visto contrarrantadM
siempre, presentó su dimisión^ de M*
nÍBtro de JuBticia. «Si jo pndi«»«-
jar mi puesto, también le oijaiía»*^
habia contestado el rey; pero « W*
buscar las yerdadenu cwamitiif^
Digitized by
Cjoogle
LUIS
tu oposición constante j terrible,
quiso contentar á todos 7 no di¿
g^sto á nadie. El ginebriao Necker
sucedió á Turgvt en 1777. Obligado
i subvenir i l&s nuevas necesidades,
que creaba al Tesoro la guerra de
América, á que la Francia fué arras-
trada por su odio i Inglaterra, su
sistema tuvo que descansar casi ex-
clusivamente en los empréstitos, cu-
yos intereses debían ser garantidos
por las economías en los gastes del
interior. Su balance financiero publi-
cado en 1781, aumentó la confianza
fiública; pero las reformas, que quería
levar á cabo, se estrellaron en la obs-
tinación de la corona. Hubo una re-
forma que ni Turgot, ni Necker pu-
dieron obtener nunca de Ldis Xvl;
la de la administración de los cauda'
les públicos, la major parto de los
cuales BQ empleaban en pensiones,
bonos 7 gratificaciones, que se prodi-
gaban i los cortesanos 7 á los favori-
tes de la reina. El desorden de la
Hacienda Bumenti5 7 al Gobierno se
encontró bien pronto en el último
apuro. Entonces se convocaron dos
Mtamblett de notabUt, la segunda de
tas cuales pidi<i Estedos generales.
Toda la parte que temó Luis XVI en
aquellos graves acón teci mientes, se
redujo i dejar obrar á bub ministros
Íá sufrir que éstos fueran nombra'
08, derribado^ 7 sustituidos á vo-
lonted de las intngas que se agitaban
en torno de la reina. Los Estados ge-
nerales, se seunieron al finen 1769;
Mecker babía vuelto á ocupar el mi-
nisterio, 7 Luis XVI tenía en él gran
confianza; conocí a^gual mente la jus-
ticia de las reclamaciones hechas por
la Asamblea; pero la camarilla aris-
tocrática, de que la reina se había
hecho érnno cerca del rej, coiíser-
vaba en A ánimo de ésto todo su im-
perio. Durante loa afios de 1789
7 1790, cifró su política en hacer á la
Asamblea promesas, que luego viola-
ba, en-cuante volvía á palacio, 7 en
dictar, bajo la influencia da sus fu-
nestes consejeros, órdenes de que se
retractaba al verse en presencia de los
diputados. Semejante sistema no po-
día menos de conducirle á un total
desprestigio. Loa mismos talentos v
auaacias de Mirabeau, que Luis XVI
había logrado poner de su parte, no
consiguieron detener la caída, 7 la
insurrección no tordo en dejarse sen-
rir. El pueblo se sublevó, tomó 7 des-
trn7d la Bastilla 7 organizó la guar-
dia nacional en 1789; corrió á Versa-
lles el 5 7 6 de Octubre del mismo
año 7 condujo al ny á París. Las
inirigas de que Versalles había sido
teatro, contínuaron agitándose en las
'Tnllerías, 7 Lois XVI, después de
continuas luchas con la Asamblea 7
los ministros, se decidió i huirsecre-
tamente para no verse obligado á
acepte r en conjunte una Constitución,
cuvos artículos había aceptado sepa-
radamente. Detenido en Varennes 7
conducido á Paria, más que como re7,
como prisionero, jurÓ públicamente
la Constitaeioa, miéntru que envía-
LUIS
ba agentes secretas á solicitor de los
re7eB de Europa una intervención que
fuera á destruirla. La declaración de
guerra de las potencias extranjeras,
GU7as tropas, a petición de loa prin-
cipales emigrados , penetraron eu
Francia, agravaron la posición en
qne se hallaba el re7. Habiendo ne-
gado su sanción á dos decretos en
1792, el descontento creció 7, el 20
de Junio,, fué invadido el palacio por
20.000 hombrea armados. Entonces
no corrió la sangre; pero el 10 de
A^sto, quiso el pueblo apoderarse de
nuevo de las Tullerías 7 los suizos
que daban la guardia, incitados por
María Antoniete, presenten una re-
sistencia denodada-. Las cámaras ra-
fias se ven teñidas de sangre, el pue-
lo tiunfa y Luis XVI se ve obligado
á refugiarse en la Asamblea. Un de-
crete de ésta le suspendió de su dig-
nidad 7 convocó una Convenció» nano-
%al. Todos estes acontecimientos, si
no habían menoscabado en nada los
instintos generosos del monarca, ha-
.bían puesto de relieve su ineptitud.
Por más que apasionados adversarios
ha7an querido suponer otra cosa, su
deseo era armonizar los ideales de la
revolución con las viejas tradiciones
del trono; pero le había faltedo arrojo
para imponerae á uno v i otra, 7 la
corriento más. fuerte fe arrolló. En
aquelpunto tuvo una nueva debili-
dad. En su alma no hubiera cabido
nunca la perfidia, si hubiera contado
con la fortaleza; pero arrastrado por'
los consejos de la corte 7, más que
nada, por la altivez de su esposa Ma-
ría Antoniete, se le hizo ver que, co-
locado entré dos intereses contrarios,
no podía servir al uno sin hacer trai-
ción al otro. De aquí provino que
tedas las medidas pan captarse la be-
nevolencia de la revolución, sólo ha-
bían servido de pretexto á las violen-
cias del pueblo; de aquí, todos sus
actos para mantener el prestigio del
poder real, no habían hecho máa que
producir una nueva derrote. La con-
vocatoria de los Estedos generales le
había dado por resultedo la insurrec-
ción moral del Jitego de peleta. El
deseo de intimidar í la Asamblea
constitU7eDte por la concentración de
tropas en Versalles, había dado már-
fen á la tema de la Bastilla. Quiso
uscar el remedio en la fuga 7 el
pueblo le volvió á sentar encadenado
en el trono 7 le impuso la Constitu-
ción del 91. Trató de entrar en nego-
ciaciones con la emigración 7 los re-
768, 7 provocó las sangrientas escenas
del 20 de Junio. Negó sil sanción á las
le7es votadas por la nación; 7 los giron-
dinos, los únicos que, dentro de la re-
volución podían prestarle su fuerza, se
unieron a los jacobinos, 7 la Jomada
del 10 de Agosto derribó el trono. La
lucha estaba empeñada 7 el poder real
tenía la peor parte. Los otAos todos,
que el antiguo régimen había ido de-
positando en el corazón del pueblo,
rompieron su dique y encontraron
una personificación á quien detestar:
Luis XVI. Aqbel re7 débil llegó á ser
LülS
503
oobarde 7 su cobardía causó su ruina.
Había querido transigir 7 el miedo le
habla hecho romper abiertameate eou
la Francia. Hasta que en la huida &
Varennes cavó eu poder de la nación,
nadie sospecnó que sus manos pudie-
ran estar manchadas con la sangre de
las víctimas del Campo de Marte. Al
10 de Agosto que, derrocando It mo-
narquía, parecía haber terminado el
drama, le faltaba su desenlace. El ex-
re7, hu7endo á refugiarse en brazos de
los enemigos de la nación, decía bien
claro qus aquella sombra podía ser un
peligro para la república, 7 la repúbli-
ca quiso naar del derecho de defensa.
Bl desenlace se inició entonces. La fal-
ta de la Convención fué demostrar que
aquel fantasma, que simbolizaba aún
la derrocada, monarquía, inspiraba
miedo i la república naciente. Bu vez
de dar í $nB enemigos el sagrado in-
fortunio de su martirio, debió darles
el espectáculo de una clemencia tran-
quila 7 serena. La sangre derramada
ae Luis XVI fué la primer señal de
debilidad que daba la república. Al-
gunos convencionales lo comprendie-
ron asi 7 quisieron defender aquella
vida, tanto por humanidad, como por
patriotismo. Pero los arrebatos de la
juventud están muv distantes del pru-
dente cálculo de la razón, 7 aquella
Asamblea, una de las más grandes
Jue se han ofrecido á la faz del mun-
0, se dejó arrastrar por la pasión, 7
en vez de la justicia nao d» la' fuer-
za. El 17 de Enero de 1793, 7 des-
pués de más de un mes de delibera-
ción, una compacta ma7oría votó la
muerte de aquel que había perdido
para los franceses hasta su propio
nombre, de aquel, i quien, en son de
desprecio, se llamaba Capelo. La se-
sión del 19 se consagró al examen de
suspensión de la pena. Pero también
entonces fracasaron las esperanzas de
los que aun contaban con salvarle:
360 votos contra 310 decidieron que
la sentencia se ejecutara ain dilación.
El 21 de Enero, a las ocho de la maña-
na, partía un coche cerrado de la puer-
ta de la torre del Temple. Dentro iba
un hombre de aspecto más apacible
que majestuoso. Su traje se componía
de una casaca óscnra, calzón de teda
negra, chupa 7 medias blancas y un
sombrero, que ocultaba sus 7a corta-
dos cabellos. Aquel hombre había sido
el re7 de Francia. A su lado estaba sen-
tado uu sacerdote, que llevaba en sus
manos el libro de los salmos. Gnñvn-
te, dosr gendarmes, mudos é inmóvi-^
les, contenían su respiración, como
ai temieran insultar al que iba á mo-
rir. Delante del carruaje, 60 tambores
batían mareha. Detrás, un verdadero
ejército le servía de escolta. Desde la
tofre del Temple á la plaza de la Revo-
lución, en que se había hecho levan-
tar la guillotina, el travecto era lar-
K. Los cañones, cargados de metra-
7 custodiados por artilleros, que
mostraban las mechas encendidas,
guardaban las boca-calles. Una doble
fila de infantes 7 caballos protegía la
carrera. Muv cerca de las doce, «^»t^-f I /:>
i:jiiizeü ny \^-»wOy It
504
Lurs
nuje dtMmboeklM en U pUz4 de U
ReTolucioQ. La completa multitud,
que » «pifiaba entre lia profusas pi-
flaa délos gfuardiae naCLOnalea, conseiv
Taba ua profundo silencia. Luía ZVI,
al subir los escalones del cadalso, lle-
Tando i la derecha k su confesor, que
ostentaba el trajt proterito de loi tacer-
Jotet, 7 i su izquierda, Sansón, el
verdugo de París, mostraba en su con-
tinente una majestad que jamás ha-
bía tenido. Aquel monarca desventu-
rado tuvo el triste privilegio de mos-
trarse celoso de su dignidad aúlo en
las gradas del cadalso. El que había
temblado coa tanta frecuencia, con-
templó sereno el hacha de la guilloti-
na. El que se había visto tantas ve-
ces encadenado moralmente, sólo hizo
un movimiento de protesta ante el
verdugo. AI verle erguirse en el ta-
blado, la multitud, que se apiñaba k
sus pies, se sintió teinada un mo-
mento. Hizo una sefia á los tambores,
que ensordecían el aire con sus ecos,
* j los tamboree obedecieron maqui-
nalmente. En medio de un silencio,
verdaderamente aterrador, se oje una
voz segnra, que termina un perío-
do. Iba á eontínuar; pero un movi-
miento de reacción se apoderó de la
multitud. El jefe de Bstado majror
de las tropas del campamento in-
mediato i París lo comprendió, y el
mido de los tambores ahogó para
siempre la voz de Luis XVI. Por un
azar de la suerte, el que hacía callar
el grito de protesta que los rejes de
Francia lanzaban desde las gradas de
la^illotina, llevaba en sus venas la
misma sangre. Un instante después,
una cabeza rodaba á la canasta fatal.
A la voz del sacerdote diciendo: c¡Hi-
jo de san Luis, subid- al cielol» se
mezclaba el grito inmensode: «iViTa
la república!* Algunos fanáticos su~
bieron las gradas del cadalso j hu-
medecieron los hierros de sus picas
en aquella sangre caliente todavía.
Bl pueblo de Pane quedó pensativo j
silencioso. Lo que acababa de ejecu-
tarse podía ser un exceso da odio;
podía ser un alarde de autoridad;
podía ser una justicia, pero no una
victoria.
fiaeña.'^l. El dictado de dnan» de
Berry era el título jerárquico de los
atdtti; esto es, de los hijos segundos
del monarca reinante.
2. El dictado de dtlfi» era el título
de los herederos de la corona, equiva-
lente i nuestro principe de Attúriat.
■ 3. El que ahogóla vozdeLoisXVI
en el cadalso, tuó el ex-conde de
O^at, un hijo adulterino de Luis XV.
4. El movimiento del rej anta el
verdugo, tuvo lugar cuando Sansón
puso en él sus manos á fin de amar-
rarle con una cuerda.
5. Las palabras que Luis XYI pro-
nunció desde el tablado de la guillo-
tina, fueron las siguientes: «Pueblo
francés, muero ¡nocente de los críme-
nes que se me imputan; perdono á los
autores de mi muerte j ruego á Dios
que la sangre que vais i derramar no
caiga jauss sobre la Francia.»
LUIS
8. El eonttnent« ds aquel monarca
no fné nunca majestuoso, hasta que
la sombra del sacrificio se reflejó
sobre la víctima. Bl que tantas veces
había dejada de ser nombre bajo el
fanatismo ; el orgullo de una mujer,
toma la figura de apóstol Sntre los
horrores del patíbulo. La guillotina
hizo del re; lo que el rej no habíft
sido jamás: héroe v profeta. ¡Sí, pro-
fetal Bn vano rogo al cielo que aque-
lla sangre no cabera sobre su patria;
la sangra cae siempre, ; su eaníre
ca^ó. Cavó en el óleo que consagró al
pnmer Bonaparte; cayó en el entu-
siasmo monárquico que trajo la res-
tauración de los Borbone.1; cajÓ en el
espíritu de un pueblo que, en 1830,
se arroja en brazos de la dinastía de
Luis Felipe; ca^ó también en el gqX-
pe del 2 de Diciembre, que divierte
al mundo con un imperio cómico, en
que los enanos quisieron hacer el
papel de gigantes; cayó en el suelo
de toda Francia, cubierto de huesos
afrentados j de cadáveres perdidos
bajo la deshonra de Sedan. Ttl fué
la descendencia histórica de aquella
sangre, vertida en el cadalso el dia
21 de Enero de 1793. Si el rey hubie-
se muerto con algiín instinto de ven-
ganza, la hisl«na podría decirle hoy:
«Luía XVI. estás vengado.»
Lnis XVII. Nombre que dieron
los emigrados y las potencias coali-
gadas al delfin , hijo segundo de
Luis XVI j de Uarfa Antonieta, y
Íue había nacido en Versalles en
785. Encerrado con su familia en la
torre del Teatple, después de las jor-
nada! de Agotlo de 1792, fué aclama-
do rey por los príncipes sus tíos, así
como por los ejércitos realistas , y
reconocida como tal por varias po-
tencias. A consecuencia de ciertos
rumores de conspiración, cuyo objeto
era arrebatarle de la prísion en que
se hallaba, la Junta da salvación pii-
blica dio orden de separarle de su
madre y de encerrarle en el cuarto
que había ocupado su padre en el
Temple, confíándole á un preceptor,
que ejercía el oficio de zapatero, y
que debía permanecer al lado de su
pupila, sin salir jamás de la torre.
Aquel hambre rudo, entusiasta fago-
so de la revolución, creía servir la
causa de la libertad siendo cruel con
su cautivo; pero á loa seis meses re-
nunció su cargo, como si se hubiese
cansado de su propia barbaríe. En-
tonces el desdicnaao príncipe fué en-
cerrado en una habitación pequefia,
casi sin luz, ni ventilación, en la cual
no penetraba nadie. Allí, privado de
las condiciones higiénicas indispen-
sables i la vida, cayó en una especis
de idiotismo; el idiotismo de la insa-
lubridad v del silencio; dejó de lim-
piarse y de vestirse y últimamente se
vio acometido de una afección escro-
fulosa, que se manifestó en todo su
cuerpo y que le condujo á la sepultura
en 1795.
Reteíia.—\. Bl zapatero, encargado
da la custodia de Lois XVII, se lla-
maba Antonio Simón,
. LDIT
2. Cobraba ñor aqn«l oficio SOO
francos menaoalea.
3. Loa vestidos y los alimentoi n
daban al preso por un tomo.
4. El niDo muñó á los 10 Aoi.
5. Fué enterrado en el eemsatttii)
de Santa Ifargaríta, en donde don
hallaron sus restos, sin emba^de
las insistentes perquisas que w pn^
ticaron después de la restannam
de 1815.
6. No hitan autores que huiiTeg-
turado la idea de que fué enrentdi),
cuya opinión parece invertMÍmil,
puesto que su muerte está eiplictdi
sin la intervención del veosno. L)
miseria, el hastio, la desesperadoii.
imbecilidad la más terríble, son en-
Bas bastantes para devorar í uní nit-
tura. Un dia de libertad, una han de
amor, una carícia de su miidre, l«
hubieran vuelto indudablemecte t It
salud, ala razón y ala alegría. Noee-
críbimoB las presentes líneas pan rt-
señar á un personaje histórico; sino
para dar una lección al preaente j al
porvenir con los extravíos y loare-
mordimientos del pasado. Noesent ,
biografía más ó menos curiosa: «s un
escarmiento formidable. Si los tOT-
mentos de aquel nifio hubieran can-
do un abismo en la tierra, todil*
humanidad habría podido revolTcrH
«n las cavidades de quet abismo. ¡Sí!
La humanidad cabría en una pregun-
ta de aquel niAo: <jT'|mi mtiitU
¡Maldita sea la felicidad ds este mon-
do, si ha de venir i precio da horro-
res]
7. Algunas impostores, queríando
snponer que la noticia de an muer
te era falsa, intentaron pisar por
Luis XVII. Entre ellos, debemoa ci-
tar las que signen: J. Haría Han-
gant, hijo de un tallista, que fné con-
denado por el tribunal del Sena ^
Marne (1802) i cuatro aflos da pi-
sion, cuyo aventurero mnrió en Bic«-
tre; Haturíno Bruneau, almadnlo,
condenado por el tribunal da Roaen
á siete años de reclusión; el piaatao
Namdof, en 1825, quien, eipulaadn
de Francia, se refugió en InglalsRi
con al título de d%q%« d» NomnáU}
murió en Breda en 1845. Su mnjar V
BUS hijos reclamaron en 1851 ana tí-
tulos imagínanos; pero los tríbanalas
franceses desecharon sus vanas pre-
tensiones.
8. Quien desee adqairír notidii
más amplias acerca dial desdichada
hijo do Luis XVI, puede conaullar
Bbauchbmb, £ui* SVII,tmfidt,n
agonía, t* Muerte (París, 1852, 2»»-
lúmenes en 8.*)
Luisa. Femenino. Nombre propio
de mujer. | Botiniea. Planta madid-.
nal, cnyaa hojas son largas, eetraehu
y de un verde claro: su olor ea bíb»-
jante al del toronjil.
Loísmo. Uasculino. I^Dnvtnai'
Aragón. Laudemio.
Btiuolooía. iMÍdon.
Laitprando. Opispo de Cremoi,
del siglo X, que fue en Coostantiao-
Sla dos veces embajador, es ntubre
•\ emperador Othon. Faé,siB&in-
Ligitizedby VjOOQIC
LUJD .
ts ftlgruna, ano de Iob hombrea mia
eruditos de su sivlo y escribió udb
ffütorU di A ItmaM, desde 662 á 964,
j atM XtUcúm dé la Mtbajada i Nicé-
foroPiaea».
Laiacion. Femenino. Cimgié. Sa-
lida del extrema de un hueso déla
cavidad en que debe estar, oujo he-
cho puede proTenir, bien de una tÍo-
leacia exterior, bien de tina altera-
ción org^nicaj como acontece en la
LUJACIÓN espontánea del muslo. || En
tírminoB Tulgares, dislocación, des-
eo juntamiento.
BriMOLOsfA. Latín iiuadíU, relaja-
ción de una coruntura, forma sustan-
tÍTa abstracta de Iwc3ÍM, lujado: fran-
cés, huettio»; italiano, httttuvmt.
Libado, da. Participio pasiro de
lujar.
BTiMOLOafk. Lvjar: latín, huc&tmt,
participio pasivo de ImscS/re , lujai:
francés, htteé; walon, hé; italiano,
butalo.
Lqjar. Activo y neutro americano.
LuDiB. \ Entre zapateros , sacar el
agua al cuero, j ahsar las suelas por
los bordes.
EritiOLoati. Imjo: latin, ¡maSn,
dislocar; francés, hatr; italiano, Íitt-
türe , del griego lojiu (loxdS) , 70
tuerzo.
Lujarse. Recíproco. Cimjfié: Salir
un hueso de su lugar por lujación.
Etiuolooía. Lujar: francés, le
Auw; latin, luaSri.
Lqjo. Masculino. Demasía en la
pompa j regalo.
Etimolooí*.. Griego Xofí? (hx^),
torcido: latan, /mtm,' dislocación de
algún huedo , simétrico de hxni,
mrilf, disolución, exceso, superSui-
dad, en Cicerón j Suetooio; magni-
ficencia , esplendidez , suntuosidad,
en Virgilio: catalán, ¡kk; francés,
iiuie; italiano, /it»o.
LqjosamantA. Adverbio de modo.
Con lujo.
ETiMOLOofa. Lttjot» y el sufijo ad-
verbial punlt.
Lqiosidad. Femenino. Cualidad
de lo lujoso.
Li^oao, M. Adjetivo. El que tiene
6 gasta lujo, j el mueble ú otra cosa
con que se ostenta.
EriuOLoaÍA. Z/i^o: francés, Inateus.
Ln^Dria. Femenino. El vicio que
consiste en el uso ilícito 6 apetito
desordenado de los deleites carnales. ||
Het&fora. El exceso 6 demasía en al-
gunas cosas.
ETiiioLoofA. Latin Uunt, suelto;
¡»xv, dislocado; ¡wbvi, haki, lujo,
demasía; hrirla, abundancia viciosa
de las plantas, exceso.
1. Según Littré, el latin de sao Je-
rónimo dio á bairta el sentido inmo-
ral qup hoj tiene en el romance, lo
cual no as admisible.
2. El latan lusürla significa lujo,
superfluidad , en Virgilio ; ñtusto,
suntuosidad, magnificencia, molicie,
en Cicerón; deleites, sensualidad, en
Tertuliano; corrupción de costumbres,
en Juvenal; exceso de ardor, hablán-
dose do loa animales, en PUnio el
Jive».
LULI
3. Porcoosecuencia, el sentido que
hoy tiene, es mu; anterior i san Je-
rónimo: catalán, /tunfm; provenzal,
Uawia; francés, iMmrt; italiano, ¿M-
tmña.
Jteuia. — La mortificación más efi-
caz contra la luiüria consiste en la
abstinencia ; el a^uuo. (Bufpon.)
SiKOtfiífiA. Z«;*rfa, ¡mbricidad, lat-
eivia. La Wjvria es un hábito ó incli-
nación criminal, que conduce á los
sexos uno hacia otro, con arrebato y
sin consideración.
La í«írtai¿ii¿ es una influencia sen-
sible de esta inclinación sobre los mo-
vimientos indeliberados, sobre la com-
postura ó continente de uno, sobre el
gesto, etc.
La ¿uctTMesla manifestación exte-
rior de esta inclinación, por actos es-
tudiados y premeditados.
Los célibes Injnriotot son el azote
más peligroso para la sociedad, pues
á veces alteran su físico y moral
Huyase, como del escollo más terrible
de la castidad, de la compaflía de las
personas que tienen el rostro y los
ojos ítiírKiM y que gustan decir cosas
láiciveu. (HaRca.)
Lt^Driante. Participio activo de
S'unar. £1 que Injuna. || Adjetivo.
ly lozano, vicioso y lo que tiene
excesiva abundancia.
BTUiOLoaÍA. Zvjwiar: latin, Imx^
rians, liiallria»iú, forma adjetiva de
luBÜñiri, lujuriar; italiano, Itutvrian-
te; francés, UunrUmt.
Lujuriar. Neutro. Cometer el pe-
cado de lujuria. I En los animales,
ejercer el acto de la generación.
BtimolosIa. Zujuria: latin, laatí-
riüri, darse al lujo, al exceso, á la de-
masía en el porte r trato; italiano,
hutitnare; catalán, aumriar.
Li^arioMm«nt«. Adverbio de mo-
do. Con lujuria.
EriHOLOofa. I/Kjwñoté y el sufijo
adverbial wunte: latín, hiríHdti; ita-
liano, httwioiomenU; francés, Itum-
rüiuemMÍ; catalán, hanrionmmt.
Liynríosisimo, ma. Adjetivo su-
perlativo de lujurioso.
Lqjnrioso,* sa. Adjetivo. El dado
6 entregado á la lujuna. ■
Etiuolosía. Lujuria: provenzal,
iMxuriot; catalán, hñriét, a; francés,
buwriMf; italiano, Aufamio, del la-
tín IwiinSna, forma adjetiva de ¿v-
iHirta, lujuria.
Lola. Femenino. Pescado de mar.
En las costas de Galicia, calavab.
Ltilio (Raiuundo). Célebre filósofo
español, que nació en Palma de Ma-
llorca hacia el año de 1235 y murió
eo 1315. Pasó la primera mitad de su'
vida en la disipación y los placeres;
pero á los 30 años, aunque casado y
padre de familia, renunció al mundo
T tomó el hábito franciscano, conci-
biendo el pensamiento de una cruza-
da espiritual, destinada á convertir á
tos infieles, no por la fuerza de las ar-
mas, sino con los argumentos de li
razón. A este fin, estudió las lenguas
orientales y todos los sistemas fi^só-
ficos, inventando uno nuevo que lla-
mó Art Mo^ ó graa arl», y que pre-
LULI
505
sentó como método único para llevar
la'conviceion átodoa los espíritus. Era
éste una disposición artificial; pero
muj comprensible, fondada en las
relaciones de los conoeimientos entre
sí, más por sus nombres y sus cuali-
dades extensas, que por su fondo. Su
sistema consistía en una suerte de
sinoptismo de la naturaleza de aquel
á que los oradores antiguos recurrían
con objeto de sustituir el mecanismo
al trabajo intelectual. Después de en-
señar BU método en Montpeller, en
1267; en Roma, en 1285; en Paris,
en 1287; y en. Genova, en 1289, can-
sado de las repulsas de los soberanos
V de los papas, á quienes pedía auxi- ■
lioB para su cruzada espintual, é in-
dignado, pero no desesperado, pot'
haber oido á Benedicto VIII que le
calificaba de loco, Ldi.io resolvió lle-
var á cabo, sin auxilio de nadie, el
apostolado con que soñaba. Con tal
resolución partió á Túnez, en 1292,
Íallí obtuvo UQ triunfo completo so-
re los filósofos aberrhoistas. Desde
allí fué á Bona y Argel y su palabra
no dejó de tener éxito; paro en 1315
volvió á Túnez y después de conse~
guir apenas dejarse oír, fué muerto á
pedradas' cor los habitantes de la ciu-
dad. Un buque genovés recogió su
irpo, llevándole á Mallorca, donde
fué inhumado. Muchos han querido
hacer de Raihundo Lulio un mártir;
otros, le han calificado de hereje t
no falta quien crea que Benedicto Vlfl
le dio su verdadero nombre. Lulio
escribió sobrb todas las ciencias, in-
cluso la magia y la cabala. Sus prin-
cipales escntos son: Art ftneralit ñve
HW^fW, etc., que comprende: Art dt-
nomirativa, Art inventiva, Artetpoti-
tiva, Arbor tetendt, Art brevit, contra
aberrAóittat, libro XII y Lógica nova.
La meior edición de sus Omu eonpU-
Ua es Ja de Maguncia (1721, 10 volú-
menes en folio).
Beteña. — 1. SI hombre. La tradi-
ción, más que la historia, refleja la
vida de nuestro ilustre personaje.
Raiuundo Lulio sufrió terribles das-
engafios, que acibararon profunda-
mente su existencia, dando lugar á
cierto frenes!, tanto idealista como
poético y religioso, que acabó por en-
señorearse de aquel noble y hermoso
espíritu. Sólo un alma grande, in-
mensamente grande, puede ofrecer el
espectáculo prodigioso de tantas lu-
chas, de tantas pasiones, de tantos
pensamientos, de tantos sistemas, de
tantos errores y de tantas verdades,
de tantos vicios y de tantas y tan ex-
celentes virtudes, habiéndose elevado,
por inspiración inefable, á la santidad
del martirio' ^Deberemos exhalar una
queja, no como españoles, sino como
críticos imparciales? La historia, do-
minada tal vez por las ignorantes
preocupaciones del siglo xiv, no ha
hecho justicia al inmenso carácter de
Raimundo Lulio, acaso el más cum-
plido T el más generoso de su época.
■ 2. SI Jíldtofo.'~^u reputación no
tuvo límites, dominó los eutendimieu-
tos, llenó la Europa j África; pero
..'igitized by
<L.oogle
506
U¡U
cajó para no dejar otra huolla qu6 un
simple recuerdo ea los anales de la
filosofía. Tal es la suerte ds todo pen-
samiento qae no se funda tanto en el
concepto de un sistema, como en el
artifioio de combinaciones empíricas,
pnede afirmarse que la magia j la
cabala mataron la nlosoña de B&imdm -
DO LuLio, á quien sobraba intuición
para ser filósofo, si así puede decirse;
fué un gran filásoso que loga al mun-
do uOa filosoSa pequefla.
3. SI ertifeittt. — Bra un cristiane
tan convencido como fervoroso; com-
prendió j sintió las más profundas
Tordades católicas ' con espíritu de
abnegación y de apostolado, viviendo
más en la metafísica j en la esperan-
za de su fa que en la realidad r prác-
tica del mundo. En cuanto á la poli-
tica externa de Roma, las obras de
nuestro personaje dejan adivinar que
RAiutiNiK) LuLio estuvo enfrente de
los pontífices.
4. Blguimieo. — La g-loria i}i
tiempos le dieron como químico, fu¿
el doble anatema da hechicería y de
impiedad. Empe&ado nuestro perso-
naje en la obra magna de la Edad
lledia, la tnuauttaeüm dt iot utUUt,
que ea lo que se llamaba la ñtmosa
pitdra^Ío$o/9¡, erafleú la destilación,
como medio para obtenerla, y fijó la
atención sobre \<m producto* vcUlila,
cujea descubrimientos han servido
después de base í un erran número
de adelantos. A este titulo, loe sa-
bios cuentan í Raimundo Louo en-
tre los padres de la química.
5. SlpotU. — El poema Í>(ieMuwia
es la mis .alta revelación del podero-
so espíritu de Raimundo Luuo. En
aquellas páginas respira un arte alen-
tsído, brioso, embellecido infinitamen-
te por ia sublimé trísteía del genio,
porque el genio se vela con los sus-
piros, como se vela el astro cpn los
celajes, como se vela con una gasa el
rostro tímido de la virgen. Después
de leer aquel poema, es necesario
amar á Raimundo Lulio, como se
aman las maravillas del dolor j de
la virtud. Deieont%e¡e es uno de los
monumentos de la literatura del si-
glo XIV j la primera gloria de la poe-
sía de tos mallorquines.
6. Su fítma. — Entre las infinitas y
contradi cteri as calificaciones que me-
reció, dos epítotoe han sobrevivido á
las alternativas de su nombre, ba-
ciándose históricos: el Doctor íAhhmu-
áoj el Beato Raimundo Lulio.
7. Bibiiografl». — Si alguno da
nuestros ilustrados lectores desea sa-
ber quián fué el hombre, insigne de'
esta DÍogr&fía, puede ver La vida y
jwio de ím ohrat dt Raimundo Lulio
poF M. de Oérard. Hallará las noti-
cias mencionadas en las Memorial di
U Academia Franceta de Intcripeionet;
desde 1814 á 1819.
Lulismo. Masculino. Filoiofia.
Sistema de Raimundo Lulio, filósofo
místico de principios del siglo xiv,
conocido particularmente por su Ard
compensado de iatlar ¡a verdad. Coa-i
siste esto arte en la formación de ra- 1
LOMÜ
zonamientos con el auxilio de letras
y figuras, partiendo de cierto número
de principios, suministrados por la
teología y la escolástica. No faltan
críticos que van en el sistema de Rai-
mundo Lulio una mezcla de retórica
y cabala.
Etimolooía. luuo: catelan, íuUtwte;
francés, Imllitne.
Lnlista. Masculino. Partidario del
sistema de Lulio.
EriMOLoaÍA. Zulitmo: francés, hU-
¡ule.
Lumadero. Masculino. &ermaii{a.
Diente.
Lumbago. Masculino. Mediatu.
Dolor reumático en los lomos.
Btimolooia. Latín Utmbigo, flaque-
la de los rifiones, forma de imabi, los
lomos; francés, Umhago.
Lnnibar. Adjetivo. Anatomía. Lo
perteneciente á los lomos y caderas. ||
Plexo luubab; p\exo formado por la
reunión de las ramas anteriores de
los cinco nervioB lumbares.
Etimolooía. Zmmbo: francés, ¡om-
hairt; italiano, lomhale, lomiare.
Lambo. Masculino anticuado. Lo-
mo.
Etimolooía. Latin tnmbmt, lomo.
Como se ve, Inmbo es una palabra
perfectamente etimológica y correc-
ta; más correcta, mas etimológica
que ¡orno.
Lumbrada. Femenino. La eanti'
dad grande de lumbre.
Lumbrarada. Femenina. Lumbra-
da.
Lumbral. Masculino anticuado.
UUBSAL.
Etimolooía. 1. Forma evidente de
btmbre ó lumbrera, pues el Umbral, si-
nónimo de puerta ó entrada, era h
lumbrera de la casa. Por consiguien-
te, ¡umbral represente un derivado de
luz.
2. La forma moderna, umbral, sig-
nifica la idea contraría, puesto que
viene del latin mmbra, sombra. Xa
sombra, lo nmbríe, principia en el
umbral.
3. Para los antiguos, era hu.- para
los modernos, es sombra.
Lambr». Femenino. El carbón, le-
fia úotra materia combustible, encen-
dida. II Anticuado. Vista, por la fa-
cultad de ver. | Anticuado. Luz de la
razón. | Anticuado. Ilustración, noti-
cia, doctrina. ¡ Luí. Q Metáfora. Es-
plendor, lucimiento, claridad. | Plu-
ral. El conjunto de eslabón, yesca j
pedernal, que se usa para encender
LUMBRK. I £n las armas de fuego se
llama as! la parte del rastrillo que
hiere al pedernal. | La parte anterior
de la herradura. | drlaqua. Sopbrfi-
ciB. I A LuuoaE de pajas. Modo ad-
verbial familiar con que se da á en-
tender la brevedad y poca duración
de alguna cosa. | A lumbre mansa.
Modo adverbial. A pubqo lbnto.jPak
ó NO DAR lumbre. Fraso. Arrojar óno
chispas el pedernal herido del rastri-
llo ó eslabón. j| Dar lumbre. Frase
metefórics. Conseguir el lance ó fin
que se intentaba con algún disimulo.
i.Sbb la luhbrb de aus ojos. Frase
. LUMI
con que se pondera lo macho qw h
estima 6 ama á alguna persosi 6 tt- '
sa. I Ni pob lumbre. Mmo adTerbiil.
De ningún modo. | Tocar tan lcm-
BRE ó EN las HISAS DE LOS OfOB. Fn-
se metafórica con que se ponden el
sentimiento por la pérdida 6 el (liío
que sucede á aquello que se ama í»
tima mocho.
ETiuOLoaÍA. Latín ímww, ^^-
vo de ISmen, lumbre.
Lumbrera. Femenino. El eoerpo
que despide luz. | Metáfora. La pe^
sona insigne j esclarecida, que con
BU virtud y doctrina enseña i ilnmi.
na á otros. I Tronera ó abertura que
se hace en lo alto de las pieiu jan.
que entre la lut. | Anticuado. Li»
PARA.
Etimolooía. Lumbre: catalán anti-
guo, limura, lumiera; moderao, ik-
manera, llumenera, velón, candalabn;
provenzal, IwHeira, ¡matera; fnnch,
Mmiire; walon, loamtre; Haiaiat, I»
«»^«; burguiSon, ímttyrc; porta guó,
¡nmitira; iteliano, l»mtera.
Lnmbrera4*- Femenino. Ldiuu-
LnmJtreria. Femenino. La acdon
j efecto de alumbrar.
Lnnbrical. Adjetivo. Eelstivai
la^ lombrices; propio de ellu ó qu
tiene alguna de sus cualidades.
EriiiOLOOÍA. Lombrit: francés, faa-
brical.
Lumbricaria. Femenino. Bnhi-
ea. Género de algaa, cuvos úrguma
fructíferos nacen encerrados en li va-
tencia misma de la planta.
Etimolooía. ' Lumirical, por seme-
janza de forma; francés, ¡ombriem.
LumbricAidea. Femenino plnnl.
Lombriz redonda, de unas seisivclii)
pulgadas de largo, que habita en bu
intratinos, y ugunaa veces, en ím
visceras huecas.
Etimolooía. Vocablo híbrido; del
latin Inmbrieui, lombriz, y del gñtgi
eidoi, forma.
Séteüa. — Las lcubricóides se mi-
nifiestan particularmente en el intu-
tÍQo de los niños. Son lo que la bmr
lia llama lombrices.
Lnmbroao, sa. Adjetivo antíeDi-
do. LuuiKoso.
Lumen. Masculino anticuado. El
sentido de la viste.
Etimolooía. Latin UhKtn, lalni;
esto es, la luz de los ojos, la vists.
amia. Femenino. RÚnera, mnjei
de malas costumbres.
Etimolooía. Griego Xcqila (letá»):
latin, ¡Jimia, bruja, hechicera.
Reteüa. — Lamia y htmia son lanií-
ma palabra de origen.
Lamiares (conde dk). Antieniris
literato espafiol, que nacid enV»-
ncia en 1741 y muñó en 1808. Dm-
cubriólas ruinas de untciudadqw
existió en el lugar que hoy ocnp» al-
calá de Cbisbert.
Luminacion. Femenino antiw
do. Iluminación.
Lwninador, ra. MaseuliDO jn-
menino anticuado. Iluminador.
Luminar, Masculino. CualqMti
de los aatnw que despiden luz y »-
Digitized by
L.oogle
LUNA
ridad. I AetiTo anticuado. Ilouikar.
ETiHOLOOfA. Latió ISmtnSrtí cata-
lao, Iluminar; francéa, liminairi; ita-
liano, ¡mmiiure. — «Cualq^uiera de los
astros celestes que despide de &í luz
j claridad. Llámase aai regularmen-
te el Bol y la luna, dándoles el nom-
bre de LUMINAR fuyor ; tunar. Es toz
latina, Znminarí, w,* (A.cadkuia, Sic-
dcnario de y720.;—<Se llama traala-
ticiamentA airaron eximio, cujas sin-
gfulares yirtudes le han hecho sobre-
salir entre los demás, consti tu j ánde-
le en la colnunyeneracion, jestimáa-
dole como ornamento j esplendor de
la república, 6 como astro de ella.»
(Ideu.)
LiuninariK. Femenino. La luz que
ae pone en las ventanas, torres ; ca-
lles en señal de fiestas y regocijos pú-
blicos. Es más usado en plural. Q Ia
luz i}ue arde continuamente en las
iglesias delante del Santísimo Sacra-
mento. I ffíntanía, Ventani. {| Plu-
ral. Lo qu« se da ó s% daba á los mi-
nistros j criados del rey para el gas-
to que deben hacer las noches que naj
luminarias públicas.
BTiuoLoofA. ZwnMMr; cstalaUi Iht-
minaria; italiano, lumnaria.
Lumínico. lUasculino. Fltiea. El
principio generador de la luz y-tas
efectos.
Lnminosaments. Adverbio modal.
De un modo luminoso.
EriMOLoafA. Luminott y til sufijo
adverbial Kfitle,
Liuoinosidad. Femenino. Cuali-
dad de lo luminoso.
EriuoLoofA. ¿WMMMP.' fruicés, hh
LnminoBO, sa. Adjetivo. Lo que
despide luz.
Ktiuoloqía. Znt: latin, /fiMfoónu;
iteljano, btmnoio; francés, /mkmmu);
provenzal, luminoi; catalán, llimi-
Mdf , la.
Lomna. Femenino anticuado. Luz,
LUUBBB. I Anticuado. El sentido de la
vista.
Etiuolosíá. Lítu».
Lomaeni. Femenino anticuado.
Lumbrera, luz, gtiia.'
EtiuolooÍa. LumM.
Lnmnoso, sa. Adjetivo anticuado.
Luminoso.
Btiuoloqía. Lmme.
LQnpano. Masculino. Icliohgta.
Especie de pescada del género labro.
ETiuoLoofA. Cici^Uro lunop l**h-
CopUrigio) da los naturalistas france-
ses: francés, hmpe.
Lima. Femenino. El astro más cer-
cano á la tierra, que alumbra por Is
noche. I La tabla de vidrio cristalino
de que se forma el espejo. | Cualquie-
ra de los vidrios ^ue se ponen en los
anteojos. | El efecto (^ne nace la ldna
«n los faltos de juicio y en otros en-
fermos. I Provincial Aragón. El patio
abierto 6 descubierto. J SermanUt. Ca-
misa. I GermanUt. Rodela. [[Plural an-
ticuado. Piezas de la armadura anti-
gua para defender el cuerpo. | crk-
ciBNTx. La LUMA dosde bu conjunción
hasta el plenilunio. \ con okroo, la-
tajo lleno; BtnXLLA XH UDIO, LATA-
LUNA
JO ano. Raíran con que se da á en-
tonder que la oscuridad de la lvka es
señal dÍ6 lluvia. I en lleno. Lona
LLENA. I llena. La LUNA on el tiempo
de BU oposición con el sol, que es
cuando se ve iluminada todsTla parto
de su cuerpo que mira á la tierra. ||
HBNOUANTX. La LUNA desde el pleni-
lunio haeta su conjunción. | nueva.
La luna en el tiempo de su conjun-
ción con el sol. I Dejar. í uno 1 la
LUNA DE Valencia, Ó quedarse í la
luna de Valencia. Frase ñuniliar.
Frustrársele las esperanzas de lo que
deseaba 6 pretendía, t Llenar la lu-
na. Frase. Llegar á la oposición con
el sol, de suerto que'se noB manifiesta
entoramento iluminada, i Media lu-
Llimase así i la figura que pre-
senta la LUNA a>pnncipiar á crecer y
al fin del cuarto menguante, { Metá-
fora. Bl imperio turco. \ Especie de
fortificación que se construye delante
de las capitales de los baluartos sin
cubrir entoramento sus caras. | Hier-
ro acerado, en forma de hedía luna,
y colocado en la extremidad de un
asta larga, que se usa en las plazas
de toros para desjarretarlos. |j Tbner
luhas. Frase ^miliar. Sentir alguna
perturbación en el tiempo de las va-
' tcioneB de la luna.
Btiuolooía. Provenzal Jmw, lAwta;
catalán, llmña; francés, hme; picardo,
lint, lame; burguiñon, leug%€; italia-
no, JWM; portugués, U», del latin
Isñs, que representa jficiñd, nombre
1 (Alvaro de). Famoso minis-
tro y favorito del toy Don Juan II de
Castilla y conde de Santistéban de
Gormaz, que naciiS á fines del si-
glo xir ; murió en 1453. Entré muj
joven á servir en la cámara del rej y
poco á poco le gané la voluntad, de
tal modo que imposible le parecía al
monarca dar un solo psso sm contar
con el favorito. Duraato la minoría
del Tby, fué destorrado por Catalina
su madre; pero apenas tom¿ aquél las
riendas del gobierno, le volvió á lla-
mar y le concedió más que nunca su
favor, enalteciéndole, entre otros tí-
tulos, con el de condestable de Casti-
lla. El favor del monarca despertó la
altivez en el corazón del bvorito, y
después de cometer los majores exce-
sos, se puBO abiertamente en contra
de loB nobles, que no podían ver con
buenoB ojos su elevación. Estos, tra-
tando de minarle el terreno, se coali-
nn, acusándole, tel vei con fan-
anto, haste de haber puesto sus
ojos en la reina. La ceguedad del mo-
narca era tanta, qus no sin trabajo
lograron una drdea de destierro con-
tra Don Alvaro, que cumplió por es-
Sacio de año y medio; pero al cabo
e esto tiempo, Don Juan II, no pu-
diendo pasar sin el privado, aprove-
chando la primera ocasión favorable,
le llamó nuevamente á su lado y Is
colmó de nuevos favores. El condes-
table ampleó enfaíaoM toda m iii'
LUNA
507
igarse
I, alejando de la corte á cuantos
podían hacerle daño, empezando por
los infantes mismos. Viéndose en la
cumbre del poderío, se crejó invenci-
ble, y BUS tiranías y dilapidación no
tenían límite, quedando completa-
mente anulada la persona del monar-
ca, pues él era de necho el verdadero
rar de Castilla. Sin embargo, dia Ue-
:ó en que el mismo Don Juan II,
.ubo de cansarse del rudo yvro que
se te imponía, y dié oídos á los que
reclamaban su caida; pero no que-
riendo acceder al deseo de éstos, que
era dar la muerto al favorito, le des-
tomS de nuevo á sus Estados, Irrita-
do Don Alvaro, mató en su propia
casa á Alfonso de Vivero, nunistro
del rejr, y entonces pudo decirse qua
firmé su sentencia. Cercado en la casa
que habiteba, fué conducida á la for-
taleza de Portillo, el 5 de Julio de
1452, donde se le siguió el proceso; y
después, á Valladolid para que se
cumpliera en él la sentencia de muer-
te, á que se le había condenado y que
sufrió el jueves 5 de Abril de 1453.
La debilidad del rej había dado orí-
gen á sus excesos t la misma debili-
dad dejó que se le diera la muerte. Su
dolor fué, sin embargo, tan profundo,
que no tardó mucho en seguir i. su
favorito, no faiteado historiadores
que atribujan su muerto i la melan-
colía, que dejó en sn alma el rudo
castigo que se le había obligado á
imponer á quien había distinguido
tanto.
JUseMa. 1. Don Alvaro dx Luna
fué tan valeroso, tan noble, tan gran-
de, en el cadalso, que su muerte ab-
suelve BU vida.
2. £1 genio del duque de Rivas,
más que la tragedia ae la hÍBtoria,
ha inmortalizado á nuestro personaje
con Don A haro 6 Xa Fnerta del tino,
que ha pasado al teatro de Europa.
Lona (Manuel db). Erudito moris-
co español del siglo xTi. Desempeñé el
cargo de intérprete de Felipe II v tra-
dujo del árabe la HUtori» at SoarigOt
iuivw rey délo* ftdet, que se atribu-
) á Abul-Kesem.
Lana (Rita). Una de las más legí-
timas glorias de la escena española j^
de las actrices que más poderosamen-
te contribuveron á desterrar la enfáti-
ca manera de declamar, que deslucía
nuestro teatro. Nació en Málaga ea
1770 y murió en Madrid en 1832.
Pisó las tablas por primera vez en
1789, á los 20 años de «dad, en un
teatro particular de la Corto; ; mani-
festó tan excelentes condiciones, que
fué inmediatamente contratada para
la compañía de los sitios reales. En
atención á su mérito, mandó el conda
de Floridablanca Be la admitiese coma
segunda en el iMlro del Príncipe,
donde al poco tiempo oscureció cgm-
plstemente á la primera dama, Rma-
rio Fernandez, llamada la Tiran*.
Al año BÍguiente, pasó al teatro ds
la Cmt, dando principio con la repce'
sentacion de £l Dttien con *l deiden,
j ooQtando desde aatóneee una wnt
Lligitizedb, Google
508
LUNE
de triunfoB no interrampidoa. Poco
después, renunció de repente á U es-
cena, sin que pudieran torcer este re-
solución los tenaces megos de sus in-
finites apasionados, ni pudiera expli-
carse b] motivo de tal determinación,
que unos atribuían á una disensión
con el corregidor Ifarquina, j otros,
á unos amores desgraciados. Sobresa-
liií en todos los ¿eneros, desde lu
tragedias de Cienniegos i loa saine-
tes de Don Ramón de la Crus, j debió
en parte sus triunfos ¿ la sencilleí ;
naturalidad que introdujo en el arte,
en tiempos en que dominaban el mal
rusto ^ la extravagante exageración.
Se distinguiíi también' por su caridad^
que ejerció con muchas personas ne-
cesitadasi manifestó siempre aTersion
al teatro, i pesar de la gloria que le
pn>porcionó, j nunca quiso casarse,
oyéndosela repetir que, en caso de ha-
cerlo, sólo sería con perAna que pu-
diera permitirla abandonar aquella
profesión.
Lanacillo, to. Mascnlino diminu-
tÍTo de lunar.
Lunación, Femenino. -El. tiempo
que gasta la luna desde una conjun-
ción con el sol hasta la siguiente.
Btiuolooía. ¿wmi: latín de san Isi-
doro, Isnitto; italiano, ÍMUfÑnM,- frau'
cfa, IwMÚtm; provenzal, huueio, ímm-
lo; catalán, liknaeií.
Lunada. Femenino anticuado. Pkb-
NIL.
EnuoLoofa. Zwiu, por semejanta
de forma.
Lanado, da. Adjetivo. Lo que tie-
ne figura ó forma de media luna.
Lonnco, ca. Adjetivo. Se aplics
i loa caballos j otros cuadrúpedos
que tienen un anca mis alta que la
otra.
Etiuolosía. ¿muda, pemil.
Lnnar. Ifasculino. Mancha natu-
ral en el rostro ú otra parte del cuer-
po. ¡ lietáfora. La nota, mancha ó
infamia que resulta á alguno de ha-
ber hecho alguna cosa vituperable. ||
Adjetivo. Lo que pertenece i la luna.
Etimología, ¿mm, aludiendo á las
manchas de dicho astro: catalán, lltt-
Lañaría. Femenino. Piedra pre-
,eiosa de color de cenisa, que tiene la
figura de la luna nuera. | Especie de
flor.
Lonarío. Masculino. CALtNDauo.
I Anticuado. Lunación.
EriiioLoefa. ¿wm.- latín, iSnSrit;
italiano, limare; francés, liMáiri; pro-
venial, bmar; catalán, timtari,
Lanático, ca. Adjetivo, El que
padece locara, no continua, ñno por
intorraloB. '
BnuOLOofA. Zmu; latín, ¡OtíUlem,
en el Diguto, loco por intervalos,
cu^a demencia se atribuía á la in-
fluencia de la luna; italiano, Umálico;
francésj lMuti^%e; siglo xiii, ¡mMgei
catalán, Hmiitch,es.
Lunecilla. Femenino. Cierto dije
en forma de media luna para adorno
niijeril.
.Lnnelef. Masculino plural. BU-
MN. Cuatro medias lunas notadas en
LUNO
el «sendo, unidas por sus puataa que
forman como una rosa.
EtiuolooU. £«m; francés, Ifuul.
Lunes. Masculino. B) segrundo dia
de la semana.
ETiudLooÍA. Latín hws iiei, dia
de la lama, consagrado i ella; ita-
liano, bmdi (ii-Mu)i francés, Um-
ái (di-bui); catalán, dilima, como
quien dice ii-Umta. — fEl sesundo
oía de la semana. Tomó el nomnre de
la luna, i. quien los egipcios atrí'
bufan el dominio de la primera hora
de este dia.> (Acaduíu, JHeeúmaño
de ÍU6.)
Loneta. Femenino anticuado. El
cristal ó vidrio pequeño que es la pai
te principal de loa anteojos. | Adorno
en figura de media luna, que usaban
las mujeres en la cabeza j los nifios,
en los tapates. | En los teatros, cada
uno de los asientos con respaldo y
bracos, colocados en filas frente al es-
cenario en la planta inferior. Hojr se
les da también, y más generalmente,
el nombre de butacas. [ plural. Ár-
q%%Uetwrá. Lumkto. Bocatejas.
EnuoLOaÍA. Zmu, por semejanzs
de forma: catalán, IImuU; burgui-
ñon, Jw^a^M; francés, twulU; italia-
no, Unttlt.
Luneto. Masculino. Ar^*ÍUetm%.
Bovedilla en forma de media luna,
Longo, ga. Adjetivo anticuado.
Lardo, qk.
Etuiolooía. Lnengo.
Lnníca, lia, ta. Femenino dimi-
nutivo de luna.
Lnnicola. Adjetivo. Habitante de
la luna.
BnuoLoaÍA. Latin /8aa j eoUre, ha-
bitar: francés, liMÍecle:
Lanisotar. Adjetivo. Ástronimia,
Que participa de la naturaleza de la
' I j del tai, en cuyo sentido se di-
tero LUmsOLAR. I Aso LÜNISOUlA.
Aáo calculado por la revolución de
la luna j del sol. | Período luniso-
LAR. Período de 5%2 aDos, producto
del ciclo de la luna, que se compone
de lt> afioa, multiplicado ^r el ciclo
del sol, que se compone de 28.
EnuOLoofA. Lmaryíolw: francés,
Imti-toUiri.
Reieña. — 1. Los años de los atenien-
ses eran lunisolarks, lo cual expli
ca el hecho de que ñiesen altemah va-
mente de doe* y trtu hnaevMa. Esta
variedad tenía por objeto hacer coin-
cidir los años al fin de ¿mcmiwm rno-
htcitmu anuales.
2. El período ldmisolar se llama
también jmHo^ dionitvmo.
Lonista. Masculino, ffl que cree
en los efectos é influjo de la luna.
Lnnne. Adverbio de lugar anti-
cuado. Lejos.
Etiuolosía. Zwib,
Lunnera. Femenino anticuado.
Luz.
BTlUOLOaÍA. ZwMM.
Lono. Masculino. ¡íitolegia. El
dios LuHO, ó sea la luna adorada bajo
la forma de varón. (Tertuliano. }
UTiuOLoaÍA. Latin ¿iaw.
LUPA !
LAnula. Femenino. Jifmuaiii. .
Nombre dado ¿ los satélites de Jipi- *
ter V de Saturno, aludiendo i qog fi. i
cenias veces de pequeñas luiiu,||^ j
melri». Figura que tiene la fbnud« {
un creciente, espado compreadido
entre dos arcos de círculo, los emln I
Eiresentan la convexidad del mimo
ado, cortan dose recíprocamente. H LÚ-
NULAS DE Hipócrates (el nntemitico). •
Crecientes que forma el semíeírfniíi |
construido sobre la hipotenusí de nn
tri&ngulo rectíngulo, los eoklet m-
tan los dos semicírculos coostraidoi
sobre los dos lados del átif^lo reeto;
de donde resulta que lasaperfieitdi ,
aquellas LihiULAS es preciBuúntt
irual i la del triángulo. | Áuimit.
Mancha blanca, semilunar,- que le
echa de ver hacia la base ds U ult,
donde la rafa se hunde en el plieg;iit
de la piel, llamada smñw Mf*!"^ ^
simple vista basta para distin^nirii
con toda precisión. | CWttMyk
Depreaion que se nota en el centro de
la parte exterior de algunu condiu
bivalvas, como la almeja. | .íníúü-
dAdei roMMof. Adorno que IUtidu '
en el lapato los patricios, como senil I
de su noblesa. (San Isidoro.) |
BriHOLoafA. Latin ftaifa, dimirni-
tivo de ÜUm: francés, Ut%%k; itaiiuo,
lwn%U.—* Término d4ftomtrÍt. Figu-
ra curvilínea, contenida en 1> mittd
de la circunferencia de un eircolo, j
la cuarta parte de otro, que se bd«ii
por sus extremos y forman la figui
al modo de la luna eoniicula&, dt
donde tomó el nombre de ¿éniki
(AcADEifiA, jDi^xümario dt Í7S6.)
Lunulado, da. Adjetivo. Sitltm
naluritl. fin forma de creciente; enco-
jo sentido se dice: wU LüKDtAW.
BTUiOLoaÍA. ¿WM.- latin, tiUAtf,
hecho á modo de luna; francés, Imé,
hm%U.
LAnulai. Nombre que se dio á los
vidrios convexos.
BTiuoLoofA, ¿¿naÍM.— (Se llioun
también en la Didptrica las lentetqDi
son por un lado cóncavas,* porel otro,
convexas. Llámanse tanuiien aMti-
eoi.» (Academia, DieekmttñQ Í$ iltS.)
LnnAleo, lea. Adjetivo. Lc-
NULADO. -
LAnnlo. Masculino, /«twbfk
Nombre del pez labro.
BrmoLoaÍA. Liíamia, porMonajuu
de forma,
Lulie. Adverbio de lugar antieu-
do. Lejos.
ETiMOLOofA. ¿aob.
Lnoffo. Adverbio da tiempo tnli'
euado.Xutao.
Lupanar. Masculino. Bordo.
ErtMOLOofa. Latin A^, loba vía-
mera, Upimtr, casa de mancebis, «
Quintíliano; Wtpimriíesi, en el joiii-
consulto ülpiano; francés, Afpsar.
Jiatfia Aitufrieé. — 1. Parsceser^De
el nombre de fílp*, loba, en el seatMii)
de ramera, se tomó de I^^, mnjf
del, pastor Faústulo, Acá Liraicii
tJ.eea LurmUi»), famosa por sa ñib
desordenada y disoluta.
2. Desde entonces se Uamam Ji-
jNM ó lobta á las mnjenedenal ñra,
üigitizedbyV^OOQlC
LDPE
las cuales habitab&n los bosques jlas
orillas de los ríos, en anas guaridas
llamadas tíipirím, que es como si nos-
otros dijéramos hberat.
3. Estas loberat primitiTas se tras-
ladaron luéffo k las ciudades j se de-
nominaron impamar.
4. Serán se lee en la famosa aren-
pi de Cicerón (pro CaUS Su/O), los
LUPANARES eran casas públicas da
prostitución, permitidas y autoriza-
das por el Qobiemo.
5. Esta torpe industria floreció
^grandemente en la época de Caligula
j de Tiberio, cuyos emperadores es-
tablecieron en sus propios palacios lu-
PAÑABSB marníficoB, habitaciones lu-
josamente aderezadas, «donde concur-
rían las mancebas de primer rango.
6. Sl LUPANiLB mis célebre que se
conoce, existi¿ en Italia (isla de Ca-
Iiri, corea de Ñipóles, la Ciprím de
os latinos), en donde únicamente se
permitía la entrada «1 que iba pro-
TÍsto de ciertas medallas de bronce,
llamadas tpiatrianot.
7. Los LUPAN ABES ostentaban enci-
ma de las puertas, i guisa de escudo
de armas, unos/(i¿» o sHa^iM de pie-
dra (miembros virilesf; algunos de
ellos, primorosamente labrados. Es-
tas lipidas eran la enseña de las ca-
sas de prostitución, como una rama
fué la ense&a de nuestras casas de
mancebía, de donde viene la palabra
maxTA.
8. El gran pintor Parshasio fué el
que pinto los admirables cuadros es-
candalosos que decoraban los lupaha-
KB9 de Tiberio.
9. La degradación del emperador
Heliogibalo rayé basta el punto de
castigar con pena de muerte todo
agravio inferíaoá una mujer pública.
10. Nót«se una concordancia sin-
{^ulsr: los romanos las llamaron lupa,
obas, como nosotros tas llamamos
Laftanuio, ri«. Adjetivo. Lo per-
teneciente al lupanar.
BmiOLoaÍA. Lupiaur: latín, UpS-
«ítKm, el que tiene un burdel.
Lapes. Femenino. Zoologim, Qéne-
ro de crustáceos nadadores,
Etihología. Latín ¡Ap\u, lobo.
Lnperca. Femenino. Mitología.
Diosa entre los romanos, que se cree
ser Lupa, ama de leche de Rómulo j
Remo, la misma que Áea Laretitia,
Acá L&rencia. | Una sacerdotisa de
Pan. (Lactancio.)
BrtuoLOdÍA. lAtp*reo: latín, Mplr-
e».
Lnpercales. Femenino plural.
Fiestas que en el mea de Enero cele-
braban los romanos en honor del dios
Pan.
. BnHOLOofA. Z«fweo: latin, ¡SptrO-
As (Cicerón); francés, htpereaUi.
sutoria tmtioaa. — 1. Fiestas del
dios Pan, celeoradas antiguamente
en Boma, el 15 de las kalendas de
Harzo (15 de Febrero), por los AtMf^
o». Asemejábanse at U^ertal, des-
nudos, con un ceñidor, ; ungidos de
Mei|te.
2. El flimen ^/.inmolaba al dios
LUPI
Pan una cabra y un perro. El rey de
loa sacrificios que presenciaba la ce-
remonia, tocaba la frente de cada l%-
perco, con un cuchillo teñida eu la
sangre de las víctimas, cuyos pies y
otros despojos se distribuían entre los
lupercos, los cuales pegaban con ellos
i cuantos encontraban en su camino.
3. Las mujeres presentaban laf
manos i esta flagelación, creyendo
2ue tenia la virtud de hacer fecundas
las estériles y de proporcionar i las
prefiadas un parto feliz.
4. Puedtt decirse que las loperca-
LKS eran mis antiguas que Roma.
Fueron en su origen un sacrificio
campestre, instituido por Evandro, en
honor del dios Pan, y sobre el monte
Palatino.
5. Después fueron una fiesta puñ'
ficativa de la ciudad, aunque esto no
se explique más que por caer en '
mes de Febrero.
6. La fiesta tumultuosa que seguía
al sacrificio, y i que se unía la ju-
ventud mis distinguida, como tam-
bién los magistrados y hasta los ni-
St)s, ocasionó desórdenes en la época
de las guerras civiles, que precedie-
ron al imperio; y estas fiestas caye-
ron en desuso, aunque Augusto las
restableció posteriormento con todos
los antiguos ritos.
7. Consignemos, para terminar,
que las ldperoalss no fueron comple-
tamente abolidas hasta el siglo ti de
nuestra era, por el papa Gelasio.
8. Se denominaban l&perealía, por
estar consagradas á Zuperau, sobre-
nombre defdios Pan.
La|Mrco. Masculino. Mttologia.
Sobrenombre del dios Pan.
EtiuolooIa. Latin Züpérent, de lA-
pMt, lobo, y vtere, apartar, rechaza:
«que rechaza ó ahuyenta los lobos.
Reieña hittórica. — Bl dios Pan tomó
el sobrenombre de Ln^ntco, porque
se creyó que alejaba los lobos, de don-
de tomaron origen las fiestas llama-
das Ivpercala,
Lupercos (los). Masculino plural,
Bittoria ' aaticva. 1. Flámines del
dios Pan, en la anti^a Boma, cuya
institución data del re^ Bvandro. Se
ignora su número, si bien se sabe que
formaban dos colegios; uno, de los
fum/MMOi; y otro, a^ftibianoi.
2. Estos flámines eran los que ce-
lebraban las hpereaUt.
3. En la época de la dictadura de
César, fué instituido por ésto un ter-
cer colegio; ó por sus adictos, en su
honor,' bajo el nombre de J»lÍanoi.
Pero este colegio debió ser de efímera
existencia, pues no parece haber ao-
brevivido i su patrono.
Lapia. Femenino. Tumor duro y
glanduloBo, causado de humores grue-
"8,
BTiuoLoaÍA. I. Latín, lupa, loba;
catalán, lUpia; Berry, ¡ó»i«; dialecto
de Ooire, Uppí; francés, í»^; italia-
no, lopia, Wpia. (DÍBz).
II. Abonan esta etimología:
1.* Todas las formas del romance,
2," Bl español tohatUüo, sinónimo
da Atpúi.
LUQU
509
3.* El (ranees /a^w, forma latina
e lotp, lobo, aplicado & toda úlcsra
4.* El alemán WolgaeirntUt, tu-
mor de lobo.
Lapicia. Femenino anticaado.
Alopecia.
Lúpico, ca. Adjetivo. Que partici
pa de la naturaleza de la I^í&.
Lapifero. Masculino. El que lle-
vaba el estandarte de la Iglesia ro-
mana.
EtimolooÍa. Latín ¡Apiu, lobo, j
ferré, llevar.
Lupino. Masculino anticuado. Al-
tramuz.
EruáOLOOÍA. Francés, iapia; italia-
no, íw^M, del latín ÁtpüHW, forma
de i/ümt, lobo, porque, siendo ana
semilla amarga, sólo parece buena
para que la coman los lobos. El ale-
mán Vo\fkbok»e, haba de lobo> no per>
mito duoar aeerca del sentido de esta
etímologfa'.
Lnpino, na. Adjetívo. Pertene-
ciente at lobo ó que es propio de él,
ETDfOLoaÍA. ¿upino. — «Lo que es
propio de los lobos, como inania lu-
pina, fwor LUPINO. Salo del latino
£«DMM.> (ACADEuu, DieooMorio dt
me.)
Li^to (P. RuTiLio). Retórico y ora-
dor. Floreció en el siglo i de la era
cristiana y fué contemporineo de Au-
gusto y Tiberio. Nos dejó nn tratodo
de retorica, que tiene por título: Dt
figvrit teate»tianiM tt eUtcatioiuim U-
m //. (Db MiausL t Morante.)
Lapon. Masculino. Especie de por-
celana. \ Nombre que dio Adansou i
una especie de concha. Créese que es
\».evprea Iota, de Linneo.
ETiuOLOOfA, Francés hípon.
Lnpnlado, da. Adjetivo. Miiícria
natwai. Parecido al. altramuz.
EtiuolooIa. Zvpüw.
Lapnlina. Femenino. Qfriatiea.
Nombre que se dio i cierto polvo
amarillento dorado, resiniforma, aro-
mático y amargo, que se encuentra
en la época de la madurez en la base
do la superflcie externa de las brio-
toas donde estin formadas las piñsa
del lúpulo.
ExiMOLoaÍA. Lip*h: francés, /apa-
Um.
Lúpulo. Masculino. BotAuea.
Planta, houbrbcillo.
ExiuoLoaÍA. Latin, Upibu; dimi-
nutivo de ¡Mpus, lobo; «nombre técni-
co del hombrecillo:* francés, imjmUm;
italiano, hppolo; catalán, lll^í.
Laqnés, aa. Adjetivo. Lo pertone-
ciento i la ciudad ae Luca y el natu-
ral de ella. Se usa también como sus-
tantivo.
1. Luquete. Masculino. La rue-
decito de limón ó naranja que se echa
en el vino, para que tome aquel sa-
bor.
SrufOLOaÍA. Árabe btjuet, tu^atta,
«cosa de ningún valor»: rit mllÍMt
pretii: catalán, lUmut.
2. Luquete. Masculino. P^*t¡a,
para encender.
EnuoLOQÍA. Árabe ai-ioo%q%eid, di-
minutÍTO de aUmaqmid, pajuela.
Digitized by
Laoogle
510
LUST
SíUHa. — Nótese que el kntíg^o
aimqmte j élftá^tüJ» representuí U
misma voz de on^n.
Lnrío. MasculiDo americkno. Ton-
to, presumido de buen moxo sin fun-
damento.
Lurte. Maseulino. PrOTineial Ara-
gón. La masa de nieye que suele des-
prenderse de las cumbres j caer i loa
▼alies, í la cual en otros puntos de la
misma provincia llaman alud.
Laico, ca. Adjetivo anticuado. El
que es tuerto ó bizco 6 ve. mu; poco.
ETiiiOLoalA. Latin liuc%t, tuerto;
ftucfMW, hteÜStia, corto de vista; ca-
talán, ¡¡uíco, a; provenzal, lote; wa-
lon, /m'; uamurés, Uuk; dances,
loiieke; italiano, loteo.
Jtesiña. — Latín Imíúiu, que ae inter-
preta huiteem; esto es, cm nut steta ett,
que tiene la vista cortada, atravesada.
(MONLAU.)
Lasiaaiil (los). Hasoalino plural.
Título del poema de Luis de CamOens
sobre las aventuras de Vasco de Oa-
ma, í quien se debe el descubñúiieu-
to del Brasil. (Véase nuestro aiticulo
GauObns.)
EriuoLoaÍÁ.. L%to.
Lnsitania. Femenina. Geografía.
Una de las tres partes de U España
antigua; ho;, Portugal.
ErniOLoofA. ZCii^oitla, de IJUu»,
Luso, fundador del pueblo portugués.
Lusitano, na. Adjetivo. Lo perte-
neciente i la Lusitania ; el natural
de este reino.
Btiholooía. LtuitamU: latín, /Eii-
(teM, singular; AñOñ, plural. (Pu-
Laso. Masculino. Po¿tiea. Lusi-
tano.
Lnstra. Femenino. Cepillo de cer-
das que sirve para remojar las már-
ragas y la chapa.
EnuoLoaÍA. Ztairar.
Lnstrable. Adjetivo. Que puede
ser lustrado.
Lustracion. Femenino. Politeit-
mo. Ceremonia que usaban loa paga-
nos en los sacríSciDS de expiación para
purificar las personas, las casas 3 laa
eiudadea, cuando creían que estaban
inmundas,
ETiHOLOofA. Gríero Xúu (Ua),
pagar, desatar: latín, mA-«, pagar 3
rociar; hutrSrt, purificar; tiutritío,
{>uríflcacion-por medio de sacrificio^
orms sustantiva abstracta de hutrá-
l*t, purificado; catalán, Umttraeúf;
francés, hutratüm; italiano, butratio'
<M.
Jitteia historien. — 1. Purificación
pública 6 privada, practicada por los
antiguos, que consistía en sacrificios
6 en prácticas en que se empleaba el
fuego, el azufre 7 el agua, o los per-
fumes.
- 2. La LUSTKACiON, que era todo un
rito de la gentilidad, se verificaba res-
pecto de ciudades, de ejércitos, per-
sonas, campos T Ganados, dando lu-
far i multitua de ceremonias y de
estas, como laa ombarvaltM, ambvrb'O-
liM, dtnicaUi, ftuurttUr, j\ugot tecttla-
TtM, iuitro, diá$ hittrieot, j otras mu-
chas qus fiíera prolijo enumerar, B
LÜST
así puede decirse, el agua loatrat ara
el bautismo de loa gentiles.
Lastrado, da. Participio paaivo de
lustrar.
BruiOLoaÍA, Latin tmtrittu, parti-
cipio pasivo de ¡miírSre, lustrar: fran-
cés butrí.
Lostrsdor, r«. Haaculino y feme-
no. El que lustra. I Masculina. En
las fíibricas de cristales, rejílUta for-
rada de sombrertj para quitar las man-
chas á las lunas de los eapqos. ( Mi-
quina de dos dlindros que con ajuda
de un tercero j de un braAro, suavi-
za los hilos j da lustre ¿ la tela.
Lnstral. Adjetivo. Peliititma. Se
aplica al agua con que se rociaban lak
victimas y otras cosas que ae usaban
en las Instraciones j sacrificios gen-
tílicos.
BtihologÍa. lMttrA6vm: latín, ^u-
trilit; italiana, hatrñlt; franca, /sf-
tnl; catalán, Ibutnl.
Lástrales. Anti^iUitdei roswiat.
Fiestas acompañadas de sacrificios ex-
piatorios, instituidas en Roma en épo-
ca mu; remota. El espacio de tíempo
que media de una fiesta á otra, se lla-
maba lustro, y era generalmente cada
cinco años.
EriyoLoaÍA. Ltutral: latin, luiri-
fía, forma de hutrilit, lo pertenecien-
te & la AutracMN.
Lnstramiento. Masculino. La ac-
ción de ilustrar ó condecorar á al-
guno.
Lastrar. Activo. Poliieitmo. Ex-
piar y purgar con sacrificios, ritos
y ceremonias gentiles las cosas que
se crían impuras. | Dar lustre y bri-
llant«z á alguna cosa; como á los me-
tales y piedras. I Andar, peregrinar
por algún reino o provincia.
ETiuOLoalA. Ltttriñiim: latin, Uu-
trSre; italiano, butnre; francés, íai-
trer.
LostratÍTO, ▼«. Adjetiro. Que co-
munica lustre.
Lostratorio, ría. Adjetivo. Lus-
TBATivo. I Propio de la lustracion.
Lustre. Masculino. El brilla de
las cosas tersas 6 bruñidas. | Metáfo-
ra. Esplendor, gloria. Aoticuada.
Lustro.
EiiMOLoaÍA, Lmirte: catalán, Umm-
trt.
SiNONUiiA. XwíTf, bñllo, rapio»-
dar, eipUndor. El hutrt procede de la
luz reflejada por una superficie bai^
nizada ¿ bruñida; el brilló, del cuerpo
luminosa, JtétpUtndor 6b el í«n^ in-
tenso que apenas pueden sostener las
miradas del hombre; ttpUnder es el
hrilU esparcido en una vasta superfi-
cie. Loa derivados de estos nombres
corresponden á su significación. Son
liuíroioi la major parte de los meta-
les; brilla» loa astros, los metéoros,
la fosfarescencia de las olas del mar;
raplantUee* el sol, la Inz eléctrica,
los grandes incendios; y llamamos
eipléndido i un espectáculo grande-
mente iluminado. Algunos de ios usos
metafóricos de estas voces conservan
su sentido original. Decimos: «el liu-
trt de la sangre,» como si quisiéra-
mos dar áentenderque lagloria/las
LOTA
virtudea de los progenitores se rd»-
jan en au descendencia. DecimoaasB
el mérito brilU por sí mismo; 7 ha-
blamos de talentos y de caalididn
brilianta. En el lengnaja cortetaiu t»
comnn alndir al retpkndor del Ikk
no. Son apUndüüa IO0 bailes, 1m
convites, las ceremonias, en qne h
hace alarde de la riqueza v del Inio.
(Mora).
Lnstrecieo, Uo, to. Hasealino di-
nutivo de lustre.
Lústrico (día). HitlertAtmHfu.—
1. Era aquel en que se purifiobi sn
niño recién nacido, entre los anti-
f^uos romanos, t sa le ponía nombrt:
Q que podría Uamarae hoj tlOtitl
bémtitt.
2. Calebrábaae el oetavo dia dal na-
cimiento, pare loe varones; ; el no-
veno, para laa hembras. La cereoo-
niase eelebreba en preseoeia de todt
la fiunilia.
3. una parienta anciana botaba
con saliva la frente j loa labios d«]
niño, estrechaba sus manos y le deeíi
ciertas fúrmutas, deseándole toda da-
se de prosperidades.
4. Después se inscribía al reciea-
nacida en el libro público de ntd-
mientúB, pues aun esta práctica i*
nuestras tiempos, como tantas obti
2ue no habrán pasado desapereibidu
nuestros ilustrados lectores, tienen
sus raíces en la antigüedad clásica.
Lúátríco, ca. Adjetivo. Poiátü.
Lo que pertenece al lustro.
EtimolooÍa. Lmtra: latin, hM-
eta; catalán, Milnci, e*.
Lnstrins. Femeaino. Tela d« t»
da parecida i la griseta, pero da mil
lustre.
EtimolooÍa. Liulr*: francés, k-
trtn$.
Lastro. Masculino. El espacio dg
cinco años, 6 de cuatro, segnn ti^-
nos. ¡ Lámpara 6 araña de alumbñr.
I Mitología. Sacrificio expiatorio qn«
tenia lugar después de la matrícmi
del pueblo, cada cinco años.
Etiuolooía. Imttraeie»: latín, kt-
trvm; italiano J catalán, batre; bu-
ces, liulrt.
Rt$e4U, — PpUuitmo rawarn. Losno
se llamó, entre los antiguos romaaos,
al espacio de cinco años, épacs cu
que se hacia lo que llamaríamos ho;
el censo de los ciudadancM, que áster
minaba por un sacrificio punficatorío
de todo el pueblo, j ere lo que m
denominaba «nw «í lustbo. Cnaado
se omitía A hacer el censo, d eusuio
las circunstancias eren desgraciadaí,
no ae eelebreba la clanson del lds-
TBO.
Lostrosaments. Adverbio de ow-
do. Con lustre.
Etiuolooía, L%tlreuy el sufijo li-
verbial mi*u.
Lustroso, sa. Adjetivo. Lo qw
tiene lustre.
ETiuoLoaÍA. Lmtrt: catalán, "■<-
trót, a; Inttrít, a.
Lutacion. Femenino. Qfrimki. U
acción de embarrar 6 tapar las Tan-
jas con el lúteni
BniiOLOOÍA. Lstin ¡6tm, lodo, li-
Digitized by
L.oogle
LUTK
mo; fíUSn, embarrar, ea Cstoa; sal-
picar de Iodo, en Uarcial; francés, l*-
ttr; italiano, ívteiv.— Bl italiano tie-
ne htalun, j el francés, ItUalio».
Lutado, da. Adjetivo anticuado.
BNLUT1.D0.
Latar. Activo. Químiat. Tapar va-
sijas con lúten ó aplicarlo alas juntu-
ras para qiie no se sal^ lo que con-
tienen.
BtiholoqU. Lulaeúm.
Ltttarío, ría. Adietivo. HUtoria
«Mfwaí. Que títs en el lodo,
BriuoLoaU. Lnlaño*: tatin, ¡üti-
rYiw, lo que vive en el cieno. (Pli-
HIO.)
Lútea. Femenino. Ave pequeña,
enemiga de la llamada pipo, cujas
huevos procura destruir; asi como el
pipo lo hace también con los de ella.
Etiuolooíi.. Latin JAtha, amarillo,
forma adjetiva de Httim, barro: lutba
ptliit, piel cetrina.
Lúten. Masculino. Q,%imica. Mez-
cla de clara de huevo, mortero i5 cosa
semejante con que se tapan las aber-
turas j junturas de los vasos quími-
cos.
ETiuoLOOÍa. LiU*: latín, Uuhm,
jema de huevo.
Lúteo, tea. Adjetivo. Cenagoso. ||
Vil. I LuTEOUDO. I Masculino. Nom-
bre científico de la jema del huevo.
BTiHOLoaÍA.. Zutadoñ; latín, flUJW,
lo que es de lodo.
Lnteo-gilico. Adjetivo. QwÍmíoí.
Acido lütko-oálico. Principio colo-
rante amarillo de la nuez de agalla.
BriuoLoafi.. Francés htíéo-g»üiqiíe;
del latin lütha, amarillo, y el fran-
cés galliqítt, forma adjetiva de gallt,
agalla.
Lnteolado, da. Adjetivo. Siitorúí
natural. Que tiene el color rojizo 6 do-
rado, como la jema del huevo.
EtimolooIa. Litta.
Lnteolina. Femenino. Quimiea.
Materia jalde obtenida de la gualda,
6 sea principio amarillo que se extrae
de la roic^ latsola., de Linneo.
EtuolooIa. Lútea: francés, lutío-
¡M4.
Lateranismo. Masculino. La secta
de Lutero. J La comunidad 6 cuerpo
de los sectarios de Lutero.
BtiuolcmiU. Luterano: catalán, í«-
teranieme; francés, Uuhéranitne; itidia-
no, htttríMUwte.
Jteteia. — Doctrina que consiste en
negar la potestad del sumo pontífice
romano j en establecer que las Sagra-
das Escrituras son la única regla de
los fieles, así como el perdón de las
culpas se obtiene, no por virtud de
los sacramentos, sino por la eficacia
de la fe.
Luterano, aa. Adjetivo. Lo perte-
neciente i Lutero y el que sigue au
secta.
Etihología.. Lníen: catalán, Ute-
tí, na; francés, hliérüit; italiano, h-
Urano.
Latero (Mastín). En el ocaso del
siglo xv; cuando el renacimiento lite-
rario anunciaba su aparición en los
horizontes de la edad moderna; cuan-
do toda Europa sentía un movimiento
LDTE
de adelanto en la filosofía j en la cien-
cia; cuando Colon recorría las cortes
de los rejes para ofrecerles un nuevo
mundo; cuando Guttenberg aprisio-
naba el pensamiento para conaucirlo
después en la palabra escrita por to-
dos los ámbitos del orbe; cuando las
todas se sentían conmoví-
LUTE
511
das por una sorda revolución, que
amenazaba trastornar las bases socia-
les, vino 11 la tierra, por disposición
del cielo, según sus partidarios; por
mandato de la fatalidad, aegun sus
enemigos, una de loB hombres quemas
toderosamente había de contribuir i
L Reforma presentida. Aquel hombre
era Martin Lotero. La pequeña ciu-
dad de Eisleben, en el electorado de
Sajonia , le había servido de cuna
en 1483. Su condición era humilde;
el estado de su familia, oscuro j po-
bre, hasta el punto de que los juveni-
les años del reformador se pasaron en-
tregado á tareas mecánicas v compo-
niendo salmos, que se yendUn por las
calles. Sin embargo, las felices dispo-
siciones que para el estudio mostraba,
impulsaron a su padre á que, iun á
costa de grandes sacrificios, le envia-
ra á estudiar á Eisenach. Después de
haber cursado la filosofía en 1505 en
la unÍTersidad de Erfurt, no tardó en
entrar en el convento de agustinos.
Foco después fué nombrado profesor
de Wittembarg; j de allí, enviado á
Itoma para representar á su ¿rdan
cerca del soberano pontífice, en 1510.
De vuelta i Sajonia el monje agusti-
no, que había recibido ya el título de
doctor en teología j que había Soste-
nido hasta entonces con ardiente celo
la autoridad del papa j de la Iglesia,
empezó desde 15x6 á enunciar públi-
camente principios contrarios al dog-
ma catdlico. La predicación de las in-
dulgencias, cuva granjeria había ex-
citado la codicia de muchos, despertó
una rivalidad profunda entre los agus-
tinos j los dominicos, al año siguien-
te, j en ella halló Lutero un pretex-
to para separarse au absoluto de la
Iglesia romana. En su programa, que
contenía 98 proposiciones, inicio la
lucha contra e) inquisidor Tetzel, que
estaba encargado de defender las in-
dulgencias y que hizo quemar pdbli-
camente. las proposiciones de su ad-
versario, remitiendo la causa á Roma,
en 1517. El papa León X, que en un
principio no nabía visto otra cosa que
una rivalidad entre dos órdenes mo-
násticas, encomendó la información j
el juicio al cardenal Cajetan, su lega-
do en la Dieta de Augsburgo. Este,
después de intentar en vano una pú-
blica retractación de Lutbbo, trato de
hacerle prender; pero el reformador
consiguió escapar á la persecución y,
refugiado en Wittemberg, se puso i
cubierto bajo la franca protección de
Federico, elector de Sajonia. Desde
entonces, confiado en sus propias fuer-
zas y en el apojo da los principes ale-
manes, no titubeó en exponer abier-
tament« sus doctrinas, Kn sus predi-
caaionea, lo mismo que en sus eacri-
toa, ataod sin reboza j abiertamente
la autoridad del papa, la de la Iglesia
y sus jerarquías, si celibato de loa
clérigos, los votos monásticos y la
posesión de los bienes temporales en
manos de los sacerdotes. Despuea,
alentado por el creciente éxito de aus
ideas, rebatió los principales dogmas
del catolicismo, tales como el culto de
los santos, el purgatorio, la confesión
auricular, la transustanciacion , elsa-
criScio de la misa y la comunión bajo
una sola especie. Denunciado á la cor-
te de Boma por el teólogo Juan Bck,
y excomulgado por el papa que,
en 1520, decreta la condena de sus
escritos, opuso á los anatemas de la
Iglesia un rasgo de audacia, que pu-
diera llamarse de soberanía. Apenas
llegada á sus manos la sentencia pon-
tificia, la hizo quemar en la plaza pú-
blica de Wittemberg con todas las
decretales de los papas y todos los li-
bros de derecho canónico. El profundo
eco qiie este acto despertó en Europa
entera, determinó al emperador Car-
los V á emplazar á Lutero ante la
Dieta de wbnns, en 1512, donde com-
pareció, provisto de un salvoconduc-
to imperial. Allí se intentó nueva-
mento conseguir su retractación; pero
no se logró tampoco. Desterrado del
imperio, fué á su vuelta ocultado si-
gilosamente por su protector Federico
de Bajonia y aloiado en la fortaleza
de Wartburgo, aonde, durante diez
meses de forzosa reclusión, no cesó de
inundar á Alemania con sus escritos.
Al salir de aquella soledad, que había
exaltado su imiu^nacion j que deno-
minaba su PalAmoe, recorrió los di-
versos Estadoade Alemania; y además
da los príncipes y de la nobleza, atra-
jo i su causa una considerable parte
de las poblaciones í las que arrastra-
ba con la vehemencia de sus discur-
aos. El espíritu que hacía largo tiem-
po animaba á Alemania, unido á cau-
sas de un interés puramente ^mpo-
ral , tales como la secularización de
los bienes del clero, facilitó muj en
breve el progreso de la Refbrma, pre-
dicada por el antiguo monje. Tanto
fué asi, que, en 1529, loa príncipes y
los Bstaaos alemanes, que se habían
adherido á los nuevas doctrinas, cre-
yeron deber reunirse en Worms, para
protestar contra el edicto de Spira, en
cuya aazon recibieron el nombre de
proleitanut. De 1526 á 1529, Lutero
Jue, consecuente con sus principias,
abía contraído matrimonio, se ocupó
en organizar la Iglesia evangélica, de
concierto con Melanchthon, autor de
la profttúm de fe, adoptada por la Die-
ta protestante de Augsburgo, en 1530.
Testigo de los combatos sostenidos
por au causa, el autor de la Reforma
vio al fin, en 1630, el triunfo de sus
partidarios, ligados en Smalkalda,
afirmado por la paz de Nuremberg\
que les concedía la libertad de con-
ciencia, hasta la reunión del próximo
Concilio. Los últimos años de au vida,
durante loa cuales tuvo alguna vez
Jue deplorar esos malea, que aon in—
erentes i toda revolución, m em-
plearon en propagar y afianiar-nna „ I „
initizecIbyVjLÍUyit
512
LOTE
doctrin», <)ufl 7» contaba cod dÍTetsaa
Metas dimdentM. Agobiado por laa
enfermadadeB, á qua su vida de asiduo
trabajo le había conducido j no exen-
to de aufrimientoa morales, murid'en
Eisleben, au ciudad natal, en 1546, j
au cuerpo fué trasladado i Wittem-
berg^, donde el elector Federico le dis-
puso magníficos funerales.
StttiUt.—\. S% daeendenda. — De
su matrimonio con la religiosa Cata-
lina Bora dejó varíoa hijos, curo úl-
timo descendiente munii en Dresde
en 1759.
2. S*imitruceÍM. — LuTKao era hom-
bre Tersadfaimo en las sagradas le-
tras, manejaba admirablemente su
idioma aativo j estaba dotado de esa
elocuencia ardiente, hija de la ambi-
ción j de la soberbia, á que nunca
resisten las masas.
3. S* gfio. — El genio de nuestro
personaje tenia una nube, que eclipsó
muchas Teces su espíritu : era t;n or-
gullo tan indomable, que se sobrepo-
nía & sus coDTÍcciones, haciendo de
un reformador un contrario vulgar,
porque vulgar es todo lo ruin. Así se
expüca el heoho curioso de que sus
palabras no participaran frecuente-
mente de la dignidad j de la mesura,
que deben aer la norma inalterable de
quien Ée propone llevar á cabo seme-
lantes reaolueiones. Bn sus disputas,
líalta más de una vez, no ^a áloe res-
petos da la caridad 7 unción evang^é-
Uea; sino i las atenciones mis trivia-
les de la cortesía 7 basta del decoro.
En menorsa términos; es un atleta;
no ea un apóstol.
4. Sil caráettr. — Pero la violencia
de su carácter tamo una fórmula mo-
ral, que fué el gran secreto de su
vida : la constancia. Hallándose ja en
el lecho de muerte, el doctor Thomas
le proBunta: <si peisíate en la obra,
i, que nabía dedicado toda la enerría
de su existencia.* Lutbbo respondió;
H. EáU respuesta fué tan absoluta,
3ue sus partidarios no pudieron du-
ar un momento. Aquel ti, que reao-
naba en el sepulcro, fué la expresión
más universal de su conciencia 7 de
BU pensamiento.
o. S% domatitmo. — Cona^ró el li-
bre albedrio; pero lo sometió á una
fe, subordinando la moral á uú dog-
ma. Propiamente hablando, la moral
no existe en el sistema de Lutbbo.
6. S» imporimieia. — Loa que en-
tienden que un solo hombre fué autor
ds la Reforma, le desconocen 7 le
adulan. Siempre que una idea está á
Sunto de balizarse, necesítala a7uda
a un hecho. El monje agustino no
fué otra cosa que el hecho de la idea,
ta práctica da la teoría; pero importa
notar que la teoría es aiempre ante-
rior á la práctica. Guando el reforma-
. dor vino al mundo, la electricidad in-
flamaba la atmósfera. Faltaba la chis-
pa que anuncia el relámpago; <aba
el relámpago que anuncia la tormen-
ta: tal fué el oficio de Maktim Lutb-
bo. Bsto quiere decir que profundas
revoluciones habían formado 7a el
volcan en las sntraAas del catolicismo:
LUTO
un monje fué el cráter qua vomitd la
lava. Estos sucesos tienen su explica-
oion histórica 7 no queremos privar
de ella á nuestros ilustrados lectores.
Hacia mucho tiempo que loa tres
achaques del papado minaban sorda-
mente la autoridad de los sumos pcn-
tíñces. Estos achaques fueron: láven-
te pública de las indulgencias, la si-
monía 7 el derecho de investidura,
consagración suprema del Aerecho di-
vino de los rejes, CU70 privilegio pon-
tificio tenía á los príncipes eo conti-
nua angustia. Puede afirmarse que el
mismo dia en que se dio nombre á loa
3*elfot 7 gihtUmo$, empezó la confe-
sión de Augsburgo, lo cual hace evi-
dente que la pfoUtCa, mucho antes
que en las predicaciones de un mon-
je, tuvo principio bajo la corona de
un emperador 7 la tiara de un pontí-
fice. Para el espíritu de la historia,
para la razón universal de la critica,
mucho más que todos los libros del
reformador, significan la hoguera de
Savonarola 7 el infierno del Dante.
7, Sit liUraínr». — ^Nuestro persona-
je escribió un gran número de obras,
con el doble ocgeto de atacar al cato-
licismo 7 establecer la Reforma. Las
principales, son: J)* ia eantmtUd dt
te IqUtia; la traducción alemana de
la Bibü», comenzada durante su es-
tancia sn el castillo de Wartburgo, 7
en la cual se fija completamente la
lengua nacional; su eaUctimo, desti-
nado á poner sus doctrinas al alcance
de todo el mundo, 7 su tratado De
itnc Arbitrio.
S. Bibliografía.— 'Eatn las edicio-
nes más completas de sus obras, de-
ben citarse: la de Leipzig, hecha
por Boemer (23 volúmenes en folio|
172»^) 7 la de Valch, el Ha7a [24
volúmenes en 4.', 1737-53). La vida
de LuTBRO ha sido escrita por au ami-
go Melanchthon 7 por Hemschmied;
7 su doctrina, apreciada en la Bitlo-
riadt lat variacumes dt ¡at igUñat pro-
tttttmtet dt Bo%i*et. En nuestro siglo,
dos obras notabilísimas as han escri-
to sobre el gran reformador: Lat Mt-
MOTM* dt LuTBRO, por M. Michelet
(2 volúmenes en 8.*, 1835), 7 la Hú~
tari» ds la vida y aeritot dt Lutbbo,
por Audln (1840, 2 volúmenes en 8.°)
9. StíaíMa.—'R\ afio de 1821 , la ciu-
dad de Wittemberg levantó una esta-
tua de bronce del célebre agustino,
en la plaza municipal de aquella
ciudad.
Luteardo, d*. Masculino 7 feme-
nino. Nombre propio de hombre j de
mujer: la» Lctoabdo, ta»la Lur-
Btiuoloqía. Bajo latín Zutifordu,
Lutgardo; Lutigardit, Lutgarda.
Loto. Masculino. El vestido ne-
gro que se trae por la muerte de al-
guno. I Plural. Loa pafioa 7 bs7etas
negras 7 otros aparatos fúnebres que
se ponen en las casas de loe difuntos
mientras está el cuerpo presente, 7 en
la iglesia durante el entierro.
BriHOLOofA. Latin /a; A**, llorar;
litelim, llorado; Imelta, tt, luto, vesti-
do que indica el aentimieato. (Ciob-
LUZ
B0ti.)—<E1 vestido negro, que Muy
nen los inmediatos paríentet daloi
difuntos, ó las personas de su oblin-
cion, en señal ae dolor 7 tristeza. En
lo antiguo era traje singular, hojr Mtí
reducido al mismo que ordinarianun-
te se trae, sin más diferencia qnem
negro, 7 omitirse algunoa adoroot. T
también se llaman así los pafios j bt-
jetas negras que se ponen en It etn
del difunto, á en la iglesia donde n
entierra. Sale del iatmo £«cAu, qu«
vale lloro 6 llanto.* (Acadbkia, Zw-
eÚMMno dt 1736.)
LntrU. Femenino. Nutbia.
ETiMOLOaíi. Latin íaírs 7 bftn,
cuTa última fonna ea la oorreeti; del
griego lilw (t»i), JO corto, jo destni-
Ío, porque la lylra corta las raices áe
>s arbolea que encuentra en Iti míi-
genes de los ríos (Vabbon): italJUD
7 portuguéfl, to*ira; francés, ¡entre;
provenzai, lima, ¡mtrút, ¡otria; ■nloa
anticuado, lot/u; Benr, ¡ttrt, ¡art.
Reteia. — Lo dicho demuestra que
la forma «sJrM, adoptada por It iliu-
tre Academia, es totalmente bárbtit.
Latnoso, sa. Adjetivo anticuado.
Luctuoso.
Lana. Femenino anticuado. Gcur-
te.
Lnva. Femenino anticuado. Gcui-
TB.
LoTÍa. Femenino anticuado. Uo-
VIA.
Lux. Femenino anticuado. Ltn.
Loxable. Lujablb.
ETiMOLoaÍA. La forma etimo1%iu
es luxablt.
Lnxacion. Femenino. Luacior.
Iiuxadura. Femenino. Lcucior.
Lnxami«nto. Masculino. Ldu-
ClOM.
LnxAo (Josi). Pintor espaBol d«l
siglo XVIII, que nació en Zangm
en 1710 7 murió en 1785. Estuvo an-
co afloa en Ñapóles 7 aprendiiJ su
arte estudiando las obras de los me-
jores pintores, Las más notables qne
dejé, Bon: ta* Jerónimo; Aptttiaimit
la V^ea f dt la» Migvl i ¡at 9tm-
roí; tíonctpdon; Awtmdacio» (Zangi>-
za); Mttgdaltna; um Martim fCalaluN
ra); j CMCtpeio* {Calata7ud).
Lnxano. Masculino. Ave pinjen
que baja de las sierras sn Octubre: *■
menor que un canario, de un vml»
hermoso, 7 tiene la corona negra.
Laxar. Lujak.
ETUiOLoaÍÁ. La forma ^'sr es relí-
mente bárbara. La lengua deberft
deshacer lo que se ha hecuo mal.
Layone. Adverbio de.Ingar uti-
cuado. LiJOB.
ETmoLooÍA. ZMb.
Lnz. Femenino. Lo que ilonuDí
loa objetos 7 loa hace visiblea. | Coil-
quiera luz artificial; como la vals n-
cendida, velón, candil, etc. | lliutri-
cion, conocimiento. | El hombre hu-
nento que ilustra á Otros con n
ciencia.! Día. | Pvttwa. El punte í
centro desde donde se ilumina j iIiib-
bra toda la historia j obiatoa pinti-
dos en un lienzo. | Piui»I. Árp^
imra. Las ventanas 7 tmasiM P"
doads se da luz á los «difldqi. 1 1^
..■igitizecl by ^
.uzálos MÜitdai.j£i
lyVjOogre
LUZ
DB LK RAZÓN. El conocimíeato que te-
nemoB de las cosbb por el natural dis-
curso que nos dÍBtinc;ue de los bru-
tos. J DK LUZ, La que recibe una habi-
tación, no inmediatameate, sino por
medio de otra. | primaria. Pinívra.
La que inmediatameate procede del
cuerpo luminoso. U secundaria. Pin-
tura. L& que resulta de la iluminacioii
de la primera. Llámase también luz
refleja v reflexión. | A bubna luz.
Modo aaverbial. Con reflexión, aten-
tamente. Q A i>Ri)fERA luz. Al amane-
cer, al rajar el día. | A todas luces.
PoF todas partes, de todos modos. {
Alborar las lucbs. Frase metafórica.
Avivarlas, torciendo el pábilo á un
lado para que luzcan más; j hablan-
do del fuego de las chimeneas, atizar-
lo para que esté más vivo. Q Bañar la
LUZ ALOUN ESPACIO. Frase. Iluminar-
lo, alumbrarlo todo. I Dar á luz. Fra-
se. Publicar alguna obra. Q Frase.
Parir la mujer, | Dar luz. Frase.
Alumbrar el cuerpo luminoso ó dis-
poner paso para la luz; j así se di-
ce: esfV velón no da luz; esta ven-
tana da buena luz. | Dar ó Buhar
LUZ. Frase familiar. Recobrar vigor y
robustez las personas delicadas. Usase
comunmente con negación. ¡ Frase
metafórica. Alumbrar, iluminar el
entendimiento. | £ntbb dos luces.
Al amanecer 6 al anochbcbr. | Fa-
miliar. Aplícase al que ha bebido
macho j está casi borracho. Q Hacbr
DOS LUCS5. Frase, Alumbrar i dos
partes'á un tiempo. | Media luz. La
que es escasa 6 no se comunica entera
j directamente, | Rata» la luz de
LA razón. Frase metafórica. Empezar
í ilustrarse el entendimiento en el
conocimiento de las cosas. Dícese de
los niños cuando entran en el uso de
U razoü. I Sacar í luz. Frase. Dar í.
LUZ. I Frase. Descubrir, manifestar,
hacer notorio lo que estaba oculto. ¡|
Salir <t luz. Frase metafórica. Ser
Íiroducida alguna cosa, | Frase meta-
árica. Imprimirse, publicarse- alguna
cosa. I Frase metafórica. Descubrirse
lo oculto.
EriMOLoofA. Zw." del griego Uig,
Imiei, que significa lo mismo. — Lux
es la Inz, la claridad, j Itmen, l%mi-
»it, es más propiamente la causa de
la luz.— -El griego í«^ viene do¡tu-
tát, blanco, porque la luz es blanca.
(MONLAU.)
¿ímwetiM.-Sanscrito ^3" (?nl
(Une), ver, parecer; laucilan, lucienta;
ImiÍm, vista, brillo; Uitcditan, ojo,
antorcha; griego, Xúxi) (lúie), la luz
que precede á la salida del sol;, latin,
lia); godo, Unkati; alemán, Liclk; in-
glés, ligth; ruso, litet; kimrj, llng;
italiano, Ittme; francés, Imnüre; cata-
lán, //»»«. — *Luz DK LOS OJOS. La cla-
ridad que 80 recibe en ellos, j con-
curre como condición necesaria pre-
cisamente para la visión. »(Acadkiiia,
Diccionario de 1726.) — <A dos lücbs.
Frase adverbial que significa ambi-
guamente, con confusión.» (Idbu.)
Los Cab«llert> [Josd db la). Este
insigne cubano nació en la ciudad de
LUZ
la Habana el 11 de Julio de
fueron sus padres el teniente coronel
Don Antonio de la Luz j la- virtuosa
señora Doña Marta Manuela Caballe-
ro, de los cuales recibió, una educa-
ción por extremo esmerada. Dedicado
al estudio de la teología, ingresó en
el seminario de Ban Carlos con la fir-
me intención de consagrarse al sacer-
docio; pero los consejos de bus mismos
S adres, de'^us amigos ; de 8
iacípulos, le disuadieron de
mera resolución, animándole t
muchos conocimienteB pro&nos á los
que ja habta reunido para la carrera
eclesiástica. A la sazón, tenía Luz
muy merecida reputación de saber,
no obstante sus pocos años, cuando
en 1824 dejó en el colegio de San
Carlos su cátedra de filoBofla el ilus-
tre patricio Don José Antonio Saco, y
aquél entró á desempeñarla j á con-
firmar aún más la iaea que se tenia
de BU gran aptitud para el profesora-
do. Enseñó Luz la filosofía durante
tres años con notable aprovechamien-
to de BUS discípulos j major gloria
Buja; si bien deplorando que los cur-
sos del seminario, que era la verdade-
ra universidad de la Habana en aquel
tiempo, no se elevasen á la altura que
en la generalidad de los centros de
instrucción de Europa; sobretodo, en
la enseñanza de ciencias naturales j
de otros ramos del humana saber. Con
el objetti de llenar ese vacío j exten-
der sus conocimientos prácticos, se
trasladó por primera vez á Europa,
donde visitó los mejores estableci-
mientos de enseñanza v se relacionó
con los más distinguidos profesores.
En Paria estableció relaciones con el
sabio Humboldt; combinó con él la
formación de un observatorio magné-
tico, que se proponía establecer en la
Habana á su regreso; y se ocupó tam-
bién de la adquisición de máquinas é
instrumentos para la clase de física
del colegio de San Carlos, que se fun-
daba en aquel tiempo con la iniciati-
va y los auxilios del ilustrado obispo
Espadas. En 1830 volvió Luz á la Ha-
bana j quedó muy complacido cuan-
do, u asistir á los examenes de los
institutos de primera y segunda ense-
ñanza, que protegía la Sociedad Eco-
nómica, reconoció que se habían in-
troducida ya mejores métodos
seguido duraato su auseni
adelantos. Fué nombrado
mero de aquella corporación en 1832,
con motivo de discutirse elli sobre loí
LUZ
513
•iú
todos los conocimientos principales,'
se explicaran también los de ciencias
naturales con más latitud que en el
colegio-seminario , adonde su saber
había llevado tantas mejoras. Desde
esta época, se dedicó Luz exclusiva-
mente á la enseñanza, que era su ver-
dadera y provechosa vocación. Pidió
y obtuvo en 1832 establecer un cole-
fio de educación primaria, autorizán-
osele también después para abrir una
cátedra de química y cursos de filoso-,
ña, que se incorporaroD á la univer-*
sidad. Aunque en su establecimiento
emplease las mejores horas en las
clases, dirigiendo las superiores sin
desdeñar el cuidado de las inferiores.
: mejores
obras, ya artículos originales, qne se
publicaron en la Gacela de ¡» Mahaiui
y en las Mepiortat de la Sociedad; pero
una peligrosa enfermedad que le aco-
metió en 1836 y la larga convalecen-
cia, de que. fué seguida, le obligaron
durante mucho tiempo á abandonar
aquellas tareas de bu predilección.
Entonces intentó consagrarse ¿ la abo-
gacía; pero desde sus primeros pasos
tuvo que renunciar & una carrera que
estaba en pugna con sus inclinacio-
nes y con sus costumbres, de sujo
tranquilas y reposadas. Elegido di-
rector de la Sociedad Económica en
1838, continuó enseñando desde 1839
la filosoña; y como presidente espe-
cial de la sección de educación de <ai-
cha sociedad, tomó una parte más ac-
tiva de lo que su delicada salud le
permitía, en apasionadas controver-
sias públicas sobre la filosofía eclécti-
ca. Desde 1841, y después de haber
demostrado en aquellas cuestiones
toda la pureza de su ortodoxia y la
incompatibilidad del flexible eclecti-
cismo con la severidad científica, vol-
vió á buscar remedio á sus dolencias
Europa. Sus adversarios en aque-
lla polémica se aprovecharon de su
ausencia para acriminarle y envol-
verle en los procedimientos que, en
1844, se formaron en la Habana j
otros puntos de la isla, por la conspi-
ración de la raza negra contra la blan-
ca. Sin embargo, su inocencia no de-
bía tardar en triunfar, ¿ pesar de las
maquinaciones d« sus enemigos. El
fiscal de la comisión militar, abusan-
do de la confianza de la autoridad su-
perior, emplazó á Luz por edictos y
pregones; y cuando muchos iiiocen-
res nuíau temerosos de que no los
{>reservaran sus pruebas do ser com-
undidos con los criminales, el inofen-
sivo Luz Caballero no tardó en acu-
dir al llamamiento masque el tiempo
necesario para su retorno. Su acusa-
dor oficial terminó su carrera en un
presidio, mientras que el acusado era
absuelto. Algún tanto mejorado de
sus dolencias,' creó en una risueña y
espaciosa localidad del pueblo del
Cerro, que hoy es un magnífico arra-
bal de la Habana (el más hermoso de
la ciudad), un colegio de humanida-
des denominado ElSalvador. En aquel
ameno retiro supohennanar sus gus-
tos predilectos el laborioso Luz, vi-
viendo tranquilamente entre árboles,
discípulos y libros. Las mejores fa-
milias enviaron allí sus hijos á edu-
carse; y lo mismo que las puertas del
Sahadvr para los alumnos, las del ga-
binete de su director estuvieron siem-
ire abiertas para los amigos y los
.eudos, que acudieron á disfrutar de
u amena conversación y agradable
trato. Aquéllos debían haber sido los
mejares dias de au existonqáa;.pefp~..-^ 1^
' Dicjitizecl by^JCjOy It
514
LUZ
desde U pérdids d« su hija údícs, su
B&lud empezó s decaer visiblemeute;
los m&lea físicos se unieron á los mo-
rales; j el 22 de Junio de 1862, la
América sufría la irreparable pérdida
de uno de sus hijos más queridos.
Tan brillante era bu triple auréola de
modestia, de probidad j de saber, que
todas las autoridades j corporacioaeí
le tributaron loa últimos obsequios,
cou la misma pompa que si le hubie-
sen enaltecido oficialmente los prime-
ros honores j las m¿s altas couside-
raciones del Estado. Una concurren-
cia inmensa acompañó su cadáver y
todos los institutos de enseñanza se
cerraron durante tres días en señal de
duelo.
Betiia. — 1. En 8U testamento le^
la major parte de sus libros, que erau
tan selectos como numerosos, á las
bibliotecas populares; y eo especial,
á la Sociedad Económica de Amigos
del país.
2. Dejódifereutesescritosinéditos,
LUZ
como si pretendiera continuar desde
la tumba su obra da moralidad j de
ilustracio^i.
3. Huere un poderoso, que única-
mente títíó pare sí, j su nombre se
desTanece con el tañido último de la
campana que toca á muerto. Huere el
homDre humilde de esta biogra^a, j
todo uu pueblo sig-ue llorando sus
fríos despojos. T un niño pregunta í
BU madre: t¿Quién fué Josí db la Luz
Caballbbo?* T la madre responde &
su hijo, «¡Si fué el maestro de tu pa-
dre!» T en la generación siguiente,
otra madre repetiri: «¡Si fué el maes-
tro de tu abuelol» Y la memoria de
este modesto apóstol de las ideas cor-
rerá triun&nte de boca en boca, de
pensamiento en pensamiento, de co-
razón en corazón, rodeada del senti-
miento dulce j tranquilo con que
Dios galardona los dias ssf rados de
la virtud j de la ciencia, lil persona-
je á quien tenemos el honor de dedi-,
las presentoe lineas no puede mo-
LUZA.
rir nunca; j ¿cómo ha de morir, euu-
do toda la ula de Cuba está lleut d«
Josi t>s La Luz Cabíixkbo? Acepten
las cenizas del insigne cubano eília-
menajo de nuestro cariño, j su noble
patria, el saludo de nuestra ferToion
alegría. Pocos nombres escribimn
con más placer en nuestro Diccioxuio
que el de aquel maestro ejemplar con-
vertido en dechado de sd geoen-
Lncan (Ignacio). Poeta 7 literato
esosñol del siglo xvui j uno de loa
más ardientes partidarios del estrecho
j mezquino clasicismo, que qneríi
imponerse como dique a los eitnTÍM
délos imitadores exagerados de lot
poetas del si^lo xtu, Naciú en Zara-
goza en 1695 j murió en 1754. Fué
consejero de Estado en tiempo de Fe-
lipe V, j dejó, entre otros escritoe,sii
Arte poética, que ja que no para w-
guida, merece ser estudiada ptn co-
nocer las corrientes literariu deu
tiempo.
Ib, Google
LL
LLf. Décimftcuartft letra de auee-
tro al&beto y undécima da las con-
sonantes. Aunque doblo en au forma,
pues Be compone de- dos slbs juntas,
M sencilla é indivisible en la pronun-
ciación y en la escritura. Su nombre
es BU.B. (AcADBUtA.) | Bsta letra, eti-
moliig^ieamente hablando, no tiene va-
lor propio, pueeto que una de las dos
íUt es la representación de otra,letra,
por antítesis. La primera ele de nues-
tra elle equivale a las letras alguien-
tes:
I. (' como en llamar, por elamar;
llave, ■porcUte; lliuea, fotcUeea; Ilota,
cercado, por clota, que es el francés
eloee, cerrada; catalán, clot, cercado,
del latín elamu, de clandere, cerrar.
2. F, como en Uavw, por fiama,
ilamarada por fiamarada, vocablo que
tiene el catalán.
3. ¿I por I, como én linar, por
Uvar; lloredo, por toredo, forma da
laurel.
4. P, como en lla^a, ^orpla^a; lla-
no, por plano; llanto, fot pttnto, como
ae dijo antiguament« con propiedad
etimológica; lleno, por pleno; llorar,
por plorar, verbo que tiene el catalán,
del latín plorare, que es un frecuenta-
tivo de plnÜre, llover, aegun Curcio;
llover, por phtier, que es el catalán
pláwrer, del latín plmíre; llmvia, por
pluvia, como dijeron los antiguos; iln-
vial, por plwviat. Q Un procedimiento
semejante han aeguido otros idio-
mas. Aaf vemos que la^ del sáns-
crito j>íw, nadar, raíz del griego lAivut
(plinó), lavar; latin ; phire, llover,
toma la forma de eh en el portugués
ehover,6\í de/, en el godo ^nrtn, flo-
tar, que es la misma palabra etimo-
lógica. I liS U) como letra del alfabe-
to; esto es, como sonido radical, no
existe en ninguna de las lenguas ma-
dres. I El italiano no tíene elle, pues-
to que cada / se pronuncia con su so-
nido propio; _/V«/eí-¿), hermano. »<»•<$■
la, hermana. Para dar ¿ la / el sonido
de II, la combina con la g^ ali wmim
(lU nomini), los hombres. | El portu-
gués se vale de la combinación lh¡
como en uilho mindo (millo), equiva-
lente á nuestro mijo. De la misma
combinación se vale el provenzal, co-
mo en malket (mallet), martillo peque-
fio. \ Elfrancéanotíenetampoconues-
tra elU, puesto que la doble II suena
como la (sencilla. Para darla el soni-
do fuerte, antepona una t á la /, come
émail, que se pronuncia emall.
Confirma los datos anteriores el
siguiente texto: «Los latínos
nen esta articulación, j por consi-
guiente, no' necesitaban de signo al-
&bético especial para representarla.
El castellano, J con él los demás idio-
mas neolatinos que pronuncian la II,
sí que debieron haber adoptado un
signo ó carácter propio; pero no fué
asi, sino que el provenzal [francés
meridional, catalán, etc. ] se sirvid de
dos U; el portugués, de l\, escribiendo
balalka, filko, j pronunciando batalla,
jillo, j el italiano, de glí,gli, escii-
biendo bataalia, imbroglio. j pronun-
ciando batalla, imbrollo.
ha.,li se forma arrimando con algu-
na fuerza toda la lengua al paladar,
junto í los dientes superiores. Si la
presión contra el paladar es débil ó
incompleta, entonces resulta la ar-
ticulación y 6i consonante; entonces
se pronuncia caN<iya,yaytM,ya^a, yi
~, veno, poyo, raméete, por caaaíU
Uina, gallo, llave, lleno, pollo, roMÍ
líele, ete. Bsta artículacion imperfeor
ta, nacida casi siempre da loe vicios
de la primera educación, á de una
afectación ridicula, es bastante común
en Andalucía, y no rara en ciertas
comarcas de Cataluña, donde el vulgo
dice mnraya, poy, vey, por muralla,
poli (pollo, V también piojo), vell (yie-
jo),> etc. (IIONLAU.)
Lia. Artículo femenino anticuado.
La.
Llábana. Femenino. Linchab, en
Asturias. •
Llaccho. Masculino. Nombre qua
~ "- Chucuito, provincia del Pera,
a unos matorrales de hierba viciosa j
alta que se cría en tas orillas de aque-
Ua laguna, en los cuales entra á pa-.
cer mucho ganado.
Llacroa. Masculino. Zoología. Lla-
ma, cuadrúpedo.
IJadero, ra. Adjetivo. Ladbbo,
por contrahecho de un lado.
Liado. Masculino anticuado. Lado.
Llaga. Femenino. Desunión de la
carne, causada por corrosión ó por he-
rida. I Metáfora. Cualquiera mal 6
enfermedad del alma. | Entre solado-
res y albañilea, la abertura y hueco
que queda entre los ladrillos. || Indio-
HABsa LA LLAOA. Fraso. Provincial
Aragón. Irritarse 6 enconarle. | La
MALA Li.AaA Sana, la hala paua ma-
ta. Refran con que se denota cuan
diñcil es borrar la mala opinión, una
vez adquirida. I Rknovar la Llaqa
6 LAS llaqas. Frase metaférica, Rk-
novar LA HBItlDA. II SaNaH LAS LLA-
T NO MALAS PALABBAS. Refrán
con que se reprende í los murmura-
dores y se ponderan los irreparables
dafios de la mala lengua.
BmiOLoaÍA. Plaga: catali
..■igitized by
^i^t?bgle .
516
LLAMA
Llagable. AdjetiTO. Que puede lU-
garse.
Llagado, da. Participio pasivo de
llagar.
KriHoi^aÍA. Llagar: catalán, Ihgat,
da.
Llagador, ra. Masculino j feme-
nino antiouado. El que llaga. || Ad-
jetivo anticuado. Lo que Haga.
Uagadura. Femenino. Llaoa-
UIBNTO.
Uagamieoto. Masculino anticua-
do. Llaoa.
Llagar. Activo. Hacer ú causar
Hagas.
BTUiOLoaÍA. Llaga: catalán, llagar.
UagaÜTo, va. A4j^*^vo> Q^^ ^O'
sa á puede causar llaga. .
Llagosidad. Femenino. Estado d
cualidad de lo llagoso. (Cabaixého.)
Llagoso, aa. Adjetivo anticuado.
Lo que tiene llagas.
Llaguica, Ha, ta. Femenino dimi-
nutivo de llaga.
ETiuoLoaú,. Llaga: catalán, I¿t-
gtuta.
Llama. Femenino, La parte mis au'
til del fuego, que se levanta en figura
Siramidal. | Masculino. Cuadrúpedo
el género del camello, con los dedos
separados y el lomo liso, del tamaño
de un ciervo, y de pelo áspero jr casta-
ño. \ Femenino metafórico. La efica-
cia j fuerza de alguna pasión 6 de-
seo vehemente. | Provincial Asturias.
Terreno pantanoso en que se detiene
el agua manantial que brota en él. "
Salir ds las llamas y caer en l;
BRASAS. Refrán. Saltar de la sar-
tén, etc.
EriuoLoafA. Flama.
Llamada. Femenino. La'accion
llamar. | La señal que se pone en al-
gún escrito para llamar la atención ;
advertir alguna cosa. || Ademan 6 mo-
vimiento con que se llama la atención
de alguno con el fin de engañarle 6
distraerle de otro objeto principal;
como la que se hace al enemigo, al
toro, etc. II Milicia. Toque de caja ú
otro instrumento para que la tropa
tome las armas y entro en forma-
ción. D Milicia. Señal que se hace to-
cando el clarín 6 caja de un campo á
otro para parlamentar:
BTUiOLoaÍA. Llamar: catalán, lla-
nada.
Llamado. Masculino anticuado.
Llamauibnto.
Llamador, ra. Masculino y feme-
nino. El que llama. | Masculino. La
persona destinada para avisar j citar
a los individuos de algún cuerpo. ||
Aldaba.
Llamamiento. Masculino. La ac-
ción de llamar. | Forente. Bl acto de
nombraf personas 6 familias para al-
guna herencia 6 sucesión. | La inspi-
ración con que Dios mueve los cora-
zones.J La acción de atraer algún hu-
mor de ana parte del cuerpo á otra.
Llamante. Participio activo de
llamar. || £1 que llama.
Llamar. Activo. Dar voces á algu-
no 6 hacer ademanes para que venga
'¿para -advertirle alguna cosa. 9 In-
vocar, pedir auxilio con la boca o con
LLANA
el corazón. I Convocar, citar ; como
LLAMAR i. Curtes, etc. Q Nombrar, ape-
llidar. I Traer, inclinar hacia un lado
alguna cosa, j Metáfora. Atraer una
cosa hacia alguna parte; como en la
Medicina, llamar la causa de la en
fermedad á otra parte. ¡ Frase. Exci-
tar la sed. Dícese mis comunmente
de los manjares picantes v salados.
Dar golpes en la puerta d hacer algí
na otra seña para que abran. | Recí-
Firoco. Tener tal ó cual nombre 6 ape-
lido.
EtimouioÍa. Clamar,
Llamarada. Femenino. La llama
que se levanta del fueoo j se apaga
pronto. I Metáfora. Encendimiento
repentino j momentáneo del rostro, ||
Movimiento repentino del ánimo y
de poca duración. | Anticuado. Ahu-
mada.
BrufOLoaÍA. Llama: catalán, ,^aaia-
rada, llamarada. (Laburnia.)
Llamarse. Recíproco. Tener tal
nombre 6 apellido. ¡ Marina. Decli-
nar 6 cambiar la dirección del viento
hacia parte determinada, en cuyo sen-
tido se dice: sb LLAM<5al Poniente, ss
LLAMÓ al Levante.
Uamas (Francisco). Pintor espa-
ñol que vivía á principios del si-
Elo xviii. Quiso imitar el estilo de
úcas Jordán; pero lo hizo muy de-
fectuosamente. Existen unos frescos
SUJOS en el tocho y lunetos del espa-
cio que media entre los dos claustros
del colegio de los monjes, llamado el
Paseo, en el monastorío del Esco-
rial. También se ven pinturas suyas
en la ermita de Nuestra Señora del
Prado, junto i Talavera de la Reii
y en la capilla de san Segundo de la
catedral de Avila.
Llamativo, va. Adjetivo que se
aplica al manjar que llama 6 excita
la sed. Se usa mis comunmente como
sustantivo en la tormi nación
lina.
Llamazar. M^culino. El terreno
pantanoso.
Llamear. Neutro. Echar llamas un
cuerpo inflamado.
Llamosa (Luis qb). Escultor espa-
ñol del siglo XVII, discípulo muy aven-
tajado de Gregorio Fernandez. Ayudó
i éste en sus príncipales obras, par-
ticularmente, en dos retablos del mo-
nasterio de Sahagun, que su maestro
dejó sin acabar por naber muerto
en 1636, y que Llamosa concluyó con
perfección.
Llampo. Femenino. Especie de ma-
leo de cuerpo redondo, y cuya carne
^ga i la peña,
ampos. Masculino plural ameri-
cano. La tierra menuda de las minas.
Llaoa. Femenino. Plancha de hier-
ro con una manija ó asa, de que usan
los albañiles para tender y allanar el
yeso. I Plana. ¡ Llanada.
ErmoLoafA. Llano.
IJanitda. Femenino. El espacio de
terreno igual y dilatado sin altos ni
bajos.
Llanamente. Adverbio de modo.
Con ingenuidad y sencillez. || Con
llaneza, sin aparato ni ostentación.
LUMO
BtiholoqK. Ltané y el sufijo tí
verbial menU: catalán, Ilaaámet.
Llanero, ra. Masculino y femeni-
no. Habitante de las llanuras qug
ocupan parte del territorio de lu n-
púbiicaa americanas del Eeaador j
Nueva-Granada.
Llaneza. Femenino antieudo.
Llanura. | Sencillez, moderación en
el trato, sin aparato ni cumplimien-
to. I Familiaridad, igualdad bq el
trate de unos con Otros. | Seneiüet
demasiada en el estilo. | Fulta de
atención, respeto á modestia; uí sa
dice: me trató con demasiada llans-
ZA. I Anticuado. Sinceridad, bneni
fe< g Alabo la llanbza. Locución iró-
nica con que se moteja al que luade
familiaridad y llaneza con las perso-
nas á quienes debía tratar con reipe-
to ó atención. En este sentido suelt
decirse frecuentomeate: ¡vaya qdi
llanszaI ¡me gusta la llaneza!
Btimolooía. Llano: catalán, llmoá.
Llanico, ca, Uo, lia. Adjetivo di- «
minudvo de llano.
Llanisimamente. Adverbiodemo-
do superlativo de llanamente,
Llanisimo, ma. Adjetivo saptrli-
tivo de llano y llana.
Llano, na. Adjetivo, Lo qae cata
igual y extendido, sin altos ni bajos.
Se usa también como sustantivo es ll
terminación masculina. | Metífbn.
Afable, sencillo, sin presunción, t
Desatento, inurbano; y así se dite: .
es tan llano, que á todos trata da td.
II Libre, franco. | Se aplica al vestido
que no es precioso ni tiene tdarno
ninguno. | Claro, evidente. ¡Metáfo-
ra. Lo que está corriente , qne do
tiene dificultad ni embarazo. | /«m-
te. Hablando de las fiaqzas, depósi-
tos, ete., se aplica á la persona qu<
no puede declinar la jurisdicción M
juez á quien pertenece el conocimien-
to de estos actos. | Se aplica á la pe^ *
Bona que es pechera ó que no goit de
fuero privilegiado. Dioess tambiei
del estado de los pecheros. | Se apli-
ca al estilo sencillo y sin ornato. |
Masculino plural. En las medias J
calcetas de aguja son los puntasen
que no se crece ai mengua. | A u
llana. Modo adverbial. Llansmtnte.
Metáfora. Sin ceremonia, sin aptn;
.1, sin acom^ñamiento, pompa ni
ostentación. [De llano. Modo adver-
bial. Clara, debcubiertaurntb. | Di
LLANO SH LLANO. Modo adverbial. Cli-
ra V llanamente.
ÉTiMOLoaÍA. í>/mo: catalán, w-
»o, a.
Llanos (Diboo db]. Escultor aspa-
il, que vivía á principios del si-
glo XVI. Sólo se sabe de él que tnUió
en el tabernáculo del altar mayor de
la catedral de Toledo en 1502.
Llanos y Valdés (Sbbastiah di)'
Pintor español del siglo xvi, diseíp^
lo de Francisco Herrera el Vitj». Fw
de los fundadores de la Acádemí»
de Sevilla en 1660, que presidid mi-
chos años. Sus principales obras sm:
Virgm dtl Rotario rodeada i* ^
, que pintó para el colegio V
Santo Tomfii de SeTiUa, y una Mt
Digitizedby VjOOQIC
LLAVE
áalena para loe recoletos de Madrid.
Llansol de Roraani ^Francisco).
Erudito español del siglo xti, natu-
ral de YalancÍB, aue floreció por los
añoe do 1520. Dedictíse muj particu-
lamiente al estudio de las cieacias, j
escribió muchas obras de i*raii méri-
to, llevando su afición & las letras
hasta tal punto, que por adquirir da-
tos para su obra sobre los nos de Es-
paña, ^tíBtó casi todo su patrimonio.
Sus pnnci pales producciones son: i^M-
cñpcie» tul Afnea.y » particular de
U noBtgacio» dtl Éa»no» eartagi*¿t;
Compauiio 4*1 origen y a%«rra eH lot
tureos; Tratado de loi riot déEtpaia.
Llanta. Femenino. Botánica. Va-
riedad de col que se diferencia de las
demás ea que es más tieraa quo la
berza, en que sus hojas verdes son
mis largas, y en que viene antes que
aquélla. \ Cualquiera de las niezas de
hierro con que se guarnecen las pinas
de las ruedas en los coches j carros.
I Llentar. Neutro anticuado. Llah-
TEAR.
Uantear. Neutro anticuado. Llo-
rar, plañir,
BtuíolooÍa. Llanto.
Llantén. Masculino. Botánica.
Planta de tallo herbáceo, con espigas
de flores muy pequeñas i moa» de
tubitos, que tienen calicillos dividi-
dos en cuatro partes, cuatro estam-
bres mu^ largos, uu pistilo, 7 por
fruto, cajitas con dos celdillas, y en
ellas, semillas oblongas.
Llanto. Masculino. Efusión de lá-
E grimas acompañada regularmente de
amentos j sollozos. | Anegarse bn
LLANTO. Frase metafíiricB con que se
pondera el demasiado llanto. | El
LI.ANTO SOBRE EL DIFUNTO. Eipresion
familiar con que se denota que los
cosas se han de hacer i tiempo j
oportunamente , sin dejar pasar la
- ocasión.
Ktiuolooía. PhMto: catalán, llan-
to, stor».
Llanara. Femenino. La igualdad
de la superficie de alguna cosa. | Lla-
nada.
Llapa. Femenmo. Mineralogia. El
aumento de azogue que se echa al
metal al tiempo que se trabaja en el
buitrón.
Llapar. Activo. Mineralogía. Au-
mentar la porción de azogue que se
echa al metal al tiempo que sa traba-
ja en el buitrón.
EtiuolooIa. Llapa.
Llares. Femenino plural. Cadena
de hierro pendiente en el cañón de la
chimenea con un garabato en el ex-
. tremo inferior para poner la caldera,
y i poca distancia otro, para subirla «5
najarla.
' Llave. Femenino. Instrumento tíb-
munmenta de hierro, que. sirve para
abrir j cerrar moviendo el pestillo de
la cerradura. | Instrumento para ar-
mar j desarmar camas j otras cosas,
facilitando el uso de los tomillos que
unen sus partes. { Instrumento de
metal para facilitar 6 impedir la sali-
^ al agua de las ñientos, j pasar loe
licores de unas vasijas i otras. | Ftr-
. LLAVE
te de las armas de fuego que sirve
para dispararlas, 7 se compone de
muelles, gatillo, rastrillo, cazoleta y
otras vanas piezas. \ de pistón. La
que está construida para el cebo de
Sólvora fulminante, v no tiene pie-
ra, cazoleta ni rastrillo, sino sólo un
macito que, cajrendo sobre el pistón,
lo inflama y comunica el fuego i, la
carga. Q Instrumento de metal que
sirva para dar cuerda á los relojes. |i
Cada una de ciertas piezas de metal,
que hajr en varios instrumentos de
viento, sobre las cuales se ponen los
dados para dar paso al aire j variar
los sonidos. \ UeUifora. El medio
Kara descubrir lo oculto ó secreto. ||
[etáfora. El principio que facilita el
conocimiento de o^as cosas. \ capo-
na. Familiar. La llave da gentil-
hombre de la cámara del rev, que s(ilo
es honoraria, sin entrada ni ejercicio.
'\ DE ENTRADA. La que autoriza á los
gentileshonibres de la cámara sin
ejercicio para entrar en ciertas salas
de palacio. | Llatbs db la Iolssia.
La potestad espiritual para el gobier-
no y dirección de los fieles. J Llave
DE LA MANO. La anchura entre las ex-
tremidades del pulgar y del meñique
estando la mano abierta. | Llave del
ni. La distancia desde lo alto del
empeine hasta el ñu del talón. | del
RBiNO. Plaza fuerte en la frontera que
dificulta la entrada al enemigo. | do-
ble. La que además de las guardas
regulares tiene, unos dientacillos que
alcanzan á dar segunda vuelta al pes-
tillo, y entonces no se puede aorir
con la LLAVE sencilla. D dorada. La
que usan los gen tiles nombres con
ejercicio ó con entrada.^ uaestra.
La que está hecha en tal disposición
3ue ftbre y cierra todas las cerraduras
e una casa. I db tercera vuelta. La
que además de las guardas regulares
y los dientacillos para segunda vuel-
ta, tiene otros para dar tercera vuelta
al pestillo, y entonces no sa pueda
abnr con ú llave sencilla ni con la
doble. \ falsa. La que se haca furti-
vamente para iblsear una cerradura. ||
kal TE quedan las llaves. Expresión
matafijrica con que se da á entender
que alguno deja el manejo da algún
negocio sin dar razón de su estado. [|
Debajo de llave. Expresión con que
se da á entender que alguna cosa está
guardada ó carrada con llave. \ Do-
blar LA ¿.lave. Frase. Torcer la
LLAVH. I Echar la llave. Frase, Cer-
rar con alia. || Frase metafórica. Echar
EL SELLO. II FaLSBAB LA LLAVE. Ffase.
Hacer otra semejante con los mismas
guardas y medidas para abrir furtiva-
mente una puerta, cofre, escritorio,
etcétera, Q Las llaves rn la cinta, v
EL perro en la cocina. Refiran que se
aplica á las personas que, siendo mu;
descuidadas, afectan ser cuidadosas.
[| Torcer la llave. Frase. Darle
vueltas dentro de la cerradura para
abrir ó cerrar, I Tras llave. Expre-
sión familiar. Dbbajo de llave,
Etiuolooía, Clat>e,
Uavecica. Ha, ta. Femenino di-
minutivo da llave.
llega
517
Llaverizo, Masculino anticuado'
El que cuidaba de los llaves, traién-
dolas frecuentamente consigo.
Llavero, ra. Masculino y femeni-
no. La persona que tiene á su cargo
las llaves da alguna plaza, ciudad,
palacio ó iglesia, etc., y más comun-
mente la que tiene alguna de las de
arcas ó cajas de tres llaves,' para cus-
todiar caudales á otras cosas precio-
sas. { Masculino. El anillo da plata,
hierro ú otro metal en que se traen
llaves, y se cierra con un muelle 6.
encaje.
ErmoLOofA. Clavero.
Ue. Pronombre anticuado. Lr.
Lleco, ca. Adjetivo. Sa aplica ala
tierra 6 campo que nunca se na labra-
do ni roto para sembrar.
Llecbo, cha. Adjetivo anticuado.
Junto, reunido. | Masculino anticua-
do, Lbcho.
Llega. Femenino. Provincial Ara-
gón. La acción j efecto de recoger,
allegar óiuntar.
Uegada. Femenino, Acción j efec-
to de llagar, an la primera acepción.
Llegado, da. Adjetivo anticuado.
Cercano.
Llegamiento. Masculino anticua-
do. Allboauiento.
Llegar.- Neutro. Venir, arribar de
un sitio 6 paraje á otro. P Durar has-
ta época 6 tiempo determinado, || Ve-
nir por su orden ó tocar por su tumo
alguna cosa ó acción i alguno. | Con-
seguir el fin á que se aspira, 7 así se
dice: llboó i ser general, || Tocar, al-
canzar una cosa; así se dice; la capa
LLEGA á la rodilla. [| Venir, verificar-
se, empezar á correr un cierto j de-
terminado tiempo, ó venir el tiempo
de ser ó hacerse alc^una cosa. | As-
cender, importar, subir; como el g^-
to LLBOÓ á cien reales. Q Junto con al-
gunos verbos tiene la significación
del verbo á que se junta; y así se dice
comunmente: llboó á oir, llboó á en<
tender, por oyó, entendió. | Activo,
Allegar, juntar. || Arrimar, acercar
una cosa hacia otra, | Recíproco.
Acercarse una cosa á otra,- 1| Ir i pa-
raje determinado que esté cercano. B
Unirse, | El que friiibko lleoa ésb
LA calza. Frase provincial cou que se
nota que el más diligente logra por
lo común lo que solicita. J Llbqab T
BESAR. Locución que explica la bre-
vedad con que se logra- alguna cosa:
también se dice: llboar t besar bl
santo, i No llboar una pebsona ó
COSA í. OTRA, Frase. No igualarla ó
no tener las calidades, habilidad 6
circunstancias que ella. [I No llegar L
UNO LA CAuíSA AL CUERPO. Fraso me-
tafárica. Estar lleno de zozobra y cui-
dado por temor de algún mal suceso.
Senoniuia. Llegar, alcantar. Estos .
verbos son sinónimos cuando uno T
otro significan bastar ó ser suGciaote
una cosa para un fin determinado;
pero llegar representa al heeho posi-
tivamente: aiéantar representa la po-
sibilidad del hecho. La acción del
primero es un efecto de la suficiencia;
la acción del segundo es la su'flcien-
cia misma.
Digitized by
Cjoogle .
, Google